«

»

Dic 28 2025

La luz increada en san Gregorio Palamás y en el Yérontas Sofronio

La luz increada en san Gregorio Palamás y en el Yérontas Sofronio
(Por Nikolaos Sajarof, monje, sacerdote y profesor de la Universidad de Oxford)

Repasado 27/12/2025

San Gregorio Palamás en la historia y en el presente

Actas de los Congresos Internacionales de Atenas 1998 y de Limasol de Chipre 1999

Editado por Santo Monasterio Vatopedi, Athos 2000

 

Introducción
San Gregorio Palamás y el Yérontas Sofronio el Athonita (ahora santo desde 2021) son ejemplos preciosos del carácter que debe tener la teología cristiana. Los separan muchos siglos, pero sus textos testimonian en común que la teología ortodoxa fue y es testimonio vivo de la realidad divina y resultado de la κοινωνία (kinonía: conexión, participación y comunión ) ontológica con Dios. Bajo este prisma intentaremos presentar la teología sobre la Luz Increada en san Gregorio Palamás¹ y en el Yérontas Sofronio.
Las condiciones en las que se escribieron sus textos son semejantes: sus experiencias vivas constituyeron la base para discernir las percepciones y concepciones equivocadas sobre la Luz Increada, surgidas de los intentos de racionalización de la inenarrable experiencia mística de Dios. San Gregorio Palamás critica los muy cacareados logos de la filosofía². En el caso del Yérontas Sofronio, lo correspondiente fue la tendencia general del pensamiento de los intelectuales en la Rusia contemporánea³.

San Gregorio Palamás

El interés de san Gregorio Palamás era defender el carácter increado de la Luz que vieron los Apóstoles en el Monte Tabor, en la cual los santos contemplan a Dios, refutando los argumentos de Barlaam y de los akindinistas (seguidores del adversario Akíndinos). Ellos, mediante el pensamiento racional, insistían en que, si Dios, en su esencia increada, es invisible, entonces la Luz tabórica (del monte Tabor) sería sólo un alumbramiento del invisible increado. San Gregorio Palamás entendía que esta herejía ponía en duda toda la economía de nuestra salvación: “en la economía por la sarx (cuerpo y carne) blasfeman a Dios”⁴.
Por consiguiente, era muy importante para él teologizar sobre el discernimiento, distinción entre esencia y energías en Dios y concluir, seguidamente, que la Luz que el hombre puede recibir por experiencia no es simplemente un símbolo de la divinidad ni alguna luz de conocimiento o gnosis intelectual⁵, sino una manifestación inexpresable del mismo Dios mediante sus energías increadas.

¿Pero por qué es importante que esta luz no sea creada ni material, sino increada e inmaterial? La manifestación de la divina doxa (gloria, luz increada) en el Tabor significaba para san Gregorio Palamás la posibilidad y el poder del creado hombre de participar del Increado, tal como el Dios increado, con su encarnación, co-participó del creado. Esto significaba la posibilidad y el poder real para la zéosis del hombre. Por esta razón, según el profesor G. Mantzaridis, “la doctrina de la Luz increada y de la zéosis del hombre es el corazón de la enseñanza de Palamás”⁶. La visión de esta Luz es, en realidad, la κοινωνία kinonía del hombre con Dios⁷.
Por ello san Gregorio Palamás sostuvo con énfasis la presencia de las energías increadas en la creación, así como el poder de la kinonía del hombre con Dios, no sólo con las fuerzas intelectuales, sino también con la hipóstasis material: “el hombre entero es atravesado por las energías de Dios”⁸. En este sentido, incluso el cuerpo divinizado o deificado puede reflejar como espejo la divina Luz. Como san Gregorio Palamás insiste en el poder de participación de la materia en el espíritu⁹, J. Meyendorff (quién se confundió en algunas cosas sobre san Gregorio Palamás, califica este modo de pensar como “materialismo cristiano”¹⁰.

La visión de la Luz increada constituye para san Gregorio Palamás el testimonio vivo y existencial de la divina economía para nuestra σωτηρία (sotría: redención, sanación y salvación); y esta Luz es la alianza y el principio “de la futura doxa-gloria revelada”¹¹ e “hipóstasis (base subsistencial) de los bienes futuros”¹², el presabor, pregusta de la βασιλεία (vasilía) realeza increada de Dios, “δύναμις dinamis fuerza venidera en potencia y energía” (Mc 9,1), cuando Dios será “todo en todos” (1 Cor 15,28)¹⁴.

No es necesario desarrollar más la teología de san Gregorio Palamás sobre la Luz increada, basada en el discernimiento entre la esencia y las energías de Dios, pues ya se ha tratado este tema. Sólo quisiera recalcar que, cuando san Gregorio hablaba de la Luz tabórica, sabía que es vano transmitir la experiencia viva mediante pensamientos lógicos y racionalistas humanos. Esto se ha subrayado tanto que algunos intelectuales occidentales, como I. Tethowan y R. Williams, consideran la teología de san Gregorio Palamás “racionalmente” vulnerable¹⁵. Es imposible que san Gregorio aceptara este tipo de críticas racionalistas, puesto que él mismo afirma: “aquel que ha saboreado el sentimiento de la percepción del alumbramiento divino no puede expresarlo a quienes no han tenido la misma experiencia, así como la dulzura de la miel no se enseña con palabras a quien no la ha probado”¹⁶.
San Gregorio Palamás permanece fiel al versículo de Timoteo: “el que habita en luz inaccesible…” (1 Tim 6,16), y a la himnografía ortodoxa, donde esta Luz se denomina “inaccesible, invisible o secreta”¹⁷. Es siempre un misterio. Los Apóstoles vieron en realidad “aquel alumbramiento divino e increado, permaneciendo Dios invisible en su escondite o refugio supraesencial”¹⁸.

Parte de este misterio es la tensión antinómica entre la inmanencia intramundana («el que está en todas partes y todo lo llena») y la trascendencia supramundana de la misma Luz («Ven y habita en nosotros»). Como escribe san Gregorio de Nisa: «Aunque estas cosas no son pequeñas ni indignas de investigación, se trata de comprender cómo el que está siempre presente viene siempre».

 

Desviaciones del neo-palamismo de la Luz Increada

 

Precisamente esta dimensión mística de san Gregorio Palamás es tergiversada por algunos de sus intérpretes contemporáneos. Estos neo-palamistas intentan adaptar la experiencia ontológica de κοινωνία  (kinonía: conexión, participación, comunión) y unión con Dios a un marco racionalista. Esta tendencia se observa en algunos teólogos rusos contemporáneos. El abandono de la antinomia dentro de la realidad divina en favor del racionalismo conduce a la tergiversación dogmática. Algunos neo-palamistas contemporáneos subrayan el carácter endocósmico (intramundano / dentro del mundo) de esta Luz en detrimento de la absoluta admisión de su secretidad u ocultación. El resultado es que esta Luz sea considerada como siempre presente y visible mediante medios ascéticos: bastaría con realizar la catarsis, purgar y purificar los sentidos para verla. Si el hombre no ve la Luz increada o si la Luz increada le abandona, concluyen que ello ocurre como resultado de los pecados o de una percepción dogmática herética.

Este tipo de acercamiento era ajeno a san Gregorio Palamás. El padre G. Florovski observa acertadamente que: “San Gregorio Palamás era diametralmente contrario a todo tipo de ‘teologías esenciales’, que no pueden reconocer la importancia de la libertad de Dios, del dinamismo de la voluntad divina, de la realidad de las energías divinas… Esta era la dificultad de la metafísica impersonal helénica”²⁰. Dentro de esta perspectiva tergiversada, que ve la Luz en términos impersonales y esenciales, la experiencia de θεοεγκατάλειψις (theoengatálipsis, abandono divino o abandono de la Jaris) no encaja en el marco de los neo-palamistas y se considera un fenómeno occidental²¹. (Véase: Θεοεγκατάλειψη, abandono de Dios o “levantamiento, reducción o pérdida de la jaris” Ver: 225. Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη (término teológico-patrístico)”, https://www.logosortodoxo.com/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/).

 

El Yérontas Sofronio

 

Bajo este prisma, la contribución del Yérontas Sofronio se presenta como especialmente importante. Aunque escribe desde su experiencia personal, está sin duda profundamente arraigado en la parádosis tradición de san Gregorio Palamás. Concretamente subraya que: “La Luz divina es la vida eterna, el reinado de la Realeza increada de Dios, la energía increada de la Deidad”²². Por medio de esta Luz, el hombre se hace partícipe de Dios.

El Yérontas Sofronio, en su logos “Sobre la Metamorfosis”, utiliza iconas, imágenes y símbolos del Nuevo Testamento para describir su experiencia personal de la Luz increada²³. Así como los Apóstoles fueron cubiertos por la nube divina y escucharon la voz testimonial del Padre, de igual modo el hombre, durante la visión de la Luz, se halla extáticamente rodeado por Dios y en kinonía (participación, conexión, comunión) con Él²⁴.

Junto con la presentación tradicional del tema, observamos en el Yérontas Sofronio un apunte teológico de gran importancia que corrige indirectamente las desviaciones contemporáneas y devuelve el misterio a la antinomia de la Luz. Nos recuerda que la visión de la Luz tabórica en la vida del cristiano no excluye, sino que condiciona aún más, el abandono de Getsemaní. ¿Cómo es posible esto?

El profesor G. Mantzaridis denomina acertadamente al Yérontas Sofronio “teólogo del principio hipostático”²⁵. La coexistencia de lo endocósmico y la secretidad u ocultación de la Luz, la visión de Dios y la theoengatálipsis (abandono de la jaris o de Dios) dentro de un mismo plano teológico, fue posible gracias al énfasis que el Yérontas Sofronio otorgó al principio hipostático. El Yérontas Sofronio conecta la visión de la Luz con una praxis personal: la visita de Dios, el don de Dios, la sinergia con Dios²⁶ y la correspondencia del hombre. Esta sinergia (co-energía, cooperación) con Dios es resultado de la voluntad divina personal y no un flujo o emanación de la esencia divina. En el Yérontas Sofronio, la dimensión personal se subraya como puente teológico entre las dos experiencias: la visión de la Luz increada y el abandono. La dimensión personal de la experiencia de la Luz increada interpreta tanto su manifestación como su retirada: “El Espíritu sopla donde quiere” (Jn 3,8). Esta experiencia alternante del abandono divino puede coexistir antinómicamente con la presencia omnipresente de la Luz increada: “La Luz (Cristo) que ilumina a todo hombre…” (Jn 1,9).

En síntesis, el Yérontas Sofronio interpreta la experiencia de la Luz increada bajo el prisma del principio hipostático. Su presentación del tema no deja espacio para interpretaciones impersonales del fenómeno de la Luz increada: la Luz increada nunca es “algo”, sino siempre el amado “Tú”.

Sin embargo, sería un error presentar la teología del Yérontas Sofronio sobre la Luz increada como una innovación esencial. La misma dimensión personal existe también, sin duda, en san Gregorio Palamás, aunque a veces sea pasada por alto o ignorada por algunos de sus intérpretes contemporáneos. San Gregorio Palamás califica la Luz increada como “hipostática”²⁷. Especialmente en su logos de “objeción” contra Akíndinos (7,11,36), describe cómo la experiencia de la Luz activa y dinamiza en el hombre su principio hipostático, cuando el hombre, como hipóstasis, se convierte en principio unitario y centro de la unidad de todo, intra y ad extra. Durante la experiencia de la visión, contemplación de la Luz increada, el hombre se eleva hacia Dios y “desde él comparece ante Dios todo el género de la creación”²⁸.

A pesar de todo esto, no deberíamos despreciar la contribución del Yérontas Sofronio. Aunque la experiencia de la Luz increada en san Gregorio Palamás y en el Yérontas Sofronio posee la misma dimensión personal, observamos que esta descripción creativa extrema no se desarrolla en san Gregorio Palamás en el mismo grado que en el Yérontas Sofronio. En el Yérontas Sofronio, la enseñanza sobre el principio hipostático proporciona la indispensable formulación conceptual para una clara integración de esta dimensión personal dentro del marco unitario de la tradición teológica ortodoxa. Examinemos, pues, estas cuestiones con mayor detalle.

 

La Luz increada y la kénosis (vaciamiento) de la persona

Un resultado importante de este enfoque personal es que la visión de la Luz increada se vincula con la kénosis —el vaciamiento o despojo— de la persona. El Yérontas subraya que con frecuencia la Luz increada viene después de una prolongada oración de μετάνοια metania. Cuando el hombre desciende al Hades (infierno) de la metania y se vacía a sí mismo, su oración alcanza los ésjatos (extremos) profundos de la autocondena, de modo que “se empequeñece hasta el absoluto cero”. Entonces se abre en su interior el “espacio” infinito para recibir en su hipóstasis al Dios Absoluto.
Así, en el caso de san Siluán, la visión de la Luz increada se vincula con el estado kenótico del vaciamiento en la humildad en Cristo. Esto sucede cuando se vacía a sí mismo hasta el nivel de la forma divina de la humildad y se aproxima a un estado de imitación de Cristo. En su experiencia personal, san Siluán recibió la Luz increada de Cristo después de haberse hundido previamente en el vaciamiento de la θεοεγκατάλειψις (theoengatálipsis, abandono divino o de la jaris)²⁹. Del mismo modo, en el Yérontas Sofronio encontramos que el rayo de la Luz divina lo tocó tras su propio vaciamiento en la oración³⁰. Este vaciamiento prepara al hombre para recibir la plenitud de Dios: “La plenitud de la kénosis-vaciamiento predispone la plenitud de la perfección”³¹. Como escribe el Yérontas Sofronio, esta es también la plenitud de la κοινωνία kinonía y de la participación en Dios. Πρόσωπον πρὸς πρόσωπον (prósopon a prósopon): persona a persona, cara a cara
El Yérontas Sofronio sostiene además que la contemplación de la Luz increada contiene un elemento de “información” personal: “Es imposible no reconocer a Dios en aquella Luz increada de la que estamos hablando”³². La visión de la Luz increada no se entiende como un simple alumbramiento místico de los sentidos espirituales —como ocurre en algunas tradiciones misticistas o espiritistas no cristianas³³—, sino como el contacto consciente personal  más íntimo con el Ὤν (On), el “YoSoY”, o el Ser hipostático. En este sentido, el Yérontas Sofronio afirma que “en esta Luz se da la kinonía comunión personal con Él, cara a cara, persona a persona”³⁴. La Luz increada llama por sí misma: “Ἐγώ εἰμι (egó imí), YoSoY”³⁵.
Aunque el Yérontas Sofronio utiliza los términos θεωρία (z,theoría, contemplación)³⁶ y ὅρασις (órasis, visión)³⁷, prefiere hablar de visita, venida y retirada dolorosa de la divina Luz increada³⁸, retirada que va acompañada por el sufrimiento de la θεοεγκατάλειψις (z,theoengatálipsis, abandono divino o retirada de la energía increada, la jaris).

El Yérontas Sofronio recalca también que la Luz increada se hace perceptible por el principio hipostático del hombre: “Cuando esta Luz increada, por la complacencia de Dios, nos cubre, entonces sólo se activa en nosotros el principio hipostático recibido en el nacimiento, y el hombre se hace digno de ver a Dios”³⁹. Como resultado, el Yérontas habla de un “sentido omnipotente , todopoderoso del Dios vivo”⁴⁰ en lugar de una θεωρία (contemplación) práctica. Así, aunque admite los métodos técnicos hisijastas, no los propone como centro de la oración, sino que subraya la necesidad de la relación personal del hombre metanoizado —el que vive en metania— con Dios.

 

La αγάπη agapi

Amor incondicional y desinteresado como divina energía increada
La agapi interpersonal aparece como el estribillo fundamental de estas experiencias⁴¹. Así escribe: “… Me amas… Sí, Señor, Tú sabes que Te amo”⁴². “En esto consiste todo el significado, toda la sabiduría, la Luz increada: todo”⁴³. Explica la importancia de la imitación de la divina agapi, porque la expectación de la Luz increada está ligada a la oración hipostática. En la oración hipostática, la persona abarca a todos, incluso a los enemigos y a quienes nos odian. “Bajo la influencia de esta Luz increada, durante la oración por todo el mundo, una profunda tristeza y pena dominaron mi existencia entera”⁴⁴. La agapi humana se une con la eterna agapi divina⁴⁵. En san Siluán, el Yérontas Sofronio identifica la Luz increada con la agapi hipostática. El mandamiento de Cristo de amar a los enemigos se describe como “aquella Luz divina increada que iluminó a los Apóstoles en el Tabor”⁴⁶.

 

La Luz Increada y Personal frente a las luces creadas impersonales

 

El carácter hipostático de la Luz increada permitió al Yérontas Sofronio enfatizar el discernimiento, distinción entre la visión de la Luz increada —cuando el hombre es “el objeto que recibe y refleja esta Luz increada”⁴⁷— y la luz creada e impersonal del νούς nus humano, cuando el propio ser humano se convierte en la fuente del fenómeno luminoso. En este punto, el Yérontas Sofronio se hace eco del discernimiento señalado por san Gregorio Palamás entre la Luz divina increada y la luz de la gnosis o del conocimiento intelectual. Este discernimiento, distinción no es ajeno a la tradición anterior, pues se encuentra, por ejemplo, en san Macario y en Evagrio⁴⁸.

La Luz divina increada “no está incluida física ni naturalmente en el hombre”⁴⁹; en cambio, la luz natural existe dentro del nus humano. Entre las “luces humanas”, el Yérontas Sofronio incluye también la luz natural del nus, cuando la energía intelectual se percibe como luz⁵⁰. El Yérontas ofrece una explicación significativa de la existencia de esta luz natural del nus: “nuestro nus es ‘como el Primer Nus’ que es Luz” (increada)⁵¹. Por ello, “el mundo de las meditaciones noerás, espirituales o intelectuales, es ilustre y luminoso de un modo particular”⁵². Este fenómeno explica también la existencia de otras luces naturales, como la luz de la inspiración artística, de la meditación filosófica y de la gnosis científica⁵³.

Este discernimiento, disitinción resulta especialmente importante en nuestra época, caracterizada por la búsqueda espiritual y por el desafío que representan para la Iglesia diversas enseñanzas místicas ajenas. La Luz divina increada no puede revelarse (apocaliptarse) en nosotros mediante esfuerzos humanos⁵⁴; en cambio, la luz natural del nus puede hacerse visible mediante distintos métodos técnicos presentes en tradiciones místicas no cristianas, donde con frecuencia esta luz natural es confundida con la divina Luz increada.

Conclusión
San Gregorio Palamás y el Yérontas Sofronio demuestran la importancia de conservar la dimensión existencial en la teología. La experiencia vivida de la realidad divina permite discernir cualquier deformación racionalista de esta y hace al teólogo sensible a toda otra disonancia. Así, la enseñanza del Yérontas Sofronio nos recuerda el carácter místico de la enseñanza de san Gregorio Palamás sobre la Luz Increada, ensomatizando e incorporando su experiencia viva dentro del marco de su teología de la persona.
Los textos de san Gregorio Palamás, al igual que los del Yérontas Sofronio, manifiestan que los misterios divinos no constituyen un objeto de estudio filosófico, sino una experiencia ontológica profunda. Aunque hayan sido escritos en distintos períodos cronológicos, la semejanza de las experiencias que expresan sus autores confirma la profunda unidad de la Tradición Ortodoxa Oriental, en la cual “Jesús Cristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos”⁵⁵. Amén.

Nikolaos Sajarof

Sumarios de los Congresos Internacionales de Atenas y Lmasol (Chipre).
Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas),
www.logosortodoxo.com, heleno-griego nativo, formado en la Santa Parádosis-Tradición y en la lengua (katharévousa) del Nuevo Testamento, actualmente utilizada en el pueblo fiel heleno-ortodoxo.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.