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Jun 22 2021

La Αγάπη agapi ortodoxa cristiana

La Αγάπη agapi ortodoxa cristiana

 

Αγάπη (agapi) amor, cariño: “Ὁ θεός ἀγάπη ἐστίν” “Dios es agapi-amor… Porque la agapi proviene de Dios” (1 Jn 4,7-8).

La Αγάπη (agapi) cristiana en su faceta divina y como término teológico ortodoxo es la primera y superior energía increada de las energías de Dios. Se aproxima más a la misericordia increada y el perdón de Dios que enseñaba Cristo Dios. La agapi está vinculada y unida rigurosamente a la libertad y a la verdad. Cada una depende y se enlaza con la otra, sin esta simbiosis ninguna es auténtica.

La agapi cristiana, en su faceta mundana se refiere al amor desinteresado, incondicional o altruista, amor al cónyuge, a los padres, a los amigos, a los jefes y trabajadores, como también a las comunidades sociales.

Una cosa es el mandamiento efectuado por obra de “filadelfia” (amor al hermano), y otra cosa es la energía increada que es la divina agapi. El primero todos los hombres pueden realizarlo si quieren y se esfuerzan por ello. El segundo radica de la fuente de la agapi que es nuestro dulcísimo Jesús Cristo, donde Él es quien nos da si quiere, tal y como quiere, y cuando quiere. La agapi es la superior energía increada de la Jaris. “Porque la agapi proviene de Dios” (1Jn 4,7).

En principio, el hombre no es fuente de la agapi ni tampoco fuente de otras cosas. El hombre no tiene luz propia, es como la luna que toma su luz del sol. Y así lo mismo, el hombre toma de Dios todas estas cualidades importantes y estas son las que llamamos energías increadas de Dios. La fuente de la agapi (energía increada) es el Dios. El Dios creó al mundo de la nada, libremente sin ninguna necesidad, por agapi. No sólo crea al mundo, sino que lo mantiene con sus energías increadas. Para los ortodoxos, Dios es el gran presente, en cambio para los occidentales es el gran ausente, ya que ignoran la existencia de las increadas energías, “la más grande de ellas la agapi” (Cor. 12´13).

A continuación aclararemos lo que es la Agapi, ya que los occidentales malinterpretan este término y lo confunden con la palabra “ágape” del latín tardío y esta del griego αγάπη (agapi), según dice el diccionario de la RAE ; donde ésta ha sido traducida como “caridad” o “banquete”.

Y para demostrarlo, nos basaremos en el estudio realizado por la facultad de Teología de la Universidad Aristotélica de Salónica sobre el origen del término Agapi:

Antiguo Testamento

«La agapi en el Antiguo Testamento, generalmente deriva de la raíz hebraica hb que se refiere a personas y objetos en el sentido religioso y también mundano. Se relaciona con sentimientos naturales y con actos de satisfacción personal. Manifiesta el mundo interior del hombre y su hipóstasis (base substancial) erótica y amorosa. La agapi de Dios se refiere a la relación de Dios con su naturaleza divina. En la faceta mundana se refiere al amor y cariño que se tiene a cualquier ser querido.

Generalmente en el Antiguo Testamento, sin profundizar demasiado, la agapi de los hombres hacia el Dios es evidente. Algunas veces está conectada con el temor (Deut 10,12), pero la mayoría de las veces contiene una especie de satisfacción interior que es el resultado de la búsqueda de Dios (por ejemplo, el caso de Abraham). Los que aman a Dios y confían en Él, encuentran la sanación y la salvación. Por eso, cumplen Sus mandamientos (Deut 10,12), lo adoran y avanzan “por todos los caminos de Él” (10,12). Esta agapi según algunos escritores del Antiguo Testamento, no es el resultado de una consideración exterior interesada, sino de una cuestión muy profunda del corazón del hombre (Jer 38,33).

Sin entrar en un desarrollo pormenorizado sobre el concepto de Dios Padre, podemos decir que en el Antiguo Testamento, en general, la agapi de Dios se asemeja a la del padre con el hijo: “a quien el Señor ama, le instruye, le educa y le azota, como el padre que quiere al hijo” (Prov 3,12).

Nuevo Testamento

Los autores del Nuevo Testamento, en su mayoría siguen preferentemente el término agapi y sus raíces. En el Nuevo Testamento el concepto de la agapi constituye el cimiento principal. Define la naturaleza de Dios, y es la esencia y a la vez la base de la ética cristiana, es la máxima expresión de la fe cristiana que culmina con la esperanza escatológica. En la enseñanza del Jesús histórico y en las capas más antiguas de la tradición evangélica, se identifica con el significado teológico primario y como virtud suprema (Libro “Fuente de Sabios”). Paralelamente, en el “Corpus Paulinum” se califica como el elemento principal que compone la base y la culminación de la teología; mientras que en la escritura de San Juan que cronológicamente es posterior, la define como la base de la enseñanza dogmática.

  1. Empezando de las secciones más antiguas de la tradición evangélica, la “Fuente de Sabios” alrededor del 50 d. C encontramos el significado de la agapi en las palabras de Jesús Cristo como “nuevo mandamiento” y también como el camino exclusivo y absoluto de la sanación y la salvación. La agapi de Dios se extiende incluso a los enemigos, tal y como se describe en la “regla de oro” y es considerada como compromiso absoluto: «Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian… (Lc 6,27-36) y,…al contrario, vosotros amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio… (Mt 5,39-45). Αγαπάτε τους εχθρούς σας, ευεργετείτε όσους σας μισούν, δίνετε ευχές σ’ όσους σας δίνουν κατάρες, προσεύχεστε γι’ αυτούς που σας κακομεταχειρίζονται… Αντίθετα, εσείς ν’ αγαπάτε τους εχθρούς σας, να κάνετε το καλό και να δανείζετε, χωρίς να περιμένετε να πάρετε πίσω τίποτε» (Λκ 6:27 -36=Mτ 5:39-48).

La segunda parte de esta percepción se especifica en el Evangelio de san Mateo, donde se señala con mayor claridad el carácter social, revolucionario y radical: «Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y al mamonás (dios dinero o las riquezas materiales) (Mt 6,24). Οὐδείς δύναται δυσὶ κυρίοις δουλεύειν· γὰρ τὸν ἕνα μισήσει καὶ τὸν ἕτερον ἀγαπήσειοὐ δύνασθε Θεῷ δουλεύειν καὶ μαμωνᾷ» (Μτ 6:24).

  1. En San Pablo: Si en los indiscutibles logos auténticos de Jesús Cristo de la tradición evangélica más antigua se encuentra el imperativo moral más revolucionario y radical, en las epístolas del Apóstol Pablo la agapi cristiana aparece con un significado teológico más profundo. Pablo no sólo siente la agapi de Cristo Dios, sino que toda su vida está basada en la agapi a Él, hasta el punto de que clama: «Con Cristo estoy conjuntamente crucificado, y ya no vivo en mí, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gal 2,20)… δὲ νῦν ζῶ ἐν σαρκί, ἐν πίστει ζῶ τῇ τοῦ υἱοῦ τοῦ Θεοῦ τοῦ ἀγαπήσαντός με καὶ παραδόντος ἑαυτὸν ὑπὲρ ἐμοῦ» (Γαλ 2:20). Esto es tan importante para Pablo que el Dios es definido como « el Dios de la agapi… ὁ Θεὸς τῆς ἀγάπης» (2Cor 13,11), algo que más tarde por San Juan será personificado con: «el Dios agapi es… ὁ Θεὸς ἀγάπη ἐστίν» (1Jn 4,8). La agapi de Pablo circula desde nuestra agapi a Dios y de esta a la agapi de Cristo hacia nosotros, y de allí a la certeza de la agapi de Dios “en Cristo”. El Dios ha mandado a Su hijo a la Cruz por agapi: «El Dios muestra su agapi-amor hacia nosotros, porque aún siendo pecadores, Cristo murió por nosotros (Rom 5,8)…συνίστησι δὲ τὴν ἑαυτοῦ ἀγάπην εἰς ἡμᾶς Θεός, ὅτι ἔτι ἁμαρτωλῶν ὄντων ἡμῶν Χριστὸς ὑπὲρ ἡμῶν ἀπέθανε», llama a sus elegidos por agapi, y «porque la agapi amor, energía increada de Dios ha sido derramada en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado (Rom 5,5)…ἠ ἀγάπη τοῦ Θεοῦ ἐκκέχυται ἐν ταῖς καρδίαις ἡμῶν». Esto exactamente le obligó a clamar que nadie, «ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar de la agapi de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro… (Rom 8,39) χωρίσαι ἀπὸ τῆς ἀγάπης τοῦ Θεοῦ τῆς ἐν Χριστῷ ᾿Ιησοῦ τῷ Κυρίῳ ἡμῶν» (Ρωμ 8:39).

Normalmente, la agapi aparece al principio del catálogo de los frutos del Espíritu Santo (Gal 5,22) y también en otros catálogos sobre las virtudes (2Cor, 6,6/ Ef 4,2/ 4,32 y 5,2/ Col 3,2/ 2Ped 1,7). Sin embargo, el llamado “himno de la agapi” de san Pablo en su primera epístola a los Corintios, es el elogio más grande que encontramos en la literatura cristiana sobre la agapi. De todos modos, el énfasis de Pablo se halla en la dimensión eclesiástica. Para la comunidad cristiana este elemento es esencial: la agapi. Además, si en los casos del Antiguo Testamento fue la Ley la que condujo Abraham, Jacobo, Job y los Macabeos en praxis o actos de suprema fe, en el apóstol Pablo el nuevo elemento de la compresión de la agapi está implícita en la cristología, pero también con su perspectiva escatológica (1Cor 13,13). Un estudio más profundo sobre la escritura Paulina certifica que la esencia de la enseñanza de Pablo sobre la agapi está presente también con diferentes expresiones: «…nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos; nos difaman y rogamos…(1Cor 4,18);  con «agapi sin hipocresíaἀγάπη ἀνυπόκριτος» (Rom 12,9) , «así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber…» (Rom 12,20), por supuesto con recordatorio cristológico: «Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida» (Rom 5,10).

  1. En los escritos de San Juan Evangelista encontramos que las obras que son atribuidas al “discípulo de la agapi”, San Juan revela sin duda alguna más profundidad hacia la teología de la agapi. La utilización del término en relación con los demás escritos es mucho más rica en el Nuevo Testamento. El verbo ἀγαπᾶν (agapán,) amar en el cuarto Evangelio el de Juan, se encuentra 35 veces y 28 veces en la 1ª Epístola de Juan y el sustantivo ἀγάπη (agapi) 7 y 18 veces correspondientemente, mientras que encontramos también la palabra ἀγαπητός (agapitós), amado, 6 veces en la epístola y el verbo φιλεῖν (filín, amar como amigo, que es sinónimo de amar) 13 veces en el Evangelio. El pasaje clásico de San Juan: «16 Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna οὕτω γὰρ ἠγάπησεν ὁ Θεὸς τὸν κόσμον, ὥστε τὸν υἱὸν αὐτοῦ τὸν μονογενῆ ἔδωκεν, ἵνα πᾶς ὁ πιστεύων εἰς αὐτὸν μὴ ἀπόληται, ἀλλ᾿ ἔχῃ ζωὴν αἰώνιον (3:16), está acompañado por «el padre ama al hijo …ὁ πατὴρ ἀγαπᾷ τὸν υἱὸν(3,35) » y se culmina con la “oración sacerdotal”, donde el Jesús ora “para que todos sean uno” (17,21), los que creerán a Sus discípulos con la unidad y la concordia de la Iglesia: «para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado…γινώσκῃ ὁ κόσμος ὅτι σύ με ἀπέστειλας καὶ ἠγάπησας αὐτοὺς καθὼς ἐμὲ ἠγάπησας» (17:23). Es tan impresionante la oración de Jesús, que uno es conducido a la conclusión de que la misión de la Iglesia y su unidad constituyen una unidad inseparable, y que las divisiones y cismas impiden la revelación y el descubrimiento de la agapi increada de Dios para todo lo creado. Todo esto nos conduce a la conclusión de que el principal objetivo del escritor es poner en relieve la agapi como el más importante de los ingredientes de la vida en comunidad cristiana.

La agapi en las escrituras de San Juan es definida como “mandamiento nuevo” y como fiabilidad del logos y del kerigma de Jesús Cristo. «Si me amáis guardad, aplicad y cumplid mis mandamientos… El que cumple mis mandamientos y los tiene interiorizados, ése es el que me ama … El que me ama, aplicará y cumplirá la enseñanza de mi logos, y mi Padre lo amará y vendremos a él y en él nos alojaremos permanentemente (metamorfoseando, convirtiendo su corazón en templo vivificado del Dios vivo) …᾿Εὰν ἀγαπᾶτέ με, τὰς ἐντολὰς τὰς ἐμὰς τηρήσατε….ἔχων τὰς ἐντολάς μου καὶ τηρῶν αὐτάς, ἐκεῖνός ἐστιν ἀγαπῶν με…ἐάν τις ἀγαπᾷ με, τὸν λόγον μου τηρήσει, καὶ πατήρ μου ἀγαπήσει αὐτόν» (Jn 14,15-23 y 15,10). No sería una exageración si sostuviéramos que en las escrituras de San Juan, en general, la Ley se concreta sólo en la agapi: «Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amadoαὕτη ἐστὶν ἐντολὴ ἐμή, ἵνα ἀγαπᾶτε ἀλλήλους» (15,12), y por esto se dirige a sus discípulos como «vosotros sois mis amigos… ὑμεῖς φίλοι μού ἐστε». El concepto de la agapi se desarrolla aún más en la 1ª Epístola y en la última sección de ella se exhorta a los fieles: «amémonos los unos a los otros, porque la agapi amor energía increada procede de Dios… ἀγαπῶμεν ἀλλήλους, ὅτι ἀγάπη ἐκ τοῦ Θεοῦ ἐστι» (1Jn 4:7). La fuente de la agapi es el mismo Dios y por esta razón se reduce a que «cada persona que ama y tiene en su vida como guía la agapi, ha nacido de Dios y se encuentra en relación cordial con Él y Le conoce más aúnπᾶς ἀγαπῶν ἐκ τοῦ Θεοῦ γεγέννηται καὶ γινώσκει τὸν Θεόν» (1Jn 4,7). San Juan, de una manera muy atrevida concluye que por su naturaleza «el Dios es agapi… ὁ Θεὸς ἀγάπη ἐστίν» (1Jn 4,8). Pero esta definición original y sutil sobre el Dios, no es referida a la increada οὐσία (usía, esencia, substancia) sino a la ética y a la energía increada. Por eso «también nosotros debemos y estamos obligados amarnos unos a otros… καὶ ἡμεῖς ὀφείλομεν ἀλλήλους ἀγαπᾶν» (1Jn 4,11).

En conclusión, el cristianismo primitivo, tal y como lo revelan por lo menos los testimonios de los textos canónicos del Nuevo Testamento, continúan dando prioridad al mandamiento de la agapi que encontramos ya en la Biblia hebraica. Es característico del mundo greco-romano que no se encuentre en ninguna comunidad que la agapi juegue un papel esencial y primordial como en el cristianismo primitivo. Desde las capas más antiguas de la literatura cristiana se revela que la venida de la Realeza increada de Dios, a la persona de Jesús Cristo, constituía una señal clarísima de la agapi de Dios hacia todos los hombres y hacia toda la creación creada.

Debemos pues, prestar atención al verdadero significado liberador y redentor de la agapi para entender correctamente la primera comunidad cristiana, que fue la primera en vivir y transmitir el mensaje de la agapi al mundo.»

  • (Texto original de Pedro Vasiliadis, Dr. de la facultad de Teología de la Universidad Aristotélica de Salónica: está dedicado a todos los estudiantes, tanto como a los Ortodoxos helenos como a los extranjeros, a los que se dedican a la ciencia divina de la teología).

Dicen los Santos Padres Ortodoxos: Nadie puede conocer la increada agapi de Dios si no es a través de la energía increada Jaris del Espíritu Santo. Éste es el propósito de la psicoterapia de la Iglesia Ortodoxa, convertir mediante la continua μετάνοια (metania, conversión, confesión y arrepentimiento), la φιλαυτία (filaftía) que es la creada, interesada, egocéntrica, enfermiza y excesiva agapi-amor a uno mismo, en la desinteresada divina agapi increada de Dios, a través de los tres estadios: Catarsis, Iluminación y Zéosis o Glorificación.

San Diádoco de Fótica, Filocalía, 34- Una es la agapi natural que tiene la psique y otra es la que viene de la energía increada del Espíritu Santo. La primera se mueve cuando queremos, según nuestra voluntad; y por eso, es saqueada y arrebatada fácilmente de los malos astutos espíritus, cuando no sujetamos con fuerza a nuestra predisposición agapítica. Pero la otra, la que se realiza a través el Espíritu Santo empuja a la psique hacia la agapi de Dios, de modo que todas las partes de la psique se apegan de manera inexpresable a la bondad del divino anhelo, con inmensa y sencilla disposición. Porque entonces en el nus, lleno de la energía increada espiritual, como si fuera un parto, se convierte en una fuente de agapi que brota, emana gozo y alegría.

Del libro “Dios Logos y el logos humano”, Monasterio san Dionisio de Athos: «La inenarrable agapi endotriádica no sucumbe a ninguna percepción intelectual, sino que se apocalipta-revela por el perfeccionamiento del Espíritu Santo a través de las divinas Energías increadas. La Agapi como término no significa esencia sino energía, puesto que es la plenitud de la revelación de las tres Personas… La divina Agapi es el logos más universal que significa la plenitud de las energías increadas. La culminación de la acción de la Providencia es la kénosis- vaciamiento de los santos Padecimientos de Cristo. El perfeccionamiento de la vida en Cristo consiste en la comunión de los “inefables logos” del corazón de Cristo y sobre todo de la humilde Agapi, la cual se apocaliptó-reveló con Su sacrificio en la Cruz. “Mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado (Jn 13,34) y “…mayor que éste agapi nadie tiene, que exponga su vida por los amigos” (Jn 15,13). La kenótica-vaciadora Agapi condujo a los Mártires al sacrificio de sus sangres por Cristo; y ésta inspira al sacrificio diacrónico, el cual sugiere espiritualmente la sangre de la áskisis (ascesis, ejercicio, práctica) y la oración por toda la tierra de los Santos. La sufridora Agapi constituye el perfeccionamiento de la agapi hacia el prójimo, según los Santos: “Cuando oras hacia el Señor con recogimiento, contrición y dulce sufrimiento del corazón lo mismo para ti que como para todo hombre, enemigo y amigo, entonces sabrás que has amado desde el fondo de tu psique a tu prójimo” (S. Gregorio Palamás).  “Aquel que adquirió la agapi, adquirió a Dios, porque Dios es agapi” (1Jn 4,8)».

San Juan el Clímaco dice: Aquel que quiere hablar sobre la agapi es como si intentara hablar con el mismo Dios. Hablar de Dios es tarea peligrosa para los que no presten especial atención. Sobre el conocimiento de la agapi hablan los Ángeles, pero ellos lo hacen según el grado de su divino esplendor. Agapi es Dios y el que intenta definir a Dios es como el ciego que cuenta los granos de arena del mar; y en cuanto a su naturaleza, es similar a Dios, tanto como es posible a los mortales parecerse a Él; su energía (increada) es la embriaguez de la psique-alma; en cuanto a su propia virtud, es la fuente de la fe, un abismo de paciencia y un océano de humildad. La agapi, ante todo, es la expulsión de todo pensamiento de enemistad porque “la agapi no piensa ni tiene en cuenta el mal” (1 Cor 13,5). La agapi, la apazia (sin pazos, impasibilidad) y la adopción filial sólo se distinguen por el nombre. El que no siente temor está en plenitud de agapi o está muerto psíquicamente. La agapi concede el don de la profecía y otorga la fuerza milagrosa; es abismo de divino esplendor y fuente de divino fuego; cuanto más fuego brota, tanto más abrasa al sediento. La Agapi es principio de constante humildad, consolidación del estado de los Ángeles y progreso eterno de los distinguidos de Dios.

San Máximo el Confesor: Agapi es una disposición buena de la psique la que hace que no prefiera ninguna cosa más que la gnosis-conocimiento de Dios. Pero es imposible que uno pueda llegar a conseguir esta agapi permanente si prefiere estar apegado apasionadamente en algo terrenal. Aquel que ama a Dios, por encima de Sus creaciones prefiere Su gnosis (conocimiento increado) y con anhelo incesante espera la agapi. Aquel que tiene fijado su nus a la agapi de Dios, desprecia todas las cosas visibles y su cuerpo como si fuera ajeno a él. Bienaventurado el hombre que puede amar a cada hombre en el mismo grado. Tal y como la memoria del fuego no calienta el cuerpo, así la fe sin agapi no trae en la psique la iluminación de la gnosis. Aquel que adquirió los frutos de la agapi con su celo no se separa de ella, aunque sufra miríadas de males. Pues que te convenza sobre esto Esteban, el discípulo de Cristo y sus iguales, que oraban por aquellos que los mataban y pedían que les perdonase Dios porque actuaban así por ignorancia (Hechos 7,60). No tiene perfecta agapi aquél que cambia de ánimo y disposición hacia los hombres en relación con su carácter; por ejemplo, a uno le ama y a otro le odia, o la misma persona otras veces le ama y otras le odia por las mismas causas. Si a unos los odias y a otros no los amas ni los odias, otros los amas a medias en cambio a otros los amas demasiado, de esta desigualdad aprende que estás muy lejos de la perfecta agapi, la cual enseña que ames cada persona por igual. No seas fácil en omitir y rechazar la agapi espiritual, porque no ha quedado otro camino para la sanación y salvación de los hombres. Procura a medida que puedas amar cada hombre, si esto aún no lo puedes hacer por lo menos no odies a nadie. Pero esto tampoco lo puedes hacer si no desprecias las cosas mundanas y terrenales. Muchos han dicho mucho sobre la agapi, pero si la buscas la encontrarás sólo en los discípulos de Cristo, porque sólo ellos tuvieron la verdadera Agapi como maestro, por la cual decían: “Si tengo el carisma de profecía y conozco los misterios de Dios, más si tengo toda la gnosis y no tengo agapi no me beneficio en nada” (1Cor 13,2-3).

Dimitri Panagópulos: “Αγαπήσεις (agapísis) amarás al Kirios-Señor tu Dios con toda tu psique, con todo tu corazón, con toda tu fuerza y con toda tu diania (mente, intelecto), este es el primero y el más grande mandamiento y segundo igual, amarás a tu prójimo como a ti mismo, en estos dos mandamientos de agapi depende toda la Ley y los Profetas”. Si no tienes ésta agapi hacia Dios y tu prójimo, no haces nada. No se necesita ninguna matemática, ciencia o filosofía para entender que el primer y mayor pecado es el incumplimiento de la 1ª ley, no son mayores pecados el asesinato, ni el robo o el adulterio etc. Sí preguntásemos a nosotros mismos o cualquier otro heterodoxo, ¿cuál es el pecado más grande? tendríamos infinidad de opiniones, menos ésta. En el Misterio de la Metania ¿quién de nosotros se ha confesado alguna vez que ha incumplido el primero y más grande de los mandamientos?

Además, decimos que el Señor Jesús Cristo es el A (alfa) y el Ω (omega) de nuestra fe. Como la letra A alfa es la primera del verbo ΑΓΑΠΩ (agapó, amo) y el Ω omega la última, por eso decimos que el Dios Trinitario es agapi y ama excesivamente al hombre con sacrificio hasta la Cruz.

Dios Padre, dentro de los padecimientos de Su Hijo, desea místicamente estremecer la paranoia mundial con Su sufridora y humilde Agapi y desde ésta sacrificadora Agapi de Cristo, el hombre finalmente puede constituirse “uno” con el Dios, el cual no tiene, sino que “es agapi, ἀγάπη ἐστίν” (1Jn 4,8).

Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en: https://www.logosortodoxo.com/12-lexis-apocalipticas/ 1. ΑΓΑΠΗ-AGAPI, AMOR

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