Conclusión: Μυστήριο (mistirio, misterio, sacramento)

12 ΛΕΞΕΙΣ lexis PALABRAS Apocalípticas

Por los Sabios Santos Padres Ortodoxos de la Apocalipsis en olor de perfume espiritual.

XIII. Conclusión: Μυστήριο mistirio (misterio, sacramento).

 

En conclusión la vida es y sigue siendo un misterio. Parcialmente conocemos y parcialmente hablamos y hablamos sobre lo nos ha apocaliptado/revelado el Cristo Dios y Sus Santos, tenemos experiencia propia que sus logos son verdaderos “YoSoy la vida, la verdad y el camino” (Jn 14,6). Dentro en la Iglesia vivimos desde el más pequeño misterio hasta el Gran Misterio. Por eso a continuación en forma de conclusión he preferido traducir el término “Μυστήριο misterio y no sacramento, ya que esta última interpretación es demasiado limitada y superficial en Occidente.

Μυστήριο mistirio: «Y conozco al tal hombre, si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios los sabe, que fue arrebatado al paraíso, donde escuchó logos inefables (increados), que no le es dado al hombre expresar» (2ªCor 12,3-4).

La terapia “psicoterapia” ascética ortodoxa está íntimamente conectada con la vida mistérica de la Iglesia. Se trata de la catarsis, la iluminación y la zéosis o glorificación, que encontramos en toda la enseñanza patrística de la Iglesia. Es difícil creer y comprender la vida mistérica de la Iglesia si no entendemos primero qué significa la palabra «misterio».  Es difícil para uno creer en la vida Mistiríaca de la Iglesia, si antes no entiende primero, qué significa la palabra “Misterio”.

El término helénico μυστήριο misterio significa “sacramento”, “iniciación”, “secreto”, más “revelación y secreto”. El Cristianismo heredó este concepto y por extensión es “apocálipsis/revelación de Dios”.

Los misterios son tanto símbolos como Misterios o realidades misteriosas. Mientras los misterios permanecen ocultos en los rituales, está al nivel de lo simbólico e iconográfico. Pero cuando es recibido y la χάρις jaris (energía increada) energiza, opera entonces los Misterios revelan las cosas que están detrás del “velo”. Misterio lleva doble significado, es decir, de algo que está oculto y se revela y a la vez enigma y apocálipsis-revelación.

Pero dentro de la Iglesia los misterios son interminables. Porque dentro de ella todas las cosas “liturgizan”, funcionan de una manera misteriosa, para revelar la realeza (estado en luz y energía increada) de Dios. Misterio es algo que vemos que se celebra o realiza, pero es difícil para la mente humana entender el cómo se celebra. Si pudiéramos entender completamente el Misterio, entonces dejaría de serlo y se convertiría en una práctica común de la vida diaria.

Por ejemplo, afirmamos que Dios es Trinitario. Pero, ¿quién de nosotros comprende verdaderamente el Misterio de la Santa Trinidad? Es un misterio paradójico desde una perspectiva puramente lógica, pero si lo vemos a través de la dimensión de la fe, entendemos que no es paradójico sino que va más allá de la lógica humana es supralógico o lógica suprema. ¿Quién puede entender, qué es Dios? Es decir, ¿cuál es la esencia de Dios? ¡NADIE! Y a pesar de eso, creemos en Dios. No porque Le entendemos, sino porque sentimos místicamente Su presencia y saboreamos con el corazón Su agapi (amor incondicional, divina energía increada). Es decir, podemos entender las energías increadas de Dios, pero no Su Esencia, tal y como, muy bien, han teologizado los grandes Padres de la Iglesia Ortodoxa. Veamos en la Escritura lo que dijo Dios a Moisés, cuando pidió de Él que le enseñase su Doxa-Gloria (increada): “…yo pasaré delante de ti mi doxa-gloria… no puede el hombre verme o ver mi rostro y quedar con vida….” (Ex 33 18-20).

Lo mismo ocurre también con todos los temas de la fe que superan las leyes naturales. Los “vemos sin verlos”, “los conocemos sin conocerlos, sin comprenderlos con la lógica”, porque todos están envueltos dentro del “divino gnofos”, (san Gregorio de Nicea). (Gnofos, supra-luz de luces que supera toda luz de la que el hombre participa pero no de su esencia).

Los Misterios los vivimos y participamos en estos sólo con la fuerza de la Fe. Si insistimos en creer sólo a lo que entendemos con nuestra lógica limitada, estrechamos inimaginablemente nuestro horizonte espiritual y finalmente no podemos ser cristianos. Porque, en definitiva, “fe es la hipóstasis (base subsistencial o substancial) de la esperanza de cosas que se esperan y no se controlan y la prueba de aquellas que no se ven, (Heb 11,1). Y es cierto que la condición para la fe verdadera es la humildad, con la que atraemos la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios. Porque “el Dios resiste y se contraria a los orgullosos, en cambio a los humildes les da χάρις jaris” (Sant 4,6). El humilde que confía a Dios más que en su lógica, y con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, puede entender los Misterios de la Iglesia.

Así, entendemos que, una cosa es el misterio y otra el dogma. Cuando los santos llegan a la experiencia de la doxa-gloria de Dios, viven y ven que Dios es luz (increada), pero también Dios permanece como misterio, ya que no pueden llegar a la unión por esencia. La unión del santo con el Dios durante la experiencia es mediante la energía increada y no por esencia. Por eso la Santa Trinidad aún en esta experiencia permanece como misterio. Aquello que se puede comprender lógicamente, es el dogma sobre el misterio de la Santa Trinidad. Así los santos Padres en la co-participación de la doxa-gloria increada de Dios que permanece misterio también durante la θεωρία zeoría contemplación, la expresan con terminología y le hacen dogma que se puede entender. Una cosa es el misterio y otra cosa el dogma sobre el misterio de la Santa Trinidad. Por eso los Padres hacen uso diferente de la terminología de cada época. Pero cuando en un Sínodo ecuménico se determina el significado concreto de la terminología, entonces permanece invariable.

Por lo tanto, el dogma expresa y formula la experiencia de la apocálipsis (revelación), pero nunca la comprensión del dogma significa que paralelamente se entiende el misterio de la Santa Trinidad, que es inexplicable e incomprensible aún hasta su manifestación. Los Padres dicen que los santos ven invisiblemente y escuchan sin escuchar, y co-participan in-partícipemente y entienden incomprensiblemente a Dios.

San Gregorio el Teólogo dice que comprender a Dios por la lógica de la mente, con meditaciones o reflexiones es difícil, no se puede. Y cuando participa de Su gloria-doxa (luz y energía) increada, es más difícil aún formular esta experiencia.

 

 Los misterios de la Iglesia y la importancia de ellos para el hombre contemporáneo.  

(Por Μιχαήλ Χούλης Miguel Julis, Teólogo).

A través de la Iglesia, las fuentes espirituales de laχάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios emanan mediante los siete misterios principales emanan no sólo hacia la humanidad, sino hacia toda la creación, con el propósito de la redención del hombre y la realización del destino o el fin natural de todo ser creado. Decimos “mediante los siete misterios principales”, porque la Iglesia a través de los santos Padres y la Παράδοσις parádosis (Tradición, Sucesión o Entrega apostólica), nunca ha negado que misterio sea toda la vida eclesiástica y en jaris de los fieles que hacen vida ascética y en metania, mas la iluminación y resplandecimiento de la luz divina e increada. Incluso son misterios: la separación de la psique-alma y del cuerpo en el momento de la muerte, la vida interminable de los que parten de esta vida, el efecto de la energía en la psique de los dormidos (fallecidos) a través de la memoria a ellos y el discernimiento provisional de la Iglesia: luchadora y militante en la tierra y triunfante en los cielos.

Los principales Grandes Misterios Ortodoxos son los siguientes siete:

  1. Βάπτισμα (Vaptisma) Bautismo: sumersión tres veces del cuerpo entero al agua, no el rociar de los rocieros del papismo.
  2. Χρίσμα (jrisma) Crismación: unción de los carismas del Espíritu Santo.
  3. Μετάνοια (metania): cambio de mentalidad y vida en Cristo, conversión, introspección, arrepentimiento, penitencia y confesión.
  4. Θεία Ευχαριστία (Zia Efjaristia) Divina Eucaristía o Comunión.
  5. Ευχέλαιο (efjéleo) Santificación o Unción de oleos
  6. Γάμος (gamos) Matrimonio
  7. Ιερωσύνη (ierosyni) Sacerdocio.

Especialmente el Apóstol Pablo llama a la Iglesia “Cuerpo de Cristo” (Rom 12,5 1Cor 10,17/ cap.12), donde coloca a Cristo como cabeza y a los fieles como sus miembros. En las funciones del cuerpo natural corresponden también las funciones carismáticas del cuerpo eclesiástico. Es decir, la nueva familia en la que se incorpora el hombre con el Bautismo y continúa en el movimiento y crecimiento que corresponde el misterio de la Crismación o Unción. En la comida corresponde el misterio de la Divina Efjaristía/ Eucaristía. En la edad adulta corresponde el misterio de la Boda y la familia o la vida monástica. En la necesidad de terapia psicosomática o psicoterapia y curación corresponde el misterio de la Bendición o Unción de Oleos. En la necesidad de reconciliación y comunión con sus semejantes corresponde el Misterio de la Metania-santa Confesión. La Iglesia no abandona al hombre indefenso y “a su suerte o al azar”, ni durante su muerte, ni después de la muerte. Le sigue hasta su última residencia con el oficio del funeral y ora por él a Dios con las conmemoraciones y también durante la Divina Liturgia.

 

Los misterios de la iglesia y hombre contemporáneo

Los Misterios de la Iglesia satisfacen la necesidad del hombre contemporáneo de sentir que no está solo, sino hermano entre hermanos, y que tiene a Jesús Cristo como Padre, hermano y aún amigo. Los Misterios contribuyen a la transformación espiritual del hombre y lo convierte de individuo en persona (personalidad), partícipe de la doxa (gloria, luz increada) del Dios Trinitario. Sobre todo, sanan y completan sus necesidades existenciales y materiales; incluso confirman la unidad del cuerpo y la psique, puesto que en la Iglesia el hombre es tratado psicosomáticamente y no heréticamente; es decir, sólo somáticamente-físicamente, o sólo psíquicamente o sólo intelectualmente. Finalmente a través de los Misterios de la Iglesia se metamorfosea, transforma todo el universo en realeza increada de Dios, retroceden los demonios, se renueva la creación y se unifica lo dividido, pero también se sana cada debilidad, enfermedad y se une cualquier división del pueblo, mediante la relación personal con el Dios y el prójimo. (Μιχαήλ Χούλης   Miguel Julis, Teólogo).

En Occidente los Misterios se traducen como Sacramentos, pero este término no incluye la plenitud y la profundidad del sentido y significado del término helénico Μυστήριο (mistirio, misterio, sacramento).

 

Escuela de Teología Ortodoxa San Gregorio Palamás, c/ Aragón 181 Barcelona 08011

Autor y traducción: χΧ jJ Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas)  www.logosortodoxo.com

 

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