Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Ε΄
Άγιος Κάλλιστος ο Καταφυγιώτης
Περί της ενώσεως με το Θεό και του θεωρητικού βίου

Filocalía de los Santos Hisijastas, Tomo 5
San Calisto el Katafigiotis
Sobre la unión con Dios y la vida contemplativa
Breve Biografía
Sobre nuestro venerable padre Calisto, conocido como Katafygiotis (quizás haya tomado este nombre de alguna Iglesia de la Zeotokos Madre de Dios llamada Katafigí Refugio), no sabemos nada de su historia, quién era, de dónde provenía y dónde llevó una vida anacoreta, eremítica. Sin embargo, como deducimos de sus capítulos que siguen, era un profundo conocedor tanto de la educación mundana como espiritual, y era extremadamente hábil para moverse, como pocos, en la altura, profundidad, longitud y anchura de las contemplaciones. Porque el bendito se elevaba tanto hacia el oculto Uno supra-cósmico de la Supra-sustancialidad tríadica, con la ayuda de la χάρις jaris (gracia, energía increada) y alcanzaba tal nivel de contemplación de Dios, la unión inmediata, el silencio espiritual y mental, intelectual y la agnosia desconocimiento supra-cognoscible o supra-gnóstica, liberado completamente de todo, gracias a su pureza extrema, que verdaderamente parecía un ángel y, por la χάρις jaris, un dios en la tierra.
Algunos han dicho que es Calisto Xanthopulos, el patriarca de Constantinopla, quien escribió los otros cien capítulos, basando su opinión en dos pruebas. Dicen que esos capítulos en su mayoría se refieren a la práctica, mientras que estos se centran únicamente en la contemplación y la vida contemplativa. Y dado que la práctica y la contemplación están unidas entre sí, como es natural, debería que el autor fuera uno solo. Además, que muchos puntos de aquellos capítulos se asemejan a estos, los que se refieren a la imposición del νους nus, la aceptación y la unión divina, la energía del corazón y la iluminación. Otros, sin embargo, creen que el presente Calisto es otro, debido al diferente estilo de cada uno. Nosotros coincidimos más con los primeros, sin que nos perturbe en absoluto la diferencia de estilo. Porque los sabios tienen la capacidad, según el tema, de ajustar su escritura y expresar lo humilde con un estilo humilde, mientras que lo elevado con una gran magnificencia. Sin embargo, esto es realmente lo lamentable, que aunque, según se estima, los capítulos sobre la vida contemplativa serían alrededor de cien, y son de altísimo nivel, tanto en conceptos y en la magnificencia y belleza del estilo, como también en el desarrollo de los conceptos, razonamientos, solo se conservan los presentes de acuerdo con el original que llegó a nuestras manos.
* Calisto Katafygiotis se identifica con Calisto Angelicudis.
Γνόφος gnofos y Νούς nus ls términos más importantes de este texto de nuestro Gran Léxico https://www.logosortodoxo.com/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/
- Γνόφος (gnofos) Luz que trasciende a toda luz, más allá de la Luz Divina increada no hay nada más.
Muchos se equivocan creyendo que gnofos es ignorancia de Dios o nube oscura, la oscuridad está en nuestro interior no en Dios. Es gnosis, conocimiento que transciende la gnosis humana, es Luz que transciende la luz de la diania (mente, intelecto) y la luz de la gnosis humana. Los Padres cuando enseñan que después de la contemplación de la Luz continúa el gnofos, se tiene que examinar qué dan a entender exactamente. Quieren manifestar la increada usía-esencia que se manifiesta como gnofos no participable e inaccesible por el hombre o simplemente planos lécticos, dichos para describir algo muy conmovedor y más allá de las fuerzas humanas, puesto que con las palabras humanas no pueden describir la gran cantidad de Luz y la caracterizan como gnofos. En el lenguaje «του σκότους del skotos u oscuridad», tiene la procedencia de la descripción bíblica del Moisés encima del monte Sinaí, donde se dice que entró en el “gnofos” que estaba el Dios. Es importante que en este trozo no se dice que el Dios es oscuridad, sino que habita en la oscuridad; la oscuridad no expresa la ausencia o la no realidad de Dios, sino la incapacidad del nus humano en captar la naturaleza más interior de Dios. La oscuridad está en nuestro interior y no en Él. Es como cuando una luz fuerte de repente nos deslumbra y nos deja como ciegos, nosotros no vemos estamos en oscuridad, pero la luz sigue existiendo.
Gnofos es más allá de la luz. Según los Santos Padres el Dios aparece siempre como Luz (increada) y nunca como gnofos. Pero cuando el nus del asceta espectador de la Luz se encuentra en “zeoría, contemplación” y quiere introducirse también en la Divina Esencia se encuentra con lo inaccesible, es decir, el supra alumbrante divino gnofos. Por lo tanto, el gnofos no es aparición de Dios como gnofos, sino la incapacidad o debilidad del hombre de ver la Esencia de Dios que es “luz inaccesible, inefable”. Es decir, el divino gnofos es Luz (increada), pero Luz inabordable y fuera de la vista del hombre. El Dios dijo “YoSoY la Luz del Cosmos-Mundo”, no dijo yo soy el gnofos del cosmos. Según san Dionisio el Areopagita que utiliza mucho este término dice: “El divino gnofos es la luz inaccesible e inefable donde habita el Dios…”
γνόφος gnofos (luz que trasciende toda luz, que te deslumbra dejándote en oscuridad)
- Νοῦς nus o νοερά ενέργεια noerá energía, términos que los usan los Padres con varios significados; no se debe confundir con la diania (mente, intelecto, cerebro).
Es el espíritu del hombre o nus como energía espiritual humana siendo el corazón como esencia, es el ojo de la psique (alma). Los santos Padres helénicos lo llaman nus o noerá energía para no confundir con la energía espiritual increada Jaris, gracia del Espíritu Santo. Cuando el nus queda preso o apegado en la diania por un loyismós, pensamiento, reflexión y en la fantasía o imaginación es cuando viene nuestra caída y el nus tiene que estar en alerta, vigilante y sobrio para impedir la entrada en la psique de los malos loyismí, y no caer en esta trampa. El nus constituye la fuerza y energía más alta del hombre es el «principal ojo” de la psique. El estado natural del nus, en el hombre creado por Dios, es la permanencia mediante la oración y la alabanza en la memoria de Dios, más la expulsión de los loyismí del corazón. Porque esta es exactamente la práctica ascética ortodoxa, el regreso y estancia del nus o su energía en el interior del corazón, este nus por causa de la caída del hombre se pierde, se esclaviza y se convierte en idólatra o se autodeifica y alaba sus propias creaciones en vez de agradecer y alabar a Dios
Vlajos: “Νοῦς nus, en la enseñanza patrística el término se utiliza diversamente. Unas veces el término lo usan para mostrar la psique (alma), otras el corazón psicosomático o el espíritu del corazón de la psique y otras una energía de la psique. Pero principalmente nus es el ojo de la psique, la parte más pura, es la finísima atención. Se llama también energía noerá (espiritual humana) y su esencia es el corazón, está en todo el cuerpo principalmente en el cerebro, pero no se identifica con la energía racional del cerebro, ni con la emocional sentimental, sino que contiene todas las energías”. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en el blog en español: www.logosortodoxo.com).
Sobre la unión con Dios y la vida contemplativa
San Calisto el Katafigiotis
1 Por naturaleza, todo ser viviente, mediante su energía natural superior, participa de descanso y placer correspondiente; de esto, experimenta alegría y se apega a ellos. Así también el hombre, al tener νούς nus (espíritu de la psique) y, tiene por naturaleza la vida de la noesis comprensión o entendimiento, experimenta gran placer y participa realmente en el descanso cuando contempla y entiende las cosas superiores y buenas o bondadosas, como cada uno quiera llamarlas, para sí mismo. Esto sucede verdaderamente cuando tiene a Dios en su nus y mente o intelecto (unidos en uno) y reflexiona sobre Sus virtudes, quien es verdaderamente el supremo y por encima de nus comprensible, inteligible, y quien ama infinitamente y por encima del nus al hombre, preparando recompensas supremas y por encima del νούς nus bienes y bondades para los Suyos, y esto por los siglos.
2 Cada nacimiento hace que lo nacido se asemeje a lo que lo engendró y parió, como dijo el Señor que: «lo nacido de la carne es carne y lo nacido del Espíritu es espíritu» (Juan 3:6). Entonces, si es espíritu aquel que ha nacido del Espíritu, es evidente que también será dios, como el Espíritu que lo engendró y lo dio a luz, pues, el Espíritu del que ha renacido por la χάρις jaris (gracia, energía increada) es Dios verdadero. Y si este hombre es dios, claramente será también θεωρητικός zeoritikós contemplativo. Porque Dios es llamado Θεός (Zeós) Dios porque θεωρεί (zeorí) contempla*. Por lo tanto, aquel que no es θεωρητικός zeoritikós contemplativo, o no ha logrado aún el nacimiento espiritual y la participación, o lo ha logrado, pero por ignorancia cierra su fuerza y energía visual y se aparta, como un ignorante no instruido, de los rayos divinos inteligibles espirituales del sol inteligible espiritual de la justicia. Y aunque ha llegado a ser partícipe del la δύναμις dinami (poder, potencia y energía) contemplativa, lamentablemente carece de su energía, aunque se eleva hacia la santidad.
3 Todos los seres recibieron su movimiento y su cualidad o atributo natural de Aquel que los creó por el Logos increado, por lo tanto también el νους nus (espíritu de la psique). Pero el movimiento del nus tiene como peculiaridad el «siempre», es decir, es incesante; y el «siempre» es infinito e ilimitado. Así, será inferior al valor y la naturaleza del νους nus si este se mueve de manera finita o limitada. Y esto le sucedería si tuviera su movimiento en cosas finitas y limitadas. Porque no es posible que, mientras una cosa es finita y limitada, el movimiento del νους nus hacia eso o alrededor de eso proceda y avance hasta el infinito. Sin embargo, realmente infinito e ilimitado no es otro sino Dios, quien principalmente por naturaleza es Uno. Por lo tanto, el νους nus debe elevarse, mirar y moverse hacia el principalmente infinito Uno, Dios. Porque esto es principalmente lo natural para el νους nus (espíritu de la psique).
4 Infinitos e ilimitados son los pensamientos que tenemos sobre Dios. Sin embargo, ni en estos puede el νους nus con la mente experimentar la alegría perfecta, ya que busca a Aquel de quien procede. Porque cada cosa se regocija y se alegra naturalmente con su semejante. Dado que el νους nus (unido con la mente) es uno por naturaleza, pero muchos en relación con los conceptos y significados, cuando tiende y de alguna manera se mueve hacia Dios, quien es Uno en naturaleza y muchos en energía, es imposible que se regocije y se alegre completamente antes de alcanzar al Uno ilimitado por naturaleza a través del Espíritu, habiendo pasado de alguna manera de los muchos. Así, el νους nus por naturaleza se regocija completamente solo en Dios. Pero también entre los seres, cada uno se regocija y se alegra principalmente con su peculiaridad y cualidad natural; y la cualidad natural del νους nus con la mente es moverse y tender, llegar y regocijarse completamente solo en Dios, quien es el ilimitadamente Uno simple.
5 Todo movimiento de cualquier criatura y especialmente del mismo νους nus (uno, unido con la mente) tiende y aspira al reposo, la tranquilidad la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), y el detenerse del movimiento y descansar es el propósito y al mismo tiempo también el descanso para la criatura. Sin embargo, el νους nus, siendo uno de las criaturas, cuando se mueve entre las criaturas no puede alcanzar el reposo, la tranquilidad y la paz. Ya que lo creado, acorde a su naturaleza, ha recibido la terminación habiendo tenido un comienzo, el movimiento constante del νους nus justamente se quedará corto y, por ende, buscará hacia dónde moverse. Y así, el νους nus estará lejos de descansar o alcanzar su propósito, o dejará de estar acompañado por el movimiento constante mientras esté encerrado en lo limitado y finito, lo cual está muy lejos de la condición natural del νους nus que evidentemente es incesantemente móvil. Por lo tanto, no es razonable que el νους nus encuentre reposo, paz y calma o se detenga, cuando está entre las criaturas y las cosas creadas. ¿Dónde, entonces, usará el νους nus su capacidad de reposar a través del movimiento, y así descansar y tranquilizarse y recibir la sensación y percepción segura del descanso, si no es en algo increado e ilimitado? Y eso es Dios, quien es el verdadero y supra-cósmico Uno. En este Uno, pues, el ilimitado, debe llegar el νους nus con su movimiento, para encontrar apropiadamente su reposo natural en descanso espiritual inteligible. Porque allí está el reposo o parada espiritual, el descanso extra-natural y el fin infinito de todo, y no falta en absoluto el movimiento en cada νους nus que se encontrará en ese Uno, habiéndose convertido en indefinido, inmenso e ilimitado, sin forma, sin figura y absolutamente simple. Porque tal es el Uno que decimos, es decir, Dios.
6 Si Dios, según David, hace de Sus ángeles espíritus, y si a los hombres nacidos del Espíritu los hace espíritus, como dijo el Señor, entonces el hombre que nace del Espíritu se convierte en ángel mediante la verdadera participación del Espíritu. Y ciertamente, la tarea de los ángeles es contemplar continuamente el rostro de nuestro Padre celestial, como también lo dijo el Señor. Así, aquel que evidentemente es partícipe del Espíritu Santo, necesariamente, cuando se eleva como es debido, estará contemplando el rostro de Dios. Por eso David enseña: “Busquen al Señor y obtendrán fuerza; busquen Su rostro continuamente”.
Por lo tanto, no actúa lógicamente ni de manera apropiada aquel que se ha convertido en partícipe del Espíritu Santo, vivificante, iluminador y amante, que ha experimentado el inefable nacimiento del Espíritu y ha alcanzado el rango y valor de ángel, y luego, por un exceso de devoción, cierra su percepción intelectual y espiritual hacia Dios y no desea elevarse hacia Dios y las realidades y cosas divinas. Y esto, cuando el Señor ordena que permanezcamos en Él, ya que Él también permanece en nosotros, también David dice: “Acérquense a Él y serán iluminados”. Y de hecho, si tenemos la intención de hacer lo correcto y consecuente con ello, en la luz increada de Dios Padre, es decir, el Espíritu Santo, veremos la luz increada que rodea a Dios, es decir, la verdad divina. A menos que prefiramos, por ignorancia, no dirigirnos hacia los rayos divinos.
7 El νους nus asciende a la θεωρία zeoría contemplación de Dios de tres maneras: por su propio movimiento, por movimiento ajeno y por el movimiento de manera mixta.
La primera manera se lleva a cabo mediante el νους nus con la mente, utilizando su voluntad acompañada de la imaginación o fantasía; su resultado es la contemplación de las cosas relativas a Dios, las cuales también los antiguos helenos-griegos imaginaron de alguna manera.
La segunda manera es sobrenatural y se realiza solo mediante la voluntad y la iluminación de Dios; y entonces el νους nus está completamente bajo la posesión divina y es arrebatado a apocalipsis/revelaciones divinas y saborea misterios inefables de Dios y ve el desenlace de los acontecimientos futuros.
La manera mixta se relaciona en parte con ambos modos. Mientras trabaja con su propia voluntad e imaginación, corresponde la manera autónoma; y participa del modo externo en la medida en que se une a sí mismo a través de la iluminación divina y ve a Dios de manera inefable más allá de la unión intelectual y espiritual con él mismo. Porque en ese momento, se eleva por encima de todo lo que contemplamos y decimos respecto a Dios, ya que no ve ni la bondad suprema o la θέωσις zéosis (deificación, divinización) ni la sabiduría o el poder dinámico activo, ni la providencia, ni ninguna otra cosa divina, sino que está completamente llena de luz espiritual e increada, alegría y gozo, la cual es activada por el fuego divino mezclado con αγάπη agapi (amor incondicional divino).
8 El νους nus con la mente que utiliza su imaginación o fantasía para contemplar lo inefable es guiado por la fe. Cuando recibe el resplandor de la χάρις jaris (gracia, energía increada), se confirma con la esperanza. Y cuando es arrebatado por la luz divina, se convierte en un depósito de agapi (amor incondicional, desinteresado) hacia los hombres y mucho más hacia Dios. Así, el triple orden y movimiento del νους nus con la fe, la esperanza y la agapi- amor se hace perfecto y deificante, seguro e inalterable. Y cuando alcanza esta amplitud de la acrópolis (extremo alto de fortaleza de la ciudad), por así decirlo, ha asegurado a sí mismo en la fortaleza de la agapi-amor. Y entonces se convierte en lo que dice Pablo: “La agapi-amor todo lo cubre, todo lo soporta” por el bien de la fe y la esperanza; “la agapi-amor nunca falla, ni recae”, gracias a la ardiente unión y al vínculo inefable con Dios.
9 En ninguna creatura creada se distingue el ser uno. Sabemos que difieren unas de otras por alguna diferencia de cualidad. Sin embargo, como creados, no difieren unas de otras, porque cada uno tiene principio y fin y está sujeto a la naturaleza y no es en verdad literalmente uno. Porque solo lo increado es verdaderamente Uno, como simple, sin principio, sin fin e ilimitado y, por tanto, infinito, lo cual es Dios. Si el νους nus contempla esto con la participación y la ayuda del Espíritu vivificante, recibe día a día el crecimiento adecuado, ya que se convierte en uno y simple en un estado teúrgico (acción divina o ritual). Conoce bien que sin el Uno y la contemplación hacia Él por la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu, es imposible alcanzar un νους nus (espíritu de la psique) más perfecto. Y esto es porque el νους nus con la mente se dispersó cediendo al mundo multifacético y a los παθος pazos (pasiones, vicios, emociones, etc.) y por lo tanto necesita una fuerza supra-cósmica -por tanto, también del Uno sobrenatural hacia el cual contemplar-, de modo que, una vez sea del mundo de las cosas divididas (las creadas), escapar de los pazos y la dispersión y logre la asimilación, semejanza a Dios. Por eso el Señor ora al Padre para que los fieles seamos uno con el Padre y el Hijo por la χάρις jaris del Espíritu, y de hecho así, como Ellos son uno (no como Sabelio malinterpreta el uno), para que seamos perfectos, y con la χάρις jaris del Espíritu unificador y la θεωρία zeoría contemplación unificada, en el único Dios.
Esto es para nosotros evidentemente la verdadera perfección, y este es el propósito y el verdadero y único descanso. Por eso la envidiosa y misantrópica (odio al hombre) horda demoníaca, sembrando engaño en el νους nus con la mente, dispersó su unidad, como no debía, en la adoración de muchos dioses y no permitió que tuviera la imaginación del Uno supra-cósmico, para que, con la adoración, la atención y la división en muchos, llevara al νους nus con la mente a moverse fuera de su naturaleza y hacerlo desear todo tipo de pazos pasiones y mentiras en lugar de la verdad y la virtud. Por eso el Espíritu Santo aconseja a través del Profeta: “Acérquense a Él -es decir, al Uno- y sean iluminados”. Y en otro lugar dice: “Yo soy el primer Dios y Yo el después de todo esto; no hay dios aparte de Mí”. Y de nuevo: “Escucha, Israel; el Señor tu Dios, el Señor es uno”. Porque la triple hipóstasis (base subsistencial) de la única Deidad o Divinidad no divide la única Soberanía, sino que son exactamente tres Personas, y sin embargo, no son en absoluto menos Uno según esencia, fuerza, poder, voluntad, energía y otros bienes esenciales. Por lo tanto, adorar y dar culto a la unidad de Dios y mirar hacia ella y reunirnos de los muchos con todas nuestras fuerzas, es la voluntad de Dios y la perfección del νους nus, porque es un hallazgo de la verdad y del divino έρως eros (amor ardiente) y, por tanto, es el fruto de la θέωσις zéosis (divinización, deificación o glorificación).
10 Si la falsedad es multifacética mientras que la verdad es una, entonces el νους nus que se eleva con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu hacia el Uno, lo supra-cósmico, lo más elevado de todo, del cual provinieron los muchos, él se eleva hacia la misma verdad. Pero el νους nus no puede liberarse de los πάθος (pazos pasiones, vicios, emociones etc.) si no es liberado por la verdad. Por lo tanto, el νους nus se libera renovándose y tendiendo de manera unificada hacia el Uno supra-cósmico. Y es la libertad lo que corresponde mucho al νους nus con el intelecto para la adquisición de la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) y el estado divino y la adopción espiritual, y de ninguna manera la esclavitud.
Porque el esclavo, como dice la Escritura, no sabe lo que hace su señor. Y si la ignorancia es un rasgo del esclavo, es evidente que el libre conoce los misterios del Padre y que ha logrado ascender bien y bellamente al estatus de adopción en hijo. Porque así como la ignorancia es claramente lo opuesto al conocimiento, también el estatus del esclavo es claramente opuesto al estatus del hijo. Y si el que ignora es un esclavo, entonces el que conoce es libre o, mejor dicho, hijo; porque el Espíritu de la verdad, liberando verdaderamente a aquellos a quienes viene, los hace hijos de Dios, como dice el Apóstol: «Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios». Si, por lo tanto, mirar hacia el Uno supra-cósmico es la verdad, y la verdad otorga al νους nus con el intelecto la libertad, y la libertad es un claro signo de la adopción divina, y no hay mayor don de la adopción ni otro que corresponda más a la naturaleza lógica, entonces es muy lógico y muy necesario que el νους nus con el intelecto se eleve y contemple y se concentre con todas sus fuerzas hacia el Uno supra-cósmico, es decir, el Dios.
11 «El Señor tu Dios, dice el Espíritu Santo, es un Señor». Así, nuestra preocupación debe ser elevar el νους nus con el intelecto con la ayuda del Espíritu divino hacia el Uno supra-cósmico. Y de hecho, no es lícito para un νους nus predicar el Uno y evitar el giro y la contemplación del νους nus e intelecto hacia Él. Porque lo que dice el Espíritu Santo, eso quiere que entendamos; y lo que se entiende, hacia eso quiere que se dirija el νους nus con el intelecto. Porque cuando no hay giro del νους nus con el intelecto hacia lo espiritual, inteligible, lo que el νους nus con el intelecto entienda está ausente, por lo que necesariamente será vana la enseñanza sobre el Uno y también la fe. Y si esto es absurdo, es entonces absurdo que el νους nus con el intelecto no contemple el Uno al girarse y elevarse hacia Él.
12 Si es natural que lo que proviene de alguna causa, y más aún los seres lógicos, se eleve y mire hacia su causa con tendencia a regresar, y dado que todo tiene como causa de su creación a Dios, y entre ellos también el νους nus con el intelecto, y dado que Dios es el Uno puntal, supremo y simple, es entonces natural que el νους nus con el intelecto se dirija, se eleve y contemple hacia el Uno puntal, supremo y simple, su causa.
13 Si todo existe por Él (Dios) y a través de Él y en Él ven y ambicionan, y el νους nus con el intelecto es uno de todas esas cosas, entonces también el νους nus fue creado por Él y a través de Él; y esto es válido de hecho al νους nus, porque es imagen/icona de Dios. Por lo tanto, el νους nus con el intelecto debe más que todo mirar hacia Él. La expresión «en Él» significa que debe mirar y contemplar con tendencia a regresar al Uno supra-cósmico. Por lo tanto, el νους nus con el intelecto debe mirar y contemplar hacia el Uno.
14 De lo Uno provienen los muchos y muchas cosas y no de los muchos lo Uno. La creación es los muchos, por lo tanto, es evidente que la creación provino de lo Uno. Y ese Uno está por encima de la creación, como Creador y Demiurgo o Hacedor. Quien contemple la creación como debe, resultará con su contemplación necesariamente al Uno supra-cósmico. Porque en los efectos o causados, que son las creaturas, hay muchas huellas de la Causa, con las cuales se reconoce a Aquel que con arte, sabiduría, poder, energía y bondad produjo todo con previsión y providencialmente como quiso. Por eso Isaías, inspirado por el Espíritu, dice: «Levantad vuestros ojos y ved, ¿quién ha creado todas estas cosas?». Lo de «todas estas cosas» lo dice por los muchos efectos causados, mientras que «quién» lo dice para elevar nuestro νους nus con el intelecto hacia Aquel del cual proceden estas cosas, el cual es según Su naturaleza Uno simple.
15 La creación también se reúne en una unidad, pero esto es complejo y múltiple y no sin principio o comienzo, ya que es creada. Pero lo que crea es Uno; y no solo es uno como causa de la armonía de los muchos y diversos en una unidad del todo y un propósito, sino que también es increado como Causa primaria. Ascendiendo sucesivamente, el νους nus con el intelecto necesita llegar a algo que sea el principio y el orden para la visible disposición y génesis de los seres, su armonía y su unificación en uno; de lo contrario, continuará indefinidamente, lo cual es absurdo. Porque todo lo que se mueve y se hace, alguna vez no existió; y mientras no existía, comenzó a tener principio y existir. Si tomó principio y se movió, debemos buscar qué es lo que lo movió y lo trajo a la existencia, lo cual será inmóvil, ya que eso da el movimiento. Porque si no es inmóvil, ¿quién mueve aquello que no está bajo otro principio, ya que es sin principio? Si, por lo tanto, es inmóvil, es también inmutable, por lo que también será simple, ya que lo compuesto está sujeto a cambio, mientras que demostramos que esto es inmutable. La composición es el comienzo de la parada o detención y la detención de la disolución, la cual es la última fase del movimiento. Por lo tanto, no hay composición allí, para que no haya detención; ni detención, para que no haya disolución; ni disolución, para que no se presente cambio y movimiento alrededor de lo que es inmutable e inmóvil, porque mueve y esto no se mueve, lleva a la existencia y esto no se hizo ni se hace.
Si, por lo tanto, es inmutable e inmóvil, necesariamente es no compuesto y, por lo tanto, absolutamente simple y un Uno supra-cósmico. Ascendiendo hacia Esto, el νους nus con el intelecto sale todas las maneras fuera de todas las cosas, porque se dirige hacia lo Supra-bello y desea lo superior a todo, o mejor dicho, Aquel del cual todo proviene y hacia el cual todo tiende por naturaleza. Y cuando esto se hace de la manera correcta, entonces ciertamente el νους nus con el intelecto se libera de los πάθος pazos (pasiones, vicios, etc). Porque quien se extiende por encima y alcanza incluso por encima de las cosas supra-buenas, difícilmente podría permanecer en la vergüenza de los πάθος pazos. Por eso la Ley sagrada dice: «Solo a Él adorarás», es decir, al Uno. Por lo tanto, debemos elevarnos hacia el Uno supremo, si queremos cumplir la ley de Dios y estar libres de los πάθος pazos (pasiones, vicios, etc.).
16 «El Señor solo los guiaba y no había con ellos ningún dios extranjero». ¿Ves la fuerza del Único y Singular, cómo no había con ellos otro dios, ya que solo el Señor los guiaba? Pero el Señor guía a aquellos que lo siguen, no a los que se vuelven hacia atrás. Quien sigue a alguien, está vuelto hacia ese alguien. Si nos interesa, entonces, no tener con nosotros otro dios, es decir, un demonio o un πάθος pazos pasión, sigamos al Único y Singular, volviendo nuestro pensamiento hacia Él, para que justamente se diga de nosotros también que «el Señor solo los guía, y así no hay otro dios con ellos».
17 Aunque las cosas y realidades múltiples proviene de Uno, sin embargo, cada cosa proviene de manera diferente, ya que los seres provinieron de la primera Mónada o Unidad de distinto modo. Algunas de estas cosas y realidades tienen un principio y son creadas, y otras son increadas y sin principio de tiempo. La causa de todas ellas, de cualquier modo, es el Uno supra-cósmico, pero en las primeras de manera creativa y en las otras de manera natural. Por eso, no debemos acercarnos a estas cosas de la misma manera ni en igual grado y atarnos con estas.
Pero aquellas cosas que tienen un principio y fueron creadas, debemos acercarnos a ellas no por sí mismas, como por ejemplo, no nos acercamos al espejo por el espejo mismo, sino por la forma y la imagen que muestra. No podemos acercarnos a la creación para nuestra perfección por otra razón, sino solo por el extremo Uno que se refleja en ella.
En cuanto a aquellas realidades que son sin principio y provienen del Uno de manera natural, nos acercamos a ellas no por otra cosa, sino por ellas mismas y por Aquel del cual provienen. Son ellas las que realmente vale la pena acercarse por sí mismas, y estas pertenecen de manera directa y natural al Uno supremo; o mejor dicho, pertenecen al Uno extremo y supremo de manera directa y como dijimos natural.
Por lo tanto, no solo debemos acercarnos a ellas, sino también aferrarnos a ellas y, a través de ellas, apresurarnos a imitar y reflejar el primer y único Bien, para así, con la colaboración y la ayuda de la χάρις jaris (gracia, energía increada), obtener la dignidad de la imagen y semejanza de la doxa-gloria de Dios.
Por eso, cuando observamos correctamente los seres que provienen de la Causa mediante la creación, sucede que elevamos nuestro νους nus con la mente o intelecto a la visión del Uno y le unimos con el pensamiento unificado del Uno supra-cósmico de manera absoluta y simple, si, por supuesto, el νους nus con el intelecto contempla estas cosas correctamente.
Ahora en el caso de aquellas cosas que provinieron de la Causa de manera natural, cuando el νους nus actúa de acuerdo con ellas o toma forma conforme a ellas, es posible que, a través de ellas, se una con ese Uno absoluto.
Por eso, del conjunto de las cosas y realidades que provienen de la Causa, ya sea de manera natural o creativa, el νους nus con la mente tiende a dirigirse hacia el Uno diferente de estos, de manera natural o práctica o incluso contemplativamente.
Y cualquier cosa que el νους nus con el intelecto o mente use, ya sea una o varias, naturales o creadas, si no la usa por el Uno, ni para concentrarse a sí mismo y acercarse hacia el primer Uno y contemplar hacia Aquel con una santa participación y ayuda del Espíritu iluminador de manera simple, unificada y singular, eso se le contabiliza como pecado, incluso si ese uso le parece algo bueno.
Porque todas las cosas que fueron creadas por el Uno, nos conducen al Uno cuando las usamos correctamente, como dice el gran Dionisio: «Cada manifestación de luz que se nos da por el Padre con bondad, nos eleva como fuerza unificadora y nos llena y nos devuelve a la unidad y a la sencillez deificadora del Padre unificador; porque de Él provinieron todas las cosas y a Él tienen su propósito». Pero si no conducen al Uno, entonces están fuera y contra de su naturaleza; y su uso, cuando no se realiza como hemos dicho, se convierte en algo irracional, fuera de la lógica.
18 Existe una praxis, acción que precede a la θεωρία zeoría contemplación y existe una acción que sigue a la contemplación. La primera se ejecuta corporalmente con el fin de refrenar y domar los impulsos del cuerpo y ejercitarlo poco a poco para que se comporte ordenadamente, para dar al entendimiento del νους nus con el intelecto la capacidad de pasar libremente a sus propios asuntos, que son los intelectuales y espirituales, y allí trabajar exitosamente en lo que le es beneficioso.
La segunda comienza con el νους nus y la percepción espiritual y se dirige hacia lo supra-espiritual (más allá que cualquier νους nus), que es Dios. Cuando el νους nus, se acerca a Él, llega al uno, porque Dios es Uno. Así, el νους nus con el intelecto o mente se une consigo mismo en uno y se vuelve indivisible. Porque el Uno, cuando se contempla, se convierte en causa de la unidad y de la sencillez divina, ya que es incompatible que el νους nus contemple el Uno y no sea también él un uno simple. Pero cuando el νους nus con la mente (en uno unidos) ve seres separados y compuestos, necesariamente se divide y se vuelve múltiple.
Llamé uno simple a lo que existe por sí mismo de manera simple. Debido a que es νους nus, que es simple en su esencia, está sujeto a cambio según su energía operativa, debe ser uno también en energía cuando ve el Uno. Pero si el νους nus ve el Uno, pero él mismo se ha dividido al menos en dos, (es decir, el nus y la mente o intelecto por separado) ¿qué hará la parte que está separada de la otra que ve el Uno? O ve algo diferente, o no ve; y si no ve, esto sucede porque o no quiere, o está embotado, o tal vez porque está hecho para otro tipo de acción y no para esta. Si suponemos que ve algo diferente, entonces es claro que el νους nus (con la mente o intelecto) no ve el Uno simplemente, sino que absurdamente ve dos (una cosa con el nus y otra con la mente); y al ver dos, no puede él mismo ser uno, porque se divide, como hemos demostrado, en aquellas cosas que contempla y considera.
Veamos ahora el caso en el que una parte del νους nus que no pueda ver, ya sea porque no quiere, ya sea porque está embotada, ya sea porque está dirigida a otro tipo de acción. Lo primero es imposible, porque no es posible que el νους nus lógico se encuentre en inacción, ni siquiera por un instante brevísimo; lo segundo es absurdo, porque si una parte es embotada y otra aguda, el νους nus sería compuesto y no simple, ya que estaría compuesto de partes desiguales; lo mismo sucederá si una parte ve mientras la otra está dirigida a alguna otra acción, porque esto también se observa en las cosas compuestas, pero es completamente inadmisible decirlo sobre νους nus que es simple.
Por lo tanto, si el νους nus (con la mente o intelecto uno con el nus el espíritu de la psique) unitario y simple observa el Uno simplemente, también es uno en energía operativa y praxis; y si es simplemente uno, entonces ve el Uno simple. Así, cualquier praxis, acción o contemplación necesariamente debe dirigirse hacia el Uno supra-nus (más allá de todo νους nus). De lo contrario, no logrará nada, y la praxis, acción y la contemplación del νους nus se demostrarán vanos e inútiles.
Es decir, el νους nus parecerá ser causa de los pazos, ya que estará en división y no se moverá unificadamente con la percepción de la psique-alma hacia la unión con el Uno supra-nus. Esta unión sabe abrillantar y limpiar la fuerza y energía contemplativa del νους nus, que se eleva y se dirige hacia el Uno y se fija en Aquel, del cual y a través del cual provinieron todas las cosas y dentro del cual todo hace, es y existe.
19 Lo más supremo y extremo de todas las cosas deseadas es la unión supra-lógica de la psique-alma con Dios. Para esta unión divina es necesaria la semejanza o asimilación divina; para la asimilación o semejanza divina es necesario operar con el νους nus espiritualmente, es decir, contemplar (θεωρείν zeorín)*. Porque así es lo Θείο zío Divino, y de «θεωρείν zeorín contemplar» se le dio el nombre de Θεός Zeós Dios. Pero la θεωρία zeoría contemplación asciende inmediatamente al objeto y concepto de Θεός Zeós Dios. Porque Dios en todo y en todas partes proyecta una especie de rayos para el νους nus θεωρητικό zeorítico contemplativo, y el νους nus contemplador tiene como objeto a Dios. Y Dios es el Uno supra-cósmico. En cambio, la naturaleza del νους nus es hacerse semejante, por la energía operativa y acción, a aquello que ve y contempla.
Esto lo declara el lenguaje teológico del santísimo Gregorio el Teólogo, quien dice «tenemos que ver, padecer y experimentar la luminosidad de Dios». Porque lo que el νους nus ha visto, eso mismo ha padecido y experimentado, o mejor dicho, tal se ha convertido.
Porque, como dice Pedro el Damasceno, el νους nus se tiñe según las cosas que contempla. Y así como cuando ve cosas divididas y variadas, él mismo se divide y se diversifica, de la misma manera, cuando asciende a la contemplación del Uno supra-cósmico y simple, se vuelve a su vez uno con él, como he dicho antes.
Ahora, cuando entra en el Uno, ve entonces lo que es sin principio, infinito, sin forma y simple, porque tal es el Uno; por lo tanto, se vuelve en energía y acción también sin principio, infinito, sin forma y simple. Y una vez que «padece y experimenta» esta transformación, se asemeja a lo Divino tanto como es posible. Y desde ahí se extiende hacia lo más alto de todas las cosas y realidades deseadas, la unión divina, supra-lógica e inexpresable, que es el último propósito según Dios. Por lo tanto, es necesario que el νους nus se esfuerce por elevarse y ambicionar, con la ayuda del Espíritu, hacia la contemplación y la visión del Uno supra-cósmico.
20 Cuando el νους nus (espíritu de la psique) con la mente o intelecto se encuentra entre muchas cosas o incluso entre dos, es evidente que no ve el Uno absoluto. Por eso está limitado, finito y opaco, porque tales son las cosas que no son absolutamente simples. Pero cuando entra en contacto consciente intacto con el verdaderamente Uno, contemplándolo con la χάρις jaris (gracia, energía increada), del Espíritu con el νους nus (con la mente o intelecto unidos en uno) y sin ojos físicos, entonces se vuelve sin comienzo, infinito, indefinido, sin forma o figura y amorfo, se envuelve de la afonía y en asombro practica el silencio y la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial); se llena de satisfacción y «experimenta y padece» las realidades inexpresables. Pero no digas que estoy diciendo que el νους nus se vuelve sin comienzo, infinito e indefinido en su esencia; no, sino que se vuelve así en su energía, ya que lo que cambia en el νους nus no es su esencia sino su energía. Porque si cambiara en su esencia al ver y «experimentar o padecer» la θέωσις zéosis (divinización, deificación, glorificación), es decir, glorificarse o divinizarse por la contemplación de Dios, sería dios en su esencia. Pero ser dios en esencia no lo tiene ni siquiera ninguno de los ángeles, salvo el único y supremo y único Dios.
Entonces, si es absurdo decir que el el νους nus diviniza, se deifica en su esencia, queda decir que esto lo experimenta y padece en su acción. Por lo tanto, el νους nus tiene en su naturaleza transformarse no en su esencia, sino en su energía. Además, si el νους nus se transforma por su naturaleza, como hemos dicho, de acuerdo con lo que contempla, y como contempla no la esencia divina sino la energía divina, así tampoco ella misma se transforma en su esencia, sino en su energía.
21 Todas las cosas, después de su esplendor, por así decirlo, del Uno supra-cósmico, no se han alejado completamente de Él, de quien recibieron la génesis o nacimiento, sino que en Él, así como fueron creados, así también se sostienen y se perfeccionan. Y no hay ningún ser en el que no haya una emanación y algo como un aroma de aquel Uno creador y absoluto. Y todas las cosas que participan en el ser o existencia, casi gritan señalando, no el Uno supra-cósmico (porque eso está más allá de cualquier contemplación o pensamiento), sino algún rayo del Uno supra-cósmico.
Entonces, como todo proclama en voz alta el Uno y todo se inclina hacia el Uno, y este Uno supra-cósmico se manifiesta a sí mismo a través de todos los seres en el νους nus (en el corazón como esencia), por eso es necesario que el νους nus sea guiado, conducido y dirigido hacia el Uno supra-cósmico.
Por un lado, lo obligan los muchos seres con su voz persuasiva; por otro lado, porque el Uno creador, del que ya se está hablando, quiere por abundancia de bondad ser visto por νους nus, para que reciba en Él la vida, como dice el mismo Uno inexpresable: «YoSoY la vida«, y: «Esta es la vida eterna, que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero». Y como dice en otro lugar la Escritura: «Busquen con fervor a Dios y vuestra psique-alma vivirá «; porque de la búsqueda viene la contemplación, visión, y de ella la vida.
Y además, para que el νους nus se alegre y se ilumine y se deleite, como dice David: «Todos los que se regocijan, se alegran y deleitan, tienen su morada en Ti», y: «con Tu luz veremos luz». Si no, ¿por qué Dios creó al νους nus como contemplador Suyo y por qué esparció lo relacionado con Él en todos los seres, a través de los cuales, como por ventanillas, proyecta y se manifiesta con un resplandor espiritual en νους nus y le atrae con el resplandor, moviéndole hacia Sí Mismo?
22 Dios, quien es el Uno trinitario de bondad, creó todo lo que creó con Su voluntad. Y, ciertamente, lo que Dios quiere es el sumo bien, porque la bondad es la naturaleza de Dios. Entonces, creó el νους nus para que fuera contemplador Suyo y de Sus atributos o cualidades, lo que reúne en uno a quien contempla. Entonces, Dios quiso que el νους nus fuera Su contemplador, y por eso esto es sumamente bondadoso, bueno. Dios es el Uno absoluto y simple, y es sumamente bueno, tal como se ha demostrado, que el νους nus lo contemple y se reúna unitariamente hacia Él.
23 Si el έρως eros (amor ardiente) universal es uno y compacto, según la enseñanza de los sabios en las cosas divinas, es evidente que también lo amado también es uno. Porque si hubiera al menos dos amados, o habría dos έρως amores, o uno se dividiría en dos y no podría llamarse uno y compacto. Pero ahora, ya que se dice que el έρως eros universal es uno y compacto, es bien razonable que lo amado sea uno. Pero ciertamente, lo amado preexiste a su έρως eros amor, y no hay manera de que uno experimente lo amado antes de probar su έρως eros. Y el έρως eros (amor ardiente) es una agapi (amor cariñoso, afecto) intensa que se requiere que tengamos hacia Dios tanto por la ley natural como por la ley escrita de Dios.
La ley natural, en efecto, convence completamente al νους nus que cuida del bien a buscar lo Superior, que es Dios, mientras que la ley escrita de Dios dice: «Amarás al Señor tu Dios con toda tu psique-alma y con todo tu corazón y con toda tu mente y fuerza de voluntad. El Señor tu Dios es un Señor». Entonces, lo amado también es Uno, es decir, la Mónada Trinitaria; de hecho, Esta debe preexistir para el νους nus por su έρως eros (amor ardiente) hacia Él. Por lo tanto, el νους nus debe desear elevarse hacia el Uno supra-cósmico, para que con su hallazgo y contemplación de Él, también resplandezca su έρως eros (amor ardiente) por Él y el hombre pueda ser cumplidor tanto de la ley natural como del mandamiento, amando, como hemos dicho, al Señor su Dios.
24 Es imposible que la psique-alma, al ascender al Uno supra-nus, no se convierta en Su amante. Porque encuentra una belleza inefable e incomprensible que emana de Él, como de una raíz pantocratórica, todopoderosa.
Entonces la psique-alma, bajo las divinas iluminaciones, se parece a una red que amenaza con romperse por el peso de los muchos peces atrapados, y se sorprende contemplando la belleza supra-nus, y se embriaga como de vino y, como loco, se extasía y queda dominado por un asombro que supera todo pensamiento, sin poder mirar directamente la visión sublime de la belleza suprema.
Por ello, queda atado con los lazos de la agapi-amor y arde de sed. Porque el Uno supra-nus es único y proclamado por todos como la causa primera de todo, el principio, el fin, la fuerza que mantiene unido todo. Es Él quien, desbordando su fuerza y poder embellecedor y benéfico, ha producido las bellezas y bondades de todas las cosas hermosas y buenas, mientras Él mismo permanece infinitamente por encima de toda hermosura y bondad, porque es el Uno supra-cósmico e incomparable.
Es lo único amado por Su naturaleza por encima todo lo amados, porque es el único absolutamente Hermoso y Bueno, que está por encima de todo lo hermoso y bueno, y el único por naturaleza y orden verdaderamente amado, como causa de todo. Es tan grande cuanto ha superado a todos los amados y deseados gracias a la excesiva belleza y bondad.
Y es verdaderamente el Uno supra-cósmico, como el único que realmente existe y proporciona el ser o existencia a todos los entes.
Con la ayuda del Espíritu, pues, volvámonos al bien, como dicen, hacia la búsqueda y el conocimiento-gnosis del Uno único, de quien emanan los principios de todo y en quien culminan los fines de todo. Y entonces se nos abrirá automáticamente con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo la puerta de la divina αγάπη agapi (amor incondicional) y entraremos en el lugar de reposo del Señor con gozo y gran alegría y conoceremos profundamente el disfrute del Uno y gustaremos del deleite divino, habiéndonos hecho también nosotros uno sin ser divididos o fragmentados en muchos, según la oración del Salvador al Padre: «Que sean uno, como nosotros somos uno».
Entonces, pues, seremos también fieles cumplidores del mandamiento que dice: «Amarás al Señor tu Dios con toda tu psique-alma y a tu prójimo como a ti mismo», y alcanzaremos la perfección, según la medida humana, tanto como sea posible. Porque la agapi-amor es el fin de la ley, de la cual penden no solo toda la ley y los Profetas, sino también todos aquellos que se han perfeccionado en Dios con la δύναμη dinami (poder, potencia y energía increada) de Cristo.
25 En cada uno que tiene en su naturaleza volverse uno por el Espíritu, la división es una disminución. Por eso, si el νους nus experimenta alguna división en su energía, se encuentra fuera del estado de χάρις jaris que le corresponde. Esto le sucede porque ve varias cosas diversas; y cuando ve hacia diversas cosas, no puede permanecer indiviso. Porque si alguien hace esta suposición, no podrá explicar fácilmente en virtud de qué el νους nus de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) es diferente de la psique-alma de la confusión, y el νους nus de los teoforos los que llevan a Dios se considerará igual al νους nus de aquellos que están perturbados por los pazos pasiones, lo cual es absurdo. Ya que el νους nus, en efecto, se vuelve en su energía similar a aquello que contempla, necesariamente cuando contempla cosas compuestas se diversifica a sí mismo, y al caer de la sencillez, no puede ser indiviso. Pero el dividido está lejos de ser limpio de pecado, por lo que la misma división en sí misma es considerada pecado (fallar el blanco) por aquellos que pueden profundizar en estas cosas.
Por lo tanto, ya que es necesario que la fuerza y energía espiritual del νους nus, con la contemplación hacia lo más alto y supra-cósmico Uno, haya saboreado de manera unificada con el sentido y percepción espiritual el bien supra-natural, y la condición de la división está completamente fuera de la χάρις jaris (gracia, energía increada). Por lo tanto, debemos aferrarnos al supra-cósmico Uno y contemplar con todo nuestro corazón en Él y solo en Él, si queremos evitar la división y la heterogeneidad.
Sin embargo, el νους nus (espíritu de la psique) no podrá permanecer indiviso ni siquiera si se dirige hacia algo que es uno, pero creado. Porque lo creado no puede ser llamado estrictamente simple, sino que es limitado, compuesto y finito, y por eso no tiene derecho a ser llamado uno simple, ni la energía del νους nus es simple y unificada cuando contempla esto. Porque la contemplación del νους nus será limitada, finita y compuesta, como lo es lo que contempla, y por eso caerá de la divina χάρις jaris que lo hace simple y sin principio, ilimitado e inmenso, y se encontrará fuera del Uno místico y supra-nus. Así, se priva de su doxa-gloria, que es el disfrute unificado de la unicidad y la ausencia de principio del Uno original, la ilimitación, la sencillez y la falta de forma. Y así no logra «experimentar o padecer» la visión de la belleza supra-natural e inefable.
Por lo tanto, el νους nus debe contemplar y tender hacia lo alto, hacia lo sin principio, lo simple y lo ilimitado y el verdadero Uno. Y de Él debe desear mucho ser iluminado y unido con la Mónada o Unidad primordial y para esta unión también unirse consigo mismo. Y así, no solo ganará la αγάπη agapi (amor incondicional) del Superior porque se ha asemejado a Él, en la medida de lo posible, en la indefinición y la sencillez y la falta de forma y figura, pero que también él mismo podrá amar a la belleza divina supra-hermosa y la belleza supra-natural, porque se ha elevado, como hemos dicho, a la semejanza con Él. Ya que es habitual que nazca una disposición amorosa mutua entre los semejantes, es evidente que el νους nus amará y será amado por Dios. Porque lo semejante es semejante a lo semejante; y así como la semejanza puede invertirse, tendrá necesariamente como contraprestación a su agapi-amor la agapi- amor del otro. No hay mayor acontecimiento que este entre Dios y el νους nus del ser humano.
26 El νους nus supera su naturaleza cuando llega completamente al supra-nus Uno y, habiéndose vuelto sin forma y sin figura y en general completamente inefable de manera divina, sin principio e infinito, supera su propia unión, como dice el logos. Mientras tenga con él su fuerza y energía intelectual, incluso si esta se ocupa de lo divino y lo inteligible, decimos que se mueve y actúa naturalmente y está dentro de los límites de su naturaleza. Pero lo supra-natural es y está mucho más superior que lo natural.
Por lo tanto, debe desear y apresurarse a alcanzar lo supra-natural, que es mucho mejor, de acuerdo con el mandamiento que dice que debemos buscar con celo los dones o carismas superiores. Pero es obvio que, si el νους nus está en lo supra-natural, está en Dios. Porque Dios ciertamente está verdaderamente fuera de toda la naturaleza, porque es el Uno primigenio y simple. Por lo tanto, el νους nus debe elevarse hacia el Uno primigenio y simple y apresurarse a contemplar y ascender hacia Él, para que, habiendo subido al Uno supra-natural superando su energía natural, se vuelva más perfecto en vez de permanecer en su estado natural.
27 Cada ser se regocija y descansa naturalmente con sus propios elementos naturales particulares, los cuales todos existen en la causa primordial en una causa unificada. Entonces, el νους nus con el intelecto experimentará naturalmente verdaderas alegrías y encontrará gran placer y descanso completo cuando supere y abandone todo y se entregue a la Causa única, original y primordial y alcance con un giro espiritual, mental e intelectual hacia Ella, de la cual todo ha surgido, así como las cualidades de todos, y los principios, medios y fines, y dentro de la cual están sostenidas todas las cosas y a través de la cual cada uno de los que reciben la perfección es guiado hacia su propósito, y gracias a la cual prosperan aquellos que prosperan y disfrutan. De Ella ha sido creado también el mismo νους nus. Porque de alguna manera el νους nus (con la mente e intelecto) vuelve hacia sí mismo cuando regresa a aquella, la Soberana y Causa de todo, que es su verdadero prototipo original. Y como cada uno naturalmente ama a sí mismo y esto ocurre más aún con el νους nus, como una imagen de incomprensible belleza del supra-nus Uno, ansía fervientemente contemplar regresando a su Causa, porque como dijimos, al ver allí ve y ama excesivamente a sí mismo.
Además, en cada uno hay un afecto cariñoso natural hacia aquello del cual proviene, así como inversamente sostiene a los genitores o procreadores una agapi-amor hacia aquellas lo que ha generado. Por lo tanto, de la vuelta hacia el Uno, la causa de todo, emana abundantemente un placer inefable. Porque así, como dijimos, el νους nus (con la mente e intelecto) también vuelve hacia sí mismo. Ya que allí residen los logos (causas, principios) de todas las cosas, porque es su causa, por lo tanto, el νους nus, que también es uno de todas las cosas, reside en el Uno que está por encima de todo νους nus, porque Ello es el arquetipo de su causa.
28 Así como del Ser supra-esencial proviene toda esencia o sustancia, y cada naturaleza proviene de lo superior a la naturaleza, y de lo atemporal e incompuesto surgieron lo temporal y compuesto, y de lo increado fueron creadas las cosas creadas, de la misma manera cada forma fue creada a partir de lo sin forma, y del Uno que está por encima del cosmos (supra-cósmico) surgieron las muchas cosas visibles. Por lo tanto, aquel que no se ocupa y no contempla lo sin forma Uno como si estuviera colgado de ello, sino que se ocupa de algo más que las cosas creadas que tienen forma, este coloca lo infinitamente inferior por encima de lo superior y tal vez se acerca a los idólatras.
Porque aquello con lo que uno se ocupa y hacia lo que uno contempla, eso es lo que desea; y lo que uno desea, eso es lo que uno ha sido vencido. Pero a lo que uno ha sido vencido, en eso también se ha subyugado y convertido en esclavo. Y realmente, él adora la creación en lugar del Creador. Porque el νους nus de cada hombre se ha subyugado y adora y ama lo que contempla y con lo que se ocupa. Por lo tanto, si la ocupación y contemplación más allá del simple y sin forma Uno causa tal deslizamiento, que toda nuestra diligencia y conocimiento se dirija hacia el simple y sin forma Uno con una vuelta y elevación espiritual, mental e intelectual, donde se encuentran los tesoros de todo conocimiento-gnosis. Y cuando llegamos allí, comienza el descanso o la cesación de toda contemplación y parada de la comprensión y el silencio excesivo y la inefable alegría en medio de un gran asombro.
29 Todas las cosas desean el ser, y la causa de todo está en el Uno que está por encima del ser. Por lo tanto, todos los seres, especialmente los lógicos, cuando se mueven correctamente y como deben, deseando el ser, desean el Uno que está por encima del ser. Así que el νους nus que no se eleva hacia el Uno que está por encima del ser y ni siquiera lo desea, se mueve de manera pervertida, corrupta y engañosa y cae de su axioma (rango o dignidad), que es el conocimiento-gnosis del Uno que está por encima del ser y la unión más sagrada, supra-lógica y amorosa hacia Él.
30 Las causas tienen mucho más las bellezas que tienen sus causados. La causa de todo en general es el supra-esencial Uno. Por lo tanto, si el νους nus (con la mente o el intelecto) se vuelve hacia algo más allá del supra-esencial Uno, considerándolo bueno o de alguna manera digno de atracción espiritual, entonces claramente su propósito ha fallado, porque aunque ama algo bueno, debido a la ignorancia y la negligencia no se dirige hacia el principal y completo sobre-esencial Uno, cuya participación hace que todas las cosas sean buenas, pero que se dirige hacia aquellas cosas que, gracias a Él, participan en la belleza.
Pero el νους nus (con la mente o el intelecto) que examina con éxito dirige el resplandor del pensamiento de su διάνοια diania (mente, intelecto) hacia el supra-esencial Uno, discerniendo claramente que alcanzará abundantemente lo que desea, porque con esta contemplación espiritual llega a la causa, y que ningún otra cosa más que el sobre-esencial Uno puede transmitirle algo de lo suyo o cualquier otro bien. Y si incluso piensa que hay algunas cosas que tienen la fuerza, energía y poder de transmitirle algo de lo suyo, sin embargo, no están en su naturaleza permanecer para siempre en el νους nus amante. Esto es dado solo al Espíritu Santo para hacer y operar donde quiera y cuando quiera, porque tiene el dominio y es la naturaleza soberana y Persona de la trishipóstata o trisubstancial Mónada (Unidad). Por lo tanto, el νους nus (con la mente, intelecto) debe volverse hacia el sobre-esencial Uno, donde no solo está la fuente de todo bien, sino también la distribución inagotable de dones o carismas.
31 Todos los seres por naturaleza desean el bien. Pero el verdadero bien y bondad es uno, aunque muchas cosas se llaman buenas. No encontrarás nada completamente bueno y perfecto entre las muchas cosas, sino que solo se puede decir que participan en cierta medida en la bondad, o bien es decir, participando en la bondad o bien del sobre-esencial Uno y no teniendo esta bondad o bien por sí mismo. Porque solo aquel sobre-esencial Uno es sobrenaturalmente y completamente bueno, bondadoso y la fuente de toda bondad y comunicador de Sus carismas, dones, y naturalmente atrae hacia sí mismo toda esencia y existencia, toda costumbre, fuerza, poder, movimiento, energía, cualidad y cualquier belleza y bondad. Y en general, todas las cosas y las que consideramos alrededor de las cosas, se manifestaron creativamente a partir de allí, del supra/esencial Uno. Por eso, el νους nus (con la mente) dirigido hacia algo distinto y no hacia el supremo simple Uno, se mueve de manera errónea. Porque puede que se mueva hacia algún bien, pero no hacia el Bien principal y completamente Bueno, que con su excesiva bondad desbordante hace que las cosas sean buenas y perfecciona todo lo que necesita ser bueno y completarse.
32 El νους nus de muchos, al estar influenciado por la ignorancia e insensatez, se encuentra en un estado de división y fragmentación debido a muchas cosas, no conoce el bien, el simplemente Uno, ni lo busca, ni se ocupa de él. Para ellos dice el Espíritu a través de David: «Muchos preguntan, “¿Quién nos mostrará los bienes?». No dicen «lo bueno», y con razón, porque «se preocupan y se agitan» por muchas cosas, cuando se necesita solo una. De este Uno la porción es buena, bondadosa según el santo logos de Dios, pero o bien la pasaron por alto por ignorancia o se perjudicaron por negligencia, y ni siquiera consideraron buscar lo más precioso de todo. Sin embargo, aquellos que tenían a David como guía y educador, y juzgaron que debían seguir sus pasos, dicen: «Tu rostro, Señor, se ha grabado en nosotros», es decir, tu conocimiento-gnosis se ha grabado en nosotros como en un espejo. Por lo tanto, la multitud el pueblo no cultivado se deleita en muchas cosas buenas. Y así se iluminan aquellos que viven espiritualmente, ya que reciben la iluminación del conocimiento-gnosis sobre el Bien único y perfecto.
33 Así como el impulso del agua es mayor cuando se vierte toda junta y no dividida y separada en muchos flujos, así también la concentración del νους nus (con la mente, intelecto) y su movimiento y deseo serán más fuertes si avanzan no divididos en muchos y variados modos, sino unidos unitariamente y sin división. Esto ocurre naturalmente en la elevación, la concentración y la contemplación hacia el Uno superior y perfecto. Porque lo supra-cósmico y simple Uno tiene la cualidad de unir. Y cuando el νους nus (con el intelecto) se esfuerza por considerarlo, es lógicamente imposible que no tome la misma forma que Él y no se vuelva uniforme, simple, incoloro, amorfo, indefinido, intangible, ilimitado, sin figura, y en general, es imposible que no se convierta en Uno superior, irradiando desde los rayos del divino έρως eros (amor ardiente) y supra-cósmico, teniendo una gnosis-conocimiento secreta revelada y coronada con la ausencia de palabras, logos y conceptos que superan el lenguaje y la comprensión, y disfrutando de una alegría espiritual y una felicidad celestial. Por supuesto, se transforma en lo divino y se reviste de forma divina, es decir, tomando la forma del simple, sin forma, amorfo y Uno, y todo lo mencionado anteriormente. Pero si esto no sucede y no “sufre o padece” esta transformación divina, aún no ha entrado en contacto consciente ni ha imaginado el Uno supra-cósmico. Porque Dios es la Unidad unificadora y el Νους Nus más allá de la comprensión. Y entonces el νους nus (con la mente) lo imagina de manera supra-cósmica, cuando junto con lo que hemos dicho anteriormente se convierte también en uno más allá de toda comprensión, y esto le ocurre con la imaginación de Dios.
34 La trinidad de la deidad suprema se ha reducido sobrenaturalmente a unidad única. Porque Dios es Mónada o Unidad tris-hipostática (tres hipostasis). Por lo tanto, no es posible que la psique-alma sea una imagen/icona perfecta de Dios como Su icona si, aunque también es triple, no se vuelve sobrenaturalmente una con sí misma. Llamo triple la psique-alma no por su división en lógica, irascible o emocional y anhelante -no radica principalmente en esto la triple naturaleza de la psique-alma. Porque lo lógica de la psique-alma no tiene mucha afinidad con el deseo y la ira. Estos los ha recibido desde el aspecto y parte no lógica y existen abusivamente para la vida animal actual, y son irracionales, insensatos y oscuros en sí mismos, mientras que la psique-alma es lógica y su naturaleza está llena de luz espiritual e intelectual.
Principalmente debemos decir que la psique-alma pertenece a aquellas cosas sin las cuales no puede ejercer sus cualidades y funciones. Sin embargo, actúa sin el deseo y sin la ira; y de hecho, entonces actúa verdaderamente, cuando actúa sin ellos. Por lo tanto, estas partes no son verdaderamente partes de la psique-alma, sino que, como dije, son fuerzas y energías de la condición animal y terrenal que existen en paralelo con ella. Porque la psique-alma lógica, que ve las cosas superiores y concibe las cosas espirituales e intelectuales y se eleva por encima de sí misma y asciende, por así decirlo, hacia arriba, rechaza como charla vacía y verborrea el deseo y la ira, ya que no tiene nada que hacer con ellos allí, donde domina la sencillez y lo informe, lo incoloro y no formado, y todas las demás cosas que requieren un νους nus libre y completamente simple. Triple es la psique-alma no en desacuerdo con su sencillez, porque es νους nus (con intelecto) y usa la lógica o logos y el espíritu, los elementos completamente especiales que menos que cualquier otro deterioran su sencillez.
Así como la trinidad de la Deidad inicial, cuya imagen/icona es la psique-alma, no es un obstáculo a Su uniformidad y Su sencillez, sino que también es simple y supremo, exactamente supra-esencial Uno es la Deidad, y sin embargo, es una Trinidad. Por lo tanto, cuando aquellas cosas que son la psique-alma, es decir, el νους nus (porque es νους nus, y el νους nus es el conjunto de la psique-alma), el logos y el espíritu, se vuelven uno de manera sobrenatural, nos dan la similitud con la divina Unidad tríplice de tres hipostasis. Esto no puede suceder de otra manera, excepto por la contemplación y visión de la Mónada o Unidad tríadica sobrenatural. Porque Ella es la que creó tales cosas y restaura la psique-alma caída a esta condición. Sin la contemplación, la atención y la concentración fijada hacia Ella, es imposible que esto suceda en la psique-alma. Pero si esto no sucede y la semejanza divina no se restaura, estaremos faltos, incompletos.
Estas cosas se dicen en cuanto a la parte contemplativa y la verdad, que son aún más dignas de búsqueda y sin las cuales no podemos avanzar en el estado de απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos). Porque así como debemos estar en el bien mediante la praxis, acción para estar entre los que han logrado la απάθεια apázia, de igual manera debemos estar en la verdad mediante la contemplación para ser semejantes a Dios, adorando al Dios de todo y deseando hacernos y ser, por posición, dioses con la legítima semejanza del Arquetipo. Ya que es necesario, por supuesto, que nos volvamos uno para asemejarnos al Uno supra-cósmico original, y esto puede lograrse mediante la visión hacia ese Uno supra-cósmico, y la contemplación, la elevación, la rotación o giro del nus (con la mente, intelecto) y la inquebrantable e inamovible atención y contemplación hacia ese Uno.
Por lo tanto, debemos esforzarnos de todas las maneras posibles dirigir la mirada hacia el Uno supra-cósmico y depender completamente de Él nuestro ser con todo cuidado, con todo nuestro corazón y nuestra psique-alma; debemos nutrir dentro de nosotros el έρως eros (amor ardiente) por el supra-simple, supra-cósmico Uno y Único, para que este έρως se convierta en las alas sagradas de nuestra ascensión espiritual con el νους nus hacia Él.
Y así, siempre, en un estado sin forma y unitario, como si estuviéramos en el aire, estaremos junto al Señor, al verdadero Uno, y alabaremos a la Trinidad tríadicamente, es decir, lógicamente y espiritualmente, y estaremos permaneciendo hacia Ella, naturalmente, extáticos y asombrados, y a través de la unión con nosotros mismos nos uniremos espiritualmente unitariamente con el Uno, de una manera que supera toda unión.
35 La unidad perceptible es el principio de toda cantidad que puede ser numerada. Y la Unidad o Mónada supra-cósmica es el principio de toda cantidad, tanto de la multitud pensada, como de lo actuado y de todo ser. Así como cada número tiene su principio en la mónada o unidad, de la misma manera cualquier ser proviene de alguna manera del supra-cósmico Uno, de acuerdo con una causa, ya sea física o creativa. Pero la posición de la mónada numérica, al ser perceptible, está de acuerdo con su naturaleza, ya que es el principio de todo lo que se enumera, la percepción cuanto enumera o cuenta la sitúa primera.
Pero en el supra-cósmico Uno, debido a que es supra-nus, se observa lo contrario. Aunque es Mónada o Unidad que preexiste y precede a todo, el νους nus la coloca después de todo. Porque ningún νους nus ha sido capaz de establecer como principio lo Uno supra-cósmico y proceder desde Él hacia lo múltiple, sino que por el contrario, desde lo múltiple asciende y se deduce hacia Él. En el caso anterior, es necesario el uno numérico para que la percepción avance hacia las cosas múltiples, de lo contrario no es posible contar o avanzar como se quiere. Pero aquí en el νους nus es necesaria la multiplicidad, para ascender a través de ella hacia el Uno supra-cósmico y contraerse de alguna manera a sí mismo, porque de ninguna otra manera puede ascender como desea en la imaginación del Uno supra-cósmico.
Así, el νους nus, utilizando un orden y una secuencia familiar, comienza desde lo múltiple y termina en lo Uno supra-cósmico y cumbre extrema. Porque es evidente que lo que es de acuerdo con la unidad numérica perceptible es bien comprensible y bien definido, la percepción la sitúa también en primer lugar, como exige su naturaleza. Pero el νους nus que busca la Mónada, debido a que es supra-cósmica y sobrenatural y escapa del entendimiento, está muy lejos y fuera de Su posición natural, para que el νους nus comience desde allí, sino más bien, como algo sobrenatural, la encuentra sobrenaturalmente no como principio sino como fin, después de pasar por las múltiples cosas y enumerarlas, contarlas.
Porque, aunque el νους nus tiene como capacidad natural el pensar, sin embargo, lo supra-cósmico Uno es incontenible en sí mismo e inaccesible, la actividad del νους nus tiende hacia las cosas múltiples y, aún involuntariamente, como el νους nus con la mente no puede dejar de pensar ni tiene el poder y la fuerza de concebir lo puntal supra-cósmico Uno.
Mirando, pues, el νους nus con la mente en las cosas múltiples, en cada una de estas múltiples percibe algo inteligible espiritual, no lo que es en su esencia, sino que es un atributo o cualidad de un Uno. Luego, reuniendo de cada visible el elemento inteligible espiritual que se presenta y viéndolos entre sí como homólogos y no en conflicto, y que todos son como las flores de una raíz y un tallo, a continuación avanza de los muchos al Uno supremo y cumbre extrema, del cual provienen los muchos y todo, y de manera natural asciende de los seres naturales al orden sobrenatural, reflejando en su interior el Uno sobrenatural y supra-sustancial, en la medida en que puede ser percibido unitariamente lo sobrenatural desde lo natural.
Por lo tanto, cuando el νους nus considera inexpresables la fuente y causa de todos los bienes y las cosas bellas y después disfruta del Uno supra-esencial, ya no vuelve por su propia voluntad a las cosas múltiples, aunque son buenas y participen en el bien. Es decir, como naturalmente el νους nus ama excesivamente el bien, no se aparta queriendo de lo que está por encima de todo, a menos que esto le suceda por algún incidente.
Pero debido a que cada ser se comporta de manera diferente y su visión mental y espiritual es diferente y se eleva de varias maneras a través de los seres hacia lo Uno supra-cósmico y sobrenatural, como creo, debo exponer de manera metódica un breve método para el ascenso desde lo múltiple hasta el Uno supra-cósmico y sobrenatural.
Para que así, subiendo el νους nus gradualmente, ejecute su movimiento de manera segura y perciba en qué el movimiento es insuficiente y falto, o si realmente está en lo que debe estar y cuánto lo disfruta y qué es lo que le hace fallar y alejarse de esa belleza y ascenso y del divino banquete; y cómo nuevamente uno puede regresar de donde cayó.
De esto, en concreto, aprenderá también la niebla y las sombras de los πάθος pazos (pasiones, emociones, vicios, etc.) y la claridad y lucidez del corazón puro, verá como en un espejo cuál es el conocimiento de la verdad, participará en los espectáculos celestiales, sentirá la percepción y sensación divina, no se le escapará su progreso espiritual o quizás su retroceso, adquirirá el conocimiento de muchas maravillas y comprenderá cuál es el propósito de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), la tranquilidad y el aislamiento.
Por lo tanto, decimos, lo siguiente: Todos los seres se dividen en sensibles creados, en espirituales creados, en espirituales increados, y en lo increado, supraesencial y supra-nus Uno. Ya que el ojo de la psique-alma, es decir, el νους nus, se dirige hacia ellos y los observa con atención y prefiere la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), durante el ejercicio, y de la debida práctica monástica asciende, como si subiera un peldaño, a la contemplación y la ocupación con el Ser verdadero y en disfrutar de las realidades y cosas celestiales y girar en los rayos de la verdad y regocijarse y enriquecerse en lo infinito con las eternas y sentir un placer maravilloso y dulce. Quizás incluso, con la sinergia de la χάρις jaris (gracia, energía increada) con el paso del tiempo y con la estabilización de la posesión de la luz espiritual, y al elevarse con la fuerza de la oración, se elevará de la tierra y se volverá insensible a las terrenales gracias a la posesión de lo supremo espiritual y la imaginación incomparablemente superior a todo bien.
Esta escala sagrada se divide en cinco categorías (…hay un vacío al texto original) y así asciende al extremo objetivo. Pero una graduación no tiene distancia local de la otra, sino que la diferencia y la distancia son un orden de una a otra, una cierta cualidad o peculiaridad. Quiero decir: los seres son tanto creaciones sensibles como creaciones espirituales inteligibles, pero los segundos son muy superiores a los primeros, tanto como el νους nus difiere y es mejor que la percepción sensible. También son muy superiores las creaciones inteligibles espirituales increadas a las creadas espirituales, aunque ambos tipos o especies pertenecen claramente a los seres.
Sin embargo, los seres increados inteligibles son inferiores de lo supremo y supra-nus Increado. Y de todo esto es evidente que para el νους nus estar al supremo Ser, después de pasar por la praxis, práctica, y encontrar esa oculta Cumbre suprema, la más alta de todas las perceptibles e inteligibles, eso es el más alta visión y contemplación de él, mientras que, por el contrario, la más baja visión y contemplación es hacia las creaciones sensibles, o aún más, el grado del práctico.
Dado que el νους nus ama naturalmente el bien, debe desear de todas las maneras lo superior, no solo para disfrutarlo, sino también para experimentar “o padecer” legítimamente una alteración superior y excesiva, ya que, como dijimos, el νους nus se transforma según lo que ve y disfruta.
Sin embargo, la variabilidad que está entrelazada en la naturaleza del νους nus, nunca terminará mientras continúe el hoy o presente y, como dice alguien, hasta que las sombras se vayan, es decir, hasta que partamos de la vida presente, que nos muestra sombríamente, como en un espejo y con enigmas, la verdad.
Por lo tanto, cuando nos alejamos de la visión y la contemplación del supra-nus Uno increado, debemos encontrar una manera de estar lo más cerca posible de las realidades espirituales increadas, para que nuestro regreso al increado supra-nus Uno sea lo más rápido posible. Y cuando la niebla se espese y oscurezca el entendimiento y envuelva con acedia, desidia al νους nus en relación con la contemplación, entonces volvámonos a las oraciones del práctico con humildad. Y después de que, con la fuerza de la oración y las lágrimas, la oscuridad retroceda, coloquemos nuevamente como fondo las cosas sensibles, mientras el flujo luminoso habite ya desde antes en el corazón con una energía espiritual sustancial y la mente ya posea un gran conocimiento-gnosis del poder y potencia de la práctica, con la cual asciende naturalmente, como en una cima la guardia, y considera aquellas cosas que para muchos no solo son invisibles, sino también incomprensibles y no buscadas, sin lo cual nadie verá ni a sí mismo ni mucho menos a Dios. Por lo tanto, no está lejos de nuestro propósito decir ahora rápidamente sobre esta práctica.
36 La psique-alma necesita de la práctica para los tres elementales de su interior: lo lógico, lo anhelante (deseo) y lo irascible o emocional; y para las tres externas: la atracción de la fama, el placer y la adquisición de más.
Al ver la psique-alma con profundo conocimiento-gnosis el modo o manera que vivió Cristo como humano, ella hace la psicoterapia y sana con la χάρις jaris (gracia, energía increada) estas dos tríadas a través de las cuatro virtudes generales, es decir, la prudencia, la justicia, la templanza y la fortaleza (o valentía, valor) y permite que el νους nus (espíritu de la psique) con el intelecto se eleve sin obstáculos y observe cuidadosamente las realidades divinas y contemple a Dios.
Es decir, cuando, el Señor Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto para vencer al diablo, “psicoterapió” y sanó con el ayuno lo anhelante (el deseo), lo lógico o logístico con la vigilia y la oración tranquila, y lo irascible o emocional con la contradicción u objeción al diablo.
También psicoterapió y sanó la φιληδονία filidonía (amor al placer hedonista) al no pedir, aunque tenía hambre, que las piedras se convirtieran en panes, como el diablo le decía;
la φιλοδοξία filodoxía (vanagloria, ambición amor a la gloria mundana y vana), al no arrojarse desde el pináculo del Templo para ser glorificado por la multitud, porque no le pasaría nada;
la φιλαργυρία filargiría avaricia, (codicia) por no acceder a adorar al diablo con la promesa de recibir la riqueza de todos los reinos, sino con una objeción prudente y justa, sobria y valiente, rechazó a Satanás, enseñándonos así el modo de vencer en todas las embestidas contra nosotros.
Esto exactamente lo puede ver y entender uno también en la crucifixión del Salvador.
Es decir, ¡entonces ora el Salvador ya que se separó de sus discípulos! Esto es una “psicoterapia” y sanación de lo logístico o lógico de la psique-alma.
¡Está despierto, vigilante, y sufre sed en la cruz! Esto es un fármaco psicoterapéutico para la parte anhelante de la psique-alma.
¡No se opone, no contiende, no grita, no entra en conflicto con ellos aunque lo acusen, y ora por Sus perseguidores! Esto causa el buen orden, la disciplina y la serenidad de lo irascible o emocional de la psique-alma; es decir, enfrentar al satanás con objeción o contradicción, pero a los hombres que lo maltratan, como también ellos son arrastrados por el satanás, los trata con silencio y magnanimidad, y compensándolos con oraciones a favor de ellos.
¡Lo escupen, lo golpean, soporta burlas y escarnios! Esto es un psicofármaco, psicoterapia y sanación para la φιλοδοξία filodoxía (vanagloria, ambición amor a la gloria mundana y vana).
¡Le dan vinagre y hiel, lo crucifican y lo traspasan con la lanza! Esto es un psicofármaco, psicoterapia y sanación para la φιληδονία filidonía (amor al placer hedonista).
¡Le clavan en la cruz, desnudo, en un lugar abierto, sin techo, despreciado por todos, como un pobre y desamparado! Esto es la abolición de la disposición avara y codiciosa.
Por lo tanto, el Salvador ha mostrado dos veces la psicoterapia y sanación de los pazos (pasiones, vicios, padecimientos, patologías etc.) internos y externos. Una vez cuando comenzó su aparición corporal en el mundo, y otra cuando estaba a punto de partir del mundo.
Por eso, quien mira hacia Él y Su enseñanza y Su cruz, y lo imita en la medida de lo posible con prudencia y justicia, con templanza y fortaleza o valentía, como Él, abolirá la influencia de esos πάθος pazos (pasiones, padecimientos, vicios, emociones, etc.) hacia el mal, y con todo esto, utilizará correctamente junto con esto todas las otras cosas, y será verdaderamente una persona práctica, adecuada para contemplar y elevarse hacia Dios con la visión espiritual.
Y así, cuando νους nus comience desde las muchas cosas sensibles creadas y comprenda el buen resultado de su cultivo, y luego perciba los seres creados inteligibles espirituales y avance hacia los espirituales inteligibles increados, habrá ascendido ya cuatro grados en la escala.
Después de esto sigue la afonía (mutismo) divina y supra-lógica y el silencio y el asombro y en general la contemplación y visión del Uno supra-cósmico y la unión por encima del entendimiento, la culminación de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), el fin y el perfecto deseado, tanto como sea posible en la vida presente, la culminación de la verdad, el disfrute y deleite del fruto de la fe, el resplandor claro de la doxa-gloria increada que esperamos, el fundamento de la αγάπη agapi (amor incondicional), el nivel del νους nus (espíritu de la psique), la parada de su incesante movimiento y la incomprensible pausa y su estado unitario, el anticipo de la labor de la vida futura, la causa del gozo y de la alegría espiritual, el tesoro de la paz, el borrado o exterminación de las inclinaciones y conductas carnales y mentalidad mundana, el rechazo de este mundo enfermo y pasional lleno de pazos y la ferviente dedicación al venidero, la separación de la vida apasionada, la afinidad con la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), la alegría y el regocijo de la psique-alma y el recogimiento y concentración, el descanso y la vigilancia de sus movimientos y fuerzas; y en general, la divina γνώσις gnosis (conocimiento espiritual) y la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos).
Por lo tanto, debemos examinar cuidadosamente si alguna vez el νους nus (espíritu de la psique) es cautivo de su propia pereza o de alguna circunstancia externa, cómo le traeremos de vuelta al bien de la contemplación, eliminando el pazos que obstaculiza y le saca de su objetivo, y cuán lejos está del deseado extremo y por qué.
Y también, si su energía contemplativa e intelectual se ha vuelto hacia las cosas sensibles creadas, o a las cosas espirituales inteligibles creadas o hacia las cosas espirituales inteligibles increadas; o tal vez por conceptos y pensamientos vanos o alguna necesidad, se aparta de su búsqueda, del único realmente y supra-cósmico Uno, el que está por encima de cualquier otro uno. Y eliminar los obstáculos intermedios para que vuelva nuevamente unificadamente, como requiere este grado, a la contemplación y la mirada del Uno supra-cósmico.
Cuando νους nus (espíritu de la psique) con la mente está en algún lugar fuera de lo Uno supra-cósmico, increado y superior a todo nus, entonces está dividido y no en el bien principal y puntal, y aunque incluso se mueva hacia el bien, ya que el bien supremo y puntal es el Uno supra-cósmico, increado y superior a todo nus y este es el verdadero extremo objeto del νους nus.
Así que, cuando el νους nus (con la mente, intelecto) se mueve saludablemente, asciende hacia Él con todo lo que hemos dicho y vive su unión con Dios, que supera todo entendimiento, concepto y logos. Por lo tanto, busquemos con toda nuestra fuerza lo Infinito y examinemos lo superior a todo nus Uno y consideremos el Uno sin forma y entendamos inmediatamente lo Incomprensible o Inabordable, para lograr la herencia única del Uno, del ákron o extremo de Dios supremo, con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de nuestro Señor Jesús Cristo y del Espíritu vivificador, por cuyo resplandor nos volvemos dignos de la χάρις jaris de la contemplación y en posición de dioses que fuimos convertidos en deificados por la donación de Dios.
37 Cuando el νους nus (espíritu de la psique) ascienda al país de la Divina Ocultación, naturalmente se calla, unificado con la sencillez y, por lo tanto, iluminado unitariamente por el supra-nus Uno con la participación del Espíritu. ¿Qué puede decir entonces, después de haber llegado por encima de su capacidad espiritual e intelectual y haber salido de todo concepto y significado y haberse quedado desnudo, como superior ya al entendimiento? Por supuesto, si aún tiene algo que decir, está claro que también entiende, ya que el logos sigue al concepto y significado. Y si entiende algo, ¿cómo se queda en el país de la Ocultación? No es literalmente oculto lo que otro no ve, sin embargo, lo ve el νους nus.
Así que muchas cosas podrían ser llamadas ocultas, ya que muchas cosas o, por decirlo así, todas las cosas que el νους nus ve, las ve sin que otro sepa que las ve. Por lo tanto, las cosas ocultas se acercarían al infinito, lo cual es absurdo. Porque Uno es lo oculto en el verdadero sentido y literal, de donde el νους nus sube después de todo y de donde proviene todo, ya sea visible o concebido. Y además, porque subió por encima de todas las cosas visibles, dichas y concebidas, llega a un estado más allá del entendimiento, de la visión y del logos. Sin embargo, mientras pueda hablar, no ha subido tan alto aún, ni ha llegado a la divina Ocultación. Porque eso significa que entiende; pero por supuesto, lo oculto es incomprensible y, por lo tanto, supera incluso al logos. Así que el νους nus, cuando asciende al país de la divina Ocultación y se vuelve unificado, guarda silencio, no voluntariamente, sino naturalmente, iluminado unificadamente en unidad por el supra-lógico Uno.
38 Si los logos, por su naturaleza, hacen que el νους nus con el intelecto avance y progrese, entonces cuando le hace avanzar le elevan a donde el logos no llega, es decir, a algo que se realiza en el silencio. Si los logos siempre están en el νους nus con el intelecto y si la psique-alma siempre los necesita, no veo cuál es el progreso espiritual por el logos. Porque el logos no es útil solo en la praxis, práctica, sino igualmente en la θεωρία zeoría contemplación.
Pero cuando el νους nus (espíritu de la psique) asciende de los logos formados según los seres hacia lo simple, supra-lógico e informe sin forma, lo absoluto y principalmente Uno, entonces cada logos y palabra parecen superfluos, o, para decirlo más verdaderamente, son un obstáculo. Los logos son generalmente una transición de un significado a otro. Pero lo simple, absoluto, ilimitado, informe y totalmente Uno, con su existencia principal y supra-lógica, ¿cómo necesitaría logos? ¿Para desplazarse dónde? ¿O cómo se incluiría en alguna parte? Porque el logos de alguna manera contiene, engloba. Sin embargo, esto es incontenible, como algo ilimitado e informe.
Por lo tanto, si el logos no conviene al oculto supra-nus Uno, porque es incontenible e informe, entonces le corresponde el silencio. Así que, aquellos que progresan con el logos deben resultar al silencio, ya que han llegado a considerar y contemplar simplemente, informes y sin figuras.
39 Si los logos se refieren a las cosas conocidas, mientras que lo Oculto es desconocido, entonces está más allá del logos. Y si la ignorancia o desconocimiento de lo Oculto es superior a todo conocimiento-gnosis, y lo superior al conocimiento no tiene necesidad alguna de gnosis-conocimiento, mucho menos tendrá necesidad de logos. Por lo tanto, el νους nus (espíritu de la psique) que ha ascendido al simple y oculto Uno, naturalmente ejerce el silencio. Y si no se calla natural y sinceramente, entonces no ha ascendido ni llegado aún al simple y supra-sencillo Uno.
40 Así como aquellos que practican la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) a veces salen de su kelia celda (habitación para el fiel cristiano) y experimentan la diferencia entre el encierro en la celda y la salida, así también aquellos que han vivido el silencio que decimos y comienzan a hablar de nuevo. Es decir, aquellos que insisten en contemplar la doxa-gloria increada de Dios, conocen en qué estado están cuando los domina el silencio naturalmente y no por elección y predisposición, y en qué estado están cuando se inclinan hacia el logos (hablar, homilía). Y por supuesto, cuando el silencio los domina, desean no haber abierto nunca la boca, sino permanecer en ese estado.
Entonces son otros ángeles terrenales y se unen a la verdad de manera unitaria, sin forma, sin visión, sin figura y en general con miradas inmóviles del νους nus teniendo solo consigo la sorpresa y el asombro, sin concebir nada, o más bien viendo sin visión los destellos sin principio (sin principio, anárquicos) y divinos. Cuando el νους nus (con la mente unida en uno) desciende de allí, como mutable, llegan al logos y a las transiciones mentales y espirituales a muchas y diversas cosas. Y para volver nuevamente al estado de silencio, ya que es mucho mejor que el logos (hablar), abrazan la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y protegen los sentidos de los objetos sensibles y utilizan todos los medios para escapar junto con el logos y ese entendimiento, para poder también ellos decir junto con David: «Me he hice sordo y me he humillado y me he callado aun respecto a cosas buenas». Porque por supuesto, incluso si uno habla cosas buenas, es inferior al silencio lógico divino.
41 Lo Divino no es completamente evidente ni completamente oculto. El que exista es evidente y de hecho muy claro. Pero lo qué es, eso está oculto. Es muy diferente conocer qué es Dios, que conocer que Él existe; porque lo segundo se revela por la energía y acción de Dios, mientras que lo primero se refiere a su esencia, la cual incluso los ángeles no pueden conocer. Porque Dios existe infinitamente por encima de cada existencia y por encima de cada νους nus, de todo pensamiento y de toda comprensión.
Por tanto, cuando el νους nus con la mente se ocupa de las cosas que revelan que Dios existe, entonces tiene mucho que decir y filosofar excelentemente. Y entonces puede llamarse filósofo y teólogo. Pero cuando el νους nus se eleva por encima de lo que existe, rodeado por la divina ocultación y activado por su imaginación de lo que es Dios, y llega a ser, por la χάρις jaris (gracia, energía increada), como es natural, completamente sin forma, sin huella y visión, entonces cualquier logos que pueda decir algo sobre Dios se vuelve lento, y el νους nus con la mente queda inmovilizado, volviéndose uno, porque ha entrado en el país de lo incomprensible.
Y entonces se une completamente con lo que está por encima y más allá de todo, donde no hay lugar para logos, ni palabra, ni significado, ni ningún pensamiento que lo diversifique, sino solo sencillez e incomprensión, silencio y asombro, lo sin figura, infinito e ilimitado; y ve de manera paradójica la visión o expectación de lo Invisible y la forma de lo Informe, ya que él mismo se ha vuelto verdaderamente absoluto e informe. Y de acuerdo a lo que contempló y consideró invisible y vio sin ojos, en pocas palabras, coloreó en sí mismo la divina y sobrenatural belleza y glorificó al Dios que lo formó así.
42 Dios se llama Uno no solo porque es simple y está por encima de toda composición, sino también porque solo Él es principalmente el Ser, entre todos los llamados seres que tienen su existencia de Él. Porque lo que no existe principalmente y simplemente, ni siquiera es principalmente y simplemente uno.
Además, porque Él está en todas partes sin estar contenido en ninguna parte y es único desemejante de todas las cosas y completamente fuera de todas; y porque es eterno, que no tiene ni principio ni fin; y porque derrama el divino rayo de Su providencia sobre todas las criaturas por igual, por supuesto sin contaminarse, aunque no todos los seres lo reciban de la misma manera; además, porque se hace conocido en todos sin ser poseído por ellos, para una cierta visión o expectación unificada y supra-lógica de Su unión, requiere un νους nus puro, sin forma, sin figura, incoloro, intocable por todos los seres en general y completamente libre, infinitamente ilimitado y superior al tiempo, al espacio, a la naturaleza y a lo relacionado con la naturaleza.
43 Como la conexión espiritual entre Dios y el νους nus se hace por encima del entendimiento, por lo que entonces se dice que el νους nus está por encima de su naturaleza, imaginando absolutamente lo sobrenatural oculto Uno con un sentido espiritual. Pero lo que el νους nus sufre entonces es acorde con su naturaleza, que ha hecho la catarsis, purgado y purificado por la χάρις jaris (gracia, energía increada). Porque lo que es para el ojo ver, eso es para el χάρις jaris (gracia, energía increada) concebir y comprender.
Por lo tanto, aquel que ve dentro de la oscuridad no ve nada, pero ve, sin embargo, como un todo esa oscuridad, y ve que no ve. Porque si tuviera cubiertos sus ojos, tal vez creería que hay luz y algunas cosas a su alrededor. Pero ahora, viendo, ve claramente que no ve. Y el que pueda penetrar con su fuerza y energía visual dentro de la oscuridad y ver las cosas ocultas, eso excede la naturaleza del ojo, pero no el ver que no ve.
Así es también cuando se trata del νους nus; cuando se eleva a la divina ocultación y alcanza más allá del entendimiento, no ve nada, -¿de dónde podría ver?- Sin embargo, ve claramente que no ve, y que lo que no ve es Uno, oculto en algún γνόφος gnofos1 (luz que trasciende toda luz, que deslumbrando nos deja como ciegos) y, del cual Uno procede cualquier ser, visto o pensado, ya sea que se cuente con la creación o sea eterno e increado. Y si no viera, ciertamente no vería a sí mismo extendiéndose más allá de sí mismo.
Pero ahora, contemplando, ve claramente que no contempla, porque está por encima del contemplar, y que es imposible ser contemplado Aquello que contempla. El de penetrar dentro de la divina y suprema simple ocultación y contemplar, eso excede la naturaleza del νους nus; pero mirar fijamente en el gnofos1 de esa ocultación y concebir la Mónada o Unidad inefable, que está por encima de todo dentro de un misterio inenarrable, y considerar que no contempla nada dentro del divino gnofos1, eso es ciertamente el logro de un νους nus puro que contempla por la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu. Porque el νους nus no tiene una visión errónea y lenta cuando contempla que no contempla nada, sino lo divino y simple Uno en la ocultación; esto sería un signo de ignorancia. Pero cuando contempla más claramente, entonces se eleva al supra-nus y luego contempla su ceguera, cuando contempla dentro de la ocultación del simple Uno. Aunque, por supuesto, lo que es Uno, desde donde provienen todas las cosas, y lo que es oculto, esto lo contempla muy claramente; pero qué es, no lo contempla ni puede considerarlo.
Por lo tanto, decimos que el νους nus está por encima de su naturaleza, mientras mira dentro de la simple ocultación divina de Dios; pero esto está de acuerdo con la naturaleza del νους nus (espíritu de la psique) cuando se ha vuelto puro y lúcido. Y podemos decir que está en la naturaleza del νους nus trascender su propia naturaleza al contemplar sin ver, es decir, sin concebir, ni comprender la simplísima, suprema, supra-nus y universal singular ocultación divina. Entonces no tiene ningún conocimiento y percepción excepto del Uno, que sale de Sí mismo. Y cuando llega allí por un movimiento espiritual, resulta a la parada y la pausa. No digo parada desde el punto de vista de contemplar, porque eso es un frenesí pasional, sino que significa parada y cese de pasar de un significado a otro o de una contemplación a otra.
Por supuesto, cuando el νους nus se eleva a esos niveles, porque cae en el fondo infinito e ilimitado que está pleno de luz increada, encontrando la absoluta, indescriptible, podríamos decir, divina ocultación, se pierde y se detiene y no experimenta o no sufre nada más que éxtasis dentro de una alegría espiritual. Y aunque no se mueva, sin embargo, recibe la energía de la iluminación espiritual en el νους nus mirando fijamente e inquebrantablemente en la supra-esencial ocultación de una manera única y uniforme, y se maravilla por la inefable interioridad de la irradiación incomprensible y se ilumina por ella.
Pero si fuera lento para contemplar, ¿cómo experimentaría el éxtasis y la luminosidad? El que el νους nus se mantenga parado, firme cuando llega allí se dice con este significado; que es inmutable considerando el Uno y con el resplandor del Uno se transforma y se regocija, se ilumina y se mantiene sin moverse. Es decir, no significa que rechace, cerrando los ojos, el disfrute de Su contemplación. Esta acción debe ser evitada y no elogiada y está llena de oscuridad de ignorancia, es decir, el no contemplar en absoluto. La actitud del νους nus que hemos dicho se logra con un resplandor inaccesible de la luz y es una contemplación que no busca transición, sino parada o cese y detención. Porque es infinito ese supra-natural, oculto y misterioso y divino Uno y no concebible por ningún νους nus con el intelecto. Y no permite que el νους nus que lo contempla contemple en ninguna otra parte, en la medida en que se ha convertido en partícipe de la catarsis que le corresponde y de la ayuda divina. Y el νους nus no cae de esta divina contemplación y suprema belleza y infinitud, a menos que sea arrastrado por la atracción opuesta de alguna cosa o pazos, o debido a la natural inconstancia de la que padece.
44 La naturaleza del νους nus con el intelecto es entender, y el entendimiento se manifiesta con movimiento y transición. Sin embargo, cuando la el νους nus alcanza a Dios, está por encima del entendimiento, pensamiento y movimiento, por lo que se puede decir con razón que el νους nus trasciende su naturaleza al imaginar absolutamente a Dios. Porque es conocido que todo entendimiento se hace a partir de algo. Pero donde no se contempla algo, ni siquiera nace ni se encuentra el entendimiento. Dios, por lo tanto, ya que de ninguna manera puede hacerse visible realmente, crea en el νους nus la debida imaginación de lo relacionado con Él, es decir, de aquello en lo que Él opera; estas cosas tienen en posición una potencia y energía que proviene de algún potente poder.
Por lo tanto, ya que el νους nus está acostumbrado a contemplar las potencias y energías junto con los potentes poderes en todas las demás cosas, también busca sentir lo mismo también cuando se trata de Dios. Y ya que es completamente imposible para él, ya que esto trasciende la naturaleza de cualquier νους nus creado, contempla lo relacionado con Dios y lo imagina sin visión, como se dice, a Dios con una contemplación simple y directa. Y una vez que se está en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y ha alcanzado la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) y el Espíritu divino y adorador opera dentro de él, es atrapado desde el pensamiento más continuo a un estado amorfo, sin calidad y simple, penetrando más rápido en el corazón con la sobrenatural energía operativa del Espíritu y deteniéndose en la imaginación de Dios sin entender nada, sino trascendiendo el entendimiento. Por lo tanto, al imaginar y entender lo relacionado con Dios, se eleva a la imaginación de lo Divino, como dijimos, una vez que se ha restaurado su sencillez, y se dice que está por encima de su naturaleza, porque trasciende el entendimiento.
45 Cualquier cosa que se llame oculta, necesita tener algo evidente que sugiera y manifieste su ocultamiento. De lo contrario, es similar a lo no ser o inexistente. Porque aquello que no proporciona en absoluto ningún indicio de su existencia total puede considerarse igual a lo totalmente inexistente. Y ciertamente, en la ocultación de Dios, coexisten algunos puntos evidentes, que al rastrearlos, diríamos, el νους nus con la mente siente la divina ocultación, y desde la concepción y comprensión de Dios asciende a lo inabordable e incomprensible. Y cuando llega a esto, sabe con precisión que hay algo que escapa a su percepción natural y, como supra-iluminado, está por encima de toda posibilidad de comprensión, incluso angélica. Es la causa, el principio y el fin de toda naturaleza, esencia y ser, mientras que el mismo es sobrenatural y supra-esencial, infinitamente más alto que cualquier existencia, ingénito e inmune y sin límites y generalmente incomprensible en su naturaleza, lugar y tiempo. Esto es el oculto supra-nus Uno. Y la comprensión divina, que proviene de Él, es naturalmente abundante y nos atrae nuevamente hacia Él y de alguna manera nos recicla con instrucciones espirituales, mentales y retornos y ascensos hacia el original oculto sobrenatural Uno…
Nos une con Él, en la medida en que percibimos que existe y que es Uno, e incluso que es absolutamente impensable aprender qué es en Su esencia este oculto Uno. Aquello que está por encima del νους nus y escapa de la διάνοια diania (mente, intelecto) ¿cómo podría con la lógica el logos describirlo? Pero lo perceptible que no pudo describir el logos, el νους nus lo contempla en silencio y sin palabras, de manera inteligible espiritual y más allá del significado, como algo oculto, y se regocija en eso que es la Causa y el Proveedor, y se sorprende porque es supra-luminoso y supra-bueno, supra-sabio y súper-poderoso, y disfruta así de una divina alegría, porque son infinitos e ilimitados todos aquellos a través de los que es visto el oculto supra-esencial Uno; esto es, sin duda, algo consecuente en la naturaleza lógica. Lo inconsecuente es que, aunque el νους nus está en estos, usa logos y palabras y se expresa pasando de significado en significado.
Por lo tanto, aquel que no ejerce el silencio sino que usa palabras, se priva del estado más alto del νους nus. Este estado, como admitirían incluso aquellos que ni siquiera contemplan la verdad, es que el νους nus ha alcanzado el límite más extremo de su energía operativa. Y el límite más extremo es su contemplación, expectación del más Extremo, que, como dicen, se realiza sin visión y mucho menos sin logos ni palabras.
46 A medida que el νους nus contempla sin visión la ocultación más divina, singular, superior y sublime, desde allí viene hacia el νους nus una energía de aceptación, sin visión también, evidentemente unitaria y uniforme, llena de una brillantez y resplandor supremos e inefables, y provoca la inmersión del νους nus en un silencioso asombro y admiración, poseyendo de antemano el corazón con energía espiritual y dulce alegría. Esta aceptación se convierte en iluminación del νους nus, resplandor y divino έρως eros (amor ardiente) correspondiente, y tiene por causa a Dios, del cual procede toda dádiva provechosa, gracias a la pureza del νους nus, y su contenido, se podría decir, es el contenido de las diversas revelaciones divinas de las Escrituras y de los seres, que fueron contemplados con sensatez y rectitud, con ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y oración. Porque no se puede contemplar, como de cualquier manera como se quiera, al supra-nus oculto e interior Uno de la deidad o divinidad, sino con un resplandor unificado y evidente que proviene de allí e inunda la contemplación y visión espiritual. Quien no ha experimentado o “padecido” esto, asciende exteriormente, es decir, lógicamente y gnósticamente/cognitivamente, hacia lo sobrenatural, oculto y simple Uno, y no a través de la energía espiritual en el corazón, ni de la iluminación espiritual.
47 La transparente y uniforme θεωρία zeoría contemplación de Dios desde el νους nus, que contempla la única divina Ocultación y recibe el resplandor que emana de Ella y acepta la divina radiación de la luz sin principio, increada e infinita, requiere silencio no solo de la boca, sino también del νους nus (con la mente). Porque es posible que mientras se guarda silencio de boca, internamente el νους nus crea una disposición y se dedique a pensamientos, reflexiones, significados y se diversifique, lo cual es función del íntimo logos interno. De esto está muy alejado aquel νους nus que ha ascendido a la más simple, amorfa ocultación de la divina Mónada o Unidad. Porque la potencia contemplativa del νους nus es una cosa y tener una disposición y reflexionar e intelectualizar es otra, lo cual es función del íntimo logos interno. Por ello, cuando el νους nus se acerca a cosas creadas y complejas o a otras diversas cosas, primero contempla y luego reflexiona, intelectualiza y se diversifica. Y muchas veces, por supuesto, puede encontrar en una cosa muchos significados. Pero en aquella única, uniforme e interior ocultación divina eleva y abre la mirada contemplativa suya y es iluminada por la sencillez de la divina luz, no está, sin embargo, en absoluto en condiciones de intelectualizar y reflexionar. Porque la sencillez unificada escapa a cualquier transición espiritual, intelectual y mental o disposición diversa del νους nus, y la ocultación escapa a la posibilidad de que el νους nus con el intelecto reflexione y exprese algo con la disposición y la boca. Por eso, el hombre que ha ascendido espiritualmente a la divina y única Ocultación sublime, guarda naturalmente silencio tanto con la boca como con el νους nus (y la mente, intelecto).
48 Cuando el giro del νους nus con la mente se dirige completamente hacia Dios y su potencia contemplativa es absorbida por los resplandecientes y transparentes rayos de la divina belleza y se eleva sin forma a la sencillez y ambigüedad del oculto sin forma Uno y se convierte él mismo en uno con Él a través de la elevación y contemplación hacia el Uno con el aliento del Espíritu, entonces vive claramente el estado de un niño en su mentalidad y conducta y saborea lo inexpresable y sobrenatural de la realeza increada de Dios, según el logos del Señor que dice: «Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reinados de la realeza increada de los cielos». Pues entonces el νους nus se libera y corta toda relación con todo, habiendo superado los límites de todo conocimiento-gnosis, cualquier comprensión y diversidad, y se eleva hacia lo inefable y supra-nus Desconocido. Por ello, naturalmente guarda silencio, porque entonces su estado no es solo superior al logos, sino también superior a la energía espiritual e intelectual y combina lo oculto y amorfo con lo maravilloso, encantador y dulce en cuanto a disfrute y deleite espiritual.
49 Con una forma amorfa y sobrenatural, belleza incorpórea y simple y rostro simple los contemplativos contemplan a Dios de manera unitaria como Uno, embellecido con infinitas bondades y resplandecido con innumerables bienes, como si estuviera bañando en la luz cada νους nus con la radiación de esplendor divino, riqueza inenarrable e inexpresable, abundancia de bienes y bondades como de una fuente infinita e inagotable, tesoro de doxa-gloria inagotable, ilimitado, sin vacío, que llena los νους nus sin ojos con alegría infinita y felicidad, gozo y dicha inmortal, como un río perenne que brota místicamente, secretamente de esa divina y sobrenatural Unidad, que está por encima de todo, en la inaccesible ocultación.
Además, cuán grande e inescrutable es el océano inconmensurable de infinita bondad, amor indescriptible y providencia incomprensible que se derrama desde Ella con fuerza y energía ilimitada y sabiduría inefable, es algo incomprensible incluso para los Ángeles y aún para los Serafines, porque está por encima de todo νους nus.
Lo mismo ocurre con aquellas cosas que en la vida presente captamos, podríamos decir, con palabras y logos inefables y que se realizan y de alguna manera finalmente nacen y se completan en el futuro, los cuales también llevan a un νους nus querúbico a un estado de éxtasis, aunque quisiera de alguna manera de concebirlas. ¡Oh bondad y voluntad de Dios, αγάπη agapi (amor incondicional) y benevolencia, fuerza, energía y sabiduría y divina providencia! Verdaderamente, bienaventurados son aquellos a quienes se les perdonan las iniquidades y aquellos cuyos pecados se han extinguido. Y bienaventurado es el hombre a quien el Señor instruirá y enseñará con Su ley y Su Espíritu.
50 Con la δύναμη dinami (poder, potencia y energía) del Espíritu y de la verdad se revelan aquellas cosas que son invisibles para aquellos que viven en el mundo y no pueden recibir el Espíritu Santo, como dijo el Señor.
Sin embargo, para aquellos que consideran más importante la partida y la vida lejos del mundo y de las cosas del mundo, y que han sido iluminados por la divina χάρις jaris (gracia, energía increada), luz espiritual en los ojos de sus corazones desde el nacimiento del Sol espiritual y han recibido ayuda de Dios para realizar ascensos en sus corazones y ser iluminados por las apariciones y visiones divinas, de ellos, como es natural, se ven y de hecho se ven claramente y muchas otras cosas divinas, intelectuales y espirituales y dignas de consideración y visión espiritual, pero además la futura restauración eterna e inmutable de aquellos que vivieron piadosamente, que estará no solo más allá del sentido, sino también más allá del νους nus.
Porque entonces serán completamente transformados, pasando con toda su existencia a un estado más allá del νους nus y a una vida y disfrute que superan todo concepto, y como dioses estarán ante el Dios de la naturaleza y disfrutarán de los bienes sobrenaturales que ofrece solo el único Dios natural y supremo.
Se reunirán alrededor de Él ofreciendo todo de forma santa y, en la medida de lo posible, aún más sagrada, la celebración de la fiesta divina y extraordinaria, y celebrando una fiesta y alegría completa junto con todas las órdenes invisibles y comprensibles de los ángeles. Y grande e incomprensible es aquel río de alegría y deleite inmortal de los bienes sobrenaturales.
Es decir, si la belleza sensible, que llega al νους nus con la mente a través de los sentidos, que es limitada y fluida y no simple, ni inactiva, tiene tal resonancia agradable en la psique-alma, no es difícil para los sabios ver y comprender, considerando proporcionalmente, qué sucede cuando llegamos a las realidades espirituales y a las que superan el entendimiento, las indefinidas y no fluidas, que como todos los bienes y bondades provienen de Dios y son increados y anárquicos sin principio, destinados para la alegría, el deleita y la vida divina digna del siglo y de ese estado y de esa condición.
51 Después de que el νους nus despida y pasa por alto los intervalos de tiempo y lugar y los atributos que determinan las naturalezas de los seres, entonces se despoja verdaderamente con la sencillez unitaria y la vida sencilla y amorfa. Y sin ninguna cobertura ni proyección, como infinito e indeterminado, asciende sobrenaturalmente al área donde falta todo concepto y logos, con la divina fuerza espiritual del corazón y el resplandor que parece extenderse junto con la contemplación del νους nus (con la mente, intelecto unido al nus en uno uniforme) hacia el infinito. Y entonces la paz de Dios surge en la psique-alma y la inefable alegría y el inexpresable gozo y deleite del Espíritu Santo se derraman sobre ella, y se le contiene la sorpresa más allá del conocimiento-gnosis mientras susurra que, no en el futuro, sino desde ahora se presenta el Dios de los dioses en Sion (Salmo 83, 8), es decir, en un νους nus que vuela por el cielo y que supervisa y contempla las realidades más altas. Señor, Dios de los ejércitos, bienaventurado y feliz el hombre que tiene su esperanza en Ti (Salmo 83, 13).
52 Cuando el νους nus se ilumina en medio de sorpresas que no podemos entender para expresarlas, viendo a sí mismo entre Dios y las cosas y realidades divinas, entonces come, si se permite decirlo, los verdaderos frutos del conocimiento-gnosis espiritual, y se diviniza y se regocija y progresa en los divinos έρως eros (amores ardientes). No dice en absoluto ningún logos, ninguna palabra, ni expresa ninguna disposición de su estado interior o exterior, ni tampoco piensa, sino que ve solo espiritualmente con el νους nus y unificado en una luz verdadera y espiritual y hace las cosas que ve sean un disfrute y deleite que no pasa.
53 Cuando el rostro del νους nus (con la mente, intelecto en uno unificados) inclinándose hacia el corazón, contempla el resplandor del Espíritu que emana constantemente de él, exactamente entonces es el momento preciso de silencio (Eclesiastés 3, 7).
54 Cuando todo el rostro del νους nus ve a Dios, o mejor dicho, cuando el νους nus entero se encuentra dentro de Dios, o, para decirlo de otra manera, cuando Dios se encuentra en el νους nus entero, entonces es precisamente, y de hecho más aún, el momento del silencio.
55 Cuando el νους nus, con la participación del Espíritu, se encuentra con su energía contemplativa en los acontecimientos frente a Dios y disfruta de la doxa-gloria increada y el esplendor increado desde el lado de Dios de manera legítima, debe, y con mucha razón, callar y contemplar sin ruidos tranquilamente y silenciosamente. Sin embargo, si de alguna manera se interpone una oscuridad entre el νους nus y Dios, entonces el νους nus debe golpear la causa de la oscuridad con una llama adecuada, luminosa, ardiente y breve pero con un resplandor divino.
De esta manera, después de que haga desaparecer rápidamente la oscuridad y la neblina con la luz y el calor, e ilumine correspondientemente al νους nus y se caliente apropiadamente, puede volver a encontrarse con Dios como antes y contemplar Su belleza, y por supuesto, disfrutarla y embellecerse, y con una palabra «padecer» todos los aspectos relacionados con la contemplación espiritual y la correspondiente aceptación de la obra del Espíritu vivificante de Dios, y por supuesto, volverse simple y liberarse de todo espiritualmente y verdaderamente en Dios, incluso de las cosas que se atribuyen a Dios.
Y esto sucede correctamente y adecuadamente con el contemplativo. Sin embargo, aquel que se dedica únicamente a la práctica, praxis está lejos de encontrarse en esta situación, porque aún no se ha unido consigo mismo y a través de sí mismo con Dios.
Por lo tanto, no es sorprendente que él extraiga de las cosas y realidades divinas para cantar o decir de alguna manera muchas y frecuentemente, lo cual, por supuesto, hace atemorizar y huir con estos, digamos, constantes fuegos al enemigo que nos enfrenta y ataca mucho y nos combate con toda su fuerza.
Pero llegará el momento también para el práctico, si persevera, con el aliento del Espíritu, cuando los resplandores que brotan como chispas de los muchos himnos divinos y odas, los cantares y los logos se unirán en una gran antorcha. Y entonces, incluso al enemigo diablo le será más fácil asestar el golpe decisivo, quemando y disolviendo, o más bien desapareciendo, su oscuridad, iluminándose él mismo con esta antorcha y calentándose y siendo incitado hacia el divino έρως eros (amor ardiente).
Al mismo tiempo, desde el corazón envía alabanza silenciosa y asombro a Dios y se presenta a sí mismo los más maravillosos milagros. Porque no es sin razón que son bienaventurados y felices aquellos que perseveran en el Señor o que con el tiempo heredan, siendo apacibles del corazón, la tierra espiritual prometida (Salmo 36, 9 y 11; Mateo 5, 5) en el nombre de Cristo nuestro Señor.
56 Cuando el νους nus, con cada una de las iluminaciones del Espíritu, se siente aturdido y perplejo y ve espiritualmente a sí mismo cómo se extiende hacia lo infinito e ilimitado y cambia, entonces es tiempo de silencio.
57 Cuando, nuevamente, desde las visiones más brillantes, siente que ha tenido suficiente y quiere salir de este estado, para descansar de alguna manera bajando la intensidad, entonces, por supuesto, es tiempo de hablar, pero poco y de acuerdo con el resplandor divino que experimentado.
58 Cuando el νους nus (con la mente), escapando del faraón espiritual a través del mar, pasa la noche bajo una luz de fuego y durante el día bajo un dosel de nube (Éxodo 13, 21), entonces es el momento adecuado para la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y el silencio bendito y tranquilo y un verdadero comienzo de catarsis de la psique-alma. Pero cuando se enfrenta al temible Amalec espiritual y a las naciones que lo siguen, y obstruyen su paso a la tierra prometida, entonces es el momento adecuado para hablar; pero hablar hacia Dios, apoyado con una praxis, acción espiritual adecuada y una contemplación adecuada, como antiguamente Moisés, que sostenían sus manos Aarón y Or (Éxodo 17, 12).
59 Cuando desde el abismo de la contemplación y visión espiritual de Dios brota una fuerza y energía espiritual que emana del corazón, entonces, por supuesto, es tiempo de silencio. Porque entonces se lleva a cabo una adoración, culto y devoción espirituales e indescriptibles del νους nus hacia Dios (Juan 4, 24) desde el νους nus, y con una verdadera percepción y sentido espiritual.
60 Cuando desde la contemplación espiritual a Dios la sorpresa divina llena completamente lo logístico o lógico de la psique-alma, lo espiritual del νους nus se llena de visión y la psique-alma de deleite, entonces sin duda es hora de silencio. Porque entonces el νους nus ve la verdad de manera concisa con un sutil sentido y percepción espiritual y glorifica adorando a Dios que brilla y alumbra dentro de la psique-alma.
61 Aquellos que adoran como se debe a Dios espiritual y verdaderamente (Juan 4, 24) y lo veneran correctamente, lo adoran y lo veneran no solo más allá de lugar, sino también más allá del logos oral, hablado. Es decir, la percepción y sentido espiritual que se eleva con rectitud, no quiere venerar en un lugar específico al indescriptible, cuyo lugar ninguno es digno de Su descanso (Isaías 66, 1), de la misma manera, manteniendo lo apropiado en su conexión con la verdad, lo sin principio, infinito e ilimitado, lo inmóvil, amorfo y totalmente simple y con un logos Él que está por encima de todo νους nus, no tolera en absoluto que sea adorado y venerado con diversos logos, discursos y ciertas expresiones verbales. Esto ocurre cuando llega al νους nus el momento en que, por la energía y el soplo del Espíritu, se ilumina de manera unificada el conocimiento de la verdad. En ese momento, el νους nus, habiéndose liberado completamente de todo y habiendo, de alguna manera, salido incluso de sí mismo, no solo deja de hablar, sino que también de pensar, porque ahora se ocupa y contempla con alegría, gozo y asombro las cosas superiores, tanto desde el logos como desde el νους nus con la luz espiritual, después de haberse vuelto de alguna manera inmóvil e inmutable completamente, con una contemplación sin visión dentro de la unión que lo supera.
62 El νους nus debe vigilarse a sí mismo con cuidado y dirigir su estado espiritual sabia, justa y prudentemente. Y cuando siente que contempla los misterios de la teología simples y sin formas, debe quedarse en silencio, tranquilo y en ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y al mismo tiempo, no sin asombro, pero tampoco ignorando en su corazón la energía y el resplandor del Espíritu. Porque entonces es tiempo no solo de calma y tranquilidad de los sentidos de todas las cosas en general, pero no menos también el tiempo de silencio de cualquier logos y palabra. Y más aún para aquellos que buscan el conocimiento-gnosis divino, si debo decirlo, es tiempo para el ejercicio de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y la indiferencia o descuido.
Es decir, en ese momento uno debe permanecer completamente inmóvil en sus sentidos, palabras, conceptos y pensamientos, para que el νους nus pueda con precisión y si es necesario completamente solo, con una mirada concentrada y uniforme en el uno y único Dios trino, ver libremente de manera legítima la infinitud supra-lógica, la anarquía sin principio y la incomprensibilidad y en general todas las demás características y cualidades divinas y absolutas, y unirse a ellas, transformándose también él mismo por la contemplación y convirtiéndose en simple y completamente divino por la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) con alegría, gozo y admiración.
Pero como el νους nus desearía, si fuera posible, permanecer constantemente en este estado, pero no puede porque es variable y vive en cosas variables y está conectado necesariamente con el cuerpo y las cosas circunstanciales, debe con mucho conocimiento-gnosis no mantenerse alejado de la contemplación espiritual cuando recae, ni hablar demasiado, sino decir pocas palabras, y que sean reflejos de las iluminaciones divinas, para que no solo pueda regresar más rápidamente a la unión supra-lógica con Dios, sino también sentir una unión más clara y más estable. Porque mientras el νους nus mantiene su coherencia y evita la dispersión, más rápido se vuelve hacia la unión divina, y se une con rayos más luminosos y ciertamente más fecundos, con el constante hábito hacia las realidades divinas.
63 Cuando el νους nus, habiendo recibido la divina revelación con contemplación espiritual, se ilumina transformado por el Desconocido que está por encima y más allá de todo conocimiento-gnosis, y se vuelve indivisible, simple e indeterminado, mientras uniformemente es iluminado brillantemente en el gnofos1 y contempla la belleza indescriptible debido a su excesiva sencillez, amorfo debido a su transcendencia sobre cualquier forma, anárquica sin principio debido a la superioridad sobre cualquier principio, inabordable en sí mismo mientras contiene todos los extremos y cualquier región, llenando todas las cosas como infinitamente pleno pero el mismo es infinito; y en general, cuando el νους nus, pasando por alto todos los seres y viendo solo al Uno, contemple todas las cosas con una fuerza y energía inenarrable que supera la comprensión, entonces es el tiempo de silenciarse tanto místicamente como supra-cósmicamente, o más bien, permíteme decir así, sin vista, sin habla y sin voz, disfrutando la simple satisfacción de la verdad de la manera más divina de la iniciación mística.
Pero cuando las cosas dichas no están presentes en el νους nus (con la mente) y aparece división a su alrededor, entonces es el momento de hablar. Pero debe decir aquellas cosas que valen la pena para reconducirlo al silencio. Porque es mucho mejor, con gran diferencia, el silencio supra-lógico que cualquier logos que podría decirse con mucha razón y en el momento oportuno. Igual que Salomón, que prefiere mucho el silencio, dice que es tiempo de callar y luego es tiempo de hablar (Eclesiastés 3, 7). El silencio en el momento adecuado es excelente, y de hecho de primera clase. Si eso no se hace, ni el νους nus se acerca unificadamente por encima del logos, entonces el hablar que sea lo segundo en su tiempo adecuado. Y para que la homilía o el hablar sea coherente y cercano al silencio, que se haga también en el momento adecuado, como si se apresurara a regresar al silencio, con el hablar y el entendimiento ininterrumpido de las divinas realidades y con el de reflejar la creación con toda su fuerza reflejando al Creador, del cual está hablando. Esto es hablar en el momento adecuado. Pero debo enfatizarlo, desarrollándolo de la siguiente manera.
64 Cuando el νους nus trasciende todas las cosas de aquí y, al elevarse por encima de ellas, guarda silencio con agrado de manera natural, entonces es el momento de disfrutar de las realidades y cosas supra-cósmicas e inexpresables. Entonces es tiempo de alumbramiento y luz espiritual, unión del νους nus y la contemplación, sencillez, indeterminación y gnosis (conocimiento espiritual), infinita y supra-luminosa, para ser breve, el momento de la participación y la comprensión de la sabiduría espiritual, en la cual el νους nus ha alcanzado la perfección descansando y callando, ya que ha recibido en un estado de asombro y admiración el deleite y la alegría inexpresable.
65 Cuando la psique-alma, con un sentido de la verdad, siente que ha sido embriagada por el cáliz de la χάρις jaris (gracia, energía increada) como por el vino más fuerte y se eleva por encima de su lógica, entonces es tiempo de silencio.
66 Cuando el estado interno del hombre lo incita a gritar: «Señor, ¿por qué se han multiplicado los que me afligen? ¡Muchos se levantan contra mí!» (Salmo 3:2), entonces es tiempo de hablar. Debe hablar no en vano, sino contra sus enemigos con moderación y decir lo necesario, como corresponde.
67 Cuando la luz del rostro del Señor se ha imprimida en la psique-alma (Salmo 4:7) de manera que ella se embellece, se ilumine y se llene de deleite y gozo divino y de divina alegría, entonces es realmente tiempo de silencio.
68 Cuando la psique-alma ve a testigos injustos levantarse en su contra y acusarla de cosas que no conoce (Salmo 34:11) y la perturban, entonces es realmente tiempo de hablar y, además, de refutar y contradecir.
69 El bien supremo, o mejor dicho, la bondad y el bien más alto es Dios entre todos los seres y las inteligencias comprensibles. De todas las cosas visibles, por gran distancia, el mejor por naturaleza es el ser humano, y sin duda, incomparablemente superior; y con la χάρις jaris (gracia, energía increada), es superior incluso a los Ángeles. Entonces, cuando el νους nus contemplativo se acerca al concepto supremo de Dios dentro de los innumerables seres, intermedios entre Dios y los hombres, se inunda de sorpresa, cuando aún no ha probado abundantemente la χάρις jaris iluminadora; pero cuando la saborea en su corazón con una fuerza drástica y energía operativa espiritual, entonces puedo decir con seguridad que asciende al supremo bien y bondad, a Dios, y entra en Él a través de una dádiva más divina. Y ve de manera unificada espiritual y se sorprende, viviendo en la profundidad suprema en silencio. Esta situación es realmente la garantía, como se la podría llamar, del primer sabatismo, que es el sabatismo de Dios después de la creación del mundo (Génesis 2:2-3). Disfruta abiertamente de otro reposo, del cual el sabatismo que espera al pueblo de Dios (Hebreos 4:9) es un ejemplo real, más grande y diferente, cuando se vuelve de Dios a sí mismo y se conoce a sí mismo como imagen/icona del Prototipo (u original) y, en general, de todas cosas y realidades intermediarias entre Dios y el hombre. Entonces, no solo atraviesa por encima del νους nus y la διάνοια diania (dianús, mente, intelecto) de manera apropiada, en una sorpresa maravillosa, pero también se llena de gran alegría y regocijo espiritual y brilla verdaderamente en silencio, debido a las visiones, alumbramientos y operaciones teúrgicas que ocurren en él y que son superiores a él. Y así se une a la Mónada o Unidad de la divina y sobrenatural divinidad, en el nombre de Jesús Cristo.
70 Cuando el νους nus, contemplando espiritual y verdaderamente, desplaza todas las creaciones como si no existieran, entonces imagina de manera inefable el Ser verdadero por encima de toda energía operativa del nus y unión, superando infinitamente los reflejos divinos que la contemplación ve de cualquier manera en los seres. Y entonces el νους nus se hace unitario, o mejor dicho, se vuelve uno, permaneciendo afónico sin palabras de manera indescriptible; y está lleno de agapi-amor y alegría, no común, sino agapi-amor y alegría por la energía increada del Espíritu, la delicia que es propia de los ángeles.
71 Como en absoluto de ninguna manera, Señor, no es posible que seas entendido según la esencia por ninguna naturaleza creada, lógica e inteligible, o en general por ningún conocimiento-gnosis creado, ni siquiera angelical y querúbico, sino que tú eres infinitas veces infinitamente superior a cualquier conocimiento-gnosis, así que, oh Soberano, también Tus cualidades son completamente infinitas e indefinidas.
Por un cuidado incomparable por nosotros, ordenaste al legislador del Antiguo Testamento, Moisés, que proclamara que dijiste que eres el Ων (on) Ser o Existente (Éxodo 3, 14). Pero aún así, de nuevo Tú eres absolutamente veraz y única verdad suprema, dijiste a algunos de los Tuyos, que aunque te revelaste a ellos, sin embargo, no apocaliptaste-revelaste Tu nombre (Gén 32, 29). Porque Tu nombre supera incomparablemente cualquier nombre (Filip 2, 9), no solo los que están en la tierra, sino también los que están en los cielos.
Aquellos que están llenos de tu luz (increada) te representan como esencia, pero sin sujeto. Sin embargo, lo dijeron así para mostrarte como supra-esencial y como una comprensión completamente sin sujeto, para que seas conocido así claramente que eres superior al entendimiento y a todo lo que puede ser conocido eres infinitamente desconocido y superior.
Eres completamente superior al tiempo, siendo sin principio, auto-vida, auto-existente e inmenso; escapas completamente cualquier noción de lugar, Tú estás en todas partes y por encima de todo, porque eres el creador de todo el universo, y solo, aunque contienes las naturalezas inteligibles espirituales, eres un lugar inaccesible.
Tú superas la velocidad de la mente y anticipas su pensamiento, porque estás por encima de todo y mano que sostienes todo, de una manera inescrutable. Y ciertamente no estás sujeto a los términos o límites de la naturaleza. Porque eres ilimitado no solo en Tu naturaleza, como admirablemente incomprensible, sino también en Tus propiedades o atributos naturales, ya que eres sofía-sabiduría supra-sabia y potencia omnipotente, y amor y bondad por encima de cualquier concepto de agapi-amor y bondad.
¿Qué puede alguien llamarte? Cuando eres llamado luz, ¿no eres inaccesible? Por lo tanto, estás por encima de la luz.
¿Qué más? Cuando te llaman juez, ¿si acaso no conoces todas las cosas, incluso antes de su nacimiento? ¿Dónde encontrará este rasgo o atributo un juez? Por lo tanto, eres y estás mucho más allá de un juez.
¿Qué tipo de creador puede llamarte uno, que con solo un guiño de Tu voluntad creas, y de hecho de inmediato, las muchas y diversas cosas materiales? ¿Sobre todo cuando se trata de las cosas inmateriales?
¡Oh, qué profundidad de superioridad! Para decirlo así, con un solo movimiento de Tu Espíritu, se hicieron todas aquellas realidades y seres que son de una naturaleza, porque son espirituales; pero son muchos y variados en disposiciones y diferencias de personas, si quieres, algo completamente maravilloso y que escapa en grado sumo la διάνοια diania (mente, intelecto, inteligencia) de cualquiera que piensa.
Por tanto, ¿son estos rasgos o atributos del creador? En absoluto. Así que, estás por encima de creador. ¿Te llaman creador y te proclaman artífice? ¿Y qué creador construye sin fundamento sobre una base inexistente, incluso lo más pequeño, como Tú, oh Soberano, que cimientas y fundas tan seguramente sobre la nada la tan grande tierra (Job 26, 7) con todas las montañas, piedras y diversos materiales, y además con tanta seguridad? ¿O qué artífice produce obras de arte tan inmediatamente a partir de materia completamente inexistente, y además en un instante, como tú lo haces? ¿Entonces, si alguien dice que tus creaciones son obras de un constructor o de un artífice, tendrá razón? De ninguna manera, por supuesto que no. ¡Por lo tanto, eres infinitamente superior al constructor y al artífice, siendo Dios!
¡Qué tipo de agapi-amor puede alguien alguna vez conocer, escuchar o desarrollar siquiera un poco, como lo que Tu omnipotente bondad ha demostrado tan maravillosamente con pruebas tan conmovedoras para nosotros al asumir la naturaleza humana por una excelente filantropía (amor, amistad a la humanidad) que supera todas nuestras esperanzas!
Cuando aquellos que tienen la χάρις jaris (gracia, energía increada) de contemplar, con la θεωρία zeoría contemplación entran directamente en un vasto océano de providencia paradójica y agapi-amor. Y entonces salen verdaderamente fuera de sí mismos con drásticos έρως eros (amores ardientes), y no saben cómo nombrar adecuadamente los asuntos de esa economía.
Porque todo lo que está relacionado y conectado con Tu encarnación supera mucho tanto el νους nus y el logos, como el oído y la διάνοια diania (dianús, mente, intelecto), oh Dios supremamente bueno.
¿Eres Padre de todos y así te llaman? Pero superas, en un grado inexpresable, cualquier paternidad, tanto en cuanto a causa como a poder, y la providencia, la enseñanza, la paciencia, la magnanimidad y la tolerancia.
¿Te llaman Rey? Pero ciertamente no eres más en el presente, menos en el futuro o nada en el pasado.
¿Cómo eres entonces? De manera maravillosa, absoluta y simple. Porque Tu realeza increada es el reinado de la realeza increada de todos a lo largo de los siglos e igual del presente, del pasado y del futuro, y Tu soberanía se extiende sobre todas las generaciones (Salmo 144, 13).
Así que en todos los aspectos te superas en un grado infinito, simplemente y absolutamente, y, para hablar resumidamente, estás completamente y infinitamente más allá y fuera de ellos, tanto Tú, oh incomprensible Señor como todo lo relacionado Contigo.
Imaginando estas cosas, ciertamente el νους nus con la mente se regocija al verte tanto como sea posible y cuando es completamente dominado por el Espíritu, entra en un místico gnofos1.
Allí no puede verte uno completamente, debido a Tu doxa-gloria infinita, increada e invisible, y de esta manera les das descanso inefable con reposo supra-cósmico aquellos que te contemplan y te aman de manera admirable.
Pero tampoco queda completamente sin verte; de esta manera, nuevamente les concedes un descanso divino y maravilloso, inefable, incomprensible, ilimitado, incontenible y, en una palabra, infinitamente perfecto en esencia y energía increadas. Amén.
72 Cuando el νους nus con la mente se encuentra a distancia de los múltiples pensamientos y, desplazando las heterogeneidades y los conceptos polifacéticos, trasciende la dispersión intelectual con el aliento y la participación del Espíritu Santo, que lo unifica y sopla constantemente en el corazón, y cuando se ocupa y trata constantemente en lugares divinos y se impregna, podríamos decir, con imaginaciones sobre Dios, de modo que con una contemplación espiritual vea las grandezas de Dios con una comprensión unificada inteligente y un amor inefable, entonces llega claramente al divino reposo y disfruta profundamente de la paz divina y del santo, sereno y muy tranquilo descanso del corazón, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Jesús Cristo nuestro Señor.
73 Cuando el νους nus habla a Dios y ora, como un hijo al Padre con el más tierno afecto, y al ver la luz de Jesús se alegra inexpresablemente y se sorprende amorosamente en gran medida, sintiendo en su corazón, como un ερως eros (amor ardiente) puramente divino y sobrenatural, la energía increada del Espíritu Santo, y quiere volar por encima de las divinas representaciones y perfecciones de manera secreta, mística y trascendental, entonces realmente se detiene y descansa de todas sus obras, superando la comprensión y avanzando hacia lo que está más allá de la comprensión, y disfrutando maravillosamente de los divinos placeres y descansando verdaderamente en la paz del Espíritu vivificador de Cristo.
74 Dios descansó de todas las obras que había comenzado a hacer (Génesis 2, 3), pero después de completar las obras a través del Logos y del Espíritu. De la misma manera, el νους nus que es semejante a Dios pone fin a todas sus obras, que comenzó desde el principio para la compleción y perfección del mundo inteligible y espiritual de la virtud. Pero esto lo hace después de haber reflexionado y procesado de alguna manera adecuada, con la potencia y energía de Dios y del Espíritu vivificador, todo el mundo y las cosas comprensibles dispersas en él, y de ellas se eleva nuevamente con la potencia y energía del Logos y del Espíritu hacia aquellas cosas que algunos llaman metafísicas, y se sumerge en los simples y absolutos espectáculos místicos de la teología. Porque entonces, con el cese de sus obras, disfruta de un gran descanso y paz en una verdad espiritual, y además es divinizado o glorificado en la luz del conocimiento-gnosis y la participación del Espíritu vivificador, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Jesús Cristo nuestro Señor.
75 Cuando Dios descansó de sus obras, no las detuvo todas, sino solo aquellas que había comenzado a crear (Génesis 2, 3); no las sin principio e increadas y aquellas que de alguna manera están en Su naturaleza. De manera similar, el νους nus que imita a Dios, después de pasar y superar la creación visible con la ayuda del divino Logos y del Espíritu vivificador, no detiene todas sus obras naturales, que no tienen ni principio ni fin, sino que detiene las obras fenoménicas y visibles, que tienen un principio y un fin. A partir de este hecho, mientras que el descanso corporal sigue la inmovilidad, en el νους nus ocurre lo contrario. Porque si el νους nus (unido con la mente en uno) no se vuelve perpetuamente activo con el continuo aliento vivificante del Espíritu, mediante la contemplación cognitiva/gnóstica de las cosas visibles, ni siquiera si existe un descanso espiritual (mental y intelectual), no sabrá, que se mueve perpetuamente de manera unitaria solo alrededor de Dios y diviniza a su participante dentro del inefable e indescriptible descanso de Cristo.
76 Dice Salomón: «Cuando estés delante del rostro de Dios, no te apresures a decir nada. Porque Dios está en el cielo arriba y tú en la tierra abajo» (Eclesiastés 5, 1). Así te revela con mucha claridad y precisión cuándo es el momento de callar (Eclesiastés 3, 7). Es decir, te dice directamente que cuando tú, que estás en la tierra abajo, te encuentres delante del rostro del Señor que está en el cielo arriba, y cuando te hayas hecho digno de tal χάρις jaris gracia, de modo que tú, el de abajo, pienses, observes y veas las cosas y realidades de arriba, y estés delante del rostro del Señor, no te apresures a decir nada. Porque entonces es el momento del silencio. Es decir, cuando recibes la energía espiritual de la verdad de manera unitaria y divina -porque eso significa estar delante del rostro del Señor, cuando el νους nus con el intelecto considera muchas cosas alrededor de Dios con una contemplación simple y unificada dentro de Dios-, entonces no quieras, cuando estés delante del rostro de Dios, apresurarte a articular palabra. De lo contrario, desde la ignorancia te apresuras a rebajarte a ti mismo y a descender más abajo. Sin embargo, quizás debamos explicar el significado de este dicho de la siguiente manera.
Había una época en la que la naturaleza humana era sin pazos impasible y apacible y naturalmente alejada de todo mal, cerca de Dios; consideraba y contemplaba a Dios y disfrutaba con placer y admiración de la doxa-gloria de Su hermosura, en el rostro de nuestro padre Adán, como un festín inmaterial, espiritual, intelectual, celestial e incorruptible. Mucha χάρις jaris (gracia, energía increada) bañaba la psique-alma del primer hombre y muchas contemplaciones y elevaciones cognitivas o gnósticas hacia Dios inundaban su νους nus (espíritu de la psique) divinamente hermoso, y dentro del paraíso sensible disfrutaba del paraíso espiritual y, por así decirlo, de la vida bienaventurada y feliz, unido verdaderamente consigo mismo y con Dios, permaneciendo dentro de sí mismo y con Dios como es natural, captado por la condición espiritual y verdaderamente divina, y muy naturalmente, después de haber sido hecho a imagen/icona de Dios. Pero todo esto era ciertamente para nosotros -para decirlo brevemente- los bienes de Dios.
Pero para el enemigo de nuestra felicidad y doxa-gloria, el demonio maligno, golpeado por la envidia, esto era intolerable e insoportable. Y ¿cómo no iba a serlo? Este destructor, pues, hizo mucho para engañar y alejar nuestra esperanza con supuestos buenos pensamientos, desviando nuestro deseo de una θέωσις zéosis (divinización, glorificación) más alta que la que teníamos, y el príncipe y primero de la maldad difamar la sinceridad del mandamiento de Dios (Gén 3,4-5) y la delicia divina. De esta estafa sufrimos la miserable catástrofe y nos convertimos en desterrados de Dios y de la divina delicia (Génesis 3, 23-24). Caímos miserablemente de la vida espiritual consciente e unificada, y de la capacidad de contemplar el rostro de Dios y de brillar mientras nos transformaría el rayo de la divina belleza, y nos encontramos, -como no debíamos-, divididos y fragmentados en muchas cosas, disfrutando incompatiblemente de la vida fragmentada y sus heterogeneidades. Llegamos incluso, en lugar de creer en la única Deidad de tres hipostasis, a crear muchos y diversos dioses, que no eran dioses reales sino demonios engañosos, destructivos, enemigos y hostiles. Perdimos al Soberano Uno y la vida y condición unitaria y nos dividimos en muchos y diversos, y nuestro poder espiritual y elevación o intensidad, por decirlo más adecuadamente, se perdió no injustamente y llegamos a una profundidad no pequeña de mal, y nosotros, las imágenes/iconas de Dios y dignos de la vida celestial, tontamente elegimos pensar en lo terrenal.
Pero como el hombre no es inmutable ni inmóvil, es posible, sin embargo, y esto razonablemente, como de la multitud de esa doxa-gloria caímos tristemente en la más baja ignominia, así también regresar, levantar la cabeza y volver a ver el rostro venerable de Dios. No, por supuesto, tan cerca como antes, sino desde más lejos y ver y aceptar el resplandor de Su belleza.
Porque ciertamente el santísimo Moisés y todos los Profetas y los que vinieron antes que ellos, Abraham, por ejemplo, y los que son como él, vieron, tanto como era posible, esta belleza, y de hecho con mucha claridad, y disfrutaron adecuadamente de su resplandor y se asombraron de su inaccesible e inenarrable doxa-gloria increada. Y otros entre ellos se compadecieron de sí mismos (Isaías 6, 5); otros consideraron y llamaron a sí mismos polvo y ceniza (Génesis 18, 27); otros ni siquiera pudieron hablar debido al exceso de la doxa-gloria que vieron, y se acusaron a sí mismos de ser de habla deficiente y torpe (Éxodo 4, 10); y otros sufrieron muchas otras y bienaventuradas cosas bienaventuradamente y felizmente. Por eso el venerable David, deseando el resplandor de la belleza del rostro del Señor, clama con lamentos a Dios: «¿Cuándo llegaré y me presentaré ante el rostro de mi Dios?» (Salmo 41, 3). Y en otro lugar, queriendo mostrar la condición de la psique-alma que ve el rostro del Señor, dice: «Los rectos habitarán junto a tu rostro» (Salmo 139, 14). Queriendo nuevamente con prudencia mostrar la fuerza que el rostro de Dios otorga a la psique-alma cuando lo contempla, dice: «Has vuelto tu rostro, y me he perturbado» (Salmo 29, 8). Si con el retiro del rostro divino viene la perturbación, entonces con Su presencia y Su mirada viene la paz espiritual a la psique-alma, lo cual es un gran regalo, tanto que se clasifica junto con la divina agapi (amor incondicional) y la alegría en los dones, carismas o frutos del Espíritu Santo (Gálatas 5, 22). Además, David muestra aquellos que viven con fe, piedad y santidad, caminando con la luz del rostro del Señor, diciendo: «Con la luz de tu rostro caminarán y en tu nombre se alegrarán todo el día» (Salmo 88, 16-17); entiende el día espiritual, durante el cual el Sol espiritual e inefable envía al hombre interior Sus rayos más puros y vivificantes, y el sentimiento y sentido de lo sobrenatural surge en el νους nus, mientras el recuerdo de la psique-alma se eleva desde la tierra y se traslada al cielo. Y el hombre se regocija y salta de gozo y alegría y canta himnos justos y se regocija con deleite y alegría que no se pueden expresar y se ilumina y se embellece con el resplandor del rostro del Señor.
Por eso en otro lugar David suplica a Dios: «No apartes tu rostro de mí, para que no sea como los que descienden al sepulcro» (Salmo 142, 7); porque el alejamiento del rostro del Señor es causa de oscuridad, mientras que el giro de Su rostro hacia nosotros es causa de toda luz increada espiritual e intelectual, y por lo tanto también de gozo, deleite y alegría espiritual. Como él mismo dice acerca de sí mismo: «Se ha quedado impreso en mí la luz de Tu rostro, Señor», y añade: «Has puesto alegría y gozo en mi corazón» (Salmo 4, 8); de nuevo, testifica que el don o carisma espiritual de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) vino a él desde la iluminación del rostro del Señor. Y explicando quiénes son aquellos que están cerca del rostro del Señor y buscan suplicantes Su favor, dice que son los ricos en entendimiento del pueblo de Dios (Salmo 44, 13). Porque santos ciertamente y hombres de Dios son muchos, pero no todos en general pueden ver el rostro de Dios y vivir una vida angelical mientras aún están en la tierra; de hecho, todo lo contrario.
Esto lo tienen solo aquellos que creen que deben adorar y venerar lo divino con divina sabiduría y conocimiento-gnosis espiritual y lo veneran espiritual y verdaderamente (Juan 4, 24). Estos pueden ser justamente llamados «los ricos del pueblo de Dios», ya que han sido iluminados en muchos misterios de la contemplación con gran sabiduría y conocimiento-gnosis, que, según Pablo, no son de todos (1 Cor 8, 7) sino de aquellos que tienen la profundidad y la riqueza de la sabiduría divina y espiritual y del conocimiento-gnosis.
Por lo tanto, como dijimos, dice el admirable David a Dios: «Los ricos del pueblo vendrán suplicantes ante Tu rostro» (Salmo 44, 13). Así, conociendo esto mejor que todos, el sabio Salomón, ya que estaba lleno de sabiduría divina más que todos, él que enseña con mucha habilidad, dice: «No te apresures a hablar nada delante del Señor, porque Dios está arriba en el cielo y tú abajo en la tierra» (Eclesiastés 5, 1). Cuando por divina donación llegues ante el rostro del Señor, es decir, cuando la contemplación de tu νους nus ascienda allí con imaginación divina y consciente, entonces es tiempo de silencio; no te apresures entonces sin sentido a decir algo por costumbre, porque entonces no es tiempo de hablar (Eclesiastés 3, 7). Porque entonces te conviertes también tú en dios ya que aún estás en la tierra, mientras ves el rostro del Dios celestial como los ángeles, según el logos del Salvador, que los ángeles ven constantemente el rostro de nuestro Padre en los cielos (Mateo 18, 10).
Por lo tanto, cuando escuches a Salomón decir en otro lugar: «Los justos tienen luz perpetua» (Proverbios 13, 9), piensa correctamente que esto lo experimentan desde la irradiación del rostro del Señor, viendo angelicalmente con la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) el rostro del Señor perpetuamente, del cual brota la luz como de una fuente. Así que otro ángel, por no decir dios, se hace y es el hombre en la tierra. Y en concreto, regresas a la dádiva «a imagen» que otorga la χάρις jaris del Señor, y aquello que Dios es arriba, te conviertes tú abajo en la tierra, es decir, dios. Y no expresas esta maravilla con logos y palabras, ni con transición de concepto y significado a concepto y significado y con movimiento de tu facultad logística o lógica de la psique, para que seas dividido espiritualmente y mentalmente, sino que te acercas de manera unificada y contemplando como Dios sin visión y sin movimiento mental o espiritual, con una mirada simple y unificada, y disfrutando en la cristalina e inefable luminosidad que emana del rostro del Señor.
Esta, pues, es la condición suprema y envidiable para los prudentes la situación del νους nus hacia Dios y la flor, por así decirlo, de la pureza espiritual, la deseada unidad de la fe (Efesios 4:13), que se realiza mediante la conexión y comunión del Espíritu. Este es el glorioso fruto de la sabiduría divina y deificante, el fundamento de la paz espiritual, el refugio de la alegría espiritual, la puerta de la agapi-amor de Dios, el brote del resplandor, la causa del flujo desde el corazón de las aguas insondables del Espíritu, el verdadero alimento y deleite y aumento y transformación de la psique-alma que simbolizaba el maná, el principio de la apocálipsis-revelación de los divinos e inefables misterios, la conclusión de la única y primera verdad, la aniquilación de cualquier pensamiento, el cese de todas las concepciones, la gnosis-conocimiento que supera la comprensión, el motivo de la sorpresa, la transformación y alteración supra-lógica del νους nus con el intelecto hacia la sencillez y hacia la indefinición de todas las maneras, la infinitud y la incomprensión, el rechazo de toda forma, figura, cualidad o cuantificación, hacia lo impalpable y supra-cósmico, y en general la restauración a la semejanza de Dios. Por lo tanto, no por ignorancia, cuando llegues a este estado y te divinices, de alguna manera, por la generosidad de la χάρις jaris (gracia, energía increada), no te apresures a pronunciar logos y palabra, ni una, delante del rostro del Señor (Eclesiastés 5, 1). A él pertenece la única y simple doxa-gloria por los siglos de los siglos.
77 El νους nus con el intelecto que desea contemplar las cosas espirituales superiores a él, si no está en sinergia (cooperación) con la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) y con su corazón, ve vagamente, sin iluminación y confusamente. Por eso también carece de la mayor delicia y placer, y aunque crea por ignorancia que la siente y experimenta, realmente nunca la ha saboreado. Así como aquel que come el pan de cebada, aunque está lejos del placer del pan, porque ignora el sabor del pan de trigo.
78 Después de la unión espiritual del corazón mediante la divina χάρις jaris (gracia, energía increada), el νους nus ve en una luz espiritual sin error y se tiende hacia lo deseado por él, que es Dios, y sale completamente fuera del sentido o percepción sensible, es decir, se vuelve incoloro, sin forma y libre de las fantasías de las cosas sensibles.
79 El νους nus que es guiado por la χάρις jaris (gracia, energía increada) hacia la contemplación, realmente come continuamente maná espiritual. Porque el maná sensible que comía el pueblo de Israel tenía un sabor agradable y una fuerza valiosa que alimentaba el cuerpo, pero no se conocía su sustancia. Por eso se llamaba maná, que significa lo desconocido, porque esta palabra significa «¿qué es esto?». Como lo veían y lo comían sin conocer su sustancia, decían con asombro: «¿Qué es esto?» (Éxodo 16, 15).
Del mismo modo, el contemplativo siempre se extasía y se pregunta «¿qué es esto?». Es decir, esto es lo que al contemplarlo alegra y al comerlo espiritualmente alimenta el νους nus, mientras supera la comprensión, porque es divino y sobrenatural; y aunque alimenta paradójicamente y riega el νους nus, escapa del estado del νους nus, porque no solo es incomprensible en su sustancia, sino también infinito e indeterminado.
80 Tres son los que testifican sobre la verdad, y yo diría justamente eso. La creación, la Escritura y la δύναμη dinami (poder, fuerza y energía) del Espíritu. Porque de la Escritura y la creación, cuando las contemplamos y las vemos espiritualmente, se contempla y se considera la verdad simple y la compuesta que se deriva de ella. Y cuando uno de los tres mencionados llega a los otros dos y se detiene en ellos, encuentra con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo el camino recto. Porque de la verdad simple alcanzó altura y profundidad espiritual e intelectual, pero también un ancho infinito, y de ellos llegando con sorpresa, alaba lleno de temor. De la verdad compuesta, además de todo lo que hemos dicho, encontró también la paz del corazón, agapi-amor y alegría; por eso, deslumbrado, entona himnos llenos de agapi-amor.
Sin embargo, el ser humano necesita un largo período de tiempo, esfuerzo y paciencia para, de alguna manera, expulsar las percepciones sensibles y apartar el νους nus (con la mente) de lo sensible, para poder situarse en lo espiritual, tras lo cual la contemplación de la verdad brilla en la psique-alma. No digo que se necesiten estas cosas para encontrar la verdad, es decir, el período de tiempo para entenderla o el esfuerzo y la paciencia, pero digo que el ser humano las necesita. Porque, ciertamente, la verdad es una y simple, aunque se considere de dos maneras para manifestarse, y casi grita desde todas partes y testifica de sí misma a aquellos que desean verla.
Pero el ser humano, debido a que es complejo y está vinculado a los sentidos, y también porque está sujeto a cambios y desviaciones, a veces sale de sí mismo de alguna manera y se convierte, sin darse cuenta, en enemigo de sí mismo con la astucia del pensamiento de la vanagloria o jactancia y la enfermedad de la incredulidad. Y con estas tres cosas, vanagloria, astucia e incredulidad, cae miserablemente de la verdad, que es testificada por esas tres cosas, la Escritura, la creación y el Espíritu.
Para liberarse el νους nus de la temible vanagloria y lo demás, necesita humillarse y creer con sencillez; y luego, directamente desde la Escritura y la creación, con la potencia y energía del Espíritu, debe conocer claramente no solo la simplicísima verdad, sino también la compuesta que proviene de la simple.
También comprenderá qué era lo que le impedía alcanzar la contemplación de la verdad y, agregaría, también disfrutar de ella. Entonces, la primera verdad es una sola realidad y simple por naturaleza. Después de esta, para aquellos de nosotros que somos compuestos y complejos, está la verdad compuesta. Y este es el último y mejor objetivo de nuestro νους nus, hacia el cual se apresuran todos los esfuerzos y prácticas de aquellos que persiguen el propósito espiritual, cómo ver desnudo el νους nus, tanto como sea posible, y disfrutar del resplandor que proviene de la primera y única verdad y de la compuesta de una manera maravillosa y admirable. Esto no puede lograrse de otra manera que con la humildad, la sencillez y la fe, con el testimonio de la Escritura y la creación con la potencia y energía increada del Espíritu. Cuando el νους nus refleja en su interior la verdad con el testimonio de las tres fuerzas mencionadas, entonces, al volver a sí mismo, se vuelve mucho más humilde y sencillo, y con certeza fiel.
Y de allí el νους nus asciende a pasos rápidos, como dicen, a la contemplación de la verdad y con sus rayos se ilumina más brillantemente. Con ellos, regresa a sí mismo debido a la magnitud de la doxa-gloria increada que ha contemplado, y desciende a una humildad y sencillez aún mayores y cae en sorpresa, dominado por la fe. Y así, es como si completara y regresara a un círculo divino, ascendiendo con humildad, sencillez y fe, y contemplando la verdad, y avanzando más en humildad, sencillez y fe con el resplandor de la verdad. Y no cesa de seguir este camino mientras dura el «hoy» de la vida, contemplando y considerando la verdad con humildad, sencillez y fe, mediante el testimonio de la divina Escritura y la creación con la potencia y energía increada del Espíritu, y regresando nuevamente a donde comenzó. Y así se diviniza o glorifica con χάρις jaris (gracia, energía increada) día a día y se ilumina con las realidades superiores, y vive una vida llena de toda alegría con la fuerza de Jesús Cristo nuestro Señor, y saborea como un anticipo el disfrute de los bienes eternos futuros.
81 Por su propia naturaleza, la vida contemplativa se completa y se perfecciona con estas tres cosas: fe, participación manifiesta del Espíritu y conocimiento-gnosis de la sabiduría. Porque la contemplación, para dar su definición, es el conocimiento-gnosis de las cosas inteligibles espirituales dentro de las cosas sensibles; a veces es también el conocimiento de las cosas sutiles comprensibles sin un trasfondo sensible, lo cual sucede en aquellos que progresan en las espirituales. Aquí es donde se necesita la fe. Porque dice: “Si no creéis, no entenderéis” (Isaías 7, 9). También se necesita el Espíritu, ya que el Espíritu investiga todas las cosas, incluso las profundidades de Dios (1 Cor 2, 10). Por eso dijo el divino Job: “El espíritu del Pantocrátor (Omnipotente) me enseña” (Job 33, 4).
Luego, por supuesto, está la energía divina (increada), que hierve y remueve, por así decirlo, en el corazón, y vive, y en consecuencia vivifica las cosas supra-cósmicas y condensa las inefables, sintetizando incomprensiblemente y reuniendo al νους nus hacia sí mismo y evitando cualquier extravío, y le da la capacidad de ver las cosas divinas fácilmente con paz y alegría, con mucho placer y consuelo e incluso con agapi-amor divino, y de volverse hacia ellas e imaginar y concebir a Dios de una manera inédita y, en consecuencia, deleitarse en Él con amores más intensos y una alegría correspondiente.
Se necesita incluso sabiduría, como dije. Porque, según la Escritura, la sabiduría iluminará el rostro del hombre (Eclesiastés 8, 1). Iluminará para que pueda pasar fácilmente de la percepción sensible al entendimiento y pasar de las cosas sensibles a las inteligibles espirituales y contemplar visiones divinas y ver las secretas con revelación espiritual en el νους nus; iluminará para poder contemplar de manera visual e imaginar y concebir de manera inteligible espiritual a Dios supra-esencial. En verdad, dichoso es el hombre a quien disciplinas e instruyas, Señor, y a quien enseñarás con tu ley (Salmo 93, 12). Porque verdaderamente sabio es aquel que llega a la fe mediante la pedagogía, educación y es instruido en los misterios de Dios por la enseñanza del Espíritu. Es realmente un gran asunto el sabio que camina con la fe en una unión sobrenatural y conexión y comunión del Espíritu, ya que verdaderamente, como alguien dijo, hay tres cosas incomprensibles: Dios, el Ángel y el hombre filósofo.
Así que él también es otro, un ángel paradójico en la tierra, seguramente un observador de la creación visible y un verdadero iniciado en las inefables divinas energías y operaciones de Dios, ya sea que uno prefiera decir dones o carismas de Dios, captando de alguna manera incluso lo invisible de todas las maneras posibles y llegando con un enfoque directo, imitando a los ángeles, al conocimiento de Dios.
Tal es, en términos generales, el sabio por fe con la fuerza del Espíritu Santo y así es bienaventurado y feliz. Sin duda, me sería suficiente lo que narra en su evangelio el santo Lucas sobre el Señor Jesús, diciendo que estaba libre de preocupaciones, de modo que superaba la fuerza y los elogios de la sabiduría y la χάρις jaris gracia increada. Porque así escribe él: “Jesús avanzaba en edad y en χάρις jaris (Lucas 2, 52), y en otro lugar que “crecía y se fortalecía espiritualmente y se llenaba de sabiduría” (Lucas 2, 40). Pero como quiero hablar más claramente sobre esto, citaré también lo que el santo Salomón dice acerca de Dios: “¿Quién ha explorado las maravillas en los cielos, quién ha conocido Tu voluntad, sino aquel a quien Tú has dado sabiduría y le has enviado tu Santo Espíritu desde el cielo? Así se enderezaron los caminos de la vida de los hombres en la tierra y los hombres aprendieron lo que Te agrada y se salvaron con Tu sabiduría” (Sabiduría de Salomón 9, 16-19).
¡Ves hasta qué punto llega el poder y la fuerza de la sofía-sabiduría con la participación del Espíritu! ¡Y cuánto se aleja de la salvación aquel que no ha recibido sabiduría y Espíritu de Dios y no es guiado por un hombre sabio y participante del Espíritu! Y si para el Salvador, en quien habita toda la plenitud de la Deidad (Colosenses 1, 19), se han escrito las cosas anteriores, y luego para todo el género humano, no es difícil comprender cuánto se necesita la sabiduría y la ayuda del Espíritu, y cuánta misericordia y poder, fuerza y progreso ha recibido del Dios filántropo (amigo del hombre) y misericordioso el sabio espiritual que investiga los cielos y avanza en el conocimiento de la voluntad del Altísimo, algo maravilloso. Que así sea.
Pero después de haber dicho tanto sobre lo contemplativo, ahora debemos hablar también sobre la contemplación y presentarla por separado y alimentarla, por así decirlo, en lo logístico o lógico de la psique del oyente serio. Debemos decirlo y no dudarlo en absoluto. Esto es lo que Dios ordena a todas las criaturas lógicas, es decir, transmitir sin envidia a los inferiores y recibir reverentemente de los superiores, tanto como puedan, el divino resplandor y las cosas espirituales y comprensibles; mientras que con aquellos que están en el mismo nivel deben relacionarse fraternalmente sin ostentación y hablar sobre las cosas espirituales comprensibles y de Dios. Así no solo la rectitud y lo correcto sin engaño brillarán en la Iglesia del Dios vivo, pero también el santo y hermoso rostro de la agapi-amor, que es la marca distintiva de los discípulos de Cristo (Juan 13, 35), brillará y alumbrará para siempre en nuestros corazones, derramada en nosotros por el Espíritu Santo para que amemos perfectamente y simplemente a Dios y a los hombres.
Y así viviremos una vida angelical, bienaventurada y dulcísima, totalmente dependientes de la divina doble αγάπη agapi (amor incondicional, altruista) deificante, de la cual dependen toda la Ley y los Profetas (Mateo 22, 40), y de la cual no hay cosa más dulce para la psique-alma, especialmente cuando tiene su origen directo en la contemplación y el conocimiento de Dios y de las cosas divinas, es decir, por la iluminadora χάρις jaris (gracia, energía increada).
Por lo tanto, aquel que ha puesto correctamente como objetivo y tarea su ascenso hacia Dios, para unirse con Él y así ser divinizado o glorificado, -ya que sin ser divinizado el νους nus (espíritu de la psique), el hombre no puede ser salvado, según el dictamen de los sagrados Teólogos-, ese, junto con la práctica alcanzable de los mandamientos del Señor, avanza también en la contemplación de las realidades y de las cosas visibles, de modo que ni la práctica sea ciega, es decir, separada de la contemplación, ni la contemplación sea inerte, es decir, sin la práctica.
Entonces, con la sabiduría del logos y del νους nus y el conocimiento-gnosis sagrado de las Escrituras, comienza con un impulso bueno, como se dice, a contemplar acertadamente y lógicamente el mundo sensible como indicación del poder infinito y sabio del Creador, y luego disfruta de lo infinito según su capacidad y diferencia global, -por supuesto que a medido que uno pueda acercarse- mientras su νους nus se alimenta secretamente con los espectáculos místicos. Y con el paso del tiempo, viviendo una vida sin ruidos en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y limitándose a filosofar solo sobre lo divino a través de las Escrituras y de las cosas visibles, trata en la medida de lo posible de considerar espiritualmente la creación en conformidad con las Escrituras y los símbolos con la verdad, con una acción más unificadora. Cuando esto sucede, el νους nus, con la benevolencia del Espíritu orante y Su energía correspondiente, se eleva a la visión y al conocimiento de la verdad sagrada, como dice el Gran Dionisio el Areopagita, en el segundo escalón sagrado de la contemplación, para decirlo en general, es decir, en los divinos espectáculos, conceptos y significados sin símbolos ni velos o coberturas.
Después de esto, de alguna manera desnuda el νους nus se acerca a las realidades comprensibles espirituales, luchando por tener dentro de sí las revelaciones divinas con su pureza y su ascenso hacia Dios, como en un espejo espléndido, con resplandores más brillantes que el sol.
Y después, avanzando nuevamente por la χάρις jaris con todo lo que es posible de alcanzar, avanza al tercer escalón, digamos, en el cual eleva los muchos y bienaventurados espectáculos y las divinas energías, con una visión más unitaria y concentrada, de las muchas heterogeneidades en el inefable έρως eros (amor ardiente) de la Mónada o Unidad inmutable y oculta, transformándolas con todo su sentido espiritual e intelectual en un fuego y en un έρως eros cordial divino, indecible y deificante, dirigido en contemplación por el Espíritu que ilumina con la verdad y el recuerdo (Juan 14, 26). Y esta es, según el Gran Dionisio nuevamente, la unitaria participación divina de esta misma Mónada, tanto como es posible.
Así, ascendiendo con estos escalones de la participación espiritual tridimensional (tris-hipostática) unitaria, el teoforo (portador de Dios) y divinizado νους nus con el intelecto disfruta los insoportables dardos de una fiesta divina dionisíaca y sus divinos locos έρως eros (amores ardientes) con signos manifiestos y evidentes, y viéndose a sí mismo herido por la divina agapi, amor incondicional (Cantar de los Cantares 2, 5) y como si se fuera quemando evidentemente por el fervor divino, se entusiasma y realmente entra en éxtasis, porque ha ingresado con un rostro brillante en los misterios de la teología apofática (confirmación negativa) y disfruta, viendo sin visión, lo sin principio incontrolable, infinito e ilimitado, lo incontenible y completamente inexpresable y totalmente incomprensible. Y se imagina como un mar infinito e intransitable la esencia de Dios que supera todo concepto de tiempo y naturaleza, según algún Teólogo. Y esto es, como dice nuevamente el santo Dionisio, el simposio de la divina supra-visión, que alimenta espiritualmente e intelectualmente y otorga la θέωσις zéosis (divinización, glorificación) a todo aquel que se eleva a ella, comenzando, por supuesto, desde la contemplación y el conocimiento-gnosis de las cosas, como lo explica este iluminado, en aquella parte que explica los símbolos de la jerarquía eclesiástica. Como también dice el Gran Basilio: «Cuando alguien supera con la contemplación la belleza de las cosas visibles y se para frente a Dios mismo, cuya visión, expectación solo se revela a los corazones puros, entonces, después de avanzar hacia las alturas de la teología, puede convertirse en un supervisor y espectador de las divinas realidades y cosas».
Y de nuevo, sobre el dicho del profeta David: «Por la mañana estaré delante de ti y te observaré» (Salmos 5, 4), dice san Basilio el Grande: «Cuando me pare frente a Ti y me acerque con mi νους nus a la contemplación relacionada Contigo, entonces recibiré la energía supervisora (espectadora) con la iluminación del conocimiento-gnosis.
Similares también puedes escuchar al santo Máximo el Confesor decir lo siguiente, que revela directamente cuánto progreso viene de la contemplación y el conocimiento-gnosis de Dios a través de las Escrituras y la creación. Y que de esto proviene usualmente la iluminación del conocimiento-gnosis, con la cual se logra la bienaventurada θέωσις zéosis (divinización, glorificación) «por imposición», algo excepcionalmente raro y difícil de encontrar también entre los hisijastas, debido a la falta de un maestro experimentado por la inactividad de la divina χάρις jaris gracia, como dice el destacado maestro de la ησυχία hisijía, San Isaac el Sirio, en su logos sobre la percepción espiritual y la fuerza contemplativa.
Dice también el santo Máximo el Confesor: «Llamamos luces teúrgicas a las enseñanzas de los Santos, porque producen luz de conocimiento-gnosis y divinizan a aquellos que se someten a ellas». En esto concuerda claramente el santo Dionisio el Areopagita que dice: «Las demás luces teúrgicas, que nos son reveladas por la tradición mística de nuestros inspirados guías, siguiendo las Escrituras, también nosotros nos hemos iniciado en ellas». Y en otro lugar dice: “La gnosis divina (conocimiento espiritual), a aquellos que se inclinan hacia ella como es legítimo, los eleva tanto como les corresponde y los une en la unión de su sencillez». Y de nuevo: «Cada manifestación luminosa que nos llega del Padre por bondad, nos eleva como fuerza unificadora, haciéndonos simples y devolviéndonos hacia la unidad y la divinizante o deificante sencillez del congregador o sinágogo Padre. Porque de Él son todas las cosas y hacia Él tienen su propósito (Rom11, 36)».
¡Comprendes que aquel que se inclina y tiende hacia Dios con un giro hacia Él, es decir, con contemplación divina, después de haber encontrado con sabiduría su sencillez dentro de Dios, ya sea que ascienda desde los seres y contemple a Dios, o desde la Escritura, -simbólica o divina de cualquier manera-, se une a Dios y se diviniza, y no solo eso, sino que también es llamado dios!
Porque Dionisio dice nuevamente: «Todos los seres espirituales y lógicas que se han vuelto con toda su fuerza hacia la unión con la teúrgica ocultación y se elevan incomprensiblemente, tanto como les es posible, hacia los divinos resplandores, ellos con una imitación de la fuerza de Dios, por así decirlo, son dignos de ser llamados también dioses».
Como también el lenguaje teológico del Gran Gregorio el Teólogo dice claramente: «El hombre es una existencia viva que gobierna aquí y se traslada a otro lugar; el fin de este misterio es su θέωσις zéosis (divinización, glorificación) con su giro hacia Dios».
Y el divino Máximo: «La forma comprensible espiritual de la divina Escritura transforma a los gnósticos/conocedores con sabiduría y los guía hacia la θέωσις zéosis, ya que, mediante la metamorfosis, transformación dentro de ellos del logos, ellos reflejan con rostro descubierto el esplendor del Señor (2 Cor 3, 18)».
Por lo tanto, la vida contemplativa necesita estas tres cosas, como dije anteriormente: fe, participación del Espíritu y conocimiento-gnosis de la sabiduría, con la δύναμη dinami (poder, potencia y energía increada) de Jesús Cristo nuestro Señor.
82 La vida contemplativa, con la ayuda del Espíritu vivificante, llena místicamente al contemplativo con muchas y admirables visiones, expectaciones comprensibles espirituales. Por supuesto, no todas al mismo tiempo, ni todas juntas, sino con el tiempo y después de una larga vida de filosofía (divina de vida), también con algún orden y de manera escalonada. Y a veces lo escucharías decir, mientras contempla en la abundancia de la ησυχίας hisijía (serenidad mental y paz cordial), tranquilidad y el despojo y la huida de todo, excepto de Dios: «Estaré en el aislamiento hasta que me vaya» (Salmo 140, 10). Otras veces, por su giro hacia el conocimiento-gnosis de los seres, dice: «¡Cuán magníficas son tus obras, Señor; todas las hiciste con sabiduría!» (Salmo 103, 24). Y: «El aroma de tus vestiduras es como el aroma de un campo lleno, Señor, que Tú has bendecido» (Génesis 27, 27). A veces, haciendo que el hombre vea más alto y guiándolo hacia ascensos espirituales comprensibles, lo incita a decir a Dios: «Correré tras el aroma de tus perfumes» (Cantar de los Cantares 1, 4) y: «Te alabaré, Dios mío, Rey mío, y bendeciré tu nombre por siempre por los siglos de los siglos. Grande es el Señor y digno de toda alabanza; Su grandeza no tiene fin” (Salmo 144, 1 y 3) y: «Tu conocimiento-gnosis es maravilloso para mí, sublime; no puedo alcanzarlo» (Salmo 138, 6). En otras ocasiones, mientras los espectadores se elevan en la visión suprema, los hace cantar diciendo: «Tú, Señor, eres excelso para siempre, y tu nombre se recordará de generación en generación; has demostrado ser incomparablemente superior a cualquier otro dios imaginado» (Salmo 101, 13; 96, 9). A veces, los hace proclamar con una expresión decidida: «No hay nadie como Tú, Señor, entre los dioses falsos; no hay nadie que realice obras como las Tuyas» (Salmo 85, 8).
Además, la vida contemplativa muestra a aquellos que contemplan espiritualmente, la cima del monte del conocimiento-gnosis y el santo lugar de Dios, donde suben y permanecen los que tienen manos inocentes y los limpios de corazón (Salmo 23, 3-4), pero los dignos de ver también ascensos hasta los cielos y descensos hasta las profundidades o abismos (Salmo 106, 26), es decir, los misterios altos y profundos del Espíritu.
A veces hace que el νους nus se detenga maravillosamente en la expectación, visión personal de la Trinidad; otras veces lo ocupa asombrado en la contemplación de Jesús y Su economía encarnada y los maravillosos misterios que la siguen. Pero incluso entonces, después de muchas y bienaventuradas expectaciones, visiones, no lo abandona a la contemplación, a menos que lo introduzca iluminado incluso en los pliegues (o seno) más profundos de Dios de manera paradójica -¡qué maravillosa χάρις jaris!-, en un verdadero reposo y descanso inexpresable y en un éxtasis y deleite espiritual sobrenatural, por no decir la embriaguez, de los bienes de Dios y en una mayor exaltación. En esos pliegues (o seno) benditos, que Abraham recibió como herencia de Dios, cuando incluso Dios mismo se convirtió en herencia de Abraham, de acuerdo con: «YoSoY el Dios de Abraham» (Génesis 26, 24). Por lo tanto, dado que Dios es especialmente el Dios de Abraham, entonces también los pliegues de Dios son pliegues de Abraham (Lucas 16, 22). Por lo tanto, en los pliegues o seno de Dios, o si alguien prefiere decir en los pliegues o seno de Abraham, eleva e introduce con toda sencillez y con un amoroso y excesivo deleite y gozo, diviniza o glorifica verdaderamente y hace feliz con alegría y una satisfacción intensa e inexpresable la vida contemplativa, con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu, al νους nus con el intelecto que ha recibido sabiduría y se estudia tanto como más pueda mirar hacia arriba, con la δύναμη dinami (poder, potencia y energía increada) de Jesús Cristo nuestro Señor.
83 Dado que tanto la creación como la Escritura se han elevado a su sencillez por el logos de Dios, y cuando se consideran espiritualmente, sostienen el νους nus (espíritu de la psique) y todas las fuerzas y facultades en la supervisión y comprensión de Dios, con la acción enérgica previa y movimiento del Espíritu en el corazón, el sagrado David nos enseña (Salmo 32, 5-6) con excelente sabiduría, cuándo los Νόες noes o nus (a los que llama cielos) se apoyan en el logos del Señor y toda su fuerza con el aliento de Su boca, y cuándo parece que la tierra inteligible espiritual, es decir, nuestro corazón, está lleno de misericordia, es decir, de la fuerza, energía y movimiento del Espíritu, con percepción y claridad. Sin embargo, antes de que el νους nus sienta la energía, la fuerza y el movimiento dentro del corazón, no solo no adquirirá solidez a partir del estudio contemplativo y espiritual de la creación y la divina Escritura y la reunión de todo en un logos, sino que también existe un gran temor de formar falsas fantasías y perderse. Por lo tanto, si vamos a ocuparnos de la contemplación de Dios a partir de la Escritura y la creación, condensando de manera unitaria y uniforme los muchos logos y contemplaciones de los seres en un logos y un espíritu, y viendo de manera uniforme y unitaria, simple y amorfa la contemplación dentro de la infinitud, la ilimitación y la anarquía sin principio, intentemos primero encontrar el tesoro de nuestro corazón dentro de nosotros mismos y supliquemos al Santo Dios que llene nuestra tierra con su misericordia increada. Y entonces, con toda nuestra fuerza, permitamos que nuestro νους nus se eleve libremente para comprender a Dios de manera unitaria, uniforme, simple, amorfa, eterna, infinita e ilimitada, con la contemplación y la ayuda del Logos y el Espíritu.
84 Cuando, mientras el hombre con sinceras y simples disposiciones de la psique-alma recorre el camino de la virtud con virtudes y con un espíritu humilde y paciente y con la esperanza que da la fe, la vivificante e inagotable fuerza y energía increada del Espíritu Santo irrumpen en el corazón, iluminando las facultades de la psique-alma, moviéndose abiertamente según Su naturaleza como Paráclito (Suplicador), y llama más rápidamente a sí mismo al νους nus, que está en acción, y se une inefablemente con Él, para que el νους nus y la χάρις jaris (gracia, energía increada) sean realmente un espíritu, entonces ciertamente el νους nus, espontánea y ayudado por el aliento de la χάρις jaris, alcanza la contemplación, ya que después de haber cesado inefablemente hasta entonces su circulación y peregrinación ininterrumpidas con la energía y la luz del vivificante Espíritu Santo, y asiste en apocalipsis/revelaciones de los divinos misterios espirituales. Y en silencio inalterable ante todo, con una mirada que se adapta a su naturaleza, llega a penetrar en misterios sobrenaturales inenarrables. Y aquel que recibe la energía increada de Dios a través del Espíritu Santo tanto más contempla y se vuelve poseído por Dios, elevándose según su capacidad hacia la visión de Dios con el conocimiento-gnosis de las cosas divinas, inspirado por lecturas sagradas, en la medida en que se aísla con humildad y oración. Entonces, ni siquiera está fuera de la teología, sino que es al mismo tiempo teólogo y no soporta no teologizar, y de hecho lo hace constantemente.
Pero sin el don y donación celestial al que nos referimos y sin que el Espíritu sople continuamente y claramente en el corazón, ay de aquel, todo lo que ve el νους nus con la mente son fantasías y todo lo que teologiza son palabras vanas que se dispersan en el aire, sin despertar el sentido (espiritual) de la psique-alma como debería, porque provienen del oído y de palabras que vienen de afuera. Desde aquí entró el error generalizado de los misterios espirituales e intelectuales y de la teología misma, lo cual es muy lamentable, porque no provienen de un corazón en el que actúe el Espíritu iluminador, en el que reside la verdad unitaria, unificada e inmutable de la teología en general. Porque en un corazón donde no está presente claramente y de manera inagotable la vivificante y luminosa fuerza y energía increada del Espíritu, ya sea soplando que uno quiera decir, ya sea fluyendo, allí no hay unión espiritual, sino más bien división; no hay poder, fuerza y estabilidad, sino debilidad y variabilidad; ni luz y visión de la verdad, sino más bien oscuridad y criaturas imaginarias de la fantasía, y en general un camino de error y locura. Porque, según los Padres, el νους nus puede pasar por tres órdenes o caminos, es decir, el natural, el sobrenatural y el contra natura. Cuando el νους nus contempla algo espiritual en un sujeto, entonces ve por naturaleza, pero con la energía sobrenatural del Espíritu. Cuando ve hipostáticamente o substancialmente y no en un sujeto, por ejemplo, tal vez un demonio o un ángel, si el el νους nus se ha vuelto pacífico y el resplandor del Espíritu se intensifica, entonces ve sobrenaturalmente y, por lo tanto, sin error o engaño. Pero si al contemplar las cosas visibles el νους nus se divide y se oscurece y se apaga la fuerza vivificante, entonces ve contra natura y esa visión es de engaño o error. Por lo tanto, no debemos elevar el νους nus con la mente a la visión espiritual de las sustancias, ni creer en absoluto en la visión si el corazón no recibe la energía, como mencionamos anteriormente, y no es movido por la fuerza y energía increada del Espíritu Santo, si queremos tener un νους nus con mente o intelecto (unidos en uno con el nus) sanos y prudentes.
85 Algunos intentan, y lo hacen muy bien, psicoterapiar y sanar la inflamación de sus πάθος pazos (pasiones, emociones, vicios, etc.) con el rocío celestial de la χάρις jaris (gracia, energía increada); para ellos está escrito: «El rocío que envías Tú es nuestra terapia» (Isaías 26, 19). Para otros, este rocío, unido a una ayuda divina algo mayor, se transforma en maná y como otro tipo de trigo se convierte en pan, ya que se muele con la humildad del corazón y se amasa con el agua de las lágrimas, y se cuece en el fuego del conocimiento-gnosis espiritual. Y esto les sucede adecuadamente y de manera muy justa, y se convierte en alimento similar al de los ángeles. Para ellos está justificado lo que está escrito: «El hombre comió el pan de los ángeles» (Salmo 77, 25). Hay otros que, en un progreso más elevado, su naturaleza se ha convertido y se manifiesta claramente como maná. Para ellos, los Evangelios dicen: «Lo que nace del Espíritu es espíritu» (Juan 3, 6). La primera clase son los sabios hisijastas, la segunda son aquellos que practican el silencio adicional junto con el conocimiento-gnosis divino, y la tercera son aquellos que han alcanzado la sencillez universal y han recibido la transformación divina con la δύναμη dinami (poder, potencia y energía increada) de Jesús Cristo nuestro Señor.
86 El νους nus que ha escapado mentalmente y espiritualmente con la χάρις jaris tanto del Faraón (espiritual) como de Egipto (espiritual) y de sus terrores y males, fatigas y sufrimientos, así como de la vida carnal, llena de las amargas olas de los pazos y la maldad salada, y ha llegado a un desierto espiritual, es decir, a una liberación de Faraón mental y espiritual; y que, en pocas palabras, ha experimentado espiritualmente y superado todos los terrores y males que entonces experimentaron los judíos de manera sensible, este νους nus come luego maná espiritual, con percepción y sentimiento de la psique-alma y sin peligro, el cual maná prefiguraba lo que comieron entonces los israelitas sensiblemente (Éxodo 16, 35).
Y al principio, ciertamente, a veces desea las carnes mentales o espirituales, como ellos deseaban las carnes sensibles (Éxodo 12, 8) de los sacrificios egipcios, lo cual es muy peligroso, pero también engañoso. Y a menudo experimenta el rechazo de Dios, hasta que con la súplica y la vuelta a la μετάνοια metania (arrepentimiento, conversión y conversión) reconcilie adecuadamente a Dios. Y si sigue alimentándose continuamente de este maná en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y tranquilidad, con el tiempo y con la adición de la tendencia y el impulso por parte de la χάρις jaris (gracia, energía increada) ve claramente, se diría, la carne mental o espiritual cambiando de alguna manera en la naturaleza del maná.
Para este νους nus que come maná hay balanzas y trompetas espirituales (Levítico 19, 36), con las cuales come con moderación el maná y no acumula más de lo necesario diariamente, para que no se pudra por exceso y así se pierda todo, y junto con la falta de alimento se pierda también el νους nus con la mente que no mantiene la medida. Es evidente que el νους nus come maná, porque aunque no come nada más, vive una vida notablemente mejor que cualquiera que coma cualquier cosa y todo, me refiero por supuesto a lo espiritual.
Que él también se haya transformado de alguna manera por el hábito de esta alimentación, adquiriendo la cualidad del maná, es señal de la falta de apetito por cualquier otra cosa que antes deseaba, y cuando en todos los aspectos se alimenta de maná y se convierte en un niño y se adhiere a la piedad y fe en Dios. No es extraño que uno se transforme en el hábito de aquello de lo que come continuamente y se sacia por mucho tiempo; así tampoco será inapropiada la transformación del νους nus hacia el hábito del maná, porque por naturaleza la alimentación continua y sin cambio de alimento suele transformar según su propia naturaleza a aquello que alimenta. Por lo tanto, el νους nus no solo tiene el orden clara de un ángel, sino que también se convierte en partícipe de la adopción divina y avanza con justicia de doxa-gloria espiritual en doxa-gloria, no solo mirando hacia el Uno, sino también convirtiéndose en uno consigo mismo, y en este Uno vive y disfruta sobrenaturalmente y, por así decirlo, disfruta inefablemente los misterios divinos con la fuerza del Espíritu Santo. Y, por supuesto, también él mismo cambia y se convierte realmente de acuerdo a lo que ve y alaba, para que vea a sí mismo con la cualidad del maná.
Este orden es mucho más alto y honorable que aquel que sabe que come maná, pero no ha sido transformado de acuerdo a la calidad del maná. El primero puede experimentarlo el νους nus en algún lugar al principio cuando se concentra en sí mismo en una unión espiritual. El segundo es una clara revelación de la verdadera unión y la revelación de los misterios del conocimiento-gnosis y la liberación absoluta de todo y de la más simple espiritualidad.
87 El νους nus es simple por naturaleza, porque también lo Divino, de quien es imagen, es simple. Como es simple, ama y actúa de manera simple, porque cada uno ama lo que es similar a su naturaleza; pero se diversifica, no por sí mismo, sino por los sentidos y las cosas y realidades o percepciones sensibles a través de las cuales recibe las espirituales comprensibles. Pero cuando el νους nus establece su logos para razonar y juzgar entre sí mismo y los sentidos junto con las sensibles o percepciones sensibles tan científicamente como sea posible, de modo que no haga los sentidos y las percepciones sensibles menos agudas de lo que deben ser, ni oscurezca las bellezas de las sensibles o las oscurezca por negligencia o las exagere groseramente y las someta en el poder del νους nus desde la indiferencia hacia ellas, sino que atribuya a cada una con prudencia lo que le corresponde, entonces el νους nus se vuelve unificado y simple, se restablece en su naturaleza, se aleja de las divisiones y comienza nuevamente a amar naturalmente lo uno y simple y a actuar unificadamente y simplemente, lo cual busca porque lo ama. Y al buscar, se eleva por encima de toda composición hasta encontrar lo verdadero y principalmente y simple Uno, que es Dios. Entonces, solo bajo las alas de Dios, a veces cubriéndose y a veces volando gracias a estas cosas y realidades, disfruta como es razonable satisfacerse el νους nus que está custodiado y poseído por Dios.
88 Por los πάθος pazos (pasiones, emociones, vicios, etc.) cayó sobre la potencia y energía perceptiva de la psique-alma algo así como una densa nube y la hizo ver cosas diferentes en lugar del Ser. Cuando el νους nus, con la oración constante, el cumplimiento de los mandamientos y la elevación en la contemplación de Dios con la ayuda de la χάρις jaris, disipa esta densa nube, ve claramente por sí mismo que ve a Dios, y no necesita que nadie se lo explique, igual que no necesita una persona que ve con la visión sensible, siempre que no haya algo que moleste y cubra las pupilas de sus ojos. Del mismo modo que los objetos sensibles son percibidos por los sentidos cuando estos están sanos, así también las realidades espirituales son familiares para compresiones espirituales que permanecen limpias de la nube de los pazos. Y así como la percepción de los sentidos se logra mediante la capacidad perceptiva de los sentidos, de la misma manera la contemplación del νους nus generalmente se convierte en expectación, supervisión de las realidades espirituales, después de lo cual se convierte en una contemplación de Dios simple, informe, sin cualidades y fantasías con la fuerza de la χάρις jaris. Esto, dominando el νους nus, lo libera de cualquier objeto sensible e inteligible y lo sumerge, en sorpresa y admiración, en un abismo de infinitud, ilimitación e indeterminación de una manera que es imposible describir con palabras.
89 Oh Señor Pantocrátor, Todopoderoso, ¡Tú que eres el principio de todas las cosas visibles e invisibles y espirituales! Tu principio es lo sin principio, oh increado; Tu definición es lo indefinido, oh ilimitado; Tu naturaleza es lo sobrenatural, oh inabordable; Tu esencia es lo supra-esencial, oh ingénito; Tu forma es la informe, oh invisible; Tu cualidad es la perpetuidad, oh incorruptible; Tu figura es lo sin figura, oh ilimitado; Tu lugar es lo sin límites, oh sin fronteras; Tu aprehensión es lo inaprehensible, oh inexplorado; Tu conocimiento y contemplación es lo invisible y desconocido, oh inaccesible e incomprensible; Tu logos es lo inefable, oh inexpresable; Tu interpretación es lo in-interpretable, oh indecible; Tu comprensión es lo incomprensible, oh inconcebible; y en general, tu posición es la retirada de todo, oh supra-divino. Eres todo, admiración, paz, valentía, amor, dulzura, placer y convicción en todas las cosas y verdadera despreocupación y alegría, la única en hipostasis gloria, realeza, sabiduría, fuerza y energía. Por eso, desde Tu naturaleza te conviertes en éxtasis inefable de todas las cosas visibles y descanso de todas las cosas inteligibles y descanso en Ti, admirable para aquellos que te contemplan y te consideran por participación del Espíritu Santo, Dios inexpresable.
90 Dice san Gregorio el Teólogo: «Cuanto más se admira lo Divino, más anhelado se vuelve; y como es deseable, purifica. Y como nos purifica, nos hace semejantes a Dios; y cuando nos convertimos así, como ya somos Suyos, nos acepta». Y no solo Dios hace así, sino que también aquellos que han hecho la catarsis se dirigen a lo divino y a Dios como a amigos espirituales y verdaderos. Por eso, el Teólogo agrega: «Es Dios y se une y se conoce con dioses». ¿Ves el milagro de la unión? Dios, dice, se une con dioses. Y dado que hay una unión entre ellos, es evidente que sus disposiciones, deleites y placeres en la unión serán similares. Por eso dice: «Y se conoce». De manera similar, aquellos que, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) se han vuelto divinos y dioses, se dirigen a lo divino y a Dios como si fueran familiares, y los conocen de la misma manera en que Dios considera y se comunica con aquellos que, como dijimos, se vuelven divinos y dioses. Esto es lo que revela San Gregorio el Grande al añadir, no sin razón: «Y quizás ellos conocen a Dios tanto como Él los conoce a ellos», de manera análoga, el Dios por naturaleza conoce a los en posición dioses por χάρις jaris (gracia, energía increada).
Por tanto, ¿cuánto puedes imaginar, pensando correctamente? Son realmente muy felices y afortunados aquellos que se elevan correctamente a las visiones y contemplaciones de Dios con todo el ímpetu de la psique-alma y todo el conocimiento-gnosis espiritual, cuando ves a todos los que están en Dios se encuentran en un estado de asombro y máxima admiración ante lo incomprensible de Dios, ya que es sin principio, ilimitado, indescriptible y completamente eterno e infinito. Por eso, sus psiques-almas se adhieren apasionadamente a Dios (Salmo 62, 9); y derretidos de felicidad, sufren un anhelo insoportable, mientras contemplan el rostro divino y la belleza excelsa de Él. Luego, después de esto y por la divina teúrgia, hacen la catarsis, se purifican y se vuelven divinos y dioses y se unen conscientemente con Dios. Este, habiéndose vuelto conocido por ellos gracias a la riqueza espiritual de aquellos que fueron glorificados y consecuentemente hacia la donación sobrenatural de su divinización o glorificación y unión divina, los fascina maravillosamente con Su belleza sobresaliente toda su percepción espiritual y todo su deseo; los tiene a su alrededor hechizados o encantados como otros ángeles, cantando ininterrumpidamente y en armonía: «Dios se quedó de pie en la congregación de los dioses y se sienta en medio para juzgarlos» (Salmo 81, 1) y: «El Señor, el Dios de los dioses, habló y llamó a la tierra, es decir, a los hombres terrenales, desde el oriente hasta el occidente» (Salmo 49, 1).
Por eso, los gobernantes soberanos de los pueblos se reunieron con el Dios de Abraham (Salmo 46, 10) y luego se pararon alrededor de Dios como los serafines se paran alrededor de Él (Isaías 6, 2), y reciben divinos resplandores y alumbramientos de misterios sobrenaturales y siguen inseparablemente a Dios, que es infinitamente superior a todo. Entonces, si, según el logos del Señor, los que han hecho la catarsis y son puros de corazón son bienaventurados y dichosos, porque ellos verán, contemplarán a Dios (Mateo 5, 8), ¿cómo no son bienaventurados los contemplativos, que se elevan con admiración del conocimiento-gnosis de Dios y ascienden al rango o axioma divino con su progreso? Por lo tanto, si anhelamos la bienaventuranza mencionada anteriormente y deseamos obtener la θέωσις zéosis (divinización, deificación, glorificación) y así permanecer firmes como los querubines alrededor de Dios, debemos ocuparnos de la ciencia contemplativa y la praxis, práctica con todo nuestro cuidado, con la fuerza de nuestro Señor Jesús Cristo.
91 Deseo ardientemente verte y luego alabarte, dador de vida, vida de aquellos que de alguna manera te ven, Señor Dios mío, pero aunque quiero, no puedo decir nada digno de ti y realmente me encuentro en una gran confusión y ansiedad. ¡Oh, cómo mi νους nus (espíritu de la psique) está familiarizado Contigo, oh Soberano, creador omnisciente, y solo cuando te ve disfruta de la paz y el descanso natural! Por naturaleza, anhela, como νους nus, una vez liberado del círculo de las cosas exteriores y visibles y se encuentra en ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) consigo mismo, concebir y reflexionar con su velocidad natural lo más alto y fijarse a causa de su inmaterialidad a las cosas más inmateriales. Porque corre naturalmente hacia lo más alto de todos y superior a toda materialidad. Es evidente que el νους nus, asistido adecuadamente a causa de la fe por el impulso del Espíritu Santo y elevándose con él, o más bien, atrayéndose poderosamente por las cosas y realidades inteligibles que te rodean, como pariente suyo, ansía excesivamente verte con toda la disposición de la psique-alma. ¡Y qué cosas maravillosas y bienaventuradas experimenta “padece”, según su naturaleza!
Porque el νους nus tiene una naturaleza espiritual e intelectual que es más capaz de volar y más rápida que todas las criaturas, y su deseo es como debe ser lo inteligible espiritual, por eso necesita concebir y comprender, como los animales sensibles necesitan comer. Porque así como es adecuado para los animales que tienen sentidos comer, así es adecuado para el νους nus concebir y comprender. Es decir, el νους nus vive adecuadamente y crece, disfruta y deleita, como los animales con la comida.
Sin embargo, esto le sucede por su acción, es decir, por concebir excesivamente, y especialmente cuando llega inexpresablemente a Ti, gracias a la bondad de Tu Espíritu, y su deseo se mezcla con la dulzura de Tu doxa-gloria inefable e increada. Por lo tanto, ¿qué le sucede a alguien que desea algo en particular cuando encuentra algo atractivo y especialmente con Tu atracción, y esto por Tu providencia, hacia algo tan deseable como Tú? Porque Tú, Rey omnisciente, omnipotente, sumamente bueno y bondadoso, Señor, después de haber creado el νους nus con intelecto que concibe, le haces de tal manera que se regocije naturalmente con tus propios bienes y sea dominado y sorprendido por la divina agapi-amor y, de alguna manera, sienta una divina locura por Ti comparable al entusiasmo dionisíaco.
Y el νους nus, después de haber sido construido tan completamente amigo de lo bueno, tiene completamente también la agapi-amor de lo bueno por naturaleza, por lo tanto, por la Providencia, tiene el deseo de concebir lo mejor y siempre desear las cosas y realidades más altas y las que están por delante y regocijarse de antemano por las superiores. ¡Cómo apareces ahora para él y cómo lo maravillas con suprema sabiduría, asombrado por la agapi-amor a Tu contemplación y aunque está en éxtasis con todo su ser, excepto por Ti! No pareces solo variado, dulce, ni simple, ni comprensible, ni incomprensible, ni temible, ni condescendiente, sino que ahora eres esto, luego aquello.
Y así, el movimiento y la vuelta del νους nus con la mente no tienen que inclinarse hacia algo fuera de Ti por diversidad aparente o sencillez, por deseo de comprensión o incomprensión, por temor o condescendencia. Y en general, ya que eres todo bien y bondad y el principio poético y creativo de todos los bienes y hermosuras supremas y superiores, el νους nus no puede considerar nada más y no puede permanecer y deleitarse de muchas maneras, sino solo en Ti. Porque tú tienes todas las cosas dentro de Ti como causa y estás por encima de todo, como Creador, innumerables veces infinitamente hermoso. Por eso, aunque eres uno en esencia, oh Dios, eres considerado de muchas maneras en cuanto a tus energías debido a su multitud. Y nuevamente debido a su grandeza, eres considerado grandioso.
Y lo más maravilloso y sorprendente es que, sin importar cómo te haces ser recibido, permaneces el mismo. Porque Tú, que eres completamente incomprensible según esencia, no eres contenido necesariamente ni en energía ni en poder. ¿Quién puede encontrar la medida de Tu energía y poder? ¿Quién ha conocido tu sabiduría? ¿Quién ha explorado el océano de Tu bondad? Y ¿quién ha entendido profundamente algo de Tus cosas y realidades? A pesar de todo esto, eres concebible y comprensible de alguna otra manera.
Por lo tanto, cuando el νους nus comienza a contemplar las cosas inteligibles espirituales que se esconden en las visibles, sube luego avanzando hacia Ti, Salvador, único e incontenible. Y porque es dulce y sumamente agradable la comprensión de Ti y porque es amiga de lo bueno, se apresura con todo cuidado y compite, podríamos decir, para subir aún más alto. Sin embargo, al no poder llegar más lejos y al reflexionar correctamente que aquello que lo atrae, indiscutiblemente se le escapa como superior a él, se apodera de él un gran έρως eros (amor ardiente) y es poseído por una locura dionisíaca por Ti, encendiendo en la psique-alma anhelos ardientes. Así, hace de la comprensión de lo incomprensible la chispa de la divina agapi-amor y convierte el asombro en un medio para obtener divinos amores.
No le atrae tanto lo que ha podido aprender sobre Ti, omnisapiente, como lo inflama aquello que le escapa, y le hace admirarlo mucho y anhelarlo especialmente, precisamente debido a lo inalcanzable de su conocimiento-gnosis.
Añadiría que convence al νους nus a buscar, no por supuesto lo que eres en esencia -porque eso es sin duda imposible para cualquiera y de todas las maneras más allá de lo imposible-, sino la fuerza divina y la energía de Tu esencia, y en general, todas las cosas que se consideran y se teologizan como inconcebibles e incomprensibles en torno a Ti, las cuales, como dije, son infinitas en su magnitud e inescrutables en su multitud. Por lo tanto, en estas cosas y realidades, aunque el νους nus no puede llegar a un fin, ya que son infinitas, sin embargo, es posible, para aquel que se acerca a Ti después de haber hecho la catarsis y purificarse y con la contemplación de tu belleza, avanzar hacia visiones más luminosas y claras de lo que Te rodea, y ser divinizado o glorificado adecuadamente. Por eso enciendes con una flecha de amor el νους nus que te espera como suyo, iluminándolo cada vez más y llevándolo a algunas expectaciones profundas místicas supra-celestialmente. Oh Mónada, Unidad alabada y Tríada preciosa! ¡Oh profundidad de poder, fuerza, energía y sabiduría infinita! Cómo desde esta misma, ya sea tomada como origen, o como línea, introduces el νους nus en Tu sagrado y misterioso gnofos1, llevándolo de doxa-gloria en doxa-gloria y, a menudo, dejándolo reposar incluso en el supra-luminoso gnofos. No conozco, como Tú conoces, si se trata del gnofos1 en el cual Moisés entró en ese momento (Éxodo 20, 21), ni si el gnofos1 de Moisés es una imagen/icona de la Tuya, o si Tu gnofos1 es una imagen del aquel. En cualquier caso, que este es claramente un gnofos1 puramente espiritual y comprensible, y dentro de él se realizan innumerables misterios en el espacio secreto de la psique-alma de la unión espiritual y la agapi-amor de manera divina y maravillosa, esto lo conocen muy bien aquellos que son introducidos en él por el resplandor del Espíritu iluminador.
92 ¿Quién, Señor, Santa Trinidad, estando en este estado, no se regocija al verte, que eres el Rey y eterno gobernante y distribuidor de todo bien y fuente abundante? ¿Y quién, antes de ver Tu soberanía omnipotente, puede alegrarse con verdadera alegría? Ninguno ciertamente. Por eso son verdaderamente bienaventurados y felices los que han hecho la catarsis y son puros de corazón (Mateo 5, 8), porque ellos te ven con los ojos de la psique-alma, a Ti que eres la alegría espiritual por excelencia. Y experimentan, ciertamente, una gran alegría y regocijo y se llenan de amores ardientes insoportables, aunque muchas veces luchan y sufren dificultades físicas y son asaltados y atacados por fuerzas demoníacas. Porque la luz espiritual que emana de la belleza de Tu rostro, Señor, es infinitamente superior en innumerables ocasiones a cualquier tristeza y sufrimiento terrenal para aquellos que son iluminados por ella con χάρις jaris (gracia, energía increada). Por eso precedes Tú, Señor, que eres todo dulzura, todo deseo, santo anhelo, έρως eros (amor ardiente) inexpresable.
Por eso tu αγάπη agapi (amor incondicional) deja heridos por flechas sobrenaturales a aquellos que de alguna manera te ven. Por eso, las psiques-almas de aquellos que te ven siguen el olor de tus ungüentos y perfumes y corren tras de Ti con un impulso fuerte e irresistible, oh Dios inefable, y de todas las maneras las psique-almas tratan de atraerte hacia ellas, vencidas y derretidas admirablemente por Tu anhelo (Cantares 5, 16). Por eso te mantienen inolvidablemente en sus νους nus y mentes, arrastrados por Tu maravillosa belleza.
O más bien, primero Tú, constantemente posees y espiritualmente ocupas sus corazones día y noche, y así el sueño huye lejos de sus párpados. Y la dulzura (…en el texto original hay un vacío) pero incluso cuando duermen, sus corazones están despiertos (Cantares 5, 2), sintiendo alegría, como dice el Profeta, sobre sus camas (Salmo 149, 5). También ven y son continuamente contenidos y no saben qué pasará. Y se maravillan y se asombran por la inefable alegría de Tu rostro, por la magnificencia de la doxa-gloria increada de Tu santidad, por las supra-cósmicas ascensiones tuyas y las apocalipsis/revelaciones místicas que sienten dentro de ellos, por los innumerables regalos secretos, inefables, hermosos y perfectos, Padre, los que te rodean (… en el texto original hay un vacío). Y así sea, que sostengas a aquellos que viven con rectitud junto a tu rostro (Salmo 139, 14).
Traducido por: χΧ jJ www.logosortodoxo.com 23/06/2024







