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Nov 12 2025

Los engaños de los papistas, protestantes y otros herejes acerca de la Virgen María

Traducción repasada  12/11/2025

Los engaños de los papistas, protestantes y otros herejes acerca de la Virgen María

Por presbítero Atanasio Minas

Introducción

El lector común e inadvertido se siente atraído y seducido por la dulzura de la logotecnia novelística (el arte retórico de las palabras); sin embargo, junto con ella, ingiere también el contagioso, maligno e infeccioso virus de la herejía.
Si el organismo espiritual del creyente posee suficientes “anticuerpos” de fe, tarde o temprano detectará, aislará y expulsará el virus herético. Pero si el lector carece de defensas —quizás porque las haya consumido recientemente al enfrentarse a otro virus maligno proyectado por la Nueva Era— puede infectarse mortalmente.
En el “mejor” de los casos, su mente será bombardeada por incesantes e infinitos pensamientos y reflexiones compulsivas de duda (logismí), que, a causa del pegajoso y maligno virus anticristiano, se multiplican progresivamente, provocando acedía (desgana espiritual), ansiedad e incredulidad.

El conocido objetivo de la Nueva Era no es vaciar las Iglesias de fieles, sino lograr que esos “fieles” dejen de ser verdaderamente creyentes. Mientras la Nueva Era consiga mantener a los creyentes dentro de confesiones y alabanzas heréticas —infectados por sus virus espirituales—, podrá introducirse en sus conciencias y dar cuerpo y vigor a sus programas e ideologías.
Porque, si el cuerpo de la Iglesia —nos referimos únicamente a la Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia, es decir, la Iglesia Ortodoxa de Cristo— se debilita por la acción reiterada de esos virus malignos, su Verdad se iguala y nivela con la mentira de la herejía, y puede entonces ser asimilada por la Πανθρησκεία (Pánzriskía: “Todareligión”, “Multirreligión” o “Religión Única”), tan deseada y promovida por la Nueva Era.

Expresamos nuestro más sincero agradecimiento al padre Atanasio por su vivo interés en informarnos con responsabilidad sobre los temas que amenazan nuestra fe ortodoxa. Nos ilumina el calor de su lámpara de fe en Cristo, ayudándonos a percibir el peligro de la herejía y a no permitir que la oscuridad del engaño ocupe nuestro espacio y nuestro tiempo.

Este libro, con las homilías del padre Atanasio, nos ayuda también a tomar conciencia de nuestro deber cristiano ortodoxo frente a todas las herejías, no solo frente a las contemporáneas de la Nueva Era, sino también frente a las antiguas herejías de los papistas y protestantes.
Ellos necesitan de nuestra verdadera confesión y de la ortodoxa catequesis, para que quizá —si se despiertan del sueño de sus engaños— se alejen de la oscuridad de la mentira y regresen a la Verdad: a Cristo, a quien únicamente nuestra Santa Ortodoxia enseña, confiesa, instruye e implora incesantemente.

Refutación de los engaños de los papistas, protestantes y otros herejes sobre la persona de la Παναγία (Panaghía: Todasanta, la más Santa, Santísima)

San Simeón el Nuevo Teólogo dice: “Desde que el hombre fue exiliado del Paraíso y de Dios a causa de su desobediencia, el diablo, con sus demonios, tiene la posibilidad de remover y perturbar las energías lógicas y noerás (espirituales) de la parte logística de la ψυχή (psijí: pique, alma, ánima) de cada hombre, día y noche.
A esta parte logística no le es posible fortalecerse de otra manera que con la incesante memoria de Dios, es decir, con la fuerza de la cruz: engendrando e ensomatizando en su corazón la divina memoria que consolidará al hombre, lo convertirá y lo hará constante, inamovible e imperturbable.
A esta finalidad conduce la lucha espiritual, la cual ha sido dada a cada cristiano ortodoxo para combatir dentro del estadio de la fe en Cristo; de otro modo, lucha en vano.
Por causa de esta lucha se realiza la άσκησις (áskisis: práctica espiritual, ejercicio, ascesis, entrenamiento) de muchas maneras, en la cual cada uno sufre y se sacrifica por Dios, con el fin de conmover las entrañas del Bondadoso y lograr que vuelva a conceder al hombre el axioma inicial, y que Cristo selle la parte logística de su psique-alma, tal como dice el Apóstol Pablo, «Gálatas 4:19: ¡Hijos míos, amados hijos míos espirituales, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que la personalidad de Cristo sea formada, ensomatizada en vuestro interior!»

”. Y añade San Simeón el Nuevo Teólogo:

“En la psicoterapia Ortodoxa, dentro de la parte logística de la psique-alma, se introduce el Logos de Dios, por la χάρις (jaris: gracia, energía increada) de Cristo quien es el único Médico (psicólogo, terapeuta y sanador) de nuestras psiques-almas y de nuestros cuerpos, tal como proclama la Divina Liturgia”.

Teniendo en cuenta estos logos de nuestro Santo Padre Simeón el Nuevo Teólogo —citados por San Nicéforo en la Filocalia (págs. 168–169)—, que constituyen una recapitulación de toda la didascalía enseñanza de los Santos Padres de nuestra Iglesia, podemos comprender tanto la causa de nuestro exilio del Paraíso como la lucha que cada cristiano debe sostener para entrar en el estadio de la fe. (https://www.logosortodoxo.com/filocalia/tomo-iv/filocalia-4-san-niceforo-el-monje-logos-sobre-la-nipsis-y-la-vigilancia-del-corazon/ )
Y, conociendo la agapi-amor de nuestros Santos por la Θεοτόκο Zeotoko, la Nueva Eva, que con su obediencia nos ha reintroducido en el Paraíso, así como su certeza de que nuestra Panaghía (Todasanta) es el eterno πρότυπο (prótipo: modelo, prototipo) digno de imitación —además que la santidad de los santos pasa por Su Santidad y Su intercesión—, escribimos las líneas que siguen.

Emprendemos esta tarea porque la Nueva Era intenta infiltrar, mediante su multiculturalismo, enseñanzas heréticas sobre la persona de la Zeotokos, la Siempre Virgen María.
Nuestra ofrenda es humilde, con la finalidad de proteger, en primer lugar, a nuestro pueblo fiel ortodoxo de los blasfemos e insultantes dogmas de los heréticos papistas y protestantes acerca de Su Santísima Persona.
Y, en segundo lugar, para que muchos de los seguidores de estas herejías se vean llevados a reflexionar, a dudar más y más de sus errores, y lleguen a pedir conocer la didascalía enseñanza inspirada por Dios de la Una, Santa, Católica (en su sentido auténtico helénico, no papista) y Apostólica Iglesia, es decir, la Iglesia Ortodoxa.

Los santos Joaquín y Ana, padres de la Santísima Virgen, al llegar al conocimiento de su propia naturaleza —que es buena en los perfectos y en aquellos que han vivido la divina zeoría (contemplación espiritual)—, proyectando en sí mismos la grandeza de Dios y sin temer ninguna recaída, comieron y conocieron el fruto del árbol de la Gnosis, el del conocimiento del bien y del mal, sin malicia ni prejuicio.
Y el justo Dios los bendijo en su vejez y les concedió fruto de vientre: la Siempre Virgen María.

La concepción se realizó de modo divino, pero absolutamente natural. Nuestra Panaghía, pues, heredó el pecado original como todos los hombres.
A la edad de tres años, sus santos padres la ofrecieron al Templo de Dios. Allí entró en el Santo de los Santos y se entregó a grandes combates ascéticos y espirituales: ayunos, vigilias, oraciones, silencio, lágrimas, prosternaciones, estudio del Antiguo Testamento, obediencia a los justos sacerdotes del Templo —como san Zacarías— y conocimiento del Dios de las profecías, del siglo apócrifo y del misterio de la Divina Economía. Tuvo también la comprensión mística de su ofrecimiento a este misterio.

Con estos y muchos otros esfuerzos, desconocidos para nosotros, luchó nuestra Panaghía. Superó el dolor de la ausencia de sus padres y la falta de afecto familiar, pues en Ella no faltaban los sentimientos, las emociones ni la agapi-amor hacia ellos.

Así, con la paciencia en Dios, con su amor divino y su voluntad perfectamente entregada, puso siempre a Dios en primer lugar, superando cualquier dificultad o tribulación sentimental o emocional.
Estas luchas la convirtieron en Πάναγνη (Pánagni: todapura, purísima) y Χαριτωμένη (Jaritoméni: llena de gracia, enriquecida con la energía increada de la Jaris), humilde ante todos los hombres, más pura y más brillante que las milicias celestiales.

Por eso san Gregorio Palamás la llama “la línea fronteriza que une la naturaleza creada con la increada”.
El Dios Trinitario, agradecido por su amor (agapi) hacia Él y por todos los jarismas (carismas, dones) que había adquirido por la divina Jaris (energía increada), la escogió para servir en el mega-misterio de la divina encarnación del Dios Logos, para la σωτηρία (sotiría: psicoterapia, sanación, redención y salvación) del género humano.
La liberó, en el momento mismo de la concepción de su Hijo, del pecado original que llevaba como una semilla seca, sin vida ni fruto.

Nuestra Santa Iglesia Ortodoxa nos enseña que el mismo Logos-Dios, con el beneplácito del Padre y la cooperación (sinergia) del Todopoderoso Espíritu Santo, entró en su Santísimo vientre y se creó a Sí mismo, es decir, asumió una naturaleza humana (fisis) con psique-alma distinta de la divinidad o deidad.
Dicen nuestros Santos Padres: “Tomó de lo nuestro para darnos de lo Suyo; es decir, la vida eterna y el Paraíso.”

¿Dónde están ahora los heréticos papistas y los protestantes que insultan a la Zeotokos, los unos por la derecha y los otros por la izquierda?

San Juan Damasceno, dirigiéndose a Nestorio, quien intentaba suprimir el título de “Θεοτόκος” (Zeotokos), le llama “utensilio y recipiente de deshonestidad, hijo de Satanás”.
Y sobre nuestra Panaghía dice: “Mereció honra por encima de toda criatura, siendo Ella misma criatura.”

Con esto responde tanto a los protestantes, que llaman a la Panaghía “buena mujer” y niegan que sea Θεοτόκος (Zeotokos: Madre de Dios), como a los papistas romanocatólicos, que enseñan la concepción inmaculada y la asunción sin muerte de la Panaghía a los cielos; es decir, que la consideran una creación distinta, no ὁμοούσιος (omoúsios, consubstancial) con nuestra naturaleza humana, elevándola al rango de diosa 8dios), por encima de su propio Hijo, que padeció, fue sepultado y resucitó.

Con esta enseñanza blasfema, los heréticos papistas anulan los ejercicios y luchas espirituales de la Panaghía y el ofrecimiento de sus justos padres. Olvidan que Ella misma vivió durante doce años en el Templo de Dios en ascesis, obediencia y oración.
De este modo también anulan toda la obra del Dios Trino para la sanación y salvación del hombre por medio de Jesús Cristo, y rechazan que la Panaghía sea el eterno prótipo (modelo, prototipo) de santidad.

Y todo esto porque, según su herejía, la concepción de la Panaghía fue “sin mácula, sin semilla” —¡qué blasfemia!—.
De ser así, los hombres podrían justificarse diciendo: “Como nosotros fuimos concebidos de modo natural, llevando el pecado original, y Ella, en cambio, de modo sobrenatural y sin pecado, no podemos tenerla como modelo ni ejemplo”.
De esta manera se justificarían nuestros pazos (pasiones), nuestra acedía (desgana, pesadez espiritual), negligencia y pereza.
Así se anula la didascalia enseñanza de san Simeón el Nuevo Teólogo —que mencionamos al principio—, la cual es también la enseñanza de todos los Santos Padres.

¡!!Se anula así también la obra sanadora y salvadora de Su Hijo, Su Dios y nuestro Dios!!!
¡Dios mío, a qué desastroso y degenerado estado han llegado!

Si pudieran escuchar, aunque sólo fuera ahora, a San Juan Damasceno, quien denuncia sus engaños de la siguiente manera: “A la Santa Virgen la proclamamos verdaderamente Zeotokos (Madre de Dios), en su justa palabra; porque así como Él, que nació de ella, es verdadero Dios, así también ella, que dio a luz al verdadero Dios encarnado, es verdadera Zeotokos. Decimos que de ella nació el Dios, no porque la divinidad del Logos haya tomado su principio de ser de ella, sino porque el mismo Dios Logos, que nació intemporalmente del Padre antes de los siglos y existe sin principio ni fin con el Padre y el Espíritu, y en los últimos tiempos y para nuestra sanación y salvación, se instaló en la matriz de la Zeotokos, se encarnó invariablemente y nació de ella.
La Santa Virgen ciertamente no parió un hombre desnudo, sino a Dios verdadero, pero encarnado; sin que Él bajara el cuerpo del cielo y lo pasara a través de ella como un canal, sino que, tomando de ella sarks —un cuerpo de sangre, carne y hueso igual al nuestro—, lo creó para Sí mismo.
Porque si hubiese traído el cuerpo del cielo y no lo hubiese tomado de nuestra naturaleza, ¿cuál sería entonces la necesidad de la encarnación?
La encarnación del Dios Logos se hizo para que la misma naturaleza humana, que pecó, cayó, se corrompió y se desgastó, pudiera vencer al tirano que la engañó y así liberarse del desgaste y la corrupción, tal como dice el divino Apóstol: “Como por el hombre vino la muerte, también por el hombre vino la resurrección” [1 Corintios 15:21]. (Edición exacta de la fe Ortodoxa, 1992, pág. 253).”

Se demuestra, por lo anterior, que la concepción sin semilla de los heréticos papistas es una variación de la herejía nestoriana; ambas herejías parten de puntos distintos, pero llegan al mismo resultado engañoso:

  • Nestorio enseña que el cuerpo de Cristo es celeste, que no proviene de la Panaghía, sino que pasó por Ella como por un tubo.
  • Los papistas afirman que la Panaghía tomó cuerpo sin pecado ancestral u original.

¡Dios mío, qué engaño! Así, la sanación y salvación en Cristo se vuelve imposible.

¿Veis, pues, engañados papinos (romanocatólicos) y protestantes, cómo habla el santo? A la Siempre Virgen la proclama Zeotokos, contestando tanto a los papistas como a los protestantes, y afirma que toda la obra del Dios Trino, sanador y salvador nuestro Jesús Cristo, se apoya en la verdad de que la sarks (carne, cuerpo) que tomó Cristo de la Panaghía es igual, de la misma esencia que la nuestra; la tomó de nuestra fisis-naturaleza, que pecó, cayó y se corrompió, según San Juan Damasceno.

Así, en nuestra Iglesia, proclamamos la única verdad bajo el sol: el Señor tomó cuerpo y psique-alma igual que la nuestra en todo, pero sin pecado. “Mandó Dios a Su Hijo, el Unigénito, hecho de mujer.” No dice “hecho por mujer”, sino “hecho de mujer”.

San Juan Damasceno interpreta esta parábola: “Así revela el divino Apóstol que Éste es el Unigénito Hijo de Dios y Dios, que se hizo hombre de la Virgen, y Él mismo es el que nació de la Virgen; el Hijo de Dios y Dios, puesto que nació corporalmente. Se hizo hombre, sin instalarse en un hombre creado previamente como profeta, sino que Él mismo se hizo esencial y verdaderamente hombre; construyó en su hipóstasis (bae substancial) viva sarks (carne, cuerpo) con psique-alma lógica y noerá (espiritual) y se hizo Él mismo en esta hipóstasis. Esto significa ‘hecho de mujer’. Porque, ¿cómo podría el Logos de Dios hacerse hombre bajo la ley si no se hiciera hombre omoúsios, de la misma esencia que nosotros?”

De repente surge la pregunta: si los papistas, los protestantes y la plaga de herejes e incrédulos se encuentran en estos engaños, ¿cómo podrán luchar contra los pazos (pasiones, vicios, apegos, adicciones y emociones enfermizas) de manera que la parte logística (fuerza y energía lógica, que viene del Logos), por naturaleza libre, no se esclavice a lo pasional —es decir, a las otras dos partes y energías de la psique-alma, que son la irascible (emocional) y la volitiva o anhelante, esclavas de lo pasional?

Si lo que es libre por naturaleza se hace esclavo de las pasiones, también se justifica la deshonestidad: que los cardenales pederastas, en ocasiones, indemnicen a los padres de los niños que arruinan, con dinero del “Banco del Espíritu Santo” del Vaticano (y muchas otras cosas más).

Se justifican, entonces, se autoabsuelven y se autojustician, cuando degradan y niegan a los santos mártires, como el megalomártir Geórgios (Jorge) y la Santa Caterina, y proclaman falsos santos, asesinos y pederastas.

¿Comprendéis el crimen contra la humanidad que cometéis, herejes, pervertidos? Decís que lo comprendéis; por eso vuestro pecado permanece en este mundo. Por eso fundamentasteis y decretasteis como dogma la infalibilidad y la primacía del poder del César Papa, enseñando sin vergüenza —aparentemente como si fuera didascalía enseñanza de la Santa Escritura— la herejía del purgatorio (fuego purgador) y formulando, de manera distinta, el engaño de la metempsicosis (samsara, nirvana) de la Nueva Era (Nuevo Orden).

Dais falsas esperanzas mediante papeles de perdón y del fuego purgatorio, como ya señalamos. Pero, por un último intento, volved al sano juicio y escuchad otra vez lo que enseñan y cómo interpretan nuestros Santos Padres el pasaje de San Pablo: “Si la obra que uno ha edificado sobre este cimiento que es el Cristo, resiste la prueba del fuego, recibirá el premio o el salario; si se consume, lo perderá todo, aunque él se salvará con gran dificultad, pero como el que escapa atravesando las llamas del fuego. (Se salvará si la justicia de Dios lo juzga digno de salvación y perdón por lo menos por su buena disposición e intención)” (1ª Corintios 3:14-15).

La interpretación de San Juan Crisóstomo se ha publicado en la prensa ortodoxa por el distinguido profesor de la Universidad de Atenas. La obra de San Nectario, Sobre la inmortalidad de la psique-alma y los oficios en memoria de los muertos, es ampliamente conocida. Nosotros exponemos la opinión de otro gran santo para mostrar el acuerdo entre los Santos Padres.

Según San Nikita Stizatos. En la Filocalía: «79. El último día del Juicio se manifestará de modo candente y serán probadas con fuego las obras de cada uno, según dice Pablo (1Cor 3, 13-15). Es decir, si las obras por las que uno se ha edificado a sí mismo, son de materia incorruptible, quedarán incorruptas en medio del fuego, y no sólo no se quemarán, sino que serán iluminadas, ya que serán completamente limpiadas y purificadas de cualquier mancha que pudieran tener. Pero si las obras que uno se ha cargado sobre sí mismo son pesadas y de materia destructible, serán quemadas y destruidas, dejándolo con las manos vacías en medio del fuego. Las obras incorruptibles que permanecen son las lágrimas de la μετανοία metania, la caridad, la misericordia, la compasión, la oración, la humildad, la fe, la esperanza, la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado) y cualquier otra cosa que se hace para la piedad. Todas estas cosas, junto con el hombre mientras todavía está vivo, son co-edificadas en el santo templo de Dios, y cuando se marcha, van junto con él y permanecen incorruptibles a lo largo de los siglos. Las obras que son destruidas por ese fuego son evidentes para todos: lujuria, hedonismo o amor al placer, vanagloria, avaricia, codicia, ambición, odio, envidia, hurto, ebriedad, maledicencia, condena y cualquier otra cosa mala que se realiza con el cuerpo por el deseo o la ira. Estas, mientras el hombre viva, se consumen con él, ya que este es quemado por el fuego del deseo, pero también cuando se separa del cuerpo, lo siguen, aunque no permanecen con él para siempre; porque al ser consumidas, dejan al hombre que las hizo, en el fuego, infernándose y sufriendo eternamente en los siglos de los siglos.» https://www.logosortodoxo.com/filocalia/tomo-iv/filocalia-tomo-4-san-nikitas-stizatos-tres-centuria-de-varios-capitulos-practicos-gnosticos-catarsis-agapi-y-perfeccionamiento/#Tercera_centuria_de_captulos_gnsticos_sobre_la_agapi_y_el_perfeccionamiento_durante_la_vida

Terminando con sentimientos de dolor y humildad, nos dirigimos también a los ortodoxos que se han injertado y mezclado con este veneno del papismo y del protestantismo.

Padres y hermanos, alejemos de nuestra Santa Iglesia Ortodoxa —la única arca de sanación y salvación del mundo— la herejía papista y protestante sobre nuestra Panaghía. Mientras no se observe disposición de metania, arrepentimiento y regreso a la Tradición paterna, deben cesar los falsos pseudodiálogos, las falsas pseudoágapes (de degenerados agapitos/as) y las falsas pseudopiedades y respetos, con abrazos que se expresan en supuestos renacimientos litúrgicos —mejor dicho, anarquía— y en liturgias alteradas con blasfemas traducciones.

Tenemos el deber y la obligación, frente a estos engañados hermanos, de predicarles y enseñarles la Ortodoxia, y solo la Ortodoxia. Debemos evitar rodear sus pseudoreliquias de supuestos santos con nuestros santos sacrificios ortodoxos, porque aunque, alguna de esas reliquias fuera verdadera, no energiza ni opera con la energía increada Jaris cuando se usan como anzuelo para capturar, tergiversar, arruinar y derrumbar la fe ortodoxa.

Son muy características las palabras con que se refiere San Juan Crisóstomo en su 1ª homilía sobre los Hebreos (tomo IV). Si se usan como anzuelo reliquias verdaderas, cuerpos de santos o libros de profetas para engañar a los creyentes, no energiza ni opera la Divina Jaris (la increada energía gracia).

Padres y hermanos, ¿por qué deben jactarse los papistas romanocatólicos de que, de esta manera, aceptamos la primacía y lo infalible del heresiarca (patriarca de los trileros) César Papa? Sabed que “vive el Kirios (Señor) Sabaoz” y que pronto apokaliptará-revelará los fraudulentos planes de todos ellos, que insisten y permanecen en la herejía del papismo y del protestantismo, y de todos sus co-caminantes, quienes, según el Yérontas (ahora santo) Porfirio, “hacen la guerra a la Iglesia dentro de la Iglesia”.

El Kirios-Señor viene. En Él, y en el Padre y en el Espíritu Santo procedente del Padre, pertenece la doxa (gloria) y el poder en los siglos.
Sí, Kyrie-Señor Jesús, ven. Amén.

 

La Ortodoxia no es una religión: es fe en Apocalipsis/Revelación.
La columna vertebral de la Ortodoxia es catarsis, iluminación y zéosis, junto con el discernimiento entre esencia y energías —increadas y creadas—, la auténtica psicoterapia; es “fe energizada por el agapi-amor” (Gal. 5,6), la increada energía agapi de Jristós, activada por la increada energía Jaris (gracia) del Dios Trino.

En nuestra Iglesia se sana al hombre, física y psíquicamente, como proclama la Divina Liturgia: “Jristós, el médico de nuestros cuerpos y psijes”, psicoterapia y sanación del hombre (Adán) enfermo a causa del obscurecimiento de su nus por el movimiento de la energía maligna de su propia voluntad —egoísta y orgullosa como la de Eva— y del Maligno.

“Ven y lo verás” (Juan 1:47)

Presbítero Athanasio Minas

Templo Sagrado de San Elefterios de Areos ATENAS 2005

Traducido por: Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  www.logosortodoxo.com

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