Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Β΄
Άγιος Μάξιμος ο Ομολογητής

Filocalía de los Santos Nípticos, tomo 2
San Máximo el Confesor
Repasada traducción
200 capítulos a Thalasio, sobre la teología y la Economía de la Encarnación del Hijo de Dios
Primera centuria
1 El Dios es uno, sin principio, es increado e incomprensible y posee toda la δύναμη dinami (poder, fuerza y energía) increada de Su ser o existencia general. Excluye por completo cualquier noción sobre el cuándo y el cómo de Su ser, porque es inaccesible para todos y no es conocido por ninguna de las criaturas a través de algún indicio natural o físico.
2 El Dios no es de tal naturaleza, de modo que sea posible para nosotros los humanos conocerlo. No es ni principio, ni medio, ni fin, ni en general algo relativo de lo que podamos observar en la naturaleza. Porque el Dios es indefinido, inalterable, infinito e increado, ya que está infinitamente más allá de toda esencia, poder, potencia y energía.
3 Cada esencia, como incluye en sí misma su propio límite de existencia, es por naturaleza principio del movimiento potencial o potencia que se observa en ella. Todo movimiento natural hacia alguna acción u operación, como es comprendido después de su esencia, pero antes de su operación o acción es un medio, porque por su naturaleza está en el medio de la una y la otra. Y cada energía y operación que se define naturalmente por el logos de su existencia, es el fin del movimiento de la esencia, movimiento que viene al νούς νούς nus (espíritu de la psique) antes de él.
4 El Dios no es esencia creada, tal como decimos en el sentido común, general o parcial, para que sea también principio (debido a que la esencia creada tiene principio). Ni una δύναμη dinami (fuerza, energía, poder) creada, tal como decimos dinami en el sentido común general o parcial, de modo que sea también medio. Tampoco es una energía en un sentido general o particular, de modo que sea el fin del movimiento potencial de la esencia, ya que dicho movimiento se concibe antes que la energía. Pero es una Οντότητα supraesencial que genera esencia; y es un fundamento o cimiento que produce δύναμη dinami (fuerza, energía, poder) y que está más allá de toda δύναμη dinami; y es una capacidad infinita, que causa toda energía y acción. En pocas palabras, Dios es la οντότητα entidad que crea toda esencia y δύναμη dinami, cada principio, medio y fin.
5 El principio, el medio y el fin son atributos o cualidades de las cosas que se dividen en el tiempo, y sería cierto si decimos, también de todas las cosas que consideramos dentro del siglo (o en la eternidad).
Porque el tiempo, al tener un movimiento que podemos medir, está determinado numéricamente. La eternidad, al tener junto con la existencia la categoría del tiempo concebida conjuntamente, admite una dimensión, porque tiene un principio de existencia. Ahora bien, si el tiempo y la eternidad no tienen un principio, mucho menos lo tienen las cosas contenidas en ellos.
6 Solo uno por naturaleza es siempre esencial y absolutamente Dios, conteniendo en Sí mismo de manera absoluta la existencia plena. Y siendo así, nada de lo que decimos que existe tiene existencia absoluta. Por lo tanto, no se entiende que algo diferente en esencia de Dios haya coexistido eternamente con Él, ni el cosmos-mundo, ni el tiempo, ni ninguno de los seres que viven en ellos. Porque la existencia absoluta y la no absoluta nunca coinciden.
7 El principio, el medio y el fin en cada cosa nunca están separados de la categoría de la relación. Pero el Dios, como es del todo infinitas veces infinitamente superior de toda relación, es lógico que no sea ni principio, ni medio, ni fin, ni en general nada de lo que puede considerarse en la categoría de relación.
8 Todos los seres son denominados comprensibles (inteligibles), porque tienen los principios manifiestos a través de los cuales adquirimos conocimiento-gnosis de ellos. Sin embargo, el Dios no es llamado “comprensible”, sino que los seres comprensibles solo nos conducen a creer que Él existe. Por eso, ninguna cosa de las comprensibles es de algún modo comparable con Él.
9 Las gnosis-conocimiento de los seres sobre su propia manifestación tienen conjuntados sus logos (principios) correspondientes y por medio de ellos son por naturaleza descriptibles. Sin embargo, el Dios solo a través de los logos que están en los seres es creído; y da a los piadosos y devotos, más allá de toda prueba, el testimonio y la fe de que existe absolutamente. Porque la fe es la verdadera gnosis-conocimiento que sus principios no admiten demostración y hace tangibles cosas que sobrepasan la fe y la lógica (Heb 11,1).
10 El Dios es principio, medio y fin de los seres, actuando u operando y no padeciendo. Lo mismo ocurre también con todas las demás cosas con las que Le denominamos. Es principio porque es el Creador; medio, en cuanto Providente; y fin como Determinación (Descripción). Porque dice el Apóstol Pablo: “Todas las cosas provienen de Él, y por Él se han hecho, y a Él se dirigen y aspiran (Rom 11,36).
11 No hay psique-alma lógica que tenga, por esencia, más valor que otra psique-alma lógica. Porque el Dios en su bondad, al crear cada psique-alma a su propia imagen, la trae en la existencia para que se mueva por sí misma. Y cada una, según su intención propia, elige el honor o se arrastra voluntariamente al deshonor mediante sus obras.
12 El Dios (con Su luz increada) es el Sol de justicia (Mal 4.2), como dice la Escritura, que arroja en todos los rayos de Su bondad sin distinción o discriminación alguna; y la psique-alma, según su predisposición y voluntad, se vuelve como cera, si ama a Dios o como barro si ama la materia. El barro por su naturaleza se seca por el sol, mientras que la cera, por naturaleza, se ablanda; De la misma manera cada psique-alma amante de la materia y del mundo (de los pazos), que el Dios la instruye y ella resiste con su propia voluntad, se endurece como el barro y se empuja a sí misma a la perdición, como el Faraón (Ex 7,13. 14,28). En cambio, cada psique-alma que ama a Dios, se ablanda como cera, y mientras va recibiendo los signos y los sellos divinos se convierte en residencia de Dios por la Χάρις jaris la energía increada del Espíritu Santo (Ef 2,22).
13 Aquel que ha sobreiluminado su νούς nus con divinos conceptos y pensamientos y ha acostumbrado su logos a alabar incesantemente al Creador con himnos divinos y ha purificado sus sentidos con contemplaciones sin manchas, éste al bien que tiene natural “como imagen” de Dios, ha agregado también el bien optativo y voluntario del “como semejanza”.
14 Uno vigila y guarda su psique-alma sin mancha por la gracia de Dios, si obliga su diania (mente, intelecto) a pensar sólo en Dios y Sus virtudes, y si convierte su lógica en intérprete ortodoxo de las virtudes de Dios, y si enseña a sus sentidos u órganos sensitivos a imaginar piadosamente al mundo sensible y todo lo que hay en él, transmitiendo a su psique-alma la grandeza de los logos (principios) que se encuentran en los seres.
15 El Dios liberándonos de la amargura de la esclavitud de los demonios que nos tiranizaban, nos ha regalado el filántropo yugo de la divina piedad: la humildad. Por ella es domada toda fuerza y energía diabólica, y en quienes la han escogido, se genera todo bien, y están protegidos e inmunes de las radiaciones demoníacas.
16 Aquel que cree, teme; y quien teme, se hace humilde y se vuelve apacible, porque adquiere el hábito de mantener inactivos los movimientos antinaturales de la ira y el deseo. El apacible aplica y cumple los logos-mandamientos; y el que aplica y cumple los logos-mandamientos realiza la catarsis, es purgado, sanado y limpiado, y el que ha realizado esto es iluminado; y quien es iluminado se hace digno de unirse con el Novio celeste (Cristo), el Dios Logos increado, en el tálamo nupcial de los Misterios.
17 Tal como un agricultor que busca un campo adecuado para trasplantar algún árbol silvestre encuentra un tesoro inesperado, así es todo practicante o asceta humilde, sencillo y liberado de la aspereza material de la psique-alma, tal como se menciona del bienaventurado Jacob (Ex 27, 11 y 20). Cuando es interrogado por su padre espiritual sobre cómo adquirió la gnosis: ¿Qué es esto que has encontrado tan rápidamente hijo mío?, él responde diciendo: «Es algo que el Señor y Dios me lo ha entregado». Por tanto, cuando el Dios nos concede contemplaciones y consideraciones sabias de Su sabiduría increada, sin fatiga de nuestra parte y cuando no lo esperábamos, debemos considerar que hemos encontrado un tesoro espiritual inesperado. Porque el asceta auténtico es un agricultor espiritual el cual trasplanta la zeoría contemplación de las cosas visibles, mediante la percepción sensible, como árbol silvestre en la tierra de las concebibles o inteligibles, y encuentra el tesoro que es la revelación, por la χάρις jaris (gracia, energía increada), de la sabiduría que se encuentra en los seres.
18 La gnosis-conocimiento de las divinas consideraciones y contemplaciones que llega inesperadamente al asceta o practicante debido a su humildad, destruye la conducta o actitud ostentosa y el orgullo de quien busca con esfuerzo y fatiga dicha gnosis para exhibirse y no la encuentra. Y sin razón, provoca en el necio envidia hacia su hermano, así como pensamientos de asesinato y tristeza, porque no puede inflarse el orgullo que proviene de los elogios.
19 Aquellos que buscan con esfuerzo la gnosis-conocimiento y no la alcanzan, fracasan o debido a la falta de fe o porque, por su necia contienda tal vez comiencen a llenarse de orgullo en contra de aquellos que poseen la gnosis, como alguna vez los Israelitas contra Moisés. A estos la Ley les dirá, como corresponde, que «algunos subieron violentamente al monte y los amorreos que vivían allí salieron, los golpearon y los hirieron» (Deu 1, 43-44). Porque es inevitable que los que simulan virtud por ostentación, no sólo fracasen porque adulteran la piedad, sino también que sean golpeados y heridos por su conciencia.
20 Quien desea la gnosis por ostentación y no la consigue, no debe envidiar al prójimo ni entristecerse. Más bien, como está ordenado, debe prepararse para algo similar; es decir, primero debe esforzarse con diligencia corporal en la virtud práctica, preparando así su psique-alma para la divina gnosis-conocimiento.
21 Quienes se acercan y contemplan con piedad los seres y no intentan inventar alguna forma ostentosa, se encontrarán con las resplandecientes contemplaciones de los seres, las cuales les anticiparán la comprensión más perfecta y clara de ellos. Respecto a estos dice la Ley: “Venid a heredar grandes y bellas ciudades, llenas de todo bien, ciudades que no habéis construido vosotros, y cisternas excavadas que no habéis cavado vosotros, viñedos y olivares que no habéis plantado vosotros” (Deu 6,10-11). Porque aquel que no vive para sí mismo, sino para Dios, se llena de todos los carismas o dones que antes no eran percibidos ni vistos debido de las molestias que causaban los πάθος pazos.
22 La percepción sensible se distingue es dos tipos. Una es la percepción que como atributo natural, funciona también cuando estamos durmiendo, la cual no percibe ninguno de sus sujetos y no ofrece ningún beneficio, ya que no tiende a operar; hay también la percepción energética u operativa, con la que percibimos las cosas sensibles. Así también la gnosis es doble: una es la contemplativa, que reflexiona sobre los principios de los seres solo por hábito y no tiene ningún provecho, ya que no se extiende a la acción de los logos-mandamientos. La otra forma gnosis es la energética, practica y operativa y está basada en la praxis, acción y practica, y considera la verdadera comprensión de los seres como aquella que es confirmada a través de la experiencia.
23 El hipócrita, mientras cree que no ha sido descubierto, está tranquilo y anda en busca de su gloria tratando de pasar por justo. Pero cuando es descubierto, entonces pronuncia logos mortales, creyendo que con las acusaciones contra los demás cubrirá su falta de educación y grosería. A éste, como es inestable, la Escritura comparándolo como generador de pensamientos de víbora, le ha ordenado dar frutos dignos de μετάνοια metania (Mt, 3, 7-8), es decir, que transforme la íntima disposición oculta de su corazón para que esté en conformidad con sus actos y comportamientos exteriores.
24 Algunos dicen que «bestia» se llama cualquier animal de los que viven en el aire, la tierra y el mar, que según la Ley no lo ha considerado puro (Lev 11, 1-43), aunque que parezca ser manso. El nombre “bestia” lo decimos también con nuestro logos a cualquier ser humano, según el πάθος pazos que lo domina.
25 Aquel que finge amistad para dañar y perjudicar a los que están a su alrededor, es un lobo que esconde su propia maldad bajo la piel del cordero. Él, cuando encuentra una conducta o palabra inocente, que se hace o se dice como quiere Cristo, pero de manera sencilla, la arrebata y la destruye, lanzando innumerables acusaciones contra aquellos a quienes ataca en sus costumbres, conductas o palabras, como un pérfido conspirador de la libertad que los hermanos tienen de Cristo (Gál 2:4).
26 Aquel que finge silencio para hacer algo malo, maquina un engaño contra su prójimo. Y si fracasa en su intento, se marcha añadiendo en su propio πάθος pazos también el dolor del fracaso. Mientras que aquel que guarda silencio para beneficiar, aumenta la amistad y se marcha con alegría, porque ha recibido la iluminación que disipa la oscuridad.
27 Aquel que en una asamblea interrumpe, con arrogancia, la atención de los logos-discursos, no puede esconder que sufre de la vanagloria y ambición. Siendo eslavo de la vanagloria, va dando vueltas y más vueltas las frases queriendo romper la coherencia de lo que se está diciendo.
28 El sabio, tanto cuando enseña como cuando aprende, quiere aprender y enseñar solo lo que es útil y provechoso. En cambio, el pséudo-sabio charlatán, -éste que quiere aparecer sabio-, tanto cuando pregunta como cuando le preguntan, presenta solamente las cosas más nimias, curiosas y extravagantes.
29 Quien es partícipe de los bienes por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, tiene la obligación de transmitirlos a los demás generosamente sin envidia, porque dice la Escritura: «Gratis lo recibisteis, dadlo gratis» (Mt 10,8). El que esconde el divino regalo, calumnia al Señor de ser duro y reniega de la virtud al no querer fatigar su cuerpo-carne. Y aquel que vende la verdad a los enemigos y después es descubierto y reconocido como vanaglorioso y ambicioso, se ahorca al no poder soportar la vergüenza, (Mt 25,24. 26,15. 27,5).
30 Aquellos que aún temen la guerra contra los πάθος pazos y tienen miedo de los ataques de los enemigos invisibles, deben callar, es decir, no deben usar el método de contradicción en defensa de la virtud, sino encomendarse a Dios en oración para que Él cuide de ellos. A estos se les dice en el Éxodo: “El Señor combatirá por vosotros y vosotros estaréis en silencio y calma” (Ex 14,14). En cambio, aquellos que, después de haber vencido y destruido a los demonios buscan inmediatamente con buena disposición a aprender los tropos métodos (modos, maneras, formas) del ejercicio por las virtudes, deben tener abierto el oído a la διάνοια diania (mente, intelecto). A estos se les dice: “Escuchad Israelitas” (Dt 6,4). Pero en aquel que se ha purgado y sanado o ha hecho la catarsis, y desea ardientemente la divina gnosis increada, le conviene y le va bien la piadosa franqueza y confianza hacia Dios. A este se le dice: “¿Por qué sigues clamando hacia mí?” (Ex 14,15). Por tanto, para quien se le ordena el silencio porque tiene miedo, es adecuado refugiarse en Dios; a quien se le ordena a escuchar, conviene la presteza a la obediencia de los mandamientos-logos; y para el gnóstico (el que tiene conocimiento), es adecuado clamar continuamente a Dios suplicando el alejamiento de los males y agradeciendo por la concesión de los bienes.
31 Nunca la psique-alma puede elevarse a la gnosis-conocimiento de Dios, si Dios mismo por condescendencia, no la toma y la eleva hacia Sí mismo. Porque nunca el νούς nus (espíritu de la psique) humano podría tener suficiente capacidad, potencia y energía para recibir la iluminación divina, si el mismo Dios no lo atrajera hacia arriba – en la medida en que es posible para el ser humano- y no lo iluminara con los divinos resplandores de la luz increada.
32 El que imita a los discípulos del Señor, no evita por miedo a los Fariseos a caminar el Sábado a través de los campos sembrados y arrancar espigas (Mt 12, 1-2). Sino que, tras ejercitar la virtud práctica y alcanzar la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), reflexiona con los logos de las creaciones y es alimentado devotamente con la ciencia divina de los seres.
33 Aquel que es solo fiel según el Evangelio, mueve la montaña de su maldad con la virtud práctica (Mt 17,20). Como entiende la inestabilidad de las cosas sensibles, aleja de su interior la disposición que anteriormente tenía sobre estas percepciones. Aquel que puede ser también discípulo, recibe de las manos del Logos increado los pedazos de los panes de la gnosis y con estos alimenta miles de personas (Mt 14, 19-20), manifestando así que la potencia y energía increada del Logos aumenta con la praxis, práctica. Aquel que ha logrado ser también Apóstol, sana toda enfermedad y debilidad; expulsa demonios (Mt 10,8 y Lc 10.17), es decir, desarraiga la energía de losπάθος pazos, cura enfermos, restableciendo, mediante la esperanza, el hábito de la devoción o piedad a aquellos que la habían perdido; y a los que se han debilitado por la pereza e inercia, los reprende recordándoles el juicio. Porque, habiendo sido ordenado a pisar serpientes y escorpiones (Lc. 10, 19), elimina tanto el inicio como el fin del pecado.
34 El Apóstol y alumno o discípulo, sin duda, también son fieles, creyentes. Sin embargo, el discípulo no es necesariamente Apóstol, pero sí debe ser fiel. Aquel que es solo fiel, ni es discípulo ni Apóstol. Sin embargo, a través de la vida adecuada y la contemplación, también el fiel puede llegar a ser discípulo, y el discípulo puede ascender al rango y valor de Apóstol.
35 Todas las cosas que son creadas en el tiempo y están sujetas al tiempo, una vez que han alcanzado completarse, dejan su crecimiento natural. Pero las obras de la virtud que se consiguen a través de la gnosis-conocimiento de Dios, incluso cuando se han completado, de nuevo se mueven hacia nuevo crecimiento para alcanzar una nueva perfección. Porque sus fines se convierten en comienzos de otras formaciones y obras divinas. Es decir, el que mediante la práctica y aplicación de las virtudes, ha eliminado en sí mismo la fuerza y poder de las corruptibles, ya ha comenzado a realizar estados aún más divinos. Porque el Dios nunca pone fin a los bienes, ya que estos no tienen principio ni fin. Igual que lo propio de la luz es iluminar, así también es propio de Dios beneficiar. Por eso, en la Ley, donde se regula y se describe la composición y estructura de las cosas que, según el tiempo, están sujetas al nacimiento y a la corrupción, el sábado se honra con el reposo (Ex 31, 14-15). Pero en el Evangelio, mediante el cual se introduce el régimen o la condición de las realidades concebibles y espirituales, el sábado se adorna con obras de caridad (Jn 5, 16-17), incluso si se enfurecen y se escandalizan aquellos que no entienden que el sábado fue hecho para el hombre y no el hombre para el sábado, y que el Hijo del Hombre es Señor del sábado (Mar. 2, 27-28).
36 En la Ley y en los profetas se dice: sábado (Is 66,23), y sábados (Ex 31,13) y sábados de los sábados (Lev 16,31), como también la circuncisión y la circuncisión de la circuncisión (Gen 17, 10-13), y la siega o cosecha y la siega, cosecha de la siega, cosecha como en la frase: “Cuando recojan vuestra cosecha o siega” (Lev 23,10). Estos, pues, significan: el primero, la perfección de la filosofía práctica, natural y teológica; el segundo, [la liberación de] la creación y los logos (principios) de los seres creados; el tercero, la concentración y disfrute [de los logos más espirituales sobre los sensibles y los inteligibles o espirituales]. Y si esto se realiza de tres maneras, es decir, para cada una de las cosas que hemos dicho, aquel que tiene la divina gnosis-conocimiento conocerá los logos (principios, causas) por las que Moisés muere y “sabatiza, descansa”, es decir, reposa fuera de la tierra santa (Dt 34,5); y Jesús de Naví, realiza la circuncisión una vez pasado el río Jordán (Jos 5,3); y aquellos que heredan la buena tierra, llevan y ofrecen a Dios el tributo con la doble siega o cosecha en grado superlativo (Lev 23,11).
37 Sábado es la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) de la psique-alma lógica, la cual mediante la práctica de la virtud ha expulsado y sanado totalmente los estigmas del pecado.
38 Los Sábados, son la libertad de la psique-alma lógica, la cual ha abandonado incluso la energía natural del sentido o de la percepción sensible mediante la contemplación espiritual de la naturaleza.
39 Sábados de los sábados son la paz y la serenidad espiritual de la psique-alma lógica, la que ha apartado el νούς νούς nus incluso de los logos más divinos de los seres y le ha sumergido completamente en Dios, en un éxtasis erótico (amoroso ferviente), y le ha hecho completamente inmóvil en Dios mediante la teología mística.
40 La circuncisión es la expulsión de la psique-alma de la disposición maliciosa y pasional hacia las creaciones.
41 Circuncisión de la circuncisión es la eliminación y extirpación perfecta de la psique-alma incluso de estos movimientos naturales hacia las creaciones.
42 Siega o cosecha de la psique-alma lógica es la recolección y cognición consciente de los logos más espirituales sobre la virtud y la naturaleza de los seres.
43 Cosecha de las cosechas es la comprensión de Dios, inaccesible para todos, que se realiza en el νούς νούς nus después de la contemplación mística de las realidades concebibles y espirituales, de manera que sobrepasa la gnosis-conocimiento. Esta contemplación mística ofrece, como corresponde, quien, a partir de las creaciones visibles e invisibles, glorifica dignamente al Creador.
44 Hay también otra siega o cosecha más espiritual, que se refiere que es de Dios, y otra circuncisión más mística, y otro sábado más secreto en el cual el Dios “sabatiza, descansa” de sus obras, es decir, se regocija; y todo esto de acuerdo con los logos: “La cosecha o la mies es mucha pero los obreros pocos” (Mt 9,37), y “circuncisión espiritual del corazón” (Rom 2,29), y “Dios bendijo el séptimo día y lo santificó, porque en este reposó, habiendo terminado todas Sus obras, las que el Dios había comenzado a crear” (Gen 2.3).
45 La mies o cosecha de Dios es la eterna permanencia e instalación cerca de Él de todos los dignos, después de la terminación de los siglos.
46 Circuncisión espiritual del corazón (Rom 2,29) es la perfecta eliminación de las energías y operaciones naturales de los sentidos y del νούς νούς nus (espíritu de la psique), en relación con las cosas sensibles y las concebibles o espirituales. Esto se realiza con la presencia del Espíritu, que de modo inmediato metamorfosea, transforma hacia lo más divino el cuerpo y la psique-alma.
47 El descanso sabático de Dios es el total desenlace en Él de Sus creaturas, por lo que el Dios cesa la energía y operación natural de ellas, cuando en ellas está operando con Su propia energía increada y divina. Es decir, el Dios detiene la operación y energía natural que tiene cada ser y de acuerdo con la cual se mueve por naturaleza, cuando cada uno de los seres, una vez haya recibido analógicamente la divina energía increada, dirige su propia energía natural hacia Dios mismo.
48 Que busquen quienes tienen celo o fervor amoroso para las cosas espirituales, cuáles deben considerar que son las obras que Dios empezó a crear, y después cuáles son las que no empezó. Porque, si el Dios cesó de hacer cuando completó las obras que había empezado, está claro que no cesó de hacer aquellas que no había comenzado. Por lo tanto, piensen si las obras de Dios que han comenzado en el tiempo son todos los seres que «participan» (los que participan en la energías increadas participativas), es decir, las distintas esencias de los seres; porque tienen su “no ser o inexistencia” anterior a su “ser o existencia”, puesto que hubo tiempo en que los seres participantes no existían. Y si las obras de Dios que no han empezado en el tiempo, son los seres “participables”, es decir, aquellos en los cuales los «participantes» participan por la χάρις jaris (gracia, energía increada). Tal es la bondad y todo lo que contiene y se entiende sobre el concepto de la bondad, y en general toda la vida, inmortalidad, sencillez, inmutabilidad, infinitud y las que son esenciales energías increadas de Dios; todas estas son obras de Dios y no tienen el principio en el tiempo. Porque el “no ser o inexistencia” no es más antigua que la virtud, ni ninguna de las cosas o realidades antedichas, aunque aquellos seres o realidades tengan el mismo principio de ser en el tiempo. Toda virtud es sin principio, y no es el tiempo antes que ella, porque tiene a Dios uno y único genitor de ella perpetua, desde la eternidad.
49 De todos los seres, tanto los participantes como los participados, Dios está infinitamente por encima de ellos. Porque todo lo que tiene como atributo suyo la cualidad de la existencia es obra de Dios. Y esto, ya sea que haya sido creado y tenga un principio de tiempo de existencia, o haya sido dado por gracia a las criaturas, como una fuerza innata que proclama en voz alta al Dios que está en todo.
50 Todas las cosas que son inmortales y la misma inmortalidad, todos los vivos y la vida misma, y todas las cosas santas y la santidad misma, y todas las cosas virtuosas y la misma virtud, y todos los bienes y la misma bondad, y todos los seres y el ser mismo o la misma existencia, es evidente que son obras de Dios. Sin embargo, estos tienen un principio en el tiempo, porque en algún momento no existían. [Mientras que los otros no tienen un principio en el tiempo, porque siempre existieron], como son la virtud, la bondad, la santidad y la inmortalidad. Y aquellos que tienen un principio en el tiempo existen y se definen por la participación en lo que no tiene principio en el tiempo. Porque el creador de toda vida, inmortalidad, santidad y virtud es Dios, y está por encima y más allá de la esencia de todo lo que entendemos y decimos.
51 El sexto día, según la Escritura, narra la culminación de los seres de la naturaleza. El séptimo concluye el movimiento del tiempo. Y el octavo día indica el modo de la condición que trasciende tanto la naturaleza como el tiempo.
52 Quien transcurre el sexto día solo según la Ley, al alejarse del dominio activo y dinámico de los πάθος pazos (pasiones, vicios) que presionan la psique-alma, éste cruza sin temor el mar y sale al desierto (Ex 14, 29-30), donde sabatiza, es decir, reposa sólo con la inoperatividad de los πάθος pazos. Pero aquel que ha cruzado el Jordán (Jos 3), una vez, que haya abandonado este mismo estado de la inoperatividad de los πάθος pazos, ha llegado a la herencia de las virtudes.
53 Aquel que transcurre el sexto día de acuerdo con el Evangelio, después de haber matado los primeros movimientos del pecado, llega, mediante las virtudes a la condición desértica de toda maldad, al estado de la apázia (impasibilidad, sin pazos), donde “sabatiza” descansa su νούς nus, quedando libre también de esta fantasía sutil de los πάθος pazos. Pero quien ha cruzado el Jordán, se traslada al país de la divina gnosis increada, donde el νούς nus, como un templo místicamente, secretamente construido por la paz, se convierte residencia espiritual de Dios.
54 Quien ha transcurrido y cumplido el sexto día según la voluntad de Dios, con obras, pensamientos y reflexiones apropiadas y ha completado bien sus obras como el Dios, éste ha superado mediante el entendimiento y el conocimiento empírico todo el mundo de los seres o existencias que son dominados por la naturaleza y el tiempo, y ha llegado a la contemplación mística de los siglos (o eternidad) y de las eternidades, donde descansa “sabatiza” espiritualmente con el νούς nus de modo incognoscible con el total desapego y superación de los seres o existencias. Ahora bien, quien se ha hecho digno del octavo día, él también ha resucitado como el Dios de entre los muertos; es decir, de entre todas las cosas sensibles y concebibles (inteligibles, espirituales), de los logos y los significados, y ha vivido la bienaventurada y feliz vida de Dios, el único de verdad que en sentido literal es y se llama vida, porque se ha convertido también en Dios mediante la θέωσις zéosis (divinización glorificación, deificación).
55 Sexto día, es el cumplimiento perfecto, por parte de los que están en la práctica (o ascesis de la catarsis), de las energías y operaciones naturales concernientes a la virtud. El séptimo día es la finalización y cese de los contemplativos de todos los conceptos y nociones naturales sobre la inexpresable e increada gnosis-conocimiento. El octavo día es la transferencia y traslado de los dignos hacia la θέωσις zéosis (divinización, glorificación, deificación). Y tal vez el Señor para denotar más místicamente este séptimo y octavo día las ha llamado “día y hora de consumación” (Mt 24,36), porque contienen los misterios y los logos de todas las cosas, realidades y existencias. Este “día y hora”, absolutamente ninguna de las potencias celestes y de las terrenales podrá conocer antes de vivirlas y experimentarlas, excepto la misma bienaventurada Deidad increada que crea estas cosas.
56 El sexto día indica el logos (causa, principio) de los seres. El séptimo día da a entender el modo de εύδαιμονία efdemonía (felicidad y bien estar y ser), y el octavo día dicta el misterio inefable de la eterna y perpetua εύδαιμονία efdemonía.
57 Ya que conocemos que el sexto día es el símbolo de la energía y acción práctica, tenemos el deber de cumplir según ella toda la obligación de las obras de virtud, para que se diga también de nosotros el logos: “Y vio el Dios todo lo que había creado y he aquí, era muy bueno” (Gen 1,31).
58 Cumple y satisface el deber de la buena obra, que es alabada por el Dios, aquel que, mediante el laborioso ejercicio corporal, adorna la psique-alma con las diversas virtudes.
59 Aquél que ha completado la preparación de las obras de justicia, ha pasado al descanso de la contemplación cognoscitiva o gnóstica, en la cual, habiendo encerrado dentro de sí de manera divina logos de los seres, descansa de la actividad mental y espiritual alrededor de dicha contemplación.
60 Aquel que se ha hecho partícipe del descanso de Dios, para nosotros en el séptimo día, se hará también partícipe de Su divinizante o deificante energía increada del octavo día; es decir, del descanso místico, dejando en la tumba también las vendas o lienzos y el sudario de la cabeza (Jn 20, 6-7). Y viendo esto cualquiera, como Pedro y Juan, creen que el Señor ha resucitado.
61 Monumento del Señor es igualmente el mundo y el corazón de cada creyente. Vendas o lienzos son los logos de las cosas sensibles junto con los tropos (métodos, modos o maneras) de las virtudes. El sudario es la gnosis sencilla y unitaria de las cosas concebibles o inteligibles y la teología ortodoxa en la medida que se puede alcanzar. Con esto se ha hecho conocido el logos de la Resurrección, sin esto es totalmente imposible para nosotros comprender lo que está por encima y más allá de ello.
62 Aquellos que entierran al Señor con honores, Le verán resucitado en δόξα doxa gloria increada, mientras que será invisible a todos que no actúan así. Porque el Señor ya no puede ser apresado por aquellos que Le amenazan y Le tienden trampas, ya que no tiene los revestimientos externos con los que parecía dejarse voluntariamente ser capturado por Sus perseguidores y aceptaba padecer Su πάθος pazos-pasión para la σωτηρία sotiría (redención, sanación y salvación) de todos.
63 Aquel que entierra con honores al Señor (Mt 28,60), es respetado por todos los que aman a Dios, porque Le salvó como debía, de la burla, de la deshonra y el desprecio de Sus enemigos, y no dejó que su crucifixión sobre la cruz se convirtiera en motivo de blasfemia para los incrédulos. Aquellos que sellan el sepulcro y ponen soldados para vigilarlo (Mt 27,66), son odiados por esta praxis; y cuando el Logos increado resucite, ellos divulgan que supuestamente Le han robado (Mt 28,13). Por esta calumnia del Salvador resucitado, compran también a los soldados con dinero, igual que con la traición habían comprado el falso discípulo (Mt 26,15). (Aquí por falso discípulo me refiero a la forma ostentosa y exhibicionista de la virtud). Aquel que contiene la divina gnosis increada (conocimiento espiritual), conoce el sentido y significado de lo que se ha dicho; él no ignora cómo y de cuántas maneras el Señor es crucificado, enterrado y resucitado, haciendo como muertos los pensamientos malignos y pasionales que anidan en el corazón a causa de los demonios, y aquellos que durante la tentación dividen y reparten como vestiduras (Mt 27,35) los comportamientos y modos de la belleza ética; y sabe como Él puede aniquilar o superar como sellos del sepulcro, las huellas que dejaron sobre la psique-alma los pecados anteriores.
64 Todo avaricioso, amante del dinero, que con apariencia de piedad finge la virtud, cuando encuentra la forma y manera de reunir el dinero que anhela, o el objeto de su deseo, reniega y renuncia al comportamiento con el que antes se creía que era discípulo del Logos.
65 Cuando veas a algunos soberbios u orgullosos que no soportan las alabanzas hechas a los mejores, y maquinan cómo pueden esconder la verdad que se está proclamando, impidiéndola con mil tentaciones y calumnias deshonestas, entonces debes entender que el Señor es nuevamente crucificado y sepultado por ellos, y guardado con soldados y los sellos en la tumba. Pero el Logos, derrocando a estos, resucita, y se demuestra aún más por la guerra en su contra, fortaleciéndose en la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) por los padecimientos. Porque es más potente y fuerte que todo, ya que es y se llama Verdad (Jn 17,17).
66 El misterio de la encarnación del Logos contiene el sentido y significado de todos los logos enigmáticos y simbólicos de las Escrituras, como también la gnosis de las creaciones visibles e invisibles. Quien ha comprendido el misterio de la cruz y la sepultura, entiende también los logos mencionados anteriormente. Y quien ha sido iniciado en la δύναμη dínamis (potencia, energía y luz) inexpresable e increada de la Resurrección, éste ha conocido el propósito por el cual en un principio el Dios creó todas las cosas.
67. Todas las realidades visibles tienen necesidad de la cruz, es decir, la condición en la que son separadas de las cosas que influyen en estas realidades a través de la percepción sensible. Por otra parte, las realidades concebibles (inteligibles, espirituales) tienen necesidad de sepultura, es decir, de la total inamovilidad de aquellos que influyen en ellos de manera inteligible o espiritual. Porque cuando junto con la relación se elimina o se mortifican también cada energía y movimiento natural con respecto a todas las cosas, entonces el logos, quedándose solo consigo mismo, se manifiesta como resucitado de entre los muertos, conteniendo en su interior todas las cosas que provienen de él, sin que ninguna cosa en general tenga con él la intimidad de la relación natural. Porque, la σωτηρία sotiría (redención y salvación) de los salvados se realiza y es por la χάρις jaris (gracia, energía increada) y no por naturaleza (Ef 2,5).
68 Los siglos, los tiempos y los lugares pertenecen a la categoría de la relación y sin ellos no existe nada de lo que se comprenda junto a ellos. Pero Dios no pertenece a las realidades y cosas relativas a otras, porque no tiene absolutamente nada que se entienda junto a Él. Por tanto, si la herencia de los dignos es este Dios, aquel que será hecho digno de esta χάρις jaris, estará por encima de todos los tiempos, los siglos y los lugares; su lugar será el mismo Dios, según las Escrituras: “Sé para mí, oh Dios, mi defensor y mí roca de refugio fuerte para salvarme” (Sal 70,3).
69 El fin no tiene ningún parecido con el medio, de lo contrario, no sería fin. Medio, son todas las cosas y realidades que se encuentran después del principio y antes del fin. Por tanto, si todos los siglos, los tiempos y los lugares junto con todo lo que se entiende con estos, son después de Dios que es principio sin principio, y como Él es fin infinito e increado, pero están también mucho antes que Él, entonces en nada difieren del medio. El fin de los que son salvados es el Dios; no habrá nada de la mediación o del medio que se considere con aquellos que son salvados al llegar al fin supremo.
70 Todo el mundo, limitado por sus propios logos, es llamado tanto lugar como siglo de aquellos que viven dentro de él. Tiene tropos (métodos, modos, maneras o formas) de contemplación natural adecuados a su naturaleza, los cuales pueden generar comprensión parcial de la sabiduría increada de Dios que se extiende a todo. Aquellos que viven en el mundo, mientras utilicen estos tropos métodos o modos como medios de comprensión, no pueden liberarse de la mediocridad y de la comprensión parcial. Sin embargo, lo parcial queda abolido, anulado cuando aparece lo que es perfecto; y todos los espejos y todos los enigmas oscuros desvanecen cuando llega la verdad cara a cara (1Cor 13,10-12). Así el salvado, cuando adquiera la perfección según Dios, estará por encima de todos los mundos, siglos y lugares, por medio de los cuales hasta entonces se educaba como un niño.
71 Pilatos es el tipo de la ley natural, en cambio la multitud de los judíos, es de la ley escrita. Quien, pues, por fe no se ha elevado por encima de estas dos leyes, no podrá recibir la verdad que es superior de la naturaleza y del logos (lógica) humano, sino que, de todos modos, crucifica al logos, considerando el Evangelio como escándalo, como el judío, y tontería, como el gentil (1Cor 1,23).
72 Cuando veas a Herodes y a Pilatos reconciliándose para matar a Jesús (Mt 23,12), entonces debes comprender que los demonios de la fornicación o lujuria y la vanagloria se han puesto de acuerdo entre ellos para matar al logos de la virtud y de la divina gnosis increada (conocimiento espiritual). Porque el demonio de la vanagloria finge hipócritamente de gnosis espiritual y lo envía al demonio de la fornicación o lujuria; el demonio de la lujuria, por su parte, finge pureza y lo envía de regreso al demonio de la vanagloria, ya que dice: “Una vez que lo haya revestido con un manto esplendoroso, Herodes mandó a Jesús otra vez al Pilatos” (Lc 23,11).
73 Es bueno no ser condesciendes con el cuerpo-carne y no permitir el νούς νούς nus (espíritu de la psique) ocuparse de los πάθος pazos. Porque dice la Escritura: “No se recogen higos de los espinos” es decir, virtud de los πάθος pazos, “ni de la zarza se vendimian uvas” (Lc 6,44), es decir, no se adquiere del cuerpo-carne, la gnosis espiritual que da gozo y deleite.
74 El asceta (practicante espiritual) es puesto a prueba con la paciencia de las tentaciones, es purgado, limpiado y sanado con pedagogía (catarsis), la disciplina y el ejercicio del cuerpo, se perfecciona con el esmero y cuidado de las altas contemplaciones, y así se hace digno del divino consuelo y alivio. Porque dice Moisés: “El Señor viene de Sinaí”, es decir, de las tentaciones, “y de Seir se nos ha manifestado”, es decir, de los esfuerzos y fatigas corporales, y “vino desde el monte Farán junto con miríadas de Cades (santos)”, es decir, desde la montaña de la fe junto con miríadas de divinas gnosis (conocimientos espirituales).
75 Herodes ocupa el lugar de la conducta y mentalidad carnal, en cambio, Pilatos el de las percepciones sensibles, y los judíos el de pensamientos psíquicos. Por lo tanto, cuando la psique-alma, por ignorancia, se vuelve hacia lo sensible, entrega a la percepción sensible al logos para darle muerte, y con su confesión adjudica y consagra contra sí el reino de las cosas corruptibles. Porque dijeron los judíos: “No tenemos otro rey sino solo a Cesar” (Juan 19,15).
76 Herodes ocupa el lugar de la energía y operación de los πάθος pazos, en cambio, Pilatos del hábito que se genera por el engaño de los πάθος pazos; el Cesar representa al tenebroso, oscuro dominador del mundo, el diablo, y los judíos, ocupan el lugar de la psique-alma. Por tanto, cuando la psique-alma se subyuga a los πάθος pazos y entrega la virtud a la servidumbre de la costumbre de la maldad, niega evidentemente la realeza increada de Dios y pasa a la destructiva tiranía del diablo.
77 No le basta la psique-alma, para su gozo y alegría espiritual, la sumisión y esclavitud de los πάθος pazos, si no aduiere las virtudes mediante el cumplimiento de los mandamientos-logos. Dice el Señor: “Pero no os alegréis por esto, de que los espíritus se os someten”, es decir, las actividades de los πάθος pazos, “sino alegraos y regocijaos de que vuestros nombres están inscritos en los cielos, en la realeza increada de Dios” (Lc 10.20), ya que han sido transcritos en el lugar de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) por la χάρις jaris increada de la adopción a través de las virtudes.
78 En aquel que tiene gnosis espiritual, es absolutamente necesario el tesoro de las virtudes que se adquiere por medio de la práctica ascética (espiritual) ortodoxa. Porque dice el Señor: “Quien tiene bolsa”, es decir, gnosis espiritual, -“que la tome; lo mismo también alforja”, es decir, la virtud y la gnosis, “venda su vestido y compre espada” (Lucas 22, 36), es decir, entregue con prontitud su cuerpo a los trabajos de las virtudes y utilice sabiamente la guerra contra los πάθος pazos pasiones y los demonios por la paz de Dios; es decir, la capacidad de discernir con el logos de Dios lo peor de lo mejor o el bien y el mal.
79 El Señor cuando cumplió los treinta años comenzó Su obra (Lc 3,23), enseñando con este número a los perceptivos y perspicaces sobre los misterios que tienen que ver con Él de manera secreta. Porque el número treinta, entendido místicamente, presenta al Señor como creador, providente del tiempo y de la naturaleza y de las cosas y realidades concebibles (inteligibles, espirituales) que están por encima de la naturaleza visible. Como creador del tiempo con el siete, porque el tiempo es septenario; de la naturaleza con el cinco, porque la naturaleza es pentádica o quinquenal, debido a que la percepción sensible se divide en cinco tipos. De los seres espirituales con el ocho, porque la génesis de los seres espirituales se encuentra por encima del tiempo que medimos. Y como providente con el número diez, y esto tanto por la década de los mandamientos que conducen a los hombres hacia la felicidad y bienaventuranza, como porque el nombre del Señor empieza con la letra i, (Ιησούς), cuando se hizo hombre.* Por tanto, si sumas los números cinco, siete, ocho y diez tiene el número treinta. Aquel, pues, que conoce seguir correctamente al Señor como jefe, líder y guía, no ignorará el logos (causa) por el cual también él, a los treinta años, se presentará con el poder de predicar el evangelio del reinado de la Realeza increada. Porque cuando sin defecto ni mancha crea, como una naturaleza visible, el mundo de las virtudes prácticas, sin alterar el curso que, como un tiempo, se realiza a través de los opuestos en la misma psique-alma, y adquiere la gnosis (conocimiento) sin errores ni engaños a través de la contemplación y puede transmitir e infundir providencialmente esta disposición también a los demás, entonces, sin importar qué edad corporal tenga, es de treinta años en el espíritu y revela la energía y acción de sus propios bienes a los demás.
* Se refiere a la letra Ι, inicial de la palabra Ιησούς, que en la numeración helénica-griega simboliza el número 10.
80 Aquel que está paralizado por los placeres (hedonismo) del cuerpo, ni actúa para llevar a cabo la virtud, ni puede moverse bien hacia el conocimiento-gnosis espiritual. Por eso, no tiene un hombre, -es decir, un pensamiento lógico y prudente- que lo coloque, cuando se agite el agua en la piscina (Jn 5,7); es decir, en la virtud que es receptiva de la divina gnosis increada y sana toda enfermedad, a menos que el enfermo lo aplaza por negligencia, y no se anticipa algún otro que le impedirá a encontrar su terapia. Por eso permanece en la cama por la enfermedad durante treinta y ocho años (Jn 5,5). Es decir, aquel que no observa y no contempla la creación visible para la doxa-gloria de Dios y no eleva con un pensamiento piadoso la contemplación de lo sensible hacia la naturaleza inteligible, es lógico que permanezca enfermo durante ese número de años. Porque el número treinta tomado en sentido natural, significa la naturaleza sensible, así como, al considerarlo prácticamente, representa la [virtud] práctica. El número ocho, en su sentido y significado místico, indica y revela la naturaleza espiritual o inteligible de los seres incorpóreos, como también, al verlo cognitivamente, gnósticamente, señala y revela la sapientísima teología. Quien no se mueve con estas cosas para llegar a Dios, permanece paralizado, hasta que venga el Logos y le enseñe el breve camino y modo de la terapia o de curarse rápidamente, diciéndole: “Levántate, toma tu camilla y anda” (Jn 5,8), es decir, ordenando al νούς νούς nus levantarse de la φιληδονία filidonía (placer, hedonismo o voluptuosidad) que le tiene apresado y tomar su cuerpo sobre los hombros de las virtudes, e irse a su casa, es decir, al cielo. Porque es bueno que lo que es peor (el cuerpo) sea llevado por lo que es mejor (el νούς nus, espíritu de la psique), sobre los hombros de la práctica de la ascesis ortodoxa, en lugar de que lo mejor sea conducido a la φιληδονία filidonía (amor al placer, hedonismo, voluptuosidad) por lo que es peor mediante la pereza y la pusilanimidad.
81 Dado que no hemos superado claramente en la διάνοια diania (mente, intelecto) tanto nuestra propia existencia o ser, como la de todos los que vienen después de Dios, no hemos alcanzado la estabilidad en la virtud. Pero cuando con la agapi-amor hayamos conseguido este alto estado, entonces conoceremos la fuerza y el sentido de esta divina promesa. Porque allí debemos creer que los dignos tendrán una instalación inamovible, donde antes el νούς nus, ha echado raíces con la potencia de su energía mediante la agapi-amor. Porque “aquel” que no ha salido de sí mismo y de todas las cosas que se pueden concebir, y no ha llegado al silencio que está por encima de toda noesis comprensión, no puede estar completamente libre de la metábole o alteración.
82 Cada νόησις noisis o (percepción con el νούς nus, comprensión) por supuesto que tiene la noción de pluralidad, o al menos de dualidad, porque constituye la relación intermedia entre dos extremos, ya que une lo que comprende y lo que es comprendido (el pensador con lo pensado); y ninguno de los dos salvaguarda la perfecta sencillez.
El que piensa o el pensador (το νοούν) es un sujeto, ya que conlleva consigo la δύναμη dinami (poder, fuerza y energía) de pensar y comprender. Y lo pensado (το νοούμενο) es de todos modos un sujeto, y, o bien conlleva dentro del sujeto que piensa (o del pensador νοούν) la fuerza de ser pensado, o tiene como preexistente la esencia de lo que es δύναμη dínami (poder, fuerza y energía). Porque ningún ser es completamente, en sí mismo, una esencia simple o una pura noesis comprensión, de modo que pueda ser también una unidad o mónada indivisible. Pero en cuando a Dios, ya sea que lo llamemos esencia, no tiene naturalmente en Él una potencia concomitante de ser comprendido, porque de lo contrario sería compuesto; ya sea que Le llamamos noesis comprensión, no tiene naturalmente la esencia que es sujeto indicativo de la noesis, sino que el Dios mismo es noesis por esencia. Y es todo noesis comprensión y solo noesis, y Él mismo es en cuanto a la noesis esencia, y es todo esencia y solo esencia, y todo por encima de la esencia [y más allá de la noesis], porque es también una mónada o unidad indivisible, sin partes y simple. Por lo tanto, aquel que tiene de alguna manera noesis comprensión, aún no ha salido de esta dualidad; pero aquel que la ha dejado completamente, ha llegado y entrado, sin duda, en la mónada o unidad, abandonando con su superación o trascendencia la dinami (poder y fuerza) de la noesis comprensión.
83 En muchos hay alteridad, heterogeneidad, desigualdad y diferencia. Pero en Dios, que es uno y solo, solo hay identidad, simplicidad y similitud. Por tanto, no está exento de peligro avanzar en las contemplaciones sobre Dios sin antes haber salido de la multitud de cosas. Esto lo manifiesta Moisés cuando monta la tienda de su διάνοια diania (mente, intelecto) fuera del campamento (Ex 33,7) y después ponerse a conversar con el Dios. Es peligroso para uno intentar explicar con logos verbal lo inefable e increado, porque el logos verbal es también dualidad e incluso más que eso. Mientras que contemplar uno el “Ser ὄν-on” solo con la psique-alma sin la voz, esto es mucho más poderoso, porque entonces permanece en la indivisa mónada o unidad y no en lo multiple. El ejemplo del sumo Sacerdote que tenía la orden de cruzar el velo solo una vez al año y entrar el Santo de los Santos o Altar de los Altares (Lev 16,34 y Heb 9.7), enseña que solo aquel que ha atravesado el patio y lo Santo (Altar) debe entrar en el Santo de los Santos, es decir, solo aquel que ha superado toda la naturaleza tanto de lo sensible como de lo inteligible y se ha purificado de todo lo que caracteriza a las criaturas, debe acercarse a las contemplaciones sobre Dios con una διάνοια diania (mente, intelecto o cerebro) completamente desnuda y lúcida.
84 El gran Moisés, después de haber establecido su tienda fuera del campamento (Éxodo 33, 7), es decir, después de haber puesto su opinión y su διάνοια diania (mente, intelecto) fuera de lo que vemos, comienza a adorar a Dios; y después de haber entrado en el γνόφος gnofos* (Éxodo 20, 21), es decir, en el lugar inmaterial y sin forma del conocimiento-gnosis, allí realiza las más sagradas ceremonias.
85 El gnofos* es el estado sin dimensión, invisible, inmaterial e incorpóreo, el cual contiene la increada gnosis apocalíptica de los prototipos, (modelos o prefiguraciones) de todos los (όντων) seres o existencias. El que, como un orto Moisés, a pesar de ser mortal por naturaleza, comprende y experimenta las cosas y realidades invisibles e inmortales. Con esta increada gnosis apocalíptica, después de haber dibujado dentro de sí la belleza de las virtudes divinas, que es copia de la belleza del prototipo o modelo, desciende de la montaña y se presenta a sí mismo como modelo en aquellos que quieren imitar la virtud (Ex 24,18 · 34,29). Y con esto manifiesta la benevolencia y la abundancia de la χάρις jaris (gracia, energía increada) de la cual se ha hecho partícipe.
*Γνόφος (gnofos) Luz que trasciende a toda luz, más allá de la Luz Divina increada no hay nada más y desconocimiento de la esencia. Según san Dionisio el Areopagita que utiliza mucho este término dice: “El divino gnofos es la luz inaccesible e inefable donde habita el Dios…”
86 Aquellos que practican, ejercen la filosofía según el Dios sin mancha y con pureza y lucidez, tendrán un gran beneficio por la divina gnosis increada que ella produce: que su opinión y voluntad ya no se vea alterada por las cosas, sino que, con firme certeza, se dediquen de manera voluntaria y buen ánimo a lo que es propio de la virtud.
87 Cuando fuimos bautizados en Cristo por el Espíritu Santo, nos vestimos de la primera incorruptibilidad según el cuerpo-carne; ahora esperamos la incorruptibilidad final del Espíritu según Cristo, siempre, por supuesto, que hayamos mantenido inmancable e incontaminada la primera fructificación mediante los frutos de las buenas obras y la necrosis (mortificación) voluntaria. El que tiene esta incorruptibilidad final definitiva, ya no teme perder los bienes adquiridos.
88 Debido a que Dios quiso, por compasión y misericordia, enviar a nosotros que habitamos la tierra la χάρις jaris (gracia increada) de la virtud divina desde el cielo, construyó simbólicamente la sagrada tienda con todo lo que contiene (Éxodo 25, 8), para que sea una representación, modelo, reflejo y imitación de la sofía-sabiduría.
89 La χάρις jaris (gracia, energía increada) del Nuevo Testamento está místicamente escondida en la letra del Antiguo. Por eso el Apóstol Pablo dice que la ley es espiritual (Rom 7,14). Por tanto, la Ley se vuelve anticuada, envejece y es abolida en cuanto a la letra (Heb 8,13), pero en cuanto al Espíritu permanece siempre nueva, joven y continuamente operante. Porque la χάρις jaris no envejece nunca.
90 La Ley contiene la sombra del Evangelio, mientras que el Evangelio es la icona imagen de los bienes futuros. La Ley impide las praxis y las obras malas, el Evangelio propone las praxis bondadosas y buenas.
91 Decimos que toda la santa Escritura se divide en cuerpo-carne y en espíritu, como si fuera un ser humano espiritual. Y aquel que dice que la letra de la Escritura es cuerpo-carne y su sentido y significado es espíritu, es decir, psique-alma, no se ha equivocado. Y evidentemente es sabio aquel que ha dejado la parte corruptible y perecedera y se entregó por completo a lo incorruptible e imperecedero.
92 La Ley es el cuerpo-carne de la Santa Escritura, cuando es considerada como ser humano espiritual. Los Profetas son el sentido o percepción sensible. El Evangelio es la psique-alma noerá (espiritual del νούς νούς nus) que opera con el cuerpo-carne de la Ley y con la percepción sensible de los Profetas y manifiesta su propia potencia con sus energías y acciones.
93 La Ley tenía la sombra (Heb 10,1), en cambio los Profetas la imagen-icona de los bienes divinos y espirituales del Evangelio. Pero el Evangelio nos mostró en las cosas presente la verdad que había sido dada anteriormente por la Ley como sombra y había sido prefigurada y reflejada por los Profetas.
94 Aquel que, con su conducta y su vida cumple la Ley, se vuelve inoperante solamente para la realización del pecado, ofreciendo sacrificio a Dios la energía de la acción de los πάθος pazos insensatos, y se contenta con esto para su σωτηρία sotiría (sanación, redención y salvación), debido a su infancia espiritual que se encuentra.
95 Aquel que es instruido y educado con el logos profético, junto con la expulsión de la energía de los πάθος pazos malignos e indecentes, expulsa y elimina también toda forma de consentimientos hacia estos, los cuales operan en su psique-alma. De lo contrario, aunque piensa que con su peor parte, me refiero al cuerpo-carne, se aparta de la maldad, le pasará desapercibido que con su mejor parte, me refiero a la psique-alma, la comete continuamente.
96 Aquel que sigue con autenticidad y sinceridad la vida evangélica, ha cortado y expulsado de sí el principio y el fin del mal, y trabaja cada virtud con logos y praxis. Ofrece a Dios un sacrificio de δοξολογία doxología alabanza y ευχαριστία efjaristía gratitud (Sal 49,14 · 115,8); está liberado de cada energía molesta de los πάθος pazos, y también de la guerra espiritual o noerá del νούς νούς nus contra estos; y tiene solamente la única ηδονή hidoní placer insaciable que es la esperanza de los bienes futuros, la que alimenta su psique-alma.
97 A aquellos que estudian, trabajan y aplican con gran diligencia y cuidado los logos de las divinas Escrituras, el Señor Logos (increado) aparece con dos formas. Una es común y más divulgada y visible para muchos; a esta se refiere la frase: “Le hemos visto y no tenía aspecto que pudiéramos estimar” (Is 53,2). Y la otra es más mística y pocos la alcanzan, a quienes ya se han convertido semejantes a los apóstoles Pedro, Santiago y Juan, frente a los cuales se metamorfoseó, transformó el Señor con doxa-gloria increada que sobrepasa la percepción sensible (Mt 17,2 · 2Ped 1,17-18). Con esta forma es más bello y hermoso que todos los hijos de los hombres (Sal 44,3). De estas dos formas, la primera es adecuada para los principiantes, la segunda para aquellos que se han convertido perfectos en la gnosis increada, cada uno según su capacidad. Una forma es la imagen de la primera presencia-parusía del Señor, y en esta, purga y sana, “psicoterapia” mediante los padecimientos a los que la practican (los prácticos) y corresponde a la letra del Evangelio. Y la otra es prefiguración de su gloriosa segunda parusía presencia, venida; en ésta se entiende el espíritu del Evangelio, y esta metamorfosea, transforma y lleva hacia la θέωσις zéosis (divinización, glorificación, deificación) mediante la sofía-sabiduría increada a los gnósticos (los que tienen gnosis, conocimiento espiritual cristiano empírico), ya que los que han alcanzado esto, gracias a la metamorfosis en ellos del Logos que se realiza en el interior de ellos, pues, ellos reflejan con cara descubierta la δόξα doxa (gloria, Luz increada) del Señor (2 Cor 3,18).
98 Aquél que, para obtener la virtud, permanece con paciencia inquebrantable en las tribulaciones y dificultades, tiene sobre sí los rasgos o cualidades de la primera presencia-venida del Logos increado, que lo purga, limpia y sana, lo “psicoterapia” de toda mancha y energía demoníaca. Aquél que ha trasladado su νούς nus (espíritu de la psique), mediante la θεωρία zeoría contemplación, al estado angélico, posee la δύναμις dίnamiς (potencia de la energía) de la segunda parusía presencia-venida que opera en él, le concede la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y le permite permanecer intocable e invencible.
99 La percepción sensible acompaña a quien se dedica a la práctica (al práctico) que, con sus esfuerzos logra las virtudes; al gnóstico o conocedor, su característica es la necrosis del sentido o liberación de la percepción sensible, porque ha retirado su νούς νούς nus del cuerpo-carne y del mundo (de los pazos) y lo ha limitado y restringido a Dios. El primero, mientras está luchando con la práctica para liberar la psique-alma del lazo natural de su relación con el cuerpo-carne, tiene continuamente su pensamiento inclinado ante los esfuerzos. En cambio otro, debido a que, con la θεωρία zeoría contemplación, ha quitado los clavos de esta relación, no puede ser limitado en absoluto por nada, porque ya se ha liberado del sufrimiento y de ser retenido por aquellas cosas que quieren dominarlo.
100 El maná que fue dado a los israelitas en el desierto (Ex 16, 14-35), es el logos de Dios, que es suficiente para aquellos que la comen para todo placer y deleite espiritual, y se transforma en todos los sabores, según la diferencia del deseo de quienes lo comen; porque tiene la calidad de cualquier alimento espiritual. Por eso, para aquellos que han nacido de arriba por el Espíritu (Jn 3, 3-5) de una semilla incorruptible, se hace pura leche espiritual (1Ped 2,2); para los enfermos y débiles se vuelve en verduras (Rom 14,2) que tonifican y fortalecen la potencia de la energía de la psique-alma que ha sido lesionada. Y para quienes tienen el hábito de tener ejercitados los sentidos de la psique-alma y pueden discernir el bien y el mal, les da alimento sólido (Heb 5,14). El logos increado de Dios tiene también otras dinamis (poderes, fuerzas y energías) infinitas e increadas que son imposibles de describir aquí. Pero, cuando uno analizado y desligado de la vida, se ha vuelto digno que al cielo se le concedan muchas o todas las otras cosas (Mt 25,21), este recibirá también todas o algunas de aquellas dinamis (fuerzas y energías) parciales del logos increado de Dios, por el hecho de haber recibido y ser fiel aquí de lo poco. Porque la suma entera de los divinos carismas o dones dados aquí abajo, en comparación con los venideros, es algo mínimo y modesto. Amín.
Segunda centuria
200 capítulos a Thalasio, sobre la teología y la Economía de la Encarnación del Hijo de Dios
1 Dios es Uno, porque una es la deidad, sin principio, simple, suprasubstancial, sin partes e indivisible.
La misma deidad increada es mónada-unidad y trinidad. Mónada completa la misma, y Trinidad completa la misma.
Mónada completa según la esencia (increada) la misma, y Trinidad plena según las hipostasis la misma (bases substanciales o personas increadas).
Porque la deidad (increada) es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y la deidad es y está también al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Toda deidad en todo el Padre la misma, y todo el Padre en toda la misma.
Y toda la misma en todo el Hijo, y todo el Hijo en toda la misma;
Y toda, en todo el Espíritu Santo la misma deidad increada, y todo el Espíritu Santo en toda ella la misma.
Toda la deidad es Padre, es y está en todo el Padre; y el Padre es y está todo en toda la deidad; y toda ella está y es todo el Padre;
Y en la misma toda es y está todo el Hijo, y la misma toda está y es en todo el Hijo, y todo el Hijo es toda la deidad y en toda;
Y la misma es toda Espíritu Santo, y en todo Espíritu Santo; y el Espíritu Santo es todo toda la deidad; y en ella toda misma es y está todo el Espíritu Santo.
Porque no es deidad (increada) parcialmente en el Padre, ni es parcialmente Dios el Padre;
ni parcialmente la deidad es y está en el Hijo, ni es parcialmente Dios el Hijo;
ni parcialmente la deidad es y está en el Espíritu Santo, o el Espíritu Santo es Dios parcialmente.
Porque la deidad increada no se divide, ni es deficiente Dios el Padre o el Hijo o el Espíritu Santo, sino toda deidad es perfectamente la misma en el perfecto Padre y perfectamente en el perfecto Hijo la misma, y toda perfectamente la misma al perfecto Espíritu Santo.
Porque el Padre es y está todo perfectamente todo en el Hijo y en el Espíritu Santo;
y todo perfectamente en todo el Padre y el Espíritu está y es el Hijo;
y todo perfectamente en el Padre y el Hijo es y está el Espíritu Santo.
Por eso también es un Dios el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo; porque una es la esencia, la potencia y la energía increadas del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y no existe ni se entiende ninguna de las tres Hipostasis (Personas o bases substanciales) sin las otras.
2 Cada noesis comprensión pertenece tanto a los seres que comprenden (y piensan) como a aquellos que son comprendidos (o pensados. Pero el Dios no es de los que entienden, ni de aquellos que son comprendidos, porque está por encima de ambos. Si no fuera así, sería delimitado, por la necesidad de relación con lo comprendido o por estar sujeto (o sometido) naturalmente por esta relación con aquel que le comprende. Por lo tanto, queda admitir que Dios ni Comprende, (ni piensa) ni es pensado, sino que está más allá de comprender (pensar) o ser comprendido (pensado). Porque estas cualidades o atributos pertenecen por naturaleza a los seres que están después de Él.
3 Cada noesis comprensión, ciertamente tiene su lugar en alguna esencia como atributo o cualidad; así tiene también su movimiento que gira en torno a una sustancia con cualidades o atributos. Porque no es posible ser acogido por algo que existe por sí mismo, absolutamente independiente y simple, porque la noesis tampoco es independiente ni simple. El Dios, en cambio, siendo absolutamente simple en ambos aspectos, (es decir, no es algo que se comprenda y conciba como sustancia, ni como noesis comprensión tiene un sujeto determinado), no es de aquellas realidades que comprenden y son comprendidas; porque ciertamente el Dios está por encima tanto de la esencia como de la noesis comprensión.
4 Para todas las líneas rectas que parten de un centro, este sigue siendo el principio completamente indivisible de ellas. Así también aquel que ha sido digno de encontrarse en Dios, aprenderá con un conocimiento-gnosis simple e indivisible todos los logos (principios) de las criaturas que preexisten en Él.
5 Cuando la noesis comprensión toma forma de las cosas comprendidas (o pensadas), entonces una comprensión se convierte y se divide en muchas comprensiones, tomando forma de cada tipo de las cosas comprendidas o pensadas. Pero, después de haber superado la multitud de las realidades sensibles y las comprensibles (inteligibles o espirituales) que le dan forma, y se convierte del todo sin forma y sin figura,, entonces el Logos (increado) que está por encima de toda comprensión (intelección) de modo adecuado se apropia de ella, y la aparta de aquellas que por naturaleza la alteran con las formas de las comprensiones (conceptos y significados). Aquel que llega a este punto reposó de todas sus obras, como el Dios de las suyas (Heb 4,10 · Gen 2,2).
6 Quien aquí ha alcanzado la perfección posible para los seres humanos, fructifica para Dios los frutos de “agapi-amor, alegría, bondad, paz, fe, magnanimidad, tolerancia…” (Gal 5,22). Los frutos futuros son incorruptibilidad, eternidad y similares. Tal vez los primeros frutos corresponden para quien ha completado la virtud práctica, en cambio los segundos para quien, con verdadera gnosis (conocimiento espiritual) ha trascendido y está fuera de las creaciones.
7. Así como el resultado de la desobediencia es el pecado (enfermedad física, psíquica y espiritual), también el logro de la obediencia es la virtud. Y como la desobediencia sigue a la transgresión de los mandamientos-logos y a la separación de Dios, quien dio los mandamientos, así también a la obediencia sigue el cumplimiento y aplicación de los mandamientos y la unión con el Dios. Por tanto, aquel que con su obediencia ha aplicado y cumplido el mandamiento, también ha logrado la virtud, y mediante la αγάπη agapi (amor desinteresado) no se ha separado de la unión con el Dios.
8. Aquel que se concentra en la división que ha producido la transgresión, primero se aparta de los πάθος pazos y después de los loyismí (conceptos y pensamientos pasionales, viciosos e indecentes), luego de la naturaleza y los logos de la naturaleza, y a continuación de las comprensiones (conceptos) y la gnosis relacionada relativa con ellos. Y finalmente, tras haber superado la diversidad de los logos sobre la Providencia, llega de modo desconocido al logos sobre la Mónada o Unidad; entonces el νούς nus (espíritu de la psique) mientras ve su estabilidad y firmeza goza con felicidad y alegría inefable, porque ha recibido la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento y νούς nus y que cuida constantemente de cada caída a quien ha sido hecho digno de recibirla; «Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Jesús Cristo » (Fil 4,7).
9 El temor al infierno hace a los principiantes que eviten el mal; el anhelo de la recompensa de los bienes los regala a aquellos que progresan el entusiasmo y buena disposición de la práctica de las virtudes. Pero, el misterio de la agapi (amor desinteresado e increado) eleva al νούς nus (espíritu e la psique) por encima de todas las creaciones dejándole ciego a todo lo que está después de Dios. Porque el Señor sólo hace sabios aquellos que se han vuelto ciegos respecto a todo lo que viene después de Dios, revelándoles las cosas más divinas.
10 El logos de Dios, que se asemeja a un grano de mostaza (Mt 13,31), antes de ser cultivado se ve muy pequeño. Pero después de ser cultivado debidamente, se vuelve tan grande, de modo que los logos altos de las creaciones sensibles y concebibles (inteligibles, espirituales) reposan en ellos como si fueran pájaros. Porque entonces se hacen comprensibles los logos de todas las cosas y realidades, pero él mismo no es comprendido en ninguno de los seres. Por eso aquel que tiene fe como un granito de mostaza puede con su logos mover la montaña que mencionó el Señor (Mt 17,20), es decir, puede expulsar y mover desde sus cimientos la δύναμις dínamis (fuerza, energía y poder) del diablo que se dirige contra nosotros.
11 El grano de mostaza es el Señor, quien, mediante la fe, se siembra espiritualmente en los corazones de aquellos que Le reciben. Cuando uno lo cultiva con cuidado y diligencia mediante las virtudes, puede mover la montaña de la mentalidad y conducta moral terrenal, expulsando con fuerza el arraigado hábito del mal, tan difícil de desplazar; y da lugar a que reposen en su interior, como los pájaros del cielo, la enseñanza de los logos (principios) de los mandamientos, y los tropos (maneras, modos o formas) o también sus divinas δυνάμεις dinámis (energías y potencias increadas).
12 Sobre el Señor, como cimiento de la fe, levantemos el edifico de los bienes, colocando oro, plata y piedras preciosas (1Cor 3,12); es decir, teología pura y genuina, vida trasparente y luminosa, con divinos loyismí pensamientos y conceptos resplandecientes como perlas. Pero no pongamos leña, ni paja, ni caña, es decir, no idolatría -me refiero el deseo (o emoción) apasionado e indecente a las cosas y realidades visibles-, ni una vida insensata e imprudente, ni pensamientos apasionados con πάθος pazos indecentes privados de la sabia coherencia y la lógica suprema, como paja.
13 Aquel que desea la gnosis (conocimiento espiritual), que fije firmemente las bases de su psique-alma cerca del Señor, tal como le dijo Dios a Moisés: “Tú quédate aquí junto a Mi” (Deut 5,31). Debemos saber que hay diferencia entre aquellos que están cerca del Señor, si en realidad los amantes del estudio no leen superficialmente el pasaje: «De verdad os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto la realeza increada de Dios, es decir, la Iglesia, instalarse y cimentarse en la tierra con la dinamis potencia y energía increada del Espíritu Santo, durante el día del Pentecostés» (Marco 9,1). Porque el Señor no se manifiesta siempre con δόξα doxa (gloria, luz increada) a los que están cerca de Él, sino que a los principiantes se les aparece en forma de un δούλος dulos siervo (Fil 2,7); en cambio, a los que pueden seguirLe mientras sube a la alta montaña de la Metamorfosis, se manifiesta en la forma de Dios (Mt 17, 1-9), con la que existía y tenía antes de la creación del mundo (Jn 17, 1-9). Por tanto, es posible que el mismo Señor no se manifieste de la misma manera a todos quienes se encuentran cerca de Él, sino que lo haga de una forma para unos y de otra para otros, según la medida de la fe de cada uno.
14 Cuando el Logos de Dios se convierte en nuestro interior, claro y esplendoroso, y su rostro brille como el sol, entonces sus vestiduras también se ven completamente blancas (Mt 17,2), es decir, los logos de los Evangelios se ven claros, evidentes y ciertos, sin tener nada cubierto; pero también Elías y Moisés se acercan a Él, lo que significa los logos más espirituales de la Ley y los Profetas.
15 Tal como vendrá el Hijo del Hombre, según las Escrituras (Mt 16,27), junto con Sus ángeles, dentro de la δοξα doxa (gloria, luz increada) de Su Padre, de la misma manera el Logos de Dios se metamorfosea, transforma para los dignos en cada progreso de virtud, viniendo con sus ángeles en la δοξα doxa del Padre. Porque los logos más espirituales de la Ley y de los Profetas, los que prefiguran o pretipizan Moisés y Elías con la aparición de ellos en la Metamorfosis del Señor, mantienen una proporción de su δοξα doxa y apocaliptan revelan su significado a los dignos, según la capacidad y grado de comprensión de cada uno.
16 Quien ha sido, en cierta medida, algo enseñado e iniciado del misterio de la unidad o mónada, sin duda ha aprendido también los logos (principios) de la providencia y el juicio que lo acompañan. Por eso decide, igual que Pedro, que es bueno hacer dentro de sí mismo tres tiendas para las realidades que ha visto (Mt 17,4), es decir, las tres etapas de la σωτηρία sotiría (redención, sanación y salvación), me refiero la virtud, la gnosis-conocimiento y la teología. Porque la primera necesita de la fortaleza, la sobriedad y templanza en la praxis, de la que tipo o modelo era el bienaventurado Elías. La segunda necesita de las virtudes de la contemplación natural, que por sí mismo ha revelado el gran Moisés. Y la tercera necesita la perfección máxima de la sabiduría y la prudencia, la que mostró el Señor. Han sido denominadas tiendas, porque hay otros estados mejores y más gloriosos que estos, que serán otorgados a los dignos y merecedores en la vida venidera.
17 El que se ocupa de la práctica, se dice que provisionalmente habita en el cuerpo-carne, porque va cortando mediante las virtudes la relación entre la psique-alma y el cuerpo-carne y elimina de sí el engaño de las cosas materiales. Al gnóstico o al que tiene conocimiento espiritual, incluso en la misma virtud se dice que habita provisionalmente, puesto que todavía contempla la verdad de manera confusa, como a través de un espejo (1 Cor 13,12). Porque todavía no ha visto cómo son realmente las formas de los bienes divinos subsistentes en sí mismos, y no los ha disfrutado viéndolos cara a cara. Cada santo pasa por las iconas imágenes de los bienes caminando hacia el futuro, clamando: “Aquí soy forastero y peregrino igual que todos mis antepasados” (Sal 38,7 y 13).
18 Aquel que ora no debe nunca detenerse en la ascensión sublime que conduce a Dios. Porque, tal como hay que ascender de potencia en potencia (Sal 83, 6-8), en el progreso de la práctica de las virtudes, y ascender de δόξα doxa (gloria, luz increada) en doxa (2Cor 3,18) en las gnosis espirituales de la contemplación, y pasar de la letra de la santa Escritura al espíritu, así debemos hacer también cuando nos encontremos en el lugar de la oración; debemos elevar el νούς nus (espíritu de la psique) de las cosas humanas y dirigir la mentalidad de la psique-alma hacia las cosas más divinas, para que el νούς nus pueda seguir a Jesús, el Hijo de Dios, que atravesó los cielos (Heb 4,14) y se encuentra en todas partes. Él penetra a todas partes a favor nuestro por economía, para que nosotros siguiéndoLe, dejemos atrás todas las cosas que están después de Él y lleguemos a Él; pero no conforme a la forma humilde que asumió por condescendencia y compasión en su encarnación, sino conforme a Su majestuosidad natural e ilimitada.
19. Es bueno siempre dedicar nuestro tiempo a Dios y buscarlo, como nos ha ordenado. Aunque a lo largo de nuestra vida presente no podamos alcanzar la plena profundidad de Dios, tal vez, llegando a un cierto punto, podamos contemplar continuamente realidades más santas y más espirituales. Esto lo manifiesta y lo revela el sumo Sacerdote que entraba de lo santo, que es más santo que el patio, en el Santo de los Santos (altar de los altares), que es más divino que lo Santo (Lev 16, 12-15, Heb 9,12 y ss).
20 Cada logos de Dios no requiere muchas palabras, ni πολυλογία polilogía verborrea o charlatanería, sino que es uno y está compuesto de varios conceptos y consideraciones y cada uno de estos es elemento y parte del Logos (increado). De modo que, quien habla por amor a la verdad, aunque lo diga todo sin dejar nada, un logos de Dios habrá dicho.
21 En Cristo, como es Dios y Logos del Padre, habita por esencia toda la plenitud de la deidad o divinidad corporalmente (Col 2,9). Pero en nosotros la divinidad habita en su plenitud por la χάρις jaris (gracia, energía increada), cuando hemos recogido y reunido en nosotros mismos toda virtud y sofía-sabiduría que no carece de nada -en la medida en que es posible para el ser humano- de una imitación precisa del prototipo. Porque no es inapropiado, que según el logos de posición (y no de naturaleza), que habite también en nosotros la plenitud de la deidad o divinidad (energía increada), que se compone de varias contemplaciones y consideraciones espirituales.
22 Tal como el logos que procede naturalmente de dentro de nosotros a partir del νούς nus (espíritu de la psique), es mensajero de los movimientos secretos u ocultos del νούς nus, así también el Logos increado de Dios, como conoce la esencia increada del Padre, tal y como el logos conoce al νούς nus que lo ha generado o parido –y sin Él ninguna de las criaturas se puede acercar al Padre (Jn 14,6)- apocalipta-revela al Padre porque es Logos increado por naturaleza. Y en concordancia con esto se llama también “el Ángel mensajero de la Gran Voluntad” (Is 9,6).
23 Gran voluntad de Dios y Padre es misterio que se ha mantenido oculto en silencio desde tiempos eternos” (Rom 16, 25) y misterio oculto y desconocido de la Divina Economía, que el Hijo Unigénito apocaliptó-reveló mediante Su encarnación, siendo el mensajero o ángel de la gran voluntad de Dios y Padre. También se convierte en mensajero de la gran voluntad de Dios aquel hombre que ha conocido el logos increado del misterio y en cada caso se eleva con el logos (creado) y con la obra, de manera incomprensible, hasta llegar a Aquel que tanto ha descendido hacia él.
24 El Logos de Dios ha descendido por economía en las partes más inferiores de la tierra para beneficio nuestro y ha subido por encima de todos los cielos (Col 4,9 y ss); Él que es por naturaleza totalmente inmóvil, actuando anticipadamente por economía en Sí Mismo como ser humano, los eventos que sucederán en el futuro. Así pues, que observe con alegría mística aquel que ama ser amigo de la gnosis (increada), cuál es el final prometido para aquellos que aman al Señor.
25 Si el Dios, Logos de Dios y Padre se ha hecho hombre y también Hijo del hombre con el fin de hacer a los hombres dioses/as y hijos/as de Dios, debemos creer que llegaremos allá donde ahora está el mismo Cristo, como cabeza de todo el cuerpo (Col 1,18), que se hizo en beneficio nuestro precursor (Heb 6,20) del Padre con nuestra propia naturaleza. Porque en la asamblea de los dioses, es decir, de los que serán salvados, “Él será el Dios” (Sal 81,1), estará entre medio de ellos distribuyendo las recompensas de la bienaventuranza y felicidad celestial, sin que haya ninguna distancia entre Él y los dignos y merecedores.
26 Aquel que todavía satisface los deseos y apetitos pecadores del cuerpo-carne, como un idólatra y hacedor de ídolos, habita en la tierra de los caldeos. Cuando, al aclarar un poco las cosas, siente los tropos (modos, maneras, formas) que corresponden a la naturaleza humana, al abandonar la tierra de los caldeos, llega a Jarán de Mesopotamia (Gen 11, 31), es decir, al estado que se encuentra entre la virtud y la maldad, que no está todavía limpia y libre del engaño de los sentidos o de la percepción sensible; en efecto, esto significa Jarán. Pero en cuando ha sobrepasado la comprensión normal del bien que percibe mediante el sentido o la percepción sensible, entonces acudirá hacia la tierra buena, es decir, hacia el estado libre de toda malicia e ignorancia, que el Dios que no miente, muestra y promete otorgar (Gen 12,1) como recompensa y premio de la virtud a aquellos que Le aman.
27 Si el Logos de Dios fue crucificado para nosotros como un hombre débil y resucitó con la fuerza de Dios (2 Cor 13,4), esto espiritualmente significa que siempre lo hace y padece para beneficio nuestro, porque se convierte en todo para redimir, sanar y salvar a todos (1 Cor 9,22). Por tanto, el divino Apóstol Pablo decidió que no había necesidad de enseñar a los corintios, quienes eran débiles, nada más que a Jesús Cristo, y a este crucificado (1Cor 2:2). Pero a los Efesios, que eran perfectos, les escribe: “Nuestro Dios nos resucitó y nos hizo sentar junto con él en la δόξα doxa gloria increada de los cielos por y en Jesús Cristo” (Ef 2,6). Con esto, el Logos de Dios dice que se hace en cada uno según su fuerza y medida de su capacidad. Por lo tanto, es crucificado para aquellos que recién comienzan a entrar en la piedad práctica, clavando sus acciones pasionales con el temor divino. En cambio, resucita y sube a los Cielos para los que se han despojado enteramente del “hombre viejo” que se corrompe y se desgasta por los deseos indecentes y las ilusiones engañosas, y se han revestido del nuevo hombre, creadο a imagen de Dios mediante (la energía increada) del Espíritu (Ef 4, 22-24 y Col 3,10), y han llegado al Padre con la χάρις jaris (gracia, energía increada) que está en el interior de ellos “por encima de todo principado, potestad, poder, fuerza y dominación y de todo nombre que se dice no sólo en el siglo presente sino también en el futuro (Ef 1,21). Puesto que todo lo que viene después de Dios, cosas, nombres y axiomas (o cargos) será sometido aquel que, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) llegará y encontrará Dios.
28 Antes de Su clara presencia en cuerpo-carne, el Logos de Dios residía inteligiblemente y espiritualmente en los Patriarcas y Profetas, pretipizando o prefigurando los misterios de Su παρουσία parusía presencia, venida. Así también, después de esta parusía presencia, no viene solamente a los que todavía son niños para alimentarlos espiritualmente y conducirlos a la edad de la perfección según Dios, sino que también a los perfectos para delinear y bosquejar en ellos, de antemano, las características de Su futura parusía presencia.
29 Los logos de la Ley y de los Profetas, como precursores de la παρουσία parusía presencia, venida del Logos en cuerpo-carne, instruían y educaban a las psiques-almas para creer en Cristo (Gal 3,24). Así también el glorioso Logos de Dios con Su Encarnación se hizo precursor de Su presencia espiritual, educando las psiques-almas con Sus logos, para que acojan Su manifiesta parusía divina, que Él siempre efectúa convirtiendo a los dignos de carnales a espirituales mediante la virtud. También lo hará al final de los tiempos, revelando claramente lo que hasta entonces ha sido inefable y secreto.
30 Mientras yo sea imperfecto y desobediente (rebelde) y no obedezco a Dios mediante la práctica y aplicación de los logos-mandamientos, ni me perfeccione en el νούς nus espíritu de la psique (1 Cor 14,20) sobre la gnosis (conocimiento espiritual), Cristo también parece imperfecto y desobediente en mí, a causa mía. Porque yo Le disminuyo y mutilo, ya que no crezco en espíritu con Él, siendo Su cuerpo y uno de Sus miembros (1 Cor 12,27).
31 “El sol sale y el sol se pone” (Ecl 1,5), dice la Escritura. Por tanto, también el logos se ve a veces en lo alto, a veces en lo bajo; es decir, de acuerdo con la dignidad y la medida o analogía de los que practican la virtud y se mueven en torno a la gnosis divina (conocimiento). Pero bienaventurado y feliz es aquel que tiene inextinguible (sin ocaso) en sí mismo, como Jesús de Naví (J. Na 10,12-13), el sol de justicia durante todo el día de su vida presente, sin que sea limitado por la malicia de la noche y de la ignorancia; para poder vencer legítimamente y poner en fuga los demonios malvados y astutos que se sublevan contra él.
32 El Logos de Dios cuando se eleva en nuestro interior mediante la praxis y la θεωρία zeoría contemplación, atrae a todos hacia Sí mismo (Jn 12,32), y también nuestros loyismí (pensamientos, conceptos y fantasías) sobre el cuerpo-carne, la psique-alma y la naturaleza de los seres, incluso los mismos miembros del cuerpo, los santifica mediante la virtud y la gnosis, poniéndolos bajo Su propio yugo. Por lo tanto, quien contempla las cosas divinas, pues, que vaya subiendo con buen ánimo y buena predisposición, siguiendo al Logos increado hasta llegar al lugar donde Él se encuentra; porque allí lo atrae, como dijo Eclesiastés: “Y le atrae hasta Su lugar” (Ecl 1,5), se entiende a quienes le siguen como al Gran Sumo Sacerdote y que los introduce a lo Santo de los Santos (Altar de los Altares), en el cual ha entrado Él mismo revistiéndose la naturaleza humana para beneficio nuestro.
33 Quien se ejercita en la piedad o devoción y se enfrenta y refuta las δυνάμεις dinamis (poderes, potencias y energías) invisibles, pues, debe orar para que en él permanezcan tanto la discernimiento natural con su luz moderada y la χάρις jaris (gracia, energía increada) iluminadora del Espíritu. Porque la primera educa e instruye el cuerpo-carne hacia la virtud mediante la práctica (en la catarsis), mientras que la otra sobreilumina el νούς nus (espíritu de la psique) para preferir sobre todo vivir con la sabiduría divina e increada, con la que derriba y destruye las fortalezas de la maldad y toda actitud que se levanta soberbiamente contra la gnosis increada de Dios (2 Cor 10,5). Esto lo muestra Jesús de Naví, cuando con la oración pidió que el sol se detenga sobre la parte de Gabaón, es decir, para que no se pusiera la luz increada de la gnosis de Dios desde la montaña de la contemplación espiritual; y que la luna se detenga en el valle (Jos 10, 12-13), es decir, el discernimiento natural que supervisa y controla la debilidad carnal, permanezca inmutable y fieme en la virtud.
34 “Gabaón” es el νούς nus (espíritu de la psique) orientado hacia lo alto; el “valle” es el cuerpo-carne que ha sido humillada por la muerte. El “sol” es el logos que ilumina el νούς nus y le da la potencia y energía para la contemplación y le libera de toda ignorancia; en cambio la “luna” es la ley natural que persuade el cuerpo-carne a someterse, como es debido, al espíritu, para recibir y aceptar el yugo de los mandamientos-logos. La “luna” es también símbolo de la naturaleza porque es variable. Pero en los santos es inmutable, porque han adquirido el hábito inalterable, inmutable de la virtud.
35. Aquellos que buscan al Señor, no deben buscarlo fuera de sí mismos, sino en sus interiores con la energía de la fe operante en la praxis. Porque dice la Escritura: “El logos está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón” (Rom 10,8); es decir, el logos de la fe, porque el logos (increado) buscado es el Cristo mismo.
36 Y si el consideramos la altura de la divina inmensidad, pues, no debemos desesperar por la filantropía de Dios, como si estuviera tan alto que no pudiera llegar a nosotros; ni debemos pensar en el enorme abismo que hemos caído con el pecado y dudar de si la virtud que se ha mortificado en nuestro interior puede resucitar. Porque ambas cosas son posibles para el Dios: tanto descender para iluminar nuestro νούς nus con la luz increada de la gnosis; como también resucitar de nuevo en nuestro interior la virtud y elevarnos con Él por medio de las obras de la virtud. Porque dice: “que no pase por tu mente el pensamiento que dice, ¿quién subirá al cielo, para hacer bajar de allí a Cristo? o bien, ¿quién bajará al abismo para resucitar a Cristo de entre los muertos? (Rom 10, 6-7). Según otra interpretación, “el abismo” es todo lo que está después de Dios, todo lo que va por la providencia del logos de Dios, como vida que sobreviene a los seres que están muertos; porque todo lo que vive, participando de la vida, en sí mismo está muerto. En cambio, como “cielo” dio a entender el misterio natural de Dios, según el cual es incomprensible e inabordable. Sin embargo, si alguien entendiese como cielo el logos de la teología, y por abismo el misterio de la divina Economía, a mi parecer, no diría nada inapropiado. Porque ambos son difíciles de captar y entender para aquellos que quieren escrutarlos lógicamente; o más bien, ambas realidades son totalmente inaccesibles cuando son escrutadas e investigadas sin la energía increada operante de la fe.
37 Al que se ocupa de la práctica (de la catarsis), el Logos increado se engorda con el ejercicio de las virtudes y se convierte “cuerpo”, al hombre contemplativo se convierte sutil con los conceptos y significados espirituales y se hace aquello que era desde el principio, Dios Logos increado junto con el Padre (Jn 1, 1-2).
38 Hace que el logos se convierta en cuerpo-carne aquel que con ejemplos y palabras más materiales, según la capacidad de comprensión de los oyentes, enseña la parte ética del logos. Por contrario, hace que el logos se convierta en espíritu, aquel que expone con elevados postulados y contemplaciones la teología mística.
39 Aquel que teologiza catafáticamente (afirmativamente), hace que el logos se convierta en cuerpo-carne, porque no conoce a Dios como causa de otra manera que por lo que vemos y palpamos. Pero aquel que teologiza apofáticamente (afirmación por deducción o negación, o sí a lo que no es) utilizando negaciones y eliminaciones, hace que el logos se convierta en espíritu, porque era Dios desde el principio. Y conoce bien y correctamente el Supradesconocido, sin el uso de nada en absoluto de lo que puede ser conocido.
40 Aquel que ha aprendido a abrir, como hicieron los Patriarcas, mediante la praxis y la contemplación los pozos (Gen 26, 15-19) de la virtud y de la gnosis que hay en su interior, encontrará en su interior a Cristo, la fuente de la vida que la sabiduría nos invita a beber con las siguientes palabras: “Bebe agua de tus propios cántaros y de la fuente de tus pozos” (Pr 5,15); y si hacemos esto, encontraremos que dentro de nosotros están sus tesoros.
41 Aquellos que viven como las bestias, guiándose solo por los instintos animales o las percepciones sensibles, ellos convierten el logos en cuerpo-carne con gran peligro, abusando de las creaciones y criaturas de Dios para satisfacer sus propios πάθος pazos perversos e indecentes, y no entienden la sabiduría que reside en todas las creaciones para conocer y glorificar a Dios por sus obras, y percibir de dónde, qué, y con qué propósito hemos sido creados, y hacia dónde debemos ser conducidos por las cosas visibles, que pasan esta vida en las tinieblas, palpando con sus dos manos la ignorancia respecto de Dios.
42 Aquellos que se limitan a la letra de la Escritura y encadenan y comprometen el axioma (o decoro, dignidad) de la psique-alma al culto corporal de la ley, convierten en sí mismos el logos en cuerpo-carne, de modo reprochable y creen que el Dios se complace con sacrificios de animales irracionales. Se preocupan mucho por la pureza externa del cuerpo y descuidan la belleza de la psique-alma, que se mancha por los πάθος pazos, por la cual se ha ofrecido toda la fuerza de lo visible y ha dado cada logos divino y la ley.
43 El santo Evangelio dice que el Señor será la causa de caída y resurrección de muchos dentro del pueblo israelita (Lc 2,34). Por tanto, tengamos cuidado no vaya ser que la causa de la caída para aquellos que solo observan la creación visible y siguen solo la letra de la Escritura, porque no son capaces de pasar y llegar al nuevo espíritu de la χάρις χάρις (gracia, energía increada) a causa de su insensatez y su necedad. Y nuevamente, posiblemente será causa de resurrección para aquellos que consideran y escuchan las criaturas y los logos de Dios espiritualmente y se preocupan, de manera adecuada, únicamente por la imagen-icona divina de la psique-alma.
44 El hecho de que el Señor sea causa de caída y resurrección de muchos dentro de Israel, cuando se entiende desde una perspectiva meramente positiva, se refiere a la caída de los πάθος pazos y de los viles y malignos loyismí pensamientos que están en el interior de cada creyente, y a la resurrección de las virtudes y de cada loyismós pensamiento gustado y agradable a Dios.
45 Aquel que contempla y considera al Señor como el creador únicamente de las cosas que nacen, se corrompen y perecen, Le confunde con el jardinero, como hizo María Magdalena. Por eso, para beneficiarle, el Señor evita que le toque, porque no ha podido aún subir junto con Él al Padre, y le dice: “no me toques” (Jn 20,15-17). Porque el Señor sabe que aquel que se acerca a Él con una idea tan baja se hace daño a sí mismo.
46 Aquellos que por miedo a los judíos quedaron sentados en el aposento alto o cenáculo en Galilea y cerraron las puertas, es decir, aquellos que, por temor a los espíritus del mal, han ascendido con seguridad a la altura de las divinas contemplaciones, al país de las Apocalipsis (revelaciones) y cerraron como puertas sus sentidos físicos, reciben el Logos increado de Dios y Dios, que viene y se presenta en ellos de modo desconocido sin que intervenga la percepción sensible de los sentidos. A ellos, concediéndoles la paz, les regala la απάθεια apázia (impasibilidad, sin πάθος pazos), y soplando sobre ellos les concede también (la energía increada) del Espíritu Santo (Jn 20, 19-22), y el poder contra los espíritus malignos (Mc 16,17) y también les muestra los símbolos de Sus misterios.
47 Para quienes escrutan e investigan el logos sobre Dios de manera carnal, el Señor no asciende hacia al Padre. Pero para aquellos que le buscan espiritualmente, con sublimes contemplaciones, asciende hacia el Padre. No retengamos, pues, siempre aquí abajo a Aquel que vino por filantropía y amor a nosotros, sino que vayamos con Él en alto hacia el Padre, dejando atrás la tierra y lo terrenal; para que no diga también a nosotros aquello que dijo a los irremediables judíos: “A donde yo voy vosotros no podéis venir” (Jn 8,21). Porque sin el Logos increado es imposible llegar al Padre del Logos.
48 La tierra de los caldeos es la vida con πάθος pazos indecentes, en la cual se fabrican y se adoran los ídolos de los pecados. La Mesopotamia es el comportamiento inestable que oscila entre extremos opuestos. La tierra prometida es el estado de ser rebosante de todo bien. Por lo tanto, cualquiera que -como el antiguo Israel- descuide la práctica (por la catarsis) y la costumbre del bien, será arrastrado nuevamente a la esclavitud de los πάθος pazos y se priva de la libertad que le había sido concedida.
49 Debemos apuntar que ninguno de los Santos parece que ha ido voluntariamente a Babilonia. Porque no es correcto, ni sensato que aquellos que aman a Dios prefieran los males a los bienes. Pero algunos de estos fueron conducidos por la fuerza allí junto con el pueblo (4 Re 25). Con estos nos referimos a aquellos que dejaron el alto discurso o el logos más alto de la gnosis increada no voluntariamente, sino porque la circunstancia lo exigía, por la salvación de aquellos que necesitan orientación, por la salvación de los que necesitan ser conducidos y orientados y se dedican a la enseñanza que se refiere a la “psicoterapia”sanación, terapia de los πάθος pazos. Por este motivo también el gran apóstol Pablo consideró más conveniente permanecer en el cuerpo-carne, es decir, en la enseñanza ética, por el bien y beneficio de los discípulos, a pesar de que deseara dejar la enseñanza ética y estar con el Dios (Fil 1,23) mediante la θεωρία zeoría contemplación ultra-cósmica, espiritual y simple.
50. Así como al rey Saúl que le ahogaba un espíritu malo, el bendito David lo calmaba salmodiando con su guitarra (1 Re 16, 12), así también cada logos espiritual, endulzado con contemplaciones y consideraciones de la gnosis divina (increada), calma y regocija al νούς nus (y el corazón) que está influenciado por los demonios y lo libera de la conciencia vil y maligna que le está atormentando y ahogando.
51. Rubio y con ojos bellos, como David (1 Re 17,42), es aquel que junto con el esplendor de la vida según Dios, tiene también el brillo adicional de la luz increada de la gnosis, con los cuales (esplendor y brillo de la luz increada) toman existencia la praxis y la contemplación. La praxis se resplandece y se embellece con los tropos (modos, maneras, métodos o formas) de las virtudes, y la θεωρία zeoría contemplación se ilumina con conceptos y significados divinos.
52. El reino de Saúl es la imagen del culto corporal de la Ley, el cual el Señor abolió porque nada llevó a la perfección. En efecto, dice: “Porque la ley no ha llevado cosa alguna a la perfección” (Heb 7,9). Pero el reino del gran David es pretipización (prefiguración o símbolo) del culto evangélico, porque contiene perfectamente en el corazón todas las voluntades cordiales de Dios.
53. Saúl es la ley natural dada por el Señor al principio para dominar y gobernar la naturaleza humana. Este, debido a que no mantuvo el mandamiento con su desobediencia, porque tuvo compasión de Agag, el rey de Amalec (1Re 15, 8-28), es decir, el cuerpo, y se deslizó en los πάθος pazos, es desterrado del reino, para que David como rey acoja a Israel, es decir, la ley del espíritu que engendra la paz; y esta paz divina edifica para el Dios un templo de contemplación resplandeciente y muy luminoso (2Re 7,13).
54. Samuel se interpreta como la obediencia a Dios. Por lo tanto, ya que el discurso, logos de la obediencia está en el sacerdocio dentro de nosotros, incluso si Saúl tiene compasión de Agag, es decir, de la mentalidad y conducta terrenal, el logos, discurso sacerdotal lo mata y reprende avergonzando νούς nus que ama el pecado, como transgresor de los derechos divinos (1 Re 15,22-33).
55. Cuando el νούς nus, a través de la soberbia u orgullo, desprecia el logos de la enseñanza, al cual le ha ungido como rey contra los πάθος pazos, y deje de dirigirle las preguntas adecuadas sobre lo que tiene que hacer o no, entonces seguro que queda dominado de los πάθος pazos a causa de la ignorancia. Con los πάθος pazos se va separando gradualmente de Dios, siendo así, camina hacia las aflicciones, sufrimientos y dolores involuntarios; y entonces convierte en dios su panza o estómago para agrado de los demonios, buscando allí consuelo de sus males y miserias que le oprimen. Pues, que te convenza de esto Saúl, que no tenía como consejero a Samuel en todo y, por ende, regresó a la idolatría y se dignó preguntar como a un dios a la pitonisa o ventrílocua o como si fuera dios (1Re 28, 7-19).
56. Aquel que ora para recibir al pan sobre-substancial (Mt 6,11), por supuesto que no lo recibe entero, tal y como es el pan normal, sino según su propia capacidad de recibirlo; el Pan de vida se da a todos los que lo buscan y lo piden «YoSoY el pan de la vida…» (Jn 6,35), como filántropo que es, pero no a todos de la misma medida; sino a aquellos que han realizado grandes obras de virtud, más, y a los que han hecho menores, menos. A cada uno según la fuerza y la capacidad que pueda recibir y aceptar su νούς nus (espíritu de la psique).
57. El Señor, unas veces está ausente, otras veces está en nuestro interior. En la θεωρία zeoría contemplación y consideración, cara a cara está en nuestro interior; en la contemplación como en un espejo, de manera que queden enigmas (1 Cor 13,12), está ausente.
58. Al práctico que está en la catarsis, el Señor está presente con las virtudes. A quien no le importa para nada la virtud, Él está ausente. Y nuevamente, en el contemplativo, Él está presente mediante (la luz increada o energía) de la verdadera gnosis de los seres, pero está ausente en quien por algún motivo se ha desviado de esta gnosis divina.
59. Se aleja del cuerpo-carne (2 Cor 5,8) aquel que ha pasado de la práctica al estado de la gnosis (conocimiento espiritual). Éste es raptado, por los conceptos y significados más altos, como con nubes, en el aire diáfano de la contemplación mística, donde puede estar siempre junto con el Señor (1 Tes 4,17). Se aleja del Señor (2 Cor 5,6) aquel que todavía no puede sin las energías y acciones de los sentidos, con νούς nus limpio y lúcido contemplar los conceptos y significados, dentro de lo posible, y no puede recibir el logos increado del Señor sencillo y sin enigmas.
60. El Logos de Dios no se llama “cuerpo-carne” (Jn 1,14) porque se ha encarnado, sino también por otra causa. Cuando se entiende simplemente como Dios Logos increado que es desde el principio junto con el Padre (Jn 1, 1-2) y tiene claros y despojados los prototipos (o estándares, formas o símbolos) de la verdad para todo, entonces no contiene parábolas, ni enigmas, ni historias que requieran interpretación alegórica. Sin embargo, cuando llega y se dirige a personas que no pueden alcanzar lo espiritual con un νούς nus (espíritu de la psique) desnudo, entonces hablando con ellos de la manera familiar y acostumbrada, se estructura a partir de la variedad de historias, relatos, frases enigmáticas, parábolas y logos difíciles de comprender y se convierte en cuerpo-carne. Porque en el primer acercamiento, nuestro νούς nus no puede acercarse al logos desnudo, sino al logos encarnado, es decir, a la variedad de los logos y palabras que son logos por naturaleza, pero cuerpo-carne en apariencia, de modo que muchos no solo lo ven, sino que también lo creen como cuerpo-carne, aunque en realidad es logos. El sentido y significado de la Escritura no es aquello que muchos suponen y creen, sino diferente de lo que parece. Porque el logos se hace cuerpo-carne con cuerpo con cada uno de los logos y términos escritos.
61 El comienzo de la enseñanza de los hombres en la piedad se hace por el cuerpo-carne. Porque en nuestro primer intento para la divina piedad encontramos la letra y no el espíritu. Pero progresando gradualmente en el espíritu y machacando la grosura de las palabras con las contemplaciones y consideraciones más sutiles, llegamos purgados y limpios con la catarsis claramente al puro Cristo, en lo posible para el hombre. Entonces podemos decir como el Apóstol Pablo: “Aunque conocimos a Cristo según el cuerpo-carne, ahora ya no lo conocemos así” (2 Cor 5,16), es decir, a causa del inmediato contacto consciente del νούς nus con el Logos increado sin los velos que lo cubren, porque hemos progresado desde la gnosis del Logos como cuerpo-carne, hasta la gnosis (increada) de Su δόξα doxa (gloria, luz increada) como Unigénito del Padre (Jn 1,14).
62 Aquel que ha vivido la vida en Cristo, ha sobrepasado con justicia tanto de la ley como de la naturaleza. Esto mostrándolo el divino Apóstol Pablo, dice: “En la nueva vida de la κοινωνία (kinonía, comunión, conexión y unión) con Cristo no sirve la circuncisión ni la in-circuncisión” (Gal 5,6). Con la circuncisión manifiesta la justicia según la ley, y con la in-circuncisión insinúa la igualdad natural.
63 Unos renacen con agua y espíritu (energía increada) (Jn 3,5), otros reciben el bautismo con el Espíritu Santo y fuego (Mt 3,11). Con estos cuatro, agua, espíritu, fuego y el Espíritu Santo, me refiero el uno y único Espíritu de Dios. Para unos el Espíritu Santo (y Su energía increada) es agua porque los limpia de las infecciones exteriores del cuerpo. Para otros es espíritu (energía divina increada), porque opera con la energía increada las buenas obras de la virtud. Para otros es fuego, porque hace la catarsis, “psicoterapia” purga y sana las manchas e infecciones (demoníacas) que están en las profundidades de la psique-alma. Para otros, según dice el gran Daniel (Dan 5,11), es Santo Espíritu porque concede sabiduría y gnosis increadas. De Sus operaciones y energías increadas que son diferentes para cada uno, el mismo y uno Espíritu (por el resultado de las energía increadas) recibe también varias denominaciones.
64 Dice que la Ley ha dado el sábado para que descanse tu animal el buey y tu siervo (Ex 29,10). Y ambos aluden el cuerpo. Porque el cuerpo es el “animal” del νούς nus práctico que está obligado a la fuerza a llevar las cargas del ejercicio práctico de las virtudes. En cambio, para el νούς nus contemplativo, el cuerpo es un “siervo”, porque se ha convertido y hecho ya lógico con las contemplaciones y sirve lógicamente a las órdenes del νούς nus que empiezan de la divina gnosis increada. Y para ambos el sábado es la culminación de los bienes que ellos realizan, tanto en la praxis como en la contemplación, y ofrece así a cada uno el descanso adecuado.
65 Aquel que cultiva la virtud con la gnosis adecuada, tiene como sostén el cuerpo y lo conduce lógicamente a la realización de las cosas adecuadas. Como siervo tiene el tropo (método, modo, manera, forma) de praxis, práctica para la virtud, es decir, este modo o método gracias al cual se forma la virtud, que la ha comprado como con dinero por medio de los loyismí pensamientos y conceptos de la virtud del discernimiento. Para él, el sábado es el estado sin πάθος pazos, impasible y pacífico de la psique-alma y del cuerpo, es decir, el hábito inalterable de la virtud.
66 El logos de Dios, para los que se preocupan sobre los aspectos corporales de la virtud, se vuelve en paja o heno y hierba que alimenta la parte pasional de la psique-alma para servir a las virtudes. Para los que se han elevado a la contemplación de la verdadera comprensión de las realidades divinas, es pan que alimenta la parte noerá-espiritual (en el νούς nus o al corazón) de la psique-alma y la eleva a la perfección divina. Por eso vemos a los Patriarcas proveerse para el camino con panes para ellos mismos y pasto para sus animales, (Ex 42, 25-27). Y el levita, del libro de los Jueces, que fue hospedado por el anciano Gabaón, le dijo: “Tenemos panes para nosotros y heno para nuestros asnos, y nada nos falta de lo que necesitan tus siervos” (Jueces 19,19).
67 El logos increado de Dios también se llama y es rocío (Deut. 32,2), “agua”, “fuente” (Jn 4,14) y río (Jn 7,38), tal y como dice la Escritura, es decir, es y se convierte en esto según la capacidad, fuerza y energía de aquellos que lo reciben y aceptan (es decir, la energía increada). Para unos, es “rocío”, porque apaga el ardor, la energía y la actividad de los πάθος pazos que les vienen al cuerpo desde el exterior. Es “agua” para aquel que arde en las profundidades de su psique-alma por causa del veneno del mal, y no sólo destruye el mal como adversario, sino que transmite fuerza y energía (increada) vital que conduce a la felicidad y la bienaventuranza. Para aquellos que el hábito de la θεωρία zeoría contemplación brota constantemente es fuente porque el logos (increado) es donador de sabiduría divina. El logos (increado) para aquellos que derraman como un río la enseñanza piadosa, ortodoxa y salvadora, es río porque riega abundantemente a los hombres, al ganado, a las bestias y las plantas. Así también los hombres serán divinizados o glorificados, ya que serán elevados con los conceptos y significados de dichos logos (increados); y aquellos que con los πάθος pazos se han vuelto como bestias, volverán a ser otra vez seres humanos con la adquisición exacta de la vida virtuosa, y recuperarán la lógica natural o sano juicio; y aquellos que con los hábitos malignos, viles y con praxis malas se han convertido como bestias una vez domesticados por una exhortación moderada y suave, volverán de nuevo a la mansedumbre natural; y aquellos que, como las plantas, son insensibles a los bienes, tras suavizarse con la entrada del logos (increado) en lo más profundo de ellos, recibirán la fecundidad del logos que los alimenta, adquiriendo sentido, fuerza y energía para dar frutos
68 El logos (increado) de Dios es camino (Jn 14,6) para aqullos que durante la práctica de la ascesis o catarsis corren correctamente y con vigor en el estadio de la virtud, y no se desvían ni a la derecha con la vanagloria, a la siniestra con la inclinación a los πάθος pazos, sino que dirigen sus pasos de acuerdo con la voluntad de Dios. Esto no lo mantuvo hasta el final Asa, el rey de Judá, por lo que se dice que en su vejez enfermó de los pies (3Re 15,23), porque se había debilitado su camino de vida según el Dios.
69 El Logos increado de Dios se llama “puerta” (Jn 10, 9) porque introduce en la divina gnosis (increada e inolvidable) aquellos que han pasado con éxito el camino de las virtudes, a impecable trayectoria del ejercicio de la práctica (por la catarsis), muestra los tesoros iluminados de la sabiduría. Él mismo es también camino, puerta, llave y realeza (increada). Es camino, en cuanto guía; llave, porque abre a los dignos lo divino y se abre él mismo; puerta, porque introduce; realeza porque es heredado y participado por todos.
70 El Señor se llama luz (increada), vida, resurrección y verdad (Jn 8,12 · 25 · 14,6). Se llama “Luz” increada porque convierte y hace las psiques-almas brillantes, espléndidas e ilustres, y expulsa la oscuridad de la ignorancia e ilumina al νούς nus (espíritu de la psique) para que conciba y comprenda los misterios o las realidades secretas e indica los misterios que sólo los pueden ver aquellos que han hecho la catarsis y están purgados, psicoterapiados y sanados. Se llama “Vida” porque proporciona el movimiento hacia las realidades y cosas divinas que corresponden a las psiques-almas que aman al Señor. “Resurrección” porque resucita el νούς nus del apego mortal a las cosas materiales, convirtiéndolo limpio de toda corrupción y mortalidad. Y “Verdad”, porque regala, a los que son dignos, el hábito inmutable y estable hacia los bienes.
71 Dios y Logos (increado) de Dios y Padre se encuentra místicamente en cada uno de Sus mandamientos o logos. El Dios y Padre se encuentra todo e indiviso en todo el Logos por naturaleza. Aquel, pues, que acoge y acepta un divino mandamiento o logos y lo realiza en praxis, recibe el Logos increado de Dios que está dentro de él. Aquel que ha acogido y aceptado el Logos increado mediante los mandamientos o logos, a través de Él recibió también al Padre que existe por naturaleza dentro de Él, como también el Espíritu Santo que por naturaleza existe dentro de Él. Porque dice: «Amín, amín, de verdad en verdad os digo, aquel que recibe al que yo enviare, a mí me recibe. Y aquel que recibe y acepta a mí, recibe al que me ha enviado. Por lo tanto, aquel que os recibe y acepta como discípulos y apóstoles míos, es como si recibiese a mí y a mi Padre» (Jn 13,29). Por tanto, el que ha recibido y aceptado un mandamiento o logos y lo ha aplicado y cumplido, ha recibido y tiene también místicamente la Santa Trinidad.
72 Glorifica y alaba a Dios en su persona, no solamente quien lo honra con palabras, sino aquel que sufre y soporta por Dios los esfuerzos y padecimientos gracias a la virtud. Y éste a su vez, es glorificado y divinizado por Dios con la δόξα doxa (gloria, luz increada) que se encuentra en Dios, recibiendo por participación, como premio de la virtud, la χάρις jaris gracia de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin πάθος pazos). Porque, cada uno que en su persona glorifica a Dios, mediante los esfuerzos de la práctica ascética por el bien de la virtud, es a su vez glorificado dentro de Dios con la impasible y apacible iluminación de las realidades divinas durante la contemplación. Porque el Señor, acercándose hacia Su Πάθος pazos (Pasión), decía: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre y el Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, Dios también lo glorificará a sí mismo, y lo glorificará de inmediato» (Jn 13, 31-32). De esto se hace evidente que los esfuerzos por el bien de la virtud van acompañados de los dones divinos o carismas.
73 Mientras vemos el Logos increado de Dios encarnado en la letra de la santa Escritura con distintos enigmas, todavía no hemos visto intelectivamente o espiritualmente al Padre incorpóreo, sencillo, eterno, unitario y uno, como Él es en el incorpóreo, sencillo, unitario, eterno y único Hijo, según lo dicho: «Jesús le dijo: «Felipe, ¿tanto tiempo hace que estoy con vosotros y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: Muéstranos al Padre? 9Jesús le dijo: Felipe ¿llevo tanto tiempo con vosotros y todavía no me conoces quién soy sobre mi divina naturaleza? Es decir, que yo soy el Hijo de Dios y Dios, como el Padre. El que me ha visto a mí y se ha introducido al misterio de mi encarnación, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: Muéstranos al Padre? 10¿Tú no crees que yo estoy unido en el Padre y el Padre en mí? La sabiduría de los logos que yo os hablo y enseño no los digo de mí mismo, sino el Padre que permanece unido en mí, él energiza, opera y realiza las obras» (14, 9-10). Por tanto, hay necesidad mucha gnosis (espiritual creada e increada), para que después de haber pasado previamente bajo los términos que cubren al Logos increado, se pueda ver o contemplar con el νούς nus (espíritu de la psique) desnudo, claro y lúcido al puro Logos increado, tal y como es de por sí mismo, mostrándonos claramente, dentro de lo posible a los hombres al Padre que está dentro de Él. Por tanto, es necesario que quien busca con piedad y devoción a Dios no se aferre a ningún término o sentencia de las Escrituras, para que no ser engañado tomando, en vez a Dios, a lo que está alrededor de Dios; es decir, en vez del Logos increado, recibiendo y aceptando equivocadamente la letra de las Escrituras, mientras que el Logos increado se ha escapado del νούς nus (el ojo espiritual o espíritu como energía del corazón como esencia y de la psique-alma humana como naturaleza espiritual), que al sostener el envoltorio cree que sostiene el Logos incorpóreo e increado. Y sucede como la egipcia que no había retenido a José, sino sus vestiduras, ropas (Gen 39,12), y como con los antiguos hombres, que permaneciendo solo en la belleza de las cosas visibles, no se dieron cuenta que adoraban y glorificaban la creación y no al Creador, (Rom 1,25).
74 El logos de las Sagradas Escrituras, cuando se despoja a través de los conceptos y significados más altos de la composición de las palabras que están formadas de manera corporal sobre él, se revela en el νούς nus perceptivo y lúcido como voz con sonido de una brisa suave, que con la suprema deposición de las acciones naturales pudo solo percibir la simplicidad que hace de algún modo conocido al Logos, tal como el gran Elías que fue digno y merecedor de ver esta acción en la cueva de Jorib. Jorib significa “tierra recién arada o arado nuevo”, que se interpreta como la adquisición permanente de las virtudes con el nuevo espíritu de la χάρις jaris (gracia, energía increada). La “cueva” es el lugar secreto de la sabiduría del νούς nus (espíritu de la psique), en la que quien llega sentirá secretamente la gnosis-conocimiento que supera la percepción; en esta gnosis se dice que se encuentra el Dios. Por lo tanto, cada uno que verdaderamente busca a Dios, como el gran Elías, no solo llegará a Jorib, o sea, en el hábito y posesión de las virtudes como práctico, sino también a la cueva que está en Jorib, es decir, como contemplativo, llegará al lugar secreto de la sabiduría increada, que se encuentra solo en la práctica de las virtudes.
75 Cuando el νούς nus sacude las muchas opiniones y nociones que tiene sobre los seres, entonces el logos (increado) de la verdad se le revela claramente, dándole enseñanzas de la verdadera gnosis increada y aleja las percepciones anteriores falsas y pasionales, como escamas de los ojos, tal como le sucedió al gran Apóstol Pablo (Hec 9,18). Porque realmente son “escamas” las opiniones y nociones que se posan sobre la parte perceptiva de la psique-alma y obstaculizan el paso al claro logos de la verdad, y las opiniones que se basan solo en la letra de las Escrituras, y las teorías pasionales según la percepción de las cosas visibles.
76. El divino Apóstol Pablo dijo tener una gnosis parcial del Logos increado (1 Cor 13,9), en cambio el gran Evangelista Juan dice que ha visto Su δόξα doxa (gloria increada) que la tiene natural del Padre: «…y nosotros hemos contemplado su δόξα doxa (gloria, luz increada) como unigénito de la misma naturaleza del Padre, pleno de Χάρις Jaris (gracia, energía increada), y de Verdad» (Jn 1,14). Quizás san Pablo dijo tener parcial la gnosis increada del Logos como Dios, porque solamente de Sus energías increadas y operaciones se conocen en cierta medida, en cambio la gnosis-conocimiento de la ουσία usía (esencia, sustancia) increada y Su hipostasis (base subsistencial) es igualmente inaccesible, tanto a los ángeles, como a los hombres. San Juan de nuevo, que fue iniciado perfectamente -en la medida en que es posible para un hombre- en el logos de la encarnación del Logos increado, dijo que ha visto la δόξα doxa del Logos, es decir, ha visto el propósito por el que el Dios se hizo hombre lleno de χάρις jaris y verdad. Porque el Unigénito como Dios que es, no fue dotado de χάρις jaris por esencia y consubstancial con Dios Padre, sino que como se hizo por naturaleza hombre por economía y consustancial con nosotros, fue dotado de χάρις jaris para nosotros que tenemos necesidad de ella. Y de la plenitud de Su χάρις jaris recibimos siempre en cada progreso nuestra χάρις jaris De modo que quien ha guardado el logos completamente puro en su interior, recibirá la δόξα doxa (gloria, luz increada) la que está llena de χάρις jaris (gracia, energía increada) y verdad del Dios Logos que se ha encarnado por nosotros y que como hombre se ha glorificado y santificado a Sí mismo durante Su parusía-presencia terrenal. Porque dice: “Conocemos que cuando se manifieste seremos semejantes a Él” (1 Jn 3,2).
77. Hasta que la psique-alma va avanzando en δύναμη dinami (potencia y energía) (2Cor 3,18) y de δόξα doxa (gloria, luz increada) en doxa (Sal 83,8), es decir, realizando un progreso mayor de virtud en virtud y ascensión más alta de gnosis en gnosis, no ha dejado de vivir aquí temporalmente, de acuerdo con el logos. “Mucho tiempo ha estado mi psique-alma como forastera” (Sal 119,6). Porque es mucha la distancia y la cantidad de las gnosis que ella debe pasar hasta llegar al lugar de la tienda admirable, hasta la casa de Dios, con voz de alegría exultante, de alabanza y cantos festivos (Sal 41, 5), agregando siempre voz espiritual a las voces espirituales con el progreso en las divinas contemplaciones, junto con la gran alegría y gozo del νούς nus, -es decir, la alegría y la correspondiente gratitud por las cosas y realidades que se han contemplado. Porque así son las fiestas celebradas para los que han recibido el espíritu de la χάρις jaris en sus corazones y claman: “!Abba Padre!” (Gal 4,6).
78. “El lugar de la tienda admirable” es la impasible y serena práctica de las virtudes, en la que el Logos de Dios adorna como una tienda la psique-alma con varias clases de virtudes. La casa de Dios es la gnosis (conocimiento) compuesta de muchas y distintas consideraciones y contemplaciones, durante la cual el Dios viene a la psique-alma y la colma el cáliz de la divina sabiduría. La voz exultante de la alegría es la emoción del estremecimiento de la psique-alma por la riqueza de las virtudes. La confesión es la gratitud por la doxa-gloria del deleite de la sabiduría divina. Y el sonido es la continua alabanza, doxología mística que se produce por la composición de ambas, es decir, de la alegría y la confesión.
79. Aquel que ha vencido luchando con coraje contra los πάθος pazos indecentes del cuerpo y ha combatido bastante los sucios espíritus y ha expulsado sus pensamientos y conceptos del territorio de su psique-alma, pues, que ore para que le sea concedido un corazón limpio y se instale en su interior un espíritu de rectitud y ortodoxo (Sal 50,12). Es decir, rece para que sea completamente vaciado de los malos loyismí pensamientos y conceptos y llenarse de conceptos divinos a través de la χάρις jaris (gracia, energía increada), de modo que sea metamorfoseado o transformado en cosmos-mundo espiritual de Dios, esplendoroso y grande, constituido de contemplaciones y consideraciones éticas, naturales y teológicas.
80. Aquel que ha hecho la catarsis de su corazón, no solo conocerá los logos altos de las cosas y de los seres que vienen después de Dios, sino que, al pasar más allá de todo, ve de alguna manera a Dios mismo, lo cual es el límite extremo de todos los bienes. Entonces, cuando el Dios venga en este corazón, lo dignifica para grabar en él sus propios escritos a través del Espíritu, como si fueran las placas de Moisés (Ex 31,18); y esto ocurre tanto más cuanto el corazón se ha dedicado a la praxis, acción y la contemplación, de acuerdo con el mandamiento que ordena en secreto: “Creced” (Gen 35,11).
81. Se llama corazón puro, probablemente aquel que de ninguna manera tiene un movimiento natural hacia nada; y en este corazón viene el Dios y, como en una tabla bien pulida por la suprema simplicidad o sencillez, escribe Sus propias leyes.
82. Corazón limpio, puro y lúcido es aquel que presenta a Dios la memoria liberada totalmente de cualquier imagen, molde y forma, lista para ser sellada solo con Sus propias señales, mediante las cuales el Dios se manifiesta.
83. El νούς nus de Cristo, que los santos obtienen, de acuerdo a aquel que dijo: “Nosotros tenemos νούς nus (espíritu) de Cristo” (1Cor 2,16), no se crea en nosotros por la privación de la dinamis (potencia y energía) del νούς nus que tenemos en nosotros, ni como un suplemento agregado a nuestro νούς nus, ni viene por su esencia y hipostasis en nuestro νούς nus, como si Cristo lo hiciera pasar como esencia y hipostasis a nuestro νούς nus, más bien, con Su divina cualidad1 relumbra la dinami (potencia y energía) de nuestro νούς nus y la dirige en la acción y energía que es la misma que la Suya. Yo digo que νούς nus de Cristo tiene aquel que percibe, piensa y entiende como el Cristo y, a través de todas las cosas y realidades percibe y entiende a Él.
84. Nosotros decimos que somos cuerpo de Cristo, de acuerdo con el logos: “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular que tiene su posición adecuada en él y en todo el cuerpo” (1Cor 12, 27). Y nos convertimos en aquel cuerpo no porque carezcamos de nuestros cuerpos, ni porque Cristo esté entre nosotros hipostáticamente (substancialmente) o se desmiembre, sino porque, al igual que el cuerpo del Señor, sacudimos de nosotros la corrupción del pecado. Así como el Cristo, entendido como hombre era por naturaleza también sin pecado tanto en el cuerpo como en la psique-alma, así también nosotros que hemos creído en Él, podemos estar sin pecado.
85. En las Escrituras encontramos también siglos temporales que contienen la consumación de otros siglos, de acuerdo con el logos: “…pero ahora, al fin de los tiempos, se ha hecho hombre una vez y manifestado el Cristo, para abolir el pecado por su sacrificio…” (Heb 9,26), etc. También hay otros siglos no de naturaleza temporal, después del siglo presente que comenzó con la consumación de los siglos, según el logos: “a fin de manifestar claramente en las generaciones de los siglos venideros la excelsa riqueza de su χάρις jaris (gracia energía increada) mediante su bondad para con nosotros que mostró por y en Jesús Cristo” (Ef 2,7) etc. Encontramos en las Escrituras una multitud de siglos, tanto pasados como presentes y futuros. Pero también son siglos de los siglos (Sal 83,5), y siglo del siglo (Sal 9,6), tiempos eternos (2Tim 1,9) y generaciones que enlazan con los siglos (Gen 9,12). Y para no extendernos demasiado ahora fuera del tema, diciendo lo qué quiere manifestar el logos con los siglos temporales, los años o tiempos eternos, las generaciones, y de nuevo quiénes son simplemente siglos y quiénes son siglos de los siglos y quién es el siglo del siglo, volvamos al objetivo por el cual hemos expuesto todo esto, dejando a los estudiosos que aman aprender que indaguen sobre estas cosas.
86. Nosotros conocemos lo que según la Escritura es lo supra-eterno o lo que está más allá del siglo. Y que existe, eso lo ha declarado; pero lo qué es no lo ha especificado ni nombrado, como en el versículo: “El Señor reina por el siglo y al siglo y más allá” (Ex 15,18). Por lo tanto, el imperturbable reinado de la realeza increada de Dios es algo que trasciende y está más allá de los siglos; porque no es permitido y lícito decir que la realeza increada de Dios se haya iniciado o aparecido o que surge de los siglos o de los tiempos. Nosotros creemos que esta es la herencia de los que se salvan, y su lugar y la residencia, tal como lo entrega el verdadero logos, porque es la finalidad de aquellos que por su anhelo se mueven hacia al deseado ésjaton (último, extremo) de sus anhelos. Llegados allí en esto, reciben el cese de cualquier movimiento, porque ya no existe el tiempo o el siglo que deben recorrer; ya han llegado a Dios que existe de antes de todos los siglos y que no puede alcanzar la naturaleza de los siglos.
87. Por todo el tiempo en que uno está en esta vida, aunque aquí hubiese llegado al final de la praxis y la θεωρία zeoría contemplación, tiene solo una gnosis (conocimiento) parcial, la profecía y la alianza o arras del Espíritu Santo, pero no la plenitud completa. Pero vendrá una vez después de la culminación de los siglos en el desenlace perfecto donde verá la verdad misma cara a cara (1Cor 13,12) a quienes son dignos de la verdad, de modo que ya no tendrá una parte de la plenitud, sino que recibe por participación toda la plenitud de la χάρις jaris (gracia, energía increada). Porque dice el divino Apóstol que alcanzarán, se entiende los salvados, a convertirse y hacerse hombres perfectos a la medida de la plenitud de Cristo (Ef 4,13), en el cual están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la gnosis (Col 2,3); cuando estos sean apocaliptados-revelados, lo parcial será abolido.
88. Algunos quieren saber cómo será el estado de aquellos que se habrán hecho dignos de la perfección del reinado de la realeza increada de Dios. ¿Cuál de los dos, implicará el estado de progreso y transición, o de identidad estática y permanente? Y¿cómo debemos pensar que serán las psiques-almas y los cuerpos? A esto se puede responder acertadamente con un ejemplo: en la vida corporal, el propósito de la alimentación es doble. Uno es para el crecimiento del cuerpo y el otro para mantenerlo. Hasta que se complete nuestro desarrollo corporal, nos alimentamos para crecer, pero cuando el cuerpo deja de crecer, ya no se alimenta para aumentar, sino para la conservación. Del mismo modo, también para la psique-alma el propósito de la alimentación es doble. Porque a medida que avanza, se alimenta con virtudes y contemplaciones, hasta que, una vez sobrepasados todos los seres, alcanza la medida de la edad de la plenitud del Cristo. Y al llegar allí, cesa todo progreso y crecimiento mediante estos medios y se alimenta de manera directa con lo que trasciende la comprensión. Por ello, este tipo de alimento incorruptible sobrepasa el desarrollo y es para que sea mantenida la perfección deiforme que se ha dado a la psique-alma y para manifestar los esplendores infinitos e increados de ese alimento. Con esto, la psique-alma recibe la ευδεμονία efdemonía (felicidad, bien estar y ser) que ha venido a ella, y se convierte en dios con la participación de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada), cesando toda acción y energía del νούς nus y del sentido o percepción sensible, junto con las acciones y energías físicas del cuerpo, puesto que el cuerpo también se ha divinizado junto con la psique-alma durante la participación de la θέωσις zéosis que le corresponde. Así, a través tanto de la psique-alma como del cuerpo, solo se manifiesta y se ve el Dios, porque sus características y cualidades naturales han sido apartadas por la sobreabundancia de la δόξα doxa (gloria, luz increada).
89. Algunos estudiosos buscan saber de qué modo serán diferenciados los alojamientos eternos y los bienes que ha prometido el Dios. ¿Por una hipostasis (base substancial) local o por una configuración espiritual según la cualidad y la cantidad que aviene en cada casa espiritual? Unos creen la primera y otros la segunda. Pero aquel que ha conocido qué quiere decir «la realeza increada de Dios está en vuestro interior» (Lc 17,21), y lo qué significa: «En la casa de mi Padre hay sitio y muchas habitaciones…» (Jn 14,2), más bien aceptará la segunda opinión.
90. Algunos buscan saber qué diferencia hay entre reinado de la realeza increada de Dios y la realeza increada de los cielos. Si la diferencia entre ellas es sustancial, conceptual o espiritual. A ellos debemos decirlos que la diferencia no es sustancial ni conceptual sino espiritual. Porque la realeza increada de los cielos es la comprensión íntegra de la preexistente gnosis increada de los seres que se encuentra en Dios, en consonancia con sus propios logos o causas. Mientras que la realeza increada de Dios es la transmisión por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de los bienes y las bondades que Dios tiene por naturaleza. La primera sucederá durante el final de los seres, en cambio la otra será espiritual después del final de los seres.
91. El logos: “se ha acercado la realeza de los cielos” (Mt 3,2 · 4,17), creo que no significa tiempo limitado. Porque ella no comienza de manera que sea observada, ni dirán: “He aquí está, o allí;” (Lc 17,20-21), sino que se refiere a la relación de los dignos y merecedores de ella según sus estados. Porque dice: “la realeza increada de Dios está en vuestro interior” (Lc 17,21).
92. La realeza increada de Dios se encuentra como energía increada en todos los que creen pero se energiza, opera en aquellos que han despojado voluntariamente la vida natural de su psique-alma y del cuerpo y han adquirido solo la vida del Espíritu y pueden decir: “ya no vivo yo, pues es Cristo el que vive en mi interior” (Gal 2,20).
93. Algunos dicen que la realeza increada de los cielos es la vida de los merecedores y dignos de ella en los cielos. Otros dicen que es el estado semejante al de los ángeles de los salvados. Otros dicen que es la forma misma de la belleza divina de los que se han revestido la imagen de lo celestial (1 Cor 15,49). A mí me parece que estas tres opiniones coinciden con la verdad. Porque en todos se concede la futura χάρις jaris (gracia, energía increada) analógicamente, de acuerdo con la calidad y la cantidad de su justicia.
94. Hasta que uno, por la filosofía práctica (la catarsis), pase valientemente los combates divinos, puede retener cerca de sí al Logos, quien ha venido de parte del Padre al mundo por medio de los mandamientos o logos. Pero cuando una vez se ha liberado de la lucha contra los πάθος pazos, como se ha demostrado vencedor de los πάθος pazos y de los demonios, y con la contemplación pasa la filosofía conocedora o gnóstica, permite que el Logos increado deje místicamente de nuevo el mundo y se dirija al Padre. Por eso el Señor dice a Sus discípulos: «y esto porque el Padre mismo os ama, ya que vosotros me habéis amado a mí, y habéis creído que yo nací de Dios y he sido enviado por Él al mundo. Salí del Padre, y he venido al mundo; de nuevo dejo el mundo y voy al Padre. [28. Salí del Padre, como hijo unigénito y vine al mundo, por mi encarnación; de nuevo, por mi muerte, dejo el mundo y por mi ascensión yo voy al Padre y como hombre recibo la doxa infinita (gloria, luz increada) que también como Dios la tengo perpetuamente]» (Jn 16, 27-28). “Cosmos-mundo” probablemente llama al trabajo fatigoso en la práctica para las virtudes, y “padre” ese estado del νούς nus (espíritu de la psique) que trasciende al mundo y es libre de toda actitud materialista, en el cual estado viene en nuestro interior el Logos increado de Dios y cesa la batalla contra los πάθος pazos y los demonios.
95. Aquél que mediante la ascesis, ejercicio práctico (catarsis) ha podido mortificar los miembros que desean las cosas terrenales (Col 3,5) y vencer mediante los mandamientos o logos el mundo de los πάθος pazos que hay en interior de él, de ahora en adelante no tendrá ningún sufrimiento, ninguna tristeza y aflicción, porque ha dejado el mundo y se ha unido con el Cristo, quien venció el mundo de los πάθος pazos y es donador de toda paz. Aquél que no ha dejado el apego pasional y enfermizo a las cosas materiales, tendrá continuamente tristeza y sufrimiento, porque su disposición, ánimo y sentimiento cambiará junto con las cosas materiales que cambian por su naturaleza. Por eso dice el Señor. “Os he dicho estas cosas, para que tengáis paz en mí; en el mundo tendréis tribulaciones; pero confiad y tened ánimo, yo he vencido al mundo. [ Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí, mediante la comunión y unión conmigo. Puesto que estáis en el mundo tendréis tristezas, fatigas y tribulaciones; pero tened ánimo y confiad en mí, yo he vencido al mundo y con esta victoria he asegurado también vuestra victoria y la doxa (gloria, luz increada) para vosotros]» (Jn,16,33). Es decir, en mí, el Logos increado de la virtud, tenéis paz, libres de cualquier torbellino y perturbación de los πάθος pazos y de las cosas materiales. Pero en el mundo, o sea, en el apego pasional y enfermizo a las cosas materiales, tendréis tribulación por sus cambios constantes. En efecto, ambos tienen tribulación y tristeza, tanto aquél que trabaja la virtud, por el esfuerzo que la acompaña, como aquél que ama el mundo, por la frustración de lo material. Pero uno tiene tribulación sana y salvífica, en cambio el otro, funesta y ruinosa. Y el alivio y descanso de ambos es el Señor. Al primero, le hace reposar de las fatigas por las virtudes con la απάθεια apázia (impasibilidad, sin πάθος pazos indecentes y malos) en la contemplación; y del segundo sustrae el apego a las cosas materiales con de la μετάνοια metania.
96. La formulación de acusación contra el Salvador en la inscripción de la Cruz, ha mostrado claramente como el Crucificado es el Señor y rey de la filosofía práctica (catarsis), natural y teológica. Porque se dice que esta frase estaba escrita en la lengua hebrea, la romana-latina y la helénica-griega (Jn 19,20). Yo con la romana-latina entiendo la filosofía práctica de la virtud, ya que el reino romano, según Daniel, era definido como el más fuerte de todos los reinos del mundo (Dan 2,40); con la inscripción helena-griega considero la contemplación natural, ya que el pueblo heleno se dedicó a la filosofía natural más que ningún otro pueblo; y con la inscripción hebrea, yo entiendo la mystagogía (iniciación e instrucción divina) teológica, porque es evidente cómo este pueblo, a través de los Patriarcas ha estado desde los orígenes dedicado a Dios.
97. No debemos ser solamente matadores de los πάθος pazos somáticos (corporales), sino también destructores de los loyismí pensamientos y conceptos pasionales, malignos y enfermizos de la psique-alma, de acuerdo con el santo que dice: “Cada mañana aniquilaba todos los pecadores de la tierra, para extirpar de la ciudad del Señor a todos aquellos que hacían obras malas” (Sal 100,8)., es decir, los πάθος pazos del cuerpo y los impíos y sucios loyismí pensamientos y conceptos de la psique-alma.
98. Aquel que ha mantenido íntegro el camino de las virtudes, con gnosis piadosa y correcta, sin desviarse hacia la diestra o hacia la siniestra, éste con la απάθεια apazia (sin pazos, impasibilidad) conocerá la presencia de Dios en él. Porque dice el Salmista: “Salmodiaré y comprenderé el camino de la perfección, cuando vengas a mí” (Sal 100,2). Con este salmo se manifiesta la praxis virtuosa; en cambio, con la “compresión” se refiere a la ciencia de la gnosis espiritual que es producida por la virtud y que con ella uno siente conscientemente la divina presencia (es decir, la energía increada). Y aquél que vela en las virtudes esperando a su Señor es fiel y bueno.
99. No debe el principiante en la piedad ser conducido a la praxis, acción de los mandamientos-logos solo por la bondad, sino también por el recuerdo de los justos juicios de Dios, luchando con más fuerza, de manera que no solo ame lo divino con anhelo, sino que también se abstenga del mal por temor. Porque dice: “Voy a cantar Tu misericordia, Tu amor y Tu justicia, Señor” (100,1). Así también por el anhelo cantará con agrado a Dios y resistirá en la alabanza, ya que se fortalecerá por el temor.
100. Aquel que, con la virtud y la gnosis (conocimiento divino) ha armonizado el cuerpo con la psique-alma, se ha convertido en guitarra, flauta y templo de Dios. Guitarra porque ha cumplido y guardado en buena armonía las virtudes. Flauta, porque con las divinas contemplaciones recibe la inspiración del Espíritu Santo. Y templo, porque a causa de haber hecho la catarsis del νούς nus se ha hecho residencia del Logos increado. Amín.
Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisoulas www.logosortodoxo.com







