«

»

abr 15 2013

Los pazos y la depresión, qué son y como se sanan

 

Fragmento del libro: Los pazos y la depresión – Qué son y cómo se sanan.

Pazos depresion

La divina Jaris (gracia, energía increada)

2α) La Divina Jaris increada que se proporciona por los misterios de la Iglesia, sana al hombre psíquica y somáticamente (físicamente o corporalmente). 

La verdadera salud, la existencial, abarca al hombre entero, no es posible sino sólo dentro de la Iglesia. La terapia se hace por la Divina Jaris increada. Es el fármaco universal, terapia para todas las enfermedades psíquicas y somáticas (físicas).y solución para todos lo problemas.

El Yérontas Porfirios, sanado por la Divina Jaris increada decía: “La Jaris increada de Dios cambia al hombre, le metamorfosea, transforma psíquica y físicamente. Entonces desaparecen todas las enfermedades”.

Decía: Con la divina Jaris (energía increada), alteramos o convertimos lo malo en bueno. Esta es la obra del luchador espiritual. Cuando uno ora estando en alerta, atención y humildemente, entones atrae la Divina Jaris increada. Sobre esto el Señor nos dijo hacerlo incesantemente, sobre todo en el momento de la tentación. “Estaos en alerta, atentos y orad para que nos os moleste la tentación; porque el espíritu está bien dispuesto, pero la carne enferma” (Mt 26,41).

Entonces el mal no nos puede perjudicar, la tentación es repelada y la fuerza y energía que el maligno iba a robar, es canalizada hacia al “nuevo, renovado” hombre. La Divina Jaris increada que es atraída del hombre que está en nipsis y en oración humildemente, “redirige” la fuerza y energía psíquica del hombre desde el mal hacia el bien. Así se eliminan los pazos y la Depresión.

2b) Los estadios de terapia de los distintos pazos y la depresión generalmente.

La existencia humana no se sana sino sólo por la energía increada de Dios, es decir, la Divina Jaris, que existe solamente en la Iglesia Ortodoxa. Sólo la Iglesia Ortodoxa puede sanar la psique del hombre, porque solamente ella la conoce.

Los Santos Padres “que reunieron toda la ciencia sobre la psique” son los verdaderos e únicos psiquiatras nuestros, encabezados por nuestro Cristo Dios, Quien es revelado en nuestros textos sagrados como: “El médico de nuestras psiques y nuestros cuerpos”.

La psique humana no se sana con enfoques filosóficos, como son todos estos mal llamados métodos “psicoterapéuticos”, – que uno de ellos es también el psicoanálisis- sino con la “ciencia de la psique”  que es la tradición patrística ortodoxa.

Ella tiene como eje central terapéutico los tres estadios de la vida espiritual:

1º) La catarsis (sanación, terapia) de los pazos a través de la metania introspección, arrepentimiento, conversión y confesión), la ascesis, la vida mistiríaca y expulsión de todos los loyismí del corazón para que sea purificada y limpia la energía noerá-espiritual de la psique.

2º) La Iluminación por la jaris increada del Espíritu Santo y

3º) La Θέωσις (Zéosis) o glorificación otra vez por la jaris  energía increada del Espíritu santo.  

El metropolita Ierotheo Vlajos nos enseña: “Para la terapia del hombre, según la enseñanza de los Padres de la Iglesia y toda la praxis terapéutica de la Iglesia, se requiere la combinación entre misterios y ascesis (ejercicio espiritual). La ascesis como aplicación de los mandamientos de Cristo, precede de los misterios y también los acompaña. Concretamente, el Bautismo, es catarsis (sanación, terapia) del como imagen y la integración del hombre en la Iglesia; es el nacimiento. El misterio de Χρίσμα (jrisma, crismación) es el movimiento-iluminación del nus, que se revela con la oración y por eso en la lengua latina es caracterizada como confirmatio (confirmación), es decir, confirmación de que el bautizado es templo del Espíritu Santo. La divina Efjaristía es vida, porque el bautizado comulga del Cuerpo y Sangre de Cristo. 

La ascesis, ejercicio en Cristo consiste en el paso del hombre de los grados de la vida espiritual, que son: κάθαρση (kázarsi, sanación, terapia), φωτισμὸς (fotismós, iluminación) y  θέωση (zéosis o glorificación).

La catarsis según san Máximo el Confesor, es la superación de la ἡδονῆ (hidoní, hedonismo, placer) y la ὀδύνη (odini, dolor, pena, sufrimiento).

La iluminación es la superación del olvido, la ignorancia y el desconocimiento, 

Y la zéosis (glorificación, divinización) es la superación de la fantasía. 

La coordinación entre misterios y ascesis la hace el deificado o glorificado Padre Espiritual.

En la Iglesia primitiva, como había una clase particular de catequizados, también lo había para los que estaban en metania; Lo vemos en los cánones de Basilio el Grande, san Gregorio de Nicea y otros Padres.

De todos los textos de la Santa Escritura y de los Padres de la Iglesia, se ve claramente que la terapia del hombre se consigue en la Iglesia, que es una comunidad-familia especialmente eclesiástica. No se trata de un lugar idealizado, donde dominan las ideas, sino de una familia espiritual, donde existen los padres, los hermanos, comunión de ángeles y hombres, domina la vida en sociedad común con el culto y los misterios (sacramentos). La vida personal es conectada con la vida social, por lo tanto, no se pueden cultivar aspectos de terapia, sanación y salvación, egocéntricos e individualistas según Ierotheo Vlajos.

2c) “El primer movimiento lo hace el Cristo Dios”

El primero que se mueve hacia nosotros –con el propósito de sanarnos- es el Bondadoso Señor; el Yérontas Porfirios orando incesantemente decía: “El Señor nos llama: «Venid hacia a mí todos los afligidos, castigados y enfermos psíquicamente y yo daré alivio, reposo y sanación a vuestras psiques» (Mt 11,28). Si el hombre corresponde correctamente en esta llamada de Dios es sanado. La correspondencia consiste en amarle, orar y participar en la vida de la Iglesia a través de los Misterios y la vida ascético-hisijasta. La ascesis-hisijía nos prepara adecuadamente, de modo que nos convirtamos en receptores de la Divina Jaris energía increada, que viene a través de los Misterios, la oración del Corazón o de Jesús y el estudio del Logos Divino.

2d) El cristo con Su Jaris divina e increada sana al hombre entero, aún hasta las profundidades de la psique.

Las profundidades de la psique del hombre (aún el llamado subconsciente), que están cargadas de distintas vivencias, experiencias penosas y angustiosas, culpabilidades y depresión, están conocidas sólo por el Dios. Con Su divina Jaris increada estas también se sanan, decía el Yérontas Porfirios: mira, le dijo a uno, ¿qué son estas frustraciones (un médico que le hizo una pregunta escrita), y si tienen relación con lo hereditario? ¿Qué son las hereditarias? Todo esto qué escribe son del hombre antiguo que tenemos en nuestro interior.

Pero cuando hemos amado a Cristo con toda nuestra psique (con la toda la energía de la voluntad, lógica y sentimiento), cuando venga el divino eros (amor, energía increada) en nuestro interior, entonces todos los problemas se van y nos llenamos de alegría espiritual.

Τú, dice otra vez el Yérontas Porfirio (dirigiéndose al que había escrito el libro), estas cosas las conoces, tantas veces te las he dicho: “Los psiquiatras y psicólogos hablan de frustraciones y cosas hereditarias, porque no conocen la psique humana, que sólo con el divino eros (amor, energía increada) se sana y vive la en Cristo alegría. Las enfermedades se deben en el pecado (pecado como enfermedad ísica, psíquica y espiritual)”. Pero cuando el Cristo habite dentro en toda la psique, entonces se va el pecado y la enfermedad.

La Divina Jaris (gracia, energía increada), el Cristo, viene en la psique del hombre con la vida ascética y mistiríaca (participación en los misterios-sacramentos de la Iglesia Ortodoxa). Especialmente ayudan la confesión y la oración noerá (del corazón o de Jesús). La bendición u oración  «Κύριε Ἰησοῦ Χριστέ, Υἱέ τοῦ Θεοῦ ἐλέησόν με Kirie (Señor) Jesús Cristo eleisón me» contribuye mucho en la consecución de esta obra. Esta oración sana y limpia la psique y mantiene, detiene al nus.

2e) La divina psicoanálisis.

Regiones o partes de la psique que son consideradas como difíciles de entrar y desconocidas para muchos, como el subconsciente, realmente se pueden sanar con la Jaris, la energía increada de Dios. 

La divina psicoanálisis, como la llamaba el Yérontas Porfirios, es muy superior y eficaz que la humana, al contrario la humana perjudica mucho.

El Yérontas Paísios también habla sobre las frustradas culpas, que se deben eliminar con la confesión. La “conciencia taponada” es como un gusano que corroe los interiores de la psique. Dice el mismo Yérontas que: “si ves que no tienes paz y serenidad sino tristeza, sepas que en tu interior hay algo desarreglado y debes encontrarlo para arreglarlo. Supongamos que cometes un error y te angustias y sufres pero no lo confiesas. Te ocurre algo y pasas por alegría. Esta alegría tapa la tristeza y poco a poco lo olvidas, no lo ves, porque ha sido tapado de la alegría. Pero aquello interiormente trabaja…” No basta con encontrar el pecado. Debes también confesarlo, para sanarse la psique de la tristeza, la angustia y la depresión que aquello provoca.

Observa el honorable Ierotheo Vlajos: “Hoy muchos enseñan que el hombre puede llegar al conocimiento del sí mismo con la psicoanálisis y la autoanálisis, pero esto es un engaño y puede conducir al hombre en resultados horribles. Cuando uno se autoanaliza puede resultar en la esquizofrenia.  

El método ascético es sencillo. Con la vigilancia, atención del nus, con la catarsis y el regreso del nus al corazón a través de la metania y la oración del corazón (o de Jesús), con la aplicación y cumplimiento de los mandamientos de Cristo-, buscamos a liberar el nus de las imágenes, fantasías y del cautiverio de la cosas sensibles y así regresando al corazón, ver su devastación interior.

El conocimiento de nosotros mismos viene con la energía increada del Espíritu Santo. Sólo cuando la Jaris increada de Dios, con nuestro trabajo, haya iluminado la psique, conocemos con cada detalle de nuestro “ser” con exactitud. Por eso la terapia del nus nos revela la existencia de los pazos, por lo tanto, iluminados del Espíritu Santo y fortalecidos de Él, podemos luchar contra ellos, según Ierotheo Vlajos. (De su libro “preguntas y respuestas sobre la Psicoterapia Ortodoxa”

La terapia de la psique es sobre todo y principalmente la vivificación y la iluminación del nus. No es simplemente encontrar las vivencias, experiencias frustradas. San Diádoco de Fótica, dice: “sanar y purificar el nus, sólo es posible con el Espíritu Santo” (con el Dios energizando, operando y el hombre sinergizando, cooperando).

La verdadera psicoterapia y psicoanálisis se realiza con el misterio de la Divina Confesión.  Decía el Yérontas Porfirios que la psique, por excelencia se sana con la Confesión General que debe ir haciendo de vez en cuando el hombre que se está sanándose espiritualmente. 

Fragmento del libro: Los pazos y la depresión – Qué son y cómo se sanan.

Sabas el Aghiorita. 

Fuente: hristospanagia5
Traductor: xX.jJ

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies