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Nov 29 2023

Filocalía de los Santos Nípticos, Tomo 5 Método y regla precisa para aquellos que eligen la vida hesicástica. Santos Calisto e Ignacio, los Xanthopulos.

 

Filocalía de los Santos Nípticos, Tomo 5.

Método y regla precisa para aquellos que eligen la vida hesicástica.

Santos Calisto e Ignacio, los Xanthopulos.

Índice de Contenido

Breve introducción por el traductor

Queridos amigos en Cristo, el Dios-Hombre; Jaris para todos de CristoDios y de mi Yérontas Fotios del  Santo Monasterio Grigoriu de Athos, de quien tengo su bendición; para mí, la experiencia de traducir este magnífico texto de los Santos Cálistos e Ignacio los Xanthopulos ha sido, y sigue siendo, algo majestuoso, divino y sublime. Considero este trabajo como una especie de mini-filocalía, una auténtica psicoterapia empírica que abarca lo físico, lo psíquico y lo espiritual. La realización de esta traducción ha sido para mí una oportunidad de realizar un exhaustivo autoexamen, sumergiéndome en una experiencia enriquecedora y viviendo momentos maravillosos e indescriptibles.

La clave de esta obra, desde mi perspectiva, radica en la comprensión de los términos helénicos fundamentales: Νούς (nus) espíritu del corazón de la psique alma, siendo el nus como energía y corazón como esencia en uno, Διάνοια (diania) dianús parte del nus, mente, intelecto, cerebro o inteligencia y Ησυχία hisijía  serenidad mental y paz cordial o del corazón. Por supuesto, no podemos pasar por alto otros 15-20 términos teológicos y patrísticos helénicos, los cuales están detalladamente explicados en nuestros Léxicos disponibles en nuestra página web.

Y yo, el traductor, xX jJ, nací en 1955 y crecí en Helas-Grecia, inmerso en la Santa Parádosi (entrega, depósito y tradición divina) y hablando la lengua del Nuevo Testamento.

Al haber nacido y crecido en Grecia, impregnado de la Santa Παράδοσις Parádosis (entrega y tradición divina) y familiarizado con la lengua del Nuevo Testamento, recuerdo con especial cariño a mi abuelo, un devoto hombre de fe ortodoxa con el mismo nombre, Χρῆστος (Jristos) Cristos, quien siempre me advertía: «Cuida de no perder tu nus cuando seas mayor; mantén siempre tu nus». Lamentablemente, al emigrar a Occidente a la temprana edad de diecinueve años, perdí mi nus, tal como muchos santos padres de los últimos dos siglos han señalado, indicando que el nus ha migrado hacia Occidente y ha sido transformado en lógica o razón, adoptando el racionalismo occidental a través de la διάνοια (diania), que comprende la dianús (parte del nus), la mente, el intelecto y el cerebro.

Hoy en día, observo cómo el nus regresa a Grecia, siendo reinterpretado como razón y lógica debido al racionalismo reinante. Sin embargo, surge un gran problema cuando colocan la razón o lógica de la diania, que es inferior y parte del nus, por encima del nus mismo, convirtiéndose así en esclavos de una lógica o racionalismo limitados. Lamentablemente, la mayoría de las traducciones erróneamente equiparan el nus con la inteligencia o la mente, conceptos que nada tienen que ver con el nus helénico, generando una gran confusión entre las personas. Esta confusión impide que alcancen su autognosía, su autoconocimiento y su psicoterapia, que, según dicen los Padres, conocerse a sí mismo es la hazaña más grande del ser humano, superando incluso la visión de ángeles o la resurrección de los muertos.

En Barcelona, el 10 de febrero de 1998, experimenté un despertar espiritual gracias a la jaris gracia, la energía increada del Espíritu Santo. De manera milagrosa, llegaron a mis manos los cinco tomos de la Filocalía y el libro del autor de la Filocalía, san Nicodemo el Aghiorita, titulado «La guerra invisible». Durante mi primera lectura, recibí frases clave o llaves para mi psicoterapia psíquica y espiritual, las cuales compartiré a continuación, atribuyéndolas a cada Santo Padre, aunque algunas no recuerde de quién son.

La primera frase, proveniente de san Gregorio Palamás, es: «Κύριε, φώτισόν μου τὸ σκότος» (Kirie fotisón me to skotos), que se traduce como «Señor, ilumina mi oscuridad e ignorancia». Cuando lo leí por primera vez en 1998, no comprendí mucho de lo poco que estaba en la Filocalía sobre san Gregorio, pero fue una apocçalipsis o revelación para mí, la más significativa. Al terminar de leer todos sus textos, me di cuenta de mi ignorancia y obscuridad, lo cual me llevó a una sincera reflexión en soledad en mi hogar y me dije: ¡Madre mía, no he comprendido nada de todo lo que he leído de este Santo, cuán enfermo, tenebroso e ignorante que soy!, y ¿ahora qué hago para adquirir algo de esto? La respuesta vino desde lo más profundo de mi corazón: «Ora, como lo hacía el Santo Gregorio Palamás, quien durante años clamaba, ‘Κύριε, φώτισόν μου τὸ σκότος'». Comencé a seguir esta oración, intercambiándola con la nonologa oración del corazón o de Jesús. Desde entonces, continúo con esta práctica, siendo consciente de la persistente oscuridad e ignorancia en mí, pero agradecido por el crecimiento y mejora que he experimentado, gracias a CristoDios y a san Gregorio Palamás por mantener esta luz que me permite ver mi propia oscuridad e ignorancia.

San Gregorio Palamás también comparte en el mismo texto otras dos frases significativas. Una de ellas expresa: «Con el movimiento circular del nus, donde no hay posibilidad de engaño (tomado de san Dionisio, movimiento circular de la psique en vez de nus), cuando la unidad o uniformidad del νούς nus (espíritu de la psique-alma) se convierte en trinidad (trinitario), sin dejar de ser mónada o unidad una, entonces se une con la primera divina Monada o Unidad Trinitaria, impide la entrada del engaño y se vuelve superior al cuerpo, carne, al mundo, a las interferencias mundanas y al dominador de este mundo, el diablo». Este concepto se explora también aquí en este texto de los santos Cálisto e Ignacio, los Xabthopulos en el capítulo 70 “más sobre el νούς nus”.

En 2002, de manera milagrosa, apareció otra obra titulada «El uso de la noerá energía y de la energía lógica del hombre», según san Gregorio Palamás, siendo esta mi segunda traducción oficial. Recientemente, he repasado la traducción al español, ya que en el original helénico se mejoró el texto añadiendo algunas aclaraciones. https://www.logosortodoxo.com/filocalia/tres-capitulos-sobre-la-oracion-pureza-y-catarsis-del-corazon/  

De mi santo de devoción desde niño, san Dionisio, aprendí sobre los tres movimientos de la psique-alma: el directo o recto, el espiral y el circular o cíclico. Siempre anhelé encontrar textos que desarrollaran estos movimientos, y gracias a la jaris gracia energía increada de CristoDios, los santos Padres, especialmente san Máximo el Confesor y san Gregorio Palamás, y otros, han abordado estos conceptos de manera excepcional.

https://www.logosortodoxo.com/psicoterapia-ortodoxa/los-3-movimietos-del-nus-segun-san-dionisio-el-areopayita/

Espero y deseo que disfruten, gocen y reciban mucha Jaris de esta traducción y para mí el traductor desgraciado que no posee la Jaris-Gracia Increada sino la des-gracia creada, sólo les pido que pidan un Kirie eléison a CristoDios para mí.

Santos Calisto e Ignacio (los Xanthopulos)  Breve biografía

El santísimo patriarca de Constantinopla, Calisto, conocido como Xanthopulos, vivió durante el reinado de Andrónico II Paleólogo, alrededor del año 1360. Después de aprender junto al santo Gregorio el Sinaíta (sobre cuya vida escribiría más tarde una extensa biografía), llevó a cabo su vida ascética en el Monte Athos, en el Skete de Magoula, frente al Monasterio de Filoteu. Vivió junto a su compañero asceta Marco durante veintiocho años. Pero también compartió una amistad tan profunda con Ignacio, quien también llevaba el nombre de Xanthopulos, que eran como una sola alma en dos cuerpos. Después de convertirse en patriarca, se embarcaron junto con el clero hacia Serbia para la pacífica unión de la Iglesia local, pasando por el Monte Athos. Fue allí donde el santo Máximo, apodado Kafsokalyvita, les dio la bienvenida con una salutación ingeniosa pero profética: «Este Yérontas perdió a su anciana», mientras entonaba el salmo fúnebre «Bienaventurados los inmaculados en el camino» (Salmo 118). Al llegar a Serbia, cambiaron la vida corruptible por la incorruptible.

Sobre estos dos santos, Simeón de Tesalónica dice en algún lugar, al hablar de la oración divinizante «Señor Jesucristo, Hijo de Dios, eléison me, compadécete o ten misericordia o piedad de mí», en el capítulo 295, lo siguiente: «Especialmente en nuestro tiempo, escribieron iluminados por el Espíritu sobre esta oración, siendo ellos también hombres de Dios, los dos teólogos y portadores de Dios y Cristo y verdaderamente divinos, es decir, nuestro santo padre Calisto, que fue hecho patriarca de Constantinopla por Dios, y su co-asceta, el santo Ignacio. En un libro relacionado que escribieron, filosofaron espiritualmente y con un espíritu divino sobre cosas elevadas, formulando en sus capítulos, que completan el número perfecto de 100, el conocimiento perfecto de esta oración. Ambos florecieron en la capital, abandonaron todo y, después de vivir primero una vida virginal y monástica como subordinados, vivieron juntos la vida ascética y celestial, inseparables, preservando sobre todo la unidad en Cristo, por la cual el mismo Cristo oró por nosotros al Padre (Juan 17, 21). Así se mostraron en el mundo como estrellas brillantes, según Pablo, aferrándose firmemente al logos de la vida (Filip 2, 15-16). Podríamos decir que lograron, más que muchos otros santos, la unión y la agapi-amor en Cristo, de modo que nunca hubo ninguna indicación de diferencia entre ellos, ni siquiera la más mínima sombra de desacuerdo, casi imposible entre los seres humanos.

Por eso se volvieron angelicales y mantuvieron la paz de Dios como prometieron y la convirtieron en su posesión, una paz que, como dice Pablo, Jesús Cristo es nuestra paz, Él que unió las dos partes (Efe 2, 14) y cuya paz supera todo entendimiento (Filip 4, 7). Así, murieron en paz y ahora disfrutan de la divina serenidad y ven más claramente a Jesús, a quien amaron con toda su psique-alma y buscaron sinceramente, y están con Él y participan plenamente en su dulce y divina luz increada. Recibieron este compromiso de luz desde aquí, habiendo hecho la catarsis, purificados por la θεωρία zeoría contemplación y las praxis y prácticas, y recibieron el divino resplandor como los Apóstoles en el Monte Tabor (Mat 17, 1-2). Esto se reveló claramente para que muchos pudieran confirmarlo; sus rostros, al igual que el de Esteban (Hechos 6, 15), brillaban porque la χάρις jaris (gracia, energía increada) no solo se derramaba en sus corazones sino también en sus rostros. Por eso, parecían brillar en sus rostros como el sol, similar al gran Moisés (Éxodo 34, 29-30), según testificaron quienes los vieron. Ellos, habiendo experimentado este bendito pazos (pasión, padecimiento) y conocido por su experiencia, hablan claramente sobre la luz divina, la energía increada y la gracia increada de Dios, así como sobre la santa oración (del corazón o de Jesús), presentando a los Santos como testigos.

 

 Esta obra es una fuente de enseñanzas y directrices relacionadas con la vida espiritual y la práctica del hesicasmo.

TEXTO

En relación con el ejercicio, el estilo de vida y su dieta, y sobre los muchos y grandes beneficios que la ησυχία hisijía brinda a quienes la practican correctamente. El presente trabajo se divide en cien capítulos.

La donación divina y sobrenatural y la χάρις jaris (gracia, energía increada) que coexiste y co-reside a través del Espíritu Santo en los fieles.

1. Para hablar de acuerdo con la enseñanza divina, nosotros, que somos instruidos por Dios, ya que llevamos la nueva ley escrita en secreto en nuestros corazones (Jeremías 31, 33; Hebreos 8, 10), más brillante que el fuego, y somos guiados por el Espíritu bondadoso y recto como hijos y herederos de Dios y coherederos de Cristo (Rom 8, 17), deberíamos vivir una vida angelical sin necesidad de que nadie nos enseñe: «Conoce al Señor» (Jer 31, 34; Heb 8, 11). Ahora, sin embargo, con nuestro alejamiento desde una edad temprana de lo superior y nuestro giro hacia lo peor, así como nuestra estafa por el terrible Beliar y su postura tiránica e intransigente contra nosotros, nos han llevado a alejarnos por completo de los mandamientos salvadores y divinos y a precipitarnos hacia abismos destructivos psico-fóbicos. Y lo más lamentable de todo: nos ha incitado a pensar y actuar en contra de nosotros mismos. Por lo tanto, como dice el dicho divino: “no hay nadie que conozca o busque con anhelo a Dios, porque todos nos hemos desviado del camino correcto y hemos sido degradados (Salmo 13, 2; 52, 3). Así que nos hemos convertido por completo en carne (Génesis 6, 3) y carecemos de la χάρις jaris gracia divina, increada y luminosa; por lo tanto, necesitamos exhortarnos y ayudarnos mutuamente en lo que es bueno.

El contenido de este logos, discurso se presenta debido a una pregunta de un hermano y de acuerdo con lo que quería, y también para cumplir con el mandato de los Padres.

2. Querido hijo espiritual, debido a tu anhelo de explorar las divinas y vivificantes Escrituras, según el logos del Señor (Jn 5, 39), y para sumergirte e iniciarte en ellas sin errar, has pedido muchas veces un logos y una regla escrita tanto de nosotros, los inútiles, para tu beneficio propio, o tal vez para el de otros, como tú mismo dices. Por lo tanto, si no antes, pero ahora, con la ayuda de Dios, hemos considerado que debemos cumplir este loable deseo tuyo; y por amor y beneficio tuyo, hemos dejado de lado la pereza y desgana que nos acompaña, mientras te admiramos excesivamente por tu diligencia en las cosas buenas y tu persistente laboriosidad. Por supuesto, en primer lugar, temimos la terrible condena que Dios amenazó contra aquel que esconde su talento (Mat 25, 25). Pero además de eso, también estamos cumpliendo una orden paterna que nos dejaron nuestros Padres y nuestros maestros espirituales, que es confiar en lo que nos enseñaron y enseñarlo a otros amantes de Dios. Por lo tanto, que Dios, el Padre de la agapi (amor incondicional) y generoso dador de todos los bienes en general, conceda a nosotros, los de lenguaje torpe y habla insuficiente (Éxodo 4, 10-12), un logos oportuno mientras abrimos nuestra boca, Él, quien a menudo dio palabras a animales mudos para beneficio de quienes las escucharon (Números 22, 28). Ahora a ti y a aquellos que estudien estos logos, como dijiste, ojalá que añada oído para escuchar con sabiduría y comprensión y vivir imperturbablemente como Él ama. Porque sin Él, como dice la Escritura, no podemos hacer nada (Juan 15, 5) útil y salvador, y si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los edificadores (Salmo 127, 1). Y esto es así.

El propósito prevalece en cada obra. Y el propósito de este discurso es aprender cuál es el fundamento.

3, En cada obra, el propósito va antes; y nuestro propósito es exponerte, según nuestra capacidad, lo que contribuye a tu progreso espiritual, mientras que tu propósito es vivir auténticamente de acuerdo con lo que diremos. Por lo tanto, primero debemos investigar cuál es la culminación de la edificación en Cristo a la que debemos aspirar y establecer un comienzo adecuado para el cimiento y fundación, de modo que cuando llegue el momento, o más bien, cuando lleguemos a recibir abundantemente la ayuda divina, podamos agregar el techo apropiado con la arquitectura del Espíritu.

El comienzo de cualquier obra en Dios es vivir de acuerdo a los mandamientos del Salvador, y el fin es nuestro retorno a la perfecta jaris gracia la energía increada del Espíritu Santo y divino que se nos ha sido regalado inicialmente en el santo bautismo.

4. Por tanto, el principio base de cualquier obra en Dios, para ser breve, es esforzarnos de todas las maneras posibles y con toda nuestra fuerza para vivir de acuerdo con la legislación de todos los mandamientos deificantes del Salvador. Y su fin, con la aplicación y cumplimiento de estos mandamientos, es regresar a la condición que nos ha sido dotada desde lo alto y desde el principio en la santa pila, es decir, la reforma y la regeneración espiritual perfecta de la jaris gracia, o como prefieras llamar a este regalo. Y después de quitarnos el antiguo Adán junto con sus obras, praxis y deseos, debemos vestir al nuevo y espiritual (Col 3,9-10), que es el Señor Jesús Cristo, como el muy santo Pablo dice: «Hijos míos, por los cuales sufro de nuevo dolores de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros» (Gál 4, 19). Y también: «Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos» (Gál 3, 27).

Cuál es la jaris gracia y cómo la lograremos. Cuáles son las cosas que la nublan y cuáles son las que la purifican.

5. Pero, ¿cuál es la jaris gracia y cómo podemos alcanzarla, y cuáles son las cosas que la oscurecen y cuáles vuelven a darle su lucidez y pureza, esto lo revelará aquel que en la psique-alma y en el lenguaje es más brillante que cualquier oro, San Juan el Crisóstomo, diciendo: “¿Qué significa el logos del Apóstol de que «reflejamos la doxa-gloria del Señor y somos transformados en esa imagen brillante» (2Cor 3, 18)? Esto lo mostraba con mayor claridad cuando operaba y manifestaba los carismas/dones de los milagros. Pero incluso ahora no es difícil de ver para aquellos que tienen ojos fieles. Es decir, en el momento en que somos bautizados, la psique-alma brilla más que el sol a medida que se limpia y se purifica por el Espíritu. Y no solo contemplamos la doxa-gloria de Dios, sino que también recibimos un resplandor de ella. Así como la plata pura, cuando se expone a los rayos del sol, emite sus propios rayos, no solo de su propia naturaleza, sino también del resplandor solar, del mismo modo, la psique-alma, cuando se purga y se purifica y se vuelve más brillante que cualquier plata, recibe un resplandor de la doxa-gloria del Espíritu, que se convierte en su propia luminosidad. Y esto es natural que se realice por el Espíritu Santo, del cual es el Señor.»

Y un poco más abajo dice: «¿Quieres que te muestre esto de manera más palpable, a través de los Apóstoles? Piensa en Pablo, cuyas ropas operaban terapias y curaciones milagrosas (Hechos 19, 12), y en Pedro, cuya sombra sola curaba (Hec 5, 15). Las ropas y sus sombras no tendrían tal dinami potencia y energía milagrosa si no llevaran la imagen del Rey y si sus destellos no fueran deslumbrantes. Porque las ropas del Rey son temibles incluso para los ladrones. ¿Quieres ver esta gloriosa luminosidad manifestada también en el cuerpo? “Miraron”, dice, “el rostro de Esteban, y lo vieron semejante al de un ángel” (Hec 6, 15).

Sin embargo, esto no fue nada en comparación con el resplandor que destellaba en su interior. Porque la luz (increada) que Moisés tenía en su rostro en ese momento (Éx 34, 30), la tenían ellos en sus psique-almas, o más bien en un grado mucho mayor; porque la de Moisés era más perceptible, sensible mientras que la de ellos era incorpórea. Y así como los cuerpos luminosos transmiten su esplendor a otros cuerpos cercanos, lo mismo ocurre con los creyentes. Por eso, aquellos a quienes esto les sucede son liberados de la tierra y ven los cielos como en un sueño. ¡Ay de mí! Aquí debo suspirar amargamente, porque aunque se nos ha regalado tal nobleza en el bautismo, no entendemos ni siquiera las palabras dichas, ya que rápidamente perdemos el sentido de las cosas divinas y somos atraídos por las cosas sensibles. Esta inefable y conmovedora luminosidad permanece en nosotros uno o dos días y luego la apagamos trayendo de vuelta el invierno de los asuntos mundanos  e impidiendo los rayos con la densidad de las nubes.»

Y en otro punto dice: «Los cuerpos de aquellos que agradaron a Dios se vestirán con tal luminosidad que no es posible verla con los ojos carnales. Dios dispuso que se nos dieran signos y huellas tenues de estas cosas tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En el Antiguo, el rostro de Moisés se iluminó tanto que era inaccesible e insoportable a los ojos de los israelitas (Éxodo 34, 30). En el Nuevo, el rostro de Cristo brilló mucho más que el rostro de Moisés (Mateo 17, 2).» ¿Escuchaste las palabras del Espíritu? ¿Comprendiste el poder del misterio? ¿Sentiste cuáles son los dolores de la perfecta transformación espiritual que recibimos a través del santo bautismo y cuán grandes son los beneficios, la plenitud y las recompensas? Y que está en nuestro poder aumentar o disminuir esta jaris gracia sobrenatural, es decir, hacerla más brillante o empañarla, según dependa de nosotros. La causa es la tormenta de los asuntos mundanos y la oscuridad de los pazos pasiones, vicios que se originan a partir de ellos, que como un invierno o un arroyo salvaje se precipitan sobre nosotros con ímpetu e inundan nuestras  psiques-almas, sin dejarlas ni respirar ni mirar hacia lo que es verdaderamente bueno y bienaventurado, para lo cual han sido creadas.

Pero así como está maldita y amargada por el ruido y el humo de los placeres, la oscurecen, la sumergen y la ahogan. Mientras que, por el contrario, en estas cosas -es decir, las que se generan a partir de los divinizantes mandatos en aquellos que viven de acuerdo con las demandas, no de la carne, sino del Espíritu, de acuerdo con el dicho:

“Vivid según el Espíritu y no cumpliréis el deseo de la carne” (Gál 5, 16)-, son beneficiosas y salvadoras y conducen como una escalera hacia la misma cima y el último escalón, la agapi (amor incondicional), que es Dios (1 Juan 4, 8).»

En el santo bautismo recibimos la jaris gracia divina e increada de forma gratuita. Sin embargo, después la cubrimos con los pazos, y luego hacemos la catarsis y la purificamos nuevamente mediante cumplimiento de los mandamientos-logos.

6. Pero entonces, en el seno divino, es decir, en la sagrada pila bautismal, recibimos por completo la donación de la jaris gracia increada y divina. Sin embargo, si la cubrimos, cuando no deberíamos hacerlo, con el mal uso de las cosas temporales, y con la preocupación de los asuntos mundanos y con el torbellino de los pazos, aún así tenemos la posibilidad de nuevo, incluso de esa manera, mediante la metania y el cumplimiento de los mandamientos deificantes, de recuperar y recobrar ese resplandor sobrenatural y verlo brillar claramente. Por supuesto, su revelación se hace de acuerdo con la medida de la diligencia y la fe de cada uno; y antes de esto, con la ayuda y bondad del Señor Jesús Cristo, como dice San Marcos: “Cristo, siendo un Dios perfecto, regaló perfectamente su jaris gracia del Espíritu Santo a aquellos que fueron bautizados. Esta jaris gracia (energía increada) no es agregada por nosotros, sino que se apocalipta/revela y se manifiesta en nosotros de acuerdo con la labor de los mandamientos-logos. Y ella misma nos añade fe, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y a la plena madurez cuya medida es Cristo (Efes 4, 13). Así, lo que ofrecemos cuando renacemos de Él, proviene de Él, y estaba escondido dentro de nosotros por Él”.

Quien se gobierna según la voluntad de Dios debe cumplir todos los mandamientos-logos, pero la mayor parte de su esfuerzo debe dedicarse a aquellos que son más importantes que los demás y de alguna manera, más generales.

7. Por lo tanto, el principio y la raíz, como dijimos, de todo este esfuerzo es vivir de acuerdo con los mandamientos salvíficos, mientras que el objetivo final y el fruto es regresar a la perfecta jaris gracia increada del Espíritu que nos fue otorgada inicialmente a través del bautismo. Y, por supuesto, esta jaris gracia increada está dentro de nosotros, porque Dios no revoca Sus donaciones (Rom 11:29), pero está oculta por los pazos y se apocalipta/revela a través del trabajo de los deificantes mandamientos. Por esto, debemos esforzarnos, en la medida de lo posible, para cumplir todos estos mandamientos y apresurarnos de todas las maneras posibles rehacer la catarsis de la psique-alma para la revelación del Espíritu (1Cor 12:7) y ver la jaris gracia increada claramente. Como el bienaventurado David dice al Señor: “Tu ley es una lámpara para mis pies y una luz para mis caminos” (Salmo 118:105) y: “El mandamiento del Señor resplandece desde lejos e ilumina mis ojos” (Salmo 18:9), y: “Yo me conformaba a todos Tus mandamientos” (Salmo 118:128). Y el discípulo amado dice: “El que guarda, aplica y cumple con los mandamientos de Dios, permanece en el espíritu de Dios y Dios está unido con él por la jaris energía increada” (1 Juan 3:24), y: “Sus mandamientos-logos no son pesados” (1Juan 5:3). Y el Salvador dice: “El que cumple mis mandamientos/logos y los tiene interiorizados, ése es el que me ama; y al que me ama, lo amará mi Padre y yo también lo amaré y me apocaliptaré-revelaré a él, mediante la iluminación interior por la energía increada»…«El que me ama aplicará y cumplirá la enseñanza de mis logos, y mi Padre lo amará y vendremos a él y en él nos alojaremos permanentemente, metamorfoseando y convirtiendo su corazón y su cuerpo en templo vivificado y deificado del Dios vivo. El que no me ama no cumple la enseñanza de mis logos; y la enseñanza de los logos que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado» (Juan 14:21-24). Y especialmente en los primeros y más generales mandamientos, que son como las madres de los demás, debemos dedicar la mayor parte de nuestro esfuerzo. Así que, con la ayuda de Dios, alcanzaremos sin error nuestro propósito, es decir, el buen comienzo y el fin de nuestro deseo, que es la manifestación y apocálipsis/revelación del Espíritu (1Cor 12:7).

El comienzo de todo trabajo agradable es la invocación del nombre de nuestro Señor Jesús Cristo con fe, y con ello, la paz y la agapi (amor incondicional) que emanan de esta.

8. Por lo tanto, el comienzo de cualquier labor agradable a Dios es la invocación con fe del nombre salvador de nuestro Señor Jesús Cristo. Él mismo dijo: «Sin mí, no podéis hacer nada» (Juan 15, 5). Junto con esto está la paz, ya que dice: «Orad sin ira ni contiendas, sin dudas ni poca fe» (1Tim 2, 8), así como la agapi-amor, porque “Dios es agapi (amor incondicional) y la fuente de ella y el que permanece practicando en esta agapi-amor, Dios permanece en él (1Juan 4, 16). La paz y la agapi-amor no solo hacen que la oración sea bienvenida, sino que también a través de la oración nacen y florecen las mismas como divinos rayos gemelos, y crecen y se perfeccionan.

Con cada una de estas, y las tres juntas, se nos concede abundantemente la riqueza de todos los bienes.

9. De estas cosas, o más bien, con cada una de ellas individualmente y con las tres juntas, se nos regala en abundancia y se nos inunda con la riqueza de todos los bienes. Es decir, por la invocación con fe del nombre de nuestro Señor Jesús Cristo, esperamos con certeza recibir la misericordia y la vida verdadera que está escondida en Cristo (Col 3, 3), ya que a estas las deja que fluyan como de una eterna fuente divina el nombre del Señor Jesús, que invocamos con pureza y lucidez en el corazón. Con la paz que supera todo nus (espíritu de la psique), todo entendimiento y que no tiene límites (Filip 4, 7; Isaías 9, 7), nos hacemos dignos a reconciliarnos con Dios y entre nosotros. Y finalmente, con la agapi (amor incondicional), cuya doxa-gloria (luz increada) no se puede comparar con nada, ya que es el fin y la recapitulación de la Ley y los Profetas (Mateo 22, 40), de modo que Dios mismo es llamado agapi (1Juan 4, 8), nos unimos completamente con Dios, ya que nuestro pecado es anulado por la justicia de Dios y por la adopción de la jaris gracia (energía increada), que actúa dentro de nosotros de manera asombrosa a través de la agapi. Porque dice: “La agapi cubrirá multitud de pecados (1Pedro 4, 8), y: “La agapi-amor aleja la ira, es magnánima, paciente, y tolerante; la agapi no tiene envidia, no es presumida, ni se infla de orgullo y prepotencia, no hace nada feo e indebido, no es grosera ni egoísta y no busca sus intereses, no piensa mal para su prójimo y ni tiene en cuenta el mal del otro, no se irrita; La agapi-amor no se alegra por la injusticia; se alegra y goza cuando domina la verdad, todo lo disimula, sufre y aguanta, todo lo cree, todo lo espera con paciencia, todo lo tolera. La agapi-amor jamás decae y nunca falla, sino que permanece estable y eterna” (1 Corintios 13, 7-8). La agapi-amor todo lo soporta; la fe, la esperanza y la paciencia nunca la abandonan; el amor nunca pierde su valor.

Nuestro Señor Jesús Cristo, en el momento de Su pazos salvífico, pasión salvadora, dejó estas instrucciones a Sus discípulos como mandamientos de despedida y una herencia divina, así como después de la resurrección.

10. Por eso, el mismo Señor nuestro Jesús Cristo, bondadoso y dulcísimo, cuando llegó para Su pazos-pasión voluntaria en beneficio nuestro y cuando se reveló a los Apóstoles después de la resurrección, y también cuando iba a volver a Su Padre por naturaleza y nuestro Padre por la jaris gracia increada, les dejó todas estas cosas a los Suyos como un padre genuino y cariñoso, como mandamientos de despedida, agradables consolaciones y sólidas promesas, o más bien como una herencia divina irrevocable. Esto se ve en lo que les dijo a los Discípulos cuando llegó la hora de su pasión salvadora: “Todo lo que pidáis en mi nombre, os lo concederé» (Juan 14, 13), y: «de verdad en verdad os digo que todo lo que pidan en mi nombre al Padre os lo concederá. Hasta ahora no habéis pedido nada implorando en mi nombre. A partir de ahora pedid continuamente y recibiréis, para que vuestra alegría y gozo sean completos. Ese día pedid en mi nombre» (Juan 16, 23-26). Y de nuevo, después de la resurrección, les dijo: «Los que crean harán estos milagros; en mi nombre echarán demonios, hablarán en nuevas lenguas, etc.» (Marcos 16, 17-18).

Esto está de acuerdo con lo que también dice el discípulo amado: “Jesús hizo muchos más milagros y señales en presencia de sus discípulos, los cuales demostraban su deidad y no están escritas en este libro sagrado. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20, 30-31). Y el venerable Pablo dice: “Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla” (Filip 2:10). Y también en los Hechos de los Apóstoles está escrito: “Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: «Soberanos jefes del pueblo y ancianos de Israel, ya que somos hoy interrogados por el bien que hemos hecho a un hombre enfermo y se nos pregunta de qué modo ha sido salvado y curado de su enfermedad, sabed todos vosotros y todo el pueblo de Israel que por la invocación en el nombre de Jesús Cristo, el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y Dios resucitó de entre los muertos, por Él se presenta éste curado delante de vosotros” (Hechos 4, 12).

Y nuevamente el Salvador dice: «Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra» (Mat 28, 18). También, con lo que dijo el Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre Kírios-Señor antes de su crucifixión a los Apóstoles: «Les dejo la paz, les doy mi paz» (Juan 14, 27) y «“Estas cosas os he hablado para que unidos en mí tengáis paz» (Juan 16, 33), y «Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros» (Juan 15, 12) y: «Así sabrán todos que son mis discípulos, si tienen agapi-amor los unos por los otros» (Juan 13, 35) y: “Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mí agapi-amor. Permaneceréis en mi agapi, si guardáis y aplicáis en vuestras vidas mis logos-mandamientos, tal y como yo he guardado los logos-mandamientos de mi Padre y permanezco siempre en su infinita agapi (amor divino y energía increada). Estas cosas os he dicho para que sea transmitida y esté dentro de vosotros mi alegría y gozo y vuestra alegría sea completa y el gozo colmado” (Juan 15, 9-11). Y después de la resurrección, en varias ocasiones parece haberles dado la paz, apareciendo entre los suyos y diciendo: «Paz a ustedes» (Juan 20, 19). Y hacia Pedro, a quien le confió el liderazgo de los Discípulos, mostrando que el cuidado del rebaño es una especie de retribución por el ardiente agapi-amor hacia el Señor Jesús Cristo, le dijo tres veces: «Pedro, si me amas más que los demás, apacienta mis ovejas» (Juan 21, 15 ss.). Uno podría, no sin razón, decir también esto: que de estos tres mandamientos excepcionales se generan otros tres excepcionales. Estos son la catarsis de la psique-alma, la iluminación y la perfección o culminación(o la zéosis)

Con estos tres están entrelazadas todas las virtudes.

11. Si alguien desea examinar minuciosamente y con claridad esta triple cuerda, de alguna manera inseparable, encontrará que de ella cuelga y está tejida divinamente con ella toda la incorruptible púrpura de las virtudes. Porque la vida según Dios es como una cadena preciosa y una serie de colores dorados, donde una virtud está armoniosamente unida a la otra, todas adecuadas en una unidad, y todas juntas las virtudes completan una obra, por la cual el hombre que vive plenamente con ellas pueda deificarse o divinizarse. Y todas estas virtudes tienen como algunos vínculos y eslabones esta invocación salvadora del amado nombre del Señor Jesús Cristo con fe, y si quieres, con esperanza y humildad, y la paz junto con la agapi, este árbol tri-corpóreo de tres cuerpos divinamente plantado y dador de vida. Quien toque este árbol en el momento oportuno y saborea de él, como es natural, no cosecha, por supuesto, la muerte como el primer hombre en ser creado, sino una vida incorrupta y eterna.

El regalo y la venida del Espíritu Santo de Dios Padre a los fieles, se regala con la dinami (poder, potencia y energía) de Jesús Cristo y en Su santo nombre.

12. Por supuesto, la donación del Espíritu Santo de Dios Padre a los fieles y Su venida se regala con la dinami (poder, potencia y energía) de Jesús Cristo y en Su santo nombre, como lo afirma el mismo súper-dios y amante de las psiques-almas Señor Jesús Cristo a los Apóstoles: «Os conviene que yo me vaya, porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclitos/Consolador. Pero si me voy, os lo enviaré» (Juan 16, 7), y también: «Cuando venga el Paráclitos, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre» (Juan 15, 26), y nuevamente: «El Paráclitos, el Espíritu Santo, a quien enviará en mi nombre mi Padre» (Juan 14, 26).

Nuestros santos Padres sabiamente nos exhortan, a través de la iluminación del Espíritu Santo que tenían en su interior, a orar a nuestro Señor Jesús Cristo y de Él pedir la misericordia.

13. Por lo tanto, nuestros ilustres guías y maestros, muy sabiamente y con la iluminación del Espíritu Santo que moraba en ellos, enseñan que antes de cada buena obra y estudio, todos los cristianos, especialmente aquellos que desean entrar en el estado de la divina ησυχία hisijía y consagrarse a Dios, apartándose del mundo para reposar correctamente, deben orar al Señor y pedir de Él con persistencia, sin vacilación, Su misericordia (increada). Y deben tener ininterrumpida labor y estudio del santo y dulce nombre de Él, y esto deben tenerlo constantemente en el corazón, en el nus con la mente y en los labios. Y deben respirar y vivir y dormir y despertar y moverse y comer y beber en Él y con Él. En pocas palabras, deben esforzarse por hacer todo de manera similar. Así como cuando Él está ausente, todas las cosas malas fluyen hacia nosotros o, más bien, nada útil se acerca a nosotros, de la misma manera, cuando Él está presente en nosotros, todo enemigo es repelido y no nos falta ningún bien, y nada es imposible de lograr, como lo declara expresamente el Señor mismo: «El que permanece unido en mí y yo en él, ése trae mucho fruto. Porque sin mí nada podéis hacer. Separados de mí, sin mi jaris-gracia que es mi energía increada, vivificadora, sanadora y salvadora que emana de mí, nada bueno podéis hacer » (Juan 15, 5). Por lo tanto, este asombroso y venerado en toda la creación, tanto en cosa como en nombre, que está por encima de toda cosa y nombre (Fil 2, 9), también nosotros, los indignos, lo hemos invocado con fe y hemos desplegado ampliamente las telas de nuestro logos hacia Él. Y así comenzamos a hablar también sobre lo siguiente.

Aquel que desea caminar sin tropezar en el camino de la ησυχία hisijía según la voluntad de Dios, debe, junto con la renuncia total de todo, elegir también la perfecta subordinación.

14. En el nombre del gran Dios y Salvador nuestro Jesús Cristo, quien dijo: «Yo soy la luz, la vida y la verdad, el camino y la puerta que conduce al Dios Padre, y aquel que pase por mí será salvo y entrará y saldrá y encontrará pasto salvador» (Juan 8, 12; 14, 6; 10, 9), presta atención a lo que decimos y te aconsejamos sinceramente. Ante todo, elige para ti mismo, junto con la metania universal, en la sagrada ceremonia de renuncia al mundo, y una subordinación perfecta y sincera. Es decir, cuídate mucho de encontrar un guía y maestro inequívoco, sin desviaciones. Reconocerás esto si sus logos están respaldados por las Sagradas Escrituras y si su vida está llena de espíritu y concuerda con sus palabras. Además, debe tener una διάνοια diania (mente, intelecto) elevada pero una disposición y conducta humilde y ser virtuoso en su modales, como representan los logos tradicionales del maestro según Cristo. Y después de encontrarlo y unirte a él física y espiritualmente, como un hijo amoroso a un padre genuino, síguelo completamente y fielmente, centrándote en sus mandamientos como si él fuera el Cristo mismo y no como un simple ser humano. Y después de rechazar lejos de ti toda incredulidad y duda, incluso tus propios pensamientos y voluntades, sigue al maestro con simplicidad y sin curiosidad, paso a paso, teniendo tu conciencia como un espejo claro y limpio para obtener información clara y completa de tu obediencia incondicional a tu iniciador y guía espiritual. Y si alguna vez el diablo, el enemigo de todo lo bueno, te susurra pensamientos opuestos, entonces, como si se tratara de inmoralidad, fornicación y fuego, tírate literalmente de él hacia ti mismo y responde sabiamente al engañador que te presenta esos pensamientos, diciéndole que el guiado no guía al guía, sino que el guía es quien guía al guiado, y que yo no asumí el juicio de mi Yérontas (anciano sabio e iluminado guía), sino que él asumió el mío y no fui designado como el juez de él, sino que él es mi juez, de acuerdo con lo que escribe san Juan el Clímaco y otros similares. Porque no hay nada más genuino y auténtico que este estilo de vida, es decir, la subordinación, para aquel que ha elegido de manera decisiva rasgar los manuscritos de sus pecados y ser inscrito en el libro divino de los salvados.

Según el bienaventurado Pablo, el Hijo de Dios y nuestro Dios, el Señor Jesucristo, cuando se hizo hombre por nosotros y gestionó con mucha sabiduría el plan paternal de nuestra salvación, trazó el camino de la subordinación o sumisión, con el cual agradó como hombre y fue digno de ser elevado nuevamente por el Padre. Porque dice: “y, estando en su condición y forma de hombre simple, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz, sin dejar ni un momento de ser también Dios perfecto. Por ello Dios le glorificó y le exaltó a lo sumo y como hombre le otorgó el nombre Kirios-Señor Jesús Cristo, que está por encima de cualquier otro nombre en la tierra y en el cielo, etc.” (Filip 2, 8-9). Entonces, ¿quién, con arrogancia, para no decir con ignorancia, espera alcanzar la doxa-gloria increada del Señor y Dios y nuestro Salvador Jesús Cristo y los trofeos y las recompensas paternas sin haber elegido el mismo camino de nuestro maestro y didáscalos (catedrático) Jesús Cristo? Porque incluso el discípulo, si desea ser semejante a su maestro, como un perfecto modelo, debe con todo el fervor de su psique-alma aspirar a seguir la vida y las obras de su educador y esforzarse cada día más por imitarlo. Además, sobre nuestro Señor Jesús Cristo, está escrito: «Y vivía obedeciendo a su padre y madre» (Luc 2, 51), y también el Salvador mismo dice: «No he venido a ser servido, sino a servir» (Mat 20, 28). ¿Y hay alguien que quiera vivir de otra manera, es decir, autocomplaciente y según su propia voluntad, sin un guía, y piensa que sigue correctamente la vida según Dios? No, por supuesto, porque supera los límites establecidos.

San Juan el Clímaco dice: «Así como aquel que no tiene guía fácilmente pierde su camino, de la misma manera aquel que sigue la vida monástica de manera autónoma e independiente fácilmente se pierde, aunque posee toda la sabiduría del mundo». Por eso, la mayoría, por decir no todos, aquellos que no son subordinados o sumisos y avanzan sin consejo, siembran muchas cosas soñando, con dificultad y sudor. En realidad, cosechan muy poco. Algunos, de hecho, en lugar de trigo, cosechan, desgraciadamente, ¡ay, malas hierbas!, porque siguen, como se ha dicho, la idorítmia* (singularidad, autosuficiencia) y la conducta y el juicio complaciente propio, de lo que nada es peor. Juan el Clímaco también testifica esto al escribir lo siguiente: «Aquellos de ustedes que han intentado bajar a esta arena de ejercicio espiritual; aquellos que quieren cargar sobre sus hombros el yugo de Cristo; aquellos que buscan trasladar su carga al cuello del otro (del Yérontas); aquellos que se apresuran a redactar voluntariamente el documento de venta de ustedes mismos, y en lugar de eso quieren que les escriban un documento de libertad; aquellos que pasan por este gran océano nadando, sostenidos por las manos de otros, sepan que han intentado seguir un camino corto y áspero, que tiene solo un error, llamado ιδιορρυθμία idiorítmia* (no sometido a ninguna regla, singularidad, autosuficiencia). Aquel que renunció de una vez por todas a la idiorítmia, en todo lo que considera bueno y espiritualmente agradable, llega antes de haber comenzado a caminar. Porque obediencia significa no confiar en uno mismo en nada hasta el final de su vida». Por lo tanto, también tú, aprende esto bien en profundidad y, deseando practicar la buena y sin reservas porción del camino celestial de la divina ησυχία hisijía, sigue las leyes que se han establecido correctamente. Acepta primero la obediencia con alegría. Luego, de manera similar, la ησυχία hisijía. Porque así como la praxis, acción es la base de la θεωρία zeoría contemplación, de la misma manera lo es la obediencia a la ησυχία hisijía. Y como está escrito, no desees desplazar los límites que establecieron los Padres. (Proverbios 22, 28), y «ay del solitario» (Ecl 4, 10). De esta manera, poniendo un buen comienzo en los cimientos, con el tiempo colocarás un techo brillante con la arquitectura del Espíritu. Porque, como se ha dicho, donde el comienzo o principio  es inadecuado, también el conjunto es para tirarlo a la basura y viceversa, donde el comienzo es adecuado, el conjunto será hermoso y armónico, a pesar de que a veces sucede lo contrario, un asunto que, por supuesto, se debe a nuestra predisposición y elección.

*Ιδιορρυθμία idiorítmia término ascético que significa que el monje «ajusta» él mismo sus propios asuntos, siguiendo su propia opinión y voluntad, sin obedecer ni consultar a un yéronta.

¿Cuáles son las señales de la verdadera subordinación, que, cuando las posee el verdadero obediente, se subordinará correctamente?

15. Pero dado que el discurso sobre la subordinación es extenso y difícil de abordar, y por eso aquellos que practican la subordinación lo hacen de diversas maneras, también debemos hacerte algunas pequeñas observaciones sobre esto para que las tengas como señales; cuando poseas estas como reglas y medidas infalibles, actuarás correctamente. Así que esto es lo que te diremos: Aquel que practica una verdadera subordinación debe, según creemos, cuidar de manera crucial las siguientes cinco virtudes.

Primera, la fe, es decir, tener una fe pura y sincera hacia su Padre espiritual, tanto que crea que ve a Cristo y que se subordina a Él, como dice el Señor Jesús: «Quien los escucha a ustedes, me escucha a mí, y quien los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me envió» (Luc 10:16), también: «Todo lo que no proviene de la fe es pecado» (Rom 14:23).

Segunda, la verdad; es decir, ser verdadero en obras y logos y en la precisa confesión de sus loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía). Porque el Salmista dice: «El fundamento de tus logos es la verdad» (Sal 118:160), y: «El Señor se complace en la verdad» (Sal 30:24). Y Cristo dice: «YoSoY la verdad» (Juan 14:6); de hecho, se le llama la Autoverdad.

Tercera virtud es no hacer su propia voluntad, -porque, como se dice, es perjudicial para el subordinado hacer su propia voluntad-, sino siempre cortarla de manera voluntaria, sin ser forzado por su Padre espiritual.

Cuarta, no contradecir ni tener rivalidades en absoluto, porque la contradicción y la rivalidad no son de los piadosos. Como escribe el venerable Pablo: “Pero si alguno quiere ser contencioso y discutir, sepa que nosotros no tenemos esta costumbre ni tampoco las Iglesias de Dios» (1 Cor 11:16). Si ahora estas cosas se prohíben en general a todos los cristianos, mucho más se prohíben a los monjes, especialmente después de que han prometido someterse completamente, como quiere el Señor. Así que objetar y ser propenso a la contención proviene de una conducta y mente ligada a la incredulidad y la soberbia, como se ha dicho que el monje orgulloso contradice fuertemente. Lo contrario también es cierto, es decir, no contradecir y no tener rivalidades proviene de la fe y una disposición humilde.

La quinta virtud que el subordinado debe cuidar es la confesión precisa y sincera al Yéronta (guía anciano sabio, experimentado e iluminado), como en la ceremonia de tonsura hicimos una promesa como si estuviéramos de pie en el temible altar de Cristo, ante Dios y los santos ángeles, de tener principio y fin, junto con las otras promesas y acuerdos con el Señor, y la confesión de los secretos ocultos del corazón. Como dice el divino David: «Decidí confesar al Señor mi iniquidad, acusándome a mí mismo, y tú perdonaste…» (Salmo 31:5 (32,5). Y san Juan el Clímaco dice: «Las llagas que se revelan no empeorarán, sino que serán curadas». Aquel que guarda este conjunto de cinco virtudes con sabiduría y cuidado, que sepa sin dudar, que alcanzará desde aquí como adelanto y compromiso la bienaventuranza de los justos. Y estas son las características de la memorable obediencia o subordinación, que son una especie de raíz y fundamento.

Escucha ahora acerca de las ramas, el fruto y el techo. Nos lo cuenta nuevamente san Juan de la Escala: «De la obediencia nace la humildad, de la humildad el discernimiento, del discernimiento la visión o perspicacia, y de esta la previsión o prognosis», la cual es obra solo de Dios y la concede como un regalo excepcional y sobrenatural a aquellos que se divinizan o deifican y se vuelven bienaventurados y felices. Además de estas cosas, también conoce esto: según la precisión de tu subordinación, brota dentro de ti la humildad, y de nuevo, según tu humildad, surge el discernimiento, al igual que las demás virtudes. Y debes esforzarte con toda tu fuerza para correr sin desviarte del camino de la obediencia. Así llegarás con seguridad a la virtud avanzada. Pero si te tambaleas en algún punto del estadio de la subordinación, ten en cuenta que no terminarás bien el resto del camino que has comenzado, es decir, la gobernación o gobernarte según Cristo, ni te coronarás con la corona que dan a los vencedores. Pero que la obediencia y sus características que hemos dicho, te sirvan como una especie de guía, como lo que los marineros miran para mantener recto su rumbo. Así mirando constantemente hacia ella, podrás superar la gran tempestad de las virtudes y anclar en el apacible puerto de la apázia impasibilidad, sin pazos. Y si te encuentras con alguna tormenta o agitación, esto se deberá a tu falta de atención y desobediencia. Porque, como dicen los Padres, aquel que tiene una obediencia verdadera ni siquiera el diablo puede perjudicarlo y dañarlo. Para mostrarte cuán grande es la venerable altura de la obediencia milagrosa, recordaremos otra frase patrística.

Así dice la estrella luminosa de la gobernación según Cristo, que construyó como un nuevo Bezaleel (Éxodo 31:2) la Escala celestial: «Los Padres llaman arma al canto o salmodia, a la oración muro, a las lágrimas inmaculadas un baño; pero la bienaventurada obediencia la han llamado martirio, sin el cual nadie entre los maliciosos, hostiles y resentidos verá al Señor». Creemos que esto es suficiente para una revelación elocuente y elogio de la impecable imitación de la bienaventurada obediencia. Aún podremos aprender y discernir con la experiencia, por supuesto si miramos hacia arriba y examinamos cuál es la causa de nuestra ruina y mortalidad, aunque no fuimos creados así desde el principio, y cuál es la causa de nuestra regeneración e inmortalidad. Vemos, entonces, que lo primero, es decir, la corrupción, la causó la fe del primer Adán en sí mismo, su ιδιορρυθμία idioritmia (no sometido a ninguna regla) su desobediencia, de la cual provino la violación y la transgresión del mandato divino. Lo segundo, lo logró para nosotros la voluntad común y la subordinación al Padre del segundo Adán, nuestro Dios y Salvador Jesús Cristo, de lo cual surgió la aplicación y cumplimiento del mandato paterno. Porque, como dijo el Salvador: «Porque yo no he enseñado nada de mí mismo; el Padre que me ha enviado al mundo es el que me ha dado mandamiento de lo que tengo que decir y enseñar. Y conozco que su mandamiento es la vida eterna, porque el logos de Dios contiene energía increada vivificante y renovadora. Así, pues, lo que yo digo y enseño, lo digo y enseño exactamente como el Padre me lo ha dicho a mí» (Juan 12:49-50). Entonces, al igual que en el primer padre Adán y en aquellos que se le asemejan, la raíz y la madre de todas las aflicciones es la presunción o jactancia, así también en el nuevo Adán, el Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre Jesús Cristo y en aquellos que desean vivir de acuerdo con Él, el principio, la fuente y el fundamento de todos los bienes es la humildad. A esta orden y posición vemos que mantiene el sagrado batallón de todos los hermosos Ángeles que está por encima de nosotros, así como también por nuestra Iglesia terrenal. Y hemos aprendido y creemos que aquellos que de alguna manera se desvían de esta institución y desean vivir con obstinación, por no decir con arrogancia, son cortados de Dios y de la herencia luminosa y celestial, y de la Iglesia universal o católica ortodoxa, y son expulsados y enviados a la oscuridad y al fuego del infierno o gehena. Y esto es lo que les ha sucedido a los malvados obreros del mal que acompañan al lúcifer y a varios herejes malintencionados y kakodoxos a lo largo del tiempo, según presentan los logos teológicos escritos. Estos, debido a su auto-complacencia y orgullo, fueron expulsados miserablemente de la divina doxa-gloria increada y alegría, y de la sagrada sociedad de los cristianos.

«Alguien sabio dijo que los opuestos son medicinas para los opuestos. Por lo tanto, ya que la causa de todas las tristezas y tribulaciones es la desobediencia y la arrogancia, mientras que la subordinación y la humildad son la causa de las cosas agradables, aquel que desea vivir sin reproche, debe vivir subordinándose a un padre probado y humilde, que extrae su fuerza de la experiencia de muchos años y el conocimiento de las realidades divinas, y cuya vida esté gobernada y adornada por la corona de las virtudes. Y la orden y el consejo de este padre deben considerarse como la voz y la voluntad de Dios. Porque, como se dice, “la salvación se encuentra en la abundancia de consejo” (Prov 11, 14), y “un hombre que no acepta consejo y está sin consejo es enemigo de sí mismo”. Ahora bien, si algunos de los Padres gloriosos lograron alcanzar la ησυχία hisijía divina y la perfección según Dios sin someterse, esto ocurrió por apocalipsis/revelación divina y raramente. Y se ha escrito que lo raro no se convierte en ley de la Iglesia, tal como una golondrina no hace la primavera. Pero tú, creyendo como ciencia preliminar de la hermosa ησυχία hisijía divina es la verdadera subordinación, deja que lo que ha sucedido una vez, y, por economía, y sigue lo que los venerables Padres han establecido en común. Así te harás digno de obtener también las recompensas de aquellos que viven según la ley. ¿Qué piensas? En cualquier camino desconocido, nadie elegirá comenzarlo sin un guía que lo muestre correctamente. De la misma manera, nadie se aventura en el mar abierto sin un capitán experimentado. Lo mismo se aplica a cualquier arte y ciencia, sin un maestro adecuado.

En cuanto al arte de las artes y la ciencia de las ciencias y el camino que lleva a Dios y al infinito océano inteligible, es decir, la vida monástica, que es similar a la vida de los ángeles, ¿se atreve alguien a practicarla y confiar en sí mismo para alcanzar el final sin guía, capitán y maestro experimentado y genuino? Cualquiera que sea este, realmente se engaña a sí mismo y se extravía antes de comenzar, ya está equivocado, porque no se practica según la ley. De manera opuesta, antes de comenzar, ha alcanzado el final aquel que se somete a las instituciones de los Padres. Porque, como se ha escrito, ¿de dónde más aprenderemos a luchar contra la carne como es debido, o a tomar armas contra los pazos y los demonios? Como está escrito, “junto a las virtudes están alineados los pazos, y son vecinos”. Y ¿cómo entrenaremos los sentidos del cuerpo y regularemos las fuerzas de la psique-alma como si fueran las cuerdas de una guitarra?

Además, ¿cómo distinguiremos las profecías y revelaciones, consuelos y zeorías contemplaciones enviados por Dios, pero también las trampas, engaños y fantasías demoníacas? Y en pocas palabras, ¿cómo mereceremos llegar a la unión con Dios y a los rituales teúrgicos y misterios sin la iniciación de un iniciador verdadero e iluminado? Es realmente imposible, imposible.

Prestemos atención también el recipiente de elección, el bienaventurado Pablo, el místico de los inefables misterios, la boca de Cristo, la luz del mundo, el maestro de toda la οικουμένη icumeni (tierra habitada), discutiendo y debatiendo con sus co-apóstoles sobre el Evangelio, sobre el logos, como dice, “no sea que haya corrido en vano” (Gálatas 2, 2). Prestemos atención incluso a esta Auto-Sabiduría, nuestro Señor Jesús Cristo, diciendo de sí mismo que “descendí del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del Padre que me envió” (Juan 6, 38), y sobre el Espíritu Santo, divino y vivificante, que “no hablará de sí mismo, sino que dirá lo que oye” (Juan 16, 13). Este orden vigente, que mantiene tanto los cielos como la tierra, nos llenará de temor, asombro, agonía y ansiedad tanto por nuestra insignificancia e indiferencia como por aquellos que, por locura y presunción, eligen vivir mal y peligrosamente, de manera idiorítmica, peculiar y desobediente.

Esta lucha es realmente temible, y miles son los ladrones e incontables las emboscadas de los piratas y los naufragios innumerables. Por eso, de los muchos, pocos son los que se salvan (Luc 13, 23). Pero estos que vivan como quieran, ya que la obra de cada uno será probada por el fuego, como dice la Escritura (1Cor 3, 13), y el Salmista dice: “Tú darás a cada uno según sus obras” (Salmo 61, 13).

Y en concreto, no solo como quieran, sino como se debe cada uno aceptar y vivir, así que el Señor conceda prudencia y sabiduría a todos. Pero tú, y cualquiera que quiera vivir según Dios, aprendiendo de estos logos como de un extremo todo el oro y el tejido espiritual de la bienaventurada obediencia, apresúrate, como dijimos antes, a encontrar a un maestro probado y perfecto. La comida sólida es, según el portador de Cristo, Pablo, para los perfectos que tienen los sentidos entrenados para distinguir entre el bien y el mal (Hebreos 5, 14), y de esta manera, buscando con esfuerzo, esmero y fe, no fallarás en tu propósito. “Porque todo el que pide con fe a Dios recibe, y el que busca encuentra, y el que llama a la puerta de Dios, se le abre” (Mat 7, 8).

El maestro que encuentres te iniciará con secuencia y orden en todas las cosas adecuadas, piadosas y divinas, aún más te guiará hacia lo más espiritual y agradable a Dios, inaccesible para muchos. Cuando ve que tu psique-alma se regocija en la moderación, la sobriedad y la sencillez en la comida, las bebidas, las coberturas y la vestimenta, y que te conformas con lo realmente útil, apropiado y necesario para cada ocasión, y no buscas lo superfluo y vano con lo que presumen aquellos que viven de manera necia con arrogancia y brillo, y así vuelven su espada contra sí mismos y su salvación. Y el gran Apóstol dice: «Cuando tenemos alimentos y ropas, contentémonos con ellos» (1Tim 6, 8).

Pero tú preguntas y deseas aprender también de nosotros por escrito lo apropiado para el principio, el intermedio y el final de la vida según Cristo. Tu pregunta es, por supuesto, loable, pero la respuesta es difícil de dar de inmediato. Sin embargo, con la ayuda de Cristo, según tu solicitud, nos aseguraremos de hacerlo. Sobre un fundamento sólido e inamovible, en la gloriosa obediencia perfecta, construiremos la legendaria residencia de toda la edificación espiritual, es decir, la divinizante ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Y hablaremos en adelante apoyándonos en pilares inquebrantables, en los testimonios inspirados divinamente de los Padres.

Quien desee la auténtica y según Dios ησυχία hisijía debe cuidar, junto con la fe ortodoxa, de estar lleno también de buenas obras. La fe es doble. El hisijasta debe tener fe, pero también ser pacífico, sin distracciones, sereno, despreocupado, es decir, sin preocupaciones, silencioso, tranquilo, dar gracias a Dios por todo, reconociendo su propia debilidad, soportando valientemente las tentaciones y esperanza en Dios, esperando y confiando en Su misericordia.

16 A´ capítulo. El Señor dijo: “No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reinado de la realeza increada de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre celeste” (Mateo 7, 21). Así que, querido amigo, si no amas solo con palabras la divinizante o deificante ησυχία hisijía, -que desde ahora mismo permite que aquellos que la viven genuinamente reciban claramente los resplandores del reinado de la realeza increada y de Dios, de manera más completa y perfecta en el futuro-, sino que la amas verdadera y realmente, ocúpate junto con la fe ortodoxa, de estar lleno también de buenas obras.

Luego, sé pacífico con todos, en la medida de lo que depende de ti, sin distracciones, despreocupado, sereno, es decir, sin ninguna preocupación y ansiedad, silencioso y tranquilo, por todo da gracias a Dios, ten conciencia de tu debilidad y, en general, mantén tus ojos vigilantes y sobrios ante las diversas tentaciones que te suceden cada día. Lucha con paciencia, magnanimidad y tolerancia contra cualquier agitación, tribulación y tristeza que te llegue de cualquier manera.

En cuanto al primero y al segundo, es decir, estar absorto y adornado por la fe ortodoxa y por las buenas obras, que te enseñe claramente el glorioso Adelfotheos hermano de Dios, Santiago/Jacobo, diciendo: «26. Las obras dan valor y vivifican la fe. Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es inútil porque está muerta. 18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” (Sant 2, 26 y 18). Y antes que él, que te enseñe el maestro y doctor de todos, nuestro Señor Jesús Cristo, que dijo a Sus discípulos: “Id pues, a enseñar la metania y la verdad a todas las naciones; y a los que creerán y se harán vuestros discípulos, bautizadlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a aplicar, cumplir y guardar todas las cosas que os mandé. He aquí YoSoY y estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo o de los siglos. (Estará siempre junto con nosotros porque Él es el Emanuel, del cual el nombre significa: el Dios con nosotros) (Mat 28, 19-20). Y el Teólogo dice que tres cosas busca Dios de cada persona que ha sido bautizada: fe ortodoxa, correcta en la psique-alma, templanza en el cuerpo y verdad en la lengua.

La fe es doble

Β” capítulo. Ten en cuenta que, según los logos transmitidos por la tradición divina, la fe es doble. Una es la fe general de todos los cristianos ortodoxos, en la cual fuimos bautizados desde el principio y en la cual esperamos morir. La otra fe la tienen pocos, aquellos que, cumpliendo todos los mandamientos divinos, regresaron a la imagen y semejanza y, así, adquirieron, con la luz de la χάρης jaris gracia divina e increada, la capacidad de poner toda su esperanza en el Señor. Y en concreto lo hacen de tal manera que, -¡oh qué grandeza!- no dudan en el momento de la oración en sus peticiones a Dios, sino que, con fe, reciben inmediatamente lo que es beneficioso, según los logos del Señor: «De cierto, en verdad os digo, si tenéis fe inquebrantable y no dudáis de la potencia y energía (increada) de Dios, no sólo haréis el milagro de la higuera, sino que aun si a este monte dijerais: quítate y échate al mar, se haría; y todo cuanto pidáis en oración con fe, lo recibiréis» (Mat 21, 21-22).

Así estos bienaventurados, con sus obras puras, han obtenido una fe segura, ya que rechazaron todo conocimiento, discernimiento, duda y vacilación, y se sumergieron completamente en la divina embriaguez de la fe, la esperanza y la agapi (amor incondicional) a Dios, experimentando la divina y bienaventurada transformación que es, según el bienaventurado David, la obra de la diestra del Altísimo (Salmo 76, 11). Pero no es el momento adecuado para hablar en profundidad sobre la primera fe. Sin embargo, es muy oportuno hablar sobre la segunda fe, que florece y nace como un fruto divino de la primera. Porque la fe es una especie de raíz y corona de la divinizante ησυχία hisijía, como también dice san Juan Clímaco: «Si no crees, ¿cómo encontrarás ησυχία hisijía, (paz en corazón y serenidad en la mente)?»

Y el divino David dice: «Creí, por eso hablé» (Salmo 115, 1). Y el gran apóstol Pablo dice: «La fe es la realidad de lo que esperamos, la prueba palpable de lo que no vemos» (Heb 11, 1), y: «El justo vivirá por la fe» (Rom 1, 17). Y el Señor, a los discípulos que le pidieron que aumentara su fe, les dijo: “Dijeron los apóstoles al Señor: Acrecienta nuestra fe, de modo que cuando vengan los escándalos, las tentaciones y los tropiezos poder vencerlos y con todo nuestro corazón poder perdonar a los hermanos. Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería” (Lucas 17, 5-6). También dijo: «De cierto, en verdad os digo, si tenéis fe inquebrantable y no dudáis de la potencia de Dios, no sólo haréis el milagro de la higuera, sino que aun si a este monte dijerais: quítate y échate al mar, se haría; y todo cuanto pidáis en oración con fe, lo recibiréis» (Mateo 21, 21-22), y también: «Tu fe te ha salvado» (Mateo 9, 22).

El santo Isaac también escribe: «La fe es más sutil y fina que el conocimiento-gnosis, así como el conocimiento-gnosis es más sutil que las cosas sensibles o la percepción de estas. Por eso, todos los santos que fueron dignos de alcanzar ese estado, es decir, el éxtasis (extensión interior) hacia Dios, viven con la δύναμη dinami (poder, potencia y energía) de la fe en la delicia de ese estado sobrenatural. Al decir fe aquí, no nos referimos a la fe en las tres divinas y reverenciadas Hipóstasis (Personas o bases subsistenciales) y en la naturaleza única de la Deidad, y en la maravillosa Economía del Logos asumiendo nuestra naturaleza, aunque esta fe es muy elevada; sino que nos referimos a esa fe que surge en la psique-alma a partir de la luz de la χάρης jaris gracia increada, testificada por la διάνοια diania (mente, intelecto) y sostiene el corazón para que no sea perturbado, lleno de la esperanza apartada de toda presunción y engreimiento.

Esta fe no se manifiesta en la audición corporal, sino que revela a los ojos espirituales los misterios ocultos en la psique-alma y la riqueza divina oculta a los ojos de los hombres carnales, revelándose mediante la χάρης jaris gracia increada del Espíritu a aquellos que participan en la mesa de Cristo, al profundizar en Sus leyes, como Él mismo dijo, que “si aplican y cumplen mis mandamientos, enviaré al Paráclitos/Consolador, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, y Él os enseñará toda la verdad” (Juan 14, 17; 16, 13), etc. Y continúa diciendo: «Hasta que venga Aquel que es la consumación de los misterios y lleguemos a ser dignos de que estos misterios nos sean revelados abiertamente, la fe celebra los inefables misterios entre Dios y los Santos, que esperamos ser dignos de recibir también nosotros por la χάρης jaris gracia increada de Cristo, aquí como un compromiso y allá, en el reinado de la realeza increada de los cielos, como una verdad tangible, junto con aquellos que lo aman.»

Debes ser pacífico

C. Venimos ahora al tercer capítulo, que es ser pacífico con todos. Que te sirvan como un consejo vivo las palabras del bienaventurado David, así como las de portador de Cristo, Pablo, que resuenan más fuerte que una trompeta. Dice el primero: “Aquellos que aman tu ley tienen mucha paz, y no hay escándalo para ellos” (Salmo 118, 165), y: “Fui pacífico con aquellos que odian la paz” (Salmo 119, 7), y: “Busca la paz y síguela” (Salmo 33, 15). Y el Apóstol dice: “Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12, 14), y: “En cuanto dependa de vosotros, vivid y estad en paz con todos” (Rom 12, 18).

Debes ser concentrado, sin distracciones

D. Para el cuarto capítulo, es decir, ser inalterable, sin distracciones hablará el santo Isaac, diciendo que si el deseo es el producto de los sentidos o percepciones sensible, entonces que se callen aquellos que afirman que guardan la paz de su διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) mientras viven con distracciones. Y no te relaciones con aquellos que tienen distracciones.

Debes ser despreocupado y sin cuidados

E. En cuanto al capítulo quinto, es decir, ser sin preocupaciones y sin cuidados, tanto por cosas buenas como de insensatas, te enseñan las palabras del Señor en los Evangelios que dicen: “Por tanto os digo: No os angustiéis, os estreséis y os preocupéis por vuestra vida, qué habéis de comer y beber, ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? ¿El Dios que os ha dado lo más valioso no os dará también lo inferior? Mirad las aves del cielo, que no siembran ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? Y ¿quién de vosotros puede, aun preocupándose, estresándose y angustiándose, añadir a su estatura un solo codo? También en cuanto al vestido, ¿por qué os preocupéis, os estreséis y os angustiéis? Observad atentamente los lirios y las flores del campo, cómo crecen, no trabajan con fatiga, ni se cansan, ni tampoco hilan” (Mat 6, 25-28). Y más adelante: “No os preocupéis, os estreséis y os angustiéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué seremos vestidos? Porque los gentiles o idólatras, que no conocen los bienes eternos y la providencia cariñosa de Dios, buscan con afán todas esas cosas. Pero vosotros nos os preocupéis y os angustiéis para estas cosas porque vuestro Padre celestial y bondadoso sabe que tenéis necesidad de todas ellas y os las dará. Buscad, pues, primeramente el reinado de la realeza increada y la justicia/virtud que Él quiere de vosotros, y todos estos bienes terrenales os serán añadidos junto con los incalculables bienes de la realeza increada de los cielos. Y no os afanéis, angustiéis y preocupéis por el mañana, porque el mañana se preocupa de sí mismo. Basta a cada día con sus propias ocupaciones y problemas” (Mat 6, 34). Y el Santo Isaac dice: «Sin despreocupación no busques luz en tu psique-alma, ni ησυχία hisijía, (paz en corazón y serenidad en la mente mientras tengas languidez, flogera y atontamiento en tus sentidos». Y san Juan el Clímaco: «Un pequeño cabello molesta el ojo, y una pequeña preocupación destruye la ησυχία hisijía. La ησυχία hisijía es deposición y expulsión de pensamientos y negación de preocupaciones razonables. Quien ha conquistado la verdadera ησυχία hisijía (paz en el corazón y serenidad en la mente), no se preocupará ni por su cuerpo, porque sabe que Dios, que prometió cuidar, no mentirá y cuidará de él».

Debes ser silencioso

F. La secuencia de nuestro discurso nos obliga ahora a hablar del sexto capítulo, es decir, del silencio. El Santo Isaac, pues, también habla sobre esto: «Quien detiene su boca de la crítica maligna y la charlatanería, guarda su corazón de los pazos. Y quien hace la catarsis de su corazón de los pazos, en cada momento ve al Señor. Cuando colocas todas las obras de la ησυχία hisijía en un lado y pones el silencio en el otro, encontrarás que el silencio es más pesado. Ama sobre todo el silencio, porque te acerca al fruto, mientras que la lengua no puede explicarlo. Por tanto, primero forcémonos a permanecer en silencio; y entonces, a través del silencio, nace algo en nosotros que nos conduce al propio silencio. Ojalá que Dios te dé sentir algo que nace del silencio. Y si comienzas este estilo de vida, no sé qué luz emanará dentro de ti». Y de nuevo: «El silencio es un misterio del siglo venidero, mientras que las palabras son instrumentos de este mundo». Y al Santo Arsenio esto le ordenó la voz divina por segunda vez: «Arsenio, vete, cállate, permanece en silencio, practica la ησυχία hisijía y serás salvo.»

Debes ser tranquilo, sereno y pacífico

G. También para el capítulo séptimo, es decir, vivir en la ησυχία hisijía (serenidad la mente y paz en el corazón, tranquilidad), son testigos confiables san Basilio el Grande y de nuevo el mismo San Isaac. El primero dijo: «La ησυχία hisijía es el principio de la catarsis de la psique-alma», y el segundo: «La regla de la ησυχία hisijía es el silencio sobre todas las cosas». Con estos logos, el primero señaló brevemente el principio de ella, y el segundo su fin. Y en el Antiguo Testamento se ha dicho: «¿Has pecado? Quédate en ησυχία hisijía» (Gén 4, 7), y: «Libérate de toda distracción y aprende que yoSoy Dios» (Salmo 45, 11). Y san Juan el Clímaco dice: «La primera obra de la ησυχία hisijía es la ausencia de preocupaciones por todas las cosas, ya sean razonables o irracionales. Porque aquel que abre la puerta a lo razonable, será capturado inevitablemente también por lo irracional. El segundo es la oración incesante, y el tercero es el trabajo intacto del corazón. Quien no ha aprendido las letras, no puede estudiar libros. Y más aún, aquel que no guarda la primera obra, no guardará las otras dos». También dice el Santo Isaac: «El deseo de la ησυχία hisijía es la espera constante de la muerte. Aquel que entra en la obra de la ησυχία hisijía sin este estudio no puede aguantar lo que necesariamente debemos esperar y soportar.»

Debes agradecer a Dios en todo

H. Igualmente, para el octavo capítulo, agradecer en todo, te sirva de maestro el Apóstol Pablo, que ordena: «Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros» (1Tes 5, 18). Y el Santo Isaac escribe: «La gratitud al que recibe, anima al donante a dar aún mayores donaciones que las primeras. Aquel que no agradece por las cosas más pequeñas será ingrato e injusto incluso en las mayores. Aquel que trae los carismas o virtudes de Dios al hombre es el corazón que siempre se mueve en agradecimiento ininterrumpido. Lo que lleva la tentación a la psique-alma es la queja que se mueve constantemente en el corazón. Una boca que siempre agradece recibe bendición de Dios, y en el corazón que tiene agradecimiento constante viene la χάρης jaris gracia, divina energía increada».

Debes reconocer tu debilidad

I. Cuánto beneficio recoge aquel que ha llegado a conocer su debilidad, que es el noveno capítulo, lo aprenderás observando el sexto salmo, donde el rey David dice: «Ten misericordia de mí, oh Señor, porque soy débil» (Salmo 6, 3). Y en otro lugar: «Soy gusano y no hombre, oprobio de los hombres y despreciado del pueblo» (Salmo 22, 7). Y el Santo Isaac escribe: «Bienaventurado el hombre que conoce su debilidad. Porque este conocimiento se convierte en el fundamento, la raíz y el principio de todo bien. Cuando alguien comprende y siente verdaderamente su debilidad, entonces aprieta su psique-alma desde la pereza que atormenta el conocimiento y acumula para sí mismo el tesoro de la vigilancia y la protección. El hombre que ha llegado a conocer el alcance de su debilidad ha alcanzado el grado perfecto de humildad».

Debes soportar valientemente las tentaciones

J. El capítulo que falta en nuestro discurso y completa el número diez, se refiere a que debes soportar con valentía y resistir con paciencia, magnanimidad y tolerancia ante las numerosas y variadas tentaciones que vendrán hacia ti. Escucha, por lo tanto, lo que está escrito en la Sagrada Escritura. Dice el Apóstol Pablo, portador de Cristo: “Porque nuestra lucha no es contra gente de carne y hueso, sino contra los principados y potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso que dominan sobre los hombres de este siglo pecador, contra los espíritus del mal, que moran en los espacios entre tierra y cielo”(Efesios 6:12), y: Si estuvieseis sin esta pedagogía, a la que a todos los verdaderos hijos de Dios participaron y saborearon, no seríais hijos auténticos, sino bastardos” (Hebreos 12:8), y: “Porque el Señor pedagogiza-educa y corrige al que ama, y le disciplina con castigos pedagógicos al que recibe como hijo” (Heb 12:6). Y el hermano de Dios, Santiago dice que un hombre que no soporta tentaciones es inútil (Sant 1:12). Y el santo Elías el Ékdiko dice: «Cada cristiano que cree correctamente en Dios no debe estar descuidado, sino siempre esperar y anticipar la tentación, para que no se sorprenda ni se turbe cuando llegue, sino soportar con gratitud el esfuerzo de la aflicción y entender lo que significa cuando canta o salmodia junto con el Profeta: Pruébame, Señor, y escudríñame; examíname calentando mis riñones y mi corazón (Salmo 25:2). Y el Profeta no dijo que “Tu pedagogía me derribó”, sino que “me enderezó por completo» (Salmo 17:36). No busques las causas de las tentaciones de dónde vienen, sino solo ora a Dios para que las soportes con gratitud, como dice el santo Marcos: «Cuando llegue la tentación, no busques por qué y de dónde viene, sino cómo la soportarás con gratitud y paciencia».

Y de nuevo: «Dado que no es fácil encontrar a alguien que haya complacido a Dios sin tentaciones, debemos agradecer a Dios por todo lo que nos sucede». Y: «Cada aflicción revela la inclinación de la voluntad, ya sea que se incline hacia la derecha o hacia la izquierda. Por lo tanto, cada aflicción o tribulación que ocurre se llama tentación, porque da al que es tentado la experiencia de sus deseos ocultos». Y el santo Isaac, junto con muchos otros, escribe esto: «La tentación beneficia a todo ser humano. Ya que beneficia a Pablo (2Cor 12:9-10), que se calle toda boca y sea declarado todo el mundo culpable delante de Dios (Rom 3:19). Los luchadores son tentados para aumentar su riqueza; los débiles para protegerse del daño que los hacen aquellos que duermen, para despertar (espiritualmente) a los que están lejos de Dios, para acercarse a Él, y los Suyos para entrar y establecerse en la casa de Dios con valentía y franqueza. A ningún hijo que no ha sido entrenado se le da la riqueza de la casa paterna para que la use. Y por lo tanto, Dios tienta y prueba primero, y luego muestra el carisma/don.

Doxa-gloria y gracias al Señor que con medicinas amargas nos ofrece el disfrute de nuestra salud. No hay nadie que, en el momento de su entrenamiento y práctica, no se entristezca, y no hay nadie a quien no le parezca amargo el tiempo en que se riega el veneno de las tentaciones. Porque sin ellas, nadie puede adquirir un temperamento fuerte. Y soportar de nuevo no depende de nosotros. Porque, ¿de dónde tiene el jarro de arcilla el poder de contener el agua si no lo hace estéreo y firme el fuego divino? Si nos subordinamos y pedimos con humildad y deseo constante, mostrando paciencia, recibimos todo con la χάρης jaris gracia, energía increada de nuestro Señor Jesús Cristo». Dice también el sabio Sirácides: «Hijo mío, si vienes a servir al Señor tu Dios, prepara tu psique-alma para las tentaciones. Mantén recto tu corazón, muestra paciencia y no te dejes arrastrar en el momento de la tribulación y tristeza» (Sirácides 2:1-2).

Debes tener esperanza en Dios y esperar de Él lo que es beneficioso.

16. Apega el ancla de tu esperanza en Dios, que tiene el poder de salvar, y espera de Él el resultado de las pruebas o tentaciones para tu propio beneficio y conveniencia. Porque la Escritura dice: «No os ha llegado ninguna tentación insuperable. Dios es fiel y no permitirá que seáis sometidos a pruebas superiores a vuestras fuerzas; junto con la prueba os dará fuerza para soportarla y superarla» (1Cor 10, 13), y que «no sólo esto, sino que nos alegramos también en los sufrimientos, conscientes de que los sufrimientos producen poco a poco la preciosa virtud de la paciencia, la paciencia fructifica y consolida la fidelidad, la fidelidad trae y consolidada la esperanza firme hacia Dios; y la esperanza no miente y no nos defrauda, porque la agapi-amor de Dios ha sido derramada en abundancia en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado» (Rom 5, 3-5), y: «El que persevere hasta el fin, ése será salvo» (Mat 10, 22), y: «Con vuestra paciencia ganaréis vuestras psique-almas» (Luc 21, 19). Y Santiago, el hermano de Dios dice lo siguiente: «Hermanos míos, tened por sumo gozo y suprema alegría cuando os caéis y os halléis en diversas pruebas y sufrimientos, sabiendo que la prueba de vuestra fe a Cristo produce constancia y paciencia. Mas la paciencia que sea inquebrantable, porque tiene como fruto obra espiritual completa en vuestro corazón, para que seáis perfectos e íntegros, sin que os falte cosa alguna (Sant 1, 2-4), y: «Bienaventurado y feliz el hombre que soporta la tentación con fe y esperanza, con resignación y firmeza; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de la vida eterna, que el Señor ha prometido a los que le aman» (Sant 1, 12).

También dice en la Escritura: «Pienso y estimo que los padecimientos de la vida presente no se pueden comparar con la doxa-gloria luz increada que ha de apocaliptarse-revelarse y darse en nosotros» (Rom 8, 18), y: «Con mucha paciencia esperé yo al Señor, y se inclinó hacia mí, y oyó mi clamor. Y me sacó del pozo de la desesperación y del lodo cenagoso; afirmó mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios» (Sal 40, 2-4).

Escribe también el bienaventurado Simeón el Traductor: «La psique-alma que está cautiva en los lazos del eros (amor ardiente) de Dios, no considera nada como tribulaciones, aflicciones, sino que las penas y tristezas son su deleite y se regocija en la adversidad. Y cuando no experimenta ninguna aflicción o tribulación por causa de su amado, entonces cree que padece más y evita el confort como si fuera un castigo».

El temor de Dios es doble, el temor de los principiantes y el temor de los perfectos.

17. No debemos descuidar ahora hablar del doble temor de Dios, aunque debido a nuestra decisión de mencionar el temor perfecto después del final de los diez capítulos que hemos marcado, hemos desviado un poco el orden del primer temor. Porque los Padres clasifican el temor después de la fe.

El primer temor de los principiantes.

Así que debes saber, querido amigo, que el temor de Dios es de dos tipos, el temor de los principiantes y el temor de los perfectos. Para el primer tipo, está escrito: «El principio de la sabiduría es el temor del Señor» (Pro 1, 7), y: «Venid, hijos, escuchadme; os enseñaré el temor del Señor» (Salmo 33, 12), y que «con el temor del Señor, cada uno se aparta del mal» (Pro 15, 27), y: «Donde hay temor, hay aplicación y cumplimiento de los mandamientos». También dice el Santo Isaac: «El temor de Dios es el principio de la virtud; dicen que nace de la fe y se siembra en el corazón cuando la διάνοια diania (mente, intelecto) se separa de la distracción del mundo para reunir los pensamientos que vagan debido a la dispersión y dirigirlos al estudio de nuestra futura apocatástasis restauración en la vida venidera. El principio de la verdadera vida del hombre es el temor de Dios. Sin embargo, este no se persuade a quedarse en la psique-alma donde hay dispersión en cualquier cosa. Así que esfuérzate y reflexiona como encontrar de alguna manera de poner el temor de Dios como punto de partida en tu camino; y en pocos días llegarás a la puerta de la realeza increada sin desviaciones en el camino.”

El segundo, el temor perfecto a Dios

Para el segundo, es decir, el temor perfecto a Dios, está escrito: «Bienaventurado el hombre que teme al Señor; amará sus mandamientos-logos con todo su corazón» (Salmo 111, 1), y también: «Bienaventurados todos los que temen al Señor, los que andan en sus caminos» (Salmo 127, 1), y: “Por lo tanto, reverenciad y temed al Señor, todos los santos y aquellos consagrados a Él, porque Él no permitirá que falte nada a quienes lo respetan” (Salmo 33, 10), y: «He aquí, así será bendito el hombre que teme al Señor» (Salmo 127, 4), y: «El temor del Señor es limpio y permanece para siempre» (Salmo 18, 10). También escribe San Pedro Damasceno: “La señal del primer temor es odiar el pecado y enojarse contra él, como aquel que fue herido por una bestia. La señal del temor perfecto es amar la virtud y temer la alteración o corrupción; porque nadie es inmutable. En todas las cosas de esta vida, siempre debemos temer la caída”. Por lo tanto, al escuchar esto con sensatez y prudencia, asegúrate ahora, junto con todo lo que hemos dicho anteriormente, de tener constantemente dentro de ti el primer temor, ya que es una especie de caja fuerte de tesoro muy seguro para cada buena acción. De esta manera, tus pasos serán guiados hacia el trabajo de todos los mandamientos-logos de nuestro Señor Jesús Cristo. Y avanzando en el camino de los mandamientos, adquirirás también el temor perfecto y puro, con el deseo de las virtudes y con la misericordia de nuestro bondadoso Dios.

Por amor a los mandamientos y la fe en el Señor Jesús Cristo, debemos, cuando la ocasión lo requiera, estar dispuestos a sacrificar incluso nuestra vida.

18. Cerca de lo anterior, debes saber también que, por amor a los mandamientos vivificantes y a la fe en el Señor Jesús Cristo, debemos, cuando la ocasión lo requiera, estar dispuestos a sacrificar incluso nuestra vida con alegría, es decir, no lamentarla. Así lo dice el mismo Señor Jesús Cristo: «Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará» (Marcos 8, 35).

Y debes creer sin dudar que la resurrección, la vida y toda salvación son obra de este Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre Jesús el Salvador, como Él mismo dijo: «YoSoY la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre»  26. «El que cree en mí aunque muera físicamente vivirá espiritualmente y volverá a tomar su cuerpo resucitado, incorruptible y eterno. Y cada uno que vive en la vida presente y cree en mí, no morirá jamás, estará viviendo espiritualmente en el siglo y su muerte física o somática será el puente que le trasladará a la eternidad» (Juan 11, 25-26), y también: «Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo, para que todo aquel que en él cree no perezca, sino que tenga vida eterna».[Porque de tal manera amó Dios a los hombres del mundo hundido al pecado, de modo que entregó, por muerte en la cruz, hasta su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, tenga vida eterna y no sea autocondenado a la perdición eterna] (Juan 3,16), y: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10, 10). Así que, estés donde estés, olvida siempre el pasado y avanza hacia adelante, como se ha dicho (Filipenses 3, 13); y así corre tu carrera junto con el Señor Jesús Cristo, nuestro Señor, sin volver atrás. Es bueno, creemos, y muy beneficioso, presentar primero la práctica física del bienaventurado y grandioso Nicéforo para la entrada en el corazón mediante la respiración, lo cual contribuye de alguna manera a la concentración de la mente.

Así avanzará con buen orden la presente lección, con la ayuda de Dios. Pues, el mencionado hombre divino, junto con muchos otros que tienen su prestigio por testimonios escritos de los Santos, también dice lo siguiente.

Método físico para la entrada y salida en el corazón mediante la inhalación nasal y la oración que hacemos acompañándola, que es «Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios, compadécete o ten piedad de mí». Este método contribuye de alguna manera a la concentración de la mente.

19. Hermano, sabes que lo que respiramos es el aire común, y lo respiramos no por ninguna otra razón sino por el corazón, porque este es la causa de la vida y del calor del cuerpo. Es decir, el corazón atrae hacia sí el aire de la respiración como un medio que expulsará, con la exhalación, parte de su propio calor, para que pueda mantener la temperatura adecuada. Causante, o más bien servidor de esta función, es el pulmón, creado por el Creador con una estructura ligera para actuar como un fuelle, permitiendo la entrada y salida del aire sin dificultad. Así, el corazón, con la respiración, se enfría, eliminando el calor, y realiza de manera incuestionable esta función, para la cual ha sido designado para mantener la vida.

Por lo tanto, tú cuando te sientes en una celda tranquila y concentras tu νούς nus (espíritu de la psique) con tu mente, hazlo pasar por la vía respiratoria que comienza en la nariz y guía el aire hacia el corazón; y empuja tu mente y oblígala a descender junto con el aire inhalado hacia el corazón. Y cuando entre allí, lo que sigue ya no será sin alegría y regocijo. Así como un hombre que ha estado ausente de su hogar durante mucho tiempo, cuando regresa, no sabe qué hacer de la alegría de encontrarse con sus hijos y su esposa; de la misma manera, cuando νούς nus con la mente se une a la psique-alma, se llena de un gozo indescriptible y felicidad. Por lo tanto, hermano, acostumbra tu νούς nus con la mente a no salir rápidamente de allí. Al principio, νούς nus con la mente se sentirá muy molesto por estar cerrado y restringido; sin embargo, una vez que se acostumbre, ya no tolerará estar fuera. Porque la realeza increada de los cielos está dentro de nosotros (Lucas 17, 21), y cuando el νούς nus con la mente lo observa allí y, con la oración lúcida y pura, lo persigue, considera desagradables y detestables todas las cosas externas.»

Y un poco más abajo dice: «Debes aprender también esto: cuando tu νούς nus con la mente está allí, no debes permitir que se quede en silencio y se vuelva lento, sino dale como tarea un estudio ininterrumpido lo “Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios, compadécete o ten piedad de mí” y nunca lo detengas. Porque esto mantiene el νούς nus con la mente concentrada, la eleva invencible e inmaculada contra los ataques del enemigo, y aumenta diariamente su amor y anhelo por Dios». Estas cosas dice el bienaventurado Nicéforo, sabiamente, teniendo como objetivo principal, con la práctica de este método físico, devolver el νούς nus con la mente de su habitual divagación y cautividad, y concentrarla en la atención. Con la atención, se vuelve a conectar consigo mismo y, así, unirse a la oración. Y desde entonces, desciende al corazón con esa oración y permanece siempre en él; como también ordena otro de los teosofos Padres, explicando el pasaje anterior como hombre que ha adquirido experiencia en este trabajo sagrado, diciendo lo siguiente.

El método físico con la inhalación nasal y la invocación del Señor Jesús Cristo que la acompaña.

20. «Debemos revelar esto también al amante del conocimiento: cuando ejercitamos nuestro nus (espíritu de la psique) con la mente para descender al corazón junto con la entrada del aire de la respiración, entonces aprenderemos claramente que la mente con el nus que desciende no entra allí antes de abandonar todo pensamiento y volverse única y desnuda, sosteniendo solo la invocación de nuestro Señor Jesús Cristo y nada más. Además, cuando sale de allí y viene afuera, se dispersa y, sin quererlo, se diluye en la muy fragmentada memoria.»

Y el santo Juan Crisóstomo, similar a otros antiguos Santos Padres, ordena orar en el nombre de Jesús Cristo nuestro Señor dentro del corazón, con esta oración: «Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios, compadécete o ten piedad de mí, que soy pecador»

21. Y el gran Juan Crisóstomo dice: «Les ruego, hermanos, que nunca transgredan ni desprecien la regla de la oración». Y más abajo: «El monje y el cristiano ortodoxo, ya sea que coma, beba, esté sentado, realice un servicio, camine por el camino o haga cualquier cosa, debe clamar incesantemente, «Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios, compadécete o ten piedad de mí, que soy pecador»»

Y más abajo: «Así que, el nombre de Jesús, descendiendo al fondo del corazón de la psique-alma, humillará al dragón que tiene el dominio del corazón y psicoterapiará, salvará y vivificará la psique-alma. Por lo tanto, debes perseverar constantemente en la invocación del nombre del Señor Jesús, para que el corazón pueda absorber al Kírios-Señor y el Señor al corazón, y ambos se vuelvan uno solo.» Y nuevamente: «No separen su corazón de Dios, sino que perseveren y guárdenlo siempre junto con el recuerdo del Señor Jesús Cristo; hasta que el nombre del Señor se plante en el corazón y no piense en nada más, para que Cristo sea glorificado dentro de ustedes.»

Nuevamente, sobre la memoria, recuerdo de Jesús en lo más profundo del corazón con cada inhalación y con atención.

22. También escribe Juan Clímaco: «Que la memoria de Jesús se adhiera a tu respiración, y entonces comprenderás el beneficio del silencio y de la ησυχία hisijía (serenidad en la mente y paz en el corazón)». Y San Hisiquio dice: «Si realmente quieres derrotar los pensamientos y permanecer tranquilamente agradable en la ησυχία hisijía, y estar vigilante y sobrio en tu corazón con facilidad, que la invocación de Jesús se adhiera a tu respiración, y en pocos días verás que esto sucede». (ver https://www.logosortodoxo.com/filocalia/san-hesiquio-de-bazos-203-logos-sobre-nipsis-hisijia-y-oracion-de-corazon-o-de-jesus/)

Aquel que desea estar en nipsis vigilancia espiritual y sobria, especialmente el más principiante, debe sentarse en el momento de la oración en un lugar tranquilo y oscuro, para que la mente y el nus-espíritu se concentren de manera natural (separándose del entorno).

23. Lo anterior está establecido desde hace mucho tiempo y por grandes santos Padres, es decir, todo lo que hemos presentado con testimonios relacionados con orar, estudiar y estar en nipsis vigilantes y sobrios con la ayuda de la inhalación en el corazón, con la jaris gracia increada de nuestro Señor Jesús Cristo, el Hijo de Dios, y a través de Su nombre santo y salvador, y de Él pedir misericordia.

Sin embargo, añadimos también esto: aquel que se esfuerza por estar en nipsis vigilancia y sobrio en su corazón, especialmente el principiante, debe sentarse, siempre, pero especialmente durante el tiempo designado para la oración, en un rincón tranquilo y oscuro, como prescriben y ordenan los divinos Padres y maestros que tienen experiencia en este bienaventurado trabajo.

Porque la vista y la visión, por naturaleza, provocan la dispersión y la división de la διάνοια diania mente hacia lo visible, y así esta se perturba y se diversifica. Sin embargo, cuando esta se cierra, como dijimos, en un lugar tranquilo y oscuro, deja de dividirse y perturbarse debido a la vista.

Y así, el nus con la mente, queriendo o no, se serena de la dispersión y se acostumbra a reunirse en sí mismo, como dice San Basilio el Grande: «La el νούς nus con la mente que no se dispersa hacia afuera, ni se expande aquí y allá en el mundo a través de los sentidos o percepciones sensibles, vuelve a sí mismo».

La ausencia de divagaciones se otorga al nus y a la mente, en primer lugar, a través de nuestro Señor Jesús Cristo y la invocación con fe en el corazón de Su santo nombre. Contribuye de alguna manera también el método natural de la inhalación en el corazón y permanecer en un lugar tranquilo y oscuro, y similares.

24. Y antes de esto, o mejor dicho, antes de todo, el νούς nus con la mente logra este esfuerzo con la ayuda de la jaris gracia divina, con la invocación monológica, pura, sincera y cordial de nuestro Señor Jesús Cristo, que se realiza con fe, y no solo con el simple método físico de la inhalación que mencionamos o sentándose en un lugar tranquilo y oscuro, -esto no es así. Porque estas cosas no fueron inventadas por los divinos Padres para nada más que ayudar en la concentración de la mente y en el regreso del nus a sí mismo desde la acostumbrada dispersión y distracción, como dijimos, mediante los cuales nace en el νούς nus con la mente en el corazón la oración continua, pura e ininterrumpida, como dice San Nilo: «La atención del nus con la mente que trata de encontrar la oración, encontrará la oración. Porque la oración más que otra cosa sigue la atención. Por lo tanto, busquemos adquirir la atención; (Oración con atención y atención con oración, dice los santos Padres)».

Suficiente hasta aquí para esto. Ahora, tú, hijo, que deseas la vida y anhelas ver buenos días (Salmo 33:13) y vivir en el cuerpo como si fueras incorpóreo y espiritual, coloca tu vida en la siguiente regla y medida.

Cómo debe pasar el hisijasta desde la noche hasta la mañana. Principio de la enseñanza detallada.

25. Cuando sale el sol, después de invocar al bondadoso y todopoderoso Señor Jesús Cristo, para que te ayude, siéntate en un taburete en una celda tranquila y oscura. Y después de recoger tu νούς nus con la mente de la distracción común, externa y de sus rodeos y guiarla suavemente hacia adentro del corazón con la inhalación, retén la invocación, es decir, «Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios, compadécete o ten piedad de mí».

Es decir, junto con la respiración, de alguna manera introduce también las palabras de la oración, como dice San Hisiquio: «Con tu inhalación, une la nipsis vigilancia y el nombre de Jesús, así como el estudio constante también de la muerte y la humildad. Porque ambos son muy beneficiosos».

Y junto con la invocación y lo que hemos dicho, también debes recordar el juicio y la recompensa de las praxis, acciones buenas y malas, considerándote a ti mismo más pecador que todos los hombres y más impuro que los mismos demonios, y por lo tanto, que estás destinado a ser castigado eternamente.

Cualquier pensamiento de los anteriores que te cause κατάνυξη katánixis (compunción, dilatación del corazón), luto o duelo espiritual y lágrimas, insiste en él hasta que pasen por sí solas.

Pero si aún no te has hecho digno de recibir la donación de las lágrimas, lucha y ruega humildemente para adquirirlas. Porque con ellas nos liberamos de los pazos y las contaminaciones y obtenemos los bienes y la salvación, como san dice san Juan el Clímaco: «Como el fuego consume la paja, así también la lágrima pura consume toda impureza corporal y suciedad psíquica».

Y otro santo Padre dice: «Aquel que quiere desechar los males, los desecha con el llanto. Y aquel que quiere adquirir virtudes, las adquiere con el llanto». Si no tienes κατάνυξη katánixis (compunción, dilatación del corazón), debes saber que tienes vanidad o vanagloria. Esta no permite que la psique-alma sienta κατάνυξη katánixis. Pero si las lágrimas no vienen a ti, siéntate y presta atención a estos pensamientos, junto con la invocación de la oración, durante una hora. Luego levántate y canta con cuidado la pequeña víspera.

Y nuevamente, siéntate y continúa la invocación con todas tus fuerzas, limpio y sin distracciones, es decir, lejos de toda preocupación, pensamiento y fantasía con mucha vigilancia en la sobriedad, serenidad durante media hora, según lo que dice: «Aparte de la respiración y la comida, al orar, abstente de todas las demás cosas, si quieres quedarte solo con tu nus-espíritu unido con la mente en el corazón».

Luego, después de santiguarse o sellar a ti mismo con el signo de la preciosa y vivificante Cruz, de manera similar a tu cama, siéntate en ella y trae a tu mente las cosas futuras, es decir, los placeres y los castigos, y cuán fluidos y engañosos son las cosas temporales, e incluso la deuda súbita y común, es decir, la muerte y el terrible examen o juicio después del final y antes del final. Y después de recordar brevemente el conjunto de tus pecados y pedir con fervor la absolución, el perdón, y examinar con precisión cómo pasaste el día, entonces acuéstate sosteniendo también la invocación, de acuerdo con aquel que dice: «Que el recuerdo de Jesús duerma contigo». Y duerme cinco o seis horas, o más bien, de acuerdo con la duración de la noche, duerme lo necesario.

Cómo debes pasar desde los maitines del alba hasta la mañana.

26. Cuando despiertes y alabes a Dios y lo invoques de nuevo para que te ayude, comienza primero con la primera tarea, es decir, orar en tu corazón de manera consciente, clara, pura e ininterrumpida, durante al menos una hora. Porque en ese momento, en su mayoría, la mente unida al nus o corazón está tranquila y serena, y también se nos ha ordenado sacrificar y ofrecer a Dios lo primero y lo mejor (Éxodo 22, 29), es decir, elevar incesantemente el primer pensamiento hacia nuestro Señor Jesús Cristo en contacto consciente con oración del corazón sincera.

San Nilo dice: «La verdadera oración la realiza aquel que siempre ofrece su primer pensamiento por completo a Dios». Después de esto, canta o salmodia el Oficio de Medianoche. Si aún no estás lo suficientemente firme para una mayor ησυχία hisijía y silencio, y por eso no puedes, como dijimos, pues, que comiences, o tal vez por otra razón, como a menudo sucede con los principiantes, y más raramente con aquellos que han progresado, pero aún no han alcanzado la perfección, porque los perfectos pueden hacer todo gracias a Cristo que los fortalece (Filip 4, 13), entonces haz lo siguiente.

Después de levantarte de la cama y mientras puedas ahuyentar el sueño, canta primero el Oficio de Medianoche con toda tu atención y prudencia. Luego siéntate y ora en tu corazón de manera consciente, pura e ininterrumpida, como dijimos, durante una hora, o más bien lo que el Dador de todos los bienes te dé. Porque san Juan el Clímaco dice: «Durante la noche, ocúpate principalmente de la oración, un poco de salmodia. Durante el día, prepárate según tu capacidad». Pero si, a pesar de todos tus esfuerzos, la negligencia y la pereza espiritual aún te dominan y tu mente está nublada por alguna circunstancia, levántate como sabes y continúa la oración. Luego, después de sentarte, intenta orar como mencionamos, asegurándote siempre de acercarte al Dios puro con una oración clara y pura. Luego levántate, canta con conciencia el exápsalmo seis salmos, el salmo quincuagésimo y el canon que prefieras.

Luego siéntate y permanece despierto, haz una oración sincera durante media hora. Nuevamente levántate y canta los himnos, la doxología habitual, la Primera Hora y luego haz la despedida. Lo que dices con tus labios, dilo con tanta devoción que apenas puedas escucharte a ti mismo, porque tenemos el mandato de ofrecer «frutos de labios» a Dios (Heb 13, 15). Y agradece con todo tu psique-alma, corazón y mente al amante y filántropo Protector, nuestro sapientísimo Dios, que nos ha permitido con Su infinita misericordia superar fácilmente la mar de la noche y contemplar la alegre etapa de este día presente. Y también ruega fervientemente para que nos haga dignos pasar sin tempestades y contratiempos la tormenta de los demonios y los pazos indecentes y despejada la tormenta, tenga misericordia de nosotros.

¿Cómo debes pasar desde la mañana hasta la hora de la comida?

27. Desde la mañana hasta la hora de la comida, después de entregarte completamente a Dios y suplicarle con un corazón compungido que te ayude en tu enfermedad, debilidad y acedia, dedicas tu tiempo, en la medida de lo posible, a una oración cordial o de corazón pura, sin distracciones e ininterrumpida. Durante la lectura, permaneces de pie y recitas las porciones designadas del Salterio, de los Apóstoles y el Santo Evangelio. Lo mismo debes hacer también en las súplicas a nuestro Señor Jesús Cristo y a la Purísima Zeotokos. En las demás lecturas de las Sagradas Escrituras, aunque estés sentado no molesta. Después de estas actividades, cantas conscientemente las Horas regulares, establecidas con gran sabiduría por los Padres de la Iglesia. Con toda la fuerza de tu psique-alma, rechaza la pereza, que es la maestra de todo mal, así como los pazos y sus motivos, por muy pequeños e inofensivos que parezcan.

Precaución contra la pereza. Es necesario que incluso el hisijasta (ermitaño) aplique y cumpla el orden eclesiástico.

28. San Isaac dice: «Cuidaos, queridos, de la pereza, la desidia porque en ella se esconde una muerte (espiritual) segura. Sin la pereza (espiritual), acedia el monje no caerá en manos de los demonios que intentan atraparlo. Dios no nos condenará en ese día por descuidar los salmos o la oración, sino porque cuando los descuidamos, abrimos el camino a los demonios; y ellos cuando encuentran espacio, entran en nosotros, cierran las puertas de nuestros ojos psíquicos o espirituales y nos llenan tiránicamente e suciamente con todos los males, que convierten a aquellos que los practican responsables de un castigo terrible por la divina decisión.

Y nos convertimos en esclavos de los enemigos porque hemos abandonado las pequeñas obras, que son dignas de toda atención para Cristo, como dicen también los sapientísimos Santos: aquel que no subordina su voluntad a Dios se subordinará al enemigo diablo. De manera que lo que te parece pequeño, será considerado como muros protectores contra aquellos que nos quieten capturar.

La realización de estas prácticas fue definida sabiamente por apocálipsis/revelación del Espíritu a aquellos responsables del orden de la Iglesia, para que se lleven a cabo dentro de la celda para preservar nuestras vidas; mientras que su incumplimiento por aquellos insensatos es considerado sin importancia y no calculan las pérdidas que sufren. Para ellos, tanto el principio de la vida monástica como el intermedio son una libertad desenfrenada, que es la madre de todos los pazos. Es mejor para uno luchar para no abandonar las pequeñas cosas que dar lugar al pecado a través del vacío que dejaron. Porque el fin de esta libertad intempestiva e inoportuna es una dura esclavitud.

En otro lugar, escribe: «¡Cuán dulces parecen los motivos de los pazos! Uno puede cortar los pazos en algún momento, y al alejarse de ellos, permanece en paz y se regocija por haberlos dejado. Sin embargo, no puede liberarse fácilmente de las causas de los pazos. Por eso somos tentados sin querer. Nos duele por los pazos, pero queremos que sus motivaciones permanezcan en nosotros. No deseamos los pecados, pero aceptamos con placer las motivaciones que los provocan.

Por eso, las segundas se convierten en la causa de las primeras. Quien ama las motivaciones de las pasiones o pazos, sin querer, se somete y se convierte en esclavo de los pazos pasiones. Quien odia sus pecados, los detiene. Quien los confiesa, alcanzará el perdón. Es imposible liberarse del pecado antes de que surja en nosotros una enemistad contra él, y es imposible para uno lograr el perdón y la absolución antes de confesar sus pecados y transgresiones.

Porque esta enemistad es una verdadera causa de humildad, y la confesión es una causa de katánixis (dilatación del corazón, compunción) que surge del corazón a través de la vergüenza o asco». Y en otra parte dice: “No hay pecado que no es perdonado, sino sólo para aquel pecado que no te arrepientes y no lo confiesas”. Pero hemos hablado lo suficiente sobre esto. Tú ahora, después de recitar las Horas mencionadas, come, manteniendo la oración durante la comida, así para adquirir el hábito, con la fuerza de la jaris gracia, ora sin cesar según el mandato (1Tes 5:17).

Pero el logos sobre la comida que sustenta el cuerpo con la inefable sabiduría del Creador debe esperar. Que se dé prioridad al logos sobre el alimento que sostiene y vivifica la psique-alma, que es, según los Santos, la sagrada y deificante o divinizante oración. Y con razón, ya que la psique-alma es superior al cuerpo.

Continuación sobre la oración. Debemos orar siempre.

29. Así como nuestro cuerpo, cuando carece de psique-alma, está muerto y sucio, de la misma manera, la psique-alma que no se mueve en la oración está muerta, miserable y sucia. Y que debemos considerar más dolorosa que cualquier muerte la privación de la oración, nos enseña el gran profeta Daniel, quien prefirió ser condenado a muerte en lugar de ser privado, aunque fuera por un momento, de la oración (Dan l 6:10 y ss.).

San Juan el Crisóstomo también nos enseña sabiamente: «Cada uno que ora, conversa con Dios. Qué grande es conversar el hombre con Dios, nadie lo ignora, pero nadie podrá representar con palabras este honor. Porque este honor es superior incluso a la grandeza de los ángeles».

Además: «La oración es una obra común de los ángeles y los seres humanos, y nada separa a los ángeles de los seres humanos en cuanto a la oración. La oración te separa de los animales irracionales y te une con los ángeles. Y rápidamente uno se trasladará a la vida, al modo de vivir y al gobierno de la vida, al honor, a la nobleza, a la sabiduría y prudencia de los ángeles, si toda su vida se dedica a tratar sobre las oraciones y al culto a Dios».

Y también: «Cuando el diablo ve la psique-alma fortalecida con virtudes, no se atreve a acercarse, porque teme el poder y la fuerza que le otorgan las oraciones, que alimentan la psique-alma más que los alimentos al cuerpo».

Otra enseñanza: «Las oraciones son los nervios de la psique-alma. Así como el cuerpo se mantiene, se une, se sostiene y vive a través de los nervios, y si los cortas, deshaces toda la armonía del cuerpo, del mismo modo, las psiques-almas se unen, se sostienen y siguen fácilmente el camino de la piedad con las santas oraciones».

Si privas a tu ser de la oración, es lo mismo que sacar el pez del agua. Así como el agua es la vida para el pez, igual es la oración para ti. Con ella puedes cruzar el aire, como el pez cruza el agua, ascender a los cielos y acercarte a Dios”.

Además: “La oración y la súplica hacen de los hombres templos de Dios. Así como el oro, las piedras preciosas y los mármoles hacen los palacios de los reyes, así también la oración hace de los hombres templos-naós de Cristo. ¿Qué elogio más grande se puede hacer a la oración que hacer a los hombres templos de Dios? Aquel que los cielos no pueden contener, Él entra en la psique-alma que vive con oraciones.”

Y aún más: “Y de esto se puede ver el poder y la fuerza de las santas oraciones, que el Apóstol Pablo que corría por todo el mundo como si tuviera alas, y tenía su casa en la cárcel, soportando azotes, arrastrando cadenas y viviendo en medio de sangre y peligros, él, que expulsaba demonios, resucitaba muertos y curaba enfermedades, no confiaba en nada de esto para la salvación de los hombres, sino que fortalecía su psique-alma con las oraciones. Así, después de los milagros que realizó y la resurrección de los muertos, corría hacia las oraciones, como un atleta en el estadio por la corona.

Porque la oración es la patrocinadora también de la resurrección de los muertos y de todas las demás cosas. La fuerza y poder que tengan las aguas en los árboles, eso tienen las oraciones en la vida de los Santos. Además: “La oración es motivo y ocasión de la salvación, la precursora de la inmortalidad, el muro inexpugnable de la Iglesia, el refugio inexpugnable, terrible para los demonios, salvadora para nosotros los piadosos.”

Y aún más: “Como cuando una reina entra en una ciudad, necesariamente lleva consigo toda la riqueza, así también la oración; cuando entra en la psique-alma, lleva consigo todas las virtudes”. Mas “aquello que es el fundamento para la casa, eso es para la psique-alma la oración.

Y debemos erigirla primero como base y raíz en la psique-alma, y sobre ella construir voluntariamente la templanza y la provisión para los pobres, y todos los mandamientos de Cristo.» Además: “La oración voluntaria de buena gana es la luz de la διάνοια diania (mente, cerebro) y de la psique-alma, luz increada, inextinguible e ininterrumpida. Por eso, el maligno coloca en nuestras mentes todo tipo de loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) y lo que nunca pensamos, lo recoge en la hora de la oración y lo vierte sobre nuestra psique-alma”.»

Y aún más: “La oración es una arma grande, una gran seguridad”.

El Teólogo Gregorio dice: “Mejor recordar a Dios que respirar”. Y de nuevo: “Piensa en Dios más constantemente que en respirar.” Y San Isaac: “Sin oración ininterrumpida, no puedes acercarte a Dios. Si después del esfuerzo de la oración dejas que tu mente se preocupe por otras cosas, provocas la dispersión de la mente. Cada oración donde el cuerpo no se esfuerza y el corazón no está abatido es un aborto muerto, porque esa oración está sin psique-alma.»

Y san Juan el Clímaco escribe: “La esencia de la oración es, en última instancia, la conversación y la unión del hombre con Dios; en su operación y energía, es la preservación del mundo, la reconciliación con Dios, la madre de las lágrimas pero también su hija, el perdón de los pecados, el puente por encima de las tentaciones, el muro entre nosotros y las tribulaciones, la destrucción de las guerras, la obra de los ángeles, la alimentación de todas las cosas incorpóreas, la futura alegría y gozo, el trabajo sin fin, la fuente de las virtudes, la causa de los carismas, el progreso invisible, el alimento de la psique-alma, la iluminación del nus con la mente y del corazón (o nus espíritu del corazón de la psique), el hacha que corta la desesperación, la prueba de la esperanza en Dios, la liberación de la depresión y de la tristeza, la riqueza de los monjes y los cristianos ortodoxos, el tesoro de los hisijastas, la restricción de la ira, el espejo del progreso, la apocálipsis/revelación del alcance de la virtud, la apocálipsis/revelación del estado espiritual, apocálipsis de las cosas y realidades futuras, el signo de la doxa-gloria (luz divina e increada). La oración, para aquel que realmente ora, es un tribunal, un criterio y un paso del Señor, antes del paso futuro.»

Y en otro lugar: “La oración no es nada más que el alejamiento del mundo visible e invisible”. Y el santo Nilo dice: “Si deseas orar, renuncia a todo para heredarlo todo. La oración es la elevación del nus con la mente hacia Dios. La oración es la relación en comunión del nus o corazón con Dios. Así como el pan es alimento para el cuerpo y la virtud para la psique-alma, de la misma manera, la oración espiritual es alimento para el corazón o nus-espíritu de la psique”. Y estas realidades así son. Es tiempo ahora de hablar sobre la dieta física, sobre el peso, la cantidad y la calidad de la misma, con la mayor concisión posible.

La dieta corporal, es decir, sobre cómo debe alimentarse el hisijasta.

30. La Escritura dice: “Hombre, tu pan lo comerás con pesar, y tu agua la beberás con medida” (Ezequiel 4, 10-11), porque esto es suficiente para que el que lucha vivir según Dios. Alguien dice: si no das sangre, no recibirás espíritu. También el gran Pablo dice: “Yo no corro ni lucho sin ton ni son a la aventura, ni peleo como quien da golpes al aire, sino que me impongo una disciplina y domino mi cuerpo, no sea que después de predicar la salvación a los demás, yo mismo quede descalificado de Dios” (1Cor 9, 26-27).

Y el rey David dice: “Mis rodillas flaquean por el ayuno, y mi faz se ha alterado por la privación de aceite” (Salmo 108, 24). Y el Teólogo: “Nada agrada tanto a Dios como con el ejercicio duro al cuerpo, y en las lágrimas recompensa con Su misericordia”.

Y el santo Isaac dice: “Así como la madre cuida de su hijo, así también Cristo cuida del cuerpo que sufre, y está siempre cerca de ese cuerpo. En un estómago lleno no hay conocimiento/gnosis de los misterios de Dios. Así como aquellos que siembran con lágrimas cosechan manojos de deleite y alegría (Salmo 125, 5), así la alegría sigue al padecimiento por Dios. Bienaventurado y feliz aquel que cierra su boca a todo placer o hedonismo que lo separa de su Creador.”

En otro lugar dice: “Con largas tentaciones y pruebas desde la derecha y desde la izquierda, después de haber probado mi yo en ambos caminos y recibido innumerables golpes del enemigo, y habiendo sido frecuentemente socorrido con gran ayuda secreta de Dios, adquirí experiencia a lo largo de muchos años y la prueba. Con la jaris gracia increada de Dios aprendí esto: que la base de todos los bienes, la liberación de la psique-alma de la esclavitud del enemigo y el camino que conduce a la luz y a la vida son estos dos tropos modos o métodos: restringirse a uno mismo en un lugar y ayunar siempre, es decir, gobernar sabiamente y prudentemente el propio ser, de manera que haya autodominio y moderación en el estómago, permanencia inmóvil en la ησυχία hisijía, y estudio constante de Dios.

De aquí proviene la subordinación de los sentidos; de aquí la nipsis vigilante sobriedad de la mente y del nus o corazón; de aquí se doman las pazos salvajes que se mueven dentro del cuerpo; de aquí viene la apacibilidad de los pensamientos, de aquí los diversos movimientos brillantes de la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro); de aquí el estudio de las obras sagradas de la virtud; de aquí los significados profundos, altos y sutiles; de aquí las lágrimas incontables que se derraman a cada hora y el recuerdo de la muerte; de aquí la pureza de la sobriedad que está completamente libre de cualquier fantasía que perturbe la diania mente; de aquí la perspicacia y agudeza del conocimiento/gnosis de aquellos que están lejos; de aquí emanan los conceptos y los significados más profundos, entendidos por la διάνοια diania (mente, intelecto) con la fuerza de los logos divinos, y los movimientos internos que ocurren en la psique-alma, y la diferencia y discernimiento de los espíritus malignos de las Potencias angélicas, y de las verdaderas visiones o contemplaciones de las vanas fantasías.

De aquí proviene el temor de los caminos que oculta el abismo de la diania mente, el cual corta la negligencia y la indiferencia, y la llama del entusiasmo que pisa todo peligro y supera todo miedo, y el fervor que desprecia y apaga de la diania mente todo deseo y causa olvido de toda memoria de las cosas provisionales que pasan junto con otras.

Y en pocas palabras, de aquí proviene la libertad del hombre verdadero, la alegría y gozo de la psique-alma y la resurrección y el descanso en el reinado de la realeza increada de los cielos junto con Cristo. Pero si alguien por negligencia descuida estas dos virtudes, que sepa que no daña solo a sí mismo de todas las cosas que hemos dicho, sino que también socava el fundamento de todas las virtudes al menospreciar estas dos. Y así como estas dos virtudes en la psique-alma son el principio y la cabeza del trabajo divino, y la puerta y el camino hacia Cristo, si uno las guarda y persiste en ellas, pero si las abandona y se aparta de ellas, termina en dos extremos opuestos, es decir, dando vueltas de aquí para allá y deleitándose ilícitamente en satisfacción de su panza o estómago».

En otro lugar dice: «Aquellos que al principio de su vida monástica son negligentes, desidiosos y ociosos, se acobardan y se perturban no solo al escuchar estos combates, sino también por el sonido de las hojas de los árboles, y son vencidos por pequeñas necesidades y por el miedo al hambre y por una ligera enfermedad, renuncian al ejercicio y vuelven atrás.

Pero los verdaderos y dignos luchadores no se sacian ni de hierbas ni de verduras, ni aunque vivan de raíces de hierbas secas, aceptan comer algo antes de la hora establecida, y también duermen en el suelo mientras el cuerpo está débil y tembloroso y sus ojos se nublan por el exceso de agotamiento del cuerpo.

Y si incluso por la debilidad se acercan a la muerte, tampoco retroceden para ser vencidos y caer, debido a su firme y heroica determinación y predisposición. Porque desean y anhelan violentarse a sí mismos por la agapi amor ardiente de Dios, y prefieren esforzarse y cansarse por la virtud que tener una vida transitoria y cualquier descanso que esta pueda ofrecer.

Y cuando las tentaciones los atacan, se regocijan más, porque a través de ellas mejoran, es decir, se hacen más perfectos. Y ni siquiera por los grandes esfuerzos que experimentan son conmovidos en absoluto en la agapi-amor de Dios, sino que hasta que se van de esta vida están dispuestos a aceptar valientemente las tentaciones y no las evitan, porque a través de ellas se vuelven perfectos».

Por lo tanto, nosotros también siguiendo a estos y a otros similares a ellos, y obedeciendo a Aquel que dijo: “Caminad por el camino real y no os desviéis a la derecha ni a la izquierda” (Prov 4, 27), te presentamos un tipo, regla y modelo intermedio que incluye la siguiente condición.

Cómo luchador debe alimentarse los lunes, los miércoles y los viernes.

31. Tres días a la semana, los lunes, miércoles y viernes, come siempre por la tarde, es decir, una vez al día. Come seis onzas de pan, alimentos secos con moderación, y agua hasta tres o cuatro vasos si lo deseas, siguiendo la 69ª regla de los Santos Apóstoles que ordena: “Si un obispo, presbítero, diácono, lector o salmista no ayuna durante la santa Cuaresma de Pascua, o los miércoles o los viernes, que sea depuesto, a menos que sea impedido por una enfermedad corporal. Si es laico, que sea excomulgado”. La abstinencia del lunes, por supuesto, fue determinada más tarde por los santos Padres.

Cómo debes alimentarte los martes y jueves

32. Los martes y jueves, come dos veces al día. En la comida, consume seis onzas de pan y comida cocida con moderación y un poco de comida seca. Bebe vino diluido, si es necesario, hasta tres o cuatro copas. Por la noche, come tres onzas de pan y un poco de comida seca o algunas frutas, y vino mezclado con agua en una o dos copas, si tienes mucha sed. La sed ayuda mucho en las lágrimas junto con la vigilia, como dice san Juan el Clímaco: «La sed y la vigilia presionaron el corazón; y con esta presión, el corazón derramó lágrimas».

Y San Isaac dice: «Ten sed de Dios para que te llene con Su agapi-amor». Pero si prefieres comer solo una vez en estos dos días, estarás haciendo lo correcto, ya que el ayuno, el autodominio y la moderación son la primera madre y raíz, la fuente y cimiento  de todos los bienes. Como dice un sabio nacional: «Elige una vida excelente, y la costumbre la hará dulce».

Y San Basilio Magno dice: «Donde hay predisposición, no hay obstáculo».

Y otro Padre teoforo (portador de Dios) dice: «El principio de la fructificación es la flor, y el principio de la práctica es el autodominio o moderación».

Pero estas cosas, y las siguientes, pueden parecer difíciles para algunos, incluso imposibles. Sin embargo, aquel que reflexiona sobre el fruto que proviene de ellas y tiene en mente la gran doxa-gloria (luz increada) que generan, las juzgará fácilmente y, con la ayuda de nuestro Señor Jesús Cristo y su propia diligencia tanto como sea posible, las proclamará con palabras, actos y obras, confirmando su verdad.

San Isaac también dice: «El pan humilde de la mesa de un hombre puro, purifica la psique- psique-alma de todo pazos en aquel que lo come. De la mesa de aquellos que ayunan, velan y trabajan en el Señor, toma para ti mismo el remedio de la vida y levanta o despierta tu psique-alma de su necrosis o mortificación; porque el Amado se sienta entre ellos y santifica sus alimentos, convirtiendo la amargura de sus dificultades en Su indescriptible dulzura, mientras que Sus servidores espirituales y celestiales los cubren junto con sus divinas comidas. El aroma del ayunante es muy dulce, y su encuentro alegra los corazones de aquellos que tienen discernimiento. La forma de vida del hombre moderado y auto-dominado es amada por Dios».

Cómo debes alimentarte los sábados y sobre las vigilias, y cómo debes comer durante ellas

33. Cada sábado, excepto el Sábado Grande (de la Semana Santa), debes comer dos veces, como se ha indicado para los martes y jueves. Esto se debe a las disposiciones de los sagrados Cánones y porque debes hacer vigilia todos los domingos del año, excepto el domingo de los quesos (Tirofagos) o si hay una vigilia cercana a las grandes festividades del Señor o de algún santo muy importante, entonces debes hacerla en ese día y omitir la vigilia del domingo.

Ya sea de esta manera o de otra, los sábados debes comer dos veces. Es beneficioso apresurarse siempre en el trabajo de la vigilia nocturna. Por eso, si surge una vigilia durante la semana, es muy beneficioso hacer también la vigilia del domingo, y te seguirá inmediatamente un gran beneficio. O más bien, como dice la Escritura, así tu luz brillará temprano, y tu salud se manifestará rápidamente delante de ti (Isaías 58:8).

San Isaac también dice: «En cada lucha contra el pecado y el deseo, el principio es el esfuerzo de la vigilia y del ayuno, especialmente para aquel que lucha contra el pecado que está dentro de nosotros. Y esto es una señal del odio al pecado y al deseo en aquellos que luchan en esta guerra invisible. Casi todas las asechanzas y asaltos de los pazos comienzan a disminuir con el ayuno.

Cerca de esto, la vigilia nocturna ayuda en la ascesis, ejercicio. Aquel que ama la compañía de esta pareja se convierte en amigo de la templanza y la sobriedad. Como el principio de todos los males es la satisfacción del vientre, así como la privación del sueño que enciende el deseo de la fornicación, así también es el camino santo de Dios y el cimiento de toda virtud es el ayuno, la vigilia y la vigilancia durante el culto a Dios».
Y nuevamente: «En la psique-alma que resplandece con el recuerdo de Dios y la vigilia ininterrumpida de noche y día, el Señor, para su seguridad, coloca una nube que la cubre durante el día y una columna de fuego que la ilumina durante la noche (Éxodo 13, 21-22), y la luz brillará en medio de la densa oscuridad». Aún más: «Elige para ti mismo el trabajo fino y detallado, es decir, la vigilia continua por las noches, mediante la cual los Padres se despojaron del viejo hombre y lograron la renovación de sus psiques-almas, corazones o nus y mentes. En esas horas, la psique-alma experimenta y siente la vida inmortal; y con esta conciencia, arroja la oscuridad de los pazos y recibe al Espíritu Santo».

Y otra vez: «Honra el trabajo de la vigilia para que tu psique-alma encuentre consuelo. No pienses, hombre, que en todo el esfuerzo espiritual de los monjes hay algo más grande que la vigilia nocturna. Un monje que se dedica a la vigilia con discernimiento de su nus y mente, no lo pienses que es de carne; verdaderamente este trabajo caracteriza a los ángeles. Una psique-alma que se esfuerza en el trabajo angélico de la vigilia obtendrá ojos querubínicos que mirarán constantemente y verán la zeoría contemplación celestial».

Pasa tus vigilias con oración, canto de himnos o salmos y lectura, pura, sin distracciones y con katánixis (dilatación del corazón, compunción), ya sea solo o con una compañía amada y de mentalidad similar. Después de cada vigilia, fortalece un poco tu cuerpo después del esfuerzo con comida y bebida, como en la cena. Es decir, come tres onzas de pan y algún aperitivo seco, según sea necesario, y bebe vino con agua hasta tres copas. Ten cuidado en un día de ayuno de no romper el ayuno, debido a la vigilia antes de la novena hora. Debes hacer una cosa y no dejar la otra (Mateo 23:23). Porque el fortalecimiento del cuerpo está lógicamente designado para hacerlo después de la vigilia.

Cómo debes comer los domingos. Varios otros temas. También sobre el esfuerzo y la humildad.

34. En los domingos, debes comer dos veces, siguiendo la misma pauta que en los sábados. Este principio o canon debe ser seguido exactamente, a menos que estés enfermo. Sin embargo, hay también días que los Padres han liberado del ayuno, ya sea por larga costumbre o por razones más recientes, ya sea santas o no. En estos días, no solo debes comer una vez ni limitarte a alimentos secos, sino que puedes disfrutar de todos los alimentos permitidos, incluyendo verduras, con moderación y en cantidades apropiadas. La virtud suprema es la moderación y autodominio en todas las cosas.

Nota: Se refiere a días o semanas de grandes festividades (Navidad, Pascua, Pentecostés, etc.) que tienen sus propias reglas. También menciona la semana después del Domingo del Publicano y el Fariseo, que tiene una dispensa por razones especiales.

Cuando se trata de enfermedades físicas, como se mencionó antes, no dudes en comer todos los alimentos útiles y legítimos que fortalezcan tu cuerpo. Porque los Padres enseñaron a vencer los pazos las pasiones, vicios (matapazos) y no maltratar y matar el cuerpo (no matacuerpos). Además, es apropiado, entre lo permitido para los monjes, comer moderadamente para alabar y agradecer a Dios, evitando así la soberbia. Debes evitar lo innecesario.

La falta de cosas, como dice San Isaac, enseña al ser humano autodominio y moderación sin deseo; sin embargo, con la abundancia y libertad en estas cosas, no podemos contener y dominar a nuestro sí mismo. No ames el descanso corporal, ya que, según San Isaac, la psique-alma que ama a Dios encuentra su descanso solo en Él. Es preferible, junto con el esfuerzo y la dificultad, elegir la humildad y rechazar lo superfluo. Porque el esfuerzo y la humildad, escribe un Santo, ganan a Jesús.

Cómo debes comer y comportarte durante las santas Cuaresmas, especialmente la Gran Cuaresma.

35. En cuanto a la dieta durante las santas Cuaresmas, e incluso durante toda tu vida, creemos que no es necesario explicarlo en detalle y de manera particular.

Debes seguir las mismas pautas que se indicaron cuando cumples la novena, también durante las santas Cuaresmas, excepto en sábados y domingos. Si es posible, hazlo con mayor precisión y cuidado, especialmente durante la santa y gran Cuaresma, ya que es la décima de todo el año y ofrece a los vencedores en Cristo los premios de sus esfuerzos en el glorioso y gran día de la Resurrección.

El discernimiento. El trabajo a medida es invaluable. La subordinación o sumisión

36. Sin embargo, todas estas instrucciones y similares deben aplicarse con un discernimiento preciso para lograr la convivencia armoniosa y pacífica del cuerpo y la psique-alma.

Como dice la Escritura: «Con sabiduría se construye la casa, con inteligencia se fortalece y con el conocimiento/gnosis correcto se llenan los almacenes de todo bien y riqueza valiosa» (Prov 24:3-4).

Y el divino Thalassios escribe: «La carencia y la privación, acompañadas de razón y discernimiento, son el camino real. La carencia sin discernimiento o la privación sin razón son inútiles, ya que ambas van en contra de la lógica».

Y San Isaac dice: «En la relajación de los miembros sigue la dispersión y la confusión de los pensamientos. El trabajo excesivo lleva a la negligencia y a la pereza espiritual y esta a la dispersión de los pensamientos. La diferencia entre la primera dispersión y la segunda es que en la primera sigue la guerra de la fornicación o lujuria, mientras que en la segunda sigue el abandono del asceterio y el movimiento de un lugar a otro. Sin embargo, el trabajo medido y laborioso es invaluable. La disminución de este fortalece el placer, mientras que el exceso lleva a la dispersión.”

Y el gran Máximo escribe: «No pongas toda tu atención en la carne, sino asigna a ella el ejercicio que puede soportar, y dirige la fuerza de tu nus con la mente hacia tu interior, al corazón. Porque el ejercicio corporal beneficia poco, mientras que la piedad es beneficiosa para todo (1Tim 4, 8)». Sin embargo, si la carne tira del equilibrio hacia su lado entonces tiraniza, carga y arrastra la psique-alma hacia tendencias y movimientos desordenados que dañan la psique-alma, como está escrito: «La carne desea lo contrario al espíritu, y el espíritu lo contrario a la carne» (Gál 5, 17), entonces, ponle la rienda de la autodisciplina y mátala, hasta que se vuelva obediente y se someta al superior, a la psique-alma.

Ten en cuenta las palabras del gran Pablo: «Porque aunque el hombre exterior se corrompe, el interior se renueva de día en día» (2Cor4, 16), y San Isaac dice: «Es mejor morir en las luchas que vivir descuidado y negligente. No solo son mártires aquellos que aceptaron la muerte por la fe en Cristo, sino también aquellos que mueren por aplicar y cumplir  Sus mandamientos. Y para nosotros, es mejor morir luchando que vivir en el pecado».

Y, sobre todo, debes hacer todas estas cosas con la opinión y la consulta de tu padre espiritual, que está según Dios. Porque así, con la jaris gracia (energía increada) de Cristo, las cargas pesadas y cuesta arriba se volverán ligeras, y te parecerá que corres cuesta abajo. Pero volvamos al punto de partida.

Cómo el luchador debe pasar el tiempo después de la comida hasta la puesta del sol. Debemos creer que, según la dificultad y medida de nuestro trabajo, se nos otorgan los carismas divinos.

37. Después de alimentarse adecuadamente como un atleta, y de acuerdo con el mandato del santo Pablo que exige que el luchador mantenga la autodisciplina y autodominio en todo (1 Cor 9:25), debes sentarte durante un tiempo considerable, especialmente para leer los escritos ascéticos de los Padres. Luego, duerma una hora, si los días son largos. Después, levántese y ocúpese un poco con su trabajo manual, manteniendo también la súplica o oración de Jesús. Después, realice la oración como se mencionó anteriormente, lea, estudie y asegúrese de humillarse a sí mismo y de colocarse por debajo de todos los demás seres humanos.

Porque la Escritura dice: «El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido» (Luc 14:11), y: «El que piensa que está bien firme, mire no caiga» (1Cor 10:12), y: «El Señor resiste a los soberbios, pero Su jaris gracia increada la da a los humildes» (Sant 4:6), y: «El principio de la soberbia es no conocer al Señor» (Sabiduría Sirac 10:12), y: “ hombres arrogantes e impíos pisoteaban constantemente tu Ley (Salmo 118:51), y: » Vivid en armonía unos con otros. No seáis orgullosos, poneos al nivel de los humildes. No os auto-engañéis y os consideréis como sabios » (Rom 12:16).

Y san Juan el Crisóstomo dice: «El que se cree de sí mismo que es nada o no es nadie, es el que por excelencia se conoce a sí mismo. Porque nada es tan querido por Dios como considerarse a sí mismo entre los últimos».

Y el santo Isaac dice: «En los humildes se revelan los misterios. Donde florece la humildad, allí brota la doxa-gloria (increada) de Dios. Delante de la jaris gracia increada corre la humildad, delante del castigo pedagógico, la presunción».

Y san Barsanufio dice: «Si realmente quieres ser salvo, escucha y practica; ya no pongas más tus pies en la tierra, eleva tu nus con la mente al cielo y estudia allí de noche y día. Esfuérzate por ser despreciado tanto como puedas, lucha por ver a ti mismo por debajo de todos los demás. Esta es la verdadera vía; aparte de esta, no hay otra para aquel que quiera ser salvo por la jaris gracia increada de Cristo que le fortalece (Filipenses 4:13). Que corra aquel que lo desee, corra y corra para alcanzar su objetivo. Doy este testimonio ante el Dios vivo, quien anhela otorgar vida eterna a todos los que lo desean».

Y san Juan el Clímaco dice: «No ayuné, no velé, no dormí en el suelo, pero me humillé y el Señor me salvó rápidamente» (Salmo 114:6). Antes que nada, busca lo «ignorado» o el anonimato, es decir, que nadie te tenga en cuenta, como dice san Barsanufio: «No preocuparte por nada te hace acercarte a la ciudad. Ser despreciado por todos te hace habitar en la ciudad. Y morir por todos te hace heredar la ciudad y sus tesoros. Si quieres ser salvo, guarda lo «ignorado» o el anonimato  y corre hacia lo que buscas».

Y este «ignorado», según el santo Juan, discípulo de san Barsanufio, es no igualarte a ti mismo con nadie y no decir acerca de ninguna buena obra que tú la hiciste. Luego, siéntate de nuevo y ora con pureza, lucidez y sin distracciones hasta que llegue la noche. Luego, recita el oficio vespertino habitual y haz la despedida. Y cree sinceramente que Dios nos recompensa con la distribución y proclamación de donaciones y premios, y con su consuelo, de acuerdo con nuestro esfuerzo y dolor por la virtud, y de acuerdo con el trabajo que hemos realizado, según las palabras del salmista sagrado: «Conforme a la multitud de mis congojas, tus consolaciones alegraban mi psique-alma» (Salmo 93:19).

También dice el Salvador: “Venid a mí todos los que estáis psíquicamente cargados y cansados, agotados y afligidos, agobiados y deprimidos por vuestros pecados, autoengaños, sufrimientos y perturbaciones y yo os daré psicoterapia, alivio y paz en vuestra psique-alma y os haré descansar psíquica y espiritualmente” (Mat 11:28). Y el gran apóstol Pablo: “…si padecemos con Cristo, para ser también glorificados junto con él. Pienso y estimo que los padecimientos de la vida presente no se pueden comparar con la doxa-gloria luz increada que ha de apocaliptarse-revelarse y darse en nosotros (Rom 8:17-18).

Y dice el sabio san Máximo Confesor: «La causa de la distribución de los bienes divinos es la medida de la fe de cada uno. Es decir, en la medida en que creemos, también tenemos la buena disposición de actuar. Por lo tanto, aquel que realiza el bien, según la proporción de su acción, muestra la medida de su fe y recibe según la medida de la χάρις  jaris gracia (energía increada). Por otro lado, aquel que no actúa, según la apraxia inacción, muestra la medida de su incredulidad y recibe según la incredulidad la privación de la jaris gracia increada. Por lo tanto, el envidioso actúa mal al envidiar a los demás por sus logros, ya que claramente depende de él y de nadie más la elección de creer y actuar y, de acuerdo con su fe, recibir la medida de la jaris gracia increada.”

Oremos y pidamos fervientemente que permanezcamos fieles durante el resto de nuestras vidas, y especialmente que los últimos días de nuestras vidas sean cristianos, sin dolor, sin vergüenza, en paz, y que tengamos una buena apología cuando nos enfrentemos al temible juicio del Señor y Dios nuestro Salvador Jesús Cristo.

La oración pura es superior a cualquier trabajo.

38. Cerca de todo esto, hermano, debes saber lo siguiente: cada método y cada regla, e incluso, si lo quieres, cada praxis diferente, todo ha sido establecido y regulado porque aún no podemos orar en nuestros corazones de manera pura, sin distracciones e ininterrumpidamente. Pero cuando logremos esto, con el favor y la jaris gracia increada de nuestro Señor Jesús Cristo, entonces, después de abandonar las muchas y variadas divisiones, nos uniremos al Uno y único de manera directa y por encima de todo logos, como dice el glorioso Teólogo: «El Dios, que se une y se conoce en los hombres que también se hicieron dioses por la χάρις jaris gracia, energía increada».

Esto es el resplandor en-hipostasiado (substanciado o fundamentado) en el corazón por el Espíritu Santo, que nace, como dijimos, de la oración del corazón, pura, concienciada y lúcida, sin distracciones e ininterrumpida. Sin embargo, esto es raro y solo uno entre mil es digno, por la χάρις jaris gracia, energía increada de Cristo, de avanzar a este estado.

Superar este estado, merecer la oración espiritual y lograr la apocálipsis/revelación de los misterios del siglo venidero, es un logro de muy pocos, uno en cada generación, con el favor de la jaris gracia increada, como escribe el santo Isaac: «Así como entre miríadas de seres humanos, apenas uno es el que ha cumplido los mandamientos-logos y las leyes sin faltas y casi ha alcanzado la lucidez y la pureza de la psique-alma, así es uno entre mil los que se ha hecho digno de llegar con gran cuidado a la oración pura, concienciada y lúcida y romper ese límite y lograr ese misterio.

Porque no son muchos los que han sido dignos de la oración pura, concienciada y lúcida, sino muy pocos. Sin embargo, aquel que ha llegado a ese misterio, después y más allá de la oración espiritual pura y lúcida, es solo uno en cada generación, por la jaris gracia energía increada de Cristo». Y más adelante: «Y si alguien ora solo con pureza, ¿qué diremos de la oración espiritual? Cada oración espiritual ha sido liberada de todo movimiento. Y la oración que se inclina hacia algo es inferior a la espiritual». Por lo tanto, tú también, si deseas merecer en Cristo Jesús estos nuevos misterios en obra y praxis, es decir, con la misma experiencia, en cada tiempo y en cada hora y en tu trabajo, esfuerza tu ser para llegar a orar en tu corazón de manera pura y lúcida, sin distracciones e ininterrumpida.

Para avanzar así, desde un niño que lacta, a un hombre perfecto con plena madurez espiritual, cuya medida es Cristo (Ef. 4, 13), lograr la bienaventuranza y ser proclamado como un fiel y sabio mayordomo (Luc 12, 42), porque manejas con sano juicio tus asuntos y logos (Salmo 111, 5-6), es decir, actúas según la lógica.

Por lo tanto, no serás sacudido en la eternidad, como escribe sobre esto el santo Filemón: «Hermano, ya sea de día o de noche, Dios te dignará orar sin distracciones con un nus con mente pura y lúcida, no te limites a tu regla, sino con toda la fuerza que tengas, extiéndete en la oración y dedícate a Dios. Y Él iluminará tu corazón sobre qué trabajo espiritual hacer». Y alguien de los iluminados santos con la sabiduría de Dios dijo: «Si quieres presentarte ante Dios con tu cuerpo como si no tuvieras cuerpo, adquiere oración ininterrumpida, escondida en tu corazón, y entonces tu psique-alma se convertirá antes de la muerte en un ángel». De manera similar, el santo Isaac, cuando le preguntaron cuál es el contenido general de todos los esfuerzos de esta obra, es decir, de la ησυχία hisijía (serenidad en la mente y paz en el corazón) para que, al llegar, sepa que ha alcanzado la perfección de la ησυχία hisijía, respondió: «Cuando alguien se haya hecho digno de lograr estable la oración del corazón continua.

Porque cuando alguien llega a esta oración, ha llegado al final de todas las virtudes y se convierte en la residencia del Espíritu Santo. Si alguien no ha recibido completamente la χάρις jaris gracia, energía increada del Paráclitos/Suplicante, no puede completar con comodidad la permanencia fija de esta oración. Cuando el Espíritu habita en alguien, la oración nunca se detiene, ya que es el mismo Espíritu que siempre ora en su corazón (psicosomático o espiritual de la psique).

Y entonces, la oración no se separa de su psique-alma, ni durante el sueño ni durante la vigilia; sino que cuando come, bebe, duerme o realiza cualquier otra actividad, incluso en el profundo sueño, los aromas y vapores de la oración se desprenden de su corazón sin esfuerzo. Y la oración nunca se aparta de él; en todas las horas, incluso si parece cesar externamente, la oración trabaja místicamente, secretamente en su interior.

Y este silencio de los puros se llama oración por un Santo. Porque los pensamientos de estas personas son movimientos divinos, y los movimientos del corazón puro y lúcido y de la diania (mente, intelecto) son voces suaves y apacibles con las cuales cantan secretamente, místicamente a Dios». Y muchos otros Padres divinamente iluminados, experimentados con la jaris gracia divina, escribieron muchas cosas maravillosas como estas, que omitimos para no alargar más el discurso.

El número de inclinaciones en el curso de veinticuatro horas

39. En cuanto a las genuflexiones, los Padres han establecido trescientas, que debemos realizar cada veinticuatro horas de los cinco días de la semana. Porque los sábados y domingos, y en otras fechas establecidas, e incluso semanas, por razones secretas y confidenciales, tenemos la orden de suspender las genuflexiones. Sin embargo, hay algunos que superan ese número, mientras que otros hacen menos, cada uno según su capacidad, fuerza y elección. Así que tú también haz tantas como puedas. Por supuesto, bienaventurado es aquel que se esfuerza siempre en todas las obras de Dios. Porque la realeza increada de los cielos se conquista con esfuerzo violento y lo arrebatan aquellos que se esfuerzan por sí mismos (Mat 11, 12).

La distribución de los bienes divinos no se basa solo en nuestra lucha y trabajo, sino también en nuestra disposición, receptividad, fe y disposición natural.

40. Así que sepamos también esto: la distribución de las donaciones divinas no se realiza, como dijimos antes, solo en función de nuestra lucha y trabajo, sino también según nuestro modo de vivir y nuestra disposición y receptividad, pero también según nuestra fe en lo que buscamos y nuestra disposición natural.

Y dice San Máximo: «El nus (espíritu de la psique) es el instrumento de la sabiduría, mientras que la lógica (del intelecto o mente) es el de la cognición/gnosis. La plenitud interna natural de nus y la lógica (mente) es el instrumento de la fe, que se forma con la sabiduría y el conocimiento/gnosis. Además, el instrumento del carisma de la sanación es la filantropía natural. Porque cada carisma divino tiene en nosotros el órgano receptivo adecuado y apropiado, como dinami (potencia y energía) o disposición o hábito. Por ejemplo, aquel que ha hecho la catarsis de su nus de todas las fantasías sensoriales recibe sabiduría.

Aquel que hace que la parte lógica de su psique-alma domine sobre los pazos pasiones innatas, es decir,  de la la ira (emoción) y del deseo, recibe la gnosis/conocimiento. Aquel que en su nus y su lógica tiene una convicción inquebrantable en Dios, recibe la fe que puede hacerlo todo. Y aquel que ha logrado la filantropía natural, después de arrancar completamente la filaftía/egolatría de sí mismo, recibe los carismas de sanaciones. Así son estas cosas.

Ten en cuenta también que nadie debe conocer tu trabajo espiritual, excepto tu maestro y guía. Y reza por nosotros los indignos, que hablamos pero no practicamos el bien y la bondad, para que seamos dignos de hacer primero lo que agrada a Dios y luego hablar y aconsejar a los demás. Porque, según el logos del Señor, aquel que aplica y cumple los mandamientos y enseña a los demás, será llamado grande (Mat 5, 19). Y a ti, que el Pantocrátor/Todopoderoso y misericordioso Señor te fortalezca y te ayude a escuchar con discernimiento y prudencia lo que escribimos y a practicarlo con devoción y anhelo. Porque no son justificados ante Dios aquellos que han escuchado la ley, sino aquellos que la han aplicado y cumplido, como dice el apóstol Pablo (Rom 2, 13). Y ojalá que te guíe y te dirija en cada obra buena y salvadora, y te instruya en la obra espiritual y sagrada con la ayuda del Espíritu y con las bendiciones de los Santos. Amén.

Sin embargo, como hemos hablado anteriormente sobre el discernimiento práctico, ahora es una oportunidad para hablar brevemente sobre la gran virtud del discernimiento universal y perfecto, tanto como podamos, ya que esta virtud es la más grande de todas las virtudes, según nuestros gloriosos Padres.

El discernimiento universal y perfecto. ¿Quién es aquel que vive según la naturaleza y carnalmente, quién según naturaleza y psíquicamente, y quién es aquel que vive sobrenaturalmente y espiritualmente?

41. Aquel que vive y obra carnalmente y contra natura, ha perdido completamente la capacidad de discernimiento. Aquel que se ha abstenido de los males y comienza a hacer el bien, según el dicho: «Apártate del mal y haz el bien» (Salmo 34, 15), él, como principiante y bien dispuesto a recibir enseñanza, toca un poco la sensación de discernimiento que es apropiado para un principiante.

Aquel que vive según natura y psíquicamente porque actúa con el pensamiento y vive de manera racional, el cual se llama medio, ve y discierne de acuerdo con su propia medida, tanto lo que le concierne a él como lo que concierne a sus semejantes.

Aquel que vive sobrenaturalmente y espiritualmente, porque ha superado los límites del hostil y vicioso principiante y del mediano, y ha progresado por la jaris gracia increada de Cristo hacia la perfección, es decir, hacia la iluminación inmanente, enhipostasiada (fundamentada) y el discernimiento perfecto, ve y discierne tanto a sí mismo clara y puramente, como también a todos los demás, mientras que él mismo, aunque es visible, no es visto por nadie, ni es discernido, ni, por supuesto, examinado, ya que verdaderamente es y se llama pnevmatikós espiritual, no con papel y tinta, sino de hecho, con praxis y jaris gracia divina, como dice el divino Apóstol: “En cambio el hombre espiritual, lo analiza e investiga todo, lo discierne y entiende fácilmente todo acontecimiento y a todo hombre, mientras que a él ningún hombre mundano (que vive de la forma de este mundo pecaminoso) y ajeno de la vida en Cristo Dios-Hombre, puede comprenderlo y juzgarlo” (1Cor 2, 15).

Continuación con el discernimiento con un ejemplo.

42. Entre los mencionados antes, el primero, el carnal, se asemeja al que camina en una noche profunda y salvaje. Debido a esto, y como deambula en una oscuridad profunda, no solo no ve ni se distingue a sí mismo, sino que tampoco sabe dónde camina ni a dónde va, como dice el Salvador: «El que anda en la oscuridad, no sabe dónde va» (Juan 12, 35).

El segundo, el principiante, parece caminar en una noche con cielo claro iluminado por las estrellas. Así que, iluminado de alguna manera por el brillo de las estrellas, camina avanzando lentamente y tropieza con las piedras de la indiscreción, falta de distinción y cae. Este, por lo tanto, se ve un poco a sí mismo y se distingue en la sombra, como dice la Escritura: «Despiértate, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y Cristo te alumbrará» (Ef 5, 14).

El tercero, el intermedio, parece caminar en una noche serena con luna llena. Así que, iluminado por el resplandor de la luna, camina avanzando de manera más estable y va hacia adelante. También ve a sí mismo como en un espejo y distingue a aquellos que caminan con él, como se ha dicho: «Haced bien y estad siempre alerta, como una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que el día amanezca y el lucero salga en vuestros corazones» (2 Pedro 1, 19).

El último, el perfecto y pnevmatikós guía espiritual, es como si caminara al mediodía clarísimo que es iluminado por los fuertes rayos del sol. Este ve claramente a sí mismo con la luz solar y se distingue y comprende a la mayoría, o más bien a todos, como dice el divino Apóstol (1Cor 2, 15).

Aún, ciertamente allí experimenta cualquier cosa que encuentre de cualquier manera; y él mismo camina sin errar y guía a aquellos que lo siguen sin obstáculos hacia la verdadera luz increada, la vida y la verdad. Para ellos está escrito: «Vosotros sois la luz del mundo» (Mat 5, 14).

El divino Pablo dice que: “Porque Dios, en tiempos de la creación, dijo: Brille la luz del seno de las tinieblas, es el que ha hecho resplandecer y brillar la luz en nuestros corazones para que nosotros conozcamos y demos a conocer a los demás la gnosis/conocimiento pura e iluminada de la doxa-gloria luz increada de Dios que se ha manifestado en persona por Jesús Cristo (2Cor 4, 6).

Y el bienaventurado David dice: «Haz brillar la luz de tu rostro sobre nosotros, Señor» (Salmo 4, 7), y: «Por tu luz veremos la luz» (Salmo 36, 10). Y el Señor dice: «Yo soy la luz (increada) del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz (increada) de la vida» (Juan 8, 12).

La transformación y alteración de cada uno y la excesiva doxa-gloria de la humildad.

43. Queremos que sepas también esto, que incluso aquellos que han alcanzado la perfección mediante la catarsis y la iluminación, hasta donde han podido (porque no hay perfección o terminación perfecta en esta era (o siglo) imperfecta, más bien, una “interminable perfección imperfecta”), debes saber que ellos tampoco son siempre inalterables, debido a la debilidad natural y a la presunción astuta que a veces se introduce furtivamente.

Es decir, experimentan alteraciones y engaños para su prueba. Pero en esos momentos, reciben una mayor ayuda de Dios. Lo que va en contra de esto, los Padres lo llaman «la porción de los lobos». Porque lo inalterable y lo inmutable están reservados para el siglo (o era) futuro. En el presente siglo, a veces hay un tiempo de pureza, paz y consuelo divino, y otras veces de confusión, zozobra y mal humor.

Y esto nuevamente depende del estado y progreso de cada uno, así como por razones que solo el Señor conoce. Pero también es para que tengamos evidencia de nuestra debilidad. Porque dice: «Bienaventurado el hombre que conoce su debilidad» (Job 37, 7), y Pablo: «y permitió el Señor estos peligros terribles y mortales para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios, que resucita a los muertos» (2Cor 1, 9). Y así, siempre debemos recurrir a Dios con humildad, metania introspección, arrepentimiento y confesión.

San Isaac dice: «Cuántas veces algunos transgreden los mandamientos de Dios y “psicoterapian”, sanan sus psiques-psique-almas con la metania, y Su jaris gracia los acepta. Porque en toda la naturaleza lógica, sin excepción, hay metábole cambio, al igual que cada persona experimenta varias alteraciones cada hora, y de muchas cosas podrá percibir sobre esto el que tiene el discernimiento; pero más le enseñarán sus propias pruebas diarias, si está y posea nipsis vigilancia, atención y sobriedad.

Y él podrá darse cuenta de esto observándose a sí mismo espiritualmente, aprenderá cuánta alteración en la mansedumbre y la bondad recibe su diania mente, intelecto cada día y cómo esta paz repentinamente se transforma en zozobra sin una causa aparente, y cómo se coloca en un gran y inexpresable peligro. Este es el motivo sobre el cual escribió con claridad y gran precaución y cuidado el bienaventurado Macario, para que los hermanos recuerden y sean enseñados, de modo que no caigan en desesperación y agobio en el tiempo de la alteración causada por las adversidades.

Porque en aquellos que se mantienen en el orden de la pureza siempre experimentan caídas, al igual que ocurre el frío en la atmósfera, incluso sin haber caído en descuido o relajación. Pero incluso cuando caminan según su orden, sufren caídas que van en contra de su propósito y su voluntad». Y más abajo dice: «¿Qué pasa entonces? “Las alteraciones”, nos dice San Macario, “ocurren en cada uno como el frío en la atmósfera”».

Presta atención bien a la frase «en cada uno», porque la naturaleza es una; para que no pienses que habló de los menos importantes y pequeños, y que los perfectos están exentos de alteraciones y permanecen inmutables sin pensamientos hostiles y pasionales, como dicen los herejes Eucitas; por eso, añadió «en cada uno». ¿Y cómo sucede esto, Macario? Nos dice que: «como cuando hace frío, y luego calor, y después cae granizo, y luego hay buen tiempo, así sucede también en nuestra práctica ascética. Guerra y luego ayuda de la jaris gracia divina. Y a veces la psique-alma está en una tormenta y se levantan olas amenazadoras contra ella, y nuevamente hay alteración y la jaris gracia divina visita su corazón y lo llena de alegría y paz de Dios, y pensamientos sobrios y pacíficos».  Aquí señala a estos pensamientos de la sobriedad, insinuando que los anteriores eran bestiales e impuros.

Y aconseja diciendo: “Si después de estos pensamientos sobrios, virtuosos y bondadosos sigue un ataque, no nos lamentemos ni nos desesperemos. Y en el momento del descanso que otorga la jaris gracia divina e increada, no nos jactemos, sino que en el tiempo de la alegría esperemos la tristeza”. Y avanzando, dice: “Sepan que todos los Santos perseveraban con esta obra. Mientras estemos en este mundo, no cesa de seguir a estas cosas en secreto también el gran consuelo para nosotros”.

Porque cada día y cada hora se nos pide que probemos nuestra agapi-amor por Dios con la lucha y la resistencia contra las tentaciones. Y al decir antes (San Macario) “no nos lamentemos”, da a entender que no debemos ser dominados por la tristeza y la acedia en la lucha´. Y continúa: “Así se allana nuestro camino de inmediato. Y quien quiera evitar estas cosas y desviarse del camino, se convertirá en presa de los lobos”. ¡Cuán admirable y magnífico es este Santo! ¡Cómo con pocas palabras confirmó la verdad y demostró que está llena de sabiduría y prudencia, eliminando por completo la vacilación del pensamiento del lector!

Dice que aquel que evita estas cosas y se convierte en presa de los lobos quiere andar fuera del camino. Se ha propuesto esto en su nus con su mente y quiere caminar por su propio sendero, no pisoteado por los Padres”. Y San Isaac continúa más abajo: “La humildad sin obras perdona muchos pecados. Por el contrario, las obras sin humildad son inútiles”. Y más adelante: “Como la sal en la comida, así es la humildad en cada virtud. Ella puede destruir la fuerza de muchos pecados. Por lo tanto, por amor a ella, debemos lamentarnos constantemente en nuestro corazón y mente con humildad y con la tristeza que da el discernimiento. Y si adquirimos el discernimiento, nos hace hijos de Dios y, sin buenas obras, nos presenta ante Dios. Porque sin humildad, todas nuestras obras y todas las virtudes y todas las obras espirituales son vanas e inútiles. Entonces, Dios quiere el cambio o alteración de la διάνοια diania (mente, intelecto); porque mejoramos en la mente. Esta es suficiente por sí misma estar ante Dios sin ninguna otra ayuda y rogar a favor de nosotros”.

Aún dice: “Un Santo dijo: cuando te llegue el pensamiento del orgullo o soberbia y diga que recuerdes tus virtudes, di: “Anciano, mira tu propia prostitución”.

La μετάνοια metania, la pureza y la perfección.

44. “La perfección de cada camino, de cada virtud”, dice San Isaac, “consta de las siguientes tres cosas: μετάνοια metania, pureza y perfección. ¿Qué es la μετάνοια metania? Es dejar atrás los pecados anteriores y lamentarse por ellos. ¿Y qué es la pureza en pocas palabras? Es un corazón compasivo para toda la creación. ¿Y qué es la perfección? Es la profundidad de la humildad, que significa abandonar todo lo visible, es decir, lo sensible, y todo lo invisible, es decir, lo inteligible, y no preocuparse en absoluto por ellos.

Además, μετάνοια metania es la doble necrosis mortificación voluntaria de todo. Y “corazón compasivo” significa que el corazón arde de amor por toda la creación, es decir, por los humanos, las aves y los animales, los demonios y cada criatura”.

Y de nuevo: “Mientras estemos en este mundo y vivamos con la carne, y aunque nos elevemos hasta los cielos, no podemos liberarnos de las obras y el trabajo y estar sin preocupaciones. Esto es la perfección, y perdóname. Más allá de esto está la preocupación, es decir, no tiene importancia ni sentido”.

Y San Máximo dice: “La vida de la virtud causa apázia impasibilidad, sin pazos de la predisposición de la voluntad, pero no de la naturaleza. Con la apázia de la predisposición viene al nus o al corazón la jaris gracia del placer divino”.

Y de nuevo: “Aquel que ha experimentado la prueba del dolor y el placer del cuerpo puede llamarse probado, porque ha experimentado la prueba de las situaciones placenteras y desagradables relacionadas con la carne. Perfecto es aquel que ha conquistado el placer y el dolor de la carne con la fuerza de la parte lógica de la psique. Y completo, es aquel que ha mantenido inmutables, con la intensidad del anhelo divino, las praxis, acciones y la zeoría contemplación”.

Por lo tanto, se ha establecido que la más grande de todas las virtudes es el discernimiento, porque aquellos que adquirirán el discernimiento por la benevolencia de Dios podrán, con la iluminación de la luz divina, discernir con precisión las cosas divinas y humanas y los ocultos misterios y las visiones ocultas. Que así sea.

Ahora ha llegado el momento de que, tan pronto como podamos, negociemos, como prometimos, el comienzo de la divinizante y sagrada ησυχία hisijía (serenidad mental y paz del corazón), de manera más evidente en cierto sentido. Que Dios nos preceda incluso en estas cosas que diremos ahora.

Las cinco actividades de la primera y de alguna manera preliminar ησυχία hisijía de los principiantes, es decir, la oración, la salmodia o canto de salmos, la lectura, el estudio y el trabajo manual.»

45. El principiante en la vida monástica debe pasar las veinticuatro horas con cinco prácticas que son agradables a Dios. Con la oración, es decir, recordando constantemente al Señor Jesús Cristo, como se mencionó anteriormente, con la respiración tranquila en el corazón, que entra y sale de la misma manera, con los labios cerrados, sin ninguna otra idea, imaginación o fantasía, lo cual se logra mediante una moderación contenida en la comida y el sueño, así como en los demás sentidos, dentro de la celda con sincera humildad; con la salmodia; con la lectura del Salterio sagrado, el Apóstol y los santos Evangelios, así como los escritos de los santos Padres divinamente inspirados, especialmente los capítulos sobre la oración y la nipsis vigilancia sobria, y otras palabras inspiradas por el Espíritu.; con el recuerdo de los pecados que causan dolor en el corazón y el estudio sobre el juicio de Dios, la muerte, el infierno y el disfrute, y similares, y con un poco de esfuerzo para controlar la acedia, desgana o pereza espiritual, .

Y debe regresar nuevamente a la oración, incluso si esto requiere esfuerzo, hasta que el νούς nus con la mente se acostumbre a depositar fácilmente su distracción con la atención exclusiva al Señor Jesús Cristo, la memoria continua de Él, y la constante vuelta y arraigo en la cámara interna (Mat 6:6), es decir, el lugar secreto del corazón. Y como escribe San Isaac: «Lucha por entrar en la cámara que está dentro de ti, y verás la cámara celestial. Porque ambos son uno, y desde una entrada ves ambas».

Y San Macario dice: «El corazón es el líder de toda existencia. Y cuando la jaris gracia increada domina en las partes del corazón, entonces reina sobre todos los pensamientos y sobre todos los miembros. Porque allí está el νούς nus (espíritu de la psique) y todos los pensamientos de la psique-alma. Entonces allí debemos prestar atención si la jaris gracia divina ha inscrito las leyes del Espíritu Santo. ¿Dónde? En el órgano hegemónico, en el trono de la jaris gracia divina, donde está el νούς nus y todos los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) de la psique-alma, es decir, en el corazón».

Desde donde deben comenzar aquellos que desean practicar la verdadera ησυχία hisijía, y cuál es el principio, el progreso y la perfección.

46. La primera y de alguna manera preliminar práctica de los principiantes monásticos que desean practicar la verdadera ησυχία hisijía (serenidad mental y paz del corazón) es la siguiente. Comienzan con el temor de Dios, la aplicación y cumplimiento en la medida de lo posible de todos los mandamientos-logos divinos, la despreocupación por cosas razonables o irracionales, y sobre todo, la fe, la total evitación de los pecados y la inclinación genuina hacia Dios, como se dijo.

Y avanzan con una esperanza inquebrantable, avanzando hacia la madurez completa, cuya medida es Cristo (Efe 4:13), con el eros divino (amor ardiente) total y excelente que proviene de la oración del corazón pura y sin distracciones y se perfecciona con la oración espiritual inmóvil, imperturbable y tranquila y con la única éxtasis (extensión interior) y aprehensión hacia Dios y la unión con Él, el Deseado Supremo, que surge de una agapi (amor incondicional) perfecto.

Esto es el progreso y la elevación sin engaños hacia la zeoría contemplación espiritual a través de la praxis, acción, que sufrió el teóforo David y, transformado por esa transformación bendita, exclamó: «Dije en mi éxtasis: Todo ser humano es una existencia mentirosa y falsa» (Salmo 115:2). Y como dice el Apóstol Pablo a los Corintios: «Lo que el ojo no vio, lo que el oído no oyó, lo que ninguna inteligencia y mente humana imaginó, eso preparó Dios antes de la creación del mundo para los que le aman» (1Cor 2,9).

Y para completarlo, el gran Pablo concluye diciendo: «Y a nosotros nos lo manifestó Dios por medio de su Espíritu Santo; porque el Espíritu Santo lo penetra todo, hasta las cosas infinitamente profundas de Dios, (y Espíritu es capaz de transmitir las grandezas de Dios, las que puedan caber en cada διάνοια diania mente/intelecto e inteligencia humana)» (1Cor

La orden de la ησυχία hisijía para los principiantes

47. El principiante, como mencionamos anteriormente, no debe salir con frecuencia de su celda y debe abstenerse de la compañía y la observación de todos, excepto cuando sea absolutamente necesario, y aún entonces con precaución y raramente, como dice San Isaac: «Por cada cosa debes tener en cuenta que la ayuda que tienes por la precaución es mejor que la ayuda de las obras». Porque no solo en los principiantes, sino también en aquellos que ya avanzan, estas cosas causan dispersión y desviación hacia afuera, como dice nuevamente San Isaac, que el descanso perjudica solo a los jóvenes, mientras que la relajación perjudica tanto a los jóvenes como a los ancianos.

Y la ησυχία hisijía mortifica los sentidos externos y estimula los movimientos internos, mientras que la interacción fuera de la celda hace lo contrario: estimula los sentidos externos y adormece los movimientos internos.

Con esto, San Isaac indica la práctica y el buen camino de la ησυχία hisijía. San Juan el Clímaco caracteriza a aquellos que caminan y actúan bien en el camino de la ησυχία hisijía de la siguiente manera: «El hesicasta es aquel que lucha por limitar lo inmaterial (en nus con la mente) dentro del domicilio corporal, -algo sumamente paradójico.

El hesicasta es aquel que ha dicho: “Yo duermo, pero mi corazón vela” (Cantar de los Cantares 5:2). Cierra la puerta de tu celda a tu cuerpo, la puerta de la lengua a tus palabras y la puerta interna a los espíritus malvados».

La oración del corazón que se realiza con atención y nipsis, y cómo se energiza o activa

48. En la oración, que se realiza, como dijimos, con atención y nipsis sobriedad con la mente en el corazón sin ningún otro pensamiento e imaginación, el nus (espíritu de la psique) o el corazón, con el «Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios», se eleva completamente inmaterial y sin palabras hacia el propio Señor Jesús Cristo, mientras con el «eléison me, compadécete o ten misericordia o piedad de mí» vuelve y se mueve hacia sí mismo, porque no tolera no orar por sí mismo. Pero cuando avanza en la agapi (amor incondicional) con la experiencia, con uno de ellos exclusivamente, se eleva hacia el Señor Jesús Cristo después de haber recibido información segura sobre lo segundo.

Así es como los Santos Padres transmitieron diferentes formas de orar, y ¿cuál es la oración?

49. Los Santos Padres no todos siempre transmitieron la oración completa, sino que algunos la transmitieron completa, otros la mitad, otros una parte y otros de manera diferente, quizás según la fuerza y la condición del que ora.

El divino Juan el Crisóstomo la entrega completa diciendo: “Les ruego, hermanos, nunca desprecien ni menosprecien la regla de la oración; porque he escuchado a algunos padres decir alguna vez: “¿Quién es el monje que, si desprecia o menosprecia la regla, se salvará?” Más bien, ya sea que coma, beba, se siente, realice un servicio, camine o haga cualquier otra cosa, debe invocar ininterrumpidamente el “Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios, eléison me, compadécete o ten misericordia o piedad de mí”, para que este recuerdo del nombre de nuestro Señor Jesús Cristo estimule en guerra contra el enemigo.

Porque la psique-alma que se apresura a sí misma encontrará todo, ya sea astuto malo o bueno, a través de la memoria. Primero verá el mal en su corazón y luego encontrará lo bueno. Porque la memoria es la que despertará al dragón, y la memoria lo humillará. La memoria controlará el pecado que habita en nosotros (Rom 7:17), y la memoria lo destruirá, y movilizará todo el poder del enemigo dentro del corazón; y la memoria lo vencerá y lo arrancará poco a poco.

Así que el nombre del Señor Jesucristo, descendiendo al fondo del corazón, humillará al dragón que gobierna las partes del corazón y salvará y dará vida y alegría a la psique-alma. Por lo tanto, mantén constantemente el nombre del Señor Jesús Cristo, para que el corazón injiera (o coma, trague) al Señor y el Señor al corazón, y los dos se conviertan en uno. Pero esta obra no es cuestión de un día o dos, sino de mucho tiempo. Porque se necesita mucha lucha y tiempo para desterrar al enemigo y permitir que Cristo habite dentro”.

Y nuevamente dice: «Debemos asegurar, en dominar y controlar con el nus y la mente, y rechazar y restringir cada pensamiento y acción del malo con la invocación de nuestro Señor Jesús Cristo. Y donde está el cuerpo, allí debe estar también el nus con la mente, para que no haya nada entre Dios y el corazón como un tabique o barrera que atormente y oscurezca el corazón y separe así con la mente la atención del nus de Dios.

Y si alguna vez el nus con la mente agarra algo, no debe perder tiempo en los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía), para que el consentimiento a los pensamientos no le sea atribuido como una praxis, acción en el día del juicio delante del Señor, cuando Dios juzgará los secretos de los hombres (Rom 2:16). Por lo tanto, liberaos para siempre de las distracciones y quedaos cerca de nuestro Señor Dios hasta que Él tenga compasión (se compadezca) de nosotros (Salmo 122:2); y no pidáis nada más que la misericordia del glorioso Señor.

Pero al pedir la misericordia, la tenéis que pedir con un corazón humilde y arrepentido; y gritar desde la mañana hasta la noche, y si es posible, toda la noche, «Señor Jesús Cristo, eléison me, compadécete o ten misericordia o piedad de mí». Y forzar vuestro nus con la mente en esta tarea hasta la muerte. Porque esta obra requiere un gran esfuerzo, ya que la puerta es estrecha y todo el camino que conduce a la vida está lleno de dificultades (Mat 7,14), y entran en ella aquellos que se apresuran a sí mismos, ya que «el reinado de la realeza increada de los cielos se obtiene por la fuerza, dureza y violencia a sí mismo» (Mat 11:12).

Les ruego, entonces, no separen sus corazones de Dios, sino que permanezcan cerca de Él y guárdenlos siempre con el recuerdo de nuestro Señor Jesús Cristo, hasta que el nombre del Señor se siembre en vuestros corazones y este ya no piense en nada más para que Cristo sea glorificado en vuestro interior».

Antes de Crisóstomo, el apóstol Pablo menciona la parte «Señor Jesús», escribiendo: «Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees con tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás psicoterapiado, redimido y salvo. Porque el que cree con el corazón es conducido a la justicia o justificación y absolución, y el que confiesa con la boca es conducido a la salvación» (Rom 10:9-10). Y de nuevo: «Nadie puede decir “Señor Jesús” sino por el Espíritu Santo» (1Cor 12:3).

Añade «por el Espíritu Santo» refiriéndose a «cuando el corazón recibe la energía (increada) del Espíritu Santo» con la cual también ora. Esto es característico de aquellos que han progresado y han sido considerados dignos de recibir a Cristo habitando en sus interiores. Según esto, también dice san Diádoco: «El nus (espíritu o corazón de la psique) exige necesariamente de nosotros, cuando cerramos todas las salidas con el recuerdo de Dios, que le encomendemos alguna tarea que satisfaga su actividad. Por lo tanto, debemos darle por completo la obra de “Señor Jesús”. Porque nadie puede decir “Señor Jesús” sino con la iluminación del Espíritu Santo.

Sin embargo, el nus con la mente debe estudiar sin cesar estas palabras en lo profundo, para no desviarse en diversas fantasías. Aquellos que estudian ininterrumpidamente este glorioso y deseado nombre en lo profundo de sus corazones, ellos pueden ver alguna vez la luz de su nus (espíritu del corazón de la psique). Y esto porque, cuando este nombre es sostenido por la διάνοια diania (intelecto, mente) con gran cuidado, quema toda la impureza que cubre la psique-alma; y la psique-alma lo siente intensamente, porque nuestro Dios es fuego consumidor» (Heb 12:29)

Y con esto, el Señor invita la psique-alma a un gran agapi-amor por Su doxa-gloria. Porque cuando permanece mucho tiempo dentro de nosotros su nombre glorioso y anhelado con la memoria del nus con la mente y, nos acostumbra con el ardor del corazón a amar Su bondad, ya que ya no hay ningún obstáculo. Esto es la perla preciosa (Mat 13:46), que uno puede adquirir después de vender toda su posesión y al encontrarla, experimentar una alegría inefable.

San Hisiquio, al recomendar la invocación «¡Cristo Jesús!», escribe: «La psique-alma que se eleva alto en el aire a través de la muerte, en las puertas del cielo, teniendo a Jesús como su defensor, no solo no se avergonzará ante sus enemigos, sino que hablará con audacia y valentía. Como ahora, ante las puertas celestiales hacia ellos, siempre y cuando hasta la hora de la muerte no deje de clamar a CristoDios Jesús día y noche. Y Él le dará rápidamente lo que le es debido y justo, de acuerdo con la verdadera y divina promesa que hizo hablando sobre el juez injusto (Luc 18:1-8). Les aseguro que le dará lo que le es debido y justo tanto en esta vida como después de su partida del cuerpo».

Juan san  Clímaco se refiere solo el nombre «¡Jesús!», y dice: «Con el nombre de Jesús azota a los enemigos. Porque no hay arma más fuerte en el cielo y en la tierra». Y no agrega ninguna otra palabra. Y de nuevo dice: «Que tu aliento se adhiera a la memoria de Jesús, y entonces comprenderás el beneficio de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz del corazón)».

Las palabras de la santa y divinizante oración han sido espiritualmente iniciadas no solo por los santos Padres que mencionamos, sino también por los destacados apóstoles Pedro, Pablo y Juan.

50. Estas palabras de la sagrada oración uno las encontrará iniciadas místicamente no solo en los Padres teóforos que mencionamos, así como en sus semejantes, sino también, antes de ellos, en los mismos primeros y destacados Apóstoles Pedro, Pablo y Juan.

El primero, como mencionamos, dice: “Nadie puede llamar Señor a Jesús sino solo por el Espíritu Santo” (1 Cor 12:30). El segundo: “La  χάρις jaris (gracia, energía increada) y la verdad vinieron por Jesús Cristo” (Juan 1:17) y “Todo espíritu que confiesa que Jesús Cristo ha venido en carne, es de Dios” (1 Juan 4:2). El tercero, el principal de los discípulos de Cristo, en respuesta a la pregunta del Salvador y Maestro a los Apóstoles, “¿quién dicen los hombres que soy?”, hizo la bienaventurada confesión: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios eterno viviente, que tiene vida y da vida” (Mat 16:16).

Por eso, los gloriosos instructores nuestros después de los Apóstoles, especialmente aquellos que llevaron una vida célibe, eremítica y tranquila en ησυχία hisijía, consideraron estas frases, que fueron anunciadas esporádicamente y fragmentariamente por estos tres grandes pilares de la Santa Iglesia, como palabras divinas, y estas fueron establecidas por la apocálipsis/revelación del Espíritu Santo y testificadas por tres testigos muy confiables; y sabemos que con el testimonio de tres, se confirma todo asunto y logos (Deut 19:15, 2Cor 13:1).

Estos conceptos fueron recogidos por los Padres celestiales, y después de unirlos hábilmente y ajustarlos con la iluminación del Espíritu Santo que residía en ellos, los llamaron monumento de oración y los entregaron a los posteriores para que los guardaran y aplicaran de la misma manera. Ahora, presta atención a la secuencia y disposición de las palabras, cuán exquisitas son y cuánta sabiduría celestial contienen.

Pablo, como mencionamos, dice “Señor Jesús”, Juan dice “Jesús Cristo”, Pedro dice “Cristo, Hijo de Dios”, como si cada uno de estos tres siguiera al otro de cerca con la armonía y el vínculo de estas palabras divinizantes y litúrgicas. Porque comprobarás que cada uno de estos tres, toma el final del anterior como su comienzo y así continúa. Lo mismo observarás con la adición de la palabra “Espíritu”. Ya que después el bienaventurado Pablo dijo: “Nadie puede llamar a Jesús Señor sino por el Espíritu Santo” (1Cor 12:3), la palabra que tiene al final, es decir, “Espíritu”, la toma como el comienzo el tonante Juan, diciendo: “Todo espíritu que confiesa que Jesús Cristo ha venido en cuerpo, carne y sangre, es de Dios” (1Juan 4:2).

Estos escritos no los hicieron por sí mismos ni desde su propia mente, sino movidos por la mano del Espíritu Santo. Porque incluso la confesión divina de Pedro se hizo por apocálipsis/revelación del Espíritu Santo, ya que la Escritura dice: “Pero todo esto, son energías increadas del mismo y único Espíritu el que las activa, donando sus carismas pequeños y grandes a cada uno en particular como él quiere, para que haya en la Iglesia variedad de dones pequeños y grandes” (1Cor 12:11).

Por lo tanto, el trípode y la cuerda indisoluble de esta oración deificadora tejida, ensamblada y compuesta de manera muy sabia y científica, llega hasta nosotros y se aplica y se cumple de la misma manera.

Sin embargo, la adición de la palabra «ελέησον με eléison me compadécete, ten misericordia o piedad de mí» fue hecha y determinada por los divinos Padres posteriores en estas palabras salvíficas de la oración «Κύριε Ιησού Χριστέ, Υιέ του Θεού, Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios», especialmente para aquellos que son más inexpertos en la virtud, es decir, para los principiantes e imperfectos. Porque aquellos que han progresado y se han vuelto perfectos en Cristo, se contentan con una sola de estas santas palabras « Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios», y a veces solo en la invocación “Jesús”, y la abrazan y la aceptan como una obra de oración completa, porque con eso se llenan de un gozo indescriptible que supera todo nus y mente, visión y oído.

Así, los bienaventurados, saliendo de la carne y del mundo, mantienen cerrados sus sentidos y, dominados por un divino eros (amor ardiente), en un bienaventurado éxtasis de la divina dádiva y χάρις jaris (gracia, energía increada) que habita en ellos, se purifican y se iluminan, y llegan a la perfección, porque desde ahora ven vagamente, como en un espejo, como un presagio, la χάρις jaris sobrenatural, increada y sin principio de la Divinidad o Deidad sobre-esencial.

Se contentan con el recuerdo y el estudio, como dijimos, de uno de los nombres anteriores del Θένθρωπο zeántropo Dios-Hombre, Logos, y con eso son dignos del Espíritu y ascienden a inefables arrebatamientos, gnosis/conocimientos y apocalipsis/revelaciones.

Para informarnos con claridad y asegurarnos con toda certeza sobre estas cosas, nuestro dulcísimo Señor Jesús Cristo, el Hijo de Dios, cuyos logos, como dijo, son espíritu y vida (Juan 6:63), proclamó con gran voz que “sin mí no podéis hacer nada” (Juan 15:5), y “lo que pidáis por la oración implorando mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:14), y de nuevo, “cualquier cosa que pidáis en mi nombre, yo la haré” (Juan 14:13), y todo lo demás, según lo que nos ha sido entregado por la divina y santa Parádosis-Tradición.

Los principiantes pueden orar a veces con toda la oración, otras veces con una parte de ella, pero siempre en el corazón, sin cambiar constantemente las palabras de la oración.

51. Los principiantes pueden orar a veces con toda la oración y otras veces con una parte de ella, pero siempre debe hacerse en el corazón y de manera ininterrumpida. Porque, según el Santo Diádoco, «quien permanece constantemente en su corazón, ciertamente se aleja de lo que se considera hermoso en la vida. Porque mientras vive espiritualmente, no puede conocer los deseos de la carne» (Gál 5:16). Este hombre, por lo tanto, se mueve dentro de la fortaleza de las virtudes, teniendo las virtudes mismas como guardianes para proteger la ciudad de la pureza. Por eso, las máquinas de los demonios en su contra quedan inactivas.

Y el Santo Isaac escribe: «El hombre que dirige su atención constantemente hacia su psique-alma, su corazón se regocija con las apocalipsis-revelaciones. Y aquel que reúne, deduce su contemplación en su interior, ve allí el resplandor del Espíritu. Quien se aparta de los vagabundeos y divagaciones de la mente, éste ve al Señor en su corazón.»

Sin embargo, no cambies constantemente las palabras de la oración, para que el nus con la mente no se acostumbre a la constante alternancia y traslado de palabras en una cierta inconstancia y desplazamiento, y permanezca desarraigada e improductiva, como los árboles que se mueven y se trasplantan constantemente.

Para que la oración fructifique en el corazón, se necesita mucho tiempo, esfuerzo, y diligencia. En general, cada bien se logra con gran dificultad y mucho tiempo.

52. Orar ininterrumpidamente en el corazón, así como más allá de eso, no se logra simplemente y casualmente, ni con poco y breve esfuerzo; aunque esto puede encontrarse en algunos casos raros por una economía divina secreta que Dios sabe. Pero para lograr esto se necesita un largo período de tiempo, esfuerzo, lucha física, psíquica y mental, intensiva y mucho esfuerzo duro hacia sí mismo. Porque, de acuerdo con la porción de la donación y la χάρις jaris gracia, energía increada que esperamos participar, debemos esforzarnos y agregar horas adicionales en esta lucha. Y según los maestros de las realidades y enseñanzas espirituales, esto significa expulsar y desterrar al enemigo del corazón y permitir que Cristo viva abiertamente y claramente dentro él.

El Santo Isaac dice al respecto: «Aquel que quiere ver al Señor inventa formas de hacer la catarsis y purificar su corazón con la memoria constante de Dios. Y así, en la luminosidad de su diania (mente, intelecto) verá al Señor en todo momento.»

Y el Santo Barsanufio afirma: «Si el trabajo interno junto con la jaris gracia divina de Dios no ayuda al hombre, en vano se afana en el trabajo externo. El trabajo interno con dolor de corazón trae catarsis y pureza y la pureza trae la verdadera ησυχία hisijía serenidad mental y paz del corazón. Esta ησυχία hisijía trae humildad, y la humildad hace al hombre residencia de Dios. De esta residencia, los pazos y los demonios son desterrados, y así el hombre se convierte y se hace en un templo de Dios pleno de santidad, iluminación, pureza y jaris gracia, energía divina. Así que bienaventurado aquel que ve al Señor como en un espejo en las profundidades impenetrables de su corazón y derrama sus oraciones ante Su bondad con lágrimas su súplica.”

El santo Juan de Carpathios dice: «Se necesita mucho esfuerzo y tiempo en las oraciones para encontrar en la totalidad una condición mental libre de molestias, un otro cielo del corazón, donde habita Cristo, como dice el Apóstol: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe viva y verdadera; probaos a vosotros mismos continuamente. ¿No conocéis que Jesús Cristo está dentro de vosotros? A no ser que no estéis formados a la vida en Cristo” (2Cor 13:5).

Y el gran san Juan el Crisóstomo dice: “Permanece constantemente en el nombre del Señor Jesús, para que tu corazón beba y consuma al Señor y el Señor beba y consuma tu corazón, y así los dos se conviertan en uno. Pero esta tarea no es cuestión de un día o dos, sino de mucho tiempo y esfuerzo. Porque se necesita mucho esfuerzo y tiempo para desterrar al enemigo y permitir que Cristo habite en el interior».

Estas palabras son suficientes; que el logos regrese a los asuntos anteriores en orden.

La oración del corazón o cordial, y cómo uno llega a la oración pura e inalterada.

53. Persistir en el método que hemos descrito de la oración cordial o del corazón y sin distracciones, incluso si la oración quizá no es completamente pura y sin distracciones, ya que puede ser obstaculizada por recuerdos hostiles, pasionales y los pensamientos, lleva al buscador espiritual a un estado llamado la «costumbre o hábito», y de esta manera, el luchador llega a orar sin esfuerzo, sin distracciones, puramente y verdaderamente.

Esto significa que el nus con la mente permanece en el corazón y no se introduce en él por la fuerza y sin ganas a través de la respiración y escaparse inmediatamente, sino que permanece allí siempre, orando de esta manera constantemente. Como dice San Hesiquio: «Aquel que no tiene una oración libre de pensamientos no tiene arma en la guerra. Cuando hablamos de oración, nos referimos a aquella que se realiza ininterrumpidamente en las cámaras impenetrables y secretas del corazón, para que sea azotado y encendido con la invocación de Jesús Cristo, aquel que nos ataca en secreto.” De nuevo en palabras del mismo San Hesiquio: «Dichoso aquel que está tan unido a la oración de Jesús con su diania mente, y lo llama incesantemente en su corazón, como el aire está unido a nuestros cuerpos o la llama a la vela. El sol, al pasar sobre la tierra, hace que sea de día. Y el santo y venerable nombre de Jesús Cristo, cuando brilla continuamente en la mente, generará innumerables conceptos brillantes como el sol.”

La oración cordial o del corazón sin distracción y el calor que se genera a través de ella 

54. Con los puntos anteriores, se revela lo que se llama la oración cordial o del corazón pura y sin distracciones, de la cual surge un cierto calor en el corazón, como se dice: «Mi corazón se calentó dentro de mí y de mi estudio y reflexión se encenderá el fuego en mi itnerior » (Salmo 38:4).

Este fuego, que el Señor Jesús Cristo vino a encender en los campos de nuestros corazones, antes llenos de espinas de pazos vicios y pasiones y ahora, por la jaris gracia, energía increada de Dios, llenos del Espíritu, como él mismo dijo: “Yo he venido a echar fuego en la tierra, ¡y qué más quiero, si este fuego ahora ya se ha encendido!, es decir, para los hombres de buena y libre voluntad he venido para encenderlos de entusiasmo, celo ardiente y diligencia en sus corazones; y a los de mala voluntad este entusiasmo y celo será fuego de odio contra mí y mis fieles” (Lucas 12:49).

Este fuego calentó entonces y encendió a Cleofás y su compañero, haciéndolos decir entre sí con éxtasis: «¿No ardía nuestro corazón en nosotros mientras nos hablaba en el camino?» (Lucas 24:32). Escribe también Juan Damasceno en algún tropario dirigido a la Santísima Zeotokos: «El fuego de mi corazón me impulsa a alabar el anhelo de la Virgen».

Escribe también San Isaac: «De la vigorosa práctica de las virtudes nace un calor excesivo, que enciende el corazón con los recuerdos ardientes que giran extrañamente en la diania mente. Este trabajo y atención afinan al nus o corazón unido con la mente con su calor y le otorgan la capacidad de ver.

A través de este calor, causado por la jaris gracia increada de la zeoría contemplación divina, surge el flujo de lágrimas. De las lágrimas incesantes, la psique-alma recibe la paz de los pensamientos. A través de la paz de los pensamientos, se eleva a la pureza del nus y mente. Y con la pureza de nus o corazón, el ser humano llega a ver los misterios de Dios. Después de esto, el nus llega a ver apocalipsis/revelaciones y signos, como vio el profeta Ezequiel».

En otro lugar también dice: «Las lágrimas y los golpes en la cabeza que ocurren durante la oración del luchador y el rodar por el suelo con fervor, despiertan el calor de su dulzura en el corazón, que, con un éxtasis (extensión interior) elogiado, se eleva y vuela hacia Dios y exclama: “Mi psique-alma tiene sed de ti, el Dios fuerte, el viviente. ¿Cuándo llegaré y me presentaré delante de Ti, oh Señor?” (Salmo 41, 3)».

San Principio del formulario

Juan el Clímaco también dice: «Cayó fuego en el corazón y resucitó la oración. Y cuando esta oración resucitó y fue llevada al cielo, se produjo una descarga de fuego en el ático de la psique-alma». Y en otro lugar dice: «¿Quién es el monje fiel o cristiano ortodoxo y sabio que ha mantenido inextinguible su fervor, y hasta su muerte, cada día no ha dejado de añadir fuego al fuego, calor al calor, deseo al deseo y cuidado al cuidado?».

San Elías el Ékdiko también dice: «Cuando la psique-alma abandona las cosas externas y se une a la oración, entonces la oración la envuelve como una llama y la quema entera como el fuego quema el hierro. Y la psique-alma permanece ciertamente la misma, pero no permite tocarla, así como el hierro encendido no se puede tocar».

Además, dice: «Bienaventurado aquel que ha sido digno de llegar a tales medidas en esta vida, y ha visto su cuerpo natural de barro transformado por la χάρις jaris (gracia, energía increada) en un cuerpo candente».

El calor se produce por diversas causas. La principal es la que proviene de la oración cordial pura y sin distracciones.

55. Debes saber que esta fervorosa calidez se produce y existe dentro de nosotros por varias razones y de muchas maneras. Esto se hace evidente a través de las diversas opiniones de los Santos que hemos presentado, pero, – dudamos en decirlo -, y también por nuestra propia experiencia. La calidez más importante de alguna manera es la que proviene de la oración cordial pura y avanza constantemente con ella, aumentando y reposando en la iluminación fundamentada o subyacente, es decir, hace realmente iluminado, según los Padres, al ser humano que se encuentra en este estado.

¿Cuál es la obra que sigue a la calidez cordial o del corazón?

56. Esta calidez, pues, luego neutraliza lo que anteriormente obstaculizaba que la oración fuera completamente pura. Porque nuestro Dios es fuego, un fuego que consume (la maldad de los demonios y nuestras pazos). Como dice también el Santo Diádoco: «Cuando el corazón, con un dolor que quema, recibe las flechas de los demonios, de modo que el combatiente piensa que son flechas reales, entonces la psique-alma, sufriendo dolorosamente los pazos, se encuentra al principio de la catarsis. Porque si no siente un intenso dolor por la insensatez del pecado, no podrá regocijarse abundantemente con la bondad de la virtud.

Entonces, aquel que desea hacer la catarsis, limpiar y purificar su corazón, que lo inflame constantemente con la memoria de Jesús Cristo (Heb 12, 29), solo teniendo estudio y trabajo incesante. Porque aquellos que desean desechar la impureza y la vasura no deben rezar a veces y a veces no, sino que siempre deben ocuparse de la oración y la vigilancia del nus o corazón con la mente, incluso cuando están fuera de los templos sagrados.

Al igual que aquel que desea purificar el oro, si deja que el fuego disminuya aunque sea por un momento en el crisol, provoca nuevamente la solidificación en el oro que se está purificando, de la misma manera, aquel que a veces recuerda a Dios y a veces no, aquello que cree que lo adquiere con la oración, lo pierde con la ociosidad y pereza (espiritual). La característica del hombre que ama la virtud es borrar siempre con la memoria de Dios el pensamiento terrenal del corazón, y así, poco a poco, el mal es consumido por el fuego de la memoria del bien, y la psique-alma regresa con más doxa-gloria (luz) a su brillo natural».

Así pues, manteniendo el nus con la mente sin obstáculos en el corazón, ora de manera pura y sencilla, según el Santo que dice: «Entonces la oración es verdadera y sin obstáculos, cuando el nus con la mente guarda el corazón mientras ora». También escribe el Santo Hesiquio: «Realmente es un verdadero monje o cristiano ortodoxo aquel que logra la nipsis sobriedad. Y tiene nipsis sobriedad real aquel que es monje en el corazón». (ver https://www.logosortodoxo.com/filocalia/san-hesiquio-de-bazos-203-logos-sobre-nipsis-hisijia-y-oracion-de-corazon-o-de-jesus/)

El anhelo y el eros (amor ardiente) que nacen de la calidez, la atención y la oración

57. Dentro de esta calidez y oración atenta, es decir, la oración pura, nace el anhelo y el divino eros (amor ardiente) y la agapi (amor incondicional) en el corazón hacia el Señor Jesús Cristo siempre recordado, como está escrito: «Las doncellas me amaron, me atrajeron», y: «Estoy herida por el amor» (Cantar de los Cantares 1,3-4 y 2,50). San Máximo dice: «Todas las virtudes ayudan al nus en el divino eros, pero más que todas, la oración pura y lúcida. Porque con ella, el nus con la mente se eleva con alas y vuela hacia Dios y se libera de todo».

Las lágrimas del corazón. El anhelo y el eros divino

58. De tal corazón fluyen también abundantes lágrimas que hacen la catarsis, purgan, purifican y dulcifican a aquellos que, por agapi-amor, son dignos de poseerlas, sin disminuir y secarse. Limpian las lágrimas que provienen del temor de Dios, mientras que endulzan las lágrimas del έρως eros divino (amor ardiente), con un fuerte y desbordante anhelo y eros por el Señor Jesús Cristo siempre recordado.

Entonces, lleno de entusiasmo, el corazón clama: «Me cautivaste con Tu anhelo, oh Cristo, y me transformaste con Tu divino eros», y: «Salvador mío, eres todo dulzura, todo deseo, todo anhelo insaciable, eres toda belleza y bondad indescriptible».

Y grita junto con el predicador de Cristo, Pablo: «La agapi-amor de Cristo nos posee y nos consume» (2Cor 5, 14) y: «¿Quién nos separará de la agapi de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, o la persecución, o el hambre, o la desnudez, o el peligro, o la espada?» (Rom 8, 35) y: «Estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni las alturas, ni la profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos de la agapi (amor incondicional) de Dios que es a través de  Cristo Jesús Señor nuestro» (Rom 8, 38-39).

Exhortación a no buscar los excesos. Incentivo para recordar continuamente a nuestro Señor Jesús Cisto en nuestros corazones

59. Para hacerse uno digno de obtener todas estas cosas y todo lo que sigue, lo cual no es el momento adecuado para explicar ahora, porque dice: «No pidas cosas antes de su tiempo» y «Lo bueno no es bueno cuando no se hace bien», y según el santo Marcos, «no es beneficioso aprender lo segundo antes de trabajar en lo primero, porque el conocimiento/gnosis lleva a la arrogancia debido a la ociosidad, mientras que la agapi construye porque soporta todo» (1Cor 8:2 y 13:7) – para merecer, pues, estas cosas, uno debe apresurarse y esforzarse siempre, como hemos dicho, llevando constantemente el recuerdo del Señor Jesús Cristo en lo más profundo del corazón y no externa y superficialmente, como dice el bienaventurado Marcos: «Si no se abre con una esperanza espiritual universal la región más interna, oculta y verdadera de nuestro corazón, no es posible reconocer con certeza lo que reside dentro, ni conocer si nuestras ofrendas lógicas han sido aceptadas o no».

El entusiasmo ferviente y la divina manifestación dentro de nosotros, junto con la iluminación inherente de la jaris gracia divina.

60. Así pues, de esta manera, uno se liberará fácilmente de las malas acciones y obras, así como de los pensamientos hostiles, pasionales y las fantasías indecentes, siguiendo la instrucción de las Escrituras: «Andad en el Espíritu y no realizaréis los deseos de la carne» (Gál 5:16). O más bien, saldrá y se liberará por completo de todo pensamiento y fantasía, ya que el entusiasmo ferviente quema y destruye con ardor todas las malas acciones que anteriormente llevaba a cabo consciente o inconscientemente, junto con los líderes los malévolos demoníacos.

Como dice San Isaac: «Aquel que con ferviente entusiasmo arranca las espinas que el enemigo siembra dentro de sí mismo es temido por los demonios y deseado por Dios y Sus ángeles. Para su progreso, podrá ser informado desde aquí la agapi-amor de Dios hacia él y la evidente manifestación y habitamiento (el residir) en él de la iluminación hipostática y divina de la χάρις jaris gracia, energía increada. Y si deseas que te lo diga, con gran alegría regresará a la original bondad, amabilidad y adopción espiritual que fue realizada en nosotros a través de la jaris gracia del bautismo».

Nuevamente, dice el Santo Isaac: «Esta es la Jerusalén y la realeza increada de Dios que está escondida dentro de nosotros según el logos del Señor (Luc 17:21). Esta tierra es una nube de la doxa-gloria (luz increada) de Dios, en la cual solo aquellos que son puros de corazón entrarán para ver el rostro del Señor (Mat 5:8)». Solo que no debe buscar el mismo la manifestación evidente de Dios, para no recibir a satanás, que es verdadera oscuridad, y que finge ser luz.

Energía divina y energía demoníaca

61. Cuando el nus con la mente percibe y ve la luz sin buscarla, no debería aceptarla ni rechazarla, como dice el venerable Marcos: «Existe una energía de la χάρις jaris gracia divina, energía increada que el niño espiritual ignora, y también hay una energía creada del mal que se asemeja a la verdad. Es bueno no observar estas cosas para no caer en el error, ni maldecirlas, por si acaso son verdaderas, sino recurrir a todo con esperanza en Dios, porque Él conoce la utilidad de ambas». En tales casos, uno debería preguntar a aquel que tiene la χάρις jaris (gracia, energía increada) y el poder de Dios, para que le enseñe y distinga cada una.

El maestro sin engaño e iluminado

62. Si encuentra a alguien que pueda enseñarle no solo lo que conoce de las Sagradas Escrituras, sino también lo que el mismo ha experimentado a través de la divina iluminación, entonces dele gracias a Dios. De lo contrario, es mejor no aceptar la luz que ha visto, sino refugiarse humildemente en Dios, considerándose a sí mismo con corazón sincero indigno de tal honor y zeoría contemplación divina, como es por supuesto lo que decimos ahora y se ha dicho anteriormente y como se dirá más adelante, y lo que hemos sido instruidos con la jaris gracia increada de Cristo de las bocas que no mienten y que se mueven y hablan por el Espíritu Santo, como también de las Escrituras inspiradas de Dios y de nuestra poca experiencia.

La verdadera iluminación y la falsa, o sea, la divina luz increada y la luz creada del astuto maligno

63. En algunos de sus escritos los gloriosos Padres aluden vagamente a las señales de la iluminación inequívoca, no engañosa y de la iluminación del engaño. Por ejemplo, el bienaventurado Pablo el Latrense responde a una pregunta similar hecha de su discípulo, diciendo que la luz de la dinami (fuerza y energía) diabólica es de naturaleza inflamable, llena de humo y similar al fuego sensible. Cuando una psique-alma moderada, purgada y purificada la ve, siente asco y repulsión.

Sin embargo, la luz divina es bondadosa, llena de alegría y puro, limpio; y cuando llega, santifica la psique-alma, llenándola de luz, alegría, apacibilidad y benevolencia, la suaviza y la hace compasiva y filántropa. Otros padres también expresan similarmente. Sin embargo, como las cosas mencionadas anteriormente las escuché de manera oral, así también tú las escucharás cuando llegue el momento adecuado. Porque ahora, no es el momento.

La fantasía decente y la indecente y cómo debemos afrontarla

64. Como mencionamos anteriormente sobre la fantasía o imaginación, especialmente la indecente, consideramos muy útil decir algunas palabras sobre ella, o más bien sobre cualquier tipo de fantasía, en la medida de lo posible. Esto se debe a que la maldita fantasía/imaginación se resiste tenazmente a la oración pura y lúcida y al trabajo inequívoco unificado del nus con la mente en el corazón y sin engaño. Por eso, los Santos Padres hablan de ella de muchas maneras y en su contra.

Así que esta fantasía/imaginación variada como el mitológico Dédalo y multifacética como las cabezas de la Hidra de Lerna, los Santos, la consideran y la llaman el puente de los demonios. Porque a través de ella, los demonios malvados y viles se acercan, entran en comunicación y se mezclan con la  psique-alma, convirtiéndola en una residencia de pensamientos estériles, pasionales, indecentes y hostiles.

Por lo tanto, es necesario desechar completamente la fantasía/imaginación, a menos que, por razones de metania, contrición, duelo o luto (espiritual) y humildad, y antes de estas por razones de estudio y contemplación de los seres o existencias, o incluso debido a alguna fantasía indebida uno quiere refutarla utilizando la fantasía decente.

Entonces, al enfrentar una fantasía indecente con una fantasía apropiada, y haciendo que la indecente y desvergonzada fantasía/imaginación arroje sus armas y sea derrotada por completo, uno puede emerger como vencedor. Por tanto, si actúas de esta manera, no solo te librarás del perjuicio de la fantasía indecente, sino que también te convertirás en la causa de tu propio beneficio, como alguien que dirige su propio ser con un juicio inquebrantable, porque neutralizas la fantasía indecente con la fantasía/imaginación apropiada y golpearás o incluso matarás a los enemigos con sus propias armas, como David derrotó a Goliat en el pasado (1Sam 17:51).

No solo la fantasía/imaginación indecente, sino también la fantasía adecuada es rechazada por los Santos en la oración pura y en el simple y unificado trabajo del nus con la mente.

65. Lo anterior es un ejercicio para aquellos que aún son niños en la virtud, es decir, para principiantes. Los avanzados, por otro lado, rechazan por completo tanto la fantasía/imaginación indecente como la adecuada, y las desechan, quemándolas y disolviéndolas como la cera que se derrite en el fuego.

Esto se hace para lograr la oración pura y lúcida, y la retirada y despojo del nus con la mente de todas las cosas, impresiones y percepciones, con el objetivo de una aproximación simple a Dios y, si lo quieres, para su recepción de Él y la unión sin formas y unificada con Él.

Porque san Hesiguio dice: «Cada loyismós (pensamiento simple o unido con la fantasía) es una fantasía en el nus con la mente relacionada con un objeto sensible. Dado que el asirio (el diablo) es nus espíritu, no puede engañarnos de otra manera que no sea utilizando las cosas sensibles y familiares para nosotros».

San Diádoco agrega: «Dado que cada pensamiento entra en el corazón a través de la fantasía de ciertos objetos sensibles, la luz bienaventurada de la divinidad o deidad ilumina cuando esta se aleja completamente de todas las cosas y arroja todas las formas y figuras. Porque la luminosidad de la deidad se manifiesta en el nus o corazón limpio y puro, cuando el nus con la mente se ha privado de todo concepto».

Y San Basilio el Grande también dijo: “Así como el Señor no habita en templos hechos por manos humanas (Hec 7, 48), de la misma manera no habita en algunas representaciones y criaturas del nus con la mente. Porque éstas se interponen y cierran como un muro ante la psique-alma engañada, que no puede mirar claramente hacia la verdad, sino que sigue viendo nublada como en un espejo (1 Cor 13,12).»

Y el divino Evagrio el Póntico dice: “Se dice que Dios se sienta allí donde le conocen. Por eso, el nus o corazón limpio y puro se llama el trono de Dios. Por lo tanto, el concepto y significado de Dios no se encuentra en los conceptos que le dan forma, sino en los conceptos que no le dan forma y no le moldean. Por esto, el que ora debe alejarse completamente de los conceptos que dan forma al nus con la mente. De lo contrario, el nus con la mente se moldeará cuando considere y contemple otro nus, y se dispondrá de manera diferente cuando considere y contemple su propia causa. De esto aprendemos que el conocimiento/gnosis espiritual aleja el nus con la mente de las formas y conceptos que lo moldean y, manteniéndolo sin forma, lo lleva a Dios.»

Finalmente, San Máximo el Confesor, en sus comentarios a Dionisio el Areopagita, dice: «Una cosa es la fantasía/imaginación y otra la comprensión, es decir, el significado, son dos dinamis (potencias y energías) diferentes y difieren en movimiento. La comprensión es energía y creación, mientras que la fantasía es pazos pasión e imagen que anuncia algún objeto sensible o se debe a algún objeto sensible. Y la percepción percibe los seres con su conformación directa, mientras que el nus con la mente se acerca, es decir, percibe los seres de manera diferente y no como la percepción o sentido. Por lo tanto, en el cuerpo y en el espíritu, donde se encuentran los sentidos, como dijimos, se observa el movimiento pasivo y el formativo; en cambio, el movimiento crítico y el perceptivo deben atribuirse a la psique-alma y al nus con la mente, y cerca del movimiento perceptivo de la psique-alma debemos incluir también el movimiento imaginativo o fantasioso. Este último se divide en tres categorías. La primera categoría es el movimiento imaginativo o representativo, que representa y hace perceptibles las cosas que la percepción ha captado. El segundo movimiento es el reproductivo, que reconstruye a partir de los restos antiguos sin apoyarse en ninguna parte las imágenes que se crearon originalmente, y se llama principalmente fantástico o fantasioso. La tercera categoría es el movimiento aquel en el que se forma cada placer y cada fantasía de un bien o mal supuesto que está acompañado de dolor y tristeza”. Por lo tanto, como dijimos, ninguna fantasía tiene lugar en Dios, porque Dios está generalmente por encima del concepto de todas las cosas y las trasciende.»

Y de nuevo, San Basilio el Grande dice: «El nus con la mente que no se dispersa hacia afuera, ni se esparce con los sentidos en el mundo, regresa a sí mismo y, a través de sí mismo, asciende al conocimiento/gnosis y noción sobre Dios. Y como está iluminado por esa belleza, olvida incluso su propia naturaleza». Por tanto, conociendo estas cosas, debes esforzarte en todo momento, con la ayuda de Dios, para orar sin fantasía, sin formas, sin configuraciones, con todo corazón o tu nus con su mente y la psique-alma puros y limpios, y con todos los métodos y maneras.

San Máximo el Confesor dice lo siguiente

Sobre la pureza y la perfección del nus con la mente, la psique-alma y el corazón.

El nus puro, claro y lúcido

66. Nus puro, claro y lúcido es aquel que se ha alejado de la oscuridad de la ignorancia y se ilumina con la luz divina.

La psique-alma pura, clara y lúcida

Psique-alma pura, clara y lúcida es aquella que se ha liberado de los pazos y se regocija incesantemente con la divina agapi-amor.

El Corazón puro

Un corazón puro es aquel que se presenta ante Dios completamente sin formas y la memoria sin tomar formas, listo para ser sellado solo con Sus signos, mediante los cuales Dios acostumbra apocaliptarse-revelarse. Junto con estas realidades ponemos las siguientes

Nus perfecto

Nus (espíritu del corazón de la psique) perfecto es aquel que, con verdadera fe, por encima de todo conocimiento/gnosis ha conocido de forma desconocida al Supra-Incognoscible y ha visto universalmente Sus creaciones, y ha recibido del Dios un conocimiento/gnosis contenido y comprensivo sobre la Providencia y el Juicio de Sus creaciones, por supuesto, en la medida en que esto es posible para los humanos.

Psique-alma perfecta

Psique-alma perfecta es aquella cuya potencia pasiva se inclina completamente hacia Dios.

Corazón perfecto

Corazón perfecto puede llamarse aquel que de ninguna manera tiene algún movimiento o inclinación natural hacia nada; al que Dios llega y, como en un lienzo bien limpio de extrema simplicidad, escribe Sus propias leyes.

El nus puro, claro y lúcido

Además, según el Santo Diádoco, solo el Espíritu Santo puede hacer la catarsis y purificar el nus (espíritu del corazón de la psique). San Juan Clímaco dice que solo el Espíritu Santo puede detener el nus con la mente. San Nilo dice: «Quien quiera ver la condición de su nus, que se prive de todas las percepciones y conceptos, y entonces lo verá semejante a una esmeralda o a un color celestial». Y otra vez: «La condición del nus con la mente es una altura espiritual e intelectual, similar al color celestial, a la cual llega en la hora de la oración la luz increada de la Santísima Trinidad». Y San Isaac: «Cuando el nus con la mente se despoja del viejo hombre y se reviste del nuevo hombre de la jaris gracia increada (Col 3, 9-10), entonces verá su pureza similar al color celestial, que fue llamado el lugar de Dios (Éx 24, 10) por los líderes de Israel, cuando se les reveló en el monte Sinaí». Por lo tanto, como hemos dicho, cuando te acercas a la oración de esta manera, es decir, oras puramente, sin fantasías y sin formas, te encontrarás siguiendo las huellas de los Santos. De lo contrario, serás un soñador delinerante y no un hisijasta, y en lugar de uvas, cosecharás espinas, ¡Dios no lo permita!

Cómo imaginaban los Profetas

67. Si algunos creen que las visiones, las formas y las apocalipsis/revelaciones de los profetas surgieron de la fantasía/imaginación y el orden natural, deben saber que están lejos de la verdad. Los profetas, al igual que los actuales místicos divinos, no veían ni imaginaban según el orden natural y la fantasía lo que veían e imaginaban, sino que sus nus con sus mentes recibían impresiones y fantasías de manera divina y sobrenatural, con la inefable dinami (poder y fuerza) y jaris gracia increada del Espíritu Santo, como afirma el gran Basilio: «Con cierta dinami (fuerza, poder y energía) inefable, es impresa la fantasía/imaginación de aquellos que tienen su nus puro y sin distracciones, y oyen como un eco dentro de ellos el logos de Dios».

Nuevamente: «Los profetas veían mientras recibían en sus nus (espíritus de la psique) las imágenes o tipos por el Espíritu». Y el Teólogo Gregorio: «El Espíritu Santo primero operaba en las potencias angélicas y celestiales. Luego operaba en los Padres y Profetas, de quienes algunos imaginaban a Dios o lo conocieron, mientras que otros preveían el futuro, ya que el espíritu dejaba Sus huellas en sus nus o corazones, y así tenían la cosas futuras como presentes».

Continuación acerca las fantasías/imaginaciones y las diversas zeorías contemplaciones.

68. Algunos todavía dudan porque aceptan las fantasías y las diversas teorías y contemplaciones, y se oponen a nosotros creyendo supuestamente que siguen a los Santos. Esto se debe a que, según el Teólogo Gregorio, Dios solo se bosqueja o se describe con el nus con la mente, no por Su esencia increada, sino por Sus atributos o cualidades, mediante la unión de diversas fantasías en una imagen/icona de la verdad; y también el divino Máximo el Confesor sostiene que el nus no puede alcanzar la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) solo mediante la práctica, a menos que haya sucesivas y variadas zeorías contemplaciones divinas, y otros Santos proclaman lo mismo.

Por lo tanto, aquellos deben saber que esos Santos no hablaron refiriéndose a la labor espiritual y gracia «por recepción», es decir, al conocimiento/gnosis y visión de Dios, que une al hombre con Dios de manera clara a través de la experiencia, sino que se referían a la zeoría contemplación «por imposición», es decir, a la zeoría contemplación que se recopila de la sabiduría, la analogía y la armonía de los seres o existencias, y se acerca vagamente al significado sobre Dios, que muchos o más bien todos en general pueden usar y pensar. Esto quedará claro para cualquiera que examine con atención los fragmentos anteriores de los Santos u otros similares.

Como está escrito: «Por la grandeza y belleza de las creaciones y criaturas se conoce al Creador» (Sabiduría de Salomón 13:5), pero no por el conocimiento/gnosis técnico y mundano, creado, frívolo y vano. Porque esta gnosis-conocimiento, como una esclava deshonesta que se jacta con orgullo de su capacidad científica, sofisticada y ostentosa, y que no se instruye en la fe evangélica y humildad y en la verdadera conformidad a las realidades divinas, se ha desbancado lejos de las sagradas puertas. Pero nosotros ahora estamos hablando del resplandecimiento perfecto e hipostático, como fue el que «experimentaron, sufrieron» de manera inefable los líderes de los Apóstoles que subieron con Jesús al monte Tabor, recibiendo la buena e indudable metamorfosis de la diestra del Altísimo (Salmo 76:11), y fueron dignos de ver la invisible realeza increada y la divinidad/deidad con sus ojos sensibles, que se metamorfosearon, transformaron hacia lo más divino, es decir, se volvieron espirituales por la dinamis potencia y energía increada del Espíritu Santo.

Lo que dista el este del oeste y el cielo de la tierra, y cuanto más superior es la psique-alma al cuerpo, tanto más lejos está la labor y la jaris gracia divina «por recepción» de la «por imposición». Porque la «por imposición», como dijimos, avanza externamente, recopilando del movimiento, regular, orden y reunión de los seres o existencias las diversas fantasías que las une en una imagen de la verdad y, por lo tanto, se eleva con fe hacia Dios.

La labor «por recepción » se realiza de modo directe e hipostático por Dios mismo dentro del corazón, a veces también fuera, y luego transmite también al cuerpo claramente el resplandecimiento divino y la iluminación divina de manera evidente. Esto sucede porque el corazón sufre de manera sobrenatural, según el sabio Máximo, pero no opera por sí mismo la ingénita zéosis deificación o divinización.

Porque este Santo dice: «Llamo zéosis ingénita al resplandor hipostático de la deidad/divinidad, esta no tiene nacimiento, sino una revelación incomprensible a los dignos».

En lo anterior está de acuerdo también el gran san Dionisio el Areopagita, quien dice: «Debemos saber que nuestr nus con la mente tiene dinami el poder y energía de percibir, con la cual ve las realidades inteligibles. También tiene la capacidad de unión, que supera la naturaleza del nus, y a través de esta se une con lo superior y más allá de él».

Y el Santo Isaac también dice: «Tenemos dos ojos psíquicos, como dicen los Padres, pero la utilidad de la zeoría contemplación no es la misma para cada uno. Con un ojo vemos lo oculto dentro de las naturalezas de las cosas, es decir, la dinami poder y energía de Dios, Su sabiduría y Su providencia para nosotros, que la percibimos por la santidad con la que nos gobierna. Con el otro ojo contemplamos la doxa-gloria (luz increada) de Su santa naturaleza, cuando Dios se complace en introducirnos en los misterios espirituales».

Y el divino Diádoco dice: «Todos los carismas divinos provienen del uno y mismo Espíritu Santo, tanto la sabiduría como la gnosis/conocimiento, así como todos los demás. Sin embargo, cada uno tiene su propia energía. Por eso, a uno se le da sabiduría, a otro gnosis/conocimiento por el mismo Espíritu, como testifica el Apóstol (1Cor 2:8). La gnosis une al ser humano con Dios a través de la experiencia misma, pero sin mover la psique-alma en logos sobre los seres o existencias; por eso, algunos que llevan una vida monástica son iluminados por el conocimiento con una percepción o sentido espiritual, pero sus psiques-almas no se mueven hacia logos divinos. La sabiduría, sin embargo, cuando se da con temor a alguien junto con el conocimiento/gnosis, -cosa rara-, revela las mismas energías de la gnosis/conocimiento; porque la gnosis tiende a iluminar con la energía, mientras que la sofía-sabiduría con el logos. La oración y la mucha ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) con total despreocupación producen la gnosis/conocimiento, mientras que la sabiduría se origina en el estudio de los logos de Dios que se realiza sin vanagloria, y sobre todo la jaris gracia increada de Dios».

Y el santo Máximo dice en los Comentarios: «El pozo de Jacob (Juan 4:5-14) es la Escritura. El agua es la gnosis/conocimiento contenida en la Escritura. La profundidad del pozo es la difícil interpretación de los enigmas gráficos. El recipiente para sacar agua es el aprendizaje del logos divino a través de la lectura, que el Señor no tenía, ya que es Autologos y no proporciona a los que creen la gnosis/conocimiento que proviene del aprendizaje y el estudio, sino que da a los dignos la sabiduría eterna y perpetua que emana de la eterna jaris gracia espiritual.

Porque el recipiente para sacar agua, es decir, el aprendizaje, toma una pequeña parte de la gnosis/conocimiento y deja lo total, que ningún logos puede captar; mientras que el conocimiento por jaris gracia divina tiene la totalidad, y de hecho sin estudio, de la posible sabiduría en los seres humanos, la cual brota de diversas maneras según las necesidades».

Y nuevamente el santo Diádoco dice: «Nuestro nus (espíritu de la psique) con la mente a menudo se siente incómodo en la oración, porque la virtud de la oración le impone concentrarse y limitarse mucho; mientras que en la teología se entrega con alegría, porque los objetos de las zeorías contemplaciones divinas son amplios e ilimitados. Para que no abramos el camino a nuestro nus con la mente para querer decir mucho y volar excesivamente de alegría, centrémonos principalmente en la oración, la salmodia y la lectura de las Sagradas Escrituras.

Pero no pasemos por alto las enseñanzas de los sabios hombres, cuya fe se manifiesta a través de sus logos. De esta manera evitaremos que la mente mezcle sus propias palabras con las palabras de la gracia divina o caiga en la vanagloria arrastrada por la mucha alegría y la palabrería.

Pero también en el tiempo de la θεωρία zeoría contemplación divina lo preservaremos de toda fantasía y haremos que casi todas sus concepciones estén acompañadas de lágrimas. Porque cuando el nus con la mente descansa en el tiempo de la ησυχία hisijía y se suaviza, y especialmente por la dulzura de la oración, no solo escapa de los peligros que mencionamos, sino que también se renueva cada vez más para moverse con fuerza y sin cansancio en las zeorías contemplaciones divinas; además, progresa en gnosis/conocimiento del discernimiento con gran humildad. Sin embargo, debemos saber que también hay una oración que supera cualquier medida y anchura; pero esta es solo para aquellos que, con cada percepción e información espiritual, están llenos de la divina jaris gracia increada.

¿Has oído? Dice que hay una oración que supera cualquier medida y anchura; pero esta es sólo para aquellos que están llenos por la iluminación de la divina jaris gracia increada con cada percepción e información espiritual, es decir, en el corazón de manera sobrenatural e hipostática o substancial. Esta, San Isaac la llama memoria sin sello, es decir, deforme, sin forma y simple. Otros Santos Padres le dan otros nombres.

Las cinco dinamis fuerzas (potencias y energías) de la psique-alma. Las fantasías que son familiares de la psique-alma y del nus con la mente. Debemos evitar completamente la fantasía, las formas, las impresiones y las configuraciones en la oración pura y en el trabajo simple y unificado del nus.

69. Como hemos dicho, la psique-alma tiene la capacidad de imaginar no solo por los demonios, sino también por su propia naturaleza, ya que posee cinco facultades: 1) el νούς nus, 2) la διάνοια (intelecto, mente) 3) la opinión o doxa-gloria, 4) la fantasía/imaginación y 5) la percepción o sentimiento. Del mismo modo que el cuerpo tiene cinco sentidos: la vista, el olfato, el oído, el gusto y el tacto. Así, la fantasía/imaginación es una de las facultades de la psique-alma, con la cual la psique-alma imagina o fantasea.

Por lo tanto, si la psique-alma desea gobernarse y aclarar correctamente sus propios asuntos, debe esforzarse por reorganizar y elevar completamente hacia Dios aquellas δυνάμεις dinamis (facultades o fuerzas y energías) que la unen más con Él, tanto en el presente siglo como en el futuro; porque a las otras dinamis, simplemente debe cuidarlas, utilizarlas según sea necesario y actuar según lo requiera. Veamos, entonces, lo que dicen los Padres y lo qué es razonable para esto.

Dice San Máximo: “Dado que la psique-alma es lógica y espiritual para sí misma, es decir, según su esencia por supuesto que es autónoma con propia hipóstasis (base substancia o subsistencial). Y si tiene su propia hipóstasis, operará según su naturaleza, tanto cuando está sola como cuando está con el cuerpo; es decir, pensará según su naturaleza y nunca dejará de razonar y usar las dinamis espirituales o psíquicas que tiene como facultades naturales. Porque las facultades naturales que tiene cualquier ser mientras exista, son inalienables.

Por lo tanto, la psique-alma, dado que existe y subsiste desde que fue creada, -porque así la ha creado Dios- siempre piensa, razona y conoce, tanto por sí misma como cuando está con el cuerpo, y para sí misma también por su naturaleza. Por lo tanto, no hay razón alguna para separar la psique-alma de las cualidades o facultades que tiene por su naturaleza propia y no para el favor del cuerpo, cuando se separa de él.”

Conocemos bien y aprendemos de los Santos que el νούς nus y la διάνοια diania (dianús, parte del nus, mente, intelecto), tanto en el presente como en el futuro, se mueven alrededor de Dios y colaboran, mientras que las otras dinamis (facultades, fuerzas y energías) solo en el presente siglo, ya que se avienen a él. Por lo tanto, la psique-alma, como un hábil gobernante que tiene por naturaleza el poder de sus dinamis (facultades, fuerzas) debe elegir actuar no solo para el presente, sino principalmente para el futuro, y esforzarse de cualquier manera en elevar, mover y unir el nus y la diania hacia Dios en el momento de la oración pura y en el sencillo trabajo espiritual e intelectual, unitario y único; mientras separa completamente el nus de la fantasía/imaginación y las otras dinamis (fuerzas, potencias y energías).

Porque, según San Nilo, “el estado de oración es un hábito sin pasión, sin afecto, que, con un eros (amor ardiente) supremo, arrebata y eleva al nus filósofo y espiritual a un nivel alto.” Porque cuando la psique-alma actúa de esta manera, conservará el valioso axioma (cargo, principio) que le corresponde.

Más sobre el νούς nus

70. Además, el propio νούς nus, siendo una sustancia indivisible, simple y autónoma, pura y luminosa, debe prestar atención y cuidado a sí mismo, desvinculándose de la fantasía/imaginación. Porque él también posee de sí mismo una fuerza natural para esto, al igual que para girar, regresar y moverse libremente hacia sí mismo.

Esta es la “posición o actitud” del νούς nus, que le es conferida por la jaris gracia divina, según lo afirma san Juan el Clímaco: “Solo el Espíritu Santo puede parar al νούς nus”. Pues, aunque el νούς nus, como una dinami (facultad, fuerza y energía) de la psique-alma, se mueve y de alguna manera está dominado por ella, también es llamado el ojo de la psique-alma, a pesar de que, como mencionamos, posee su propia fuerza natural, simple y autónoma. Por lo tanto, cuando el νούς nus está en relaciones naturales con la psique-alma y sus dinamis (fuerzas y energías, facultades), entonces es un νούς nus en potencia y se le llama “hombre psíquico”.

Pero cuando asume su propio valor físico y la esplendorosa naturaleza de su sustancia/esencia, la indivisible, completa e independiente, es decir, cuando se libera de las relaciones y los movimientos físicos y psíquicos y se ha hecho digno de “νούς nus en potencia” que es , convertirse en “”νούς nus en energía”, o sea, cuando avanza y alcanza al sobrenatural “hombre espiritual” que está por encima de la naturaleza, entonces ya regresa imperturbablemente a sí mismo y, a través de sí mismo, asciende sin restricciones, imparable y libre de todo hacia el concepto de Dios sin forma y sencillo, como dice san Basilio el Grande: “El νούς nus que no se dispersa hacia afuera ni se disuelve con los sentidos hacia el mundo, regresa a sí mismo y, a través de sí mismo, asciende al concepto de Dios. Y al ser sobreiluminado y sobrealumbrado con esa belleza, olvida incluso su naturaleza humana”. Y entonces, el νούς nus recupera lo “como a imagen y semejanza” y lo mantiene indemne y sano porque es νούς nus. Y a través de sí mismo, sin ninguna mediación adicional, se une espiritualmente, se comunica y se relaciona con el Nus divino, es decir, con Dios. Este es el movimiento circular, es decir, el regreso, la vuelta y la unión del νούς nus consigo mismo y, a través de sí mismo hacia Dios, sin peligro de engaño o equivocación, porque es una unión inmutable, indisoluble y directa que va más allá de toda comprensión y es una visión o contemplación que supera toda visión.

Dionisio el Areopagita dice: “Un movimiento de la psique-alma es el circular, es decir, su entrada en sí misma desde el exterior y la cohesión unitaria de sus dinamis fuerzas como en un círculo. Esto le otorga la capacidad de no extraviarse y, desde las diversas cosas externas, regresa y se concentra en sí misma. Luego, una vez que se vuelve unitaria, la une con las dinamis (fuerzas y energías) que son igualmente unitariamente unificadas, y así la instruye al Bien y la Bondad, que está por encima de todos los seres o creaciones y es uno y lo mismo, sin principio y sin fin. Otro movimiento de la psique-alma es el espiral; en este, la psique-alma se ilumina con gnosis/conocimientos divinos de manera familiar para ella, no de forma mental y unitaria, sino lógica y demostrativa, a través de operaciones complejas y transitorias. El tercer movimiento de la psique-alma es el «recto o directo», cuando no entra en sí misma ni se mueve con una mentalidad unitaria y única, como lo hace en el movimiento circular, sino que avanza hacia lo externo que la rodea. A partir de esto, como si fueran diversos y múltiples símbolos, asciende a zeorías contemplaciones simples y unificadas».

Y también San Máximo dice: «Cuando el νούς nus experimenta una unión directa con Dios, entonces la dinami (fuerza, facultad) del νούς nus de concebir y ser concebida queda completamente lenta, inactiva. Por lo tanto, cuando suelta esta dinami y percibe alguna de las creaciones, se separa a sí misma de Dios, porque interrumpe esta unión que trasciende toda comprensión. Mientras está unida con Dios de esta manera, traslada desde sí misma la ley de la naturaleza como una montaña inamovible, porque ha superado la naturaleza y se ha convertido, por participación, en dios».

Y de nuevo dice: “El νούς nus puro y lúcido, con su unión con la Causa de todos los seres, llega a una relación que supera toda comprensión; deja atrás la actividad variada y natural, el movimiento y la relación con todas las cosas que no son Dios y llega a la inefable conclusión donde, de una manera que trasciende el conocimiento/gnosis, retiene solo el silencio beatífico, que ni la razón o lógica ni la comprensión pueden revelar, solo la experiencia de aquellos que han sido dignos de disfrutarla más allá del entendimiento. Un signo evidente y claro de esto es la consciente y perfecta insensibilidad y dimensión de la psique-alma con respecto al presente siglo.

Por lo tanto, cuando el νούς nus no es ayudado por la psique-alma para moverse siempre hacia Dios, ni el mismo realiza y lleva a cabo su propia obra, es decir, regresar a sí mismo y ascender libremente al concepto de Dios, o más bien, cuando no logra ninguno de estos dos, sino que se une a la fantasía/imaginación, entonces se vuelve variado y se encuentra alejado de Dios.”

Aún un poco sobre la oración pura

71. Dice San Nilo: «Debes esforzarte por mantener tu nus con su mente, durante el tiempo de la oración, sordo y sin palabras, y así podrás orar». También dice: «Yo digo algo propio, que he dicho incluso a los más jóvenes. Dichoso es el νούς nus con su mente que, durante el tiempo de la oración, ha adquirido estar sin formas o sin imágenes, en una perfecta inmaterialidad».

Y San Filoteo dice: «Es muy raro encontrar personas cuya parte logística o lógica de la psique-alma esté en ησυχία hisijía (serenidad en la mente y paz en el corazón). Esto sucede solo en aquellos que, de esta manera, se las ingenian para conservar siempre en su interior la divina alegría y consolación».

Y San Basilio el Grande dice: «La oración es buena cuando hace que la psique-alma perciba claramente el concepto y significado de Dios; y esto es tener a Dios habitando en nosotros (2Cor 6:16), que uno tenga a Dios instalado en su memoria, cuando la continuidad de la memoria no se ve interrumpida por preocupaciones terrenales y el νούς nus con la mente no se ve perturbado por los pazos inesperados, sino que, evitando todas estas cosas, el hombre amante de Dios se retira a Dios».

Una cosa es la apázia sin pazos, impasibilidad del νούς nus con la mente y otra cosa es la verdadera oración, que es aún mayor

72. Debemos saber esto: según San Máximo, el νούς nus con la mente no puede alcanzar la apázia impasibilidad, sin pazos, solo mediante la práctica, a menos que primero haya experimentado muchas y variadas zeorías contemplaciones divinas de manera sucesiva. Pero, según el divino Nilo, es posible llegar a la apázia y no orar sinceramente, sino que el νούς nus con la mente se diversifica y se aleja de Dios.

Él dice específicamente esto: «Incluso si el νούς nus con la mente supera la zeoría corporal, aún no ha visto perfectamente el lugar de Dios. Porque puede estar en el conocimiento/gnosis de las nociones y variar según esa gnosis».

También dice: «Quienquiera que haya llegado a la apázia no significa necesariamente que ahora ore sinceramente. Porque puede quedarse en las sutilezas de las nociones de las cosas y distraerse con sus imágenes y alejarse de Dios».

Y de nuevo: «Cuando el νούς nus con la mente no dedica tiempo a las sutilezas de las nociones de las cosas, no significa que ya haya alcanzado el lugar de la oración. Porque puede quedarse en la teoría y con sideración de las cosas y analizar sus razones; las cuales, aunque son palabras desnudas, ya que son teorías de cosas, dejan su impresión en la mente y la alejan de Dios».

También dice san Juan el Clímaco: «Aquellos cuyo νούς nus ha aprendido a orar sinceramente son los que hablan principalmente al Señor cara a cara, como hablan los amigos del rey en su oído». De estas experiencias y otras cosas similares, puedes entender con precisión la diferencia y la imposibilidad de comparar las dos obras o trabajos espirituales, la «por recepción» y la «por imposición». Porque el trabajo de esta segunda es el estudio y las muchas y variadas teorías y consideraciones, mientras que el trabajo de la primera es la verdadera oración. Además, entenderás que la apázia del νούς nus es diferente de la verdadera oración y que aquel que tiene la verdadera oración, según los Santos, tiene ciertamente también un νούς nus con apázia. Sin embargo, no significa que aquel que tiene solo un nus con apázia sin pazos, impasivo, pueda adquirir también la verdadera oración. Así que estas cosas son así. Ahora volvamos al tema. Porque no solo lo que dijimos anteriormente, sino también la misma memoria de los bienes y los opuestos, tiende de alguna manera a dejar inmediatamente sus impresiones en el νούς nus con la mente y a guiarlo hacia la fantasía/imaginación. Entonces, hablemos un poco sobre esto.

Continuación sobre la fantasía/imaginación y las impresiones en la mente y sobre las señales del error y la verdad.

73 Si practicas la ησυχία hisijía y deseas estar solo con Dios, nunca admitas cualquier cosa que veas, sensible, mental o espiritual, dentro o fuera de ti, incluso si es la apariencia aparente de Cristo, la forma de un ángel o un sello luminoso que se forma como una fantasía en la mente, sino mantente escéptico y cauteloso en esto, incluso si es algo bueno, antes de preguntar a aquellos que tienen experiencia, como dijimos. Esto es muy beneficioso y muy querido por Dios, y es bienvenido por Él.

Siempre debes mantener tu νούς nus con la mente sin color, sin forma, sin imágenes, sin figuras, sin conceptos cualitativos o cuantitativos, y solo prestar atención, estudiar y reflexionar sobre las palabras de la oración, y hacer pensar dentro del movimiento cordial o del corazón, según san Juan Clímaco que dice: “El principio de la oración es que el νούς nus con la mente rechace desde el principio, con la oración monológica, la invasión de los pensamientos. Su estado medio es que el νούς nus permanezca en lo que dice y nada más. Y, finalmente, el fin de la oración es la aprehensión hacia el Señor».

Y San Nilo dice: «La oración superior es para los perfectos, que es una aprehensión del νούς nus con la mente y un éxtasis o extensión y salida perfecta de las cosas sensibles y sentidos, de modo que el espíritu se acerca suplicante a Dios (Rom 8, 26), que ve la disposición del corazón que se abre como un libro escrito y con letras o dígitos mudos le presenta su deseo. Así fue arrebatado Pablo hasta el tercer cielo, sin saber si estaba con el cuerpo o sin el cuerpo (2 Cor 12, 2). Así también Pedro vio la visión de la pantalla cuando subió al techo a orar (Hec10, 11-16).

La segunda oración, inferior a la primera, es cuando uno dice las palabras de la oración y el νούς nus con la mente sigue con katánixis (dilatación del corazón, compunción) y contacto consciente a Quien dirige su súplica. Sin embargo, la oración que se disipa y se mezcla con cuidados corporales está lejos de ser una oración real”.

Así que debes aplicar y cumplir estas cosas y no aceptar las demás hasta que los pazos se calmen y busques consejo, como mencionamos antes, de aquellos que tienen experiencia. Estas realidades que hemos dicho anteriormente, y similares a ellas, son en pocas palabras las señales del error. Presta atención ahora también a las señales de la verdad.

Las señales de la verdad y del bueno, bondadoso y vivificante Espíritu son la agapi (amor incondicional), la alegría, la paz, la paciencia, la bondad, la apacibilidad, la mansedumbre, la templanza o autodominio, que el divino Pablo enumera llamándolos los frutos del Espíritu Santo (Gál 5, 22).

Y nuevamente él dice: “Caminad como hijos de la luz; porque el fruto del Espíritu se distingue por completa bondad, justicia y verdad” (Efes 5, 8-9), mientras que el error tiene todo lo contrario. Y un sabio en asuntos divinos que fue preguntado dijo lo siguiente: “Para el camino sin error de la salvación que me preguntaste, querido, debes saber que hay muchos caminos que conducen a la vida y muchos que conducen a la muerte. Un camino que conduce a la vida es la aplicación y cumplimiento de los mandamientos-logos de Cristo. En estos logos-mandamientos encontrarás todas las formas de virtud, especialmente estas tres: humildad, agapi (divino amor incondicional) y misericordia. Sin ellas, nadie verá al Señor. Estas tres armas irresistibles contra el diablo, a saber, humildad, agapi y misericordia, nos las ha regalado la Santa Trinidad, y ni siquiera toda la chusma de los demonios pueden verlas. Porque los demonios no tienen rastro de humildad, ya que, debido a su orgullo y soberbia, se volvieron tenebrosos y el fuego eterno se preparó para ellos (Mat 25, 41). ¿Dónde está en ellos siquiera una sombra de agapi o misericordia, ya que tienen una enemistad irreconciliable contra la raza humana y no dejan de combatirla sin cesar? Así que, fortifiquémonos con estas armas, porque quien las tenga es invencible ante los enemigos”.

Y continúa diciendo: “Esta cuerda triple, que tejió y trenzó la Santa Trinidad, la vemos ser tres y una. Tres en nombres, si quieres, también en hipostasis (personas o bases subsistenciales), pero una en δύναμη dinami (poder, fuerza y energía) y en acción, en cercanía, inclinación y familiaridad hacia Dios. Por estas tres virtudes, el Señor dijo que «mi yugo es fácil y mi carga ligera» (Mat 11, 30), y el amado discípulo dice que «sus mandamientos-logos no son pesados» (1 Juan 5, 3)”.

Y más abajo: “Por eso, la psique-alma que se ha vuelto una con Dios por la pureza de la vida y la aplicación y cumplimiento de los mandamientos-logos y estas tres armas, que son Dios mismo, se vistió de Dios mismo. Y se convirtió en posición de dios con humildad, misericordia y agapi (amor incondicional divino); y después de superar la dualidad material y ascender por encima de la conclusión de la ley, es decir, la agapi (Rom 13, 10), se unió a la Trinidad supra-esencial y vivificante, encontrándola directamente y tomando luz (increada) de su luz (increada), sintiendo una alegría ininterrumpida y eterna”. Pero con estas es suficiente.

Entonces, como mencionamos algunas de las características y frutos del error y la verdad, de los cuales, según el divino Pablo, podremos entender de alguna manera qué espíritu tienen aquellos que actúan desde ellos, es razonable y necesario decir algunas cosas, con las opiniones de los Padres, sobre el consuelo que da cada uno de ellos, es decir, sobre el divino y verdadero consuelo y sobre el consuelo ficticio y demoníaco. Entonces, dice el divino Diádoco lo siguiente.

El consuelo divino y el ficticio.

74. Cuando nuestro νούς nus o corazón comienza a sentir el consuelo del Espíritu Santo, entonces también el satanás llega en la ησυχία hisijía de la noche, cuando uno entra en un sueño ligero, y con alguna percepción o sensación que parece dulce, consuela la psique-alma. Entonces, si el νούς nus mantiene cálidamente la memoria del santo nombre del Señor Jesús Cristo y utiliza como un arma contra el engaño este santo y glorioso nombre, entonces el engañador abandona su plan de intriga, pero desata una guerra abierta contra la psique-alma. De esto, el νούς nus aprende con precisión el engaño del maligno y aumenta aún más su experiencia en el discernimiento.»

Y nuevamente: «El consuelo que da el espíritu viene cuando el cuerpo está despierto o cuando está a punto de entregarse a un sueño ligero, cuando alguien, con cálida memoria de Dios, está pegado a Su agapi, amor. Sin embargo, el consuelo de la artimaña satánica viene cuando, como dije, el luchador está en un sueño ligero con una memoria moderada de Dios.

El primero, porque proviene de Dios, busca consolar abiertamente a los luchadores de la piedad con gran alegría de la psique-alma, aumentando la agapi-amor. El contrario, porque tiende a seducir la psique-alma con algún viento engañoso, intenta engañar la experiencia del sentido o percepción del νούς nus saludable cuando, en concreto alguien está en un sueño ligero y tiene una memoria tibia de Dios. Por lo tanto, si, como dije, el νούς nus con la mente se encuentra en un estado de continua memoria del Señor Jesús Cristo, dispersa esa brisa aparentemente dulce del enemigo y avanza con alegría a la guerra en su contra, teniendo como segunda y apropiada arma, después de la jaris gracia divina increada, la experiencia adquirida.»

Y continúa el Santo Diádoco: “Si la psique-alma, sin ninguna duda o fantasía, se enciende en la agapi (amor incondicional) de Dios, arrastrando de alguna manera también al cuerpo hacia la profundidad de esa inexpresable agapi divina, ya sea estando despierta o cuando, de la manera que mencioné, entra en un sueño donde actúa la divina jaris gracia increada, y no piensa en nada más que en el objeto de su agapi, es decir, en Dios, debe saber que este tipo de agapi es la acción y energía increada del Espíritu Santo.

A medida que toda la psique-alma se regocija por aquella inefable dulzura, no puede pensar en nada más en ese momento, porque se regocija con una alegría inmutable. Sin embargo, si, en medio de esta acción y energía divina, el νούς nus con el corazón siente la más mínima duda o pensamiento impuro, aunque utilice el santo nombre en defensa del mal y no tanto por agapi amor incondicional a Dios, entonces debe entender que ese consuelo proviene del estafador diablo y es una alegría superficial.

Esta alegría es desordenada y sin sabor y es causada por el enemigo que desea liar y corromper la psique-alma. Porque cuando ve al νούς nus con la mente presumir de la experiencia de su percepción, entonces, como mencioné antes, invita con consuelos aparentemente buenos a la psique-alma. Así, esta última se ve arrastrada por la aparentemente dulce y desenfrenada dulzura y no comprende la unión del espíritu maligno con ella. De esto conocemos el espíritu de la verdad del espíritu del engaño.

Sin embargo, es imposible que alguien pruebe con sensación, sentimiento de la psique-alma la divina bondad o reciba y experimente la malicia de los demonios, si no conoce con certeza que la jaris gracia (divina energía increada) ha habitado en lo más profundo de su νούς nus, mientras que los espíritus malvados merodean alrededor de los miembros del corazón. Los demonios nunca quieren que los humanos crean esto, para que el νούς nus con la mente no se arme así en su contra con la memoria de Dios.»

Pues, tienes suficiente sobre este asunto, así que quédate con esto. Porque, como dice el proverbio, nadie puede cruzar más allá de los Gádiros [Gibraltar]; y cuando encuentres miel, come un poco, no sea que comiendo en exceso causes náuseas (Prov 25:16).

El placer o gozo divino que emana del corazón

75. Es una oportunidad adecuada para decir: ¿Quién puede describir la dulzura de la miel a aquellos que nunca la han probado? Y mucho más incomparablemente, ¿quién describirá el gozo o placer divino y la alegría sobrenatural y vivaz que emana de la oración del corazón, pura, verdadera y genuina, y que brota incesantemente? Como dice el Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre, Jesús: «Quien bebe de esta agua volverá a tener sed; pero, el que beba del agua que yo le dé, no tendrá jamás sed, además, el agua que yo le daré se convertirá en agua manantial espiritual de fuente inagotable que siempre brotará regalándole vida eterna» (Juan 4:14); y de nuevo: «El que tenga sed, que venga a mí y beba». 37. «Si alguno siente anhelo y sed no de bienes materiales y corruptibles, sino de serenidad interior y paz y sed de la vida divina bienaventurada, alegre y dichosa que venga conmigo y beba de la verdad y de la fe que yo ofrezco, así serán satisfechos sus más profundos y nobles anhelos y su psique-alma encontrará “psicoterapia” alivio y descanso». 38 Al que cree en mí, y lo dice la Escritura: “de las entrañas de su psique-alma brotarán ríos de agua viva y su corazón se convertirá en fuente de agua espiritual inagotable”, y no sólo será regado el mismo sino también los otros que están en relación con él, es decir, brotará la χάρις jaris gracia energía increada.»— y añade el Discípulo amado— «39 Estos logos los dijo refiriéndose al Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él, y el Espíritu Santo aún no había venido, porque Jesús aún no había sido glorificado» (Juan 7:37-39). Y el gran Pablo dice: «Y como prueba de que sois hijos, Dios ha enviado a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, para que podáis dirigiros a Dios clamando: ¡Abba, es decir, nuestro Padre!» (Gálatas 4:6).

Este placer y gozo espiritual es también polionimo (muchos nombres) y anónimo

76. Este placer y gozo espiritual se ha llamado místico resplandor sobrenatural e hipostático, superabundante y supra-iluminante gnofos (luz que deslumbra), belleza incomprensible, lo supremo de lo deseable, visión y contemplación divina y zéosis; sin embargo, después de cualquier expresión de ello, permanece inexpresable, y después de ser conocido, sigue siendo desconocido, y después de ser entendido, es incomprensible.

Y dice el gran san Dionisio el Areopagita: “Por este gnofos resplandor supra-iluminante y supra-abundante rogamos nosotros también  a unirnos, ver y conocer sin visión y agnosia ignorancia o desconocimiento a Aquel que supera toda visión y toda gnosis/conocimiento, precisamente por no ver ni conocer. Porque esto es ver realmente y conocer. Y alabemos con superioridad al Supra-esencial, apartándonos de todos los seres o existencias”.

También dice: “El divino gnofos (deslumbrante luz increada que transciende toda luz) es la luz inaccesible, en la cual se dice que habita Dios (1Tim 6:16); y es invisible debido a la excesiva luminosidad. Y lo mismo es inaccesible, debido al exceso de la expansión de la luz. A esta luz viene cualquiera que se ha hecho digno de ver y conocer a Dios, precisamente por no ver y conocer, llegando verdaderamente a Aquel que está más allá de toda visión y gnosis/conocimiento, solo conociendo esto, que está después de todo lo sensible, lo comprensible y lo inteligible”.

Y el gran Basilio dice: “Los destellos de la belleza divina son completamente inexpresables e indescriptibles. Los logos no los alcanzan, ni caben en los oídos. Y si mencionas el esplendo de la aurora, y la luminosidad de la luna, incluso si dices la luz del sol, todo es muy pobre para dar alguna idea de ese brillo de la luz increada, y en comparación con la verdadera luz, son más deficientes que la profunda noche y la oscuridad espesa en comparación con el mediodía claro. Esta belleza los ojos corporales no pueden verla; solo se percibe con la psique-alma y el νούς nus o corazón (en uno nus como energía y corazón como esencia) y la διάνοια diania (mente, intelecto. Y a aquellos santos a quienes les ha alumbrado y brillado, les dejó el insoportable aguijón  del divino anhelo.

Ellos molestos e inquietos por la vida terrenal, decían: «¡Ay de mí! mi destierro ha sido prolongado!» (Salmo 119:5), y: «Mi psique-alma tiene sed del Dios fuerte y vivo. ¿Cuándo vendré y me presentaré delante del rostro de mi Dios?» (Salmo 42:3), y: «Es mucho mejor para mi morir y estar con Cristo» (Filip 1:23), y: «Ahora dejas ir a tu siervo, Señor, en paz, como prometiste» (Lucas 2:29), porque consideraban esta vida como una prisión. Y porque no se saciaban con la contemplación de la belleza divina, pedían que la contemplación del esplendor del Señor se prolongara durante toda la vida eterna”.

Y el teólogo Gregorio: “Donde hay temor, allí hay aplicación y cumplimiento de los mandamientos-logos de CristoDios. Donde hay aplicación y cumplimiento de los logos-mandamientos, allí hay catarsis de la carne de la nube que se interpone delante de la psique-alma y no la deja ver claramente el resplandor divino. Donde hay catarsis, allí hay resplandor; y el resplandor es la realización del anhelo de aquellos que desean las realidades superiores, ya sea lo máximo, o lo superior a lo máximo”.

Y el divino Gregorio de Nisa: “Si lavas con el cuidado de tu vida la impureza que se ha posado en tu corazón, volverá a brillar como antes la divina belleza, igual que ocurre con el hierro. Es decir, cuando con el afilado, se quita el óxido, entonces el hierro, que antes era negro, arroja destellos y rayos brillantes al reflejar el sol. Así también con el hombre interior, a quien el Señor llama corazón; cuando se deshace de la venenosa impureza y suciedad que se mostró en su forma por el moho del astuto maligno, entonces recuperará la semejanza con el Arquetipo y será bondadoso y bueno. Porque con lo Bueno, seguramente, sigue un bien similar”.

Y el santo Nilo dice: “Bienaventurado el que ha llegado a la ignorancia, que está inseparablemente ligada con la oración”.

Y san Juan el de la Escala: “El profundo duelo según Dios o luto espiritual y tristeza vio el consuelo, mientras que la pureza del corazón recibió el resplandor. El resplandor es una energía inexpresable, que se ve sin ser vista y se percibe sin ser conocida”.

Por eso son bienaventurados aquellos que, como entonces María en aquel momento (Lucas 10:42), prefirieron esta buena porción y ciudadanía, la espiritual e inafectada, y fueron considerados dignos de esta felicidad divina, para que, con gran alegría extática, junto con el apóstol Pablo, pudieran entusiasmarse abiertamente y exclamar: «Pero cuando se manifestó la bondad, la filantropía y al agapi-amor para con los hombres de nuestro salvador Dios, nos ha redimido y salvado, no por la justicia que hayamos practicado, sino por pura misericordia increada (energía), mediante el bautismo regenerador y la renovación que regala el Espíritu Santo, que derramó abundantemente sobre nosotros por Jesús Cristo, nuestro Σωτήρ sotir Redentor, Sanador/Psicoterapeuta y Salvador, a fin de que, justificados por Su salvífica χάρις gracia-gracia energía increada, seamos herederos de la vida eterna, conforme a la esperanza de la vida eterna que el mismo nos ha dado (Tito 3:4-7).

Y de nuevo: “Εs Dios que nos ha ungido por el Espíritu Santo, nos ha sellado y ha depositado las arras del Espíritu en nuestros corazones», (2 Cor1:21-22), y: “Pero llevamos este tesoro de la gnosis gloriosa (conocimiento espiritual) en nuestros cuerpos que son frágiles y débiles como vasos de barro, para que se vea que la excelencia de la dinamis potencia y energía increada y poder proviene de Dios y no de nosotros” (2 Cor 4:7). Esto en relación con aquellos. Ojalá que también nosotros, con las súplicas de aquellos, que son aceptadas por Dios, nos volvamos en parte semejantes como ellos, por la misericordia y la jaris gracia increada de Dios.»

El quiere encontrar y estar en la perfecta ησυχία hisijía, en definitiva debe ser apacible en el corazón.

77. Tú, hijo, es tiempo ahora, antes que nada más y junto con las otras de aprender que aquel que quiere aprender a disparar bien no tensa el arco sin poner un blanco delante de él. Así también aquel que quiere aprender a estar en ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), que tenga como blanco ser siempre apacible en el corazón.

Dice San Isidoro: “Para lograr la virtud, no es suficiente el ejercicio, sino que también se necesita la moderación durante el ejercicio. Porque si llevamos a cabo una lucha de mansedumbre, apacibilidad y la obstaculizamos con nuestra opinión tumultuosa, eso no es nada más que, aunque queramos salvarnos, no queremos hacer lo que se necesita para nuestra salvación”.

Y antes que él, el divino David dijo: “Guiará a los mansos y apacibles en el discernimiento, enseñará a los apacibles Sus caminos” (Salmo 25, 9). Y Sirácides: “A los apacibles se les apocaliptan/revelan los misterios”.

Y el dulce Jesús también dijo: “Aprended de mí, que soy apacible y humilde de corazón, y encontraréis psicoterapia y sanación, alivio y descanso, paz y serenidad en vuestras psiques-psique-almas” (Mateo 11, 29), y: “¿A quién miraré sino al manso, apacible y tranquilo que teme Mis logos?” (Isaías 66, 2), y: “Bienaventurados y felices los apacibles porque ellos heredarán la tierra prometida; [Bienaventurados y felices los que dominan su ira, porque ellos recibirán como herencia de Dios la nueva tierra prometida, la Jerusalén de arriba, o la Jaris-Gracia increada y desde esta vida disfrutarán los bienes de la herencia de la realeza increada celeste]) (Mateo 5, 5)”, es decir, el corazón que dará fruto con la ayuda de la jaris gracia increada treinta, sesenta y cien veces más, según las órdenes de los principiantes, los intermedios y los perfectos. El apacible no causa disturbios por nada y no se perturba, a menos que el logos sea sobre la piedad y la fe.

Cómo lograremos la apacibilidad. Las tres partes de la psique-alma, la irascible, la anhelante y la logística (o lógica).

78. Lograrás esto fácilmente, cuando lo evitas todo y al mismo tiempo diriges tu psique-alma hacia la agapi (amor incondicional), cuando guardas silencio la mayor parte del tiempo, comiendo con moderación y rezando siempre, como dijeron los Padres: “En la parte irascible (emocional) de la psique-alma pon el freno de la agapi, marchita la parte anhelante con autodominio y la moderación y en la parte logística o lógica de la psique-alma dale alas con la oración; así, la luz del νούς nus con la mente nunca se oscurecerá”. El freno de la ira es el silencio que se hace en el momento oportuno; para el anhelo/deseo incontrolado, la comida medida; para el pensamiento difícil de controlar, la oración monóloga.

Y de nuevo: “Hay tres virtudes que siempre dan luz al νούς nus con la mente: no saber la maldad del otro, soportar con tranquilidad las aflicciones y sufrimientos que vienen, y hacer el bien a los que te hacen mal. Estas tres virtudes engendran otras tres, mayores que ellas: la ignorancia del mal del otro engendra la agapi (amor incondicional), la paciencia sin perturbación ante las aflicciones engendra apacibilidad y la mansedumbre y, la bondad hacia los que te hacen mal trae la paz del corazón y la mente.

Y de nuevo: “Tres estados éticos generales existen en los monjes. El primero es no pecar en absoluto en praxis, acción; el segundo, que los pensamientos hostiles e indecentes no gobiernen en el psique-alma; el tercero, con la diania mente ver con discernimiento pero sin pasión las formas de las mujeres y de aquellos que te han causado dolor y tristeza”.

Uno debe volver a la metania y arrepentirse rápidamente por los pecados que comete y así cuidarse sabiamente para el futuro.

79. Si sucede que te tambaleas y resbalas en algo o caes en algún pecado apartándote de lo adecuado, debes reconciliarte de inmediato con aquel que te entristeció o entristeciste, y volver a la metania arrepintiéndote con tu psique-alma. También debes lamentarte, llorar y acusarte mucho a ti mismo. Y así, en el futuro, debes tener cuidado y protegerte sabiamente, como enseña el Señor Jesús: “Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, a causa de tu comportamiento indigno e injusto, deja allí tu ofrenda ante el altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y luego regresa y presenta tu ofrenda a Dios” (Mat 5, 23-24).

Y el Apóstol Pablo: “Desterrad toda la amargura interior, la ira, los gritos, los insultos y toda clase de maldad contra el otro. Sed bondadosos, indulgentes y compasivos; perdonaos unos a otros, como Dios nos ha perdonado por medio de Cristo” (Efe 4, 31-32), y: “Enfadaos, no cuando se pica vuestro egoísmo e interés propio, sino cuando se tergiversa la verdad de Dios, entonces no llegáis a pecar; pero si sucede que os enfadáis y os enojáis entre vosotros, pues, que os reconciliéis antes de que se ponga el sol” (Efe 4, 26), y: “No busquen venganza, queridos, sino den lugar a la ira de Dios” (Romanos 12, 19), y: “No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien, con tu bondad y con tus obras buenas” (Rom 12, 21). Estas cosas se dijeron en relación a la reconciliación con los demás.

El resbalón y la metania

80. Para el resbalón ahora, dice el Santo Isaac: «No debemos afligirnos cuando resbalamos en algo, sino cuando persistimos en ello. Porque el resbalón ocurre muchas veces incluso a los perfectos; persistir en ello, sin embargo, es una completa necrosis (muerte espiritual). La jaris gracia divina mide nuestro pesar y tristeza por nuestros resbalones como un trabajo limpio y puro. Aquel que cae de nuevo esperando arrepentirse camina contra Dios con mala astucia. La muerte viene repentinamente sobre él y no tiene tiempo de completar las obras de la virtud, como esperaba».

También dice: «Debemos saber constantemente que, durante las veinticuatro horas del día y la noche, necesitamos la metania introspección y arrepentimiento. El significado de la μετάνοια metania, como aprendimos de las mismas cosas, es una súplica ininterrumpida a Dios con una oración llena de katánixis (compunción, dilatación del corazón) para el perdón de los pecados pasados y tristeza, pesar para protegernos de los futuros».

Y nuevamente: «La μετάνοια metania es la jaris gracia divina dada a los hombres después de la jaris gracia del bautismo. La μετάνοια metania  es un segundo renacimiento de Dios, y del compromiso o las arras que hicimos con la fe, esperamos el carisma con la μετάνοια metania. La μετάνοια metania es la puerta de la misericordia, abierta a aquellos que la buscan, a través de esta puerta entramos hacia la divina misericordia. Y fuera de esta entrada no encontraremos misericordia, porque todos han pecado, según las Sagradas Escrituras (Rom 3:23-24), y son justificados gratuitamente por la χάρις jaris (energía increada) de Dios. La μετάνοια metania es la segunda jaris gracia y nace en el corazón a través de la fe y el temor. El temor es la vara paterna de Dios que nos gobierna hasta que llegamos al paraíso espiritual; y cuando llegamos allí, nos deja y regresa. El paraíso es la agapi (amor incondicional) de Dios, en la cual se encuentra la felicidad que prometen todas las bienaventuranzas».

Y a continuación: «Como no es posible cruzar el mar grande sin un barco, así de la misma manera no podemos pasar sin miedo o temor a la agapi. La sucia mar de los pazos que está entre nosotros y el invisible paraíso espiritual, solo puede ser cruzada con la nave de la μετάνοια metania, que tiene los remeros del temor. Si estos remeros del temor no dirigen el barco de la μετάνοια metania con la cual navegamos al mar de este mundo yendo hacia Dios, entonces nos hundimos en el mar sucio».

La μετάνοια metania, el miedo, el amor, el dolor, las lágrimas y la autocondena o autocrítica

81. Y continúa el Santo Isaac: «La μετάνοια metania es el barco; el temor es el timonel; la agapi-amor es el puerto divino. Entonces, el temor nos embarca en el barco de la μετάνοια metania, nos lleva a través del sucio mar de la vida y nos conduce hacia el puerto divino que es la agapi (amor incondicional), donde llegan por la μετάνοια metania todos los que trabajan y están cargados (Mateo 11:28).

Y cuando llegamos a la agapi, llegamos a Dios; nuestro camino se ha completado y pasamos a la isla que está frente al mundo, donde están el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo».

El Salvador dice acerca del luto o duelo por Dios: « Bienaventurados y felices los que están en luto, afligidos por sus pecados y del mal que domina al mundo, porque ellos serán consolados por Dios» (Mat 5:4). Acerca de las lágrimas, el Santo Isaac dice: «Las lágrimas en la oración son signos de la misericordia de Dios, que la psique-alma mereció por su μετάνοια metania; y que su μετάνοια metania fue aceptada y la psique-alma comenzó a pasar a través de la llanura de la pureza con sus lágrimas. Si los pensamientos de las cosas temporales no son eliminados del hombre, y no arroja lejos la esperanza del mundo y no nace dentro de él el desprecio del mundo, y no comienza a preparar los útiles suministros para la salida del cuerpo, y no comienzan a moverse en la psique-alma los pensamientos sobre lo que viene después de la muerte, los ojos no pueden llorar. Las lágrimas provienen del estudio interno concienciado, puro e ininterrumpido y de los numerosos y continuos pensamientos que se realizan sin desviación, y de algún pensamiento sutil que se realiza en la mente y con su memoria provoca tristeza en el corazón. De todas estas cosas, las lágrimas aumentan y se multiplican cada vez más».

También dice san Juan el Clímaco: «Así como el fuego quema las hierbas, así también la lágrima pura quema cualquier impureza, ya sea corporal o psíquica. Démosle a nosotros mismos las lágrimas puras e inodoras de la memoria de nuestra muerte, porque en ellas no hay engaño del maligno ni orgullo, sino más bien catarsis, purgación y progreso en la agapi-amor a Dios, lavado del pecado y apázia impasibilidad, sin pazos».

También dice: «No tengas confianza en tus lágrimas antes de hacer la catarsis por completo. No puedes confiar en el vino que cierras en la botella tan pronto como sale del lagar».

Además: «Las lágrimas que provienen del temor, por sí solas son conservadoras; pero las lágrimas de la agapi-amor, antes de la perfecta agapi, uno puede perderlas, a menos que el fuego inextinguible de la agapi, en su acción y con su energía, inflame excesivamente el corazón. Y es admirable cómo lo inferior (las lágrimas del temor) en su momento es más seguro».

Nuevamente: «Las lágrimas de la memoria de la muerte generan temor. Del temor nace el sin miedo, la intrepidez y entonces se manifiesta la alegría. Cuando termine la alegría inexpresable, entonces florece la flor de la divina agapi».

Ahora sobre de la autocondena o autocrítica, dice el gran Antonio: «Esta es la gran obra del hombre, asumir su error ante Dios y esperar la prueba hasta su último aliento de su vida».

Y otro Santo, cuando se le preguntó: «¿Qué bien has encontrado, padre, en tu vida monástica?», respondió: «Acusarme a mí mismo en todo». Aquel que le preguntó elogió la respuesta diciendo: «De hecho, no hay otro camino que ese». Y el abad Pimén dijo: «Todas las virtudes entraron con gemidos en este mundo. Toma una de ellas, y verás que sin esfuerzo por ella el hombre dificilmente puede quedarse de pie». Le preguntaron cuál era ella y respondió: «El que elhombre se acuse siempre a sí mismo». Y volvió a decir: «El que se acusa a sí mismo, independientemente de lo que le suceda, ya sea una pérdida, sea una deshonra, sea un menosprecio o cualquier otra tristeza, considera primero que él mismo es merecedor de estas cosas y permanece sereno, nunca se perturba».

La sabia seguridad y la atención

82. También sobre la atención y la seguridad escribe el venerable Pablo: «Por tanto, ya que os habéis iluminado por Cristo, cuidado cómo os comportáis; que no sea como insensatos y necios, sino como sabios, apacibles, virtuosos y prudentes, aprovechando el tiempo y las ocasiones de la vida presente, porque los días, a causa del pecado que domina, están llenos de tentaciones y peligros espirituales (Efe 5, 15-16).

Y san Isaac dice: «¡Oh sabiduría, cuán admirable eres y cómo ves todas las cosas desde lejos! Bienaventurado aquel que te encuentra, pues él se ha liberado de la negligencia y la acedia de la juventud. Quien intenta adquirir con poco precio, es decir, con poco cuidado, el tratamiento o la psicoterapia de los grandes pazos, hace bien; porque eso es filosofía, estar y tener siempre nipsis vigilancia en sobriedad incluso en las cosas mínimas y insignificantes que hace. Haciendo así acumula reservas de grandes consuelos para el futuro y no duerme, no sea que caiga en algún error, sino que arranca las causas de antemano. Con las cosas mínimas soporta la pequeña aflicción y con ello hace desaparecer la grande. Por eso dice un sabio: «Mantente despierto y atento en favor a tu vida, porque el sueño de la diania mente es pariente e imagen de la verdadera muerte (espiritual)».

Dice también el divino san Basilio el Grande: «Quien es negligente en las pequeñas cosas, no pienses que destacará en las grandes».

El hisijasta debe esforzarse por todas estas cosas y, sobre todo, para estar y ser tranquilo, sereno y apacible y llamar con claridad y diligencia al Señor Jesús Cristo en su corazón.

83. Por lo tanto, lucha por todas estas cosas, pero sobre todo invoca en silencio, con apacibilidad y conciencia limpia al Señor Jesús Cristo en lo más profundo de tu corazón, como antes hemos dicho. Y así, avanzando en tu camino, tendrás la jaris gracia divina descansando en tu psique-alma.

Dice san Juan el Clímaco: «Que nunca se atreva alguien que se irrita por ira, enojo, presunción, hipocresía y resentimiento, a ver ni rastro de la ησυχία hisijía, no sea que salga de sus cabales y se vuelva loco. Pero si alguien está limpio de estos pazos pasiones, vicios, conocerá el beneficio de la ησυχία hisijía; pero creo que tampoco él lo afirmará».

Y no solo tendrás la jaris gracia increada descansando en tu psique-alma, sino que también estarás dando reposo completamente a tu psique-alma de la anterior molestia de los demonios y los pazos. Porque incluso si aún la molestan, no pueden dañarla, ya que no pertenece a ellos ni desea el placer que ofrecen.

El buen y extático eros (amor ardiente) y la belleza divina

84. Todo el anhelo de tal tipo de hisijasta y su έρως eros (amor ardiente) cordial y extático y todo su estado de ánimo psíquico se dirigen hacia la belleza suprema y bienaventurada, que los Padres lo llaman el extremo deseado.

Escribe al respecto el gran Basilio: «Cuando el έρως eros (amor ardiente) de la piedad domina la psique-alma, toda especie de guerra le parece ridícula, y todos los tormentos que sufre por el Amado la complacen más bien que la lastiman».

Y de nuevo: «¿Qué hay más admirable que la belleza divina? ¿Qué concepto es más hermoso que la grandeza y majestuosidad de Dios? ¿Qué anhelo de la psique-alma es tan agudo e insoportable como el que se despierta por Dios en la psique-alma que se ha hecho la catarsis de toda malicia y dice con disposición verdadera y sentimiento, “yo estoy herida por la agapi (Cantares 2, 5)?»

La guerra, la concesión pedagógica y el abandono a causa de la aversión

85. En adelante, este hisijasta es combatido por la concesión pedagógica y no por el abandono de la jaris gracia increada debido a la aversión. ¿Por qué? Para que su nus con su mente no se enorgullezca por todo lo bueno que ha encontrado.

Pero mientras es combatido y educado, gana cada vez más humildad, con la cual vence a aquellos que lo combaten con orgullo y se vuelve digno constantemente de mayores donaciones y progresa tanto como es posible en la naturaleza humana, aunque esté atado y apretado con cadenas inevitables y con el peso de la carne, y avanza hacia la apázia impasibilidad, sin pazos y la perfección según Cristo.

Dice el Santo Diádoco: «El mismo Señor dice que Satanás cayó como un rayo del cielo (Luc 10, 18), para que el malvado no vea las moradas de los santos ángeles. Entonces, ¿cómo puede aquel que no es digno de la comunión con los buenos siervos, pueda tener como residencia común con Dios al nus con la mente humana? Algunos argumentarán que esto se hace por concesión, y no dirán nada más. Porque la concesión pedagógica no priva en absoluto la psique-alma de la luz divina e increada; solo la χάρις jaris gracia energía increada, como ya dije, generalmente oculta la presencia en el mismo nus y la mente, para exponer de alguna manera la psique-alma a la malicia de los demonios, para que busque con temor y mucha humildad la ayuda de Dios, mientras estará conociendo gradualmente poco a poco la malicia del enemigo. Así también la madre cuando ve que el bebé rechaza amamantar por malhumor, lo aparta por un momento de su regazo para que tema la supuesta presencia de personas malas o diferentes bestias, y así con gran temor y lágrimas regresa al regazo materno. Sin embargo, la concesión que resulta de la aversión a Dios entrega la psique-alma, que no desea a Dios, a los demonios como prisionera. Pero nosotros no somos de los que retroceden (Heb10, 39), que así no sea; más bien, creemos que somos verdaderos niños de la jaris gracia (energía increada) de Dios, que nos amamanta con pequeñas concesiones y muchas exhortaciones, para que con la bondad de Dios lleguemos a ser hombres perfectos, con plena madurez espiritual (Efe 4, 13)».

Y continúa: «La concesión instructiva y educativa trae gran tristeza y humillación y moderada desesperación en la psique-alma, para que llegue la parte ambiciosa e insensata en humillación y  humildad. Inmediatamente, sin embargo, trae el temor de Dios y lágrimas de confesión en el corazón, y un gran deseo para un silencio perfecto. Sin embargo, la concesión por rechazo de Dios permite que la psique-alma se llene de desesperación, incredulidad, ira y orgullo. Por lo tanto, debemos discernir con nuestra experiencia el tipo de concesión y acercarnos a Dios en consecuencia. En el primer caso, debemos ofrecerle gratitud, apología y disculpas, porque educa nuestra opinión ignorante, retirando Su jaris gracia para enseñarnos como un buen Padre la diferencia entre virtud y maldad. En el segundo caso, debemos ofrecer una confesión incesante de nuestros pecados, lágrimas constantes y un retiro ascético más profundo, para poder expiar a Dios con nuestros esfuerzos adicionales, para que supervise como antes nuestros corazones. Sin embargo, debemos conocer que cuando la batalla se libra con un enfrentamiento real entre la psique-alma y el Satanás, me refiero al caso de la concesión educativa, entonces la jaris gracia increada retrocede, como dije antes, pero ayuda a la psique-alma sin que ella lo sepa, para mostrar a los enemigos de la psique-alma que la victoria es solo suya».

Y San Isaac dice: «Sin las tentaciones por concesión de Dios, no es posible que el hombre se vuelva sabio experto en las guerras espirituales, conozca a su Entrenador, perciba y sienta a su Dios y se fortalezca firmemente en secreto místicamente en su fe, excepto por la fuerza de la experiencia que ha recibido. Y cuando la χάρις jaris gracia (energía increada) ve que la arrogancia y la formación de grandes ideas sobre sí mismo y comienzan a surgir en su pensamiento pequeños inicios de presunción o jactancia, inmediatamente permite que las tentaciones se fortifiquen y se fortalezcan contra él, hasta que conozca su debilidad y enfermedad y recurra y se acerque a Dios con humildad. Con estas realidades, el hombre alcanza las medidas de la madurez espiritual perfecta con fe y esperanza en el Hijo de Dios y se eleva hacia la agapi (amor incondicional). Porque la agapi de Dios se manifiesta de manera maravillosa en el hombre cuando a veces cae en problemas que le quitan la esperanza; entonces Dios muestra su poder para la salvación y liberación. Porque el hombre nunca puede aprender y conocer la dinami (poder, energía y fuerza) divina mientras está en reposo y comodidad. Y Dios nunca mostró su energía increada de manera sensible, sino en la ησυχία hisijía y en el desierto o soledad en silencio, donde no hay conversaciones y perturbaciones por la convivencia de las personas».

La απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos). ¿Qué es la apázia humana?

86. Cerca de lo anterior, debemos agregar brevemente aquí el logos sobre la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y la perfección y así concluir este tratado. Dice, pues, san Basilio el Grande: «Aquel que se ha convertido en amante de Dios y anhela concebir aunque sea un mínimo de Su apázia y desea experimentar la santidad espiritual, la paz, la mansedumbre, la ataraxia/imperturbabilidad y la serenidad de Él, así como la alegría y la felicidad que nacen de ellas, se esfuerza diligentemente por alejar los pensamientos de todo deseo material que atormenta y oscurece la psique-alma y, con ojos puros y lúcidos que nada los nubla y oscurece, contempla las cosas y realidades divinas, llenándose ávidamente de Su luz increada.

Y después de que su psique-alma haya practicado en este estado durante un tiempo, el hombre se vuelve familiar e íntimo con Dios en la medida de la similitud que ha logrado, así como querido y muy deseado por Él. Y esto porque ha logrado una hazaña tan grande y difícil y ha podido, a través de la materia con la que está unido, acercarse a Dios con una mente pura y separada de alguna manera de la unión de los pazos corporales».

Y esto es sobre la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos). Sobre lo qué es la apázia humana, escribe lo siguiente San Isaac: «La απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) no es no sentir las pasiones o pazos, sino no aceptarlas. De las muchas y variadas virtudes, tanto prácticas como psíquicas y mentales, que los luchadores adquieren, las pasiones pazos se debilitan en ellos y no pueden levantarse fácilmente contra la psique-alma. Ni siquiera la diania mente necesita prestar atención constantemente a ellas, porque cada hora tiene sus conceptos ocupados con el estudio y la conversación de las cosas excelentes y perfectas que se mueven en el nus con la mente por la conciencia y la prudencia.

Y cuando los pazos comienzan a moverse y a perturbarse, la diania mente se aparta repentinamente de ellas con la ayuda de algún concepto sensato que se destaca en el nus con la mente, y así los pazos permanecen inactivos, como dijo el bienaventurado Marcos: “El nus con la mente que, con la jaris gracia increada de Dios, completa las acciones de las virtudes y se acerca al conocimiento/gnosis, siente muy poco la parte mala e insensata de la psique-alma, porque el conocimiento/gnosis lo levanta a las alturas y lo separa de todas las cosas del mundo”. Y debido a su pureza, ligereza y velocidad del nus con la mente y su práctica, se hace la catarsis de los luchadores, el nus  se purifica y se vuelve claro, porque su carne se seca en la ocupación de la ησυχία hisijía y su larga permanencia en ella. Gracias a esto, la zeoría contemplación que tienen dentro de ellos, fácil y rápidamente domina a cada uno de ellos y lo lleva a la sorpresa que la acompaña. Por eso tienen cada vez más zeorías contemplaciones y su diania mente nunca carece de material para la comprensión, ni viven nunca sin aquello que el fruto del Espíritu Santo produce en ellos. Por la larga costumbre, se eliminan del corazón los recuerdos que mueven los pazos de la psique-alma y la energía y el poder de la autoridad del diablo. Porque cuando la psique-alma no se reconcilia con los pazos y no se reconcilia con ellos a través de su estudio, al estar constantemente ocupada por otra preocupación, entonces las fuertes garras de los pazos no pueden retener sus percepciones y sentimientos espirituales».

El divino Diádoco también dice: «La απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) no es que los demonios no nos combatan, porque entonces tendríamos que alejarnos del mundo, según el Apóstol (1 Cor 5, 10), sino que mientras nos combaten, debemos permanecer invictos. Los guerreros con armadura de hierro son alcanzados por las flechas de sus adversarios, escuchan el sonido de la flecha e incluso ven las mismas flechas que les lanzan los enemigos, pero no resultan heridos debido a la solidez de su armadura. Pero nosotros, llevando la armadura de la santa luz increada y el yelmo de la salvación, y armados con todas las buenas obras, rompamos las filas y legiones oscuras de los demonios. La pureza no se logra solo dejando de hacer las cosas malas, sino eliminando por completo todas las malas mediante el esmero y cuidado de las cosas buenas».

Y el Santo Máximo divide la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) en cuatro tipos, diciendo: «Llamo primera απάθεια apázia al movimiento del cuerpo que permanece indemne ante el pecado activo. La segunda, el rechazo perfecto por parte de la psique-alma de los pensamientos hostiles e indecentes, mediante el cual se corrompe por completo el movimiento de los pazos de la primera απάθεια apázia, ya que no tiene los pensamientos indecentes y hostiles para estimularla. La tercera, la perfecta inmovilidad del deseo hacia los pazos, por la cual se produce la segunda απάθεια apázia, que consiste en la pureza de los pensamientos. La cuarta απάθεια apázia la llamo la perfecta eliminación de la diania mente de todas las fantasías sensoriales; de esta nace la tercera, que no tiene las fantasías sensoriales para dar forma a las imágenes de los pazos«. También dice: «La απάθεια apázia es un estado pacífico de la psique-alma, en el cual la psique-alma difícilmente se inclina hacia el mal».

Continuación sobre απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y la perfección

87. Y el Santo Efraín habla sobre la απάθεια apázia y la perfección de la siguiente manera: «Los απαθείς apazís, (sin pazos y con apázia), extendiéndose insaciablemente hacia el bien deseado, hacen que la perfección sea interminable, porque no hay fin para los bienes eternos».

Y añade: «La perfección es perfecta en lo que respecta a la fuerza humana. Sin embargo, es interminable porque supera a sí misma con las adiciones diarias y se eleva constantemente con las elevaciones hacia Dios».

Igualmente, el Santo Nilo habla sobre la perfección: «Debemos entender dos perfecciones, una temporal y otra eterna, de la cual escribe el Apóstol: “Cuando venga lo perfecto, lo parcial se extinguirá” (1 Cor13, 10). La frase “cuando venga lo perfecto” significa que no podemos contener la divina perfección aquí».

Además: «El venerable Pablo reconoce dos perfecciones. Reconoce al mismo hombre como perfecto y no perfecto. Lo llama hombre perfecto en cuanto a la vida presente y lo llama no perfecto en cuanto al verdaderamente perfecto. Dice, por tanto: “No quiero decir con esto que haya alcanzado ya la perfección y la victoria, sino que lucho continuamente y corro tras ella con la pretensión de darle alcance”, y un poco después: “Así que todos nosotros que somos perfectos, pensemos de esta manera” (Filip 3, 12 y 15)».

La εμπάθεια empázia (hostilidad o adicción del pazos, patológico), la ηδυπάθεια idipázia hedonismo (pasión por el placer, la προσπάθεια prospázia (tendencia hacia el pazos) y la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos).

88. Dice también el Santo Elías el Ékdikos: «La materia mala del cuerpo es la la εμπάθεια empázia (hostilidad o adicción del pazos); de la psique-alma, el hedonismo; del νούς nus, tendencia hacia el pazos .El órgano de la primera es el tacto; de la segunda, los demás sentidos; de la última, la disposición de resistencia y controversia».

Además: «El hedonista está cerca del adicto del pazos; el tendencioso hacia el pazos, cerca del hedonista; y el apazís sin pazos, está lejos de todos».

¿Qué es el εμπαθής empazís adicto y hostil del pazos, el hedonista, el tendencioso y el απαθής apazís (impasivo, sin pazos) y cuál es su terapia o psicoterapia?

89. El εμπαθής empazís hostil y adicto pasionalmente al pazos o patológico, es aquel cuya inclinación al pecado es más fuerte que su lógica o razonamiento, incluso si no peca externamente. El hedonista es aquel que tiene la energía del pecado más débil que su lógica, aunque los pazos se muevan internamente. El tendencioso al pazos es aquel que está más cerca de la libertad que la esclavitud de los medios. El απαθής apazís, impasivo, sin pazos es aquel que ignora la diferencia entre todos estos».

Respecto a la terapia psicoterapia en relación, dice lo siguiente: «La εμπάθεια enpázia patología o adicción al pazos se elimina de la psique-alma con ayuno y oración; el pazos del hedonismo, con vigilia y silencio; y la tendencia hacia el pazos, con ησυχία hisijía (serenidad en la mente y paz en el corazón) y atención. La apázia consiste en la memoria de Dios».

La fe, la esperanza y la agapi

90. Pero como principio, medio y fin de todos los bienes, y si quieres también como donador y líder, están la fe, la esperanza y la agapi (amor incondicional), este triple y divino cordón, y sobre todo está la agapi, porque Dios es agapi, como dice el Apóstol (1Juan 4, 8). Por lo tanto, no es justo que no completemos nuestro tratado también con ellas. O más bien, como dice el santo Isaac, cuando uno alcanza la perfección de los muchos frutos del Espíritu, entonces merece la perfecta αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresada), hablemos también de ella.

Escribe, pues, Juan Clímaco: «Por tanto, ahora después de lo dicho anteriormente, quedan estas tres cosas que aprietan y sostienen el vínculo de todo: la fe, la esperanza y la agapi-amor, y sobre todo la agapi es la mayor de todas (1Cor 13,13), porque el nombre de Dios es agapi (amor desinteresado e incondicional, energía divina increada). Pero yo veo la fe como un rayo, la esperanza como luz, y la agapi como un círculo solar, y todas como un reflejo y un resplandor. Porque la primera puede hacer y crear todas las cosas; la segunda es rodeada por la misericordia de Dios y no la deja desesperarse y deprimirse (Rom 5,5);  y la tercera ni cae ni cesa ni deja que aquel que ha sido herido por ella se calme de la bendita locura».

Continúa diciendo: «El logos sobre la agapi-amor es conocida por los ángeles, y en aquellos que es según la potencia de la energía de su resplandor. La agapi-amor es Dios, y aquel que quiere dar su definición se asemeja a un ciego que cuenta la arena del abismo. La  agapi-amor, en cuanto a su calidad, se asemeja a Dios tanto como es posible para los mortales; en cuanto a la energía, es embriaguez de la psique-alma; en cuanto a su característica especial, es fuente de fe, abismo de paciencia y apacibilidad y océano de humildad. La agapi-amor es principalmente el rechazo de todo pensamiento contrario, ya que la agapi-amor no cuenta ni piensa el mal (1 Cor 13, 5). La agapi-amor, la απάθεια apázia (impasibilidad o sin pazos) y la adopción solo en el nombre se diferencian; como la luz, el fuego y la llama coinciden en una energía, así entiéndelo también para estas».

Y san Diádoco dice: «En toda zeoría contemplación espiritual, hermanos, que la fe, la esperanza y la agapi-amor prevalezcan; pero sobre todo más la agapi-amor. La fe y la esperanza enseñan el menosprecio de los bienes visibles, mientras que la agapi-amor une la psique-alma misma con las virtudes de Dios, siguiendo y rastreando las huellas con sentido espiritual a Dios invisible». También dice: «Otra es la agapi-amor natural de la psique-alma y otra es la que el Espíritu Santo produce en ella. La primera se mueve cuando queremos, de acuerdo con nuestra voluntad, por eso es fácilmente saqueada por los malos espíritus cuando no mantenemos con fuerzay violencia nuestra predisposición amorosa. La segunda inflama tanto la psique-alma hacia la agapi-amor de Dios que todas las partes de la psique-alma se adhieren a la inefable bondad del divino anhelo con una disposición inmensamente simple. Porque entonces el nus con corazón lleno de energía espiritual, como si estuviera embarazado, emana una fuente de agapi-amor y alegría».

Y San Isaac dijo: «La agapi-amor que proviene de cosas mundanas es como una pequeña lámpara alimentada con su aceite y así mantiene su luz. O como un arroyo formado por la lluvia, y cuando falta el agua que lo creó, se detiene su flujo. Pero la agapi-amor que tiene a Dios como causa es como una fuente que brota, y sus corrientes nunca se detienen, porque solo Dios es la fuente de la agapi-amor incondicional, y su agua es inagotable». Y cuando le preguntaron nuevamente sobre la perfección de los muchos frutos del Espíritu, respondió: «Uno debe hacerse digno de merecer la agapi-amor perfecta de Dios». Y cuando le preguntaron cómo alguien sabe que ha alcanzado la agapi-amor perfecta, respondió: «Cuando en su διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) se mueve el recuerdo de Dios, su corazón se mueve inmediatamente hacia Su agapi-amor incondicional y sus ojos derraman lágrimas abundantes. Porque la agapi-amor, al recordar a los seres queridos, suele provocar lágrimas. Y tal persona nunca carece de lágrimas, porque nunca le falta la causa que lo lleva al recuerdo de Dios, de modo que incluso en el sueño conversa con Dios. Es una costumbre de la agapi-amor hacer estas cosas. Y esta es la perfección de las personas en esta vida».

Él dijo de nuevo: «La agapi-amor de Dios es cálida por naturaleza, y cuando cae sin medida sobre alguien, hace extática su psique-alma. Por eso, el corazón de aquel que la ha sentido no puede contenerla aunque tenga paciencia, sino que según la calidad y el grado de la agapi-amor que ha recibido, se observa en él una alteración inusual. Los signos sensibles evidentes son los siguientes: la cara de la persona se vuelve radiante y llena de alegría; su cuerpo se calienta; el miedo y la contracción se alejan de él y se vuelve extático; la fuerza que concentra su nus y mente se va y se vuelve como loco, como en éxtasis; considera la terrible muerte como gozo y alegría; la contemplación de sus nus con su mente nunca se aparta del estudio de las realidades divinas; aunque esté ausente, habla como si estuviera presente, sin que nadie lo vea. El conocimiento/gnosis y la vista física le abandonan, y no siente con sus sentidos el movimiento con el que se mueve en las cosas. Porque incluso si hace algo, no lo siente completamente, porque su nus está elevada a la contemplación divina y su diania mente con el pensamiento es como si siempre estuviera hablando con alguien más. Los Apóstoles y los Mártires alguna vez se embriagaron de esta embriaguez espiritual; y los primeros fueron por todo el mundo soportando desprecios y burlas, y los segundos los mártires sufrían terriblemente torturas y los partían en trozos perdiendo ríos de sangre, y mientras los torturaban no perdieron su entusiasmo, sino que soportaron todo con valentía; y aunque eran sabios, fueron considerados necios. Algunos vagaron por desiertos, montañas, cuevas y agujeros en la tierra (Heb 11:38), viviendo en un aparente desorden, aunque eran espiritualmente buenos obedientes. ¡Ojalá Dios nos haga dignos de llegar a esto!»

La Santa Comunión. Cuántos bienes nos proporciona la continua participación con conciencia pura

91. Nada más sinergiza coopera y ayuda tanto en la catarsis de la psique-alma, la iluminación del nus o corazón con la mente y la santificación del cuerpo y su transformación hacia lo divino y la inmortalidad, así como la prevención de los pazos y los demonios, o más bien, para decirlo más correctamente, en la unión y la comunión divina y regeneración con Dios, como la continua participación y comunión en los sagrados, inmaculados, inmortales y vivificantes misterios del precioso Cuerpo y Sangre de nuestro Señor y Dios y Salvador Jesús, con corazón sincero y disposición, tanto como sea posible para el ser humano.

Por lo tanto, es muy necesario hablar algunas cosas sobre este tema e incorporarlo en nuestro trabajo, y así concluir nuestro logos o tratado. La verdad de lo que decimos no solo se revela por lo que dicen los Santos, sino mucho más por los logos mismos de la Verdad y la Autoverdad.

Porque Él dice: YoSoY el pan de la vida. [48. «YoSoY el pan que transmite la vida real y eterna. Tal y como el pan natural material refuerza y propaga la vida física, lo mismo también yo con mi enseñanza y con mi cuerpo vivifico y alimento vuestras psiques-almas y les doy vida eterna».] 50 Pero este pan que yo os digo ahora que desciende del cielo, tiene potencia y energía incalculable e increada de modo que el que lo coma no muera espiritualmente, sino que disfrute mediante él la vida eterna.

51 YoSoY el pan vivo que descendió del cielo; si uno come de este pan vivirá para siempre; y el pan que yo les daré es mi sarx cuerpo y sangre, que yo ofreceré como sacrificio para la vida y la salvación del mundo». [51. «YoSoY el pan vivo, el que ha bajado del cielo, en mi interior tengo la vida que también la transmito a los demás; el que come de este pan vivirá eternamente. Y el pan que yo daré para que comulguen y se alimenten los fieles, es mi naturaleza humana o mi sarx (cuerpo y sangre) que la ofreceré como sacrificio para el despertar espiritual, la psicoterapia, terapia, redención y salvación de todo el mundo».] 53 Jesús les dijo: «Amín, amín, de verdad en verdad os digo que, si no coméis la sarx cuerpo y carne del Ηijo del hombre y no bebéis su sangre, a través del misterio de la divina Efjaristía, no tendréis vida en vosotros; 54 El que come mi sarx cuerpo y carne y bebe mi sangre, mediante el misterio de la divina Efjaristía, ya desde el presente tiene vida eterna y yo lo resucitaré al ésjato-último gran día del juicio. 55 Porque mi sarx cuerpo y carne es verdadera comida espiritual y mi sangre es verdadera bebida espiritual. 55. «En efecto, éste tendrá la vida eterna, porque mi sarx cuerpo y carne es alimento verdadero, espiritual y real, de lo que el fiel no sólo recibe refuerzo para la vida provisional. Y mi sangre es bebida verdadera, de la que el hombre no sólo satisface su sed o ansiedad provisionalmente, sino que se sacia eternamente». 56 El que come mi sarx cuerpo y carne y bebe mi sangre en mí permanece y yo en él. 56. «Cada uno que come mi sarx-cuerpo y carne y bebe mi sangre, se une conmigo en un cuerpo espiritual, de modo que éste permanece dentro de mí y yo en su interior y se convierte en templo mío». 57 Así como me envió el Padre vivo, y yo vivo por el Padre, así también el que me come vivirá por mí. 57. «El fruto que disfrutará de esta unión será la vida eterna. Así como el Padre me envió al mundo, quien tiene por sí mismo la vida increada y es la fuente increada de la vida, y yo como hombre también tengo la vida eterna, puesto que me la ha dado el Padre y yo vivo por Él; lo mismo el que comulga, mediante el misterio de la divina Efjaristía, vivirá también porque recibirá de mí la vida eterna». 58 Este es el pan que descendió del cielo; no como el maná que comieron los padres en el desierto y murieron. El que come este pan realmente celeste, resucitará gloriosamente de la tumba y vivirá eternamente» (Juan 6,48·51·53-58)

Y el cristóforo (portador de Cristo) Pablo dice lo siguiente: «Yo recibí del Señor lo que os he transmitido o sea, que Jesús, el Señor, en la noche que fue entregado, tomó pan, dio gracias al Padre, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto vosotros también en memoria mía y de mi sacrificio que ofrezco para vosotros». Después de cenar, hizo lo mismo con el cáliz, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza ο o nuevo testamento sellado con mi sangre; cada vez que la bebáis, en el misterio de la divina Efjaristía, hacedlo en memoria mía».  Pues siempre que coméis este pan y bebéis este cáliz de la Divina Ευχαριστία Efjaristía anunciáis la muerte redentora del Señor continuamente hasta que vuelva, en su segunda parusía-presencia. Por eso, el que come del pan o bebe del cáliz del Señor indignamente, será culpable y reo por sacrilegio e insulto del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, examine cada uno con mucho cuidado su propia conciencia, y entonces coma del pan consagrado y beba del cáliz consagrado. Porque el que come y bebe indignamente sin discernir que no se trata de comidas comunes del cuerpo, come y bebe su propia condenación y maldición. Porque no hace discernimiento espiritual entre el cuerpo y la sangre del Señor y las comidas comunes del cuerpo. Por eso muchos de vosotros que indignamente comulgáis de los divinos regalos, estáis enfermos y débiles, y otros han muerto. Si nos examinásemos a nosotros mismos con atención y nos arrepintiésemos de nuestras culpas y pecados, y viniésemos así en este gran misterio, no seríamos condenados así por Dios. Y si el Señor nos castiga, es para corregirnos y volvernos a la metania, para que no seamos condenados y perdidos definitivamente junto con el mundo del pecado» (1 Cor 11: 23-32).

Es necesario aprender el milagro de los Santos Misterios, qué son, por qué se dieron y cuál es su beneficio.

92. Escribe san Juan Crisóstomo: «Es necesario que aprendamos el milagro de los Misterios; qué son, por qué se dieron y cuál es el beneficio de la cosa. Somos un cuerpo (Rom. 12, 5) y miembros de nuestro Señor Jesús Cristo por su carne, su sangre y sus huesos (Ef. 5, 30). Aquellos que están iniciados, que presten atención a las cosas que vamos a decir.

Entonces, para que no nos convirtamos en un cuerpo solo por amor, sino que también nos mezclamos literalmente con su cuerpo, carne y sangre, nos permitió que esto sucediera con el alimento que nos regaló, para mostrar el anhelo que tiene por nosotros. Por eso, mezcló a Sí mismo con nosotros y amasó Su cuerpo con el nuestro, para que seamos uno, como un cuerpo unido con la cabeza. Porque esto es una cualidad de aquellos que anhelan en exceso. Esto insinuaba también Job al hablar de sus siervos, a quienes era extremadamente amado, que ellos para expresar el anhelo por él decían: “¿Quién nos dará de su carne para saciarnos?” (Job 31, 31).

Por esta razón, Cristo también hizo esto para guiarnos a una agapi-amor más profundo y mostrar Su anhelo hacia nosotros, dándose a Sí mismo no solo para ser visto por aquellos que lo desean, sino también para ser tocado y comido, y para que se hunda profundamente en sus carnes, y que se enreden con Él y satisfagan así todo su anhelo».

Además: «Aquellos que participan en el santísimo Cuerpo y la preciosa Sangre, están de pie junto con los Ángeles y los Arcángeles y las potencias celestiales, vistiendo la misma vestidura real de Cristo y sosteniendo las armas espirituales. Y aún no he dicho nada, porque visten sus vestimentas como el mismo Rey. Pero como es grande y terrible y maravilloso, así, si te acercas con pureza y conciencia clara, llegas a tu salvación, mientras que si te acercas con una conciencia astuta y malvada, te has acercado al infierno y al castigo. Porque aquel que come y bebe indebidamente el Cuerpo y la Sangre del Señor, come y bebe su propia condena (1 Cor 11, 29). Es decir, si aquellos que ensucian la vestidura del rey son castigados de la misma manera que aquellos que la rasgan, no es en nada ilógico, también aquellos que, con dianias mentes impuras, reciben el Cuerpo del Señor, podrían ser castigados de la misma manera que aquellos que lo perforaron con clavos. Y observa cuán terriblemente describió Pablo el castigo al decir: “Cuando alguien viola la ley de Moisés y se prueba la transgresión por dos o tres testigos, será condenado sin piedad. Pensad cuán más severo será el castigo para aquellos que pisotean al Hijo de Dios y consideró sin valor la sangre del Nuevo Testamento, con la cual también él fue santificado” (Heb 10, 28-29). Así que nosotros, los que participamos en este Cuerpo, los que saboreamos esta Sangre, naturalmente probamos Aquel que está sentado en el cielo, a quien adoran los Ángeles, que está junto al Poder inmortal. ¡Ay de nosotros! ¡Cuántos caminos para nuestra salvación existen! Nos hizo Su propio cuerpo, nos transmitió Su cuerpo y sangre; y ninguno de estos nos impide hacer el mal. ¡Qué insensibilidad, qué inconmovibles son!».

Nuevamente: «Un admirable Yérontas (anciano sabio, experimentado e iluminado) me contó que tuvo el privilegio de ver y escuchar algo así: aquellos que están a punto de abandonar la vida, si han participado con conciencia pura en los divinos misterios cuando están a punto de morir, son acompañados por ángeles y son llevados de aquí, gracias a la divina comunión o efjaristía».

Y el divino Juan Damasceno dice: «Dado que somos duales y compuestos, también el nacimiento debe ser doble. También nuestra comida debe ser compuesta. Por tanto, el nacimiento se nos da con el agua y el Espíritu. El pan es el mismo pan de vida, nuestro Señor Jesús Cristo, que descendió desde el cielo. Y así como en el bautismo, ya que es costumbre que las personas se bañen y se unjan con aceite, mezcló y unió con el aceite y el agua la jaris gracia (energía increada) del Espíritu y lo convirtió en un baño de renacimiento, de la misma manera, ya que estamos acostumbrados a comer pan y beber agua y vino, unió con ellos Su deidad o divinidad y los convirtió en Su Cuerpo y Sangre, para que a través de lo común y natural lleguemos a lo sobrenatural. Es un cuerpo verdaderamente unido a la deidad/divinidad, el cuerpo que tomó de la Santa Virgen.

No es que este cuerpo que fue asumido descienda de los cielos, sino que el pan y el vino se transforman en el Cuerpo y la Sangre de Dios. Si preguntas sobre el modo en que esto sucede, es suficiente con escuchar que es a través del Espíritu Santo. Así como de la Santa Virgen, por medio del Espíritu Santo, el Señor creó para Sí mismo carne, y nada más sabemos, excepto que el Logos de Dios es verdadero, activo y todopoderoso, mientras que el modo es inexplorable.

Así que para aquellos que participan dignamente y con fe, regala el perdón de los pecados y la vida eterna y se convierte en custodia de la psique-alma y del cuerpo. Pero para aquellos que participan indebidamente y sin fe, se convierte en infierno castigo de ellos, como también la muerte del Señor. Y no es el pan y el vino un símbolo del cuerpo y la sangre de Cristo, ¡nunca lo permita!, sino el mismo cuerpo de Cristo deificado o divinizado y la misma sangre. “Mi cuerpo”, dice el Señor, “es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida” (Juan 6, 55).

Es el cuerpo y la sangre de Cristo que acopla nuestra psique-alma y nuestro cuerpo, no se destruye, no se corrompe, no se desecha finalmente como los alimentos, sino que constituye nuestra existencia y nuestro mantenimiento. Limpia toda impureza. Toma un oro adulterado y nos purifica con el fuego que separa lo genuino de las mezclas, para que no seamos condenados en la vida futura junto con el mundo (1Cor 11, 32). Con esto nos purificamos y nos unimos al cuerpo de Cristo y con su Espíritu, y nos convertimos en el cuerpo de Cristo. Este pan es la primicia del pan futuro, que es el «επιούσιος epiúsios sobre-esencial para hoy suficiente» (Mat 6, 11).

Porque la palabra «επιούσιος» significa o el pan del futuro, es decir, el pan del próximo siglo, o el pan que recibimos para el sustento de nuestra existencia. El cuerpo del Señor es espíritu vivificante, porque fue concebido con el poder y la energía increada del Espíritu vivificante, y lo que nace con el poder y energía del Espíritu es espíritu (Juan 3, 60). Claro, no digo esto para negar la naturaleza material del cuerpo, sino para revelar su propiedad o cualidad vivificante y divina.

Estas cosas se llaman «antitipos o copias de las futuras», no porque no sean realmente el cuerpo y la sangre de Cristo, sino porque ahora participamos en la deidad/divinidad de Cristo a través de ellos, mientras que en aquellos tiempos lo hacíamos de manera espiritual, solo con la visión. Y el venerable Macario dice: «Así como el vino se extiende por todas las partes de aquel que lo bebe y se convierte en vino dentro de él, de la misma manera, aquel que bebe la Sangre de Cristo es regado por el espíritu de la Deidad, que se une con la  psique-alma perfecta, y la psique-alma con él. Y después de ser santificada de esta manera, se hace digna del Señor.

Como dice el Apóstol, todos hemos sido bautizados por el mismo Espíritu (1Cor 12, 13). Y con la Divina Efjaristía, aquellos que participan dignamente son considerados partícipes del Espíritu Santo, y así las psiques-almas dignas pueden vivir en los siglos. Y así como la vida del cuerpo no se mantiene por sí misma, sino desde fuera de sí misma, es decir, con cosas de la tierra, de la misma manera, Dios dispuso que la psique-alma no se sostenga por su propia naturaleza, sino por Su deidad/divinidad, por Su propio espíritu y luz, que le proporcionan alimento, bebida y vestimenta, que son la verdadera vida de la psique- alma. Porque la naturaleza divina también tiene un pan que da vida, a Él que dijo: «YoSoY el pan de la vida» (Juan 6, 48). Tiene también agua viva (Juan 4, 10), y vino que alegra (Salmo 103, 15), y aceite de deleite y gozo (Salmo 44, 8 (Mas. 45).

San Isidoro dice: «La participación en los divinos Misterios se llama κοινωνία kinonía comunión, porque nos regala la unión con Cristo y nos hace partícipes de Su realeza increada».

Y el santo Nilos dice: «Es imposible que el fiel sea salvo, reciba el perdón de los pecados y alcance la realeza increada de los cielos de otra manera que no sea participando con temor, fe y anhelo en los Misterios sagrados e inmaculados, el Cuerpo y la Sangre de Cristo».

También, san Basilio el Grande escribe en su carta al patriarcado de Cesarea: «Comulgar diariamente y participar del santo Cuerpo y Sangre de Cristo es bueno y beneficioso, ya que Él mismo dijo: “El que come mi sarx cuerpo y carne y bebe mi sangre, mediante el misterio de la divina Efjaristía, ya desde el presente tiene vida eterna; El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él” (Juan 6, 54 y 56). Y ¿quién duda de que participar continuamente en la vida no es otra cosa que vivir de muchas maneras? En cuanto a nosotros, comulgamos cuatro veces a la semana, los domingos, miércoles, viernes y sábados, y en otros días si hay una conmemoración de algún santo; de esto supongo que estos días celebraba la Divina Liturgia el Santo, porque no podía hacerlo diariamente, debido a las muchas ocupaciones.

Dijo también San Apolós que «el monje ortodoxo debe, si es posible, participar en los misterios de Cristo todos los días. Porque aquel que se aparta de ellos, se aleja de Dios. Mientras que aquel que participa constantemente en la Divina Comunión, recibe constantemente el cuerpo de Cristo.

Porque dijo la voz salvadora: “Quien come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él” (Juan 6, 56). Por lo tanto, esto es beneficioso para los monjes y para los fieles ortodoxos, recordar constantemente la pasión salvadora. El monje debe estar listo cada día y arreglarse a sí mismo para estar siempre digno de recibir los santos Misterios; porque a través de ellos merecemos recibir el perdón de nuestros pecados».

También dice san Juan de la Escalera: «Si un cuerpo, cuando toca otro, se altera en su energía, ¿cómo no se alterará aquel que toca el cuerpo de Dios con manos impuras?»

Y escribe también el libro Gerontikon: «Juan el Bostrense, un hombre santo y con autoridad sobre espíritus inmundos, preguntó a los demonios que habitaban en mujeres y que, debido a ellos, estaban poseídas por manía y sufrían terriblemente, y les dijo: “¿Qué que cosas son la que temen de los cristianos?” Y ellos respondieron: “Tenéis realmente tres grandes cosas: lo que lleváis colgado en vuestro cuello, lo que os bañáis en la Iglesia y aquello que coméis en la Liturgia”. Entonces él preguntó de nuevo: “¿Cuál de estas tres cosas teméis más?” y los demonios respondieron: “Si cuidarais bien lo que recibís comulgando, ninguno de nosotros podría dañar a un cristiano”». Así que lo que los demonios temen más es la Cruz, el Bautismo y la Divina Comunión.

Final de los temas que se han desarrollado en detalle, y un pequeño consejo para el que pregunta

93. Así que aquí, querido hijo, tu solicitud se ha satisfecho con la ayuda de Dios. Si esto se ha hecho como esperabas y deseabas, no lo sabemos exactamente; en cualquier caso, esta es nuestra fuerza, y Dios ama que actuemos según nuestra capacidad y fuerza.

Así que ten cuidado de no detener aquí tu amor por el conocimiento y tu diligencia, sino también mostrar en las obras tu amor por el conocimiento y tu buena disposición.

Porque dice el glorioso Adelfotheo (hermano de Dios): “Pero aplicad y cumplid el logos de Dios, y no os contentéis sólo con escucharlo, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno sólo oye el logos de Dios y no lo practica, éste es semejante al hombre que mira su cara en un espejo. Porque él se ha visto a sí mismo en el espejo y se va, y se olvida enseguida de cómo era. (Espejo es el logos de Dios para conocer nuestras faltas; si no las observamos y no nos interesamos para arreglarlas, después de un rato nos olvidamos de nosotros mismos y del logos de Dios). Mas el que mira y se estudia atentamente en la perfecta enseñanza del logos del Evangelio, el de la libertad, y persevera en él, no siendo oyente olvidadizo, sino realizador de lo que mandan los logos del Evangelio. Éste será bienaventurado y feliz por practicar y realizar el logos divino y cumplir la voluntad divina. Si alguno se cree fiel y piadoso entre vosotros, y no refrena su lengua, se engaña a sí mismo y a su corazón por esta falsa percepción suya, sabed que su religiosidad es vana no vale para nada» (Sant 1, 22-26).

¿Cómo debemos escuchar y entender las palabras espirituales de los Padres?

94. En primer lugar, escucha y entiende con fe y con la debida devoción las instituciones divinas y espirituales de los santos Padres. Porque dice San Macario: «Las realidades y cosas espirituales son inaccesibles para los inexpertos; pero a la psique-alma santa y fiel viene la κοινωνία kinonía comunión del Espíritu Santo para hacerla que pueda entenderlas.

Y los tesoros celestiales del Espíritu se revelan solo en aquel que los ha probado. El ignorante y no iniciado ni siquiera puede entenderlos. Así que escucha con reverencia y devoción acerca de ellos, hasta que también tú, con tu fe, seas digno de alcanzarlos. Porque entonces aprenderás, con la experiencia de la psique-alma, a qué bienes y misterios pueden participar también aquí las psiques-almas de los cristianos ortodoxos. Con este conocimiento/gnosis, recogerás rápidamente los frutos y la utilidad de lo que has leído en las Escrituras o escuchado; y a través del aprendizaje y la práctica, avanzarás para promover y alentar con tu experiencia y guiar a otros hacia lo más espiritual y desconocido para muchos. Esto es lo que deseo que te ocurra, con tu apoyo en la mano todopoderosa de Cristo y Su guía. Amén».

Pero ya que muchos logos son enemigos del oído, al igual que la comida excesiva para el cuerpo, y «todo con moderación es óptimo», también nosotros, evitando el exceso y prefiriendo la medida real y la moderación, debemos, como si hiciéramos un resumen breve de este tratado, arrojar el ancla del logos.

Recapitulación: Cómo debemos orar. La verdadera iluminación y la dinami (fuerza y energía, poder) divina.Principio del formulario

95. Los Padres dicen: Quien desee tener una nipsis vigilante sobriedad sensata, que se esfuerce siempre por orar de manera pura y cuidadosa en lo más profundo del corazón con la inhalación, y solo preste atención y estudie y reflexione sobre las palabras de la oración, es decir, “Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios, eléison me, compadécete o ten misericordia o piedad de mí”.

Esto hasta el tiempo que se iluminará el νούς nus dentro del corazón, como dice el santo Diádoco: “Aquellos que estudian ininterrumpidamente el glorioso y deseado nombre del Señor Jesús en lo más profundo de sus corazones, a veces pueden ver la luz de su νούς nus”.

Cuando esto suceda, con la ayuda de Dios, a partir de entonces avanzaremos sin error, ni engaño y sin obstáculos por el resto del camino de nuestra vida según Dios, ya que caminaremos en la luz o más bien como “hijos de la luz”, como dice el dador de luz Jesús: “Mientras tengáis la luz entre vosotros, creed en la luz, para que seáis hijos de la luz” (Juan 12, 36), y: «YoSoY la luz increada del mundo, y el que me sigue a mí fielmente, éste no andará en la oscuridad, sino que tendrá la luz increada de la vida». Y David le dice al Señor: “Con Tu luz veremos luz” (Salmo 35, 10).

Y el muy divino Pablo dice: “Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz, él resplandeció en nuestros corazones” (2 Cor 4, 6). Con esta iluminación, como una lámpara encendida e inextinguible, los verdaderos creyentes son guiados y ven claramente lo que está más allá de los sentidos y como son limpios y puros en el corazón (Mat 5, 8), se les revela y se les abre la puerta celestial de la vida angelical y condición. Y a través de esto, como de un sol, emana sobre ellos el carisma del examen de las psiques-almas, el discernimiento, la perspicacia, la previsión o prognosis y los similares; y en general, con este que alumbra en ellos toda la manifestación y apocálipsis/revelación de los misterios ocultos, y con la ayuda del Espíritu rebosan de dinami (fuerza y energía) sobrenatural y divina. Y con esta dinami sobrenatural, su parte terrenal se aligera, o más bien, la pesada carne se adelgaza y se eleva y vuela hacia arriba. Con este dinami potencia y energía iluminadora que el Espíritu Santo otorga, algunos de los santos Padres, incluso dentro del cuerpo, pasaron con los pies secos, como si fueran inmateriales e incorpóreos, ríos intransitables y mares inmensos, recorrieron largos y varios días de camino en un instante, y realizaron otros grandes milagros en el cielo, en la tierra, en el sol, en el mar, en desiertos, en ciudades, en cada lugar y país, con bestias y reptiles, y en general en toda la creación y con todos los elementos de la naturaleza, y fueron glorificados con todo. Y cuando se paraban en oración, sus cuerpos sagrados y venerables se levantaban de la tierra como si tuvieran alas, ya que el fuego irresistible, divino e inmaterial de la χάρις jaris (gracia, energía increada) convertía la densidad y el peso del cuerpo en ceniza y los hacía elevarse muy ligeros, -un milagro magnífico-, ya que eran espiritualizados y se elevaban hacia lo más divino con la palma teúrgica o deificadora del poder y la χάρις jaris gracia increada que habitaba en sus interiores.

Y después de la muerte, algunos de ellos y sus venerables cuerpos permanecen incorruptos, para demostrar claramente la χάρις jaris gracia increada y el poder sobrenatural que reside en ellos y en todos aquellos que tienen fe segura. Después de la resurrección común y mundial con la misma dinami potencia y energía iluminadora del Espíritu, de alguna manera adquiriendo alas, serán arrebatados entre las nubes para encontrarse con el Señor en el aire, como dice el iniciador o instructor místico de los inefables misterios, el muy divino Pablo (1Tes 4, 17), y así siempre estarán con el Señor.

Además de esto, el heraldo del Espíritu, David, canta: “Señor, caminarán con la luz de tu rostro y con la convicción y esperanza en Tu nombre, se estarán regocijando y deleitando todo el día, – por supuesto eternamente se entiende-, y con Tu justicia serán glorificados. Porque tú eres la doxa-gloria increada de su poder, y debido a tu buena voluntad, se demostrará invencible nuestra fuerza” (Salmo 88, 16, 18), y: “Los fuertes de Dios se levantaron muy por encima de la tierra” (Salmo 46, 10).

Y el de la voz tronante Isaías proclama: “Aquellos que esperan con paciancia en el Señor, renovarán sus fuerzas, tomarán alas como las águilas” (Isaías 40, 31). Y el santo Macario dice: “Cada psique-alma que, con fe y cuidado de todas las virtudes, se hizo digna desde aquí con fuerza y certeza interior de ser revestida completamente de Cristo y unirse con la luz celestial de la imagen/icona inmortal e incorrupta, merece recibir siempre un conocimiento/gnosis tangible de los misterios celestiales. Y en el día de la resurrección, con la misma imagen celestial de la doxa-gloria, el cuerpo se glorificará con la  psique-alma y será arrebatado, como está escrito, por el Espíritu a los cielos para encontrarse con el Señor en el aire, y se le concederá ser semejante al cuerpo glorificado del Señor (Filip 3, 21). Y así, psique-alma y cuerpo reinarán eternamente con Cristo.»

Otra recapitulación

96. Principio y causa de estas virtudes, más allá de la razón de las palabras, es la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) con total despreocupación que mencionamos, la atención y la oración. Estas virtudes tienen como base un pedestal sólido y una fortaleza inexpugnable para cumplir en lo posible todos los mandatos divinos.

De la despreocupación, la ησυχία hisijía, la atención y la oración nace el movimiento y el ardor del corazón, que quema los pazos y los demonios, y hace la catarsis purificando el corazón como en un crisol.

De este nace el anhelo y el έρως eros (amor ardiente) interminable hacia el Señor Jesús Cristo. De este fluyen dulcemente los manantiales de las lágrimas del corazón, con las cuales la psique-alma y el cuerpo son purificados y ungidos con la μετάνοια metania, la agapi (amor incondicional), la gratitud y la confesión, como con un perfume aromático. De esto proviene la paz, la tranquilidad y la serenidad de los pensamientos que no tienen límite y superan toda comprensión y νούς nus (Filip 4:7), y de esto el esplendor como iluminador del blanco de la nieve.

Y finalmente, la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), -hasta donde puede llegar el hombre-, y la resurrección de la psique-alma antes que el cuerpo, y la transformación y el retorno a la imagen y semejanza a través de la praxis, práctica, la θεωρία zeoría contemplación, la fe, la esperanza y la agapi-amor, y la elevación total hacia Dios y la unión directa con Él, y el éxtasis y la pausa y la posición, -por ahora como en un espejo y como una representación (1 Cor 13:12), y como un preludio, pero en el futuro la unión completamente perfecta y eterna y el gozo y disfrute del rostro de Dios cara a cara.

La ησυχία hisijía con obediencia es realmente la vida sin engaño, verdadera, entregada de la parádosis-tradición patrística y vida agradable a Dios. Esto fue adecuadamente llamado por los Santos «vida oculta en Cristo».

97. Este es el camino y la vida espiritual e intelectual divina y la santa labor de los verdaderos Cristianos, la verdadera, sin engaño, genuina e inmaculada, la vida claramente oculta en Cristo (Col 3:3).

Esta la trazó, inició y reveló el θεάνθρωπος zeánzropos dios y hombre el dulce Jesús, la caminaron los santos Apóstoles y luego siguieron los fieles a ellos, después de ellos los gloriosos líderes y maestros nuestros, quienes desde el principio de la presencia de Cristo en el mundo hasta hoy brillan como estrellas luminosas en el mundo con las radiaciones de sus logos y tratados vivificantes y sus milagros.

Ellos difundieron entre sí uno al otro y en nuestros tiempos esta buena semilla (Mat 13:24), la santa levadura (Mat 13:33), las primicias sagradas (Rom11:16), el depósito seguro (1 Tim 6:20), la χάρις jaris (gracia, energía increada), el poder desde lo alto (Luc 24:49), la perla preciosa (Mat 13:46), la divina herencia paterna, el tesoro escondido en el campo (Mat 13:44), el compromiso o arras del Espíritu (2 Cor1:22), el sello real, el agua viva y ferviente (Juan 4:14), el fuego divino, la sal venerable, el don o el carisma, la virtud, el sello, la luz y cosas similares a estas. Esto se heredará y se transmitirá secretamente, místicamente de generación en generación hasta la segunda παρουσία parusía presencia o venida de Cristo. Porque aquel que prometió no miente: «He aquí, yoSoy y estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo; amén» (Mat 28:20).

Aunque existen otros caminos de salvación, este es el único y real que conduce a la adopción.

98. Hay, por supuesto, otros buenos caminos y estilos de vida, y si lo deseas, también hay trabajos buenos que conducen a la salvación y dan descanso a la persona que los practica, llevándola de la mano y llegándola hasta la condición de siervo o asalariado, tal y como dijo el Salvador: «En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones y lugares de permanencia» (Juan 14, 2).

Pero este camino del que hablamos es real y especial, y más alto y superior que todos los trabajos, tanto cuanto la psique-alma es superior al cuerpo, porque renueva al hombre que lo recorre correctamente y, de tierra y ceniza con la dinami potencia y energía increada del Espíritu, lo hace hijo de Dios y dios de una manera paradójica, tal como dice san Basilio el Grande: «Cuando el Espíritu Santo viene a la psique-alma del hombre, le da vida, le da inmortalidad, y aunque esté caído abajo, lo levanta (lo despierta espiritualmente); y lo que se movió con un movimiento eterno del Espíritu Santo, se convirtió en un ser santo. Y porque el Espíritu habitó en el interior de él, el hombre adquiere el valor de profeta, apóstol, ángel, dios, mientras que antes era polvo y ceniza (Génesis 18, 27)».

Este estilo de vida tiene muchos nombres porque su trabajo es muy alto.

99. Por eso, los santos Padres honran este camino con muchos y variados nombres gloriosos. Lo llamaron el camino del conocimiento/gnosis, praxis loable y admirable, zeoría contemplación acertada, oración que supera cualquier longitud, nipsis sobriedad vigilante del nus con su mente, trabajo mental y espiritual, obra del siglo futuro, vida angélica, vida celestial, tierra de los vivos, supervisión mística o secreta, pandemia espiritual, paraíso teúrgico, cielo, reino celestial, realeza increada de Dios, gnofos resplandor deslumbrante trascendental, vida oculta en Cristo, teofanía y visión, que es lo más sobrenatural, y similares.

Siguiendo a estos santos Padres, nosotros, que conversamos con el barro y la construcción de ladrillos (Éxodo 1, 14), es decir, con los pensamientos, logos y obras y malvados e impuros, nos hemos apresurado, querido, a cumplir con gusto tu solicitud.

Y, de hecho, como pediste, no dudamos en hablar más allá de nuestras capacidades gracias a tu amor hacia nosotros y el mandato de los Padres, como dijimos en el prólogo del tratado. En esta vida igual que la de los ángeles, preside la nueva y misteriosa economía y humanización del Logos (increado) e Hijo de Dios, con la buena voluntad y complacencia del Padre sin principio y con la sinergia, colaboración del Espíritu Santo.

Epílogo ético. Con la ayuda y la jaris gracia increada de Dios, también debemos, tanto como podamos, cuidar y esforzarnos por merecer estas donaciones sobrenaturales y máximas desde ahora, como un compromiso o arras, y no perderlas, Dios no lo quiera, por una pequeña negligencia.

100. Por lo tanto, ya que tenemos delante de nosotros, queridos, tales y tan grandes bienes, no solo como esperanzas y promesas futuras, sino verdaderos y reales desde ahora, os rogamos que apresurémonos mientras tengamos tiempo. Corramos, luchemos para merecerlos nosotros también con un pequeño y breve esfuerzo, y más con la donación y la χάρις jaris gracia energía increada de Dios.

Escuchemos al predicador divino Pablo, que dice: » Pienso y estimo que los padecimientos de la vida presente no se pueden comparar con la doxa-gloria luz increada que ha de apocaliptarse-revelarse y darse en nosotros.» (Rom 8, 18). O más bien, si luchamos, según él, recibiremos ahora desde como primicias y compromiso (Rom 8, 23). Porque si aquellos que son llamados desde una posición más baja a una relación, familiaridad y amistad real hacen todo tanto con obras, como con logos e invenciones, y a veces desprecian incluso su vida por esta doxa-gloria y honor, de la fluctuosa y temporal que a veces no termina siendo útil, sino una completa destrucción y desastre; ¿cuánto más, como es razonable, debemos esforzarnos y luchar cuando somos llamados a la comunión y en matrimonio y unión con Dios, el Rey de todos los reyes y el Creador, el único incorruptible y eterno que da a los suyos doxa-gloria y honor brillante y permanente?

Y no es solo eso; sino que también tenemos el derecho de convertirnos en hijos Suyos. Porque dice: » Pero los que le aceptaron y creyeron, como Redentor, Sanador y Salvador, les dio potestad, valor y fortaleza para poder renacerse y estar convirtiéndose y haciéndose* continuamente en hijos de Dios, a los que creen en su nombre. (*El verbo γενέσθαι (yenesze) aquí define tiempo continuo hasta el último suspiro de nuestra vida, por la metania, dicen los santos Padres) (Juan 1, 12). Nos da el derecho, no nos arrastra tiránicamente ni nos fuerza sin nuestra voluntad; porque siempre la tiranía hace que el oprimido se rebele contra el tirano, para curar el mal con mal. Dios hace esto honrando nuestra antigua prerrogativa de autodeterminación y autogobierno, y para que el bien sea hecho completamente por su placer y gracia, pero el logro de atribuirlo a nuestra atención y cuidado. Y Él, aunque es Dios y Señor, hizo toda su obra, -porque a todos los hizo igualmente y a todos los modeló de manera similar, y por el bien de todos murió, para salvarlos a todos por igual. Pero para nosotros queda acercarnos, creer y reconciliarnos con Dios, adorar con temor, con buena voluntad y agapi-amor al filántropo Señor y Previsor nuestro Jesús Cristo que nos amó realmente, hasta el punto de querer y soportar una muerte sin escrúpulos voluntariamente por nosotros, para liberarnos de la tiranía del diablo, el enemigo supremo desde el principio de la humanidad, reconciliarnos con el Padre y Dios, y hacernos herederos de Dios y coherederos Suyos, lo cual es lo más paradójico y más bienaventurado y bendito.

Por lo tanto, no alienemos y alejemos, por el bien de una pequeña y breve relajación, negligencia y cualquier placer falso, nuestras propias vidas, de tantos y grandes bienes, premios y disfrutes. Pero practiquémoslo todo y trabajemos, y si es necesario, no lamentemos ni siquiera nuestras propias vidas, como Él lo hizo por nosotros, aunque siendo Dios. Así seremos dignos de las donaciones de ahora presentes y las futuras, así como de las coronas. Que todos nosotros alcancemos esto con la aprobación y la χάρις jaris gracia increada del sumamente bueno y misericordioso, nuestro Señor y Dios y Salvador Jesús Cristo, quien se humilló tanto por nosotros y recompensa ahora a los humildes con Su divinizante χάρις jaris gracia, sobrenatural e increada. A Él le corresponde toda la doxa-gloria, el honor y la adoración, junto con el inmaculado y sin principio Padre y el Espíritu Santo coeterno, bondadoso y vivificante, ahora y siempre y en los siglos de los siglos. Amén.

Fuente: Filocalia de los santos Padres Nípticos tomo 5.

Traducido por xX Χρῆστος Χρυσούλας, jJ Jristos Jrisulas www.logosortodoxo.com

 

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