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Mar 20 2024

CONOCIMIENTO Y RELACIÓN CON EL DIOS San Siluán el Athonita

CONOCIMIENTO Y RELACIÓN CON EL DIOS

San Siluán el Athonita

CONTENIDOS

Introducción

Prólogo

  1. Cómo conoceremos a Dios
  2. ¿Qué nos impide conocer a Dios?
  3. La κοινωνία kinonía (comunión, conexión y unión) con Dios
  4. La verdadera libertad

Introducción

Amigos en y de Cristo-Dios-Hombre, san Siluán el Athonita es mi Santo de devoción por excelencia, aquel que me sumergió en la gracia divina del Espíritu Santo, haciendo numerosos milagros en mi vida. En el año 1999, en Barcelona, un amigo periodista insistió en que conociera a un sacerdote jesuita llamado Julián Maristany, quien quería conocerme por ser griego ya que él también había estudiado griego bíblico y hablaba un poco… A pesar de mi inicial resistencia, accedí finalmente a su petición y fui a conocerlo. Al llegar, me sorprendió encontrarme con la icona-imagen de san Siluán, sobre la cual me preguntó si lo conocía, a lo que respondí negativamente. Este encuentro resultó ser providencial, ya que descubrí que su hermano Joaquín, catedrático de la Universidad de Barcelona, era ortodoxo y había traducido el libro de san Siluán (ARCHIMANDRITA SOPHRONY San Silouan el Athonita Monje del Monte Athos 1866-1938 VIDA – DOCTRINA – ESCRITOS, lo tengo en PDF en español, si alguien quiere leerlo, me lo pide y se lo envío, email: kristokrisulas@hotmail.es). Desde entonces, surgió en mí un profundo anhelo por visitar el Santo Monte Athos… Tras varios viajes, decidí dedicar una visita exclusivamente al molino y la celda de san Siluán en el Monasterio Ruso de san Panteleimón en Athos. Durante esa visita, ocurrieron numerosos eventos extraordinarios y milagros inefables. Uno de los momentos más destacados fue cuando, estando en su celda, encendí velas y me sumergí en la oración, momento en el cual una fragancia divina de la mirra impregnó todo el espacio, y esta jaris gracia divina que perduró durante bastante tiempo. Fue una experiencia sublime en la que pude experimentar y saborear la presencia del reinado de la Realeza increada de Dios. Desde entonces, no he dejado de leer, agradecer y orar a san Siluán el Athonita por los milagros que ha obrado en mi vida!!!

Queridos lectores los términos más abajo puestos abundan en este texto y para mayor compresión y profundización os emplazamos a estudiarlos que aquí: https://www.logosortodoxo.com/12-lexis-apocalipticas/ y https://www.logosortodoxo.com/?s=minil%C3%A9xico 1) Αγάπη  (agapi) amor desinteresado, incondicional, cariño. 2) Διάνοια (diania) mente, intelecto, cerebro, inteligencia, ingenio, genio. 3) Γνῶσις Gnosis conocimiento creado e increado. 4) Χάρις τού Θεοῦ (jaris tu Zeú) Gracia de Dios, gracia, favor, es energía divina increada, innata e inherente riqueza de la Deidad. 5) Μετάνοια Metania del verbo μετά-νοώ, metá=después, con, y noó= concibo, percibo con el nus como energía y con el corazón como esencia. Quiere decir giro del nus y metanús, introspección y conversión de la conducta y mentalidad del hombre y sobre todo giro, cambio de actitud de la vida en pecado y en el mal por la vida en Cristo. 6) Νοῦς nus o νοερά ενέργεια noerá energía, términos que los usan los Padres con varios significados; no se debe confundir con la diania (mente, intelecto, cerebro). Es el espíritu del hombre o nus como energía espiritual humana siendo el corazón como esencia, es el ojo de la psique (alma). 7) Ψυχή Psique alma, ánima, es un componente de las dos partes de nuestra naturaleza, el espiritual; el otro es el soma, cuerpo. 8) Βασιλεία τοῦ Θεοῦ/τῶν ουρανῶν (vasilía tu Zeú/ton uranón) Realeza de Dios/de los cielos.

San Siluán el Athonita es una de las personalidades más destacadas del monaquismo ortodoxo contemporáneo, especialmente del monte Athos.

Nació en 1866 en Rusia, de padres piadosos. Después de varios acontecimientos en sus primeros años de juventud, una visión reveladora de la Θεοτόκος (Zeotokos, la que dio a luz a Dios) Santísima Madre de Dios lo llevó a una profunda μετάνοια metania y arrepentimiento y al deseo de abrazar la vida monástica.

En 1892 llegó al Monte Athos, al monasterio de San Pantaleimon. Se convirtió en monje tonsurado en 1896 y fue tonsurado con el gran hábito en 1911.

Su vida en Athos, impregnada por el constante recuerdo de Dios, se destacaba por su consistencia y precisión tanto en las luchas espirituales como en los servicios monásticos.

Paciente y magnánimo,, manso e inocente, hambriento y obediente, San Siluán ganó el amor y el respeto de sus compañeros monjes, pero también sufrió muchos ataques de demonios malvados, envidiosos y calumniadores.

Habiéndose entregado completamente a Dios, pronto fue digno de recibir el don de la oración incesante de la Señora Θεοτόκος Zeotokos, y de ver a Cristo vivo en el templo del Profeta Elías, en el molino del monasterio.

Esta teofanía fue el hito más importante de su vida. Desde entonces, su aguda sensibilidad espiritual se hizo aún más intensa. Sentía un dolor insoportable por el pecado. Lamentaba y lloraba por las psiques-almas que estaban lejos de la verdad. Oraba constantemente por todo el mundo. Amaba a las personas y a Dios sin límites. Aunque tenía pocos estudios, adquirió una sabiduría y experiencia extraordinarias a través de sus luchas y estudios. La comunicación con él era una fuente de alegría. Su presencia otorgaba paz y descanso.

En la oración y la doxología-glorificación de Dios, llevó a cabo su viaje terrenal. Durmió el 24 de septiembre de 1938 en el monasterio de su metania.

Su enseñanza, plasmada en sus escritos, es profundamente empírica, experiencial y se refiere a cuestiones cruciales de la vida espiritual: oración, χάρις jaris divina (gracia, energía increada), pruebas, humildad, paz, libertad, metania (conversión, introspección y confesión), αγάπη agapi (amor desinteresad e incondicional), obediencia y teognosía (conocimiento divino o de Dios).

Su biografía, escrita por su discípulo el yérontas Sofronio el athonita de Essex (1993, ahora santo), así como sus enseñanzas teosóficas atrajeron a muchas personas, incluso a los heterodoxos, y los llevaron a conocer al verdadero Dios y a regresar a nuestra Iglesia Ortodoxa. Es precisamente en este conocimiento (gnosis) de Dios, un conocimiento que se realiza no a través del discurso correcto o racional y la meditación, sino a través del ejercicio en Cristo y la experiencia en el Espíritu Santo, que se refieren los extractos recopilados en este pequeño volumen.

Santo Monasterio del Paraklitos

Oropós Áttica 2007

 

Conocimiento y relación con Dios

  1. Cómo conoceremos a Dios

Mucho nos ama el Señor; aprendí esto del Espíritu Santo, que Él me dio por Su gran misericordia. Estoy envejeciendo y me estoy preparando para la muerte, y escribo la verdad por αγάπη agapi (amor desinteresado e incondicional) a las personas. El Espíritu Santo, que me dio el Señor, quiere que todos se salven, que todos conozcan a Dios.

Yo era peor que un perro sucio, debido a mis pecados, pero cuando comencé a buscar perdón a Dios, Él no solo me dio perdón de mis pecados sino también el Espíritu Santo. Así, en el Espíritu Santo, conocí a Dios.

¿Ves cuánto nos ama Dios? ¿Quién, realmente, podría describir Su compasión y caridad?

Hermanos míos, me arrodillo y les suplico, crean en Dios, crean que existe el Espíritu Santo, que testifica acerca de Dios en todas nuestras iglesias, y también en mi psique-alma.

El Espíritu Santo es αγάπη agapi (amor desinteresado e incondicional). Y esa agapi-amor llena todas las psiques-almas de los santos ciudadanos del cielo. Y ese mismo Espíritu Santo está en la tierra, en las psiques-almas de aquellos que aman a Dios. En el Espíritu Santo, los cielos ven la tierra, escuchan nuestras oraciones y las presentan a Dios.

Vivimos en la tierra y no vemos a Dios, no podemos verlo. Pero cuando el Espíritu Santo viene a la psique-alma, entonces veremos a Dios, como lo vio el santo Esteban (Hechos 7:55-56). La psique-alma y el corazón con el nus (espíritu) reconocen inmediatamente con el Espíritu Santo que Él es el Señor. Así, el santo Simeón el Teóforo (portador de Dios o de Su luz increada), con el Espíritu Santo, reconoció al Señor en el Niño (Lucas 2:25-32). Y también san Juan el Bautista, con el Espíritu Santo, reconoció al Señor y lo señaló a los hombres. Y tanto en el cielo como en la tierra, Dios es conocido solo por el Espíritu Santo, no por la ciencia. Y los niños que no estudiaron en absoluto conocen al Señor por el Espíritu Santo. Sin el Espíritu Santo, nadie puede conocer a Dios y cuánto nos ama. Incluso si leemos que Él nos amó y sufrió por amor a nosotros, pensamos en ello solo con la mente, pero no lo comprendemos como deberíamos, con la psique-alma, la αγάπη agapi (amor desinteresado e incondicional) de Cristo. Pero cuando nos enseñe, entonces conoceremos con claridad y sentimiento la αγάπη agapi, entonces nos volvemos semejantes con el Señor.

*

Cada uno de nosotros puede razonar, meditar sobre Dios según la medida de la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo que conoció. ¿Por qué cómo es posible que pensemos y juzguemos sobre algo que no vimos, ni oímos ni sabemos? Los santos dicen que vieron a Dios. Pero también hay personas que dicen que no hay Dios. Es obvio que hablan así porque no lo conocieron, pero esto no significa en absoluto que Dios no exista.

Los santos hablan de cosas que realmente vieron y conocen. No dicen, por ejemplo, que vieron un caballo de un kilómetro de largo o un barco de diez kilómetros, que no existen. Y yo creo que si no hubiera Dios, no hablarían de Él en la tierra. Pero la gente quiere vivir según su propia voluntad y por eso dicen que no hay Dios, confirmando así más bien que sí lo hay.

La psique-alma de todos los pueblos sentía que existe Dios, aunque no sabían adorar y alabar al verdadero Dios. Pero el Espíritu Santo primero enseñó a los profetas, luego a los apóstoles, después a nuestros santos padres y obispos, y así la verdadera fe llegó hasta nosotros. Nosotros conocimos al Señor con el Espíritu Santo. Y cuando lo conocimos, entonces nuestra psique-alma se afirmó y se apegó en Él.

Conozcan, pueblos, que fuimos creados para alabar y glorificar al Dios celestial, y no se apeguen a la tierra, porque Dios es nuestro Padre y nos ama como a hijos muy queridos.

Quien no conoce la divina χάρις jaris (gracia, energía increada), no la busca, ni la pide a Dios. Los hombres se aferraron a la tierra, por eso la mayoría no sabe que nada terrenal puede compararse con la dulzura del Espíritu Santo.

Muchos disputan por la fe, y no hay fin en esas disputas, mientras que en lugar de disputar, debemos orar (en contacto consciente con las palabras de  la oración) solo a Dios y a la Panaghía, y el Señor nos dará la iluminación sin disputas y conflictos, y además, rápidamente.

Muchos estudiaron todas las religiones, pero no conocieron la verdadera fe como debían. Sin embargo, quien ora a Dios con humildad pidiendo ser iluminado, el Señor le dará a conocer cuánto ama al hombre. Los soberbios u orgullosos y vanagloriosos esperan aprenderlo todo con su mente, pero Dios les ha puesto límites.

El Señor dijo: “Aquel que me sirve, que me siga; y donde yo esté allí estará también mi servidor. A quien me sirve, el Padre le honrará. [26. «Aquel que me sirve con fe y es mi discípulo, que me siga con abnegación, imitándome; y donde yo estoy después de mi resurrección, en la doxa (gloria, luz increada) y eterna, allí estará también mi servidor. A quien me sirve, mi Padre le honrará y le glorificará en el futuro eterno»] (Jn 12:26); y “Padre, quiero los que tú me has confiado estén conmigo donde yo estoy, para que vean y disfruten de mi doxa (gloria, luz increada), que tú me has dado, porque me amaste antes de la creación del mundo” (Jn 17:24). Pero los hombres no comprenden las Escrituras, las encuentran casi incomprensibles. Solo cuando el Espíritu Santo les enseña, todo se vuelve comprensible y la psique-alma se siente como en los cielos. Porque el mismo Espíritu Santo está en los cielos y en la tierra, en la Sagrada Escritura y en las psiques-almas de los que aman a Dios. Sin el Espíritu Santo, los hombres se extravían y no pueden conocer verdaderamente a Dios ni el descanso cerca de Él, aunque lo busquen constantemente.

Oh hermanos, les ruego y suplico en el nombre de la misericordia de Dios: Crean en el Evangelio y en el testimonio de la Santa Iglesia Ortodoxa, y entonces saborearán, ya desde esta tierra, la bienaventuranza y felicidad del paraíso. Verdaderamente, la realeza increada (energía divina) de Dios está dentro de nosotros: La αγάπη agapi (amor desinteresado e incondicional) de Dios regala a la psique-alma el paraíso (en nuestros corazones). Muchos príncipes y gobernantes abandonaron sus tronos cuando conocieron la αγάπη agapi de Dios. Y esto es comprensible, porque la αγάπη agapi amor de Dios es ardiente. Con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo, la alegría de la psique-alma llega hasta las lágrimas (espirituales), y nada terrenal puede compararse con ella.

¡Cuán felices somos nosotros, los cristianos ortodoxos! ¡Qué Dios tenemos! Son lamentables y dignos de pena aquellos que no conocieron a Dios. Ellos no ven la eterna luz increada, y después de la muerte van hacia la oscuridad eterna. Lo sabemos, porque el Espíritu Santo informa a los santos dentro de Su Iglesia sobre lo que hay en el cielo y en el Hades (inframundo).

Oh, ¡cuán lamentables son los hombres extraviados! Ellos no pueden saber qué es la verdadera alegría. A veces se divierten y se ríen, pero la risa y el placer que experimentan se convertirán en llanto, melancolía y tristeza. Nuestra alegría es Cristo. Con Sus πάθος pazos (pasiones, padecimientos) nos inscribió en el libro de la vida, y en el reinado de la Realeza increada de los cielos estaremos eternamente con Dios y contemplaremos su divina doxa-gloria (luz increada) y nos regocijaremos con Él. Nuestra alegría es el Espíritu Santo. ¡Es tan dulce y agradable! Él testifica en la psique-alma acerca de la salvación.

*

Lo terrenal se aprende con la mente terrenal, mientras que Dios y todo lo celestial se conocen solo con el Espíritu Santo. Por eso son inaccesibles para la mente que no ha nacido de nuevo (y no ha despertado espiritualmente).

  1. ¿Qué nos impide conocer a Dios?

La incredulidad proviene del orgullo o soberbia. El orgulloso afirma que conocerá todo con su propia mente y su ciencia, pero la gnosis (conocimiento) de Dios permanece inalcanzable para él, porque Dios solo se conoce por αποκάλυψις (apocálipsis) revelación del Espíritu Santo.

El Señor se apocalipta/revela a las psiques-almas humildes. A ellas les muestra Sus obras, que son incomprensibles para nuestra mente. Con nuestra mente natural solo podemos conocer cosas terrenales, y eso parcialmente, mientras que Dios y todo lo celestial se conocen con el Espíritu Santo.

Algunos trabajan toda su vida para conocer lo que hay en el sol o en la luna o algo similar, pero estas cosas no benefician la psique-alma. Sin embargo, si pudiéramos conocer lo que hay dentro del hombre, entonces veríamos en la psique-alma del santo la realeza increada (o la jaris energía divina) de los cielos, mientras que en la psique-alma del pecador, la oscuridad y el infierno. Y es útil saberlo, porque estaremos eternamente ya sea en el reinado de la realeza increada o en el infierno.

*

El indolente, perezoso y negligente en la oración examina con curiosidad todo lo que ve en la tierra y en el cielo, pero no conoce quién es el Señor ni intenta conocerlo. Y cuando escucha enseñanzas sobre Dios, dice:

«¿Cómo es posible que conozcamos a Dios? ¿Y tú, de dónde lo conoces?».

Te lo diré: El Espíritu Santo da testimonio, Él conoce, instruye y nos enseña.

«Pero ¿el Espíritu es visible?».

Los apóstoles lo vieron descender en lenguas de fuego, y nosotros Lo sentimos dentro de nosotros. Es más dulce que cualquier cosa terrenal. Esto lo sabían los profetas y hablaban al pueblo, y el pueblo los escuchaba. Los santos apóstoles recibieron el Espíritu Santo y predicaron la salvación al mundo sin temer nada, porque este Espíritu los fortalecía. Lo mismo los mártires y los ascetas iban felices al martirio y al sufrimiento. Porque el Espíritu Santo, el bondadoso y dulce, atrae la psique-alma a la αγάπη agapi (amor desinteresado e incondicional) del Señor. Y así la psique-alma, gracias a la dulzura del Espíritu Santo, no teme los tormentos y los martirios.

*

Muchas personas dicen hoy que no hay Dios. Hablan así porque en sus corazones vive un espíritu de orgullo y vanaglorioso, que les dice mentiras contra la Verdad y la Iglesia de Dios. Creen que son sabios, cuando en realidad no se dan cuenta de que tales ideas y pensamientos no son propios, sino que provienen del enemigo. Pero si alguien los acepta en su corazón y los ama, entonces se convierte en pariente del astuto espíritu maligno. Y ojalá Dios no permita que nadie muera en tal estado.

Por el contrario, en el corazón de los santos vive la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo, que los hace parientes de Dios. Los santos sienten claramente que son hijos espirituales del Padre celestial, y por eso dicen: “Padre nuestro…”.

El orgullo obstaculiza la psique-alma entrar en el camino de la fe. A los incrédulos les doy un consejo. Que digan: “Señor, si existes, ilumíname, y te serviré con todo mi corazón y toda mi alma”. Y el Señor ciertamente iluminará tal pensamiento humilde y buena disposición para el servicio a Dios. Sin embargo, no deben decir: “Si existes, instrúyeme y disciplíname”. Porque si llega el castigo, es posible que no encuentren la fuerza para agradecer a Dios y volver a la metania, convertirse y arrepentirse.

Cuando el Señor te ilumina, entonces tu psique-alma lo sentirá, sentirá que Él la ha perdonado y la ama. Lo aprenderás por experiencia, y la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo testificará en la psique-alma sobre la sanación y salvación, y entonces desearás proclamar en todo el mundo: «¡Cuánto nos ama el Señor!!!».

El Apóstol Pablo, mientras no conocía al Señor, lo perseguía. Pero cuando lo conoció, entonces regresó a toda la οικουμένη icumeni (tierra habitada) predicando a Cristo.

Para ser salvos, es necesario humillarse y ser humildes. Porque al orgulloso, incluso si lo fuerzas a entrar en el paraíso, allí no encontrará descanso. Y allí no estará satisfecho y dirá: “¿Por qué no estoy en primer lugar?”. Por el contrario, la psique-alma humilde está llena de agapi-mor y no busca el primer lugar, sino que desea el bien para todos y se complace con todo.

*

Hemos mostrado gran negligencia y pereza espiritual y ya no entendemos si existe la humildad y la agapi-amor a Cristo. Por supuesto, esta humildad y amor solo se conocen por la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo. Pero no sabemos que, para atraer la divina χάρις jaris cerca de nosotros, debemos anhelarla con toda nuestra psique-alma. Pero, ¿cómo desearemos algo que no conocemos en absoluto? Y sin embargo, todos conocemos la divina χάρις jaris, aunque sea un poco, porque el Espíritu Santo mueve cada psique-alma en busca de Dios.

¡Oh, cómo debemos suplicar al Señor que dé a la psique-alma el humilde Espíritu Santo! La psique humilde encuentra gran alivio y descanso, mientras que el orgulloso atormenta su propia alma. El orgulloso o soberbio y vanaglorioso no conoce la agapi-amor de Dios y está lejos de Él. Se enorgullece de ser rico, sabio o glorioso, pero no conoce la tragedia de su pobreza y pérdida, ya que no conoció a Dios. Por el contrario, aquel que lucha contra el orgullo, el Señor lo ayuda a vencer este pazos (vicio, pasión, padecimiento, adicción).

Es imposible amar y conocer al Señor si no vivimos de acuerdo con sus mandamientos. Sin embargo, el hombre por sí solo es incapaz de cumplir los mandamientos de Dios. Por eso Jesús dijo: “Pedid, y se os dará” (Mateo 7:7). Si no pedimos, nos torturamos a nosotros mismos y perdemos la divina χάρις jaris del Espíritu Santo.

En nuestra lucha debemos ser valientes. El Señor ama el coraje, la valentía y la psique-alma prudente. Si no tenemos valentía y prudencia, entonces debemos buscarlas a Dios y obedecer a los guías espirituales, porque en ellos vive la χάρις jaris del Espíritu Santo. De hecho, aquel cuyo nus-espíritu e intelecto ha sido dañado por la energía demoníaca necesita obedecer al guía espiritual y no confiar en sí mismo en absoluto.

Nuestras desgracias psíquicas provienen del orgullo, mientras que a menudo Dios nos concede aflicciones físicas por amor a nosotros, como hizo con el paciente y valiente Job.

Es muy difícil diagnosticar el orgullo dentro de nosotros. Pero aquí hay algunos síntomas: si los demonios te atacan y te afligen o los malos pensamientos te atormentan, eso significa que no tienes humildad. Por eso, aunque no te des cuenta de tu orgullo, humíllate. Si eres irritable, iracundo o, como dicen, nervioso, eso es una verdadera desgracia. Y si sufres de crisis nerviosas o shock y fobias, miedos, te curarás con la μετάνοια metania, con una mente humilde y con agapi-amor desinteresado por tu hermano, incluso por tus enemigos. Quien no quiere a sus enemigos, en él aún no ha morado la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios.

*

Uno cae en la tentación ya sea por inexperiencia o por orgullo. Y si es por inexperiencia, el Señor rápidamente cura al que ha sido engañado y caído en la tentación. Pero si es por orgullo, entonces la psique-alma sufrirá mucho tiempo, hasta que aprenda la humildad, y entonces el Señor la psicoterapiará y la sanará.

Caemos en la tentación cuando pensamos que somos más sabios y experimentados que los demás, incluso qu e nuestro padre espiritual. Así pensé yo con mi inexperiencia, y por eso sufrí. Agradezco profundamente a Dios porque así me humilló, me amonestó, me instruyó y no retiró Su misericordia de mí. Y ahora pienso que sin obediencia y confesión al padre espiritual no es posible librarse del engaño, porque al padre espiritual Dios le dio la χάρις jaris (gracia, energía increada) de “atar y desatar”.

  1. La κοινωνία kinonía (comunión, conexión y unión) con Dios

Quien ama al Señor siempre piensa en Él. El recuerdo de Dios engendra la oración. Si no recuerdas al Señor, entonces tampoco orarás, y sin oración, la psique-alma no permanecerá en la agapi-amor de Dios, porque la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo viene con la oración.

La oración protege al hombre del pecado, porque el nus (espíritu de la psique) con la mente, cuando ora, está ocupada con Dios y se queda con humildad delante del Señor, a Quien la psique-alma del que ora conoce.

Sin embargo, el principiante necesita un instructor, un guía espiritual experimentado, porque la psique-alma, antes de que venga la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo, tiene una gran guerra contra los enemigos y no puede discernir por sí misma si la dulzura que experimenta proviene del enemigo. Solo aquel que ha saboreado el Espíritu Santo puede discernir esto. Él reconoce la divina χάρις jaris gracia, por el sabor.

Quien quiera practicar la oración sin guía instructor espiritual y, en su orgullo, se imagina que puede aprenderla de los libros, este ya está en el engaño. Pero el Señor protege al humilde; así que si realmente no hay un guía espiritual experimentado, él acudirá al existente guía espiritual, y el Señor lo cubrirá con la χάρις jaris (gracia, energía increada) en su humildad. Piensa que el Espíritu Santo mora en el guía espiritual, y él te dirá lo útil. Pero si piensas que el guía espiritual vive con negligencia y te preguntas: ·¿Cómo es posible tener el Espíritu Santo?”, entonces sufrirás una gran tentación debido a este pensamiento tuyo, y el Señor te humillará y permitirá que caigas en algún error.

La oración se da al que ora. La oración que se hace solo por costumbre, sin un corazón contrito y quebrantado por sus pecados, no es aceptable ni gustada para Dios.

*

Oh, hombre, aprende la humildad según Cristo, y el Señor te concederá saborear la dulzura de la oración. Y si quieres orar sinceramente, sé humilde, sé temperante, ten autodominio, confiésate sinceramente y la oración te amará. Sé obediente, sométete conscientemente a las autoridades y a los principios espirituales de CristoDios, sé contento con todo, y entonces tu nus con la mente y corazón se purgarán y se purificarán de pensamientos vanos. Recuerda que el Señor te observa, así que ten cuidado, no vayas a entristecer a tu hermano con algo: no lo critiques malamente, ni lo condenes, ni lo entristezcas ni siquiera con una mirada, y el Espíritu Santo te amará y te ayudará en todo.

*

El Espíritu Santo se asemeja mucho a una madre amada y genuina. La madre ama a su hijo y sufre por él. De la misma manera, el Espíritu Santo se compadece, perdona, sana, instruye y alegra. Y el Espíritu Santo se reconoce en la oración humilde.

Quien ama a sus enemigos, pronto conocerá al Señor con el Espíritu Santo. Pero quien no los ama, -sobre él ni siquiera quiero escribir. Sin embargo, lo siento por él, porque se aflige y se castiga a sí mismo y a los demás, y no conocerá al Señor.

En las iglesias se celebran los sagrados oficios y el Espíritu de Dios habita en ellos. Sin embargo, la psique-alma es el mejor templo de Dios, y quien ora internamente, para él todo el mundo se convierte en templo de Dios. Pero esto no es para todos.

Muchos rezan de manera verbal o prefieren orar con libros. Y esto está bien y el Señor acepta su oración. Pero si alguien ora y piensa en otras cosas, el Señor no escucha esa oración.

*

La oración constante proviene de la agapi-amor y se pierde debido a la crítica maligna, la charlatanería y la incontinencia. Quien ama a Dios puede pensar en Él día y noche, porque amar a Dios no lo impide ninguna tarea.

  1. La verdadera libertad

Todos sufrimos en la tierra y buscamos la libertad, pero pocos saben qué es la libertad y dónde se encuentra.

Y yo también quiero la libertad y la busco día y noche. Aprendí que está cerca de Dios y se da por Él a aquellos que tienen un corazón humilde, a quienes están en la metania, se arrepienten y renuncian a su voluntad delante del Señor. A quien se arrepiente, Dios le da Su paz y la libertad de amarlo. Porque no hay nada más precioso en el mundo que la agapi-amor a Dios y al prójimo. En estas cosas encuentra la psique- alma alivio, descanso y alegría.

*

Mi corazón duele por todo el mundo y rezo con lágrimas por él, para que todos se arrepientan, se conviertan y conozcan a Dios, para que vivan con agapi-amor desinteresado y prueben la dulzura de la libertad de Dios.

Oh, todos los hombres, oren y lloren por sus pecados, para que el Señor les perdone. Donde hay perdón de pecados, ahí se encuentra la libertad de la conciencia y la agapi-amor, aunque sea poca.

*

El Señor nos dio el mandamiento de amarnos los unos a los otros. Esta es la verdadera libertad: el amor a Dios y al prójimo. Aquí reside la libertad y la igualdad. En el orden mundano, secular es imposible que haya igualdad, pero esto no importa para la psique-alma. No todos pueden ser reyes o gobernantes, patriarcas o líderes. Pero cualquiera, sea cual sea su clase o posición, puede amar a Dios y ser agradable a Él, y esto es lo importante. Y aquellos que aman más a Dios en la tierra tendrán más gloria en el reinado de la Realeza increada de los Cielos y estarán más cerca del Señor. Cada uno será glorificado según la medida de su αγάπη agapi (amor desinteresado e incondicional).

*

La χάρις jaris gracia divina no quita la libertad, sino que colabora solo en el cumplimiento de los mandamientos, logos de Dios. Adán estaba en el estado de jaris gracia divina, pero no se le quitó la libertad o independencia y autogobierno. Los ángeles también permanecen en el Espíritu Santo, pero no se les ha quitado su libre albedrío.

*

El Señor dio el Espíritu Santo a la tierra, y aquellos que lo han recibido sienten el paraíso dentro de ellos.

Quizás digas: «Entonces, ¿por qué no tengo tal jaris gracia divina?» Porque no te has entregado a la voluntad de Dios, sino que vives según tu propia voluntad.

Observad a aquel que ama su propia voluntad: nunca tiene paz en su psique-alma y no disfruta de nada. Para él, todo se convierte en algo que no debería ser. Pero aquel que se ha entregado completamente a la voluntad de Dios tiene la oración pura y su psique-alma ama al Señor.

Así fue entregada a Dios la Santísima Virgen: ·He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu voluntad” (Lucas 1:38). Si dijéramos también, “He aquí el siervo del Señor; hágase conmigo conforme a tu voluntad», entonces las palabras evangélicas del Señor vivirían en nuestras psiques-almas, el amor de Dios reinaría en todo el mundo y la vida en la tierra sería increíblemente hermosa.

Pero aunque las palabras y logos del Señor han sido escuchados durante tantos siglos en todo el mundo, los hombres no los comprenden y no quieren aceptarlos. Sin embargo, quien vive según la voluntad de Dios, será glorificado o divinizado tanto en el cielo como en la tierra. Amín.

Monasterio del Paráclito

Oropós, Áttica 2007

Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  www.logosortodoxo.com

https://www.youtube.com/watch?v=mrbeEUbWnnc

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