Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Δ΄
Άγιος Γρηγόριος ο Σιναΐτης
Repasada traducción 06/12/2024
Filocalía de los santos Nípticos tomo 4
San Gregorio el Sinaíta
Varias enseñanzas para principiantes, medianos y perfeccionados
A) Siete capítulos: Cumplir las edades de Cristo. Las alteraciones buenas y las pasionales. Las tentaciones en el sueño
- Cada ser humano que ha sido bautizado en el nombre de Cristo, debe pasar por todas las sucesivas edades de Cristo. Porque en el bautismo las ha recibido en potencia, y a través de los mandamientos de Cristo puede realizarlas y conocerlas. A la concepción de Cristo corresponde el compromiso o las arras del Espíritu Santo; a Su nacimiento, la energía del gozo; a Su bautismo, la energía increada catártica (psicoterapéutica, sanadora y purificadora) del fuego del Espíritu; a Su metamorfosis la contemplación, visión de la divina luz increada; en Su crucifixión, la mortificación del creyente en relación con todo; a Su entierro, la posesión en el corazón del divino έρως eros (amor ardiente); a Su resurrección, el resurgimiento vivificante de la psique-alma; a Su ascensión, el éxtasis (extensión interior o zéosis) hacia el Dios y arrebatamiento del νούς nus (espíritu de la psique-alma). Quien no ha pasado estas etapas (edades) de maduración de Cristo y no las siente, sigue siendo un niño tanto en cuerpo como en espíritu, aunque todos lo consideren yérontas (anciano sabio e iluminado) y práctico.
- Los pazos padecimientos de Cristo otorgan necrosis (mortificación) vivificante a quienes los imitaron en su totalidad, ya que la razón por la que padecemos junto con el Cristo es para ser divinizados (glorificados, deificados) junto con Él (Rom 8,17). Los pazos y vicios de los placeres hedonistas o hedonismo traen la mortificación o necrosis mortal en aquellos que los practican. Porque sufrir voluntariamente los padecimientos de Cristo es una crucifixión de crucifixiones y una muerte de la muerte.
- Lo de sufrir, padecer uno por Cristo, significa soportar las pruebas que le ocurren. La pedagogía del Señor, para los que no tienen culpa, se concede a causa de la envidia de los demonios y se convierte en una fuente de provecho y beneficio; pero para nosotros, responsables de pecados, se hace inspección que nos llama al retorno, a la conversión y nos abre los oídos (Is 50,5). Por eso el Dios ha prometido la corona eterna a quienes soportan con paciencia; “Dichoso el hombre que soporta la prueba; porque si la ha superado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a los que le aman” (Sant 1,12). Gracias y Δόξα Doxa Gloria a nuestro Dios Trinitario por todo.
La alteración maliciosa o apasionada.
- La acidia (apatía espiritual, desidia) es un pazos difícil de vencer, languidece y debilita el cuerpo. Y cuando el cuerpo se relaja se debilita, y lo hace también la psique-alma. Cuando ambos se relajan, alteran el temperamento del cuerpo con la sensualidad o hedonismo. Y sensualidad o hedonismo mueve el apetito, el apetito trae el ardor, y el ardor la excitación o erección. La excitación mueve la memoria, la memoria la fantasía, y la fantasía trae el ataque, asalto del loyismós pensamiento. El asalto trae la combinación y la combinación el consentimiento; el consentimiento conduce a la praxis, acción ya sea de la masturbación o de relaciones sexuales de diversos tipos. Así el ser humano es vencido y cae.
La buena alteración
5. De la paciencia en cada obra buena nace la valentía. De la valentía nace la buena disposición. De la buena disposición, nace la esperanza; de la esperanza, la intensificación del trabajo; la intensificación serena la incontinencia del cuerpo-carne y doma el deseo del hedonismo o placer hedonista; el deseo mueve el anhelo; el anhelo mueve la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado); de la agapi nace el celo (ardor, entusiasmo); del celo, el calor; del calor, el impulso; del impulso, el estudio; del estudio la oración; de la oración, la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial); de la hisijía nace la contemplación; de la contemplación viene la gnosis (conocimiento espiritual); de la gnosis, nace la comprensión de los misterios; y finalmente de la comprensión de los misterios nace la teología verdadera ortodoxa (vivida empíricamente, no la intelectual de universidades o academias). Fruto de la teología es la perfecta αγάπη agapi. De la agapi, la humildad; de la humildad la απάθεια apázia (impasibilidad sin pazos); de la apazia la previsión, la profecía y la prognosis. Porque nadie tiene las virtudes perfectas desde aquí, sino que poco a poco, con el crecimiento de la virtud se van disminuyendo la maldad y el vicio hasta desaparecer por completo.
Las tentaciones que vienen durante sueño
Pregunta: ¿De cuántas maneras se hace emisión seminal, tanto pecaminosa como no pecaminosa?
- Respuesta. La emisión pecaminosa ocurre de tres maneras: por fornicación, masturbación y el consentimiento a pensamientos vergonzosos y viciosos. Y el flujo no pecaminoso, por siete maneras: 1) junto con la orina; 2) a causa de diversos alimentos; 3) por los movimientos y hechos excitantes; 4) por bebidas sobre todo alcohólicas; 5) por la languidez o debilitamiento del cuerpo; 6) por cansancio, fatiga extrema; 7) a causa de la fantasía demoníaca en el sueño de diversas maneras.
A los que han envejecido en la práctica ascética ortodoxa, sucede a menudo de las cinco maneras intermedias. En los impasibles (sin pazos), ocurre sólo con la primera, es decir, el líquido fluido sale mezclado con las orinas, porque de alguna manera se aflojaron los conductos interiores por los muchos esfuerzos ascéticos y se les ha dado por la energía divina catártica (psicoterapéutica, limpiadora) y santificadora, el carisma de la templanza. La última manera, por fantasía en el sueño, es característica de aquellos que aún son apasionados y débiles. Pero incluso esta circunstancia, al ser involuntaria, es no pecaminosa, como dicen los Padres.
Cualidad del impasible (sin pazos,) es que la emisión no pecaminosa ocurra en intervalos dispersos, por la divina providencia, mientras que el resto del líquido fluido desaparece por el fuego divino. Para el que está en la práctica, es una necesidad de diversos tipos y una secreción no pecaminosa. Para el apasionado, es de dos tipos, simple y mala: es decir, la que sucede durante el sueño y la que sucede cuando está en vigilia por el consentimiento a diversas fantasías. La primera irreprochable, en cambio la otra es pecaminosa y acarrea una penitencia.
En los impasibles (sin pazos), el movimiento y la secreción del cuerpo es una, la por providencia divina, es decir, una parte del líquido se expulsa junto con la orina como secreción, mientras que el resto se desvanece por el fuego divino. Para los prácticos e intermedios, se dice que hay seis modos o maneras generales irreprochables por las cuales el cuerpo se limpia, se purga y se libera del líquido pernicioso que se forma de manera natural y necesaria. Estas son: por los alimentos, por los movimientos y hechos excitantes, por las bebidas sobre todo alcohólicas, por aflojamiento o relajamiento del hombre, por parálisis debido al agotamiento extremo, y finalmente, a causa de la envidia de los demonios. En los débiles y principiantes igual existen seis modos o maneras pasionales: a causa de la gula o glotonería, de la maledicencia, del juicio y condena, de la vanagloria, o del doble consentimiento en las fantasías o en la vigilia, y finalmente por el ataque de los demonios debido a la envidia. Pero estas cosas también tienen el propósito y objetivo de la providencia, para limpiar, purgar y purificar la naturaleza humana de la corrupción, y expulsar los flujos o secreciones extrañas que se han introducido a ella y también de los apetitos viciosos e irracionales, y para que el luchador sea humilde, teniendo cuidado, autocontrol y continencia en todo y de todo.
- Aquel que practica la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) en aislamiento y es alimentado por las donaciones de la αγάπη agapi y caridad de otros, debe aceptar la caridad de siete maneras: La primera es pedir por necesidad siempre las cosas imprescindibles; la segunda acoger siempre las cosas imprescindibles; la tercera aceptar lo que le dan como si fuera dado de Dios; la cuarta, confiar en Dios y creer que Él es el remunerador; la quinta, es ser obrero de los mandamientos; 6) la sexta, no abusar de lo que se le da; y la séptima, no ser tacaño, sino también dar a otros y ser caritativo. Aquel que en este tema se comporta de esta manera, siente alegría al darse cuenta de que sus necesidades son proveídas no por los hombres, sino por Dios.
B) Diez capítulos sobre ησυχία hisijía y oración y sobre las pruebas de la χάρις jaris y del engaño; y cómo encontraremos la energía (increada) del Espíritu;
- Deberíamos decir, junto con el gran maestro (San Juan Crisóstomo), que no deberíamos necesitar la ayuda de las Escrituras o de otros logos patrísticos, estimado Longuino, sino ser θεοδίδακτοι zeodídacti (instruidos y enseñados por Dios) según lo dicho: «Serán todos enseñados por Dios mismo» (Is 54,13 Jn 6,45), de manera que aprendamos por Dios y por medio de Él todas las cosas que nos son útiles y nos benefician. No sólo nosotros sino también cada creyente, de modo que la ley del Espíritu sea escrita en las tablas de nuestros corazones (Heb 8,10 y seamos dignos)- cosa exquisita- de conversar con el Cristo mediante la oración pura, lúcida y clara de manera inmediata, directa y del mismo modo que los querubines.
Sin embargo, siendo todavía niños en el tiempo de nuestra regeneración por el bautismo, ni entendemos la χάρις (jaris: gracia energía increada), ni percibimos nueva naturaleza, más bien ignoramos el gran honor y la δόξα (doxa: gloria, luz increada) que recibimos, y el hecho de que debemos crecer psíquica y espiritualmente mediante los mandamientos, y ver con nuestra mente y espíritu aquello que hemos recibido (por el bautismo), debido a nuestra negligencia y el hábito patológico (vicioso), la mayoría caemos en la insensibilidad y en la anestesia, en la ceguera mental y espiritual y al oscurantismo. Y así no conocemos si existe el Dios, ni quiénes somos, o qué nos convertimos en el bautismo, a pesar de que nos convertimos en hijos de Dios, hijos de la luz increada y miembros de Cristo.
Si nos bautizamos mayores, sentimos sólo el agua y no el espíritu. Y aunque nos renovamos espiritualmente, tenemos solo una fe formal, que está muerta y no operante, y decimos que estamos en incertidumbre. Y así vivimos y caminamos en el cuerpo-carne. Y si llegamos a arrepentirnos y a volver a la μετάνοια metania, comprendemos y cumplimos sοlo corporalmente ο carnalmente los mandamientos y no espiritualmente. Y si después de muchos esfuerzos, la Χάρις Jaris increada por filantropía, nos gratifica con algunas de sus manifestaciones, la tratamos como fuente de engaño. Si, por otro lado, escuchamos que la Χάρις increada opera en otros, por envidia la consideramos error y engaño. Así pues, permanecemos muertos (espiritualmente) hasta la muerte, sin la vida ni las obras y energías (increadas) de Cristo. Y como dice la Escritura, lo que tenemos se nos quitará en el momento de nuestra muerte o del juicio (Mt 25,29) a causa de nuestra incredulidad o la desesperación y angustia. No entendemos que los hijos deben parecerse al padre, es decir, que sean dioses de Dios, y espirituales nacidos del espíritu, como dice el Señor: «Lo que nace del Espíritu es espíritu» (Jn 3,6). Nosotros, aunque nos hemos convertido en creyentes y celestiales, seguimos siendo cuerpos-carnes, por eso el Espíritu de Dios no permanece en nuestro interior, (Gén 6,3). Esta es la causa por la cual el Dios concedió calamidades, cautiverios y muchas matanzas, quizás queriendo corregir, cortar o sanar la maldad con fármacos más fuertes.
- Por tanto, con la ayuda de Dios que otorga fuerza al logos de los que evangelizan semejantes bondades tan grandes (Sal 67,12) examinemos primero, cómo uno encontrará o más bien cómo ha encontrado a Cristo, a quien ha recibido espiritualmente con el bautismo, como dice el Apóstol Pablo: “¿No sabéis que Jesús Cristo habita en vuestros corazones?” (2Cor 13,5).
Luego diremos de qué modo uno puede progresar y cómo conservará aquello que ha encontrado. El mejor y más breve método es mencionar brevemente los extremos y el medio, porque el camino es muy amplio. Porque son muchos los que lucharon hasta encontrar lo que buscaban, pero detuvieron sus deseos y ganas en ese punto, no avanzan más y no les importa, contentándose con el comienzo que han encontrado. Pero al encontrar obstáculos y tomar sin saberlo un desvío, creen que están caminando correctamente, cuando en realidad avanzan inútilmente fuera del camino.
Otros, habiendo llegado a la mitad del camino de la iluminación, se cansan y, por pereza, no continúan hasta el final, o retroceden con una vida despreocupada y se vuelven principiantes nuevamente.
Finalmente, algunos que han alcanzado la perfección caen por descuido, debido a la arrogancia y el engreimiento, se vuelven hacia atrás y en obras se vuelven iguales que los intermedios y los principiantes. Ahora bien, lo que conviene a los principiantes inexpertos es la energía increada y acción del Espíritu, a los del medio, la iluminación, y a los perfeccionados, la catarsis (psicoterapia, purgación y limpieza) y la resurrección (despertar espiritual) de la ψυχή psijí (psique, alma, anima.)
Como encontraremos la energía (increada) del Espíritu
- La energía increada del Espíritu, que hemos recibido místicamente, secretamente en el bautismo, la encontramos de dos maneras.
Primero, de forma general, la donación se apocalipta-revela con el trabajo y aplicación de los mandamientos (logos, principios espirituales) de Cristo con mucha lucha, esfuerzo y tiempo, como nos dice san Marcos el Asceta. Cuanto más practicamos los mandamientos-logos tanto más aparece y resplandece en nuestro interior su luz radiante e increada.
En segundo lugar, aparece y se manifiesta en la vida de la obediencia a través de la invocación metódica y continua del Kírios (Señor) Jesús Cristo, o sea, por la memoria o recuerdo de Dios.
El primer método (manera) es más lento, mientras que el segundo es más rápido, siempre que uno aprenda a cavar la tierra con esfuerzo, perseverancia y paciencia, buscando el oro. Por tanto, si queremos encontrar y conocer la verdad y no ser engañados, debemos buscar tener sólo la energía del corazón completamente, sin forma, ni dibujo o figura, sin buscar con la fantasía formas y caras de Santos o supuestas luces. Porque el engaño tiene por su naturaleza, sobre todo en los comienzos, la capacidad de engañar y burlar el νούς nus (espíritu de la psique-alma) y la diania (mente, intelecto) de los inexpertos con este tipo de falsas ilusiones, fantasías y fantasmas. Pero, debemos esforzarnos y luchar por tener sólo la energía de la oración dentro en nuestro corazón, que calienta, deleita y alegra nuestro νούς nus-espíritu e ilumina la psique-alma para la inexpresable αγάπη agapi (amor incondicional e increado) hacia Dios y hacia los hombres. Así, podemos ver que la oración también produce mucha humildad y no poca contrición o quebrantamiento. Ya que la oración para los principiantes, es el continuo movimiento de la energía increada del Espíritu Santo, al principio como fuego placentero y alegre que brota desde el corazón y, al final, opera como luz que perfuma con divina energía (increada).
- Ahora diremos los indicios y los signos del comienzo de la energía del Espíritu para aquellos que buscan de verdad y no como quienes tientan y ponen a prueba a Dios, según la Sofía-Sabiduría, que dice: «se encuentra por los que no la tientan y se presenta en aquellos que no dudan de ella” (S. Sol 1.2). En algunos se manifiesta y se ve como luz de aurora; en otros como gozo o exultación mezclada con espanto o temblor; en otros como alegría; en otros a veces como alegría mezclada con temor; En algunos casos, surgen lágrimas y temor; es decir, la psique-alma se alegra por la visita de Dios, de Su caridad y misericordia, pero por Su presencia a la vez teme y tiembla, debido a la conciencia de muchos pecados. En algunos al principio produce una contrición inexpresable o quebrantamiento y un dolor profundo inexpresable en la psique-alma, semejante al dolor de la mujer a la hora del parto, como dice la Escritura, (Is 26,12). Porque el vivo y activo Logos, o sea, Jesús, se introduce profundamente, hasta allí donde se separa la psique-alma y el cuerpo, el hueso y la medula, como dice el Apóstol (Heb 4,12,) para fundir y suprimir con violencia y fuerza todos los πάθος (pazos: patologías, pasiones, padecimientos, emociones, vicios, adicciones) encerrados y apegados en todas las partes de la psique-alma y del cuerpo.
En otros se manifiesta como una αγάπη agapi (amor incondicional) hacía todos y una paz invencible. En otros como una exultación, júbilo, estremecimiento, el cual los Padres lo han llamado «skírtima» sobresalto o pulsación, que es movimiento repentino del corazón vivo y fuerza del espíritu. Esto también se llama “latido o suspiro inefable del espíritu” que intercede por nosotros ante el Dios con gemidos o suspiros inefables (Rom 8,26); Isaías lo llamó “nacimiento de justicia de Dios” (26,18). San Efrén el Grande lo llama pinzamiento; en cambio para el Señor es «ύδωρ αλλόμενον είς ζωήν αιώνιον, idor alómenon is zoín eónion, fuente de agua para la vida eterna» (Jn 4,14), agua llama el espíritu, -la jaris, la energía increada- que brota, sobresalta e hierve por la intensidad de su potencia y energía en el corazón.
- Debes de conocer que el sobresalto, es decir, la alegría y gozo, es de dos tipos: el sereno y bello, que se llama también latido, vibración, suspiro e intercesión del espíritu (Rom 8,26); y el otro es el gran movimiento o gran salto del corazón, (que se llama también sobresalto o brinco y un vuelo elevado del corazón vivo hacia el éter divino). Porque la psique-alma, mientras retoma las alas por el divino έρως eros (amor ferviente) y liberada de las cadenas de los pazos, intenta volar hacia arriba incluso antes de separarse del cuerpo, deseando desprenderse del peso del cuerpo. Esto se llama también agitación, sacudida del espíritu, es decir, hervor y movimiento del espíritu, como en la frase: “Jesús se rabió, se conmovió, se estremeció y se movió con ímpetu, y clamó: ¿dónde le habéis puesto?” (Jn 11,34). Sobre la diferencia del sobresalto o movimiento grande y del pequeño, David lo muestra diciendo como “las cordilleras saltaron como carneros y los montes como pequeños corderos” (Sal 113,4). Con esto se refería a los perfeccionados y a los principiantes. Si se refiriese a cordilleras y montes naturales, sería innecesario decir que se mueven y saltan, puesto que no tienen vida.
- Debemos de saber que el temor divino no contiene temblor, (temblor me refiero no aquel que proviene de la alegría, sino de la divina ira, o sea, la pedagogía por el abandono de Dios); pero, tiene un deleite y alegría temerosa que se produce por la oración con el fuego del temor divino. Y temor me refiero no el causado por la divina ira, es decir, el castigo, sino el temor de la divina sabiduría increada, el cual temor se llama también el principio de la sabiduría (Prov 1,7). El temor se divide en tres (aunque los Padres han dicho en dos), el introductor y el finalizador o perfecto, y también el temor de la ira de Dios, al que se debe llamar principalmente temblor o terror, es decir, conmoción y quebrantamiento.
- El terror es de muchos tipos. Uno es el de ira, otro es el de la alegría y gozo, otro es de la parte irascible o emocional de la psique-alma, (sucede cuando hierve excesivamente la sangre alrededor del corazón), y otro es aquel terror que viene de la vejez, otro el del pecado, o sea, del error, del engaño y del desvío, otro el de la maldición, que fue dado al género humano mediante Caín (Gén 4,12.) No obstante, al luchador al comienzo le ataca por el temblor que proviene de la alegría y gozo y el que viene del pecado. Sin embargo, no sucede igual en todos. Las señales de estos dos son: en el primero la alegría temerosa, donde con mucho deleite, alegría y con lágrimas, la χάρις jaris (gracia, energía increada) consuela la psique-alma; en cambio en el segundo, es producido por la calentura anormal, la exaltación, la arrogancia y el corazón duro incendian y sobrecalientan la psique-alma y los órganos sexuales hacía la unión corporal y el erotismo, y con la fantasía llevan a cabo interiormente este acto vergonzoso, con el consentimiento a estos pensamientos.
- La energía en cada principiante es de dos tipos y actúa de dos maneras en el corazón, de forma separada una de la otra. Una energía proviene de la χάρις jaris (gracia, energía increada) y la otra del engaño (des-gracia energía creada). San Marcos el Asceta nos afirma: «Existe una energía espiritual y también una energía satánica, que el inexperto no las distingue». Y también: » Existen tres tipos de calor que se encienden por la energía en el interior de los hombres: primera proviene de la χάρις jaris, la segunda del engaño, es decir, del pecado y la tercera por abundancia de sangre, la cual san Thalasio el Africano* la llama crasis temperamento (complexión) y aconseja que la suavicemos, regulemos y apacigüemos con la moderada εγκράτεια engratia continencia, auto-dominio). (*Filocalía tomo 2, cap 35)
- La energía increada de la χάρις jaris es una llamarada del fuego del espíritu que se mueve en el corazón con alegría y gozo, y fortifica, calienta, limpia, psicoterapia y sana la psique-alma, cesando temporalmente los pensamientos y suspendiendo, mortificando provisionalmente el movimiento del cuerpo. Sus señales y frutos que aparecen e indican su autenticidad son lágrimas, contrición, templanza, humildad, autodominio, sobriedad, silencio, paciencia, esconderse de los demás y otras cosas similares parecidas por las cuales podemos asegurarnos sin duda.
- Energía demoníaca del engaño (des-gracia creada) es la exaltación, excitación del pecado que enciende la psique-alma con el placer hedonista y despierta un deseo desbordado en el cuerpo para la unión sexual con otros cuerpos. Es completamente indeterminada y desordenada, según San Diádoco. Y tiene un gozo irracional, arrogancia, agitación, y una alegría indefinida y -como sería apropiado decir- atrofiada, y con un placer tibio afecta principalmente en la parte anhelante de la psique-alma. Como material para su combustión, se alimenta de placeres hedonistas y tiene como colaboradora la insaciable panza (vientre). Desde ella absorbe, excita y estimula todo el conjunto del cuerpo-carne y de ella toma el pretexto para operar e incendiar la psique-alma y arrastrarla hacia sí misma, de modo que el ser humano adquiera el hábito, apego-adictivo, en la voluptuosidad patológica (hidonopazia, hedonismo) y poco a poco expulse de su interior la χάρις jaris (gracia energía increada).
C) Quince capítulos sobre la hisijía; sobre los dos modos de la oración; Sobre la respiración; Cómo debemos salmodiar; Sobre la diferencia entre los que salmodian; Respuesta a las objeciones anteriores; Sobre el engaño; Sobre la lectura;
Quince capítulos sobre la ησυχία hisijía y los dos modos de la oración;
- Existen dos tropos (modos, maneras) de unión, o más bien, desde ambos lados hacia la oración espiritual (del corazón o noerá), la cual se realiza en el corazón por el espíritu. Con estos tropos (modos, maneras) primero el νούς nus (espíritu de la psique-alma) se encuentra en el corazón antes de la oración adhiriéndose conscientemente al Señor, (1Cor 6,17) como dice la Escritura, (contacto consciente en el corazón con el nombre Señor Jesús Cristo…); o bien, la acción y energía de la oración mientras se mueve progresivamente en un fuego gozoso, atrae el νούς nus, lo vincula y lo compromete en la invocación del Señor Jesús y la unión con Él. Porque, aunque el espíritu opera en cada uno como quiere y le place (1Cor 12,11), tal como dice el Apóstol, a pesar de esto, algunas veces precede una manera de la otra, con los tropos modos o maneras que antes hemos referido. Y otras veces, la energía opera dentro del corazón, es decir, por la continua invocación de Jesús Cristo, mientras se van reduciendo los pazos, reaparece la calidez divina, “porque nuestro Dios es fuego abrasador que consume los pazos”, dice la escritura (Heb 12,29 · Deut 4,24). Otras veces, el espíritu atrae el νούς nus hacía sí, delimitándole en la profundidad del corazón (psicosomático) y le impide de sus distracciones y rodeos por ahí fuera. Entonces ya no está conducido como cautivo por los Asirios, lejos de Jerusalén, sino que regresa gloriosamente de Babilonia a Sión, de modo que diga también él junto con el Profeta: «A Ti se te deben himnos, oh Dios mío, en Sion y te ofreceremos nuestra promesa en Jerusalén (Sal 64,2)» y “Cuando el Señor devuelva los cautivos en Sión, se complacerá Jacob y se regocijará el Israel” (Sal 125,1 y 52,7).
Con estos nombres se entiende el νούς nus práctico y el contemplativo, quien, con la ayuda de Dios, vence los pazos mediante la práctica y ve a Dios con la contemplación espiritual, en la medida de lo posible. Entonces el νούς nus (espíritu del corazón de la psique), como si hubiera sido invitada a una mesa abundante, se regocija con el deleite divino y canta con salmos: «Has preparado una mesa delante de mí en presencia de los que me afligen» (Sal. 22, 5), es decir, los demonios y los pazos.
Cómo tenemos que activar y practicar la oración
- Dice Salomón: «Siembra, desde la mañana tu grano – se refiere a la oración – y por la tarde que no cese tu mano” (Ecl 11,6), para que no cese la continuidad de la oración y quizás pierdas el momento en que serás escuchado. “Porque – continua Salomón- no conoces qué va a prosperar, esto o aquello”. Y mientras te sientes en un taburete bajo, desde por la mañana, limita la energía de tu νούς nus (espíritu de la psique) y tu mente con tu energía lógica en el corazón, mantenlo allí esforzándote, inclinado y soportando dolor en el pecho, los hombros y el cuello, clama con perseverancia psíquicamente o espiritualmente el «Kirie-Señor Jesús Cristo, ten misericordia o compadécete de mí». Después, ya que esto es difícil y fatigoso, y quizás monótono debido a la repetición —aunque esto no se debe a que la misma comida de las tres palabras «Señor Jesús Cristo» se consuma continuamente, porque la Escritura dice: “Los que me comen tendrán más hambre”- gira y dirige tu νούς nus y mente o la atención de tu νούς nus a la otra mitad de la oración y di: «hijo de Dios, compadécete de mí o ten misericordia de mí, que soy pecador”, (o estoy enfermo en sentido espiritual)*. Y repitiendo esta mitad en varios modos, no deberías cambiarla constantemente por pereza, porque las plantas no echan raíces si se trasplantan continuamente. Más, retenga el aliento de la respiración para no respirar libremente, porque la brisa de las respiraciones subiendo desde el corazón oscurecen el νούς nus, agitan el aire de la diania (mente, intelecto), alejando la atención del νούς nus y su energía del corazón. Y, o bien le entrega cautivo al olvido, o bien le hace repasar y estudiar otras cosas irrelevantes y se encuentra sin darse cuenta en aquellas cosas que no debe ni necesita. * (Ver en https://www.logosortodoxo.com/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/ 115 Kirios Κύριος Señor y «Κύριε ελέησον Kirie eléison».)
Ahora si ves las suciedades de los malos astutos espíritus, o sea, de los pensamientos que se presentan y cambian de forma en tu νούς nus y en tu mente, no te asombres ni te desconciertes y si te aparecen pensamientos, nociones y conceptos de cosas bondadosas no hagas caso, no prestes atención. Sino que, reteniendo tu espiración, a medida de lo posible, (apretando un poco los dientes), concentrando y cerrando tu νούς nus y tu mente en el corazón (el centro interior, al fondo donde nace la vocecita de la conciencia) y activando la invocación del Kírios-Señor Jesús continuamente y con persistencia, entonces quemarás rápidamente esos pensamientos y los restringirás al azotarlos latigazos invisiblemente con el nombre divino. Porque dice san Juan el Sinaíta, en la Escalera: “Con el nombre de Jesús azota, fustiga latigazos a los enemigos, no hay arma más poderosa en la tierra y en el cielo».
Sobre la respiración
- Cómo debes detener y controlar la expiración, exhalación, testigo es Isaías el Anacoreta que habla de esto y muchos otros Padres. Uno dice: “Retén, disciplina y domina tu νούς nus–espíritu (unido con la mente), ya que es empujado y dispersado por la fuerza y energía satánica, la cual, debido a nuestra negligencia después del bautismo, ha regresado junto con otros espíritus más malignos a la psique-alma perezosa, como dice el Señor (Mt 12,45) y ha hecho su último estado peor que el primero. Otro dice que el cristiano practicante o monje debe tener la memoria o recuerdo de Dios en el lugar de la respiración; otro, que la αγάπη agapi (amor incondicional) de Dios debe controlar la exhalación. San Simeón el Nuevo Teólogo dice: “Restringe también la respiración, para que no respires libremente”. San Juan Clímaco: “Que la memoria de Jesús se una con tu respiración, y entonces conocerás el beneficio de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial)”. Y Apóstol Pablo decía que ya no vivía él, sino Cristo dentro de él (Gal 2,20), quien operaba y le inspiraba en la vida divina. Y el Señor dijo que “el espíritu por donde quiere sopla” (Jn 3,5), tomando Su ejemplo el sentido del soplo del aire.
Por tanto, a través del bautismo fuimos purgados, limpiados y purificados y recibimos el compromiso o las arras del Espíritu y el “logos interno innato e íntimo”, como dice Santiago el hermano del Señor (1,21), como grano que se sembró en nuestro interior y se unió diríamos, en una comunión imposible de describir, el cual logos nos diviniza (deifica, glorifica) sin disminuirse, y nos une con el Dios en su plenitud por pura bondad.
Pero como hemos sido negligentes, desobedientes y descuidados hacia los mandamientos (logos, principios espirituales) los cuales preservan la χάρις jaris (gracia, energía increada), recaímos otra vez de la jaris en los pazos por la negligencia. Y en vez de la respiración del Espíritu Santo, nos llenamos de respiraciones de astutos espíritus malignos, y está claro que los bostezos y los estiramientos vienen de esto, como dicen los Padres. Porque aquel que ha adquirido el Espíritu y ha sido psicoterapiado, sanado y purificado por Él, es calentado e inspirado por Él en la vida divina, y habla, piensa y se mueve por Él, según el logos del Señor: “no sois vosotros los que habláis, es el Espíritu de mi Padre que habla en vuestro interior” (Mt 10,20). Igual también aquel que tiene el espíritu contrario y está dominado por él, dice y hace las cosas contrarias.
Cómo debemos salmodiar
- “Cuando uno esté cansado y agotado –dice san Juan el Clímaco- debe levantarse y orar; luego. al sentarse de nuevo, continuar con valentía su trabajo espiritual anterior”. Aunque esto esto lo dijo para el νούς nus (espíritu de la psique), es decir, que cuando llegue a la vigilancia y custodia del corazón debe hacer estas cosas, no está fuera de lugar decir también lo mismo sobre la psalmodía. Se dice que preguntaron al gran Barnasufio sobre cómo se debe salmodiar y el yérontas (anciano sabio) respondió: «La Horas y las Odas son tradiciones eclesiásticas, y fueron dadas correctamente, para mantener la uniformidad. Pero los monjes de las skites* no salmodian las Horas ni tienen la Odas; sólo tienen el trabajo manual y a solas estudio personal y poca oración. Por lo tanto, cuando te pongas de pie para orar, debes decir el Trisagio y el Padrenuestro, y pedir a Dios ser liberado del hombre viejo; y no te detengas mucho tiempo en esto, porque toda la jornada νούς nus (espíritu del corazón) y tu mente debe estar en la oración». *(Skiti es pequeño asceterio o caseta con 1 o 2 hasta 5-10 ascetas).
Lo que quiere decir yérontas (anciano sabio) es que el «estudio a solas» es la oración del corazón, y la «poca oración» es detenerse en la salmodia. Y lo dice también claramente san Juan el Clímaco: “Obra de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) es la despreocupación por todo, la oración incesante –esto es detenerse en la salmodia- y tercero es la actividad íntegra del corazón”. El corazón es el trono de la oración y por consiguiente también de la ησυχία hisijía.
Sobre la diferencia entre los que salmodian.
- ¿A qué es debido la diferencia que unos enseñan mucha salmodia y otros poca o nada, y otros recomiendan sólo a la oración y al esfuerzo físico, ya sea en trabajos manuales, postraciones o cualquier otra actividad fatigosa? La solución a estas dudas es la siguiente: Los que han encontrado la χάρις jaris (gracia, energía increada) a través de la práctica después de muchos esfuerzos y mucho tiempo, aprendieron de esa manera y así lo enseñan. Pero desconfían y no aceptan aquellos que con profunda gnosis (conocimiento espiritual) y por la misericordia de Dios y en poco tiempo por su fe ardiente, como dice san Isaac, han alcanzado la divina χάρις jaris. Por esto también ellos acusan a estos hombres arrastrados inconscientemente por la ignorancia y la presunción o arrogancia, y afirman que, si se hace de otra manera, se trata de engaño y no de la energía y acción de la χάρις jaris. Y no conocen que es fácil para el Señor, según la Escritura, de enriquecer de repente al pobre (Sabiduría Sirac 11,21), y en Proverbios que dice: “Principio de sofía-sabiduría es adquirir la sabiduría”, quiere decir, la χάρις jaris. Y el Apóstol reprende a los discípulos de su tiempo que ignoraban la χάρις jaris, diciendo: “¿No conocéis que Jesús Cristo está dentro de vosotros? A no ser que no estéis formados a la vida en Cristo” (2Cor 13,5), es decir, los que no progresan a causa de su negligencia. Por eso por su incredulidad y orgullo no aceptan las extraordinarias manifestaciones y cualidades de la oración que son operadas en algunos por el espíritu de modo especial.
Objeción a lo anterior
- Dime, tú que afirmas estas cosas, si uno ayuna, se contiene, se autodomina, es templado, vela, vigila, se detiene en pie en la oración, hace postraciones, es pobre voluntariamente y tiene luto espiritual según Dios, ¿estas cosas no son praxis, prácticas y obras? ¿Cómo puedes decirnos entonces, promoviendo solo el canto de los salmos, que sin la ascesis práctica es imposible mantener la oración? ¿Estas cosas no son praxis?
Respuesta: Si uno ora con la boca y su νούς nus y mente deambula por ahí, ¿qué beneficio obtiene? Si uno construye y el otro destruye, no hay ningún beneficio, sino esfuerzo perdido e inútil (Sir 34,23). Así como alguien trabaja con el cuerpo, así debe trabajar también con el νούς nus (espíritu del corazón) y con la mente, para que no se encuentre justo en el cuerpo, en cambio en la psique-alma será lleno de toda acidia, negligencia y suciedad. Esto lo confirma el Apóstol diciendo: “Porque si oro a Dios con el carisma de lengua, ora mi espíritu del corazón de la psique-alma que se encuentra bajo la jaris-gracia energía increada del Espíritu Santo, pero mi mente o intelecto queda sin fruto, porque no puede conceptuar, intelectualizar y ofrecer beneficio espiritual a los demás. Entonces, ¿qué hacer? Oraré con el carisma en espíritu, pero oraré también con la mente-intelecto y el logos, entendiendo y explicando lo dicho. Cantaré salmos con el carisma en espíritu (silenciosamente), pero también los cantaré con la mente o intelecto y el logos” (1Cor 14, 13-15), y también: “pero en la Iglesia prefiero hablar cinco palabras que sean entendidas por mí y por los otros, para enseñar también la verdad de Dios a otros, que decir diez mil palabras en lengua desconocida para ellos” (1Cor 14,19).
El testigo de esto es también san Juan el Clímaco que en su logos “sobre la oración”, dice: “Pablo el gran obrero de la grandiosa y perfecta oración, dice: “quiero decir cinco palabras con mi mente o intelecto y el logos” etc… Existen muchos trabajos espirituales, pero algunas son parciales. La grande, que incluye también a las demás, como fuente de las virtudes, es según san Juan el Clímaco la oración del corazón (o de Jesús) mediante la cual encontramos todo bien. San Máximo el Confesor dice: “No hay nada más temible que el concepto de la muerte, y nada más espléndido que el recuerdo o memoria de Dios”; mostrando así en práctica la superioridad y la grandiosidad de este trabajo. Sin embargo, algunos no quieren escuchar si existe la χάρις jaris (gracia, energía increada) en estos tiempos, porque están oscurecidos por una gran insensibilidad, ignorancia y falta o poca fe.
- Aquellos que salmodian poco, creo que hacen bien, porque prefieren la moderación – siguiendo la máxima de los sabios «todo con o a su medida es perfecto»-, para que no gasten toda la fuerza y energía de sus psique-almas en la práctica externa y su νούς nus (espíritu de la psique) por indiferencia hacia la oración no caiga en desánimo y atonía para ella. Así, salmodian poco, mientras que se extienden más en la oración. A veces, quizás suceda que cuando el νούς nus se agota por la oración noerá o espiritual continua y la perseverancia en la concentración, encuentra un poco de alivio al relajarse en la amplitud de la salmodia, alejándose momentáneamente del espacio limitado de la ησυχία hisijía y recogimiento. Este es el orden y modo perfecto, enseñado por Padres muy sabios.
- Los que no salmodian del todo, hacen bien si son avanzados en la virtud. No necesitan cantar salmos, sino practicar el silencio, la oración incesante y contemplación, si han alcanzado la iluminación. Porque están unidos con Dios y por supuesto no tienen necesidad de distraer su νούς nus (espíritu de la psique) de Él y causarle confusión. Como dice san Juan el Clímaco, la caída del obediente es hacer su propia voluntad, y la del hisijasta interrumpir la oración. Porque el νούς nus de los hisijastas se convierte “adúltero” si se aleja del recuerdo o memoria de Dios, como un novio si se apartara de su novia y se enreda amorosamente en cosas insignificantes. En cuanto al enseñar también a otros, este método no conviene a todos. A los simples, que son obedientes y sin estudios, sí; porque la obediencia contiene toda virtud a causa de la humildad. Pero en aquellos que son desobedientes, no se debe enseñarles, para que no caigan en el error fácilmente, sean sencillos o cultos. Como dice San Isaac, quien sigue su propia voluntad no puede evitar la arrogancia y presunción, que inevitablemente lleva al engaño.
Pero algunos, como no sospechan el engaño que se puede caer, enseñan a cualquiera este método con la intención de que el νούς nus se acostumbre y ame el recuerdo o memoria de Dios. Sin embargo, esto no se puede hacer, en concreto a los desobedientes o a los que siguen su propio ritmo sin regla. Porque el νούς nus de ellos está aún sucio e impuro por la negligencia, la soberbia y la altanería y no se ha hecho aún la catarsis previamente con las lágrimas; así, en lugar de orar, más bien forman dentro de sí imágenes impuras e indecentes de pensamientos, ya que los espíritus sucios e impuros que habitan en el corazón se agitan ante el temible nombre del Señor Jesús y rugen, intentando matar al que los azota.
Si el desobediente o el que sigue su ritmo sin regla, escucha o aprende acerca de este trabajo espiritual y trata de seguirlo, sufrirá una de dos cosas: si se esfuerza y se presiona a sí mismo, se engaña y queda incurable; y si muestra negligencia, permanece sin progreso durante toda su vida.
- Ahora diré algo yo también de mi poca experiencia. Cuando te sientas practicando la ησυχία hisijía de día o de noche, rogando continuamente a Dios con humildad y sin distracciones por los pensamientos, y tu νούς nus (espíritu de la psique) se cansa de clamar y el cuerpo y el corazón duelen por la intensa concentración en la frecuente invocación de Jesús, de modo que no sientes ya calor ni alegría y gozo -por los que nacen la buena disposición y la paciencia en el luchador-, entonces levántate, quédate en pie y salmodia solo o con el discípulo que te acompaña, o bien estudia alguna escritura o con el recuerdo de la muerte o dedícate a un trabajo manual o alguna otra tarea, mejor aún de pie, para mantener al cuerpo en esfuerzo. Y cuando estás de pie y salmodias solo, recita el Trisagio y después la oración psíquicamente o espiritualmente y con el νούς nus (espíritu de la psique) en contacto consciente atento al corazón. Si se acerca la acidia, di también dos o tres salmos y dos troparios con katánixis (dilatación del corazón, compunción) sin salmodiarlos. Porque, como dice san Juan el Clímaco, “los que están en este estadio no cantan melodías”. Porque les basta para regocijarse el dolor del corazón que se hace para la piedad, como dice san Marcos, y el calor del espíritu que se les concede por gracia y gozo. Después de cada salmo, di también la oración noerá o espiritual con el νούς nus o psíquicamente (contacto consciente), sin distraer la atención, y también el aleluya. Este es el orden que enseñan los santos Padres Barbasufio, san Diádoco de Fótica y otros.
Y como dice San Basilio el Grande, es necesario alternar los salmos cada día, porque esto estimula la buena disposición, el entusiasmo y evita que el νούς nus se aburra al repetir siempre lo mismo; el νούς nus debe tener libertad, y así se fortalece más su buena disposición. Por otro lado, si cantas junto a un discípulo fiel, deja que él recite los salmos mientras tú, en silencio, presta atención a tu corazón y ores, protegiéndote a ti mismo. Y debes despreciar todos los conceptos y pensamientos que aparecen en tu corazón, sean sensibles, sean inteligibles o intelectuales, con la ayuda de la oración. Porque verdadera ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) significa y consiste en desprenderse de todos los pensamientos que no sean divinos y provengan del espíritu, al menos hasta que llegue el momento oportuno, para que no estés atento en estos como supuestos buenos y pierdas lo más grande y mejor.
Sobre el engaño.
- Por tanto, oh amante de Dios, ten mucho cuidado y atención, con exactitud y gnosis (conocimiento espiritual). Cuando allí donde estás trabajando esta obra espiritual, veas alguna luz o fuego exteriormente o interiormente o cualquier otra figura supuestamente de Cristo o de un Ángel o cualquier otra cosa, no aceptes estas cosas para que no sufras daño. Ni tampoco tú mismo, observando estas imágenes, dejes que tu νούς nus (espíritu de la psique) las imprima en tu mente. Porque todas estas cosas que se transforman exteriormente de forma desordenada, tienen como fin engañar la psique-alma. El verdadero comienzo de la oración es el calor del corazón, el cual quema los pazos provocando en la psique-alma apacibilidad, gozo y alegría y fortalece el corazón con un deseo anhelo inquebrantable y una certeza indudable. Como dicen los Padres, todo que viene en la psique-alma, sea sensible, sea mental, inteligible o espiritual, y la psique lo duda y no lo acepta, no es de Dios, sino que lo ha enviado el enemigo. Y si sientes y ves que alguna fuerza invisible atrae tu νούς nus y tu mente desde el exterior o desde lo alto, no confíes en ella, ni dejes que te arrastre, sino inmediatamente enfoca tu νούς nus con la mente en tu trabajo espiritual. Las cosas de Dios, -dice san Isaac el Sirio-, vienen por sí solas, sin que tú sepas cuándo. En cambio, el enemigo natural, el demonio, actúa desde dentro en la región media del cuerpo (en el lomo o alrededor de la cintura o el ombligo) –donde está la la sede de la parte anhelante y ansiosa de la psique- y transforma las cosas espirituales con la fantasía en otras cosas falsas. Así, en vez de calor provoca su propio ardor anómalo, de modo que fastidia y agota la psique-alma y en vez de gozo y alegría genera una alegría irracional, animal y una dulzura molicie u ociosa, que generan la presunción o jactancia y la arrogancia. E intenta esconderse de los inexpertos, haciéndoles creer que lo que sienten es la energía (increada) de la χάρις jaris (gracia), cuando en realidad es un engaño. Pero el tiempo, la experiencia y el sentido (espiritual) lo revelarán en aquellos que no ignoran totalmente su mala astucia. Porque dice la Escritura: “El paladar de la faringe distingue las comidas” (Sir 36, 19), es decir, el sabor espiritual revela sin engaño todos los engaños y qué tipos o clases de engaños o fraudes son.
Sobre la lectura
- Ya que eres obrero espiritual, dice san Juan el Clímaco, las cosas que vas a leer que sean prácticas. Porque el trabajo de los prácticos en las virtudes hace innecesaria la lectura de otras cosas. Leer siempre lo relativo con la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), por ejemplo, la Escalera, san Isaac el Sirio, las obras de san Máximo, las de san Simeón el Nuevo Teólogo y de su discípulo san Nikitas Stizatos, san Hisiquio, san Filoteo el Sinaita y otros semejantes. Los demás libros déjalos por ahora, no porque sean inútiles, sino porque no te ayudan a alcanzar tu objetivo, ya que distraen tu νούς nus (espíritu de la psique-alma) con la mente de la oración y la dirigen al estudio de lo que exponen. Haz la lectura solo, no con voz de ostentación orgullosa, sin leer rápidamente o con elegancia retórica, ni con un tono melódico que cause placer, o si no hay otros presentes no te arrastre tu pasión-pazos sin darte cuenta y leas para gustar a algunos como si estuviesen presentes; ni tampoco seas insaciable en la lectura, porque “todo hecho a su medida es perfecto”; ni leer con rudeza o con languidez, sino con respeto, regularidad y buen ritmo, con el νούς nus (espíritu de la psique), con la psique-alma y con la lógica en contacto consciente con lo que lees. Con todo esto uno potencia el νούς nus y adquiere la fortaleza y el hábito para orar con más fuerza. En cambio, si hace lo contrario de lo que hemos dicho, entonces obtiene relajación, oscurecimiento, aturdimiento o delirio, de modo que sienta dolor en su νούς nus y en su cerebro teniendo atonía o flojera en la oración.
- Presta atención a tu intención en todo momento y examínala con precisión hacia dónde declina, es decir, si estás sentado en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) o en salmodia o en estudio o en oración o practicando cualquier virtud, asegúrate de que lo haces según la voluntad de Dios y por el bien de tu psique-alma, así evitarás ser engañado sin darte cuenta. Porque las trampas del enemigo son muchas y observa continuamente a escondidas hacia dónde declina la predisposición de la intención del ser humano sin que la mayoría de los hombres lo note esto, y quiere siempre pervertir de forma inadvertida sin ser vista su obra, para que no se haga conforme la voluntad de Dios. Pero por mucho que él nos haga la guerra con persistencia y se acerque y te asedie descaradamente, si tienes firme y fija tu intención hacia Dios, raramente serás engañado y burlado, incluso si sin quererlo tu voluntad se ve afectada por él. Y puede ser que alguno sea vencido involuntariamente o también por debilidad, pero siempre es perdonado y elogiado por Aquel que conoce las intenciones y los corazones. Este pazos, quiero decir, la vanagloria, no deja al cristiano y al monje a progresar en la virtud; sino que mientras sufre las fatigas, al final se encuentra sin frutos. Porque la vanagloria siempre se presenta en los tres, es decir, al principiante, al intermedio y al perfecto, y los despoja de su trabajo en las virtudes.
- Diré algo por mi propia experiencia. Sin las siguientes virtudes el cristiano y el moje no progresan nunca: el ayuno, la continencia, la vigilia, la paciencia, la fortaleza o coraje, la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), la oración, el silencio, el luto espiritual y la humildad. Estas virtudes se generan y se custodian alternativamente una con la otra. Del ayuno continuo se marchita el deseo y nace la continencia y el autodominio. La continencia genera la vigilia, esta da a luz la paciencia, la paciencia la fortaleza o, la valentía genera la hisijía, la hisijía la oración, la oración el silencio, el silencio produce el luto según Dios y este la humildad. Y a la inversa la humildad genera el luto espiritual según Dios y a continuación correspondientemente encontrarás las hijas que den a luz a sus madres una después de la otra. Este nacimiento recíproco constituye la mayor virtud. Y por otro lado, las cosas adversarias y opuestas son evidentes y claras para todos.
- Aquí debemos mencionar también los esfuerzos y los dolores del trabajo espiritual y exponer con claridad cómo debemos practicar cada labor, no sea que alguien, avanzando sin esfuerzo y solo con lo que ha escuchado, no logre el fruto deseado y acuse a mí o a otro de que las cosas no son como las dijimos. El sufrimiento y dolor del corazón y el esfuerzo corporal son prueba de que la obra es genuina y revelan la acción y la energía del Espíritu Santo, que se te otorgó en el bautismo, al igual que a todo creyente. Esta energía quedó sepultada por los pazos debido al descuido de los mandamientos-logos, y espera con su infinita misericordia nuestra μετάνοια metania y arrepentimiento, para que no escuchemos al final, a causa de nuestra falta de frutos: “Quitadle el talento; y lo que cree que posee se le quitará” (Mt 25,28-29), y seamos arrojados al infierno castigándonos eternamente en la gehena. Porque cada trabajo espiritual y corporal que no implique dolor o esfuerzo, nunca da fruto a quien lo practica. Y la realeza increada de Dios se conquista con violencia y dureza a sí mismo y la arrebatan, como dijo el Señor” (Mt 11,12); con la palabra “violencia” daba a entender el sentimiento fatigoso y doloroso del cuerpo en todo. Porque quizás hay muchos que han trabajado o trabajan durante muchos años sin esfuerzo real ni fatiga, pero al hacerlo sin diligencia y sin la disposición de la fuerza ardiente del corazón, están por eso vacíos de catarsis, limpieza y pureza y no participan del Espíritu Santo, ya que han rechazado la rudeza de los esfuerzos y las fatigas. Porque aquellos que trabajan de manera negligente, relajada y floja, quizás piensen que se esfuerzan mucho, según su propia opinión, pero nunca cosechan frutos, precisamente porque no se esforzaron y no sintieron profundamente el dolor y el esfuerzo por este trabajo (espiritual). Sobre esto atestigua uno de los Padres, diciendo: “Aunque todas actividades de nuestra ascesis (ejercicio espiritual) son importantes, sin embargo, si el corazón no está lleno de dolor o sufrimiento (espiritual), todas estas ascesis son fraudulentas, falsas e inútiles”.
Incluso puede ocurrir que viviendo sin fatiga ni dolor o sufrimiento (espiritual), seamos empujados por la acedia en distracciones inútiles y nos oscurecernos creyendo que encontraremos consuelo en ellas, lo cual nunca sucede. Simplemente nos atamos con irrompibles cadenas invisibles, volviéndonos inactivos e inmóviles para cualquier obra, mientras va creciendo en nuestro interior la relajación, y esto ocurre especialmente con los principiantes. Porque a los perfectos todo es útil cuando se hace a su medida.
Esto lo atestigua también san Efrén el Grande, diciendo: «Esfuérzate con diligencia en tus labores ascéticas, para evitar los esfuerzos inútiles de las distracciones». Si no se afloja nuestra cintura, según el Profeta, (Is 21,3), por el esfuerzo agotador del ayuno y no nos vienen en el corazón las presiones de los dolores espirituales como los de un parto, no daremos a luz el “espíritu de salvación” (Is 2618) en la tierra de nuestro corazón, como has escuchado. Sino que nos imaginamos ser algo por nuestra prolongada ascética y nuestra inútil permanencia en el desierto, en relajamiento como hisijía, y por eso nos jactamos. Pero, en la hora de nuestra muerte, sin duda alguna reconoceremos que tipo de fruto hemos cosechado.
- No es posible que uno solo aprenda por sí mismo la ciencia o el arte de las virtudes, aunque algunos han tenido la experiencia como maestra. Porque es presunción o jactancia caminar y operar uno solo y no con el consejo de aquellos que han progresado en la virtud; o más bien, genera presunción o jactancia y orgullo. Es decir, si el Hijo no hace nada por sí mismo, sino tal y como le ha enseñado el Padre, (Jn 8,28), y el Espíritu no hablará por Sí mismo (Jn 16, 13), ¿quién es aquel que ha ascendido tal altura de la virtud, de modo que no necesite de alguien que le inicie, le instruya y le guíe místicamente? Se ha engañado pensando y creyendo que tiene virtud, mientras lo que lleva es arrogancia, soberbia y presunción. Por eso, debemos obedecer a quienes conocen los esfuerzos y fatigas de la práctica de la virtud y así ejercitarla. Es decir, el agotador ayuno, la continencia, la persistente vigilia, las agotadoras genuflexiones, la dolorosa inmovilidad de estar de pie, la oración prolongada, la humildad pura, la contrición, los incesantes suspiros, el silencio adecuado y sazonado con prudencia (Col. 4, 6) y la paciencia en todo. No debe uno estar siempre en reposo, ni dedicarse continuamente únicamente a permanecer sentado, prematuramente o sin que lo justifique la vejez o la enfermedad. Porque dice la Escritura: “Serás alimentado por tus esfuerzos y fatigas de tus virtudes” (Sal 127,2), y “la Realeza increada de los Cielos se concede a los que se esfuerzan duramente o ejercen violencia sobre sí” (Mt 11,2). Por lo tanto, el que se esfuerza y practica cada día con buen ánimo y buena disposición los trabajos espirituales anteriores, éste con la ayuda de Dios segará y cosechará el fruto cuando llegue el momento.
D) Varios capítulos: Cómo debe sentarse el hisijasta en la oración y no levantarse rápido. Cómo debemos hacer y decir la oración noerá de Jesús o del corazón. Cómo debemos hacer y decir la oración noerá de Jesús o del corazón. Cómo debemos refrenar y disciplinar el νούς nus. Como tenemos que expulsar los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía, ideas). Cómo debemos salmodiar. Sobre la gula o glotonería de la panza (estómago). Sobre el engaño y varias cuestiones.
Cómo debe sentarse el hisijasta en la oración y no levantarse rápido
A veces debe sentarse en un pequeño banco, la mayor parte del tiempo, ya que es incómodo; otras veces, más raramente, en un cojín temporalmente, para obtener algo de comodidad. Esta postura debe mantenerse con paciencia, como dice el Apóstol: «Perseverad con paciencia en la oración» (Col 4,2), y no impacientarse ni levantarse rápidamente debido al esfuerzo doloroso, la voz o grito interior espiritual y la continua presión del νούς nus (espíritu de la psique). Porque dice el Profeta: «Me sobrecogieron dolores como los de una mujer que está de parto» (Is 21,3). Más bien, debes inclinarte hacia abajo y recogiendo tu νούς nus con tu mente dentro tu corazón (psicosomático), por su puesto si el corazón se ha abierto, invoca al Señor Jesús para que venga a ayudarte. Aunque tus hombros se cansen y a menudo te duela la cabeza, debes tener paciencia en estos esfuerzos con έρως eros (amor ardiente) y diligencia, buscando al Señor dentro de tu corazón. “La realeza increada de Dios pertenece a los que se esfuerzan duramente y ejercen violencia sobre sí, y estos la arrebatan” (Mt 11,12). Con estas palabras el Señor verdaderamente indicó que perseveráramos en esto y en estos esfuerzos y fatigas. Porque la paciencia, la esperanza y la perseverancia en todo, son las que generan los esfuerzos tanto del cuerpo como de la psique-alma.
Cómo debemos hacer y decir la oración noerá de Jesús o del corazón.
Los Padres han dicho lo siguiente. Algunos algunos aconsejan decirla íntegramente: “Kirie Jesús Cristo, Hijo de Dios, eléisonme, compadécete o ten compasión, misericordia de mí que soy pecador”, (o enfermo espiritual). Otros aconsejan la mitad: “Jesús Hijo de Dios, eléison me”, lo cual es más fácil para el νούς nus que se siente débil. Porque nadie puede invocar por sí mismo místicamente al “Señor Jesús” (1Cor 12,3) sin la energía increada jaris del Espíritu Santo -esto se hace solo por el Espíritu Santo puramente y perfectamente-, sino que es como un niño que apenas balbucea, sin poder articular la oración completamente. Pero no se debe cambiar continuamente las invocaciones de los nombres por pereza, sino hacerlo de manera esporádica para asegurar la continuidad. Algunos enseñan decir la oración oralmente con la boca, otros con el νούς nus (contacto consiente con la energía de la mente y atención del νούς nus en el corazón); yo digo con los dos métodos. Porque a veces el νούς nus no puede hacerlo debido a la desidia o acedia, y otras veces es la boca la que falla. Por eso debes orar con las dos maneras; con la boca oralmente y con la atención del νούς nus (espíritu del corazón), pero debes estar en ησυχία (serenidad mental y paz cordial), tranquilo e imperturbable (con ataraxia), para que la voz no cause confusión en el sentido, sentimiento y distraiga e impida la atención del νούς nus. Llegará el tiempo que el νούς nus se acostumbrará y progresará en esta obra y adiestrado así recibirá la potencia y energía increada del Espíritu para orar perfectamente e intensamente. Entonces ya no necesitará hablar con la boca –además, que no podrá- sino que te bastará con hacer toda la obra en silencio completamente con el νούς nus (la energía de la mente, cerebro y la atención del νούς nus en el corazón psicosomático al fondo donde sale la vocecita íntima contacto consciente con el Divino Nombre).
Cómo debemos mantener y disciplinar el νούς nus
Entiende que nadie puede mantener y dominar el νούς nus (espíritu de la psique), sino es sostenido el Espíritu Santo. Porque el νούς nus es incontenible, no es que sea por su naturaleza como algo constantemente en movimiento, sino porque se ha familiarizado y acostumbrado al vagabundeo debido a nuestra negligencia desde el principio. Es decir, con la transgresión de los mandamientos dados por el Logos de Dios, Quien nos regeneró, nos hemos separado de Dios y perdimos la percepción o el sentido espiritual y la unión que teníamos junto con Él. Puesto que el νούς nus se deslizó de allí y se separó de Dios, se arrastra por todas partes como prisionero. El νούς nus no se puede parar y disciplinar de otra manera que no sea resignándose y sometiéndose a Dios, quien le detiene y le une a Él con gozo y alegría, rogándole continuamente, y confesándole cada día mentalmente y espiritualmente de corazón todo lo que ha hecho mal, sus culpas y pecados. Y el Dios perdona inmediatamente a aquellos invocan continuamente Su santo nombre con humildad, devoción y quebrantamiento del corazón. Porque dice el Salmista: «Confesaos al Señor e invocad Su santo nombre» (Sal 104,1). Pero también la contención de la respiración y el apretón de los dientes retienen el νούς nus, pero solo parcialmente, ya que se dispersa nuevamente. Pero cuando deviene la energía de la oración, entonces realmente ella retiene y conserva el νούς nus y su energía cerca de sí, le regocija y le alegra, exculpándole y liberándole de la esclavitud. No obstante, a veces, aunque el νούς nus esté orando y permanezca en el corazón, la διάνοια diania (mente, cerebro, intelecto) deambula, vaga y estudia otras cosas. Ella no se sujeta ni se somete a nadie, salvo a los perfectos mediante la χάρις jaris energía increada del Espíritu Santo, los cuales han alcanzado el estado soñado de imperturbabilidad con la potencia y energía increada de Jesús Χριστός Jristós-Cristo.
Como debemos expulsar los pensamientos
Ningún principiante puede expulsar un pensamiento por sí mismo, a menos que Dios lo haga por él. Sólo los fuertes pueden luchar contra ellos y expulsarlos. Pero incluso no los expulsan solos, sino que, con la ayuda de Dios, se mueven y luchan contra ellos, realmente estando revestidos con la armadura de Dios.
En cuando a ti, cuando lleguen los pensamientos, invoca repetida y persistentemente al Señor Jesús Cristo, y estos se alejarán, porque no soportan el calor del corazón que surge de la oración; huyen como si fueran quemados por fuego. Como dice Juan Clímaco: «Con el nombre de Jesús, azota a los enemigos». Porque nuestro Dios es fuego devorador que consume la maldad y la malevolencia de ellos” (Deut 4, 24; Heb 12,29). El Señor, que es rápido en ayudar, enseguida se vengará de los enemigos o demonios en el lugar donde están los que claman hacía Él con toda su psique-alma día y noche (Luc 18,7). Por otro lado, aquel que no tiene la energía de la oración, los derrota y los aplasta de otra manera, tal como lo hizo Moisés, (Ex 17,11). Se pone de pie, extiende sus manos y sus ojos hacia el cielo, y el Dios los ahuyentará; después vuelve a sentarse y sigue la oración con perseverancia. Este es el método que usa quien aún no tiene la fuerza de la oración.
Pero incluso aquel que posee la energía de la oración, cuando se trata de los pazos (pasiones, vicios, adicciones etc.) del cuerpo, como la acedía, pereza y lujuria, que son pazos difíciles, duros y pesados, muchas veces también se levanta y extiende sus manos al cielo pidiendo ayuda. Pero, esto lo hace pocas veces, por miedo a engaño y luego se sienta de nuevo en oración, por si acaso el enemigo le presenta alguna imagen o fantasía desde lo alto, mostrándola como supuesta semejanza de la verdad. Porque para que el νούς nus esté tanto arriba, como abajo, en el corazón y en todas partes, sin equivocarse de nada, esto es cualidad sólo de los “psicoterapiados”, sanados, limpios, purgados, purificados y de los perfectos, quienes pueden mantenerle y guardarle sin perjuicio ni avería.
Cómo debemos salmodiar
Unos dicen poco, otros mucho y otros nada. Tú no debes salmodiar mucho, porque esto trae confusión, ni nada, porque le sigue la relajación, la pereza y la negligencia. Imita a aquellos que salmodian poco. Porque como dicen los filósofos del mundo, “todo hecho a su medida es perfecto”. Salmodiar mucho es propio de los prácticos a causa de su ignorancia y sus esfuerzos. Esto no es de los hisijastas, quienes se conforman solo con orar a Dios en sus corazones y estar distanciados de los conceptos y pensamientos. Porque según san Juan el Clímaco, ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) es el abandono y deposición de los conceptos tanto los sensibles como los inteligibles e intelectuales. Porque cuando el νούς nus por mucho salmodiar agota toda su fuerza, entonces se debilitará y no podrá orar con intensidad y constancia. La mayor parte de la noche, dice san Juan el Clímaco, debes dedicarla la oración (en contacto consciente, de corazón), y para la salmodia poco. Así debes hacer tú también.
Cuando en tu asiento veas que opera en tu interior la oración y no cesa de moverse en tu corazón, no la dejes para levantarte a salmodiar, hasta el momento que ella te abandone por economía o concesión de Dios. Porque en este caso abandonas a Dios de tu interior y te pones a hablarle desde fuera, cayendo de lo alto a lo bajo. Además de esto, traes también confusión y alteras serenidad del νούς nus. Porque la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) en su nombre implica también la praxis, práctica porque la mantenemos con serenidad, tranquilidad y paz. El Dios es paz y serenidad más allá de toda confusión y griterío.
También nuestra salmodia debe ser angélica, de acuerdo con nuestra vida monástica, y no carnal. Porque el salmodiar fuertemente alzando la voz, es símbolo de grito espiritual, y se nos ha dado debido a nuestra indolencia, pereza espiritual y rudeza, para que volvamos a lo verdadero.
En aquellos que no conocen la oración, la cual, según san Juan el Clímaco, es fuente de las virtudes y riega las fuerzas psíquicas como si fueran plantas, en ellos conviene salmodiar mucho, sin medida y tener siempre gran variedad y nunca paren, hasta que, a través de la práctica prolongada y dolorosa, progresen en la contemplación y descubran la oración espiritual (noerá) o del corazón operando dentro de ellos. Porque es diferente la praxis, práctica de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), de la del cenobio (monasterio). Cada uno debe quedarse donde fue llamado (1Cor 7,24) y se salvará. Por eso tengo miedo de escribir, a causa de los más débiles, que veo que vives entre ellos. El que se dedica y padece en la oración, de acuerdo con las cosas que ha oído y aprendido, se pierde si no tiene una persona que lo guíe. Mientras que aquel que ha saboreado la χάρις jaris (gracia, energía divina), debe salmodiar con medida, según los Padres, y dedicar la mayor parte tiempo a la oración. Y cuando lo ataca la pereza espiritual o la negligencia, debe cantar o leer los capítulos prácticos de los Padres. Porque el barco no necesita remos cuando el viento infla sus velas y el viento es favorable para cortar suavemente el mar salado de los pazos, y sólo cuando cesa el viento lo arrastran con los remos o con la barca.
Si ahora algunos proponen con actitud polémica a los santos Padres o a algunos monjes de aquí, que hicieron vigilias de pie toda la noche y cantos incesantes, a ellos les respondemos con las Escrituras, que no todo es perfecto en todos, porque les falta el celo (entusiasmo) y carecen de fuerza. Pero las cosas pequeñas no son necesariamente pequeñas para los grandes, y las grandes para los pequeños por supuesto que no son necesariamente perfectas. En cambio, los perfectos hacen y cumplen todas las cosas con facilidad. De hecho, no siempre todos, ahora o en el pasado, siempre son prácticos. Ni todos caminaron o mantuvieron hasta el final el mismo camino. Muchos desde la práctica vinieron en la contemplación espiritual y encontraron descanso dejando todo y sabatizando (descansando) según la Ley espiritual. Se alegraban solo en Dios, saciados por el deleite divino, y la χάρις jaris (gracia, energía increada) no les dejaba salmodiar o estudiar otra cosa; siempre se encontraban en sorpresa, hasta el tiempo adecuado, habiendo alcanzado en parte la perfección más deseada, como anticipación o paga de señal de la eterna bienaventuranza y felicidad.
Otros fueron salvados permaneciendo hasta el final, hasta su muerte, en el nivel práctico, esperando la recompensa en el siglo futuro. Algunos han sido informados con plena certeza en el momento su muerte y sus cuerpos perfumaron, exhalaron fragancia después de la muerte como señal de su salvación; pero tenían plena la χάρις jaris (gracia, energía increada) del bautismo como todos, pero debido a la cautividad y la ignorancia de su νούς nus (espíritu de la psique-alma) no comulgaron místicamente mientras vivían aún.
Otros prosperan tanto en la salmodia o canto como en la oración, y viven así, con χάρις jaris abundante y siempre activa, y nunca se ven obstaculizados por nada.
Otros se han mantenido hasta el final principalmente en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), siendo sencillos y se limitaban sólo a la oración, haciendo muy bien, unidos únicamente con el Dios. Porque los perfectos, como dijimos, pueden todo con la χάρις jaris increada de Cristo que los fortalece (Fil 4,13). En Él pertenece la doxa-gloria en los siglos de los siglos. Amín.
Sobre la gula de la panza
¿Y qué diré sobre la panza (vientre o estomago), la reina de los pazos? Si puedes mortificarla y hacerla como si estuviera medio muerta, no cedas. A mí, amado mío, me tiene totalmente dominado y la adoro o la rindo culto como esclavo y súbdito estando en paz con ella, ella es colaboradora de los demonios y morada de los pazos. Ella es la que provoca nuestra caída, pero también nuestro levantamiento cuando la tenemos disciplinada, dominada y nos obedece. De ella hemos caído tanto de nuestro primer axioma (o puesto, cargo) como del segundo. Es decir, después de nuestro primer axioma destruido, fuimos renovados de nuevo por la χάρις jaris (energía increada) de Cristo. Y ahora de nuevo hemos recaído de Dios, porque hemos descuidado los mandamientos (logos, principios espirituales) de Dios que mantienen y aumentan la χάρις jaris con nuestro progreso, incluso si, por ignorancia, nos enorgullecemos y pensamos que estamos con Dios. Los cuerpos tienen muchas diferencias con respecto al alimento, como han dicho los Padres. Uno tiene necesidad de mucho alimento, otro de poco para el mantenimiento de su fuerza natural, y cada uno come según su fuerza y su natural constitución corporal. Pero, el hisijasta debe vivir siempre con privaciones y no saciarse. Porque cuando el estómago está pesado, el νούς nus se queda enturbiado y no puede orar con fuerza, lucidez y claridad. Sino que por la digestión de muchas comidas se siente somnoliento y quiere dormir rápidamente, entonces el νούς nus es asaltado por muchas fantasías durante el sueño. Por tanto, para aquel que desea salvarse y se esfuerza por el Señor viviendo en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), creo que es suficiente con una libra de pan y tres o cuatro vasos de agua y vino al día. De las comidas que encuentra o le ofrecen, que coma a la hora adecuada un poco de todo, sin llenarse. Actuando con sabiduría sobre este tema, podrá evitar la soberbia y su orgullo, ya que estará comiendo de todo, pero tampoco despreciará las obras de Dios, que son “muchas y muy buenas” (Gen 1,31), y Le agradecerá por todo. Este es el discernimiento de los sabios prudentes. Pero para los enfermos y débiles en la fe y en la psique-alma, les sirve y les beneficia más abstenerse de las comidas; a ellos el Apóstol les pide que coman verdura (Rom 14,2), ya que no creen que Dios los protegerá.
Pero, ¿qué quieres que te diga a ti que me has pedido una regla y muy pesada, cuando ya eres anciano? No pueden los jóvenes mantener un equilibrio y medida, ¿cómo lo podrás tú? Debes mantener tu libertad en todo cuando comes algo. Pero si caes, debes arrepentirte y volver a intentarlo, y no dejes de actuar así siempre: cuando caes, levántate, acusándote siempre a ti mismo y no a otro, y encontrarás descanso, ganando sabiamente la victoria con caídas, según las Escrituras. Pero no transgredas la regla que te he puesto, y eso es suficiente para ti. De hecho, nada fortalece tanto el cuerpo como el pan y el agua. Por eso el Profeta, dejando de lado todo lo demás, decía: “Hijo del hombre, comerás tu pan con medida y beberás agua con medida” (Ez 4, 16). La comida tiene tres reglas: continencia, autosuficiencia y saciedad. Continencia es tener hambre después de la comida. Autosuficiencia es no tener hambre ni sentir pesadez. Saciedad es sentirse pesado después de comer. Seguir comiendo después de haberse saciado, esto es la puerta de la glotonería o la gula, por la que entra la fornicación. Tú, teniendo en cuenta estas cosas, elige a la medida de tu fuerza lo mejor, sin sobrepasar los límites. Porque solo los perfectos pueden, según el Apóstol, tener hambre y saciarse y ser fuertes en todo: “Sé vivir humildemente con carencias y también vivir en abundancia; estoy enseñado a todas y cada una de estas cosas, a sentirme harto y a tener hambre, a nadar en la abundancia haciendo buen uso de las cosas y a soportar con serenidad estrecheces y carencias” (Fil 4,12).
Sobre el engaño (error, fraude) y varias cuestiones.
Presta atención con lo que quiero que sepas con precisión sobre el engaño, para que te protejas de él, no sea que, por ignorancia, sufras un gran daño y pierdas tu psique-alma. La independencia o libre albedrio del hombre fácilmente se inclina a la asociación, conexión y comunión con los demonios, y sobre todo en aquellos hombres que no tienen experiencia, y son como si fueran gobernados por ellos. Porque cerca y alrededor de los principiantes y los excéntricos, rodean los demonios preparando las trampas de pensamientos y fosas de caídas y perdición a través de las fantasías. Es decir, la ciudad de ellos se encuentra bajo el poder de los bárbaros (demonios). Y no debemos asombrarnos si alguno ha sido engañado o ha salido fuera de sí (volviéndose loco), y acepta y recibe el engaño o ve cosas ajenas de la verdad, o dice por inexperiencia e ignorancia cosas que no debe. Porque muchas veces uno hablando por ignorancia sobre la verdad, dice sin entender una cosa por otra, ni sabe decir las realidades rectas y ortodoxas, y así ha perturbado a muchos y con su tontería, necedad provocó vergüenza y risas contra los hisijastas. No es sorprendente que un principiante se extravíe, incluso después de muchos esfuerzos; esto ha sucedido a muchos, tanto a los de ahora como a los de antaño que buscaban a Dios.
La memoria o recuerdo de Dios, es decir, la oración espiritual (noerá) o del corazón, es superior a todos los trabajos (espirituales). Esta es la cabeza de las virtudes, porque es αγάπη agapi (amor incondicional) a Dios. Y aquel que quiere acercarse a Dios con imprudencia, descaro y osadía, y se apresura a confesarlo claramente y adquirirlo por sí mismo en su interior, fácilmente es muerto por los demonios si Dios lo permite, porque ha solicitado con descaro, audacia y arrogancia cosas que no convienen a su condición y estado y buscó con arrogancia conseguirlas antes de tiempo. Pero muchas veces el Señor mientras nos ve muy atrevidos en las cosas grandes y altas, tiene compasión de nosotros y no permite que seamos tentados, para que cada uno se dé cuenta por sí solo de su orgullo y presunción y así vuelva a la μετάνοια metania antes de que se convierta en ignominia, oprobio y burla de los demonios y sea digno de llanto por los hombres, y en concreto aquel que busca con magnanimidad, paciencia y humildad y, los más grande, con obediencia, subordinación y pregunta a los expertos sobre esta obra admirable, no vaya ser que en vez de trigo siega sin darse cuenta pinchos y en vez de dulzura encuentre amargura, y en vez de salvación encuentre su perdición. Porque sólo los fuertes y perfectos pueden combatir a solas cara a cara siempre con los demonios y levantar contra ellos la espada del Espíritu, es decir, el logos de Dios (Ef 6, 17). Los débiles y los principiantes tienen como arma o fortaleza la fuga con devoción y temor, evitando la guerra y no atreviéndose antes del tiempo, y así escapan de la muerte.
Por lo tanto, si ejerces en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) correctamente, esperando estar junto con Dios, nunca aceptes cualquier cosa que veas, sensible o inteligible, exteriormente o interiormente, incluso alguna visión de Cristo, o supuestamente un ángel o forma de santo, o imaginar alguna luz con tu mente y darle alguna forma, esquema o figura. Porque el mismo νούς nus con la mente tiene por naturaleza el poder de la fantasía y puede fácilmente formar las formas de aquellas cosas que desea, en aquellos que aún no la vigilan con atención y exactitud, y causa daño también a sí mismo. Incluso el recuerdo o memoria de los bienes o de los males, acostumbra dar de repente forma a la percepción del νούς nus y a conducir a la fantasía, de modo que tal persona se convierte solo en un soñador, fantasiasta y no hisijasta. Por eso ten mucho cuidado de no consentir y creer inmediatamente en algo, aunque sea bueno, antes de examinarlo a fondo y preguntar a los experimentados, para no sufrir daño. En este asunto, debes ser dudoso manteniendo siempre tu νούς nus y mente sin color, sin forma y sin esquema o figura. Muchas veces algo que envió el Dios como prueba y como corona, muchos los ha perjudicado. Porque nuestro Señor quiere probar nuestra independencia o libre albedrío, hacia donde inclina. Aquel que vio algo con la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) o con la percepción del sentido, incluso si proviene de Dios y lo acepta sin preguntar y sin tener la opinión de los experimentados, fácilmente cae o caerá en el futuro en engaño por ser dócil y fácil de creer cualquier cosa.
El principiante debe prestar atención en la energía del corazón que es inconfundible, y no debe aceptar nada más hasta que encuentre la paz de losπάθος pazos. Porque el Dios no se enoja contra aquel que tiene cuidado con precisión de sí mismo, por temor al engaño, incluso si no acepta lo que le envió, sin preguntar ni investigar mucho; más bien le elogia como sabio, aunque se enojó contra algunos. Pero, no debe preguntar a todos, sino a uno que haya sido confiado con la guía de otros y que tenga una vida que brille por su virtud, pobre pero que enriquezca a muchos, según las Escrituras (2Cor 6, 10). Porque muchos inexpertos han perjudicado y dañado a muchos insensatos y tontos, de los cuales la pena o la maldición la tendrán después de la muerte. No a todos les corresponde guiar a otros, sino a aquellos a quienes se les ha dado el discernimiento divino, que es llamado por el Apóstol “discernimiento de espíritus” (1Cor 12,10) y separa lo peor de lo mejor con la espada del logos. Cada uno tiene su propia gnosis-conocimiento y discernimiento, ya sea natural o práctico o adquirido de aprendizaje, pero no todos poseen el discernimiento del Espíritu. Por eso decía el sabio Sirac: “Tus amigos, con quienes harás la paz, deben ser muchos, pero tus consejeros, uno entre mil” (Sab Sir 6, 6). Y no es poca la lucha para encontrar guía conductor que no se equivoque tanto en sus obras como en palabras y conceptos. El guía conductor que no se engaña, se ve cuando su vida y su prudencia están de acuerdo con los testimonios de las divinas Escrituras y si es moderado y humilde. No es poco el esfuerzo duro y la fuerza que se necesita para alcanzar claramente la verdad y hacer la catarsis de todo lo que es contrario a la χάρις jaris (gracia, energía increada). Porque el diablo suele presentar su engaño bajo la apariencia de la verdad, especialmente a los principiantes, transformando sus malvados y astutos planes en espirituales. Por esta razón, aquel que lucha para alcanzar la oración pura y lúcida, debe caminar dentro en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), como gran temor y luto espiritual y consultar a los experimentados para que le guíen a llorar siempre por sus pecados, estar en luto (espiritual) y a temer no vaya ser que se infierne o pierda a Dios y separarse de Él ahora o en el futuro. Por lo tanto, cuando el diablo ve que uno vive en el luto espiritual (o luto según Dios), no se queda allí, por temeroso de la humildad que se produce por el luto espiritual. Pero si ve que uno fantasea con orgullo de que alcanzará las cosas altas, teniendo un deseo satánico y no verdadero, entonces fácilmente le capta y lo atrapa en sus redes como su sirviente. Por eso es un arma muy grande para uno mantener la oración y el luto espiritual o según Dios, para no caer de la alegría de la oración en el orgullo o soberbia, sino que prefiera la χαρμολύπη jarmolipi (pena-alegre o alegre-pena) y así permanece sano y salvo. Porque la oración sin engaño, es decir, la calidez junto con la oración de Jesús, el cual encendió fuego en la tierra de nuestro corazón (Lc 12,49), es la que quema los pazos como espinas y produce en la psique-alma la alegría, el gozo y la apacibilidad; y esta no viene ni de la derecha ni de la izquierda, ni tampoco de arriba, sino que emana en el corazón como fuente de agua del espíritu vivificante. Solamente a ella debes anhelar y desear a encontrar y adquirir dentro de tu corazón, manteniendo siempre tu νούς nus (espíritu de la psique) y la mente sin fantasías y desnudo de conceptos y pensamientos y no tengas miedo. Aquel que dijo: “Ánimo no tengáis miedo, yoSoy,” (Mt 14,27), Él que está con nosotros, (al cual rogamos que nos proteja y defienda siempre), y no debemos acobardarnos y asustarnos, ni gemir cuando invocamos a Dios.
Ahora bien, hay algunos también que se desviaron del camino y sus mentes, cerebros han sido dañadas, si te fijas verás que les ha sucedido por su altanería y autosuficiencia o peculiaridad (creyendo que solos pueden). Porque el que busca a Dios con sumisión u obediencia, con humildad y pregunta a los demás, no será nunca dañado y perjudicado, con la χάρις jaris (energía increada) de Cristo, el Cual quiere que todos los hombres se psicoterapien, se sanen y se salven (Tim 2,4). Y si sucede alguna tentación, es para prueba y corona y rápidamente atrae la ayuda de Dios que la permitió, de maneras que Él conoce. Aquel que vive ortodoxamente y actúa y se comporta de modo irreprochable y se aparta de la adulación de ser gustado a los hombres y de la altanería, incluso si toda la falange de demonios provoque contra él innumerables tentaciones, no le harán daño, como dicen los Padres. Pero, aquellos que caminan con arrogancia y de acuerdo con su propia voluntad, ellos fácilmente sufren daño. Por eso, el hisijasta siempre debe mantenerse en el camino real. Porque la hipérbole-exceso en toda cosa, por costumbre fácilmente lo acompaña el orgullo, la soberbia ola de la altanería, la cual sigue el engaño (error o fraude). Debes mantener la respiración de tu νούς nus, apretando un poco la boca durante la oración y no la respiración de la nariz, como hacen los inexpertos e ignorantes, para que no te dañes hinchándote de orgullo.
Las virtudes de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) son tres, y debemos aplicarlas y cumplirlas con exactitud y examinar en cada momento si caminamos continuamente en la línea de ellas, no vaya ser que arrastrados por el olvido caminamos fuera de ellas. Y son las siguientes: la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), el silencio y el auto-reproche, es decir, la humildad. Son virtudes generales y una sostiene la otra, y de ellas nace la oración y aumenta continuamente.
El principio de la χάρις jaris (gracia, energía increada) en la oración se presenta a algunos con diversas formas y se observa de muchos modos o maneras y se reconoce la distribución de los carismas del Espíritu, de acuerdo con Su voluntad, como dice el Apóstol (Heb 2,4), de modo que se vea también en nosotros el ejemplo del profeta Elías el Tesbita (3Re 19, 11-12). Es decir, a algunos viene como viento tremendo que disuelve las montañas de los pazos y destruye las piedras, es decir, los corazones duros, de modo que la carne se someta y se mortifique. En otros se presenta al principio como seísmo, terremoto, es decir, una alegría y deleite en las entrañas, que los Padres lo han llamado skírtima sobresalto o pulsación, inmaterial y esencial; porque lo que es sin esencia es sin hipostasis (fundamento o base substancial) e inexistente. A otros, por último, y en particular a aquellos que han progresado en la oración, el Dios opera como una brisa luminosa, blanda y pacífica, ya que, en sus corazones, como dice el Apóstol (Ef 3,17) habitó y habita el Cristo y se revela-apocalipta místicamente con la χάρις jaris del Espíritu Santo. Por eso Dios decía a Elías en el monte Horeb que, “el Señor no está en el viento tremendo, ni al terremoto, -es decir, en algunas operaciones en los principiantes, que antes dijimos-, sino en blanda brisa de luz, allí está el Señor (3Re 19, 11-12). Con esto nos indicó la perfección de la oración.
“¿Qué hará uno cuando el demonio se metamorfosea, se transforma en ángel de luz (2Cor 11,14), y engaña al hombre?”
Por eso, el hombre necesita un gran discernimiento para conocer bien la diferencia entre el bien y el mal. Por lo tanto, no aceptes rápidamente los fenómenos o apariciones, por ligereza, sino permanecer firme y después de largo examen y muchas pruebas mantener lo bueno y rechazar lo malo (1Tes 5, 21-22). Debes probar y discernir las cosas, y luego creer. Debes conocer que las operaciones y energías increadas de la χάρις jaris son evidentes, las cuales el demonio, por mucho que se metamorfosee en ángel de luz, no puede dártelas. Ni da apacibilidad, ni honestidad o indulgencia, ni humildad, ni aborrecimiento u odio de este mundo pecador, ni cesa el hedonismo o placeres y los pazos; estas realidades son operaciones de la χάρις jaris (gracia, energía increada). La energía del demonio es arrogancia, soberbia, altanería, cobardía, miedo y toda maldad. Por lo tanto, por la energía puedes aprender y saber si la luz que resplandeció en tu psique-alma es de Dios o del satanás. La lechuga buena a la vista es similar que la amarga y el vinagre se asemeja en color al vino, pero el paladar de la garganta los reconoce y el gusto los distingue. Así también la ψυχή (psijí: psique, alma, ánima) si posee discernimiento reconoce con la percepción, sentimiento y sentido espiritual los carismas ο dones del Espíritu Santo y las fantasías del satanás. Amín.
Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας www.logosortodoxo.com







