«

»

Mar 27 2021

La Zeoengatálipsi Ἡ Θεοεγκατάλειψη Abandono de la jaris de Dios o juegos, idas y venidas de la Jaris

La Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη

Abandono de la jaris de Dios o juegos, idas y venidas de la Jaris

 

Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη =“sístole o contracción o reducción de la Jaris”, “cambio, giro o alteración espiritual”, “levantamiento, reducción o pérdida de la Jaris”, “idas y venidas de la jaris”.

¿Qué es la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη abandono de Dios? ¿Cuáles son las cuatro formas de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη?

En la vida y la enseñanza de san Siluan el Athonita, vemos al santo volviendo repetidamente al tema de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη.

Habla de la experiencia, ya que ha vivido esta terrible prueba durante quince años. Con su experiencia transmite a los tiempos actuales, esta enseñanza Hagiográfica y Patrística especialmente es necesaria para los cristianos que están en lucha.

Muchos cristianos comienzan y abrazan con entusiasmo la vida espiritual de la regeneración. Sin embargo, a lo largo del camino, cuando la Jaris-Gracia Divina se reduce y viene una tormenta de tentaciones, tribulaciones y pruebas, ellos oran, invocan a Dios sin ninguna respuesta. Están decepcionados, confundidos y perdidos. La fe se queda sacudida. Las dudas rodean «como las abejas».

Esta situación se compara con el camino del pueblo israelí en el desierto. Es un camino en un desolado desierto «en tierra desierta, impenetrable y sin agua”.

La misma experiencia tienen los Mártires en las persecuciones y los Santos en sus ascesis en el desierto. Sin embargo, todos están de acuerdo en que cuando decimos Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη abandono de Dios, no tenemos un abandono completo del hombre de Dios. Simplemente después de la primera visita, Dios suspende, retira Su Jaris para ser mostrada la disposición del luchador cristiano…

Los cuatro tropos (modos, tipos o formas) del abandono

Según San Máximo, cuatro son generalmente los tipos de Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη:

a)»La por economía de Dios», como se hizo en la pasión del Señor, de modo que por el supuesto abandono creído salvarse las personas que fueron abandonadas.

  1. b) La que es a prueba, como con Job y José, para que se consuman el primero como ejemplo de valentía y el segundo como ejemplo de prudencia, templanza y sabiduría.
  2. c) La que es por pedagogía paternal, tal como fue con el Apóstol Pablo, para que con la humildad guarde la abundancia de la Jaris.
  3. d) la que es a causa de la aversión o repulsión, tal como a los Judíos, para que con el castigo se suavicen y se doblen al arrepentimiento, a la metania.

Todas estas formas son salvíficas y llenas de Divina bondad, filantropía y caridad divinas.

del libro: “Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη” – De la enseñanza de San Siluán el Athonita – Archim. Crisostomo Maidoni (Santo Monasterio de Agios Kosmas Etolos – Arnea, Tesalónica)

 

Θεοεγκατάλειψη La Zeoengatálipsi según el Yérontas Sofronio el Athonita

Por el Higúmeno y Yérontas Efrén de Vatopedi, Athos

(En el congreso internacional inter-ortodoxo  sobre el Yérontas Sofronio en Atenas en 19,20,21 de octumbre  2007, al cual me fui expresamente de Barcelona a Atenas para estar en el congreso que fue muy edificante para mí, y sobre todo sobre este término experimentado por muchos cristianos y por mí también)

El tema que trataremos en nuestra introducción no es aceptado fácilmente por aquellos que no están iniciados a la vida de la divina Jaris-Gracia energía increada. Diríamos que muy, bastante duro, tal y como se ve por su título, “Zeoengatálipsi Ἡ Θεοεγκατάλειψηabandono de Dios”. Pero es muy extremadamente importante para la vida espiritual. Muchos –quizás la mayoría- dirán que las palabras que se escucharán a continuación, “son muy duros y repulsivos este logos, ¿quién puede escucharlos y creerlos? (Jn 6,60). Pero el bienaventurado Yérontas Sofronio el Athonita recalcaba que Dios quiere vernos perfectos, tal y como Él es perfecto. Y el camino para la perfección pasa exclusivamente por el Gólgota de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη. El hombre durante aquel momento importante de su vida, que complacerá Dios a autodeterminarse positivamente ante Él, disfruta de una sobrenatural o sublime apocálipsis-revelación de Dios. Habiendo ofrecido toda su libertad a la aplicación y cumplimiento de los divinos logos-mandamientos “…anda en vida nueva” (Rom 6,4), se introduce a un espacio espiritual especial que se encuentra con Dios, se asocia, comulga y conecta empíricamente con Su Jaris increada, vive situaciones “supralógicas” que ni siquiera se había imaginado antes. Entonces el Cristiano comienza esencialmente a vivir la “nueva o renovada vida”, la vida en Cristo. El Yérontas Sofronio siguiendo a los anteriores Padres de la Iglesia distingue tres períodos en la vida espiritual. Escribe: “El pleno renacimiento del hombre caído en “nuevo” hombre se realiza en tres períodos: El primero, inicial es el de la llamada e inspiración hacia la lucha yaciente; el segundo período es el levantamiento de la “sensible” Jaris y la vivencia de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη… y el tercer período es la repetición de la “sensible” Jaris divina y la salvaguarda y conservación de ella.

El primer período de la venida de esta divina Jaris increada en la psique-alma del fiel, es el período del gozo, deleite y sentimiento de la agapi y la cercanía de Cristo, vivencia de la dulzura de la Jaris, sentimientos y emociones cordiales extraordinarios en el corazón inexpresables por terrestres logos, dichos y palabras creados. A pesar de todo esto el Yérontas considera que este regalo de la complacencia de Dios es el “injusto mamonás o riqueza injusta”. La divina Jaris en este período no puede ser asimilada por el cristiano, de modo que se convierta uno con su naturaleza para la eternidad. El fiel debe introducirse al segundo estadio que es el periodo prolongado de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη. Cuando más intensamente ha sido vivida la primera visita de la divina Jaris, tanto más intensamente se vive también la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη de ella. Y los perfectos espiritualmente viven la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη, sobre todo, en grado perfecto, pero conocen el tropo (modo, manera, forma) de la lucha, la pedagogía de Dios, por eso no abandonan. En las escrituras patrísticas, y especialmente en los textos los santos Amoná, Macario de Egipto, Diádoco de Fótica, Isaak el Sirio, Máximo el Confesor, Juan Carpacio, Simeón el Nuevo Teólogo encontramos los términos conexos, afines como “sístole o ypóstole contracción o reducción de la Jaris”, “cambio, giro o alteración espiritual”, como determinaciones de este segundo período. Rara vez los Padres utilizan el monoléctico y duro término Zeoengatálipsi  Θεοεγκατάλειψη. El primero que utiliza este término es el abad Kasiano en los principios del siglo V en su obra “Conversaciones con los Padres del desierto”. Y el segundo según lo que ha caído en nuestra percepción es el Yérontas Sofronio después de 1500 años y creemos que lo hizo para recalcar lo doloroso de esta situación. Es cierto que el Yérontas en sus textos utiliza a la vez también los términos sinónimos “levantamiento, reducción o pérdida de la Jaris”. Sobre el levantamiento de la Jaris no encontramos enseñanza sistemática en los textos de los antiguos Padres. Los primeros que escribieron analíticamente fueron el Yérontas José el Hisijasta, san Siluán el Athonita y a continuación el Yérontas Sofronio.

¿Cómo se vive este período? El Yérontas escribe que el Dios, que al principio ha herido el corazón del cristiano por Su agapi increada, después retrocede. Ante el hombre se abre el estadio de lucha que durará bastantes años, quizás decenas. Dice el Yérontas característicamente: “Después de la primera visita de la Jaris divina comienzan las batallas y las guerras. Requiere pasar mucho tiempo para que uno pueda asimilar la primera Jaris increada que ha recibido. Y esta asimilación se hace con la paciencia y la esperanza en los períodos del levantamiento o reducción de la divina Jaris”. La Jaris retorna por poco, refuerza y fortalece la esperanza, renueva la inspiración para la lucha, pero otra vez se aleja. Estos momentos del alejamiento de la Jaris son momentos de nuestra kénosis (vaciamiento, despojo), de la pobreza espiritual, dolor y tribulación de la Zeoengatálipsi  Θεοεγκατάλειψη que nos conducen a una forma de oscurecimiento, agobio y desesperanza total. Nos sentimos como si hubiese venido una terrible maldición sobre nosotros.  Y es posible que sufra y se angustie todo nuestro ser, el nus-espíritu, el corazón y nuestro cuerpo. El Yérontas Sofronio pone 15 años como límite mínimo de esta asimilación de la Jaris, teniendo en cuenta al apóstol Pablo. Pero por regla general son más; para san Siluán el Athonita fueron 30 años.

Mientras que al principio todas las oraciones y peticiones del fiel hacia Dios eran oídas inmediatamente y de forma milagrosa, ahora durante este período todo ha cambiado, el cielo parece como si se hubiese cerrado y el Dios se ha quedado sordo en cada súplica. El bienaventurado Yérontas describe expresivamente a este período de las pruebas del levantamiento de la Jaris que, es un período de la cruz del cristiano, tanto exteriormente como interiormente. “En el cristiano ardiente se hace difícil todo en su vida. El comportamiento de las personas hacia él se empeora; la gente dejan de estimarlo; lo que para los demás es considerado como tolerable, a él es imperdonable; su trabajo casi siempre es apreciado por debajo de lo normal; su cuerpo fácilmente es afectado por enfermedades. La naturaleza, las circunstancias, los hombres, todo gira contra él. A pesar de sus virtudes naturales -no menos, ni más pequeñas que las de los demás- no encuentra las condiciones adecuadas para la realización de ellas. Además sufre muchos ataques de las fuerzas demoníacas; y al último extremo, el insoportable dolor y sufrimiento del abandono divino, de la Jaris. Entonces es culminado el padecimiento (pazos) de él, porque el hombre queda herido y afectado a todos los niveles de su existencia. “La psique-alma es descendida al hades”.

El Yérontas confiesa que la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη provoca una impresión paradójica. Cuando el Dios nos abandona, entonces sentimos un vacío en todo nuestro ser. Porque la psique se entristece, sufre y se deprime, porque no conoce si retornará y cuándo regresará “ÉL QUE SE HA MARCHADO”, el CRISTO. La psique-alma vive este terrible vacío como muerte (espiritual). “El Dios es posible que aparezca en la psique como sin piedad o no misericordioso. Al no conseguir la misericordia de Dios, a pesar de sus extremos ejercicios y esfuerzos espirituales realizados por sus fuerzas, el hombre padece esto tan tremendamente, de modo que, si fuera posible, negaría toda forma de existencia”. La vivencia a veces es tan horrible y de tanta tensión, de modo que este gran asceta-practicante y empírico contemporáneo se encuentra en la posición de revelar que “entonces en esta psique vienen pensamientos y sentimientos sobre los cuales se mantiene silencio”. ¿Pero qué es lo que sucede realmente? ¿Realmente el Dios abandona el fiel? ¿Dios se lleva Su Jaris de la psique del hombre y le deja totalmente solo? San Diádoco de Fótica nos informa que esto es exactamente el trabajo de los demonios, es decir, hacer al hombre creer que la Jaris de Dios no habita en su corazón, para no armarse contra ellos por la memoria de Dios. ¿Por tanto qué sucede? El Yérontas Sofronio recalca que el Dios reduce  “la sensible Jaris” y no es que corta ontológicamente o existencialmente la κοινωνία kinonía conexión, comunión y unión con el hombre. No se trata de plena reducción real de la Jaris, sino subjetivamente la psique vive el retroceso, reducción y levantamiento de la Jaris hasta la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη. La energía increada de la Jaris ahora permanece al fiel de una manera mística o secreta y no de forma sensible. Es decir, la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη es en apariencia. “Los de Cristo” viven la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη mediante el sentido espiritual y no de la fe. El sentido espiritual que se desarrolló con las primeras visitas de Dios, de modo que ofrezca al fiel vivencias de alegría paradisíaca, ahora se convierte en portadora de situaciones infernales. El Yérontas recalca que: “Cuando más intensamente el hombre ha saboreado la alegría por su unión con Dios, tanto más profundamente padece la separación de Él”. La fe en la providencia de Dios, la fe de la contemplación espiritual, no puede desaparecer y perderse. Y esto no significa que la vivencia del abandono no es real, pero coexiste al cristiano la fe que Dios está junto con él y la esperanza que volverá a vivir la visita de la sensible Jaris de Él. Este sentido y significado tienen también las palabras de Cristo a san Siluán el Athonita, “Mantén tu nus-espíritu y mente en el hades y no desesperes”. El fiel vive y sufre el terrible hades de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη por su sentido espiritual, pero no se desespera, porque es fortalecido por la fe de la contemplación espiritual. Esta fe da a entender el apóstol Pablo cuando escribe: “Porque la vida presente la pasamos con fe, no por las emociones, o de forma sensible” (2Cor 5,7).

“El Yérontas Sofronio cree que los períodos del levantamiento de la Jaris son estadios necesarios para el progreso ascético-práctica espiritual, en realidad no son manifestaciones paradójicas de la divina agapi increada. La experiencia de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη contiene la fuerza vivificante de Dios” (Amo por tanto existo: “La herencia espiritual del Yérontas Sofronio). El cristiano luchador sumergido en gran tribulación y sufrimiento, intenta con todas sus fuerzas y habilidades a encontrar las causas del levantamiento, de la pérdida de la Jaris y el camino de retorno de nuevo para la adquisición de la Jaris. Posibles causas son el relajamiento en la lucha espiritual, la negligencia, incluso también el consentimiento a un loyismós, pensamiento malo. El Yérontas Sofronios no se refiere en concreto a estas causas, ni habla de las formas o tipos de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη, sino que centra su atención a la soberbia, orgullo y vanagloria, la raíz de todos los males, que la considera como principal pérdida de la Jaris de parte del hombre. Recalcaba que cuando “resultamos y somos víctimas del espíritu de la vanagloria o de la egolatría…sufrimos el abandono de Dios”. El pazos-pasión fina de la vanagloria “deja desolada la psique de la Jaris”, decía su padre espiritual san Siluán.

San Diádoco de Fótica habla de dos tipos raíz de todos los pazos, que la considera como la causa de la pérdida de la Jaris, por parte del hombre. La Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη que es a) pedagógica y b) la que es por aversión o repulsión de la Jaris, (Filocalía t.1 p,86-87).

San Máximo el Confesor es más completo, habla de cuatro tipos de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη, a) la por economía, b) la que es como prueba, c) la por pedagogía y d) la que es por aversión o repulsión, (Filocalía capítulos sobre agapi 4,96)

A pesar de todo esto, el Yérontas Sofronio sostiene que, cuando padecemos la reducción o el alejamiento de la primera Jaris, durante el segundo período de la vida espiritual, esto sucede “por la providencia de Dios”; es inevitable este abandono de Dios, incluso para los ascetas o practicantes fieles celosos y esmerados. “La Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη no es sólo una forma, modo de presencia divina, sino incluso un regalo de Dios”; “son los regalos de la agapi de Dios”. La principal causa de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη no es por parte del hombre, sino que sucede de acuerdo con el sapientísimo plan de Dios, Su providencia pedagógica. Es esto que, el bienaventurado Yérontas José el Hisijasta, lo califica como “ley de Dios”. “Por eso, pues, te ha quitado la Jaris para que te hagas sabio. Y vendrá otra vez; no te dejará; y si otra vez se va, volverá; basta que tú no dejes de pedirla hasta que te constituya perfecto. (Yérontas Jasé el Hisijasta, Epístola 22, Monasterio Filoteu de Athos).

“Porque la Jaris de Dios es necesidad imprescindible, ya que una vez que el experimentado principiante asceta-practicante al principio la ha saboreado bien, debe marcharse para ejercitarlo y hacerlo soldado practicante de Cristo”. ((Yérontas Jasé el Hisijasta, Epístola 7, Monasterio Filoteu de Athos).

El Yérontas Sofronio dice en concreto: “Uno primero recibe la Jaris de Dios, después retrocede la Jaris y el hombre atraviesa mediante de la pedagogía de Dios. Sin embargo, cada uno debe pasar por esta pedagogía de Dios. Porque, aunque se lleve la Jaris sin la pedagogía adecuada, puede ser que se convierta en mal y contribuir a su condena. Uno debe atravesar mediante la humildad”. El período de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη se asimila por el Yérontas Sofronio Sajarof el Athonita, con el período bíblico de la permanencia de los Hebreos en el desierto antes de la conquista de la tierra prometida. Este camino es doloroso, y a la vez admirable. El sentido y significado más profundo de este será apocaliptado-revelado en aquel que llegará al final del camino. De todas formas el Yérontas recalca que, “el significado del abandono por Dios es que quiere indicar que aún somos inexpertos. Que el camino aún no se ha realizado hasta el final; y que debemos beber este cáliz hasta el final, tal y como Él lo bebió”.

“Dios nos abandona para que sea manifestada en nosotros nuestra libertad, independencia”. Durante este estadio “se da al hombre la posibilidad de demostrar su libertad y su fidelidad a Dios”. Por nuestra kenosis (vaciamiento), de nuestro empequeñecimiento hasta la nada, cero, “se realiza nuestra catarsis de la “maldita herencia, de la soberbia, vanagloria u orgullo. El Dios con las pruebas de este período quiere “edificar al asceta o practicante espiritual a imagen de Él, o sea, señor y rey, transmitir en él la santidad y la plenitud de la divina existencia. El propósito de la prolongada Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη es que el fiel después de una prueba dura y prolongada reciba la “verdadera” riqueza de la Jaris como propiedad irreducible y eterna. Que se entreteja y entrelaza la Jaris con la fisis-naturaleza creada del hombre y se hagan uno, el hombre divinizarse o glorificarse (zéosis) y sea transmitida en él la sin principio forma divina de existencia.

El Yérontas Sofronio fundamenta teológicamente la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη en la persona de Cristo. El “hombre Jesús Cristo” vivió la extrema Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη en Getzimaní y principalmente en la Cruz, cuando “en voz fuerte clamó: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?» (Mt 27,46). Esta Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη, debe vivir con una analogía también el cristiano como imagen de Cristo, para recibir su sotiría redención, sanación y salvación. Después de intensos momentos de Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη por regla general viene el gran consuelo de Dios, tal y como es el caso de san Siluán, cuando se encontraba dominado por el oscuro espíritu de la desesperación, agobio y oscurecimiento. Realmente después del pensamiento que hizo “Dios es inexorable, no se le puede ablandar”, entonces vió al Θεάνθρωπος Zeánzropos Cristo. Por eso también el Yérontas José el Hisijasta recalcaba que “al final de la agotadora paciencia se ve sensiblemente la Jaris de Dios”. Los padecimientos durante el período de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη crean una herida al corazón, un dolor metafísico, el cual para el Yérontas Sofronio fue el “motivo, leitmotif de su vida Cristo”. Mediante la experiencia de estos padecimientos personales, el hombre puede entender los padecimientos de toda la humanidad y compadecerse para todo ser humano. “Por los padecimientos se dilata y se amplía el corazón del hombre” y ora para toda la humanidad y así nace la hipóstasis con la oración sobrenatural cara a Cara-persona a Persona, surge el principio-αρχή arjí hipostático. El significado y sentido de la vida del cristiano ortodoxo es la adquisición de la Jaris del Espíritu Santo. La asimilación de la divina Jaris increada se hace después de pasar muchos años de áskisis-práctica espiritual y vivencia de la visita y levantamientos de Ella. Esta asimilación toma forma de gnosis (conocimiento increado) espiritual, la cual el Yérontas la define como conciencia dogmática. Por consiguiente, los auténticos conocedores del dogma ortodoxo no provienen del espacio académico, sino desde el espacio aquel en el que se cultiva y es desarrolla la teología empírica, tal y como requiere la Parádosi-Tradición Patrística. Este espacio por excelencia es el monasterio. El que vive, experimenta la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη debe tener el conocimiento de este camino de la pedagogía de Dios, y que no se agote, no se acobarde y no se eche atrás y deje el camino. El Yérontas recalca que muchos saborearon la primera visita de la Jaris, pero como ignoraban el orden del crecimiento espiritual cristiano, cuando fueron privados de la Jaris durante el período o fase del levantamiento de Ella, han cesado de luchar y cayeron de Dios. Sobre todo consideraron la primera visita de la Jaris como “una exaltación psicológica provisional” y no como una vivencia, experiencia ontológica.

El creyente para salir victorioso cuando está en estadio de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη, debe ejercer la αυτομεμψία aftomempsía autocrítica y autocondena, buscar el eleos-misericordia de Dios con quebrantamiento real del corazón y concienciar con todo su ser los logos del Señor que “sin mi nada podéis hacer” (Jn 15,5). La aftomempsía autocrítica y autocondena, conduce al reconocimiento y aceptación de nuestro estado interior pasional (lleno de pazos), de la casa que nosotros mismos hemos preparado para la eternidad, de nuestro infierno que vemos que se está realizando en el espacio de nuestro corazón profundo. Así finalmente adquirimos el odio sagrado o divino hacia nosotros mismos, el auto-odio – como acostumbraba a decir el Yérontas-, que es el que mata, asesina los pazos. El que está a prueba durante el período de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη no debe desviarse del cumplimiento y aplicación de los logos-mandamientos y de la obediencia, vivir con la fe de la zeoría-contemplación espiritual, no trasgredir su conciencia y tener inmensa paciencia. El que vive con perfecta obediencia a su padre espiritual, camina con menos sufrimiento y dolor y con más seguridad el camino de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη. El Yérontas recalca que finalmente no predomina la desesperación y oscurecimiento al practicante o asceta. A pesar de que la psique está colgada y tiempla volando sobre el abismo del hades, “sin embargo en el fondo de ella anida la esperanza. Pasa la nube de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη  y sale de nuevo el sol”. (Yérontas José el Hisijasta, de Athos, “La Decáfono (10 voces) Trompeta”, p.290). El abad Isaac el Sirio aconseja al monje que ha agotado los límites de su paciencia y no puede permanecer, “que persista en la oración, que duerma hasta que se extinga esta situación repugnante, oscura e insoportable” (Logos 57).

El Yérontas Sofronio aconseja que en el tiempo de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη prolongada, el cristiano debe vivir como si la Jaris estuviese siempre consigo, aunque se siente vacío”. “Hacer siempre las cosas que nos ha enseñado la Jaris”. Es decir, abraza y sigue a san Macario el Egipcio que incita al que vive este tipo de situaciones, “que se esfuerce a sí mismo al bien incluso aunque el corazón no lo quiera, teniendo siempre fe firme a la misericordia de Dios”. “Para el hombre amar a Dios, cuando la Jaris opera sensiblemente en su interior, es agradable y normal. Pero que esté entregado y confiado a la misma agapi, cuando sufre la crucifixión del segundo período el de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη, significa que su agapi se acerca y toca la plenitud de la perfección y se hace más fuerte que la muerte que vive por el levantamiento de la Jaris y la kenosis (despojo, vaciamiento). La Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη no la experimentan los que viven el cristianismo como un sistema moral o racional filosófico-religioso. Porque estos hombres no tienen κοινωνία kinonía conexión, comunión y unión empírica con Dios. Ignoran la existencia y la participación de la Jaris, su venida y su ida o levantamiento. Puede ser que creen que existe Dios, pero no tienen la fe viva, la fe de la zeoría-contemplación espiritual. Esta fe falta de los moralistas y los racionalistas; esto da a entender el Yérontas, cuando escribe que, “los que no creen en Dios, no conocen la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη”. Deseo y ojalá así sea, que todos mantengamos y guardemos bien e imperturbable nuestra confesión a Cristo en el desierto de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη, de modo que lleguemos felizmente a la tierra prometida, el estadio perfeccionador, donde, tal como dice el bienaventurado Yérontas Sofronio el Athonita, ya no sucederá el intercambio doloroso de las situaciones, sino que la Jaris nos amará y ya no nos abandonará más. Amín.

Esta traducción es en honor al hermano en CristoDios-Hombre, Antonio con agapi quien acaba de salir de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη,!!!! 23-5-2019

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas

También se sugiere leer sobre el tema: http://www.logosortodoxo.com/teologia-ortodoxa/el-misterio-de-la-instruccion-de-dios-por-la-%CF%87%CE%AC%CF%81%CE%B9%CF%82/

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies