Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Α΄
Άγιος Ησύχιος ο Πρεσβύτερος

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 1
San Ησύχιος Hisijio Hesiquio el Presbítero
203 logos sobre nipsis, hisijía y virtud y la oración de corazón o de Jesús.
Repasada y rectificada la traducción 07/09/2024
- La νήψις nipsis es un método y ciencia, que con la ayuda de Dios, libera totalmente al hombre de los malignos logos, conceptos y pensamientos, de las acciones y obras malvadas y viles, si el hombre continúa la aplicación de este método espiritual durante mucho tiempo con buena gana, diligencia, buena disposición y buen ánimo. La nipsis regala también la gnosis (conocimiento espiritual e increado) segura del Dios ininteligible e inabordable, a medida de lo posible, y la revelación de los divinos y ocultos misterios. Además, mediante la nipsis, el hombre consigue cumplir todos los mandamientos (logos, principios espirituales) del Antiguo y Nuevo Testamento; ella también proporciona todos los bienes de la vida del siglo futuro. La nipsis es, principalmente, método psicoterapéutico, sanación, limpieza, claridad e ilustración del corazón, es la pureza que por su excelencia y belleza, o mejor dicho, la que a causa de nuestra negligencia se ha hecho tan rara entre los hombres y los monjes de hoy. La nipsis, el Cristo la bendice con estas palabras: “Bienaventurados y felices los sanos, limpios y puros del corazón, o los que han hecho la catarsis, la sanación y limpieza de su corazón de cada mancha del pecado, porque ellos contemplarán y verán a Dios (Mt 5,8). Siendo tan valiosa, requiere un gran precio para ser adquirida. La nipsis cuando se prolonga en el hombre, se convierte en conductor, guía en una vida correcta, justa, agradable y gustada por el Dios; esto es también el sello de la θεωρία zeoría contemplación. Ella también nos enseña dirigir correctamente las tres partes o facultades de la ψυχή psijí (psique, alma, ánima) es decir, lo logístico, lo irascible o emocional y lo anhelante, y a guardar con seguridad nuestros sentidos, incrementando día a día las cuatro virtudes generales al que las posee (Prudencia, Justicia, Templanza, Fortaleza).
- El gran legislador Moisés, o más bien, el Espíritu Santo, queriendo manifestar cuán intachable, pura, general y elevadora es la virtud de la nipsis, y queriendo enseñar cómo comenzarla, aplicarla y perfeccionarla, dice: “Que te cuides y vigiles a ti mismo, no vaya ser que un logos oculto en tu corazón violando la ley se convierta en ilegal” (Deut 15,9). Logos escondido llama el recuerdo monólogo o la representación de una cosa mala astuta, que el Dios lo odia. Esto los Padres lo llaman también “asalto” que se hace por el diablo al corazón. El asalto apenas aparezca en nuestro νούς nus (espíritu o energía del corazón de la psique, el ojo de la psique), lo siguen los λογισμοί loyismí (pensamientos simples o compuestos con fantasías, conceptos, meditaciones, ideas), quienes entablan una conversación apasionada con este.
- La nipsis es el camino para cada virtud y mandamiento de Dios. Ella se llama también ἠσυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) del corazón. Y cuando llega a la perfección, sin fantasías demoníacas, se llama también vigilante o guardián o custodio del νούς nus.
- Aquel que ha nacido ciego, no ve la luz del sol. Y aquel que no vive con la nipsis, no ve los ricos resplandecimientos de la χάρις jaris (gracia, energía increada) que viene del cielo. Tampoco se librará alguna vez de las malignas obras, logos y pensamientos que son odiosos a Dios. Y durante su salida de la vida no pasará libremente de los soberanos del oscuro tártaro (infierno).
- La atención es una continua ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) del corazón de cada malo astuto loyismós pensamiento; sólo respira e invoca sin interrupción a Jesús Cristo, el Hijo de Dios y Dios, apela a Su ayuda y junto con Él combate valientemente los malos astutos demonios. Y en Él se confiesa, porque sólo el Jesús Cristo tiene autoridad de perdonar los pecados y sanar las enfermedades (espirituales, psíquicas y físicas). La psique-alma con la invocación abraza continuamente a Cristo, Quien es el único que conoce qué esconden los corazones de los hombres, y trata de evitar de todas las maneras posibles la atención de las personas hacia su dulzura y su lucha interna, no sea que el maligno engañe la psique-alma sigilosamente, abra el camino al mal y destruya su más hermosa obra
- La nipsis es una permanente fijación y estancia del λογισμός loyismós pensamiento ante el portal del corazón; observa y escucha a los ladrones pensamientos cuando se acercan, es decir, qué hacen y qué dicen los demonios asesinos de los hombres. Y con qué intención y forma procuran los demonios junto con la fantasía confundir y engañar a nuestro νούς nus. Estas cosas, pues, si las tratamos con esfuerzo, valentía y diligencia, si lo queremos, nos muestran y dan con gran plenitud la experiencia de la guerra invisible (o combate espiritual).
- La nipsis nace del doble temor: tanto de los abandonos de Dios (es decir, de la energía jaris), como de las tentaciones que vienen como pedagogía e instrucción. Y es esta una presencia constante de la atención en la fuerza hegemónica de la psique-alma, es decir, al νούς nus del hombre, que trata de obstruir la fuente de los malos conceptos, pensamientos y de las obras malas. Por eso vienen los abandonos (de la jaris) y las tentaciones inesperadas por parte de Dios para corregir y enderezar nuestra vida. Sobre todo en aquellos que han saboreado el descanso y alivio (interior) que concede el bien de la nipsis y después recaen en la negligencia. La continuidad de la nipsis genera la costumbre; y la costumbre genera una cierta densidad natural de la nipsis. Y esta genera la contemplación serena de la guerra invisible (o combate espiritual) con sus características; esta contemplación la sigue la invocación de Jesús Cristo y después una dulce serenidad, paz y reposo del νούς nus sin fantasías y un estado de unión con Jesús Cristo.
- El νούς nus (espíritu de la psique) del hombre que permanece firme e invoca a Cristo en contacto consciente con la oración contra los malos astutos demonios, y recurre en Él, parece a una bestia que ha sido rodeada de muchos perros y después se arrinconó en un rincón como refugio y resiste. Este ve espiritualmente desde lejos las intenciones de las legiones inteligibles de los enemigos y por suplicar continuamente al pacificador Cristo, lucha contra los enemigos y permanece ileso sin ser lesionado de ellos.
- Si conoces y te ha sido dada la χάρις jaris (gracia, energía increada), por las mañanas siéntate ante Dios para que seas examinado y examínate a ti mismo, entonces entenderás lo que digo sobre la nipsis. Si no, ten nipsis y recibirás la χάρις jaris (energía increada).
- Los sistemas de los mares están constituidos de mucha agua. El sistema y la fuerza de la nipsis, sobriedad y profunda ησυχία hisijía de la psique-alma, así como el abismo de extraordinarias y confidenciales contemplaciones, la humildad de la μετανοια metania (introspección, arrepentimiento, conversión y confesión), la sinceridad, la rectitud y la agapi-amor incondicional, son la suma de la perfecta nipsis y la oración de Jesús Cristo sin pensamientos, conceptos y fantasías. Y esto debe hacerse sin cesar, con frecuencia y sin perder la paciencia o caer en la desesperación.
- “No entrará en el reinado de la Realeza increada de Dios, cada uno que dice Señor, Señor, sino aquel que hace la voluntad de mi Padre” (Mt 7,21). Voluntad del Padre es: “Los que amáis a Dios detestad y odiad al maligno” (Sal 96,10). Por lo tanto, junto con la oración de Jesús Cristo, odiemos y detestemos también los malignos astutos λογιμοί loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía, conceptos), y así habremos cumplido la voluntad de Dios.
- El ejemplo perfecto a imitar y modelo para el género humano y la restauración del pecado original es nuestro Señor y Dios que tomó cuerpo y carne y puso ante nosotros como un retrato Su vida virtuosa. Junto con todas las cosas buenas que nos enseñó a modo de ejemplo, después de Su Bautismo, mientras subió al desierto, nos indicó también cómo comenzó la guerra espiritual contra el diablo mediante el ayuno, que fue hacia Él como si se tratara de un simple ser humano (Mt 4,3). Y la manera que el Señor consiguió la victoria y cómo luchar contra los espíritus malignos y astutos, nos la ha enseñado también a nosotros, seres indignos, infames e inútiles, es decir, con humildad, ayuno, oración y nipsis. Él que no tenía necesidad de estas cosas, porque es Dios y Dios de dioses.
- Ahora bien, cuántos métodos y maneras de nipsis existen, según a mí, que pueden hacer la catarsis y limpiar el νούς nus de los apasionados y malos loyismí pensamientos, no dudaré ni me cansaré de revelártelos con un lenguaje sencillo y sin adornos. Porque no me parece bien, en tiempos de guerra espiritual, esconder y disfrazar dentro de este logos la utilidad mediante palabras elegantes; sobre todo cuando es dirigido a personas sencillas. Dice Pablo: “Y tú hijo mío Timoteo, presta atención lo que estudias y lees” (Tim 4,13).
- Un método de nipsis es examinar frecuente y atentamente la fantasía del malo y astuto loyismós pensamiento; es decir, el “asalto”, porque el satanás sin la fantasía no puede crear loyismí pensamientos o conceptos y presentarlos al νούς nus (espíritu de la psique) para engañarlo.
- Otro método es mantener el corazón siempre en profundo silencio e ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), alejado de todo loyismós pensamiento, y orar.
- Otro método es rogar, suplicar continuamente al Señor Jesús Cristo con humildad para que venga en tu ayuda.
- Otro método es recordar incesantemente la muerte.
- Todas estas prácticas, querido mío, impiden los pensamientos malignos y viles como porteros terribles. Mirar hacia el cielo y considerar que la tierra no es nada también es útil y efectivo junto con los otros métodos, y si Dios me inspira y me concede logos, lo expondré más extensamente en otra ocasión.
- Si cortamos por poco las causas de los πάθος pazos y nos ocupamos con pensamientos espirituales, pero sin tratar de dedicarnos a profundizar a ellos como una actividad nuestra, entonces fácilmente retrocedemos de nuevo en los pazos de la carne, sin ganar nada más, de este corto trabajo espiritual, salvo la oscuridad total de nuestro νούς nus y la desviación hacia las cosas materiales.
- El luchador del combate interior (o la guerra invisible), debe tener en cada momento estos cuatro elementos: humildad, suma atención, rechazo a los malignos, viles υ astutos pensamientos y oración. Debe tener humildad, porque el combate es contra los soberbios demonios, y debe tener a punto la ayuda de Cristo; porque nuestro Señor odia a los soberbios u orgullosos (Prov 3:14). Atención, para que no tenga ningún loyismós pensamiento o concepto en su corazón, aunque le parezca bueno. Rechazo, para que tan pronto como detecte con agudeza la presencia del demonio, inmediatamente lo confronte con ira. Y contestaré -nos dice- a aquellos que de mí se mofan con malicia, ¿será posible que mi psique-alma no se someta a Dios? (Sal 61, 1). Oración, para clamar fuertemente a Cristo con gemido o suspiro inenarrable (Rom 8,26), justo después del rechazo u objeción. Y entonces el hombre luchador, verá al enemigo paralizado, expulsado y alejado por el venerado, santo y adorable nombre de Jesús Cristo, como polvo al viento, o desaparecer como humo junto con su pensamiento vil y maligno.
- Aquel que no tiene la oración liberada de los malignos y viles loyismí pensamientos y conceptos, este es como si fuera a la guerra sin arma. Quiero decir la oración aquella que se hace incesantemente en las profundidades de la psique-alma, de modo que, con la invocación de Cristo, el satanás, que combate a escondidas, sea azotado y quemado.
- Con el νούς nus (espíritu de la psique) que es el ojo de la psique-alma, bebes mirar con mirada aguda, penetrante y severa continuamente, así ves lo que percibes y reconoces quién entra; y tan pronto como veas que está entrando el maligno pensamiento, enseguida por medio del rechazo u objeción, debes aplastar la cabeza de la serpiente, (Gen 3,15). Y al mismo tiempo, con un suspiro invoca a Cristo, así probarás y tendrás experiencia de la ayuda divina e invisible. Entonces verás brillantemente la sencillez, la indulgencia y la bondad del corazón.
- Aquel que sostiene un espejo en su mano y se encuentra entre muchas personas, ve en el espejo su propia cara y las caras de los demás que se asoman al espejo. De la misma manera, aquel que mira atentamente hacia el interior de su corazón, ve su propio estado en él, pero también ve las caras negras de los etíopes espirituales, es decir, de los demonios.
- El νούς nus (espíritu de la psique) por sí mismo con la mente no puede vencer las fantasías o imaginaciones demoníacas de los demonios. Que nadie tenga nunca tal confianza. Porque son astutos, fingen estar derrotados y al mismo tiempo derriban al luchador con la vanagloria. Pero si invoca a Jesús Cristo entonces no podrán permanecer ni un instante y engañarte.
- Ten cuidado, trata de no enorgullecerte tú también como antiguamente el Israel, y seas entregado a los enemigos inteligibles. Porque el antiguo Israel después de ser liberado de los egipcios por el Dios de todos, inventó como ayuda para sí mismo un ídolo de metal fundido (Ex 27,7).
- Ídolo de metal fundido, debes entender nuestro νούς nus enfermo y débil, el cual, si invoca a Jesús Cristo contra los espíritus malignos, los echa fácilmente y con la habilidad del método arrasa y pone en fuga las fuerzas invisibles y hostiles del enemigo. Pero cuando el νούς nus, tontamente, confía plenamente en sí mismo, entonces cae estrepitosamente como el pájaro conocido como oxíftero o buitre. Dice la Escritura: “Mi corazón tuvo esperanza a Dios, pedí ayuda a Él y mi cuerpo o carne revivió” (Sal 27,7). ¿”Quién si no el Señor me hará resucitar y renacer y se unirá a mí contra mis malos e innumerables loyismí pensamientos que tiran hacia el mal?” (Sal 93,16). Aquel que tiene confianza en sí mismo y no a Dios, tendrá una caída grande y terrible.
- Querido mío, si quieres luchar para obtener la hisijía1 del corazón, toma como ejemplo la araña. Si no es así, no estás aún preparado como es debido para la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) del νούς nus. La araña caza pequeñas moscas; y tú, si practicas con esfuerzo la ησυχία en tu psique-alma, aunque estés fatigado, no cesarás de matar siempre los infantes de Babilón; con este asesinato eres bendecido y bienaventurado por el Espíritu Santo, por medio de David (Sal 136,9).
- Así como es imposible que sea visto el firmamento del mar rojo entre las estrellas, e imposible que el hombre que vive sobre la tierra no respire este aire, así es imposible sanar y limpiar nuestro corazón de los pensamientos malignos y pasionales y expulsar los enemigos espirituales (inteligibles e invisibles) de él sin la invocación asidua de Jesús Cristo.
- Si con humildad, auto-juicio, auto-examen, memoria de la muerte, rechazo u objeción contra los malignos loyismí pensamientos y la invocación de Jesús Cristo permaneces en tu corazón y si al estrecho pero alegre y feliz camino de la diania (mente, cerebro) con las armas anteriores, caminas diariamente teniendo nipsis, accederás a las divinas contemplaciones de los Santos. Y serás iluminado en los misterios profundos por Cristo, “en Quien están escondidos los tesoros de la gnosis (conocimiento increado) y la sabiduría” (Col 2,3), y, “en Cual habita corporalmente toda la plenitud de la deidad” (Col 2,9). Es decir, sentirás que junto con Jesús, el Espíritu Santo ha irrumpido en tu psique-alma, por el Cual recibe el νούς nus la luz increada y es iluminado el hombre para poder ver a cara descubierta (2Cor 3,18). Dice la Escritura: “Nadie puede decir “Señor Jesús”, si no es en el Espíritu Santo (1Cor 12, 3); es decir, el Espíritu Santo confirma en secreto místicamente que tienes al Señor que buscas dentro de ti.
- También deben saber aquellos que desean aprender sobre cosas divinas que los envidiosos demonios muchas veces se retiran, se esconden y recogen de nosotros la guerra espiritual invisible, porque esos salvajes envidian el beneficio que proviene del combate espiritual, de la gnosis y de la elevación hacia Dios que surge de esta lucha. Quieren que no nos preocupemos (por la nipsis) y luego, de repente, arrebatar la atención de nuestro νούς nus y desviar o hacernos olvidar la atención de nuestra διάνοια diania (mente, cerebro). Porque el propósito incesante y la lucha de los demonios es no dejarnos para nada vivir con atención en nuestro corazón, porque conocen la riqueza que acumulamos de esto para nuestra psique-alma. Pero nosotros, especialmente en esos momentos, debemos extendernos hacia las contemplaciones, visiones espirituales con la memoria de nuestro Señor Jesús Cristo, y la guerra volverá a nuestro νούς nus (espíritu de la psique). Sólo con la opinión -por así decirlo- del Señor y con mucha humildad, hagamos todo.
- Ya que vivimos en un monasterio cenobio (de vida común) (o como ortodoxos con nuestra familia), debemos, con nuestra libre voluntad y un corazón dispuesto, renunciar a toda nuestra voluntad frente al higúmeno (Guía espiritual abad del Monasterio), y con la ayuda de Dios, nos hacemos dóciles, obedientes y sin voluntad propia sino divina. Pero esto debe hacerse con habilidad, arte y libertad, para no perturbarnos por la ira y mover la parte irascible de la psique-alma de modo insensato, paradójico y contra natura, encontrándonos inseguros frente a la guerra invisible. Porque cuando no cortamos voluntariamente nuestra voluntad, por regla general, nos enfadamos contra aquellos que intentan cortárnosla involuntariamente. Y a partir de esto nuestra ira se enciende y ladra salvajemente, destruyendo la gnosis-conocimiento de la guerra invisible que con mucha dificultad habíamos logrado adquirir, ya que la ira por su naturaleza es destructiva. Si se dirige contra los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía, conceptos) demoníacos, los destruye y acaba con ellos. Si por otro lado, se mueve contra los hombres, también destruye los buenos loyismí pensamientos que están en nosotros. Veo, pues, que la ira es destructiva y nociva para cualquier pensamiento, ya sea maligno o incluso los buenos, y nos ha sido dada por Dios como un arma y un arco, si no se usa contra ambos tipos de pensamientos. Pero si opera incorrectamente es muy destructiva. Porque yo sé que un perro enfurecido puede matar a las ovejas de la misma manera que el lobo.
- Debemos odiar la palabrería, la verborrea o charlatanería y evitar muchas conversaciones como si fueran veneno de víbora y crías de víboras (Mt 3,7); porque estas pueden hacer que el luchador olvide rápidamente por completo la guerra interior y derrumbar la psique-alma de la alegría excelsa que proviene de la catarsis y pureza del corazón. El maldito olvido es tan contrario a la atención del corazón como el agua al fuego, y en todo momento es un poderoso oponente, y del olvido resultamos en la negligencia y de la negligencia al desprecio de las realidades divinas, la pereza o desidia y a los deseos indecentes, inapropiados, absurdos y hedonistas. Y así retrocedemos otra vez, como el perro a su vómito (2Ped 2,22). Por lo tanto, evitemos la vulgar palabrería y verborrea como un veneno mortal. Los malos resultados del olvido se psicoterapian y se sanan con una atención y vigilancia muy estricta y escrupulosa del νούς nus (espíritu de la psique) y la continua invocación de nuestro Señor Jesús Cristo. Sin Él nada podemos hacer (Jn 15,5).
- No es posible hacer amistad con una serpiente y ponerla en tu pecho o seno, ni es posible acariciar y cuidar tu cuerpo en exceso y amarlo, excepto en la medida en que sea necesario, y al mismo tiempo preocuparte por la virtud celestial. Porque, por naturaleza, la serpiente muerde, mientras que el cuerpo contamina con el placer hedonista a quien lo mima. En lo que respecta a las faltas del cuerpo, golpéalo con puños sin compasión, como a un esclavo borracho que ha escapado; que experimente el castigo de su amo y huya de las tabernas. Que lo que es barro corruptible y siervo oscuro de la psique-alma no ignore a su señora incorruptible, la psique-alma. No confíes en tomar valor en tu carne hasta el momento de tu muerte. Dice la Escritura: “La voluntad de la carne es enemiga de Dios. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz… Aquellos que hacen vida carnal no pueden ser gustados de Dios. Pero nosotros no somos carnales sino espirituales” (Rom 8,6. Gal 5,17).
- El trabajo de la prudencia es mover siempre la parte irascible de la psique-alma, para que podamos librar la batalla interna contra los pazos y los asaltos demoníacos, y para autocriticarnos, enjuiciando y condenando a nosotros mismos. Obra de la sabiduría es mover la parte logística o lógica de la psique-alma en exacta y completa nipsis y la contemplación espiritual. Obra de la justicia es dirigir la parte anhelante de la psique-alma hacia la virtud y hacía Dios; en cambio obra de la fortaleza o valentía es gobernar y contener los cinco sentidos, para que no sea contaminado por ellos, tanto nuestro hombre interior, es decir, el corazón, como el exterior, o sea, el cuerpo.
- “Sobre Israel brilla Su grandeza y majestuosidad”; es decir, encima del νούς nus (espíritu de la psique) que ve, contempla en la medida que le es posible, la belleza de la doxa (gloria, luz increada) de Dios, y “Su energía increada y potencia se manifiesta entre las nubes” (Sal 67:35); es decir, en las psiques-almas totalmente iluminadas que contemplan al amanecer Aquel que se sienta a la derecha de Su Padre (Hech 7: 55), que irradia resplandor sobre ellas, como el sol que resplandece entre las nubes puras, y las muestra como dignas de ser amadas.
- Dice la Divina Escritura que aquel que peca, perderá gran justicia y virtud (Ecl. 9,18). Y el νούς nus que peca, perderá las bebidas y los alimentos incorruptibles e inmortales mencionados al mismo capítulo (Ecl 9,7).
- Nosotros no somos más fuertes que Sansón, ni más sabios que Salomón, tampoco tenemos más gnosis-conocimiento espiritual que David, ni amamos a Dios más que el puntal e ilustre Pedro. Por tanto, no confiemos en nosotros mismos, porque dice la Santa Escritura: “Aquel que tiene confianza en sí mismo, tendrá una caída terrible” (Job 18,12).
- Aprendamos de Cristo la humildad, conducta y actitud modesta y humilde, de David la humildad y de Pedro a llorar por las cosas que nos ocurren, pero que no nos desesperemos como Sansón, Judas, y Salomón que era muy sabio.
- El diablo, como león rugiente, camina con sus fuerzas buscando a quién devorar (1Ped 5,8). La nipsis cordial, la atención del corazón, el rechazo y la oración a Jesús Cristo, nuestro Dios, nunca deben cesar. Porque en toda tu vida no encontrarás mejor y mayor ayuda que la de Jesús Cristo. Sólo Él, el Señor como Dios que es conoce las astucias, las trampas, las insidias y los métodos del diablo.
- Por tanto, la psique-alma, que tenga su ánimo y confianza en Cristo, que lo invoque, lo ruegue y no se acobarde ni desfallezca de nada, porque no combate sola, sino junto con el terrible rey Jesús Cristo, que es el Creador de todos los seres (entes, existencias), corpóreos e incorpóreos, es decir, visibles e invisibles.
- Así como la lluvia ablanda más la tierra cuanto más cae sobre ella, de igual manera el santo nombre de Cristo alegra y regocija la tierra de nuestro corazón, cuanto más lo invocamos y lo llamamos con frecuencia.
- Es bueno, entonces, que los inexpertos sepan que nosotros, quienes somos pesados y nos inclinamos hacia la tierra tanto con nuestro cuerpo como con nuestra conducta, tenemos enemigos incorpóreos e invisibles que buscan nuestro mal, que son expertos en la habilidad de hacernos daño, activos, ágiles y experimentados en la guerra desde los tiempos de Adán hasta ahora, y no tenemos otra forma de vencerlos que con la constante nipsis del νούς nus (espíritu de la psique) y la invocación a Jesús Cristo, nuestro Dios y Creador. Y para aquellos que son aún inexpertos, las recomendaciones anteriores, es decir, la oración de Jesús Cristo y la exhortación a probar y conocer el bien, son un excelente camino y maestro. Para aquellos que ya tienen experiencia, la práctica, la prueba y el descanso (espiritual) que da lo bueno son el mejor método y maestro.
- Un niño pequeño, es decir, un niño sin malicia, cuando ve a alguien que hace trucos teatrales, se deja seducir, se deleita y lo sigue por su inocencia; así también nuestra psique-alma que es simple y buena, de tal modo creada por su bondadoso Señor, se delita de los asaltos del diablo que presenta fantasías engañosas. Y así es engañada y corre detrás del mal, creyendo como si fuera bueno, al igual que la paloma corre detrás del enemigo de sus hijos. Y así la psique-alma mezcla sus propios pensamientos con la fantasía del asalto demoníaco; por ejemplo, el rostro de una bella mujer o de cualquiera otra cosa absolutamente prohibida por los mandamientos-logos de Cristo. Quiere hacer realidad lo que le pareció bello con su fantasía; y entonces, después de dar su consentimiento, lleva a cabo con el cuerpo aquel pecado que vio con su νούς nus (espíritu de la psique), resultando en su propia condenación.
- Éste es el arte y el proceso del astuto maligno, y con estas flechas envenena la psique-alma. Por eso no es seguro dejar entrar los loyismí pensamientos en nuestro corazón, antes que el νούς nus adquiera gran experiencia en la guerra, sobre todo al principio, porque nuestra psique-alma se deleita todavía de los asaltos y los efectos demoníacos, porque encuentra placer en ellos y los sigue. Sin embargo, es necesario sólo tomar conciencia, conocerlos y eliminarlos al instante, al surgir el asalto. Pero cuando el νούς nus, ha estado largo tiempo en esta maravillosa obra y ha sido entrenado, ha entendido bien y se le ha hecho firme la costumbre del verdadero conocimiento de los pensamientos, y como dice el profeta, para poder capturar fácilmente las pequeñas zorras (Cantar 2, 15), entonces con atención y cuidado debe permitir que vengan y controlarlos.
- Así como es imposible que por un mismo tubo pasen el fuego y el agua, de la misma manera es imposible que el pecado entre en nuestro corazón, si antes no golpea a la puerta del corazón mediante el asalto de una fantasía pecaminosa.
- En principio se produce el asalto del pensamiento malo; en segundo lugar la combinación, cuando se mezclan nuestros pensamientos y los demoníacos; en tercer lugar, el consentimiento, cuando nuestros loyismí pensamientos se acoplan, co-meditan y se asocian con los demoníacos para cometer el mal; en cuarto lugar, está la acción sensible o visible, es decir, el pecado. Si el νούς nus pone atención con la nipsis, y por medio del rechazo y de la invocación del Señor Jesús expulsa el asalto tan pronto como aparece, entonces los siguientes (combinación, consentimiento y pecado) quedan tardíos, vanos y alejados. Pues, el maligno y astuto demonio, siendo un νούς nus-espíritu incorpóreo, no puede engañar a las psiques-almas más que por medio de la fantasía, imaginación y los pensamientos. Y en lo que concierne al asalto, David dice: “Cada mañana yo mataba todos los pecadores de la tierra” (Sal 100,8). Sobre el consentimiento, el gran Moisés dice: “No darás tu consentimiento a ellos, no los consentirás para que no te hagan pecar (Ex 23, 32).
- El νούς nus (con la mente) se entrelaza invisiblemente y combate, es decir, el νούς nus-espíritu demoníaco (el demonio) con el nuestro. Por ello, es necesario invocar en cada momento a Cristo, para que ahuyente al νούς nus demoníaco y nos dé la victoria, ya que es misericordioso y filántropo (amigo de los hombres).
- Toma como ejemplo de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) del corazón la persona que tiene en sus manos un espejo y lo mira continuamente. Entonces estarás viendo aquellas cosas buenas y malas que se están pintando mentalmente, espiritual e inteligiblemente en tu corazón.
- Procura no tener ningún pensamiento en tu corazón, ni irracional ni racional, para que puedas fácilmente reconocer a los pensamientos extraños de otras razas, es decir, a los primogénitos de los egipcios, (egipcios y filisteos, pueblos enemigos de Israel, son los tipos espirituales de los demonios, de sus asaltos y sugestiones).
- Qué virtud buena y suave, luminosa y dulcísima, magnífica, espléndida y bella es la nipsis, cuando por Ti, Cristo Dios, el νούς nus (espíritu de la psique) entra en el camino bueno y cuando el νούς nus vigilante del hombre la practica con gran humildad. En efecto, Sus ramas se extienden hasta el mar y hasta el abismo de las contemplaciones, y sus brotes llegan a los deleites y a los divinos misterios (Sal 79, 12); riega con agua y calma la sed del νούς nus, sediento y quemado durante mucho tiempo por la sal de la impiedad de los astutos demoníacos pensamientos, y por la mentalidad y actitud malévola de la carne, que es la muerte (Rom 8,6-8).
- La nipsis se asemeja a la escalera de Jacob, en la que encima está el Dios y por la que suben y bajan los ángeles (Gén 28, 12). Porque ella elimina todo mal de nosotros, ya que destruye la charlatanería, la maledicencia, la calumnia y toda la serie de pecados visibles, porque no soporta ni por un instante ser privada de su propia dulzura, debido todas estas cosas.
- La nipsis, hermanos míos, ejercitémosla con diligencia y de buena gana. Y en sus alturas, con διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) clara, volando con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo Dios, reflexionemos y consideremos nuestros pecados y nuestra vida pasada. Así, sintiendo contrición y humildad con el recuerdo de nuestros pecados, tendremos la ayuda incesante de Jesús Cristo nuestro Dios, en la guerra invisible. Pues, cuando seamos privados de la ayuda de Jesús a causa de la soberbia, de la vanagloria y de la egolatría, no alcanzaremos la catarsis, la pureza y la claridad del corazón, por la que Dios se da a conocer al hombre; porque la causa para que veamos a Dios es la catarsis, la pureza y la claridad del corazón, según la promesa: Bienaventurados los sanos, puros y claros del corazón, o los que han hecho la catarsis, la sanación y la limpieza de su corazón de cada mancha del pecado, porque ellos contemplarán y verán a Dios (Mt 5,8).
- El νούς nus que no descuida su trabajo espiritual secreto, conjuntamente con los beneficios de la constante actividad de su vigilancia y protección, encontrará también que los cinco sentidos del cuerpo son lentos e inoperantes en captar los males externos. Porque cuidando su virtud y su nipsis, queriendo tratar con los buenos pensamientos, no tolera que los cinco sentidos le roben con pensamientos materiales y vanos; pero como conoce cuán engañosos que son, muchas veces los restringe en su interior y desde allí los domina.
- Permanece firme en tu διάνοια diania (mente, intelecto) por la nipsis y no te desmoronarás ante las tentaciones. Pero si te alejas, deberás soportar con paciencia las tentaciones que te vienen.
- Así como aquellos que han comido mal, se benefician del amargo ajenjo, lo mismo para los que tienen mal carácter y hábitos malos se benefician al sufrir tribulaciones y angustias.
- Si no quieres padecer males, no quieras hacerlos, porque sin excepción, una cosa sigue a la otra, (Gal 6, 7). Entonces cuando sembramos voluntariamente males astutos y después los cosechamos involuntariamente, deberemos admirar la justicia de Dios.
- El νούς nus (espíritu de la psique) se ciega por estos tres πάθος pazos: la avaricia, la vanagloria y el placer hedonista (o hedonismo).
- La gnosis (conocimiento espiritual increado) y la fe, que son compañeras de nuestra naturaleza, no se debilitan por otra cosa que por las tres maldades mencionadas anteriormente.
- El furor y la ira, las guerras y los homicidios, y toda la lista de demás males, a causa de las anteriores tres maldades se han fortalecido y prevalecido terriblemente entre los hombres.
- El que no conoce la verdad, tampoco puede creer verdaderamente. Porque, según el orden natural, la gnosis, conocimiento precede a la fe; y las cosas que dice la Escritura, no sólo las dice para que las aprendamos, sino para que las llevemos a cabo en praxis (acción) y práctica.
- Por tanto, comencemos la obra. Así poco a poco progresando, encontraremos que la esperanza en Dios y la fe segura, la gnosis interior, la liberación de las tentaciones, los divinos carismas o dones, la confesión del corazón y las lágrimas continuas vienen a los fieles por medio de la oración. Y no solo eso, sino también la paciencia a las tribulaciones y las angustias que puedan surgir, así como el sincero perdón al prójimo y la profunda gnosis (conocimiento espiritual increado) de la ley espiritual, el descubrimiento de la justicia de Dios y la venida, infusión del Espíritu Santo, y la donación de los tesoros espirituales, y todas las cosas que Dios prometió dar a los hombres que creen, aquí en el presente y en el futuro siglo o vida venidera. En una palabra, es imposible que la psique-alma se asemeje a la imagen de Dios, si no es por medio del carisma o don de Dios y la fe del hombre, quien permanece con mucha humildad y oración sin distracción en su διάνοια diania (mente, intelecto).
- Hemos recibido una gran bendición a través de la experiencia invocar continuamente al Señor Jesús contra los enemigos espirituales, aquellos que queremos hacer la catarsis, psicoterapiar, purificar y limpiar nuestro corazón. Y observa cómo el logos que digo está en concordancia con las Sagradas Escrituras. En alguna parte dice: «Prepárate, Israel, para invocar el nombre del Señor tu Dios» (Amós 4:12). Y el Apóstol dice: «Orad sin cesar» (1 Tesalonicenses 5:17). Y nuestro Señor dice: «Sin mí no podéis hacer nada. El que permanezca en mí y yo en él, éste dará muchos frutos. El que no permanece en mí, es arrancado como los sarmientos de la vid (Jn 15, 5-6 y ss). La oración es una gran bendición que contiene todas las virtudes, porque “psicoterapia”, purga, limpia y sana el corazón, en el cual Dios se apocalipta/revela a los fieles.
- La humildad, que por su naturaleza eleva al hombre y contiene la agapi (amor, energía increada) de Dios, destruye casi todos los males que están en nosotros y son odiosos a Dios; pues, es difícil de alcanzarla. Y puedes encontrar en una persona la práctica parcial de muchas virtudes, pero si buscas siquiera una pizca de humildad, apenas la encontrarás. Por lo tanto, hace falta mucho esfuerzo, esmero, cuidado y buena disposición para adquirir la santa humildad. La Escritura llama impuro, sucio al mismo diablo, ya que desde un principio rechazó la excelente riqueza de la humildad y amó la soberbia u orgullo. Por ello en todas las Escrituras el diablo es también llamado espíritu sucio, impuro (Mt 10: 1; 12: 43 etc.). Pues, ¿cuál impureza corporal o física puede cometer el incorpóreo e imponderable, para que lo llame impuro la Escritura? Entonces es claro que fue llamado impuro por su soberbia, y de ser un ángel puro y luminoso se convirtió en impuro y profano. Porque para el Señor todo soberbio u orgulloso es impuro (Prov 16, 5), y el primer pecado es la soberbia u orgullo (Si 10, 13). Y también el soberbio y orgulloso Faraón decía: No conozco a tu Dios ni liberaré a Israel (Ex. 5, 2).
- Hay muchas obras y praxis del νούς nus (espíritu de la psique) que pueden proporcionarnos el bondadoso regalo de la humildad, siempre y cuando no descuidemos nuestra psicoterapia, sanación y salvación; es decir, el recuerdo de nuestros pecados, tanto los que cometimos de palabras, de pensamiento, de obras y con nuestro νούς nus, como muchísimas otras cosas que contribuyen a lograr la divina humildad. La verdadera humildad también se produce al recordar siempre las obras y las hazañas virtuosas de los demás y magnificar sus otras ventajas naturales, comparando nuestras propias obras con las suyas, para ver que somos inferiores a ellos. Y así, el νούς nus viendo su propia bajeza, nulidad y cuán inferior es a la perfección de los hermanos, se considera a sí mismo tierra y ceniza, no un hombre sino un perro, porque frente a todos los hombres lógicos que están sobre la tierra, está muy atrás y es inferior a todos.
- La boca de Cristo, el pilar de la Iglesia, nuestro gran padre Basilio nos dice: “Un gran bien para no pecar, ni caer al día siguiente en los mismos pecados, es interrogarnos y examinar al final del día nuestra conciencia sobre en qué hemos fallado y qué bien hemos hecho. Esto lo hacía Job respecto de sí mismo y de sus propios hijos (Jb 1, 5); porque los interrogatorios y exámenes de nuestras praxis, cuando se hacen cada día, nos iluminan qué debemos hacer en cada momento”.
- Otro sabio de las cosas divinas dijo: El principio de la producción de los frutos es la flor, así como el principio de la práctica para la virtud es la εγκράτεια (continencia, templanza o autodominio). Por tanto, practiquemos la engratia templanza -con medida y equilibrio- como nos enseñan los Padres. Y todo el día, las doce horas, pasémoslas con nipsis y vigilancia de nuestro νούς nus-espíritu. Si hacemos esto, podremos con algo de esfuerzo extinguir y disminuir la maldad con la ayuda de Dios. Porque con esfuerzo duro se consigue la vida virtuosa, por la que nos es regalada la Realeza (increada) de los Cielos (Mt 11, 12).
- El camino para la divina gnosis (conocimiento increado) es la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y la humildad, sin ellas nadie verá al Señor.
- Aquél que presta atención continuamente a su interior es sensato, moderado y auto-dominado. Y no solo eso, también se ocupa de las contemplaciones espirituales, teologiza y ora. Esto es lo que dice el Apóstol: “Debéis vivir y dejar ser conducidos según la voluntad y la iluminación del Espíritu, y no os dejéis arrastrar por las apetencias desastrosas de la carne que crea conflictos destructivos entre vosotros” (Gal 5, 16).
- Aquel que no conoce como caminar en el sendero espiritual, no se ocupa para nada de los pensamientos malignos y apasionados. Toda su preocupación gira en torno al cuerpo, carne y en la gula que le convierte en esclavo de su panza o sufre y se hace irascible y resentido, deprimido y entristecido y con todo esto entenebrece y nubla su νούς nus. Por otro lado, si hace un ejercicio ascético exagerado, enturbia su diania (mente intelecto).
- Aquel que ha abandonado sólo a las cosas exteriores, por ejemplo, la mujer, las riquezas, etc., se ha convertido en monje solo externamente, pero no internamente. Aquel que ha renunciado también a los pensamientos pasionales y malignos de su νούς nus y la mente es verdadero monje. El hombre externo puede hacerse monje fácilmente si así lo desea, pero para hacer monje al hombre interno se requiere una gran lucha.
- ¿Quién es el que, en esta generación, habiéndose liberado enteramente de los pensamientos pasionales y malignos, se ha hecho digno de adquirir para siempre la oración pura, libre y alejada de todo pensamiento material? Esto es la señal del monje interior.
- Muchos pazos permanecen escondidos en nuestras psiques-almas, y se manifiestan cuando se presentan sus causas.
- No dediques todo tu tiempo a la carne, sino márcale una ascesis (ejercicio) y disciplina acorde con tus fuerzas y luego gira todo tu νούς nus hacia tu interior. Porque el ejercicio corporal beneficia poco, mientras que la piedad y la ascesis (ejercicio espiritual) es beneficiosa en todo (1Tm 4, 8).
- Cuando los pazos dejan de operar, ya sea porque se han cortado las causas o porque los demonios se retiran con engaño, junto con esto, sobreviene la soberbia.
- La humildad y el esfuerzo duro del cuerpo o carne, liberan al hombre de todo pecado. La humildad corta los pazos de la psique-alma y el esfuerzo corta los pazos del cuerpo. Por ello, el Señor dice: Bienaventurados los sanos, puros y lúcidos del corazón, o los que han hecho la catarsis, la sanación y la limpieza de su corazón de cada mancha del pecado, porque ellos contemplarán y verán a Dios (Mt 5,8). Verán a Dios y a Sus tesoros, cuando con la agapi (amor incondicional) y la continencia o templanza se hayan psicoterapiado, sanado y purificado a sí mismos; y más aún Le verán si intensifican la catarsis.
- La vigilancia del νούς nus es la torre por donde uno ve los motivos y los objetivos de cada virtud, como el antiguo centinela de David mostraba la “circuncisión del corazón” (Sal 18, 24).
- Igual que cuando miramos con nuestros ojos las cosas que perjudican, nos perjudicamos, así sucede también cuando pensamos y meditamos con nuestro νούς (nus) λογισμοί loyismí (conceptos, ideas, pensamientos simples o unidos con la fantasía) malos, astutos y perversos.
- Igual que cuando uno golpea la raíz de una planta, la seca por completo, así le sucede al corazón del hombre cuando es golpeado de los malos astutos pensamientos. Debemos tener cuidado cada momento, porque los demonios nunca están quietos e inactivos.
- El Señor, queriendo demostrarnos que cada mandamiento (logos o principio espiritual) debemos realizarlo, en cambio la adopción que nos ofrece (en ser hijos de Dios) se realiza en los hombres mediante Su sangre, dice: “Cuando hayáis hecho lo que os estaba mandado, decid: Somos siervos inútiles, que hemos hecho lo que debíamos hacer” (Lc 17, 10). Por esto la Realeza increada de los Cielos no es una recompensa de obras, sino la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Soberano, preparada para Sus siervos fieles. El esclavo o siervo no requiere la libertad como un salario, agradece como deudor y la espera como una donación o regalo.
- El Cristo ha muerto por nuestros pecados, según las Escrituras (1Cor 15, 3), y aquellos que Le sirven bien, les regala la libertad. Porque dice: “Bien, siervo bueno y fiel, has sido fiel en lo poco, sobre mucho te pondré. Entra en la alegría y el gozo de tu Señor” (Mt 25, 21). Pero no es un siervo fiel aún el que se basa en la gnosis (conocimiento creado), simple, superficial y sutil, sino aquel que muestra su fe, con la obediencia a Cristo el dador de los mandamientos.
- El que honra al Señor, hace lo que Él ordena. Cuando se equivoca o desobedece, soportará las malas consecuencias como justas. Si amas aprender, ama también el trabajo diligente y el esfuerzo, pues la gnosis sutil (creada, mundana) infla al hombre (1Cor 8,1).
- Las tentaciones que nos surgen inesperadamente, por economía de Dios, nos enseñan a hacernos diligentes y trabadores.
- La estrella tiene la cualidad de iluminar y brillar. Así también el piadoso y temeroso de Dios tiene como cualidad la austeridad y la humildad, porque la cualidad o signo de los discípulos de Cristo, no es otra cosa que la conducta humilde y la apariencia austera y sencilla. Y esto es proclamado de muchas maneras en los cuatro Evangelios. Aquél que no vive de manera humilde se aparta de Aquel que se humilló hasta la cruz y la muerte (Filp 2, 8), el Cual es también el Legislador ejecutor y práctico de los divinos Evangelios.
- Dice la Escritura: “Los que tenéis sed, id a por el agua” (Is 55, 1). Pero aquellos que tenéis sed de Dios, caminad con la pureza de vuestro νούς nus (espíritu de la psique). Pero, aquél que con esta pureza y lucidez vuela a grandes alturas, debe mirar también la tierra de su propia insignificancia y nulidad. Porque nadie se encuentra más alto que el humilde. Igual que cuando no hay luz todo es tétrico y tenebroso; así también cuando falta la conducta o actitud humilde, todas nuestras obras respecto de Dios, son vanas e inútiles.
- Escucha ahora la conclusión de mi logos: teme a Dios y guarda Sus mandamientos (Ecl 12, 13), tanto en sentido espiritual como tangible y sensible. Porque si te esfuerzas y te obligas a aplicarlos y cumplirlos espiritualmente, pocas veces tendrás necesidad de hacer esfuerzos sensibles por ellos. Como dice David: desde el fondo de mi corazón he querido hacer Tu voluntad y Tu ley (Sal 39, 9).
- Si el hombre no hace la voluntad y la ley del Señor desde el fondo de su corazón, tampoco exteriormente puede hacerlo fácilmente. Y el hombre que no tiene nipsis y es indiferente, dirá a Dios: “No quiero conocer Tus caminos” (Jb 21, 14), por supuesto por falta total de la divina iluminación. Aquel que participa a la iluminación divina no queda sin información interior, sino que se convertirá en firme, constante, capaz e inamovible en lo relativo a las cosas y realidades divinas.
- Así como la sal hace sabroso el pan y todo alimento, y conserva algunas carnes incorruptas y duraderas, lo mismo piensa respecto de la dulzura espiritual y el maravilloso trabajo de la vigilancia del νούς nus (espíritu de la psique). Porque de modo divino da dulzura al hombre interno y externo, y ahuyenta el mal olor de los malos astutos loyismí (pensamientos, conceptos y fantasías) y nos mantiene firmes en el bien.
- Del asalto nacen muchos malignos λογισμοί loyismí (pensamientos, conceptos, ideas y fantasías), y de estos nace la mala praxis pecaminosa. Pero aquél que, tan pronto como aparece la tentación maligna, la apaga inmediatamente con la ayuda de Jesús, este ha escapado de lo siguiente y será colmado abundantemente de dulce gnosis divina (conocimiento espiritual increado) por la que encontrará a Dios, que está en todas partes. Y girando hacia Él el espejo de su νούς nus, se ilumina incesantemente, como el sol ilumina un cristal limpio. Y entonces el νούς nus descansa y se alivia más que cualquier otra contemplación, porque ha llegado al último extremo de todas las cosas deseables.
- Dado que cada loyismós pensamiento, concepto y fantasía entra en el corazón a través de la imaginación de ciertas cosas sensibles, entonces la bendita luz increada de la deidad irradia e ilumina al νούς nus, cuando éste se haya vaciado y despojado de todas las cosas sensibles y queda sin formas ni figuras. Precisamente ese resplandor divino aparece y se ve al νούς nus puro y claro, cuando este ha sido despojado de todos los conceptos y pensamientos.
- Cuanto más perfectamente cuidas y vigilas la διάνοια diania (mente, cerebro), con más ganas y fervor orarás a Jesús. A su vez, cuando más abandonas tu διάνοια diania, tanto más te alejarás de Jesús. Tal como lo primero ilumina perfectamente el espacio de la διάνοια diania, de la misma manera, el alejamiento de la nipsis y de la dulce invocación del nombre del Jesús, le oscurece por completo. Esto es así por naturaleza y no puede ser de otra manera. Y esto lo percibirás y entenderás con la experiencia, probándolo en la praxis y práctica. Porque ninguna virtud, y especialmente este trabajo espiritual que da luz y es agradable, se aprende de otra manera que a través de la experiencia.
- El invocar ininterrumpidamente a Jesús, con un deseo y anhelo lleno de dulzura y alegría, es la causa por la que el aire (espacio) del corazón está lleno de alegría y serenidad, a causa de la suma atención. Pero la causa de la perfecta catarsis y purificación del corazón es Jesús Cristo, Hijo de Dios y Dios, causante y artífice de todos los bienes, como dice: “YoSoY el Dios que trae la paz” (Is 45, 7).
- La psique-alma beneficiada que ha recibido la dulzura de Jesús, llena de exultación y de amor devuelve a su Benefactor lo recibido con alabanzas, agradece e invoca con gran dulzura y alegría a Él que le regala la paz; y esta psique-alma Le ve espiritualmente en su interior disipar las fantasías de los espíritus malignos.
- Dice David: “Mi ojo espiritual (el nus) ha visto a mis enemigos espirituales, y mi oído escuchará los malvados que se rebelan astutamente en mi contra” (Sal 91, 12); “Y vi la recompensa de los pecadores de parte de Dios” (Sal 90, 8). Cuando no existen fantasías en el corazón, entonces el νούς nus se encuentra en su estado natural y está preparado para moverse hacia toda contemplación suave, espiritual y amada de Dios.
- Como he dicho, pues, la nipsis y la oración a Jesús son por naturaleza ingredientes adecuados el uno para el otro. La atención máxima contribuye a oración continua, y la oración, a su vez, a la perfecta nipsis y atención del νούς nus (espíritu de la psique).
- Un buen pedagogo y maestro útil para el cuerpo y la psique-alma es la memoria continua de la muerte; es decir, dejando de lado todo lo que ocurre entre medio, debemos tener siempre ante nuestros ojos esa imagen, imaginarnos ese lecho en el que yaceremos luchando y agonizando, y todo lo demás.
- Hermanos, no debe adormecerse aquel que quiere permanecer de una vez para siempre ileso. Una de las dos cosas es inevitable: o caer y perderse después de haberse despojado de las virtudes, o mantenerse de pie con el νούς nus siempre armado. Porque también el enemigo diablo está siempre armado junto con toda su tropa.
- De la continua memoria e invocación de nuestro Señor Jesús Cristo, si no descuidamos la continua súplica a Él con el νούς nus, la nipsis firme y el trabajo de la atención, entonces se crea en nuestro νούς nus (espíritu de la psique) un estado divino. Por lo tanto, tratemos de tener siempre como trabajo real la invocación de nuestro Señor Jesús Cristo, con deseo ardiente del corazón para que nos hagamos partícipes del santo nombre de Jesús. La continua labor, tanto en la virtud como en la maldad o vicio es la madre del hábito. Y este se convierte en una segunda naturaleza. Cuando el νούς nus alcanza tal estado, entonces busca a los demonios enemigos, como el perro de caza a la liebre entre los matorrales, pero el perro lo busca para comer, en cambio el νούς nus combatiente y luchador con la mente busca al enemigo para aniquilarlo y extinguirlo.
- Así que, cuando sucede que se multiplican en nuestro νούς nus los malos loyismí (pensamientos, conceptos, ideas y fantasías), entonces pongamos entre ellos la invocación de nuestro Señor Jesús Cristo y los veremos de inmediato ser disipados como humo en el aire, tal y como nos ha enseñado la experiencia; y entonces el νούς nus habiendo quedado solo, sin los malignos loyismí, empecemos de nuevo con la atención continua y la invocación. Y cada vez que padecemos esto por tentación, así debemos proceder.
- Así como es imposible para uno entrar en la guerra con el cuerpo desnudo y desarmado, o nadar en un gran océano con ropa puesta, o vivir sin respirar, así es imposible aprender y empezar una guerra espiritual escondida, y ahuyentar y golpear hábilmente al enemigo espiritual sin humildad y continua súplica a Cristo.
- El gran David en la virtud práctica dice al Señor: «Guardaré mi fortaleza en Ti» (Salmo 58, 10). De modo que sea protegido y vigilado nuestro “estado” interior; es decir, la fuerza de la ησυχία hisijía (paz cordial espiritual y serenidad mental), de la que se generan y nacen todas las virtudes, mediante la ayuda que nos es dada por el Señor, Quien ha dado los mandamientos y expulsa de nosotros el repugnante olvido, cuando continuamente Le invocamos y llamamos para que nos ayude; y el cual olvido desgasta exageradamente la ησυχία hisijía del corazón, como el agua apaga el fuego. Por eso monje (y cualquier hombre cristiano), “no duermas de descuido el sueño de la muerte” (Sal 12, 4), sino con el nombre de Jesús azota a los enemigos; y, como ha dicho un sabio, que el nombre de Jesús se una a tu aliento o respiración y entonces aprenderás y conocerás la utilidad y beneficio de la ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) (Escalera 27,26).
- Cuando nosotros, indignos, seamos hechos dignos de comulgar los terribles, divinos e inmaculados misterios de Cristo, Dios y Rey nuestro, sobre todo entonces mostremos más nuestra nipsis, el cuidado del νούς nus (espíritu de la psique) y la precisión, para que el fuego divino, es decir, el Cuerpo de nuestro Señor Jesús Cristo, consuma nuestros pecados y nuestras suciedades pequeñas y grandes. Porque cuando el Cuerpo de nuestro Señor Jesús Cristo entra en nosotros, de inmediato expulsa de nuestro corazón los espíritus malignos y astutos y perdona los pecados cometidos anteriormente; entonces el νούς nus queda libre sin molestias de los malos astutos loyismí pensamientos, conceptos y fantasías. Y si luego, después de todo esto, vigilamos diligentemente nuestro νούς nus y nos mantenemos firmes a la puerta de nuestro corazón, y cuando de nuevo seamos hechos dignos de comulgar, entonces el divino Cuerpo aún más iluminará a nuestro νούς nus y lo hará resplandeciente como una estrella.
- El olvido tiene la cualidad de disipar y apagar la protección y vigilancia del νούς nus, así como el agua apaga el fuego. Pero la oración continua de Jesús y la nipsis intensa, expulsa completamente el olvido del corazón. De hecho, la oración necesita de la nipsis como el candil para alumbrar necesita la mecha.
- Debemos esforzarnos para guardar y proteger las cosas preciosas. Y realmente son preciosas aquellas cosas que nos protegen de toda maldad sensible, imaginable e invisible; estas son la protección y vigilancia del νούς nus y la invocación del Jesús Cristo, el ver siempre en lo profundo del corazón y serenar continuamente nuestra diania (mente, cerebro); también procurar estar vacíos de todo tipo de loyismí pensamientos, conceptos y fantasías, por así decirlo, incluso de aquellos loyismí que nos parecen buenos, así no entrarán en nuestra diania (mente, intelecto) desapercibidos los ladrones demonios. Aunque nos cansamos cuando permanecemos en este trabajo del corazón, pero tranquilos, el divino consuelo y alivio está cerca.
- Es natural que el corazón genere por sí mismo loyismí pensamientos y conceptos luminosos, cuando está vigilado continuamente y no permite recibir y aceptar formas, imágenes y fantasías de los espíritus tenebrosos y malignos. Tal y como el carbón genera la llama, así mucho más lo hará el Dios que habita en nuestro corazón, por el santo Bautismo, si encuentra el aire o espacio de nuestra diania (mente, intelecto) limpio de vientos malignos y vigilado por la atención del νούς nus, entonces enciende en nuestra diania las contemplaciones divinas, tal y como hace la llama con la vela.
- Debemos dirigir y poner siempre en el espacio de nuestro corazón el nombre de Jesús Cristo, como el relámpago se dirige al firmamento cuando va a caer la lluvia. Esto lo conocen con precisión todos aquellos que tienen experiencia en el νούς nus y en la guerra interior. Así, conduciremos con orden la estrategia de esta guerra espiritual; primero, la atención; luego, cuando vemos que vino el enemigo loyismós pensamiento en nuestro corazón, rechazarlo con ira y con maldiciones. Tercero, orar de inmediato contra él, concentrando el corazón con la invocación de Jesús Cristo, para que rápidamente desvanezca la fantasiosa imagen demoníaca, de modo que el νούς nus no siga tras la fantasía, como un niño seducido y enganchado por algún charlatán ο faquir.
- Esforcémonos como David clamando: “Señor Jesús Cristo”, y que se haga nuestra garganta ronca y nuestros ojos (espirituales) de la psique-alma no se cansen en tener esperanza en el Señor, nuestro Dios (Salmo 68, 4).
- Recordemos siempre la parábola del juez injusto que dijo el Señor, para enseñarnos que debemos rezar siempre, no descuidarnos y no desanimarnos y desesperarnos (Lc 18, 1-8), y encontraremos ganancia y protección contra los astutos demonios malignos.
- Así como es imposible que quien mira fijamente al sol no sea su cara iluminada abundantemente, del mismo modo el que siempre se gira hacia al aire del espacio del corazón es imposible que no sea iluminado. (Aquí creo que se refiere del método psicosomático que es contacto consciente con las palabras de la oración, la atención acompañando al aire de la respiración hasta llegar al fondo del corazón psicosomático, allí donde nace la voz interior).
- Así como es imposible vivir en esta vida presente sin comer ni beber, así, sin la vigilancia del νούς nus y la catarsis, la claridad y la pureza del corazón, es decir, sin aquello que se llama también nipsis, es imposible que la psique-alma acceda a algo espiritual y grato a Dios, o ser liberada del pecado de la διάνοια diania (mente, intelecto) aunque uno, por temor a los castigos, se violente y se esfuerce a sí mismo en no pecar por temor a los infiernos.
- Y también aquellos que, con una violencia determinada, se abstienen del pecado, son benditos y bienaventurados ante el Dios, los ángeles y los hombres, porque son considerados “violentos, arrebatadores” de la Realeza (increada) de los Cielos (Mt 11, 12).
- La maravillosa ventaja y utilidad que da la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) al νούς nus (espíritu de la psique), es que todos los pecados que antes golpeaban la puerta del νούς nus sólo mediante los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con las fantasías, ideas) de modo que si fueran acogidos y aceptados por la διάνοια diania (mente, intelecto), convertirse en graves pecados sensibles y groseros, todos ellos los corta la virtud intelectiva o intelectual y níptica; porque los impide entrar a nuestro hombre interior y se conviertan en obras astutas malignas e indecentes; y todo esto mediante la ayuda y la δύναμη dinami (potencia y energía increada) de nuestro Señor Jesús Cristo.
- El Antiguo Testamento es una imagen del ejercicio (o ascesis) corporal externo y sensible. El Santo Evangelio, el Nuevo Testamento, es una imagen de la atención, es decir, de la pureza, claridad y lucidez del corazón. El Antiguo Testamento no perfeccionaba ni completaba al hombre interior en la piedad, como dice el Apóstol Pablo: «Ninguno perfeccionó la Ley» (Heb. 7, 19), sino que solo impedía los pecados muy graves y groseros. Porque es superior y contribuye más a la catarsis, pureza y lucidez de la psique-alma el cortar los loyismí pensamientos malignos y los recuerdos perversos del corazón, que es una disposición y un precepto del Evangelio, que el evitar que alguien saque el ojo o el diente del prójimo. Así también los ejercicios y virtudes corporales, me refiero al ayuno, la abstinencia, la vida de pobreza, la permanencia en pie, la vigilia y demás prácticas que conciernen al cuerpo y aplacan el pecado en obra y tranquilizan la parte pasional del cuerpo y hacen que el cuerpo esté libre de pecado práctico, como he dicho acerca del Antiguo Testamento, son buenas. Porque todas estas cosas son una pedagogía, educación del hombre exterior y una protección y vigilancia contra los πάθος pazos (vicios, pasiones indecentes, etc.) que se manifiestan a través del cuerpo, pero también vigilan, frenan y protegen los pecados de la διάνοια diania (mente, intelecto), es decir, los impiden, como por ejemplo, pueden liberarnos, con la ayuda de Dios, de la envidia, la ira y otros.
- La pureza y lucidez del corazón, es decir, la vigilancia y la protección del νούς nus, cuyo tipo es el Nuevo Testamento, si lo guardamos como es debido, arranca y erradica del corazón todos nuestros males, y en su lugar introduce la alegría, la buena esperanza, la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación el corazón), el luto (según Dios), las lágrimas, la gnosis (conocimiento espiritual) preciso y exacto de nosotros mismos y de nuestros pecados, el recuerdo de la muerte, la verdadera humildad y la agapi infinita (amor desinteresado, energía increada) para el Dios y para los hombres, y el divino έρως eros (amor ardiente) dentro del corazón.
- Tal como es imposible que quien camina no corte el aire para avanzar, así es imposible que el corazón del hombre no sea continuamente combatido y atacado por los demonios o influenciado ocultamente, secretamente por ellos, incluso si tiene una gran práctica corporal.
- Si quieres no solo ser considerado un monje en apariencia virtuoso, clemente y siempre unido a Dios, sino un monje verdadero, deberás ejercer con todas tus fuerzas la virtud de la atención del νούς nus (espíritu de la psique), que es la vigilancia y protección del νούς nus y la perfecta y dulce ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), un estado bendito y espiritual de la psique-alma sin fantasía, que no se encuentra en muchos.
- Esto es lo que se llama filosofía espiritual. Camina con ella con mucha nipsis y fervor, de buena gana y voluntad junto con la oración de Jesús, con humildad y continua súplica, con el silencio de los labios sensibles e intelectuales, con continencias en los alimentos y bebidas y de toda cosa pecaminosa que nos pueda inducir al pecado. Camina con ella, la sabiduría espiritual, encima de la vía de la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) con conciencia, sabiduría y prudencia, y ella te enseñará, con la ayuda de Dios, las cosas que antes no conocías y te instruirá, te iluminará y te hará entender cosas que antes te era imposible concebir y ponerlas en tu νούς nus, ya que caminabas por la oscuridad de los pazos y las obras oscuras tenebrosas y estabas cubierto por el olvido y el abismo de la confusión.
- Así como los valles producen abundante trigo (Sal 64, 14), lo mismo también este trabajo espiritual llena el corazón con todos los bienes; o, más bien, es nuestro Señor Jesús Cristo el que te dará estas cosas, ya que sin Su ayuda no podemos hacer nada (Jn 15, 5). Primero en este trabajo espiritual encontrarás que es como una escalera; luego, como un libro que se lee. Después progresando en este trabajo, encontrarás que es como la ciudad celestial de Jerusalén, y al rey Cristo de las fuerzas o ejércitos de Israel lo verás claramente con tu νούς nus (espíritu de la psique) junto con Su Padre Consustancial y el adorable Espíritu Santo.
- Los demonios nos inducen siempre a pecar mediante alguna falsa fantasía. Pues, con una fantasía relacionada con la avaricia y el lucro, condujeron al infeliz Judas a entregar al Señor y Dios de todos; y con el engaño de un placentero y vil alivio, honor, lucro y gloria, le condujeron a la orca y le causaron la muerte eterna, recompensándolo los miserables con lo opuesto a lo que le habían prometido con su falsa fantasía, me refiero al asalto de los pensamientos malignos.
- Mira cómo los enemigos de nuestra psicoterapia, sanación y salvación nos dominan y nos vencen con la fantasía, la imaginación, la falsedad, la mentira y las promesas vacías. Y así también el mismo satanás fue precipitado desde el alto cielo como un relámpago (Lc. 10, 18), porque puso en su fantasía ser igual a Dios. Y también el satanás separó a Adán de Dios, presentándole la fantasía de que sería igual que el Dios (Gen 3,5). Así, el mentiroso, astuto y miserable enemigo suele engañar a todos los que pecan.
- Nuestro corazón se amarga por el veneno de los malos astutos λογισμοί loyismí (pensamientos, conceptos y fantasías), cuando somos arrastrados por el olvido y nuestra negligencia y nos alejamos de la atención y la oración de Jesús. Sin embargo, nos endulzamos nuevamente con la sensación de dulzura o una alegre felicidad cuando llevamos a cabo lo mencionado anteriormente de manera constante y bien dispuestos en el laboratorio de nuestra διάνοια diania (mente, intelecto), con diligencia y con divino έρως eros (amor ardiente). Entonces estamos con buena disposición y ganas a caminar por el camino de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), no por otra razón, sino gracias al dulce placer y felicidad que sentimos de ella en nuestra psique–alma.
- La ciencia de las ciencias y el arte de los artes es el enfrentamiento con los pensamientos malvados y engañosos. Por lo tanto, el mejor método y arte para enfrentarlos es observar la fantasía o imaginación con la que se realiza el asalto, ayudados por la Χάρις Jaris (gracia, energía increada) del Señor, y proteger nuestro νούς nus (espíritu de la psique) de la misma manera que protegemos nuestros ojos, y con esto vigilamos atentamente a cualquiera que intente golpearlos, y con todas nuestras fuerzas evitando que entre en los ojos ojo la más mínima pajita o astilla.
- La nieve no puede producir llama, ni el agua fuego o la zarza higos; así lo mismo no puede liberarse el corazón del hombre de los demoníacos logos, obras, conceptos y pensamientos, si no hace la catarsis y no purga, limpia su interior y no mantiene la nipsis unida con la oración de Jesús, sin haber obtenido la humildad y la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) psíquica y no se apresura a caminar con buena disposición, ardor y gran ánimo. Sin embargo, la psique-alma descuidada, inevitablemente se convertirá en estéril de todo bien y concepto perfecto, como una mula estéril, sin prudencia ni actitud espiritual. Pero la verdadera paz de la psique-alma es la dulce cosa y nombre Jesús y el vaciamiento de enfermizos pensamientos impuros, pasionales.
- Cuando la psique-alma se pone de acuerdo con los deseos del cuerpo, entonces ambos edifican la ciudad de la vanagloria y la torre de la soberbia u orgullo, y ponen como habitantes los indignos e impíos loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía). Pero el Señor, con el temor de la gehena (infierno) confunde y divide este acuerdo (Gén 11:1-9), forzando a la psique-alma dominante, a hablar y pensar diferente y opuesta al cuerpo. Este desmembramiento sucede por el temor al infierno, ya que la conducta y mentalidad carnal es enemiga de Dios y no se somete a la ley de Dios (Rom 8:6).
- Nuestros actos diarios deben ser pesados en cada momento y vigilados, y por la noche deben ser aligerados tanto como sea posible con la μετάνοια metania y el autoexamen, si queremos, con la ayuda de Cristo, vencer la maldad. Es necesario que examinemos cuidosamente si realizamos y cumplimos con todas nuestras obras y actos sensibles y manifiestos según la voluntad de Dios, delante de Dios y solamente para Dios, para no dejarnos llevar irracionalmente por nuestros sentidos.
- Si con la ayuda de Dios cada día ganamos con nuestra nipsis, no deberemos comportarnos con indiferencia y dañarnos y perjudicarnos con muchas conversaciones peligrosas y perjudiciales, más bien, debemos despreciar las vanidades a cambio de la bien amada, preciosa y dulce ganancia de esta virtud y su belleza.
- Deberemos mover las tres partes de la psique-alma con justicia y según naturaleza (con naturalidad), tal y como fueron creadas por Dios; es decir, lο irascible contra nuestro mismo hombre exterior y contra el satanás; porque nos dice: “Enojaos contra el pecado (Sal 4, 5), es decir, enfadaos contra vosotros mismos y contra el diablo, para que no caigáis en el pecado contra Dios. La parte anhelante de la psique-alma deberemos dirigirla hacia Dios y la virtud. Y la parte logística (lógica o racional) hay que ubicarla en cabeza respecto a las otras dos partes dirigiéndolas con sabiduría y destreza, dándoles órdenes, corrigiéndolas, castigándolas y mandándolas, como un rey manda a sus súbditos y siervos. Entonces las otras dos partes de la psique-alma serán gobernadas por la lógica (divina) según la voluntad de Dios, aunque los πάθος pazos se rebelen contra la lógica o lo logístico de la psique. Y debemos poner la lógica o lo logístico como inspector de los pazos para que los domine y gobierne. Dice el hermano del Señor: “Si la lógica de uno no se equivoca, éste es el hombre perfecto y tiene la fuerza de domar también a todo su cuerpo…” (Stgo 3, 2). Porque de verdad, toda iniquidad y todo pecado se realizan por medio de estas tres partes de la psique-alma, así como toda virtud y justicia también se realizan a través de estas tres.
- Entonces el νούς nus se oscurece y queda estéril sin frutos, cuando formula y expresa logos y conceptos mundanos, o al acogerlos y aceptarlos con su διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) conversa con ellos, o cuando se entretiene vanamente con cosas sensibles con el cuerpo y con el νούς nus (espíritu de la psique), o cuando se entrega a sí mismo a las vanidades. Entonces de inmediato ante estas cosas, se destruye el fervor, la franqueza y la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) hacia Dios y la divina gnosis (conocimiento espiritual increado). Porque a medida que prestamos atención al νούς nus, somos iluminados, y cuando no prestamos atención, nos oscurecemos.
- El que busca y pretende cada día la paz y la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) del νούς nus (espíritu de la psique), éste fácilmente despreciará toda cosa sensible, para no cansarse en vano; pero aquel que engaña su propia conciencia, dormirá amargamente la muerte del olvido, que el divino David implora para que no le suceda (Sal 12, 4). Y también el Apóstol dice: “El que sabe hacer el bien y no lo hace, esto es pecado para él” (Stgo 4,17).
- El νούς nus retorna a su orden y a la nipsis, de donde se había apartado por la negligencia, si le tratamos con cuidado y si con ganas, ánimo y ardor le restablecemos en la práctica de la nipsis.
- El asno que hace girar el molino, no puede salir más allá del círculo del molino donde está atado. Así tampoco el νούς nus progresará en la virtud que lleva a la perfección, si no ordena y no endereza su interior. Porque está ciego a sus ojos internos y no puede ver la virtud y a Jesús que irradia resplandores de luz increada.
- Un caballo vivaz y orgulloso se lanza alegremente cuando acepta un jinete en su espalda. Y el νούς nus receptivo goza y se alegra intensamente cuando recibe la luz increada del Señor e ingresa en ella, habiéndose liberado de sus conceptos y pensamientos. Y caminará con la potencia de la filosofía práctica del νούς nus, negándose y olvidándose del sí mismo, hasta alcanzar la potencia y energía (increada) indecible que contempla las virtudes y las realidades inefables e inenarrables. Y mientras haya recibido la profundidad de los conceptos (o nociones) divinos y sublimes del infinito, se le revelará, en la medida que sea accesible al corazón, el Dios de los dioses (Sal 83, 8). El νούς nus, sorprendido alaba con gran agapi amor incondicional a Dios que es visto y ve, y que tanto por una cosa como por la otra salva a quien dirige su mirada hacia Él.
- La cordial ησυχία hisijía ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), cuando es realizada, verá con gnosis mística (conocimiento espiritual increado) la profundidad sublime; y a través del oído (espiritual) del νούς nus que está en hisijía, escuchará cosas extraordinarias de parte de Dios.
- El viajero que trata de recorrer un viaje largo, difícil y complicado y teme perderse en el regreso, coloca señales en el camino para guiarse y regresar fácilmente. Así también, el hombre que camina y progresa con nipsis y oración, coloca como estelas o señales los logos, porque teme desviarse en el camino.
- Para el viajero, regresar al punto de partida resulta una causa de alegría. Pero para el hombre luchador, el retornar a lo que deja atrás significa la ruina de su psique-alma y una señal de alejamiento de las obras, logos y pensamientos que son gratos a Dios; y durante el tiempo del sueño mortal de su psique-alma, tendrá los loyismí conceptos y pensamientos que lo pinchan y lo despiertan, recordándole su profundo sueño y la pereza espiritual y física que le ha venido por su negligencia.
- Cuando caemos en tristeza, pena, desesperación y desánimo o tribulación, entonces deberemos hacer lo que hizo David, es decir, derramar nuestra súplica delante de Dios, y contarle al Señor nuestra tribulación (Sal 141, 3). Debemos confesarnos a Dios, porque puede con sabiduría arreglar nuestros asuntos y aliviarnos de la tristeza y salvarnos de la catastrófica y desastrosa λύπη lipi (angustia, sufrimiento, pena y depresión).
- La ira que se dirige contra natura contra los hombres, la λύπη lipi (tristeza, sufrimiento y depresión) la que no es según voluntad de Dios y la acedia (desidia, pereza espiritual), son igualmente destructoras de los buenos loyismí pensamientos y conceptos y de los loyismí de la gnosis mística (conocimiento espiritual increado), los cuales reparte el Señor después de la confesión de nuestras tribulaciones y sufrimientos y nos inspira alegría.
- Los λογισμοί loyismí (pensamientos, conceptos, ideas y fantasías) que se han asentado en nuestro corazón contra nuestra voluntad y permanecen allí, tienen la característica o cualidad de ser eliminados por la oración de Jesús, cuando la decimos con nipsis desde las profundidades de nuestro corazón.
- Cuando nos atacan y afligen, torturan y angustian muchos y paradójicos pensamientos, encontraremos alivio y alegría si nos culpamos y nos reprochamos sinceramente y de manera espontánea y sin esfuerzo, o bien, si lo presentamos y contamos todo al Señor, como lo diríamos a una persona. Sin duda, con estos dos métodos encontraremos descanso en cualquier caso y situación.
- Los Padres consideran al legislador Moisés como la imagen del νούς nus (espíritu de la psique). Porque ve a Dios en la zarza (Ex 3,2) y su rostro se vuelve resplandeciente (Ex 34, 30) y se convierte en dios para el Faraón por el Dios de los dioses (Ex 6, 1). Azota a Egipto (Ex 7, 10) y libera a Israel (Ex 12) y legisla (Ex 20). Estas cosas si las tomamos metafóricamente y espiritualmente, son energías, operaciones y ventajas del νούς nus.
- La icona-imagen del hombre exterior es Aarón, el hermano del legislador. Y así también nosotros cuando reprochamos al hombre exterior, como Moisés a Aarón cuando se había equivocado, le decimos: «¿En qué te ha ofendido Israel que te apresuraste a apartarlo del Dios viviente, el Señor Todopoderoso (Ex 32, 21).
- El Señor, junto con todos los demás bienes, nos enseñó también esto, cuando estaba a punto de resucitar a Lázaro: a reprimir con firmeza la falta de valentía y la inestabilidad de la psique-alma y tener una severa actitud ética con autocrítica y auto-reproche; a mantener una conducta estricta con auto-reproche. Esto libera la psique-alma de la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor de sí mismo y del cuerpo, egocentrismo), de la vanagloria y el orgullo o soberbia.
- Así como es imposible cruzar un océano, si no tenemos una gran nave, del mismo modo es imposible expulsar el asalto de un pensamiento maligno sin la invocación a Jesús Cristo.
- El rechazo u objeción cierra la boca, en cambio la invocación de Jesús Cristo habitualmente expulsa los malos astutos pensamientos de nuestro corazón. Cuando el asalto del mal astuto pensamiento forma la imagen o fantasía de una cosa sensible dentro de la psique-alma, por ejemplo, con la persona que nos ha entristecido o la fantasía de una belleza femenina o del oro o del dinero, cuando cada uno de estas cosas aparece en nuestra διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro), inmediatamente revela los pensamientos de resentimiento, rencor, fornicación y avaricia que han provocado esto. Y si nuestro νούς nus (espíritu de la psique) está experimentado e instruido y se ha acostumbrado a la vigilancia de sí mismo manteniendo el control y a ver con claridad las fantasías seductoras y los engaños de los espíritus malignos, podrá con facilidad apenas aparezcan, mediante el rechazo, la objeción y la oración de Jesús, apagar inmediatamente las flechas encendidas del diablo (Ef 6, 16). No permite a la fantasía impura entrar en el corazón, ni a nuestros pensamientos de adecuarse apasionadamente con esa maligna fantasía, ni conversar o pensar con ella amistosamente y dar el consentimiento, cosas a las que inevitablemente son seguidas de las malas obras por alguna necesidad, como las noches siguen a los días.
- Pero si nuestro νούς nus (espíritu de la psique) es inexperto y no tiene la capacidad y destreza de la nipsis, de inmediato se mezcla con la fantasía o imagen pasional, cualquiera que sea ella, y dialoga con ella recibiendo y aceptando informaciones indebidas y da respuestas; entonces nuestros λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) se mezclan con la fantasía o imagen demoníaca, y la misma se transforma y se multiplica para parecer amable, atractiva, agradable y seductora al νούς nus que la recibe y la acepta y queda saqueado y cautivo. El νούς nus pues, sufrirá de la misma manera que si apareciera un perro en una llanura donde pastan corderos inocentes, y éstos corren hacia él creyendo que es su propia madre, sin obtener por acercarse al perro nada más que suciedad, impureza y mal olor. Del mismo modo también nuestros loyismí conceptos y pensamientos como ignorantes corren indisciplinadamente hacia todas las fantasías demoníacas, y, una vez mezclados con ellas, quieren destruir la Iliúpolis, la ciudad de Troya, igual que Agamenón y Menelao. Así, también ellos piensan en lo que debe hacerse para realizar con el cuerpo lo que parecía hermoso y dulce debido al engaño de la invasión y el asalto demoníaco. Y es así como se producen las caídas internas de la psique-alma, y entonces, inevitablemente se exteriorizará lo íntimo e interior del corazón.
- El νούς nus es algo ingenuo, inocuo y dócil y sigue fácilmente los demoníacos conceptos y pensamientos, y difícilmente se puede frenar cuando se enfrenta a las fantasías ilícitas de los demonios, si no tiene el loyismós pensamiento soberano y señor absoluto de los pazos para que lo frene, lo domeñe y lo controle.
- La contemplación y la gnosis espiritual se convierten en guías y causantes de una vida correcta, porque la διάνοια diania (mente, intelecto) con ellas se eleva tanto que desprecia los placeres (hedonismo) y las otras realidades y cosas sensibles y agradables de la vida como si fueran insignificantes y nulas.
- La vida atenta, cuidadosa que se logra con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Jesús Cristo, se convierte en padre de la contemplación y de la gnosis espiritual (increada); además engendra progreso divino, elevación y reflexiones muy sabias, cuando toma como esposa la humildad, como dice el profeta Isaías: “Aquellos que con paciencia esperan y atienden al Señor recibirán a cambio nueva fuerza (energía increada); les saldrán alas y volarán con la ayuda del Señor” (Is 40, 31).
- A los hombres les parece duro y difícil tener en la psique-alma la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) de todo λογισμός loyismós (concepto, pensamiento, idea y fantasía). Y de verdad eso no es insoportable solo para quienes no están iniciados a la guerra espiritual, el que restrinjan y encierren el νούς nus incorpóreo en la casa corporal (o cuerpo físico), sino también a aquellos que ya tienen experiencia en la lucha inmaterial interior. Pero el que ha abrazado al Señor Jesús por medio de la continua oración, no se cansará de seguirLe, tal y como dice el profeta (Jer 7, 16). Y un hombre de este tipo no deseará vivir como viven los hombres comunes, debido a la belleza, dulzura y ternura de Jesús. Mas, no se avergonzará ni se confundirá de los enemigos demonios que lo rodean (Sal 126,5), cuando se enfrenta con ellos detenido en el portal de su corazón y los persigue por medio de Jesús Cristo.
- La psique-alma que volará alto en el aire por medio de la muerte, hacia las puertas del Cielo, teniendo consigo como defensa a Jesús Cristo, allí no se avergonzará de sus enemigos, sino que, entonces como ahora, hablará con ellos con libertad, valentía y coraje. Sólo que no pierda su paciencia hasta la hora de la muerte invocando el nombre del Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios, de día y de noche, y Él de inmediato se vengará de los enemigos demonios de la psique-alma, según Su promesa divina y verdadera que dijo sobre juez injusto (Lc 18, 1-8). Sí, os lo digo, castigará los enemigos de la psique-alma tanto en la vida presente como después de la salida de ella del cuerpo.
- Navegando por el mar espiritual, confía en Jesús. Porque Él clama místicamente en lo íntimo de tu corazón: No temas, hijo mío Jacob, pequeño Israel; no temas gusanillo de Israel, yo soy tu auxilio, yo te defiendo” (Is 41, 13). Si Dios está con nosotros, ¿quién de los malos se atreverá estar contra nosotros? (Rom 8:31). Es Él que ha bendecido a los puros de corazón (Mt 5, 8), y ha establecido como ley el dulce Jesús, el único y puro, que quiere pisar divinamente en los corazones puros y habitar en ellos. Por tanto, no cesemos, en ejercitar nuestro νούς nus con propósito la piedad, según el divino Pablo (1 Tm 4:7). Pues, bien se ha dicho que la piedad verdadera es la que arranca de raíz las semillas del astuto maligno. Ésta piedad es el camino de la lógica o, el camino del loyismós concepto y pensamiento. Según el dialecto helénico del Ática, la vía o camino se le denomina οίμος imos o κέλευθος kélefzos, que es el λογισμός loyismós (concepto, pensamiento simple o unido con la fantasía).
- Se deleitará de los bienes con mucha paz (Sal 36, 11), según David, quien no se deja influir por la apariencia de las personas al juzgar la injusticia en su corazón, es decir, quien no se deja influenciar por las formas de los astutos espíritus malignos, de modo que mediante estos piense en el pecado, y al juzgar y condenar erróneamente en su propio corazón, otorgue justicia, razón y derecho al pecado. Porque los grandes y sabios Padres con el don del discernimiento, en algunos de sus escritos denominaron humanos también a los demonios, a causa del raciocinio, (o porque tienen lógica para razonar). Similar es también lo evangélico, donde el Señor dice: “Un hombre maligno ha hecho esto, y ha mezclado el trigo con la cizaña” (Mt 13:28). No hay rápida refutación de los loyismí pensamientos, conceptos, ideas y fantasías para aquellos que hacen el mal. Por eso, somos devorados por los loyismí.
- Cuando comencemos a vivir con la atención del νούς nus (espíritu de la psique), y hemos adaptado a la nipsis la humildad y unimos en el rechazo o refutación la oración, entonces estaremos caminando correctamente el camino de la μετάνοιας metania (introspección, conversión, arrepentimiento y confesión); como si estuviésemos decorando, limpiando y purificando la casa del corazón de la mala astucia y maldad bajo la luz increada del adorable y santo nombre de Jesús Cristo. Pero si sólo confiamos en nuestra propia nipsis o en nuestra vigilancia y atención, entonces pronto seremos empujados, derribados y vencidos por nuestros fraudulentos, engañosos y muy astutos enemigos. Y así quedaremos aún más atrapados en sus redes tramposas, es decir, los malos astutos recuerdos, memorias ο incluso seremos fácilmente destruidos, si no mantenemos la poderosa lanza, es decir, el nombre de Jesús Cristo. Porque solo esta venerable espada, cuando gira y se dirige con demasiada frecuencia dentro de un corazón que sólo conoce una forma de vida, es decir, nipsis y oración, sólo esto con mucha firmeza sabe hilar y hacer pedazos los malos astutos demonios, quemarlos y extinguirlos, como la caña que consume el fuego.
- La culminación o cúspide de la nipsis incesante, es decir, la utilidad y el gran beneficio de la psique-alma, es que uno vea de inmediato las fantasías de los pensamientos y conceptos, tan pronto como se forman en el νούς nus con nuestra mente. En cambio la cúspide de la refutación o rechazo es comprobar y verificar el pensamiento que intenta entrar en nuestra mente a través de la fantasía de alguna cosa sensible. Pero lo que inmediatamente apaga y disuelve todo pensamiento, todo logos, toda fantasía, todo ídolo, toda astucia mala y toda estela maligna es la invocación del Señor. Y nosotros mismos vemos en nuestro νούς nus con la mente la total y poderosa derrota de ellos, causada por Jesús Cristo nuestro gran Dios, y la venganza que Jesús toma por nosotros los humildes, insignificantes, mezquinos e inútiles.
- La mayoría de nosotros ignoramos que todos los pensamientos no son otra cosa más que conceptos y fantasías de las cosas sensibles y mundanas. Si mantenemos por mucho tiempo la oración con nipsis, entonces la oración (de Jesús) despoja y libera la διάνοια diania (mente, intelecto) de toda fantasía material de los malignos pensamientos y revela a ella las formas y métodos que actúan los enemigos demonios, y también la hace conocer la gran ventaja y beneficio de la oración y la nipsis. “Con tus propios ojos observarás la retribución y el castigo de los pecadores ininteligibles, los demonios” (Sal 90, 8), dice el divino cantor David.
- Si es posible, recordemos continuamente la muerte; así por medio de este recuerdo se genera y nace en nuestro interior la remoción y abandono de las preocupaciones, toda vanidad, la protección y guardia del νούς nus, la súplica continua, la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) del cuerpo y la aversión al pecado. Y casi podríamos decir que toda virtud brota de este recuerdo. Por eso, usemos esta memoria como usamos nuestra respiración.
- El corazón que está completamente vacío de fantasías, engendrará pensamientos y conceptos divinos y místicos que saltarán desde sus profundidades, tal y como los peces saltan y los delfines danzan cuando el mar está en calma. El mar es agitado por una brisa ligera, mientras que la profundidad del corazón lo es por el Espíritu Santo. Tal y como dice el Apóstol Pablo: “Pues, porque sois hijos, por eso envió el Dios a vuestros corazones el Espíritu de Su Hijo, que clama: ¡Abba, Padre!” (Gal 4, 6).
- Se encontrará en la dificultad, en la incertidumbre, en un callejón sin salida y en la división de su νούς nus (espíritu de la psique) todo monje o creyente que quiera ocuparse de la actividad espiritual antes de su nipsis. Y esto es porque no conoce la belleza de la nipsis, o la conoce pero por negligencia no puede poseerla y mantenerla. Pero será liberado del callejón sin salida sin duda, cuando empiece la vigilancia y protección del νούς nus, que es y se llama filosofía intelectual o filosofía práctica del νούς nus, porque encontrará el “camino” por el cual el Señor ha dicho: YoSoY el Camino, la Resurrección y la Vida (Jn 11, 25 y 14, 6).
- También la psique-alma se encontrará nuevamente en asombro y duda al ver un abismo interminable de pensamientos y una multitud de los infantes de Babilonia. Pero incluso esta perplejidad y duda la resuelve el Cristo, si mantenemos continuamente la base de nuestra διάνοια diania (mente, intelecto) sobre Él y si golpeamos y destruimos los infantes de Babilonia sobre esta piedra (el Cristo) (Sal 136, 9), cumpliendo nuestro deseo contra ellos. Porque dice la Escritura: “El que guarda el mandamiento no conocerá un logos malicioso” (Ecl 8,5), y “Sin mí, no podéis hacer nada” (Jn 15, 5).
- Es verdaderamente un monje el que logra la nipsis. Y tiene verdadera nipsis aquel que es monje según su corazón.
- La vida del hombre se desarrolla y se extiende con los años que pasan, con los meses, semanas, días, noches, horas y momentos, girando junto con el tiempo. En todos estos períodos de tiempo debemos también desarrollar y extender las obras virtuosas, es decir, la nipsis, la oración y la dulzura del corazón, con una cuidadosa ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), hasta nuestra muerte.
- También llegará para nosotros la hora de la muerte, vendrá y no nos será posible evitarla. Y ojalá entonces, cuando venga el príncipe de este mundo y del aire (Jn 14, 30 y Ef 2, 2), encuentre que nuestros pecados son pocos e insignificantes para que no nos examine y nos acuse de verdad y entonces llorar inútilmente. Porque, dice el santo Evangelio: “El siervo que sabe lo que su señor quiere y no lo hizo adecuadamente conforme la voluntad del Señor, será severamente castigado, porque en conocimiento ha transgredido la voluntad del Señor” (Lc 14, 47).
- Dice: “¡Ay de aquellos que han perdido el corazón! ¿Qué harán cuando los visite el Señor?” (Sabiduría Sirac 2, 14). Por eso, hermanos, mostremos celo, ser solícitos y con buenas ganas.
- Detrás de los pensamientos simples y supuestamente sin pazos, siguen los maliciosos con sus pazos, como lo hemos comprobado con la larga experiencia y observación. Y los primeros pensamientos abren la entrada de los segundos, o sea, los que carecen de pazos siguen a los pasionales que contienen pazos.
- En efecto, el hombre debe con determinación separar su voluntad o predisposición en dos partes; y desgarrarse con la más sabia invención, como he dicho. Y debe ser un enemigo implacable e irreconciliable de sí mismo. La disposición exacta que tiene uno hacia alguien que lo ha lastimado y agraviado extraordinariamente y muchas veces, así debemos enemistarnos con nosotros mismos o incluso mucho más, si es que queremos lograr el gran y primer mandamiento, es decir, la conducta de Cristo, la bienaventurada humildad, la forma de vida encarnada de Dios. Por eso el Apóstol Pablo dice: “¿Quién me liberará de este cuerpo que está dominado por la muerte?” (Rom 7:24), “porque no se somete a la ley de Dios” (Rom 8:7). Queriendo el Apóstol mostrarnos que el someter nuestro cuerpo a la voluntad de Dios depende de nosotros, agrega: “Si, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados y condenados; mas siendo juzgados, somos instruidos por el Señor” (1Cor 11,31).
- El principio de la producción del fruto es la flor, y el principio de la vigilancia y protección del νούς nus es la continencia o templanza en los alimentos y bebidas, el rechazo y la negación a todo tipo de pensamientos y conceptos malignos y la ησυχία hisijía (serenidad y paz) del corazón.
- Cuando estamos fortalecidos con la fuerza de Jesús Cristo, comenzamos a correr protegidos por la nipsis, al principio se nos revela en nuestro νούς nus como una vela, que la tomamos con la mano del νούς nus y nos conduce al camino de la διάνοια diania (mente, intelecto); luego, como una luna llena resplandeciente que traza su trayectoria en el firmamento del corazón; y finalmente, Jesús se nos revela como un sol que irradia justicia, es decir, nos revela Su ser y los brillantes destellos de Sus divinos y resplandecientes conceptos e ideas.
- Estas cosas las revela secretamente, místicamente Jesús a aquel νούς nus (espíritu de la psique) que persiste en el mandamiento, que dice: “Circuncidad vuestra dureza de corazón” (Dt 10, 16). Y como se ha dicho, la nipsis diligente y cuidadosa enseña al hombre conceptos y pensamientos sublimes, “porque el Dios no hace excepción de personas” (Rom 2, 11). Por eso el Señor dice: “Escuchadme y entenderéis mis palabras; porque al que contiene la verdad, le será dado más rica y más clara gnosis (conocimiento espiritual) e iluminación de la verdad, y al que por indiferencia no contenga la verdad, aun lo que imagina tener como gnosis le será quitada” (Lc 8, 18). “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para el bien” (Rom 8, 28). Y mucho más, pues, cooperarán las virtudes y ayudarán.
- Así como un barco no puede navegar sin agua, de la misma manera la vigilancia y protección del νούς nus (espíritu de la psique) no puede avanzar en absoluto sin nipsis, humildad y la oración de Jesús.
- Los cimientos de una casa son las piedras. El fundamento y el techo de la virtud de la nípsis es el venerable y santo nombre de nuestro Señor Jesús Cristo. Un capitán de barco insensato, si en medio de la tormenta expulsa a los marineros, arroja los remos y las velas al mar y se queda dormido, fácilmente naufragará. De manera similar, la psique-alma se hundirá más fácilmente por los demonios si descuida la nípsis y no invoca, tan pronto como aparezca el asalto o ataque demoníaco, el nombre de Jesús Cristo.
- Lo que sabemos, eso escribimos. Y lo que hemos visto en el camino que recorremos, eso testificamos a quien quiera, si es que desean aceptar nuestros logos y palabras. El mismo Señor ha dicho: “5 YoSoY la vid y vosotros los sarmientos. El que permanece unido en mí y yo en él, ése trae mucho fruto. Porque sin mí nada podéis hacer. Separados de mí, sin mi jaris-gracia que es mi energía increada, vivificadora, sanadora y salvadora que emana de mí, nada bueno podéis hacer. 6 El que no permanece unido en mí, será echado fuera como el sarmiento inútil, y se seca, y los hombres los recogen y los echan al fuego para que ardan. 6. «Aquel que no permanece unido en mí espiritualmente, será echado fuera como el infructuoso sarmiento; y se secarán porque no tienen vida espiritual y no les queda ni huella de la energía increada jaris-gracia. Éstos espiritualmente son como los sarmientos secos, y serán echados por los ángeles al fuego eterno e increado del infierno» (Jn 15:5- 6). Así como es imposible que el sol ilumine sin luz, así es imposible que el corazón sea sanado, limpiado y psicoterapiado de la suciedad de los loyismí conceptos y pensamientos de perdición sin la oración del nombre de Jesús. Y si esto es, como veo, verdadero, debemos tratarlo como nuestra propia respiración. Porque el nombre de Jesús es la luz (increada), en cambio los malignos astutos pensamientos son la oscuridad y las tinieblas. Y Jesús es Dios y Señor de todos, en cambio los malignos astutos pensamientos son siervos y esclavos de los demonios.
- A la vigilancia del νούς nus (espíritu de la psique) de los malos astutos y malvados pensamientos, se le denomina de modo conveniente y justo “generadora de la luz (increada)”, “generadora del relámpago”, “resplandeciente portadora del fuego”, con estos nombres que le corresponden y dan su contenido, debe ser llamada. Porque, en honor de la verdad, ella es superior de innumerables ejercicios físicos y de muchas otras virtudes. Por eso, debemos denominar esta virtud con estos nombres honorables, debido a la belleza de las resplandecientes luces (increadas) generadas por ella. Aquellos que se enamoran de esta virtud, aunque eran pecadores, inútiles, profanos, sin gnosis-conocimiento espiritual, insensatos e injustos, pueden convertirse, con la ayuda de Jesús Cristo, en justos, útiles ante Dios, puros, santos y sabios. Y no sólo eso, sino también pueden también contemplar los misterios y abordar la teología. Y una vez que accedieron a la contemplación, nadan en esta luz increada, purísima e infinita, tocándola con inefables toques y contactos, habitando y viviendo con ella, ya que han probado que el Señor es bueno (Sal 33, 9), de modo que se cumpla claramente lo dicho por el divino David: “Los justos alabarán tu nombre y los rectos habitarán ante tu persona” (Sal 139,14). Porque esta es la realidad verdadera, sólo éstos son los que con precisión y rectitud invocan y alaban a Dios, y desean estar siempre junto con Él, por αγάπη agapi (amor incondicional) a Él.
- ¡Ay y pobre de ti si no tienes cuidado con tu vida interior por causa de las cosas externas! Porque el hombre interior recibirá mucha tristeza y angustia por los sentidos y sensaciones externas. Y una vez angustiado y entristecido, usará un látigo contra los sentidos y las sensaciones externas. Aquel que ha sufrido estas cosas, entiende lo que estoy diciendo ya que las ha conocido.
- Si nuestro hombre interior está en nipsis, según los Padres, es capaz de vigilar y proteger también al hombre exterior. Pero nosotros junto con los demonios maléficos, cometemos los pecados conjuntamente. Los demonios sólo con los pensamientos, es decir, con figuras de las fantasías, pintan con la mente el pecado en el νούς nus (espíritu de la psique) como ellos quieren; pero nosotros con nuestros pensamientos internos y con obras exteriormente. Los demonios, al no tener cuerpo, carne, porque son espíritus, sólo con pensamientos, con astucia, fraude y engaño, provocan para sí mismos y para nosotros el infierno. Porque los malditos, si no fueran privados de cuerpo o carne, cometerían continuamente pecados en praxis, acción, ya que su predisposición y voluntad está siempre dispuesta para actos perversos e impíos.
- La monologa oración (de Jesús) de una sola palabra mata y reduce a cenizas los engaños de los demonios. Porque cuando Jesús, Dios y Hijo de Dios, es invocado constante e infatigablemente por nosotros, no les permite en absoluto ni siquiera el comienzo de la intrusión, que se llama también asalto, ni les permite sugerir una forma en el νούς nus mediante su espejo que es la διάνοια diania (mente, intelecto), ni que hablen y digan logos en el corazón. Si no se introduce en el corazón ninguna forma demoníaca, entonces, tal y como hemos dicho, el corazón se queda vacío de malignos pensamientos. (Monologa oración o de Jesús o bendición, se llama por los Padres; es contacto consciente con el Logos de Dios Cristo con atención al fondo del corazón, donde empieza la voz, las palabras Kirie Jesús Cristo Dios eléisón, me o compadécete de mí que soy pecador)
- Así pues, con la oración continua, el aire de la διάνοια diania (mente, intelecto), se mantiene limpio de las oscuras nubes y de los vientos de las energías demoníacas de los espíritus malignos. Y cuando el aire del corazón está limpio, es imposible que no brille dentro del hombre la divina luz increada de Jesús, a menos que, por exaltación, orgullo, vanagloria o deseo de exhibición, inflemos nuestro νούς nus y, por la ligereza de la mente, queremos alcanzar cosas inefables e inalcanzables. Entonces Jesús no nos ayuda, porque el Cristo nos aconsejó, nos indicó y nos enseño la humildad y odia estas cosas.
- Sigamos, pues, unidos a la oración y la humildad, estas dos cosas que, junto con la nipsis, se vuelven contra los demonios como una espada de fuego. Pues, si vivimos así de esta manera, cada día y cada hora podemos celebrar en nuestro corazón una fiesta de alegría secreta de gozo y deleite místico.
- Dentro de los ocho pensamientos generales de la malicia está contenido cada pensamiento y de estos nacen todos nuestros λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía), como, según sus mitos, nacieron todos los dioses detestables de los griegos la Hera y Zeus. Todos estos ocho pensamientos se ponen a la puerta del corazón del hombre y, cuando encuentran el νούς nus (espíritu de la psique) desprotegido, sin vigilancia, entran todos en orden uno a uno en el momento debido. Cualquier pensamiento de estos ocho que entre, arrastra consigo también un rebaño de repugnantes, vergonzosos y turbios pensamientos. Y así, una vez oscurecido el νούς nus con la mente, excita al cuerpo, empujándolo a cometer actos repugnantes, vergonzosos e indebidos.
- Por lo tanto, quien aplasta la cabeza de la serpiente (Gén 3,5) y con rechazo u objeción llena de ira la machaca con palabras mordaces, éste ha repelido la guerra. Porque fundiendo la cabeza de la serpiente, evita muchos pensamientos perversos y malvados y obras malignas. Entonces la διάνοια diania (mente, intelecto) permanece en paz, serena e imperturbable, al recibir el Dios la alerta y la vigilancia de ella sobre los pensamientos. El regalo que le concede Dios gracias a este esfuerzo es la gnosis increada, o sea, el conocimiento (increado espiritual) del cómo vencer a los adversarios demonios y catartizar (limpiar, purgar, sanar) rápidamente el corazón de los pensamientos, conceptos y fantasías que contaminan al hombre interior, como dice el Señor Jesús: “Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; porque del corazón salen los malos loyismí pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, los insultos, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan e infectan al hombre” (Mt 15,19).
- Así pues, la psique-alma, con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Señor, puede mantenerse en su propia belleza, en su elegancia y rectitud, como desde un principio fue creada por Dios extremadamente hermosa y sincera, como dice el gran siervo de Dios, Antonio: “La psique-alma cuando se encuentra en su estado natural espiritual, tal como fue creada por el Dios, entonces existe y está la virtud”. Y más adelante dice: “El que la psique-alma sea sincera, esto es el natural estado espiritual de ella, tal como fue creada”. Y más abajo dice: “Seamos limpios, puros y claros en la diania (mente, intelecto). Yo creo que, cuando ella está purificada y sanada en cada una de sus partes y es estable según naturaleza, puede hacerse perspicaz, clarividente y capaz de ver más y de más lejos los demonios, ya que tiene al Señor que le abre los ojos (espirituales).” Esto es lo que dice el glorioso Antonio el Grande, como escribe el gran Atanasio en “la vida de Antonio el Grande”.
- Cada pensamiento presenta con la mente al νούς nus (espíritu de la psique) la imagen o fantasía de una cosa sensible. Porque el satanás, siendo un νούς nus-espíritu, no tiene la fuerza de engañarnos, si no es mediante las cosas sensibles y familiares para nosotros.
- Así como no es posible perseguir y cazar pájaros en el aire o volar como ellos, puesto que eso no es propio de nuestra naturaleza humana, tampoco es posible vencer los loyismí pensamientos, fantasías y conceptos incorpóreos y demoníacos, sin la oración níptica y frecuente, o sin dirigir el ojo (espiritual) de nuestra psique-alma con suma atención hacia Dios. Si esto no lo haces, estás persiguiendo la tierra.
- Por lo tanto, si quieres avergonzar verdaderamente a los loyismí pensamientos, conceptos y fantasías, vivir en ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y estar en nipsis en tu corazón con facilidad, deja que la oración de Jesús se una a tu respiración, y en pocos días verás cómo esto se hace realidad.
- No es posible escribir letras en el aire, pero es necesario que las letras se marquen sobre algún cuerpo para que se conserven por mucho tiempo. Así también en la laboriosa nipsis, unamos la oración de Jesús Cristo para que esta bellísima virtud de la sobriedad permanezca perdurablemente junto con Jesús Cristo y, a través de Él, se conserve en nosotros de manera inquebrantable para siempre.
- Encomienda y sostenga tus obras en el Señor y encontrarás χάρις jaris (gracia, energía increada). Entonces no se dirá de nosotros lo que dijo el profeta: “Señor, tú estás cerca de sus bocas, pero muy lejos de sus riñones (sede de la ira o parte irascible de la psique-alma) (Jer 12, 2). Nadie, excepto Jesús, puede apaciguar tu corazón de los pazos, sino Jesús Cristo mismo, quien ha reunido las cosas separadas y lejanas (Ef 2, 14).
- Tanto las conversaciones de los pensamientos en la διάνοια diania (mente, intelecto) como las relaciones externas y las charlas ociosas oscurecen la psique-alma por igual. Para evitar el daño en nuestro νούς nus, es necesario entristecerlos los dos, es decir, tanto los pensamientos como los hombres que quieren charlar ociosamente, y esto por una causa sumamente bendita y acorde con Dios, para que no se oscurezca el νούς nus (espíritu de la psique) y no relaje y debilite la nipsis. Porque cuando somos oscurecidos por el olvido, perdemos la atención del νούς nus.
- Aquel que con todo su buen esfuerzo mantiene la pureza de su corazón, tendrá como maestro de esta sagrada labor a Cristo, el Legislador, quien le dictará en secreto Su voluntad. “Escucharé lo que dirá en mí interior el Señor Dios” (Sal 84, 9), dice David, revelándonos esta realidad. Hablando de la guerra espiritual y queriendo declarar e indicar cómo el νούς nus retorna hacia sí mismo y la defensa protectora de Dios, decía: “Y el hombre preguntará: ¿acaso existe un premio para el justo?” (Sal 57, 12). Y después de la conversación entre ambos, se ratificó la decisión, y decía: “Entonces existe el Dios que juzgará a estos” (Sal 57, 12), es decir, a los demonios malignos, en el espacio de nuestro corazón. Y en otra parte dice: «El hombre con un corazón profundo se acercará, y Dios se exaltará» (Sal 63, 7). Y entonces las heridas de los demonios las consideraremos como flechas de niños (Sal 63, 8).
- Con nuestro corazón instruido por la sabiduría (Sal 89, 12), tratemos de vivir siempre, según David, respirando continuamente la misma fuerza de Dios Padre y la sabiduría de Dios, el Jesús Cristo (1Cor 1, 24). Pero si en algún momento nos relajamos y descuidamos esta actividad espiritual, a la mañana siguiente de nuevo volvamos a ceñir firmemente la cintura de nuestro νούς nus y recomencemos esta lucha espiritual con fuerza; porque no tenemos excusa si conocemos el bien y no lo hacemos.
- Los alimentos que causan enfermedades nos molestan tan pronto como los ponemos en nuestro estómago. Quien come de ellos siente inmediatamente la molestia, pero si bebe rápidamente algún medicamento y vomita, permanece ileso. Así también el νούς nus, cuando recibe pensamientos malignos y los acepta, de inmediato siente su amargura, entonces se cura fácilmente mediante la oración de Jesús que clama desde lo más profundo de su corazón, fácilmente los vomita y los expulsa completamente. Así, con la ayuda de Dios, el aprendizaje, y con el aprendizaje la experiencia, han dado a los que tienen nipsis conocer y comprender sobre este tema.
- Con tu respiración une la nipsis y el nombre de Jesús; mas el estudio incesante de la muerte y la humildad. Porque ambas cosas benefician mucho.
- El Señor dijo: “Llevad mi yugo (de la obediencia) sobre vosotros, y aprended de mí, que soy apacible y humilde de corazón, y encontraréis psicoterapia y sanación, alivio y descanso, paz y serenidad en vuestras psiques-almas” (Mt 11, 29).
- El Señor dijo: “Quien se hiciere pequeño como este niño (Mt 18, 4), será elevado; quien se elevare, será humillado” (Mt 23, 12). Dice: “Aprended de mí”, ves que el aprendizaje es la humildad. “Porque Su mandamiento es vida eterna” (Jn 12, 50). Y ésta es la humildad. Entonces, el que no es humilde, por lo tanto, se ha desviado de la vida y se encontrará en lo contrario de la vida.
- Toda virtud se edifica con la psique-alma y el cuerpo. Tanto la psique-alma como el cuerpo son creaciones de Dios, y como he dicho, con ellos la virtud toma existencia. ¿Cómo entonces no estamos completamente locos cuando nos jactamos de los adornos de la psique-alma y del cuerpo que no son nuestros, y nos vanagloriamos y nos apoyamos en el orgullo que es como una vara de caña, y provocamos a Dios, quien es infinitamente superior a nosotros, en nuestra contra, lo cual es algo sumamente terrible, debido a nuestra excesiva iniquidad y necedad? Porque el Señor se opone a los orgullosos (Sant. 4, 6). Y en lugar de imitar al Señor con humildad, nos hacemos amigos del soberbio demonio, el enemigo del Señor, siguiendo una conducta y actitud soberbia y vanagloriosa. Por esto el Apóstol Pablo decía: “Pues ¿quién te hace a ti superior o mejor que los otros? Y ¿qué tienes que no hayas recibido de Dios? Y si lo has recibido de Dios, ¿por qué presumes como si no lo hubieras recibido nada? Los mismos maestros no deben presumir y enorgullecerse por el axioma y carisma que han recibido” (1Cor 4, 7). Pues, es el Señor el que te regala estas cosas.
- La catarsis perfecta del corazón por la que encontramos la humildad y todo bien proveniente del cielo, no es otra cosa que no permitir que los pensamientos que afloran en la cabeza, entren en el corazón de la psique-alma.
- La vigilancia y protección del νούς nus, con la ayuda de Dios y sólo para Dios, puestas por largo tiempo en la psique-alma en las luchas que son según Dios, proporcionan la prudencia y la sabiduría en la parte lógica. Y otorga una gran capacidad a quien posee esta prudencia para dirigir y organizar sus obras y los logos con sano juicio y pensamiento bien recibidos al Señor.
- Las vestiduras distintivas del sumo sacerdote en el Antiguo Testamento (Éxodo 28) eran prefiguraciones del corazón puro y claro, para que también nosotros cuidemos el ropaje que recubre nuestro corazón no vaya ser que se ennegrezca por el pecado y purgarlo y purificarlo con lágrimas de metania, arrepentimiento y oración. Porque el νούς nus es ligero, ágil y difícil de frenar de los recuerdos inicuos, y sigue con la misma facilidad también las buenas y las malas fantasías intelectuales.
- Realmente bienaventurado y feliz es aquel que ha unido la oración de Jesús en su διάνοια diania (mente, intelecto) y Le clama sin parar dentro de su corazón, como el aire está unido a nuestros cuerpos o como la llama a la vela. Igual que el sol cuando pasa por encima de la tierra trayendo la luz del día, también el santo y divino nombre del Señor, cuando brilla en nuestro νούς nus (espíritu de la psique), iluminará y generará en el nus con la diania innumerables conceptos brillantes como el sol.
- Cuando las nubes se dispersan, el cielo se muestra puro; pero cuando las fantasías de los πάθος pazos se disipan por el sol de justicia que es Jesús Cristo generan y nacen naturalmente por doquier en el corazón conceptos y pensamientos luminosos y resplandecientes, porque el espacio o aire del corazón ha sido iluminado por Jesús. Dice el Eclesiastés: “Aquellos que confían en el Señor comprenderán la verdad, y los fieles permanecerán en Él con agapi (amor incondicional)” (Sabiduría Salomón 3, 9).
- Dijo uno de los santos: “Si quieres tener resentimiento, rencor, tenlo contra los demonios, y si quieres tener enemigo, sé siempre enemigo de tu cuerpo. Pues, la carne o cuerpo es un enemigo engañoso, y cuanto más la cuidas, más aún te hace la guerra”. Y también dijo: «Hazte enemigo de tu cuerpo y lucha contra tu panza o vientre”.
- En lo anterior, en la primera y la segunda centuria, escribimos sobre los esfuerzos y fatigas de la sagrada ησυχία hisijía (serenidad de la mente y paz del corazón), no solo frutos de nuestra propia διάνοια diania (mente, intelecto), sino también de lo que nos enseñan los logos y palabras de los Padres teóforos sobre la pureza y lucidez del νούς nus (espíritu de la psique). Ahora, después de decir algo sobre la ganancia de la vigilancia del νούς nus, detendremos nuestro logos, discurso.
- Ven, pues, sígueme en el trabajo continuo de la bendita vigilancia del νούς nus (espíritu de la psique), quienquiera que seas, si deseas ver días buenos, y con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Señor, te enseñaré el trabajo obvio y el estilo de vida de las potencias y energías espirituales. Pues, los ángeles nunca se cansarán de cantar himnos al Creador, ni tampoco el νούς nus psicoterapiado, limpio y puro de esforzarse por alcanzarlos. Y así como los seres inmateriales no se preocupan por su comida, así tampoco los seres materiales se preocupan de la comida al volverse inmateriales, si por supuesto han entrado en el cielo de la ησυχία hisijía (serenidad de la mente y paz del corazón) del νούς nus.
- Y como las potencias angelicales no se preocupan por dinero, riquezas y posesiones, así tampoco aquellos que han hecho la catarsis de la visión de la psique-alma y se han acostumbrado a la virtud, no se preocuparán por la molestia de los espíritus malignos. Y así como en los espíritus celestiales es evidente la riqueza de su progreso hacia Dios, así también en aquellos que practican la nipsis es evidente el έρως eros (amor ardiente) hacia el Dios, su mirada fija, su contemplación y ascensión hacia Él. Y en plenitud de divino έρως eros, avanzan continuamente en ascensos espirituales sin saciarse, porque han saboreado el divino y extático anhelo. Estos no se detendrán hasta que alcancen a los Serafines; ni dejarán la nipsis del νούς nus (espíritu de la psique) y la elevación amorosa, hasta que se conviertan en ángeles, con la χάρις jaris la energía increada de Jesús Cristo nuestro Señor.
- No hay veneno peor que el veneno de la serpiente áspida y del basilisco, y no hay malicia peor que la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo). Los hijos de la filaftía que se mueven impetuosamente son: las auto-alabanzas en el corazón, el gustar a sí mismos, la gula, la lujuria, la vanagloria, la envidia y la coronación de todos, el orgullo o soberbia, que no solo conoce arrastrar por tierra a los hombres, sino también a los ángeles desde Cielo y vestirlos de oscuridad en vez de luz increada.
- Y todas estas cosas te las escribo a ti, Teódulo, yo que tengo el nombre tomado de la ησυχία hisijía (serenidad de la mente y paz del corazón), aunque es desmentido en la praxis o por hechos. Pero quizás todas estas cosas que he escrito no son mías, sino lo que el Dios ha dado, que es alabado y glorificado como Padre, Hijo y Espíritu Santo de toda la creación lógica natural de los Ángeles y los hombres, y de toda la creación, que fue creada por la inefable Trinidad, el Dios uno. Ojalá que podamos también nosotros convertirnos en partícipes de Su luminosa Realeza increada, mediante las bendiciones de la purísima Θεοτόκος Zeotocos (madre de Dios o la que dio a luz a Dios,) y nuestros Santos Padres.
A este Dios inaccesible por Su esencia y accesible por Su luz y energía increadas, gloria eterna. Amén.
Traducido por xX Χρῆστος Χρυσούλας, jJ Jristos Jrisulas www.logosortodoxo.com







