Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Δ΄
Άγιος Γρηγόριος ο Παλαμάς
Αγιορείτικος τόμος υπέρ των ιερώς ησυχαζόντων.

Filocalía de los Padres Nípticos, tomo 4
San Gregorio Palamás
Tomo Aghiorita o Athonita a favor de los santos hisijastas.
En cuanto a aquellos que, debido a su propia inexperiencia y su desobediencia a los Santos, rechazan las energías místicas e increadas del Espíritu, que operan de manera que supera al logos en aquellos que viven espiritualmente y se manifiestan en obras sin ser demostrables mediante logos y palabras.
Los dogmas que ahora son comunicados y conocidos por todos y que se predican públicamente eran los misterios de la ley de Moisés, los cuales solo los Profetas preveían, inspirados por el Espíritu.
Los bienes prometidos a los Santos en el siglo venidero son los misterios de gobierno y vida evangélica, los cuales ahora se hacen visibles hasta cierto punto y se dan como arras solo a aquellos que han sido considerados dignos por el Espíritu para verlos.
Sin embargo, si un judío de entonces no escuchaba con gratitud a los Profetas hablar sobre el Logos y el Espíritu de Dios, coeternos y preeternos, podía cerrar sus oídos, creyendo que escuchaba palabras prohibidas para la fe piadosa y contrarias a la declaración que enseñaba a los piadosos: «El Señor tu Dios es un solo Señor» (Deut. 6:4).
De la misma manera, ahora uno puede sufrir lo mismo, si no escucha con devoción los misterios del Espíritu, conocidos solo por aquellos que se han hecho la catarsis y son purificados mediante la virtud. Pero así como la realización de aquellas profecías reveló los misterios de entonces según lo que se hizo manifiesto y ahora creemos en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, una deidad de tres hipostasis (tripersonal), una naturaleza simple, no compuesta, increada, invisible, incomprensible para la mente y no tiene cabida en el νούς nus humano (espíritu de la psique), de la misma manera, cuando se revele el siglo venidero en el tiempo señalado, según la inefable manifestación del único Dios que tiene tres perfectas Hipóstasis, entonces los misterios se revelarán de acuerdo en todo, como las cosas de ahora evidentes.
Pero debemos prestar atención a esto: que, aunque más tarde se reveló a los confines de la tierra el dogma de las tres Hipóstasis de la deidad, sin negar en absoluto el concepto de un solo Dios, sin embargo, a los Profetas aquellos que lo conocían con precisión y antes de que se cumplieran los hechos, y lo aceptaban fácilmente aquellos que entonces se convencían con las palabras y logos de los Profetas.
De la misma manera, ahora no ignoramos los dogmas de nuestra confesión cristiana, tanto aquellos que se proclaman abiertamente como aquellos que son apocaliptados/revelados místicamente por el Espíritu a los dignos. Algunos no los ignoran porque han sido iniciados en ellos por su propia experiencia, es decir, aquellos que han renunciado tanto al dinero como a la gloria de los hombres y a los placeres corruptos del cuerpo por el bien de la vida evangélica, y no se han quedado solo en eso, sino que han confirmado esta renuncia con su sumisión a los avanzados en la edad según Cristo. Después de haberse dedicado a sí mismos y a Dios, liberados de todas las preocupaciones mediante la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), la tranquilidad y la oración sincera, han trascendido a sí mismos y se han unido con Dios, y mediante la unión mística (supralógica o supraespiritual) con Él que supera el nus, han sido iniciados en los misterios que superan el nus y la mente o intelecto. Otros, por su parte, los han aprendido mediante el respeto, la fe y la agapi-amor incondicional hacia ellos.
Por tanto, nosotros también, escuchando al Gran Dionisio el Areopagita, en su segunda carta a Gayo, llamar a la χάρις jaris (gracia, energía increada) divinizante o deificante de Dios deidad o divinidad, θεαρχία (zearjía) principio divino y αγαθαρχία (agazarjía) principio de la bondad, concluimos que Dios, quien otorga esta χάρις jaris a los dignos, está por encima de esta «deidad» (la χάρις jaris gracia increada deificante); porque Dios no sufre multiplicación, ni alguien hablando así habla de dos deidades. Pero esta χάρις jaris deificante de Dios, como sostiene el divino Máximo escribiendo sobre Melquisedec, es increada y siempre existe, procedente del Dios eterno.
El mismo, en muchos otros lugares, la llama luz increada, no nacida y en hipostasis (en base substancial) que se revela a los dignos cuando se hacen dignos de ella, pero que no se hace o se crea en ese momento. Esta luz, él mismo la llama luz de la doxa-gloria inefable y pureza de los Ángeles. Mientras que el Gran Macario la llama alimento de los incorpóreos, doxa-gloria de la naturaleza divina, belleza del siglo venidero, fuego divino y celestial, luz inefable, increada y espiritual, prenda del Espíritu Santo, óleo de alegría santificadora (Sal. 44:8).
Así pues, quien se cuenta entre los masalianos y llama ditheístas (dos dioses, dobleteistas) a aquellos que dicen que la χάρις jaris deificante de Dios es increada, no nacida y en hipostasis -si hay alguien así-, debe saber que se opone a los Santos de Dios, y que si no se arrepiente, se expulsa a sí mismo de la parte de los salvados y cae del único solo por Su naturaleza Dios de los Santos.
De nuevo, quien mientras cree y se convence y está de acuerdo con los Santos, y no va poniendo «pretextos y excusas en el pecado» (Salmo 140, 4), desconoce el modo del misterio, pero a pesar de su ignorancia que no rechace lo que se dice abiertamente y claramente, éste que no desvalorice a buscar y a aprende de aquellos que conocen. Porque aprenderá que no hay nada inconsistente en las realidades, cosas divinas y en los logos divinos, especialmente en los más fundamentales, sin los cuales nada puede existir de ninguna manera, ni ningún misterio de modo divino que sea digno de Dios.
Quien sostiene que la unión perfecta con Dios se realiza solo mediante la imitación y la relación con Él, sin la χάρις jaris (gracia, energía increada) deificante del Espíritu, es decir, como sucede entre personas que tienen las mismas costumbres y se aman mutuamente, y considera la χάρις jaris deificante de Dios como una costumbre y disposición de la naturaleza lógica que se adquiere solo por imitación y no por una iluminación sobrenatural y una divina energía inexpresable (e increada), la cual los dignos ven invisiblemente y comprenden incomprensiblemente por νούς nus (espíritu de la psique), debe saber que, sin darse cuenta, ha caído en el error de los Masalianos.
Porque necesariamente el deificado será dios por naturaleza, si la divinización o deificación ocurre por una fuerza natural y se encuentra dentro de los límites de la naturaleza. No debe, por tanto, intentar atribuir su propio error a aquellos que están firmemente establecidos y causar desdén a los que son impecables en la fe.
En cambio, debe abandonar su alta opinión e idea y aprender de los experimentados o de sus discípulos, que la χάρις jaris (gracia, energía increada) de la deidad es completamente incomprensible y no hay fuerza en la naturaleza que pueda recibirla, porque entonces ya no sería divina χάρις jaris, sino una manifestación de la energía de una fuerza natural.
Entonces no sería algo paradójico la θέωσις zéosis (divinización o deificación) si se realizara con una fuerza que es capaz y receptiva de θέωσις zéosis; porque en ese caso, la θέωσις zéosis sería justificadamente obra de la naturaleza y no un regalo o don de Dios, y el divinizado o deificado podría ser dios por naturaleza y llamarse así literalmente. Porque la fuerza natural de los seres no es otra cosa que el movimiento inquebrantable de la naturaleza hacia la operación energética.
¿Cómo, entonces, la θέωσις zéosis saca al deificado o divinizado fuera de sí mismo si se encuentra todavía dentro de los límites de la naturaleza? No puedo comprender esto. Por lo tanto, la χάρις jaris de la θέωσις zéosis está por encima de la naturaleza, de la virtud y del conocimiento, y todo esto, según San Máximo, es infinitamente inferior a ella. Porque toda virtud y la imitación de Dios que podemos lograr hacen al virtuoso apto para la unión divina.
Pero la χάρις jaris realiza divinamente la misma unión inexpresable. A través de ella, Dios entero abarca completamente a los dignos, y todos los Santos abarcan completamente a Dios, tomando todo Dios en lugar de sí mismos y adquiriendo a Dios mismo como único premio de su ascenso hacia Él, unido a ellos como a Sus propios miembros, de la manera en que la psique-alma está entrelazada con el cuerpo, habiéndoles concedido estar en Él.
Quien afirma que son Masalianos aquellos que dicen que el νούς nus (espíritu de la psique) reside en el corazón o en el cerebro, debe saber que ataca injustamente a los Santos. Porque San Atanasio el Grande dice que la parte lógica o logística de la psique-alma está en el cerebro, mientras que el igualmente Macario el Grande dice que en el corazón está la energía del νούς nus. Casi todos los Santos están de acuerdo con ellos. Lo que dice San Gregorio de Nisa, que νούς nus no está ni dentro ni fuera del cuerpo, como inmaterial, no es contrario a la opinión de aquellos Santos. Ellos dicen que el νούς nus está en el cuerpo, porque está unido a él. Por lo tanto, expresándolo de manera diferente, difieren muy poco de él.
Porque no es contrario a quien dice que lo divino, como inmaterial, no está en algún lugar, aquel que dice que alguna vez el Logos de Dios habitó en el vientre virginal y purísimo, unido allí de manera supralógica con la naturaleza humana, por una inexpresable filantropía (amor, amistad al hombre).
Quien dice que la luz que resplandeció alrededor de los discípulos en el monte Tabor (Mateo 17:1-2) era una aparición tipo fantasma y símbolo, algo que se hace y se deshace, y no que existe por sí misma y está por encima de todo entendimiento, sino que es una energía inferior al entendimiento, contradice claramente las opiniones de los Santos.
Porque los Santos esta luz la nombran, tanto en los himnos divinos como en sus escritos, inexpresable, increada, eterna, intemporal, inaccesible, infinita, ilimitada, invisible para ángeles y hombres, belleza arquetípica e inmutable, doxa-gloria de Dios, doxa-gloria de Cristo, doxa-gloria del Espíritu, rayo de la deidad y similares.
El cuerpo de Cristo fue glorificado desde el momento en que lo asumió, y la doxa-gloria de la deidad se convirtió en la doxa-gloria del cuerpo. Pero la doxa-gloria era invisible en el cuerpo visible para aquellos que no pueden comprender estas realidades incluso para los ángeles son invisibles.
Por lo tanto, se metamorfosea, transforma, no tomando algo que no era, ni cambiándose en algo que no era, sino revelando a los discípulos lo que realmente era, abriendo sus ojos (psíquicos o espirituales) y haciéndolos ver, de ciegos que eran.
Mientras Él mismo permanecía igual, se veía ahora diferente a los Discípulos de lo que parecía antes, porque Él es la verdadera luz (Juan 1:9), el adorno de la doxa-gloria divina, y ahora brilló como el sol. Esta imagen es tenue, pero es imposible representar sin defecto o falta lo increado dentro de la creación.
Quien dice que solo la esencia de Dios es increada, pero no Sus energías eternas, de las cuales Dios es superior a todas, porque Él es quien obra todas las cosas que son obradas, debe escuchar lo que dice San Máximo el Confesor: «Todas las cosas inmortales y la misma inmortalidad, y todas las cosas vivientes y la misma vida, y todas las cosas santas y la misma santidad, y todas las cosas virtuosas y la misma virtud, y todas las cosas buenas y la misma bondad, y todos los seres y la misma entidad son evidentemente obras de Dios. Pero las primeras tienen un comienzo temporal de existencia, ya que en algún momento no existieron, mientras que las otras no tienen un comienzo temporal, porque no hay tiempo en que no existieron la virtud, la bondad, la santidad y la inmortalidad”. Y de nuevo: «La bondad y todo lo que se incluye en la noción de bondad, y en general toda vida, inmortalidad, simplicidad, estabilidad, infinitud y lo que se considera relacionado con la esencia de Dios, son obras de Dios y no tienen un comienzo o principio temporal. Nunca, digamos, la no existencia precedió a la virtud, ni a ninguna de las otras cosas mencionadas, incluso si aquellos que participan de ellas tienen un principio y comienzo temporal. Porque toda virtud es sin principio y no es más antigua que el tiempo, porque su único progenitor es eternamente Dios. Y Dios está infinitas veces infinitamente fuera de todos los seres, tanto de los que son participados como de los que participan».
Por lo tanto, aprenda de esto que no están sujetas al tiempo todas las cosas y realidades que recibieron hipostasis y existencia de Dios. Algunas de estas realidades y cosas son sin principio, sin anular en absoluto el concepto de la por naturaleza única y trinitaria Mónada o Unidad sin principio y Su suprema simplicidad supralógica. Esta absoluta carencia de partes de Dios tiene como imagen tenue al νούς nus (espíritu de la psique), que no es en absoluto compuesto, a pesar de sus concepciones innatas.
Quien no acepta los estados espirituales que se imprimen a partir de los dones o carismas espirituales de la psique-alma en el cuerpo de aquellos que progresan según Dios, y llama απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) a la disposición de la mortificación de la parte pasional de la psique-alma, pero no también a la costumbre y disposición de la energía operativa hacia lo superior, con una aversión total a los males y una orientación hacia los bienes, con la eliminación de las malas costumbres y disposiciones y la adquisición de las buenas, este, según su opinión, niega también la vida de los seres con cuerpo en el incorruptible siglo futuro.
Es decir, si el cuerpo participa entonces junto con la psique-alma en los bienes inescrutables, seguramente participará también ahora, en la medida de lo posible, en la χάρις jaris (gracia, energía increada) que Dios otorga secretamente y de manera inexpresable al νούς nus y corazón (espíritu de la psique) que ha hecho la catarsis y está purificado. Y también recibirá las cosas divinas de una manera que corresponde al hecho de que es un cuerpo; mientras que la parte pasional de la psique-alma será transformada y santificada, sin ser mortificada en cuanto a la disposición y hábito, y santificará las disposiciones y energías del cuerpo, porque se habrá convertido en algo común de la psique-alma y del cuerpo.
Porque, según San Diadoco, el νούς nus de aquellos que se han despojado de los bienes de la vida por la esperanza de los futuros bienes, al moverse con vigor debido a la despreocupación, siente la inexpresable bondad divina y transmite, según su progreso, también al cuerpo su buena condición. Y esa alegría que entonces se produce en la psique-alma y en el cuerpo es un recordatorio infalible de la vida inmortal. https://www.logosortodoxo.com/filocalia/100-capitulos-practicos-san-diadoco-de-fotica/
Otra luz percibe el νούς nus, otra el sentido. El sentido percibe la luz sensible que muestra las cosas sensibles como sensibles. La luz del νούς nus es el conocimiento que existe en los conceptos. Por lo tanto, no perciben la misma luz la visión y el νούς nus (espíritu de la psique), mientras cada uno de ellos actúe según su propia naturaleza y dentro de las condiciones naturales.
Pero cuando los dignos tienen la fortuna de recibir χάρις jaris (gracia, energía increada) y fuerza espiritual y supralógica, entonces ven con el sentido y con el νούς nus cosas que están por encima de todo sentido y de todo el νούς nus, de una manera que «solo conoce Dios y aquellos que reciben estas divinas energías increadas», para usar la expresión de San Gregorio el Teólogo.
Esto es lo que hemos aprendido de las Escrituras. Esto es lo que hemos recibido de nuestros Padres. Esto es lo que hemos conocido con nuestra pequeña experiencia. Estos logos son los que ha escrito el más honorable entre los hieromonjes y nuestro hermano señor Gregorio (Palamás), con el título «En defensa de los santos hisijastas «, y los hemos firmado como conformes exactamente con las transmisiones y tradiciones de los Santos, para que sean seguros y confirmados aquellos que los lean.
El primero de los venerables Monasterios del Monte Athos, Hieromonje Isaac.
El abad de la venerable, real y sagrada Lavra (Laura), Hieromonje Teodosio.
También tuvo la firma del Abad del Monasterio de los Iveron, en su propio idioma.
El Abad del venerable y real Monasterio de Vatopedi, Hieromonje Ioannikios.
También tuvo la firma del Abad del Monasterio de los Serbios en su propio idioma.
El insignificante Hieromonje Filoteo, diciendo lo mismo, firmé.
El insignificante Hieromonje y Confesor del venerable Monasterio de Esfigmeno, Amfiloquio.
El insignificante Hieromonje y Confesor de Vatopedi, Teodosio.
El Abad del Sagrado Monasterio de Kutlumusiu, Hieromonje Theostiriktos.
El pecador Gerontios Marulis, miembro de la gerontía de la venerable Lavra, pensando lo mismo, firmé.
El insignificante Monje Kallistos Mouzalos.
El humilde Hieromonje Gerasimos, habiendo visto y leído estas verdades y aceptándolas, firmé.
El humilde anciano y insignificante Monje Moisés, pensando lo mismo, firmé.
El insignificante y humilde Monje Gregorios Stravolagkaditis, supuestamente hisijasta, pensando y sintiendo lo mismo, firmé.
El Yérontas e insignificante Hieromonje Isaías de la Skiti asceterio de Magoula, pensando lo mismo, firmé.
El insignificante Monje Marcos el del Sinaíta.
El insignificante Hieromonje Kallistos de la skiti de Magoula.
También tuvo la firma del Yérontas hisijasta sirio en su propio idioma.
El insignificante Monje Sofronios. El insignificante Monje Ioasaf.
El humilde Obispo de Ierissós y del Monte Athos, Jacob, criado y educado con las tradiciones athonitas o hagioríticas y patrísticas, y testificando que con los selectos Agioritas o Athonitas que firmaron aquí, también firma y está de acuerdo todo el Monte Athos, firmé yo también, coincidiendo y sellando. Y añado con todos los presentes lo siguiente: Que a quien no esté de acuerdo con los Santos, como nosotros y nuestros Padres poco antes que nosotros, no lo aceptaremos en comunión. Amín. 01/06/2024
Traducido por: χΧ jJ www.logosortodoxo.com







