Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Ε΄
Άνώνυμος, άγνωστος μοναχός
Ερμηνεία του «Κύριε Ελέησον»

Filocalía de los Santos Hisijastas tomo 5
AnώnimΩ, monje desconocido
a) Interpretación del «Κύριε Ελέησον Kyrie Eléison»
b)Todos los cristianos deben orar incesantemente
(Amigos en CristoDios-Hombre, con esta traducción hemos terminado el quinto tomo de la Filocalía, sólo nos falta parte del tercer tomo, espero con la ayuda y jaris de CristoDios pronto terminemos)
a) Interpretación del « Κύριε Ελέησον Kyrie Eleison»
La frase «Κύριε Ιησού Χριστέ, ελέησόν με, Kirie Iisú Jristé eleisónme Señor Jesús Cristo, compadécete o ten misericordia, caridad de mí» y, más brevemente, «Κύριε ελέησον Kirie eléisón me Señor, compadécete de mí», fue regalada a los cristianos desde la época de los Apóstoles y se estableció para que la digan incesantemente, como efectivamente lo hacen. Sin embargo, muy pocos hoy en día saben lo que significa esta expresión «Κύριε ελέησον Kirie eléisón me Señor, compadécete de mí», y así la repiten diariamente, lamentablemente, en vano, y no reciben la misericordia del Señor porque no saben lo que piden. Por eso, debemos entender que el Hijo y Logos de Dios, desde que se encarnó y se hizo hombre, soportó tantos sufrimientos y fue crucificado, y al derramar Su santísima sangre redimió al hombre de las manos del diablo, desde entonces se convirtió en Κύριος Kyrios Señor y soberano de la naturaleza humana.
Y antes de encarnarse, Él era Señor de todas las criaturas, visibles e invisibles, como su creador y hacedor; sin embargo, de los hombres y demonios que no quisieron tenerlo como su Κύριος Señor y soberano por su propia voluntad, no era su Señor, aunque Él es el Señor de todo el kosmos-mundo, universo.
El bondadosísimo Dios creó tanto a los ángeles como a los seres humanos con libre albedrío o libre voluntad y les otorgó la lógica, para que tuvieran conocimiento y discernimiento. Por eso, siendo justo y verdadero, no quiso quitarles su libre albedrío e independencia ni gobernarlos con violencia y sin su consentimiento. Pero aquellos que desean estar bajo Su autoridad y gobierno, Dios los gobierna y los dirige; y a aquellos que no desean esto, los deja hacer su voluntad, ya que tienen libre albedrío. Así, cuando Adán fue engañado por el rebelde apóstata diablo y también se hizo apóstata y se rebeló contra Dios, no quiso obedecer Su mandamiento, Dios lo dejó en su libre albedrío y no quiso gobernarlo tiránicamente.
Pero el envidioso diablo que lo había engañado desde el principio, no cesó de seguir engañándolo, hasta que lo volvió similar en insensatez a los animales irracionales y vivía ya como un animal insensato y tonto. Sin embargo, Dios, lleno de misericordia, finalmente se compadeció de él y así declinó los cielos y descendió a la tierra (Salmo 18, 10) y se hizo hombre por el hombre; y con Su santísima e inmaculada sangre lo redimió de la esclavitud del pecado y a través del sagrado Evangelio le condujo y le mostró cómo vivir de manera agradable a Dios. Y, según el Teólogo Juan, nos dio el poder de ser hijos de Dios (Juan 1, 12) y con el santo bautismo nos regeneró y nos renovó, y con Sus inmaculados y santos misterios alimenta y vivifica nuestra psique-alma diariamente. En resumen, con Su suprema sofía-sabiduría encontró la manera de estar siempre inseparablemente con nosotros y nosotros con Él, para que el diablo ya no tenga lugar alguno en nosotros.
Sin embargo, algunos cristianos, después de haber recibido tantas χάρις jaris gracias, favores y tantas bendiciones del Soberano Cristo, nuevamente fueron engañados por el diablo y, debido al mundo y la carne, se alejaron de Dios y son dominados por el pecado y el diablo, haciendo su voluntad. No obstante, no son completamente insensibles para no sentir el mal que les ha sucedido. Comprenden su error y reconocen su esclavitud, pero no pueden salvarse por sí mismos, y por eso recurren a Dios y claman «Κύριε ελέησον Kirie eléisón me Señor, compadécete de mí» para que el Señor misericordioso se apiade de ellos y los acepte como al hijo pródigo (Lucas 15, 20) y les otorgue nuevamente Su divina χάρις jaris (gracia, energía increada) y mediante ella se liberen de la esclavitud del pecado, se aparten de los demonios y recuperen su libertad, para así poder vivir de manera agradable a Dios y guardar Sus mandamientos.
Por tanto, estos cristianos que, como hemos dicho, claman «Κύριε ελέησον Kirie eléisón Señor, compadécete de mí» con tal propósito, sin duda obtendrán la misericordia del bondadoso Dios y recibirán Su χάρις jaris (gracia, energía increada) para liberarse de la esclavitud del pecado y salvarse.
Sin embargo, aquellos que no son conscientes de lo que hemos dicho, ni reconocen su calamidad y desastre de estar esclavizados a los deseos y voluntades de la carne y las cosas mundanas, ni tienen la oportunidad de reflexionar sobre su esclavitud, pero sin este propósito claman «Κύριε ελέησον Kirie eléisón» solo por costumbre, ¿cómo podrían recibir la misericordia (increada) de Dios? Y más aún, ¡una misericordia tan maravillosa e infinita! Porque es mejor no recibir la misericordia de Dios, que recibirla y luego perderla, ya que entonces la culpa es doble. Además, si alguien da una joya preciosa a un niño pequeño o a una persona ruda ignorante que no sabe su valor, y ellos la toman y la pierden, está claro que no la han perdido ellos, sino aquel que se la dio.
Para comprender mejor lo dicho, considera que en este mundo, quien es indigente y pobre y desea recibir limosna de algún rico, va y le dice » «ελέησον με eléisón me compadécete o ten misericordia de mí», es decir, «compadécete, apiádate de mi pobreza y dame lo necesario». De igual manera, quien tiene una deuda y quiere que el prestamista se la perdone, va y le dice «ελέησον με eléisón me compadécete o ten misericordia de mí», es decir, «compadécete, apiádate de mi necesidad y perdóname lo que te debo». De la misma manera, el culpable, queriendo ser perdonado por aquel a quien ha ofendido, va y le dice «ελέησον με eléisón me compadécete o ten misericordia de mí», es decir, «perdóname por lo que te he hecho».
Por otro lado, el pecador clama a Dios «Κύριε ελέησον Kirie eléisón Señor, compadécete de mí» y no sabe ni lo que dice, ni por qué lo dice, ni qué es la misericordia de Dios que pide, ni cómo le beneficia la misericordia que solicita, y solo por costumbre dice «Κύριε ελέησον Kirie eléisón me Señor, compadécete de mí», sin saber nada. ¿Cómo entonces Dios le otorgará Su misericordia, ya que, al no conocerla, la desprecia y pronto la pierde pecando aún más? La misericordia de Dios no es otra cosa que la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo, que nosotros, los pecadores, debemos pedir a Dios clamando incesantemente «Κύριε ελέησον Kirie eléisón», es decir, «compadécete de mí, Señor mío, el pecador, en la lamentable condición en que me encuentro, y acéptame nuevamente en Tu χάρις jaris; dame espíritu de fuerza y poder, para que me fortalezca y pueda resistir las tentaciones del diablo y la mala costumbre del pecado; dame espíritu de sensatez, para que me dé cuenta de mí mismo y me corrija; dame espíritu de temor, para que te tema y guarde tus mandamientos; dame espíritu de agapi-amor, para que te ame y no me aleje más de Ti; dame espíritu de paz, para que guarde mi psique-alma en paz y pueda reunir todos mis pensamientos y estar en ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y tranquilo; dame espíritu de pureza, para que me conserve puro de toda contaminación; dame espíritu de mansedumbre, para que sea amable con mis hermanos cristianos y me aleje de la ira; dame espíritu de humildad, para que no me imagine cosas elevadas y me enorgullezca».
Así, aquel que conoce su necesidad de todo esto y lo pide al Dios misericordioso, clamando «Κύριε ελέησον Kirie eléison Señor, compadécete de mí» y sin duda recibirá lo que pide y obtendrá la misericordia y la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) del Señor.
Pero quien no sabe nada de esto, sino que por costumbre solo clama «Κύριε ελέησον Kirie eléison» no puede recibir nunca la misericordia de Dios; porque antes ya recibió muchas divinas χάρις jaris gracias de Dios pero no las reconoció, ni agradeció a Dios por habérselas dado. Este recibió la misericordia de Dios cuando fue creado y se hizo hombre; recibió la misericordia de Dios cuando fue recreado por el santo bautismo y se hizo cristiano ortodoxo; recibió la misericordia de Dios cuando fue salvado de tantos peligros espirituales y corporales que experimentó en su vida; recibió la misericordia de Dios tantas veces que fue digno de comulgar los santos misterios (sacramentos); recibió la misericordia de Dios todas las veces que pecó contra Dios y lo afligió con sus pecados y no fue aniquilado, ni castigado como merecía; recibió la misericordia de Dios cuando de diversas maneras fue beneficiado por Dios y no lo reconoció, sino que lo olvidó todo y no se preocupó en absoluto por su salvación.
Entonces, ¿cómo puede este cristiano recibir la misericordia de Dios sin sentirla y sin saber que recibe tal χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, como hemos dicho, ni saber lo que dice, sino que solo clama «Κύριε ελέησον Kirie eléison Señor, compadécete de mí» y sin ningún objetivo o propósito, salvo la costumbre?
Anónimo monje desconocido
b)Todos los cristianos deben orar incesantemente
Hermanos míos cristianos, que nadie crea que solo los clérigos y monjes tienen la obligación de orar incesantemente y permanentemente, y no los laicos o fieles del mundo. No, no. Todos los cristianos en general tenemos el deber de estar siempre en oración. El santísimo Patriarca de Constantinopla, Filoteo, escribe sobre esto en la Vida de San Gregorio, Arzobispo de Tesalónica (el Palamás).
San Gregorio tenía un amigo querido llamado Job, un hombre muy simple y virtuoso. En una conversación, le habló sobre la oración del corazón y cómo todo cristiano en general debe esforzarse siempre en la oración y orar incesantemente, tal como el Apóstol Pablo ordena a todos los cristianos: «Orad sin cesar», y como dice el profeta David, aunque era rey y tenía todas las preocupaciones de su reino: «Veo siempre al Señor delante de mí», a través de la oración; y como enseña san Gregorio el Teólogo a todos los cristianos, diciendo que debemos recordar el nombre de Dios en la oración más que respirar.
Y al decir esto, San Gregorio Palmás le explicó a Job y otras cosas más, diciéndole que debemos obedecer las órdenes de los santos, y no solo orar nosotros siempre, sino enseñar a todos los demás, monjes y laicos, sabios e ignorantes, hombres, mujeres y niños, y alentarlos a orar incesantemente.
Al escuchar esto, aquel anciano Job lo consideró una novedad y comenzó a discutir con el santo, diciendo que la oración incesante es solo para los ascetas y monjes que están fuera del mundo y sus distracciones, y no para los laicos que tienen tantas preocupaciones y trabajos. Y el santo le dio más testimonios y pruebas irrefutables, pero el anciano Job no se convencía, y el divino Gregorio, evitando la verborrea y la disputa, guardó silencio y cada uno fue a su celda.
Luego, mientras Job oraba solo en su celda, se le apareció un ángel del Señor enviado por Dios, quien quiere la salvación de todos los hombres y, después de reprenderlo severamente por discutir con San Gregorio Palamás y resistirse a cosas evidentes que producen la psicoterapia y salvación de los cristianos, le ordenó de parte del Santo Dios que prestara mucha atención en adelante y se cuidara de no decir nada en contra de esta obra tan beneficiosa, ya que se oponía a la voluntad de Dios; y que ni siquiera en su mente se atreviera a aceptar pensamientos contrarios y a pensar de manera diferente a lo que le dijo el divino Gregorio. Entonces, el simple anciano Job fue inmediatamente al santo, cayó a sus pies, pidiendo perdón por la resistencia y la disputa, y le reveló todo lo que el ángel del Señor le había dicho.
¡Veis, hermanos míos, cómo todos los cristianos, desde el más pequeño hasta el más grande, deben orar siempre con la oración cordial, «Κύριε Ιησού Χριστέ, ελέησόν με, Kirie Iisú Jristé eleisónme Señor Jesús Cristo, compadécete o ten misericordia, caridad de mí»! Y siempre acostumbrar a que el νους nus (espíritu de la psique) y el corazón lo digan. Y considerad cuán complacido está Dios con esto y cuánta utilidad proviene de ello, tanto que, por Su infinita filantropía, envió a un ángel celestial para revelárnoslo, de modo que no tengamos ninguna duda al respecto.
Pero, ¿qué dicen los laicos? «Nosotros estamos en medio de tantos asuntos y preocupaciones del mundo; ¿cómo es posible que oremos incesantemente?». Y yo les respondo que Dios no nos ordenó algo imposible, sino que nos ordenó todas aquellas cosas que podemos hacer. Por lo tanto, también esto es posible de lograr para quien busca insistentemente la psicoterapia y salvación de su psique-alma. Porque si fuera imposible, lo sería para todos los laicos en general y no habría habido tantos y tantos en el mundo que lo lograran; de los cuales un ejemplo es el padre carnal de San Gregorio Palamás, el maravilloso Constantino, de quien habla el Patriarca Filoteo en la Vida de San Gregorio, su hijo.
Este, pues, aunque estaba en el palacio y era llamado padre y maestro del rey Andrónico, y se ocupaba diariamente de los asuntos reales, aparte de tener también los asuntos de su casa, porque era muy rico y tenía muchas propiedades, sirvientes, hijos y esposa, aun así estaba tan inseparable de Dios y tan dedicado a la oración cordial y continua, que la mayoría de las veces olvidaba lo que discutían con él el rey y los nobles del palacio sobre asuntos reales y preguntaba por ellos una y otra vez. Por eso, muchas veces los otros nobles, sin saber la causa, se molestaban y lo reprochaban por olvidar tan rápido y molestar con sus preguntas al rey; pero el rey, que sabía la causa, lo defendía diciendo: “El bienaventurado Constantino tiene sus propias preocupaciones, y esas no le permiten prestar atención a nuestras palabras, que son sobre asuntos temporales y vanos; el νους nus (espíritu de la psique) con la mente del bendito está enfocada en las cosas verdaderas y celestiales y por eso olvida las terrenales, porque toda su atención está en la oración y en Dios”. Por eso, Constantino era respetado y amado tanto por el rey como por todos los grandes y nobles de la corte, ya que también era amado por Dios y el bienaventurado fue digno de hacer también milagros.
Una vez, subió a un pequeño barco con toda su familia para ir desde Galatá a visitar a un anacoreta (ermitaño) sabio e iluminado que vivía allá en la tranquilidad de la ermita, con la intención de recibir su bendición. Mientras viajaban, preguntó a sus sirvientes si habían llevado alguna provisión para llevarle al abad, para que los agasajara. Ellos le dijeron que, debido a las prisas, habían olvidado llevar algo. El bendito se entristeció un poco, pero no dijo nada. Solo, al ir al frente del barco, metió la mano en el mar y con una oración silenciosa y cordial rogó a Dios, el Señor del mar, que le diera alguna presa. Y después de un rato, -¡qué maravillosas son tus obras, Cristo Rey, con las cuales glorificas maravillosamente a tus siervos!- sacó la mano del mar sosteniendo una gran lubina, que arrojó dentro del barco frente a sus sirvientes y dijo: “Miren cómo Dios también se preocupó por Su siervo el anacoreta y le envió una provisión”.
¿Ven, hermanos míos, cómo Jesús Cristo glorifica a Sus siervos, aquellos que están siempre con Él y continuamente invocan Su santísimo y dulcísimo nombre?
Incluso el justo y santo Evdokimos, ¿no estaba también en Constantinopla y en medio del palacio y los asuntos reales? ¿No se relacionaba con el rey y los nobles del palacio, con tantas preocupaciones y distracciones? Sin embargo, siempre tenía la oración del corazón inseparable, como relata en su Vida Simeón el Intérprete, por lo que, encontrándose en el mundo y entre lo mundano, el bienaventurado vivió verdaderamente una vida angelical y supra-cósmica y fue digno del re-compensador Dios de tener también un fin bendito y divino. Y muchos otros, innumerables, que estaban en el mundo, estaban completamente dedicados a esta oración del corazón y salvadora, como se menciona en varias historias.
Por lo tanto, hermanos cristianos, les ruego yo también junto con el divino Crisóstomo, por la salvación y psicoterapia de vuestra psique-alma, no descuiden esta obra de la oración. Imiten a aquellos de quienes hablamos y, en la medida de lo posible, sigan su ejemplo. Y si al principio les parece difícil, estén seguros y convencidos, de parte del todopoderoso Dios, que este mismo nombre de nuestro Señor Jesús Cristo, invocado diariamente y sin cesar por nosotros, facilitará todas las dificultades. Y con el tiempo, una vez que nos acostumbremos y nos deleitemos con él, conoceremos por experiencia que no es imposible ni difícil, sino posible y fácil.
Por eso, el divino Pablo, que conocía mejor que nosotros el gran beneficio de la oración, nos ordenó orar sin cesar. Seguramente, no nos aconsejaría algo difícil e imposible, porque no podríamos hacerlo y, por ende, seríamos necesariamente desobedientes e infractores de su mandato y por ello merecedores de condena. Pero cuando dijo que debemos orar incesantemente, su propósito era que oráramos con nuestro νους nus (espíritu del corazón de la psique), lo cual es posible de hacer siempre. Porque tanto cuando trabajamos, como cuando caminamos, cuando nos sentamos, cuando comemos y cuando bebemos, siempre podemos orar con nuestro νους nus con el corazón y hacer una oración cordial y espiritual agradable a Dios y verdadera. Con el cuerpo trabajamos y con la psique-alma oramos (con el logos íntimo o la vocecita interior de la consciencia, allí donde sale la voz); el hombre exterior realiza todas las tareas corporales y el hombre interior está completamente dedicado a la adoración o culto de Dios y nunca falta en esta obra espiritual de la oración cordial y espiritual. Esto es lo que también nos ordena el Θεάνθρωπος (zeánzropos) Dios-Hombre Jesús en el santo evangelio, diciendo: «Pero tú, cuando ores, entra en tu «aposento», cierra la puerta y ora en secreto a tu Padre». El aposento de la psique-alma es el cuerpo y las puertas de nosotros mismos son los cinco sentidos. La psique-alma entra en su aposento cuando el νους nus con la mente no se dispersa aquí y allá en las cosas del mundo, sino que se encuentra en contacto consciente dentro de nuestro corazón; y nuestros sentidos se cierran y permanecen sellados cuando no los dejamos fijarse en las cosas visibles y tangibles.
De esta manera, nuestro νους nus (espíritu de la psique) permanece libre de cualquier apego apasionado a lo mundano y con la oración secreta, cordial y espiritual te unes con Dios y tu Padre; y entonces, dice, tu Padre que ve en secreto te recompensará en público. Dios, el conocedor de lo oculto, ve tu oración cordial y espiritual y la recompensa con dones, carismas grandes y manifiestos, porque esta es la verdadera y perfecta oración y llena la psique-alma de la divina χάρις jaris gracia y los carismas, dones espirituales.
Al igual que el perfume, cuanto más lo guardas dentro del recipiente, más perfuma el recipiente, así también la oración, cuanto más la cierras dentro de tu corazón, más llena tu corazón de la divina χάρις jaris. Bienaventurados y afortunados son aquellos que se acostumbran a esta obra celestial, porque con ella vencen cada tentación de los demonios malignos, como David venció al orgulloso Goliat; con ella apagan los deseos desordenados de la carne, como los tres Jóvenes apagaron la llama del horno; con esta obra de la oración cordial y espiritual aplacan los πάθος pazos (pasiones, adicciones, emociones, vicios etc.) como Daniel domesticó a los leones salvajes; con ella hacen descender el rocío del Espíritu Santo en su corazón, como Elías hizo descender la lluvia en el Carmelo. Esta oración espiritual del corazón y es la que sube hasta el trono de Dios y se guarda dentro de las bombonas de oro para que el Señor la utilice como incienso, como dice el teólogo Juan en el Apocalipsis: «Y cuando tomó el libro, los cuatro seres o animales espirituales y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero [percibiendo ya que Él era capaz de abrir el libro]; todos tenían arpas [para cantar himnos], y bombonas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos, [o de los cristianos]».
Esta oración cordial y espiritual es una luz que ilumina siempre la psique-alma del hombre y enciende su corazón con las llamas del amor de Dios; es una cadena que mantiene unido a Dios con el hombre. ¡Oh, la incomparable χάρις jaris de la oración espiritual del corazón! Esta hace que el hombre converse siempre con Dios. ¡Oh, cosa verdaderamente maravillosa y extraordinaria! Estar con los hombres corporalmente y estar con Dios espiritualmente. Los Ángeles no tienen voz material, sino que con su νους nus (espíritu del corazón de la psique) ofrecen a Dios una alabanza, doxología continua; esta es su obra, a esta está dedicada toda su vida. Así que tú también, hermano, cuando entres en tu «aposento» y cierres la puerta, es decir, cuando tu νους nus (con la mente en el corazón) no se disperse aquí y allá, sino que entre en tu corazón y tus sentidos estén sellados y no se fijen en las cosas de este mundo, y así ores siempre espiritualmente con tu νους nus, entonces te haces semejante a los santos ángeles, y tu Padre, que ve tu oración secreta que le ofreces en tu corazón, te recompensará con grandes dones, carismas espirituales evidentes en los ojos de todos. ¡Y qué más grande y mejor deseas que estar siempre, como dijimos, con Dios espiritualmente y conversar continuamente con Él! Sin Él, ningún hombre puede ser bienaventurado y feliz nunca, ni aquí ni en la otra vida.
Así que, hermano, quienquiera que seas, cuando tomes este libro en tus manos y al leerlo sientas un beneficio en tu psique-alma, te ruego encarecidamente, recuerda hacer una petición a Dios, con un » «Κύριε ελέησον Kirie eléison»,», por la psique- alma pecadora de aquel que trabajó en este libro y de aquel que gastó para imprimirlo; quienes tienen gran necesidad de tu oración, para que encuentren la misericordia de Dios en sus psiques-almas y tú en la tuya, (y también para el traductor al español de esta obra) Amén, amén.
Traducido por: χΧ jJ www.logosortodoxo.com 27/06/2024








3 comentarios
Celia
30 julio, 2024, a las 4:39 am (UTC 0) Enlace a este comentario
Hace tiempo leí el peregrino ruso, me llevó su página web ya que es imposible adquirir el libro de la filocalia en México.
Infinitas gracias y bendiciones.
Jristos
15 septiembre, 2024, a las 7:45 pm (UTC 0) Enlace a este comentario
Gracias por tu mensaje, yo también empecé de forma milagrosa con el «Peregrino Ruso» traducido en español, léete https://www.logosortodoxo.com/filocalia/filocalia-de-los-santos-nipticos-tomo-1-prologo-por-el-traductor/
Filocalía de los santos Nípticos, tomo 1
Prólogo, por el traductor
Mi relación con la Filocalía y mis experiencias espirituales
Sava
30 abril, 2025, a las 2:15 pm (UTC 0) Enlace a este comentario
Muchas gracias por el maravilloso trabajo. Es y será de mucha bendición. Que Dios les multiplique por todo este gran esfuerzo!