«

»

may 18 2013

La Oración de Jesús o del corazón

Yeron sofronio

LA ORACIÓN DE JESÚS ο DEL CORAZÓN

(de su libro la oración experiencia de la eternidad)

El archimandrita Sofronio Sajarof nace en Moscú en 1896, donde estudia bellas artes. A causa de la situación revolucionaria de su país, huye al extranjero y se establece en París el año 1922, dedicándose a la pintura. Tras experimentar al Dios personal de la fe cristiana ortodoxa, abandona el misticismo oriental de su primera juventud.

En 1925 llega al monte Athos e ingresa como monje en el monasterio ruso san Pantaleimon. En dicho cenovio (monasterio de vida común) conoce a san Siluan, del que se convierte en discípulo. Por orden de su superior aprende griego, En 1930 es ordenado diácono y sacerdote en 1941. Regresa a Francia al finalizar la segunda guerra mundial y se dedica a transmitir el mensaje de san Siluán, su padre espiritual. En 1959 se establece en Inglaterra y funda el monasterio de san Juan el Bautista, en Essex. Muere casi centenario en 11 de junio de 1993, a los 96 años de edad. Su autobiografía espiritual en griego y en Ruso se ha traducido en varios idiomas, inglés, francés italiano, serbio, árabe, alemán, sueco, etc. Sus obras principales son:

  1. San Siluán el Athonita
  2. Contemplar a Dios tal como él es.
  3. Sobre oración
  4. Sobre Espíritu y Vida y otras.

 

LA ORACION DE JESÚS o CORDIAL o NOERÁ O ESPIRITUAL

…No veía ante mí el camino, no sabía introducirme en esta vida, de dónde empezar; me sentía a mí mismo en la nube de la oscuridad e ignorancia y “pregunté”: «¿Qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” ». Y se me fue dada la respuesta: “Ora como san Gregorio Palamás, el cual por muchos años clamaba: «Señor, Ilumina mi σκότος=oscuridad e ignorancia”» y he sido escuchado… (Del último logos-discurso del Padre Sofronio)

En nuestros días la oración del nombre de Jesús ha encontrado una amplia difusión por todo el mundo. Muchos escritos han aparecido sobre ella que merecen un examen atento. Sin embargo, paralelamente, se han emitido también no pocas ideas absurdas sobre esta oración. Por esta razón he decidido redactar sobre el particular, con el fin de, por una parte, prevenir a los que la practican con fervor de no exponerse por caminos poco trillados y, por otra, fijar los fundamentos teológicos y ascéticos de esta extraordinaria cultura del espíritu.

La teoría de esta oración puede ser expuesta en pocas páginas, pero su aplicación práctica en la ascesis cristiana ortodoxa está unida a tantas dificultades que, ya desde el comienzo los Padres y los maestros de la Iglesia aconsejaban a los que desean esta forma de unión con el Dios acercarse a ella con temor sagrado, y buscar un guía ortodoxo de amplia experiencia en este esfuerzo ascético. No espero en modo alguno agotar este importantísimo tema, sino que me limitaré a exponer aquí algo de las enseñanzas que recibí durante mi estancia en la Santa Montaña (Athos), primero en el monasterio de san Pantaleimon y luego en soledad en el érimo (desierto). Es imposible en esta exposición evitar repeticiones de lo que ya ha sido escrito por otros autores. Sin embargo, creo que semejantes repeticiones no sólo no resultan excesivas, sino que incluso son necesarias para que el tema reciba una luz complementaria en  otro contexto.

El Señor en las últimas horas de su vida dijo “Jn 16,24 Hasta ahora no habéis pedido nada implorando en mi nombre. A partir de ahora pedir continuamente y recibiréis para que vuestra alegría y gozo sean completas, (y lo estaréis comprobando por el hecho que el Padre escuchará vuestras oraciones.)

23  En aquel día no me preguntaréis nada; de verdad en verdad os digo que todo lo que pidan en mi nombre al Padre os lo concederá.

23. En aquel día no me preguntaréis nada; de verdad en verdad os digo que todo lo que pidan en mi nombre al Padre os lo concederá. En aquel día que bajará el Espíritu Santo en vosotros, no me preguntaréis nada, porque estaréis iluminados por Él. Amín, amín, en verdad de verdad os digo y aseguro que todo lo que pidan en mi nombre por la oración al Padre os lo dará” (Jn 16, 24-23):

Estos logos constituyen los fundamentos dogmáticos y ascéticos de la oración, invocación a Su Nombre.

No hay duda alguna de que los alumnos de Cristo observaron este mandamiento. Con toda seguridad, los discípulos ya tenían experiencia de la fuerza y energía que de Su Nombre, cuando fueron enviados, como “ovejas entre lobos“ (Mt 10,16), a traer la paz a los hombres, a curar sus enfermedades y a anunciar la llegada de la Realeza (increada) de Dios: «Regresaron los setenta y dos alegres, diciendo: “Señor hasta los demonios se nos someten en tu nombre» (Lc 10,17). Y en otra ocasión: Tomando Juan la palabra, dijo: “Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre” (Lc 9,49).

Así pues, la historia del recurso a la oración del Nombre de Jesús se remonta a los tiempos apostólicos. No se nos ha conservado la formulación literal de estas palabras, pero todo el Nuevo Testamento atestigua que los discípulos hacían extraordinarios milagros con la imploración del Nombre de Jesús Cristo.

Es necesario, para orar en Su Nombre, conocer el significado, las propiedades y la naturaleza de ese Nombre. Incluso es indispensable para que “nuestro gozo sea colmado” (Jn 15,11).

La comprensión del contenido y del sentido del Nombre de Dios sólo se adquiere gradualmente. Una sola invocación ocasional puede llenar nuestro corazón de alegría y esto es inestimable. Las profundidades de la vida en Cristo son insoldables; para poder asimilarla es necesario un largo proceso y una gran tensión de todas nuestras fuerzas. Nuestra vida aquí en la tierra es corta y conviene aprovechar cada una de las horas, para que nuestro conocimiento de Dios crezca. Cuando se une la alegría del corazón y la luz del nus (o de nuestro espíritu), entonces nos acercamos a la perfección.

Llegué al Monte Athos en 1925 y me encontré con la grandiosa cultura de la oración. Naturalmente, ansiaba conocer cómo los Padres entendían este importante aspecto de la ascética cristiana ortodoxa. Pocos años antes se había originado una disputa dura sobre la naturaleza del Nombre de Dios. En el ardor de la controversia –semejante a la polémica del siglo XIV sobre la naturaleza de la Luz (increada) del Tabor o de la Metamorfosis. En esta polémica se presentan analogías con los antiguos debates seculares entre nominalistas y realistas, idealistas y racionalistas. Estos últimos se apaciguan durante años, para volver a renacer bajo otras formas. Nos encontramos ante dos disposiciones naturales: por un lado, los profetas y los poetas; y, por otro, los eruditos o intelectuales y tecnócratas. Pero no pretendo extenderme sobre lo que pasó entonces, sino que prefiero centrar mi atención en lo esencial del problema, con el fin de comprender el imperecedero conocimiento o gnosis increada que viene de lo Alto, y del que fueron juzgados dignos los santos ascetas, amantes de la oración.

La vida de cada uno de nosotros se encuentra estrechamente asociada a nuestra percepción y concepción del mundo, de nosotros mismos y de Dios. La oración, en sus grados más elevados, requiere el conocimiento más exacto posible del Ser divino. “Queridos ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado plenamente lo que seremos. Conocemos por experiencia que cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque Lo veremos, contemplaremos tal como él es” (1ªJn 3,2). Y nosotros sabemos también, gracias a la experiencia milenaria de todo el género humano, que el nus (espíritu) natural no puede ir más allá de ciertas conjeturas en lo que se refiere al conocimiento de Dios. Es indispensable que el Mismo Dios se apocalipte=revele al hombre dándole Su Gnosis (conocimiento). De modo parecido a lo que sucede en la vida de nosotros, el Dios se apocalippta=revela gradualmente en la historia de la humanidad; tal como aparece en la Biblia. Él se ha manifestado “de una manera fragmentaria y de muchos modos” (Heb 1,1) a los Padres y a los Profetas, con fuerza, energía y profundidad crecientes…

Yérontas Sofronio el Aghiorita

Traductor: xX.jJ

3 comentarios

  1. Miguel Angel

    Deseo estar suscripto a esta pagina.¡¡Muchas Gracias!!

    1. ADJL

      Hola Miguel Angel bienvenido al blog! nos alegramos de que quieras seguir nuestras traducciones. En la parte derecha del blog, verás un icono que dice síguenos por e-mail, introdúcelo y ya estarás suscrito. Recibirás las nuevas traducciones por mail. Saludos en Cristo Dios.

  2. ADJL

    Hola Graciela aquí en la sección de Oración encontrarás lo necesario. espero que te sea de ayuda, no dejes de visitar el blog. Saludos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies