Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Ε΄
Όσιος Μάξιμος ο Καψοκαλύβης
Απόσπασμα από το βίο του Οσίου Μαξίμου του Καψοκαλύβη

Filocalía de los Santos Nípticos, tomo 5
San Máximo el Kafsokalivita
Extracto de la vida de San Máximo el Kafsokalivita sobre la oración del corazón o de Jesús
Al encontrarse el divino Gregorio el Sinaíta con San Máximo y conversando con él, entre otras cosas, le dice lo siguiente: «Te ruego, honorabilísimo padre, que me digas, ¿mantienes la oración noerá del nus o del corazón o de Jesús?»
Y él sonrió un poco y le dijo: «No te ocultaré, venerable padre, el milagro de la Θεοτόκος Zeotokos (la que dio a luz a Dios) que me ocurrió. Desde mi juventud, tuve una gran fe en mi Señora Zeotokos y le rogaba con lágrimas que me concediera la χάρις jaris gracia o el don de la oración noerá o del corazón. Un día, fui a su templo, como tenía por costumbre, y le rogaba nuevamente con inmensa fervor de corazón. Y mientras besaba con devoción su santa icona, de inmediato sentí en mi pecho y en mi corazón un calor y una llama que provenían de la santa icona y no me quemaban, sino que me refrescaban y me endulzaban, y traían a mi psique-alma una gran devoción y κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón). Desde entonces, padre, mi corazón comenzó a recitar la oración interiormente y el νούς nus (espíritu de la psique) con mi mente (uno, unido con el nus, la atención al corazón) a endulzarse con el recuerdo de mi Jesús y de mi Zeotokos, y a tener siempre su recuerdo. Y desde aquel tiempo, la oración nunca ha faltado en mi corazón; perdóname.»
Y el divino Gregorio le dice: «Dime, santo, ¿alguna vez cuando decías en contacto consciente con la oración de «Señor Jesús Cristo, eleisón me», experimentaste un cambio divino o éxtasis, o algún otro fruto del Espíritu Santo?»
Y el divino Máximo le dijo: «Oh πατερ padre, por eso iba a un lugar desierto y deseaba siempre la ησυχία (paz cordial y serenidad mental) y tranquilidad, para disfrutar más del fruto de la oración, que es un amor excesivo a Dios y una arrebato del νούς nus (espíritu de la psique) hacia el Señor».
Y el santo Gregorio le dice: «Te ruego, padre, que me digas, ¿tienes estas realidades y cosas que dijiste?»
Y el divino Máximo sonrió de nuevo y le dijo: «Dame de comer algo y no examines mi engaño.»
Entonces, el divino Gregorio le dice: «Ojalá tuviera yo tu engaño, santo; pero te ruego que me digas, en ese momento en que νούς nus (espíritu de la psique) es arrebatado hacia Dios, ¿qué ve con los ojos noéticos espirituales? ¿Puede entonces νούς nus con la mente elevar junto con el corazón la oración?»
Y el santo Máximo le respondió: «No, no puede; porque cuando la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo viene al hombre a través de la oración, entonces la oración cesa, porque el νούς nus (espíritu de la psique) es completamente dominado por la χάρις jaris del Espíritu Santo y ya no puede ejercer sus propias facultades y fuerzas, sino que queda inactivo y se somete solo al Espíritu Santo, que lo lleva donde quiere, ya sea a un aire inmaterial de luz divina increada o a otra visión inexpresable o, a menudo, a una conversación divina. Y, en general, como el Παράκλητος Paráclitos (Consolador, Suplicante), el Espíritu Santo, quiere, así consuela a sus siervos; como conviene a cada uno, así le concede su χάρις jaris (gracia, energía increada). Y lo que digo puede verse claramente en los Profetas y Apóstoles, quienes fueron dignos de ver tantas visiones y los hombres se burlaban de ellos y los tenían por engañados y ebrios. Y el profeta Isaías vio al Señor sobre un trono alto y glorioso y alrededor de Él a los Serafines, y el protomártir Esteban vio los cielos abiertos y a Jesús a la derecha del Padre, etc. De la misma manera, ahora los siervos de Cristo son dignos de ver diversas visiones y contemplaciones, que algunos no creen, ni aceptan de ninguna manera como verdaderas, sino que las tienen por engaño y a aquellos que las ven los consideran engañados y locos. Y en esto me maravillo mucho y me sorprendo, cómo aquellos hombres se han endurecido y, como ciegos en la psique-alma, no creen en lo que el Dios veraz prometió dar a los creyentes a través de la boca del profeta Joel, diciendo que “derramaré (es decir, la jaris energía divina) de mi Espíritu sobre toda carne, y sobre mis siervos y mis siervas”. Esta χάρις jaris nuestro Señor la ha dado y la da ahora y la dará hasta el fin, según Su promesa, a todos Sus fieles siervos. Cuando, por lo tanto, esta χάρις jaris del Espíritu Santo viene a alguien, no le muestra las cosas habituales, ni las cosas sensibles de este mundo, sino aquellas que nunca ha visto ni imaginado; y entonces el νούς nus (espíritu de la psique) de esa persona es instruida por el Espíritu Santo en misterios altos y apócrifos u ocultos, que, según el divino Pablo, no puede ver ojo humano, ni puede el corazón y νούς nus con la mente del ser humano concebir por sí mismo nunca. Y para que comprendas cómo nuestro νούς nus (espíritu de la psique) los ve, considera esto que te diré. La cera cuando está lejos del fuego, es sólida y se puede tocar, pero cuando la pones en el fuego, se derrite y allí en la llama se quema y enciende y se convierte en luz, y así se consume toda en el fuego, y no es posible que no se derrita en el fuego y no se convierta como agua. Así también el νούς nus (espíritu de la psique) del hombre, cuando está solo sin unirse a Dios, entiende lo que corresponde a su fuerza y poder, pero cuando se acerca al fuego de la Deidad y al Espíritu Santo, entonces es totalmente dominado por aquella luz divina y se convierte todo en luz, y allí en la llama del Espíritu Santo enciende y se derrite en los divinos pensamientos, conceptos y significados; y no es posible allí en el fuego de la Deidad o Divinidad entender sus propias realidades y cosas y las que quiere.»
Entonces, el divino Gregorio le dice: «¿Hay otras cosas, mi querido Kavsokalivita, que se parezcan a estas que dices pero que sean del engaño?»
Y el gran Máximo le respondió: «Los signos del engaño son diferentes a los de la χάρις jaris (gracia, energía increada). El espíritu maligno del engaño, cuando se acerca al hombre, le confunde la mente y el nus y lo enloquece, endurece su corazón y lo oscurece, provoca cobardía, miedo y orgullo, le hace los ojos feroces, perturba la mente, provoca escalofríos en todo el cuerpo, le muestra en su fantasía una luz imaginaria no brillante y clara, sino roja, le vuelve la mente frenética y demoníaca, le impulsa a decir palabras inapropiadas y blasfemas con su boca; y quien ve ese espíritu de engaño, a menudo se enoja y está lleno de ira y no conoce la humildad, ni el verdadero luto o duelo (según Dios) y las lágrimas, sino que siempre se jacta de sus bienes, se vanagloria y se envanece y está sin sístole (contracción o recogimiento) y temor de Dios, siempre está en los πάθος pazos (pasiones, emociones, adicciones, vicios etc.). Y finalmente sale totalmente de su lógica y llega a una pérdida total. De este engaño, que el Señor nos libre con tus oraciones. Pero los signos de la χάρις jaris (gracia energía increada) son estos: cuando la jaris del Espíritu Santo viene al hombre, recoge su νούς nus (espíritu de la psique) con la mente y lo hace ser atento y humilde; le trae el recuerdo de la muerte y de sus pecados y del juicio venidero y del castigo eterno, y hace su psique-alma fácil de compungir, llorar y lamentarse; hace también sus ojos apacibles y llenos de lágrimas; y cuanto más se acerca al hombre, tanto más le apacigua la psique-alma y la consuela a través de las santas pasiones de nuestro Señor Jesús Cristo y Su infinita filantropía (amor, amistad al hombre). Y provoca en el νούς nus (espíritu de la psique) visiones, contemplaciones, expectaciones altas y verdaderas; sobre la incomprensible δύναμη dinami (potencia, poder y energía) de Dios, cómo con una palabra trajo todo del no ser al ser; sobre su infinita δύναμη dinami que sostiene y gobierna todo y tiene la providencia de todo; sobre lo incomprensible de la Santa Trinidad y el inexplorado océano de la sustancia divina, etc. Y cuando el νούς nus del hombre es arrebatado por aquella luz divina y se ilumina con la iluminación de la gnosis divina (conocimiento divino), su corazón se vuelve sereno, apacible y muy manso y brota los frutos del Espíritu Santo: el gozo, la paz, la paciencia, la magnanimidad, la bondad, la benevolencia, la agapi-amor, la humildad, etc., y su psique-alma disfruta de un regocijo y deleite indescriptible.»
Al escuchar esto, el santo Gregorio el Sinaíta quedó extático y maravillado por lo que le decía el divino Máximo, y ya no lo llamaba hombre sino ángel terrenal.
Traducido por: χΧ jJ www.logosortodoxo.com 08/06/2024







