12 ΛΕΞΕΙΣ lexis PALABRAS Apocalípticas
Por los Sabios Santos Padres Ortodoxos de la Apocalipsis en olor de perfume espiritual
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- ΒΑΣΙΛΕΙΑ ΤΟΥ ΘΕΟΥ (Vasilía tu Zeú)
REALEZA DE DIOS
…ἡ βασιλεία τοῦ Θεοῦ ἐντὸς ὑμῶν ἐστιν.
…la realeza de Dios está en vuestro interior (Luc 17:21).
«Ζητεῖτε δὲ πρῶτον τὴν βασιλείαν τοῦ Θεοῦ καὶ τὴν δικαιοσύνην αὐτοῦ, καὶ ταῦτα πάντα προστεθήσεται ὑμῖν.
Buscad y pedid primero la Realeza (increada) de Dios y su justicia y todas estas cosas, es decir, las materiales, os serán añadidas, (Mt 6,33)».
…ἀμὴν λέγω ὑμῖν ὅτι εἰσί τινες τῶν ὧδε ἑστηκότων, οἵτινες οὐ μὴ γεύσωνται θανάτου ἕως ἂν ἴδωσι τὴν βασιλείαν τοῦ Θεοῦ ἐληλυθυῖαν ἐν δυνάμει.
…de verdad, en verdad os digo que hay algunos de los aquí presentes que no gustarán la muerte hasta que vean venir en potencia la Realeza de Dios” (Mc 9,1).
Βασιλεία τοῦ Θεοῦ/τῶν ουρανῶν (vasilía tu Zeú/ton uranón) Realeza de Dios/de los cielos, el nombre Reino (βασίλειο) no está en ninguno de los originales en Elénico. Si bien “Reino” en español también puede tener el significado de «nuevo estado de cosas en que rige la sanación y salvación y la energía increada de la voluntad de Dios», este no es el significado habitual de la palabra (territorio o conjunto de personas que lo gobiernan); por lo cual proponemos la más cercana a la voz helénica original, Realeza (soberanía real, o estado interior del hombre en divina energía increada Jaris). Realeza (como cualidad) es el elemento básico de las enseñanzas de Jesús y el tema central de los libros del Nuevo Testamento, donde, con esta expresión, se manifiesta una nueva época que se inaugura con la obra de Χριστός (Jristós) Cristo y en la que domina, en vez de odio el amor; en vez de la oscuridad tinieblas, la luz; en vez de la incredulidad, la luz de la fe; en vez de la desesperación, la esperanza. La nueva época o era se anuncia ya como actual presente, pero también esperada por completo en el futuro con la segunda venida de Cristo. La realeza increada de Dios es el predominio entero de la voluntad de Dios en la vida de los hombres, tanto en la personal «la realeza de los cielos está dentro, en vuestro interior» (Luc 17,21), como en la vida social «que venga tu realeza (tu energía increada) en nosotros, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo” (Mateo 6,10). La realeza de Dios, como realidad terrenal del presente, se realiza en las personas a través de la vida santa de los cristianos, «los hijos de la realeza” (Mt 8,12), coincidiendo así con la institución de la Iglesia.
La realeza increada es sinónima a la Doxa-gloria increada y la Jaris-gracia increada. Nada tiene que ver con reino, porque este término manifiesta un estado creado. La supra-naturaleza de Dios Trinitario es increada, desconocida, anónima y no participable; Dios se hace participable a través de sus energías increadas que emanan eternamente de la supra-naturaleza y se nos transmiten por medio del Espíritu Santo; estas energías nos hacen partícipes de la increada vida de la Santa Trinidad, y el Evangelio proclama esta vida como Realeza de Dios.
San Máximo el Confesor nos dice que la realeza es el Espíritu Santo, de Quien percibimos su energía increada Jaris y la θεωρία zeoría contemplación de la Luz increada, la que hemos perdido por la desobediencia a Dios. Porque, el nombre de Dios y Padre en hipostasis (base substancial) es el Hijo Unigénito, y la realeza de Dios y Padre en hipóstasis es el Espíritu Santo procedente del Padre, (Filocalía tomo 2, “sobre el Padre nuestro”).
El Metropolita Ierózeos Vlajos en su libro “Enfermedad psíquica y salud”, (pág. 29), nos dice: “Me he ocupado mucho tiempo también de San Gregorio el Teólogo. Allí he comprendido y discernido que a aquellos que han alcanzado la θεωρία zeoría (contemplación espiritual) se les debe llamar teólogos de la Iglesia, aquellos que previamente han hecho la catarsis, se han purgado, purificado y sanado de los pazos o, al menos, luchan por la catarsis, purgarse purificarse y sanarse.
San Gregorio el Teólogo también habla de la Segunda Parusía (Presencia). Escribe que Dios mismo será luz para los limpiados, sanados del nus y el corazón, según la proporción de su limpieza, cosa que llamamos la Realeza de Dios. El Mismo Dios será oscuridad para los que tienen cegada la parte hegemónica de su psique-alma, que es el nus, y especialmente esta oscuridad la llamamos enajenación de Dios, según el grado de ceguera interna. El sacerdote no simplemente entrega los billetes para que el hombre vaya al Paraíso, sino que realiza la terapia “psicoterapia” al hombre, de modo que, al ver a Dios, se convierta en luz, y esto será la Realeza increada de los Cielos y no la oscuridad como el infierno y la enajenación de Dios”.
El profesor y Padre Romanidis dice: “El interés de la Tradición Ortodoxa por todos los aspectos de la Sociedad y las manifestaciones culturales también proviene de la conciencia y sentido de que todos los hombres no sólo tienen la noerá (energía espiritual humana), sino también la Doxa-Gloria, Jaris-Gracia y Realeza (increadas) de Dios en su interior; aunque ellas estén en un nivel muy bajo, casi inoperantes debido a la enfermedad del nus y su esclavitud a la lógica, la razón, los pazos y al ambiente, lo que resulta en el predominio del miedo, la ansiedad y las percepciones exteriores. El principal objetivo de la fe en la teología y el dogma sobre el Cristo y su relación con su Padre y el Espíritu Santo procedente del Padre es conducir la humanidad: 1) A la catarsis e iluminación del corazón, es decir, a la terapia “psicoterapia” del centro de la personalidad humana. 2) A la θέωσις zéosis (divinización, glorificación), que es el perfeccionamiento de la personalidad en la visión de la doxa-gloria increada y la realeza increada de Cristo a través de sus Santos, los miembros de su Cuerpo y de la Iglesia.”
Capítulo: «Ἐλθέτω ἡ βασιλεία σου (elzeto i vasilía su) Venga tu realeza»
(Por el Padre Georgios Kapsanis, Yérontas del Monasterio San Gregorio de Athos de su libro “La oración del Señor” https://www.logosortodoxo.com/oracion/interpretacion-ortodoxa-de-la-oracion-padre-nuestro/).
Cuando Dios reina en el hombre, este se libera, se pacifica, encuentra reposo espiritual y se santifica. Pero cuando el Dios no reina, el hombre está expuesto a la tiranía del diablo que le esclaviza mediante las pasiones, la φιλαυτία filaftía (excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egolatría) y le trae aburrimiento, vacío, soledad y convierte su vida en un infierno. El mundo actual, que niega la realeza increada de Dios, se tortura y sufre horribles situaciones demoníacas como la magia, las supersticiones, las drogas, los crímenes, el terrorismo, las depresiones y las disoluciones de las familias…
El Señor, nos enseña que pidamos que venga su Realeza, que según los Santos Padres es la Jaris (gracia), la energía increada del Espíritu Santo. Escribe San Nicodemo el Aghiorita: «Como la naturaleza humana se esclavizó voluntariamente al homicida Diablo, por eso nuestro Señor nos pide que roguemos a Dios para que nos libere de la amarga esclavitud del demonio. Esto se puede hacer sólo cuando viene la Realeza increada de Dios a nosotros, es decir, el Espíritu Santo, para echar al tirano enemigo de nuestro nus y permitir que Dios reine en nosotros. Por eso, debemos decir, según San Máximo: «venga el Espíritu Santo, para sanarnos y purificarnos completamente en la psique y el cuerpo y así nos convirtamos en una residencia digna de recibir la Santa Trinidad y permitir que Dios reine en nosotros, o sea, en nuestros corazones, tal y como está escrito: «…la Realeza de Dios está aquí entre y dentro de vosotros» (Luc 17:21)”.
El libro del Génesis, nos dice que durante la creación del mundo, la oscuridad cubría el abismo y el Espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas. El Espíritu Santo separó las tinieblas y dio forma al caos. Oscuridad y caos también reinan en el interior del hombre. Sólo cuando este deja que el Espíritu Santo habite en su interior, se produce la catarsis (sanación, purificación) de los pazos y se ilumina, encontrando su equilibrio interior y su unidad. Por eso en la oración: «Rey de los Cielos» dirigida al Espíritu Santo que es extensión del «venga a nosotros tu Realeza» decimos: «Rey de los Cielos, Paráclitos (Consolador o Suplicante), Espíritu de la Verdad, ven y habita en nosotros, límpianos y purifícanos de toda mancha, Tú, que eres bondadoso, sana y salva nuestras psiques-almas“.
Escribe con relación a esto San Gregorio de Nicea: «Sí pedimos que venga a nosotros la Realeza increada de Dios, tenemos que suplicar al Padre con todas nuestras fuerzas y energías que nos limpie y libere de la corrupción y la muerte, que afloje las ataduras del pecado, que la muerte no reine en nosotros, que la tiranía de la maldad sea inactiva y que el enemigo no nos venza, ni nos aprisione el pecado, sino que venga su Realeza para que los pazos nos sean retirados” (En la oración, cap.3, pág.69).
Es evidente que la realeza de Dios no es un arreglo exterior del mundo, sino el habitar el Espíritu Santo en nuestros corazones, lo que resulta en la metamorfosis, transformación del mundo a través de los hombres metamorfoseados, transformados y convertidos. Por eso, nuestra Iglesia Ortodoxa nunca buscó conquistar el mundo como el cristianismo heterodoxo occidental, sino su metamorfosis y transformación en Cristo. El monaquismo Ortodoxo, no es activismo (de las obras exteriores) sino hisijasta, es decir, toda lucha ascética del hombre por la catarsis (sanación, purificación) del corazón, la nipsis y la oración, a través de la cual el hombre se santifica y se convierte en nueva creación. San Juan Crisóstomo predicaba y pedía a los cristianos que vivieran en una vida cristiana perfecta para que, antes de pasar a la Vida Eterna vivieran la Realeza increada de los Cielos en la tierra, convirtiendo así la tierra en Cielo…”
La participación de los Santos en la luz increada de la Santa Trinidad es según San Gregorio Palamás, es participación en la Realeza increada de Dios en su increada Doxa-Gloria y Esplendor.
Tomado del mismo Padre Georgios, de sus libros: “Experiencias de la Jaris increada” y “La zéosis la finalidad de la vida del hombre”.
“Por otro lado, el término “laico” no sólo se refiere a aquel que no ha alcanzado la santidad, sino a aquella persona que, con el santo Bautismo y la santa Crismación, ha recibido el poder y la energía de ser miembro del Pueblo de Dios y del Cuerpo de Cristo y a la vez participar en los tres axiomas de Cristo. Cuanto más sano, consciente y activo sea el miembro cristiano en el pueblo de Dios y el Cuerpo de Cristo, más cerca estará de participar en los tres axiomas de Cristo: santidad, profecía (o teología) y realeza, y recibe una experiencia y un sentimiento superiores de su energía increada Jaris, como vemos en las vidas de los Santos de nuestra fe. Dice el Señor: «Buscad y pedid primero la Realeza (increada) de Dios y su justicia y todas estas cosas, es decir, las materiales, os serán añadidas» (Mt 6,33). La Realeza de Dios es la Zéosis, la recepción la energía increada Jaris del Espíritu Santo. Cuando la Jaris increada venga y reine dentro del hombre, este estará gobernado por Dios.”
Tomado del Padre Romanidis, del libro: “La enfermedad de la religión y la Ortodoxia como su sanación”.
La caída de cada hombre y su esclavitud en la creación consiste en la confusión de la energía del espíritu del corazón de la psique humana (nus) con esta misma energía lógica de la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro); en esta confusión, los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) que provienen del ambiente se convierten en loyismí del espíritu del corazón de la psique o nus, con el resultado de debilitar en distintos grados la comunión del nus-corazón con la energía increada y la Realeza de Dios…
Durante la θέωσις zéosis (glorificación, divinización, deificación) y la apocálipsis/revelación, la oración del corazón, el don de lenguas, la gnosis (conocimiento) y la profecía junto con la fe y la esperanza quedan abolidas, puesto que se sustituyen por el mismo Cristo en la realeza increada y doxa-gloria del Padre…
Después de algún éxtasis de desorientación, el neoglorificado ve todo su alrededor erosionado con la Doxa-Gloria o Realeza de Dios, puesto que esta no es ni luz ni oscuridad y no se parece a nada de lo creado. Trasciende todos los conceptos, significados y expresiones, y a pesar de ser revelada, permanece como un misterio impenetrable, inexpresable y, por ente, indescriptible. La Realeza de Dios es la energía Jaris y la Gloria increadas por la que el Dios reina en el mundo y en la que participan los sanados, iluminados y glorificados o divinizados miembros de la Iglesia…
Cristo revelando la Doxa-Gloria increada o la Realeza increada del Padre como su propia gloria natural durante su Metamorfosis, es decir, delante de los tres discípulos con la presencia de Moisés y Elías, recuerda las mismas apariciones de Cristo como Señor de la Doxa-Gloria en el Antiguo Testamento, pero ahora mediante su naturaleza humana…
…Ésta es una gran tentación ante la cual debemos de rogar: «…pero no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal astuto, porque Tuya es la Realeza, la Fuerza, la Energía y la Doxa-Gloria en los siglos. Amén»
“Calidad de vida” del Metropólita Ierotheo Vlajos.
En la pág. 313 podemos leer: “No olvidemos que el mundo presente es un mundo de caída y corrupción. El pecado de Adán tuvo consecuencias cósmicas potentes y marcadas. Cuando el hombre perdió su energía increada de la Jaris, entonces inmediatamente perdió también la capacidad y posibilidad de reinar sobre toda la creación. Perdió la Realeza increada de Dios y su Reino. Quedó como un Rey derrocado. Un teólogo bizantino decía que antes de la caída, el hombre era como un espejo limpio por el que se irradiaba en toda la creación la Jaris increada de Dios, pero cuando este espejo se rompió entonces toda la creación ha caído en una impenetrable oscuridad”…
En la página 104 nos dice: «…Tanto Juan Bautista como Jesús Cristo predicaban: “Μετανοεῖτε (metanoite) convertíos, arrepentíos y confesaos porque ha llegado la Realeza de los Cielos”. Cristo es la Realeza de Dios, la que ha venido a los hombres. Es cierto que en la Santa Escritura se presenta la triple verdad sobre la Realeza increada de Dios. Primero se acerca, después llega y luego vendrá, dando a entender que lo que vivimos ahora llegará en su perfección con la nueva venida de Cristo. En todo caso, la Realeza increada de Dios es la energía increada Jaris de Cristo, la visión y expectación de la Luz increada que es la “belleza del siglo venidero” y “el alimento de las creaciones celestes”. El que se ha hecho digno, como dice San Simeón el Nuevo Teólogo, de ver a Dios, no espera simplemente la Realeza de Dios, porque para él ya ha venido. La ha visto. Es Dios en su Doxa-Gloria increada… Los santos que llegaron a la Zéosis vieron y vivieron la Realeza de Dios».
En la página 32 leemos: “La Ortodoxia no traslada el problema al futuro, ni espera el disfrute de la Realeza increada de Dios después de la historia y del final del tiempo. El futuro del Cristiano Ortodoxo se vive en el presente y la Realeza de Dios empieza desde esta vida. En la enseñanza ortodoxa no existe percepción lineal sobre el tiempo, sino cruciforme, es decir, lo eterno nos domina y ocupa en cada momento del tiempo. Por eso esencialmente, el pasado, el presente y el futuro se encuentran dentro de una unidad inquebrantable. Es el llamado tiempo condensado…
La Realeza de Dios viene a nosotros y nos encuentra. En cada presente podemos vivir existencialmente todos los hechos del pasado (el Nacimiento de Cristo, la Cruz, Su Resurrección, etc.), como también los acontecimientos del futuro de la Realeza de Dios. Por eso san Gregorio Palamás dice que si los Profetas del Antiguo Testamento veían la encarnación, humanización de Cristo, los santos que son los Profetas del Nuevo Testamento ven y viven la Segunda Parusía (Presencia) de Cristo desde ahora…
¿Quién nos puede negar que la vivencia, experiencia de la Realeza de Dios no se puede realizar y lograr desde ahora, para aquellos que participan de la divina Χάρις Jaris? San Gregorio Palamás tiene una homilía entera que se refiere al acontecimiento de que la contemplación de la Luz increada es la misma Realeza de Dios, la belleza del siglo futuro, el alimento de las creaciones celestes y la hipóstasis (base substancial) de los futuros bienes. Analizando la frase del Señor: “…de verdad, en verdad os digo que hay algunos de los aquí presentes que no gustarán la muerte hasta que vean venir en potencia la Realeza de Dios” (Mc 9,1). Este pasaje conecta con la contemplación de Dios en el Monte Tabor (Mc 9,2)…
San Gregorio dice que la Realeza de Dios se manifiesta potencialmente mediante el Espíritu Divino y con ello podemos interpretar la venida de la Realeza increada. Este versículo del santo es muy claro y cierto. La Realeza de Dios se vive desde este tiempo y la Apocálipsis/Revelación de Cristo es la manifestación y apocálipsis/revelación de la Realeza increada…
Cristo, que es Dios trascendental y a la vez está dentro del mundo, viene a nosotros. Así dentro de la Iglesia, podemos vencer la muerte. La inmortalidad no es la vida más allá de la muerte, sino la superación de la muerte por la vida en Cristo». Ierotheo Vlajos.
EL REINADO DE LA REALEZA INCREADA DE DIOS ES REALEZA DE SANGRE.
“El que come de mi cuerpo y bebe de mi sangre en mí permanece y yo en él”
Por el médico Archimandrita Savas el Aghiorita
“El tiempo se ha cumplido, y el reinado de la realeza increada de Dios ha llegado” (Mrc 1,15 Mt 4,17).
“El reinado de mi realeza increada no proviene de este mundo” (Jn 18,36), decía el Señor.
“Porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brille en ella; porque la gloria (luz increada) de Dios la ilumina, y el Cordero es su lámpara. A su luz increada caminarán las naciones…” (Apo 21,22-27)
Durante los tiempos del Señor había entre los judíos la esperanza viva sobre el reinado de la Realeza de Dios, pero el pueblo albergaba percepciones groseras sobre esta. El Señor cuando salió en acción pública inmediatamente anunció que Su obra es el establecimiento del reinado de la realeza increada dentro en todos los hombres, porque con la caída de los primeros en ser creados y a causa de los pecados del mundo, la vida había perdido el ritmo y su destino y los hombres no vivían ya según la voluntad de Dios: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reinado de la realeza (increada) de Dios; porque para esto he sido enviado” (Lc 4,43).
El Señor enseñó a los hombres con precisión, claridad y fuerza de que deben considerar a Dios como Padre de ellos, del Cual esperan con fe todo y al Cual deben amar con toda su psique y diania, con todo su corazón y toda la fuerza de la voluntad, más que ninguna otra cosa buena. La vida de cada uno debe ser dios-céntrica. La voluntad divina siempre debe dominar en la vida y dirigir en agapi (amor desinteresado). Las percepciones humano-céntricas y jurídicas de los judíos, en las que la justicia y la protección de Dios dependían de sus propios esfuerzos e intentos y del cumplimiento de la Ley, ya no tenían lugar sobre la Realeza increada de Dios y la vida dios-céntrica de la enseñanza del Señor.
Aparte de estas concepciones y percepciones, el Señor rechazó también los elementos mundanos, placenteros y nacionalistas que había en la enseñanza de sus contemporáneos judíos sobre el reinado de la realeza increada de Dios. La Realeza increada de Dios tal y como nos la ha apocaliptado-revelado el Señor es espiritual (energía increada), interior y contraria del brillo, de la fuerza y de la gloria exterior de los reinos del mundo y de las autoridades mundanas que le gobiernan. Y los medios para la transmisión de la Realeza increada de Dios son espirituales, pero también los fines, los bienes, las bendiciones y los regalos de ella son espirituales, increados, incorruptibles y supracósmicas, totalmente distintos de las esperanzas y exigencias de los judíos y de las cualidades e ideas de los reinos terrenales. «El reinado de mi realeza no proviene de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo mis súbditos hubiesen luchado para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero el poder y energía de mi realeza no proviene de este mundo ni está basada en las armas, sino del cielo» (Jn 18,36), decía el Señor. A causa de esta oposición el Señor desde el principio fue negado y perseguido por los judíos, los nacionales y por el nuevo principio de la vida humana que Él predicaba.
Pero aparte de estas diferencias, la nueva y principal característica del kerigma del Señor sobre la Realeza increada de Dios es que esta se enseñaba y se presentaba como algo que ya se había comenzado a difundir y a imponerse con la aparición del Señor. Nuestro Cristo declaró explícitamente que en Su persona, con Su enseñanza y Su obra, comenzaron a realizarse las promesas de Dios formuladas al Antiguo Testamento sobre el futuro Mesías o Salvador de la humanidad y sobre los años mesiánicos. El Mismo Señor Jesús es el Mesías: “YoSoY (el Mesías) el que te habla” (Jn 18, 36). También delante de Pilatos habla sobre la Realeza increada de Dios como Su propia Realeza: “El reinado de mi realeza no proviene de este mundo” (Jn 18,36), decía el Señor.
Por lo tanto, la Realeza increada de Dios comenzó con la presencia del Señor en nuestro planeta y con Su obra redentora, y de forma gradual se extiende, se impone y se espera a aparecer en el siglo futuro con toda su doxa (gloria increada, luz de luces) y perfección. “Mas si por el dedo de Dios (es decir, el Espíritu Santo) yo echo fuera los demonios, ciertamente la realeza increada de Dios ha llegado a vosotros” (Lc 11,20), decía el Señor a los que Le calumniaban. Lo ésjato1 (último, postrero) se hizo también presente, mientras que el presente tomó a la vez contenido esjatológico; cada praxis nuestra del presente tiene efecto en la eternidad. No existen praxis éticas indiferentes, podríamos decir, ni esjatológicamente operaciones indiferentes; cada praxis nuestra nos conduce o nos aleja o nos excluye de Su Realeza increada si no hay metania. Por eso que la esjatología cristiana ortodoxa se puede calificar como esperada y paralelamente como realizada: “Ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1Jn 3,2). El Ladrón en la cruz rogó a Cristo al acordarse de él cuando venga con Su Realeza, el Cristo le aseguró que: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23, 42-43).
[1] Ésjato es lo último, postrero o el definitivo. Es aquello hacia al cual se dirigen y con el cual se completan todas las cosas que suceden dentro en el mundo. Correspondientemente esjatología es la referencia sobre el fin del mundo, que se realizará con la segunda venida o presencia de Cristo con la plena aparición de la Realeza increada de Dios. La Realeza de Dios que se espera al final de la historia y del mundo, se manifestó con la venida de Cristo y ya existe en el mundo y en la historia… continúa en https://www.logosortodoxo.com/psicoterapia-ortodoxa/el-reinado-de-la-realeza-increada-de-dios-es-realeza-de-sangre/
(Por χΧ jJ: Entre el Logos increado de Dios que muchos traducen como palabra: “todo se hizo por Ella (en vez de él)…” (Jn 1,3) al traducir “Λόγος” por “Palabra”, cuando este término en helénico correspondería a “λέξις” (lexis) y la “Βασιλεία (vasilía) Realeza increada” que la traducen como “Reino”, se puede ver que hay mucha diferencia. En el original Helénico del Nuevo Testamento y en todos los textos de los Sabios Santos Padres Heleno-ortodoxos los términos “Reino”, “Palabra” o “Verbo” que predican los occidentales y algunos con mente y espíritu francolatino occidental no existen en ninguna parte estas palabras. El gran problema actual para la Ortodoxia es que muchos ortodoxos provenientes del papismo, protestantismo… siguen utilizando estos términos, creo que la mayoría por ignorancia. Mi experiencia personal como traductor que vive desde 1974 en España es que aquellos creyentes ortodoxos que empezaron a utilizar estos términos ortodoxamente, correctamente, aunque al principio les costó mucho, ellos mismos me confesaron que han conseguido profundizar y conocer más la ortodoxia y han notado un cambio psicoterapéutico, curativo y cualitativo en sus psiques-almas, por supuesto, participando en la Iglesia Ortodoxa y Sus Misterios.
Además el mismo Cristo Dios con Su Jaris increada y la doxa-gloria increada del Padre y la comunión del Espíritu Santo, nos lo ha confirmado: Que la realeza increada está en nuestro interior, por lo tanto, busquemos y pidamos primero a ella para saborear, gustar la inmortalidad antes de morir, desde aquí y ahora, con Χάρις Jaris energía increada y la Doxa-Gloria (luz increada) en un estado y forma de vivir interior y exterior dentro de la Realeza increada del Dios Tríadico!!! Así sea, amín.
También aquí… http://www.logosortodoxo.com/psicoterapia-ortodoxa/el-papel-de-la-iglesia-ortodoxa-la-terapia-de-la-psique/
El papel de la Iglesia Ortodoxa: La “psicoterapia” terapia de la psique humana.
4ª Parte: El reinado de la Realeza increada de Dios es Realeza de sangre).
Autor y traductor: χΧ jJ Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) www.logosortodoxo.com







