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May 09 2024

Filocalía tomo 2 San Teodoro de Edesa, 100 capítulos psicoterapéuticos y Contemplativo

Όσιος Θεόδωρος Εδέσσης – 100 ψυχωφελή κεφάλαια.

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Β΄ (σελ. 12-33).

Όσιος Θεόδωρος ο Σαββαΐτης επίσκοπος Εδέσσης (19 Ιουλίου ) | Το σπιτάκι της Μέλιας

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 2

San Teodoro de Edesa

100 capítulos psicoterapéuticos y Contemplativo

 

San Teodoro de Edesa: Breve biografía

Nuestro santo padre Teodoro vivió en los tiempos del reinado de Heracleón y de Constantino de Pogonato, alrededor del año 660 d.C. Inicialmente, luchó en la vida ascética en el monasterio de San Sabas. Luego, por la elección divina, ascendió al trono episcopal de la ciudad de Edesa. Realizó muchos milagros tanto en vida como después de su muerte, y con sus divinas enseñanzas convirtió a muchos en testigos de Cristo y a muchos en salvadores. El 19 de julio partió a las eternas moradas, como se menciona en su biografía contenida en el libro «Kalokairini». No se sabe con certeza si dejó otros escritos; sin embargo, estos 100 capítulos que compuso fueron aprobados para ser incluidos en la colección de los nípticos. Porque brindan abundantes frutos de santidad y beneficio espiritual a aquellos que los leen con cuidado. Y todos los que deseen su salvación, vengan y cosechen en abundancia.

Al final de estos capítulos se ha añadido el «Zeorítico Contemplativo», que lleva el nombre de Teodoro. Viendo que sigue el mismo carácter níptico y tiene la misma expresión del lenguaje que los 100 capítulos, así como otros signos evidentes, concluimos que es una obra genuina del mismo Teodoro.

 

  1. a) 100 capítulos psicoterapéuticos
  2. b) Θεωρητικό zeoritiko Contemplativo

 

  1. Como por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, hemos renunciado a Satanás y sus obras, y nos hemos unido a Cristo, tanto a través del santo bautismo como ahora nuevamente en la vida monástica cristiana ortodoxa, debemos obedecer sus mandamientos-logos, no solo por nuestra doble condición de cristianos y monjes, sino también por el deber natural de ser lo que fuimos creados originalmente por Dios como «muy buenos» (Génesis 1, 31) y así debemos de serlo. Aunque el pecado, que entró por nuestro descuido, trajo consigo lo contra natura y la corrupción, Dios, en su gran misericordia, nos llamó de nuevo y nos renovó a través del sufrimiento de su Pasión impasible. Fuimos rescatados con el precio inestimable de la sangre de Cristo (1Cor 6, 20) y fuimos redimidos de la antigua transgresión heredada de nuestro primer padre (Adán). Por lo tanto, si nos hacemos justos no es nada grandioso; más bien, caer de la virtud es despreciable y digno de condenación.
  2. Así como las buenas obras sin fe genuina y ortodoxa están completamente muertas y sin poder ni energía divina, de la misma manera, la fe sin obras virtuosas no nos libera del fuego (increado) eterno. Porque el Señor dijo: «El que me ama, aplicará y obedecerá mis logos-mandamientos» (Juan 14, 15). Por lo tanto, si amamos al Señor y creemos en Él, debemos trabajar Sus mandamientos-logos (principios espirituales) para obtener la vida eterna. Pero si descuidamos la aplicación y cumplimiento de sus mandatos, ¿cómo podemos considerarnos fieles? Nosotros, que hemos sido honrados por encima de toda la creación y somos los únicos de toda la creación desobedientes a los mandatos del Creador y desagradecidos hacia el Bienhechor.
  3. Cuando aplicamos y cumplimos los mandamientos-logos (principios espirituales) de Cristo, no le ofrecemos nada a Él, porque Él no tiene necesidad de nada y es el dador de todos los bienes. Más bien, nos beneficiamos a nosotros mismos al obtener la vida eterna y disfrutar de bienes inefables.
  4. El que se oponga a nuestro cumplimiento de los mandamientos-logos de Dios, ya sea padre, madre o cualquier otra persona, debe ser aborrecido y detestado por nosotros, para que no oigamos la advertencia: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí» (Mateo 10, 37).
  5. Debemos sujetarnos firmemente para aplicar y cumplir los mandamientos del Señor, para no ser atados terriblemente por las cadenas de malos deseos y placeres destructivos de la psique-psique-alma (Prov 5,22) que son difíciles de desatar. Y no debemos ser como la higuera estéril, de la cual se dijo: «Córtala de raíz, para que no ocupe inútilmente el suelo» (Lucas 13, 27). Porque todo árbol que no da buen fruto es cortado y arrojado al fuego (Mateo 3, 10).
  6. Aquel que es vencido por los deseos y placeres y pasa su vida inmersa en el mundo, caerá pronto en las redes del pecado. Y el pecado, una vez que se comete, es como fuego en la matorral seca, una roca rodante cuesta abajo, un abismo que ensancha los arroyos; y de todas las maneras posibles prepara la perdición del pecador.
  7. La psique-alma, mientras permanece en su estado corrupto, enojada y llena de espinas de placeres, es morada de bestias extrañas, como está escrito: «Allí descansarán las hienas, y allí tendrá su guarida el erizo y se encontrarán con los demonios los sátiros» (Isaías 34, 14-15); estos son los diversos πάθος pazos (vicios y pasiones indecentes) de la deshonra. Pero cuando la psique-alma se convierte a su original estado natural (porque puede hacerlo mientras todavía está en el cuerpo) y se doma a sí misma con cuidadosa disciplina y vive según la ley de Dios, entonces las bestias que habitaban en ella se alejarán, y vendrán los guardianes de nuestra vida, los ángeles, teniendo como día de alegría el regreso de la psique-alma. Y la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo reside y enseña la divina gnosis (conocimiento) para ser preservada en el bien y progresar hacia cosas grandes.
  8. Los padres llaman a la oración arma espiritual, y uno no puede salir a la batalla sin ella; de lo contrario, será llevado cautivo al país de los enemigos. Nadie puede obtener una oración pura y lúcida si no persevera constantemente cerca de Dios con un corazón sincero y sin malicia. Porque es Él quien da la oración al que ora (1 Reyes 2, 9) y enseña al hombre la gnosis-conocimiento (Salmo 93, 10).
  9. El ser molestada la psique-alma por los πάθος pazos y ser atacados por ellos, eso no podemos evitarlo. Pero que las malas ideas y malos pensamientos florezcan en nuestro interior y promuevan los πάθος pazos (vicios y pasiones indecentes), eso depende de nosotros. Y lo primero es sin pecado, porque no depende de nosotros. Pero lo segundo, si resistimos con valentía y vencemos, es causa de coronas; si somos vencidos por la negligencia y la cobardía, es causa de castigos.
  10. Hay tres πάθος pazos generales de los que nacen todos las demás: la φιληδονία (amor al placer, hedonismo), φιλαργυρία filargiría (amor al dinero, la avaricia) y la φιλοδοξία filodoxía (amor a la doxa-gloria vana, ambición). A estas les siguen otros cinco malos espíritus, y de ellos surge una gran variedad de pazos y diversos tipos de maldad. Por lo tanto, aquel que vence a los tres líderes y gobernantes, mata también a los otros cinco y somete todos los pazos.
  11. Los recuerdos de las acciones que realizamos con pasión y malicia tiranizan maliciosamente nuestra psique-alma. Cuando los recuerdos maliciosos, enfermizos y pasionales son completamente borrados de nuestro corazón, entonces tenemos el signo del perdón de nuestros pecados. Porque mientras la psique-alma se mueve apasionadamente y por malicia, el poder del pecado sobre ella es evidente.
  12. Los pazos corporales y materiales se reducen y se marchitan con los ejercicios y los sufrimientos corporales; los pazos psíquicos y no aparentes, desaparecen con la humildad, la apacibilidad, la mansedumbre y la αγάπη agapi (amor incondicional, desinteresado).
  13. El dominio propio unido a la humildad marchita el deseo pasional y malicioso; la agapi-amor aplaca la ira encendida; al λογισμός loyismós (pensamiento simple o unido con la fantasía) vagabundo que se mueve por aquí y por allá, lo reúne y lo concentra la oración intensiva con la memoria de Dios; y así se purga, se limpia y se purifica el tripartito de la psique-alma. Esto lo ordenaba también el divino Apóstol, diciendo: «Buscad la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor» (Heb 12, 14).
  14. Algunos se preguntaban cuál de los dos, los conceptos (ideas, nociones) mueven los πάθος pazos o los pazos los conceptos (ideas, nociones); y unos dijeron una cosa y otra cosa otros. Yo digo que son los conceptos (ideas, nociones) los que son movidos por los pazos. Porque si no estuvieran los pazos dentro de la psique-alma, los conceptos (ideas, nociones) maliciosos no la molestarían.
  15. Los demonios que siempre nos combaten tienen la costumbre de impedirnos las virtudes realizables y adecuadas para nosotros, y de incitarnos a desear con ansiedad las que son imposibles y no apropiadas. A aquellos que tienen progreso en la obediencia, los obligan a realizar las obras de los hisijastas y anacoretas (ermitaños retirados). A los hisijastas y anacoretas, les inculcan el deseo de la vida en comunidad. Este es el método que utilizan también para cada virtud. Pero no debemos ignorar sus planes, sabiendo que todo está bien cuando se hace a su debido tiempo y medida. Por el contrario, todo lo que excede la medida adecuada y no se hace en el momento adecuado es perjudicial.
  16. A aquellos que viven en el mundo y están cerca de las ocasiones y motivos de los πάθος pazos, los demonios los combaten y luchan por hacerlos caer en el pecado que se comete por la praxis, acción. A los ermitaños o hisijastas, como son escasas las cosas materiales, los combaten con los pensamientos. Y esta segunda guerra es mucho más terrible que la primera. Porque la guerra con las cosas materiales necesita tiempo, lugar y oportunidades. Mientras que la guerra del νούς nus (espíritu del corazón de la psique) y la mente es más libre y difícil de enfrentar. En esta batalla inmaterial, se nos ha dado como arma la oración pura, por eso se ha legislado que se haga sin cesar (1 Tes 5, 17). Esta oración fortalece el nus para la lucha, porque puede llevarse a cabo incluso sin el cuerpo.
  17. Queriendo el Apóstol Pablo indicar la completa muerte de los πάθος pazos, dice: «Los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pazos y deseos» (Gálatas 5, 24). Porque cuando mortificamos a los pazos y desaparecemos los deseos y sometemos al Espíritu la mentalidad carnal, entonces levantamos la cruz y seguimos a Cristo (Mateo 16, 24). Porque no hay otra cosa que la renuncia, sino la muerte de los pazos y la revelación de la vida que está escondida en Cristo (Colos3, 3).
  18. Aquellos que son atormentados por las revueltas del cuerpo, que es la sede de la muerte (Rom 7, 24), y se retiran de su guerra incesante, no deben culpar a la carne, sino a sí mismos. Porque si ellos no le dieran fuerza al satisfacer sus deseos ilegales, no serían tan atormentados por ella. ¿O no ven a aquellos que crucificaron a sí mismos junto con los πάθος pazos y los deseos indecentes (Gál 5, 24) y llevan la muerte o mortificación de Jesús en su carne mortal (2 Cor 4, 10), cómo tienen la carne como compañera más bien en el bien y no enemiga, sino disciplinada y guiada por la ley de Dios? Que así hagan también ellos, y disfrutarán del mismo descanso.
  19. Cada consentimiento del λογισμός loyismós (pensamiento simple o unido con la fantasía) hacia un deseo prohibido, es decir, la complacencia placentera o hedonista, es pecado para el monje. Primero, el λογισμός loyismós comienza con la parte pasiva que angustia y oscurece al νούς nus (espíritu de la psique), luego la psique-alma se inclina hacia el placer, porque no puede resistir la lucha. Esto se llama consentimiento, que es pecado. Cuando persiste, excita el pazos πάθος, y luego gradualmente llega a cometer el pecado. Por eso el profeta alaba a aquellos que golpean a los niños de Babilonia sobre la piedra (Salmo 137, 9) (es decir, a aquellos que rechazan inmediatamente, tan pronto como aparecen, los malvados pensamientos). Esto es conocido por los sabios y prudentes.
  20. Los ángeles, porque son servidores de la agapi-amor y la paz, se regocijan por nuestro arrepentimiento y progreso en la virtud. Por eso se esfuerzan en llenarnos de zeorías contemplaciones espirituales y ayudarnos en todo lo bueno. En cambio, los demonios, como son creadores de ira y maldad, se alegran cuando la virtud disminuye y tienen el trabajo de inclinar las psique-almas hacia fantasías viles, astutas e indecentes.
  21. La fe es un bien de la disposición interior de la psique-alma. Esto genera en nosotros el temor a Dios. El temor a Dios enseña la aplicación y cumplimiento de los mandamientos-logos (principios espirituales), lo que se llama virtud práctica. De la práctica surge la preciosa απάθεια apázia (impasibilidad, desapego sin pazos). El fruto de la apázia es la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado), que es el cumplimiento de todos los mandamientos-logos (Rom 13, 10), los cuales une estrechamente y sostiene.
  22. Cuando la percepción y sentido del cuerpo está sano, siente qué enfermedad lo afecta, mientras que aquel que no la comprende, sufre de insensibilidad. De la misma manera, mientras el νούς nus (espíritu de la psique) tiene plena energía, distingue sus poderes, energías y fuerzas, sabe de dónde provienen los pazos más tiránicos, y lucha vigorosamente contra ellos. Y es terrible si alguien no siente, sino que pasa sus días y se parece a aquel que lucha en la oscuridad, sin ver los pensamientos que lo combaten.
  23. Cuando la parte lógica de la psique-alma se ocupa persistentemente y firmemente con la θεωρία zeoría contemplación de las virtudes, y el deseo se dirige intensamente hacia esta zeoría y hacia a su dador Cristo, mientras la parte irascible de la psique-alma se arma contra los demonios, entonces nuestras facultades, fuerzas y energías espirituales actúan naturalmente.
  24. Según el Teólogo Gregorio, cada psique-alma lógica consta de tres partes. Llama virtud de la parte lógica a la prudencia, la coherencia y la sabiduría. Virtud de la parte irascible es el coraje o valor y la paciencia. Y virtud de la parte anhelante es la agapi, amor incondicional, la templanza y εγκράτεια engratia (autocontención, autodominio). La justicia está dispersa en todas ellas y las hace actuar de manera adecuada. Con la prudencia y la sabiduría luchamos contra las fuerzas opuestas y defendemos las virtudes. Con la templanza vemos las cosas impasiblemente con desapego, sin pazos. Con la agapi-amor, finalmente, persuadimos a amar a todos los seres humanos como a nosotros mismos. Con la engratia autocontención restringimos todo placer. Con el valor o coraje y la paciencia nos armamos para las guerras invisibles. Estos son la armonía del instrumento resonante de la psique-alma.
  25. El que cuida la templanza y anhela la bienaventurada pureza -que nadie erraría en llamarla απάθεια apazia (impasibilidad, desapego, sin pazos)- debe domeñar y mortificar su cuerpo y tratarlo como un esclavo (1 Cor 9, 27), y con mente humilde debe implorar la divina χάρις jaris (gracia, energía divina), y alcanzará lo deseado. El que alimenta su cuerpo con comida excesiva sufrirá del espíritu de la lujuria. Porque así como el agua abundante apaga el fuego, así el ayuno o la autocontención unida a la humildad de la psique-alma extingue la inflamación de la carne y las fantasías viles e indecentes.
  26. Que el πάθος pazos de la maledicencia esté completamente lejos de tu psique-alma, amante de Cristo. No des ningún lugar al odio y la enemistad. Como un fuego oculto en la caña de lino, así es la maledicencia que anida en el corazón. Mejor ora fervientemente por aquel que te aflige y hazle bien en todo lo que puedas, para salvar tu psique-alma de la muerte (espiritual) y no estar sin confianza y franqueza en tu oración.
  27. En las psiques-almas humildes encontrará descanso el Señor, mientras que en el corazón de los orgullosos reposan los pazos de la deshonra. Porque nada más nos fortalece en contra de nosotros mismos que los pensamientos orgullosos; y nada arranca las malas hierbas de la psique-alma como la bendita humildad. Por eso, la humildad es justamente llamada asesina de pazos.
  28. Que tu psique-alma esté libre de malos recuerdos y se ilumine con excelentes pensamientos, siempre teniendo en mente lo que se ha dicho, que el corazón lleno de deseos carnales y hedonistas es prisión y cadena en la hora de la muerte. Pero el corazón diligente y dispuesto al bien es una puerta abierta. En verdad, las psique-almas puras, cuando salen del cuerpo, son guiadas por ángeles, como si las tomaran de la mano, hacia la vida bienaventurada. Mientras que las psiques-almas manchadas e impenitentes sin metania serán recibidas por demonios, ¡ay!, para llevarlas.
  29. Es hermosa la cabeza adornada con una corona preciosa, con piedras de India y resplandecientes perlas. Pero incomparablemente más hermosa es la psique-alma que está llena de la gnosis-conocimiento de Dios, iluminada por brillantes zeorías contemplaciones y tiene al Espíritu Santo como huésped. Y ¿quién puede describir adecuadamente la belleza de esa psique-alma bienaventurada?
  30. Ira y furia, no permitas que habiten dentro de ti. Porque la Escritura dice: «El hombre que se enoja no es digno y amable; pero en los corazones de los apacibles descansará la sabiduría» (Prov 11, 25; 14, 33). Si el pazos pasión de la ira domina tu psique-alma, aquellos que viven en el mundo serán mejores que tú y te avergonzarás, porque parecerás indigno de la vida monástica.
  31. En cada tentación y batalla, usa la oración como arma invencible, y vencerás con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo. Pero que tu oración sea pura, como nuestro sabio maestro nos enseña: “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar levantando sus manos limpias del pecado y con los frutos de las virtudes, sin ira ni rencores, sin dudas ni poca fe” (1Tim 2, 8). Aquel que descuida esta oración se entregará a tentaciones y pazos.
  32. El vino alegra el corazón del hombre, dice la Escritura (Salmo 103, 15). Pero tú, que has prometido llorar y lamentarte, evita la alegría del vino y te alegrarás con carismas espirituales. Sin embargo, si te regocijas con el vino, hablarás con pensamientos impuros y caminarás con muchas tristezas.
  33. No pienses que las fiestas se celebran con banquetes y vino, sino con la renovación del nus y corazón y la pureza de la psique-alma. Porque al llenar tu vientre y beber vino, provocarás más la ira de aquel a quien deseas honrar con la celebración de la fiesta.
  34. Tenemos el mandato de velar con salmos, oraciones y la lectura de libros sagrados siempre, y especialmente en las festividades. El monje vigilante agudiza su διάνοιά diania (intelecto, mente) y la hace apta para contemplaciones beneficiosas, mientras que el sueño excesivo engorda la mente y el nus (espíritu de la psique). Pero ten cuidado de no entregarte a ti mismo durante la vigilia a relatos vanos, viles o pensamientos malvados. Es mejor dormir que estar en vigilia por palabras y pensamientos vanos.
  35. Aquel que tiene una serpiente en su seno y aquel que tiene pensamientos malvados y fantasías indecentes en su corazón, morirán. El primero por la mordedura venenosa de la serpiente y el segundo por el veneno mortal que ha puesto en su psique-alma. Pero es mejor matar rápidamente las crías de las serpientes y no concebir pensamientos malvados y fantasías o imaginaciones indecentes en nuestro corazón, para no sufrir amargamente.
  36. La psique-alma pura y lúcida puede ser justamente llamada un recipiente selecto, un jardín cerrado y un manantial sellado (Cantar de los Cantares 4, 12) y un trono de discernimiento (Prov 12, 23). La psique-alma que se contamina con pensamientos impuros está llena de fango sucio.
  37. He escuchado de yérontas (ancianos sabios e iluminados) experimentados y prácticos que los pensamientos malvados nacen en la psique-alma por el adorno de la vestimenta, la satisfacción del vientre o panza y las compañías perjudiciales.
  38. El deseo de riquezas no debe habitar en las psiques-almas de los ascetas. Un monje con muchas posesiones es un barco que se llena de agua y corre el peligro de hundirse en las olas de las preocupaciones y naufragar en el abismo de la tristeza. La avaricia engendra muchos sufrimientos, y por eso ha sido correctamente llamada la raíz de todos los males (1Tim 6, 10).
  39. La desposesión o pobreza y el silencio son un tesoro escondido en el campo de la vida monástica. Ve, entonces, y vende tus posesiones y dáselas a los pobres (Mateo 19, 21) y adquiere este campo, y después de separar el tesoro, guárdalo para ti mismo para que no te lo roben, para que te enriquezcas con una riqueza inagotable.
  40. Si convives con un padre espiritual y encuentras beneficio en él, que nadie te separe de su αγάπη agapi (amor desinteresado e incondicional) y convivencia en compañía. No lo juzgues por nada, no lo calumnies ni le hables mal si te reprende o te golpea, no prestes atención si alguien lo acusa, ni estés de acuerdo con aquellos que lo insultan, para que el Señor no se enoje contigo y te borre del libro de la vida (Salmo 68, 29).
  41. El logro de la subordinación se completa con la renuncia del mundo, como hemos aprendido. Aquel que se compromete con ella, que se cierre con tres armas, con la fe, la esperanza y la agapi-amor divino e inmaculado (1 Cor 13, 13), para que protegido con ellas, pueda luchar la buena batalla y recibir las coronas y laureles de la justicia (2Tim 4, 7-8).
  42. No seas jurado y juez de las obras de tu padre espiritual, sino cumplidor de sus mandamientos-logos. Porque los demonios tienen la costumbre de mostrarte las deficiencias de él, para que desobedezcas sus mandamientos y te retiren del gimnasio como un soldado cobarde y débil, o simplemente para paralizarte con los loyismí (pensamientos simples o compuestos con la fantasía) de incredulidad y aturdirte ante cualquier idea de virtud.
  43. Aquel que desobedece los mandamientos de su padre espiritual, infringe los excelentes acuerdos del voto que hizo al hacerse monje. Aquel que se apodera de la obediencia después de haber sacrificado con el cuchillo de la humildad su propia voluntad, cumple, tanto como pueda, lo que prometió a Cristo ante muchos testigos.
  44. Después de estudiar mucho, hemos discernido y aprendido bien que a aquellos que están sometidos a padres espirituales o yérontas (ancianos sabios e iluminados), los enemigos de nuestra vida, los demonios, los envidian mucho, les rechinan los dientes y traman diversos artificios contra ellos. ¿Y qué no dicen y qué no sugieren para separarlos de su padre espiritual? Presentan pretextos como razonables, fomentan discusiones acaloradas, incitan al odio contra el padre espiritual, presentan sus consejos como reprimendas, sus exámenes como flechas afiladas. «Porque», dicen, «de libre que eras, te has convertido en esclavo-dulos, y además, esclavo de un señor duro e implacable; ¿Hasta cuándo te doblegarás bajo el yugo de la esclavitud y no verás la luz libre?». Luego los demonios sugieren que deben hospedar y visitar a los enfermos y cuidar de los pobres. Luego alaban la lucha y el premio del silencio y el aislamiento extremo, y siembran todo tipo de malas hierbas y cizaña en el corazón del soldado de la piedad y ejercicio espiritual, solo para sacarlo del redil espiritual y soltarlo y liberarlo del puerto tranquilo para lanzarlo a la agitada y mortalmente peligrosa para la psique-alma tormenta del mar. Y luego, una vez que lo tienen como prisionero en su poder, manipularlo según sus deseos y voluntades.
  45. ¿Tú que estás sometido a un padre espiritual o yéronta, que no te escape la mala astucia de los enemigos demonios. No olvides tus promesas a Dios, no te dejes vencer por los insultos, no temas las correcciones, las burlas o las risas, no te retires ante la exageración de los malos astutos pensamientos, no evites la severidad del padre espiritual, no desprecies el buen yugo de la humildad por la arrogancia y la presunción; sino, después de poner en tu corazón el logos del Señor: «El que persevere hasta el final, será salvo» (Mateo 10:22), con paciencia corre la carrera que tienes delante, fijando tus ojos en Jesús Cristo, quien nos da el comienzo y la consumación de nuestra fe (Hebreos 12:1-2).
  46. El joyero, cuando pone el oro en el crisol, lo hace más puro. Y el joven monje nuevo, que se entrega a los esfuerzos de la obediencia y se quema con todas las aflicciones de la vida según Dios y, con gran esfuerzo y paciencia, aprende la obediencia, después de purificar su carácter y sus costumbres como en un crisol, aprende la humildad y vuelve a ser radiante y digno de los tesoros celestiales, de la vida incorruptible y del bienaventurado fin, de donde huye todo dolor, tristeza y gemido (Isaías 35:10), mientras que en él se siembra el gozo, el deleite y la alegría ininterrumpida.
  47. La fe ortodoxa verdadera, que se tiene con un sentido interno, engendra el temor de Dios. El temor de Dios nos enseña a obedecer los mandamientos (logos o principios espirituales). Porque, dice, donde hay temor, allí está la obediencia a los mandamientos. De la obediencia a los mandamientos se compone y surge la virtud práctica, que es el principio de la contemplativa. El fruto de esto es la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego sin pazos). Con la απάθεια apázia viene la agapi (amor desinteresado). Acerca de la agapi-amor dice el discípulo amado: «Dios es agapi-amor; y el que permanece en la agapi-amor, permanece en Dios, y Dios en él» (1 Juan 4:16).
  48. ¡Qué hermosa y buena es verdaderamente la vida de los monjes! ¡Qué hermosa y buena, por supuesto, si se lleva a cabo según los términos, límites y las leyes establecidas por los líderes y guías espirituales, como fueron enseñados por el Espíritu Santo! El soldado de Cristo debe ser inmaterial y ajeno a todo pensamiento y praxis, acción mundanos, como dice el Apóstol: “Ningún soldado se enreda en asuntos de la vida civil si quiere complacer al que lo alistó en el ejército” (2 Tim 2:4).
  49. Por lo tanto, el monje debe ser inmaterial, sin pazos, desapegado, ajeno a cualquier deseo maligno, no ser amigo de los deleites mundanos, ni borracho, ni ocioso, ni negligente, ni codicioso, ni amante del placer o hedonista, ni ambicioso, ni vanaglorioso. Porque si alguien no eleva su yo por encima de esto, no podrá lograr esta vida angélica. Para aquellos que lo logran correctamente, el yugo es bueno y la carga ligera (Mateo 11:30), ya que la esperanza en Dios aligera todo. Dulce es la vida monástica y desapegada, el trabajo espiritual es agradable, el estilo de vida elegido es bueno y no será quitado (Lucas 10:42) de aquella psique-alma que lo ha adquirido.
  50. Tú, que has renunciado a las preocupaciones del mundo y has asumido la lucha ascética (ejercicio espiritual en CristoDios), no desees tener riquezas para hacer caridad a los pobres. Esto también es una astucia del maligno que apunta a la vanagloria, para distraer la mente y el nus (espíritu de la psique) con muchas cosas. Y si tienes solo pan y agua, puedes con ellos hospedar y recibir la recompensa de la hospitalidad. Y si no tienes ni eso, y solo con buena disposición recibes al extraño y le ofreces palabras de consuelo, también puedes recibir la recompensa de la hospitalidad. Esto es confirmado por la viuda del Evangelio, que con dos céntimos, pequeñas monedas superó el propósito y el poder de los ricos (Marcos 12:42-44, Lucas 21:1-4).
  51. Lo anterior se escribió para los hisijastas o anacoretas. Pero aquellos que están sometidos a un padre espiritual, que solo tengan en mente una cosa: no desviarse en nada de los mandamientos de su padre espiritual. Porque cuando logran esto, lo han logrado todo. Pero, por el contrario, si se desvían de esta precisión y conducta de obediencia, serán inadecuados para cualquier noción de virtud y vida espiritual.
  52. Toma también este consejo mío, amigo de Cristo: ama la vida en lugares extraños, alejándote de los asuntos de tu tierra natal y patria. No te dejes llevar por las preocupaciones de tus padres o las amistades familiares. Evita la permanencia en la ciudad y persevera en la soledad o desierto, diciendo con el profeta: «He huido lejos y habitado en el desierto» (Salmo 54:8).
  53. Busca lugares desiertos y deshabitados, y no temas si hay escasez y angustia de las necesidades básicas de la vida. Si los enemigos te rodean como abejas o malvados avispones, y te atacan con todo tipo de guerras y te confunden con diversos pensamientos simples o unidos con la fantasía, no temas y no inclines tu oído para escucharlos, ni te retires del campo de batalla. Muestra valentía, perseverancia y paciencia, repitiendo constantemente en tu corazón: «En perseverancia y paciencia he esperado al Señor, y él se inclinó hacia mí» (Salmo 40:2). Entonces verás las grandezas de Dios, Su ayuda, Su cuidado y toda Su providencia para tu salvación.
  54. Amigo de Cristo, debes tener amigos aquellos que te traen beneficio espiritual y te ayudan en la vida ascética. Que tus amigos sean hombres pacíficos, hermanos espirituales, padres santos, de quienes el Señor dijo: “He aquí estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano y hermana, y madre”, (Mateo 12:50).
  55. No desees alimentos lujosos y excesivos todos los días, ni gastes en cosas que causan muerte espiritual. Porque la Escritura dice: “Pero la que lleva una vida alegre y derrochadora, aunque viviendo físicamente, está muerta espiritualmente a causa de sus pecados» (1Tim 5:6). Y de esos alimentos que puedes obtener fácilmente, no te sacies. Porque está escrito: «No te engañe la saciedad y empacho de la panza o estómago» (Prov 23:21).
  56. Si has elegido la ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) y soledad, no pases tu tiempo constantemente fuera de tu celda, porque esto causa un gran daño, quita la χάρις jaris gracia divina, oscurece la mente, marchita el deseo divino. Por eso se ha dicho: «La vagancia del deseo desvía al ingenuo» (Sab Sal 4:12). Por lo tanto, corta las relaciones con muchos, para que tu nus (espíritu de la psique) y la mente no se ocupen de muchas cosas y destruyan el modo de vida hisijástico.
  57. Cuando estés en tu celda, no trabajes sin razón y con pereza. Porque se dice: «El que va errante en busca de los suyos, dejará perderse su provecho» (Prov 21:5). Más bien, adquiere un buen trabajo espiritual, recoge tu mente y tu νούς nus (espíritu de la psique), ten siempre delante de ti la última hora de la muerte, recuerda la vanidad del mundo, cuán engañoso es, cuán débil, cuán insignificante; recuerda el juicio terrible del tribunal, donde los amargos telonios (agentes aduaneros) presentarán nuestras acciones, logos, pensamientos que ellos han presentado a nuestra mente, y nosotros los hemos aceptado. Recuerda también las tormentas del hades (infierno), y considera cómo serán las psique-almas que estarán encerradas allí. Recuerda también el gran y temible día de la resurrección y nuestra comparecencia ante Dios y la última decisión del Juez que no se engaña con artimañas. Reflexiona sobre el castigo de los pecadores, la vergüenza, el reproche y remordimiento de la conciencia, el alejamiento de Dios, el lanzamiento al fuego eterno, al gusano inmortal, a la oscuridad absoluta, donde hay llanto y crujir de dientes (Marcos 9:44, Mateo 8:22). Considera también los otros tipos de castigos y no dejes de regar con lágrimas tu rostro, tu ropa y el lugar donde te sientas. Porque he visto a muchos que, con estos pensamientos, han adquirido muchas lágrimas y han purgado, psicoterapiado y purificado de manera maravillosa sus fuerzas psíquicas y mentales.
  58. Pero también piensa en las bendiciones y en los bienes preparados para los justos, su comparecencia a la derecha de Cristo, la voz bendita del Señor, la herencia del reinado de la realeza increada celestial, las donaciones que la mente humana no puede comprender, esa luz (increada) tan dulce, la alegría interminable que no se interrumpe por el dolor, aquellos monasterios o residencias celestiales, la comunión con los ángeles, todas las demás cosas que el Señor ha prometido a aquellos que Le temen y respetan.
  59. Que todos estos pensamientos te acompañen, duerman y despierten contigo. Asegúrate de no olvidarlos nunca, y dondequiera que estés, no los saques de tu mente y de tu nus (espíritu de la psique), para que los pensamientos malvados también se vayan y estés lleno de consuelo divino. La psique-alma que no está rodeada de tales pensamientos no puede alcanzar la ησυχία (paz cordial y serenidad mental) y tranquilidad. Porque la fuente que no tiene agua en vano se llama fuente.
  60. Y este estado ha sido legislado para que los hisijastas o ermitaños lo alcancen. Ayuno, con toda la fuerza que puedan reunir, vigilia y descanso en el suelo y cualquier otro sufrimiento por el bien del descanso futuro. Porque dice: “Pienso y estimo que los padecimientos de la vida presente no se pueden comparar con la doxa-gloria luz increada que ha de apocaliptarse-revelarse y darse en nosotros” (Rom8, 18). Sobre todo se requiere una oración pura y lúcida, diría incesante e ininterrumpida. Esta es una muralla segura, este es un puerto tranquilo, un refugio de virtudes, aniquilación de pazos, fuerza de la psique-alma, catarsis del nus (espíritu de la psique), descanso para los fatigados, consuelo para los afligidos. La oración es hablar con Dios, contemplación de lo invisible, información para aquellos que desean conocer la voluntad de Dios, modo de vida de los ángeles, estímulo para el bien, realización de los bienes que esperamos (Hebreos 11, 1). A esta reina de las virtudes, tú, asceta, procura conquistarla con toda tu fuerza. Ora día y noche, ya sea que estés desanimado o alegre. Ora con temor y temblor, con la mente y el nus (espíritu de la psique) atento y vigilante en contacto consciente con la oración, para que tu oración sea aceptada por el Señor. Porque dice: «Los ojos del Señor están puestos en los justos, y sus oídos están abiertos para escuchar su oración» (Salmo 33, 16).
  61. Alguien de los antiguos (Evagrio) dijo correctamente y con éxito que entre los demonios que nos combaten, los primeros son aquellos a quienes se les han confiado los apetitos de la gula o glotonería, aquellos que nos someten a la φιλαργυρία filargiría (avaricia, amor al dinero) y aquellos que nos incitan a la vanidad, vanagloria. Los otros demonios vienen detrás de ellos y los suceden, tomando a aquellos que han sido heridos por los anteriores.
  62. Y de hecho, observando, entendí que no es posible que el hombre caiga en pecado o pazos si previamente no ha sido golpeado y herido por uno de estos tres. Por eso el diablo presentó estos tres pensamientos al Salvador (Mateo 4, 1-10). Pero el Señor, después de mostrar que era superior a estas tentaciones, ordenó al diablo que se fuera de Su presencia y nos dio la victoria sobre él, como un Soberano bueno, filántropo y compasivo, Él que se revistió de un cuerpo similar al nuestro en todo, excepto del pecado, y nos indicó el camino correcto, inequívoco sin error para no pecar, que cuando lo seguimos, nos revestimos del nuevo hombre, que es renovado a la imagen de su Creador (Col 3, 10).
  63. El salmista David nos enseña a tener un odio perfecto contra los demonios (Salmo 138, 22), porque son enemigos de nuestra sanación, redención y salvación; y este odio es muy apropiado para la práctica de la virtud. ¿Quién es, entonces, aquel que odia perfectamente a sus enemigos? Aquel que ya no peca ni en acto ni en pensamiento. Mientras las condiciones de amistad con los enemigos, es decir, las causas de los pazos y pecados, están en nosotros, ¿cómo podríamos lograr el odio hacia ellos? Porque el corazón hedonista no puede retener este odio en su interior.
  64. La «vestidura nupcial» es la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego sin pazos) de la psique-alma lógica, que se ha separado de los placeres mundanos y ha renunciado a todos los deseos desordenados e indecentes, y se ocupa en pensamientos divinos y piadosos y en el estudio claro de contemplaciones divinas. Cuando cae en los pazos de la impiedad y en la ocupación alrededor de ellos, entonces la vestidura de la templanza y sobriedad es despojada y se empobrece vistiendo harapos rasgados, sucios y manchados, como se enseña en los Evangelios que aquel siervo que fue atado de manos y pies y arrojado a las tinieblas exteriores, con tales λογισμοί loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) y acciones tenía tejida la vestidura; y el Señor no lo consideró digno de las bodas divinas, celestiales e incorruptibles (Mateo 22, 11-14).
  65. Acerca de la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo), que odia a todos, dijo justamente un sabio que el primer enemigo de todos los malos pensamientos es esta terrible guerra de la φιλαυτία filaftía egolatría, que se asemeja a un tirano. Este, junto con los tres y los cinco, arrebatan la mente y el nus (espíritu de la psique).
  66. Me asombro si alguien que sacia su vientre con alimentos podrá alguna vez adquirir la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego sin pazos). Por apázia no me refiero a la abstinencia del pecado que se logra mediante la acción; porque esto se llama autocontención o autodominio. Sino aquella que arranca completamente de la mente los conceptos viciosos, la cual se llama pureza de corazón.
  67. Es más fácil limpiar una psique-alma sucia e impura que restaurar la salud a una psique-alma purificada que ha hecho su catarsis y que ha sido manchada de nuevo. Porque es más fácil que los recién convertidos a la virtud alcancen la απάθεια apázia, cualesquiera que sean los pecados en los que hayan caído; pero para aquellos que han probado lo dulce que es el logos de Dios y han seguido el camino de la psicoterapia y salvación y luego han vuelto atrás al pecado, la απάθεια apázia es algo difícil de lograr. Por un lado, debido a la mala disposición y a la perniciosa y astuta costumbre, y por otro, debido al demonio de la tristeza que siempre permanece en las pupilas de los ojos y ofrece la imagen del pecado. Sin embargo, la psique-alma voluntariosa y diligente logra fácilmente incluso esto, con la ayuda de la χάρις jaris divina (gracia increada), que nos muestra paciencia y misericordia y nos invita a la μετανοια metania, acogiéndonos con magnanimidad, simpatía y filantropía inefable a aquellos que regresan, como hemos aprendido de la parábola del hijo pródigo (Lucas 15, 11-32).
  68. Ninguno de nosotros puede escapar de los métodos y artimañas del astuto maligno con su propia fuerza, sino solo con la invencible δύναμη dinami (poder, potencia y energía) de Cristo. Por lo tanto, en vano se engañan aquellos que se enorgullecen y se hinchan, proclamando que con las prácticas que realizan, con su autodisciplina y autogobierno eliminan el pecado, que solo se elimina con la χάρις jaris de Dios, ya que ha sido anulado y mortificado por el misterio de la cruz. Por eso, el iluminador de la Iglesia, Juan Crisóstomo, dice que no es suficiente la disposición del hombre si no recibe la ayuda del cielo. Y que, nuevamente, no ganaremos nada con la ayuda divina si no tenemos buena predisposición y voluntad. Estos dos son revelados por Judas y Pedro. Judas, aunque tenía mucha ayuda, no se benefició en absoluto porque no quiso ni contribuyó con su propia decisión y disposición. Pedro, por otro lado, aunque tenía buena disposición, como no fue ayudado, cayó. Porque la virtud está compuesta de ambos, la ayuda de Dios y la disposición del hombre. Por lo tanto, les ruego que ni confiemos todo a Dios y nosotros durmamos, ni cuando tengamos buena disposición y voluntad, pensemos que todo lo hemos logrado con nuestros propios esfuerzos.
  69. Dios no quiere que seamos inertes, por eso no hace todo por nosotros; tampoco quiere que seamos presuntuosos, por eso no nos deja todo a nosotros. Pero, después de quitar lo perjudicial de ambas cosas, nos dejó lo útil. Por lo tanto, correctamente el Salmo enseña que «si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el Señor no guarda la ciudad, en vano velan los que la guardan» (Salmo 126, 1-2). Es imposible caminar sobre serpientes y escorpiones y pisotear leones y dragones (Salmo 90, 13) si antes no se hace la catarsis uno mismo, en cuanto es posible en el hombre, para que sea fortalecido por el Señor, quien dijo a los Apóstoles: «Os he dado autoridad para pisotear serpientes y escorpiones y sobre toda la fuerza del enemigo» (Lucas 10, 19). Por eso, tenemos la orden en nuestra oración de pedir al Señor que no nos permita caer en tentación, sino que nos libre del astuto maligno (Mateo 6, 13). Porque si no somos librados con la ayuda y la δύναμη dinami (poder, potencia y energía) de Cristo de las flechas ardientes del maligno y no somos dignos de alcanzar la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) en vano trabajamos pensando que podemos lograr algo con nuestra propia fuerza y cuidado. Así que aquel que quiere resistir los artificios astutos del diablo y hacerlo sin efecto y resultado y convertirse en partícipe de la doxa-gloria divina, debe, con lágrimas, suspiros y un anhelo insaciable y con una psique-alma ardiente, buscar la ayuda, la percepción y comprensión de Dios noche y día. Aquel que quiera ser ayudado, con la catarsis psicoterapiará y limpiará su psique-alma de todo placer mundano y de los deseos y pazos contrarios. Para estas psiques-almas, Dios dice: «Habitaré y caminaré dentro ellos» (2Cor 6:16). Y el Señor dijo a sus discípulos: «El que me ama aplicará y cumplirá la enseñanza de mis logos, y mi Padre lo amará y vendremos a él y en él nos alojaremos permanentemente, metamorfoseando y convirtiendo su corazón y su cuerpo en templo vivificado y deificado del Dios vivo» (Juan 14, 23).
  70. Uno de los antiguos padres habló sobre los pensamientos de manera muy sensata y fácil de entender. «Juzga», dijo, «tus pensamientos en el tribunal del corazón, si son de Dios o del enemigo. Y deposita tus propios buenos pensamientos en el tesoro interno de la psique-alma y guárdalos como un tesoro que no puede ser robado. Pero, después de castigar a los enemigos con el látigo de la διάνοια diania (mente, intelecto) lógica exílialos, y no les des lugar de residencia cerca de la psique-alma, o mejor dicho, degolladlos con la espada de la oración y el estudio divino, para que, así como los ladrones serán asesinados, tenga miedo el principal ladrón jefe de ladrones. Porque aquel que es un examinador riguroso de los pensamientos, es también un verdadero amante de los mandamientos».
  71. Aquel que combate y lucha contra los πάθος pazos que lo molestan, debe llevar consigo muchos soldados como aliados. Es decir, la humildad de la psique-alma y el esfuerzo del cuerpo y todo el otro sufrimiento del ascetismo (ejercicio espiritual) y la oración con el corazón afligido con un torrente de lágrimas, tal como canta David: «Mira mi humillación y mi esfuerzo y perdona todos mis pecados» (Salmo 24, 18), y: «No descuides mis lágrimas» (Salmo 38, 13), y de nuevo: «Mis lágrimas han sido mi pan día y noche» (Salmo 41, 4), y: «Lo que bebí, lo mezclé con lágrimas» (Salmo 101, 10).
  72. El diablo, el adversario de nuestra vida, utiliza muchos pensamientos simples o unidos con la fantasía para presentar nuestros pecados como totalmente insignificantes, y muchas veces los cubre con la negligencia y el olvido, para que nos entreguemos a los trabajos ascéticos espirituales y no pensemos en el lamento por nuestros pecados. Pero nosotros, hermanos, no debemos olvidar nuestros pecados, incluso si pensamos que han sido perdonados con la μετάνοια metania, sino que siempre debemos recordar nuestros pecados y nunca debemos dejar de lamentarnos por ellos, para que así adquiramos la humildad como buena compañera y escapemos de las trampas de la vanagloria y del orgullo.
  73. Que nadie piense que soporta los trabajos y logra la virtud con su propia fuerza. Porque la causa de todo lo bueno en nosotros es Dios, así como la causa de todo lo malo es el tramposo y engañador de nuestras psiques-almas, el demonio. Por lo tanto, por todo lo bueno que logres, ofrece agradecimiento al Causante. Y aquellos males que te molestan, atribúyelos al jefe de los males.
  74. Aquel que une la virtud práctica con el conocimiento/gnosis divino es un agricultor loable que riega el campo de su psique-alma desde dos fuentes completamente puras. Porque el conocimiento da alas a la sustancia (corazón) del nus (espíritu de la psique) con la contemplación de las cosas más elevadas, mientras que la virtud práctica mata «los miembros de la carne», mortifica la fornicación, la impureza, el pazos, el mal deseo (Col 3, 5). Y una vez que estas cosas han muerto, florecen entonces las flores de las virtudes, que dan el fruto del Espíritu, agapi-amor, alegría, paz, magnanimidad (generosidad, tolerancia), cristotis (benignidad), bondad, fe, (Gál 5, 22-23). Y entonces este agricultor sabio, después de crucificar al hombre carnal con sus pazos y deseos (Gál 5, 24), dirá junto con Pablo, el portador de Dios: «Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gál 2, 20).
  75. No olvides, amigo de Cristo, esto también: que un πάθος pazos, cuando encuentra lugar dentro de ti y echa raíces con la costumbre, trae consigo otros pazos a la misma cama. Y si los pazos y sus demonios creadores chocan entre sí, todos están de acuerdo en buscar nuestra destrucción y perdición.
  76. Aquel que marchita la flor de la carne mediante la ascesis (ejercicio espiritual) y corta toda su voluntad, lleva en su carne mortal los estigmas (marcas) de Cristo (Gál 6, 18).
  77. Los esfuerzos del ejercicio espiritual terminan en el descanso de la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos), mientras que los diversos placeres conducen a los sufrimientos de la deshonra.
  78. No consideres los muchos años que has pasado en la vida monástica, ni te envanezcas por haber soportado el desierto y la dureza de las luchas y así no serás capturado por la presunción, sino ten en cuenta el logos del Señor, que eres un siervo inútil (Lucas 17, 10), y que aún no has cumplido los mandamientos-logos. De hecho, mientras estemos en esta vida presente, aún no hemos sido liberados del exilio, sino que aún estamos sentados junto al río de Babilonia (Salmo 136, 1), aún nos esforzamos construyendo ladrillos en Egipto (Éxodo 1, 14) y aún no hemos visto la tierra prometida. Porque aún no nos hemos despojado del viejo hombre, que se corrompe por los deseos engañosos (Efesios 4, 22), ni hemos vestido la imagen/icona del celestial, sino que aún llevamos la imagen terrenal (1Cor 15, 49). Por lo tanto, no tenemos motivo de orgullo y jactancia, sino que debemos derramar lágrimas y suplicar a Dios, quien puede salvarnos de la miserable servidumbre del amargo Faraón, sacarnos de la terrible tiranía y llevarnos a la buena tierra prometida, para descansar en el lugar santo de Dios y estar a la derecha de la grandeza del Altísimo. Pero el éxito de estas buenas cosas que superan el entendimiento humano no depende de nuestras obras, sino de la inmensa misericordia increada de Dios. Por eso, no dejemos de derramar lágrimas día y noche, siguiendo a aquel que dice: «Me he consumido a fuerza de gemir y suspirar; todas las noches baño mi lecho y riego con mis lágrimas mi colchón» (Salmo 6, 7). Porque los que siembran con lágrimas, segarán con regocijo y alegría (Salmo 125, 5).
  79. Aleja de ti el espíritu de la palabrería o charlatanería. Porque en ella se encuentran pazos tremendos, el engaño, la arrogancia, las tonterías, la obscenidad, la necedad y en general, como se ha dicho: «Con la palabrería no se evita el pecado» (Prov 10, 19). Pero el hombre callado es trono del conocimiento/gnosis (Prov 12, 23). Sin embargo, también daremos cuenta de cada palabra y logos ocioso y sin provecho, dijo el Señor (Mat 12, 36). Por lo tanto, el silencio es muy necesario y beneficioso.
  80. A aquellos que nos calumnian, nos insultan o nos tratan injustamente de alguna manera, se nos ordena no devolverles la calumnia o el maltrato, sino más bien perdonarlos y bendecirlos (Mat 5, 44). Porque en la medida en que vivimos en paz con los hombres, luchamos contra los demonios; pero cuando calumniamos y luchamos contra nuestros hermanos, tenemos paz con los demonios, con los cuales hemos sido enseñados a tenerlos un odio perfecto (Salmo 138, 22) y una guerra irreconciliable.
  81. Evita engañar a tu prójimo con una lengua falsa astuta, para que no seas engañado por el destructor. Porque he escuchado del profeta que «el hombre sanguinario y astuto el Señor lo aborrece» (Sal 5, 7), y «que el Señor destruya todos los astutos labios falsos y toda lengua que habla grandes cosas» (Sal 11, 4). También evita reprender el pecado de tu hermano, para no caer de la bondad y de la agapi-amor desinteresado e incondicional. Aquel que no tiene bondad y agapi-amor desinteresado hacia su hermano, no ha conocido a Dios, porque Dios es agapi-amor incondicional ( Juan 4, 8), como grita Juan, hijo del trueno (de energía increada), el discípulo amado de Cristo. “Cristo movido por la inmensa agapi hacia nosotros, entregó su psique-vida a la muerte por crucifixión para nuestra sotiría, redención, sanación y salvación. Por lo tanto, tenemos como modelo a Cristo y nosotros también debemos de poner nuestras vidas para los hermanos”, (1Jn 3, 16).
  82. Justamente la agapi-amor fue llamada la metrópoli de las virtudes y la suma de la ley y los profetas (Rom 13, 9-10). Por lo tanto, pongamos todo nuestro esfuerzo hasta alcanzar la sagrada agapi-amor. Con ella rechazaremos la tiranía de los pazos y nos elevaremos a los cielos volando con las alas de las virtudes, y veremos a Dios, tanto como sea posible para la naturaleza humana.
  83. Como Dios es agapi-amor increado, aquel que tiene agapi-amor tiene a Dios dentro de él. Mientras que cuando falta la agapi-amor, no tenemos ningún beneficio, ni podemos decir que amamos a Dios. Porque la Escritura dice: “Si alguien dice que ama a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso” (1 Juan 4, 20). Y de nuevo dice: «Nadie ha visto jamás a Dios» (Juan 1, 18). Pero si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y sentimos perfectamente su agapi-amor dentro de nosotros (1Juan 4, 12). De todo esto se deduce que la agapi-amor contiene todos los bienes y está en la cumbre de todo lo que dice la Sagrada Escritura. Y no hay algún tipo de virtud, con la cual el hombre se reconcilia y se comunica con Dios, que no dependa de la agapi-amor y no esté incluida en ella para sostenerla y protegerla de manera inexpresable.
  84. Cuando recibimos a los hermanos que nos visitan, no debemos considerarlo como una molestia o interrupción de nuestra ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) y tranquilidad, para no caer del camino de la agapi-amor; ni debemos hospedarlos como si les estuviéramos haciendo un favor, sino más bien debemos recibirlos como si nosotros mismos fuéramos los beneficiarios y como si estuviéramos en deuda por ello, recibiendo con alegría, como nos dio ejemplo el patriarca Abraham. Por eso, el Teólogo enseña diciendo: «Hijos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y verdad. Y en esto conoceremos que somos hijos de la verdad» (1Juan 3, 18-19).
  85. El patriarca Abraham, teniendo como obra la hospitalidad, se sentaba frente a su tienda e invitaba a todos los que pasaban, extendiendo la mesa para todos, impíos y bárbaros, sin hacer distinción. Por eso se hizo digno de aquel maravilloso banquete, para hospedar ángeles y al Señor de todos (Gén 18, 1-8). Así que también nosotros, con gran cuidado y buena disposición, cuidemos de la hospitalidad, para recibir no solo ángeles, sino también a Dios. Porque el Señor dice: «Porque en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis» (Mateo 25, 40). Por lo tanto, es bueno beneficiar a todos, especialmente a aquellos que no pueden devolvernos el favor.
  86. Aquel cuyo corazón no lo acusa por violación o negligencia del mandamiento-logos de Dios, o por aceptar un pensamiento pecaminoso, ese puede ser puro de corazón y digno de escuchar el logos palabra: «Bienaventurados y felices los que han hecho la catarsis y están limpios del corazón, porque ellos verán a Dios» (Mat 5, 8).
  87. Cuidemos de guiar nuestros sentidos y sentimientos con la lógica, especialmente los ojos, los oídos y la lengua, para ver, escuchar y hablar no por malicia y pasión, sino para nuestro beneficio. Porque nada más resbala más fácilmente hacia el pecado que estos órganos cuando no son guiados por la lógica. Y de nuevo, nada es más adecuado que estos para guiar hacia la salvación, cuando la lógica los dirige y regula, llevándolos al bien. Pero cuando están desordenados, entonces el olfato también se corrompe, el tacto se extiende con arrogancia, y una multitud innumerable de pazos viene sobre nosotros. Cuando estos son dirigidos por la lógica con disciplina, mucha paz y tranquilidad se extienden sobre todo el ser humano.
  88. El aroma precioso, incluso encerrado en un recipiente, llena el aire con su fragancia y no solo complace a los que están cerca, sino también a los que están alrededor. De la misma manera también, el aroma de la psique-alma que es virtuosa y ama a Dios se derrama desde el cuerpo con todos los sentidos y revela la virtud interior. Porque ¿quién verá una lengua que no diga nada malo o inapropiado, sino todo lo bueno y útil, y unos ojos serenos, y un oído que no acepte canciones o palabras inapropiadas, y pies que caminan con modestia, y un rostro no entregado a la risa, sino más bien listo para las lágrimas y el dolor, quién verá esto y no entenderá que interiormente hay mucho aroma de virtud? Por eso también el Salvador dice: “Así la luz que habéis recibido de mi y ahora es vuestra luz, alumbre y brille delante de los hombres, de forma que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos, por tener este tipo de hijos virtuosos” (Mat 5, 16).
  89. Aquello que Cristo y Dios nuestro en los Evangelios llamó «el camino estrecho» (Mateo 7, 14), lo llamó también “yugo bueno, fácil y útil y carga ligera” (Mateo 11, 30). ¿Cómo se reconcilian estos dos que parecen opuestos entre sí? Sin duda, porque para la naturaleza humana este camino es duro y empinado, pero para la predisposición y elección de aquellos que lo logran y para las buenas esperanzas es deseable y amado, y más bien causa placer que tristeza en las psiques-almas que aman la virtud. Por eso, uno puede ver que aquellos que eligieron el camino estrecho y difícil caminan con más entusiasmo y buen ánimo que aquellos que eligieron el ancho y espacioso. Escucha también al bienaventurado Lucas, que dice que después de que los Apóstoles fueron azotados, se fueron del consejo llenos de gozo (Hechos 5, 41), aunque el castigo no sea de esa naturaleza; porque el castigo no produce placer y alegría, sino dolor y sufrimiento. Si el castigo por causa de Cristo engendró alegría, ¿qué maravilla si también el resto del sufrimiento y la aflicción del cuerpo por causa de Cristo producen el mismo resultado?
  90. Cuando somos capturados y tiranizados por los pazos, a menudo nos preguntamos por qué sufrimos así por estos; así que debemos saber que porque nos alejamos de la θεωρία zeoría contemplación de Dios, tales cautiverios nos suceden. Pero si alguien fija su nus y mente sin distracciones en el Señor y Dios nuestro, entonces es fiable que Él, el Salvador de todos, libere la psique-alma de cualquier cautiverio pasional, como dice el profeta: «Siempre he puesto al Señor delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido y asustado» (Salmo 15, 8). Y ¿qué hay más dulce y seguro que tener siempre al Señor a la diestra, protegiéndonos, guardándonos, sin dejar que nos sacudan? Lograr esto depende de nosotros.
  91. Los Padres dijeron correctamente, y no hay objeción, que el hombre no encuentra descanso de otra manera, si no graba profundamente dentro de sí mismo este pensamiento, que solo él y Dios están en el mundo, sin divagar en cualquier cosa el nus con la mente, sino anhelando solo a Él, adhiriéndose y apegándose solo a Él. Este encontrará el verdadero descanso y liberación de la tiranía de los pazos. Porque dice la Escritura: «Mi psique-alma se une a ti; tu mano derecha me ha sostenido» (Salmo 62, 9).
  92. La φιλαυτία filaftía (egolatría), la φιληδονία filidonia (amor hedonista) y la φιλοδοξία filodoxía (amor a la vana gloria) expulsan de la psique-alma el recuerdo de Dios. La filaftía engendra males inimaginables, y cuando falta el recuerdo de Dios, entonces se levanta dentro de nosotros el alboroto de los pazos.
  93. Aquel que arranca desde la raíz de su corazón la φιλαυτία filaftía (egolatría), fácilmente vencerá también el resto de los pazos con la ayuda del Señor. Porque de la φιλαυτία filaftía (egolatría), nacen también la ira, la tristeza, la envidia, la φιληδονία filidonia (hedonismo) y la desfachatez; porque aquel que es vencido por la φιλαυτία filaftía (egolatría), es esclavo también de los demás pazos. La φιλαυτία filaftía (egolatría) es la disposición pasional y amor hacia el cuerpo, y la satisfacción de los deseos carnales.
  94. Lo que uno ama, anhela estar unido e inseparablemente ligado a ello y rechaza todo lo que le impide comunicarse y asociarse con ello. Es evidente, entonces, que aquel que ama a Dios anhela fervientemente estar constantemente con Él y relacionarse y asociarse con Él. Esto nos llega a través de la oración pura y lúcida. Por esta oración, debemos cuidarnos y ocuparnos con toda nuestra fuerza. Porque esta, por su naturaleza, nos hace familiares y amigos íntimos del Señor. Así era aquel que decía: «Dios mío, Dios mío, a ti te busco desde temprano; mi psique-alma tiene sed de ti» (Salmo 62, 2). Aquel que ora desde muy temprano a Dios es el que ha apartado su mente y su nus de todo mal y está herido insondablemente por la divina agapi-amor.
  95. Hemos aprendido que de la εγκράτεια engratia (autocontención, autodominio) y la humildad nace la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos), y de la fe, el conocimiento/gnosis espiritual. A partir de estas, la psique-alma avanza hacia el discernimiento y la agapi-amor. Una vez que ha adquirido la agapi-amor divino, asciende a las alturas con las alas de la oración pura sin cesar, hasta que llegue al pleno conocimiento del Hijo de Dios y se convierta en un hombre perfecto con la plenitud completa que tenía Cristo, como dice el Apóstol (Ef 4, 13).
  96. Con la virtud práctica, se subyuga el deseo y se doma la ira. Con el conocimiento espiritual y la zeoría contemplación, el nus (espíritu de la psique) con la mente alza vuelo, y después de elevarse por encima de lo material, se dirige hacia Dios y adquiere la verdadera bienaventuranza.
  97. Nuestra primera lucha es disminuir los pazos y vencerlos totalmente con toda fuerza. La segunda lucha es adquirir las virtudes y no dejar nuestra psique-alma vacía e inactiva. El tercer desafío en el camino espiritual es vigilar cuidadosamente los frutos de las virtudes y nuestros esfuerzos. Porque tenemos el mandato, no solo de trabajar arduamente, sino también de estar en nipsis atentos, despiertos y vigilar atentamente (Génesis 2, 15).
  98. «Tengan ceñida la cintura y encendidas las lámparas» (Lucas 12, 35), dice el Señor. Un buen cinturón de la cintura con el que podemos ser ligeros y ágiles es la εγκράτεια engratia (autocontención, autodominio) unida a la humildad del corazón. Por εγκράτεια engratia entiendo la abstinencia de todos los pazos. La llama de la lámpara espiritual es la oración pura y la agapi-amor perfecto. Por lo tanto, aquellos que se preparan de esta manera son verdaderamente como hombres que esperan a su Señor, quienes, cuando él venga y golpee la puerta, inmediatamente abrirán y él entrará con el Padre y el Espíritu Santo y morará en ellos. Bienaventurados los siervos a quienes su Señor, cuando venga, los halle velando y preparados (Lucas 12, 36-37; Juan 14, 23).
  99. El monje debe amar a Dios con todo su corazón y con toda su mente como hijo; como siervo, debe temerlo y obedecerlo con temor y temblor, aplicando y cumpliendo sus mandamientos-logos. Debe ser ferviente en espíritu (Rom 12, 11), vestido con la armadura del Espíritu Santo (Ef 6, 11), buscando el disfrute de la vida eterna y cumpliendo todas las órdenes o reglas sin omitir nada, manteniendo la nipsis atención en sobriedad y guardando su corazón de pensamientos malvados astutos, estudiando incesantemente la divina enseñanza con buenos pensamientos, examinándose a sí mismo cada día sobre sus malos pensamientos y acciones, corrigiendo cualquier error que haya cometido. Sin embargo, no debe enorgullecerse de sus logros, sino decir que es un siervo inútil (Lucas 17, 10) y que está muy lejos de cumplir lo que debe, y agradecer a Dios Santo y a Él atribuir por la jaris gracia de sus logros de virtud. No debe hacer nada por vanagloria o para complacer a los hombres, sino ejercer la virtud en secreto y buscar solo la alabanza y el elogio de Dios. Sobre todo, debe tener su psique-alma arraigada en la fe ortodoxa, de acuerdo con los divinos dogmas de la Iglesia formulados por los santos Apóstoles y Padres. Aquellos que viven de esta manera tendrán una gran recompensa, una vida sin fin, una morada inmutable junto al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, la Deidad Trinitaria y consustancial, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
  100. «El fin de nuestro logos -dijo el Eclesiastés- es oírlo todo; temer a Dios y guardar Sus mandamientos; esto es todo el hombre» (Eclesiastés 12, 13). Yo, dice, te muestro el camino de la salvación de manera concisa y breve: temer a Dios y guardar sus mandamientos. No tener el temor inicial del infierno, sino el perfecto, aquel que lleva a la perfección, que debemos tener por la agapi-amor afectuoso de Aquel que lo ordenó. Porque si no pecamos por temor al castigo del infierno, es evidente que, si no hubiera castigo, pecaríamos, ya que nuestra disposición natural nos inclina hacia el pecado. Pero si nos abstenemos del mal porque lo odiamos y no por el temor al castigo del infierno, entonces practicamos las virtudes por agapi-amor al Señor, temiendo no caer en el mal. Cuando tememos no pasar por alto ningún mandamiento, ese temor es puro, que es solo para bien, y hace la catarsis, purga y purifica nuestras psique-almas y equivale al amor perfecto. Aquel que tiene este temor y guarda los mandamientos, ese es «todo el hombre», es decir, el perfecto, al que no le falta nada. Por lo tanto, al conocer estas cosas, temamos a Dios y apliquemos y guardemos sus mandamientos (logos, principios espirituales) para ser perfectos y completos en las virtudes, teniendo la psique-alma humilde y el corazón contrito, diciendo continuamente la oración del venerable y grande Arsenio hacia el Señor: «Dios mío, no me abandones; no he hecho nada bueno delante de Ti, pero por tu misericordia dame y permítame comenzar». Porque toda nuestra salvación depende de las misericordias y la benevolencia de Dios. A él pertenecen la doxa-gloria increada y el poder y la adoración, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

 

b) Contemplativo

¡Qué gran lucha es para el hombre romper este fuerte vínculo y liberarse del culto y hábito a la materia para adquirir el hábito y costumbre de las virtudes! Se necesita realmente un psique-alma valiente y audaz para alejarse de la materia. Lo que buscamos no es solo la catarsis de los pazos, porque eso no es principalmente virtud, sino la preparación para la virtud. Además de la catarsis de los malos hábitos, también se requiere la adquisición de las virtudes. La catarsis de la psique-alma es, para la parte logística o lógica, la liberación y completa eliminación de los elementos terrenales e inestables, es decir, de las preocupaciones terrenales, los ruidos y las malas inclinaciones, o sea, de los hábitos pecaminosos, y para la parte anhelante de la psique-alma, no moverse hacia la materia en absoluto, ni dirigirse hacia los sentidos, sino ser obediente a lo logístico o lógico de la psique. Para la parte irascible (emotiva), en lo siguiente, no estar perturbado por lo que sucede. Después de esta catarsis y la necrosis de las peores fuerzas, también se requiere la ascensión y la θέωσις zéosis (divinización o glorificación) Porque es necesario, después de abandonar el mal, hacer el bien (Salmo 33, 15), y aún negarse a sí mismo primero y, después de tomar su cruz, seguir al Señor (Mateo 16, 24) hacia el supremo estado de la θέωσις zéosis (divinización o glorificación) https://www.logosortodoxo.com/la-zeosis/..

¿Cuál es la ascensión y la θέωσις zéosis? Para el νούς nus (espíritu de la psique) y la mente, el conocimiento más perfecto de las cosas y de Aquel que está por encima de las cosas, en la medida en que esto es posible para la naturaleza humana. Para la voluntad, la tendencia y movimiento total y continuo hacia el Bien Primordial. Para lo irascible (emotivo), una actividad muy diligente y práctica hacia lo anhelado, incansable e inquebrantable, que no se detiene ante ninguna dificultad que surja, sino que avanza impetuosamente y sin retorno. La inclinación de la psique-alma hacia el bien debe ser tanto más fuerte que la inclinación hacia el mal, cuanto más elevada es la belleza inteligible y espiritual en comparación con la sensible. Y solo debe preocuparse por la carne en la medida en que es necesaria para su preservación y la provisión de lo necesario para la existencia, para que el cuerpo vivo no sea destruido violentamente. Estas decisiones son muy fáciles de tomar; pero llevarlas a cabo es mucho más difícil. Porque las adicciones o hábitos de la psique-alma son difíciles de mover y no se desarraigan sin esfuerzo, ni tampoco la adquisición del conocimiento se logra sin sudor. Pero también mirar y tender constantemente hacia la bienaventurada naturaleza divina se logra con mucho esfuerzo y en mucho tiempo, hasta que la voluntad se acostumbre a seguir esta tendencia. Y se necesita mucha resistencia de la mente y del nus (espíritu de la psique) al sentimiento y sentido que la atrae hacia abajo, y esta es la lucha y la batalla hacia el cuerpo, que no tiene descanso hasta la muerte, y aunque parezca que haya disminuido por agotamiento de la ira y el deseo y la subyugación del sentido a un conocimiento/gnosis superior de la mente y del nus.

Sin embargo, debe señalarse lo siguiente: que la psique-alma que no ha sido iluminada por el bautismo, porque no es natural que sea ayudada por Dios ni puede hacer la catarsis realmente, ni elevarse hacia la luz divina, como dijimos. Porque lo que se ha dicho debemos considerarlo dicho para los creyentes. Pero para una mayor claridad de ellos, debemos decir algunas cosas sobre la diferencia de la gnosis (conocimiento espiritual).

La gnosis (conocimiento) es por naturaleza y por encima de la naturaleza. Y la segunda será evidente a partir de la primera. Por naturaleza, nos referimos al conocimiento que la psique-alma adquiere sobre la creación a través de la investigación y la búsqueda, utilizando medios y poderes naturales, tanto como sea posible para la psique-alma que está atada a la materia. Porque, como se ha dicho en cuanto al sentido, el sentimiento, la fantasía y el νούς nus (espíritu de la psique), la energía del nus se debilita debido a la unión y mezcla con el cuerpo. A causa de esto no puede entrar en contacto con lo espiritual, sino que necesita la imaginación o fantasía para percibirlo y entenderlo, de la cual el carácter es imaginativo y pertenece a la dimensión material y la densa textura. Hacen falta, pues, en el nus (espíritu de la psique) que está en el cuerpo, las correspondientes imágenes para poder entender estas cosas. Por lo tanto, la psique-alma que recibe tal conocimiento a través del método físico, que le es familiar, lo llamamos conocimiento/gnosis natural. Pero la gnosis/conocimiento sobrenatural es el conocimiento que llega a la psique-alma más allá de su método y poder natural, es decir, cuando los objetos comprendidos del pensamiento superan las capacidades del nus con la mente que está unido al cuerpo, de modo que sea un conocimiento adecuado para un nus sin cuerpo. Este conocimiento solo se da por Dios, cuando encuentra el nus con mucha catarsis y muy purificado de todo apego material y poseído por el divino έρως eros (amor ardiente).

No solo el conocimiento/gnosis se divide de esta manera, sino también la virtud. Una cosa es la virtud que no sobrepasa la naturaleza, la cual se llama natural, y otra es la virtud que se realiza a partir del Primer Bien, la cual está por encima del poder, la fuerza y la condición naturales, y a la cual es apropiado llamar sobrenatural. Y la gnosis y la virtud naturales pueden ser poseídas incluso por una persona no iluminada (no bautizada), mientras que lo sobrenatural, de ninguna manera. ¿Por qué? ¿Cómo podría tenerlas, ya que es ajena a la causa que lo realiza? Pero el iluminado puede poseer ambas. La virtud sobrenatural, por otro lado, no puede ser adquirida en absoluto si primero no se adquiere la virtud natural. Sin embargo, participar en la gnosis sobrenatural, sin tener la natural, no presenta ningún obstáculo. Pero también debemos saber esto: así como los animales tienen sentimiento, sentido y fantasía o imaginación, y el hombre posee estas facultades en mayor medida y de manera más elevada, de la misma manera, ambos poseen virtudes y conocimientos naturales, pero el iluminado los posee infinitamente mejor y en mayor medida que el no iluminado. Además, el conocimiento natural que se refiere a las virtudes y los hábitos contrarios a la virtud es de dos tipos: uno es un nombre simple, cuando aquel que filosofa sobre ellos no tiene experiencia de estas situaciones y a veces duda; el otro es práctico y, por así decirlo, animado y concienciado, cuando el conocimiento/gnosis es confirmado por la experiencia. Este último es claro y confiable, sin duda ni vacilación. Después de esto, hay cuatro cosas que se oponen a la adquisición de la virtud. Primero, el hábito de los malos hábitos o adicciones y vicios, que se ha dicho que intentan persuadir y convencer a uno, a través de un largo hábito o costumbre, de actuar hacia lo terrenal. Segundo, la acción de los sentidos, que se manifiesta en las bellezas sensibles y arrastra consigo incluso al nus (espíritu de la psique) con la mente. Tercero, la debilidad de la energía del nus y del intelecto, que ha sufrido debido a su unión con el cuerpo. Porque el nus con la mente no responde al objeto mental y espiritual como la vista al objeto visible, y en general, como el sentido a la percepción sensible; al decir nus, me refiero al nus-espíritu de la psique-alma, que todavía reside en el cuerpo. Porque los Nus inmateriales perciben las cosas inteligibles y comprensibles de manera más intensa que los ojos humanos las cosas visibles. Pero así como la vista defectuosa no graba imágenes claras y precisas de los objetos visibles, sino mezcladas y confusas, de la misma manera nuestro nus con la mente percibe los objetos inteligibles y espirituales. Ya que no puede percibir claramente las bellezas inteligibles espirituales, tampoco puede desearlas, -porque, según el grado de conocimiento, también es el grado de deseo-, y al mismo tiempo se siente atraído por las bellezas sensibles, porque las ve con mayor claridad; ya que es necesario estar siempre lleno de lo que parece bueno, ya sea realmente bueno o no. Cuarto, la influencia de los demonios impuros y misántropos (odio al hombre), que colocan trampas, no podemos calcular cuántas ni de qué tipo, ¡ay de nosotros!, en todos los puntos del camino, para las psiques-almas, con todos los medios y maneras posibles, a través de los sentidos, con las palabras, con el nus con la mente, con todo lo que hay, podríamos decir! De entre ellos, si Aquel que llevó sobre sus hombros la oveja perdida (Lucas 15, 5) no hubiera, con su cuidado ilimitado, hecho superiores a aquellos que Le miran, nunca ninguna psique-alma habría escapado.

Para evitar todo esto, necesitamos tres cosas. Primero y principal, debemos mirar de todo corazón hacia Dios, y buscar ayuda de Él, habiéndole confiado toda nuestra esperanza, creyendo absolutamente que si Él no ayuda, aquellos que nos arrastran desde el otro lado inevitablemente nos llevarán a su parte. Segundo, lo que creo que también causa el primero, es el continuo alimento del nus (espíritu de la psique) con la mente con conocimiento/gnosis. Por conocimiento/gnosis me refiero a la θεωρία zeoría contemplación de todos los seres, tanto sensibles como inteligibles (intelectuales y espirituales), cómo son en sí mismos y cómo se relacionan con el Primer Principio, ya que de él proceden y a él se refieren; y además, la zeoría contemplación de la Causa de los seres, cómo la obtenemos, tanto como nos es posible, conociendo Sus energías (increadas) y cualidades. Es un medio que produce mucha catarsis el examinar cuidadosamente las naturalezas de los seres y esto nos libera de la pasión hacia ellos y el engaño que los rodea, y nos eleva mucho hacia el Principio de todo, y de las cosas hermosas, maravillosas y grandes, nos hace ver como en un espejo lo Más Bello, Maravilloso y Grande o más bien Aquello que supera toda belleza, maravilla y grandeza. Cuando la διάνοια diania (mente, intelecto) está siempre ocupada con estas cosas, es imposible que no desee el verdadero bien; porque si es atraída por lo que le es extraño, mucho más se dirigirá hacia lo familiar. Y cuando la psique-alma ama estas cosas, ¿cómo puede tolerar ocuparse constantemente con lo terrenal y con lo que la aleja de lo amado? Pero incluso esta vida le parecerá desagradable porque es un obstáculo para los bienes. Porque aunque, como dijimos, el nus (espíritu de la psique) con la mente unida a la materia considera vagamente la belleza inteligible y espiritual, sin embargo, los bienes inteligibles, espirituales son tales y tan grandes que incluso una pequeña gota y una visión tenue de esa belleza oceánica pueden persuadir y convencer al nus con la mente a volar por encima de todas las cosas sensibles y a volverse solo hacia las inteligibles espirituales y no aceptar apartarse de su disfrute, por cualquier cosa triste que le suceda. Tercero, también debe haber la necrosis o mortificación del cuerpo que está unido a él. De lo contrario, es imposible que reciba esas revelaciones claras y bien distinguidas. El cuerpo se mortifica con ayuno, vigilia, acostarse en tierra, con ropa áspera, con esfuerzos duros y trabajos. De esta manera, la carne se mortifica, o más bien es crucificada con Cristo; y se vuelve fina, pura, ligera y ágil, y así sigue fácilmente los movimientos del nus (espíritu del corazón de la psique) y no se opone, sino que se eleva junto con el nus que vuela alto; por lo tanto, sin esta necrosis o mortificación, cualquier esfuerzo es inútil.

Esta venerable tríada, cuando se constituye con la armoniosa coexistencia de los tres mencionados anteriormente, engendra en la psique-alma el círculo de las virtudes bienaventuradas. Porque es imposible para aquellos que están adornados con estos tres, que quede algún rastro de maldad o que falte alguna virtud. Pero tal vez moleste a la razón o la lógica el rechazar las riquezas, o el menospreciar la gloria vana, porque hasta que la psique-alma esté unida a estas cosas, es herida por muchos pazos. Y afirmo con insistencia que es imposible que la psique-alma que está dedicada a la riqueza y la gloria vana se eleve. Tampoco es posible que la psique-alma persista en ellas, una vez que ha luchado lo suficiente con los tres que mencionamos, de manera que se conviertan en hábito para ella. Porque si la psique-alma sabe que nada es verdaderamente bueno excepto el Sumo Dios, y está convencida de que de las otras cosas, cuanto más se asemeje algo al Primer Bien, más hermoso es, ¿cómo puede amar o aceptar plata, oro u otra cosa terrenal? Lo mismo digo acerca de la gloria (vana o mundana).

Pero tampoco se excluyen del discurso las preocupaciones, que principalmente mantienen al hombre bajo. ¿Para qué cosa va a preocuparse aquel que no se preocupa por nada terrenal y no se dirige hacia eso? Porque la nube de las preocupaciones se forma a partir de las emanaciones, por así decirlo, de los afectos básicos, me refiero a la φιληδονία filidonía (amor al placer, hedonismo, la φιλαργυρία filargiría (avaricia, amor al dinero) y la φιλοδοξία filodoxía (amor a la doxa-gloria vana); por lo tanto, el que está libre de los afectos de estos pazos también está libre de preocupaciones. Pero ni siquiera la prudencia, que se considera el complemento de la sabiduría y es la fuerza más poderosa de todas las que elevan al hombre hacia arriba, está ausente de las cosas que dijimos. Porque en el conocimiento/gnosis de las virtudes se incluye la distinción más precisa entre el bien y el mal, para lo cual se requiere principalmente prudencia. Los modos de uso y lucha, los enseñará la experiencia y la lucha contra el cuerpo.

No dejaremos de mencionar también el miedo. Cuanto mayor es el divino έρως eros (amor ardiente), tanto más crece también el miedo. Porque cuanta es la esperanza de lograr el Bien (que borda a aquellos heridos por el divinο έρως eros más que las amenazas de innumerables infiernos, porque lograr el Bien produce bienaventuranza y felicidad), tanto es también el miedo de perderlo, lo cual es muy lamentable. Para continuar nuestro discurso o logos, examinemos el propósito. Porque se considera que en todo, es el propósito el que determina la división de los elementos individuales y su disposición. Por lo tanto, el propósito de nuestra vida es la bienaventuranza, que se identifica con el reinado de la realeza increada de los cielos o de Dios. Esto significa no solo ver la tríada más real, por así decirlo, sino además recibir la efusión de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) y padecer, de alguna manera, por la θέωσις zéosis divinización, glorificación; y lo que sea deficiente o imperfecto en nosotros, ser suplido y perfeccionado por la efusión de la χάρις jaris. Y esto es el alimento de las existencias espirituales, o la compensación de las deficiencias con esta efusión de χάρις jaris. Y es un ciclo eterno que comienza desde un punto y termina en el mismo. Porque tanto como uno piensa, tanto desea; y tanto desea, tanto disfruta; y tanto disfruta, tanto piensa más y comienza nuevamente el movimiento permanente y estable, o más bien la inmovilidad inmóvil. Este es nuestro propósito, tanto como sea posible comprenderlo; examinemos cómo alcanzarlo.

Para las psique-almas lógicas, que son esencias espirituales y un poco solo inferiores a los ángeles, la vida presente se ha dado como una lucha y un lugar donde se intenta la victoria. El premio es el estado divino que mencionamos, un regalo digno de la divina bondad y justicia, por un lado, porque parece que de los esfuerzos uno gana estos bienes, y por otro lado, porque la rica y abundante δύναμη dinami (fuerza y energía) divina supera cualquier esfuerzo. Además, poder ser y hacer el bien es un regalo de Dios.

Entonces, ¿cuál es la lucha aquí? La psique-alma lógica se ha unido a un cuerpo similar al de los animales, que tiene su existencia en la tierra y se dirige hacia abajo. Y la psique-alma se ha unido tanto al cuerpo, que se convierte en uno de los dos completamente opuestos, sin matábole cambio -por así decirlo- en la confusión de las partes, sino que de las dos partes naturales se convierte en una sustancia con dos naturalezas perfectas (espiritual y física). Así que compuesta de dos naturalezas diferentes, el hombre realiza lo que pertenece a cada una de ellas. Y al cuerpo le corresponde mirar hacia sus semejantes. Este έρως eros (amor ardiente) por lo similar es natural en los seres, porque supuestamente su existencia se beneficia de ello con la convivencia y la asociación con ellos y el disfrute de ellos a través de los sentidos y el sentimiento. Además, debido a que el cuerpo es pesado, ama la comodidad. En la naturaleza animal, estas cosas son apropiadas y queridas. Pero en la psique-alma lógica, porque es una sustancia espiritual, naturalmente los objetos espirituales son deseables y su disfrute es a través del entendimiento del νούς nus (espíritu del corazón de la psique). Sobre todo, el έρως eros (amor ardiente) por Dios está arraigado en ella por naturaleza. Y quiere disfrutar de Dios y de las otras cosas espirituales, pero no puede hacerlo sin obstáculos.

El primer hombre (Adán) podía entender y disfrutar tanto de las cosas espirituales con el νούς nus (espíritu del corazón de la psique), como de las sensibles con los sentidos. Pero tenía el deber de ocuparse no tanto de las peores e inferiores, sino de las mejores y superiores. Ya que podía hacer ambas cosas, estaba en su mano estar ya sea con las cosas espirituales a través del νούς nus o con las cosas sensibles a través de los sentidos. No digo que Adán no debiera usar los sentidos (porque no trajo el cuerpo en vano); digo que no debía adherirse a las cosas sensibles, sino que al ver su belleza, debía ser llevado hacia su Creador. Y luego disfrutar a Dios con admiración y asombro, teniendo dobles motivos para admirar al Creador. Pero no adherirse a las cosas sensibles y admirarlas y no al Creador de ellas, descuidando la belleza espiritual. Así fue formado Adán. Pero después de hacer mal uso del sentido, admiró la belleza sensible; la fruta le pareció hermosa a la vista y buena al gusto (Génesis 3, 6), la comió y dejó de disfrutar de las cosas espirituales. Por eso el Juez justo, al juzgarlo indigno, le quitó la contemplación, visión de aquellas cosas que menospreció, es decir, de Dios y de los seres, y puso oscuridad para ocultarse a Sí mismo (2Reyes 22, 12) y a las sustancias inmateriales. Porque las cosas sagradas no deben ser dejadas a los profanos. Y aquellas cosas que deseaba, se le permitió disfrutarlas, es decir, vivir con los sentidos o la percepción sensible y con muy pocas huellas de lo divino en su νούς nus (espíritu del corazón de la psique).

Desde entonces nuestra lucha por lo terrenal se ha vuelto más difícil, porque no tenemos el poder de disfrutar de lo inteligible y espiritual, como lo hacemos con lo sensible a través de los sentidos, aunque con el bautismo somos ayudados mucho, porque nos hacemos la catarsis, nos purificamos y nos elevamos. Pero, tanto como sea posible, debemos ocuparnos de lo inteligible espiritual y no de lo sensible, y admirar y desear disfrutar aquello. De lo sensible, no debemos admirar nada en sí mismo, ni desear disfrutarlo. Realmente, no parecen tener ningún valor en comparación con lo inteligible espiritual. Cuanto más admirable sea la naturaleza de lo espiritual inteligible en comparación con la de lo sensible, tanto más admirable es la belleza de lo inteligible espiritual en comparación con la belleza de lo sensible. ¿Qué locura no supera al desear más lo peor que lo mejor y lo menos honorable que lo más honorable? Y esto para cosas tanto sensibles como inteligibles. Pero, ¿qué diríamos cuando incluso de Aquel que está por encima de estas cosas y preferimos la materia informe y sin belleza?

Así que esta es la lucha, cuidarnos con gran precisión para siempre disfrutar de lo espiritual inteligible, elevando nuestro νούς nus (espíritu de la psique) y deseo hacia ello, y nunca ser engañados por las cosas sensibles, para no ser arrastrados por algo sensible de las cosas sensibles a través de los sentidos o percepción sensible y admirarlo en sí mismo. Si hay algo que debemos usar también el sentido o la percepción sensible, es para percibir y ver al Creador a través de las criaturas y creaciones, viendo en ellas a Él, como vemos el sol en el agua. Porque hay imágenes del Primer Motor en todas las cosas, tanto como sea posible en ellas. Por tanto, este es el logro, pensemos cómo lograrlo. Por lo tanto, dijimos que el cuerpo anhela disfrutar de lo que es afín y familiar a él, a través de la percepción sensible y los sentidos, lo cual es contrario a la intención de la psique-alma, y cuanto más fuerte se hace el cuerpo, más desea. Por eso, la psique-alma debe poner un freno a todos los sentidos para no disfrutar de las cosas sensibles. Porque cuando el cuerpo es más robusto, más se precipita, y cuanto más se precipita, más desenfrenado se vuelve; por lo tanto, la psique-alma difícilmente se preocupa por hacerlo inerte, mortificarlo con ayunos, vigilias, disciplina corporal, posturas humildes, renuncias y con cualquier otro sufrimiento, para debilitar su fuerza y tenerlo dócil y obediente a las praxis y actividades espirituales. Este es el logro que debemos alcanzar. Sin embargo, como es muy fácil prometer estas cosas, pero difícil aplicarlas, y hay muchos más errores que logros incluso si uno se esfuerza mucho, porque a menudo los sentidos y la percepción sensible engañan, por eso se ha inventado un tercer remedio, la oración y las lágrimas.

La oración implica agradecimiento por todo lo bueno que se nos ha dado, y una petición de perdón por los pecados y fortaleza para el futuro, porque sin la ayuda divina, como dijimos, la psique-alma no puede lograr nada. Además, conduce a la unión con el Dios deseado y Su disfrute, y a la total inclinación de la voluntad hacia Él para convencer la voluntad a desear lo que Él desea tanto como sea posible, que es la mayor parte del logro. Y las lágrimas, nuevamente, tienen un gran poder. Porque reconcilian al Señor por nuestros errores y nos limpian de las manchas que hemos adquirido de los placeres sensibles e hedonistas, y nos dan alas hacia el cielo en nuestro deseo. Y eso es así. Entonces, el logro es la θεωρία zeoría contemplación de las realidades y cosas espirituales inteligibles y el anhelo perfecto de ellos. Para lograr esto, se necesita el sometimiento del cuerpo, partes de las cuales son el ayuno, la moderación, la sobriedad y otros, que se hacen todos para este propósito. Y para lograr esto, junto con estas cosas y realidades, se necesita la oración, y cada uno de ellos se divide en muchas partes; porque así como estos son necesarios para otros, también otros son necesarios para estos.

Que nadie piense que la φιλοδοξία filodoxía (amor a la gloria vana, ambición) y la φιλαργυρία filargiría (amor al dinero, avaricia) conciernen al cuerpo. Solo la φιληδονία filidonía (hedonismo, amor al placer) se refiere al cuerpo, que encontró en la aflicción del cuerpo un remedio adecuado. Las otras dos maldades que mencionamos son engendradas por la ignorancia. Porque la psique-alma adopta lo falso por falta de experiencia de lo verdaderamente bueno y por ignorancia de lo espiritual inteligible. Con la riqueza, cree que está consolando la pobreza; sin embargo, la riqueza se persigue para la φιλοδοξία filodoxía y la φιλαργυρία filargiría  y en sí misma, como si fuera algo bueno. Esto sucede por ignorancia de lo verdaderamente bueno. La φιλοδοξία filodoxía (amor a la gloria vana, ambición) no se debe a la necesidad del cuerpo, ya que no sirve al cuerpo en absoluto, sino a la inexperiencia y la ignorancia del Primer Bien y la verdadera doxa-gloria increada; la causa de esta y en general la raíz de todos los males es la ignorancia. Porque no puede ser que aquel que ha entendido correctamente la naturaleza de las cosas, de dónde proviene cada una y a dónde llega, luego desprecie su propósito y se vuelva hacia las cosas terrenales; porque la psique-alma no desea lo que superficialmente parece bueno. Y si es tiranizada por el hábito, puede vencer incluso el hábito. Pero cuando aún existía el hábito, era engañada por la ignorancia. Por lo tanto, debe cuidar el primer bien, adquirir una idea correcta de los seres y de las cosas y luego dar alas a la voluntad para volar hacia el Primer Bien, despreciar todas las cosas presentes e informarse y enterarse de su gran vanidad. Porque, ¿qué nos ayudan en nuestro propósito?

Y para resumir, solo hay una obra para la psique-alma lógica dentro del cuerpo, desear su propósito y fin último. Y como la energía y acción de la voluntad, sin conocimiento/gnosis, es inútil, por eso tomamos la energía y acción espiritual. La inteligencia y comprensiones para el bien de la voluntad o para sí misma y para la voluntad; lo cual parece más correcto. Porque la bienaventuranza y felicidad, cuyo precursor y tipo es la vida del luchador aquí, tiene ambas energías, tanto la inteligencia o comprensión como la voluntad, es decir, agapi-amor y placer espiritual. Entonces, tanto las dos energías como una son más importantes, que filosofen aquellos que deseen. Por ahora aceptamos ambas energías. Y a una la llamamos θεωρία zeoría contemplación mientras que la otra, praxis, práctica. Es imposible que una se encuentre sin la otra cuando hablamos de estas energías supremas. En aquellas que son más inferiores y vienen después de ellas, es posible que esto suceda. Aquello que obstaculiza estas energías y acciones o lleva en dirección opuesta, lo llamamos maldad. Aquello que ayuda o nos libera de los obstáculos, lo llamamos virtud. A las energías y operaciones de la virtud las llamamos logros. A las energías y operaciones de la maldad las llamamos errores y pecados. Característica de cada energía y acción, ya sea para peor o para mejor, es el fin último hacia el cual apunta quien actúa, y que es una operación compuesta por entendimiento y voluntad.

Traducido por: χΧ jJ www.logosortodoxo.com 09/05/2024

(Fuente: «Filocalía de los Santos Ascetas», traducido por Antonio Galitis, ed. El jardín de la Virgen, 1986, Volumen II, págs. 34-42.)

 

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