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Dic 16 2025

Una carta profética del Santo Paisio de 1969 sobre la panherejía del Ecumenismo

 

Una carta importante del Santo Paísio de 1969 sobre la panherejía del Ecumenismo

 

La sabia y discreta carta del Santo Paísio fue enviada al Director del «Orthodoxos Typos» (Prensa Ortodoxa), el archimandrita Jarálambos Vasilópulos, en 1969. Se publicó bajo el título: «Carta desconocida de dolor contra los ecumenistas y los filoenóticos (amigos de la unión con el papismo sin distinción)» (Orthodoxos Typos, número 1681/9). (Esta carta, manuscrita por la propia mano de san Paísios, existe hasta hoy en día, y fue escrita por él mismo porque sabía que muchos la tergiversarían si no estuviera redactada de su puño y letra).

 

Querido padre Jarálambos,

Como veo el gran escándalo que se está produciendo en nuestra Iglesia debido a los diversos movimientos filoenóticos (amigos de la unión sin distinción) y los contactos del Patriarca con el Papa, he sufrido también, como su hijo, y he considerado bueno, además de mis oraciones, enviar un pequeño trozo de hilo (que tengo como monje pobre) para que se utilice, aunque sea para una pequeña puntada, en el vestido desgarrado de nuestra Madre.

Creo que lo recibiréis con amor y lo utilizaréis a través de vuestro periódico religioso. Os agradezco.

Quisiera pedir perdón, en primer lugar, a todos los que os pueda ofender, por atreverme a escribir algo, cuando no soy ni santo ni teólogo.

Imagino que todos entenderán que lo que escribo no es otra cosa que un profundo dolor por la actitud de nuestro padre, el Sr. Atenágoras (Patriarca de Constantinopla, según dicen era masón, puesto por los Americanos), y por su amor mundano, que lamentablemente se ha mostrado hacia la Iglesia Papal.

Como parece, él ha amado a otra mujer moderna, que se llama la Iglesia Papal, porque la Madre Ortodoxa no le causa ninguna impresión, ya que es demasiado modesta. Este amor, que se ha escuchado en la Ciudad (Constantinopla), ha encontrado eco en muchos de sus hijos, que lo viven en las ciudades. Después de todo, este es también el espíritu de nuestra época: que la familia pierda el significado sagrado de su unión, a causa de amores de este tipo, cuyo propósito es la disolución y no la unión.

Con un amor tan mundano, nuestro Patriarca llega a Roma. En lugar de mostrar amor primero a nosotros, sus hijos, y a nuestra Madre la Iglesia, él, lamentablemente, ha enviado su amor muy lejos.

El resultado ha sido que ha complacido a todos los hijos mundanos, que aman el mundo y tienen este amor mundano, pero ha escandalizado a todos nosotros, los hijos de la ortodoxia, pequeños y grandes, que tenemos temor de Dios…

Con tristeza, de todos los filoenóticos (amigos de la unión sin distinción) que he conocido, no he visto en ellos ni una pizca de espiritualidad ni de fe.

Pero ellos saben hablar de amor y unidad, pero no están unidos con Dios, porque no lo han amado.

Quisiera pedir sinceramente a todos nuestros hermanos filoenóticos (amigos de la unión sin distinción):

Dado que el tema de la unión de las Iglesias es algo espiritual y necesitamos un amor espiritual, dejémoslo a aquellos que han amado profundamente a Dios y son teólogos, como los Padres de la Iglesia, y no a los juristas que ofrecen todo su ser al servicio de la Iglesia (en lugar de una gran lámpara), a aquellos a quienes el fuego del amor de Dios ha encendido, y no el encendedor del sacristán.

Debemos saber que no solo existen leyes naturales, sino también espirituales. Por lo tanto, la futura ira de Dios no puede ser enfrentada con la cooperación de los pecadores (porque recibiremos una doble ira), sino con metania, arrepentimiento, confesión y el cumplimiento de los logos, mandamientos del Señor.

También debemos saber bien que nuestra Iglesia Ortodoxa no tiene ninguna carencia. La única carencia que se presenta es la falta de jerarcas serios y pastores con principios patrísticos.

Son pocos los elegidos. Sin embargo, esto no es motivo de preocupación. La Iglesia es la Iglesia de Cristo y Él la gobierna.

No es un Templo construido de piedras, arena y cal por piadosos y destruido por el fuego de los bárbaros, sino que es el mismo Cristo. «Y el que caiga sobre esta piedra se quebrará; y sobre quien ella caiga, lo desmenuzará» (Mateo 21:44-45).

El Señor, cuando sea necesario, presentará a los Marcos Efgenikos (Amable) y los Gregorios Palamás, para reunir a todos nuestros hermanos escandalizados, para que confiesen la Fe Ortodoxa, fortalezcan la santa Parádosis Tradición y den gran alegría a nuestra Madre.

En nuestros tiempos vemos que muchos hijos fieles de nuestra Iglesia, monjes y laicos, lamentablemente se han separado de ella debido a los filoenóticos (amigos de la unión sin distinción). Creo que no es en absoluto bueno que nos apartemos de la Iglesia cada vez que el Patriarca comete un error.

Pero desde dentro, cerca de la Madre Iglesia, cada uno tiene el deber y la obligación de luchar de acuerdo con su manera. Cortar el memorial del Patriarca, separarse y crear una iglesia propia, y seguir hablando insultando al Patriarca, creo que es irracional.

Si por la desviación de tal o cual Patriarca nos separamos y creamos nuestras propias Iglesias, ¡Dios nos guarde! ¡Seremos peores que los protestantes!

Fácil es dividir, pero difícil es volver…

Desgraciadamente, hoy en día tenemos muchas «iglesias». Fueron creadas ya sea por grandes grupos o incluso por una sola persona. Porque sucedió que en una pequeña kaliva (choza) (hablando de lo que sucede en el Monte Athos) que haya también un templo, y pensaron que podían hacer su propia iglesia independiente.

Si los filoenóticos (amigos de la unión sin distinción, aquellos que apoyan la unión con Roma) dan el primer golpe o primera herida a la Iglesia, estos, los mencionados anteriormente, dan el segundo.

Oremos para que Dios nos dé su iluminación a todos nosotros y a nuestro Patriarca, el Sr. Atenágoras, para que primero se logre la unión de estas «iglesias», para que se realice la paz entre el pueblo ortodoxo escandalizado, la paz y el amor entre las Iglesias Ortodoxas Orientales, y luego pensemos en la unión con las demás «confesiones», si y en la medida en que sinceramente deseen abrazar el Dogma o la Doctrina Ortodoxa.

Me gustaría también decir que existe un tercer grupo dentro de nuestra Iglesia. Son aquellos hermanos que, aunque permanecen fieles hijos de Ella, no tienen acuerdo espiritual entre ellos.

Se dedican a criticar unos a otros, pero no por el bien común de la lucha. Y se observan más los unos a los otros (más que a sí mismos), para ver qué dicen o qué escriben, para luego golpearles sin piedad. Mientras que. si ellos mismos dijeran o escribieran lo mismo, lo respaldarían incluso con muchas citas de la Santa Escritura y de los Padres.

El mal que se está haciendo es grande, porque por un lado se hace injusticia al prójimo, y por otro, lo derrumban ante los ojos de los demás fieles. Muchas veces también siembran incredulidad en las psiques-almas de los débiles, porque los escandalizan.

Desgraciadamente, algunos de nosotros tenemos expectativas irracionales de los demás. Queremos que los demás tengan el mismo carácter espiritual que nosotros. Cuando alguien no está de acuerdo con nuestro carácter, es decir, es un poco más indulgente o un poco más severo, inmediatamente concluimos que no es una persona espiritual.

Todos son necesarios en la Iglesia.

Todos los Padres ofrecieron sus servicios a Ella. Tanto los caracteres suaves como los estrictos.

Así como para el cuerpo humano son necesarios los alimentos dulces, ácidos y hasta los amargos, como los dientes de león (cada uno con sus propias sustancias y vitaminas), así también para el Cuerpo de la Iglesia.

Todos son necesarios.

Uno complementa el carácter espiritual del otro, y todos estamos obligados a soportar no solo el carácter espiritual del prójimo, sino también sus debilidades humanas.

Y nuevamente vengo a pedir sinceramente perdón a todos, porque me atreví a escribir. Soy un simple monje, y mi trabajo es intentar, tanto como pueda, despojarme del hombre viejo y ayudar a los demás y a la Iglesia, a través de Dios, mediante la oración.

Pero debido a que llegaron a mi ermita tristes noticias sobre nuestra Santa Ortodoxia, sufrí mucho y consideré bueno escribir lo que sentía.

Oremos todos para que Dios nos dé Su χάρις (jaris: gracia, energía creada) y que cada uno de nosotros ayude a su manera para la doxa-gloria de nuestra Iglesia Ortodoxa.

Con mucho respeto a todos,

En el Monte Athos, el 23 de enero de 1969.

Monje Paisios

Traducción Jristos Jrisoulas https://www.logosortodoxo.com

 

 

 

 

 

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