«

»

Sep 04 2024

Filocalía 3, San Elías el Presbítero y Ékdikos, Antología de grandes filósofos de CristoDios

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Γ΄ 

Όσιος Ηλίας ο Πρεσβύτερος και Έκδικος

Filocalía de los Santos Nípticos, tomo 3

San Elías el Presbítero y Ékdikos

Antología de grandes filósofos de CristoDios en 109 capítulos y 139 capítulos gnósticos (de gnosis, conocimiento)

 

Breve Biografía

Elías, este divino padre, conocido con el sobrenombre de Ékdikos, no sabemos si es Elías de Creta, el comentarista de los logos teológicos de San Gregorio, o alguien más. Pero, al igual que un artesano es juzgado por sus obras, si juzgamos a Elías por sus presentes capítulos, era un hombre que llegó a la cumbre de la sabiduría, tanto mundana como, mucho más, de la nuestra, que es superior. Porque una persona con discernimiento puede fácilmente comprender la fuerza de sus logos y la doxa-gloria de la virtud que adquirió.

Estos capítulos los examinamos nosotros también y admiramos el abundante fruto de la enseñanza ética y cognitiva que contienen. Además, disfrutamos, como si fuera un follaje que da sombra al fruto y constituye un espectáculo maravilloso, la gracia de las metáforas y las bellas palabras con las que el autor los adornó magistralmente. Ofrecemos esto amablemente a los lectores amantes del saber y les rogamos con amor que entren en este prado florecido y fragante, cubierto de muchos y altos árboles de logos espirituales y regados por aguas purísimas de sabiduría divina, y se sienten a su sombra. Así, no solo disfrutarán de las granadas de la práctica ascética – para expresarlo según el Cantar de los Cantares (Cant. 4, 13).

 

Antología de grandes filósofos de CristoDios en 109 capítulos 

Fuente que mana palabras refrescantes de ética, puedes encontrar aquí dentro, si buscas genuinamente.

 

  1. Todo Cristiano que cree correctamente en Dios, debe no estar despistado, sino siempre esperar y prever la tentación para no sorprenderse ni turbarse cuando llegue, sino soportar con gusto el peso de la aflicción y entender lo que dice, cantando junto con el Profeta: «Ponme, Señor, a prueba y en tentaciones» (Salmo 25, 2). El profeta no dijo que «tu pedagogía me abatió», sino que «me levantó por completo» (Salmo 17, 36).
  2. El principio de los bienes es el temor de Dios, y el final es Su anhelo.
  3. El principio de todo bien es el logos en praxis, (acción) y la praxis lógica. Por eso, ni la praxis, acción sin logos es buena, ni el logos sin praxis.
  4. La praxis, acción del cuerpo es el ayuno y la vigilia. De la boca, el canto de salmos, la oración y el silencio, más valioso que el logos. La praxis de las manos son las cosas que se hacen sin murmuración y gemido. De los pies, lo que recorren con el primer impulso.
  5. De todo esto, la misericordia o caridad y la verdad preceden. Estas generan la humildad y el discernimiento que, según los Padres, proviene de ella. Sin discernimiento, ni la palabra ni la praxis, acción logran su objetivo. La praxis, acción que desprecia el yugo del logos, vaga aquí y allá alrededor de cosas inútiles como un ternero. Y el logos que rechaza las vestiduras dignas de la práctica, no es decoroso, aunque tome esa forma.
  6. La psique-alma valiente, es como una mujer que sostiene dos lámparas encendidas, la práctica y la contemplativa, en toda su vida, hace lo que debe. Lo contrario hace aquella que se ha entregado a los placeres hedonistas.
  7. No basta a la psique-alma, para liberarse completamente de la maldad, el sufrimiento voluntario, si no soporta cuando se calienta con el involuntario. Porque si la psique-alma, como una espada, si no se curte pasando sucesivamente por fuego y agua (Salmo 65, 12), es decir, por dolores voluntarios e involuntarios, no puede mantenerse intacta ante los golpes que le ocurren.
  8. Así como las causas más generales de las tentaciones voluntarias son tres, la salud, la riqueza y la gloria, así también son tres las de las involuntarias, las pérdidas, las acusaciones y las enfermedades. Estas cosas a unos les causa formación, mientras que a otros destrucción.
  9. Con la psique-alma se relacionan el deseo y la tristeza, mientras que con el cuerpo, el placer y el dolor. La causa del dolor es el placer, porque queriendo evitar la dolorosa sensación del sufrimiento, recurrimos al placer. La causa de la tristeza es el deseo.
  10. El virtuoso tiene el bien innato, mientras que el vanaglorioso lo tiene falso, artificial. El mal toca al luchador superficialmente, mientras que el φιλήδονος filídonos amante de los placeres o hedonismo lo tiene en profundidad.
  11. La praxis, acción de la psique-alma es la continencia o templanza que se realiza con sencillez, y la sencillez con continencia o templanza.
  12. La praxis, acción del νούς nus (espíritu de la psique) con la mente es la oración unida a la contemplación y la contemplación unida a la oración.
  13. El que odia el mal, cae en él pocas veces y sin buscarlo. Sin embargo, el que está apegado a las causas del mal, cae en él muchas veces y por disposición.
  14. Los que no se arrepienten de su intención, ellos también pecan continuamente. Los que pecan sin querer, su μετανοια metania (arrepentimiento, conversión y confesión) es consciente y la causa de su pecado no es frecuente.
  15. El sentimiento y la conciencia deben acompañar al logos hablado, para que entre ellos se encuentre el logos pacífico y divino sin avergonzarse por la osadía, descaro o la exageración de lo dicho.
  16. El que no daña con las obras a su psique-alma, no significa que la ha mantenido incontaminada también de los logos y palabras. Ni tampoco el que la ha protegido de las palabras, no la ha manchado con pensamientos impuros. Porque el pecado se comete de tres maneras.
  17. No podrás ver el rostro de la virtud mientras miras con agrado y placer el rostro del mal. Entonces el rostro del mal te parecerá odioso cuando alejes el gusto de los placeres deseados y la vista de las formas deseadas.
  18. Los demonios luchan contra la psique-alma primero con los pensamientos, conceptos y fantasías, y no con las cosas. Las cosas la combaten por sí mismas. La causa de la guerra de las cosas es el oído y la vista, mientras que la de los pensamientos, la costumbre y los demonios.
  19. El campo donde peca la psique-alma es triple: las obras, los logos o palabras y los pensamientos. El bien de la impecabilidad es séxtuple: debemos mantener sin pecado los cinco sentidos y el logos hablado. Aquel que no peca en estos aspectos es un hombre perfecto y tiene la capacidad de dominar también las demás partes de la psique-alma (Santiago 3, 2).
  20. La parte ilógica o irracional de la psique-alma se divide en seis: los cinco sentidos y el logos oral. Este último, cuando está en impasibilidad, sin pazos, no deja de ser tal en el hombre que está sujeto a los pazos. Pero cuando está apasionado con pazos, manifiesta la maldad de esa persona.
  21. Ni el cuerpo puede hacer la catarsis, purgarse y purificarse sin ayuno y vigilia, ni la psique-alma sin misericordia y verdad. Pero tampoco el nus (espíritu de la psique) sin la conversación u homilía y contemplación de Dios. Estos pares son muy importantes aquí.
  22. Cuando la psique-alma está rodeada de estas virtudes, hace su fortaleza, que es la paciencia, invulnerable a las tentaciones por todos lados. Porque dice la Escritura: «Con vuestra paciencia ganaréis vuestras psique-almas» (Lucas 21, 19). De lo contrario, como una ciudad sin murallas, se tambalea incluso por los sonidos lejanos, con los mecanismos del miedo.
  23. Los que son prudentes en las palabras, no necesariamente lo son en los pensamientos, conceptos y fantasías, ni los que son prudentes en los pensamientos, conceptos y fantasías lo son en la percepción externa. Porque aunque todos están sujetos a la percepción, no todos pagan el mismo tributo. La mayoría, por ingenuidad, no saben rendirle el honor que esta requiere.
  24. La prudencia es única en su naturaleza, sin embargo, se divide en diferentes partes, porque a unos se les da una parte mayor y a otros una menor. Esto sucede hasta que la virtud práctica aumenta y, caminando de la mano con las virtudes generales, completa el bien que corresponde a cada una de ellas. Porque la mayoría, según la falta de virtud práctica, tienen también la prudencia.
  25. En cuanto a las cosas según la naturaleza, pocos serán encontrados prudentes, mientras que en las contra natura, muchos. Porque, por temor a las cosas contra natura, han vaciado toda su prudencia natural y tienen poca prudencia para las cosas naturales. La mayoría de su prudencia la emplean en las cosas superfluas y no en las por naturaleza encomiables.
  26. Administradores en el silencio razonable son el tiempo junto con la medida. El brillante banquete es la verdad. Así, el padre de la mentira, el diablo, viene a la psique-alma que ha emigrado de las cosas materiales, y no encuentra nada de lo que busca.
  27. Verdaderamente misericordioso no es aquel que da voluntariamente las cosas superfluas, sino aquel que deja incluso lo necesario a quienes se lo arrebatan.
  28. Algunos, con la riqueza material, obtienen la riqueza inmaterial a través de la misericordia y caridad. Otros rechazan la riqueza material con la inmaterial, porque entienden que la inmaterial es la que no se pierde.
  29. Todos desean enriquecerse en los bienes. Sin embargo, aquel que, habiéndose enriquecido en lo divino, no se le concedió disfrutar más de esa riqueza, se entristece.
  30. La psique-alma parece sana externamente, pero su enfermedad generalmente se esconde en la profundidad del corazón (psicosomático) y del sentimiento o percepción. Si ahora debe salir afuera la enfermedad con la repetición de los reproches, y entrar la salud con la renovación del νούς nus (espíritu de la psique) es tonto aquel que rechaza los reproches y no se avergüenza de estar siempre acostado en el hospital de la insensibilidad.
  31. No te enfades contra aquel que te ha operado sin quererlo con sus reproches. Mira la suciedad que ha sacado de ti, rerpóchate de ti mismo y bendice a aquel que, por economía y providencia divina, te ha traído este beneficio.
  32. No te desesperes por tu enfermedad, tú que cuidas de la salud de tu psique-alma, es decir, tu psicoterapia, sino que, con los remedios más fuertes del trabajo diligente, huye de ella.
  33. No evites a aquel que te da un golpe decisivo con su reproche. Acércate a él, y te mostrará cuánto bien hay en aquello que hace la catarsis de tu sentido y percepción. Y comerás el dulce bocado de la salud, después de consumir la amargura que rechazabas.
  34. Cuanto más sientas los dolores, tanto debes acoger a aquel que con sus reproches te los indica. Se convierte en la causa de una catarsis perfecta, sin la cual el νούς nus (espíritu de la psique) no puede entrar en el espacio puro de la oración.
  35. Cuando uno es reprendido, debe o callar o responder con suavidad a su represor o acusador. No para defender sus propias acciones el reprendido, sino para corregir quizás el error de aquel que lo reprende sin saber.
  36. Quien se entristece y se apena por la justa reprensión de alguien y, antes de ser invitado por él, pide perdón, no pierde nada de lo que le pertenece. Aquel que pidió perdón después de ser invitado, perdió la mitad del fruto. Aquel que la tristeza de la reprensión nunca le lleva a abandonar a los demás y aislarse en sí mismo, ganó todo el adelanto, mientras que aquel que en todo echa la culpa sobre sí mismo, recibe recompensa.
  37. Ni el orgulloso tiene conocimiento de sus defectos, ni el humilde de sus virtudes. Al primero lo cubre una mala insensatez, mientras que al otro una ignorancia agradable a Dios.
  38. El orgulloso no quiere medirse en las virtudes con sus iguales. Sin embargo, en comparación con aquellos que lo superan en defectos, considera que los suyos son soportables.
  39. El reproche fortalece la psique-alma, mientras que el elogio la hace débil y perezosa en las buenas obras.
  40. La base de la riqueza es el oro, mientras que la de la virtud es la humildad. Así como el que no tiene oro es pobre, aunque no lo parezca externamente, igualmente, el que lucha sin humildad, no puede ser virtuoso.
  41. Sin oro, el comerciante no es comerciante, aunque sea muy hábil en el comercio. Así también, si n humildad, el asceta, practicante espiritual no puede adquirir las bondades de la virtud, incluso si tiene mucha confianza en su prudencia.
  42. Quien sube en humildad, se rebaja y disminuye la opinión y gran idea que tiene de sí mismo, mientras que quien no tiene humildad la agranda. Este último ni siquiera se digna compararse con los más bajos, y por eso se lamenta cuando no se le da la preeminencia o primera plaza.
  43. Es bueno que el luchador tenga una idea y opinión menor de sí mismo de lo que corresponde a su trabajo espiritual, pero que actúe mejor de lo que su cobardía indica. Así, será respetado y amado por los hombres y ante Dios será un trabajador que no se avergüenza de su obra.
  44. Quien teme no encontrarse separado entre aquellos que se sientan en la sala del banquete de boda (Mat. 22, 10), debe cumplir con todos los mandamientos de Dios o enfocarse trabajando en uno de ellos, la humildad.
  45. Mezcla la sencillez con la templanza y une la verdad con la humildad. Entonces serás un co-comensal de la justicia, en cuya mesa todas las demás virtudes aman sentarse.
  46. La verdad sin humildad es ciega. Por eso utiliza la contradicción como su instrucción y guía, para apoyarse en ella cuando lucha por algo. Sin embargo, no encuentra otro recurso que refugiarse en el rencor y resentimiento.
  47. La buena conducta atestigua la belleza de la virtud, mientras que la estabilidad de los miembros, la paz de la psique-alma.
  48. Lo primero y mejor es no errar en nada. Lo segundo es no ocultar su error por vergüenza, ni tampoco jactarse de ello, sino más bien humillarse, y cuando lo acusan, también acusarse a sí mismo y aceptar con disposición la penitencia. Si esto no sucede, cualquier ofrenda a Dios es inútil.
  49. Junto con el sufrimiento voluntario, uno debe aceptar con agrado también el involuntario, que proviene de los demonios, de las pérdidas, de los estropicios y de las enfermedades. Quien no acepta esto con agrado, sino que lo rechaza con descontento, es como alguien que no quiere comer su pan con sal, sino solo con miel. Este no tiene siempre por compañera la satisfacción, pero sí tiene siempre como vecina la saciedad.
  50. Aunque es señor, se presenta con la apariencia de siervo aquel que con palabras divinas limpia la ropa desgarrada del prójimo, o la cose transmitiendo sus propios bienes. Sin embargo, quien haga esto, debe tener cuidado no vaya ser que no lo haga como un siervo, y perder por vanidad tanto la recompensa como el axioma y dignidad que posee.
  51. La fe es la que da hipóstasis (base subsistencial) a lo que esperamos (Heb. 11, 1), al igual que la prudencia a la psique-alma y la humildad a la virtud. Y es paradójico cómo las cosas en sí mismas completas, -como los bienes esperados, la psique-alma y la virtud, -son incompletas sin las cualidades que las caracterizan-, como la fe, la prudencia y la humildad.
  52. «El Señor guardará tu salida y tu entrada, dice el Salmista (Sal 120, 8), es decir, la entrada de los alimentos y la salida de los logos y palabras con templanza. Porque aquel que tiene continencia o templanza en la entrada y salida de los alimentos y los logos y palabras, evita el deseo de los ojos y calma el enojo y la ira irracional. Estas cosas son las que el luchador debe cuidar y perseguir de cualquier manera y modo. Porque con ellas se fortalece la práctica espiritual y se consolida el progreso contemplativo.
  53. Algunos tienen mucho cuidado con la entrada de los alimentos, pero muestran negligencia con la salida de los logos y palabras. Estos no saben cómo expulsar la ira de su corazón, ni el deseo de su carne, según el Eclesiastés (Ecl. 11, 10), con lo cual se edifica el corazón puro por el Espíritu renovador.
  54. La austeridad en los alimentos se encuentra en la calidad inferior de la comida, mientras que la irreprochabilidad de los logos y palabras se encuentra en la mejor calidad del silencio.
  55. Haz la catarsis de tus riñones en el fuego de la inanición -el asiento de la parte anhelante de la psique (deseo)-, y prueba tu corazón -el asiento de la parte irascible o emocional- con la templanza de los logos y palabras. Y tendrás a tu servicio tanto lo anhelante como lo irascible de la psique-alma en las cosas buenas.
  56. El placer carnal disminuye en aquellos que se ejercitan, cuando el cuerpo decae. Sin embargo, permanece el placer del paladar en aquel que no logró castigarlo justamente. Debes, por lo tanto, procurar eliminar la vergüenza del resultado -del placer hedonista- eliminando la causa -los alimentos placenteros-, para que no te encuentres allí sin la virtud de la templanza y te vistas con la vergüenza.
  57. Es necesario que el asceta sepa cuándo y con qué alimentos debe alimentar el cuerpo como enemigo, cuándo sostenerlo como amigo, y cuándo consolarlo como enfermo. Para no cometer errores y dar al amigo lo que corresponde al enemigo, al enemigo lo que corresponde al amigo, y al enfermo lo que corresponde al enemigo, y porque los ha escandalizado a todos, lo ataquen y le hagan la guerra en tiempo de tentación.
  58. Cuando el que come, prefiere el alimento antes que la gula o alimentos sibaritas, entonces viene la χάρις jaris gracia de las lágrimas y comienza a endulzarlo y a hacerle olvidar cualquier otra dulzura, porque la incomparable dulzura de las lágrimas la ha devorado.
  59. En aquel que busca la comodidad, las lágrimas se secan. Brotan en aquel que amó el camino estrecho (Mat. 7, 13).
  60. Ni el pecador ni el justo están sin tristeza. El primero porque no ha abandonado del todo el mal. El segundo porque aún no ha alcanzado la perfección.
  61. De las virtudes que dependen de nosotros, las que están de acuerdo con nuestra capacidad y fuerza son la oración y el silencio. De las que no dependen de nosotros, sino principalmente de la constitución del cuerpo, son el ayuno y la vigilia. Por lo tanto, el luchador debe dedicarse a aquello que puede hacer más fácilmente.
  62. La casa de la psique-alma es la paciencia, porque vive segura dentro de ella. Su patrimonio es la humildad, porque se alimenta de ella.
  63. Si no eres perseverante en los trabajos, no serás honrado con elogios. Y si antes del placer prevés el dolor, evitarás su tristeza.
  64. No desatiendas el pequeño defecto, y no te convertirás en esclavo del mayor. Porque el mayor mal no ocurre antes que el menor.
  65. Si miras a las cosas mayores, serás tremendo en las menores. Pero serás despreciable en las menores si renuncias a las mayores.
  66. No podrás alcanzar las mayores virtudes, si no alcanzas la cima de las virtudes que están de acuerdo con tu capacidad y fuerza.
  67. En aquellos en quienes predominan la misericordia o la caridad y la verdad, también existen en ellos todas las demás cosas agradables a Dios. Porque la verdad no juzga a nadie sin caridad, y la caridad no se compadece de nadie sin verdad.
  68. Cuando mezcles la templanza con la sencillez, comprenderás la bienaventuranza futura.
  69. No verás con seguridad los πάθος pazos que te combaten, si no dejas primero sin cultivar la tierra de la cual se alimentaban.
  70. Algunos se preocupan solo por hacer la catarsis de la materia del cuerpo, otros también la de la psique-alma. Porque algunos recibieron poder, fuerza y energía solo contra el pecado en praxis, acción, mientras que otros también contra el pazos. Sin embargo, muy pocos contra el deseo pecaminoso.
  71. La mala materia del cuerpo es el apego a los pazos. De la psique-alma, el hedonismo o pasión por el placer. Del νούς nus con el intelecto, la propensión (la inclinación apasionada hacia algo). De la primera es responsable el tacto. De la segunda, los demás sentidos. Y de la última, la disposición opuesta.
  72. El hedonista está cerca del apasionado. El inclinado está cerca del hedonista. El desapasionado está lejos de ambos.
  73. Apasionado es aquel que tiene una inclinación más fuerte de la parte logística de la psique-alma hacia el pecado, incluso si no peca externamente. Hedonista es aquel que realiza el pecado del loyismós (pensamiento simple o unido con la fantasía), aunque sufra internamente. Inclinado es aquel que está más cerca de la libertad que de la esclavitud de los medios. Desapasionado es aquel que ignora la diferencia entre todos ellos.
  74. El πάθος pazos se elimina de la psique-alma con ayuno y oración, el hedonismo con vigilia y silencio, y la inclinación con ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y atención. La απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) consiste en la memoria de Dios.
  75. De los labios de la απάθεια apázia gotean, como de un panal de miel, palabras de vida eterna (Cantar de los Cantares 4, 11). ¿Quién, entonces, será digno de unir sus labios a los de la απάθεια apázia, y descansar entre sus pechos (Cantar de los Cantares 1, 13) y sentir el dulce aroma de sus vestiduras (Cantar de los Cantares 4, 10-11)? Es decir, ¿quién se endulzará con las leyes de las virtudes que son superiores al placer de cualquier perfume?
  76. Muchos pueden estar desnudos del manto de la φιλαυτία filaftía (excesivo amor propio y al cuerpo, egolatría, egocentrismo), pero pocos están desnudos del manto del amor mundano. Encontrarás desnudos de la vestidura de la vanagloria, también conocida como la última, a los impasibles, los sin pazos.
  77. Toda psique-alma será despojada del cuerpo visible. La psique-alma que ha disfrutado un poco de los placeres de esta vida será despojada del cuerpo del pecado.
  78. Todos los que viven se volverán muertos. Pero sólo aquellos que han odiado el pecado con toda su psique-alma se volverán muertos para el pecado (Rom 6, 11).
  79. ¿Quién verá su propio ser desnudo de pecado antes de la muerte? ¿Y quién es aquel que ha conocido su propio ser y su naturaleza antes de la desnudez futura?

Una psique-alma herida por el divino έρως (eros) amor ardiente (Cantar de los Cantares 2, 5), sabe cómo unirse a Dios en la oración.

  1. La psique-alma lógica se encuentra en el umbral de la luz sensible y la luz espiritual. Con la ayuda de la primera, trabaja en lo corporal, mientras que con la segunda, en las obras del espíritu. Pero como la luz espiritual dentro de ella se ha oscurecido y la sensible ha prevalecido debido a la caída habitual, si no se une completamente con la luz espiritual en la oración, no puede contemplar plenamente las realidades divinas. Y es necesario que esté en el umbral entre la oscuridad y la luz, viviendo en relación con la oscuridad y con la luz sólo en fantasía.
  2. A través de la estrecha puerta de la oración, el νούς nus (espíritu de la psique) lleno de pazos no puede entrar antes de abandonar las preocupaciones causadas por la relación con las sensibles, y sufrirá eternamente vagando en sus umbrales.
  3. Que la oración permanezca con el νούς nus con la mente en el corazón como un rayo de sol. Sin oración, las preocupaciones por las cosas sensibles vuelan alrededor del νούς nus con la mente como nubes secas y le impiden mostrar su luminosidad o brillo.
  4. La oración fuerte hace que el hombre acepte voluntariamente el hambre de comida. El hambre fuerte le hace no ver ni oír nada del mundo, excepto lo absolutamente necesario. Aquél que no provee y no se ocupa de estas cosas, no ha cimentado la estructura del ayuno, y por ello ha causado grietas alrededor de la estructura de la oración.
  5. Si el νούς nus no se libera de todas las cosas superfluas relacionadas con los sentidos, no puede volar hacia arriba y conocer su axioma y dignidad.
  6. El ayuno, porque es visible, es un símbolo del día, mientras que la oración es símbolo de la noche, porque es invisible. Quien practica correctamente el ayuno durante el día y la oración durante la noche, encontrará la ciudad que busca, donde no hay dolor, tristeza, sufrimiento, ni gemido (Isaías 35, 10).
  7. El trabajo espiritual puede existir sin trabajo físico extenuante. Por lo tanto, dichoso aquel que considera el trabajo inmaterial superior al trabajo material. Porque con el trabajo espiritual ha compensado la falta del trabajo físico, viviendo la vida oculta de la oración, que es visible para Dios.
  8. El divino Apóstol nos exhorta a perseverar creyendo, a alegrarnos esperando y a persistir en la oración (Romanos 12, 12), para que el bien de la alegría permanezca permanentemente en nosotros. Y siendo así, el que no persevera, no es creyente, y el que no se alegra, no tiene buenas esperanzas, porque ha rechazado la causa de la alegría, es decir, la oración, al no persistir en ella.
  9. Si νούς nus con la mente, ocupado desde el principio con pensamientos mundanos, ha adquirido tanta amistad con ellos, ¿cuánta intimidad no adquirirá con la oración continua? Porque donde el νούς nus la mente permanece mucho tiempo, dicen, allí se expande.
  10. Así como anteriormente el νούς nus con la mente, habiéndose alejado de su morada, olvidó su luminosidad, ahora debe correr nuevamente hacia ella a través de la oración, olvidando lo terrenal.
  11. El νούς nus con mente, en la oración que no puede consolarla, se encontrará como un niño en los pechos secos de su madre. Pero en la oración que consuela, será como el niño que se despierta dulcemente en los brazos de su madre.
  12. Es decir, «allí», en el lecho de la vida virtuosa y afligida, dirá, igual que la novia del Cantar (Cantar de los Cantares 7, 13), y la novia oración dirá a su amante, «te daré mis pechos, si te entregas completamente a mí».
  13. No puede tener amistad con la oración aquel que no ha renunciado a todo lo material.
  14. Excepto de la vida y la respiración, despréndete de todo lo demás durante la oración, si deseas permanecer solo con tu νούς nus.
  15. La evidencia para el νούς nus que ama a Dios es la oración monóloga del corazón o de Jesús. Para el pensamiento prudente es el logos preciso. Y para el sentido o percepción libre es el sabor único. Cuando estos tres existen, se dice que la psique-alma está en buen estado.
  16. La naturaleza de aquel que ora debe volverse suave, pulida y llana, como la de los niños, para recibir fácilmente, como en los niños, el crecimiento que se produce por la oración. Por eso, no descuides tú, que deseas unirte a ella.
  17. No todos tienen el mismo objetivo en la oración. Uno tiene este objetivo y otro, otro. Uno ora para que su corazón esté siempre en oración. Otro ora para superarla. Otro ora para no ser obstaculizado por pensamientos. Pero todos oran o para mantenerse en el bien, o para no ser arrastrados al mal.
  18. Si uno queda sin humildad por la oración (porque el que ora se quiebra y se humilla), entonces aquel que actúa con arrogancia, no ora con humildad.
  19. Cuando el que ora tiene en mente a la viuda que pedía justicia al juez injusto (Lucas 18, 2-5), nunca se desanimará porque las buenas promesas de Dios tardan en cumplirse.
  20. La oración no permanecerá cerca de ti si te demoras en silogismos y pensamientos externos y conversaciones externas. Ella misma parecerá regresar a aquel que, por su bien, reduce la mayoría de ellos.
  21. Si las palabras de la oración no penetran en lo profundo de la psique-alma, las lágrimas no brotarán en la superficie del rostro.
  22. Germinarán las espigas del agricultor que no dejó la semilla en la superficie de la tierra. Y brotarán las lágrimas del monje que no deja pasar sin esfuerzo las palabras de la oración.
  23. La oración es la llave del reinado de la realeza increada de los cielos. Quien la posee como debe, ve los bienes reservados para sus amigos, mientras que quien no tiene confianza en ella, sólo mira las cosas presentes.
  24. El νούς nus no puede, en el momento de la oración, decir con confianza a Dios: «Rompiste mis ataduras. Te ofreceré como sacrificio mi alabanza» (Salmo 115, 7-8), si, por el deseo de las cosas divinas, no se ha desprendido de la cobardía, la pereza, el exceso de sueño y la glotonería, que provocan los pecados.
  25. Quien deja que su νούς nus con la mente vague durante la oración, se queda fuera del primer velo (Hebreos 9, 2-3), mientras que quien practica la oración monóloga del corazón o de Jesús, pasa a través de él. Pero al altar de los altares (o a lo santo de los santos) entra sólo aquel que, teniendo la paz de los pensamientos naturales, también examina los relativos a la paz que supera todo νούς nus y entendimiento (Filipenses 4, 7), y se vuelve digno por ello de alguna teofanía.
  26. Cuando la psique-alma se tranquiliza de las cosas exteriores y se une con la oración, entonces la oración la rodea como una llama, como el fuego rodea el hierro, y la inflama completamente. Y la psique-alma, por supuesto, permanece igual, pero no puede ser tocada, así como el hierro al rojo vivo no puede ser tocado por nadie.
  27. Dichoso y bienaventurado aquel que ha sido digno de alcanzar tales medidas en esta vida y ha visto su cuerpo terrenal, por naturaleza, convertido en fuego por χάρις jaris (gracia, energía increada).
  28. Para los principiantes, la ley de la oración es como un amo severo sobre ellos. Para los avanzados, es como un έρως eros (amor ardiente) que impulsa al hambriento a un banquete lujoso.
  29. Para aquellos que practican correctamente la virtud práctica, la oración, como una nube que los cubre (Éxodo 13, 21), a veces impide los pensamientos corrosivos y otras veces los rocía con gotas de lágrimas y les muestra las contemplaciones espirituales.
  30. Es dulce la melodía de la guitarra que alguien toca. Sin embargo, la psique-alma, en la cual no resuena durante la oración también la invocación secreta del Espíritu, no puede dilatarse o compungirse su corazón. La confirmación que hace el Apóstol Pablo: «Cómo debemos orar no lo sabemos, etc.» (Romanos 8, 26), lleva a esto a quien ora.

 

139 Capítulos Gnósticos

El  νούς nus (espíritu de la psique) se ilumina al ascender a las alturas de la contemplación cognoscible/gnóstica al estudiar los logos. Sin embargo, se oscurece nuevamente cuando se deja llevar por losπάθος pazos.  

  1. Es necesario que el gnóstico/conocedor reconozca cuándo su νούς nus con la mente está en el espacio de los conceptos y significados, cuándo en el de los pensamientos y fantasías y cuándo en el espacio de la percepción sensible o de los sentidos. Y en este último, si está en asuntos del momento o en algo fuera de tiempo.
  2. Cuando el νούς nus con la mente no está en los conceptos y significados, sin duda está en los pensamientos y fantasías. Cuando está en los pensamientos y fantasías, no está en los significados. Cuando está con la percepción sensible o sentido, está con todo.
  3. El νούς nus con el significado para las realidades comprensibles. Con lo ógica de la psique-alma a las realidades lógicas. Y con el sentido o percepción sensible mediante la fantasía pasa las prácticas o praxis.
  4. Cuando el νούς nus con la mente se recoge y se concentra en sí mismo, no considera nada ni de las cosas sensibles ni de las lógicas, sino solo entidades espirituales desnudas y destellos divinos que irradian paz y alegría.
  5. Una cosa es el contenido de la cosa, otra su concepto y otra lo que se percibe con la percepción sensible. Lo primero es la esencia, lo segundo el accidente o lo acontecido, y lo tercero es la diferencia del sujeto.
  6. El νούς nus con la mente, al abrirse en muchos caminos, se vuelve insaciable. Cuando se concentra en uno solo, en el camino de la oración, antes de la perfección se siente angustiado, y suplica persistentemente al que pertenece que le permita ir a donde vino.
  7. El νούς nus, aunque proviene de lo alto, no regresará allí si no menosprecia completamente las cosas de abajo, dedicándose completamente a las realidades divinas.
  8. Si no puedes hacer que tu psique-alma se limite a los pensamientos que la conciernen, al menos obliga a tu cuerpo a estar solo, siempre pensando en su propia miseria. Porque así, con el tiempo y la misericordia de Dios, podrás regresar al principio del axioma de la divina cortesía.
  9. El practicante puede fácilmente someter su νούς nus con la mente pegada en contacto consciente a la oración, mientras que el contemplativo somete la oración a al νούς nus (espíritu de la psique). El primero al separar la percepción de las formas visibles, el segundo al llevar la psique-alma hacia las formas de los logos ocultos. El primero hace que el νούς nus ignore los logos de los cuerpos, mientras que el segundo la hace comprender los logos de los incorpóreos. Incorpóreos son los logos de los cuerpos, sus propiedades y sustancias.
  10. Cuando liberes tu νούς nus del hedonismo o placer hedonista de los cuerpos, de las cosas y de los alimentos no necesarios, entonces cualquier regalo que hagas a Dios será contado como puro. Como recompensa, recibirás abrir los ojos de tu corazón para estudiar claramente los logos de Dios que están escritos allí, que son más dulces que la miel y la cera (Salmo 118, 103) en tu garganta espiritual, desde la dulzura que emana de ellos.
  11. No podrás elevar tu νούς nus (espíritu de la psique-alma) por encima del deseo de los cuerpos, las cosas y los alimentos no necesarios, a menos que lo introduzcas en el puro reino de los justos, donde la memoria de la muerte y la memoria de Dios saltarán, y todo brote de deseo será extirpado del corazón terrenal.
  12. Nada es más temible que la memoria de la muerte, ni más admirable que la memoria de Dios. Lo primero causa una tristeza psicoterapéutica y salvadora, mientras que lo segundo proporciona alegría (Salmo 76, 4), como dice el Profeta: «Pensé en Dios y sentí alegría». Y el sabio dice: «Recuerda tus últimos días, y no pecarás» (Sabiduría Sirec 7, 36). Es imposible hacer propio lo segundo si primero no has experimentado la severidad del primero.
  13. Hasta que el νούς nus (espíritu de la psique-alma) contemple la doxa-gloria increada de Dios con rostro descubierto (2 Cor 3, 18), la psique-alma no puede decir con conciencia: «Me regocijaré por causa del Señor, me alegraré y gozaré por la salvación que enviará a mí» (Salmo 34, 9). Porque el velo de la φιλαυτία filaftía (excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egolatría, egocentrismo) cubre el corazón, para que no se revelen los fundamentos del mundo, que son los logos de las criaturas. Este velo no se quita del corazón sin esfuerzos voluntarios e involuntarios.
  14. Ni después de salir de Egipto, que es el pecado práctico, en praxis, ni después de cruzar el Mar Rojo, que es la servidumbre y esclavitud a las cosas sensibles de los sentidos, sino después de la permanencia en el desierto, que se encuentra entre las operaciones y movimientos de la maldad, puede el guía de Israel espiar la tierra prometida, que es la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), enviando como espías (Josué 2, 1-3) la vista y la fuerza contemplativa.
  15. Aquellos que están en el desierto, es decir, en la inactividad de los πάθος pazos, aprenden por oído los bienes de esa tierra prometida y bendita. Aquellos que los espiaron adquirieron una idea simple con la contemplación de las cosas visibles. Pero aquellos que se consideraron dignos de entrar, se saciaron con toda su percepción y sentimiento de lo que fluye como miel y leche (Éxodo 3, 8) de los logos de la primera y segunda contemplación.
  16. Aquel que aún no ha sido crucificado junto con Cristo sigue teniendo movimientos naturales en su carne, y aquel que lleva consigo malos recuerdos psíquicos no ha sido sepultado con Él. Entonces, ¿cómo se levantará con Cristo para vivir una nueva vida (Romanos 6, 4-6)?
  17. Dado que tres son las virtudes más comprensivas de la psique-alma, el ayuno, la oración y el silencio, es necesario que aquel que está a punto de poner fin a la oración descanse en alguna contemplación natural. Aquel que está a punto de romper el silencio debe ocuparse en algún logos ético. Y aquel que va a terminar el ayuno debe tomar algún alimento permitido.
  18. Mientras que el νούς nus con la mente permanece en las cosas divinas, conserva la semejanza divina, siendo benévolo y compasivo. Pero cuando se encuentra en las cosas sensibles, si desciende hacia ellas en el momento y de la manera adecuada, dando y recibiendo experiencia, vuelve nuevamente a sí mismo reencontrando su fortaleza y salud. Sin embargo, si desciende en un momento inapropiado y sin necesidad, entonces será como un comandante descuidado que pierde la mayor parte de su fuerza en la batalla.
  19. El paraíso de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) que está oculto dentro de nosotros es una icona/imagen del paraíso que está destinado a recibir los Justos. Pero no se encontrarán fuera de él todos aquellos que no pudieron entrar en el paraíso que está contenido dentro de nosotros.
  20. El sol sensible mantiene sus rayos fuera de las casas cerradas. Pero el sol espiritual no lanzará sus dulces rayos sobre la psique-alma que lo espera, si no tiene cerrados los sentidos para las cosas visibles.
  21. El gnóstico/conocedor es aquel que realiza con grandeza sus descensos hacia las cosas sensibles, y con humildad las ascensiones de su psique-alma hacia las realidades espirituales.
  22. La abeja, al rodear los prados, allí encuentra de dónde puede recoger la miel. La psique-alma, al vagar por los diversos siglos, de allí derrama la dulzura en la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro).
  23. El ciervo que ha comido serpientes corre a las fuentes para aliviar la quemadura del veneno. La psique-alma que ha sido herida por flechas divinas tiene un incesante έρως eros (amor ardiente) hacia Dios que la hirió.
  24. En la vida monástica nacen pensamientos sutiles, mientras que en la vida en matrimonio también nacen pensamientos adicionales. Pero en la psique-alma polifacética, los pensamientos son expulsados. Solo los νόες noes o nus espíritus inmateriales se acercan a ella y le revelan-apocaliptan los logos sobre la providencia y el juicio, iguales como cimientos terrenales.
  25. En la vida de matrimonio, lo masculino y lo femenino no pueden mirarse con indiferencia desapasionadamente. Esto solo ocurre en la vida monástica, donde, gracias a Jesús Cristo, no se reconoce diferencia de masculino y femenino (Gálatas 3:28), debido a la semejanza divina.
  26. Los pensamientos, conceptos y fantasías no provienen ni de la parte animal de la psique-alma (pues no hay pensamientos en los seres animales), ni del agua (pues tampoco hay en los ángeles). Son productos de su lógica y utilizan la fantasía como escalera. Ascienden del sentido al νούς nus con el intelecto y transmiten lo relativo a este, y descienden del νούς nus al sentido, sometiendo lo relativo al νούς nus al sentido.
  27. Como aquellos que ascienden desde el fondo y tratan de agarrarse de algo para salvarse, así se presentarán los astutos malos pensamientos cuando el mal está en peligro de hundirse como un barco en el diluvio de las lágrimas.
  28. Según la calidad de la psique-alma, los pensamientos se reúnen a su alrededor o como piratas para hundirla, o como co-remeros para ayudarla cuando está en peligro. Los primeros la arrastran hacia el mar de los pensamientos indecentes, mientras que los segundos, prefiriendo la costa más cercana, hacen que el barco se detenga en costas tranquilas.
  29. La psique-alma que desea despojarse del séptimo y último pensamiento de la vanagloria, si no se desviste de los seis anteriores, no podrá vestirse con el octavo, que el divino Apóstol Pablo llama «residencia celestial» (2 Corintios 5:2-4). Que a causa de sus gemidos, se hacen dignos de vestirlo aquellos que se despojaron de los bienes materiales.
  30. En la oración perfecta vienen pensamientos angelicales. En la oración intermedia, espirituales, y en la inicial, naturales.
  31. Como la buena calidad de la semilla se revela con la espiga, así también la autenticidad de la contemplación se revela con la oración. La espiga, para evitar que las aves que comen semillas, tiene alrededor de ella espinas. De manera similar, el que ora tiene pensamientos, conceptos y fantasías que filosofan en tiempos de tentaciones, para aniquilarlos.
  32. Las cosas que podemos ver de la psique-alma porque están conectadas con la praxis, acción, se asemejan a las alas plateadas de una paloma. Sus espaldas, es decir, lo que no se ve porque está conectado con la contemplación pero se piensa, tienen el brillo del oro (Salmo 67:14). La psique-alma que no se ha vuelto tan hermosa no puede volar y descansar (Salmo 54:7) allí donde todos los que habitan tienen alegría continua (Salmo 86:7).

Capítulos Prácticos y Contemplativos

Aquí hay un prado lleno de frutos de praxis, acción espiritual y contemplación.

  1. Los antiguos tenían el mandato de ofrecer en el Templo las primicias, es decir, los primeros frutos del grano y del lagar (Éxodo 22, 29). Y nosotros ahora, como primicias de la práctica, debemos ofrecer a Dios la templanza y la verdad, y de la virtud contemplativa, la agapi- amor y la oración. Con las primeras aplacamos los impulsos del deseo irracional y la ira. Con los segundos, los pensamientos vanos y las intrigas de los que nos rodean.
  2. El principio de la práctica es la templanza y la verdad. Medianía es la moderación o sensatez y la humildad. Su finalidad es la paz de los pensamientos y la santificación del cuerpo.
  3. La praxis no es solo ser capaz de hacer el bien, sino hacerlo como corresponde. Es decir, aquel que actúa debe tener en cuenta el momento y la medida de sus praxis.
  4. La contemplación no es solo contemplar y considerar con el νούς nus intelectualmente cómo son los seres, sino también sus logos (razones), a qué apuntan.
  5. No hay praxis, acción segura sin contemplación, ni verdadera contemplación sin praxis. La praxis debe ser lógica y la contemplación práctica, para que en la primera no tenga poder el mal y en la segunda sea posible la virtud con disposición benevolente.
  6. El fin de los prácticos es la muerte de los πάθος pazos, mientras que el fin de los gnósticos/conocedores es la contemplación de las virtudes.
  7. Así como es la materia en relación con la forma, así es la praxis en relación con la contemplación. Y así como son los ojos en la cara, así es la contemplación para la praxis, acción.
  8. Muchos corren en el estadio de la virtud práctica, pero uno recibe el premio (1 Cor 9, 24): aquel que desea alcanzar el final con la contemplación.
  9. El práctico bebe el cáliz de la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) en la oración, mientras que el contemplativo se embriaga con el cáliz del vino selecto (Salmo 22, 5). El primero filosofa sobre lo natural, el segundo se ignora incluso de sí mismo en la oración.
  10. El práctico no tiene la capacidad de perseverar mucho en la contemplación espiritual, porque se encuentra allí como huésped y rápidamente sale de esa casa.
  11. Los prácticos, cuando oran, es como si entraran por las puertas de los mandamientos de Dios. Los contemplativos, cuando alaban o cantan himnos, es como si entraran en los patios de las virtudes. Los primeros agradecen porque han sido liberados de las ataduras, mientras que los otros porque han capturado a los enemigos que los combatían.
  12. La fuerza de la contemplación debe ser proporcional a la fuerza de la práctica, para que no le suceda lo que a un barco que tiene velas desproporcionadas y corre peligro por la violencia del viento debido al exceso de tamaño de las velas, o sufre daño por los vientos debido a su pequeñez en relación con el barco.
  13. Considera como remos del barco espiritual los pensamientos y conceptos piadosos. Considera como remos las fuerzas vitales de la psique-alma, es decir, la ira, el deseo, la voluntad y la predisposición. Estas el práctico siempre las necesita, pero no siempre el contemplativo. Porque el contemplativo, en el momento de la oración, después de despedirse de todos ellos, se sienta él mismo al timón del discernimiento y vela toda la noche de la contemplación, ofreciendo himnos y alabanzas a Aquel que sostiene todas las cosas. Y de vez en cuando entona algún canto de amor y lo canta en su psique-alma, observando las altas olas y los movimientos ruidosos del mar agitado y sintiendo admiración por los juicios y mandatos de Dios.
  14. Aquel que está en la medianía de la praxis y la contemplación, no navega solo con los remos ni solo con las velas espirituales, sino con ambos, como los marineros, sirviéndose en su viaje. Sufre con alegría incluso los esfuerzos de la práctica, porque tiene en cierto grado la contemplación, y los logos de la contemplación imperfecta, porque es ayudado por la praxis.
  15. El contemplativo, como tiene la naturaleza de acuerdo con su predisposición y elección, navega sin esfuerzo, como si una corriente lo ayudara. El práctico, como encuentra la disposición contraria a su elección, enfrenta grandes turbulencias de pensamientos y corre el riesgo, incluso de caer en desesperación.
  16. El campo que no se cultiva correctamente, generalmente no devuelve una semilla rica y pura al agricultor. Y aquel que trabaja en el ejercicio práctico, si no lo trabaja con cuidado y sin ostentación, no verá el fruto de la oración muy lúcido, limpio y claro.
  17. La διάνοια diania (mente, intelecto) que es pisoteada por pasos constantes de oración parece como la tierra que es pisoteada continuamente. Esta tierra se vuelve lisa, mientras que tal διάνοια diania se vuelve recta. Y se vuelven adecuadas para recibir, la primera los pies delicados, la segunda oraciones puras y lúcidas.
  18. En las cosas materiales, el νούς nus con la mente tiene como colaborador el pensamiento. En las incorpóreas, sin embargo, si no lo rechaza, lo tendrá como una espina atormentándolo (2Cor12, 7).
  19. El práctico tiene como velo sobre su corazón durante la oración el conocimiento-gnosis de las cosas sensibles, el cual no puede ser reducido debido a su relación con ellas. Solo el contemplativo, porque no está obstaculizado por las cosas sensibles y sentidas, puede ver con el rostro descubierto parcialmente la doxa-gloria increada de Dios (2Cor 3, 18).
  20. La oración realizada con contemplación espiritual es la tierra de la promesa, de la cual fluye como leche y miel (Éxodo 3, 8) el conocimiento-gnosis de los logos relacionados con la providencia y el juicio de Dios. La oración realizada con alguna contemplación física es Egipto, donde llega al que ora el recuerdo de deseos más materiales. La oración simple es el maná del desierto (Números 11, 7), el cual, siendo uniforme, excluye a quienes no tienen paciencia para los bienes prometidos, pero produce un sabor superior para aquellos que perseveran en este alimento austero.
  21. La praxis unida a la contemplación es como un cuerpo unido con un espíritu dominante (Salmo 50, 14). Sin contemplación, será considerado como carne unida a un espíritu fácilmente cambiante.
  22. El patio de la psique-alma lógica es la percepción, el templo es la διάνοια diania (mente, intelecto) y el sumo sacerdote es el νούς nus. En el patio, por lo tanto, permanece el νούς nus que está obstaculizado por pensamientos y conceptos ilógicos, mientras que en el templo permanece aquel que está obstaculizado por pensamientos y conceptos lógicos. Sin embargo, ninguno de los tipos de pensamientos y conceptos obstaculiza a aquellos que han sido llamados a entrar en el altar de los altares (o lo santo de los santos).
  23. En la casa de la psique-alma práctica hay lamentos y lamentaciones y ¡ay! (Proverbios 23, 29), debido al esfuerzo. Mientras que en la psique-alma contemplativa se oyen voces de alegría y alabanza (Salmo 41, 5), debido al conocimiento-gnosis.
  24. El práctico, debido a los esfuerzos y las fatigas, desea morir y encontrarse con Cristo (Filipenses 1, 23). El contemplativo desea mucho más permanecer en el cuerpo, tanto por el gozo que experimenta en la oración como por el beneficio que trae a su prójimo.
  25. En los más dotados en lo lógico de la psique, la contemplación precede a la acción, mientras que en los menos dotados, la praxis precede a la contemplación. Ambos, sin embargo, llegan al mismo final. Pero será más breve en aquellos para quienes la contemplación precede a la praxis, acción.
  26. La contemplación de las realidades espirituales es un paraíso. En él, entra el gnóstico/conocedor como en su propia casa durante la oración. El práctico parecerá como un transeúnte que desea inclinarse para ver dentro, pero no puede porque la valla cerco es más alta que su altura espiritual.
  27. Los pazos corporales parecen como bestias, los psíquicos como aves. Las bestias son obstaculizadas por una valla en el viñedo lógico del práctico, pero las aves no, si no alcanza la contemplación espiritual, incluso si cuida mucho la preservación de su interior.
  28. El práctico no puede elevarse por encima de la ética decorosa, a menos que él mismo, como el patriarca Abraham (Génesis 12, 1), salga fuera de la tierra, es decir, del orden de la ley natural, y de su parentela, es decir, de su vida hasta entonces dirigida a los sentidos y las cosas sensibles. Así, él recibirá como sello (Romanos 4, 11) la supresión del placer hedonista general. De este que es el velo que tenemos desde nuestro nacimiento no permite que nos sea dada la plena libertad en todo.
  29. El mulo en primavera no soporta quedarse en la pesebre y comer el alimento que contiene. Así, tampoco el nuevo nacido νούς nus puede soportar durante mucho tiempo los estrechos confines de la oración. Se contenta en salir a las llanuras de la contemplación física que se encuentra en la salmodia y en la lectura.
  30. La práctica tiene ceñidos, como si fueran su cintura (Lucas 12, 35), el ayuno y la vigilia como sus fuerzas vitales, mientras que la virtud contemplativa resalta como lámparas que queman con el silencio y la oración, sus potencias gnósticas o intelectuales. La primera tiene al pensamiento y el concepto como pedagogo, mientras que la otra tiene como novio al logos interno innato.
  31. El νούς nus (espíritu de la psique) imperfecto no se permite entrar en el viñedo fructífero de la oración. Se permite solo con dificultad, como el pobre que rebusca entre los restos de las uvas, captar el simple eco de los salmos.
  32. Todos los que se comunican con el rey no pueden también comer con él. Así también, los que alcanzan la felicidad de la oración no alcanzarán la contemplación que ella ofrece.
  33. Rienda de la ira, enojo es el silencio que se hace en su momento. Del deseo irracional, la comida medida; del pensamiento difícil de controlar, la oración monologa del corazón o de Jesús.
  34. Aquel que se sumerge en las profundidades del mar para extraer la perla visible, y también aquel que se sumerge en las profundidades del conocimiento para extraer la perla invisible, si no se despojan, el primero de sus ropas y el segundo de la percepción sensible, ambos fracasarán.
  35. El νούς nus (espíritu de la psique) que durante la oración permanece en su propia διάνοια diania (mente, intelecto) es como un novio junto a la novia en la cámara nupcial. Aquel a quien no se le permite entrar, permanece afuera y clama con gemidos: «¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? (Sal 59,11 ¿Y quién me guiará para que no busque vanidades y falsos entusiasmos durante la oración?» (Sal 39,5).
  36. Tal como la comida sin sal es en la garganta, así la oración aparecerá en el νούς nus sin devoción.
  37. La psique-alma que aún persigue alcanzar la oración se asemeja a una mujer en trabajo de parto. Aquella que la alcanza se asemeja a una mujer que ha dado a luz y está llena de alegría por eso.
  38. Antiguamente, el pueblo de los Amorreos que vivía en la montaña, descendía y hería a quienes intentaban pasar con violencia (Deut. 1, 43-44). Y ahora el olvido maligno aleja a aquellos que, sin haber adquirido todavía la pureza, intentan ascender a la más alta oración de la simplicidad.
  39. Los demonios tienen naturalmente una gran enemistad contra la oración pura y lúcida. No les asusta la cantidad de salmos, como a los guerreros la cantidad de enemigos, sino la armonía de los tres: del νούς nus con la lógica y la lógica con la percepción o sentido.
  40. La oración pura y lúcida es como el pan que sostiene a los que oran. La oración que se hace con alguna contemplación es como el aceite que alimenta. Y la oración que carece de forma es como el vino fragante, que aquellos que lo beben sin medida llegan al éxtasis.
  41. El asno salvaje evita despectivamente la ciudad con su agitación, y el unicornio no puede ser atado por nadie, como dice la Escritura (Job 39, 7 y 10). De la misma manera, el νούς nus que prevalece sobre la naturaleza y sobre los pensamientos contrarios a la naturaleza, desprecia, cuando ora, la vanidad de los pensamientos y conceptos, y no puede ser dominado por ninguna cosa sensible.
  42. Quien amenaza a los perros con su vara, los enfurece contra él. Y aquel que intenta alcanzar la oración pura y lúcida, enfurece a los demonios.
  43. El luchador debe limitar su percepción y sensación a la comida uniforme y su νούς nus a la oración monologa (del corazón o de Jesús). Así, saliendo de la relación con los pazos, llegará a ser arrebatado hacia el Señor durante su oración.
  44. Los que padecen del hedonismo o del placer hedonista, cuando oran, como son materiales, tienen los pensamientos ocupándolos como sapos. Los moderados tienen contemplaciones con ruiseñores que los deleitan mucho, volando de una rama a otra, es decir, de contemplación en contemplación. En los impasibles (sin pazos) hay silencio y mucha tranquilidad de pensamientos, conceptos y significados cuando oran.
  45. Antiguamente, María, la hermana de Moisés, cuando vio la derrota de los enemigos, tomó el tambor y se puso al frente de las mujeres que cantaban los himnos de victoria (Ex. 15, 20-21). Ahora, para alabar a la psique-alma que venció los pazos, la virtud superior, es decir, la αγάπη agapi (amor incondicional, altruista), después de levantarse cantando y tocando la guitarra, como entregada a alguna contemplación, alaba a aquella que luchó por adquirir belleza y no cesa, feliz junto con las otras virtudes, de glorificar a Dios.
  46. Cuando de la continua oración bajan los versos de los salmos al corazón del que ora, entonces también éste, como una tierra fértil, comienza por sí mismo a florecer, como rosas la contemplación de los incorpóreos, como lirios la contemplación resplandeciente de los cuerpos, y como violetas la contemplación de las diversas e inescrutables decisiones divinas.
  47. La llama que está ligada a la madera se hace portadora de luz. Y la psique-alma que se libera de la materia se convierte en teofora portadora de la luz de Dios. La llama se eleva mientras se mantienen las maderas, mientras que la psique-alma, hasta que alcance el extremo del divino έρως eros (amor ardiente).
  48. La psique-alma que se ha negado completamente a sí misma y se ha elevado por completo en la oración, no desciende cuando lo desea ella misma, ya que se encuentra por encima de la creación. Desciende cuando esto es juzgado correcto por Aquel que gobierna con equilibrio y medida nuestra vida.
  49. Cuando la acedia sea desterrada de nuestra psique-alma y la maldad de nuestra mente, entonces el νούς nus, quedándose desnudo en su sencillez, en la vida sincera sin hipocresía que no está manchada por actos de vergüenza, entonará también un nuevo himno a Dios y lo alabará tocando melodías de alegría y gozo, celebrando la inauguración de una vida futura.
  50. Cuando la psique-alma que ora empiece a tener experiencias más divinas, entonces también ella, como la novia en el Cantar de los Cantares, dice palabras semejantes a las psique-almas afines: «Mi amado extendió la mano por la abertura, y mis entrañas se conmovieron por él» (Cantar de los Cantares 5, 4).
  51. Como el soldado que, al regresar de la guerra, se quita el peso de las armas, así también el práctico se despoja de los pensamientos, conceptos y fantasías, al llegar a la contemplación. Porque ni el primero necesita las armas si no está en guerra, ni el segundo necesita sus pensamientos si no se vuelve hacia las cosas sensibles.
  52. Los prácticos consideran que los seres son según su estado externo, mientras que los contemplativos consideran que son según su naturaleza. Solo los gnósticos/conocedores contemplan y consideran los logos (razones) de los seres de ambas maneras.
  53. En los logos (razones) de los seres corporales se reconocen los incorpóreos. En los incorpóreos se destaca el logos superior, hacia el cual se apresura llegar toda psique-alma que lucha.
  54. Los logos (razones) de los incorpóreos son como huesos cubiertos exteriormente por las cosas sensibles. Estos no los verá nadie que no se haya liberado del apego pasional a las cosas sensibles.
  55. El soldado se quita las armas cuando deja la guerra. Y el contemplativo sus pensamientos, fantasía y conceptos cuando se dirige al Señor.
  56. El general que no encuentra botín en la guerra se entristece. Igualmente, el práctico en la oración cuando no alcanza la contemplación espiritual.
  57. El ciervo, cuando es mordido por una serpiente, corre hacia los manantiales. Y la psique-alma que es herida por la dulce flecha de la oración corre hacia los esplendores de los incorpóreos.
  58. Ni el ojo corporal puede ver el grano de trigo, ni el νούς nus práctico puede ver su propia naturaleza si no se desnuda; en efecto, el grano por su cáscara, y el νούς nus del vínculo con las cosas sensibles que lo cubre.
  59. Las estrellas se ocultan con la salida del sol, y los pensamientos abandonan el νούς nus con la mente cuando éste vuelve a su reino.
  60. Después del fin de la práctica, las contemplaciones espirituales fluyen hacia el νούς nus (espíritu de la psique) como los rayos del sol que nacen del horizonte, pareciendo que provienen fuera del νούς nus aunque son propios suyos, y lo abrazan por su pureza.
  61. El νούς nus (espíritu de la psique) contemplativo, cuando desciende desde la altura del cielo cediendo a las necesidades de la naturaleza, puede decir cosas semejantes a las del Gran Basilio: «¿Qué hay más maravilloso que la belleza divina? ¿Y qué es más encantador que la majestuosidad de Dios? ¿Qué anhelo y deseo es tan vehemente e insaciable como el anhelo de Dios que se hace en una psique-alma limpia de todo mal que dice con toda su disposición, “Estoy herida de amor’?» (Cantar de los Cantares 2, 5).
  62. Ese puede decir: «Mi corazón ardió dentro de mí, y de mi estudio y reflexión se encendió en mi interior un fuego» (Salmo 38, 4), quien no se cansa de seguir de cerca a Dios en la oración y no desea vivir con debilidades humanas (Jeremías 17, 16).
  63. La psique-alma práctica, que después de expulsar los males es presionada por los demonios malvados y los pensamientos para volver a cosas vanas y entusiasmos falsos (Salmo 39, 5), puede decir cosas semejantes a la novia del Cantar de los Cantares: «Me quité mi vestido, ¿cómo me lo volveré a poner? Me lavé los pies, ¿cómo los ensuciaré de nuevo?» (Cantar de los Cantares 5, 3).
  64. Es privilegio de la psique-alma que ama a Dios, debe atreverse a decir: «Dime tú, oh Buen Pastor, que apacientas tus ovejas y que al mediodía descansas con tus corderos, para que te siga; no vaya a ser que me encuentre entre los rebaños de tus compañeros» (Cantar de los Cantares 1, 7).
  65. La psique-alma práctica que intenta mantener la oración y no puede, dice también cosas semejantes a la novia del Cantar de los Cantares: «De noche en mi lecho busqué al que ama mi psique-alma; lo busqué y no lo encontré, lo llamé y no me respondió. Entonces me levantaré con una oración más intensa; rodearé la ciudad, por las plazas y calles buscaré al que ama mi psique-alma. Quizás lo encuentre, él que siempre está aquí y fuera de todo, y me saciaré cuando contemple su doxa-gloria increada» (Salmo 16, 15).
  66. Cuando la psique-alma, por la alegría de la oración, comienza a ser lavada por las lágrimas, entonces ella también, tomando coraje, clama como la novia a su novio: «Que mi amado descienda a su jardín y coma de sus frutas exquisitas que mis lágrimas prepararon con esfuerzo» (Cantar de los Cantares 4, 16).
  67. Cuando la psique-alma práctica, al ver el tamaño y la belleza de las creaciones (Sab. Salomón 13, 5), comienza a maravillarse por el Creador y a disfrutar del placer que provienen de ellas, entonces exclama sorprendida: «¡Qué hermoso eres, novio! Jardín de tu padre. Es la flor de la llanura y cedro como los cedros del Líbano. He deseado su sombra y me he sentado debajo de ella, y su fruto fue dulce en mi garganta» (Cantar 2, 1-3).
  68. Si aquel que recibe a los reyes en su casa se presenta tan formal y resplandeciente y se llena de alegría, cuánto más sucede esto en la psique-alma que, después de hacer la catarsis y purificarse, ha recibido en su interior al Rey de reyes (Apoc. 19, 16), según Su promesa irrefutable (Jn. 14, 23). Pero esta psique-alma debe asegurarse con mucha devoción y piedad, sacando todo lo que parece no descansar a Él, y trayendo adentro lo que le agrada a Él.
  69. Aquel que espera ser llamado mañana por el rey, ¿para qué otra cosa se ocupará sino en meditar palabras que le gustarán? Si la psique-alma guarda esto, no se encontrará desprevenida sin preparación en el juicio futuro.
  70. Bienaventurada y feliz es la psique-alma que, esperando diariamente la venida de su Señor, no tiene en cuenta el trabajo del día ni de la noche, porque Él está dispuesto a aparecer pronto por la mañana.
  71. Dios ve a todos, pero solo aquellos que no contemplan y no consideran nada cuando oran ven a Dios. Y aquellos que ven a Dios, son escuchados por Él. Pero aquellos que no son escuchados, no Le ven. Bienaventurado y feliz es aquel que cree que ve a Dios. Porque no será tambaleado de su posición (Sal. 72, 2) sin que Dios lo quiera.
  72. Los bienes del reinado de la realeza increada de Dios que están dentro de nosotros (Lc. 17, 21), que el ojo que ama las realidades bellas y hermosas no vio, ni el oído que ama los elogios escuchó, ni el corazón vacío percibió por el Espíritu Santo (1 Cor. 2, 9), son anticipos que serán dados a los justos en la futura realeza increada por Dios. Y aquel que no disfruta de estas cosas, que son los frutos del Espíritu (Gál. 5, 22), no puede disfrutar de las cosas futuras.
  73. Los λογισμοί loyismí (pensamientos, fantasías y conceptos) de los prácticos son como ciervos. Porque así como a veces están en las montañas por miedo a los cazadores y otras veces en los valles según su deseo, así también ellos. Ni siempre pueden estar en contemplación espiritual, debido a su debilidad, ni siempre en contemplación física, ya que no buscan siempre el descanso. Pero los pensamientos y conceptos de los contemplativos se vuelven arrogantes frente a las contemplaciones bajas.
  74. Las gotas de rocío riegan la tierra. Los deseos y disposiciones de la psique-alma durante la oración son regados por sus gemidos con lágrimas que salen del corazón.
  75. Nadie alcanzará la contemplación de la deidad, que se entiende como Trinidad, si no supera la dualidad material y la unidad cercana a ella en los conceptos y significados.
  76. No es tan difícil cortar la corriente del río para que no fluya hacia abajo, como reprimir el impulso de la mente para no dispersarse en las cosas visibles, sino reunirse cuando quiere hacia lo celestial y relacionado con él durante la oración. Aunque esto es natural, mientras que lo primero es contra natura.
  77. Aquellos que están haciendo la catarsis, penetrando con su νούς nus con la mente en el interior de lo visible, se llenan de tanta sorpresa y alegría que ya no pueden contener nada terrenal, aunque todas las cosas deseadas los rodeen.
  78. Uno con solo nombrar las leyes de la naturaleza es suficiente para causar gran admiración. Pero cuando se entienden, parecen como praderas florecientes que destilan la dulzura de la abundancia espiritual, como néctar celestial de flores puras.
  79. Entre las frescas flores de los prados, las abejas rodean a su reina. Y la psique-alma que ha llegado a estar en continua contemplación, las fuerzas espirituales la rodean como amigas íntimas y familiares y ayudan a que se cumplan sus deseos.
  80. En el mundo visible el hombre se ve como en otro mundo, mientras que en el mundo espiritual, el λογισμός logismós pensamiento y concepto. El hombre es el mediador entre el cielo y la tierra y todo lo que está entre ellos, mientras que el logismós pensamiento y concepto es la explicación del νούς nus con el intelecto y los sentidos y todo lo relacionado con ellos. Sin ellos, ambos mundos serían mudos.
  81. No camina con tanta alegría el cautivo que se libera después de mucho tiempo, mientras avanza hacia las realidades celestiales como familiares con alegría y deleite el νούς nus que se libera de la relación con los sentidos y las cosas sensibles.
  82. Para aquel que no ora con atención, sino que se dispersa aquí y allá, el salmo será considerado bárbaro, y él mismo será bárbaro respecto al salmo, y ambos serán considerados maníacos por los demonios.
  83. No es lo mismo para aquellos por quienes el mundo fue crucificado y fueron crucificados por el mundo (Gál. 6, 14). Para los primeros, los clavos son el ayuno y la vigilia; para los segundos, la pobreza y el desprecio. Sin los segundos, los esfuerzos de los primeros son inútiles.
  84. Nadie puede orar pura y lúcidamente si está cautivo de pazos por las cosas bellas o por los honores. Porque las relaciones con las cosas sensibles y los pensamientos y conceptos vanos, al tener familiaridad con estos pazos, se convierten en cuerdas tejidas a su alrededor y arrastran hacia abajo el νούς nus-espíritu la mente como un gorrión atado que intenta volar en el momento de la oración.
  85. Es imposible que en el momento de la oración que el νούς nus con la mente sea pacífico si no ha alcanzado el querido dominio de sí y la αγάπη agapi (amor incondicional, altruista). Porque el dominio de sí lucha por abolir la enemistad del cuerpo contra la psique-alma, mientras que la agapi lucha contra la enemistad hacia el prójimo por agapi-amor a Dios. Y entonces la paz que sobrepasa todo entendimiento (Filip. 4, 7), una vez que llega, promete quedarse con aquel que ha sido pacificado de esta manera.
  86. Es necesario que aquel que lucha por entrar en el reinado de la realeza increada de Dios tenga una obra virtuosa rica en bienes. En limosnas con la provisión de su excedente, y en trabajos por la paz, con la decisión de la paciencia que el Señor concede.
  87. Ni el pobre en virtud debido a la negligencia ni el rico en virtud debido a la presunción y vanagloria se encontrarán en el puerto de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos). Porque ninguno de ellos ha disfrutado de los bienes de la justicia, ya que la falta o el exceso intermedian.
  88. Ni la tierra puede enriquecer al agricultor si no le da una cosecha múltiple, sino que solo devuelve la semilla o incluso una pequeña adición, ni el practicante puede hacer justicia o trabajo espiritual si su celo o entusiasmo por Dios no es superior a su disposición y voluntad.
  89. Ni todos los que no aman al prójimo pueden odiarlo, ni aquellos que no lo odian pueden amarlo. Y es diferente envidiar el progreso del prójimo que ser un obstáculo para su progreso. Pero el escalón más bajo de la maldad es no solo lamentar las virtudes del otro, sino también tergiversarlas y calumniarlas como si no fueran virtudes.
  90. Hay pazos corporales y hay pazos psíquicos. Hay cosas naturales y hay cosas contrarias a la naturaleza. Aquel que rechaza los pazos corporales y naturales pero no cuida de las otras, es como alguien que erige una alta y densa valla contra las bestias, pero se regocija si las aves pican las uvas de su viña lógica, que de hecho no están escondidas.
  91. La psique-alma primero imagina el mal, luego lo desea, después experimenta placer o dolor por ello, y así sucesivamente llega al sentimiento y luego al contacto, tanto manifiesto como oculto. Todos estos estados psíquicos son acompañados por pensamientos, excepto el primer movimiento si no es aceptado, el mal posterior permanece inactivo.
  92. Aquellos que se acercan a la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) solo son molestados por fantasías, mientras que aquellos que han moderado sus pazos son molestados por deseos. Aquellos que sienten el mal son los que hacen un mal uso de las cosas pero se lamentan por ello, mientras que aquellos que entran en contacto con el mal son los que lo llevan a cabo sin pena ni remordimiento.
  93. El placer hedonista se ha establecido en todos los miembros del cuerpo, pero no los molesta de la misma manera a todos. A algunos les molesta en relación más bien con la parte anhelante de la psique-alma, a otros con la irascible o emocional y a otros con la parte logística o racional, con la glotonería, la ira y la malicia o mala astucia, la causa de todos los pazos patológicos e incurables.
  94. Es necesario que los sentidos se abran como las puertas de una ciudad. Pero es necesario no permitir, junto con lo necesario, que entren «naciones que desean guerras» (Sal. 67, 31) y se conviertan en causas de batalla.
  95. El placer es la madre del deseo, la ira del enojo y la malicia de la envidia. No puede estar en paz con los segundos quien no lucha contra los primeros. Tampoco puede entrar en el puerto de la moderación de los pazos aquel que aplica y cumple los mandamientos de manera forzada.
  96. Aquellos que rechazan las acometidas y asaltos de los pensamientos, no permitiéndoles entrar al viñedo lógico como bestias y destruirlo. Aquellos que avanzan en combinación con los pensamientos, pero no los aceptan con placer hedonista, simplemente les permiten entrar en el viñedo, pero no tocar nada de él. Aquellos que conversan con placer con los pazos pasiones a través de los pensamientos, pero no llegan a la aprobación, son como aquellos que permitieron que el jabalí pasara por el viñedo y la valla (Sal. 79, 14), pero no le permitieron saciarse de las uvas. Sin embargo, luego lo encuentran más fuerte que su fuerza y poder, cuando se multiplican sus consentimientos a los πάθος pazos (pasiones, emociones, vicios, etc.).
  97. No ha alcanzado la sencillez aquel que todavía necesita preocuparse por la valla que es la templanza (autodominio, continencia). No es el perfecto, dice, quien se autodomina, sino aquel que todavía lucha (1Cor. 9, 25). Este se parece al que tiene un viñedo o campo no entre otros viñedos o campos, sino en algún lugar apartado, y por eso necesita mucha vigilancia y nipsis sobriedad. Porque el viñedo de aquel que ha llegado a la sencillez permanece intocado por cualquiera, como si perteneciera a algún rey o temible príncipe, de tal manera que solo al oír su nombre los ladrones y los transeúntes tiemblan ante la idea de entrar.
  98. Muchos suben a la cruz del sufrimiento, pero pocos son aquellos que soportan también sus clavos. Porque muchos aceptan obedientemente los trabajos y las aflicciones voluntarias, pero solo aquellos que han muerto completamente para este mundo y su consuelo soportan las tribulaciones y aflicciones involuntarias.
  99. Muchos se han despojado de todos los mantos de piel (Gén. 3, 21), pero el último manto de la vanagloria solo lo abandonan aquellos que han aborrecido a su madre, la autocomplacencia, egolatría o gustarse mucho a sí mismos.
  100. Aquel a quien se le ofrecen alabanzas humanas y descanso corporal, pero no las acepta, habiendo sido despojado de la última túnica de vanagloria, se ha hecho digno de vestir la brillantez y luminosidad de la casa celestial que con muchos suspiros buscamos (2 Cor. 5, 2).
  101. Una cosa es la acción y otra la obra. La obra revela el pecado completo, mientras que la acción es un signo de la pasión hedonista que se realiza internamente y no externamente. Así como aquellos que no se mueven de su tierra pagan impuestos a sus gobernantes aquellas cosas que desean.
  102. Mientras el sabor persiste en los placeres hedonistas, es imposible que no sigan todas todos los demás sentidos o percepciones sensibles, incluso si en los más fríos parezca que los bajos instintos se calman, como los ancianos que no son estimulados por la decadencia. Pero una mujer estéril que comete adulterio no será considerada sabia porque no da a luz. Sabio será aquel que no se perturba internamente, ni se deja seducir por la vista.
  103. La calidad de lo anhelante de la psique-alma se inspecciona y se controla en los alimentos, las formas y las voces, las atractivas y las no atractivas. Ya sea que haga un uso simple de ellos con el sabor, la vista y el oído, o abuso, o se encuentre en un estado medio.
  104. Donde no precede el temor, los pensamientos están confundidos como ovejas sin pastor (Mc. 6, 34). Pero cuando el miedo precede o sigue, están en orden y dentro del corral de la buena legalidad.
  105. El miedo es hijo de la fe, es también un pastor de mandamientos. Aquel que no obtuvo a su madre, no será digno de convertirse en oveja del pastizal del Señor.
  106. Algunos tienen solo los principios de las cosas y realidades buenas, otros también tienen sus medianías, otros tienen sus fines. Sin ellos, cada uno se encontrará como un simple soldado o un oficial sin salario. Y por eso, el soldado solo vigila y guarda su casa de aquellos que desean dañarla, en cambio, el oficial no tiene el honor debido de quienes encuentra.
  107. Los que nos incitan a seguirlos en los placeres hedonistas de la garganta, mientras somos imperfectos, hacen algo similar a aquellos que nos instan a rascar nuestras heridas tratadas por placer o a rascarnos la sarna con placer, o a comer lo que causa fiebre, o a abrir la viña y dejar que entre como un jabalí el pensamiento carnal y pastar como si fueran uvas las buenas ideas y conceptos (Sal. 79, 14). No debemos ser persuadidos por ellos, ni debemos ser molestados y doblegados por las lisonjas molestas de personas y pazos pasiones. Por el contrario, debemos fortalecer la valla con la templanza, continencia hasta que los animales, las pasiones carnales, los pensamientos y conceptos vanos dejen de gritar como pájaros y dañen la viña, es decir, la psique-alma que está cargada de contemplaciones enviadas por Jesús Cristo, nuestro Señor. A Él pertenece la doxa-gloria increada por los siglos de los siglos. Amén.

Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  www.logosortodoxo.com 23/07/2024

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.