«

»

May 11 2025

Sobre la ΨΥΧΗ (psijí: psique, alma, ánima), Mitilineos

El Yérontas Atanasio Mitilineos responde a dudas y preguntas.

 

Las presentes transcripciones y traducciones han sido elaboradas a partir de las homilías originales en lengua helénica-griega del venerable Yérontas y profeta Atanasio Mitilineos el Nuevo Crisóstomo. La mayoría de las cuestiones planteadas provienen de jóvenes estudiantes del bachilerato.

Sobre la ΨΥΧΗ (psijí: psique, alma, ánima)

  1. ¿Existe la ψυχή psique-alma?
  2. “Estimado Yérontas, ¿nos puede decir cuáles son las cualidades de la psique después de la muerte?

 

  1. ¿Es cierto que existe o no existe la ψυχή (psijí: psique, alma, ánima, la que anima, vivifica el cuerpo)?

Creo que la pregunta se formuló en el siguiente sentido. Esta persona creyente ortodoxa que hace esta pregunta, obviamente cree que existe la psique-alma, pero creo que querría escuchar quizás algunos argumentos, tal vez para poder transmitirlos a otros, sobre todo a aquellos que dicen que no existe la psique. No puedo imaginarme que un cristiano ortodoxo que viene aquí para escuchar el logos de Dios dude de la existencia de la psique-alma. A no ser que haya leído o escuchado algo de manera perturbadora, tal como temas de increencia y negación de Cristo, como la idea de que no existe la ψυχή, lo que de alguna manera podría haberlo influido y hecho tambalear.

Entonces, ¿existe la ψυχή psijí? Basta con decir que, cuando se creó la ciencia de la psicología, que se supone investiga y analiza el comportamiento de la psique-alma, esta misma psicología llegó a negar la existencia de la ψυχή psique-alma. Me diréis que esto es un oxímoron (tontería), algo absurdo, que la psicología niegue la existencia de la psique. Pues sí, porque, cuando adoptamos una visión materialista, ¿qué es la ψυχή psique-alma? Según el materialismo, la psique no es nada, no existe. Pero lo que entendemos por comportamiento psicológico no es otra cosa que una forma o modo de actuar del ser humano, y esta forma no es más que la energía que existe dentro del ser humano. Es decir, que no aceptan la ψυχή psique-alma como tal. Así que hemos llegado a tener psicología sin psique. Hay muchos psicólogos y psiquiatras que ni siquiera creen que la psique exista.

Así que entiendo bien vuestra duda y me gustaría responder, no ocupándome de la filosofía, ni de la ciencia, ni tampoco de la experiencia universal sobre este tema.

Es sabido que el fenómeno de la creencia en la existencia de la ψυχή (psijí: psique, alma ánima) es universal y, sobre todo, en la psique inmortal. Así se explica en todos los pueblos de la Tierra, a lo largo de todos los siglos y en todas las épocas. Los egipcios, los helenos, etc. Cuando los egipcios embalsamaban a los muertos, ¿en qué creían, sino en la inmortalidad de la psique? Todo lo relacionado con lo fúnebre que ha llegado hasta nosotros de todos los pueblos de la Tierra y que conocemos, como sepulcros, cultos, objetos depositados en las tumbas, etc., son testimonios de la existencia de la psique y, sobre todo, de la psique inmortal. No me detengo en estas cuestiones; no las tomo como argumentos, pues no me hacen falta. Tampoco recurriré a la filosofía ni a nada de esto, pero hablaré solamente de la Santa Escritura.

La Santa Escritura no nos dice si existe la ψυχή (psijí: psique, alma ánima), lo cual se considera un hecho, sino que nos habla sobre el valor de la psique. Sabéis que el hombre es «como icona-imagen de Dios». ¿Cómo puede el ser humano ser imagen de Dios si no refleja en nada a su prototipo o modelo, ni en la inmortalidad ni en las cualidades de la psique-alma? Contestaré como el Señor contestó a los saduceos, quienes no creían en la existencia de la ψυχή psijí y mucho menos en la inmortalidad de ella.

Los saduceos decían que, una vez muerto el hombre, se acababa la historia. Aquí acaba todo. Le presentaron un ejemplo imaginario: un hombre tenía una mujer y murió; según la ley, su hermano la tomó como esposa, y así hasta que fueron siete los hombres que tuvieron a la misma mujer. Cuando llegue la resurrección de los muertos, que tú dices, es decir, Jesús, que estaba enseñando sobre este tema, ¿de quién será esposa, si resucitarán los siete? Y el Señor les contestó: «Os equivocáis terriblemente; estáis en un tremendo error, no conocéis las Escrituras; porque en la resurrección, ni los hombres ni las mujeres se casan, sino que todos son como los ángeles en el cielo” (Mt 22: 23-33). Y fijaros en qué argumento tomó. Lo tomó de Moisés, porque de los 49 libros del Antiguo Testamento, los saduceos aceptaban solo los cinco primeros. Todo el resto, los 44 libros del Antiguo Testamento, los rechazaban. Eran los materialistas de aquella época.

Además, en los años de Jesús Cristo, mantenían el sacerdocio Anás, Caifás, quienes eran saduceos. ¡Es tremendo! Y escuchad lo que les contestó el Señor: ¿qué le dijo Dios a Moisés desde la zarza ardiente? “YoSoY el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”. Es decir, esto significa que Abraham, Isaac y Jacob, quienes habían vivido dos mil años antes que ellos, viven. Porque, ¿cómo podría ser Dios el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, si Abraham se hubiese convertido en nada? Es como si yo dijera que soy el dueño de esta casa o de otra; eso presupone que yo soy realmente el dueño para decir que la casa es mía. Dios dice que es el Dios de Abraham, y eso implica que Abraham tiene a su Dios. ¿Cómo puedo decir que una casa es mía si no soy el dueño de ella? Por lo tanto, cuando la Escritura dice que Abraham tiene su Dios, quiere decir que Abraham vive; es decir, que su ψυχή psique-alma está viva.

¿Qué queréis que os diga? La Escritura está llena de esto. Os citaré algunos ejemplos. En la Metamorfosis del Señor, cuando aparecieron Elías y Moisés. O lo que dice el Señor: “¿De qué se beneficia el hombre si gana todo el mundo, pero pierde su psique?” Y “¿qué dará el hombre a cambio de su ψυχή psique-alma?” Y aún, ¿qué dice el apóstol Pablo en su primera Epístola a los Tesalonicenses? “Nuestro espíritu entero con la psique-alma y el cuerpo que permanezca sin mancha, limpio hasta la Segunda Parusía Presencia de nuestro Señor Jesús Cristo”. Y ¿qué dice el libro del Apocalipsis de san Juan el evangelista? “Vi debajo de la mesa del sacrificio las psiques-almas de los degollados por causa del Logos de Dios” (Ap. 6,9).

¿Sabéis cuál es la mesa del sacrificio o altar donde están las psiques vivas? Es el Paraíso. No es la Βασιλεία (vasilía: realeza increada) de Dios. Por eso las psiques debajo del altar o la mesa, no alrededor, porque alrededor es el espacio de la Βασιλεία Realeza increada de Dios. El espacio de la Realeza increada de Dios será allí donde nos encontraremos con nuestros cuerpos, porque se hará la resurrección de los muertos y entraremos en la Βασιλεία realeza increada de Dios. Las psiques volverán a unirse con nuestros cuerpos perdidos, los cuales los resucitará el Señor, aunque se hayan convertido en polvo, o se hayan ahogado en el mar y los hayan comido los peces, pase lo que pase, volveremos a tomar el cuerpo humano que tenemos cada uno ahora. Y la Βασιλεία que es inmortal se volverá a unir con el antiguo cuerpo, incorruptible, entero e inmortal. Entonces es cuando entraremos en la Realeza increada de Dios. Hasta ese momento, el cuerpo estará disuelto y las psiques-almas, según se dice, están debajo del altar: el lugar del Paraíso. Obviamente, tienen la visión y expectación de Dios, de la persona o rostro de Cristo, porque están en el Paraíso, pero aún no han alcanzado la plenitud de la bienaventuranza o felicidad divina. Por eso allí las psiques-almas protestan de una manera y dicen: “Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Soberano Señor, Santo y Verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre [que se derramó injustamente] en los que moran sobre la tierra]?” (Apoc 6:10) Esto es equivalente a: ¿Cuándo resucitaremos? Porque las psiques-almas no quieren permanecer así. Dice el apóstol Pablo: “No buscamos quitarnos o desvestirnos de nuestro cuerpo, sino vestirnos la incorruptibilidad y la inmortalidad” (2Cor 5:4). No como decía Platón, que el cuerpo es la cárcel de la ψυχή psique-alma o que es malo y debe eliminarse; no, no pedimos esto. Lo que pedimos es quitar la corrupción y la muerte del cuerpo. Son cosas muy importantes estas.

Yo os diría y con esto termino, ¿por qué razón se ha encarnado el Logos de Dios? ¿Por qué razón murió el Hijo de Dios? ¿Por qué resucitó el Hijo de Dios? ¿Por qué los profetas han dado sus profecías y el cielo, como dice san Crisóstomo, se extendió por encima de nosotros? Pues, para esta psique-alma. Así que, ¿no existe la psique-alma? Sí, la psique existe. La ψυχή psijí es todo; es lo principal en el ser humano. Esta ψυχή (psijí: psique, alma ánima) es inmortal y vivirá junto con el cuerpo resucitado dentro de la Βασιλεία (vasilía: realeza increada) de Dios, en los siglos de los siglos; (17,47´). Amén.

 

  1. “Estimado Yérontas, ¿nos puede decir cuáles son las cualidades de la ψυχή psijí después de la muerte?

Cierto que, sobre esto, de una manera u otra, ya hemos contestado en muchas homilías, pero os contestaré de forma resumida.

En este mundo, ¿cómo se manifiesta la ψυχή (psijí: psique, alma ánima)? En primer lugar, tiene autoconciencia. Es decir, conoce que es ella. Digo, «yo soy». Sabéis que un animal nunca puede decir «yo soy», porque no tiene autoconciencia. Sólo el hombre tiene autoconciencia. Si abrís el Antiguo Testamento veréis que en incontables ocasiones el Señor dice: “YoSoY”, es decir, “yo lo dije”, es el Kirios (Señor y Dueño), lo repite infinitas veces, aunque a veces omite la palabra «Señor» o «Kirios» y simplemente dice: «YoSoY«, repitiéndolo una y otra vez. Porque el Dios es personal, tiene autoconciencia, es decir, sabe que es Él. También el hombre dice: yo soy. El “yo”, expresa conciencia y el “soy”, expresa existencia. Por lo tanto, conciencia de la existencia es autoconciencia. Debemos, pues, decir que la psique-alma tiene su autoconciencia.

Luego, la psique tiene todas aquellas cualidades propias de su naturaleza. Una de las cualidades básicas de la psique es la memoria. Porque si no tuviera memoria, no podría conectarse nunca con el pasado, y nunca podría tener una historia. Así que, cuando la psique-alma abandona la vida presente, en principio no se convierte en cero ni en «no ser», como dicen los θνητοψυχήτες (zitopsijitas), es decir, los que creen que la psique desaparece, que muere. La psique-alma no está durmiendo, como dicen otros herejes, es decir, que entra en un letargo o hibernación. Quien toma un narcótico hipnótico fuerte duerme y no tiene conciencia de sí mismo, ni de nada. Si alguna vez os habéis sometido a una operación y os han dormido con narcóticos, sabéis que en esa narcosis no hay sueños ni conocimiento, ni absolutamente nada. La hora que dura la narcosis es un vacío en la vida del hombre, no hay nada, ni autoconciencia, ni memoria. Al contrario, cuando dormimos normalmente, la psique-alma no duerme. Mantenemos nuestra autoconciencia, tenemos sueños, y tenemos subconscientemente esa autoconciencia. Por ejemplo, si dormimos sobre una tabla y no debemos caernos, podemos permanecer toda la noche sobre una superficie de veinte o treinta centímetros sin caer al suelo, ya que nuestra psique-alma conserva la autoconciencia de que estamos durmiendo sobre una tabla, incluso en estado de sueño. Este fenómeno es particularmente muy característico y revelador.

En esta vida la psique-alma, aunque el cuerpo duerma, ella no duerme; mantiene su sensibilidad y sus sentidos. Por lo tanto, después de la muerte no hay un letargo de la psique, no existe tal cosa. ¿Pero qué existe después de la muerte? Existe una plena autoconciencia de la psique-alma y una plena memoria. Memoria que supera la memoria que tenemos en la vida presente. ¿Por qué? Porque, como sabemos, la memoria tiene como órgano el cerebro (enkéfalos). Decimos que ciertas moléculas en una parte del cerebro son los centros de la memoria. Si esos centros se dañan, como por ejemplo en un accidente que nos golpea la cabeza, decimos que no recordamos nada. Una vez una persona en un accidente de tráfico se dio en la cabeza y perdió toda la memoria de su pasado, viviendo solo en el presente. Esto es un hecho real. Un día, mientras caminaba por la calle, sufrió otro accidente: un coche lo atropelló en la acera. Tras este segundo accidente, la memoria le volvió de golpe. Por lo tanto, el segundo golpe arregló el daño del primero.

Así que, vemos que la psique-alma se manifiesta y se expresa mediante el cuerpo, mediante el cerebro. Entonces, cuando el cerebro falla o está dañado, la memoria sigue estando intacta. Porque el que padece es el cerebro no la psique-alma. La memoria en la psique-alma está completa. El cerebro es el que no tiene la capacidad de desarrollar la memoria. En un niño pequeño, no tiene el cerebro la capacidad de almacenar y desarrollar la memoria. ¿Os acordáis de algo de cuando erais niños pequeños, de cuando nacisteis? No. Yo tampoco.

Por lo tanto, ¿qué nos dice esto? Nos dice que el cerebro aún no está organizado para grabar íconos, imágenes, ni para constituir un centro de memoria. Pero después de la muerte, cuando la psique-alma se libera del cuerpo, tiene la memoria completa. Además, tiene plena autoconciencia y conocimiento del ambiente.

Hoy en día decimos: «¿Dónde te he visto? Te conozco, pero no sé dónde te conocí… Ah, ya sé, eres tú». «Hijo mío, hace unos diez años que no te veía, has crecido, has cambiado, pero ahora sí que me acuerdo.»

Acordaos de la parábola del rico y Lázaro: “Había un hombre rico, que vestía púrpura y lino y celebraba cada día espléndidos banquetes. Por el contrario, un pobre, por nombre Lázaro, estaba tendido junto a su portal, cubierto de úlceras, y deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico; hasta los perros venían y lamían sus úlceras. Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Y estando en el infierno, levantó sus ojos, en medio de tormentos, y vio a Abraham a lo lejos y a Lázaro en su seno. Y levantando la voz, dijo: Padre Abraham, ten piedad de mí y manda a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en estas llamas. Dijo Abraham: Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro recibió males; ahora, en cambio, él es aquí consolado y tú eres atormentado. Además, entre nosotros y vosotros hay un gran abismo, de manera que los que quieran pasar de aquí a vosotros no puedan, ni tampoco de ahí pasen a nosotros. Y dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento. Dice Abraham: Tienen ya a Moisés y a los profetas, que los escuchen. Él dijo: No, padre Abraham, sino que, si fuere a ellos alguno de la legión de los muertos, harán metania, penitencia. Le dijo: Si a Moisés y a los profetas no escuchan, tampoco se rendirán, si alguno resucitase de entre los muertos” (Lc 16, 19-31).

¿Qué dice el rico al pobre Lázaro?

Dice el rico que ve desde lejos al pobre Lázaro en el seno de Abraham. A Abraham lo conoce, ¿por qué? Porque no hay ninguna limitación de metabolismo ni cambio como los que existen en esta vida. Y ¿qué le dice a Abraham? Le ruega, “Abraham, te ruego…”. Y Abraham le responde: “Hijo mío, acuérdate…”.

Pero si nos preguntamos más allá de la parábola, ¿cómo podría hacerse el Juicio si faltara la memoria? Porque si de la psique-alma faltase la memoria, el hombre pecador diría: «¿Por qué me encuentro en el Hades?», o, cuando se realice la resurrección de los muertos, «¿por qué me encuentro en el infierno?». Diría que Dios es injusto y hace una elección arbitraria: a uno lo manda a Su Βασιλεία vasilía Realeza increada y a mí me manda al infierno. ¿Por qué? Esto sería lo que diría, si la memoria faltara. Pero, cuando tengo memoria, sé muy bien por qué voy al infierno.

Por lo tanto, vemos que existen la autoconciencia y también la memoria.

Y una tercera cosa más, es porque la ψυχή psijí disfruta, deleita o padece. Hoy, en el hades o en el paraíso y mañana después de la resurrección de los muertos, en la realeza increada de Dios o en el infierno. Cómo padece o cómo se deleita la psique-alma es algo para nosotros desconocido e incomprensible, no lo sabemos. En la parábola se dice: «Sufro por este fuego». ¿Qué es esto? No lo sabemos, es una imagen, una icona. No podemos saber cómo existe el sufrimiento para quien está en el Hades o el infierno, ni la alegría divina para quien está en el paraíso. Tampoco lo comprendemos completamente. Porque el Hades es un pre-sabor del infierno y el paraíso es un pre-sabor de la Βασιλεία (vasilía: realeza increada) de Dios. Esto también responde a esta pregunta. (26, 45´) También sobre ΨΥΧΗ (psijí: psique, alma, ánima) en https://www.logosortodoxo.com/%CF%88%CF%85%CF%87%CE%B7-psiji-psique-alma/

Yérontas Mitilineos

Copyright: Monasterio Komnineon de “Dormición de la Zeotocos” y “san Demetrio” 40007 Stomion, Larisa, Fax y Tel: 0030. 24950.91220

Traducido por: χΧ jJ  www.logosortodoxo.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.