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Oct 03 2026

LOS TRES MOVIMIENTOS DEL ΝΟΥΣ NUS Según san Dionisio el Areopagita

 

LOS TRES MOVIMIENTOS DEL ΝΟΥΣ NUS

Según san Dionisio el Areopagita

 

Repasada traducción 03/0/2026

Ya dijimos que el νούς nus constituye el «ojo de la psique». Pero su funcionamiento presenta una diferencia con el ojo corporal. El ojo del cuerpo ve todos los objetos, pero no puede verse a sí mismo. Sin embargo, el nus funciona mediante tres movimientos: el movimiento directo, el movimiento cíclico y el movimiento espiral o helicoidal; y puede retornar a sí mismo y contemplarse a sí mismo.

Veamos brevemente qué quiere decir san Dionisio el Areopagita cuando habla de los movimientos de la psique-alma o del nus.

Con el movimiento directo, el nus del hombre percibe las cosas y las personas mediante los sentidos, a través de las imágenes, representaciones y símbolos que se forman en la fantasía, o mediante las diversas ideas, nociones y conceptos que la diania (mente, intelecto) forma y desarrolla.

Cuando el nus, mediante su movimiento directo, queda detenido o clavado allí, la diania lo transforma en un nus sensible, emocional, hedonista, avaro, vanaglorioso, ególatra, cuerpólatra, pesado, bestial y demoníaco.

Por ejemplo, el nus contempla las creaciones de Dios, una mujer o un hombre; queda cautivado por el dinero cuando lo ve y se entrega a él; contempla la técnica de una máquina y puede llegar a esclavizarse a ella, sometiéndose a aquello que ha percibido por los sentidos.

Finalmente, el movimiento directo de nuestro nus reduce su belleza natural y lo transforma en algo terrenal y de barro, porque se apega y se asimila a la fealdad y a la repugnancia de los pazos.

En el Paraíso, los primeros en ser creados estaban dotados de nus, mediante el cual contemplaban a Dios. Pero no siempre lo hacían mediante el movimiento cíclico, sino también mediante un tercer movimiento llamado espiral o helicoidal.

El movimiento helicoidal/ espiral del nus se produce cuando el nus es iluminado por la gnosis divina, pero no de manera espiritual, sino silogística y transitoria, mediante premisas y reflexiones. Es decir, es un movimiento mixto entre el movimiento cíclico y el movimiento directo.

El movimiento cíclico del nus se produce cuando el nus retorna a sí mismo y encuentra el cielo del que habla el Señor: «La Realeza increada de los Cielos está en vuestro interior» (Luc 17:21).

Mediante esta energía, el nus se eleva por encima de sí mismo, se trasciende y se convierte en acceso para alcanzar la unión, la zeoría (contemplación) y la visión (expectación) de Dios mediante la luz y la energía increadas de Dios.

Este movimiento cíclico del nus es inconfundible y estable, y no cae fácilmente en el engaño y el error del diablo.

Por el contrario, muchas veces el nus queda cautivado por el movimiento espiral o helicoidal, que se encuentra entre el movimiento directo y el cíclico.

Mediante el movimiento cíclico, los primeros en seres humanos contemplaban a Dios a través de las creaciones, y lo alababan y veneraban. Pero el maligno, astutamente, puso su trampa: hizo que el nus pasara del Creador a lo creado, de Dios a la creación y, finalmente, al fruto del árbol. De este modo hizo que los primeros en ser se apartaran del Creador y olvidaran Su mandamiento.

Así, la caída del nus del hombre, antes de Cristo, fue una caída idolátrica, que comenzó con el movimiento espiral hasta llegar al movimiento directo del nus, orientándolo hacia las criaturas y no hacia el Creador.

Por eso, el movimiento más seguro del nus es el cíclico, mediante el cual se produce el retorno del nus al corazón y, al mismo tiempo, la oración noerá-espiritual (contacto consciente con Dios con las palabras de la oración).

Mediante este movimiento cíclico y la oración del corazón, u oración noerá-espiritual, el cuerpo adquiere también, de alguna manera, una forma cíclica.

El profeta Elías, cuando puso fin a aquella prolongada sequía (1 Re 18,42), subió al monte Carmelo, se inclinó hacia la tierra y puso su rostro entre sus rodillas. ¿Por qué razón? Para concentrar de este modo más profundamente su nus y rogar a Dios con mayor diligencia.

La hegemonía, por excelencia, del nus energetizado. activado por el Espíritu sobre las demás fuerzas psíquicas aparece en los Padres de la Iglesia Ortodoxa. Ellos no solamente superaron la influencia del logos. De la lógica y de los sentidos sobre el nus, sino que también limitaron su propia actividad.

Entregaron el nus a la acción de la divina Energía increada, que los hizo participantes de los nuevos logos de la Verdad increada y de la Supralógica increada.

«14 Y el Logos se hizo hombre de manera sobrenatural y plantó su tienda o acampó entre nosotros y nosotros hemos contemplado su δόξα doxa (gloria, luz increada) como de unigénito de la misma naturaleza del Padre, pleno de Χάρις Jaris (Gracia energía increada) y de Verdad.

  1. «Y el infinito Logos increado en el tiempo se hizo hombre; y teniendo como tienda de cabaña y templo santo su naturaleza humana, permaneció con mucha intimidad entre nosotros y como uno de nosotros aquí en la tierra. Y nuestros ojos se saciaron de su resplandeciente y divina doxa (gloria, luz increada), que se manifestaba con sus milagros y sus enseñanzas, además de su vida santa e impecable en todo. Era y es la doxa increada, la cual no tomó como regalada como la reciben sus creaturas lógicas, sino que la tenía natural de-el Padre como Hijo unigénito que era, pleno de Jaris con la que hacía milagros y ahora nos renace, y, pleno de verdad con la que nos ilumina y nos enseña».» (Jn 1,14).

(Se sugiere leer también https://www.logosortodoxo.com/san-gregorio-palamas/filocalia-tomo-4-san-gregorio-palamas-tres-capitulos-sobre-la-oracion-y-catarsis-del-corazon/)

EL ΝΟΥΣ (NUS)

El hombre, este excelente ser creado por Dios, es el cenit de la Creación. Es una constitución de materia y espíritu, de cuerpo y ψυχή (psijí: psique, alma, ánima). La superación del mundo material hacia el inmaterial, y de lo sensible y sensual hacia lo suprasensible, se realiza mediante la fuerza de la psique, del nus.

La fe básica de nuestra Iglesia es que el hombre constituye una icona (imagen) del Dios Trinitario. El Dios Triádico es Nus (Padre), Logos (Hijo) y Espíritu.

El hombre es icona trinitaria de Dios y él también es nus, logos y espíritu (analogía antropológica). En esta creación trinitaria, realizada por la infinita divina agapi-amor según la imagen, y en la zéosis mediante la Jaris, energía increada de Dios, según la semejanza, se encuentra su grandeza infinita.

En esta grandeza se manifiesta la incomparable diferencia del hombre respecto de los animales.

* Zéosis es la comunión y unión con Dios mediante la increada energía de la Jaris de Dios, acción que realiza el mismo Dios.

La psique, según los Santos Padres, está constituida por tres fuerzas o partes: lo logístico, lo anhelante y lo irascible o emocional.

El instrumento mediante el cual se energetiza y opera lo logístico es el nus.

Un hombre preguntó a un Yérontas eremita:

—¿Qué es el nus?

Y él respondió:

—Mira, si falta el capitán de un barco, ¿crees que llegará al puerto? Las olas lo harán naufragar. Así también el nus es el capitán.

San Gregorio Palamás también llama nus a la propia energía del mismo, que consiste en loyismí (pensamientos), juicios, silogismos, nociones, conceptos y significados. Pero estos no son el mismo nus, sino energías de él. Nus es también la potencia, la fuerza que energetiza y activa todas estas operaciones.

El nus, como energía, en la Santa Escritura se llama también corazón —corazón psicosomático, como esencia—. El corazón es la principal fuerza de todas las demás fuerzas de la psique, y por esta fuerza se caracteriza nuestra psique.

Pero el nus es también la capacidad de unión y participación con Dios. En otro lugar se denomina capacidad para la θεωρία (zeoría: expectación, contemplación o visión) de Dios. Es exactamente la misma realidad: quien ve a Dios entra en unión con Dios.

He aquí que el nus, según la terminología patrística, recibe los nombres de «ojo de la psique», «ojo noerós (espiritual)», «zeoriticós (contemplativo)», o también parte logística de la psique.

El hombre es icona, imagen de Dios, porque tiene nus.

Pero es trágico cuando al nus le falta el sentido gnóstico, es decir, de conocimiento y discernimiento. Entonces se ciega y establece relaciones absolutas con las creaciones, quedándose en la percepción sensible de la naturaleza de los entes, mientras que su sustancia o esencia es noerá-espiritual.

Nadando en un mar de vanagloria y engreimiento, deja de ser «nus en energía» y se convierte solamente en nus en dínamis, fuerza o potencia; es decir, se animaliza.

Se convierte en uno de aquellos que construyen sin cerebro, como las flores plásticas sin fragancia, como máquinas ciegas.

Según la expresión de un Yérontas asceta contemporáneo: «El nus del hombre es como un pájaro del cielo que unas veces vuela por las alturas y otras veces se arrastra miserablemente por la tierra».

Por un lado, el nus tiene las elevaciones y vuelos de su ascenso y, por otro, sus caídas hacia los lugares inferiores de la tierra, donde se revuelca por la activación de los pazos.

Este tema es tratado ampliamente por los Santos Padres Filocálicos.

(Ver https://www.logosortodoxo.com/category/filocalia/)

La autoconcentración o «recogimiento» del nus de quienes practican la llamada «yoga» de las religiones orientales no cristianas puede realizarse, pero resulta infructuosa e inactiva y deja al hombre con las manos vacías.

Allí el nus permanece detenido en el método. Hasta aquí puede considerarse un método elogiable, pero solamente como método e intención y esfuerzo humanos; por eso, desde el principio, está condenado al fracaso.

El nus se detiene allí a mitad del camino: desde «Jerusalén a Jericó», cayendo en manos de bandidos que lo desnudan, lo hieren y lo dejan medio muerto.

Esto ocurre porque allí el nus no tiene un objetivo verdadero. Busca una iluminación inexistente y cae (influenciado por el demonio) en un «autoengaño deplorable, lamentable y demoníaco».

Puesto que, en realidad, termina uniéndose a un espíritu demoníaco, este logra presentar la mentira como verdad y la verdad como mentira; «se transforma en ángel de luz», como dice san Pablo.

Yérontas Ioanikios de Athos

Editado por Santo Hisijastirion para Donas, San Gregorio Palamás, Kufalia, Salónica, 1994

Traducido por: ΧΧ J.J. www.logosortodoxo.com

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