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Abr 15 2025

Miércoles Santo y Grande: Logos sobre la prostituta con la mirra y las lágrimas de la μετανοία metania

Miércoles Santo y Grande

Logos sobre la prostituta con la mirra y las lágrimas de la μετανοία metania

Yérontas Petronio Tanase, San Juan Crisóstomo y Efrén de Filoteu Athos

Apolytikion
Tono plagal cuarto

¡He aquí, el Novio llega en medio de la noche! Y bienaventurado será el siervo a quien encuentre velando y esperándolo; pero indigno será aquel a quien encuentre perezoso y desprevenido. Mira, pues, alma mía, no te sumerjas en el sueño (espiritual), para que no seas entregada a la muerte y quedes fuera de la realeza increada de Dios; sino despierta, clamando: “¡Santo, Santo, Santo eres Tú, oh Dios; por la intercesión de la Zetokos (Madre de Dios), ten misericordia y compadécete de nosotros”.

Ἀπολυτίκιον Ἦχος πλ. δ’. Ἰδοὺ ὁ Νυμφίος ἔρχεται ἐν τῷ μέσῳ τῆς νυκτός, καὶ μακάριος ὁ δοῦλος, ὃν εὑρήσει γρηγοροῦντα, ἀνάξιος δὲ πάλιν, ὃν εὑρήσει ῥαθυμοῦντα. Βλέπε οὖν ψυχή μου, μὴ τῷ ὕπνῳ κατενεχθής, ἵνα μῄ τῷ θανάτῳ παραδοθῇς, καὶ τῆς βασιλείας ἔξω κλεισθῇς, ἀλλὰ ἀνάνηψον κράζουσα· Ἅγιος, Ἅγιος, Ἅγιος εἶ ὁ Θεός, διὰ τῆς Θεοτόκου ἐλέησον ἡμᾶς.

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Tono 4 – El exaltado

Oh Señor bondadoso, aunque he pecado más que la ramera, no te ofrecí (como ella) una lluvia de lágrimas de μετάνοια metania; pero me postro a tus pies, suplicando en silencio y besando con amor tus purísimos pies, para que me concedas el perdón de mis faltas,
clamando a Ti, mi Salvador: ¡Líbrame del fango moral de mis obras pecadoras y sálvame!

Κοντάκιον Ἦχος δ’. ὑψωθεὶς. Ὑπὲρ τὴν Πόρνην Ἀγαθὲ ἀνομήσας, δακρύων ὄμβρους οὐδαμῶς σοι προσῆξα, ἀλλὰ σιγῇ δεόμενος προσπίπτω σοι, πόθῳ ἀσπαζόμενος, τοὺς ἀχράντους σου πόδας, ὅπως μοι τὴν ἄφεσιν, ὡς Δεσπότης παράσχῃς, τῶν ὀφλημάτων κράζοντι Σωτήρ. Ἐκ τοῦ βορβόρου τῶν ἔργων μου ῥῦσαί με.

El Ikos

La mujer que antes fue pecadora, de repente se mostró sensata, habiendo aborrecido las obras del vergonzoso pecado y los placeres del cuerpo, recordaba la gran vergüenza y el juicio del castigo que padecen los fornicarios y pródigos, de los cuales yo soy el primero, y me estremezco; pero siendo necio, permanezco en mi mala costumbre. En cambio, la prostituta, atemorizada y apresurándose con fervor,acudió gritando al Redentor: “Amigo de los hombres y misericordioso, líbrame del fango de mis obras.”

Οἶκος Ἡ πρῴην ἄσωτος Γυνή, ἐξαίφνης σώφρων ὤφθη, μισήσασα τὰ ἔργα, τῆς αἰσχρᾶς ἁμαρτίας, καὶ ἡδονὰς τοῦ σώματος, διενθυμουμένη τὴν αἰσχύνην τὴν πολλήν, καὶ κρίσιν τῆς κολάσεως, ἣν ὑποστῶσι πόρνοι καὶ ἄσωτοι, ὧν περ πρῶτος πέλω, καὶ πτοοῦμαι, ἀλλ’ ἐμμένω τῇ φαύλῃ συνηθείᾳ ὁ ἄφρων, ἡ Πόρνη δὲ γυνή, καὶ πτοηθεῖσα, καὶ σπουδάσασα ταχύ, ἦλθε βοῶσα πρὸς τὸν Λυτρωτήν· Φιλάνθρωπε καὶ οἰκτίρμον, ἐκ τοῦ βορβόρου τῶν ἔργων μου ῥῦσαί με.

Káthisma tono 3

Una mujer prostituta se acercó a Ti, Señor filántropo (amigo del hombre), y derramó en tus pies perfumes mezclados con lágrimas. Y en ese mismo momento, por tu logos, fue liberada del hedor de sus pecados. En cambio, Judas, el discípulo ingrato, aunque respiraba la fragancia de tu gracia, la despreció y se mezcló con el hedor del lodo del pecado, vendiéndote por avaricia. ¡CristoDios, doxa-gloria a Tu misericordia y caridad!

Κάθισμα Ἦχος γ’. Τὴν ὡραιότητα. Πόρνη προσῆλθέ σοι, μύρα σὺν δάκρυσι, κατακενοῦσά σου ποσὶ Φιλάνθρωπε, καὶ δυσωδίας τῶν κακῶν, λυτροῦται τῇ κελεύσει σου, πνέων δὲ τὴν χάριν σου, μαθητής ὁ ἀχάριστος, ταύτην ἀποβάλλεται, καὶ βορβόρῳ συμφύρεται, φιλαργυρίᾳ ἀπεμπολῶν σε. Δόξα Χριστὲ τῇ εὐσπλαγχνίᾳ

Otro Káthisma
Tono cuarto (Melodía: “Apresúrate pronto”)

Judas, el astuto, amante de la avaricia, tramó con engaño entregarte, Señor, a Ti, el tesoro de la vida. Por eso, fuera de sí, corre hacia los judíos y les dice a los transgresores: “¿Qué queréis darme, y yo os lo entregaré para crucificarlo?”

Έτερον Κάθισμα Ἦχος δ’. Ταχὺ προκατάλαβε. Ἰούδας ὁ δόλιος, φιλαργυρίας ἐρῶν, προδοῦναί σε Κύριε, τὸν θησαυρὸν τῆς ζωῆς, δολίως ἐμελέτησεν. Ὅθεν καὶ παροινήσας, τρέχει πρὸς Ἰουδαίους, λέγει τοῖς παρανόμοις. Τί μοι θέλετε δοῦναι, κᾀγὼ παραδώσω ὑμῖν, εἰς τὸ σταυρῶσαι αὐτόν;

Otro Káthisma
Tono primero – “Tu sepulcro, Salvador”

La prostituta, con llanto, clamaba compasivamente, secando con fervor tus purísimos pies con los cabellos de su cabeza, y gimiendo desde lo profundo: “No me rechaces, ni me aborrezcas, Dios mío, sino recíbeme que me arrepiento y sálvame, Tú, el único filántropo.”

Έτερον Κάθισμα Ἦχος α’. Τὸν τάφον σου Σωτὴρ.Ἡ Πόρνη ἐν κλαυθμῷ, ἀνεβόα οἰκτίρμον, ἐκμάσσουσα θερμῶς, τοὺς ἀχράντους σου πόδας, θριξὶ τῆς κεφαλῆς αὐτῆς, καὶ ἐκ βάθους στενάζουσα. Μὴ ἀπώσῃ με, μηδὲ βδελύξῃ Θεέ μου, ἀλλὰ δέξαι με, μετανοοῦσαν, καὶ σῶσον, ὡς μόνος φιλάνθρωπος.

 

Miércoles Santo y Grande

Yérontas Petronios Tănase

La última Liturgia del Gran Miércoles Santo es el colofón y la culminación de todo el período de la Gran Cuaresma. Nos revela las maravillas que puede obrar la μετάνοια (metania: introspección, arrepentimiento, conversión y confesión) y cuántas trampas y tentaciones surgen cuando esta está ausente de nuestra vida.

Los dos eventos de este día son: la mujer pecadora y el discípulo del Señor, Judas, el que negó la μετάνοια metania. La pecadora se encuentra en el peor estado de degradación moral, en la lujuria, mientras que Judas ocupa el lugar más honorable: es discípulo del Maestro. La μετάνοια metania arrepentimiento eleva a la pecadora y la convierte en portadora de perfumes, mientras que la avaricia arrastra a Judas a la caída más horrible. Lo convierte en traidor de su Maestro y finalmente lo lleva al suicidio.

Este cambio de estado en ambos llena nuestro corazón de temor, agonía y angustia por nuestra salvación, pero también de confianza y esperanza en el gran poder de la μετάνοια metania.

Detengámonos con más atención en estas dos situaciones.

Los escribas y fariseos en particular, y el pueblo judío en general, tenían la creencia de que ellos, como pueblo elegido y cumplidor de la Ley, estaban destinados legítimamente a heredar la Βασιλεία (Vasilía: Realeza increada) de los Cielos. El Salvador, en múltiples ocasiones, les mostró que esa creencia era errónea. La parábola del publicano y del fariseo quiere expresar precisamente esto: que un pecador y un justo, con sus respectivas posiciones y obras en la vida, cambian repentinamente de lugar, debido a la oposición que existe entre sus disposiciones psíquicas interiores. Por otro lado, los labradores, es decir, los judíos que arrendaron la viña, se comportaron de forma insolente con el dueño, es decir, con Dios, y por ello escucharon su firme decisión: «Por eso os digo: se os quitará Βασιλεία Vasilía de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos» (Mat 21:43).

El discípulo Judas y la prostituta, recordados el Gran Miércoles Santo, nos muestran aún más claramente esta verdad. El discípulo conocía al Señor mejor que nadie. Había vivido años con Él, había visto milagros, había escuchado sus enseñanzas asombrosas, y sin embargo, se convirtió en esclavo de la avaricia y provocó su perdición eterna.

En cambio, la mujer, alejada de Dios por sus pecados, trayendo únicamente con gran μετάνοια metania arrepentimiento sus lágrimas y su valioso perfume, se convierte en mirofora portadora de aromas y prepara los debidos honores para el entierro del Señor, y su obra es proclamada siempre en todo el mundo como memoria, recuerdo (Marcos 14:9).

El oficio de maitines nos presenta estas dos situaciones: la del discípulo y la de la mujer pecadora. El cambio se produjo por la μετάνοια metania arrepentimiento de la prostituta y la caída de Judas debido a su avaricia, codicia.
«Una prostituta se te acercó, derramando perfume junto con lágrimas sobre tus pies, oh Amigo de los hombres, y se liberó del hedor de sus males con tu logos… El discípulo ingrato la rechaza y se revuelca en el lodo, vendiéndote por avaricia…» (Kathisma de los maitines del día).

La monja Kassiani, en el famoso doxastikon de los apósticos, expresa precisamente esta angustia del alma y el llanto de la prostituta ante los pies del Señor.

La enseñanza divina que se desprende de los acontecimientos de este día no debe olvidarse jamás. Lo que sucedió con Israel, los escribas y los fariseos, puede repetirse en el Nuevo Israel, con los cristianos y sus ministros sagrados, sacerdotes y monjes. No conduce a la salvación solo la idea de que somos un pueblo elegido, cristianos, sacerdotes, etc., sino sobre todo nuestra respuesta positiva al llamado a la vida interior, la μετάνοια metania y la humildad. Por eso los Santos Padres dicen a menudo que es mejor un pecador humilde que un justo orgulloso.

Al final del ayuno, el recuerdo de la prostituta y la traición de Judas tiene una explicación particular. Nos acercamos a la Santa Pascua, después de un largo período de preparación y esfuerzo. No seamos inactivos ni indiferentes. Una distracción puede destruir toda la ganancia espiritual, como ocurrió con la avaricia de Judas.

Asimismo, el hombre cargado de muchos pecados y alejado de Dios, también tiene esperanza de salvación. Una μετάνοια metania sincera y una renuncia profunda al mal pueden hacerlo digno del perdón, como sucedió con la mujer que antes «había caído en el hedor, el fango y el lodo».

Con temor y esperanza, trabajemos por nuestra sanación y salvación. Con temor, por la debilidad y enfermedad de nuestra naturaleza humana; con esperanza, por la fuerza de la μετάνοια metania que nos levanta, y por la infinita compasión de Dios, ante la cual ningún pecado puede resistir. Judas también pudo haber sido perdonado, si se hubiera vuelto a la μετάνοια metania sincera y arrepentido. Nos lo confirma la mujer pecadora, que derramando muchas lágrimas se liberó del hedor de sus πάθος pazos vicios y pasiones.

Lo mismo nos muestra el otro discípulo, Pedro, quien, tras su triple negación y amargo llanto, recibió el perdón del Señor, como la prostituta.

El Gran Miércoles Santo es un día oscuro y triste, debido al pacto de Judas para vender a Jesús, y la decisión de los escribas y fariseos de matarlo, como nos dice más claramente el tropario de la profecía de la tercera hora de este día:
«Hoy se reunió el perverso consejo y tramó vanamente contra ti. Hoy Judas se comprometió con el lazo; y Caifás, sin querer, confesó que aceptas voluntariamente la pasión por todos. Redentor nuestro, Cristo Dios, ¡doxa-gloria a Ti!»

Por esta miserable obra del discípulo y del pueblo judío, que rechazaron al Mesías que tanto esperaban, la Iglesia guarda duelo todos los miércoles del año, imponiendo ayuno y oración. Esto porque el pecado de vender y negar al Señor no terminó con la muerte de Judas, sino que continúa a lo largo de los siglos y recae con la misma culpa sobre los cristianos. Porque también ellos, como el pueblo judío, han recibido los mayores dones del Señor: la redención del pecado, el honor del discipulado… y sin embargo, venden al Señor por dinero deshonroso y por las vanas ambiciones de este siglo presente.

¡Líbranos, Señor, de semejantes iniquidades!

Yérontas Petronios Tănase

 

Miércoles Santo: Logos sobre la prostituta con el perfume

San Juan Crisóstomo

Hoy, el fariseo invitó al Señor a cenar, mezclando el honor con la deshonra, mientras que la prostituta Lo invitó con mucha fe. Porque cuando Él estaba en la casa de Simón, también fue allí aquella prostituta. ¿Una mujer prostituta en la ciudad? La figura del hombre maniático impulsivo, la guerra fulminante, la flecha de hierro, la espada doble desnuda, la trampa mediante la cual los jóvenes son atrapados, el aguijón del deseo innato, el paroxismo del pecado, la seductora del cuerpo deslizante, la vil e inútil práctica, la que provoca la muerte espiritual tanto en los que la venden como en los que la compran, la red de la juventud, la trampa desprotegida, porque los ojos de la prostituta son una trampa para los pobres pecadores.

Por lo tanto, presten atención, oh cristianos devotos, para comprender y disfrutar el buen relato de la buena mujer, cómo fue allí adonde ella quería, sin ser llamada, cómo se acercó al lugar donde estaba el Señor y le confesó de todo corazón lo que había hecho. Vean cómo no se avergonzó ni temió la mujer valiente en su psique-alma, ni la agitación de los sirvientes, ni las acusaciones de los que estaban allí.

No pensó en esas cosas la mujer, sino pensó y dijo a sí misma, si no hago mi rostro como de hierro o de bronce, no podré salvarme. Ahora es el momento de apresurarme, de probar todo lo que esté en mi poder, ahora es el momento de vencer a aquel que me ha combatido hasta ahora, para recibir del Dios filántropo y misericordioso la corona de la victoria. Durante tanto tiempo agradé a los hombres, ahora es adecuado agradar a mi Santo Dios, con alma pura y fe santa, para limpiarme por Él. Por el pecado aborrecido agradaba a los hombres, ahora agradaré a mi benefactor por mi vuelta a la μετάνοια metania y arrepentimiento.

¿Pero a quién debo tomar conmigo en esta buena motivación, para encontrar audacia y lograr mi buen propósito? Me parece bien tomar un pequeño obsequio, ofrecerlo a Él, y sosteniendo esto en mis manos ir a Él, y si me rechaza, entonces sabré que no soy digna de recibir el perdón de mis pecados.

Así que, con esta motivación, la admirable mujer esperó el momento y tenía en su psique-alma un ardiente deseo de acercarse a Cristo, abrazando Sus pies y besándolos con fervor. Pero antes, cuando oyó que Simón el fariseo lo había invitado, se alegró mucho y corrió rápidamente a los perfumistas para comprar un frasco de perfume, diciendo en su mente: «Voy a comprar perfume, dando mucho dinero para que sea valioso y selecto». Y cuando llegó al perfumista, le dijo: «Dame perfume selecto, real, precioso, porque Aquel a quien voy a ofrecerlo es más grande que todos».

El perfumista le respondió: «Oh mujer, has dicho grandes y poderosas palabras. ¿Quién de todos los habitantes de nuestra ciudad no te conoce, que tienes muchos amantes? ¿A cuál de todos quieres llevar el perfume real y selecto? ¿Qué puede él darte a cambio del perfume que quieres comprar por un precio tan alto? Yo conozco a todos tus amantes, pero ninguno tiene la capacidad de devolverte tal regalo. En cuanto al perfume que pides, sí, quiero venderlo, pero lo que más quiero es saber a quién de todos ellos lo vas a ofrecer con tanto celo, fervor y agitación. ¿Acaso es de linaje real tu amante o hijo de alguien importante? ¿O acaso es mayor que David, de quien no hay otro rey más grande en la familia de Israel? ¿Es acaso de esta familia tu amante, oh mujer?»

Entonces, la admirable mujer le respondió: «Teme, hombre, al Dios de nuestros padres, y dame el frasco para que pueda llegar rápidamente a donde quiero. Te juro por el Dios que dio tal poder a Moisés y que abrió con su bastón el Mar Rojo, y las aguas se levantaron como un muro a ambos lados, y el pueblo de Israel pasó por el desierto. Te juro por los huesos sagrados que Moisés llevó cuando cruzaba el mar. Te juro por las reliquias del divino atleta José. Dame entonces el perfume y recibe el pago que quieras, solo que sea de mi agrado y déjame ir a ver rápidamente a mi amante, el inmaculado».

El perfumista volvió a decir: «Veo el gran valor del perfume y me asombro. ¿Y qué importa, oh mujer, si me dices quién es este amante tuyo, por quien tienes tanto amor? Porque con tanto amor me has hecho desear también verlo, ¿quién es?»

La mujer respondió: «¿Por qué me apresuras, hombre, a decirte quién es, algo que no es posible que sepas? ¡No ves cómo arde mi corazón y mi psique-alma esperando verlo, para que me llene de gozo y alegría, y temo que pase el tiempo y no encuentre otro médico como Él! ¿Por qué me apresuras, hombre, a contarte lo más íntimo de mi corazón? Yo vine a comprar perfume, no a hablar contigo. Dame el frasco y recibe tu dinero para que me vaya».

Pero viendo la mujer cómo él la interrogaba, le dijo de nuevo: «Me parece, hombre, que ninguno de los que están en nuestra ciudad ignoran lo que he hecho, manchando a cada uno de los hombres con la prostitución y la lujuria. Los que perseguí en el pecado son innumerables. Y entonces, cuando vi de repente a ese santo médico, que en nuestros días apareció en la tierra, inmediatamente mi psique-alma se convirtió en esclava, cautiva detrás de Su Inmaculada Figura, porque vi con mis propios ojos sanaciones tremendas y maravillas asombrosas y mucha simpatía en Él. Él acepta a los pecadores, se acerca a los publicanos, se relaciona con los leprosos y los impíos y no los rechaza, no se enoja con los que van hacia Él. Y sobre todo, resucita a los muertos y expulsa toda naturaleza demoníaca de los endemoniados, y con solo Su logos hace todo esto. Al ver yo esto, me asusté y dije a mi mente, ¿qué hago yo, la miserable, viviendo y no acercándome a Él?

Mi pecado es grande y múltiple, así que te descuides. Porque nunca encontrarás una oportunidad como esta, ni otro médico tan misericordioso. Yo creo que Él es Dios. Este hombre tiene un poder enorme. Solo con Su logos sana a todos, perdona los pecados con toda autoridad. Al encontrar tal oportunidad y tal médico, no debo desatender mi salud. Por eso me apresuro a darle a este buen perdonador el registro de mis pecados, sé que he pecado innumerablemente, pero caigo ante la abundancia de Su misericordia. Sé en verdad que, solo con acercarme a Él, Él inmediatamente me santifica y limpia todos mis pecados, porque Él es celestial e inmaculado, Él es Cristo, el Dios.»

San Juan Crisóstomo

 

Gran Miércoles Santo: las lágrimas de la μετανοία metania

Bienaventurado Yérontas Efrén de Filoteo, Athos

El tiempo se acorta cada vez más, se va reduciendo. Cada día que pasa, es un paso hacia la muerte. Sepan que incluso una sola lágrima equivale a un baño. Así como el baño alivia el cuerpo y el lavado limpia la ropa, así también las lágrimas de la psique-alma arrepentida, vuelta en la metania, realizan la catarsis general, purgan y purifican el corazón, purifican el νούς (nus: espíritu de la psique) y la διάνοια (diania: mente, intelecto, cerebro), purgan y purifican el cuerpo, purifican la vida, purifican el logos, purifican incluso cada expresión del ser humano.

Debemos arrodillarnos y orar con mucha humildad. A cada psique-alma arrepentida, vuelta en metania, se le concede el don del logos, se le concede la oración iluminada. Esto lo vemos en la pecadora del Evangelio durante el Miércoles Santo. ¿Cómo sabía ella -una mujer de la calle- cómo orar? Sin embargo, desde el momento en que decidió arrepentirse, volver en la metania y comenzó a inclinarse hacia la luz y la verdad, se le concedió un espíritu de oración.

¡Qué bellas son sus palabras ante el Salvador! Se arrodilló ante Él y sin duda tuvo un diálogo interior con Él. Expresó con todo su corazón su metania, arrepentimiento, porque se le reveló que Él era su único Salvador, y que todos los demás la habían engañado. Vio que solo Jesús, el Cristo, era Quien podía darle la luz, el consuelo, la alegría y el perdón de sus muchos pecados.

«¡Recíbeme -dijo- a mí, la pecadora, recibe el mar de mis pecados!» Y vieron que sus lágrimas eran tantas, que empaparon los inmaculados pies de Cristo, y tuvo que secarlos con su abundante cabellera.

No hacía falta otro ungüento (mirra) para nuestro Cristo. El ungüento más precioso eran sus lágrimas, que valían una gran riqueza. Eran capaces de borrar toda la deuda que tenía con Dios. Y aunque estaba sumergida en el fango, ahogada en la suciedad y la hediondez, aquellas lágrimas preciosas la ayudaron a iluminar el vestido de su psique-alma y a ser aceptada por nuestro Salvador.

¿Nosotros, cuándo iluminaremos el vestido de nuestra psique-alma?

Así también, toda psique-alma pecadora que llora, que moja espiritualmente los pies de nuestro Cristo, recibe la misma respuesta que recibió aquella mujer pecadora. No solo se salvó, sino que se convirtió en un ejemplo luminoso para toda psique-alma extraviada, porque muestra el camino, la vía y la luz del retorno. Si alguien pudiera penetrar en la psique-alma de esta mujer en el momento en que sollozaba, lloraba y mojaba los inmaculados pies de Jesús, vería cuán grande fue su alivio, qué peso se le quitó y qué descanso recibió su conciencia. Cristo, por aquellas lágrimas suyas, le concedió el perdón total de todos sus pecados.

Así también a cada persona que regresa a Él, le concede abundantemente el perdón, con tal de que se arrepienta sinceramente. No hay problema alguno después del arrepentimiento. «No quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva», dice el Señor. Dios jura por Sí mismo y dice: «No quiero que ningún ser humano, ninguna psique-alma se pierda ni se condene y se infierne, sino que la esperaré. Agotaré todo margen de tiempo y toda expectativa para su retorno».

Apresurémonos, pues, a estar en nipsis, vigilantes y sobrios, y a combatir la negligencia y la pereza, porque son estos los que impiden que los bienes de Dios lleguen al hombre. Viene el demonio y nos trae cansancio, sueño, y nos susurra: «No hagas las postraciones, no te levantes ahora para orar, estás cansado, duerme un poco más, tienes que ir a trabajar», y muchas cosas más. No lo escuchemos, apresurémonos, porque no sabemos lo que puede pasar en unos instantes. «Donde te encuentre, allí te juzgaré». Si nos encuentra en el esfuerzo, nos contará entre los esforzados. Si nos encuentra en la negligencia y en la pereza, nos contará entre los perezosos y fracasados.

Apresurémonos, pues, en todo, para poder entrar en el tálamo nupcial de Cristo, porque «la Βασιλεία (Vasilía: Realeza increada) de los Cielos es de los que se esfuerzan». Amén.

Del libro: El arte de la salvación – Archimandrita Efrén, del Monasterio de Filoteo. Edición del Monasterio de Filoteo, Monte Athos, 2005. Homilía II: Veo tu tálamo nupcial.

Traducido por: Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas https://www.logosortodoxo.com/

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