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Abr 27 2024

Αίσθηση (észisi) sentido espiritual , sentimiento y νούς nus según san Diádoco de Fótica.

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Αίσθηση (észisi) sentido espiritual, sentimiento y νούς nus

 según san Diádoco de Fótica.

 

(Análisis de las 10 condiciones y virtudes para la zéosis y 100 capítulos gnósticos de san Diádoco

por el Metropolita Ieózeos Vlajos, del libro Hisijía y Teología, capítulo 12)

Filocalía tomo I https://www.logosortodoxo.com/filocalia/100-capitulos-practicos-san-diadoco-de-fotica/ (repasada la traducción 24/04/2024)

 

Αίσθηση (észisi)

Αίσθηση sentido, sensación, sentimiento, intuición, sensibilidad, instinto o percepción interior del corazón, según contexto.

Νοερά αίσθηση (noerá észisi) constituye un término níptico consagrado. Sinónimas formulaciones son: “espiritual, del corazón, ο divino sentido, sentido, sentimiento, sensación, instinto, sensibilidad”. Está y no está en nuestro interior. Se entiende que no está cuando el nus no ha hecho la catarsis, purificación del oscurecimiento de los pazos y no se ha convertido en vehículo de la increada energía Χάρις  (Jaris) Gracia. Con ésta noerá αίσθηση (észisi) se reciben y hacen perceptibles y sensibles en el corazón las divinas apocalipsis (revelaciones). De los antiguos Padres habla mucho sobre esto san Diádojo de Fótica. Más detalladamente habla el magno contemplativo de los Hisijastas san Gregorio Palamás. (Ver: Sobre los Santos Hisijastas).

San Juan el de la Escalera nos dice: El νούς nus el noerós (espiritual) por supuesto dispone de noerá αίσθηση (észisi). Esta αίσθηση (észisi) que está y no está, pues, que la busquemos y la pidamos continuamente. Porque cuando ella se manifieste, los sentidos exteriores cesarán por sí solos hacer de las suyas. Esto exactamente teniéndolo en cuenta un sabio dijo: “Y encontrarás αίσθηση (észisi) sentido, sensación, sentimiento, intuición divina”. (Logos, 26, Sobre el discernimiento, v.17A)

San Gregorio el Sinaita, Filocalía v.3: “Considera que la gnosis o el conocimiento de la verdad es principalmente el αίσθηση sentimiento de la Χάρις jaris, (gracia energía increada). https://www.logosortodoxo.com/filocalia/filocalia-4o-tomo-137-capitulos-utiles-espiritualmente-por-san-gregorio-el-sinaita

En la Iglesia Ortodoxa tenemos un tesoro grande que es la experiencia y la gnosis de los santos. El logos apocalíptico, revelativo que se da por Dios a los hombres, pero a los que están preparados para recibirle, energiza y opera dentro de ellos y les ofrece la gnosis (increada) de Dios. Esto tiene consecuencias en la plenitud de sus vidas, en la comunión y en toda la creación. Uno de los santos experimentados y deificados es también san Διάδοχο Diádojo de Fótica (siglo v) del cual su influencia fue muy grande a los futuros Padres, monjes y personas.

A continuación describiremos un poco la personalidad de san Diádoco de Fótica y a continuación analizaremos unos puntos de su enseñanza que tienen un gran valor y sentido para terapia y psicoterapia del hombre y su unión con Dios.

 

Los cien versículos o capítulos gnósticos

El tema que nos ocupa está tomado de los 100 capítulos gnósticos que es el más importante de san Diádojo de Fótica sobre nus y αίσθηση (észisi).

San Diádoco, obispo de Fótica es una personalidad patrística y monástica muy grande del siglo V d. C y uno puede decir que es un fundador de la teología ascética y níptica.

En su libro: “Los cien versículos gnósticos,” el Santo habla para la gnosis (conocimiento) de Dios que es existencial u ontológica y no encefálica, es decir, cerebral o intelectual, meditativa o imaginativa. Y en esto consiste la diferencia entre el escolasticismo del Papismo y la Tradición Níptica Ortodoxa. Según el escolasticismo la gnosis de Dios es consecuencia de la elaboración racional, la imaginación y la meditación, en cambio, según la Tradición Ortodoxa la gnosis de Dios está unida estrictamente con la experiencia de Dios mediante la θεωρία zeoría (contemplación, expectación) de la Luz increada. Además, es conocido que, según la teología de la Iglesia tal como la ha expresado san Gregorio Palamás, la gnosis de Dios se identifica con la visión, expectación o contemplación de la increada Luz que es la κοινωνία kinonía (conexión, comunión y unión) del hombre con Dios y esta gnosis (increada) es superior de la humana gnosis creada y experiencia. Por consiguiente, en este libro se habla de la gnosis existencial de Dios que conecta con la catarsis del nus y la visión, expectación de la Luz increada.

Sobre este libro de san Diádoco de Fótica ha hecho un admirable comentario bienaventurado y el sabio Yérontas Teóklitos el Dionisiatis del santo monasterio de san Dionisio de Athos. Quien lo ha interpretado a través de toda la experiencia ascética, antigua y contemporánea que muestra el valor diacrónico del libro. El yérontas Teóklitos ha separado el libro en unidades según lo títulos que ha dado en cada capítulo. Expondré esta división porque nos da una posibilidad de ver el libro con todo su contenido:

Cap. 1-5 Infraestructura espiritual de la vida en Cristo.

Cap. 6-9 Voluntad independiente- luz de la gnosis-logos-medio.

Cap. 10-14 La parte emocional o irascible de la psique- dos logos- agapi de Dios-éxtasis.

Cap. 15-18 Agapi fraternal-temor de Dios-condiciones de la agapi.

Cap. 19-22 Pruebas de la catarsis-fe-obras-fe-agapi.

Cap. 23-25 Conciencia-dualidad-simplicidad de la tendencia.

Cap. 26-28 Condiciones de la nipsis-necesidad del Espíritu Santo.

Cap. 29-30 Disgregación-unificación del sentido psíquico.

Cap. 31-33 Las dos súplicas-Espíritu Santo-satanás.

Cap. 34-36 Agapi fraternal-temor a Dios-condiciones de la agapi (Dos agapis-temor y agapi-la Luz increada)

Cap. 37-39 Los sueños de la naturaleza-los del satanás-los de Dios.

Cap. 40-44 Las dos luces-obediencia-engratia-desviaciones.

Cap. 45-49 Regla de engratia-la finalidad del ayuno-el vino.

Cap. 50-53 Bebidas-el vinagre del Señor-médicos.

Cap. 54-56 Criterios de la espiritualidad-los sentidos.

Cap. 57-59 Las bellezas interiores-la acedia o desánimo, pereza espiritual- “la oración de Jesús”.

Cap. 60-62 Características de la alegría-memoria de Jesús- la ira o lo emocional.

Cap. 63-65 El “gnóstico”-los tribunales-la insolvencia o pobreza.

Cap. 66-67 La superioridad de la pobreza- Teología fuente de la agapi.

Cap. 68-70 Oración-Teología-la Jaris de los nuevos-el silencio.

Cap. 71-72 El medio teólogo-los pazos-el teólogo y sus espacios.

Cap. 73-75 El Espíritu Santo-sus energías graduales.

Cap. 76-78 Pecado-ejercicios de la Jaris-voluntad.

Cap. 79-81 El satanás-el Bautismo-dos tipos de demonios.

Cap. 82  La ley enfrentada-“concienciarse”.

Cap. 83-86 Capítulos contra los masalianos-consideración correcta, ortodoxa.

Cap. 87-88 Dos “concesiones” la dualidad del sentido.

Cap. 89 El “a imagen” hacia el “como semejanza”.

Cap. 90-91 Espíritu Santo y la libertad-la divina agapi.

Cap. 92-93 Agapi y Teología-la dualidad del “camino”.

Cap. 94-96 Santidad y tentaciones-humildad y mentalidad humilde.

Cap 97-100 Oración noerá o del corazón-apázia-la guerra final-krisis o juicio.

El inolvidable Profesor Panayiotis Jristu de la Universidad de Tesalónica ha dividido este libro en grandes unidades. A continuación para que tengamos un conocimiento sobre este libro traspasaremos aquí esta división y un análisis resumido del contenido de este libro importante que hizo el inolvidable Profesor:

(1-11) Sobre naturaleza espiritual del hombre

El cimiento de la verdadera vida espiritual es la agapi, que une la psique con las virtudes de Dios que es el único bondadoso por naturaleza. El hombre no es bondadoso por naturaleza, pero puede convertirse y hacerse con la participación; porque como está formado como imagen de Dios tiene el poder de semejarse con Él, mientras utilice la independencia adecuadamente, que consiste en el giro de su voluntad hacia la bondad y el bien. La tendencia de la psique hacia la bondad es ayudada por la sofía-sabiduría, es decir, la comprensión de las divinas verdades y de la gnosis, es decir, el discernimiento entre el bien y el mal. Ante la bondad de Dios no soporta ni pasa por otro principio, porque el mal por sí mismo es inexistente, es creado únicamente por el deseo del corazón.

(12-23) La fuerza y la energía de la agapi y la fe

La agapi de los creyentes se refiere principalmente al logos de Dios y debe ser tan ardiente, de manera que el recuerdo de su doxa-gloria constituya el único fin y propósito de la vida; la doxa-gloria del sí mismo que sea despreciada y los placeres mundanos que sean abandonados. Esta agapi concede muchos frutos altos, porque aquel que ama a Dios no sólo produce obras bondadosas sino que es reconocido por Dios y se convierte en amigo de Él. La agapi sigue al temor que nace del comienzo de la catarsis (sanación, terapia) espiritual de la psique. Otra fuerza y energía espiritual es la fe que conecta inseparablemente con la agapi y sus obras, certificando sobre las divinas verdades. Sin permitir investigación con meditaciones vanidosas y pensamientos orgullosos, porque la energía de ellos perturba y altera la conciencia y convierte los bienes sobrenaturales en incomprensibles.

(12-48) La capacidad de la psique en discernir la divina iluminación de la influencia demoníaca.

Después del pecado del Adán los componentes del hombre se separaron, y por un lado la psique aspira a los bienes celestes y por otro, el cuerpo a las terrenales. Igualmente fue dividido también el sentido unitario o inseparable del hombre, es decir, la capacidad comprensiva y el sentido somático o físico corporal. Para la reunificación del disgregado sentido es necesario hacer un gran esfuerzo para el discernimiento de las verdades espirituales y de las manifestaciones de los espíritus malos astutos. La psique que se aleja del mundo y se dedica a la oración ve claramente a Dios, en cambio el cosmos-mundo (de los pazos, el pecaminoso) oscurece la capacidad del discernimiento. En este intento, esta psique-alma recibe el refuerzo del Espíritu Santo haciendo la catarsis (purgación, limpieza, sanación) sanando al nus; pero cuando el nus es movido en plenitud de santidad, siente la divina παράκλησις paráclisis (consolación, súplica), entonces el demonio pone a la vista disfrutes dulces para engañar y burlarse de la disposición y el ánimo de las personas. Esta es la mala astuta paráclisis que se distingue de la bondadosa, porque la primera se energiza y opera al sueño y provoca duda y perturbación, en cambio la segunda se energiza y obra cuando está en alerta y en estado místico y produce serenidad y dulce agapi inefable hacia Dios, de modo que el hombre no vea otra cosa más que a Dios. Es cierto que hay también sueños buenos, pero, puesto que el discernimiento de los sueños es difícil, no es bueno que se dé importancia y atención en todos estos.

(41-60) La εγράτεια engratia (autodominio, contención y ayuno) como virtud fundamental y la salida del cosmos-mundo.

La obediencia que introduce a la agapi de Dios es una virtud alta, pero virtud por excelencia perfeccionadora es la εγράτεια engratia del cuerpo y de la psique. La engratia de comidas se aplica para la filantropía y para evitar los deseos carnales, pero uno puede comer todas la comidas menos los muy placenteros, manteniendo la ley según las necesidades y movimientos del cuerpo. El ayuno, tiene algún valor por sí mismo, pero no tiene valor para Dios y no se puede hacer como medio de exhibición. Medio o un vaso de vino para la comida ayuda al aumento de las semillas espirituales del hombre, pero el resto de bebidas alcohólicas deben evitarse. Los fármacos se pueden utilizar en caso de enfermedad, basta que no tengan efectos contrarios, porque la esperanza de la terapia es más bien al Señor y no a los fármacos. La vida es provisional y un camino sencillo, por eso el hombre debe ser indiferente para los atractivos encantos  del cosmos-mundo, así de esta manera rechaza y combate más fácilmente el maligno. El hombre en su intento de liberarse del mundo, el demonio de la acedia (indiferencia y pereza espiritual) reacciona fuertemente, pero se le puede echar con la memoria de Dios y la invocación del nombre de Jesús Cristo. El alejamiento del mundo se concreta también con el perdón a los que cometen injusticias, la evitación de juicios de condena, reparto de los bienes y la pobreza. Así se consigue más fácilmente la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad), la agapi y la culminante alegría.

(67-74) Teología y κοινωνία kinonía (comunión, unión y conexión) con Dios.

El hombre consigue su progreso espiritual primero con la θεολογία zeología teología (θεός zeós dios y λογος logos), es decir, la comprensión de Dios que mueve el corazón hacia Su belleza y lo sobreilumina de modo que sustituya la riqueza terrenal por el logos de Dios; segundo con la gnosis (conocimiento, y conocimiento de sí mismo), es decir, la comprensión de su mentalidad y conducta correctas y la ascesis (ejercicio, práctica espiritual. La teología conduce a la expresión de las verdades sobre Dios con el logos, pero para evitar la palabrería y la homilía (discurso, hablar) puede ser sustituida por la oración y los himnos, además la oración no es necesario que sea exterior y en voz alta; la oración superior es la interior y silenciosa. La experiencia de la oración y el autoconocimiento provocan al hombre una energía ardiente de gratitud a Dios y es distinto del ardor natural, porque se produce por el Espíritu Santo.

(75-100) La lucha del cristiano y su perfeccionamiento.

Sobre la psique-alma actúan dos fuerzas o energías, la espiritual y la demoníaca. El hombre puede seguir cualquiera que desea de las dos, porque la caída trajo la disgregación de la voluntad por la corrupción, perversión del cuerpo y la psique. A causa de esto fue necesaria la encarnación o humanización del Salvador, con la cual no se anula totalmente la voluntad dual, sino que se energiza, se activa y opera el renacimiento (y despertar espiritual) de aquel que lo desea. Con el bautismo empieza la progresiva activación, energización de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) que ya habita en esta psique-alma) bautizada, en cambio los demonios desde entonces se retiran alrededor de la psique. Por lo tanto no hay cohabitación entre divina χάρις jaris y demonios, sino simplemente simultánea y paralela acción y energía de ellos, porque los demonios no dimiten de la lucha. La lucha sirve para el perfeccionamiento de los hombres, porque por la lucha como segundo martirio los combatientes consiguen el perfeccionamiento, como los mártires con el primer martirio. La απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) real no es la falta de energías y acciones agresivas de los demonios ni la falta de aflicciones, sino la superación y vencimiento de estos, que son resultado del intento persistente y difícil, porque los demonios sustituyen uno al otro a la lucha y continúan también hasta este último estadio del progresivo perfeccionamiento de los luchadores. Los que progresan al combate saborean la dulzura de Dios y aquellos que vencen plenamente las fuerzas malignas astutas, al futuro serán catalogados con los santos y serán recompensados abundantemente.

Los cien capítulos se refieren principalmente a la vida de los monjes, como mejores representantes del espíritu cristiano, pero también a todos los hombres que quieren la formación ética y espiritual de sus vidas.

 

El preámbulo: diez condiciones y virtudes para la zéosis

  1. Condición de la fe es el pensamiento sereno y la comprensión de Dios impasiblemente, sin πάθος pazos
  2. Condición de la esperanza es la salida del nus hacia los bienes esperanzados.
  3. Condición de la paciencia, perseverancia es que uno vea con los ojos interiores al invisible Dios como si fuera visible ante Él teniendo paciencia continua y firme.
  4. Condición de desprendimiento y ausencia de avaricia es que uno quiera no poseer lo mismo que otros desean poseer.
  5. Condición de conocimiento o gnosis espiritual, (sabiduría), es ignorarse a sí mismo y encontrarse en éxtasis con Dios.
  6. Condición de humildad es tratar de olvidar el propio mérito de las buenas obras.
  7. Condición de la falta o ausencia de ira es que uno tenga gran y profundo deseo de no enojarse y no dejarse llevar por la ira.
  8. Condición de psicoterapiado, sanado y purificado es la intuición, sensación y sentimiento perpetuo que uno está unido con Dios.
  9. Condición de la agapi, (amor incondicional, altruista) es que uno sienta que crece su amor y caridad hacia los que nos enojan, insultan, hieren, rayan y no nos quieren.
  10. La condición de la perfecta alteración y conversión es sentir el placer y el gozo provocado por la agapi-amor a Dios, y que el horror que se siente ante la muerte se convierta en gozo, placer y alegría.

Debemos de hacer un pequeño análisis de estos diez όροι ori, (términos, principios) espirituales que son las diez virtudes y condiciones de la vida espiritual.

En principio se debe subrayar que la palabra ορος (oros) significa término, limite, canon, principio condición o medida. Por lo tanto en este caso, expresa las condiciones indispensables para el perfeccionamiento, es decir, nos revelan lo imprescindible que tiene que hacer el hombre para llegar a su perfección, que es la θέωσις zéosis. Es sabido que el término zéosis es patrístico (San Dionisio el Areopagita es de los primeros Padres que lo utiliza) y lo han utilizado los Padres para interpretar los términos hagiográficos: perfección, glorificación, santificación o santidad y “a semejanza”. https://www.logosortodoxo.com/la-zeosis/

“La primera condición de la fe es el pensamiento sereno y comprensión de Dios, sin pazos, impasiblemente”.

Esto es muy importante para nuestra Tradición Ortodoxa, porque una fe unida con los pazos no es verdadera.

Dios según la enseñanza de la Iglesia se apocalipta (revela) en el corazón del hombre y no en y con su lógica de la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro). Pero el corazón para recibir la apocálipsis/revelación de Dios tiene que estar limpiado, sanado según el logos de Cristo: “Bienaventurados los que han hecho la catarsis, (purgación, limpieza y sanación) a su corazón de cada mancha o contaminación del pecado, porque ellos contemplarán y verán a Dios;” (Mat 5,8). Si el corazón que es la raíz de la parte logística, la anhelante (voluntad) y la irascible (emocional) de la psique-alma, está poseído y dominado de los pazos, entonces se altera el concepto y significado de Dios y esta alteración tergiversa también toda la vida del hombre.

Si no tenemos fe personal, la llamada fe por θεωρία zeoría, contemplación, por lo menos debemos poseer la fe por oído, es decir, seguir la enseñanza sobre Dios, la que se nos entrega por los santos  θεόπτες zeoptes, (visionarios de Dios, o los que han visto y contemplado la  divina luz increada).

Uno comienza su vida espiritual con una sencillez en relación con Dios. Siente que existe Dios tal como nos lo han entregado los Profetas, los Apóstoles y los Santos/as durante todos los siglos. Si no existe esta primera condición indispensable no hay orientación correcta y camino verdadero para llegar a la fe por contemplación zeoría (y experiencia personal) que es la fe perfecta.

“Segunda condición es de la esperanza que es la salida del nus (espíritu del corazón de la psique) hacia los bienes esperanzados”.

Después de la fe, la condición indispensable de la vida espiritual es la esperanza. Generalmente nosotros hablamos sobre la esperanza y la ponemos en cosas creadas que tienen relación con la vida biológica. Pero, según san Diádoco de Fótica, la esperanza conecta con la salida del nus hacía las cosas y realidades esperadas.

Los bienes esperanzados son la Realeza increada de Dios, la cual empieza desde aquí y ahora y continua al siglo futuro, y conecta con la venida de la Χάρις Jaris (gracia, energía increada) de Dios en la existencia del hombre.

El νούς nus (espíritu del corazón de la psique) es finísima atención y percepción y energía del corazón, es el ojo de la psique. En los textos de los Padres el nus conecta con la energía noerá (espiritual humana), que es distinta de la energía de la lógica o racional y de los sentidos. Cuando el hombre está dominado por la energía contranatural de los pazos, entonces el nus como ojo se nubla y se oscurece y no puede trascender hacia los bienes esperanzados. Precisamente por esta causa san Diádoco de Fótica habla sobre “la trascendencia del nus en agapi”. Evidentemente se trata de la divina energía increada de la agapi-amor, porque sólo mediante esta divina energía el nus trasciende hacia las cosas esperanzadas.

Está claro que cuando hablamos para la trascendencia del nus, según toda la Tradición Ortodoxa, no damos a entender que el nus sale del cuerpo, sino la salida del nus de la conducta carnal y material y concretamente de la vuelta del nus en Jaris Gracia al corazón y a la concentración de su esparcimiento.

La tercera condición, la paciencia o perseverancia, implica ver con los ojos interiores (nus-espíritu y mente) al invisible Dios como si fuera visible, manteniendo ante Él una paciencia continua y firme.

La paciencia es una condición indispensable para la vida espiritual, precisamente porque este camino conduce a muchas alteraciones y cambios. Pero cuando se habla sobre la paciencia no se refiere sólo a la paciencia ante pruebas de la vida, sino a la paciencia en relación con la κοινωνία kinonía (comunión, conexión y unión) con Dios.

Dios es invisible y por su esencia no es participable; solo se puede hacer visible y participable a través de Sus energías increadas y de los sentidos psíquico-espirituales. Por lo tanto, la paciencia conecta con estar mirando continuamente y esperar con ojo espiritual -que es el νούς nus (espíritu del corazón de la psique) con la mente- al invisible Dios y que esté sintiéndoLe como visible. Aquí no se trata de autoengaños y alucinaciones falsas, sino de la αίσθηση észisi, (percepción, sentido, sentimiento, sensación o intuición) del nus.

El hombre recibe la apocálipsis (revelación) de Dios y, muchas veces, también Su ocultamiento. Son las idas y venidas y ocultaciones de la Χάρις Jaris (gracia, energía increada). Entre las apocalipsis/revelaciones y las ocultaciones se requiere gran paciencia y espera. Además, Dios es un amante exigente y difícil, porque lo requiere todo y no tolera otros amores-ágapes. Por lo tanto, en la vida espiritual, la paciencia y la espera son indispensables.

La cuarta condición, el desprendimiento y la falta o ausencia de avaricia, implica desear no poseer igual que otros desean poseer.

El camino hacia la κοινωνία kinonía (comunión, conexión y unión) con Dios se debe hacer de manera impasible (sin pazos). Dentro de esta perspectiva se incluye también la falta avaricia. Además, el amor de posesión material y la avaricia fueron el resultado de la caída de Adán. Antes del pecado, Adán tenía kinonía (comunión, conexión) con Dios y no existía la interferencia del pazos de la avaricia, que se desarrolló después de la perturbación de sus relaciones con Dios.

Por lo tanto, es evidente que la vida espiritual como camino de κοινωνία kinonía (comunión, conexión y unión) con Dios se ejercita en la atmósfera de la falta de avaricia y la desposesión o pobreza, desprendimiento y desapego de toda atadura terrenal y material. Porque el impulso del hombre hacia Dios debe ser libre de ataduras terrenales.

El hombre, según san Diadoco de Fótica, no solo no debe de desear los bienes materiales, sino que también debe desear la desposesión, la pobreza, de la misma manera que otro desea tener fortuna y posesiones. Por consiguiente, la falta avaricia no es simplemente un estado negativo del no desear dinero, sino la metamorfosis, transformación de la parte anhelante (volitiva) de la psique-alma.

Entonces, la demostración de la vía impasible (sin pazos) del hombre hacia Dios y su renacimiento espiritual es la salida del estado caído que conecta con la avaricia y el amor material.

Quinta condición, el conocimiento o la gnosis espiritual, es ignorarse a sí mismo encontrándose en éxtasis con Dios”

Aquí se habla del conocimiento o gnosis como condición indispensable del camino de renacimiento del hombre. Pero este conocimiento no es una endoscopia (introspección), un regreso interior, un auto examen, sino algo más profundo y esencial, es la ignorancia de nosotros mismos y el éxtasis hacia el Dios. Sólo en una vía ascendente uno puede adquirir conocimiento o gnosis de Dios. Dios, con Su éxtasis, se ha hecho hombre, y el hombre, con su propio éxtasis en Χάρις Jaris (gracia, energía increada, se convierte y se hace dios por la Jaris.

Pero cuando se habla sobre éxtasis, no se da a entender al éxtasis que se observaba en la antigua tradición helénica, tal como se expresaba por la Pitonisa de Delfos, como éxtasis de la διάνοια diania (cerebro, mente, intelecto) del cuerpo, sino como éxtasis-extensión del nus de la conducta y mentalidad mundana, carnal y material, mientras que el hombre tiene clara la percepción y comunión con el entorno en el que vive. Por lo tanto no se hace un éxtasis-salida de la diania del cuerpo sino una extensión-éxtasis del nus (espíritu del corazón de la psique), y el hombre vive en un estado fisiológico.

Por lo tanto, el conocimiento o gnosis de Dios y la vida espiritual conecta con la superación de nosotros mismos y la κοινωνία kinonía (comunión, conexión y unión) con Dios.

“Sexta condición de humildad o (mentalidad humilde) es tratar de olvidar el propio mérito de las buenas obras.

La humildad o mentalidad humilde es la condición indispensable del camino del hombre hacia su unión con Dios. Además, cuando el hombre empieza a sentir la presencia de Dios, no puede distinguirse de la soberbia, el orgullo, la vanagloria y el egoísmo.

Como en el camino del renacimiento, el hombre con la energía increada, la Jaris de Dios, logra varias hazañas, por eso con la humildad olvida continuamente estas hazañas.

Desgraciadamente muchos de nosotros cultivamos continuamente en la memoria todo lo que hemos logrado en nuestro camino espiritual y continuamente hacemos balances y apologías. Esta mentalidad obstaculiza el camino espiritual. San Diádoco de Fótica aquí habla para el continuo olvido de las cosas que logramos, porque así se desarrolla la memoria de Dios. Donde hay memoria de Dios y plenitud de divina agapi increada (amor incondicional altruista), allí no es posible que exista memoria de las virtudes personales.

Según la enseñanza de los Padres de la Iglesia Ortodoxa dentro del hombre funciona la memoria y el olvido. Al hombre renacido funciona la memoria de Dios y el olvido del mundo, en cambio al hombre caído funciona la memoria de las hazañas, logros terrenales y el olvido de Dios.

Séptima condición de la falta de ira es que uno tenga gran y profundo deseo de no enojarse y no dejarse llevar por la ira.

El camino espiritual del hombre hacia Dios es camino de y hacía la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado), por consiguiente, no es posible que exista el estado de ira o enojo como una energía contranatural de la parte irascible o emocional de la psique.

La ira es una energía de la parte emocional o irascible de la psique y debe funcionar por naturaleza y sobrenatural, como fuerza de la psique para que vaya caminando irrevocablemente y permanentemente hacia los bienes esperanzados. Pero al caído hombre la ira funciona de manera contranatural y comienza con el resentimiento conducido al interior y se expresa con diversas energías y acciones fuertes del cuerpo.

El hombre que ha pasado dentro de varios estadios que hemos mencionado anteriormente, se distingue por la falta o ausencia de ira, lo cual no es un estado negativo, es decir, que el hombre no se enfada, sino que es un deseo fuerte de no querer enojarse. Esto se explica por el hecho que la fuerza de la psique ha sido regada por el Espíritu Santo y camina incesantemente hacia Dios.

“Octava, condición de limpieza, lucidez y pureza, es la intuición, percepción, sensación y sentimiento perpetuo que uno está unido con Dios”.

Cuando las fuerzas psíquicas y somáticas se metamorfosean por la divina Χάρις Jaris (gracia, energía increada), entonces el hombre se distingue por su pureza, limpieza y lucidez. La pureza no es un estado negativo, tal como nosotros creemos como abstinencia de cualquier mal, sino una energía positiva.

Aquí san Diádoco utiliza una frase para expresar la pureza: “sentido pegado siempre a Dios”. Es el sentido, sensación y percepción que significa sentimiento, intuición, sentido divino psíquico y espiritual, pero también sentido somático. Este sentido está pegado a Dios, completamente entregado a Él. Y esto se convierte “continuo, perpetuo”, no hay alteraciones ni recaídas. Por lo tanto, se trata de un estado saludable y no conecta con las privaciones y deseos irrealizados. Porque cada privación y deseo irrealizable es causa de muchas tergiversaciones y alteraciones psíquicas que conduce al hombre a agresividades, conflictos y depresiones.

“Novena, condición de la agapi, el amor es que uno sienta que crece su amor hacia los que nos enojan, insultan, desprecian y no nos quieren”

La αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado) no es simplemente un estado emocional, ni una absolución o perdón de los que han cometido faltas contra nosotros, sino la fortificación de la amistad hacia los que nos enojan, menosprecian e insultan.

Vivimos en una sociedad post-caída llena de πάθος pazos, querellas y desarmonías en las relaciones interpersonales. Pero aquel que renace espiritualmente y crece en su comunión con Dios, no sólo perdona a los que le insultan y menosprecian sino que crece la agapi amor incondicional y desinteresado hacia ellos. Aquí se habla de un ataque de amistad.

“Décima, condición de la perfecta alteración y conversión, es que uno siente el placer y gozo provocado por su agapi-amor a Dios, es que el horror que siento a morir se  convierte en gozo, placer y alegría.”

La última condición de la vida espiritual y del renacimiento personal del hombre conecta estrechamente con la perfecta alteración. La alteración es la metamorfosis, transformación del hombre, su liberación de las energías post-caída y su plenitud de energía increada del Santísimo Espíritu. En este estado, esta agapi de interesada se convierte en desinteresada y en eso consiste su psicoterapia y sanación.

Esta alteración espiritual es la θέωσις zéosis del hombre, su santificación por y en la Jaris de Jesús Cristo. Esta alteración se expresa en dos estados. Uno es el placer divino, es decir, el gozo de la divina bienaventuranza aún desde esta vida. El otro es la alegría de la muerte a pesar de su sombrío. La muerte realmente es un acontecimiento sombrío, pero aquel que renace espiritualmente supera la muerte con el placer de la divina vida.

Por todo que hemos visto anteriormente se ve que la vida espiritual empieza de la fe que es al concepto de Dios sin pazos, impasible y llega al divino placer con la superación de la muerte cuando el hombre es bañado de la luz increada de Dios.

Dentro en estas diez condiciones que se analizan extensamente en los “cien capítulos gnósticos” de san Diádojo de Fótica se esconde toda la vida espiritual del Cristiano Ortodoxo.

Desgraciadamente muchos de nosotros conectamos la vida cristiana con algunas obras exteriores y con una vida conformista que tiene un carácter típico. Pero la vida espiritual conecta con el camino del renacimiento del hombre, con el desvestir de los síntomas de la caída y el vestir la vida divina. Es un camino de la fe a la esperanza, la paciencia, la ausencia de avaricia, el conocimiento, la falta de ira, la pureza o sanación, la agapi, la alteración espiritual y generalmente la θέωσις zéosis del hombre.

 

  1. Νούς Nus y su catarsis.

Es conocida la enseñanza de los santos Padres, la cual hemos examinado también en otros escritos nuestros, que la psique del hombre tiene dos energías, o sea, la noerá (del nus o espíritu humano) y la lógica, o como enseñan los Padres de la Iglesia una cosa es el nus que conecta con los sentidos de la psique, y otra es la lógica de la mente o cerebro que conecta con los sentidos del cuerpo.

A continuación veremos algunos lados de la enseñanza de san Diadoco de Fótica sobre este tema, porque nos muestran qué es el nus, cómo se conecta con la lógica y los sentidos, y claro está, cómo puede el hombre hacer la catarsis, terapia de su nus. No nos extenderemos en todos los textos de san Diadoco, sino que nos centraremos en los capítulos 21-28 de esta obra suya clásica: “Los cien capítulos gnósticos”.

 

a) Relación y adversidad de la psique y el cuerpo.

El hombre, según la enseñanza de la Iglesia está constituido de psique y soma-cuerpo y estos dos se encuentran entre sí en una unidad inconfundible. Y tal como el cuerpo tiene sentidos con los cuales se comunica con el ambiente, así también la psique tiene sentidos con los cuales comunica con el mundo celestial.

Es cierto que cuando se dice esto. No se da a entender que existe discernimiento entre el cuerpo natural mortal y la psique natural inmortal, esto era enseñanza y aspecto de la metafísica, sino que el hombre fue creado unitario y cada elemento de su existencia -espíritu y materia- tiene sus análogas energías.

Antes de la caída funcionaba de manera distinta de cómo funciona después de la caída, puesto que había una unidad entre psique y cuerpo. La psique-alma mediante el νούς nus (espíritu del corazón de la psique) tenía κοινωνία kinonía (comunión y conexión) con Dios y esta jaris, energía increada de Dios, mediante el nus se introducía y se repartía en todo el cuerpo y de allí también a la creación ilógica o irracional. Después de la caída del hombre, fue introducida la división entre el cuerpo y la psique.

San Diádoco de Fótica se refiere en la relación y la adversidad entre psique y cuerpo en el estado post-caída del hombre. Habla sobre el nus y la psique, como también para el cuerpo. El cuerpo está constituido de materia, en cambio, la psique es incorpórea. Así cada uno de ellos desea aquello que es su parentesco, es decir, “la psique como incorpórea y espiritual desea los bienes celestiales y el cuerpo como tierra desea el alimento terrenal” (c.24). También aquí habla sobre el nus, que es la atención finísima, es el órgano aquel por el cual la psique se comunica y conecta con Dios y saborea Su cristotis (bondad). Y tal como el cuerpo tiene sentidos que nos inducen forzosamente hacia las cosas visibles, lo mismo también el nus que tiene su propio sentido y nos instruye a las invisibles, claro está “cuando el nus ha saboreado la divina cristotis (bondad)” (c.24). https://www.logosortodoxo.com/filocalia/100-capitulos-practicos-san-diadoco-de-fotica/

Por lo tanto, en la vida post-caída se observa una adversidad entre psique y cuerpo. Se observan dos movimientos contrarios, uno hacia las cosas terrenales, la materia, y el otro hacia la esencia, las divinas. San Diádoco dice que los sentidos del cuerpo nos impulsan fuertemente hacia las cosas visibles, las materiales, en cambio el sentido del nus nos instruye y nos impulsa hacia las invisibles o espirituales, con el sabor de la divina cristotis (bondad). De una manera el sentido del nus es afectado e influido de los sentidos del cuerpo con una fuerza o violencia, y la liberación y la desvinculación de ellos y el movimiento del sentido del nus hacia las invisibles, necesita de la ayuda de la divina Χάρις Jaris (gracia, energía increada).

A pesar de esto, por parte del hombre se requiere también el esfuerzo ascético para poder adquirir experiencia inequívoca, sin engaño sobre el sentido inmaterial (αίσθηση észisi), afinando la materia (el cuerpo) con los esfuerzos de la ascesis. Puesto que los sentidos del cuerpo impulsan violentamente al hombre hacia las cosas visibles, entonces se requiere ejercicio duro, violento para afinar la materia de manera que no ejerza violencia al νούς nus (espíritu del corazón de la psique).

Aparte de la una y única energía de la psique, que a causa de la caída se dividió en dos, la gnosis/conocimiento empírica que adquirimos en nuestra vida espiritual nos enseña otro αίσθηση észisi sentido, “el uno y simple sentido que se hace por el Espíritu Santo”, el cual sólo conocen aquellos que se han liberado de los bienes de esta vida y tienen sus esperanzas en los futuros bienes y han marchitado el apetito de los sentidos corporales con la εγράτεια engratia (autodominio, contención y ayuno) (c.25 https://www.logosortodoxo.com/filocalia/100-capitulos-practicos-san-diadoco-de-fotica/.

En estos casos el nus del hombre movido por la despreocupación con fortaleza, entonces de manera inexpresable siente la divina cristotis-bondad, y “entonces analógicamente con su progreso transmite al cuerpo la Χάρις Jaris (gracia, energía increada). (c.25). Es decir, el nus que es distinto de la διάνοια diania (mente, cerebro) es el que está liberado de la atracción del cuerpo y se inspira de la cristotis-bondad de Dios, se llena de Su Χάρις Jaris y entonces transmite esta divina energía increada también al cuerpo. Un movimiento de este tipo crea alegría a la psique y al cuerpo y “es un inconfundible e inequívoco recordatorio o notificación de la incorruptibilidad e inmortalidad de la vida, c. 25.

Se ve pues, que con la caída del hombre y el oscurecimiento de su nus, los sentidos del cuerpo atraen al hombre entero y su nus hacia la tierra, hacia las cosas terrenales y esta atracción es muy fuerte. El nus debe empezar liberándose de la presión y la fuerza de los sentidos físicos del cuerpo, para lavarse y mezclarse por la bondad de la energía divina Jaris, de manera que a continuación traspase esta Jaris al cuerpo, el cual en su orden será afinado y transformado, o metamorfoseado.

 

b) Energía y catarsis del νούς nus

San Diadojo de Fótica, expone también como energiza, opera el νούς nus (espíritu del corazón de la psique) dentro del hombre, este órgano tan importante de la psique del hombre, y también cómo se le hace la catarsis, se purga, se limpia y se sana para hacer correctamente su obra. Todo esto lo describe en tres capítulos, utilizando cada vez una particular imagen cotidiana. Debemos de ver estas imágenes y cada una adaptarla a su logos, de modo que podamos percibir cuál es la enseñanza de san Diadoψo sobre este asunto importante que expresa la enseñanza psico-terapéutica de la santa Tradición Ortodoxa ascético-níptica. (C. 26,27,28 https://www.logosortodoxo.com/filocalia/100-capitulos-practicos-san-diadoco-de-fotica/)

La primera imagen es del mar y la pesca de los pescadores (c.26)

Cuando el mar está sereno, entonces los pescadores tienen la posibilidad de ver hasta la profundidad y observan todos los peces que allí circulan. Pero ocurre lo contrario durante el movimiento de la aguas por el viento. Entonces el mar oculta con la oscuridad de la perturbación lo que se podía ver durante la serenidad del mar. Es cierto que en un caso así se impide el arte de los pescadores y no pueden pescar los peces.

San Diadojo aplica este ejemplo en la vida espiritual, en relación con el νούς nus (espíritu del hombre, atención fina). En el lugar del pescador coloca al nus del hombre. El mar es la διάνοια diania (mente, cerebro, intelecto). Aquí se ve claramente cuál es la relación entre el nus y la diania. Aquí se ve claramente cuál es la relación entre el nus y la diania. Los luchadores conservan la diania “sin olas” -por eso hace falta una lucha especial- entonces el nus como pescador puede discernir todos los λογισμοί loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) que circulan dentro de la diania. Entonces, los pensamientos venidos de Dios los pone y los almacena en su memoria; en cambio, los demoníacos y pervertidos loyismí, los arroja fuera en los almacenes de la naturaleza. Pero, cuando el fondo de la diania es perturbado por la ira injusta y a causa de esto la diania no está serena, sin olas, entonces el nus contemplativo padece y no puede discernir para valorar adecuadamente los loyismí (c. 26).

Por lo tanto, de este ejemplo se ve claramente que el nus desempeña un papel importante en el camino del hombre hacia la θέωσις zéosis. El nus transforma la diania y el cuerpo, y hace discernimiento entre loyismí divinos y demoníacos, recibe la Jaris, la energía increada de Dios y claro está que metamorfosea, transforma el cuerpo y lo dirige hacia la vida divina. Pero hace falta una lucha ascética que tiene relación con el mantenimiento de la diania en un estado sereno sin olas. La diania se perturba principalmente por la ira injusta. Entonces la ira injusta perturba la parte intelectual y espiritual de la psique, con el resultado que el nus no pueda realizar su obra que es discernir los loyismí.

Hoy el hombre se ocupa con muchos problemas, sociales, políticos y religiosos. Pero, por muchas soluciones que encuentre, vuelve a estar inquieto, ya que no puede encontrar una manera de solucionar sus problemas existenciales. Esencialmente, los hombres hoy quieren encontrar una manera de sanar los “peces” grandes que se mueven dentro del fondo de la diania (mente, cerebro, intelecto) y de la psique que le cansan, le fatigan y le vuelven loco. La tiranía de los loyismí, la entrada en nuestra existencia de los loyismí demoníacos, crea culpabilidades, depresión, sufrimiento, angustia y dolor psíquico. La Santa Tradición níptica Ortodoxa nos indica el modo de la psico-terapia y sanación.

Segunda imagen que utiliza san Diádoco es la imagen del ojo del hombre (c. 27).

Cuando los ojos están sanos, saludables, entonces pueden ver hasta los más pequeños insectos. Pero, cuando los ojos tienen algún problema, entonces ven débilmente los grandes objetos y los pequeños no los perciben con el sentido de la vista.

Esta imagen es adaptable en la psique del hombre. Lo que ocurre con el ojo también sucede con la psique y particularmente con el νούς nus (espíritu del corazón de la psique) que es y se llama ojo de la psique. La psique se enciega por la “filocosmía” (amor a lo mundano), por sus instintos animales, por su amor hacia la materia y las cosas de este mundo. En este estado, la psique apenas siente un pecado grande, por ejemplo, el asesinato apenas lo siente, y sobre todo lo afronta con calma, mientras todos los demás pecados no sólo no puede detectarlos, sino que los considera como hazañas. Al contrario, sí disminuye la ceguera, entonces ve hasta los más pequeños fallos, delitos y faltas como grandes y empieza a llorar por ellos.

Lo importante es, como dice san Diadojo de Fótica, cuando el nus nunca se aleja de la memoria de Dios, entonces estos hombres en concreto pueden reconocer sus propios delitos, faltas y autoengaños. Pero este trabajo es de pocos hombres, porque son pocos los hombres que nus no se desapega nunca de la memoria de Dios.

Aquí se ve claro que el pecado ciega al nus del hombre y generalmente su psique y no puede ver la realidad dentro de su existencia. Ignora la necrosis-mortificación  (muerte)  espiritual. El pecado no se puede entender como una infracción de la ley, no es almacenamiento dentro del llamado subconsciente de algunas situaciones, sino que es la enfermedad del ojo de la psique y, es cierto, que la enfermedad mediante el nus es atraída por los sentidos y los πάθος pazos (patologías, vicios, pasiones, emociones, adicciones,  etc) del cuerpo. En realidad el nus-espíritu oscurecido es atraído por los sentidos y los pazos del cuerpo. Entonces el hombre se encuentra en una ignorancia plena.

Esto significa que el nus, que antes de la caída estaba iluminado y con la caída se convirtió en oscurecido, ahora debe iluminarse con la Jaris, la energía increada de Dios, de manera que pueda regular también toda la existencia del hombre. La orientación correcta del nus es una obra muy importante en el camino del hombre hacia la  θεωσις zéosis (divinización, glorificación) y la santificación.

La tercera imagen proviene del atraco y del saqueo.

Sólo aquel que tiene más fuerza que el bandido saqueador y rapaz, puede atarlo y liberar el botín. Esta imagen proviene claramente del logos de Cristo (Mt 12,29).

Esta imagen se adapta en el sentido siguiente: rapaz o saqueador es el diablo, botín es la psique del hombre que ha sido dominada y arrancada de Dios. El más fuerte que puede liberarla es sólo el Espíritu Santo.

Realmente según san Diádoco, sólo el Espíritu Santo puede sanar al nus. Puesto que la enfermedad no es emocional ni ética, sino espiritual, ya que la psique está enteramente apresada por el diablo; esto significa que la catarsis (sanación, terapia) no es cuestión de métodos técnicos, de consejos psíquicos y de tomar fármacos, sino la participación de las donaciones del Espíritu Santo. El hombre debe recibir dentro de su corazón la Χάρις Jaris Gracia, la energía increada del Espíritu Santo. Esto se hace con el santo Bautismo y cada vez que esta Jaris se disminuye o se cubre de los pazos necesita μετάνοια metania y confesión completa, total.

La presencia del Espíritu Santo en el corazón del hombre enciende “el candil de la gnosis” (conocimiento espiritual) que ilumina todo el mundo interior. Cuando este candil está en los almacenes de la psique, entonces no sólo se hacen evidentes dentro del nus los asaltos, ataques y efectos de los demonios, sino que se debilitan y desvanecen al ser controlados “por aquella gloriosa y divina luz (increada)”. Sólo con la luz de esta gnosis uno puede entender que pasa en su espacio interior y no con las endoscopias, introspecciones, la llamada auto-realización, el método del psicoanálisis, etc. La gnosis (conocimiento) existencial es la participación y adquisición de la Χάρις Jaris, la energía increada del Espíritu Santo; en cambio la gnosis intelectual es resultado del aprendizaje de clases y estudios humanos.

El Espíritu Santo con los Misterios del santo Bautismo y la Crismación, se introduce dentro del fondo del corazón del hombre y no se va nunca, simplemente esta luz con los pazos se cubre. La sugerencia del Apóstol Pablo es: “que el Espíritu no se apague” (1Cor 5,19), esto tiene el significado que no seamos nosotros mismos la causa que el Espíritu Santo gire Su cara, rostro, porque este giro convierte al nus en seco y sin la luz de la gnosis.

Por supuesto que es indispensable la sinergia (colaboración, cooperación de energía y acción con energía y acción), del hombre con esta energía increada de la divina Χάρις Jaris, puesto que todo es fruto y resultado de la sinergia. El hombre tiene que sinergizar cooperar con el intento y esfuerzo de hacer descansar con todos los medios el Espíritu Santo, especialmente con la paz de la psique, “para que el candil de la gnosis (conocimiento espiritual) lo tengamos siempre en nosotros iluminándonos”.

 

  1. Aίσθηση (észisi) el sentido del nus y del corazón

En la enseñanza de san Diádoco, la tesis central es el tema del αίσθηση sentido de la psique, del nus y del corazón. Como el tema es muy importante identificaremos algunos puntos.

Según la enseñanza de los Padres de la Iglesia, tal como hemos dicho anteriormente, el hombre es constituido de psique y soma (cuerpo). Por consiguiente, tiene sentidos: los somáticos y los psíquicos. Antes de la caída del hombre había un αίσθηση sentido psíquico, además, predominaba la unidad entre el αίσθηση sentido psíquico y los sentidos somáticos. Pero después de la caída las cosas cambiaron y se hizo la disgregación entre psique y cuerpo, lo que significa que se ha disuelto esta unidad entre el αίσθηση sentido psíquico y los sentidos somáticos o corporales.

Después de la humanización de Cristo y con Su fuerza y energía, principalmente después de la catarsis del hombre y durante la duración de la θεωρία zeoría contemplación de la Luz increada, estos sentidos se unen, es decir, todos los sentidos se convierten en uno, tal como analiza san Simeón el Nuevo Teólogo, entonces la visión psíquica es sabor y oído, pero también el oído psíquico es visión y sabor y el sabor psíquico es visión y oído.

Para los sentidos corporales y el sentido psíquico hablan todos los Padres nípticos de la Iglesia y como no, san Diádojo de Fótica. Describiremos algunos puntos de su enseñanza sobre esto.

a) Los sentidos de la psique y del cuerpo.

El hombre como tiene cuerpo, tiene sentidos corporales, pero a la vez tiene también psique y dispone de αίσθηση percepción, sentido psíquico. Y mientras los cinco αίσθησης sentidos de la psique se diferencian según las necesidades del cuerpo, en cambio αίσθηση el sentido natural de la psique es uno (c.29).

El sentido αίσθηση de la psique en su estado natural es uno, pero después de la caída se divide en dos energías, es decir, se ve que san Diádoco da a entender que αίσθηση percepción, sentido psíquico después de la caída del hombre se ha dividido, puesto que adquirió también el movimiento hacia el mal, mezclándose también con los sentidos del cuerpo apasionadamente por los pazos. Pero al hombre aquel que trasciende las cosas humanas y tiene esperanza a las futuras, nace también αίσθηση el sentido sencillo, simple que se produce por el Espíritu Santo (v. 25). Por lo tanto, otro sentido αίσθηση tiene el hombre apasionado-caído que está poseído por los pazos del pecado y otro αίσθηση sentido tiene aquel que se inspira por el Espíritu Santo, puesto que antes se ha hecho la catarsis, ha sanado mediante la Χάρις Jaris, la energía increada de Dios, lo pasional y lo noeró (espiritual humano) de su psique.

En otro punto de sus capítulos “gnósticos” san Diádoco determina exactamente que es αίσθηση sentido, percepción del nus. Escribe: “Αίσθηση (sentido, sentimiento, instinto, intuición) es el sabor exacto de lo discernido por el nus” (v.30). A continuación interpreta que el sabor como αίσθηση sentido del cuerpo, distingue, durante su estado saludable, inconfundiblemente los malos sabores de los buenos; “Así también el sentido del nus αίσθηση cuando empieza a moverse sanamente y sin ninguna preocupación, entonces puede sentir abundantemente el consuelo divino y no arrastrarse nunca de los consuelos demoníacos” (v.30). Un αίσθηση percepción y sentido así tiene aquel nus que es fuerte, decidido y despreocupado y no está arrastrado de cada terrenal.

Existe también una influencia, afecto del αίσθηση sentido de la psique a los sentidos del cuerpo, que se llama αίσθηση sentido del nus, y viceversa también el sentido del nus influencia a los somáticos o corporales.

Indicio característico de la “psique sensible y amante de Dios”, cuando cumple los mandamientos, es buscar y pedir la doxa-gloria (luz increada) de Dios y regocijarse cuando se hace humilde (v.12). Y esta experiencia del αίσθηση sentido de la psique se transmite también al cuerpo. Así, el nus “se complace” con las leyes del espíritu, en cambio los sentidos del cuerpo quieren seguir a los gozos de estos placeres (hidonés) espirituales. Por consiguiente, la Χάρις Jaris increada de Dios “en aquellos que progresan a la gnosis espiritual, deleita a sus cuerpos mediante el sentido αίσθηση del nus con gozo, placer, inexpresable” (c.79).

La base fundamental de la enseñanza de san Diadojo de Fótica es que con el santo Bautismo, la Χάρις Jaris increada de Dios se instala al fondo del nus escondiendo su presencia de este αίσθηση sentido del nus. Pero cuando el nus empieza a amar a Dios entonces de una manera inexplicable la Χάρις Jaris mediante el sentido del nus transmite parte de sus bienes a la psique c.77,78. Cierto que mediante la psique-alma, esta Χάρις Jaris, se transmite también al cuerpo y sus sentidos físicos.

Pero también los sentidos del cuerpo influyen, afectan el sentido αίσθηση de la psique, del nus y del corazón, generalmente influyen al mundo psíquico cuando el hombre no está atento y vigilante del mundo psíquico y no se regocija ni deleita de la Χάρις Jaris, la energía increada de Dios.

Generalmente los sentidos del cuerpo, a causa del pecado de Adán, “están contra la fe”, porque ellos se limitan a las cosas presentes y la fe se refiere a la grandeza de los futuros bienes (c. 55). Exactamente por esta causa la vista, el sabor y el resto de los sentidos, cuando se utilizan exageradamente, alteran y debilitan la memoria del corazón (c.26). Los sentidos somáticos o corporales cuando se satisfacen con exageración traicionan la memoria de Dios, es decir, la debilitan (c.74). https://www.logosortodoxo.com/filocalia/100-capitulos-practicos-san-diadoco-de-fotica/

b) Energía de los demonios – sentidos somáticos – energía (increada) de la Χάρις Jaris – sentidos psíquicos

Está claro que existen sentidos somáticos o físicos y existe también αίσθηση sentido psíquico y, ciertamente hay una influencia entre psique y cuerpo, como también entre sentidos psíquicos y los corporales, físicos.

Lo interesante es que en el hombre caído y apasionado, se hace una confusión entre sentidos psíquicos y somáticos, entre παράκλησις paráklisis (ruego, consuelo, súplica) de Dios y consuelo del diablo. Pero cuando el hombre comienza la catarsis, psicoterapia y sanación de su psique entonces puede sentir y distinguir la diferencia entre los sentidos somáticos y el sentido psíquico uniforme, como también distingue entre el αίσθηση sentido (sensación, sentimiento, intuición) del Espíritu Santo y el placer emocional, el corporal o el hedonismo que provocan los demonios.

Además del αίσθηση sentido y sentimiento puro del nus existe también αίσθηση sentido y sentimiento falso-hedónico o placentero que proviene del diablo. Cuando el nus del hombre empieza a sentir la paráklisis (súplica, consuelo) del Espíritu Santo, entonces también el diablo consuela la psique del hombre con un αίσθηση sentido falso-hedónico, placentero, sobre todo durante la ησυχία hisijía (tranquilidad y silencio) nocturna. El discernimiento entre paráklisis (consuelo, súplica) del Paráclitos-Espíritu Santo y del diablo, se hace sólo con la oración cordial (o de Jesús), con la imploración del nombre de Jesús Cristo (c.31).

Antes hemos visto en la enseñanza de san Diádoco que la Jaris energía increada de Dios con el Bautismo se instala al fondo del nus-corazón y “no se ve por los demonios” (v.79). Desde lo más profundo del corazón sentimos emanar el divino anhelo con la memoria de Dios. Pero “los malignos astutos espíritus saltan y anidan fuera del corazón en los sentidos del cuerpo y energizan, operan a aquellos que están como niños, espiritualmente, mediante la debilidad de la carne” (v.79). Tal como se explica a continuación, se libra un combate entre la divina Jaris y los espíritus malignos. La divina Jaris increada deleita también al cuerpo “mediante el αίσθηση sentido del nus”, en cambio los demonios “mediante los sentidos del cuerpo” cuando nos descuidamos por la negligencia, aprisionan violentamente la psique (c.79).

Dentro del corazón no habitan a la vez la Jaris de Dios y las energías de los demonios, sino que en lo más profundo del corazón está instalada por el Santo Bautismo la divina Jaris y el diablo opera externamente. Si no se vemos que los loyismí (reflexiones, pensamientos simples y compuestos) provienen del corazón, es porque la psique está influenciada por los ataques o efectos satánicos, porque “el nus como tiene la energía de una αίσθηση sentido y sensibilidad muy fina, queda atrapado mediante la carne por los loyismí que le someten los espíritus malignos (c.83). Esto sucede cuando el hombre no practica y no lucha. Por el contrario, cuando el hombre vive las virtudes, principalmente la desposesión,  insolvencia o pobreza, entonces la divina Jaris ilumina toda la naturaleza con un αίσθηση sentido más profundo y “apaga el fuego de las flechas exteriores del demonio incendiario,” (c.85). Esto significa que cuando la divina Χάρις Jaris a través del αίσθηση sentido del nus inspira al hombre, entonces los ataques del diablo que se efectúan mediante los sentidos del cuerpo se apagan; y también ocurre algo más, es decir, la Χάρις Jaris del Espíritu Santo apaga también las flechas ardientes del demonio que aún se encuentran en el aire (v.85). 

c) Αίσθηση sentido del nus, del corazón y de la psique

En la enseñanza de san Diadoco de Fótica el αίσθηση sentido de la psique se califica diversamente. Unas veces se define como αίσθηση sentido del nus (c.24, c.75, c.24) o noerá αίσθηση sentido, (c.1, c.7) o experiencia del αίσθηση sentido del nus saludable (v.32), otras como αίσθηση sentido de la psique y del corazón (c.14, c.16, c.23, c.91), y en otras ocasiones se habla de los sensitivos del corazón (c.65) o del αίσθηση sentido del espíritu (c.15).

Esto conecta y se relaciona con el hecho de que en la tradición patrística, como lo ha interpretado también este punto san Gregorio Palamás, νούς nus se llama también la psique entera, así como a su energía y esencia, que es el corazón. En todos estos casos se trata de un αίσθηση sentido interior el cual adquiere comunión y gnosis del espíritu y esta gnosis se transmite también al cuerpo del hombre y generalmente al hombre entero.

d) Αίσθηση sentido e información – sentirse

Por costumbre nosotros los hombres decimos que debemos de adquirir vivencia, experiencia de Dios. Pero san Diádoco de Fótica habla de la gnosis de Dios “en αίσθηση sentido, sentimiento e información”. Es necesario comentar algo sobre este tema.

Dios no es una idea y ni un valor abstracto, sino una persona concreta. El hombre que comunica con Dios adquiere αίσθηση sentido y sentimiento de Él. Cuando saboreamos la divina Χάρις Jaris (gracia, energía increada), entonces es cuando realmente sentimos que es Dios «que energiza y opera en nuestro interior el querer y el actuar conforme Su voluntad» (c.93). Nos convertimos y nos hacemos superiores de los pazos y “sentimos la energía increada del Espíritu Santo” (c.99). Toda la vida espiritual es αίσθηση sentido, sentimiento, se siente, se vive y no es una cosa ideada.

La comunión con Dios se expresa por san Diadoco de Fótica como αίσθηση sentido e información. Se trata de αίσθηση sentido e información psicosomática que se ofrece por Dios. Uno debe llegar a amar a Dios, entonces saborea Su dulzura, “en todo y pleno αίσθηση sentido e información” (c.44). Pero hay una oración que supera toda dimensión o altura, pero esta es para aquellos que están plenos de divina Χάρις Jaris en plenitud de αίσθηση észisi (sentido, sentimiento) e información, (c.67). El Espíritu Santo provoca el sabor de la dulzura de Dios en la psique del hombre, al principio de su progreso espiritual en plenitud de αίσθηση sentido e información, de modo que el nus puede conocer por experiencia cuál es el premio de las luchas espirituales (c.7). Alguien que ama fervientemente a Dios me relató una vez que deseaba experimentar claramente la agapi amor de Dios, y el Bondadoso se la dio con mucho αίσθηση észisi sentido, sentimiento e información interior  (c.91). La psique tiene la humildad como un estado natural cuando en mucho αίσθηση sentido e información el nus se ha iluminado por la divina Χάρις Jaris increada (c.95). El nus adquiere las virtudes con los sentidos gradualmente y de una manera inexplicable, pero  no puede adquirir la agapi espiritual “si no es iluminado por el Espíritu Santo en plenitud de información” (v.89).

Se hace claro que la venida y el sabor de la divina Jaris se hace en todo y pleno αίσθηση sentido (espiritual) e información. No es un acontecimiento de la fantasía y de la meditación o reflexión, no se trata de una teología escolástica, sino de una experiencia psicosomática. Esta relación psicosomática con Dios provoca la gnosis (conocimiento increado) de Dios.

e) Αίσθηση sentido y gnosis (conocimiento)

En la enseñanza de san Diádoco de Fótica se ve que la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios se hace perceptible en el αίσθηση sentido de la psique, y esto ciertamente produce la gnosis de Dios. Se trata de una gnosis empírica de Dios por hombre aquel que recibe Sus increadas energías.

En principio se tiene que subrayar que “el logos espiritual informa el αίσθηση sentido noeró-espiritual o αίσθηση sentido del nus (espíritu humano) (c.7). Esto se hace porque este logos proviene de la agapi de Dios, por eso “nuestro nus no se angustia ni se cansa  en sus movimientos hacia la teología” (c.7). Cuando la energía increada del Espíritu Santo ilumina las profundidades del corazón, entonces “podemos saborear con αίσθηση sentido indivisible el bien, es decir, con toda disposición psíquica” (c.29). Aquí se habla de la información y sabor de la increada energía del Espíritu Santo.

Esta información y sabor de la divina Jaris, siembra y suministra al hombre la gnosis de Dios. Con la psique sucede lo mismo que con el cuerpo. Es decir, tal como el cuerpo cuando saborea una comida adquiere la gnosis, conocimiento de ella, así también la psique que recibe las increadas energías del Espíritu Santo, “para que abunde el conocimiento y en todo αίσθηση sentido discernir cuando probamos cosas diferentes” c.30. En otra parte san Diádoco habla de la gnosis en pleno αίσθηση sentido, la cual energiza y opera en los corazones (c.94).

Por consiguiente, la gnosis de Dios es experiencia, información y sabor. Esta gnosis es inconfundible precisamente porque ha precedido la catarsis del corazón. Escribe san Diádoco: “…Entonces, pues, saborearemos sin confusión ni engaño el αίσθηση sentido inmaterial y espiritual…” c.24.

f) Αίσθηση sentido de Dios – Luz (increada)

En la enseñanza níptica de la Iglesia Ortodoxa se habla mucho sobre la θεωρία zeoría contemplación de la Luz increada, porque cuando el hombre sigue el modo de vida hisijasta, entonces puede llegar a la visión, expectación de Dios, en la increada Luz.

San Diádoco en uno de sus versículos donde evidentemente describe su propia experiencia personal, dice que uno de estos que aman al Señor, cuando deseó ardientemente conocer claramente la agapi de Dios, entonces ha recibido esto como regalo en mucho αίσθηση sentido e información interior. Y sintió tanto esta energía de modo que su psique, con inenarrable alegría y agapi, tenía prisa en salir del cuerpo e ir al Señor y estaba como si hubiera ignorado esta vida provisional (c.71). La energía increada de la agapi de Dios no era una alucinación, ni se movía en el campo intelectual, meditativo o psicológico, sino que se había dado con plenitud de αίσθηση sentido e información.

Esta experiencia personal exactamente nos da la posibilidad de ver algunos aspectos de la enseñanza de san Diádoco sobre la visión, expectación de Dios y las condiciones que conducen a esta visión o expectación.

Del αίσθηση sentido de Dios en luz, precede la catarsis del corazón y la vivencia del temor a Dios, es decir, precede el αίσθηση sentido de la divina Χάρις jaris como fuego. Tal como ocurre con las heridas del cuerpo que antes necesitan catarsis purgación, limpieza y a continuación sienten la energía del fármaco, así ocurre también con las psiques. Cuando la psique empieza a limpiarse, psicoterapiarse y sanarse con mucha atención y cuidado, entonces siente el temor a Dios como fármaco vivificante, el cual le quema con las inspecciones de la conciencia en el fuego de la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad), c.17. El hombre primero vive el temor divino que lo siente como fuego que quema los pazos, y después siente la agapi-amor de Dios. La psique se limpia, se psicoterapia y se sana gradualmente hasta alcanzar poco a poco la catarsis completa. “Y cuanto disminuye el temor, tanto crece la agapi de la psique hasta llegar a la perfecta agapi, que tal como hemos dicho, no hay miedo, temor, sino απάθεια apázia completa que es conseguida por la doxa-gloria (luz increada) de Dios” (c.17). Precede el temor psicoterapéutico y sanador, mientras tanto el corazón, mediante este ardiente temor, se va limpiando, psicoterapiando y sanando de los pazos, tanto más crece la agapi, la cual conforme va aumentando, el temor se va reduciendo. Cuando el hombre se ha liberado de las preocupaciones terrenales, entonces el nus se encuentra en estado de absoluta ησυχία hisijía (serenidad y paz), despreocupación y ataraxia y “entonces es molestado y ablandado por el temor de Dios, y le limpia y le sana de cada terrenal y le conduce a la agapi de Dios, (c.16).

El αίσθηση sentido, sentimiento de la energía increada χάρις jaris de Dios al principio hace su presencia como fuego que quema los pazos. Cuando el hombre empieza a cumplir los mandamientos de Dios e invoca el nombre de Cristo, “entonces el fuego de la divina χάρις jaris (increada) se expande también a los sentidos exteriores del corazón, quemando totalmente la cizaña de la tierra humana con información del corazón” (c.85). El nombre de Cristo que se repite continuamente por el hombre, “quema toda la suciedad que cubre la psique, y esto, ella lo siente vivamente porque Dios es fuego consumador” (c.59).

Pero el sentimiento de la energía increada de Dios como fuego es el primer estadio de la vida espiritual, porque esto lleva a cabo el renacimiento del hombre y le conduce a la paz y la θεωρία zeoría expectación, contemplación de la divina Luz increada. La misma energía increada Jaris de energía increada del fuego se transforma en energía de Luz increada. Cuando cumplimos los mandamientos de Dios entonces “la jaris ilumina con profundo αίσθηση sentido, sentimiento todos nuestros sensitivos o sentidos y quema nuestros recuerdos. Y nuestro corazón goza, deleita de una paz de irreversible agapi y nos hace pensar ya sólo espiritualmente y no carnalmente” (c.88).

El nus sanado de los pazos desarrolla en su interior la fuerza de caminar en las huellas de Dios, “…en αίσθηση sentido noeró (espiritual humano) busca al Invisible” (c.1). El αίσθηση sentido del nus saboreando la cristotis (bondad) de Dios nos instruye en los bienes invisibles, tal como los sentidos somáticos nos impulsan al disfrute de los bienes visibles (c.24). Este movimiento del nus y los sentidos hacia Dios es un movimiento hacia el disfrute y gozo de la agapi que es la energía increada de Dios. Aquel que ama a Dios en αίσθηση sentido del corazón a la vez es conocido por Él y crece continuamente en la agapi de Dios (c.14). Durante el tiempo de esta energía de la Jaris el hombre supera hasta la fe (c.91). Cuando el nus del hombre empieza “en mucho αίσθηση sentido a saborear la bondad del Espíritu Santo, entonces la Jaris de Dios al “como icona, imagen” del hombre empieza a sobrepintar el “como semejanza” (c.89). El αίσθηση sentido espiritual nos informa que se ha formado el “como semejanza” pero “la perfección de la semejanza la conoceremos de la iluminación” (c.89).

San Diádojo habla continuamente sobre el αίσθηση sentido, sentimiento de la agapi, sobre el divino έρως eros (amor ardiente), sobre la divina éxtasis, sobre el sabor de la cristotis (bondad) del Señor con todo el αίσθηση sentido y sentimiento hasta los huesos, sobre la iluminación de la gnosis, sobre el ardor del corazón, sobre la divina alteración del hombre, sobre la unión de él con Dios (c.14), sobre el sabor de la dulzura de Dios (v.44), sobre el sabor del divino consuelos o divina súplica (c.36) y sobre la plenitud por la divina Χάρις Jaris increada (c.68) Todo esto son energías y acciones de la divina Jaris, de las cuales disfruta de distintas maneras el hombre aquel que sana su corazón y saborea la riqueza de la divina cristotis (bondad).

En esta obra suya, san Diádoco, estos estados de dulzura, de agapi, de iluminación, de gnosis, los llama también sabor de la luz (increada). Hablando sobre la energía del logos espiritual, escribe que este logos mantiene la psique-alma siempre sin vanagloria, “detiene y protege siempre la psique de la vanagloria porque ilumina todas sus partes y la convierte en no tener necesidad de alabanzas y honores humanos” (c.11). Cuando el hombre se reviste todas las virtudes sobre todo la desposesión o pobreza (insolvencia, desprendimiento de todo lo creado, material y psíquico), entonces la divina Jaris “con un αίσθηση sentimiento y sentido espiritual más profundo sobreilumina toda su existencia y le calienta en la agapi de Dios” (c.84). Es decir, la divina Χάρις Jaris, energía increada, ilumina toda la existencia del hombre hasta su más profunda naturaleza.

El camino del renacimiento del hombre es composición de la Luz increada de la divina Χάρις Jaris y de su ocultación (escondida). Tal como escribe san Diádoco, al principio de la lucha espiritual ilumina la psique en mucho αίσθηση sentimiento y sentido espiritual, pero cuando el hombre progresa en sus combates espirituales entonces principalmente energiza, opera de forma desconocida los misterios en la psique que teologiza (c.69). Aquí se ve claramente que habla de la divina Χάρις Jaris increada que ilumina la existencia del hombre con la Luz de ella.

Se escribe todo esto porque hay un capítulo en el cual se ve que san Diádoco aconseja que no tengamos la esperanza de que se nos revelará visiblemente la doxa-gloria (luz increada) de Dios (c.26). De toda su obra es evidente que san Diádoco recibe el resplandor de la divina Χάρις Jaris y la apocálipsis (revelación) de la Luz increada, pero con este capítulo quiere proteger a los monjes y los creyentes de los aspectos no ortodoxos sobre expectación, visión de la Luz increada con los ojos físicos o somáticos del cuerpo y de la confusión por las apariciones de los demonios.

Este estado espiritual crea un éxtasis divino “de manera que la psique con inenarrable alegría y agapi tiene ganas de salir del cuerpo e ir hacia al Señor ignorando de un modo hasta esta vida provisional” (c.61). El nus el sentimiento αίσθηση de la divina somáticos lo traspasa también al cuerpo y, por consiguiente, “la alegría y gozo que vienen entonces a la psique y al cuerpo es un recordatorio inequívoco e infalible de la vida incorruptible e inmortal” (c.25). Es cierto que cuando uno empieza sentir en abundancia la agapi de Dios, “entonces empieza en αίσθηση sentimiento y sentido espiritual amar también a su prójimo” (v.15).

Las cosas que hemos descrito antes no tenían como fin en analizar toda la enseñanza de san Diádoco de Fótica sobre el camino del hombre hacia su renacimiento (su despertar espiritual) y su κοινωνία kinonía (conexión, comunión y unión) con Dios, sino que aspiraban principalmente en ver y conocer lo que dice el santo sobre el tema del αίσθηση percepción espiritual sentido y sentimiento y cómo este αίσθηση sentido espiritual adquiere gnosis y experiencia de Dios, puesto que Dios no es una idea abstracta sino Persona que viene en comunión con el hombre y entonces el hombre siente Su presencia.

El tema del αίσθηση észisi es punto central en la enseñanza de san Diádojo de Fótica y de los Padres ascéticos de la Iglesia Ortodoxa y esto conecta con la relación precisa entre psique-alma y cuerpo. Cuando los sentidos comunes de la psique y del cuerpo se ofrecen a Dios, entonces el hombre adquiere la γνώσις gnosis/conocimiento existencial de Dios en αίσθηση eszisi sentido, sentimiento e información a través de la catarsis καθάρσις, de la iluminación φωτισμός y de la zéosis θέωσις.

De todo lo que se refiere san Diádoco de Fótica, se ve que la gnosis de Dios es existencial u ontológica y se apocalipta/revela al hombre aquel que es digno de recibir esta apocálipsis. Esta gnosis se ofrece al νούς nus (espíritu del corazón de la psique) del hombre, el cual nus es una energía de la psique que es superior y paralela de la energía lógica o racional de la διάνοια diania (cerebro, mente, intelecto). Mientras que la diania con los sentidos físicos tiene gnosis y conexión y comunión con el mundo que nos rodea, en cambio el nus tiene relación, conexión y comunión con Dios. El nus es aquel que vigila el lugar de la psique y conoce todos los movimientos de ella, como también la energía de los demoníacos loyismí (pensamientos simples o compuestos con la fantasía, reflexiones). Pero, el nus para que sea sano y pueda hacer su trabajo importante debe de estar limpiándose catartizándose y sanándose por el Espíritu Santo. Ninguna otra fuerza puede ayudar en la catarsis de este órgano psíquico sino sólo el Espíritu Santo. El tema pues no es ético, ni psicológico o emocional sino teológico. Amén.                                       Ierotheos Vlajos 2004.

Traducido por: χΧ jJ www.logosortodoxo.com (24/04/2024)

 

 

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