Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Δ΄
Όσιος Νικηφόρος ο Μονάζων
REPASADA TRADUCCIÓN 09/12/2024
Filocalía de los Santos Nípticos tomo 4
San Nicéforo el Monje
Logos sobre la nipsis y la vigilancia del corazón
Breve Biografía
Nuestro venerable Padre Nicéforo, quien practicó la vida ascética en el sagrado Monte Athos, floreció poco antes del año 1340. Fue maestro y guía espiritual de san Gregorio de Tesalónica (san Gregorio Palamás) en los altos conocimientos de la filosofía ascética, como lo testifica este último en sus escritos.
Viviendo en una despreocupada ησυχία (hisijía: serenidad mental y paz cordial) y unido consigo mismo, Nicéforo alcanzó una comunión y unión indescriptible con lo Deseado trascendental y divino, por lo que recibió con gozo en su corazón la iluminación de la divina χάρις (jaris: gracia, energía). Después de haber sido enriquecido con la imitación inigualable y el regalo de la deificante de la θέωσις (zéosis: divinización, glorificación), comparte con generosidad su sabiduría a través de este pequeño tratado, deseando que también nosotros seamos dignos de alcanzar los mismos premios espirituales.
En esta obra, Nicéforo recopiló fragmentos de las vidas de los Santos relacionados con la νήψις (nipsis: sobriedad y vigilancia espiritual), la atención y la oración. A estos añadió su propio método, considerado insuperable; es decir, una técnica sabia y natural que consiste en concentrar el νούς (nus: espíritu de la psique) con la mente en el corazón a través de la respiración, acompañada de la invocación del Señor Jesús. Esta práctica se convirtió en una regla precisa para la νήψις nipsis, estableciendo una escalera hacia la oración pura, lúcida e ininterrumpida y los bienes que de ella emanan. Nicéforo, como un nuevo Bezalel (Éx. 36:1), la construyó con la arquitectura e inspiración del Espíritu Santo.
Por lo tanto, ascendamos, ascendamos, todos los que deseamos que Cristo habite en nosotros y anhelamos ser transformados a la imagen del Espíritu Santo, progresando de doxa-gloria en gloria (2 Cor. 3:18), hasta alcanzar la divinización y la herencia luminosa de los salvados.
Comentarios Introductorios: Se dispone de información detallada sobre la vida y obra del venerable Nicéforo «el Monje». Solo se encuentran algunas referencias breves en los escritos de San Gregorio Palamás, quien defendió el método psicosomático empleado en la oración espiritual del corazón o de Jesús frente a las críticas y acusaciones de Barlaam.
San Gregorio menciona a Nicéforo como uno de los maestros de la práctica hisijasta. Este vivió en aislamiento durante muchos años, especialmente en las regiones más remotas del Monte Athos. Con un breve escrito, transmitió las prácticas hisijastas a otros monjes, lo que lleva a suponer que fue maestro de san GregorioPalamás.
Según Gregorio, Nicéforo provenía del sur de Italia y, originalmente del dogma latino, se convirtió a la Ortodoxia bajo el reinado de Miguel VIII Paleólogo. Nicéforo fue un opositor del Concilio de Lyon y, debido a ello, sufrió el exilio. Tras la muerte de Miguel, se trasladó al Monte Athos, donde se unió a los hisijastas prominentes de la época y posteriormente recopiló testimonios y textos de santos monjes anteriores para fundamentar la práctica y las experiencias hisijastas. Estas cosas las dice san Gregorio Palamás.
Estos textos fueron reunidos en la Filocalía bajo el título «Sobre la nipsis vigilancia y la custodia del corazón», junto con un tratado suyo que detalla extensamente los problemas de la ησυχία (hisijía: serenidad mental y paz cordial) y la nipsis, introduciendo por primera vez el método psicosomático.
San Gregorio Palamás describe esta metodología diciendo: «Vi a muchos recién iniciados incapaces de controlar siquiera moderadamente la inestabilidad de su mente. Por ello, se propuso un método para restringir las fantasías del νούς (nus: espíritu de la psique) con la mente errante.» Esto demuestra que el método fue una innovación personal de Nicéforo, ya que no se encontraba en los hisijastas anteriores. Los compiladores de la Filocalía también reconocen su originalidad al describir su enfoque como una «metodología natural y verdaderamente científica para la concentración del νούς (nus: espíritu de la psique) con el intelecto en el corazón a través de la inhalación nasal, junto con la invocación del Señor Jesús.»
Si tomamos en cuenta el testimonio de San Gregorio Palamás, quien conoció a numerosos hisijastas prominentes, se deduce que este método revolucionario, inicialmente controvertido y atacado en Bizancio pero posteriormente aceptado por cuatro concilios, pertenece exclusivamente al venerable Nicéforo. Esto es especialmente cierto si consideramos que Nicéforo probablemente nunca conoció a San Gregorio el Sinaíta, a quien también se le atribuye la introducción del método. Si realmente Nicéforo falleció entre los años 1295 y 1300, mientras Gregorio el Sinaíta residía en Paroria, en la frontera entre Bizancio y Bulgaria, parece evidente que nunca se encontraron. Esto nos lleva a considerar que la aparición de este método en ambos casos fue casi simultánea, por sorprendente y revolucionaria que pueda parecer esta coincidencia.
La práctica, inicialmente combatida por intelectuales bizantinos, fue finalmente aceptada y respaldada por cuatro concilios, consolidándose como parte integral de la Ortodoxia bajo la autoridad de Gregorio Palamás.
Desde entonces, los monjes que practican la oración espiritual del corazón o de Jesús, tanto hisijastas como mixtos y laicos, adoptan este método durante los primeros años de su vida, afirmando que ayuda a controlar νούς (nus: espíritu de la psique) con la mente dispersa. Nicéforo promovió el hisijasmo y sus métodos con la condición de un uso adecuado y aplicación correcta, evitando desviaciones y malentendidos, y subrayó que la metodología no era la oración misma, sino un apoyo y ayuda para los principiantes.
La mala interpretación del método provocó disputas entre hisijastas e intelectuales en el siglo XIV, quienes ridiculizaban la práctica diciendo que «esperaban la gracia a través de las fosas nasales.» Incluso hoy, las tergiversaciones ingenuas de este método contribuyen a desacreditar tanto la oración metódica como la sagrada y monológica oración de Jesús.
Logos sobre la nipsis (sobriedad) y la vigilancia del corazón.
San Niceforo el Monje
Cuantos deseáis ardientemente a obtener la magnífica iluminación divina de nuestro Salvador Jesús Cristo; cuantos queréis recibir con sentimiento en vuestro corazón el fuego (increado) supra-celestial; cuantos os apresuráis a lograr vuestra reconciliación con Dios, vivirla, experimentarla y sentirla; cuantos habéis rechazado todas las cosas del mundo para encontrar y adquirir el tesoro que está escondido en el agrós-campo de vuestros corazones (Mt 13,44); cuantos queréis que se enciendan las lámparas luminosas de vuestras psiques-almas desde ahora en este mundo y por ello habéis renunciado todas las cosas presentes; cuantos queréis conocer y adquirir por experiencia “la Realeza increada de los Cielos (o ser reinados por la divina energía increada) que está en vuestro interior” (Lc 17,21), venid y os expondré la ciencia, o mejor dicho, el método de la vida eterna, o más bien, la vida celestial. Esta ciencia o método introduce sin cansancio ni sudor a quien la practica en el puerto de la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) y no corre ningún peligro de engaño o perturbación por parte de los demonios. Este tipo de miedo existe solo cuando a causa de la desobediencia vivimos fuera y lejos de la vida que os propongo, igual que antiguamente Adán, quien desafió e ignoró totalmente el mandamiento de Dios, y se volvió amigo de la serpiente considerándola confiable y así comió saciándose del fruto del engaño (Gen 3,1 y ss) y se arrojó trágicamente a sí mismo y a todos sus descendientes en el abismo de la muerte, la tiniebla u oscuridad, la corrupción y la ruina.
Por lo tanto, retornemos, o, mejor dicho, volvámonos a nosotros mismos, hermanos, rechazando una vez para siempre el consejo de la serpiente y de nuestro rodeo o deambulación a las pequeñeces de las cosas terrenales y rastreras. Porque, no nos es posible conseguir de otra manera nuestra reconciliación e intimidad con Dios, si primero no nos volvemos en nosotros mismos, o, mejor dicho, si no nos introducimos en nosotros mismos, en la medida en que depende de nosotros. Porque sería absurdo, que mientras nos hemos apartado de los rodeos y distracciones del mundo y sus preocupaciones vanas, impedirnos a nosotros mismos de la Realeza increada de los Cielos, que está en nuestro interior (Lc 17,21).
Por eso también la santa vida monástica se ha llamado arte de los artes y la ciencia de las ciencias, no porque nos procura cosas similares que las ciencias y las artes corruptibles, de modo que dirigiendo nuestro νούς nus (espíritu de la psique) hacia ellas y le llenemos de preocupaciones sacándole de las cosas superiores, sino también porque nos promete bienes inefables y extraordinarias, los cuales ojos no han visto y oídos no han escuchado y hombre no ha pensado ni llevado en su corazón (2Cor 2,9). Así que, no tenemos que luchar contra seres de carne y sangre, sino contra las dinamis (potencias y energías) demoníacas, contra los poderes de este mundo oscuro (Ef 6,12).
Por tanto, si el siglo presente es oscuridad o tiniebla, marchémonos de este, apartando de él también nuestros conceptos y pensamientos; no hay nada en común entre nosotros y el enemigo de Dios (Sant 4,4). Porque quien desee hacerse amigo de este mundo, se hace enemigo de Dios. ¿Y quién puede ayudar a quien se ha hecho enemigo de Dios?
Por eso, imitemos a nuestros santos Padres, y busquemos, igual que ellos, el tesoro que está en nuestros corazones; y una vez encontrado, retengámoslo y mantengámoslo con gran fuerza y firmeza, trabajando a la vez y protegiéndolo (Gen 2,15), ya que para esto hemos sido llamados desde el principio. Y si alguien se presenta con objeciones diciendo: “¿Cómo puede uno introducirse en su corazón y trabajar o permanecer allí?, de manera similar como Nicodemo preguntó al Salvador: “¿Cómo puede uno entrar una segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer, siendo viejo?” (Jn 3,4), éste también escuchará: “El Espíritu sopla por donde quiere” (Jn 3,8). Por tanto, si dudamos y desconfiamos así de las obras de la práctica, ¿cómo vendrán en nosotros las obras de la θεωρία zeoría contemplación? Porque la práctica es la que te eleva en la contemplación. Sin embargo, como es imposible convencer a quien duda sin pruebas de las Escrituras, incorporaremos en este logos o discurso, para beneficio de muchos, extractos de las vidas y logos de los Santos, para que sean convencidos por ellos y abandonen toda duda. Comenzaremos el logos por los antiguos, con nuestro gran padre Antonio, y continuaremos con los que le siguieron, en la medida de lo posible, presentando una recopilación de pasajes de sus logos y actos como prueba de lo que hemos dicho.
De la vida de nuestro santo padre Antonio.
Una vez dos hermanos iban a visitar al abad Antonio. Y por falta de agua uno murió en el camino, y el otro peligraba de morir. No pudiendo caminar más, se cayó al suelo esperando la muerte. Entonces Antonio, sentado en la montaña, llamó rápidamente a dos monjes que casualmente estaban por allí y les dijo: “Tomen un cántaro de agua y corred por el camino hacia Egipto. Dos hermanos venían hacia aquí; uno acaba de morir y el otro está en peligro de morir si no os apresuráis. Esto se me reveló mientras oraba”. Fueron, pues, los Monjes y encontraron a uno muerto y lo sepultaron, mientras que al otro le reanimaron con el agua y le llevaron al Yérontas (Anciano sabio iluminado) Antonio. La distancia era de un día de camino.
Ahora bien, si alguien pregunta por qué Antonio no avisó antes de que el primer monje muriera, no pregunta correctamente. Porque la decisión y el juicio sobre la muerte no pertenece a Antonio, sino a Dios, quien decidió sobre uno y apocaliptó-reveló lo del otro. Lo admirable de Antonio es que, mientras estaba sentado en la montaña, tenía y estaba en nipsis (sobriedad activa y vigilancia) en su corazón y el Señor le mostraba las cosas que sucedían a la distancia. ¡Ves cómo Antonio, al tener nipsis en su corazón, se convirtió en vidente de Dios y profético! Porque el Dios se apocalipta-revela en el nus (espíritu de la psique) a través del corazón, como dice san Juan el Clímaco, al principio como fuego (increado) que hace la catarsis del amante de Dios, y después como luz increada hace al nus luminoso y divino. Y ahora vamos avanzando a los siguientes santos Padres.
De la vida de san Teodosio el Cenoviarca
“El divino Teodosio estaba tan herido por la dulce flecha de la αγάπη agapi (amor divino incondicional e desinteresado) y estaba atado tanto por sus lazos, de modo que lo “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu psique-alma y con toda tu diania (mente, intelecto)”, este mandamiento divino tan alto, se ocupaba en cumplirlo con obras, que no se puede hacer de otra manera sino sólo por la concentración de las fuerzas naturales de la psique-alma y el anhelo del Creador y a ninguna otra cosa y realidad presente y pasajera. Por tanto, cuando instruía con estas energías y operaciones espirituales, era digno por muchos de respetuosa admiración, pero también cuando reprochaba a sus discípulos, les resultaba querido y dulce en todo. ¿Quién más, como él, fue tan beneficioso al tratar con los demás? ¿O tan capaz de enseñar a sus discípulos a recoger sus sentidos y dirigirlos hacia su interior, de modo que, a pesar del bullicio del cenobio, vivieran con más tranquilidad, serenidad y paz que los ermitaños? Y él a la vez era siempre el mismo, tanto cuando se encontraba con la multitud como cuando se encontraba aislado.”
He aquí pues, también el gran Teodosio por recoger y girar en su interior sus sentidos, fue herido por la αγάπη agapi (amor increado e incondicional) de Dios.
De la vida de san Arsenio
“San Arsenio guardaba también esta admirable costumbre: se cuidaba de no poner por escrito cuestiones hagiográficas e ideas suyas ya fuera en conversación o en correspondencia. No porque no tenía la capacidad de hacerlo, -sin duda que la tenía. Para él la homilía o el hablar útil era tan fácil, como la conversación común a los demás. Pero su hábito de silencio y su aversión a la ostentación eran las razones de su táctica. Por eso, tanto en las Iglesias como en las asambleas, se esforzaba en no ver a nadie ni ser visto por otros. Permanecía detrás de una columna u otra cosa que le impidiera la vista, escondiéndose para evitar la compañía de los demás. Y esto porque quería vigilarse a sí mismo y concentrar su nus (espíritu de la psique) en su interior, y así elevarse fácilmente a Dios.”
He aquí pues, este hombre divino, el ángel de la tierra, concentra su nus en su interior para desde allí elevarse más fácilmente a Dios.
De la vida de san Pablo el Latrense
“El divino Pablo vivía siempre en las montañas y en los desiertos, teniendo como vecinos y co-comensales las fieras y los animales salvajes. Pero de vez en cuando bajaba también a la Laura para visitar e inspeccionar a los hermanos. Los aconsejaba y los enseñaba a no desanimarse ni perder el coraje ni descuidar las obras fatigosas de la virtud, sino que sigan la vida según el Evangelio con mucha atención y discernimiento y a luchar con valentía contra los espíritus malignos. También les enseñaba el método por el que podrían eliminar, borrar recuerdos antiguos pasionales, viciosos y malos y cómo evitar la nueva siembra de los pazos.”
¡Oh, cómo este divino Padre enseñaba a sus discípulos ignorantes un método para rechazar los asaltos y ataques de los pazos! Este método no es otro que la vigilancia y guardia del νούς nus (espíritu de la psique), porque es esta práctica la que logra tal hazaña y no otra. Pero sigamos adelante.
De la vida de San Savas
“El divino Sabas cuando veía que alguien había renunciado las cosas y la vida del mundo, y ya había aprendido con exactitud la regla de la vida de los Monjes y que podía vigilar y guardar su nus (espíritu de la psique) y a combatir contra los astutos y malos pensamientos, y además, había eliminado completamente los recuerdos de las cosas mundanas, entonces le asignaba una kelia (celda), si su cuerpo era débil y enfermizo. Pero si era saludable y vigoroso, le daba permiso de construir el mismo su kelia (celda)”.
Ve también cómo el divino Savas requería de sus discípulos vigilancia y guardia de su nus (espíritu de la psique) y después les daba permiso a quedarse solos en la kelia-celda. ¿Qué haremos nosotros, que vivimos ociosos en nuestras celdas y ni siquiera sabemos si existe la vigilancia y guardia del nus?
De la vida del abad Agathon
“Un hermano preguntó al Abad Agathon: “Dime Padre, ¿qué es más importante, la fatiga corporal o la vigilancia, guardia del interior del hombre?” Y él le respondió: “El hombre parece a un árbol. Por tanto, la fatiga y esfuerzo corporal son las hojas, en cambio la vigilancia del interior el fruto. Porque, según la Escritura, todo árbol que no da buen fruto será cortado y arrojado al fuego (Mt 3,10), es claro que todo nuestro cuidado debe aspirar a los frutos, es decir, a la vigilancia del nus (espíritu de la psique). Pero también son necesarias las hojas para el ornamento y la protección, que es el esfuerzo físico.”
Es maravilloso y admirable cómo el Santo se ha expresado contra todos los que no ponen cuidado y atención a la vigilancia del nus, sino que se jactan sólo de la práctica, al decir que todo árbol que no hace fruto, es decir, la vigilancia del nus, y sólo tiene hojas, o sea, las praxis, es cortado y arrojado al fuego. ¡Tremenda Padre tu respuesta y conclusión!
De la epístola del abad Marcos hacia al Nikolaos (Filocalía tomo 1, pag.174-176)
“Si, por tanto, hijo mío, quieres adquirir interiormente tu propia lámpara de luz y gnosis espiritual dentro de ti, para poder caminar sin impedimentos y dificultades en la profundísima oscuridad de este siglo y si quieres que tus pazos sean conducidos por el Señor, con el propósito de querer y desear ardientemente (Sal 111,1) el camino del Evangelio según el dicho profético, es decir, anhelar con fe ferviente ser partícipe de los mandamientos-logos perfectos del Señor con anhelo y oración, yo te muestro un admirable método y un camino espiritual que no precisa de fatiga o lucha corporal, sino que exige fatiga y esfuerzo espiritual del νούς nus (espíritu del corazón de la psique), y diligencia de la διάνοια diania (mente, intelecto) cuidadosa, que es ayudada por el temor y la agapi (amor incondicional) de Dios. Con este método podrás fácilmente derrotar y poner en fuga la falange de los enemigos. Por tanto, si quieres vencer y triunfar sobre los pazos, una vez que te hayas concentrado en ti mismo con la oración y la ayuda de Dios, sumérgete a las profundidades de tu corazón, busca y localiza a estos tres gigantes potentes, es decir, el olvido, la ραθυμία racimía (negligencia o pereza, apatía espiritual) y la ignorancia, que son los pilares de los enemigos espirituales, a través de los cuales se infiltran y regresan los restantes pazos de la maldad y se fortalecen en las psiques-almas voluptuosas que aman el placer hedonista. Y después de que, con gran atención y esmero del nus, y con la ayuda divina, descubras aquello que la mayoría ignora, podrás, con mucha vigilancia y oración, salvarte de estos tres gigantes. Porque cuando con la χάρις jaris (gracia, energía increada) activa se pretende a instalar al corazón y preservar con cuidado la armoniosa coexistencia de la verdadera gnosis, la memoria del logos de Dios y la buena disposición, entonces desaparece del corazón todo rastro de olvido, ignorancia y racimía (negligencia o pereza y apatía espiritual).”
¿Ves cómo están de acuerdo los logos (principios) espirituales? ¿Ves cómo proporcionan información y enseñanza precisa sobre la oración? Y ahora seguid también a los otros Padres, qué nos van a decir.
De san Juan el Clímaco
“Hisijasta es aquel que lucha para delimitar el νούς nus (espíritu de la psique) inmaterial dentro de una morada corporal, es decir, en el corazón (psicosomático), algo paradójico y admirable. Hisijasta es aquel que dijo: “Yo duermo, pero mi corazón vela” (Ct 5,2). Cierra la puerta de tu kelia-celda para el cuerpo, la puerta de la lengua para las palabras y la puerta de tu interior para los espíritus malignos y astutos. Siéntate en lo alto y observa –por supuesto si sabes hacerlo- y entonces estarás viendo cómo y cuándo, de dónde, cuántos y quiénes ladrones vienen a entrar y robar las uvas. Y si el vigilante se cansa en observar, se levanta y ora, y una vez de nuevo sentado, continua con valor el mismo trabajo. Una cosa es la vigilancia de los loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) y otra cosa es la vigilancia y guardia del νούς nus (espíritu de la psique). Cuanto dista occidente de oriente (Sal 102,12), así de diferente y más agotador es lo segundo en comparación con lo primero. Igual que los ladrones cuando ven las armas del rey no se acercan a ellas, así también aquel que ha unido su corazón con la oración no le roban fácilmente los ladrones espirituales.”
¿Ves estos logos y palabras que revelan el maravilloso trabajo espiritual de este gran Padre? Pero nosotros, como si camináramos en la oscuridad y pasáramos por encima de los logos y palabras beneficiosos del Espíritu, como en una lucha nocturna, las ignoramos voluntariamente. Presta atención también a lo siguiente, con lo que los Padres nos guían hacia la nipsis (vigilancia y sobriedad espiritual).
Del abad Isaías
(Filocalía, tomo I, pag 60, cap.17)
“Cuando uno se separa de la parte siniestra de los pecadores, entonces conocerá con exactitud todos los pecados que ha cometido contra Dios; (porque no puede ver sus pecados hasta que no se separa de ellos con una drástica y amarga separación). Aquellos que han alcanzado esta medida, ellos han encontrado el llanto y la súplica, y se avergüenzan ante Dios, recordando la amistad maligna, astuta y perversa de los pazos. Por lo tanto, hermanos, luchemos, a medida de nuestras fuerzas, y Dios ayuda con la magnitud de Su misericordia increada (Sal 50,1), aunque no hayamos vigilado y guardado nuestro corazón como lo hicieron nuestros Padres, por lo menos que nos cuidemos con todas nuestras fuerzas a guardar nuestros cuerpos sin pecado como Dios lo requiere, y creemos que en tiempo de hambre que nos ha pillado, Él mostrará Su misericordia increada, tal como hizo también con Sus Santos.”
Aquí este gran padre Isaías consuela a los muy enfermos y débiles, diciendo que, aunque no hayamos vigilado nuestro corazón como lo hicieron nuestros santos Padres, conservemos por lo menos nuestros cuerpos sin pecado, como Dios manda, y Él tendrá misericordia de nosotros. ¡Cuánta compasión y condescendencia muestra este Padre!
De Macario el Grande.
“La obra o trabajo más importante del atleta espiritual es introducirse en su propio corazón y combatir contra el Satanás y odiarlo. Y al luchar contra los loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) que el satanás provoca, entonces debe hacer la batalla y combatir contra él. Pero si uno se vigila y protege solo exteriormente su cuerpo de la corrupción y de la fornicación, mientras internamente comete adulterio ante Dios y se prostituye o fornica con sus pensamientos, no se beneficia en nada de haber mantenido su cuerpo virgen. Porque dice la Escritura: “Todo el que ve una mujer y la desea, ya ha cometido adulterio en su corazón (psicosomático)” (Mt 5,28). Existe la fornicación o prostitución que se hace con el cuerpo, y otra de la psique-alma, que se comunica y se une con el Satanás.”
Tal vez nos parezca que este gran Padre dice lo contrario de lo que dijo el Abbad Isaías mencionado anteriormente, pero no es así. Porque también él, según la voluntad de Dios, nos ordena guardar nuestros cuerpos, pero busca no solo la pureza del cuerpo, sino también la del espíritu; y así nos aconseja también él las mismas ordenanzas evangélicas.
De san Diadoco de Fótica.
Filocalía tomo 1, pag. 301, cap. 57.
“Quien trata e investiga siempre el interior de su corazón, seguro que se aleja de todas las cosas de la vida que se consideran bellas. Porque, mientras vive según las inspiraciones del Espíritu, no puede conocer los deseos del cuerpo-carne (Gal 5,16). Por tanto, como este hombre circula en el castillo de las virtudes, teniendo como guardianes de las puertas las mismas virtudes, entonces neutraliza las máquinas asediadoras y maquinaciones de los demonios quedan sin resultado.”
Bien dijo el Santo que quedan sin efecto las maquinaciones de los demonios, es decir, cuando tratamos de investigar la profundidad del corazón, y más aún cuanto más tiempo permanecemos allí. Pero sé que me faltaría tiempo si quisiera aquí referirme a los logos de todos los santos Padres. Por eso, al acordarme uno o dos más, terminaré mi logos.
Del abad Isaac el Sirio
Lucha para entrar en la cámara del tesoro que se encuentra en tu interior, y verás la cámara celestial. Porque esta cámara y aquella son una sola, y por una misma entrada se ven ambas. La escala de aquella realeza está escondida en tu interior, es decir, en tu psique-alma. Por tanto, haz la catarsis de ti mismo del pecado y allí encontrarás los escalones por los que podrás ascender.
De san Juan el Carpacio
Filocalía tomo I, pag. 341, cap. 52
“En las oraciones hace falta mucha lucha y esfuerzo para encontrar el estado de la διάνοια diania (mente, intelecto) liberada de toda molestia y perturbación, como en otro cielo dentro de nuestro corazón donde habita el Cristo, tal como dice el Apóstol: “¿O no conocéis que Cristo habita en vuestro interior? Al no ser que hayáis fracasado en la prueba” (2Cor 13,5).”
De san Simeón el Nuevo Teólogo
Desde que el diablo con sus demonios hizo que el hombre fuese desterrado del Paraíso y de Dios a causa de su desobediencia, él, junto con sus demonios, tiene la capacidad y licencia de agitar y perturbar espiritualmente e intelectivamente día y noche la parte logística (lógica, racional) de la psique, a veces mucho, a veces un poco, a veces mucho más. Y la parte logística de la psique-alma no tiene otro tropo (forma, manera, modo o método) de armarse y protegerse sino sólo el recuerdo o memoria constante de Dios. Es decir, si la memoria divina, mediante la fuerza de la cruz, se imprime en el corazón, entonces lo hará firme, inquebrantable e imperturbable. Este es el objetivo de la lucha espiritual, a la que cada cristiano ortodoxo está llamado a entregarse en el estadio de la fe en Cristo; de lo contrario, luchará en vano. A causa de esta lucha se hace todo ejercicio o práctica espiritual de cada uno que sufre y se fatiga para Dios, y esto lo hace para conmover las entrañas del Bondadoso para recuperar de nuevo el axioma, estatus o dignidad inicial y sellar e imprimir a Cristo en la parte logística (lógica, racional) de la psique, tal como dice el Apóstol: “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gal 4,19).
¿Habéis visto y aprendido ahora, hermanos míos, que existe el arte espiritual, o, mejor dicho, un método espiritual que conduce rápidamente en poco tiempo a quien lo practica y se ejercita a la απάθεια apazia (sin pazos, impasibilidad) y a la θεοπτία zeotpía (visión de Dios o de la luz increada)? ¿Os habéis convencido ahora de que toda ascesis o práctica espiritual que no posea la προσοχή (prosojí: atención del νούς nus-espíritu), es como hojas en un árbol sin fruto ante Dios? ¿Y que una psique-alma se perderá si no tiene vigilancia del nus? Apresurémonos, pues, para no morir estériles, sin tener beneficio por no volver a la metania y al arrepentimiento.
Sobre el método respiratorio
(Προσοχή prosojí= estar atento, atención, cuidado, vigilancia, usaré la palabra atención.)
Pregunta: De este escrito aprendemos cuál fue la práctica de aquellos que agradaron al Señor y que existe un trabajo espiritual que libera rápidamente la psique-alma de los πάθος pazos y la conecta con la αγάπη agapi (amor incondicional, energía increada) de Dios, la cual es necesaria para cada uno que se ha hecho soldado de Cristo; en estas cosas y realidades no dudamos, sino que estamos convencidos completamente. Pero rogamos para aprender qué es la προσοχή (prosojí= atención, cuidado, vigilancia) y de qué modo uno se hace digno de conseguirla. Porque no estamos iniciados y somos completamente ignorantes en esta cuestión.
Respuesta: En el nombre de nuestro Señor Jesús Cristo quien dijo: “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15,5), e invocándoLe como ayudante y colaborador, intentaré presentarles lo mejor que pueda sobre lo qué es la προσοχή atención y cómo se puede lograr, si Dios quiere.
Atención προσοχή, dijeron algunos Santos, es vigilancia, cuidado del nus (espíritu de la psique), otros la llamaron vigilancia o guardia del corazón, οtros νήψης (nipsis: sobriedad espiritual y vigilancia), otros ἡσυχία (hisijía: serenidad mental y cordial) y otros otras maneras. Pero todas estas definiciones significan uno y lo mismo. Tal como uno dice pan, barra, rebanada, etc., lo mismo piensa también para estas. Ahora aprenda usted con precisión que es atención προσοχή y cuáles son sus cualidades.
Atención προσοχή es conocimiento de la verdadera metania (introspección, conversión, arrepentimiento y confesión cambio y giro de mentalidad hacia Cristo).
Atención προσοχή es reestructuración de la psique-alma, el repudio u odio al mundo (de lo mundano, del materialismo) y el retorno a Dios.
Atención προσοχή es la desaprobación y despojamiento del pecado y restauración de la virtud.
Atención προσοχή es la certeza indudable del perdón de nuestros pecados.
Atención προσοχή es el principio de la θεωρία zeoria contemplación, o más bien su base, porque gracias a ella Dios accede y se apocalipta-revela en el nus (espíritu de la psique).
Atención προσοχή es la ataraxia, imperturbabilidad del nus, o más bien inmovilidad (hacia el mal) de la psique, que es otorgada a ella, como regalo por la misericordia increada de Dios.
Atención προσοχή es abolición y liberación de los λογισμοί loyismí (pensamientos simples o mezclados con la fantasía), palacio de la memoria de Dios, tesorería de la paciencia para soportar las pruebas venideras.
Atención προσοχή es la causa de la fe, la esperanza y la αγάπη (agapi: amor incondicional). Porque sin la fe, no se soportarán los sufrimientos de las pruebas que vienen y el que no las acepta con alegría, no podrá decir al Señor: «Tú eres mi ayudante y mi refugio” (Sal 90,2), y si no tiene como refugio propio al Altísimo (Sal 90,9), no abrazará ni poseerá Su agapi en el fondo de su corazón.
Por tanto, esta hazaña, la mayor de las sublimes, la mayoría o todos, la adquieren principalmente mediante la enseñanza. Porque es raro y son muy pocos aquellos que lo han recibido de Dios sin contar con la enseñanza de un maestro, con intensidad de la ascesis espiritual y con el fervor de la fe, pero la excepción o lo raro no es la norma o ley. Por eso es necesario buscar y pedir (en oración) guía-conductor espiritual experimentado que no cae en engaño, de manera que nos oriente, guíe e instruya cómo rectificarnos en las recaídas y desviaciones de nuestra atención προσοχή, tanto hacia derecha como hacia izquierda, ya sean deficiencias o exceso, que introduce el maldito diablo; y con su experiencia nos muestre con lo que él mismo ha pasado y probado, indicándonos este camino espiritual, de modo que no nos quede ninguna duda, y así podremos recorrer el camino fácilmente sin dificultad.
Si no tienes guía-conductor o Yérontas (anciano sabio experimentado), debes buscarlo a toda costa con persistencia. Pero si no logras encontrarlo, entonces, después de invocar a Dios y suplicarLe con espíritu quebrantado y el corazón dilatado, con lágrimas y despreocupación (desapego, sin pensar nada mundano y material), haz lo que te voy a decir.
Tú sabes que esto que respiramos es el aire común y lo exhalamos no por otra razón sino para el corazón; porque el corazón es el principio de la vida y del calor del cuerpo. Es decir, el corazón, atrae hacia sí mismo el aire de la respiración como un medio para expulsar, con la exhalación, parte de su calor, de modo que pueda mantener una temperatura adecuada. Causante o, mejor dicho, servidor de esta función, es el pulmón, que el Creador diseñó con una estructura porosa para que, como un fuelle, pueda introducir y expulsar el aire sin dificultad. Así, el corazón se enfría con la respiración, expulsando el calor, y cumple inalterablemente esta función asignada para la preservación de la vida.
Por tanto, hermano, tú, una vez que te sientes, recoge y concentra tu νούς nus–espíritu (en contacto consciente con las palabras de la noerá oración del corazón o de Jesús), introdúcele en el camino respiratorio que empieza en la nariz y lleva el aire al corazón; e impulsa la energía de tu nus y oblígalo a descender junto con el aire inhalado hacia el corazón. Y cuando entre allí, lo que suceda después no estará exento de gozo y alegría.
Así como un hombre que ha estado lejos de su hogar, cuando regresa, no sabe cómo expresar su felicidad al encontrarse nuevamente con sus hijos y su esposa, de la misma manera, νούς nus–espíritu, al unirse con la psique-alma, se llena de un gozo y deleite indescriptibles.
Por tanto, hermano, acostumbra a tu νούς nus–espíritu con la mente a no salir rápidamente de allí. Al principio, se sentirá muy incómodo por el encierro y la restricción, pero cuando se acostumbre, ya no tolerará vagar fuera de ese lugar. Porque “el reinado de la Realeza (increada) de los Cielos está dentro de nosotros” (Lc 17,21), y cuando el nus la contempla y la persigue (la realeza energía increada) con oración consciente, pura y lúcida, considera detestables, abominables y odiosas todas las cosas externas.
Si, por tanto, en tu primer intento logras que tu νούς nus–espíritu con la mente entre en el lugar del corazón que te he señalado, agradece y glorifica a Dios, alégrate profundamente y continúa con esta labor o ascesis para siempre. Esta práctica será la que te enseñará lo que aún desconoces.
Además, debes aprender esto: cuando tu νούς nus–espíritu con la mente esté allí, no debe permanecer en silencio ni inactivo o perezoso, sino que debe dedicarse incesantemente a la obra y el estudio del «Jesús Cristo, Señor, Hijo de Dios compadécete de mí (eleisónme) o alíviame, sáname, cuídame etc.», y no dejar de repetirlo nunca. Porque esta práctica, manteniendo la atención de tu nus concentrado sin divagaciones, le vuelve invencible, invulnerable e inaccesible a los asaltos, ataques y sugestiones del enemigo y cada día incrementa su agapi-amor y anhelo hacia Dios.
Si, hermano/a, a pesar de tus intensos esfuerzos no logras entrar en la región del corazón como te he descrito, haz lo que te diré ahora, y con la ayuda de Dios encontrarás el objetivo que buscas. Conoces que la parte logística (racional, lógica) de la psique-alma de cada persona reside en el pecho. Allí, en el interior del pecho, incluso cuando los labios permanecen en silencio, hablamos, pensamos, reflexionamos y componemos oraciones, salmos y otras cosas. Por lo tanto, elimina de la parte logística de la psique todo tipo de λογισμός loyismós (concepto, pensamiento simple o unido con la fantasía) -puedes hacerlo, si así lo deseas – y dale la oración “Jesús Cristo, Señor, Hijo de Dios, eleisón me, compadécete de mí, etc.” Y obliga a lo logístico (o lógico-racional de la psique) a clamar internamente siempre estas palabras en lugar de cualquier otro pensamiento frase, noción o logos. Si perseveras en ello durante un tiempo considerable, sin duda se te abrirá a través de esto la entrada al corazón, como hemos escrito y como también hemos aprendido por experiencia.
Además, junto con la deseada y placentera προσοχή (prosojí: atención), vendrá a ti toda la compañía de las virtudes: la agapi, la alegría, la paz, la bondad, la serenidad, la magnanimidad etc.” (Gal 5,22), que satisfarán todas tus peticiones por la energía increada de la Χάρις Jaris (gracia increada) de Jesús Cristo, nuestro Señor. A Él, junto con el Padre y el Espíritu Santo, pertenece la gloria, autoridad, poder, honra y reverencia, para ahora y siempre y en todos los siglos. Amén.
Añadido de San Simeón el Teólogo, Filocalía tomo 5 pág. 294: Aquel que ora somáticamente o corporalmente es igual que el ciego que clamaba “Hijo de David eleisónme” (Jn 9,38). Pero cuando el ciego recibió la luz increada y vio al Señor no le llamó más Hijo de David, sino que le confesó Hijo de Dios y Le reverenció y veneró. Amín. 17-6-2022
Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας www.logosortodoxo.com







