ΘΕΩΣΙΣ ZÉOSIS o GLORIFICACIÓN

  Θέωσις Zéosis o glorificación es la participación, conexión, comunión, unión y expectación de la energía increada Jaris (gracia) con el hombre, permitiendo con ello tomar parte en la vida y la gloria increada de Dios en relación con sus increadas energías. Es el tercer estadio del método psicoterapéutico Ortodoxo: Catarsis, Iluminación, Zéosis o Glorificación. No es una simple transferencia de conocimientos de libros, sino una comunicación de experiencias de iluminación y de Zéosis. Leemos en el Antiguo Testamento que existe una conciencia del estado de iluminación y de Zéosis. Pero se observa que este estado lo tenían solamente los Patriarcas y los Profetas de los Israelitas. El mismo Abraham era visionario de Dios, o sea, llegó a la Zéosis.

La Θέωσις Zéosis constituye esencialmente la consumación del “a semejanza” del hombre: el cumplimiento de la finalidad, del destino de los hombres, los cuales hemos sido llamados a convertirnos en “partícipes de divina naturaleza” (2ª Pedro 1,4), es decir, no de su esencia sino de su natural energía increada de su naturaleza. La fuerza de la energía de la Zéosis que perdió el hombre por el pecado original se obtiene otra vez con la Encarnación de Cristo; ésta es un estado durante el cual se ve la gloria increada de Dios durante el tiempo que Él determine. En la Zéosis participa el hombre con la psique (alma) y el cuerpo.

  San Basilio el Grande dice que: Θέωσις Zéosis no es “θεοποίησις (zepíisis)  “deificación” como se traduce por muchos. “Deificación” se identifica con el acto que hace el hombre por su propia cuenta para edificarse en Dios sin su energía increada de la Jaris. En cambio, en la Zéosis, el hombre se prepara y Dios actúa, opera por la Jaris energía increada, es decir, es un regalo de Dios, el acto lo hace Él no el hombre.

San Zalasio escribe que: “La Θέωσις Zéosis es la gnosis (increada) de la Santa y Consustancial Trinidad” (Filocalía, t.1º, v.90).

San Marcos el Asceta en la Filocalía nos explica: “El Logos se hizo hombre para que este se convierta en Logos”.

San Máximo el Confesor también dice: “El Logos de Dios se hace hombre de verdad, para que con la Jaris increada podamos metamorfosearnos, transformarnos en dioses/as”. (Sobre teología, Filocalía c.4 v.26).

San Gregorio Palamás: “La Jaris increada de nuestro Señor Jesús Cristo, y la agapi (amor, energía increada) de Dios y Padre, y la comunión del Espíritu Santo está con nosotros en la Iglesia. La Iglesia es comunidad de comunión de la zéosis”.

“Conversaciones sobre la Psicoterapia Ortodoxa”,

Metrpólita Ierózeos Vlajos, pág 122.

La Θέωσις Zéosis indica la altura en la que puede llegar el hombre con la Jaris increada de Dios. Ésta energiza y opera, y el hombre coopera y así llega a la comunión con Dios. Los santos son los que han llegado a la zéosis, porque reciben la energía increada del Santo Dios Trinitario. El término “zéosis” no se utilizó desde el principio en la terminología eclesiástica. A pesar de esto había muchas denominaciones para expresar este término. El primero que se utilizó en la Escritura se interpretaba: “como imagen y semejanza”. El “como imagen” presupone las condiciones y las energías que ha dado Dios al hombre para llegar al “como semejanza” que es la participación a Dios.

Otro término se traduciría: “el interminable perfeccionamiento”. En muchos pasajes de la Santa Escritura se utiliza el término “perfecto” para indicar aquel que llegó a la comunión con Dios. El mismo Cristo dijo: “Sed, pues, perfectos como perfecto es vuestro Padre celestial” (Mat 5,48). San Pablo dice: “Hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y pleno conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez espiritual de la plenitud de Cristo” (Ef 4,13). En otro sitio dice: “…para hacer y presentar cada hombre perfecto mediante Cristo Jesús”.

También se utiliza el término “adopción” o “hijos de Dios”. San Pablo dice: ”No recibisteis un espíritu de esclavitud para caer en el miedo sino que habéis recibido el espíritu de adopción…” (Rom 8,15). También un poquito antes dice que: “Aquellos que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios” (Rom 8,14). Por otro lado San Juan Evangelista escribe al principio de su Evangelio: “A aquellos que Le recibieron les dio poder, fuerza y energía de ir haciándose hijos de Dios” (Jn 1,12).

San Juan Evangelista utiliza también el verbo “glorificar”. “Ahora se ha glorificado el Hijo del Hombre y Dios se ha glorificado en Él…”(Jn 13,31). San Pablo dice también: “Si padece un miembro, todos los demás padecen y si se glorifica un miembro todos los demás se alegran con él” (1ªCor 12,26). Según el profesor P. Romanidis esta glorificación es la zéosis y, por consiguiente, la teología ortodoxa auténtica.

Más allá de estos términos, en la Santa Escritura se utilizan también muchas frases para manifestar la comunión del hombre con Dios. San Pablo en la epístola a los Gálatas dice: ”Porque en Él habita toda la plenitud de la Divinidad corporalmente y vosotros seréis en plenitud en Él…”. Esta “plenitud” es la participación de las energías increadas de Dios. San Pedro escribe: “También nos ha otorgado valiosas y sublimes promesas, para que por ellas os hagáis partícipes y comulgantes de la naturaleza divina…” (2ª Ped 1,4). Este “partícipes” y “comulgantes” de la naturaleza no significa que somos partícipes de la Divina Naturaleza de Dios, porque Dios no es participado por su Naturaleza sino que participamos de su natural energía increada.

Todos estos términos y definiciones se vinculan y conectan con la palabra “zéosis”. Ésta representa el “como semejanza” y conecta con la “adopción” por la Jaris increada que se expresa con la “glorificación” que es la “plenitud” del hombre. Zéosis es un término patrístico. Es la participación de la divina energía increada que nos permite por la Jaris hacernos hijos/as de Dios, es decir, dioses/as por la Jaris increada. Conecta y se vincula con la Escritura: “Yo dije que seréis dioses”.

  El Padre Romanidis en su libro: “Teología Patrística Ortodoxa”

Αfirma que: «La Tradición nos dice que el estado de Adán en el Paraíso antes de la caída era de continua Zéosis…

Después de la parcial iluminación por la Crismación, el nuevo iluminado camina hacia el Pentecostés, o sea, hacia la completa iluminación del Espíritu Santo. Pero, ¿qué es la completa iluminación del hombre? Es la visita del Espíritu Santo en el nus, o sea, en el corazón del hombre. Es decir, tal y como en Pentecostés se hizo la completa iluminación de los Apóstoles con la venida del Espíritu Santo, del mismo modo quiere la Iglesia que se repita en cada uno de sus miembros en algún momento del camino espiritual…

Claro está que, durante el día de Pentecostés los Apóstoles no adquirieron sólo una completa iluminación, sino que llegaron a la Zéosis. Si Pentecostés es el prototipo del perfeccionamiento espiritual del hombre, el destino de cada cristiano es la Zéosis. Ver a Dios, al Creador, es decir, a Cristo en doxa (gloria increada). Esto ocurrió a todos los Santos de la Iglesia…

Es Dios quien la regala y juzga si es necesario conducir un iluminado a la zéosis. Si alguien no es conducido a la Zéosis puede significar que a lo mejor no resulta conveniente para su psique, porque en caso contrario podría perjudicarle, conduciéndole, por ejemplo, al orgullo y a la soberbia espiritual. Dios conduce al hombre a la Zéosis cuando no peligra espiritualmente y es imprescindible para apoyarle, fortalecerle, o prepararle para alguna misión. Así la experiencia de la Zéosis no es automática, es decir, un iluminado no puede adquirirla, porque él mismo quiera conseguirla. Un iluminado más bien evita pedírsela a Dios. Cuando la necesita, Dios condesciende y la da, le ofrece Su Gloria, Su Luz increada…

Durante la Θέωσις Zéosis cesa la misma fe innata y la esperanza y queda la agapi= amor hacia Dios como regalo Suyo. Eso es lo que quiere decir el Apóstol Pablo cuando manifiesta: “Cuando llegue lo perfecto cesan la esperanza y la fe y queda sólo la agapi (amor como energía increada) ” (1ª Cor. 13, 10-13). Esta agapi es la Zéosis. En la Zéosis queda abolida la gnosis y la profecía. Cesa la lengua que es la oración del corazón y queda sólo la agapi. El Apóstol Pablo lo dice muy claro y bellamente como también los Padres de la Iglesia que interpretan muy correctamente estos temas. Toda la Filocalía habla sobre estos temas.

Sin embargo, la verdad sobre Dios no proviene de la filosofía, sino de la experiencia de la Zéosis… Aquí debemos recalcar que la Zéosis de la tradición Cristiana Ortodoxa no tiene nada que ver con ningún tipo de éxtasis. Tampoco tiene que ver sólo con la parte logística de la psique del hombre, porque durante la experiencia de la Zéosis participa y está en comunión todo el hombre, o sea, la psique y su cuerpo con todos los sentidos físicos en pleno funcionamiento. El hombre cuando ve a Cristo en doxa (gloria) se encuentra en un estado de plena vigilia o alerta. Entonces el hombre no ve ni percibe sólo con su nus y diania (mente, intelecto) sino también con su cuerpo…

De las descripciones de la tradición “laica” o seglar hoy algunos “snob tiologos” teólogos de Universidad se burlan, sin saber que en estos temas la tradición “laica” está en los marcos de las experiencias de iluminación y Zéosis, por las que existe detrás una tradición Patrística completa que nos interpreta y explica teológicamente estos fenómenos…

El que hace teología se encuentra en estado de iluminación y la hace en base de la experiencia de los que alcanzaron la Zéosis en el  Antiguo y Nuevo Testamento y los Padres de la Iglesia Ortodoxa…

Hasta que uno no consiga la Zéosis, simplemente será alumno de la Teología… Por esta razón los Occidentales se apartaron de la experiencia de la iluminación y la Zéosis de la Tradición Patrística…

A muchos heterodoxos que no podían comprender el discernimiento empírico entre esencia y energía (increadas) de Dios, les convencí y sugerí en la necesidad de que se realizara este discernimiento filosófico entre esencia y energía de Dios. Después descubrí que los Padres no hacen discernimiento filosófico entre esencia y energía sobre Dios, comprendiendo así mi error. El discernimiento Bíblico entre lo creado e increado que es realizado siempre por los Padres de la Iglesia Ortodoxa está basado en la experiencia de la Zéosis y no en la filosofía…

Cuando uno llega a la Zéosis, entonces se hace Cristo por la Jaris increada, es decir, se convierte en dios/a por la Jaris…

Históricamente vemos que la tradición de la experiencia de la Zéosis continúa totalmente viva hasta el final del dominio Turco y aún predomina en la conciencia de los Ortodoxos…

La verdad es que los Padres dogmatizaron en base de sus experiencias de la Zéosis y no como una reflexión y meditación filosófica sobre lo referido de la Santa Escritura… Con esta experiencia de la Zéosis se ha escrito sobre la creación del mundo en las Sagradas Escrituras…

La Zéosis es la llave básica con la que comprendemos plenamente la apocálipsis.

La Zéosis es la completa “psicoterapia” terapia y sanación»

Padre Juan Romanidis

La Zéosis como finalidad de la vida del hombre.

(Por el Yérontas Yeoryios, Guía espiritual del Monasterio San Gregorio del Monte Athos. Está traducido el libro entero y puesto en el blog, www.logosortodoxo.com )

“Quizás sea muy atrevido hablar y pensar que la finalidad de nuestra vida sea el que nos hagamos dioses/as por la Jaris increada pero la Santa Escritura y nuestros Santos Padres no nos lo han ocultado…

“Θέωσις Zéosis” es la experiencia directa y la participación en la Realeza increada de Dios incluso en este mundo. Es la “Perla del gran y alto Precio” a que se refirió Cristo (Mat. 13, 45-46). Mediante la Jaris increada, puede convertirse en una realidad actual para aquellos que están dispuestos a seguir el camino y por lo tanto no es una experiencia post-muerte. Con la Θέωσις Zéosis se trasciende la muerte. San Pablo alude a esto cuando dice: ”Ya no soy yo quien vivo, es Cristo que vive en mí” (Gal. 2,20). ¡San Esteban, el primer mártir, siendo lapidado hasta la muerte, se ofreció a Cristo y rezó a Dios para que sus perseguidores fueran perdonados! También nos lo enseña el canto de la Pascua, “Cristo ha resucitado de los muertos, por su muerte ha vencido a la muerte, y a los que están en las tumbas les regaló la vida”…

Tan alto coloca al hombre la antropología ortodoxa. Si comparamos los sistemas de todas las filosofías, sociologías, psicologías, con la antropología ortodoxa nos daremos cuenta y verificaremos fácilmente, qué pobres son estas disciplinas, puesto que no se corresponden con el profundo anhelo del hombre hacia algo tan grande y verdadero en su vida, que es la Θέωσις.

Requisitos para Zéosis serán: La humildad, la ascesis que es el ejercicio continuado en buscar la voluntad de Dios, la oración, los Santos Misterios Ortodoxos (Sacramentos) y un Yérontas, anciano sabio guía iluminado y experimentado Ortodoxo.

Todo lo ortodoxo es Zeoantropocéntrico, es decir, tiene como centro al Θεάνθρωπος (Zeánzropos) “Dios y hombre, Cristo”. Todo lo no ortodoxo: el papismo, el protestantismo, la masonería, el milenarismo típico de los Testigos de Jehová, el ateísmo o cualquier otra ideología tiene este denominador común: el centro es el hombre. En la Ortodoxia el centro es Cristo como Dios y hombre. Es fácil convertirse en hereje, sectario, milenarista, masón, o cualquier otra cosa, pero es difícil hacerse Cristiano Ortodoxo. Para hacerse Ortodoxo hay que aceptar que el centro del mundo no es uno mismo, sino Cristo.

Por consiguiente, el principio del camino para la Zéosis es la humildad, es decir, reconocer que el propósito y finalidad de la vida está fuera de nosotros mismos, está en nuestro Padre, el Creador.

Se necesita aún mucha humildad para ver que somos enfermos y llenos de pazos (padecimientos, debilidades, impotencias, pasiones, vicios y apegos).

Por otro lado, aquel que empieza el camino de la Zéosis, debe de tener la humildad continua para mantenerse en esta vía, porque si acepta el pensamiento de que con sus propias fuerzas se las arregla bien y progresa, entonces se introduce dentro de él el orgullo. Pierde lo que ha ganado y otra vez necesita empezar de nuevo y aceptar la humildad. Ha de ver su debilidad e impotencia, su enfermedad humana y no basarse y fiarse de sí mismo. Necesita basarse en la Jaris, la energía increada de Dios, para poder encontrarse continuamente en el camino de la Zéosis…

Entre los fracasos en el camino hacia la Zéosis podemos mencionar: la dedicación y apego a las cosas mundanas, el moralismo en el que parece ser que lo que nos sana y salva es nuestra moral y no la Jaris increada de Dios, el humanismo egocéntrico, autónomo como sistema filosófico-social separado e independiente de Dios que conduce al hombre contemporáneo a una cultura ególatra y sin salida. Quiere apartarnos de nuestra Fe Ortodoxa en nombre del provecho, dignidad y libertad del hombre. ¿Existe mayor provecho, dignidad y libertad para el ser humano que la Zéosis?…

Demos Gracias continuamente al Santo Señor por el regalo de la Zéosis, que es regalo de su Agapi (amor como energía increada divina). A Éste correspondamos con nuestra agapi (amor desinteresado). El Señor quiere nuestra Zéosis. Por esta razón se hizo hombre y murió en la Cruz para que ilumine como un Sol en medio de muchos soles, como Dios en medio de dioses/as. Así sea. Amén”.

La Ortodoxia no es una religión es fe en apocálipsis=revelación y Θέωσις Zéosis.

 

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