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Dic 30 2023

Filocalia de los Santos Nípticos tomo 1. San Marcos el Asceta

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών

Άγιος Μάρκος ο Ασκητής

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 1. San Marcos el Asceta

A) 200 capítulos sobre la Ley Espiritual

B) 226 capítulos a propósito de aquéllos que se creen justificados por sus obras

Breve biografía

Nuestro santo padre Marcos el Asceta floreció alrededor del año 430. Fue discípulo de San Juan Crisóstomo según Nicéforo Calisto (tomo II, libro 14, capítulo 53) y contemporáneo de San Nilo e Isidoro el Pilusiotis, ambos famosos ascetas. Dedicado al estudio de las Escrituras, escribió numerosos logos llenos de abundante sabiduría y beneficio espiritual. De estos, Nicéforo Calisto menciona 32 que enseñan todo el camino de la vida ascética, pero que lamentablemente no se han conservado. Solo ocho de sus discursos se han preservado, diferentes de los mencionados anteriormente, los cuales también son citados por Calisto y el crítico Fotios (lección 200).

De estos, el logos «Sobre la ley espiritual» es el primero, y el «A propósito de aquéllos que se creen justificados por sus obras » es el tercero, ambos divididos en breves capítulos, mientras que «A monje Nicolás» es el octavo. Estos logos se registran aquí como los más útiles entre los demás, ya que los tres pertenecen a la ley espiritual.

San Pedro Damasceno, el santo mártir, Gregorio el Sinaíta, el venerable patriarca Calisto, y Pablo el Benefactor también mencionan sus escritos, alentándonos a estudiarlos. Todos ellos han examinado sus obras y nos instan a hacer lo mismo.

La Santa Iglesia Ortodoxa de Cristo honra su memoria el 5 de marzo y elogia sus esfuerzos ascéticos, la sabiduría de sus logos y la χάρις jaris gracia, la energía increada que le fue concedida por Dios.

A) 200 capítulos sobre la Ley Espiritual

 

  1. Puesto que habéis expresado muchas veces el deseo de saber cómo es la ley espiritual (Rom 7,14) según el Apóstol, y qué deben conocer y hacer aquellos que quieren aplicarla y cumplirla, sobre esta cuestión os diré lo que está dentro de mis posibilidades.
  2. Primero de todo sabemos que Dios es el principio, el centro y el fin de todo bien. Y el bien es imposible de ser obrado y ser creído, sino sólo por la unión con Cristo Jesús y con la inspiración del Espíritu Santo.
  3. Cada bien, por economía (o administración) se ha regalado a los hombres. El que crea en esto, no lo perderá nunca.
  4. La fe firme es una torre fuerte. Y el Cristo se hace y es todo para aquel que cree.
  5. En cada intento y propósito tuyo, pon principio a Dios que es el principio de todo bien, para que se haga según Dios lo que has decidido hacer.
  6. El que actúa con humildad y tiene un trabajo espiritual, cuando lee las Sagradas Escrituras, entiende y relaciona todo consigo mismo y no con los demás.
  7. Suplica a Dios para que abra los ojos de tu psique-alma y puedas ver el beneficio de la oración y de la lectura entendida y aplicada en la praxis, en base a la experiencia.
  8. El que tiene algún carisma espiritual y siente compasión por los que no lo tienen, guarda este carisma gracias a esta compasión. El que es vanidoso y soberbio lo perderá, debido a los golpes que imparten los pensamientos de vanidad.
  9. La boca del que tiene sentimientos humildes, habla con la verdad; el que contradice la verdad se asemeja a aquel siervo que golpeó al Señor en la mejilla (Jn 18,21).
  10. No seas discípulo de quien se alaba a sí mismo, para que no seas aprendiz de la soberbia en lugar de la humildad.
  11. Que no se ensalce tu corazón a raíz de las reflexiones y compresiones relativas a las Escrituras, a fin de que no caigas en manos del espíritu de la blasfemia.
  12. No trates de resolver un asunto o problema difícil mediante la controversia, sino mediante lo que te promete e impone la ley espiritual, es decir, por intermedio de la paciencia, la oración y la sencillez de la esperanza.
  13. El que ora con el cuerpo sin tener todavía el conocimiento espiritual, es un ciego que grita: “Hijo de David, eleisón me, compadécete de mí (Lc 18,38).
  14. Aquel que en un tiempo fue ciego, una vez que recuperó la vista y reconoció al Señor, lo adoró y lo veneró ya confesándolo «hijo de Dios,» en lugar de «hijo de David» y lo reverenció.
  15. No te ensalces y no te enorgullezcas cuando derrames lágrimas durante la oración; es Cristo el que ha tocado tus ojos y ha sanado la ceguera (espiritual) de tu nus (espíritu de la psique).
  16. El que, a imitación del ciego, se ha sacado su manto y se ha acercado al Señor, se ha convertido en su seguidor y en heraldo de los dogmas más perfectos.
  17. La malicia, cuando uno la estudia con su pensamiento, torna insolente el corazón; cuando es eliminada, mediante la continencia o autodominio y la esperanza, torna el corazón arrepentido y quebrantado.
  18. Hay una serena, justa y benéfica contrición del corazón que lo conduce a esta katánixis (compunción, dilatación del corazón), y existe otra, sin embargo, desordenada, nociva y perjudicial, que hierre al corazón.
  19. El velar, el orar y el soportar con paciencia todas las tristezas y los sufrimientos, traen contrición segura y beneficiosa al corazón, siempre y cuando, debido a la avidez, codicia y ambición no quebremos la cohesión y el equilibrio que existe entre estas cosas. El que persevera en ellas, será socorrido incluso en las demás. El que las descuida y las olvida, en el momento de su muerte tendrá sufrimientos intolerables.
  20. Un corazón que ama los placeres o hedonismo se convierte, a la hora de la muerte, en prisión y cadenas para la psique-alma; el que ama el esfuerzo y la fatiga es una puerta abierta.
  21. Un corazón duro es como una puerta de hierro que conduce a la ciudad; pero se abre automáticamente para quien se encuentra en la pena y en la aflicción, como aquella puerta lo hizo con Pedro (Hec 12,10).
  22. Muchas son las maneras de la oración, cada una distinta de la otra; pero ninguna podrá causar daño, excepto si no es oración, sino trabajo u obra satánica.
  23. Un hombre quiso hacer el mal, primero rezó mentalmente como de costumbre. Y por economía de Dios fue impedido y después agradeció ampliamente al Señor.
  24. Cuando David quiso matar a Nabal del Carmelo, al recordar la divina retribución, fue impedido de realizar su propósito y agradeció ampliamente por eso a Dios (1Re 25). También sabemos lo que hizo cuando se olvidó de Dios, y cómo no paraba de desear el pecado, hasta que fue conducido al recuerdo de Dios nuevamente, por el profeta Natán (2Re 12).
  25. Cuando llegue el momento en que recuerdes a Dios, multiplica tu súplica, para que cuando te olvides de Él, sea el Señor el que te recuerde.
  26. Cuando lees las Sagradas Escrituras, trata de comprender los conceptos que en ellas se encuentran escondidos. Porque todo lo que se ha escrito en el pasado, ha sido escrito para enseñarnos (Rom 15,4).
  27. La Escritura llama la fe “hipostasis-base substancial de las cosas esperadas (Heb 11:1), y aquellos que no sienten ni reconocen en ella a Cristo, son llamados improbados (2Cor 13,5), es decir, dignos de reprobación.
  28. Así como mediante las obras y los logos se dan a conocer la reflexión y meditación, así también mediante las donaciones o beneficencias de Dios que recibe el corazón se manifiesta la recompensa futura.
  29. El corazón que es piadoso a los demás, obtendrá piedad; obvio que en caso contrario habrá de esperar las correspondientes consecuencias.
  30. La ley de la libertad, o sea, del Evangelio, enseña toda la verdad; muchos la leen sólo para saber algo del Evangelio, pero pocos lo entienden, en la medida en que obran de acuerdo con los mandamientos.
  31. No busques la perfección de esta ley en las virtudes humanas, porque no hay hombre perfecto en ellas; su perfección está escondida en la Cruz de Cristo.
  32. La ley de la libertad se lee con verdadera gnosis (conocimiento), y se percibe y se comprende con el trabajo de los mandamientos-logos, pero su plenitud se consigue con las misericordias y compasiones de Cristo.
  33. Cuando a conciencia nos esforcemos por actuar de acuerdo con todos los mandamientos (logos, principios espirituales) de Dios, entonces conoceremos la ley del Señor es inmaculada (Sal 18,8); y que nosotros la realizamos mediante nuestras buenas obras, pero sin las misericordias y las compasiones de Dios no se puede cumplir y aplicar perfectamente por los hombres.
  34. Todos aquellos que no tienen en cuenta que están obligados a aplicar y cumplir todos los mandamientos-logos de Cristo, leen la ley de Dios solamente con el cuerpo sin comprender lo que dicen ni las confirmaciones que dan (1 Tm 1,7). Es por esto que creen supuestamente pueden llevar cabo la ley y cumplirla mediante sus obras.
  35. Sucede, a veces, que hay praxis, acción que parece buena, pero, el motivo de quien la realiza no es bueno. También hay otra praxis que parece mala, mientras que el motivo de quien la hace es bueno. Esto no sucede solamente respecto de las obras, sino también respecto de las palabras. Esta antítesis o contradicción a veces se debe a la ignorancia o la inexperiencia, y otras veces la intención mala astuta y vil y otras a fines piadosos.
  36. El que dentro de las alabanzas y elogios esconde acusación, crítica y forma, no es fácilmente descubierto por los hombres más simples. Semejante a él es también quien se vanagloria, simulando ser humilde. Todos éstos, después de haber alterado y escondido en mucho la verdad con la mentira, después son descubiertos por las cosas.
  37. Existe el hombre que hace una obra aparentemente buena, pero en realidad es para defenderse contra el prójimo. Y existe otro que por no hacer esto, se beneficia espiritualmente.
  38. Existe el examen y el reproche hecho por maldad y por defensa, y otros que se hacen por temor a Dios y agapi (amor incondicional) para la verdad.
  39. No reproches a aquel que ya ha dejado pecar y está en la metania. Y si argumentas que reprochas según Dios, manifiesta primero, entonces, tus pecados personales.
  40. La procedencia de toda virtud es Dios, igual que el sol se encuentra en el origen de la luz del día.
  41. Cuando lleves a cabo alguna virtud, recuerda a aquel que dijo: Sin mí, nada podéis hacer (Jn 15,5).
  42. Los bienes eternos serán dados a los hombres una vez hayan sufrido tribulaciones y sufrimientos (Hec 14,22). Lo mismo los males también serán dados a los que pasan la vida con vanidad y voluptuosidad, placeres o hedonismo.
  43. El que sufre injusticia a causa de los hombres se libera y se salva de los pecados, y encuentra ayuda análoga de sus tribulaciones.
  44. El que cree en Cristo que habla de recompensa, sufre y soporta bien y con ánimos toda injusticia, en la medida de su fe.
  45. El que ora por los hombres que le son injustos y lo afligen, abate con ímpetu a los demonios; el que por otra parte, se opone a los que lo afligen con injusticias, es herido por los demonios.
  46. Es mejor sufrir una ofensa o injusticia de los hombres y no los demonios; sin embargo el que es grato al Señor ha vencido a ambos.
  47. Todo bien nos es enviado por el Señor por economía (o de su administración), aunque misteriosamente rehúye a los ingratos, a los desconsiderados, a los ociosos y vagos.
  48. Toda malicia termina en un placer prohibido, mientras que toda virtud en la consolación espiritual. Y la malicia, cuando te domina, te empuja hacia lo que le es propio; del mismo modo, la virtud te conduce a lo que le es natural.
  49. La acusación de los hombres trae aflicción y tristeza al corazón, pero expía y purifica a quien la soporta.
  50. La ignorancia induce al hombre a oponerse a lo que le es beneficioso, y cuando se descara acrecienta el mal que ya existe.
  51. Cuando no te sucede ningún perjuicio, espere aflicción. Y ya que sabes que un día rendirás cuentas (Heb 13,17), expulsa la ambición y la codicia de tu interior.
  52. Cuando pecas secretamente, no intentes a esconderte, porque todo está desnudo y patente a los ojos del Señor (Heb 4,13), a quien hemos de dar cuenta por nuestras praxis.
  53. Muéstrate espiritualmente al Señor. Porque el hombre mira el rostro, pero Dios mira el corazón (1Re 16,7).
  54. No pienses ni hagas nada si tu intención no es según la voluntad de Dios. Porque el que camina sin rumbo y sin una meta, malgastará su tiempo y se fatigará.
  55. Para el que peca sin ninguna razón y necesidad, es más difícil alcanzar al arrepentimiento y volver a la metania, porque la justicia de Dios no se equivoca y nada se escapa de ella.
  56. Un acontecimiento doloroso aporta, a quien es sensato, el recuerdo de Dios; análogamente, es motivo de tristeza para el que se olvida de Dios.
  57. Cada pena y sufrimiento involuntarios se convierten en motivo de recordar a Dios, y nunca te faltará el motivo para la metania.
  58. El olvido no tiene en sí mismo ningún poder, pero adquiere fuerza en la medida de nuestras negligencias.
  59. No digas: «¿Qué voy hacer? Pues, el olvido acude a mí aunque no lo quiera.» Esto se produjo porque, cuando te acordabas de Dios, no has hecho lo que debías.
  60. Lo que recuerdes que debes hacer bien, hazlo; así también el bien que te olvides, te será revelado. No entregues tu nus (espíritu de la psique) a un olvido irresponsable.
  61. Las Escrituras nos dicen: “El Hades (infierno) y la perdición están claramente delante del Señor. Esto lo dicen a propósito de la ignorancia y del olvido que se desarrollan en el corazón.
  62. El Hades (infierno) es la ignorancia: porque los dos son invisibles. La perdición es el olvido, porque ambas realidades consisten en haber perdido algo que ya teníamos.
  63. Examina y ocúpate de tus males y no de los del prójimo, así no será saqueado tu laboratorio y almacén espiritual.
  64. Difícilmente se perdona la negligencia que es la disipación de todo bien que tenemos el poder de cumplir; pero la caridad y la oración reparan y rectifican a quienes han sido negligentes para el bien.
  65. Toda aflicción según Dios es una real obra de piedad. Porque el verdadero amor se prueba en la adversidad por las cosas contrarias.
  66. No digas que has adquirido una virtud, sin aflicción y sufrimiento; no es una virtud probada la que ha sido adquirida con comodidad.
  67. Considera el resultado de todo sufrimiento no buscado y encontrarás en él el borrado y la destrucción de algún pecado.
  68. Muchos consejos dados por los demás a nosotros nos son de ayuda, pero para cada uno ninguno se adapta mejor que su propia opinión y consideración.
  69. Si buscas la psicoterapia, sanación ten en cuenta tu conciencia, haz lo que te dice y obtendrás mucho beneficio.
  70. Los secretos de cada uno son conocidos por Dios y por la conciencia, y de estos dos cada uno que se corrija.
  71. El hombre intenta y persigue, según su propia voluntad; pero es Dios el que produce el resultado final de las praxis del hombre, según su justicia.
  72. Si deseas recibir alabanzas de los hombres, sin tener alguna responsabilidad, ama primero ser inspeccionado por tus pecados.
  73. A cambio de toda la vergüenza que uno acepta en nombre de la verdad de Cristo, recibirá cien veces otro tanto de gloria, por parte de muchos. Pero es mejor que cada bien el hombre lo haga con miras a los bienes futuros.
  74. Cuando un hombre beneficia y hace el bien a otro con palabras o con praxis, que ambos comprendan que esto es donación de Dios. El que no comprenda esto, será dominado por el que lo comprende.
  75. El que alaba al prójimo por un motivo hipócrita, lo ofenderá en la primera ocasión, y él mismo se sentirá avergonzado.
  76. El que ignora la trampa y la insidia de los enemigos, es fácilmente degollado por ellos; y el que desconoce las causas de los pazos, cae fácilmente.
  77. La negligencia proviene del amor por el placer o hedonismo y por la negligencia se origina el olvido de los bienes. Porque Dios ha donado a todos el conocimiento-gnosis de lo que les conviene.
  78. El hombre aconseja a su prójimo como sabe hacerlo, Dios obra en quien lo escucha, según su fe.
  79. He visto personas ignorantes (espiritualmente) y simples que fueron humildes en su conducta, y sin embargo, se volvieron más sabias que los sabios.
  80. Un hombre ignorante, habiendo oído que los anteriores habían sido alabados, no imitó su conducta humilde y moderada, sino que vanagloriándose de su ignorancia, adquirió soberbia.
  81. El que desprecia la virtud y se vanagloria por la ignorancia (espiritual), no es tosco e ignorante solamente en su palabra, sino también en su conocimiento (2Cor 11,6).
  82. Una cosa es la sabiduría del logos y otra cosa es la virtud; del mismo modo, una cosa es la ignorancia y otra cosa la insensatez.
  83. La inexperiencia al hablar no causará ningún daño al que es piadoso, así como la sabiduría de los logos no perjudicará al humilde.
  84. No digas: «No sé lo que debo hacer y no soy culpable si no lo hago.» Porque si tú has hecho lo que bien sabes, todo el resto te será revelado en consecuencia, como cuando caminas por tu casa ves las habitaciones, una a continuación de la otra. No te conviene trabajar las cosas primeras trabajar las segundas que vienen después. Porque la gnosis-conocimiento ensalza e hincha, es decir, trae soberbia y el orgullo a causa del ocio y la pereza, mientras que la agapi (amor desinteresado) edifica porque lo soporta todo (1Cor 8,1· 13,17).
  85. Estudia a través de los logos de las Sagradas Escrituras con praxis y no elabores discursos aburridos y charlatanería, hinchándote de vanagloria solamente con pensamientos teóricos.
  86. El que ha abandonado la práctica y se apoya solamente en la simple gnosis-conocimiento, tiene en sus manos un bastón de caña en lugar de una espada con dos filos; esto durante la guerra le perforará la mano -como dicen las Escrituras – lo penetrará y le inyectará el veneno natural antes que se lo pongan los enemigos.
  87. Dios juzga y pesa todos nuestros pensamientos y meditaciones. Puede uno pensar la misma cosa de manera simple o pasional.
  88. El que aplica y realiza un mandamiento, que se disponga a recibir la tentación que a causa de ello le vendrá como prueba. Pues la agapi- amor por Cristo es puesta a prueba mediante las adversidades y las cosas contrarias.
  89. Nos seas nunca despreciativo, descuidando el curso de tus reflexiones y pensamientos. Porque Dios conoce sin error todo pensamiento.
  90. Cuando ves un pensamiento que te incita a buscar la gloria humana, debes saber con certeza que te depara vergüenza y deshonra.
  91. El enemigo conoce la justicia de la ley espiritual y busca solamente el consentimiento mental y espiritual. Así, o bien someterá a las fatigas de la metania a quien ha sido vencido, o bien, si éste no vuelve a la metania, le entristecerá con sufrimientos involuntarios y adversidades. A veces, induce a rebelarse contra las calamidades y los sufrimientos de tal forma, que le multiplica los dolores, y en el momento de la muerte demostrarlo como infiel a causa de su impaciencia.
  92. Muchos no soportaron contra tantos sufrimientos y dolores; pero sin la oración y la metania, nadie ha podido escapar de las desgracias.
  93. Los males toman fuerza uno al otro. Del mismo modo, los bienes se incrementan mutuamente y empujan a quienes los poseen hacia cuanto de bueno hay más hacia adelante.
  94. El Diablo nos indica e induce a pensar que los pequeños pecados son insignificantes y fútiles; porque no tiene otro modo para llevarnos a males mayores.
  95. La raíz del deseo turbio e indecente es la alabanza humana, mientras que la inspección de la maldad es la raíz de la sensatez, de la templanza y la cordura, no solamente cuando se la escucha, sino cuando se la acepta.
  96. Nada gana el que renuncia al mundo y luego permanece apegado a los placeres o hedonismo y pasiones, porque lo que antes hacía mediante el dinero y las riquezas, lo hace ahora, sin poseer nada.
  97. Del mismo modo el continente o autodominante, si adquiere riquezas y dinero, es hermano del anterior mentalmente; tiene la misma madre que él, es decir, el placer espiritual, pero de un padre distinto, porque se trata de otro pazos.
  98. Existe el hombre que corta un pazos para seguir una voluptuosidad o placer más grande; y es loado por los que ignoran su motivo. Y quizás ni siquiera él se da cuenta de que hace cosas de las que no obtiene ningún beneficio.
  99. Causas de todo mal son la vanagloria y la voluptuosidad o hedonismo; el que no las odia, no vence ni elimina ningún pazos.
  100. La raíz de todos los males es la φιλαργυρία filargiría (pasión por el dinero, avaricia, codicia i riquezas), pero es claro que ésta se forma con las dos causas precedentes, es decir, la vanagloria y la voluptuosidad o hedonismo.
  101. El nus (espíritu de la psique) es enceguecido por estos tres pazos: la φιλαργυρία filargiría (pasión por el dinero, avaricia, codicia y riquezas), la κενοδοξία kenodoxía vanagloria y la ηδονή hidoní el placer, o hedonismo.
  102. Estas tres son, según las Escrituras, tres hijas de la sanguijuela, amadas con un amor muy grande por la madre insensatez o fatuidad.
  103. La gnosis-conocimiento y la fe, que son las compañeras de nuestra naturaleza humana, no han sido debilitadas y agotadas por otra cosa más que por las maldades anteriores.
  104. Furor e ira, guerras y homicidios, y toda la serie de otros males, se han fortalecido y prevalecido terriblemente entre los hombres por fuerza de estas tres maldades.
  105. Debemos, pues, rechazar y odiar la φιλαργυρία filargiría (pasión por el dinero, avaricia, codicia y riquezas), la κενοδοξία kenodoxía vanagloria y la ηδονή hidoní el placer, o hedonismo, que son las madres de los males y madrastras de las virtudes.
  106. Con motivo de éstas maldades nos ha sido ordenado no amar el mundo ni las cosas que están en el mundo (1Jn 2,15). No para que odiemos sin discernimiento, a las criaturas de Dios, sino para que eliminemos las causas de aquellas tres maldades.
  107. Ninguno embarcado en una misión militar, se inmiscuye en las cuestiones de la vida civil (2 Tm 2,4). Porque el que quiere vencer los pazos mientras está liado con las cosas civiles, es como aquel que trata de apagar un incendio con paja.
  108. El que se irrita con el prójimo por motivos de dinero, gloria o placer, voluptuosidad, no ha entendido aún que Dios gobierna todas las cosas con justicia.
  109. 109 Cuando escuchas al Señor que dice: “Si alguno no renuncia a todo lo que posee no es digno de mí” (Lc 14,33), no debes entender esto como referido solamente a las riquezas, sino también a todas las acciones malas y viciosas.
  1. El que no conoce la verdad, no puede tampoco creer en verdad. Porque según el orden natural, la gnosis-conocimiento precede a la fe.
  2. Así como a cada una de las cosas visibles Dios ha asignado las cualidades naturales, así también lo ha hecho con los pensamientos de los hombres, lo queramos o no.
  3. Si alguno, pecando manifiestamente no vuelve en la metania y no ha padecido nada hasta el día de su muerte, puedes creer que su juicio será sin piedad.
  4. El que reza con humildad, soporta las calamidades y sufrimientos que le suceden; el que guarda rencor y resentimiento, no ha rezado aún con pureza.
  5. Si recibes un daño, o un insulto, o un ultraje, o eres perseguido por alguien, no pienses en el presente, sino que debes esperar lo que vendrá. Y te darás cuenta de que todo ha sido para ti motivo de muchos bienes, no sólo en el presente siglo, sino también en el futuro.
  6. Así como algunos enfermos hace bien el amargo ajenjo, así a los que tienen mal carácter y están pervertidos, les conviene padecer males. Porque estas medicinas mejoran la salud de los primeros y a los segundos les conducen a la metania.
  7. Si no quieres padecer males, no debes tampoco querer hacerlo, porque infaliblemente una cosa sigue a la otra. Porque lo que cada uno siembra, eso también cosechará (Gal 6,7).
  8. Cuando sembramos voluntariamente el mal y después involuntariamente lo cosechamos, debemos admirar la justicia de Dios.
  9. Puesto que existe un determinado tiempo entre la siembra y la cosecha, debido a esto, dudamos de la retribución.
  10. Si has pecado, no acuses a la acción o praxis sino al pensamiento, la idea; porque si el nus (espíritu de la psique) no se hubiera adelantado, el cuerpo no lo hubiera seguido.
  11. Actúa peor el que ocasiona el mal a escondidas que aquellos que lo ejercitan abiertamente. Por esto, el primero será castigado más severamente.
  12. El que urde engaños y ocasiona el mal a escondidas, es, según las Escrituras, una serpiente sentada en el camino, que muerde el talón de los caballos (Gen 49,17).
  13. El que alaba por algunas cosas al prójimo y al mismo tiempo le reprocha otras, está dominado por la vanagloria y la envidia. Con las alabanzas trata de esconder la envidia y con los reproches o acusaciones se presenta como una persona mejor que la otra.
  14. Como no es posible que convivan ovejas y lobos, también es imposible obtener la misericordia aquel que está engañando a su prójimo.
  15. El que junto con el precepto o mandamiento mezcla a escondidas su propia voluntad, es un adúltero, tal como se revela en la Sabiduría (Pro 6, 32), y, faltándole sentido común, está expuesto a dolores, sufrimientos y deshonores.
  16. Así como el agua y el fuego no pueden estar juntos, así se oponen la humildad y la justificación.
  17. El que busca la remisión de sus pecados, ama la humildad. El que condena al otro, pone un sello sobre sus propios pecados y males.
  18. No permitas que permanezca en ti ningún pecado no borrado, aunque fuera muy pequeño para que a continuación no te arrastre hacia males peores y mayores.
  19. Si quieres salvarte, ama el logos verdadero y sincero y, no rechaces nunca un reproche sin haberlo considerado.
  20. El logos de la verdad, es decir, la inspección, ha transformado la “estirpe de víboras” y les ha enseñado e indicado a huir “de la ira que viene” (Mt 3,7).
  21. El que recibe y acepta los logos de la verdad, recibe al Dios Logos. Porque dice: “40 El que os recibe a vosotros como enviados míos y os acoge, a mí me recibe, y el que a mí me recibe, recibe al que me envió al mundo” (Mt 10,40).
  22. El pecador es como aquel paralítico bajado desde el techo para ver a Jesús, quien, controlado por unos creyentes en Dios, recibe el perdón por la fe de ellos (Mrc 2,4).
  23. Es preferible rezar con devoción e intensamente por el prójimo antes que reprocharle cada pecado cometido.
  24. El que con rectitud vuelve en la metania, es objeto de mofa por los tontos. Pero esto es para él un signo de aprobación y agrado de Dios.
  25. El luchador que se priva de todo (1Cor 9,25), no cesará de hacerlo hasta que Dios no haya destruido la descendencia o esperma de Babilonia (Jer 27,16).
  26. Supón que son doce los pazos deshonrosos; si te hubieses apegado y amado a uno de ellos con tu voluntad, solo ese ocupará el lugar vacío que dejaron los otros once.
  27. El pecado es un fuego que arde. Cuanto más lejos dejes el material combustible, más rápidamente ese fuego se irá apagando. Análogamente, cuanto más material combustible agregues al fuego, tanto más se difundirá.
  28. Si te has agrandado y enorgullecido debido a las alabanzas, espera el deshonor. Porque se ha dicho: El que se ensalce será humillado (Lc 14,11).
  29. Cuando hayamos rechazado toda malicia voluntaria de nuestra mente y de nuestro corazón, deberemos combatir contra los pazos preconcebidos.
  30. Tal pre-concepción consiste en el recuerdo involuntario de los pecados y males pasados; y al que lucha le es impedido desarrollarse en pazos, pero en el vencedor esto es rechazado en el primer asalto y estímulo.
  31. El asalto o estímulo es el movimiento sin imágenes pecadoras del corazón o la fantasía como si fuera un paso estrecho de la montaña, que es tomado antes por aquellos que tienen experiencia.
  32. Donde el pensamiento está acompañado por las imágenes, allí hubo consentimiento, porque el estímulo o asalto sin imágenes es un movimiento sin pecado. Existe aquel que logra salir de él como un tizón extraído del fuego (Zac 3,2) y existe el que no vuelve atrás hasta que se reanime la llama.
  33. No digas: “sin quererlo me viene la tentación”. Porque aunque en todo caso no deseas esta praxis pecadora en sí misma, sin embargo, amas sus causas.
  34. El que ama las alabanzas, se encuentra en el pazos. Y el que se entrega a las quejas y lamentos por una tribulación que lo aqueja, ama la voluptuosidad, el placer o hedonismo.
  35. El pensamiento de quien ama la voluptuosidad o del hedonista es inestable como si se encontrara ubicado en una balanza. Y unas veces se lamenta y llora por sus pecados, otras veces combate y contradice al prójimo, defendiendo su voluptuosidad o hedonismo.
  36. El que a todo lo controla e inspecciona y retiene lo bueno que encuentra, a continuación huirá de todo mal astuto y vil.
  37. El hombre que sabe tolerar y tiene magnanimidad, abunda en virtud (Pro 14,29); semejante a él es aquel que presta atención para escuchar logos de sabiduría espiritual.
  38. Sin el recuerdo de Dios, no habrá verdadera gnosis-conocimiento. La gnosis espiritual sin el recuerdo de Dios es bastarda.
  39. Al que es duro de corazón, le va bien un buen logos relativo a un conocimiento más fino que le trae temor. Puesto que, sin temor, no acepta con agrado las fatigas y esfuerzos de la μετάνοια metania.
  40. Al hombre apacible y humilde le benefician los logos sobre la fe; porque éste no tienta la magnanimidad de Dios y no le acusa su conciencia por sus continuas transgresiones.
  41. No inspecciones a un hombre poderoso por su vanagloria; sino muéstrale la ignominia futura que caerá sobre él, porque de este modo, el hombre que es sensato aceptará de buen grado la inspección y el reproche.
  42. El que odia la inspección y el reproche (Pro 12,1) se ha entregado voluntariamente en el pazos. El que acepta el reproche y control, es claro que está desviado al pazos por la mala costumbre anterior.
  43. No quieras escuchar y conocer las malas acciones de los otros; porque así se te imprimen también los acontecimientos, las características las malas astucias de los otros.
  44. Si has escuchado ciertas malas palabras, enójate contigo mismo y no con quien las ha hablado, porque si escuchas con mala astucia corresponderás con mala astucia, para el que tiene un mal oído, es malo también el embajador.
  45. Si uno se encuentra con hombres que hacen y hablan discursos vanos, que se considere a sí mismo responsable de dichas palabras. Si no fuera por un motivo reciente, habrá ciertamente alguna vieja deuda.
  46. Si vieras que alguno te alaba con hipocresía, espera de él reproches, a su debido tiempo.
  47. Intercambia las aflicciones y sufrimientos del presente por beneficios futuros de manera anticipada, y tu esfuerzo y lucha nunca se debilitará debido a la negligencia.
  48. Cuando algún hombre te ayude materialmente y le elogias como bueno sin tener en cuenta a Dios, ese hombre después te parecerá astuto malo y vil.
  49. Todo bien viene del Señor, por economía y por divina condescendencia. Aquellos que traen dichos bienes son servidores de los bienes.
  50. Acepta con pensamiento equilibrado el confluir de los bienes y de los males. Es así como Dios derroca y transforma las anomalías de las cosas.
  51. Las cosas que nos suceden se deben a nuestros pecaminosos loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía). Porque Dios ha asignado las acciones involuntarias convenientemente a las voluntarias.
  52. Las realidades sensibles son producidas por las inteligibles y proporcionan lo debido por decisión de Dios.
  53. De un corazón dominado por la voluptuosidad o hedonismo nacen pensamientos y logos viles y mortíferos, ya que por el humo conocemos lo que se está quemando.
  54. Permanezca firmemente con nipsis en tu nus (espíritu del corazón) y no te cansarás entre las tentaciones. Si te vas te allí, soporta las tristes consecuencias.
  55. Ruega para que no caiga sobre ti la tentación (Mt 6, 18), pero si te viniera, acéptala no como algo extraño, sino como algo tuyo.
  56. Aparta tu pensamiento de toda ambición y codicia y podrás ver las insidias y los engaños del Diablo.
  57. El que afirma que conoce todas las insidias y malas artes del Diablo, nos muestra que no se conoce a sí mismo perfectamente.
  58. Cuando el nus (espíritu de la psique) se libera de las ocupaciones del cuerpo, ve análogamente las astucias de los enemigos.
  59. El que se deja arrastrar por sus pensamientos, queda enceguecido por ellos y mientras ve las acciones del pecado, sus causas no las puede ver.
  60. Existe el hombre que visiblemente cumple un precepto divino, si bien, trabaja a un pazos, borra la buena acción mediante malos astutos pensamientos.
  61. Cuando te encuentres aún en el principio del mal, no digas: «No me vencerá». Porque en la medida que te encuentres en el mal, en esa medida has sido ya vencido.
  62. Toda cosa empieza por poco y poco a poco se desarrolla y se hace grande.
  63. El métodos de la malicia es una red tortuosa, y el que se enreda un poco, si es negligente, es encerrado y apretado por completo.
  64. No quieras escuchar las desgracias acaecidas a los enemigos, porque el que escucha tales palabras, recoge los frutos de su mala intención.
  65. No pienses que una tribulación y tristeza cae sobre los hombres a causa de los pecados. Hay hombres que son de agrado del Dios y sin embargo tienen tribulaciones y sufrimientos. Porque dice la Escritura: “que los perversos y los malos descendientes de los impíos serán perseguidos” (Sal 36, 28). Del mismo modo está escrito: “Todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús, sufrirían persecuciones (2Tim 3,12).
  66. En tiempos de tribulaciones, cuídate de los asaltos de la voluptuosidad o hedonismo, ya que ésta es aceptada de buen grado porque consuela y endulza la tribulación y el sufrimiento.
  67. Algunos denominan sensatos a los que disciernen y analizan las realidades y cosas sensibles. Sin embargo, son sensatos aquellos que tienen dominio de sus malas voluntades.
  68. Antes que tus males hayan sido destruidos, no obedezcas a tu corazón. Porque de lo que le pongas de esto busca agregar más.
  69. Hay serpientes que se esconden en los valles boscosos y otras que se introducen en las casas, de la misma manera, hay pazos que toman forma con la mente y otras obran en la práctica; aunque puede suceder que se transformen, pasando de un tipo de imagen a otro.
  70. Cuando veas las cosas que están estables en tu interior, se muevan y agitan tu nus (espíritu de la psique) en algún pazos, cuando estás en hisijía (paz y serenidad interior), sepas que tu nus alguna vez ha precedido en praxis o acción y ha colocado estos pazos en el corazón.
  71. No se forma la nube si no es por el soplo del viento. Del mismo modo, el pazos no nace si no es por la fuerza del pensamiento.
  72. Si no obedecemos la voluntad de la carne, como dice la Escritura, evitaremos con la ayuda del Señor fácilmente las malas tendencias que anteriormente teníamos en nuestro interior.
  73. Las imágenes que se encuentran marcadas en el interior del nus (espíritu de la psique) son particularmente graves, viles y vigorosas. Las imágenes que se forman por el pensamiento son causa de estas y han precedido, es decir, primero las piensa el nus con la mente, no las ha expulsado y entonces se han instalado en el fondo del corazón como enfermizos pensamientos, fantasías y pazos.
  74. Hay una malicia que se instaló en el corazón por la una costumbre de largo tiempo,; y hay una malicia que combate a la mente con pensamiento mediante de las acciones cotidianas.
  75. Dios evalúa nuestras praxis de acuerdo con nuestras intenciones. Porque dice la Escritura: Se ha dicho: “Te dé el Señor según tu corazón” (Sal 19,5).
  76. El que no persevera en el estudio y en escrutar su conciencia, tampoco acepta con agrado las fatigas de su cuerpo por amor a la vida piadosa.
  77. La conciencia es un libro que lo tenemos por nuestra naturaleza. El que lo estudia en praxis activamente, recibe la ayuda divina.
  78. El que no asume las fatigas voluntarias que provienen del amor por la verdad, es instruido más duramente por las fatigas involuntarias.
  79. El que ha conocido la voluntad de Dios y según el poder que le haya sido concedido, la realiza, con pequeñas fatigas evitará las grandes.
  80. El que pretenda vencer las tentaciones sin la oración y paciencia, no las rechazará sino que quedará más liado y atrapado por ellas.
  81. El Señor está escondido en Sus mandamientos-logos y en aquellos que Lo buscan, se encuentra análoga con la disposición, la aplicación y el trabajo de los mandamientos o divinos principios espirituales.
  82. No digas: «He cumplido los mandamientos pero no he encontrado al Señor.» Puesto que, como dice la Escritura frecuentemente has encontrado conocimiento y virtud. Y aquellos que lo buscan con rectitud, encontrarán la paz (Pr 16,8).
  83. La paz es la liberación de los pazos; la cual no podrá ser encontrada sin la energía increada y obra del Espíritu Santo.
  84. Una cosa es la realización de un mandamiento y otra cosa es la virtud, aunque a veces se intercambien y una de la otra toma el motivo.
  85. Denominamos realización de un mandamiento el cumplir lo divino que ha sido mandado; es virtud, el que uno le guste de verdad la realización del divino mandamiento-logos.
  86. Tal como una sola es la riqueza material, pero se adquiere de múltiples maneras, del mismo modo, una sola es la virtud, aunque se logra de muchas distintas actividades.
  87. El que descubre y habla logos piadosos sin tener obras, enriquece de iniquidad también sus esfuerzos, como dicen las Escrituras, “entran en las casas de los otros” (Pro 5,10).
  88. Todo obedece al oro, dice el proverbio; pero las realidades espirituales y los pensamientos se arreglan por la χάρις jaris gracia, la energía increada de Dios.
  89. Se encuentra la buena conciencia mediante la oración; y la oración pura, mediante la conciencia. Porque por naturaleza una cosa necesita de la otra.
  90. Jacob confeccionó para José una túnica de múltiples colores (Gen 37,3). También el Señor regala al humilde el conocimiento-gnosis de la verdad, por medio de la jaris gracia increada, tal como está escrito: “El Señor enseñará sus caminos a los humildes (Sal 24:9).
  91. Obra el bien siempre según tus posibilidades, y cuando te surja la ocasión de dar más, no des menos, porque dice la Escritura: «Ninguno pone la mano en el arado y mira atrás, no puede arar el terreno; así también cada uno que asume a trabajar como alumno y apóstol mío y vuelve atrás a los suyos y a los hombres de este mundo, no es apto para el reinado de la realeza increada de Dios» (Lc 9,26).

 

San Marcos el Asceta

B) 226 capítulos a propósito de aquéllos que se creen justificados por sus obras

 

  1. La ilegalidad o iniquidad será inspeccionada y juzgada por los que tienen fe firme y han conocido la verdad, con las cosas que se escriben más abajo.
  2. El Señor, queriendo demostrar que cada mandamiento-logos es justo y constituye nuestro deber y que la adopción es Su donación, por medio de Su sangre regalada a los hombres, dice: “Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, porque simplemente hicimos lo que debíamos hacer” (Lc 17,10). Por esto la realeza increada de los Cielos no es salario por las obras, sino χάρις jaris (gracia, energía increada) del Señor preparada para Sus siervos fieles.
  3. El siervo no pide la libertad como salario, sino que agrada al Señor como deudor y la espera por la jaris gracia increada.
  4. Cristo ha muerto por nuestros pecados, según las Escrituras (1Cor 15,3) y a quienes lo sirven bien, les regala la libertad. Porque dice Cristo: “Bien, siervo bueno y fiel, sobre poco has sido fiel, y te pondré sobre mucho; entra a tomar parte en el gozo y alegría de tu Señor” (Mt 25,21).
  5. No es aún siervo fiel el que se apoya sobre el simple conocimiento fino, sino aquel que muestra su fe mediante la aplicación y el cumplimiento de los mandamientos-logos de Cristo.
  6. El que honra al Señor, hace lo que Él manda. El que se equivoca o desobedece, soportará las consecuencias como es debido ya que se deben a él.
  7. Si amas el aprender, hazte amante y buen realizador de los divinos mandamientos-logos, porque la gnosis fina o conocimiento de las realidades divinas “hincha” (1Cor 8,1) al hombre.
  8. Las tentaciones inesperadas que nos vienen y nos acosan, son divina economía y nos enseñan providencialmente a amar la fatiga, el esfuerzo en trabajo por los mandamientos –logos y nos conducen aunque no lo queramos a la metania.
  9. Las tribulaciones y sufrimientos que caen sobre los hombres son el producto de nuestros males y de nuestros pecados. Pero si los soportamos mediante la oración, veremos que vuelven de nuevo los bienes.
  10. Algunos, recibiendo alabanzas por su virtud, han encontrado también el placer de la vanagloria, considerando dicha vanagloria como consuelo divino. Otros, reprochados por su pecado, se han sentido dolidos y este dolor benéfico lo han considerado como obra del mal.
  11. Los que, con el pretexto de su lucha, se enorgullecen y se levantan contra los que son más negligentes, consideran estar justificados por las obras de su cuerpo. Pero los que nos basamos solamente en la fina y sin obras gnosis-conocimiento, despreciamos a los que no conocen las realidades divinas, somos incluso más insensatos y tontos que ellos.
  12. Si no tenemos obras, aún la gnosis-conocimiento no es seguro incluso si es verdadero. Porque, respecto a cualquier realidad, la confirmación es dada por la obra.
  13. A menudo el conocimiento-gnosis es oscurecido por la negligencia en la práctica o praxis. Porque aquellos que han dejado de lado totalmente el trabajo espiritual, los recuerdos de ellos se borrarán de la memoria con el tiempo.
  14. Por ello, las Escrituras nos sugieren adquirir plena gnosis-conocimiento sobre Dios, para poder servirlo ortodoxamente mediante nuestras obras.
  15. Cuando realizamos los mandamientos con claridad, el Señor nos envía la correspondiente recompensa y nos beneficiamos psíquicamente según el propósito de nuestra intención.
  16. El que quiere hacer algo y no puede hacerlo, es como aquel que lo ha hecho delante de Dios, quien conoce los corazones. Y esto es válido, ya sea para el bien, ya para el mal.
  17. El nus (espíritu del corazón) también sin el cuerpo hace cosas malas y buenas. Pero el cuerpo sin el nus, nada puede hacer de esto, porque antes de la praxis se reconoce la ley de la libertad y el nus con su mente decide lo que va hacer y no hacer.
  18. Algunos que no cumplen los mandamientos creen de tener una fe que procede con rectitud. Otros, que los cumplen, esperan la Realeza increada como un salario que se lo debe Dios. Los dos se encuentran desviados fuera de la verdad.
  19. El patrón o señor no debe ningún salario a sus esclavos; éstos, a su vez, de no servir bien, no obtendrán su libertad.
  20. Si Cristo ha muerto por nosotros (Rom 5,8), como dicen las Escrituras, y nosotros no vivimos para nosotros mismos, sino para Aquel que ha muerto por nosotros y ha resucitado (2Cor 5,15), es evidente que estamos comprometidos a servirLe hasta la muerte. ¿Cómo considerar, pues, cosa debida la adopción de hijos?
  21. Cristo es el Soberano por esencia y Soberano según la economía; porque nos hizo cuando no existíamos y, muertos por el pecado, nos ha rescatado mediante Su Sangre y ha donado la χάρις jaris (gracia, energía increada) a aquellos que lo creen así.
  22. Cuando escuches de las Escrituras que Cristo recompensará a cada uno según sus obras (Mt 16, 27), no entiendas que se refiere a obras dignas de la gehena o infierno o del Reinado de la Realeza increada, debes entender que Cristo dará a cada uno una retribución por las obras relativas a la incredulidad o a la fe en Él; no como un mediador de negocios, sino como el Dios que nos ha creado y redimido por Su Sangre.
  23. Todos aquellos que hemos sido hechos dignos del bautismo, no ofrecemos nuestras buenas obras para lograr una retribución, sino para custodiar y guardar la pureza del santo Bautismo.
  24. Toda buena obra que realizamos, nos mantiene alejados de lo contrario, pero sin la jaris gracia increada no se puede alcanzar y añadir ninguna santificación.
  25. El continente se mantiene alejado de la gula; el que es pobre voluntario, de la avaricia, codicia y ambición; el silencioso, del mucho hablar, de la verborrea; el puro, del amor al placer o hedonismo; el decente, de la fornicación o lujuria; el autosuficiente, del amor por el dinero o avaricia, el apacible, de las discusiones; el humilde, de la vanagloria; el que se somete, de la contienda; el que se deja inspeccionar, de la hipocresía; del mismo modo, el que ora se mantiene alejado de la desesperación; el pobre, del deseo de tener muchas posesiones; el confesor de la fe, de renegar; y el mártir, de la idolatría. ¿Ves cómo toda virtud que se practica hasta la muerte no es otra cosa que la abstención del pecado? Pero abstenerse del pecado es obra normal natural, no un precio a pagar para recibir, en compensación, la Realeza increada.
  26. El hombre con dificultad custodia y guarda lo que es propio de su naturaleza, pero Cristo, mediante la Cruz, nos ha regalado la adopción.
  27. Hay un precepto-mandamiento parcial y otro que contiene todos los mandamientos. Con el parcial se manda dar a quien nada posee (Lc 3,11); con el otro, se ordena que uno renuncie a todos sus propios bienes (Lc 14,33).
  28. Hay una acción de la jaris gracia (energía increada) de la cual el que es niño no se percata, y hay una energía y operación de la malicia que es similar a la verdad. Está bien no detenerse y observar demasiado en estas cosas, para no caer en engaño; sin embargo no debemos condenarlas, no vaya ser que sean verdad, sino que deberemos presentar todo a Dios por medio de la esperanza, ya que Él sabe de la utilidad de ambas cosas.
  29. El que quiere cruzar el mar inteligible de los pazos, es, humilde, vigilante, paciente, magnánimo y continente. Sin estas virtudes, sólo perturba el corazón, aunque se esfuerce por entrar, no podrá atravesar ese mar.
  30. La ησυχία hisijía (serenidad y paz interior divina) es la rescisión de los males. Si luego agregamos las virtudes anteriores, conjuntamente con la oración, no hay ayuda más rápida que ésta para alcanzar la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos).
  31. No es posible tener hisijía el nus (espíritu de la psique), si no se tranquiliza el cuerpo; tampoco se puede eliminar la pared divisoria que se halla entre ellos sin hisijía (serenidad y paz interior divina) y oración.
  32. Nuestra naturaleza inferior que trabaja los deseos de la carne o cuerpo, está contra de nuestra naturaleza espiritual que es inspirada por el Espíritu Santo. Pero aquellos que se comportan de acuerdo con las inspiraciones del Espíritu Santo, no llevan a cabo los deseos de la carne (Gal 5, 16-17).
  33. No hay oración perfecta sin invocación espiritual con el nus (espíritu de la psique). Dios atiende el nus que grita fuertemente sin distracción.
  34. Cuando el nus (espíritu de la psique) ora sin distracción con atención y perseverancia, refrena y quebranta su corazón. Un corazón pleno de contrición y de humildad, Dios no lo desprecia ni lo agota (Sal 50,17).
  35. A la oración también se la denomina virtud, aunque es la madre de todas las virtudes, porque las genera o la da a luz mediante la unión con Cristo.
  36. Lo que hacemos sin oración y sin buena esperanza, resultará de ello algo nocivo e imperfecto.
  37. Cuando oyes que los últimos serán los primeros y los primeros, últimos (Mt 20:16), entiende esto como referido a aquellos que son partícipes de las virtudes y a los que son partícipes de la agapi (amor desinteresado). La agapi está en el último lugar entre las virtudes, pero se convierte en la primera por su valor y deja todos las virtudes que se han realizado como últimas.
  38. Si en la oración te aprisiona la acedia (pereza espiritual) o estás entristecido por los modos variados del mal, recuerda tu muerte y los terribles infiernos. Más bien debes apegarte a Dios con la oración y la esperanza (Sal 72,28), antes que tener recuerdos exteriores, aunque éstos puedan ser útiles.
  39. Ninguna de las virtudes, por sí sola, puede abrirnos el camino hacia Dios, si todas ellas no dependen con orden una la otra, deberán vincularse entre sí.
  40. No es continente el que se nutre de loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía), ya que, aunque sean útiles, no son más útiles que la esperanza.
  41. Es un pecado de muerte todo pecado del cual el hombre no se arrepiente. Y aunque un santo rogara por otro que cometió un pecado de este tipo, no sería escuchado.
  42. El que se arrepiente y vuelve correctamente en la metania, no calcula compensar con su fatiga los pecados anteriormente cometidos; pero con lo que hace, se torna propicio a Dios.
  43. Si tenemos el deber de hacer cada día todos los bienes que pueda hace el hombre, entonces, ¿qué podremos dar a Dios a cambio por nuestros pecados?
  44. Aunque podamos ejercitar al máximo nuestra virtud hoy, no trae recompensa, sino que es inspección de que en el pasado éramos negligentes.
  45. El que está espiritualmente atribulado y entristecido y descansa corporalmente o carnalmente, es parecido a aquel que está atribulado en su cuerpo pero disipado espiritualmente.
  46. La tribulación voluntaria de una de estas partes coopera para la otra: la intelectual-mental coopera en la carnal; y la de la carne en la intelectual o mental porque su combinación origina una gran fatiga.
  47. Es de gran virtud para nosotros soportar las aflicciones, tribulaciones que nos vienen y amar al prójimo que nos odia, según el logos del Señor (Mt 5,44).
  48. La prueba de agapi (amor desinteresado) no hipócrita es el perdón de nuestras faltas. Porque así es como el Señor ha amado al mundo.
  49. No es posible perdonar, desde nuestro corazón, las faltas y errores de los otros sin la verdadera gnosis-conocimiento espiritual, porque ella manifiesta en cada uno las aflicciones de los otros como propias.
  50. No perderás nunca lo que dejas perdonando para el Señor. A su debido tiempo se te devolverá multiplicado.
  51. Cuando uno olvida que el objetivo es la piedad, entonces la obra exterior de la virtud se torna inútil.
  52. Si en cada hombre la dirección torcida de su nus (espíritu de la psique) es perjudicial, tanto más en quienes han elegido rigurosamente cómo regla la exactitud de los logos o palabras, en praxis y en pensamientos.
  53. Ponte a filosofar en torno a los hechos que giran alrededor de la voluntad del hombre y la retribución de Dios. Porque las palabras no son más sabias ni más útiles que las obras.
  54. En las fatigas resultantes de llevar una vida piadosa son aliviadas por la ayuda divina. Esto debemos aprenderlo por medio de la ley divina y de la conciencia.
  55. Uno ha recibido una opinión y despistado la ha mantenido sin someterla a ningún examen. Otro la ha recibido y la ha comparado con verdad. Se pregunta: ¿quién de los dos ha actuado con mayor piedad?
  56. La gnosis verdadera es tener paciencia en las propias penas y no acusar a los hombres por las propias desventuras y desgracias.
  57. El que hace el bien buscando una retribución, no sirve a Dios, sino a la propia voluntad.
  58. No es posible al que ha pecado escapar del castigo, sino sólo con la metania que conviene a cada error y pecado.
  59. Algunos dicen que no podemos hacer el bien si no recibimos enérgicamente la jaris gracia (energía increada) del Espíritu.
  60. Siempre aquellos que con su voluntad y predisposición están dedicados a los placeres o hedonismo, no se ocupan hacer lo que pueden, creyendo que en su lucha se quedan sin ayuda de Dios.
  61. La jaris gracia increada se ha dado místicamente a los que fueron bautizados en Cristo, la cual actúa a los que trabajan los mandamientos. La jaris no deja de ayudarnos, pero depende de nosotros hacer el bien según nuestras fuerzas y posibilidades.
  62. Al principio la jaris gracia (energía increada) despierta la conciencia caída de un modo digno de Dios. Es por esto que muchos malhechores, una vez vueltos a la metania, son gratos a Dios y Le agradecen.
  63. A la jaris gracia (energía increada) se la encuentra escondida en la enseñanza del prójimo. A veces acompaña durante la lectura y, mediante un proceso natural, enseña su propia verdad. Si no escondemos, el talento de este proceso natural que hemos recibido de estas maneras, entraremos eficazmente en el gozo y la alegría del Señor (Mt 25,14-30).
  64. Quien busca las energías (increadas) del Espíritu antes de haber trabajado los mandamientos-logos, es similar a un esclavo comprado a un precio determinado, quien, en el momento de ser comprado, trata de hacer registrar junto a su precio también su libertad.
  65. El que ha descubierto que las aflicciones vienen por la justicia de Dios, éste, en la búsqueda del Señor, ha encontrado la gnosis (conocimiento espiritual) junto con la justicia (Pro 16, 8).
  66. Si tú entiendes, según lo que dicen las Escrituras, que en toda la Tierra están los juicios de Dios, cada acontecimiento desgraciado se hará para ti maestro de la teognosía (conocimiento de Dios).
  67. 67. Según lo que está pensando cada hombre, le viene lo adecuado y debido. La variedad de las tentaciones que le hacen falta, la conoce sólo Dios.
  68. Cuando sufres algo deshonroso por parte de los hombres, piensa en seguida que te vendrá alguna doxa-gloria de Dios. Así te librarás de la tristeza y de la turbación, aun estando en el deshonor, y en la gloria, cuando venga, serás fiel y libre de condena.
  69. Cuando seas alabado por la gente, según la complacencia de Dios, no mezcles nada ostentoso en lo que ha economizado Dios; para que no cambien las cosas y caigas en situación contraria.
  70. La semilla no puede crecer sin tierra ni agua. Así también el hombre no obtendrá nada sin esfuerzos y fatigas voluntarias ni ayuda divina.
  71. Sin la nube es imposible que caiga la lluvia. Así, sin un buen testimonio interior (buena conciencia), no es posible ser gratos a Dios.
  72. No te niegues a aprender aunque fueras sumamente inteligente y sabes mucho. Porque la divina economía o administración divina nos brinda más beneficios que nuestra inteligencia y sensatez.
  73. Cuando a causa de algún placer, el corazón resbala de su lugar natural, se torna difícil detenerlo, casi como si fuera un piedra pesada que rueda cuesta abajo y no se puede detener.
  74. Igual un ternerito inexperto que corre por los prados y termina en un lugar rodeado por precipicios, así es la psique-alma que poco a poco se deja arrastrar por los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía).
  75. Cuando el nus (espíritu de la psique) con la mente, con la valentía que otorga el Señor, libera la psique-alma de años de hábito pecaminoso, entonces el corazón se siente como si estuviera siendo arrastrado por verdugos que lo arrastran por aquí y por allá, ya sea por el nus como por el pazos.
  76. Así como aquellos que navegan en el mar, con la esperanza de una ganancia, soportan voluntariamente el ardor del sol, así también los que odian el mal, aman la inspección y el reproche. Puesto que, el ardor del sol es opuesto a los vientos, y la inspección es opuesta a los pazos.
  77. Igual que el viaje en tiempo de invierno o en el día sábado causa dolor a la carne y contaminación a la psique-alma, “Orad, por tanto, para que vuestra huida no sea en invierno, ni en sábado” (Mt 24,20), tal es la revolución de los pazos un cuerpo senil y en una psique-alma dedicada a Dios.
  78. Ninguno es tan bueno ni tan caritativo como el Señor. Pero el que no vuelve a la metania y no se arrepiente no es perdonado por Él tampoco.
  79. Muchos de entre nosotros nos afligimos por los pecados, pero recibimos bien y con agrado aquello que los causa.
  80. El topo que se arrastra bajo tierra, siendo ciego, no puede ver las estrellas. Del mismo modo, el que no tiene fe respecto a las cosas temporales, no puede creer lo que concierne a las eternas.
  81. Jaris-gracia (energía increada) antes de la jaris, es el verdadero conocimiento (gnosis) donado por Dios a los hombres. Sobre todo a los que la recibieron enseña a creer al donador Dios.
  82. Cuando una psique-alma pecadora no acepta con agrado los sufrimientos que la afligen, entonces los ángeles dicen de ella: “Hemos curado a Babilonia, pero no se ha sanado” (Jer 28,9).
  83. El que se olvida del verdadero conocimiento (gnosis divina), lucha a favor de los enemigos casi como si fueran éstos la ayuda y el interés de los hombres.
  84. Así como el fuego no puede durar en el agua, tampoco un mal pensamiento sobrevive en una psique-alma que ama a Dios, porque el filoteo (amigo de Dios) ama a los esfuerzos; y el esfuerzo voluntario es por naturaleza enemigo del placer o del hedonismo.
  85. El pazos que ha encontrado alimento y dominio por medio de nuestra voluntad, luego aunque éste hombre no lo quiera será dominado por la fuerza del pazos.
  86. Amamos las causas de los pensamientos involuntarios, y es por esto que éstos sobrevienen y nos atacan. En cuanto a los pensamientos voluntarios, es evidente que amamos sus objetivos y objetos.
  87. La presunción y la arrogancia son causas de blasfemia y maledicencia. Φιλαργυρία filargiría (amor por el dinero, las riquezas o avaricia) y la vanagloria son causa de la crueldad de corazón y de la hipocresía.
  88. Cuando el diablo ve que el nus (espíritu de la psique) reza desde el corazón, entonces ataca con grandes y malignas tentaciones. No quiere destruir pequeñas virtudes con grandes ataques.
  89. Un loyismós (pensamiento simple o unido con la fantasía) que se detiene mucho tiempo en el hombre, manifiesta la disposición pasional que tiene hacia tal cosa. Cuando es destruido en seguida, es índice de lucha y de oposición del hombre contra este loyismós.
  90. Tres son las regiones espirituales en las cuales el nus (espíritu de la psique) entra y se transforma: “según natura o naturaleza”, “sobre-natura” y “contra natura”. Cuando se halla según natura, se encuentra a sí mismo causante de malos pensamientos y confiesa a Dios sus pecados reconociendo las causas de los pazos. Pero cuando se encuentra en la región contra natura, se olvida de la justicia de Dios y combate a los hombres como si éstos le perjudicaran y le causaran daño. Cuando llega a la región sobre-natura, encuentra los frutos del Espíritu Santo, los que dijo el Apóstol: “amor, alegría, paz etc.” (Gal 5,22). Y sabe que si da preferencia a los deseos del cuerpo, no puede permanecer allí. Y el que abandona y cae de esta región cae en el pecado y en las terribles calamidades que le siguen, aun que no inmediatamente, sino a su debido tiempo, tal como se conoce la justicia de Dios.
  91. Para cada uno la gnosis espiritual puede ser verdadera en la medida que su humildad, su apacibilidad o mansedumbre y su agapi-amor lo confirman como tal.
  92. Todo aquel que fue bautizado Ortodoxo, ha recibido místicamente toda la χάρις jaris (gracia, energía increada). Pero es informado de esto analógicamente mediante la aplicación y el cumplimiento de los mandamientos (logos, principios espirituales).
  93. El mandamiento-logos de Cristo que se aplica y se cumple con conciencia regala consolación en función de la multitud de dolores y tristezas del corazón. Pero cada una de estas cosas se realiza a su debido tiempo.
  94. Hacer con perseverancia y firme la súplica por cada cosa, de este modo nada puede ser cumplido sin la ayuda de Dios.
  95. Ninguna otra cosa es más poderosa y efectiva que la oración y nada es más útil que la oración para lograr la buena disposición, buen ánimo y bendición de Dios.
  96. La oración encierra en sí misma todo trabajo y toda la actuación de los mandamientos-logos. Nada es más alto que la agapi (amor incondicional, desinteresado) de Dios.
  97. La oración libre de divagaciones es una señal del amor a Dios para el que persevera y se mantiene continuamente en ella. Pero que el nus (espíritu del corazón) y la mente sean negligentes y descuidados en la oración es índice de amor al placer o del hedonismo.
  98. El que vela, tiene paciencia y tolerancia y ora sin sentirse oprimido, evidentemente es partícipe del Espíritu Santo. Pero incluso el que es oprimido por estas cosas y las soporta con buena voluntad recibe de Dios una pronta ayuda.
  99. Un mandamiento-logos se diferencia del otro. Por lo tanto, hay una fe que es más firme, imperturbable y más segura que otra.
  100. Hay una fe que nace de las cosas y realidades que hemos escuchado (Rom 10,17), y existe una fe que es la esencia de las cosas esperadas, como dice el Apóstol: “La fe es la convicción firme y garantía de las cosas que se esperan, la prueba de aquellas que no se ven por los ojos físicos” (Heb 11,1).
  101. Es cosa buena beneficiar con las palabras a los que preguntan, pero es mejor ayudar con la oración y la virtud. Porque el que se ofrece a sí mismo a Dios mediante estas cosas, ayuda a sí mismo y también al prójimo.
  102. Si con pocas palabras quieres ayudar y hacer el bien a quien ama aprender, indícale la oración, la ortodoxa fe y paciencia en las tribulaciones y tristezas. Puesto que todos los otros bienes los encontramos por intermedio de éstos.
  103. Por las cosas que uno tiene esperanza en Dios, ya no se enfrenta ni discute por estos con los otros.
  104. Si todo lo involuntario tiene como causa las cosas voluntarias, según las Escrituras, nadie es tan enemigo del hombre como lo es él de sí mismo.
  105. De todos los males la ignorancia es la primera, segunda la incredulidad.
  106. Huye de la tentación mediante la paciencia y la oración. Si tratas de oponerte sin estos medios, la tentación ataca aún más fuerte.
  107. El que es apacible según Dios, es más sabio que los sabios; y el humilde de corazón es más poderoso que los poderosos. Porque éstos llevan y soportan el yugo de Cristo (Mt 11,29) con gnosis-conocimiento espiritual.
  108. Cualquier cosa que digamos o hagamos sin oración, será luego peligrosa o dañina, y nos acusará sin que nos percatemos mediante los hechos.
  109. A causa de las obras, los logos dichos) y el pensamiento uno se convierte y se hace justo. A causa de la fe, la jaris (gracia energía increada) y la metania muchos de convierten y se hacen justos.
  110. Así como es inusitado para el que está en metania enaltecerse y tener otro sentir de sí mismo, así es imposible tener sentimientos y actitudes humildes para el que peca voluntariamente.
  111. La humildad no es una condena por parte de la conciencia, sino que es la jaris (gracia increada) de Dios e información exacta interior de Su compasión y simpatía.
  112. Lo que es la casa para el aire, así es el nus (espíritu de la psique) para la divina jaris. Cuanto más cosas materiales sacas fuera de la casa, más entra en su lugar el aire, mientras que cuanto más cosas materiales se colocan dentro, tanto más se retira el aire.
  113. El material de una casa está constituido por objetos y alimentos. El material del nus (espíritu de la psique), por la vanagloria y la voluptuosidad o hedonismo, placer.
  114. El amplio espacio del corazón es la esperanza de Dios. Lo que oprime y disgusta es la preocupación por el cuerpo.
  115. Es una e inmutable la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo, pero actúa en cada uno como quiere (1Cor 12,11).
  116. Tal como la lluvia caída sobre la tierra ofrece a cada planta la calidad de nutrición que le conviene, dulce para las dulces, acre para las más ásperas, así la jaris-gracia increada cae y regala a las virtudes las convenientes y debidas energías.
  117. La jaris (gracia, energía increada) cuando cae en la psique-alma para el que tiene hambre de Cristo se hace alimento; para el que tiene sed, se hace agua fresca y dulce; para el que tiene frío, en prenda caliente; para el candado (y agobiado psíquicamente), en alivio y reposo, para el que ora, en información (interior) veraz; y para el que está en luto o tristeza se hace consolación.
  118. Por tanto, cuando escuches en las Escrituras diciendo “que el Espíritu Santo se posó en cada uno de los Apóstoles” (Hec 2,3) o “que cayó sobre el profeta” (1Re 11, 6 · 16, 13), o bien que “opera, actúa” (1Cor 12,11), o “que se entristece” (Ef 4,30), o “que se apaga” (1Tes 5,19), o “que es inducido a indignarse” (Is 63, 10); o aun, “que algunos tienen los primeros frutos (Rom 8,23), “mientras que otros están llenos del Espíritu Santo (Hec 2,4), no pienses que en el Espíritu Santo hay una escisión, un cambio o una mutación o alteración, sino que debes creer, como hemos dicho más arriba, que es inmutable, invariable y omnipotente. Por lo tanto, también cuando opera sigue siendo lo que es y a cada uno le concede lo que le conviene en modo digno de Dios. Porque el Espíritu Santo como un sol, se difunde y se ha vestido sobre los bautizados; pero cada uno de nosotros es iluminado en la medida en que ha odiado los pazos que lo obnubilan y oscurecen y los ha apartado, y a medida que uno los ama es oscurecido.
  119. El que odia los pazos destruye sus causas. Pero el que insiste en permanecer en las causas y los motivos, es combatido por los pazos sin quererlo.
  120. Cuando somos atacados por los malos pensamientos, debemos acusar a nosotros mismos y no de un pecado de nuestros progenitores.
  121. Las raíces de los malos pensamientos son las malicias evidentes que nosotros las defendemos y justificamos en toda circunstancia con manos, pies y boca.
  122. No es posible que nos ocupemos con familiaridad por la diania (mente, intelecto) con un pazos si no amamos sus causas.
  123. ¿Quién de nosotros tolera la vergüenza y luego se ocupa mentalmente con la vanagloria? O, ¿quién, si ama el desprecio, se turba cuando le insultan? ¿Y quién, teniendo el corazón plenamente quebrantado y tiene humildad (Sal 50,19), recibe bien dispuesto la voluptuosidad o placer de la carne? O, ¿quién, si cree en Cristo, se preocupa o pelea por las cosas temporales?
  124. El que es criticado y reprobado y no reacciona ni con palabras ni con el pensamientos contra aquel que lo hace, éste posee gnosis-conocimiento espiritual verdadero y manifiesta una fe firme en el Señor.
  125. Los hombres son falsos en sus balanzas para hacer una injusticia (Sal 61,10), mientras que Dios concede para cada uno lo que es justo y de justicia.
  126. Ni el que hace una injusticia tiene más ni el que la recibe tiene de menos; por tanto, ¡se va del mundo el hombre como una imagen, por tanto se turba inútilmente! (Sal 38,7 y ss).
  127. Cuando ves que alguno sufre mucho deshonor, debes saber que se ha llenado de pensamientos de vanagloria y ahora cosecha con disgusto lo que ha sembrado en su corazón.
  128. El que disfrutó más de lo debido de los placeres o hedonismo, pagará cien veces más con sus penas por sus excesos de los placeres o hedonismo.
  129. El encargado que da órdenes debe decir a su subordinado lo que debe hacer. Si éste no lo escuchara, debe preanunciarle el ataque de los males que lo afligirán.
  130. El que sufre una injusticia por parte de alguien, y no trata de devolvérsela, demuestra por esto que cree a Cristo, recibiendo cien veces más en esta vida presente y en herencia la vida eterna (Mrc 10,30).
  131. El recuerdo de Dios es dolor o fatiga del corazón ejercida por la piedad y respeto hacia Dios. El que se olvida de Dios, se conduce a una vida de placeres y se vuelve insensible.
  132. No digas: El que es sin pazos-impasible no puede ser afligido y entristecido, pues, aunque no sufre por sí mismo, debe sufrir por el prójimo.
  133. Una vez que el enemigo retiene y se adueña de las cuentas de muchos pecados olvidados, entonces obliga al deudor a hacer los mismos pecados y traerlos a la memoria, utilizando y aprovechando así fácilmente de la ley del pecado (Rom 7,23).
  134. Si quieres recordar continuamente a Dios, no rechaces como injustas las tribulaciones que te suceden; sino que deberás soportarlas pensando como algo que te aqueja justamente. Porque la paciencia, con cada sufrimiento, vuelve a activar la memoria, al tiempo que la decadencia reduce actitud espiritual del corazón y, mediante el relajamiento produce el olvido de Dios.
  135. Si quieres que tus pecados sean perdonados por el Señor, no manifiestes a los hombres que posees virtudes; porque lo que nosotros hacemos por las virtudes es lo que Dios hace también por ellas.
  136. Cuando hayas escondido una virtud, no te exaltes como si tú fueras virtuoso. Porque la virtud no es solamente esconder el bien, sino también no pensar en nada de lo que es prohibido de Dios.
  137. No te alegres cuando haces bien a alguien, sino cuando soportas sin rencor ni resentimiento la contradicción y enemistad por el bien que has hecho. Porque así como las noches suceden los días, así los males suceden a las buenas acciones.
  138. La vanagloria, la φιλαργυρία filargiría (avaricia o amor al dinero y la riqueza) y la voluptuosidad o hedonismo no permiten que una buena acción permanezca limpia, a menos que éstas no caigan antes, gracias al temor a Dios.
  139. En los dolores y sufrimientos que no hemos buscado se esconde la misericordia de Dios, que atrae a la metania al que muestra paciencia y lo libera del infierno eterno.
  140. Algunos que cumplen con los mandamientos esperan equilibrar la balanza con sus pecados. Otros expían y redimen a Aquel que murió por nuestros pecados. Busquemos, ¿cuál de los dos tiene la conducta y actitud correcta?
  141. El temor al infierno y el eros (amor ardiente) del Reinado de la Realeza increada de los Cielos nos procuran paciencia a las tribulaciones y sufrimientos; esto se produce no por nosotros mismos, sino por parte de Aquel que conoce nuestros pensamientos.
  142. El que tiene fe en las realidades futuras se aleja directamente sin pretexto de los placeres presentes. El que es incrédulo, se torna voluptuoso y endulzado por las cosas presentes y se hace insensible.
  143. No digas: «¿Cómo puede llevar una vida voluptuosa o hedonista el pobre, si no tiene las condiciones?» Porque es posible vivir una vida tal, aun más míseramente, por medio de los pensamientos.
  144. Una cosa es el conocimiento-gnosis de las cosas y otra es el conocimiento profundo (e increado) de la verdad divina. Así como el Sol es distinto de la Luna, así el segundo conocimiento es más beneficioso que el primero.
  145. El conocimiento/gnosis de las cosas se produce en proporción al trabajo y aplicación de los mandamientos, mientras que el conocimiento profundo (e increado) de la verdad divina, en la medida de la esperanza en Cristo.
  146. Si quieres salvarte y llegar al conocimiento pleno de la verdad (1Tim 2,4), trata siempre de alcanzar el más allá de las realidades sensibles y de unirte a Dios mediante la esperanza solamente. Porque si te encuentras involuntariamente desviado, te harán la guerra con los estímulos los demoníacos principados y potestades. Pero cuando los venzas con la oración, permaneciendo lleno de esperanza, conseguirás la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios que te salvará de la ira futura.
  147. El que comprende lo que dice de modo místico o secreto san Pablo refiriéndose a que nuestra lucha es contra los espíritus de la maldad (Ef 6, 12), podrá comprender también la parábola que el Señor contaba para mostrar cómo debemos orar siempre sin desanimarnos ni cansarnos (Luc 18,1).
  148. La ley de Moisés ordena trabajar durante seis días y mantenernos en descanso y libres durante el séptimo (Éx 20,9). Esto prefigura que el trabajo u obra de la psique-alma es beneficiar mediante las riquezas o las acciones; pero su ocio y su reposo consisten en vender todo y darlo a los pobres, según el logos del Señor (Mt 18,21), y una vez encontrado el reposo mediante la pobreza voluntaria, ocuparse de la esperanza espiritual. San Pablo, solícitamente, también nos exhorta a entrar a este reposo, diciendo: Esforcémonos por entrar en ese descanso (Heb 4,11).
  149. Esto lo hemos dicho sin excluir lo que sucederá en el futuro y sin querer establecer que se convertirá en la recompensa completa; sino que queremos solamente decir que antes deberemos tener en el corazón la jaris gracia operante del Espíritu Santo y así, en proporción a ésta, entrar en el Reinado de la Realeza increada de los Cielos. Incluso el Señor, manifestando esto, nos decía que “el Reinado de la Realeza increada de los Cielos está dentro de ti” (Luc 17,21). Y también el Apóstol decía: “La fe es la garantía y la realidad de las cosas esperadas” (Heb 11,1), y también: “Corred de tal modo de poder alcanzar y ganar” (1 Co 9,24) y más aún: “Examinaos para ver si estáis en la fe. ¿O no reconocéis que Jesús Cristo vive en vosotros?, si no, entonces sois dignos de tentaciones y pruebas” (2Cor 13,5).
  150. El que ha conocido la verdad no se opone ni resiste a los acontecimientos dolorosos, porque conoce que éstos guían al hombre al respeto y temor de Dios.
  151. Los pecados antiguos, recordados en detalle, perjudican al hombre que tiene la buena esperanza en Dios. Porque si retornan y emergen con tristeza, nos alejan de la esperanza. Cuando nos vienen sus imágenes sin tristeza, meten en la psique-alma la antigua contaminación y fealdad.
  152. Cuando el nus (espíritu de la psique) se niega completamente de sí mismo y sostiene firmemente la esperanza, entonces el enemigo, bajo la apariencia de una supuesta confesión, representa con imágenes exactas los pecados que se cometieron, con el propósito de revivir los pazos pasiones que fueron olvidadas por la jaris gracia de Dios y dañar al hombre de manera oculta. Porque aunque el hombre sea fuerte y deteste y odie los pazos pasiones, inevitablemente se oscurecerá y caerá en confusión por los pecados pasados. Si además aún está sumido en la oscuridad y el amor de los placeres o del hedonismo, se trasladará a esa época y se ocupará con hostilidad de las ofensas del enemigo, de modo que esta memoria se convertirá en un vínculo con el pasado y no en una confesión.
  153. Si quieres presentar a Dios una confesión irreprensible, no recuerdes detalladamente tus errores y soporta con generosidad y valor las consecuencias.
  154. Las penas y los disgustos sobrevienen a causa de los pecados cometidos anteriormente y traen consigo lo que es debido para cada pecado.
  155. El que tiene gnosis/conocimiento y conoce la verdad, se confiesa a Dios no tanto con el recuerdo de las acciones que ha realizado, sino con la paciencia de las cosas penosas y tristes que le sobre vienen.

156 Si rechazas las fatigas, los esfuerzos y agotamientos corporales, no digas que volverás a la metania y te arrepentirás mediante las otras virtudes. Porque la vanagloria y la insensibilidad pos su naturaleza siempre sirven al pecado, incluso con intenciones y pretextos muy buenos.

  1. Así como las fatigas y los esfuerzos, los deshonores y los desprecios suelen generar las virtudes, así también la voluptuosidad o hedonismo y la vanagloria generan las maldades y los vicios.
  2. Cada placer del cuerpo deriva de un relajamiento precedente. Y es la falta de fe la que genera el relajamiento
  3. El que está bajo el dominio del pecado no puede por sí solo vencer la conducta y el sentir carnal, ya que en él el estímulo es incesante y se ha instalado en sus miembros.
  4. Los que están dominados por los pazos, es necesario rezar y subordinarse, porque a duras penas pueden mediante una ayuda luchar contra los malos hábitos precedentemente concebidos.
  5. El que con subordinación y oración lucha contra la voluntad carnal, es un atleta o luchador que tiene un buen método y da una prueba evidente de conducir la lucha espiritual mediante la abstención de las realidades sensibles.
  6. El que no abandona su propia voluntad y no la une a la voluntad de Dios, tropieza en sus obras y cae en poder de los enemigos demonios.
  7. Cuando ves a dos malvados que sienten amor el uno por el otro, debes saber que cada uno ayuda a las malas voluntades del otro.
  8. El orgulloso y el vanaglorioso se entienden de buena gana. Mientras que el orgulloso alaba al vanaglorioso que aparenta someterse servilmente, el vanaglorioso magnifica al orgulloso que le alaba continuamente.
  9. El oyente que ama a Dios trata de obtener una ventaja de estas dos cosas: si recibe un testimonio por sus buenas obras, se torna aún más animoso; si es amonestado por las cosas malas, es inducido a la metania. Pero para progresar es necesario también tener experiencia de vida; y para tener experiencia de vida debemos ofrecer nuestras oraciones a Dios.
  10. Es bueno atenerse al mandamiento capital y no preocuparse de los detalles, ni rezar por los detalles, sino que debemos solamente buscar y pedir el reinado de la Realeza increada y el logos de Dios (Mt 6, 33). Si nos preocupamos de las necesidades en particular, deberemos orar por cada una de ellas. El que hace algo o se preocupa de algo sin oración, no lleva las cosas a buen fin. Esto es lo que ha dicho el Señor: “Sin mí nada podéis hacer” (Jn 15:5).
  11. Si uno esquiva el mandamiento de la oración, le esperan desobediencias peores, que se lo pasarán la una a la otra como un prisionero.
  12. El que recibe y acepta bien los sufrimientos presentes gracias a la espera de los bienes futuros, ha encontrado el conocimiento de la verdad, y le será fácilmente liberado de la ira y la tristeza.
  13. Quien por amor a la verdad prefiere ser maltratado, despreciado y deshonrado, camina por la vía apostólica, ya que toma la cruz y es atado con cadena (Hec 28,29). El que sin estas cosas trata de prestar atención a su corazón, se engaña y se desvía y cae en las tentaciones y en las trampas del Diablo (1Tim 6, 9).
  14. No podemos vencer los malos loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) separados de sus causas, ni las causas separadas de los loyismí. Porque, cuando rechazamos solamente una parte de estas cosas, después de un corto tiempo mediante la otra nos encontramos sometidos a ambas.
  15. El que contiende con los hombres por temor de recibir dolores y ofensas, sufrirá aún más estando aquí por las desgracias que lo aquejarán, o será infernado sin piedad en el siglo futuro.
  16. El que quiere mantener alejada cualquier desgracia y mal, deberá orar respecto de todas las cosas que mantienen relación con Dios, debiendo también tener fija en Él la esperanza y, en cuanto le sea posible, no prestar atención a las realidades sensibles.
  17. Cuando el Diablo ve que un hombre se preocupa sin necesidad de lo que concierne a su cuerpo, primero lo sustrae y lo priva del conocimiento de las realidades divinas. Y luego su esperanza en Dios la corta como una cabeza.
  18. Si logras alcanzar el fortín de la oración pura, entonces no aceptes en ese momento el conocimiento de las cosas que el enemigo te presenta, para que no te suceda que puedas perder lo mejor. Es preferible enviarle flechazos desde lo alto con los dardos de la oración, mientras se encuentra acorralado abajo, que relacionarte y parlamentar con él, que nos presenta las cosas malas y viciosas y trama para apartarnos de la súplica que está en su contra.
  19. El conocimiento de las cosas, en el tiempo de la tentación o de la pereza o acidia, es útil al hombre; pero en el tiempo de la oración es generalmente perjudicial.
  20. Si se te ha sido dado por Dios a enseñar y no te escuchan y te desobedecieren, aflígete espiritualmente, sin que te perturbes en manifiesto exteriormente. Porque de afligirte, no serás condenado como quien desobedece, pero si te perturbas serás tentado en la misma cosa.
  21. Cuando enseñas y explicas, no escondas lo que conviene a los presentes; habla con claridad de las cosas bellas y de las cosas duras con insinuaciones y alusiones.
  22. No digas en su cara el error de quien no es un subordinado tuyo. Porque esto es tarea más bien derecho de autoridad que de consejo.
  23. Las cosas que se dicen en plural son apropiadas y beneficiosas para todos, ya que para cada uno se presentarán relevantes en su conciencia.
  24. El que habla con rectitud, debe también él creer que recibe de Dios las palabras que dice. La verdad no es de quien habla sino de Dios, que es quien opera y energiza.
  25. Con aquellos a quienes no tienes confesión y confirmación subordinación en ti, no contiendas cuando se resisten a la verdad, para no provocar odio, como dicen las Escrituras (Prov 9,8).
  26. El que cede ante quien es subalterno o subordinado cuando éste contradice inoportunamente, lo induce a error en la cosa que están tratando y lo prepara para transgredir las promesas de la obediencia.
  27. El que amonesta o corrige con temor de Dios al que peca, le provoca y le procura la virtud que es contraria a su error. El que lo hace con resentimiento recordándole las ofensas y dirigiéndose a él en modo malévolo e insultante, recae -de acuerdo con la ley spiritual- en el mismo pazos.
  28. El que ha aprendido bien la ley, teme al legislador. Y como le teme se aparta de cualquier mal.
  29. No tengas una doble cara y moral, es decir, una forma de hablar y de otra manera en tu conciencia. Este tipo de hombre es puesto por las Escrituras bajo una maldición (Sab Sir 28,13).
  30. Existe, como dice el Apóstol, el que dice la verdad y es odiado por los tontos e insensatos (Gal 4, 16). Y existe el que es un hipócrita, y por esto es amado. Sin embargo, ni la merced de uno ni la del otro dura mucho tiempo, porque a su debido tiempo el Señor dará a cada uno lo que le es debido.
  31. El que quiera eliminar las angustias futuras, debe soportar de buen grado las del tiempo presente. De esta manera, con el intercambio intelectual de una cosa por la otra como en un comercio, por medio de pequeños dolores, logrará escapar a los grandes castigos.
  32. AL hablar coloca seguridad en tus palabras para no jactarte y vanagloriarte, y guarda tu nus con su mente de no pensar que eres algo, para que Dios no retire Su ayuda y actúes de manera opuesta. Porque no depende solamente del hombre lograr el bien, sino con la ayuda del Dios Omnisciente.
  33. El Dios que vigila sobre todo, así como atribuye a nuestras obras los resultados justos, hace lo mismo también por los pensamientos y las reflexiones voluntarias.
  34. Los pensamientos involuntarios surgen de un pecado precedente, mientras que los voluntarios derivan de nuestra libre voluntad. Por lo tanto, las causas de los primeros son los segundos.
  35. A los malos pensamientos que vienen sin que lo queramos sigue la tristeza, por eso desaparecen también rápidamente; pero a los que vienen sin nuestra intención, sigue la alegría, y por esto es difícil liberarse y desligarse de ellos.
  36. El que ama el placer o hedonismo se entristece por los reproches y los sufrimientos. El que ama a Dios, se entristece por las alabanzas, las avaricias y las ambiciones.
  37. El que no conoce los castigos de Dios cruza espiritualmente por una calle que corre entre precipicios y es fácilmente derribado por cualquier viento. Si es alabado, se enorgullece y se infla; si se le hace un reproche, se amarga. Si come abundantemente, se torna lujurioso; si sufre, se lamenta. Si comprende, se hace ostentoso; si no comprende, finge. Cuando se hace rico, se convierte arrogante; si se empobrece, se convierte en hipócrita. Si se ha saciado, es desvergonzado; si ayuna, se hace vanaglorioso. Se enfrenta a los que le reprochan y mira como insensatos a los que lo perdonan.
  38. Si, conforme a la jaris (gracia, energía increada) de Cristo, no se adquiere un debido conocimiento de la verdad y temor a Dios, se arriesga a ser gravemente herido no solamente por los pazos, sino también por los sucesos tristes que le ocurren.
  39. Cuando quieres encontrar la solución de un problema o de un asunto intrincado, busca lo que, respecto de ello, es grato a Dios y encontrarás así la solución útil.
  40. En aquellas cosas que complacen a Dios, en estas toda la creación se pone al servicio. En aquellas que Dios rechaza, también la creación se opone.
  41. El que se enfrenta a los acontecimientos tristes que le suceden, lucha, sin saber contra los mandamientos de Dios. El que los acepta, conociendo bien que provienen de Dios y de Su voluntad, éste, según la Escritura, espera con paciencia al Señor (Sal 26,14).
  42. Cuando te sobreviene una tentación, aflicción o desgracia no busques el porqué o mediante de quién vino. Trata de sufrirla con rendición de gracias, sin tristeza, sin resentimientos y sin rencores.
  43. El mal de otros no nos agrega ningún pecado, siempre que no lo recibamos con reflexiones equivocadas.
  44. Si no podemos encontrar fácil a alguien que ha complacido a Dios sin tentaciones, pues, debemos dar gracias a Dios por todo lo que nos sucede.
  45. Si Pedro no hubiere fracasado a la pesca nocturna (Lc 5,5), no hubiera conseguido la pesca del día. Y si Pablo no hubiese quedado ciego en sus ojos, no hubiera vuelto a adquirir la vista física y la espiritual en el nus (espíritu de la psique). Y si Esteban no hubiera sido calumniado como blasfemo, no hubiera visto a Dios mientras los cielos se abrían (Hec 6, 13. 7, 56).
  46. Así como el trabajo según Dios se llama «virtud,» así también la tribulación y la tristeza que nos viene improvista y repentina se llama «tentación.»
  47. Dios tentaba a Abraham, es decir, le afligía para su bien y no para saber cómo era, porque ya lo conocía, ya que Él conoce toda cosa antes de ser generada. Pero quería, de este modo, darle motivos para la perfecta fe.
  48. Toda tribulación revela cuál es la inclinación de la voluntad, si ésta se inclina hacia la izquierda o la derecha. Por ello la tribulación accidental que nos sucede se llama tentación; porque esta proporciona experiencia, es decir, revela al hombre afligido sus voluntades escondidas.
  49. El temor de Dios nos obliga a combatir la maldad y el vicio. Pero mientras nosotros luchamos es la χάρις jaris (gracia, energía) increada de Dios la que la combate.
  50. Sabiduría no es solamente el conocimiento de la verdad mediante la consecuencia natural de las cosas, sino el soportar como propia la maldad y mala astucia de aquellos que nos perjudican y son injustos con nosotros. Porque los que se han quedado en la primera forma de sabiduría, se inflan de soberbia, mientras que los que han alcanzado la segunda, han adquirido la humildad.
  51. Si no quieres ser tentado de los malos astutos loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía), acepta el desprecio de tu psique-alma y la tribulación o tristeza de tu cuerpo-carne, y eso no parcialmente, sino en todo tiempo, lugar, cosa y hecho.
  52. El que se deja voluntariamente instruir por las tribulaciones, no será dominado por malos astutos loyismí pensamientos involuntarios. Pero el que no acepta las primeras, es tomado prisionero, aunque no lo quiera, por los segundos.
  53. Cuando se te hace injusticia y eres perjudicado, y tus entrañas y tu corazón se endurecen, no te entristezcas, ya que la cosa fue provocada por voluntad o economía divina. Más bien, destruye con alegría todos los pensamientos que se levantan y te alientan en contra, sabiendo que con la desaparición de los pensamientos, apenas ellos aparezcan, desaparece también el mal. Sin embargo, si los pensamientos continúan, entonces también el mal aumenta.
  54. Sin la contrición o quebrantamiento del corazón, es imposible librarte del mal. Y lo que hace que el corazón se quebrante y se arrepienta es la triple continencia: en el sueño, en la comida y en el relajamiento del cuerpo. La superabundancia de estas cosas introduce a la vida placentera o hedónica y esto acarrea los malos pensamientos, por eso es contrario a la oración y al servicio o diaconía conveniente.
  55. Si te sucediera que debes dar órdenes a hermanos, mantente en orden en la posición en la que has sido puesto y no calles si no dices lo debido y lo que conviene, porque existen los que contradicen. Y si obedecen, recibirás la merced, salario por sus virtudes. Si no obedecen, los perdonarás en todo caso y así recibirás la recompensa correspondiente de Aquel que ha dicho: “Perdonad y seréis perdonados” (Mt 6, 14).
  56. Toda tribulación se parece a una reunión festiva; el que sabe comerciar gana mucho en ello, pero el que no sabe hacerlo, es perjudicado.
  57. Si alguien no te obedece después de que le has hablado por lo menos una vez, no lo fuerces enfrentándolo, toma para ti la ganancia de su falta, porque más que la corrección de éste, te beneficiará tu indulgencia y tolerancia.
  58. Cuando el mal hecho a uno repercute sobre muchos, no deberemos ser magnánimos ni buscar nuestra propia ventaja, sino la de muchos, para que éstos se salven (1 Co 10:33). Porque más beneficia la virtud que concierne a muchos que la de uno solo.
  59. Si alguno cae en un pecado cualquiera, y no se entristece en la medida debida de su error, cae nuevamente en la misma red.
  60. Así como una leona no se acerca amistosamente a un becerro, de igual modo la impudicia no recibe ni acepta con agrado la tristeza según Dios por los pecados.
  61. Como la oveja no se acerca al lobo para engendrar hijos, así la fatiga del corazón no se acerca a la saciedad para la concepción de la virtud.
  62. Nadie puede sentir fatiga, dolor y tristeza según Dios, si antes no ama sus causas.
  63. El temor de Dios, el control y el reproche por nuestras faltas producen tristeza. La continencia y la vigilia tienen relación con la fatiga y el dolor.
  64. El que no se deja enseñar por los mandamientos-logos y los consejos de las Escrituras, será azotado con la fusta del caballo y la vara del asno (Prov 26, 3). Si rechazara también éstos, entonces con la mordida o el bozal y las riendas le apretarán el cuello y le cerrarán las mandíbulas (Sal 31,9).
  65. El que se deja vencer fácilmente por las pequeñas cosas, será esclavizado también de las grandes. El que desprecia las pequeñas, con la ayuda del Señor resistirá a las grandes.
  66. No trates de hacer el bien con inspecciones y reproches a quien se vanagloria por sus virtudes. Ya que éste no puede ser al mismo tiempo amante de la ostentación y amante de la verdad.
  67. Todo logos de Cristo manifiesta la misericordia, la justicia y la sabiduría increada de Dios, y la potencia de ellas la pone mediante el oído a los que escuchan con agrado. Por tanto, los injustos y sin misericordia, escucharon con desagrado y fastidio y no pudieron comprender la sofía-sabiduría de Dios, sino que crucificaron al Maestro que la enseñaba. Nosotros pongamos atención a nosotros mismos para ver si lo escuchamos de buena gana, porque Él ha dicho: «El que cumple mis mandamientos/logos y los tiene interiorizados, ése es el que me ama; y al que me ama, lo amará mi Padre y yo también lo amaré y me apocaliptaré-revelaré a él, mediante la iluminación interior por la energía increada» (Jn 14,21). ¿Ves cómo Él ha escondido la manifestación de sí mismo en los mandamientos? De todas las virtudes, pues, la que contiene a todas es la agapi-amor hacia Dios y al prójimo, y consiste en la abstención de las cosas materiales y en la hisijía (serenidad de la mente y paz del corazón) calma de los loyismí-pensamientos.
  68. Sabiendo esto, el Señor nos manda: “No os preocupéis por el mañana” (Mt 6:34). Y es correcto. Porque, el que no se haya liberado de la preocupación de las cosas materiales, ¿cómo se liberará de los malos astutos pensamientos? Y el que se encuentre cercado por los pensamientos, ¿cómo verá la realidad del pecado que encubren los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía)? Esto es tiniebla y niebla de la psique-alma que proviene de las reflexiones viles, pensamientos malos astutos y las malas acciones-praxis. El Diablo tienta mediante los estímulos de los malos astutos loyismí, pero no viola ni fuerza sino que muestra y da el inicio del proceso; el hombre, por amor al placer y por vanagloria entra y corresponde con agrado. Su discernimiento le haría rechazar el estímulo, pero en la práctica le toma gusto y acepta. Pero el que no haya, por lo menos, visto este proceso general del pecado, ¿cómo rogará y suplicará a liberarse de este y será catartizado, purgado, sanado y purificado? ¿Y si no fuera catartizado sanado como accederá al lugar de la naturaleza pura? Y si no lo ha encontrado, ¿cómo verá la morada más interior de Cristo? ¡Ya que somos morada de Dios, según el logos profético, evangélico y apostólico! (Jn 14,23 · 1Cor 14,23 · Heb 3, 6).
  69. Deberemos pues, siguiendo con lo que hemos dicho antes, buscar la morada y golpear a la puerta, con perseverancia, mediante la oración, de tal modo que, ya sea aquí o en el final de nuestras vidas en la muerte, el Señor nos abra y no nos diga que como hemos sido negligente “no os conozco de dónde sois” (Lc 13,2). No sólo debemos pedir y recibir, sino custodiar lo que nos ha sido dado, porque hay algunos que han recibido pero luego han perdido. Por tanto, un simple conocimiento, o aun una experiencia accidental de las realidades que se han dicho, pueden tenerlos también aquellos que han empezado tarde a aprender, y los jóvenes. Pero en cuanto a la práctica constante y paciente, eso es sólo de aquellos que son píos y experimentados entre los ancianos, a los cuales ha sucedido a menudo perderla por falta de atención, luego de buscarla mediante fatigas voluntarias y de encontrarla. También nosotros no cesarnos de hacerlo así, hasta que la poseamos fija y permanente, sin que nos pueda ser quitada.
  70. Entre los muchos mandamientos de la Ley Espiritual, hemos separado estos pocos. Son preceptos que incluso el gran Salmista (Sal 1,2 y otros) sin cesar que aprendamos y hagamos los que asiduamente salmodiamos en el nombre de nuestro Señor Jesús. A Él la gloria, el poder, la doxa-gloria y la adoración, ahora y por los siglos. Amén.

Traducción xX Χρῆστος Χρυσούλας, jJ Jristos Jrisulas www.logosortodoxo.com, 30-12- 2023

1 comentario

  1. José María Marín

    Buenas tardes, buscando publicaciones de la Philokalia en español he llegado a tu magnífica página, aunque quien la refirió comentaba que se podían descargar 4 de los volúmenes. No lo he conseguido de ninguna forma, si es que es posible. Por favor, estoy muy interesado en disponer de aquellos volúmenes en español que pueda descargar, ya que no siempre tengo acceso a la red. Muchas gracias

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