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May 26 2026

PARÁCLESIS ΠΑΡΑΚΛΗΣΙΣ SÚPLICAS A LA PANAGHÍA

 

ΠΑΡΑΚΛΗΣΙΣ PARÁCLESIS SÚPLICA A LA PANAGHÍA

Santa Iglesia, Apostólica, Católica, Helénica Ortodoxa

Súplicas a la Panaghía, Zeotokos Madre de Dios, sin sacerdote, para todo fiel en cualquier hora y lugar, en toda circunstancia y en toda tribulación, angustia y pena del alma. ¡!!Verdadera y pura psicoterapia!!!

 

Por las oraciones de nuestros santos padres, oh Señor Jesús Cristo, Dios nuestro: compadécete de nosotros, sánanos y sálvanos. Amén.

Salmo 142

“Señor, escucha mi oración; acepta a mi súplica en tu verdad; escúchame en tu justicia1;

y no entres en juicio con tu siervo, porque ninguno de los hombres que viven sobre la tierra será hallado completamente inocente y sin pecado ante ti2;

porque el enemigo ha perseguido mi alma, me ha humillado y pisoteado hasta el suelo, me ha hecho habitar en tinieblas donde se encuentran los muertos desde tiempos antiguos3;

y bajo estas graves tribulaciones mi espíritu ha sido invadido por el desaliento y mi corazón dentro de mí está continuamente inquieto y turbado;4

hallándome en esta situación tan dolorosa, recordé los antiguos días de paz y seguridad, sumergí mi pensamiento en las obras de tu protección y medité atentamente las obras de tus manos5;

fortalecido en la fe y en la esperanza hacia ti por medio de esta meditación, levanté suplicantemente mis manos hacia ti, y mi alma, como tierra completamente seca, buscó de ti rocío y refrigerio6;

escúchame pronto, Señor, y acepta mi oración, porque estoy agotado y mi espíritu desfallece; no apartes tu rostro de mí, porque entonces llegaré a parecerme a los muertos que descienden a la tumba7;

hazme, Señor, escuchar y sentir prontamente por la mañana tu misericordia, porque solamente en ti he puesto mis esperanzas; hazme conocer, Señor, tu santa voluntad y el camino por donde debo andar, para ordenar el curso de mi vida, porque hacia ti elevo y entrego toda mi alma8;

líbrame de mis enemigos, Señor, porque a ti he recurrido9;

enséñame cuál es tu voluntad y dame la buena disposición para ponerla siempre en práctica, porque tú eres mi Dios. Tu Espíritu bueno me guiará por el camino recto y agradable a ti10;

por causa de tu nombre, Señor, protegerás y prolongarás mi vida; en tu justicia sacarás de mi alma la aflicción y la tristeza que mis enemigos han provocado11;

y en tu misericordia exterminarás a mis enemigos y harás perecer a todos los que afligen y entristecen mi alma, porque yo soy tu siervo12.” (Salmo 142)

Dios es el Señor, y resplandeció sobre nosotros; bendito sea el que viene en el nombre del Señor.

Alabad al Señor, e invocad su santo nombre.

Dios es el Señor, y resplandeció sobre nosotros; bendito sea el que viene en el nombre del Señor.

Todas las naciones me rodearon, y en el nombre del Señor me defendí de ellos.

Dios es el Señor, y resplandeció sobre nosotros; bendito sea el que viene en el nombre del Señor.

Esto ha sido obra del Señor, y es maravilla delante de nuestros ojos.

Dios es el Señor, y resplandeció sobre nosotros; bendito sea el que viene en el nombre del Señor.

Troparios

«A la Madre de Dios acudamos ahora con fervor, humildes y pecadores, postrados en metania y arrepentimiento, clamando desde lo profundo del alma: “Oh Panaghía soberana, ayúdanos con tu compasión hacia nosotros; apresúrate, pues perecemos por la multitud de nuestras faltas; no apartes tu rostro de nosotros, tus indignos siervos, porque tú eres nuestra única esperanza.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Jamás dejaremos de proclamar, oh Madre de Dios (Zeotokos), tus poderosas fuerzas y energías, nosotros los indignos; porque, si tú no nos protegieras y no hubieras intercedido por nosotros, ¿quién nos habría librado de tantos peligros? No nos apartaremos de ti, oh Panaghía, porque siempre rescatas, sanas y salvas a tus siervos de toda tribulación y calamidad y toda clase de males.

Salmo 50 (Mas 51)

“Ἐλέησόν με eléisón me (compadécete de mí o apiádate de mí), oh Dios, según tu gran misericordia, y por la multitud de tus compasiones, borra toda mi iniquidad. 

2 Lávame una y otra vez de mi iniquidad, púrgame, sáname y límpiame de la suciedad de mi pecado.

3 Pido tu compasión, porque reconozco y confieso mi iniquidad. Este pecado mío permanece siempre ante mí, en mi corazón y en mi pensamiento, acusándome y atormentándome sin cesar.

4 Contra ti he pecado, oh Señor, y ante tus ojos he cometido el mal; así se manifestará la justicia de tus palabras y vencerás cuando los hombres te juzguen. [Te pido el perdón, porque los pecados que cometí son transgresión de tu propia Ley. Ante ti hice el mal. Confieso que soy digno de castigo por mis pecados, para que así se manifieste cuán justo eras en las sentencias condenatorias contra mí, y para que salgas vencedor cuando hombres impíos y necios quieran juzgarte.]

5 Compadécete de mí, Señor, porque fui concebido por padres pecadores y mi madre me concibió en medio de pecados.

6 Dios de la verdad, tú amaste y amas siempre la verdad y la rectitud. Me revelaste las cosas ocultas y secretas de tu sofía-sabiduría, para que así tenga la posibilidad de guardarme del pecado.

7 Me rociarás con el hisopo*, [de manera simbólica, que representa tu misericordia] y así seré limpiado de mi pecado. Me lavarás [con tu divina jaris-gracia] y seré más blanco que la nieve. *(ὕσσωπος hisopo, planta usada en ritos de purificación en el Antiguo Testamento)

8 Entonces me harás sentir alegría y regocijo, de manera que hasta mis huesos quebrantados se llenarán de gozo.

9 Gira tu rostro lejos de mis pecados, para que no los veas, y borra todas mis iniquidades.

10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva dentro de mí un espíritu recto, para que habites y santifiques en lo más profundo de mi ser un espíritu de verdad, de sabiduría y rectitud.

11 No me alejes de tu rostro lleno de bondad, y no apartes de mí tu Santo Espíritu;

12 devuélveme la alegría y el regocijo de tu salvación, que proviene de ti, y sostenme con un espíritu hegemónico, firme e inquebrantable.

13 Así, purificado e iluminado, enseñaré a muchos transgresores tus caminos. Y con mi ejemplo y con mis palabras contribuiré y ayudaré a que muchos impíos vuelvan hacia ti con metania y arrepentimiento, como también yo he vuelto.

14 Líbrame, Señor, de la culpa de las sangres inocentes que fueron derramadas por causa mía, oh Dios y Señor de mi salvación.

15 Y mi lengua, llena de alegría, proclamará tu justicia y tu bondad. Señor, Tú abrirás mis labios, y mi boca elevará alabanzas y doxologías hacia Ti.

16 Te ofreceré alabanza ferviente, Señor, porque si hubieras querido algún sacrificio para el perdón de mis pecados, te lo habría ofrecido. Pero Tú no te complaces en los holocaustos de los sacrificios.

17 El sacrificio agradable para ti, oh Dios, es un espíritu quebrantado por el dolor y por la conciencia del pecado. Y un corazón de hombre que ha sido quebrantado y humillado, por la metania y el arrepentimiento, tú, oh Dios sumamente bueno y misericordioso, jamás lo rechazarás.

18 Sé complaciente, oh Señor, y benéfico con Jerusalén. Manifiesta tu bondad para que las murallas de Jerusalén sean reconstruidas nuevamente.

19 Entonces aceptarás con agrado los sacrificios legítimos, las ofrendas y los holocaustos ofrecidos según tu Ley; entonces serán presentados sobre Tu altar novillos en sacrificio, como acción de gracias y doxología hacia Ti.” (Sal 50)


Oda I.

«Tras cruzar el mar como si fuera tierra firme y huir de la tiranía y maldad de Egipto, el pueblo de Israel clamaba jubiloso: “Cantemos a nuestro Dios y Redentor.»

Troparios

Ὑπεραγία Θεοτόκε, σῶσον ἡμᾶς.
Santísima Madre de Dios (Zeotokos), sánanos y sálvanos.

«Acosado por muchas y continuas tentaciones (pruebas), a ti acudo buscando sanación y salvación. Oh Madre del Logos y Virgen santa, rescátame de todas las angustias, de las calamidades y de los terribles males.»

«Santísima Madre de Dios, sánanos y sálvanos.»

«Los asaltos de las pasiones agitan y turban mi psique-alma y la colman de profunda tristeza y desaliento; concédele paz, oh Doncella, con la serenidad y calma de tu Hijo y Dios, oh Purísima.»

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

«A ti, que diste a luz al Salvador y Dios, te suplico, oh Panaghía, que me libres de las calamidades y las angustias y de los terribles males; porque, ahora, refugiándome en ti, elevo hacia ti tanto mi psique-alma como mi mente.»

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

«Estando enfermos mi cuerpo y mi psique-alma, te suplico que me concedas recibir la visita divina y tu providente cuidado, oh única Madre de Dios, tú que llevaste en tu seno al Bondadoso Dios.»

Oda III

«Oh Señor, constructor de la bóveda celestial y fundador de la Iglesia, fortaléceme en tu agapi-amor; tú que eres el supremo anhelo de los hombres y apoyo de los fieles, único amante y amigo del hombre (filántropo).»

Troparios

Santísima Madre de Dios, sánanos y sálvanos.

«Como protección y refugio de mi vida te pongo, oh Panaghía Madre de Dios; tú guíame al puerto de tu paz, causa y manantial de los bienes, sostén de los fieles, oh única digna de toda alabanza.»

Santísima Madre de Dios, sánanos y sálvanos.

«Oh Virgen, te suplico: disipa la turbación de mi psique-alma y el vértigo de mi tristeza y desaliento; porque tú, oh Novia de Dios, concebiste a Cristo autor de la paz y la serenidad, oh única Purísima.»

«Tú, que diste a luz al Benefactor, fuente de todo bien, derrama sobre todos nosotros la riqueza de tu bondad; porque todo lo puedes, tú que concebiste a Cristo todopoderoso, oh divinamente bienaventurada.»

«Atormentado por duras enfermedades y dolorosos padecimientos, ayúdame, oh Madre de Dios (oh Zeotokos); porque te conozco como tesoro inagotable de curaciones, oh Purísima, riqueza que jamás se consume.»

«Salva de los peligros a tus siervos, oh Madre de Dios, porque todos, después de Dios, acudimos a ti, como a muralla inexpugnable y protección.»

«Vuelve tu mirada con benevolencia, oh toda alabada Madre de Dios (Zeotokos), hacia la penosa aflicción de mi cuerpo, y sana el sufrimiento interior de mi psique-alma.»

Kathisma

«Oh soberana Zeotokos (Madre de Dios), intercesora ferviente y muralla invencible, fuente de misericordia y refugio del mundo, a ti clamamos con fervor: adelántate y rescátanos de los peligros, tú, la única que protege rápidamente.»

Oda IV

«Escuché, oh Señor, el misterio de tu divina economía*; contemplé tus obras y glorifiqué tu divinidad.» *[οἰκονομία iconomía en lenguaje teológico significa el plan divino de salvación, la acción salvadora de Dios en la historia.]

Troparios

Santísima Madre de Dios, sánanos y sálvanos.

«Oh Novia de Dios, tú que diste a luz al Señor que gobierna el universo, apacigua la tempestad de mis pasiones y las olas agitadas de mis caídas, faltas y pecados.»

Santísima Madre de Dios, sánanos y sálvanos.

«A mí, que clamo al abismo de tu misericordia, concédeme tu compasión, oh tú que concebiste al Misericordioso y Salvador de todos los que te alaban con himnos.»

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

«Gozando, oh Purísima, de tus donaciones, te ofrecemos con gratitud un cántico, nosotros que te confesamos como Madre de Dios.»

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

«Teniéndote a ti, oh Digna de toda alabanza, como esperanza, apoyo y muralla inquebrantable de sanación y salvación, somos rescatados de toda adversidad y angustia.»

Oda V

«Señor, ilumínanos con tus mandamientos y con tu brazo poderoso concédenos tu paz, oh amigo y amante de los hombres (filántropo).»

Troparios

Santísima Madre de Dios (Zeotokos), sánanos y sálvanos.

«Colma de gozo y alegría mi corazón, oh Pura, concediéndome tu alegría incorruptible, tú que diste a luz al autor de toda alegría.»

Santísima Madre de Dios, sánanos y sálvanos.

«Líbranos de los peligros, oh pura Madre de Dios (Zeotokos), tú que diste a luz a la redención eterna y a la paz que sobrepasa toda mente y espíritu.»

Doxa-Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

«Disipa la niebla de mis faltas, oh Novia de Dios, con la iluminación de tu resplandor, tú que diste a luz a la Luz divina, increada y eterna.»

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

«Sana, oh Pura, la enfermedad de mis pasiones (pazos), haciéndome digno de tu visita misericordiosa y, por tu intercesión, concédeme la salud.»

Oda VI

«Derramaré mi súplica ante el Señor y a Él anunciaré mis tribulaciones, angustias y penas; porque mi psique-alma se llenó de males y mi vida se acercó al Hades; y suplico como Jonás: ¡Oh Dios, sácame de la corrupción y de la ruina!»

Troparios

Santísima Madre de Dios, sánanos y sálvanos.

«Así como Él salvó de la muerte y de la corrupción, habiéndose entregado Él mismo a la muerte, mi naturaleza, apresada por la corrupción y la muerte, oh Virgen, suplica a tu Señor e Hijo que me libre de la maldad de los enemigos.»

Santísima Madre de Dios, sánanos y sálvanos.

«Te reconozco como protectora de mi vida y guardiana segurísima, oh Virgen, que disipas la multitud de las tentaciones y ahuyentas las insidias y trampas de los demonios; y ruego constantemente ser librado de la corrupción de mis pasiones (pazos).

Doxa-Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

«Oh Reina, te tenemos como muralla de refugio, como perfecta sanación y salvación de nuestras psiques-almas y alivio en medio de las tribulaciones y angustias, y siempre nos gozamos en tu luz; oh Soberana, también ahora sánanos y sálvanos de las pasiones (pazos, padecimientos) y peligros.»

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

«Ahora yazgo postrado en lecho de enfermedad y no hay curación para mi cuerpo-carne; pero tú, que concebiste a Dios, Salvador del mundo, libertador y médico de las enfermedades, a ti suplico, oh Bondadosa: levántame y sáname de la corrupción de las enfermedades.»

«Salva de los peligros a tus siervos, oh Madre de Dios (Zeotokos), porque todos, después de Dios, a ti recurrimos,
como a muralla invencible y protección.»

«Oh Purísima, tú que por tu logos diste a luz inefablemente al Logos en la plenitud de los tiempos, interceda por nosotros, con la confianza maternal que posees.

Kontákion tono 2

«Oh protección invencible e inconfundible de los cristianos que no avergüenza, intercesora firme ante el Creador, no ignores las voces suplicantes de los pecadores; antes bien, acude pronto, como bondadosa, en ayuda de nosotros que con fe clamamos a ti: Apresura tu intercesión y acude sin demora a nuestra súplica, oh Madre de Dios (Zeotokos), tú que siempre proteges a los que te honran.»

Prokímenon

Me acordaré de tu nombre, de generación en generación (2 veces).

«Escucha, hija, y mira; inclina tu oído y escucha atentamente, olvida a tu pueblo y deja atrás tu antigua pertenencia y las cosas de tu casa, y el Rey deseará tu belleza.»

Por las intercesiones de la Madre de Dios, oh Piadoso, borra la multitud de mis pecados.

Compadécete de mí, oh Dios, conforme a tu gran misericordia, y según la abundancia de tu compasión borra mis transgresiones.

«No me encomiendes a protección humana, oh Panaghía Soberana, recibe más bien la súplica de tu siervo, porque la tribulación y tristeza me domina y no puedo soportar los dardos y ataques de los demonios; no tengo amparo ni lugar adonde refugiarme, miserable de mí, combatido por todas partes y sin consuelo fuera de ti. Oh Soberana del mundo, esperanza y protección de los fieles, no rechaces mi súplica; haz aquello que convenga para mi sanación y salvación.

«Nadie que acude a ti queda confundido ni abandonado, oh pura Virgen Zeotokos (Madre de Dios); sino que pide la divina jaris-gracia y recibe la donación para bien y provecho de su petición.»

«Siendo transformación para los afligidos, alivio y liberación para los enfermos, oh Virgen Zeotokos (Madre de Dios), salva a la ciudad y al pueblo; tú eres la paz de los que están en guerra, la calma serena de los que son azotados por la tormenta, la única protección de los fieles.»

Oda VII

«Los jóvenes venidos de Judea a Babilonia, fortalecidos por la fe en la Trinidad, apagaron con sus pasos las llamas del horno ardiente, mientras cantaban: “¡Bendito eres, oh Dios de nuestros padres!”»

Troparios

Ὑπεραγία Θεοτόκε, σῶσον ἡμᾶς.
Santísima Madre de Dios, sánanos y sálvanos.

«Oh Salvador, queriendo realizar la economía (el plan divino) de nuestra sanación y salvación, habitaste en el vientre de la Virgen y la revelaste al mundo como protectora. ¡Oh Dios de nuestros padres, bendito eres!»

Santísima Madre de Dios, sánanos y sálvanos.

«Oh Madre pura, tú que diste a luz al que es voluntad de misericordia, ruega para que sean librados de las faltas y de las manchas de la psique-alma quienes claman con fe: ¡Bendito eres, oh Dios de nuestros padres!»

Doxa-Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

«A la que te llevó en su vientre, la revelaste a los fieles que claman como tesoro de salvación, fuente de vida incorruptible, torre de seguridad y puerta de la metania y arrepentimiento; ¡Bendito eres, oh Dios de nuestros padres!»

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

«Oh Madre de Dios, tú que nos diste al Salvador Cristo, haz dignos de ser sanados de las dolencias del cuerpo y de las enfermedades de la psique-alma a quienes se acercan con amor y fe a tu divina protección.»

Oda VIII

«Al Rey de los cielos, a quien cantan en himnos las legiones de los ángeles, cantad himnos y exaltadlo por todos los siglos.»

Troparios

Santísima Madre de Dios, sánanos y sálvanos.

«No nos abandones, oh Panaghía, a los que imploramos tu ayuda que viene de ti, y a los que te cantan en himnos y te exaltan, oh Doncella bendita, por los siglos.»

Santísima Madre de Dios, sánanos y sálvanos.

«Oh Panaghía mía, derramas en abundancia tus sanaciones sobre quienes con fe te alaban y exaltan el misterio inefable de tu parto.»

Doxa-Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

«Tú sanas las enfermedades de mi psique-alma y los dolores de mi carne-cuerpo, oh Panaghía, para que yo te glorifique, oh llena de jaris-gracia divina.»

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

«Tú expulsas los ataques de las tentaciones y las acometidas de las pasiones (pazos), oh Panaghía; por eso te alabamos por todos los siglos.»

Oda IX

«Verdaderamente te confesamos como Zeotokos (Madre de Dios), nosotros, los sanados y salvados por medio de ti, oh Virgen pura, y junto con los coros incorpóreos te magnificamos.»

Troparios

Santísima Madre de Dios, sánanos y sálvanos.

«Oh Virgen Panaghía, no rechaces el caudal de mis lágrimas, tú que concebiste a Cristo, el que quitó toda lágrima de los rostros de los hombres.»

Santísima Madre de Dios, sánanos y sálvanos.

«Llena mi corazón de alegría, oh Virgen Panaghía, tú que acogiste la plenitud de la alegría y disipaste la angustia y tristeza del pecado.»

Doxa-Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

«Sé puerto y protección de los que acuden a ti, oh Virgen Panaghía, conviértete en muralla inquebrantable, refugio, gozo y alegría.»

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

«Con los rayos de tu luz ilumina, oh Virgen Panaghía, ahuyentando la oscuridad de la ignorancia, a los que piadosamente te proclaman Zeotokos (Madre de Dios).»

«Oh Panaghía Virgen, sana al que ha sido abatido por el sufrimiento y la enfermedad, transformando su debilidad en vigor y su enfermedad en salud.»

«Es verdaderamente digno proclamarte bienaventurada, oh Madre de Dios, la siempre bienaventurada e incontaminada y Madre de nuestro Dios.»

Megalinaria

«A la más honorable que los Querubines e incomparablemente más gloriosa que los Serafines, a ti, que incorruptamente diste a luz a Dios Logos, a la verdadera Zeotokos (Madre de Dios), te magnificamos y alabamos.»

«A la más elevada que los cielos y más pura que los resplandores del sol, a la que nos libró de la maldición, a la Soberana del mundo, honrémosla con himnos.»

«Por la multitud de mis pecados se enferma mi cuerpo y mi psique-alma; a ti recurro, oh llena de divina jaris-gracia, esperanza de los desesperados; tú ayúdame.»

«Oh Reina y Madre del Redentor, acoge las súplicas de tus indignos suplicantes, para que intercedas ante Aquel que nació de ti; oh Soberana del mundo, sé mi mediadora.»

«Cantamos ahora con alegría y fervor para ti esta oda, oh Madre de Dios alabadísima, armoniosamente, junto con el Precursor y todos los santos: interceda y ruega fervientemente, oh Madre de Dios, para que Él se apiade de nosotros.»

«Enmudezcan los labios de los impíos, de los que no veneran tu venerable icona, pintada por el santísimo apóstol Lucas, la venerable Οδηγήτρια Hodigitria Conductora.»

«Todos los ejércitos de los Ángeles, Precursor del Señor, el coro de los doce apóstoles, todos los santos, junto con la Zeotokos (Madre de Dios), interceded por nosotros para que seamos sanados y salvados.»

Troparios tono b

«Señor, compadécete de nosotros, porque, no tenemos justificación ni defensa alguna; como pecadores acudimos a ti, nuestro Dueño y Señor, ofreciéndote esta humilde súplica: compadécete de nosotros.»

Doxa-Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

«Señor, compadécete de nosotros, porque en ti hemos puesto nuestra esperanza; no te enojes fuertemente contra nosotros, ni recuerdes nuestras iniquidades; mas vuelve ahora tu mirada caritativa hacia nosotros y líbranos de nuestros enemigos, porque tú eres nuestro Dios y nosotros tu pueblo; todos somos obra de tus manos y llevamos invocado tu santo Nombre.»

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

«Ábrenos la puerta de la compasión, oh bendita Zeotokos (Madre de Dios), quienes ponemos en ti nuestra esperanza no quedemos defraudados; seamos librados por medio de ti de las tribulaciones y desgracias, porque tú eres la sanación y salvación de los cristianos.»

«Oh Bondadosa, que proteges a todos los que se refugian con fe bajo tu poderosa mano protectora; porque nosotros, pecadores, en medio de peligros y tribulaciones, no tenemos otra intercesora constante ante Dios, nosotros que estamos abatidos por muchas faltas, oh Madre del Dios Altísimo. Por eso nos postramos ante ti: libra a tus siervos de toda adversidad y tribulación.»

«Alegría de todos los oprimidos y afligidos, protectora de los injustamente tratados, alimento de los pobres, consuelo de los emigrantes y exiliados, bastón de los ciegos, visita de los enfermos, refugio y auxilio de los que sufren, y ayuda de los huérfanos, oh Madre del Dios Altísimo, tú eres Incontaminada, date prisa, te suplicamos, en librar a tus siervos de todo mal.»

«Oh Señora soberana, acoge las súplicas de tus siervos y líbranos de toda necesidad y tribulación. Toda mi esperanza la deposito en ti, oh Madre de Dios, Zeotokos; guárdame bajo tu protección.»

Por las oraciones de nuestros santos padres, oh Señor Jesús Cristo, Dios nuestro: compadécete de nosotros, sánanos y sálvanos. Amén.

Traducción Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas xX jJ http://www.logosortodoxo.com/

 

 

 

 

 

 

 

 

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