Ψαλμοί, μετάφραση των Εβδομήκοντα

Los Salmos, traducción de los Setenta.
Δόξα τῷ Θεῷ πάντων ἕνεκεν. Gloria a Dios por todas las cosas.
Contenidos
Prólogo sobre traducción
Los cuatro términos más importantes de los Salmos
- «Ἐξομολογεῖσθε» y «ἔλεος éleos» en los Salmos según los Santos Padres
- «Κύριος (kirios) Señor» y «Κύριε ελέησον Kirie eleison»
Introducción al libro de los Salmos, por el Yérontas Atanasio Mitilineos
Los Salmos de los 70 en 20 cathismas
Los Salmos de David para cada circunstancia y caso de nuestra vida (por san Arsenio y san Paísios)
Prólogo sobre traducción
Amigos en y de Cristo Dios-Hombre: En este trabajo se ha procurado traducir al bello idioma de Cervantes, con la mayor fidelidad y amplitud posibles, el significado de los Salmos de inspiración divina. En letra normal se ofrece la traducción más literal del texto original griego clásico, mientras que en letra cursiva se presenta la correspondiente versión del griego moderno, que en ocasiones amplía y desarrolla el sentido profundo de determinadas expresiones. Para esta labor nos hemos apoyado en las enseñanzas de los Santos Padres y en el valioso trabajo de la Hermandad de Teólogos «ΖΩΗ» (vida) de Atenas, bajo la dirección de Ioannis Kolitsaras (1903-1989), carismático teólogo y doctor en Teología.
Antes de iniciar la lectura de los Salmos, recomiendo vivamente leer la obra Introducción al libro de los Salmos, del Yérontas Atanasio Mitilineos, conocido justamente como el Nuevo Crisóstomo. Esta homilía, posteriormente transcrita en texto, constituyó para mí una auténtica apocálipsis/ revelación y uno de los fundamentos esenciales de mi labor de traducción. Cuando la descubrí, a comienzos de la década de 2000, iluminó profundamente mi entendimiento y me señaló una dirección que, con la jaris (gracia increada) de Dios, ha acompañado todo mi trabajo posterior. Desde entonces vuelvo a ella con frecuencia, encontrando siempre nueva luz, profundidad y alimento espiritual. (https://www.logosortodoxo.com/teologia-ortodoxa/introduccion-a-los-salmos-yerontas-atanasio-mitilineos/)
Junto a esta homilía, también desempeñó un papel decisivo una enseñanza del padre Georgios del Santo Monasterio Gregoriu del Athos, a quien tuve la bendición de conocer personalmente y de quien recibí instrucción. Sus enseñanzas continúan guiándome hasta el día de hoy. Ambas influencias fueron providenciales en mis comienzos y constituyeron una base firme cuando empecé, paso a paso, a traducir al español los tesoros espirituales de la Tradición Ortodoxa.
Doy gracias a Dios por haber colocado estos luminosos faros en mi camino, pues marcaron profundamente mi formación espiritual y el rumbo de este humilde y arduo diaconema (servicio) de traducción.
Como enseña el Yérontas Atanasio Mitilineos:
«El Salterio es el libro más fundamental del Antiguo Testamento, porque contiene en su interior todos los aspectos y dimensiones de la psique-alma humana. Quien abre el Salterio encuentra allí reflejado su propio ser, hallando una verdadera terapia espiritual. San Atanasio el Grande afirma que, cualquiera que sea el estado en que se encuentre el hombre —triste o alegre, desesperado o entusiasmado, perplejo o atribulado—, el Salterio responde a su situación y se identifica con ella, porque fue escrito bajo muy diversas condiciones psicológicas. Por ello es un libro universal, capaz de adaptarse a toda psique-alma humana.
Además de reflejar los estados espirituales y psicológicos del hombre, el Salterio contiene una profunda teología terapéutica, una riqueza doctrinal extraordinaria y una abundante cristología».
Asimismo, el bienaventurado Yérontas Georgios Kapsanis († 2014), higúmeno del Santo Monasterio Gregoriu de la Santa Montaña del Athos, enseñaba – coincido plenamente con sus palabras-:
«Las enseñanzas, los significados y los logos del Evangelio están escritos en el Espíritu Santo; por ello poseen valor perenne y perspectiva eterna. Cada enseñanza, parábola, narración, descripción y cada palabra contenida en el Evangelio de Cristo es como una antena que encierra profundidades inagotables. No se agotan en una interpretación superficial accesible a nuestras limitadas capacidades intelectuales, sino que revelan continuamente nuevas dimensiones espirituales a quienes las estudian con humildad y oración». (https://www.logosortodoxo.com/oracion/interpretacion-ortodoxa-de-la-oracion-padre-nuestro/)
Por esta razón, considero que no es posible traducir adecuadamente al español ni desarrollar una auténtica teología ortodoxa recurriendo indiscriminadamente a terminología de origen occidental, papista o protestante, pues numerosos conceptos teológicos de raíz helénica han sido modificados, reinterpretados o empobrecidos con el paso del tiempo. De ahí la necesidad de conservar, en la medida de lo posible, el sentido original de los términos, evitando errores doctrinales que pueden conducir a graves desviaciones teológicas o incluso en herejías si no se presta la debida atención al significado original de los términos.
Finalmente, deseo dedicar esta traducción con especial afecto al padre Francisco y a su querida familia de Doxa TV de CristoDios, en Chile; a mi familia, a mis hijos y nietos; y a los dos matrimonios formados por Juan y Andriana, y por Genoveva y Nectario, en España, junto con sus diez hijos -cinco en cada familia. A todos ellos les expreso mi más sincera gratitud, pues con su apoyo, ánimo y confianza han contribuido de manera significativa a la realización de esta traducción de los Salmos.
Que todo sea para la gloria de Dios y para la psicoterapia personal y edificación espiritual de quienes se acerquen a leer y meditar estos divino-inspirados logos del Santo Salterio.
Los cuatro términos más importantes de los Salmos
- «Ἐξομολογεῖσθε» y «ἔλεος éleos» en los Salmos según los Santos Padres
- «Κύριος (kirios) Señor» y «Κύριε ελέησον Kirie eleison»
Α) «Ἐξομολογεῖσθε» y «ἔλεος éleos» en los Salmos según los Santos Padres
«Ἐξομολογεῖσθε exomologhiste»
En los Salmos, la palabra helénica-griega «Ἐξομολογεῖσθε» no es interpretada por los Santos Padres únicamente con el sentido moderno de «confesar los pecados». Tiene un significado más amplio.
Por ejemplo, en el Salmo 105(106),1: Ἐξομολογεῖσθε τῷ Κυρίῳ, ὅτι χρηστός, ὅτι εἰς τὸν αἰῶνα τὸ ἔλεος αὐτοῦ. Aquí la palabra no puede significar «confesad vuestros pecados al Señor», sino más bien: «Dad gracias al Señor», «glorificad, alabad al Señor», «reconoced públicamente sus beneficios y misericordias».
San Juan Crisóstomo
Interpreta «ἐξομολογεῖσθε» como:
- acción de gracias a Dios,
- reconocimiento público de los bienes recibidos de Él,
- doxología, alabanza o glorificación nacida de un corazón agradecido.
Dice: «La confesión no consiste solamente en la declaración de los pecados, sino también en el reconocimiento de los beneficios recibidos.»
Y también: «Confesar a Dios significa glorificarlo y darle gracias.»
San Atanasio el Grande
En su interpretación de los Salmos escribe: «Ἐξομολογεῖσθαι τῷ Κυρίῳ, Confesar al Señor significa darle gracias por los beneficios que nos ha concedido.»
San Atanasio relaciona la confesión con:
- el reconocimiento de la bondad divina,
- la gratitud por la misericordia de Dios,
- la recta u ortodoxa profesión de la fe.
San Teodoreto de Ciro
Comentando el Salmo 105(106):1: «Llama confesión a la acción de gracias, pues exhorta a los hombres a cantar himnos al Benefactor.»
También explica que: «ἐξομολογεῖσθε» significa manifestar y proclamar las obras y beneficios de Dios, ofreciéndole agradecimiento.
San Agustín en sus comentarios a los Salmos afirma: «Confessio duo continet, peccati et laudis.» «La confesión contiene dos cosas: la confesión del pecado y la confesión de la alabanza.» San Agustín observa que el término bíblico puede significar:
- confesión de los pecados;
- confesión de alabanza, gratitud y glorificación de Dios.
Por eso, en muchos Salmos, «Confitemini Domino» significa: «Alabad al Señor» o «Dad gracias al Señor», y no solamente: «Confesad vuestros pecados.»
Síntesis patrística
Los Santos Padres distinguen dos significados principales de la ἐξομολόγησις:
- Confesión de los pecados
- reconocimiento de las faltas,
- arrepentimiento ante Dios,
- manifestación de la propia condición pecadora.
- Confesión de alabanza y acción de gracias
- reconocimiento de la bondad divina,
- proclamación pública de las obras de Dios,
- gratitud por sus beneficios,
- glorificación y alabanza.
Por ello, cuando en los Salmos leemos: «Ἐξομολογεῖσθε τῷ Κυρίῳ» la interpretación patrística habitual es:
«Dad gracias al Señor», «Glorificad, alabad al Señor», «Reconoced y proclamad públicamente sus beneficios y su misericordia».
Es importante señalar que en el lenguaje de la Iglesia antigua la palabra «ἐξομολόγησις» no estaba limitada al sacramento de la confesión, sino que designaba toda confesión hecha ante Dios, ya fuera de arrepentimiento o de alabanza, glorificación y acción de gracias.
ἔλεος éleos
ἔλεος éleos misericordia < Griego antiguo ἔλεος ( masculino ) sustantivo
misericordia neutral, misericordia, piedad, simpatía, compasión, lástima
- lástima, compasiónpor alguien que se encuentra en una posición o situación difícil.
- la ofrenda a alguien, que es el resultado del amor y la compasión hacia ellos.
Exclamación ἔλεος merced
- Se usa en el sentido de «pídeme/dame/muéstrame misericordia», cuando alguien quiere expresar su indignación por algo o que no puede soportar la situación actual, pidiendo un pequeño cambio para mejor.
- ἔλεος (exageración, laico-coloquial) expresión de indignación, intensa insatisfacción o sorpresa
Expresiones
- άγγελος του ελέους ángel de la misericordia
- αδελφή του ελέους: μοναχή σε φιλανθρωπική αποστολή Hermana de la Misericordia : monja en misión caritativa
- ελέω Θεού: συνόδευε τον τίτλο των απόλυτων μοναρχών Si Dios quiere : acompañaba el título de monarcas absolutos
- στο έλεος του Θεού: χωρίς καμιά ελπίδα για βοήθεια από τους ανθρώπους a merced de Dios : sin ninguna esperanza de ayuda de los humanos
Palabras parientes
- ανηλεής despiadado
- ανελέητος despiadado
- ελεώ tener compasión
- ελεήμων caritativo
- ελεημοσύνη limosna
A merced
(βασιλιάς) ελέω Θεού (rey) Gracias a Dios
στο έλεος του Θεού a merced de Dios
Historia y análisis físico, filosófico y espiritual de la palabra: ἔλεος (éleos)
La palabra ἔλεος es una de las más profundas y ricas de la lengua griega. Su significado se extiende desde la vida social de la Antigüedad hasta la teología mística cristiana. Examinémosla desde una perspectiva histórica, filosófica, física (como fenómeno humano) y espiritual.
- Etimología e historia
Ἔλεος en el griego antiguo significa:
- compasión,
- misericordia,
- piedad,
- disposición a ayudar a quien sufre.
Su etimología no es completamente segura. Muchos lingüistas la relacionan con una raíz indoeuropea muy antigua que expresa una profunda conmoción ante el sufrimiento ajeno.
En Homero, el ἔλεος es principalmente el sentimiento que surge al contemplar la desgracia de otro.
En los poetas trágicos y especialmente en Aristóteles, el ἔλεος se convierte en un concepto central de la tragedia: «ἔλεος καὶ φόβος» «compasión y temor»
La tragedia purifica el alma mediante estas dos experiencias.
- Análisis filosófico
Para los filósofos griegos, el ἔλεος no es simplemente una emoción pasajera.
Aristóteles lo define aproximadamente como: «El dolor que sentimos ante un mal que afecta a alguien que no lo merece y que también podría sucedernos a nosotros».
Por ello, el ἔλεος presupone:
- el reconocimiento de la condición humana compartida;
- la superación del egoísmo;
- la conciencia de una cierta unidad con el otro.
Filosóficamente, el ἔλεος es el momento en que el «yo» deja de considerarse una realidad aislada.
- Dimensión física y antropológica
Si observamos el ἔλεος como fenómeno humano natural:
- activa mecanismos de empatía;
- reduce la agresividad;
- favorece la cooperación;
- fortalece la cohesión social.
Desde la biología humana, la compasión está vinculada a redes neuronales que nos permiten experimentar el sufrimiento ajeno como si fuera propio.
Por tanto, el ἔλεος no es una debilidad; es un mecanismo fundamental para la supervivencia y el desarrollo de los seres sociales.
- La transformación bíblica y cristiana del término
En la traducción helena-griega de la Biblia hebrea (la Septuaginta), ἔλεος se utiliza para traducir la palabra hebrea ḥesed.
Aquí el significado adquiere una profundidad nueva. Ya no designa solamente: compasión, caridad, conmiseración, sino también: fidelidad, amor constante, benevolencia permanente.
Así, la misericordia de Dios no es simplemente un sentimiento, es una forma de ser.
- El significado de «Κύριε ἐλέησον»
La expresión más conocida es: «Κύριε ἐλέησον Kirie eléison Señor, ten compasión, misericordia».
Hoy muchos la entienden simplemente como: «Ten lástima de mí». Sin embargo, en la tradición patrística significa mucho más: «Concédeme tu presencia vivificante».
Los Padres de la Iglesia explican que el ἔλεος es la energía del amor divino que sana, ilumina y une.
- Análisis espiritual
En la experiencia espiritual ortodoxa, el ἔλεος no es solamente el perdón.
Es:
- luz para la oscuridad;
- vida para la muerte;
- unidad para la división.
Cuando el ser humano pide misericordia, no solicita únicamente ser liberado de un castigo.
Pide:
- la terapia y sanación de su psique-alma, “psicoterapia”;
- la restauración de su relación con Dios;
- la participación en la vida divina.
Los Padres también relacionan simbólicamente el ἔλεος con el ἔλαιον (aceite), no por razones etimológicas sino espirituales:
- el aceite cura;
- suaviza, alivia el dolor de una herida;
- alimenta la llama de la lámpara.
Por ello, la misericordia divina es entendida como una «unción sanadora» de toda la existencia.
- Síntesis metafísica
Desde una perspectiva filosófica y espiritual más profunda: ἔλεος es la fuerza que restaura la unidad allí donde existe división.
- En el ser humano aparece como compasión.
- En la sociedad, como solidaridad.
- En la filosofía, como reconocimiento de la esencia común de todos los seres.
- En la teología, como el amor de Dios que se ofrece sin condiciones.
Por ello, ἔλεος no significa simplemente «piedad, conmiseración» o «lástima».
En su sentido más pleno, tanto griego como cristiano, significa: el amor activo que se inclina hacia el otro para levantarlo, sanarlo y devolverlo a la plenitud de la vida.
Β) Κύριος (Kirios): Señor y «Κύριε ἐλέησον» (Kirie eleison)
Κύριος (Kirios)
Κύριος (Kirios), con mayúscula, significa Dios, Señor o Cristo; con minúscula, dueño, propietario, amo, así como lo principal, esencial o más importante. De Kirios deriva Κυριακή (Kiriakí), «Domingo», es decir, el «día del Señor».
La palabra Kirios se emplea en las traducciones griegas del Antiguo Testamento, conforme a la antigua tradición, como equivalente del nombre del Dios hebreo, que probablemente se pronunciaba Yahvé (Γιαχβέ). Los hebreos, por profundo respeto al nombre divino, evitaban pronunciarlo y, en lugar de las consonantes del Tetragrámaton, leían la palabra Adonai (Αδωνάι), que significa Señor (Kirios).
Como consecuencia de esta práctica surgió, siglos más tarde, la forma técnica paranoica Jehová (Ιεχωβά), resultado de combinar las consonantes del Tetragrámaton con las vocales de Adonai. Esta forma no corresponde a la pronunciación original del nombre divino.
El nombre Yahvé es el nombre por excelencia de Dios, con el cual se revela a Su pueblo (Ex. 3,13-15). Su significado exacto permanece discutido; sin embargo, según el mismo pasaje del Éxodo (Ex. 3,14-15), se relaciona con el verbo «ser» o «existir». Al revelarse con este nombre, Dios pone de manifiesto Su característica fundamental: Él es el que existe verdaderamente, en contraposición a los dioses del mundo idólatra, que en realidad no existen.
La existencia de Dios no depende de nadie; por el contrario, todo recibe de Él su existencia (Sal. 96,5) mediante Sus energías increadas.
Al dirigirse a los hombres con este nombre, Dios no se presenta como un ser desconocido, sino como Aquel que ya se ha manifestado y ha actuado en la historia de Su pueblo (Ex. 6,2).
Al repetir Su nombre en numerosos mandamientos (Lev. 18,4-6; 19,10.14.16.18 y otros), Dios no se manifiesta como un tirano cuya sola mención inspire terror o miedo, ni exige una sumisión servil, sino como un Padre lleno de amor, que beneficia a Sus hijos y les pide un comportamiento semejante al Suyo.
La alocución Kirie (en arameo, Maré), durante la época del Nuevo Testamento, se dirigía a personas de autoridad y prestigio como reconocimiento de su dignidad (Mt. 8,8; Lc. 6,46).
En el mundo heleno-romano, este título se otorgaba al emperador divinizado (Hch. 25,26); asimismo, los seguidores de diversas religiones llamaban con el mismo título a sus divinidades (1 Cor. 8,5).
Los autores del Nuevo Testamento, al aplicar a Jesús numerosos pasajes del Antiguo Testamento donde Dios recibe el nombre de Kirios, reconocen explícitamente a Cristo como el verdadero Kirios y verdadero Dios. Así sucede, por ejemplo, (El. 3,5 con Hec 2.21 y Rom. 10.9-13, El. 3,4 y Am. 5.8 con Cor.1.8, Is.45.22-25 con Fil.2.9-11).
San Dionisio el Areopagita, en Los Nombres Divinos (II, 10), escribe:
«Además, la Deidad una posee plenamente la kiriotis (señorío o dominio) sobre todas las cosas y manifiesta con toda claridad la paternidad y la filiación, pues el nombre Kirios se atribuye tanto al Padre como al Hijo en numerosos pasajes de la teología; por ello, ni siquiera es necesario especificarlo.»
Asimismo, la Escritura dice también: «El Señor es el Espíritu» (2 Cor. 3,17).
«Κύριε, ἐλέησον»
«Κύριε, ἐλέησον» (Kirie eleison) es la oración más breve, condensada y completa que existe; una súplica que lo expresa todo. El Kirie eleison obra milagros.
«Κύριε, ἐλέησον» constituye una petición universal que abarca todas mis necesidades, todas mis circunstancias, todo cuanto me sucede y todo cuanto necesito. Como ignoro qué es realmente lo que debo pedir, simplemente digo: «Kirie eleison», y Él sabe perfectamente lo que debo recibir.
Ἐλέησον (eléison) significa: ten compasión, misericordia, caridad, clemencia, sana, ayuda, alivia, consuela y socorre. No equivale a «ten piedad», como suele traducirse en castellano. La palabra griega para «piedad» es εὐσέβεια (efsévia), de donde procede el nombre Eusebio, que significa «piadoso».
Pero decir «Ἐλέησόν με» (Eléison me), «ten compasión, misericordia o caridad de mí», implica mucho más que el simple deseo de obtener el perdón nacido del temor. Es la súplica sincera del amor filial, que deposita toda su esperanza en la misericordia de Dios y reconoce humildemente su incapacidad para vencer por sí mismo su propia voluntad y mantenerse en constante vigilancia espiritual.
Es una invocación a la misericordia divina, es decir, a la Jaris (gracia, energía increada), que se manifiesta como el don de la fuerza divina para resistir la tentación y vencer las inclinaciones pecaminosas.
Es semejante a un deudor sin recursos que suplica a su bondadoso acreedor no sólo que le perdone la deuda, sino también que tenga compasión de su extrema pobreza y le conceda una limosna.
Este es el sentido profundo de las palabras «Ἐλέησόν με»: «Ten compasión, misericordia o caridad de mí». Equivale a decir:
«Dios misericordioso, perdona mis pecados y ayúdame a corregirme; despierta en mi psique-alma un firme impulso para cumplir Tus mandamientos. Derrama Tu Jaris (gracia, energía increada), perdonando mis pecados presentes, conscientes e inconscientes, y haz que toda la atención de mi nus (espíritu), de mi mente, de mi voluntad y de mi corazón, tan negligentes, se dirija únicamente hacia Ti.»
Introducción al libro de los Salmos
Yérontas Atanasio Mitilineos, el Nuevo Crisóstomo
Con la ayuda de Dios, comenzamos. Como sabrán, el libro de los P-Salmos es uno de los cuarenta y nueve libros del Antiguo Testamento, y todos los Padres, así como los intérpretes más recientes, coinciden en que es el corazón del Antiguo Testamento. Incluso se dice que lo que es el Salterio podría expresarse con solo dos palabras: ¡es Dios y el hombre! Y esto porque allí habla Dios (el Logos increado no encarnado) de una manera intensa; pero también el hombre habla a Dios de un modo muchas veces dramático. Por ejemplo, dice Dios: “préstate atención a mí”; del mismo modo también el hombre dice a Dios: “escúchame, inclina bien tus oídos para oírme” (escuchar con el corazón, contacto consciente con la oración). Es decir, se produce una especie de lucha entre el hombre y Dios. El P-Salterio diríamos que es el libro más poderoso del Antiguo Testamento.
El Salterio, como les dije, es el libro más fundamental del Antiguo Testamento, porque además contiene en su interior cada aspecto y dimensión de la psique-alma humana. Si alguien abre el Salterio, encontrará allí su propio yo (su propia psicoterapia).
San Atanasio el Grande dice que, en cualquier estado en que se encuentre el hombre, triste o alegre, en desesperación o en entusiasmo, en perplejidad o en cualquier otra situación en la que se halle, el Salterio viene a responderle, viene a identificarse con su propia situación psicológica, porque sencillamente fue escrito bajo diversas condiciones psicológicas. ¡Y por eso es un libro particularmente apropiado para todos; verdaderamente se adapta a toda psique-alma humana!
Así pues, el P-Salterio, además de contener estados psicológicos que corresponden a la psique-alma humana, tiene también algo más: contiene una teología terapéutica, una rica teología, está lleno de cristología. Todos los Salmos, los ciento cincuenta, son cristológicos. Ciertamente algunos son principalmente cristológicos, es decir, directamente cristológicos, como el Salmo 21, como el Salmo 109, que es la artillería pesada de todos los Salmos. Es pequeño, muy pequeño en extensión. Es aquel que dice: «Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha…» y así sucesivamente.
Este Salmo es la cima de todos los Salmos desde el punto de vista cristológico y profético. Sin embargo, aunque tenemos Salmos directamente cristológicos, todos son también indirectamente cristológicos. Así tenemos un libro que, aunque es poético, aunque es una colección de oraciones, aunque es un grito del hombre hacia Dios, al mismo tiempo, dentro de este grito, uno distingue muy intensamente el elemento profético, y sobre todo el cristológico. Lo importante es que el autor del Salmo se identifica con Cristo y constituye una figura de Cristo.
Por supuesto, no les dije que el Salterio no fue escrito solo por David. Pero, como la mayoría de los P-Salmos son de David, se le llama P-Salterio de David. Los Salmos no pertenecen todos a él, a su pluma, sino que pertenecen también a otras personas, y naturalmente esas personas no son todas contemporáneas de David. Quien comenzó a escribir los Salmos, en todo caso, fue David, aunque en el Salterio tenemos también un Salmo que pertenece a Moisés. Solo un Salmo pertenece a Moisés, y naturalmente ese Salmo es aproximadamente cuatro o cinco siglos más antiguo. Sin embargo, David fue quien tuvo una producción muy importante de Salmos. Después escribieron también otros. Todos estos Salmos, pues, fueron reunidos y constituyeron el libro de los Salmos.
Son poemas según la filología hebrea, no como nosotros los conocemos. La poesía en la filología hebrea no tiene ni rima ni quizá tampoco un ritmo definido. Desde luego existe cierto tono rítmico, pero no demasiado intenso. Es como los poemas modernos, que no tienen ritmo, si lo han notado, y lo que los hace distinguirse de la prosa es que tenemos la repetición de una frase, que da un tono poético. Es el único elemento por el cual puede caracterizarse la poesía hebrea. Sin embargo, son poemas, poemas-oraciones.
Así pues, vuelvo a lo anterior que dije: que David, o el Salmista -siempre diremos “el Salmista”; no diremos “David”, excepto, claro está, cuando el encabezamiento diga que pertenece a David-, el Salmista entonces, que en este caso es David, se identifica con la persona que profetiza, es decir, Jesús Cristo.
Cuando David sufre -y naturalmente padece dentro de un marco histórico, es una persona histórica concreta- sufre porque constituye una figura de Jesús Cristo. Cuando David dice que padece a causa de sus enemigos, que muchos enemigos lo rodearon, que lo rodearon «muchos perros», y que lo cercó «una asamblea de malhechores» (Sal 21:17), ciertamente estos son elementos personales suyos; pero esos elementos personales nunca pueden permanecer solamente como algo suyo personal, porque introduce también otras cosas que no son personales suyos y que sobrepasan a David, sobrepasan a la persona que las escribe.
Como, por ejemplo, cuando dice: «no permitirás que tu santo vea corrupción» (Sal 15:10), no permitirás que tu santo vea corrupción, es decir, que entre en el sepulcro y se descomponga; esto no se refiere a David. Muy correctamente lo sitúa el apóstol Pedro en un discurso suyo ante los hebreos, y dice: «Amados míos, David no dijo esto acerca de sí mismo; porque su sepulcro es conocido. David fue sepultado, se corrompió y se descompuso» (Hechos 2:27-31). Incluso dice que el sepulcro de David era conocido, porque parece que en la época del apóstol Pedro se señalaba dónde estaba su tumba. Entonces, ¿por qué escribe David y dice: “no permitirás que tu santo vea corrupción”? Y precisamente allí el apóstol Pedro, muy correctamente, interpreta y dice que esto se refiere a Jesús Cristo.
Tenemos, pues, una identificación, como también ayer les decía, del antitipo (prefiguración) con el prototipo (del modelo original). El antitipo ocupa el lugar del prototipo, hasta que aparezca el prototipo. Naturalmente también el antitipo sufre, padece personalmente por sus propios asuntos. Pero todo esto encontrará plena realización en el prototipo, y no se limita solamente a aquello que concierne al antitipo. Es decir, tenemos, una superación de este.
Otro ejemplo, igualmente, además de «no permitirás que tu santo vea corrupción», es aquello de “cavaron y abrieron agujeros en mis manos y mis pies” (Salmo 21:17). ¡Asombroso! Y, si quieren saberlo, esto está escrito hacia el 1100 a.C. ¿Saben lo que significa 1100 a.C.? La muerte por crucifixión no era conocida, aunque los pueblos antiguos siempre la habían utilizado; no solo la usaban los romanos. Los romanos, ciertamente, ya habían perfeccionado la crucifixión; pero los hebreos jamás utilizaron la ejecución por crucifixión, y esto porque estaba escrito en la Ley: «maldito todo el que cuelga de un madero» (Deuteronomio 21, 23. c.f. Galatas 3, 13), y en consecuencia no querían llamar maldito ni siquiera al peor criminal. El modo que usaban los hebreos para la pena capital era la lapidación. En consecuencia, dentro de este contexto, resulta tremendamente extraño y sorprendente que David escriba «cavaron y abrieron agujeros en mis manos y mis pies». Es decir, esto sobrepasa con mucho al antitipo y llega al prototipo, que es Jesús Cristo, el único hebreo que es juzgado por el Sanedrín (Consejo), para cuya ejecución se pide autorización al gobernador romano y es crucificado. ¡Es el único hebreo! Más tarde, ciertamente, Tito, cuando destruyó Jerusalén, crucificó a miles de hebreos; pero entonces ya, como conquistador romano, no iba a preguntar qué debía hacer con los sometidos. Sin embargo, los mismos hebreos, por su propia Ley, nunca realizaron ejecuciones por crucifixión.
Esto significa que el antitipo es superado y alcanza al prototipo. Así pues, el Salmista se identifica consigo mismo, se convierte en una persona profética, representa, digamos, a aquel que profetiza, hasta que venga aquel que es profetizado. No existe Salmo que no sea profético, ya sea directa o indirectamente.
Además, san Agustín de Hipona dice que el Salterio profetiza las cosas futuras, recuerda las acciones de los antiguos, ofrece la ley para los vivos y expone el modo de obrar. Y san Basilio el Grande dice: «Aquí hay teología perfecta, anuncio previo de la venida de Cristo en cuerpo-carne, amenaza del juicio, esperanza de la resurrección, temor del infierno, promesas de doxa-gloria y revelaciones/ apocalipsis de misterios» (Homilía en el primer Salmo, MPG 29.213.18-22). Es decir, ¡el Salterio es un libro profundísimamente teológico!
Además, impresiona que el mismo Cristo se refiriera nominalmente al Salterio. No solo utilizó pasajes del Salterio, sino que también mencionó su nombre, cuando dijo: «acerca de mí escriben la Ley, los Salmos y los Profetas» (Lucas 24:44). Y Cristo dividió todo el Antiguo Testamento en tres partes: primero la Ley -que son los cinco primeros libros, es decir, el Pentateuco-, después los Profetas -con cuya palabra se refería a todos los Profetas- y finalmente el Salterio, que distingue de manera particular. Ciertamente, bajo el término “P-Salterio”, en un sentido amplio, podríamos incluir los libros poéticos, como la Sabiduría de Salomón, el Eclesiastés, etc.; sin embargo, en último análisis, el P-Salterio es el libro de los Salmos. Y Cristo lo utilizó específicamente con su propio nombre, es decir, que el P-Salterio da testimonio acerca de Él. «Lean el P-Salterio», dice, «y encontrarán que habla de mí» (Luc 24:44).
Además, les dije anteriormente que toda psique-alma humana siente la necesidad de recurrir al P-Salterio, porque allí encuentra su propio ser; pero también todo estado psicológico se refleja allí, o, mejor dicho, cada P-Salmo puede corresponder a un estado psicológico. ¿Qué sucede entonces aquí? Aquel que lee el P-Salterio, cualquiera que sea el estado psicológico en que se encuentre, identifica su propio ser con el Autor, con el P-Salmista, y poco a poco se apropia del P-Salmo, lo hace suyo y lo ofrece a Dios. Así como inicialmente aquel que escribió el P-Salmo, David, agradó a Dios con esas palabras, así también el fiel, por extensión -puesto que ha hecho suyo el P-Salmo, se ha convertido en una posesión suya, responde a su situación psicológica o ética- agrada también él a Dios, porque ha orado como conviene y se debe.
Y además hay algo más. San Atanasio el Grande dice que poco a poco el fiel que lee el P-Salterio adapta su psique-alma a la psicología, a la ética, (moral) y a la espiritualidad de los P-Salmos, y así llega a parecerse a los autores de los P-Salmos, a los P-Salmistas, o al P-Salmista, es decir, llega a hacerse santo. Por eso, verdaderamente, en el culto de los hebreos el P-Salterio tenía un uso muy amplio.
Es sabido que los Salmos tenían diversos usos. Algunos Salmos se decían por la mañana, otros al mediodía, otros por la tarde, en los distintos sacrificios y en diversas fiestas. Cuando, por ejemplo, los hebreos venían del extranjero, de las provincias, para adorar durante la fiesta de la Pascua o de Pentecostés, entonces, en el camino, cuando veían desde lejos Jerusalén, cantaban determinados Salmos, y son aquellos que se llaman “Cánticos de las Subidas”. Según una interpretación, se cantaban mientras los peregrinos subían hacia Jerusalén. Otros Salmos eran penitenciales, de metania y arrepentimiento y así sucesivamente. En el Culto, pero también en el uso personal, los Salmos estaban siempre en el orden del día. Eran, diríamos, el libro de oraciones de cada hebreo y también del culto oficial.
Y puesto que el Salterio es tan importante y tan profundo, fue utilizado también en el Culto cristiano. Es sabido que los sacrificios, la ley ceremonial, han sido abolidos, pero no el Salterio. Hoy no sacrificamos animales ni hacemos lo que prescribe la antigua ley ceremonial, que encontramos en el libro del Éxodo, en el Levítico y en Números. Allí se escriben diversos elementos sobre cómo debían realizarse los sacrificios en el culto a Dios: el incienso, el sacrificio incruento, el sacrificio sangriento, el lavado de manos y pies, y así sucesivamente. Tales cosas ya no las tenemos. La ley ceremonial ha sido abolida, porque apuntaba al sacrificio de Cristo, y puesto que vino el prototipo, la sombra ya no es necesaria.
Ahora no necesitamos luz, por ejemplo, aunque se haya fundido el fusible o no, si tenemos el sol; ya no nos interesa tener electricidad. Así también aquí: vino el prototipo, Jesús Cristo, y ya no tenemos necesidad de la ley ceremonial sombría. Pero el P-Salterio ha permanecido. ¿Por qué?
Hay un versículo que dice: «Misericordia quiero y no sacrificio» (Oseas 6:6, Mt 9:13). O, como dice el apóstol Pablo, tomando esto del Antiguo Testamento: «el fruto de los labios es superior al sacrificio» (Mat 13, 15-16, Oseas 14:3). ¿Y saben cuál es el fruto de los labios? Es cantar, salmodiar, es orar; y esto es un sacrificio lógico, un sacrificio de los labios, un sacrificio del corazón. Y puesto que en el Nuevo Testamento ya no tenemos el antiguo sacrificio, tenemos sacrificios de un nuevo tipo: el sacrificio de los labios, el sacrificio del corazón; es decir, tenemos, el P-Salterio, que se adapta a esta forma de sacrificio.
Así pues, es el único libro que pasa al uso cotidiano del culto y de la vida cristiana. No existe Oficio, entre los ocho Oficios del ciclo de veinticuatro horas, así como tampoco en la Divina Liturgia -que, por supuesto, no es un Oficio—, que no contenga al menos uno, dos o tres Salmos.
Tomaré los Oficios más breves, que son las Horas: Prima, Tercia, Sexta y Nona. Sabrán que cada Hora contiene tres Salmos. La Completa también tiene tres Salmos.
El Orthros (Maitines) contiene seis Salmos -nuestro conocido Hexapsalmo- y otros versículos tomados de los Salmos, que llamamos las Alabanzas. Ciertamente, las Alabanzas podrían cantarse enteras, y así se cantaban y así están registradas, independientemente de que nosotros conservemos uno o dos versículos, los primeros, y luego pasamos inmediatamente a los troparios. Estos Salmos de las Alabanzas se cantaban completos. Por tanto, no son solamente seis Salmos en el Orthros; son más.
Las Vísperas, que es el Oficio introductorio del ciclo de veinticuatro horas, comienza con el «Bendito sea nuestro Dios…», que dice el sacerdote, e inmediatamente: «Bendice, alma mía, al Señor. Señor Dios mío, te has engrandecido sobremanera; te has revestido de confesión y magnificencia…» (Salmo 103,1) y así sucesivamente. Es ese maravilloso Salmo que constituye un resumen de la Creación, aquel Salmo que se refiere a cómo fue hecho el mundo, cómo fue hecho el hombre y cuáles son las obras del hombre. Es un compendio, epítome de los tres primeros capítulos del libro del Génesis en forma poética, ¡de una manera bellísima! Y como comenzamos con este Salmo, lo llamamos también el Proemial.
Veis que comenzamos nuestros Oficios con un Salmo del Salterio y no existe Oficio que no tenga un Salmo. Pero también la Divina Liturgia, en sus Antífonas, tenía Salmos. Hoy solo han quedado versículos salmódicos, restos; pero tenía Salmos. Si acudimos al Typikón, los llamados Típicos, que se dicen allí en las tres primeras oraciones, en las Antífonas, encontramos Salmos. Ya no los decimos hoy por razones de brevedad. Así uno ve que el Salterio entró en el Culto en abundancia. ¿Continúo?
El Salterio se lee en el Orthros (Maitines), y allí se dicen dos Kathísmas. Noten que los ciento cincuenta Salmos se dividen en veinte Kathísmata y Stasis (Καθίσμα-τα (Kathísma-ta) = las veinte divisiones litúrgicas del Salterio usadas en la oración monástica y litúrgica ortodoxa. • Στάσεις = subdivisiones internas de cada kathisma normalmente tres “stasis” por kathisma). Cada Kathisma, según su tamaño, contiene uno, dos, tres, cuatro o cinco Salmos. Así, por la mañana en el Orthros leemos dos Kathísmas, es decir, dos vigésimos o una décima parte de todo el Salterio. Por la tarde, en las Vísperas, leemos un Kathisma. El Salterio debe terminarse dentro de una semana. Solo el domingo por la tarde, en las Vísperas, no lo leemos. ¡El domingo por la tarde en las Vísperas el Salterio “descansa” …! Es decir, el Salterio, aparte de las lecturas particulares que tenemos en los Oficios, las Horas, las Vísperas y demás, se lee entero en el curso de una semana. Y desde la noche del sábado, que es cuando comenzamos, el Salterio empieza de nuevo desde el principio. Durante la Gran Cuaresma se lee dos veces por semana, porque también en las Horas añadimos kathísmata. Es decir, ¡el Salterio está continuamente presente en nuestro Culto! Y cuando muere una persona, se lee entero durante toda la noche; es decir, el Salterio nos acompaña por todas partes. ¡Por todas partes, por todas partes nos acompaña!
¡Es tan rico, tan importante, tan significativo, que aquel que lo lee verdaderamente y con conciencia, se santifica! Se lo aseguro; sinceramente se lo aseguro. Y además, cuando uno lo escucha muy frecuentemente, se familiariza con él. Claro que no sé si alguien puede llegar incluso a aprenderlo de memoria. No lo sé. Quizá alguien, por el mucho uso, pueda aprenderlo entero de memoria. Y de hecho, cuando otra persona lo lee y comete aunque sea el más pequeño error, inmediatamente se percibe, se nota enseguida. Fíjense: no porque alguien sea instruido, sino porque el oído se acostumbró por el mucho uso. Es como el oído del músico, que si escucha una nota desafinada enseguida lo percibe y dice: «¡Aquí hay una desafinación o un falso!».
Cuando alguien empieza a escuchar muchas-muchas-muchas, muchísimas veces el Salterio, aunque incluso no sepa letras (aunque sea analfabeto), comienza poco a poco a comprenderlo. Y notad además que el Salterio es uno de los libros más difíciles del Antiguo Testamento, porque, al ser un libro poético, tiene una expresión densa, densísima.
Así, muchísimas cosas, aunque no estén escritas, uno debe de algún modo adivinarlas. Y una pequeñísima frase del texto, en una traducción, puede convertirse en una frase muy grande o en dos o tres frases, para expresar aquello que el texto dice.
Por tanto, es un libro difícil. Sin embargo, por el uso continuo, uno comienza a asimilarlo y a comprenderlo. Si tiene el Espíritu de Dios, lo comprende. Y entonces, sinceramente os digo, ¡el P-Salterio es un deleite!
Es una desgracia que hoy solo en los Monasterios se lea el Salterio, porque en las parroquias ya lo han guardado en el armario. Me duele decirlo, pero así sucede: el Salterio se lee ya solamente en los Monasterios. Pero incluso en muchos de ellos lo leen tan deprisa que nadie entiende nada. «¡Bur, bur, bur, bur…!». ¡Como si fuera la cosa más inútil! Puede leerse con cierto ritmo rápido, pero no tan rápido que el otro no alcance a escuchar y comprender muy bien lo que se lee. ¡La lectura debe ser clara! Y entonces, sinceramente se lo aseguro, es un deleite, un gozo. Tan maravilloso es el P-Salterio. ¡Tan maravilloso! Pruébenlo; además, esta es precisamente la razón por la que este año estudiaremos el Salterio. (Gracias a Dios y también a raíz del COVID, desde la pandemia de 2020 en Grecia ha despertado nuevamente este espíritu salmista. Durante ese tiempo, los yérontas y monjes/ as iluminados comenzaron a organizar grupos de veinte personas, donde cada una leía diariamente un kathisma del Psalterio. Desde entonces, esta práctica ha resurgido con mucha fuerza, aunque todos los santos de todos los siglos ya aconsejaban la lectura del Psalterio. De hecho, en la antigüedad, para llegar a ser obispo era necesario saber el Psalterio de memoria.)
Y no hablemos ya de aquellas comparaciones poéticas, ¡maravillosas!… «El que camina sobre las alas de los vientos…», ¡Aquel que camina —Dios— sobre las alas del viento!… ¡Qué hermosa expresión!… «El que toca los montes y humean», Aquel que toca las cumbres de los montes y estas se incendian… «el que se reviste de luz como de un vestido» (Sal 103, 3· 32· 2), Aquel que se vistió de luz, de la doxa-gloria divina, como de una vestidura, porque esta luz material es figura de la luz increada, de la divina doxa-gloria, que es increada, es decir, ¡es divinidad o deidad! Así como nosotros nos vestimos, nos ponemos un vestido, nos revestimos, así precisamente Dios se vistió de luz. «Cuando abres tu mano, todas las cosas se llenan de bondad; pero cuando apartas tu rostro, se turban» (Sal 103, 28-29). Abres tu mano y todo se llena de bondad; vuelves tu rostro y todo se estremece… Son expresiones hermosísimas; ¡hermosísimas!
Llegó a decir Alphonse de Lamartine: «Después de leer el Salterio, me es imposible leer a Homero o a Hesíodo». Este literato francés, poeta y demás, ¿oyeron lo que dijo? ¡Le es imposible volver a leer a Homero y a Hesíodo después del Salterio! Y esto lo he vivido también yo, y creo que ustedes también lo habrán vivido, si leen el Salterio, (también yo el traductor).
Y naturalmente la traducción de los Setenta no puede compararse, desde el punto de vista de la lengua, con las obras de Platón, Aristóteles o Jenofonte; no se plantea siquiera la cuestión. Es la lengua helenística, la lengua popular de aquella época, del siglo III a.C., y más concretamente, si quieren, la alejandrina. No aquella que se hablaba en la Grecia continental. El alejandrino era aquel griego que, digamos, se hablaría en Asia Menor o que hoy se hablaría en América; es decir, un griego “quebrado”, no el griego correcto, un griego secundario, el griego de la plaza pública, podríamos decir. No es aquella hermosa lengua de Atenas, la lengua de las Universidades, de las Escuelas de Atenas y de los filósofos; ciertamente no lo es. Sin embargo, si alguien toma y lee el Antiguo Testamento… ¡Dios mío, qué altura! «En el principio creó Dios el cielo y la tierra»… (Génesis 1:1) ¡Qué cosa tan hermosa! Solo cuando uno comienza a penetrar en el sentido y significado, comienza a comprender, entonces descubrirá esa altura. Tiene razón Lamartine: no puedes leer ya ninguna otra cosa cuando lees la Sagrada Escritura; todos los demás te parecen pobres, tanto los filósofos como los poetas… (lo mismo me pasa a mí, el traductor)
Y finalmente -porque estas cosas se las digo como una pequeña introducción-, san Atanasio el Grande escribió un tratado, digámoslo así, verdaderamente un tratado, aunque claro no una tesis doctoral, sobre el Salterio. Y como en aquella época existía la costumbre de dar a los tratados una forma dialogada o epistolar, san Atanasio escribió este tratado suyo sobre el Salterio en forma de carta. Y además, para ocultarse todavía más, envía supuestamente esta carta a un tal Marcelino, probablemente obispo, y le dice:
«El mensajero me trajo noticias tuyas; supe que estás bien. Me dijo que lees mucho la Sagrada Escritura. Después de la enfermedad que pasaste, lees mucho la Sagrada Escritura, y especialmente —me dijo— lees de manera particular el Salterio. Y pensé escribirte esta carta para exponerte también algunas reflexiones mías sobre el Salterio y ayudarte. Pero mejor… -¡otra vez se esconde!- dejemos hablar a un yérontas, anciano sabio y muy piadoso que una vez conocí y que me había dicho tantas y tan buenas cosas sobre el Salterio».
[San Atanasio, a Marcelino, sobre la interpretación de los Salmos: «Admiro profundamente tu disposición conforme a Cristo, querido Marcelino. Pues incluso la presente prueba, aunque hayas padecido mucho en ella, la soportas con noble entereza y no descuidas la ascesis (práctica espiritual). Al enterarme, por quien me trajo tu carta, de cómo estás después de la enfermedad, supe que dedicas tiempo a toda la Sagrada Escritura, pero que te ocupas más frecuentemente del libro de los Salmos, esforzándote por comprender el contenido en cada salmo. Por ello, te felicito, pues yo también tengo un gran anhelo por este libro, al igual que por toda la Escritura. Así, movido por este deseo, me encontré con un yérontas o anciano sabio, diligente y amante del estudio, deseo escribirte aquello que él, gracias a su profundo conocimiento del Salterio, me refirió acerca de él. Pues este libro posee una jaris-gracia singular y una divina fuerza persuasiva acompañada de razonable solidez en su enseñanza.»]
Y ahora deja hablar al anciano sabio dentro de esta carta, que en realidad es san Atanasio el Grande. Claro, quizá alguna vez algún anciano sabio le dijo algo, pero las ideas son principalmente del gran Atanasio. Son muchas páginas. En la edición de Tesalónica son alrededor de cuarenta páginas de texto; ¡es un texto grande, verdaderamente todo un tratado! Allí, después de hacer una hermosa introducción sobre los Salmos y su valor, menciona qué valor tiene cada Salmo, y luego continúa interpretando los Salmos, lo cual, en la colección de la que les hablé, ocupa ¡tres volúmenes! Esta obra que nos dejó el gran Atanasio, esta interpretación de los Salmos, tiene mucha profundidad, mucha penetración, ¡muchísimo valor!
Y este tratado termina así diciendo a Marcelino: «Meditando y estudiando también tú estas cosas y leyendo los Salmos con inteligencia y con discernimiento, es decir, comprendiéndolos, podrás entender el significado de cada uno guiado por el Espíritu Santo; y además imitarás el mismo modo de vida que tenían los santos hombres temerosos de Dios que hablaron de estas cosas» (Hacia Marcelino MPG 27.45.36-39). En efecto, esto es precisamente lo que antes les decía: que poco a poco uno entrará en el espíritu de los Salmos y llegará también él mismo a ser un salmista, porque se habrá identificado con el Salmo, es decir, ¡el Salmo se habrá hecho suyo, como si él mismo lo hubiese compuesto, porque lo siente, lo vive, lo experimenta y lo expresa!
Y es característico que el Salmo primero tenga seis versículos; pero también el último Salmo el 150, tiene igualmente seis versículos. Y el primero comienza con «Bienaventurado el hombre…», feliz aquel hombre que… y así sucesivamente; y el último termina con «Alabad a Dios en sus santos… todo ser que respira, alabe al Señor. Aleluya». Comienza con el hombre y llega a Dios. Comienza con el hombre feliz, que escucha la voluntad de Dios y que llegará a ser él mismo la ocasión y la causa de que Dios sea glorificado, pues solamente cuando uno está dentro de la ley de Dios llegará a glorificar y alabar a Dios. Es verdaderamente maravilloso.
Así pues, el Salmo primero fue correctamente colocado el primero, y el último igualmente fue correctamente colocado al final, como sello de todo el P-Salterio.
El Espíritu de Dios sopló sobre todos los Salmos y el sello del Espíritu Santo está sobre todos, y todos los Salmos son θεόπνευστοι (zeópnefsti) inspirados por Dios
También debo deciros que, en un Salmo sin título, podemos juzgar aproximadamente si pertenece o no a David por el estilo del propio Salmo. El Salmo 118, por ejemplo, no es de David. Es tan evidente que, apenas lo lees, dices: «Imposible; no es de David», porque está escrito con muchísima serenidad. De hecho, el Salmo 118 parece haber sido escrito en Babilonia, probablemente durante el cautiverio babilónico. Sin embargo, está redactado por la pluma de un hombre tranquilo. No tiene aquello que posee David: ese carácter impetuoso, oscuro y denso. Recuerda al evangelista Juan: impetuoso, oscuro y denso.
Veis que tiene un ímpetu anímico y psíquico tremendo, que expresa de una manera intensa. O recuerda también a Apóstol Pablo. Y en las epístolas de Pablo veréis muchas veces que no logramos captar fácilmente el sentido y significado. Si no tenemos una traducción al lado, no entendemos; es difícil, porque él también es impetuoso. Va dictando al escriba y este escribe, pero el alma de Pablo corre. Mientras el secretario escribe unas cosas, el alma de Pablo ya salta a otro tema, y muchas veces no vemos una conexión clara entre los distintos párrafos: hay un ímpetu interior.
Y además David, precisamente porque pasa de un tema a otro de manera impetuosa, no enlaza los asuntos; deja vaguedad y oscuridad, y uno se pregunta: «¿Qué quiere decir aquí ahora? ¿Qué significa esto? ¡Es oscuro!». Y además, aquello otro que os decía: es también denso, densísimo. Es decir, en dos palabras puede esconder todo un significado o una multitud de sentimientos.
Estas poquísimas cosas quería yo decirles como una pequeña introducción al libro de los Salmos. Amín 17/10/1977
Yérontas Atanasio Mitilineos, el Nuevo Crisóstomo.
Fuente: https://arnion.gr/index.php/palaia-diauhkh/analysis-calmvn
Los Salmos de los 70 en 20 cathismas
Salmos cathisma 1:1-8 Ψαλμοί κάθισμα 1: 1-8
Salmo 1
1 Feliz y bendito es el hombre que jamás siguió el camino conforme a la voluntad, los pensamientos y los deseos de los impíos; que ni por un instante se detuvo donde transitan los pecadores, ni se sentó a participar en las compañías de los corruptores.
[1Bienaventurado y bendecido por Dios
es aquel hombre que jamás anduvo
por el camino de los pensamientos
y de los deseos de los impíos;
que ni por un instante
se detuvo en la senda
por donde caminan los pecadores,
ni se sentó a participar
en las reuniones de hombres corrompidos,
que con su ejemplo y perversidad corrompen
también a los demás y a la sociedad.]
2 Antes bien, con todo su corazón ha entregado su voluntad y sus pensamientos a la ley del Señor, y esta ley estudiará y meditará día y noche.
3 Él parecerá como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y sus hojas nunca caen; así es el hombre que se dedica a la ley de Dios; todas las obras que emprende prosperarán [con la bendición de Dios.]
4 Pero no será así para los impíos, no; ellos serán como la paja que el viento arrebata y desaparece de la faz de la tierra y de la vista de los hombres.
5 Por eso, los impíos, [moralmente débiles y cobardes,] no tendrán la fortaleza para ponerse de pie ante el Señor en el juicio venidero; ni los pecadores se atreverán a presentarse en la asamblea de los justos
6 Porque el Señor conoce el camino de los justos, pero el camino de los impíos perecerá.
[6 Porque el Señor conoce
el camino, el comportamiento
y las obras de los justos,
y los protege;
mientras que los impíos
son abandonados por Dios,
y sus obras los conducen a la perdición.]
Salmo 2
1 ¿Por qué se desmadraron y se amotinaron las naciones y los pueblos meditaron cosas vanas?
[1 ¿Por qué las naciones paganas
se agitaron y se embravecieron
como caballos salvajes e indómitos?
¿Por qué esos pueblos
concibieron y urdieron
planes insensatos, pecaminosos,
destinados al fracaso?]
2 Los reyes de la tierra se levantaron, y los gobernantes se confabularon a una contra el Señor y contra su Ungido, [Cristo a quien Él consagró como profeta, sumo sacerdote y rey]. (Diápsalma)
3 Rompamos sus cadenas y sacudamos de encima de nosotros su yugo.
[3 Dijeron estas naciones impías
y los reyes transgresores entre ellas:
«Rompamos las ataduras
que nos mantienen sometidos
al Señor y a su Ungido,
y arrojemos lejos de nosotros
el yugo que nos imponen».]
4 El que habita en los cielos se reirá de ellos, y el Señor se burlará de ellos y los hará objeto de risa delante de todos.
5 Y en el tiempo oportuno les hablará con su ira y los sacudirá con la explosión de su justo enojo.
6 Pero yo, [su Cristo o Ungido, a pesar de las acciones hostiles de los opuestos], fui entronizado por Dios y Padre como Rey eterno en el monte santo,
7 para proclamar el mandato del Señor a todo el mundo. Mi Señor me dijo: “Tú eres mi Hijo unigénito, al que hoy he engendrado, [desde mi eterna esencia increada antes de los siglos, y hoy también te levanto glorioso del sepulcro].
8 Pide libremente de mí, [todo lo que desees con la confianza de un hijo], y yo te daré en herencia todas las naciones, y pondré bajo tu dominio toda la tierra hasta sus confines.
9 Los gobernarás con vara de hierro, con autoridad invencible, y quebrantarás a todos aquellos que se opongan a ti como si fueran frágiles vasijas hechas de arcilla.
10 Y ahora, reyes, sed prudentes; [al escuchar estas proclamaciones], dejaos instruir, todos los que gobernáis y administráis justicia en la tierra.
11 Servid al Señor con santo temor y regocijaos en Él con reverente temblor.
[11 Servid al Señor con temor,
para probar en vuestros corazones
el gozo que lleva la piedad hacia Dios
y el santo temor que la acompaña,
no sea que lo irritéis
con alguno de vuestros pecados.]
12 Abrazaos a la divina enseñanza y aceptad su corrección, no sea que el Señor se irrite y os apartéis del camino de la justicia hasta vuestra perdición.
[12Mientras aún es tiempo,
abrazad con todas vuestras fuerzas
esta enseñanza y pedagogía del Señor;
acogedla en vuestro corazón
y conservadla firmemente,
no sea que, por vuestra negligencia,
el Señor se irrite contra vosotros y perezcáis,
extraviándoos del camino recto/ortodoxo.]
13 Porque, cuando súbitamente se encienda su ira, bienaventurados serán todos los que se refugian en Él.
[Cuando, dentro de poco,
se encienda el justo juicio de Dios
como un horno ardiente
en todo su vigor,
¡bienaventurados y benditos
serán todos los que hayan puesto en Él
su esperanza y toda su confianza!]
Salmo 3
1 «Salmo de David, cuando huía de la presencia de Absalón, su hijo.»
2 Señor, ¡cuánto se han multiplicado los enemigos que me oprimen! Muchos se han levantado y rebelado contra mí.
3 Muchos son los que acechan mi vida y dicen: “No hay salvación para él en Dios». (Diápsalma)
4 Pero tú, Señor, eres mi protector y mi defensor; Tú eres mi vida y mi doxa-gloria, que me glorificarás de nuevo y levantarás mi cabeza en alto, [mientras ahora la mantengo inclinada por la vergüenza.]
5 En el pasado, muchas veces, con voz fuerte, clamé al Señor [y busqué Su ayuda,] y Él me escuchó desde Su monte sagrado. (Diápsalma)
6 Me acosté y caí en un sueño sereno y apacible; me levanté del sueño tranquilo y esperanzado, porque el Señor ciertamente me ayudará y me protegerá.
7 No temeré a innumerables multitudes de un pueblo enemigo, que me han rodeado por todos lados y que atacan todos juntos contra mí.
8 ἀνάστα (anasta) resucita, levántate, Señor, sálvame de mis enemigos, tú que eres mi Dios; estoy seguro ahora de que has quebrantado a todos aquellos que me odian sin motivo; doy por hecho que has quebrado los dientes de los malvados, [que como bestias salvajes intentan devorarme.]
9 Por tanto, de ti, Señor, espero mi salvación, y tu bendición será enviada sobre tu pueblo.
Salmo 4
1 “En forma de salmo, hoda de David”
2 Señor Dios, cada vez que te invoqué, me escuchaste; disipaste mi sufrimiento, angustia y depresión y concediste alivio y paz a mi psique-alma; y ahora, compadécete de mí, Señor, escucha y acepta mi oración.
3 ¡Oh hijos de los hombres! ¿Ηasta cuándo permanecerá endurecido vuestro corazón? ¿Por qué amáis las cosas vanas y buscáis la falsedad? (Diápsalma)
[3 ¡Oh vosotros, hombres que me odiáis!
¿Hasta cuándo tendréis endurecido vuestro corazón?
¿Por qué os complacéis en difundir contra mí
acusaciones vanas e infundadas
y buscáis siempre nuevas mentiras contra mí?] (Diápsalma)
4 Pero sabed que el Señor de manera maravillosa me protegió en el pasado, [a mí, que me he consagrado a Él], y ahora el Señor escuchará mi oración, mientras clamo a Él con toda mi alma.
5 Aunque os indignéis y os enfadéis, no pequéis; examinad en vuestro corazón cuanto pensáis y, sobre vuestro lecho, compungíos y arrepentíos. (Diapsalma).
[5 Aunque os irritéis contra mí,
no pequéis también contra Dios.
Los malos designios y meditaciones
que alimentáis en vuestro corazón,
meditadlos cuando reposéis a solas
sobre vuestro lecho;
sentid compunción,
quebrantaos interiormente
volved a la metania y convertíos.]
6 Presentad a Dios el sacrificio de la justicia y depositad en el Señor toda vuestra esperanza.
7 Muchos de vosotros dicen: «¿Quién nos mostrará y nos dará los bienes?» Pero nosotros, Señor, [que creemos en ti,] resplandeció la luz de tu rostro [y experimentamos gozo y alegría].
8 Tú has colmado mi corazón de alegría; ellos, en cambio, abundan en trigo, vino y aceite.
[8 Has colmado mi corazón
de alegría y de santo júbilo,
una dicha que nunca llegan
a experimentar mis adversarios pecadores,
aunque rebosen de los frutos de la tierra:
trigo, vino y aceite.]
9 En paz me acostaré y descansaré, porque solo Tú, Señor, me haces vivir seguro y lleno de esperanza.
[9 Pero yo,
con mi firme esperanza en Ti,
dormiré tranquilo y en paz,
saciaré mi sueño,
porque tú, Señor,
me brindas tu protección,
y vivo bajo tu cobertura,
lleno de esperanza en Ti.]
Salmo 5
1 “Para el fin, por la que ha de heredar; salmo de David”.
2 Escucha atentamente, Señor, los logos de mi oración, y atiende el clamor de mi corazón;
3 Escucha la voz de mi súplica, Rey mío y Dios mío, porque solo a Ti dirigiré mi oración, Señor;
[3 Presta atención
al contenido de mi humilde súplica,
Tú que eres mi Rey y mi Dios,
porque yo no dirigiré mi oración
a los ídolos sin vida ni a ningún otro,
sino únicamente a Ti, Señor;]
4 Por la mañana escucharás mi voz; por la mañana me presentaré ante Ti y esperaré con vigilante expectación,
[4 Por la mañana,
antes de emprender obra alguna,
escucharás el contenido de mi oración;
por la mañana compareceré ante Ti,
y Tú posarás sobre mí
Tu mirada llena de benevolencia,]
5 Porque Tú no eres un Dios que se complazca en la iniquidad; el que persevera en el mal no habitará junto a Ti,
[5 Tú eres un Dios
que jamás se complace
en la transgresión de tu santa Ley
ni en la injusticia;
por ello,
el impío que trama el mal
no podrá permanecer junto a Ti,
bajo tu protección;]
6 ni permanecerán los transgresores de tu ley delante de tus ojos; has aborrecido a todos los que obran la iniquidad y el pecado;
7 en tu justicia, Señor, destruirás a todos aquellos que hablan mentiras; el hombre sanguinario, que derrama la sangre de otros hombres, así como el malvado, son abominables ante los ojos del Señor.
8 Yo, sin embargo, apoyándome y esperando en tu infinita misericordia, entraré en tu morada; te reverenciaré con devoción y temor sagrado en tu santo templo.
9 Señor, guíame por el camino de tu justicia a causa de mis enemigos; endereza mi sendero delante de Ti.
[9 Señor,
Tú ves cuán numerosos son los que me odian;
sé Tú mi guía según tu infinita justicia,
y ayúdame a caminar por el sendero recto
delante de Ti.]
10 Porque en la boca de mis enemigos nunca hay verdad; su corazón siempre maquina cosas vanas y perjudiciales; su garganta es una tumba abierta de la cual salen malos olores; con sus lenguas de falsedad vierten venenosas falacias y traiciones.
11 Pronuncia tu justo juicio sobre ellos, oh Dios; haz que fracasen a causa de sus propias maquinaciones; por la multitud de sus impiedades, recházalos, pues se han rebelado contra Ti, y te han amargado Señor.
[11 Júzgalos y condénalos Tú, oh Dios mío;
haz que fracasen todas sus calumnias y
todos los perversos designios que han tramado contra mí;
conforme a la multitud de sus impiedades,
dispérsalos y apártalos de tu presencia, porque,
entregados a la práctica del mal y
persiguiendo a los que te pertenecen,
te han amargado e irritado gravemente, Señor.]
12 Entonces se alegrarán todos los que han puesto su esperanza en ti; su gozo y regocijo serán eternos e irreducibles; Tú habitarás en medio de ellos, y todos los que aman tu Nombre se jactarán y se gloriarán [por la protección que les brindas].
13 Porque Tú bendices al justo; Señor, nos has rodeado y coronado con el escudo de tu benevolencia.
[13 Porque Tú, Señor,
en tu infinita bondad
bendecirás al justo;
Señor,
tu infinita benevolencia
y protección para con nosotros
son nuestra arma invencible
y corona de gloria.]
Salmo 6
1 “Para el fin, sobre la octava; salmo de David.”
(Nota: La expresión griega «ὑπὲρ τῆς ὀγδόης» (“sobre la octava”) se interpreta tradicionalmente como una indicación musical, posiblemente referida a un instrumento, un tono más grave o una forma de ejecución litúrgica. En algunas interpretaciones patrísticas también adquiere un sentido simbólico relacionado con el “octavo día”, es decir, la vida futura o la resurrección.)
2 Señor, no me reprendas en tu ira, por mis pecados, ni me corrijas con el rigor de tu juicio.
3 ἐλέησόν με, Κύριε, eleisón me Kirie, compadécete de mí, Señor, porque estoy enfermo; sáname, Señor, porque hasta mis huesos se han estremecido,
[3 Compadécete de mí, Señor,
porque estoy enfermo
tanto físicamente como psíquicamente;
psicoterápiame y cúrame, Señor,
porque hasta lo más íntimo de mi ser
ha quedado profundamente perturbado
por causa de mis pecados.]
4 y también mi psique-alma ha quedado profundamente turbada; y Tú, Señor, ¿hasta cuándo tardarás en socorrerme?
5 Vuélvete hacia mí, Señor; libra mi psique-alma, sáname y sálvame por tu infinita compasión, caridad y misericordia.
6 Porque en la muerte ya no hay quien te recuerde; y en el Hades, ¿quién te confesará, te glorificará y te dará gracias?
[6 Porque,
si alguien muere sin haberse arrepentido
y desciende al Hades,
ya no podrá acordarse de Ti, Señor,
¿Quién de los impenitentes
en el Hades podrá glorificarte?
Yo, en cambio,
arrepentido de mis transgresiones,
lloro por mis pecados.]
7 Me he fatigado y me he consumido por mis gemidos a causa de mis desviaciones; he lavado y lavo cada noche mi lecho, y empapo con mis abundantes lágrimas mi cama.
8 Lloro constantemente a causa de tu ira, y mis ojos están heridos por mis lágrimas; me he vuelto insignificante, como una prenda desgastada, y despreciado por mis enemigos.
9 Apartaos de mí todos los que practicáis la iniquidad, porque el Señor ha escuchado la voz de mi llanto.
[9 Pero la misericordia y compasión del Señor son infinitas,
por eso en Él espero y clamo a mis enemigos:
aléjense de mí, avergonzados todos los que practican la iniquidad,
no les temo, porque estoy seguro de que el Señor
ha aceptado favorablemente mi oración
que le ofrecí entre lágrimas y sollozos.]
10 El Señor escuchó mi súplica; el Señor se complació en aceptar mi oración.
11 Queden confundidos, avergonzados y dominados por el miedo y el temblor; que den la vuelta y huyan aterrorizados rápidamente.
Salmo 7
1 Salmo de David, que cantó al Señor acerca de las palabras de Cusí, hijo de Jemení.
2 Señor, Dios mío, en ti he puesto todas mis esperanzas; sálvame de todos mis enemigos, que me persiguen, y líbrame de ellos, [y especialmente de su jefe, Absalón];
3 para que no me atrape y, como un león salvaje, destroce mi vida y mi psique-alma, ya que no habrá nadie a mi lado para librarme y salvarme.
4 Señor y Dios mío, si he cometido este mal por el cual me persiguen, si mis manos han hecho alguna injusticia contra ellos,
5 si he respondido con mal a quienes me devolvían mal, entonces sea yo vencido y quede despojado delante de mis enemigos;
[5 si alguna vez he devuelto
algo malo a mis enemigos,
que continuamente me persiguen y
me tratan injustamente,
que pierda toda esperanza de salvación
de las manos de mis enemigos,
que sea derrotado por ellos,
despojado y privado de todo apoyo
y quede solo y desnudo;]
6 Entonces que el enemigo me persiga hasta darme alcance; que pisotee mi vida por tierra y que cubra con la tierra del sepulcro toda mi gloria. (Diapsalma).
7 Despierta, Señor, en tu ira; álzate hasta los confines de tus enemigos; levántate, Señor Dios mío, y ejecuta el juicio que has decretado.
8 La asamblea de los pueblos se congregará en torno a Ti; y, por encima de ella, vuelve a manifestar desde lo alto Tu soberana majestad.
[8 Cuando, Señor,
restablezcas Tu justicia,
muchedumbres de pueblos
se congregarán con fe
alrededor de Ti;
y, por amor
a esa santa asamblea
de los fieles,
asciende al excelso trono
de Tu justicia y
de Tu infinita bondad.]
9 El Señor juzgará a todos los pueblos; júzgame ahora, Señor, conforme a la justicia con que hasta aquí he procedido y según la inocencia que hay en mí.
10 Que llegue a su fin la maldad de los pecadores, y fortalece al justo, Tú, oh Dios, que escudriñas los corazones y lo más íntimo del ser humano, [sus pensamientos y sus deseos].
11 Justa será tu ayuda hacia mí, Señor, porque eres el Dios que salva a todos aquellos que tienen un corazón recto y sincero.
12 Dios es un juez justo y poderoso, magnánimo y tolerante, que no desata su ira con castigos y represalias diarias contra los pecadores.
13 Si no os arrepentís y no volvéis [con la metania] a Dios, afilará su espada; ya ha tensado su arco y lo tiene dispuesto para el juicio;
14 y en ese arco el Señor colocó sus flechas mortales, las cuales preparó contra los pecadores impenitentes, [sin metania], encendidos y consumidos por la maldad y las pasiones.
15 He aquí el enemigo concibió la maldad y la injusticia, la llevó en su interior entre dolores y finalmente dio a luz la iniquidad.
[15 He aquí,
este enemigo mío fue dominado por dolores
debido a la maldad que tiene hacia mí;
de esta manera, concibió en su alma
un plan de dolor en mi contra,
y parió la iniquidad.]
16 Abrió una profunda fosa y la excavó cuidadosamente; sin embargo, acabará cayendo en el pozo que él mismo preparó.
[16Abrió una profunda fosa
como una trampa para apresarme,
igual que se captura a las fieras salvajes;
luego la ocultó cuidadosamente
para que nadie la advirtiera;
pero no seré yo quien caiga en ella;
será él mismo quien se precipite en el abismo
que con tanta astucia preparó.]
17 El daño que intentó causar recaerá sobre su propia cabeza, y el peso de su injusticia descenderá sobre él como justa consecuencia de sus propias obras.
18 Confesaré, glorificaré y daré gracias al Señor por su perfecta justicia y cantaré himnos al santo Nombre del Señor Altísimo.
[18 Pero yo, salvado por la bondad,
el poder y la divina energía del Señor,
alabaré al Señor por esta justicia suya y
cantaré himnos de doxa-gloria al nombre del Señor Altísimo.]
Salmo 8
1 “Para el fin, sobre los lagares; salmo de David.”
2 ¡Señor, Señor nuestro, cuán glorioso y admirable es tu Nombre en toda la tierra! Tu majestad ha sido exaltada muy por encima de los cielos.
[2 Señor, Señor de todos los hombres,
y especialmente de nosotros los fieles,
¡cuán glorioso y resplandeciente
se manifiesta Tu nombre en toda la tierra,
en todas tus criaturas!
Tu majestad como Creador
es incomparablemente más brillante
que el esplendor de los mundos celestiales
que Tú creaste.]
3 De la boca de los niños y de los que aún son amamantados hiciste brotar una perfecta alabanza, para confundir a Tus enemigos y reducir al silencio al enemigo y al vengador.
[3 De las bocas incluso de estos niños lactantes
has oído y sigues escuchando un himno perfecto
de fe y alabanza hacia Ti,
en desafío a los grandes enemigos incrédulos,
y en humillación y desprecio
de aquel que se atreve a presentarse
como Tu enemigo y adversario.]
4 Porque contemplaré los cielos, obra de Tus dedos, la luna y las estrellas que Tú afianzaste;
[4Cuando alzo mis ojos hacia los cielos
y contemplo las innumerables maravillas de tus manos,
la luna y las estrellas
que fijaste en la inmensidad del firmamento
como si apenas hubieras tocado
la creación con Tus dedos,
entonces me pregunto y digo:
5 ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? ¿Y qué es el hijo del hombre para que lo cuides con tu providencia?
[5 ¿Qué es el hombre, tan pequeño e insignificante
ante la inmensidad y la majestad de tu universo,
para que Tú te dignes acordarte de él?
¿Y qué es cada hijo del hombre,
para que lo rodees de tan paternal
y amorosa solicitud?
6 Lo has creado un poco inferior a los ángeles, pero lo has coronado de gloria y honor,
7 y le hiciste señor y rey sobre las obras de tus manos, y le confiaste todas las creaciones de la tierra;
8 todas las ovejas y bueyes, y también las bestias del campo,
9 las aves del cielo, los peces del mar, y todo lo que recorre los senderos de los mares, [todo lo has puesto debajo de sus pies.]
10 ¡Oh Señor, Señor nuestro, cuán resplandeciente y majestuoso se manifiesta tu gloriosísimo Nombre en toda la tierra!
Salmos cathisma 2:9-16 Ψαλμοί κάθισμα 2, 9-16
Salmo 9.
[Nota: los versículos 22-39 corresponden al Salmo 10:1-18 del Texto Masorético. En la tradición de la Septuaginta (LXX) y de la Biblia utilizada por la Iglesia Ortodoxa, los actuales Salmos 9 y 10 del Texto Masorético aparecen unidos como un solo salmo. Por ello, la numeración difiere a partir de este punto entre las distintas tradiciones bíblicas. Esta diferencia de numeración continúa en gran parte del Salterio hasta que vuelve a coincidir en los últimos salmos.]
1 “Para el fin, sobre los secretos del hijo; salmo de David.”
2 Te confesaré, te alabaré y de daré gracias Señor, con todo mi corazón; relataré con gratitud todas tus obras maravillosas.
3 Me llenaré de alegría y regocijo en Ti, [al pensar en tu poderosa protección paterna], cantaré himnos de alabanza a tu santísimo Nombre, oh Altísimo Señor.
4 Cuando mis enemigos retrocedan y huyan, desfallecerán y perecerán ante la manifestación de tu presencia.
[4 Cuando mis enemigos
fueron derrotados
y, presa del pánico, huyeron,
Su fuerza se quebró;
ellos desaparecieron,
se perdieron por completo,
apenas apareció
Tu rostro protector para mí
y terrible para ellos.]
5 Porque Tú has pronunciado sentencia en favor de mi causa y de mi derecho; sentado en tu trono, juzgas siempre con perfecta justicia.
[5 Porque tú, como justo y todopoderoso juez,
has juzgado mi causa, has fallado a mi favor;
te has sentado en tu trono real de justicia,
Tú que juzgas a todos y todas las cosas con justicia.]
6 Reprendiste a las naciones, y el impío fue destruido; borraste su nombre para siempre, por los siglos de los siglos.
[6 Dictaste una sentencia condenatoria
contra aquellas naciones;
las reprendiste por sus iniquidades,
y los impíos fueron destruidos;
Su nombre,
que para unos infundía temor
y para otros despertaba admiración,
lo borraste para siempre,
de modo que jamás volviera a ser pronunciado.]
7 Las grandes espadas mortales del enemigo y las otras máquinas de guerra fueron completamente destruidas; derribaste las ciudades fortificadas y su recuerdo se desvaneció con estruendo.
8 Pero el Señor, que es un Dios eterno, increado e infinito, permanece por siempre; ha preparado y siempre tiene listo el trono real de Su justicia,
9 Él juzgará y gobernará el mundo con justicia, juzgará a los pueblos de la tierra imparcialmente y con rectitud.
10 Y el Señor se convierte en refugio para los pobres y los débiles; Él es su ayuda en el momento adecuado, cuando se encuentran bajo el peso de los sufrimientos, las angustias y las depresiones;
11 así que en Ti tienen puestas sus esperanzas aquellos que te conocen, porque nunca abandonas a los que te buscan con fervor y se refugian en Ti.
12 Por tanto, canten todos himnos de alabanza y gratitud al Señor, que reside en el lugar santo, en Sión; proclamad Sus maravillas a todas las naciones,
13 porque el Señor, que pide cuentas por toda sangre derramada injustamente, se acordó de los oprimidos y jamás olvidó el clamor de los pobres.
[13 Porque el Señor el vengador de la sangre inocente
y el castigador de los criminales,
recordó a los que fueron injustamente tratados,
tuvo paciencia con el culpable,
pero no olvidó la súplica de los pobres,
débiles y oprimidos que le suplicaban;]
14 ἐλέησόν με eléison me, compadécete de mí, Señor, mira la humillación que he sufrido de parte de mis enemigos; Tú, que constantemente me salvas de peligros mortales, [y me regalas doxa-gloria,]
15 muéstrame ahora tu protección para que pueda proclamar, libre y seguro, todas tus alabanzas en las puertas de Sión, a la cual amas como a tu hija; entonces, me llenaré de alegría y deleite por la salvación que me has dado.
16 Las naciones quedaron atrapadas en la ruina que ellas mismas habían preparado; en la trampa que ocultaron quedó apresado su propio pie.
[16 Pero las naciones enemigas e idólatras
se hundieron y quedaron atrapadas en el fango,
de modo que su destrucción es segura,
porque cayeron en la trampa
que habían cubierto con gran astucia
para atrapar a víctimas inocentes,
y en ella, como en otro cepo,
quedaron atrapados sus propios pies.]
17 El Señor se da a conocer al ejercer juicios; el pecador queda atrapado en las obras de sus propias manos.
[17 Con estas maravillosas obras de tu justicia,
se hace manifiesto y conocido en todo el mundo
que el Señor siempre lleva a cabo juicios y decisiones justas
y las aplica;
el Señor ha traído las cosas de esta manera en su justicia,
de modo que el pecador es atrapado por sí mismo
en las trampas que había preparado para otros.]
18 Que sean condenados y arrojados a las penas del Hades los pecadores impenitentes, sin metania, todas las naciones idólatras que olvidan y desprecian a Dios.
19 Porque el pobre no será olvidado para siempre; la perseverante esperanza de los humildes jamás quedará defraudada.
[19 Pues el pobre y débil que cree y confía en Dios
no será olvidado hasta el final;
la esperanza en Dios y la paciencia
que muestran los necesitados
durante sus tribulaciones no se perderán,
no quedarán sin satisfacción
por parte de Dios hasta el final.]
20 Levántate, Señor; que el hombre no prevalezca; sean juzgadas las naciones delante de Ti.
[20 Levántate, Señor, justo y poderoso,
y que no se exalte ni se engrandezca
el hombre injusto y miserable;
sean juzgadas y llevadas a juicio
delante de ti todas las naciones impías.]
(A partir de aquí en el texto masorético empieza cambia enumeración, empieza el salmo 10)
21 Establece, Señor, un legislador sobre ellos; que las naciones sepan que no son más que hombres (Pausa / Diapsalma) (Mas.10:1-18)
[21Establece sobre ellos un legislador severo
que los vincule con leyes justas
y los juzgue cada vez que las violen;
a través de tu intervención
justa y todopoderosa,
que los idólatras y los paganos
aprendan que no son nada más
que hombres enfermos e insensatos.]
22 ¿Por qué, Señor, pareces permanecer tan lejos? ¿Por qué pareces desentenderte precisamente en los momentos de mayor tribulación, angustia y depresión?
23 Cuando el impío pecador se llena de soberbia, el pobre es atormentado; quedan atrapados en las maquinaciones que ellos mismos han ideado.
[23 El justo y humilde
es consumido en el horno de la tribulación,
de la depresión y de la angustia,
mientras el pecador
se enorgullece con arrogancia
de su aparente triunfo.
Los pobres y afligidos
caen en las trampas
que los impíos preparan con astucia
para hacerlos perecer.]
24 Porque el pecador es alabado por los deseos de su psique-alma, y el que comete injusticia es felicitado y colmado de alabanzas.
[24 El justo se entristece,
porque ve al pecador jactarse y
ser admirado por sus semejantes;
ve que se cumplen los deseos pecaminosos de su alma
y que el injusto es considerado afortunado por sus semejantes.]
25 El pecador ha provocado al Señor; cegado por la grandeza de su soberbia, ya no busca a Dios; vive como si Dios no estuviera delante de él.
[25 Con semejante conducta,
el pecador ha provocado al Señor,
porque dice en su corazón que Dios
no le pedirá cuentas
por sus pecados ni por sus injusticias;
vive como si Dios no estuviera presente ante él
y como si no viera cuanto hace.]
26 En todo tiempo sus caminos permanecen corrompidos; tus juicios están muy lejos de su pensamiento, y llega a dominar a todos sus enemigos.
[26 En cada momento y a toda hora
son impuros y repugnantes
los caminos de su vida;
desprecia y pisotea sin vergüenza
tus preceptos y tus mandamientos
delante de tus ojos,
y se imagina, en su arrogancia,
que prevalecerá contra todos sus enemigos,
los cuales son, en realidad, tus amigos;]
27 porque dice en su corazón: «Jamás seré derribado; de generación en generación viviré libre de toda desgracia».
28 Su boca está llena de maldiciones, de palabras amargas y de engaños; debajo de su lengua esconde sufrimiento, ruina y maldad para los demás, [siempre prontas a brotar y derramarse.]
29 Prepara emboscadas y acecha junto con otros ricos, tiende trampas en lugares ocultos para asesinar al inocente transeúnte; los ojos del malhechor se vuelven feroces y amenazantes contra el pobre y desamparado;
30 se esconde en lugares ocultos, como un león acechando en su guarida, espera para arrebatar al pobre, llevándolo cautivo con astutos engaños;
31 en la emboscada que prepara, se agacha y se extiende en el suelo para poder atacar repentinamente y someter a los pobres afligidos de esta manera.
32 Dijo según el deseo de su malvado corazón: “Dios nos ha olvidado, ha vuelto su rostro en otra dirección y no nos ve en absoluto”.
33 Levántate, Señor y Dios mío, en tu justicia; que tu poderosa diestra sea exaltada y que el castigo caiga sobre ellos; no olvides a los pobres afligidos.
34 ¿Por qué provocó la ira el impío? Porque dijo desde dentro, de acuerdo a los deseos de su malvado corazón: “Dios no demanda cuentas y no nos imputa responsabilidad por nuestras acciones”.
35 Tú ves el sufrimiento y la aflicción de los oprimidos y los tomas bajo tu cuidado; el pobre se encomienda a Ti, y Tú has sido siempre el protector del huérfano.
[35 Pero Tú, Señor, lo contemplas todo;
no ves solo las acciones externas del hombre,
sino también los pensamientos
y las intenciones de su corazón;
conoces los sufrimientos del humilde
y la furia del impío,
para entregarlo todo al justo juicio de tus manos;
en Ti ha puesto su esperanza el pobre,
y Tú eres el perpetuo protector del huérfano.]
36 Quebranta el brazo del pecador y del malvado; cuando sea examinado su pecado, ya no será hallado.
37 El Señor por Su [realeza increada] reina eternamente, por los siglos de los siglos; las naciones que se rebelan contra Él perecerán y serán borradas de su tierra.
38 El Señor escuchó el justo deseo de los pobres y Su oído estuvo atento a los deseos justos de sus corazones.
39 Haz justicia al huérfano y al humilde, para que el hombre mortal no continúe jactándose con soberbia sobre la tierra.
[39 El Señor ha tomado sobre sí
la defensa de la causa del huérfano y del humilde;
los juzgará con perfecta justicia
y los protegerá con su omnipotencia,
para que ningún hombre sobre la tierra
vuelva a atreverse a alzarse
con arrogancia contra ellos
ni contra el mismo Dios.]
Salmo 10 (Mas. 11)
“Para el fin; salmo de David.”
1 En el Señor he puesto mi confianza. ¿Cómo decís a mi alma: “Emigra a los montes como un pajarillo”?
[1Yo he puesto mi confianza y esperanza
en el Señor Todopoderoso,
y vosotros me decís:
«¡Huye, emigra de aquí,
vuela como un gorrión
asustado a las montañas
para encontrar allí tu salvación!»]
2 Porque he aquí que los pecadores han tensado el arco y preparado sus flechas en la aljaba para disparar, ocultos en las tinieblas, contra los rectos de corazón [hombres sinceros y virtuosos].
3 Porque ellos han destruido los fundamentos que Tú estableciste; pero el justo, ¿qué ha hecho?
[3 Todo cuanto Tú, Señor, has establecido
con infinita sabiduría y perfecta justicia,
ellos lo derriban y lo pisotean;
y, cegados por su arrogancia,
preguntan con desprecio:
«¿Qué provecho obtiene el justo de su rectitud?
Ninguno».]
4 Pero el Señor es invencible en el cielo y en su santo templo; el Señor ha erigido su trono de justicia en lo alto del cielo; desde allí, sus ojos observan con atención y benevolencia al afligido y al pobre; escudriñan minuciosamente y distinguen a los hijos de los hombres.
5 El Señor examina y distingue con precisión, al justo y al impío; pero quien ama la injusticia y persiste en ella se convierte en enemigo de su propia alma.
6 Sobre los pecadores hará caer trampas, fuego, azufre y un viento abrasador de tormenta; tal será la parte que les tocará en la copa de su destino.
[6 El Señor hará llover sobre los pecadores
una lluvia de calamidades;
llenará su camino de trampas mortales,
hará caer sobre ellos fuego y azufre,
y desencadenará un viento impetuoso
que avivará las llamas;
esta será la amarga copa
del justo juicio de Dios contra los pecadores.]
7 Porque el Señor es justo y ama la justicia; dirige sus ojos con alegría y benevolencia hacia los hombres rectos/ortodoxos y bondadosos.
Salmo 11 (Mas.12)
1 “Para el fin, sobre la octava; salmo de David.”
(Nota: La expresión griega «ὑπὲρ τῆς ὀγδόης» (“sobre la octava”) se interpreta tradicionalmente como una indicación musical, posiblemente referida a un instrumento, un tono más grave o una forma de ejecución litúrgica. En algunas interpretaciones patrísticas también adquiere un sentido simbólico relacionado con el “octavo día”, es decir, la vida futura o la resurrección.)
2 Sálvame, Señor, porque ya no quedan hombres piadosos; porque la verdad y la fidelidad han desaparecido de entre los hijos de los hombres.
[2Sálvame, Señor, de la maldad
y de los hombres perversos que me rodean,
porque ya no queda sobre la tierra
hombre verdaderamente virtuoso;
la sinceridad y la verdad
apenas se encuentran ya
en los logos y palabras de los hombres.
3 Cada uno habló y habla con falsedad y vanidad a su prójimo; esconden el engaño tras sus labios, y con un corazón doble pronuncian logos y palabras perversas llenas de malicia.
4 Que el Señor extermine los labios mentirosos y la lengua altanera, que se jacta y se gloría con arrogancia.
5 De quienes, llenos de soberbia, dicen: «Con el poder de nuestra lengua nos impondremos; nuestros labios están a nuestro servicio y nadie puede impedirnos decir cuanto queramos. ¿Quién podrá erigirse en nuestro Señor? [Nosotros y nadie más]».
6 He escuchado la aflicción de los pobres y el gemido de los humildes; por eso ahora me levantaré, dice el Señor. Les concederé la salvación y manifestaré libremente mi poder en favor de ellos.
[6 Pero el Señor respondió a esta arrogancia y necedad:
«A causa de la opresión con que los pecadores ricos afligen a los pobres,
y a causa de los gemidos de los humildes que sufren bajo su yugo,
ahora me levantaré —dice el Señor—
pondré al oprimido en un lugar seguro,
y, por amor a él, manifestaré ante los ojos de todos
todo el resplandor de mi invencible justicia».]
7 Los logos y palabras del Señor son purísimos, semejantes a la plata acrisolada en el horno, refinada y purificada siete veces sin la menor impureza.
8 Señor, te rogamos que nos guardes de los malvados y del mal, que nos mantengas puros y sin daño en esta generación malvada, ahora y por los siglos de los siglos.
9 Aunque los impíos y pecadores deambulan por todas partes, Tú, conforme a la grandeza de tu sabiduría, gobiernas a los hijos de los hombres.
Salmo 12 (Mas. 13)
1 “Para el fin; salmo de David.”
¿Hasta cuándo, Señor, ¿me dejarás como si me hubieras olvidado? ¿Hasta cuándo me privarás del consuelo de tu rostro, [como si permanecieras indiferente a mi sufrimiento, angustia y depresión?]
3 ¿Hasta cuándo andaré buscando en mi interior una salida a mi aflicción, angustia y depresión, mientras el dolor consume mi corazón de día y de noche? ¿Hasta cuándo continuará mi enemigo alzándose contra mí?
[3 ¿Hasta cuándo, Señor,
seguiré buscando dentro de mí
un medio para librarme de mis enemigos,
mientras mi corazón se consume
en sufrimiento, dolor y depresión, día y noche,
al ver desvanecerse todos mis proyectos
y quedar expuesto a tantos peligros?
¿Hasta cuándo se alzará arrogante mi enemigo
y continuará triunfando sobre mí?]
4 Vuelve hacia mí tu mirada y escúchame, Señor, Dios mío; ilumina los ojos de mi psique-alma, para que no caiga en el sueño de la muerte;
[4 Dirige hacia mí una mirada de compasión
y escucha mi oración, Señor, Dios mío;
reaviva la luz de los ojos de mi psique-alma,
que está a punto de apagarse bajo el peso
de tantas y tan grandes tribulaciones, sufrimientos y depresiones;
no permitas que mis ojos se cierren para siempre
y que me duerma en el sueño de la muerte;]
5 No permitas que mi enemigo diga: «He vencido sobre él». No dejes que quienes me afligen se llenen de alegría si llegara yo a tambalearme.
6 Pero yo he puesto mi esperanza en ti; mi corazón experimentará una alegría indescriptible cuando te complazcas y me envíes la salvación deseada; entonces cantaré himnos de agradecimiento a ti, mi bienhechor y Señor, y compondré himnos de alabanza para glorificar el nombre del Señor Altísimo.
Salmo 13 (Mas. 14)
“Para el fin. Salmo de David.”
1 Dijo el necio en su corazón: «No hay Dios»; corrompidos por sus perversos caminos, se han hecho abominables delante de Él. No hay quien obre el bien y la bondad; ni uno solo permanece fiel a la justicia.
[1 El hombre insensato e impío, cegado por el pecado,
se dice en lo profundo de su corazón,
siguiendo los deseos de su naturaleza pecadora:
«No hay Dios»;
pero él y todos los que recorren ese mismo camino,
se han corrompido en su maldad
y se han hecho abominables delante de Dios;
el pecado se ha extendido de tal manera entre los hombres,
que ya no hay quien practique el bien;
no existe ni uno solo.]
2 El Señor se inclinó desde lo alto del cielo y dirigió su mirada para ver a los hijos de los hombres, para ver si hay alguien entre ellos que tenga conocimiento de Dios o que invoque a Dios con fe y se esfuerce por agradarle.
3 Todos se desviaron del camino de Dios y, juntamente, se corrompieron; no hay quien practique el bien; no existe ni uno solo; sus gargantas son como un sepulcro abierto; con sus lenguas engañan sin cesar; debajo de sus labios esconden veneno de serpientes; su boca está llena de maldición y de amargura; sus pies corren presurosos para derramar sangre; por donde pasan dejan destrucción y miseria; desconocen el camino de la paz, porque el temor de Dios no está delante de sus ojos.
[3 ¡Ay de ellos! Todos se desviaron del camino recto;
juntamente se pervirtieron y se corrompieron;
no hay quien practique el bien; no existe ni uno solo;
sus gargantas son como un sepulcro abierto
que exhala exhalaciones malolientes y corrupción;
con sus lenguas urden engaños, mentiras y calumnias venenosas;
debajo de sus labios esconden veneno de áspides (serpientes venenosas);
su boca está llena de maldiciones contra Dios
y de engaño y amargura contra los hombres;
sus pies corren presurosos para derramar sangre;
por donde pasan dejan destrucción y sufrimiento;
jamás conocieron el camino de la paz,
porque el temor de Dios no está delante de sus ojos.]
4 ¿Acaso nunca llegarán a comprender todos los que practican la iniquidad? Devoran a mi pueblo con la misma facilidad con que comen el pan de cada día, pero jamás invocan al Señor, [ni conocieron lo que es la oración.]
5 Entonces fueron sobrecogidos por un terror repentino, cuando nada había que pudiera infundirles miedo, porque Dios está en medio de la generación de los justos, [no de los pecadores.]
6 Vosotros habéis despreciado y despreciáis los planes del pobre y humillado sus consejos; pero el Señor es su esperanza y su refugio.
7 ¿Quién hará resplandecer desde Sión la salvación de Israel? Cuando el Señor haga regresar del cautiverio a Su pueblo, Jacob exultará de júbilo e Israel se llenará de alegría y deleite.
Salmo 14 (Mas 15)
Salmo de David
14,1 Señor, ¿quién es digno de ser hospedado, aunque sea por un breve tiempo, en tu morada o tabernáculo (en Jerusalén)? ¿O quién es digno de establecer su morada en tu monte santo, donde se encuentra tu templo?
2 Solamente aquel que es íntegro e irreprochable; el que practica la justicia, y ama la verdad con todo su corazón, y solo habla la verdad,
3 aquel que no ha urdido con su lengua planes astutos para el mal, ni ha hecho daño alguno a su prójimo, ni ha difamado a quienes le rodean.
4 Considera indigno al que obra la maldad, pero honra a quienes temen al Señor; si promete algo a su prójimo, permanece fiel a su palabra y no la quebranta.
[4 Aquel que considera indigno y despreciable
al que camina por el sendero de la maldad,
mientras honra y estima
a quienes viven en el temor del Señor;
este es quien es digno
de entrar en el santo templo del Señor:
aquel que da su palabra
y hace promesas solemnes a su prójimo,
y jamás las quebranta,
sino que las cumple con toda fidelidad.]
5 Aquel que no presta su dinero con interés y no acepta sobornos para dictar sentencias condenatorias contra personas inocentes; quien vive de esta manera no será jamás sacudido, ni siquiera ante los mayores peligros y pruebas.
Salmo 15 (Mas 16)
(Nota: La palabra griega «στηλογραφία» (stilografía) significa literalmente “inscripción” o “escritura sobre una estela/columna”. En los títulos de los Salmos suele traducirse como: “para inscripción”, “como inscripción conmemorativa”, “para grabarse en una estela” Se entiende como una indicación litúrgica o memorial en los títulos atribuidos a David.)
1 Protégeme, Señor, de todo mal, porque en ti he puesto mis esperanzas.
2 Dije al Señor en mi oración: «Tú eres mi Señor; no tienes necesidad de mis bienes materiales.»
3 En sus santos, que habitan en su tierra, el Señor ha manifestado de manera admirable toda su complacencia.
[3 Por amor a los hombres virtuosos
y fieles que habitan en su tierra,
esto es, en la tierra Prometida,
el Señor realizó obras grandes y maravillosas;
todos sus designios de bondad,
preparados para quienes guardan Su voluntad,
se manifiestan y permanecen en medio de ellos.]
4 Se multiplicaron sus sufrimientos, porque se apresuraron a seguir a dioses extraños; yo jamás participaré en sus sacrificios sangrientos ni pronunciaré con mis labios los nombres de sus ídolos.
[4 Ciertamente, se multiplicaron en gran manera
sus tribulaciones y sus sufrimientos;
pero pronto desaparecieron y
quedaron reducidos a la nada;
jamás reuniré para celebraciones litúrgicas
a hombres manchados con la sangre de inocentes
o con la sangre de sacrificios idolátricos;
nunca pronunciaré con mis labios,
ni siquiera recordaré
los nombres de esos hombres impíos
ni los de sus dioses idolátricos.]
5 El Señor es la porción que constituye mi herencia y el cáliz que me ha sido asignado; Tú eres quien conserva y restablece para mí mi herencia.
[5 El Señor es la porción preciosa de mi herencia
y el cáliz del que mana toda mi alegría;
Tú, Señor, eres quien me restaurará
y me conducirá de nuevo, lleno de gozo,
a la patria celestial que mi alma anhela.]
6 Las cuerdas con que fue medida mi heredad señalaron para mí la porción más hermosa; sí, la herencia que el Señor me ha concedido es la más excelente.
7 Bendeciré al Señor, porque Él me ha concedido la lógica y verdadero discernimiento; aun durante la noche, en el silencio de mi interior, mi conciencia continúa instruyéndome conforme a sus enseñanzas.
8 Contemplo siempre al Señor delante de mí; porque permanece a mi derecha, dispuesto a protegerme, para que no sea sacudido por ningún temor ni por peligro alguno.
9 Por eso mi corazón se llenó de alegría y mi lengua exclamó en júbilo; aun mi cuerpo reposará (en la tumba) seguro en la esperanza [de la resurrección].
10 «Porque tú, Dios mío, no abandonarás mi psique-alma en el Hades, [de manera que sea encarcelada para siempre en él,] ni permitirás que yo dedicado a ti probar la corrupción y descomposición de la tumba; [Tú me resucitarás.]
11 Me has revelado los caminos que conducen a la vida; me colmarás de gozo en la luz de Tu presencia, y me concederás dicha y delicias eternas que hay a tu derecha.
[11 Me has revelado los caminos que conducen
a la vida bienaventurada, feliz y bendita;
me colmarás de gozo y de alegría
cuando me hagas digno de contemplar Tu rostro glorioso;
en Tu diestra omnipotente y misericordiosa
están reservadas para Tus elegidos
delicias perfectas y alegrías que jamás tendrán fin.]
Salmo 16 (Mas 17)
Oración de David
1 Escucha, Señor, mi justa causa; atiende mi súplica; presta oído a mi oración, que no brota de labios engañosos.
[1Por favor, Señor,
acepta mi sincera petición de mi oración;
presta atención a mi súplica,
escucha mi oración con oídos favorables,
la cual te dirijo con labios sinceros, sin maldad.]
2 De Tu persona o rostro salga la sentencia sobre mi causa; que Tus ojos contemplen mi rectitud y hagan triunfar la justicia.
3 Has probado y examinado mi corazón; durante la noche has venido a visitarme; me has acrisolado como el oro en el fuego, y no hallaste en mí injusticia alguna.
4 A fin de que mis labios no se unan a las obras de los hombres, he obedecido los logos de tus labios y he permanecido firme en los senderos estrechos que conducen a la vida.
[4 A fin de que mi boca no pronuncie logos
relacionados con las obras perversas de los hombres,
he permanecido fiel a los logos
y a los mandamientos de tus labios,
Señor,
por eso he recorrido con perseverancia
los caminos estrechos, difíciles
y llenos de sufrimientos que conducen
al cumplimiento de Tu santa voluntad.]
5 Guía y ajusta completamente mis pasos en los senderos de Tu voluntad, para que mis pies nunca resbalen ni se desvíen de tu camino.
6 Yo clamo ahora a Ti, Señor, porque tengo la certeza de que me has escuchado y continúas escuchándome; inclina, pues, con benevolencia tu oído hacia mi voz y escucha los logos de mi oración.
7 Manifiesta admirablemente tus misericordias, Tú que salvas a quienes ponen su esperanza en Ti y los rescata de quienes se rebelan contra el poder de tu diestra.
8 Protégeme como a la pupila de tus ojos, cúbreme bajo la invulnerable protección de tus alas, como el ave cubre a sus crías.
9 Protégeme de los impíos que me persiguen y me oprimen sin descanso; mis enemigos han cercado mi alma por todas partes, buscando la ruina de mi vida.
10 Se han envuelto en la dureza de un corazón insensible, y de su boca solo brotan palabras llenas de orgullo y arrogancia.
11 Después de sacarme [y expulsarme de mi tierra natal], me han rodeado completamente; han puesto sus ojos asesinos en mí con el propósito de abatirme y hacerme caer por tierra.
12 Me observaron y se cercaron como el león mira a su presa y está listo para atacarla; semejantes a un cachorro de león que acecha oculto en su escondite, esperando la ocasión propicia para despedazar a su presa.
13 Levántate, Señor, adelántalos y derríbalos; toma tu espada en mano contra los enemigos que se oponen a Ti; libra mi vida y mi alma del impío, [del malvado líder de ellos, Saúl] y levanta tu espada contra los enemigos de tu mano.
14 Señor, aparta a los impíos de los pocos justos que viven sobre la tierra; durante esta vida se sacian de los bienes temporales que tu providencia les concede; abundan en hijos y dejan las riquezas que les sobran como herencia a sus descendientes;
[14 ¡Oh Señor!
Separa y aleja de los pocos piadosos a la multitud de los impíos;
dispérsalos por la tierra mientras aún viven en esta vida presente;
materialistas y glotones como son, llenaron su vientre con los bienes
que Tú has escondido en las profundidades de la tierra y del mar;
se saciaron con carnes de cerdo prohibidas;
y, después de comer y beber hasta quedar hartos,
dejaron los restos de su banquete y su riqueza a sus hijos pequeños.]
15 En cuanto a mí, por haber permanecido en la justicia, contemplaré tu rostro; quedaré plenamente saciado cuando me sea concedido contemplar el resplandor de Tu doxa-gloria (increada).
Salmos Cathisma 3:17-23 Ψαλμοί κάθισμα 3:17-23
Salmo 17 (Mas. 18)
1 “Para el fin; del siervo del Señor David, las palabras que habló al Señor con las palabras de este cántico en el día en que el Señor lo libró de la mano de todos sus enemigos y de la mano de Saúl, y dijo:”
2 Siempre te amaré, Señor, Tú que eres mi poder invencible.
3 El Señor es mi inconmovible fortaleza, mi refugio y mi libertador; mi Dios es mi poderoso auxilio; en Él deposito toda mi esperanza; Él es mi escudo, el poder de mi salvación y mi firme defensor.
4 Alabaré e invocaré al Señor, porque solo Él es digno de toda alabanza; y Él me librará de todos mis enemigos.
5 Los dolores de la muerte me envolvieron por todas partes, y las desbordadas corrientes de la impiedad se precipitaron contra mí y me llenaron de espanto.
6 Los dolores y las agonías mortales del Hades me cercaron por todas partes, y las redes de la muerte salieron a mi encuentro para apresarme.
7 Pero en medio de esta gran angustia, sufrimiento y depresión, invoqué al Señor en oración y clamé a Dios con un fuerte grito; y Dios escuchó mi voz desde Su morada en los cielos, y mi clamor de agonía y angustia llegó delante de Él, entró en Sus oídos.
8 Él vino en mi ayuda; la tierra entera se estremeció y tembló, los cimientos de las montañas se agitaron y se tambalearon, porque Dios se enfureció contra ellos.
9 Se elevó humo a causa de Su justa ira, y de Su presencia brotó un fuego devorador; de Él se inflamaron carbones ardientes.
10 El Señor inclinó los cielos y descendió a la tierra; una nube oscura y tenebrosa se extiende debajo de Sus pies.
11 Cabalgó sobre un querubín y emprendió su vuelo; se deslizó majestuosamente sobre las alas de los vientos.
12 La oscuridad se extendió a su alrededor y ocultó su infinita grandeza; Su morada no estaba hecha de telas y pieles, sino de densas nubes de lluvia, llevadas por los vientos.
13 De la fulgurante luminosidad de su divina presencia, las nubes pasaban y desataban granizo, relámpagos y brasas encendidas.
14 El Señor tronó desde lo alto de los cielos, y el Altísimo hizo resonar su poderosa voz, manifestando su doxa-gloria (increada) y su poder;
15 lanzó sus flechas y dispersó a Sus enemigos; multiplicó los relámpagos y los sumió en la confusión y el espanto.
16 Y aparecieron las fuentes de las aguas, y quedaron al descubierto los cimientos del mundo, por tu reprensión, Señor, por el soplo del aliento de tu ira.
17 Desde las alturas extendió Su mano y me tomó; me rescató de las aguas caudalosas que amenazaban con arrastrarme.
18 El Señor me ha liberado y me liberará de mis poderosos enemigos, y de quienes me odian, sin importar cuán fuertes sean en comparación conmigo.
19 Ellos me sobrepasaron repentinamente en los momentos más críticos y peligrosos de mi vida, pero el Señor fue mi apoyo y mi defensor contra ellos.
20 Me sacó de la estrecha situación hacia la comodidad y el descanso; me libró de mis enemigos porque me amó.
21 Así el Señor me recompensó por mi inocencia, conforme a la pureza de mis manos, el Señor me retribuyó y seguirá retribuyéndome con recompensas y donaciones.
22 Porque permanecí fiel a los caminos del Señor y jamás me aparté de mi Dios por la impiedad.
23 Porque siempre he tenido y tengo ante mis ojos Sus justos juicios, y nunca Sus preceptos y logos se han apartado de mi mente y de mi corazón.
24 He sido y seré irreprochable y sincero delante de Él, y me protegeré de todo pecado e iniquidad.
25 El Señor me dará la recompensa conforme a mi justicia, [mi constante esfuerzo por caminar conforme a su voluntad] y según la limpieza de mis manos y mi conciencia, porque todas mis obras están siempre expuestas ante sus ojos.
26 Con el santo te mostrarás santo, y con el hombre inocente te mostrarás inocente,
27 y con el elegido te revelarás elegido, y con el perverso te mostrarás severo.
[27 Con el hombre elegido
te mostrarás siempre como el Elegido;
pero frente al hombre perverso,
cambiarás tu modo de actuar,
y tu conducta recta/ortodoxa
y justa le parecerá torcida.]
28 Porque Tú salvas al pueblo humilde, humillas y abates la mirada de los orgullosos y arrogantes.
29 Porque Tú iluminas mi lámpara, Señor, Dios mío; Tú iluminas la oscuridad que me rodea.
30 Porque contigo seré librado de las bandas de salteadores, y con mi Dios saltaré por encima de la muralla.
[30 Con Tu δύναμις
(dínamis: poder, potencia y energía increada),
siempre seré salvado de peligros y tentaciones,
y con Tu ayuda, superaré cualquier dificultad y
cualquier muro insuperable de fuerza humana.]
31 Los caminos y el modo de operar de mi Dios son perfectos; los logos del Señor son como fuego que ilumina y consume; Él es el defensor y refugio de todos los que tienen esperanza en Él.
32 Porque, ¿quién otro Dios es verdadero y real aparte de nuestro Señor? ¿Y quién otro Dios es tan poderoso y bueno sino nuestro Dios?
33 Este Dios verdadero y todopoderoso me rodeó con gran e invencible δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía increada), me hizo irreprochable y limpio en los caminos de mi vida.
34 Él da a mis pies la agilidad de la cierva y me mantiene firme sobre las alturas.
[34 Él hace ágiles mis pies y
me da la velocidad de un ciervo,
lo que me permite saltar
fácilmente peligros y dificultades;
Él me eleva a las altas montañas,
asegurado de cualquier amenaza.]
5 Él entrena y enseña mis manos para luchar victoriosamente; ha hecho mis brazos ágiles y fuertes como un arco de bronce.
36 Me concediste la protección de tu salvación; Tu poderosa diestra me sostuvo; Tu divina pedagogía me levantó plenamente, y esa misma enseñanza continuará guiándome por el camino de tu voluntad.
[36 Tú, Señor,
quisiste ser mi defensor
frente a mis enemigos
y concederme la salvación.
Tu poderosa diestra me sostuvo,
y Tu amorosa pedagogía,
junto con Tu guía sabia,
me levantó plenamente;
esa misma divina pedagogía
continuará instruyéndome
todos los días de mi vida.]
37 Has abierto caminos anchos y seguros en el curso de mi vida, Señor, y mis pies no se cansaron ni se debilitaron.
38 Iré en persecución de mis enemigos y los alcanzaré; no desistiré ni volveré atrás hasta que hayan sido totalmente derrotados.
39 Los aplastaré por completo; no podrán mantenerse en pie, y caerán derrotados bajo mis pies.
40 Tú me has ceñido de poder desde todos los lados para que siempre luche victoriosamente; enredaste los pies de mis enemigos, y todos aquellos que se rebelan contra mí cayeron bajo mis pies.
41 Hiciste huir a mis enemigos; volvieron sus espaldas hacia mí en pánico; entregaste a la destrucción completa a aquellos que me odiaban.
42 En su desesperada huida y pánico clamaron pidiendo auxilio, pero nadie pudo salvarlos; invocaron al Señor, pero Él no escuchó su clamor.
43 Con tu ayuda los aplastaré, como la pelusa que el viento dispersa, y los pisotearé como el barro de las calles.
44 Me has librado y líbrame en el futuro de las contiendas y de las guerras civiles de mi pueblo; me has hecho gobernar sobre naciones que ni siquiera conocía; un pueblo que antes me era desconocido se somete a mí.
45 Cuando escucharon acerca de mis hazañas y mi doxa-gloria, se sometieron a mí; pueblos extranjeros a causa del temor fingieron amistad y sumisión hacia mí.
46 Otras naciones se volvieron inútiles, como ropas desgastadas, y como cojos tropezaban en las calles.
47 El Señor vive y triunfa, es digno de alabanza y bendición. ¡Bendito y glorificado, alabado y enaltecido sea el Dios de mi salvación!
48 Sí, porque mi Dios vengó y vengará a mis enemigos, sometió y someterá naciones enteras a mis pies.
49 El Señor me ha liberado de enemigos llenos de ira y furia contra mí; tú, Señor, me has hecho victorioso, me has levantado y me has honrado delante de aquellos que se habían rebelado contra mí; líbrame en el futuro de todo hombre injusto, miserable y malvado.
50 Por todas estas cosas, Señor, te confesaré, te glorificaré y te agradeceré; entre las naciones cantaré himnos y alabaré tu nombre.
51 Él concede grandes victorias a su rey y derrama su misericordia sobre su Ungido (Cristo), sobre David y sobre su descendencia por todos los siglos.
[5 Elevaré cánticos de glorificación
y de acción de gracias a mi Dios,
que obró portentosas victorias salvadoras
en favor del rey que Él mismo estableció,
y que derrama incesantemente Su misericordia
sobre su Ungido (Cristo), sobre David
y sobre su descendencia
a través de todas las generaciones.]
Salmos 18 (Mas. 19)
1 Para el fin; salmo de David
2 Los cielos proclaman la doxa-gloria de Dios, y el firmamento anuncia la grandeza de la obra de sus manos.
[2 Los cielos, con su armonía y su belleza,
cuentan a todo hombre la doxa-gloria
y la sabiduría de Dios;
el cielo, que como una bóveda firme rodea la tierra,
proclama que es obra del Creador
todopoderoso y sapientísimo.]
3 Cada día proclama su mensaje, y cada noche revela conocimiento, [mostrando la existencia del perfecto y eterno Creador.]
4 Los mensajes que los cielos proclaman no son palabras, ni emiten discursos humanos, pero su voz resuena silenciosamente y llega en todas partes.
5 Al contrario, por toda la tierra se ha extendido la voz de estos y sus logos han llegado hasta los confines de la οἰκουμένη (icumeni) tierra habitada.
6 En el sol puso su morada; y él, como un esposo que sale de su cámara nupcial, se alegrará como un gigante al recorrer su camino.
[6 Dios, Luz inabordable e increada,
estableció en el sol una morada singular,
cada mañana lo hace surgir resplandeciente,
como un esposo que sale gloriosamente
adornado de su cámara nupcial;
y, semejante a un poderoso atleta lleno de vigor,
recorre con inagotable alegría su carrera diaria,
desde el oriente hasta el occidente,
sin conocer jamás el cansancio.]
7 Desde un extremo del cielo es su salida, y su recorrido llega hasta el otro extremo del cielo; y no hay quien pueda ocultarse de su calor.
8 La ley del Señor es sin mancha, que convierte y sana las psiques-almas; el testimonio del Señor es fiel, que hace sabios a los pequeños.
[8Sin embargo,
más allá de las grandezas que los cielos proclaman,
existe la ley del Señor, perfecta, que convierte
y terapia la psique-alma enfermo y errante
al camino de la salvación, al camino de Dios;
los mandamientos del Señor, contenidos en ella,
son verdaderos y fieles, llenos de sabiduría,
capaces de hacer que los niños también se vuelvan sabios.]
9 Los preceptos y logos del Señor son rectos y llenan de alegría el corazón; el mandamiento del Señor es resplandeciente e ilumina los ojos del alma.
10 El santo temor del Señor es puro e imperecedero, pues permanece por los siglos de los siglos; los logos y juicios del Señor son verdaderos y todos ellos son perfectamente justos,
11 son más deseables que el oro más puro y que muchas piedras preciosas, más dulces al alma que la miel que destila del panal.
12 [yo he probado su dulzura,] porque tu siervo, Señor, guarda tus preceptos y logos; el que los guarda recibe gran recompensa.
13 ¿Quién puede comprender las faltas? De mis faltas ocultas, púrgame, haz mi catarsis.
[13 Sin embargo,
es imposible que alguien cumpla completamente tu Ley.
¿Quién puede conocer las transgresiones
en las que caemos incluso sin querer?
De estas transgresiones ocultas,
que quizá yo mismo no conozco
y que no deseo ver jamás reveladas,
púrgame y haz mi catarsis, Señor.]
14 Y protege también a tu siervo de pensamientos, emociones y acciones ajenas a tu Ley, Señor; si no me dominan, entonces seré intachable y me mantendré libre de caídas y pecados graves.
15 Entonces, serán agradables para ti los logos de mi oración y mis reflexiones, los pensamientos piadosos y los anhelos sagrados de mi corazón serán como una ofrenda aceptable y perpetua delante de ti, Señor, mi ayudante y redentor.
Salmo 19 (Mas. 20)
1 Para el fin; salmo de David
2 Que te escuche el Señor en el día de la tribulación, que te proteja el nombre del Dios de Jacob.
3 Que el Señor te envíe ayuda desde su santuario y te proteja desde el monte Sión.
4 Que el Señor recuerde y acepte favorablemente todas tus ofrendas, tanto las que involucraron sangre como las que no, y considere grato el sacrificio que dejaste entero sobre su altar; (diápsalma)
5 Que el Señor te conceda conforme a los santos deseos de tu corazón y cumpla toda tu buena voluntad y decisión, [regalándote la victoria sobre tus enemigos.]
6 Entonces todos nos alegraremos y nos regocijaremos por esta victoria salvadora, y en el nombre y el poder de nuestro Dios infinito, seremos grandes y glorificados; que el Señor cumpla todas las peticiones de tu oración.
7 Ahora conozco con certeza que el Señor ha salvado a su Ungido (Cristo); le responderá desde su santo cielo, manifestando el poder salvador de su diestra mediante admirables victorias.
[7 Ahora yo,
que he ofrecido este sacrificio de súplica,
tengo la certeza interior y sé con plena convicción
que el Señor salvará ciertamente al rey
que Él mismo ungió;
escuchará y acogerá favorablemente
las peticiones de su oración
desde su glorioso trono celestial;
mediante las admirables intervenciones
de su diestra omnipotente
nos concederá la salvación y la victoria.]
8 Mientras que los enemigos vienen contra nosotros con carros de guerra y una formidable caballería, nosotros prevaleceremos y triunfaremos contra ellos con el omnipotente nombre del Señor y nuestro Dios.
9 He aquí que ellos se tambalearon, tropezaron y cayeron, mientras que nosotros nos levantamos y permanecemos firmes [y tenemos a nuestros enemigos vencidos bajo nuestros pies.]
10 Señor, salva al rey y escucha nuestra oración en cualquier día que te invoquemos con fe y devoción.
Salmo 20 (Mas. 21)
1 Para el fin; salmo de David
2 Señor, en tu poder se alegrará el rey y por tu salvación se regocijará en gran manera.
[2 Señor,
el rey se regocija y seguirá regocijándose
por la fuerza y el poder con que lo has fortalecido;
Su corazón rebosará de inmensa alegría
por la victoria y la salvación
que le has concedido sobre nuestros enemigos,
y por la salud y la vida que,
en tu bondad, le has regalado.]
3 Le concediste los anhelos de su corazón y no le negaste cuanto sus labios te suplicaron. (Diapsalma).
4 Porque, antes incluso de que te lo pidiera, lo colmaste con las bendiciones de tu bondad, lo glorificaste y pusiste sobre su cabeza una espléndida corona de piedras preciosas. (Diápsalma)
5 Te pidió vida, y le regalaste un largo número de días, tanto a él como a sus descendientes, por los siglos de los siglos.
6 La doxa-gloria que le aseguraste a través de tu ayuda salvadora es grande; así como ahora, en el futuro lo rodearás con doxa-gloria y majestuosidad.
7 Porque le darás a él y a sus descendientes bendiciones por los siglos de los siglos; lo alegrarás y lo inundarás con una alegría indescriptible a través de la comunión que tendrá contigo.
8 Porque el rey ha puesto sus esperanzas en ti, Señor, y gracias a la misericordia del Dios Altísimo, nunca será sacudido, [sino que permanecerá firme e inquebrantable en su trono.]
9 Que tu mano poderosa, oh Rey, sea fuerte contra todos tus enemigos; que tu diestra alcance a todos aquellos que te odian.
10 En el día en que aparezca tu rostro o persona, serán como un horno encendido; el Señor, en su justa indignación, los estremecerá y los trastornará, y el fuego de Su juicio los consumirá.
11 Harás que sus hijos desaparezcan de la tierra y que no quede rastro de ellos, ni siquiera entre las futuras generaciones de los hombres.
12 Porque tramaron y prepararon planes malvados contra ti; concibieron pensamientos y decisiones engañosas, pero no pudieron realizarlas.
13 Pues Tú, combatiendo contra ellos victoriosamente, los obligarás a dar la espalda y huirán atemorizados; con unos pocos de tus soldados los enfrentarás cara a cara y los harás huir.
14 ¡Álzate, Señor, ¡en la grandeza de tu δύναμις! (dínamis: poder, potencia y energía increada); nosotros entonaremos himnos y salmos en alabanza de tus obras poderosas.
Salmo 21 (Mas. 22)
1 “Para el fin, acerca del auxilio matutino; salmo de David.”
2 Dios mío, Dios mío, atiéndeme; ¿por qué me has abandonado? Lejos de mi salvación están los logos y las causas de mis transgresiones.
[2 Dios mío, Dios mío, escúchame
¿por qué me has abandonado?
presta atención a mi dolor;
veo que mi salvación está muy lejos;
me he hundido en un abismo insondable de sufrimiento y depresión,
y Tú no escuchas los clamores angustiosos de mi oración.]
3 Dios mío, clamo a Ti todos los días, y parece que no respondes; también durante la noche te invoco sin cesar, pero no por ello consideraré inútil mi oración ni perderé la confianza en Ti.
4 Pero Tú habitas en tu santo santuario y eres la alabanza continua de Israel.
5 En ti habían confiado sus esperanzas nuestros antepasados; en ti confiaron y, recompensando su fe, los liberaste de los peligros.
6 A ti clamaron con toda su fuerza y fueron salvados de los males y peligros que los amenazaban; en ti pusieron sus esperanzas y no fueron avergonzados, [más bien fueron justificados.]
7 Sin embargo, yo soy como un gusano, ni siquiera soy considerado un ser humano; me convertí en burla de la gente y despreciado del pueblo.
8 Todos los que me ven se burlan de mí y me cubren de escarnio; me insultan y blasfeman contra mí, mientras mueven la cabeza con gesto de burla y desprecio, diciendo:
9 “puso su esperanza y confianza en el Señor; que Él venga ahora a librarlo; que lo salve, si de verdad lo ama.”
10 Y sin embargo, tengo la certeza de que me amas, porque fuiste tú quien me sacó del vientre de mi madre y me trajiste al mundo; tú has sido mi esperanza desde mi niñez, cuando me alimentaba con la leche de mi madre.
11Y cuando todavía era un embrión en el vientre de mi madre, confiaba en ti; sí, Señor, desde el tiempo en que estaba en el vientre de mi madre, tú eres mi Dios [y mi Salvador.]
12 Así que no te alejes de mí ahora, porque estoy en gran tribulación y no hay nadie que me ayude.
13 Mis enemigos me han rodeado como toros salvajes; me cercan por todas partes como toros furiosos y desenfrenados.
14 Abrieron sus bocas contra mí como leones rapaces y rugientes, que rugen y arrebatan con furia a su presa.
15 [De los terribles e insoportables dolores, quedé paralizado,] he sido derramado como el agua, y todos mis huesos se han dislocado; mi corazón se ha vuelto como cera que se derrite en lo más profundo de mis entrañas.
16 Mi fuerza se secó como un fragmento de barro cocido; mi lengua se ha pegado a mi garganta, y me has hecho descender al polvo de la muerte.
[16 Como una vasija de barro que,
al quedarse sin agua,
se reseca bajo el ardiente sol,
así se secaron y se agotaron mis fuerzas;
mi lengua, consumida por la sed que me abrasa
y por la angustia, quedó pegada a mi garganta;
y Tú, Señor, parecía como si me hubieras dejado descender
hasta el polvo del profundo sepulcro.]
17 Pues he aquí, mis enemigos como perros fieros me han rodeado; esta pandilla de malhechores me ha cercado y han traspasado con clavos mis manos y mis pies.
18 pueden contarse mis huesos [a causa de mi agotamiento y debilidad]; mis enemigos, con gran malignidad, hicieron que mi dolor y sufrimiento atroz aumentaran.
19 Repartieron mis vestiduras, y por la prenda más preciada, -mi túnica sin costuras-, echaron suertes quién la tomaría.
20 Sin embargo, Señor, no tardes en ayudarme; no pospongas, sino ven en mi ayuda.
21 Salva mi vida de la espada que amenaza, rescata mi única y preciosa alma de las garras de esos enemigos feroces, semejantes a perros rabiosos.
[21 Salva, Señor,
mi vida y mi alma de la espada que con furia levantan
y se disponen a usar contra mí mis enemigos;
rescata, Señor,
mi preciosa psique-alma de la furia del pueblo,
que, como un perro rabioso, se lanza contra mí.]
22 Sálvame de la boca del león y libra mi humilde condición del poder de los cuernos de los fieros unicornios.
[22 Sálvame de mis enemigos,
quienes, como leones hambrientos,
abren ferozmente la boca para devorarme;
yo, que he caído en tal humillación y desprecio,
líbrame de aquellos que se lanzan contra mí
con la manía de un unicornio.]
23 Anunciaré tu nombre a mis hermanos, y en medio de la iglesia te alabaré.
[23 Si Tú, Señor, me salvas
—y tengo la plena certeza de que así será—,
anunciaré tus grandezas a mis hermanos israelitas;
en medio de la gran iglesia de tu pueblo,
te glorificaré con himnos de alabanza.
24 Los que temáis al Señor, glorifíquenlo; todos los descendientes de Jacob, alábenlo; veneradlo con temor todos los hijos de Israel.
25 Porque el Señor no menospreció ni despreció la súplica del pobre y desgraciado, no apartó Su rostro en otra dirección, sino que, cuando clamé hacia Él con fe, me escuchó [y recibió mi oración].
26 Para ti será mi alabanza en la gran iglesia; te confesaré, te glorificaré y daré gracias, cumpliré mis votos delante de los que te temen.
[26 Redimido Señor por tu δύναμις dínamis,
(dínamis: poder, potencia y energía),
y en seguridad que de ti recibiré la inspiración
para alabarte en la gran iglesia
en medio de una gran multitud de gente;
los votos que hice cuando te invocaba para salvarme,
los cumpliré como sagrada obligación
ante todos aquellos que respetan tu Nombre.]
27 Comerán los pobres y se saciarán, y alabarán al Señor los que Le buscan; vivirán sus corazones por los siglos de los siglos.
[27 Ofreceré a ti una rica ofrenda de gratitud,
tanto material como espiritual,
por la salvación que me has dado;
de esta ofrenda, los pobres se alimentarán
y se saciarán, tanto material como espiritualmente,
y todos aquellos que te buscan
con oración y fe alabarán al Señor;
con este alimento sagrado de mi sacrificio,
las psiques-almas vivirán por los siglos de los siglos.]
28 Incluso las naciones idólatras recordarán al Señor; todos los pueblos que habitan en los confines de la tierra se postrarán ante Él y Le adorarán, todas las tribus de la tierra,
29 porque al Señor pertenece la Realeza (increada), y sólo Él ejerce su soberano señorío sobre todas las naciones.
30 Todos los poderosos de la tierra participarán del banquete sagrado y adorarán al Señor; delante de Él se postrarán todos los mortales que descienden al polvo del sepulcro; y mi psique-alma vive únicamente para Él,
[30 De este simposio de la ofrenda espiritual,
todos los líderes y grandes del mundo
comerán y adorarán al Señor;
se postrarán ante Él con respeto
y lo adorarán con gratitud,
al igual que todos los afligidos mortales
que yacen en el suelo y son oprimidos
por los poderosos de la tierra;
mi psique-alma, mi ser completo,
vive, existe y existirá por Él,
para servirle y glorificarle,]
31 y mis descendientes servirán al Señor con fidelidad; la generación futura de los hombres piadosos será presentada ante el Señor de los cielos,
32 y anunciarán la justicia salvadora del Señor al pueblo que aún ha de nacer, al pueblo que Él mismo ha creado para Sí.
[32 Anunciarán la justicia salvadora del Señor
al pueblo que ha de nacer del padecimiento
y de la victoria de su Santo;
al pueblo que el mismo Señor regeneró
y constituyó como suyo.]
Salmo 22 (Mas. 23)
Salmo de David
22,1 El Señor me pastorea y nada me faltará.
22,1 Mi Señor como pastor caritativo me protege, me alimenta y me guía, nada me faltará.
2 En verdes praderas me hizo acampar, y con agua de reposo me sustentó,
2 En ricas praderas verdes de pastoreo, en lugares de alegría y recreo plantó mi tienda de cabaña, con aguas cristalinas apagó mi sed y me revivificó (despertó espiritualmente),
3 y volvió a dar vitalidad a mi psique-alma; y me condujo por sendas de justicia y virtud a causa de su nombre.
3 y así devolvió dinamismo y ánimo a mi psique-alma abatida; me condujo amorosamente por los rectos, luminosos y gozosos caminos de la justicia, no por mis méritos, sino por la bondad de su santo y bondadoso Nombre.
4 Porque aunque ande en medio de la sombra de la muerte, no temeré, porque tú estarás conmigo; tu vara me estará protegiendo y tu sostén apoyando.
4 Precisamente porque tú, Señor eres mi protector caritativo y mi pastor; cuando camine y pase en medio de pendientes oscuras y espinadas y tenga en frente la muerte, no tendré miedo de que me pase algo malo, porque tú estarás conmigo; porque tu vara pastoral y tu sostén me estarán animando, protegiendo y consolando.
5 Preparaste mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores enemigos; ungiste mi cabeza con aceite y tu cáliz me ha embriagado con bebida selecta muy deleitosa.
5 Tú Señor, en tu bondad has preparado ante mí una mesa de rica comida a despecho de mis enemigos; antes de ser llamado en tu cena, has ungido con aceite perfumado mi cabeza, y me has embriagado con el cáliz rebosado de selecta bebida deleitosa.
6 Y tu misericordia me perseguirá en todos los días de mi vida, y en la casa del Señor habitaré por largos e infinitos días.
6 Y el efecto de tu misericordia y compasión me perseguirá en todos los días de mi vida y así yo alegre y feliz estaré habitando en el templo de mi Señor a lo largo del infinito de los días.
Salmo 23 (Mas. 24)
Salmo de David, uno de los Sábados
1 Del Señor es la tierra con toda su plenitud; el mundo entero y cuantos habitan en él pertenecen a Él.
2 Él ha cimentado firmemente la tierra sobre los mares, la ha establecido sobre los ríos,
[2 Él cimentó la tierra con firmeza e
inconmovible estabilidad sobre los mares;
la afianzó sobre las corrientes de los ríos
y, aun rodeada por las aguas,
permanece firme e inquebrantable.
Los mares la circundan,
los ríos la atraviesan
y abundantes aguas se extienden bajo ella;
sin embargo,
permanece siempre estable e inconmovible.]
3 ¿Quién subirá al monte del Señor, para adorar con dignidad? ¿Quién permanecerá sin reproche y con valentía en este lugar santo?
4 Aquel cuyas manos permanecen inocentes y cuyo corazón es puro; el que no ha entregado su psique-alma a la vanidad ni ha jurado con engaño para perjudicar a su prójimo.
[4 Aquel que tiene manos inocentes
y puras de toda maldad,
y un corazón puro y sin mancha;
aquel que no ha entregado su psique-alma
a vanas y dañinas acciones y
asuntos de este mundo,
ni ha jurado falsamente
con el propósito de engañar a su prójimo,
quebrantando sus juramentos.]
5 Él recibirá bendiciones del Señor y obtendrá misericordia de parte de Dios, su Salvador.
6 Esta es la generación de quienes buscan al Señor y anhelan contemplar el rostro del Dios verdadero, el Dios de Jacob. (Diapsalma).
7 ¡Alzad vuestras puertas, oh príncipes! ¡Abrid de par en par, puertas eternas, para que entre el Rey de la doxa-gloria!
8 ¿Quién es este Rey de la doxa-gloria? Es el Señor, fuerte y poderoso; el Señor, invencible en las grandes guerras.
9 Y una vez más, ¡alzad, oh príncipes, vuestras puertas! ¡Abrid de par en par, puertas eternas, para que entre el Rey de la doxa-gloria!
[9 Y nuevamente resuena la voz de los ángeles:
«¡Abrid de par en par vuestras puertas,
oh gobernantes que las custodiáis!
¡Elevaos, antiquísimas puertas,
para que haga su entrada el glorioso Rey!»
10 ¿Quién es este glorioso Rey? Es el Dios verdadero, el Señor de todas las δυνάμεις (dinamis: poderes, potencias y energías increadas,) del cielo y la tierra; Él es el Rey de la doxa-gloria increada.
Salmos cathisma 4: 24-31 Ψαλμοί κάθισμα 4: 24-31
Salmo 24 (Mas. 25)
Salmo de David
1 A ti, Señor, he elevado mi psique-alma, el Dios mío.
[1 A ti, Señor, que eres mi Dios,
he elevado mi psique-alma
con la mente, el nus-espíritu y el corazón,
después de apartarlos
de las vanidades de este mundo.]
2 En Ti he puesto toda mi esperanza; no permitas que sea avergonzado para siempre ni que se burlen de mí mis enemigos.
[2 En Ti he puesto toda mi esperanza,
no permitas nunca, Señor,
que sea arrastrado al pecado y
quede deshonrado en esta vida,
ni que llegue a ser objeto de burla e
insulto por parte de mis enemigos.
3 Porque todos los que perseveran esperando en Ti jamás serán avergonzados; sean confundidos quienes practican la iniquidad en vano.
[3 Pido esta jaris-gracia de ti,
porque veo que todos aquellos que soportan pruebas
y esperan con fe tu ayuda no serán avergonzados;
serán humillados aquellos que se desvían hacia la iniquidad,
sin obtener ningún beneficio de ello.]
4 Señor, revélame tus caminos y enséñame las sendas de tu santa voluntad.
[4 Hazme conocer, Señor, tus caminos
y enséñame tus sendas
con tu propia iluminación y pedagogía
en los caminos de la vida virtuosa gustada por ti.]
5 Condúceme por el camino de tu verdad e instrúyeme, porque Tú eres el Dios de mi salvación; en Ti he puesto mi esperanza y te he esperado durante todo el día.
[5 Condúceme hasta el conocimiento
y la plena acogida de tu verdad;
enséñame, para que la comprenda
en lo más profundo de mi ser
y confiese con firmeza inquebrantable
que Tú eres mi Dios y mi Salvador:
por eso, durante toda mi vida,
he puesto mi esperanza en Ti
y de Ti espero siempre mi auxilio.]
6 Acuérdate, Señor, de tu infinita compasión y de tus misericordias, porque son inagotables y eternas, [como las mostraste a nuestros antepasados.]
7 No recuerdes los pecados de mi juventud ni las faltas que cometí por ignorancia; acuérdate de mí conforme a tu misericordia, Señor, por la inmensidad de tu bondad.
8 El Señor es bueno, generoso y justo para con todos; por esta razón, a través de su Ley, enseñará y guiará a los pecadores para que vuelvan al camino de la virtud.
9 Conducirá a los apacibles conforme a su justo juicio y enseñará a los humildes y apacibles los caminos de su santa voluntad.
10 Todos los caminos por los que el Señor conduce al hombre están llenos de misericordia y compasión, de verdad y caridad para quienes buscan con fidelidad vivir conforme a su alianza y a sus divinos testimonios.
11 Por amor a tu Nombre, oh caritativo Señor, [y para la doxa-gloria de tu bondad,] perdona mis numerosos y graves pecados.
12 ¿Quién es el hombre que verdaderamente teme y respeta al Señor? El Señor le dará su Ley, para que sea guiado en el camino que ha elegido.
13 La psique- alma de este hombre descansará entre riquezas y sus descendientes heredarán y poseerán siempre la tierra.
14 El Señor es la poderosa e invencible δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía increada) de aquellos que le temen y le respetan; esta verdad la atestigua y la atestiguará el pacto que hizo con ellos.
15 Por eso, mis ojos (psíquicos) están siempre puestos en el Señor, porque Él sacará mis pies de la trampa y me liberará.
16 Dirige, oh Señor, hacia mí tu misericordiosa mirada compasiva y ἐλέησόν με eléison me, compadécete de mí, porque estoy solo, desamparado y necesitado.
17 Las tribulaciones, sufrimientos, angustias y depresiones de mi corazón se han multiplicado y se han vuelto más pesadas; sácame, sáname y redímeme de estas necesidades y circunstancias enfermas.
18 Contempla mi humillación, mi fatiga, mi depresión y mis sufrimientos, y perdona todos mis pecados.
19 Mira también, Señor, a mis enemigos, porque se han multiplicado en gran número y me odian con un odio injusto y terrible.
20 Protege mi psique-alma y vida de las conspiraciones de estos enemigos y líbrame; no permitas que me avergüencen ni me deshonren, porque en ti he puesto mi esperanza de ayuda.
21 Los hombres íntegros y rectos, ajenos a toda maldad y malicia, me siguieron fielmente, porque yo, Señor, perseveré con esperanza en Ti.
22 Oh Dios, rescata a tu pueblo, Israel, y libéralo de todas sus tribulaciones.
[22 Para que también ellos cobren ánimo
y sean fortalecidos en la fe que han puesto en Ti,
líbrame, Señor,
de mis tribulaciones y de los peligros que me rodean;
y no solamente a mí,
sino también a todo tu pueblo de Israel,
de todas sus aflicciones.]
Salmo 25 (Mas. 26)
Salmo de David
1 Júzgame, Señor, porque yo he caminado en mi inocencia, sin maldad y, esperando en el Señor, no flaquearé.
Examíname, Señor, y pruébame; purifica en el fuego mis riñones y mi corazón.
3 Porque tu misericordia y compasión está delante de mis ojos, y he agradado en tu verdad.
4 No me he sentado en consejo con vanidosos y mentirosos, ni entraré con los que obran iniquidad.
5 He odiado la congregación de los malignos, y no me sentaré con los impíos.
6 Lavaré mis manos en señal de inocencia y, purificado, rodearé tu santo altar, Señor,
7 Para escuchar la voz de tus alabanzas y proclamar todas las maravillas que has realizado.
8 Señor, he amado la hermosura de tu casa y el lugar donde habita tu doxa-gloria.
9 No permitas que mi psique-alma perezca juntamente con la de los impíos, ni que mi vida tenga el mismo fin que la de los hombres sanguinarios,
10 cuyas manos están llenas de iniquidad, y su diestra está llena de sobornos.
11 No obstante, yo anduve en mi inocencia sin maldad; redímeme y ἐλέησόν με eléison me, compadécete de mí.
12 Mis pies permanecen firmes en el camino de la rectitud; por eso, en la iglesia de los fieles, bendeciré y glorificaré al Señor.
Salmo 26 (Mas.27)
De David, antes de ser ungido.
1 El Señor es mi luz y mi Salvador; ¿a quién temeré? El Señor es el defensor de mi vida; ¿de quién habré de acobardarme?
[1 El Señor es mi luz en medio de las tinieblas y
de la ignorancia de esta vida pasajera;
el Señor es mi Salvador;
¿A quién, pues, habré de temer? A nadie;
el Señor protege mi vida de todo peligro,
¿ante las amenazas de quién habré de acobardarme?]
2 Cuando se acercaban a mí los malhechores para devorar mis carnes, mis opresores y mis enemigos, ellos mismos enfermaron y cayeron.
[2 Cuando los malhechores se acercaban a mí con ímpetu,
para desgarrarme y devorar mi carne como bestias salvajes,
aquellos que me oprimían y venían contra mí con hostilidad,
fueron derribados y cayeron aplastados en el suelo;
mi Señor y Salvador los había herido.]
3 Así que, si un ejército entero se alinea contra mí, mi corazón no temblará ni se asustará en absoluto; y si estalla la guerra en mi contra, en esa situación, pondré mi esperanza en el Señor.
4 Una sola cosa he pedido al Señor; esta misma buscaré con perseverancia: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y visitar su santo templo.
5 Porque Él me ocultó en su tienda el día de mis tribulaciones; me resguardó en el lugar secreto de su tienda y me levantó sobre una roca firme, [me salvó y me glorificó.]
6 Y ahora, he aquí, el Señor ha levantado mi cabeza por encima de mis enemigos; he rodeado Su santa tienda (o tabernáculo) y he ofrecido en ella un sacrificio de júbilo; cantaré y salmodiaré al Señor.
7 Señor, escucha la voz de mi oración con la que clamo a ti ahora; ἐλέησόν με eleisón me, compadécete de mí, escucha y acepta mi súplica.
8 Mi corazón se vuelve hacia ti y dice: A ti, Señor, anhelo y busco siempre; con anhelo, Señor, mi corazón busca y buscará tu rostro, [tu unión y comunión.]
9 No apartes de mí tu rostro, ni alejes con ira a tu siervo; sé Tú mi ayudante; no me rechaces ni me abandones, oh Dios, Salvador mío.
10 Aunque mi padre y mi madre me abandonaron, el Señor me acogió bajo su protección.
11 Conviértete en mi legislador, Señor; enséñame el camino de tus mandamientos, guíame por el sendero recto de tus logos y mandatos a causa de mis enemigos que me amenazan.
12 No me entregues en manos de los que tienen la intención de oprimirme; porque se han levantado calumniadores en mi contra, han formulado falsas acusaciones y difamaciones para servir a sus propios intereses.
13 Creo en que contemplaré los bienes del Señor en la tierra de los vivos.
[13 Sin embargo, yo creo
que seré salvo de los peligros que me amenazan;
viviré y veré las bondades y bienes del Señor
en esta tierra junto con los demás hombres.]
14 Espera con perseverancia al Señor; cobra ánimo, y que tu corazón se fortalezca; sí, espera con perseverancia al Señor.
[14 Oh psique-alma mía,
persevera y permanece en la voluntad del Señor;
espera al Señor, ten valor y ánimo,
y que tu corazón cobre fuerza;
persevera en el Señor en tus tribulaciones
y espera su intervención sanadora, redentora y salvadora.]
Salmo 27 (Mas. 28)
Salmo de David
1 A Ti clamaré, Señor, Dios mío; no guardes silencio ante mí, no sea que, si permaneces en silencio para conmigo, llegue yo a ser semejante a los que descienden a la fosa de la muerte.
2 Escucha la voz de mi súplica en el momento en que, con las manos alzadas con reverencia, me dirijo desde lo más profundo de mi corazón con ferviente oración hacia tu santo templo.
3 No me arrastres ni me condenes a la perdición junto con los pecadores, con aquellos cuyo propósito de vida es hacer injusticia; ellos son astutos y de doble cara; hablan palabras pacíficas y amigables a los que les rodean, pero traman malas acciones en sus corazones.
4 Dales, Señor, conforme a sus obras, de acuerdo con la maldad y astucia de sus planes y acciones criminales; retribúyeles de acuerdo con las malas obras que cometen con sus propias manos; págales como recompensa, lo que corresponde a sus acciones pecaminosas.
5 Porque no quisieron estudiar y comprender las obras de la omnipotencia y justicia del Señor y las obras de Sus manos; los derrumbarás y los dejarás en el suelo destrozados y nunca los levantarás de nuevo.
6 ¡Bendito y glorificado sea el Señor, porque escuchó y recibió favorablemente la voz de mi súplica!
7 El Señor es mi ayudante y mi defensor; en Él puso toda su esperanza mi corazón, y Él vino en mi ayuda; mi cuerpo y todo mi ser volvió a florecer, y con toda mi voluntad le confesaré, le agradeceré y le glorificaré.
8 El Señor es la fuerza de su pueblo; Él protege y asegura la victoria salvadora de su Ungido.
9 Salva a tu pueblo y bendice tu heredad; pastoréalos con amor como su divino Pastor y llévalos para siempre hacia Ti.
Salmo 28 (Mas. 29)
“Salmo de David; para la dedicación o inauguración de la tienda o tabernáculo.
1 Ofreced al Señor, hijos de Dios; ofreced al Señor lo mejor de vuestro rebaño; ofreced al Señor doxa-gloria y honor.
2 Ofreced al Señor la doxa-gloria que corresponde a Su majestuoso Nombre; adoradlo en el sagrado patio de Su tienda o tabernáculo.
La voz del Señor resuena sobre las densas nubes cargadas de agua; el Dios grande y glorioso lanza los truenos; el Señor se alza por encima de las innumerables aguas que se encuentran en las nubes;
4 La voz del Señor es poderosa; la voz del Señor resuena con inmensa majestad.
5 La voz del Señor truena, sus relámpagos rompen los cedros; el Señor rompe los cedros del Líbano con sus rayos;
6 reducirá y cambiará en polvo el inmenso bosque que cubre el Líbano, [como cambió en polvo el becerro de oro;] pero el amado, ante estas tormentas y desastres, permanece imperturbable como un fuerte joven hijo de un unicornio.
7 Esta voz del Señor, [el trueno que viene después del relámpago,] atraviesa y consume la llama de fuego.
8 La voz del Señor agita el desierto y el Señor agitará el desierto de Cadés.
9 La voz del Señor hace estremecerse a las ciervas y desnuda los bosques; y en su templo todos proclaman: «¡Doxa-Gloria, glorificando a Dios!»
[[9 Los truenos, junto con la tempestad,
espantan a las ciervas preñadas
y las inducen a partos prematuros;
desnudan bosques enteros,
dejando visibles las rocas desnudas;
y todo esto,
en un momento en que en el templo del Señor
todos los fieles, en calma, glorifican a Dios.]
10 El Señor domina el diluvio, y el Señor se sienta como rey para siempre.
11 El Señor dará fuerza a su pueblo; el Señor bendecirá a su pueblo con paz.
[11 El Señor fortalecerá a su pueblo
en las horas decisivas de la prueba;
el Señor bendecirá a su pueblo,
concediéndole vivir en paz
a pesar de todas las dificultades
y tribulaciones que le sobrevengan.]
Salmo 29 (Mas. 30)
1 “Para el fin; salmo y cántico de la dedicación de la casa; de David.”
2 Te alabaré y te exaltaré con gratitud, Señor, porque me has sostenido y apoyado, y no permitiste que mis enemigos se regocijaran por una posible caída y desgracia mía.
3 Señor Dios mío, clamé a ti con toda mi fuerza desde el lecho de mi enfermedad, y Tú me sanaste.
4 Señor, has sacado y restaurado mi psique-alma del Hades; me has salvado de los que descienden al foso.
5 Que todos los santos fieles glorifiquen, confiesen y den gracias al Señor junto a mí; mantened viva en vuestra mente y corazón el recuerdo de su santidad [y alaben su santo Nombre.]
6 Porque su ira dura sólo un instante, mientras que Su beneplácito da la vida. Al caer la tarde se hospeda el llanto, pero con el alba despunta la exultante alegría.
[6 Alabadlo, porque, siendo justo,
permite que estalle su indignación
y se manifieste como ira y castigo contra los impíos;
pero también de su voluntad y su misericordia
se concede vida y clemencia a los que lo aman,
porque es sumamente bueno y misericordioso;
si por la tarde pasara la noche con vosotros
el llanto como un huésped pasajero,
por la mañana vendrá del Señor la alegría y el gozo.]
7 Yo, insensato, sumido en los ricos bienes materiales, dije en mi necedad: «No me moveré de este estado de felicidad.”
8 Señor, olvidé que por tu bondad y voluntad me diste fuerza para todo lo bueno que tengo; pero, afligido por mi necedad, apartaste tu rostro de mí; entonces caí en turbación y confusión.
9 Clamo a ti, Señor; a ti, mi Dios, dirijo y seguiré dirigiendo esta súplica.
10 ¿Qué beneficio vendrá si derramo mi sangre y desciendo a la corrupción de la tumba? ¿Acaso mi cuerpo descompuesto desde la tierra proclamará y anunciará tu verdad?
11 El Señor me escuchó y tuvo compasión de mí; el Señor se ha convertido en mi ayudante de nuevo.
12 Tú, Señor, has cambiado mi lamento en alegría, rasgaste el saco de cilicio que llevaba en señal de duelo y humildad, y me inundaste de gozo,
13 para cantar a Ti himnos de doxa-gloria y gratitud, para que mi psique-alma no sea dominada por la tristeza y la depresión y descuide tu alabanza; Señor y Dios mío, siempre te confesaré, te glorificaré y te alabaré.
Salmo 30 (Mas. 31)
1 “Para el fin; salmo de David; de éxtasis (o de arrebato).”
2 En Ti, Señor, he puesto y sigo poniendo mis esperanzas; en el nombre de tu justicia, líbrame y sácame de peligros y aflicciones.
3 Inclina hacia mí tu oído y acude prontamente a rescatarme; sé para mí un Dios defensor y una fortaleza de refugio para salvarme.
4 Porque eres mi fortaleza inexpugnable y mi refugio inabordable; y gracias a la jaris-gracia de tu compasivo Nombre, me guiarás como un protector amoroso hacia lugares seguros y me alimentarás;
5 me sacarás ileso de esta trampa oculta que mis enemigos han tendido astutamente para capturarme; porque tú, Señor, eres mi defensor.
6 En tus manos encomendaré mi espíritu; Tú me has redimido, Señor, Dios de la verdad.
7 Has odiado a los que guardan vanidades sin fruto; pero yo he puesto mi esperanza en el Señor.
8 Me alegraré y me regocijaré en tu misericordia, porque has visto mi humillación y has salvado mi alma de las angustias y las necesidades,
[8 Me llenaré de júbilo y rebosaré de alegría
cuando experimente tu misericordia;
estoy plenamente seguro de que me la concederás,
porque ya en otras ocasiones
has mirado con bondad y compasión mi humillación,
y has librado mi psique-alma
de los peligros y de todas sus angustias.]
9 y no me entregaste en manos de enemigos; has puesto mis pies en un lugar cómodo y amplio.
10 ἐλέησόν με, Κύριε, eleisón me, compadécete de mí, Kirie-Señor, porque estoy angustiado y deprimido; mi ojo se ha turbado por tu ira justa, mi psique-alma y mi ser interior están perturbados.
11 Porque mi vida se consume entre dolores y mis años transcurren entre gemidos; mis fuerzas se han debilitado por la aflicción, el sufrimiento y la depresión, y hasta mis huesos han quedado quebrantados.
12 Me he convertido en objeto de burla para todos mis enemigos; y mis vecinos me han ridiculizado de manera insoportable, y he llegado al punto en el que infundo miedo en mis conocidos, quienes me evitan.
13 He sido olvidado en el corazón de mis amigos, como si ya no estuviera vivo; me he convertido en un recipiente desechado, inútil y perdido en las calles.Principio del formulario
14 Además, he escuchado calumnias de hombres que residen a mi alrededor; todos ellos se han unido en mi contra y han decidido arrebatarme la vida y mi alma.
15, Pero yo puse mi esperanza en ti, Señor, dije con fe y valor: tú eres mi Dios.
16 En tus manos están mis destinos; líbrame de las manos de mis enemigos y de los que me persiguen.
17 Que tu rostro resplandezca con la luz de tu bondad y misericordia sobre tu siervo; sálvame, no por mi mérito, sino por tu misericordia.»
18 Señor, por favor, nunca permitas que me avergüence, ya que solo en ti he buscado refugio [a través de la oración y he depositado mis esperanzas en ti;] que los impíos sean avergonzados y caigan en las profundidades del Hades.
19 Que enmudezcan los labios engañosos y mentirosos, los que hablan contra el justo con iniquidad, soberbia y desprecio.
20 ¡Qué inmensa es la abundancia de tu bondad, Señor! La has reservado para quienes te temen y la has preparado para los que ponen en Ti su esperanza, a la vista de los hijos de los hombres.
21 Los ocultarás en lo secreto de tu rostro, lejos del tumulto de los hombres; los protegerás en tu tienda o tabernáculo, resguardándolos de la contienda de calumnias viles de lenguas venenosas.
22 Bendito sea el Señor, porque ha hecho admirable su misericordia en una ciudad fortificada.
[22 Bendito y glorificado sea el Señor,
porque de manera asombrosa
ha manifestado su misericordia hacia mí
y me ha salvado,
como si me encontrara
dentro de una fortaleza
y de una ciudad inexpugnables.]
23 Sin embargo, Principio del formularioyo, en medio de mi angustia y desaliento, llegué a decir: «He sido apartado de delante de tus ojos»; pero Tú escuchaste la voz de mi súplica cuando elevé mi clamor hacia Ti.
24 Amad al Señor todos los que le sois fieles o santos, porque el Señor ama la fidelidad y se complace a la verdad y da a cada uno conforme a sus obras; pero retribuye con justicia a quienes obran con soberbia y arrogancia.
25 Sed valientes, y que se fortalezca vuestro corazón, todos los que tenéis esperanza en el Señor.
Salmo 31 (Mas. 32)
“De David; de entendimiento (o de instrucción).”
1 Bienaventurados son aquellos cuyas iniquidades han sido perdonadas por Dios y han sido cubiertos los pecados, [de manera que no aparezcan en absoluto.]
2 Bienaventurado es el hombre a quien el Señor no imputará pecado, [para requerirle cuentas;] ni hay engaño ni hipocresía en su boca.
3 Porque, mientras guardé silencio, se envejecieron mis huesos a causa de mi clamor durante todo el día.
4 Día y noche se hizo sentir sobre mí el peso de tu mano; quedé sumido en la tribulación, como quien lleva una espina profundamente clavada.
Porque de día y de noche se hizo pesada sobre mí tu mano; me volví hacia la miseria cuando se me clavó una espina. (Diápsalma)
[4 De día y de noche cayó sobre mí tu mano castigadora,
Señor,
me hundí por completo en dolor y sufrimiento,
porque como una espina aguda y dolorosa
se me clavaron el pecado y mi culpa.] (Diápsalma)
5 Reconocí mi pecado y no oculté mi iniquidad; dije: “confesaré contra mí mismo mi iniquidad al Señor”; y tú perdonaste la impiedad de mi corazón. (Diápsalma)
[5 Pero me arrepentí;
confesé al Señor mi pecado,
lo hice conocido a Él y
ya no oculté ni encubrí mi iniquidad;
dije con todo mi corazón:
«Confesaré con sinceridad mi iniquidad al Señor,
y me acusaré por ella a mí mismo»;
entonces, inmediatamente,
Tú, Señor, perdonaste la impiedad
y borraste la culpa de mi corazón.]
6 Por eso te orará todo hombre piadoso en el tiempo oportuno; ciertamente, cuando sobrevenga una inundación de muchas aguas, estas no se acercarán a él.
[6 Precisamente porque muestras tanta misericordia hacia nosotros,
por eso cada hombre piadoso y santo
te dirigirá su oración en el momento conveniente;
y cuando, como un diluvio de muchas aguas,
caigan a su alrededor desgracias y tentaciones,
él, con tu ayuda y protección,
será preservado de ellas
y no permitirás que lo alcancen.]
7 Tú eres mi refugio y mi consuelo contra la tribulación que me rodea; Tú eres mi deleite y alegría; líbrame de los que me han cercado [o de las tentaciones y de los peligros que me han rodeado.] (Diápsalma)
8 Yo mismo te instruiré y te mostraré el camino que debes seguir; mis ojos velarán continuamente sobre ti.
[8 Escucho al Señor responderme:
«Yo te iluminaré y te guiaré
por el camino que debes seguir;
mantendré sobre ti
mi mirada llena de benevolencia.»]
Principio del formulario9 No seáis como el caballo y el mulo, que no tienen entendimiento; con freno y brida sujetarás sus mandíbulas cuando no quieran acercarse a ti.
[9 No os hagáis como el caballo o el mulo, animales sin entendimiento;
así como sus mandíbulas son sujetadas con freno y brida para dominarlos,
así también Tú, Señor, refrenas con aflicciones y castigos
a los pecadores impenitentes, sin metania, que se niegan a acercarse a Ti.]
10 Muchas son las aflicciones y los azotes del pecador; pero, el que ha puesto su esperanza en el Señor será rodeado y protegido por la divina misericordia y compasión.Principio del formularioPrincipio del formularioPrincipio del formularioPrincipio del formulario
Principio del formulario
Principio del formulario
11 Alegraos en el Señor y deleitaos justos; gloriaos en Él, todos los rectos de corazón.
[11 Vosotros, pues, los fieles y justos, llenaos de alegría
y desbordad de júbilo y deleite en el Señor;
que el Señor sea vuestra doxa-gloria y vuestro orgullo santo,
todos los que tenéis un corazón recto/ortodoxo y sincero.]Principio del formulario
Salmos Cathisma 5: 32-36 Ψαλμοί κάθισμα 5, 32-36
Salmo 32 (Mas. 33)
1 Alegraos y regocijaos en el Señor, justos; porque la alabanza es propia de los rectos de corazón.
[1 ¡Exultad de alegría en el Señor,
vosotros los justos,
pues de Él brota todo verdadero gozo!
A vosotros, los de corazón recto e
íntegro delante de Dios y de los hombres,
os corresponde ensalzarlo
con himnos de alabanza
y glorificarlo con júbilo espiritual.]
2 Confesad, alabad y dad gracias al Señor con la cítara; cantadle himnos armoniosos con el salterio de diez cuerdas.
3 Cantadle un cántico nuevo; entonadle con toda perfección un himno de jubilosa alabanza.
4 Cantadle, porque el logos del Señor es recto/ortodoxo y verdadero; y todas sus obras son realizadas con perfecta fidelidad.
5 El Señor ama y ejerce su justicia y su caridad; la tierra entera rebosa de la infinita misericordia del Señor.
6 Sólo por el Logos del Señor fueron establecidos los cielos, y por el Espíritu (o aliento) de su boca recibió existencia toda su inmensa multitud de creaciones y con Su δύναμις (dínamis: fuerza, potencia y energía increada) los sostiene, los gobierna y los conserva en perfecta armonía.
7 Él reúne las aguas del mar como quien las encierra en un odre, y guarda los abismos en sus insondables tesoros.
[7 Con la misma facilidad
con que el hombre recoge agua en un odre,
el Señor encierra las aguas de los mares
dentro de sus límites;
deposita los insondables abismos
en las profundidades que les ha señalado,
guardándolos con la misma seguridad
con que se custodian los más valiosos tesoros.]
8 Por lo tanto, que todo el mundo tema al Todopoderoso Señor; delante de Él, que se estremezcan y se conmuevan profundamente todos los habitantes de la tierra.
9 Porque Él dijo un logos solamente, y todo fue hecho de la nada; Él dio una orden, y todas sus creaciones fueron formadas, sólidas y hermosas.
10 El Señor deshace y anula los pensamientos y decisiones de las naciones pecadoras, y frustra los malvados planes de los gobernantes malignos.
11 La voluntad del Señor siempre es fuerte y firme; y los sabios pensamientos y planes de Su divina voluntad se realizan de generación en generación.
12 Bienaventurada y bendecida es la nación que tiene al verdadero Dios como su Señor, dichoso es el pueblo que el Señor ha elegido como Su herencia.
13 El Señor desde el cielo observa y escudriña la tierra y contempla a todos los hijos de los hombres que habitan en ella.
14 Desde su majestuosa morada celestial, dirigió su mirada y vio a todos los que habitan en la tierra.
15 Él solo, sin la ayuda de nadie, formó los corazones de todos; Él comprende en toda su profundidad y amplitud las obras de los hombres y sus motivaciones.
16 Ningún rey se salva con su gran poder militar y ningún gigante puede salvarse jamás con su gran fuerza física.
17 La caballería es incapaz e inútil para salvar a otros, y nadie puede salvarse, sin importar cuánto poder y fuerza posea.
18 He aquí que los ojos del Señor miran cariñosamente a todos que le temen y esperan en su misericordia,
19 para liberar sus vidas de una muerte prematura e injusta y para alimentarlos durante tiempos de hambre.
20 Así que, con paciencia y una esperanza inquebrantable, nuestra psique-alma esperará la protección del Señor, porque Él es nuestro ayudante y defensor.
21 Porque en este cariñoso defensor y salvador, nuestro corazón se regocijará, y en su santo Nombre, en el que hemos esperado, seguiremos poniendo nuestra esperanza.
22 Oh Señor, que Tu misericordia descienda y permanezca sobre nosotros, así como nosotros hemos puesto toda nuestra esperanza en Ti.
Salmo 33 (Mas. 34)
1 “De David, cuando cambió su comportamiento ante Abimelec, y este lo dejó ir, y se marchó.”
2 Alabaré al Señor en todas las circunstancias de mi vida, [ya sean favorables o desfavorables], y así, continuamente estará su alabanza en mi boca.
3 En el Señor se gloriará mi alma; que lo escuchen los humildes y los apacibles y se alegren.
[3 Mi psique-alma hallará en el Señor
toda su gloria y toda su alabanza;
que lo escuchen quienes soportan
con humildad y apacibilidad
el peso de sus tribulaciones,
y se llenen de alegría,
porque el Señor tendrá misericordia de ellos.]
4 Engrandezcan conmigo al Señor, y ensalcemos a una la grandeza de su Nombre.
5 Con anhelo supliqué al Señor, y Él escuchó mi súplica, liberándome de todas mis tribulaciones, angustias y depresiones.
6 Venid, pues, todos los afligidos a Él para recibir la luz [de la alegría]; y estad seguros de que vuestros rostros afligidos no serán avergonzados, [porque vuestras esperanzas no serán defraudadas].
7 He aquí, este pobre, [como cualquier otro pobre y débil], clamó con fe al Señor, y el Señor recibió favorablemente su súplica y lo salvó de todas sus tribulaciones.
8 Un ángel del Señor acampará alrededor y protegerá a aquellos que temen al Señor, y los rescatará de los peligros a los que están expuestos.
9 Prueben personalmente y se convencerán de que el Señor es bueno y bondadoso; bienaventurado es el hombre que en Él pone sus esperanzas.
10 Por lo tanto, reverenciad y temed al Señor, todos los santos y fieles, los consagrados a Él, porque Él no permitirá que falte nada a quienes lo respetan y lo temen.
11 Los ricos llegaron a empobrecer y padecieron hambre; pero a quienes con fe buscan y ruegan al Señor jamás les faltará bien alguno.
12 Venid, hijos míos, escuchadme; os enseñaré el respeto y el santo temor del Señor.
13 ¿Cuál es el hombre que anhela vivir y desea gozar días felices?
14 tú, [que anhelas y deseas esto], guarda tu lengua del mal y cierra tus labios para que no hablen falsedades.
15 Aléjate de todo mal, haz lo bueno y placentero ante el Señor; busca la paz contigo mismo y con los demás, y persíguela de todas las maneras.
16 Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a su súplica.
17 Pero el rostro del Señor se vuelve contra los malhechores, para borrar de la tierra su recuerdo.
18 Los justos clamaron fervientemente al Señor en oración, y el Señor escuchó sus súplicas y los liberó de todas sus tribulaciones, angustias y depresiones.
19 Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, sanará y salvará a los humildes de espíritu.
[19 El Señor está cerca,
es un compañero y ayudante
para todos aquellos
que están quebrantados psíquicamente
por las angustias, calamidades y depresiones;
sanará y salvará
a aquellos que han adquirido
una actitud humilde y apacible.]
20 Muchas son las tribulaciones de los justos; y el Señor los librará de todas ellas;
21 el Señor guarda todos sus huesos, para que ninguno de ellos sufra el menor daño.
22 Por otro lado, la muerte de los pecadores es mala y dolorosa; aquellos que odian al justo caerán en errores fatales, [por los cuales serán condenados por Dios.]
23 El Señor redimirá las almas de sus siervos y no serán condenados cuantos ponen su esperanza en Él.
Salmo 34 (Mas. 35)
De David
1 Juzga, Señor, a aquellos que me hacen injusticia; combate a los que combaten contra mí [y buscan matarme.]
2 Toma, Señor, tus armas y tu escudo; levántate para venir en mi auxilio.
3 Desenvaina tu espada y sal al encuentro de mis perseguidores; ciérrales el paso, y di a mi alma: «no temas, yoSoy tu salvación».
4 Que sean avergonzados y confundidos los que buscan reducir mi alma y mi vida; que sean vueltos atrás y cubiertos de vergüenza los que traman males contra mí.
5 Que se conviertan como el polvo arrebatado por el fuerte viento; y que el ángel del Señor venga contra ellos, aplastándolos uno contra otro.
6 Que su camino sea tenebroso y resbaladizo, y que el Ángel del Señor los persiga constantemente;
7 porque, sin causa alguna, me tendieron ocultamente la trampa de su red para perderme; sin motivo llenaron de injurias mi alma.
8 Venga sobre él [al líder de los malvados] la trampa que no conoce; la red que escondió lo atrape, y caiga en ella.
9 Mi alma se llenará de deleite y alegría por la protección del Señor, se regocijará y experimentará una gran satisfacción y felicidad por la salvación que me ha regalado.
10 Todo mi ser proclamará: «Señor, ¿quién hay semejante a Ti? Tú libras al débil de quienes son más fuertes que él; rescatas al pobre y al indigente de quienes lo despojan y oprimen.
[10 Todos mis huesos,
hasta ahora quebrantados por la aflicción,
recobrarán su vigor y proclamarán:
«Señor, ¿quién hay semejante a Ti?
Nadie.
Tú eres quien libra al pobre y desvalido
de las manos de quienes son más fuertes que él;
Tú rescatas al afligido y al indigente
de aquellos que lo despojan de cuanto posee.»]
11 En mi juicio, se presentaron testigos falsos y calumniadores en mi contra; me interrogaban sobre delitos que no conocía.
12 Me devolvían mal por bien, [por la bondad que les mostré,] y mi psique-alma experimentaba amargura y tristeza, como la que siente una mujer sola estéril y sin hijos.
13 Mientras ellos me hostigaban, yo me vestía de saco (de duelo) y afligía mi alma con el ayuno; elevaba por ellos una oración nacida de lo más profundo de mi corazón, y ella volvía sobre mí como una bendición de Dios.
[13 Mientras ellos me oprimían con sus calumnias,
yo vestía el áspero saco del duelo,
del dolor y de la penitencia,
y mortificaba mi psique-alma con el ayuno;
y aunque mi oración no pudiera beneficiarlos
a causa de la dureza de sus corazones,
jamás quedaba sin fruto,
pues Tú la acogías
y ella regresaba a mí como bendición,
trayéndome sanación, salvación y bien.]
14 Como a un prójimo, como a un hermano nuestro, así procuraba agradarles, así procuraba agradarles; como quien está de duelo y entristecido, así me humillaba.
[14 Me comportaba con cada uno de ellos
como con un amigo entrañable o como con un hermano;
como quien llora la muerte de un ser querido
y camina abatido por el dolor,
así me humillaba yo delante de ellos.]
15 Sin embargo, ellos se alegraban a mi costa, y se reunieron en mi contra para golpearme sin piedad; yo ni siquiera sospeché de su conspiración; pero fueron dispersados por Dios, y aun así, no se arrepintieron; no sintieron ni el más mínimo remordimiento en sus conciencias.
16 Me provocaban y se burlaban de mí con mucho desprecio; sus dientes crujían con furia en mi contra.
17 Señor, ¿cuándo supervisarás los delitos de los malvados? Restaura mi psique-alma y vida [a un estado feliz y seguro]; líbrame de la maldad de ellos; protege mi única vida y alma de mis enemigos, que como leones se abalanzan contra mí.
18 Entonces te confesaré, te glorificaré y te alabaré con profundo agradecimiento en medio de una gran iglesia; en medio de una audiencia numerosa, ofreceré himnos de agradecimiento en tu honor.
19 No permitas que se alegren a mi costa quienes injustamente se han hecho mis enemigos; quienes me odian sin motivo, que conspiran con malicia y se burlan de mí con miradas de desprecio.
20 Pues ellos, con sus lenguas, hablaban palabras pacíficas y amables hacia mí; pero en su interior, debido a su odio, maquinaban maldades en mi contra.
21 Abrieron de par en par la boca y dijeron: “¡Muy bien! ¡Muy bien!, maravilloso! ¡Por fin nuestros ojos contemplan su desgracia!”
22 Viste, Señor, la maldad de ellos; no la dejes pasar en silencio, no te alejes de mí, no me abandones en el peligro;
23 levántate, Señor, presta atención a mi causa justa; Dios mío y Señor mío, comparece en defensa de mi causa y pronuncia sobre ella Tu justo juicio.
24 Júzgame, Señor, según tu justicia; Señor y Dios mío, no permitas que sea condenado injustamente, y así los enemigos no puedan reírse de mí.
25 No dejes, Señor, que se regocijen en su interior diciendo: «¡Por fin hemos logrado cuanto anhelábamos!» Ni que se jacten diciendo: «¡Lo hemos consumido y aniquilado!»
26 Queden avergonzados y confundidos todos los que se alegran de mis desgracias; revístanse de vergüenza y de confusión quienes hablan con arrogancia y se engrandecen contra mí.
27 Regocíjense y rebosen de alegría quienes desean que se manifieste mi justicia; que proclamen sin cesar: «¡Sea engrandecido y alabado el Señor!», todos los que anhelan la paz y la felicidad de su siervo.
28 Entonces, mi νούς nus (espíritu de la psique-alma) con el intelecto reflexionará y mi lengua proclamará tu justicia hacia mí; durante todo el día, ofreceré doxología y gratitud.
Salmo 35 (Mas 36)
1 “Para el fin; del siervo del Señor, David.”
2 El trasgresor malvado se dice a sí mismo mientras persevera en el pecado: «No existe temor de Dios delante de mis ojos;» [no teme el justo juicio de Dios.]
3 Porque se engañó a sí mismo delante de Dios, para no reconocer su iniquidad y su pecado ni llegar a aborrecerlos, [y apartarse de ellos con repugnancia.]
4 Los logos y palabras que salen de su boca son iniquidad y engaño; se negó a entrar en razón, a recobrar la cordura y a practicar el bien.
5 Hasta en su cama rumia sus maldades; se obstina en el camino que no es bueno, no renuncia al mal, ni lo odia.
6 Señor, Tu gran misericordia se extiende hasta el cielo, y la verdad de Tus logos y la fidelidad de Tus promesas se extienden hasta las nubes de los cielos.
7 Tu justicia es inmutable y eterna, como las montañas de Dios; Tus juicios y decisiones justas son inescrutables, como los abismos (o las profundidades de los océanos); Tú, Señor, ayudas y salvas a hombres y animales.
8 ¡Cuán abundante y constante es tu misericordia, oh Dios! Por eso los hijos de los hombres se refugian confiados bajo el amparo de tus alas.
9 Se saciarán y se embriagarán en la mesa de los bienes de tu casa; los saciarás con la inefable delicia de tus gozos espirituales, que fluyen como un río abundante.
10 Porque tú eres la fuente de la vida, y con tu propia luz veremos la verdadera luz, la increada.
11 Extiende y continúa dando abundante tu misericordia a todos los que te conocen; concede tu justicia a las personas rectas/ortodoxas y sinceras de corazón.
12 Que no me aplaste el pie del orgulloso, ni me sacuda y persiga la mano del pecador.
13 He aquí, todos los que practican la iniquidad fueron rechazados y expulsados y ya no pueden sostenerse en sus pies.
Salmo 36 (Mas. 37)
De David
1 No envidies ni desees la aparente felicidad de aquellos que piensan con mala astucia; ni envidies a aquellos que practican la iniquidad;
2 ellos se secarán rápidamente como la hierba, y como lοs verdes pastos se marchitarán y caerán al suelo.
3 Pon tu esperanza en el Señor y practica el bien y la bondad; habita la tierra, y apacentarás o te alimentarás de su abundancia.
[3 Pon tu esperanza en el Señor
y practica el bien y la bondad;
así habitarás seguro y en paz
en la tierra Prometida que Él te ha dado;
Dios, el Buen Pastor,
te apacentará con ternura,
y disfrutarás de la abundancia
de la tierra donde moras.]
4 Que el Señor sea tu deleite y alegría, y Él te dará todo bien, [tanto material como espiritual], que tu corazón anhele.
5 Revela ante el Señor tu camino de vida, deposita en Él tus esperanzas, y Él actuará en tu favor, [haciendo lo que te beneficia y te llena de alegría.]
6 Él hará resplandecer tu justicia como la luz y defenderá tu causa de manera clara y brillante, como el sol del mediodía.
7 Sométete al Señor y ábrele tu corazón en ferviente oración; nunca dejes que la envidia y los celos se apoderen de tu corazón debido a alguien que prospera en la vida mientras vive entregado a las iniquidades y a las transgresiones.
8 Deja de enojarte por él; abandona toda ira; ten cuidado de no envidiarlo, para que tú también no pienses con mala astucia, como él.
9 Porque todos los que piensan en el mal y lo hacen serán destruidos; pero, aquellos que con fe en el Señor soportan las aflicciones y esperan la redención del Señor, tendrán como herencia eterna y segura la tierra prometida y sus bienes.
10 Ten paciencia; un poco más de tiempo y el pecador cuya felicidad envidias hoy ya no existirá; buscarás el lugar en el que él había vivido feliz, pero no lo encontrarás.
11 Los humildes y apacibles heredarán la tierra y disfrutarán de una abundante paz y prosperidad.
[11 En cambio, los apacibles y humildes,
que por medio del sufrimiento y de la tribulación
se han hecho humildes, mansos y apacibles
serán herederos para siempre de la tierra Prometida;
disfrutarán de sus abundantes bienes
y vivirán disfrutando en mucha paz profunda.]
12 Con odio en su corazón, el pecador observará al justo y rechinará sus dientes con manía en su contra.
13 Pero el Señor se reirá del pecador, porque ve de antemano que se acerca el día de su castigo y de su destrucción.
14 Los pecadores han desvainado su espada y han tensado su arco, para herir y derribar al afligido y al pobre, y para matar a todos los sinceros y rectos de corazón.
15 La espada de ellos entrará en sus propios corazones, y sus arcos serán quebrados.
16 La poca pero justa posesión de un hombre recto/ortodoxo es más valiosa que muchas riquezas de los pecadores.
17 Porque los brazos de los pecadores, [que parecen tan fuertes hoy], se quebrantarán; pero Dios apoya y defiende a los justos.
18 El Señor conoce bien y aprecia los caminos de los justos y sinceros, y su herencia perdurará por generaciones [bajo Su protección.]
19 No se avergonzarán en momentos de dificultad, pero, en tiempos de hambruna serán saciados.
20 En cambio, los pecadores serán exterminados; estos enemigos del Señor, aunque puedan ascender a altos cargos de gran poder y riqueza, pronto serán destruidos, al igual que el humo se desvanece y desaparece.
21 El pecador pide prestado y no devuelve, pero el justo es compasivo y da.
[21 El pecador rico se empobrecerá
y se encontrará en la necesidad de pedir un préstamo,
pero debido a su pobreza, no podrá devolverlo;
en cambio, el justo, enriquecido por las bendiciones y regalos de Dios,
siempre se compadecerá de los pobres y necesitados,
y les brindará ayuda física, psíquica y espiritual.]
22 Porque aquellos que glorifican al Señor con logos y obras heredarán la tierra prometida con sus bienes; sin embargo, los que blasfeman contra Él serán destruidos.
23 Del Señor son dirigidos los pasos del hombre, y su camino lo ama profundamente.
24 Y aunque el hombre bueno caiga, no se romperá ni se quebrantará, porque el Señor lo sostendrá y lo sujetará de la mano.
25 Fui joven y ahora soy anciano; en todo este tiempo de mi vida, nunca he visto a un hombre justo abandonado por Dios, ni a sus descendientes mendigar pan.
26 Todo el tiempo de su vida, el justo muestra compasión y presta, y sus descendientes serán bendecidos por Dios.
27 Apártate del mal y haz el bien, y habitarás en la tierra [prometida por el Señor], por los siglos de los siglos;
28 porque el Señor ama la justicia y no abandonará a sus fieles; serán protegidos para siempre; los transgresores serán excluidos y la descendencia de los impíos será destruida.
[28 Porque el Señor ama la recta justicia
y jamás abandonará a Sus fieles,
sino que los protegerá para siempre;
bajo Su amparo vivirán seguros;
pero los impíos serán arrancados de la tierra,
y hasta la memoria de sus descendientes perecerá.]
29 Los justos serán herederos eternos de la tierra prometida y habitarán en ella para siempre, por los siglos de los siglos.
30 La boca del justo reflexionará y estudiará sofía-sabiduría divina, y su lengua hablará siempre con sano juicio lo correcto y lo justo.
31 La ley de Dios está grabada permanentemente en su corazón; por lo tanto, no tropezará ni se desviará ante ningún enemigo, visible o invisible, y no tropezará en los pasos de su vida.
32 El pecador acecha al justo y busca una oportunidad para matarlo,
33 sin embargo, el Señor no abandonará al justo ni lo entregará en manos del pecador, ni permitirá que sea condenado cuando sea juzgado en juicio en contra del pecador que lo acusó.
34 Espera en el Señor y guarda Su camino, y Él te exaltará para heredar la tierra; y verás con tus propios ojos cómo los pecadores son exterminados por el Señor.
[34 Persevera con paciencia,
esperando la intervención
y la protección del Señor;
guarda Sus mandamientos
y vive conforme a su voluntad;
Él te elevará y te hará heredero
de la tierra prometida y de sus bienes;
verás con tus propios ojos
cómo desaparecen los pecadores
por el justo juicio de Dios.]
35 Vi al impío prosperar y elevarse poderosamente, como los cedros del Líbano;
36 pero cuando pasé por allí de nuevo, él ya no estaba; volví atrás, traté de encontrarlo, pero no pude encontrar ni el lugar donde solía vivir.
37 Procura ser sin maldad; siempre mantén ante ti el recto/ortodoxo camino de Dios, porque el hombre pacífico dejará un buen recuerdo y descendientes felices.
38 Pero los impíos serán destruidos juntos; las sobras de sus riquezas, sus nombres y sus descendientes desaparecerán.
39 Pero la salvación de los justos vendrá ciertamente del Señor, porque él es su protector en tiempos de aflicción, opresión y prueba.
40 El Señor ayudará a los justos; los librará de las aflicciones y de las calamidades, y los rescatará de las manos de los pecadores; los salvará porque han puesto su esperanza en Él.
Salmos cathisma 6:37-45 Ψαλμοί κάθισμα 6:37-45
Salmo 37 (Mas. 38)
1 Salmo de David, en memoria sobre el sábado.
2 Señor, no me reprendas en Tu ira, ni me corrijas bajo el peso de tu indignación.
[2 Señor, no me reprendas ni me corrijas
conforme a tu justa ira por causa de mis pecados;
no descargues sobre mí, airado, la vara de tu pedagogía,
sino corrígeme con tu misericordia y con tu amor paternal.]
Principio del formulario3 No queda salud en mi cuerpo a causa de tu justa indignación; ni siquiera mis huesos hallan paz a causa de mis pecados.
4 No hay cura en mi cuerpo-carne a causa de Tu ira; no hay paz ni descanso en mis huesos debido a mis pecados;
[4 No hay en mi cuerpo
un solo miembro que permanezca sano,
a causa de tu justa corrección
e indignación contra mí;
no existe paz ni descanso
hasta en lo más profundo de mis huesos,
por causa de mis grandes pecados;]
5 porque mis iniquidades, transgresiones y pecados han sobrepasado mi cabeza y como una carga pesada oprimen y aplastan mi psique-alma.
6 Las heridas de mis pecados se ensuciaron y se pudrieron, debido a mi insensatez;Principio del formulario
7 he sido profundamente afligido y abatido hasta el extremo; durante todo el día camino sumido en la tristeza, la depresión y el sufrimiento.
[7 La tribulación me ha consumido
y me ha doblegado por completo;
mis rodillas han perdido toda su fuerza
y mi cuerpo se ha encorvado
durante todo el día
camino penosamente cabizbajo
y envuelto en una profunda tristeza;]Principio del formulario
8 Porque mis lomos, están llenos de humillaciones y úlceras, y no hay cura en mi cuerpo-carne.
[8 Porque mis riñones,
ese centro de los deseos,
se han llenado de llagas y dolores,
los cuales provocan repugnancia y desprecio;
no queda en mi cuerpo-carne lugar alguno sano.]
9 He sufrido, he sido afligido y humillado en gran medida; profundos y constantes gemidos emanan de mi corazón dolorido, [como los rugidos de un león herido.]
10 Señor, delante de Ti están todos mis anhelos; ninguno de mis gemidos permanece oculto a tus ojos.
11 Mi corazón está agitado, mis fuerzas tanto psíquicas como físicas me han abandonado; hasta la luz de mis ojos se va apagando, y ya no permanece en mí.
12 Mis amigos y todos mis conocidos se acercaron, pero se detuvieron a una distancia, y los más cercanos de mis parientes se quedaron muy lejos; [nadie está dispuesto a ayudarme.]
13 Quienes buscaban quitarme la vida empleaban la violencia contra mí; los que deseaban mi desgracia no cesaban de pronunciar falsedades y de tramar engaños durante todo el día.
[13 En medio de mi dolor y de mi abandono,
mis enemigos se vuelven contra mí
con violencia y crueldad;
quienes buscan quitarme la vida
y se complacen en mi desgracia,
lanzan contra mí palabras calumniosas y funestas;
se alegran de mi aflicción
y, durante todo el día, urden engaños,
preparan perversos planes
y me tienden trampas mortales para eliminarme.]
14 Pero yo, como si fuera sordo, no escuchaba lo que decían en mi contra; y como si fuera mudo e incapaz de abrir mi boca para hablar, no les respondía en absoluto.
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15 Y así me convertí en alguien que no escucha en absoluto y que no tiene en su boca objeciones y argumentos [justos y contundentes contra aquellos que lo acusan.]
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16 Solo en Ti, Señor, he puesto toda mi esperanza; por eso sé que escucharás mi súplica, Señor y Dios mío,Principio del formulario
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[y acudirás prontamente en mi auxilio.]
17 Porque dije: No permitas que mis enemigos se regocijen a causa de mi caída; ni que, cuando mis pies tambaleen, se burlen y se jacten con arrogancia.
[17 Por eso dije en lo profundo de mi corazón:
«¡Ayúdame, Señor!
No permitas que mis enemigos
se regocijen a costa de mi desgracia,
ni que se engrandezcan
ni se jacten a costa mía,
si me ven tambalearme
bajo el peso de la tribulación.»]
18 Porque estoy preparado para enfrentar las merecidas consecuencias o azotes por mi pecado y el dolor tremendo de mi caída siempre está frente a mí; [no deja de herir mi corazón.]
19 Porque reconoceré y confesaré mi iniquidad y viviré profundamente afligido por causa de mi pecado.
[19 Profundamente abatido por el peso de mi culpa,
reconoceré y confesaré públicamente mi pecado,
y lucharé con todas mis fuerzas por liberarme de él
y no reincidir nunca más en ese pecado.]
20 Mientras tanto, mis enemigos viven, se fortalecen y son más poderosos que yo; cada vez son más numerosos los que me odian sin motivo;Principio del formulario
21 Aquellos a quienes hice el bien, me devuelven mal por bien, me calumnian y me persiguen, únicamente porque he seguido con fidelidad el camino de la bondad.Principio del formulario
22 No me abandones, Señor y Dios mío, no te alejes de mí;
23 date prisa, Señor, ven en mi ayuda, Tú eres mi única salvación.
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Salmo 38 (Mas. 39)Principio del formulario
1 Para el fin, para Jeduthún: oda de David.
2 Me dije a mí mismo: «Vigilaré cuidadosamente mi conducta para no pecar con mi lengua, pondré una firme vigilancia sobre mi boca mientras el pecador permanezca delante de mí.»
[2 Me dije y resolví en mi corazón:
«Vigilaré cuidadosamente toda mi conducta
para no pecar con mi lengua,
lamentándome por la multitud de mis pruebas
o censurando los misteriosos,
aunque siempre bondadosos,
designios del Señor;
pondré un freno a mis labios
y no dejaré escapar de mi boca
queja alguna ni palabra de murmuración,
cuando el impío y pecador
se presente desafiante ante mí».]
3 Enmudecí, me humillé y guardé silencio incluso sobre lo bueno; entonces mi sufrimiento volvió a despertar con nueva fuerza.
[3 Voluntariamente me hice sordo y mudo
ante la presencia del hombre malvado;
mantuve un absoluto silencio,
incluso acerca de mis intenciones,
palabras y acciones benevolentes;
sin embargo, la tristeza y el dolor
de mi psique-alma se avivaron.]
4 Mi corazón ardía dentro de mí; mientras estudiaba y reflexionaba, un fuego abrasador se encendía en mi interior; entonces abrí mis labios y hablé.
[Principio del formulario
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4 Una llama se encendió en mi corazón;
al explorar el dilema de la felicidad de los impíos
y la aparente deserción de los justos,
experimenté el ardor de un fuego dentro de mí;
entonces mi lengua habló y me dirigí al Señor;]Principio del formulario
5 Por favor, Señor, hazme conocer cuál será el final de mi vida y el número de mis días, para que sepa cuánto me resta y aprenda a vivir con sabiduría.
[5 Señor, te suplico:
muéstrame cuándo llegará el término de mi vida
y cuál es el número de mis días,
para que, mientras aún dispongo de tiempo,
comprenda mi fragilidad
y complete lo que todavía falta para mi salvación.]
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6 He aquí, redujiste mis días a la medida de un palmo, y mi existencia es como nada ante Ti; en verdad, todo hombre, mientras vive, no es más que vanidad. (Diápsalma)
7 Sin embargo, el hombre camina como una figura; en vano se agita; acumula tesoros y no sabe para quién los recogerá.
[7 En verdad,
como una sombra efímera que pronto desaparece,
el hombre camina a través de este mundo visible;
a pesar de ello,
se muestra reacio a reconocer esta verdad,
por eso se turba, se fatiga y se afana;
acumula tesoros sin saber para quién
dejará sus riquezas cuando muera.]
8 ¿Y ahora cuál es mi esperanza? ¿Acaso no eres Tú, Señor? Solo en Ti encuentra firmeza mi existencia, porque de Ti procede mi vida y en Ti permanece segura.Principio del formularioPrincipio del formulario
[8 Y ahora, pues,
después de comprender cuán breve es la vida
y cuán vanos son los afanes de los hombres,
¿qué puedo esperar en este mundo?
¿Quién, sino el Señor, puede ser mi esperanza?
Sí, solo en Ti, Señor,
deposito con plena confianza toda mi existencia.]
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9 Perdona todos mis pecados y transgresiones, ya que a causa de ellos permitiste que me convirtiera en objeto de burla para los impíos.
10 Me volví sordo y mudo, no abrí mi boca para quejarme, ya que Tú permitiste que llegaran sobre mí esas pruebas y tribulaciones.
11 Aparta de mí Tus azotes, porque a causa de la fuerza de Tu mano yo he desfallecido.
[11 Aparta de mí, Señor,
los azotes de tu vara correctora;
cesa ya de disciplinarme,
porque los golpes
de tu mano omnipotente que me corrige
son tan intensos
que siento desfallecer mi vida.]
12 Con correcciones a causa de sus pecados educas y disciplinas al hombre, y consumes su vida y alma con la misma facilidad con que una araña deshace su frágil tela; en verdad, todo ser humano se afana inútilmente, [sin Tu ayuda]. (Diápsalma).
13 Escucha mi oración, Señor, y atiende a mi súplica; presta oído a mis lágrimas; no guardes silencio, porque soy un forastero ante ti, un extranjero en la tierra como todos mis padres.
14 Concédeme un respiro, para que recobre el aliento antes de partir y dejar de existir en este mundo.
[14 Déjame, Señor,
aunque solo sea por un breve tiempo;
cesa ya de corregirme,
para que pueda encontrar algún alivio
y recobrar mis fuerzas,
antes de partir de esta vida,
cuando ya no existiré más
sobre esta tierra.]
Salmo 39 (Mas. 40)
1Para el fin, salmo de David
2 Con mucha paciencia y esperanza, durante mi aflicción, esperé la ayuda del Señor; Él me prestó atención y acogió favorablemente mi súplica.
3 Me arrancó del pozo de mis sufrimientos y del fango en que estaba atrapado; puso mis pies sobre una roca inconmovible y guio mis pasos por sendas rectas/ortodoxas y seguras.
4 Y puso en mi boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios; muchos lo verán, y temerán, y pondrán su esperanza en el Señor.
5 Bienaventurado el hombre que ha puesto toda su esperanza en el santo Nombre del Señor y no ha desviado su mirada hacia las vanidades de este mundo ni hacia locuras engañosas.
[5 Bienaventurado y bendito es el hombre
que ha puesto toda su esperanza en el Señor,
y no ha desviado su mirada
hacia las vanidades de las riquezas,
de la gloria pasajera, ni hacia las locuras
y engañosas profecías de magos y adivinos.]
6 Muchas son, Señor Dios mío, las maravillas que has realizado, y nadie, [ni entre los hombres ni entre los falsos dioses,] puede compararse contigo en la sabiduría y bondad de tus designios; he procurado anunciarlas y proclamarlas, pero son tantas que sobrepasan todo número.
7 No has querido sacrificio ni ofrenda; sin embargo, me has dado un cuerpo perfecto; no has requerido holocaustos ni sacrificios por los pecados.
[7 Lleno de gratitud
quise ofrecerte un sacrificio,
pero Tú no quisiste
ni sacrificio sangriento ni incruento,
ni otras ofrendas;
me diste un cuerpo perfecto,
dotado de lógica
y una psique-alma inmortal,
para que te lo ofreciera
como sacrificio agradable;
esto pediste,
y no sacrificios de animales
quemados completamente en el altar,
ni ofrendas expiatorias por el pecado.]
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8 Entonces exclamé: «Aquí estoy, Señor; vengo, porque en el Libro sagrado ya estaba escrito acerca de mí [y de la misión que me has confiado].»
[8 Cuando conocí tu voluntad
y comprendí lo que esperabas de mí,
entonces dije: «aquí estoy;
vengo para ponerme a tu servicio
y cumplir tus mandatos»;
en el Libro de la Ley
está escrito acerca de mí
y de cómo he de agradarte.]
9 Debo cumplir tu voluntad, oh Dios mío; anhelé y quise tu Ley con todo mi corazón, con todas mis entrañas, Señor.
10 He proclamado Tu justicia en la gran iglesia; no cerraré mis labios; Señor, tú lo conoces.
11 No he ocultado en mi corazón Tu justicia, ni he silenciado Tu verdad; he proclamado la verdad de Tus logos y la salvación que me has regalado; no he escondido Tu misericordia y Tu verdad en una gran asamblea.Principio del formulario
12 Pero tú, Señor, no alejes de mí tus compasiones; que tu misericordia y tu verdad me sostengan y me fortalezcan siempre.
13 Porque me han rodeado males sin número; me han alcanzado mis iniquidades, y no he podido ver; se han multiplicado más que los cabellos de mi cabeza, y el santo fervor y el vigor de mi corazón me han abandonado.
14 Así que, por favor, Señor, complácete en redimirme de esta situación; Señor, apresúrate a venir en mi ayuda.
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15 Que todos los que buscan quitar mi vida sean avergonzados y confundidos; que retrocedan, llenos de pánico, los que desean mi mal y mi destrucción.
16 Que caiga pronto sobre ellos la vergüenza y la confusión, los que me dicen: «¡Bien, bien!».Principio del formulario
[16 Que la vergüenza y la confusión
sean la inmediata recompensa de su maldad
para aquellos que se complacen en mis desgracias
y, llenos de maliciosa alegría, exclaman:
«¡Bien, bien!».]
17 Que rebosen de alegría y de gozo en Tu presencia cuantos te buscan, Señor; y todos los que aman y anhelan tu salvación repitan incesantemente: «¡Glorificado y engrandecido sea el Señor!».
18 Soy pobre y necesitado, pero el Señor cuidará de mí; Tú eres mi ayuda y mi defensor; oh Dios mío, no tardes en ayudarme.
Salmo 40 (Mas. 41)
1Para el fin, salmo de David
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2 Bienaventurado el que comprende y atiende al pobre y al necesitado; en día malo y difícil el Señor lo librará.
3 El Señor lo protegerá de todo peligro; le concederá una vida larga y segura; le hará dichoso y feliz en este mundo, y nunca lo entregará en manos de sus adversarios.Principio del formulario
4 El Señor lo ayudará a levantarse sano de su cama; sí, Señor, tú cambiarás su lecho, donde yace débil y dolorido, en una cama de reposo donde descansará saludable.
5 [Me postré en oración durante mi enfermedad y] dije a Dios: Κύριε, ἐλέησόν με, Kirie eléison me, Señor, compadécete de mí; sana mi psique-alma, porque he pecado contra Ti [y me encuentro enfermo.]
6 Mis enemigos pronunciaron palabras maliciosas y malintencionadas en mi contra. ¿Cuándo morirá él y borrarse su nombre de la tierra?
Principio del formularioPrincipio del formulario7 Cuando alguno venía a visitarme, sus palabras eran falsas y vacías; mientras tanto, su corazón iba acumulando maldad; apenas salía de mi presencia, divulgaba por todas partes las mismas calumnias contra mí.Principio del formulario
[7 Si alguno de estas personas maliciosas
entraba en mi hogar,
aparentemente para visitarme,
pronunciaba palabras engañosas
e hipócritas hacia mí;
al mismo tiempo,
su corazón maquinaba artimañas maliciosas,
que finalmente se desatarían en mi contra;
salía de mi habitación y
difundía maliciosas habladurías en mi contra.]Principio del formularioPrincipio del formulario
8 Todos mis enemigos susurraban en mi contra; siempre maquinaban maliciosamente a mi costa;
9 propagaban falsedades contrarias a la ley de Dios en mi contra, diciendo; ¿Acaso este enfermo, que está postrado y yace en su lecho, nunca se levantará sano de nuevo?
Principio del formulario10 No solo mis enemigos, sino también mi íntimo amigo, en quien había depositado mis esperanzas, aquel que compartía mi comida en mi mesa, se volvió en gran medida en mi contra.
11 Pero Tú, Κύριε, ἐλέησόν με Kirie eléison me, Kirie-Señor, compadécete de mí; levántame de mi abatimiento y me encargaré de darles la justa respuesta.
12 En esto he conocido que te complaces en mí, porque no se alegrará mi enemigo de mí.
13 Tú, por esta inocencia mía sin maldad, me sostuviste en el pasado y me sostendrás también ahora; harás que tu ayuda permanezca firme sobre mí y se extienda para siempre a todas las generaciones futuras.
14 Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, desde siempre y para siempre. Así sea, así sea.
Salmo 41 (Mas. 42)
1“Para el fin; para instrucción (o para entendimiento); de los hijos de Coré.”
2 Del mismo modo que la cierva anhela las fuentes de agua, así anhela mi psique-alma por ti, oh Dios mío.
3 Mi alma tuvo sed del Dios eterno vivo y fuerte; ¿cuándo vendré y veré la persona o rostro de Dios?
4 Se han convertido mis lágrimas en mi alimento día y noche, porque mis enemigos me dicen constantemente: «¿Dónde está tu Dios?
5 Al recordar estas cosas, derramé mi alma delante de Ti, porque volveré a caminar hacia tu santa Morada, hasta la Casa de Dios, entre cantos de alegría, de acción de gracias y de alabanza, acompañado por el gozoso clamor de la asamblea que celebra tus fiestas.
6 Por qué alma mía, estás entristecida? ¿Por qué te turbas por completo a causa de lo que oyes y por qué te agitas por todo cuanto escuchas? Pon tu esperanza en Dios, porque volverá a llegar el día en que lo agradeceré y lo alabaré como mi Salvador y mi Dios.
7 Mi alma se estremeció dentro de mí; por esto me recordaré de ti, tierra del Jordán y del Hermón, desde el pequeño monte, te recuerdo de nuevo [y busco consuelo en tu memoria.]
8 Abismo a abismo invoca como se escucha el estruendo de las cataratas, todos tus alzamientos y tus olas sobre mí han pasado.
[8 Abismo a abismo invoca
al estruendo de las cataratas;
como las aguas abismales avanzan en oleadas
y una llama a la siguiente,
así han caído sobre mí, una tras otra,
las impetuosas olas de Tu justa indignación:
las tribulaciones que me afligen.]
9 Durante el día, el Señor enviará su misericordia, y por la noche, un canto de alabanza surgirá de mí, una oración al Dios de mi vida.
10 Diré a Dios: «Tú eres mi protector; ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué voy caminando triste mientras mi enemigo me atormenta y me oprime?»
11 Mientras se quiebran mis huesos por el sufrimiento y el dolor, mis enemigos me insultan y cada día me dicen: ¿Dónde está tu Dios para salvarte?
12 ¿Por qué estás tan abatida, alma mía? ¿Por qué me conmocionas? Pon tu esperanza en Dios, porque volveré a alabarlo en su santo templo; Él es la salvación de mi persona y mi Dios.
Salmo 42 (Mas 43)
Salmo de David
1 Hazme justicia, Dios mío, y defiende mi causa frente a un pueblo que no conoce la santidad; líbrame del hombre injusto, perverso y engañador.
[1 Señor y Dios mío,
Tú, que eres el Juez justo,
pronuncia una sentencia
favorable en mi causa
y defiende mi derecho
frente a un pueblo impío,
ajeno a Ti y a Tu santa voluntad;
sálvame y líbrame
de todo hombre
injusto, falso y engañador.]
2 Porque Tú eres mi Dios y mi fortaleza; ¿por qué parece que me has abandonado? ¿Por qué voy caminando triste mientras mi enemigo me oprime y me aplasta?
3 Envía Tu redentora luz y Tu verdad; ellas me han guiado y me llevarán a Tu monte santo y a Tus moradas.
4 Y entraré en el altar de Dios, al Dios que alegra y renueva mi juventud; te alabaré con la guitarra, oh Señor y Dios mío.
5 ¿Alma mía, por qué estás tan abatida? ¿Por qué me conmueves y me sacudes? Pon tu esperanza en Dios, porque Él ciertamente vendrá en mi ayuda, y entonces le confesaré, le daré gracias y le alabaré; Él es mi Dios y la salvación de mi persona.
Salmo 43 (Mas 44)
1 A fin, para los hijos de Coré, un salmo para entendimiento.
2 Oh Dios, con nuestros oídos hemos escuchado, y nuestros padres nos han contado la maravillosa obra que Tú realizaste en aquellos días antiguos.
3 Fue tu mano la que expulsó a las naciones paganas y plantó en su lugar a tu pueblo; humillaste a aquellos pueblos y los arrojaste de su tierra.
[3 Tu diestra omnipotente
destruyó a las naciones idólatras y pecadoras
que habitaban Canaán,
y estableciste allí a tu pueblo
como moradores permanentes;
en tu justicia
castigaste a los pueblos impíos
y los arrojaste fuera
de la Tierra Prometida.]
4 Porque no fue con su espada que heredaron la tierra [de Canaán], ni su brazo los salvó [en las batallas contra las naciones idólatras], sino Tu derecha, la fuerza de Tu brazo y la luz de Tu rostro, porque Tú te complaciste en ellos [y por Tu voluntad, decidiste ofrecerles la tierra de Canaán].
5 Tú mismo eres mi Rey y mi Dios, quien ordenaste y realizaste las victorias de Jacob en el pasado.
6 Por Ti aplastaremos a nuestros enemigos, y en tu Nombre aniquilaremos a los que se levantan contra nosotros.
7 Pues no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvará; [Tú me salvarás, nadie más].
8 Porque tú nos salvaste de los que nos oprimían, y avergonzaste a los que nos odiaban.
9 En Dios nos gloriaremos todo el día, y por Tu santo Nombre tributaremos eternamente nuestra confesión, alabanza y acción de gracias. (Diápsalma).
10 Pero ahora parece que nos has abandonado y nos has entregado a la vergüenza; ya no acompañas, oh Dios, a nuestras tropas cuando salen al combate [para concedernos la victoria].
11 Hiciste que retrocediéramos ante nuestros enemigos, y los que nos odiaban saquearon nuestros bienes.
12 Nos entregaste a nuestros enemigos como ovejas destinadas a la matanza; nos dispersaste entre las naciones idólatras como cautivos.
13 Entregaste a tu pueblo sin honor, y ya no hubo multitud en sus aclamaciones.
[13 Permitiste que tu pueblo
fuera vendido por casi nada,
como si fueran esclavos sin valor alguno;
y todo esto sucedió
cuando ni siquiera era numeroso
el ejército de quienes,
lanzando gritos de guerra,
se levantaron contra nosotros
y nos derrotaron.]
14 Permitiste que fuéramos objeto de burla entre nuestros pueblos vecinos, escarnio y mofa ante las naciones a nuestro alrededor.
15 Nos has convertido en motivo de burla entre las naciones; los pueblos mueven la cabeza en señal de burla, al ver nuestra desgracia.
16 Todo el día mi vergüenza está frente a mí, y la deshonra y la vergüenza de mi rostro me ha cubierto,
17 a causa de la voz del que me injuria y me calumnia, y ante la presencia del enemigo que me persigue.
[17 Todo esto sucede a causa de las burlas
de quienes nos insultan y nos desprecian;
por el menosprecio que se refleja claramente
en el rostro y en la mirada de nuestros enemigos,
de aquellos que nos persiguen sin cesar.]
18 Todas estas desgracias han caído sobre nosotros; sin embargo, no nos hemos olvidado de Ti ni hemos faltado a tu Alianza,
19 y nuestro corazón no retrocedió ni se apartó de Ti, aunque permitiste que nuestros pasos se desviaran de Tu camino.
20 Porque nos humillaste en este lugar de maldad y sufrimiento, y allí nos cubrió la sombra de la muerte.
21 Si hubiéramos olvidado el Nombre de nuestro Dios, si hubiéramos extendido nuestras manos hacia un dios ajeno, falso e idólatra,
22 ¿acaso nuestro Dios no habría percibido esto y no nos pediría cuentas? Él conoce incluso los más ocultos deseos y sentimientos de nuestros corazones.
23 Pero nosotros, Señor, por tu causa soportamos martirios mortales todo el día; fuimos considerados como ovejas llevadas al sacrificio.
24 ¡Despierta, Señor! ¿Por qué parece que duermes? Levántate y no nos rechaces para siempre.
25 ¿Por qué apartas Tu rostro de nosotros? ¿Acaso olvidas nuestra miseria, nuestra angustia, nuestra aflicción y el sufrimiento que padecemos?
26 Porque nuestra vida ha caído en el polvo de la tumba. Nuestro vientre se ha pegado al suelo [y hemos sido pisoteados por nuestros enemigos; compadécete de nosotros, Señor].
27 ἀνάστα (anasta), resucita, levántate, Señor, ayúdanos y líbranos para la doxa-gloria de tu santo Nombre.
Salmo 44 (Mas 45)
1 Para el fin, por los que serán transformados; para entendimiento de los hijos de Coré; oda, cántico por el amado.
2 Mi corazón ha brotado y derramado un logos excelente y hermoso; yo pronuncio mis obras al rey, mi lengua será transformada en la pluma de un escritor hábil, [para expresar los sagrados sentimientos de mi corazón].
3 Eres hermoso en belleza más que los hijos de los hombres, se derramó χάρις (jaris: gracia, energía increada) en tus labios; por eso te bendijo Dios para siempre.
[3 Tú eres, oh Cristo, Mesías,
el más hermoso entre los hijos de los hombres;
Tu hermosura
sobrepasa toda belleza humana;
la jaris-gracia increada
se ha derramado sobre tus labios,
y tus logos rebosan
dulzura, verdad y vida;
por eso Dios te ha bendecido
y te ha colmado de jaris-gracia y dones
para todos los siglos.]
4 Ciñe Tu espada sobre Tu muslo, oh Poderoso; resplandece revestido de Tu divina hermosura y de Tu soberana majestad.
55 y avanza victorioso, prospera y reina por amor a la verdad, a la mansedumbre y a la justicia; y Tu poderosa diestra Te guiará de manera admirable, [siempre de victoria en victoria].
6 Tus flechas están afiladas, [oh Poderoso,] los pueblos caerán bajo ti, atravesando el corazón de los enemigos del rey.
7 Tu trono, oh Dios, permanecerá firme por los siglos de los siglos, y la vara de tu realeza (increada) será una vara de rectitud y justicia.
8 Amaste la justicia y odiaste la iniquidad; por eso te ungió Dios, tu Dios, con óleo espiritual de alegría más que a tus compañeros;
9 Tus vestiduras desprenden el suave aroma de la mirra, del estacte* y de la casia*; desde los palacios de marfil resuenan himnos y melodías que colman de alegría tu corazón.
10 Las hijas de los reyes forman parte de tu glorioso séquito; a tu derecha está la Reina, revestida de un espléndido vestido entretejido de oro y ricamente adornado con magníficos bordados.
11 Escucha, hija, y mira, inclina tu oído para recibir mis instrucciones y olvida completamente a tu pueblo y la casa de tu padre;
12 y el rey deseará y amará tu belleza, porque Él es también tu Señor,
13 lo venerarás y lo adorarás, y la hija de Tiro enviará, en señal de respeto, muchos regalos; los ricos del pueblo, como en una procesión, rendirán homenaje a tu persona.
14 Toda la doxa-gloria de la hija del rey está en su interior, vestida con ropas bordadas de oro, adornada con hermosos bordados.»
[14 Toda la doxa-gloria de la hija del rey radica en su interior,
adornada con la riqueza de la virtud y las gracias espirituales;
está vestida con un ropaje bordado en oro, ricamente adornado].
15 Detrás de ella serán conducidas al Rey vírgenes; sus compañeras y doncellas que la acompañan serán presentadas ante Ti, [el Rey y Novio;]
16 serán presentadas con alegría y regocijo, y serán llevadas al templo del rey.
17 En lugar de tus antepasados padres, ahora estarán tus hijos espirituales que han nacido de ti; los pondrás como príncipes sobre toda la tierra.
[17 Oh Reina,
en lugar de tus antiguos padres,
a quienes dejaste atrás
para unirte a tu divino Esposo,
estarán ahora tus hijos,
nacidos de tu unión espiritual
con el Esposo Cristo.
A ellos los constituirás
príncipes sobre toda la tierra,
para gobernarla
conforme a la voluntad de Dios;]
18 ¡Oh Rey! Recordaré y proclamaré tu Nombre a lo largo de las generaciones; por esto, los pueblos te confesarán, te agradecerán y te alabarán ahora y por los siglos de los siglos.
*(Nota: estacte: mirra destilada, y casia: una especia aromática muy apreciada en la antigüedad, semejante a la canela.)
Salmo 45 (Mas 46)
1 Para el fin; por los hijos de Coré, salmo sobre las realidades ocultas.
2 Dios es nuestro refugio seguro y la δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía increada) invencible; es el auxilio siempre presente en las tribulaciones, angustias y depresiones más graves que nos sobrevienen.
3 Por eso no temeremos, aunque la tierra sea sacudida y los montes sean desplazados al corazón de los mares.
4 Rugieron y se embravecieron las aguas las aguas; las montañas se estremecieron ante la fuerza de Su poder; [pero nosotros no nos asustaremos]. (Diápsalma).
5 Los torrentes del río alegran la ciudad de Dios; el Altísimo santificó el lugar de Su morada.
[5 En medio de aquella conmoción de los elementos,
Jerusalén permanecerá segura e inconmovible;
las corrientes del río que fluye junto a ella
llenan de alegría la Ciudad de Dios,
la cual el Altísimo santificó
para convertirla en su santa Morada.]
6 Dios habita en medio de ella, y por eso permanecerá firme e inconmovible; Dios acudirá en su auxilio al despuntar el alba.
7 Las naciones se agitaron y los reinos se tambalearon; pero el Señor dejó oír su voz, y la tierra entera se estremeció.
[7 Las naciones se alzaron tumultuosamente contra Jerusalén,
y reinos enteros se levantaron para combatirla;
pero el Señor hizo resonar su voz desde lo alto;
tronó, y toda la tierra se estremeció.]
8 El Señor de las δυνάμεις (dinámis: poderes, potencias y energías increadas) de la tierra y del cielo, está con nosotros, nuestro protector es el Dios de Jacob. (Diápsalma).
9 Venid y contemplad las obras del Señor; admirad las maravillas portentosas que ha realizado sobre la tierra.
10 Él hace cesar las guerras en toda la tierra; rompe el arco, despedaza las armas y reduce a cenizas, en el fuego, los escudos de los guerreros.
11 Dejad de agitaros y de confiar en vuestras propias fuerzas y reconoced que YoSoY Dios; mi Nombre será exaltado entre todas las naciones y glorificado en toda la tierra.
[11 Dejad a un lado
todo afán y preocupación
por las cosas de este mundo
que apartan de Dios;
reconoced que YoSoY
el único y verdadero Dios;
seré glorificado entre las naciones
y mi doxa-gloria increada
resplandecerá sobre toda la tierra.]
12 El Señor de las δυνάμεις (dinámis: poderes, potencias y energías increadas) de la tierra y del cielo, está con nosotros, nuestro ayudante y protector es el Dios de Jacob.
Salmos cathisma 7: 46-54 Ψαλμοί κάθισμα 7: 46-54
Salmo 46 (Mas 47)
1 Para fin, un salmo para los hijos de Coré.
2 ¡Pueblos todos, aplaudid con júbilo! Aclamad a Dios con voces de alegría y exultación.
3 Porque el Señor Altísimo es temible, gran Rey sobre toda la tierra.
4 Él sometió pueblos a nuestra autoridad e hizo que las naciones quedaran bajo nuestros pies.
5 Él eligió para nosotros la heredad que nos tenía preparada: la doxa-gloria y la hermosura de Jacob, a quien amó desde antiguo. (Diápsalma).
6 Dios asciende en medio de las aclamaciones de su pueblo; el Señor se eleva al son de las trompetas.
7 Cantad himnos a nuestro Dios, salmodiad; cantad himnos a nuestro Rey, cantad.
8 Porque Dios es el Rey de toda la tierra; cantadle salmos con sabiduría, con discernimiento y con un corazón lleno de reverencia.
9 Nuestro Dios reinó y reinará sobre todas las naciones; Dios está sentado en Su trono santo, [resplandeciente y celestial].
10 Los gobernantes de los pueblos se congregarán junto a Dios de Abraham, porque todos los poderosos de la tierra pertenecen a Dios; Él ha sido exaltado sobre todas las cosas.
Salmo 47 (Mas 48)
1Salmo de cántico para los hijos de Coré, segundo sábado.
(Nota: δευτέρα σαββάτου = literalmente “segundo del sábado”, una expresión antigua que designa el segundo día de la semana (lunes, según la numeración litúrgica judía que cuenta desde el sábado).
2 Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios, en su Monte santo,
3 y se alegra con el júbilo de toda la tierra; montes de Sion, sobre todo, los lados elevados hacia el norte, donde está la ciudad del gran Rey.
[3 Tú eres el gozo
firme e inconmovible
de toda la tierra.
¡Cuán hermosas son
tus elevadas colinas, oh Sión!
Especialmente las laderas del norte,
donde se alza el santo Templo
y, a sus pies, Jerusalén,
la Ciudad del gran Rey.]
4 Dios se manifiesta en sus fortalezas, cuando acude en su auxilio.
5 Porque, he aquí, los reyes de la tierra se han reunido, han pasado juntos en las fronteras [de Judá y llegaron frente a Jerusalén];
6 pero tan pronto como vieron la ciudad, se asombraron y se turbaron, se llenaron de confusión y fueron presa del pánico,
7 un terror los invadió; experimentaron dolores, como los que siente una mujer en el parto.
8 Con un espíritu violento destruirás los barcos de Tarsis.
9 Lo que habíamos oído de las antiguas maravillas del Señor, ahora lo hemos contemplado con nuestros propios ojos en la ciudad del Señor de las δυνάμεις (dinámis: poderes, potencias y energías) celestiales y terrenales, en la ciudad de nuestro Dios; Dios mismo la ha fundado sobre cimientos inconmovibles y la sostendrá por toda la eternidad. (Diápsalma).
10 Oh Dios, en medio de tu pueblo hemos experimentado la grandeza de tu misericordia.
11 Oh Dios, así como tu Nombre es grande, así también tu alabanza se extiende hasta los confines de la tierra; Tu diestra está colmada de justicia.
[11 Así como Tu Nombre, oh Dios,
es grande y digno de reverencia,
así también Tu alabanza
resuena hasta los confines de la tierra.
Tu diestra está llena de justicia:
recompensa a los justos
y pronuncia justos juicios
sobre los impíos e injustos.]
12 Que se regocije el monte Sion y se alegren las hijas de Judá a causa de tus justos juicios, Señor.
13 Rodead con alegría a Sion y observad uno por uno sus torres, las cuales, por el poder de Dios, han sido preservadas íntegras y seguras.
14 Poned vuestros corazones en su fuerza y considerad bien sus murallas, para que podáis relatarlo a la próxima generación.
15 Porque este es nuestro Dios por los siglos de los siglos; Él nos apacentará y nos conducirá con amor para siempre.
Salmo 48 (Mas 49)
1 Salmo a fin para los hijos de Coré.
2 Escuchad estos logos, pueblos todos; prestad atento oído, cuantos habitáis la tierra,
3 tanto los nativos como los hijos de los hombres, el rico y el pobre igualmente.
4 Mi boca hablará sabiduría, y el profundo estudio de mi corazón se expresará con logos llenos de entendimiento y de descernimiento;
5 prestaré atento oído a la enseñanza y a la sabiduría contenida en la parábola y, al son del salterio, revelaré el profundo misterio que encierra.
[5 Inclinaré mi oído a las verdades
que el Espíritu de Dios me inspira
bajo la forma de una parábola;
al son armonioso del salterio
revelaré el profundo y misterioso enigma
que voy a desarrollar.]
6 ¿Por qué habría de temer cuando lleguen los días malignos de la tribulación? Aun cuando la culpa de mis pecados me cerque por todas partes, el Señor será mi esperanza, [pero mi conciencia no me reprocha nada de eso.]
7 [Hay otros que buscan mi destrucción;] Los que ponen su confianza en sus propias fuerzas y se enorgullecen jactándose de la abundancia de sus riquezas,
8 ningún hermano puede rescatar a su hermano, ni hombre alguno puede pagar a Dios el precio de su propia redención,
[8 sin embargo, también ellos enfrentarán la muerte,
de la cual ni el hermano más afectuoso puede salvarlos;
¿Cómo, entonces, podría rescatarlos cualquier otro ser humano?
Nadie puede ofrecer a Dios una ofrenda expiatoria para escapar de la muerte,]
9 el precio del rescate de su psique-alma, aunque haya trabajado durante toda su vida para acumular muchas riquezas, es tan alto, que jamás podrá pagarlo, trabajará en vano para siempre,
10 se imagina que vivirá eternamente en la prosperidad; no quiere ver ni comprender que la muerte entrega al hombre a la corrupción,
11 verá a los sabios morir, tanto el necio como el insensato perecerán juntos y dejarán sus riquezas a otros,
12 y sus tumbas serán sus moradas eternas; esta será su morada, en la que permanecerán por todas las generaciones; insensatamente registraron a su nombre las tierras y propiedades, creyendo que de esta manera las poseerían para siempre.
13 [¡Pobre ser humano!] Aunque tiene honor y dignidad [como creación lógica de Dios], no comprendió esto; vino y se colocó en la posición de los animales insensatos, y se hizo semejante a ellos en necedad y en su modo de vida,
14 tal es el camino que ellos han escogido: un sendero que los lleva al tropiezo y al escándalo; y aun después de ello, siguen complaciéndose en sus propias palabras. (Diápsalma)
[14 este es el camino de vida de los pecadores,
que los iguala a los animales
y se convierte en un tropiezo para la virtud,
siendo causa de su destrucción;
sin embargo, después de su muerte,
surgen otros impíos
que los elogian con sus palabras,
aprueban su comportamiento
y su estilo de vida,
e incluso desean imitarlos.]
15 Como un rebaño son conducidos al Hades, donde la muerte será su pastor; pero, al despuntar la aurora, los justos triunfarán sobre ellos; toda su fuerza desaparecerá en el Hades, y serán despojados de toda la gloria en la que habían puesto su confianza.
[15 Como ovejas destinadas al matadero,
Dios los arrojó al Hades;
allí la muerte será para ellos un pastor cruel
que los conducirá sin remedio;
pero muy pronto, los justos,
hoy todavía ocultos y pobres
ante los ojos del mundo,
serán exaltados y dominarán sobre ellos;
entonces comprenderán
que la ayuda que esperaban de sus riquezas
les será completamente inútil en el Hades;
despojados de toda su gloria y esplendor terrenos,
serán arrojados lejos de ellos para siempre.
16 Pero en cuanto a mí, Dios librará mi psique-alma del poder del Hades cuando me reciba junto a Él. (Diapsalma).
17 No temas ni te atormentas cuando un hombre impío se enriquece, ni cuando aumenta la gloria de su casa;
18 porque cuando muera, no llevará consigo nada de sus riquezas, ni su gloria descenderá con él al Hades.
19 Mientras permanezca en esta vida terrenal, los aduladores lo ensalzarán; y él también te elogiará, cuando te desvíes a la adulación y a los elogios hacia él.
20 Pero finalmente morirá, irá a reunirse con la generación de sus padres; y nunca jamás contemplará la luz (divina e increada).
21Y el hombre, aun revestido de honor y dignidad, no comprendió su verdadera condición; se igualó a las bestias irracionales y llegó a ser semejante a ellas.
[21 ¡Ay del hombre!
Habiendo recibido de Dios
el inestimable honor
de su naturaleza racional,
no alcanzó la verdadera sabiduría;
antes bien, se rebajó al nivel
de las bestias irracionales
y llegó a asemejarse a ellas
por su manera de vivir
y por el dominio de sus instintos animales.
Salmo 49 (Mas. 50)
Salmo de Asaf.
1 El Dios de los dioses, el Señor, ha hablado y ha convocado a toda la tierra, desde el nacimiento del sol hasta su ocaso.
2 Desde Sión resplandece la hermosura de su doxa-gloria [y la belleza de Su infinita perfección].
3 Nuestro Dios vendrá con manifiesta doxa-gloria (increada) y no guardará silencio; un fuego devorador arderá delante de Él, y a Su alrededor se levantará una tempestad poderosísima.
4 Convocará como testigos a los cielos de lo alto y a la tierra, para juzgar a Su pueblo;
5 reunid ante Él a sus santos, a aquellos que sellaron Su alianza con sacrificios,
6 y los cielos como testigos anunciarán Su justicia, porque Dios es el juez. (Diápsalma).
7 Escucha, pueblo mío, y hablaré contigo, Israel, y te amonestaré: YoSoY Dios, tu Dios.
[7 El Señor habla:
«Escucha, pueblo mío,
porque voy a hablarte;
presta atención, Israel,
porque voy a declarar
mi testimonio ante ti;
YoSoY Dios,
el Señor de todo el mundo,
y, de un modo particular, tu Dios.»]
8 No te reprocharé por tus sacrificios, pues tus holocaustos están constantemente delante de mí.
9 No aceptaré novillos de tu casa ni cabritos de tus rebaños.
10 Porque míos son todos los animales del campo, las bestias de los montes y los bueyes;
11 conozco todas las aves del cielo, y la belleza del campo siempre está bajo mi dominio.
12 Si tuviera hambre, no te diría que me des de comer, porque mía es la tierra y todo lo que ella contiene.
13 ¿Acaso necesito yo comer carne de toros y beber sangre de cabritos? Claro que no;
14 por lo tanto, ofrece a tu Dios como sacrificio la alabanza y cumple ante el Altísimo todos los votos que le has prometido;
15 y me invocarás en el día de tu tribulación, depresión y angustia, y te libraré, y me glorificarás. (Diápsalma).
16 Y al pecador le dijo Dios: ¿Por qué te atreves a relatar mis justicias, leyes y mandamientos, y pones en tu boca mi alianza, [la cual tú mismo pisoteas]?
17 Pero tú has odiado mi corrección educativa y has desechado con desdén mis logos-mandamientos.
18 Si veías a un ladrón, te unías a él, y con un adúltero ponías tu parte.
19 Tu boca ha rebosado maldad, y tu lengua tejía engaños;
20 sentado, hablabas mal de tu hermano y tendías trampas y lazos de tropiezo al hijo de tu propia madre.
21 Todo esto hiciste, y Yo guardé silencio; llegaste a pensar, en tu iniquidad e insensatez, que Yo era semejante a ti; pero Yo te reprenderé y pondré tus pecados delante de tus propios ojos.
22 Reflexionad, pues, sobre todas estas cosas, vosotros que os olvidáis de Dios; no sea que la justicia divina os arrebate, y no haya nadie que pueda libraros.
23 Quien Me ofrece el sacrificio de la alabanza, ese Me glorifica; y este es el camino recto/ortodoxo por el que manifestaré a cada uno Mi salvación.
Salmo 50 (Mas 51)
1 Al maestro del coro. Salmo de David.
2 Cuando, tras haber mantenido relaciones con Betsabé, lo visitó el profeta Natán.
3 Ἐλέησόν με eléisón me, compadécete de mí, oh Dios, según tu gran ἔλεoς misericordia, compasión y caridad y por la multitud de tus misericordias ἔλεoς, borra toda mi iniquidad.
4 Lávame una y otra vez de mi iniquidad, púrgame, límpiame y sáname de la suciedad de mi pecado.
5 Porque reconozco plenamente mi iniquidad, y mi pecado permanece continuamente ante mis ojos [y en mi corazón y en mi pensamiento, acusándome y atormentándome sin cesar].
6 Contra Ti solo he pecado y he hecho el mal delante de Tus ojos, para que se manifieste la justicia de Tus logos y triunfes cuando los hombres pretendan juzgarte.
[6 Te suplico que me perdones,
porque mis pecados han sido
una transgresión de Tu santa Ley;
delante de Tus ojos he cometido el mal;
confieso que soy digno del castigo por mis iniquidades,
para que quede manifiesta la justicia de Tus juicios
y salgas vencedor cuando los impíos
y los insensatos se atrevan a censurarte.]
7 He aquí que en iniquidades fui concebido, [por padres pecadores] y en pecados me dio a luz mi madre.
8 Porque tú amas la verdad, y me has revelado lo oculto y secreto de tu sabiduría.
[8 Dios de la verdad,
Tú amaste y amas siempre
la verdad y la rectitud;
me revelaste las cosas ocultas y
secretas de Tu sabiduría,
para que así tenga la posibilidad
de protegerme del pecado.]
9 Me rociarás con ramas de hisopo*, y seré purgado y limpiado; me lavarás, y seré más blanco que la nieve.
[9 Me rociarás con Tu misericordia,
como con las ramas simbólicas del hisopo*,
y quedaré purgado y sanado de mi pecado;
me lavarás con Tu Jaris (Gracia increada),
y seré más blanco que la nieve.]
10 Entonces me harás sentir alegría y regocijo, de manera que hasta mis huesos quebrantados se llenarán de gozo.
11 Gira tu rostro lejos de mis pecados, para que no los veas, y borra todas mis iniquidades.
12 Forma en mí, oh Dios, un corazón puro, y renueva en las profundidades de mi ser un espíritu recto/ortodoxo.
[12 Forma en mí, oh Dios mío,
un corazón nuevo y puro,
para que entronices
en lo profundo de mi alma
un espíritu de verdad,
de sabiduría y de rectitud.]
13 No me alejes de tu rostro lleno de bondad, y no apartes de mí tu Santo Espíritu.
14 Devuélveme la alegría y el gozo de tu salvación, que proviene de ti, y sostenme con un espíritu hegemónico, firme e inquebrantable.
15 Enseñaré a los inicuos, transgresores tus caminos, y los impíos volverán a ti.
[15 Así, purgado, sanado e iluminado,
enseñaré a muchos transgresores
Tus caminos y Tu Ley;
y con mi ejemplo,
mis logos y palabras,
haré que muchos impíos
vuelvan a Ti
en metania y arrepentimiento,
como yo también he vuelto.]
16 Líbrame, Señor, de la culpa de las sangres inocentes [que fueron derramadas por causa mía], oh Dios y Señor de mi salvación; y mi lengua, llena de alegría, proclamará tu justicia y tu bondad.
17 Señor, Tú abrirás mis labios, y mi boca elevará alabanzas y doxologías hacia Ti.
18 Porque si hubieras querido sacrificios, yo los habría ofrecido; pero en los holocaustos no te complaces; [por eso te ofreceré alabanza ferviente Señor.]
19 El verdadero sacrificio para Dios es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado Dios nunca lo despreciará.
[19 El sacrificio agradable para Ti, oh Dios,
es un espíritu quebrantado
por el dolor y por la conciencia del pecado;
y un corazón de hombre
que ha sido quebrantado y humillado
por la metania y el arrepentimiento,
Tú, oh Dios sumamente bueno y misericordioso,
jamás lo rechazarás.]
20 Favorece, Señor, en tu bondad a Sión, y sean reconstruidos los muros de Jerusalén.
21 Entonces Te agradarán los sacrificios de justicia, las ofrendas y los holocaustos; entonces ofrecerán novillos sobre Tu santo altar.
[21 Entonces Te agradará aceptar
los sacrificios ofrecidos
conforme a Tu Ley:
las ofrendas y los holocaustos;
entonces ofrecerán sobre Tu altar
novillos en sacrificio,
como expresión de gratitud
y de alabanza a Ti.]
*(Nota: ὕσσωπος → hisopo, planta usada en ritos de catarsis, purgación en el Antiguo Testamento)
Salmo 51 (Mas. 52)
1 Para el fin, un salmo de meditación atribuido a David,
2 compuesto en el momento en que Doeg el edomita fue a informar a Saúl y le dijo: «David ha ido a la casa de Abimelec».
3 ¿Por qué te enorgulleces de tu maldad, tú, hombre poderoso, cometiendo iniquidades durante todo el día transgrediendo la ley de Dios?
4 Pensamientos injustos de tu corazón expresó tu lengua desenfrenada; como una navaja afilada, actuaste con engaño para la destrucción del prójimo.
5 Amaste la maldad más que la bondad, la injusticia más que el hablar con justicia. (Diápsalmo).
6 Amaste todos los logos y dichos de destrucción y ruina, y tener lengua engañosa y calumniadora contra los demás.
7 Por eso Dios te abatirá para siempre; te arrancará de tu morada y desarraigará tu raíz de la tierra de los vivientes. (Diápsalma).
[7 Por esto, Dios te derribará,
te arrancará por completo, te despojará
y te dejará sin nada de lo que tienes;
te expulsará y te desterrará de tu patria,
e incluso destruirá las raíces de tus descendientes
en medio de los hombres vivos.] (Diápsalma)
8 Los justos verán y temerán, se reirán de él, diciendo:
[8 Los justos verán
la justa venganza de Dios
contra él y temerán;
luego se reirán
con satisfacción y alegría,
porque se ha hecho
la justicia debida, y dirán:]
9 He aquí un hombre que no puso a Dios como su apoyo y ayuda, sino que confió en la abundancia de sus riquezas y se fortaleció en la vanidad de su corazón.
10 Pero yo, como un olivo fructífero en la casa de Dios, he puesto mi esperanza en la misericordia de Dios por los siglos de los siglos.
11 Te confesaré, te glorificaré y te alabaré por toda la eternidad, porque Tú has obrado maravillas; esperaré en Tu santo Nombre, porque es bueno y digno de confianza ante todos Tus santos.
[11 Señor,
Te confesaré y Te alabaré siempre,
porque has hecho y harás
aceptables mis peticiones;
en cada dificultad de mi vida
esperaré Tu intervención,
porque siempre es benéfica y provechosa
para aquellos que se han entregado a Ti.]
Salmo 52 (Mas 53)
1 “Para el fin, sobre Maélet; salmo de instrucción de David.”
2 Dijo el insensato necio en su corazón: «No hay Dios»; él y los que son como él se han corrompido por su maldad; se han vuelto repugnantes y detestables con sus iniquidades; ninguno de ellos piensa ni obra lo que es bueno.
3 Dios miró desde el cielo hacia los hijos de los hombres, para ver si hay alguno que tenga verdadero conocimiento o que busque y ore a Dios.
4 Todos se desviaron, a una se corrompieron; no hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno.
5 ¿Acaso nunca llegarán a comprender todos los que practican la iniquidad, los que devoran a mi pueblo como quien come el pan de cada día? Ellos no invocaron al Señor.
[5 ¿Acaso nunca adquirirán conocimiento y no entenderán
todos aquellos que cometen iniquidades?
Aquellos que devoran a mi pueblo
con la misma facilidad y alegría con la que comen su pan,
jamás se volvieron hacia Dios ni invocaron al Señor.]
6 Entonces fueron presa del temor, aunque no existía motivo alguno para temer; porque Dios dispersó los huesos de los que buscan agradar a los hombres; quedaron avergonzados, porque Dios los despreció y los rechazó.
7 ¿Quién traerá desde Sión la salvación de Israel? Nadie más, sino Dios; cuando el Señor traiga de vuelta a los exiliados de su pueblo, los descendientes de Jacob se llenarán de júbilo, e Israel se regocijará.
Salmo 53 (Mas 54)
1 “Para el fin, entre himnos; salmo de instrucción de David, cuando vinieron los thifeos y dijeron a Saúl:
2 «¿No está David escondido entre nosotros?»”
3 Dios mío, en tu nombre sálvame, y en tu poder júzgame.
4 Dios, escucha mi oración, atiende los dichos de mi boca.
5 Porque se han levantado contra mí hombres extraños, y los poderosos buscaron quitarme la vida, y no pusieron a Dios delante de ellos. (Diápsalma).
6 Porque he aquí, Dios es quien me ayuda, y el Señor desde siempre y hasta ahora, es el defensor y protector de mi psique-alma y vida.
7 Él también devolverá los males de este tiempo y los hará caer sobre las cabezas de mis enemigos; destrúyelos Tú, Señor en tu verdad.
8 De manera voluntaria te ofreceré sacrificios; confesaré y alabaré tu nombre, Señor, porque eres bondadoso y bueno.
9 Porque me has librado de toda tribulación, angustia y depresión, y mis ojos vieron la caída de mis enemigos.
Salmo 54 (Mas. 55)
1 Instrucción o composición sapiencial de David.
2 Escucha atentamente, oh Dios, mi oración y no apartes tu mirada de mi súplica;
3 Atiéndeme y escúchame; me consume el dolor al reflexionar en mi aflicción, angustia y depresión y mi psique-alma ha quedado profundamente entristecida y turbada.
4 A causa de la voz del enemigo y de la opresión del pecador, pues descargaron sobre mí acusaciones injustas, llenos de ira, me perseguían con rencor.
[4 Fui sacudido y perturbado
por los gritos amenazantes de mis enemigos,
por la opresión y la violencia
que los pecadores ejercen contra mí;
porque arrojaron y acumularon
sobre mí toda su maldad,
y dominados por una ira
y envidia perversa alimentaban y
alimentan un terrible odio contra mí.]
5 Mi corazón se turbó dentro de mí y un miedo irresistible de muerte cayó sobre mí;
6 miedo y temblor inundaron mi interior, y oscuridad, desánimo y decepción me cubrieron por completo.
7 Y dije en mi interior: ¿Quién podrá darme alas como las de la paloma salvaje, para volar lejos de aquí y hallar refugio en un lugar de paz y seguridad!
8 Sí, si tuviera esas alas, me iría lejos de aquí; buscaría refugio en un desierto silencioso y en paz. (Diápsalma)
9 Allí esperaría a mi Salvador y Dios, para que me librase de este desaliento mío y de la tormenta de enemigos que ruge contra mí.
10 Húndelos y hazlos desaparecer, Señor, en las profundidades del mar; trae confusión y división a sus lenguas, porque he visto que, por causa de ellos, en la ciudad (Jerusalén) reinan las iniquidades, las contiendas y las disputas.
11 Día y noche la maldad y la iniquidad rondan los muros y dentro de la ciudad reinan la opresión, la maldad, la miseria y la injusticia,
12 de modo que ni siquiera en las plazas públicas faltaron la usura injusta, la falsedad y el engaño, sino que se practican abiertamente con descaro y sin vergüenza.
13 Porque si un enemigo me hubiera insultado, lo habría soportado; y si el que me odia se hubiera enaltecido con arrogancia contra mí, me habría escondido de él.
14 Pero tú, hombre unido a mí por una misma alma, mi guía y mi íntimo amigo,
[14 Estos son mis enemigos;
pero tú, oh hombre,
a quien consideraba y
amaba como a mí mismo,
mi señor y mi consejero,
mi amigo y mi compañero cercano],
15 tú, que comías conmigo y con tu presencia endulzabas mi comida, tú, con quien subía al templo de Dios con tanto amor y concordia, ¿has hecho esto?
16 Que caiga, pues, sobre ellos la muerte; que el Hades abra su boca y desciendan, tanto ellos como el traidor, vivos al sepulcro; porque solo hay maldad e iniquidad entre ellos y en sus moradas.
17 Pero yo clamé con fe a Dios, y el Señor escuchó mi oración.
18 Por la tarde, por la mañana, al mediodía y durante todo el día, yo estaré contando al Señor mis desgracias; le expondré mi dolor en oración, y confío en que escuchará mi voz.
19 Creo plenamente que Dios librará mi vida y alma de estos hombres que se me acercan con disposiciones hostiles, por muchos que sean contra mí, y me regalará paz y seguridad.
20 Dios escuchará mi súplica; el Señor eterno humillará a mis enemigos y los abatirá; pues no hay en ellos cambio ni enmienda hacia el bien; porque no han temido ni temen al Señor.
21 El Señor extendió su diestra todopoderosa para darles el justo castigo, porque despreciaron y pisotearon con descaro su alianza.
22 Se apartaron ante la ira de su rostro, aunque sus corazones se acercaban; sus logos y palabras eran más suaves que el aceite, pero en realidad eran dardos.
[22 Pero estalló la ira del rostro del Señor contra ellos;
fueron divididos y desgarrados en pedazos
aquellos cuyos corazones
se habían unido en conspiración contra mí;
las palabras de su jefe y traidor eran dulces,
más suaves que el aceite;
pero en realidad eran flechas venenosas.]
23 Deposita en el Señor tu preocupación, y Él te sostendrá; no permitirá que el justo sea sacudido para siempre.
[23 Deposita, oh alma mía, tu preocupación
y tu cuidado por tu salvación y seguridad en el Señor,
y él te alimentará y sostendrá tu vida;
Él no permitirá que sobre el justo
caiga una agitación continua e incesante
como las olas del mar embravecido,
sino que dará un buen desenlace a su situación.]
24 Pero Tú, oh Dios, los harás descender al pozo de la corrupción; los hombres sanguinarios y perversos no llegarán a la mitad de sus días; yo, en cambio, Señor, pondré mi esperanza en Ti.
[24 Pero Tú, Dios mío,
harás descender a mis pérfidos enemigos
al pozo de la destrucción y del exterminio;
los hombres sanguinarios,
que sin cesar urden engaños
contra sus semejantes,
no alcanzarán siquiera
la mitad de los días
que esperaban vivir;
en cuanto a mí, Señor,
en Ti he puesto siempre mi esperanza
y en Ti seguiré confiando].
Salmos cathisma 8:55-63 Ψαλμοί κάθισμα 8:55-63
Salmos 55 (Mas. 56)
1 Para el fin, por el pueblo alejado de los santos; de David, para memoria, cuando los extranjeros lo apresaron en Geth.
2 Ἐλέησόν με, (eléison me), compadécete de mí, oh Dios mío, porque un hombre me ha pisoteado, durante todo el día me hace la guerra y me oprime.
3 Mis enemigos me pisan todos los días, porque los que luchan contra mí son muchos y fuertes, y me combaten desde lo alto, [desde un lugar seguro e impenetrable].
4 Pero yo, a lo largo de todos estos días de su guerra, no los temo, porque en Ti he puesto mis esperanzas.
5 En Dios dirigiré mis logos y palabras de elogio y alabanza; en Dios he puesto mi esperanza; no temeré lo que pueda hacer contra mí un cuerpo-carne corruptible.
6 Todo el día ellos despreciaban y rechazaban mis logos; sus pensamientos y decisiones se volvían contra mí para hacerme daño.
7 Andan ocultos y al acecho; habitan como extraños y se ocultan; ellos vigilarán mi talón, tal como acecharon mi vida y alma.
[7 Se reúnen para conspirar,
permanecen al acecho
y procuran ocultar sus perversos planes;
siguen mis huellas, como los cazadores
persiguen el rastro de sus presas,
para exterminarme
con la misma insistencia
con la que yo persevero
en pedirte mi salvación.]
8 Por nada los salvarás; en tu ira hasta pueblos enteros abatirás [y los conducirás al Hades,] oh Dios,
[8 Toda su vida está dominada
por la maldad y la perversidad.
¿Acaso los salvarás?
De ningún modo;
en Tu justa ira
harás descender al Hades
incluso a pueblos enteros,
oh Dios.]
9 Señor, te he expuesto toda mi vida [llena de sufrimientos]; y Tú has tenido en cuenta mis lágrimas, conforme a Tu promesa.
10 Mis enemigos, aterrorizados, huirán en el día en que invoque tu ayuda; he aquí, hasta hoy he reconocido y me he convencido de que Tú eres mi Dios.
11 Para la doxa-gloria de mi Dios entonaré mi himno; cantaré al Señor una extensa doxología.
12 En mi Dios he puesto mi esperanza y no tengo por qué temer lo que pueda hacerme cualquier hombre.
13 Oh Dios, llevo dentro de mí las promesas que cumpliré con todo mi corazón, glorificando tu santo Nombre,
14 porque Tú rescataste mi vida y alma de la muerte y preservaste mis pies de toda caída; por ello caminaré delante del Señor en la luz de los vivientes, procurando serle siempre agradable.
Salmo 56 (Mas. 57)
1 “Para el fin; no destruyas; de David, para inscripción, cuando huyó de la presencia de Saúl a la cueva.”
2 Ἐλέησόν με, eleisón me, compadécete de mí, Señor y Dios mío; porque en ti confiado mi vida y alma; y a la sombra protectora de tus alas hallaré esperanza y amparo hasta que pase la iniquidad [y desaparezca el peligro de los malvados.]
3 Clamé y sigo clamando desde lo más profundo de mi alma al Dios Altísimo, que tantas veces me ha concedido Sus beneficios.
4 Envió desde el cielo Su ayuda y me salvó; también ahora avergonzará y humillará a aquellos que quieren pisotearme; el Señor envió y enviará su misericordia hacia mí y se mostrará en todo verdadero y fiel a sus promesas; (diápsalma)
5 libró y librará mi vida y alma de enemigos que se parecen a jóvenes leones salvajes; me acosté con miedo y turbación, porque los hijos de los hombres tienen dientes como armas y flechas, y su lengua es una espada aguda.
6 Oh Dios, manifiesta tu grandeza por encima de los cielos, y tu doxa-gloria (increada) resplandezca sobre toda la tierra.
7 Mis enemigos tendieron una trampa en mi camino y con sus asechanzas abatieron y desalentaron mi psique-alma; abrieron delante de mí un foso fangoso para que yo cayera en él; pero ellos mismos cayeron dentro. (Diápsalma)
8 Mi corazón está firme y dispuesto, oh Dios; mi corazón está preparado; cantaré y salmodiaré con mi gloria.
[8 Y ahora mi corazón,
fortalecido por la fe
y su valentía en Ti,
está preparado
para vencer las tentaciones
y afrontar los peligros;
yo Te glorificaré
con mi boca
y compondré himnos
para Tu doxa-gloria.]
9 Levántate, oh alma mía; levantaos también vosotros, salterio y cítara; antes del alba me levantaré para alabarte, Señor.
10 Entre muchos pueblos te confesaré y te cantaré; entre muchas naciones salmodiaré para ti,
11 porque tu caridad, tu compasión y tu misericordia se engrandecieron y se elevaron hasta los cielos, y la fidelidad de tus promesas y tu verdad subieron hasta las nubes del cielo.
12 Sea exaltada Tu infinita majestad, oh Dios, por encima de los cielos, y resplandezca Tu doxa-gloria sobre toda la faz de la tierra.
Salmo 57 (Mas. 58)
1 “Para el fin; “no destruyas”, de David, para memorial”.
2 ¿Acaso habláis de verdad con justicia? ¿Juzgáis con rectitud, hijos de los hombres?
3 No. Porque con vuestro corazón y vuestra mente maquináis la iniquidad e ilegalidad en la tierra y vuestras manos tejen engañosas injusticias contra los demás.
4 Los pecadores se extraviaron desde el seno materno; se descarriaron desde el vientre, hablando mentiras.
[4 Estos jueces pecadores se han alejado de Dios
desde el tiempo mismo en que fueron concebidos;
se extraviaron desde los primeros momentos de su existencia,
desde el vientre de su madre;
hablaron y continúan hablando mentiras.]
5 Su furor se asemeja a la furia de la serpiente; como una áspid sorda, se obstinan en cerrar sus oídos para no escuchar,
6 se tapa los oídos y rehúsa escuchar los cantos de los encantadores, con los que el experto hechicero intenta calmarla.
7 Dios quebrantará los dientes de estos jueces perversos en su propia boca; destrozará sus muelas, que, como leones salvajes, buscan devorar y triturar a sus víctimas.
8 Se desvanecerán y pasarán, como agua que fluye sin retorno; el Señor tensará su arco y lanzará contra ellos sus flechas, hasta que se debiliten por completo.
9 Como se derrite la cera, así también ellos se derretirán y desaparecerán; fuego de la ira del Señor caerá sobre ellos, serán consumidos, y así no verán jamás la luz del sol, [dejarán de existir entre los hombres vivos.]
10 Antes de que las espinas crezcan y se conviertan en espinosos matorrales, antes de que su maldad florezca y produzca frutos de obras perversas, la justicia divina los devorará como una incontenible ola de ira.
11 Se alegrará el justo cuando vea esta venganza divina; lavará sus manos en la sangre del pecador, [contento por la justicia divina].
12 Y entonces cada hombre dirá: En verdad hay para el justo recompensa por sus buenas obras, en verdad existe Dios, que juzga y condena a los injustos y a los jueces injustos sobre la tierra.
Salmo 58 (Mas. 59)
1 “Para el fin; no destruyas; de David, como inscripción conmemorativa, cuando Saúl envió hombres y vigilaron su casa para matarlo.”
2 Oh Dios mío, sácame de las manos de mis enemigos; líbrame de la conspiración de los que se han levantado contra mí;
3 líbrame de los hombres que practican la iniquidad; sálvame de hombres sanguinarios, [que piensan y cometen crímenes].
4 Mira, Señor, persiguen mi alma y vida como cazadores que buscan su presa; hombres poderosos se han lanzado contra mí; pero no por causa de mi iniquidad ni de mi pecado, Señor;
5 he caminado sin iniquidad; he procurado seguir rectamente el camino que debía recorrer; por eso, Señor, levántate en mi ayuda, ven a mi encuentro y contempla mi situación.
6 Y Tú, Señor, Dios de las δυνάμεις (dinámis: poderes, potencias y energías) celestiales y terrenales, Dios de Israel, manifiesta Tu poder visitando a todas las naciones con Tu justo juicio; no tengas misericordia de cuantos permanecen en la iniquidad y obstinadamente la practican. (Diápsalma)
7 Volverán al atardecer, padecerán hambre como perros y merodearán la ciudad en busca de su presa.
[7 Así como el perro, al caer la tarde,
ronda buscando alimento entre los desperdicios,
así también ellos, hambrientos y
sedientos de sangre humana,
recorrerán la ciudad buscando a sus víctimas.]
8 He aquí, profieren palabras con su boca, mientras hay una espada en sus labios, porque dicen: «¿Quién nos oye?»
[8 He aquí que de su boca
brotan palabras venenosas e injuriosas;
sus labios son una espada afilada;
con arrogancia dicen:
«¿Quién nos escucha?
Y aunque nos escuche un hombre
o Dios mismo,
¿quién nos pedirá cuentas?»]
9 Pero tú, Señor, te reirás de ellos; reducirás a la nada a todas las naciones [idólatras entregadas al pecado].
10 Mi fuerza, Señor, mi salvación y mi seguridad, las confiaré a ti, porque tú eres mi Dios, mi protector y mi defensor.
11 Mi Dios, tu misericordia y compasión irán delante de mí; mi Dios me hará ver lo que sucederá a mis enemigos.
[11 Oh Dios mío,
creo plenamente que tu misericordia
vendrá a mí en el momento oportuno
para anticiparse y socorrerme
antes de que me sobrevenga algún mal;
Tú, Dios mío,
me mostrarás la obra de tu justicia contra mis enemigos.]
12 No les quites la vida, para que no olviden Tu ley; dispérsalos con Tu poder, humíllalos y derríbalos, Señor, mi poderoso protector.
[12 No los mates, Señor, sino castígalos de otro modo,
para que mi pueblo vea este castigo y no olvide tu Ley;
dispérsalos con tu omnipotencia lejos de su patria;
arrójalos humillados y abatidos hasta el suelo,
tú, Señor, que eres mi defensor y protector.]
13 El pecado de su boca son las palabras de sus labios; queden atrapados en su propia soberbia; y por sus maldiciones y sus mentiras serán desenmascarados al final,
[13 ¡Cuán abominable era el pecado
que vomitaba su boca!
¡Cuán perversas y engañosas
eran las palabras de sus labios!
Sean apresados en las redes
de sus planes egoístas y envidiosos;
las palabras pecaminosas
con las que me maldecían
y mentían contra mí,
quedarán al descubierto ante todos
cuando sobrevenga su ruina,]
14 Su castigo, en Tu justa ira, será completo y ya no existirán; entonces todos sabrán que Dios es el Señor y protector de Jacob, hasta los confines de la tierra. (Diápsalma)
15 Volverán al atardecer, padecerán hambre como perros y merodearán la ciudad en busca de su presa.
[7 Así como el perro, al caer la tarde,
ronda buscando alimento entre los desperdicios,
así también ellos, hambrientos y sedientos de sangre humana,
recorrerán la ciudad buscando a sus víctimas.]
16 Ellos se dispersarán de aquí y de allá para devorar a alguien; y si no sacian sus instintos sanguinarios, murmurarán y ladrarán.
17 Pero yo cantaré una alabanza a ti, el Dios todopoderoso; me inundaré de alegría en la mañana, cuando vea tu misericordia, porque tú has sido mi protector y mi refugio en tiempos de peligros y aflicción, de angustia y depresión.
18 Tú, Señor, eres mi ayudante; cantaré salmos y te glorificaré, porque tú has sido y eres mi protector, mi Dios, lleno de misericordia y caridad hacia mí.
Salmo 59 (Mas. 60)
1 Para el fin. Sobre los que aún han de ser transformados. Inscripción conmemorativa de David, para enseñanza, 2 cuando incendió (o devastó) la Mesopotamia de Siria y la Siria de Sobal; y regresó Joab, y derrotó en el Valle de la Sal (o Alón) a doce mil hombres.
3 Oh Dios, Tú nos rechazaste y nos abatiste; Te airaste, pero volviste a tener misericordia de nosotros.
[3 ¡Oh Dios!,
nos rechazaste y nos alejaste de Tu presencia;
permitiste que fuéramos abatidos
y manifestaste Tu justa indignación contra nosotros;
pero ahora, Señor,
después de habernos corregido,
vuelve a derramar sobre nosotros
Tu misericordia y Tu infinita compasión.]
4 Sacudiste la tierra y la estremeciste; sana sus quebraduras, porque ha sido conmovida.
[4 Sacudiste la tierra de Palestina con la incursión
y las devastaciones de los extranjeros;
la estremeciste como con terremotos destructores;
sana, Señor, sus ruinas y sus escombros,
porque todo en ella ha sido conmovido.]
5 Permitiste que tu pueblo viera duras pruebas; nos diste a beber el amargo vino del aturdimiento.
6 Pero diste, [en tu compasión y bondad], a los que temen y respetan tu Nombre, una señal de salvación, para que escaparan del arco del enemigo [y se salven]. (Diápsalma)
7 Para que sean librados tus amados, sálvalos con tu diestra y escucha mi oración.
8 Dios, en su santidad, habló solemnemente y dijo: Con alegría y gozo os repartiré la ciudad de Siquem, y mediré el valle de Sucot, [que se extiende más allá del Jordán, toda esa tierra para repartirla entre vosotros];
9 Mía es Galaad, y mía es Manasés, y Efrén es la fortaleza de mi cabeza, Judá es mi imperio real.
[9 Porque mía es la tierra de Galaad,
mía es la región de Manasés,
la de más allá del Jordán;
también mía es la región de Efraín,
de este lado del Jordán,
la poderosa fuerza de mi cabeza,
así como la tribu de Judá,
de la cual proceden los reyes de mi pueblo.]
10 Moab es el recipiente de mi esperanza; sobre Idumea extenderé mi sandalia; los pueblos extranjeros se me han sometido y se someterán.
11 [Después, pues, de estas grandes promesas del Señor], ¿quién me llevará victorioso a la ciudad fortificada que es la capital de Idumea? ¿Quién me conducirá con rapidez hasta la tierra de Idumea?
12 ¿No nos conducirás tú, oh Dios mío, tú que antes nos habías apartado de tu lado? ¿Y no saldrás con nuestras tropas contra nuestros enemigos?
13 Danos ayuda para que seamos salvados de la tribulación que nos oprime, porque vana e inútil para la salvación es toda ayuda que proviene del hombre.
14 Con la fuerza de Dios realizaremos proezas, y Él humillará a quienes nos oprimen.
Salmo 60 (Mas. 61)
1 “Para el fin, entre himnos; de David”.
2 Escucha, oh Dios mío, y acepta mi súplica; presta atención a mi oración.
3 Desde los confines de la tierra clamé a ti, cuando mi corazón desfallecía; sobre una roca me elevaste y me guiaste.
[3 Desde los confines de la tierra, lejos de Sión,
clamé a ti en un tiempo en que mi corazón
ha sido tomado por una gran tristeza y abatimiento;
pero tú, Señor,
como en el pasado, así también ahora, me has levantado
y me has puesto sobre rocas inaccesibles para mis enemigos;
allí, tú mismo me condujiste con seguridad.]
4 Porque yo también en el pasado había puesto en ti mis esperanzas, y Tú me protegiste como torre y fortaleza inexpugnable contra a todos mis enemigos.
5 Habitaré en tu tienda (o tabernáculo) por los siglos; seré protegido bajo el amparo de tus alas.
[5 Creo que también ahora
te dignarás permitirme habitar para siempre
junto a tu santo tabernáculo en Jerusalén,
para que me encuentre
bajo la invencible sombra de las alas
de tu divina protección.]
6 Porque tú, oh Dios, escuchaste mis oraciones; has dado una herencia a los que temen tu Nombre.
[6 Porque tú, oh Dios mío,
escuchaste y aceptaste favorablemente
mis oraciones y mis promesas,
y nos diste, a nosotros que te veneramos,
la Tierra Prometida como herencia.]
7 Añadirás días a los días del rey; sus años se extenderán hasta los días de generación en generación.
[7 Añadirás días a los días del rey,
de modo que sus años,
por medio de sus descendientes
y, sobre todo, por medio del Mesías,
continúen eternamente,
desde los días de una generación
hasta los días de la otra,
por los siglos de los siglos.]
8 Así permanecerá para siempre, [como Rey], delante de Dios; ¿quién podrá alguna vez investigar y comprender su misericordia y su verdad?
9 Así salmodiaré a tu Nombre por los siglos de los siglos, para cumplir mis promesas día tras día.
[9 Lleno de asombro ante tu grandeza sin fin,
te cantaré un himno de gloria por todos los siglos,
y como deuda sagrada cumpliré mis votos ante ti,
día tras día, de una jornada a otra.]
Salmo 61 (Mas. 62)
1 “Para el fin, sobre Jedutún; salmo de David”.
2 ¿Acaso no se someterá mi alma únicamente a Dios? Porque solo de Él viene mi salvación.
3 Precisamente porque este Dios mío es mi salvador y mi defensor, ya no seré sacudido [por las tentaciones que eventualmente puedan atacarme].
4 ¿Hasta cuándo atacaréis con furia asesina a un hombre inocente? ¿Hasta cuándo intentaréis quitarme la vida, como quien embiste un muro agrietado o una cerca ya vencida, a punto de derrumbarse en la tierra?
5 Pero tramaron rechazar mi honor y mi dignidad; corrieron con avidez; con su boca bendecían, pero en su corazón maldecían. (Diápsalma).
[5 A pesar de mi trágica situación,
mis enemigos pensaron en pisotear
y arrojar por tierra mi dignidad real;
sedientos de mi sangre,
corrieron contra mí;
con su boca pronunciaban
palabras de elogio y de adulación,
pero en su corazón me maldecían.] (Diápsalma).
6 Pero tú, alma mía, sométete a Dios, pues de Él espero con paciencia y fe ser sanado y liberado de mis tribulaciones, angustias y depresiones.
7 Porque solo Él es mi Dios y mi Salvador, mi poderoso defensor; jamás seré conmovido de la firmeza en que Él me ha establecido.
[7 Porque Él es mi Dios y mi Salvador, mi sostén;
aunque mis enemigos se desaten con furia contra mí,
no seré conmovido de la firmeza en que Él me ha establecido,
no tendré que partir desterrado a tierras extranjeras.]
8 En Dios están mi salvación y mi gloria; Dios es la roca de mi ayuda, y mi esperanza está en Dios.
9 En Dios depositad vuestras esperanzas, todo el pueblo reunido; derramad ante Él el contenido de vuestro corazón, [ya sean sufrimientos, angustias y dolores, o alegría y gozo]; porque Dios es nuestro ayudante. (Diápsalma)
10 Ciertamente vanos son los hijos de los hombres; mentirosos son los hijos de los hombres en las balanzas para cometer injusticia; todos juntos son más ligeros y vacíos que la vanidad.
[10 Cierto que, los hombres son vanagloriosos y vacíos;
se mienten unos a otros, engañan y son engañados,
y se perjudican mutuamente;
muchas veces se unen y cooperan,
no para servir a la verdad o al bien,
sino impulsados por ambiciones egoístas
y deseos de gloria humana.]
11 No pongáis vuestra esperanza en la injusticia ni deseéis los bienes adquiridos por el robo; si las riquezas abundan, no apeguéis a ellas vuestro corazón.
12 Una vez para siempre habló Dios, y yo oí estas dos cosas: primero, que el poder fuerte pertenece a ti, oh Dios,
13 y en segundo lugar, que la caridad, la misericordia y la compasión ἔλεος también son tuyas; por ello, Señor, darás a cada uno según sus obras; [castigarás al culpable por sus injusticias y recompensarás al bueno por sus buenas obras.]
Salmo 62 (Mas. 63)
1 “Salmo de David cuando estaba en el desierto de Judea.”
2 Oh Dios, mi Dios, a ti busco desde el amanecer; mi alma tiene sed de ti. ¡Cuánto te anhela también mi cuerpo-carne en una tierra desierta, inaccesible y sin agua!
3 Así, con esta sed, me presentaba ante ti en el santuario para contemplar tu δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía increada) y tu doxa-gloria.
4 Porque tu misericordia es mejor y vale más que la vida misma o miles de vidas, mis labios no cesarán de alabarte.
5 Así te bendeciré y te glorificaré durante todo el tiempo de mi vida, y solo en tu Nombre levantaré mis manos [y oraré en ti].
6 Como quien es saciado con el tuétano y en abundancia de exquisitos manjares, así sea colmada mi alma; y mi boca proclamará Tus alabanzas con labios desbordantes de santo júbilo.
[6 Con el gozo y la alegría de la oración
se saciará plenamente mi alma,
como el cuerpo se deleita
al comer abundantes y exquisitos manjares;
entonces mi boca Te alabará
con labios rebosantes de júbilo.]
7 Cuando me acordaba de ti en mi lecho, en las vigilias de la madrugada estudiaba y reflexionaba en ti.
[7 Cuando, al acostarme por la noche
en mi lecho, me acuerdo de Ti
y me duermo contemplando Tu majestad,
al despuntar el alba despertaré
para reflexionar en Tus grandezas
y ofrecerte una incesante doxología.]
8 Porque Tú has sido mi poderoso Ayudante; por ello, en el futuro permaneceré gozoso y exultante bajo la sombra protectora de Tus alas.
9 Mi alma se ha adherido inseparablemente a Ti, y Tu diestra me sostiene y me guía, me fortalece y me protege.
10 Pero ellos buscaron mi vida en vano; entrarán en las profundidades de la tierra.
[10 En cuanto a mis enemigos,
que se levantan para quitarme la vida,
en vano han tramado mi perdición;
su intento fracasará,
ellos mismos caerán muertos
y descenderán al Hades,
a las profundidades de la tierra.]
11 Serán entregados al filo de la espada; sus cuerpos, sin sepultura, servirán de alimento para las zorras.
12 Pero el rey se regocijará y se alegrará en Dios; serán dignos de alabanza todos los que permanecen fieles a Él, porque ha sido cerrada la boca de los que hablan con injusticia.
[12 Yo, sin embargo, me regocijaré en Dios,
porque Él ha sido mi defensor, mi refugio
y mi alegría en medio de las pruebas;
y todo aquel que jura por el Dios verdadero será glorificado;
por el contrario, será cerrada la boca
de aquellos que hablan injusticias y mentiras.]
Salmo 63 (Mas. 64)
1 “Para el fin; salmo de David.”
2 Escucha, oh Dios, la voz de mi súplica cuando elevo mi oración a Ti; libra mi alma del miedo que me inspira el enemigo.
3 Cúbreme y protégeme de las conspiraciones secretas de los hombres malvados, y de la multitud de los hombres perversos que practican sistemáticamente la injusticia,
4 Han afilado sus lenguas como una espada y han tensado su arco para lanzar palabras amargas,
5 con el fin de herir de manera astuta en lo escondido al hombre íntegro, inocente e irreprochable; de improviso le lanzarán sus flechas, sin sentir temor alguno.
6 Estudiaron, perfeccionaron y fortalecieron de todas las maneras su plan y sus logos malvados entre ellos; se pusieron de acuerdo para tenderme una trampa escondida y dijeron: “¿Quién los verá, [hombre o Dios? Nadie];
7 Maquinaron la iniquidad y se agotaron urdiendo nuevas intrigas; el hombre se adentra en los más profundos pensamientos de su corazón.
7 Idearon diversos medios
para llevar a cabo su obra infernal;
se agotaron estudiando sus intrigas;
cada uno de ellos se acercará a mí
con engaño y malicia;
profundo y tenebroso es su corazón,
dentro del cual se esconden
sus perversas intenciones.]
8 pero Dios será exaltado, y los golpes que intentaron asestar se volverán tan inofensivos como flechas lanzadas por niños,
[8 Entonces Dios manifestará su grandeza
y será exaltado ante todos;
los golpes que los malvados
intentaron infligir
resultarán débiles e ineficaces,
como flechas disparadas por niños
que carecen de fuerza
para causar verdadero daño,]
9 y se debilitaron y quedaron paralizadas sus las lenguas [altaneras y jactanciosas]; todos los que los contemplaban quedaron sobrecogidos y llenos de temor,
10 entonces todos los hombres fueron sobrecogidos de temor; proclamaron las obras de Dios y comprendieron y reconocieron Sus maravillas realizadas.
11 El justo se regocijará en el Señor y en Él depositará su esperanza; y todos los rectos de corazón serán dignos de alabanza.
[11 Y todo hombre justo,
al contemplar las grandezas de Dios,
se alegrará en el Señor
y aumentará su esperanza en Él;
todos los hombres rectos/ortodoxos y sinceros
serán glorificados por Dios
y por sus semejantes.]
Salmos cathisma 9: 64-69 Ψαλμοί κάθισμα 9:64-69
Salmo 64 (Mas. 65)
1 “Para el fin; salmo y cántico de David; cántico de Jeremías y Ezequiel, del pueblo del destierro, cuando estaban a punto de partir.”
2 A Ti pertenece toda alabanza, oh Dios, en Sión; y en Jerusalén se cumplirán los votos hechos a Ti.
3 Escucha, Señor, y acoge mi oración, porque todo cuerpo-carne humano, [débil como es], vendrá a ti para pedir ayuda.
4 Los logos y palabras de los malvados impíos prevalecieron contra nosotros, pero tú perdonarás nuestras impiedades.
[4 Muchas y diversas iniquidades,
con logos, palabras y obras,
dominaron sobre nosotros y
sometieron nuestra voluntad;
hemos pecado delante de ti,
pero tú, Señor,
te mostrarás misericordioso
con nuestros pecados
y nos perdonarás.]
5 ¡Bienaventurado aquel a quien escogiste y acogiste con amor junto a Ti! Habitará en tus patios; seremos saciados con los bienes de tu casa; santo es tu templo y admirable en justicia,
5 ¡Bienaventurado e inmensamente dichoso,
aquel a quien elegiste y acogiste a ti con amor!
él habitará para siempre en los patios de tu templo;
y si nos concedes también a nosotros esa jaris-gracia,
nos saciaremos con los abundantes bienes de tu casa;
santo es tu templo, y admirable por las maravillas de tu justicia.
6 escúchanos, oh Dios, salvador nuestro, esperanza de todos los confines de la tierra y de los mares lejanos,
[6 Escucha y acepta
nuestra oración,
oh Dios y Salvador nuestro,
esperanza de todos los hombres
hasta los confines de la tierra;
incluso de quienes
atraviesan los mares
y de los que habitan
en las islas más remotas.]
7 Tú, que afirmas los montes con tu inmenso poder; Tú, que estás revestido de fuerza infinita,
8 Tú que sacudes el mar en toda su extensión y profundidad, y haces rugir sus olas con estruendo; las naciones quedarán asombradas y temblarán [ante las maravillas de tu poder],
9 los habitantes de los confines de la tierra se llenarán de santo temor ante Tus prodigios; Tú colmas de alegría el amanecer y el atardecer.
[9 Ante Tus admirables prodigios
se llenarán de santo temor los habitantes
hasta los confines de la tierra.
Tú llenas de alegría a los hombres
con el resplandor del amanecer
y con la hermosura del atardecer.]
10 Visitaste la tierra y la embriagaste; multiplicaste tus cuidados para enriquecerla; el río de Dios se llenó de aguas; preparaste su alimento, porque así es tu preparación.
[10 Has visitado, Señor, la tierra
con lluvia benéfica;
la has empapado y enriquecido
al derramar abundantes aguas;
el Jordán, el río de Dios,
se ha llenado de ellas;
así has preparado abundante alimento
para los habitantes de Palestina,
pues así haces florecer
y fructificar la tierra.]
11 Riega y embriaga, Señor, los surcos de la tierra con las abundantes aguas de la lluvia, y multiplica sus productos y frutos; con la suave lluvia de riego se alegrará nuestra tierra, porque se inundará de vegetación.
12 Bendices y coronas* el año con tu bondad, y tus campos rebosan abundancia.
[12 Señor,
durante todo el ciclo del año, bendecirás
y enriquecerás la tierra con tus bienes,
y las llanuras de tu tierra
rebosarán de abundante fecundidad.]
13 y estos montes del desierto y las montañas mostrarán abundante vegetación; se revestirán de alegría y belleza del verdor.
14 Los carneros de los rebaños se han revestido, y los valles abundan en trigo; clamarán de alegría, y también cantarán himnos.
[14 Los carneros de los rebaños,
saciados de los abundantes pastos
de las llanuras y de los montes,
se cubrirán con su nueva lana;
las llanuras producirán abundante trigo;
y por todo esto,
los hombres y la naturaleza
clamarán y alabarán al Señor.]
(Nota: La expresión τὸν στέφανον τοῦ ἐνιαυτοῦ es una hermosa metáfora, «corona del año» representa el remate o culminación del año agrícola.)
Salmo 65 (Mas. 66)
“Para el fin; cántico de salmo; de la resurrección.”
1 Aclamad con júbilo santo la doxa-gloria del Señor, habitantes de toda la tierra.
2 Cantad, salmodiad, pues, a su Nombre; dadle doxa-gloria con vuestras alabanzas.
3 Decid a Dios: ¡Qué sobrecogedoras son tus obras! Ante la inmensidad de tu poder, hasta tus enemigos se rendirán con temor.
[3 Cantad a Dios con himnos:
¡Cuán maravillosas y tremendas son tus obras
para nuestra salvación, oh Señor!
Ante la inmensidad de tu poder,
tus enemigos quedarán llenos de espanto;
se abatirán y se rendirán ante Ti,
aun contra su propia voluntad.]
4 Que toda la tierra se postre ante Ti y eleve cánticos en tu honor; que cante himnos a tu Nombre, oh Altísimo. (Diápsalma).
5 Venid y contemplad las obras maravillosas de Dios; ¡Cuán temible e inalcanzable es Dios en sus pensamientos y en sus voluntades! Infinitamente superior a todos los hijos de los hombres juntos.
6 Él, que transforma el mar en tierra seca; a pie atravesarán el río; allí nos regocijaremos en Él.
[6 Él, que convierte el mar en tierra seca,
como hizo en el Mar Rojo;
secó el río, Jordán y
nuestros antepasados lo cruzaron con sus pies;
reflexionando en los asombrosos prodigios
hechos en favor de nuestros padres,
nos gozaremos y nos alegraremos en el Señor.]
7 Por Él, que reina con su fuerza invencible por todos los siglos; cuyos ojos vigilan y ven a todos los hombres de todas las naciones; y vosotros, los apóstatas, que con vuestras obras pecaminosas entristecéis al Señor, no os enorgullezcáis. (Diápsalma)
8 Bendecid y glorificad, naciones, a nuestro Dios con fuerte clamor; haced oír vuestra voz de alabanza hacia Él.
9 El que redimió a mi psique-alma [y a mi pueblo] de peligro mortal y nos devolvió a la vida; no permitió que mis pies resbalaran.
10 Porque nos probaste, oh Dios; nos arrojaste al horno de fuego, de dolor y de aflicciones, pero también nos purgaste y nos purificaste, como se purifica la plata en el fuego.
11 Permitiste que cayéramos en la trampa de nuestros enemigos [y que fuéramos hechos esclavos]; cargaste sobre nuestra espalda un peso de tribulaciones, sufrimientos, angustias y depresiones.
12 Permitiste que nuestros enemigos se sentaran pesadamente sobre nuestras cabezas; pasamos por muchas y graves tribulaciones y aflicciones, como por un horno ardiente y por aguas de diluvio; pero al final tú nos sacaste a un lugar de reposo, de alivio y de paz.
13 Entraré en tu templo con holocaustos, te ofreceré y cumpliré allí todas mis promesas y votos.
14 Todo lo que mis labios amargados prometieron entreabiertos, y todo lo que dijo y prometió mi boca durante el tiempo de mis tribulaciones;
15 te ofreceré, junto al incienso, animales bien cebados en holocausto: carneros, bueyes y machos cabríos. (Diápsalma)
16 Venid y escuchad, los que teméis a Dios, y os narraré las obras maravillosas que Dios ha hecho en toda mi vida y en mi psique-alma.
17 Hacia Él clamé con mi boca, y con mi lengua proclamé su alabanza.
[17 Abrí mi boca y,
en medio de mis tribulaciones,
clamé a Él;
y, al recibir de inmediato
su ayuda y salvación,
elevé con mi lengua,
hasta la altura de su grandeza,
himnos de doxología
y de acción de gracias.]
18 Si en mi corazón hubiera visto injusticia, y mi conciencia me acusara de culpa, que el Señor no me escuchara.
19 El Señor escuchó y acogió mi oración, [porque yo era inocente; atendió a la voz de mi súplica.
20 Bendito sea el Señor, que no rechazó mi oración ni apartó de mí Su compasión y Su misericordia.
Salmo 66 (Mas. 67)
1 “Para el fin, entre himnos; salmo y cántico de David.”
2 Que Dios se compadezca de nosotros y nos bendiga; que haga brillar sobre nosotros su rostro lleno de bondad y nos conceda su compasión.
(Diápsalma)
3 Para que sea conocido en la tierra Tu camino, entre todas las naciones Tu salvación.
[3 Para que, a través de nosotros
que disfrutamos de tus bendiciones,
conozca todo el mundo
el camino de tu divina providencia,
y sea proclamada tu salvación
a todas las naciones.]
4 Entonces te confesarán y te alabarán los pueblos, Dios mío; sí, todos los pueblos te alabarán y te glorificarán.
5 Las naciones se llenarán de gozo y alegría, porque tú, como Rey, juzgarás a los pueblos con justicia y rectitud y conducirás a las naciones en seguridad y paz hacia sus tierras. (Diápsalma)
6 Que los pueblos te alaben, oh Dios; que te confiesen, te alaben y te den gracias todos los pueblos;
7 la tierra dará su fruto abundante; que Dios, nuestro Dios, nos bendiga.
8 Dios nos bendecirá, y todos los confines de la tierra le reverenciarán con santo temor.
Salmo 67 (Mas. 68)
1 “Para el fin; cántico de salmo de David.”
2 Resucite o levántese Dios, y sean dispersados Sus enemigos; huyan de Su presencia los que Le aborrecen.
[2 Levántese o resucite Dios;
que manifieste el Señor Su presencia y Su poder,
y al instante quedarán dispersados Sus enemigos,
huirán llenos de espanto de Su presencia
todos los que Le aborrecen.]
3 Como se desvanece el humo, así desaparecerán ellos; como se derrite la cera ante el fuego, del mismo modo serán destruidos los pecadores ante la persona o rostro del Dios todopoderoso.
4 Pero los justos se alegrarán; deleitarán y se llenarán de gozo ante Dios; disfrutarán de deleites dados por Dios con toda alegría.
5 Cantad a Dios, cantad salmos a Su nombre; preparad el camino para el que cabalga hacia occidente, Señor es su nombre; deleitaos y alegraos en Su presencia.
[5 Cantad, pues, a Dios;
componed himnos armoniosos
para doxa-gloria de su Nombre;
preparad en el desierto el camino
para aquel que, como triunfador,
va sentado en su carro
y avanza hacia el occidente,
hacia la tierra prometida;
Señor es su nombre;
saltad fieles de gozo y alegría delante de Él.]
6 Temblarán ante su persona o rostro, ante el Dios que es Padre de los huérfanos y Defensor de las viudas; que lo oigan los injustos: Dios habita en su lugar santo.
[6 Los injustos y los transgresores
se llenarán de temor
con solo su aparición,
porque Él es el padre y protector de los huérfanos,
el juez y defensor de las viudas;
que lo oigan los injustos:
Dios habita en su lugar santo,
en el templo, y observa todas las cosas.]
7 Dios da un hogar a los que viven en soledad; saca con fortaleza a los encadenados y libera también a los rebeldes que habitaban en la oscuridad de los sepulcros o en la tumba de sus desgracias.
[7 Dios establece en una casa a los solitarios y abandonados,
y los convierte en felices padres de familia, a quienes creen en Él;
Él saca de las cárceles a los encadenados y los libera de sus cautiverios;
pero a aquellos que lo amargan con sus transgresiones,
los abandona en las oscuras tumbas de su propia desgracia,
que ellos mismos han escogido.]
8 Oh Dios, cuando marchabas delante de Tu pueblo y lo conducías a través del desierto. (Diápsalma)
9 La tierra tembló, y también los cielos derramaron sus lluvias ante la faz del Dios del Sinaí, ante la faz del Dios de Israel.
10 Una lluvia generosa concediste, oh Dios, a tu heredad; cuando ella se debilitó, Tú la fortaleciste.
[10 En tu infinita bondad y benevolencia,
oh Dios,
enviaste desde el cielo una lluvia de ricas donaciones
al pueblo de Israel, que es tu heredad;
y cuando ellos se fatigaron y se debilitaron,
Tú los sostuviste hasta su establecimiento
en la tierra prometida.]
11 Tus ganados habitan en ella; Tú en tu bondad preparaste para el pobre, oh Dios.
[12 Y los ganados de tu pueblo,
que también te pertenecen,
vivirán y prosperarán
en la abundancia de esa tierra
que Tú, en tu bondad,
hiciste fértil y fecunda,
oh Dios,
para los pobres de tu pueblo.]
12 El Señor dará poderosos logos a quienes anuncian las buenas nuevas,
[12 El Señor da y dará siempre
logos y mandato de autoridad y prestigio
a aquellos que, con elocuencia y voz poderosa,
anuncian la buena nueva de la victoria,
diciendo al pueblo,]
13 el Rey de las δυνάμεις (dinámis: poderes, potencias y energías increadas) celestiales y terrenales del Bienamado, reparte los botines a su pueblo para embellecer sus hogares [y conservar la memoria de las donaciones de Dios.]
14 Si reposéis o durmáis entre las porciones de la heredad, seréis como las alas de una paloma revestidas de plata, y como su plumaje, que resplandece con reflejos de oro verdoso.
[14 Cuando, como vencedores, descanséis
y durmáis en las porciones de la tierra de Canaán
que nos fueron dadas por heredad,
seréis llenos de esplendor y doxa-gloria;
seréis como las alas de la paloma,
que por su color parecen recubiertas de plata,
y cuyas plumas, entre las alas,
resplandecen con tonos de oro verdoso.]
15 Cuando el Señor del cielo dispersaba aterrados a los reyes de Canaán, los israelitas, cargados de botín, resplandecían como el monte Selmón cubierto de nieve.
16 El monte de Dios, monte fértil, monte firme, monte de abundante vida espiritual.
17 ¿Por qué os enorgullecéis y os quejáis, montes grandes y firmes, respecto al monte, en el cual Dios se ha complacido en habitar? En verdad, el Señor habitará allí hasta el fin de este mundo.
18 El carro de Dios es miríadas multiplicadas, millares de seres innumerables resplandecientes; el Señor está entre ellos, como en el Sinaí, en el Santuario.
[18 El glorioso carro,
en el que se sienta Dios,
viniendo para habitar en Sión,
lo acompañan miríadas y millares
ángeles y santos, llenos de alegría;
el Señor, como antes estaba
en medio de sus ángeles en el monte Sinaí,
así también ahora está en el lugar santo.]
19 Ascendiste a las alturas, llevaste cautiva la cautividad y recibiste donaciones para los hombres, incluso para los rebeldes, a fin de habitar entre ellos.
[19 Altísimo Señor, ascendiste a lo alto;
subiste a las alturas supremas del cielo
tras tu victoria en la tierra;
capturaste cautivos,
recibiste tributo de los pueblos sometidos a ti,
incluso de aquellos rebeldes que se rindieron ante ti,
para que habitaras, en Tu bondad, en medio de ellos.]
20 Bendito sea el Señor día tras día, el único verdadero Dios; que nos conduzca favorablemente el Dios de nuestras sanaciones y salvaciones. (Diápsalma).
21 Nuestro Dios es el Dios que sana y salva, y del Señor Dios proceden las salidas de la muerte.
22 Pero Dios quebrantará las cabezas de sus enemigos, la coronilla cabelluda u orgullosa de los que caminan obstinadamente en sus transgresiones.
[22 Si Dios ampara, sana y salva a su pueblo fiel,
también derriba el orgullo de sus adversarios;
aplastará las cabezas altivas,
coronadas de arrogancia y vanidad;
abatirá a quienes persisten en sus pecados
y vagan por los caminos de la iniquidad,
sin apartarse de sus transgresiones.]
23 Dijo el Señor: «Haré volver desde Basán; haré volver desde las profundidades del mar.»
[23 Dijo el Señor:
haré regresar a los enemigos desde el monte Basán;
aunque busquen refugio en los espesos bosques,
y aunque se hundan en el mar,
los sacaré de sus abismos y los traeré de vuelta.]
24 Para que tus pies se tiñan con la sangre de tus enemigos, y la lengua de tus perros reciba de ellos su porción, concedida por Él.
25 Han sido contemplados tus caminos, oh Dios; los caminos de mi Dios y de mi Rey, que manifiesta su presencia en el santuario.
26 Se adelantaron los gobernantes, siguiendo a los que cantaban salmos, y en medio danzaban jóvenes, haciendo resonar los panderos con alegría.
27 En las iglesias bendecid y cantad a Dios, al Señor, desde las fuentes de Israel, [los descendientes de la fuente inagotable de Jacob].
Allí está Benjamín, el más joven, en éxtasis; los gobernantes de Judá junto con sus líderes; los líderes de Zabulón y los de Neftalí.
[28 En aquella santa procesión está Benjamín,
el más joven de los doce patriarcas, deslumbrado,
como fuera de sí por la inmensa alegría;
allí marchan los líderes de Judá junto a los demás jefes,
y también los líderes de Zabulón y de Neftalí.]
29 Despliega, oh Dios, tu δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía); consolida y fortalece la obra que has realizado en medio de nosotros.
30 Por causa de tu templo en Jerusalén, los reyes del mundo te traerán regalos.
31 Reprende a las fieras que habitan entre los cañaverales; a la manada de los toros que se mezcla con las novillas de los pueblos; haz que se humillen aquellos que codician la plata y oprimen a los probados; dispersa a las naciones que desean las guerras.
[31 Reprende y castiga a los pueblos pecadores y salvajes,
que se asemejan a fieras y cocodrilos
escondidos entre los cañaverales de los pantanos;
como una manada de toros salvajes entre novillas
son estos pueblos bárbaros reunidos,
que quieren cercar a tu pueblo,
puro como la plata en el crisol;
dispersa, oh Señor,
a los pueblos que buscan la guerra
y se complacen en la violencia.]
32 Vendrán embajadores desde Egipto; Etiopía extenderá su mano hacia Dios.
[32 Y después de haberlos dispersado y restablecido la paz,
vendrán embajadores desde Egipto a Jerusalén;
y la lejana Etiopía extenderá con prontitud su mano,
llena de regalos, hacia el Dios de Jerusalén.]
33 Realezas de la tierra, glorificad a Dios; entonad salmos para la doxa-gloria del Señor. (Diápsalma)
34 Cantad salmos a Dios, que cabalga sobre el cielo de los cielos desde el oriente; he aquí que hará resonar Su voz como un trueno vigoroso, una voz llena de δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía increada)
35 Dad doxa-gloria a Dios; Su majestuosidad se extiende protectora sobre el pueblo de Israel, y su δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía increada) se extiende sobre las nubes, de un extremo al otro del horizonte.
36 Admirable es Dios por la protección que ofrece a sus santos; el Dios del pueblo de Israel dará δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía increada) para el fortalecimiento y la salvación de su pueblo; bendito sea el Dios.
Salmo 68 (Mas. 69)
1 “Para el fin; sobre los que serán transformados; salmo de David.”
2 Sálvame, oh Dios mío; las olas de las tribulaciones inundan mi psique-alma; amenazan incluso mi propia vida.
3 Me he hundido en el lodo del abismo, donde no hay fondo firme; parezco como si hubiera sido sumergido en las profundidades del mar, como si una terrible tormenta me hubiera arrojado en el océano.
4 Me he fatigado clamando; mi garganta ha enronquecido; mis ojos se consumen y desfallecen, mientras aguardo con esperanza a mi Dios.
5 Se multiplicaron más que los cabellos de mi cabeza los que me odian sin causa; mis enemigos se hicieron poderosos, los que me persiguen injustamente; me exigen pagar cosas que yo nunca había robado.
6 Oh Dios, Tú conoces mi insensatez y mis imprudencias, ninguna de mis faltas y de mis pecados están ocultos ante Ti.
7 Que no sean avergonzados por mi causa aquellos que con gran paciencia esperan tu protección, oh Señor, Señor de las δυνάμεις (dinámis: poderes, potencias y energías), celestiales y terrenales; [cuando me vean desamparado y abandonado], que no se avergüencen aquellos que buscan ayuda en ti, oh Dios de Israel.
8 No me abandones, Señor, pues por amor a ti soporto burlas e insultos; mi rostro se ha cubierto de vergüenza.
9 Me he convertido en un extraño para mis hermanos y en un desconocido extranjero para los hijos de mi propia madre,
10 Porque el celo por Tu casa me consume, y sobre mí han recaído los ultrajes de quienes Te ultrajan.
[10 Todo esto padezco porque
el fuego del celo por Tu santa casa
me consume por completo;
y todos los ultrajes e injurias descaradas
que los impíos dirigen contra Ti
descargan con todo su peso sobre mí.]
11 Afligí y humillé mi alma con el ayuno; pero ello no me atrajo sino ultrajes y desprecios.
[11 Por esta impiedad de ellos sufrí profundísimamente;
afligí mi vida y mi alma con ayuno,
y en lugar de que mi duelo por ellos los conmoviera,
se convirtió causa de reproches y de insultos contra mí.]
12 Me cubrí con el cilicio por vestidura, y llegué a ser para ellos objeto de burla y escarnio.
[12 Dejé mis vestiduras acostumbradas
y me cubrí con el áspero cilicio
del dolor y de la penitencia;
entonces me convertí para ellos
en objeto de escarnio,
en refrán de burlas y ultrajes.]
13 Contra mí charlaban neciamente los ociosos que se sentaban junto a las puertas de la ciudad; y contra mí cantaban los bebedores de vino, entregados a la embriaguez.
14 Pero yo, Señor, elevaba a ti mi oración; éste es el tiempo de tu benevolencia, oh Dios, escúchame conforme a la inmensidad de tu misericordia y en la verdad de tu salvación.
[14 Pero yo, Señor, aun entonces
me había vuelto hacia Ti
por medio de mi oración;
ya es tiempo de mostrarme Tu benevolencia,
oh Dios mío,
conforme a Tu infinita misericordia;
haz aceptable mi oración
según Tus verdaderas promesas
acerca de la sanación y salvación de Tus siervos.]
15 Sálvame del lodo, para que no me hunda en él; líbrame de quienes me aborrecen y de las profundidades de las aguas.
[15 Sálvame del lodo en el que me encuentro,
para que no quede completamente hundido;
líbrame de quienes me aborrecen y
sácame de las profundas aguas de las tribulaciones,
angustias y depresiones que me han inundado.]
16 Que la tempestad de las aguas no me arrastre; que el abismo no me trague, ni el pozo cierre su boca sobre mí.
[16 Que el torrente de la tempestad no me arrastre;
que el abismo del mar no me trague;
que el pozo de mis tribulaciones,
angustias y depresiones
no cierre sobre mí su boca,
para que no perezca para siempre.]
17 Escucha, Señor, y acoge mi oración, porque Tu misericordia es buena y benéfica para todos; según Tu infinita caridad y compasión, dirige hacia mí una mirada de ternura y amor.
18 No apartes de mí tu rostro, Señor, yo, tu siervo, que estoy profundamente angustiado y deprimido; escucha pronto mi oración, Señor mío.
19 Acércate a mi psique-alma y redímela; a causa de mis enemigos, sáname y líbrame.
[19 Atiende a mis súplicas y
a la aflicción, depresión y dolor de mi alma;
apresúrate a librarme;
por causa de mis enemigos,
para que no se gloríen
ni se envalentonen,
sáname y sálvame.]
20 Porque Tú conoces mi degradación, mi vergüenza y mi deshonra; delante de Ti están todos los que me afligen y me oprimen.
[20 Ven pronto en mi ayuda, Señor,
porque Tú conoces las injurias que lanzan contra mí,
mi vergüenza y mi deshonra por causa de ellos;
delante de Ti están todos los que me afligen y oprimen,
y su maldad no escapa a Tu mirada.]
21 Mi alma esperó infamia y aflicción; esperé a alguien que se compadeciera de mí, y no hubo nadie; esperé hallar consuelo y compasión entre los hombres, y no encontré ninguno que me consuele.
[21 Adondequiera que se vuelva mi alma afligida,
no espera otra cosa que infamias y sufrimientos;
esperaba que apareciera alguien que se compadeciera de mí,
pero nadie se presentó;
busqué a alguien que me consolara,
y no encontré a nadie.]
22 Y cuando tuve hambre me dieron hiel en lugar de alimento, y cuando tuve sed me dieron a beber vinagre.
23 Sea su mesa delante de ellos una trampa, una retribución y un motivo de tropiezo.
[23 Que su mesa abundante,
en la que disfrutan de los bienes de la vida,
se convierta en trampa delante de ellos;
que se vuelva castigo y retribución
por los males que me hacen;
y un tropiezo, para que resbalen y caigan.]
24 Que se oscurezcan sus ojos hasta el punto de no ver; y que su espalda quede encorvada para siempre, [sin fuerza, abatidos y quebrantados].
25 Derrama sobre ellos, como un río, toda tu ira, y el furor de tu gran indignación los alcance.
26 Que su campo bien cultivado quede desierto, y en sus viviendas que no haya ninguno de sus descendientes que habite.
27 Porque a aquel a quien tú permitiste tribulaciones, sufrimientos y dolorosos azotes, en lugar de compadecerse de Él, lo persiguieron, y al dolor agudo de mis heridas añadieron otro dolor.
28 Déjalos, para que caigan de pecado en pecado, para que no entren en el camino de la metania y arrepentimiento y no encuentren justificación delante de ti.
29 Que sus nombres sean borrados del libro de la vida eterna, y no sean inscritos y contados entre los justos.
30 Yo soy pobre y desamparado, lleno de dolores y sufrimientos; Tu salvación, oh Dios mío, que me sostenga y me ayude.
31 Entonces yo, lleno de gratitud, alabaré el nombre de mi Dios con un canto; proclamaré su grandeza con alabanza,
32 y agradará a Dios más que el sacrificio de un becerro perfecto, al que apenas comienzan a brotarle los cuernos y las pezuñas en sus patas.
33 Que lo vean los pobres y se alegren; buscad a Dios, y vivirá vuestra alma.
[33 Que vean los afligidos,
los pobres y los humildes del mundo
mi liberación admirable y se alegren,
con la confianza de que Dios protege a los suyos;
buscad a Dios con todo vuestro corazón
y seréis vivificados.]
34 Porque el Señor escucha y acoge las oraciones de los pobres, y no desprecia a los cautivos encadenados de su pueblo.
35 Que alaben los cielos y la tierra a Dios, el mar y todo lo que hay en él y todo lo que atraviesa sus aguas.
36 Porque Dios salvará a Sion, y serán reconstruidas las ciudades de Judea, y habitarán allí y la poseerán en herencia;
37 y la descendencia de sus siervos la poseerá, y los que aman tu Nombre habitarán en ella.
[37 Y los descendientes de estos tus siervos
continuarán poseyendo esta tierra,
y aquellos que aman tu Nombre
establecerán permanentemente sus moradas
en la santa tierra prometida.]
Salmo 69 (Mas. 70)
1 “Para el fin; de David, para memoria, para que el Señor me salve.”
2 Oh Dios mío, presta atención a mi situación y ven en mi ayuda; sí, Señor, ven pronto a ayudarme.
3 Que se avergüencen y queden confundidos todos aquellos que buscan quitarme la vida; que vuelvan atrás y queden avergonzados los que desean mi mal, (hombres y demonios);
4 que vuelvan inmediatamente hacia atrás avergonzados aquellos que se alegran maliciosamente de mi desgracia (hombres y demonios) y dicen irónicamente: “¡Bien, bien!”
5 Alégrense y regocíjense en Ti todos los que te buscan, oh Dios, y digan siempre: «Sea engrandecido y alabado el Señor», los que aman tu salvación.
[5 Que todos los que contemplan
Tu ayuda y Tu protección
sobre los fieles salten de alegría;
que todos los que Te buscan e invocan,
Dios mío, se regocijen en Ti;
y todos los que anhelan
la salvación que Tú ofreces,
proclamen sin cesar:
«¡Alabado y engrandecido sea el Señor!»]
6 Pero yo soy pobre y miserable; ayúdame, Dios mío; tú eres mi ayudante y mi redentor, Señor; no tardes, no te demores.
Salmos cathisma 10:70-76 Ψαλμοί 10 κάθισμα 10: 70-76
Salmo 70 (Mas. 71)
“Salmo de David; de los hijos de Jonadab y de los primeros llevados cautivos; sin título entre los hebreos.”
1 En ti, Señor, he puesto mi esperanza; que nunca quede avergonzado.
2 En nombre de tu justicia y por tu justicia, rescátame y líbrame de tentaciones y persecuciones injustas; inclina tu oído hacia mí, escucha mi oración y sálvame.
3 Sé para mí un Dios protector y una fortaleza segura para salvarme, porque Tú eres la roca firme, mi sostén y mi refugio seguro.
4 Oh Dios mío, líbrame de las manos de todo pecador; de las manos de aquellos que transgreden tu Ley y cometen injusticias.
5 Porque tú, Señor, eres aquel de quien espero ayuda con paciencia; Tú eres mi esperanza desde los años de mi juventud.
6 Desde cuando aún era embrión, en ti me había apoyado; desde el vientre de mi madre tú eras y eres mi protector y mi defensor; por eso también yo te alabaré siempre.
7 He llegado a ser para muchos un extraordinario espectáculo de infortunios; pero Tú, Señor, has sido mi poderosísimo Defensor en medio de todas mis tribulaciones.
8 Que se llene mi boca de himnos y alabanzas, para que cante Tu doxa-gloria y todo el día Tu majestuosidad.
9 No me abandones ahora en mi vejez; ahora que mis fuerzas corporales me fallan, tú, Señor, no me abandones.
10 Porque mis enemigos, aquellos que acechan para quitarme la vida, han conspirado entre ellos,
11 y dijeron: “Dios lo ha abandonado; perseguidlo, pues, y apresadlo, porque no hay nadie que lo libre de nuestras manos”.
12 Oh Dios mío, no te alejes de mí; oh Dios mío, presta atención a mi situación y ven pronto a ayudarme.
13 Que sean avergonzados y destruidos aquellos que conspiran contra mi vida; que se vistan como manto de vergüenza y confusión aquellos que piensan y buscan mi destrucción.
14 Pero yo pondré mi esperanza siempre en ti y también añadiré una nueva alabanza.
[14 Yo, en cambio,
continuamente tendré mis esperanzas en ti,
y junto con las demás alabanzas y
doxologías que te he elevado,
añadiré también un nuevo himno
para la doxa-gloria de tu Nombre.]
15 Mi boca anunciará tu justicia, todo el día tu salvación, porque me falta formación literaria, no conozco manejos prácticos y gramaticales de la vida.
[15 Cuando tú me salves de aquellos que amenazan mi vida,
entonces mi boca proclamará tu justicia a todos;
todo el día anunciaré la salvación que tú envías
y con logos y palabras expresaré mi gratitud hacia ti,
porque yo no soy escriba para escribir libros
y registrar en ellos tus obras admirables.]
16 Entraré en el poder y dominio del Señor; Señor, me acordaré de tu justicia, Tú eres el único justo.
[16 Entraré en la narración
de todas las obras admirables
que realizó la omnipotencia del Señor;
Sí, Señor,
recordaré tu justicia,
porque Tú eres el único justo.]
17 Oh Dios, Tú me enseñaste desde mi juventud, y hasta el día de hoy sigo proclamando las maravillas de tus obras.
18 Y hasta mi vejez y mi edad más avanzada, oh Dios mío, no me abandones, hasta que anuncie la protección de tu diestra omnipotente a toda generación venidera,
19 anunciaré tu dominio y fuerza invencible y tu justicia infinita; oh Dios, hasta las alturas supremas e ilimitadas del mundo celestial se extienden las grandezas que has realizado; oh Dios, ¿quién hay semejante a ti?
20 ¡Cuántas y cuántas aflicciones, graves y dolorosas, me enviaste! Pero volviste hacia mí tu mirada cariñosa y con tu amor me devolviste la vida, y desde los abismos de la tierra del mal me hiciste subir de nuevo.
21 Aumentaste sobre mí la magnificencia de tu bondad, y volviéndote hacia mí, me consolaste; y de los abismos del mal de la tierra donde me había hundido, de nuevo me hiciste subir.
22 También yo te daré gracias y te alabaré con melodías de salmos, por tu fidelidad, oh Dios; te cantaré al son de la cítara, oh Santo de Israel.
23 Cuando yo cante himnos a tu grandeza, se llenarán de alegría y deleite mis labios y también mi psique-alma, a la que tantas y tantas veces tú has sanado y salvado.
24 Y también mi lengua meditará todos los días tu justicia, sobre todo cuando contemple el fracaso de quienes buscan mi ruina, y los vea cubiertos de vergüenza y confusión.
Salmo 71 (Mas. 72)
“Para el fin; para Salomón; salmo de David.”
1 Oh Dios mío, concede al rey y a su sucesor, hijo del rey, la justicia, la prudencia y la sabiduría,
2 para juzgar a tu pueblo con justicia y a tus pobres con recto juicio.
[2 para que juzgue y haga justicia
conforme a tu propia justicia;
dale sabiduría
para que juzgue rectamente a tu pueblo
y defienda a los débiles
y a los que sufren injusticia
en los diversos juicios.]
3 Que los montes produzcan paz para tu pueblo y en las colinas florezca la justicia.
4 Hará justicia a los pobres y despreciados del pueblo; los salvará de la injusticia y humillará a los mentirosos y calumniadores;
[4 El Rey Meías, prefigurado por el rey,
hará justicia a los pobres y despreciados del pueblo;
librará de toda opresión e injusticia,
y humillará a los mentirosos y a los calumniadores;]
5 y permanecerá con el sol y antes que la luna, por generaciones de generaciones.
[5 y permanecerá vivo, reinando eternamente,
resplandeciente como el sol;
precederá y superará a la luna en doxa-gloria
por generaciones de generaciones.]
6 como la lluvia que cae sobre un vellón de lana, benéfico como la lluvia que riega la tierra, [descenderá del cielo silenciosamente el Rey Mesías].
7 Y de este dulce riego espiritual brotarán y florecerán, en sus días, la justicia y una paz abundante e interminable, hasta que, en el fin del mundo, la luna alcance su ocaso.
8 Él dominará toda la tierra, desde un océano hasta el otro, y desde los grandes ríos hasta los confines de la οἰκουμένη (icumeni) tierra habitada.
9 Ante él se postrarán para adorarlo los etíopes; y sus enemigos, humillados y quebrantados, inclinarán la cabeza y con su lengua lamerán el polvo.
10 Los reyes de Tarsis, (ciudad de España,) y las islas dispersas por los mares le ofrecerán tributo en forma de regalos; lo mismo harán los reyes de Arabia, así como los de Saba.
11 Le adorarán todos los reyes de la tierra, y todas las naciones se someterán y le servirán.
12 Y esto, porque Él librará al pobre del poderoso que lo oprime, así como al débil y al despreciado, para el cual no había nadie que lo ayudara.
13 Tendrá compasión del pobre y del necesitado, y salvará la psique-alma y vida de todos aquellos que se encuentran en la carencia y la debilidad.
14 Librará sus almas y vidas de la usura y de la injusticia, y su Nombre será honrado y venerado entre ellos.
15 Él vivirá una vida grandiosa e interminable; se Le dará el oro de Arabia, y sus fieles orarán siempre por su realeza; todos sus días Le alabarán y Le ensalzarán.
16 Él será una esperanza segura y un apoyo firme para todos los que habitan la tierra, incluso para aquellos que se encuentran en las cumbres de los montes; los frutos de su justicia se acumularán en abundancia, de modo que cubrirán incluso a Líbano; los fieles crecerán, llenarán las ciudades, florecerán y darán fruto, como la hierba que cubre la tierra en su tiempo.
17 Sea su nombre bendito por los siglos; su Nombre permanece antes del sol y más allá de los tiempos; y serán benditas en él todas las tribus de la tierra; todas las naciones le proclamarán dichoso y bienaventurado.
18 Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, el que hace maravillas por sí solo,
19 y bendito sea el Nombre de su doxa-gloria por el siglo y por los siglos de los siglos; y toda la tierra será llena de su doxa-gloria increada. Amén, amén.
Salmo 72 (Mas. 73)
Salmo de Asaf.
1 ¡Cuán bueno y bondadoso es el Dios de Israel, especialmente para los de corazón recto y sincero!
2 Pero, en cuanto a mí, por poco flaquearon mis pies; por poco resbalaron mis pasos.
[2 Pero, en cuanto a mí,
por poco flaquearon mis pies;
por poco la duda sacudió mis convicciones;
por poco mis pasos se desviaron del camino del Señor.]
3 Porque envidié la paz de los inicuos y malignos, al contemplar la prosperidad de los pecadores,
4 veía que no hay larga agonía ni tormento en su muerte, y que la tribulación que los golpea no dura mucho tiempo.
5 Ellos no se fatigan como los demás hombres para obtener los bienes de la vida, ni son azotados y oprimidos como los demás.
6 Por eso su orgullo se apoderó de ellos; de manera ostentosa llevan consigo la injusticia hacia los demás, la irreverencia y falta de respeto hacia Dios.
7 Su injusticia saldrá abundante, rica y madura desde su corazón corrompido; y han sobrepasado todo límite los astutos y malos deseos de su corazón;
8 pensaron y decidieron maldades contra los demás hombres y proclamaron sin vergüenza y en voz alta sus injusticias;
9 abrieron su boca hasta el cielo para insultar incluso a Dios; y desde allí su lengua traspasó sobre la tierra, [lanzando calumnias e insultos].
10 Por eso mi pueblo volverá aquí, y en ellos encontrará días de plenitud.
[10 Por eso el pueblo israelita,
a causa del mal ejemplo de aquellos,
me abandona y vuelve a donde ellos están,
dejándose arrastrar por su aparente felicidad;
los israelitas escandalizados
se imaginan que también entre ellos
amanecerán días de dicha como esos.]
11 Y dijeron: “¿Cómo lo sabe Dios? ¿Acaso hay conocimiento en el Altísimo?
[11 Y dijeron muchos, escandalizados
por la aparente prosperidad de los impíos:
«¿Acaso Dios tiene conocimiento
de lo que sucede en la tierra?
¿Existe realmente conocimiento
de ello en el Altísimo?»].
12 He aquí que estos son pecadores y, sin embargo, prosperan; han adquirido riqueza, la cual crece continuamente en sus manos.
13 Y dije también yo, por un momento arrastrado por estos pensamientos: ¿Acaso en vano he mantenido puro mi corazón y he lavado mis manos como inocente entre los inocentes?
14 En vano soportaba con paciencia los azotes de diversas tribulaciones durante todo el día, y cada día me examino a mí mismo, [no sea que haya fallado en algo, para prevenir posibles futuras caídas].
15 Si dijera: “Así lo contaré”, habría traicionado a la generación de tus hijos.
[15 Si dijera que iba a narrar
estas vacilaciones de mi poca fe,
que expondría mis pensamientos
a la generación de tus hijos,
entonces me mostraría insensato
y apóstata, maestro del mal.]
16 Y traté de comprender esto; pero es un esfuerzo que se alza ante mí,
[16 Sin embargo,
pensé que debía reflexionar
para comprender bien este asunto;
pero este estudio resultó para mí
un esfuerzo inútil y agotador;
no encontré solución,]
17 hasta que entré en el santo templo de Dios, y allí, iluminado, vi y comprendí los fines de aquellos hombres pecadores.
18 Sin embargo, ahora prosperan, pero por sus engaños les has reservado desgracias; cuando se elevaron en su orgullo los has abatido.
19 ¡Cómo de repente quedaron desolados todos! Fueron aniquilados, se esfumaron a causa de su iniquidad.
20 Como se disuelve y desvanece el sueño del hombre al despertar, así también tú, Señor, has aniquilado en tu ciudad (Jerusalén) la aparición pasajera y brillante de los pecadores.
21 Antes mi corazón se había encendido de celos e indignación [por la prosperidad de los hombres impíos]; mis riñones y mi interior se conmovieron, cambiaron de aspecto,
22 y yo, sumido en mi ignorancia y envilecimiento, no comprendía; llegué a ser ante Ti como una bestia irracional.
[22 Bajo estos pensamientos
me convertí también yo en nada;
no comprendí en absoluto este problema;
delante de ti me hice como un animal,
como una bestia en el entendimiento.]
23 Pero yo estoy siempre contigo; Tú has sostenido mi mano derecha, [para que no caiga],
24 Tú, en tu buena voluntad, me has guiado a la vida presente, y con doxa-gloria me recibirás en la otra vida.
25 Porque, ¿qué otra cosa digna de atención y amor hay en el cielo fuera de ti? ¿Qué otra cosa, fuera de ti, desearía aquí en la tierra?
26 Mi corazón y todo mi cuerpo-carne se agotaron por mis sufrimientos; y, sin embargo, Dios es y permanece el deseo de mi corazón; Dios es mi herencia por los siglos.
27 Porque he aquí, los que se alejan de Ti perecerán; Tú destruyes a todo el que piensa mal y se prostituye (física y espiritualmente) apartándose de Ti.
28 Pero para mí, el adherirme a Dios es un bien; he puesto mi esperanza en el Señor, para proclamar todas Tus alabanzas en las puertas de la hija de Sion o Jerusalén, [ante una gran multitud del pueblo].
Salmo 73 (Mas. 74)
De instrucción a Asaf
1 ¿Por qué, oh Dios mío, nos has rechazado y apartado por completo de ti? ¿Por qué ha estallado tu ira contra las ovejas de tu rebaño y de tu pastoreo?
2 Acuérdate de tu congregación, la que adquiriste desde el principio; redimiste la vara de Tu heredad, este monte Sión, en el cual habitaste.
[2 Acuérdate de nosotros, tu pueblo,
al que hiciste posesión tuya
desde tiempos antiquísimos;
lo liberaste de Egipto
para que fuera
como el poder real de tu heredad,
signo de tu soberanía,
y para que habitara en este monte, Sión,
donde tú levantaste tu tienda, tu templo.]
3 Levanta Tus manos contra su soberbia para destruirla por completo, por todo el mal que el enemigo ha cometido en Tus santos y en los santuarios.
4 Y los que te odiaban se jactaron en medio de tu fiesta; pusieron sus estandartes como señales de triunfo, sin conocer lo que hacían.
[4 Estos pueblos idólatras que te odiaban
se jactaban porque entraron en tu templo
durante la hora del culto;
colocaron sus insignias idolátricas
como señales de triunfo
y no comprendieron qué terrible profanación
habían cometido en tu lugar santo.]
5 Alzaron sus estandartes junto a la salida del templo, sobre la puerta,
6 como si se encontraran en un espeso bosque de árboles, todos juntos derribaron con hachas sus puertas; con hacha y con cuña afilada las destrozaron por completo.
7 Incendiaron y redujeron a cenizas Tu santuario; profanaron y derribaron hasta la tierra la morada de Tu santo Nombre, dejándola en ruinas.
8 Dijeron en sus corazones, junto con todas sus tribus y linajes: “Venid, pongamos fin para siempre a todas las fiestas de Dios en la tierra, para que nunca más vuelvan a celebrarse”.
9 Y continuaron diciendo: “No hemos visto ninguna señal ni milagros de aquellos con los que afirman que su Dios los protegía; ya no hay profeta entre ellos, y su Dios no sabrá lo que nosotros hacemos”.
10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, insultará el enemigo y seguirá blasfemando Tu santo Nombre para siempre?
11 ¿Por qué apartas tu mano protectora de nosotros? ¿Y por qué no sacas tu diestra omnipotente de tu seno, para golpear definitivamente a tus enemigos?
11 Y, sin embargo, nuestro Dios es nuestro rey eterno; Él ha realizado de manera maravillosa nuestra salvación visiblemente en medio de toda la tierra, [para que sea conocida en todo el mundo].
13 Tú consolidaste con tu δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía increada) el mar; tú aplastaste las cabezas de los dragones sobre las aguas.
[13 Tú, con tu fuerza invencible abriste el mar
y mantuviste inmóviles a ambos lados sus aguas
para que pasara tu pueblo;
aplastaste las cabezas de los dragones,
es decir, de los jefes del ejército egipcio,
y los ahogaste junto con su ejército en las aguas.]
14 Tú aplastaste la cabeza del otro dragón, (del Faraón), y entregaste su tierra como botín a los pueblos de los etíopes.
15 Tú quebraste las rocas y brotaron fuentes de agua; Tú, secaste los ricos ríos de Etam y los dejaste sin agua.
16 Tuyo es el día, tuya es también la noche; Tú creaste la luz y el sol.
17 Tú creaste todas las cosas bellas de la naturaleza; tú formaste el verano y la primavera.
18 Recuerda, Señor, esto: que un enemigo ha insultado y se ha burlado del Señor, y un pueblo necio, a causa de su impiedad, ha insultado de forma provocadora tu Nombre.
19 No entregues nuestra vida a esos hombres feroces, pues somos quienes Te confesamos y Te glorificamos; no olvides a Tus pobres y atribulados, ni permitas que perezcamos para siempre.
20 Vuelve Tu mirada hacia Tu alianza, porque los lugares tenebrosos de la tierra se han llenado y convertido en moradas de iniquidad.
[20 Vuelve Tu mirada hacia la alianza
que hiciste con nosotros;
castiga a los impíos,
porque todos los rincones
apartados y ocultos
de nuestra tierra
se han llenado de malhechores
y se han convertido
en refugios de la iniquidad.]
21 Que no vuelva humillado y avergonzado tu pobre pueblo, que te suplica; porque no los ricos, sino los pobres y los necesitados alabarán y salmodiarán tu Nombre.
22 ἀνάστα (anasta: resucita), levántate, oh Dios, juzga tu causa; recuerda las burlas y las blasfemias que te dirigen esos pueblos necios todos los días de su vida.
23 No olvides, Señor, la voz de los que ahora te suplican; la arrogancia de quienes te odian ha superado todo límite y asciende continuamente provocadora, [hasta tu trono celestial].
Salmo 74 (Mas. 75)
1 “Para el fin; no destruyas; salmo y cántico de Asaf.”
2 Te confesaremos, te glorificaremos y te daremos gracias, oh Dios; te alabaremos por la protección y los beneficios que nos concedes, y siempre invocaremos tu santo Nombre.
3 Narraré todas tus maravillas cuando tenga tiempo oportuno; yo juzgaré con rectitud.
[3 yo personalmente narraré
y proclamaré entre los demás
tus intervenciones milagrosas a nuestro favor;
y el Señor responde:
“Cuando llegue el tiempo oportuno,
entonces yo juzgaré y dictaré sentencia
con rectitud y justicia”.]
4 La tierra se derritió y todos los que habitan en ella; Yo he consolidado sus pilares. (diápsalma)
[4 La tierra y sus habitantes
se derretirán por el terror
de los castigos que yo enviaré;
Yo he consolidado firmemente
los pilares del mundo,
y por eso no serán sacudidos.] (diápsalma)
5 Dije, pues, también yo, (el salmista), a los transgresores: “no sigáis en la injusticia”; y a los pecadores: “no pequéis y no levantéis vuestro orgullo”.
6 No levantéis en alto vuestro orgullo (cuerno), ni habléis con injusticia contra Dios.
[6 No elevéis egoístamente vuestro poder
ni os enorgullezcáis por él;
no exhibáis con arrogancia vuestra fuerza
ni os enfrentéis injustamente
al Dios omnipotente.]
7 Porque no hay salvación ni escape para vosotros ni desde el oriente, ni desde el occidente, ni desde las regiones desérticas montañosas.
8 Porque Dios es juez, señor del universo, y a uno en su omnipotencia lo eleva, y a otro lo humilla.
9 Porque en la mano del Señor hay una copa rebosante de vino fuerte y preparado; Él la inclina y la reparte de uno a otro lado; pero su sedimento no fue vaciado; lo beberán todos los pecadores de la tierra.
[9 Y esto, porque en la mano del Señor
hay una copa llena de vino puro,
vino fortísimo sin mezcla de agua,
bebida destinada para todo pecador;
Él la inclina y hace beber de ella,
unas veces a uno y otras a otro,
según su justicia;
pero la copa no se agota ni se vacía;
su contenido permanece;
a su debido tiempo beberán de ella
todos los pecadores del mundo
y recibirán la retribución de sus obras.]
10 Pero yo me regocijaré para siempre, [cuando vea que los pecadores impenitentes, sin metania son castigados,] cantaré salmos a Dios de Jacob; Él quebrantará todos los cuernos* (poderes soberbios) o todas las δυνάμεις (dinámis: poderes, potencias y energías) de los pecadores, mientras que las δυνάμεις dinámis y la dignidad del justo serán elevadas y glorificadas.
(Nota: Aquí κέρατα cuernos, es una metáfora, funciona como una de las imágenes más habituales de los Salmos para expresar el contraste entre la fuerza y el poder pasajeros de los impíos y la exaltación final de los justos.)
Salmo 75 (Mas. 76)
1 “Para el fin, entre himnos; salmo de Asaf, cántico contra el asirio.”
2 Dios es conocido en Judea, y su Nombre es grande y muy alabado en el pueblo de Israel.
3 Y se hizo paz en su lugar; y en su morada, en Sión.
4 Porque en esta ciudad y en esta tierra quebró los arcos poderosos de los enemigos, las armas, las espadas y las operaciones de guerra. (Diápsalma)
5 Tú iluminas maravillosamente desde montes eternos.
[5 Como el sol desde los montes antiguos
derrama su luz sobre los hombres,
así también tú, Señor,
de modo admirable iluminas
con la luz de la verdad
a los de buena voluntad y disposición.]
6 Quedaron confundidos y turbados todos los de corazón insensato, [sus enemigos y los nuestros], cayeron en su sueño profundo, y los hombres ricos y poderosos, [aquellos que desearon saquear Jerusalén para enriquecerse,] no encontraron nada en sus manos; todo aquello en lo que confiaban se desvaneció como un sueño al despertar.
7 Con una sola reprensión tuya, oh Dios y Señor del pueblo de Jacob, fueron dominados por el sueño y el letargo, incapaces de combatir los enemigos a caballo.
8 Tú eres terrible; ¿y quién puede resistirte desde el momento en que se enciende tu ira?
9 Desde el cielo tronaste e hiciste oír tu justa sentencia condenatoria contra los enemigos; toda la tierra tuvo miedo, pero se serenó y descansó de las guerras.
10 Porque tú, el Señor, te levantaste para juzgar a tus enemigos, para salvar a todos los apacibles y humildes siervos de la tierra. (Diápsalma)
11 Porque el pensamiento del hombre te confesará, te glorificará y dará acción de gracias, y el remanente del pensamiento te alabará y te celebrará con fiesta.
[11 Así, toda mente y corazón humanos,
no solo de los que creen en ti
sino incluso de tus enemigos,
se habrá convertido en confesión y alabanza tuya;
y hasta los restos de los recuerdos amargos,
así como los enemigos que queden,
celebrarán para tu doxa-gloria increada.]
12 Haced votos al Señor y pagadlos (como deuda debida a él); también todos los pueblos alrededor de la tierra ofrecerán regalos a Él,
13 al Señor temible, que quita el espíritu (el aliento y la vida) de los gobernantes, al temible entre todos los reyes de la tierra.
Salmo 76 (Mas. 77)
1 “Para el fin, sobre Jedutún; salmo de Asaf.”
2 Con voz fuerte clamé al Señor; con voz intensa invoqué a Dios, y él atendió mi súplica.
3 En el día de mi tribulación busqué a Dios; durante la noche extendí mis manos delante de Él, y no fui defraudado; mi alma rehusó ser consolada.
[3 En un período de gran tribulación mía,
con gran deseo me refugié en Dios;
durante las noches levantaba suplicante
mis manos hacia Él;
no fui defraudado en mis esperanzas;
pero, a causa de mi gran y pesada aflicción,
angustia, depresión y sufrimiento,
mi psique-alma rechazaba todo consuelo.]
4 Sin embargo, cada vez que durante el tiempo de mi tribulación me acordaba del Señor, encontraba ησυχία (hisijía: serenidad de la mente y paz del corazón) y alegría; pero cuando volvía la mirada y profundizaba en mi desgracia, mi espíritu desfallecía. (Diápsalma)
5 Mis ojos se adelantaron a las vigilias de la noche; me turbaba la aflicción, y permanecía en silencio.
[5 Mis ojos permanecían despiertos
durante toda la noche
y se adelantaban a los cambios
de las guardias nocturnas;
en aquellos desvelos
me turbaba el pensamiento de mi aflicción,
y permanecía en silencio.]
6 Después pensé en los antiguos días gloriosos [de nuestra nación;] recordé años remotos, épocas antiquísimas, y me sumergí en su estudio y contemplación.
7 De noche reflexionaba con mi corazón, y mi espíritu escarbaba, [escudriñaba los acontecimientos antiguos y los presentes.]
8 ¿Acaso el Señor nos rechazará para siempre y no volverá jamás a complacerse en nosotros?
[8 Pensé también, entre otras cosas:
«¿Acaso el Señor nos apartará de su presencia,
nos abandonará para siempre
y nunca más volverá a mostrarnos
su complacencia y su protección?»]
9 ¿O cortará para siempre su misericordia y compasión? ¿O ha cesado el logos de su promesa de generación en generación?
10 ¿O acaso Dios olvidará su compasión hacia nosotros? ¿O contendrá con su ira su misericordia y caridad? (Diápsalma)
11 Y dije entonces en mi interior: “Ahora empiezo a comprender; este cambio de nuestra situación es obra de la diestra del Dios Altísimo”.
12 Porque recordé desde tiempos antiguos las obras del Señor; las traigo de nuevo a mi memoria y recordaré tus obras maravillosas desde el principio.
13 Estudiaré y contemplaré con mucha atención y prudencia todas tus obras; y profundizaré en tus hazañas resplandecientes y gloriosas.
13 Oh Dios, santo es tu modo de proceder con nosotros. ¿Qué otro dios es grande como tú, nuestro Dios?
15 Tú eres el Dios que hace maravillas; has dado a conocer entre los pueblos tu δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía increada).
[15 Tú eres nuestro Dios,
el que ha hecho y sigue haciendo
obras tan maravillosas,
que incluso entre los pueblos idólatras
haces conocida tu gran dínamis.]
16 Redimiste con tu brazo a tu pueblo, a los hijos y los descendientes de Jacob y de José [de la dura esclavitud de los egipcios.] (Diápsalma)
17 Te vieron las aguas, oh Dios, te vieron las aguas y temieron; se agitaron los abismos;
[17 Las aguas del Mar Rojo te vieron, oh Dios;
te vieron y se estremecieron;
se agitaron las profundidades del mar,
de modo que se oía el gran ruido de las olas.]
18 resonó el estruendo de las muchas aguas; las nubes alzaron su voz, y Tus flechas atravesaban los cielos;
19 Tu voz atronadora, Señor, resonó por todas partes; Tus innumerables relámpagos iluminaron la οἰκουμένῃ icumeni toda tierra habitada; la tierra fue sacudida desde sus cimientos y se llenó de terror.
20 En el mar están tus caminos, y tus senderos en muchas aguas, y tus huellas no serán conocidas.
[20 Tú abriste caminos en el Mar Rojo.
Tuyos son los caminos de tu pueblo
a través de las innumerables aguas de ese mar;
Tú realizaste estos acontecimientos estremecedores
sin aparecer, porque eres invisible,
y son inescrutables tus energías increadas y acciones.]
21 Condujiste a tu pueblo como a un rebaño por mano de Moisés y de Aarón.
Salmos cathisma 11:77-84 Ψαλμοί 10 κάθισμα 11:77-84
Salmo 77 (Mas. 78)
“Salmo instructivo de Asaf”
1 Prestad atención, pueblo mío, a mi ley; inclinad vuestro oído y escuchad con atención a los logos de mi boca;
2 Abriré mi boca en parábolas y proclamaré acontecimientos de tiempos antiguos [que guardan profundos misterios y significados].
3 Las cosas que hemos oído y conocido, y que nuestros padres nos contaron,
4 no fueron ocultadas a sus hijos, sino transmitidas de generación en generación, proclamando las alabanzas del Señor, su poder, su dominio y las maravillas que realizó.
[4 Estos grandes acontecimientos
no fueron escondidos
a los hijos de nuestros antepasados,
sino transmitidos fielmente
de generación en generación;
por medio de ellos se narran
las gloriosas acciones del Señor,
las obras de su admirable δύναμις
(dínamis: poder, potencia y energía increada),
y las maravillas que realizó
en favor de su pueblo.]
5 Y estableció un testimonio en Jacob y puso una ley en Israel y les mandó que todo lo que Él había legislado a nuestros antepasados, ellos lo dieran a conocer a sus hijos,
6 para que lo conozca la próxima generación, los hijos que han de nacer; y se levantarán y lo anunciarán a sus hijos, [y después estas enseñanzas se transmitan de generación en generación,]
7 para que pongan en Dios su esperanza, y no olviden las obras de Dios, y busquen sus mandamientos;
[7 Y esto,
para que quienes las oigan
pongan su esperanza en Dios
y no olviden
estas obras admirables de Dios,
sino que, con anhelo,
procuren siempre aprender y
practicar sus logos y mandamientos,]
8 para que los descendientes no lleguen a ser como sus padres, una generación perversa que entristecía al Señor, una generación que no guardó recto su corazón ante Dios y cuyo espíritu no permaneció fiel a Dios.
9 Los hombres de la tribu de Efrén, aunque eran fuertes para tensar los arcos y lanzar con éxito sus flechas, sin embargo, dieron la espalda en tiempo de guerra y huyeron.
10 Y esto, porque no guardaron la alianza de Dios y no quisieron vivir según su ley.
11 Olvidaron las beneficencias de Dios y las obras maravillosas que el Señor había mostrado claramente hacia ellos,
12 las obras maravillosas que hizo ante sus antepasados en Egipto, en la llanura de Tanis.
13 Partió el mar y los hizo pasar; y levantó las aguas como un odre,
14 de día los dirigió con la nube, y durante toda la noche con la luz del pilar de fuego.
15 Agrietó una roca en el desierto y les dio de beber de una fuente que brotaba en abundancia, como las aguas de un abismo inmenso,
16 Él hizo brotar abundantes aguas de la roca y de ella hizo descender ríos de agua.
17 Sin embargo, volvieron a añadir nuevos pecados, y provocaron al Altísimo en una tierra árida donde no había agua.
18 Y tentaron a Dios en sus corazones, pidiendo alimentos para sus apetitos o para satisfacer sus deseos golosos,
[18 Quisieron poner a prueba a Dios y
lo entristecieron con los deseos desordenados y
codiciosos de sus corazones;
pues reclamaron alimentos
según los caprichos de sus propios deseos,]
19 [faltos de fe, hablaron contra Dios] y dijeron: «¿Acaso puede Dios preparar una mesa con alimentos en el desierto?»
20 Ya que golpeó la roca y brotaron aguas, y abundantes torrentes inundaron la región, ¿acaso puede también darnos pan o preparar una mesa con alimentos para su pueblo?
21 Por eso oyó el Señor y se indignó; y se encendió fuego en Jacob o los descendientes de Jacob, y la ira se elevó contra Israel,
[21 A causa de estas insolentes
e impías acusaciones,
que el Señor escuchó,
aplazó su entrada en la Tierra Prometida;
entonces se encendió un fuego destructor
entre los descendientes de Jacob,
y la ira del Señor se desató sobre los israelitas,]
22 porque no creyeron en Dios ni pusieron su esperanza en la salvación que Él les daría.
23 Sin embargo, Dios fue tolerante, dio orden a las nubes de lo alto de la tierra, abrió las puertas del cielo,
24 y llovió sobre ellos maná para su bien, para que comieran; les dio pan descendido del cielo.
25 Así, pues, el hombre comió pan preparado por los ángeles; el Señor les envió alimento abundante.
26 Levantó del cielo un viento del sur y con la fuerza de su poder, hizo soplar un viento cálido,
27 hizo llover sobre ellos carne como trozos de tierra, y aves aladas tan innumerables como la arena de los mares,
28 estas cayeron en medio del campamento de los israelitas, alrededor de sus tiendas de cabaña,
29 y comieron, comieron en exceso y se saciaron plenamente, porque el Señor colmó sus deseos con abundancia,
30 no fueron privados de nada de lo que habían deseado; pero mientras aún la comida estaba en sus bocas,
31 la ira de Dios estalló contra ellos [por su ingratitud], y dio muerte a muchos de ellos; incluso a sus hombres más destacados de Israel los derribó al suelo muertos.
32 Sin embargo, [a pesar de todos estos beneficios y castigos de Dios, los israelitas], seguían aún pecando y no creyeron en Él, aunque veían sus obras maravillosas,
33 pasaron en vano y sin provecho sus días; rápidamente se fueron sin ningún fruto de virtud los años de su vida.
34 Cuando el Señor los entregaba a la muerte, [como castigo y corrección], entonces lo buscaban con celo, se volvían a Él y desde la madrugada temprana acudían a Él en oración.
35 Entonces recordaban que Dios es su ayudante omnipotente y que Dios Altísimo es su libertador y salvador.
36 Y lo amaron con su boca, superficialmente, pero con su lengua le mintieron, [y se comportaron con falsedad e hipocresía],
37 y su corazón no era recto delante de Dios y no se mostraron fieles a las obligaciones que asumieron mediante la alianza ante Dios.
38 Pero Dios es misericordioso y extendía su compasión y su misericordia sobre sus pecados, no quiso destruirlos; en muchas ocasiones contuvo y apartó su ira, no permitió que todo el ardor de su ira se encendiera y estallara contra ellos.
39 Tenía en cuenta el Señor que estos pecadores eran carne débil, soplo de viento pasajero que no vuelve de nuevo.
40 ¡Cuántas y cuántas veces lo entristecieron en el desierto, lo irritaron en tierra sin agua!
41 Y en otras ocasiones se desviaron, tentaron a Dios, y exasperaron al Santo de Israel.
42 No recordaron su mano derecha [poderosa y amorosa] hacia ellos, con la cual, en aquel día los libró de las manos de aquel que los oprimía (del Faraón).
43 Olvidaron cómo Dios en Egipto mostró sus signos [asombrosos que testimoniaban su omnipotencia], y las obras enormes y sin precedentes que había hecho en la llanura de Tanis [y que llenaron de miedo y terror a los egipcios].
44 [Olvidaron que el Señor] convirtió el agua de los ríos en sangre, y también las aguas de lluvia de sus estanques, para que no pudieran beber (los egipcios);
45 el Señor envió también, [contra los egipcios], tábanos, que los devoraron, y ranas que les transmitieron enfermedades destructivas y contagiosas;
46 entregó a la plaga vegetal (pulgón) los frutos de sus campos, y los frutos de sus campos cultivados a las langostas o saltamontes devastadores;
47 destruyó sus viñas con granizo y sus sicomoros con escarcha;
48 dejó sus rebaños a merced del granizo destructivo y mortal, y el resto de su propiedad lo entregó al fuego de sus rayos;
49 envió contra ellos la ira castigadora de su indignación, ardor de cólera y furor, tribulación y terribles calamidades, mediante ángeles exterminadores.
50 Dejó que se manifestara sin freno su ira, no se compadeció de sus vidas ni los preservó de la muerte, e incluso a sus animales domésticos los encerró en las trampas de la muerte y la destrucción;
51 golpeó con muerte a todos los primogénitos de la tierra de Egipto, aquellos que constituyen la primicia de los dolores del parto en las casas de los egipcios, descendientes de Cam,
52 y llevó a su pueblo como ovejas, y los llevó como un rebaño a través del desierto,
53 y los dirigió inspirándoles esperanza y valor, de modo que no tuvieron miedo [al atravesar el Mar Rojo], y a sus enemigos los cubrió y los ahogó el mar.
54 Y los introdujo en el monte de su santificación, este monte que su derecha construyó,
[54 Luego los introdujo en la tierra Prometida,
en la cual se levanta el monte santo Sión, para su culto,
el monte que conquistó su mano derecha todopoderosa,]
55 y expulsó delante de ellos a las naciones idólatras y les repartió su tierra con cuerda de medida; y allí donde antes habitaban aquellos pueblos, estableció las tribus de Israel.
56 Sin embargo, ellos pusieron a prueba a Dios, entristecieron e irritaron al Altísimo, y no guardaron sus testimonios y mandamientos,
57 y se apartaron de Él, le negaron y transgredieron sus mandamientos, como también sus antepasados, y se volvieron como un arco torcido [que no dispara con rectitud].
58 Le irritaron sobre sus altares de las alturas, y con sus ídolos esculpidos despertaron el santo celo de Su amor.
59 El Señor escuchó sus oraciones idólatras, apartó de ellos su mirada para no verlos, y entregó al pueblo de Israel a gran humillación y desprecio.
60 Y rechazó la tienda de Silo, la morada que había establecido entre los hombres.
[60 Rechazó y privó a la ciudad de Silo de su protección,
ciudad que él mismo había elegido
para que se estableciera entre los hombres
la Tienda de su Testimonio (Tabernáculo o Altar).]
61 Entregó en manos de sus enemigos, los filisteos, su fuerza, así como también su glorioso ornamento, [es decir, el Arca del Testimonio],
62 y entregó a su pueblo a la espada, y desatendió a su heredad.
[62 Dejó que su pueblo
fuera rodeado por enemigos
que empuñaban la espada desenvainada,
y apartó su mirada cuando ellos,
su ilustre heredad, se degollaban.]
63 El fuego [de la guerra] devoró a sus hijos jóvenes; y sus hijas vírgenes, no fueron objeto de duelo [o cuando eran llevadas al cautiverio y a la humillación, no hubo nadie que las llorara].
64 Sus sacerdotes cayeron al filo de la espada, y no hubo nadie que consolara a las viudas de los hombres asesinados ni que llorara junto con ellas.
65 Y despertó el Señor como quien duerme, como un poderoso que se repone del vino;
[65 Pero el Señor, en su magnanimidad,
se levantó de su aparente silencio,
como quien despierta del sueño,
como un gigante que recobra sus fuerzas
después de la embriaguez;]
66 y golpeó a sus enemigos, haciéndolos retroceder, y les dio una vergüenza eterna [con su humillante derrota].
67 Pero apartó de su protección a los descendientes de José, dejó de tener como tribu elegida gobernante a los efraimitas;
68 y eligió como tribu gobernante la tribu de Judá y como su lugar santo el monte Sión, que amó especialmente, [allí se complació el Señor] y fue construido Su altar, fortísimo como el unicornio; en la tierra (de Palestina) estableció para siempre [la tribu de Judá].
70 Y el Señor eligió como rey a su siervo David y lo tomó de los rebaños de ovejas,
71 lo tomó de allí, donde seguía a las ovejas a punto de parir, y lo puso a gobernar y guiar a sus siervos, los descendientes de Jacob, los israelitas, que son su heredad,
72 y David los gobernó en verdad con un corazón sin malicia y los condujo por el camino de Dios y de la seguridad mediante sus obras llenas de prudencia.
Salmo 78 (Mas. 79)
Salmo de Asaf
1 Oh Dios, naciones idólatras han venido contra tu heredad y han inundado la tierra, han profanado tu santo templo y han convertido Jerusalén en ruinas, como una choza de paja usada para la recolección de frutos.
2 Dejaron sin sepultar los cadáveres de tus siervos, como alimento para las aves del cielo, y los cuerpos-carnes de los hombres que te eran fieles, como presa para las bestias de la tierra;
3 derramaron su sangre como agua alrededor de Jerusalén, y no hubo nadie que los sepultara.
4 Nos convertimos en burla y humillación para los vecinos pueblos idólatras (los moabitas, los amonitas y los idumeos) y en objeto de burla y desprecio para los pueblos extranjeros que rodean nuestra tierra.
5 ¿Hasta cuándo, Señor, te enojarás contra nosotros, ¿sin que tenga fin tu ira? ¿Hasta cuándo se encenderá, como un incendio terrible, tu celo contra nosotros?
6 Vuelve tu ira impetuosa contra las naciones idólatras, que no te reconocen como su Dios, contra los reinos que nunca invocaron tu Nombre.
7 Estas naciones devoraron a los descendientes de Jacob, y devastaron su tierra.
8 No recuerdes, Señor, nuestros pecados desde los tiempos más antiguos y hasta hoy, que continúan; date prisa, antes de que seamos destruidos, Señor, que tus misericordias nos alcancen primero, porque hemos caído en una situación muy pobre y miserable.
9 Ayúdanos, oh Dios, Salvador nuestro; por la doxa-gloria de Tu Nombre, Señor, líbranos y perdona nuestros pecados por causa de Tu Nombre,
10 no permitas que las naciones digan: «¿Dónde está su Dios?». Que se manifieste entre las naciones, delante de nuestros ojos, la justa venganza de la sangre derramada de Tus siervos.
11 Llegue ante Ti el gemido de los encadenados; conforme a la grandeza de tu brazo, guarda y salva a los hijos de los destinados a la muerte.
12 Devuelve a nuestros pueblos vecinos un castigo multiplicado en sus corazones, y la infamia con la que ellos te han ultrajado, Señor.
13 Pero nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu pastizal, te confesaremos y te glorificaremos con alabanza por los siglos; de generación en generación proclamaremos tu doxa-gloria y alabanza.
Salmo 79 (Mas. 80)
1 “Para el fin, sobre los que serán transformados; testimonio de Asaf, salmo contra el asirio.”
2 Oh Pastor de Israel, presta atención, Tú que guías a José como a un rebaño de ovejas; Tú que estás sentado sobre los Querubines, manifiéstate.
[2 Oh Pastor, Tú, que como buen pastor proteges
y guías al pueblo de Israel,
mira y presta atención a la desgracia
que nos ha sobrevenido;
Tú, que conduces como tus propias ovejas
a la tribu de José,
y estás entronizado sobre los querubines,
muestra claramente tu protección.]
3 Ante Efrén, Benjamín y Manasés, despierta tu poder y ven a salvarnos.
[3 Manifiéstate como defensor ante las tribus
de Efrén, Benjamín y Manasés,
que son afligidas por las incursiones de los asirios;
pon en acción tu poder invencible
y ven rápidamente para salvarnos.]
4 Señor Dios, restáuranos libres y seguros en nuestra tierra, muestra tu rostro favorable hacia nosotros y así seremos salvados [de la completa destrucción].
5 Señor y Dios de las δυνάμεις (dinámis: poderes, potencias y energías increadas) celestiales y terrenales, ¿hasta cuándo permanecerás enojado contra nosotros, incluso contra esta misma oración de tus siervos?
6 ¿Hasta cuándo nos darás, en lugar de pan, lágrimas, y en lugar de agua nos harás beber, según tu justo juicio, el cáliz colmado de nuestras propias lágrimas?
7 Nos has puesto en controversia ante nuestros (pueblos) vecinos, y nuestros enemigos se han burlado de nosotros.
[7 Nos has hecho, por nuestros pecados,
objeto de burla para las naciones vecinas;
y nuestros enemigos nos insultan
y se ríen de nosotros.]
8 Señor Dios de las δυνάμεις (dinamis: potencias y energías increadas, poderes), restáuranos y haz brillar tu rostro, y seremos salvados. (Diápsalmo).
[8 Señor y Dios de las δυνάμεις
(dinamis: poderes, potencias, energías increadas),
restáuranos en nuestra tierra,
libres y seguros;
vuélvete hacia nosotros
y muéstranos Tu rostro sereno,
lleno de bondad;
y seremos sanados
y salvados de la desaparición.] (Diápsalmo)
9 Como una vid fecunda y bendita, [a tu pueblo Israel], le trasladaste de Egipto a Palestina; expulsaste de allí a las naciones idólatras y le plantaste y arraigaste en esa tierra;
10 abriste delante de ella el camino (desde Egipto hasta Palestina), y la plantaste con raíces profundas y llenó toda la tierra (Palestina).
11 La sombra (de esta vid) cubrió los montes de la tierra, y sus ramas cubrieron los divinos cedros (del Líbano);
12 y sus sarmientos se extendieron hacia occidente hasta el mar (Mediterráneo), y sus ramas hacia oriente (hasta el Éufrates y sus afluentes).
13 ¿Por qué ahora has derribado su cerca, tu protección que la rodeaba, de modo que todos los viajeros que pasan por el camino recogen sus frutos?
14 La devastó un jabalí del bosque, y una bestia salvaje la devoró.
[14 Un terrible jabalí, el asirio,
irrumpió desde bosques inaccesibles
y la destruyó;
una fiera salvaje, un jabalí aún más temible,
que vive solitario, la devoró.]
15 Oh Dios de las δυνάμεις (dinamis: poderes, potencias y energías increadas) celestiales y terrenales, vuelve de nuevo tu rostro favorable hacia ella; desde tu trono celestial, dirige una mirada de bondad y ternura, mira y visita esta vid,
16 y restáurala, pues Tu diestra la plantó; protege también al hijo de hombre que fortaleciste para Ti.
[16 Devuélvela a su antiguo vigor,
seguridad y fecundidad,
a esta que plantó tu diestra;
mira con benevolencia y
ternura a aquel hombre
a quien tú diste la fuerza
para gobernar a tu pueblo,
para doxa-gloria de tu Nombre.]
17 Ha sido abrasada por el fuego y devastada; ante la reprensión de tu rostro perecerán.
[17 Nuestra tierra
ha quedado abrasada
por el fuego y devastada;
los israelitas
están en peligro de perecer
por las reprensiones
y los castigos de Tu rostro airado.]
18 Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo del hombre a quien fortaleciste para Ti;
[18 Que venga tu mano
omnipotente y protectora
sobre aquel varón a quien Tú honrarás
y colocarás a tu diestra,
y sobre el Hijo del Hombre,
a quien Tú fortaleciste y exaltaste
para la doxa-gloria de tu Nombre;]
19 ya no nos alejaremos de ti; Tú nos vivificarás y nosotros invocaremos tu Nombre.
20 Oh Señor y Dios de las δυνάμεις (dinámis: poderes, potencias y energías increadas) celestiales y terrenales, restáuranos libres y seguros en nuestra tierra, manifiesta tu rostro favorable hacia nosotros, y así nos salvaremos [y escaparemos de la destrucción total].
Salmo 80 (Mas. 81)
1 “Para el fin, sobre los lagares; salmo y cántico de Asaf.”
2 Llenaos todos de deleite y alegría por Dios, que es nuestro ayudante; aclamad todos con júbilo para doxa-gloria de Dios de Jacob, [en quien creyó y al que adoró nuestro patriarca];
3 tomad salmo y dad el tamboril, el agradable salterio con la cítara.
[3 Comenzad a cantar vosotros, los levitas;
entregad el pandero a los tamborileros,
y a los demás músicos el agradable salterio
y la cítara para acompañar vuestros himnos;]
4 tocad la trompeta en la luna nueva, en el día señalado de vuestra fiesta;
5 porque esta fiesta es un mandato de Dios para el pueblo de Israel, una orden de Dios de Jacob para los descendientes.
6 Puso en José un testimonio cuando salió de la tierra de Egipto; oyó una lengua que no conocía.
[6 Esta Ley, que determina las fiestas solemnes,
la dio el Señor en medio del pueblo, los hermanos de José,
cuando ellos salieron libres de Egipto;
entonces oyeron una lengua
que nunca antes habían conocido;]
7 El Señor liberó sus espaldas de las cargas pesadas, y sus manos, que hasta entonces trabajaban en los cestos para transportar barro, quedaron libres.
8 En la tribulación y depresión me invocaste, y te libré; te escuché en lo oculto de la tormenta, te probé junto a las aguas de la contradicción. (Diápsalma)
[8 Pediste mi ayuda cuando te encontrabas
bajo el peso de una gran depresión y tribulación,
y yo te libré de las desgracias;
te escuché oculto en la oscuridad
y en los relámpagos de la tormenta;
entonces te probé, y tú mostraste quién eres
en las aguas de tu contradicción,
cuando murmuraste contra mí.] (Diápsalma)
9 Escucha, pueblo mío, mi enérgica protesta y exhortación; pueblo mío de Israel, si me escuchas,
10 no debe haber en ti otro dios nuevo, nunca debes adorar a un dios extranjero,
11 porque YoSoY el Señor tu Dios, el que te liberó y te condujo desde la tierra de Egipto [hasta Palestina]; abre de par en par tu boca en oración y alabanza hacia Mí, y Yo la colmaré concediéndote cuanto me pidas.
12 Pero mi pueblo no escuchó mi voz, y los israelitas no prestaron atención a mí;
13 Y los dejé ir según las inclinaciones y deseos perversos de sus corazones; caminarán según sus propias prácticas e invenciones.
14 Si mi pueblo me hubiera escuchado, si Israel hubiera caminado en mis caminos,
15 en un instante habría humillado a sus enemigos y habría puesto mi mano sobre los que los oprimen.
16 Los enemigos del Señor le mintieron; y su destino permanecerá para siempre.
[16 Los enemigos del Señor serían obligados,
aunque de manera hipócrita,
a declarar sumisión a Él,
mientras que el pueblo de Israel
permanecería en paz y felicidad para siempre.]
17 Y los alimentó con la mejor parte del trigo, y de la roca los sació con miel.
[17 Entonces Dios los alimentó en el desierto
con la más selecta harina de trigo,
y los sació con abundante miel de la roca seca e infértil;
así también ahora los alimentaría y los saciaría,
si obedecieran sus mandamientos.]
Salmo 81 (Mas. 82)
Salmo de Asaf
1 Dios se presenta en la asamblea de los dioses; en medio de ellos pronuncia Su justo juicio:
[1 Dios se puso en medio de la asamblea
de los dioses (jueces y gobernantes) de Judea;
y en medio de ellos,
como supremo Dios y juez,
juzgará a quienes han recibido y
administran una autoridad divina;
les preguntará y los reprenderá, diciendo:]
2 ¿Hasta cuándo juzgaréis con injusticia y mostraréis parcialidad, favoreciendo a los pecadores, a los ricos y a los poderosos?
3 Defended con justicia al huérfano y al pobre; haced valer el derecho del inocente, del humilde y del necesitado;
4 liberad al desdichado y al pobre de quienes los explotan; salvadlos de las manos del injusto y del pecador.
5 No conocieron ni comprendieron; caminan en tinieblas; serán sacudidos todos los cimientos de la tierra.
[5 Pero los jueces injustos,
oscurecidos en su insensibilidad moral,
no tuvieron ni quisieron tener conciencia
de los deberes que les imponía su cargo;
tampoco comprendieron con qué prudencia
debían ejercer su función;
caminan en las tinieblas de sus juicios injustos;
a causa de sus sentencias injustas
se estremecieron los cimientos de su sociedad.]
6 Yo dije: «Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo»;
7 pero vosotros moriréis como hombres, y caeréis como uno de los gobernantes.
[7 Pero vosotros, insensibles
al honor de vuestra dignidad,
cometéis injusticia;
por eso moriréis
como uno de los gobernantes comunes,
ordinarios y sin reputación.]
8 ἀνάστα (anasta: resucita), levántate oh Dios, para juzgar la tierra, porque tú eres el dueño de todas las naciones.
[8 Al oír esto, yo, el poeta inspirado, clamo a Dios:
ἀνάστα levántate, resucita, oh Dios,
y aplica tu justo juicio y sentencia sobre la tierra,
porque bajo Tu dominio y posesión
se encuentran todas las naciones.]
Salmo 82 (Mas. 83)
1 Oda, salmo de Asaf
2 Oh Dios, ¿quién será semejante a ti? No guardes silencio ni permanezcas en calma, oh Dios.
[2 Oh Dios mío,
¿quién puede compararse y equipararse contigo?
Por eso, como eres todopoderoso y omnisciente,
no permanezcas en silencio,
ni te mantengas tranquilo,
¡oh Dios mío!]
3 Porque he aquí, tus enemigos han rugido, y los que te odian han levantado la cabeza.
[3 Porque nuestros enemigos,
que también son tus enemigos,
estallaron en un clamor de guerra;
y los que te odian
levantaron con orgullo su cabeza contra nosotros.]
4 Idearon y tramaron planes astutos contra tu pueblo; tomaron decisiones destructivas contra Tus santos;
5 y dijeron entre ellos: «Venid, exterminémoslos, para que dejen de ser nación y nadie recuerde ya el nombre de Israel».
6 Porque ellos, de común acuerdo y con un mismo corazón, todos decidieron nuestra destrucción; firmaron un pacto jurado contra ti.
7 Estos enemigos nuestros son los escenitas, los edomitas, los ismaelitas, los moabitas y los agarenos;
8 los de Gebal, Ammón y Amalec, los filisteos y los habitantes de Tiro;
9 y también los asirios se aliaron con ellos y vinieron a su lado; ayudaron a los hijos y los descendientes de Lot contra nosotros, [a los moabitas y los amonitas]. (Diápsalma)
10 Haz contra ellos lo que antes hiciste contra los madianitas, contra el comandante cruel Sísara y el rey Jabín en el torrente de Quisón;
11 aquellos fueron exterminados por tu justa ira en Endor, y sus cuerpos se convirtieron en estiércol y abono de la tierra.
12 A todos sus gobernantes ponlos en el mismo destino y castígalos, como por medio de Gedeón exterminaste a Oreb, a Zeeb, a Zebah y a Salmana;
13 aquellos que dijeron: «Tomemos como nuestra herencia y para nuestro propio provecho el lugar santo, el templo y el altar de Dios».
14 Oh Dios mío, hazlos como un remolino de viento, [para que no puedan mantenerse en ningún lugar], hazlos como paja seca, que el viento sopla y dispersa.
15 Consúmelos como el fuego consume los bosques del monte, como una gran llama arrasa las montañas frondosas;
16 así también tú, Señor, persíguelos en la tormenta de tu ira, trastórnalos y sacúdelos con tu justo furor.
17 Llena sus rostros de vergüenza y humillación, para que se vean obligados a invocar tu nombre, Señor.
18 Que sean avergonzados, que sean confundidos por todos los siglos, que sean avergonzados y destruidos.
19 Que reconozcan ellos que tu nombre es Señor, que tú eres el único y Altísimo Señor sobre toda la tierra.
Salmo 83 (Mas. 84)
1 “Para el fin, sobre los lagares; de los hijos de Coré.”
2 ¡Cuán amados y anhelados son para mí los sagrados espacios de tu templo, donde habitas tú, Señor de las δυνάμεiς (dinámis: poderes, potencias y energías increadas) celestiales y terrenales!
3 Mi psique-alma arde de deseo, se derrite en anhelo por hallarse en los patios del Señor, mi alma y mi cuerpo saltan de alegría y gozo por el Dios verdadero y vivo.
4 Incluso los pajarillos encontraron morada en tu templo y la tórtola hizo allí su nido para sus polluelos; también yo anhelo tu altar, Señor de las δυνάμεiς (dinámis: poderes, potencias y energías increadas) celestiales y terrenales, Rey mío y Dios mío.
5 Bienaventurados y benditos son aquellos que habitan en los patios de tu templo, ellos y sus descendientes te alabarán para siempre. (Diápsalma)
6 Bienaventurado el hombre cuya ayuda y fuerza está en ti; y ha dispuesto en su corazón subir hasta ti [o emprender la santa subida o una piadosa peregrinación hacia Sión],
7 a través del valle del llanto, hacia el lugar que él dispuso; porque el Legislador derramará también sus bendiciones.
[7 Pasará por el valle del llanto
y subirá al lugar santo de Sión,
allí donde se proponía llegar;
y el Señor, que instituyó las fiestas
y estos lugares sagrados,
colmará con sus bendiciones a los peregrinos.]
8 Irán de δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía increada) en δύναμις dínamis; y cuando lleguen allí, el Dios de los dioses será visto en Sión.
9 Señor y Dios de las δυνάμεiς (dinámis: poderes, potencias y energías increadas), escucha con benevolencia mi oración; recíbela en tus oídos, oh Dios de Jacob y de sus descendientes. (Diápsalma).
10 ¡Oh Dios, nuestro Defensor, ¡mira y contempla el rostro de tu ungido (o a quien Tú ungiste como rey)!
11 Más vale para mí un solo día en los patios de tu templo que millares de días lejos de ti; prefiero estar humildemente relegado en la casa de mi Dios, antes que habitar en las espléndidas moradas de los pecadores.
12 Porque el Señor y Dios ama la misericordia y la verdad, y dará a los que le adoran y creen en Él jaris-gracia y doxa-gloria; el Señor nunca privará de bienes a aquellos que caminan sin maldad, con bondad y sencillez.
13 Oh Señor y Dios de las δυνάμεiς (dinámis: poderes, potencias y energías increadas) del cielo y de la tierra, bienaventurado y bendito es el hombre que ha puesto su esperanza con fe en ti.
Salmo 84 (Mas. 85)
1 “Para el fin; de los hijos de Coré; salmo.”
2 Te has complacido, Señor, en tu tierra; has evitado la cautividad de Jacob.
[2 Has manifestado y enviado, Señor,
tu beneplácito a la tierra Prometida,
porque has hecho volver a ella
a los cautivos descendientes de Jacob.]
3 Has dado perdón a las transgresiones de tu pueblo y has cubierto en Tu misericordia y compasión todos sus pecados. (Diápsalma)
4 Has detenido tu justa ira contra nosotros, has apartado la ira de tu furor.
5 Restaura a todos nosotros del exilio, oh Señor, tú que muchas veces nos has salvado en otro tiempo; aparta de nosotros tu justo furor.
6 ¿Acaso permanecerás airado contra nosotros para siempre? ¿O prolongarás tu ira continuamente de generación en generación?
7 ¡Oh Dios!, Tú, volviéndote hacia nosotros, nos vivificarás, y tu pueblo se regocijará en Ti.
[7 Oh Dios,
tú volverás a inclinar tu rostro
con benevolencia hacia nosotros
y nos darás nueva vida,
y tu pueblo, afligido y doliente,
se alegrará por tus donaciones.]
8 Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos la salvación que anhelamos.
9 Yo escucharé lo que el Señor Dios dirá en mi corazón, porque hablará de paz a su pueblo, [a los israelitas fieles a Él]; a los que vuelven a Él con todo su corazón [mediante la metania y un arrepentimiento sincero].
10 Ciertamente la salvación que Dios concede a su pueblo está siempre cerca de los que le temen y le reverencian, para que por medio de ella su doxa-gloria se establezca en nuestra tierra.
11 La misericordia y la verdad se han encontrado, la justicia y la paz se han besado.
12 La verdad ha brotado hermosa y fecunda de la tierra, y desde el cielo se ha inclinado hacia abajo; la justicia ha visitado la tierra, junto con toda virtud.
13 Porque el Señor mostrará y dará abundantemente su bondad, y nuestra tierra dará abundantes sus frutos.
14 Delante del Señor irá la justicia, y hará santo su camino y su proceder como ejemplo de conducta para todos nosotros.
Salmos Cathisma 12: 85-90 Ψαλμοί κάθισμα 12: 85-90
Salmo 85 (Mas 86)
Oración de David
1 Inclina tu oído, Señor, y escúchame, porque soy pobre, necesitado y desgraciado.
2 Guarda mi alma y vida, porque soy fiel; salva a tu siervo, Dios mío, a quien ha puesto su esperanza en ti.
3 ἐλέησόν με eleisón me, compadécete de mí, Señor, porque a Ti he elevado mi clamor con fe durante todo el día.
4 Llena de gozo el corazón de tu siervo, Señor, pues hacia ti he elevado mi alma y en ti he puesto mi vida.
5 Porque tú, Señor, eres bondadoso e indulgente, benigno y muy misericordioso con todos aquellos que te invocan [con ferviente oración].
6 Inclina tu oído, Señor, mi oración; y atiende la voz de mi súplica.
7 Y en otra ocasión, en el tiempo de mi aflicción y angustia, te invoqué en oración y me escuchaste; así también ahora, Señor, acoge mi oración.
8 Ninguno de los dioses de los pueblos idólatras puede ser comparado contigo, Señor; ni sus obras pueden compararse con tus admirables obras.
9 Todas las naciones que tú has creado, incluso las idólatras, vendrán y se postrarán ante ti, Señor, y glorificarán tu Nombre.
10 Porque Tú eres grande y siempre realizas obras dignas de toda admiración; Tú eres el único Dios verdadero y perfecto.
11 Guíame, Señor, en tu camino, y caminaré en tu verdad; que mi corazón se alegre y deleite en temer tu Nombre.
12 Te confesaré y te alabaré, Señor mi Dios, con todo mi corazón, y glorificaré tu Nombre por los siglos.
13 Porque grande es la misericordia que has tenido conmigo, al librar mi vida de una muerte segura, del hades más profundo.
14 Oh Dios mío, hombres transgresores y perversos se levantaron contra mí, y una banda de poderosos quiso quitarme la vida, sin tenerte en cuenta a ti, el Dios justo.
15 Pero tú, Señor y Dios mío, eres compasivo y misericordioso, tolerante y magnánimo, siempre veraz en todo lo que dices.
16 Mira con benevolencia hacia mí y ἐλέησόν με eleisón me compadécete de mí; da tu poder a tu siervo y salva al hijo de tu doncella (mi madre espiritual).
17 Realiza en favor de mi salvación una señal o un milagro; que lo vean aquellos que me odian y queden avergonzados, porque tú, Señor, realmente me ayudaste y me consolaste [en mi tribulación, sufrimiento y depresión].
Salmo 86 (Mas. 87)
“De los hijos de Coré; salmo y oda.”
1 Los cimientos inquebrantables que puso, [el Señor mismo], están en las montañas sagradas;
2 el Señor ama más que todas las ciudades de los descendientes de Jacob las puertas de Jerusalén o Sión.
3 Gloriosas cosas se han dicho de ti, oh ciudad de Dios, santa Jerusalén,
4 Mencionaré a Rahab y a Babilonia entre los que me conocen; he aquí, los extranjeros, Tiro y el pueblo de los etíopes, éstos nacieron allí.
[4 Recordaré a Egipto y a Babilonia,
y las contaré entre aquellos que me conocen
y me reconocen como su Dios;
he aquí que también los filisteos, Tiro
y los etíopes irán a Jerusalén para adorarme.]
5 Toda persona llamará a Sión madre [espiritual]; multitudes han acudido a ella, porque el Altísimo mismo ha puesto sus cimientos.
6 El Señor inscribirá en su libro los nombres de los pueblos y de los gobernantes que han venido y han habitado en esta ciudad. (Diápsalma)
7 Porque en ti está la morada de todos los que se alegran.
[7 Toda la multitud devota,
oh Sión,
que habite en ti,
se llenará de alegría y
se regocijará siempre.]
Salmo 87 (Mas. 88)
1 “Oda del salmo para los hijos de Coré; para el fin, sobre Maeléth, para responder un logos de entendimiento, de Etán el israelita”.
2 Señor, Dios de mi salvación, día y noche he elevado mi clamor delante de Ti,
3 que mi oración entre ante ti; inclina tu oído a mi súplica.
[3 ¡ábrase la puerta de tu misericordia,
para que mi oración llegue ante tu presencia!
Inclina tu oído y escucha los logos de mi súplica.]
4 Porque mi corazón se ha inundado de desgracias y mi vida ha llegado al borde del Hades;
5 soy considerado ya como los que descienden al profundo foso de la tumba; me he vuelto un hombre sin ayuda, arrojado entre los muertos, [lejos de toda comunicación con los vivos],
6 como los heridos de muerte que yacen en el sepulcro, de quienes ya no Te acuerdas y que fueron apartados de Tu mano protectora.
7 Me han sumergido en el profundo foso de la muerte [mis dolores y mis desgracias, en las regiones oscuras del Hades], donde reina la sombra de la muerte.
8 Ha caído sobre mí el peso de tu ira, y has dejado que todas las olas de tu furor se desaten contra mí. (Diápsalma)
9 Alejaste de mí a mis conocidos; me aborrecieron y me llenaron de repugnancia; he sido entregado a la desgracia y ya no puedo escapar de ella.
10 Mis ojos se han debilitado y oscurecido por el sufrimiento y por mis muchas lágrimas; he clamado a ti, Señor, orando todo el día, y he extendido hacia ti mis manos.
11 ¿Acaso harás maravillas a los muertos? ¿O los médicos los resucitarán, y te darán gracias?
[11 Ayúdame, Señor, antes de que muera;
¿acaso mostrarás tus obras maravillosas a los muertos?
¿o a mí cuando haya muerto?
¿o podrán los médicos levantar a los muertos para que te alaben?]
12 ¿Acaso anunciará alguien en el sepulcro tu misericordia y tu verdad en la perdición, en lo profundo del Hades?
13 ¿Acaso también pueden darse a conocer tus obras maravillosas en las tinieblas del Hades y las obras de tu justicia en la tierra olvidada de los muertos?
14 Por eso yo, Señor, he clamado a ti durante toda la noche; y al amanecer mi oración llegará ante ti.
15 ¿Por qué, Señor, ¿rechazas mi alma y apartas tu rostro lejos de mí?
16 Pobre soy yo y desde mi juventud he vivido en medio de fatigas; pero, habiendo sido exaltado social y materialmente, fui humillado y quedé desconcertado y desamparado.
17 Tus iras pasaron sobre mí; tus terribles amenazas me estremecieron,
18 me rodearon como agua durante todo el día, me cercaron al mismo tiempo por todas partes.
19 Alejaste de mí a mis amigos, a mis vecinos y a todos mis conocidos a causa de mi desgracia.
Salmo 88 (Mas. 89)
1 “Poema instructivo de Ethán el israelita.”
2 Tus misericordias y compasiones, Señor, yo las alabaré para siempre, de generación en generación proclamaré con mi boca tu verdad,
3 porque tú dijiste: el edificio de mi misericordia será levantado y continuamente reconstruido por los siglos de los siglos; en los cielos eternos se ha establecido y se afirma tu verdad y tu fidelidad;
4 Tú dijiste: He hecho un pacto con los hombres escogidos de mi pueblo, he dado mi promesa con juramento a mi siervo David, y dije:
5 Consolidaré tu descendencia por toda la eternidad, y afirmaré tu trono de generación en generación. (Diápsalma)
[5 Hasta la consumación de los siglos
afirmaré y fortaleceré a tus descendientes;
como un edificio sólido e inconmovible,
cimentaré y levantaré tu trono real
de generación en generación.]
6 Los cielos proclamarán y alabarán tus maravillas, Señor, y tu verdad en la iglesia de los santos.
[6 Las potestades angélicas celestiales confesarán
y alabarán tus maravillosas obras,
Señor,
y glorificarán la fidelidad de tus logos
en la Iglesia celestial e increada de tus ángeles y de tus santos.]
7 Porque, ¿quién entre las nubes será igualado al Señor? ¿Y quién será semejante al Señor entre los hijos de Dios?
[7 Porque, ¿quién de aquellos que existen
por encima de las nubes en los cielos
puede igualarse o compararse con el Señor?
¿O quién de los ángeles del cielo
o de los hijos de Dios por jaris-gracia
puede asemejarse al Señor?]
8 Dios es glorificado en la asamblea de los santos; grande y temible es para todos los que le rodean.
[8 Dios, glorificado sin cesar
en medio de las asambleas
de sus santos ángeles en los cielos,
es grande, admirable y digno de santo temor
para todos los que le rodean.]
9 Oh Señor y Dios de las δυνάμεις (dinámis: poderes, potencias y energías increada) del cielo y de la tierra, ¿quién puede compararse contigo? Tú, Señor, eres todopoderoso, y tu verdad te rodea y resplandece a tu alrededor.
10 Tú dominas absolutamente el poder del mar, y la agitación de sus olas, tú la apaciguas y la calmas.
11 Tú humillaste al soberbio (Faraón) como a un herido de guerra, y con tu brazo invencible dispersaste a tus enemigos [junto al Mar Rojo.]
12 Tuyos son los cielos, y tuya es la tierra; la οἰκουμένη (icumeni) tierra habitada y toda su plenitud, Tú la cimentaste.
13 El norte y el mar tú los has creado; Tabor y Hermón se alegrarán en tu nombre.
14 Tuyo es el brazo lleno de poder; manifiéstese fuerte Tu mano y sea ensalzada Tu diestra.
[14 Tu brazo obra con fuerza invencible;
que tu mano sea siempre poderosa,
para defender a los justos
y conceder tus bendiciones;
que se engrandezca por sus obras maravillosas.]
15 La justicia y el juicio son preparación de tu trono; la misericordia y la verdad irán delante de tu rostro.
16 Bienaventurado el pueblo que sabe aclamar con júbilo; Señor, en la luz (increada) de tu rostro caminarán.
[16 ¡Bienaventurado y bendito el pueblo
que ha aprendido a glorificar y alabar al Señor
con aclamaciones jubilosas en las fiestas solemnes!
Señor, a la luz increada de tu rostro
caminarán por el camino recto/ortodoxo quienes así te alaban.]
17 Y en tu nombre se alegrarán todo el día, y en tu justicia serán exaltados.
[17 Con la fe y la esperanza
en tu santo y venerable Nombre
se alegrarán y se regocijarán
todos los días de su vida,
y con tu justicia protectora
serán exaltados y glorificados.]
18 Porque tú eres la doxa-gloria de su δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía), y con tu complacencia y protección nuestra formación será enaltecida gloriosamente.
19 Porque del Señor procede nuestro amparo, y del Santo de Israel proviene nuestro Rey.
20 Entonces hablaste en visión a tus hijos y dijiste: he puesto ayuda sobre un hombre poderoso, he exaltado a un elegido de entre mi pueblo;
[20 En el tiempo oportuno y señalado,
revelaste en visiones tu voluntad
a tus siervos, los profetas, y dijiste:
“He otorgado mi ayuda a un hombre;
lo hice fuerte y lo exalté
como mi elegido de entre el pueblo,”
21 he encontrado, de entre el pueblo de Israel, a David, mi siervo, y con santo aceite lo ungí como rey.
22 Mi diestra todopoderosa lo estará ayudando y protegiendo, y el brazo de mi poder le fortalecerá siempre.
23 Su enemigo no tiene nada que lograr en su contra, ni obtener provecho y ganancia de él; y ningún malhechor jamás logrará ni intentará nuevamente hacerle daño o algo malo.
24 Ante él destruiré a todos sus enemigos, y a aquellos que le odian los haré huir derrotados, los pondré en fuga, llenos de pánico.
25 Mi verdad y mi misericordia estarán siempre con él; por mí será enaltecido y se glorificará su fuerza.
26 Estableceré su dominio hasta el mar (Mediterráneo) y el poder de su diestra hasta los ríos (Éufrates y Tigris).
27 Él me invocará con fe y me dirá: Tú eres mi padre, mi Dios, mi protector y mi salvador;
28 y yo, como a un primogénito privilegiado, lo exaltaré y lo haré el más glorioso entre todos los reyes de la tierra.
29 Eterna será mi misericordia hacia él, y mi alianza con él permanecerá siempre fiel y firme en su favor;
30 y haré perdurar su descendencia por los siglos de los siglos, y su trono permanecerá tan duradero como los días del cielo.
31 Pero si sus descendientes abandonan mi Ley y no caminan según mis mandamientos,
32 si profanan mis preceptos y no guardan mis mandamientos,
33 entonces los visitaré con vara de disciplina por sus transgresiones y con azotes por las injusticias que cometan;
34 pero nunca les privaré de mi misericordia, ni quebrantaré las promesas que les he dado, no obraré en contra de mi verdad y fidelidad,
35 no quebrantaré mi testamento o promesa jurada ni revocaré los logos y palabras que salieron de mi boca.
36 Una vez juré por mi santidad, no mentiré a David respecto a mis promesas;
37 sus descendientes y sucesores en el trono existirán siempre, y su trono real permanecerá delante de mí como el sol resplandeciente,
38 y como la luna, creada para permanecer para siempre; el testigo fiel y veraz yoSoy, que habito en el cielo. (Diápsalma)
39 Pero Tú lo rechazaste y lo menospreciaste; pospusiste a tu ungido;
[39 «Pero Tú, Señor,
que tantas y tan grandes promesas hiciste a David,
rechazaste, humillaste y desechaste
al rey ungido de Israel, Roboam, descendiente de David,
y no quisiste volver tu mirada hacia él.]
40 Has quebrantado la alianza hecha con tu siervo; has arrojado por tierra la santidad y la dignidad de su realeza.
[40 Has invalidado y deshecho la alianza
que concertaste con tu siervo David;
y has permitido que fueran profanados
y pisoteados por tierra
la santa corona y el palacio de nuestro rey.]
41 Derribaste todas sus defensas; convertiste sus fortalezas en motivo de temor.
[41 Derribaste y convertiste en ruinas los muros de su ciudad;
sus fortificaciones las hiciste débiles e insignificantes,
de modo que infunden temor y cobardía a los soldados.]
42 Todos los que transitaban por el camino le saqueaban, y se convirtió en motivo de vergüenza para sus vecinos, los pueblos idolatras.
43 Has exaltado la diestra de quienes lo afligen y has llenado de alegría a todos sus enemigos.
44 Has retirado el apoyo de su espada o de sus ejércitos y no lo ayudaste en la batalla.
45 Has abolido su purificación [o la catarsis prevista por tu Ley]; has derribado su trono hasta la tierra.
46 Has acortado los días de su vida y has cubierto su rostro de vergüenza. (Diápsalma)
47 ¿ Señor hasta cuándo te apartarás por completo de nosotros y tu ira seguirá encendiéndose cada vez más, como un incendio?
48 Acuérdate, Señor, de la fragilidad de mi existencia; [de mi vida y de todos los hombres]; ¿acaso has creado en vano a todos los hijos de los hombres?
49 ¿Quién es el hombre que vivirá y no verá la muerte? ¿Quién librará su psique-alma de la mano del Hades? (Diápsalma)
50 ¿Dónde están tus antiguas misericordias, Señor, que juraste a David en tu verdad?
51 Acuérdate, Señor, del oprobio y desprecio de tus siervos, que llevo profundamente grabado en mi pecho, proveniente de numerosas naciones;
52 del ultraje con que tus enemigos te han escarnecido, Señor, y con el que se han burlado del abatimiento de tu Ungido.
[52 Contempla, Señor,
el oprobio con que tus enemigos nos han escarnecido;
mira cómo han cubierto de afrenta y de ignominia
al rey que Tú nos concediste
para suceder a David, tu ungido.]
53 Bendito sea el Señor por los siglos. Amén, amén. Así sea, así sea.
[53 Pero, a pesar de todas estas pruebas
y humillaciones que padecemos,
sea glorificado el Señor por los siglos,
porque de nuevo nos visitará
con su misericordia y sus dádivas.
Amén, amén. Así sea, así sea.]
Salmo 89 (Mas. 80)
Oración de Moisés, hombre de Dios
1 Señor, has sido nuestro refugio de generación en generación.
[1 Señor,
de generación en generación,
hasta nuestros días,
Tú has sido
nuestro refugio seguro
en todas las circunstancias
de nuestra vida.]
2 Antes de que los montes fueran formados y antes de que fuera plasmada la tierra y el mundo habitado, y desde la eternidad hasta la eternidad, Tú eres, existías, existes y existirás.
3 No devuelvas al hombre a la humillación; T dijiste: volved, hijos de los hombres.
[3 No permitas, Señor,
que el hombre vuelva,
por el pecado,
al desprecio y a la ruina;
tú has dicho:
volved a mí, hombres,
por la metania y la conversión,
para que tengáis vida y bendición.]
4 Porque mil años ante tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una vigilia de la noche.
5 Sus años se desvanecerán en la insignificancia; al amanecer pasarán como la hierba,
[5 La vida de los hombres,
degradada por las miserias y el pecado,
apenas perdura unos pocos años;
es semejante a la hierba,
que brota al amanecer
y en breve se marchita y desaparece,]
6 la cual por la mañana florece y pasa, por la tarde cae, se endurece y se seca.
7 Porque nos consumimos bajo tu ira, y ante tu furor quedamos turbados.
8 Has puesto nuestras iniquidades y pecados ante ti; nuestros días están expuestos a la luz (increada) de tu rostro.
9 Porque todos nuestros días se consumen, y bajo tu ira nos desvanecemos; nuestros años se desvanecen como una tela de araña.
[9 En verdad, todos nuestros días
se han perdido en la vanidad;
por eso nos desvanecemos bajo Tu ira;
nuestros años están llenos
de pensamientos vanos y pecaminosos;
son como la tela de araña,
que fácilmente se deshace.]
10 Los días de nuestra vida alcanzan los setenta años, y, para los más vigorosos, los ochenta; y la mayor parte de ellos es fatiga y dolor, cuando sobre nosotros desciende la mansedumbre, somos corregidos y educados por Dios.
11 ¿Quién conoce la fuerza de tu ira y puede contar, a partir de tu temor, la magnitud de tu furor?
[¿Quién, para su instrucción y corrección,
ha comprendido como es debido
la grandeza de tu ira?
¿Quién puede calcular tu furor
con el piadoso y santo temor
que inspira el respeto hacia ti?]
12 Hazme conocer tu diestra y a los instruidos de corazón en la sabiduría.
[12 Hazme conocer tu todopoderosa diestra,
la cual instruye, corrige y educa;
hazla conocida para mí
con tu sabia pedagogía y disciplina;
hazme también conocer
a los instruidos de corazón
en la verdadera sabiduría,
para que también yo aprenda
y adquiera sabiduría de ellos.]
13 Vuelve, Señor; ¿hasta cuándo estarás airado contra nosotros? y muéstrate propicio a tus siervos y acepta sus súplicas.
14 Fuimos colmados por la mañana de tu misericordia, Señor, y nos regocijamos y nos alegramos todos los días de nuestra vida;
15 Concédenos ahora el gozo en recompensa por los días en que nos humillaste, por los años en que vimos males y desgracias.
16 Dirige tu mirada hacia tus siervos y hacia la obra que has realizado en ellos; conduce por tus caminos a sus hijos.
17 Que el resplandor del Señor, nuestro Dios, descienda sobre nosotros; Señor, dirige la obra de nuestras manos; sí, Señor, consolida la obra de nuestras manos.
[17 Que vuelva a resplandecer sobre nosotros
la misericordia, el favor y
la infinita bondad del Señor, nuestro Dios;
Señor, bendice las obras de nuestras manos
y haz que den fruto abundante;
conduce a buen término y al pleno éxito
toda obra buena realizada por nuestras manos.]
Salmo 90 (Mas. 91)
Oda (cántico) del salmo de David
1 El que habita bajo la ayuda del Altísimo, habitará y descansará bajo la protección del Dios del cielo.
2 Dirá al Señor: Tú eres mi protector y mi refugio, mi Dios, y en él pongo mi esperanza.
[2 Dirá al Señor:
Tú eres mi ayuda y mi refugio
en toda mi vida, especialmente
en las pruebas y circunstancias
difíciles y peligrosas;
Tú eres mi Dios, en quien pongo
y pondré siempre mi esperanza.]
3 Porque él te librará de la trampa de los cazadores y de los perturbadores logos y palabras.
[3 Confía también tú en él,
porque él te librará
de las astutas trampas
de tus enemigos malvados,
los cuales, como cazadores astutos,
buscan apresar tu alma;
Él te protegerá de venenosos logos y palabras,
que perturban y amargan la psique-alma.]
4 Con sus espaldas te cubrirá, y bajo sus alas tendrás esperanza; como escudo te rodeará su verdad.
[4 Él, estando delante de ti,
te defenderá de tus enemigos,
para que tú encuentres seguridad detrás de él;
bajo la protección de sus alas
tendrás esperanza en una ayuda eficaz;
como con un escudo te rodeará su fidelidad
y la protección que ha prometido.]
5 No temerás el peligro nocturno ni flecha que se lanza contra ti durante el día,
6 ni tendrás miedo del peligro que avanza en la oscuridad o el espanto que llega en la noche, [ni ningún acontecimiento desagradable del día], ni al demonio maligno que actúa al mediodía.
7 Caerán a tu lado mil y miríadas a tu derecha, pero a ti no se acercará;
[7 Mil caerán a tu izquierda y
miríadas a tu derecha;
muchos perecerán a tu alrededor,
pero el mal no llegará a tocarte.]
8 tan solo con tus ojos comprenderás y verás la retribución de los pecadores. [Entonces, lleno de santo temor y reverencia, exclamarás]:
9 «Tú, Señor, eres mi esperanza»; y tendrás como respuesta: «En verdad has puesto al Señor como tu refugio».
10 No se acercará a ti ningún mal, y ninguna plaga llegará a tu morada.
11 Porque dará órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos;
12 en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie contra una piedra;
13 pisarás sobre el áspid y el basilisco (serpientes venenosas), y pisotearás al león y al dragón.
14 Porque en mí ha puesto su esperanza, y lo libraré; lo protegeré, porque ha conocido mi Nombre.
[14 El mismo Dios proclama y dice:
«Porque mi siervo ha puesto en mí sus esperanzas,
yo lo libraré de todo peligro;
lo cubriré con mi protección,
porque ha conocido y glorificado mi Nombre».]
15 Clamará a Mí por la oración, y Yo le escucharé y aceptaré su oración; estaré con él en la tribulación, le libraré y le glorificaré aún más.
16 Le regalaré larga vida y le mostraré mi salvación.
Salmos cathismas 13:91-100 Ψαλμοί κάθισμα 13:91-100
Salmo 91 (Mas. 92)
1 Oda de salmo en el día del sábado
2 Dulce, grato y beneficioso es para mí glorificarte, Señor, y elevar himnos de alabanza a tu santísimo Nombre, oh Altísimo.
3 Para proclamar al amanecer tu misericordia y tu verdad durante la noche.
4 Con el salterio de diez cuerdas y con un cántico acompañado por la dulce armonía de la cítara.
5 Porque tú, Señor, eres quien colma mi corazón de alegría y gozo; me llenas de júbilo por las obras admirables de tus manos.
6 ¡Cuán grandiosas y admirables son, Señor, ¡tus obras! Profundos e inescrutables son tus pensamientos y tus decisiones.
7 El hombre necio no llega a conocer estas verdades, y el insensato es incapaz de comprenderlas.
[7 Pero el hombre que se ha dejado
embrutecer por el pecado
no puede reconocer tus maravillas;
y el insensato, oscurecido
por la culpa del pecado,
es incapaz de comprender
la grandeza de tus obras.]
8 Los pecadores insensatos brotan rápidamente, crecen y florecen como la hierba; todos los obradores de la iniquidad levantan la cabeza y se exaltan; pero en vano, porque su destino será la destrucción por completo para siempre.
9 Pero tú, Señor, permaneces como el único Dios Altísimo por los siglos de los siglos.
10 Porque he aquí que tus enemigos, Señor; sí, he aquí que tus enemigos perecerán, y todos los que obran la iniquidad y practican la maldad serán dispersados.
11 Y mi poder será levantado como el del poderoso unicornio, y mi ancianidad será ungida con aceite abundante y fértil.
[11 Mas mi poder será elevado y
fortalecido como la del robusto monócero/unicornio;
y mis años de vejez,
por tus abundantes dones,
conservarán su lozanía y su vigor,
como un cuerpo ungido
con abundante óleo.]
12 Mis ojos contemplarán con justa satisfacción la ruina de mis enemigos, y mis oídos oirán la retribución de los malvados que se alzan contra mí.
13 Pero el hombre justo florecerá siempre como el ave fénix; crecerá y se multiplicará como los cedros del Líbano.
14 Plantados los justos en la casa del Señor, en los santos patios de mi Dios, florecerán y darán fruto en toda virtud;
15 Y aun en la vejez más profunda seguirán dando fruto creciendo en virtud y en buenas obras; permanecerán vigorosos y lozanos, proclamando siempre las grandezas de Dios,
16 porque el Señor nuestro Dios es justo y recto/ortodoxo, y no hay en Él ninguna injusticia.
Salmo 92 (Mas. 93)
“Para el día anterior del sábado, cuando fue establecida la tierra; himno y cántico de David.”
1 El Señor ha establecido y manifestado su Realeza (increada) vestida de esplendor y majestad; el Señor se revistió de δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía increada) y se ha ceñido de fortaleza [para proteger a su pueblo;] por eso afirmó la οἰκουμένη (icumeni) tierra habitada y nunca será sacudida.
2 Tu trono, Señor, está firme desde siempre; tú eres desde la eternidad.
[2 Tu glorioso trono real, Señor,
permanece firme y eterno;
desde la creación del mundo,
antes de todos los siglos,
Tú existes como Dios
sin principio ni fin.]
3 Los ríos, Señor, alzaron su clamor; los ríos hicieron oír su poderosa voz; los ríos alzarán el estruendo de sus impetuosas olas.
[3 Señor,
los ríos que en su furia se desbordan,
han alzado el clamor de sus aguas
y han hecho resonar sus voces;
y alzarán sus olas impetuosas con estruendo,
mientras sus aguas desatadas y rebosantes
levantan un rugido de poder.]
4 Admirable es el rugido de las olas que se levantan en el mar embravecido; pero mucho más admirable es el Señor, que habita en las alturas de los cielos.
5 Tus testimonios son firmes y plenamente dignos de confianza; a tu casa le corresponde la santidad, Señor, por todos los días sin fin.
[5 Señor, Tus logos, proclamados
desde el principio por tus profetas,
han demostrado ser totalmente fieles
en el cumplimiento de los hechos;
a tu santo templo, Señor,
le corresponde la santidad y
la pureza en todo tiempo,
como también la de todos los que entran en él.]
Salmo 93 (Mas. 94)
“Salmo de David, del cuarto día de la semana.”
(Nota: τετράδι σαββάτου significa literalmente “cuarto del sábado”, una forma antigua de referirse al cuarto día de la semana, miércoles en la tradición posterior).
1 El Señor es el Dios de las venganzas, el Dios de las venganzas ha hablado con claridad.
[1 Dios y Señor es el juez justo,
el que castiga al malvado,
recompensando y protegiendo al justo;
el Dios de las decisiones justas
y de los juicios rectos hace y
hará siempre manifiesta su presencia.]
2 Tú, el juez de la tierra habitada, elévate por encima de todos, juzga y da la debida retribución a los soberbios y vanagloriosos.
3 ¿Hasta cuándo, Señor, ¿los pecadores se envanecerán y se gloriarán? ¿Hasta cuándo estarán impenitentes, sin metania, ni arrepentimiento?
4 ¿Hablarán y pronunciarán injusticia, hablarán todos los que practican la iniquidad?
[4 ¿Hasta cuándo hablarán
con arrogancia y desvergüenza?
¿Hasta cuándo defenderán
la injusticia con sus palabras?
¿Hasta cuándo los que hacen el mal
proclamarán sin freno
la maldad de sus obras?]
5 Estos han despreciado a tu propio pueblo, han maltratado y oprimido tu heredad;
6 han matado a la viuda y al huérfano, y han asesinado a los extranjeros o prosélitos residentes,
7 y dijeron: “el Señor no verá nuestros crímenes; el Dios de los descendientes de Jacob no percibirá lo que nosotros hacemos”.
8 ¡Oh insensatos, necios e impíos entre este pueblo, aprended prudencia! Vosotros, insensatos, recapacitad y adquirid por fin conocimiento y sabiduría.
9 El que plantó en nuestra cabeza el oído, ¿no oye? El que formó el ojo para que veamos, ¿no ve?
10 El que instruye y corrige a las naciones, ¿no reprenderá? ¿El que enseña al hombre el conocimiento no conoce ni entiende lo que sucede?
[10 ¿Aquel que, desde antiguo,
castiga pedagógicamente
a las naciones idólatras que pecan,
no corregirá también al pueblo de Israel?
¿Aquel que enseña a los hombres el conocimiento,
es posible que no conozca cuanto sucede?]
11 El Señor conoce que las decisiones y los pensamientos de los hombres son desviados, insensatos y llenos de pecado.
12 Bienaventurado y dichoso es el hombre a quien tú, Señor, instruirás y enseñarás tu Ley,
13 para que permanezca tranquilo, sereno y sin turbación en los días de las pruebas tentativas, [que le prepara el pecador], hasta que se abra la tumba profunda y trague al pecador.
14 Porque el Señor no rechazará nunca a su pueblo ni abandonará su heredad;
15 hasta que se restablezca y se cimiente la justicia, y junto con ello serán restaurados todos los hombres rectos de corazón. (Diápsalma)
16 ¿Quién se levantará conmigo contra los malpensados malhechores? ¿O quién estará a mi lado contra los que practican la iniquidad y obran el mal?
17 Si el Señor en el pasado no me hubiera ayudado, mi psique-alma por poco habría descendido al Hades.
18 Cada vez que, lleno de temor, te decía, Señor: “Mis pies se tambalean”, tu misericordia acudía en mi ayuda al instante.
19 Señor, así como eran numerosos y profundos los dolores que desgarraban mi corazón, así también fueron tus consuelos, que llenaban mi alma de alegría y regocijo.
20 No se asocie contigo el trono de la iniquidad e injusticia, el que fabrica opresión bajo apariencia de un decreto.
[20 Que el trono del poder injusto y
el tribunal corrompido,
que sostienen la injusticia y
oprimen a los hombres
bajo apariencia de ley,
no tengan jamás relación contigo.]
21 Cazan la vida del justo y condenan sangre inocente.
[21 Los que se sientan en tales tronos
y tribunales injustos
convierten en presa la vida del justo
y condenan al inocente.]
22 El Señor ha sido y es mi refugio; mi Dios me concede la firme esperanza de que es y será siempre mi ayudante;
23 pero a los pecadores el Señor les retribuirá según sus iniquidades; a causa de sus maldades los eliminará de la faz de la tierra.
Salmo 94 (Mas 95)
“Alabanza y cántico de David.”
1 Venid, alegrémonos en el Señor; aclamemos a Dios, nuestro Salvador;
2 acerquémonos a su rostro con acción de gracias, aclamémosle con salmos y glorifiquémosle con júbilo.
3 Porque Dios es el gran Señor y el gran Rey sobre toda la tierra;
4 en sus manos todopoderosas está toda la tierra hasta sus confines, las altísimas cumbres de los montes le pertenecen;
5 suyo es el mar, porque él lo hizo, también sus manos modelaron la tierra firme.
6 Venid, postrémonos ante él con gratitud [por sus beneficios], y con contrición por nuestros pecados; lloremos en arrepentimiento y metania ante el Señor que nos ha creado;
7 Él es nuestro Dios y nosotros somos el pueblo al que con amor alimenta y protege; somos sus ovejas, a las que guía con su mano amorosa y todopoderosa.
8 Hoy, si escucháis Su voz, no endurezcáis vuestros corazones como en la rebelión, en el día de la prueba en el desierto.
[8 Hoy, que nos llama a todos
a los caminos de la salvación,
ojalá escuchéis su voz de Padre,
que nos dice:
no endurezcáis ni hagáis rebeldes vuestros corazones,
como hicieron vuestros antepasados
cuando me provocaron en el desierto.]
9 Allí vuestros antepasados padres me tentaron y pusieron a prueba mi poder, aun después de haber visto tantas y tantas veces mis obras.
10 Durante cuarenta años me indigné contra aquella generación y dije: “siempre se extravían en su corazón [con los deseos pecaminosos], y no quisieron conocer mis caminos [de la pedagogía y de salvación que yo les mostraba],
11 por eso juré en mi justa indignación: «Jamás entrarán en mi descanso».
[11 Tan endurecidos quedaron
en su error pecaminoso,
que cuando me irrité
contra ellos juré diciendo:
no entrarán en la tierra del descanso,
en la tierra que prometí a sus antepasados.]
Salmo 95 (Mas 96)
“Alabanza y cántico de David, porque la casa fue edificada después del cautiverio; antepígrafo entre los hebreos.”
1 Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad juntos todos los habitantes de la tierra;
2 cantad al Señor, bendecid y glorificad su Nombre; proclamad sin cesar cada día con gran alegría la buena nueva de la salvación que nos ha enviado;
3 proclamad entre las naciones su grandeza, y anunciad a todos los pueblos sus admirables obras.
4 Porque grande es el Señor y digno de alabanza por encima de todos; es temible y superior a todos los demás dioses de la tierra;
5 porque todos los dioses de las naciones son vanidades, pero el Señor es quien hizo los cielos.
[5 porque todos los dioses
de los pueblos idólatras
son inexistentes
e invenciones de demonios;
pero nuestro Dios
es el verdadero y real,
el todopoderoso y eterno,
que creó el universo de la nada.]
6 Doxa-gloria y belleza resplandecen ante él; santidad y majestad irradian en su templo y en su altar.
7 Ofreced al Señor, linajes y familias de las naciones; ofreced al Señor toda doxa-gloria y todo honor.
8 ofreced alabanza y doxa-gloria al santísimo nombre del Señor, elevad sacrificios hacia él y entrad con devoción en los patios de su santo templo.
9 Reverenciad y adorad al Señor dentro del santo patio de su templo; que toda la tierra se estremezca por la presencia del Señor.
10 Proclamad entre las naciones: «El Señor ha reinado y reina»; Él ha establecido firmemente la tierra, y no será sacudida; juzgará a los pueblos con justicia y rectitud.
[10 Anunciad a todas las naciones
que el Señor reina por siempre y sobre todo lugar;
Él ha restaurado al mundo caído,
tanto en lo físico como en lo espiritual,
y lo ha establecido firmemente
para que no vuelva a ser sacudido;
el Señor será quien juzgue a los pueblos
con perfecta justicia y equidad.]
11 Alégrense los cielos y rebose de gozo y júbilo la tierra; que el mar se estremezca de alegría junto con todo lo que habita en él;
12 alégrense los campos y todo cuanto vive y crece en ellos; entonces hasta los árboles del bosque frondoso se estremecerán de gozo y exultación;
13 delante del rostro del Señor, que viene, sí, que viene para juzgar a los habitantes de la tierra; Él juzgará al mundo entero con justicia, y a todos los pueblos conforme a su verdad, fidelidad y rectitud.
Salmo 96 (Mas.97)
“De David, cuando su tierra era restaurada.”
1 El Señor ha establecido y manifestado el reinado de Su Realeza (increada); que toda la tierra rebose de alegría, y las numerosas islas se llenen de júbilo.
2 Nubes y densa oscuridad rodean al Señor; la justicia y el recto juicio son el firme fundamento de su trono.
[Su perfección es inaccesible e incomprensible;
como una nube y una densa oscuridad
envuelve su divina majestad;
la justicia y sus justos juicios
constituyen el firme fundamento
de su trono real y de su tribunal.]
3 Un fuego inextinguible (increado) marcha delante de él, y su llama rodeará y consumirá a sus enemigos;
4 sus relámpagos resplandecieron sobre toda la tierra; la tierra los contempló y se estremeció.
5 Como la cera se derrite ante el fuego, así los montes se deshacen ante la presencia del Señor, soberano y dueño de toda la tierra.
6 Los ángeles del cielo proclamaron y proclaman su justicia una y otra vez, y todos los pueblos de la tierra han contemplado su doxa-gloria.
7 Sean avergonzados y confundidos todos los que adoran estatuas, los que rinden culto a ídolos y se glorían en ellos; ¡adoradle, todos sus ángeles!
8 Sión escuchó y se alegró, y se regocijaron las hijas de Judea a causa de tus juicios, Señor;
[8 Los habitantes de Jerusalén
escucharon estas proclamaciones
y quedaron colmados de alegría;
todas las ciudades de Judá,
hijas espirituales de Jerusalén,
exultaron de gozo a causa de tus justos juicios
y de tus rectas sentencias, Señor.]
9 Porque tú eres el único Señor, el Altísimo y Soberano de toda la tierra; incomparablemente superior a todos los falsos dioses de los ídolos.
10 Vosotros que amáis al Señor con corazón sincero, aborreced siempre todo astuto mal; porque el Señor guarda y protege las almas de los justos, y los librará de las manos de los pecadores.
11 La luz de Dios ha amanecido y sigue saliendo sobre los justos; la alegría y el regocijo llenan el corazón de los hombres rectos/ortodoxos y sinceros.
12 Alegraos en el Señor, vosotros los justos, y tributad acción de gracias a la memoria de su santidad.
[12 Alegraos, justos,
bajo la protección
y el amor del Señor;
elevad continuamente
alabanzas y doxologías hacia Él;
dad gracias al recordar y contemplar
la inmensidad de su infinita santidad.]
Salmo 97 (Mas. 98)
Salmo de David
1 Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha obrado maravillas; la salvación provino de su diestra, de su brazo de santidad.
[1 Cantad, para gloria y
honor del Señor,
un himno nuevo,
porque el Señor ha realizado
nuevas obras admirables y portentosas;
porque ha salvado una vez más a su pueblo
con su diestra omnipotente;
Su santo y omnipotente brazo
ha realizado estas obras maravillosas.]
2 El Señor dio a conocer su salvación, ha revelado su justicia a las naciones.
3 Se acordó de Su misericordia para Jacob y de Su fidelidad a favor a la casa de Israel; todos los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.
[3 Se acordó de la promesa de su misericordia
hecha a los descendientes de Jacob,
de su fidelidad y lealtad
a las promesas que había dado al pueblo de Israel;
todas las naciones,
que habitan hasta los confines de la tierra,
han visto y reconocido esta salvación
de parte de nuestro Dios.]
4 ¡Aclamad y glorificad a Dios con júbilo, toda la tierra! Cantad, regocijaos y salmodiad;
5 Entonad salmos al Señor al son de la cítara; con la cítara y al son de la salmodia.
6 Con trompetas de metal y al son de trompetas de cuerno, clamad y cantad ante el Rey, nuestro Señor.
7 ¡Rujan el mar y todo lo que contiene, la tierra y todos los que la habitan se llenen de júbilo!
8 Los ríos aplaudirán al unísono, y los montes se llenarán de júbilo;
9 porque el Señor viene a gobernar y a juzgar la οἰκουμένη (icumeni) tierra habitada; la juzgará con justicia y gobernará a los pueblos con rectitud y bondad.
Salmos 98 (Mas.99)
Salmo de David
1 El Señor ha establecido y manifestado el reinado de su Realeza (increada); que se estremezcan los pueblos; el que está sentado sobre los querubines, ¡que se conmueva la tierra!
[1 El Señor ha afianzado para siempre
el reinado de su Realeza (increada)
eterna e inconmovible sobre todas las cosas;
que los pueblos impíos se irriten y
se enfurezcan cuanto quieran;
el Señor, entronizado sobre los Querubines,
ha manifestado su soberana Realeza;
que se estremezcan, llenos de consternación,
los pecadores impenitentes y sin metania de la tierra.]
2 Grande es el Señor en Sión, y su excelsa majestad se eleva por encima de todos los pueblos.
3 Que todos confiesen, glorifiquen y alaben tu gran Nombre, porque es santo y temible.
4 El honor del Rey ama la justicia y el recto juicio; Tú has establecido la rectitud, el juicio y la justicia los has implantado en Jacob.
[4 La integridad y la rectitud de tu Realeza,
oh Rey nuestro,
aman y desean la aplicación de la justicia;
Tú promulgaste y afianzaste preceptos y
mandamientos de rectitud y de verdad;
Tú ejerciste el justo juicio
e implantaste la justicia
entre los descendientes de Jacob.]
5 Ensalcen al Señor nuestro Dios; postraos ante el estrado de sus pies, porque Él es santo.
6 Moisés y Aarón fueron los primeros entre los sacerdotes; Samuel también fue de los que invocaban con fe el nombre del Señor; y cada vez que lo invocaban, Él los escuchaba y acogía sus oraciones,
7 desde la columna de nube, el Señor les hablaba continuamente, porque ellos guardaban entonces sus mandamientos y los preceptos que les había dado.
8 Señor y Dios nuestro, tú acogiste favorablemente sus oraciones; te mostraste misericordioso y condescendiente con ellos, dando siempre justicia a las obras de sus manos.
9 Ensalcen y glorifiquen al Señor nuestro Dios y postraos en adoración ante su santo monte (donde está su templo y su altar), porque santo es el Señor, nuestro Dios.
Salmo 99 (Mas. 100)
“Salmo de David para acción de gracias y de alabanza.”
1 Aclamad y glorificad al Señor con santo entusiasmo, todos los habitantes de la tierra.
2 Servid al Señor con un corazón alegre; entrad en su templo con júbilo y deleite del alma.
3 Sabed y conoced que el Señor es nuestro Dios, Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; nosotros somos su pueblo y ovejas de su pasto, [a quienes Él conduce con entrañable ternura y nutre con su amor paternal].
4 Entrad por las puertas de sus patios con alabanzas; entrad en su recinto sagrado con himnos; glorificadlo y alabad siempre su santísimo Nombre,
5 porque el Señor es bondadoso e indulgente; su misericordia es eterna e indestructible, y de generación en generación la verdad de sus logos.
Salmo 100 (Mas.101)
Salmo de David
1 A Ti, Señor, cantaré la grandeza de Tu misericordia y de Tu justo juicio [para tu doxa-gloria], Señor.
2 Salmodiaré y comprenderé el camino perfecto; ¿Cuándo vendrás a mí? He caminado con un corazón inocente sin maldad en medio de mi casa.
[2 Te glorificaré, Señor,
y procuraré comprender
cuál es el camino irreprochable
por el que debo conducir mi vida.
¿Cuándo vendrás a mí, Señor,
lleno de misericordia y de bondad?
Yo me he comportado,
desde el pasado hasta el día de hoy,
en medio de mi familia,
con un corazón sencillo e íntegro,
con rectitud y total desprendimiento.]
3 No puse ante mis ojos cosa ilícita; a los que cometen transgresiones de tu Ley los aborrecí; no se apegó a mí como amigo hombre con un corazón torcido.
4 Cuando el malvado se alejaba de mí, no lo reconocía.
[4 No tenía trato ni relación
con el hombre mal pensado y perverso,
que, tras intentar en vano acercarse,
se apartaba de mí.]
5 Al que en secreto calumniaba a su prójimo, lo alejaba de mi presencia; con el hombre de mirada altiva y corazón arrogante y codicioso no compartía mi mesa.
6 Mis ojos estaban puestos en los fieles de la tierra, para que habiten conmigo; el que camina en el camino perfecto, ese me servía.
[6 Mis ojos estaban siempre puestos
en los hombres fieles y virtuosos de mi tierra;
a ellos los invitaba a sentarse junto a mí
como amigos y consejeros;
al que llevaba una vida irreprochable y pura,
a ese lo recibía a mi servicio
como fiel servidor, ayudante y colaborador.]
7 En mi casa no habitó ni habitará hombre egoísta y soberbio; el hombre que habla y busca injusticias no prosperará ni podrá mantenerse delante de mis ojos.
8 Cada mañana destruía a todos los pecadores de la tierra, para eliminar de la ciudad del Señor a todos los que obran la iniquidad.
[8 Cada mañana juzgaba y
condenaba a muerte
a todos los criminales de mi país,
para exterminar de la ciudad del Señor,
de Jerusalén,
a todos aquellos que obstinadamente
e impenitentemente obran el mal.]
Salmos cathisma 14: 101-104 Ψαλμοί κάθισμα 14: 101-104
Salmo 101 (Mas.102)
“1 Oración del afligido, cuando desfallece y derrama su petición delante del Señor.”
2 Señor, escucha y acepta mi oración y el clamor de mi súplica llegue ante ti.
3 No apartes tu rostro de mí; el día en que esté afligido, inclina hacia mí tu oído; cuando, en medio de las pruebas y de las tribulaciones, angustias y depresiones, te invoque, escucha mi voz en aquel día y acoge prontamente mi oración,
4 porque mis días se han disipado como el humo en el aire, y mis huesos se han secado como ramas consumidas por la aridez.
5 Me marchité y fui herido [como la hierba que seca el sol]; mi corazón se secó [por el ayuno], porque, bajo el peso de mi dolor, olvidé incluso comer mi pan.
6 A causa de mis continuos gemidos, mis huesos se han pegado a mi carne.
7 [Fui abandonado y aislado de los hombres]; quedé solo como el pelícano del desierto; me volví semejante al ave de la noche que gime y se lamenta en los campos desiertos.
8 Permanecí sin dormir; llegué a ser semejante al gorrión que perdió a su compañero y permanece triste y solo sobre el tejado.
9 Durante todo el día mis enemigos se burlaban de mí y me insultaban; y aun aquellos que antes me alababan, ahora juran contra mí y me maldicen.
10 Bajo el peso de mis sufrimientos, he llegado a comer ceniza en lugar de pan, y el agua que bebo la mezclo con las lágrimas de mi llanto.
11 A causa de tu ira y de tu furor, pues me exaltaste y me derribaste al suelo.
[12 Todo esto lo sufro por tu ira
y tu gran enojo a causa de mis pecados;
porque tú, después de haberme exaltado,
me arrancaste de mi patria
y, abatido y quebrantado,
me lanzaste a tierra extranjera.]
12 Mis días declinan como una sombra que se alarga al atardecer, y yo me marchito como la hierba seca.
13 Pero tú, Señor, permaneces inmutable por los siglos de los siglos, y tu Nombre es recordado a través de todas las generaciones.
14 Tú ἀναστὰς anastás resucitarás o te levantarás y tendrás compasión de Sión, porque es tiempo de compadecerla, porque ha llegado el momento.
[14 Tú, Dios eterno y omnipotente,
alza tu mirada
desde el trono de tu majestad
y compadécete de Sión;
ha llegado el tiempo
de mostrarle misericordia,
de socorrerla y salvarla;
ya ha llegado la hora
que tú mismo habías fijado
para nuestra liberación.]
15 Porque tus siervos han amado sus piedras y sienten compasión por su mismo polvo de tierra.
[15 Porque tus siervos que sufren en el destierro
añoran incluso las piedras de sus ruinas;
y hasta el polvo que quedó tras su destrucción
despierta en ellos amor, dolor y profunda nostalgia.]
16 Y las naciones temerán tu Nombre, Señor, y todos los reyes de la tierra contemplarán con admiración tu doxa-gloria.
[16 Cuando, Señor,
manifiestes tu poder y
nos envíes la salvación,
los pueblos quedarán sobrecogidos
ante tu Nombre,
y los reyes del mundo admirarán y
honrarán el esplendor de tu doxa-gloria (increada).]
17 Porque el Señor reedificará a la devastada Sión y se revelará en ella con toda su doxa-gloria.
18 Él miró la oración de los humildes y no despreció su súplica.
[18 La restauración de Sión será la señal
de que el Señor ha vuelto sus ojos compasivos
hacia sus siervos atribulados
y ya no considera insignificantes sus súplicas,
sino que las escucha con compasión.]
19 Sea escrito esto para una generación futura, y el pueblo que será creado alabará al Señor.
[19 Que se registre esta profecía
y su próximo cumplimiento,
para que sea conocida
por las futuras generaciones,
para que el pueblo
que todavía está por nacer,
glorifique al Señor
por sus maravillas y su fidelidad.]
20 Porque el Señor se inclinó desde sus santas alturas; desde su trono celestial, el Señor dirigió una mirada amorosa y favorable sobre la tierra,
21 para oír el lamento de los cautivos encadenados y romper las ataduras de los hijos de aquellos que fueron llevados cautivos y ejecutados,
22 para anunciar en Sión el nombre del Señor y su alabanza en Jerusalén,
[22 Para que los siervos
que antes estaban encadenados,
y ahora ya libres,
proclamen en Sión
y anuncien el Nombre del Señor
y su alabanza en Jerusalén],
23 cuando se reúnan allí los pueblos y los reyes de la tierra para servir y alabar al Señor.
24 Respondió en medio de su debilidad y de su camino fatigoso: “hazme conocer cuán breves son mis días”;
[24 Y el pueblo judío, cautivo y
atribulado en el destierro,
elevó al Señor esta súplica y
con las fuerzas que aún conservaba, dijo:
«Hazme comprender, Señor,
cuán corto es el tiempo que me resta,
y si llegaré a contemplar
la admirable liberación
que has preparado para mí».]
25 no me lleves en la mitad de mis días; tus años son de generación en generación
[25 no permitas que sea arrancado
antes de tiempo;
concédeme vivir más,
porque mientras la vida humana
es breve y pasajera,
tus años son eternos
y se extienden
de generación en generación.]
26 Desde el principio tú, Señor, fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos.
27 Ellos perecerán, pero tú permaneces; y todos se desgastarán como un vestido, y como un manto los enrollarás y serán transformados.
[27 Ellos serán destruidos,
pero tú permaneces el mismo
e inmutable a través de los siglos;
todo el mundo material
envejecerá como una vestidura,
y como un manto que los hombres se ponen,
lo enrollarás, lo plegarás y lo transformarás,
para que llegue a ser nuevo.]
28 Pero tú eres el mismo e inmutable, y los años de tu eternidad nunca se agotarán.
29 Los hijos de tus siervos vivirán seguros, [bajo el amparo de tu poder], y su descendencia, gracias a ti permanecerá firme a través de todos los siglos, [por Tu jaris-gracia].
Salmo 102 (Mas. 103)
De David
1 Bendice, alma mía, al Señor, y todo lo que hay dentro de mí, alabe su santo Nombre.
[1 Oh alma mía, alaba y
glorifica sin cesar al Señor,
y que todas mis δυμάμεις (dinámis: fuerzas y energías) interiores
de mi psique-alma
con su nus-espíritu, mente y mi corazón,
glorifiquen su santo Nombre
por sus grandezas y
las innumerables donaciones
que derrama sobre nosotros.]
2 Bendiga y glorifica, oh alma mía, al Señor, y no olvides jamás ninguna de sus donaciones hacia ti.
3 Al que perdona todas tus iniquidades, al que sana todas tus enfermedades.
[3 Glorifica a tu Dios,
que te perdona todas tus iniquidades
y cura todas tus enfermedades,
tanto corporales como psíquicas y espirituales.]
4 Al que rescata tu vida de la corrupción, al que te corona con misericordia y compasión.
[4 Él que rescata y
libra tu vida muchas veces,
de la corrupción de la muerte
y del Hades,
y adorna siempre tu cabeza,
como con una brillante diadema,
con riqueza de su amor misericordioso
y de sus compasiones.]
5 Al que colma de bienes tu deseo; tu juventud será renovada como la del águila.
[5 Bendice y glorifica al Señor,
que colma con toda clase de bienes
tus nobles deseos,
de modo que tu juventud
y tu vigor se renuevan
una y otra vez
como el del águila
que remonta los cielos.]
6 El Señor hace misericordia y justicia a todos los que son agraviados y oprimidos.
7 Dió a conocer sus caminos a Moisés, y a los hijos de Israel sus voluntades.
8 El Señor es magnánimo, compasivo y lleno de misericordia;
9 no se enoja para destruirnos por completo, ni mantiene su enojo para siempre.
10 No hizo con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos retribuyó según nuestros pecados.
11 Porque tan alto como está el cielo sobre la tierra, así de inmensa es la misericordia del Señor para con quienes le temen.
12 Cuanto distan el oriente y el occidente, así alejó de nosotros nuestras iniquidades [y nuestros pecados liberándonos de su peso y de su condena].
13 Como un padre amoroso se compadece de sus hijos, así se compadeció el Señor de los que le temen y respetan,
14 porque Él conoció nuestra condición y naturaleza; se acordó de que estamos hechos del humilde polvo de la tierra.
15 Los días del hombre son como la hierba; florece como la flor del campo;
16 porque pasa sobre él un soplo, y ya no existirá, y su lugar no lo reconocerá más.
[16 Basta una ráfaga de viento
para marchitar la flor
y borrar todo rastro de su existencia;
así también, el hombre aparece
por un breve tiempo
y luego pasa;
su vida se desvanece rápidamente,
y con el paso de los años
apenas queda memoria
de su presencia sobre la tierra.]
17 Pero la misericordia del Señor es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos;
[17 Mientras la vida humana es pasajera,
el amor misericordioso de Dios no tiene fin;
Su fidelidad y su justicia
permanecen firmes de generación en generación,
amparando a quienes lo honran
y extendiendo sus bendiciones a sus descendientes.]
18 sobre quienes permanecen fieles a su alianza y recuerdan sus logos y mandamientos para ponerlos en práctica y cumplirlos.
[18 La misericordia y
la justicia del Señor
reposan sobre aquellos
que conservan su pacto
en el corazón,
mantienen vivos sus preceptos
en la memoria y
procuran obedecerlos
con fidelidad en su vida diaria.]
19 El Señor preparó firmemente su trono en los cielos, y el reinado de la realeza (increada) domina sobre toda la creación.
20 Bendecid y glorificad al Señor, todos sus ángeles, vosotros que sois fuertes y poderosos para cumplir su voluntad, siempre atentos a escuchar y obedecer la voz de sus logos.
21 Bendecid y glorificad al Señor, todas las milicias de las potestades angélicas, sus servidores y todos los que hacen y cumplen su voluntad.
22 Bendecid y glorificad al Señor, todas sus obras, en todo lugar de su dominio; bendice y glorifica, oh alma mía, siempre al Señor.
Salmo 103 (Mas. 104)
“De David, acerca de la creación del mundo.”
1 Bendice, alma mía, al Señor. Señor, Dios mío, inmensamente Te has engrandecido; Te has revestido de doxa-gloria y de majestad;
2 revestido de luz como de un resplandeciente manto, despliegas el cielo como una inmensa tienda de piel.
[2 Como con otra vestidura
te has revestido de doxa-gloria y majestad;
Tú, que haces irradiar a tu alrededor la luz
como si la hubieras vestido como un manto;
extiendes el cielo desde un extremo del horizonte hasta el otro,
como una preciosa cubierta de piel para una tienda.]
3 Él cubre con las aguas Sus cámaras celestiales; hace de las nubes Su carro y camina sobre las alas de los vientos;
4 El que hace a sus ángeles espíritus y a sus liturgos (ministros, servidores) llama de fuego.
5 El que cimentó la tierra sobre cimientos firmes; y no será sacudida por los siglos de los siglos.
6 Un abismo de aguas la cubre como un manto, y sobre los montes se detienen las aguas;
7 ante tu reprensión huirán; ante la voz de tu trueno se llenarán de temor.
[7 Pero cuando resuene tu mandato, Señor,
las aguas retrocederán y huirán;
descenderán a las llanuras y llegarán a los mares;
Tu voz atronadora las obliga a retirarse
y a dejar que aparezca la tierra seca.]
8 Las montañas se alzan hacia las alturas y las llanuras se extienden hacia las regiones bajas, cada una ocupando el lugar que Tú, Señor, le asignaste desde el principio;
9 Tú fijaste un límite que las aguas no cruzarán jamás, y no volverán a cubrir la tierra.
10 Él hace brotar manantiales en los valles, y las aguas fluyen entre las montañas; el que envía fuentes en los valles; entre los montes corren las aguas, [y llevan vida y frescura a toda la creación];
11 dan de beber a todas las bestias del campo; los asnos salvajes sacian en ellas su sed;
12 junto a ellas habitarán las aves del cielo; desde en medio de las rocas harán oír su voz.
[12 alrededor de las aguas
que Dios provee,
los árboles crecen frondosos y
ofrecen refugio a las aves;
allí establecen sus nidos
y, desde las peñas cercanas,
llenan el aire
con la alegría de sus melodías.]
13 El que riega los montes desde sus cámaras superiores; la tierra se saciará del fruto de tus obras.
14 Él hace crecer la hierba para el ganado y las plantas para el trabajo del hombre, para que de la tierra salga el pan [que lo alimenta];
15 y da el vino que alegra el corazón del hombre, el aceite que ilumina y embellece su rostro, y el pan que fortalece el corazón.
16 Los árboles del campo se saciarán de agua, así como los enormes cedros del Líbano, que Tú mismo plantaste.
17 En las ramas de los árboles, los pequeños gorriones construyen sus nidos, y por encima de ellos sobresale, edificada más alto, la morada de la cigüeña.
18 El Señor señaló las altas montañas como hogar para los ciervos, y los parajes rocosos como refugio seguro para los conejos.
19 El Señor creó la luna para señalar las estaciones, y el sol conoce el lugar de su ocaso.
20 Pusiste las tinieblas, y se hizo la noche; en ella recorren todos las bestias del bosque, [buscando el sustento que la providencia divina les concede.]
21 Los cachorros de león rugen para arrebatar su presa y su rugido es como una súplica a Dios para que les conceda alimento.
22 Sale el sol, las fieras salvajes se reúnen y regresan a sus cuevas y refugios para dormir.
23 Entonces el hombre sale a su tarea y se dedica a su trabajo hasta atardecer.
24 ¡Cuán grandiosas son tus obras, Señor! Todo lo hiciste con sabiduría; la tierra está llena de tu creación [y tus criaturas dan testimonio de tu sabiduría perfecta, de tu omnipotencia y de tu bondad.]
25 He aquí el mar, inmenso y espacioso; en él habitan criaturas sin número, seres pequeños y grandes; [todas ellas sostenidas por la providencia del Creador.]
26 Allí navegan los barcos; allí está este dragón, que tú creaste para que juegue en ella.
27 Todos estos [seres del cielo, de la tierra y del mar], esperan de ti que les concedas su alimento en el momento oportuno.
28 Cuando tú les das el alimento, ellos recogen; cuando abres tu mano, todo se llena de tu bondad.
29 Pero cuando ocultas tu rostro, se turban y se llenan de angustia; cuando les quitas el aliento, mueren y vuelven al polvo de la tierra que fueron formados.
30 Enviarás tu Espíritu, y serán creados, y renovarás la faz de la tierra.
[30 Cuando el Señor de nuevo
comunica su aliento de vida,
la creación se renueva y florece;
por la acción de su Espíritu vivificador,
la tierra recobra su frescura
y vuelve a llenarse de vida.]
31 Sea la doxa-gloria del Señor por los siglos; el Señor se alegrará en sus bellas y admirables obras;
32 El que mira a la tierra y la hace temblar; el que toca los montes y humean.
[32 Tan grande es el poder del Señor
que basta una mirada suya
para que la tierra se estremezca;
con solo tocar las montañas,
estas se inflaman y se cubren de humo.
33 Cantaré al Señor durante toda mi vida; salmodiaré a mi Dios mientras exista;
34 que mis reflexiones, mis pensamientos y mi oración le sean gratos; y yo encontraré mi alegría y una especial dulzura en el Señor.
35 Que desaparezcan los pecadores de la tierra y los inicuos, hasta que ya no existan; bendice y glorifica, alma mía, al Señor.
[35 Ojalá desaparezcan por completo
los pecadores de la tierra
y los inicuos ya no existan más,
sino que sean enteramente borrados;
bendice, alma mía, al Señor.]
Salmo 104 (Mas. 105)
¡Aleluya!
1 Confesad, glorificad y alabad al Señor e invocad su Nombre; anunciad entre las naciones sus obras maravillosas.
2 Salmodiad himnos melodiosos y entonad armonías musicales para Él, narrad todas sus maravillas.
3 Gloriaos en su santo Nombre; alégrese el corazón de quienes buscan al Señor;
4 Buscad al Señor y fortaleceos; buscad su persona o rostro continuamente, [pues en su amor y en su poder se encuentran el amparo, la fortaleza y la paz del corazón.]
5 Recordad las maravillas que el Señor ha realizado y los juicios de su boca,
[5 Traed constantemente a la memoria
las obras portentosas de Dios,
los signos extraordinarios de su poder
y las decisiones llenas de sabiduría y justicia
con las que guía la historia de los hombres.]
6 recordadlo vosotros, descendientes de Abraham, siervos de Dios, hijos de Jacob, a quienes Dios escogió, [entre todos los pueblos como su pueblo.]
7 Él es el Señor, nuestro Dios; en toda la tierra están sus juicios.
[7 El Creador
y soberano del universo
es nuestro Dios;
y sus decisiones,
siempre justas y sabias,
gobiernan toda la tierra
con autoridad y poder.]
8 Se acordó para siempre de su alianza, del logos que ordenó para mil generaciones.
9 La alianza que estableció con Abraham y el juramento que confirmó como alianza eterna a Isaac; [manifestando así la firmeza y la fidelidad inquebrantable de su logos.]
10 y esto lo instituyó para Jacob como un precepto inconmovible e inviolable, y como una alianza eterna en favor del pueblo de Israel,
11 diciendo: «A vosotros os daré la tierra de Canaán como la porción que os corresponde en herencia».
12 Cuando aún eran pocos en número, muy pocos, y vivían en aquella tierra como forasteros,
[12 Estas promesas las hizo y
las proclamó Dios
cuando ellos eran pocos,
muy escasos en número y
habitaban como extranjeros y peregrinos
en la tierra de Canaán.]
13 Iban de una nación a otra, y de un reino a otro pueblo;
[13 Al no poseer todavía la tierra
que Dios les había prometido,
los patriarcas vivían como peregrinos,
trasladándose de un lugar a otro
y atravesando distintos reinos,
sostenidos únicamente por la promesa
y la protección del Señor;]
14 No permitió que ningún hombre los oprimiera, y por causa y amor a ellos reprendió incluso a reyes.
15 no toquéis a mis ungidos, y no hagáis mal a mis profetas.
[15 No atentéis contra mis profetas
que los he escogido y consagrado para mí,
ni levantéis vuestra mano
o vuestros pensamientos
contra quienes hablan movidos por mi Espíritu.]
16 Hizo venir el hambre sobre la tierra y acabó con todo sustento de pan, [desaparecieran las provisiones de alimento].
17 Envió delante de ellos a un hombre escogido hacia Egipto; allí José fue vendido como esclavo.
18 Humillaron sus pies con grilletes, y el hierro penetró hasta su alma.
[18 Allí lo arrojaron a la prisión;
sujetaron sus pies con cadenas de hierro
y lo humillaron como si se tratara de un criminal;
su alma padecía profundamente
la angustia y la amargura de aquellas cadenas de hierro.]
19 Hasta que se cumplió el logos que le había sido anunciado, la sabiduría y logos del Señor lo sanó y purificó y lo puso a prueba como el fuego purifica y fortalece.
20 El rey (Faraón) envió a buscarlo y lo puso en libertad; el gobernador del pueblo ordenó que fuera liberado.
21 Lo puso al frente de su casa y lo constituyó gobernador y administrador de todos sus bienes,
22 para formar a sus gobernantes conforme a su propia sabiduría y hacer sabios a los ancianos de su pueblo.
[22 Faraón confió a José
tan alta dignidad,
para que educara y guiara
a los gobernantes de Egipto,
procurando formar en ellos
la misma prudencia y sabiduría
que resplandecían en él;
también le encomendó
instruir a los ancianos del reino
en la sabiduría y en la prudencia.]
23 Y después de estos acontecimientos entró Israel en Egipto, y Jacob habitó como extranjero en la tierra de Cam.
24 Y el Señor aumentó y multiplicó a su pueblo y lo hizo fuerte, más fuerte que sus enemigos.
25 Permitió que se cambiara la disposición de su corazón (del nuevo Faraón), hasta llegar a odiar a su pueblo y a tramar engaños contra sus siervos.
[25 Pero el Señor permitió que
el corazón del nuevo faraón cambiara,
de modo que llegara a odiar a aquel pueblo
y empleara medios engañosos y exterminadores,
por medio de sus servidores,
contra el pueblo israelita.]
26 Entonces el Señor envió a Moisés, su fiel siervo, y a Aarón, a quien había escogido para sí.
27 Puso en ellos los logos y palabras de sus señales y de sus prodigios que realizarían en la tierra de Cam.
[27 Puso en su mente y
en su boca sus logos y palabras,
así como el poder de sus admirables prodigios
y de los extraordinarios acontecimientos
que realizarían en la tierra de Cam.]
28 Entonces el Señor envió tinieblas y oscureció la tierra, porque ellos se rebelaron contra sus logos y palabras;
29 transformó sus aguas en sangre y mató a sus peces.
30 Su tierra produjo ranas, incluso en las cámaras y los aposentos de sus reyes.
31 Habló el Señor, y aparecieron enjambres de tábanos y nubes de mosquitos por todo el país; dijo, y vinieron tábanos y mosquitos en todos sus territorios (de Egipto).
32 Convirtió sus lluvias en granizo y envió fuego abrasador en su tierra,
33 devastó sus viñas y sus higueras, y quebró todo árbol de su territorio.
34 Habló el Señor, y llegaron langostas y enjambres de insectos devastadores o pulgones devoradores, imposibles de contar.
35 Y devoraron toda la hierba de su tierra, y consumieron el fruto de su tierra.
36 Dió muerte a todos los primogénitos en su tierra, a las primicias de la generación y descendencia de hombres y animales.
37 Los hizo salir de Egipto llevando plata y oro, y entre sus tribus no había ninguno desfallecido, enfermo o incapaz de caminar.
38 Egipto se alegró por su salida, porque el temor que les inspiraban había caído pesadamente sobre ellos.
39 Extendió una nube para cubrirlos y un fuego para alumbrarlos durante la noche.
40 Pidieron alimento, y les dio abundantes codornices; les dio también el maná, pan que descendía del cielo,
41 partió la roca seca y manaron abundantes aguas, en regiones sin agua y tierras desiertas fluyeron ríos.
42 Porque se acordó de su santo logos y santa promesa, que había dado a Abraham, su siervo.
43 Y sacó a su pueblo con júbilo y alegría, y a sus elegidos con regocijo.
[43 Y de la tierra de esclavitud, de Egipto,
sacó a su pueblo libre, lleno de alegría y gozo;
a aquellos que había escogido entre las naciones
los condujo gozosos hacia la tierra prometida.]
44 Les entregó las tierras de las naciones y recibieron en herencia el fruto de las fatigas de otros pueblos.
45 Todo esto lo hizo para que aplicaran sus logos, guardaran sus mandamientos y buscaran fielmente su Ley.
[46 el Señor envió
todas estas inestimables
y maravillosas donaciones
a su pueblo,
para que también ellos
guardaran sus mandamientos
y sus preceptos,
procurando con toda su voluntad
el conocimiento exacto
y la práctica de su Ley.]
Salmos cathisma 15: 105-108 Ψαλμοί κάθισμα 15: 105-108
Salmo 105 (Mas. 106)
Aleluya
1 Dad gracias, glorificad y alabad al Señor, porque su misericordia permanece por los siglos.
[1 Glorificad siempre al Señor
por su inmensa bondad
y por las incontables bendiciones
y las donaciones con que nos ha favorecido;
porque es bondadoso y generoso,
y su misericordia para con nosotros
nunca se agota,
sino que permanece eterna.]
2 ¿Quién tiene la capacidad de relatar las maravillas de su poder y de anunciar por toda la tierra la doxa-gloria y las alabanzas que justamente le pertenecen?
3 Bienaventurados y dichosos los que guardan el juicio sano y practican la justicia en todo tiempo.
[3 ¡Verdaderamente felices
son quienes aplican y guardan
los mandamientos y logos del Señor
y, en todo momento,
viven de acuerdo
con lo que es recto/ortodoxo
y conforme a su santa Ley!]
4 Acuérdate de nosotros, Señor, conforme a la benevolencia que muestras a Tu pueblo; visítanos con Tu salvación,
[4 Vuelve tus ojos también hacia nosotros
con la misma benevolencia con que abrazas a tu pueblo;
visítanos y concédenos la gracia de tu salvación,
para que participemos de los dones que proceden de ti,]
5 para ver la bondad de tus elegidos, para alegrarme con la alegría de tu pueblo, para ser alabado juntamente con tu heredad.
[5 para que conozcamos
y disfrutemos
la bondad y los beneficios
que Tú otorgas a Tus elegidos;
para que nos regocijemos
con el gozo de Tu pueblo;
para que nos jactemos
juntamente con el pueblo
que es Tu heredad.]
6 Hemos pecado junto con nuestros padres; hemos cometido iniquidad, hemos obrado injustamente.
7 Nuestros padres, estando en Egipto, no comprendieron tus prodigios ni tuvieron presente la inmensidad de tu misericordia; por el contrario, se rebelaron contra Ti junto al mar Rojo.
8 Pero Él los salvó por amor de su Nombre, para hacer manifiesta la grandeza de su poder;
9 y reprendió al mar Rojo, y se secó; y los condujo por los abismos como quien atraviesa un desierto;
10 y los salvó de la mano del que los odiaba, y los liberó de la mano de los enemigos.
11 Las aguas cubrieron a sus opresores; ni uno solo de ellos sobrevivió.
12 Y creyeron en sus logos y cantaron su alabanza.
[12 Ante aquel prodigioso milagro
y aquella protección invencible,
los israelitas creyeron en sus logos
y entonaron su cántico de alabanza a Dios.]
13 Muy pronto olvidaron sus maravillas y no aguardaron el cumplimiento de su voluntad;
[13 Pero muy pronto
olvidaron las obras maravillosas
que había realizado para protegerlos;
no tuvieron la paciencia de ver y
comprender cuál era el sabio
y bondadoso plan del Señor para ellos;]
14 Y desearon con codicia en el desierto, y tentaron a Dios en aquella tierra árida y sin agua.
[14 Cuando estaban en el desierto,
se dejaron dominar
por el intenso deseo
de los alimentos de Egipto;
y en una tierra donde no había agua,
mostraron poca fe,
desconfiaron del Señor,
y pusieron a prueba el poder
y la bondad de Dios.]
15 Y les dio lo que pidieron, colmando de abundancia sus almas y vidas.
16 Y en el campamento se rebelaron contra Moisés y provocaron a Aarón, el consagrado del Señor;
17 entonces se abrió la tierra y se tragó a Datán, y el abismo cubrió a la asamblea de Abirón;
18 se encendió fuego en su asamblea; y una llama consumió a los pecadores.
19 Hicieron un becerro de oro en Horeb y adoraron la estatua tallada.
[19 Ellos fabricaron un becerro de oro en Horeb
y se postraron ante aquella estatua tallada,
como si fuera su dios,
olvidándose del verdadero Dios.]
20 Y cambiaron su doxa-gloria por la imagen de un becerro que come hierba.
[20 Así sustituyeron al verdadero Dios,
que era su doxa-gloria y su honor,
por la estatua de un becerro
que se alimenta de hierba.]
21 Y se olvidaron de Dios, su Salvador, que había hecho maravillas y grandes cosas en Egipto,
22 maravillas en la tierra de Cam, y milagros sobrecogedores junto al mar Rojo.
23 Y dijo que los destruiría, si Moisés, su escogido, no se hubiera puesto delante de Él en la brecha, para apartar Su ira y evitar que fueran exterminados.
24 Y despreciaron la tierra deseable; no creyeron en su logos,
[24 Y cuando, poco después, atemorizados
por los exagerados informes
de los diez exploradores,
menospreciaron la tierra codiciable,
la tierra Prometida,
y no creyeron en el logos del Señor:
que, con su ayuda, aquella tierra
llegaría a ser suya,]
25 y murmuraron en sus tiendas; no escucharon la voz del Señor [que tantas veces les había prometido].
26 Y justamente airado el Señor alzó su mano contra ellos para abatirlos en el desierto,
27 y para abatir a su descendencia entre las naciones y dispersarlos por diversos países.
28 Y se entregaron al culto de Baal-Fegor y comieron de los sacrificios ofrecidos a ídolos de muertos;
29 y con sus obras perversas provocaron la ira del Señor, y la desgracia y la mortandad se multiplicó entre ellos.
30 Entonces Fineés se levantó lleno de celo santo e hizo expiación, y la plaga, [que golpeaba a los israelitas], fue detenida;
31 y esta acción le fue reconocida como justicia, y será recordada de generación en generación hasta la eternidad.
32 Y de nuevo Le irritaron junto a las aguas de la contradicción, y Moisés sufrió por causa de ellos.
[32 Y nuevamente provocaron la ira del Señor
en el lugar que fue llamado Aguas de la Rebelión;
y por causa de ellos Moisés fue castigado,
de modo que no fue considerado digno
de la alegría de entrar en la Tierra Prometida.]
33 Porque ellos irritaron y turbaron el espíritu de Moisés, de modo que sus palabras reflejaron dudas y escasa fe.
34 No exterminaron a las naciones que el Señor les había dicho,
[34 Y cuando nuestros antepasados
tomaron posesión de la Tierra Prometida,
no destruyeron a los pueblos
que el Señor les había ordenado eliminar.]
35 y se mezclaron con las naciones, adoptaron sus costumbres y aprendieron de sus obras;
36 y sirvieron a sus ídolos de estatuas, y estos falsos dioses se convirtieron para ellos en escándalo y ruina;
37 ofrecieron a sus hijos y a sus hijas en sacrificio a los demonios,
38 derramaron sangre inocente, la sangre de sus propios hijos e hijas, a quienes sacrificaron a las estatuas de los cananeos; y la tierra quedó profanada por las sangres inocentes derramadas,
[38 derramaron sangre inocente,
es decir, la sangre de sus hijos y de sus hijas,
a quienes sacrificaron
a las estatuas esculpidas de los cananeos;
y así su tierra santa quedó llena
de la sangre injustamente derramada
de sus hijos inocentes.]
39 y quedaron contaminados por sus propias obras abominables y se prostituyeron espiritualmente con sus perversas prácticas.
[39 y la tierra quedó contaminada
por aquellas obras abominables,
y ellos mismos se desviaron hacia la fornicación
mediante sus obras pecaminosas y detestables.]
40 Entonces la ira del Señor se encendió contra su pueblo, y su heredad se volvió abominable ante sus ojos;
41 y los entregó en manos de enemigos, y los dominaron quienes los odiaban.
42 Y sus enemigos los oprimieron, y fueron humillados bajo sus manos.
43 Muchas veces el Señor los rescató de peligros y calamidades; pero ellos continuaron provocándolo con sus decisiones y deseos perversos, y terminaron siendo abatidos a causa de sus propias transgresiones.
44 Y el Señor vio cuando eran afligidos y oprimidos, al escuchar su súplica;
[44 Pero cuando se hallaban atormentados y
oprimidos en medio de aquellas desgracias,
el Señor volvió hacia ellos una mirada favorable
para escuchar y acoger su oración;]
45 y se acordó de su alianza, y se compadeció conforme a la multitud de su misericordia.
[45 recordó la promesa
que había hecho a los patriarcas
y, según la inmensidad de su misericordia,
se compadeció de los sufrimientos de su pueblo.]
46 Y les concedió compasión ante todos los que los habían llevado cautivos.
47 Sálvanos, Señor, Dios nuestro, y congrega de nuevo a los dispersos de entre las naciones, para que podamos alabar tu santo Nombre y regocijarnos proclamando tus alabanzas.
48 Bendito y glorificado sea el Señor, Dios de Israel, por los siglos de los siglos; y todo el pueblo responderá: «Amén, amén. Así sea, así sea».
Salmo 106 (Mas.107)
Aleluya
1 Dad gracias, confesad y alabad al Señor, porque su misericordia permanece por los siglos,
[1 Glorificad siempre al Señor
por su inmensa bondad
y por las incontables bendiciones y
donaciones con que nos ha favorecido;
porque es bondadoso y generoso,
y su misericordia para con nosotros
nunca se agota, sino que permanece eterna;]
2 que lo digan los redimidos por el Señor, aquellos a quienes redimió y rescató de la mano del enemigo.
3 Y los reunió de las tierras del oriente y del occidente, del norte y del sur.
4 Anduvieron errantes por el desierto, en una tierra árida y sin agua; no encontraron el camino que los condujera a una ciudad donde pudieran habitar.
5 Hambrientos y sedientos vagaban por el desierto, y su alma se desfallecía dentro de ellos;
6 en medio de aquella angustia clamaron al Señor en oración, y Él los rescató de sus necesidades, tribulaciones y angustias.
7 Y los condujo por un camino recto para que llegaran a una ciudad habitable.
8 Que den gracias, glorifiquen y alaben al Señor por sus numerosas bondades hacia ellos y proclamen sus obras maravillosas ante los demás hijos de los hombres,
9 porque Él colmó al alma desfallecida y llenó de bienes al que tenía hambre.
10 Sentados en tinieblas y sombra de muerte, encadenados en pobreza y en hierro,
[10 Lo mismo hizo con los prisioneros
que permanecían en oscuridad
y sombra de muerte,
sujetos por la miseria
y por cadenas de hierro,]
11 porque ofendieron gravemente los logos de Dios y despreciaron la voluntad del Altísimo,
[11 con sus transgresiones
entristecieron al Señor
y rechazaron la voluntad
que Él había dispuesto para su bien;
en lugar de confiar en sus mandamientos
y en sus planes de salvación,
endurecieron su corazón
y se opusieron a los caminos del Altísimo,
provocando así su justa corrección,]
12 y bajo el peso de sus penas y trabajos, su corazón fue doblegado; desfallecieron y no había nadie que acudiera en su ayuda;
13 entonces, en medio de su profunda angustia y sufrimiento, elevaron su clamor al Señor, y Él los rescató de todas sus tribulaciones y necesidades;
14 y los sacó de la oscuridad y de la sombra de la muerte, y quebró los vínculos que los mantenían encadenados.
15 Que glorifiquen y alaben al Señor con gratitud por sus misericordias y beneficios, y proclamen ante los hijos de los hombres las maravillas que ha realizado,
16 porque el Señor, en su bondad, destrozó las puertas de bronce y despedazó los cerrojos de hierro.
17 El Señor los rescató de la senda de sus transgresiones, porque por causa de sus propias iniquidades habían sido abatidos y humillados;
18 toda comida llegó a ser abominable para su alma, y se acercaron hasta las puertas de la muerte, [a causa de sus terribles sufrimientos y enfermedades];
19 entonces, en medio de tan grande sufrimiento, clamaron al Señor, y Él los rescató de todas sus angustias y necesidades,
20 y envió Su logos y los sanó, los rescató de las corrupciones y los males que los consumían.
21 Den gracias, glorifiquen y alaben al Señor por Su misericordia y por las maravillas que obra en favor de los hijos de los hombres,
22 y le ofrezcan sacrificios de alabanza proclamando sus obras con alegría y regocijo.
23 Aquellos que se hacen a la mar en sus naves y ejercen su trabajo sobre las inmensas aguas,
24 también han contemplado las obras del Señor y sus maravillas en las profundidades del océano.
25 Él habló, y surgió un viento tempestuoso que elevó las olas del mar;
26 suben hasta los cielos y bajaban hasta las profundidades; su alma desfallecía en medio de la angustia;
[26 suben con sus naves
hasta la cima de las olas,
como si alcanzaran los cielos,
y descienden hasta las profundidades
de los abismos marinos;
su psique-alma desfallecía por el miedo
ante estas señales y terribles peligros];
27 se tambalearon y se marearon como un ebrio, y toda su sabiduría y experiencia naval fue inútil, desapareció;
28 entonces, en medio de la tormenta y de su angustia, clamaron al Señor, y Él los libró de sus peligros
29 y ordenó a la tempestad, y se convirtió en brisa suave, y se aquietaron sus olas;
30 y se alegraron porque se tranquilizaron, y los condujo al puerto de su deseo.
31 Que den gracias, confiesen y alaben al Señor por sus misericordias y por sus admirables maravillas para con los hijos de los hombres.
32 Que lo exalten en la iglesia del pueblo y lo alaben en el consejo de los ancianos.
33 Transformó los ríos en desierto y los manantiales de agua en tierra sedienta,
[33 El Señor hizo que los ríos se secaran
y sus cauces se volvieran desiertos,
las fuentes que antes manaban aguas abundantes
las transformó en una tierra reseca y sedienta,]
34 convirtió la tierra fértil en salinas, a causa de la maldad de quienes habitaban en ella.
35 Por el contrario, convirtió el desierto en lagos de aguas, y la tierra árida en manantiales de aguas.
36 Y allí el Señor asentó a quienes padecían hambre, y ellos edificaron ciudades para habitar,
37 allí también sembraron campos, plantaron viñedos y obtuvieron frutos abundantes de la tierra cultivada.
38 El Señor los bendijo, y se multiplicaron en gran manera; y su ganado no disminuyó.
39 Luego disminuyeron en número y fueron abatidos por la aflicción, el mal y el sufrimiento.
40 Vertió humillación y desprecio sobre los gobernantes y los hizo vagar por lugares inaccesibles, fuera de todo camino.
41 Y ayudó al pobre sacándolo de la pobreza, y multiplicó sus familias como rebaños.
42 Los rectos/ortodoxos contemplarán estas cosas y se alegrarán, y toda iniquidad y maldad cerrará su boca.
43 ¿Quién es verdaderamente sabio para guardar y reflexionar en estas cosas y comprender la inmensa misericordia del Señor?
Salmo 107 (Mas. 108)
1 “Oda del salmo de David”
2 Mi corazón está preparado, oh Dios, mi corazón está plenamente dispuesto, cantaré y salmodiaré con toda la gloria de mi ser.
3 Despierta, salterio y cítara; despertaré al alba.
[3 Despierta, alma mía;
despertad, lira y cítara,
me levantaré con la aurora
para entonar himnos a mi Dios.]
4 Te glorificaré, te confesaré y te daré gracias, Señor, entre los pueblos; te cantaré salmos entre las naciones,
5 porque grande es sobre los cielos Tu misericordia, y hasta las nubes Tu verdad.
6 Exáltate sobre los cielos, oh Dios, resplandezca tu doxa-gloria sobre toda la tierra.
7 Para que sean rescatados tus amados, sálvame con tu poderosa diestra y escucha mi súplica.
8 Dios ha hablado desde su santidad: «Seré exaltado; repartiré Siquén y mediré el valle de Sucot».
[8 Dios respondió con majestuosa solemnidad;
habló desde su santo altar y dijo:
«Manifestaré mi grandeza y mi poder;
repartiré entre vosotros
la región de Siquén,
situada al occidente del Jordán;
mediré y os daré en heredad
el valle de Sucot,
al otro lado del Jordán;
toda la Tierra Prometida o Palestina la mediré
y os la concederé como heredad».]
9 Mío es Galaad, y mío es Manasés; y Efrén es el sostén de mi cabeza;
Judá es mi rey,
[9 Porque mía es la tierra de Galaad;
mía es la región de Manasés,
la que está más allá del Jordán;
la tribu de Efrén que está de este lado del Jordán,
es la protección y el casco de mi cabeza;
asimismo la tribu de Judá,
de la cual proceden los reyes de mi pueblo.]
10 Moab es la vasija de mi esperanza; sobre Idumea arrojaré mi sandalia; a mí se sometieron los extranjeros.
[10 Los moabitas serán humillados;
serán como una vasija para lavar los pies;
sobre Edom extenderé mi dominio,
y los filisteos se someterán a mí.]
11 ¿Quién me conducirá victorioso hasta la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta la tierra de Idumea?
12 ¿No serás Tú, oh Dios, quien nos guíe, Tú que antes nos habías rechazado? ¿No saldrás ahora con nuestras fuerzas para conducirnos a la victoria?
13 Danos ayuda en esta tribulación y angustia, porque es inútil esperar salvación y auxilio de los hombres.
14 Con la ayuda de Dios actuaremos con valentía y venceremos; y Él mismo humillará y derrotará a nuestros enemigos.
Salmo 108 (Mas. 109)
Salmo de David
1 Oh Dios, a quien dirijo mi alabanza, no permanezcas callado ante mi súplica.
2 Porque la boca del pecador y la del hombre engañoso se han abierto contra mí; hombres perversos han hablado contra mí con lengua falsa.
3 Me rodearon con logos y discursos llenos de odio y me hicieron la guerra sin causa alguna.
4 En lugar de amarme, me calumniaban; pero yo oraba por ellos.
5 Me pagaron con males el bien que les había hecho, y con odio el amor que les mostré.
6 Pon sobre él a un pecador, y que un acusador (diabólico) esté a su derecha.
[6 Pon a un gobernante pecador y cruel
sobre la cabeza del principal responsable
de esta injusta agresión,
y que a su derecha se coloque
un acusador diabólico.]
7 Cuando comparezca ante el juicio, que sea hallado culpable; y que ni siquiera su oración le sea contada como mérito, sino como pecado.
[7 Cuando comparezca ante el tribunal,
que sea hallado culpable;
y que la oración que eleve
en el momento de su angustia
no le sirva de defensa,
sino que sea tenida por pecado
y contribuya a su condenación.]
8 Que sus días sean pocos, y que otro tome su cargo.
9 Que sus hijos queden huérfanos, y su mujer viuda;
10 errantes vaguen sus hijos y mendiguen; y sean arrojados fuera de sus hogares.
11 Que el prestamista reclame y tome todo lo que posee, y que extranjeros se apropien del fruto de sus esfuerzos;
12 que no tenga quien lo ayude, ni haya quien se compadezca de sus huérfanos;
13 que sus hijos sean destinados a la destrucción; en una sola generación sea borrado su nombre.
14 Que permanezca ante el Señor el recuerdo de la iniquidad de sus antepasados, y que el pecado de su madre no sea borrado;
15 que estén siempre delante del Señor, y que sea exterminada de la tierra su memoria,
16 porque no se acordó de practicar misericordia, sino que persiguió al hombre pobre y necesitado y al quebrantado de corazón, para darle muerte.
17 Porque amó la maldición, y esta vendrá sobre él; y no quiso la bendición, y ella se alejará de él.
18 Se revistió de la maldición como de una vestidura, y esta penetró en lo más profundo de su ser, como el agua que entra en las entrañas y como el aceite que impregna los huesos.
19 Que la maldición lo envuelva como la ropa que lleva puesta y lo ciña como un cinturón que nunca se quita.
20 Esta sea la recompensa de parte del Señor para los que me acusan y hablan mal contra mi psique-alma.
21 Pero tú, Señor, Señor, actúa en mi favor por amor de tu santo nombre; porque tu misericordia es buena y fiel; sálvame y rescátame,
22 porque soy pobre, débil y necesitado, y mi corazón se halla angustiado y turbado en lo más profundo de mi ser.
23 Me desvanezco como la sombra al caer la tarde; soy arrastrado y dispersado como los saltamontes llevados por el viento.
24 Mis rodillas desfallecen a causa del ayuno, y mi cuerpo se consume, privado del aceite que da vigor y sustento.
25 Me he convertido en objeto de burla para ellos; cuando me ven, mueven la cabeza con desprecio.
26 Ayúdame, Señor, Dios mío, y sálvame según la grandeza de tu misericordia.
27 Que sepan que mi salvación es obra de tu poderosa diestra; Tú has realizado mi liberación.
[27 Que todos reconozcan
que mi rescate ha venido de tu mano poderosa;
que comprendan que has sido tú, Señor,
quien me ha redimido y salvado.]
28 Ellos maldecirán, pero Tú me bendecirás; así, los enemigos que se levantan contra mí serán avergonzados y humillados, mientras que yo, tu siervo, me alegraré por tus bendiciones.
29 Que mis calumniadores se revistan de vergüenza como de una vestidura permanente; que se cubran de confusión como de un amplio manto que los envuelve por completo [y no puedan desprenderse].
30 Pero yo daré gracias y glorificaré al Señor con toda mi fuerza por medio de mi boca y en medio de muchos otros Le alabaré,
31 porque el Señor se puso a la derecha de mí, que soy pobre, para ayudarme y salvar mi alma y vida de aquellos que me persiguen.
Salmos cathisma 16:109-117 Ψαλμοί κάθισμα 16:109-117
Salmo 109 (Mas. 110)
Salmo de David
1 Dijo el Señor a mi Señor: «Siéntate a la derecha de mi trono, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies».
[1 El Señor Dios dijo
a mi Señor y Dios, al Mesías:
«Siéntate a la derecha de mi trono,
hasta que ponga
a todos tus enemigos
por estrado de tus pies».
2 El Señor te enviará desde Sión vara de autoridad y δύναμις (dínamis: fuerza, potencia y energía increada) y domina en medio de tus enemigos.
[2 Entonces David,
habiendo recibido
esta divina apocálipsis/revelación,
se dirige al Mesías y le dice:
«desde la santa Sión
el Señor te entregará el mando real
de un poder invencible;
reina, pues,
y permanece para siempre
como Señor y soberano
en medio de tus enemigos».]
3 Tuyo es el señorío en el día de tu δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía increada), rodeado por el resplandor de tus santos; desde el seno del Padre, antes de la aparición del lucero de la mañana, te he engendrado.
[3 Contigo está, inseparable y eterna,
la autoridad y la soberanía absolutas,
que manifestarás especialmente
en el día de tu aparición,
en medio del resplandor de los ángeles,
de los santos y de los hombres.
Dios Padre dice al Mesías:
«de mi seno, de mi propia esencia,
antes del lucero de la mañana
y de todas las estrellas,
antes que los siglos
perpetuamente te he engendrado».]
4 Juró el Señor y no se arrepentirá: «Tú eres sacerdote por los siglos de los siglos según el orden de Melquisedec».
5 El Señor está a tu derecha; quebrantará a los reyes en el día de su ira;
[5 El Señor está a tu lado
como defensor invencible;
en el día de su ira justa
abatirá a los reyes
y destruirá el poder
de quienes se te oponen;]
6 Juzgará a todas las naciones pecadoras e impías; llenará la tierra de cadáveres y quebrantará las cabezas de muchos gobernantes de la tierra.
7 Beberá del torrente en el camino; por eso levantará la cabeza en señal de victoria.
[7 El Mesías, Cristo
combatiendo en favor de su pueblo,
sencillamente beberá agua del torrente;
y por este sufrimiento suyo
y por esta humillación,
el Señor le exaltará y le glorificará.]
Salmo 110 (Mas 111)
Aleluya
1 Te confesaré, te glorificaré y te agradeceré, Señor, con todo mi corazón, en el consejo de los rectos y virtuosos y en la asamblea de los fieles.
2 Grandes y admirables son las obras del Señor; realizadas en todos sus detalles con perfecta sabiduría y bondad, conforme a su sabia y buena voluntad;
3 doxa-gloria y majestad es su obra, y su justicia permanece por los siglos de los siglos.
4 Ha hecho memoria de sus maravillas; es misericordioso, compasivo y caritativo el Señor;
[4 El Señor dispuso que los padres
recordaran sus obras maravillosas
y enseñaran también a sus hijos Sus prodigios;
el Señor, que realizó estas obras extraordinarias,
es caritativo, compasivo y misericordioso.]
5 ha dado alimento a los que le temen; se acordará para siempre de su alianza.
6 Manifestó a Su pueblo el poder de Sus obras, para entregarles como herencia a las naciones.
7 Las obras de Sus manos son verdad y justicia; fieles son todos Sus mandamientos y logos,
8 están firmemente establecidos por los siglos de los siglos, hechos con verdad y rectitud.
9 Envió redención a su pueblo; estableció para siempre su alianza; santo y temible es su Nombre.
[9 Redención y liberación
de la dura esclavitud de los egipcios,
envió el Señor a su pueblo;
dio en el monte Sinaí su Ley eterna,
Santo y venerable es siempre su Nombre.]
10 El principio de la sabiduría es el temor del Señor; y un recto discernimiento y prudencia para todos los que lo ponen en práctica; Su alabanza permanece por los siglos de los siglos.
[10 El comienzo y fundamento
de la verdadera sofía-sabiduría
es el temor y respeto hacia el Señor;
y la prudencia es provechosa solamente
para aquellos que la ponen en práctica
y viven de acuerdo con ella;
la doxología al Señor permanece
y debe permanecer por todos los siglos.]
Salmo 111 (Mas. 112)
Aleluya
1 Bienaventurado el hombre que teme al Señor, este con toda su voluntad deseará conocer y cumplir sus mandamientos;
2 poderosa e invencible será su descendencia en la tierra; la generación de los rectos será bendecida.
3 Doxa-gloria y riqueza hay en su casa, y su justicia permanece por los siglos de los siglos.
4 En medio de la oscuridad resplandece una luz para los hombres rectos; el Señor es misericordioso, lleno de compasión y justo.
[4 En medio de la oscuridad de la ignorancia,
del error y de las difíciles circunstancias,
brilló, de parte de Dios,
la luz del verdadero conocimiento
para los rectos de corazón;
porque el Señor es misericordioso,
compasivo y justo.]
5 Bondadoso es el hombre que se compadece del necesitado y presta generosamente; administrará sus logos y palabras con justo y sano juicio,
[5 Bondadoso y beneficioso para los que le rodean
es el hombre de corazón compasivo,
que presta y ayuda generosamente a los necesitados
y comparte sus bienes sin mezquindad;
él cuidará siempre sus logos, sus palabras y sus juicios,
para no herir a los otros, sino edificarlos,]
6 porque jamás será derribado ni sacudido en su fe; el justo permanecerá firme para siempre y su memoria será eterna.
7 No se dejará dominar por el miedo cuando lleguen noticias adversas y viles; su corazón permanece firme porque ha puesto su esperanza en el Señor.
8 Su corazón permanece fortalecido y seguro, no se dejará dominar por el temor hasta contemplar el fin de quienes se levantan contra él;
9 repartió y dio a los pobres; su justicia permanece por los siglos de los siglos; su poder será exaltado en doxa-gloria.
[9 Él esparció su riqueza
con agapi (amor incondicional, desinteresado);
la distribuyó a los pobres;
su virtud y su agapi
permanecen por los siglos de los siglos
y son alabadas por los hombres;
su fuerza será elevada
a una gran altura de gloria.]
10 El pecador lo verá y se irritará; rechinará sus dientes y se consumirá; y el deseo del pecador perecerá.
[10 El pecador verá estas cosas
y se llenará de ira;
rechinará los dientes
y se consumirá por su envidia;
pero sus deseos envidiosos,
así como todo deseo perverso del pecador,
perecerán y quedarán en nada.]
Salmo 112 (Mas. 113)
Aleluya
1 Alabad, hijos, al Señor; alabad y glorificad el nombre del Señor.
2 Bendito sea el nombre del Señor desde ahora y para siempre.
3 desde el nacimiento del sol hasta su ocaso, [y en toda la extensión de la tierra habitada] sea alabado y glorificado el Nombre del Señor.
4 Excelso es el Señor sobre todas las naciones; sobre los cielos está su doxa-gloria.
5 ¿Quién como el Señor nuestro Dios, que habita en las alturas?
[5 ¿Quién otro es tan grande y glorioso
como el Señor y Dios nuestro?
Nadie.
Él es quien habita en las alturas de los cielos.]
6 Él dirige una mirada de favor y bondad hacia los humildes que existen en el cielo y en la tierra,
7 Él que levanta del polvo de la tierra al pobre y rescata al necesitado del estercolero,
[7 Él levanta de la tierra al pobre caído,
haciéndolo fuerte, rico y virtuoso;
y al desdichado y hambriento,
que yace sentado sobre el estercolero,
lo eleva y lo reviste de gloria,]
8 para hacerlo sentar con los gobernantes y con los nobles, los hombres distinguidos de su pueblo;
9 Él hace habitar en una casa a la mujer estéril, como madre gozosa de hijos.
[9 Él afianza para siempre en su hogar
a la mujer que antes era estéril,
haciéndola como una madre
que rebosa de alegría
entre sus numerosos hijos.]
Salmos 113 (Mas. 114)
Aleluya
1 Cuando Israel salió de Egipto, cuando la casa de Jacob fue liberada de en medio de un pueblo bárbaro,
[1 Cuando el pueblo de Israel
emprendió su éxodo de Egipto,
cuando los descendientes de Jacob,
ya liberados,
se apartaron del bárbaro pueblo de los egipcios,]
2 Judá llegó a ser su santuario, e Israel su soberana autoridad.
[2 entonces Judá fue separada
de las naciones idólatras
y consagrada a Dios;
e Israel quedó bajo su gobierno
y su particular Providencia,
esto, por lo demás, lo atestigua
la multitud de las obras admirables.]
3 El mar vio y huyó; el Jordán se volvió hacia atrás;
[3 El mar Rojo vio al pueblo de Israel
y retrocedió, dividiéndose en dos;
el río Jordán detuvo el curso de sus aguas
y volvió hacia atrás,
para abrir paso a los israelitas;]
4 los montes saltaron como carneros, y las colinas como corderillos de ovejas.
5 ¿Qué te ocurrió, oh mar, para que retrocedieras? Y tú, Jordán, ¿por qué detuviste tu curso y volviste hacia atrás?
6 ¿Y vosotros, montes, por qué saltasteis como carneros, y vosotras colinas, como corderitos de ovejas?
7 La tierra entera se estremeció ante la presencia del Señor, ante la majestad del Dios de Jacob,
8 el que convirtió la roca en lagos de aguas y la roca de granito en fuentes de aguas.
9 No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu Nombre da doxa-gloria, por tu misericordia y por tu verdad,
10 para que no digan las naciones: «¿Dónde está su Dios?»
[10 Sálvanos siempre según tu promesa,
para que no seamos destruidos
y las naciones entregadas a la idolatría
no exclamen con burla:
«¿Dónde está ahora su Dios?»]
11 Pero nuestro Dios está en el cielo y en la tierra; todo cuanto quiso, lo hizo.
12 Los dioses de las naciones no son más que ídolos de plata y de oro, fabricados por las manos de los hombres,
13 tienen boca, pero no pueden hablar, tienen ojos, pero no pueden ver,
14 tienen oídos, pero no pueden escuchar; tienen narices, pero no pueden oler,
15 tienen manos, pero no pueden palpar, tienen pies, pero no pueden andar, tampoco sale voz alguna de su garganta.
16 Que lleguen a ser como esos ídolos quienes los fabrican y todos los que ponen en ellos su confianza.
17 La casa de Israel puso su esperanza en el Señor, porque Él es su auxilio y su defensor.
18 La casa de Aarón puso su confianza en el Señor, porque Él es su auxilio y su defensor.
19 Todos los que temen al Señor [los prosélitos de varias naciones idólatras] han puesto su esperanza en Él, porque Él es su auxilio y su defensor.
20 El Señor se acordó de nosotros y nos bendijo; bendijo a la casa de Israel y bendijo a la casa de Aarón,
21 bendijo a los que temen y respetan al Señor tanto a los pequeños como los grandes [y bendecirá a los prosélitos de varias naciones idólatras].
22 Que el Señor aumente sobre vosotros sus bendiciones y sobre vuestros hijos.
23 Benditos sois vosotros por el Señor, que hizo el cielo y la tierra.
24 El cielo de los cielos pertenece al Señor, pero la tierra la dio a los hijos de los hombres.
25 No te alabarán los muertos, Señor, ni todos los que descienden al Hades.
[25 Ayúdanos, Señor, a vivir en paz
y con larga vida aquí en la tierra,
para que te glorifiquemos;
porque los muertos no te glorifican, Señor;
aquellos que descienden a la oscuridad del Hades
no se acuerdan de ti ni te glorifican.]
26 Pero nosotros, los que vivimos, bendeciremos y glorificaremos al Señor desde ahora y también por medio de nuestros descendientes, de generación en generación, por los siglos de los siglos.
Salmo 114 (Mas. 115)
Aleluya
1 Amé y amo al Señor con todo mi corazón, porque escucha la voz de mi oración y atiende mis súplicas,
2 porque inclinó su oído hacia mí, y en todos los días de mi vida lo invocaré.
3 Me rodearon los dolores de la muerte, y los peligros del Hades me alcanzaron; me vi envuelto en angustia, depresión y sufrimiento,
4 entonces invoqué el santo Nombre del Señor y clamé: «¡Oh Señor, salva mi vida, rescata mi alma!».
[4 Abrumado por la angustia
y rodeado de graves peligros,
elevé mi voz al Señor
y lo invoqué con ferviente oración:
«¡Oh Señor, te suplico,
rescata mi vida
y líbrame de estas amenazas
y de estos terribles peligros!»]
5 El Señor es caritativo y justo; nuestro Dios está lleno de compasión y derrama su misericordia sobre nosotros.
6 El Señor protege a los humildes y sencillos de corazón; cuando me vi abatido y sin fuerzas, Él vino en mi auxilio y me salvó.
[6 El Señor protege a los sencillos, a los débiles
y a quienes conservan un corazón limpio sin malicia;
yo me humillé con la sencillez de un niño delante de Él,
y el Señor, por esta humildad mía, me salvó.]
7 Vuelve, alma mía, a la paz y al reposo, porque el Señor te ha hecho bien y te ha colmado de beneficios,
[7 Oh psique-alma mía,
recupérate de la turbación, de la angustia,
de la depresión y de la inquietud
en que has caído;
vuelve de nuevo a tu antiguo descanso
y a tu paz que gozabas,
porque el Señor ya te ha colmado de beneficios,]
8 realmente el Señor rescató mi vida de la muerte (espiritual), secó las lágrimas de mis ojos y preservó mis pies del tropiezo.
9 Agradaré delante del Señor en la tierra de los vivientes.
[9 Por eso, mientras viva
y permanezca en la tierra
de los hombres vivos,
procuraré hacer siempre
lo que es agradable delante del Señor.]
Salmo 115 (Mas. 116)
Aleluya
1 Creí, por eso hablé; pero yo fui muy humillado.
[1 Creí en Dios
e, iluminado por esta fe,
hablé la verdad y dije:
«He sido profundamente humillado
a causa de mis muchas aflicciones y las angustias,
el sufrimiento y las depresiones».]
2 Y yo, en medio de mi desconcierto y de mi profunda angustia y depresión, llegué a decir: «Todo hombre es mentiroso», [he de apoyarme en el Dios omnipotente y veraz.]
3 ¿Cómo podré corresponder al Señor por todos los beneficios y bondades que ha derramado sobre mí?
4 Tomaré el cáliz de la salvación con gratitud e invocaré el santo Nombre del Señor.
5 Cumpliré fielmente ante el Señor las promesas que le hice, en presencia de todo su pueblo.
6 Preciosa ante el Señor es la muerte de sus santos.
7 ¡Oh Señor, yo soy tu siervo; yo soy tu siervo e hijo de tu sierva! Tú rompiste mis cadenas,
[7 ¡Oh Señor, yo soy siervo tuyo,
soy siervo tuyo, hijo de tu sierva!
Tú rompiste las cadenas
de mis muchos y grandes males,
por los cuales corría peligro de morir,]
8 a Ti, ofreceré una ofrenda de gratitud y alabanza, e invocaré con fe el santo Nombre del Señor.
9 Cumpliré fielmente las promesas que hice al Señor, en presencia de todo su pueblo,
10 allí, en los sagrados patios de la Casa del Señor, en el corazón mismo de la santa Jerusalén, [elevaré mi acción de gracias y cumpliré mis promesas ante Dios].
Salmo 116 (117)
Aleluya
1 Alabad y glorificad al Señor, todas las naciones de la tierra; elogiad su grandeza y cantad alabanzas, todos los pueblos,
2 porque Su misericordia, caridad y compasión se manifestaron sobre nosotros, y la verdad del Señor permanece por todos los siglos.
Salmo 117 (Mas. 118)
Aleluya
1 Dad gracias, glorificad y confesad al Señor, porque es bondadoso; porque su ἔλεος misericordia, caridad y compasión permanecen para siempre.
2 Que proclame ahora la casa de Israel: «El Señor es bondadoso, y su ἔλεος misericordia, caridad y compasión permanecen para siempre».
3 Que proclame ahora la casa de Aarón: «El Señor es bondadoso, y su ἔλεος misericordia permanece para siempre»;
4 que proclamen ahora todos (y los prosélitos de las naciones) los que temen al Señor: «Él es bueno y bondadoso, y su ἔλεος misericordia permanece para siempre».
5 Desde la tribulación, la angustia y la depresión que me encontraba, invoqué al Señor, y Él escuchó mi oración, llevándome a un lugar espacioso de alivio.
6 El Señor es mi ayudante, por eso no tendré miedo; ¿qué podrá hacerme el hombre?
7 El Señor es mi ayudante, por eso, yo miraré sin temor la derrota de mis enemigos.
8 Mejor es poner la confianza y convicción en el Señor que apoyarse en los hombres;
9 mejor es poner la esperanza en el Señor que confiar en los gobernantes y poderosos de la tierra.
10 todas las naciones se levantaron contra mí y me cercaron por todas partes; pero invocando el Nombre del Señor, resistí sus ataques y salí victorioso;
11 me rodearon estrechamente por todas partes; pero invocando el Nombre del Señor pude resistirlos y vencerlos.
12 Me rodearon como abejas a un panal, y se quemaron como fuego maniático entre espinas; pero en el nombre del Señor, pude resistirlos y vencerlos.
13 Fui violentamente empujado y estuve a punto de desplomarme; pero el Señor acudió en mi ayuda y me sostuvo con su mano poderosa.
14 El Señor es mi fortaleza y el motivo de mis cánticos y alabanzas; Él ha sido para mí sanación, redención y salvación.
15 La voz de júbilo y de victoria hay en las tiendas de los justos; la diestra del Señor hizo proezas,
16 la diestra del Señor me exaltó y me dio la victoria; la diestra del Señor hizo grandes y admirables obras.
17 No moriré, sino que viviré y contaré las obras maravillosas del Señor.
[17 Creo plenamente en su ayuda omnipotente
y proclamo que no moriremos
ni yo ni mi pueblo,
sino que viviremos
y contaremos estas obras admirables
y maravillosas del Señor.]
18 Por medio de muchas pruebas y aflicciones disciplinarias me educó y me castigó el Señor, pero no me entregó a la muerte ni a la perdición.
19 Abridme las puertas de la justicia del templo de Dios, entraré por ellas para confesarme, dar gracias y glorificar al Señor.
20 Ésta es la puerta sagrada del templo Señor; por ella entran quienes caminan en la justicia y buscan vivir conforme a la virtud.
21 Te confesaré, te daré gracias y te glorificaré, Señor, porque escuchaste mi súplica y fuiste para mí sanación, redención y salvación.
22 La piedra que desecharon los constructores, ésa llegó a ser cabeza de ángulo;
[22 Yo, que en esta circunstancia
prefiguro y anuncio de antemano
al Salvador venidero,
me asemejo a una piedra
que fue despreciada por constructores
sin discernimiento, negligentes e incapaces;
sin embargo, esa piedra llegó a ser,
en las manos del experto constructor,
la piedra fundamental y angular del divino edificio;]
23 esta obra procede del Señor, y es admirable y maravillosa a nuestros ojos.
[23 esta construcción espiritual,
la Iglesia de la sanación,
de la redención y de la salvación,
fue fundada y edificada por el Señor,
y es admirable a nuestros ojos.]
24 Éste es el día glorioso que el Señor ha preparado; llenémonos de gozo, alegría y deleitemos en Él.
25 ¡Oh Señor, salva ahora!] ¡Oh Señor, concede ahora prosperidad [y bendición a nuestra vida y a nuestras obras!]
26 Bendito sea el que viene en el nombre del Señor; os hemos bendecido desde la casa del Señor.
27 El Señor es Dios y se manifestó a nosotros; organizad y adornad la procesión festiva con ramas frondosas hasta los extremos del altar.
28 Tú eres mi Dios, te confesaré, te daré gracias y te glorificaré; tú eres mi Dios, y te exaltaré; te alabaré y te glorificaré porque me escuchaste y fuiste para mí sanación, redención y salvación.
29 Dad gracias y glorificad al Señor, porque Él es infinitamente bueno; porque Su ἔλεος misericordia, compasión y caridad permanecen para siempre.
Salmos cathisma 17:118 Ψαλμοί κάθισμα 17:118
Salmo 118 (mas. 119)
Ἄμωμος (ámomos)* intachable, irreprochable, íntegro
Aleluya
1 Bienaventurados y dichosos los intachables e íntegros en el camino del Señor, los que andan y viven conforme a su ley.
2 Bienaventurados y dichosos los que investigan y guardan sus testimonios; los que buscan con todo su corazón al Señor, lo encontrarán.
[2 Bienaventurados quienes escudriñan con diligencia
los testimonios y la voluntad del Señor,
para conocerlos y ponerlos en práctica;
ellos buscarán al Señor con todo su corazón
y lo hallarán.]
3 Porque los que practican la iniquidad no anduvieron en sus caminos [y no son bienaventurados.]
4 Tú has ordenado que tus mandamientos sean guardados con la mayor diligencia y fidelidad.
5 ¡Ojalá mis caminos sean enderezados para guardar fielmente tus preceptos (o justos decretos)!
6 Entonces no sentiré vergüenza ni confusión, cuando mire atentamente a todos tus mandamientos.
7 Te confesaré y te alabaré con rectitud de corazón, cuando haya aprendido los logos y juicios de tu justicia [e intentaré aplicarlos].
8 Quiero guardar tus preceptos (o justos decretos) con todo mi corazón; pero Tú, Señor, no me abandones jamás en este esfuerzo mío.
9 ¿Cómo podrá el joven mantener puro y recto su camino? Aplicando y cumpliendo fielmente tus logos, [viviendo conforme a ellos].
10 Con todo mi corazón te he buscado, Señor; no permitas que me desvíe de tus mandamientos.
11 En mi corazón he guardado tus logos, para no pecar contra Ti.
12 Bendito eres, Señor; enséñame tus preceptos, (o decretos justos).
13 Con mis labios he anunciado fielmente todos los juicios y logos justos que han salido de tu boca.
14 Me he deleitado en el camino de tus testimonios, como quien encuentra un tesoro mayor que todas las riquezas.
15 Estudiaré con atención y reflexionaré con perseverancia, en tus mandamientos y logos (creados e increados) y contemplaré con atención tus caminos.
16 Estudiaré y reflexionaré constantemente en tus preceptos (decretos justos) y jamás olvidaré tus logos (creados e increados).
17 Recompensa Tu gracia a Tu siervo; viviré, aplicaré y guardaré Tus logos.
[17 Concede a mí, Tu siervo,
Tus dones y donaciones,
conforme al celo que tengo
por el estudio de Tus mandamientos;
así viviré y aplicaré Tus logos]
18 Apocalipta, descorre el velo de mis ojos (psíquicos de mi alma), Señor, para que pueda contemplar y comprender las maravillas escondidas en tu Ley.
19 Soy peregrino y extranjero sobre la tierra; no me ocultes Tus mandamientos y Tus logos.
20 Mi psique-alma ha anhelado desear Tus juicios en todo tiempo.
21 Has reprendido a los soberbios; malditos son los que se desvían de tus mandamientos y logos.
22 Aparta de mí el oprobio y el desprecio, [por parte de mis enemigos], porque he buscado con anhelo Tus testimonios [y he querido conocer Tus logos creados e increados].
23 Aunque los astutos poderosos se reunieron y hablaron contra mí, tu siervo permaneció estudiando con atención y reflexionando con devoción en Tus preceptos y enseñanzas.
24 Porque Tus testimonios son mi estudio, y Tus preceptos y logos son mis consejeros.
[24 En verdad,
los testimonios que la Escritura nos da acerca de Ti
se han convertido siempre en mi piadosa reflexión,
y tus mandatos y logos son mis valiosos consejeros.]
25 Mi psique-alma se ha pegado al polvo de la tierra; vivifícame conforme a tu logos.
[25 Por el peso de mi sufrimiento,
de mi depresión y de mi dolor,
caí desmayado e insensible,
quedé pegado al suelo,
nadie puede ayudarme;
pero Tú, Señor,
conforme a tus logos y promesas,
infunda de nuevo vida en mí.]
26 Mis caminos te declaré, Señor, y me escuchaste; enséñame tus preceptos (decretos justos).
[26 Te confesé todas mis obras
y el curso de mi vida;
y Tú me escuchaste;
enséñame tus mandamientos y tus logos,
para que los conozca plenamente
y pueda ajustar mi vida a ellos.]
27 Hazme comprender, [mediante la sabiduría de tus enseñanzas], el camino de tus preceptos y derechos, Señor, y mi pensamiento se ocupará constantemente en el estudio de tus maravillas.
28 Mi alma se ha quedado adormecida y abatida por el desánimo y la depresión; pero Tú, Señor, fortaléceme mediante tus logos [creados e increados y líbrame de esta situación].
29 Aleja de mí, Señor, todo camino de injusticia y de error, y mediante el conocimiento y la luz de tu Ley, ἐλέησόν με eleisón me compadécete de mí y fortaléceme.
30 He elegido andar por el camino de la verdad, Señor, y no he olvidado tus justos decretos y juicios.
31 Me he aferrado firmemente a tus testimonios, Señor; no permitas que quede confundido ni avergonzado.
[31 Señor, mi corazón se ha unido
firmemente a tus testimonios,
que proclaman tu grandeza
y nos revelan el camino
por el que hemos de caminar;
no me abandones, ni permitas
que sea confundido y avergonzado
delante de los hombres.]
32 Corrí con prontitud por el camino de tus mandamientos, cuando ensanchaste mi corazón.
[32 Cuando ensanchaste mi corazón,
liberándolo de la angustia y del sufrimiento,
del peso de la depresión y de la tristeza,
y lo llenaste de consuelo y alegría,
entonces sin cansancio recorrí con gozo,
por el camino de tus logos y mandamientos.]
33 Instrúyeme, Señor, y revélame el camino de tus justos preceptos, y con ardiente anhelo procuraré caminar siempre por él.
34 Concédeme prudencia y sano juicio, Señor, y escudriñaré con diligencia tu ley; la aplicaré y la guardaré con todo mi corazón.
35 Condúceme, Señor, por el sendero de tus mandamientos, porque en él he puesto mi deseo y mi elección.
36 Haz que mi corazón sienta inclinación hacia tus enseñanzas y testimonios, y no permitas que se vuelva hacia la codicia y la avaricia.
37 Aparta mis ojos, Señor, para que no se detengan en las cosas vanas y engañosas; y concédeme la vida mientras camino por tu senda.
38 Haz firme en tu siervo la promesa de tu logos, para que viva en tu santo temor.
39 Aleja lejos de mí, Señor, las injurias, las burlas y los ultrajes de mis enemigos, que me causan temor, porque tus juicios y logos son bondadosos, buenos y justos para nosotros.
40 He aquí que he anhelado ardientemente tus mandamientos; Tú, que eres justo, protégeme y prolonga mi vida conforme a tu justicia.
41 Y que venga sobre mí tu misericordia, Señor, tu salvación, según la promesa de tu logos.
42 Entonces podré responder a quienes se burlan de mí y me injurian, porque habré cimentado mi esperanza en la fidelidad de tus logos.
43 Y no quites de mi boca nunca el logos de la verdad [y el valor para confesarlo], porque en tus juicios he puesto toda mi esperanza.
44 Y guardaré tu ley continuamente, por siempre y por los siglos de los siglos.
45 Y caminaba con libertad y amplitud de espíritu, porque he buscado tus mandamientos y tus logos (increados).
46 Hablaba de tus testimonios aun en presencia de reyes, y no sentía vergüenza alguna.
47 Estudiaba y reflexionaba constantemente en tus mandamientos y logos, porque los amaba profundamente.
48 Y con profunda reverencia y santo anhelo alcé mis manos [hacia los santos libros que contienen tus logos y mandamientos], a los que he amado; y encontraba mi deleite en la continua reflexión de tus preceptos.
49 Acuérdate de los logos y promesas dados a tu siervo, con los cuales infundiste esperanza en mi corazón.
50 Tu promesa me consoló en las vicisitudes y tribulaciones de mi vida, porque este divino y sabio logos tuyo me dio la vida y la preservó.
51 Los arrogantes y descarados despreciaban y pisoteaban sin pudor tu Ley; pero yo no me desvié de ella.
52 Recordé, Señor, tus juicios y tus intervenciones de tiempos antiguos, y fui consolado.
53 Una profunda tristeza y melancolía se apoderó de mi alma al ver a los pecadores que abandonan tu ley.
54 Tus preceptos se convirtieron para mí en cánticos durante mi peregrinación en esta tierra.
55 En las horas silenciosas de la noche, recordé tu santo nombre, Señor, apliqué y guardé tu ley.
56 Éste fue el anhelo que nació dentro de mí y mi esfuerzo constante: buscar tus preceptos y esforzarme por cumplirlos.
57 Tú eres, Señor, mi porción hereditaria; por eso he decidido y he dicho que aplicaré y guardaré siempre tu Ley.
58 He implorado tu persona o rostro con todo mi corazón; ἐλέησόν με eleisón me compadécete de mí según tu logos o promesa.
59 Reflexioné en tus caminos cuidadosamente, Señor, y orienté mis pasos hacia tus testimonios.
[59 Con mi mente y el nus-espíritu reflexionaba siempre
los caminos que tu santa voluntad ha trazado;
y gracias a estas piadosas reflexiones,
llenas de piedad y fe,
dirigí nuevamente mis pasos hacia tu voluntad
y reencaucé mi vida a ella.]
60 Me preparé y no me turbé, [por posibles tentaciones], para aplicar y guardar tus mandamientos.
61 Las cuerdas de los pecadores me rodearon, pero no me olvidé de tu ley, Señor.
62 A medianoche me levantaba para confesarte, glorificarte y darte gracias por los justos juicios y acciones de tu justicia.
63 Soy compañero de todos los que te temen, y de los que aplican y cumplen tus logos (increados) y mandamientos.
64 La tierra entera está llena de tu ἔλεoς misericordia, compasión y caridad Señor; por eso, enséñame tus preceptos o justos decretos.
65 Con bondad has tratado a tu siervo, oh Señor, según tu logos y promesa.
66 Enséñame bondad, formación, instrucción y conocimiento, porque en tus mandamientos he creído.
67 Antes de que yo fuera humillado, yo me extravié; por eso ahora aplico y cumplo tu sabios logos.
68 Indulgente y bondadoso eres Tú, Señor, y en tu bondad enséñame tus preceptos y decretos justos.
69 Se ha multiplicado contra mí la injusticia de los hombres soberbios y egópatas, pero yo, con todo mi corazón, seguiré investigando, estudiando y aprendiendo siempre tus mandamientos.
70 Se cuajó como leche el corazón de ellos; pero yo he escudriñado y estudiado en tu ley.
71 Bueno para mí fue que me humillaste, para que estudiara y aprendiera tus preceptos y decretos justos.
72 La ley que salió de tu boca me es más preciosa, buena y preferible que millares de piezas de oro y de plata.
73 Tus manos me crearon del polvo de la tierra; ellas me modelaron y me dieron forma y cuerpo; concédeme también sabiduría, prudencia y discernimiento, para que conozca cada vez más profundamente la riqueza de tus logos (increados y creados) y mandamientos.
74 Quienes viven en tu santo temor me verán crecer en la virtud y se regocijarán, porque mi esperanza ha estado siempre firmemente apoyada en tus divinos y sabios logos.
75 He conocido, Señor, que tus juicios y preceptos manifiestan y realizan tu justicia; y con verdad, para mi propio bien, me has humillado [mediante las tribulaciones].
76 Que venga tu misericordia a consolarme, según la promesa que diste a tu siervo.
77 Que vengan sobre mí tus compasiones, y así me libraré de los peligros de muerte y viviré, porque tu Ley es mi estudio y reflexión.
78 Sean avergonzados y confundidos los soberbios y vanagloriosos, porque sin causa me han tratado con injusticia; pero yo me ocuparé y estudiaré continuamente en tus logos y mandamientos.
79 Que vuelvan a mí los que te temen, los que conocen y guardan tus testimonios.
[79 A causa de esta humillación de los soberbios,
que aprendan y vuelvan a mí
aquellos que antes se acobardaron y se alejaron,
aunque siguen venerándote, Señor,
y conocen tus mandamientos.]
80 Que mi corazón sea irreprochable e íntegro en tus preceptos, decretos, para que jamás quede cubierto de vergüenza.
81 Mi alma desfallece anhelando tu salvación; en tus logos he puesto mi esperanza.
82 Mis ojos desfallecieron por la contemplación y estudio de tus logos y de tus promesas, mientras claman: «¿Cuándo, Señor, vendrás a consolarme?»
83 Pues, he quedado como un odre reseco bajo la helada, porque he sufrido muchísimo; sin embargo, no he olvidado tus preceptos, y decretos justos.
84 ¿Cuántos días le quedan a tu siervo? ¿Cuándo juzgarás a quienes me persiguen y me harás justicia?
[84 ¿Cuántos días le quedan aún a tu siervo?
Muy pocos.
¿Cuándo, pues, defenderás mi causa
y dictarás tu justo juicio
contra quienes me persiguen,
llevándolo plenamente a cumplimiento?]
85 Los transgresores de tu Ley me hablaban de frivolidades y vanidades; pero estas, de ningún modo, pueden compararse con tu Ley, Señor.
86 Todos tus logos y mandamientos son verdad; injustamente me persiguieron; ayúdame, [tú que odias la injusticia y amas la verdad].
87 Casi acaban conmigo en la tierra; sin embargo, no abandoné tus logos y tus mandamientos.
[87 Un poco más,
y mis enemigos maniáticos
me habrían acabado
y me habrían arrojado
muerto a la tierra;
pero yo no abandoné
ni transgredí tus logos y tus mandamientos.]
88 Por tu ἔλεoς misericordia, compasión y caridad, vivifícame; aplicaré y cumpliré fielmente los testimonios que salen de tu boca.
[88 Por la inmensidad de tu misericordia,
líbrame de estos espantosos peligros
y preserva mi vida;
entonces yo, rebosante de gratitud
por haber sido salvado,
aplicaré y cumpliré con mayor fidelidad
los mandamientos y los logos
que brotan de tu santa boca.]
89 Tu logos (increado), Señor, permanece para siempre inalterable en los cielos, porque tiene su sede y su fuente en ti, el Dios celestial (e increado).
90 Tu verdad permanece inconmovible de generación en generación; la consolidaste con firmeza, como la tierra misma, y por eso permanece para siempre.
91 Por tu orden permanece el día, pues los universos están al servicio de tu voluntad.
92 Si tu Ley no hubiera sido el objeto de mi constante estudio y reflexión, habría sucumbido por completo en medio de las tribulaciones, depresiones y angustias, que tan profundamente me habían humillado.
93 Nunca, por toda la eternidad, olvidaré tus preceptos y decretos justos, porque mediante ellos me concediste la vida y la conservaste hasta hoy.
94 Tuyo soy, sálvame; porque con empeño he buscado tus preceptos y decretos justos.
95 Los pecadores me acecharon para destruirme; pero yo permanecí atento a tus testimonios y tus logos y los comprendí.
96 He visto que toda perfección creada tiene su límite; pero tu logos (increado) posee una amplitud inmensa e inagotable.
[96 He comprobado que las riquezas,
la gloria y todos los bienes
que este mundo considera perfectos
son pasajeros y tienen un fin;
pero tu logos increado
permanece para siempre, inmutable
y de eterna validez, (porque es increado).]
97 ¡Cómo he amado tu ley, Señor! Todo el día ocupa mis pensamientos y mi estudio.
98 Por medio de tu mandamiento y logos me has hecho más sabio que mis enemigos, porque permanece conmigo para siempre (porque es increado).
99 He comprendido más que todos los que me enseñan, porque tus testimonios son mi estudio y reflexión.
100 He entendido más que los ancianos, porque he buscado diligentemente tus logos y mandamientos.
101 He apartado mis pasos de toda senda malvada, para permanecer fiel aplicando tus logos y mandamientos.
102 No me desvié de tus juicios, mandamientos y logos porque reconozco que tú los legislaste para conducir mis pasos.
103 ¡Cuán dulces son tus sabios logos y palabras para mi paladar, oh Señor! Más dulces son a mi boca que la miel.
104 Por tus mandamientos y tus logos he adquirido prudencia, discernimiento y sabiduría; por eso he odiado todo camino de injusticia.
[104 Estudiando tus mandamientos y tus logos
adquirí prudencia, discernimiento y sabiduría.
Iluminado por ellos,
odié todo camino de injusticia,
por el cual andan extraviados
los hombres pecadores.]
105 Lámpara luminosa en la marcha de mi vida es tu Ley, luz abundante (e increada) para mis senderos.
106 Hice juramento y me comprometí firmemente a aplicar y cumplir con fidelidad tus juicios y logos de tu justicia.
107 He sido profundamente humillado y abatido; Señor, dame vida según tu logos-promesa, [protege mi vida amenazada por los peligros].
108 Acoge con beneplácito, Señor, las ofrendas voluntarias de mi boca, y dígnate enseñarme Tus justos juicios.
[108 Dígnate recibir, Señor,
con beneplácito las doxologías
y las acciones de gracias
que con todo mi corazón
elevo hacia Ti;
e instrúyeme cada vez
más profundamente
en los preceptos
y logos de Tu justicia.]
109 Mi psique-alma y vida está siempre en tus manos, y de tu ley no me he olvidado.
110 Los pecadores me tendieron sus trampas, no me desvié del camino de tus mandamientos.
111 He heredado tus testimonios para siempre, porque son la alegría y el júbilo de mi corazón.
112 He dispuesto mi corazón para cumplir tus preceptos y logos por toda la eternidad, teniendo siempre ante mis ojos la recompensa [prometida por Ti].
113 He aborrecido a los hombres transgresores de la Ley; pero he amado tu Ley.
114 Tú eres mi ayudante y mi defensor; en tus logos y promesas he puesto toda mi esperanza.
115 Alejaos de mí, mal pensados hacedores de mal, yo me examinaré y me dedicaré a escudriñar más profundamente los logos y mandamientos de mi Dios.
116 Susténtame según tu logos y promesa, para que viva; y no permitas que mi esperanza quede confundida.
[116 Extiende tu mano protectora,
tómame y sostenme,
conforme a tu logos y promesa;
sana y salva mi psique-alma
y preserva mi vida de los peligros;
y no permitas que quede confundido
por la esperanza que he depositado en ti.]
117 entonces estudiaré y reflexionaré sin cesar en tus logos y tus receptos justos.
118 Has despreciado a todos los que se desvían de tus logos y tus preceptos, porque sus pensamientos y los deseos de sus corazones son falsos, perversos e injustos.
119 Reflexioné y consideré transgresores a todos los pecadores de la tierra; por eso amé tus testimonios.
[119 Examiné con mi mente y espíritu,
reflexioné y comprendí
que todos los pecadores de la tierra
pasan y desaparecen;
por eso amé tu Ley,
porque en ella se hallan
la verdadera psicoterapia y sanación,
salvación y la seguridad.]
120 Haz que el temor de ti quede profundamente grabado en todo mi ser, porque tus juicios y tus logos inspiran en mí santo temor.
[120 Por medio de tu santo temor,
crucifica y mortifica
los miembros de mi carne
inclinados al pecado;
concédeme esta jaris-gracia,
porque tus juicios contra el pecado
me llenan de santo temor.]
121 He procurado practicar la rectitud y la justicia que Tú quieres de mí; no me abandones en las manos de los que me oprimen.
122 Toma bajo tu protección a tu siervo para su bien; no dejes que los orgullosos me opriman y calumnien con sus falsas acusaciones.
123 Mis ojos desfallecieron esperando tu salvación y el cumplimiento de tu justa promesa.
124 Haz con tu siervo según tu misericordia, y enséñame el camino de tus logos y preceptos.
125 Yo soy tu siervo; dame sofía-sabiduría, prudencia y discernimiento, Señor, y llegaré a comprender y conocer tus testimonios.
126 Ha llegado el tiempo de que el Señor intervenga, porque los hombres han pisoteado y quebrantado tu Ley.
127 Por eso he amado tus logos y mandamientos más que el oro y las piedras preciosas.
128 Por eso me reformaba y transformaba conforme a todos tus logos y mandamientos; odié todo camino de injusticia.
129 Admirables y llenos de maravilla son tus testimonios; por eso mi psique-alma los busca y los examina con diligencia.
130 La revelación de tus logos y mandamientos ilumina y concede sabiduría aun a los más sencillos.
131 Abrí mi boca y aspiré espíritu, porque anhelaba tus logos, mandamientos.
132 Vuelve tu mirada hacia mí y ἐλέησόν με eléisón me compadécete de mí, como acostumbras hacer con quienes aman tu santo Nombre.
133 Guía mis pasos según tu sabio logos, y no permitas que ninguna iniquidad o pecado ejerzan dominio sobre mí.
134 Redímeme de las calumnias y falsas acusaciones de los hombres, y aplicaré y cumpliré fielmente tus logos o mandamientos.
135 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo, y enséñame tus sabios logos y preceptos.
136 Ríos de lágrimas brotaron de mis ojos, porque no he aplicado ni cumplido tu Ley.
137 Justo eres, Señor, y rectos/ortodoxos son tus juicios y tus logos.
138 Has establecido tus testimonios en perfecta justicia y en una verdad absoluta y firme.
139 El celo por tu causa me ha consumido, [por la doxa-gloria de tu Nombre], porque mis enemigos han olvidado tus logos y mandamientos.
140 Tus sabios logos han sido refinados y probados hasta la perfección, y por eso tu siervo los ama.
[140 Pero mis enemigos
obran con insensatez,
pues Tus logos y palabras
son purísimos y resplandecen
como el oro acrisolado
en el horno de fuego;
por eso yo, Tu siervo,
las he amado con todo mi corazón.]
141 Aunque soy joven y menospreciado, no he olvidado tus sabios logos y preceptos.
142 Tu justicia permanece eternamente justa, y tu Ley es la verdad inmutable.
143 Tribulaciones, sufrimientos y angustias me encontraron; pero tus logos y mandamientos siguen siendo mi estudio y reflexión.
144 Tus testimonios son eternamente justos; concédeme discernimiento, prudencia y sabiduría para vivir según tu santa voluntad.
145 Con todo mi corazón elevé mi clamor; escúchame [y acepta mi oración], Señor, y me dedicaré a buscar y aprender tus logos y tus preceptos.
146 A ti elevé mi clamor: ¡sáname y sálvame!, y yo guardaré fielmente tus testimonios.
147 Antes de despuntar el alba elevé mi clamor, porque puse mi esperanza en tus logos.
148 Antes de que despuntara el alba, cuando aún reinaba la profunda oscuridad de la madrugada, mis ojos se abrieron para estudiar y reflexionar en tus logos.
149 Escucha mi clamor, Señor, según tu misericordia; y conforme a tu justa voluntad y juicio, conserva y renueva mi vida.
150 Mis perseguidores se acercan obrando la injusticia, porque se han alejado de tu Ley [y se encuentran lejos de Tu santa voluntad].
[150 Mis enemigos, que sin razón
e injustamente me persiguen,
se acercaron con la intención
de aniquilarme;
pero ellos viven alejados
de Tu santa voluntad
y apartados de Tu Ley.]
151 Tú estás cerca, Señor, y todos tus caminos están llenos de verdad.
[151 Pero Tú, Señor,
permaneces siempre cerca de mí;
y todos Tus caminos para con los hombres
están llenos de justicia y de verdad.]
152 Desde el principio conocí por tus testimonios que Tú los has cimentado para toda la eternidad.
153 Contempla mi humillación y rescátame, porque jamás he olvidado tu Ley.
[153 Mira el desprecio y la humillación
en que me han sumido mis enemigos;
y dígnate librarme sin demora,
porque nunca he olvidado Tu santa Ley.]
154 Juzga mi causa y rescátame; según tu logos y promesa, proteja y alarga mi vida.
155 La salvación está lejos de quienes viven en el pecado, porque no se esforzaron en buscar y aprender tus logos y preceptos.
156 Innumerables son tus compasiones, Señor; según tu justa voluntad, conserva y renueva mi vida.
157 Son muchos los que me persiguen y me oprimen, pero jamás me he apartado de tus testimonios y tus logos.
158 Contemplé a los necios que se extraviaban, y me llené de dolor, porque no aplicaban ni cumplían tus sabios logos.
159 Mira cuánto amo tus logos y mandamientos; Señor, según tu gran misericordia, conserva y renueva mi vida.
160 El principio y base de tus logos es la verdad, y todos los juicios y logos de tu justicia perduran por toda la eternidad.
161 Los gobernantes me persiguieron injustamente, y sólo ante tus logos temió mi corazón.
[161 Gobernantes y poderosos impíos
me persiguieron sin razón ni motivo;
pero no fueron ellos
quienes infundieron temor en mi corazón;
temblé únicamente ante tus logos,
por miedo a transgredirlos.]
162 Me regocijo y me alegro en tus sabios logos, [por el estudio y aplicación de ellos], como un vencedor que encuentra un inmenso botín.
163 He llegado a odiar y detestar toda falsedad e injusticia, mientras que tu Ley la amo con todo mi corazón.
164 Una y otra vez a lo largo del día te alabo, por la rectitud y la perfección de tus justos logos de tu justicia.
165 Grande y profunda es la paz del corazón de quienes aman tu Ley, y ningún escándalo o tropiezo podrá apartarlos del camino.
166 He puesto mi esperanza en tu salvación, Señor, y he amado profundamente tus logos, mandamientos.
167 Mi psique-alma ha guardado tus testimonios y los ha amado con profundo y ardiente amor.
168 He procurado guardar tus logos, tus mandamientos y tus testimonios, porque sé que todos mis caminos están siempre expuestos ante tu mirada, Señor.
169 Que mi súplica llegue ante ti, Señor; y según tu sabio logos, concédeme sabiduría e iluminación.
170 Que mi ruego llegue ante ti, Señor; y según tu logos y promesa, rescátame y líbrame [de los peligros que amenazan mi vida].
171 Mis labios rebosarán de himnos de alabanza, cuando me instruyas en tus preceptos y decretos santos.
172 Mi lengua anunciará y cantará Tus sabios y divinos logos, porque todos tus mandamientos y logos están llenos de justicia.
173 Extiende tu mano para socorrerme y salvarme, porque he elegido seguir tus logos y mandamientos.
174 He anhelado con todo mi ser por tu salvación, Señor, y tu Ley ocupa continuamente mis estudios y mis pensamientos.
175 Conserva con vida mi psique-alma para que pueda alabarte, y que tus justos juicios sean siempre mi ayuda y sostén.
176 Como una oveja perdida me he extraviado; no me dejes, Señor, ven a buscar a tu siervo, porque aún en mi extravío no he olvidado Tus divinos y sabios logos y mandamientos.
* Ἄμωμος ámomos
La palabra griega ἄμωμος es uno de los términos más importantes del lenguaje bíblico y patrístico. Procede de:
- ἀ- = privativo («sin»).
- μῶμος = mancha, defecto, tacha, reproche.
Significa literalmente: «Sin mancha ni defecto.»
Traducciones principales: intachable (muy recomendable), sin mancha, irreprochable, inmaculado (según el contexto), íntegro, perfecto (solo cuando el contexto lo exige).
En la Sagrada Escritura
Se aplica a:
- los sacrificios ofrecidos a Dios (sin defecto);
- Cristo, el Cordero sin mancha;
- los fieles que viven en santidad;
- la Virgen María en la tradición litúrgica.
Por ejemplo:
Ἄμωμος ἐνώπιον αὐτοῦ (Efesios 1:4)
«Irreprochables ante Él.»
En el Salterio:
τοῦ κατατοξεῦσαι ἐν ἀποκρύφοις ἄμωμον
«Para asaetear desde escondites al intachable, inocente.»
Aquí ἄμωμος describe al hombre recto e irreprochable, no simplemente al inocente.
Matiz patrístico: En los Padres, ἄμωμος no significa una impecabilidad absoluta, sino una vida íntegra, pura y sin tacha ante Dios, fruto de la Jaris divina y de la cooperación del hombre.
Para mi traducción de los Salmos, «intachable» e «irreprochable» suelen transmitir mejor el sentido de ἄμωμος que «perfecto», evitando un significado que el griego no siempre implica.
Salmos cathisma 18:119-133 Ψαλμοί κάθισμα 18:119-133
Salmo 119 (Mas. 120)
«Cántico de las subidas»
1 En medio de mi sufrimiento, angustia y depresión clamé al Señor,
y él escuchó mi súplica y me respondió.
2 Señor, libra mi psique-alma de labios injustos y de lengua engañosa.
3 ¿Qué se te puede dar, y qué más se te debe añadir, para que puedas rechazar la lengua engañosa y traicionera?
4 Flechas afiladas del Todopoderoso, junto con brasas ardientes que consumen y dejan desierta la tierra.
5 ¡Ay de mí!, porque se prolongó mi destierro; he habitado junto a las tiendas de Cedar, [rodeado de gente bárbara y alejada de Dios].
6 Mucho tiempo ha peregrinado mi alma en el destierro.
7 Con los que odiaban la paz yo era pacífico; cuando les hablaba, me atacaban y me hacían la guerra sin motivo alguno; [Sáname y sálvame Señor].
Salmo 120 (Mas. 121)
«Cántico de las subidas»
1 Alcé mis ojos a los montes, de donde vendrá mi ayuda.
[2 Desde la tierra extranjera
levanté mis ojos hacia los montes de Sión,
de donde vendrá mi ayuda de parte del Señor,
para que pueda regresar a mi patria.]
2 Mi ayuda viene del Señor, el Creador del cielo y de la tierra.
3 Que el Señor no permita que resbales en tu camino, ni se adormezca el que te guarda.
4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.
5 El Señor te guardará; el Señor es tu sombra a tu mano derecha, [sosteniéndote con su poder];
6 de día el sol no te quemará, ni la luna te perjudicará de noche.
7 El Señor te protegerá de todo mal; el Señor protegerá tu alma y vida.
8 El Señor velará por todos tus caminos, por cada una de tus idas y venidas; desde ahora y para siempre.
Salmo 121 (Mas 122)
«Cántico de las subidas»
1 Me regocijé con los que me dijeron: «A la casa del Señor iremos».
[1 Salté de alegría y deleite cuando,
hallándome en tierra extranjera,
unos peregrinos me dijeron:
«Ahora iremos al templo del Señor
para glorificarlo y adorarlo».]
2 Nuestros pies estuvieron firmes en tus patios, oh Jerusalén.
3 Jerusalén, edificada como ciudad, armoniosamente unida y compacta en todas sus partes.
4 Porque allá subieron las tribus, las tribus del Señor, como testimonio para Israel, para confesar, glorificar y dar gracias al santo Nombre del Señor;
5 porque allí fueron colocados los tronos de justicia, tronos sobre la casa de David.
6 Rogad por la paz de Jerusalén; que prosperen y vivan seguros todos los que la aman;
7 Que reine la paz en tu fortaleza, la prosperidad y la seguridad habiten en tus palacios y torres.
8 Por amor a mis hermanos y a mis prójimos, he pedido y proclamado la paz para ti;
9 por amor de la casa del Señor nuestro Dios, he pedido [y pido con oración] bienes para ti, oh Jerusalén.
Salmo 122 (Mas. 123)
«Cántico de las subidas»
1 A Ti levanté mis ojos, a Ti que reinas y habitas en los cielos.
2 Así como los siervos fijan atentamente sus ojos en las manos de sus amos, y como la sierva mira a su señora esperando de ella ayuda y favor, así nuestros ojos permanecen puestos en el Señor, nuestro Dios, esperando pacientemente hasta que se compadezca de nosotros.
3 ἐλέησον ἡμᾶς, Κύριε eleisón nos Señor, compadécete de nosotros; sí, compadécete de nosotros, porque durante mucho tiempo hemos sido colmados de desprecio y menosprecio.
4 Nuestra psique-alma está saturada de sufrimiento y humillación; hemos soportado las burlas de los arrogantes tiranos que viven en prosperidad y el desprecio de los orgullosos [que nos oprimen y nos tiranizan].
Salmo 123 (Mas. 124)
«Cántico de las subidas»
1 Si el Señor no hubiera estado con nosotros, como ayuda y defensor nuestro, que lo confiese y lo reconozca ahora todo Israel.
2 Si el Señor no hubiera permanecido a nuestro lado cuando los hombres (enemigos) fuertes y armados se alzaron contra nosotros,
3 ciertamente nos habrían devorado vivos, cuando su ira ardía violentamente contra nosotros;
4 entonces las aguas impetuosas nos habrían arrastrado, y nuestra alma habría sido sumergida por un torrente devastador;
[4 el torrente impetuoso
de su odio y de su maldad
nos habría arrastrado
hasta hundirnos y ahogarnos;
nuestra alma habría tenido que cruzar
un río embravecido,
de esos que se desbordan
durante el invierno.]
5 Entonces nuestra alma habría sido arrastrada por las aguas desbordadas e incontenibles, [sin posibilidad alguna de salvación].
6 Bendito sea el Señor, que no nos entregó como presa en los dientes de estas bestias, nuestros enemigos.
7 Nuestra vida y alma escapó como un ave de la trampa de los cazadores; la trampa fue quebrada, y nosotros quedamos libres y salvados.
8 Nuestra ayuda y esperanza están en el Nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
Salmo 124 (Mas. 125)
«Cántico de las subidas»
1 Los que confían en el Señor son como el monte Sión; no será sacudido para siempre el que habita en Jerusalén, [si cree en Dios].
2 Montes la rodean, [que la protegen de los ataques de los enemigos], y el Señor rodea y protege a su pueblo desde ahora y por los siglos de los siglos.
3 Porque el Señor no dejará la vara de los pecadores sobre la heredad de los justos, para que los justos no extiendan sus manos a la injusticia y el pecado.
[3 El Señor no dejará
que el poder opresor y
tiránico de los malvados
permanezca indefinidamente
sobre la herencia de los justos;
así los justos no se escandalizarán
ante el aparente triunfo del mal,
ni serán inducidos a extender sus manos
hacia obras de injusticia.]
4 Haz bien y bondad, Señor, a los buenos, a los rectos y a los sinceros de corazón.
5 Pero a los que se desvían hacia sus caminos torcidos, los llevará el Señor junto con los que practican la iniquidad y el engaño; ¡Que la paz repose sobre Israel!
Salmo 125 (Mas. 126)
«Cántico de las subidas»
1 Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión, quedamos como quienes habían sido consolados.
[1 Cuando el justo y todopoderoso Señor
nos hizo regresar del cautiverio de Babilonia
y nos restituyó a nuestra patria,
nuestros corazones se llenaron
de inmenso consuelo y alegría,
como si estuviéramos viviendo
un sueño de consuelo y felicidad.]
2 Entonces se llenó de alegría nuestra boca y nuestra lengua de júbilo; entonces dirán entre las naciones: «Grandes cosas ha hecho el Señor con ellos».
3 Grandes maravillas hizo el Señor con nosotros; hemos sido llenos de alegría; y por ello nuestros corazones se han llenado de gozo y alegría.
4 Haz volver, Señor, de nuestra cautividad, como los torrentes hacia sur.
[4 Pero, Señor,
haz volver también
a los judíos cautivos
que han quedado,
numerosos como torrentes
que durante el invierno
se llenan de aguas y se precipitan
impetuosamente hacia el sur.]
5 Los que siembran con lágrimas, cosecharán más tarde con alegría y cantos de júbilo.
[5 Los que, con lágrimas de desesperación,
a causa de la sequía,
siembran sus campos,
cuando caigan las lluvias
y sus campos fructifiquen,
segarán saltando de júbilo.]
6 Marchaban llorando mientras esparcían la semilla; pero volverán con regocijo y júbilo, llevando las gavillas de la cosecha.
[6 Los agricultores, yendo a sus campos,
arrojan las semillas con lágrimas,
porque no saben si cosecharán
y qué cosecharán;
pero, al tiempo de la siega,
regresan llenos de alegría,
llevando sobre sus hombros
las gavillas de espigas maduras
así también nosotros,
afligidos y llorando, marchábamos
hacia el destierro de Babilonia;
pero, con Tu ayuda, hemos vuelto gozosos y
rebosantes de alegría a nuestra patria.]
Salmo 126 (Mas. 127)
«Cántico de las subidas»
1 Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan quienes la edifican; si el Señor no guarda la ciudad, en vano permanece vigilante el centinela o sus vigilantes.
2 De nada sirve madrugar y prolongar afanosamente la jornada, vosotros que os alimentáis con el pan de la fatiga; porque a sus amados Él les concede el descanso del sueño.
[2 Si el Señor no es vuestro auxilio,
en vano os levantáis antes del alba
para emprender vuestras labores;
en vano, apenas dejáis el lecho o la mesa,
corréis afanosamente hacia vuestro trabajo.
así coméis el pan amasado con fatiga y dolor,
mientras el Señor concede a Sus amados
un descanso sereno y un sueño en paz.]
3 He aquí, herencia del Señor son los hijos; recompensa es el fruto del vientre.
[3 Mirad cuál es la valiosa dádiva
que el Señor concede a quienes ama:
los hijos, la descendencia,
ellos son la recompensa de los justos,
el galardón bendito, fruto del seno materno.]
4 Como flechas en mano de un poderoso, así son los hijos nacidos de los padres apartados y despreciados (por los hombres).
[4 Como flechas
en las manos de un hábil
y experimentado guerrero,
así son los hijos de los padres
apartados y despreciados por los hombres,
pero fieles a Dios.]
5 Bienaventurado aquel que verá cumplidos sus anhelos por medio de sus hijos; no será avergonzado cuando dialogue con sus enemigos en las puertas de la ciudad.
[5 Bienaventurado el padre
que, por medio de sus hijos,
verá cumplidos sus nobles deseos;
los padres bendecidos
con una numerosa descendencia
no serán avergonzados
cuando se enfrenten a sus enemigos
en las puertas de la ciudad.]
Salmo 127 (Mas. 128)
«Cántico de las subidas»
1 Bienaventurados y muy felices son todos los que temen al Señor, los cuales caminan y se comportan conforme a sus logos y mandamientos.
2 Los frutos de tus fatigas comerás; bienaventurado eres, y la prosperidad acompañará tus caminos.
[2 Tú, que vives
en santo temor del Señor,
disfrutarás del fruto
del trabajo de tus manos;
no serán los extraños
ni tus enemigos
quienes lo consuman;
bienaventurado y dichoso eres,
y todos tus caminos prosperarán.]
3 Tu esposa dentro de las habitaciones de tu casa, será como la vid de tu patio, llena de frutos; y tus hijos se reunirán en torno a tu mesa como tiernos olivos recién plantados.
4 He aquí, así será bendecido el hombre que teme al Señor.
5 Que el Señor te bendiga desde Sión, para que veas y disfrutes los bienes de Jerusalén todos los días de tu vida,
6 y veas hijos de tus hijos; que la paz repose sobre Israel
Salmo 128 (Mas. 129)
«Cántico de las subidas»
1 Muchas veces me combatieron desde mi juventud enemigos; que lo proclame ahora Israel;
2 muchas veces me combatieron desde mi juventud, y ciertamente no pudieron conmigo.
3 Los pecadores descargaron sobre mí crueles tormentos, como si arasen mi espalda abriendo profundos surcos; prolongaron sin descanso su maldad contra mí.
4 El Señor justo quebró las cervices de los pecadores, [y de nuestros tiranos].
5 Sean avergonzados y vueltos hacia atrás todos los que odian a Sión o Jerusalén.
6 Sean como la hierba de los tejados, que antes de ser arrancada se marchita;
7 de la cual no llenó su mano el segador, ni su regazo el que recoge las gavillas,
8 y los que pasaban no dijeron: «La bendición del Señor sea sobre vosotros; os bendecimos en el nombre del Señor».
[8 ni los caminantes dirán
a quienes, por ventura,
recogieran aquellas hierbas:
«La bendición del Señor sea con vosotros»;
ni éstos responderán:
«La bendición del Señor sea con vosotros;
en el Nombre del Señor
también nosotros os bendecimos».]
Salmo 129 (Mas. 130)
«Cántico de las subidas»
1 Desde las profundidades de mi alma, [hallándome en desgracia], clamé a ti, Señor.
2 Señor, escucha mi voz; inclina tus oídos y atiende la voz de mi humilde súplica.
3 Si tomas en cuenta las iniquidades y pecados, Señor, Señor,
¿quién podrá mantenerse en pie delante de ti?
[3 Señor, Señor,
si examinas y escudriñas
nuestras faltas e iniquidades,
¿quién podrá mantenerse firme
ante tu mirada que todo lo penetra
y ante el justo juicio de tu condenación?]
4 Sin embargo, recobro el ánimo, porque sé que en Ti residen la misericordia y el perdón.
5 Por amor de tu nombre te esperé, Señor; mi psique-alma puso su esperanza en tu logos.
[5 Por tu nombre, Señor,
que recuerda tu bondad y
tu amor a los hombres,
esperé en ti con mucha paciencia
y perseverancia;
mi alma, con firme confianza
en la veracidad de tus logos y promesas,
aguarda y espera tu ayuda.]
6 Mi psique-alma ha puesto su esperanza en el Señor desde la vigilia de la mañana hasta la noche; desde la vigilia de la mañana, ponga Israel toda su esperanza en el Señor.
7 Porque junto al Señor está la misericordia, la compasión y la caridad ἔλεος y en Él es abundante la redención,
8 y Él redimirá a Israel de todas sus pecados e iniquidades.
Salmo 130 (Mas. 131)
«Cántico de las subidas»
1 Señor, no se ensoberbeció mi corazón [por la vanagloria y el orgullo], ni mis ojos se alzaron con altivez; ni anduve en grandezas, [a causa de ambición], ni en maravillas que están por encima de mí, con el propósito de provocar admiración a los demás.
[Señor,
mi corazón no se dejó llevar
por la vanagloria ni por la soberbia;
tampoco alcé mis ojos
con altivez sobre los demás;
no ambicioné grandezas,
ni emprendí empresas superiores
a mis fuerzas y a mi condición,
con el propósito de despertar
la admiración de los hombres.]
2 Antes bien, he mantenido mi psique-alma en humildad y en paz, como un niño destetado que reposa junto a su madre; así reposa mi alma dentro de mí.
[2 Si no hubiera vivido con humildad,
ni me hubiera conducido con espíritu humilde;
si no hubiera puesto toda mi existencia
en total dependencia de Ti,
y no hubiera mantenido mi mirada
constantemente elevada hacia Ti,
como el niño destetado hacia su madre,
entonces da a mi psique-alma
la justa retribución:
castigo, si procedí con soberbia;
recompensa, si he vivido en la humildad.]
3 Que todo Israel ponga su esperanza en el Señor, desde ahora y por el siglo de los siglos.
Salmo 131 (Mas. 132)
«Cántico de las subidas»
1 Acuérdate, Señor, de David y de toda su apacibilidad, su tolerancia y su humildad, [por las cuales te fue agradable],
2 cómo juró al Señor e hizo un voto, al Dios de Jacob;
3 y dijo: No entraré en mi propia casa, ni me recostaré en el lecho de mi reposo,
4 no permitiré que el sueño cierre mis ojos, ni que el sopor venza mis párpados, ni concederé descanso a mis sienes,
5 hasta que encuentre un lugar apropiado para el Señor, una morada digna para el Dios de Jacob.
6 He aquí, oímos de ella en Efratá, la encontramos en los campos del bosque;
[6 Eso dijo él;
y nosotros, el pueblo de Israel,
supimos que el Arca de la Alianza estaba en Efratá;
la hallamos en los campos boscosos de Quiriat-Jearim.]
7 entraremos en sus tabernáculos [en Jerusalén]; adoraremos en el lugar donde estuvieron sus pies.
[7 Ahora entraremos en Jerusalén,
en las moradas de Dios;
nos postraremos en el lugar
donde descansaron sus pies,
allí donde se encuentra
la santa Arca de la Alianza.]
8 Resucita, levántate, Señor, hacia tu lugar de reposo, Tú y el Arca de tu santidad, [que hasta ahora peregrinaba de lugar en lugar];
9 Tus sacerdotes se vestirán de justicia, y tus santos se regocijarán.
[9 Tus sacerdotes estarán revestidos de justicia,
y tus fieles exultarán de gozo;
la justicia será el ornamento de tus sacerdotes,
y tu pueblo consagrado se alegrará
y cantará con júbilo.]
10 Por amor a tu fiel siervo David, no rechaces ni apartes el rostro de tu ungido [no apartes Tu rostro del rey ungido de Israel que reine en cada tiempo].
11 Juró el Señor a David una verdad, y no la quebrantará: «Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono»;
12 y si tus hijos guardan mi alianza y los claros y explícitos mandamientos y logos que yo les enseñaré, entonces ellos y sus descendientes se sentarán para siempre sobre tu trono real.
13 Así habló, el Señor amó a Sión y la eligió para sí, como el lugar de su eterna residencia, [y proclamó con claridad];
14 este es mi lugar de reposo por los siglos de los siglos; aquí habitaré, porque la he escogido para mí;
15 Bendeciré con abundancia su provisión; a sus pobres saciaré de panes [y varios alimentos],
16 a sus sacerdotes vestiré de salvación, y sus santos fieles se regocijarán con gran alegría y júbilo.
17 Allí haré brotar un poder grande para David; he preparado una lámpara para mi ungido;
[17 Allí, en Jerusalén,
haré resplandecer
la fuerza real de David;
he preparado allí,
como luz brillantísima,
increada e inextinguible,
a un rey eterno,
uno de los descendientes de David:
el Mesías (Cristo)];
18 a sus enemigos vestiré de vergüenza, pero sobre él florecerá mi santidad.
[18 a los enemigos
de este Rey eterno,
mi Ungido, Cristo
los revestiré de vergüenza;
pero sobre Él florecerá
y su fragancia
difundirá mi santidad].
Salmo 132 (Mas. 133)
«Cántico de las subidas»
1 ¡He aquí cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos [con amor y unidad, reunidos en un mismo espíritu]!
2 Es como la mirra santa y fragante que fue derramada entonces sobre la cabeza del sumo sacerdote Aarón, y desciende sobre su barba llegando hasta los bordes de su vestidura.
3 Como el rocío del Hermón, que desciende sobre los montes de Sión; porque allí el Señor mandó que descendiera su bendición: la vida que perdura por toda la eternidad.
Salmo 133 (Mas. 134)
«Cántico de las subidas»
1 He aquí, bendecid y glorificad ahora al Señor, todos los siervos del Señor, los que estáis en la casa (o templo) del Señor en los patios de la casa de nuestro Dios.
2 Durante las noches levantad vuestras manos hacia las cosas santas, o hacia la dirección del templo, y bendecid al Señor.
3 Que el Señor te bendiga desde Sión, Él, el Creador del cielo y de la tierra.
Salmos cathisma 19:134-142 Ψαλμοί κάθισμα 19:134-142
Salmo 134 (Mas. 135)
Aleluya
1 Alabad el nombre del Señor; alabad y glorificad, siervos, al Señor,
2 los que estáis en la casa del Señor, en los patios de la casa de nuestro Dios.
3 Alabad al Señor, porque el Señor es bondadoso; cantad salmos a su nombre, porque dulce y hermoso es hacerlo;
4 porque el Señor escogió para sí a Jacob, e hizo de Israel su heredad.
5 Porque yo he conocido que grande es el Señor, y que nuestro Señor está por encima de todos los dioses.
6 Todo cuanto quiso el Señor, lo realizó, [por Su omnipotencia, sabiduría y bondad], en el cielo y en la tierra, en los mares y en todos los abismos;
7 Él hace subir las nubes desde los confines de la tierra, hace que los relámpagos anuncien la lluvia, Él saca los vientos de sus depósitos de tesoros,
8 Él abatió a los primogénitos de Egipto, desde los hijos de los hombres hasta las crías de los ganados.
9 Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, sobre Faraón y sobre todos sus siervos.
10 Él abatió a muchas naciones, derribó y dio muerte a reyes poderosos;
11 a Sehón, rey de los amorreos, y a Og, rey de Basán, y a todos los reinos de Canaán.
12 Y dio la tierra de ellos en herencia, en herencia a Israel, su pueblo.
13 Señor, tu nombre permanecerá para siempre, y tu memoria de generación en generación.
14 Porque el Señor juzgará a su pueblo, y se compadecerá de sus siervos [y los seguirá consolando por sus súplicas].
15 Los ídolos de las naciones son plata y oro, obra de manos humanas,
16 tienen boca, pero no pueden hablar; tienen ojos, pero no pueden ver,
17 tienen oídos, pero no escuchan, y no hay aliento de vida en su boca.
18 Que se asemejen a esos ídolos sin vida todos los que los esculpen y cuantos depositan en ellos su fe y su esperanza.
19 Casa de Israel, bendecid al Señor; casa de Aarón, bendecid y alabad al Señor,
20 casa de Leví, bendecid al Señor; los que teméis al Señor, bendecid y alabad al Señor,
21 bendito y glorificado sea el Señor desde la santa Sión, el que habita en Jerusalén.
Salmo 135 (Mas 136)
Aleluya
1 Confesad, glorificad y dad gracias al Señor siempre, porque es bondadoso, y su ἔλεος misericordia, compasión y caridad es para siempre;
2 confesad, glorificad y dad gracias al Señor porque su ἔλεος misericordia y caridad es para siempre;
3 confesad, glorificad y dad gracias continuamente al Señor de los señores, porque para siempre es su ἔλεος compasión y caridad;
4 al que hizo grandes maravillas, Él solo, porque para siempre es su ἔλεος misericordia y compasión;
5 al que hizo los cielos con sabiduría, porque para siempre es su ἔλεος misericordia y caridad;
6 al que asentó la tierra sobre las aguas, porque eterna es su ἔλεος misericordia y compasión;
7 al que hizo grandes luminarias, Él solo, porque eterna es su misericordia y caridad ἔλεος;
8 al sol, para regir el día, porque eterna es su misericordia ἔλεος;
9 a la luna y a las estrellas para dominio de la noche, porque para siempre es su ἔλεος misericordia y compasión.
10 Al que hirió a Egipto junto con sus primogénitos, porque para siempre es su ἔλεος misericordia, caridad y compasión,
11 y sacó a Israel de en medio de ellos, porque para siempre es su ἔλεος caridad y compasión,
12 con mano poderosa y con brazo exaltado, porque para siempre es su ἔλεος compasión,
13 al que dividió el Mar Rojo en divisiones, porque para siempre es su ἔλεος misericordia,
14 y condujo a Israel por en medio de ella, porque para siempre es su ἔλεος compasión,
15 y arrojó a Faraón y a su ejército en el Mar Rojo, porque para siempre es su ἔλεος misericordia;
16 al que condujo a su pueblo por el desierto, porque para siempre es su ἔλεος misericordia;
17 al que abatió a grandes reyes, porque para siempre es su ἔλεος compasión,
18 y mató a reyes poderosos, porque eterna e inagotable es su ἔλεος misericordia,
19 a Sehón, rey de los amorreos, porque para siempre es su ἔλεος compasión,
20 y a Og, rey de Basán, porque para siempre es su ἔλεος misericordia,
21 y entregó su tierra por herencia, porque para siempre es su ἔλεος misericordia,
22 como herencia para Israel, su siervo, porque para siempre es su ἔλεος misericordia.
23 Porque el Señor en nuestra humillación y sufrimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su ἔλεος compasión,
[23 Glorificad, confesad y dad gracias al Señor,
porque en todas aquellas circunstancias
en que nos hallamos
bajo el peso de males y tribulaciones,
angustias y sufrimientos,
depresiones y humillaciones,
el Señor se acordó de nosotros;
porque eterna e inagotable
es su ἔλεος compasión, caridad y misericordia],
24 y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su ἔλεος misericordia;
25 El que da alimento a todo cuerpo-carne, o ser viviente, porque para siempre es su compasión ἔλεος.
26 Confesad, glorificad y dad gracias al Dios de los cielos, porque eterna e inagotable es su misericordia, caridad y compasión ἔλεος éleos.
Salmo 136 (Mas. 137)
«De David, por medio de Jeremías; para el cautiverio.»
1 A orillas de los ríos de Babilonia allí nos sentamos, esclavos y desterrados, y lloramos al recordar Jerusalén o Sión.
2 En los sauces que crecían en medio de aquella tierra colgamos nuestros instrumentos;
3 porque allí quienes nos llevaron cautivos nos pedían logos de nuestros cánticos, y quienes nos deportaron nos decían: «Cantadnos alguno de los himnos de Sión».
4 ¿Cómo podremos cantar el cántico del Señor en tierra extranjera [o país idólatra, y olvidarnos de nuestra patria]?
5 Si llegara a olvidarte, Jerusalén, que mi diestra pierda su destreza, [si quisiera cantar con mis instrumentos, aquí, en tierra extranjera],
6 que se pegue mi lengua a mi garganta, si no me acordare de Ti, si no colocare a Jerusalén como el principio o cima de mi alegría y deleite.
7 Acuérdate, Señor, de los hijos de Edom en el día de Jerusalén, de los que decían: «¡Arrasadla y destruidla hasta los mismos cimientos!».
[7 Acuérdate, Señor, y
castiga a nuestros enemigos los idumeos,
quienes en aquel día trágico
en que fue destruida Jerusalén,
decían a nuestros enemigos:
«Vaciadla, vaciad a Jerusalén de sus habitantes;
destruidla desde sus cimientos».]
8 Hija de Babilonia, la desolada, bienaventurado el que te devuelva la retribución que tú nos diste;
[8 ¡Ay de ti, Babilonia, miserable y desdichada,
por tu soberbia y por las injusticias que has cometido!
Bienaventurado será aquel que te devuelva
lo que hiciste contra nosotros,
los males que obraste en perjuicio nuestro.]
9 Bienaventurado y dichoso será aquel que tome en sus manos a tus niños y los estrelle contra las peñas.
Salmo 137 (Mas. 138)
«Salmo de David, relacionado con Hageo y Zacarías.»
1 Te confesaré, te glorificaré y te daré gracias Señor, con todo mi corazón, y delante de los ángeles te cantaré salmos, porque escuchaste todos los logos de mi boca.
[1 Te glorificaré, Señor,
por tus grandezas
y te daré gracias
por tus beneficios
con todo mi corazón;
delante de los santos ángeles,
que rodean tu trono,
te cantaré un himno,
porque escuchaste y
acogiste todos los logos que,
orando, te dirigí con mi boca.]
2 Me postraré hacia tu santo templo y daré gracias a tu nombre por tu misericordia, compasión ἔλεος y por tu verdad, porque engrandeciste sobre todo tu santo nombre.
[2 Me postraré con mi rostro
vuelto hacia tu santo templo
y glorificaré con gratitud tu Nombre
por tu compasión έλεός y tu amor a la verdad,
reveladas en el cumplimiento de tus promesas;
porque con las admirables obras de tu grandeza,
mostraste que tu santo Nombre es maravilloso
por encima de todo otro nombre.]
3 En cualquier día en que te invoque, escúchame prontamente; multiplicarás y fortalecerás en mi psique-alma la fuerza de tu poder.
4 Te confesarán, te glorificarán y te darán gracias, Señor, todos los reyes de la tierra, porque escucharon todos los logos y promesas que salieron de tu boca.
5 Y canten en las odas del Señor, porque grande (e increada) es la doxa-gloria del Señor,
6 porque el Señor es sublime, y atiende a los humildes, y desde lejos conoce a los soberbios.
7 Si camino en medio de la tribulación, angustia y depresión tú me sanarás y conservarás la vida; contra la ira de mis enemigos extendiste y extenderás tu mano, y tu diestra me salvará.
8 El Señor que es mi defensor, retribuirá por mí; Señor, tu ἔλεoς misericordia, caridad y compasión es para siempre; no abandones las obras de tus manos.
Salmo 138 (Mas 139)
«Para el fin; de David, salmo de Zacarías en la dispersión.»
1 Señor, me has examinado, y me has conocido;
2 Tú conoces cuándo me siento y cuándo me levanto; desde lejos penetras y conoces mis pensamientos, [antes que sean concebidos en mi mente];
3 mi senda y mi cordel has escudriñado, y todos mis caminos has previsto y conoces de antemano;
[3 todo el camino de mi vida,
cuanto he recorrido hasta hoy
y cuanto aún queda por recorrer,
tú lo conoces hasta en los más mínimos detalles;
todos mis caminos los conoces de antemano, Señor],
4 y conoces que en mi lengua no hay falsedad y engaño.
5 He aquí, Señor, tú conociste y conoces todas las cosas, las últimas y las primeras; tú me formaste y tu mano reposa sobre mí.
6 Tu gnosis (conocimiento) me resulta admirable; es tan elevada y poderosa que no puedo comprenderla.
[6 Permanezco maravillado
ante la perfectísima gnosis
con que me conoces;
es tan alta, tan sublime,
increada e incomparable,
que mis débiles facultades intelectuales
no pueden abarcarla.]
¿7 Adónde podría ir si me aparto de tu Espíritu? ¿Adónde huiría para escapar de tu rostro o persona y tu mirada?
8 Si subo al cielo, tú estás allí; si desciendo al Hades, también allí estás presente;
9 si tomara mis alas al amanecer y fuera a habitar en los confines del mar.
10 Aun allí tu caritativa mano me conducirá, y tu diestra me sostendrá firmemente.
11 Y dije: «Quizá la oscuridad me cubrirá, y la noche será luz en mi senda»;
[11 Si digo:
Que venga la oscuridad a rodearme
por todas partes y a cubrirme,
y que la noche oscura sustituya la luz del día,
para que transcurra inadvertido los días de mi vida,
estaría equivocado y engañado;]
12 porque la oscuridad no es oscura para ti, y la noche es iluminada como el día; para ti, la oscuridad y la luz son lo mismo; [todo está plenamente iluminado y claro delante de ti].
13 Porque tú formaste mis riñones, lo más íntimo de mi ser, Señor, y me protegiste desde el seno de mi madre.
14 Te confesaré, te glorificaré y te daré gracias, porque has obrado de manera asombrosa y admirable; maravillosas son tus obras, y mi psique-alma lo conoce profundamente muy bien.
15 No te fue ocultado mi hueso, que hiciste en secreto, ni mi hipostasis (base substancial) en las profundidades de la tierra;
[15 No permaneció oculta
ni desconocida para Ti
la formación de mis huesos,
que iban siendo modelados
en secreto
en el seno de mi madre;
tampoco Te fue desconocida
ni quedó oculta
mi primera constitución,
cuando, en el seno materno,
era formada
como en las profundidades
de la tierra].
16 Cuando aún era una criatura informe, tus ojos ya me contemplaban; en tu libro estaban escritos todos mis días; fueron preparados antes de que hubiese llegado el primero de ellos.
[16 El embrión aún sin forma y sin modelar
en el vientre de mi madre, lo vieron tus ojos;
y en tu libro están escritos todos los hombres;
como embriones, bajo tu mirada
toman forma día tras día y crecerán,
y ni uno solo de ellos será ignorado por ti.]
17 ¡Cuán dignos de honor son para mí tus amigos, oh Dios! ¡Cuán grande es la autoridad espiritual que Tú les has concedido!
18 Si intentara contarlos, serían más numerosos que los granos de arena; al despertar, aún permanezco contigo.
[18 Intento contarlos,
pero se han multiplicado y aumentado
más que los granos de la arena;
me duermo con estos santos pensamientos
acerca de tus maravillas;
y al despertar por la mañana,
de nuevo estoy contigo,
con el corazón y la mente vueltos hacia ti.]
19 Si destruyes a los pecadores, obra de justicia realizarías, oh Dios; hombres sanguinarios, apartaos de mí,
20 porque sois rebeldes en vuestros pensamientos y vuestras meditaciones; en vano se apoderarán de Tus ciudades.
[20 Porque sois agresivos
y siempre pensáis en contiendas y combates;
en vano ocuparán tus ciudades, Señor,
pues de ellas serán expulsados por tu poder.]
21 ¿Acaso no odié a los que te odian, Señor, ¿y me consumía por causa de tus enemigos?
22 Con odio completo los odiaba con todo mi corazón y alma; se convirtieron para mí en enemigos.
23 Pruébame, oh Dios, y conoce mi corazón; examíname y conoce mis senderos.
24 Y mira si en mí hay senda de maldad e iniquidad, y condúceme por el camino de la eternidad.
Salmo 139 (Mas. 140)
1 «Para el fin. Salmo de David.»
2 Líbrame, Señor, del astuto hombre malvado, y rescátame del hombre violento e injusto,
3 de aquellos que piensan mal maquinando injusticia y maldad en su corazón y pasan el día entero preparando conflictos y guerras.
4 Afilaron su lengua como serpiente; veneno de áspides (serpientes venenosas) hay debajo de sus labios. (Diápsalma)
5 Protégeme, Señor, de la mano del malvado pecador; líbrame de los hombres injustos, que traman en su interior hacerme caer y desviar mis pasos;
6 los egoístas, soberbios y vanagloriosos me ocultaron una trampa y han tendido sus lazos, han colocado una red para mis pies, y a lo largo de mi camino han sembrado obstáculos para hacerme caer. (Diápsalma, Pausa)
7 Dije al Señor ante el peligro: «Tú eres mi Dios»; escucha, Señor, al clamor de mi súplica.
8 Señor, Señor, tú eres la δύναμις (poder, potencia y energía increada) por la que me salvaré, tú protegiste mi cabeza en el día de la guerra.
9 No me entregues, Señor, al pecador para que vea cumplido su deseo; pues ha urdido planes contra mí; no me abandones, para que no se enorgullezcan creyéndose vencedores. (Diápsalma)
10 La cabeza de los que me rodean y, el mal que pronunciaron con sus labios, caerá por sus propias palabras.
11 El caudillo de mis enemigos
alza con soberbia su cabeza;
pero la misma malicia de sus labios,
sus engaños y sus calumnias,
caerán sobre ellos
y los envolverán por completo.
11 Carbones encendidos caerán sobre ellos; Tú los precipitarás al fuego, y las tribulaciones y fatigas los abatirán sin que puedan soportarlas y levantarse.
12 El hombre de lengua viperina y perversa no permanecerá firme sobre la tierra; al hombre injusto los males lo cazarán y como presa lo conducirán hasta su corrupción y ruina.
13 He conocido que el Señor hará justicia a los pobres y defenderá el derecho de los necesitados y desamparados.
14 Ciertamente los justos confesarán, glorificarán y darán gracias a tu Nombre, Señor; en cambio, los rectos/ortodoxos habitarán seguros ante tu rostro o persona junto a tu presencia, Señor.
Salmo 140 (Mas.141)
Salmo de David
1 Señor, he clamado a ti, escúchame; presta atención a la voz de mi súplica cuando clamo a ti.
[1 Señor, una y otra vez he clamado a ti;
recibe favorablemente mi oración;
inclina tu oído al clamor de mi súplica
cada vez que acudo a ti
con un grito ferviente desde el alma.]
2 Que ascienda mi oración como incienso fragante delante de ti; y la elevación de mis manos, como sacrificio vespertino.
3 Pon, Señor, una guardia a mi boca y una puerta de vigilancia alrededor de mis labios.
[4 Pon, Señor,
un centinela en mi boca,
para que vigile mis palabras y
no permita que salga de ella
nada inconveniente;
pon también una puerta
que custodie mis labios,
para que de ellos
no broten malos logos (pensamientos hablados).]
4 No inclines mi corazón a logos y palabras de maldad, para buscar excusas en pecados junto con hombres que practican la iniquidad; y que jamás participe ni me une a sus escogidos.
[4 No dejes que mi corazón se incline hacia logos,
pensamientos y propósitos malignos y perversos,
para que sea arrastrado a insensatas excusas
con las que justifique mis evidentes pecados,
siguiendo el ejemplo de los hombres
que quebrantan tu Ley y obran el mal;
no quiero relacionarme ni tener comunión
siquiera con los más distinguidos de ellos.]
5 Que el justo me corrija e instruya con complacencia y me reprenda con caridad; pero que el aceite del pecador no unja mi cabeza, porque aún mi oración está contra sus complacencias;
[5 Que el justo me corrija e instruya,
aunque lo haga con firmeza,
inspirado hacia mí por su amor y compasión,
que me amoneste para mi bien;
pero que nunca el perfume seductor del pecador
sea derramado sobre mi cabeza;
no codicio el bienestar de los impíos;
antes bien, ruego no participar
nunca de ella y sus deleites];
6 fueron arrojados junto a la roca sus jueces; entonces oirán mis logos y reconocerán cuán llenas de verdad y dulzura eran.
[6 Porque sus jefes y hombres distinguidos
fueron tragados por las aguas
junto a los abruptos peñascos;
entonces los justos escucharán mis logos
y hallarán en ellos
un sentimiento de dulce
y justa complacencia.]
7 Como la tierra que es abierta y desmenuzada por el arado, así fueron dispersados sus huesos junto a la boca del Hades.
8 Porque hacia ti, Señor, Señor, están mis ojos; en ti he puesto toda mi esperanza, no abandones mi psique-alma, no permitas que mi vida sea arrebatada por los hombres malvados; [no dejes que los perversos y malvados me priven de la vida].
9 Protégeme de la trampa que me han tendido, y de los escándalos de los que practican la iniquidad.
10 Caerán los pecadores en su propia red; yo quedaré solo a salvo y apartado, hasta que haya pasado el peligro.
[10 Los pecadores caerán
en las redes de su propia perfidia,
las mismas que habían tendido
para perder a otros;
yo, sin embargo,
permaneceré apartado de ellos
hasta atravesar, sano e ileso,
todas sus perversas asechanzas.]
Salmo 141 (Mas. 142)
1 Poema de instrucción de David, cuando se hallaba en la cueva. Oración.
2 Con mi voz clamé al Señor; con mi voz desde las profundidades de mi psique-alma supliqué al Señor.
3 Derramaré delante de Él mi súplica; ante la presencia de Él expondré mi angustia, mi dolor y mi depresión.
4 Cuando mi espíritu desfallecía dentro de mí, Tú conocías mis senderos; en este camino por donde andaba, mis enemigos escondieron una trampa.
[4 Ahora, ante los grandes peligros,
desfallezco de ánimo y
corro el riesgo de perder la vida;
pero tú, Señor,
has conocido y conoces cuán inocente
ha sido el curso de mi vida;
y, sin embargo,
en este camino recto
que he recorrido y sigo recorriendo,
mis enemigos han tendido en secreto
una trampa para capturarme.
5 Miraba hacia la derecha y observaba, [buscando ayuda] y no había quien me reconociera; toda vía de escape y refugio me fueron cerrados, y no había quien se preocupara por mi alma y vida.
[5 Vuelvo mis ojos hacia la derecha,
observo con atención y angustia
buscando ayuda,
pero no hay nadie que tenga
conciencia del peligro que corro
y pueda ayudarme;
ha desaparecido toda vía
de escape de este peligro;
nadie ya,
ni siquiera entre mis amigos,
se preocupa por preservar
y salvar mi vida.]
6 Clamé a ti, Señor y dije: «Tú eres mi esperanza, tú eres mi porción en la tierra de los vivientes».
[6 Cuando ya no me queda ayuda alguna
de parte de los hombres,
elevo mi clamor hacia Ti
con toda la fuerza de mi alma,
y confieso:
Tú eres mi única esperanza;
Tú eres mi preciosa herencia
en la tierra de los vivientes.]
7 Atiende a mi súplica, porque he sido muy humillado; líbrame de los que me persiguen, porque se han hecho más fuertes que yo.
8 Saca mi psique-alma de la depresión y de la prisión, para que confiese, glorifique y dé gracias a tu Nombre; los justos me rodearán, hasta que me recompenses.
[8 Sácame de la prisión
y opresión de esta cueva,
para que, libre
y lleno de gratitud,
glorifique Tu santo Nombre;
los justos esperarán
contemplar el feliz desenlace
que Tú concederás en recompensa].
Salmo 142 (Mas. 143)
«Salmo de David, cuando lo perseguía Absalón, su hijo.»
1 Señor, escucha mi oración; presta oído a mi súplica en tu verdad; escúchame en tu justicia;
[1 Señor, escucha y acepta mi oración;
escucha el clamor de mi súplica
en nombre de tu fidelidad y tu verdad
y de las promesas que nos has dado;
escúchame en nombre de tu justicia,
que exige la protección de todo inocente;]
2 y no entres en juicio con tu siervo, porque ninguno de los hombres que viven sobre la tierra será hallado completamente justificado, [inocente y sin pecado ante ti];
3 porque el enemigo ha perseguido mi vida y alma, me ha humillado y pisoteado hasta el suelo, me ha hecho habitar en tinieblas donde se encuentran los muertos desde tiempos antiguos;
[3 Escucha, Señor, mi clamor legítimo,
porque un enemigo cruel e implacable
persigue mi vida para quitármela;
me ha pisoteado hasta echarme al suelo,
me ha humillado y abatido;
me ha sentado al borde mismo de la tumba;
me ha conducido a la boca del sombrío Hades,
donde se encuentran los muertos de tiempos antiquísimos.]
4 Y bajo estas graves tribulaciones y sufrimientos, angustias y depresiones, mi espíritu ha sido invadido por el desaliento y mi corazón dentro de mí está continuamente inquieto y turbado;
5 [hallándome en esta situación tan dolorosa], recordé los antiguos días de paz y seguridad, sumergí mi pensamiento en las obras de tu protección y reflexioné atentamente las obras de tus manos.
6 Extendí hacia ti mis manos; mi psique-alma te anhela como tierra sedienta sin agua. (Diápsalma)
[6 Animado por la reflexión de tus maravillas
y fortalecido en la fe y la esperanza,
alcé hacia ti mis manos en súplica;
mi psique-alma, árida como una tierra reseca,
buscó de ti tu jaris-gracia como rocío y el refrigerio
y el consuelo que devuelve la vida.] (Diápsalma)
7 Escúchame pronto, Señor, y acepta mi oración, porque estoy agotado y mi espíritu desfallece; no apartes tu rostro de mí, porque entonces llegaré a parecerme a los muertos que descienden a la tumba;
8 hazme, Señor, escuchar y sentir prontamente por la mañana tu ἔλεός misericordia, caridad y compasión, porque solamente en ti he puesto mis esperanzas; dame a conocer, Señor, tu santa voluntad y el camino por donde debo andar, para ordenar el curso de mi vida, porque hacia ti elevo y entrego toda mi alma;
9 sácame y líbrame, Señor, de mis enemigos, porque yo a ti desde el principio y hasta hoy recurro.
10 Enséñame cuál es tu voluntad y dame la buena disposición para ponerla siempre en práctica, porque tú eres mi Dios; Tu bondadoso Espíritu me guiará por el camino recto/ortodoxo y agradable a ti;
11 Por causa de tu nombre, Señor, protegerás y prolongarás mi vida; en tu justicia sacarás mi alma de la angustia, del dolor y de la depresión profunda, [que mis enemigos han provocado];
12 y en tu ἔλεος misericordia, compasión y caridad exterminarás a mis enemigos y harás perecer a todos los que afligen, angustian y deprimen mi psique-alma y mi vida, porque yo soy tu siervo.
Salmos cathisma 20:143-151 Ψαλμοί κάθισμα 20:143-151
Salmo 143 (Mas. 144)
David hacia Goliath
1 Bendito sea el Señor, mi Dios, el que adiestra mis manos para la formación de batalla y mis dedos para la guerra;
[1 Glorificado y bendito sea el Señor, mi Dios,
el cual enseña a mis manos a manejar la espada
durante los enfrentamientos en las batallas,
y a mis dedos a utilizar el arco durante las guerras.]
2 Él es mi ἔλεoς compasión, caridad y misericordia, mi refugio y mi libertador, mi escudo y mi defensor; en Él he puesto mi esperanza, Él es quien somete a mi pueblo bajo mi autoridad.
3 Señor, ¿qué es el hombre para que te des a conocer a él, o el hijo de hombre para que pienses en él?
4 El hombre fue asemejado a la vanidad; sus días pasan como una sombra.
5 Señor, inclina los cielos y desciende; toca las montañas, y se cubrirán de humo.
6 Lanza el fulgor de tu relámpago y dispérsalos; envía tus flechas y los llenarás de confusión.
7 Extiende Tu mano desde lo alto; sácame y líbrame de las aguas caudalosas, es decir, de la mano de hijos de extraños y extranjeros,
8 de aquellos cuya boca habló cosas vanidosas y engañosas, y cuya mano derecha es instrumento de injusticias.
9 Oh Dios, una nueva oda (cántico) cantaré para ti; con un salterio de diez cuerdas salmodiaré para ti,
10 al que da la salvación a los reyes, al que rescata a David, su siervo, de la espada maligna [de Goliath].
11 Líbrame y rescátame de la mano de hijos de extranjeros y extraños, cuya boca habló vanidad y cuya diestra es instrumento de injusticia (y del satanás).
12 Cuyos hijos son como plantas jóvenes establecidas en su juventud; sus hijas, embellecidas, adornadas como semejanza de un templo,
[12 Ellos disfrutan hoy
de toda clase de bienes;
sus hijos, en el vigor de su juventud,
son como plantas lozanas,
bien arraigadas y llenas de vida.
Sus hijas aparecen
hermosamente adornadas,
engalanadas con joyas,
como las estatuas
de un templo pagano],
13 sus graneros rebosan de toda clase de bienes; la abundancia se desborda por doquier, sus rebaños son fecundos y se multiplican sin número en los prados donde salen a pastar,
14 sus bueyes están fuertes y robustos; no hay brecha en sus murallas, ni irrupción del enemigo, ni clamor de angustia en sus plazas,
15 llamaron bienaventurado y dichoso al pueblo que tiene estas cosas; bienaventurado el pueblo cuyo Señor es su Dios.
[15 Quienes te desconocen a Ti
y a tu santa voluntad,
consideran dichoso al pueblo
que disfruta de esos bienes materiales;
pero, en realidad,
bienaventurado es el pueblo
cuyo Dios y Señor
es su único y verdadero Dios.]
Salmo 144 (Mas. 145)
Alabanza de David
1 Proclamaré tu grandeza y te exaltaré, Dios mío y Rey mío, y bendeciré tu nombre por el siglo y por los siglos de los siglos.
2 Cada día te bendeciré y alabaré tu nombre por el siglo y por los siglos de los siglos.
3 Grande es el Señor y muy digno de alabanza, y su grandeza no tiene fin, ni límite.
4 Generación y generación alabará tus obras, y anunciarán tu δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía increada).
5 Proclamarán de la magnificencia de la doxa-gloria de tu santidad, y narrarán la grandeza de tus maravillas.
6 Hablarán de la δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía increada) de tus obras portentosas, y anunciarán la inmensidad de tu grandeza.
7 Harán brotar la memoria de la abundancia de Tu bondad, y se regocijarán en Tu justicia.
[7 Harán brotar de su corazón
el agradecido recuerdo
de las innumerables bondades de Tu benignidad;
se llenarán de júbilo y deleite
por la justicia que Tú siempre ejerces.]
9 Bondadoso y bienhechor es el Señor para con todos en general, y sus compasiones se extienden sobre todas las obras de su creación.
10 Que todas tus obras te glorifiquen y den gracias, Señor, y que tus santos te bendigan; [pero, ante todo, que bendigan tu preciosísimo Nombre los fieles consagrados a ti].
11 Hablarán de la doxa-gloria increada de tu realeza y proclamarán tu omnipotente dominio,
12 para dar a conocer a los hijos de los hombres el omnipotente dominio y la doxa-gloria de la magnificencia de Tu realeza increada.
13 Tu realeza increada es realeza de todos los siglos, y tu omnipotente dominio permanece de generación y generación.
13a Fiel es el Señor en todos sus logos, y santo en todas sus obras.
14 El Señor sostiene a todos los que están por caer y levanta a todos los abatidos.
15 Los ojos de todos se vuelven hacia ti con esperanza de ayuda, y tú les das su alimento a su debido tiempo.
16 Abres Tus manos omnipotentes y generosas, y colmas a todo ser viviente de todos los bienes que necesita.
17 Justo es el Señor en todos sus caminos y formas de acción, y santo en todas sus obras.
18 Cercano está el Señor a todos los que Le invocan, a todos los que Le invocan con verdad [de corazón].
19 Cumplirá el deseo y la voluntad de los que le temen, oirá también su súplica y los salvará [y los protegerá de varios peligros]
20 El Señor guarda a todos los que Le aman, y destruirá a todos los pecadores.
21 Mi boca pronunciará continuamente himnos de alabanza y gratitud al Señor, y todo hombre bendiga su santo Nombre por el siglo y por los siglos de los siglos.
Salmo 145 (Mas. 146)
¡Aleluya! De Ageo y Zacarías.
1 Alaba, alma mía, al Señor;
2 seguiré alabando y glorificando al Señor durante mi vida; salmodiaré a mi Dios mientras exista.
3 No confiéis en príncipes, ni en hijos de hombres, en quienes no hay salvación.
4 Saldrá su espíritu y volverá a su tierra; en aquel día perecerán todos sus meditaciones, pensamientos y proyectos.
5 bienaventurado aquel cuyo ayudante es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el Señor, su Dios,
6 el que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos; el que guarda la verdad, sus logos y sus promesas para siempre,
7 Él que hace un juicio justo y da lo que es justo a los que son agraviados y oprimidos; el Señor libera a los encadenados,
8 el Señor da sabiduría a los ciegos e ignorantes con la luz de su verdad; el Señor levanta a los que han sido abatidos; el Señor ama a los justos,
9 el Señor guarda a los forasteros; sostendrá al huérfano y a la viuda, y destruirá el camino de los pecadores.
10 El Señor reinará para siempre, tu Dios, oh Sión, de generación en generación.
Salmo 146 (Mas. 147)
¡Aleluya! De Ageo y Zacarías.
1 Alabad al Señor, porque es bueno cantar salmos; a nuestro Dios le es grata la alabanza.
2 El Señor edifica Jerusalén, y reunirá a los dispersos de Israel,
3 Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas,
4 Él cuenta la multitud de las estrellas, y llama a cada una por su nombre.
5 Grande es nuestro Señor, e inmensa es su δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía increada); su sabiduría no tiene medida, es indescriptible e increada.
6 El Señor levanta a los apacibles, pero humilla y abate a los pecadores hasta la tierra.
7 Comenzad a glorificar al Señor, cantad en honor de nuestro Dios un himno, acompañado al son de la cítara,
8 el que cubre el cielo de nubes, el que prepara la lluvia para la tierra, el que hace brotar en los montes hierba y verdor para el servicio de los hombres,
9 Él da alimento a las bestias, y a los polluelos de los cuervos que claman a Él.
10 No se complace en la fuerza del caballo, ni en el vigor de las piernas del hombre;
11 el Señor se complace en los que Le temen, Le respetan y en todos los que esperan en su ἔλεος compasión, misericordia y caridad.
Salmo 147 (Mas. 147)
¡Aleluya! De Ageo y Zacarías.
1 ¡Alaba al Señor, Oh Jerusalén, canta y alaba a tu Dios, ¡oh Sión!
2 Porque fortaleció e hizo firmes los cerrojos de las puertas de tus murallas, y bendijo a tus hijos que se encuentran dentro de tu territorio;
3 Él establece paz en tus fronteras y te sacia con lo mejor del trigo,
4 Él envía su sabio logos a la tierra; con rapidez corre su logos;
5 Él da su nieve como lana; esparce la escarcha como si fuera ceniza,
6 arroja su granizo como migajas de pan; ¿Quién puede soportar y resistir ante el frío del hielo, de la nieve y de los impetuosos vientos helados?
7 Envía Su logos, y todo se derrite; hace soplar su viento, y las aguas vuelven a correr.
[7 Él solo dará la orden,
y se derretirán los hielos y las nieves;
soplará su viento benéfico,
se derretirán las nieves y los hielos,
y correrán las aguas para regar
los montes y las llanuras.]
8 Él reveló Su logos y Su voluntad a Jacob, Sus derechos y Sus decretos a Israel.
9 No concedió este privilegio a los demás pueblos; no les manifestó sus juicios ni les reveló Sus santos preceptos y decretos.
Salmo 148
¡Aleluya! De Ageo y Zacarías.
1 Alabad al Señor desde los cielos; alabadlo en las alturas celestiales.
2 Alabadlo, todos sus ángeles; alabadlo, todas sus potestades o huestes celestiales.
3 Alabadlo, sol y luna; alabadlo, todas las estrellas y la luz.
4 Alabadlo, cielos de los cielos, y el agua que está atesorado por encima de los cielos.
5 Alaben el Nombre del Señor, porque Él habló, y fueron hechos; Él ordenó, y fueron creados.
6 Los afirmó para siempre, por los siglos de los siglos; estableció un decreto que jamás pasará.
7 Alabad al Señor desde la tierra, dragones y todos los abismos;
8 fuego, granizo, nieve, hielo, viento de tempestad, que cumplen Sus logos y decretos;
9 los montes y todas las colinas, árboles frutales y todos los cedros;
10 las fieras y todos los ganados, reptiles y aves aladas;
11 los reyes de la tierra y todos los pueblos, los príncipes y todos los jueces de la tierra;
12 jóvenes y vírgenes, ancianos junto con los más jóvenes;
13 alaben el Nombre del Señor, porque solo su Nombre es excelso; Su doxa-gloria, confesión y alabanza se extiende sobre la tierra y los cielos.
14 El Señor exaltará y fortalecerá el poder de su pueblo; Él será himno y gloria para todos sus santos, para los hijos de Israel y el pueblo que se acerca a Él con fe.
[14 El Señor exaltará y
fortalecerá el poder de su pueblo;
himno y gloria serán
para todos los que le son fieles,
para los descendientes de Israel,
y al pueblo que se acerca a Él con fe
y vive en íntima comunión con Él]
Salmo 149
Aleluya
1 Cantad al Señor un canto nuevo; su alabanza en la iglesia de los santos.
2 Alégrese Israel en su Creador, y regocíjense los hijos de Sión en su Rey.
[2 Regocíjese
el pueblo de Israel
en el Señor,
que lo eligió como Su pueblo;
y los hijos de Sión
exulten de alegría,
porque Dios es su Rey].
3 Alaben su Nombre con danzas; con pandero y salterio entonen salmos para Él,
4 porque el Señor se complace en su pueblo, y corona a los apacibles y humildes con salvación.
5 Se gloriarán los santos en la doxa-gloria, y se regocijarán sobre sus lechos.
6 Las alabanzas y los himnos excelsos a su Dios resonarán continuamente en su garganta, mientras que en sus manos empuñarán grandes espadas de doble filo*,
7 para hacer venganza entre las naciones enemigas, reprensiones entre los pueblos,
8 para atar a sus reyes con cadenas, y a sus nobles y gobernantes con grilletes de hierro,
9 para ejecutar en ellos el juicio escrito; esta doxa-gloria será para todos sus santos.
[9 para que se cumpla contra ellos
la justa sentencia de Dios,
escrita en las profecías;
y la ejecución de este justo juicio
será una gran gloria
para todos los fieles consagrados al Señor.]
(*Una observación patrística: versículo 6: Los Santos Padres explican que las espadas de doble filo no representan principalmente una guerra material, sino el combate espiritual. La espada simboliza el logos de Dios, el discernimiento y la fuerza de la Jaris que destruyen el pecado, las pasiones y las asechanzas del maligno.
Por ello, el versículo presenta una imagen profundamente ascética: la boca glorifica incesantemente a Dios, mientras las manos permanecen preparadas para la lucha espiritual. La alabanza y el combate interior forman una sola realidad en la vida del fiel.)
Salmo 150
Aleluya
1 Alabad a Dios en sus santuarios, templos y altares; alabadlo en el firmamento de su δύναμις (dínamis: poder, potencia y energía increada).
[1 Glorificad y alabad al Señor
en su santo santuario,
en su templo y en su altar;
alabadlo todos los que habitáis
bajo el firmamento de los cielos,
obra de Su δύναμις (dínamis: pode, potencia y energía increada.]
2 Alabadlo por sus grandes y admirables obras, que revelan su poder omnipotente; alabadlo conforme a su infinita grandeza y doxa-gloria.
3 alabadlo al son de la trompeta; alabadlo con salterio y cítara;
4 alabadlo con pandero y danza; alabadlo con cuerdas y órgano;
5 alabadlo con címbalos sonoros; alabadlo con címbalos de aclamación y de júbilo.
6 Todo ser que respira alabe y glorifique al Señor. ¡Aleluya!
Salmo 151
Este salmo es de David; y está fuera del número de los ciento cincuenta salmos, cuando combatió en combate singular contra Goliat.
1 Pequeño e insignificante era yo entre mis hermanos, el menor en edad en la casa de mi padre; por eso pastoreaba las ovejas de mi padre.
2 Mis manos fabricaron un instrumento, y mis dedos armonizaron un salterio.
3 ¿Y quién anunciará a mi Señor? El Señor mismo, Él mismo escuchará.
[3 ¿Quién es capaz y digno de entonar un himno al Señor? Sin embargo, el mismo Señor, mirando la buena disposición de mi corazón, aceptará con benevolencia el himno que le psalmodiaré.]
4 Él mismo envió a su ángel, y me tomó de entre las ovejas de mi padre, y me ungió con el aceite de su santa unción con el cual eran ungidos los reyes.
5 Mis hermanos eran hermosos y grandes, pero el Señor no se complació en ellos.
6 Salí para enfrentarme y combatir en duelo con el extranjero Goliat, y él lanzó sobre mí sus maldiciones, invocando a sus dioses
7 Pero yo, desenvainando la espada de él, lo decapité y quité la deshonra de los hijos de Israel. Amín.
Δόξα τῷ Θεῷ πάντων ἕνεκεν. Doxa-Gloria a Dios por todas las cosas.
Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas xX jJ http://www.logosortodoxo.com/
Los Salmos de David para cada circunstancia y caso de nuestra vida
Por san Arsenio de Capadocia, padrino y Yérontas de san Paísios el Athonita
El uso del libro de los Salmos según san Arsenio de Capadocia, padrino y Yérontas de san Paísios. El santo explica en qué casos conviene leer cada salmo.
El difunto yérontas y santo Paísios el Athonita, quien nos transmitió esta lista, decía acerca de los salmos:
“Alma bendita, nada es imposible para Dios. Pídele con humildad lo que deseas. Si tienes dificultad, lee los salmos de David. Allí verás de qué manera él pedía a Dios y recibía aquello que anhelaba”. Quienes se alejan de Cristo se privan de la iluminación divina, porque abandonaron el lugar soleado como los insensatos y se dirigen hacia donde no hay luz…”
El mismo San Paisios del Monte Athos le dijo una vez a un fiel:
-Lee muchos Salmos.
Y el fiel respondió:
-No los leo porque no los entiendo.
Entonces respondió san Paísios:
-No importa, no pasa nada; ¡el demonio sí los entiende y se aleja de ti!
1 Cuando se plantan árboles o viñas, para que den fruto.
2 Para que Dios conceda iluminación a quienes asisten a congresos o consejos.
3 Para que desaparezca la maldad de las personas y no atormenten injustamente a sus semejantes.
4 Para que Dios sane a las personas sensibles que enfermaron de melancolía y depresión a causa del comportamiento de personas crueles, de corazón duro.
5 Para que Dios cure los ojos (físicos y psíquico-espirituales) heridos o dañados por una persona malvada.
6 Para que Dios libere a la persona hechizada.
7 Para quienes sufrieron miedo o trauma a causa de terribles amenazas e intimidaciones de personas malas.
8 Para quienes han sufrido daño de demonios o de personas malas astutas y perversas.
9 Para que los demonios dejen de atemorizar durante el sueño o mediante fantasías durante el día.
10 Para los esposos duros de corazón que pelean y se separan. (Cuando uno de los cónyuges atormenta injustamente al otro, que es sensible).
11 Para los locos que además tienen maldad y hacen daño a las personas.
12 Para quienes padecen del hígado.
13 Contra un demonio terrible; se lee continuamente 3 veces por día durante 3 días.
14 Para que los ladrones cambien de parecer y regresen arrepentidos sin cometer el robo.
15 Para encontrar una llave cuando se ha perdido.
16 Para una gran calumnia; leerlo 3 veces al día durante 3 días.
17 Cuando ocurre un terremoto, una catástrofe natural, inundaciones o rayos.
18 Para que Dios ayude a las madres durante el parto.
19 Para matrimonios que no pueden tener hijos debido a una incapacidad, para que Dios los sane y no se separen.
20 Para que Dios ablande el corazón de los ricos y hagan limosna a los pobres.
21 Para que Dios impida un incendio y no ocurra una desgracia.
22 Para que Dios serene a los hijos rebeldes y desobedientes que afligen a sus padres.
23 Para que se abra la puerta cuando se ha perdido la llave.
24 Para personas muy atacadas por la tentación y que sufren continuamente contratiempos en su vida, llegando a refunfuñar y murmurar.
25 Cuando alguien pide algo bueno a Dios, para que se lo conceda sin causarle daño.
26 Para que Dios proteja a los campesinos de ejércitos enemigos, y no hagan daño a las personas ni saqueen las granjas.
27 Para que Dios cure a los neurasténicos y a quienes padecen dolores nerviosos.
28 Para quienes sufren por el mar y temen durante las grandes tempestades y tormentas.
29 Para quienes están en peligro lejos, entre pueblos bárbaros e incrédulos, para que Dios los proteja y también ilumine a aquellos pueblos para que se apacigüen y conozcan a Dios.
30 Para que Dios conceda abundancia de siembras y frutos en los árboles cuando el clima no es favorable.
31 Para que los viajeros encuentren el camino cuando se han perdido y sufren.
32 Para que Dios revele la verdad a los encarcelados injustamente y sean liberados.
33 Para los agonizantes, cuando son atormentados por los demonios a la hora de la muerte; o contra ejércitos enemigos cuando amenazan y violan las fronteras para hacer daño.
34 Para que Dios libre a las personas bondadosas y buenas de las trampas de los astutos malos y malvados, que se aprovechan de la gente de Dios.
35 Para que desaparezca completamente la enemistad después de disputas o malentendidos.
36 Por las personas gravemente heridas por criminales malhechores y ladrones.
37 Cuando duelen las mandíbulas por dientes picados.
38 Para que las personas abandonadas y desgraciadas encuentren trabajo y no se entristezcan y se depriman.
39 Para que vuelva el amor entre patrón y empleados cuando surgen fricciones.
40 Para que las madres sean libradas en el parto de un nacimiento prematuro.
41 Para los jóvenes que enferman de amor cuando la otra persona ha sido herida y se entristece y se deprime.
42 Para que los cautivos sean liberados de las prisiones de una nación enemiga.
43 Para que Dios revele la verdad a los matrimonios incomprendidos y se reconcilien.
44 Para las personas que padecen y sufren del corazón o de los riñones.
45 Para los jóvenes a quienes el enemigo, por envidia, impide formar una familia (casarse).
46 Para que el sirviente o empleado se serene cuando se marcha herido por su patrón y encuentre trabajo.
47 Cuando ocurren grandes desastres, catástrofes, y saqueos por bandas bárbaras o piratas. (Que se lea continuamente y cuidadosamente durante 40 días).
48 Para quienes realizan trabajos peligrosos.
49 Para que las personas alejadas se arrepientan, vuelvan a la metania y a Dios para salvarse.
50 Cuando, a causa de nuestros pecados, viene una ira pedagógica y correctiva de Dios (epidemias y mortandad entre hombres o animales).
51 Para que los gobernantes de corazón duro se arrepientan y se vuelvan misericordiosos, y no atormenten al pueblo.
52 Para que Dios bendiga las redes y se llenen de peces.
53 Para que Dios ilumine a los ricos que tienen esclavos comprados y los liberen.
54 Para que sea restaurada la honra de una familia difamada y calumniada.
55 Para las personas sensibles que han sido heridas psicológicamente por sus semejantes.
56 Para las personas que sufren de dolor de cabeza por mucha tristeza, angustia y preocupación.
57 Para que las cosas resulten favorablemente a quienes obran para el bien, y para que Dios impida toda acción maligna de demonios o personas envidiosas.
58 Por los mudos, para que Dios les conceda el habla.
59 Para que Dios revele la verdad cuando un grupo de personas es calumniado.
60 Para quienes tienen dificultades en el trabajo, ya sea por pereza o por cobardía.
61 Para que Dios libre de pruebas a la persona pusilánime, que no tiene paciencia y murmura.
62 Para que los campos y los árboles den fruto cuando carecen de agua.
63 Cuando una persona es mordida por un lobo o un perro rabioso (también les daba a beber agua sobre la que se había leído el salmo).
64 Para que los comerciantes tengan bendición y no charlen inútilmente ni engañen a la gente sencilla.
65 Para que el astuto maligno no traiga desgracias a las casas y no aflija a las familias.
66 Para que sean bendecidas las aves de corral (granjas avícolas).
67 Para que sean libradas las madres que tienen dificultades para abortar cuando sufren algún mal.
68 Cuando ocurren catástrofes naturales y los ríos se desbordan arrastrando casas y personas.
69 Para las personas sensibles que se afligen por cualquier cosa y caen en desesperación y desánimo, para que Dios las fortalezca.
70 Para las personas abandonadas que, por envidia del diablo, se vuelven una carga y caen en desesperación y desánimo, para que encuentren misericordia, compasión y amparo de Dios.
71 Para que Dios bendiga los bienes de la nueva cosecha que los agricultores han llevado a sus casas.
72 Para que las personas malhechoras se arrepientan.
73 Para que Dios proteja a los campesinos que trabajan en sus campos cuando los enemigos tienen rodeada la aldea.
74 Para que el patrón bárbaro se calme y no atormente a sus semejantes ni a sus empleados.
75 Para la madre que teme durante el parto, para que Dios la anime y la proteja.
76 Cuando no hay entendimiento entre padres e hijos, para que Dios los ilumine, a fin de que los hijos escuchen a los padres y los padres muestren amor.
77 Para que Dios ilumine a los prestamistas, para que no presionen a sus semejantes por las deudas y sean misericordiosos y caritativos.
78 Para que Dios proteja las aldeas de saqueos y destrucciones por ejércitos enemigos.
79 Para que Dios sane a la persona cuando se le hincha el rostro y le duele toda la cabeza.
80 Para que Dios provea a los pobres, que carecen de lo necesario y sufren por la penuria y la angustia.
81 Para que las personas compren los productos de los agricultores y los campesinos no se entristezcan ni se aflijan.
82 Para que Dios impida a las personas malas y malvadas cometer asesinatos.
83 Para que Dios conserve en buen estado todos los bienes de la casa, los animales y los productos de los productores.
84 Para que Dios sane a las personas heridas por los ladrones y que además han quedado con fobia y temor.
85 Para que Dios salve al pueblo cuando cae el cólera o pandemia sobre las personas y mueren.
86 Para que Dios prolongue la vida de los padres de familia que todavía tienen obligaciones familiares.
87 Para que Dios proteja a todas las personas desamparadas que son maltratadas por semejantes crueles.
88 Para que Dios fortalezca a las personas enfermizas y débiles, a fin de que puedan trabajar sin cansarse ni afligirse.
89 Para que Dios haga llover cuando hay sequía o cuando los pozos se secan, para que vuelvan a dar agua.
90 Para que desaparezca el diablo cuando se aparece a una persona y la atemoriza.
91 Para que Dios conceda sensatez y prudencia a las personas y progresen espiritualmente.
92 Para que Dios proteja el barco cuando corre peligro por una gran tempestad en el mar (y además arrojaba agua bendita en los cuatro puntos del barco).
93 Para que Dios ilumine a las personas indisciplinadas que crean problemas en la nación, alteran al pueblo y lo atormentan con desórdenes y disputas.
94 Para que la brujería no se acerque a los matrimonios y no se produzcan problemas ni conflictos.
95 Para que Dios conceda oído a los sordos.
96 Para que la brujería se aleje de las personas.
97 Para que Dios dé consuelo a las personas afligidas y no se entristezcan ni se depriman.
98 Para que Dios bendiga y conceda jaris-gracia a los jóvenes que desean consagrarse a Dios.
99 Para que Dios bendiga y cumpla los santos deseos y anhelos de las personas.
100 Para que Dios conceda dones, carismas a las personas bondadosas y buenas.
101 Para que Dios bendiga a las personas que ocupan axiomas, cargos de autoridad, a fin de que ayuden al pueblo con bondad y comprensión.
102 Para que venga la menstruación cuando se retrasa.
103 Para que Dios bendiga los bienes de las personas, a fin de que no carezcan de lo necesario ni se aflijan y entristezcan, sino que glorifiquen a Dios.
104 Para que las personas se arrepientan, vuelvan a la metania y confiesen sus pecados.
105 Para que Dios ilumine a las personas y no se desvíen del camino de la salvación.
106 Para que Dios cure la esterilidad de las mujeres.
107 Para que Dios humille a los enemigos y cambie sus malas intenciones.
108 Para que Dios sane a los lunáticos o tenga misericordia de los falsos testigos y se arrepientan.
109 Para que los jóvenes respeten a los mayores.
110 Para que los jueces injustos se arrepientan y juzguen justamente al pueblo de Dios.
111 Para que Dios proteja a los soldados cuando van a la guerra.
112 Para que Dios conceda bendiciones a la viuda pobre, pague sus deudas y sea liberada de la cárcel.
113 Para que Dios sane a los niños con retraso mental y dificultades del habla.
114 Para que Dios dé bendiciones y consuelo a los niños pobres y desgraciados, para que no sean despreciados por los hijos de los ricos ni se entristezcan.
115 Para que Dios sane la terrible pasión de la mentira.
116 Para que las familias mantengan el amor y la concordia y glorifiquen a Dios.
117 Para que Dios humille a los bárbaros cuando rodean la aldea y la amenazan, y cambie sus malas intenciones.
118 Para que Dios castigue a los bárbaros y humille sus acciones cuando asesinan inocentemente a mujeres y niños.
119 Para que Dios conceda paciencia y tolerancia a las personas que están obligadas a convivir con personas engañosas e injustas.
120 Para que Dios proteja a los esclavos de manos enemigas y no sean maltratados hasta ser liberados.
121 Para que Dios sane a las personas que sufren de mal de ojo.
122 Para que Dios dé luz a los ciegos y sane los ojos doloridos y cansados.
123 Para que Dios proteja a las personas de las serpientes y no las muerdan.
124 Para que Dios proteja las propiedades de las personas justas de los malvados.
125 Para que Dios sane a las personas que padecen dolores de cabeza continuos.
126 Para que Dios traiga paz a la familia cuando hay discusiones.
127 Para que la maldad del enemigo nunca se acerque a las casas y reine la paz y la bendición de Dios en la familia.
128 Para que Dios sane a las personas que padecen migrañas y dolores de cabeza, y tenga misericordia de las personas duras e indiscretas que afligen, angustian y deprimen a los sensibles.
129 Para que Dios dé valor y esperanza a los principiantes, a fin de que no tengan dificultades en su trabajo.
130 Para que Dios conceda arrepentimiento, metania y consuelo con esperanza a las personas, para que se salven.
131 Para que Dios tenga misericordia del mundo cuando, a causa de nuestros pecados, ocurren guerras continuas.
132 Para que Dios proteja a las naciones, las reconcilie y los hombres vivan en paz.
133 Para que Dios proteja a las personas de todo peligro.
134 Para que las personas se reúnan en la hora de la oración y unan su corazón o nus con su mente con Dios.
135 Para que Dios proteja a los refugiados cuando abandonan sus casas y huyen para salvarse de los bárbaros.
136 Para que Dios dé estabilidad a la persona de carácter inconstante y desordenado.
137 Para que Dios ilumine a las autoridades del lugar y las personas encuentren comprensión en sus peticiones.
138 Para que el diablo deje de atormentar a las personas sensibles con pensamientos blasfemos.
139 Para que Dios calme al cabeza de familia de mal carácter que atormenta a toda la familia.
140 Para que Dios calme al gobernante bárbaro del lugar que atormenta a sus semejantes.
141 Para que Dios calme al rebelde que hace mal; aunque sea kurdo (duro y salvaje), se vuelve cordero.
142 Para que Dios proteja a la madre durante el embarazo y no aborte.
143 Para que Dios calme al pueblo agitado y no haya guerra civil.
144 Para que Dios bendiga los trabajos de las personas y sean agradables a Dios.
145 Para que Dios detenga las hemorragias de las personas.
146 Para que Dios sane a las personas que han sido golpeadas y heridas en las mandíbulas por gente malvada.
147 Para que Dios calme a las fieras salvajes de la montaña y no hagan daño a las personas ni destruyan los sembrados.
148 Para que Dios conceda un clima favorable, a fin de que las personas tengan abundancia de ingresos y glorifiquen a Dios.
149 Por gratitud y acción de gracias a Dios por sus grandes bondades y por su inmenso amor, que no tiene límites y nos soporta. (De san Paísios).
150 Para que Dios dé alegría y consuelo a nuestros hermanos afligidos, angustiados y apenados que viven en el extranjero, emigración o exilio y a nuestros hermanos difuntos que se encuentran en la más lejana expatriación.
San Arsenio de Capadocia entregado por San Paísios
Traducción Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas xX jJ http://www.logosortodoxo.com/







