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Jun 03 2024

Filocalía de los Santos Nípticos, tomo 1 San Isaías el Anacoreta 27 Capítulos sobre la vigilancia y protección del νούς nus y la διάνοια diania

 Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Α΄ 

Άγιος Ησαίας ο Αναχωρητής

27 Κεφάλαια περί τηρήσεως του νου

Filocalía de los Santos Nípticos, tomo 1

San Isaías el Anacoreta

27 Capítulos sobre la vigilancia y protección del νούς nus (espíritu de la psique) y la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro),

Breve biografía

El venerable padre Isaías el Anacoreta vivió alrededor del año 370 d.C. Fue contemporáneo del abad Macario el Grande. Estudiando día y noche las Sagradas Escrituras, extrajo de sus fuentes salvadoras abundante agua de sabiduría espiritual y escribió muchos y excelentes logos sobre diversos temas edificantes, los cuales conforman un libro completo. De estos discursos presentamos aquí este breve tratado, en beneficio de aquellos que desean cuidar y guardar su nus y mente. Este tratado enseña brevemente cómo repeler los asaltos de los pensamientos malignos, para no ser acusados por la conciencia, cómo meditar en lo divino y cómo mantener los tres aspectos del alma en pureza con ataraxia, serenidad, paz y habilidad.

Estos son los términos clave de este tratado divino:

  1. Νοῦς nus o νοερά ενέργεια noerá energía, términos que los usan los Padres con varios significados; no se debe confundir con la diania (mente, intelecto, cerebro).

Es el espíritu del hombre o nus como energía espiritual humana siendo el corazón como esencia, es el ojo de la psique (alma). Los santos Padres helénicos lo llaman nus o noerá energía para no confundir con la energía espiritual increada Jaris, gracia del Espíritu Santo. Cuando el nus queda preso o apegado en la diania por un loyismós, pensamiento, reflexión y en la fantasía o imaginación es cuando viene nuestra caída y el nus tiene que estar en alerta, vigilante y sobrio para impedir la entrada en la psique de los malos loyismí, y no caer en esta trampa. El nus constituye la fuerza y energía más alta del hombre es el «principal ojo” de la psique. El estado natural del nus, en el hombre creado por Dios, es la permanencia mediante la oración y la alabanza en la memoria de Dios, más la expulsión de los loyismí del corazón. Porque esta es exactamente la práctica ascética ortodoxa, el regreso y estancia del nus o su energía en el interior del corazón, este nus por causa de la caída del hombre se pierde, se esclaviza y se convierte en idólatra o se autodeifica y alaba sus propias creaciones en vez de agradecer y alabar a Dios.

  1. Vlajos: “Νοῦς nus, en la enseñanza patrística el término se utiliza diversamente. Unas veces el término lo usan para mostrar la psique (alma), otras el corazón psicosomático o el espíritu del corazón de la psique y otras una energía de la psique. Pero principalmente nus es el ojo de la psique, la parte más pura, es la finísima atención. Se llama también energía noerá (espiritual humana) y su esencia es el corazón, está en todo el cuerpo principalmente en el cerebro, pero no se identifica con la energía racional del cerebro, ni con la emocional sentimental, sino que contiene todas las energías”. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en el blog en español: www.logosortodoxo.com).
  2. Διάνοια (diania) mente, intelecto, cerebro, inteligencia, ingenio, genio.

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón… y con toda tu diania… Marc 12,30”.  Diania διά diá= dividido por, a través, para, por; y νούς nus. Diania (de dianús) es la mente, intelecto o cerebro la parte de la energía del nus que elige, parte, separa, divide y analiza un loyismós, pensamiento, fantasía, idea o reflexión. Es la capacidad lógica e intelectual de la mente del hombre, función de la cual es la deducción de conclusiones o la transformación y desarrollo de conceptos que resultan de los datos que se facilitan en el nus o corazón por “apocálipsis”, revelación, o mediante gnosis y percepción espiritual, o por observación de los sentidos; es decir, todo lo que percibe el nus interior y exteriormente, la diania lo desarrolla y lo exterioriza. La gnosis de la lógica de la diania es, pues, inferior a la increada gnosis espiritual que es percibida en el nus (energía) y corazón (esencia). La madre de todas las imperfecciones es el perfeccionismo intelectual humano que conduce al orgullo, la vanagloria intelectual y espiritual. “Conocemos bien que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado διάνοια (diania) iluminada, capacitada para conocer al Verdadero Dios” (1Jn 5,2). (Ver también sobre Diania en nuestro libro “12 lexis apocalípticas”, en el blog en español: www.logosortodoxo.com).

 

27 Capítulos sobre la vigilancia y protección del νούς nus (espíritu de la psique) y la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro),

  1. La ira es una característica y cualidad natural del νούς nus (espíritu de la psique). Y sin ira, una persona no puede alcanzar la catarsis, la limpieza, pureza y lucidez, si no se enfurece contra todos los pensamientos astutos malignos que el diablo siembra en su interior. Y cuando Job lo encontró, insultó a sus enemigos con estas palabras: «Indignos y despreciables, faltos de todo bien, no os considero ni como los perros de mis rebaños» (Job 30:1, 4). Aquel que desea alcanzar la ira natural (es decir, la que se dirige contra el diablo y los πάθος pazos pasiones, emociones, vicios etc.) debe cortar todas sus voluntades hasta alcanzar el estado de su νούς nus (espíritu de la psique) con la mente (unidos en uno) tal como Dios lo creó.
  2. Si resistes el ataque del diablo y ves que se debilita y retrocede, no te alegres, porque la maldad de los espíritus malignos aún no se ha agotado, sino que sigue detrás de ellos. Están preparando una guerra peor que la primera, le han dejado atrás de la ciudad y le han dado la orden de no moverse. Y si resistes a ellos, huyen vencidos. Pero si te enorgulleces de haberlos expulsado y dejas la ciudad sin vigilancia, entonces otros vienen por detrás y otros se posicionan delante, y la pobre psique-alma no encuentra refugio en ninguna parte. La ciudad es la oración. La resistencia es rechazar los malos astutos pensamientos y conceptos en el nombre de Jesús Cristo. La base es la ira.
  3. Por lo tanto, queridos, mantengámonos con temor de Dios y guardemos la práctica de las virtudes y no pongamos obstáculos a nuestra conciencia. Cuidémonos a nosotros mismos con temor de Dios, hasta que nuestra conciencia se libere y junto con ella, nosotros también, y se realice una unión entre ella y nosotros. Entonces, la conciencia se convierte en nuestro guardián y nos muestra dónde fallamos. Pero si no le obedecemos, nos abandonará y entonces caeremos en manos de nuestros enemigos y ya no nos dejarán. Como nos enseñó nuestro Señor: “Ponte de acuerdo y reconcíliate con tu adversario pronto, mientras estás con él en el camino que conduce al juzgado” (Mateo 5:25). Algunos interpretan que el adversario es la conciencia, que resiste al hombre que quiere cumplir su voluntad pecaminosa. Y si el hombre no escucha su conciencia, entonces ella lo entrega a sus enemigos.
  4. Si Dios ve que el νούς nus con la mente se ha sometido a Él con todas sus fuerzas y no tiene otra ayuda más que a Él, entonces le fortalece y dice: «No temas, hijo mío Jacob, Israel reducido en número» (Isaías 41:13). Y nuevamente dice: «No temas, porque te he redimido. Te he dado mi nombre, eres mío. Si pasas por el agua, estoy contigo, los ríos no te arrastrarán, si pasas por el fuego, no te quemarás, la llama no te abrasará, porque yo soy el Señor tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador» (Isaías 43:1-3).
  5. Por tanto, si el νούς nus con la mente escucha estas palabras alentadoras, desprecia a los demonios diciendo: «¿Quién es el que me combate? Que se enfrente a mí. ¿Quién es el que me contradice? Que se acerque a mí. He aquí, el Señor es mi ayudante; ¿quién me hará daño? Todos ustedes se envejecerán como las prendas que las comen las polillas» (Isaías 50:8).
  6. Si tu corazón ha llegado a adquirir como natural el odio contra el pecado, entonces has vencido y te has alejado de aquello que engendra el pecado y ha puesto en tu memoria el infierno. Y sepas que Aquel que te ayuda permanece cerca de ti. Y tú no Lo entristezcas con ningún pecado, sino llora ante Él y di: «Tú Señor tienes la misericordia para librarme del pecado y los demonios, porque yo no tengo fuerzas para escapar de mis enemigos sin Tu ayuda». Y ten cuidado de no admitir pensamientos malvados, y Él te protegerá de todo mal.
  7. El monje y el cristiano ortodoxo debe cerrar todas las puertas de la psique-alma, es decir, sus sentidos, para no caer en pecado por causa de ellos. Y cuando el νούς nus con la mente ve que no es dominadο por ningún πάθος pazos (pasión, emoción, vicio etc.) se prepara para la inmortalidad y reúne todos sus sentidos y los hace un solo cuerpo.
  8. Si el νούς nus con la mente se libera de toda esperanza en este mundo, es una señal de que el pecado ha muerto dentro de ti.
  9. Si el νούς nus con la mente permanece libre de las cosas mundanas, entonces aquella distancia que existe entre el hombre y Dios desaparece.
  10. Si el νούς nus con la mente del hombre se libera de todos sus enemigos, es decir, de los πάθος pazos (pasiones, emociones, vicios etc.) y descansa, entonces está en una vida nueva y piensa en cosas nuevas, divinas e incorruptibles: «Donde esté el cadáver, allí se reunirán los buitres» (Mateo 24:28), (es decir, donde haya tranquilidad de las pasiones los πάθος pazos, allí también habrá pensamientos y conceptos divinos e incorruptibles).
  11. Los demonios suelen retirarse temporalmente con astucia, para que el hombre se sienta seguro creyendo que ha alcanzado la impasibilidad y deje de estar atento. Y entonces, de repente, saltan sobre su pobre psique-alma y la capturan como a un gorrión. Y si la vencen, la arrojan sin piedad a todo tipo de pecado, peor que aquellos por los que antes pedía perdón. Mantengámonos, por tanto, con temor de Dios y vigilemos y custodiemos nuestro corazón, realizando nuestro ejercicio espiritual. Y mantengamos las virtudes, que son un obstáculo para la maldad de los demonios enemigos.
  12. Nuestro Maestro Jesús Cristo, que conoce la crueldad de los demonios y se compadece del género humano, nos dio una orden estricta diciendo: «Pero sabed esto: que si el dueño de casa supiera a qué hora viene el ladrón, velaría y no dejaría que penetrara en su casa. Por tanto, estad preparados, porque a la hora que no pensáis, viene el Hijo del Hombre» (Mat 24:42-44; Marc 13:36). Y en otro lugar dice: «Pero mirad por vosotros mismos, no sea que vuestros corazones se carguen de glotonería, embriaguez y preocupaciones de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día» (Lucas 21:34). Por tanto, mantente firme y cuida tus sentidos. Y si mantienes en tu mente la memoria de Dios en paz, entonces verás a los ladrones demonios que intentan robarla en secreto. Porque aquel que presta atención cuidadosamente a sus pensamientos, percibe a aquellos que quieren entrar y contaminarlo. Los malos pensamientos perturban la mente, haciéndola inestable, hinchada y perezosa. Pero aquellos que conocen su maldad, permanecen imperturbables, orando al Señor.
  13. Si el hombre no odia las obras de este mundo, no puede dar culto y adorar a Dios. ¿Y qué es el culto y la adoración de Dios? No tener nada ajeno en su mente cuando le ora; no sentir otro placer cuando lo alaba; no albergar ninguna maldad cuando le canta; no tener odio contra nadie cuando prefiere a Él; ni tener envidia maliciosa que nos impida dirigirnos a Él continuamente y recordarlo siempre. Porque todos estos obstáculos oscuros son un muro que rodea la psique-alma desgraciada y no puede dar culto y adorar a Dios puramente mientras los tenga. Porque se convierten en obstáculos en su camino hacia Dios y no la dejan encontrarlo, glorificarlo dentro de sí y orar a Él con dulzura en su corazón para ser iluminado por Él. Por eso, el νούς nus con la mente siempre está oscurecido y no puede progresar según Dios, porque no se preocupa de cortar todas estas cosas con divina gnosis-conocimiento espiritual.
  14. Cuando el νούς nus (espíritu de la psique) salva los sentidos de la psique-alma de las voluntades y deseos de la carne y los guía hacia la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego sin pazos,) y separa la psique-alma de los deseos de la carne, entonces si Dios ve la desvergüenza de los πάθος pazos (pasiones, emociones, vicios etc.) que se precipitan sobre la psique-alma para llevar los sentidos al pecado, y el νούς nus clama secretamente a Dios sin cesar, Él envía su ayuda y destruye todo esto de inmediato.
  15. Te ruego, mientras estés en la vida, no dejes tu corazón libre. Porque así como el agricultor no puede estar seguro de sus frutos, ya que no sabe qué puede suceder hasta que los recoja, así tampoco el hombre debe dejar su corazón sin vigilancia y protección mientras respire. Como el hombre no sabe qué πάθος pazos (pasión, emoción, vicio etc.) puede venirle hasta su último aliento, así no debe dejar su corazón libre hasta ese momento, sino siempre clamar a Dios para que lo ayude y lo tenga misericordia.
  16. Aquel que no encuentra ayuda en tiempos de guerra, tampoco puede tener confianza en la paz.
  17. Cuando uno se separa de la vida pecaminosa, conocerá con precisión todos los pecados con los que pecó contra Dios. Porque no ve sus pecados antes de separarse de ellos, lo que le parecerá amargo y difícil. Aquellos que alcanzan a esta medida lloran por sus pecados y se avergüenzan ante Dios, recordando las malas amistades que tuvieron con los πάθος pazos (pasiones, emociones, vicios etc.). Así que, hermanos, luchemos según nuestra fuerza y capacidad y Dios nos ayudará según la multitud de Su misericordia (increada). Y si no hemos guardado puro nuestro corazón, al menos hagamos todo lo posible por guardar nuestros cuerpos sin pecado, como Dios lo pide, y creamos que en el tiempo de la hambruna espiritual que nos ha sobrevenido, Él tendrá misericordia de nosotros junto con Sus Santos.
  18. Aquel que ha entregado su corazón a la búsqueda de Dios con verdadera devoción y piedad no puede pensar que es agradable a Dios. Porque mientras su conciencia lo repruebe por los pecados cometidos, no ha alcanzado la libertad. Mientras haya reprensión, hay también aquel que acusa; y mientras haya acusación, no hay libertad. Por tanto, si en tu oración no sientes reproche alguno por maldad alguna, entonces eres libre y has entrado en el santo descanso y reposo de Dios, según Su voluntad. Si ves que el buen fruto ha crecido y fortificado ya no lo ahogan las malas hierbas del enemigo; y que los enemigos no han huido solos ni han dejado de luchar astutamente contra tus sentidos; y si la nube ha arrojado su sombra sobre la tienda y el sol no te ha quemado de día, ni la luna de noche (Sal. 120:6); y si ves que has preparado la tienda para erigirla y guardarla según la voluntad de Dios, entonces con la fuerza de Dios has vencido. Y entonces Él arrojará Su sombra sobre la tienda porque es Suya. Y mientras haya guerra, el hombre tiene miedo y terror, ya sea que hoy venza o sea vencido; o mañana sea vencido o venza; porque la lucha y combate oprime todo alrededor del corazón. Sin embargo, la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego sin pazos) es invencible, porque ya ha recibido el premio y ha dejado de preocuparse por alguna de las tres partes del hombre, porque han hecho las paces entre ellas y con Dios. Estas tres partes son psique-alma, cuerpo y espíritu. Cuando estas tres se convierten en una por la energía (increada) operativa del Espíritu Santo, ya no pueden separarse. Por tanto, no pienses que estás muerto para el pecado mientras te angustias, te entristezcas y eres atacado con ímpetu y violencia por tus enemigos demoníacos, ya sea despierto o dormido. Mientras el pobre hombre se encuentra en el estadio de la lucha, no puede estar seguro.
  19. Si νούς nus (espíritu de la psique) con la mente adquiere fuerza espiritual y se prepara para seguir la αγάπη agapi (amor incondicional, desinteresado) que extingue todas los πάθος pazos (pasiones, emociones, vicios etc.) del cuerpo y que, con su fuerza, no permite que ninguna maldad gobierne el corazón, entonces el nus con la mente resiste la maldad hasta separarla de las buenas disposiciones de la psique-alma.
  20. Examina, hermano, delante de Dios con gran cuidado a ti mismo cada día y observa tu corazón para ver qué πάθος pazos se encuentra dentro de él. Y arrójalo lejos de tu corazón para que no se convierta en causa de condenación.
  21. Cuida, pues, hermano mío, tu corazón y vela para enfrentar a tus enemigos. Porque son astutos y llenos de todo tipo de maldad. Y cree profundamente en tu interior que es imposible que el hombre que practica el mal haga el bien. Por eso nuestro Salvador nos enseñó a ser cuidadosos y vigilantes, diciendo: «Porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la encuentran» (Mateo 7:14).
  22. Cuida de ti mismo para que nada de lo que conduce a la perdición te aleje de la agapi-amor incondicional de Dios, y vigila y guarda tu corazón y no descuides diciendo: «¿Cómo puedo vigilar y guardar mi corazón, siendo un hombre pecador?» Porque cuando el hombre abandona sus pecados y regresa a Dios con μετάνοια metania (arrepentimiento y confesión), la μετάνοια metania lo renueva y lo hace completamente nuevo.
  23. En todas partes la Sagrada Escritura, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, habla de la vigilancia y custodia del corazón. David dice: «Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo tendréis el corazón endurecido?» (Sal. 4:2), y de nuevo: «Su corazón es vacío y vano» (Sal. 5:10). Para aquellos que piensan en vano, dice: «Dijo en su corazón: me quedaré inamovible» (Sal. 9:27). Y de nuevo: «Dijo en su corazón: Dios se ha olvidado» (Sal. 9:32), y muchas otras cosas similares. Por tanto, el monje y el cristiano debe entender el propósito de la Escritura, para quién y cuándo habla, y mantener continuamente la lucha de la ascética, ejercicio espiritual; debe estar atento a los ataques del diablo y, como buen capitán de barco, superar las olas, siendo guiado por la χάρις jaris (gracia, energía increada) sin desviarse de su camino y cuidando sólo de sí mismo; y acercándose a Dios, sin que su pensamiento vague aquí y allá, y sin curiosidad en su mente.
  24. El tiempo de las luchas requiere de nosotros la oración, igual que el capitán los vientos, las tempestades y las tormentas. Porque recibimos asaltos y ataques de pensamientos y conceptos tanto virtuosos como malos. El señor de las pasiones es el pensamiento piadoso y amoroso de lo divino. Nosotros los ascetas y hisijastas debemos, con prudencia, discernir y separar tanto las virtudes como las maldades, y qué virtudes practicar ante nuestros hermanos y cuáles en soledad, y cuál es la primera virtud, cuál la segunda y cuál la tercera; y qué pazos pasión, emoción o vicio es de la psique-alma y cuál del cuerpo, y cuál virtud es de la psique-alma y cuál del cuerpo; y de qué virtud proviene la soberbia u orgullo, la cual ataca la mente y el nus, de cuál viene la vanagloria, de cuál se acerca la ira y de cuál viene la gula o glotonería. Porque debemos derribar los pensamientos malvados y toda altivez que se levanta e impide a los hombres conocer a Dios (2 Cor. 10:5).
  25. La primera virtud es la despreocupación, es decir, la muerte o mortificación en relación con cada persona y cada cosa. Esta genera el deseo de Dios. Y esto a su vez engendra la ira natural, la cual resiste a toda tentación del diablo. Entonces el temor de Dios encuentra morada en el hombre y, a través del temor, se manifiesta la αγάπη agapi amor incondicional, altruista.
  26. Debemos rechazar el asalto y estimulación del pensamiento maligno de nuestro corazón con una contrariedad piadosa durante la oración, para no encontrarnos orando a Dios con los labios mientras pensamos en cosas inapropiadas en el corazón. Porque Dios no acepta la oración turbia y despreciativa del practicante o del hisijasta. En todas partes, la Escritura recomienda fervientemente vigilar y custodiar los sentidos de la psique-alma. Si la voluntad del monje y del cristiano se somete a la ley de Dios, según esta ley gobernará al nus (espíritu de la psique) con la mente todo lo que depende del nus y la mente como sus súbditos, es decir, todos los movimientos de la psique-alma y especialmente la ira y el deseo. Estos son los súbditos del nus y la mente. Practicamos la virtud y hacemos lo correcto, dirigimos el deseo hacia Dios y Su voluntad, y la ira contra el pecado y el diablo. ¿Qué se nos pide entonces? El estudio y gestión interior.
  27. Si la semilla de la obscenidad se siembra en tu corazón, mientras estás en tu celda, presta atención. Resiste contra la maldad para que no te domine. Recuerda que Dios está presente y te observa, y que lo que tienes en tu corazón es evidente ante Él. Entonces di a tu psique-alma: «Si temes que otros pecadores como tú vean tus pecados, cuánto más a Dios que todo lo ve». Y así se manifiesta el temor de Dios en tu psique-alma. Y si permaneces con Él, permaneces inmóvil ante los πάθος pazos (pasiones, emociones, vicios, malos hábitos, etc.) como está escrito: «Los que confían en el Señor son como el monte Sion, no se moverán, permanecerán para siempre en Jerusalén» (Sal. 124:1). Y en todo lo que hagas, cree que Dios ve cada uno de tus pensamientos y nunca pecarás. A Él sea la doxa-gloria y alabanza por los siglos. Amén.

Traducido por: χΧ jJ www.logosortodoxo.com 03/06/202

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