Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Β΄
Άγιος Μάξιμος ο Ομολογητής

Filocalía de los Padres Nípticos, Tomo 2
San Máximo el Confesor
Cuatro centurias sobre la ΑγάπηAgapi
(La verdadera psicoterapia por la agapi-amor)
Repasada traducción 28/09/2024
**Breve biografía**
Nuestro santo padre Máximo el Confesor vivió durante el reinado de Constantino Pogonato, alrededor del año 670 d.C. Fue el principal destructor de la herejía de los monotelitas. Inicialmente, se distinguió en los palacios reales, donde fue honrado con el cargo de Secretario general. Sin embargo, más tarde abandonó los poderes mundanos y se dedicó a la vida ascética. Se acercó a la fuente de la sabiduría y, bebiendo incesantemente de las fuentes de las Escrituras divinas que fluyen vida, hizo que verdaderamente de su vientre brotaran ríos de dogmas (enseñanzas infalibles) y escritos divinos que inundaron los confines del mundo.
De estos ríos, nosotros también hemos dirigido este dulce agua que resucita a los muertos hacia este libro, presentándolo a aquellos que tienen una buena sed de sabiduría, para que puedan beber abundantemente y nunca más tengan sed. En estos escritos se filosofa sobre la γνώσις gnosis (conocimiento) y la práctica de la sagrada y divinizante αγάπηςagapi; se demuestra, sin lugar a dudas, la impecable exactitud de la alta Teología; se desarrolla con piedad el misterio de la Economía del Logos; se clarifica la contemplación práctica de las virtudes divinas; y se reprende la aborrecible alianza de los παθος pazos (pasiones, vicios, adicciones, etc.) opuestas a las virtudes. En resumen, en estos capítulos resplandece la regulación de las conductas éticas y están concentradas muchas y variadas enseñanzas provechosas para la psique- alma, con las cuales fácilmente uno puede, habiendo sido liberado de toda maldad y habiéndose acostumbrado a la virtud, convertirse en ciudadano del cielo y alcanzar la divina doxa-gloria increada.
A estos capítulos hemos añadido un análisis interpretativo del «Padre Nuestro», ya que es mucho más sublime que otras interpretaciones y produce gran beneficio espiritual.
Este santo padre también es mencionado por el sabio Focio (Lectura 191): “En cuanto a su estilo, tiene párrafos largos, ama las formas transcendentales, es fuerte en parábolas y no le preocupa ser literal… Sin embargo, si uno ama elevar su νούς nus (espíritu de la psique) con explicaciones y contemplaciones espirituales, no puede encontrar unas más variadas y estudiadas que estas.
Comentarios Introductorios: San Máximo el Confesor es una figura destacada en la Iglesia y ejerció una influencia decisiva tanto en la configuración de la teología como en el camino de la vida en Cristo. San Juan Damasceno lo llama “el de la filosofía divina como Dios manda y prenda sabia”, “el fundamento de los sacerdotes, el pilar de los dogmas (enseñanzas infalibles), la trompeta de la sabiduría, el ápice de los Mártires”.
Consumido por el deseo de la vida monástica e hisijasta, San Máximo abandonó su puesto en la corte y se hizo monje en un monasterio de Crisópolis, en la ribera enfrente del Bósforo. Posteriormente, se retiró al monasterio de San Jorge de Kízico, donde escribió las cuatro centurias de «Capítulos sobre la αγάπη agapi «, además de otros textos como los «Capítulos sobre Teología» y la «Interpretación del Padre Nuestro.»
Se cree que escribió los «Capítulos sobre αγάπη agapi » para sí mismo, como antídoto contra la envidia que algunos monjes sentían hacia él. Por ello, la Αγάπη Agapi se convierte en el centro y el eje de toda su obra. Su psique-alma pura, que se iluminaba por las energías increadas del Espíritu Santo, descubrió la αγάπη agapi de Dios hacia los seres creados y el de las criaturas hacia Dios, quienes son atraídos por Su αγάπη agapi. Esta profunda experiencia constituye la base de toda la obra teológica y espiritual de San Máximo.
En todos sus escritos predomina el sentido de la relación directa, dinámica y energética de Dios con los seres lógicos, lo cual certifica el reconocimiento tácito de la incesante energía increada. En la teología de los santos Padres, se revela una unidad admirable.
Todos los santos teólogos, con su visión espiritual, percibieron en toda la creación los logos espirituales que Dios depositó en ella. Estos logos representan imágenes de los atributos divinos, a través de los cuales el νούς nus (espíritu de la psique) asciende hacia Dios. San Máximo sigue la tradición espiritual mística, según la cual primero se produce la catarsis del νούς nus (espíritu de la psique) y de la psique-alma (las partes, logística o lógica, irascible y concupiscible) mediante la práctica ascética (la aplicación y cumplimiento de los mandamientos-logos divinos). El νούς nus (espíritu de la psique) entra entonces en el ámbito de las contemplaciones naturales, adquiere αγάπη agapi y, con sus alas, se eleva hacia las regiones «de los incorpóreos.»
A continuación, recibe la χάρις jaris de la teología, en la que el νούς nus (espíritu de la psique) contempla, se ve a sí mismo (autovisión), y así se encuentra en condiciones de acceder a contemplaciones sobrenaturales. Después investiga no la esencia de Dios, sino «los logos que le rodean», es decir, «los relativos a la eternidad, infinitud, bondad, sabiduría y energía creadora, providente y examinador de los seres.»
El movimiento del νούς nus (espíritu de la psique) alterna entre la teología afirmativa (la contemplación de los principios espirituales en la creación) y la apofática (afirmación negativa, la privación de todo concepto cuando el νούς nus se presenta ante Dios como «sordo y mudo»). El punto culminante de este estado espiritual es «padecer las cosas divinas», una energía increada del Espíritu Santo cuyos signos «sólo Dios conoce, y en aquellos en quienes se energiza o se opera.»
San Máximo afirma que sin αγάπη agapi, la salvación es problemática. En todos sus escritos, es posible identificar elementos místicos y eróticos (amorosos), especialmente en las «Centurias sobre Teología». Cabe señalar que la atracción mutua entre Dios y las criaturas no es un descubrimiento personal de San Máximo, pero con su visión teológica carismática, logró aferrarse de manera inquebrantable a esta experiencia angélica, convirtiéndola en el tema central de su teología.
Al igual que en sus *400 Capítulos sobre la αγάπης agapi*, en las siete centurias de *Capítulos sobre Teología* y en su obra *Sobre las Dudas*, así también en la interpretación de la Oración del Señor (Padre Nuestro), el Gran Teólogo San Máximo el Confesor utiliza consistentemente términos como: naturaleza, opinión, intención, libre albedrío, sentido y percepción, según el logos, generación o génesi, contranatural, contemplación natural, según naturaleza, sobrenatural, causa, providencia, juicio, estabilidad, logos o principios de los seres, así como términos referidos a Dios, a la esencia, a las hipóstasis, a la unidad trinitaria y, viceversa, a la Trinidad única. Estos términos, excepto algunos, forman parte del vocabulario común entre los Padres Filokálikos.
El término «naturaleza» se refiere a la naturaleza humana incorrupta previa a la caída, que ha sido regenerada en Cristo. «Contranatural» describe al ser humano enfermo, dominado por pazos (vicios, adicciones y pasiones corruptas). «Sobrenatural» designa al hombre que vive según su naturaleza, que recibe las energías increadas del Espíritu Santo, superando así los límites naturales y convirtiéndose en «hombre súper-hombre.»
El ser humano tiene libertad de voluntad, de querer, ya que toda naturaleza lógica tiene voluntad natural, es decir, la inclinación o el deseo de apetito, que constituye un elemento esencial de la naturaleza misma. Además de la voluntad natural, el ser humano tiene también voluntad personal, porque el ser humano es tanto naturaleza como persona o personalidad. La voluntad personal es denominada por San Máximo «gnómica», la cual está relacionada con la predisposición o la libertad de elección.
Es imposible abarcar en esta breve introducción toda la teología de San Máximo el Confesor, por lo que solo mencionaremos algunos aspectos adicionales.
La salvación del hombre depende del uso de su voluntad “gnómica”, que debe conservar razonablemente la unidad de la naturaleza común mediante la agapi-amor hacia los demás. Lo lógico pertenece a la virtud, mientras que lo irracional o animal pertenece a la maldad y a los pazos (los vicios, adicciones y pasiones corruptas). “El logos es la unión de lo separado, mientras que la irracionalidad o animalidad es la división de lo unido.”
A pesar de su ascenso personal a través de la teología apofática (afirmación reductiva), San Máximo enseñó el método de la elevación espiritual a través de la creación. En la creación percibió y vió lo que presupone a Dios: la causa originaria de los seres y la providencia. Lo primero se evidencia con sus existencias, lo segundo con su movimiento constante. De este modo, el νούς nus (espíritu de la psique asciende como por una escala hacia la Causa Primera.
Dependiendo de la «pureza y lucidez» del νούς nus (espíritu de la psique), puede percibir a Dios a través de los símbolos-creaciones de manera analógica, o contemplarlo de forma espiritual, apofática o superior, dentro en el “gnofos, (nube de luz desconocida que deslumbra)… donde se encuentran los misterios teológicos simples, absolutos e inmutables,» como enseñó san Dionisio el Areopagita. No obstante, San Máximo destacó que los mayores misterios de Dios se manifiestan y se ven principalmente a través de los *logos* de la Economía encarnada o humanizada de Dios-Logos, que superan todos los misterios divinos.
Es importante destacar que la elevación del νούς nus (espíritu de la psique) hacia Dios a través de la creación está relacionada con el concepto de los *logos* de los seres. Existen dos tipos de *logos* de los seres: los *logos* que son coeternos con Dios y que existen en unidad en Él, y los *logos* visibles en la creación. Los primeros son creativos, productores de las esencias, mientras que los segundos constituyen las esencias de los seres y han sido producidos en el tiempo como resultado de la voluntad creativa de Dios.
Los *logos* increados y coeternos con Dios no deben confundirse con las ideas eternas platónicas, ni tampoco son idénticos a las esencias de los seres, ya que eso implicaría que los seres serían eternos. Tampoco son autosuficientes, ya que esto llevaría a una emanación platónica en lugar de la creación. San Máximo lo expresa claramente: «Nada de lo que existe carece del *logos* en Dios.» (*Sobre las Dudas*, P.G. 91, 1329).
¿Dónde tienen su origen los *logos*? San Máximo responde: en la sabiduría, la δύναμη dinami (potencia y energía), la bondad y la voluntad de Dios. Como los logos (principios) naturales visibles en la creación son efectos, imágenes y ejemplos de los *logos* increados de Dios, aquellos que con pureza psíquica espiritual contemplan, a través de la creación -«contemplación natural»- los *logos* que manifiestan la sabiduría, la δύναμη dinami (potencia y energía), la bondad y la voluntad de Dios, entonces conocen a Dios de manera analógica y se llenan de admiración, amor y gratitud.
Dado que los *logos* de los seres son medios para la elevación espiritual, es evidente que, mientras el νούς nus (espíritu de la psique) avanza hacia Dios, deja atrás los medios y sigue hacia el conocimiento posible de Dios, guiado por el Espíritu Santo. Esto sucedió con San Máximo, quien, a pesar de sus largas luchas cristológicas, vivió muy cerca de Dios y de Su realeza increada.
En cuanto al significado del reinado de la realeza increada de Dios, que San Máximo menciona en su «Interpretación del Padre Nuestro», el lector podría consultar los capítulos 88-93 de la segunda centuria de *Sobre Teología*, donde el santo desarrolla este tema con una asombrosa interpretación que utiliza métodos analógicos, prácticos, gramaticales, teóricos, alegóricos y simbólicos.
Resumiendo nuestras observaciones sobre las obras comentadas del teólogo san Máximo, inspirado por Dios, podríamos decir que constituyen amplios tratados ascético-teológicos, dispuestos de modo jerárquico, de manera que, aunque se señala la agapi-amor hacia Dios y hacia el prójimo como característica exclusiva de los discípulos de Cristo —sin la cual la salvación resulta problemática—, sin embargo, no deja de considerarlo como el último peldaño en la escala de los pazos y de las virtudes. Porque, sin superar los primeros (las pasiones) y adquirir las segundas (las virtudes), todo esfuerzo de elevación hacia “lo supremo de los deseos”, es decir, hacia Cristo, termina, con precisión casi matemática, en múltiples desviaciones, errores y herejías.
San Máximo el Confesor
Cuatro centurias sobre la ΑγάπηAgapi
(La verdadera psicoterapia por la agapi-amor)
Αγάπη (agapi) amor, cariño. “Ὁ θεός ἀγάπη ἐστίν Dios es agapi-amor… Porque la agapi proviene de Dios” (1 Jn 4,7-8).
La Αγάπη (agapi) cristiana en su faceta divina y como término teológico ortodoxo es la primera y superior energía increada de las energías increadas de la Jaris de Dios. Se aproxima más a la misericordia increada y perdón de Dios que enseñaba Cristo Dios. La agapi está vinculada y unida estrictamente con la libertad y la verdad. Cada una depende y se enlaza con la otra, fuera de esta interrelación ninguna es auténtica. Dicen los Santos Padres Ortodoxos: Nadie puede conocer la increada agapi como energía increada de Dios si no es a través de la energía increada Χάρις (Jaris, Gracia) del Espíritu Santo. La agapi cristiana en su faceta secular, mundana se refiere al amor desinteresado, altruista o cariño, amor al cónyuge, a los padres, a los amigos, a los jefes y trabajadores, como también a las comunidades sociales y toda la creación.
Éste es el propósito de la psicoterapia de la Iglesia Ortodoxa, el convertir, mediante la constante metania (introspección, arrepentimiento y confesión), la φιλαυτία (filaftía, egolatría) que es el creado amor interesado egocéntrico y enfermizo a uno mismo y al cuerpo y convertirla en agapi desinteresada divina e increada de Dios. Ésta comprende tres estadios: catarsis, iluminación y zéosis o glorificación. De nuestro “Miniléxico filocálico” https://www.logosortodoxo.com/?s=minil%C3%A9xico
(Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Lexis apocalípticas” en la Web: www.logosortodoxo.com).
Prólogo de los capítulos sobre agapi. Al presbítero Elpidio
Junto con el “logos (tratado) sobre la vida ascética”, envío a tu santidad, padre Elpidio, mando también el “logos sobre la αγάπη agapi-amor. Está compuesto, según el número de los Evangelios, por cuatro centurias, y quizás no está a la altura de tus expectativas, pero tampoco inferior a mis fuerzas.
Pero sepa tu santidad que no se trata de unos logos-tratados frutos de mi διάνοια diania (mente, intelecto), sino que una vez haber estudiado los logos de los santos Padres, y al haber extraído de allí los conceptos y significados que conciernen a nuestro tema, concentrando y sintetizando muchos logos sencillos, para que sean concisos y fáciles de entender y recordar, los envío a tu santidad.
Te ruego que los leas con buena disposición y ánimo buscando el provecho y beneficio espiritual que contienen, ignorando la falta de belleza léctica-dicción, y ores para mi mediocridad, ya que estoy falto de toda utilidad espiritual.
Te ruego también esto: no consideres como molestia lo anterior, porque he ejecutado y cumplido una orden. Lo digo esto porque hoy somos muchos los que molestamos con logos y palabras, en cambio son muy pocos los que instruyen o que son instruidos, enseñados a través de las obras.
Tú, sin embargo, con la mayor diligencia y esmero posible, presta atención especial a cada capítulo. Porque, creo, no todos pueden entender todo con facilidad, sino que la mayoría de los conceptos requieren un examen profundo y una comparación entre sí, aunque a primera vista su expresión parezca más simple.
Tal vez en ellos descubras algo útil para tu psique-alma, y sin duda lo descubrirás, con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, si los lees con pensamientos sinceros, con temor de Dios y con αγάπη agapi amor. Pero aquel que no estudia para su beneficio espiritual, ya sea estos capítulos o cualquier otro libro, sino que persigue las palabras para criticar al autor, y para mostrar por presunción que es más sabio que él, ese nunca encontrará nada útil en ninguna parte.
San Máximo el Confesor
Primera Centuria sobre la aγάπη agapi
1 La αγάπη agapi (amor desinteresado, incondicional) es una bondadosa disposición de la psique-alma que la lleva a no preferir nada de lo creado por encima de la gnosis (conocimiento) increada de Dios. Sin embargo, es imposible alcanzar esta αγάπη agapi de manera estable para quien tiene una inclinación apasionada y enfermiza hacia algo terrenal.
2 La αγάπη agapi es generada por la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos); la apázia es generada por la esperanza en Dios; la esperanza, es generada por la paciencia y la magnanimidad o tolerancia; Estas, a su vez, son generadas por la εγκράτεια engratia (continencia, autodominio, templanza) universal; la engratia es generada por el temor de Dios y el temor de Dios es generado por la fe.
3 Quien cree en el Señor teme al infierno; y el que teme al infierno, se contiene y se abstiene de los πάθος pazos; quien se abstiene de los πάθος pazos soporta con paciencia los sufrimientos y aflicciones; quien soporta con paciencia los sufrimientos y aflicciones, alcanzará la esperanza en Dios; la esperanza en Dios aleja y separa el νούς nus (espíritu de la psique) de toda declinación apasionada, enfermiza y apego terrenal; cuando el νούς nus se separa y se libera de estas inclinaciones, alcanzará la agapi-amor hacia Dios.
4 Aquel que ama a Dios prefiere, por encima de todas las criaturas, Su gnosis increada (conocimiento) y lo espera incesantemente con anhelo.
5 Si todos los seres han sido creados por Dios y para Dios, y Dios es mejor que Sus creaciones, quien abandona a Dios y se vuelve hacia cosas inferiores y peores, muestra que prefiere más las creaciones que a Dios.
6 Aquel que mantiene su νούς nus (espíritu de la psique) fijo a la agapi de Dios, menosprecia todas las cosas visibles, e incluso a su cuerpo como si le fuera ajeno.
7 Ya que la psique-alma es superior al cuerpo y el Creador incomparablemente superior al mundo, quien prefiere el cuerpo antes que la psique-alma y el mundo antes que a Dios que lo ha creado, éste no difiere en nada de los que alaban y adoran los ídolos.
8 Aquel que ha apartado su νούς nus de la αγάπη agapi de Dios y de la contemplación divina, y lo tiene fijado y pegado en alguna cosa de las sensibles, éste prefiere el cuerpo antes que la psique-alma y las creaciones antes que a Dios que las ha creado.
9 Si la vida del νούς nus (espíritu de la psique) es la iluminación que da la gnosis espiritual, y de la iluminación nace de la agapi hacia Dios, correctamente se ha dicho que no hay nada mejor y mayor que la divina αγάπη agapi.
10 Cuando el νούς nus por medio del έρως eros (amor ardiente) de la αγάπη agapi se dirige hacia Dios, entonces no siente absolutamente nada por ninguna de las creaciones. AL iluminarse con la luz divina increada e infinita, el νούς nus se vuelve insensible a todas las criaturas, del mismo modo que los ojos no ven las estrellas cuando sale el sol.
11 Todas las virtudes ayudan al νούς nus a adquirir el divino έρως eros (amor ardiente) pero más que todas ellas lo hace la oración pura y lúcida. Porque con la oración el νούς nus toma alas y vuela hacia Dios, escapando de todos los seres.
12 Cuando el νούς nus a través de la αγάπη agapi, es arrebatado de la divina gnosis (conocimiento increado), y una vez encontrándose más allá de los seres y las cosas, percibe y siente la infinitud de Dios; entonces, como le sucedió al divino Isaías, queda anonadado y asombrado viendo y sintiendo su propia miseria, insignificancia y nimiedad, y exclama con corazón dilatado los logos del profeta: “Ay de mí que soy un hombre de labios impuros, y vivo en un pueblo de labios impuros, y mis ojos han visto al Rey, el Señor Sebaoth” (Is 6,5).
13 Quien ama a Dios no puede dejar de amar a cada ser humano como a sí mismo, aunque le cueste soportar los πάθος pazos de aquellos que todavía no han hecho la catarsis y no han sido “psicoterapiados”, purgados y sanados. Por eso, cuando ve su conversión y corrección, se alegra con una alegría inmensa e indescriptible.
14 La psique-alma impura, sucia que no ha hecho su catarsis está repleta de malos pensamientos, de deseos indecentes y odio.
15 Quien ve en su propio corazón una sola huella de odio hacia alguien, debido a alguna ofensa recibida de esa persona, se encuentra completamente alejado de la αγάπη agapi de Dios, porque la agapi de Dios no tolera en absoluto el odio hacia otro ser humano.
16 “Quien me ama, dice el Señor, aplicará y cumplirá mis logos-mandamientos” (Jn 14,15), y “Este es mi mandamiento, que os améis los unos a los otros” (Jn 15,12). Por lo tanto, quien no ama a su prójimo no cumple el mandamiento del Señor. Quien no aplica ni cumple el mandamiento, tampoco puede amar al Señor.
17 Bienaventurado y feliz el hombre que puede amar a cada persona con el mismo grado de amor.
18 Bienaventurado y feliz el hombre que no se aferra a ninguna cosa corruptible o pasajera.
19 Bienaventurado y feliz el νούς nus (espíritu de la psique) que ha sobrepasado todos los seres y cosas, y disfruta continuamente de la belleza divina.
20 Aquel que se preocupa demasiado por la carne, buscando cómo satisfacer sus deseos, y guarda rencor hacia su prójimo por cosas temporales, ese alaba y adora la creación en vez del Creador, (Rom 1,25).
21 Aquel que mantiene su cuerpo fuerte, sano y alejado de los placeres hedonistas o del hedonismo, lo hace su siervo para servir a las cosas y realidades espirituales.
22 El que huye de los indecentes deseos mundanos se convierte y se hace superior de toda materialidad mundana y terrenal.
23 Quien ama a Dios, ama sin duda a su prójimo sin reservas; y un hombre así no puede conservar y acumular dinero y riquezas, sino que las administra según la voluntad de Dios y las distribuye a los necesitados.
24 Aquel que da limosna y caridad imitando a Dios, no hace distinción entre hombre bueno y malo, justo e injusto en cuanto a las necesidades básicas de la vida, sino que reparte por igual a todos según sus necesidades, aunque por su buena predisposición y voluntad prefiera al virtuoso que al malvado.
25 El Dios por naturaleza es bueno e impasible (sin pazos), ama igual a todas Sus creaciones, sin embargo, honra al virtuoso por alcanzar la gnosis increada, en cambio al hombre malo lo compadece a causa de Su bondad, educándolo e instruyéndolo en este mundo, lo lleva a la μετάνοια metania y la corrección. Así también la persona desapasionada con buena voluntad y bien dispuesta ama de la misma manera a todos los hombres; ama al virtuoso tanto por su naturaleza humana como por su buena disposición y voluntad, y tiene misericordia del malvado como su semejante, por compasión y simpatía, ya que camina en la oscuridad como un necio.
26 La disposición de la αγάπη agapi no se confirma solo con el reparto de riquezas y con dar dinero, sino mucho más con la transmisión generosa del logos y con la diaconía o servicio del cuerpo.
27 Quien ha renunciado sinceramente a lo mundano y sirve sin hipocresía con αγάπη agapi sincera a su prójimo, se libera rápidamente de todo pazos y participa en la divina αγάπη agapi y gnosis (conocimiento) de Dios.
28 Aquel que ha hecho suya la divina αγάπη agapi no se cansa de seguir continuamente a su Señor (Jer 17,16), como dice el divino Jeremías, sino que soporta con valentía todo trabajo, kakología, calumnia e insulto, sin pensar en el mal que le haya hecho cualquiera.
29 Cuando alguien te ofende, te insulta o te desprecia por algo, entonces ten cuidado de los loyismí pensamientos de ira, no sea que estos, con su amargura y tristeza te aparten de la αγάπη agapi y te lleven a la región del odio.
30 Cuando sientes dolor y sufrimiento porque alguien te ha ofendido, despreciado e insultado, considera que has sido muy beneficiado; pues, por la vergüenza y la humillación, la vanagloria salió de ti.
31 Así como el recuerdo del fuego no calienta el cuerpo, así la fe sin agapi no produce en la psique-alma la iluminación de la gnosis espiritual (conocimiento increado).
32 Así como la luz del sol atrae al ojo sano, de igual manera también la gnosis increada de Dios, atrae naturalmente al νούς nus puro y lúcido hacia Él a través de la αγάπη agapi.
33 Νούς nus puro y lúcido es el que se ha alejado de la oscuridad de la ignorancia y es iluminado por la divina Luz increada.
34 Psique-alma limpia, pura y lúcida es aquella que se ha librado de los pazos y deleita siempre de alegría a través de la divina αγάπη agapi.
35 Pazos reprobable es un movimiento de la psique-alma contrario a la naturaleza.
36 La απάθεια apazia (impasibilidad, sin pazos) es un estado pacífico de la psique-alma, que poseyéndola la psique-alma difícilmente se mueve hacia al mal.
37 Aquel que ha adquirido los frutos de la αγάπη agapi a través de su fervor amoroso no se separa de ella, incluso si sufre y padece innumerables males. Es lo que nos enseña san Esteban, discípulo de Cristo, y otros como él, (aún el mismo Salvador), que oraba por sus verdugos y pedía a Dios que los perdonara porque actuaban por ignorancia y no sabían lo que decían ni lo que hacían (Hec 7,60).
38 Si las características o cualidades de la αγάπη agapi son “paciencia, tolerancia, bondad y magnanimidad” (1Cor 13,4) entonces aquel que se irrita y obra con engaño y maldad evidentemente se aparta de la αγάπη; y quien se aparta de la agapi se aleja de Dios, porque el Dios es αγάπη agapi (1Jn 4,8).
39 “No digáis que sois templo del Señor” dice el divino Jeremías (7,4). Así también tú no digas que “la fe sola sin obras en Jesús Cristo nuestro Señor puede salvarme”; pues esto es imposible, a menos que adquieras también la αγάπη agapi hacia Él a través de las obras. En cuanto a la fe sola sin obras no beneficia ya que “incluso los demonios creen y tiemblan” (Santg 2,19).
40 Obra de la agapi es el hacer bien con toda su psique-alma y corazón al prójimo, con la magnanimidad y la paciencia, y el uso adecuado de las cosas con logos (razón) ortodoxo, correcto y justo.
41 Quien ama a Dios no hace sufrir y entristecer a nadie, ni se entristece de nadie por cosas temporales. Solamente una tristeza provoca y prueba que es la tristeza saludable sanadora y salvífica, la que san Pablo también probó y la provocó también entristeciendo a los Corintios (2Cor 7,8-11).
42 Quien ama a Dios vive una vida angelical en la tierra, entregado al ayuno, a las vigilias, a la salmodia y a la oración; y siempre piensa bien de todos.
43 Aquello que uno desea, eso se esfuerza por alcanzar. Y de todos los bienes y deseos, incomparablemente más bueno y deseable es Dios. ¿Cuánta dedicación, entonces, estamos obligados a poner para alcanzar lo que es naturalmente bueno y deseable?
44 No contamines tu cuerpo-carne con praxis vergonzosas, ni ensucies tu psique-alma con pensamientos indecentes, astutos y malvados, y la paz de Dios vendrá sobre ti y te traerá la αγάπη agapi.
45 Mortifica tu cuerpo-carne con ayuno, vigilancia y vigilia, entrégate sin descanso a la salmodia y a la oración, y así vendrá sobre ti la santificación de la sobriedad o sano juicio y te traerá la αγάπη agapi.
46 Quien fue hecho digno de recibir la divina gnosis y alcanzó, a través de la αγάπη agapi, su iluminación, nunca será agitado y arrastrado por el espíritu de la vanagloria. Sin embargo, fácilmente cae y se deja llevar por ella (la vanagloria) quien no ha sido digno de la gnosis divina (conocimiento espiritual). Pero si esta persona en todo lo que hace mantiene su mirada hacia Dios, con la sensación y sentido de que todo lo hace por Él, fácilmente se librará de la vanagloria con la ayuda de Dios.
47 Aquel que aún no ha adquirido la divina gnosis que se manifiesta por la αγάπη agapi, se enorgullece y tiene una gran idea sobre sí mismo por aquellas obras que realiza según la voluntad de Dios. Pero aquel que se ha hecho digno y ha adquirido esta gnosis divina increada, dice con profundo sentimiento las palabras que pronunció el patriarca Abrahán cuando se le concedió presenciar la manifestación divina: “Yo soy polvo y ceniza” (Gen 19,27).
48 Quien teme al Señor tiene siempre como compañera la humildad, y gracias a los recuerdos que ella le suscita, llega a alcanzar la αγάπη agapi divina y la ευχαριστία efjaristía acción de gracias o gratitud. Efectivamente, ella le recuerda cuan mundanamente vivía antes, y en los diversos pecados y tentaciones que incurrió desde su juventud, y cómo el Señor lo liberó de todo eso y lo hizo pasar de la vida dominada por los pazos a la vida según Dios. Entonces, junto con el temor adquiere también la αγάπη agapi, agradeciendo siempre con gran humildad sin cesar al Benefactor y Gobernador de nuestra vida.
49 No ensucies ni manches tu νούς nus-espíritu aceptando pensamientos de deseos indecentes y de ira, para no decaer de la oración pura y lúcida y caer en la acedía, pereza espiritual.
50 Entonces el νούς nus (espíritu de la psique) humano pierde la confianza y familiaridad que tiene con Dios, cuando acepta que pensamientos malvados e impuros permanezcan.
51 El insensato, necio que es conducido por los pazos, cuando es agitado por la ira, se apresura imprudentemente a alejarse de sus hermanos. Otras veces, cuando arde por el deseo, corre arrepentido a reunirse con ellos. Sin embargo, el prudente y sabio actúa de manera contraria en ambas situaciones. En el caso de la ira, corta las causas de la agitación y se libra de la tristeza hacia sus hermanos; en el caso del deseo, contiene su impulso irracional de buscar el encuentro con otros.
52 En tiempos de tentaciones, no abandones tu monasterio, sino soporta con generosidad y valentía las oleadas de los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía), especialmente los de tristeza y acedia (pereza espiritual). De este modo, al ser probado por las aflicciones o tribulaciones, por divina economía o concesión, alcanzarás una esperanza firme en Dios. Pero si lo abandonas, te mostrarás réprobo, cobarde, indigno e inconstante.
53 Si no quieres caer de la αγάπη agapi de Dios, no permitas que tu hermano se acueste disgustado por ti, ni te vayas a dormir enfadado y disgustado contra él. Reconcíliate con tu hermano y solo entonces acuda a Cristo a ofrecer, con conciencia limpia, el regalo de la αγάπη agapi (Mateo 5, 24), con oración ferviente.
54 Si aquel que posee, todos los carismas del Espíritu Santo, pero le falta la divina αγάπη agapi de nada le sirve, como enseña el divino Apóstol Pablo (1Cor 13,1), ¿cuánto empeño y cuidado debemos poner para alcanzarla?
55 Si “la αγάπη agapi no hace mal ni daño al prójimo” (Rom 13,10), aquel que tiene envidia de su hermano y se entristece por su progreso y buena reputación, y trata de manchar su reputación con burlas o con cualquier malicia que el mismo inventa y lo aceche, ¿cómo no se aleja de la agapi y no se hace a sí mismo culpable del Juicio eterno?
56 Si “la plenitud de la ley es la αγάπη agapi” (Rom 13,10), aquel que guarda rencor o resentimientos contra su hermano y maquina planes fraudulentos contra él, y le maldice deseandole el mal y se alegra de su caída ¿cómo no será considerado transgresor de la ley y digno del infierno eterno?
57 Si el que habla mal acusando, juzgando y condenando a su hermano, acusa y juzga la ley divina” (Stg 4,11), puesto que la ley de Cristo es la αγάπη agapi increada, ¿cómo, pues, el que habla mal acusando a su hermano no se excluirá él mismo de la agapi de Cristo y no se hará a sí mismo reo del infierno eterno?
58 No prestes tu oído a los logos del maldiciente que calumnia, ni entregues tus logos al oído del que ama la crítica emponzoñada, hablando y escuchando con gusto contra tu prójimo, para que no pierdas la αγάπη agapi divina y te encuentres excluido y desheredado de la vida eterna.
59 No toleres ni aceptes acusaciones contra tu padre espiritual, ni facilites a quien lo ofende, para que el Señor no se enoje por tus obras y te destruya de la tierra de los vivos (Deuteronomio 6, 15).
60 Cierra la boca de aquel que habla mal y acusa a otro, para no pecar junto a él con un doble pecado: el de adquirir el hábito de un pazos destructor, y no deteniendo a quien murmura y habla mal contra el prójimo.
61 “Yo os digo”, dijo el Señor, “amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os insultan, os calumnian y os persiguen injustamente” (Mt 5,44). ¿Por qué ordenó a practicar estos logos-mandamientos? Para liberarte del odio, la tristeza, la ira, el rencor y de los resentimientos, y para hacerte digno de recibir el bien supremo que es: la increada αγάπη agapi perfecta, que es imposible de obtener para quien no ama a todos los hombres por igual, a imitación de Dios, quien ama a todos de la misma manera y desea que todos se salven y lleguen al pleno conocimiento-gnosis de la verdad (1Tim. 2, 41).
62 “Pero yo os digo: No resistáis al astuto malvado; más bien, al que te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. (Yo os digo que no os sobrecoja la ira y enemistad y no resistáis al hombre astuto malo y vil devolviendo mal por mal, sino que cuando uno te golpea la parte derecha de tu mejilla, vuelve con serenidad y condescendencia la otra parte de tu cara, dispuesto a recibir segundo golpe). Al que quiera conducirte a juicio y quitarte la camisa, déjale también el manto o la chaqueta y al que te obligue a andar una milla, ve con él dos; es decir, que seas condescendiente para evitar los conflictos y los follones” (Mt 5:39-41). ¿Por qué el Señor dice estos logos? Porque Él quiere protegerte de la ira, la turbación y la tristeza, y para instruir también al otro por medio de tu indulgencia paciencia y tolerancia y, como Padre bueno, atraer y conducir a ambos bajo el yugo de la αγάπη agapi.
63 De las cosas a las que alguna vez nos ataba un pazos, llevamos dentro de nosotros las fantasías apasionadas e imágenes indecentes. Por tanto, el que vence estas fantasías pasionales y maliciosas, por supuesto que desprecia también las cosas que ellas reflejan. Porque la guerra contra los recuerdos de las cosas es tanto más grave, cuanto más fácil es pecar con la διάνοια diania (mente, intelecto) que por las obras y acciones.
64 Unos πάθος pazos son propios del cuerpo y otros de la psique-alma. Los corporales o somáticos tienen sus incentivos en el cuerpo, y los de la psique-alma en cosas exteriores. Ambos se extinguen por medio de la αγάπη agapi y la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio); la agapi elimina los pazos de la psique-alma, y la engratia, los del cuerpo.
65 De los πάθος pazos, unos pertenecen a la parte irascible (θυμικό zimikó) de la psique-alma, y otros a la parte anhelante (επιθυμητικό epizimitikó). Ambos tipos se activan a través de los sentidos. Y se activan y se mueven cuando la psique-alma se encuentra fuera de los límites de la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio) y de la αγάπη agapi.
66 Mucho más difícil es combatir los pazos de la parte irascible que los pazos de la parte anhelante. Por eso nos ha sido dado por el Señor un fármaco o remedio más fuerte contra los pazos de la parte irascible, el logos mandamiento de la αγάπη agapi.
67 Todos los demás pazos afectan y agitan ya sea la parte irascible de la psique-alma, ya sea la parte anhelante, o la parte logística o lógica, como por ejemplo, el olvido y la ignorancia. Sin embargo, la acedia (pereza espiritual), al dominar todas las dinamis facultades, fuerzas y energías de la psique-alma mueve simultáneamente todos los pazos. Por eso es el más grave de todos los pazos. El Señor nos dio un espléndido antídoto contra ella cuando dijo: “Por vuestra paciencia y perseverancia “psicoterapiaréis”, sanaréis y salvaréis vuestras psiques-almas” (Lc 21,19).
68 Nunca ofendas ni hieras a ninguno de tus hermanos, sobre todo sin causa bendita, no sea que este vuelva al mundo incapaz de soportar la tribulación y la tristeza, y así no escaparás del reproche de la conciencia, que siempre te causará dolor y tristeza en la oración y apartará tu νούς nus de la franqueza y confianza en Dios.
69 No toleres las sospechas, ni a quienes te traen escándalos de otros. Porque aquellos que aceptan los escándalos, de cualquier manera que sucedan, ya sea intencionalmente o no, no conocen el camino de la paz, que guía a sus amantes, a través del amor, hacia la gnosis (conocimiento) de Dios.
70 No tiene un αγάπη agapi perfecta aquel que cambia de actitud hacia las personas según su carácter. (La agapi-amor perfecta se mantiene constante, sin juzgar ni condicionarse por el carácter de los demás.) Por ejemplo, ama a uno y odia a otro, o al mismo lo ama a veces y lo odia en otras ocasiones por las mismas razones.
71 La αγάπη agapi perfecta no distingue entre las disposiciones individuales de las personas, sino que ve la naturaleza humana común a todos y ama a todos los seres humanos por igual. Ama a los virtuosos como amigos, y a los malos los ama como enemigos, beneficiándolos, siendo paciente y magnánimo soportando si lo dañan, sin tener en cuenta el mal que le han hecho; incluso sufre por ellos si es necesario, con el objetivo de hacerlos amigos, si es posible y la ocasión se presenta. Si no lo consigue, no cambia su actitud y disposición, sino que manifiesta y brinda siempre los frutos de la agapi hacia todos los hombres por igual. Por eso también nuestro Señor y Dios Jesús Cristo, mostrando Su agapi-amor desinteresado en nosotros, padeció por toda la humanidad, y a todos los concedió gratuitamente la esperanza de la resurrección, si bien cada uno se hace a sí mismo digno de la doxa-gloria increada o del infierno.
72 Quien no desprecia la doxa-gloria y el deshonor, la riqueza y la pobreza, el placer y la tristeza, no ha alcanzado aún la αγάπη agapi perfecta. Porque la αγάπη agapi perfecta no sólo desprecia todas estas cosas sino también la misma vida temporal y la muerte.
73 Escucha lo que dicen aquellos que han sido dignos de la αγάπη agapi perfecta: “¿Quién podrá separarnos de la agapi de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro o la espada? Conforme dice la Escritura: “Por tu causa somos entregados a la muerte todo el día; somos considerados como ovejas destinadas al matadero. Pero en todas estas cosas triunfamos y vencemos plenamente con la ayuda de Aquel que nos amó. Pues, estoy convencido de que ni muerte ni vida, ni ángeles ni principados, ni lo presente ni lo futuro, ni potestades, ni altura ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos de la αγάπη agapi de Dios que se manifiesta en Jesús Cristo, nuestro Señor” (Rom 8,35-39).
74 Escucha de nuevo lo que dicen acerca de la αγάπη agapi al prójimo: “Digo la verdad como hombre que habla ente Cristo, no miento; y mi conciencia, que se ilumina por el Espíritu Santo, es la que me da el testimonio y la certeza de esta verdad. Y os digo que tengo una tristeza inmensa y un profundo dolor continuo en mi corazón, por la infidelidad y la dureza del corazón de mis paisanos. Quisiera ser yo el objeto de maldición, separado incluso de Cristo, si fuera posible por mi condena se salven mis parientes carnales y mis paisanos los judíos” (Rom 9,1-3), etc. Y lo mismo dicen Moisés y otros santos, (cfr. Ex 32,21).
75 Aquel que no desprecia la gloria y el placer, así como la avaricia, (codicia, amor a las riquezas y al dinero), que contribuye a su aumento y que gracias a ellos existe, no puede eliminar las causas de la ira o enojo. Pero aquel que no las elimina no puede alcanzar la perfecta αγάπη agapi.
76 La humildad, el sufrimiento y la ascesis dura del cuerpo liberan al hombre de todo pecado; la primera corta y extingue los pazos de la psique-alma y la segunda los pazos del cuerpo. Esto hacía el bienaventurado David cuando oraba a Dios diciendo: “Mira mi humildad, mi trabajo, mi esfuerzo y cansancio y perdona todos mis pecados” (Sal 24,18).
77 El Señor, por medio de los logos-mandamientos, convierte impasibles (sin pazos) a aquellos que los aplican y los cumplen; y por medio de los dogmas (enseñanzas) divinos regala la iluminación de la divina gnosis (conocimiento).
78 Todos los dogmas (enseñanzas) se refieren ya sea a Dios, o sobre los seres visibles e invisibles, o acerca de la Providencia y del juicio de Dios sobre ellos.
79 La caridad, compasión o misericordia sana la parte irascible de la psique-alma; el ayuno marchita el deseo; y la oración hace la catarsis, purga, sana y purifica el νούς nus-espíritu y le convierte en experto para la contemplación de los seres; y según las fuerzas de nuestra psique-alma, el Señor nos ha regalado Sus mandamientos-logos.
80 “Aprended de mí, -dice el Señor- que soy apacible y humilde de corazón, y encontraréis psicoterapia y sanación, alivio y descanso, paz cordial y serenidad en vuestras psiques-almas…” (Mt 11,29), etc. La mansedumbre o apacibilidad mantiene en paz la parte irascible de la psique-alma, mientras que la humildad libera al νούς nus de la arrogancia y la vanagloria.
81 El temor de Dios es de dos tipos. Uno nace de nosotros de las amenazas del infierno, y, a su vez, engendra progresivamente en nosotros el dominio de nosotros mismos, la templanza, la continencia, la paciencia, la esperanza en Dios, la απάθεια apázia impasibilidad (sin pazos), y a continuación de manera natural viene la αγάπη agapi. El segundo temor, unido a la αγάπη agapi, mantiene la psique-alma en devoción constante para evitar caer en el desprecio de Dios debido a la confianza que genera la αγάπη agapi.
82 El primer tipo de temor es expulsado fuera de la psique-alma por a αγάπη agapi perfecta (1Jn 4,18), en efecto, la psique-alma que la posee ya no teme el infierno. El segundo temor, como hemos dicho, está siempre unido a la agapi. El primer temor concuerda con la frase: «Con el temor del Señor, cada uno se aparta del mal» (Pr 14,27) y “el principio de la sabiduría es el temor del Señor” (Pr 1,7). El segundo temor corresponde con la frase: “El temor del Señor es puro y permanece por los siglos de los siglos” (Sal 18,10), y “nada les falta a los que temen al Señor” (Sal 33,10).
83 “Por tanto, destruid y mortificad todo lo que hay de terrenal en vuestros miembros del cuerpo: la lujuria, la impureza, los pazos pecadores, expulsar el hedonismo y deleites terrenales, los malos deseos que manchan al hombre y le conducen a malas praxis, y la ambición, la vanagloria y la avaricia que son idolatría” (Col3,5), etc. Tierra significa aquí la conducta de la carne; fornicación, el pecado en praxis maliciosa; suciedad, el consentimiento al pecado; pazos, el loyismós pensamiento apasionado, vicioso; deseo indecente, la simple aceptación de este loyismós indecente y el deseo; y codicia, aquello que hace nacer y crecer el pazos. Así que el divino Apóstol Pablo manda eliminar todo esto, como miembros de la mentalidad y conducta carnal.
84 La memoria, al principio, trae al νούς nus un λογισμός loyismós pensamiento simple sin pazos. Pero cuando este pensamiento permanece tiempo en el νούς nus, se activa el pazos. Si esto no se elimina, impulsa al νούς nus al consentimiento. Una vez que esto se produce, lleva al pecado en acción. Por eso el sabio Apóstol Pablo, escribiendo a los cristianos que antes eran idólatras, les ordena eliminar primero el resultado del pecado, y luego, en orden inverso, llegar a la causa del pecado. La causa, como se dijo, es la avaricia, codicia que engendra y hace crecer el pazos. Creo que aquí se refiere a la glotonería, que es madre y nodriza de la lujuria o fornicación. Porque la avaricia no es mala solo en relación con el dinero, sino también a la comida, así como la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio) no se refiere solo a los alimentos, sino también al dinero.
85 Así como un gorrión atado por una pata, cuando intenta volar, es arrastrado de vuelta al suelo por la cuerda, así también el νούς nus– espíritu humano que no ha adquirido aún la απάθεια apázia impasibilidad (sin pazos) es arrastrado por los pazos hacia lo terrenal, cuando intenta elevarse hacia la gnosis (conocimiento) de las cosas y realidades celestiales.
86 El νούς nus, cuando se libera completamente de los pazos, entonces camina hacia la contemplación de los seres των όντων sin volverse atrás, caminando ya hacia la gnosis (conocimiento) increada de la increada Santa Trinidad.
87 Cuando el νούς nus ha hecho la catarsis y está sano, puro y lúcido recibiendo las nociones y conceptos de las cosas, avanza a través de ellos hacia la zeoría contemplación espiritual. Pero si se vuelve sucio, impuro por la negligencia o la acedia, entonces las nociones y conceptos de las demás cosas simplemente las imagina, sin ser conducido a la zeoría contemplación, sino que se convierten en meros pensamientos, y los conceptos humanos se transforman en pensamientos impuros o perversos.
88 Si durante la oración, tu νούς nus no se ve perturbado por ningún pensamiento del mundo, entonces sabrás que estás dentro de los límites de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos).
89 Cuando la psique-alma comienza a percibir y sentir su propia buena salud, entonces también las fantasías del sueño las ve sin pasión sin malicias ni trastornos.
90 Igual que el ojo es atraído por la belleza de las cosas visibles, así también el νούς nus de la psique que ha hecho la catarsis y se ha “psicoterapiado” y purgado, estando lúcido y sanado es atraído por la gnosis (conocimiento) de las invisibles. Por invisibles me refiero a las cosas incorpóreas, intangibles.
91 Es algo grande no ser seducido y movido hacia ningún pazos por las cosas; pero es mucho mayor permanecer impasible ante las fantasías de las cosas. Porque la guerra que entablan los demonios contra nosotros por medio de los loyismí pensamientos es mucho más grave y temible que la guerra a través de las cosas.
92 El que ha profundizado y ha adquirido las virtudes y se ha enriquecido por la divina gnosis increada, al ver las cosas en su estado natural, (la virtud de la sencillez en Cristo*), túa y habla siempre sobre ellas según le dicta el logos ortodoxo sin equivocarse ni desviarse en absoluto. *https://www.logosortodoxo.com/psicoterapia-ortodoxa/la-sencillez-en-cristo-y-la-fantasia/
93 La señal o síntoma de haber alcanzado la perfecta απάθεια apázia (impasibilidad sin pazos) es que pensamientos y nociones sobre las cosas surjan siempre en el corazón sin pazos, tanto cuando estamos despiertos cómo cuando estamos dormidos.
94 El νούς nus expulsa los pazos mediante la ejecución de los mandamientos; a través de la contemplación de las cosas visibles elimina los conceptos apasionados y viciosos sobre las cosas; mediante la gnosis (conocimiento) de lo invisible, supera la contemplación de las cosas visibles; y finalmente, también elimina esta última mediante la gnosis de la increada Santa Trinidad.
95 Cuando sale el sol e ilumina el mundo, revela tanto a sí mismo como a las cosas que son iluminadas por él. Así también, cuando el Sol de justicia se eleva o amanece al νούς nus (espíritu de la psique) del que ha hecho la catarsis, y está “psicoterapiado”, purgado, sanado y lúcido, revela tanto a Sí Mismo como los logos (leyes, principios, causas) de todo lo que ha sido y será creado por Él.
96 No conocemos a Dios por Su esencia, sino por Sus obras maravillosas y Su providencia hacia los seres. A través de ellas, como en un espejo, contemplamos Su infinita bondad, sabiduría, poder y energía increada.
97 El νούς nus de la psique-alma “psicoterapiado” purgado, sanado y lúcido se mueve ya sea sin pazos en los conceptos de cosas humanas o en la contemplación natural de las cosas visibles o invisibles, o en la luz increada de la Santa Trinidad.
98 El νούς nus cuando alcanza la contemplación de las cosas visibles, investiga los logos (causas, principios, leyes) naturales o los logos que estos significan, o busca la misma causa de ellas.
99 De nuevo, cuando el νούς nus se mueve hacia la θεωρία zeoría contemplación de las cosas invisibles, busca los logos naturales de estas y la causa de su existencia y lo que sigue de ellas, y cuál es la providencia y el juicio relacionado con ellas.
100 Cuando llega a Dios, primero busca conocer los logos sobre Su esencia, mientras es inflamada con el anhelo. Sin embargo, no puede satisfacer este anhelo (porque algo así es completamente imposible para todas las criaturas lógicas en general); así que se consuela con la gnosis (conocimiento) de los atributos o cualidades y energías increadas de Dios; es decir, con lo que tiene que ver con Su eternidad, Su infinitud, Su invisibilidad, Su bondad, sabiduría y dinami (potencia y energía increada) de crear, proveer y juzgar a los seres. Lo único que podemos comprender sobre Él es Su infinitud, y el hecho de que es imposible conocerlo, tal y como han dicho los teólogos Gregorio y Dionisio el Areopagita. Amín.
San Máximo el Confesor.
Segunda Centuria sobre la Agapi
1 El que verdaderamente ama a Dios, ciertamente ora sin distraerse. Y quien ora de esta manera, éste ama a Dios verdaderamente. Pero no ora sin distracción aquel que tiene su νούς nus (espíritu de la psique-alma) enfocado y fijado en algo terrenal.
2 El νούς nus (espíritu de la psique) que demora y pierde el tiempo en alguna cosa sensible, sin duda tiene un πάθος pazos pasión hacia ella; un pazos pasión de deseo, tristeza, ira, resentimiento o rencor. Y si no desprecia esa cosa no puede librarse del pazos correspondiente.
3 Cuando los πάθος pazos dominan el νούς nus, le atan con las cosas materiales, y una vez que lo separan de Dios, le hacen que se ocupe de ellos. Pero cuando prevalece la αγάπη agapi (amor desinteresado e incondicional) de Dios, le desata de esas ataduras y le convence de despreciar no solo las cosas sensibles, sino también esta vida provisional, pasajera.
4 El resultado de la práctica, aplicación y cumplimiento de los logos-mandamientos es que los conceptos y significados de las cosas se vuelven impasibles. El resultado de la lectura y la θεωρία zeoría contemplación es que el νούς nus se vuelve inmaterial y sin formas. De esto proviene el orar sin distracción.
5 La práctica de las virtudes por sí sola no es suficiente para liberar completamente el νούς nus de los πάθος pazos, de modo que pueda orar sin distracciones, si no le acompañan también varias contemplaciones espirituales. Porque la virtud práctica libera solo el νούς nus de la intemperancia, el desenfreno y el odio, en cambio, la contemplaciones espirituales, lo liberan también del olvido y la ignorancia. Y solo así podrá orar como Dios manda, como es debido.
6 Existen dos estados extremos y supremos de la oración pura y lúcida, de los cuales uno sucede en los prácticos y el otro en los contemplativos. Y el primero viene en la psique-alma por el temor de Dios y la buena esperanza; y el otro viene del divino έρως eros (amor ardiente) y la perfecta catarsis. La señal y cualidad del primer estado es recoger el νούς nus de todos los conceptos del mundo y, como si estuviera cerca o presente el mismo Dios, -como de hecho realmente lo está- orar sin distracción e imperturbablemente. La señal y cualidad del otro estado es aquella que dentro del ímpetu de la oración, el νούς nus sea arrebatado por la luz divina, increada e infinita, sin percibir ni a sí mismo, ni a ningún otro de los seres, sino solamente a Él que opera en su interior este esplendor mediante la energía increada de la αγάπη agapi. Y entonces es cuando el νούς nus, mientras se va moviendo sobre los logos de Dios, recibe las manifestaciones y revelaciones puras, ilustres, limpias y lúcidas sobre Él.
7 Aquello que uno ama, en ello también pone su atención y desprecia todo lo que lo obstaculiza para no verse privado de ello. Y aquel que ama a Dios, cultiva la oración pura, y cada πάθος pazos que lo obstaculiza de esta agapi-amor, lo rechaza y lo expulsa de su interior.
8 Aquel que ha expulsado la madre de los πάθος pazos, la φιλαυτία filaftía (egolatría, egocentrismo) fácilmente es liberado, con la ayuda de Dios, también de los demás πάθος pazos, como la ira, la tristeza, el rencor, los resentimientos, etc. Pero aquel que está dominado por la φιλαυτία filaftía, incluso sin quererlo es herido por los demás πάθος pazos. Filaftía es el excesivo amor insensato a sí mismo y hacia nuestro cuerpo.
9 Los hombres se aman los unos a los otros por los siguientes cinco motivos, algunos loables, otros dignos de crítica; a) por Dios, igual que el virtuoso que ama a todos, y como alguien que todavía no es virtuoso, sin embargo, ama al virtuoso; b) por motivos naturales, como los padres aman a sus hijos y son amados por ellos; c) por vanagloria, como el que es honrado o alabado, ama al que lo honra o lo alaba; d) por avaricia, codicia o amor al dinero, como quien ama al rico por interés porque ha recibido algo de él; e) por hedonismo o amor al placer hedonista, emocional y carnal, como aquel que satisface su estómago y su deseo carnal-sexual con otro. El primer motivo es admirable; el segundo, indiferente ni loable ni condenable, y los demás reprochables porque estás cargados de pazos.
10 Si odias a unos, y a otros a otros ni los amas ni los odias, y a algunos los amas moderadamente, y a otros los amas ardientemente, debes reconocer, -por esta desigualdad-, que estás lejos de la perfecta agapi que te enseña amar igualmente a todas las personas por igual.
11 Apártate del mal y obra el bien (Sal 33,15); es decir, lucha contra los enemigos para moderar y delimitar los πάθος pazos, y después estate en vigilancia para que no crezcan nuevamente. Y después lucha para adquirir las virtudes y, una vez obtenidas, vigila para preservarlas. Estos es “trabajar y vigilar o guardar” (Gen 2,15).
12 Los demonios que nos tientan por concesión de Dios, calientan la parte anhelante de la psique-alma y alteran la parte irascible, y oscurecen la parte logística o lógica, provocan dolores al cuerpo, o nos despojan de nuestras cosas.
13 Los demonios nos tientan directamente ellos mismos o sublevan contra nosotros a los que no temen al Señor. Ellos mismos nos tientan, cuando estamos separados de la gente, como hicieron con el Señor en el desierto (Mt 4, 3-10); y por medio de los hombres, cuando vivimos junto con ellos, como lo hicieron con el Señor a través de los Fariseos. Pero nosotros, mirando e imitando a nuestro modelo, que es el Señor, los rechazaremos en ambas circunstancias.
14 Cuando el νούς nus comienza a progresar en la αγάπη agapi de Dios, entonces el demonio de la blasfemia empieza a tentarlo, y le insufla tales loyismí (pensamientos, reflexiones, fantasías e ideas) los cuales ningún hombre puede inventar, sino sólo el artífice de este trabajo, el diablo. Y esto lo hace por envidia contra aquel que ama a Dios, para llevarlo a la desesperación a causa de esos loyismí pensamientos, de modo que no se atreva a volver a elevarse hacia Él con la acostumbrada oración. Pero de esto, el maldito no extrae ningún beneficio para su fin, más bien nos hace más fuertes y firmes. Porque cuando nos combate y le contra-combatimos, nos hacemos más experimentados y más auténticos en el αγάπη agapi de Dios. “Su espada que entre en su propio corazón, y se rompan sus arcos” (Sal 36.15).
15 El νούς nus (espíritu de la psique) cuando se ocupa de las cosas visibles, las entiende en su naturaleza por la percepción sensible; por supuesto que ni el νούς nus es malo, ni la comprensión por naturaleza, ni las cosas, ni la percepción sensible; porque son obras de Dios. ¿Dónde está, pues, y cuál es el mal? Evidentemente en el πάθος pazos que es introducido en la comprensión natural, la cual puede no estar presente en las distintas concepciones, si el νούς nus está vigilante.
16 Πάθος pazos es un movimiento de la psique-alma fuera de su estado natural o un amor insensato y paradójico, o un odio sin juicio ni discernimiento hacia alguien o por algo de los objetos sensibles. Por ejemplo, amor insensato, irracional por la comida, por las mujeres, por las riquezas, por la gloria pasajera o cualquier cosa sensible o bien hacia quien asegura y concede esas cosas. Por odio sin juicio o sin descernimiento, bien por algo de las cosas mencionadas, o contra alguien por causa de estas.
17 De nuevo, malicia o maldad es el juicio erróneo de los conceptos, que va acompañado del mal uso de las cosas. Por ejemplo, en el caso de la mujer, el juicio correcto de la unión carnal o matrimonial como fin es la procreación de los hijos. Por tanto, quien se ha enfocado en el placer sexual, se equivoca en su juicio, porque consideró como bueno lo que no es bueno. Este, pues, hace mal uso de la mujer, cuando viene en contacto con ella. Lo mismo sucede también para las otras cosas y conceptos.
18 Cuando los demonios sacan tu νούς nus fuera de la sobriedad o sano juicio y lo rodean con loyismí pensamientos, fantasías y conceptos de la fornicación o lujuria, entonces di con lágrimas al Señor: “Después de que me sacaran fuera, me han rodeado” (Sal 31,4), y “Tú que eres mi cobijo y deleite, sálvame de los que me han rodeado” (Sal 31,7). Y serás salvo.
19 El demonio de la fornicación o lujuria es fuerte y ataca con fiereza a los que luchan contra este πάθος pazos, sobre todo cuando no tienen cuidado en el tema de la comida, el estilo de vida y las relaciones con las mujeres. Porque de esta manera engañando al νούς nus con la blandura del placer, aparece después en momentos de la ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) y mediante el recuerdo estimula y calienta el cuerpo y presenta en el νούς nus (espíritu) con la mente varias imágenes, figuras y formas. Así, le induce a consentir el pecado. Si quieres que estas imágenes, formas y figuras no se detengan haciéndose crónicas en tu interior, utiliza el ayuno, el esfuerzo del trabajo, la vigilia y la buena ησυχία hisijía con oración incesante y ardiente.
20 Los demonios buscan continuamente nuestra psique-alma, la buscan por medio de los loyismí pensamientos apasionados, viciosos e malignos, para empujarla al pecado por la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) o en praxis, obra. Por tanto, cuando encuentran que el νούς nus no los acepta, entonces se avergonzarán y se retirarán. Cuando ven que el νούς nus es ocupado con la θεωρία zeoría contemplación, entonces retrocederán de inmediato y rápidamente serán avergonzados.
21 Aquel que prepara su νούς nus para las batallas espirituales y expulsa de él los malignos, viciosos e indecentes loyismí pensamientos, es correspondiente a diácono. Aquel que ilumina su νούς nus con gnosis de los seres y hace desaparecer la falsa gnosis (conocimiento), es correspondiente a presbítero. Y aquel que perfecciona su νούς nus ungiéndolo con la divina mirra o santo oleo de la gnosis y la adoración de la Santa Trinidad, es correspondiente a obispo.
22 Los demonios se debilitan cuando, por el trabajo de los mandamientos-logos son reducidos nuestros πάθος pazos. Pero se pierden cuando, nuestros πάθος pazos han desaparecido totalmente por la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) porque ya no encuentran en nuestra psique-alma las cosas que les atraían y permitían estar allí combatiéndola. Quizá esto quiere decir la frase: «Se debilitarán y desaparecerán ante Ti» (Sal 9,4).
23 Algunas personas se mantienen alejados de los πάθος pazos a causa del miedo humano; otras por la vanagloria; otras por la εγκράτεια engratia (continencia, autodominio, templanza, contingencia); pero otras personas son liberadas de los πάθος pazos por decisión divina.
24 Todos los logos del Señor contienen estos cuatro componentes: los mandamientos, los dogmas (enseñanzas sin error), las amenazas y las promesas. Por causa de estos soportamos toda clase de dureza, es decir, ayunos, vigilias, dormir en el suelo, fatigas, empeños, esfuerzos en varios servicios, insultos, deshonras, tormentos, muertes y cosas similares. David dice: «Por Tus logos yo he caminado por senderos duros» (Sal 16,4).
25 La recompensa de la εγκράτεια engratia (continencia, autodominio, templanza) es la απάθεια apázia (impasibilidad, sin πάθος pazos). Recompensa de la fe es la gnosis (conocimiento espiritual). La apázia genera el discernimiento, mientras que la gnosis produce la αγάπη agapi hacia Dios.
26 Cuando el νούς nus logra la virtud práctica progresa en la prudencia; cuando logra la virtud contemplativa progresa en la gnosis (conocimiento). Lo propio de la primera es conducir al combatiente espiritual al discernimiento entre virtud y maldad; mientras que la contemplativa es conducir al que participa en ella a los logos (principios) relativos a los seres tanto corpóreos como incorpóreos. Y entonces se hace digno de la χάρις jaris teológica cuando, transcendiendo todas las cosas antedichas con las alas de la agapi, llega a la contemplación y examina -a la medida de lo posible por el νούς nus humano- el logos sobre las propiedades o energías increadas de Dios, con la ayuda del Espíritu.
27 Cuando trates de teologizar, no busques logos que conciernen la esencia de Dios, porque nunca el νούς nus y el intelecto del ser humano podrá encontrarlos, ni tampoco el νούς nus e intelecto de algún otro de los seres que es después de Dios. Más bien, estudia y examina, en la medida de lo posible, los logos o tratados sobre las propiedades o energías (increadas) de Dios, es decir, sobre los logos relativos a Su eternidad, infinitud, inmensidad, bondad, sabiduría y sobre la dinami (poder, potencia y energía increada) para crear, proveer y juzga a los seres. Entre los hombres, gran teólogo es aquel que descubre, -aunque sea en poco o al menos en parte-, estos logos (razones y conceptos) sobre estas realidades.
28 Hombre fuerte y poderoso es aquel que ha unido la gnosis (conocimiento) con la praxis y la práctica. Porque con la praxis marchita y expulsa los deseos (indecentes) y doma la ira, en cambio con la gnosis da alas al νούς nus y se eleva hacia Dios.
29 Cuando el Señor dice: “Yo y el Padre somos uno” (Jn 10,30), indica la identidad de la ουσίαςusía (esencia, sustancia). Y cuando dice de nuevo: “Yo estoy en el Padre y el Padre en mi” (14,11) manifiesta que las hipostasis (bases substanciales o subsistenciales) son inseparables. Por tanto, los triteístas (tres dioses) que separan el Hijo del Padre caen en doble precipicio. Cuando dicen que el Hijo es eterno como el Padre, pero Le separan de Él, están obligados a decir que no ha nacido por el Padre y caer a la aceptación de tres Dioses y tres principios. Cuando dicen que el Hijo nació por el Padre, pero Le separan de Él, están obligados a decir que no es eterno como el Padre, sometiendo al Señor de los tiempos al dominio del tiempo. Porque, como dice san Gregorio el Teólogo, debemos creer tanto en Dios uno, como también confesar las tres Hipostasis y cada una con su propia cualidad o atributos. Porque, la deidad se discierne pero indivisiblemente; y se une pero separadamente, como dice el mismo san Gregorio. Y esto porque tanto el discernimiento (distinción) como la unión son extraordinariamente hiperlógicas o supralógicas. Porque, ¿qué tendría de paradójico y extraordinario si el Hijo se uniera y se separara del Padre como lo hace un hombre de otro hombre, y nada más?
30 Quien es perfecto en la αγάπη agapi, que ha alcanzado el nivel más alto de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) no reconoce diferencias entre lo propio y lo ajeno, lo de un creyente y lo de un incrédulo, lo de un esclavo y lo de un libre, o en general, entre masculino y femenino. Pero como se ha hecho superior de la tiranía de los πάθος pazos y se enfoca en la única naturaleza humana, ve y considera a todos como iguales y mantiene la misma disposición hacia todos. Porque en él no hay heleno-griego ni judío, ni macho ni hembra, ni esclavo ni libre, sino que Cristo es todo en todos (Col 3,11).
31 De los πάθος pazos escondidos en la psique-alma, los demonios toman sus motivos y suscitan en nuestro interior los loyismí pensamientos, conceptos y fantasías pasionales e indecentes. Después combaten con estos loyismí pensamientos al νούς nus (espíritu de la psique) con la mente y lo fuerzan a consentir en el pecado. Una vez sea vencido, lo conducen al pecado por διάνοια diania (mente, intelecto) y una vez realizado, le llevan cautivo a la praxis, acción. Luego, los demonios que han devastado la psique-alma con los pensamientos, se van junto con ellos, y en el νούς nus queda solamente el ídolo o imagen del pecado, de lo que el Señor dice: “Por tanto, cuando veáis la abominación de la desolación, o el canalla odiado y asqueroso, como se ha profetizado por el profeta Daniel, que esté puesto en el lugar santo, que cada lector que está leyendo, que entienda bien esto- -el que lea que entienda” (Mt 24,15). Porque lugar santo y templo de Dios da a entender el νούς nus-espíritu (como energía, o corazón como esencia) del hombre, medio del cual los demonios, una vez que hayan devastado la psique-alma mediante los loyismí pensamientos maliciosos y pasionales, colocan el ídolo o imagen del pecado. El que estas cosas han ocurrido históricamente, nadie de los que haya leído a Ιώσηπο Iósipo (Josefo), puede poner en duda. Excepto algunos que dicen que estas cosas sucederán en los tiempos del Anticristo.
32 Tres son las cosas que nos mueven hacia el bien: las semillas naturales, los santos ángeles y la buena predisposición o voluntad. Semillas naturales, me refiero, cuando hacemos por los hombres lo que queremos que nos hagan a nosotros (Lc 6,31); o bien, cuando vemos a alguien en angustia, apuros o necesidad y por naturaleza somos misericordiosos, compasivos y caritativos con él. Los santos ángeles nos mueven y nos guían cuando encontramos ayuda en el camino del bien y avanzamos en él. Y la buena predisposición o voluntad es cuando discernimos el bien del mal y preferimos el bien.
33 También tres son las cosas que nos mueven hacia el mal: los πάθος pazos, los demonios y la mala predisposición o voluntad. Los πάθος pazos, cuando deseamos algo anormal, por ejemplo, un manjar fuera del tiempo y sin necesidad, o una mujer no con motivo de la procreación o que no sea la mujer legítima; y además cuando nos enfadamos y nos entristecemos injustamente, por ejemplo, contra alguien que nos ha causado deshonra o daño. Los demonios acechan y esperan el momento oportuno y cuando nos encuentran en negligencia o descuido, entonces nos asaltan y mueven contra nosotros los πάθος pazos anteriores y otros similares. Y la mala predisposición o voluntad es cuando, a sabiendas del bien, preferimos el mal.
34 La recompensa de los esfuerzos por la virtud es la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y la gnosis (espiritual). Estas se convierten en causa para adquirir el reinado de la realeza increada de los cielos, así como lo contrario, los πάθος pazos y la ignorancia llevan y producen el infierno eterno. Por tanto, aquel que se esfuerza para la gloria humana y no para el bien verdadero, escucha de la Escritura que dice: “Pedís y no recibís, porque pedís mal” (Stg 4,3).
35 Existen por naturaleza muchas cosas buenas que hacen los hombres, las cuales no son buenas por alguna razón; por ejemplo, el ayuno, la vigilia, la oración y la salmodia, son obras buenas por naturaleza, pero cuando se hacen por vanagloria, ya no lo son.
36 De todo lo que hacemos, el Dios examina primero el propósito y la intención, si lo hemos hecho para Él o por otro motivo.
37 Cuando la Escritura nos dice: “Tú atribuirás a cada uno según sus obras” (Sal 61,13), no da a entender que retribuye las obras que se hacen sin el propósito ortodoxo, correcto, aunque parezcan buenas, sino más bien sólo aquellas que se hacen con la intención ortodoxa, recta. Porque el juicio de Dios no mira las obras, sino en el propósito y la intención por lo que se hacen las obras.
38 El demonio de la soberbia u orgullo tiene una doble malicia y astucia: convence al monje o al practicante cristiano de atribuir las buenas obras y hazañas a sí mismo y no a Dios, quien es el donador de los bienes y ayudante para lograrlos; o bien, si uno no se deja convencer de aquello, lo empuja susurrándolo la idea de despreciar a los hermanos débiles. Pero éste que está soportando la energía y acción demoníaca, ignora que el demonio intenta convencerle a negar la ayuda de Dios. Es decir, si desprecia aquellos, porque no han podido realizar la virtud, entonces admite que él con su propia fuerza y mérito la ha logrado, cosa que es imposible, ya que el Señor dijo: “Sin mí no podéis hacer nada” (Juan 15,15). Porque cuando nuestra enfermedad se dirige hacia los bienes, sin el Donante de los bienes, no puede completarlos.
39 Quien ha conocido la enfermedad de la naturaleza humana, éste ha probado la divina δύναμη dinami (fuerza y energía increada). Y como unas cosas las ha logrado y otras lucha para conseguirlas con la potencia de la energía divina, no desprecia a ningún ser humano. Porque conoce que igual que Dios le ha ayudado y librado de muchos y terribles πάθος pazos, también puede ayudar a todos los demás, cuando Él lo quiere, y sobre todo aquellos que luchan por Él; aunque por motivos que sólo Él conoce, no los libera a todos juntos al mismo tiempo de los πάθος pazos, sino por separado, como médico bondadoso, compasivo y filántropo, libera a cada uno que intenta y se esfuerza.
40 Cuando los πάθος pazos cesan de operar a favor del placer o del hedonismo, ya sea porque sus causas fueron eliminadas o porque los demonios se retiran por engaño, dolo o trampa, entonces aparece la soberbia u orgullo.
41 Casi todos los pecados se cometen gracias del placer o hedonismo, y la eliminación de ellos se produce por medio del sufrimiento y la tristeza o bien voluntariamente con la μετάνοια metania, o bien de cualquier otro modo y método que economiza la divina providencia. Porque, si nos examinásemos y juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos condenados por Dios; y cuando somos probados por el Señor con aflicciones o tribulaciones nos instruye para que no seamos condenados junto con el mundo-cosmos de los πάθος pazos (1Cor 11, 31-32).
42 Cuando te llegue una tentación inesperada, no acuses a aquel de quien provino, sino examina por qué te ha venido, y encontrarás corrección. Porque, sea por aquel sea por otro, debías beber este amargo cáliz del juicio de Dios.
43 Precisamente debido a que tienes malos modales y eres malhumorado, no niegues el padecimiento, sufrimiento para que así humillado, vomites la soberbia u orgullo.
44 Algunas tentaciones traen a los hombres placeres, otras aflicciones y tristezas, y otras, dolores corporales. Y según la causa de los πάθος pazos que se encuentra en la psique-alma, el Médico de las psiques-almas concede y aplica también el fármaco correspondiente con Su juicio.
45 Las tentaciones son enviadas por Dios a unos para la eliminación de los pecados ya cometidos, a otros para pecados que se cometen ahora, y a otros para evitar pecados que se cometerán en el futuro. Excepto, por supuesto, de aquellas tentaciones que son enviadas para que uno sea probado, como en el caso de Job.
46 El hombre sensato y prudente, al considerar la energía y operación psicoterapéutica y curativa del juicio de Dios, soporta con agrado las desgracias y adversidades que le sobrevienen y piensa que nadie más tiene la culpa y es causa de ellas, sino sólo sus propios pecados. Sin embargo, el insensato y necio, como no conoce la sapientísima providencia de Dios, cuando peca y es castigado, considera como causa de sus desgracias y adversidades a Dios o a los hombres.
47 Hay ciertos medios que detienen el progreso de los πάθος pazos y no los dejan crecer; y otros conducen a su disminución y los restringen. Por ejemplo, el ayuno, el ejercicio fatigoso y la vigilia, no dejan que el deseo aumente. Sin embargo, el retiro y la θεωρία zeoría contemplación, la oración y el έρως eros (amor ardiente) hacia Dios lo disminuyen y lo llevan a la extinción. Lo mismo ocurre con la ira. La magnanimidad y la tolerancia, el no resentimiento y la apacibilidad detienen la ira y no la dejan crecer, mientras que la αγάπη agapi, la caridad, la bondad y la filantropía conducen a la disminución de la ira, del rencor y de los resentimientos.
48 Aquel que tiene su νούς nus (espíritu de la psique) siempre cerca de Dios, en éste el deseo ha aumentado tanto que se ha convertido en divino έρως eros (amor ardiente) y la parte irascible de la psique-alma se ha convertido todo en divina αγάπη agapi (amor increado y desinteresado). Porque el νούς nus con la prolongada comunión y participación del divino esplendor (luz increada), al hacerse completamente luminoso y al someter con firmeza a sí mismo la parte irascible de su psique-alma, -como he dicho-, lo ha transformado en inefable έρως eros divino e incesante αγάπη agapi y lo llevó completamente desde las cosas terrestres hacia Dios.
49 Aquél que no envidia, no se enoja ni se enfada, ni tiene resentimientos contra quien le ha entristecido y afligido, no significa que ya posee totalmente la agapi hacia esa persona. Porque puede, sin amar, no devolver mal por mal, debido al mandato (Rom 12, 17). Pero no puede siempre devolver libremente bien al mal sin dificultad y sin esforzarse. Porque, para uno hacer el bien con todo su corazón a los que le odian, es cualidad y característica únicamente de la perfecta αγάπη agapi espiritual.
50 Aquél que no ama a alguien, no significa necesariamente que lo odie. Ni tampoco aquel que no odia, necesariamente ama; puede encontrarse en un estado intermedio, ni amando ni odiando. La disposición agapítica (amorosa) la provocan sólo los cinco modos (maneras) que nos hemos referido en el capítulo noveno de esta centuria: el admirable o digno de alabanza, el medio y los censurables.
51 Cuando veas que tu νούς nus (espíritu de la psique) se ocupa con gusto de las cosas materiales y se entretiene pegado a sus conceptos, sepas que más bien amas más las cosas materiales que a Dios. Porque dice el Señor: “Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón” (Mt 6,21).
52 El νούς nus que se une a Dios y permanece en Él con oración y αγάπη agapi, se vuelve sabio y bondadoso, fuerte y filántropo, caritativo, tolerante y magnánimo, y en una palabra posee todos los atributos divinos o cualidades. Pero cuando se aleja de Dios se convierte bestial, porque se ha hecho amante del placer o del hedonismo (carnal y material) o salvaje porque combate y pelea con los hombres por cosas materiales.
53 La Escritura llama “cosmos, mundo” las cosas materiales. Y cósmicos-mundanos son aquellos que con su νούς nus se ocupan de ellas, y a ellos dice con severidad: “No améis los placeres carnales, vanos y pecaminosos que existen en este mundo que separan al hombre de Dios. Si uno ama al mundo del pecado, la agapi-amor de Dios Padre no está en su interior. Porque muchas cosas que hay en el mundo alejado de Dios están pervertidas, como por ejemplo, las pasiones carnales, el ansia por las cosas y el orgullo o arrogancia, no provienen de Dios y Padre sino del mundo pecaminoso” (1Jn 2, 15-16), etc.
54 Cristiano ortodoxo practicante o monje es aquel que ha alejado de su νούς nus las cosas materiales y está dedicado a Dios con εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), αγάπη agapi, salmodia y oración.
55 El práctico -el que cultiva las virtudes prácticas- “es un ganadero o pastor de animales”. Porque las hazañas éticas tienen el lugar de los animales (se pueden considerar rebaños). Por eso Jacobo decía: “Tus siervos son pastores de ganado” (Gen 46,34). Gnóstico es el pastor de las ovejas. Porque los loyismí pensamientos se asemejan a las ovejas que el νούς nus pastorea sobre los montes de las contemplaciones. Por eso cada pastor de ovejas es abominación para los egipcios (Gen 46,34), es decir, de las fuerzas demoníacas.
56 El νούς nus-espíritu vicioso y corrupto, cuando el cuerpo se mueve a través de los sentidos hacia los deseos y placeres o hedonismo, sigue y consiente sus fantasías, sus inclinaciones y sus impulsos. Mientras que el νούς nus virtuoso es continente y se abstiene de las fantasías indecentes, las inclinaciones y los impulsos pasionales y más bien se cuida en mejorar estos movimientos suyos.
57 De las virtudes algunas son corporales y otras psíquicas (anímicas, emocionales). Las corporales son el ayuno, la vigilia, dormir al suelo, la diaconía-servicio y el trabajo manual para que no seamos una carga para los demás o para poder dar caridad etc… Las virtudes psíquicas son la agapi, la tolerancia, la magnanimidad, la apacibilidad, la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), la oración, etc… Por tanto, si debido a alguna necesidad o circunstancia corporal, por ejemplo, enfermedad o algo parecido, sucede que no podemos llevar a cabo las virtudes corporales mencionadas anteriormente, el Señor que conoce los motivos y las causas, nos perdona. Pero si no ejecutamos y no practicamos las virtudes psíquicas, no tendremos ninguna justificación, porque no hay ninguna necesidad que justifique la no ejecución y práctica de ellas.
58 La agapi hacia Dios al que la posee lo convence a despreciar todo placer que es pasajero, y cada tristeza, angustia y fatiga. Sobre esto que te convenzan todos los santos, los cuales han sufrido y padecido tanto por Cristo.
59 Vigílate y cuídate de la madre de todos los males, la φιλαυτία filaftía (egolatría, egocentrismo), la cual es un amor insensato del cuerpo y de ti mismo. De ella nacen, pareciendo como buenos y razonables, los primeros apasionados y malignos loyismí pensamientos, como también los tres generales loyismí pensamientos maniáticos: a) el de la glotonería, ansia por comer (gula), b) el del amor al dinero o avaricia, codicia y c) el de la vanagloria; comenzando con la engañosa y supuesta necesidad insuperable del cuerpo, y de estos loyismí pensamientos nace toda la lista de los males. Por tanto, como hemos dicho, debemos tener cuidado con la filaftía y combatirla con gran νήψις nipsis (vigilancia y oración del corazón, sobriedad). Y cuando la φιλαυτία filaftía desaparezca, también desaparecerán todos los males que nacen de ella.
60 El πάθος pazos de la φιλαυτία filaftía (egolatría, egocentrismo y amor excesivo al cuerpo), presenta al cristiano practicante o monje, que tenga lástima de su cuerpo y le proporcione más alimento del necesario, supuestamente para que no enferme, y así, resbalando poco a poco, se deja llevar y cae en el abismo del hedonismo (amor al placer, sensualidad); y por otro lado, al hombre cósmico mundano laico, le impulsa a cuidarse en cómo satisfacer sus deseos y placeres.
61 El punto culminante de la oración es, como dicen, el de desvincular y despojar el νούς nus de la carne y del mundo y convertirse en completamente incorpóreo, sin formas y amorfo durante la oración. Por tanto aquel que mantiene intacta e íntegra esta condición, éste realmente ora sin cesar (1Tes 5,17).
62 Tal como el cuerpo, cuando muere, se separa necesariamente del mundo, también la psique-alma, al estar muriendo mientras estudia el estado supremo de la oración, se separa de todos los conceptos e ideas del mundo. Porque si no muere esa muerte, no es posible poder encontrarse con Dios y vivir con Él.
63 Que nadie te engañe, oh hombre o monje, haciéndote creer de que puedes salvarte si estás esclavizado al placer o hedonismo y a la vanagloria.
64 Tal como el cuerpo peca con las cosas materiales, y existen las virtudes corporales para educarlo hacia la sobriedad y actúe con prudencia, así también el νούς nus peca con los conceptos indecentes, pasionales y pecaminosos, pero él también tiene las virtudes para instruirse, viendo las cosas de manera clara y sin πάθος pazos y actúe con sensatez y prudencia.
65 Así como los días son sucedidos por las noches y los veranos por los inviernos, así también la vanagloria, vanidad y el placer son sucedidos por sufrimientos, tristezas y dolores, ya sea en el presente o en el futuro. ,
66 Aquel que ha pecado no es posible que se escape del juicio futuro, si no soporta aquí fatigas y esfuerzos voluntarios o tristezas y aflicciones involuntarias.
67 Dicen que por cinco causas el Dios concede que seamos atacados y guerreados por los demonios. La primera causa es que, mientras nos combaten y nosotros también combatimos contra ellos, adquiramos el discernimiento entre la virtud y la maldad. La segunda es que adquiramos la virtud a través de la guerra y el esfuerzo y así la mantendremos segura y firme. La tercera es que, al progresar en la virtud, no nos enorgullezcamos, sino que aprendamos a ser humildes. La cuarta es que, al conocer con nuestros sufrimientos y padecimientos la maldad, odiarla totalmente. La quinta, la más alta de todas, es que, al adquirir la απάθεια apázia (impasibilidad, sin πάθος pazos), no olvidemos nuestra enfermedad y debilidad y la potencia y poder de Aquel que nos ha ayudado.
68 El νούς nus (espíritu de la psique) del hambriento con su mente imagina el pan y el del sediento el agua; así también el νούς nus del goloso con su mente imagina la variedad de los manjares; el del amigo del placer o hedonista, las figuras de las mujeres; el del amante del dinero o avaricioso, las ganancias; el del vanaglorioso, los honores que vienen de los hombres; el del resentido, la venganza contra aquel que le ha entristecido; el del envidioso, el mal del que envidia, y así lo mismo sucede con los demás πάθος pazos. Porque el νούς nus forma conceptos maliciosos e indecentes cuando está excitado por los πάθος pazos, tanto si el cuerpo está despierto, como cuando está dormido.
69 Cuando el deseo aumenta las causas que provocan los placeres, entonces el νούς nus en su sueño tiene las correspondientes fantasías. Cuando aumenta la ira y sus causas, el νούς nus cuando duerme ve en el sueño aquellas cosas que provocan miedo. Pero los sucios demonios aumentan los πάθος pazos excitándolos, teniendo como cooperante nuestra negligencia; mientras que los santos ángeles los delimitan, estimulándonos hacia el trabajo y la práctica de las virtudes.
70 La parte anhelante de la psique-alma, cuando se excita con frecuencia, crea en el interior de la psique-alma un hábito invencible hacia el placer, el hedonismo. Y la parte irascible, cuando está agitada constantemente, convierte al hombre cobarde y tímido. Lo primero lo sana, lo “psicoterapia” el ejercicio persistente del ayuno, la vigilia y la oración; y el segundo, lo sana, lo “psicoterapia” la bondad, la filantropía, la agapi y la caridad.
71 Los demonios nos atacan y nos hacen la guerra mediante cosas o con conceptos indecentes, malignos y pasionales acerca de esas cosas. Con las cosas combaten aquellos que se mueven dentro de las cosas, mientras que con los conceptos combaten aquellos que se han apartado de estas cosas.
72 Cuanto más fácil es pecar con la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro), tanto más severa es la guerra que se libra con los pensamientos y conceptos, en comparación con la guerra con las cosas.
73 Las cosas están fuera del νούς nus, mientras que los conceptos y significados se forman en el νούς nus-espíritu y la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro). Por tanto, depende del νούς nus el buen o el mal uso de los conceptos y significados. Porque del uso erróneo de los conceptos continúa el uso inapropiado de las cosas.
74 El νούς nus recibe los conceptos indecentes y malignos por las siguientes tres cosas: por la percepción sensible, la krasis (temperamento, complexión, idiosincrasia) del cuerpo y de la memoria. De la percepción sensible, cuando la afectan las cosas y la inducen hacia los πάθος pazos, mueven el νούς nus en loyismí pensamientos pasionales, indecentes y malignos. Con la krasis, cuando esta, alterada por un desarreglo de alimento o por alguna acción y efecto demoníaco o por una enfermedad, entonces se altera la krasis temperamento del cuerpo y mueve el νούς nus de nuevo en loyismí pensamientos pasionales, indecentes y lujuriosos. Finalmente con la memoria, cuando esta trae de vuelta los conceptos y significados de las cosas hacia las cuales alguna vez tuvimos el πάθος pazos, de la misma manera mueve el νούς nus hacia los pensamientos pasionales, indecentes y malignos.
75 Las cosas que Dios nos ha dado para usar se encuentran en la psique-alma, en el cuerpo y alrededor del cuerpo. En la psique-alma se encuentran las dinamis facultades, fuerzas y energías psíquicas. En el cuerpo se encuentran los sentidos y los demás órganos. Alrededor del cuerpo están los alimentos, las posesiones, el dinero y el resto. Por tanto, usar bien o mal estas cosas, o lo relacionado con ellas, demuestra si somos virtuosos o malos y viciosos.
76 Las realidades que se encuentran en la naturaleza de las cosas se refieren ya sea a la psique-alma o a lo que está alrededor del cuerpo. Las realidades y cosas que se refieren a la psique-alma son la gnosis y la ignorancia, el olvido y la memoria, la tristeza y la alegría y demás. Las cosas que se refieren al cuerpo son el placer y el dolor, la sensibilidad y la insensibilidad, la salud y la enfermedad, la vida y la muerte y las demás semejantes. Las cosas que se refieren alrededor del cuerpo son la fecundidad y la esterilidad, la riqueza y la pobreza, la doxa-gloria y la sombra o anonimato, y el resto. De dichas realidades unas son consideradas buenas por los hombres y otras malas. Ninguna de ellas de por sí es mala, sino que, según su uso que se les dé se convierten realmente en buenas o malas.
77 La gnosis (conocimiento) es por naturaleza buena, al igual que la salud; sin embargo, las contrarias a estas, han beneficiado a muchos más que estas. Para los malos y viciosos, la gnosis no contribuye al bien, aunque es buena por naturaleza; así tampoco la salud, ni la riqueza, ni la alegría, porque no las utilizan para el bien de la psique-alma. Por lo tanto, les interesan las contrarias. Así pues, ni las realidades contrarias son por naturaleza malas, aunque parezcan ser consideradas como malas.
78 No hagas mal uso de los conceptos y significados, para que no hagas por necesidad mal uso también de las cosas. Porque si uno no comete pecado primero con la διάνοια diania (mente, intelecto), no pecará nunca con la praxis, acción.
79 La imagen del hombre terrestre son las principales maldades, es decir, la insensatez, la cobardía, la inmoralidad, la injusticia, la mala astucia. La imagen del hombre celestial son las principales virtudes, es decir, prudencia, valor, templanza y justicia. Pero tal como nos hemos vestido de la imagen terrenal, revistámonos también de la imagen celestial (1Cor 15,59).
80 Si quieres encontrar el camino que conduce a la vida eterna, búscalo en el Camino que dijo: “YoSoY el camino, la puerta, la verdad y la vida” (Jn 10,7 y 14,6), y allí lo encontrarás. Pero búscalo con mucho esfuerzo, porque pocos son los que encuentran el camino y siguen hasta el final (Mt 7,14), no vaya ser que tú te quedes fuera de los pocos y te encuentres con los muchos.
81 Por estos cinco motivos la psique-alma cesa en sus pecados: por el temor a los hombres o por el temor al juicio o por la recompensa futura o por la αγάπη agapi a Dios, y finalmente por la reprimenda y el remordimiento de la conciencia.
82 Algunos dicen que no existiría el mal en el mundo si no existiese otra δύναμη dinami fuerza que nos arrastra hacia a él. Pero ésta no es otra cosa que la negligencia de las operaciones de las energías naturales del νούς nus. Por eso, aquellos que cuidan con esmero y diligencia las operaciones del νούς nus, hacen siempre el bien y nunca el mal. Por tanto, si tú también quieres, echa fuera la negligencia y así expulsas junto con ella también el mal, que es el uso errado de los conceptos, seguido por el mal uso de las cosas.
83 Lo natural de la parte lógica de nuestra psique-alma es someterse al divino logos increado, pero también dominar y gobernar el elemento irracional o animal de nuestro interior. Pues, este orden debe ser guardado y respetado, y entonces ni el mal que existe en el mundo, ni la fuerza que arrastra hacia ello aparecerá.
84 Los loyismí pensamientos unos son simples y otros compuestos (con la fantasía y las ideas). Simples loyismí son los impasibles, sin πάθος pazos, y los compuestos son pasionales, porque son constituidos de πάθος pazos-pasión, concepto y significado. Y ya que es así, podemos ver que muchos pensamientos sencillos siguen los compuestos, cuando ellos empiezan a moverse hacia el pecado por διάνοια diania (mente, intelecto). Un ejemplo es el oro o dinero; a uno le viene en el νούς nus un pensamiento con πάθος pazos o pasional sobre el oro o dinero, éste sintió el impulso de robarlo y así ha pecado con el νούς nus (espíritu) y la diania. Junto con la memoria del oro o dinero vino en la memoria también la cartera de la, caja fuerte y otros. Y mientras la memoria del oro o dinero era compuesta, porque tenía el πάθος pazos, la memoria de la cartera, la caja fuerte y otros eran simples. Y lo mismo sucede con cada pensamiento: con pensamientos de vanagloria, de mujer y todos los demás. Porque no todos los pensamientos que siguen a un pensamiento con πάθος pazos (pasional, malicioso, vicioso) son necesariamente pasionales, maliciosos o viciosos, como ha demostrado el ejemplo. Por tanto, de estas cosas podemos conocer y entender cuáles son los conceptos maliciosos, viciosos y pasionales y cuáles no lo son.
85 Algunos dicen que los demonios tocan las moléculas del cuerpo durante el sueño y remueven el πάθος pazos de la fornicación o lujuria. Después, una vez movido el πάθος pazos, traen al νούς nus con la memoria la figura o forma de la mujer. Otros, dicen que los demonios se ven en el νούς nus con forma de mujer y una vez haber tocado las moléculas del cuerpo, mueven y estimulan el deseo y las ganas, produciendo así las fantasías. Otros dicen que el πάθος pazos dominante en el demonio que se acerca, mueve el πάθος pazos del hombre, y así enciende la psique-alma para tener pensamientos malos astutos y maliciosos, y trae a la superficie las formas y figuras mediante la memoria. Así lo mismo también ocurre con otras fantasías pasionales, viciosas e indecentes. Algunos dicen que ocurre de este modo y otros de otra manera. Sin embargo, de ninguna de las maneras mencionadas, pueden los demonios mover un πάθος pazos cualquiera, cuando la psique-alma posee αγάπη agapi, εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), ni cuando el cuerpo está despierto ni cuando duerme.
86 Algunos de los mandamientos de la ley deben ser aplicados y cumplidos tanto físicamente como espiritualmente, y otros sólo espiritualmente. Por ejemplo, los mandamientos «No cometerás adulterio, no matarás, no robarás» (Ex 20, 13-25) y similares, debemos cumplirlos tanto corporalmente como espiritualmente, y en concreto espiritualmente de tres maneras. Pero la circuncisión (Lev 12,3), el cumplimiento del Sábado (Ex 31,13), sacrificar el cordero, comer los ácimos con las hierbas amargas (Ex 12,8 y 23,5) y similares, sólo se cumplen espiritualmente.
87 Tres son los estados éticos que existen para los cristianos practicantes o los monjes. Primero consiste en no pecar en absoluto con la praxis. Segundo, que no permanezcan mucho tiempo en la psique-alma los pensamientos apasionados, malignos e indecentes. Y tercero, el ver uno con su διάνοια diania (mente, intelecto) las formas de las mujeres sin πάθος pazos-pasión y de aquellos que lo han afligido.
88 Desposeído, sin propiedades, es aquel que ha renunciado a todas sus posesiones y no tiene absolutamente nada sobre la tierra, excepto su cuerpo. Y una vez que ha roto también su relación con el cuerpo, ha puesto toda su confianza a Dios y a los hombres piadosos.
89 De aquellos que adquieren bienes, algunos los obtienen de manera sin pasión, por eso cuando los pierden o están privados de estos no se entristecen; como aquellos que recibieron con alegría el arrebatamiento de sus bienes (Heb 10,34). Otros los consiguen de manera pasional, por lo que cuando están a punto de perderlos, se entristecen, igual que el rico del Evangelio, que se marchó con mucha tristeza (Mt 19,22); incluso si los pierden o son privados de sus posesiones, se entristecen hasta morir. Por lo tanto, la privación o pérdida revela si alguien es impasible sin πάθος pazos o pasional patético con pazos.
90 Aquellos que oran con perfección son atacados por los demonios para que no graben en su νούς nus los conceptos y significados desnudos de las cosas. A los gnósticos,-aquellos que poseen gnosis (conocimiento) espiritual-, los combaten para que los pensamientos pasionales, maliciosos e indecentes perduren en ellos. A los prácticos los atacan para convencerlos de pecar con la praxis, acción. Los miserables luchan contra todos de todas las maneras posibles para separar a los hombres de Dios.
91 A quienes en esta vida se ejercitan a la piedad por la divina Providencia, son probados con los siguientes tipos de tentaciones: ya sea con la dádiva de bienes, como la salud, la belleza, la fertilidad, el dinero, la fama, la gloria y similares; o bien con golpes tristes y cosas penosas, como la privación de hijos, de dinero de fama y de gloria; o con cosas que provocan dolor al cuerpo, por ejemplo, enfermedad, calamidades y similares. A los primeros dice el Señor: “El que no abandona todos sus bienes, no puede ser discípulo mío” (Lc 14,43). A los segundos y terceros: “Con vuestra paciencia ganaréis vuestras psiques-almas o vidas” (Lc 21,19).
92 Cuatro cosas, según se dice, cambian la krasis (constitución, temperamento, complexión, idiosincrasia) del cuerpo y así provocan en el νούς nus pensamientos, ya sean pasionales e indecentes, sean buenos y decentes: los ángeles, los demonios, el clima y la dieta. Y los ángeles, dicen que, lo alteran con el logos, los demonios con el contacto, el clima con los cambios del tiempo, y la dieta con las calidades de las comidas, su exceso o defecto. Además de todo esto, la krasis constitución o temperamento del cuerpo recibe alteraciones mediante la memoria, el oído, y la vista, donde primero padece y sufre la psique-alma de las cosas tristes o de las alegres que la suceden; y la psique-alma experimentando estas cosas, altera la krasis del cuerpo, y así provoca pensamientos en el νούς nus espíritu con la mente.
93 La muerte principalmente es la separación de Dios, y el aguijón de la muerte es el pecado (1Cor 15,56). Este aguijón, después de que lo recibió Adán, fue expulsado del árbol de la vida, del paraíso y de Dios (Gén. 3), y como consecuencia inevitable vino la muerte del cuerpo. La vida, por otro lado, es principalmente Aquel que dijo: “YoSoY la vida” (Juan 11,25). Este, con Su necrosis o muerte ha vuelto a traer al hombre muerto en la vida.
94 Aquel que escribe logos, lo hace para sí mismo o para beneficio de los demás, o para las dos cosas, o para perjuicio de algunos y para vanagloria, ostentación y exhibición, o por alguna necesidad.
95“Lugar de pasto verde” es la virtud en praxis; “agua de reposo” (Salmo 22, 2), es la gnosis (conocimiento) de las creaciones.
96 La sombra de la muerte” es la vida humana. Por tanto, si uno está con Dios y Dios está con él, este puede decir con seguridad: “Aunque que camine por sobras de muerte, no temeré el mal, porque Tú estás conmigo” (Salmo 22,4).
97 El νούς nus catartizado, purgado, sanado y lúcido ve las cosas correctamente. La lógica ejercitada presenta ante el νούς nus las cosas que ha visto. El oído claro, puro las acepta; aquel que es privado de estas tres, acusa al que enseña correctamente y ortodoxamente.
98 Junto con el Dios se encuentra aquel que conoce la Santa Trinidad y Su creación y providencia, y que la parte pasional de la psique-alma la ha convertido impasible, sin πάθος pazos,.
99 “La vara”, dicen que significa el juicio de Dios, y “el cayado” Su providencia. Por lo tanto, aquel que adquirió la gnosis (conocimiento) de estas dos cosas, puede decir: “Tu vara y Tu cayado me han consolado” (Sal 22,4).
100 Cuando el νούς nus-espíritu se ha despojado de los πάθος pazos y resplandece y se ilumina por la θεωρία zeoría contemplación de los seres, entonces puede unirse con el Dios y orar tal y como se debe.
San Máximo el Confesor
Tercera Centuria sobre la Agapi
1 El uso de las cosas y de los conceptos que está basado al logos ortodoxo y recto, produce sano juicio o sobriedad y gnosis (conocimiento). EL uso irracional o animal de estos produce inmoralidad, desorden, indecencia, odio e ignorancia
2 “Tú has preparado una mesa delante de mí…” (Sal 22,5). La “mesa” aquí significa la virtud práctica, porque la mesa ha sido preparada por Cristo frente a aquellos que nos afligen y nos entristecen. El “óleo” que unge al νούς nus, significa la θεωρία zeoría contemplación de las creaciones. El “cáliz” de Dios significa la gnosis increada (conocimiento) de Dios; mientras que Su “oleo” significa el Logos de Dios y Dios. Porque Él con Su Encarnación (humanización), persigue diariamente, hasta captarlos, todos aquellos que se salvarán, como por ejemplo a Pablo. La “casa” significa el reinado de la Realeza increada, donde llegan todos los santos. Y el “largo de los días” significa la vida eterna.
3 Las maldades provienen del mal uso de la fuerzas y energías de la psique-alma, es decir, de la parte logística o lógica y de la pasional (anhelante e irascible). El mal uso de la fuerza y energía lógica es producido por la ignorancia, la viciosidad y la indecencia. El mal uso del anhelante y del irascible de la psique-alma es el odio, el desorden y la inmoralidad. El buen uso de ellos es la gnosis y la prudencia (o sano juicio), la templanza y la αγάπη agapi. Si esto es verdad, entonces ninguna de las cosas y criaturas creadas por Dios es intrínsecamente mala.
4 No son malas las comidas, sino la glotonería o gula; ni la procreación de los hijos, sino la fornicación o lujuria; ni el dinero, sino la avaricia; ni la gloria sino la vanagloria. Si esto es así, ninguno de los seres es malo; malo es el uso errado de estas realidades, debido a la negligencia del νούς nus en cultivar las fuerzas y capacidades naturales.
5 San Dionisio el Areopagita dice que el mal que existe en los demonios es ira irracional, deseo indecente e insensato y fantasía incontrolada e imprudente. La insensatez, la senilidad y la imprudencia en los seres lógicos es privación de la lógica del νούς nus y de la precaución (es actuar sin pensar). Pero las privaciones son posteriores a la posesión de los hábitos: por tanto, hubo un tiempo que los demonios poseían lógica, νούς nus y precaución piadosa. Si es así, entonces los demonios no son por naturaleza malos sino que se han hecho malos por el mal uso de sus capacidades y sus fuerzas y energías naturales.
6 Algunos de los πάθος pazos provocan inmoralidad, desenfreno y otros odio; otros los dos.
7 La locuacidad o charlatanería y comer golosamente son causa de inmoralidad y desenfreno. La avaricia y la vanagloria son causa del odio hacia el prójimo. La madre de ambas es la φιλαυτία filaftía (egolatría), que es causa de las dos.
8 Φιλαυτία filaftía es el exagerado e irracional amor a sí mismo y al cuerpo, la filaftía la combaten αγάπη agapi, la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio). Aquel que tiene la filaftía está claro que posee todos los πάθος pazos.
9 “Nadie odió jamás su propio cuerpo o carne” (Ef 5,29), dice el Apóstol Pablo, sino que lo trata con dureza y lo utiliza como siervo, como un esclavo (1Tim 6,8), no dándole nada más que alimentos y vestimentas (1Tim 9,27), y de estos solo lo necesario para vivir. De esta manera, uno ama al cuerpo de manera desinteresada, lo alimenta como servidumbre de lo divino y lo cuida proporcionándole solo lo que satisface sus necesidades.
10 A quien uno ama, ciertamente lo cuida con buena voluntad y ganas. Por tanto, si uno ama a Dios, con buen ánimo y buena voluntad hace con gusto aquellas cosas que gustan y agradan a Dios. Si ama la carne, entonces hace con gusto las cosas que gustan y agradan a esta.
11 A Dios le gusta y le agrada la αγάπη agapi, la sobriedad (o sano juicio), la θεωρία zeoría contemplación y la oración. A la carne le gusta la glotonería, la inmoralidad y todo lo que aumenta estos πάθος pazos. Por eso los que son carnales, no pueden agradar y ser gustados de Dios (Rom 8,8). Mientras que los que pertenecen realmente a Cristo, han crucificado la carne junto con sus πάθος pazos y deseos indecentes. (Gal 5,24).
12 Si el νούς nus-espíritu se dirige hacia Dios, tiene su cuerpo como su esclavo y no le proporciona nada más de lo necesario para vivir. Pero si se dirige hacia la carne, queda esclavizado por los πάθος pazos, y siempre se preocupa en cómo satisfacer los deseos viciosos de la carne.
13 Si quieres vencer los malos astutos loyismí pensamientos, cuídate de los πάθος pazos y fácilmente los expulsarás de tu νούς nus (espíritu de la psique). En el caso de la fornicación o lujuria, por ejemplo, ayuna, vela, trabaja y permanece contigo mismo. En el caso de la ira y la tristeza o pena, debes despreciar la estimación y el desprecio de los hombres y las cosas materiales. En el caso del resentimiento (odio o rencor), ora por aquel que te ha afligido, y así serás liberado y redimido.
14 No compares a ti mismo con los hombres más enfermos y más débiles, sino que intentes más bien aumentar tu αγάπη agapi de acuerdo con el mandamiento-logos (Jn 13,34). Porque con la comparación caes al abismo de la presunción o jactancia, mientras que con el aumento de la αγάπη agapi subes a la altura de la humildad.
15 Si practicas y aplicas realmente el mandamiento de la αγάπη agapi hacia tu prójimo, nunca muestres amargura hacia él por cualquier cosa que te haya afligido. De lo contrario, es evidente que prefieres las cosas pasajeras a la αγάπη agapi, y al buscar estas cosas, luchas contra tu hermano.
16 El oro es deseado por los hombres no tanto por su utilidad, sino más bien porque muchos consiguen con esto satisfacer sus placeres hedonistas.
17 Tres son las causas del amor al dinero, a) la φιληδονία filidonía (hedonismo o amor al placer), b) la vanagloria y c) la incredulidad o falta de fe. La incredulidad o falta de fe es la peor que las otras dos.
18 El hedonista ama el dinero para poder vivir en gozos y deleites. El vanidoso o vanaglorioso lo ama para ser gloriado con esto, y el incrédulo, para esconderlo y conservarlo, porque tiene miedo al hombre, a la vejez, a la enfermedad y a la emigración o exilio, y espera y confía más en el dinero que en Dios, el Creador de las criaturas y de toda la creación que cuida también de las criaturas más pequeñas.
19 Cuatro son los que recogen y guardan dinero; los tres que antes hemos dicho, y el cuarto es el administrador económico (este que económicamente administra para la necesidad de los demás). Y está claro que sólo este recoge y guarda dinero para ayudar a cada uno en sus necesidades.
20 Todos los λογισμοί loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía, conceptos, ideas) pasionales, impuros e indecentes, excitan la parte anhelante de la psique-alma, o bien perturban la parte irascible o la parte logística o lógica. Y de esto resulta que el νούς nus se quede debilitado en la θεωρία zeoría contemplación espiritual y en la elevación por encima del mundo mediante la oración. Por eso el practicante cristiano o el monje y sobre todo el hisijasta, debe vigilar con precisión a sus loyismí pensamientos, para conocer sus causas y cortarlas. Y las conoce de la siguiente manera: por ejemplo, la parte anhelante de la psique-alma la excitan los recuerdos pasionales de las mujeres, y las causas son el abuso de comidas y bebidas y la continua y sin razón compañía con mujeres. Los antídotos para estos recuerdos o memorias son el hambre, la sed, la vigilia y el retiro del mundo. Por otro lado, la parte irascible de la psique-alma la perturban los recuerdos o memorias apasionadas de aquellos que nos han entristecido y afligido, y la causa es el amor al placer, la vanidad o vanagloria y el amor a las cosas materiales y el dinero. En efecto, por estas cosas se entristece el hombre impuro y pasional o por no haber alcanzado lo deseado. Estos recuerdos o memorias se cortan con el desprecio y la humillación de ellas por la αγάπη agapi a Dios.
21 Dios se conoce a Sí Mismo y conoce Sus creaciones. También las potestades angélicas conocen a Dios y todo lo que ha creado, pero no conocen a Dios tal y como Él se conoce a Sí Mismo, ni a Sus criaturas como Dios las conoce.
22 Dios se conoce a Sí Mismo por Su bienaventurada ουσία usía (esencia, sustancia). Conoce Sus criaturas con Su sabiduría, con la cual y mediante la cual creó todas las cosas. Sin embargo, las potestades angélicas conocen a Dios mediante la participación en Sus energías increadas, mientras que Él es y está más allá de toda participación, y Sus criaturas mediante la investigación contemplativa o análisis de los principios contemplativos.
23 Las creaciones se encuentran fuera del νούς nus, pero él recibe en su interior la gnosis contemplativa (conocimiento) de ellas. Pero no sucede lo mismo con Dios eterno, infinito e indescriptible, quien otorga a los seres la existencia, la ευδαιμονία efdemonía (felicidad, el bienestar y ser) y la eternidad.
24 La esencia lógica y noerá (espiritual e intelectual) participa en el Santo Dios tanto en su existencia misma como en la capacidad para ser la buena existencia, es decir, la bondad, la sabiduría y la χάρις jaris (gracia increada) de la existencia eterna. Así, pues, conoce a Dios. Conoce Sus criaturas mediante la comprensión, como dijimos, de la sabiduría creadora que se observa en ellas, la cual está en el νούς nus de forma simple sin hipostasis o forma substancial.
25 Dios, por su inmensa bondad, una vez que ha creado en el ser la esencia lógica y noerá (espiritual e intelectual) le ha transmitido cuatro de Sus cualidades divinas, que protegen y preservan los seres y las creaciones; estas son: el ser o existencia, la existencia eterna, la bondad y la sabiduría. De estas, las dos primeras las otorgó a la esencia, mientras que las dos restantes, la bondad y la sabiduría, las concedió a la libertad de decidir, con el propósito de que aquello que Él es en esencia, llegara a ser la creación lógica por participación. Por eso se dice que fue creado “como a imagen y semejanza de Dios” (Gen 1,26). Así, como ser se hizo como a imagen del Ser, y como ser eterno a imagen del Eterno Ser, aunque no es sin principio como Dios, pero sí es sin fin. Como bondadoso y bueno es a semejanza del Bondadoso, y como sabio es a semejanza del Sabio, y teniendo por la χάρις jaris (gracia, energía increada) las cualidades que el Dios tiene por naturaleza. Como a imagen de Dios es toda naturaleza lógica, mientras como a Su semejanza sólo los bondadosos, buenos y sabios.
26 Toda ουσία usía (esencia, sustancia) lógica y noerá (intelectual y espiritual) se divide en dos: en la naturaleza angélica y en la naturaleza humana. Y toda naturaleza angélica, a su vez, se divide en dos disposiciones y categorías generales: santos e impíos, es decir, los santos ángeles y los impuros sucios demonios. La naturaleza humana se ha dividido solo en dos disposiciones generales: en piadosos (devotos) e impíos (infieles).
27 Dios que es autoexistencia y autobondad o más bien, para decir toda la verdad, está por encima de todas estas cualidades, no tiene absolutamente nada contrario a ellas. Pero las criaturas, al tener todas la existencia o el ser por la χάρις jaris (gracia, energía increada) y por participación, además como seres lógicos y noerós (espirituales e intelectuales) tienen también la libertad para la bondad y la sabiduría, sin embargo tienen también lo contrario; es decir, en la existencia o ser tiene como contraria la inexistencia o no ser, y en la bondad y la sabiduría tienen como contrarias la malicia y la ignorancia. El que existan o no estas criaturas está en la potestad del Creador. Pero el participar en Su bondad y sabiduría, o no, depende de la voluntad de las criaturas lógicas y noerás (espirituales e intelectuales).
28 Los sabios helenos-griegos, al decir que la esencia o sustancia de los seres coexiste desde la eternidad con el Dios, y que sólo las cualidades de ellos recibieron la existencia de Él, afirman que en la esencia no hay nada opuesto, y la oposición se encuentra sólo en las cualidades. Pero nosotros decimos que sólo la divina esencia (usía) increada no tiene en sí misma nada opuesto, porque es eterna, infinita y regala la eternidad a los demás seres o existencias. Mientras que en la esencia de los seres se encuentra el no ser como opuesto o la inexistencia opuesta, y está en la potestad del Ser Principal el que exista eternamente o no. Pero como Dios no revoca Sus dones o carismas (Rom 11,29), por eso los seres existen y siempre existirán, sostenidos por la dinami potencia y energía increada y omnipotente, aunque la esencia de ellos tiene como opuesto la inexistencia o no-ser, como ya se ha dicho, porque de ella surgió a la existencia, y depende de la voluntad de Dios el que exista o no.
29 Tal como el mal es privación del bien y la ignorancia es privación de la gnosis (conocimiento), de la misma manera, el no-ser es privación del ser; y la privación no es del Ser principal, -porque el Ser no contiene nada opuesto-, sino de aquello que es ser por participación. Y las privaciones del bien y de la gnosis-conocimiento dependen y provienen del mal uso de la voluntad y disposición de las criaturas. Mientras que la privación del ser, de la existencia está en la voluntad del Creador, quien quiere por bondad que existan los seres y sean siempre beneficiados por Él.
30 Todas las creaciones se dividen en dos categorías: algunas son lógicas y noerás (espirituales), y reciben energías opuestas, es decir, virtud y maldad, conocimiento-gnosis e ignorancia; y otras son distintos cuerpos, que fueron creados de elementos contrarios entre sí, es decir, de tierra, aire, fuego y agua. Las primeras son completamente incorpóreas e inmateriales, aunque algunas de estas están unidas con cuerpos, mientras que las segundas están compuestas solo de materia y forma.
31 Todos los cuerpos son, por naturaleza, inmóviles, y se ponen en movimiento por la psique-alma; algunos por una psique-alma lógica, otros por una irracional o animal, y otros por una insensible.
32 De las δυνάμεις dinamis fuerzas y energías de la psique-alma, una es la nutritiva, otra es la imaginativa e impulsiva, otra es la lógica y conceptual. Las plantas participan sólo en la primera. Los animales irracionales participan junto con la primera también en la segunda. Los seres humanos participan en las tres. Y las dos primeras fuerzas y energías son corruptibles, en cambio la tercera es incorruptible e inmortal.
33 Las δυνάμεις dinamis potencias angelicales transmiten entre sí la divina iluminación, y en naturaleza humana transmiten ya sea de su virtud o de la gnosis-conocimiento que poseen. La virtud que transmiten es como la bondad imitativa de Dios, con la que benefician a sí mismos, y benefician también a las potencias semejantes e inferiores a ellas y las hacen deiformes. De sus gnosis (conocimientos) de nuevo transmiten alguna gnosis más alta sobre Dios, como dice la Escritura: “Tú Señor eres el Altísimo por los siglos” (Sal 91,9), o alguna gnosis más profunda sobre los seres incorpóreos, o más precisa sobre los seres materiales, o más perfecta sobre la divina Providencia, o más clara sobre el juicio.
34 Suciedad del νούς nus, ante todo, es la falsa gnosis (conocimiento); en segundo lugar, la ignorancia de alguno de los aspectos generales, me refiero en relación del νούς nus humano, porque es propio de ángel no ignorar nada de los aspectos particulares. En tercer lugar, es tener λογισμοί loyismí pensamientos impuros, sucios y malignos; y en cuarto lugar, es consentir el pecado.
35 Suciedad, impureza de la psique-alma es no actuar según su naturaleza. De esto nacen en el νούς nus-espíritu los λογισμοί loyismí pensamientos apasionados e impuros. Y la psique-alma actúa según su naturaleza, cuando las fuerzas pasionales o emocionales de la psique-alma, es decir, la ira y el deseo, permanecen inalteradas e impasibles durante el contacto y estímulo con las cosas y sus correspondientes conceptos y significados.
36 Suciedad e impureza del cuerpo es la praxis, acción del pecado.
37 Ama la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) aquel que no queda afectado de las cosas mundanas. Y ama a todos los hombres aquel que no ama algo de lo humano. Y tiene gnosis-conocimiento de Dios y de las cosas y realidades divinas aquel que no se escandaliza por otros, ya sea por pecados, o por conjeturas basadas en sospechas.
38 Es una cosa muy grande para uno no tener pazos pasión por las cosas. Sin embargo, es mucho mayor mantenerse impasible hacia sus conceptos y significados.
39 La αγάπη agapi y la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio) mantienen el νούς nus impasible sin pazos, tanto ante las cosas como ante los conceptos y significado de las cosas.
40 El νούς nus del hombre amante de Dios no combate contra las cosas ni contra sus conceptos y significados, sino contra los πάθος pazos que conectan con los conceptos de las cosas. Por ejemplo, no combate contra la mujer o contra aquel que le ha causado tristeza, ni contra las fantasías relacionadas con estos, sino contra los πάθος pazos vinculados con las fantasías.
41 Toda la guerra del practicante cristiano o del monje contra los demonios consiste separar los conceptos y significados de los πάθος pazos. De otra manera no puede mirar las cosas con απάθεια apazia impasibilidad.
42 No es lo mismo una cosa, un concepto o significado y un πάθος pazos. La cosa, por ejemplo, es el hombre, la mujer, el dinero, etc… Concepto y significado es el simple recuerdo desapasionado de estos. Πάθος pazos es la amistad o apego irracional o el odio desmedido hacia alguno de los anteriores. Por tanto, la batalla nuestra como cristianos ortodoxos y la del monje es contra el πάθος pazos.
43 Un concepto pasional e indecente es un loyismós pensamiento compuesto de πάθος pazos y significado, concepto. Si separamos el πάθος pazos del concepto o significado entonces nos queda el λογισμός loyismós pensamiento simple sin πάθος pazos. Y para separarlos necesitamos de la αγάπη agapi espiritual y la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio).
44 Las virtudes separan el νούς nus de los πάθος pazos, las θεωρίες zeoríes contemplaciones espirituales separan el νούς nus de los conceptos finos o sutiles, en cambio la oración pura y lúcida lleva el νούς nus directamente hacia Dios mismo.
45 Las virtudes son para la gnosis-conocimiento de las creaciones. La gnosis para aquel que la ha adquirido. Aquél que tiene la gnosis, la tiene para Dios, Quien se conoce incognosciblemente sin nosotros conocer cómo, y conoce más allá de toda gnosis.
46 Dios que está más allá toda plenitud, no ha traído a la existencia las creaciones porque tenía necesidad de algo (Hec 17,25), sino para que ellas gocen y disfruten de Dios participando en Él analógicamente de acuerdo a su capacidad, y Él para alegrarse y deleitarse por Sus obras (Sal 103,31), viendo que estas también se regocijan, deleitan y se sacian continuamente de aquellas cosas que no se sacian.
47 El mundo tiene muchos pobres en espíritu, pero no como debería ser. Y tiene muchos que están de luto y lloran, pero por la pérdida de riquezas y dinero o por privación de hijos; y también tiene muchos mansos y apacibles, pero en relación con los πάθος pazos impuros, sucios; y muchos sedientos de hambre y justicia, pero para apoderarse de los bienes ajenos y ganar con injusticia; y muchos misericordiosos y caritativos pero hacia el cuerpo y a cosas que conciernen al cuerpo; y muchos limpios y puros de corazón, pero por vanidad, vanagloria; también tiene pacificadores, pero que someten la psique-alma al cuerpo; y muchos que son perseguidos, pero como díscolos y revoltosos; también muchos ultrajados pero por pecados vergonzosos y repugnantes. Sin embargo, bienaventurados y felices son sólo aquellos que hacen y padecen estas cosas solo por Cristo. ¿Y por qué son bienaventurados y felices? Porque de estos es la Realeza (reinado de la divina energía increada) de los Cielos y ellos son los que verán, contemplarán a Dios (Mt 5, 3-12), etc. De modo que, son bienaventurados y felices, no porque hacen y padecen así tales cosas, porque también los mencionados anteriormente hacen lo mismo, sino porque hacen y padecen todas estas cosas por Cristo.
48 En todo lo que hacemos, Dios mira el propósito o la intención por el que lo hacemos, como muchas veces lo hemos dicho, es decir, si lo hacemos para Él o por alguna otra razón. Por tanto, cuando queremos hacer el bien, debemos tener como finalidad no gustar a los hombres sino a Dios, de modo que, aspirando hacia Él, hacerlo todo por Él, para que no suframos con el esfuerzo y perdamos también la recompensa.
49 Durante el tiempo de la oración, expulsa de tu νούς nus también los pensamientos y conceptos finos o sutiles de las cosas humanas y toda teoría e imaginación de las creaciones, no vaya a ser que imaginando las cosas inferiores, decaigas y pierdas Aquel que incomparablemente es superior de todos los seres.
50 Amemos, pues, a Dios verdaderamente, porque con esta αγάπη agapi expulsamos los πάθος pazos. La agapi hacia Él consiste en preferir a Él en vez del mundo, y anteponiendo la psique-alma al cuerpo, despreciando las cosas mundanas y dedicando todo nuestro tiempo en Él con εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), αγάπη agapi, oración, salmodia y similares.
51 Si nos dedicamos a Dios durante un largo período y nos ocupamos para la psico-terapia de la parte pasional de la psique-alma, no seremos arrastrados más por los asaltos de los loyismí pensamientos, sino que, entendiendo con más precisión sus causas y cortándolas, llegaremos a ser más perspicaces, lúcidos y clarividentes, de manera que se cumpla en nosotros lo del Salmo: “Mi ojo no observará a mis enemigos y mi oído escuchará a aquellos que se levantan contra mí para hacerme mal” (Sal 91,12).
52 Cuando ves que tu νούς nus se dedica con justicia y piedad de los conceptos y significados del mundo, debes saber que también tu cuerpo permanece puro y sin pecado; pero cuando ves que tu νούς nus se ocupa con los pecados conceptuales de la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) y no le impides, debes saber que tu cuerpo también no tardará mucho en caer en estos mismos pecados.
53 Igual que el cuerpo está rodeado por las cosas, así también el νούς nus está rodeado por los conceptos y significados; y como el cuerpo fornica con el cuerpo de la mujer, así también el νούς nus con la mente fornica con la idea de la mujer mediante la fantasía de su propio cuerpo, porque ve la forma de su propio cuerpo unida en la διάνοια diania (mente, intelecto) mentalmente con la forma de la mujer. Del mismo modo, también se venga de la forma de quien lo ha entristecido conceptualmente por la diania con la forma de su propio cuerpo. Lo mismo ocurre con otros pecados. Porque lo que hace el cuerpo en el mundo de las cosas, lo mismo el νούς nus con la mente o intelecto lo realiza también en el mundo de los conceptos.
54 No debemos temblar ni horrorizarnos ni volvernos locos por el hecho de que Dios y Padre no juzga a nadie, sino que ha dado todo juicio al Hijo (Jn 5,22) y el Hijo exclama: No juzguéis y acuséis, para que no seáis juzgados; no condenéis para no seáis condenados” (Lc 6,37). Y el Apóstol Pablo de modo semejante: “No juzguéis antes de tiempo, hasta que venga el Señor” (1Cor 4,5), y “Con la misma medida con que juzgas y condenas a otro, te juzgas y te condenas a ti mismo” (Rom 2,1); sin embargo, los hombres, después de dejar de llorar por sus pecados, han quitado el juicio del Hijo y, ellos mismos, como si fueran sin pecado, juzgan y condenan unos a los otros. El cielo se ha quedado atónito y asombrado por esto, la tierra se ha estremecido y templado, sin embargo, ellos permanecen insensibles y no se avergüenzan por eso.
55 Aquél que se ocupa de los pecados de los demás o que solo desde sospechas juzga a su hermano, no ha iniciado aún la μετάνοια metania, ni se examina para encontrar sus propios pecados, que son en realidad más pesados que una masa de plomo insoportable. Ni ha comprendido aún cómo el hombre se vuelve insensible, duro de corazón, amante de las vanidades y persigue lo falso, la mentira (Salmo 4, 3). Por eso, este como un hombre insensato está andando en la oscuridad, ignorando sus propios pecados, imagina los pecados de los demás, ya sean reales o sospechas propias.
56 La φιλαυτία filaftía (egolatría, egocentrismo, excesivo amor propio y del cuerpo), como se ha dicho muchas veces, es la causa de todos los loyismí pensamientos, indecentes, malignos y pasionales. De ella nacen los tres pensamientos capitales del deseo: el pensamiento de la gula o glotonería, el de la avaricia y el de la vanagloria o vanidad. De la gula o glotonería nace el pensamiento de la fornicación; de la avaricia nace el pensamiento de la codicia, ambición; y del pensamiento de la vanagloria nace la soberbia u orgullo. Los otros pensamientos pasionales, malignos e indecentes como la ira, la tristeza, el resentimiento, el rencor u odio, la acedia, la envidia, la maledicencia, y los restantes, siguen alguno de estos tres. Estos πάθος pazos atan el νούς nus a las cosas materiales y lo arrastran hacia la tierra, como una piedra pesadísima encima de él, mientras que el νούς nus, por naturaleza, es más ligero y ágil que el fuego.
57 Principio de todos los πάθος pazos es la φιλαυτία filaftía (egolatría, egocentrismo) y el fin es la soberbia. La filaftía es el amor irracional a sí mismo y al cuerpo; aquél que la ha cortado de raíz, ha cortado conjuntamente todos los πάθος pazos que nacen de ella.
58 Así como los padres carnales tienen especial agapi-amor por sus hijos, así también el νούς nus se conecta naturalmente con sus logos (pensamientos hablados por la voz propia). Y así como aquellos padres que aman patológicamente a sus hijos, y aunque sean completamente ridiculizados por todos, los consideran los más capaces y hermosos, así también en el insensato νούς nus-espíritu e intelecto, sus logos, aunque sean los peores de todos, parecen extremadamente sabios. Sin embargo, en el νούς nus e intelecto sabio no le parecen así sus logos, sino que cuando cree que son verdaderos y buenos, no confía en su propio juicio, sino que pone a otros sabios para juzgar sus pensamientos y logos, por si acaso no haber intentado o intenta en vano, y toma de ellos la confirmación.
59 Cuando vences alguno de los πάθος pazos más despreciables e indecentes, por ejemplo, la gula, la fornicación, la ira, la avaricia (codicia, ambición), rápidamente caerá sobre ti el λογισμός loyismós pensamiento de la vanagloria; si también lo vencieras, viene el pensamiento de la soberbia u orgullo.
60 Todos los πάθος pazos indecentes, astutos y malignos, mientras predominan en la psique-alma, expulsan de ella el loyismós pensamiento de la vanagloria; pero cuando todos estos son vencidos, entonces lo devuelven a ella.
61 La vanagloria, tanto cuando es expulsada como cuando permanece, genera la soberbia u orgullo; cuando es expulsada produce presunción, jactancia; mientras que cuando permanece produce la arrogancia. La vanagloria es eliminada por el trabajo espiritual secreto. La soberbia o el orgullo es eliminado cuando el luchador atribuye sus logros y obras a Dios.
62 El que ha sido hecho digno de recibir gnosis de Dios y ha gozado realmente en abundancia de este gozo que proviene de ella, desprecia todos los placeres que nacen de la parte anhelante o concupiscible de la psique-alma.
63 Aquél que desea las cosas terrenales, desea o alimentos o los placeres hedonistas carnales o la doxa-gloria humana o riquezas, dinero o algo relacionado con estos. Y si el νούς nus-espíritu no encuentra algo superior y mejor que esto para transferir su deseo a la parte anhelante de la psique-alma, nunca se convencerá de despreciar lo mencionado anteriormente. Y el conocimiento-gnosis de Dios y de las cosas divinas es incomparablemente mejor que estas cosas.
64 Aquellos que desprecian los placeres o el hedonismo, los desprecian ya sea por miedo o por esperanza, o por gnosis-conocimiento espiritual, o también por αγάπη agapi a Dios.
65 La gnosis de las realidades y cosas divinas sin el divino πάθος pazos-pasión, no convence al νούς nus a despreciar totalmente las cosas materiales, sino que lo asemeja al loyismós pensamiento simple de una cosa sensible. Porque es posible para uno encontrar muchos hombres que poseen gran gnosis-conocimiento, y a pesar de esto, se revuelcan en los πάθος pazos carnales como los puercos en el barro. En efecto, una vez que han sido un poco catartizados (purgados y sanados) con cierto cuidado y han adquirido la gnosis, después se han vuelto negligentes, se descuidaron y se han hecho como Saúl, quien aunque fue considerado digno del reinado de la realeza increada, luego fue expulsado de ella con una furia terrible por haber vivido indignamente (1 Re 10,1 y 16,1).
66 Así como el λογισμός loyismós pensamiento sutil de las cosas humanas no obliga al νούς nus a despreciar las realidades divinas, así tampoco la gnosis-conocimiento sutil de las cosas y realidades divinas, no convence finalmente a uno a despreciar las cosas humanas. Porque la verdad, ahora subsiste en conjeturas, como sombras y figuras, y por esto es necesario el divino πάθος pazos (pasión, bendito ardor) de la santa αγάπη agapi, que une y compromete el νούς nus a las contemplaciones espirituales y lo persuade a preferir las cosas inmateriales a las materiales y las cosas y realidades espirituales y divinas a las sensibles.
67 Aquél que ha cortado los πάθος pazos y ha hecho los conceptos pensamientos simples, no necesariamente los ha vuelto completamente hacia las cosas divinas. Pero puede no tener ningún πάθος pazos ni para las cosas humanas, ni para las divinas; pero esto sucede sólo a los prácticos que todavía no han sido dignos de adquirir la gnosis-conocimiento. Estos se abstienen de los πάθος pazos ya sea por miedo al infierno o por la esperanza del reinado de la Realeza increada.
68 En esta vida nos sostenemos en la fe, no en la percepción sensible (2Cor 5,7), y tenemos la virtud de manera tenue, vemos como en un espejo (1Cor 13,12), y por eso tenemos necesidad de mucho ejercicio para las realidades y cosas divinas, de modo que con el estudio prolongado y profundo, podamos adquirir el hábito que difícilmente se desprende de las divinas contemplaciones.
69 Si cortamos las causas de los πάθος pazos y nos dedicamos a las contemplaciones espirituales solo por un breve tiempo, sin insistir en ellas ni hacerlas nuestra tarea principal, fácilmente volvemos a los πάθος pazos carnales, sin haber ganado nada más que gnosis vacía (conocimiento vano) con arrogancia y presunción, cuyo fin será el oscurecimiento gradual de la gnosis y el retorno total del νούς nus hacia las cosas materiales.
70 El πάθος pazos reprochable del amor entretiene el νούς nus-espíritu con las cosas materiales, mientras que el πάθος pazos loable de la αγάπη agapi, digno de alabanza, lo une con las cosas y realidades divinas. Porque el νούς nus tiene la costumbre de expandirse hacia estas cosas con las que se ocupa durante mucho tiempo. Y a aquello hacia lo que se expande, dirige su deseo y amor, ya sea hacia lo divino y relacionado con lo espiritual, o hacia las cosas y los πάθος pazos pasiones de la carne.
71 El Dios creó el mundo visible y el invisible, y Él hizo también la psique-alma y el cuerpo. Y si el mundo visible es tan bello, ¿cuánto más hermoso será el invisible? Y si el mundo invisible es más bello que el visible, ¿cuánto más supera a ambos el Dios creador de ellos, (que es el Logos increado de Dios)? Si, pues, el Demiurgo-Creador de todas las cosas bellas y buenas es superior a todas las creaturas, ¿por qué motivo el νούς nus-espíritu humano con la mente, abandona aquello que es lo mejor de todo y se dedica de lo peor de todo, es decir, con los πάθος pazos de la carne? Es evidente que esto ocurre porque el νούς nus-espíritu con la mente desde su nacimiento ha estado relacionado, familiarizado y habituado con estas cosas, pero a Dios que es mejor y superior a todo aún no Le ha conocido plenamente. Por lo tanto, si con un prolongado ejercicio o práctica ortodoxa de εγκράτεια engratia (templanza, autodominio, continencia) sobre los placeres hedonistas y con el estudio sobre las cosas divinas, poco a poco gradualmente separamos el νούς nus de esta relación con los πάθος pazos, entonces se extenderá hacia las cosas divinas y progresará gradualmente, conociendo el valor divino. Y al final, trasladará todo su anhelo hacia Dios.
72 El que menciona y habla sin πάθος pazos-pasión los pecados del hermano, lo hace por dos razones: para corregirlo o para beneficiar a otro. Si no los dice por ninguna de estas dos razones, ya sea al hermano o a otro, entonces o lo injuria, o lo ultraja o lo humilla y lo hiere. Y no podrá escapar del abandono de Dios, sino que caerá en el mismo pecado o en otro y después de ser reprendido y humillado por otros, se avergonzará.
73 Los hombres que cometen el mismo pecado, no lo hacen todos por el mismo motivo. Por ejemplo, una cosa es pecar por hábito, y otra por haber sido arrastrado por un impulso repentino; Aquél que peca por impulso repentino no tenía el pecado en mente antes ni después, y sufre mucho por lo que ha hecho. Por el contrario, aquél que peca por hábito, aún antes no cesaba de pecar con la διάνοια diania (mente, intelecto) y, después del pecado cometido tiene la misma disposición.
74 Aquél que trabaja y practica la virtud por vanagloria, evidentemente busca también la gnosis-conocimiento por motivos de vanagloria. Este no hace ni dice algo para edificación espiritual de los demás, sino que en todo persigue y va a la caza de la gloria de parte de aquellos que lo ven o lo escuchan. Su πάθος pazos se manifiesta cuando, alguno de ellos desmerece sus obras o lo acusa por sus dichos y palabras. Entonces se entristece enormemente, no por el hecho de que aquellos que lo escucharon no hayan sido beneficiados, -esto no era su fin-, sino por haber sido menospreciado y subestimado.
75 El πάθος pazos de la avaricia o amor al dinero se demuestra cuando uno se alegra al recibir y se entristece al dar. Un hombre de este tipo no puede ser administrador del dinero.
76 Cuando uno sufre, tiene paciencia por las siguientes razones: 1) por la αγάπη agapi a Dios, 2) por la esperanza de la recompensa, 3) por el miedo a los hombres, 4) porque es así por naturaleza, 5) por el placer hedonista, 6) por beneficio, 7) por vanagloria y 7) por necesidad.
77 Es diferente liberarse de los pensamientos que liberarse de los πάθος pazos. Y muchas veces uno se libera de los loyismí pensamientos y conceptos cuando no están presentes las cosas hacia las que tiene los πάθος pazos. Pero los πάθος pazos se esconden dentro de la psique-alma, y cuando aparecen las cosas, entonces se manifiesta la existencia de estos. Por tanto, debemos estar vigilando nuestro νούς nus (espíritu de la psique) en su relación con las cosas, y percibir y reconocer en qué cosa se dirige su πάθος pazos.
78 Un amigo sincero es aquél que comparte en el momento de la tentación, las necesidades, los sufrimientos, las penas y desgracias del prójimo que traen las circunstancias de la vida como si fueran propias, de manera silenciosa y serena.
79 No desprecies ni deshonres tu conciencia que siempre te aconseja las cosas óptimas y magníficas. Porque te proporciona indicaciones divinas y angélicas y te libera de las contaminaciones ocultas del corazón, dándote confianza y valor en el momento de tu muerte.
80 Si quieres y deseas tener buena conciencia, conocimiento, modestia y humildad y no ser esclavo del πάθος pazos de la presunción o jactancia, busca en los seres qué es aquello que escapa a tu conocimiento-gnosis. Entonces encontrarás que te escapan muchísimas y diversas cosas que te eran desconocidas, y te asombrarás de tu ignorancia y te harás humilde. Y una vez que te hayas conocido a ti mismo, comprenderás muchas cosas importantes y maravillosas. Porque la gnosis fantasiosa, no deja a nadie profundizar y progresar hacia la gnosis pragmática, la divina e increada.
81 Aquél que realmente quiere salvarse no resiste los fármacos médicos; y estos son los sufrimientos, las penas y las tristezas que Dios nos envía a través de varias calamidades y adversidades. Pero quien resiste, no conoce lo que aquí está en juego, ni lo que comercia aquí, ni lo que ganará al partir de este mundo.
82 La vanagloria y la avaricia o amor al dinero, se generan la una a la otra. Porque aquellos que son vanagloriosos se enriquecen, y aquellos que se enriquecen se convierten en vanagloriosos; pero estas cosas ocurren entre los mundanos. Porque el monje cuando no posee nada se convierte más vanidoso; si tiene algún dinero lo esconde, porque se avergüenza tener algo que no conviene a su hábito.
83 El rasgo distintivo de la vanagloria del monje es vanagloriarse de la virtud y sus consecuencias. El rasgo distintivo de su orgullo o soberbia es enaltecerse e hincharse por sus hazañas, despreciar y deshonrar a los demás y no atribuir sus éxitos a Dios, sino a sí mismo. El rasgo distintivo de la vanagloria y el orgullo del mundano es que se vanagloria y se inflama por belleza física, riqueza, poder e inteligencia.
84 Los éxitos y triunfos de los mundanos son caídas para los monjes y los cristianos ortodoxos, y los éxitos y triunfos de los monjes y los cristianos son caídas para los mundanos. Por ejemplo, los éxitos y triunfos de los mundanos son riqueza, gloria, poder, placer y numerosos y buenos hijos, lo cual cuando el monje lo logra, se pierde. Las hazañas del monje son pobreza, continencia, templanza, oración sin cesar, falta de gloria, de poder y similares. Estas cosas cuando suceden al amante del mundo sin quererlo, las considera una gran desgracia y ruina y muchas veces corren el riesgo hasta de suicidarse; en efecto, algunos lo han hecho.
85 Los alimentos han sido creados por dos razones: para alimentar y para terapiar, curar. Por tanto, aquellos que comen más allá de estas dos razones, son condenados como voluptuosos, amantes del hedonismo, porque abusan de las cosas que fueron dadas por Dios para buen uso. Y en todas las cosas, el mal uso es pecado.
86 Humildad en acción es una oración continua con lágrimas y esfuerzo duro; la oración invoca siempre a Dios en busca de ayuda y no permite que uno confíe ingenuamente en su propia fuerza y sabiduría, ni que se enorgullezca frente a nadie. Estas son enfermedades graves y terribles derivadas del πάθος pazos del orgullo o soberbia.
88 Una cosa es combatir un λογισμός loyismós pensamiento simple para que no ponga en movimiento el πάθος pazos, y otra cosa es luchar contra el pensamiento maligno e indecente para evitar el consentimiento. Ambos métodos impiden que los pensamientos se prolonguen.
88 La tristeza y depresión está unida con el resentimiento y el rencor. Cuando el νούς nus-espíritu ve con tristeza el rostro del hermano en el espejo de su memoria, es evidente que tiene resentimiento y rencor contra su hermano. Los caminos de los resentidos y rencorosos conducen a la muerte espiritual (Pr 12,28), porque todo resentido es transgresor de la Ley (Pr 21,24)
89 Si tienes resentimiento y rencor contra alguien, ruega y ora por él, y así detienes el movimiento del πάθος pazos, separando con la oración la tristeza del recuerdo del mal que te ha hecho. Cuando llegues a adquirir la αγάπη agapi (amor desinteresado), eliminarás completamente el πάθος pazos de tu psique-alma. Si el otro se resiente contra ti, hazte humilde y sé generoso con él y trátalo con buenas maneras, y así lo liberarás de su πάθος pazos.
90 La tristeza de aquel que te envidia con mucha dificultad y esfuerzo podrás frenarla y cesarla, porque él considera desgracia suya lo que en ti envidia y no es posible detener su tristeza, si no es escondiéndole de alguna manera de lo que te envidia. Ahora bien, el bien que tienes favorece y beneficia a muchos, en cambio en aquel produce tristeza, ¿qué lado menospreciarás? Es por tanto necesario que no pierdan los muchos su beneficio, pero tampoco debes descuidar a ese individuo. Ni te dejar ser arrastrado por la maldad del πάθος pazos de la envidia, para que no luches contra el πάθος pazos de la envidia, sino con el que sufre por ella. Pero con tu humildad, considera que es superior a ti, y en todo tiempo, cosa y lugar darle preferencia. Ahora bien, puedes detener tu propia envidia si te alegras con lo que alegra al envidiado, y te entristeces con lo que le entristece, cumpliendo el consejo del Apóstol Pablo: “Gozaos con los que se gozan y se alegran; llorad con los que lloran” (Rom 12,15).
91 Nuestro νούς nus-espíritu con la mente se encuentra en dos habilidades que cada una hace lo suyo, una hace la virtud y la otra la malicia, es decir, entre ángel y demonio. Y el νούς nus tiene la fuerza de su energía, el poder y la capacidad para seguir o resistirse a lo que quiere.
92 Las potencias angelicales nos incitan hacia el bien, y los espermas (semillas) naturales, la buena voluntad y predisposición nos ayudan. Los asaltos de los demonios los favorecen los πάθος pazos y la mala predisposición y voluntad.
93 El νούς nus limpio, lúcido y puro a veces es enseñado por Dios mismo, otras veces las santas potencias le presentan los bienes, otras veces la contemplación de las cosas naturales.
94 El νούς nus que se ha hecho digno de adquirir gnosis increada espiritual debe mantener los conceptos y significados de las cosas inalterados, los objetos de la contemplación asegurados de errores, y el estado de oración lúcido y claro, sin turbación. Pero estas cosas no siempre puede conservarlas, ya que le nublan las emanaciones, los vapores de la carne por la intriga de los demonios.
95 No sucede que nos enojemos por las cosas que nos entristecen. Porque hay más cosas que causan tristeza que enojo o ira. Por ejemplo, se ha roto tal cosa, se ha perdido tal cosa, fulano ha muerto; sólo por estas cosas nos entristecemos; pero para las otras nos entristecemos y nos enfadamos porque no tenemos una disposición bien filosofada o sabiduría interior.
96 El νούς nus cuando recibe los conceptos de las cosas se transforma según cada concepto. Cuando los considera y los contempla espiritualmente, se transforma de distintas formas según cada contemplación. Pero cuando se une con Dios entonces se vuelve completamente amorfo, sin forma y sin figura. Porque al contemplar a Dios que es Uno, el νούς nus junto con la mente se hace también uno uniforme y luminoso.
97 Psique-alma perfecta es aquella que su fuerza pasional se ha declinado totalmente hacia Dios.
98 Νούς nus perfecto es aquel que, con su verdadera fe, ha conocido más allá de toda gnosis (conocimiento), de modo supra-incognoscible al Supra-incognoscible; y ha visto globalmente Sus criaturas, y ha recibido de Dios la gnosis increada (conocimiento increado) la que contiene y comprende sobre la Providencia y el Juicio de Sus creaciones; entiendo, por supuesto, que esto en cuanto es posible para los seres humanos.
99 El tiempo se divide en tres segmentos, (pasado, presente y futuro). La fe se extiende también a los tres segmentos, mientras que la esperanza al uno y la αγάπη agapi a los dos. También la fe y la esperanza llegan hasta un punto –hasta el fin de la vida terrenal-, en cambio la αγάπη agapi increada permanece en los infinitos siglos supra-unida con el Supra-infinito y al siempre súper-crecimiento sin medida. Y por esto la más grande de todas es la αγάπη agapi increada (1Cor 13,13); (la primera y corona de las energías increadas de la Χάρις, según los Santos Padres).
San Máximo el Confesor.
Cuarta centuria sobre la Agapi
1 Primero el νούς nus (espíritu de la psique-alma) siente y queda maravillado y asombrado al comprender la absoluta infinitud de Dios y ese tan anhelado e inmenso océano de la Deidad o Divinidad. Después queda sorprendido y anonadado al pensar que el Dios creó todo de la nada o cero. Pero así como Su grandeza no tiene límite (Salmo 144,3), así también Su sabiduría no puede ser desentrañada y escrutada por nadie (Isaías 40:28).
2 ¿Cómo no asombrarse el νούς nus (espíritu de la psique) cuando piensa y reflexiona sobre el inmenso océano de la bondad de Dios, que está más allá de toda sorpresa? ¿O cómo no quedar atónito y perplejo al pensar en cómo y de dónde se originó y se hizo la esencia o sustancia lógica y espiritual, y los cuatro elementos de los que están constituidos los cuerpos, sin que hubiera ninguna materia antes de su creación, y cuál es esa fuerza y energía que entró en acción y los trajo a la existencia? Pero esto los helenos-griegos no lo aceptan, porque ignoran la Bondad omnipotente y la sabiduría operativa y la gnosis increada activa de Ella que trascienden a todo νούς nus (espíritu).
3 Pero como Dios es desde la eternidad Creador, cuando quiere, crea con Su Logos consubstancial y el Espíritu Santo por infinita bondad. Y no preguntes, ahora por qué razón creó, ya que desde siempre es bondadoso. Porque yo te respondo que la sabiduría inescrutable de la esencia infinita, divina e increada transciende al conocimiento-gnosis humano.
4 La gnosis-conocimiento de los seres que había en Dios desde la eternidad, la ha traído en la existencia el Creador, y la proyectó hacia afuera cuando lo quiso. Porque es absurdo dudar de que el Dios omnipotente y todopoderoso no pueda dar existencia a algo cuando quiere y desea.
5 Investiga por qué causa creó Dios, porque esta gnosis-conocimiento es posible. Pero no investigues el cómo y por qué Él ha creado recientemente, porque esto no está en las facultades y posibilidades de tu νούς nus (espíritu de la psique). Porque de las cosas divinas, algunas son comprensibles para los humanos, y otras inconcebibles e incomprensibles. Contemplar sin frenos ni autodominio quizás podría llevar al precipicio, tal como dijo uno de los santos.
6 Algunos sostienen que las creaciones existen desde la eternidad junto con Dios, lo cual es imposible. ¿Cómo pueden coexistir desde la eternidad con Aquel, que es absolutamente Infinito en todos los aspectos, los finitos en todos los aspectos? ¿O cómo son realmente creaciones, si son coeternas con el Creador? Pero este logos o tratado es de algunos de los filósofos helenos, los cuales presentan a Dios como Creador no de la esencia de las criaturas, sino sólo de sus cualidades o atributos. Pero nosotros que hemos conocido a Dios como pantodínamo omnipotente, decimos que es creador no sólo de las cualidades, atributos o energías (creadas) sino también de las esencias (creadas) junto con sus cualidades y energías. Y dado que es así, las criaturas y las creaciones no existen pre-eternamente con el Dios.
7 Lo divino y lo relativo con lo divino es conocido desde un punto de vista, mientras que desde otro punto de vista permanece desconocido. Se hace conocido a través de la θεωρία zeoría contemplación de sus cualidades y energías increadas, pero permanece desconocido en cuanto a Su esencia.
8 No busques en la esencia simple e infinita de la Santa Trinidad encontrar atributos, hábitos y habilidades, para no hacerla compuesta y compleja como las creaciones, lo cual es absurdo e inadmisible pensar y entender así sobre Dios.
9 Sólo la omnipotente e infinita divina ουσία usía (esencia, sustancia) increada que ha creado todas las cosas es simple, uniforme, sin cualidades, inmutable, inquebrantable inalterable e imperturbable. Toda la creación está compuesta de esencia, cualidades y energías (creadas), y tiene necesidad de la Divina Providencia, porque no está exenta de mutabilidad o de cambios.
10 Toda esencia, tanto noerá (con νούς nus espíritu) como sensible, cuando vino a la existencia, ha recibido de Dios las fuerzas y energías adecuadas para comprender los seres. La esencia noerá ha recibido la potencia y energía noética lógica y comprensiva, la facultad del entendimiento, mientras que la sensible recibió la fuerza y energía de los sentidos y sensaciones.
11 Sólo Dios es participado, mientras que la creación tanto participa como transmite. Participa en la existencia, pero solo transmite la ευδαιμονία efdemonía (felicidad, bienestar y ser). Sin embargo, la sustancia corporal lo hace de una manera, y la incorpórea de otra.
12 La sustancia incorpórea transmite el bien y la ευδαιμονία efdemonía felicidad cuando habla, opera y cuando es examinada contemplativamente; pero la sustancia corporal o somática sólo cuando es contemplada.
13 El que la esencia noerá (espiritual) y lógica exista o no para siempre depende de la voluntad de Aquel que ha creado todas las cosas bien. Sin embargo, que las criaturas sean buenas o malas según su elección y predisposición depende de su propia voluntad.
14 El mal no se encuentra en la esencia de los seres, sino a su movimiento equivocado, ilógico y animal.
15 La psique-alma se mueve de manera lógica y correcta cuando su parte anhelante ha adquirido como facultad o propiedad la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio); y cuando la parte irascible de la psique está enfocada a la αγάπη agapi y rechaza el odio.; y cuando la parte logística o lógica de la psique-alma se encuentra cerca de Dios con oración y contemplación espiritual.
16 No tiene aún αγάπη agapi perfecta, ni profunda gnosis-conocimiento de la divina providencia aquel que, en tiempo de tentación o prueba, no tiene paciencia por las cosas tristes que le suceden, sino que se aparta de la αγάπη agapi hacia sus hermanos espirituales.
17 El propósito de la divina providencia es unir, mediante la fe ortodoxa y la αγάπη agapi espiritual, a aquellos que la maldad ha separado de diversas maneras, porque precisamente en esto padeció y sufrió el Salvador, es decir, “para reunir en uno los dispersos hijos de Dios (Jn 11,52). Por tanto, aquel que no tolera las incomodidades, no soporta los sufrimientos, ni tiene paciencia en las fatigas, camina fuera de la divina αγάπη agapi y el propósito de la providencia divina.
18 Ya que la αγάπη agapi muestra paciencia y bondad (1 Cor 13,4), el que se desanima y desfallece ante los sufrimientos y las cosas tristes que le suceden y por ello se vuelve malo, rompiendo la αγάπη agapi hacia aquellos que le han entristecido, ¿cómo no va a desviarse y decaer del propósito de la providencia divina?
19 Cuídate a ti mismo no vaya ser que la maldad que te separa de tu hermano, no se encuentra en el hermano, sino en ti, y corre a reconciliarte con él, para no desviarte y decaer del mandamiento de la αγάπη agapi.
20 No menosprecies el mandamiento de la αγάπη agapi, porque a través de ella te convertirás en hijo de Dios. Si lo transgredes, te encontrarás siendo hijo del infierno sin darte cuenta.
21 Las cosas y motivos que separan de la αγάπη agapi hacia los amigos son las siguientes: envidiar o ser envidiado, causar daño o ser dañado, deshonrar o ser deshonrado, calumniar y ser calumniado, y los loyismí pensamientos de sospechas. ¿Acaso has provocado o sufrido alguna de estas cosas y por eso te separas de la αγάπη agapi del amigo?
22 Si tu hermano te ha causado alguna tentación y la tristeza te ha llevado al odio, no te dejes vencer por el odio, sino vence el odio con la αγάπη agapi (amor desinteresado, altruista). Y lo vencerás si oras sinceramente a Dios a favor de él y recibes su apología y disculpa. O también puedes satisfacerle con tu propia disculpa y apología, considerando que eres responsable de la tentación, tolerando y mostrando paciencia y magnanimidad hasta que pase la tormenta.
23 Tolerante, paciente y magnánimo es aquel que espera con constancia y paciencia el final de la tentación y gana el elogio de la paciencia.
24 El hombre que es magnánimo, paciente y tolerante, tiene mucha prudencia y sabiduría (Pr 14,29), porque todo lo que le sucede lo relaciona con su finalidad, y esperando ese desenlace, y mientras espera, soporta con paciencia las dificultades y las adversidades, las penas y los dolores. Y su fin es, según el Apóstol Juan, la vida eterna (Rom 6,22). «Y esta es la vida eterna: “que los hombres te conozcan a ti, único verdadero Dios y al que tú has enviado, Jesús Cristo”. [3 «Esta es la vida eterna, que los hombres te conozcan a ti, único verdadero Dios con tres hipostasis-personas y al que tú has enviado, el Jesús Cristo con dos naturalezas y voluntades, física y divina. Y con esta gnosis progresen espiritualmente, disfrutando de tus infinitas perfecciones en comunión y colaboración estrecha con la agapi-amor incondicional y desinteresada hacia ti, y también conozcan a Jesús Cristo, al cual tú has enviado al mundo»], (Jn 27,3)
25 No seas frágil en rechazar la αγάπη agapi espiritual, porque no ha quedado para los hombres otro camino para la sotiría sanación, redención y salvación.
26 Al hermano que hasta ayer considerabas espiritual y virtuoso, hoy no lo juzgues malamente, porque el astuto malvado te ha llevado a odiarlo como malo, corrupto y vicioso. Pero con la αγάπη agapi que tolera, teniendo en tu νούς nus los bienes de ayer, expulsa de tu psique-alma el odio de hoy.
27 Aquel que hasta ayer alababas como bueno y elogiabas como virtuoso, hoy no lo maldigas como malo y vicioso, porque has convertido tu αγάπη agapi en odio, proyectando malas palabras del hermano como pretexto y excusa para tu propio odio. Sino que continúa elogiándolo como antes, aunque todavía estés dominado por la tristeza, y así de este modo volverás otra vez a la misma αγάπη agapi salvífica.
28 Cuando conversas con otros, ten cuidado no vaya ser que a causa de la tristeza que aún guardas escondida, adulteras el habitual elogio del hermano, mezclando inconscientemente sin darte cuenta en tus palabras esta acusación y reproche. En tus encuentros con los otros utiliza el elogio puro de tu hermano y ora por él sinceramente de verdad como si oraras por ti mismo; así te liberarás muy pronto del odioso odio letal.
29 No digas: “No odio a mi hermano”, mientras no quieres acordarte de él, más bien escucha lo que dice Moisés: «No guardes ni sientas odio en tu corazón contra tu hermano. Corrige a tu hermano y no incurrirás en pecado por causa de él» (Lev 19,17).
30 Si alguien, debido a la tentación del diablo, insiste en hablar mal de ti, tú no salgas de la condición de la αγάπη agapi, ya que el mismo demonio también te tienta a ti en tu διάνοια diania (mente, intelecto) con pensamientos. Y no saldrás de esta condición, si mientras te acusa, tú oras por su bien, y mientras te calumnia y te difama, tú te muestras reconciliador. Este es el camino de la filosofía según Cristo. Y aquel que no anda por este camino, no cohabita con el Cristo.
31 No creas que te aman aquellos que te transmiten palabras que te causan tristeza y odio contra el hermano, incluso si te parecen decir la verdad; sino que debes evitarlos y rechazarlos como a serpientes venenosas y mortales, para que detengas a aquellos de criticar, acusar y calumniar y, al mismo tiempo, liberes tu propia psique-alma de la maldad.
32 No hieras a tu hermano con insinuaciones, no vaya a ser que te las devuelva él también lo mismo y expulsar la αγάπη agapi de ambos; sino más bien, con franqueza y valentía llena de αγάπη agapi “ve y corrige” a tu hermano para disolver las causas de la tristeza y liberar a ambos de la perturbación, del dolor y de la tristeza.
33 Examina tu conciencia con máximo rigor y todo detalle, no vaya a ser que es por tu causa que el hermano no se ha reconciliado contigo. Y no la menosprecies, ni quieras engañar la conciencia porque ella conoce tus secretos y te acusa en el momento de tu muerte, convirtiéndose en un obstáculo durante la oración.
34 En el tiempo de tu paz, no recuerdes aquellas palabras que te dijo el hermano en el tiempo que te entristeció, ya sea que estas cosas tristes te las haya dicho directamente en tu cara, o bien, porque hayan sido dichas a otra persona y tú las has oído después, para que no retornes al odioso odio letal contra tu hermano permitiendo y tolerando los pensamientos de resentimiento.
35 Cuando la psique-alma lógica siente odio contra algún ser humano, no puede estar en paz y reconciliarse con Dios, quien ha dado los mandamientos-logos. Porque dice: “Porque si perdonáis a los hombres sus pecados, deudas y ofensas, también vuestro Padre celestial perdonará los vuestros, pero si no perdonáis a los hombres sus pecados, ofensas y faltas, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas, faltas y pecados” (Mt 6, 14-15). Sin embargo, si el otro no quiere hacer las paces y reconciliarse, tú de todos modos guárdate del odio, y ora por él sinceramente y no hables mal de él a nadie.
36 La paz perfecta de los santos ángeles se mantiene por estas dos disposiciones: la αγάπη agapi hacia Dios y la agapi entre ellos. Lo mismo sucede también con todos los santos desde el principio del mundo. Por tanto, muy acertadamente se ha dicho que de estos dos mandamientos prenden toda la Ley y los Profetas. (Mt 22,40).
37 No quieras agradar y complacer a ti mismo, y no odiarás a tu hermano. No seas egoísta y ególatra y te convertirás en amigo de Dios.
38 Si has elegido vivir junto con hermanos espirituales, renuncia y abandona antes de cruzar la puerta misma a tus propias voluntades. Porque no podrás de otra manera estar en paz, ni con Dios, ni con los hermanos.
39 Aquél que ha podido adquirir la αγάπη agapi perfecta y de acuerdo con esto ha estructurado y ordenado toda su vida, éste invoca al “Señor Jesús” con la iluminación del Espíritu Santo (1Cor 12,3).
40 La αγάπη agapi hacia Dios desea siempre dar alas al νούς nus (espíritu de la psique) para volverse hacia Dios, mientras que la αγάπη agapi hacia el prójimo le predispone a pensar siempre bien de él.
41 Cualidad de aquel que aún ama la vacía y vana doxa-gloria o está apegado en algo material, es que se entristece con los hombres por motivos de cosas materiales y temporales o les guarda resentimientos o les tiene rencor o mantiene el odio hacia ellos o está esclavo en pensamientos indecentes y sucios. Pero para la psique-alma que ama a Dios todas estas cosas son completamente ajenas.
42 Cuando no dices ni haces algo indecente y vil con pensamientos en la διάνοια diania (mente, intelecto) y cuando no guardas resentimientos contra aquel que ha hablado mal de ti, te ha perjudicado, acusado y ofendido, y cuando en el tiempo de la oración mantienes libre tu νούς nus siempre inmaterial, sin forma y sin figura, entonces sabrás que has llegado a las fronteras o límites de la απάθεια apázia impasibilidad (sin pazos) y de la αγάπη agapi perfecta.
43 No es pequeña ni fácil la lucha y el esfuerzo para liberarse de la vanagloria. Y se logra liberarse uno con el trabajo secreto para las virtudes y la oración asidua. Una señal de liberación es que uno ya no guarde resentimientos ni rencor contra aquel que le ha ofendido, calumniado o acusado.
44 Si quieres ser justo, da a cada parte que está en ti, es decir, al cuerpo y a la psique-alma lo que les es debido. En la parte logística o lógica de la psique-alma dale lecturas, contemplaciones espirituales y oración. En la parte irascible dale la αγάπη agapi espiritual que es opuesta al odio; y a la parte anhelante, dale sobriedad o sabiduría y εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio); y a la carne o cuerpo alimentos, ropas y mantas, que son las únicas cosas imprescindibles (1Tim 6,8).
45 El νούς nus (espíritu de la psique) opera según naturaleza o normal cuando tiene bajo control los πάθος pazos, y examina los logos (causas, leyes y tratados) de los seres, y se mantiene en Dios.
46 Así como la salud y la enfermedad tienen relación con el cuerpo del animal, y la luz y la oscuridad tienen relación con el ojo, así también la virtud y la maldad tienen relación con la psique-alma, la gnosis-conocimiento y la agnosia-ignorancia del νούς nus.
47 La dedicación espiritual del cristiano ortodoxo gira sobre estos a tres aspectos: en los logos-mandamientos (de CristoDios), en los dogmas sin errores (enseñanzas ortodoxas) y en la fe. Los mandamientos separan el νούς nus de los πάθος pazos; los dogmas sin errores (enseñanzas ortodoxas) le introducen a la gnosis-conocimiento de los seres, mientras que la fe, le introduce en la θεωρία zeoría contemplación espiritual de la Santa Trinidad.
48 Algunos de los luchadores rechazan solo los loyismí pensamientos pasionales, malignos e impuros, otros cortan también los πάθος pazos. El rechazo se realiza, por ejemplo, con el canto de salmos, la oración o con la elevación del νούς nus o algún otro medio de distracción; los πάθος pazos se cortan y se destruyen con el desprecio de aquellas cosas hacia las cuales uno tiene los πάθος pazos.
49 Las cosas por las que tenemos πάθος pazos (pasiones, adicciones, vicios) son las siguientes: la mujer, el dinero, los regalos, las glorias vanas etc… Y solo entonces uno puede despreciar a la mujer, cuando, incluso después de haberse alejado del mundo, mortifica el cuerpo como es debido mediante la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio). Puede despreciar el dinero cuando convence a su loyismós pensamiento a conformarse en todo y de seguir la autosuficiencia en todas las cosas; y la gloria vana cuando ama el trabajo secreto de los logos-mandamientos que solo es visible para Dios. De manera similar también para todas las demás cosas. Y aquel que menosprecia estas cosas nunca tendrá odio a nadie.
50 Aquel que ha renunciado las cosas materiales, por ejemplo, mujer, dinero, gloria vana, etc…, ha convertido en monje al hombre exterior, pero aún no al hombre interior. En cambio, aquel que ha renunciado también los conceptos pasionales, malignos e impuros sobre las cosas, éste ha convertido en monje también al hombre interior, que es el νούς nus (espíritu de la psique). Y al hombre exterior uno lo convertirá en monje fácilmente, solo si se desea y quiere; pero no es fácil ni poca la lucha para convertir y hacer monje al hombre interior.
51 ¿Quién en la generación actual, se ha liberado totalmente de los conceptos y pensamientos pasionales, indecentes y malignos y ha sido hecho digno de adquirir una oración continua, pura e inmaterial que es el signo o señal del monje interior?
52 Muchos son los πάθος pazos que están escondidos en nuestras psiques-almas, que salen a superficie cuando se presentan las cosas que los estimulan.
53 Uno puede no ser molestado por los πάθος pazos cuando faltan las cosas y los estímulos, porque ha llegado a un grado de απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad). Pero cuando aparecen las cosas y se presentan los estímulos, inmediatamente los pazos atraen la atención del νούς nus.
54 No creas que posees la perfecta απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad), cuando no está presente la cosa que excita y estimula algún πάθος pazos. Cuando este se presenta y tú permaneces indiferente e inmóvil tanto a él como a su recuerdo posterior, entonces sabrás que has llegado a los confines de la απάθεια apázia. Pero ni entonces debes descuidarte, porque la virtud que se practica durante mucho tiempo mortifica los pazos; sin embargo, cuando se descuida, estos vuelven a levantarse.
55 Aquél que ama a Cristo ciertamente lo imita en la medida de sus posibilidades. Cristo, por ejemplo, no cesó de hacer bien, beneficiar y donar a los hombres, y aunque recibía ingratitud y blasfemias de ellos, mostraba magnanimidad y tolerancia; y cuando Le golpeaban y Le mataban, persistió sin tener en cuenta para nada y para nadie el mal que Le hacía. Estas tres cosas son obras de la αγάπη agapi hacia al prójimo, sin las cuales, aquel que dice que ama a Cristo o que conseguirá el reinado de Su realeza increada, se engaña a sí mismo. Porque el Señor dice: “No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reinado de la Realeza increada de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre celestial” (Mt 7,2) y de nuevo: “El que ama, guardará, aplicará y cumplirá mis logos-mandamientos” (Jn 14,15).
56 Todo el propósito y objetivo de los logos-mandamientos del Salvador es liberar el νούς nus de la intemperancia y del odio, y conducirlo a la αγάπη agapi a Él y al prójimo, de los cuales nace la luz increada de la gnosis (conocimiento) divina y operativa.
57 Cuando seas juzgado digno y recibas de Dios una gnosis (conocimiento) espiritual parcial, no descuides la agapi y la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio). Porque ellas catartizan, limpian, purgan y sanan la parte pasional de la psique-alma y continuamente abren camino hacia la gnosis espiritual.
58 El camino hacia la gnosis es la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y la humildad; sin estas nadie verá (contemplará espiritualmente) al Señor.
59 Dado que la gnosis-conocimiento “infla y enaltece”, mientras que la αγάπη agapi edifica (1Cor 8,2), une la gnosis con la agapi y serás humilde y un constructor espiritual, que edificará tanto a ti mismo como a todos los que se te acerquen.
60 La αγάπη agapi hace que el hombre no sienta envidia, ni amargura hacia aquellos que lo envidian, ni exhiba con ostentación sus ventajas que provocan envidia, ni se crea que ha alcanzado ya su objetivo (Fil 3,13), y respecto a las cosas que no conoce, confiesa su ignorancia sin avergonzarse. Así, la αγάπη agapi hace que el νούς nus sea humilde y avance continuamente en la gnosis-conocimiento espiritual.
61 De alguna manera, la jactancia (presunción, arrogancia) y la envidia son consecuencias naturales del conocimiento-gnosis, especialmente al principio. La jactancia brota solo de dentro de nosotros, mientras que la envidia se manifiesta tanto interna como externamente; internamente, contra aquellos que tienen conocimiento-gnosis, y externamente, de aquellos que tienen ignorancia. Por lo tanto, la αγάπη agapi derriba a los tres: la jactancia, porque la agapi no se «envanece»; la envidia interna, porque la agapi no «tiene envidia»; y la envidia externa, porque la agapi muestra bondad, paciencia, magnanimidad, tolerancia paciencia y bondad (1Cor. 13, 4). Por lo tanto, es necesario que quien posee conocimiento-gnosis lo complemente con la agapi, para mantener siempre su νούς nus íntegro sin heridas.
62 Aquel que se ha hecho digno de recibir el carisma de la gnosis-conocimiento, pero que guarda tristeza, resentimiento u odio hacia alguna persona, es semejante a aquel que se clava espinas y abrojos en los ojos. Por eso la gnosis-conocimiento necesita imprescindiblemente de la αγάπη agapi.
63 No dediques todotu interés y cuidado al cuerpo, sino asígnalo a una ascesis-ejercicio que puede realizar y dirige todo tu νούς nus hacia tu interior. Porque la ascesis corporal poco beneficia, en cambio la piedad es provechosa y beneficiosa para todo (1Tim 4,8).
64 Aquel que está enfocado continuamente en su interior es temperante, magnánimo, tolerante, filántropo y humilde. Y no sólo eso, sino que también se dedica a la contemplación espiritual, a la teología y a la oración. Y esto es lo que dice el Apóstol: “Que caminéis y operéis según la iluminación del Espíritu” (Gal 5,16), etc.”
65 Aquel que no conoce recorrer el camino espiritual, no se interesa sobre los conceptos y pensamientos viciosos, malignos e indecentes, sino que vuelca todo su cuidado a la carne, ya sea comiendo en exceso y siendo descontrolado, lamentándose contra su prójimo, encolerizándose y guardando resentimiento, oscureciendo así su νούς nus; o bien, realizando ejercicios excesivos que confunden y enturbian su διάνοιά diania (mente, intelecto, cerebro).
66 La Escritura no prohíbe ni condena el uso de lo que Dios nos ha dado, sino que condena la intemperancia, el exceso, y corrige el uso irracional. Por ejemplo, no impide comer, ni procrear hijos, ni tampoco tener dinero, sino que los administres y uses correctamente. Impide la glotonería, la lujuria o fornicación, etc… Ni siquiera prohíbe pensar en estas cosas, porque para eso han sido creadas, sino que impide a uno pensar sobre ellas con pazos pasión.
67 De todas las cosas que hacemos que son gustadas de Dios, unas se hacen según Su mandamiento, y otras sin mandamiento, sino que las ofrecemos voluntariamente. Amar a Dios y al prójimo, amar a los enemigos, no cometer adulterio, no matar, etc… son por mandamiento, y cuando los transgredimos somos condenamos; en cambio, no son mandamiento la castidad, el celibato, la pobreza, la retirada del mundo, etc… Así que, si por enfermedad no podemos adquirir y cumplir alguno de los mandamientos de Cristo, debemos aplacar y expiar a nuestro buen Señor con nuestras ofrendas voluntarias.
68 Aquel que ha escogido la virginidad y el celibato, debe tener siempre bien ceñida su cintura y su lámpara siempre encendida (Lc 12,35). La cintura ceñida con la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio) y la lámpara encendida con la oración, la θεωρία zeoría contemplación espiritual y la αγάπη agapi espiritual.
69 Algunos hermanos creen que no poseen los carismas o dones del Espíritu Santo. Debido a que han descuidado el trabajo de los mandamientos, no conocen que quien tiene la fe no adulterada y genuina a Cristo, tiene en su interior todos los carismas o dones. Porque a causa de nuestra pereza, estamos lejos de la αγάπη agapi operativa en energía y acción hacia Él, la que nos muestra los tesoros que poseemos en nuestro interior, por lo cual justificadamente pensamos que no tenemos los carismas divinos.
70 Si el Cristo habita en nuestros corazones (Ef 3:17) mediante la fe, según el Apóstol Pablo, y todos los tesoros de la sabiduría y de la gnosis-conocimiento están escondidos en Él (Col 2,3), entonces todos los tesoros de la sabiduría y de la gnosis están escondidos en nuestros corazones. Estos se revelan y se hacen visibles y claros al corazón en proporción de la catarsis de cada uno mediante el trabajo, la aplicación y cumplimiento de los logos-mandamientos.
71 Éste es el tesoro que está escondido en el campo de tu corazón, que aún no lo has encontrado a causa de tu pereza física y espiritual. Porque si lo hubieses encontrado, ya habrías vendido todo para comprar este campo (Mt 13,44). Ahora, ya que no lo has encontrado te cuidas de las cosas de alrededor del campo, en las cuales no encuentras nada más que espinas y abrojos.
72 Por eso dice el Salvador: “Bienaventurados, dichosos y felices los que tienen el corazón catartizado, purgado y sanado, o han hecho su catarsis, porque ellos verán, contemplarán espiritualmente a Dios” (Mt 5,8). Entonces ellos verán a Él y Sus tesoros escondidos, cuando se hayan hecho la catarsis de sí mismos mediante la αγάπη agapi y la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio); y tanto más Le verán, cuanto más catartizados, limpios, puros y lúcidos se van haciendo.
73 Por eso dice de nuevo: “Si veis que los bienes materiales se convierten en impedimento para la realeza increada de los cielos, vended todo lo que poseáis, y dad limosna con ello” (Lc 12,33), “más bien, dad limosna o caridad a vuestros bienes, y he aquí todo se os hará limpio” (Lc 11,41). Porque ya no os ocuparéis de lo corporal, sino que vuestro objetivo será purgar y limpiar el odio y la intemperancia de vuestro νούς nus (espíritu de la psique), el cual el Señor llama corazón. Porque estas cosas, al contaminar el νούς nus, no le permiten ver a Cristo, que habita en el interior de la psique-alma por la χάρις jaris (gracia, energía increada) del santo bautismo.
74 La Santa Escritura llama “caminos” las virtudes. La mayor de todas las virtudes es la αγάπη agapi. Por eso el Apóstol decía: “Aún os indico un camino excelente y majestuoso, que es la agapi” (1Cor 12,31); debido a que ella nos ha hecho olvidar y menospreciar las cosas materiales y no preferir ninguna de las temporales sino las que son eternas.
75 La αγάπη agapi hacia Dios resiste al deseo, porque convence al νούς nus a auto-dominarse y a abstenerse el hedonismo y los placeres. La αγάπη agapi hacia el prójimo resiste la ira, porque hace que el hombre desprecie la gloria y el dinero. Y estos son los denarios que el Salvador ha dado al posadero (Lc 10,35), para que cuidara de ti y te sanes. Pero tú no seas desagradecido ni te relaciones de nuevo con los ladrones, no sea que vuelvas a ser herido, y entonces no te encuentren medio muerto, sino completamente muerto.
76 Haz la catarsis, purga y sana tu νούς nus (espíritu de la psique) de la ira, del resentimiento y de los loyismí pensamientos, impuros, indecentes y malignos, y entonces podrás sentir que Dios habita en tu interior.
77 ¿Quién te ha iluminado en la fe de la Santa consubstancial y adorable Trinidad? ¿O quién te ha hecho conocer la economía de la encarnación de Una de las tres hipóstasis-personas de la Santa Trinidad? ¿Quién te ha enseñado los logos de los seres incorpóreos? ¿O quién te ha enseñado los logos sobre la creación y sobre el fin del mundo visible? ¿O lo relativo a la resurrección de los muertos y la vida eterna, o de la doxa-gloria luz increada de la Realeza increada de Dios y del terrible juicio? ¿No has sido enseñado, si acaso, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo que habita en tu interior, la cual es el lazo o arras del Espíritu Santo? (2 Cor 1,22 y 5,5) ¿Qué es mayor que esta Χάρις Jaris? ¿Qué cosa hay más grande que esta sabiduría y gnosis-conocimiento? ¿O qué hay más sublime que estas promesas? Sin embargo, nos permanecemos perezosos, negligentes y no nos purgamos haciendo la catarsis a nosotros mismos de los pazos que manchan, contaminan y ciegan nuestro νούς nus, de manera que no podamos ver claramente, ni siquiera con la claridad del sol los logos y razones de todas estas realidades que nos hemos referido, debemos culparnos a nosotros mismos y no negar la presencia y permanencia de la χάρις jaris increada en nuestros corazones
78 Dios, quien te ha prometido bienes eternos y te ha dado como lazo o arras Su Espíritu en el interior de tu corazón (2Cor 1,22), te ha dado el mandamiento de no preocuparte de tu vida para que el hombre interior pueda purgarse y sanarse haciendo la catarsis de los pazos, y empezar desde ahora en este mismo mundo a disfrutar y gozar de los bienes venideros.
79 Si has sido hecho digno de llegar a contemplaciones divinas y sublimes, cuídate mucho en tener αγάπη agapi y εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), para así poder mantener en ataraxia y serenidad la parte pasional de la psique-alma, y no falte nunca la luz increada de tu psique-alma.
80 La parte irascible de la psique-alma, dómala con la αγάπη agapi; la parte anhelante, marchítala con la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio); y la parte logística o lógica dale alas con la oración. Así, la luz increada de tu νούς nus nunca se oscurecerá.
81 Las cosas que expulsan la αγάπη agapi son las siguientes: el asalto u ofensa, el daño, la calumnia en cuestiones de fe, o respecto a la conducta, las peleas, los golpes, las heridas y similares, y estas cosas se sufren personalmente, ya sean de uno mismo o de algún pariente o amigo. Por tanto, aquel que con estas cosas expulsa la agapi, aún no ha aprendido cuál es el objetivo y fin de los logos-mandamientos de Cristo.
82 Esfuérzate cuanto puedas en amar a cada hombre. Si aún esto no lo puedes hacer, por lo menos no odies a nadie. Pero esto tampoco lo puedes realizar si no menosprecias las cosas del mundo.
83 ¿Alguien ha blasfemado? No lo odies a él, sino la blasfemia y al demonio que lo ha empujado a blasfemar. Pero si odias aquel que ha blasfemado, has odiado a un ser humano y así has incumplido el logos-mandamiento. Lo que él ha hecho con logos y palabra, tú lo haces con la acción. Ahora bien, si aplicas y cumples el logos-mandamiento, muestra tu αγάπη agapi y a medida de lo que puedas ayúdale a liberarse del mal.
84 Cristo no quiere que tú tengas odio contra ningún ser humano, ni ira, tristeza, resentimiento o rencor por ninguna cosa temporal. Y esto lo proclaman claramente cada uno de los cuatro Evangelios.
85 Somos muchos los que hablamos, pero pocos son los que actúan. Sin embargo, nadie debe corromper y adulterar el logos de Dios por su negligencia, sino que cada uno debe confesar su enfermedad, pero sin ocultar la verdad de Dios. Así no nos volveremos culpables, no solo por transgredir los logos-mandamientos, sino también por una explicación errónea del logos de Dios.
86 La αγάπη agapi y la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), liberan la psique-alma de los πάθος pazos. La lectura y la contemplación liberan el νούς nus de la ignorancia. La verdadera oración del corazón trae el νούς nus ante al mismo Dios.
87 Cuando los demonios ven que menospreciamos las cosas del mundo para no odiar a las personas por causa de ellos y así caer de la αγάπη agapi, entonces levantan calumnias contra nosotros para que odiemos a los calumniadores, no soportando la tristeza.
88 No hay dolor más fuerte para la psique-alma que la calumnia, ya sea contra la fe, sea en la conducta que uno es calumniado. Y nadie puede quedar indiferente cuando es calumniado, excepto aquel que gira y dirige sus ojos hacia Dios, -como Susana (Susana 35:60-62); solo Dios puede liberar del peligro y de las angustias, y puede revelar a los hombres la verdad, como hizo en el caso de Susana, y consolar las psiques-almas con la esperanza.
89 Cuanto tú oras con tu psique-alma a favor de aquel que te ha calumniado, tanto más Dios convence a quienes se escandalizaron por la calumnia acerca de tu inocencia.
90 Sólo Dios es bueno por naturaleza (Mt 19,17). Bueno por predisposición o elección voluntaria es solo aquel que imita a Dios; es decir, cuyo propósito y objetivo es unir a quienes son malos y viles con Aquel que es por naturaleza bueno, para que se conviertan en buenos. Por ello, cuando aquellos lo calumnian, él bendice; cuando es perseguido, soporta con paciencia; cuando es blasfemado y ultrajado, consuela (1 Cor 4, 12-13); y cuando es llevado a la muerte, ora por ellos. Todo lo hace para no decaer del propósito de la αγάπης agapi, la cual Agapi es Él, nuestro Dios, (1Jn 4,8).
91 Los mandamientos del Señor nos enseñan a utilizar lógicamente las cosas que no conducen al πάθος pazos. El uso lógico de estas cosas hace el estado de la psique-alma sano, limpio y puro. El estado sano, puro y limpio genera la απάθεια apázia, (impasibilidad sin pazos), de la cual nace la perfecta αγάπη agapi.
92 No tiene todavía la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), quien, al haberle venido una tentación, no es capaz de pasar por alto la falta de su amigo, ya sea esta real o hipotética e imaginaria. Porque los πάθος pazos que existen en la psique-alma, cuando son enturbiados, ofuscan y ciegan el νούς nus y no lo dejan mirar hacia la luz de la verdad, ni discernir lo mejor de lo peor. Por tanto, este hombre no ha adquirido la αγάπη agapi perfecta que expulsa fuera el miedo o temor del juicio (1Jn 4,18).
93 Un amigo fiel no se intercambia por nada (Sirac 6,15), porque considera las desgracias del amigo como propias y padece con él con paciencia hasta la muerte.
94 Existen muchos amigos, pero en el tiempo de prosperidad y bienestar (Pr 19,4). En el tiempo de la tentación apenas encontrarás alguno.
95 Debemos amar con el corazón de nuestra psique-alma a cada ser humano. Pero solo en Dios debemos poner nuestra esperanza, y con toda nuestra fuerza y energía de la voluntad venerar sólo a Él. Porque mientras Él nos mantiene y nos cuida, y nuestros amigos nos atienden, los enemigos no pueden perjudicarnos y hacernos daño. Pero si Él nos abandona, nuestros amigos nos dan la espalda y los enemigos adquieren poder y fuerza contra nosotros.
96 Hay cuatro formas generales de abandono de Dios: a) por economía de Dios, como le sucedió al Señor en Su pasión, (Mt 27,46, Mrc 15,34), de modo que mediante el aparente abandono, se salven los hombres, que habían sido abandonados; b) por prueba, tal como sucedió con Job y José el bueno, para que se distinguieran el primero como ejemplo de valentía y fortaleza, y el segundo como ejemplo de sobrieda, templanza y serenidad (Job 40,8 y Gen 39, 7-20); c) por instrucción paternal, tal como ocurrió con el Apóstol Pablo, para que conserve con humildad la abundante χάρις jaris (gracia, energía increada) (2 Cor 12,7); finalmente, d) el abandono por repudio, como aconteció con los Judíos, para que, mediante el castigo, se ablanden y se dobleguen y vuelvan a la μετάνοια metania. Todos estos tropos (modos, métodos, formas y maneras) son salvíficos y llenos de bondad y filantropía.
97 Solo aquellos que aplican y cumplen fielmente los mandamientos de Dios y son auténticos iniciados (mistes) de los juicios divinos, no abandonan a sus amigos cuando son tentados por concesión de Dios. Pero aquellos que desprecian los mandamientos y no están iniciados en las divinas concesiones, cuando el amigo prospera y tiene bienestar disfrutan junto a él, mientras que cuando está fatigado por las tentaciones, le abandonan. Y a veces incluso se alían con los enemigos.
98 Los amigos de Cristo aman a todos verdaderamente, pero no son amados por todos. Los amigos del mundo tampoco son amados de todos. Los amigos de Cristo mantienen la αγάπη agapi continuamente hasta el final, mientras que los amigos del mundo solo la mantienen hasta que choquen entre sí por las cosas del mundo
99 El amigo fiel es un refugio seguro (Sirac 6,14), porque cuando el amigo está en la prosperidad y el bienestar, es buen consejero y colaborador con toda su psique-alma, y en los sufrimientos y tribulaciones es un ayudante completamente sincero y defensor lleno de compasión que participa plenamente en las dificultades.
100 Muchos han dicho muchas cosas sobre la αγάπη agapi, pero si la buscas, sólo la encontrarás entre los discípulos de Cristo, puesto que sólo ellos poseían la Agapi verdadera como maestro de la αγάπη agapi, por la que decían: “Aunque tenga el don de profecía y conozca todos los misterios y las voluntades de Dios y toda la gnosis y toda la ciencia que no puede caber en la inteligencia humana, y aunque tenga tanta fe que traslade las montañas, si no tengo agapi-amor, no soy nada. Aunque reparta todos mis bienes para alimentar a los pobres, y entregue mi cuerpo a las llamas para gloriarme, sino tengo agapi-amor, de nada me sirve” (1Cor 13, 2-3). Por lo tanto, el que ha adquirido la agapi, ha adquirido a Dios, «porque el Dios agapi es ὁ Θεὸς ἀγάπη ἐστίν, o Zeós agapi estín» (1Jn 4,8)
En Él pertenece la doxa y el poder por los siglos, Amín.
Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisoulas http://www.logosortodoxo.com/category/filocalia/







