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Feb 19 2026

Génesis: la creación del hombre, del logos y del nus

Génesis: la creación del hombre, del logos y del nus
Teología empírica de la Iglesia Católica Ortodoxa según Padre y teólogo Ioanis Romanidis

(entregas orales, por Ieroteo Vlajos)

Repasada traducción 19/02/2026

Tomo 2º, capítulo B. 3. La creación del hombre (pág. 140)

a) La creación del hombre como imagen y semejanza de Dios (pág. 141)

b) La co-creación cuerpo y psique (pág. 144)

c) La psique-alma del hombre (pág. 148)

       c.1 La noerá energía (del espíritu del corazón) y la energía lógica (pág. 153)

       c.2 Logos y Nus (pág. 158)

       c.3 La energía noerá en relación con los pazos, la lógica y el ambiente (pág. 166)

       c.4 El culto lógico y el culto noeró (espiritual) (pág. 169)

       c.5 El cuerpo del hombre (pág. 183)

La forma en que están escritos estos dos tomos es la siguiente: primero es de Ieroteo Vlajos, y después lo que está entre «» comillas son extractos de las homilías del Padre Romanidis.

Tomo B’, capítulo B – 3. La creación del hombre

El hombre es la creación más perfecta de Dios y fue hecho el sexto día de la creación, según nos cuenta el visionario de Dios, Moisés. Es el resumen de toda la creación, porque está constituido de psique-alma y soma (cuerpo) y también posee lo noeró (espiritual humano), que es parentesco con los ángeles, y lo sensible, que conecta con la creación. Simultáneamente, el primer hombre tenía también en los dos elementos la Χάρις (Jaris) Gracia, la energía increada de Dios, es decir, el espíritu. Esta composición existente del hombre, además de ser una verdad apocalíptica (reveladora), dada por Dios mediante Moisés y por Cristo, es a la vez experiencia personal del hombre divinizado, glorificado o (poseedor de la zéosis).

La narración del libro del Génesis nos describe la manera de la creación del hombre. Pero aún antes de escribirse el libro de Moisés, los visionarios de Dios conocían que el hombre está constituido de psique-alma y cuerpo. Para el cuerpo tenían y tienen la confirmación de los sentidos y su existencia en un particular tiempo y espacio. Pero para la existencia de la psique-alma adquirieron la confirmación mediante el autoconocimiento, el conocimiento de sí mismos en Jaris (gracia, energía increada). Sentían el movimiento de la psique-alma que energetizaba, operaba y activaba las fuerzas y energías del cuerpo; tenían experiencia de la energía del Nus en el corazón; conocían por experiencia la venida del Espíritu Santo en la psique-alma, y también la privación de la energía increada de Dios de la psique-alma, y siendo así la misma vivía la muerte espiritual.

A continuación, veremos lo relativo a la creación del hombre y al funcionamiento de su existencia psicosomática, dentro de la enseñanza empírica de los santos Padres de la Iglesia.

a) La creación del hombre como imagen y semejanza de Dios

El hombre es la creación más perfecta de Dios y fue hecho el sexto día de la creación, después de los ángeles y del resto de la creación.
“Y dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; y que domine sobre los peces del mar, los ganados, las fieras campestres y los reptiles de la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen y semejanza; los creó macho y hembra, y Dios los bendijo” (Gén 1, 28-30).

La enseñanza de que el hombre está creado como imagen y semejanza de Dios es fundamental en toda la tradición bíblico-patrística, es decir, la enseñanza de los divinizados (deificados, glorificados). Esta verdad la veían los divinizados dentro de sus experiencias divino-espirituales.

Existe diferencia entre las expresiones “imagen de Dios” y “como imagen de Dios”. La icona-imagen real del Dios Padre es el Logos. La Segunda Persona de la Santa Trinidad, según el Apóstol Pablo: “El cual (Cristo) es icona-imagen de Dios” (2 Cor 4,4), “el cual es icona-imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación” (Col 1,15). El hombre, que fue creado “del Padre por el Hijo en Espíritu Santo”, es como imagen-icona del Logos y debe llegar al “como semejanza”.

«Los Padres recalcan que el hombre no es la imagen-icona de Dios. Imagen de Dios idéntico es sólo el Logos, el Hijo. El Logos es imagen-icona del Padre. Por eso, como el Logos es imagen del Padre, Cristo (el Θεάνθρωπος zeántropos, Dios-Hombre) es imagen del Padre como Logos. Pero también el Logos encarnado, es decir, la naturaleza humana de Cristo, por la recepción de las cualidades, es como imagen del Padre. Es decir, también la naturaleza física de Cristo es como imagen del Padre a causa de su humanización.

El hombre no es imagen-icona de Dios. Está claro que es una manera abusiva o inexacta de decir que el hombre es imagen de Dios. En sentido exacto, el hombre está creado como imagen (parecida) de Dios y no como imagen idéntica de Dios.

El hombre, desde lo como imagen, debe llegar a lo como semejanza, es decir, a la zéosis o glorificación, mediante la energía increada de Dios y la sinergia, es decir, la cooperación entre la energía de su voluntad y la energía increada de la voluntad de Dios. San Irineo, obispo de Lyon, escribe: “Por este… orden, y con estos ritmos y esta instrucción, el nacido y creado hombre se convierte y se hace como imagen y como semejanza del Dios increado; y por un lado, por el Padre prosperando y mandando, el Hijo haciendo y creando, y el Espíritu Santo alimentando y haciendo crecer; y por otro lado, el hombre progresa tranquilamente y se va elevando hacia lo perfecto. Porque perfecto e increado es el mismo Dios.”

Dentro del hombre existía un “impulso” para que fuera conducido desde lo como imagen hacia lo como semejanza.

El hombre, que fue creado como imagen y como semejanza de Dios, tiene el soplo de vida que le hizo hombre psíquico, pero también el espíritu vivificador que le hizo espiritual. San Irineo escribe:

“Una cosa es el soplo de vida que hace al hombre psíquico y otra cosa es el espíritu vivificador que le hace espiritual…”

Porque el soplo es provisional, en cambio, el espíritu es perpetuo, eterno. Así, el hombre espiritual es aquel que tiene en su interior la energía increada del Espíritu Santo.

«Como hombre espiritual, hecho como imagen y como semejanza de Dios, no es aquel que vive únicamente con el elemento inmaterial de su naturaleza, es decir, la psique-alma, sino aquel que vive de acuerdo con el Espíritu Santo, que le vivifica y le hace incorruptible, y así participa de la divina αθανασία (azanasía: inmortalidad).»

El hombre, después de su creación, tenía psique-alma y cuerpo, pero participaba también del Espíritu Santo.
«Sólo aquel hombre que es templo del Espíritu Santo es como imagen y como semejanza de Dios. Está claro que los primeros en ser creados fueron constituidos como niños (espiritualmente), para que crecieran, se hicieran mayores y se convirtieran perfectos en cuerpo y psique-alma.

La energía increada vivificante del Espíritu no se da al hombre de forma automática ni mágica. Se requiere el intento colaborador del hombre para vivir mediante la fe y la agapi (amor incondicional, desinteresado) de acuerdo con su destino inicial y definitivo. Pero cuando el hombre no sigue el Espíritu, queda privado de la energía increada vivificadora de Dios y se constituye únicamente en psíquico».

El verdadero significado de la frase “como imagen” y “como semejanza” fue apocaliptado (revelado) plenamente con la humanización o encarnación de Cristo y es vivido por los divinizados. Por lo tanto, no es una enseñanza filosófica o intelectual.

«El “como imagen de Dios” referido en la Santa Escritura fue revelado, apocaliptado plena y exactamente por la Encarnación. Porque el destino o finalidad del hombre era, desde el principio, convertirse y hacerse como Cristo; es decir, debía hacerse Dios a través de la Jaris (energía increada), llegando al como semejanza. Lo como imagen en energía y acción significa asemejarse a Cristo por complacencia. Entonces, el hombre, como imitador de Cristo, se convierte y se hace también como imagen del Padre por la Jaris, Gracia increada, participando de la doxa-gloria (increada) de Cristo. Así, cuando uno llega a la zéosis, es decir, al como semejanza, entonces se hace como Cristo por la Jaris, o sea, Dios por la Jaris (increada)».

La antropología de los santos Padres está basada en la enseñanza bíblica sobre el “como imagen y como semejanza” de la creación del hombre y no en una enseñanza filosófica sobre la persona. Y cuando alguna vez los Padres se refieren al hombre como persona, se entiende lo como imagen y principalmente lo como semejanza.

Es característico el enfoque de San Máximo el Confesor: “Persona es la hipóstasis (base substancial, subsistencial) y fisis (naturaleza) es la ουσία (usía: esencia o sustancia), y en estas dos se añade y se completa la virtud.”

Así, lo como imagen es esencia, o sea, el logos, en cambio lo como semejanza es hipóstasis, o sea, la vida, la zéosis. Dentro de esta perspectiva, se debe interpretar el logos del Apóstol Pablo: “Porque hemos llegado a ser partícipes de la vida y de la doxa-gloria de Cristo, pero con la condición inquebrantable de mantener nuestra fe inicial hasta el fin, por la cual hemos recibido una nueva hipóstasis, como hijos de Dios” (Heb 3,14).

Los primeros en ser creados, Adán y Eva, tenían psique-alma y cuerpo, pero también la Jaris (increada) del Espíritu Santo, la cual agraciaba (jaritificaba) al hombre entero. Sin embargo, esto no debe entenderse como algo tri-compuesto, puesto que el Espíritu Santo iluminaba la psique-alma y el cuerpo, y así el hombre era espiritual. Esto lo conocen suficientemente los divinizados (glorificados o deificados), que por experiencia ven la diferencia entre el hombre psíquico y el hombre espiritual.

b) La co-creación cuerpo y psique-alma

La enseñanza fundamental de la Iglesia es que el cuerpo no preexistía a la psique-alma, ni la psique-alma al cuerpo, sino que ambos fueron co-creados simultáneamente. En el libro del Génesis se escribe:

Γεν. 2,7 καὶ ἔπλασεν ὁ Θεὸς τὸν ἄνθρωπον, χοῦν ἀπὸ τῆς γῆς, καὶ ἐνεφύσησεν εἰς τὸ πρόσωπον αὐτοῦ πνοὴν ζωῆς, καὶ ἐγένετο ὁ ἄνθρωπος εἰς ψυχὴν ζῶσαν.

“Y constituyó al hombre, de polvo de la tierra, y sopló en su rostro espíritu (soplo) de vida (la psique-alma inmortal), y se hizo el hombre en psique vivificada o viva (o existencia viva de espíritu y materia)” (Gén 2,7).

La constitución se refiere al cuerpo, y el soplo, espíritu -“soplo, espíritu de vida”- se refiere a la psique-alma. La creación del cuerpo se hizo por la energía sustanciadora o esenciadora de Dios, y la creación de la psique-alma se hizo con la energía vivificadora de Dios. En realidad, es una sola energía increada de Dios, pero según el efecto de lo que crea, recibe distintos nombres correspondientes a su acción.

Así, según la enseñanza de los Profetas, los Apóstoles y los Padres, que es la enseñanza de la Iglesia Ortodoxa, la psique-alma fue creada por Dios simultáneamente con el cuerpo y coexiste con él hasta la muerte. Entonces se separa provisionalmente en dos elementos, obviamente hasta la resurrección común, cuando se hará nuevamente la unión de la psique-alma con el cuerpo, tanto en los justos como en los pecadores.

Sobre este tema, los maniqueos y Platón tenían opiniones distintas, de las cuales fue influenciado Agustín. Los Maniqueos introdujeron la idea del choque entre la luz y la oscuridad, que era la enseñanza fundamental de ellos, también aplicada a la relación entre psique-alma y cuerpo.

«Los Maniqueos sostenían que del choque de los dos elementos está compuesto el hombre tal como es ahora. Por eso está constituido de psique-alma y cuerpo: la psique-alma es la parte del mundo luminoso y el cuerpo la parte del mundo oscuro.

En el aspecto gnoseológico, esto tiene importancia, porque el hombre, tal como es, es parte del universo oscuro o parte del universo luminoso. Es cierto que en la antigüedad existía el principio de que lo semejante conoce lo semejante. Cuando existe homogeneidad, similitud, entonces los semejantes se conocen. Es decir, el hombre, que está constituido del elemento luminoso y del oscuro, conoce ambos. Por lo tanto, cuando el hombre es instruido en el Maniqueísmo, conoce la verdad. Esta es la verdad según los Maniqueos, y es muy simple».

Platón sostenía que la psique-alma antes pertenecía al mundo no nacido de las Ideas y luego fue encerrada en el cuerpo para ser castigada.

«La filosofía platónica está basada en la idea de que el hombre está constituido de cuerpo y psique-alma, pero la psique-alma proviene del mundo intelectivo y no es material. Es un espíritu puro, que se encuentra fuera de la materia y del crono (tiempo), fuera de las dimensiones, etc. Está en un estado de contacto inmediato con los arquetipos.

Por lo tanto, el objeto de las gnosis-conocimientos de la psique-alma son estos arquetipos, que son la verdad. Porque la verdad, según Platón y Aristóteles, es lo inmutable. La verdad no puede ser mutable. Lo que cambia no es la verdad; aquello que no cambia es la verdad, para estos sistemas».

Estas teorías no fueron aceptadas por los Padres, porque en Espíritu Santo conocían que la psique-alma y el cuerpo son creaciones de Dios y, sobre todo, creaciones “muy buenas y bellas” desde el principio, ya que Dios no es causante del mal ni ha creado nada malo. Los Padres conocían y conocen que el hombre tiene conciencia de sí mismo y también conciencia del ambiente; es decir, sabe que habita en un cuerpo y tiene conocimiento de su entorno, su ambiente.

Además, los Padres visionarios de Dios conocen por experiencia que el hombre tiene dos sistemas memoriales:

  1. a) Uno que se encuentra en las células y conecta con el sistema neurológico del organismo humano.
  2. b) El otro, es espiritual, y está conectado con la memoria de Dios y opera energizando la psique-alma-corazón.

«Hoy hemos encontrado el DNA dentro del corazón de la célula; es decir, es el sistema memorial de cada célula. Cada célula tiene un sistema memorial. Por lo tanto, sabemos que existe el sistema memorial en la célula. Por eso, la célula sabe lo que hace, qué genes encender y cuáles apagar, para que uno se convierta en nariz, otro en ojo, etc.

Después tenemos lo memorial que está en el sistema neurológico. Esto también es un sistema memorial completo. El sistema neurológico es un sistema de comunicación de varios miembros del cuerpo con el cerebro-enkéfalos. Y este cerebro se ha demostrado que realiza cálculos, matemáticas y todo ya ocurre dentro de él. Este sistema neurológico, con la materia gris, funciona de manera ordenada y constituye un sistema memorial.

Mientras las células trabajan regularmente, la materia gris, la lógica, funciona regularmente, la adaptación del hombre al ambiente opera correctamente; la alimentación del hombre funciona según la dieta que siga, etc. Pero existe algo más que no trabaja automáticamente. Esto que existe y no trabaja no es solo un tema teológico, sino también biológico, químico y psicológico. Por esta razón, también creo, y por eso soy Ortodoxo».

Este sistema memorial espiritual se conoce por experiencia mediante la “oración noerá, del corazón o de Jesús” y sus resultados. Aquel que tiene melancolía o depresión se sana por el restablecimiento de la conexión química en las contracciones del cerebro. Pero la terapia de la psique-alma también se realiza paralelamente con la energía increada del Espíritu Santo, que se extiende al cuerpo.

Por lo tanto, con la “oración noerá o de Jesús” al corazón, tenemos algunos fenómenos, además de la agapi (amor desinteresado, energía de la emoción); en este hombre no existe miedo ni temor. En un estado así, permanece imperturbable; su cuerpo puede sufrir los peores martirios y no negar a Cristo.

Esto se refleja también en las enfermedades psíquicas y corporales:

«Los más serios padecimientos del hombre no son los corporales, los cuales podemos sanar yendo al médico y tomando medicamentos, aspirinas, etc. Las dolencias más graves del hombre son las de la personalidad humana, que finalmente llevan al hombre a guerras, a matar, robar y mentir».

La psique-alma opera junto con el cuerpo, pero es distinta de éste.

«Si se encontrara una manera de cambiar el cerebro del hombre y que éste volviera a funcionar como otro, entonces tendríamos demostración de la existencia de la psique-alma, que no se identifica con el cuerpo. Pero hasta ahora debemos esperar y observar qué sucederá en el futuro».

c) La psique del hombre

El “soplo de vida”, que desde el principio vivifica el cuerpo del hombre, se conecta estrechamente con él, lo empsiquiza y lo vivifica, lo compone y lo unifica. Los santos adquieren experiencia del soplo de Dios mediante la oración y, principalmente, con la “oración noerá, del corazón o de Jesús”, que calienta y mueve el mundo interior del hombre entero.

Los antiguos filósofos hablaron sobre la psique-alma del hombre, su existencia, su forma de conexión con el cuerpo y su existencia después de la muerte. Ellos también tenían la gnosis de que la psique-alma se diferencia del cuerpo, pero está claro que sus opiniones eran totalmente distintas de la experiencia de los santos de la Iglesia, visionarios de Dios.

Los filósofos sostenían la inmortalidad por naturaleza de la psique-alma y la mortalidad por naturaleza del cuerpo. Pero este discernimiento no fue aceptado por los santos Padres, quienes, como hemos visto, enseñan que tanto la psique-alma como el cuerpo son creaciones de Dios.

«Aquello que no cambia, según Platón, son los arquetipos. Y la psique-alma, al tener homogeneidad (semejanza genérica) con los arquetipos, que son espirituales, también es espiritual; como ellos son inmateriales, también la psique-alma es inmaterial. Por lo tanto, es natural y normal que la fuerza de la psique-alma conozca estos arquetipos. Pero debido al encarcelamiento de la psique-alma dentro del cuerpo, encuentra un impedimento para conocer inmediatamente estos arquetipos, los cuales ciertamente conocía en una vida anterior».

Por lo tanto, a partir de este análisis surge el llamado método obstétrico o tocológico, según el cual el hombre, para conocer la verdad, simplemente tiene que recordarla. Existe un olvido: la psique-alma ha olvidado las cosas que sabía, por lo tanto, debe recordarlas. Este es el famoso método de Sócrates, el llamado “método obstétrico o tocológico”, durante el cual el maestro instruye las gnosis (conocimientos) ya existentes en el hombre. De esta manera, la gnosis de los arquetipos es innata al hombre. La psique-alma conocía estos arquetipos antes de encarcelarse dentro del cuerpo. Es cierto que esta percepción platónica, dentro del cristianismo, tomó la forma de gnosis innata de Dios y del hombre.

También Platón sostenía que la psique-alma del hombre era inmortal por naturaleza, en cambio Aristóteles no aceptaba la inmortalidad de la psique individual, la llamada psique-alma pasional o patológica.

«Hay una distinción entre Aristóteles y Platón. Aristóteles no acepta la inmortalidad de la psique-alma individual. Porque, según él, tal y como nosotros lo leemos y los árabes, existen dos psiques. Existe la psique creadora y la pasional o patológica.

La psique-alma pasional, que es individual, no es inmortal; surge de la unión de la forma con la materia, y cuando esta unión se disuelve, desaparece; por lo tanto, el individuo desaparece, según Aristóteles.

La psique-alma creadora es una para todos los hombres, por lo tanto, existe una inmortalidad colectiva, que es la inmortalidad del género humano, pero no una inmortalidad de los individuos. En la enseñanza de Aristóteles sobre nacimiento y corrupción no hay inmortalidad.

En cambio, según Platón, de las interpretaciones que se hacen sobre él, existe la inmortalidad individual, aunque no es del todo seguro. Por lo menos, se observa esta concepción, que conecta con la ευδαιμονία (efdemonía: felicidad, dicha o bienestar) de Platón.

Ahora, en Aristóteles, al no existir la inmortalidad individual, significa que antes del nacimiento el hombre no existe como individuo, y después de la muerte tampoco existe como individuo. Por lo tanto, la enseñanza de Aristóteles sobre ευδαιμονία (efdemonía, felicidad, dicha o bienestar) es provisional, válida solo en esta vida. Para Aristóteles, no existe cuestión sobre la ευδαιμονία después de la muerte, ni antes del nacimiento.

Pero para Platón, la cuestión de la ευδαιμονία efdemonía existe antes del nacimiento y después de la muerte, ya que no solo existe la inmortalidad de la psique-alma -puesto que sobrevive a la muerte del cuerpo-, sino que también existe su preexistencia. Es decir, para Platón la inmortalidad implica vida interminable y sin principio. Tal como la psique-alma no tiene fin, de la misma manera no tiene principio, por lo que según Platón la psique-alma preexiste.

Está claro que surge la pregunta de si Platón estaba influenciado por las religiones dionisíacas de las tradiciones occidentales, en las que se enseñaba la preexistencia de la psique, su existencia después de la muerte y la metempsicosis, conocimientos que hoy se encuentran en el hinduismo, las religiones occidentales y el zoroastrismo. Sin embargo, se considera que estas doctrinas tienen procedencia oriental y no forman parte del antiguo mundo helénico; Aristóteles, al menos, es considerado el más representativo del espíritu helénico».

De todas formas, los Padres divinizados (glorificados, deificados) no aceptaron estas perspectivas de los antiguos filósofos, aunque las conocían por sus estudios, porque sabían por experiencia directa que las cosas son totalmente distintas.

«La enseñanza de Platón nunca fue aceptada por la tradición patrística. Los Padres de la Iglesia nunca aceptaron la inmortalidad por naturaleza de la psique.

Para los Padres de la Iglesia, la psique-alma es por naturaleza mortal, no inmortal. Es mortal porque, por naturaleza, solo Dios es inmortal, sin principio ni fin. El hombre, siendo creación, tiene principio, y por naturaleza también debe tener fin. Por lo tanto, el hombre no es por naturaleza inmortal.»

Pero la psique-alma, por la Χάρις (Jaris: Gracia, energía increada), es inmortal, porque así lo quiso Dios».

Aún en la antigua filosofía helénica se desarrolló la perspectiva sobre la liberación de la psique del cuerpo, para regresar al mundo no nacido de las Ideas y tener experiencia de Dios. Según Platón, el hombre es semejante por naturaleza al Altísimo Bien inmaterial.

«Como la psique-alma tiene esta similitud con el Altísimo Bien, por eso posee en su interior la fuerza de su naturaleza para conocer a Dios, basta que se libere de la materia; porque la psique-alma del hombre está encarcelada dentro del cuerpo, y el cuerpo es la reseña de la psique-alma. Por lo tanto, si la psique-alma se libera del cuerpo, se renueva por el Altísimo Bien y tiene experiencia de Dios».

Pero los divinizados o deificados enseñan que la visión o expectación de Dios por el hombre se realiza mediante el regalo de la Jaris (energía increada) de Dios.

«Que uno vea a Dios es un regalo de Dios al hombre, y en este regalo participa también el cuerpo, que igualmente se diviniza, deifica y participa de la expectación o visión divina. La experiencia de la θέωσις zéosis es vivida por la naturaleza humana entera; el hombre entero participa en esta experiencia.

En el platonismo ocurre lo totalmente opuesto: la psique-alma debe liberarse del cuerpo para ver a Dios. En la Ortodoxia, esto es considerado una gran herejía.

Desde esta perspectiva, que la psique-alma sea inmaterial o somática (corporal) no tiene relevancia para nosotros los Ortodoxos, porque la forma de conocer a Dios es la θέωσις zéosis, que es regalo de Dios. Puesto que en la experiencia de la zéosis participa también el cuerpo, no importa si la psique-alma es inmaterial o, por el contrario, material; el cuerpo participa igualmente en esta experiencia».

En el tema del éxtasis, existe una percepción distinta entre la teología ortodoxa y la filosofía. Los Padres de la Iglesia, al tener experiencia personal de estos temas, han distinguido entre experiencias divinas y demoníacas.

«Con el neoplatonismo, donde el platonismo se fusiona con el religiosismo y diversas supersticiones, etc., surge el criterio del éxtasis del filósofo. El espíritu se libera del cuerpo, del tiempo, de las dimensiones, del pensamiento sucesivo y de los sentidos, y tiene contacto con lo trascendental.

Esto ocurre mediante el éxtasis, que es una situación en la cual el hombre se libera totalmente de sus sentidos y tiene contacto inmediato con Dios».

De la antigua filosofía helénica, basada en el logos (razón) recto y la fantasía, fueron influenciados también los teólogos occidentales respecto al tema de la psique-alma.

«Agustín, antes de bautizarse, creía en la preexistencia de las psiques-almas. En su pensamiento se encuentra la fraseología platónica: habla de la necesidad de que la psique-alma vuelva a su patria. El regreso de la psique-alma significa su retorno al mundo de las Ideas, los arquetipos».

«El gran Franco, Tomás de Aquino, interpretó a Aristóteles como maestro de la enseñanza de la inmortalidad de la psique individual del hombre y no solo de la psique-alma creadora; por lo tanto, cada hombre es inmortal».

Pero con los datos científicos actuales se han derrumbado las perspectivas de la metafísica clásica, también en la cuestión de la existencia de una “psique-alma inmaterial”

«De este desarrollo surge un fenómeno notable: que el intelecto o pensamiento del hombre, la capacidad de ocuparse de conceptos abstractos, no depende de la existencia de una psique espiritual, como creían los filósofos, porque el mismo sistema celular del hombre puede ocuparse de todos los conceptos complejos que supuestamente ocupa el espíritu humano.

Por lo tanto, los antiguos argumentos sobre la existencia de la psique-alma inmaterial de los platónicos y los aristotélico-francos, es decir, de los teólogos, ya no sirven. Este tipo de conceptos filosóficos ya no puede demostrar la inmortalidad de la psique-alma, porque hoy enseñamos a pensar incluso a los ordenadores. Esto significa que los antiguos cimientos metafísicos de la teología occidental han sido destruidos».

Así, hoy no es posible adoptar como ortodoxo el enfoque del cristianismo occidental en el tema de la psique-alma, que estaba influenciado por perspectivas de la antigua metafísica clásica. Los Padres divinizados o glorificados de la Iglesia sabían por experiencia directa que la psique-alma es creación de Dios y no provino del mundo no nacido de Dios.

«Existen manuales pietistas que afirman que la psique-alma del hombre es de Dios. Si la psique-alma del hombre fuera de Dios, entonces el hombre sería Dios por naturaleza. Según los Padres, la psique-alma del hombre no es de Dios, sino que proviene del cero o de la nada, al igual que el cuerpo». Los Padres divinizados o glorificados enseñan que la psique-alma, al provenir del no-ser o de la nada, es creada, y que la inmortalidad de la psique-alma no es por naturaleza, sino por la Jaris.

«La misma psique-alma del hombre es material y no es pura espiritual, si entendemos por espiritual lo mismo que Dios».

«Por lo tanto, en la tradición ortodoxa, la inmortalidad de la psique-alma no depende de que la psique sea inmaterial, incompuesta o indivisible, sino que se basa en la voluntad de Dios y no en la naturaleza».

Por eso, los Padres de la Iglesia otorgan gran importancia a la θέωσις zéosis del hombre, es decir, a la glorificación o divinización de la psique y del cuerpo.

c.1 La energía noerá (del espíritu del corazón) y la energía lógica

Los Padres divinizados (glorificados, deificados) conocieron por experiencia que la psique-alma es noerá (espiritual) y lógica. Esto lo escribe San Juan Damasceno, y también lo vemos claramente en las obras de San Máximo el Confesor, en los textos de San Gregorio Palamás y en la enseñanza de otros Padres santos. Es decir, los santos sentían una energía dentro del corazón que conectaba con la Jaris (energía increada) de Dios, a la cual llamaron “nus o noerá”, y que podía diferir de la lógica, después del ejercicio o ascesis en Jaris, la cual llamaron “logos”.

Como el nus energiza y opera en el corazón, el llamado corazón espiritual, por eso los términos nus y corazón se alternan. A veces se hace discernimiento entre nus y lógica, y otras entre corazón y lógica.

«Existe el corazón del hombre. Según los hebreos del Antiguo Testamento, es decir, para los Profetas y los Padres de la Iglesia, el centro espiritual de la vida del hombre es el corazón, mientras que el centro intelectual es el cerebro-enkéfalos.

Por lo tanto, uno se llama διάνοια (diania: mente, intelecto, cerebro) y logos, y lo otro se llama corazón o espíritu (nus) del hombre. Por eso también el Apóstol Pablo dice: “…que este mismo Espíritu co-testifica con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” (Rom 8,16). Esto requiere traducción e interpretación especial y constituye la llave de la enseñanza ortodoxa, tanto sobre el pecado (enfermedad espiritual) como sobre la libertad».

Los Apóstoles y los Padres de la Iglesia hablaron también sobre este tema desde sus experiencias personales, y no por meditación o reflexión intelectual. Sentían un calor en el corazón, y allí debía concentrarse la atención y la oración.

«De todos modos, el νούς nus es un componente de la naturaleza humana, separado de la psique-alma lógica, sentimental o emocional. El nus, igual que el logos (lógica), es una energía de la psique-alma.

El discernimiento no es de naturaleza metafísica, sino simplemente un reconocimiento de la experiencia espiritual; y también del hecho de que el hombre, iluminado o divinizado, está a la vez informado de la completa comunión con Dios, de su relación con sus prójimos y con toda la creación, con la agapi y la voluntad; y los pazos ya sanados se energizan y operan en dos direcciones: hacia Dios y hacia los prójimos y la creación».

El tema de la energía noerá y la energía lógica se examinará más ampliamente y detalladamente. (ver: https://www.logosortodoxo.com/psicoterapia-ortodoxa/el-uso-de-la-noera-energia-y-de-la-energia-logica-del-hombre-segun-san-gregorio-palamas/)

Cada ser, creado o increado, tiene energía, con la diferencia de que la energía del increado es increada y la del creado es creada. Así, la psique-alma, como creación de Dios, tiene energía. Pero según cómo energiza y opera, recibe distintos nombres; por ello hablamos de energías de la psique-alma.

Los Padres de la Iglesia, por experiencia, distinguían entre la energía noerá y la energía lógica:

«Aquello que sabían los Padres es que existe un órgano de la personalidad humana que no es algo adicional, sino parte de la personalidad misma, al cual llamaron energía noerá (νούς nus), en contraposición con la energía lógica.

Por lo tanto, la energía lógica es lo que hoy llamamos cerebro o seso del hombre, es decir, todo el sistema memorial neurológico con centro en el cerebro. En contraposición al logos, llamaron a la otra energía «noerá», y se supone que debe encontrarse en el corazón del hombre; cuando no funciona bien, no está en el corazón».

Se trata de dos energías de la psique-alma paralelas.

«En la personalidad humana existen dos funciones paralelas: la energía noerá (del nus o corazón) y la energía lógica. Uno puede ser, con su lógica, un genio o un teólogo brillante, pero en su nus ser depravado y estar en oscuridad. Por otro lado, un hombre puede ser analfabeto desde el aspecto mundano y, sin embargo, tener su nus iluminado, sabiendo cómo iluminar el nus de los demás; es decir, que este hombre analfabeto sepa conducir a los demás desde la catarsis (sanación) hacia la iluminación.

Por lo tanto, desde la perspectiva cristiana, ¿quién es realmente el analfabeto? ¿Y quién es este iluminado? ¿El que tiene muchos estudios y no posee la iluminación del corazón, o aquel que tiene iluminado el corazón y sabe conducir a otros hombres hacia la sanación, la terapia y la iluminación? Por esta razón observamos este fenómeno paradójico, y en la Ortodoxia muchas veces los más iluminados son aquellos que no han estudiado en las Universidades. Así, distinguimos dos fenómenos:

  1. a) El que es analfabeto en la lógica (intelecto) pero iluminado en el corazón.
  2. b) El que está iluminado en la lógica (intelecto) pero oscurecido en el corazón.

Existen además otros ejemplos: aquel que está iluminado tanto en la lógica como en el nus. Esta combinación ha dado lugar a los grandes Padres de la Iglesia. Cuando un Padre de la Iglesia tiene iluminado solo su nus, se trata de los grandes Padres ascéticos, quienes en sus estados espirituales son insuperables. Lo que han escrito sobre la vida espiritual es inalcanzable, aunque no nos han dejado tratados o escritos como los de San Basilio el Grande o San Gregorio Nacianceno, que sí tenían grandes estudios mundanos. Por otro lado, existe el tipo de los oscurecidos, depravados o embotados al corazón, y además necios en la lógica.

Los Padres Espirituales se ocupan de esta energía noerá de la psique-alma, la cual los psiquiatras modernos no conocen y confunden con la energía lógica.

«Como estos resultados del estado de iluminación eran conocidos, los Padres los examinaban de manera similar a como hoy los psiquiatras examinan la personalidad humana.

Lo único malo es que los psicólogos y psiquiatras modernos no conocen la existencia de la energía noerá del hombre. Los hinduistas, sin embargo, sí conocen este discernimiento entre logos y nus, y también poseen cierta ascética sobre estos temas.

Esto significa que los Padres Espirituales de la Ortodoxia son una especie de verdaderos psiquiatras espirituales*. ¿De qué se ocupan? ¿De fantasías o de la realidad? Porque cuando un hombre practica la oración noerá o del corazón, ¿esto qué es? Si es una realidad, entonces la Ortodoxia tiene prestigio y autoridad, y científicamente es correcta. Si la oración noerá o del corazón no es una realidad, entonces la Ortodoxia misma sería fantasía». (*Por el traductor: La palabra helénica “psiquiatra” está compuesta de ψυχή (psijí), psiqu-almae e iatrós, médico, es decir, los Padres son literalmente verdaderos psiquiatras. Es falso el nombre que tienen los psiquiatras científicos actuales, porque se ocupan de la lógica, es decir, del cerebro o la mente, y para recetar cápsulas o psicofármacos muchos no tienen ni idea de la psique-alma en su auténtico significado griego ortodoxo. Desgraciadamente, las cápsulas no devuelven la lógica o el sano juicio; quien lo devuelve es aquel que nos ha creado y ha creado la lógica, es decir, el Logos de Dios, el Θεάνθρωπος Zeánzropos, Jesús Cristo, “…todo se hizo por Él” (Jn 1,3), “y dijo Dios: hágase… y hagamos al hombre como imagen y semejanza nuestra”, Génesis)).

El funcionamiento de la energía lógica se realiza en la diania (cerebro, mente) del hombre, mientras que la energía noerá del hombre renacido opera en y con el corazón. Los Padres de la Iglesia enseñan que:

“El nus es una energía de la psique-alma que no se identifica con la diania, sino que reside en el corazón”.

En el corazón está el espacio fisiológico y natural del nus, no en la lógica (diania, mente), porque el nus no es lógica. No es un músculo del corazón el que ora, sino que la energía noerá ora dentro del corazón. Cuando la energía noerá funciona fisiológica y correctamente, opera en esta parte del cuerpo del hombre. La diania (cerebro, cerebro) es el seso, la “esencia gris” que se encuentra en nuestra cabeza; para los Padres, esto es la lógica».

Así, la energía lógica no es energía del cuerpo ni del enkéfalo (cerebro), sino energía de la psique-alma. El enkéfalo cerebro es solo el órgano que recibe la energía lógica de la psique-alma, pero no produce lógica por sí mismo. Los animales también tienen enkéfalo con células y toda la composición, pero no producen pensamientos o ideas perfectas.

La lógica es energía de la psique-alma. Puesto que la psique-alma no participa del mundo no nacido de las Ideas, sino que es creación de Dios, lo mismo vale para la energía lógica. En Occidente se ha desarrollado la perspectiva de que la lógica del hombre demuestra la existencia de logos inmateriales, porque creían en la inmortalidad por naturaleza de la psique.

«En Occidente, las demostraciones sobre la existencia de Dios fueron conectadas con la capacidad del hombre de conocer cosas que no son materiales, y aquello que no es material son los pensamientos e ideas. Según ellos, el pensamiento lógico no es material, porque se creía en la antigüedad que el hombre se distingue de los demás entes en que piensa lógicamente, mientras que los animales y las plantas no piensan lógicamente. Solo el hombre piensa lógicamente, y esto porque la lógica no es material.

Esto conduce a la idea de que, ya que existen los logos inferiores, que son los hombres, debe también existir un logos superior, que sería la composición de todos los demás logos, etc. Y así venimos a la enseñanza sobre la existencia de logos inmateriales, que pueden ser muchos; entonces tenemos muchos dioses, y también puede ser uno; entonces tenemos un dios, etc. Platón, Aristóteles y también todos los filósofos antiguos eran politeístas: creían en muchos dioses».

Por lo tanto, la energía lógica no pertenece al mundo no nacido de las Ideas.

«Los Francos, siguiendo a Agustín, consideran herejía que la psique-alma sea material».

«En la teología patrística existe esto, pero con la percepción de que la lógica del hombre pertenece al mundo creado del universo y es limitada, y que mediante la lógica el hombre no puede conocer a Dios».

c.2 Logos y nus (p.158)

Los Padres de la Iglesia, en sus escritos, llamaron la energía lógica “λόγος logos” y la energía noerá “νούς nus”. Por ello, en muchas obras patrísticas encontramos los términos logos y nus.

«Cuando uno estudia los Padres, principalmente los Alejandrinos, desde la época de San Macario el Grande, como también San Dionisio el Areopagita, se habla continuamente sobre el logos y el nus».

Es cierto que la palabra “νούς nus” etimológicamente tiene parentesco con “diania” (de dianús); y aunque estas dos palabras casi se identifican conceptualmente, en cambio los santos Padres hicieron un discernimiento claro entre nus y diania-logos, para expresar la experiencia adquirida con la Jaris (energía increada) de Dios.

«En la filosofía neohelénica, logos y nus son la misma cosa. Por lo tanto, si decimos “energía lógica” o “energía noerá”, algunos lectores de los Padres creen que es lo mismo» (lo mismo opinan los Occidentales).

También hay confusión en traducciones de los Padres nípticos a otras lenguas, que identifican el nus con la διάνοια (diania: mente, intelecto, cerebro).

«Hoy una persona me ha traído una traducción de la Filocalía en inglés, y en la parte final hay un índice de nombres con definiciones. Allí ponen el νούς nus y lo identifican con la διάνοια diania. En cambio, en los Padres, nus y diania (cerebro, mente) no son lo mismo».

Esto se ve claramente, cuando los Padres dicen que el nus baja al corazón, no se refieren a que la lógica-cerebro descienda, cosa imposible, sino a la energía noerá, que se distingue de la energía lógica.

«No sé cómo se ha cambiado la terminología del “nus”, pero se ve que los Padres, para que el mundo helenístico entendiera que la oración noerá, la oración del corazón, no es algo sentimental o emocional, tomaron palabras sinónimas, “logos” y “nus”, las diferenciaron, y dijeron que el “logos” será el cerebro, seso, mente o intelecto y que el “nus” será la energía noerá (o espíritu humano)».

El nus se utiliza también para los ángeles, que se llaman “νούς nus”, como hemos visto más arriba. En la utilización de este término, los Padres fueron también guiados por Apolinario, quien empleó este concepto.

«Es sabido que Apolinario negaba a Cristo, no la lógica humana sino el nus humano. Decía que Cristo tomó psique lógica, pero en lugar del nus lo tomó el Logos, lo cual es enseñanza del arrianismo. Por lo tanto, esta antropología se ve también en los heréticos».

A la vez, los Padres, además de hablar del nus y del logos, hacían discernimiento entre nus y lógica. Una cosa es la obra del nus y otra, la obra de la lógica.

También el Antiguo Testamento hace referencia al corazón, y este concepto es retomado por el Apóstol Pablo y los primeros Padres:

«En los hebreos, el nus es el corazón. En el Antiguo Testamento es el corazón; allí tienen una percepción más biológica sobre el corazón. Pero en los Padres, el corazón son los ojos espirituales del hombre, que constituyen la diania y el nus, tal como dice San Simeón el Nuevo Teólogo. La diania es la lógica, y el nus es aquello que ora. Pero ambos juntos se llaman “ojos noerós” (espirituales humanos) o “energías noerás” (espirituales) de la psique”».

El Apóstol Pablo sigue la terminología más antigua, donde no se hace discernimiento entre logos y nus, tal y como se hará más tarde por San Dionisio el Areopagita y los Padres posteriores. En los Padres Capadocios, por lo general, tampoco se hace discernimiento entre logos y nus; los Capadocios siempre se refieren al nus.

«En la tradición patrística se ve, quizá por primera vez, en San Macario el Grande, donde se hace una diferenciación entre logos y nus; y el nus se identifica con el funcionamiento dentro del corazón del hombre, mientras que el logos, junto con la diania, se identifica con la lógica del hombre».

Los Padres al principio heredaron una tradición con el término corazón, proveniente del Antiguo Testamento.

«Primero decían simplemente “corazón” o “espíritu del hombre” y nada más. Después de algún tiempo, los Padres comenzaron a utilizar el discernimiento entre nus y logos, para diferenciar ambos, de modo que la energía noerá no se identifique con la energía lógica.

Por esta razón tomaron palabras semejantes, porque en la lengua helénica nus y logos eran casi lo mismo. Pero hicieron el discernimiento entre hipóstasis (persona o base substancial) y esencia, y aplicaron lo mismo aquí. Dijeron: a partir de ahora llamaremos “logos” a aquello que está dentro de la cabeza, que es la lógica del hombre, y “nus” a aquello que ora, y se acabó el tema. Eso fue todo.

Por lo tanto, este nus no se identifica ni con la lógica ni con el corazón; sino que, cuando el nus ora, siempre ora al corazón. Esto es lo extraño, porque esto se sabe por observación y también se escucha».

Se debe señalar también que, en los antiguos Padres, muchas veces con el término “nus” se califica a la psique, la cual posee varias energías.

«Decimos “nus” a veces también sobre la diania (dianús). Por lo tanto, desde un aspecto, la psique-alma tiene varias energías: tiene logos, tiene sentido, sentimiento, sensación. Así que la psique-alma posee estas energías.

En otros Padres, es el nus el que tiene varias energías; por lo tanto, el nus es la psique, es decir, posee varias energías: el logos, la fuerza para poder orar al corazón, etc. Pero estas cuestiones son temas de terminología».

Finalmente, los Padres enseñan que el estado noético no es la lógica. Una cosa es el nus y otra, la lógica, por eso las separaron.

Esto significa que debemos dar importancia a lo que describen y atribuyen las palabras. Para expresar la experiencia espiritual, se requiere una terminología completa e íntegra.

«Lo importante no es exactamente con qué palabras se hace la oración, sino que el nus no se confunda con la lógica. Esto es lo crucial: la energía del nus es totalmente independiente, y no se confunde con la energía lógica».

Sobre el funcionamiento natural de la psique-alma del hombre, los loyismí (pensamientos, reflexiones y pensamientos compuestos con la fantasía) se encuentran en la lógica.

«Existe la materia gris, que se llama seso o cerebro, donde existen los loyismí. Estos loyismí son obra de la lógica. No tienen el significado que algunos les dan hoy, es decir, pensamientos indecentes; esos conceptos provienen de los helenos puritanos modernos.

En los Padres de la Iglesia, λογισμός (loyismós) significa simplemente pensamiento lógico, nada más. Los loyismí son logos, son concepciones de la lógica (de la mente)».

«En el nus del hombre debe dominar un logos, que es la memoria incesante de Dios, la cual se consigue mediante la “oración monóloga”. La oración monóloga significa un loyismós (pensamiento lógico orado o expresado en contacto consciente de la palabra con el corazón), la memoria de Dios y nada más: Kyrie eleison – Señor Jesús Cristo, eleisón* me, ten compasión de mí que soy pecador, enfermo, etc. Un loyismós que será solo del Señor de la doxa-gloria, es decir, dentro del nus del hombre; por eso se llama oración monoliyistos o monóloga».

*Nota del traductor: «Κύριε ελέησον (Kyrie eleison)» es una calificación general de cada necesidad personal, de cada situación y de lo que uno experimenta. Como no sabemos exactamente qué pedir, decimos a Dios: “eleison me” o “Kyrie eleison”; significa ten compasión, muestra caridad, misericordia, sanación, ayuda, alivio y consuelo. No tiene relación con la “piedad” que muchos traducen en castellano. La piedad en griego es ευσέβια (efsevia), de donde viene el nombre Eusebio, “piadoso” en castellano o latino».

Es enseñanza fundamental de los divinizados o glorificados (los que alcanzaron la zéosis) que han tenido experiencia espiritual que la energía noerá (nus) opera y energiza al corazón.

«Cuando el nus funciona fisiológicamente, entonces se encuentra en el corazón del hombre y ora. Cuando el hombre ora con su lógica, esta es la oración humana, entonces ora el hombre. Pero cuando el nus del hombre ora dentro del corazón, entonces ora el Espíritu. Por eso el Apóstol Pablo nos dice que “oraré con el nus y también oraré con el Espíritu”.

Por lo tanto, aquí hay dos oraciones: Al Apóstol Pablo se ve claramente que allí el nus es la lógica; y cuando dice: “oraré con el Espíritu”, esta oración es del Espíritu Santo dentro del corazón del hombre. El Apóstol Pablo se refiere muchas veces a la oración del Espíritu Santo dentro del corazón del hombre».

«Los antiguos cristianos estaban conscientes de que el hombre tiene una energía que debe estar en el corazón y que debe convertirse en órgano o instrumento del Espíritu Santo, cuando ora incesantemente al corazón, las veinticuatro horas».

«Solo cuando funciona correctamente esta energía, el nus está al corazón del hombre. Cuando no funciona adecuadamente, entonces vaga y se fusiona con la lógica del hombre».

«Los ascetas, con su ejercicio espiritual, llegan hasta el punto de ver al nus. Lo ven cuando está fuera del cuerpo o dentro del corazón, como una pequeña esfera iluminada, semejante a una pelotita de ping-pong. Cuando se va de allí donde debe estar, lo ven marchar, y cuando regresa, lo ven regresar».

«Por eso toda la ascética de la Iglesia Ortodoxa está basada en separar el nus de la lógica y delimitarlo dentro del cuerpo, principalmente en el espacio del corazón psicosomático. Lo curioso es que quienes se ocupan de esta praxis ascética saben localizar el nus, dónde se encuentra, dónde deambula y cómo delimitarlo de manera que sea posible que el Espíritu Santo habite allí y ore».

Cuando el hombre tiene experiencia de Dios, no pierde su lógica ni sus sentidos.

«Esta gnosis (conocimiento) que poseen los santos de Dios contiene, por una parte, la lógica del hombre, porque la lógica y el cuerpo permanecen observadores. Los sentidos no se pierden; participan en la experiencia de la visión divina, pero esta experiencia supera los sentidos y la fuerza de la lógica, por eso es gnosis supralógica (hipérlogos) o increada de Dios.

Los Padres la describen como agnosía (desconocimiento), no porque esté privada de gnosis, sino porque trasciende la gnosis. No es un tipo de gnosis natural obtenida por la lógica humana; es desconocimiento que no es ignorancia, porque es visión divina, gnosis increada.

«El hombre realmente participa en lo increado, que no tiene ninguna similitud con lo creado. Esta experiencia, vivida por Profetas, Apóstoles y Padres de la Iglesia, es el cimiento de la teología y el puente único, seguro y real entre Dios y el hombre».

Se hace clarísimo que hay dos roles:

a) La lógica conoce las cosas creadas del ambiente o entorno.

b) Con el nus conocemos a Dios.

«La lógica tiene su sitio en la teología. En el estadio de la catarsis (sanación) y de la iluminación, participa la lógica: entiende qué podemos conocer sobre Dios y qué no. También entiende que la finalidad de los logos (o dichos, conceptos) es inspirar conceptos y pensamientos, que como conceptos son conductores hacia la θέωσις zéosis o glorificación, pero no se pueden identificar con la zéosis.

El intento de los heréticos es eliminar el discernimiento entre zéosis e iluminación, utilizando los conceptos para identificar la noesis (comprensión, pensamiento) con la zéosis. Así, creen, por su intelecto, haber alcanzado el resplandor y apogeo de la gnosis sobre Dios, generando orgullo espiritual e intelectual demoníaco, base de todas las herejías.»

El hombre, con su lógica, ordena y describe sus experiencias. Por ejemplo, cuando uno se corta y le duele. Esto es experiencia, después la lógica hace el análisis.

«Tengo una experiencia traumática: me he cortado, me duele. Después, la lógica viene y, a base de la experiencia que tengo, hace un análisis, hace una comparación compuesta, y va a buscar una solución. ¿Qué haré ahora: ¿llamaré al médico, haré sólo mi terapia o pondré yodo encima de la herida, etc.? Hace una observación y participa en ella, que es una concentración de todo el sistema neurológico. Primero se concentra, después se hace el análisis y luego toma la decisión de lo que pasará».

De la experiencia de Dios, por el nus, se inspira también la lógica, que interpreta la experiencia al lenguaje del hombre.
Si uno intenta llegar a la gnosis de Dios con la lógica, entonces se confunde, puesto que la lógica es una cosa suelta y cada uno se imagina o fantasea lo que quiere.
El intento de uno de llegar a la gnosis de Dios por la lógica conduce a la herejía.
«La convicción de Agustín de que el hombre puede, con su lógica, captar a Dios es la base de todas las diferencias entre ortodoxos y francos».

Por lo tanto, los santos Padres hacen un discernimiento claro entre nus y lógica. Este discernimiento lo conocen también los hinduistas, que se ejercitan en el dialogismo-meditación transcendental. Pero en ellos el nus se vacía de los loyismí y se desvía hacia otra dirección, puesto que no se completa con el Espíritu Santo.
«Los hinduistas conocen sobre la energía noerá y el discernimiento entre Logos y nus, y tienen una ascética sobre estos temas.
Los hinduistas saben que, además de la lógica, existe el nus. Esta realidad la saben y hacen un ejercicio y gimnasia espiritual, y llegan hasta expulsar del nus todos los loyismí (pensamientos), sin tener la oración monóloga.
Los nuestros expulsan del nus todos los loyismí y después permanece en el nus la oración monóloga, que baja de la lógica (del cerebro o mente) al corazón. Es decir, tal y como uno da una pelotita al otro, la lógica, mientras se haya limpiado y sanado el nus, pasa la oración al corazón. Por lo tanto, el corazón ora espiritualmente (noeramente) y la lógica celebra las vísperas. Así que el hombre puede orar doblemente: hacer oración espiritual y hacer vísperas, o escribir, cocinar, etc.»

Sin embargo, los hinduistas conocen la existencia de la energía noerá y el discernimiento entre la lógica y el nus; en cambio, los psicólogos la ignoran.
«Lo único es que los actuales psicólogos y psiquiatras no conocen sobre la existencia de la energía noerá del hombre.
Si el psiquiatra conociera la existencia del nus, ¿estaría obligado o no a encontrar una manera de poner en funcionamiento este nus, de modo que la personalidad humana funcionase correctamente? Creo que esto es el punto de contacto de la teología ortodoxa actual con el hombre contemporáneo».

c.3 La energía noerá en relación con los pazos, la lógica y el ambiente (p.166)

Además de la parte logística de la psique-alma, existe la parte patológica, pasional o padeciente. Los Padres de la Iglesia, como tenían experiencia interior de la energía y acción de los pazos, aceptaron la separación triádica de la psique-alma, tal y como la enseñaba Platón. Así está escrito en los textos de los Padres: lo logístico son los loyismí (pensamientos) y, en la parte padeciente o pasional de la psique-alma, que se divide en anhelante (voluntad) e irascible (emoción), operan y se energizan los pazos.

Es cierto que esta división triádica de la psique-alma la hizo Platón, pero los santos Padres dieron otro concepto y significado a este contenido. Según Platón, lo logístico de la psique-alma conecta con la psique-alma inmortal, la cual se encontraba en el mundo no nacido de las ideas, y la parte pasional o patológica provino de la caída, por la conexión de la psique-alma con el cuerpo, el cual es la cárcel de la psique-alma.

«La obra de la Divina Jaris para Agustín es que, dentro del hombre, cesen todos los deseos. Agustín está muy influenciado por la percepción platónica sobre el hombre; es decir, que existe lo logístico (racional, lógica) del hombre y esto es el hombre principal. Después existen los pazos: lo anhelante y lo irascible. Para Agustín, lo anhelante y lo irascible son resultado de la caída; por esta razón, uno debe abandonarlos para llegar a la sanación y salvación. Por lo tanto, en el hombre perfecto no existen lo anhelante ni lo irascible. De aquí que los protestantes, los calvinistas, etc., tengan todas estas percepciones extrañas sobre estos mismos temas, influenciados por la línea de Agustín.
Los latinos están influenciados por la línea de Agustín, pero no totalmente, porque han moderado las cosas sobre lo irascible y lo anhelante. Tomás de Aquino no sigue la línea de Agustín en este tema; en cambio, los protestantes, luteranos, calvinistas, etc., en este tema siguen a Agustín.
De todas formas, se ve cuánta distancia hay entre la percepción de Agustín y la tradición ortodoxa; para nosotros, en el hombre divinizado (el que ha conseguido la zéosis), lo anhelante (deseo) y lo irascible continúan existiendo, con la diferencia de que, en vez de enfadarse para sí mismo, se enfada por las injusticias de los demás y desea el bien de ellos.

Aún existe lo anhelante (deseo) y lo irascible (emocional), pero estas facultades ya están divinizadas. Han sufrido ya una metábole, alteración, porque, a causa de la catarsis (sanación) del nus, se ha sustituido la agapi-amor interesada (egocéntrica) por la agapi desinteresada e incondicional. La agapi (energía de la emoción) desinteresada gobierna ya lo anhelante y lo irascible. Por eso, el hombre deificado no se enfada de sí mismo, sino de los demás, cuando se cometen injusticias contra terceras personas, y desea, anhela el bien de estas personas. Se realiza la metábole, cambio interior dentro del hombre.

Por eso, cuando decimos “necrosis o mortificación de los pazos”, no damos a entender la aniquilación de los pazos, sino la zéosis de ellos. Esto es muy importante. San Gregorio Palamás discutió mucho este punto con el herético Barlaam».

Los santos Padres de la Iglesia no aceptaron los aspectos de la antigua filosofía, sino que al tripartito de la psique-alma le dieron otro significado. Además de lo logístico, hablaron también sobre lo noético-noeró, que opera y actúa en el corazón; y el nus, cuando regresa al corazón, metamorfosea, transforma también los pazos, no los mortifica; porque, tal y como hemos dicho, tanto la psique-alma como el cuerpo fueron creados por Dios de manera positiva.

El hombre metamorfoseado por la Jaris (Gracia, energía increada) de Dios no altera ni cambia la agapi-amor que está conectada con el deseo y la ira, sino que adquiere la agapi desinteresada. Existe la agapi, pero con el nus iluminado al corazón, la agapi deja de ser interesada (egocéntrica) y se convierte en agapi desinteresada, incondicional o altruista.

«La terapia que trae la agapi es la catarsis (sanación) y la iluminación del nus, y principalmente con la zéosis se alcanza la psicoterapia y terapia total: la agapi desinteresada, incondicional. Por lo tanto, las buenas obras que hace el hombre ya no son simplemente ascéticas, sino que son fruto y resultado de la agapi que posee en un estado natural y no simplemente obras exteriores. Son expresiones de su existencia interior, porque el hombre se ha metamorfoseado, transformado. Por eso la zéosis o glorificación es una alteración: se realiza una transformación de la personalidad del hombre, tanto desde la perspectiva antropológica como desde la perspectiva terapéutica».

El nus, en su estado natural del hombre, adquiere comunión con Dios, con la oración noerá y la expectación de Dios (iluminación-zéosis); por lo tanto, lo logístico de la psique-alma, así como la parte pasional o patológica (deseo, ira, emoción, sentimiento), reciben los destellos de la iluminación del nus; de esta manera, se metamorfosea el hombre entero, constituido de psique-alma y cuerpo.

En cambio, en la teología occidental, tal y como ha descrito e influido en gran medida Agustín con sus pensamientos y opiniones platónicas, la iluminación del nus consiste en que uno conozca los arquetipos de los seres. En la teología de los Padres de la Iglesia, la iluminación del nus es “la separación de la lógica de las energías del nus, y que el nus se haya sanado de los efectos que tenía de la lógica y los pazos, y sea ocupado solamente con la oración”.

Así, la energía noerá (nus), en su estado natural, no sólo no es influenciada ni afectada por las energías de la lógica, de los pazos o incluso del ambiente, sino que, a la vez, esta energía iluminada afecta e influye en la lógica, los pazos y el ambiente, y los metamorfosea, los transforma. Al hombre que se encuentra en este estado, se realiza una unificación de todos los sentidos (un sentido espiritual), y el nus dentro del corazón tiene un recogimiento unificado o contracción, recogida uniforme.

Dentro de este prisma se debe interpretar la fuerza de los mártires y neo-mártires para no negar a Cristo, así como los actos de los locos por Cristo. (ver: https://www.logosortodoxo.com/teologia-ortodoxa/los-locos-por-cristo/)

«Los Padres Espirituales sabían que al cristiano lo capturarían los turcos y lo preparaban de tal manera para que no negara a Cristo. Y pasaba por las peores torturas. Esto tiene una gran importancia, porque el nus, cuando tiene la oración noerá, se vuelve no influenciado. El nus ya no acepta nada de la lógica, ni de los pazos, ni del ambiente. Y esta es la catarsis (sanación) de los pazos que describen los Padres; es decir, el nus ya no es influenciado.

Por eso tenemos la tradición de estos locos por Cristo y otros que iban hasta los prostíbulos para sacar chicas de allí, y entraban y veían a una mujer desnuda y no les impresionaba para nada. ¿Por qué? Porque tenían el nus iluminado».

(ver: https://www.logosortodoxo.com/uncategorized/el-treloyannis-el-loco-por-cristo/)

Aquel que tiene iluminado el nus no sólo no se deja influir por la lógica, los pazos y el ambiente, sino que los ilumina, y entonces se convierte, según el Logos de Cristo, en “la luz del mundo” (Mt 5,15).

c.4 El culto lógico y el culto noeró (espiritual) (p.169)

Antes se localizó cómo funcionan el nus y la lógica en el hombre fisiológico, normal, tal y como fue creado por Dios. Se habló sobre la energía lógica con los loyismí (pensamientos), que conectan con el ambiente, y la energía del nus, que funciona en el corazón y se mueve independiente de la lógica, los pazos y el ambiente.

El discernimiento entre lógica y nus define el discernimiento entre culto lógico y culto noeró (espiritual, del nus); es decir, el discernimiento de estas dos funciones durante el momento de la oración. La energía lógica conecta con las creaciones y el nus con Dios. Pero algunas veces el nus se aproxima, toca la eternidad y se comunica con los ángeles que se mueven en lo eterno.

Por lo tanto, existe el culto lógico y el culto noeró o espiritual con el nus. El culto público de la Iglesia se realiza con himnos, troparios, cantos, bendiciones, y en ello se utiliza la lógica (logos). El culto noeró (o espiritual con el nus) se realiza en el corazón “sin hablar ni articular”, con la energía del Espíritu Santo, donde se utiliza un logos: el nombre de Cristo.

«Por eso también, en la Divina Liturgia, nos referimos al culto lógico que ofrecemos a Dios. El culto público —divinas Liturgias, Vísperas y todas las demás funciones, junto con los Misterios— es culto lógico, que se hace por la lógica de cada parroquia hacia Dios, y allí utilizamos nuestra lógica.

Pero además del culto lógico existe también el culto noeró (espiritual). El culto noeró se realiza dentro del corazón del hombre, no por el hombre, sino por el mismo Espíritu Santo, que hace de salmista y sacerdote dentro del corazón. Por lo tanto, uno escucha dentro de su corazón salmos y también oraciones, cuando ha llegado al estado de iluminación».

Esto se ve también en la enseñanza del Apóstol Pablo.
«Por esta razón tenemos el culto lógico. Decimos: “A Ti ofrecemos este culto lógico…”. El culto lógico lo ofrecemos a Dios; esto es nuestro culto, porque lo damos con nuestra mente. Es lo que dice el Apóstol Pablo: “Oraré con el nus”. En el Apóstol Pablo, nus significa la lógica, y “oraré en espíritu” es la oración noerá (1 Cor 14,15). Da a entender que estaré orando con mi lógica y también con mi espíritu. Viene el Espíritu Santo y estará orando dentro de mi espíritu-nus».

En el culto lógico se utilizan muchos logos, dichos y conceptos; en cambio, en el culto noeró, el nus del hombre permanece sin conceptos. Sólo en la oración noerá tiene los conceptos de la oración, pero cuando viene la zéosis, la oración cesa.

El culto lógico y el noeró, en el hombre fisiológico, normal, tal y como fue creado por Dios, se realizan a la vez. Y esto se ve claramente, tal y como lo dicen los Padres; es decir, es algo tremendo.

El culto noeró es lo que conduce al hombre a la visión divina y a la zéosis o glorificación.
«En la teología patrística, es más importante el nus de los iluminados que los libros. Cuando el nus se encuentra en estado de iluminación, es como un astrónomo que ve por el telescopio.

En la tradición cristiana, este nus no se ilumina yendo al supermercado a comprar un fármaco para abrillantarlo. No se hace con fármacos, tal como se hace en la astronomía, cuando limpiamos y abrillantamos el lente o cristal para ver más claro. Aquí, el teleobjetivo que se limpia es el mismo corazón, que se abrillanta con la ascesis».

Como el nus y la psique-alma son creados, es imposible, sin la Jaris (Gracia, energía increada) de Dios, llegar solo a la expectación de Dios. Cuando el hombre alcanza el punto de ver a Dios, se encuentra en el estado fisiológico, normal, tal y como eran Adán y Eva después de la creación y antes de la caída.

«Cada hombre deificado, para nosotros, es un hombre normal. Porque funciona su nus. Es decir, ora, etc., porque está iluminado. Por eso es normal. Y más normal que todos es aquel que ha llegado a la zéosis y está englobado entre los deificados».

En el estado de visión divina, el hombre entero participa de esta experiencia y conoce la energía (increada) de Dios, pero no Su esencia; por eso, cuando Dios se apocalipta (revela) al hombre, permanece misterio. Así, Dios se apocalipta escondiéndose.

«El hombre, cuando llega a la visión divina, le acompañan todas las experiencias regulares que tiene. Sus sentidos, su nus, su lógica, sus pazos; todo participa en la experiencia de la zéosis, pero entonces la lógica humana no percibe a Dios. Dios supera todas las fuerzas del hombre. Por eso la misma apocálipsis (revelación) permanece misterio».

El nus, con la oración noerá, particularmente cuando llega a la visión divina, no está vagando ni confundido; entonces vive la teología inequívocamente, sin engaño.

«Si no tiene oración noerá, automáticamente se encuentra en engaño. ¿Por qué? Porque su nus, aunque el hombre sea ortodoxo, se encuentra en estado engañoso. Su nus se encuentra engañado, y sólo en estado de oración noerá expulsa el engaño y el error».

La verdadera teología ortodoxa conecta con el nus iluminado.

«El funcionamiento del nus es la teología. No existe otra teología ortodoxa para los Padres de la Iglesia, porque por el funcionamiento del nus se adquiere el carisma del discernimiento de espíritus y el discernimiento entre lo creado y lo increado, y esto es la única cuestión de la teología. No hay otro objeto de la teología: ni filosofía, ni reflexión, nada más».

Al contrario, cuando el nus del hombre está lleno de loyismí, entonces no puede teologizar ortodoxamente.

«El que teologiza con el nus pleno de loyismí no producirá teología correcta, porque en el nus debe haber sólo un loyismós. Si tiene otros loyismí en su nus, no puede teologizar correctamente.

Puede teologizar más o menos sobre la teología ortodoxa, porque estudiará textos patrísticos, decisiones sinódicas y de forma típica conocerá las cosas de la fe; pero nunca podrá ordenar correctamente toda la materia ni entender qué es la relación entre estos nombres y conceptos con la realidad de la experiencia espiritual de los Padres».

La conclusión de todo lo anterior es que el hombre fue creado por Dios con perspectivas de llegar a la visión divina, con el nus iluminado que opera y energiza el corazón y, entonces, asciende a la visión de Dios; así adquiere gnosis (conocimiento) de Dios, la cual se transmite mediante la utilización de la lógica. Este era el hombre fisiológico, normal, tal y como fue creado por Dios.

c.5 El cuerpo del hombre (p.183)

La enseñanza fundamental de la Iglesia, tal como está escrita en el libro del Génesis, es que el cuerpo, junto con la psique-alma, son creaciones de Dios; y el cuerpo se vivifica con la energía (increada) de Dios, mediante la psique-alma. La psique-alma del hombre conecta con su vida.

La composición del cuerpo se hace de células, que constituyen los músculos, los cuales a continuación componen varios órganos.

«El cuerpo está compuesto de células; todo el cuerpo es un sistema de células. Como las células sufren disolución, por esta razón el cuerpo desaparece y se convierte en polvo de tierra».

«Una célula va a una parte del cuerpo y se hace oreja, otra se hace ojo, etc. Las células, está claro, tienen sistema memorial en su interior. Saben cómo se desarrollarán, dónde van y dónde pararán, en qué lugar se multiplican y cumplen el papel del lugar donde se encuentran».

Tal como la psique-alma vivifica el cuerpo conjunto, así también el Espíritu Santo vivifica la psique-alma; y la Jaris (Gracia, energía increada) de Dios, por la psique-alma, se transmite también al cuerpo. Así, todo el hombre se hace espiritual.

«Por eso tenemos estos fenómenos extraños en la ortodoxia: eremitas, estilitas que viven en una columna, los que viven en árboles, etc., porque la espiritualidad ortodoxa hace que los hombres que son débiles corporalmente sean como leones en sus psique-almas y resistencias, incluso frente a los elementos de la naturaleza».

La percepción neoplatónica -que es continuación del platonismo- dice que la psique-alma tiene que separarse del cuerpo, el cual es malo; esto no es aceptado por los Padres de la Iglesia y lo consideran demoníaco.

«Para los neoplatónicos, el hombre, para encontrarse en contacto con el súper más allá, debería liberar la psique-alma del cuerpo.

En la tradición patrística, la experiencia de la zéosis es de la psique-alma y del cuerpo. El hombre entero, con toda su personalidad, cuerpo y psique-alma, participa en la experiencia de la zéosis. Y cuando el hombre ve a Dios, Lo ve entero, con su lógica, con sus ojos, con sus narices, etc. Participa entero y no se encuentra en alguna afasia o mutismo.

La experiencia de la afasia de los neoplatónicos, en la tradición patrística ortodoxa, se considera demoníaca. El intento de la psique-alma de liberarse del cuerpo y venir sola en contacto con lo increado es demoníaco. Los platónicos no lo llamaban increado; para ellos era aquello que siempre existe; es decir, la psique-alma era una parte de este mundo inalterable, después cayó y luego regresa en este mundo. Por lo tanto, los platónicos no tienen el discernimiento entre lo creado y lo increado.

Esta enseñanza de que el hombre debe llegar al éxtasis y, por el éxtasis, entrar en contacto con la realidad, todo esto, de parte de los Padres, se considera demoníaco. Porque los Padres no lo aceptan y lo condenan; es decir, recalcan que en la experiencia participa el hombre entero: la psique-alma y el cuerpo».

La zéosis contiene todo el hombre.

«Y esta experiencia de la zéosis contiene el hombre entero no sólo la psique-alma sino también el cuerpo. Y tenemos la zéosis de la psique-alma, de la lógica, del nus y del cuerpo, aún tenemos zéosis y catarsis de los pazos».

Los santos divinizados (glorificados, deificados) conocen por experiencia que la experiencia de la zéosis participa también el cuerpo, y además se hace una suspensión de las energías somáticas.

«Mientras uno tiene la zéosis no duerme, no come, no bebe, y no va al lavabo; es decir, tenemos suspensión total de todas las funciones naturales del hombre mientras dura esta experiencia.

Aunque dure un año, el hombre se encuentra en suspensión de las funciones de su cuerpo. Esto no significa que no conoce o no habla. Este estado no es el éxtasis de los Neoplatónicos, los idólatras, etc., no tiene ninguna relación con el misticismo; es decir, el éxtasis del misticismo, porque durante este estado de zéosis el hombre tiene todos sus sentidos y habla, conversa con los demás y es perfecto dominador de sus sentidos y se comunica con todo su ambiente. Es decir, el nus no sufre una huida del mundo, del espacio de las dimensiones, del color, etc.

Pues, este punto es muy importante y hace falta mucha atención, que no se identifique nunca la experiencia ortodoxa de la zéosis con los misticismos de los budistas, los africanos y distintas religiones idólatras, teosofías, filosofías etc. La experiencia de la zéosis o glorificación es algo totalmente distinto.»

Los teólogos occidentales, influenciados de los Platónicos, hablaban sobre la “ευδαιμονία (efdemonía) felicidad, bien estar”, de la psique-alma después de la resurrección.

«Como Agustín está influenciado de los Platónicos, el cuerpo no tiene parte en la “ευδαιμονία (efdemonía) felicidad, bien estar” y la “ευδαιμονία (efdemonía) concierne sólo la psique-alma del hombre. Por eso Tomás el Aquino, se ocupa ahora sólo sobre el tema de la “ευδαιμονία (efdemonía); y se pregunta a sí mismo tres, cuatro, cinco preguntas cada vez y después hace una tesis, luego contesta en todas las preguntas que el mismo se ha sometido a sí mismo. ¡Este es su método, lo sabían! Empieza con preguntas, después la tesis y luego las contestaciones y a continuación escribe. Venid a mi despacho para mostrarles cómo es el plano de su libro.

Pues, pregunta entre otras cosas, ¿qué contribuye al cuerpo resucitado a la “ευδαιμονία (efdemonía) del hombre? ¿Puesto que la “ευδαιμονία (efdemonía) es que uno adquiera a Dios, sólo el Dios pone la “ευδαιμονία (efdemonía) al hombre, entonces para qué se necesita el cuerpo? Y dice que el cuerpo esencialmente no ofrece nada para la “ευδαιμονία (efdemonía) del hombre. Aceptamos la resurrección del cuerpo, porque lo enseña la Santa Escritura y ofrece un charm (carma), es decir, algo gratificado. El carma es que da algo, ofrece un encanto, pero esencialmente no ofrece nada a la “ευδαιμονία (efdemonía). Entonces, ¿para qué hace falta la resurrección? ¿Para tener allí un cuerpo pegado que no hace falta? Por lo tanto, uno ve que los teólogos escolásticos, siguen a Agustín y no son consecuentes con sus propias enseñanzas».

Por lo tanto, la psique-alma conecta finamente con el cuerpo, sin que se identifique absolutamente con esto. Los dos son creaciones de Dios. El hombre entero es constituido de psique-alma y cuerpo, es de dos composiciones, pero debe tener también la Jaris (energía increada) de Dios que santifica la psique-alma y el cuerpo.

Los santos conocen por sus experiencias que el hombre entero participa a la experiencia de la zéosis y él se resplandece y se glorifica. Y esto, además del logos de Cristo, les certifica que se hará también la resurrección del cuerpo durante la Segunda Parusía (Presencia) de Cristo; Así que no aceptan las opiniones de los antiguos filósofos sobre la inmortalidad por naturaleza de la psique-alma y la mortalidad por naturaleza del cuerpo. La psique-alma es inmortal no por naturaleza, sino con la voluntad de Dios y el cuerpo participa a la experiencia de la zéosis. Amín. ¡Jaris increada para todos!!!!!!!

Padre Romanidis (entregas orales, por Ieroteo Vlajos) tomo 2º

Traducción Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas https://www.logosortodoxo.com/

 

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