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Dic 31 2025

La enseñanza de San Gregorio Palamás sobre la gnosis de la Santa Trinidad

La enseñanza de San Gregorio Palamás sobre la gnosis de la Santa Trinidad
(Por Amfiloki Rántovits, Metropolita de Montenegro)

Repasado 29/12/2025

San Gregorio Palamás en la historia y en el presente

Actas de los Congresos Internacionales de Atenas 1998 y de Limasol de Chipre 1999

Editado por Santo Monasterio Vatopedi, Athos 2000

 

No os cansaré mucho, principalmente porque he escrito un tratado especial sobre el Misterio de la Santa Trinidad según san Gregorio Palamás, para quienes se interesan más por este misterio teológico básico, así como por muchas otras cosas que se han escrito en relación con la triadología de san Gregorio Palamás y otras facetas de su teología.

La personalidad y la obra de san Gregorio Palamás constituyen el punto más alto y brillante de la teología ortodoxa. Realmente, él deduce las realidades y los elementos básicos de la teología de los santos Padres y los desarrolla de manera particular, acorde con los acontecimientos, las necesidades y las provocaciones de su época. Esta es su teología, y esta pone los cimientos de la auténtica teología de la Iglesia Ortodoxa de los siglos siguientes.

El logos real de hecho y la praxis insigne, así como el método y el corazón del kerigma (predicación, discurso) de san Gregorio, eran y permanecen como el método y el testimonio de la Iglesia Católica Ortodoxa hasta nuestros días, y permanecerán así por los siglos. En esto se basa todo el kerigma de san Gregorio y, por lo tanto, también su kerigma «sobre la Santa Trinidad».

Aquí no desarrollaremos la enseñanza entera sobre la Santa Trinidad de san Gregorio Palamás, sino que intentaremos exponer algunos elementos básicos de su kerigma y de su testimonio sobre «la única Trinidad monárquica», como piadosamente la llama, y como la única «dadora y guardiana de la verdadera teología». Ya desde su formulación particular, uno percibe de dónde emana y surge la verdadera teología de la Santa Trinidad: la misma Trinidad es dadora y guardiana de la verdadera teología.

En otro punto, san Gregorio llama a Cristo aquel que se ha hecho teólogo para nosotros. Es decir, la Encarnación, según su enseñanza, es la fuente de la teología, porque Él mismo no es solo Dios y hombre, sino también Teólogo; es decir, Aquel que ha teologizado de modo ortodoxo y correcto sobre el Padre. Manifestando y revelando el misterio del Padre, Él mismo reveló también Su existencia y Su hipóstasis, y Él mismo testificó y dio el Espíritu Santo, que ilumina y, mediante Su iluminación, concede la gnosis verdadera y real «sobre Dios» y «sobre la Santa Trinidad».

Debemos señalar desde el principio que este método es empírico, es decir, basado en la experiencia. La experiencia del santo comienza con el reconocimiento del hombre de Dios como autoexistencia y, según Su obra, como manifestación del mismo Dios y de Su Trinidad.

Según san Gregorio, lo primero que debe conocer el hombre, el nus humano, para poder acercarse a este misterio, es conocer su propia enfermedad; y, en segundo lugar, buscar, como dice él mismo, su psicoterapia, es decir, cómo sanarse. Sin esta gnosis, o reconocimiento y aceptación de su enfermedad, no se puede alcanzar la verdadera gnosis de Dios.

Esta gnosis realiza la catarsis, purgación y purificación de la existencia humana y le concede también fuerza para la gnosis natural y la teología natural. Esta gnosis es θεοδίδακτος (theodídaktos, enseñada o instruida por Dios) y está sostenida por la fuerza y la energía increada que provienen del mismo Dios.

Quien conoce su debilidad y su propia enfermedad encontrará el camino por el cual entrará en la psicoterapia, la sanación y la salvación, donde será tocado por la divina luz increada de la «gnosis, conocimiento espiritual», y donde recibirá sofía, la verdadera sabiduría, que «no pertenece a este siglo».

Entonces, aquella famosísima oración de san Gregorio dirigida al Señor —«φώτησον το σκότος μου ilumina mi oscuridad y mi desconocimiento/ignorancia»— es en realidad un clamor por la adquisición de la gnosis verdadera y real, como don del mismo Dios para Su manifestación y apocálipsis/revelación.

Esta experiencia inenarrable, que se adquiere por la catarsis y la participación del hombre en las fuerzas y energías increadas de Dios, es para san Gregorio Palamás una «demostración indemostrable». Esta comienza con la fe, que no se apoya simplemente en la gnosis natural, la de las criaturas de Dios, sino que al mismo tiempo se sostiene «en las realidades y cosas entregadas», tal como las llama san Gregorio.

Ella está basada en las realidades y cosas «habladas zeántricamente (divino-humanamente) en nosotros» por la única Deidad trinitaria, y en «aquellas que el mismo Espíritu ha hablado y apocaliptado/revelado en nosotros por medio de los santos…».

Su teología empírica y la demostración indemostrable, pues, están basadas en la homilía th,zeántrica divino-humana, con base en las realidades y cosas entregadas de esta homilía zeántrica por el Logos, por el mismo Θεάνθρωπος (Th,Zeánthropos), Dios-Hombre, junto con la iluminación del Espíritu Santo, que apocalipta / revela el misterio de la Santa Trinidad.

El método demostrativo que utilizó san Gregorio en su teología está basado exactamente en esta percepción y no simplemente en unos principios teológicos o filosóficos mediante los cuales se elabora un sistema teológico. San Gregorio niega el silogismo y el método dialéctico (discursivo) precisamente porque este método tiene como base únicamente la gnosis física y está fundamentado en los sentidos y en el nus del hombre, aislado del acercamiento al misterio de Dios. Por eso, esta gnosis dialéctica está superada o caducada y no puede penetrar ni conocer realmente el misterio de Dios.

Es decir, su teología empírica sobre la Santa Trinidad está basada en las realidades entregadas, en la apocálipsis/ revelación y, en general, en la gnosis que toca empíricamente el mismo misterio. Este método catafático (afirmación positiva) no es simplemente catafático porque esté basado en la gnosis de los sentidos y en las cosas inteligibles, sino que también tiene como fundamento la propia experiencia del misterio de Dios, que se manifiesta y se revela/ apocalipta.

Existe aquello que es conocido de Dios. Nosotros conocemos que «Dios es», que «es uno» y que «no es lo uno (neutro)», y otras cosas más, las cuales conocemos a partir del método demostrativo y de la misma gnosis empírica. Estos misterios se hacen perceptibles, como el mismo dice, «por la divina dýnamis, poder y energía». Hablamos, pues, mediante la teología natural, adquirimos experiencia de Dios y hablamos por apocalipsis/ revelación.

Esta vía catafática (lo que sí es, afirmación positiva), por su parte, tal como hemos dicho, se sostiene en la catarsis y en la ascensión de las fuerzas y energías humanas, y a la vez mediante la condescendencia de la misma fuerza y energía increada de Dios. Esta gnosis que poseemos, aunque es apropiada y, a pesar de ser una gnosis catafática, permanece también como desconocida, de modo que la teología catafática «sobre la Santa Trinidad» de san Gregorio Palamás se conecta sólidamente con la teología apofática (lo que no es, afirmación negativa) y con su método.

Y así como la vía catafática es doble, así también la vía apofática y la gnosis de Dios, es decir, su apófasis, podríamos decir, es doble. En Dios, pues, existe «lo narrable» y «lo inenarrable». En la Santa Trinidad existe «lo narrable» y «lo inenarrable».

«Lo narrable» y «lo inenarrable», en la experiencia mística de san Gregorio, se conectan estrechamente con su enseñanza «sobre la suprema esencia (increada)» y sobre las energías increadas trinitarias. La esencia es aquella que es anónima, no participable, inenarrable e inconcebible; esta está más allá de todo. Lo que sí podemos participar son las energías increadas de Dios.

Este discernimiento (distinción) suyo nos concede el poder y la capacidad de la certeza de la existencia humana y del crecimiento del hombre hacia el infinito, porque libera al hombre del núcleo de lo caducado y limitado, de lo mortal y creado, y así el hombre adquiere aquello que decía san Gregorio de Nisa: la capacidad y el poder del «fin», del perfeccionamiento que no tiene fin, es decir, que es infinito.

Esta energía increada, de la cual el hombre es capaz de participar, confiere la verdadera dignidad del hombre y del mundo. Por eso san Gregorio decía que esta enseñanza es la única esperanza del hombre. Y si no existe esta posibilidad, esta capacidad y este poder de participación en la divina luz increada y en las energías divinas increadas, en la luz (increada) tabórica de la Metamorfosis, entonces el hombre no puede liberarse de su pecaminosidad, de sus pazos pasiones ni de su naturaleza corrupta, y nunca podrá adquirir la plena comunión y unión con Dios.

Los discernimientos entre esencia y energías increadas en Dios poseen por excelencia un carácter soteriológico (redentor, sanador y salvador), antropológico y cosmológico. Aquí no se trata de una teoría o de una percepción filosófica, sino de algo de suma importancia para la existencia del hombre y del mundo en general.

Este discernimiento entre las energías increadas trinitarias y la esencia (usía) increada coincide con otro discernimiento fundamental de la teología de san Gregorio Palamás: el discernimiento entre la divina economía y la teología. La divina economía se realiza para el mundo y para el hombre, mediante la manifestación de Dios Padre por economía, y se cumple principalmente por la encarnación del Logos de Dios y por la manifestación del Espíritu Santo y Su presencia en la realidad del mundo y del hombre.

La teología concierne a lo no participable, lo inefable, lo inenarrable y lo anónimo de Dios, que comprende la divina naturaleza, la divina esencia (usía) y, a la vez, las divinas hipostásis del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Para san Gregorio Palamás, Dios es «un solo Dios, el que es antes o sobre todo, en todo y superior a todo, en Padre, Hijo y Espíritu Santo».

Es decir, lo «antes o sobre todo y superior a todo» concierne a la teología, y lo «en todo» concierne a la divina economía. Aquello que resulta significativo y muy importante en san Gregorio Palamás es que él no desarrolló ni escribió por su cuenta obras sistemáticas sobre la Santa Trinidad, sino que, movido por las discusiones y luchas teológicas de su época y a causa de las percepciones heréticas de Barlaam y Akíndinos, aclaró la enseñanza de los Padres y habló concretamente sobre las uniones y los discernimientos o distinciones en la Santa Trinidad.

Primero dice el Santo que la causa común de los dos en la Santa Trinidad es solo el Uno. Es decir, el punto básico de su teología es su enseñanza sobre la monarquía del Padre. El Padre es la causa común del existir por nacimiento del Hijo y de la procedencia del Espíritu Santo. Lo común de las tres personas-hipóstasis es una esencia-usía hiperúsios suprema o supraesencial. Lo común es también toda donación, toda fuerza y toda energía.

Por lo tanto, lo homúsios o consustancial de las personas, lo homodýnamon (misma dínamis potencia, energía y poder) de la Santa Trinidad, la unidad de la energía trinitaria (todo esto increado) y la única causa en la Santa Trinidad constituyen la base de la triadología de san Gregorio Palamás. A la vez, existen en su pensamiento teológico también los discernimientos que él desarrolla para poder afrontar, por un lado, lo equivocado de la herejía del filioque y, por otro lado, el discernimiento entre esencia y energías, sin que exista división a causa de dicho discernimiento dentro de la Deidad.

Los discernimientos o distinciones son, en primer lugar, los hipostáticos y, en segundo lugar, los atributos o cualidades naturales de la divina naturaleza, que califican la esencia y la naturaleza; y estos atributos naturales son precisamente los que el Santo llama energías.

Estas energías califican, por una parte, la increada fisis naturaleza, y por otra parte revelan lo uniforme o unitario de las tres hipostásis de la Deidad. Pertenecen también a las tres hipóstasis de la Deidad, de los tres soles, y son la energía del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, mediante las cuales se manifiestan las personas y también se manifiesta la forma o modo de existencia de las personas.

Se aclara y manifiesta que una cosa es el modo de existencia de las personas, que está más allá de toda comprensión, y otra es el modo de manifestación, de manera que podemos conocer la forma o modo de manifestación de las personas y de las hipostásis, pero no podemos identificar la manifestación y el modo de manifestación con la manera de existencia, tal como lo hacía la teología latina. No podemos identificarlo porque en la Santa Trinidad la única causa es el Padre, y esta monarquía (un solo principio), junto con la paternidad, es atributo exclusivo del Padre.

Del mismo modo, la filiación y la procedencia son atributos de las otras dos hipóstasis, y no puede haber entre ellas confusión ni mezcla. Es decir, el modo de manifestación se realiza desde el Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo. Pero también podemos decir, según el Santo, que se manifiesta por el Hijo. Aquí encontramos aquella conocida enseñanza de Georgios de Chipre, en la cual san Gregorio, manifestando el inenarrable discernimiento dentro de la Santa Trinidad y sosteniéndose en este discernimiento, afirma que, por un lado, el misterio de la Santa Trinidad permanece continuamente inconcebible y, por otro lado, se da lo participable de las energías divinas y la posibilidad del hombre de participar en la κοινωνία (koinonía: participación, conexión, comunión y unión) con el misterio de Dios.

Por consiguiente, con lo «por fisis  naturaleza», más allá de toda participación, que concierne a la esencia y al trisipóstaton (tres hipóstasis) de Dios, se indica que Dios permanece realmente entero en Sí mismo. Pero la participación real en Su plenitud, es decir, la participación en Sus energías, en la increada luz tabórica de la Metamorfosis, testimonia que realmente «habita plenamente en nosotros».

Sin embargo, este misterio inenarrable no puede expresarse con palabras; se comulga o se participa de él únicamente en la silenciosa θεοπτία (theoptía, visión divina) por aquellos que son dignos y merecedores de ella, y uno de ellos fue también nuestro Padre san Gregorio Palamás.

Amfiloki Rántovits, Metropolita de Montenegro

Sumarios de los Congresos Internacionales de Atenas y Lemasol de Chipre

Traducción Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) www.logosortodoxo.com

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