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jul 31 2013

El uso de la noerá energía y de la energía lógica del hombre según san Gregorio Palamás

 

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Homilíia del congreso  científico Internacional

“San Gregorio Palamás en la historia y el presente”.

Atenas Nov. 1998.

Por el Yérontas Efrem de Vatopedi 

Me contiene enteramente temor y anhelo, cuando estudio o tengo que hablar para el gran teólogo y Padre de nuestra Iglesia San Gregorio Palamás. Anhelo porque éste Santo expresa de forma única el pensamiento teológico de los Padres, respecto a la enseñanza analítica y precisa sobre las increadas ideas finas y divinas (dogmas) Triadológicas y Cristológicas. Pero sí, explica y “apocalipta” revela descubrimientos muy difíciles sobre las verdades antropológicas humanas. Siento temor sagrado, porque me da miedo que interprete mal algo de sus enseñanzas y de la vida carismática del Santo. Pero esperanzado en sus bendiciones, continúo en el desarrollo de un tema tan fino e importante que toca la experiencia de la vida cristiana ortodoxa.

San Gregorio Palamás en su segunda homilía sobre la Presentación, donde nos presenta la persona (prósopon) de la Zeotokos (madre de Dios) como modelo de la vida Hisijasta, habla detalladamente sobre las cinco fuerzas de la psique: 1) νοῦς (nus), 2) Διάνοια (diania-cerebro, mente, intelecto), 3)φαντασία (fantasía), 4)δόξα (doxa, gloria u opinión), 5)αίσθηση (sentido, sentimiento, sensación o intuición). Allí, éste gran maestro en anatomía de la psique humana aclara, que la diania es fuerza lógica racional y que completa con diversos loyismí (pensamientos, reflexiones) desarrollados la gloria, o sea, la opinión y tiene como sede el cerebro. El nus es esencia autóctona que tiene como su principal energía la “noerá”(espiritual humana). Pero cuando recae de éste movimiento, se limita solamente a la vida dianoítica (mental, racional e intelectual).

   Palamás, según todos los Santos del Tomo Ayiorita, quiso confirmar y certificar el discernimiento entre energía lógica y la energía noerá.

   Tal como en la Deidad distinguimos esencia y energía, lo mismo ocurre en el nus humano, existe esencia y energía: “otra cosa es esencia del nus, otra es la energía”. El nus en su estado natural, puntualiza Palamás, se encuentra dentro del corazón (centro psicosomático), en el centro interior como instrumento, no como en un envase y el corazón constituye, según el Santo, “el primer instrumento corporal (carnal) logístico”. La noerá energía del hombre se manifiesta cuando el nus se une con el corazón después de desprenderse de todo tipo de loyismí, (pensamientos, reflexiones, meditaciones, imágenes y fantasías de su diania, mente, cerebro).

   El hombre tiene dos ojos psíquicos. Uno es la diania (mente, cerebro), la cual su condición real es la gnosis (conocimiento creado). Pero el hombre con su diania puede estudiar también lo Increado, ocuparse según que condiciones con distintas “zeorias, contemplaciones, expectaciones”, percepciones y conceptos espirituales. La diania no constituye el principal ojo de la psique, porque no puede conocer empíricamente, por experiencia los tesoros celestes. Ella puede por sí misma pensar, intelectualizar, meditar, juzgar, razonar y analizar por ello, las noerás (del nus) percepciones (espirituales en el corazón) y las sensibles de los sentidos. El otro ojo psíquico principal es el nus, o sea, la noerá energía dentro del corazón, centro interior del hombre, con la cual se consigue la divina visión, contemplación y gnosis (conocimiento empírico, por experiencia) de Dios, por Sus deificantes energías increadas.

Con la diania, la lógica, podemos comprender la existencia de Dios mediante los logos de los seres, la causa de sus existencias, sobre la providencia y el discernimiento de sus logos. Pero no podemos con la diania unirnos con Dios. San Gregorio recalca que, sí queremos unirnos y tener en nuestro interior a Dios, debemos de pasar obligatoriamente por el camino de catarsis (sanación) del corazón y por la virtud, superar cada sentido, loyismós, reflexión, pensamiento y conocimiento- gnosis, de manera que encontrando la noerá energía, mediante la permanencia en esta oración inmaterial, llenarnos con el esplendor sobrenatural del Espíritu Santo.

  La Panayía Virgen, como modelo Hisijasta, permaneciendo dentro del “Santo de los Santos o altar de los altares”, cuando se desprendió de cada tipo de virtud, porque “ya no daban fruto para su extrema intimidad hacia Dios, investigaba las fuerzas psíquicas, consiguiendo así, de modo sobrenatural, la unión con Dios”. Superando mientras tanto las cuatro restantes fuerzas psíquicas, el instinto o sentido, la fantasía, la diania (la lógica), la gloria o la opinión y cuida al nus, descubre la noerá energía mediante el noeró silencio (paz y serenidad en el corazón). Así mientras se desapegó de toda relación materialista, “conjunta y gira su nus hacia sí mismo con cuidado y oración divina continua”. Sólo se cuida de la oración, se sobrepone por encima de todo lo creado, ve la doxa=gloria increada de Dios y contempla la Divina energía Jaris, de una forma superior que la visión divina de Moisés.

   San Gregorio Palamás habla sobre tres uniones, la unión esencial entre personas-hipostasis de la Santa Trinidad, la unión hipostática (base, fundamento subsistencial o substancial) de la divina y humana naturaleza en la persona del Zeántropos Dios-hombre Logos Cristo y la unión por energía entre Dios y los seres lógicos y noerós (espirituales). En ésta unión por la energía, que se crea por la relación personal de Dios con el hombre, por parte de Dios participa de la principal, la superior de Sus energías increadas, la deificadora, que se distingue de las otras energías increadas, que son la esenciadora, la vivificadora, la mantenedora o cohesiva y la creadora de sabiduría (sapiencial). Por parte del hombre interviene su más alta y superior energía creada, la energía noerá (espiritual humana) del nus, porque sólo a través de ella se ha dado al hombre la posibilidad de conseguir la divina comunión, unidad, afinidad, vista, espectación y contemplación, es decir, la zéosis. Sólo así el creado ser del hombre puede unirse con lo Increado.

   El ejercicio, ascesis de las virtudes, tiene como finalidad la unión del hombre con Dios por Su energía increada Jaris (gracia). Con las virtudes podemos llegar a la semejanza de Dios, pero sin la consecución de la unión ontológica por la energía Jaris no logramos, “no resistimos, sufrimos” la zéosis. Las virtudes preparan el campo para el recibimiento del don de la oración pura que celebrará la divina unión.

   Una de las consecuencias del pecado original fue la interrupción inmediata de la comunión de Adán y Eva con Dios, que se hacía mediante la energía noerá de la psique por parte del hombre y la deificadora energía increada Jaris por parte de Dios. Cuando los Padres hablan de “oscurecimiento de la imagen o del nus” del hombre después de la caída, no quieren decir que el hombre perdió su lógica, sino su noerá energía. La lógica, la independencia o libre voluntad y la libertad no se perdieron por la caída, pero fácilmente se pueden equivocar, engañarse y salir del camino correcto de la fe en Dios y funcionar de manera antinatural. Después de la caída hubo la disgregación de las fuerzas psíquicas del hombre. Estas fuerzas y sobre todo la noerá energía, se debe ahora, con la Jaris la energía increada de Dios y la sinergia o cooperación del hombre reunificarse y volver dentro, al lugar del corazón, que es el centro espiritual de la persona humana, el trono de la Divina energía Jaris, de forma que reencuentre el hombre “aquella ancestral e admirable belleza”, terapiar y sanar su personalidad humana.

   La esencia del nus, que reside en el corazón, es intransitiva “nunca se deja o se abandona a sí misma”, pero su energía se traslada y se derrama fuera, a través de los sentidos, sensaciones y los loyismí (pensamientos, reflexiones, meditaciones). Esta energía el asceta o el atleta practicante intenta restablecerla en la esencia, con la oración noerá o del corazón, de manera que el nus retorne a sí mismo y después unirse con Dios.

   El hombre conoce con su lógica que existe Dios y que se manifiesta a través de sus mandamientos e intenta mediante su esfuerzo personal, conocer, amar, encontrar y conseguir la manera en que podrá unirse con Él. El esfuerzo máximo se hace en la oración. El hombre ora con logos (lemas, frases) que se forman dentro en su diania (cerebro, mente, intelecto), teniendo conciencia clara de su debilidad, pecaminosidad y desacierto para lograr su destino. Con profundo análisis, autojuicio, recogimiento y duelo, se arrodilla ante Dios y pide Su misericordia, Su caridad. Dios da y da “en sentido, sensación, sentimiento”, su Deificadora energía Jaris a los que ve que dignamente y con gratitud recibirán y asimilarán este regalo. Con la llegada de la Jaris, sentida dentro del corazón, en éste lugar se hace la oración. El hombre, caminando la vía de la verdadera metania descubrió la noerá energía en su corazón;  así realizó la entrada del nus dentro de su corazón. Empieza a perseguir y pedir del Señor la completa catarsis, sanación de su corazón de los pazos. La memoria de Dios domina toda su existencia y el nombre de Jesús se hace uno con su corazón y respiración. Si el cristiano insiste por la metania, en ese estado bendito de oración, entonces Dios le da el carisma, don de oración continua, que es oración auto-energizada, auto-operativa con la noerá energía dentro de su corazón, la noerá, la del corazón, la pura, la oración del Espíritu Santo dentro del corazón humano. Los términos son idénticos, cuando se usan por los Padres. El que tiene el don de la oración continua puede ocuparse  con la monóloga oración o bendición, o sea, la memoria de Jesús dentro de su corazón, mientras que con su diania a la vez estudiar lo que quiera o cualquier otra cosa.

  Respecto al discernimiento de la energía lógica y la noerá, podemos explicar el siguiente fenómeno. Distinguidos científicos que tengan extremadamente desarrollada la energía lógica, sean ateos o no, no hayan conocido a Dios empíricamente, es porque no han descubierto la noerá energía. Por otro lado, ejemplos de ello, hombres casados o analfabetos o con enseñanza y estudios mínimos, que sean Santos de nuestra Iglesia, porque tenían extremadamente desarrollada la noerá energía, como San Antonio el Magno, nuestros contemporáneos Sabios Santos Yérontas José elnHisijasta, Jacobo Tsalikis, Porfirio, Paisios, Efrén Katunakiotis, San Siluán el Athonita, etc. En cambio algunos Santos, como Santa Katerina, San Máximo el Confesor, los grandes maestros y jerarcas como el Mega Atanasio, Mega Basilio, Gregorio el Teólogo, San Juan el Crisóstomo, nuestro San Gregorio Palamás, y hoy en día, nuestro bendito Sofronio el de Essex, tenían extremadamente desarrollada a la vez la energía lógica y la noerá. Puede que en alguien funcione esta noerá energía, pero como no conoce la enseñanza Patrística de los Santos Padres, no se haya concienciado que es lo que ocurre exactamente dentro de su corazón, pero seguro que tiene en el corazón sensaciones y sentimientos de divinas vivencias.

   La unión del creado hombre con el increado Dios, mediante la noerá energía en su corazón, no se puede hacer sin energización y operación de la Jaris, (la increada energía de Dios). Tampoco por la existencia de su noerá energía, el hombre puede percibir la divina Jaris de Dios sin la operación energizadora y operativa de Ella. Podemos decir que la noerá energía constituye el índice para el descubrimiento de la Jaris de Dios. Aquel que participa y está en comunión con la energía deificadora, conoce empíricamente por su experiencia la noerá energía de su psique dentro de su corazón durante la oración.

   El hombre se encuentra en el primer estadio de su perfeccionamiento espiritual, en el de la catarsis, cuando empíricamente está en comunión con la energía increada catártica o sanadora de Dios a través de la noerá energía dentro de su corazón y siente la energía Jaris como “fuego consumidor”, la cual sana, purifica, limpia su corazón de los pazos y le conduce a la adquisición del divino ardor eros o celo, de manera que  trabaje dentro de los mandamientos de Dios y cumpla con Su voluntad.

  Cuando el hombre asciende en el segundo estadio, el de iluminación, que es participación de la energía increada iluminadora de Dios, se encuentra en su estado natural, vive la libertad, desapegado de sus propias pasiones emociones y apegos pazos antinaturales y perversos y hace uso correcto de ellos. En ese perfecto y estable estado de iluminación, todas las fuerzas psíquicas y corporales adquieren su funcionamiento natural, por Dios, sobre todo el nús y la diania. Entonces el hombre, según los Santos Padres, se convierte y se hace realmente lógico, razonable en todas sus acciones, disposiciones y vivencias. Siente y percibe la Jaris como luz, como una llama ablandadora dentro de su corazón, ¡que admirable paz y dulzura domina y se apodera de su psique y cuerpo! Que “el cuerpo participa de esta manera con la energía Jaris energizada por el nus” y que son comunes las energías de la psique y del cuerpo, esta es la tesis principal en la enseñanza de San Gregorio. La luz increada, el símbolo natural de la Deidad que aún no lo ve, le proporciona gnosis increada-conocimiento admirable, inconfundible, seguro y cierto, pero en cambio la diania se cautiva frecuentemente de las proporcionadas “zeorías”, contemplaciones, expectaciones y visiones. (También San Gregorio dice que nuestro nus es el ojo principal y el único que puede verse asimismo interiormente y exteriormente).

   Durante la zéosis, o sea, la participación en el perfeccionamiento de la deificadora increada energía Jaris, ocurre un cese de todas las funciones del cuerpo y también de ésta noerá energía. La contemplación de la luz increada, “ésta luz, la espléndida y brillante naturaleza divina, con la cual comulga y participa Dios con los dignos” se hace “en sentido” con la noerá energía del hombre, pero es superior a todo, de todo sentido, logos y nus, así ven los visionarios de Dios la luz divina. El practicante, viviendo el mandamiento de Cristo: “μετανοείτε metanoite, (metá-nus, girar vuestro nus hacia vuestro interior, arrepentíos y confesaos) ha llegado la realeza increada de los cielos” y esforzándose en la noerá oración del corazón, transforma el corazón de manera que lo hace receptivo de la zeoría, contemplación de la luz increada, mientras Dios lo quiera. Así en el momento que no lo espera, “durante la pausa total de toda noerá energía” contempla “la doxa=gloria de esta santa naturaleza, cuando Dios consiente y quiere introducirnos en los misterios espirituales” y no cuando el mismo hombre lo quiere y lo programa.

   La unión con la noerá energía, en la iluminación, sobre todo por la sobrenatural unión con Dios, que está por encima del nus y el sentido del hombre, durante la zéosis, no puede explicarse intelectualmente, lógicamente es incomprensible, ininteligible. Por eso los Santos Padres en estas etapas del perfeccionamiento espiritual hablan de manera apofática (que es sí a lo que no es). Describiendo el estado de la zéosis San Gregorio dice “pues, nuestro nus se vuelve fuera de sí mismo uniéndose con Dios, pero se supera a sí mismo”, pero también Dios “sale fuera de sí mismo, sin salirse, y en ésta suprema unidad espiritual, se une con nosotros”. Durante ésta unión, el visionario de Dios ve a Dios como luz increada “contempla luz suprema sobrenaturalmente y conoce exactamente de quién y de dónde es lo que ve, en aquel momento no lo sabe pero tampoco puede investigar la naturaleza de ésta luz, porque el Espíritu de lo que está contemplando es inescrutable”. Y es cierto que solamente “el que aprendió por experiencia conoce las energías del espíritu”. Esta experiencia no se consigue con la lógica racional de la mente o intelecto, pero si se consigue “por la verdadera e inexplicable energía y dínamis (fuerza, potencia) del Espíritu”.

  Debemos de recalcar, que la energía lógica del hombre, durante la investigación y búsqueda para lo Increado, puede causar engaño, cuando se considera como auténtica y se relaciona con tres clases de personas repercutiendo en sus vidas espirituales. Comentamos estos engaños empezando por el más grande y visible, acabando con el más fino, sutil y difícil de distinguir.

   En el primer tipo de engaño, la lógica, razón (de la diania-mente, intelecto) expulsa la fe. El hombre, aceptando como única realidad la que le dicta su lógica, mediante las leyes naturales y la ciencia, tal como él mismo vive la vida sensible de los sentidos, no puede recibir la semilla de la fe en su corazón. No puede comprender que existe conocimiento y realidad, la cual es superior al logos de la lógica razón humana y superior a los sentidos sensibles y la naturaleza humana. Porque, como dice Palamás, sólo la fe puede acercarse y hacerse receptiva de la verdad del supremo logos. Este niega lo sobrenatural en su vida y al haber desarrollado una lógica hipertrófica, sobrealimentada, pertenece al grupo de los ateos o incrédulos.

   La segunda clase de engaño de la lógica se relaciona con los que creen en Dios pero equivocadamente. Estos pueden ser los heterodoxos cristianos o religiosos de cualquier otro tipo.

  La teología que han creado los heterodoxos cristianos es noisiárjika (es súper-racionalista, empieza por su propio nus y diania, por el espíritu del hombre sin tener la energía divina Jaris), no es empírica, por experiencia, no es cosecha de la revelación apocálipsis de Dios. El dios que es producto por la lógica del creado hombre, se mueve siempre en los límites de la creatividad y es un dios que él mismo fabrica como quiere, a su propia conveniencia, imagen y semejanza. San Gregorio Palamás, interpretando la causa de tantas malas interpretaciones, veneraciones, alabanzas y opiniones falsas, heréticas del *escolástico Barlaam, nos dice que con la lógica y la filosofía natural intentaba interpretar las cosas sobrenaturales y lógico-supremas.  En Occidente, desde la época de San Agustín hasta hoy, domina esta tentación de la razón dentro de la teología y es responsable ésta tentación de hacer  y convertir en mundana, cósmica o secular, la Iglesia Occidental. Logicocracia, (egoísmo intelectual), racionalismo es la causa desde siempre de todo tipo de herejías y sectas. *(El escolasticismo es el perfeccionismo intelectual, la madre de todas las imperfecciones y herejías).

    Pero lo sorprendente en este tipo de racionalismo en la teología de Occidente, mientras alguien diría que tendría que estar de acuerdo y congeniar con la lógica de la ciencia, se encontraban y se encuentran continuamente al lado opuesto. Apuntamos la tesis de la Jerarquía de la iglesia Romano católica del Cesar papa, la cual mediante su órgano oficial, la Santa Inquisición, condenaba los científicos, por ejemplo, el juicio de Galileo en 1631. Y por el lado contrario la Revolución Francesa (1789), que se inspiró del espíritu Iluminador, sus pioneros degollaron cientos de curas Franco Latinos.

   Paralelamente, los sistemas filosófico-religiosos de procedencia asiática expresan su fe en un Dios impersonal, mediante ejercicios que generalmente se proyectan por el camino de enganche al yoga y al dialoyismo*, ofreciendo a sus seguidores, la consecución de una alta situación intelectual, que muchos la llaman actitud o estado mental que conduce al hombre a la autorrealización, autodeificación, autozeosis.

 *( Yoga -yo ya- dialoyismo, engreimiento, meditación, dialogo solo consigo mismo, el centro yo, meditación yoga=aumento del egoísmo llegando al egocentrismo y la egolatría).

En ese engaño de auto-deificación, el hombre, se disuelve dentro del abismo del absoluto superpersonal de una impersonal “Fuerza Cósmica” o “Súper conciencia”. (Tipo nirvana, ¿y allí qué?, o sea, te llevan perdido al caos). Las experiencias espirituales que ofrecen estos grupos y que seducen a los que no han vivido la Divina energía Jaris dentro de la Iglesia de Cristo, se basan en métodos psicotécnicos de máximo desarrollo de la diania (mente, intelecto), que les conducirá a éstas supuestas experiencias y visiones. El corazón de ellos permanece lleno de pazos emocionalmente y patológicamente perturbado y ciertamente no puede abrir el camino a la entrada de la noerá energía y la Jaris, la energía increada de Dios. Con el ejercicio del dialogismo-meditación trascendental, con la invocación de mantras tipo zen, ram, om, so-jam e.t.c, se expresa un orgulloso, eosfòrico (luciferito, demoníaco), individualismo que conduce al error, al autoengaño de la autodeificación, o autozeosis. En cambio, la práctica de la noerá oración en el corazón, que tiene como base la metania, revela tapinofrosini humildad en acción (mente y corazón sensatos y humildes). La oración de Jesús alimenta y mantiene al divino eros, la agapi= amor desinteresado hacia el prójimo y conduce a la zéosis del prósopo persona, rostro humano.

   La tercera clase de engaño se relaciona con los Ortodoxos de nombre y de tipo. Este tipo de engaño (autoengaño) es muy fino y difícil de distinguir, se observa en los que creen en la existencia de lo increado, lo sobrenatural, en la realidad de la lógica suprema, suprarazón, pero por causa de su sobrealimentada (sobre atrofiada) lógica, razón y pazos emociones, pasiones y patologías que habitan “en lugar sagrado”, en su corazón, no han conseguido la unidad esencial de su corazón, con lo sobrenatural e increado, que es Dios. En ésta categoría pertenecen los que tienen una relación intelectual con Dios, se recrean en ello y creen que conocen a Dios. Pero no han conseguido la unidad divina que se relaciona con toda su existencia y sobre todo con la noerá energía en su corazón. Son aquellos que puede que tengan exteriormente una vida ética, pero en esencia desconocen profundamente que significa kázarsis (catarsis, sanación) del corazón, desconfían de los milagros de los Santos, ni siquiera se han conocido a sí mismos. La entrada de la noerá energía en el corazón contribuye a la unificación de las fuerzas y energías de la psique alma y pone en evidencia la catarsis (sanación, purificación o purgación) del nus, recalca Palamás. Entonces el hombre anhela y trabaja cada virtud en armonía con su naturaleza y se mueve con dificultad para toda maldad. Así se hace digno de recibir los divinos dones: la perspicacia, la clarividencia, el presagio y el prever. Paralelamente, autognosis-autoconocimiento lo tiene aquel que ha conocido empíricamente, por experiencia la noerá energía; pues, esta es a la que se refiere el Apóstolos Pablo cuando dice “quién de los hombres conoce las cosas humanas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en su interior”. Este, el “espíritu del hombre”, es la noerá energía dentro  del corazón del hombre, que participa, conecta y comulga con el Espíritu de Dios y le indica los errores que comete en sus relaciones con el prójimo y las faltas y excesos que hace en su vida, le controla y revisa por cada desviación operativa e intelectual de los mandamientos de Dios, le incita hacia la metania y le consuela.

   A esta tercera categoría pertenecen también los que hablan y escriben sobre Dios, teologizan, pero no le conocen empíricamente, por experiencias vividas. Gregorio Akindinos, en principio alumno de Palamás y después su gran acusador y seguidor del escolástico Barlaam, teologaba y sabía de las letras Patrísticas, pero no tenía la previa y necesaria experiencia de la energía increada Jaris, por eso cayó en tantas malas interpretaciones. La verdadera e inconfundible teología emana de la participación en las increadas energías deificadoras, de esta sobrenatural unión y “solo de ella proviene el teologar de manera segura y cierta”. San Gregorio Palamás llamó a Barlaam “maestro sin práctica ni experiencia”, porque no tenía experiencia viva de la oración y la divina unión. Además, según Palamás, el diablo es un experto de las Escrituras, puede  meditar, dialogar, pregonar y hablar extensamente sobre Ellas.

   Vale la pena elogiar los teólogos académicos contemporáneos que subrayan, que “la llave” para la comprensión de las ideas finas, los *dogmas ortodoxos, el camino para la auténtica teología es la experiencia y vivencia de la divina energía Jaris, la experiencia que se conseguirá por la áskisis práctica ortodoxa, la persecución y cuidado de la catarsis del corazón. El punto central y esencial de la enseñanza de San Gregorio Palamás es que la zéosis del hombre no constituye un hecho moral basado en la lógica, en la razón del hombre, sino que es un hecho ontológico, un hecho empírico que concierne a toda la existencia del hombre. Se trata de la participación personal en las energías increadas del Dios personal.

*(Dogmas, (ideas finas inalterables) conociéndolos, comprendiéndolos y aceptándolos es más libertad, no esclavitud como quieren vendernos algunos; los dogmas son las condiciones indispensables para el camino de la catarsis, iluminación y zéosis),

   En la vida monástica la tentación de la lógica, razón se manifiesta con la obediencia que discierne y muestra la existencia de las pasiones-pazos de soberbia, cobardía y mezquindad. Pero el verdadero obediente hace libre e independientemente obediencia sin distinción, no examina, o sea, no razona los mandatos del Yérontas (sabio guía experimentado, guía Espiritual Iluminado). Los primeros frutos que saboreará de este trabajo suyo son la humildad y el afrontar sin miedo las penas, aflicciones y tentaciones. La discreta obediencia traerá la catarsis (sanación) del nus y conducirá al desapegado (monje o persona) en la adquisición de la oración limpia, pura, como habitualmente nos insta en sus obras el Yérontas Sofronio de Esex (1896-1993). Porque el desapegado monje limitando su energía lógica, cortando libremente su propia voluntad (la energía egoísta del yo), descubre la noerá energía en su corazón, la oración noerá o del corazón. Por extensión, también cada cristiano cuando libremente identifica su voluntad con la de Dios, aplicándola de manera práctica en cada circunstancia, adquirirá experiencia de la vida en Dios, hará de la vida en Dios su propia vida. Es entonces cuando el hombre realmente se convierte en lógico, actúa con sensatez y virtuosamente, hace uso correcto de su independencia (libre voluntad) en cada decisión y acción. Cada infracción y desviación de la voluntad de Dios, cualquier intencionalidad lógica humana a la que el propio hombre obedezca, esencialmente es ilógica, insensata, es engaño y pecado (enfermedad espiritual).

   En Occidente y para aquellos que se han dejado influir por la teología, filosofía y corrientes sociales de Occidente, la lógica se opone a la fe, lo natural se contrapone a lo sobrenatural y viceversa. Se hace esto, porque estos hombres no distinguen entre la noerá energía espiritual humana que es receptora de la gnosis inolvidable (α-λήθεια a-licia) e increada de Dios y la energía lógica del hombre, que es el instrumento de la creada gnosis-conocimiento. La  teología ortodoxa, comprendida y percibida correctamente sin influencias escolásticas, nunca, jamás puede chocar con la ciencia y la filosofía, tampoco pide ningún sacrificio de la lógica que se ocupa de la gnosis creada. Pero la lógica que quiere de forma auténtica conocer y hacer objeto de su estudio lo Increado la rechaza, como también la lógica escolástica.  Dogma o regla de la teología ortodoxa es “expresar a Dios es difícil, comprenderlo aún más difícil” San Gregorio el Teólogo. La práctica, ascesis ortodoxa proporciona al hombre la posibilidad de metamorfosis, transformación, conversión de su lógica sobrealimentada, atrofiada y caída.

     El hombre cuando descubra y reconozca la noerá energía espiritual en su corazón y se haga merecedor de ella, mediante la práctica, ascesis de la tradición de la Iglesia Ortodoxa, solamente entonces hará buen uso de su lógica que le ha dado Dios. Entonces el hombre, que es “en potencia, dínamis”, prosopon, persona, personalidad-hipostasis, empezará a convertirse “en energía” prosopon, persona, cuando se manifieste, se convierta y se metamorfosee “el hombre escondido en el corazón” por la energía Jaris de Dios. Cuando el “repugnante rostro, mascarás” ha caído, en su lugar se descubre el prosopon persona personalidad Crística. La zéosis convierte al hombre en persona, prósopon como imagen del absoluto prósopon de Cristo. Durante la zéosis del hombre, que testifica la comunión de discernidos y entrelazados prosopos-personas, entre los muchos del género humano y la Santa Trinidad, el hombre con la noerá energía manifestada dentro en su corazón, se une con la increada energía deificadora Jaris. El prósopon fundamenta, infunde cada valor, virtud y la noerá energía, pero también infunda la energía lógica o racional. Sólo el hombre que se convierte en prósopon por la Jaris la energía de Dios puede hacer un buen uso de la lógica, porque encontrándose en el estadio de la iluminación, se ha liberado de las cadenas de las pasiones, emociones patológicas, los pazos y sobre todo de la soberbia, orgullo que se manifiesta por la lógica sobrealimentada, atrofiada (egoísmo intelectual y orgullo espiritual, las madres de todos males).

   Se hace un buen uso de la lógica cuando el hombre empíricamente por experiencia ha conocido el discernimiento entre su energía lógica y su energía noerá; no deja entonces que preceda su lógica en su experiencia en Dios. En esta relación empírica con Dios, la noerá energía del hombre, el nus como único instrumento εποψίας (epopsías) de visión, percepción, espectación, contemplación de Dios, se une con la increada energía deificadora, común en las personas de la Divina Trinidad. En el nus se revelará Dios; la lógica como energía será aquella que formulará y expresará las experiencias del nus. Esta sobrenatural apocálipsis, revelación de Dios al hombre, mediante la noerá energía nos indica el nivel superior, que ilumina el nivel inferior de la vida terrenal, la natural apocálipsis, revelación que se hace con la lógica. Entonces, en la diania (mente-intelecto) del hombre se mueven varias teorías, consideraciones y nociones, como las beneficencias de Dios, estudio de la muerte, juicio y paraíso, entendimiento, reconocimiento y estudio de la vida de Cristo en la tierra y Sus Santos, zeoría, contemplación sobre las creaciones sensibles y espirituales de Dios, los Ángeles, estudio sobre la kénosis vaciamiento del Dios Logos, reconocimiento y percepción de las ideas finas inalterables Cristológicas y Triadológicas (dogmas). El cristiano encontrándose en esta situación espiritual expresa en energía la imagen lógica de Dios y sin duda hace un uso correcto también de los miembros de su cuerpo. Sólo así se rinde en reverencia a Dios “en espíritu y verdad” y se ofrece el “culto lógico” del creyente. Entonces el creyente, por experiencia, entra en el camino empírico de la teología. Adquiere la visión de Dios, la vivencia y experiencia de la Divina Energía Jaris mediante la noerá energía y después teologiza auténticamente e inconfundiblemente mediante su energía lógica. Si la teología permanece en el nivel intelectual de la mente, diania y no es emanación, resultado de visión de Dios (o de la Jaris), un gran abismo las separa, dice San Gregorio; es como hablar de algo que no has visto y no has adquirido. El carismático teólogo tiene desarrollada de manera extrema su energía, tanto la lógica como la noerá.

    El hombre contemporáneo encerrado en la logicocracia, racionalismo, intelectualismo, en la tecnocracia, tecnicismos y en el realismo humanizado que caracteriza nuestra época, es injusto consigo mismo. Abandona el espacio de la libertad del espíritu al nivel de lo mundano y terrenal. Palamás pone de relieve y proyecta al hombre contemporáneo la verdad y la vida que abre la persona humana a la eternidad. Así la vida en la tierra se hace preparación para la eternidad y el hombre consciente y libremente con la Jaris la energía increada de Dios se convierte, metamorfosea en eterna persona e imagen de Dios.

     Afrontar correctamente los rápidos avances tecnológicos sobre todo la genética y la información, como también ante una amenaza de catástrofe ecológica, se puede hacer sólo por científicos y políticos que sean portadores y que tengan desarrollada junto con su lógica también la noerá energía, la inmediata y directa experiencia, participación, unión, conexión y comunión con Dios. Por el contrario, con sólo la lógica, razón y cualquier moralismo noisiárjiko (que empieza por el nus y la diania humana), estos hombres permanecen impotentes en los grandes desafíos actuales, tanto de los éxitos científicos contemporáneos como del consumismo insaciable.

    El hombre, “cansado y cargado en su corazón” de sus debilidades, errores y pecados, estrés, ansiedad de bienestar y modo materialista de vivir, busca de forma directa e indirecta ver y vivir él mismo aquella vivencia que le reposará, aliviará la muy pesada conciencia y le llenará de cualquier tipo de vacío existencial. Nosotros le proponemos y sugerimos la vivencia conforme con la Tradición Patrística de los Sabios Santos Padres. El retorno a los Padres, la “seña, slogan” que empezó otra vez a predominar hace unos años en la conciencia de la Iglesia, no significa la persecución y enriquecimiento de saberes por la literatura Patrística que se hace con la lógica razón de la diania (mente-intelecto), sino aplicación sobre todo, de la experiencia Patrística, que se manifiesta con el descubrimiento de la noerá energía en el corazón del hombre por la energía Jaris de Dios.

    Cuando se desprecia la grandeza de la antropología cristiana, se falsea la vida cristiana. Este desprecio no es demostración de tapinofrosini (sensatez y humildad), sino engaño, error y gran pecado que excluye el verdadero acercamiento a la metania (giro del nus hacia su interior, confesión y arrepentimiento). El pensamiento y la razón de que nosotros no somos merecedores y dignos de las experiencias espirituales de los Santos, manifiesta una inmadurez espiritual e inferioridad, una bajeza. Dentro de la Ortodoxia existen muchos escalones, grados de experiencias del Increado y pueden vivirlas los que las anhelan, sólo falta que conozcan el camino, el modo que conduce a ellas sin que moleste a Dios.

    San  Gregorio Palamás, maestro de la iniciación e instrucción y mensajero de la energía increada Jaris, refiriéndose a los elementos constitutivos de la existencia humana escribe: “el hombre espiritual se compone de tres cosas, jaris de Espíritu celestial, psique-alma lógica y cuerpo terrenal”. Por lo tanto el hombre espiritual, si tiene que conocer con claridad todos los miembros de su cuerpo, tiene la obligación de conocer la increada energía deificadora Jaris, cuáles son Sus cualidades y naturaleza, cual es Su relación y como se consigue por el hombre, que cualidades la favorecen y cuáles la alejan. Paralelamente el hombre espiritual debe conocer las fuerzas y energías de su psique-alma, sobre todo cómo descubrirá y explotará la noerá energía que le hace partícipe de la deificadora Jaris energía increada de la Santa Trinidad y como dice San Gregorio Palamás, sin principio ni fin, eterno, pero también nuevo hombre, renovada creación, por la energía increada Χάρις Jaris de Dios. Amén.

Archimandrita Efrén, Yérontas del Monasterio Vatopedion Santa Montaña Athos

Traducción de XX.jJ

 

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