Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Γ΄
Όσιος Φιλόθεος ο Σιναΐτης
Νηπτικά κεφάλαια

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 3
San Filoteo Sinaíta,
40 capítulos nípticos
Repasada traducción 02/97/2024
- Breve biografía
Nuestro santísimo padre Filoteo fue abad del rebaño lógico de los monjes del Sinaí, por lo que se le llama Sinaíta. Sin embargo, desconocemos la época exacta de su vida y su muerte. Este logos, dividido en cuarenta capítulos, es un excelente fruto de su diligencia y está lleno de una indescriptible sabiduría espiritual y beneficio y psicoterapia para la psique-alma. Por lo tanto, no se consideró en absoluto justo separarlo del conjunto de los demás Nípticos. Si alguien lo llama psicoterapia verdadera y una regla precisa de la sobriedad, la vigilancia del νούς nus con la mente y la pureza del corazón, no se equivocará. (Verdadero perfume divino y filosofía divina, estudiad y reflexionad la psicoterapia verdadera ortodoxa)
San filoteo Sinaíta
40 capítulos nípticos
1 Existe y se desarrolla en nosotros una guerra espiritual invisible más terrible que la guerra visible. Y el obrero de la devoción y piedad debe animosamente correr con el νούς nus (espíritu de la psique) con la mente espiritualmente hacia el objetivo y la meta (Flp 3, 14) para que sea atesorado perfectamente en su corazón el recuerdo o memoria de Dios, como perla o piedra preciosa. Y debemos dejar de lado todo, incluso nuestro cuerpo y despreciar también esta vida presente solo y únicamente para adquirir a Dios en nuestro corazón. Porque no es suficiente, como dice el divino Crisóstomo, ver a Dios con el νούς nus para destruir los malignos y astutos demonios.
2 Por tanto, aquellos que hacen el combate espiritual interior, deben seleccionar de las santas Escrituras los trabajos y las prácticas espirituales que aplicarán y colocarlos sobre su νούς nus como gasas saludables de sanidad. Y desde muy temprano por la mañana, con recuerdo o memoria perfecta de Dios y la oración incesante de Jesús Cristo en el interior de la psique, debemos mantenernos con valor y decididamente en la puerta del corazón y con la vigilancia del nus estar matando los pecadores de la tierra (Sal 100,8), como dice David; es decir, los pensamientos, fantasías y conceptos (λογισμοί loyismí), y con la éxtasis (interior) y extensión de la fiel memoria de Dios cortar para el Señor las cabezas de los tiranos (Hab 3,14) y los principios de los enemigos pensamientos tan pronto como aparezcan. Puesto que conocemos que en las luchas espirituales hay un trabajo y un orden divino. Así debemos hacer hasta que llegue el tiempo presente de la comida. Después, una vez haber agradecido al Señor, Quien sólo por filantropía nos sacia y nos satisface doblemente tanto con alimento espiritual como natural, dedicar nuestro tiempo a la memoria y al estudio de la muerte y el día siguiente -en el mismo orden- continuar con fuerza nuestro trabajo matutino. Y al hacer esto cada día, a duras penas con la ayuda y la fuerza del Señor podremos escapar de las redes del enemigo espiritual e ilegible. A medida que estas cosas perduran y quedan mucho tiempo en nuestro interior, entonces engendran y nacen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y la agapi. La fe nos predispone a temer a Dios verdaderamente. La esperanza, una vez superado el miedo o temor servir y esclavizador, une al hombre a la αγάπη agapi (amor incondicional, altruista) de Dios; ya que es verdad que la esperanza no avergüenza (Rom 5,5), porque engendra y nace de ella la doble agapi de la que dependen toda la Ley y los Profetas (Mt 22, 40). Finalmente, la agapi nunca pierde su valor (1Cor 13,8), sino que una vez hecha causa para cumplir en el presente siglo las leyes divinas, en aquel que la posee, lo acompaña también en el futuro siglo.
3 Es muy difícil y raro encontrar hombres que su parte lógica o logística de la psique no sea molestada por los malos pensamientos. Esto sucede sólo en aquellos que de este modo ingenian atraer la visita de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada). Por tanto, si queremos caminar en la filosofía de vida según Cristo, es decir, al trabajo espiritual, con vigilancia del nus y nipsis (atención y sobriedad), empecemos este camino con templanza, continencia y abstinencia de las muchas comidas, tomando mesuradamente la comida y la bebida según nuestra capacidad. Se dice bien que la nipsis es el camino que conduce a la divina realeza increada, tanto a la que está en nuestro interior (Lc 17,21) como al reinado de la realeza increada futura; también es y se llama trabajo espiritual, porque pule y blanquea los hábitos del νούς nus (espíritu de la psique) y lo transforma desde el maligno πάθος pazos a la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos). Efectivamente se asemeja a una ventanilla iluminada por la que Dios se inclina para revelarse al νούς nus.
4 Donde hay humildad, recuerdo o memoria de Dios que consiste de nipsis (sobriedad) y de atención, y la oración continua dirigida contra los enemigos demonios, allí por supuesto está el “lugar de Dios”, es decir, el cielo del corazón, donde la falange de los demonios teme permanecer, porque en este lugar habita Dios.
5 No hay nada que causa tanta confusión como la verbosidad y la charlatanería; y no hay nada peor y vil que la lengua suelta y desenfrenada, capaz incluso de destruir el buen estado de la psique-alma. Lo que cada día edificamos y recogemos con esfuerzo y fatiga, la charlatanería lo derrumba de la psique. ¿Qué hay peor que la lengua? Es un mal irrefrenable e incontrolable (Snt 3,8). Por tanto, debemos ponerla límites, imponerla con la fuerza y presionarla, por decirlo así, de modo que diga sólo lo imprescindible. ¿Quién podría calcular cuánto daño espiritual, psíquico y emocional se produce por medio de la lengua?
6 La primera puerta que introduce a la Jerusalén espiritual, es decir, a la atención del νούς nus (espíritu de la psique), es la gnosis (conocimiento) de silenciar cuidadosamente la boca, aunque el νούς nus con la mente aún no haya alcanzado la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Segunda puerta es la continencia y abstinencia a medida de las comidas y bebidas. La tercera es la memoria, recuerdo incesante de la muerte que purga, depura y hace la catarsis al nus y al cuerpo. Yo cuando contemplé y vi la belleza de ella (la muerte) no con los ojos sino con el espíritu, he quedado herido de su gozo y deleite y quise tomarla como esposa para toda la vida, porque me enamoré de su belleza, su elegancia, su nobleza y su dignidad. He visto cuán humilde es, cómo está llena de χαρμολύπη jarmolipi (pena-alegre o alegre-pena), pensativa, llena de temor por el justo juicio venidero y cómo por el temor divino rechaza las preocupaciones y placeres pasajeros de esta vida. Y de los ojos del cuerpo brota agua vivificante y sanadora; mientras que de los ojos espirituales de la psique, o sea, del nus con el intelecto o mente (unidos en uno), brota una fuente de conceptos de mucha sabiduría, que, al fluir y brotar, deleita y alegra la διάνοια diania (mente, intelecto o cerebro) y el corazón. A ella pues, como dije, esta hija de Adán, me refiero a la memoria de la muerte, estaba sediento siempre de tenerla como mi esposa y con ella dormir, hablar y discutir sobre lo qué puede suceder después de dejar el cuerpo. Sin embargo, muchas veces no me dejó el repugnante olvido, el tenebroso y oscuro hijo del diablo.
7 Existe una guerra contra la psique-alma que se lleva a cabo en secreto con pensamientos y conceptos de los espíritus astutos de la maldad. Como la psique-alma es invisible, esas malévolas y conspiradoras fuerzas la atacan con una guerra invisible, como corresponde a su esencia. Y uno puede ver entre estas fuerzas y la psique armas y formaciones de batalla, artificios insidiosos, trampas engañosas y guerra terrible y combate obstinado, y victorias y derrotas de ambos lados. Solo una cosa falta en esta guerra invisible espiritual que estoy hablando, respecto a la guerra visible: es el tiempo de guerra. Porque la guerra visible sabe determinar tanto el tiempo como el orden de su ejecución. En cambio la guerra invisible espiritual estalla de repente e inesperadamente, sin preaviso en las profundidades del corazón y con las trampas sorprende y golpea los puntos más vitales de la psique-alma matándola con el pecado. Pero, ¿por qué motivo y razón se hace esta lucha y combate contra nosotros? Para que no se haga en nosotros la voluntad de Dios, por la cual rezamos diciendo: «¡Hágase tu voluntad!» (Mt 6, 10), y la voluntad de Dios son Sus mandamientos (logos, principios espirituales). Esto lo percibirá y entenderá por la experiencia quien con discernimiento iluminado por el Señor y una vez con la nipsis ha frenado su νούς nus (espíritu de la psique) con la mente de vagar por allí, observe con atención las intromisiones de los demonios que se hacen a través de las fantasías y sus subsiguientes confrontaciones. Por esto, también el Señor, dirigido contra el objetivo de los nefastos demonios, -al ser Dios conocía por anticipación sus meditaciones-, para oponerse a lo que ellos se proponen, estableció Sus mandamientos (logos, principios espirituales), junto con la amenaza de castigo para aquellos que los transgreden.
8 Cuando hayamos adquirido un cierto hábito de templanza, continencia y abstinencia de los pecados y vicios sensibles producidos por los cinco sentidos, entonces a partir de ahí estaremos en condiciones de guardar también nuestro corazón con la ayuda de Jesús, y ser iluminados en el corazón por Él y con un ardiente anhelo saborear con nuestro νούς nus (espíritu de la psique) las delicias de Su bondad. Porque hemos recibido la ley de hacer la catarsis, psicoterapiar, purgar y sanar nuestro corazón no por otra cosa, sino para que, una vez se hayan disipado los nubarrones de la maldad del espacio de nuestro corazón con la continua vigilancia, atención y oración constante, podamos ver, como en un cielo despejado y sereno, al sol de la justicia Jesús, y en esta medida podremos recibir y ver de alguna manera en el νούς nus el alumbramiento de los logos de Su majestuosidad. Porque estos logos por naturaleza no se revelan a todos, sino a los que hacen la catarsis, psicoterapian, purgan y limpian su διανοια diania (mente, intelecto)
9 Cada día debemos prepararnos de tal manera para ser como debemos aparecer frente a Dios. Porque dice el profeta Oseas: “Guarda la misericordia y la justicia y acércate a tu Dios continuamente” (Oseas 12:6). Y nuevamente el profeta Malajías, hablando de parte de Dios, dice: “El hijo glorifica y honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues, si yo soy el Padre, ¿dónde está Mi honra? Y si soy Señor, ¿dónde está Mi temor? Eso dice el Señor omnipotente de los ejércitos” (Mal 1,6). Y el Apóstol Pablo dice: “Hagamos la catarsis, psicoterapiémonos, purguémonos y sanémonos y de toda mancha carnal y espiritual” (2 Cor 7,1). Y nuevamente el sabio Salomón dice: “Por encima de todo ten cuidado, guarda y vigila tu corazón, porque de él serás conducido donde brota la fuente de la vida” (Prov 4,23). Y el Señor Jesús dijo: “Haz la catarsis, psicoterapia, purga, limpia y sana primero lo de dentro del vaso, para que también lo de fuera quede limpio” (Mt 23,26).
10 Las conversaciones inoportunas e inapropiadas a veces provocan odio en quienes nos escuchan, otras veces ironías, ultrajes y burlas por la tontería de nuestras palabras. Algunas causan contaminación de la conciencia, y otras provocan la condena por parte de Dios y en la tristeza del Espíritu Santo que es lo más terrible que todo lo demás; “No contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención (Ef 4,30)
11 Aquel que hace la catarsis (purgación, limpieza y psicoterapia) de su corazón y con laχάρις jaris (gracia, energía increada) extrae de raíz el pecado y se esfuerza para adquirir más divina gnosis (conocimiento espiritual) y ve en su νούς nus (espíritu de la psique) con la mente aquellas cosas y realidades que muchos no pueden ver, no debe enorgullecerse ni jactarse de esto ante nadie. Entre los seres creados, ninguno es más puro que los seres incorpóreos, ni tiene más conocimiento-gnosis que el ángel. Sin embargo, el ángel, por haberse enorgullecido, fue arrojado desde el cielo como un rayo. Así por su ensalzamiento y altanería, fue considerado sucio e impuro por Dios. Aquellos que excavan para extraer el oro son evidentes a todos.
12 Dice el Apóstol Pablo: “El luchador es continente en todo” (1 Cor 9,25). Porque a los que están unidos con esta carne miserable que siempre desea contra el espíritu (Gal 5,17), cuando están saciados de muchas comidas, no les es posible iniciar una guerra contra los principados y contra las potencias que quieren nuestro mal. “La realeza increada de Dios no es comida ni bebida” (Rom 14,17). Y como dice el Apóstol, la conducta de la carne es enemiga de Dios, porque ella no se somete a la ley de Dios, ni siquiera puede (Rom 8,7). Pero está claro que no lo puede hacer, porque el cuerpo es terrenal, compuesto de jugo, flema, sangre y saliva, siempre se inclina hacia abajo, siempre se dirige con pasión hacia las cosas terrenales y se deleita de los placeres efímeros (hedonismo) de este siglo. La mentalidad y conducta de la carne es muerte (Rom 8,6), y los que están entregados a la vida carnal no pueden gustar y agradar a Dios (Rom 8,8).
13 Necesitamos de mucha humildad, ya que con la χάρις jaris (energía increada gracia) cuidamos de la vigilancia del νούς nus (espíritu de la psique). Primero, humildad hacia a Dios y después hacia los seres humanos. De todos modos y en toda ocasión debemos quebrantar nuestro corazón utilizando toda cosa que nos hace humildes. Quebranta y hace humilde al corazón el recuerdo de nuestra vida antigua mundana, si la recordamos minuciosamente. También el recuerdo de todos nuestros pecados incluso desde la infancia, considerándolos con el νούς nus con el intelecto uno por uno (-excepto los pecados de la carne que el recuerdo de ellos es nocivo y perjudicial-) produce humildad y genera lágrimas y nos incita a agradecer a Dios con todo corazón, así como la incesante y viva memoria de la muerte. La misma memoria de la muerte, genera también luto espiritual mezclado con una dulzura y alegría, como también la nipsis (vigilancia y sobriedad) del νούς nus. También hace muy humilde nuestra mentalidad y conducta el mantener nuestra mirada hacia la tierra, el recuerdo de los pazos (pasiones, padecimientos) de nuestro Señor Jesús Cristo, cuando los consideramos uno por uno. Estos padecimientos o pasiones traen también lágrimas. Incluso hacen humilde la psique-alma también los muchos beneficios de Dios en nosotros, cuando los enumeramos y reconsideramos en nuestra mente uno por uno. Y todas estas cosas porque tenemos que combatir contra los soberbios demonios.
14 No rechaces por la φιλαυτία filaftía (egolatría, egocentrismo, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egolatría), oh hombre, dichos psicofármacos o remedios sanadores y salvíficos de la psique-alma; porque siendo así no eres alumno de Cristo, ni imitador de Pablo, quien decía: “No soy digno de ser llamado apóstol” (1Cor 15,9), y en otra parte: “Yo que antes era blasfemo, perseguidor y ofensor” (1Tim 1,13). ¿Lo ves tú, soberbio y vanaglorioso, cómo el santo no había olvidado su vida anterior? Pero también todos los Santos desde el comienzo de la creación del mundo hasta ahora, se vestían con esta humilde pero santa túnica de Dios, la humildad. Y nuestro mismo Señor Jesús Cristo, siendo Dios inalcanzable, incognoscible e inefable queriendo indicar el camino de la vida eterna y de la santidad, se vistió la humildad en toda Su vida terrenal. Verdaderamente, entonces, la virtud divina, el mandamiento soberano y la vestimenta justa deben ser llamados “santa humildad”.
Pero incluso los ángeles y todas aquellas potencias celestiales divinas y luminosas ejercen y aplican esta virtud de la humildad, porque conocen qué terrible caída sufrió el Satanás, cuando se enorgulleció. Y ahora el maligno y astuto mal arrojado al abismo, es como ejemplo para ángeles y hombres para que teman la caída; y está demostrado que el satanás a causa de su soberbia es la criatura más despreciada y ruin de las criaturas ante Dios. También conocemos en qué tipo de caída cayó Adán por su soberbia u orgullo. Por tanto, teniendo tantos ejemplos de esta virtud psicoterapéutica, hagámonos humildes siempre en la psique-alma y cuerpo, en mentalidad, conducta y voluntad, en las palabras, escritos, conceptos y pensamientos, en el aspecto o apariencia, tanto exteriormente como interiormente, -esto es lo que debemos buscar principalmente-, para no volver contra nosotros a Jesús Cristo, el Hijo de Dios y Dios, Quien está de nuestro lado. Debido a que “Dios resiste a los soberbios que le abandonan para disfrutar y deleitar del mundo pecaminoso, y concede la jaris-gracia increada a los humildes y obedientes a Él” (Prov 3:34; Snt 4:6). Para el Señor, todo hombre soberbio y orgulloso es sucio (Prov 16,5, etc.). “Y aquel que se hace a sí mismo humilde será ensalzado” (Mt 23:12) y también dijo el Señor: “Aprended de mí que YoSoY apacible y humilde de corazón” (Mt 11:19). Por eso ¡atención, cuidado!, debemos estar atentos con lo que decimos y hacemos.
15 «Procurad» dice el Señor, «que vuestros corazones no se endurezcan, etc.» (Lucas 21:34). Y aquel que lucha es continente y tiene autodominio en todo” (Lc 21:34). Por tanto, conociendo que todas estas cosas en la Escritura son dichas para nosotros, transcurramos nuestra vida con templanza, continencia ante todo absteniéndonos de la mucha comida; acostumbremos nuestro cuerpo a un orden y hábito virtuoso, proporcionándole el alimento con medida. Porque así se calman más fácilmente los impulsos y los tumultos de la parte anhelante (deseos) de la psique y se someterán a lo hegemónico de la psique que es lo logístico o lógico; también así se calmarán los impulsos de la parte irascible o emocional, por decir la verdad. Pero también de las otras faltas podemos fácilmente abstenernos y alejarnos. Porque para aquellos que han experimentado la virtud, consideran virtud también esta continencia, templanza general, es decir, abstenerse de todo tipo de mal (1Tes 9:25). La causa de la pureza es, ante todo, Dios, el dador y causa de todos los bienes, y después es la continencia diaria y mesurada de la muchas comidas
16 Así como Satanás se opone a Dios para que no se haga la voluntad de Dios, que son Sus mandamientos-logos, y mediante su transgresión trata de anularlos combatiendo a Dios a través de nosotros, de la misma manera Dios quiere que a través de nosotros se cumpla Su santísima voluntad —que, como he dicho, son Sus mandamientos-logos divinos y vivificantes— anulando con nosotros y con Su ayuda el propósito destructivo del astuto maligno. Porque la voluntad vana del enemigo, que cree oponerse a Dios mediante los medios con los cuales hace que se transgredan Sus mandamientos-logos, Dios la destruye nuevamente con la enfermedad y debilidad humana. Y fíjate bien con atención por si acaso no es así. Todos los logos-mandamientos del santo Evangelio se ve que legislan, ordenan y psicoterapian las tres partes de la psique-alma, o más bien, no solo parecen, sino que de hecho les dan salud. Entonces se ve que estas tres partes o facultades de la psique-alma son las que el diablo combate día y noche. Y dado que el Satanás combate las partes de la psique-alma, está claro que combate los logos (mandamientos, principios espirituales) de Cristo; porque el Cristo con los logos-mandamientos legisla y ordena las tres partes o facultades de la psique que son: lo irascible, lo anhelante (deseo, volitivo) y lo logístico (lógico, racional). Y observa el lema: “Todo el que se enoje en vano contra su hermano, será culpable ante el tribunal” (Mt 5:22) y los siguientes preceptos de Cristo son remedios y terapias para la ira. Pero el enemigo nuevamente trata de anular y destruir este mandamiento y y los demás similares, con pensamientos de rivalidades, disputas, resentimientos, rencores y envidias. Porque nuestro adversario conoce que el gobernador hegemónico de lo irascible o emocional es lo logístico (lógico, racional). Entonces dispara las flechas contra lo logístico –como he dicho- con pensamientos, de rivalidad, enemistad, engaño, sospecha, envidia, vanagloria, y persuade lo logístico para que abandone su propia autoridad y dominio para aflojar y soltar las riendas a lo irascible, dejándolo sin gobierno y sin guía. Y la ira habiendo perdido su guía y gobernante, hace salir de la boca, a través de las palabras, aquellas cosas que antes había acumulado en el corazón con los pensamientos provocados y depositados por el enemigo y con la negligencia del νούς nus (espíritu de la psique). Y entonces uno ve que el corazón está lleno de maldades y vicios en lugar de estar lleno de divino espíritu y de conceptos y pensamientos divinos, tal como dijo el Señor: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Mateo 12:34). Porque si el astuto maligno puede sacar afuera con palabras lo que se ha reflexionado interiormente, entonces no solo llamará «tonto» o «necio» a su hermano aquel que ha sido dominado por la ira, sino que a menudo, desde palabras insultantes, pasará incluso al asesinato.
Estas cosas usa el astuto maligno contra Dios, quien ha dado el mandamiento-logos de no enfadarnos ni enojarnos sin razón. Estas cosas podrían no llegar a convertirse en palabras insultantes y violentas y todo lo que sigue, si, al primer ataque o asalto del pensamiento se expulsaran de inmediato de nuestro corazón con oración y atención interior. Así el maldito astuto diablo consigue su objetivo, cuando ve que las cosas que ha sembrado en el corazón por medio de los pensamientos, violan algún mandamiento divino.
17 ¿Pero cuáles son esas cosas que han sido ordenadas para la parte o facultad anhelante de la psique por el divino y soberano mandamiento del Señor? “Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón” (Mt 5:28). Y cuando el criminal diablo ha visto que ha sido dado este mandamiento para el corazón, ha tejido de una manera una red dentro del νούς nus (y al corazón) contra el mandamiento. Porque la guerra contra la materia que estimula y excita, la ha pasado e instalado en el interior del hombre. Y así uno puede ver que sean prefiguradas e imprimidas, por el enemigo, en el νούς nus formas, fantasías e imágenes lujuriosas, y escuchar palabras que estimulan el pazos (pasión, vicio, emoción, etc.) y tantas cosas más que conocen los que tienen experiencia de la guerra invisible espiritual.
18 ¿Cuál es ahora el mandamiento que exhorta para la parte o facultad logística o racional de la psique? “Yo os digo que no juréis en modo alguno” (Mt 5:34), y “Sea vuestro lenguaje: sí cuando es sí, y no, cuando es no” (Mt 5:37), y “el que no deja todo y no me sigue, no es digno para mí” (Mt 10: 37-38 y ss). Y “entrad por la puerta estrecha” (Mt 7:13). Estos son los preceptos para lo logístico. Entonces, el enemigo diablo, como queriendo someter a un valiente estratega general, que es lo logístico, lo saca fuera de sí, fuera de su lógica con pensamientos de gula y de indiferencia, y una vez habiéndose burlado y mofado, como a un general borracho, y lo ha alejado de la hegemonía, usa como una maligna astuta serpiente, la ira y el deseo indecente como si fueran servidores de sus ilícitas voluntades. Estas dos dinamis potencias y energías, digo la ira y el deseo, una vez quedándose libres del dominio y autoridad de lo logístico, utilizan los cinco sentidos como sirvientes y ayudantes para pecar abiertamente. Así, pues, suceden las diversas caídas. Entonces, también los ojos se vuelven curiosos e indiscretos, ya que no tienen la energía y la atención del νούς nus (espíritu de la psique) interiormente para que los vigile y controle; y así el oído ama escuchar las cosas vanas; el olfato se vuelve afeminado; la boca se vuelve grosera, intemperante e indomable; y las manos tocan lo que no se debe. Y a esas cosas siguen injusticias en vez de justicia; estupidez y necedad en vez de sano juicio, prudencia y serenidad; desenfreno en vez de templanza y sobriedad; y esclavitud en vez de fortaleza o valor. Cuando estas cuatro virtudes universales que son: la justicia, la prudencia, la templanza y la valentía, cuando están sanas gobiernan las tres potencias y energías de la psique-alma, si son bien dirigidas ortodoxamente, impiden que los sentidos se dirijan hacia las cosas utópicas, inapropiadas e inconvenientes. Y entonces el nus o corazón, tiene tranquilidad, paz cordial y serenidad mental, y con sus dinamis potencias y energías obedientes y gobernadas de modo divino, actúa fácilmente con valor y logra hazañas en la guerra invisible espiritual. Pero si confunde y oscurece sus fuerzas y energías por el descuido y es vencido por los asaltos del enemigo, entonces transgrede los logos-mandamientos divinos. La transgresión, ciertamente, la sigue la μετάνοια metania análoga, o el infierno en el futuro. Por tanto, es bueno que el νούς nus esté siempre en nipsis, con lo cual, una vez permanezca en estado natural, se convierte en verdadero cumplidor y guardián de los divinos mandamientos-logos.
19 La psique-alma está rodeada, encerrada y atada con las cadenas de la oscuridad por los espíritus de la maldad; y no puede orar tal como quiere, a causa de la oscuridad que la rodea. Porque está atada en secreto y ciega en los ojos internos. Entonces, cuando empiece a orar a Dios y a través de la oración poseer la nipsis (vigilancia, atención y sobriedad), entonces, por la oración, será liberada de aquella oscuridad. De lo contrario, es imposible ser liberada de otra manera. Entonces la psique-alma podrá darse cuenta y reconocer que dentro de su corazón se hace otro combate y otra oposición oculta y otra guerra de pensamientos por los espíritus malignos y astutos, tal como testifican también las santas Escrituras. Porque dicen: “Si el espíritu del soberano sube hacia ti, no dejes tu lugar” (Ecl 10, 4). Y el lugar del νούς nus es su posición firme en la virtud y en la nipsis. Porque hay también una forma de mantenerse firme tanto en la virtud como en el vicio o pazos, como dice el Salmista: “Bienaventurado y dichoso el hombre que no sigue los consejos de los impíos y no se detiene en la senda de los pecadores” (Sal 1,1), y el Apóstol Pablo dice: “Estaos firmes, en pie, teniendo ceñida vuestra cintura con la Verdad” (Ef, 6,17).
20 Mantengámonos, pues, con mucha fuerza de voluntad unidos a Cristo, debido a que los demonios están luchando incesantemente para arrebatarnos a Cristo de nuestra psique-alma y para que Jesús no se marche a causa de la multitud (Jn 5,13) de los pensamientos del lugar de la psique-alma. Pero sin esfuerzo y dolor de la psique es imposible retener a Cristo en nuestro corazón. Recordemos y examinemos constantemente Su vida terrenal para transcurrir humildemente nuestra vida. Y recordemos, pues, continuamente Sus pazos-pasiones y sufrimientos, imitando a Él con celo y ardor. Y saboreemos Su incomprensible y condescendiente Economía que viene por nosotros, para sentir el dulce gusto y gozo en la psique-alma de que “el Señor es bondadoso y bueno” (Sal 33,9). Junto con todo esto, o más bien, antes que todo esto, tengamos en Él fe inquebrantable, sin reservas en todo lo que dice; y cada día esperemos Su providencia que venga por nosotros. Y, cuando ésta llegue, acojámosla, dando gracias, con alegría, diligencia y buen ánimo, para que aprendamos a mirar sólo a Dios que todo lo gobierna y administra con los divinos logos increados (principios espirituales) de su sabiduría. Y cuando hayamos hecho todas estas cosas, entonces no estaremos tan lejos de Dios; dado que la piedad es una perfección que no tiene fin, tal y como dijo uno de los teoforos* y perfectos según el espíritu. (*Teoforo significa portador de la luz increada de Dios).
21 Aquel que usa bien su vida y dedica todo su tiempo al recuerdo y la memoria de la muerte, robando sabiamente con esta ocupación el nus de las pasiones o pazos, este naturalmente verá las acometidas y asaltos de los demonios con más agudeza que aquel que desea vivir sin recordar la muerte. El que hace la catarsis purga, psicoterapia y sana su corazón sólo por la gnosis (conocimiento) y no se esfuerza nada para mantenerlo con el estudio contrito y sosegado, , mientras a veces cree que por sus facultades domina los pazos desastrosos y ruines, sin darse cuenta es atado de uno, el peor de todos que es la soberbia u orgullo y cae en este pazos porque no tiene a Dios con él como ayuda. Éste debe tener mucha nipsis sobriedad, para que no pierda su cabeza volviéndose loco por el orgullo y la vanagloria. Porque es natural, como dice Pablo (1 Cor 8,1), que las psiques-alma que van acumulando gnosis creada de aquí y de allá que sean infladas de arrogancia y orgullo hacia los más pequeños o inferiores, como ellos creen que son. En estas psiques-almas creo yo que no hay ni una chispa de agapi-amor, que edifica. En cambio, quien cada noche recuerda y estudia la muerte, ve mejor y con más lucidez los ataques de los demonios de aquellos que no lo hacen, por eso los rechaza, los golpea y los ahuyenta.
22 El dulcísimo recuerdo de Dios, es decir, Jesús (la monóloga oración del corazón: Jesús Cristo Hijo y Logos de Dios, eliesónme, campadécete de mi) con el ímpetu e impulso del corazón junto con la salvífica dureza, tiene una potencia y energía divina de disolver todos los engaños de los loyismí (pensamientos, fantasía, ideas y reflexiones), los encantamientos, los conceptos, los logos, las fantasías, las imágenes tenebrosas, y por decirlo brevemente, todos los medios que utiliza y opera descaradamente el ruin diablo buscando psiques-almas para devorarlas. Pero Jesús al ser invocado, por nuestro contacto consciente con la monóloga oración del corazón, quema todas estas cosas fácilmente. Ya que por ningún otro puede venir la sotiría redención, sanación y salvación sino es en Jesús Cristo, como lo dijo el mismo Salvador: “Sin mí nada podéis hacer” (Jn 15:5).
23 Por lo tanto, vigilemos con toda atención nuestro corazón (Pro 4,23) en cada hora y momento sobre los pensamientos que oscurecen el espejo psíquico, en el cual se refleja y se revela luminoso el Jesús Cristo, el Cual es sabiduría, fuerza y energía increada de Dios Padre (1Cor 1,24). Busquemos constantemente sin pausa dentro de nuestro corazón el reinado de la realeza increada de los Cielos (Mt 6,33), la semilla de la mostaza (Lc 13,19) y la levadura (Mt 13,33), y todo lo demás lo encontraremos místicamente en nuestro interior, por supuesto que si antes hemos hecho la catarsis, purgado y sanado nuestros ojos de nuestra psique y del nus. Por eso nuestro Señor Jesús Cristo dijo: “la realeza increada de Dios está en nuestro interior” (17,21), y con esto reveló que su deidad (increada) permanece y habita en el corazón.
24 La nipsis hace la catarsis de la conciencia convirtiéndola limpia, lúcida y luminosa. Cuando la conciencia ha hecho la catarsis, purgada y sanada, es como una luz que hasta entonces estaba oculta y que de repente ilumina la gran oscuridad. Una vez que ha sido expulsada la oscuridad de la conciencia con prolongada y genuina nipsis, muestra nuevamente aquellas cosas que nos escapan. Y con la nipsis del νούς nus (espíritu de la psique) enseña las cosas y realidades relativas con la guerra invisible y la batalla lógica, y cómo el νούς nus debe lanzar lanzas en el combate y golpear con pensamientos como dardos precisos, pero sin ser golpeado por ellos mientras esté protegido cerca de Cristo, deseando la divina luz increada en lugar de perniciosas tinieblas. Quien ha experimentado y saboreado esta divina Luz increada, entendió lo que digo. El sabor de esta Luz hace que la psique-alma muera más bien de hambre, y nunca se sacie, pero mientras come, sigue teniendo hambre. Esta Luz increada atrae al νούς nus como el sol a los ojos. Es inexplicable en sí misma, pero se hace explicable no con palabras sino con la experiencia de aquel que ha sido tocado por Ella, o más verdaderamente, que ha sido herido por la agapi-amor por Ella. Pero esta divina Luz increada me ordena a callar, aunque el νούς nus quiere seguir gozando de los logos: “Procurad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12,14), para adquirir la agapi y la pureza, porque ellas son la paz y la santificación o θέωσις zéosis.
25 Debemos cargar con nuestra ira sólo contra los demonios, quienes nos combaten mediante la parte logística o lógica de la psique y se enfurecen contra nosotros. Ahora bien, escucha de qué manera se produce esta guerra cada momento en nuestro interior y obra en consecuencia. En la nipsis debes unir la oración, porque la nipsis hace la catarsis y purifica la oración, y la oración purifica la nipsis. La nipsis al estar incesantemente en vigilancia, percibe los pensamientos que intentan entrar. Entonces impide la introducción de ellos y llama en su ayuda a Jesús Cristo para echar a los enemigos malvados y astutos. La oración por su lado nuevamente impide y contradice el acceso de ellos, mientras que Jesús, que es llamado, expulsa los demonios junto con sus fantasías.
26 Vigila y cuida tú nus (espíritu de la psique) con suma ακρίβεια akribia (exactitud y precisión). Así cuando percibas algún pensamiento malo, contradícelo y de inmediato llama a Cristo para que te defienda. Y el dulce Jesús, mientras estás todavía hablando, te dirá: “He aquí estoy, para socorrerte” (Is 58,9). Y tú, después de que todos los enemigos se calmen con la oración, de nuevo vigila y cuida tu νούς nus (espíritu de la psique). He aquí nuevas olas más que las primeras vienen una detrás de la otra y la psique-alma nada sobre ellas, te asaltarán, pero otra vez Jesús, despertado por el discípulo, como Dios reprende los vientos malvados (Mt 8. 25-26). Cuando encuentres alivio y descanso de la guerra, en algún momento o en alguna hora, glorifica a Aquel que te ha salvado y mantén la memoria de la muerte.
27 Hagamos nuestro camino con la atención de corazón y con el sentido, sentimiento de la psique-alma. Porque si la atención y la oración están unidas diariamente, se convierten en un carro de fuego similar al del profeta Elías (4Re 2,11), y eleven a lo alto del cielo al que las posee. ¿Y qué digo? Aquel que logra la nipsis o aspira a lograrla, su corazón bienaventurado se convierte en un cielo espiritual con sol, luna y estrellas. Y se convierte en espacio del incontenible Dios de acuerdo con la θεωρία zeoría contemplación espiritual y la ascensión mística. Por tanto, el que tiene el έρως eros (amor ardiente) por la divina virtud, con la ayuda de Dios, debe esforzarse con diligencia y con buen ánimo cambiando las palabras en obras. Y al impedir con cierta dureza los cinco sentidos, por los cuales la psique-alma se daña, seguro que harás más llevadero y ligero el esfuerzo y la guerra del corazón. Por lo tanto, con algunos estratagemas o invenciones excluya y rechaza todos estos enemigos externos y combate tus pensamientos que nacen de ellos interiormente, con métodos divinos e incorpóreos. Con el esfuerzo y la fatiga de las vigilias, expulsa los placeres hedonistas o el hedonismo; ten continencia de los alimentos y moderación de las bebidas, así harás más fácil y ligera la guerra alrededor del corazón. Así beneficias a ti mismo, no a otro. Y debes dominar y disciplinar tu psique-alma con el recuerdo de la muerte. Recoja tu disperso νούς nus y la mente con el recuerdo de Jesús Cristo. El νούς nus (espíritu de la psique) suele despejarse y serenarse mejor por la noche, con las luminosas contemplaciones espirituales de Dios y las realidades divinas.
28 No rechacemos los esfuerzos y las fatigas de los ejercicios corporales. Tal y como de la tierra brota el trigo, así también de estos ejercicios brota la alegría espiritual y la experiencia de las cosas buenas. Y no engañemos nuestra conciencia cuando nos habla y nos indica las cosas salvíficas y saludables espiritualmente y cuando nos dice incesantemente de lo qué debemos, lo qué no debemos y lo qué tenemos la obligación de hacer; esto sobre todo, cuando se está en catarsis, purgándose, psicoterapiándose y sanándose el nus (espíritu de la psique) con la minuciosa nipsis en acción. Porque, es entonces cuando, debido a su pureza y lucidez, emite juicios clarividentes, justos y precisos de manera adecuada e incuestionable. Por eso no debemos engañarla con respecto a estas cosas, porque ella nos anuncia interiormente la vida que agrada a Dios. Por otra parte, con el agudo y brusco control que a veces ejerce sobre la psique-alma, cuyo juicio alguna vez es alterado por los pecados, la conduce a rectificar su error, y aconseja al corazón que se ha equivocado a volver a la μετάνοια metania y arrepentirse, indicando la terapia o psicoterapia con un consejo dulce y agradable.
29 El humo que sale de la madera encendida molesta a los ojos, pero después muestra la luz y complace a aquellos a quienes antes molestaba. Y la atención incesante provoca pesadez y fatiga. Pero cuando llega Jesús, a quien invocamos con la oración, ilumina el corazón. En efecto, el recuerdo de Jesús dona, junto con Su esplendor, también lo más importante y mejor de todos los bienes.
30 Nuestro enemigo acostumbra a presionar nuestro νούς nus (espíritu de la psique) como con una palanca, queriendo que comamos tierra junto con él (Gen 3,14). Desea que la imagen de Dios camine con el vientre. Por eso dice Dios: “Pondré enemistad entre ti y ella” (Gen 3,15). Por ese motivo es necesario que nosotros siempre respiremos a Dios, para que podamos vivir cada día así intocables por las flechas candentes del diablo. Porque dice la Escritura: “Yo le cubriré, porque conoció Mi nombre” (Sal 90,14), y “la salvación está cerca para los que Le temen” (Sal 84,10).
31 El bienaventurado Apóstol Pablo, “el instrumento de elección” (Hec 9,15), que hablaba con la iluminación en Cristo (2Cor 2,15), al tener mucha experiencia de la guerra interior e invisible, escribía a los Efesios: “Porque nuestra lucha no es contra gente de carne y hueso, sino contra los principados y potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso que dominan sobre los hombres de este siglo pecador, contra los espíritus del mal, que moran en los espacios entre tierra y cielo” (Ef 6,12). El Apóstol Pedro dice: “¡Estad en continua nipsis, vigilancia y guardia y sed sobrios! Vuestro enemigo el diablo maniáticamente como león rugiente da vueltas y busca a quién devorar, arrastrándolo al pecado y a la muerte espiritual eterna. A ese enemigo resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos, esparcidos por el mundo soportan las mismas tentaciones y los mismos sufrimientos” (1Ped 5,8-9). Y nuestro Señor Jesús Cristo al hablar de las diversas predisposiciones de aquellos que escuchan los logos del Evangelio, dice: “La semilla simboliza el logos de Dios. Los que se asemejan con la tierra que está cerca del camino son los que oyeron y no fueron atentos al logos de Dios; pero luego viene el diablo y quita el logos de sus corazones, para que no crean y sean salvos” (Lc 8,12). Y de nuevo el Apóstol dice: “En mi interior me agrada con todo mi corazón la ley de Dios; pero veo en mi cuerpo y en sus miembros una ley que lucha contra la ley de mi espíritu y contra de lo que me dicta mi conciencia y me esclaviza a la ley del pecado que domina en mi cuerpo y en sus miembros, es decir, domina a mi naturaleza física humana” (Rom 7,22-23). Estas cosas dijeron ellos para enseñarnos e instruirnos sobre lo que se escapa de nosotros.
32 Es de alguna manera natural que la gnosis-conocimiento se envanece (1Cor 8,1) creyéndose superior a muchos, si le falta su auto-inspección, auto-reproche y la humildad. Por tanto, los que conocemos nuestra propia debilidad, tengamos fe en esto que escuchamos del Apóstol Pablo: “No quiero decir con esto que haya alcanzado ya la perfección y la victoria, sino que lucho continuamente y corro tras ella con la pretensión de darle alcance, por cuanto yo mismo fui alcanzado y atraído en la fe por Jesús Cristo. Él tiene la última palabra de mi salvación en los cielos. Hermanos, yo no creo haberla alcanzado ya; de una cosa pienso siempre y me ocupo: olvidando lo que queda atrás, me lanzo en persecución de lo que está delante y se debe realizar; y pretendo realizar con firmeza y celo el propósito de mi llamada, para recibir el premio que nos ha preparado Dios, quien nos ha llamado por Jesús Cristo arriba en el cielo” (Fil 3,12-14). Y de nuevo: ”Yo no corro ni lucho sin ton ni son a la aventura, ni peleo como quien da golpes al aire, sino que me impongo una disciplina y domino mi cuerpo, no sea que después de predicar la salvación a los demás, yo mismo quede descalificado de Dios” (1Cor 9:26-27). ¿Ves la humildad y al mismo tiempo la lucha por la virtud? ¿Ves cuál es la humildad de San Pablo, tan grande y tan importante? Dice: “El Cristo ha venido al mundo para salvar a los pecadores, el primero de ellos soy yo” (1Tim 1,15). Por tanto, es necesario y nos conviene hacernos humildes, ya que tenemos una naturaleza vil y mezquina. En efecto, ¿hay algo más vil que el barro? Y debemos recordar a Dios, ya que hemos sido creados para esto; pero debemos ejercer también la continencia para ser ligeros cuando corremos hacia nuestro Señor.
33 Es imposible para el que se entrega a los malos y viles pensamientos que esté limpio exteriormente de pecados. Y no es posible, si no se erradican del corazón los malos y astutos pensamientos, fantasías y conceptos que no progresen en obras malignas y viles. El que uno vea con disposición de adulterio, se debe a que los ojos interiores han mirado con disposición adúltera y se han oscurecido y corrompido. Y también por querer escuchar tonterías y obscenidades, tiene como causa el que los oídos psíquicos escuchan en nuestro interior lo que nos susurran los repugnantes demonios. Por tanto, con la ayuda del Señor debemos hacer la catarsis, purgarnos, psicoterapiarnos y sanarnos interior y exteriormente, y cada uno de nosotros vigilar sus propios sentidos, limpiándolos y sanándolos cada día de las acciones pecaminosas, pasionales y viciosas. Así como antes, en nuestra ignorancia, cuando estábamos viviendo en el mundo siguiendo con todo nuestro νούς nus (espíritu de la psique) con la mente nuestras reflexiones vanas y con nuestros sentidos trabajábamos al engaño del pecado, así también ahora, después de venir a la vida según Dios, con todo nuestro νούς nus y nuestros sentidos debemos trabajar en el Dios vivo y verdadero (1Tes 1,9), en la justicia y en la voluntad de Dios.
34 Primero viene el asalto o ataque del vil pensamiento maligno o su imagen, luego la combinación, luego el consentimiento, después la captura, luego el πάθος pazos (pasión, patología o vicio, etc.) que se vuelve costumbre, hábito estable y continuación. Esta es nuestra derrota en la lucha contra nosotros mismos. Además así lo enseñan también los santos Padres.
35 Y el asalto, como dicen, es el simple pensamiento o la imagen de alguna cosa posiblemente nueva que ha nacido en nuestro corazón y aparece en nuestro νούς nus y mente. La combinación es conversar con lo que apareció con pazos-pasión o sin pazos. Consentimiento es el beneplácito, la aprobación complaciente de la psique-alma hacia ello. Captura es el rapto violento e involuntario del corazón, o la relación perseverante con lo que apareció que destruye y borra nuestro estado noble y perfecto. Πάθος pazos (patología, pasión, vicio, adicción etc.), se llama aquello que anida apasionadamente largo tiempo en la psique-alma. De todas estas cosas, la primera no es pecado, la segunda no lo es siempre, y la tercera según el estado y condición del luchador; finalmente el combate provoca o coronas o castigos.
36 La cautividad se juzga de manera diferente si ocurre durante la hora de la oración o en otro momento. El pazos, sin duda, sino se somete en la análoga metania arrepentimiento y conversión está sujeto en el infierno futuro. Por tanto, aquel que resiste o enfrenta con indiferencia, sin pasión lo primero, es decir, el asalto, corta de raíz todas las cosas repugnantes y viles. Esta es la batalla de los astutos demonios malignos contra los seres humanos tanto monásticos como no, y la victoria o la derrota, como dijimos. Y analógicamente con la victoria se darán las coronas y con la derrota los castigos para los culpables que no han vuelto a la metania y no se han arrepentido. Por tanto, luchemos espiritualmente contra ellos, para no hacer obras pecaminosas visibles por las meditaciones y pensamientos de los malignos y viles demonios; y cortando el pecado de nuestro corazón encontraremos el reinado de la realeza increada (la jaris) de los cielos en nuestro interior (Lc 17,21). Por eso protejamos y guardemos permanente la catarsis, la limpieza y lucidez de nuestro corazón y la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) ante Dios con este trabajo perfecto.
37 Muchos hombres cristianos y monjes no conocen el extravío y las aventuras del νούς nus que son provocadas por los demonios. Ellos se dedican a la práctica sin cuidarse del νούς nus porque son simples, ingenuos, ignorantes e inexpertos. Navegan por la vida, -creo yo- sin saborear la limpieza, pureza y lucidez del corazón, ignorando totalmente la oscuridad de los pazos interiores. Por tanto, los que conocen esta lucha que dice Pablo (Ef 6,12), posiblemente no se han hecho firmes ni permanentes al bien por la experiencia, considerando sólo como caídas los pecados en praxis, sin haber considerado y tener en cuenta las victorias y las derrotas de los pensamientos, que además ni los ojos pueden ver, porque son secretos e invisibles y sólo el juez Dios y la conciencia del luchador los conocen. Creo que para ellos se ha escrito aquello de: “Y dijeron paz, pero no había paz” (Ez 13,10). Cuando así sucede a estos hermanos por su simpleza (e ignorancia), uno debe orar para ellos y enseñarlos a la medida que estos puedan a alejarse de las praxis malas. Pero para aquellos que tienen el deseo divino de hacer la catarsis, psicoterapiar, purgar y sanar sus psiques-almas, existe también otra praxis en Cristo y otro misterio.
38 El recuerdo vivo e intenso de la muerte realmente contiene muchas virtudes. Genera el luto (divino), promueve la continencia, templanza en todo, recuerda la gehena (infierno), es la madre de la oración y las lágrimas, custodia y protege el corazón, elimina el apego adictivo a la carne, ya que es hecha de barro, emana la perspicacia del νούς nus (espíritu de la psique) junto con el discernimiento. Hijos de estos son el doble temor de Dios y la catarsis del corazón de los pensamientos malignos, pasionales y viciosos y de las fantasías y contiene muchos mandamientos (logos, principios espirituales) soberanos y virtudes. Respecto a eso se observa el combate muy duro y difícil en cada momento por el que se cuidan la mayoría de los atletas de Cristo.
39 Un acontecimiento inesperado o una desgracia, perjudica no poco sino mucho la atención de la διάνοια diania (mente, intelecto), sacando al νούς nus (espíritu de la psique) de su tendencia hacia las cosas mejores y de su estado virtuoso, bello y bueno, lo empuja hacia disputas pecaminosas, rivalidades y logomaquias. La causa de esta catástrofe nuestra está claro que es porque no estamos preparados para las tribulaciones y aflicciones que son permitidas por Dios.
40 No nos perjudicará, ni nos dañará, ni nos entristecerá ninguna de las molestias, tristezas y aflicciones que nos suceden diariamente, cuando por una vez entendemos y nos damos cuenta que ellas siempre son imprescindibles como objeto de nuestro continuo estudio y reflexión. Por eso el divino Apóstol Pablo dice: “Por lo cual me complazco y siento el gozo y la alegría interior en las enfermedades, en los oprobios, en los insultos, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias por Cristo; pues cuando parezco débil, entonces es cuando soy fuerte” (2Cor 12:10), y “Es seguro que todos los que quieren vivir piadosamente en Jesús Cristo, como buenos cristianos sufrirán persecuciones” (2Tim 3,12). A Él pertenece la doxa-gloria increada por los siglos de los siglos. Amín.
Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας www.logosortodoxo.com 02/07/2024







