ΠΑΡΑΚΛΗΤΟΣ PARÁCLITOS o ΑΓΙΟΝ ΠΝΕΥΜΑ ESPÍRITU SANTO

 

12 ΛΕΞΕΙΣ lexis PALABRAS Apocalípticas

Por los Sabios Santos Padres Ortodoxos de la Apocalipsis en olor de perfume espiritual.

10. ΠΑΡΑΚΛΗΤΟΣ PARÁCLITOS o ΑΓΙΟΝ ΠΝΕΥΜΑ ESPÍRITU SANTO

 

Παράκλητος Paráclitos Suplicador, Consolador o Espíritu Santo: El término viene de los textos de San Juan Evangelista, en el 4º Evangelio y la 1ª Epístola, que lo expresa así y lo mismo se aplica a nuestro Señor Jesús Cristo (1Jn 2,1). Es la tercera persona de la Santa Trinidad. La palabra quiere decir: “consolador o suplicador”, que cumple todo, suplica por todos y consuela. La venida del Paráclitos se relaciona con la salida de Cristo (Jn 16,17). El Paráclitos, o sea, el Espíritu Santo, procede siempre del Padre y se envía para cumplir la obra de la Divina Economía por medio del Hijo y conduce la Iglesia hacia toda la Verdad. “Cuando venga Aquel, el Espíritu de la Verdad, os conducirá a toda la Verdad…”(Jn. 16,13). El Espíritu Santo procede del Padre (Jn. 15,26). Está clarísimo no del Hijo, como se afirma de manera herética y errónea en el “Filioque” de la recitación del Catolicismo Romano y en el Protestantismo.

Porque Dios es Espíritu Infinito, autoexistente, teniendo en Sí Mismo al “Logos” de su propio Ser Infinito. Dos “infinitos” quedan excluidos. La matemática es una ciencia exacta y el cesaropapismo con su “neoplasma, nueva creatura”, es decir, “filioque” de “que el Espíritu Santo procede también del Hijo”, nos demuestra matemáticamente su herejía, entonces existen dos principios y no Un Dios Tríadico. De Dios Padre nace el Hijo y procede el Espíritu Santo y se envía de los dos, pero procede sólo del Padre.

San Gregorio Palamás nos dice: «Decimos que el Hijo es del Padre como nacido de la Divina esencia, es decir, de la Hipóstasis Paternal; porque la esencia es la misma en las Tres Hipostasis (bases substanciales)… La procedencia pertenece a la Hipóstasis Paternal y no es posible que el Espíritu proceda también del Hijo porque no tiene las mismas cualidades del Padre. Según San Juan Damasceno, “la diferencia entre las Divinas Hipóstasis las reconocemos en tres únicas cualidades o atributos: a) El Padre no tiene causa, b) La segunda Hipóstasis no es causa y es filiada, y c) La tercera no es causa pero sí que tiene procedencia de la primera. La cualidad paternal como tal contiene ambas ideas: el nacer y el proceder… Si el Espíritu Santo procediera del Hijo, Éste también sería causa y a la vez, Padre como causante». (“Sobre la procedencia” tomo1º, capítulo 1º).

San Juan de Crostanda en su libro “la vida en Cristo” versículo 640 nos dice que: “…la imagen de la Santa Trinidad está también al hombre. El nus es la imagen de Dios Padre. El corazón donde habita la sabiduría está la imagen del Hijo, que es la sabiduría personal de Dios. Los labios por los cuales se expresa esto que está en el nus y se proyecta al corazón es la imagen del Espíritu Santo. “Después sopló sobre ellos y dijo: Recibid el Santo Espíritu” (Jn 20,22).

Consideraciones sobre el Paráclito según San Cirilo de Jerusalén: «Nos hace falta tener la Χάρις Jaris (gracia, energía increada) increada para hablar del Espíritu Santo y poder decir aquello que es conveniente. Hay un peligro que se manifiesta, si reflexionamos en las palabras del Señor que dice: “Aquel que cometa un pecado contra el Espíritu Santo no se le perdonará ni en el presente tiempo, ni en el futuro siglo”. Existe el temor de que por ignorancia o por un exagerado pietismo digamos algo que no conviene y nos condenemos eternamente. Por eso nos referiremos a aquellas cosas que el mismo Espíritu Santo nos apocaliptó/reveló en las Escrituras… Único es el Espíritu Santo como uno es también Dios Padre y único es el Unigénito Hijo y Logos de Dios. No existe un segundo espíritu igual. Es algo divino e inescrutable. Es vivo, lógico y espiritual. Está en todas partes siempre junto con el Padre y el Hijo. No es una energía, respiro o soplo, ni una homilía de los labios del Padre o del Hijo que se esparza por el aire, sino una persona con una particular hipóstasis (base subsistencial). Es una existencia excepcional independiente. Habla, energiza, opera, economiza, santifica, ilumina las psiques-almas o vidas de los Justos, Profetas y Apóstoles. Es algo muy grande, magnifico y Omnipotente. Se encuentra entre nosotros y ve los actos de cada uno leyendo los pensamientos y la conciencia individual, y escuchando todo lo que decimos. Ve lo que pensamos y creemos, ¡qué cosa grandiosa! Pero esto no es nada. Imaginemos a los cristianos de todos los pueblos y observemos al Protector y gran Donante de los carismas que a unos da prudencia, a otros da serenidad, a otros castidad, otros da sabiduría etc. Tal y como el sol con sus rayos alumbra todo, así también el Espíritu Santo, a los que tienen ojos espirituales. Aquellos que no acostumbraron sus ojos (espirituales) a ver estos regalos, no deben acusar al Espíritu Santo sino su propia incredulidad…Todas las energías y operaciones del Espíritu Santo aspiran al bien y la bondad para nuestra sanación y salvación. Su presencia es apacible y fragante, su carga ligerísima. Rayos de conocimiento anticipan su presencia. Viene con el cariño y la compasión del Padre a psicoterapiar, sanar, salvar, enseñar, instruir, ayudar, consolar, iluminar la mente y el nus, enseñar aquellas cosas que nunca uno se imaginó. Con su venida, el hombre ve los Cielos abiertos…El Espíritu Santo es uno e indivisible, pero reparte sus carismas como quiere. A unos les otorga sabiduría; a otros les ilumina su psique (alma) para realizar profecías; a algunos les da carismas contra los demonios y a muchos la facultad de interpretar las Escrituras. A unos les enseña a ayunar, a otros a tener autodominio, paz y serenidad. Otorga a algunos el alegrarse por cosas de este mundo y a otros la preparación para el martirio. Pero Él es el mismo siempre…Así como el árbol medio seco cuando se riega produce brotes y frutos, lo mismo la psique con la metania (introspección, arrepentimiento y confesión) y la Jaris energía increada del Espíritu Santo producirá frutos espirituales…A pesar de las ventajas de este mundo los cristianos prefieren la pobreza porque les comprometió más el Espíritu Santo… En el Antiguo Testamento profetizó el advenimiento de Cristo y en el Nuevo vino y proclamó Su Deidad. El Espíritu Santo llegó también a la Virgen María porque se trataba de dar a luz a Dios. La cubrió de Divina Jaris, la energía increada, y la preparó para que se convirtiera en la residencia de Dios y del Logos… El Espíritu Santo se manifestó gloriosamente en el bautismo del Señor: “…Se abrieron los Cielos y Juan vio al Espíritu de Dios en forma de paloma descender sobre el bautizado” (Mat 3,16)… La Jaris increada del Paráclitos se repartió entre los Apóstoles y Él les dio energía y poder de atar y desatar los pecados de los hombres. Fue cuando les dijo que permanecieran en Jerusalén esperando a recibir la δύναμις dínamis potencia y energía desde las Alturas…

El Señor subió a los Cielos y cumplió con Su promesa. Cuando llegó el día del Pentecostés, llegó el Paráclitos a los Apóstoles que estaban reunidos esperando su venida. Vino para bautizarlos y cubrirlos de δύναμις dínamis potencia y energía desde las Alturas, tal y como les había prometido el Señor. No recibieron sólo una parte de la Χάρις Jaris inceada, sino una fuerza completa en sí misma. Al igual que el bautizado se sumerge entero dentro del agua, así también los Apóstoles se bautizaron (sumergieron) dentro del Espíritu Santo. El Espíritu de Dios realiza la catarsis, purga, limpia y sana la psique y el cuerpo. Si alguno duda, le pondré un ejemplo sencillo. Tomemos el fuego y el hierro. ¿Cómo es posible que el fuego pase dentro del hierro y lo haga ardiente y lo frío se convierta en caliente? Su color negro se pondrá al rojo vivo. ¿Por qué puede parecer raro entonces que el Espíritu Santo se introduzca en las profundidades de la psique?…

¡Vino el Paráclitos! Y para que no pasara inadvertida la venida de esta gloriosa Χάρις Jaris increada, se escuchó algo así como una trompeta celeste, como el zumbido de un fuerte viento. Inundó de luz increada la estancia y se convirtió en pila bautismal mental y espiritual donde se bautizaron los Discípulos. Las lenguas de fuego aparecieron y se repartieron a cada uno y todos fueron bañados en la luz del Espíritu Santo. (Todas las lenguas iguales a cada uno, no la más grande a Pedro como dice la herejía del papismo) ¡Tomaron una comunión de fuego! Fuego que no quema, sino que vivifica y quema la energía demoníaca de los pecados y resplandece la psique. Lenguas de fuego como otras diademas irrepetibles adornaron las cabezas de los Apóstoles. Un tiempo atrás la espada ardiente vigilaba las puertas del paraíso. Ahora la lengua ardiente las abrió regalando la σωτηρία sotiría redención sanación y salvación. “… y empezaron hablar en otras lenguas” (Hec 2,4), mientras los iluminaba el Espíritu Santo… Pedro, iluminado por la energía increada de la Jaris y conociendo bien a quien tiene de aliado, se levantó entre los once y elevó su voz hacia la multitud. Así con el encanto de su kerigma (discurso) pescó tres mil psiques-almas. Así de este tipo era la Jaris increada que energizaba, operaba y cooperaba con los Apóstoles, convirtiendo a muchos que crucificaron a Cristo a su fe y a bautizarse en su nombre…

¿Cómo relatar correctamente las magníficas energías y operaciones del Espíritu Santo que se manifestaron en el Apóstol Pablo? Su psique se había colmado de su δύναμις dínamis potencia y energía. El Paráclitos le hizo “instrumento destacado” para confesar su fe a Cristo ante reyes, idólatras e israelitas. Transformó al antiguo perseguidor, Pablo, que extendió su kerigma desde Jerusalén hasta el mar ilirio y catequizó hasta Roma con ganas de llegar hasta España…» (San Cirilo de Jerusalén).

San Gregorio Palamás dice que: «…del Logos que se Encarnó y se asoció conviviendo con nosotros, hemos aprendido el nombre de la procedencia del Espíritu, que procede del Padre y que Éste no es sólo del Padre sino que está también en el Hijo. Cristo dijo que: “…el Espíritu de la Verdad, el que procede del Padre…” (Jn 15,26). De esto aprendemos que no es sólo el Logos el que proviene del Padre sino también el Espíritu pero no de nacimiento sino por procedencia. También el Espíritu está en el Hijo que lo obtiene por el Padre puesto que es Espíritu de Verdad, Sabiduría y Logos. Porque la verdad y la sabiduría es un logos divino adecuado para el Hacedor. Cristo como Logos se alegra con el Padre y viceversa, de acuerdo con lo dicho por Él a Salomón: “Yo me alegraba junto a Él” (Prov 8,30). No dijo que se alegraba sólo, sino junto a Él. Esta alegría secular de antes del tiempo por el Padre y el Hijo es el Espíritu Santo, porque es de los dos y por eso se envía a los dignos merecedores pero como existencia sólo procede del Padre» (Filocalía t.4º, v.36 https://www.logosortodoxo.com/san-gregorio-palamas/150-capitulos-fisicos-teologicos-eticos-y-practicos-san-gregorio-palamas-filocalia-tomo-4/).

Dimitri Panagópulos, Homilía 52: «Después de la Resurrección y Ascensión del nuestro Señor tenemos el Pentecostés que es la venida del Espíritu Santo que viene a consumar el tema de toda la economía encarnada de Dios. Permanece en la Iglesia y santifica gracias a nuestro Cristo a los que creen en Él y Su Sacrificio. En el Pentecostés viene la tercera Persona/Hipóstasis de la Santa Trinidad y se queda con nosotros. La verdad es que el asunto de Pentecostés no lo hemos captado bien. En realidad es una segunda Pascua. Cristo dijo a sus discípulos que era benéfico para ellos que se fuera para que viniera el otro Paráclitos que procede del Padre y se quedaría con ellos. Todos los Santos Misterios de la Iglesia Ortodoxa, sanan psíquica y físicamente (somáticamente) al hombre y le salvan. Los realiza esta fuerza invisible que es la tercera Persona/Hipóstasis de la Santa Trinidad.

El Rey Celeste, Paráclito, Espíritu de Verdad es una oración que encabeza multitud de oraciones y oficios religiosos. Para que sea Rey no terrenal tiene que ser Dios. No es soplo, ni aire ni brisa. Es Dios, Rey Celestial. Solo el Espíritu conoce las cosas de Dios y nadie más porque es Dios. El primer Paráclito es Cristo. En el Misterio de la Metania y Confesión en el nombre de Cristo se perdonan los pecados del hombre y el Espíritu Santo los purga, limpia y sana. Después vendrá la Divina Comunión que es el billete para el reinado de la Realeza increada de los Cielos. El Espíritu Santo está en todas partes, sopla y vivifica completándolo todo. Si no fuera Dios, entonces tendría que estar en un lugar y en tiempo, pero el Espíritu Santo es omnipresente. Los Ángeles y el Satanás con sus demonios son diferentes, son limitados y están en el lugar y en el tiempo».

Discernimiento entre “por existencia” y “por energía” de la procedencia del Espíritu Santo, en los dos logos demostrativos sobre “la procedencia del Espíritu Santo y en las «antepígrafas», según san Gregorio Palamás

(Konstantino Skuteris, Universidad Teológica de Atenas)

San Gregorio Palamás en su deseo de encontrar la expresión más auténtica de la enseñanza Ortodoxa, san Gregorio Palamás, después de mucha insistencia de parte de sus amigos, redactó sus tratados sobre la procedencia del Espíritu Santo. En estos tratados san Gregorio Palamás en vez del método dialéctico de Barlaám, sigue el método demostrativo, por eso titula sus logos como “Logos demostrativos”. San Gregorio considera que la dialéctica es la “que intenta convencer con conceptos filosóficos humanos”, no da absolutamente ningún resultado para la comprensión de las cosas divinas, puesto que finalmente “lo divino es superior a todo nus y logos”. En las cosas sobre Dios uno sólo se puede referir a ellas de modo “Θεοπρεπής” (zeoprepís-de forma divina o según el modo de Dios, o tal como Dios manda) y «movido por el espíritu”, y este método san Gregorio lo define como “demostrativo”2.

Punto de partida para el método demostrativo es que la verdad “sobre los dogmas de Dios” no está compuesta por conceptos filosóficos abstractos y definiciones racionales. La teología examina “en palabras los supremos logos o supralogos”3, pero se manifiesta y es regalada en forma de “inefable integridad y bondad” por el Dios Uno y Trino, “el único dador y guardián de la verdadera teología, de los dogmas y de los logos sobre la teología” 4. Palamás considera crucial la tesis de que la teología no es resultado de la dialéctica, sino que es la verdad pura, “sobre el perpetuo y verdadero ser, del que siempre es tal y como es” 5, esta verdad se salva y conserva auténticamente en la teosofía (sabiduría divina increada) de los Padres, quienes para vivirla y proclamarla se han apoyado en los testigos y oyentes presentes, que son sus discípulos y los Apóstoles. Los Apóstoles han sido enseñados en todas las cosas directamente por Cristo, “la autoverdad, quien como Dios existente y pre-eterno, siendo la propia verdad existente, se ha hecho también teólogo, mensajero y predicador de la verdad para nosotros”…

2) Con base este método y principio teológico, San Gregorio pone a juicio “el filioque*, término añadido en el símbolo de la fe”, y lo llama “lo degenerado,” (y muchos padres el filioque lo llaman el maldito hijito), como una osadía que está en contradicción directa con la teología de la Iglesia, con los escritos y los logos “que comúnmente han escrito y entregado los notables Padres escogidos y movidos por el espíritu…” 9. Por lo tanto, la adición del “filioque” en el Símbolo de la Fe, no consiste sólo en una desviación canónica, sino también en una desviación teológica de lo que ha sido entregado a la Iglesia por el Credo o Símbolo de la Fe “desde el principio como redacción inalterable de la verdad” 10. *(Filioque, es decir, que el Espíritu Santo procede también de el Hijo)…

Punto de salida para el entendimiento de la procedencia existencial del Espíritu Santo es, que el Hijo y el Espíritu Santo “sobre la hipostasis (base subsistencial) Paternal son de la divina esencia” 13. El nacimiento y la procedencia se refieren como atributos o cualidades únicamente de la hipóstasis Paternal. Esto para nada quiere decir que el Hijo como Dios y el Espíritu Santo como Dios son inferiores del Padre. Sobre “engendrar o nacer” y “proceder” sólo “se aplica en la hipóstasis Paternal y para nada supone superioridad de “la fisis o naturaleza” del Padre sobre el Hijo y el Espíritu Santo sino que la superioridad del Padre lo decimos referente a la causa” 15. En sus antepígrafos (contra-escritos) san Gregorio manifiesta explícitamente: “Una persona y la misma es la del Padre, del cual nace o se engendra el hijo y procede (surge) el Espíritu Santo. Por eso decimos que el uno como causa o causante junto con los causados por él, es un Dios.” 17 Si decimos que paralelamente con el Padre el hijo también es causa de la existencia del Espíritu Santo, es decir, esto que añade el «filioque» occidental, entonces, por un lado se destruye la concordancia y la uniformidad ortodoxa, dado que en ninguno de los Sínodos se ha teologizado que la procedencia del Espíritu Santo es también por el Hijo”!7 y por otro lado, el «filioque» como base hace desaparecer el atributo o cualidad paternal, puesto que paralelamente con el Padre, es “también causa o causante el Hijo igual que el Padre es causa o causante” 18. (Entonces tendríamos dos principios)…

El discernimiento entre el misterio de la Teología y el de la Economía de Dios, conocido ya por los Padres Capadocios domina y está entero en el pensamiento teológico de San Gregorio. En la base de este discernimiento, el envío a través del tiempo del Espíritu Santo de el o desde Padre y de el Hijo se diferencia de la preeterna procedencia únicamente de el Padre. La aclaración del asunto de la procedencia existencial y la procedencia por manifestación del Espíritu Santo constituye el capítulo más importante para afrontar la herejía del Filioque. San Gregorio tiene bien concienciado que la teología occidental sobre el filioque es consecuencia de la debilidad de ellos a entender este discernimiento y manifiesta que literalmente no le preocupa la terminología, sino el contenido de las palabras. Esto significa que está abierto a recibir y aceptar una enseñanza sobre la dual procedencia del Espíritu Santo por el Hijo basta que ella exprese y manifieste la procedencia “por manifestación” que concierne la creación.

Esto significa que la enseñanza del Santo Aghiorita sobre la procedencia dual del Espíritu Santo, con su profundo contenido y su autoridad dogmática puede constituir la llave para la solución de un asunto que separó durante siglos Occidente de Oriente… continúa en https://www.logosortodoxo.com/san-gregorio-palamas/la-procedencia-del-espiritu-santo/

 

Hay tantas cosas que no tendríamos tiempo de contarlas todas. De momento basta con esto. Los vacíos los rellenarán las energías increadas del Paráclitos. Yo os ofrecí las mínimas y vosotros habéis de buscar más, porque el Espíritu Santo regala lo que podemos aceptar y según nuestra capacidad. Sus regalos son riquísimos para los que tienen el corazón sanado y limpio. Este corazón es el jardín del Paráclitos con sus dulces frutos espirituales que son: amor, alegría, gozo, paz, tolerancia, serenidad, magnanimidad, apacibilidad, indulgencia, bondad, sabiduría, honradez, ayuno, autodominio etc. AMEN.

Autor y traductor: χΧ jJ Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas)  www.logosortodoxo.com

 

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