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Dic 06 2024

Filocalía tomo 4 San Gregorio el Sinaíta 137 capítulos útiles espiritualmente

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Δ΄ 

Άγιος Γρηγόριος ο Σιναΐτης

Repasada traducción 06/12/2024

Filocalía de los santos Nípticos tomo 4

San Gregorio el Sinaíta

137 capítulos útiles espiritualmente

 

Breve biografía: Nuestro santo padre Gregorio, que recibió la tonsura monástica en el monte Sinaí y por eso fue llamado Sinaíta, alcanzó el esplendor de su obra bajo el mandato de Andrónico el Paleólogo, alrededor del año 1330.

Cuando vino en Athos visitó a varios monasterios y casetas de hisijastas y encontró muchos que se ocupaban sólo de la prudencia y en la formación ética y piadosa del carácter y ponían prioridad a la virtud práctica, pero a lo que respecta la vigilancia del nus, a la ησυχία (hisijía: serenidad mental y paz cordial) y a la contemplación, estaban de tal modo faltos de iniciación e instrucción que incluso había algunos que no las conocían ni de nombre.

Encontró solamente tres en la Skiti de Magula situada frente del Monasterio Filoteu, sus nombres Isaías, Mateo y Macario que se ocupaban del logos y de la contemplación. Movido pues, por celo divino ardiente, enseñaba sobre la nipsis, la vigilancia del nus y la oración noerá o del corazón no sólo a los hisijastas ermitaños, sino también a todos los monjes de los Monasterios cenobios (de vida común).

No sólo esto, sino que contribuyó también a la construcción de tres grandes monasterios en la Pororia de Macedonia, y viajando a numerosísimos lugares y provincias helenas-griegas con sus enseñanzas divinas exhortaba a todos al trabajo de la incesante oración noerá o del corazón o de Jesús, y de esta manera condujo a muchos pecadores a la μετάνοια metania y de indignos se convirtieron a través de él en dignos (Jer 15,19) y fue la causa de la salvación de ellos.  Su vida la escribió extensamente el Patriarca Kálistos quién fue también su discípulo.

Pero el bienaventurado Gregorio, así como en vida fue un maestro para todos en la divina nipsis (sobriedad y vigilancia espiritual), también después de su muerte nos guía en este camino con sus escritos presentes. En ellos, introduce de manera excelente y perfecta al método práctico de la oración espiritual (noerá) y del corazón, enseña sobre las virtudes éticas y los pazos, y aclara cuáles son las señales del engaño y cuáles las de la χάρις (jaris: gracia, energía increada).

En general, esta obra es sumamente útil, más que cualquier otra, tanto para principiantes como para los intermedios y los avanzados. La riqueza espiritual que encierra, tan abundante y grandiosa, será descubierta por quien no la estudie superficialmente. De hecho, experimentará una alegría indescriptible al encontrarla y experimentarla.

***

Comentarios introductorios: El venerable Gregorio el Sinaíta, como tonsurado monje en el monasterio del Sinaí, nació en 1255 en un pueblo de Clazómenas Lidia llamado Kúkulon. Joven aún fue capturado por los turcos y fue liberado por los cristianos de Laodicea pagando su rescate. Queriendo conocer la vida monástica, y formado y educado con la sofía-sabiduría de la Ortodoxia y los estudios clásicos, empeñó un viaje a Chipre dónde se vistió de monje, sin recibir allí la tonsura.

De Chipre se marchó a Sinaí para hacer una vida más dura y ascética. Se instaló al monasterio de santa Caterina, donde se sometió a las luchas ascéticas dentro de los marcos de la tradición sinaítica, que fue elaborada por san Juan el Sinaíta, el de la santa Escalera. Aquí fue envidiado por su vida angelical y se marchó del monasterio con un discípulo, y pasando por Tierra Santa para venerar, luego llegó a la isla Creta a un lugar llamado los “puertos buenos”. Después de examinar la región, escogieron un lugar tranquilo y construyeron Kelias-casetas monásticas hisijásticas. Allí conoce el anacoreta hisijasta Arsenio, quien le enseñó el método psicotécnico o psicosomático de la oración del corazón, con la ligera retención de la respiración.

Desde entonces san Gregorio se hizo el apóstol del método psicosomático que literalmente constituye el punto culminante de la historia del hisijasmo y de la incesante oración noerá (espiritual) o del corazón, con el enriquecimiento de la tradición espiritual y níptica, añadiendo este método psicosomático. Después se marchó a Athos donde comenzó a transmitir el método, “la vigilancia del nus (espíritu del corazón de la psique), “la vida contemplativa”, “la nipsis” en las Skitis-Asceterios y en los Monasterios. Se estableció en la skiti de Magulá, donde encontró solo a tres hisijastas que estaban iniciados en la vida contemplativa y en los misterios de la oración.

Su discípulo, San Calisto, quien más tarde se convirtió en Patriarca de Constantinopla en dos ocasiones, relata que debido a la afluencia de numerosos monjes a su alrededor y la envidia de otros, Gregorio decidió partir de allí. Después de trasladarse de un lugar a otro, finalmente se estableció en Paroria, en Macedonia. Allí construyó monasterios y enseñó la oración del corazón en varias regiones. Habiendo dejado tras de sí a numerosos monjes distinguidos por su santidad y maestros de la práctica hisicasta, descansó en el Señor el 27 de noviembre de 1347, en las fronteras entre Bizancio y Bulgaria, en el Monte Katakryomenos.

Se debe añadir que debemos recordar las obras que hemos escrito sobre el método psicosomático de san Niceforo. Es imprescindible aclarar que tanto Niceforo como san Gregorio introdujeron en la tradición níptica sólo el método. Porque la nipsis, la oración noerá o del corazón o de Jesús, incluso la vida contemplativa, se conocían desde el siglo IV. Con el paso de los años estos principios y elementos se enriquecían continuamente. Por eso vemos en los escritos de los Santos ascéticos y nípticos que se hable de todas estas flores espirituales y de los frutos de la vida en Espíritu Santo, que maduraban más y más.

La demostración de esta afirmación es la argumentología o argumentación de san Gregorio Palamás, cuando afrontó los duros ataques de los filósofos de Bizancio y de los latinos que acusaban a los hisijastas como heréticos masalianos. Apela continuamente a los Padres anteriores para demostrar la necesidad del giro de la energía del νούς nus en su esencia-usía el corazón, Padres que han escrito desde el siglo 4 hasta el siglo 14 sobre la dispersión de la psique y lo necesario de su unificación.

Naturalmente san Gregorio Palamás discierne claramente la unificación por el método auxiliar, “por la respiración se introduce en su propio nus”, y acepta que el método es sólo para los principiantes, ya que los fuertes, con el movimiento erótico (amor ardiente) de sus nus, consiguen “la reunificación unitaria”. Y, por una parte, san Nikiforo enseña la introducción de la energía del nus en su esencia (usía, sustancia), o sea en el corazón, por otra parte, san Gregorio el Sinaíta dice que “retener y disciplinar la respiración, para no respirar desordenadamente”. San Gregorio Palamás interpretando y explicando estas sugerencias, atribuye el fenómeno en las funciones naturales, diciendo que este mismo espíritu se introduce y sale serenamente en cada estudio y cada intento artístico. Es decir, ve como una liturgia-función de la psique-alma, por lo tanto, no hay una categoría sobre la imperceptible y ligera retención de la respiración. Lo único que uno debe hacer es no identificar el calor del corazón producido naturalmente con la χάρις jaris (energía increada), entonces es engañado, confundido y errático.

De todas formas, la enseñanza de san Gregorio el Sinaíta está plenamente en armonía con la común tradición Patrística y espiritual de la Iglesia Ortodoxa. Además que con sus obras, el mismo con su larga existencia irradió jaris y doxa (energía y luz increadas) y fuerza de un ejemplo de vida santa y orante. Murió el 27 de Noviembre de 1346.

 

137 capítulos útiles espiritualmente

Acróstico: Logos varios sobre los mandamientos, los dogmas, las amenazas y las promesas, e incluso sobre los pensamientos, los pazos y las virtudes, y también sobre la ησυχία hisijía y la oración.

 

  1. El que uno sea o se haga lógico, tal como era por naturaleza antes de la caída, es imposible si antes no alcanza la pureza y la incorruptibilidad. Porque pureza ha sido dominada por el hábito animal o irracional de los sentidos, mientras que la incorruptibilidad ha sido subyugada por la corrupción de la carne.
  2. Lógicos por naturaleza se han hecho sólo los Santos a través de la pureza. Ninguno de los sabios en palabras tiene la lógica limpia y pura, porque desde el principio esta ha sido corrompida por λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía). Porque el espíritu material y locuaz o charlatán de la sabiduría mundana infunde logos a los más doctos intelectualmente, y pensamientos a los más sencillos, y así cohabita con ellos impidiendo alcanzar la sabiduría hipostática (la divina sabiduría personificada o substanciada) y la contemplación (θεωρία zeoría) espiritual y la gnosis espiritual indivisa y unificada (conocimiento increado)
  3. Debes considerar que la gnosis (conocimiento) de la verdad es el sentido, la percepción y sentimiento de la χάρης jaris (gracia, energía increada). Todas las demás gnosis deben considerarse como comprensiones, ideas y resultados del pensamiento y demostraciones sobre las cosas.
  4. Aquellos que no consiguen recibir la χάρης jaris, fracasan debido a su incredulidad y negligencia. Y los que sí la reciben, lo logran a través de la fe, el cuidado, el esmero y la diligencia; porque con estas virtudes siempre avanzan hacia delante, en cambio con las contrarias retroceden.
  5. El insensible en su νούς nus (espíritu de la psique) es semejante a un muerto, y el ciego en su νούς nus es semejante a un ciego que no ve físicamente. Porque en uno de los casos el hombre ha sido privado de la fuerza de la vida o de la energía visual, en cambio en el otro, la divina luz increada hace al νούς nus ver y ser visto por Dios.
  6. Muy pocos reciben tanto la δύναμη dinami (potencia y energía) como la sofía-sabiduría juntas de Dios (1Cor 1,24). La primera otorga la participación en los bienes divinos, en cambio la segunda los apocalipta-revela. Saborearlos y transmitirlos a los demás es verdaderamente algo divino y está por encima del ser humano.
  7. Verdadero Altar divino –y antes de la vida futura- es el corazón que se ha liberado de los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía) y recibe la energía increada del Espíritu; porque todo se celebra y se expresa espiritualmente en el corazón. Aquel que no ha alcanzado esto desde aquí, es como una piedra útil para las demás virtudes, adecuada para construir el templo divino, pero no es en sí mismo templo ni sacerdote (liturgo, oficiante) del Espíritu.
  8. El hombre fue plasmado incorruptible, sin jugos vitales, y así también resucitará. Sin embargo, no fue creado inmutable, es decir, sin la capacidad de metábole alteración o cambio, pero tampoco mutable. Simplemente tenía la capacidad de la fuerza de su voluntad de inmutarse, alterarse o no. Y la voluntad no confiere a la naturaleza la absoluta inmutabilidad; ella será dada como premio durante la futura θέωσις (zéosis: divinización, glorificación) inmutable.
  9. La génesis de la carne está vinculada con la corrupción. La ingesta de alimentos, la expulsión de desechos, la inquietud y el sueño son propiedades naturales de los animales y las bestias. Con estas nosotros también nos hemos vuelto similares a las bestias a causa de la desobediencia, cayendo de nuestros bienes dados de Dios y de seres lógicos que éramos nos hemos convertido en seres salvajes.
  10. El paraíso es de dos tipos: sensible e inteligible o espiritual, es decir, el paraíso de Edén y el paraíso de la χάρης jaris (gracia, energía increada). El paraíso de Edén (Gen 2,18) es un lugar excelso muy alto, hasta el tercer cielo, como dicen los que describen sobre él, sembrado por Dios con todo tipo y especie de plantas fragantes, muy perfumadas (Gen 2,8). Y no es completamente incorruptible, ni completamente corruptible, sino que se encuentra en un estado intermedio entre la corrupción y la incorruptibilidad, de modo que esté siempre lleno de frutos teniendo continuamente flores y frutos maduros e inmaduros. Porque cuando los árboles y los frutos maduros se descomponen y caen al suelo, no huelen a corrupción y descomposición como las plantas del mundo, sino que se convierten en tierra fragante, perfumada. Esto sucede por la abundancia y la santificación de la χάρης jaris (gracia, energía increada) que está derramada siempre allí. En medio del Paraíso cruza y corre el río llamado Océano y tiene la tarea de regarlo constantemente. Este río emana y tiene su origen allí, se divide en cuatro otros ríos y, al fluir, arrastra el suelo y las hojas caídas, llevándolos a la región de los indios y etíopes. En esta región se unen los dos ríos, Fisón y Geón, y a menudo inundan los agrós-campos, hasta que se separan nuevamente y riegan uno la tierra libia y el otro la tierra egipcia.
  11. La creación, como dicen, no fue hecha desde el principio de masa líquida, es decir, corruptible. Se volvió corruptible después, cuando conoció la corrupción y se sometió a la vanidad, según la Escritura, es decir, al hombre, por supuesto que no por su voluntad sino sin ella, porque así lo quiso Él que la sometió; pero con la esperanza (Rom 8,20) de la renovación de Adam que cayó en la corrupción. Por tanto, ya que el Señor por Su resurrección renovó al hombre y lo santificó –a pesar que tenía cuerpo corrupto para la vida provisional- también renovó la creación, sin liberarla aún de la corrupción. Algunos llaman la liberación de la creación de la corrupción una transformación hacia algo mejor, mientras que otros la llaman el paso total de las cosas visibles o sensibles. De todas formas, la Escritura acostumbra a certificar y asegurar las cuestiones y los asuntos difíciles con sencillez, delicadez, elegancia y finura.
  12. Quienes reciben la χάρης jaris (gracia, energía increada), como si hubieran concebido y estuvieran embarazados en espíritu, o abortan el esperma divino por sus recaídas, o se privan de él al quedarse viudos de Dios debido a su relación con el enemigo que se oculta en sus profundidades. La pérdida de la χάρης jaris increada proviene de la actividad y energía de los pazos, mientras que la privación total proviene de la comisión de pecados. Así, la psique-alma que ama los pazos y los pecados, se priva de la χάρης jaris increada, la expulsa y queda viuda, entonces se convierte en morada de los pazos, por no decir de los demonios, tanto ahora como en el futuro.
  13. Nada convierte la ira en mansedumbre y dulzura y calmada como la valentía y la compasión. Ellas como máquinas asediadoras, destruyen la una a los enemigos externos y la otra a los internos.
  14. Muchos que practican los mandamientos (logos, principios espirituales) de Dios, creen que avanzan en el camino, pero aún no han llegado a la ciudad y quedan afuera. Esto sucede porque, sin darse cuenta, siguen las desviaciones de los rectos caminos reales, es decir, los vicios y las maldades que están al lado de las virtudes, y así caminan sin rumbo, sin propósito como insensatos. Porque los mandamientos-logos de Dios no quieren ni exceso ni falta, sino una meta que agrade a Dios, y solo buscan la voluntad divina. De lo contrario, el esfuerzo es en vano, es decir, cuando no enderezan los caminos del Señor (Isaías 40:3; Marcos 1:3). Porque en cada obra se examina el propósito de la acción.
  15. Busca y pide al Señor en el camino, es decir, en tu corazón, mediante los mandamientos-logos. Porque cuando escuches a Juan clamando y ordenando a todos que preparen los caminos y hagan rectos los senderos (Mt 3,3), debes considerar que se refiere a los mandamientos-logos, los corazones y las praxis. Y es imposible que alguien enderece el camino de los mandamientos y haga irreprochables sus obras sin la rectitud del corazón.
  16. Cuando escuches que la Escritura habla de «vara y bastón» (Salmo 22, 4), considera que, según el sentido profético, se refiere al juicio y a la providencia, mientras que, según el sentido moral, se refiere a la salmodia y a la oración. Porque cuando somos juzgados por el Señor con la vara pedagógica (1Cor 11,32), esto sucede para nuestro retorno a Él; cuando castigamos a los demonios que se levantan contra nosotros con la vara de la valiente salmodia, nos apoyamos en la oración. Por lo tanto, teniendo la vara y el bastón en la mano de la praxis del νούς nus (espíritu de la psique), no dejemos de corregirnos y ser instruidos, hasta que nos encontremos totalmente bajo la providencia de Dios, escapando así de la krisis-juicio, tanto el presente como el futuro.
  17. Lo característico en los mandamientos-logos es la preferencia del mandamiento general, es decir, la memoria o recuerdo de Dios, que dice: “Acuérdate continuamente del Señor tu Dios” (Tobit 4,5), es decir, por el olvido fueron destruidos, y con el recuerdo o memoria podrán ser guardados y aplicados. Porque el olvido hizo desaparecer desde el principio la memoria, recuerdo de Dios y enturbió los mandamientos-logos divinos. Y así mostró al hombre desnudo de todo bien y de toda bondad.
  18. Los luchadores retornan de nuevo al axioma o cargo inicial con dos mandamientos-logos, la obediencia y el ayuno. Porque toda maldad entró en el género humano por lo opuesto a estos. Los que aplican y cumplen los mandamientos-logos con obediencia, regresan más rápidamente a Dios, en cambio los que aplican y cumplen con el ayuno y la oración, llegan más tarde. La obediencia es adecuada para los principiantes, el ayuno para los intermedios que tienen gnosis (conocimiento espiritual) y valentía. Porque para mantener la obediencia a Dios limpia y no adulterada a través de los mandamientos-logos, es cosa de muy pocos y fatigoso incluso para los valientes.
  19. La ley del Espíritu vivificante, según el Apóstol Pablo (Rom 8,2), es la que energiza, opera y clama en el corazón, igual que la ley de la letra es la que opera en la carne. La primera libera el νούς nus (espíritu de la psique) de la ley del pecado y de la muerte, mientras que la otra la convierte, casi sin darse cuenta, en fariseo, haciendo que actúe y entienda la ley de manera corporal y que realice los mandamientos para ser visto (Mateo 23, 5).
  20. La síntesis de todos los mandamientos-logos, compuesta y estructurada con la ayuda del Espíritu, la asimilan con un ser humano, perfecto o imperfecto, según el progreso. Los mandamientos-logos los llaman cuerpo, y las virtudes, como atributos cualitativos, las llaman huesos. La χάρης jaris (gracia, energía increada) la consideran psique-alma que vivifica, mueve y activa como un cuerpo las operaciones y energías de los mandamientos-logos. A partir de la negligencia o de sus ganas y diligencia de participar en las sucesiones de las edades de Cristo, el hombre se hace como niño o perfecto, tanto ahora como en el futuro.
  21. Aquél que desea aumentar el «cuerpo» de los mandamientos, que anhele con diligencia la leche espiritual pura (1Ped 2,2) de la madre –la χάρης jaris (gracia, energía increada)-, porque de ella se alimenta cada uno que quiere y busca conseguir el crecimiento en Cristo. Para el crecimiento, la divina sabiduría concede calor como la leche de los pechos, en cambio para la catarsis da a los perfectos como miel nutritiva, su propio gozo y deleite. Dice Salomón: “Miel y leche en tu lengua” (Cantar de los Cantares 4,11). Leche da a entender la δύναμις dínamis (potencia y energía) del Espíritu, y miel la energía catártica (psicoterapéutica, purgadora, limpiadora). Y el gran Apóstol Pablo dando a entender la diferencia de estas energías, decía: “Como en los niños os he dado leche para beber y no alimento sólido” (1Cor 3,2).
  22. Quien busca profundizar en los logos-conceptos de los mandamientos sin trabajarlos, y desea conseguirlo con la lectura y el aprendizaje intelectual, es semejante a aquel que en vez de la verdad imagina la sombra de esta. Porque en los logos de la verdad sólo participan los que son partícipes de la verdad. Aquellos que no participan de la verdad y no son iniciados en ella, buscan los logos o conceptos, pero encuentran los logos de la sabiduría mundana que se ha demostrado que es necedad o tontería (1Cor 1,20). A estos el Apóstol Pablo los ha llamado psíquicos o emocionales, ya que no poseen el Espíritu (Judas 19), aunque se enorgullezcan y se jactan de que poseen la verdad.
  23. Igual que los ojos físicos ven las letras y de estas toman los conceptos sensoriales o sensibles, así también el νούς nus (espíritu de la psique) cuando se ha hecho la catarsis y vuelva al axioma o cargo inicial, ve a Dios y de Él recibe los conceptos y significados divinos. En lugar de un libro tiene el espíritu, y en lugar de pluma tiene la διάνοια diania (mente, intelecto) y la lengua, tal como dice el Salmista: “Mi lengua es la pluma” (Sal 44,2); finalmente, en vez de tinta, tiene la luz (increada). Por lo tanto, sumerge la diania (mente, intelecto) en la luz, y una vez ella es hecha también luz, escribe los logos espirituales en los corazones limpios y puros de sus oyentes. Entonces entiende el significado y sentido de los logos proféticos o teológicos, es decir, cómo los fieles serán enseñados por Dios (Is 54:13 · Jn 6:45), y cómo Dios enseña al hombre el conocimiento a través del espíritu (Sal 93, 10).
  24. Como ley de los mandamientos-logos, debes considerar la fe inmediata que manifiesta la actividad y energía del corazón. De ella emana todo mandamiento-logos y activa o energiza la energía de la iluminación de las psiques-almas. Los frutos de la fe verdadera y activa son la εγκράτεια engratia (continencia, templanza, autodominio) y la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado), y el propósito y objetivo, la humildad regalada por Dios, que es el principio y el sostén de la agapi.
  25. La percepción ortodoxa, correcta sobre los seres es la verdadera gnosis-conocimiento de las realidades visibles e invisibles. Visibles son las sensibles; invisibles son las comprensibles o inteligibles y lógicas, espirituales y divinas.
  26. Condición y regla previa para la ortodoxia es ver y conocer con pureza los dos dogmas (enseñanzas infalibles, recetas médicas) de la fe, me refiero a la tríada y a la díada (dualidad). Es decir, considerar y conocer sin confundir o separar, por un lado, la Tríada en Una sobre Su naturaleza, por otro lado, la diada de las naturalezas de Cristo unidas en una hipóstasis (persona o base substancial). Especialmente, confesar y conocer un Hijo, tanto antes de la encarnación como después de ella, el Cual es glorificado, venerado y alabado con dos naturalezas y dos voluntades, la humana y la divina, sin que ellas se mezclen y se confundan.
  27. Debemos confesar piadosamente el nacimiento, el no nacimiento y la procedencia: estas tres cualidades o atributos estables e inmutables de la Santa Trinidad. Es decir, el Padre es no nacido, el Hijo nacido y coeterno sin principio, y el Espíritu Santo procede de el Padre y es enviado, se comunica o se transmite a través del Hijo co-perpetuo o coeterno, como dice san Juan el Damasceno.
  28. Sería suficiente para nuestra σωτηρία sotiría (psicoterapia, redención y salvación) la fe que da la χάρης jaris (gracia, energía increada) y que se hace praxis mediante los mandamientos-logos con la ayuda del Espíritu, si la hubiésemos conservado y no prefiriésemos la fe inoperante y muerta en vez de esta que es viva que se realiza y se hace praxis con la ayuda y el refuerzo de Cristo. Porque es suficiente al fiel formar y vivir en su interior la fe que se hace praxis por la ayuda y el refuerzo de Cristo. Pero en la actualidad la ignorancia ha enseñado a los piadosos la fe de palabras, la muerta e insensible y no la fe de la χάρης jaris (gracia, energía increada).
  29. La Santa Trinidad es Mónada o Unidad simple, porque es increada, sin atributos y no compuesta. Es Tríada, una Mónada en cuanto a la naturaleza; porque el Dios es trihipóstático to (de tres hipostasis, bases substanciales o personas), y la total coexistencia recíproca de cada Persona en las otras dos sin confundirse.
  30. El Dios se reconoce y se nombra en todas Sus energías y actos de modo tríadico o trinitario, porque es sin límites. Es Él que contiene y prevé para todo, a través el Hijo, por χάρης jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo. Y ninguna de las tres Personas se llama ni se entiende fuera o separada de las otras, en cualquier contexto en que se mencione Su nombre.
  31. En el hombre existe νούς nus-corazón, logos y pnevma-espíritu. Y no existe νούς nus sin logos, ni logos sin espíritu; cada uno está dentro del otro y, sin embargo, son distintos; porque el νούς nus se expresa a través del logos y el logos se manifiesta mediante el espíritu. De esta manera, el ser humano lleva y refleja una imagen-icona tenue de la anónima y arquetípica Trinidad, y esto también revela el aspecto de estar hecho como “a imagen de Dios”.
  32. De acuerdo con el ejemplo anterior, los Padres teoforos (portadores de la luz increada o de Dios) enseñan verdaderamente que el Padre es Νούς nus (corazón o alma-psique), el Hijo es Logos y el Espíritu es el Espíritu Santo. Así dogmatizan en relación con la Santa Trinidad que trasciende toda esencia y naturaleza, y es el único Dios en tres Hipostasis, y nos han entregado la fe verdadera ortodoxa y la esperanza como un ancla firme. Porque reconocer a Dios uno y único, esto según la Escritura (Sabiduría Salomón 15,3), es la raíz de la inmortalidad, y reconocer el poder de la Mónada o Unidad trihipóstata (de tres hipostasis o tripersonal), esto es de justicia plena. Analógicamente debemos entender esto que se dice en el Evangelio: “3 Y esta es la vida eterna: “que los hombres te conozcan a ti, único verdadero Dios y al que tú has enviado, Jesús Cristo” -con dos naturalezas y dos voluntades. [3 «Esta es la vida eterna, que los hombres te conozcan a ti, único verdadero Dios con tres hipostasis-personas y al que tú has enviado, el Jesús Cristo con dos naturalezas y voluntades, física y divina. Y con esta gnosis progresen espiritualmente, disfrutando de tus infinitas perfecciones en comunión y colaboración estrecha con la agapi-amor incondicional y desinteresada hacia ti, y también conozcan a Jesús Cristo, al cual tú has enviado al mundo»] (Jn 17,3).
  33. Los infiernos son de muchos tipos distintos, al igual que diferentes las recompensas de los bienes eternos. Y los infiernos están debajo del hades, de acuerdo con la Escritura que dice: “en una tierra tenebrosa y brumosa, en un lugar de oscuridad eterna” (Job 10, 21-22), donde los pecadores habitan también antes del juicio, y, tras la sentencia del Juez, vuelven allí. Porque el Salmo que dice: “Que los pecadores vayan al hades” (Sal 9,18), y “la muerte los pastoreará” (Sal 48,15), ¿qué otra cosa significa sino la sentencia final y la condena eterna?
  34. Fuego, oscuridad, gusano y tártaro (infierno), representaciones de los deseos placenteros generalizados, y la oscura ignorancia universal, que tiene relación con la excitación de varios deseos intensos y también la perturbación y el repugnante hedor del pecado. Estas realidades, son como anticipos, prepagos y pre-sabores de los infiernos, que ya actúan en las psiques-almas de los pecadores desde aquí, haciéndose evidentes por los hábitos adquiridos (y las adicciones).
  35. Los hábitos de los pazos son anticipos, prepagos de los infiernos. Al igual que las energías de las virtudes son también prepagos o anticipos de la Realeza increada. Debemos entender y nombrar los mandamientos-logos energías y operaciones, y las virtudes hábitos. Del mismo modo, las maldades son llamadas por extensión hábitos.
  36. Las retribuciones de las recompensas son iguales, aunque en muchos parecen desiguales. Porque en unos la divina justicia otorga la vida eterna, y a otros el infierno eterno. Ambos recibirán, después de haber vivido esta vida bien o mal, recompensas acordes a sus obras. La cantidad o calidad de su participación será proporcional al hábito y la energía de los pazos o de las virtudes.
  37. Lagos de fuego (Ap 19,20) son las psiques-almas que viven con placeres sensuales y hedonistas, (hedonismo); dentro de estos, el hedor de los pazos, como fango maloliente, alimenta al insomne gusano insaciable de la inmoralidad y de la depravación, es decir, el insaciable apetito del cuerpo-carne, así como las serpientes, las ranas y las sanguijuelas de los deseos malignos y viciosos, es decir, los venenosos loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) y los demonios. Una situación similar ha recibido, desde aquí, las arras del infierno de allí.
  38. Igual que los principios de los infiernos están escondidos en las psiques-almas de los pecadores, así también los prepagos o anticipaciones de los bienes operan y son participados en los corazones de los justos por la χάρης jaris (gracia, energía increada) del Espíritu. La Βασιλεία Vasilía Realeza increada de los Cielos es el modo virtuoso de vida y gobierno de sí, igual que el infierno es el hábito de los pazos.
  39. La “noche que viene”, de acuerdo con el logos del Señor (Jn 9,4), es la inactividad completa de la tiniebla u oscuridad futura. O, de otra manera, es el Anticristo, quien es llamado también noche y oscuridad. O, desde el aspecto ético, es la negligencia diaria, la cual como una noche sin luna adormece y mortifica la psique-alma con el sueño de la insensibilidad. Porque igual que la noche hace que todos duerman y es la imagen-icona de la mortificación-necrosis de la muerte, así también la noche de la futura oscuridad hace que los pecadores sean muertos e insensibles, embriagados por los sufrimientos y los dolores.
  40. “Krisis-juicio de este mundo”, según el logos evangélico (Jn 3,19), es la incredulidad de los impíos, como se dice: “El que no cree, ya ha sido condenado” (Jn 3,18). Son incluso las dolorosas tentaciones que son enviadas por la divina providencia para la limitación del mal o la μετάνοια metania, como también las tendencias de las elecciones de los seres humanos a operar el bien o el mal, según el Salmo: “Se han perdido los pecadores antes que nacieran” (Sal 57,4). Es entonces cuando se manifiesta el juicio justo de Dios analógicamente con la incredulidad, la pedagogía y la praxis de cada hombre. Y a unos los castiga, a otros los compadece y perdona, y a otros les da coronas y a otros infiernos. Porque los primeros son totalmente impíos. Los segundos son fieles, pero negligentes y por eso son pedagogizados-educados con filantropía. Los últimos se han hecho perfectos, ya sea en virtudes, sea en maldades y vicios, y todos recibirán las recompensas correspondientes.
  41. Si la naturaleza humana no se conserva pura e incontaminada o si no se ha hecho la catarsis por el Espíritu y no se restaura a su estado original, es imposible que se convierta en un cuerpo y un espíritu con Cristo, tanto ahora como durante la futura reunión de los salvados en Él. Porque la δυνάμι dinami (potencia y energía) del Espíritu que provoca esta cohesión y unión no acostumbra a remendar el nuevo manto de la χάρης jaris (gracia, energía increada) con un harapo desgastado por los pazos.
  42. Aquel que ha recibido la donación de la renovación por el Espíritu y la ha preservado, participará entonces de manera equitativa en la formación del cuerpo de los salvados en Cristo, disfrutando de modo inexpresable la θέωσις (zéosis, glorificación). Porque entonces nadie puede ser uno con Cristo ni miembro de Cristo, si no se hace partícipe de la χάρης jaris (gracia, energía increada) desde aquí, habiendo transformado su interior con la verdad y la gnosis (conocimiento espiritual), según el Apóstol Pablo (Rom 2,20).
  43. La realeza increada de Dios parece a una tienda de cabaña hecha por Dios, igual que aquella de la ley de Moisés, y tendrá dos divisiones durante el siglo futuro. En la primera tienda entrarán aquellos que son sacerdotes de la χάρης jaris (gracia, energía increada). En la segunda, que es espiritual inteligible, entrarán los que han alcanzado desde aquí entrar al γνόφος gnofos (nube de luz deslumbrante que supera toda luz) de la teología y han celebrado tríadicamente –con el νούς nus, el logos y el espíritu- como jerarcas perfectos, teniendo a Jesús como celebrante y primer Jerarca ante la Tríada o Trinidad, en la tienda que ha montado el mismo Cristo, entrando y recibiendo más de manera más abundante Sus fulgores e iluminaciones.
  44. El Salvador ha llamado “muchas habitaciones” (Jn 14,2) las distintas ascensiones y progresiones de la situación de allí. La divina realeza increada por supuesto que es una, pero tiene muchas diferencias interiores, de modo que existan desde celestes hasta terrenales según la virtud y la gnosis y en el grado de la θέωσις zéosis (divinización, glorificación). Porque una es la doxa-gloria del sol, otra la doxa de la luna y distinta la doxa de las estrellas, y cada estrella se diferencia en esplendor de la otra, como dice el Apóstol (1Cor 15,41), aunque todas brillan en el mismo firmamento divino.
  45. Se hace casi igual que los ángeles y casi incorpóreo, como incorruptible, aquel hombre que ha hecho la catarsis de su νούς nus con lágrimas, y ha resucitado (despertado espiritualmente) desde aquí su psique-alma con la potencia y energía del espíritu y con el logos ha hecho su cuerpo estatua iluminada y fulgurante de divina belleza, a esta que es por naturaleza estatua de barro. Por supuesto, ya que la incorruptibilidad de los cuerpos es la expulsión de todos los jugos o líquidos vitales y del espesor.
  46. El cuerpo de la incorruptibilidad será terrenal, sin flujos ni espesor y será transformado de manera inefable de cuerpo psíquico en cuerpo espiritual, de modo que sea terrenal y también celestial, a causa de la contextura fina que provendrá de la divina semejanza. Es decir, tal y como fue plasmado desde el principio, así resucitará para hacerse semejante a la forma e imagen del Hijo (Rom 8,29) del hombre por la plena participación de la θέωσις zéosis (divinización, glorificación).
  47. “Tierra de los mansos y apacibles” (Mt 5,5) es la Realeza increada de los Cielos, o el estado teántrico (divino-humano) de Cristo, al cual hemos llegado o llegamos, tomando el nacimiento por la χάρης jaris (gracia, energía increada) de la adopción divina y la renovación mediante la resurrección. Además, “tierra santa” (Ex 34,13) es la naturaleza humana que ha llegado a la θέωσις zéosis (divinización, glorificación), o simplemente a la catarsis, según el valor y mérito de cada persona; o según otro pensamiento, “tierra que será heredada” (Num 34,13), es para los verdaderamente santos la divina serenidad y paz libre de tormentos que sobrepasa el νούς nus (espíritu de la psique), donde habitarán los justos y ninguno de los seres podrá molestarlos ni perturbarlos.
  48. Tierra prometida es la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), de la cual fluye como miel y leche (Ex 13,4) el gozo del espíritu.
  49. Los Santos en el futuro siglo estarán utilizando entre sí de manera mística el logos íntimo e innato, hablado con la χάρης jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo.
  50. Si no aprendemos cómo nos hizo Dios, no comprenderemos cómo nos ha hecho el pecado.
  51. Son iguales en cuanto a la edad espiritual aquellos que desde aquí han alcanzado la plenitud de la perfección en Cristo.
  52. Las recompensas serán proporcionales a las obras; la cantidad y la calidad, es decir, cuál es la medida de ellas, se mostrará allí según el orden y estado de cada uno, dependiendo de su participación en esas obras.
  53. Νόες noes o nues-espíritus, es decir, igual que los ángeles (ισάγγελοι isángueli), serán los que se harán dignos de convertirse en hijos de la resurrección (Lc 20, 36) de Cristo, es decir, los Santos con la incorruptibilidad y la θέωσις zéosis (divinización, glorificación).
  54. En la vida futura los Ángeles y los Santos, según se dice, nunca pararán de progresar en aumento de carismas o dones, ni dejarán de desear los bienes. Porque en aquel siglo no habrá relajación ni declive de la virtud a la maldad y al vicio.
  55. En esta vida debes considerar perfecto a aquel que ha recibido como arras la imitación espiritual de los crecimientos en edad de Cristo. Mientras que, al perfecto en la vida futura, lo mostrará el poder de la θέωσις zéosis (divinización, glorificación).
  56. Tendrá el mismo valor y la misma θέωσις zéosis con sus semejantes en la vida futura aquel que se hace desde aquí perfecto en la virtud según las sucesiones de las edades espirituales.
  57. Δόξα doxa-gloria verdadera, dicen, que es la gnosis (conocimiento espiritual) o la θεωρία zeoría (contemplación) del espíritu. Dicen aún que la gnosis exacta de los dogmas es la comprensión y reconocimiento de la verdadera fe.
  58. Sorpresa o asombro es la elevación total de las facultades y fuerzas psíquicas hacia las Personas de la Deidad, después del conocimiento, las unidas en la majestuosa doxa-gloria (luz increada). O de otra manera, sorpresa es una elevación limpia y total hacia la Infinita Dinami (potencia y energía), el Dios que está rodeado de luz increada. Éxtasis no es sólo el arrebatamiento de las fuerzas psíquicas hacia el cielo, sino también la total éxodos-salida del mismo sentido o percepción sensible. El doble έρως eros (amor ardiente) es la embriaguez del espíritu que mueve el deseo.
  59. Dos son principalmente los έρως eros (amores ardientes) extáticos del espíritu, el cordial y el extático. El primero es de los que se encuentran aún al estadio de la iluminación; el segundo es de aquellos que han llegado a la perfecta αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado). Ambos tipos apartan el sentido o percepción sensible del νούς nus en el cual actúan, ya que el divino έρως eros es embriaguez del espíritu que eleva el νούς nus (espíritu de la psique) natural hacia las realidades superiores, por la que también el sentido o percepción sensible se aleja de las relaciones con las cosas.
  60. Principio y causa de los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) es la memoria que originalmente era simple y unificada y se dividió por la transgresión del hombre, por la cual perdió la memoria o recuerdo de Dios y se destruyó por sus propias fuerzas y facultades, ya que, de simple, sencilla, se ha hecho compuesta, y de unificada e indisoluble se volvió polifacética.
  61. La terapia de la memoria o recuerdo original es su retorno y su restablecimiento desde la memoria maliciosa y desastrosa de los malos astutos pensamientos a su antigua sencillez original. Porque la desobediencia no solo convirtió la simple memoria de la psique-alma en un instrumento de la maldad en contra del bien, sino que pervirtió y corrompió también todas las fuerzas y enturbió los apetitos de la psique por la virtud. La memoria la sana principalmente el recuerdo o memoria constante de Dios, que se consolida por la oración, la cual ha dejado su estado natural y se une a lo sobrenatural.
  62. Las causas de los πάθος pazos son las praxis pecaminosas, de los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) las causas son los pazos, y de las fantasías las causas son los pensamientos. La causa de los conceptos nociones es la memoria; de la memoria es el olvido; la madre del olvido es la ignorancia, y de la ignorancia la causa es la ραθυμία racimía (pereza espiritual o negligencia). La racimía la generan los apetitos del deseo. Madres de los apetitos es el movimiento hacia la desviación. Del movimiento la causa es la energía de la praxis. Praxis es el deseo insensato del mal y la buena disposición hacia las cosas sensibles y los sentidos.
  63. En la parte lógica de la psique-alma surgen y operan los pensamientos; en la parte irascible o emocional, surgen los pazos animales y bestiales; en la parte anhelante surge la memoria o recuerdo del deseo y apetito bestial; en la parte noerá o del νούς nus (espíritu de la psique) con la mente, surgen las fantasías, y en la parte intelectual surgen los conceptos, ideas.
  64. La irrupción de los pensamientos astutos malvados es como una corriente de río. Con ellos viene el asalto y a continuación el consentimiento al pecado, que cubre el corazón como una inundación con olas.
  65. Por “barro o lodo del fondo” (Sal 68, 3) debes considerar el placer sensual y húmedo o el fango de la fornicación o lujuria, o incluso la carga pesada y opresiva de las cosas materiales, por las que el νούς nus pasional, con pazos y vicios, queda pesado, oprimido y se hunde con los pensamientos al fondo de la desesperación y la oscuridad.
  66. Λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía) muchas veces la Escritura llama también las razones o causas de las cosas, igual que los logos también los llama conceptos y los conceptos a la inversa logos. Esto sucede porque el movimiento de todos ellos es en sí mismo inmaterial, pero toma forma a través de las cosas y se transforma; y así aquello que se ha movido, es reconocido y nombrado por su apariencia.
  67. Los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía) son los logos de los demonios y los precursores de los pazos, igual que los logos y los conceptos o significados son precursores de las praxis. Porque es imposible hacer algo bueno o malo, si antes no está afectado y estimulado por el λογισμός loyismós (pensamiento); ya que el loyismós es el movimiento sin forma del estímulo de cualquier praxis.
  68. La materia de las cosas genera los pensamientos desapasionados, (sin pazos, impasibles); mientras que el asalto y estímulo demoníaco crea loyismí pensamientos astutos malvados y viles. Entonces, cuando se comparan, muestran la diferencia entre los logos naturales y los pensamientos contra naturales y sobrenaturales.
  69. Los logos y los pensamientos (loyismí) pueden igualmente provocar alteración instantánea en la psique-alma, cuando los pensamientos naturales se transforman directamente en pensamientos contranaturales o, por otro lado, los naturales en sobrenaturales. Los causantes de la transformación de un tipo de pensamiento a otro y de su creación son, en el caso de los pensamientos demoníacos, aquellos que provienen de la materia, mientras que, en el caso de los pensamientos materiales, son los pensamientos que surgen del asalto y estímulo de la tentación. De manera similar, los causantes de los pensamientos divinos son los pensamientos naturales, y los naturales engendran y generan los sobrenaturales. Cada tipo de pensamiento tiene su transformación hacia el tipo afín como causa de movimiento y generación, que se divide en cuatro maneras.
  70. Nota que las causas preceden a los pensamientos, los pensamientos preceden a las fantasías. Las fantasías están antes que los πάθος pazos, y los pazos antes que los demonios. Es decir, como si existiera una cadena y un orden entre los espíritus perversos, para un objetivo falso, donde el uno sigue y depende del otro. Sin embargo, ninguno opera por sí solo, sino que es dirigido por los demonios. Ni la fantasía se materializa en ídolo, ni el pazos opera sin la δύναμη dinami (potencia y energía) demoníaca furtiva y oculta. Porque, aunque el Satanás se haya caído desde el cielo y ha sido destruido, sin embargo, es más poderoso que nosotros y actúa descaradamente contra nosotros a causa de nuestra pereza espiritual y negligencia.
  71. Los demonios dan forma en nuestro νούς nus (espíritu del corazón), o más bien, que ellos toman la forma análoga y nos estimulan de acuerdo con el hábito del pazos que sobre-domina y opera en nuestra psique-alma. Porque los demonios tienen la costumbre del pazos como causa en hacer ídolo la fantasía. Por tanto, nos muestran las diversas y polimorfas o multiformes fantasías cuando estamos despiertos en alerta y en el sueño. Así los demonios del deseo se transforman unas veces en cerdos, otras en burros, otras en caballos salvajes enloquecidos por el deseo sexual corriendo con manía hacia la hembra; otras veces de nuevo se transforman en judíos y especialmente los demonios de la lujuria e indecencia; los demonios de la ira y enojo se transforman a veces en idólatras y otras en leones. Los demonios de la cobardía, falso miedo se transforman en israelitas; los de la lujuria en indecencia, en edomitas; los de la embriaguez y del insaciable derroche, en agarenos;, los de la ambición, avaricia y codicia unas veces se transforman en lobos y otras en leopardos; los de la mala astucia y vileza en víboras y otras veces en zorros; los del descaro, en perros y los de la acidia, en gatos; a veces los demonios de la fornicación o lujuria también se transforman en serpientes, cuervos y cornejas; en pájaros se transforman los demonios psíquicos y en concreto los demonios del aire. La fantasía transforma a los espíritus en tres tipos de formas, es decir, según las tres partes de la psique-alma: en aves, bestias o animales, que corresponden a la parte anhelante, al irascible y al lógico o logístico/racional, que son las tres fuerzas de la psique-alma. Y según el pazos que caracteriza y domina la psique-alma, adoptan la forma correspondiente y se acercan a nosotros.
  72. Los demonios del placer o hedonismo muchas veces vienen como fuego y como carbones. Porque los espíritus del hedonismo o lujuriosos calientan la parte anhelante y al traer confusión en la διάνοια diania (mente, intelecto), oscurecen la psique-alma. La causa principal de este calentamiento, confusión y oscuridad es el placer hedonista de los pazos.
  73. Noche de pazos es la oscuridad de la ignorancia. O de otra manera, noche es la situación que genera los pazos. En esta noche domina y reina el jefe de la oscuridad y de las tinieblas, en cuyo dominio los espíritus malignos –que alegóricamente se llaman fieras del agrós-campo, pájaros del cielo y reptiles de la tierra- rugen y aúllan buscando devorarnos.
  74. Durante el tiempo de acción de los pazos, algunos preceden de los loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) y otros siguen. Los loyismí preceden de las fantasías, mientras que las fantasías son seguidas por los pazos. Los pazos preceden a los demonios, y los demonios siguen a los pazos.
  75. Principio y causa de los pazos es el mal uso o abuso, el uso incorrecto de las cosas en abuso es la desviación; y de la desviación la inclinación de la voluntad; la prueba de la voluntad es el asalto del loyismós pensamiento. El asalto proviene de los demonios a quienes la Providencia les da permiso para revelar la calidad de nuestro libre albedrío o nuestra independencia.
  76. El veneno mortal del aguijón del pecado es el hábito pasional, emocional y vicioso de la psique-alma. Porque aquel que voluntariamente dejó los pazos que se conviertan como cualidades o propiedades de su naturaleza es inamovible e inmutable en su forma de vida.
  77. Los pazos se llaman de muchas maneras y se dividen en somáticos o corporales y en psíquicos. Los somáticos se subdividen en penosos, dolorosos y en pecaminosos. Los penosos, dolorosos se subdividen en pazos de enfermedad y pazos de pedagogía. Los pazos psíquicos por su parte se dividen en irascibles, anhelantes y logísticos. Los logísticos se subdividen en fantasiosos y en intelectuales o conceptuales. De estos, algunos son voluntarios y otros se deben al mal uso o abuso de las cosas, y otros son involuntarios, causados por necesidad, por eso se llaman pazos naturales no perversos (hambre, sed, etc.), que son aquellos que los Padres los han llamado también consecuencias o accidentes y cualidades naturales.
  78. Los pazos somáticos o corporales son diferentes de los psíquicos. Algunos son del anhelo, deseo y otros los de la ira, enojo. Unos son de la parte logística de la psique y otros son del νούς nus (espíritu de la psique) y de la διάνοια diania (mente, intelecto). Pero se comunican y colaboran entre sí; los corporales con los pazos de la parte irascible y emocional, y los pazos logísticos con los del νούς nus espíritu (noerós-espirituales), y los del νούς nus con los pazos de la diania y la memoria.
  79. Los pazos de la parte irascible de la psique-alma son la ira, el rencor, la amargura, el resentimiento, el clamor, la irascibilidad, la audacia, la vanidad, la arrogancia y otros. Los pazos de la parte anhelante (deseo) son la codicia, la ambición, la incontinencia, la avaricia, la indecencia, la φιληδονία filidonía (amor al placer o hedonismo), la φιλαργυρία filargiría (amor al dinero y la riqueza) y el peor de todos estos la φιλαυτία filaftía (egolatría excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egocentrismo). Los pazos de la parte logística o de la psique son la incredulidad, la blasfemia, la maldad, la mala astucia o vileza, la curiosidad, la doble moral, la villanía, la maledicencia, la acusación y condena, el desprecio al otro, la jocosidad, la hipocresía, la mentira, el lenguaje torpe, la vulgaridad, la deslealtad, la ironía, la ostentación, gustar a los demás, fantasear, la charlatanería, etc. Pazos del νούς nus (espíritu del corazón) son la presunción, la exaltación, la jactancia, la altanería, la irascibilidad, la envidia, la autocomplacencia, la contradicción, la desobediencia, la fantasía, la simulación, la exhibición, la filodoxía (amigo de la vana gloria) y finalmente la soberbia con su orgullo que es el pazos primero y el último de todos los males. Los pazos de la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) son ensoñaciones o ilusiones fantasiosas, las exaltaciones, las agitaciones, el oscurecimiento, la ceguera (espiritual), el acercamiento a utopías, asaltos de los pensamientos y consentimientos a ellos, tendencias hacia el mal, desviaciones repentinas y sus semejantes. Epigramáticamente diremos que todos los males antinaturales se encuentran mezclados en la tres fuerzas y facultades de la psique-alma, como también todos los bienes coexisten por naturaleza con ellas.
  80. ¡Oh, qué altos logos dirige sorprendido David a Dios! Es muy admirable, dice, Tu gnosis para mí; no puedo captarla (Sal 138, 6), porque es más potente e inabordable, por encima de mi débil e impotente gnosis y la fuerza que tengo. Es decir, pienso que el cuerpo -carne es incomprensible sobre la composición de su estructura, también es tríadico o trinitario en sus especies o géneros, pero tiene una armonía común de sus miembros y partes, y ha sido estimado con el segundo número semanal o septenario, lo que según los matemáticos significa el tiempo y la naturaleza*, de modo que ello también cuando se analiza de acuerdo con las leyes de la naturaleza, sea instrumento para la doxa-gloria de Dios, lo cual manifiesta al mundo la Majestuosidad Tríadica o Trinitaria.

*Lo Bizantinos, igual que los antiguos, acostumbraban buscar el sentido y significado místico en los números que correspondía en varios nombres o cosas (ver la introducción de los 13 capítulos sobre oración de san Nilos el Asceta, en la Filocalía, tomo 1, pag 219-220 y el capítulo 79 de la 1 centuria hacia Thalasio de san Máximo en el 2 tomo pag 117). En el capítulo presente no está claro dónde corresponde el cuerpo-carne o la trinidad y el segundo número septenario o semanal.

  1. Leyes de la naturaleza son las composiciones cualitativas de los miembros que están en energía y acción, las cuales han sido llamadas heterogeneidades, porque son subdivisiones de las correspondientes cualidades. O de otra manera, ley natural es la capacidad de acción de cada género o especie y miembro. Es decir, tal como Dios mueve toda la creación, así también la psique-alma opera, mueve y energiza cada miembro del cuerpo de acuerdo con la energía del miembro.

Ahora examinemos por qué razón los Teoforos (portadores de la luz increada o de Dios) unas veces dicen sobre la ira o enojo y el deseo o anhelo que son δυνάμεις dinamis (facultades, potencias y energías) del cuerpo y otras de la psique-alma. Por lo tanto, decimos que las opiniones de los Santos no presentan ninguna incongruencia, contradicción o desacuerdo, para quienes conocen bien las cosas, sino que ambas son verdaderas; y solo cambian como es debido los nombres con mucha sabiduría, porque también el cuerpo y la psique-alma han venido en la existencia de un modo inexpresable, destinados a coexistir, y la psique-alma es perfecta y completa desde el principio, mientras que el cuerpo es imperfecto, desde el momento que fue creado, porque crece con la nutrición. La psique-alma posee en sí misma, desde el momento que fue creada, también la fuerza del anhelo, deseo y también una fuerza irascible que le da valentía o la fortaleza y la mueve al έρως eros (amor ardiente), porque tiene νούς nus espíritu y lógica (logos, intelecto). La ira irracional o animal y el anhelo, deseo insensato o vicioso, no son elementos que han recibido durante su creación, y lo mismo vale también para el cuerpo. Es decir, el cuerpo se plasmó incorruptible y sin los flujos animales, de los cuales resultaron el deseo y la ira bestial. Pero después de la desobediencia, una vez caído el cuerpo en la corrupción y el desgaste, adquirió la densa textura de los animales irracionales, la ira y el anhelo (deseo) se manifestaron necesariamente en él. Por eso también se opone a la voluntad de la psique-alma con ira y anhelo, deseo, cuando, por supuesto, domina. Pero cuando el cuerpo mortal sea sometido a la lógica o a lo logístico de la psique, entonces sigue la psique en el trabajo de los bienes. Porque cuando se produjo el revoltijo y la mezcla de las propiedades adquiridas del cuerpo-carne con la psique-alma, entonces el ser humano se volvió semejante a las bestias y sucumbió a la ley del pecado por la necesidad de la naturaleza, y el hombre que había sido creado ser lógico, se convirtió en animal, bestia y fiera.

  1. El Dios, cuando con Su soplo vivificante creó la psique-alma lógica (con logos) y espiritual (o noerá con νούς nus espíritu), no la hizo teniendo ira y deseo bestial, animal, sino que la ha puesto la fuerza del deseo junto con la valentía para ser atraída amorosamente. Estos fueron asumidos por el cuerpo después, con la desobediencia, que se convirtió en mortal, corruptible y animal o bestial. Porque, como dicen los teólogos, el cuerpo fue creado incorrupto, tal como será resucitado, aunque era susceptible a la corrupción y el desgaste; así también la psique-alma fue plasmada απαθής apazís (impasible sin pazos, ni vicios). Pero la psique y el cuerpo recibieron los dos la corrupción, y se mezclaron entre sí por la ley natural de su recíproca participación, compenetración y transmisión. Y la psique tomó la calidad de los πάθος pazos, o más bien de los demonios. El cuerpo se asemejó con las bestias irracionales por la influencia de la situación en la que cayó y por el predominio de la corrupción. Y después una vez que las δυνάμεις dinamis (potencias y energías) de la psique-alma y del cuerpo se convirtieran una dinami, formaron una bestia, animal e insensata a causa de la ira y del deseo. Y así el hombre se equiparó a las bestias, como dice la Escritura (Sal 48,21), y se volvió semejante a ellas en todos los modos-tropos.
  2. Principio y génesis o generación de las virtudes es la buena intención, es decir, la inclinación hacia el bien, igual que Dios es causa y fuente de todo bien. Principio del bien es la fe, o más bien el Cristo, la roca inquebrantable de la fe, al quien tenemos como principio y cimiento de todas las virtudes, sobre las cuales estamos firmes y sobre Él edificamos todo bien. Él es la piedra angular (Ef 2,20-21) que nos conecta y nos une con Él mismo. Aún, Él es la perla preciosa (Mt 13, 46), la que busca el cristiano ortodoxo y el monje que se introduce en las profundidades de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial divina), vende todas sus voluntades con la obediencia a los mandamientos-logos (principios espirituales), para adquirirla desde aquí.
  3. Las virtudes son equivalentes entre sí y todas se concentran en un punto y constituyen un conjunto y una especie de virtud. Y hay virtudes y virtudes mayores que otras, porque contienen y componen la mayoría o todas, tal como es la divina αγάπη agapi (amor incondicional e increado), la humildad y la paciencia. Porque dice el Señor al respecto: Paciencia entiendo aquella que se lleva a cabo de acuerdo con la voluntad de Dios, la reina de las virtudes y el cimiento de las hazañas y éxitos espirituales. Ella es la paz en la guerra, la calma en la tempestad y el fundamento inquebrantable de aquellos que la han conseguido. Y a quien con la χάρης jaris (gracia, energía increada) de Jesús Cristo la adquiera, ni las armas, ni las lanzas, ni los ejércitos que arremeten en contra, ni la fila de demonios, ni la oscura falange de los enemigos pueden perjudicarle y dañarle.
  4. Las virtudes pueden engendrar y generar una a la otra, de todos modos, nacen de las tres δυνάμεις dinamis (facultades, potencias y energías) de la psique-alma, excepto de las virtudes divinas. Causa y principio de las cuatro virtudes cardinales o generales y divinas, a saber, la prudencia, la valentía, la templanza y la justicia, de las que también se constituyen el resto de las virtudes, es la divina sofía-sabiduría movida por el espíritu a aquellos que han alcanzado la teología, que se mueve en el νούς nus (espíritu de la psique) de cuatro modos o maneras. Esta no opera simultáneamente las cuatro, sino en cada una especialmente en su tiempo y como quiere. La prudencia opera como luz, la valentía o valor opera como fuerza impetuosa y soplo incesante, la templanza como una fuerza que hace la catarsis y santifica, y la justicia como rocío refrescante de pureza que deleita y refresca el ardor de los pazos. En cada perfecto da la perfecta energía de cada una de estas, como he dicho antes, según convenga cada vez.
  5. Las obras de la virtud que se hacen con nuestro esmero y cuidado, no regalan la salud perfecta en la psique-alma, a menos que las virtudes mismas lleguen sustancialmente al hábito con la ayuda de la χάρης jaris (gracia, energía increada). Porque cada una de las virtudes tiene su propia energía, su propio carisma, de modo que aquellos que la poseen, incluso sin querer, puedan atraerla hacia sí con el hábito y la naturaleza del bien. Y cuando esto se nos es dado, desde ahora en adelante permanece inalterable y estable. Porque las virtudes, como una psique-alma viva en sus miembros, tienen la χάρης jaris (gracia, energía increada) del Espíritu para activarlas. Por eso, sin la χάρης jaris todo el conjunto de las virtudes está muerto y los que creen que las han adquirido o alcanzado completamente sólo tienen sombras y figuras del bien y no el verdadero modelo o prototipo original de la verdad.
  6. Por lo tanto, son cuatro las virtudes universales: la valentía o valor, la prudencia, la templanza y la justicia. También hay ocho situaciones o estados cercanos a ellas, como hipérboles-excesos o deficiencias, que nosotros los monjes los consideramos y llamamos maldades, vicios, en cambio los mundanos los llaman virtudes. De la valentía el exceso o hipérbole es la audacia, desfachatez y la deficiencia la cobardía (falso miedo). De la prudencia el exceso es la mala astucia y la deficiencia la ignorancia. De la templanza el exceso es la indecencia o intemperancia y la deficiencia la estupidez o necedad. De la justicia el exceso es la ambición, avaricia y la deficiencia la injusticia o inferioridad. Porque las virtudes se encuentran en el medio, y no sólo las universales y las naturales, que son superiores a todo exceso y deficiencia, sino también las virtudes prácticas. Y las virtudes tienen como cooperante la predisposición, la voluntad y la rectitud de la opinión, mientras que las otras, tienen la metábole o cambio, la arrogancia y presunción. El que las virtudes se encuentran en el medio de la rectitud, testigo es el proverbio que dice: “Y lograrás todos los buenos ejes” (Prov 2,9). Por lo tanto, todas las virtudes son formadas dentro de las tres δυνάμεις dinamis (facultades, potencias y energías) de la psique-alma, en las que nacen y se edifican, y también tienen como cimiento de su edificio las cuatro virtudes universales, o, mejor dicho, a Cristo, para que realicen la catarsis y se limpien con las prácticas, y las divinas y sobrenaturales son proporcionadas por la bondad del Espíritu.
  7. De las virtudes, unas son prácticas, otras naturales, otras divinas y regalos del Espíritu. Las virtudes prácticas provienen de la predisposición y la voluntad, las naturales de la formación y las divinas de la χάρης jaris (gracia, energía increada).
  8. Igual que nuestra psique-alma da a luz las virtudes, así genera también los pazos. Las virtudes las da a luz según naturaleza y los pazos los genera contra natura. Es decir, la psique-alma tiene la causa de la generación del bien o del mal en la inclinación de su voluntad como centro hacia los rayos o como el péndulo de una balanza; y al lado que inclina, toma por colaborador y opera. La intención de la voluntad del hombre está sujeta en las dos operaciones y energías, porque tiene en su interior las virtudes y las maldades o vicios. Las virtudes por génesis, nacimiento y las maldades por la tendencia e inclinación arbitraria de la voluntad.
  9. La Escritura llama virtudes a las doncellas, debido a la relación que las conecta y une con la psique-alma y las hace ser consideradas un espíritu y un cuerpo con ella. Porque la forma de la doncella es el símbolo de la αγάπη agapi (amor incondicional), y la figura de estas santas vírgenes es el signo de pureza, castidad e inocencia. Es costumbre de la χάρης jaris (gracia, energía increada) dar a las cosas divinas una forma relacionada con su cualidad y moldearlas sin error, de acuerdo con aquello con lo que están emparentadas o se asemejan, para aquellos que son receptivos.
  10. Por lo tanto, los jefes de los πάθος pazos son ocho; tres son los grandes pazos, la gula o glotonería, la φιλαργυρία filargiría (avaricia, amor al dinero y la riqueza) y la vanagloria, y cinco las pazos que los siguen, es decir, la lujuria o fornicación, la ira, la tristeza o depresión, la acidia y la soberbia unida con el orgullo. Y hay correspondencia con las virtudes opuestas a estas: son las tres principales virtudes, la pobreza, la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio) y la humildad, y junto con ellas sus acompañantes, la pureza, la apacibilidad, la alegría, la valentía y la extenuación, y después todas las demás virtudes. Sin embargo, no cualquiera que quiera puede aprender y conocer la fuerza, la energía y el aroma particular de cada una de las virtudes o de las maldades, sino solo aquel que las practica o las “padece” a través de la obra y el logos y que ha recibido del Espíritu los carismas de la gnosis (conocimiento espiritual) y del discernimiento.
  11. Unas de las virtudes operan en nosotros y otras son operadas por nosotros. Las virtudes operan en nosotros, viniendo a nosotros cuando deben, y cuanto y como quieren. Y nosotros las activamos de acuerdo con nuestra predisposición, voluntad y hábito ético de nuestra capacidad. Sin embargo, las virtudes se activan y operan en nosotros de manera sustancial, mientras que nosotros las activamos de manera formal, moldeando nuestro carácter -por supuesto que todos nuestros trabajos virtuosos son tipos o modelos en relación con los arquetipos celestiales de las virtudes, y muy pocos participan de manera sustancial en las realidades espirituales e inteligibles antes del futuro deleite y gozo incorruptible. Aquí activamos y obramos los esfuerzos y disfrutamos de los tipos o modelos de las virtudes y no de las virtudes en sí.
  12. Celebra litúrgicamente y divinamente el Evangelio (Rom 15, 16) a la manera de Pablo, aquel que comulga y recibe la iluminación de Cristo y puede transmitirla enérgicamente también a los otros, arrojando el logos como semilla divina en los campos de las psiques-almas de los oyentes. Como él mismo dice: “Vuestro logos que sea mezclado con la χάρης jaris (gracia, energía increada) de la bondad divina, para transmitir la χάρης jaris en los que escuchan con fe” (Col 4,6 · Ef 4,29). De nuevo Pablo llamando a los maestros labradores y a los aprendices campo (1Cor 3,9), muestra muy sabiamente que los primeros labran y siembran el divino logos y los otros son la tierra fértil, buena y muy fructuosa. Celebración litúrgica santa y verdadera (o sacerdocio real) no es solamente la acción de las cosas divinas, sino también la participación de los bienes y la transmisión de estos a los demás.
  13. Es el logos oral que se dice para enseñar es variado y se obtiene de muchos y diversos modos a partir de cuatro fuentes: el aprendizaje, la lectura, la praxis-acción y la χάρης jaris (gracia, energía increada). Igual que el agua, mientras es una según su naturaleza, sin embargo, se transforma en la calidad según la composición de la tierra de donde pasa, de modo que en el sabor puede ser amargo, dulce, salado y ácido, así también el logos de la enseñanza, después de pasar por el hábito ético de cada uno y alterarse analógicamente, se reconoce según su energía y proporciona beneficio.
  14. El logos se ha dado para disfrutarlo cada naturaleza lógica, igual que se ofrecen diversos y muchos alimentos y manjares. Por eso, la psique-alma siente su placer de diversas maneras; tiene el logos científico como pedagogo o educador para que vaya formando la ética en su carácter; el logos de la lectura como agua refrescante para alimentarla y darle alivio y reposo; el logos de la praxis como tierra verde para fortalecerla (Sal 22,2); el logos de la χάρης jaris (gracia, energía increada) como vaso con vino para embriagarla (Sal 22,5) y deleitarla, y el gozo inefable e indecible como aceite que hace su rostro apacible, radiante (Sal 103, 15) y resplandeciente.
  15. Todo lo dicho anteriormente la psique-alma no sólo lo tiene en su interior como vida, sino que también cuando escucha todo esto de otros como enseñanza, así lo siente, cuando naturalmente preexiste αγάπη agapi (amor incondicional) y fe entre los dos. Es decir, cuando uno escucha con fe y el otro enseña con agapi, presentando sin arrogancia, sin vanagloria ni ambición los logos de las virtudes. Entonces también los dos reciben de la siguiente manera los cuatro tipos o géneros del logos: el logos por el aprendizaje, como pedagogo o educador; el logos de la lectura como alimentador; el logos por la praxis, que emana desde el interior, como un dulcísimo guía; el logos del Espíritu que ilumina, deleita y alegra, como novio que se une con la psique-alma. Porque la expresión “cada logos que procede de la boca de Dios (Mt 4,4) significa los logos que brotan a través el Espíritu de los labios de los Santos y es el dulcísimo soplo operante y energizante del Espíritu, que no todos disfrutan, sino solamente los dignos, -ya que los seres lógicos tienen el logos como gozo y deleite de buena vida. Aquí son muy pocos los que se alegran y gozan de la plenitud de los logos del Espíritu, mientras que los muchos conocen y participan sólo en los tipos de los logos espirituales mediante la memoria, sin aún haber saboreado con sentimiento de la psique -alma el verdadero pan de la vida futura, es decir, el logos de Dios. Porque solo entonces estará a la disposición de los dignos para colmarlos de todo tipo de placer y deleite, sin que sea consumido totalmente o agotado u ofrecido en sacrificio.
  16. Sin sentido y percepción espiritual es imposible para uno saborear la plenitud del placer de las realidades divinas. Porque igual que aquel que ha embotado los sentidos corporales y los hizo inoperativos e incapaces de actuar sobre las cosas sensibles, y no ve, ni escucha, ni huele, sino que está paralizado o más bien medio muerto, así también es aquel que ha mortificado las fuerzas naturales de su psique-alma por sus pazos y las hizo incapaces de operar y participar en los misterios del Espíritu. Es decir, aquel que no ve, ni escucha, ni siente espiritualmente, está muerto. Porque no vive en su interior el Cristo, sino que él mismo tampoco es movido por Cristo, ni recibe las energías increadas de Cristo.
  17. Los sentidos tienen una energía igual, similar, para no decir que una, con las fuerzas psíquicas, y especialmente cuando están saludables. Porque las fuerzas psíquicas viven y operan mediante los sentidos, y el espíritu vital está unido también con los dos. El hombre, entonces, está esencialmente enfermo, cuando tiene la enfermedad general de los pazos y está continuamente postrado en la cama del hospital de la negligencia y la pereza. Los sentidos observan con claridad las cosas sensibles y las fuerzas psíquicas las inteligibles o espirituales, especialmente cuando no existe entre sí ninguna lucha satánica que se contrapone a la ley del νούς nus (espíritu de la psique) y la voluntad del espíritu (Rom 7,23). Pero cuando se unen en uno y se hacen uno por la χάρης jaris (gracia, energía increada) del Espíritu, entonces conocen las realidades divinas y las humanas, cómo son en su naturaleza, de manera directa y esencial, y consideran los logos de estos con precisión, y ven claramente, en la medida que esto es posible, la única Causa de todo, la Santa Trinidad.
  18. El hisijasta debe primero tener como cimiento, sobre lo que edifica, estas cinco virtudes: silencio, εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), vigilia (alerta continua), humildad y paciencia. Luego, tres son los trabajos gustados por Dios: salmodia, oración y lectura; debe tener también trabajo manual, si aún es débil en las realidades espirituales. Porque las virtudes anteriores no contienen sólo todas las demás, sino que se sostienen y se refuerzan mutuamente. Incluso el hisijasta debe dedicarse desde la mañana en la memoria de Dios con la oración y la ησυχία hisijía cordial (serenidad de la mente y paz del corazón). La primera hora debe orar persistentemente, la segunda leer, estudiar y la tercera, salmodiar, la cuarta orar, la quinta leer, estudiar, la sexta salmodiar, la séptima orar, la octava leer, estudiar, la novena salmodiar, la décima comer, la undécima dormir, si es necesario, y a la duodécima hora salmodiar las vísperas. Y si pasa su día de esta manera tan buena, agrada a Dios.
  19. Cada uno debe, como la abeja, recoger de todo lo más útil para las virtudes y así, participando un poco de todo, hacer una gran síntesis del trabajo de las virtudes, de las cuales será abastecido de la miel de la sofía-sabiduría para deleitar y alegrar las psiques-almas.
  20. Si quieres pasar más fácilmente el espacio de la noche, escucha esto. Hay tres formas de vigilia de la noche: para principiantes, intermedios y perfectos. La primera forma es dormir la mitad de la noche y estar despierto la otra mitad, ya sea desde la tarde hasta la medianoche, o desde la medianoche hasta la mañana. La segunda forma consiste en velar una o dos horas por la noche, luego dormir cuatro horas, y levantarse al amanecer para salmodiar y orar durante seis horas hasta la mañana. Y después salmodiar la primera hora y sentarse a descansar en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y en silencio como dijimos antes. Y seguir el programa de las actividades espirituales que antes hemos dado para las horas del día, o mantener la oración incesante, por la que viene el hábito al luchador. Finalmente, la tercera forma es permanecer toda la noche en vela, vigilancia y alerta.
  21. En relación a la comida, creo que una libra de pan es suficiente para el que lucha en la divina ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Y que beba dos vasos de vino o tres de agua. Su alimentación debe ser sencilla y austera, no lo que dicte el deseo de la naturaleza, sino tal como administra o economiza la divina Providencia, y siempre con moderación. Un consejo excelente y breve para aquellos que desean practicar la precisión es cumplir las tres actividades esenciales de las virtudes: ayuno, vigilia y oración. Estas tres virtudes garantizan el apoyo imperturbable de todos.
  22. La divina ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) antes que nada, necesita fe, paciencia, esperanza y αγάπη agapi (amor incondicional) con todo el corazón y con toda fuerza y energía. Porque aquel que cree, aunque no consiga aquí lo anhelado, ya sea por negligencia o alguna otra causa, sin embargo, durante la hora de su muerte será imposible no recibir el fruto de su fe y de su lucha y no ver la libertad, que es el Jesús Cristo, quien es la psicoterapia, redención, y salvación de las psiques-almas, el Θεάνθρωπος (Zeánzropos: Dios-Hombre) Λόγος Logos. Pero el que no cree, sin duda será condenado al momento de su muerte, pero también ya está condenado desde ahora, según el logos del Señor (Jn 3,18). Porque dice que quien trabaja los placeres o al hedonismo y busca la gloria de los hombres y no de Dios (Jn 5,44), este es incrédulo, aunque parezca creyente en sus palabras. Este se ha engañado a sí mismo sin darse cuenta y entonces escuchará: “Tal y como no me aceptaste en tu corazón, sino que me has vuelto despectivamente la espalda, yo también te rechazaré y te expulsaré lejos de mí” (Ez 5,11). El creyente debe tener buenas esperanzas, creer en la verdad de Dios, tal y como es testificada en las Escrituras, y confesar su enfermedad para no recibir la doble e inevitable condena.
  23. Nada da tanto quebranto al corazón y humildad a la psique-alma como permanecer en soledad con conocimiento y el silencio sobre todas las cosas. Y nada corrompe tanto el estado de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y le priva de esta fuerza o dinámica divina, como estos seis pazos esenciales: la παρρησίαparrisíadesvergüenza (libertinaje, lenguaje descarado y desorbitado), la gula, la locuacidad (o charlatanería), la distracción (o el descuido), la arrogancia (o enaltecimiento) y la presunción (o jactancia, engreimiento) que es el pazos principal y señor de todos. Aquel que con buena disposición se ha acostumbrado en estos pazos después del progreso en ellos, se oscurece aún más. Pero si vuelve en sí, se despierta (espiritualmente) y comienza de nuevo con fe y disposición, logrará nuevamente lo que busca, especialmente si se humilla y pide con insistencia. Pero, si a causa de su negligencia, reine en su interior alguno de los pazos que antes dijimos, entonces todo el ejército de los males, junto con la desastrosa incredulidad se pone en marcha contra él, y convierte en desierto la psique-alma como Babilonia, agitada y ruidosa por los demonios. Y así la última situación de este hombre se hace peor que la primera (Mt 12,45), de modo que se hace enemigo iracundo y acusador de los otros hisijastas, afilando su lengua contra ellos como un cuchillo de doble fila con punta muy fina.
  24. No es posible atravesar las aguas de los pazos, por los que se enturbia y se remueve el mar de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) e inundan la psique-alma, sino mediante el barco ligero de la pobreza y la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio). Porque cuando, a causa de la incontinencia y el amor y apego a las cosas materiales, los torrentes de los pazos inundan con sus aguas la tierra del corazón y traen en el corazón todo tipo de suciedad y lodo de pensamientos, entonces causan confusión en el νούς nus (espíritu del corazón), oscurecimiento en la διάνοια diania (mente, intelecto) y pesadez en el cuerpo. Y hacen el corazón y la psique-alma se vuelvan indiferentes, oscuros y entumecidos, sacándolos de su estado y percepción natural.
  25. Nada hace a la psique-alma de los luchadores tan frívola, indiferente y estúpida, como la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egocentrismo) que es la suministradora de los pazos. Cuando la φιλαυτία filaftía, en vez de los esfuerzos para la virtud, prefiere los reposos del cuerpo y cree que es bueno para el cuerpo la idea de que no debe esforzarse voluntariamente en las obras, ni siquiera en los ligeros y fáciles esfuerzos de los mandamientos, entonces provoca atonía y debilidad en la psique-alma en sus luchas por la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y produce una fuerte e incompatible parálisis del cuerpo en las obras.
  26. Para los que son débiles en los mandamientos y quieren vomitar fácilmente el turbio oscurecimiento de los πάθος pazos, no hay otro médico tan excelente y supremo como la indiscutible y decidida obediencia y con fe en todo. Esta (la obediencia) es un fármaco compuesto de muchas virtudes, que vivifica a quienes lo beben, también es un bisturí que limpia de una vez las cicatrices de las heridas. Por lo tanto, quien con fe y sencillez escogió antes que nada ponerla en práctica, ha cortado de golpe una vez todos los pazos. No sólo ha alcanzado ησυχία hisijía, sino que mediante la obediencia, ya la ha experimentado y la vive en plenitud, porque ha encontrado a Cristo y se ha convertido y se llama imitador y dulos-siervo de Cristo.
  27. Sin trabajo y vida en luto espiritual o luto según Dios, es imposible uno soportar la ola de calor de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Quien tiene luto espiritual (según Dios) y estudia los males y sufrimientos de antes y después de la muerte, antes de que lleguen, tendrá paciencia y humildad, los dos fundamentos de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Pero quien practica la ησυχία hisijía sin paciencia y humildad, tiene siempre la indiferencia acompañando la presunción o jactancia. Y de estas se multiplican los cautiverios y las distracciones del νούς nus (espíritu de la psique) con la mente y nos empujan a la atonía, a la relajación y al atontamiento. A continuación, la incontinencia, intemperancia, la madre de la negligencia o pereza espiritual hace el cuerpo relajado y desganado y oscurece y endurece el νούς nus. Entonces también Jesús se esconde, ya que hay tanta multitud de pensamientos y conceptos en el lugar de la διάνοια diania (mente, intelecto), (Jn 8,13).
  28. Es imposible que todos puedan probar y percibir con sentido y sentimiento los tormentos y torturas de la conciencia, ya sea en esta vida o en la futura. Esto es perceptible y se siente sólo para aquellos que, en particular, son privados y faltos de la δόξα doxa (gloria, luz increada) y de la αγάπη agapi (amor incondicional e increada), desde aquí o allí. Esta tortura, tormento es como un verdugo aterrador que castiga a los culpables de diversas maneras, y continuamente utiliza tiránicamente su celo o reproche, como si desvainara una espada bien afilada. Por lo tanto, ya que tenemos la conciencia, lo que algunos llaman celo o, por otros, ira natural, se mueve de tres maneras: hacia los demonios, hacia la naturaleza y hacia la psique-alma. A este celo se nos ordena afilar como una espada afilada contra los enemigos. Si este celo vence y somete los dos en uno, es decir, el pecado y el cuerpo-carne a la psique-alma, entonces se transforma en montaña alta de la fortaleza, valentía y llega a Dios. Pero si la psique-alma se somete a los dos, entonces el celo se convierte en un tormento implacable sin piedad, porque se ha esclavizado con su voluntad a los enemigos. A partir de aquí, la psique-alma comete cosas malísimas y repugnantes, y como ha perdido su estado virtuoso, cae y se separa de Dios.
  29. De todos los pazos, los que son por excelencia más duros y pesados son dos: la fornicación o lujuria y la acedia (pereza espiritual, desidia); los cuales presionan y paralizan la psique-alma desgraciada. Estos dos pazos están entrelazados y dependen uno del otro, siendo difíciles de combatir, casi invencibles. El pazos de la fornicación o lujuria abunda y predomina en la parte anhelante de la psique-alma y por su naturaleza abraza y envuelve tanto la psique- alma como el cuerpo, y distribuye su placer por todos los miembros. La acidia domina en lo alto, en la parte hegemónica de la psique-alma, es decir, en el νούς nus (espíritu) y envuelve apretando toda la psique-alma y toda la carne como la yedra enredadera, haciendo la naturaleza humana indolente, perezosa y paralizada. Estos dos pazos se expulsan, no son derrotados por completo, y antes de la bienaventurada situación de la απάθειας apázia (sin pazos, impasibilidad), cuando la psique-alma, al orar, recibe la fuerza y energía del Espíritu Santo, trayendo consigo alivio, fuerza y una profunda paz en el corazón a través de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Por lo tanto, la lujuria o fornicación es el principio, la reina, la soberana y la resultante de los placeres o hedonismo, y su compañera la acidia o negligencia es el arma invencible que transporta los guerreros de Faraó (Ex 14,7). A través de estas dos han entrado para nosotros los desgraciados motivos de los pazos en la vida.
  30. El principio de la oración noerá o espiritual o del corazón es la «energía», (con el νούς nus-espíritu de la psique en contacto consciente con la oración), es decir, la fuerza catártica del Espíritu y la mística celebración litúrgica del νούς nus. Ahora el inicio de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) es la reflexión y la ocupación en Dios, su etapa intermedia es la fuerza de la iluminación y la θεωρία zeoría contemplación (espiritual), y su final es el éxtasis (extensión interior) o la θέωσις zéosis (divinización, glorificación) y el arrebatamiento del νούς nus hacia Dios.
  31. La operación y energía noerá (espiritual) del νούς nus (espíritu de la psique) es la celebración espiritual litúrgica o sacra. Es como arras antes del futuro deleite que sobrepasa toda comprensión, la celebración litúrgica se celebra por el νούς nus, el cual sacrifica místicamente el Cordero de Dios en el altar de la psique y participa en él. El que uno coma el Cordero de Dios en el altar espiritual de la psique-alma, no es sólo que lo entienda o participe en Él, sino también se convierta y se haga semejante a Él en la vida futura. Porque aquí disfrutamos los logos de los misterios, pero los mismos misterios tenemos esperanza que los disfrutaremos allá.
  32. La oración en los principiantes es como un fuego de gozo y alegría que sobresalta desde el corazón; en los perfectos es como energía de luz perfumada; incluso, la oración es el kerigma (predicación, sermón) de los Apóstoles, energía y operación de la fe, o más bien, fe inmediata; la oración hace tangibles las cosas que esperanzamos, son agapi (amor incondicional y desinteresado) en praxis-acción, movimiento angélico, potencia, energía, obra, alegría y deleite de los Incorpóreos, evangelio de Dios, certeza del corazón, esperanza de σωτηρία sotiría (redención, psicoterapia y salvación), signo de purificación y de catarsis, símbolo de santidad, reconocimiento de Dios, manifestación y renovación del bautismo, arras del Espíritu Santo, deleite y alegría de Jesús, alegría y gozo de la psique-alma, misericordia de Dios, signo de reconciliación, sello de Cristo, rayo del sol espiritual, estrella que ilumina los corazones, consolidación del Cristianismo ortodoxo, demostración de la reconciliación con Dios, χάρης jaris (gracia, energía increada) de Dios, sofía-sabiduría de Dios o mejor, el principio de la autosofía-autosabiduría, revelación de Dios, obra de los cristianos y de los monjes, estado de gobierno de los hisijastas, causa de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), muestra de la vida angélica. ¿Qué más se puede decir? La oración es el Dios, el cual opera siempre en todos (1Cor 10, 6), porque una es la energía increada y acción del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que opera siempre a través de Jesús Cristo.
  33. Si Moisés no hubiera tomado de Dios la vara del poder, no se haría dios para el Faraón (Ex 7,1), de modo que pueda castigar con plagas a él y a Egipto. Así también el νούς nus (espíritu de la psique), si no toma en su mano la fuerza de la oración, es imposible destruir el pecado y las fuerzas demoníacas.
  34. Aquellos que dicen o hacen algo sin humildad, se parecen a los que edifican en el invierno o sin barro o cemento. Son muy pocos los que encuentran y aprenden la humildad a través de la experiencia y la gnosis (conocimiento). Y aquellos que pretenden describirla con palabras, se parecen a los que intentan medir el abismo. Ahora yo que estoy ciego, habiendo formado una imagen tenue o vaga sobre esta gran luz (increada), me atrevo y digo. La humildad verdadera, pragmática no consiste en hablar y decir humildemente palabras, ni tener una forma o esquema humilde; ni presiona al que la posee a opinar humildemente, ni forzarse para mostrar humildad. Y estas cosas por supuesto que son distintos modos o formas de humildad, son motivos y esquemas de humildad, sin embargo, la humildad es una χάρης jaris (gracia, energía increada) y donación que se da de lo alto. Como dicen los santos Padres, existen dos tipos o géneros de humildad: considerarse uno el inferior de todos y atribuir sus hazañas y éxitos a Dios. Lo primero es el principio, lo segundo el final. El que la busca la encontrará y la adquirirá si tiene gnosis (conocimiento) en su interior y si reflexiona sobre estas tres cosas: que es más pecador que todos, el más repugnante de todas las criaturas por estar en un estado contranatural, y más miserable que los demonios, ya que se ha hecho esclavo de ellos. También debe decirse a sí mismo: “¿Cómo sé yo exactamente los pecados de los seres humanos cuáles y cuántos son? ¿Cómo voy a saber si son iguales o superan los míos? Pues, psique-alma mía, ya que esto no lo sé, estoy por debajo de todos los seres humanos, como barro y ceniza bajo de sus pies. ¿Y cómo no voy a considerarme más repugnante que todas las creaciones que permanecen al estado natural, tal y como fueron creadas, mientras que yo a causa de mis innumerables pecados me encuentro en un estado antinatural? Es verdad, los animales, las fieras y las bestias son más limpios y puros que yo el pecador. Por eso estoy por debajo de todos, ya que, por mis pecados, me he arrojado al hades antes de morir y allí estoy caído. ¿Quién no siente que el pecador es peor incluso que los demonios, ya que es dulos-esclavo y obediente de ellos y ya desde aquí está encarcelado junto con ellos en la oscuridad o tinieblas? Realmente, es peor que los demonios el que es dominado por ellos; por eso, hombre desgraciado, heredarás junto con ellos el abismo, tú que habitas en las profundidades oscuras, al hades y al abismo antes de morir. ¿Cómo te engañas a ti mismo, llamándote justo, cuando por tus malas obras te has convertido en un pecador, impuro y demoníaco? Ay de ti, cuánto te engañas y vagas errando, adorador de demonios, perro sucio, por lo cual serás arrojado al fuego y a las tinieblas”.
  35. Sofía-sabiduría movida por el Espíritu, según los Teólogos, es la potencia y energía de la oración noerá-espiritual (con el νούς nus), pura, lúcida y angélica. El signo de esta oración es que el νούς nus (espíritu del corazón), mientras ora, no tenga absolutamente ninguna forma, ni ve nada material, ni a sí mismo ni a otra cosa; pero a menudo, incluso sus propios sentidos se retraen a causa de aquella luz; porque el νούς nus entonces se vuelve inmaterial e iluminado y se une de modo inexpresable con Dios en un solo espíritu (1Cor 6, 17).
  36. Los modos o maneras que muestran y conducen a humildad regalada por Dios son siete y cada uno sostiene y engendra a los otros. Son los siguientes: silencio, actitud y mentalidad humilde, hablar humildemente, vestimenta humilde, auto-reproche, el quebrantamiento y el estar en la última posición. El silencio con conocimiento consciente da a luz la actitud y mentalidad humilde. De la actitud humilde nacen los otros tres modos de humildad: el que uno hable humildemente, vestirse con ropa humilde y sencilla, y autoreprocharse continuamente. Estos tres modos dan a luz la contrición o quebrantamiento (del corazón) que proviene por la concesión de las tentaciones, la cual también llaman pedagogía económica o providencial y humildad provocada por los demonios. El quebrantamiento fácilmente lleva la psique-alma a «estar en la última posición», es decir, considerarse inferior a todos, ya que todos la dominan. Los dos últimos modos traen la perfecta humildad, la regalada por Dios. Esta fuerza la llaman la perfección de todas las virtudes. Y esta es la que atribuye a Dios las hazañas y éxitos virtuosos. Por lo tanto, primero de todo está el silencio, del cual nace la humildad. Esta da a luz los siguientes tres modos de la humildad. Estos tres modos generan el quebrantamiento. El quebrantamiento da a luz el séptimo modo de la primera humildad, que es el sentirse inferior a todos, y que también llaman humildad económica o providencial. La humildad providencial trae la perfecta, sincera, sin hipocresía y verdadera humildad regalada por Dios. La primera humildad llega de esta manera: si el hombre no es abandonado y vencido ni es esclavizado, derrotado y dominado de cada pazos, λογισμός loyismós (pensamiento) y espíritu, sin encontrar ayuda en obras, ni en Dios o en cualquier cosa en general, hasta que llegue a la desesperación y humillarse en todo, no puede quebrantarse y considerarse a sí mismo inferior a todos, el último de todos, esclavo de todos, incluso peor que los demonios, ya que es derrotado y dominado por ellos. Por lo tanto, esta es la humildad providencial o económica que concede la Providencia y a través de ella Dios otorga la segunda, la alta humildad, que es una fuerza divina que opera y realiza las cosas. Esta hace que el ser humano siempre se vea a sí mismo como órgano o instrumento de la divina fuerza y energía increada y trabaje a través de esta las maravillas de Dios.
  37. Θεωρία zeoría contemplación hipostática espiritual de la luz increada, νούς nus (espíritu de la psique) sin fantasías ni distracciones ni exaltaciones, acción de oración verdadera que brota siempre de la profundidad del corazón, resurrección (despertar espiritual) y elevación de la psique-alma, sorpresa divina, salida y elevación por encima de este mundo, éxtasis total de la διάνοια diania (mente, intelecto) de los sentidos mediante la energía increada y acción del Espíritu, arrebatamiento del νούς nus (espíritu de la psique) por sus fuerzas y energías, movimiento angelical de la psique-alma impulsado por Dios hacia las alturas infinitas, es imposible para uno encontrar en nuestra generación, porque en nosotros domina la tiranía de los pazos debido a la multitud de las tentaciones. Porque el νούς nus tiene la tendencia, y en concreto en los más ligeros, frívolos y desinteresados, a fantasear estas cosas antes de su tiempo. Y así, al perder también el buen estado que le fue dado por Dios, se vuelva completamente mortificado. Por eso, uno debe con gran discernimiento no pedir cosas para ahora de las que son para otro tiempo, ni dejar las que tiene en sus manos y fantasear o imaginar otras. Porque el νούς nus por naturaleza tiene la tendencia de caer fácilmente en fantasías y delirios en relación con las realidades anteriores y las plasma sin haberlas alcanzado. Por lo tanto, existe un temor y peligro no pequeño de que una persona así pueda ser privada incluso de lo que se le ha dado o, a menudo, en su autoengaño, perder hasta el νούς nus y la mente y convertirse en un fantasioso (fantasiasta, delirante) y no en un hisijasta.
  38. Χάρης jaris (gracia, energía increada) no es sólo fe, sino también oración operada por energías y acciones divinas. La fe verdadera, que tiene en su interior la vida de Jesús de manera manifiesta, lo demuestra la fe que es activada espiritualmente con αγάπη agapi (amor incondicional). Por lo tanto, quien no ve esta fe actuando en él mismo con la agapi, tiene la fe opuesta, muerta y sin vida. Pero tampoco se puede llamar literalmente creyente aquel que cree solo en palabras, sin que su fe sea activada con los mandamientos o en su espíritu. Por lo tanto, debe manifestar su fe con su progreso en las obras, o su fe que sea activada por las obras, iluminando como luz, como dice el divino Apóstol: “Enséñame tu fe por tus obras y yo te indicaré mis obras por mi fe” (Sant 2,18). Con estas palabras muestra que la fe de la χάρης jaris (gracia, energía increada) es manifestada por las obras de los mandamientos-logos, igual que los mandamientos también operan y resplandecen con la fe de la χάρης jaris. Porque la fe es la raíz de los mandamientos, o más bien la fuente que los riega y los hace crecer, y se discierne en dos partes: confesión y χάρης jaris increada, aunque por naturaleza es indivisible.
  39. La pequeña, grande y breve escala para los discípulos o subordinados, tiene cinco escalones que conducen a la perfección. El primero es la renuncia, es decir, el rechazo del mundo; el segundo es la subordinación; el tercero la obediencia; cuarto la humildad, y quinto escalón la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado), la cual es el Dios. La renuncia asciende desde el hades a aquel que se encuentra caído allí, y libera de la materia al que está esclavizado por ella. La subordinación, encuentra a Cristo y le diaconiza-sirve, como Él mismo dice: “26 Aquel que me sirve, que me siga; y donde yo esté allí estará también mi servidor. A quien me sirve, el Padre le honrará. 26. «Aquel que me sirve con fe y es mi discípulo, que me siga con abnegación, imitándome; y donde yo estoy después de mi resurrección, en la doxa (gloria, luz increada) y eterna, allí estará también mi servidor. A quien me sirve, mi Padre le honrará y le glorificará en el futuro eterno» (Jn 12, 26). ¿Y dónde está el Cristo? Sentado a la derecha del Padre. Por lo tanto, donde está Aquel a quien se sirve, allí debe estar también el diácono-servidor, subiendo de buena gana los escalones para ascender; o más bien, antes de subir por su propio esfuerzo, ya ha subido y sigue subiendo con Cristo. La obediencia, por su parte, que se realiza con mandamientos-logos, edifica la escalera con diversas virtudes que las coloca como escalones para la ascensión de la psique-alma. Finalmente, de la obediencia, la humildad elevadora toma al obediente y, una vez haberlo llevado alto al cielo, le entrega a la reina de las virtudes, la αγάπη agapi que le conduce y le presenta a Cristo. Así que, por esta breve y concisa escalera, asciende fácilmente al cielo aquel que se subordina y se somete verdaderamente.
  40. El trayecto más corto hacia la realeza superior increada, por la pequeña escala de las virtudes, no es otra cosa que la abolición de los cinco pazos contrarios a la obediencia; es decir, la desobediencia, la contradicción, la autocomplacencia, la autojustificación y la desastrosa presunción o jactancia. Estas son miembros y partes del desenfrenado demonio que traga, devora los falsos obedientes y los envía al dragón hades, al abismo. La desobediencia es la boca del hades; la contradicción, con su lengua corta como espada bien afilada; la autocomplacencia son sus dientes afilados; la autojustificación su coraza; y el respiro de su panza voraz y cometodo es la presunción o jactancia que conduce al hades. El que por obediencia vence el primero de los pazos, ha cortado con un solo golpe todos los demás y con este único escalón asciende rápidamente a los cielos. Esto es un milagro realmente inexpresable e inalcanzable, que ha economizado o administrado nuestro filántropo Señor, de modo que con una virtud o más bien, con un mandato, el hombre vaya subiendo inmediatamente a los cielos, igual que por la desobediencia hemos bajado y bajamos al hades.
  41. El ser humano es como un mundo dual que se llama nuevo, de acuerdo con el divino Apóstol Pablo que dijo: “El que pertenece a Cristo, es nueva creación” (2Cor 5,17). Porque el ser humano con la virtud se convierte tanto en cielo y todo lo que constituye el mundo. Para él es todo el logos y todo el misterio, como dice san Gregorio el Teólogo. Ya que la lucha y el combate nuestro, como nos dijo el Apóstol (Ef 6,12), no es contra seres con sangre y carne, sino contra los principios y las potestades de la oscuridad o tinieblas de este siglo, contra los malignos y astutos seres espirituales del soberano del aire en el cielo, es normal que aquellos que combaten secretamente contra nosotros se muevan en el mundo de nuestras fuerzas psíquicas, el cual se parece con el gran mundo de la naturaleza. Porque los tres soberanos de los espíritus malignos y astutos se disponen y se ponen en marcha contra las tres fuerzas psíquicas de los luchadores, y en el punto que uno haya trabajado y progresado, allí es atacado por ellos; el dragón, el soberano del abismo, el cual manifiesta su fuerza en el lomo o cintura –su sede es la parte anhelante de la psique- y al ombligo, se pone en marcha y ataca contra aquellos que están dirigidos a sus corazones. Y a través del gigante del olvido lleno de placer, afila y lanza contra ellos sus potentes energías causticas, ardientes de sus flechas. Teniendo el deseo como otro mar y abismo, se sumerge y se arrastra dentro de él, lo agita y lo hace espumar y hervir. Y lo inflama para el acto sexual o coito y con los placeres como torrentes, lo inunda, sin poder saciarlo, ya que es codicioso e insaciable. El príncipe de este mundo pecador (Jn 12,31), como adversario de la parte irascible o emocional, se dispone contra aquellos que ejercen la virtud práctica. Constantemente arma sus formaciones y nos hace la guerra; y como en la lucha que se hace en el mundo o en un teatro y estadio, realiza en la parte irascible de la psique, durante la lucha espiritual, toda clase de trucos o artificios de los pazos, con la ayuda de la gigante ραθυμία racimía (pereza espiritual, acidia, insidia).

Así que, vence y es vencido por aquellos que luchan continuamente con fortaleza, valentía contra él, y les causa la coronación, el premio o la vergüenza de la derrota ante los Ángeles. Finalmente, el príncipe del aire (Ef 2,2), ataca con fantasías contra aquellos que se dedican a la θεωρία zeoría (contemplación espiritual) con la διάνοια diania (mente, intelecto), porque puede acercarse en la parte lógica y espiritual de la psique-alma junto con los malvados y astutos espíritus del aire. Y con la gigante ignorancia remueve y enturbia el cielo lógico, la διάνοια diania que se ha hecha digna y capaz de elevación hacia lo alto. Es decir, presenta, para engañarla, formas fantasiosas y nebulosas y las transformaciones de los malignos y astutos espíritus como relámpagos y truenos, tormentas y estruendos, y le provoca miedo y cobardía. Así, cada uno de los tres, lucha y ataca contra una de las tres partes de la psique-alma. Y con quien es adversario, contra aquel combate.

  1. Los demonios eran una vez ellos también νούς nus (espíritus), y cayeron de aquella inmaterialidad y finura, por eso cada uno de ellos adquirió cierta densidad material, asumiendo, de acuerdo con su orden o actividad y energía, una forma corporal correspondiente a su naturaleza y cualidad. Porque también ellos, al igual que el ser humano, después de haber perdido el placer angelical y carecer del gozo divino, se encontraron disfrutando, como nosotros, de las cosas terrenas y se hicieron algo materiales adquiriendo pazos materiales. No debemos maravillarnos por esto, ya que nuestra psique-alma lógica y espiritual, que fue creada como a imagen de Dios, se ha vuelto animal, bestial e insensible y casi sin νούς nus por los placeres hedonistas y disfrute de las cosas materiales e ignoró a Dios.

Porque el hábito tiene la fuerza de cambiar la naturaleza y transformar la energía en relación con la voluntad y predisposición. Por tanto, unos de los espíritus son materiales, fangosos, pesados, incontrolables, coléricos, vengativos, y abren la boca como bestias carnívoras para el placer y disfrute material; parecen como perros sanguinarios comiendo, como los poseídos del demonio, su amada podredumbre, putrefacción, y tienen como disfrute y morada propia las carnes grasas, espesas y abundantes.

Otros espíritus malvados, en cambio, son desenfrenados, indecentes y húmedos, como sanguijuelas, ranas y serpientes en el lago del deseo; a veces se convierten incluso en peces que se mueven dentro del salado placer de la lujuria y del hedonismo, y este es su deleite. Nadan en el océano de muchas bebidas alcohólicas, siendo viscosos y blandos, resbaladizos y flácidos, y se alegran por la humedad o liquidez de los placeres irracionales o animales, levantando incesantemente en la psique-alma olas de λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía), contaminaciones, tormentas, mareos y tempestuosos vientos.

Finalmente, otros espíritus malvados son ligeros y sutiles, ya que son espíritus del aire, y susurran con manía contra la parte contemplativa de la psique-alma, creando vientos fuertes y fantasías. A veces, se transforman en pájaros o en ángeles y engañan la psique-alma. Dan forma a los recuerdos de personas conocidas. Desfiguran y transforman cada contemplación espiritual, sobre todo a los que aún están en el estadio de la lucha y no han alcanzado la pureza y el discernimiento espiritual. En general, no hay nada espiritual que no se metamorfosean secretamente en ello por la fantasía. Porque estos espíritus malvados se arman según el estado espiritual y el grado del progreso del ser humano y se introducen, trayendo el engaño en lugar de la verdad y fantasía en lugar de la contemplación espiritual. En relación a esto la Escritura es testigo de esto cuando dice: “los animales y las fieras del agrós-campo y las aves del cielo y los reptiles de la tierra” (Os 2,14), dando a entender claramente los espíritus malvados y astutos.

  1. La rebelión de losπάθος pazos y la guerra que levanta el cuerpo-carne contra la psique-alma, se lleva a cabo dentro de nosotros de cinco maneras. Unas veces, el cuerpo-carne hace un uso incorrecto de las cosas; otras veces quiere actuar contra natura; a veces se arma por los demonios contra la psique-alma, porque mantiene con ellos una amistad complaciente; sin embargo, en ocasiones, la psique-alma misma se comporta de manera indisciplinada y desobediente haciendo trastadas, ya que ahora tiene los pazos como propiedades y cualidades suyas. Después de todo esto, también enfrentamos una guerra por la envidia de los demonios, cuando, tras haber fracasado en todos los intentos anteriores, nos atacan por permiso de Dios para que nos hagamos humildes.
  2. Las causas principales de la guerra, que nos vienen de todas partes y a través de todas las cosas, son tres: el hábito, el uso incorrecto de las cosas, la envidia y la guerra de los demonios por permiso de Dios. Así como el cuerpo-carne se rebela y desea contra la psique-alma, lo mismo la psique contra el cuerpo-carne (Gal 5,17), de la misma manera, el hábito, la energía y acción crean la guerra de los pazos carnales contra la psique-alma y las virtudes de la psique contra el cuerpo-carne. A veces también este mismo enemigo, lleno de audacia y descaro, combate contra nosotros desconsideradamente y sin motivo, como descarado e insolente que es. Por tanto, no permitas, amado mío, la sanguinaria sanguijuela te chupe la sangre de tus venas, y nunca podrá vomitar sangre. Ni tampoco sacies de tierra la serpiente y el dragón, y podrás pisotear fácilmente la audacia y la desfachatez del león y del dragón (Sal 90,13). Suspira hasta que te despojes de los pazos y te vistas en la morada celeste (2Cor 5,2) y la forma de Jesús Cristo que te ha plasmado como a Su imagen.
  3. Aquellos que son sólo carnes y están apegados en la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egocentrismo) están por excelencia esclavizados siempre al placer hedonista y a la vanagloria, y llevan en su interior enraizado la envidia y ven con amargura la felicidad de sus prójimos, tergiversan las cosas y realidades buenas como malas y lo que son productos del engaño, y ni siquiera aceptan o creen en las realidades espirituales, ni pueden ver o conocer a Dios a causa de su poca fe e incredulidad. Estos seres humanos, según su ceguera y poca fe, con razón escucharán allí lo dicho del Señor: “No os conozco” (Mt 25.12). Porque el creyente que pregunta, debe o bien creer cuando escucha cosas que no conoce, o aprender lo que cree, o enseñar lo que ha aprendido, y así multiplicar sin envidia el talento a aquellos que lo reciben y escuchan con fe. Pero si es infiel e incrédulo y desconfía aquellas cosas y realidades que no ha conocido y menosprecia aquellas que no conoció y enseña aquellas que no aprendió, por envidia hacia los que las enseñan con experiencia práctica, es seguro que será recriminado, reprendido e incluido con aquellos que poseen en su interior “odio y bilis de amargura” (Hec 8,23)
  4. Filósofo orador es, según los verdaderos sabios, quien con la ciencia y conocimiento general contiene y resume en brevedad todos los seres y, como un cuerpo, los discierne y los unifica, demostrando sus equivalencias tanto en la diversidad como en la identidad. O se llama verdaderamente demostrativo, acreditativo, aquel que habla y demuestra la verdad de las cosas. O nuevamente filósofo orador es principalmente el espiritual, aquel que las cinco divinas cualidades generales de los seres, las que ha unido el Logos humanizado o encarnado, las discierne y las une en su discurso, incluyendo el total en un logos resumido, conciso como buen orador. Y esto no lo demuestra a los otros solo con demostraciones de palabras secas como los oradores ajenos al cristianismo, sino que puede, a partir de las consideraciones y contemplaciones que le aparecen espiritualmente dentro de los seres iluminar a otros.

Un verdadero filósofo es aquel que conoce a los seres a partir de la Causa de los seres o que conoce los seres a partir de su Causa, ya que ha alcanzado a la unión sobrenatural con Dios y a la fe directa y no solo aprendió, sino que también ha padecido por experiencia las realidades divinas. O nuevamente, filósofo es principalmente el νούς nus (espíritu de la psique) que se ha hecho práctico y contemplativo y como tal, se gobierna, actúa y vive. Filósofo perfecto es el νούς nus que ha logrado la filosofía ética, la natural y la teológica, o más bien, ha logrado la φιλοθεΐα filozeía (amistad con Dios), es decir, este que ha sido enseñado por Dios en las praxis de la filosofía ética, en los logos de la filosofía física o natural y en la consideración, contemplación y exactitud de los dogmas de la teología. O, de nuevo, divino filósofo orador de las realidades divinas es aquel que distingue los seres principales de los seres o no-seres, y en base a esto muestra los logos (causas, propósitos, razones) de los primeros, y en estos nuevamente considera los logos (razones, causas) de aquellos, dominado e inspirado completamente por el Espíritu de Dios. Además, compara el mundo sensible y visible con el mundo espiritual e invisible y viceversa, concluyendo que el mundo visible es imagen-icona del mundo invisible y el invisible es arquetipo del visible. Porque, como dicen, preceden los modelos o tipos de lo que es sin modelo o sin tipo, y las formas antes a los sin forma.

Así, mientras el mundo visible y el invisible se revelan espiritualmente uno del otro, ve claramente el uno en el otro y lo hace con el logos y palabras de la verdad. No es que plasme su conocimiento de la verdad, brillante como el sol, con logos inductivos o alegóricos, sino que con ciencia espiritual y fuerza manifiesta los verdaderos logos de ambos mundos y los demuestra con mucho énfasis, que el mundo visible es nuestro pedagogo, mientras que el invisible es una morada divina eterna que se ha hecho claramente para nosotros.

Filósofo divino es aquel que, a través de la praxis y la contemplación, se ha unido de manera directa con Dios y ha llegado a ser y a llamarse amigo de Dios, ya que ha buscado y amado la primera, creativa y verdadera sofía-sabiduría más que cualquier otra amistad, sabiduría o conocimiento-gnosis.

Ahora bien, filólogo y no de por sí filósofo, (-aunque la doxa-gloria vana ha usurpado secretamente el nombre de la filosofía, como dice el gran Gregorio el Teólogo-), es quien ama e investiga la sofía-sabiduría de la creación de Dios como su último efecto de ella, pero sin ejercitar con ostentación esta filosofía por elogio y doxa-gloria humana, para no ser φιλόϋλος filoilos (amante de la materia y la riqueza), sino filósofo de la sofía-sabiduría de Dios sobre la naturaleza.

Secretario que se hizo discípulo y ha estudiado en la realeza increada de Dios (Mt 13,52), es cada uno que con la praxis se dedica y reflexiona a la contemplación de Dios y persevera en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial divina); él extrae del tesoro de su corazón enseñanzas nuevas y antiguas, es decir, evangélicas y proféticas (o teológicas), o del Antiguo y del Nuevo Testamento, o enseñanzas instructivas y prácticas, o jurídicas y apostólicas. Estos son los misterios nuevos y antiguos, los cuales el secretario práctico los revela cuando ha sido enseñado y ha vivido en la vida gustada por Dios. Secretario, para concluir, es todo práctico que aún se ocupa con las praxis físicamente.

Orador divino es aquel que se sitúa por naturaleza entre las gnosis (conocimientos) y los logos (principios, causas, propósitos) de los seres y los demuestra todos, iluminado por el Espíritu con la potencia y energía diferenciadora del logos.

Filósofo verdadero es aquel que siente en su interior la unión sobrenatural con Dios, de manera consciente y directa.

  1. Aquellos que escriben, hablan y quieren edificar el pleroma-tribulación de la Iglesia sin tener el Espíritu, son psíquicos o emocionales y sin Espíritu, como dice en una parte el divino Apóstol (Judas 19). Y son reos de la maldición que dice: “Ay de los que son prudentes según su propia opinión y se consideran a sí mismos sabios” (Is 5,21). Porque ellos hablan de sí mismos y no es el Espíritu de Dios quien habla en sus interiores, según el logos del Señor (Mt 10,20). Y los que hablan por sus propios λογισμοί loyismí (conceptos pensamientos simples o unidos con la fantasía) antes de alcanzar la catarsis, la psicoterapia y la pureza, han sido engañados por el espíritu de la presunción. Para ellos dice el sabio Salomón: “He visto a un hombre fantasear e imaginar que es sabio, pero más le valía como estúpido y necio” (Pro 26,12), el mismo nos dice de nuevo: “No tengan la convicción de que sois prudentes y sabios” (Pro 3.7). Pero también el mismo divino Apóstol pleno de Espíritu confiesa y dice: “Por nosotros mismos no somos capaces de nada; nuestra capacidad proviene de Dios” (2Cor 3,5), y de nuevo dice: “Como enviados de Dios, hablamos ante Dios con la χάρης jaris (gracia, energía increada) de Cristo” (2Cor 2,17). Los logos de los hombres que nos hemos referido, son molestos, sosos sin sabor, insípidos y no iluminados. Porque no hablan extrayendo de la fuente de vida del Espíritu, sino que son alimentados de su corazón como de un lago fangoso lleno de sanguijuelas, serpientes y ranas de deseos, exaltación, desenfreno e incontinencia. El agua de la gnosis de ellos huele mal, es turbio, tibio y flojo, y los que beben de esta agua padecen de caquexia-desnutrición, asco y vómitos.
  2. Nosotros los cristianos ortodoxos somos, como dice el Apóstol divino, cuerpo de Cristo y miembros cada uno en particular” (1Cor 12,27). Y en otra parte dice: “Todos constituís un solo cuerpo y un solo y el mismo Espíritu que os vivifica, como una es también la esperanza a la que habéis sido llamados todos” (Ef 4,4). Por lo tanto, igual que el cuerpo sin el espíritu está muerto e insensible, así también aquel que se ha mortificado de los pazos a causa del descuido de los mandamientos-logos después del bautismo, se hace inoperante, oscurecido y no iluminado por el Espíritu Santo y por la χάρης jaris (gracia, energía increada) de Cristo. Es cierto que tiene el Espíritu, ya que ha creído y renació por el bautismo. Pero lo tiene inoperante e inmóvil porque está muerto psíquicamente. La psique-alma es una y los miembros del cuerpo son muchos, sin embargo, ella todos los retiene y los vivifica y también mueve a los que son receptivos de vida. Pero los miembros que se han quedado mortificados y han permanecido inmóviles por alguna enfermedad que han atravesado, la psique-alma los retiene, pero inanimados e insensibles. Así también, en todos los miembros de Cristo en general, está todo el Espíritu de Cristo, que otorga energía y vida a aquellos que pueden participar en la vida, pero también aquellos que no pueden y son enfermizos, los retiene amorosamente como miembros por filantropía. Por eso también cada creyente participa mediante la fe en la adopción del Espíritu, pero puede permanecer inoperante, oscurecido y no iluminado a causa de la negligencia y la incredulidad, privándose de la luz increada y la vida de Jesús. Así que, cada creyente es miembro de Cristo y tiene el Espíritu de Cristo, pero puede estar y ser inactivo, inmóvil e inadecuado para participar en la χάρης jaris.
  3. Las ocho contemplaciones (espirituales) son las siguientes:

Primera es la contemplación sobre Dios que está por encima de forma, es increado, sin principio ni fin y causa de todo, es decir, sobre la una unidad trinitaria y supraesencial Deidad o Divinidad.

La segunda contemplación es sobre la posición, el orden y el estado de las potencias espirituales.

La tercera contemplación es sobre la creación de los seres.

La cuarta contemplación es sobre la economía y la condescendencia del Logos (al descender y hacerse hombre).

La quinta contemplación es sobre la resurrección de todos los muertos.

La sexta es sobre la tremenda segunda venida de Cristo.

La séptima es sobre el infierno eterno.

La octava contemplación es sobre la Realeza increada de los Cielos.

Las cuatro primeras contemplaciones se refieren a acontecimientos pasados y cosas pasadas, mientras que las cuatro siguientes se refieren a las cosas y realidades futuras aún no manifestadas. Y todas ellas son contempladas con claridad y se consiguen por aquellos que han adquirido, por la χάρης jaris gran limpieza, claridad y pureza del νούς nus (espíritu de la psique). Pero el que pretende acercarse a ellas y las aborda sin la divina iluminación, debe saber que está formando en su νούς nus fantasías y no contemplaciones espirituales, que las plasma y proyecta su fantasía e imaginación.

  1. Ahora es necesario que hablemos, en lo posible, también sobre el engaño, (error o confusión), porque a causa de los muchos tecnicismos, trucos, artilugios y métodos que utiliza en sus emboscadas es difícil para uno discernir el engaño (o error) y reconocerlo y casi imposible comprenderlo.

El engaño o error, pues, se manifiesta y nos ataca de dos modos o maneras o, mejor dicho, viene sobre nosotros mediante la fantasía y la energía y acción, aunque estas dos formas tienen la misma causa: la soberbia u orgullo.

La primera fantasía es el principio de la segunda, y la segunda es principio de la tercera que se crea por éxtasis o ilusión delirante. Porque el principio de la contemplación con fantasía es la presunción, la cual hace al hombre fantasear, delirar e imaginar a Dios con alguna forma o figura, y de esto sigue el engaño de la fantasía hacia la desviación, el fraude y la estafa; de este engaño de la fantasía nace la blasfemia y a continuación la cobardía y el miedo a causa de las visiones extrañas durante la vigilia o el sueño, lo cual se llama temblor, terror, tormento, agitación de la psique-alma. Es decir, al orgullo o soberbia le sique el engaño (error) de la fantasía, el engaño, la blasfemia, a esta la cobardía o miedo; a la cobardía la sique el terror y el terror, la locura o el delirio. Este es el primer modo o manera del engaño de la fantasía.

El segundo modo o manera del engaño por energía y acción es el siguiente. Comienza por el placer hedonista o hedonismo, que nace de un deseo supuestamente natural. Es decir, del placer hedonista nace la indecencia de las innombrables impurezas y suciedades. Después de que este calienta toda la naturaleza humana y nubla la parte lógica de la psique-alma con fantasías de coito o actos sexuales, lleva al νούς nus (espíritu del corazón) fuera de sí en falso éxtasis o delirios y, con la embriaguez de la acción y energía del ardor, le conduce a la locura y le hace pronunciar falsas profecías, viendo supuestamente visiones de algunos Santos y oyendo sus logos y oráculos, los cuales el mismo revela, como un borracho por el mareo y la confusión del pazos y con un comportamiento alterado, delirante y demoníaco. Estos hombres, engañados por su propio engaño, son llamados “almas cándidas” por los mundanos. Y frecuentan y permanecen en los templos de ciertos Santos, creyendo que están poseídos por su espíritu y que, de ellos, supuestamente, se realizan y son atormentados, y los mensajes que reciben de ellos los anuncian a los hombres. A estos se los debería llamar especialmente endemoniados, desviados y esclavizados en el engaño, y no profetas que predicen las cosas presentes y las futuras. Porque el mismo demonio de la indecencia, tras oscurecer el νούς nus (espíritu de la psique) de ellos con el ardor del placer hedonista, los conduce fuera de sí, a un estado de frenesí, mostrándoles en su fantasía a ciertos santos y análogas conversaciones y visiones; algunas veces los mismos demonios se presentan en ellos para atemorizarlos, enturbiarlos y atormentarlos. Es decir, una vez que los ha atado al yugo del Satanás, los empuja rápidamente en el engaño en energía y acción, para tenerlos en sus manos como esclavos hasta la muerte, momento en el que los llevará al infierno.

  1. Debemos conocer que existen tres causas generales para que el engaño llegue a los hombres: la soberbia u orgullo, la envidia de los demonios y la concesión pedagógica de Dios. La causa de la soberbia, orgullo es la ligereza del νούς nus (espíritu de la psique), la causa de la envidia de los demonios es el progreso espiritual, y de la concesión pedagógica, la vida pecaminosa. El engaño que proviene solo de la envidia de los demonios y de la presunción, se cura y se psicoterapia rápidamente, especialmente cuando la psique se hace humilde. Sin embargo, la entrega a satanás debido al pecado, a menudo se prolonga, por la concesión de Dios, hasta la muerte, para conceder el perdón del hombre. Algunas veces Dios permite que incluso los no pecadores sean fastidiados, para su salvación. Debemos también conocer que este demonio de la presunción también predice las cosas futuras en aquellos que no tienen cuidado y atención con exactitud en su corazón.
  2. Durante el renacimiento por el bautismo, son ungidos-crismados verdaderos sacerdotes y reyes (Apoc 5,10) todos los piadosos, así como lo fueron los antiguos en tipo. Porque todos aquellos constituían prefiguraciones de nuestra propia verdad; no sólo para algunos, sino todos prefiguraban a todos nosotros. Porque nuestra realeza y sacerdocio no son de la misma forma y esencia que los de aquellos, aunque los símbolos son los mismos. No hay distinción en la unción según la naturaleza, la χάρις jaris gracia o la llamada, de modo que aquellos que son ungidos-crismados sean diferentes. Sino que tenemos una y la misma llamada, fe y forma, la cual declara y manifiesta, de acuerdo con la verdad, que alguien se ha hecho limpio, puro, impasible (sin pazos) y dedicado completamente a Dios, tanto ahora como en la futura vida.
  3. Habla y clama sofía-sabiduría con su boca y prudencia con el estudio de su corazón (Sal 48,4), quien revela a partir de los seres claramente a Dios Logos, la Sofía-Sabiduría hipostática (personificada) de Dios y Padre. Porque dentro en los seres contempla los logos (principios, causas) de los arquetipos que los caracterizan y, por el logos operativo y vivo, expresa y clama con su boca sofía-sabiduría de la sabiduría divina; y así, iluminado en su corazón por la fuerza y energía transformadora que estudia y reflexiona con su espíritu, puede actuar e iluminar con prudencia aquellos que le escuchan con fe.
  4. El gran adversario de la verdad es el engaño (error), el que hoy en día arrastra a los hombres en la perdición. A causa de este, en las psiques-almas de los hombres negligentes y perezosos espiritualmente, ha dominado la oscura ignorancia y los ha alejado de Dios. Ellos no reconocen como Dios a Cristo, el cual nos ha hecho renacer y nos ha iluminado, o que le creen y le reconocen simplemente en palabras y no en praxis y hechos. Creen que sólo en los antiguos se manifestaba Dios, pero no en nosotros. Piensan que los testimonios de la Escritura sobre Dios no conciernen a ellos, sino a otros o a aquellos que los han escrito, así blasfeman la enseñanza sobre Dios, ya que reniegan la verdadera piedad producida por el conocimiento. Ellos leen las Escrituras sólo corporalmente, por no decir de modo judaico, y niegan la capacidad de la desde aquí resurrección del hombre mediante la resurrección (despertar espiritual) de la psique-alma, deseando habitar en el sepulcro de la ignorancia. Por lo tanto, en el engaño hay estos tres pazos: incredulidad, malicia y negligencia. Estas se generan y se sostienen mutuamente. La incredulidad, por ejemplo, es maestra de la malicia; la malicia es compañera de la negligencia, cuyo símbolo es la pereza. O, a la inversa, la negligencia engendra la malicia, como dijo el Señor: “Siervo astuto malo y perezoso” (Mt 25, 26). La malicia es madre de la incredulidad. Porque todo malvado es incrédulo, y quien no cree no tiene temor y respeto de Dios. De la incredulidad, a su vez, nace la negligencia, que es madre del desprecio, del cual se descuida todo bien y se comete todo mal.
  5. La verdadera fe sobre Dios y la gnosis (conocimiento) sobre los seres sin engaño ni error, constituyen la perfecta ortodoxia de los dogmas (recetas, médicas, enseñanzas infalibles). Por eso el ortodoxo debe alabar y glorificar con estas palabras: “Doxa-gloria y gracias a Ti Cristo nuestro Dios, gloria a Ti, porque Tú, Dios Logos supra-sustancial te has hecho hombre por nosotros, y grande es el misterio de Tu economía, oh Salvador nuestro; gracias y gloria a Ti”.
  6. Según San Máximo, hay tres causas incuestionables e irreprochables por las cuales alguien compone y escribe logos: la primera, es para la propia memoria o recuerdo; la segunda para el beneficio de los demás, y la tercera por obediencia. Fue por esta última que se escribieron la mayoría de las obras patrísticas. Pero aquel que escribe logos sobre las virtudes con el propósito de gloriarse, de agradar, ser elogiado o exhibirse, ya ha recibido su salario o recompensa (Mt 6,5 ·16) y no tiene ningún beneficio aquí, ni salario o recompensa en la vida futura; éste será condenado como alguien que busca la aprobación humana, engañoso, usurpador, demagogo y miserable que comercia el logos de Dios (2Cor 2,17). Amín.

Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  www.logosortodoxo.com

 

 

 

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