Oficio u oración Pascual de Día y Noche

Oración Pascual de Día y Noche
Esta oración la decimos por la mañana y por la noche.
Desde el Domingo de Pascua y durante toda la Semana de la Luz* (Semana de Renovación), hasta las Vísperas del sábado, así como desde las Vísperas del martes de la sexta semana después de Pascua (del Ciego) hasta las Vísperas del miércoles, cuando celebramos la clausura de la fiesta de Pascua, en lugar del Oficio de Medianoche, las Horas y las Completas, se lee el siguiente oficio u oración:
Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con su muerte, y otorgando la vida a los que yacían en los sepulcros.
(Tres veces)
[o de esta manera también según guste a cada uno: Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con su muerte, y a los que yacían en los sepulcros les regaló la vida]
(Tres veces)
Habiendo contemplado la Resurrección de Cristo, adoremos al Santo Señor Jesús, el único sin pecado.
Tu Cruz, oh Cristo, veneramos y tu Santa Resurrección cantamos y glorificamos.
Porque Tú eres nuestro Dios; fuera de Ti no conocemos a otro; invocamos tu Nombre.
Venid todos los fieles, adoremos la santa Resurrección de Cristo, porque he aquí que por la Cruz ha venido la alegría a todo el mundo.
Bendiciendo siempre al Señor, cantamos su Resurrección; pues habiendo soportado la Cruz por nosotros, con su muerte destruyó la muerte. (Tres veces)
Al amanecer, las mujeres con María se adelantaron y, al encontrar la piedra removida del sepulcro, oyeron del ángel:
“¿Por qué buscáis entre los muertos, como a un hombre, al que vive en la luz eterna? Ved los lienzos funerarios; corred y anunciad al mundo que el Señor ha resucitado, dando muerte a la muerte, pues es el Hijo de Dios que salva al género humano.”
Aunque descendiste al sepulcro, oh Inmortal, destruiste el poder del Hades y resucitaste como vencedor, oh Cristo Dios, diciendo a las mujeres miróforas: “Alegraos”, y concediendo la paz a tus Apóstoles, Tú que das la resurrección a los caídos.
En el sepulcro corporalmente, en el Hades con el alma como Dios, en el Paraíso con el ladrón, y en el trono estabas, oh Cristo, con el Padre y el Espíritu, llenándolo todo Tú, el Incontenible.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…
Como portador de vida, como más hermoso que el Paraíso, y verdaderamente más resplandeciente que cualquier palacio real, así ha sido manifestado, oh Cristo, tu sepulcro, fuente de nuestra resurrección.
Ahora y siempre, por los siglos de los siglos amén.
Oh Santuario Divino santificado del Altísimo alégrate y regocíjate, pues por ti ha sido dada la alegría, oh Madre de Dios a los que claman:
Bendita eres entre las mujeres, oh Señora purísima.
Kirie eléison (40 veces)
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos, amén.
Tú eres más venerable que los querubines e incomparablemente más gloriosa que los serafines, tú que sin corrupción diste a luz al Verbo de Dios, y que verdaderamente eres la Madre de Dios, a Ti te engrandecemos.
Por las oraciones de nuestros santos Padres, Señor Jesús Cristo, Dios nuestro, apiádate de nosotros y sálvanos. Amén.
Y de nuevo: “Cristo resucitó de entre los muertos… (tres veces) .
La oración anterior se repite normalmente tres veces.
Durante el oficio de Completas, después de la tercera repetición por la noche, se lee también la siguiente oración de San Basilio el Grande:
Bendito eres, Señor omnipotente, que has iluminado el día con la luz del sol y has hecho resplandecer la noche con los destellos del fuego; Tú que nos has permitido atravesar la duración del día y acercarnos al comienzo de la noche. Escucha nuestra súplica y la de todo tu pueblo; perdónanos todos nuestros pecados voluntarios e involuntarios; acepta nuestras súplicas vespertinas y envía la abundancia de tu misericordia y compasión sobre tu heredad.
Rodéanos con tus santos ángeles; ármanos con las armas de tu justicia; protégenos con tu verdad; guárdanos con tu poder; líbranos de toda circunstancia adversa y de toda asechanza del enemigo. Concédenos también que esta tarde y la noche que viene sean perfectas, santas, pacíficas, sin pecado, sin tropiezos, sin perturbación, y así todos los días de nuestra vida; por las intercesiones de la Santa Madre de Dios y de todos los santos que desde siempre te han agradado. Amén.
Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con su muerte, y otorgando la vida a los que yacían en los sepulcros.
Tres veces
*La palabra griega «Διακαινήσιμο diakenísimo» se traduce al español como: “Renovación” o “Semana de la Renovación” (en contexto litúrgico).
En la tradición ortodoxa, se refiere específicamente a la Semana de Pascua, conocida como la Semana Brillante, es decir, los días inmediatamente posteriores a la Pascua, caracterizados por la alegría de la Resurrección.







