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jul 06 2014

La relación del hombre con el espacio y el tiempo

 

Cristo Tiempo

 

Inquietudes de los jóvenes sobre la relación del hombre con el tiempo y el espacio

Neófitos, monje del Monasterio San Gregorio, de la Santa Montaña del Athos

El motivo por el que escribimos este texto son las dudas y novedosas inquietudes de dos Ortodoxos diplomados en Teología, amigos de la Santa Montaña del Athos, tradicionales y no fundamentalistas, tampoco ecumenistas, sino más bien, interesados  por las relaciones del hombre con el tiempo y el espacio tal como los percibieron los Santos Padres de la Iglesia Ortodoxa. Confieso que desconozco sobre el tema. Por eso recurrí al importante libro del  profesor de teología de la Universidad de Salónica  Yeoryios Mantzaridis titulado “tiempo y espacio“ edición del año 1992 y allí encontré todas las respuestas de los jóvenes teólogos, que a la vez son también mis inquietudes y las de muchas personas más, sobre todo jóvenes. Aquí presentaremos algunas preguntas y respuestas basadas en este libro al que nos referimos  para informarnos y descargar espiritualmente el agobio del loyismós (reflexión, pensamiento) de las inquietudes de nuestros jóvenes, “…conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (San.

 Juan 8:32). La Verdad, que es Cristo, os librará de la ignorancia, el olvido, la negligencia, el Diablo, el pecado, la moral mundana, el egoísmo, la autojustificación, la egolatría y la autoidolatría. Cuando uno avanza en la comprensión de la profundidad de las leyes éticas y la Divina Apocalipsis (Revelación) en combinación con la información interior de su conciencia, se revela ante él la grandeza del Dios Trinitario y por reflejo, la grandeza del hombre. – (Por el Archimandrita Timoteo Kilifis, “Los 4 Evangelios y Hechos de los Apóstoles”, tomo1º, Atenas 1992, pag. 562).

  San Juan el Nuevo Teólogo: La libertad no libera es la verdad que libera.

  1ª Pregunta: ¿Cuál es la estimación del tiempo en el antiguo Helenismo y en general en el mundo fuera de la Biblia?

Respuesta: En el antiguo mundo helénico y en general, en el tiempo extrabíblico, predominaba la estimación cíclica del tiempo. Esta consideración conecta directamente con la cosmología y especialmente con la aceptación de eternidad de la materia. Según ésta, el mundo no empieza de un principio ni se conduce a ningún final, en definitiva no existe ninguna protología (primera causa-logos), ni esjatología. El principio coincide con el final y el final es un nuevo principio. El tiempo es un círculo y como ciclo se limita a sí mismo. Todas las cosas se vuelven o se reciclan. La historia se repite… Platón considera el tiempo como icono (imagen) móvil de la eternidad. El tiempo se mueve cíclicamente y se expresa aritméticamente, (Timeo 37d, 38d)… Aristóteles dice que “el tiempo constituye la suma de dos partes inexistentes: del pasado, el cual ya se ha hecho y no está, y del futuro que debe venir y aún no está. Entonces la suma de dos partes es inexistente (Física d9, 217b 33-34)… el presente, ahora es aquel momento intemporal del cual pasa el futuro para hacerse pasado… Platón y Aristóteles creen que el tiempo es movimiento. Pero como movimiento no se debe comprender sólo como un cambio, variación de sitio dentro en el espacio, sino cualquier otro cambio. Así un cambio psíquico da la sensación del tiempo (Aristóteles Física 219ª 4-6). De esta manera notifica Aristóteles también dicho tiempo psicológico, que se analizó ampliamente en la tradición Patristica y en la nueva filosofía” (G. Mantzaridis, “Tiempo y hombre” Salónica 1992 pag.13-16).

2ªPregunta: ¿Cuál es la estimación bíblica del tiempo? 

Resp: “En el Antiguo Testamento el tiempo se identifica con su contenido… La fe en la creación del mundo desde cero es desconocido en el antiguo pensamiento helénico como la esperanza del cumplimiento de las promesas de Dios hacia su pueblo escogido dentro de la historia dictando la estimación y la alineación del tiempo. El mundo tiene un principio y se dirige a algún fin. Dios que es Creador y Kirios (Señor) del mundo es también Kirios del tiempo y de la historia…

 Con la venida de Cristo y su presencia dentro del mundo se introduce una nueva perspectiva para el tiempo. El esjaton (final, extremo) se ofrece dentro del presente y cada momento de la historia toma carácter escatológico, (ver S. Juan 5,25). En la Iglesia el tiempo y la historia se orientan hacia la eternidad. Cristo es el cumplimiento y la plenitud de la Ley y los Profetas. (G. Mantzaridis,  “Tiempo y espacio” pag.17-18).

 

3ª Pregunta: ¿Cómo los Santos Padres de la Iglesia Ortodoxa estimaron el tiempo?

Respuesta: “ El tiempo, observa San Basilio el Magno, es  aquel espacio que se extiende junto con la ordenación del mundo (contra Eunomio 1,21, P.G, 560B). El tiempo se fusiona orgánicamente con el espacio y no se puede comprender sin el. La creación fue instantánea, o sea tanto el tiempo como el espacio se crearon intemporalmente por la voluntad de Dios. Así interpreta Basilio el Magno “En principio Dios creó el cielo y la tierra” (Génesis 1´1)… En el curso lineal el tiempo incesante contiene círculos crónicos que figuran la eternidad (Basilio el Magno sobre el Espíritu Santo 27,66 P.G 32, 189B). Así el curso lineal del tiempo toma una forma espiral. Además el camino del tiempo es de la misma natura que las cosas del cosmos… Así todas las cosas que existen dentro en el espacio y el tiempo son fluidas y perecederas. La naturaleza del tiempo es propia de la perecidad del mundo (Basilio el Magno, en 6 días 1,5 P.G 29, 13c).  En el mundo cristiano no existe sólo la distinción entre el mundo visible e invisible sino el discernimiento más básico entre el mundo increado por un lado y el creado por otro, que se destaca en visible e invisible. El “eón siglo” no constituye ninguna situación perfecta e intemporal, sino que se creó junto con el mundo espiritual y continúa interminablemente con el. Tal como el tiempo es de la misma natura que el mundo sensible, así también el siglo es de la misma naturaleza que el creado mundo espiritual. Finalmente “eón, siglo” se llama también día del Kirios o el octavo día, es decir el estado de la vida después de la muerte. (San Basilio en 6 días 2,8, P.G.29, 182D- 184A). El tercer y más alto significado el de “αείδιος-aídios, sin principio ni fin”, esto es propio  del increado e intemporal Dios…  El sin principio ni fin, tal como puntualiza es “de todo tiempo y siglo y como ser, superior, mayor” (San Basilio contra Eunomio 2,17 P.G 29, 608c), y como lo sin principio ni fin supera la creatividad por eso es inconcebible para el mundo… (nota: aquí podemos decir que “eón, siglo” es algo que tiene principio pero no tiene fin y aídios (sin principio ni fin) no tiene principio ni final es increado, inconstruible). El hombre, observa San Gregorio el Teólogo, vive y piensa dentro en el tiempo (San Gregorio Teólogo, Teológico 3 (29), 3, P.G 36, 77a)… San Gregorio de Nicea manifestando la incomparable diferencia que existe entre la fisis (naturaleza) creada e increada, observa que la primera se limita crónicamente y localmente, en cambio la segunda supera cada concepto y noción de limitación (G. Nicea, contra Eunomio 12, P.G 45, 933a)… La participación del creyente en la vida divina le ofrece una posibilidad de incesante extensión hacia adelante. Así crece el bien participando en un sostenido “sin principio ni fin”, (G. De Nicea, contra Eunomio P.G. 44, 940 d-41a). Según San Máximo el Confesor (capítulos varios, 5,47, P.G. 90 , 1368c) el tiempo es “movimiento descrito” que se enumera de la creación del mundo. Si no existiera el mundo no existiría el tiempo… El eón siglo es tiempo parado y el tiempo siglo en movimiento, (San Máximo el Confesor, sobre dudas, P.G: 91, 1164BC)… La naturaleza humana se mueve dentro en el tiempo y sufre alteración. Pero cuando se une con Dios se libera de la alteración que provoca el tiempo y adquiere la actitud o postura de movimiento perpetuo o idéntico movimiento estacionario, (Máximo el Confesor, para Thalásio P.G. 90,760a). La unión con Dios no anula la creatividad de la naturaleza humana sino que la reúne con la increada Jaris (energía) de Dios. El hombre llega a ser lo que es Dios, “pero sin la identidad de la esencia” (Máximo el Confesor sobre dudas P.G. 91, 1308B). Tal como apunta característicamente se convierte “sin principio e infinito” (San Máximo igual que antes P.G. 91 1144c).(G.Mantzaridis pág. 19-44).

  

4ª Pregunta: ¿Cuál es la estimación del tiempo en los occidentales innovadores, filósofos y científicos?

Resp: Según Leibnitz el tiempo como el espacio no constituyen una realidad sino una existencia idealizada… El espacio es el orden de las posibles coexistencias, como también el tiempo es el orden de las posibilidades que no pueden coexistir sino que se encuentran en coherencia entre si (la comitiva del mismo género de cosas, la conjunción de cada cosa con lo que precede y acompaña, la relación crónica y causal)… 

  La existencia real del tiempo como del espacio, la sostuvo Newton (1642-1727). Según el tiempo y el espacio tienen su propia hipóstasis (base substancial) independientemente de los fenómenos que ocurren en sus interiores. Son órganos con los cuales Dios energetiviza (opera) su presencia por todas partes en el cosmos y se encuentra a la vez en el pasado, presente y futuro. Esta estimación dual en el tiempo y espacio dominó la física hasta nuestro siglo.

  Según Kant (1724-1804) el tiempo y el espacio constituyen a priori categorías con las cuales afronta el hombre al mundo. El tiempo y el espacio pues no son elementos empíricos, sino planos idealizados en los cuales añade el hombre todas aquellas cosas que caen en sus sentidos.

  Pero una nueva época empezó con Einstein, apartó los puntos de vista de que el tiempo tiene existencia real y es creación del nus humano. Sobre la teoría de relatividad no existe tiempo absoluto, sino que cada uno tiene su propio tiempo que depende de donde se encuentra y como se mueve. (S. Hawking, crónica del cronos-tiempo). El tiempo pues conecta directamente con el espacio y no se puede medir independiente de el. La combinación del tiempo y el espacio crea un nuevo tamaño, el tiempo-espacio, donde se añaden y pertenecen también los distintos acontecimientos. Finalmente el pasado, presente y futuro son relativos porque dependen del estado móvil que se encuentra el observador… La presencia de la tradición Bíblica en la teoría de Einstein que tiene origen Hebreo no es difícil de recalcar. La conclusión general que sale de los resúmenes de la nueva física son que “el tiempo como el espacio no afectan solo las cosas y las fuerzas del mundo sino que se influye por estas. Pero, tal como no podemos hablar de acontecimientos dentro en el universo sin las nociones del espacio y tiempo, así tampoco podemos hablar del tiempo y espacio sin los acontecimientos fuera del universo. Además no tiene ningún significado hablar para tiempo y espacio fuera del universo. (S. Hawling igual antes). Las diferentes figuras, formas que presenta el tiempo se conectan con las distintas formas y situaciones, estados del mundo” (Mantzaridis igual que antes pág. 27-30).

 

5ª Preg: ¿Cómo podemos vencer el espacio y el tiempo?

  Resp: “Es característico que la superación definitiva del espacio y sobre todo del espacio sagrado, se realiza en la Iglesia, donde se vence la muerte. Con otras palabras, la superación del espacio que constituye la zona del dominio de la muerte, se realiza finalmente al vencer y superar la misma. Esta superación se prepara en toda la historia del Antiguo Testamento que instruye en Cristo. El camino hacia la época del Mesías es una vía de liberación progresiva del espacio y del movimiento dinámico dentro del tiempo…La Iglesia es el puente que libera al hombre del espacio y le introduce en la libertad del Espíritu Santo.

  Tal como en el tiempo, así también el espacio toma nuevo carácter dentro de la Iglesia. La zona del dominio de la muerte se transforma en marco de aparición del amor de Dios y de la metamorfosis del hombre. Además, el espacio no limita lo inmenso tal como el tiempo no disminuye la eternidad. Lo infinito no sólo se encuentra fuera y más allá del espacio sino dentro de él también… Infinito es Dios y como tal se encuentra en todas partes dentro del espacio (por las increadas divinas energías y no de Su Increada Divina Esencia, dice San Juan Damasceno), sin que se limite o se impida por él. La manifestación pasajera del Infinito Dios dentro del espacio como ya pasado y el hombre constituyen la base de la Iglesia y la condición para la renovación del cosmos y la zéosis del hombre (Kontakion del Akázisto himno 15 y Mantzaridis pág. 35-37). (Θέωσις, Zéosis es la participación, comunión, y visión de la increada energía divina Χάρις, gracia con el  hombrees el tomar parte en la vida y gloria de Dios en relación con sus increadas energías).

 

6ª Pregunta: El tiempo se divide en pasado, presente y futuro. ¿Cómo es vivido el tiempo por el hombre?

Resp: El presente constituye un momento pasajero, inconcebible e inapresable. Tal como sucede en el presente, así también el pasado y el futuro tampoco se encuentran en disposición del hombre. El pasado está siempre perdido y el futuro aún no existe. Pero el hombre tiene siempre la sensación de un presente y dispone de este sentido porque no vive el tiempo en momentos aislados sino como una amplia realidad que contiene el pasado y el futuro. Con la memoria y la esperanza supera cada momento concreto y vive el presente como composición y superación trascendente del pasado y del futuro. Así el presente de la vida divina se manifiesta como superación, trascendencia del tiempo y conducción a nociones, significados y conceptos trascendentales. Resulta característico de la antigua mitología Helénica el elevar el tiempo a la categoría de deidad. Es el dios Kronos que hace desaparecer a sus hijos. (G. Mantzaridis).

 

7ª Pregunta: Observamos que en la vida diaria el tiempo pasa muy rápido. No nos da tiempo hacer algo que queremos y disfrutarlo lo máximo posible y esto acaba muy rápido. ¿Por qué pasa esto?

Resp: Esto ocurre porque el hombre generalmente olvida el significado de su vida en el presente y lo busca continuamente en el esperanzado futuro. No satisfecho con lo que se le ofrece en el presente se ocupa en alimentarse con esperanzas del futuro. Porque así es toda la vida de los hombres, observa San Basilio, que no se contenta con lo que tiene hasta ahora sino que se alimenta más bien con los acontecimientos que no se han hecho o no han llegado hasta ahora o sea de los futuros, (San Basilio 42,1 P.G32, 3 49A). Así actúa y se mueve en el mundo como si fuera a vivir eternamente y completa como de costumbre la vida terrenal quedándose en estado de preparación del futuro… Este fenómeno tomó nueva forma y desarrollo, con el rapidísimo desarrollo de la ciencia y la tecnología. Los cambios que se consiguieron desde la antigüedad hasta la época de la revolución industrial, en el progreso de las posibilidades del hombre no fueron muchas ni significantes. El tiempo, por ejemplo, que se necesitaba para un largo viaje en la época de Homero era casi el mismo de la época de Cristo o más o menos hasta la época de la revolución contra la esclavitud turca del 1821. Por lo contrario el tiempo para cualquier viaje sobre la tierra casi se ha anulado dentro en las últimas pocas décadas. Pero generalmente los cambios que se hacían en el pasado en siglos enteros, hoy se hacen solo en un día. En el principio de la década de los 70 se había calculado que los conocimientos de los hombres se duplicaban en diez años. Hoy más breve aún en ocho o siete años. Y como el hombre no puede se debilita en seguir y adaptarse en estos se pierde literalmente a si mismo sin darse cuenta.

    LA ACELERACIÓN DE LOS CAMBIOS ACELERA EL TIEMPO. Los incesables cambios que arrastran al hombre y le remiten continuamente al futuro, ya que siempre existe perspectiva de futuro desarrollo. Pero con una perspectiva así, el que muere, no puede llegar a la cumbre, porque ella se desplaza siempre al futuro. Los hombres de los antiguos tiempos podrían llegar satisfechos al final de sus vidas porque no existía en ellos ningún enigma que esperaban resolver. El mayor enigma de ellos era la muerte. Por eso el fenómeno de la muerte tenía el lugar, la tesis central en su vidas y su estudio provocaba un cuidado especial…

   Pero ya se notó otro cambio revolucionario. La ciencia y la tecnología que hicieron posibles la comodidad y el bienestar y al hombre sobre todo los jóvenes que nacieron y se crearon con ellas le privaron de la paciencia y la disciplina. Las distancias se anularon y los enormes impedimentos se vencieron. Inconcebibles espacios se recorren brevemente sin cansancio, mientras que insuperables dificultades se apartan o huyen fácilmente con comodidad. El espacio se consumó mientras que una nueva relación se consagró entre él y el hombre. Tal como el tiempo, así también el espacio se manifestó como zona donde el hombre vive su extinción y su disolución. Se estremeció, conmocionó su familiaridad con el… Por eso está y queda inconciliable con el espacio. Se mueve en todas partes pero no se pacifica tranquiliza en ninguna parte. Cambia (o huye) fácilmente su lugar porque en todas partes se siente extraño, extranjero y sin sentido, insensible. Busca continuamente un nuevo lugar pero este tampoco se diferencia esencialmente del anterior… El hombre contemporáneo es el hombre del aquí y ahora. No ve ninguna finalidad o propósito final de su vida en el cual someterá también las parciales finalidades de sus “praxis” acciones. Y la falta de finalidad anula esencialmente todos los objetivos parciales, mientras que a la vez convierte estos propósitos en una especie de fines finales. Usa en la medida más alta posible los medios de la ciencia y la tecnología en su vida. Pero paralelamente acredita que no puede satisfacer sus necesidades espirituales ni tampoco escapar de los desengaños de sus visiones materiales, (G.Mantzaridis pág. 51-56).

 

8ª Pregunta: Y después de todo lo que nos habéis dicho para el hombre, el tiempo y el espacio, ¿cual podría ser la solución de los actuales callejones sin salida? La llegada de Cristo al mundo, ¿qué “metamorfosis” cambios e inversiones trajo?

Resp: La venida de Cristo cambió el rumbo del mundo. Los acontecimientos que realizó “en suma total o una vez para siempre” (Hebreos 7,27. 9,22) dentro en la Historia crearon un mundo nuevo, mientras paralelamente consagran un nuevo tiempo, que se diferencia radicalmente de la vida diaria como del tiempo (cronos) sagrado de la mitología. Pero se ve provocador para el hombre con pensamiento mundano (de pazos) o aún para el religioso, aceptar que el breve período de aparición de Cristo y sobre todo durante los últimos días de Su vida terrenal, se realizó la salvación y renovación del universo, (San Gregorio Palamás, homilía 51, P.G 151, 521 CD). Se presenta como tontería, idiotez la predicación que con la pasión, el entierro y resurrección de Cristo, que ocurrió durante el Poncio Pilatos, se presentó y se ofreció la vida eterna al hombre… Cristo renueva el mundo del universo. Pero como Zeantropos (Dios-hombre) se une y conecta especialmente con el hombre. Recapitula todo el género humano y lo conduce a su destino final. El tiempo (cronos) que se creó junto con el mundo que conduce, sitúa y gobierna al hombre y su vida se entrelaza y se asocia con la eternidad. Lo visible se une con lo invisible y lo creado con lo increado. El hombre se hace dios y se libera de sus bloqueos, encadenamientos y las limitaciones de su natura (fisis). Su sitio dentro en el mundo se modifica y sus relaciones con el tiempo se redefinen y se metamorfosean… Cristo vino en el mundo en apariencia y forma humana, pero como hombre real “nacido de mujer” (Gal. 4,4). El hijo de Dios que es perfecto Dios se hizo hombre perfecto. Aún el Hijo de Dios no apareció de la Panaguia (Todasanta Virgen Maria) “como por tubo”, sino que se prestó de ella su creada natura humana. La Panayía tal como se apunta en el himno de nuestra Iglesia es “la que gestó el intemporal Dios (el que no se somete en el tiempo) dentro al tiempo. Es aquella con la que “se innova la natura y el tiempo”. Con Su sarx (cuerpo, carne) y sangre dio forma a Dios y le alumbró, parió como hombre dentro en el mundo. Con perfecto ofrecimiento de su en tiempo vida al intemporal Dios se hizo Zeotokos (la que alumbra pare a Dios) y la causa de la zéosis (visión y unión de Dios con el hombre) para todos” (kanon del acazistos, troparion 6º)… Pero en la enseñanza Patristica encontramos una tesis más sorprendente. El hombre que participa en la jaris de Dios y se hace dios por la jaris (increada energía) no solo se vuelve eterno e interminable sino sin principio y fin. (San Máximo el Confesor sobre dudas, P.G.91, 44c). Esto claro está no se debe en su natura creada sino en la increada jaris de Dios. La creatividad y la temporalidad del creyente se limitan en los marcos, contextos de su biografía terrenal. Cuando ella cesa, aparece la sin principio e interminable vida de Cristo que existe y energiza, opera en su interior. (San Gregorio Palamás, para Akindinos 3,16) (G. Mantzaridis pag. 64-72).

 

9ª Pregunta: La Iglesia y la realeza de Dios, ¿qué relación tienen entre el espacio y tiempo?

  Resp: La venida de Cristo trajo en el mundo la realeza de Dios y el espacio, donde se presenta la realeza de Dios es la Iglesia. Ella dentro en la historia mantiene la eternidad y ofrece a la historia la perspectiva de la eternidad. La Iglesia es el cuerpo de Cristo que supera al espacio y al tiempo haciendo partícipes los hombres uniéndolos en una comunidad y comunión hiper-temporal y trascendental, donde todo está presente en Espíritu Santo. En la Iglesia se salva todo el mundo y el tiempo. Lo que ofrece Dios al mundo existe dentro en la Iglesia y se transmite al hombre para su sanación, renovación y salvación.  La realeza de Dios no se espera solo como futuro sino que se hace sensible también como presente. Y la en Cristo resurrección y renovación de los hombres no se espera solo en el futuro sino que se ofrece ya en el presente. “En verdad de verdad os digo viene el tiempo y la hora, y ésta es ya, que los muertos escucharán la voz del Hijo de Dios, entonces los que la escucharan vivirán” (Jn 5,25)…

  La Iglesia de Cristo no es un grupo social convencional o parcial sino comunidad universal. Es universal porque se extiende “no solo en todo el universo sino también en todo tiempo” (San Juan Crisóstomo, interpretación al salmo 144,4 P.G. 469-470). Además, la Iglesia manifiesta e indica dentro en el mundo la eternidad y le conduce hacia ella. Las instituciones de la Iglesia, dice San Basilio, transportan al nus del hombre “desde las presentes a las futuras”. Así, sigue el mismo Jerarca, con cada reverencia y elevación el creyente testifica en efecto “que con el pecado hemos bajado en la tierra y con la filantropía que nos ha creado hemos sido rellamados y subidos a los cielos” (San Basilio, sobre Espíritu Santo 27,66, P.G 32, 192c)…

  La Iglesia no detesta al tiempo, sino que se manifiesta dentro al tiempo. No se apena por lo que se marchó ni agoniza por lo que viene. Cada víspera introduce al nuevo día. En cambio el hombre puede entristecerse por lo que ha perdido o alegrarse por lo que espera, mientras que puede alegrarse del pasado y tener miedo para el futuro, la Iglesia le llama constantemente e imperturbablemente hacia un camino confiado en las manos de Dios. Él que es el Kirios (Señor) del tiempo y de la historia, el Pantocrator (Dominador de todo)”, (G. Mantzaridis pág. 78-87).

  10ª Preg: ¿Cuál es la relación entre el monaquismo Ortodoxo y el tiempo?

  Resp: El reforzamiento de la forma institucional de la Iglesia y la conversión de su tripulación en moral mundana que se notaron después del reconocimiento del Cristianismo como religión oficial del estado, comprimieron y aplastaron su vida jarismática. Entonces la tradición de la Iglesia innovó y presentó el monaquismo. La aparición del monaquismo creó nuevas posibilidades para la superación del cosmos y la aparición de la jaris (energía increada). Así el cuerpo vivo de la Iglesia, que se extendió en amplias regiones dentro en el mundo, ganó en el desierto un nuevo espacio vivo para la aparición de la jaris. Y siempre, donde la Iglesia permanece viva, se mueve como cuerpo unificado, rellenando el desgaste que acarrea su presencia en el espacio y el tiempo, (G.Mantzaridis, pág.95-96).

11ª Preg: ¿Cuál es la importancia de la vida monástica para la tradición de la Iglesia? ¿Cómo contribuye para su mantenimiento y transmisión?

  Resp: La tradición de la Iglesia Ortodoxa contiene dos factores: el histórico y el puro espiritual. El factor histórico contiene las líneas directrices. El espiritual da el movimiento y la vida. El factor histórico se salvaguarda por las instituciones de la Iglesia. El espiritual se sirve del carisma y la experiencia espiritual. Toda la vida de la Iglesia se dirige por el Espíritu de Dios, que transmite al hombre la donación de Dios, de Cristo, sin limitarse del tiempo y el espacio. (G. Mantzaridis).

 

12ª Preg: ¿Cómo se hace la metamorfosis del tiempo?

  Resp: Una metamorfosis real del tiempo no es comprendida sin la metamorfosis de la convertibilidad con la que coexiste… Esta metamorfosis no se realiza sólo por Dios, sino que presupone una cooperación del hombre. Presupone dedicación con toda su psique en la nueva vida que presentó en el mundo Cristo. Tal como característicamente observa San Máximo el Confesor: “todas las visibles, sensibles les hace falta la cruz, la muerte… y todos los significados, conceptos y sentidos hace falta enterarlos. (San Máximo, capítulos sobre teología 1,67, P.G. 90, 1108B). Si el hombre no crucifica sus movimientos físicos y no entierra sus meditaciones no puede ver la verdad. Porque sin estas premisas el hombre se quedaría continuamente lejos de la verdad, la Iglesia antepone la Cruz y el entierro de Cristo. Con la Cruz y el Entierro de Cristo  se crucifica y se entierra cada moral, noción y actitud mundana. Pero a la vez con la Cruz y el Entierro de Cristo se crea una nueva perspectiva y una verdad indestructible e indisoluble: la perspectiva de la vida inmortal y la verdad del gozo perpetuo, deleite eterno. Conectando, enlazando y uniendo el hombre su vida y su tiempo con Cristo los metamorfosea. Su vida se hace crística y el tiempo adquiere dimensiones ilimitadas. (G. Mantzaridis, pág. 113-114).

 

13ª Preg: ¿Qué hace la Iglesia con sus ceremonias y sus fiestas?

  Resp: La Iglesia con sus fiestas y ceremonias energitiza dentro en su tiempo la obra de la divina economía (la encarnación de Dios Logos y sus consecuencias). Así santifica y metamorfosea al tiempo de la vida diaria, mientras paralelamente unifica y orienta su perspectiva esjatológica, la realeza de Dios… Las fiestas móviles componen un sistema especial que se eleva por encima del tiempo histórico y dirige al hombre más allá de el. Así se forma un nivel nuevo del tiempo que se mueve por encima de temporalidad histórica y ofrece perspectivas ilimitadas al crónicamente restringido hombre. Al centro de las fiestas móviles se encuentra el Pascua, la fiesta de las fiestas… Mientras que las fiestas inamovibles, como el Evangelismo o las Navidades, testifican la llegada de la eternidad dentro en el tiempo, tal como la Pascua o la Análipsis, (Ascensión) certifican el traspaso desde el tiempo a la eternidad…(G. Mantzaridis pág, 126-127)

 

14ª Preg: ¿Qué relación tiene la Divina Liturgia con el tiempo?

  Resp: Cada Divina Liturgia es un verdadero Pascua e irrepetible. Todo dentro de ella ocurre para cada uno de manera irrepetible, y a la vez la Divina Liturgia es una repetición estable. Es una repetición de la irrepetible Cena Mística y la irrepetible unión del creyente cristiano con Cristo… La Liturgia es obra de Dios y como tal supera y transciende al tiempo y pertenece a la eternidad. Ya la celebración de la Cena Mística antes de la muerte en la cruz invierte al tiempo histórico y anula la comitiva crónica (la continuación natural de pasado, presente y futuro) (por Archimandrita Sofronio Sajarof, contemplar a Dios tal como es, Esex Inglaterra 1992 pag. 360)… En el Misterio de la Divina Eucaristía tenemos la mayor condensación del tiempo. El tiempo se une con el pasado y el futuro mientras que el ahora se extiende en incesable o perpetuo siempre… Así el tiempo de la Divina Liturgia “el tiempo litúrgico” con los acontecimientos de la divina economía y las memorias de los Santos y la Panayía (Todasanta) extiende dentro en la historia la edificación del cuerpo de Cristo, de la Iglesia…  Esta vida eterna no es abstracta o inhipostasiada (sin base substancial, subsistencial). Es el mismo Dios que se hizo hombre y apareció en el mundo en Cristo. La fe en el Zeantropos Cristo y su reconocimiento como cabeza de la Iglesia hace posible la metamorfosis del tiempo y la participación en la vida eterna… Lo que es la Iglesia para el mundo, lo es también el tiempo de la Divina Liturgia, el tiempo litúrgico, para el tiempo cósmico. Tal como en la Iglesia se salva y se metamorfosea todo el mundo, así también en el mundo litúrgico se salva y se metamorfosea el tiempo entero. El tiempo del cosmos se hace tiempo de la Iglesia y como tiempo de la Iglesia instruye, inicia (mistagoyiza) la renovación de todos…  Finalmente el tiempo litúrgico se manifiesta en la iconografía eclesiástica. Aquí también el tiempo no se contempla con su flujo físico sino que se condensa en eterno presente… Lo iconografiados, dentro en un templo litúrgico, los Profetas, los Apóstoles, los Mártires, los Santos, la Panayía y el Pantocrator Kirios junto con los creyentes que cada vez vienen en la Iglesia constituyen una sociedad zeantrópina (diohumana) que supera y transciende las limitaciones del tiempo y el espacio…(G. Mantzaridis)

 

15ª Preg: ¿Cuál es la relación entre fe, esperanza, amor con el pasado, presente y futuro?

  Resp: La fe absorbe su contenido del pasado, mientras que la esperanza del futuro. Con la fe se reconoce el amor de Dios que se manifestó en la historia, mientras que con la esperanza se espera manifestación final de la realeza de Dios. La fe y la esperanza, que correspondientemente se refieren en las dos dimensiones del tiempo el pasado y el futuro, conectan y juntan al hombre con el amor de Dios que se reveló en el mundo y que espera al mundo. La vivencia del amor Dios al presente convierte al Cristiano en testigo de la presencia de Dios entre los hombres y metamorfosea el presente en un contexto, plano de revelación del divino amor: ”Con esto conocerán todos que sois mis discípulos dice Cristo a los Apóstoles, si tenéis amor entre vosotros” (1ª Jn 13,35). Más “si tenemos amor entre nosotros, Dios queda dentro nuestro y el amor de Dios es perfecto y completo en nuestro interior” (1ª Jn 4,12). El amor es la composición y la expresión dinámica de la fe y la esperanza dentro en el presente. Y el presente es la región de vivencia y revelación del amor. El presente en la vida psíquica del hombre es una composición extática de pasado y futuro. Así en la vida espiritual del Cristiano el amor no constituye una manifestación ética independiente de la individualidad, sino composición extática de la fe y la esperanza en Dios, que se realiza dentro en el cuerpo de Cristo, la Iglesia, la comunión de la Jaris energía (increada) del Espíritu Santo. (Gheorghios Manzaridis, Teología Ortodoxa y vida social pág. 200-301).

Neófitos, monje del Monasterio San Gregorio, Santa Montaña Athos

Feb. 2004.                                                                                                                                 

Traducido por: χ.Χ

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