
La Μετάνοια Metania es la Divina Psicoanálisis
San Porfirio el Kafsokalivita de Athos
[Ψυχοανάλυσις Psijoanálisis ανάλυσις=análisis y ψυχή psijí=psique, alma, ánima, la que anima el cuerpo]
La Confesión General a través del Misterio de la Metania es el Misterio de la verdadera psicoterapia.
Quien está en μετάνοια metania se autoconoce, se autoreprocha, se autocritica y se humilla, atrayendo así la divina Χάρις (Jaris: gracia, energía increada). La culminación de la metania es la confesión de toda nuestra vida ante un Guía Espiritual o Yérontas.
El cuidado posterior a la confesión, consistente en no repetir los errores del pasado y esforzarse por realizar obras buenas en contraposición a los errores, completa correctamente el proceso psicoterapéutico.
Es recomendable que la confesión de nuestra vida se realice periódicamente.
El multi-carismático sabio y ahora santo yérontas Porfirio enseñaba que esta confesión general, psicoterapia y sana al ser humano no solo de los daños provocados por sus pecados personales, sino también de distintos traumas psicológicos y de las vivencias o problemas hereditarios transmitidos por sus antepasados.
El santo Yérontas llamaba a esta confesión general “Divina Psicoanálisis”.
Esta importante función del Misterio de la Confesión, es decir, la terapia de los traumas psicológicos del ser humano, fue revelada a nosotros por el santo Yérontas Porfirio el Kafsokalivita.
Un hijo espiritual del Yérontas relata: “El Yérontas veía el interior de la psique-alma de las personas según lo que Dios le apocaliptaba-revelaba. Respecto a una persona conocida mía, me dijo: ‘Veo en su psique-alma algo malo y muy sucio. Es un trauma antiguo y demoníaco. No sé exactamente qué es, pero tal vez Dios me lo revele más tarde’. Semanas después añadió: ‘Esa cosa mala que vi en su psique-alma puede desaparecer, pero solo si esta persona se diviniza y se sana mediante la energía increada.
Entonces, el hombre cambia con la santidad, la energía increada de la divinización. Por muy pecador que sea, todos los traumas psíquicos se van. Hoy en día, los médicos llaman a estas cosas «enfermedades psíquicas», pero en realidad son influencias e infecciones demoníacas y se deben a los pecados.
Junto con el perdón de sus pecados, el hombre, cuando está en μετάνοια metania, se confiesa, se arrepiente, se corrige y se santifica, recibiendo la curación de las heridas que le han causado el astuto maligno, el mundo y su propia negligencia y pereza espiritual.
«¡Gloria al Dios en la Trinidad, que instituyó este medio de perdón para los hombres y de su integración en el santo Rebaño de nuestra Iglesia!»
Gloria al Dios en la Trinidad, que mostró y sigue mostrando Su inmensa misericordia y prepara a Su criatura corruptible y mortal para la conexión y comunión personal eterna con Él, comenzando con el diálogo redentor de la sagrada confesión.
Las personas estigmatizadas con problemas morales, psicológicos, neurológicos, sociales, conyugales, familiares u otros problemas personales, se van sanando y terapiando poco a poco, preparándose para unirse a la inmensa familia del reinado de la Realeza increada de los Cielos.
La energía increada terapéutica del misterio de la Santa Confesión abarca toda la existencia psicosomática del ser humano.
Decía el Yérontas y santo Porfirio: En el momento en que dices estas cosas al confesor, llega la divina Χάρις (Jaris: gracia, energía increada) y te libera de todas tus malas experiencias, heridas, culpas y traumas psicológicos, porque el confesor ora ardientemente al Señor para que seas liberado de todo esto.
Existen situaciones o comportamientos en los que el ser humano se esclaviza, y que se deben a traumas infantiles o incluso fetales.
Cada ser humano lleva en su interior también experiencias vividas de sus padres, especialmente de su madre.
La Jaris (energía increada) de Dios, que se “irradia” desde el guía espiritual durante la confesión general, alivia, suaviza y cierra estas heridas abiertas y sangrantes.
«La Divina Psicoanálisis», como llamaba el venerable san porfirio a este proceso de la Confesión General, es la que conduce a la verdadera psicoterapia. Exteriormente, la Confesión General, tal como la describe el santo Yérontas, se asemeja a la psicoanálisis, pero en realidad es algo mucho más elevado, profundo y eficaz.
En la “psicoanálisis mundana” se realiza un raspado superficial de la psique-alma humana, pero sin capacidad de terapia ni sanación. Es “un continuo hablar, un charlar interminable” que no lleva a ninguna parte e incluso puede ser perjudicial.
A través de la «psicoanálisis mundana» también se produce daño, ya que cuando alguien al recordar el pasado y ocuparse de los sueños únicamente remueve el estanque; (ambos métodos son prohibidos por los Santos Padres), ya que provocan turbación de la psique y emanación de vapores fétidos que contaminan aún más al ser humano.
Sin embargo, la Confesión General proporciona la divina Χάρις (Jaris: gracia, energía increada) terapéutica tanto a la parte consciente como a la inconsciente del ser humano, actuando como una “divina psicoanálisis y verdadera psicoterapia”.
San Porfirio se refiere a numerosos casos de terapia “psicoterapia” lograda a través de la Confesión General.
Decía sobre una señora que se confesaba en él: “En el momento de su confesión, observaba su psique-alma y veía cómo la Jaris entraba en su interior, tal como yo la estaba mirando”.
El guía espiritual ortodoxo, al orar, irradia y emite rayos de la divina Jaris, que terapian, psicoterapian y sanan a quien se está confesando. Según el Yérontas, todos los Guías Espirituales y Confesores ortodoxos poseen esta Jaris, y al orar y bendecir, la irradian y transmiten como conductos.
A un hijo espiritual le aconsejaba lo siguiente: “Hijo mío, debes realizar una confesión general en ciertos momentos de tu vida, porque los diversos traumas psicológicos o acontecimientos generan enfermedades psíquicas y somáticas o corporales. En la confesión no debemos mencionar únicamente nuestros pecados, sino también los distintos logismí (pensamientos, ideas, fantasías), como el miedo, la tristeza o la alegría causados por diversos acontecimientos: muertes, terremotos, bodas, pensamientos de poca fe, etc.” (7).
Sobre el Misterio de la Μετάνοια Metania San Porfirio el Kafsokalivita – Vida y Logos
“La verdadera Metania es la verdadera psicoanálisis y trae la santificación”
Contenidos
- La verdadera Μετάνοια Μetania traerá la santificación, la verdadera felicidad
- Cuando el hombre se confiesa, la jaris le sana y le libera de los traumas psíquicos.
- Dios todo lo perdona con la confesión.
- En Cristo están todas las cosas hermosas, las saludables
- La oración la alabanza a Dios transforma la depresión y la convierte en alegría.
La verdadera Μετάνοια Μetania traerá la santificación, la verdadera felicidad
No hay nada más sublime que lo que se llama μετάνοια metania arrepentimiento, introspección y confesión. Este misterio es la ofrenda de la agapi-amor de Dios al ser humano. De esta manera perfecta, el ser humano se libera del mal. Vamos, nos confesamos, sentimos la reconciliación con Dios, la alegría entra en nosotros y la culpa se va. En la Ortodoxia, no hay callejón sin salida. No hay callejón sin salida porque está el confesor, que tiene la divina χάρις jaris gracia (energía increada) de perdonar. ¡Qué cosa tan grande es el guía espiritual!
Yo lo tenía desde pequeño, y aún lo tengo ahora. Cuando cometía un pecado, lo confesaba y todo se iba. Saltaba de alegría. Soy pecador, débil; me refugio en la compasión de Dios, me salvo, me tranquilizo, olvido todo. Cada día pienso que peco, pero deseo hacer de cada cosa que me sucede una oración y no retenerla dentro de mí.
El pecado complica mucho al ser humano psíquica y emocionalmente. La complicación (dificultad) no se va de ninguna manera. Solo con la luz de Cristo se aclara la complicación de su desorden. La primera acción la realiza Cristo. “Venid a mí todos los que estáis psíquicamente cargados y cansados, agotados y afligidos, agobiados y deprimidos por vuestros pecados, autoengaños, sufrimientos y perturbaciones y yo os daré psicoterapia, alivio y paz en vuestra psique-alma y os haré descansar psíquica y espiritualmente” (Mat 11,28). Luego, nosotros, los seres humanos, aceptamos esta luz con nuestra buena disposición, que expresamos con nuestro amor hacia Él, con la oración, con los Misterios/Sacramentos.
Para que la psique-alma vuelva en la μετάνοια metania, se arrepienta y se confiese, debe despertar (espiritualmente). En ese despertar, ocurre el milagro de la metania. Aquí está la libre elección y predisposición del ser humano. Sin embargo, el despertar (espiritual) no solo depende del ser humano. El ser humano no puede hacerlo solo. Interviene Dios. Entonces viene la divina jaris gracia increada. Sin la jaris, el ser humano no puede volver a la metania arrepentirse y confesarse. La agapi-amor de Dios lo hará todo. Puede usar algo, una enfermedad u otra cosa, depende, para llevar al ser humano a la metania. Así que la metania se logra a través de la jaris increada gracia divina. Simplemente nosotros hacemos un movimiento hacia Dios y luego viene la jaris.
Puede que me digan: “Entonces, con la divina jaris gracia, todo se hace”. Eso es un punto delicado. Sucede exactamente aquí cuando digo: No podemos amar a Dios si Dios no nos ama. El apóstol Pablo lo expresa muy bien: “ahora que conocéis a Dios, o, mejor dicho, que sois conocidos por Dios…” Lo mismo ocurre con la metania. No podemos volver a la metania arrepentirnos y confesarnos si el Señor no nos concede la metania. Y esto es válido para todo. Es decir, es válido lo de la Escritura: “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15,5). Si no hay condiciones para que Cristo se asombre y entre en nosotros, no viene la metania. Las condiciones son la humildad, la agapi (amor desinteresado), la oración, los arrepentimientos, el esfuerzo por Cristo. Si no hay un sentimiento puro, si no hay simplicidad, si la psique-alma es egoísta, la jaris gracia divina no viene. Entonces, a menudo, vamos a confesarnos, pero no sentimos alivio.
La metania arrepentimiento y confesión es una cosa muy delicada, muy fina. El verdadero arrepentimiento, la verdadera metania traerá la santificación. La metania nos santifica… Continua en el texto completo en https://www.logosortodoxo.com/teologia-ortodoxa/sobre-el-misterio-de-la-b1-metania-san-porfirio-el-kafsokalivita/
Extractos de las homilías de Savas el Aghiorita
https://hristospanagia3.blogspot.com/
La fragmentación de las facultades o fuerzas de la ψυχί (psijí: alma, psique, ánima) constituye una enfermedad, mientras que su unificación constituye la psico-terapia y sanación.
El aliento o soplo de Dios, entonces, era «la energía del Espíritu Santo». Así como Cristo dijo: «Recibid el Espíritu Santo», de la misma manera, el divino soplo o aliento, «percibido humanamente, es el venerado Espíritu Santo». Según los santos Padres, la psique-alma no es una parte de Dios, sino la energía del Santísimo Espíritu, que creó y formó la ψυχί (psijí: alma, psique, ánima, la que anima y vivifica el cuerpo), sin que Él mismo se convirtiera en psique-alma.
En la Divina Liturgia vivimos y pre-saboreamos el estado que estará viviendo el mundo cuando domine la Realeza increada de Dios que todos los fieles esperamos y para su venida oramos cada vez en el Padre nuestro: “ελθέτω η Βασιλεία σου (elzéto i Vasilía su) venga en nosotros tu realeza (energía increada o el Espíritu Santo)”. Las características de la Realeza increada contienen todas las cosas que observamos en la Divina Liturgia Ortodoxa. (Ver https://www.logosortodoxo.com/%-vasilia-tu-zeu-realeza-de-dios/)
El cristiano que ha hecho las paces con Dios, consigo mismo y con sus semejantes transmite la paz también a su entorno. Con su vida da testimonio de que el reinado de la Realeza increada de Dios ha llegado y que es posible para el hombre moderno, en medio de sus tribulaciones, experimentarla y vivirla. Se convierte en un pacificador, brindando descanso a sus semejantes a través del estado pacífico de su psique-alma. Lleva la realeza increada de Dios entre ellos. Por el contrario, la persona que no está en paz consigo misma trae el infierno entre los hombres, difundiendo inquietud y ansiedad, angustia y estrés.
Pedir la realeza increada nos lo ha pedido el Señor, es decir, el Espíritu Santo y su energía increada que hemos recibido con Santo Bautismo, y esto se consigue con la incesante oración del corazón «Κύριε-Kirie Señor Jesús Cristo eléison me (compadécete de mí, o ten misericordia de mi)».
Con el logos y las palabras mencionamos continuamente el nombre de Cristo, con el νούς (nus: espíritu de la psique) y mente atenta apegada al corazón contemplamos a Dios sin distracción, y con el espíritu nos sobrecoge o nos posea la κάνυξις (katánixis: compunción, dilatación del corazón), la humildad y la αγάπη (agapi: amor incondicional). De esta manera, se unen las tres facultades o fuerzas de la psique-alma y se ofrecen a la Santa Trinidad. Así se logra la psicoterapia, terapia de la psique-alma…
Con el contacto consciente con Dios a través de la oración el hombre no sólo empieza amar a Dios, sino que siente que el Dios le ama. Esto es lo más importante, que el Dios nos ama a pesar de que somos pecadores.
Los Santos Padres nos enseñaron la oración del corazón como un método muy sencillo y eficaz para amar a Dios. «Recitad la oración del corazón o de Jesús, «, enseñaba el padre Paísios, «hablad con Dios. Al principio, quien realiza esta práctica siente un poco de la agapi-amor de Dios. Y más adelante, cuanto más avanza, lo siente cada vez más profundamente».
La oración y la Divina Liturgia son también nuestro consuelo. El Señor «está ausente». Nos privamos de Su presencia física, pero no está realmente ausente; Él está con nosotros a través de Su Espíritu Santo. Está con nosotros de manera mística en la Divina Liturgia, en nuestra Santa Iglesia Ortodoxa. Nos falta Su presencia humana y física o corporal, pero tenemos a nuestros hermanos, y cuando oramos unos por otros, eso se convierte en nuestro consuelo. Nuestra oración, llena de agapi-amor por nuestros hermanos, es nuestra dulce compañía. Esta agapi fraternal que compartimos la ha dado Dios como consuelo en las tribulaciones, calamidades y penas que encontramos en este valle de lágrimas llamado tierra. Esta mutua ἀγάπη (agapi: amor incondicional y desinteresada) también actúa como un apoyo para ascender al cielo.
Permanezcamos en estas cosas y glorifiquemos a Dios, que a través de nuestros Santos nos dio estas verdades maravillosas para psicotarapiarnos e iluminarnos, que quizá nos parezcan lejanas, pero no deberían serlo. También nosotros debemos esforzarnos por encender en nuestro interior este fuego increado de la agapi-amor hacia Dios. El Señor dijo que por esta razón vino a la tierra: para encender un fuego, el fuego del Espíritu Santo. Amín!
Savas el Aghiorita https://hristospanagia3.blogspot.com/
INSTRUCCIÓN EN LA ΜΕΤΑΝΟΙΑ METANIA
Guía práctica al Santo Misterio de la Confesión
https://www.logosortodoxo.com/psicoterapia-ortodoxa/instruccion-en-la-b1-metania/
Editado por el Santo Monasterio Gran Meteoro, Meteoros Kalampaka 1997
Bendito sea Dios, quien no quiere la muerte del pecador, sino «que se arrepienta y viva» (Ezequiel 33:11)
Esta sentencia profética, tan consoladora para cada ser humano, no solo manifiesta la infinita misericordia de Dios y Su inagotable compasión, sino que también revela la gran verdad de que la vida pecaminosa, la vida alejada de Dios, es la muerte de la psique-alma, la privación de la verdadera vida.
El Señor, que obra maravillas, ha permitido que conozcamos desde nuestra juventud a santos y experimentados padres espirituales, quienes nos han guiado con una αγάπη agapi amor genuino, (desinteresado e incondicional) hacia la vida de nuestra Santa Iglesia y hacia el Misterio/Sacramento de la Confesión. En nuestro monasterio divinamente construido, por Su χάρις jaris (gracia, energía increada), nos ha hecho dignos de confesar continuamente a un grupo de personas que suben con ansia la empinada escalera del monasterio para recibir por la Santa Confesión la absolución o el perdón de sus pecados, encontrar la reconciliación, su reconexión y su restauración con Jesús Cristo. Y podemos afirmar con sinceridad que los momentos más conmovedores de nuestro ministerio pastoral son aquellos de la humilde Confesión de los fieles y las resurrecciones (o despertares espirituales) que el Espíritu Santo realiza a través del amoroso misterio/sacramento de la Μετάνοια Metania.
«Nunca el hombre», escribe el Santo Antonio de Kiev, «es tan hermoso, tan amado por Dios, como cuando se inclina ante Dios y ante el confesor para confesar su soberbia (orgullo y vanagloria). Tan pronto como el principal enemigo de nuestra salvación, el enemigo de Dios, el muro que nos separa de Dios, es derribado, es decir, la soberbia (orgullo y vanagloria), inmediatamente la psique-alma del que se confiesa se abre para recibir los pensamientos y deseos más santos, intenciones y decisiones divinas».
La Iglesia Ortodoxa, como cuerpo de Cristo, es un hospital para las psiques-almas, un centro de psicoterapia y curación de las enfermedades demoníacas, ya que, según San Juan el Teólogo, “para esto el Hijo de Dios apareció como hombre sobre la tierra, para deshacer y destruir totalmente las obras del diablo” (1Jn 3,8)… (Continúa en https://www.logosortodoxo.com/psicoterapia-ortodoxa/instruccion-en-la-b1-metania/ )
DE NUESTRO “ALFAωMEGA” GRAN LÉXICO ORTODOXO HELÉNICO-ESPAÑOL
https://www.logosortodoxo.com/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/
- Μετάνοια Metania (metanús)
Del verbo μετά-νοώ, metá= después (de), tras, con, luego o más tarde; y noó= comprender, concebir, percibo con el nus (como energía o espíritu humano) y el corazón (como esencia).
Μetania es arrepentimiento, penitencia, introspección, alteración, renovación, cambio, conversión, metamorfosis, renacimiento, despertar espiritual y enjertación del nus por el Espíritu Santo; giro del nus (metanús), conversión de la conducta del hombre y sobre todo, giro, cambio de actitud de la vida en pecado y en el mal por la vida en Cristo. La metania en la Tradición Ortodoxa no proviene de una percepción psicológica de culpabilidad, sino de la apocálipsis-revelación de la deformación de la psique y esta apocálipsis-revelación se manifiesta por la energía increada de la divina Luz en el corazón psicosomático del hombre.
La metania es la piedra angular de la vida espiritual. El nuevo Testamento empieza y acaba con la metania, «…μετανοεῖτε (metanoíte)» que define un tiempo continuo, sin interrupción; cambiad de actitudes, conductas y modo de vivir porque la Realeza increada de los Cielos se ha acercado (Mt 3,2), y termina con: «y se proclamará en su nombre la mετάνοια (metania, la absolución y perdón de los pecados, faltas y errores) en todos los pueblos… (Lc 24,47), y diciendo esto les sopló en la cara diciendo: recibid divino, santo Espíritu (energía increada, la divina Jaris) a quien perdonéis los pecados les serán perdonados, a quienes retengáis les serán retenidos» (Jn 20,22). Vemos aquí que Cristo lo primero que decreta después de la resurrección es el Misterio de la Metania que lo trajo desde el sepulcro. San Juan el Precursor y nuestro Señor empezaron sus kerigmas (discursos) invitando a la metania que es el alimento de nuestra vida espiritual. Nadie puede psicoterapiarse, sanarse y salvarse si no lleva a cabo la metania. Sólo con la metania un gran ladrón “robó” hasta el paraíso.
Metania se llama también a uno de los Misterios de nuestra Iglesia Ortodoxa con el cual se facilita la absolución y perdón de los pecados. La metania es confesión, aceptación, arrepentimiento, rectificación, psicoterapia y sanación. El Misterio de la Santa Metania no es solamente una premisa imprescindible de la Divina Comunión, sino a la vez fuente de paz, serenidad de la psique, solución de problemas, entrada en la nueva vida de Cristo, renovación espiritual del nus y del corazón, su terapia e introducción a la divina energía increada de la Jaris. Metania y confesión van unidas, la metania sin confesión no da resultado y viceversa. Muchos utilizan este Misterio pero algunos lo hacen unilateralmente cumpliendo solamente una parte. Desgraciadamente tenemos personas confesadas y nunca metanoizadas (arrepentidas y convertidas). Se confiesan por ejemplo el Miércoles Santo para tomar la comunión el Jueves Santo y al día siguiente siguen haciendo lo mismo. Luego durante el año en alguna gran fiesta repiten lo mismo pero nunca cambian de actitud, ni mejoran ni convierten su conducta interior en ortodoxa. Este tipo de personas se confiesan pero no se metanoizan (no se convierten, no cambian). Tenemos otros que sí se arrepienten diciendo: “no lo volveré hacer”, “es cierto, lo entiendo, no tengo la conciencia tranquila…”, aceptando sus pecados pero no se confiesan. No se beneficiarán de nada por este reconocimiento. Son como las personas que saben que tienen una enfermedad y no van al médico ni toman los medicamentos ni se someten a la operación quirúrgica y por ello morirán.
También se llama metania a un gesto reverente que se acostumbra hacer en la veneración Ortodoxa. Hay dos metanias distintas: una es un simple movimiento de la cabeza hacia abajo y la otra implica una postración reverencial arrodillándose.
De acuerdo con la enseñanza de San Nikódimo el Ayiorita, la Metania y la Confesión debe ser:
1º) Voluntaria, es decir, nadie puede obligarnos al Misterio.
2º) Con recogimiento y devoción, con quebrantamiento del corazón porque hemos fallado a Dios “sólo en ti he pecado” (Sal. 50,6).
3º). Contundente, es decir, autocrítica y autoreproche. Aquel que vive la verdadera metania, mientras avanza en la virtud más pecador se considera. La verdadera metania trae el luto en la psique y a la vez una profunda alegría y paz que no puede reducir ninguna tentación y tristeza de este mundo. Es el luto alegre o pena-alegre del que hablan a menudo los Padres de la Iglesia.
4º) Recta. Es necesario que confesemos nuestros pecados con rectitud y exactitud, sin rodeos ni medias tintas. Es imprescindible el autoconocimiento tanto para la confesión como para la catarsis (sanación, limpieza).
5º) Sin vergüenza. La vergüenza es un sentimiento que lo usa el diablo para su beneficio. Cuando se trata de pecar, lo debilita y cuando decidimos que vamos a confesarnos lo agrava.
6º) Decidida. La metania y confesión es sincera, cuando tenemos tomada la decisión consolidada no repetir los mismos pecados. Pero la recaída no debe ser el argumento para evitar la confesión, “si voy a recaer para que voy”.
7º) Continua. Para que tengamos frutos en nuestra vida espiritual es necesaria nuestra frecuente aproximación al Misterio de la Confesión y no sólo cuando hemos hecho un pecado grande.
Escribe sobre ella San Isaac: “La metania es la más alta de todas las virtudes y su ejercicio no puede terminar sino sólo a la hora de la muerte. Por eso es necesaria siempre para todos y no existe límite de consumación o terminación. Porque el perfeccionamiento de los perfeccionados también es interminable. Por eso la metania no se debe limitar a ciertos tiempos definidos ni a ciertas praxis (actos), y debe durar hasta la hora de la muerte”.
San Juan el Clímaco en el capítulo 5 de su obra, “La Escalera”, manifiesta que: “Metania quiere decir renovación del bautizo. Metania es acuerdo con Dios para una vida nueva y adquiridora de humildad… Metania significa pensamiento de autocrítica, despreocupación de todo y ocupación de nuestra sanación y salvación. Es hija de la esperanza, repudio de la desesperanza y liberación de la infamia… reconciliación con el Señor y catarsis de la conciencia… castigo duro de la gula”
Ierózeos Vlajos, en su libro “Psicoterapia Ortodoxa”, nos enseña que: “Hablando sobre el regreso del nus al corazón, es decir, regreso de la energía del nus al corazón, debemos de hablar para los tres movimientos del nus: el cíclico, el directo y el espiral. El movimiento cíclico es “la introducción del sí mismo desde exterior hacia su interior, el uniforme recogimiento y recolección de las fuerzas o energías”. Durante este movimiento la psique mediante el nus hacia el corazón primero se vuelve a sí mismo y reúne todas las energías. De esta manera se eleva hacia la eternidad de Dios que es el Superior de todas las existencias. Este camino es inconfundible, no da la posibilidad al nus que se confunda y así concentrado se eleva a Dios. El nus se libra de todo lo creado, expulsa cualquier noción de la creación, de cada fantasía y se une con el corazón a través de la metania y allí se apocalipta (revela) el Dios, puesto que se hace la unión del nus con el Dios. Éste es el movimiento cíclico de la llamada teología apofática, siendo teología en el sentido heleno ortodoxo, como ciencia psico-terapéutica. Este movimiento cíclico del nus se consigue con la oración del corazón por la que el atleta espiritual lucha “girando el nus hacía sí mismo que es un movimiento cíclico e inconfundible” (San Gregorio Palamás). De este método terapéutico de la psique por la metania, sus primeros frutos son la apázia (sin pazos, impasibilidad), paz y serenidad interior activa. De este modo cuando vienen las tristezas, penas, ansiedades, fatigas y contrariedades se alegra y cuando llegan las alegrías se autocontiene y se autodomina, entonces siente y vive la pena alegre. Esta apázia es la mortificación vivificadora del Señor que se consigue por la energía increada de la Jaris del Espíritu Santo (San Nikitas Stizatos, Filocalía).
En toda la tradición biblio-patrística se habla sobre el perfeccionamiento del hombre, sobre su camino del “como imagen” hacia el “como semejanza”. Antes de la caída el hombre se encontraba a la iluminación del nus; después por la caída el nus se oscureció. Ahora el nus debe sanarse, limpiarse y regresar al estado que estaba Adán al Paraíso y de allí llegar a la zeosis-zeoría (contemplación o glorificación) de la doxa-gloria increada de Dios. Dentro de este marco se habla para catarsis, iluminación y zéosis. Este camino se califica y define como metania, como cambio y giro del nus”. Cuando hablamos sobre metania, entendemos la existencia humana entera, el nus, la diania, el corazón, la psique y el cuerpo del hombre, que se inspira y se dirige hacia el Dios. Es decir, se trata de una unión ontológica del hombre con el Dios a través del fuego inmaterial de la metania.
Yérontas Atanasio del Santo Monasterio Metamorfosis de Meteoros: La vía de la Iglesia Ortodoxa que es el Camino, nos ofrece maneras prácticas para nuestra sanación y salvación. No se limita sólo a la absolución de los pecados, sino que ofrece también la terapia y sanación. Nos recibe como pecadores, sucios y enfermos y nos convierte en saludables, limpios, divinizados y santos, gracias al Misterio de la Metania y de la Confesión que es el olvidado por muchos como el medicamento y baño espiritual de nuestra psique (alma).
Yérontas Sofronio Sajarof: «La metania conecta con la teología. Siempre en el hombre existe la metania, pero cambia de forma. Al principio es metania, porque se ha alejado de Dios, después por la pérdida de la divina Jaris y a continuación para encontrar más Jaris. Cuando uno se metanoiza (o hace la metania) recibe Jaris de Dios. Cuando recibe la Jaris (gracia, la energía increada), entonces ve mucho más sus defectos y pecados, hasta llegar a la Luz increada y convertirse él mismo luz. En la visión, expectación de la Luz increada, se ve como creado, construido, ve su corruptibilidad, su mortandad y desarrolla mayor metania. Así la metania conduce a la teología y se inspira de ella. La metania no se detiene ni termina nunca».
El camino de la metania no es una cuestión fácil, es un largo proceso practicante o ascético, una ciencia fina y un arte que lo aprendes cuando decides tener un guía experimentado, Yérontas que ha vivido todos los estadios de la metania. Esto es en el fondo la esencia de la Tradición Patrística, la transmisión de la luz y el espíritu de la metania de generación en generación. Amín.
Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en el blog en español: www.logosortodoxo.com
Yérontas Efrén, de la Skiti de san Andrés de Athos: La metania es la condición básica para la oración. De otra manera el hombre se cansará de orar y finalmente parará y abandonará la oración. No puede haber una colaboración si no existe la verdadera metania. Metania, esta palabra tan importante y única, tal como nos la dijo CristoDios, es la primera palabra de Su enseñanza: Mateo 4:17 «Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: μετανοεῖτε metanoite, convertíos, arrepentíos y confesaos, cambiar de modo de vivir, porque la realeza increada de los cielos se ha acercado; ha llegado la vida santa y espiritual de la redención, bienaventuranza y felicidad; (μετανοεῖτε metanoite, el verbo aquí en tiempo continuo, metania ininterrumpida) Ματθ. 4,17 Ἀπὸ τότε ἤρξατο ὁ Ἰησοῦς κηρύσσειν καὶ λέγειν· μετανοεῖτε· ἤγγικε γὰρ ἡ βασιλεία τῶν οὐρανῶν»; esta es también la columna vertebral de Su enseñanza durante tres años enteros. Sobre la realeza increada de los cielos enseñan, hablan y escriben continuamente también los santos Apóstoles y los santos Padres teoforos (portadores de Dios o de la divina luz increada). Pero cuando el Cristo nos reveló-apocaliptó que: “la realeza increada de Dios está en nuestro interior”, entonces entendieron que habla sobre otra Realeza, que es la Jaris del Espíritu Santo en la psique-alma, que habita también en el cuerpo. No sólo en la psique sino también en el cuerpo mientras que aún el hombre está habitando en este mundo engañoso.
Traducción xX Χρῆστος Χρυσούλας, jJ Jristos Jrisulas www.logosortodoxo.com,







