Apocalipsis Unidades 41-50

Unidad 41 Apocalipsis 13, 16-18 La marca de la bestia y el bloqueo económico. Lo más seguro es que uno espere el cumplimiento de la profecía

 

Homilía 56. Nos encontramos el capítulo 13º del libro del Apocalipsis, al versículo 16º.

«Y hace que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente» (Ap 13,16).

El divino Evangelista, acostumbra siempre dar esta situación, diríamos, de los hombres. Dice “pequeños y grandes, ricos y pobres, esclavos y libres”, para expresar que aquellas cosas que opera el pseudoprofeta a cuenta del Anticristo son para todos los hombres. No son sólo los ricos que sufrirán las maldades o las influencias del Anticristo, o sólo los pobres o sólo los libres, o los esclavos, siervos o sólo los grandes y no los pequeños, etcétera, sino que el Anticristo su sello, con la acción y energía siempre del pseudoprofeta, lo pondrá a todos los hombres, indistintamente el sexo, edad y clase social. Pero en esta imposición por obligación directa, que decíamos la vez anterior, para que sea rendido culto al Anticristo y sea venerada su icona-imagen, por la amenaza a muerte, viene también un modo indirecto de coacción y chantaje que es de naturaleza económica, y que naturalmente este también contiene la amenaza de muerte.

«De forma que ninguno pudiese comprar ni vender, si no tuviese la marca –el sello del Anticristo- o el nombre de la bestia, o el número de su nombre» (Ap 13,17). Nadie podrá comprar si no tiene el sello del Anticristo.

Así que aquí hay un aislamiento económico. Surge la pregunta: ¿O sea que no habrá una manera por la que podremos mover nuestras economías?, ¿es decir, que tendremos alguna dificultad?

Los bancos por costumbre son los que hacen el movimiento y traspaso del dinero; pero veremos más abajo que los bancos entran en el medio. Tomad el caso cuando los bancos están en huelga, que inmediatamente se crea una parálisis económica en los mercados y en el comercio. Por tanto, esto no es generalizado, sino que es sólo para las personas que no tienen el sello o la marca, estas personas no serán asistidas económicamente por los bancos, o por el comercio, el mercado en general. No podrán comprar nada. Irán al supermercado o al colmado y le dirán “dame un kilo de azúcar”, o al panadero “dame un kilo de pan”, y les dirá: “Si tienes el sello o la marca, -que estará en la mano o en la frente- compra lo que quieras. ¡Si no lo tienes no podrás comprar nada. Eres productor y quieres vender tu mercancía, tus productos, no te comprarán tu mercancía, tu producción, si no tienes la marca del Anticristo. Esto quiere decir: “de forma que ninguno pudiese comprar o vender”.

Entendéis que es un chantaje terrible, y no sé cómo los hombres podrán resistir y reaccionar realmente en este punto. Veis cuan terribles serán aquellos días del Anticristo.

¿Pero cuál es este sello por el que estamos hablando? ¿Cuál es la marca χά­ραγ­μα járagma?

Marca χά­ραγ­μα járagma entonces en la época que se escribía el libro del Apocalipsis era el sello imperial; así se llamaba; χά­ραγ­μα járagma marca. Acordaos incluso en la época del Nabucodonosor, o de otros reyes antiguos, que como sello tenían el añillo de ellos, que encima de una piedra preciosa, un diamante, tal como nosotros tenemos hoy en día, quizás algo así, aquellos tenían las marcas χά­ραγ­μα járagmas y ponían los sellos encima de los documentos. Este añillo estaba siempre en  la mano del rey. No estaba en algún armario, en una caja que podía utilizarlo el secretario; estaba sólo en la mano del rey. ¡Si se supone que el rey daba alguna vez a alguien su añillo, es decir, el sello, el sello grande del estado o del reino –por hablar con una expresión contemporánea- significaba que esta persona que lo recibiría tenía una gran potestad, jurisdicción y gran poder! Por tanto, esta expresión “marca χά­ραγ­μα járagma”, es decir, sello, no es más que el sello con el nombre o el número del Anticristo.

[Creo que os acordaréis que la primavera del año pasado os había comentado un suceso que me lo había dicho el señor Nicolaos Sotirópulos, teólogo del Stavrós. Había venido aquí en la ciudad Larisa, había hecho una homilía en el centro Sápfiro, y vino también al Monasterio y le dimos alojamiento. Me dijo pues, aquello que entonces os había dicho, y no podía tenerlo más guardado para mí, quería contároslo inmediatamente también a vosotros, y mi referencia era sobre este punto que analizamos hoy. En pocas palabras os lo volveré a contar:

 Un sacerdote ortodoxo de América le dijo que los Bancos de América preparan un método de carnet de identidad de los depositantes, de modo que este carnet sea marcado sin poder borrar en la mano derecha o en la frente con rayos leizer; naturalmente que hoy para sacar dinero del Banco uno necesita ir a retirar el dinero con su carnet de identidad etcétera. Este sello, no se ve nada exteriormente; debes poner tu mano a una máquina especial, para que sea revelado el sello, y sean comprobados tus datos, es decir, que eres tú mismo. Y esto por supuesto será imborrable e indeleble. Tendrás dos números, uno general y uno individual; el número general será el 666, y el número individua será el número de tu registro que estás en las listas del Banco como depositante; será tu número individual, personal.]

Me diréis que: “¿Por qué se van a utilizar dos números? ¿No sería bastante, digamos que es una forma inteligente que uno tuviese un carnet de identidad imborrable, así cualquier cosa que haga cualquieras que sean sus huellas dactilares, en cualquier parte que se mueva, dará una fidelidad de su carnet de identidad? ¿No sería suficiente que se ponga sólo un número individual? ¿En qué serviría el número general 666?]

[El señor Manolis dice que esta parte cursiva debe quitarse del texto, porque como he dicho el tiempo no se ha comprobado esta teoría. Hoy en día se considera más bien con más posibilidad que el sellamiento se hará con un chip por implante].

Amados míos, aquí hay algo sorprendente. Como sabréis, el dinero, los muchos dineros que se mueven en los mercados de todo el mundo pertenece en manos judías; esto lo sabéis. Los judíos no son muchos en el mundo; son unos once 11 millones de personas, pero tienen, en un porcentaje grandísimo, la economía del mundo y en consecuencia estos hombres regulan las cosas. ¿Pero qué les importaría y qué relación tienen ellos con el número 666?

Los Hebreos no han creído en Cristo, y naturalmente esperan otro Mesías. Es una fracción, los llamados Sionistas, que tiene esperanzas mesiánicas pero de tipo materialista, dimensión materialista-hilística. Son los auténticos descendientes de aquellos hebreos de la época de Cristo que querían un Mesías que sea libertador nacionalista y a la vez les daría de comer con cucharas de oro, como dice el dicho popular. Por supuesto que sus esperanzas quedaron desmentidas a la persona de Jesús Cristo, por eso Le crucificaron.

¡Por supuesto que también hay otras causas! Nos dice claramente el Evangelista Juan que “por envidia le entregaron” (Mt 27,18 Mrc 15,10). ¿Pero cuándo? Cuando vieron que se desmiente la esperanza de ellos de que podría ser el Mesías tal y como ellos Le esperaban. Por supuesto que los Profetas no hablaban de este tipo de Mesías, pero dentro de su mareo por la sed y el hambre de ellos para libertad y riqueza, no interpretaron correctamente a los Profetas, y esto es un dato y elemento característico. Las Escrituras las interpretan con los criterios de los pazos. Y cuando uno interpreta las Escrituras con el criterio de los pazos, por supuesto que las interpretará equivocadamente. Así, no veían que el Mesías es padeciente, y se escandalizaron cuando vieron a Él al que esperaban que estuviese encima de la cruz. Esto que decían “si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz y creeremos” (Mt 27,40 ·52 Mrc 15, 30·32), porque siempre en la médula de ellos estaba la búsqueda del milagro. Pero el milagro no es siempre la demostración, porque milagros hará también el pseudoprofeta y el Anticristo. Sin embargo fueron desmentidos.

Por supuesto que los hebreos, la Santa Escritura, el Nuevo Testamento lo conocen. ¡Es cierto que conocen que el número 666 es un Mesías que será y se llamará por los Cristianos Anticristo! Pero estos hombres entregaron ya su corazón al Satanás. El Cristo dijo claramente que aquel que no tiene al Hijo no tiene ni al Padre (Jn 5,23 c.f Mt 11,27 Jn 5,23. 8,19. 16, 6-11 2Jn 9). Oíd esto, es terrible: ¡“El que no tiene al Hijo no tiene al Padre”! ¡Y aquel que no tiene nada es ateo! Entonces los Hebreos, pues, ya que no tienen al Hijo, porque no creyeron, por consiguiente tampoco tienen al Padre, por tanto son ateos; por consiguiente se han gobernado y ya son conquistados por el Diablo. Y ya que los hombres con sus posiciones gruesas materialistas, no ven nada delante suyo sino sólo el dinero y la cosmocratoría-dominio del mundo.

¿Cómo serán atendidos, servidos en esto? Serán servidos sólo si aceptan un Mesías que será contrario a Jesús Cristo. Ya presienten que éste será el que trae el número 666 en el libro del Apocalipsis. Impresiona esto. ¡Realmente impresiona!

¿Pero por qué impresiona? Os acordáis hace tiempo que nos habíamos referido a una oración masónica del grado 33, que se dirige al Bazomet –que no es otra cosa que el Diablo- y que es una estatua, como el dios Pan con patas de cabrón, diríamos, un medio hombre y medio cabrón con cuernos, con manos humanos, tiene cola y sus patas son de cabrón. ¡Se sienta con los pies cruzados y le veneran! ¡Al Bazonet, es decir, al Diablo –os lo repito- le veneran! ¿Por qué le veneran? ¡Los hombres veneran a éste e insultan al Yahvé, -¡al Señor, a Dios!- que es como enemigo de la cultura, el enemigo del progreso y etcétera… mientras que el Bazonet, el Diablo es el que produce la cultura, la tecnología, el arte y el hedonismo de este mundo.

Por otra parte el Evangelio no les gusta, lo mismo tampoco el Antiguo Testamento, no les gusta como ascética. Acordaos de los Hebreos en el desierto, amados míos, cuántas veces se indignaron y contrariaron cuando el Dios los tenía bajo pedagogía sólo con el maná. Ellos querían también la carne, las cebollas, los ajos y los pescados de Egipto y quisieron volver atrás y rechazar la promesa de Dios sobre una “tierra prometida”. En consecuencia los Hebreos no quieren a Dios, sino que quieren un Mesías, un dios, que les dará bienes materiales. Por esta razón rechazan a Dios del Antiguo Testamento, rechazan también a Jesús Cristo como Mesías y quieren un Dios que les dará bienestar y abundancia material. Y cuando saben que este gobernará al mundo en nombre de los Hebreos, y como veremos a continuación que será Hebreo, entonces pues, sin conocer aún quién será, aceptan el número 666, que es la característica de su propia dominación mundial. Así se explican las cosas.

Amados míos, si habéis leído el último protocolo de los sabios de Sión, cómo buscan y quieren que sea transformado el futuro rey, descendiente de David, la estrella de David, como le llaman, que reinará a los Hebreos y se convertirá en cosmocrátor-gobernador mundial, encontraréis las cualidades características tal como nos las explican los santos Padres sobre el futuro Anticristo. ¡Y existen elementos sobre el Anticristo que, si los escucháis, os asustaréis, es decir, qué hombre admirable y bueno será, por supuesto al principio…al principio! Así que, no es nada raro si buscan a poner estos dos números, el número 666 y el número individual, personal.

De todas formas, como sabréis, cada profecía no se hizo por el hombre sino por el Espíritu de Dios. Así, estos hombres lo entienden o no lo entienden, se hacen servidores del cumplimiento de las Profecías de Dios. Cuando, por ejemplo, a cada momento el evangelista Juan ve cómo el Cristo es crucificado y dice “se repartieron entre sí las vestiduras, porque estaba escrito” (Jn 19,24 Sal 21,19). Y que “no se quebraron sus huesos, como de los dos ladrones, porque no estaba escrito…”, y “no será quebrado hueso suyo” (Jn 19,36 Num 9,12 Sal 21,18 y 33,11), es decir, cada momento el evangelista Juan ve delante suyo la Escritura, ¿y los hebreos no leían la Escritura? Había Rabinos importantes, ¿no leían? Sin embargo, amigos míos, cumplían las profecías sin entenderlo.

Y continúa la Escritura:

«Aquí está la sabiduría. El que tenga nus (espíritu iluminado), cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es χξς seiscientos sesenta y seis»

La χ es el 600, la ξ es el 60 y la ς es el 6, total 666. Cuando dice “número del hombre”, es el nombre de hombre, y nos da como os dije este número.

Pero prestad atención un poco aquí. ¿Cuál es la sabiduría de la que está hablando?

Obviamente habla de la Sofía-Sabiduría Divina, y no de la sabiduría del nus humano. Y esto significa que “las cosas que escribo son comprendidas sólo después de divina apocálipsis-revelación y de divina iluminación”.

Pero me diréis: “¿Hasta ahora no se ha revelado el nombre, aunque sea en algunos hombres importantes? No, amados míos, no se ha revelado. Quizás se haya revelado-apocaliptado al divino evangelista Juan, porque hemos visto en el Apocalipsis que el Dios le dice “estas cosas no las escribirás” (Ap 10,4). La misma cosa dijo también a Daniel, que él también profetiza sobre el Anticristo, es decir, le dice el Dios: “Estas cosas no las escribirás” (Dan 8,26 · 12,4). Esto significa que hay algunas apocalipsis-revelaciones que no conciernen a la Iglesia, sino que conciernen sólo a la persona del Profeta que las escribe; especialmente sólo a esto. Porque podría san Juan a preguntar: “¿Señor, por favor, dime quién es este destructor de la Iglesia y también de todo el mundo? ¿Dime quién es?”. “Te diré quién es, es éste, pero no escribirás su nombre, escribirás sólo el número de su nombre”. Y como en el número del nombre coinciden muchos nombres, uno no puede localizar inmediatamente el nombre. ¡Para nada puede, es imposible!

Quizás aún el nombre del destructor, del hijo de la perdición y de la iniquidad, este nombre puede ser que lo conociese también el apóstol Pablo. Quizás se le había revelado-apocaliptado. O si queréis, puede que conociesen el nombre del Anticristo también los doce Apóstoles y lo han guardado secreto y no lo han depositado o revelado. Naturalmente no fue depositado a la Iglesia e ignoramos quién podría ser; lo guardaron sólo para ellos mismos. Entonces preguntaréis: ¿Por qué el evangelista Juan expresa esta aclamación y dice «¡aquí está la sabiduría, el que tenga nus (espíritu iluminado), cuente el número de la bestia, pues es número de hombre, y su número es χξς seiscientos sesenta y seis» y provoca!

Amados míos, podríamos decir que esta provocación se hace principalmente para provocar la atención y la curiosidad del lector, sobre quién podría ser el Anticristo y empezar a sentirse en su interior algunas cosas y naturalmente tenerle cuidado. Además –esto no lo rechaza la Santa Escritura- se darán muchas características de la fisionomía del Anticristo, de modo que lo único que faltará será sólo el nombre. Por lo tanto, cuando conocemos las otras características, entonces cuando venga el Anticristo podremos decir: “Éste es”. Por consiguiente es una llamada  y provocación más a la atención y no de la curiosidad.

¡Por supuesto que sabemos que el hombre es curioso, y dentro en la Historia se han hecho muchos intentos de ser descifrado el número 666, pero el intento fue vano, fracasó! Este número no se ha revelado nunca. Os dije que coincide con muchos nombres. Se utilizó el alfabeto helénico-griego, se utilizaron también los alfabetos latino y hebreo. Según mi humilde y pobre opinión –que naturalmente la acepta la Iglesia principalmente- más bien es el alfabeto helénico. Ya que el libro del Apocalipsis se ha escrito en la lengua helénica, se debe utilizar el alfabeto helénico y no el latino. Para que veáis que las interpretaciones que hacen están muy estiradas, os digo por ejemplo, que ponen el nombre Λα­τεῖ­νος Latinos Latino (para decir que los latinos son anticristos, y la τει la escriben con ει (épsilon yota) y con tilde, en vez de ι (yota) que es lo correcto, pero así de esta manera el resumen de los números que corresponde a las letras es el 161. Pero para que salga el 166 que quieren, escriben la palabra Λα­τεῖ­νος con épsilon yota, y así con el ε épsilon tienen los cinco números demás que faltan. Dicen que el “ἀρ­νοῦ­μαι arnume negar” de san Hipólito, no será nombre, que significa que niego a Jesús Cristo, y con la μαι me lo escriben con με me, para que tengan el número 166. Estas cosas son interpretaciones estiradas.

Oíd pues. Como muchas veces circulan estos nombres, en concreto también la X.O.E (Cristiana Organización por la Paz), que está aquí en Larisa –estos son pentecostales junto con los hermanos Jasioti que otra vez os he hablado sobre ellos- os vuelvo a decir que tengáis cuidado, para que no os encontréis en sus círculos, son Pentecostales, son heréticos. Ellos pues, sostienen que el Anticristo lleva el nombre de Guillermo II. Pero el número no sale exactamente, ahora bien, cómo lo hacen no lo sé. ¡Guillermo II… vete a saber! ¡Nada hay de todo esto, nada seguro y verdadero!

¿Entonces, qué?

Como continuamente existen, pues, estas provocaciones y el hombre es curioso y puede caer en víctima de su curiosidad, escuchad el canon de oro de la Iglesia, primero de san Irineo “Contra las Herejías” en el 5º capítulo párrafo 30, y después de san Andrés de Kesarea, en la interpretación que hace sobre el Apocalipsis. San Irineo escribe: “Es más seguro, inocuo y sin peligro que uno espere el cumplimiento de la profecía sobre la venida del Anticristo, en vez de pensar e intente a adivinar los posibles nombres y entre estos encontrar cuál podría ser el nombre que tenga el número que se ha dicho.

Y san Andrés de Kesarea escribe: “La exactitud del nombre por el número, como también el resto sobre los escritos sobre él, el tiempo y la experiencia apocaliptará-revelará y la experiencia de los nípticos o los que están en nipsis” (San Andrés de Kesarea: “En el Apocalipsis”, J.P. Migne tomo 106, logos 13, cap. 38 pag 340). Esto es epigramático. En concreto, si se permite, para hacerlo fácil de acordar, me quedaré sólo en dos tres palabras: “el tiempo y la experiencia apocaliptará-revelará a los que están en nipsis, a los nípticos”. Realmente el tiempo apocalipta las profecías. ¿Pero cómo puede ser percibido el tiempo del cumplimiento de la profecía? Esto se hará cuando uno tiene experiencia espiritual y nipsis!

¿Qué es esta nipsis? Nipsis del corazón significa que tengo corazón, nus catartizado, sanado y puro. Es del verbo νή­φω nifo (no hay traducción en español, algo así como estoy sobrio o practico la sobriedad, ver nuestro léxico grande AlfaΩmegA), literalmente quiere decir que me contengo del vino, y en consecuencia estoy sereno, tengo la mente clara. Tal como es conocido, los pazos crean borrachera, oscurecimiento del nus y del corazón. Por tanto, cuando no tenemos esta borrachera de los pazos, es decir, que nos encontramos en una situación níptica, nuestro corazón realmente está sereno y entonces podemos ver cada cosa e interpretar lo que sucede en la Historia.

San Ignacio escribe a san Policarpo: “Los tiempos apréndelos y anhela lo esperado”, y como veremos más abajo, la Segunda Parusía-Presencia conecta en tiempo inmediato con la aparición del Anticristo, porque inmediatamente después vendrá el Cristo. Por consiguiente, cuando aquí dice “aprenda los tiempos”, significa que estudies los períodos de los tiempos y saques las conclusiones, debes tener el corazón en nipsis, es decir, corazón catartizado, sanado y purificado de los pazos. ¡Que seas un hombre fiel, que no estés dominado por los pazos, las maldades y los defectos, y entonces podrás ver! San Andrés de Kesarea, pues, dice muy epigramáticamente que “el tiempo y la experiencia apocaliptará-revelará a los que están nipsis, a los nípticos”.

Mucho más si, cuando los dos Profetas, Elías y Enoc, indicarán al Anticristo y dirán: ¡“Éste es”!, entonces por un lado los fieles se decepcionarán porque será el ídolo ideal de ellos, pero finalmente los dos profetas serán asesinados por el Anticristo; pero sin embargo los fieles dirán: ¡“Éste es”! Y no es sólo la experiencia personal y la nipsis de sus corazones que los ayudarán a distinguir al Anticristo, ya que la Santa Escritura nos da muchas cualidades de su persona e imagen, pero serán también los dos Profetas que darán su testimonio sobre la persona del Anticristo. Y continúa san Andrés de Kesarea:

“Porque si en cierto se debería conocer este nombre, del Anticristo, aquel que lo habría visto lo apocaliptaría-revelaría”. Por eso os dije que hay la posibilidad que san Juan el Evangelista conociese el nombre y que le viera.

»Pero no complació la divina jaris (gracia energía increada) de Dios que sea escrito el nombre de este destructor en el libro de la Santa Escritura.

»Es realmente una ascesis, ejercicio de curiosidad el que uno pueda decir los muchos nombres que salen. Por tanto, no soy curioso, esperaré que venga el cumplimiento del tiempo (J.P, Migne, P.G. logos 13, cap.38 pag340).

Pero, amados míos, puede que surja la pregunta que, ya que no se revela su nombre, no se descifra el número, entonces por qué se ha de referir. ¿Por qué razón se ha puesto? ¿Quizás el Profeta juega?

¡El Profeta no juega! Escribe seriamente y bajo la inspiración del Espíritu Santo. ¿Entonces qué sentido tiene esto? Simplemente cuando venga el cumplimiento del tiempo, entonces los hombres sentirán que se está verificando la profecía. El Cristo hablaba de cosas que sucedían en pocas horas o en un día, o dos o tres.”Os dije estas cosas para que creáis cuando vengan”, dijo (Jn 16, 1·33). Por ejemplo, el Jueves Santo por la noche les dice: “Esta noche dispersarán las ovejas, porque se herirá el pastor” (Mt 26,31Mrc 14,27). “Esta noche tú Pedro me negarás. Y los demás también me negaréis. En tres días resucitaré. Vosotros lloraréis y lamentaréis por mi muerte y el mundo, el alejado de Dios se alegrará por mi crucifixión, pero no tengáis miedo, vuestra pena y tristeza se convertirá en alegría y gozo. La mujer cuando va a dar a luz, se siente angustiada y tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero cuando ya ha dado a luz al niño, no se acuerda más de la angustia y del dolor, por la alegría y el gozo que haya nacido un hombre en el mundo. Y vosotros volveréis a alegrar cuando me volváis a ver. Os dije estas cosas de modo que cuando se realicen vosotros creáis”, claramente lo dice esto el Señor allí, (Jn 16).

¡Es decir, la profecía, amados míos, es la mayor demostración de la verdad y de la autenticidad! No es el milagro, porque milagros aunque son falsos hará también el Anticristo. Y el Diablo hace milagros. ¿Si acaso el Espiritismo y la Magia no hacen milagros? Pero la demostración irrefutable de la verdad es la profecía. El Diablo no conoce el futuro y no puede dar profecías. Además os lo dije; que el Diablo al azar dice algunas cosas y los hombres que creerán al Diablo, el Dios permite, mandando el espíritu del engaño a verificar aquello que han creído… en el sueño, en la predicción de la gitana, de la pitonisa de las cartas o del café, del espiritista… a verificarlas, única y exclusivamente como un castigo, sea pedagógico o condenatorio. Me temo que es condenatorio, porque el espíritu del engaño es el ésjato-extremo o postrero castigo que puede dar el Dios. Lo dice la misma Santa Escritura esto. El Antiguo Testamento (Is 19,14 Jer 4,11) habla del espíritu del engaño. Lo dice también el Apóstol Pablo a los Tesalonicenses que lo veremos un poquito más abajo. Por esta razón, pues, la profecía es privilegio de Dios. Por esta razón se ha puesto, para que sea verificada la profecía, y los hombres de aquella época –puede ser que sea en nuestra época, puede ser la próxima generación, no lo sabemos- dirán: “¡Es verdadera la profecía! Debemos tener cuidado”.

Aquí amados míos, termina el capítulo 13º que se refiere por supuesto de forma seca a la primera bestia, el dragón, el Diablo, y también a la segunda bestia que viene del mar, el Anticristo, y finalmente a la tercera bestia que es el pseudoprofeta. Ahora aquí el sagrado Evangelista más abajo pone algo agradable, pone un intermedio-diápsalmo, que es su costumbre, para dar lugar a un tono de recreo y respiración alegre al lector, después de mucha presión de su psique por las cosas desagradables que van a suceder.

Pero antes que vayamos al capítulo 14º para ver este intermedio-diápsalmo, que son los “ciento cuarenta y cuatro mil vírgenes” que siguen al “Cordero a dónde quiera que vaya”, y realmente es una icona-imagen bella, os había prometido que deberíamos ver el tema del Anticristo, no sólo por el lado del Apocalipsis, sino también por toda la Santa Escritura. Para ver los testimonios sobre el Anticristo por toda la Santa Escritura, Antiguo y Nuevo Testamento, para que no se crea que el Apocalipsis es sólo un signo o señal de la Santa Escritura. Muchos puntos de la Santa Escritura se refieren sobre este tema. Veremos aún cómo interpretan también los santos Padres, y cómo describen la personalidad del Anticristo con detalles que os sorprenderéis. Por eso, pues, muy pronto por supuesto veremos también por este lado este tema del Anticristo, es decir, de dónde vendrá, cómo vendrá, de dónde nacerá, en qué lugar, etcétera…

En principio debo decir que el ojo agudo de los santos Padres de la Iglesia nos discierne dentro en la Santa Escritura aquellas cosas y realidades que nosotros no podemos discernir con tanta facilidad, por eso utilizaremos como guías a los santos Padres de nuestra Iglesia que son los Santos de nuestra Iglesia.

Los nombres que atribuyen al Anticristo tanto la Santa Escritura como también los Padres de nuestra Iglesia –algunos, porque son muchos más de los que os voy a decir, son los siguientes:

“Anticristo” (1Jn 2,18 · 4,3), “dios soy yo” (Ez 28, 2-10 2Tes 2,3), “hombre del pecado” (2Tes 2,3), “hijo de la perdición” (2Tes 2,4),“el opositor” (2Tes 2,4), “el alzador o orgulloso” (2 Tes 2,4), y también “el inicuo” (2Tes 2,8). Como veis el Apóstol Pablo atribuye muchas nominaciones al Anticristo. Aún tenemos los nombres de “bestia” (Ap 13,1) igual que el capítulo del Apocalipsis que estamos analizando, “engañador del mundo” (Didají XVI, 4), “enemigo” (San Cirilo BEPES 39,189), “el inicuo dios” (San Irineo BEPES 5 Contra Herejías), “hijo del diablo” (San Hipólito obispo de Roma BEPES 6, 201, 37), “serpiente” (Gen 49, 16-18), como llama Jacobo a su hijo Dan, “el estafador” dice san Juan Damasceno, “pseudocristo” dice san Cirilo de Jerusalén, literalmente falso Cristo.

Todos estos nombres naturalmente son terribles. Hice una colección, para daros una imagen, porque por los nombres ya entendemos también la persona. Indicativamente utilizaremos sólo algunos versículos de la Santa Escritura, muy pocos tres o cuatro, Nuevo y Antiguo Testamento. Y en principio de el Antiguo Testamento, un dato fundamental sobre el Anticristo es el siguiente:

Cuando Jacob bendecía a sus doce hijos en Egipto, un poco antes de morir, dio toda la bendición a Judas que es el cuarto hijo, para que de él provenga el Mesías. Le dijo las palabras más grandiosas y elogiables. Veréis que dentro de estas palabras de Jacobo sobre su hijo Judas, existe el dato y elemento de la economía encarnada del Hijo de Dios, o sea, Su muerte. Cuando le dice “como un leoncito te has acostado para dormir”, es la muerte del Mesías; “¿y quién se atreve y te puede despertar? Cuando despertarás, entonces Tus enemigos templarán”. Es decir, existe proféticamente la descripción de las características del Mesías Jesús Cristo, que ha visto. O sea que habla sobre la Muerte, la Resurrección, la Iglesia, la fe de las naciones –“y él es la esperanza y anhelo de las naciones”- el Misterio de la Divina Efjaristía que allí habla sobre la vid, la bienaventuranza y felicidad eterna.

Cuando llegó a Dan, su hijo, le profetiza las siguientes cosas: “Dan juzgará a  su pueblo, como una más de las tribus de Israel, y será Dan serpiente junto al camino, víbora junto a la senda, que muerde los talones del caballo, y hace caer hacia atrás al jinete. Tu salvación espero, ¡oh Señor!

Esta profecía, amados míos, se ha cumplido parcialmente sobre el juez Sansón. Sansón era de la tribu de Dan, era juez –Dan juzgará a su pueblo- y juzgó al pueblo, no a su tribu. Aquí la profecía dice “como una más de las tribus de Israel; es decir, juzgará y será el Juez de todo Israel, incluidas las doce tribus. Por consiguiente, aquí vemos el cumplimiento parcial de la profecía en Sansón, pero en general la profecía será verificada en el Anticristo.

Sansón era hombre piadoso, no era impío, pero gobernó sólo el pueblo de Dios. Aquí el Anticristo será impío, pero gobernará no sólo el pueblo de Dios, los Hebreos, sino que se hará también cosmocrátor-gobernador mundial.

El punto de la profecía que dice “y se hará Dan serpiente…”, es de dimensión profética de esta bendición. Dan se hizo serpiente ya que se ha cumplido parcialmente en la persona del traidor Judas, según el logos del Señor: “Aquel que come conmigo en la misma mesa, ha alzado su pierna contra a mí o se ha vuelto contra mí” (Jn 13,18), ¡pero en general se cumplirá en el Anticristo que estará llevando todo el Diablo en su interior! Acordaos que Judas también tenía el Diablo en su interior. “Y cuando tomó el pan por las manos del Señor, entonces entró el Satanás en el corazón de Judas el traidor” (Jn 13,27).

Y el Diablo quien zancadilleó o dio al talón –lo digo así- zancadilleó a los primeros en ser creados, después zancadilleó o dio al talón al Señor. Os acordáis la profecía allí al Paraíso donde el Dios dijo al Diablo “…y tú vendrás a herir la pierna de él” -por eso se llama también zancadillero o talonero- le pondrá la zancadilla, le harás mal, Le subirás a la Cruz. Finalmente el Diablo, el zancadillero o talonero Diablo viene a perseguir la Iglesia. Persiguió a los primeros en ser creados, al Señor y después la Iglesia.

En aquella parte de la profecía que dice que “el jinete caerá hacia atrás, esperando la salvación del Señor”, el jinete es el hombre fiel que insospechadamente avanza el camino pero “tú, Dan vas como serpiente, te lanzas de repente en el camino del jinete, muerdes el caballo y el jinete de repente cae a revés hacia atrás, y naturalmente se golpea en su cabeza. El camino está desierto –atención la icona-imagen es profética- el camino está desierto, de quién otro recibirá la salvación este hombre sino sólo por Dios.

Esto significa que el Anticristo será tan fuerte que no habrá persona superior a él, para que se pida de algunas víctimas que sean liberados de sus manos, y entonces la única salvación de ellos, de los fieles será que se vuelvan, giren hacia el Cielo y rogar a Cristo. Y realmente la salvación vendrá por el Cristo. El cómo vendrá nos lo dice el apóstol Pablo en su 2ª epístola a los Tesalonicenses: “El Señor le destruirá” (2Tes 2,8), el Señor le aniquilará. En consecuencia esta profecía de Jacobo se refiere toda totalmente al Anticristo.

Me diréis: ¿Por el Dan vendrá el Anticristo? ¡Sí! Pero esperar.

Daniel en su libro, en el capítulo 7º versículo 25 tiene un versículo característico: “7:25 Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos (la naturaleza y el clima) y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo. Este capítulo entero habla del Anticristo, como también muchos más versículos además que este capítulo, pero he tomado sólo un pasaje característico.

«Και­ροί kerí» es la fisis naturaleza y «νό­μος nomos» es la ley de Dios. Pero atención en algo. Encontré una nueva interpretación sobre los «Και­ροί kerí» y me alegré mucho por esta interpretación: ¡«Και­ροί kerí» es el pasado, la Historia y la Tradición! Es decir, ¡el Anticristo buscará y pedirá de alterar la Parádosi-Tradición Santa, la Historia!

¡Si acaso en nuestra época no se altera la Historia! ¡Si acaso no se altera la Tradición! ¡Cada uno que razone y juzgue! Veis que por eso vivimos días de Anticristo. ¡Vemos alteraciones de las cosas que hasta ahora no se atrevieron hacer, las vemos que se vayan haciendo ya! ¡Vivimos días del Anticristo, no lo digo yo, tantos y tantos lo dicen! Es muy sorprendente.

¿La ley cómo se altera? Cuando le ley dice que “no cometerás adulterio” y muchos dicen, “ah, tonto… se te presentan ocasiones y tú dices: ¿no cometerás adulterio?” ¿Qué es el adulterio. No es nada. ¿Y qué es la fornicación o lujuria? ¡No es nada! O, “¿por qué honra a tu padre y a tu madre?” Esto se llama presión. ¡Presión, depresión!

Amados míos, leía en un artículo de la revista ΖΩΗ sllsoí VIDA, que lo tomó de un periódico en el título “Acontecimientos”, de que un profesor de la enseñanza media, en un bachillerato de Iliúpolis (barrio de Atenas) me he olvidado la revista, no la llevo conmigo para leéroslo, ¡es un caso terrible!, dijo a sus alumnos: “¡no quiero que me respetéis; estas cosas son servilismo, son bajezas! ¡El respeto es bajeza! –Pero quiero que insultéis a Cristo, a la Panaghía y a las santas/os –literalmente- tal como os insulto yo a vosotros”… ¡Y esto se llama liberación! ¡Esto se llama mantenimiento de la personalidad y de la humanidad del profesor! Oíd por favor: ¡Esto quiere decir alteración de la ley!

¿Estas cosas las habéis oído alguna otra vez, por vuestros abuelos, bisabuelos, las habéis visto en alguna parte escritas? ¡Lo veis cómo se altera sobre el respeto! ¿Lo habéis visto en alguna parte esto? ¡No, en ninguna parte nunca! Otra cosa es que exista un hombre que no respeta a los demás, pero él no respeta al otro, pero no dirá nunca al otro así por las buenas, “qué quiere decir respeto, no tiene ningún sentido” y por encima teniendo una posición alta. Y aquellos que se han puesto como educadores para la educación de nuestra juventud, estos se convierten en maestros e instructores de la oscuridad y el precipicio… ¡Es una cosa terrible! Esto quiere decir “alteración de los «Και­ροί kerí tiempos y (clima) y de la ley»- Pero amados míos… qué va a decir uno.

El Señor profetizó y avisó a Sus Discípulos sobre el Anticristo. Mejor dicho, el Señor avisó a los mismos Hebreos y los dijo: “43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y vosotros no me recibís; si otro viene usurpando mi nombre, a ése le recibiréis. 43 Esto se testifica por el hecho que, mientras yo he venido en nombre del Padre, vosotros no aceptáis ni creéis en mi divina misión y enseñanza. Pero si viniere algún pseudomesías usurpando mi nombre y se moviera por su propia egolatría y vanagloria, aquel lo aceptaríais porque estaría halagando vuestras debilidades y vuestros pecados.

¡Y este “otro” no es más que el Anticristo! Y como interpreta san Crisóstomo (boca de oro), aquí el Señor da a entender al mismo Anticristo. Amín.

 

Unidad 42 Apocalipsis 13 1-18 El Anticristo según la Santa Escritura y los Padres. Sobre el Cristo, antítesis e imitación.

 

Homilía 57. Tal como os acordaréis, habíamos dado testimonio de la Santa Escritura sobre la realidad del Anticristo. Nos habíamos referido también al logos del Señor que dice: “43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y vosotros no me recibís; si otro viene usurpando mi nombre, a ése le recibiréis.

  1. Esto se testifica por el hecho que, mientras yo he venido en nombre del Padre, vosotros no aceptáis ni creéis en mi divina misión y enseñanza. Pero si viniere algún pseudomesías usurpando mi nombre y se moviera por su propia egolatría y vanagloria, aquel lo aceptaríais porque estaría halagando vuestras debilidades y vuestros pecados” (Jn 5,43)

Pero aquel que nos da de sobras claridad, certeza y exactitud de la descripción del Anticristo es, amados míos, el Apóstol Pablo.

En su 2ª epístola a los Tesalonicenses, con motivo de una inquietud de los Cristianos de Tesalónica sobre una inminente Segunda Parusía-Presencia de Cristo, los responde que “si primero no viene el Anticristo, el inicuo, el hijo del pecado y de la perdición, no vendrá el Cristo. Y nadie os engañe por ningún logos o dicho, palabra”. Esto significa que la venida del Anticristo será una señal para la segunda Parusía de Cristo. Os lo leeré pero sin analizarlo para que no tardemos no hay tiempo, además que he hecho análisis parcial en las homilías anteriores; en nuestro tema de hoy serán interpretados algunos puntos más.

“Nadie os engañe de ninguna manera; porque no vendrá aquel día sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre del pecado, el hijo de la perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; el que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se revele. Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se revelará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia” (2 Tes 2, 3-12).

Por tanto, amados míos, como habéis visto es muy claro el apóstol Pablo en el punto de la venida del Anticristo, dándonos muchos datos característicos.

¿Cuándo vendrá el Anticristo?

El apóstol Pablo refiriéndose exactamente a este pasaje que antes os he leído, apunta a los Tesalonicenses que antes vendrá la apostasía. Y por apostasía no da a entender que simplemente los hombres apostatarán de Dios, sino que apostasía, tal como interpretan los Padres, es el mismo Anticristo. Es decir, primero vendrá el Anticristo y después vendrá el Cristo.

Y san Crisóstomo apunta, interpretando que “antes de Cristo viene el Anticristo”. Y en concreto inmediatamente después del Anticristo. Por consiguiente, el tiempo de la venida del Anticristo se conecta con la Segunda Parusía.Presencia de Cristo, y por supuesto, ya que la Segunda Parusía de Cristo es desconocida, también desconocida permanece la venida del Anticristo.

No obstante el Señor dijo la siguiente frase: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre” (Mt 24,36). Esto significa que realmente nadie conoce la venida de la Segunda Parusía de Cristo, y en consecuencia ni tampoco la venida del Anticristo. El Cristo viene –lo subrayo- inmediatamente después del Anticristo. Este logos es claro y lo veremos esto a continuación. Además que todos los Padres hablan de esto. Pero existen algunos, como son los Milenaristas Testigos de Jehová, que dicen que después del Anticristo vendrá el reinado milenario. ¡NO! Sobre este punto hablaremos cuando lleguemos al punto concreto del Apocalipsis. El reinado milenario no es como lo interpretan los Testigos de Jehová, milenaristas. ¡NO!

En principio el número mil es un número que indica un espacio de tiempo grande, el mil no es el número exacto. Tal como decimos el número tres, siete, diez, cuarenta, cien… que son números redondos, así también el mil es un tiempo entre las dos Parusías-Presencias de Cristo. Es cierto que por todos los santos Padres de nuestra Iglesia se califica como el tiempo del Evangelio, es decir, es este tiempo que ya pasamos y que se predica y se aplica el Evangelio. Por tanto, el año milenario, pues, es desde la Primera Parusía de Cristo hasta Su Segunda Parusía.

Después del Anticristo ya no habrá tiempo, vendrá directamente el Cristo, que como veremos, destruirá al Anticristo. Por tanto, el Señor dijo que nadie conoce el día aquel ni la hora. Pero si observamos un poco el texto, veremos que tiene algo que apocaliptarnos-revelarnos, e incluso viene a estar de acuerdo con muchos otros puntos de la Santa Escritura. ¡Que no se sorprendan!

“Sobre el día y la hora”. Esto indica una exactitud. Así que el día y la hora, pues, no son conocidos a los hombres, ¿pero puede ser conocido el tiempo más o menos? Amados míos, sí. ¡No innovo algo, que Dios me guarde! ¿Pero qué entendemos con el más o menos? El Cristo ha dado señales o signos, y en concreto cuando dijo “sobre el día y la hora nadie conoce”, pero inmediatamente más abajo en el evangelio según Mateo (“4,36), da las señales sobre el cómo exactamente sucederá la Segunda Parusía de Cristo. Y cuando da señales, significa que podemos a groso modo a definir.

Además que no son las únicas señales que da el Señor aquí en Mateo, También da en otras partes otras. Pero también el Apóstol Pablo da señales o signos. He aquí la primera señal: “Nadie os engañe de ninguna manera; porque no vendrá aquel día sin que antes venga la apostasía, no vendrá el Señor”. Porque entonces engañaban a los fieles, de que viene el Señor y habían dejado sus trabajos, cerraron sus comercios o tiendas –hablando así con una expresión contemporánea- y esperaban que venga el Cristo. Tal como de tiempo en tiempo dicen los Milenaristas Testigos de Jehová: “¡Viene!…” ¡NO! Y el apóstol Pablo dice: “Tened cuidado, si no viene el Anticristo antes no viene el Cristo”. Os pregunto: ¿es o no es esto una señal? Es una señal o un signo.

Incluso el apóstol Pablo dijo que los últimos de la cola en la fe serán los Hebreos (Rom 11, 25-26). Aún el Señor y el Apóstol Pablo dijeron, que primero será predicado el Evangelio en todas las naciones (Mt 24, 14. 2Tim 4,17), y etcétera. Aún hemos visto también en anteriores capítulos del Apocalipsis, señales en el cielo y etcétera. Todas estas señales definen, a groso modo por supuesto, si nos encontramos muy lejos o relativamente cerca o muy cerca de “aquel día”.

Para ejemplo, oíd –y naturalmente no lo oís por mí, lo habéis oído por muchas bocas, y lo habréis leído en muchos puntos- que dicen: “Vivimos en tiempos de Anticristo, vivimos en períodos de Anticristo”. Esto a groso modo significa que colocamos más o menos a nuestra época si está cerca o lejos del día del Señor. Por tanto, no son opuestas las cosas que decimos sobre la ignorancia del día y de la hora, porque el Señor habló sobre el día y la hora. Ahora bien, si la definición está alrededor de cincuenta o cien años, esto es una definición por aproximación que la misma Santa Escritura da sus señales o signos.

Pero oíd qué dice el Señor después del logos que dijo sobre el día y la hora.

¿Cuando se hizo el cataclismo, su tiempo era conocido o desconocido? Obviamente el tiempo no era desconocido. Era conocido y a la vez desconocido. Por lo menos a Noé en concreto el tiempo no era desconocido, pero el día y la hora eran desconocidos, incluso también a Noé. A los hombres de afuera todas estas cosas y realidades eran totalmente desconocidas. Oíd cómo. El Dios dio orden a Noé a construir el arca, y el arca comenzó a ser construida (Gen 6,14). ¿Cuántos años duró la construcción de ella? ¡Ciento veinte años! ¿En los ciento veinte años qué veían los hombres que estaban cerca de Noé?

Le preguntaban qué hace y su respuesta era que está construyendo un arca, le volvían a preguntar qué va hacer con el arca, y qué hará con esta arca navegando. Construía un barco grande que las dimensiones se describen por la misma Santa Escritura (Gen 6,14). Les decía, pues, que el Dios mandará el cataclismo, y los hombres se ahogarán porque son muy pecadores, y que el Dios le dijo que construyera este barco para salvarse él y su familia.

Y los contemporáneos de Noé decían: “¡Noé se ha envejecido, ha perdido su cabeza, Noé se ha vuelto loco! Naturalmente porque no le creían. ¿Qué eran pues, los ciento veinte años de la construcción del arca? Eran ciento veinte años de kerigma de la metania (arrepentimiento, penitencia y confesión). ¡Pero cuando se cumplieron los ciento veinte años y Noé entró al arca, entonces comenzó el cataclismo! El Dios le dijo: “Hoy entrarás al arca”. Noé entró, y en concreto preparó todo en el interior… con toda su comodidad. Puso todos los animales, de muchas parejas. La Santa Escritura nos refiere también los pares o parejas. Puso los alimentos y varias provisiones en el interior y cuando terminó todo y le dijo el Dios para entrar, entró y cerró la puerta de afuera (Gen 7,16). Y entonces comenzó a llover.

Para Noé no era desconocido el tiempo que duraría el cataclismo, cuando vio que se acabaron sus trabajos, que terminó también la recogida de los animales. ¡Y en definitiva cuánto duraría una vida humana? Adán vivió novecientos treinta años, Noé vivió seiscientos años, ¿se podría pues, a extenderse la espera del cataclismo más allá de los límites de la vida de Noé? Si duda que no, ya que el Dios le dijo que el mismo deberá salvarse. Por tanto, más o menos el tiempo era conocido, porque estaba dentro de los límites de una vida humana, de la vida de Noé. Pero el día y la hora no eran conocidas.

Con el ejemplo que el mismo Señor se refiere y dice que “igual que se hizo en aquellos días de Noé, lo mismo se hará también al hijo del hombre, a mí, cuando voy a aparecer” (Mt 24, 37-39), los fieles pueden definir más o menos también este tiempo.

Aún san Ignacio, por limitarme sólo a estas señales porque son muchísimas, dice a san Policarpo, obispo de Smirna en una admirable epístola suya: “A los tiempos apréndelos y lo esperado anhélalo”, que quiere decir que estudies a los tiempos. Está de acuerdo con el logos de Cristo que dice: “¿Hipócritas, el rostro del cielo, es decir, meteorológicamente, podéis y lo discernís si va a llover o si tendremos buen tiempo, pero los tiempos, períodos históricos, -dice a sus contemporáneos el Señor-, no los veis, no los distinguís, hipócritas?“ (Mt 16, 2-3). Y el Señor nos llama a estudiar profundamente los tiempos-kerós. Esto dice ahora también san Ignacio a san Policarpo, obispo de Smirna. Examinar e investigar a los tiempos y espere con anhelo a Jesús Cristo. A este que esperamos, a Cristo espéraLe.

¿Estas cosas son contrarias al logos del Señor, de que aquel día y hora nadie conoce? Sin duda que no.

Pero me quedaré un poco más y terminaré este punto, lo que tiene mucha importancia para nosotros es que el Apóstol Pablo dijo que la Segunda Parusía-Presencia de Cristo no se hará si primero no viene el Anticristo. Esto tiene mucha importancia.

Y una cosa más tiene mucha importancia. De todas formas si no conocemos cuándo vendrá el Anticristo, tengamos en cuenta que “se convierten y se hacen muchos anticristos” (1Jn 2,18), existen muchos anticristos, la cuestión comenzó realmente desde el tiempo que apareció el Cristo, por no decir que empezó desde el Paraíso de Dios. El primer instrumento del Diablo, del Satanás y en consecuencia tipo o modelo del Anticristo es Caín quien mató a su hermano Abel. Y le mató para que el dragón, el Diablo anule la venida del Mesías que sería descendiente de Abel. El Diablo sabía muy bien que Caín era su instrumento y que de Caín no vendría el Mesías. Así, intenta anular la obra del Mesías poniendo a Caín matar a Abel, pero en sustitución de Abel , el Adán engendró a Set que ahora mantiene la genealogía del Mesías. Desde entonces opera y energiza el Anticristo.

¿Así,  para qué nos preocupa si el Señor vendrá este año o después de quinientos años? Lo importante, amados míos, es que “se han hecho y se hacen muchos anticristos” y debemos tener cuidado. ¡Porque pensáis y creéis que  no podemos perder nuestra psique por las influencias de los anticristos que existen en nuestra época!

¿Cuál es exactamente la persona del Anticristo?

Su persona, rostro nos lo describe la Santa Escritura y lo interpretan los Padres de la siguiente manera:

¿Será en Diablo, que se habrá humanizado o será un hombre sencillo? ¿Si acaso el Satanás?, pregunta san Crisóstomo. “Para nada”.

“El Diablo no se hace hombre, según la encarnación del Señor; no es así” dice san Juan el Damasceno. Por lo tanto será un ser humano.

Será ser humano “por energía del Satanás”, es decir, será instrumento del Satanás, como nos dice el apóstol Pablo en su 2ªepístola 2,9 a los Tesalonicenses.

El Anticristo será hombre y nacerá de hombre por mujer, pero “de la fornicación o prostitución”, dice san Juan el Damasceno. Y eso para dar la impresión de que nació de virgen –imitando el nacimiento de Cristo- ya que no será conocido su padre, puesto que será nacido de prostituta o soltera fornicadora. Como os dije el Anticristo es el mono o simio de Cristo, según el logos del divino Agustino.

Y si el Diablo es el principio, el medio y el fin de todo mal, el Anticristo será el final de todo mal. Será el fruto más podrido desde la caída de Adán y después. El fruto más podrido también en calidad, pero también crónicamente, en tiempo. ¡El último, el fruto más podrido que jamás habrá dado la humanidad, desde la caída de Adán, será el Anticristo!

Será Hebreo, dice Ecumenio, no os digo los pasajes para no perder tiempo.

El Anticristo “será de la raíz hebrea”, dice san Andrés de Kesarea. El Anticristo no será simplemente hebreo, sino también de raíz hebrea, es decir, será ancestro de los hebreos. Sus ancestros serán de aquellos que persisten a la infidelidad a la persona de Cristo; será de la tribu de Dan, como ya nos hemos referido en la profecía de Jacobo. Si os acordáis, el año pasado cuando hemos analizado en un pasaje del Apocalipsis dijimos que el Anticristo desciende de la tribu de Dan, por eso esta tribu no está contenida en las doce tribus. Cuando san Juan en el libro del Apocalipsis compone las doce tribus, (está en el capítulo 7, 5-8), no contiene entre ellas en la lista la tribu de Dan, porque de ella provendrá el Anticristo.

Aquí me gustaría disolveros una duda pequeña, si puedo. Quizá diréis: “Hoy en día no existen tribus; y cuando venga el Anticristo, no podremos conocer si será de la tribu de Dan o no. Los mismos hebreos ya no tienen las tribus.

Es característico, amados míos, que las tribus diríamos que se mantuvieron todas por los escritos de los registros civiles. Pero a pesar de que intervino ya el cautiverio babilónico y la destrucción de Judea, se mantuvo el catálogo de las tribus, pero no de todas, se mantuvo especialmente la tribu de Judas, para que sea descrita la venida de Cristo. Por eso con base a estos catálogos, los santos Evangelistas Mateo y Luca nos ponen la genealogía de Cristo. Esto no es sin importancia. Quisieron demostrar exactamente que se ha cumplido la profecía de Jacobo, de que “de la tribu de Judas se realizará la esperanza de las naciones” (Gen 49,10), es decir, la venida del Mesías. Para el Jesús Cristo se mantuvo la tribu de Judas y esto se ha demostrado.

¿Y sobre el Anticristo?

Existe una profecía de Jacobo y de su hijo Dan, sin que esto sea una presuposición o requisito, amados míos, que se mantenga como sea la tribu de Dan. No hay ninguna necesidad que se mantenga, pero tiene su importancia, porque de esta manera se ha recalcado la venida del Anticristo, que, apuntadlo, sería de los hebreos. Se realizaría la profecía de Jacobo parcialmente para indicar que la profecía parcial se ha cumplido, pero seguro que se cumplirá la profecía entera, sin que esto presuponga el mantenimiento seguro de la tribu de Dan.

Localmente el Anticristo provendrá de Galilea.

San Atanasio el Grande dice: “Tal como el Cristo provino de Galilea, de la misma manera provendrá también el Anticristo de Galilea (BEPES 35,132).

Lo sorprendente, amados míos, es que en este momento Galilea realmente es hebrea. Atención a este punto. Estas son varias señales que existen. Hasta ahora Galilea no era hebrea, y por siglos no era hebrea, pero ahora sí que lo es. Esto tiene importancia, porque cuando provenga de allí el Anticristo, entonces está claro que proviene de los hebreos.

San Juan el Damasceno dice lo siguiente: “Nace, como dijimos de prostituta soltera, se cría y se educa en secreto y se presentará de repente, se sublevará, hará una revolución y reinará. En principio con su reinado, más bien tiránico, simulará de que es hombre santo, pero después cuando haya dominado, entonces perseguirá la Iglesia de Cristo y se verá claramente su mala astucia; estará presentando su verdadero yo y carácter.

Si preguntarais cuál es el propósito de esta santidad hipócrita del Anticristo, os respondería que es su dominio político y cosmocratoría- reinado al mundo.

Oíd cómo el Hipólito, obispo de Roma, lo dice analíticamente esto “sobre su santidad” de san Juan Damasceno: Dice pues lo siguiente: “Nacerá como apacible, manso, amador, sereno, piadoso, pacificador, odiando la injusticia, rechazando los regalos, no aceptando la idolatría, amando las Escrituras, alabando a los sacerdotes, rechazando los honores, no aceptará la fornicación, prostitución y la lujuria, odiará el adulterio, no hará caso a las maledicencias, será hospitalario, amante de los pobres, misericordioso… ayudando las viudas y los huérfanos, amando todos los hombres y diciendo que antes de que caiga el sol que no os quede la ira y el enojo. Oro no buscará, ni amará el dinero, ni acumulará riqueza”.

¡Importantes características! ¡Bello hombre, extraordinario y famoso! Añadir, por favor, a este catálogo de su santidad también los milagros que realizará, para que veáis con cuánta facilidad engañará a los hombres. Aquí en nuestra ciudad aparece una tal Atanasía Kriketu y un Jristo de Gázoro, y algunos dicen sobre ellos que son “¡personas importantísimas, excepcionales!”, para que veáis con qué facilidad serán engañados los hombres.

Y tal como la antigua serpiente, como nos lo dice el libro del Génesis, era la más prudente y tranquila de todos los animales del Paraíso, así también el Anticristo será, hipócritamente por supuesto, Santo (Gen 3,1 Ap 12,9).

Hipólito, obispo de Roma nos dice que cuando “los hombres de los pueblos y de las naciones vean tanta virtud, dirán todos qué hombre tan importante, extraordinario, bueno y justo, no existe en nuestra generación otro que podría reinar a todos nosotros”.

No os parezca extraño esto. Los hombres de Capernaum cuando vinieron a ver a Jesús Cristo para escuchar Su enseñanza y sanarse sus enfermos, como alargó el logos y comenzó hacerse de noche y el sol se iba poniendo, entonces los Discípulos dijeron: “Despide la multitud”. Pero aquel les dijo “dadlos de comer”. Sabemos finalmente sobre el milagro que se hizo. Comieron y se saciaron todos. Después el Señor “obligó a los discípulos subir al barco” (Mt 14, 22 Mrc 6,45), dice el evangelista Juan que se quedó solo para despedirse de la multitud. Después del despido de la multitud subió al monte para orar. Obligó a Sus discípulos a marchar, ¿por qué? Tal como volvían y compartían el pan y los pescados, la gente murmuraban y decían: “Muy importante vuestro maestro; vamos hacerle rey”. Y ellos se inflaron en sus interiores y dijeron: “¡Y nosotros ministros!” ¡Y como el Señor quiso liberarlos de esta enfermedad, los puso al barco, y además permitió que se haga tempestad para removerlos allí en medio del lago y asustarlos! ¿Queréis haceros ministros? ¡He aquí, mirad! No os creáis, el gusano se ha quedado dentro no se marchó, porque más tarde Juan y Jacobo (Santiago) pidieron sentar a Su derecha e izquierda, cuando Él se haría rey (Mrc 10,37).

El día siguiente los de Capernaum fueron y Le encontraron, y antes que ellos dijeran algo el Señor les dijo: “¡Como os habéis saciado de pan y pescado por eso me buscáis!” ¡Querían hacerLe rey! Y naturalmente, entenderéis que se haría una revolución, porque había el dominio romano. Y el Señor completó: “No busquéis el pan que se pierde, sino el pan que queda y este es mi cuerpo o carne” (Jn 6,29).

¡Tomad por favor el caso del Señor, para que entendáis que cosa más fácil es, cuando los hombres ven a alguien que es importante, van arrebatarle y hacerle soberano!

Al principio el Anticristo simulará templanza y humildad falsa de que no es hombre digno y etcétera, pero finalmente aceptará, y al principio reinará a los Hebreos y por los Hebreos en todo el mundo y se hará cosmocrátor-gobernador mundial.

La cúspide de la impiedad del Anticristo, amados míos, será su autoconvicción, según los prototipos o modelos de los césares del imperio romano. Pero el Anticristo habrá superado  sus prototipos o copias, porque los césares de Roma aceptaban que sean venerados también otros dioses, y simplemente ponían sus nombres, sus personas a lado de los distintos dioses que veneraban según cada lugar o nación de los hombres. Pero el Anticristo habrá anulado toda religión sobre la tierra. ¡Incluso la misma idolatría la habrá abolido, porque no aceptará que se venere nadie más que a él mismo! Es decir, tendremos superación de todo anterior.

Por eso el Apóstol Pablo en su 2º epístola a los Tesalonicenses escribe: “el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto”, (2Tes 2,4), éste que se enorgullece y se pone a sí mismo por encima de todo que se llama dios, y no sólo Dios verdadero u objeto de culto. Objeto de culto son estas cosas que tienen los pueblos, como el Corán de los Mahometanos, con el Alá, el Buda… ¡No tolerará nada! El Anticristo lo anulará y aniquilará todo, y pedirá culto exclusivo.

Construirá el templo de Salomón –os describo su personalidad, así- cosa que manifiesta su clara oposición y antítesis a Cristo y a la obra de Cristo, porque el templo ya no será señal de fe, sino de infidelidad. El Cristo dijo:”Será derrumbado el templo” (Jn 2,9). Ya no habrá templo, porque ya no habrá necesidad del antiguo culto y de los antiguos sacrificios; estos eran antitipos, copias. Vino el prototipo, el original y así se anulan los antitipos, copias; vino el Cristo, Su único sacrificio, y los antitipos o prefiguraciones pasaron. Por tanto, construyendo el templo de Solomón, el Anticristo indicará prácticamente su oposición y antítesis a Jesús Cristo.

Pero debo deciros que se intentó reconstruir el templo por Juliano el Apóstata, después del año 70 dC que fue destruido por Tito. Juliano el Apóstata quiso desmentir a Cristo y dio orden de construir al templo. Pero sucedió lo siguiente: San Cirilo de Jerusalén había profetizado diciendo “el logos de Dios es verdadero; no podrán construir el templo”. ¡Y realmente excavaron los cimientos, pero cuando estaban excavando, empezaron a salir llamas del interior! ¡Excavaban los obreros y salían llamas de dentro de los cimientos! Y además ellos hacían esfuerzos intentando poner piedras para construir los cimientos y entonces se hizo un terremoto y lanzó las piedras fuera de los cimientos. La profecía de san Cirilo se había hecho un poco antes de hacerse terremoto.

Este hecho, amigos míos, lo testifica, además de san Cirilo, también el historiador Sókrates, -no el Sócrates heleno-griego el Ateniense- como también san Gregorio el Teólogo, san Crisóstomo, Zeodóritos, san Ambrosio de Milán, el Rufino y de los nacionales, idólatras, Libanio y Marcelino (BEPPES 39,27). Todos estos se refieren al acontecimiento del intento de Juliano el Apóstata de reconstruir el templo de Salomón, pero con gran fracaso.

Sin embargo, amados míos, el Dios lo permitirá, de modo que el Anticristo construya el templo rápidamente. Tal como dice el apóstol Pablo, porque no han creído a la verdad, el Dios permitirá que venga en ellos el espíritu del engaño, (antes os he leído el pasaje de la 2ª epístola a los Tesalonicenses 2º capítulo). Por tanto, el Anticristo reconstruirá el templo de Salomón, muy rápidamente, y como por siglos los hebreos, siempre según la predicción del Señor, no pudieron reconstruirlo, considerarán al Anticristo que ha conseguido esto, como Mesías y como Mesías le admitirán.

Se dice que los hebreos de América tienen preparadas las piedras, las rocas dentro en cajas para la reconstrucción del templo de Salomón. Si miráis sus dimensiones en el libro III Reyes comprobaréis que el templo no es enorme. Treinta metros de largo, y algo así siete u ocho metros de anchura; no es muy grande. El templo principal era pequeño, pero no las demás construcciones que por supuesto eran muchas, columnas que rodeaban, habitaciones, patios alrededor y etcétera. El templo principal era una construcción pequeña. Además que sólo los sacerdotes entraban dentro para hacer el sacrificio del incienso. Piedras para construir este templo había en Palestina, ¿entonces por qué deberían traerlas de América?

Atención: La antigua ley decía que se prohibía a picar y labrar piedras dentro en Jerusalén. Las piedras deberían venir de lejos picadas, labradas, cuadradas y preparadas para colocarlas. No se debería oír martillo y cincel dentro en la ciudad (III Re 6,7). Así lo quería Dios. Y como los hebreos quieren, supuestamente, cumplir la ley de Dios, por eso ellos pican y labran las piedras y las tienen preparadas de modo que puedan con barcos llegar a Jerusalén y construir el templo. Como estas señales todas vienen, por eso nos preguntamos: ¿Quizás está cerca la hora del Anticristo?

San Cirilo en sus Catequesis escribe lo siguiente: Como el Anticristo “como Cristo por los Judíos viene y por los Judíos quiere que sea venerado… construirá su templo” (BEPPES 39,192). El Anticristo hará el templo excepcional e importante porque es esperado por los hebreos como Mesías y quiere ser venerado por los Judíos.

En el templo que reconstruirá pedirá que sea venerado. El apóstol Pablo en relación con esto escribe: “ tanto que –el Anticristo- se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios”, se sentará en el templo haciéndose pasar como Dios y lo estará demostrando con falsos milagros de que es dios y será venerado.

Y pregunta san Cirilo de Jerusalén que sus catequesis las hacía al templo de la Resurrección que había construido Santa Elena a mediados del siglo 4º, y allí habla a los catecúmenos y pregunta: “¿En qué templo vendrá el Anticristo? ¿En este templo aquí que estamos ahora? ¡Ojalá así no sea! En el templo que construirá el Anticristo y este será el templo de Salomón, en este templo se sentará.

Por tanto, tenemos una señal clara: si veis, amados míos –o verán vuestros hijos o nietos en algún día de los días- que sea construido el templo de Salomón, entonces pensad y decid: el Anticristo está ya en nuestros días.

En el lugar que está hoy, allí donde estaba una vez el templo de Salomón, está el templo de Omar. Es un templo, santuario, es decir, templo musulmán que ha construido Omar, y es maravilloso por parte artística. Famoso y excepcional. Y preguntan en América esto: ¿Y con el templo de Omar qué vais hacer? ¡“Oh, esto se hace saltar por los aires en una noche”, responden! De todas formas os lo vuelvo a decir: ¡Si alguna vez veis que se construye el templo de Salomón, que sepáis, en estos días nuestros existe el Anticristo! En este templo se estará venerando el Anticristo, y desde allí estará gobernando a todo el mundo.

¡Os impresiona y os llama la atención el kerigma de los T.J. Milenaristas que dice que resucitará Abraham, Isaac y Jacobo, y estos tres notables del judaísmo se sentarán en el monte Sión, es decir, allí que se construirá el templo de Salomón, y desde allí gobernarán todo el mundo con los medios de telecomunicaciones más perfectos! ¡Estas cosas las escriben en sus libros los Testigos de Jehová! ¿No os llama la atención esto? Esto muestra que ya se están mandando algunos como apóstoles-enviados del Anticristo, sin que lo entiendan. Porque es cierto que sobre el Anticristo insinúan, sin que los desgraciados lo perciban. Por esto -y no sólo por esto y con esto- los Testigos de Jehová Milenaristas niegan la deidad de Jesús Cristo. ¡Los Testigos de Jehová Milenaristas son considerados como anticristos, y es pecado grandioso que los Cristianos Ortodoxos sigan los kerigmas de los Milenaristas Testigos de Jehová!

¡El Anticristo, amados míos, predicará la llegada de la nueva época o nueva era en la tierra que sucederá la era o época cristiana creando quizás un tercer Testamento! (Ver, Delibasis). Tenemos el Antiguo y el Nuevo Testamento, y creará un tercer Testamento.

Este dogma kakódoxo sobre el tercer Testamento es antiguo, y lo menciona también san Gregorio el Teólogo. Pero que no os sorprenda, porque no es otra cosas más de lo que ya vivimos. Oíd sobre lo que se trata, y cuál es este tercer Testamento. Es la percepción cultivada hasta la saciedad en nuestros días y que la sostienen círculos mundanos, hombres secularizados mundanos y los círculos ecumenistas de que el Cristianismo es anticuado. Cuando os dicen que el Cristianismo se ha envejecido, ha quebrado y que ya no tiene nada que decirnos y ofrecernos, y que ya no tiene valor, es anticuado, y debemos crear una nueva situación, esto en realidad es el tercer Testamento. Por tanto, existe esta exposición.

Además, es esto que dice Daniel el Profeta: “y pensará, insinuará en cambiar los tiempos (el clima y la naturaleza) y la ley (Dan 7,25). La alteración de la ley será el tercer Testamento. Los Padres y los Santos de la Iglesia serán considerados como anticuados y pasados (¡ya tenemos la teología metapatrística, de la panherejía de los ecumenistas!) Os dije melancólicamente: ¿Quizás el Anticristo está sentado también en templos cristianos? Lo menciona esto, amados míos, san Crisóstomo, pero no en el sentido de que se sentará entonces el Anticristo –ya que lo dice san Cirilo, ¡ojalá que así no sea esta cosa!- sino con el sentido de los servidores del Anticristo. Cuando existen clérigos ecumenistas, o masonizantes o masones o heréticos, Ortodoxos que están escondidos, no se ven, sea patriarcas, sea obispos, no sé lo que son, archimandritas, presbíteros, diáconos, fieles, monjes y no sé que más son, y estos hombres dicen estas cosas heréticas, como por ejemplo que “los santos Cánones son pesados, pasados y anticuados” o que “el Pedalion no tiene ninguna importancia y valor” o que “los ayunos se vayan a anular” o que “la continencia se considera una cosa obsoleta, hoy vivimos una nueva era, época, y los jóvenes verlos con otro ojo, pueden vivir la lujuria como les da la gana”, y etcétera, ¿decidme, quizás en la Iglesia Ortodoxa están sentados los órganos del Anticristo?

Nos impresiona que el Dios en cada época tiene sus Santos, exactamente para dar la respuesta a los fieles que no podemos decir que los Santos nuestros son pasados, anticuados. En cada época dará muchos Santos. ¡En el siglo 20º ha dado a san Nectario! Muy correcto y acertadamente se ha calificado como el “Santo de nuestro siglo”. Atención, no es al azar que esta desgraciada Magdalena la higumenisa-abadesa insulta a san Nectario. ¿Es al azar esto? No es al azar, es reacción del Satanás. ¡Esta mujer es dominada por el demonio, está endemoniada! Lo digo libremente porque nuestra Iglesia la ha anatemizado. El Anticristo no tolera que exista Santo, ya que sostiene que la santidad es una cosa anticuada, porque para él es anticuado también el Evangelio. El Anticristo estará sosteniendo que el Evangelio no puede hacer Santos, pero el Dios irá revelando sus Santos en cada época para dar la respuesta que el Evangelio no está anticuado.

¿Hoy cuántos habéis venido? Habéis venido mucha gente, en un templo amplio, aquí con los candeleros y con tantas maneras de comodidad… Estáis sentados hasta fuera en el patio, no sentís que peligráis de personas que os esperarán para maltrataros y dañaros… ¿Pero entonces? Entonces… como escribe san Efrén el Sirio, entonces los filoteos (amigos de Dios) estarán diciendo: ¿se oye en alguna parte algún kerigma? Y la respuesta será: “¡En ninguna parte hay kerigma, nada de eso!”

Entonces vendrá la última tentación. Y esta tentación, amados míos, daba a entender el Señor cuando decía a Sus Discípulos en el jardín de Gestimaní: “Estaos en alerta, velad y orad, para que no entréis en tentación” (Mt 26,41).

¿Queréis ver que de esto se trata? Hacia el Ángel, Obispo de la Iglesia de Filadelfia, dice: “Por cuanto has aplicado, guardado y cumplido el logos que habla sobre la paciencia (en las tribulaciones y persecuciones), yo también te guardaré de la hora de la prueba (o tentación) que ha de venir sobre el mundo entero, para probar (o tentar) a los que habitan sobre la tierra. He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes (el tesoro de la verdad y de la fe), para que ninguno tome tu corona (de tu victoria) (Ap 3, 10-11).

El Anticristo dentro de su terrible arrogancia creerá que se quedará como cosmocrátor-gobernador del mundo eternamente, olvidando que es “hijo de la perdición”, como le llama el Apóstol Pablo (2Tes 2,3). San Teofilakto, interpretando al apóstol Pablo dice: “Es el hijo de la perdición con los dos sentidos de la palabra: que él se perderá y a otros destruirá y hará perder.

Y el divino Crisóstomo dice también: “porque él también se perderá”. Y realmente, amados míos, inmediatamente después en la cima de su gloria y acción viene el Cristo desde el Cielo, no desde la tierra. Pero muchos pseudocristos vienen de la tierra. El Cristo dijo: “Vendré desde el Cielo” (Dan 7,13 Mt 24,30 Mrc 14,62 Jn 3,31 y otros). Los ángeles dijeron: “Este mismo Jesús, que ha sido arrebatado de entre vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hec 1,11). Y entonces “se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida (2Tes 2,8).

Así que el Anticristo, pues, será destruido por la Segunda Parusía-Presencia de Cristo. Por tanto entre la Segunda Parusía de Cristo y el Anticristo no interviene ningún espacio del tiempo, porque ya tenemos ya Su Segunda Parusía.

Y como dice el divino Damasceno, lo de “matará con el espíritu de su boca”, quiere decir que “el Cristo con Su logos destruirá al Anticristo”.

Y san Teofilacto, dice: “Y le aniquilará y le hará totalmente inútil”.

Y el divino Evangelista Juan se refiere en el Apocalipsis (aún no hemos llegado allí) “Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta -[la bestia es el Anticristo]- el falso profeta que había hecho delante de ella (la bestia) las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre” (Ap 19,20). ¡Fueron lanzados vivos al Infierno!

Oíd una bella interpretación que da san Andrés de Kesarea: “No moriremos por muerte, sino en un abrir y cerrar de los ojos nos convertiremos en inmortales, y los de la segunda muerte están condenados al lago del fuego” (J.P. Migne P.G. tomo 106, logos 20, cap 58). Porque por la resurrección de los muertos aquellos que estarán viviendo, todos se harán incorruptibles.

Por tanto, el Anticristo no morirá, ni tampoco el pseudoprofeta, la muerte natural, sino que será inmortificado, y entonces será lanzado al Infierno sin probar la muerte, aquella muerte que probamos nosotros. Porque los que estarán viviendo entonces no morirán, sino que “se cambiarán o se alterarán”, como nos dice el apóstol Pablo, de la corruptibilidad a la incorruptibilidad y de la muerte a la inmortalidad” (1Cor 15,53). Esto quiere decir “viviendo serán lanzados en el Infierno.

Amados míos, hemos bosquejado la persona o rostro y también los días del Anticristo y del pesudo o falso-profeta, con aquella interesantísima exhortación de san Cirilo de Jerusalén:

“Hombre, asegúrate a ti mismo. Tienes las señales o signos y las características del Anticristo. Y no te recuerdes y guardes el tema del Anticristo solo para ti, sino que hables a la multitud y a los demás seres humanos para él. ¿Tienes hijo carnal? Pues, instrúyelo sobre el Anticristo. ¿Has despertado y generado espiritualmente a alguien, como catecúmeno? A éste también asegúrale para que no reciba y acepte al engañoso Anticristo. Porque el misterio de la iniquidad ya está operando, energizando”.

Y aquí amados míos, terminamos también nosotros con lo que respecta al Anticristo, por lo menos a su bosquejo, tal como se hizo al 13º capítulo del Apocalipsis, y tal como los Padres y la Santa Escritura nos han revelado. Con el progreso de los capítulos del libro del Apocalipsis volveremos también a otros puntos que hablan sobre la bestia, pero será concreto en aquellos puntos, por supuesto sin volver hacer ya una descripción del Anticristo y del pseudoprofeta. Y ahora, cerrando este tema, con la ayuda de Dios, el próximo Domingo veremos una icona-imagen admirable: ¡El Cordero con los ciento cuarenta y cuatro mil, es decir, aquellos que siguieron al Cordero y que con toda su pureza se dedicaron, ofrendaron a Éste! Amín.

 

Unidad 43 tomo 3 Apocalipsis 14, 1-3 Diápsalmo del séptimo sello, 1ª parte: La visión de los ciento cuarenta y cuatro mil vírgenes

 

Homilía 58. El contenido de los dos capítulos anteriores, es decir, del 12º y del 13º, ya nos ha conmocionado a los lectores y a los oyentes, en tal grado que crean que el horizonte es tan ardiente que no podrá salvarse nadie.

La presencia del dragón, de la primera bestia, del Satanás, del Anticristo, de la segunda bestia y del Pseudoprofeta la tercera bestia, es tan terrible que uno se pregunta: ¿Quién se puede salvar? A pesar de esto, amados míos, se salvarán los escogidos.

Pero como seguirá más abajo en el libro del Apocalipsis, la descripción de la Krisis-Juicio mundial y de nuevo se desarrollarán iconas-imágenes conmovedoras, el divino Evangelista añade un diápsalmo, que es su costumbre, que lo hemos visto también en otros puntos del libro del Apocalipsis, con aquella icona muy consoladora del Cordero junto con los escogidos. Esta escena se encuentra en la tierra, exactamente para demostrar la suerte de los fieles. En esta escena terrenal participa también el Cielo, como Iglesia triunfante que vive dramáticamente los acontecimientos de la Iglesia militante.

«Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de Él y el de Su Padre escrito en la frente» (Ap 14,1).

Es una icona-imagen muy bella y en concreto una icona que en contraposición de la icona-imagen de la bestia, del Anticristo que se sentará, según el apóstol Pablo, al templo de Dios, al templo de Salomón que se encontrará en la colina Sión y alrededor de este, el Anticristo, se encontrarán todos los que tienen la marca del Anticristo. Realmente es una antítesis.

Aquí el “Cordero estando en pie”, no nos dice el “degollado” sino simplemente estando en pie, es el Cristo. Junto con Él están ciento cuarenta y cuatro mil fieles, pero con características especiales, tal como veremos más abajo.

Con estas dos iconas-imágenes y realidades, la bestia-Anticristo gobierna desde monte Sión, y el Cordero-Cristo que igualmente gobierna desde Sión, se ve el lado visible y el invisible de la Historia. Y por una parte, el lado visible de la Historia es el gobierno del Anticristo, por otra parte, el lado invisible de la Historia es el gobierno de Jesús Cristo que gobierna Su Iglesia y en general la Iglesia. Por eso los hombres, y en concreto muchos fieles, creen que el Cristo no gobierna Su Iglesia y en general al mundo, porque ven extendido mucho el mal. Por eso tienen engañada la percepción de que no gobierna el Cristo, en cambio aquí, por el libro del Apocalipsis, vemos que existe la cara o faz visible y la invisible de la gobernación del mundo. Ahora bien, si el mal está muy difuso dentro del mundo y gobierna el Anticristo, o hoy en día gobiernan los precursores del Anticristo, esto siempre se hace por concesión de Dios, como os decía otras veces, que envía el espíritu del engaño en aquellos que no quieren conocer la verdad y quieren permanecer siempre en la desobediencia.

Sin embargo el monte Sión, que está en pie el Cordero, no es el antiguo monte Sión.

San Andrés de Kesaria escribe: No es en el antiguo monte Sión, sino que es la ciudad del Dios vivo”, es decir, es en la Iglesia. En este monte Sión está en pie el Cordero, en la Iglesia. El Cristo está dentro en la Iglesia. No puede no estar dentro en la Iglesia, porque la Iglesia constituye Su Cuerpo, y gobierna al mundo a través de esta Sión espiritual, la Iglesia. Pero el Anticristo gobernará al mundo mediante esta Sión histórica y visible, la antigua, la Jerusalén, la ciudad antigua.

El Señor profetiza las siguientes cosas: “Y entonces enviará sus ángeles, y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo” (Mrc 13,27). Por tanto si los escogidos están dispersos por toda la superficie de la tierra, obviamente también el Señor está con ellos, o ellos juntos con Él, que significa que el Cristo está en Su Iglesia.

¿Cuál será esta Iglesia? También hoy en día podríamos decirlo y ayer podríamos decirlo y mañana, y sobre todo en los ésjatos postreros tiempos. La verdadera Iglesia de entonces estará en toda la οἰ­κου­μέ­νη icumeni tierra habitada.

¡Habrá también la falsa Iglesia, ya que he puesto la caracterización de verdadera Iglesia!

Pero no exactamente, sino, como os decía en un tema anterior hace tiempo, durante la medición de la ciudad de Jerusalén, en una icona-imagen de su visión, el evangelista Juan fue impedido a medir la ciudad que es la Iglesia, sino que se le fue dicho que midiera sólo el templo y el altar. Y recibió la información que el resto de la ciudad, el resto de la Iglesia será pisoteado por las naciones, es decir, será profanado; o sea que amados míos, los fieles aquellos que serán fieles tibios, inestables, estos venerarán al Anticristo.

¿Y en la Iglesia?

Tal como os decía la vez anterior, quizás vayan a sentarse hombres precursores del Anticristo, serán de todo, patriarcas, obispos, presbíteros, sacerdotes, diáconos, monjes… El caso es que sea por la herejía, sea por los nuevos demonios y sus nuevas interpretaciones, sea por sus vidas sucias, sirven a los planes del Anticristo, infectan la Iglesia y de esta manera, por sus precursores, el Anticristo se sienta ya en la Iglesia.

Por supuesto que, atención, siempre a base de su visión, el divino Evangelista fue impedido a medir el resto de la ciudad. Medición significa protección de Dios; así aquí, ya que no fue medida la ciudad, esto indica que no será protegida esta parte, porque los hombres serán tibios –sean clérigos, sean laicos- que han accedido a la herejía o a la vida corrupta.

¿Pero por qué aquí el texto dice que el Cordero está en pie encima del monte Sión? El término Sión un término técnico, por decirlo así, es un término teológico técnico, porque allí tenemos el cumplimiento de todas las profecías esjatológicas y cristológicas del Antiguo Testamento.

¿Y quiénes son estos ciento cuarenta y cuatro mil?

Según una forma bella y apocalíptica, san Andrés de Kesarea nos dice las siguientes cosas:

“Los ciento cuarenta y cuatro mil manifiestan la rica fructificación espiritual de la obra apostólica, o estos del Nuevo Testamento que brillaron interior y exteriormente por sus vidas vírgenes (naturalmente que están incluidos los del Antiguo Testamento, pero principalmente del Nuevo). Porque en los antiguos del Antiguo Testamento, era rara la hazaña de la virginidad y se encontraba en muy pocos. Por esta razón este grupo de los ciento cuarenta y cuatro mil no coincide con aquel grupo que ya se refirió el evangelista Juan en el 7º capítulo, porque aquellos ciento cuarenta y cuatro mil son según las doce tribus de Israel. En estas la virginidad no se había testimoniado”.

En el Antiguo Testamento no había la virginidad, es privilegio del Nuevo Testamento. Tenemos muy pocos vírgenes en el Antiguo Testamento, tal como es el Profeta Elías. Moisés estaba casado, Aarón también; los Profetas por regla general todos estaban casados. En general casi estaban casados. Y estaban casados porque era la regla antigua de la cosas. Porque debería existir el pueblo históricamente, para remarcar al Mesías esperado. Pero esto por supuesto ya no existe, ya no existe ese tipo de necesidad. Por esta razón, san Juan el Crisóstomo en su logos “Sobre virginidad”, dice que la virginidad es privilegio del Nuevo Testamento, no es privilegio del Antiguo Testamento. Por eso también los hebreos no podían entender este gran tema de la virginidad.

Pero existe también una razón más. Tal como nos interpreta san Arezas, el número “ciento cuarenta y cuatro mil junto con el Cordero”, se formula sin artículo. El evangelista Juan dice que “vio ciento cuarenta y cuatro mil junto con el Cordero”, exactamente porque en el capítulo 7º ya había hecho su referencia.

Tal como veremos más abajo, claramente se refiere a los seres humanos verdaderos vírgenes, mujeres y hombres, y como escribe san Andrés de Kesarea, “significa sobre el hombre interior y exterior”, y con esto quiere decir que eran vírgenes interiormente y exteriormente, es decir, que tenían corazón puro, catartizado, sano pero también en el cuerpo estaban limpísimos. ¿Es posible tener una virginidad si no tiene la virginidad interior? De todas formas el número es convencional y manifiesta la multitud, sencillamente multitud; doce por doce mil. No es un número real como muy tontamente creen los Testigos de Jehová, sino que sencillamente es una multitud de seres humanos y nada más.

Pero debemos apuntar que el número ciento cuarenta y cuatro mil manifiesta siempre la Iglesia, porque también la primera vez que san Juan escribió “las doce tribus de Israel” (Ap 7,4), son la Iglesia. Y aquí con el número doce por doce mil, ciento cuarenta y cuatro mil, de nuevo manifiesta la Iglesia.

Pero aquí debemos señalar que si se debiera distinguir una categoría de fieles, por ejemplo, de los Vírgenes o de los Mártires o de los Confesores, siempre se presentaría el mismo número: Ciento cuarenta y cuatro mil.

Esto lo vemos en una oración litúrgica cuando ya al final de la oración de la santa Anáfora: “Aún te ofrecemos este culto lógico por los que descansan en fe, Padres Antepasados, Padres, Patriarcas, Profetas, Predicadores, Evangelistas, Mártires, Confesores, Autodominantes –estos autodominantes son los Vírgenes – y de todo espíritu justo terminado en fe”. ¡Pero todos ellos constituyen la Iglesia y en consecuencia, diríamos, que son los ciento cuarenta y cuatro mil! Es una cantidad muy grande, gran multitud.

Todos estos ciento cuarenta y cuatro mil, con su cualidad virgen, tienen también otras cualidades, que veremos a continuación, todos estos tienen en sus frentes el nombre de Dios Padre y de Jesús Cristo, y esto manifiesta que existe similitud y equivalencia entre el Padre y el Hijo. ¿Por qué cómo tienen el nombre del Padre y también del Hijo? Realmente existe equivalencia; el Padre y el Hijo son personas equivalentes. Dios es el Padre, Dios es también el Hijo.

¿Y con qué sello se sellarán?

San Andrés de Kesaria de nuevo dice: “Sí, en todos estos en sus frentes son sellados por la luz increada de la divina persona; por el cual los ángeles destructores indecentes se ven feísimos y repugnantes” (“En el Apocalipsis”, J.P. Migne, P.G. Tomo 105, logos 13, cap 38). ¿Qué es esto? Es la divina doxa-gloria increada de la persona-rostro de Dios que emana y se refleja en los rostros de los fieles.

El Señor dijo: “Los justos brillarán, resplandecerán como el sol en el reinado de la realeza increada del padre de ellos” (Mt 13,43). Pero esta luz increada ya existe en los justos y en los fieles desde la vida presente, pero no es visible sino sólo en casos extraordinarios. Este es el sello. Y exactamente esta luz increada ven las dinamis-potencias opuestas, los demonios y tiemplan. Es esto que haghiografiamos, iconografiamos en los Santos, los ponemos la aureola. Esta aureola es declaratoria del sello que lleva el fiel en su frente y es la energía increada de la divina doxa-gloria increada.

“Los ciento cuarenta y cuatro mil están con el Cordero que está en pie”. ¡Cuántas cosas tendríamos que decir, amados míos, sobre esto: “están con el Cordero que está en pie”!…

Dice el Señor: “No os dejaré huérfanos” (Jn 14,18) y  “he aquí YoSoY y Estoy con vosotros todos los días de vuestra vida hasta el fin del mundo” Mt 28,20. ¡Cuánto consolador es esto! El Señor los dejaría por poco, por muy poco y les dice: “No os dejaré huérfanos; vengo hacia vosotros”. Y cuando ya se va por Su Ascensión, dice estas palabras: “YoSoY y Estoy con vosotros” en tiempo presente. No estaré, sino que estoy y soy continuamente. ““he aquí YoSoY y Estoy con vosotros todos los días –de vuestra vida, se entiende– hasta el fin del mundo”, hasta el final de la Historia. Pero esto no es válido sólo para los Discípulos, sino para todos los fieles.

Por tanto, he aquí “el Cordero estando en pie” que está siempre junto con nosotros, y siempre los fieles están junto con Él. Este “junto con Él”, es una expresión que indica una relación cariñosa que existe entre los fieles y el Cordero.

« Y oí una voz del cielo semejante a la voz de muchas aguas caudalosas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de citaristas que tocaban sus cítaras» (Ap 14,2).

En la icona-imagen de la Iglesia militante viene a unirse la icona de la Iglesia triunfante, con su tono majestuoso y festivo.

Esta “voz” que se oyó como “trueno” desde el Cielo o semejante a la voz de muchas aguas caudalosas, expresa la majestuosidad. La misma “voz”, como música con cuerdas, expresa la festividad.

¡Ahora con todos estos medios que tenemos, los altavoces que producen en estéreo un recital musical, si los ponéis a producir sonidos en un espacio, y en concreto los sonidos con tonos bajos, con frecuencia baja, entonces crean algo pesado, que recuerda trueno o caída de muchas aguas, y a la vez si existe también melodía y nos sobrecoge un temor! Amados míos, esto exactamente oyó el divino Evangelista, oyó esta “voz” que combinaba lo pesado y lo majestuoso pero también con la musicalidad. Es decir, una majestuosidad y una belleza que nadie puede captar fácilmente. Tomamos sólo una idea simple de la icona-imagen…

De todas formas la sinfonía de las cuerdas saca “la concordancia y la virtud de los santos”, como dice san Andrés de Kesaria, es decir, que todos los Santos tienen la misma actitud y conducta ética; y así esta sinfonía musical que oyó, indica que todos los Santos tienen una armonía, creen y dicen lo mismo.

« Y cantaban una oda nueva o cántico nuevo delante del trono de Dios, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender y comprender la oda o el cántico, a excepción de los ciento cuarenta y cuatro mil, los que fueron rescatados de la tierra [por la sangre del Cordero]» (Ap 14,3)

¿Quiénes cantan y psalmodian? Son los Santos de la Iglesia triunfante que psalmodian la “nueva oda”. Es una icona conocida de la primera visión del Profeta que la habíamos visto al capítulo 4º del libro del Apocalipsis.

Aquello que caracteriza la “nueva oda” es el contenido que será correspondiente a la nueva orden de las cosas, y posiblemente tendrá carácter triunfal. Será algo análogo a aquellos “logos o dichos indecibles, inefables” (2Cor 12,4), que escuchó el apóstol Pablo cuando fue arrebatado hasta el “tercer cielo” y que naturalmente no podía revelarlos. Y no podía, no sólo porque simplemente se le estaban prohibidos, sino porque “los logos indecibles, inefables” del apóstol Pablo eran logos increados.

Y aquí no hay la posibilidad y capacidad de uno para transmitir las situaciones increadas del reinado de la Realeza increada de Dios. Esto significa que sólo estos ciento cuarenta y cuatro mil, encima de la tierra pueden conocer la “oda” y nadie más, tal y como también el apóstol Pablo que estaba en la tierra y conocía las realidades del Paraíso, sólo él y nadie más. ¡Es decir, sólo los Santos conocían, únicamente Ellos!

San Andrés de Kesarea dice de nuevo: “Esta oda nadie más puede aprenderla excepto de estos, porque la medida de la forma o modo de sus vidas y de sus gnosis se extiende a la gnosis de los logos increados de Dios”. Y continúa, amados míos, san Andrés y dice: “Analógicamente”. Esto es un punto que debemos tenerlo mucho cuidado y en cuenta, porque concierne a nosotros. “Según la forma de vida que hacen los Santos aquí en la tierra, y en analogía con su pureza, se hace también la develación y apocálipsis-revelación de los divinos misterios”. Y continúa diciendo que: “Y cada estrella se difiere de la otra en luminosidad o doxa-gloria, como exactamente también existen muchos y distintos castigos o infiernos”.

Aprovecho la ocasión, y en concreto os diría que la analogía de la limpieza con la apocálipsis-revelación de los misterios de Dios, existe también en esta vida presente, y lo mismo será también en el Cielo, en la Realeza increada de Dios. La apocálipsis-revelación de los misterios de Dios no será común en todos. Todos estarán viendo el rostro o la persona de Cristo, pero la apocálipsis-revelación de la persona o rostro de Dios no será la misma para todos, sino en analogía de la forma de vida que ellos han vivido. Esta apocálipsis-revelación, en el sentido y significado de gnosis-conocimiento, estará emanando la bienaventuranza y felicidad de la zeoría contemplación espiritual del rostro de Cristo, por supuesto que será eterna. Por eso el apóstol Pablo dice: “una estrella es diferente de otra en gloria, luminosidad”. Y los Santos se diferencian en luminosidad, es decir, en el perfeccionamiento. Y san Andrés de Kesarea, aprovechando la ocasión, dice: “igual también como las diferencias de los infiernos o castigos”, la misma cosa sucede en el Infierno. No estarán infernados igual todos los pecadores, sino en analogía de la pecaminosidad de cada uno será también el castigo. Así que habrá un escalonamiento de la doxa increada y también un escalonamiento del castigo.

El que la Iglesia triunfante psalmodia la “nueva oda” y la entiende sólo la Iglesia militante y en concreto sus miembros escogidos, esto manifiesta cuánto estrecha relación existe entre Iglesia triunfante y militante.

Aquellos que entienden bien, concienzudamente, se llaman “rescatados o cobrados de la tierra”, es decir, son aquellos que recibieron la fuerza redentora de la Sangre de Cristo, y en consecuencia “fueron rescatados o cobrados de la tierra”.

El apóstol Pablo escribe: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vuestro interior, y que lo habéis recibido de Dios, y que no pertenecéis a vosotros mismos? Porque habéis sido cobrados por precio caro” (1Cor 6,19). Y este precio que se ha abonado para ser comprados es el precio de la Sangre de Cristo.

¿Y ahora, cuáles son las características de estos ciento cuarenta y cinco mil?

«Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son aquellos que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no se halló mentira, pues son inmaculados e irreprensibles [delante del trono de Dios]».

En este fragmento, amados míos, vale la pena observar uno esta armoniosa estructura y composición del logos. Se destaca un entusiasmo a este esquema de la repetición de la palabra “ellos”. Entra el triple “ellos”…, ellos, ellos, ellos…y da un énfasis para que se vayan creando las tres oraciones paralelas que se utilizarán para la exaltación de tres interesantes características que tienen estos ciento cuarenta y cuatro mil, (P. Brasiotis). ¡Y estas cosas son la virginidad, la dedicación u ofrenda, la integridad y la honestidad de sus caracteres!

Vamos a ver primero las características de la virginidad.

Las frases que siguen pero también en toda la formulación que se refiere a la virginidad son tan claras y tan literales de modo que no sea admitida ninguna alegoría o metáfora, es decir, que uno diga simplemente una limpieza del corazón de los fieles. No, es una referencia literal, se trata sobre la virginidad y solamente a esta. Tal como entenderéis, el tema es especialmente interesante y lo bueno que podríamos hacer es un análisis para verlo de cerca.

La frase “estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues, son vírgenes”, expresa de forma positiva y negativa, pero también literalmente de que se trata del tema de la virginidad por sí misma. Cuando dice, por ejemplo, estos son los que no se contaminaron”, añade  con mujeres, no dice “con ídolos”, ni dice de otras cosas.

Pero se debe dar una aclaración. Esto de que “no se contaminaron con mujeres,  uno si lo ve con superficialidad quizás piense que se prefiere la virginidad, porque el matrimonio provoca una mancha ética. No es esto. ¡Atención, tener cuidado no es esto! Lo “no se contaminaron” no se refiere al matrimonio, sino que se refiere a las relaciones extramatrimoniales, es decir, a la fornicación o lujuria, y cuando dice que “ellos son los vírgenes”, significa también que no se han casado, pero principalmente en que nunca tuvieron relaciones carnales, fornicadoras. El matrimonio no es mancha, la fornicación o lujuria es mancha. Manchar quiere decir corrompo, destruyo, ensucio, naturalmente en el sentido ético de la palabra. Por tanto, la fornicación es mancha ética, y sobre todo, si queréis, también espiritual. Os explicaré.

Porque el apóstol Pablo en la 1ª Epístola a los Corintios dice: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca” (1Cor 6,18). ¿Es curioso, porque si uno es glotón, no peca su cuerpo? ¿Si no ayuna no peca su cuerpo? Pero el apóstol Pablo dice que sólo la fornicación mancha y por supuesto también a la psique y también al cuerpo.

Esto de “pecar” se ve más bien que tiene carácter ontológico o espiritual, como os dije, en vez de ético. Pero atención a este punto.

Por supuesto que cada pecado que se comete, seguro que trae una alteración espiritual en toda la existencia del hombre, la psicosomática, de modo que el nuevo cuerpo que tomaremos, cuando resucitaremos, se convierta en inadecuado para entrar al reinado de la Realeza increada de Dios, porque se ha alterado por el pecado. La alteración no es ética, sino ontológica.

La fornicación según el apóstol Pablo siempre parece ser que tiene un carácter especial para el cuerpo. Así parece. Por eso también los santos cánones de nuestra Iglesia, de los Padres, consideran la fornicación y en general los pecados carnales –adulterio, homosexualidad…todos los pecados carnales- pecado irreversible a lo referente al sacerdocio. Uno puede ser perdonado cuando ha cometido una praxis de fornicación, va a confesarse y arrepentirse, derramar lágrimas por su pecado y realmente ser perdonado, convertirse en Santo, pero no puede hacerse sacerdote. Ahora bien, amados míos, si sucede que entren al Sacerdocio hombres con estos defectos, como se dice o mientras son sacerdotes cometan adulterio, se vayan de putas o cualquier otra cosa qué voy a decir….¡qué voy a decir!… Solo digo esto, que eso es un pecado irreversible. No puede uno decir que “me he arrepentido y puedo hacerme sacerdote”. Se arrepintió y se confesó para ser perdonado, pero no para hacerse sacerdote. ¡No se puede hacer sacerdote!

El apóstol Pablo escribe: “Así que limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2Cor 7,1). Esto significa que nos tenemos que catartizarnos, limpiarnos y sanarnos a nosotros mismos de toda mancha, tanto del cuerpo como del espíritu.

Es decir, en líneas generales, la mancha del espíritu es la soberbia, el orgullo y la mancha o contaminación de la carne son los pecados carnales. Mancha o contaminación significa cada cosa que no es voluntad y ley de Dios. El matrimonio no es contaminación, ya que es bendecido por Dios y es voluntad de Dios.

Al contrario, en concreto el apóstol Pablo condena aquellos que consideran al matrimonio sucio y contaminado. Os remito a su 1ª epístola a Timoteo 4,3 donde dice que vendrá el tiempo que los hombres impedirán el matrimonio y lo considerarán sucio, contaminado. ¡Esta cosa era una herejía gnóstica, es decir, elemento demoníaco! ¡Aquel que dirá que el matrimonio es sucio, enseña enseñanza demoníaca! Ni el matrimonio es sucio ni la sangre es sucia, que es la portadora de la vida, ni el esperma es sucio, que es toda la sabiduría del Creador dentro en esto que se llama esperma. ¡El esperma en su interior contiene toda la sabiduría de Dios, tanto el reino vegetal como el animal y el ser humano! Es la sabiduría resumida de toda la creación visible.  Ni el sol tiene tanta sabiduría en su construcción, ni el universo en su estructura o en sus leyes, tiene tanta sabiduría como tiene esto que se llama esperma. ¡Toda la sabiduría de Dios Logos está condensada en el esperma, en la semilla! ¿Cómo es posible que estas cosas sean contaminadas? Por eso os dije que es enseñanza demoníaca.

Y tratando sobre esta cuestión Arezas escribe: “No se deshonra el matrimonio por las presentes cosas, porque el matrimonio es honrado, y no porque se considera la virginidad elogiable, se debe calificar el matrimonio como indigno o contaminado”, es lo que dice san Juan en el Apocalipsis.

La misma cosa se refiere san Juan el Crisóstomo, en su logos “sobre la Virginidad” y dice. No puede uno subestimar el matrimonio para elevar la virginidad; cada uno tiene su posición y lugar.

La virginidad no es una superación del matrimonio, y además no es un mandamiento. Uno se puede salvar incluso aunque no vive en la virginidad, o sea si se casa. No nos referimos a las relaciones extramatrimoniales, las fornicaciones y prostituciones, sino simplemente al matrimonio.

Por eso el Señor no legisló la virginidad, sino que la ha dejado a la libre voluntad y preferencia de cada fiel. Oíd cómo lo dice el evangelista Mateo: “Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa de la Realeza increada de los Cielos. El que sea capaz de aguantar esto, que lo aguante” (Mt 19,12)

¿Pero qué es exactamente esta virginidad?

El matrimonio es necesidad del hombre caído, pero el matrimonio es esquema, plano del siglo presente. Si el hombre no hubiese pecado no habría el matrimonio. Eva se hizo porque Dios previó la caída del hombre, como dice san Irineo. Para que no se pierda esta creación de Dios, el hombre –el animal, es decir lo que vive- hizo y edificó el matrimonio.

La virginidad es un estado de antes de la caída. Los primeros en ser creados dentro en el Paraíso no conocían el matrimonio, lo conocieron después del Paraíso; dentro en el Paraíso eran vírgenes. Y la virginidad será la que se restablecerá por Dios en Su propia Realeza increada, y todos serán uranopolites ciudadanos del cielo, sea que estén casados en el presente mundo o sean solteros. “En el reinado de la Realeza increada de Dios no se casan, ni se dan en casamiento” (Mt 22,30 Mrc 12, 25 Lc 20,35), lo dijo claramente el Señor.

La virginidad es un sabor de la Realeza increada de Dios antes del sabor, tal como exactamente algunos tienen prisa en saborear el Matrimonio antes de la boda por las relaciones sexuales antes de casarse, que son fornicación. El que hayan relaciones sexuales antes de la boda se ha hecho de moda, pero es fornicación cien por cien, y es una pena que los hombres se contaminen y después vayan a pedir la bendición de Dios para su matrimonio. ¡Es una pena! Así que los vírgenes saborean la Realeza de Dios antes de su saboreo definitivo. Y ya que la virginidad es una situación o estado de la digna e incorrupta naturaleza del hombre, por esta razón se lleva a cabo y se dedica, ofrenda en honor del incorrupto Cuerpo de Cristo.

San Ignacio de Antioquía dice: “El que pueda permanecer en castidad en honor del cuerpo o carne del Señor, éste que quede en honor del cuerpo del Señor pero que no se jacte”. Sólo que no se jacte, porque si se jacta caerá. Está en su epístola a san Policarpo.

La virginidad no es un estado no natural, anormal, sino que es una superación de la naturaleza y en concreto bajo el prisma del estado de antes de la caída es una realidad natural, por naturaleza.

Se distingue en interior y exterior. La exterior es que uno no tenga nunca alguna relación sexual. Esto se consigue fácilmente. Pero la virginidad interior es muy difícil; es cuando uno está virgen en la psique y en su loyismós (pensamiento simple o unido con la fantasía).

San Casiano en el  tomo 1º de la Filocalía, “Sobre fornicación”, escribe que san Basilio el Grande dice: “¡y desconozco mujer ignoro, y virgen no lo soy!”. Quién. ¡Pues san Basilio el Grande!… Por esta razón la absoluta virginidad es privilegio sólo de tres personas dentro en nuestra Iglesia: de la hiperaghía Zeotokos, de san Juan el Bautista y de san Juan el Teólogo. Todas las demás situaciones son relativas. Se hace una lucha grande para esta virginidad interior de la psique, es decir, de la psique del corazón y sobre todo muchas veces esta lucha es muy dura.

La virginidad es virtud. Esta virtud uno la adquiere por su libre voluntad y preferencia, con mucho esfuerzo y con la jaris (gracia increada) de Dios. Si existen estas tres cosas entonces tenemos virtud.

He aquí cómo lo escribe  esto san Juan el Clímaco: Virtud es obra hacia Dios en libre voluntad, predisposición y preferencia. Este “hacia Dios” significa de Dios, como jaris (favor), con Dios como ayuda y hacia Dios como propósito y fin de la virtud.

El Señor lo pone de la siguiente manera: “No todos son capaces de recibir este logos, sino sólo en aquellos a quienes es dado” (Mt 19,11). Obra es nuestro trabajo y esfuerzo personal. Predisposición o preferencia es la libertad de la voluntad para la realización de la obra. Porque uno puede hacer una obra, pero después de presión. Esto no es virtud. El siervo o esclavo de Dios no ayuna porque no tiene para comer, sino que mientras tiene para comer, ayuna; porque lo quiere, tiene predisposición, preferencia. La virginidad pues requiere esfuerzo, predisposición o preferencia y por supuesto la jaris de Dios. Por eso dice el Señor: “No corras si no se te lo ha dado el Dios”.

Aquí indica la divina institución de la virginidad y la divina tendencia, como dice san Juan el Crisóstomo, es decir, la jaris: “El que pueda hacerlo que lo haga”. Aquí indica la predisposición, preferencia, libre voluntad y el esfuerzo del mismo hombre.

Oíd estos dos puntos, de primera vista contradictorios, que dice el Señor: ““No todos son capaces de recibir, caber este logos, sino sólo en aquellos a quienes es dado” (Mt 19,11) e inmediatamente más abajo “El que puede aguantar que lo aguante”. ¿Pero por qué Señor me dices que si puedo hacerlo, si me dijiste que es algo que me lo dará el Dios?

Son las dos cosas, es querer uno, y recibir la jaris de Dios. Entonces exactamente tenemos esto que llamamos virtud. Si la virginidad no fuera virtud, el Cristo no daría Su Realeza increada a los vírgenes. La Realeza increada de Dios se da sólo a la virtud y a la santidad. Por eso también la virginidad, como todas las virtudes, no es autónoma, de distinta manera no se perfecciona. Y como dicen los Padres, aquel que no ha adquirido la humildad, no puede alcanzar nunca las alturas de la virginidad. ¡Pero la virginidad sin Dios, sin la divina tendencia, sin la divina jaris, resulta a una peculiaridad humanocéntrica, a un capricho humano!

Finalmente, la virginidad, es la limpieza, la pureza de la psique, que constituye el campo de toda virtud alta.

Y volviendo a nuestro texto sagrado, ahora podemos de nuevo a preguntar: ¿Quiénes son estos ciento cuarenta y cuatro mil vírgenes que se refieren especialmente (en combinación naturalmente también con los otros dos elementos que los veremos en el siguiente Domingo, si Dios quiere), quiénes podrían ser estos? Son los que dentro de los siglos han brillado en la ascesis, en la obediencia y en la virginidad. Son los ascetas de todos los siglos y de todas las épocas hasta el fin de la Historia.

Parece, amados míos, que con la llamada, invitación que hizo el Señor al joven rico –como la hemos oído hoy en la lectura evangélica- cuando le dijo: ¿Has aplicado los mandamientos? Entonces vende todas tus pertenencias, tus riquezas y sígueme”, parece que le predestinaba para los ciento cuarenta y cuatro mil. ¡Pero aquel se entristeció, negó la llamada, volvió la espalda y se marchó!

Y surge la pregunta: ¿La virginidad hoy en día se tiene en cuenta? Hoy en día, amados míos, la virginidad no se honra; al contrario se subestima y se calumnia muchísimo. Hoy en día se exalta la fornicación, por eso también el Dios entregó los hombres en pazos perversos y deshonestos, y creen que estas perversiones son la gloria y la felicidad de ellos, como dice en su epístola a los Romanos el apóstol Pablo (Rom 1,24).

No obstante, las virtudes, todas las virtudes, y también la virginidad, por mucho que existan épocas que muchos las subestiman, estas tienen su valor. ¡Son oro puro! La virginidad es una virtud muy alta, y junto con la dedicación a Cristo, alcanza a la altura aquella que nos indicó por aquella icona-imagen en su visión el divino Evangelista.

Y hoy en día, amados míos, el Cristo hace Su llamada a los jóvenes especialmente, muchachos y muchachas, a amar la virginidad, la interior y la exterior, y la dedicación, ofrenda a Dios, las virtudes que nunca envejecen. Y como operaba el Espíritu Santo en el corazón de la ciudad de Lidia cuando oía al apóstol Pablo, así nosotros también deseamos y bendecimos con todo corazón que el Espíritu Santo altere los corazones de los jóvenes en amar y vivir esta bella y rara virtud de la virginidad.

La virginidad y la dedicación u ofrenda ojalá que sea el verdadero ornamento de ellos. Amín…homilía hecha Domingo 28-11-1982 

 

Unidad 44 Apocalipsis 14,4-5 Diápsalmo del séptimo Sello, 2ª parte. Sobre la ofrenda, dedicación y el carácter sincero.

 

Homilía 59. Continuemos, amados míos, con la icona-imagen de la visión del divino Evangelista, durante la cual vio a Jesús Cristo como Cordero y junto con Él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen tres cualidades características. La primera es la virginidad y ya lo hemos analizado, y nos quedan las dos siguientes.

«…Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero» (Ap 14, 4), es decir, la ofrenda o dedicación.

¿Qué es la ofrenda, dedicación?

Es la fe, la imitación y la ofrenda, dedicación hasta muerte del Cordero. Aún es el principio más excepcional, es decir, el ofrecimiento a Dios por el rescate redentor de Cristo. Así pone la ofrenda, dedicación el divino Evangelista. Se trata de ofrenda, dedicación de toda la existencia entera, de la psique y del cuerpo; porque dedicar, ofrendar significa que expío, santifico, es decir, que ofrezco separadamente.

En esta ofrenda, dedicación, ha muerto el deseo personal y el egoísmo.

El apóstol Pablo escribe: “y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gal 2,20), llevamos siempre la necrosis de Cristo en nuestro cuerpo y ya no vivo yo sino Cristo en mí; y llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos” (2Cor 4,10). No dice simplemente la psique, sino que se refiere al hombre entero y al cuerpo.

Una expresión muy bella hace Clemente de Alejandría sobre lo qué es la ofrenda, dedicación, que dice a los Stromatís 4,22: “en él ha muerto la carne, y vive él solo, para dedicar la tumba –el sí mismo que hizo tumba o sepulcro, ya que ha muerto- por hacerse templo santo al Señor”.

El Señor habló sobre una necrosis o mortificación amplia, no sólo de las cosas ilícitas, como es la fornicación o la avaricia y el enriquecimiento o cualquier otra cosa, pero también lícitas. Rogaré ardientemente esta necrosis para cosas lícitas que lo tengáis siempre en vuestra memoria del nus, porque si alguna vez vemos a un hombre a dedicarse, ofrendarse nos escandalizamos. Posiblemente lo habéis leído muchas veces en la Santa Escritura esto que dijo el Señor: “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará” (10, 37-39). No sé por qué no nos detenemos en este punto, lo teologizaremos más tarde.

Aquí me detengo un poco. El argumento de nuestros Cristianos, cuando un hijo suyo o de otro conocido o amigo, se dedica, se ofrenda, van y dicen: “¿Y el mandamiento honra a tu padre y a tu madre a dónde queda, desaparece? ¿Aquí no tenemos transgresión del mandamiento?”

En principio, amados míos, Éste que ha legislado el mandamiento “honra a tu padre y a tu madre”, es el Mismo que dijo “el que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí”, y en la legislatura en general existe todo derecho cambiar la ley si quiere, en concreto si el legislador es el Mismo Dios. Pero aquí no se trata de cambio de la ley; la ley “honra a tu padre y a tu madre” tendrá valor y autoridad eterna, pero se trata del escalonamiento e intensificación del tema, es decir, que este mandamiento tiene unos límites. Si tu madre y tu padre te impiden vivir vida espiritual, entonces sin duda alguna, amarás mucho más a Dios que tus padres, sin trasgredir el mandamiento “honra a tu padre y a tu madre”, porque el orden de los mandamientos tal como se ha puesto, no se puso al azar. El primer mandamiento es “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu dianía-cerebro, mente o intelecto y con toda la fuerza de tu voluntad” (Deu 6,4 Mt 22,37 Mrc 12,30 Lc 10,27) y el mandamiento para los padres se encuentra al quinto lugar, no es el primero. Esto significa que no tenemos dos agapis-amores que chocan, sino que tenemos una superior de la otra. Y aquel que ama a Dios primero y a sus padres después, éste ama correctamente a sus padres con una agapi-amor eterna. Aquel que ama primero a sus padres y después a Dios, éste no tiene la agapi-amor correcta; esta agapi-amor es enfermiza que podemos llamarla apego; llamarla como queráis, el caso es que no se trata de agapi –amor correcta que se corresponde a la ley de Dios.

Por tanto, “el que ama a su padre y su madre más que a mí, es decir, hace superación de la agapi y la agapi-amor hacia sus padres, toma dimensiones enfermizas, “que no es digno de mí”. Muy seco y bruscamente: “Éste no es digno para mí”. Y “el que ama a su hija o hijo más que a mí, no es digno de mí”. Si se supone que uno ama a su hijo y no lo deja dedicarse a Dios, entonces este hombre no es digno para Él, ¡por cualquier cosa que le haga, por mucho que ore, por mucho que vaya a la Iglesia, por mucho que tome la comunión! El Señor lo dijo claramente: “No es digno para mí”. El Dios no te reconoce hermano mío, si impides que tu hijo se dedique a Dios, si impides a tu hijo que se dedique a la agapi-amor de Dios.

“Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí; es decir, el que no sacrifica su propia existencia y me sigue no es digno de mí…El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará” (Mt 10, 38-39), o sea si uno dice: temo de mi vidita no vaya ser que me pase algo, no vaya ser que lo pase mal y tengo que salvar mi vidita de cualquier manera, cuando peligra su vida por Cristo, entonces no es digno de Cristo; entonces perderá su vida verdadera, la eterna; pero cuando sacrifica su vida por Cristo, entonces realmente encontrará la vida eterna. Es exactamente esto que ha sucedido en todos los Santos, y especialmente en los Mártires.

Sobre este tema que hablamos, el tema de la ofrenda, dedicación, el Señor había dicho a uno: “Sígueme, –y el sígueme es una dedicación- y él dijo: Señor, permíteme ir primero a enterrar mi padre” (Lc 9, 59-62). No dijo: sí Señor te seguiré y me dedicaré a tu agapi. Esto lo vemos a Sus Discípulos que cuando el Señor les dijo “sígueme” los Discípulos “entonces inmediatamente, dejando al instante las redes, y al padre de ellos, le siguieron” (Mt 4,20·22). Esto es la ofrenda, la dedicación. Ahora el Señor dice a uno “ven conmigo, dedícate”, y éste… “sí, Señor, vendré, pero permíteme porque apenas me he enterado que mi padre ha muerto, iré a mi casa para estar en el entierro”. Qué cosa más natural que esta. “Pero dijo el Señor a este: deja los muertos que entierren sus muertos”. ¡No lo dijo algún monje esto, no lo dijo el páter Atanasio, lo dijo Jesús! Dejas los muertos a enterrar sus propios muertos; es decir, deja los muertos espiritualmente, tus parientes, que no tienen interés, a enterrar a tu padre corporalmente muerto. Y continuó: “Pero tú vente conmigo y te mandaré a que proclames la Realeza increada de Dios”.

Y un otro dijo y este lo dijo solo: “Te seguiré Señor” y me dedicaré a Ti, pero te ruego “primero permíteme ir a arreglar los asuntos de mi casa. Es decir, si tengo unas propiedades, unos asuntos, de lo que sea por fin, que arregle estas cosas y entonces Te seguiré. Quiero seguirte, yo te lo pido. “Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reinado de la Realeza de Dios” (Lc 9, 61-62). Por eso le dice el Señor que cuando pone la mano en el arado, debe tener también su cara mirando hacia delante, y no esté volviendo a mirar hacia atrás los asuntos de su casa y etcétera, de modo que se haga adecuado para el reinado de la Realeza increada de Dios.

Pero también al rico joven el Señor cuando le hizo la llamada, aquel fue impedido por su riqueza, es decir, ¡no era un hombre mortificado sobre su voluntad y su yo egocéntrico, por eso se consternó, “se afligió” (Mrc 10,22) y al Señor le dio pena! Parece que era un hombre destacado, pero estaba impedido por sus propiedades y sus riquezas. ¿Le dio pena” ¡Cuántas veces el Dios, el Cristo, se dobla y ve tantos y tantos jóvenes, destacados en todo que no dedican el sí mismo a Cristo, y derrochan, desgastan sus existencias finalmente en este mundo y en las cosas de este mundo!

Esto de que siguen al Cordero los ciento cuarenta y cuatro mil “a donde quiera que vaya”, significa que Le siguen fielmente. Se va allí; allí van ellos. Vino aquí, aquí vendrán también ellos. Esto es lo que expresa.

Primero, la absoluta participación de ellos en cada maltrato y daño que sufren a favor de Cristo. El Cristo quiere que vaya allí, allí sufriré aquello. Lo sufriré. Esta es la condición básica; sufriré maltrato, daño. Es decir, si uno piensa que sufrirá daño y empieza a racionalizar y conversar el tema, entonces no es digno de Cristo. ¿Qué dice el apóstol a Timoteo? “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesús Cristo” (2Tim 2,3).

Uno pidió al Señor que Le siga. Veis que tenemos muchos incidentes de este tipo. El evangelista Luca nos las expones todas estas cosas en el mismo capítulo para indicarnos los distintos casos. Es decir, toma casos indicativos, porque sin duda serían muchos que lo habrían pedido, y pertenecen ya en alguno de estos casos indicativos. Uno pues, pidió del Señor que lo dejase seguirle, he aquí lo qué dijo: “Maestro, te seguiré adondequiera que vayas” (Mt 8,19  Lc 9,57). ¡Qué cosa más bella que esa! El primero dijo ir a enterrar a su padre, el segundo dijo ir a arreglar los asuntos de su casa, y el tercer sólo le dice espontáneamente “Señor, te seguiré adondequiera que vayas”.

¿Pero esto es suficiente?

Puede que la boca hable de ofrenda, dedicación, puede esta noche quizás algunos hombres, posiblemente unos jóvenes, digan: “¡oh qué cosa más bella es la ofrenda, dedicación!”. Pero lo dices sentado en tu silla, por supuesto que es fácil decirlo: en que se despierta la emoción, sentimiento por supuesto que no es difícil, pero el entrar al espacio de penalidades, ser maltratado, esto es difícil.

¿Y qué responde el Señor? “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza” (Mt 8,20), es decir, no tengo, estoy en penalidades y calamidades. Es como si le dijera: “¿Realmente a dónde quiera que vaya, vendrás? ¿E incluso si subo a la Cruz, vendrás también allí?

Segundo, lo “a dónde quiera que vaya” el Cordero que Le siguen los ciento cuarenta y cuatro mil expresa también la misión divina y apostólica.

A veces amados míos, estoy sentado pensando yo la vida de los misioneros apostólicos, tanto de los antiguos como de los nuevos tiempos. Nicolás Kazápkin, que ha sido proclamado Santo por la Iglesia Ortodoxa Rusa –es ya a finales del siglo pasado (19) y apenas de los principios de este siglo (20), en consecuencia de los más nuevos- viajó de Moscú, en concreto de Petrúpolis con un trineo y se fue a Japón. Con el trineo atravesó la terrible Siberia, tardó meses enteros. Cuando regresó, no regresó a través de Siberia, sino por otro camino, más al sur, de China. Uno se sorprende de este viaje aventurero. Apuntad que este viaje a Japón lo hizo dos veces. Creo que la segunda vez o la primera no me acuerdo, se llevó a su mujer también y en concreto murió en el camino. Pero no se amedrentó ni achacó, continuó su camino. Cuando regresó a Rusia se hizo obispo. Es él que ha conseguido crear una Iglesia Ortodoxa en Japón.

Japón era un castillo fuerte de idolatría, de esta idolatría ancestral que allí existe. Él es el único que consiguió romper esta muralla terrible, y entró el Cristianismo, principalmente la Ortodoxia. Y uno se pregunta:

¡Qué extraordinarios hombres son estos misioneros apostólicos! ¡Qué voluntad tan grande tenían!… Pero, amados míos, así es. Y nosotros dudamos de hacer la mínima misión, aunque sea un poquito más allá de nuestra casa.

Apuntar aún una cosa más en el caso anterior. El Señor dijo al apóstol Pedro: “¿Simón Jonás, me amas más que a estos?” Una vez decías que me amas más que todos los demás; por tanto, ¿me amas? Y él responde: “Sí Señor, tú conoces que te amo” (21, 15-17). Entonces el Señor le dice: “Pastorea mis ovejas”, es decir, ¡tú haz misión apostólica, divina! ¡Si me amas de verdad, haz misión divina!

Tercero, sobre el “a dónde quiera que vaya”, también significa el martirio. Os dije anteriormente que el Señor subió a la cruz. ¿Yo ahora qué haré? ¿Quedaré yo por debajo de la cruz? ¿El Señor entra en la arena, y yo subiré a la grada y seré espectador? El apóstol Pablo escribe aquellos famosos logos a los Colosenses: “complemento en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1,24),  yo complemento aquellos padecimientos que a Cristo no le ha dado tiempo sufrir. Esto quiere decir “complementar”. Es decir, complemento aquellas cosas que no le dio tiempo a Cristo padecer, si se quedara por todos los siglos encima de la cruz. Quedó tres horas encima de la cruz, podría quedarse tres años, tres siglos, tres milenios. Pero el Cristo no se quedó, deja en la cruz Su Cuerpo, la Iglesia a continuar Esto, la Iglesia, Su Pazos cruciforme.

Por eso dice el Apóstol Pablo: “complemento en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1,24). No dice mi psique-alma, no dice mi diania-mente, intelecto, no se trata de una situación intelectual, metafórica, bella, alegórica, sino que dice “en mi cuerpo”, en mi carne, es decir, aquello que en otro punto pone un catálogo amplio de sus padecimientos. Cuántas veces fue pegado, azotado, apedreado, peligró por bandidos, por los judíos, por los idólatras… De todas partes peligros, peligros y peligros… en todo; hambre y sed… este maltrato, este pasarlo mal que es la cruz (2Cor 11, 23-28). Todo esto para el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

¡Es grandioso! Me parece que este pasaje expresa todo el fondo, lo alto y lo ancho de lo qué quiere decir, seguir al Cordero “a donde quiera que vaya”, que es como os dije, el martirio. Y dice a los Corintios: “Cada día me muero”.

Es verdad que quizás son muy duras estas cosas, y no sé si uno puede decirlas fácilmente, pero de todas formas por eso también estos ciento cuarenta y cuatro mil son los escogidos.

Vemos con emoción al apóstol Tomás que cuando el Señor dijo “iremos a Jerusalén”, y Sus Discípulos quedaron sorprendidos diciendo “Señor, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y tú quieres ir otra vez allá? (Jn 11,8), entonces Tomas dice con sentimiento y emoción a los otros compañeros suyos: “Vamos también nosotros, para que muramos con él” (Jn 11,16). Es cierto que el día que Cristo subió en la cruz, Tomás no subió, pero cuando llegó el Pentecostés y ya tenía una plenitud del sentido y significado de la presencia de Cristo, entonces ciertamente él también subió a la cruz que había subido Cristo.

Lo “siguiendo al Cordero” expresa la imitación del Cordero, es decir, ahora no es lo “a donde quiera que vaya”, sino “siguiendo al Cordero”, o sea, lo que hace el Cordero, lo haré yo también. Es la imitación.

El apóstol Pablo dice: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1Cor 11,1). Son aquellos que se hacen imitadores de Cristo, son Crísticos, son los que tienen nus de Cristo, (1Cor 2,6), creciendo a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Ef 4,13).

Una ofrenda, dedicación de este tipo nunca se debe retractar, porque esto es sacrilegio, profanación. No puede uno cuando que ha empezado, que se arrepiente, está en metania y volver atrás, que abandona al Señor.

Y Teodórito dice: Lo que se ha dedicado a Dios se llama ofrenda. Por tanto, el momento que me he ofrecido a Dios, no puedo volver atrás. Puedo morir, pero no puedo volver atrás. ¡No puedo, significa que me comprometo; si quiero, vuelvo, pero no debo volver! ¡No me conviene volver! ¡Es traición! Desde el principio reflexionaré y pensaré que esta ofrenda, dedicación no se retracta uno y debo sufrir lo que sea.

Y naturalmente, que no creamos estas cosas que pertenecen a algunos otros, que no están en nuestro espacio, y quizás para nosotros no tendrían mucha importancia. Pero os digo que todo bautizado está dedicado, ofrecido a Dios, especialmente por supuesto aquellos que han decidido mantener la virginidad y la ofrenda, dedicación especial. ¿Pero quién os ha dicho, amados míos, que el bautizado no está ofrendado a Dios? ¿Qué quiere decir me he bautizado? Me he bautizado al nombre del Santo Dios Trinitario a cumplir y aplicar aquellas cosas que quiere Él. Sólo con esta condición puedo decir que aplico y cumplo mi ofrenda.

San Efrén el Sirio en relación a esto escribe: Si uno ofrenda, dona algo, por ejemplo una icona en el templo y se arrepiente y va y se la lleva esta que antes era suya –ya no se considera suyo ya que lo donó- entonces es un ladrón, y ya no sólo un ladrón sino algo peor: ¡Es sacrílego, profanador!… Porque el robo de una cosa sagrada, del objeto es sagrado, por tanto es un sacrílego, profanador.

Así que es sacrílego aquel que ofrenda o dona el sí mismo a Dios, y toma otra vez el regalo, es decir, incumple la ofrenda o aún, como dice aquí muy bien, cuando uno diga “que yo estoy dedicado, ofrecido a Dios; pero ahora voy a probar un poco a escondidas… el pecado”, esto quiere decir que incumplo y transgredo mi ofrenda. ¡Amados míos, es un pecado muy gordo, muy grande esto!

Nos llama la atención e impresiona que la parábola de las diez vírgenes  no entraron dentro a la habitación nupcial de la Realeza increada de Dios todas las vírgenes, el número cinco y cinco es simbólico, para que uno no tenga sospechas en el porcentaje sobre quiénes se salvarán y quiénes no. ¿Pero no os llama la atención que las diez son vírgenes? Las cinco se salvaron y entraron en el reinado de la Realeza increada de Dios, pero las cinco restantes quedaron fuera. ¿Qué significa esto, si se supone que aquí tomamos la virginidad como virginidad, tal como es estructurada la parábola? Significa que una virginidad autogustada, pierde su sentido. Es decir, cuando uno queda virgen porque le gusta, esto es presunción, vanidad y egolatría, y entonces la virginidad pierde su sentido. La virginidad debe ser para Cristo, y no una cuestión de egocentrismo, excéntrico y capricho de aquel que la tiene.

La plenitud de la virginidad es la agapi (amor incondicional y energía increada), por eso los ciento cuarenta y cuatro mil se mueven a donde vaya el Cordero, porque Le aman. Si la continencia, el autodominio del cuerpo se pudiera conseguir pero sin la agapi, entonces tiene lugar el logos terrible y majestuoso de san Pablo: “Y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo agapi-amor, de nada me sirve” (1Cor 13,3).

El matrimonio es una ofrenda, pero una ofrenda de agapi y sacrificio. Dentro en el matrimonio el yo se destruye, tanto el yo del hombre como el de la mujer.  Si no se destruye, no se aniquila el yo, llegarán al divorcio y harán sus vidas un sin vivir. Por tanto, dentro en el matrimonio tenemos la destrucción del egoísmo; por lo menos que empiece la lucha por uno y vendrá también el otro, o si no puede también el otro, entonces habrá aunque sea uno que mantiene el lazo del matrimonio. Por esta razón el matrimonio es una ofrenda de agapi y destrucción del egoísmo, y esto porque se ofrece a la otra persona, hacia el o la cónyuge, y los hijos.

En la virginidad la ofrenda tiene una extensión más amplia, y el prójimo no es el cónyuge y los hijos, sino que son más y más seres humanos, es todo el mundo, incluso también esta creación irracional. Por eso vemos a estos que se han distinguido en la ascesis, amar no sólo a los hombres, sino también a los animales y a los vegetales. ¡Veis a san Serafín de Sarof que por supuesto amaba a los hombres, amaba mucho a los niños, pero amaba también a los osos del bosque y hacía compañía con ellos!

El hombre por esta razón quedó en virginidad, para abrazar con su agapi a todo el mundo, tanto la creación lógica, como la irracional, sin ser impedido por nada ni de nadie. El matrimonio tiene, de alguna manera, delimitado el rayo de la agapi. Tiene impedimentos, tiene dificultades y no te deja extenderte más allá, expresar tu agapi en praxis y obra, amar a todos los demás sin impedimentos y sin faltas. Existen obligaciones y compromisos en los cónyuges. No existe la libertad directa, no hace cada uno lo que viene en gana, uno confiesa al otro. Pero el que queda en la virginidad no tiene a nadie, no tiene nada de todas estas cosas. Por esto significa sin impedimentos y sin faltas o carencias.

Por supuesto que estas cosas que os digo son válidas para los ofrendados, dedicados hombres, pero también son válidas en alguna medida para todo fiel. No quiero que hablemos de un tema y salgamos de este tema y así nos alteramos; estamos nosotros también dentro. Cuando el Apóstol Pablo dice aquel logos terrible y excepcional: ¡“Los que tienen cónyuge o esposa como si no lo tuvieran”, estos que se han casado vivirán y se gobernarán más o menos como si no se hubieran casado, es terrible! No lo digo yo esto ni ningún monje. Veis que tengo un prejuicio, porque el mundo, la gente tiene prejuicio, y dice que estas cosas salen de los monjes, y que el páter Atanasio es monje, y no sabe del matrimonio… ¡No, no las digo yo estas cosas, las dice el Espíritu de Dios! “Que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen”, 1Cor 7, 29-40 que allí escribe tantas cosas sobre este tema. Es decir, deben los casados también vivir y gobernarse evangélicamente. No puede quedar su agapi sólo para la esposa y los hijos, sino que se debe extender también más allá; porque de otra manera, si dicen: “Señor no he venido a tu cena, porque apenas me he casado” (Lc 14,20), escucharán entonces el terrible logos: “Os digo la verdad, nadie de los que han sido llamados saboreará mi cena”, es decir, no entrará al reinado de la Realeza increada de Dios.

Finalmente lo: “Estos fueron rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero” (Ap 14, 4), esto revela una verdad importante.

Es conocido que los primeros sacrificios que se hacían al principio de cada año, las primicias, eran siempre lo más selecto. Nadie comía la primera uva, sino que lo llevaba al templo. No hacía el pan con los primeros granos del trigo que segaba para comerlo, lo hacía para ofrendarlo al templo. Esto se llama primicia. Y de las primicias escogemos lo mejor para llevarlo al templo; así mandaba la ley antigua. Y como tenemos la palabra primicia, y esta palabra se encuentra al Antiguo Testamento en el tema de los sacrificios, cuando aquí dice que “ellos han sido rescatados o cobrados de los hombres”, es decir, han sido escogidos de los hombres, se ha hecho una selección, da a entender a los ciento cuarenta y cuatro mil. Esta selección que se hizo era la primicia al Dios y al Cordero. Observad qué equivalencia hay aquí: ¡“al Dios y al Cordero”! ¡Cristo y Dios Padre son iguales! Dios el Padre, Dios el Hijo, por eso la ofrenda también es al Dios y al Cordero. ¡Existe una equivalencia Padre e Hijo! En el Antiguo Testamento se prohibía ofrenda de cualquier tipo.

Esto además nos lo enseña también el sacrificio de Caín. Cuando Caín ofreció sacrificio, no era escogida su ofrenda y no ha sido aceptada por Dios. ¡Esto significa que los ciento cuarenta y cuatro mil –siempre un número convencional, que significa multitud- eran hombres escogidos, escogidos de cualquier lado! Sea que tuvieran una psique bella, sea que tuviesen atributos corporales, intelectuales, espirituales sea que tuviesen origen noble, axiomas según el mundo, juventud, belleza, prosperidad, salud o cualquier otra cosa selecta, en total lo han donado a Dios. Esto significa que no podemos sino lo que más selecto que tenemos ofrecerlo a Dios. Dios ha dado cosas selectas a nosotros y nos ha hecho hombres escogidos, nos ha hecho importantes; ¿ahora nos adueñaremos lo selecto que Dios nos da, para utilizarlo para nuestro disfrute y para nuestro consumo y qué vamos a dar a Dios? Dicen muchas veces los hombres: “¡Mira qué pena! ¡Este es un hombre muy inteligente, una eminencia… y se fue y se ha hecho clérigo, se ha hecho monje!… ¡Este podría dar tanto o ganar tanto dinero!… ¡No hermanos míos, no es así; no es así amados míos! Exactamente porque tiene valor, es hombre inteligente, se fue y se ha ofrecido y hecho hombre dedicado a Dios.

¿Dónde están aquellos que se entristecen cuando ven algún joven con cualidades y talentos que se dedique a Dios? La respuesta la tienen aquí. ¿Dónde están aquellos que dicen que ofrendarán su vejez y la dedicarán a Dios?  -Eh, dicen, ahora soy inteligente, listo, ganaré dinero. Soy bello, soy íntegro, soy saludable; disfrutaré de mi vida como sea, de cualquier manera lícita o ilícita. Cuando me envejezca… entonces con mi bastón iré a la Iglesia, me confesaré, estaré comulgado….” ¿Dónde están estos que dicen eso?

Sabéis aquella historia, historia de la antigua Grecia que una vez un hombre tenía hambre y rogó a Dios diciendo: “Dios mío, por favor mándame un saco de nueces, estoy muy hambriento y te prometo, Dios mío, que te ofreceré a Tu templo la mitad”. Realmente, pues, tal como caminaba, encuentra un saco con nueces. Lleno de alegría va a su casa, los rompe todos, quitó las cáscaras y las puso en el saco –por supuesto que en el saco se hicieron la mitad- y después las lleva al templo y dice: “Dios mío, me había prometido que te daría la mitad de las nueces, pues, tómalas”… ¡las cáscaras!

Por tanto, ¿qué quieres, hermano mío, ya dar las cáscaras de la vejez a Dios? ¡Las cascaras de la ausencia de tu salud ya vas a dar! ¿El tiempo que estabas íntegro, saludable y tenías las capacidades qué? ¿Ahora que has perdido todo esto, vuelves y dices que retornarás a Dios? Y como muy bien dice san Nicodemo el Aghiorita: “¡Ay, pobre hombre, entonces no dejaste tú el pecado, este te ha dejado porque te has hecho viejo!” ¿Esto es lo que ofrecerás, hermano mío, a Dios? Y el Dios quiere lo primero, las primicias, quiere lo selectivo, porque, lo volveré a decir una vez más, nuestra ofrenda se parece a la ofrenda de Caín.

Es también la tercera característica de los ciento cuarenta y cuatro mil, que dice “y en sus bocas no se halló mentira, pues son inmaculados e irreprensibles [delante del trono de Dios] (Ap 1,5). Es decir, es la integridad y la plenitud de sus caracteres.

El sentido y concepto de la mentira aquí es en general, tal y como también en muchos puntos de la Santa Escritura, del Antiguo y del Nuevo Testamento. Es esto que hoy en día decimos “hombre falso”. No es aquel que dice mentiras, sino que es el hombre estropeado en su cualidad, calidad estropeada. No es hombre de calidad buena este; es vil y astuto malo. En la Santa Escritura este hombre se llama de mentira, falso. Correspondientemente el hombre verdadero, con el sentido general de la palabra es el hombre correcto e íntegro, el hombre de calidad buena. El hombre sin dolo o engaño, honesto y verdadero no es porque dice la verdad, sino porque lleva una rectitud en su vida, toda su personalidad es pura, honesta, limpia y recta.

Esto lo vemos al Señor que cuando Le vio Natanael dijo: “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño o mentira” (Jn 1,48). Es decir, Natanael no dice mentiras, nunca dijo mentiras. Puede que como hombre no haya dicho mentiras, pero no es esto, es que es un hombre honesto, verdadero y recto. Y la demostración es que cuando el Señor le dijo esto como lo de más abajo, Natanael inmediatamente creyó, porque no tenía torcida su psique, tenía una psique bella y recta, e inmediatamente reconoció quién era el Jesús Cristo, porque las características del Señor las había leído en los Profetas. Me diréis que los Profetas los leían los soberanos del pueblo también, pero no eran rectos y honestos, eran corruptos, y así a pesar de que leían los Profetas, -¡hasta hoy se hace esto!- no lograron reconocer a Jesús Cristo.

Clemente de Roma nos salvaguarda los llamados “Logos de Cristo”, aquellos que están fuera del Nuevo Testamento, y se salvaguardaron por la Parádosi-Tradición. Os leo y os haré sólo un pequeño comentario, está en su 2ª epístola a los Corintios en el párrafo 12º: “Cuando el Señor fue preguntado por uno, cuándo vendrá Su reinado de la Realeza increada, respondió: Cuando las dos se hagan uno, y cuando lo fuera está como lo de dentro… Las dos serán uno, cuando decimos sin hipocresía la verdad, y será una psique en dos cuerpos; lo fuera será como lo de dentro. Y con lo de dentro da a entender la psique y con lo de fuera el cuerpo. Por tanto, de esta manera que es visible el cuerpo así también será visible y clara también la psique en las buenas obras.” Que nos comportemos y hablemos verdaderamente a tal grado que sea como si no hubiese una psique en dos cuerpos. Lo que uno diga que lo crea el otro, y lo que diga el otro lo crea uno, que sea una psique en muchas cosas. Lo que eres de dentro que seas también de afuera, que no exista la hipocresía. Entonces viene la Realeza increada de Dios; es decir, entonces se instala en el hombre la Realeza increada de Dios, cuando el hombre es un hombre honesto, correcto y recto.

Además en el evangelista Juan se encuentra la expresión “hago o cometo mentira o cometo verdad”. El heleno-griego, en su sintaxis helénica diría “digo mentiras o digo la verdad; el hebreo dice ““hago o cometo mentira o cometo verdad”. Nosotros los Helenos no lo decimos esto, porque sencillamente cuando decimos mentiras es un tema intelectual. Cuando el evangelista Juan dice “hago o cometo mentira o cometo verdad” extiende el tema en algo más amplio; no en aquello que pienso, pero en aquello que soy, es decir, soy una persona falsa o correcta. Por tanto, es una expresión muy bella, más amplia que la expresión helénica, e indica toda la personalidad del hombre en lo que concierne la mentira o la verdad.

De todas formas es inútil que os diga que el Cristiano debe ser un hombre verdadero con este sentido y significado amplio de la verdad.

Un diagrama magistral del hombre inmaculado, intachable y verdadero, nos lo da el Salmo 14º (15º) entero. No olvidéis que no es sólo –y no debe ser sólo- los ciento cuarenta y cuatro mil, los que han brillado en la virginidad y dedicación o ofrenda, sino cada fiel. No puede decir uno que como no está ofrendado y dedicado, será un poquito torcido en su vida. ¡No! Nos haremos todos hombres honestos, verdaderos, sinceros y rectos. Oíd pues, porque nos interesa a todos este Salmo 14 (15) y debemos tenerlo como espejo. Leeré y haré un muy pequeño análisis e interpretación porque la hora ha pasado:

 14,1 Señor, ¿quién es digno de ser hospedado, aunque sea por poco, en tu tabernáculo o casa de Jerusalén? ¿Quién pondrá su tienda de cabaña en tu monte santo, donde está tu templo?

15,2 Sólo el que anda en integridad y no es acusado de nada; aquel que trabaja y aplica la justicia, el cual ama la verdad con todo su corazón y sólo esta dice con su corazón.

15,3 El que no calumnia ni trenzó planes viles con su lengua, ni ha hecho daño nunca a su prójimo, el que no admite reproche alguno ni calumnia contra su prójimo.

15,4 Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, pero al contrario honra a los que temen a Dios. Este tiene derecho y permiso por Dios entrar al templo del Señor; El que aun jura y da promesas a su prójimo y nunca las trasgrede y siempre las cumple con exactitud.

15,5 Quien su dinero no lo prestó a usura y no acepta regalos para sacar decisiones condenadas contra hombres inocentes. El hombre que hace estas cosas nunca será perturbado ni por los grandes peligros.
Señor, ¿quién es digno de ser hospedado? O ¿quién pondrá su tienda de cabaña en tu monte santo, donde está tu templo? Entonces aún no se había construido el templo de Salomón. Por tanto, son Sus patios, allí donde está el arca del Testamento, las cabañas sagradas y los santuarios. ¿Quién vendrá a ser hospedado?

Sólo el que anda en integridad y no es acusado de nada; aquel que trabaja y aplica la justicia, el cual ama la verdad con todo su corazón y sólo esta dice con su corazón. Mirad la exactitud de la cosa, sobre lo “hago la verdad”. No dice “hablando la verdad”, sino dice que “el que habla la verdad con su corazón”, porque muchas veces decimos la verdad con la boca, pero en nuestro interior hemos maquinado dolos, conflictos, mentiras y falsedades. Puede que las utilicemos, pero el tema es que no debemos ni siquiera pensar vilmente con mala astucia.

Vendrá aún en las cabañas del Señor “el que no calumnia ni trenzó planes viles con su lengua, ni ha hecho daño nunca a su prójimo, el que no admite reproche alguno ni calumnia contra su prójimo”. En aquellos que dicen que no han pisado ni una hormiga, uno encuentra mucha hipocresía allí. Tengamos cuidado a esto, amados míos. Son palabras grandes decir que “yo no he perjudicado nunca a mi prójimo”.

Pero vendrá aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, pero al contrario honra a los que temen a Dios. El que aun jura y da promesas a su prójimo y nunca las trasgrede y siempre las cumple con exactitud. Pero el hombre impecable, honesto y no vil, no estima nunca a un hombre vil y astuto malo, ni nunca hace compañía, asociaciones y teje maneje con él. Al contrario estima, aprecia a los que temen a Dios y aplican y cumplen Sus Mandamientos.

Cuando jura y no cumple sus juramentos –en el Antiguo Testamento retomaban los juramentos, en el Nuevo se prohíbe- no los transgrede, es decir, no es el hombre que transgrede sus promesas.

Quien su dinero no lo prestó a usura y no acepta regalos para sacar decisiones condenadas contra hombres inocentes. El hombre que hace estas cosas nunca será perturbado ni por los grandes peligros. El hombre impecable, su dinero no lo presta con intereses para vivir por los intereses, bebiendo la sangre de los hombres que presta dinero, y no se ha sobornado para que un inocente sea acusado y metido a la cárcel.

El que hará todas estas cosas permanecerá firme, imperturbable también en la vida presente como en la futura. Esto es el diagrama del hombre impecable, intachable.
Amados míos, este Salmo entero resuena esta icona-imagen de la visión del evangelista Juan, de los ciento cuarenta y cuatro mil vírgenes, de los hombres impecables, dedicados y ofrendados a Dios, de modo real y poético. Podemos decir este Salmo también en nuestra oración, para que nos recuerde que debemos hacernos hombres impecables, sin manchas.

Me gustaría cerrar con esto. Por esta icona-imagen del Apocalipsis, con los ciento cuarenta y cuatro mil, que siguen al Cordero “a donde quiera que vaya”, por supuesto que muchos estarán aquí presentes que se conmocionan y desearían vivirla. Ojalá, y lo digo y bendigo con todo mi corazón, ojalá que el Señor os haga dignos que esta llama santa que puede que se haya encendido en vuestros corazones, se convierta y se haga realidad. Esta icona-imagen de los ciento cuarenta y cuatro mil, los dedicados y ofrendados a Dios, siempre que electrice los corazones humanos en todos los siglos, hasta que se cumpla el número de estos escogidos que estarán con el Cordero, en los siglos de los siglos, a la Realeza increada de Cristo. Amín. Domingo, 5-12-1982.

 

Unidad 45 Apocalipsis 14, 6-11 Los tres ángeles. Camino hacia los ésjatos tiempos: Evangelio, caída y juicio.

 

Con la ayuda del Santo Dios Trinitario, amados míos, continuamos en nuestros temas del libro del Apocalipsis.

El interés que provocan estos temas, uno lo ve ya a una escala universal. Esto manifiesta una inquietud esjatológica de los hombres. Y no podría ser de otra manera, porque la quiebra ética, el libertinaje de la moral, el aumento de la criminalidad, la arrogancia, la jactancia y la proyección de las perversiones, la apostasía y el ateísmo, la amenaza de una guerra mundial, y sobre todo la guerra nuclear, y la inseguridad para el mañana, todas estas cosas hacen que muchos se vayan dirigiendo hacia este libro del Apocalipsis para descifrar el futuro.

Naturalmente el libro no se entiende sino sólo dentro en la Iglesia de Cristo. Fuera del espacio de la Iglesia cada intento de interpretación no tiene nada más que respuestas equivocadas. Diría que fuera de la Iglesia abunda desenfrenadamente la interpretación herética.

Debemos aún decir que el libro del Apocalipsis no es un libro que viene a develarnos el futuro, como muchos piensan y creen, sino que es un libro que nos da la medida tanto del presente como del pasado. No obstante, como os dije, se manifiesta esta sed de los hombres para aprender sobre el futuro y estudian la Santa Escritura, especialmente el libro del Apocalipsis, e inundan los espacios que se hace interpretación del libro, es decir, hay una esperanza esjatológica.

Algo análogo había sucedido en todos los pueblos de la tierra antes de dos mil años que esperaban al Mesías, es decir, a Jesús Cristo. La historia de los tiempos del Nuevo Testamento nos lo indica esto.

Ahora vivimos –así parece ser- en los segundos ésjatos, porque los primeros ésjatos fueron la primera Parusía-Presencia de Cristo y los segundos ésjatos son la segunda Parusía de Cristo. Por tanto, parece que nos encontramos en vísperas de la segunda Parusía de Cristo, es decir, en los ésjatos de los ésjatos. Porque históricamente esta inquietud de los hombres para el mañana, es decir, lo qué pasará, como algo que todos los hombres esperamos, todos los pueblos algo esperan, indica esta inquietud esjatológica, que tiene su antecedente en la primera Parusía de Cristo.

El libro del Apocalipsis, como ya lo habréis percibido y entendido hasta ahora, por el análisis que hemos hecho, indica la trayectoria de la humanidad, por parte de la fe por supuesto a Jesús Cristo, y de la increencia o la apostasía de Él. Pero detrás de la apostasía de los hombres existe nuestro antiguo enemigo, el Diablo, que continua infundiendo el pecado ancestral en cada generación de los hombres. Así también él y los que le siguen, se convierten en potencias antíteas, contrarias a Dios que vuelven contra Jesús Cristo, contra Su Iglesia, en una terrible lucha universal.

Esta lucha por supuesto se intensificará exageradamente en los ésjatos tiempos con el fenómeno del engaño y de la apostasía. Finalmente el resultado de toda esta lucha será a favor de la victoria de Cristo, tanto dentro en la Historia en todos los siglos, con Su Iglesia y Su laós-pueblo dentro en la historia, como también con la finalización del mal y de los portadores del mal. Esta victoria final y definitiva se describe por el capítulo 20º del libro del Apocalipsis, que con la ayuda de Dios analizaremos cuando llegaremos allí.

Me gustaría que tuvieseis fe en la zeopnefstía-inspiración divina del libro del Apocalipsis. Que no os preguntéis si es así o de otra manera. En cada momento que digáis: Es el libro de Dios. ¡Estas cosas las apocalipta-revela Dios! Se debe aún junto con la fe en la inspiración divina del logos de Dios, tener también una atención plena e indivisible, para que podamos entender aquellas cosas y realidades que se dicen, para no llegar a oír y entender algo diferente.

Con esta pequeña introducción, ahora venimos, amados míos, al tema principal. Nos encontramos en el capítulo 14º del libro del Apocalipsis en el versículo 6º.

«Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo y evangelizar a los habitantes que se encuentran en la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas» (Ap 14, 6-7).

Después de la intervención del diápsalmo-intermedio, del Cordero que estaba en pie y le rodeaban los ciento cuarenta y cuatro mil vírgenes de los fieles ofrendados, el divino Evangelista, amados míos, vuelve a la continuación de las iconas-imágenes tristes de la Historia de la humanidad y de la Iglesia.

Por supuesto que después de la presencia del Anticristo, inmediatamente después –lo subrayo esto, os lo he dicho dos o tres veces hasta ahora- no interviene nada. Después del Anticristo, inmediatamente viene el Cristo, el Cual no vendrá como Redentor sino cono como Juez. Así que, a partir de aquí, a continuación los capítulos que se refieren más abajo están cubiertos de preparación con antelación del Juicio y resultan al Juicio final, que coincide siempre con la Segunda Parusía-Presencia de Cristo.

Cuando decimos Juicio, entendemos la apocatástasis de la justicia y de la verdad en cara o en la persona de los Justos y de los verdaderos Cristianos, como también el castigo de la injusticia, de la mentira y de la falsedad cara a los hombres impíos, injustos e infieles.

Como también antes del Anticristo tenemos el tiempo de acción de los parciales anticristos, así también antes del Juicio final tenemos el juicio parcial de la Historia. Tal como tenemos muchos anticristos, tenemos muchos juicios de Cristo. Este juicio parcial de la Historia no es otra cosa más que esta intervención de Cristo Juez en los acontecimientos parciales de la Historia. Tal como vemos exactamente que intervenga el Dios en la Historia de Israel a todo lo largo de su existencia, así el Dios interviene siempre dentro en la Historia para crear estos juicios parciales.

Estas intervenciones de Dios tienen carácter pedagógico o condenatorio, depende por el cómo juzgará el Dios. Pero el Juicio definitivo no tiene carácter pedagógico, sino que única y exclusivamente tiene carácter condenatorio.

Con base a estas cosas que os he dicho, observamos que antes del Juicio final ya se opera el juicio, el juicio se realiza; igual también que antes de la venida del Anticristo, el Anticristo opera y energiza. Esto, de que el juicio ya se realiza, se ve claro por muchos pasajes de la Santa Escritura. Constituye y es un misterio del cómo Dios interviene dentro en la Historia y la juzga. Y naturalmente esto es muy claro y evidente delante de los ojos de los fieles, pero en los infieles posiblemente no se vea; o mejor dicho, se ve en los infieles, pero nunca quieren explicar el fenómeno teológicamente, sino que los explican con otros criterios, aquellos que ofrece la filosofía mundana y la pagana de la Historia. Con estos criterios juzgan los resultados de la Historia.

Por ejemplo, ¿por qué nosotros vencíamos en la guerra del año 1940? ¿Por qué se perdió, por qué se venció Alemania durante la Segunda Guerra Mundial? Estos “porqués” de la Historia los historiadores nunca los interpretan teológicamente, porque no tienen ojos espirituales; intentan hacer interpretación filosófica de la Historia, pero no teológica. Por ejemplo, ¿cómo puede ser juzgado o razonado la victoria de los Helenos-Griegos contra dos imperios, de Italia y de Alemania? Se puede explicar con varias teorías, sean materialistas sean económicas –por supuesto que es materialista- pero aquí lo importante es que estas teorías verifican por la parte inversa. Se debería que a base de estas teorías ganase la guerra tanto Alemania como Italia, pero entran unos otros factores. ¿Quiénes son estos factores que finalmente dan la victoria a Grecia? Estos factores se interpretan materialmente o idealmente, tomadlo como queráis, pero el caso es que no se reconoce que interviene el Dios dentro en la Historia. Para los cristianos tenemos los juicios de la Historia, tal como dice el Dios a los Hebreos: “Vosotros no hacéis caso y no me escucháis, os entregaré en las manos de los Babilonios, pero después castigaré a los Babilonios” (Ez 30, 25-26). Así que la catástrofe de Babilonia, como interpretación de la Historia, se puede interpretar por cada uno como quiera él mismo; pero la interpretación correcta es que el Dios castigó a los babilonios, porque ellos por su parte habían castigado a los hebreos; pero también los hebreos fueron castigados por los babilonios porque trasgredieron los mandamientos de Dios. Es decir, vemos una complejidad, un laberinto dentro en la Historia.

Todas estas cosas no podemos separarlas y distinguirlas; distinguimos sólo lo que nos apocalipta.revela Dios. Podemos entender sólo algunas cosas, cuando aceptamos la interpretación teológica de la Historia, y no la filosófica. Incluso, dentro en la historia suceden muchas cosas inexplicables; estas serán explicadas en el reinado de la Realeza increada de Dios, y los fieles estarán viendo las energías increadas y operaciones de Dios, aunque sea posterior, como una icona-imagen, tal como hoy proyectaríamos una película con los acontecimientos de la guerra del año ´40-´41 y nos sentaríamos en una silla para ver todas estas cosas cómodamente. Así entonces los fieles dentro en la Realeza increada de Dios estarán viendo que se desenrolle la Historia por las intervenciones de Dios, reconocerán la sabiduría y la agapi de Él y Le estarán alabando.

Pero vayamos a ver también algunos pasajes dentro de la Santa Escritura, sobre el cómo interviene Dios y juzga en algún grado la Historia, porque el juicio final se hará en los ésjatos postreros tiempos.

El apóstol Pablo escribe en la 1ª epístola a los Corintios 11,32: “mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo”. ¿Así que Dios interviene en la vida de los fieles? Sí. ¿Cómo interviene? Interviene cuando con un pecado que hacemos, viene a pedagogizarnos, instruirnos y hacer un juicio en nosotros, es decir, tribunal, y con el juicio que nos hace nos pedagogiza.

Dice el apóstol Pablo: siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo durante el Juicio final que será condenatorio. ¿Lo habéis entendido?

Aún, dice el Evangelista Juan: “El que en él –a Cristo- cree, no es condenado; pero el que no cree en Cristo, ya ha sido condenado” (Jn 3,18).

¿Cómo que “ya ha sido condenado”, si el Juicio se hará en los ésjatos tiempos? Es el mismo concepto y significado con esto que decimos, “el Anticristo viene, y ya muchos anticristos se han manifestado” (1Jn 2,18). Es exactamente la misma posición, por eso tomé paralelamente el tema del Anticristo con los anticristos y el tema del Juicio con los juicios parciales.

Y el evangelista Juan continúa: “3:19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz” (Jn 3,19). Y apunta el divino Evangelista al logos de Cristo: “31 Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo pecador será arrojado fuera. 31. Ahora que yo seré crucificado, será juzgado este mundo y se separarán los fieles de los infieles. Ahora se derrocará el poder del satanás, el príncipe de este mundo pecaminoso, y será echado fuera” (Jn 12m31). Este “ahora” es aquella noche que el Señor se encuentra al jardín de Getszimaní y el otro día será crucificado encima de la cruz. Ahora, dice, ahora, ahora, se hace juicio a este mundo. Atención, no al mundo, sino a este mundo. Ahora el príncipe de este mundo… ¿Quién es el príncipe de este mundo? Es el Diablo que será juzgado. Así que ya el Diablo se ha juzgado por la Crucifixión de Cristo, pero la última condena será la que pondrá el sello irrevocable.

Amados míos, no vayáis lejos, para un hombre que está muriendo, para él el Juicio se ha acabado; ¡ha sido juzgado! Si se encuentra al Hades, sabe que se hará la Segunda Parusía-Presencia de Cristo, entonces tendrá ya su condena definitiva. Cuando está en el Paraíso sabe que no va a ser condenado, entrará en la realeza increada de Dios; ya está juzgado. El evangelista Juan dice que el fiel “no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida; tiene vida eterna no tendrá juicio” (Jn, 5,24), de esta vida ya va a la eterna, sin venir en juicio, en condenación. ¡A juicio no viene, para nada de nada! Por tanto, ¡veis cómo se opera el Juicio dentro en la Historia!

De todas formas el Evangelista Juan ahora en el Apocalipsis nos da una icona-imagen –esta que os he leído- de preparación con antelación del Juicio, que se extiende al vaciamiento de las siete bombonas, que es una serie de plagas, que son también la últimas dentro en la Historia. Os acordaréis que teníamos otras dos setenas; ahora tenemos la última setena. Es cierto que no significa que una termina, históricamente, para comenzar la otra y después la otra. Os acordáis que os había dicho que las tres setenas operan paralelamente, cuando habíamos hablado sobre el cómo interpretaremos el libro del Apocalipsis. Deberemos tomar  los acontecimientos en una línea recta del tiempo y en una línea espiral, helicoidal –os acordáis la manera o modo de interpretación- es decir, tenemos repetición y repetición. De modo que la primera plaga de la primera setena, la primera plaga de la segunda setena y la primera plaga de la tercera setena, en realidad es una plaga, que continua cubriendo dentro en los siglos todas las facetas y matices hasta los ésjatos tiempos y acontecimientos. Por tanto nos queda ver las plagas de las siete bombonas, que serán, como dijimos, ya la última fase de cada plaga. El ángel que ve el divino Evangelista es un ángel nuevo, es decir, aparece por primera vez en el escenario. No tiene relación con la apariciones de los ángeles anteriores, porque dice que: “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel…” y etcétera.

Volaba “en medio del cielo”. Esto indica que su mensaje debería hacerse percibido por todos los habitantes de la tierra. Esto quiere decir “en medio del cielo”. El medio del cielo es el centro. Por tanto, tenemos una percepción del ángel por visión-óptica y oído (óptico-auditiva), o sea que vemos y oímos. Atención que esto no es ángel, es icona-imagen; lo veréis a continuación.

Esta presencia óptica-auditiva del Evangelio –porque el Evangelio lo tiene un ángel- no es más que la presencia del Evangelio como absolutamente muy necesaria, y significa que se debe enviar hombres a predicar  y el mundo debe verlos y escucharlos. Es esto que pregunta el Apóstol Pablo: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber visto a quien les predique? (Rom 10,14). Esto indica que el Evangelio se moverá hacia todas las direcciones de la Tierra, por los apóstoles y por los misioneros apostólicos para que lo perciban y entiendan todos los hombres. Esto quiere decir “en medio del cielo” el ángel; le ven todos, o mejor, ¡ven todos el Evangelio, lo oyen todos! Atención a este punto, tiene importancia.

El ángel “evangelio eterno”, como dice aquí el evangelista Juan. Es “eterno”, sin que envejezca nunca, que en aquellos que creen da vida eterna. Tiene prestigio y vigencia eterna, da el mensaje alegre, la buena nueva, que las voluntades de Dios se realizan, es decir, viene la sotiría redención y salvación de los fieles por el Juicio universal del Juez.

Por tanto es, como dice san Andrés Kesarea, “este es el Evangelio eterno, que desde y por los siglos se ha destinado por Dios que sea esto. Por eso se llama “evangelio eterno”.

La presencia de la visión, con este ángel que vuela “en medio del cielo” y que tiene “el evangelio eterno”, indica en principio la necesidad de la metania, para aquellos que oyeron el Evangelio. El evangelio fue predicado, amados míos, en todas las naciones, en todos los pueblos, -lo veremos a continuación- como dice el evangelista Juan “en cada pueblo, en cada tribu, en cada lengua”. El Evangelio allí donde se ha predicado se debe volver a predicar, como un kerigma de metania y retorno, y en aquellos que no se ha predicado se debe hacer que los escuchen u oigan, para que se vaya dando un testimonio.

He aquí cómo lo dice el Señor en el Mt 24,14: “Y será predicado este evangelio de la Realeza increada en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. Este Evangelio de la Realeza increada será predicado en toda la οἰ­κου­μέ­νη icumeni-tierra habitada como testimonio en todas las naciones y entonces vendrá el fin,  y fue predicado y sin embargo los hombres no creyeron, aquellos quizás quedarán infieles. Así que la evangelización en la icumeni es un punto del fin.

Amados míos, atención a esto: Cuando el Evangelio será predicado en toda la tierra en general, entonces vendrá también el fin. El Señor dijo “id a las naciones y enseñar el evangelio a todas las naciones” y etcétera, y ahora dice que el kerigma del Evangelio es signo o señal del fin. Esto quiero que lo tengáis en cuenta. Y ahora aquí, en su texto, el divino Evangelista se refiere al Juicio para preparar con antelación la segunda venida de Cristo.

¿Hoy en día se ha predicado el Evangelio en todas partes?

Podíamos decir que esto lo demuestran las centenares de las lenguas que ha sido traducido. ¡El Evangelio, amados míos, se ha traducido en centenares de lenguas, y si hablamos también de los dialectos, entonces podemos decir que la Santa Escritura se ha traducido más o menos en mil cuatrocientas lenguas y dialectos! Esto manifiesta esencialmente que el Evangelio se ha predicado. Me diréis: “Sí sólo mil millones son cristianos de los cuatro mil millones de seres humanos que hay en la tierra. Abrid el muestrario de lenguas de la Santa Escritura, (existe un libro, el muestrario de las lenguas, que toma un versículo, y tiene una muestra de la Santa Escritura) para que veáis en cuántos dialectos, ¡sólo de la lengua China que se ha traducido el Evangelio son más o menos veinte a veinticinco dialectos!

Es cierto que China que es más de mil millones de habitantes, no son cristianos. Sí, pero el Evangelio se ha predicado en China. Se ha predicado, porque ¿qué sentido tendría la traducción del Evangelio? ¡Se ha traducido pero no ha sido aceptado!

Aquí se debe hacer una aclaración y una distinción. Será predicado el Evangelio, pero no será aceptado el Evangelio. Este punto, por favor, que lo tengan en cuenta. Además esta frasecita del Señor, de que “será predicado en testimonio para todas las naciones”, significa que el kerigma del Evangelio será como testigo el día del Juicio, es decir, el día del Juicio tendrá testimonios. Y el testimonio es que nadie podrá decir “Señor, no sabía, no oí ni escuché nunca nada”, porque el Evangelio llegó a nuestros oídos, se ha traducido. ¿Pero lo hemos tomado para leerlo? Así que no significa que la señal del fin será cuando todos los habitantes de la tierra se hagan cristianos. Atención a este punto. No esperéis que los cuatro o cinco mil millones de habitantes de la tierra se hagan cristianos, no se harán. “Porque no es de todos la fe” (2Tes 3,2), sólo se predicará el Evangelio. Además el mismo Señor se preguntó si va a encontrar fe encima de la tierra cuando vuelva a venir (Lc 18,8). No encontrará ni siquiera en aquellos que se llaman pueblos cristianos. ¡Ni en estos!

¿Y cuál es el contenido de la evangelización de las naciones? Aquí el ángel vuela en medio del cielo, es decir, está claro que está en espacio público, no está escondido, y esto indica que el kerigma del Evangelio es ofrecido hacia todas las direcciones claramente, no a escondidas. Por tanto, este ángel clama con voz fuerte y dice:

Primero, “temed al Señor”. El primer punto o señal es el temor a Dios, que conduce a la fe profunda. Este temor, que generará la fe, provocará la evitación del pecado y la aplicación y cumplimiento de los mandamientos, logos. Es de una manera una repetición del kerigma, del mensaje de Juan el Bautista y del Señor, que decían: “Με­τα­νο­εῖ­τε metanoite (en tiempo continuo) porque ha llegado el reinado de la Realeza increada de los cielos” (Mt 3,4 y 4,17). Esto “temed al Señor” quiere decir, conmoveos, sacudíos, sentíos en vuestro interior el cambio del regreso y arrepentíos, volved atrás a Dios. Además el mensaje “temed al Señor” es también para los idólatras. Si leéis el libro de los Hechos, veréis que los Apóstoles predican el Evangelio con el punto céntrico eltemed al Señor, volved atrás” (Hec 3,19; 15,25; 18,20).

Segundo punto de la exhortación angelical es: “y dadle gloria”. El propósito de vuestra μετάνοια metania y de la aplicación del Evangelio es la doxa-gloria de Dios, al Cual pertenece exclusivamente. Sólo en Él pertenece la doxa-gloria y a nadie más. Sólo a Dios.

El tercer punto es: “y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”. Esto lo “adorad sólo a Dios”, hace una causa clara de la veneración exclusiva, es decir, que “Él es el creador de todo, no la creación. Por tanto, no adoréis la creación sino al Creador; la creación es creada. Ni tampoco al Anticristo vais a adorar, venerar, el cual ha puesto su icona-imagen para ser venerado”. Es una notificación, un recordatorio del primer mandamiento: “Al Señor y Dios tuyo venerarás y sólo a Él adorarás o rendirás culto” (Mt 4,10).

Amados míos, los Padres de nuestra Iglesia nos dicen lo siguiente: ““¡Aquellos días serán tan terribles, de modo que sólo aquel que confiese (o esté confesando) a Jesús Cristo como Dios, cumpliendo los mandamientos de Cristo, será salvado! Esto lo dice un asceta. Y os lo he dicho otra vez. Cuando os hablé sobre el Anticristo, os dije y os describí la fisionomía del Anticristo, sus características y son muchas. También lo que os voy a decir ahora es un punto o señal:

Entonces en el desierto del Egipto, en la parte alta de Egipto, vivían ascetas y se formuló la pregunta a un asceta: “¿Yéronta, nosotros tenemos mucha ascesis, vivimos como vivimos, pero después de nosotros que pasará? ¿Los hombres vivirán de la misma manera? Y responde el Yérontas: “No. ¡Cuando pasen los años, los hombres harán la mitad de las obras que hacemos nosotros!”

Y realmente era tremenda la ascesis (práctica espiritual) de ellos. ¡Si leéis la manera que vivían los ascetas en el desierto, ni de lejos podemos nosotros a imitarlos! Sólo pensad –hago un paréntesis- que san Simeón el Nuevo Teólogo que vivió en el siglo 10º, decía a sus monjes, en el monasterio que estaba cerca de Constantinopla: “No podemos vivir y no vivimos tal como ha vivido  san Antonio y los grandes ascetas; ni siquiera un poco, no podemos”. ¡Estas cosas decía a sus monjes en el siglo 10º! ¿Qué diríamos hoy en el siglo 20º?… ¡Pensad esto con vuestro cerebro! El Yérontas, pues, decía: “Entonces los ascetas (practicantes) harán la mitad de lo que hacemos nosotros. ¡Y después de ellos no tendrán ninguna obra, sino que tendrán solamente la fe, confesando sólo la fe; pero aquellos que estarán confesando la fe en Cristo serán superiores de nosotros! Y eso, porque serán tan horrendos y monstruosos aquellos días, amados míos, que no habrá márgenes para obras, sino que solamente porque confesarás a Cristo, estarás pasando martirio terrible.

Por tanto, veis que aquí tenemos un recordatorio del primer mandamiento, no sólo veneraremos a Dios y sólo a Él rendiremos culto; no a los ídolos. El recordatorio del primer mandamiento se hace para que sepamos que no queda ya sólo un punto, es decir, que uno permanezca fiel al Dios verdadero. ¡Nada más! ¡Serán tan terribles aquellos días! ¡Lo vemos también nosotros aquí dentro en los veinte años que llevamos! Puede salir una estadística. Permitidme decir que cosas que hace veinte años las decíamos con una severidad, ahora no las podemos decir con la misma severidad. No podemos; los hombres continuamente cambian. No es que transgredimos los cánones de nuestra Iglesia –¡que Dios nos guarde de esto!- sino que vemos que los hombres ya no pueden aplicar exactamente aquello que dice el logos de Dios. Y son hombres con fe, fieles y desean aplicarlos, pero no pueden hacerlo en todo el fondo y la magnitud. Continuamos:

Cuarto es que el ángel dijo aún “que la hora de su juicio ha llegado”;  es decir, vino el fin, ha llegado la hora del juicio. Más allá de este fin, más allá de esta hora del juicio, no habrá ni metania ni evangelización, sino juicio que conducirá a la Vida eterna o al Infierno eterno.

Aquí se debe señalar y apuntar algo muy importante, y por favor, prestad atención. Se trata de aquellos que en tiempos aparecen –por supuesto que son heréticos- y anuncian por adelantado el fin y el Juicio de Dios, y dicen que ha llegado el fin, y que el Juicio de Dios se acerca. Los heréticos este fin lo consideran como catástrofe natural o nuclear, o incluso el Juicio de Dios lo creen como catástrofe y destrucción de los infieles y el deleite materialista de los fieles, según una manera milenarista de los testigos de Jehová, es decir, ¡de que esperamos una tierra llena de bienes materiales para disfrutarlos y deleitarlos! De todas formas esta forma o modo de interpretación sea milenarista de los Testigos de Jehová, sea de modo pentecostal, sea de modo protestante, cuando se definen fechas, cronologías y dicen “Cristo vendrá entonces” y “así será cuando vendrá”, y aquello u otro, estas cosas no se confirman. Es normal. ¡Los que anuncian este fin del mundo no se confirman, son desmentidos! ¡Acordaos cuántas veces los periódicos han anunciado sobre este fin del mundo!

Amados míos, todas estas cosas son creaciones demoníacas, artimañas y enredos demoníacos, que las dice el Diablo exactamente para ridiculizar el kerigma auténtico cristiano y evitar a los hombres convertirse por la metania en Dios. ¡Por eso dice todas estas cosas para ridiculizar el kerigma del Evangelio! “Ya que no vino… eh, no vendrá el Cristo. Por tanto, ha quedado desmentido aquél…” Y se hace una burla y ridiculización del Evangelio. ¡Este kerigma es demoníaco!

Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación” (Ap 14,8).

El segundo ángel sigue al primero, “en medio del cielo”, se entiende,

Aquí tenemos un anuncio agradable, que por fin ha caído Babilonia, pero a la vez esta noticia es desagradable y terrible, porque cuando cae la Babilonia, entonces arrastra todas las naciones a la catástrofe.

¿Pero cuál es esta babilonia?

Hoy en día no existe la Babilonia; es conocido que la Babilonia fue destruida. En concreto se destruyó el siglo 6º adC, por los Persas que entraron dentro y en una noche la ciudad sufrió un gran desgaste y después fue destruida definitivamente. Alejandro el Magno, dicen los historiadores que cuando pasaba por allí, le hablaron por un momento sobre la Babilonia y sobre Nineví, y le enseñaron las ruinas de las dos ciudades. Ya no había nada, amados míos. ¿Escucháis?, ¡no había nada! Es decir, Nineví, aquella gran ciudad que también ella es un símbolo, porque allí predicó Jonás, y la Babilonia, ya no existen, ya desde la antigüedad. ¿Cómo pues aquí es referida la Babilonia? ¿Qué significa “Babilón o Babilonia”?

“Babilón o Babilonia” son las fuerzas opuestas antíteas, contrarias a Dios, porque en su época realmente había existido como una ciudad que se opuso a la voluntad de Dios. Os recuerdo, no sólo lo que hizo el chef de cocina de Nabucodonosor, que saqueó el templo de Dios y lo incendió, pero os recuerdo también aquel pecado que impuso Babilonia a los pueblos y a las naciones, es decir, a venerar y adorar la icona-imagen de oro de Marduc –el dios patrón de babilonia –según otros de Nabucodonosor. A este orden, mandamiento pecador, los Tres Jóvenes no obedecieron y no veneraron, y fueron lanzados en la fragua del fuego a causa de esta desobediencia (Dan 3). Para que tengáis una imagen e idea sobre cuál era la Babilonia os digo que era la que sirvió y reverenció a la cesarolatría, sirvió a la deificación del hombre. ¡Así que esta cuidad permanece como el símbolo… de las fuerza antíteas, contrarias a Dios!

Escribe Arezas: “¡Y qué es la Babilonia? No es otra cosa más que el mundo corrupto. Y por consecuencia es el símbolo del mundo corrupto, de este que ha apostatado de Dios y que pasará, se acabará.

Aún Babilonia, como sabréis, significa confusión. Decimos “Babilonia”, cuando existe confusión y los hombres no se pueden poner de acuerdo y entender uno al otro. Nos lo dice la Santa Escritura, el libro del Génesis, de que este nombre se dio porque se hizo confusión de lenguas, del lenguaje en aquella conocida edificación de la Torre de Babel (Gen 11,9).

Y Ántimo de Jerusalén y también san Andrés de Kesarea, escriben: “En efecto, Babilón se traduce como confusión, y se expresa de esta manera el mundo presente, por eso se llama también la ciudad grande, porque la gente son mucha, multitud muy grande.

Entonces los descendientes de Noé se emprendieron hacer una torre para llegar hasta las nubes, hasta el cielo, como una señal conmemorativa, que se dispersarán en todo el mundo. Una vez empezaron por un punto. Prestad atención a esto que os digo. Comenzaron por el lugar aquel, de aquella ciudad que después se llamó Babilonia, porque se hizo la confusión de lenguas. Aquella torre era el monumento, el monumento material de unión de los pueblos. Prestad atención, -era el símbolo material- de la unidad de los pueblos. Era exactamente como también hoy en día pedimos uniones de los pueblos y naciones, es decir, tenemos señales materiales de la unión de los pueblos. (Y en Bruselas, la Unión Europea enemiga de CristoDios, de los masones, su edificio está construido que el plano y la arquitectura de la torre de babel, y los estados miembros han perdido su soberanía nacional, nada casual, pero no nos lo dicen; y los gobiernos que tenemos sea del partido político que sea, son títeres subordinados y obedientes de los masones de Bruselas y del Satanás)

¡Aún también una lengua tendremos, la europea –si se supone que mañana no estaremos hablando en helénico-griego- porque esto también está programado, como se dice y esto en nombre de la Pan-europa! Este plan no es nuevo. Abrir por favor la gran enciclopedia de Pirsós, -me parece que es con el lema Europa- para que veáis el plan para una Pan-Europa es del siglo pasado, no es un plan nuevo.

Sabéis aún que se estableció aquella lengua, se llama la esperanto, esta lengua muerta para que se entiendan los hombres entre sí, porque creen que la lengua impide a los hombres tener unión entre ellos. Por tanto, si tenemos una lengua común o un calendario común –esta cosa es contemporánea- tendremos unión. ¡Atención, que nos vamos convirtiendo en tontos, idiotas! Aquí en Grecia tenemos lengua común, la helénica, tenemos calendario común, y a pesar de esto nos enojamos y peleamos entre nosotros; en todas las épocas nos peleamos entre nosotros. ¿Por qué nos enojamos con nosotros? Simplemente porque falta la agapi. Si en una casa nos enojamos, peleamos, porque falta la agapi, ¿entonces el calendario tiene la culpa? ¿La lengua tiene la culpa? Nada tiene la culpa, falta la agapi, falta el Espíritu de Dios. No existe el Espíritu de Dios.

Por tanto, vemos que en la época que fue construida Babilonia, quisieron construir un monumento de unión material de los pueblos, los que se marcharían lejos. La misma cosa hacemos también hoy en día; construimos estos monumentos materiales: lengua común, calendario común, relaciones comerciales, relaciones culturales entre los pueblos y naciones. ¿Lo veis? No sólo nosotros los helenos, atención, todos los pueblos se mueven desde Oriente a Occidente y de Occidente a Oriente para que tengan este tipo de uniones. Pero la desgracia para nosotros es cómo se hizo entonces aquella confusión, se hace también hoy en día. Existe una confusión. Toda esta construcción maquinada se llama Babilonia. En este sentido viene ahora el ángel a decir: “¡Ha caído, ha caído Babilonia!” Y se demostrará, igual que entonces la construcción de la torre, que vanamente trabajaban; y por tanto, al final de la Historia los hombres dirán: ¡Qué vanas eran estas cosas que hicimos! Lo diré en una palabra: ¡Qué vana era esta cultura desarrollada y avanzada técnicamente! ¡Fuimos, llegamos, viajamos, subimos a los cielos!… ¿y qué hemos ganado o sacado? Esto dirán al final los hombres: ¿Qué hemos ganado? ¡Hemos trabajado en vano! ¡Caerá la “Babilonia”! Es decir, ya no tendrá su poder y valor.

Debo deciros también que en el Antiguo Testamento es conocido que “Babilonia” se llama la personificación de todo el mundo pecador y apostatado. En el Nuevo Testamento la personificación de las fuerzas antíteas, opuestas de Dios son Roma, la histórica Roma, realmente la Roma, pero, como fuerzas antíteas, opuestas a Dios se refiere con el nombre del significado antiguo de nueva “Babilonia”. En el Antiguo Testamento como hemos dicho, es la Babilonia histórica. Aquí en el libro del Apocalipsis, cuando el evangelista Juan dice ““¡ha caído, ha caído Babilonia!”, lo diría de la siguiente manera. “¡Ha caído, ha caído Roma!” En efecto, era la percepción de los Cristianos del I siglo y también de los judíos del I siglo, de que la nueva “Babilonia” es Roma. Ahora lo qué es la “Roma” os lo había analizado ya anteriormente, cuando os había hablado sobre su cesarolatría y lo qué provocó y qué produjo al mundo, como también de las persecuciones a los Cristianos que hizo.

Así que caerá Roma, pues, la Roma histórica, esta que existe hoy. Amados míos, Roma se ha hecho símbolo. Atención, se hizo símbolo. Son las fuerzas antíteas, opuestas a Dios, como os dije.

Cuando escribe: ¡Ha caído, ha caído…! esto, la doble referencia, expresa la absoluta certeza de la caída y anulación, abolición de toda fuerza antítea, opuesta a Dios, con carácter claro anticristiano tanto política como espiritual.

Y el profeta Jeremías escribe: “Anunciad en las naciones, y haced saber; levantad también bandera, publicad, y no encubráis; decid: Tomada es Babilonia, Bel (el dios Bel) es confundido, deshecho es Merodac (el dios hedonista Mardoc también cayó y se entregó), destruidas son sus esculturas, quebrados son sus ídolos…, ya no hay nadie que habite en ella, ni hombre ni bestia” (Jer 50, 2-3).

Y lo que es sorprendente y maravilloso es que estas cosas se han realizado exactamente en la Babilonia histórica, como os dije anteriormente, sin que se agote la profecía sobre ella, tal como también la destrucción de Jerusalén, que profetiza el Señor, se hizo tipo o modelo histórico de los ésjatos tiempos y acontecimientos. Y también la profecía sobre la catástrofe de Jerusalén el año 70 dC, no se agota, sino que se extiende a los ésjatos tiempos y acontecimientos con el sentido y significado de la catástrofe, destrucción del mundo. Así que Babilón o Babilonia y Roma también son un símbolo del mundo corrompido y apostatado.

Por tanto, esta babilonia imaginable “la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor o ira de su fornicación”, como dice el Evangelista, con el vino del ímpetu de su apostasía ha influenciado a todas las naciones. 

He aquí lo que escribe san Andrés de Kesarea: “Vino del furor de su fornicación no llama sólo la embriaguez de la idolatría –la del dios Diónisos o Baco- y el éxtasis del nus, sino también la borrachera de todo tipo de pecado y de locura. “Vino del furor” quiere decir vino del ímpetu, impulsivo, y el vino muestra una impetuosidad una compulsión o violencia que tiene uno cuando se emborracha. Porque aquí habla del vino, por eso utiliza la palabra dionisíaca por el dios Diónisos o Baco en latín. ¡Cuando el hombre hace cosas sin sentido, paradójicas, anormales no se diferencia de un borracho; lo vemos esto, amigos míos, dentro en todo el universo, hombres que hacen locuras, cosas sin sentido, desde una explosión nuclear hasta, hasta… hasta…! Pero no se refiere sólo a esto sino también a la borrachera por todo pecado y parafernalia.

Aquello que nos impresiona y nos llama mucho la atención es que la Babilonia está muy viva, muy vital en nuestra época. Y que esta Babilonia imaginable, tal como se va extendiendo, afecta desfavorable y malamente en todo el mundo. Afecta de mil maneras y modos, que los medios más importantes de estos son las telecomunicaciones, como la televisión y la radio (hoy también internet y teléfonos móviles), pero también por las relaciones comerciales. Así tenemos una gran comunicación de los pueblos, y de esta manera la Babilonia imaginable, con “el vino de su fornicación”, es decir, de su apostasía, riega a todas las naciones. ¡Así veremos esta llamada cultura yendo hasta los ésjatos-últimos rincones de la tierra, hasta en los Esquimales, amados míos! Los Esquimales casi están en extinción, por la cultura que fue en sus lugares. ¡En todas partes se mete esta cultura nuestra! Y no es sencillamente cultura en el sentido que tengamos la corriente eléctrica, tener una comodidad elemental, sino que viene como portadora de la corrupción, del declive y de la perversión.

Como ejemplos de este “vino” que se riegan todas las naciones del mundo, os mencionaré incluso la música pop, jazz, y especialmente la pop. ¡Se ha vuelto loco todo el mundo por esta música! Aún también hablamos del fumar que en todo el mundo se ha adquirido este pazos. No existe esquina en la tierra que los hombres no fumen. Os diré los narcóticos, las drogas que son muchas y que estas también ya son usadas por todos. Hablamos sobre el crimen, la criminalidad que todos los pueblos comienzan a recibir la influencia de su exaltación, y de las perversiones genéticas y sexuales. ¡Naturalmente no omitimos también el concepto de libertad, que hoy en día no es nada más que una anarquía, desorden y desmán! ¡He aquí cuál es el “vino” el “furor del vino de la fornicación”, es decir, el ímpetu, el impulso fuerte que se derrama en todo el mundo y riega todas las naciones!

Atención, cuando escribe que la Babilonia “ha regado” todas las naciones, es como si este riego salga de un centro y se expande, es decir, el mal comienza de alguna parte y es expandido en todo el mundo. ¿Cuál es este centro por el cual se expande todo este mal? ¿Cuál es el centro de esta Babilonia imaginable?

Sin rodeos, amados míos: este centro es la cultura occidental y también como geografía, pero principalmente como mentalidad. No es tanto como geografía sólo –porque esto lo podéis encontrar también en Japón, que es el mundo oriental- como principalmente como mentalidad del mundo occidental, que en su base es mentalidad helénica-griega antigua. Prestad atención, la base es la antigua mentalidad helénica, la antigua helénica que se hizo mentalidad occidental y esta es la que hoy en día ha regado todo el mundo con la corrupción, la perversión y la apostasía. Este es el mal. De este centro comienza todo el mal y se expande en todo el mundo. Desde América hasta Japón y desde el polo Norte hasta el polo Sur, veréis que existen estas cosas que antes os he referido: la música pop, el fumar, las drogas, el desmán, el crimen y las perversiones genéticas, las sexuales y el aborto. ¿Dónde nacieron estas cosas? En la mentalidad occidental. Amados míos, esta es la Babilonia imaginable.

Y ahora viene el ángel a decir: ¡Ha caído babilonia!  Es decir, ¡este mundo corrompido caerá y se hará un nuevo orden, y este nuevo orden será el reinado de la Realeza increada de Dios! El Cristo juzgará al mundo y traerá otro, un nuevo mundo-cosmos, no según la forma materialista o protestante. Será el reinado de la Realeza increada de Dios, en la que no habrá comida ni bebida, sino la fiesta de la contemplación del rostro de Cristo.

«Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira o furor de Dios, que ha sido derramado en el cáliz de su ira; y será atormentado con el fuego y el azufre (por castigos físicos y psíquicos) delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre» (Ap 14, 9-11)

Como veis, sigue el tercer ángel, y éste “en medio del cielo”. Tal como los dos primeros, aparece “en medio del cielo” también el tercer ángel. El primer ángel tenía el Evangelio para que sea oído y escuchado el Evangelio en toda la creación, el segundo ángel “en medio del cielo” y “a gran voz” decía “¡ha caído, ha caído la babilonia, la gran ciudad!”, y muestra la caída del mundo corrupto, del mundo de la apostasía y del pecado. Y estos tres ángeles preparan por antelación el camino del Juicio, es decir, que venga el Cristo en Su Segunda Parusía-Presencia y tengamos el Juicio.

Así este ángel con gran voz dice: “El que adora, venera a la bestia y a su icona-imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también –junto con la Babilonia se entiende- beberá del vino de la ira o furor de Dios, que está mezclado con el cáliz de Su ira; y será atormentado con el fuego y el azufre (por castigos físicos y psíquicos) delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos, y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su icona-imagen, ni nadie que ha sido marcado por la marca de su nombre, del Anticristo”.

Así vemos, amados míos, que viene el tercer ángel que a gran voz avisa sobre el resultado que tendrá la oposición y objeción de los hombres hacia Cristo y será el Infierno eterno.

¡Cuando el Cristo vino, nos ha dado la capacidad y la posibilidad de hacernos crísticos –como muy bien dice san Ignacio el Teóforo- hacernos divinos, templos de Dios, cristoforos (portadores de Cristo)! Así también el Anticristo intentará hacer los hombres seguidores suyos. Por tanto, ahora el ángel señalará esta colocación antitea, contraria a Dios de los hombres, con la amenaza de que les espera el Infierno eterno. Este aviso tiene un valor muy grande para los que disponen de una elemental comprensión del engaño del Anticristo, como tiene mucho valor también el aviso de la existencia de la Realeza increada de Dios y del Infierno.

Es tonto pero también peligroso, diría criminal, cuando escondemos de los ojos y de los oídos de los hombres la existencia del eterno Infierno. Hablaremos sobre el reinado de la Realeza increada de Dios, y hablaremos también sobre el Infierno eterno. Hablaremos de lo uno y de lo otro; no únicamente para uno y del otro no. Tiene mucho valor pedagógico e importancia esta referencia. Pero vamos a ver las cosas por su orden.

“…los que veneran a la Bestia”. Esto es la sumisión al Anticristo o al espíritu anticristo.

¿Cuál es la icona-imagen de la Bestia?

La Icona-imagen de la Bestia como dice Arezas, es “la forma de vida impía de cada persona que obedece a los kerigmas y a los mandamientos del Anticristo. Es decir, tal y como el fiel es como icona-imagen de Cristo y está llamado a imitar a Cristo, así también el impío imitará al Anticristo.

La marca en la frente manifiesta y devela al Anticristo–como dice san Andrés de Kesarea- que con su boca, es decir, con su marca encima en su frente, predica como dios al Anticristo. Yo diría aún más cosas:

No predica sólo, sino que también piensa teniendo nus (espíritu) y mente de Anticristo. Siempre en las antípodas de Cristo encontramos al Anticristo.

El apóstol Pablo dice: “Nosotros tenemos nus de Cristo” ((1Cor 2,16). Ahora aquí, el que tiene marca en su frente con el número del Anticristo, significa que tiene nus del Anticristo, es decir, piensa como el Anticristo; su mentalidad es antícrista.

La marca encima de la mano devela y expresa, de nuevo según san Andrés de Kesarea, al Anticristo, es decir, que no sólo con palabras sino con obras, de modo práctico ya el hombre se mueve anticristicamente, según el Anticristo.

El ángel dice “y él”… Este “y” se refiere a cada uno, a cada individuo. Es decir, no sufrirá los resultados de su maldad sólo la Babilonia como símbolo, tal como se dijo anteriormente, sino “y éste”, cada uno. En otras palabras aquí tenemos ya el castigo de las personas. Es castigo personal, no simplemente un castigo de un grupo. “Y él”, es decir, cualquiera como también la Babilonia, lo repito, “y él también beberá del vino de la ira o furor de Dios, que ha sido preparado sin filantropía y derramado puro en el cáliz de su ira”.

Este cáliz de la ira de Dios es una icona-imagen muy bella, que se acostumbra en la filología hebrea. Lo hemos tomado también nosotros en nuestra fraseología y lo decimos. He bebido el cáliz de la tristeza, tribulación. Lo dice el Cristo: “¿Tenéis el valor y la fuerza de beber del cáliz que yo bebo y bautizaros al bautismo que yo soy bautizado? (Mt 20,22 Mrc 10,38). Por tanto, era una expresión hebraica, sea para alegría, sea para pena, tribulación. Esta icona-imagen es muy bella en el Salmo 74 versículo 9, que se refiere cómo Dios riega a los hombres que son impíos, por el cáliz de Su ira.

Os leo este versículo del Salmo: “Mas Dios es el juez; a éste humilla, y a aquél enaltece. Porque el cáliz está en la mano del Señor, y el vino está fermentado, lleno de mistura; y él invita y derrama del mismo, hasta el fondo lo apurarán, y lo beberán todos los impíos de la tierra”.

¡Es un pasaje tremendo y extraordinario! Ver vosotros mismos las interpretaciones. Esto de “él invita” no dice nada más que es la invitación para cada pecador. El Dios tiene un cáliz en Su mano, con “vino puro”, o sea, que es vino no mezclado con agua, sino “pleno, puro” y viene a ofrecerlo, invitarlo a los pecadores.

Es una icona-imagen, igual que en la divina Efjaristía que comulgaban los antiguos Cristianos, o como comulgamos nosotros los sacerdotes. El obispo cuando comulga a los diáconos y a los presbíteros que todos pasan por delante de él, gira, dobla el santo Cáliz y da la comunión a cada sacerdote. Así pues el Dios tiene un cáliz, el cáliz de Su ira, e invita de uno a otro, deja a uno y toma a otro y riega. ¿Qué le riega? “De Su ira”. Pero la madre del mosto, la sedimentación turbia del vino, la masa turbia que está en los bajos del barril y queda en el vaso, no se vaciará; de este beberán todos los pecadores de la tierra. Es decir, esto es una icona-imagen que indica que el Dios arrojará Su ira encima de los hombres pecadores.

Y será atormentado con el fuego y el azufre (por castigos físicos y psíquicos) delante de los santos ángeles y del Cordero”, y no sólo la Babilonia, sino también cada uno individualmente. Esto de “será atormentado”, nos recuerda la parábola del rico insensato, que en su diálogo con Abraham dice que se encuentra “¡en un lugar de tormento!” (Lc 16,28). Os recuerdo también aquello que dijeron los demonios al Señor cuando los expulsó de aquel endemoniado de Gergesá: “¿Has venido aquí antes del tiempo para atormentarnos antes de hora?” (Mt 8,29). Es el tormento del Infierno.

Este tormento del Infierno, amados míos, es “en fuego y azufre”. Este fuego y azufre es una icona-imagen. Nos hablará también otra muchas veces más abajo el libro del Apocalipsis. Ya hacia al final, cuando ya se habrá arrojado allí el Diablo, el Pseudoprofeta, y “todo aquel que ama y hace la mentira, la falsedad” (Ap 22,15), y “tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre” (A 14,10 y 21,8). Se asimila el Infierno como un lago que allí arde azufre y fuego. Esta icona está tomada de Sodoma y Gomorra, que es la icona-imagen del Infierno. “El Señor por el Señor hizo llover fuego y azufre” (Gen 19,24).

Por supuesto que este fuego y este azufre, cuando dice cayó del cielo, no es con el sentido de que cayó del cielo espiritual, como el maná; cuando decimos que cae la lluvia desde el cielo, sabemos que la lluvia es agua que se evapora y sube de la tierra hacia el cielo con la forma de nube, y después como se congela cae como lluvia. Por supuesto que de esta región de la tierra era también el azufre y el fuego, pero como caía de arriba, por eso hay esta expresión que “el Dios ha llovido desde el cielo fuego y azufre”. De Sodoma y Gomorra no quedó nadie excepto de la familia de Lot –y su mujer fue castigada pero de otra manera- por esta razón también la manera del castigo de los Sodomitas y como nadie se escapó de allí es un tipo o modelo de eterno Infierno. Así la Santa Escritura habla a menudo sobre este fuego y este azufre.

El Señor ha tomado también otra icona-imagen, esta de la gehena, “que el fuego no se detiene nunca y el gusano no termina nunca” (Mrc 9,44·46·48). La gehena era un lugar fuera de Jerusalén, un lugar de basura, un basurero y como la basura es cierto que huele y contamina la atmosfera, los hombres la queman. Las basuras de la ciudad siempre se echaban allí, y así el fuego no terminaba nunca, no se apagaba nunca, por eso el lugar se llamaba gehena. Y el Señor ahora asimila el Infierno con aquel lugar –pero icona-imagen- y lo llama gehena del fuego, es decir, aquel lugar que el fuego allí no termina nunca. Pero los gusanos también existían siempre allí en el basurero, porque naturalmente se echaban también alimentos y restos de comida; así también “el gusano no termina”.

Este fuego del Infierno es la causticidad por la divina doxa-gloria increada, la cual es luminosa… es la luz increada de la Metamorfosis. La luminosidad  de la divina doxa increada queda en los piadosos, y el rostro de ellos brillará como el sol en la Realeza increada de Dios (Mt 13,43), pero la causticidad de la divina doxa increada llega hasta el lugar del eterno Infierno y atormenta a los pecadores.

Os lo diré también con algo que lo conocéis muy bien, quizás seáis testigos presentes del tema. Puede ser que os habéis encontrado alguna vez en la Iglesia de san Nectario, de san Gerásimo, de san Esperidón o de san Dionisio, y que allí siempre llevan algunos hombres endemoniados y quizás habréis oído que gritaban: “¡Me quemas! ¡Me quemas!” ¿Quién los quema? En concreto los demonios llaman a san Gerásimo y a san Nectario, “Κα­ψά­λη kapsali tostador”; “¡Tú el tostador, dicen!”. Es decir, tú que nos tuestas, nos quemas.

Se trata de la divina doxa-gloria (luz increada) que tiene el Santo, y la divina doxa increada ahora no llega al endemoniado, sino al demonio, y no con la luminosidad, sino con la causticidad. Por tanto, si habéis oído un hombre endemoniado a gritar –porque los demonios gritan-  “¡Me quemas! ¡Me quemas!”… esto es el fuego del Infierno, amados míos. Pero si el hombre es pecador el mismo, entonces se quema y el mismo grita. Existe también una historia terrible de alguien que fue a comulgar, mientras que se le había dicho que no comulgase, porque tenía unos pecados gordos, y apenas comulgó, cayó en el suelo, sacaba espumas de su boca y gritaba: “¡me estoy quemando, me estoy quemando!” Este es el fuego del Infierno. Eso es.

Por tanto, no es necesario ir muy lejos. El fuego y el azufre son icona-imagen; es fuego de la divina doxa increada que sólo quema sin iluminar. Por eso en el Infierno –otra vez también os he dicho estas cosas y las conocéis- existen dos elementos contrarios, opuestos. El Señor dice, “el fuego que no se apaga nunca”, consume sin ser consumido, y existe “la tiniebla u oscuridad exterior”, oscuridad densa, negra, porque de este fuego falta la luminosidad, el alumbramiento, ha quedado en el reinado de la Realeza increada de Dios, y ha llegado al Infierno sólo como causticidad y no como luminosidad o alumbramiento. En el reinado de la Realeza increada de Dios existe sólo la luminosidad o alumbramiento que es el portador de toda bienaventuranza, de la felicidad, de la alegría, de la paz, de la eternidad y etcétera.

«Y será atormentado con el fuego y el azufre (por castigos físicos y psíquicos) delante de los santos ángeles y del Cordero» (Ap 14,10).

Y si bien los ángeles en la vida presente vigilaban y protegían a estos, sin embargo los ángeles nunca desobedecieron la ley de Dios. Y el Cordero –que está Presente en el tormento de estos- por ellos mismos ha sido degollado también delante de ellos. Despreciaron esta sotiría redención y salvación que los trajo el Cristo y ahora están atormentados “delante de los ángeles y delante del Cordero” como testigos de su negación del mensaje de la salvación que se les había dado.

¡De todas formas el tema indica que no es sólo somático, corporal, tal como lo entendéis, sino también espiritual, ya que Él, el Cristo que despreciaron, no era sino este mismo Salvador, que ahora naturalmente Le estarán viendo, pero viéndole ya inútilmente!

Nuestra iconografía nos presenta a Cristo encima del trono y fluye un río de fuego. El tema es también de la visión de Daniel (Dan 7,10). Este río de fuego, amados míos, es el fuego del Infierno que quema.

«Y el humo de su tormento sube en siglos y siglos» (Ap 14,11), el humo del tormento sube día y noche. ¿Y qué significa esto?

Arezas dice que el “humo” es “demostración de fuego” (Apocalipsis P.G. 106 cap 42). Cuando vemos humo, decimos: Allí hay fuego. Así, ya que existe fuego siempre existe humo, es una icona-imagen para indicar que el Infierno no termina nunca, el fuego del Infierno es eterno, como lo dice más abajo «εἰς αἰ­ῶ­νας αἰ­ώ­νων i eonas eonon en siglos y siglos». Y no dice «εἰς τούς αἰ­ῶ­νας τῶν αἰ­ώ­νων por los siglos de los siglos», sino «εἰς αἰ­ῶ­νας αἰ­ώ­νων i eonas eonon en siglos y siglos», sin el artículo, exactamente para ser recalcado esto de lo interminable del Infierno.

Aquí podía deciros algo, y como circula debemos decirlo. Aquella teoría de Orígenes, de que se restablecerá (apocatástasis) todo, aquí no hay ningún soporte de la Santa Escritura. Como esta teoría la he oído y circula, por esta razón vengo a señalaros y deciros que tengáis cuidado a estas variopintas herejías que circulan. Sabéis que la herejía es interpretación racional del dogma, es decir, juzgamos y razonamos las cosas con la razón y la imaginación. Desde el momento que intentaremos a interpretar con la razón el dogma y no lo vemos apocalípticamente y entenderlo, entonces caemos en la herejía. Los hombres, pues, piensan y dicen: “¿Es posible que el bondadoso Dios, el filántropo (amigo del hombre) Dios ver que sean atormentadas las existencias y que no las perdone nunca?”. La teoría de Orígenes así decía, de que una vez que los hombres sean atormentados y castigados bastante, por siglos, no sé cuánto, alguna vez el Dios dirá: “Bastante ya estáis castigados, ahora os voy a restablecer, es decir, os perdonaré, tanto a vosotros los pecadores como al Diablo y a los demonios y ahora arrepentidos ya vendréis al reinado de mi Realeza increada”, y entonces ya no habrá Infierno. Así tenemos la teoría de la apocatástasis-restablecimiento.

Amados míos, en muchos puntos de la Santa Escritura se refiere lo interminable, infinito del Infierno. En el Evangelio, al capítulo 25º, el Señor dice allí sobre el Juicio: “E irán éstos al infierno eterno, y los justos a la vida eterna” (Mt 25,46). Si el concepto y significado de la palabra αἰ­ώ­νι­ος eónios eterno tuviera otro significado sobre el Infierno, entonces se debería utilizarse una otra palabra, pero si el Infierno acaba, entonces el reinado de la Realeza increada de Dios también acaba, porque en el mismo versículo se utiliza dos veces la palabra αἰ­ώ­νι­ος eónios eterno, y se traduce exactamente tal y como lo dice la palabra, es decir, interminable, algo que de verdad es αἰ­ώ­νι­ο eónio eterno.

«Y no tienen reposo de día ni de noche» (Ap 14,11).

Dónde están aquellos que dicen “eh no pasa nada… nos apañaremos. El Dios ayudará y algo se hará. Ahora vamos a pecar, no pasa nada”. No, amados míos; no hay descanso día y noche, en antítesis con los justos que inmediatamente más abajo en el versículo 14,13 del Apocalipsis, veremos que “descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”.

Pero cuando decimos “día y noche…” es una expresión. Allí no hay día y noche.

San Andrés de Kesarea dice: “Día y noche dice, no es que contamos y medimos la situación del futuro siglo en relación con el sol, porque allí no existirá día y noche, sino igual que aquí, hoy, tenemos la costumbre decir que se hace algo así como día-noche que no termina. Por tanto, es una icona-imagen, es una expresión para indicar lo interminable.

Así vemos la presencia de los tres ángeles, con el diagrama de la siguiente manera:

El primer ángel con su presencia revela la evangelización de las naciones. Pero las naciones no aceptarán el Evangelio, excepto de aquellas que están ofrecidas, ofrendadas para la vida eterna. Por el primer ángel se hará más un último llamamiento a la metania como mensaje póstumo.

El segundo ángel anuncia la caída de las fuerzas antíteas, contrarias a Dios bajo el nombre de Babilonia, en vista de la venida de Cristo como Juez.

El tercer ángel, que hoy hemos visto y analizado, avisa a los apóstatas por última vez, de que les espera el Infierno eterno, donde estarán infernados junto con el Diablo, el Anticristo y el Pseudoprofeta. Es un aviso que contiene indirectamente el kerigma de la metania.

Y los tres ángeles se mueven “en medio del cielo”, que indica que se mueven con todo de forma clara, transparente y pública, naturalmente también en nuestros días.

¿Es percibida y entendida esta presencia de ellos? No lo sé, cada evangelio impreso, todo tipo de impreso, cada kerigma, cada discusión espiritual, cada trabajo pastoral de la Iglesia es un toque de trompeta o  de diana despertadora y acción de levantarse para este venidero Juicio-Krisis mundial. No se hace nada más que un continuo aviso, en concreto públicamente “en medio del cielo”, es decir, el Evangelio es predicado públicamente, y es anunciado el castigo del que no vuelve a la metania, el que no se arrepiente. Pero estas cosas no tienen duración interminable. Un día acabará todo y vendrá el Día del Juicio-Krisis. Amín. (Esta unidad termina en la página 10 de la homilía 61)

 

Unidad 46 Apocalipsis 14, 12-20 Segar y vendimiar. Preludio del Juicio-Krisis: Parábolas y bienaventuranza de los muertos.

 

Homilía 61 (desde la página10) El peligro posible que sea engañado y arrastrado cada ser humano a la veneración del Anticristo es tan grande y el Juicio inminente de Dios es tan terrible, de modo que uno pregunte con algo de melancolía esto que una vez dijeron los Discípulos: “¿Quién podrá salvarse?” (Mt 19,25 Mrc 10,25 Lc 18,21). Así amados míos, en esta pregunta melancólica viene el divino Evangelista a decirnos inmediatamente más abajo:

“Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Ap 14,12). 

Es la segunda vez que el divino Evangelista queda en el tema de la fe y de la paciencia. La paciencia por supuesto que es una virtud, pero aquí, cuando el divino Evangelista dice “aquí está la paciencia de los santos”, con esto quiere dar una otra dimensión de la virtud de la paciencia, es decir, la paciencia como resistencia. Es decir, como si dijera: “Aquí está la resistencia, aquí es donde se demuestra para cada uno cómo podrá aguantar y quedarse en pie”. ¿Pero cómo tendrá uno esta resistencia?

Veis que tenemos unas limitaciones. Muchas veces decimos: “¡Cómo vas aguantar, es muy difícil! E incluso si os habéis fijado, cuando tenemos paciencia, alguna vez esta paciencia comienza a costar, ser dura, comienza nuestro sistema nervioso a romperse, sobre todo cuando ya tenemos una posición dinámica de los otros frente a nosotros; es decir, cuando comienzan para nosotros los martirios y las torturas, ¿cómo podemos tener paciencia y aguantar? Así viene la respuesta que las cosas que crearán esta terrible resistencia son dos: la aplicación y el cumplimiento de los mandamientos y la fe en Jesús Cristo. Esto lo dice continuamente san Juan: “Aquí está la paciencia de los santos (cristianos), los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Ap 14,12). 

Realmente el cumplimiento de los mandamientos  y la fe en el nombre de Jesús Cristo, esta virtud tan fundamental y tan necesaria. El cumplimiento de los mandamientos crea la pureza del corazón y la fe en Jesús Cristo enciende la llama de la agapi (amor incondicional). Estas dos juntas atraen la jaris (gracia, energía increada) de Dios, y la consistencia de todo esto crea el milagro de la paciencia y de la resistencia.

¿Queréis ver cómo lo expresa esto el apóstol Pablo, sacado dentro de sus propias experiencia y vivencias? ¡De estas vivencias no saca teorías, sino que saca de las sobras de su corazón, de su existencia y de estas experiencias saca para escribir sus epístolas! Y escribe en su epístola a los Romanos:

“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Afrontamos estas amenazas, como está escrito en el Salmo: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero (Sal 43,23). Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que tanto nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, si nos dan poderes, ni los acontecimientos de lo presente, ni los por venir, ni ninguna vanagloria, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada de cualquier naturaleza nos podrá separar de la agapi-amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rom 8, 35-39).

¡Aquí está el secreto! ¿Lo sabéis ahora? La agapi se crea sólo por el cumplimiento y la aplicación de los mandamientos-logos y de la fe. ¡Y cuando uno alcanza al nivel de la agapi (amor incondicional y energía increada), después no le importa ni tiene en cuenta nada! Os diré un muy pequeño y sencillo ejemplo.

Amados mío, en el momento que fuera está nevando, hace mucho frío, en algún momento vuestro hijo le pasa algo dentro de la casa, algo de repente, digamos que se ha comido algo y se está ahogando y vosotros salís fuera a llamar el médico, sin embargo salís tal como estáis… con vuestras zapatillas y con una camisa, ya que estáis dentro de la casa, cerca de vuestra estufa, ¿decidme, en aquel momento si alguien os pregunta, ¿quizá tengas frio? ¿Qué vais a responder? Por supuesto que diréis no, porque no quedará margen para sentiros el frío. ¡Aquel que tiene la llama de la agapi no tiene margen a sentir ni la sobrevaloración ni la devaluación que hacen los hombres, incluso ni siquiera de este martirio! Por eso la agapi es un tema muy grande. ¿Pero… la tenemos? ¿Y en qué grado la tenemos?

«Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren [con la fe y la comunión]. Sí, dice el Espíritu, para que descansen del cansancio de sus obras, porque sus obras los siguen» (Ap 14,13)

Al contrario con el tormento y castigo eterno de aquellos que venerarán la Bestia, tal como decíamos, ahora viene el mensaje del ángel o más bien una voz del Cielo, para dar una bienaventuranza:

Bienaventurados son aquellos que quedarán hasta muerte fieles a Cristo, porque ellos son verdaderamente felices; porque lo testimonia esto el Espíritu Santo, de que reposarán de sus esfuerzos y cansancios, y las buenas obras seguirán a ellos”.

Amados míos, es la segunda bienaventuranza del Apocalipsis, porque, tal como conocéis, en el libro del Apocalipsis existen siete bienaventuranzas. No sé si os acordáis, que hace muchos años, muchos, habíamos analizado en un año las siete bienaventuranzas del libro del Apocalipsis. Es la tercera vez que nos ocupamos del libro del Apocalipsis. La primera vez que analizamos las siete bienaventuranzas, la segunda sólo los tres primeros capítulos, y ahora hemos comenzado de nuevo desde el principio, poco a poco este gran libro. Así, vemos aquí que tiene la segunda bienaventuranza de las siete, donde son bienaventurados los “muertos en el Señor”. Pero vamos a verlo mejor.

“Escribe”. Repetidamente se dice esto dentro en el libro del Apocalipsis, y esto indica una excepcionalidad del Cielo y una certeza sobre el contenido de la bienaventuranza. “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren con la fe y la comunión”.

San Andrés de Kesarea escribe: “Esta voz desde el cielo no bienaventuriza todos los muertos, sino sólo aquellos que mueren en el Señor, a estos que se han mortificado sobre la conducta mundana y los pazos, y aquellos que conllevan rodeada la necrosis de Jesús Cristo en sus cuerpos y co-padecen con el Jesús Cristo. Porque para ellos la salida del este mundo presente es realmente descanso de sus esfuerzos y cansancios” (J.P. Migne tomo 106, Logos 14 cap 42). Es muy bello esto que dice san Andrés. Y el apóstol Pablo dice: “yo llevo la necrosis de Jesús Cristo” (2Cor 4,10)

¡Pero nos llama la atención que se bienaventurizan los muertos! Atención, por favor. El que uno muera –lo digo así de simple porque es sonante, no digo dormir- decir “¡Bienaventurado el que ha muerto!” ¿Bienaventurado y feliz? ¿Qué es se bienaventurice. bendice  la muerte? En efecto, sí, amados míos. La muerte después de Cristo ya no es terrible; es un acontecimiento que conduce la psique a la bienaventuranza hasta el día de la resurrección de los muertos. Esta bienaventuranza de las psiques-almas indica la posición de la enseñanza ortodoxa sobre la situación media de las psiques.

¿Cuál es esta posición media?

Como sabréis, cuando la psique se va del mundo presente, se va a su propio lugar familiar. Si la psique es piadosa y justa –justa quiere decir virtuosa- entonces es conducida al Paraíso, y tiene un parcial disfrute y deleite de la Realeza de Dios, sólo como psique; el cuerpo-soma se convierte en cadáver y se disuelve en la tumba. La psique impía va al Hades, y tiene correspondientemente una participación parcial del Infierno, sólo como psique. Cuando se hará la resurrección de los muertos, entonces los piadosos disfrutarán no ya del Paraíso, sino del reinado de la Realeza increada de Dios. El Paraíso es un lugar de las psiques. Os acordaréis lo que dijo el Señor al ladrón: “Hoy estarás conmigo al Paraíso” (Lc 23,43). El Paraíso es el lugar de las psiques, allí donde fue la psique de Cristo con el ladrón. Pero ya como existencia, psique y cuerpo, como existencias enteras, los piadosos saborearán el reinado de la Realeza increada de Dios; pero si una psique es impía, psique y cuerpo ya no parcialmente sino enteramente saborearán el Infierno.

Aquí vemos que existe esta media situación de las psiques, que es la enseñanza de nuestra Iglesia, y dice que son felices aquellos que mueren a partir de aquí en adelante. El hombre piadoso vive en la bienaventuranza, no la plena, ni la definitiva, sino la relativa, pero es bienaventuranza, felicidad. Allí amados míos, está el apóstol Pablo, allí el apóstol Pedro y todos los Apóstoles, los Santos y los Profetas, allí también está Abraham, en la bienaventuranza del Paraíso, pero la parcial. Allí esperan todos la Segunda Parusía-Presencia de Cristo, que ahora el Cristo dará también los cuerpos, de modo que junto con las psiques deleiten y gocen en el reinado de la Realeza increada de Dios. Así la muerte es ya un suceso, no es la terrible muerte, tal como la entendemos. David clama y ruega diciendo: “¿Señor quién te adorará y alabará en el Hades? ¿Señor, quién habla de Ti en el Hades, en el oscuro Hades” (Sal 6,6), pero desde el tiempo que Cristo bajó al Hades, el Hades se hizo Paraíso, sólo una parte, se entiende, porque la parte restante quedó con aquellos que quedaron sin arrepentirse. Por supuesto que en el Paraíso no están sólo los Mártires, sino cada fiel que hasta el final de su vida cree en Cristo y cumple los mandamientos, logos de Dios.

Dice de nuevo el libro del Apocalipsis: “Por eso, hazte y sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida” (Ap 2,10). Esto “hasta la muerte”, expresa tanto la amenaza de la muerte, es decir, permanece fiel incluso si te amenazan por la muerte, como también el tiempo de toda la vida hasta la muerte, es decir, que uno quede fiel cuantos años le regaló Dios hasta su último suspiro. Y con estos dos significados se explica lo “y sé fiel hasta la muerte”,

“Sí, dice el Espíritu” (Ap 14,13)

¡“Sí”! Este “Sí” equivale con aquella confirmación anunciada por adelantado por el Señor: “Amín, amín, de verdad en verdad os digo…” (Jn 1,52;  5,29; 19, 24 etc.), que quiere decir, os aseguro, os confirmo y os digo. Es el de Dios.

, dice el Espíritu, estos se salvarán, descansarán, y sus buenas praxis los seguirán. , dice el Espíritu Santo, es decir, lo confirma, lo certifica.

El apóstol Pablo, sobre este de Dios, escribe en su 2ª epístola a los Corintios: “Porque todas las promesas de Dios por medio de Jesús Cristo, existen y son en él , y en él Amén”, es decir, la confirmación, la verdad. Y en otro punto dice: “El logos de Dios es fiel y digno de ser recibido por todos” (1Tim 1,15; 4,9), es decir, digno de creer y ser axios de toda aceptación y recibimiento, o sea que cada uno al logos de Dios lo haga suyo, porque lo que dice el Dios, eso es. Prestad atención, ya que el Dios lo confirma, sobra cualquier otra cosa o palabra. Es grande la fe y es grande la seguridad que puede tener el fiel por las cosas que promete el Dios. Cuando la psique diga “lo dijo el Dios”, se pacifica y se asegura. Lo diré una vez más: ¿Tienes el problema de la muerte? ¿Tienes la agonía de tus problemas? Lee la santa Escritura; recibirás la respuesta, y dirás sencillamente: “¡Lo dijo el Dios; se acabó! ¿Tienes tentaciones? ¿Eres joven –en un caso especial- y tienes tentaciones carnales? Léete la Santa Escritura, ¿Qué te dice? Que permanezcas puro. Entonces diga simplemente: “No me quedaré a preguntar lo que dice tal cual médico o lo que dice la sociedad. Lo dijo Dios, y ya que lo dijo Dios, sobra cualquier discusión. Me pacifico, me sereno y me aseguro”.

Al final del libro del Apocalipsis dice lo siguiente: “Y el Espíritu y la Novia dicen: Ven” (Ap 22,17). Lo dicen a Cristo. Esto significa que también el Espíritu, el Espíritu Santo y la Novia que es la Iglesia, dicen juntos “ven”. Y Cristo responde: “Sí, vengo pronto, rápido”.  Esto muestra que el Espíritu Santo permanece en la Iglesia desde el día del Pentecostés y “co-percibe y co-participa en nuestras enfermedades” (Rom 8,26), entiende y gime junto con nosotros y nos apoya en nuestras debilidades y enfermedades, como dice el apóstol Pablo.

Prestad atención, os lo ruego, esto lo “co-percibe y co-participa…”, es decir, ¡que nos entiende el Espíritu de Dios, siente dolor por nosotros… nos entiende! En concreto cuando nosotros decimos y nos referimos a nuestras dificultades, ¡el Espíritu de Dios expresa -¡qué bello es esto!- gemidos inefables” (Rom 8,26) para nosotros! ¡Y nosotros muchas veces suspiramos, gemimos por el mal que existe en el mundo, y el Espíritu Santo también suspira junto con nosotros! ¡Qué icona-imagen más bella!… Esta icona indica que tenemos el verdadero Paráclitos; es el “otro Paráclitos” (Jn 14,15). Primero es el Cristo; el segundo Paráclitos viene a certificarnos que los fieles descansarán en el reinado de la Realeza increada de Dios, y viene junto con nosotros a decir a Cristo “ven”. Es decir, ¡que encienda en nuestro interior el anhelo de la esperanza de la segunda venida de Cristo!

«Para que descansen del cansancio de sus obras» (Ap 14,23).

La virtud es lucha, cansancio y esfuerzo. La confesión a Cristo requiere lucha, y por consiguiente ella es también esfuerzo y cansancio. Los piadosos, pasan por muchas aflicciones en el siglo presente. El levantamiento de la cruz, esto que dijo el Señor que levantemos nuestra cruz (Mt 16,24 Mrc 8,34 Lc 9,23), requiere esfuerzos, tribulaciones y aflicciones. Pero de estos esfuerzos y cansancios viene a liberarnos la muerte en el Señor. La vida presente es cruz y necrosis sobre los pazos; la situación futura es resurrección y vida.  Y si la muerte es el sabatismo de los esfuerzos de la vida, –sabatismo quiere decir descanso- la resurrección es el octavo día de la Realeza increada de Dios.

Y el Espíritu Santo dice: “porque sus obras los siguen” (Ap 24,23).  Cuando marcharán de este mundo presente, para descansar de sus esfuerzos, cansancios y luchas, las obras que han hecho en la tierra irán junto con ellos.

¡Muy bello este logos! No sigue a los hombres después de sus muertes ni el oro, ni la plata ni la fortuna ni la gloria ni la reputación o prestigio por los otros, sino que sólo “las obras” siguen, sean buenas sean malas, pero aquí se trata de las “obras” buenas. Y vemos muy claramente que no salva sólo la fe, sino también “las obras” que la acompañan. Por eso también el Señor, durante el día del Juicio-Krisis, dirá: “porque estuve desnudo, y me cubristeis de prendas; enfermo, y me visitasteis, en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?” (Mt 25, 36-37). Nuestros mejores defensores delante del trono del justo Juez son nuestras “obras” buenas.

San Jacobo (Santiago) escribe: “Porque el juicio de Dios será sin misericordia para el que no ha tenido misericordia; la misericordia y la compasión triunfan sobre el juicio” (Snt 2,13), es decir, la misericordia se jacta de que vence el juicio, o sea, que la misericordia dice al juicio: ¡te he vendido!

Así pues, el justo Juez, amados míos, será vencido, cuando nuestras “obras” son puras, auténticas y limpias, es decir, las virtudes quedarán delante de Su trono.

En el resto del capítulo 14º se describen dos iconas-imágenes: La primera es la siega, que el mundo se considera como campo, y la segunda es de la vendimia y del lagar (apisonadora de uvas), que de nuevo se considera el mundo como una tierra grande de vid y un lagar. Y las iconas-imágenes son una prefiguración del Juicio del mundo. He aquí cómo lo escribe esto el texto sagrado:

«Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante a hijo de hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz bien afilada. Y salió del templo otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: “Arroja tu hoz, y siega; porque ha llegado la hora de segar, pues la mies de la tierra está seca. Y el que estaba sentado sobre la nube arrojó su hoz en la tierra, y la tierra fue segada» (Ap 14, 14-16)

Y la primera icona-imagen de la siega, que os dije que es una prefiguración del Juicio-Krisis del mundo; es una icona excepcional, litúrgica y sobre todo magnífica, y también es conocida por el Antiguo y por el Nuevo Testamento.

Lo “semejante a hombre sentado sobre la nube” es el Señor Jesús Cristo, que viene como Juez de todo el mundo.

Aquí, quizás la percepción de muchos de nuestros Cristianos, puede que no exista la icona-imagen del Cristo-Juez, sino sólo la icona de Cristo-Redentor. Prestad atención a este punto. ¡Ya que no existe en sus interiores la icona-imagen de Cristo-Juez, así quieren a Cristo amistoso, consentido, que perdone siempre, que sea dulce y acepte cualquier situación sea rectificada o no, sin que nunca éste dulce Cristo que controle o que juzgue!

Pero la representación de Cristo como Pantocrátor y Juez, en la cúpula del Monasterio de Dafne, indica claramente a Cristo como Juez y también como Redentor. Siempre nuestra iconografía es dogmática y no es naturalística. No pinta cosas naturales, pinta o iconografía dogmas. En la icona de Cristo, que antes nos hemos referido, vemos el mismo rostro, que un ojo sea más suave y en el otro ojo la ceja que sea levantada; si uno mira aisladamente los ojos, ve un ojo que sea más suave y dulce, y el otro ojo tremendo! También ve una mano que sea desarticulada, que indica que una mano del Juez, del Juez universal,  no puede ser mano de hombre. Una mano que puede mandar los impíos al Infierno no puede ser una mano humana. He aquí porque la iconografía bizantina, la iconografía de nuestra Iglesia no puede ser naturalista, sino dogmática. Así pues, en aquellos que en su interior tiene la icona-imagen de un “Cristo dulce” no pueden ver esta icona del Pantocrátor-Cristo; la consideran extranjera a sus sentimientos, la consideran repulsiva, repugnante y si queréis, posiblemente la consideren hasta anticristiana, no pueden ver, contemplar esta icona-imagen.

Se trata de una percepción imperfecta muy cruda que tienen sobre el Cristo, con el resultado de vivir una vida sin consecuencia, no cabal. Cuando en sus interiores viven un Cristo que no juzgará las psiques humanas, entonces, ¡porque no van hacer una vida torcida, no cabal e inconsecuente, una vida en error sin querer realmente reparar y corregir! Aquello más o menos que escribe el apóstol Pablo en su 2ª epístola a Timoteo;  es cierto que allí lo escribe para otra cosa, pero las palabras dan el mismo sentido para estas líneas: “que tendrán la formación y apariencia de piedad, pero habrán negado la fuerza y la eficacia de ella” (2Tim 3,5). Y continúa más abajo: “Siempre intentando aprender, pero nunca alcanzarán el conocimiento de la verdad” (“Tim 3,7). ¿Por qué? Porque en sus interiores viven esta icona-imagen equivocada de Cristo, de que no es Juez sino sólo Redentor. El Cristo es Juez y también Redentor. Por eso también no pueden aceptar la Segunda Parusía-Presencia de Cristo. Lo diré una vez más; porque está muy extendida esta percepción. ¡El Cristo es Juez y Redentor! Además no tiene sentido la Redención, si no fuera Juez, porque aquellos que serán redimidos, aquellos que vivirán en el reinado de la Realeza increada de Dios, ¿cómo serán escogidos si no habrá Juicio? La Primera Epifanía de Cristo, pues, es la Redención y la Segunda Epifanía de Cristo es el Juicio-Krisis.

El Cristo como Juez viene durante Su Segunda Presencia; lo dijo el mismo: “…y verán al hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder, fuerza y gran doxa-gloria luz increada” (Mt 24,30). Las palabras de Cristo son absolutamente de acuerdo con la icona-imagen que nos da el evangelista Juan en el libro del Apocalipsis, que dice que vio sobre las nubes viniendo como hijo de hombre, para juzgar al mundo (Ap 1,7). Y el mismo Cristo así nos dice, “verán al hijo del hombre, es decir a mí, con mi naturaleza humana”; porque como sabréis, creo que los sabéis, no se permite que haya oyente que no sepa esto- que el Jesús Cristo en el cielo está con Su naturaleza humana. ¡Prestad mucha atención a esto que dije! No expulsó la naturaleza humana. No podría expulsar aquello que redimió, salvó, santificó y divinizó o glorificó (zéosis). ¡Por tanto, está y es con Su naturaleza humana al cielo, a la derecha de Dios Padre, a la doxa-gloria (luz increada) del Dios-Padre!  Vendrá como Θε­άν­θρω­πος Zeánzropos Dios-Hombre siempre, y se estará proyectando la naturaleza humana.

Por eso dice también en el evangelio según Mateo en el capítulo 25º, que habla sobre el Juicio: “Cuando venga el hijo del hombre…” No dice “cuando venga el hijo de Dios”, sino “el hijo del hombre”, porque se proyecta la naturaleza humana de Cristo. Esto indica que no nos juzgará Dios, nos juzgará Hombre. Porque podría decir el hombre: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me juzgas? ¿Por qué me juzgas? Tú eres Dios y yo soy hombre, Tú no puedes juzgarme a mí”. Por eso vendrá para juzgar como Hombre a los hombres. No lo olvidéis nunca esto.

Y Daniel dice: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía y era uno como hijo de hombre…” (Dan 7,13.

Y el Apóstol Pedro, cuando fue llamado en casa de Cornelio el ecatóntarco-centurión, entre otras cosas dijo también las siguientes: “Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él, -el Jesús que ha muerto, resucitado y ascendido -es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos” (Hec 10,42).

Con la palabra “muertos” da a entender aquellos que han muerto y que resucitarán y serán juzgados. Todos resucitarán, desde Adán y Eva hasta el fin de la Historia, y  se quedarán ante el Cristo para que sean juzgados.

La icona-imagen del Juicio-Krisis para el hombre espiritual es muy útil y muy necesaria. Además de que es verdad y realidad, la icona del Juez Cristo tiene elementos pedagógicos. Produce el fecundador temor de Dios y paralelamente el subsuelo para que se desarrolle la virtud, porque “principio de sabiduría es el temor al Señor” (Sal 110,10 Pro 1.7; 9,10), principio de la virtud es el temor al Señor.

La nube, que encima de ella se sienta el Cristo, tal como nos dice el evangelista Juan, que “como hijo de hombre estaba sobre la nube”, es una señal de la Parusía-Presencia de Dios, y la “nube blanca” recuerda la “nube luminosa” de la Metamorfosis de Cristo (Mt 17,5).

Toda la descripción del libro Apocalipsis está de acuerdo con la tradición evangélica de la Ascensión, donde aquellos dos ángeles –como se refiere el evangelista Luca en los Hechos, al primer capítulo versículo 11º-  avisan los testigos de la Ascensión de Cristo que: “Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hec 1,11), es decir, con Su cuerpo sentado encima de la nube. O sea que, tal como la nube Le llevó, Le levantó de abajo, así vendrá de nuevo desde arriba en nube. Por eso os he explicado que la icona-imagen del Apocalipsis está absolutamente de acuerdo con la tradición sobre la Ascensión de Cristo. Pero existe la siguiente diferencia: Cuando el Señor subía a los cielos, todos los ángeles del cielo Le acompañaban, pero los Discípulos y la multitud de los fieles no los veían, y no estaban sólo los once Discípulos, estaba también la Zeotokos según la Tradición, habían muchísimos, quizás unos quinientos. Con esto que dice el apóstol Pablo “por encima de quinientos hermanos” (1Cor 15,16), quizás alude la Ascensión de Cristo. Prestad atención. El Dios no permite que sean vistos los ángeles, porque viendo el extraordinario espectáculo, se desviaría la atención de los Discípulos y de los fieles del tema central que era Jesús Cristo. Tal y como cuando entramos a una sala y existe un cuadro pintado con un marco llamativo e importante, nuestra atención se escapa del tema principal del cuadro y se va al marco, y para que el ojo de los espectadores no vaya al marco entonces lo hacen más simple. Así también los ángeles no se ven, pero están presentes, acompañan a Cristo, pero se ve sólo el Cristo. Cuando el Cristo vuelva, entonces los santos ángeles Le estarán acompañando y serán visibles; lo dijo el mismo Cristo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su doxa-gloria increada, y todos los santos ángeles con él…” (Mt 25,31).

La corona de oro que lleva el “como hijo de hombre sobre la nube” manifiesta el axioma real (de rey), y en consecuencia el axioma de Juez.

La hoz aguda, muy bien afilada, es el símbolo de la ejecución del Juicio-Krisis y manifiesta la radicalidad, la finura y la brevedad el Juicio. Es decir, el Juicio-Krisis será radical, no habrá injusticias, será fino y será brevísimo.

El ángel que sale del templo del Cielo, y con gran voz clama hacia al Juez-Cristo y Le dice “arroja Tu hoz encima de la tierra para que sea segada la tierra”, y como dice san Andrés de Kesarea, manifiesta que: “Esperan los ángeles ver esto, por un lado la justificación, justicia de los justos y su apocatástasis (restablecimiento)  a la Realeza increada de Dios, y por otro lado, el castigo de los pecadores” (J.P. Migne P.G Tomo 106, logos 15, cap 43). En consecuencia el ángel que dice con voz grande “arroja Tu hoz en la tierra”, es el anhelo de que termine ya la Historia y que se pongan las cosas en su sitio.

Con la siega se iconiza representa el fin del mundo, como también la hora del fin, por esto que dice el ángel allí: “Arroja tu hoz, y siega; porque ha llegado la hora de segar, pues la mies de la tierra está seca”.

Así que vemos aquí que los ángeles cooperan a la siega del Juez como instrumentos de ejecución del Juez Jefe de la siega.

Toda esta icona-imagen del fin del mundo y del juicio del mundo, que describe como hemos visto en el libro del Apocalipsis, nos será dada con cada detalle en el capítulo 19º, pero sobre todo en la parábola de las cizañas, donde el Señor había dado una faceta del reinado de la Realeza increada de los Cielos. Está en el evangelio según Mateo capítulo 13º y dice allí que “El reinado de la realeza increada de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo…” (Mt 13, 24-30) y etcétera. Conocéis esta parábola del campo, de las cizañas. Ha sembrado el trigo, pero por la noche fue el hombre malo y sembró el esperma malo, el esperma diabólico, las cizañas y así comenzó a brotar el trigo y comenzaron también a brotar las cizañas. Entonces los obreros protestaron y dijeron: “¿Señor, no nos has dado buen esperma (semilla), cómo han brotado las cizañas?”. Los obreros no conocen, pero los apocalipta-revela el Señor del campo: “Cuando vosotros habéis sembrado y acabado y después vinisteis a casa, entonces el hombre malo fue y sembró también las cizañas en el campo. La interpretación de la parábola, amados míos, la hace el mismo Señor, cuando fue preguntado por los Discípulos sobre el significado de la parábola de las cizañas. Os la leeré tal y como la describe el evangelista Mateo y la interpretaré brevemente, es fácil: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reinado de la Realeza, y las cizañas son los hijos del astuto malo. El enemigo que las sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reinado de la Realeza a todos los que sirven de tropiezo y hacen escándalos, y a los que hacen iniquidad los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reinado de la Realeza increada de su Padre” (Mt 13, 37-43). Es decir, el que siembra la buena semilla es el Hijo de Dios, el Cristo, el Evangelio. El campo es el mundo, son la gente que recibe el Evangelio, por eso el mundo se asimila con el campo. La buena semilla son los hijos del reinado de la Realeza increada de Dios y las cizañas son los hombres del Diablo; el enemigo que las siembra es el Diablo y la siega es el fin del mundo, el fin de la Historia. ¿Cómo se asimila, pues, aquí el fin de la Historia? Por la siega. Tal y como recogen las cizañas y las ponen al fuego y se queman, así se hará también con el fin de la Historia. Mandará al Hijo del Hombre con Sus ángeles y recogerán de Su Realeza todos los que se han hecho escándalos y tropiezos para los demás, como también a los que eran transgresores de Su Ley, y los lanzarán a la fragua del fuego; allí los hombres estarán llorando  y crujiendo sus dientes. ¿Cuál es esta fragua del fuego? Nos lo dice otra icona-imagen. Los justos resplandecerán como el sol en el reinado de la Realeza increada del Padre de ellos.

¿Habéis visto la interpretación de la parábola? Es exactamente lo que ahora decimos en el pasaje del Apocalipsis.

La icona-imagen de la siega, tal y como se expone en el Apocalipsis, principalmente tiene un carácter de recolección de los fieles, mientras que la segunda icona de la vendimia, un poquito más abajo, tiene el Juicio y el castigo de los impíos. La parábola de las cizañas tiene las dos juntas; en la misma parábola de las cizañas están los buenos y los malos, pero aquí tenemos separada la siega en cada caso. En la siega tenemos principalmente la siega de los justos y en la vendimia tenemos la vendimia de los impíos, como veremos más abajo.

Sobre esta icona-imagen de la siega, que hemos leído en el Apocalipsis, san Andrés de Kesarea escribe las siguientes cosas: “Ha llegado la hora de la siega, cuando el Dios recogerá ya la cosecha de los fieles, y pondrá en Su almacén el trigo, lo que cada uno ha producido, treinta o sesenta o cien. (ver también https://www.logosortodoxo.com/lecturas-evangelicas/parabola-del-sembrador-pequena-escala-niptica/

Ahora venimos a la segunda icona-imagen de la vendimia y del lagar (apisonadora de uvas); os lo leo:

«Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz bien afilada, aguda. 

Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Arroja tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras.

Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.

 Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios» (Ap 14, 17-20)

Aquí vemos que se muevan los ángeles, como si se ausentara la acción del Juez como hijo del hombre, que está encima en la nube blanca. ¡No se ausenta. ¡Para nada es ausente! Arezas hace una observación muy fina y dice: “El Señor desprecia hacer la recolección de los hombres pecadores y la asigna a los ángeles. Esta observación de Arezas es muy sutil, fina.

El ángel que sale del altar, expresa el anhelo y el clamor de los Santos. Es el altar de los sacrificios u holocaustos, tal como lo ve el Evangelista Juan en su visión, entonces por debajo del altar están las “psiques de los degolladas por el logos de Dios”; acordaos del capítulo 6º, versículo 9º del libro del Apocalipsis que allí lo escribe. Pero si es el altar de los inciensos, entonces son las oraciones de los Santos que lanzan sus inciensos encima del altar de oro, que está delante del trono de Dios (Ap 8,3). Por tanto, tanto si es el caso de los “machacados por el martirio-testimonio a Cristo, que dicen “cuánto Señor te vengarás o tomarás la revancha de nuestra sangre (no en el sentido de venganza sino en el sentido de la apocatástasis, restablecimiento de sus cuerpos, es decir, ¿cuándo se hará la resurrección), como si son oraciones de los Santos, el caso es que el Jucio-Krisis está enlazado con los Santos y los Mártires-Testigos, que fueron fatigados y fastidiados por los impíos, y que ahora ha llegado la hora de sus castigos.

El ángel que sale del altar clama hacia al ángel que tiene la hoz bien afilada (expresa el Juicio, igual que antes) para avanzar a la vendimia de la viña de la tierra, y dice que tiene poder sobre el fuego.

¿Cuál fugo?

San Andrés de Kesarea nos dice: “Nos enteramos y sabemos que las potencias angelicales son los observadores y guardianes de los lugares de la creación, de la tierra, de las aguas, del fuego, etc. Aquí nos enteramos que este ángel por el que estamos hablando, es el del fuego. (J.P. Migne P.G. tomo 106, logos 15 cap 44). Así que ya sabemos que los ángeles son guardianes de la creación.

Y añade san Arezas: “Este ángel es el ángel que está guardando el fuego del infierno de los impíos”(PG 106, cap 44, pag 696). Es decir, es el ángel que guarda el fuego del Infierno

¿Y cuál es la petición del primer ángel hacia el segundo?

Arroja tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras” (Ap 14,18).

Esto, amados míos, es el juicio de los pecadores, que se asemejan con la viña que produce uvas del pecado y de la apostasía. Es la alteración de la viña de Dios en viña del pecado, tal como señala Moisés.

El Dios en el Deuteronomio, dice estas palabras a Moisés: “Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos, y de los campos de Gomorra; las uvas de ellos son uvas ponzoñosas, racimos muy amargos tienen. Veneno de serpientes es su vino, y ponzoña cruel de áspides” (Deut 32,33). Y a otro profeta dice Dios: “Te planté de vid escogida, simiente verdadera toda ella; ¿cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid fea y extraña? ¿Cómo te has hecho vid de Sodoma y Gomorra y produces uvas amargas? (Jer 2,21, Is 5,2). Es muy característico esto. Aquí indica que la vid del Señor se ha deformado y pervertido.

Como se ha deformado y pervertido –y aprovechando la ocasión os diré esto también- por esta razón, amados míos, vino la vid verdadera encima de la tierra, que el que se concentra y se apega a esta “vid verdadera”, no peligra en fracasar, se convierte y se hace hombre nuevo. Y esta vid es el Cristo. Ahora no es un pueblo, como vid que ha fracasado, sino que es una persona, es el Jesús Cristo. Por eso el Cristo dice: “YoSoY la vid” y añade “verdadera” (Jn 15, 1·5). ¡Porque la primera vid, el pueblo, el Israel, se ha demostrado que está deformada pervertida y corrompida; y se ha convertido y hecho vid de Sodoma y Gomorra!

Tengamos cuidado, amados míos, esto “…los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras”. Esto de que “están maduras” significa que el mal ha madurado mucho, igual que una vez debía madurar el mal en los pueblos de la tierra de Canaán. Cuando vino Abraham, el mal no había madurado en la tierra de Canaán, y el Dios le dijo: “Mandaré a tus descendientes a Egipto, porque el mal de la tierra de Canaán aún no ha madurado” (Gen 15,16). ¿Sabéis cuántos años hicieron falta para madurar? Además de los años de entre Abraham, de Isaac y de Jacob, otros cuatrocientos años más otros cuarenta años que quedaron los Hebreos en el desierto. Entonces maduró el mal en los Canaítas (de Canaán) y así vinieron los hebreos a destruirlos. Y entonces dijo Dios: “Ha madurado el mal, ha madurado la uva”. “Ha madurado”, pero lo dijo también para los mismos hebreos: “De la forma o modo que he esperado a que madure el mal y destruirlos, así esperaré a madurar el mal también en vosotros, para destruiros si no me hacéis caso y no me escucháis”.

Esto, amados míos, es terrible. ¡Terrible! Mirarlo para transferirlo a nuestra vida. ¡Tal como vemos madurar las uvas del verano, así sentimos madurando también el mal en nuestra época, y en concreto en nuestra patria! No esperamos sino sólo la terrible vendimia y el terrible lagar, la terrible prensadora de uvas. Pero vamos a ver cuál es el lagar de Dios.

Como dice otra vez san Andrés de Kesarea, “el lagar de Dios” la prensadora o apisonadora de uvas, es el infierno de los demonios y este lagar es grande, porque serán muchos los que serán castigados. Que no digan algunos que, ¿cómo Dios castigará ya que son muchos?. ¡No digan esto, porque el lagar de Dios es muy grande!” (J.P. Migne P.G. tomo 106, logos 15 cap 44).

Es característico el verbo “se pisoteó”. Por supuesto que esto se adapta a la imagen del lagar, porque entran dentro y pisotean las uvas, sino que indica, de modo dramático, el castigo y tormento de los pecadores.

“El lagar pisoteado”, posiblemente por los ángeles como instrumentos ejecutores del divino Juicio y de la divina Justicia y fue pisoteado “fuera de la ciudad”.

Sí, “el lagar se montó y se pisoteó fuera de la ciudad”.

¿Cuál era la ciudad?

San Andrés de Kesarea dice: “Efectivamente, fuera de la ciudad de los justos”. ¿Os acordáis en aquel capítulo que leímos que el Cordero está en pie en Sión junto con los ciento cuarenta y cuatro mil? Es la ciudad de Cristo. Es decir, es el reinado de la Realeza increada de Dios. Esto significa que el castigo de ellos será fuera de la Realeza de Dios. He aquí cómo lo dice: “Sí, fuera de la ciudad de los justos se pisoteará el lagar: porque no reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos, según este logos profético (Sal 124(5), 3); y san Andrés dice que “tal como vivían en el mundo presente sin tener relación los pecadores con los justos, de la misma manera en sus vidas posteriores no se mezclarán (J.P. Migne P.G. tomo 106, logos 15 cap 44).

Incluso pasa por la icona-imagen al representado, porque dice que “salió la sangre por el lagar”, a pesar que es el zumo de la uva, es conocido que se llama sangre. Pero san Andrés dice: “Con la palabra sangre se expresa el castigo de los pecadores”, tal como decimos “que sea castigado un pueblo, que caiga la espada sobre este”. Es una icona-imagen.

Una medida del tamaño del castigo es que la sangre llegará “hasta los frenos de los caballos” (o de los caballos de los enemigos o del caballo del triunfante Logos de Dios). ¡Tanta sangre se derramará!

Una bella observación hace san Andrés de Kesarea: “¡Subirá la sangre hasta los frenos de los caballos salvajes cuando están en celo, porque los hombres no han puesto frenos a sus placeres, emociones, su hedonismo, como caballos salvajes en celo!”

Una icona-imagen aún del castigo es que la sangre llegará en “mil seiscientos estadios” de extensión, es decir, trescientos siete mil doscientos metros. ¡Trescientos kilómetros!

El número es esquemático y quiere indicar que había “sangre” en abundancia, es decir, el castigo de los pecadores era grande y los pecadores muchos.

Amados míos, tengamos cuidado: “No temáis rebaño pequeño, porque a vuestro Padre le ha complacido daros la realeza increada” (Lc 12,32). Que no seamos y estemos nosotros también juntos con los muchos. ¡No! No tengamos como ejemplo el comportamiento de los muchos. ¡NO! No temas rebaño pequeño dice le Cristo. No te arrastres por la conducta y el comportamiento de este mundo. No temas. En ti ha complacido Dios darte Su Realeza increada. Amín.

 

Unidad 47 Apocalipsis 15, 1-9 Los siete ángeles con la bombona: El himno de los perfeccionados y el preámbulo de las ésjatas-últimas plagas.

 

Homilía 63. Como entramos al capítulo 15º del libro del Apocalipsis, observamos de una manera que es una introducción al siguiente capítulo, el 16º, por eso este capítulo 15º es muy corto, es sólo apenas nueve versículos.

Este capítulo 15º contiene tres puntos: La introducción, donde muy resumidamente, sólo en el versículo 1º -según la costumbre hebraica- se expone la visión de las siete bombonas, que constituye la última faceta de las plagas hacia la humanidad que ha apostatado. En los siguientes versículos se expone el himno de los terminados triunfadores y fin, tenemos el tercer punto que es la preparación por antelación de las últimas siete plagas y se expresan con la icona-imagen de las siete bombonas de oro. Esto contiene el capítulo 15º que con la ayuda de Dios vamos a analizar.

«Y vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras [los últimos castigos contra los impíos de la tierra]; porque en ellas se consumaba la ira de Dios» (Ap 15,1)

Esta otra señal, que ve el divino Evangelista, no es más que una serie de visiones de iconas-imágenes, semejantes a aquellas que están en el capítulo 13º y que allí era una señal grande, con el añadido que esta señal grande es también admirable, es decir, lleno de cosas sorprendentes y extraordinarias.

Toda cosa que se desarrolla en esta visión, en este punto grande y admirable que ve el divino Evangelista, toma lugar en el Cielo; igual que entonces cuando vio “señal grande”, es decir, “una mujer en el cielo envuelta con el sol” y después vio “el dragón rojo” (Ap 12). Así también aquí esta nueva visión, o mejor dicho, una serie de iconas-imágenes toman lugar en el Cielo en relación siempre con la tierra.

Los siete ángeles que son las personas, rostros que protagonizan en estas iconas-imágenes de las visiones, serán aquellas personas-rostros que sirven las siete plagas, las ésjatas-últimas, que se van a dar en la tierra.

El número siete, como también en las plagas de los sietes sellos y de los siete toques de trompeta, es número sagrado o convencional.

Arezas apunta que el mundo fue creado en siete días y terminará con las siete plagas de las siete bombonas de oro, que las llevan los siete ángeles; por eso también se llaman siete plagas ésjatas-últimas. E aquí cómo lo dice: “Un mundo que ha comenzado con los siete días creativos de la semana así terminará también con las siete plagas ésjatas últimas (“En el Apocalipsis”, PG 106, cap 45, p 697D). “Y dijo el Dios: hágase la luz y se hizo la luz… y se hizo tarde, se hizo mañana, día uno… y se hizo tarde y se hizo mañana día segundo… y día séptimo” (Gen 1).

Estas siete plagas son caracterizadas ésjatas últimas en relación siempre con la Historia y no con la Eternidad. Y el Infierno, en relación con la Historia es el comienzo de un castigo eterno, diríamos, que es el último Infierno, también en relación con la Historia. Allí que termina la Historia comienza el Infierno. Estas siete plagas no tienen relación con el Infierno, sino que son y están dentro en la Historia y por tanto, en relación con la Historia se llaman plagas ésjatas últimas.

Con estas plagas culmina la ira de Dios. Por supuesto que esto es una expresión pasional humana, como dice otra vez Arezas: “Cuando oyes “ira de Dios”, no creas que es una ira pasional, emocional” (PG 106, cap 45, p 700Β), El Dios no es pasional, esta expresión es de forma humana pasional o emocional.

Debemos aún señalar, de parte interpretativa y rogaría que este punto lo tengan mucho cuidado, porque es la llave de la interpretación del libro del Apocalipsis, este libro dificilísimo. Es difícil sobre las iconas-imágenes, qué significa cada imagen, pero sobre las cadenas de las iconas, es decir, cómo las entenderemos, cuando una viene después de la otra. Esto lo hemos hablado extensamente. Por tanto, este punto debéis tenerlo mucho cuidado y atención. Aquí tenemos una ocasión con las siete plagas de las bombonas para deciros unas palabras más.

Estas tres categorías, es decir, de los siete sellos, de los siete toques de trompeta y de las siete bombonas, no tienen una sucesión o cadena rectilínea de tiempo sino paralela. No termina una y comienza la otra. No termina las siete plagas de los sellos y comiencen las siete plagas de los toques de trompeta, y cuando terminan estas que empiecen las siete plagas de las bombonas, sino que las tres setenas progresan paralelamente.

Permitidme decirlo de la siguiente manera: Cada plaga tiene tres facetas: su primera cumplimentación es esto que se expresa por los sellos, el primer sello; su segunda cumplimentación –siempre la misma plaga- es esto que se expresa por la categoría de los siete toques de trompeta, y en la tercera y última es el derrame las bombonas. Por tanto, estas cosas progresan paralelamente. Por ejemplo, digamos que tenemos revueltas meteorológicas… Os acordáis que decíamos allí sobre los toque de trompeta, “seísmo o terremoto terrible”, “el sol se oscurecerá, la luna….” y etcétera. Tenemos otra vez lo mismo aquí; es un acabar de cumplimentación. Ahora, por qué el Evangelista escoge el sistema setenario es otro asunto o párrafo. Es el mismo logos posiblemente que el divino evangelista Mateo nos describe la genealogía de Cristo en setenas, que tenemos tres de catorce, es decir, seis setenas. Dice: “De entonces hasta allí, catorce generaciones; desde allí hasta allí generaciones catorce” y aún una tercera vez “generaciones catorce”. El catorce es dos veces el siete; es un modo de expresión; tiene un logos místico, secreto. Esto no lo examinamos ahora; lo que nos interesa es que el divino evangelista Juan en el Apocalipsis vuelve al mismo tema para decir algo complementario siempre para el mismo tema.

En conclusión: En este momento, como también antes de cien años, como también antes de dos mil años, -porque el libro del Apocalipsis comienza desde el momento que se escribió, o mejor dicho, desde el momento que  el Cristo resucitó y ascendió en los cielos- vivimos en su expresión las plagas, en cada época. Vivimos también los sellos, los toques de trompeta y las bombonas. Esto me gustaría que lo entendierais. Esta es la forma o manera que interpretaremos el libro del Apocalipsis.

Y retorno a nuestro tema. Después del resumen tipo epígrafe de los acontecimientos que seguirán, existe desde el principio aún un diápsalmo-intermedio más, que refuerza y fortalece a los fieles diciendo, que aquellos que vencerán serán muchos y por consiguiente, cuando oirán lo que trae consigo el Anticristo que no se derrumben ni se atemoricen.

Muchos vencerán, así que no nos cunda el pánico y el miedo y decir “¿quién se puede salvar?” (Mt 19,25 Mrc 10,26 Lc 18,26) y permanecer con el terrible arma del Satanás que se llama decepción, apognosis desesperación y agobio, no quedarnos con las manos cruzadas quedándonos sin recibir la sotiría redención y salvación. Por esta razón se ofrecen estos diapsalmos-intermedios, para fortalecer a los fieles y por el divino Evangelista son puestos con maestría exactamente allí donde se culmina o se trata de culminar algo muy malo y algo muy decepcionante. El divino Escritor allí coloca este diápsalmo-intermedio para fortalecernos. Aquí hace un comienzo; antes que nos diga lo más abajo, nos da el diápsalmo. ¿Y cuál es este?

«Vi también como un mar de cristal mezclado con fuego; y los que habían vencido a la bestia, a su imagen-icona y al número de su nombre, estaban en pie sobre el mar de cristal, y tenían las cítaras de Dios» (Ap 15,2). Una mar como de cristal –no mar como el mar de agua.

¡Si uno tiene un poco de imaginación, si puede captar estas cosas! ¡Pensad si nos imaginamos esta icona-imagen como nos la describe aquí el divino Evangelista! ¡Es tremendamente majestuosa, pero a la vez también produce temor sagrado! Es una icona de los redimidos, de los perfeccionados y de los vencedores.

He dicho de los perfeccionados o terminados. Aquí permitidme hacer una pequeña intervención. Muchas veces en los entierros o en las memorias, principalmente en los entierros, decimos: “Salvador, da reposo a la psique-alma de tu siervo junto con los espíritus de los perfeccionados justos…” y etcétera. Entonces sucede algo curioso… no sé, es como si se diera alguna señal o algún mensaje –se ha hecho costumbre esto- los parientes del difunto, cuando escuchan aquello lo de “junto con los espíritus de los perfeccionados justos”, ¡allí empiezan a llorar fuertemente! ¡Es extraño esto! Esto manifiesta que no entienden nada. No captan nada. ¿Es el momento que se da el mensaje para que lloremos, gritemos y nos tiremos de los pelos y darnos golpes de pecho? Que Dios nos guarde. Estas cosas no son Cristianas. El perfeccionado o finalizado no es el que ha acabado su vida; algo así debemos pensar e imaginar. Por supuesto que el perfeccionado quiere decir sin duda alguna, el terminado, pero el terminado quiere decir el que ha acabado perfeccionado, ha alcanzado un perfeccionamiento espiritual. Y aquí tenemos los Santos los “perfeccionados”, los completados e íntegros, aquellos que han alcanzado el perfeccionamiento espiritual; eso quiere decir terminado. Y cuando decimos: “Salvador, da reposo a la psique-alma de tu siervo junto con los espíritus de los perfeccionados justos…”, pedimos de el Señor, que este hombre que ahora ha muerto, ha dormido, que su psique la clasifique y la ponga en el baile de los perfeccionados y justos. Por tanto, la visión ahora es que estos que están en pie pisando encima de este “mar de cristal” son los Santos los “perfeccionados”.

¡Qué vamos a interpretar de aquí! Veis que acudo continuamente a los santos Padres de nuestra Iglesia para que no se piense que hago una interpretación quizás abstracta. Acudo a san Andrés de Kesarea que nos dice muchas cosas sobre esta visión, como: ¿Qué es este mar de cristal? Consideramos que es la multitud de aquellos que se han salvado, los que han alcanzado la futura pureza y el resplandor de los santos, que brillarán como el sol (San Andrés de Kesarea, “En el Apocalipsis de san Juan el Teólogo, J. P. M­i­g­ne, P.G., tomo 106, logos 15, cap 45. Pag. 353C.)

Así que existe gran multitud de los que se van a salvar. ¡Doxa-gloria y gracias a Dios! No son cinco ni diez, ni son sólo los doce Apóstoles. ¡Doxa-gloria y gracias a Dios! ¡Así que podemos salvarnos!

Pero, amados míos, si no pudiésemos salvarnos, ¿por qué razón se ha construido este templo? ¡Porque se celebra la Divina Liturgia? ¿Por qué se celebra el Misterio del Bautismo y de la Confesión? ¿Por qué se hacen estas homilías? ¿Por qué? Exactamente porque existe nuestra sotiría redención y salvación. ¡Doxa-gloria y gracias a Dios! ¡Podemos salvarnos, basta que lo queramos, basta con luchar, basta con familiarizarnos con los Misterios de Cristo! Basta que “se esconda, se envuelva nuestra vida junto con la vida de Cristo dentro en Dios”, como hemos escuchado en el pasaje evangélico de hoy. Dice el apóstol Pablo a los Colosenses, cuando “nuestra vida está escondida con Cristo en Dios.  Cuando Cristo, nuestra vida, se manifieste, entonces nosotros también seremos manifestados con él en doxa-gloria luz increada” (Col 3, 3-4). Esta es la doxa-gloria luz increada que ve aquí el Evangelista para estos “perfeccionados” que brillarán con los esplendores de la divina luz increada; “Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reinado de la Realeza increada” (Mt 13,43).

El que aquel “cristal” está mezclado con fuego significa dos cosas: Esto que dice el Apóstol Pablo, “y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas o mármol, madera, heno, hojarasca, cada uno que tenga en cuenta que se hará manifiesta la obra y su valor; porque el día (grande del juicio) la declarará claramente, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea y cuánto vale, la justicia de Dios que se parece al fuego la revelará, y como luz estará revelando y como fuego quemando. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó (sobre el cimiento, el Cristo), él recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo quizás será salvo con gran dificultad, así como aquel que cruza entre el fuego” (1Cor 3, 12-15). Y la luz con su doble cualidad, como dice san Basilio, la cualidad de alumbrar para los justos y la cualidad de quemar para los pecadores.

Esto “como cruzar el fuego” tiene algunos significados. Creo que un significado adecuado es el siguiente: Aquel que se salva cuando su casa se está ardiendo, está desnudo, porque se encontrará con lo puesto y nada más, ya que ha salido corriendo fuera para salvarse. La obra de su vida, su casa se quemó, ya no existe, era de paja o de madera y no aguantaba a la eternidad. ¡El que uno sea alcalde es una cosa importante, construir carreteras, hacer parques de recreo, plazas y centros culturales, todas estas cosas son importantes, pero no son suficientes; porque si cree que se salvará por hacer obras culturales, aquel día grande del Juicio demostrará que la construcción de la obra de su vida era de paja, de hierbas! Habla sobre el oro, sobre la plata y sobre piedras selectas como es el mármol, os dije, que no son las piedras preciosas; estas aguantan al fuego; es obra que recompensará multiplicada por cien de lo que se ha hecho, por sesenta y por treinta (Mt 13,23 Mrc 4,20 y otros”. Yo no soy como el apóstol Pablo, ni como san Atanasio el Grande ni como san Antonio; yo soy como sois también vosotros, hombres sencillos; por tanto, vamos a decir que tenemos multiplicado por treinta. Pero esto aguanta al fuego del día del Juicio. Esto significa que “la obra de cada uno será juzgada y pasada por el fuego del aquel día”; por eso indica que la “mar de cristal” está mezclada con fuego.

Significa también otra cosa, esto que se refiere san Basilio en su obra “Exaímero-Seis Días”: Significa el discernimiento, la separación de la luz increada en luminosidad y causticidad. Y la luz increada procede o emana de la divina esencia-usía. Son las energías increadas de Dios, que os dije en la introducción sobre la Ortodoxia. Esta es la luz increada, que emana, procede de la divina Esencia-Usía increada, esto se discierne, y por un lado para los piadosos se ofrece como luminosidad, pero por otro lado para los impíos, los pecadores sólo como causticidad, sin luminosidad, que es el eterno Infierno; es la energía increada, la luz increada con su cualidad de causticidad. ¡Es terrible! Esto quema también a los demonios. Pero bueno, para que no repita lo mismo, ya os lo dije en un tema anterior.

Y continúa san Andrés de Kesarea: Aún con esto de que esta “mar de cristal” está “mezclada con fuego”, se expresa la divina gnosis-conocimiento, pero también la jaris (gracia, energía increada) del Espíritu vivificador. La razón por la que se presenta así existen dos argumentos: “como el Dios ha aparecido a Moisés en la zarza, pero también en Sinaí, como en fuego, por eso esta “mar de cristal” está mezclada con fuego, es decir, con divina Gnosis (increada), la divina Parusía.Presencia. Pero también el Espíritu Santo vino como con lenguas de fuego a los Discípulos y manifiesta también la divina Gnosis increada (J.P.M­i­g­ne, P.G., tomo 106, logos 15, cap 45). Por tanto, estas cosas, tal y como las interpreta san Andrés de Kesarea, se explican en la visión del divino Evangelista.

Es digno de destacar que tenemos tres idénticas expresiones. Encima de esta “mar de cristal” estarán encontrándose los que negaron al Anticristo, la veneración de la icona de la Bestia y del número de su nombre. Se refieren tres cosas, pero las tres cosas son la misma cosa. ¿Pero por qué las menciona también las tres?

Esto lo hace para indicar, amados míos, -y aquí quiero que presten atención especial por favor-  con qué manera se introduce el Anticristo, en todos los siglos dentro en la humanidad y la cultura de los hombres. Puede introducirse como persona y ser venerado y reverenciado; es decir, esto que se hará y que esto es la cesarolatría dentro de los siglos. Esta cesarolatría existe también hoy en día, -el que tenga nus iluminado que entienda- en todos los ambientes y climas de la tierra. Su icona-imagen es algo más allá que el “anticristo”. La “icona-imagen del anticristo”, amigos míos, son muchas cosas. Y el “número de su nombre” es el espíritu que existe dentro en la vida social y en la cultura.

Debemos aclarar por una vez más. Os lo he dicho, os lo diré también hoy una vez más y aún las veces que haga falta y si puedo lo seguiré diciendo: No os creáis que el Anticristo vendrá y nosotros estaremos fuera de sus influencias. Amados míos, vendrá porque es persona. Vendrá, os acordáis de los temas que hemos analizado, y no penséis y creáis que no respiramos su aire y su clima; estamos dentro en el clima del Anticristo.

Debo deciros que nuestra cultura, pero también nuestra vida social, tal como se ha transformado, lleva el espíritu y el sello del “número del nombre del Anticristo”. No sólo la cultura tiene importancia, sino también nuestra vida social tiene importancia cómo está formada siempre a base de la cultura. Podemos decir que abrimos el interruptor y tenemos la corriente eléctrica, pero no es esto. No digáis, pues, que vendrá el Anticristo. Vendrá, sí, pero siempre y también en época que vivimos existe el Anticristo; y ayer y antes de cien años y antes de dos mil años. Efectivamente sí, cada uno que vive cronológicamente una vida limitada, tiene que afrontar al Anticristo.

Y os lo digo una vez más: ¡la cultura y su espíritu lleva el “sello del Anticristo”; son todas las fuerzas antíteas, contrarias a Dios, incluso también las neutras! Una vez uno decía: “Si viniese el Diablo y quisiera inscribiros como abonados a un periódico que publica y que escribe cosas demoníacas, ¿os haría abonados? No… ¡Y sólo porque no menciona nada para Cristo –como un periódico neutro- sería diabólico! ¿Os impresiona esto? Os diré cómo lo dijo el Cristo: “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama” (Mt 12,30 Lc 11,23). No existe posición neutra; dos son las posiciones; no son tres. O estarás incorporado con Cristo o estás incorporado con el Diablo. “Se incorpora a Cristo” decimos en el Misterio del Bautismo, y “cesas del Satanás”. Esto indica claramente que no existe tercera categoría. “¡El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama!” Por tanto, amados míos, el Diábolo crea una situación neutra que está fuera de Cristo, es decir, una situación diabólica. Debo deciros que todas las fuerzas antíteas, contrarias a Dios, incluso también las neutras, llevan el sello del “666”, del nombre del Anticristo.

Continuamos: ¿Qué son “las cítaras de Dios”?

Dice de nuevo Arezas: “Las cítaras manifiestan la necrosis de los miembros de los hombres encima de la tierra”. Lo hemos oído hoy también en la epístola a los Colosenses del apóstol Pablo, “mortificad, haced morir de vuestros miembros, pues, lo terrenal en vosotros…” (Col 3,5) y etcétera. Y añade san Andrés de Kesarea: “Aún manifiesta también la sinfonía de las virtudes que dan la melodía de la vida espiritual que toca la tecla del Espíritu Divino, es decir, el Espíritu Santo toca, teclea las cítaras. En otra palabras, la virtud en faz positiva y negativa, por un lado se expresa apofáticamente por la ausencia de los pecados, y por otro lado, positivamente con el desarrollo de las virtudes y esto con la ayuda del Espíritu Santo. Esto son las cítaras. (J.P.M­i­g­ne, P.G., tomo 106, logos 15, cap 45, pág. 356).

“Tienen cítaras y salmodian una oda”. ¿Cuál es esta oda?

«Y cantan la oda (cántico) de Moisés siervo de Dios, y la oda del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios el Pantocrátor-Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de las naciones. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y no glorificará tu nombre? porque sólo tú eres santo, por lo cual todas las naciones vendrán, se postrarán y venerarán delante de ti, porque tus juicios justos se han manifestado» (Ap 15, 3-4).

Es la tercera oda (cántico) y la última oda del Apocalipsis. La primera está en el capítulo 7º, la segunda en el capítulo 12º y la tercera es esta, la última.

Realmente esta oda recuerda la primera oda de Moisés que fue cantada cerca del mar rojo, después del hundimiento de los egipcios, de los enemigos del laós-pueblo de Dios (Ez 15, 1-19). Y por supuesto que esta oda no es literalmente la del Moisés, sino de una forma parecida y según el motivo.

De todas formas el tema es que nos permite ver estas cosas que sucedieron entonces en Egipto con el pueblo de Dios y que aquellas cosas de entonces, son tipos, modelos o prefiguraciones de los acontecimientos futuros que estarán refiriéndose otra vez al nuevo Israel de la jaris (gracia increada), de los Cristianos, en contraposición con el Anticristo, del cual tipo o modelo era el Faraón de Egipto. El contenido de la oda recuerda realmente según el espíritu, la antigua oda.

Una frasecita: “Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios el Pantocrátor-Todopoderoso”. La oda de Moisés dice: “Cantemos y gloriemos al Señor, porque de forma admirable se ha magnificado” (Ex 15,1), etc. Pero vamos a ver, amados míos, de más cerca la oda, en la que se expresa la grandeza, la justicia y la santidad de Dios.

Y en principio: “Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios el Pantocrátor-Todopoderoso”. Sólo los santos ven las energías y operaciones de Dios dentro en la Historia, porque exactamente “estarán viendo”. Durante sus vidas, es esto que os he dicho  muchas veces, teologizan la Historia, pero sobre todo cuando “estarán perfeccionados”. Estarán viendo los acontecimientos de la Historia, pero atención, los estarán viendo retrocesivamente. Y viendo retrocesivamente los grandes y admirables acontecimientos, allí donde intervenía Dios y daba Sus soluciones, estarán psalmodiando: «Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios el Pantocrátor-Todopoderoso».

Es decir, el antiguo Israel cuando atravesó por la otra parte de la orilla, entonces que el mar se abrió y cuando cruzó, volvió a cerrarse y ahogó los Egipcios, y veía el milagro. Veía su paso por el mar rojo, pero veía también los soldados Egipcios que los vomite el mar en la orilla ahogados. ¿Esto qué es? Los egipcios murieron, terminaron; ellos no ven nada. ¿Quién ve? El laós-pueblo de Dios, los Santos. Por tanto, tal como entonces veían ahogados a los Egipcios, arrastrados en la orilla oriental del mar rojo, que eran el terror para ellos, glorificaban a Dios y entonces Moisés compuso el himno: “Cantemos y gloriemos al Señor, porque de forma admirable se ha magnificado” (Ex 15,1). Esto lo “de forma admirable se ha magnificado” es un hebraísmo”, es la intensificación: es decir, Dios glorificado en extremo.

Quizá no es sin significado y sentido que los Santos, “los perfeccionados”, se encuentran encima de esta “mar de cristal” cuando cantan su oda, porque recuerda el antiguo pueblo, que está al lado del mar y canta su oda, pero con la diferencia que allí el antiguo Israel tiene delante suyo la liquidez del mar, la fluidez de esta vida. Los Santos, los “perfeccionados”, ya no tienen la fluidez de la vida, sino el compacto “mar de cristal”, es decir, para ellos ya no hay cambios, metáboles, alteraciones en sus vidas, ya no hay caída.

También con lo “el Dios Pantocrátor-Todopoderoso”, que aquellos psalmodian y proclaman a Dios Pantocrátor, vienen a diferenciar y discriminar la pseudopantocratoría- falsedad todopoderosa del Diablo y del Anticristo, tal como desgraciadamente la habrán predicado a sus seguidores estos dos. “Justos y verdaderos tus caminos”, es decir, oh Dios, tus modos, tus planes, dentro en la Historia, demuestran a Ti el Dios justo y verdadero.

”El rey de las naciones”

Una vez Pilatos encima de la Cruz de Cristo, puso el epígrafe “Jesús de Nazaret, el rey de los Judíos” (Jn 19,19), en tres lenguas: En arameo-hebreo, en latín y en helénico-griego y le llamó Señor Rey. Pilatos entonces no podía percibir y entender, cuando con este epígrafe ironizaba al condenado y crucificado ya Jesús, de que hacía una profecía. Y esta profecía se ha cumplido y continuamente se cumple, de que Jesús es el rey de las naciones.

¿Quién no te temerá, oh Señor, y no glorificará tu nombre? (Ap 15,4)

Este verso recuerda la antigua oda de Moisés: “¿Quién como tú, oh Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?… Lo oyeron los pueblos, y temblaron; Se apoderaron de dolores los que habitan en la tierra de los filisteos” (Éx 15,11·14). Tuvieron dolor de vientre los Filisteos cuando oyeron que este pueblo cruzó el mar rojo de esta manera y se preguntaron si este pueblo terrible llegaría hasta su país, ¿entonces qué pasaría? ¡Los cogió dolor, dolores de estómago; se asustaron cuando escucharon las cosas admirables de Dios!

Los de buena voluntad y predisposición, amados míos, temerán. Y realmente temen a Dios, tanto por las narraciones de la Santa Escritura, como también por sus experiencias diarias. Cuando leemos la Santa Escritura, decimos: “Dios mío, Dios mío, ¿qué son estas cosas? ¡Cómo elogias a los buenos y castigas a los malos! ¡Cómo intervienes en los acontecimientos de la Historia! Por tanto, los hombres de buena voluntad tienen el temor a Dios por la Santa Escritura. Al hombre de buena voluntad le sobrecoge el temor, al hombre que tiene buena predisposición y ruega a Dios para que no le castigue por sus pecados, ¡Si Dios castiga así, ay del pecador! El fiel que teme a Dios, vuelve a la metania, se confiesa, se arrepiente y se corrige por la voluntad de Dios y finalmente se salva y alcanza a pisar encima a este mar de cristal y glorificar a Dios. ¡Los impíos son sobrecogidos también a la fuerza por este temor, miedo, pero sin la metania! Esto lo veremos más tarde en otro punto del Apocalipsis en una plaga. Se dice que “mordían de dolor sus lenguas, y no se arrepintieron de sus obras” (Ap 16,10). Y no se arrepienten porque este temor que comienza por la metania, genera la desesperanza. Es esto que dice otra vez el Señor: ¡“El llanto y el crujir de los dientes” (Mt 24,51 Lc 13,26), lloran y rechinan sus dientes, pero no existe metania!

Continuamos: “Porque Tú eres el único santo”, porque Tú el Dios el Pantocrátor eres el único santo.

El Dios, amados míos, es realmente “el único Santo que reposa en los santos”. La santidad de los fieles es relativa. Hoy y siempre muchos de los hombres atribuyen todos sus fracasos a Dios. Le acusan como injusto, parcial, califican a Sus obras imperfectas y Le llaman malo. ¡Pero entonces, tanto si lo quieren como no, reconocerán que el único Santo es el Dios! ¡El único Santo!

Aquí me gustaría deciros algo útil, que se me ha dado el motivo por un caso. Muchas veces en nuestros pensamientos, como no conocemos exactamente los planes de Dios, llegamos a decir que en este caso A´ y B´, el Dios ha actuado injustamente. Pero atención, ¡injustamente! Aquí peligramos en caer en blasfemia, insulto. ¡Ya caemos en blasfemia! Para que evitemos este peligro de blasfemia, debemos tener siempre un dato dado, es decir, que el Dios es el “único santo”, es decir, el único Bueno y Bondadoso. Puede que no entendamos lo que sucede en nuestro alrededor, -y cómo lo vamos a saber, somos humanos-, pero cuando tomemos el dato dado de que Dios es Bueno, nunca atribuiremos a Dios injusticia o maldad y así no peligraremos nunca caer en esta blasfemia grande.

Y continuamos: “por lo cual todas las naciones vendrán, se postrarán y venerarán delante de ti” (Ap 15,4).

Es repercusión del Salmo 85 versículo 9, que allí dice también David: “Todas las naciones que creaste vendrán, se postrarán y adorarán delante de ti, Señor, y glorificarán tu nombre”.

Esto en principio significa la transmisión del Evangelio. Cuando el Evangelio se ha divulgado en todo el mundo, todas las naciones veneraron a Dios.

Aquí en concreto tenemos una profecía de Malajías muy bella y muy característica, está en capítulo 1º versículo 11º:

“Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar, desde todos los puntos del horizonte, se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones”.

¡Atención! Sabemos que sólo en un lugar se ofrendaba incienso a Dios; era en Jerusalén, al altar de los inciensos. Aquí dice que “en cada lugar que se ofrenda incienso en Tu nombre”. Son los Cristianos que inciensan en cada lugar, en todas partes. Por tanto, ya no es el culto del Antiguo Testamento, es del Nuevo Testamento. Y oíd también una cosa más: “Y sacrificio puro, limpio”, Te será ofrendado incienso y sacrificio puro en cada lugar. ¿Cuál es este “sacrificio puro”? Ya no es sacrificio sangriento, es el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Este es el “sacrificio puro”. ¿Y por qué en cada lugar? Porque los sacrificios se ofrendaban sólo al altar o sacrificadero de los holocaustos, pero la Iglesia de Cristo está en cada lugar. ¡Qué maravilla! “Porque es grande mi nombre en las naciones, dice el Señor pantocrátor-todopoderoso. ¡Qué bello es esto!

Y no sólo por la divulgación del Evangelio, sino como dice también san Pablo, incluso aquellos que no les gustaría venerar a Dios, “en el nombre de Jesús se doblará toda rodilla –se postrarán y Le venerarán-de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; (Fil 2,10), Le venerarán todos, y 2:11 “y toda lengua confiese que Jesús Cristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”. Este, amados míos, es el himno de los justos.

“Porque tus juicios justos se han manifestado”. 

“Juicios” son las praxis justas y juicios de Dios; son las intervenciones de Dios dentro en la Historia, para dar justicia o para juzgar. Y ahora todas estas cosas se hacen evidentes a los Santos que eternamente Le glorifican.

Cerrando el análisis de la oda, habíamos observado que fue calificada como oda de Moisés y oda del Cordero. Pero es una oda; es una escena o plano, como se dice: entre dos. Esto indica el grado que es conectado el Antiguo y el Nuevo Testamento. Oda de Moisés, oda del Cordero, pero es una oda. ¡Habéis visto como se conecta el Nuevo con el Antiguo Testamento! Un poquito más abajo nos dirá el divino Evangelista –lo veremos en la siguiente homilía- que “se abrió el templo de la escena-tienda del altar o sacrificadero”. Esto es un elemento del Antiguo Testamento.

Me gustaría, aprovechando la ocasión, amados míos, a recalcar que existe ignorancia o tergiversación voluntaria a los que piden que se deje de lado el Antiguo Testamento –desgraciadamente ahora no, quizás, poco a poco también el Nuevo Testamento- por nuestra Enseñanza. Dicen que el Antiguo Testamento no tiene lugar alguno, y que simplemente se refiere a la historia de un pueblo que no nos interesa. ¡Qué magnitud de ignorancia… o que magnitud de distorsión voluntaria!..

Está claro que el Dios del Antiguo y del Nuevo Testamento es el Mismo. Es Él que se apocalipta-revela progresivamente a los hombres.

Aquí amados míos, termina el himno de los “perfeccionados” y comienza el preámbulo de las plagas, que se provocarán por las siete bombonas, de las últimas plagas terribles del Apocalipsis que siguen.

Homilía 64 «Después de estas cosas vi abrirse en el cielo el templo, la tienda del martirio-testimonio y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, [para castigar a los impíos]; vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor de los pechos con cinturones de oro» (Ap 15, 5-6)

El templo de la tienda del martirio-testimonio en el Cielo, que aquí vemos, no es más que el prototipo u original por el que Moisés copia encima del monte Sinaí, allí donde le dice Dios: “Harás un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo harás… y mira hacerlo según el diseño que te he indicado” (Ex 25 7-8·40). ¡Atención! Lo que ha visto esto copiará, “sobre el diseño que te he indicado encima del monte Sinaí”.

Esta es la escena de la tienda del martirio-testimonio, la original que vio y copió Moisés y construyó aquel arca, dentro en la cual colocará las placas de la Ley. Además que este mismo tema lo menciona también el apóstol Pablo en su epístola a los Hebreos. De esto nos estamos enseñando que allí nosotros ya como Cristianos en el Culto Divino, estas cosas las hemos copiado de los prototipos, originales eternos del Cielo (Éx 26,30 Heb 8,5).

¿Sabéis lo qué es la Divina Liturgia? Por supuesto que el núcleo de la Divina Liturgia es la Cena Mística de Cristo, que allí entregó el Misterio a Sus Discípulos y por ellos a todos los fieles de todos los siglos. Pero todo el marco en el cual existe el Misterio de la Divina Efjaristía, que es la Divina Liturgia, ¿de dónde creéis que está inspirado? ¿Los Padres de nuestra Iglesia solos pensaron por su cuenta a crear esto que se llama templo y dentro en este colocar las cosas que ponen? Amados míos, las originales se encuentran en el Cielo. Las hemos tomado del libro del Apocalipsis y de las visiones de los Profetas y de los Santos. Todas estas cosas están dentro en nuestro Culto. Y tal como entonces dijo a Moisés “mira y hazlo todo como el diseño original que te lo he mostrado en el monte”, de la forma similar también nuestro Culto es un antitipo, copia del Culto eterno de Dios, del eterno Altar del Cordero degollado en el Cielo.

Los siete ángeles están vestidos con lino puro, como os he leído y esto indica la limpieza de sus naturalezas y los cinturones de oro que llevan, expresan la honestidad en sus servicios.

«Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos» (Ap 15,7). Y están alrededor del trono Dios y no son otra cosa que los Querubines.

Aquí atención a un punto. Manifiesta que los siete ángeles reciben de un Querubín (Querubín es el tipo de lo plural) las siete bombonas.

Muy bien lo dice san Andrés de Kesarea que copia a san Dionisio el Areopagita: “manifiesta que la gnosis va y es recibida siempre de los niveles más altos a los más bajos, según el Dionisio el grande”. Es decir, manifiesta que la gnosis va de los niveles más altos hacia los que están más abajo.

Los Querubín están alrededor del trono de Dios, por tanto la gnosis de estos sobre Él es la más perfecta, o las voluntades de Dios y etcétera. Lo que es revelado-apocaliptado a los Querubines sobre Dios es más perfecto que la gnosis de los ángeles. Y tenemos un trasplante, un traspaso, es decir, un ángel da al otro ángel, el superior al inferior. Y esto manifiesta que la gnosis de los superiores se distingue de los inferiores. Igual también los fieles en el reinado de la Realeza increada de Dios tendrán distinta gnosis sobre Dios. Esta es también la doxa-gloria luz increada que varía en los Santos. La doxa del apóstol Pablo dentro en el reinado de la Realeza increada de Dios será superior de algún otro Santo y la de este de algún otro y etcétera. Menos o más, naturalmente según la santidad de cada uno. El Dios no hace acepción de personas, porque los grados de la santidad están también en los ángeles, no lo olviden esto, como también en los Santos.

Las bombonas de oro están llenas del vino de la ira de Dios. “No pienses y creas que al oír ira o furor, que Dios es pasional y tiene ira”, dice Arezas. El vino de la ira son los castigos que se van a dar a los apóstatas. Además que esto se expresa y se dice según el modo pasional humano.

«Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por su fuerza y poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles [contra los pecadores]» (Ap 15, 8-9).

El templo se ha llenado de doxa-gloria increada de Dios, como os he leído, en forma de humo. Todos son símbolos. Prestad atención, cuando decimos son símbolos de cosas que no se pueden decir, cosas inefables e inexpresables que no se pueden explicar de otra manera. Porque según la frase del apóstol Pablo, aquellas cosas y realidades que existen en el cielo “es imposible no puede el hombre o los hombres expresarlas y decirlas” (2Cor 12,4). Por tanto todo el libro del Apocalipsis es un lenguaje de símbolos y visiones, que después intentamos tocar y acercarnos a los misterios del Cielo.

Por tanto, el templo se llena por la doxa-gloria de Dios en forma de humo, para indicar lo inabordable de la divina doxa increada, pero también lo inabordable, inaccesible de las divinas voluntades, por lo menos hasta que se vayan a realizar las siete plagas. Es decir, el contenido de las siete plagas nadie lo conoce. Cuando se van a realizar, entonces conoceremos estas siete plagas.

Apuntad que los intérpretes dicen lo siguiente digno de observación: No se ha dado ninguna interpretación satisfactoria hasta hoy sobre lo qué da a entender el sagrado Escritor con estas siete plagas. Por supuesto que algo diremos, pero este algo es sólo un algo. Nada podemos decir con exactitud y certeza. Pero realmente las voluntades de Dios son inabordables sobre estas siete plagas. Entonces serán comprendidas cuando se realizarán.

Además el templo lleno de humo, que es la doxa de Dios, recuerda también aquella visión de Isaías en el 6º capítulo, que ha visto dentro en el templo que esté sentado Dios encima del trono elevado y el templo está lleno de humo (Is 6, 1-4). ¡Esto es lo inabordable, inaccesible e inconcebible de Dios! Igual que no podemos ver más allá de una columna de humo, no podemos ver de la otra parte qué sucede, así también aquí indica lo misterioso de Dios.

Y ahora los ángeles que tomaron las siete bombonas de las manos de un Querubín, están preparados cada uno con su orden a vaciar el contenido de la bombona que corresponde a una plaga. Y así entramos al 16º capítulo.

Aquí al 16 capítulo, se describe el vaciamiento de las siete bombonas que provocarán las siete plagas.

Estas siete plagas recuerdan más o menos las plagas de Egipto que trajo Dios a Faraón por Moisés, pero también las plagas que se refieren a los siete toques de trompeta. La mayoría de estas siete plagas se dirigen contra las fuerzas antíteas, contrarias a Dios y traen en los hombres resultados igual que entonces en los Egipcios, según la no metania, ni arrepentimiento, el embotamiento, obstinación y depravación que tienen.

De todas formas, como os he señalado otra vez también, el hecho de las diez plagas de Egipto, con sus análogos resultados, puede considerarse como tipo o modelo de las cosas futuras y en concreto situaciones esjatológicas, tanto a los egipcios como también al laós-pueblo de Dios.

Por eso yo por lo menos, personalmente yo las veces o la mayoría de las veces, como aquí analizamos el libro del Apocalipsis, he recorrido en esta región, en el libro del Éxodo para estudiar el tema de las plagas de Egipto. Por regla general y muy densamente, casi cada tema que os analizo recurro al Antiguo Testamento. Quiero que entendamos que especialmente las diez plagas de Faraón, no son más que un tipo o modelo de las situaciones futuras. Y como algunos podrían sostener que quizás aquellas realidades que escribe el libro del Apocalipsis, son una alegoría y que no se trata que las plagas tengan una dimensión de la realidad, el Antiguo Testamento nos da la respuesta. Porque entonces tuvimos acontecimientos. Las diez plagas de Faraón no eran alegoría, o sea que eran y son historia. Por tanto, ya que las plagas, los antitipos o copias de los ésjatos acontecimientos, allí son historia, también  historia serán los prototipos originales de los ésjatos. Es decir, las plagas serán sucesos. Lo subrayo: ¡!!Sucesos, acontecimientos!!! Amín.

 

Unidad 48 Apocalipsis 16,1-11 Las primeras cinco bombonas. Plenitud de las plagas y el retorno a la ley Moiséica

 

Homilía 64 Y comienza el capítulo 16: «Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete bombonas de la ira de Dios» (Ap 16,1).

Y la voz que se oye de el templo, ya que el templo está inundado por la divina doxa-gloria luz increada, posiblemente sea la voz de Dios.

Y san Andrés de Kesaria sobre la bombonas que tienen los ángeles, dice: “La bombona aquí, igual que el cáliz, se refieren a la energía infernadora, que infierna” (.P.M­i­g­ne, P.G., tomo 106, logos 16 cap 46, pag 357D). Igual que decimos “el cáliz, la copa de la ira de Dios, que lo hemos hecho en nuestro tema anterior. Por tanto la bombona no es más que una imagen-icona de la increada energía castigadora de Dios, como dice san Andrés. Y continúa el texto sagrado:

«El primero fue y derramó su bombona sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y cruel sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que se postraban y veneraban su imagen» (Ap 16,2).

Esta plaga recuerda la sexta plaga de Faraón. Para que entendamos esta plaga del Apocalipsis, acudamos a la plaga de Faraón de entonces. El libro del Éxodos escribe: “y vendrá a ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, y producirá sarpullido con úlceras en los hombres y en los animales, por todo el país de Egipto. Y tomaron ceniza del horno, y se pusieron delante de Faraón, y la esparció Moisés hacia el cielo; y hubo sarpullido que produjo úlceras tanto en los hombres como en los animales” (Éx 9, 9-10).

Después el mismo Dios amenaza a los Hebreos, (esto está en el Deuteronomio, el último libro del Pentateuco). Un poco antes de marcharse de este mundo Moisés y entrega, diríamos su gran acervo y dice Dios a Su propio pueblo: “Si no escucháis y no hacéis caso mis mandamientos, las plagas que he dado a los Egipcios entonces, las daré a vosotros”.

Escuchad cómo lo dice esto, especialmente la plaga que ahora nos hemos referido: “Te herirá el Señor con maligna úlcera en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado” (Deu 8,35).

Esto no tiene ninguna alegoría, es una realidad. Por consiguiente, se trata de plaga realmente física, corporal, pero que cae en aquellos que llevan la marca del anticristo, de la bestia, igual que entonces en Egipto, estas plagas no afectaban a los Hebreos que se encontraban en la región de Gesem. A los Hebreos no les sucedía nada, el laós-pueblo de Dios no le pasaba nada, sólo los Egipcios sufrían de las plagas.

Si con poco de fantasía me decís, ¿quizás sea el cáncer?, os diré que es muy dudoso. Simplemente, os expliqué al principio que no existe ninguna interpretación satisfactoria de estas plagas, es decir, que padecerán úlceras sólo aquellos que han venerado al anticristo. Pero el cáncer afecta e hierre, amados míos, también a los piadosos, a los impíos y a los Santos. En concreto tenemos Santos que ciertamente tenían y padecían del cáncer. (Cómo el nuevo Santo Paísios quién sanaba muchos cánceres pero para el suyo no lo pidió a Dios que le curase).

La santa Singlitikí, por las descripciones que nos dan, es obvio que padecía de cáncer de la boca. ¡Se había llenado su boca de llagas, estaba en un estado terrible y olía mal! La santa Singlitikí en concreto es para las mujeres lo que es san Antonio el grande para los hombres.

San Nectario como conoceréis ha fallecido por el problema del cáncer de próstata. No lo sé, pero posiblemente, no se excluye –atención, no se excluye- que existiera el cáncer de próstata. Por tanto, amados míos, no podemos decir, que el cáncer es una plaga que afecta sólo aquellos que veneran la imagen-icona de la bestia. Aquí lo dice claramente que mueren de las plagas, heridas sólo aquellos que veneran la icona-imagen de la bestia y estarán aceptando el espíritu del Anticristo. Pero aquí tenemos enfermedades muy fuertes, grandes y muy serias, con úlceras, heridas y llagas y etcétera en hombres santos. ¿Por tanto, cuál es esta plaga? No lo sabemos, permanece desconocida. Cuando venga, entonces diremos: “Esta es la plaga”.

Además san Andrés de Kesarea que interpreta, se refiere a esta plaga tanto de manera física cómo en el sentido ético y dice: “que la primera señal es que habrá un apretón dentro en el corazón, como si tuviese en su interior pus, como si fuese algo que te aflija y te deprima mucho, como si el corazón fuera aguada, como si tuviese agua en su alrededor, por decirlo así en sencillo helénico. Crea una situación muy pesada –con dimensión ética- que significa remordimientos de conciencia y agonía, porque han venerado al anticristo, tuvieron esperanza en las cosas que les prometió el anticristo y se decepcionaron, se desmintieron. En concreto, como veremos un poquito más abajo, esto tiene alguna importancia para la metania. Así que la aflicción y tristeza de ellos, la presión y depresión de sus psiques-almas por lo que han seguido y se han desmentido.

El segundo punto es que posiblemente sean también sensibles, es decir, que sean plagas o llagas o heridas, lo que dice el texto literalmente.

«El segundo ángel derramó su bombona sobre el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar» (Ap 16,3).

Esta la segunda plaga de la bombona recuerda la primera plaga egipcíaca. Voy a leerla: “y alzando la vara –Moisés- golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre. Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto” (Éx 7, 20-21”.

Esto lo “como sangre de muerto”, como dice san Andrés, significa la sangre del asesinado y corresponde a la plaga egipcíaca, es decir, la necrosis de la vida en el agua, por una parte, y por otra parte, esto que dice san Andrés: “Y de los degollamientos que se harán en lugares, por un lado el mar por las batallas navales se llenará de sangre; y por otro lado, las aguas de los ríos serán mezcladas con las sangres humanas de aquellos que se estarán muriendo, matándose.

Esta plaga se parece a la plaga del segundo toque de trompeta, con la diferencia que allí en el segundo toque de trompeta, el agua del mar se transforma en sangre sólo la tercera parte. ¿Esto sabéis lo qué significa? Significa aquello que os había dicho sobre la interpretación, del cómo interpretaremos estas tres setenas de plagas. Es decir, manifiesta la plenitud de las facetas de la plaga, sobres los sellos, las trompetas y las bombonas. Es decir, tenemos tres facetas o aspectos. Vuelve el sagrado Evangelista, para indicar la plenitud del desastre y de la tragedia.

«El tercer ángel derramó su bombona sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, el que eres y el que siempre es, el santo, porque has juzgado estas cosas. Por cuanto derramaron la sangre de tus santos y de tus profetas, también tú les has dado a beber sangre [en vez de agua]; pues lo merecen [este castigo]. También oí a otro, que desde el altar decía: Ciertamente, Señor Dios Pantocrátor-Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos» (Ap 16, 4-7).

La tercera plaga recuerda la plaga del tercer toque de trompeta, con la diferencia que allí se infecta la tercera parte de las aguas potables –la segunda plaga es el mar, la tercera son las aguas potables- mientras que aquí son infectadas todas las aguas potables de la tierra.

Para que tengáis una imagen: hoy en día decimos que tenemos contaminación del medio ambiente. ¿Cómo tenemos esta contaminación del ambiente? Por los restos, la basura y la radioactividad… o este satélite que esperamos caer, si se cae, tendremos una parte de contaminación por radioactividad, si se cae en el océano… Y dicen que caerá al océano… Se supone que tranquilizan a los hombres. ¡Pero no creo que sea un caso de estar tranquilos, si se contamina el océano! Porque, ya que es energía nuclear, será lo mismo tanto para la tierra como para el mar, indistintamente si la tierra no se contaminase más. Ahora diríamos que tenemos el cumplimiento de la plaga de la trompeta, es decir, una parte de las aguas estará contaminándose.

Si se supone que nuestras armas se desarrollan, todas estas que tienen y están hechas a base de radioactividad, y se hace una guerra nuclear, ¡entonces no se contaminarán sólo las aguas potables de la tierra! Entonces se habrá realizado no la plaga del toque de trompeta, que ahora se va cumpliendo, sino la plaga de la bombona. Se destruirá la tercera parte durante la plaga de la trompeta y totalmente durante la tercera plaga de la bombona. Creo que habréis imaginado y tomado una imagen más o menos.

Y oí al ángel de las aguas”, así dice. El ángel de las aguas es el que está encomendado como ángel guardián de las aguas. Esto significa que ha sido colocado a guardar el agua.

¡Es maravilloso, amados míos, los ángeles guardan las aguas! Nos lo enseña también san Dionisio el Areopagita, pero naturalmente lo toma de la Santa Escritura. Los ángeles guardan la creación, tanto de la energía corruptora del Diablo, como también de la energía corruptora de los hombres. Pero cuando el Dios conceda, entonces, a pesar de que los ángeles guardan la creación, se creará en las potencias del universo una sacudida escandalosa. “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas” (Mt 24,29 Lc 21,26). Lo de “las potencias de los cielos serán conmovidas” tiene también dimensión física. Las potencias de los cielos serán sacudidas, igual también las potencias de la tierra. Sólo quería decir que siempre todo será por concesión de Dios. Pero los ángeles guardan la tierra.

Por tanto, el ángel de las aguas, el encomendado como guardián de estos, cuando vierta la bombona y vea que las aguas se contaminan, el mismo ángel se sorprende por el cambio del agua en sangre y entonces entiende los juicios de Dios, justifica a Dios y clama: “Justo eres tú, el que eres y el que siempre es, el santo, porque has juzgado estas cosas”. ¡Los apóstatas de Ti han derramado la sangre de Tus Santos y de Tus Profetas, por tanto, es justo que ahora beban sangre en vez de agua, se lo merecen!

Pero vamos a verlo más analíticamente. Esto de « ὢν καὶ ἦν o on ke o in el que es y el siempre es», es la conocida expresión sólica, asintáctica. No existe « ἦν», esto es el imperfecto del verbo εἰ­μί imí ser y estar y naturalmente no lo podemos poner artículo, ya que es verbo. Pero con esta forma equivocada –por supuesto a caso hecho y no por falta gramatical comete este error- quiere indicar que el Cristo, en concreto el Cristo, es Él que existe siempre y Él que existía.

En esto que dice el Evangelista «ἐν ἀρ­χῇ ἦν Λό­γος en arjí in o logos…»(Jn 1,1), ha puesto muy correctamente el verbo. Es decir, «ἐν ἀρχῇ en principio del tiempo y el principio de la Creación ἦν in existía el Logos ὁ Λόγος», pero en el« ὢν καὶ ἦν» hay una a-sintaxis-agramatical para dar un énfasis, es decir: “Éste que existe siempre y existía”. Pero no dice el venidero porque no viene, está presente. Cuando se dan las plagas a los hombres, ya está presente.

¿Os acordáis que en un tema anterior, en la visión que allí salió el que estaba sentado encima del caballo, el Juez, que viene a juzgar el mundo? Las plagas son una preparación por antelación del Juicio. Por consiguiente no pone el que va a venir o el venidero; el Cristo está siempre presente en la Historia y la juzga. Es y está en vísperas del Juicio final.

Aquí vemos que la misericordia de Dios se levanta durante el Juicio por aquellos que no mostraron ni dieron misericordia. Por tanto, como ellos derramaron la sangre de los Santos, ahora beben agua ensangrentada.

Existe también una interpretación de que el agua realmente se transforma en sangre. Sea lo que sea, el tema o caso es que el agua finalmente no está adecuada para beberla uno y tiene el color de la sangre. Ahora bien, si es sangre o es simplemente rojo el Dios lo sabe, nosotros no podemos saberlo. El agua se hace roja por unos bichos que se llaman δινομαστιγωτά dinomastigotá Dinophyceae, del grupo Dinoflagellata, en latín; son los que enrojecen el agua y son terriblemente venenosos. El tema es este, y prestad atención a este punto. El caso aquí recuerda algo del Antiguo Testamento. La antigua ley dice: “ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie” y “sangre por sangre” (Éx 21,24 Lev 24,20 Deu 19,21). ¿Has quitado el diente? Te quitaré también tu propio diente. ¿Has sacado el ojo derecho? El juez te sacará tu ojo derecho. ¿Has derramado sangre, es decir, has matado? Entonces tu castigo será la muerte, serás matado y ejecutado también tú.

Por tanto, ten cuidado. Observad el espíritu de la plaga: ¡Mataron a los Profetas y los Santos! Así que estos también ahora beberán sangre. Y dice el ángel: “¡Se lo merecen, deberán sangre en vez de agua!”. Es decir, que el Dios que legisla en el Antiguo Testamento, es el Mismo que legisla también en el Nuevo Testamento, no es otro Dios. El Dios del Antiguo Testamento no es imperfecto ni malo; la humanidad es imperfecta y se ve como si Dios se comportara con los hombres imperfectamente.

Permitidme deciros un pequeño ejemplo: Es como cuando tenemos un niño pequeño. El mayor utiliza el lenguaje del niño y dice: “ven, vamos con la “tata”, con la hermanita o la tía. Habla el lenguaje del niño. Pero el mayor no habla esta lengua, simplemente entiende y baja al lenguaje del niño. Así baja también el Dios. Dios no es imperfecto, imperfectos son los hombres. Pero lo que nos impresiona es, ya que los hombres no quisieron perfeccionarse por el nuevo mandamiento de la agapi, del Nuevo Testamento, viene el Dios para juzgarlos por la Ley antigua. “¿Has derramado sangre? Sangre se derramará también para ti. ¿Has bebido sangre de Santos? Beberás sangre en vez de agua, tu agua será ensangrentada”. Es algo que realmente nos conmueve. Es decir, aquí el Dios juzga a los hombres que están sin metania, los no arrepentidos por estas leyes duras y sin misericordia del Antiguo Testamento.

Los santos y los profetas que aquí se refiere el pasaje, son todos los justos del Antiguo Testamento y los Santos del Nuevo Testamento, es decir, los fieles Cristianos. Profetas, no son los Profetas conocidos del Antiguo Testamento, sino que profetas se llaman también los Cristianos; en consecuencia son los Santos del Antiguo y del Nuevo Testamento.

¿Habéis visto? Hay algunos que dicen: “No leas el Antiguo Testamento, sino sólo el Nuevo; el Nuevo está lleno de agapi (amor incondicional). Ellos tienen tergiversada la imagen sobre Cristo. Creen que es el dulce Jesús, que queda inactivo delante del mal que existe dentro en la Historia.

Pero ahora oíd los logos de Cristo en relación con este caso del Apocalipsis que verán agua ensangrentada: “para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación” (Lc 11, 50-51), será castigada con exactitud y cuidadosamente. ¿Cuándo se va a castigar? Al final de la Historia, al Juicio-Krisis. ¿Cuál generación? La generación de Cristo que Le crucificó.

¡Y realmente se pidió la sangre de aquella generación durante el día de la gran matanza en Jerusalén, el año 70 dC! Pero Jerusalén es el tipo o modelo, se pedirá la sangre de los Mártires y de los Santos al final de la Historia. ¿Veis las palabras de Cristo aquí? Recuerdan lo “Sangre por sangre”, que es mandamiento del Antiguo Testamento.

Continuamos. Aquí dice: “Cuando dijo el ángel estas palabras, entonces oí a otro, que desde el altar decía”. Aquí habla del altar o sacrificadero. Esto por supuesto que es una personificación del altar que replica los logos del ángel, de que realmente los juicios del Señor y Dios y Pantocrátor-Todopoderoso son verdaderos y justos.

¿Cuál es el altar o sacrificadero?

Son las oraciones de los Santos, como por otro lado se refirió también la preparación por antelación de la visión de los ángeles, que hemos visto al 8º capítulo. Es decir, los Santos con sus oraciones dirán el amén en aquello que va a decir el ángel por lo que va a suceder encima de la tierra.

«El cuarto ángel derramó su bombona sobre el sol, al cual fue dado poder abrasar a los hombres con fuego. Y los hombres se abrasaron con el gran calor, y los hombres blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria» (Ap 16, 8-9). 

La cuarta plaga es terrible. En el libro del Éxodo, entonces, en la época del Faraón, cuando el río se hizo ensangrentado, excavaban los Egipcios alrededor del río hoyos, no vaya ser que allí encontrasen agua buena, pero aquella agua también era ensangrentada. Y se refiere que en todos los recipientes los de madera y los de barro donde había agua se hizo ensangrentada (Ez 17, 19·25).

Por tanto, la sed sería terrible. ¿Qué va a beber uno? ¡En esta situación de falta de agua, de la sed, vino a añadirse también la plaga del calor abrasador del sol, es decir, salió un sol que quemaba terriblemente, calor abrasador!

San Andrés de Kesarea escribe: “Quizás sea el calor abrasador real del sol que los hombres serán abrasados”. ¡El resultado es que –porque, os dije, no sabemos qué es exactamente- que los hombres en vez de volver a la metania y arrepentirse, dentro de sus depravaciones, obstinaciones y oscuridades, blasfeman!

De nuevo nos dice san Andrés de Kesarea, es algo que quisiera que lo prestemos atención, amados míos y que Dios nos guarde: “Los que han caído en el fondo hondo de los males no pueden ya volver atrás, sino que van hacia la blasfemia; serán conducidos por sus insidias de sus opiniones”. Y en la Santa Escritura leemos: “cuando el hombre llega al fondo de los males, entonces ya blasfema a Dios y no tiene esperanza a ninguna metania y arrepentimiento” (Pro 18,3).

¿Sabéis qué significa esto que os dije prestad atención? Hermanos míos, ¿blasfemáis, insultáis? ¡Ojalá que así no sea! ¿Oyentes del logos de Dios blasfeman? ¡Es inconcebible! Pero dentro en este océano de los hombres sin duda existen hombres que blasfeman, insultan porque aquí no vienen los santos; aquí vienen los pecadores; todos somos pecadores y todos tenemos defectos. Por tanto, sin duda existen hombres que blasfeman. ¿En qué sirve el que vengan aquí? Pero si vienen es para oír el logos de Dios para que ya no roben y no blasfemen más, no insulten. ¿Mienten? Pero si vienen aquí para escuchar el logos de Dios es para que ya no mientan. Por lo tanto aquí no vienen los santos; vienen los torcidos, es decir, los hombres pecadores. Todos somos pecadores. Y yo el primero me beneficio con las cosas que os digo, porque primero yo las estudio para ofrecerlas a vosotros. Y yo me ocupo primero para  rectificarme y edificarme y después también vosotros, todos juntos en común rectificar y obedecer al logos de Dios. ¿Por tanto, los hermanos de aquí blasfeman? Digamos que existan cinco, diez, cincuenta hombres que blasfeman. Los aconsejo que vayan rápidamente a rectificarse. ¡Rapidísimamente! Porque tal como cada pecado así también la blasfemia o insulto tiene escalones de caída en picado y derrumbamiento. ¡Hoy hermano mío puede ser que blasfemes o insultes al Diablo, mañana insultarás y blasfemarás las cosas Divinas! Quizás lo hagas por ignorancia, porque si te digo “¿hermano, sabes lo qué haces?, me dirás “no lo entiendo, no quiero”. Mañana otra vez cuando las cosas de tu vida no vayan bien, entonces, no sin darte cuenta, sino por tu voluntad insultarás y blasfemarás a Dios. ¿Sabes lo qué significa, hermano mío? ¡Significa que estás bajando estos escalones del pecado a toda velocidad! Por tanto, atención no vaya ser que te encuentres al fondo del mal, porque cuando te encuentres en este fondo del mal, entonces ya no podrás volver atrás. Esto quiere decir con ¡los que han caído al fondo del mal no vuelven atrás, sino que sólo blasfeman! Por tanto, hermanos míos, tengamos cuidado en este punto. ¿Tenemos maldad, males, tenemos defectos? No los dejemos que progresen, sino cortarlos desde el principio.

De todas formas cuando la predisposición, la voluntad se ha pervertido, como vemos, entonces la metania es imposible. Lo mismo sucederá también en el Infierno, en concreto se habrá congelado la voluntad del hombre en un pecado en el presente mundo, y así será también durante la hora de la muerte. Cuando uno va muriendo y no ha rectificado su pazos, esto está congelado en su psique; no se rectifica ni después de su muerte. Sólo en el mundo presente se rectifican y se arreglan las cosas. Esto significa que los hombres también en el Infierno tendrán dolores, sufrimientos, pero no podrán arrepentirse. ¡Los demonios se estarán doliendo y sufriendo pero no se arrepentirán! ¡Esto es terrible! ¡Realmente es tremendo!…

Uno lo ve esto incluso también a nuestros contemporáneos seres humanos. No utilizaré un ejemplo mío, sino el ejemplo de san Andrés, que es muy contemporáneo para toda época; oídlo cómo lo dice:

“Incluso también ahora, nos habrán rodeado manos bárbaras y nos estarán metiendo en muchas tribulaciones, penas y angustias grandes, –un cautiverio, un auxilio o incluso muerte o hambre- podemos ver a muchos acusar a Dios diciendo que Él tiene la culpa por los males que estamos pasando y que estas cosas las ha guardado Dios para nosotros y para nuestra generación. ¡No se acusan a sí mismos! Esto indica que no hay metania, ni arrepentimiento; ¡blasfeman! Hermano mío, cuando lanzas la responsabilidad a Dios y dices: “el Dios tiene la culpa, ¡qué otra cosa es esto, sino blasfemia! Esto es la blasfemia.

De todas formas es digno de destacar que la blasfemia o insulto conviene a los actores y espectadores del Anticristo. El que está bajo la energía del Satanás se comporta contrariamente a los logos y energía de Dios, igual que su protector el Diablo. Lo repetiré. ¡El que está bajo las energías del Satanás se comporta contrariamente a los logos y energías de Dios, igual que hace también su protector el Diablo!

« El quinto ángel derramó su bombona sobre el trono de la bestia; y su reino quedó sumergido en profunda oscuridad, en tinieblas, y de dolor mordían sus lenguas, y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras malignas» (Ap 16, 10-11).

Y esta quinta plaga, recuerda la novena plaga de Faraón, la penúltima; oídla: “Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo tempestad y densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto, por tres días. Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones” (Éx 10, 22-23). Allí en la tierra de Gesem donde estaba trabajando el pueblo de Dios, los hebreos había sol.

Por tanto, esto que dice aquí “oscurecido su reino”, significa que cayó oscuridad densa en su reinado, sobre el trono del Anticristo. ¿Esto es oscuridad sensible? Posiblemente sea la oscuridad sensible. San Andrés de Kesarea escribe sobre oscuridad intelectiva, espiritual y por tanto sobre confusión en su reinado y falta del Sol de la justicia (J.P.M­i­g­ne, P.G., tomo 106, logos 17, cap 50, pag 364D).

Esto, si no es también la oscuridad sensible, es la variedad de la confusión que estará dominando entonces entre los actores y seguidores del Anticristo. Es digno de destacar aún que esta plaga se vuelve especialmente contra el trono del Anticristo y esto indica la confusión de su ejercicio de poder y gobierno. ¡Pero a la vez los actores y seguidores del Anticristo serán azotados también por las plagas anteriores, y en concreto la primera por las úlceras, y por el dolor que estarán sintiendo y viniendo también la oscuridad o la confusión del gobierno del Anticristo, estarán mordiendo sus lenguas por el dolor!

¡Es una icona-imagen terrible… estarán mordiendo sus lenguas! Para que entendáis este mordimiento de la lengua, ¿habréis visto cuando sacrificamos un animal, una cabra, un cordero? Cuando sacrificamos el animal, este por el dolor muerde su lengua. Y es tal como el animal sacrificado, cuando vamos abrir la boca del animal, tiene mordida su lengua. Es una imagen terrible y horrorosa, e indica el dolor que sentirán estos hombres. ¡Pero a pesar de esto no vuelven a la metania ni se arrepienten, sino que blasfeman! ¡Tremendamente terrible!

Es decir, amados míos, vemos que estas plagas tienen por supuesto un carácter castigador, pero no son privadas también de pedagogía hacia la metania, porque, tal como dice aquí el texto sagrado, no se arrepienten para glorificar a Dios, por lo tanto estos hombres están ya engañados por el Diablo, engañados por el Anticristo y viven voluntariamente el clima del Anticristo. Pero aquellos que viven así, pero sin tener el conocimiento o reconocimiento, estos se arrepentirán, volverán a la metania. Los que fueron arrastrados sin saber ni conocer muchas cosas, estos se arrepentirán y volverán a la metania. Por eso dice «δέν με­τε­νό­η­σαν den matanoisan», es decir, podrían algunos arrepentirse y volver a la metania.

Para tener una icona-imagen de esta plaga presente -y terminamos- supongamos, amados míos, que tenemos un soberano que gobierna una nación, digamos a Ajaab del reino del norte de los Hebreos. Como es perseguidor de Dios, expulsa a Dios y no Le quiere, entonces el Dios se dirige contra su naturaleza por terremotos, inundaciones, enfermedades, hambre e incluso por revoluciones interiores de su pueblo, o incluso por ataques exteriores de los enemigos; es decir, es un reinado que existe confusión inmensa. Esto sucederá también en el reino del Anticristo y vendrá también la densa oscuridad, la matanza y la confusión de su gobierno y será demostrado diariamente a sus actores y seguidores como farsante, estafador.

Es digno de destacar aún que los justos no serán afectados y heridos por estas plagas; sólo serán espectadores, tal y como entonces el laós-pueblo de Dios en Egipto tenía su plena luz del sol, es decir, pleno conocimiento de Cristo. Los justos no estarán viviendo dentro en esta densa oscuridad que estarán sumergidos los enemigos de Dios.

Amados míos, una cosa nos queda; ¡Nuestra ocupación inmediata de pertenecer siempre al laós-pueblo de Dios! Amín.

 

Unidad 49 Apocalipsis 16, 12-16 Sexta bombona. Oriente se vuelve contra Occidente; destrucción mutua.

 

Homilía 65 Y con la ayuda de Dios vamos a analizar la plaga de la sexta bombona.

«El sexto ángel derramó su bombona sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste rio se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente» (Ap 16,12).

Esta plaga recuerda algo la plaga del sexto toque de trompeta, donde se hace referencia sobre el río Éufrates, aunque allí es bajo otras condiciones.

Pero debemos señalar que a partir de aquí y a continuación, el horizonte apocalíptico del Profeta “se nubla y se oscurece” (Brasiotis), se ensombrece con el resultado de que se vaya oscureciendo cada vez más la interpretación de la profecía.

El secamiento del río Éufrates que aquí nos dice que provino por el vaciamiento de la bombona del sexto ángel, ¿qué significado y sentido tiene?

Aquí dice que se hace para que pasen los “reyes” que habitan a la parte oriental del río Éufrates, y obviamente para moverse hacia occidente. Si tenemos delante de nosotros la Geografía, vemos exactamente el río Éufrates es un río grande y largo que desemboca al golfo Pérsico. Los “reyes” vienen de la parte oriental y deben pasar el río para venir hacia la parte occidental. El ángel derrama el contenido de la bombona y el río se seca, para que sea facilitado el paso de “reyes del occidente”, como dice.

¿Pero se trata de un secado real? Es decir, ¿esta plaga es que se va a secar realmente el río para de allí atraviesen algunos?

Posiblemente no. Se trata de una situación trópica, como veremos a continuación, a pesar que san Andrés de Kesarea nos dice las siguientes cosas:

“Realmente el río se secará para que pasen los reyes del Oriente, como son los Parthos, los Eskitas –aquí dice “Gog y Magog” que lo veremos esto y más bien lo vemos otras veces en otras partes del libro del Apocalipsis- y vendrán a dañar, a herir…” (J.P.M­i­g­ne, P.G., tomo 106, logos 17, cap 51, pag 368Β). ¿A dañar? Esto lo veremos.

En el Antiguo Testamento tenemos secados de ríos y mares, tal como es el Mar Rojo que atravesaron los Hebreos marchándose de Egipto; y también tenemos secados en el río Jordán, que se secó dos veces por Jesús de Naví y una otra vez por el profeta Elías. Esto se hizo una vez más, el mismo día por el profeta Eliseo, pero con la diferencia que allí el secado se hizo por intervención divina y así allí se servía la cuestión de la Realeza de Dios. Es decir, el laós-pueblo de Dios que avanza, y realiza el plan divino de la salvación, cuando se marcha de Egipto y viene en la tierra prometida.

Y aquí el secado del río Éufrates es el plan divino y la divina intervención, pero con la diferencia que aquí es por concesión de Dios, para que sea facilitado el mal. No el bien, sino el mal; es decir, que se realice más rápido el mal. Lo veremos esto.

Pero atravesando el río Éufrates los “reyes de las naciones del oriente”, ¿a dónde se dirigen, a dónde van?

Aquí ahora quiero que prestéis atención. Es conocido que cerca del río Éufrates, en relación con el golfo Pérsico, se encontraba la antigua ciudad Babilonia. Al principio el río Éufrates rodeaba la ciudad por la parte occidental, y en consecuencia la ciudad estaba por la parte oriental. Pero cuando Babilonia cayó en las manos de los Persas, desde 538 hasta el 531 adC, entonces cambió la morfología y el río Éufrates no rodeaba ya la ciudad por la parte occidental sino por la occidental. Apuntad que los ríos Éufrates y Tigre que se encuentran en un lecho y desembocan al golfo Pérsico, continuamente cambian de lecho o cauce. Si tenéis en cuenta que en los años del Alejandro Magno, ya se había medido y se había encontrado tierra de aluvión que había arrastrado el río Éufrates dentro en el golfo Pérsico más de seiscientos estadios, es decir, más o menos cien a ciento diez kilómetros. Y continuamente tenemos aluviones, porque estos dos ríos transportan continuamente mucha materia y continuamente el golfo pérsico es sedimentado. Así que desde la época de la conquista de Babilonia cambió su forma exterior y el río ahora viene desde la parte oriental de la ciudad. Esto nos lo certifica también Heródoto, quien visitó la región en el año 450 adC, pero también Krisías este Heleno-Griego que era médico de Artajerjes II, entre el año 405 y 358 adC., había visitado la región y nos lo confirma éste también.

Digo estas cosas porque hoy en día tenemos otra morfología. En principio hoy en día no existe Babilonia y debemos tener esta topografía, para que podamos sacar algunas conclusiones. Por tanto, entonces tenemos la ciudad que esté ya en estado de decadencia, el río se encuentra en la parte occidental. Tiene importancia, porque la Babilonia, esta gran ciudad, -que repetidamente se refiere en el libro del Apocalipsis- es un símbolo; y es un símbolo de las fuerzas antíteas, contrarias a Dios. Lo hemos dicho nosotros también muchas veces aquí.

Realmente en todo lo largo del Antiguo Testamento, la Babilonia es considerada como el símbolo del poder mundano y de la fuerza, de la idolatría, de la corrupción y la oposición al reinado de la Realeza increada de Dios.

Lo mismo sucede también en el Nuevo Testamento, con la diferencia sólo que ahora ya no existe la Babilonia, pero ya es un símbolo. En cambio, entonces en el Antiguo Testamento era la Babilonia histórica y la real, ahora aquí no está la Babilonia, pero está su símbolo que es Roma. Por tanto, alegóricamente es Roma con su imperio. Y cuando, por ejemplo, el apóstol Pedro escribe, posiblemente en su primera epístola, “Ἀσπάζεται ὑμᾶς ἡ ἐν Βαβυλῶνι συνεκλεκτὴ… os abraza o os saluda la co-escogida iglesia de Babilonia”,  esta συνεκλεκτὴ co-escojida es la Iglesia de los Romanos, es decir, aquella que está escogida junto con la Iglesia de los Romanos que dirige su epístola. Por tanto, os abraza, os saluda. ¿Veis cómo escriben? Escriben de forma codificada, en códices. Y el apóstol Pedro llama Babilonia a Roma, de donde escribe su epístola y dice “os abraza o os saluda la co-escogida Iglesia de Babilonia”,  es decir, os saluda la Iglesia de Roma. No es la Babilonia, es decir, el pequeño pueblo que está en el Egipto alto; porque allí había una Babilonia pero era un pueblo pequeño con el nombre de Babilonia.

Por tanto, esta alegoría está basada en estos dos imperios, en la antigua Babilonia histórica y a la nueva Babilonia alegórica que es Roma, porque existen similitudes. Y las similitudes, como os las dije antes con una palabra, con una frase, es la posición de un imperio, el babilónico, como también de otro imperio, el románico, es la posición y actitud ante el reinado de la Realeza increada de Dios, frente a Dios. Así que, lo que era para el Antiguo Testamento y los Profetas la babilonia histórica, es ahora la Roma representante de la potencia antítea, contraria a Dios, enemigo de la Iglesia y en este imperio tenemos los Mártires-Testigos, que son perseguidos a causa de ella y testifican sobre La Realeza increada de Dios.

Cierto que debo recordaros que cuando el evangelista Juan escribía su Apocalipsis, la Babilonia ya no existía. La antigua, la Babilonia histórica ya no existía y por consiguiente ahora se refiere históricamente a Roma. Cuando aquí dice que se secó el río para que pasen los Reyes desde oriente”, estos iban a encontrar la Babilonia que ahora tiene el río por la parte oriental. Por tanto se debe secar –estos son símbolos por supuesto- para que crucen los reyes los de oriente que iban a atacar la Roma. Pero para que podamos entender el prototipo u original, debemos ir al antitipo o copia y estudiarlo un poco. La antigua Babilonia era una ciudad muy antigua, antiquísima y muy grande, posiblemente la primera ciudad del mundo. Posiblemente allí encontramos la cuna de la humanidad. Incluso allí en Babilonia existe la primera cultura y civilización de la humanidad.

Este nombre de la ciudad realmente antiquísimo, en la lengua acádica, es babilí y significa “Entrada hacia Dios”. De aquí tiene origen también la palabra hebraica Babel. Pero atención; en hebreo se llama Babel que significa Confusión y a causa de la confusión de lenguas que sucedió allí en Babilonia –con la historia conocida que nos describe el libro del Génesis- así se ha etimologizado y a partir de esto en lo sucesivo la Santa Escritura llama Babel la Babilí, para indicar que allí se hizo la confusión de las lenguas (Gen 11,19).

En Babilonia fue desarrollado, como os dije, la primera cultura humana, la primera corrupción después del cataclismo, el primer pensamiento de la deificación de la cultura por la construcción de la torre de Babel. Es muy útil que conozcamos estas cosas porque constituyen tipos o modelos. Y la torre de Babel es un símbolo del antiguo pecado ancestral u original de la autodeificación del hombre y su emancipación de Dios, pero también el punto de donde empieza y se expresa el racionalismo humano.

La torre de Babel es aún el símbolo del inicio, principio y el monumento de unión universal de las naciones. ¿Qué dijeron una vez los habitantes de Babel? “Antes que estemos dispersados en los confines de la tierra, para dejar nuestro nombre y mostrar de dónde hemos comenzado y para mantener nuestra unidad, vamos a construir un edificio, del cual su cabeza, la cúspide estará tocando el cielo” (Gen 11,4). Así pues, realmente es un símbolo de la unión de los pueblos. Tal como son hoy en día también todos estos organismos, estos portadores materialistas -como son los Mercados Comunes, Naciones Unidas, Sociedad de Naciones- la antigua ya muerta Comunidad de Naciones, y cualquier otra cosa que quieran, que son puntos materialistas, portadores de la unión de los pueblos. ¿Veis pues la semejanza? Por eso hacemos este análisis.

En consecuencia la Babilonia se transforma en un símbolo que siempre y de forma fija va en contra de la voluntad divina y del dominio de la Realeza increada de Dios.

Así que Babilonia, como un punto material ya no existe. ¡Atención, la Babilonia ya no existe histórica y geográficamente, pero existe y vive; y vive con el espíritu dentro de los pueblos y dentro de sus culturas! Muy especialmente el espíritu de babilonia vive dentro en la cultura occidental, como os decía una otra vez anteriormente, no “cultura occidental” con la dimensión geográfica, sino por la cualitativa (y forma de vida). 

Retornamos a nuestro texto en el Apocalipsis. Por tanto, observamos que con el secado del río, que por la parte occidental protege la Babilonia –como símbolo, lo dijimos- se facilita pasar los reyes de Oriente, es decir, se facilita la disolución y destrucción del mal por el mismo mal, porque los “reyes de las naciones”, “los reyes de Oriente” son también ellos seguidores del Anticristo; todos son seguidores del Anticristo. En consecuencia aquí observamos –atención a este punto- un mundo preparado para romperse entre sí y destruirse mutuamente. Este es el significado de esta plaga. Y ahora Dios permite que se haga esto para acelerarse la catástrofe de este mundo, del mundo antíteo, contrario a Dios, permite que se destruye por su propia naturaleza. Este mismo mundo que gire hacia sí mismo y se hunda.

Esto lo vemos hoy en día también. Nuestra cultura en realidad es la cultura babilónica. Pone estatuas y monumentos materiales de unión de los pueblos; levanta monumentos del racionalismo. Y así llega nuestra cultura al punto que la misma destruya su existencia. ¿Qué otra cosa es, cuando repetidamente vemos en los periódicos y lo oímos que se va discutiendo de que la amenaza de una guerra nuclear tiende a la destrucción de la cultura?

¿Quién ha creado la energía nuclear, o mejor dicho, quién vinculó, encerró la energía nuclear ya que la liberó de la naturaleza? ¡Liberó la energía nuclear, y la encerró, vinculó para su uso propio y ahora la libera con una guerra, conflicto nuclear! ¿Quién lo hizo esto? Lo ha hecho nuestra cultura. Nosotros mismos lo decimos esto, que si se hace una guerra o conflicto nuclear, entonces exactamente la guerra destruirá la cultura.

He aquí, pues, que tenemos la autodestrucción de la cultura. He aquí, cómo ahora pasan los ejércitos, los “reyes de Oriente”, cruzan el río para volver contra de la Babilonia; es decir, la misma destrucción de la humanidad se hará por sí misma. ¡Es… es terrible! Observadlo, seguidlo.

El reinado del Anticristo, como hemos visto en la plaga anterior, con aquella confusión que lanza el quinto ángel encima del “trono de la bestia”, es decir, vive momentos negrísimos, tenebrosos, legumbres de autodestrucción entre sí y de corrupción mutua; porque los pueblos percibirán y entenderán que han sido engañados por el Anticristo y se volverán contra él. Entonces lo que pasará allí, lo veréis a continuación cómo lo dice el libro del Apocalipsis.

Es decir, a nivel histórico, históricamente esto sucedió en Babilonia-Roma. ¿Y cómo ha sucedido? Oídlo (y san Andrés habla de Gog y Magog):

Como sabréis, Gog es rey descendiente de Magog y Magog era hijo de Jafez hijo de Noé. Y nosotros los Helenos-Griegos somos descendientes de Iafez o Jafez, somos pueblo jafético, descendemos de Jafez. Jafez hizo muchos hijos y uno de sus hijos, el Magog, tiene como descendiente un pueblo entero –uno de estos reyes es Gog- que se expandió en la región de Cáucaso; son los Skitas y los Parthos.

Roma el símbolo de Babilonia -que bebe la sangre de los Mártires-Testigos y de los Santos- en un momento histórico está reinando Nerón. Durante el reinado de Nerón, -quien es considerado como antitipo o modelo del Anticristo que castigó y torturó a los Cristianos- los Skitas y los Parthos atacaron a los ejércitos de Roma, pasaron el Río Éufrates y Roma literalmente se sintió crujiéndose los huesos de su existencia, viendo el enemigo oriental. Por lo tanto, históricamente son los pueblos, los “Reyes de Oriente” que vienen atravesando el río Éufrates, es decir, vencieron con facilidad la terrible Roma de hierro y sus ejércitos. Esto es un antitipo o copia, el plano histórico.

Pero ahora tenemos también el elemento esjatológico. Es decir, cómo aquellos pueblos se sublevaron contra el poder de Roma y se volvieron contra del Anticristo y entonces se hará la “gran guerra”, es decir, la batalla del Armagedón.

Pero vamos a ver una cosa más. Estos que provienen del “oriente”, es decir, los reyes y obviamente se vuelven contra Occidente –ya que se dirigen con dirección a occidente- posiblemente sean también el espíritu de Oriente que viene en antagonismo con el espíritu de Occidente y según este antagonismo viene una catástrofe.

«Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos, sucios, como ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales y prodigios, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso-Pantocrátor» (Ap 16, 13-14).

¡El divino Evangelista ve que de la boca de cada uno de la trinidad satánica, (o sea, del Dragón, del Diablo; de la primera Bestia, del Anticristo; y de la segunda Bestia del Pseudoprofeta), que salga también un espíritu de cada uno que parecía como rana repugnante!

Las “ranas” serán los espíritus malignos y astutos, que inspirarán no sólo a los “reyes de Occidente”, sino a todos los reyes de la tierra habitada del mundo, como dice aquí claramente para que se destruyan mutuamente los unos con los otros en una guerra cruel y terrible, y en esta guerra el Dios permitirá, -por eso facilitará las cosas- para ser destruido totalmente el Anticristo.

Aquí se realiza aquello que había dicho una vez el Señor, cuando Le acusaron que “por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios”. Y el Señor hizo una hipótesis, pero que esta hipótesis ahora se hace realidad. Dijo el Señor: “Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que tiene fin su reinado y poder” (Mrc 3,26). Esto que el Señor lo había dicho hipotéticamente, vuelvo a decirlo una vez más, ahora viene a realizarse.

Históricamente, como es he explicado, se refería a Roma y a los bárbaros de Oriente, pero después se refería a todos los bárbaros, tanto de Oriente como del Norte. Como sabréis, Roma dio muchas batallas cuando bajaban contra ella los ejércitos francos del norte y que finalmente la conquistaron.

Por tanto, escuchad lo qué sucedía. Roma se aconsejaba por sus magos sobre lo qué debería hacer y cómo afrontar los enemigos. Los bárbaros, también ellos correspondientemente, se aconsejaban por sus propios magos. Pero el que Roma también buscaba saber de los magos y los hechiceros qué hacer, en realidad le perjudicaba, porque realmente pedía consejo al Diablo. Lo hacían también los Helenos-Griegos esto. Nunca empezaban una guerra, sino iban a preguntar el santuario de Delfos. Esto lo sabéis. ¿Porque el oráculo de Delfos qué era? ¿Era el santuario del dios Apolo? El Diablo era el que daba sus consejos. ¡Pensad dónde llegaba el hombre, el desgraciado hombre, tomar consejos por el Diablo! ¿Pero el Diablo, amados míos, es posible alguna vez dar un consejo bueno? Y si da -entre paréntesis- consejo bueno lo hace para ganar más. Esto lo hacemos nosotros también cuando ponemos el cebo al anzuelo, y no lo ponemos para alimentar a los peces, sino para capturarlos.

Pero esto, es decir, con la ayuda de la adivinanza, también la buscaban las dos partes para saber qué final feliz o desgraciado tendrá la guerra que harían los bárbaros contra los Romanos, y esto lo vemos también que existe en nuestra época. Por supuesto que puede que no exista el oráculo de Delfos, pero el espíritu del oráculo de Delfos no ha muerto. Aquello que se ha dicho: “anunciad al rey de Bizancio de que ya el dios (pagano) no tiene su gloria, ya no tiene el modo de adivinar… ya no sirve, ha caído” (Passio Artemii, MPG96.1284.45-7, Cedrenus 1.532.8-10), esto no es verdad. ¡No ha caído, amados míos! El espíritu de la idolatría y del arte de la adivinanza -las malas artes del Satanás, como dice san Cirilo de Jerusalén- existe en nuestra sangre!

Os diré un ejemplo contemporáneo:

Como sabréis, Hitler, además de los generales del ejército que tenía, estaba rodeado también, diríamos, de una plana Mayor de Magos. No iniciaba nada si no consultaba a los magos. Y si alguna vez los generales le decían lo qué deberían hacer, prefería seguir el consejo de los magos en vez del consejo de los generales del ejército. Y efectivamente, los magos le decían siempre empezar las batallas el día Domingo y esto tiene su importancia, no es al azar. Una vez pues, Hitler quiso atacar contra Rusia, y lo hizo, pero quería conocer y saber también qué pensaba Stalin. Entonces sus magos intentaron adivinar, es decir, sacar y saber el pensamiento de Stalin qué pensaba contra Alemania. Lo curioso es –pero nada de curioso- que Stalin también, amados míos, tenía una plana Mayor de Magos e intentaba también él con la ayuda de los magos a adivinar lo qué pensaba Hitler y lo qué va hacer más abajo. ¡Es innecesario deciros que los magos aconsejaron a Hitler a atacar contra Rusia y allí chocó con sus morros y los comió! ¡Es decir, vino su desastre! Esto quiere decir que Stalin y Hitler eran soberanos mundanos, actores del Anticristo. Es decir, es esto que ve el evangelista Juan, un espíritu maligno con forma de rana saliendo de la boca incluso de los tres, del Diablo, del Anticristo y del Pseudoprofeta. O sea que aquí vemos existir una situación confusa que desde el principio esto quiere el Diablo. Lo quiere el Diablo, quiere ver dentro en esta confusión que se pierdan los hombres, es decir, que sean matados y asesinados desde esta vida y en la vida futura se pierdan sus psiques-almas. Nos lo dijo el Señor, que el “diablo es y era asesino del hombre desde el principio” (Jn 8,44). ¡Y es asesino del hombre con todo el sentido y significado de la palabra; mata cuerpos y mata también psiques! Esto lo vemos, amados míos, continuamente también en nuestra vida diaria.

Os diré aquí un ejemplo, para que no os creáis que sólo recorremos a las antiguas cosas y realidades. Oídlo:

¡Amigo mío, visitas al mago y le dices que te han embrujado y atado con hechizos! O el mismo ha servido al atado del hechizo o algún otro mago y tú vas ahora al mago para que te desate, disuelva los hechizos. Dígame, hermano mío: ¿quién los ha hecho los hechizos? El Diablo. ¿Y ahora a quién vas para que te los desate y disolverlos? Al Diablo. El Diablo ata y el Diablo desata, disuelve. ¡Te voy a quemar Juanito mío, para untarte de miel, como dice el dicho popular! Así que el Diablo ata, y el Diablo desata y disuelve. ¡Sí amados míos, así es! Desata y disuelve. ¿Por qué? Para que le veneres y digas que allí has encontrado tu terapia. Pero venerándole, estás recibiendo y tomando el sello del Anticristo, el sello del Dragón. ¿Lo habéis oído? ¡Hermano mío, estás tomando el sello del Dragón! Tengamos, pues mucho cuidado. Esto hace el Diablo, para tener trabajo, es decir, para satisfacer su antiguo pazos, la soberbia y el orgullo. ¡Quiere ser adorado, deificarse y que le veneren los hombres!

Pero prestad atención aquí y veréis. Dentro de esta situación, que el Dios deja, porque todos son libres hacer lo que quieren, finalmente se crea una catástrofe, porque los pueblos se levantarán y se sublevarán contra el Anticristo, pero el Anticristo es el instrumento más principal e importante del Diablo, porque a través de él es venerado el Diablo y así las cosas el Diablo no las ha calculado bien.

¿Pero es posible calcular bien estas cosas incluso el hombre que piensa demoniacamente, como el demonio? Tomad un hombre, amados míos, tomarlo por sus trabajos comerciales, tomarlo por sus relaciones sociales cuando piensa demoniacamente. Se mueve por aquí y por allá, mezcla por aquí, confunde por allá, engaña con chanchullos por otro lado… Pero una vez caerá en su trampa, porque no es posible que sea de otra manera. Por tanto, así también el Diablo. El Anticristo será asesinado, y como a través de él es venerado el Diablo, entonces en realidad es atacado y herido también el Diablo. Cuando el Anticristo sea asesinado, inmediatamente después viene el Cristo –es Su Segunda Parusía-Presencia- y entonces todos los hombres resucitarán, junto también con el Anticristo, ya que en realidad es hombre. Y entonces el Diablo, el Anticristo y el Pseudoprofeta serán lanzados al lago que arde con fuego y azufre, es decir, al Infierno eterno.

Aquello que quiero que entendáis es que en esta sexta plaga hay una destrucción mutua entre unos y otros; ¡existe algo más cruel y terrible!

Pero me quedo de nuevo a la Profecía. El propósito de estos espíritus sucios y malignos es crear falsos milagros, encantar de una manera a los reyes o a los gobernantes de la tierra para que se muevan en una guerra o un conflicto mundial. El espíritu sucio y astuto malo inspira a un gobernante o soberano a volverse contra el otro, y aquel volver contra el primero y entonces tenemos, como os he dicho, aquella guerra famosa de Armagedón, de la cual guerra en la Historia no hay antecedente histórico.

La rana, según san Andrés de Kesarea, manifiesta “lo sucio del fango, lo venenoso y lo asqueroso” de los deseos y de los pensamientos de los hombres. Esto lo “venenoso sucio y asqueroso, es cómo piensan los gobernantes, soberanos de los pueblos contra los otros pueblos. O como dice el divino Agustino, las ranas expresan “la aclamadísima vanagloria”. Habéis visto cómo gritan las ranas; gritan, gritan y gritan… En concreto cuando allí donde están hay aguas y etcétera, toda la noche gritan, gritan y gritan…. Este griterío es el símbolo de la charlatanería, pero una “aclamadísima vanagloria”. Muy bien lo expresa esto el divino Agustino.

Todas estas cosas son las que dicen los soberanos, gobernantes de los pueblos: “¡Venid para hacer la paz, venid vamos a desarmarnos; venid, venid y venid!….”, es decir, ¡palabras y maneras buenas! Son zalamerías, carantoñas y piropos de la política hasta que lleguen en las manos los pueblos de tal manera que nadie sabrá a quién ataca y hace la guerra y por qué combate. ¡Oh Dios mío! ¿Lo habéis entendido? ¡Estará volviéndose uno contra otro y no sabrá porque hace la guerra, con el resultado final la catástrofe y la destrucción de la humanidad! Es esto que tenemos miedo, y esto que hasta hoy en día nos detiene. Os llevo a la realidad, es decir, esto que decimos: ¡“Por Dios, que no se haga guerra! ¡No guerra local, ni guerra mundial”!

Y este conflicto armado internacional, como dice claramente aquí en la plaga, se hará un poco antes del “día grande del Dios Pantocrátor-Todopoderoso” (Joel 2,11; 3,4 Mal 4,4 Hec 2,20), es decir, precederá un poquito antes de la Segunda Parusía-Presencia de Cristo. En realidad, como dijimos y como habéis oído, hoy en día es posible hacerse un conflicto armado de este tipo, porque tenemos el modo y la disposición. Existe dentro de los corazones de aquellos que gobiernan “lo que es de lodo, sucio y asqueroso”, con el resultado, amados míos, decir que el final de Historia humana está cerca, si se supone que se hará este conflicto armado internacionalmente, la batalla de Armagedón. Hoy los hombres dicen que si se hará una guerra, el fin de la humanidad está cerca y lo dicen en el lenguaje acostumbrado, el real, no el alegórico. Es decir, dicen que si se hará una guerra nuclear de este tipo, se destruirá la cultura y el hombre volverá a una situación primitiva, antigua, quizás-quizás, no lo sé, que vuelva otra vez la jungla15. ¡Esto dicen! (15 ¡Alberto Einstein, queriendo a recalcar las consecuencias de una catástrofe nuclear, dijo: “No sé con qué armas se hará la tercera guerra mundial, pero la cuarta se hará con piedras y palos!)

Esto es una observación desde la parte cósmica-mundana, por la perspectiva y visión mundana, pero el logos de Dios nos apocalipta-revela que el hombre no retornará al estado de no civilización, de la jungla, sino que vendrá el Cristo y se habrá terminado la Historia. ¿Quizá todas estas cosas -simplemente me pregunto- quizá todas estas cosas están cerca?

El profeta Sofonías en su 1º capítulo versículo 14, dice lo siguiente: “Está muy cerca el gran día del Señor, muy cerca y rápidamente acérrima”. Amados míos, no penséis y creáis que pasarán miles de años desde entonces que ha venido el Cristo. Han pasado ya dos mil años, no pasarán miles de años. Prestad atención a la expresión “muy cerca el día”, y repite por segunda vez “muy cerca” y después añade “rápidamente acérrima”. Con todas estas cosas quiere indicar que el fin de la Historia no está muy lejos. No lo digo yo, así se ven las cosas, tanto por un lado en el libro del Apocalipsis y en los Profetas, como también por otro lado por la vida que vivimos o comenzamos a percibir algunas realidades y que hace unos pocos años antes eran impensables e inconcebibles.

«Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón» (Ap 16,16).

Pero aquí yo he omitido un versículo (el 16,15), porque quería conectar esto que os dije con este versículo que ahora os he leído o escrito (16,16). El evangelista Juan hace un corte e interpone  otro versículo y en concreto la forma que lo interrumpe es brusca. Esto el divino Evangelista lo hace porque, en un momento adecuado, allí donde las cosas que dice son tétricas, lúgubres, quiere interponer, por su costumbre, un logos consolador y agradable, y nos recuerda a alguien que está corriendo… y corriendo para un asunto, resopla, frena de golpe, se detiene por un momento, toma un respiro y vuelve a correr para llegar al final. Por tanto, antes de llegar a decirnos que “los ha juntado todos al lugar que en hebreo se llama Armagedón, para que se realice la guerra”, pone el versículo: «He aquí, yo vengo como ladrón; bienaventurado el que está en vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenzas». «[He aquí, yo vengo de repente como ladrón, dice el Señor; bienaventurado, dichoso el que está en vela, en alerta y en nipsis y guarda sus ropas de su psique, para que no ande desnudo de buenas obras, y vean los ángeles del cielo la fealdad de su desnudez ética]» (Ap 16,15).

Este es el versículo consolador, amados míos, y en concreto entra tan bruscamente. Vamos a verlo este versículo, que realmente es muy consolador y muy notorio. «He aquí, yo vengo como ladrón; bienaventurado el que está en vela, en nipsis y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenzas». 

Es la tercera bienaventuranza del libro del Apocalipsis. La primera bienaventuranza nos informaba que “el tiempo está cerca” (Ap 1,3). Esta tercera bienaventuranza nos informa que “el tiempo, el día del Señor, viene de repente”. La sorpresa de este tiempo se asimila con el ladrón que viene en tiempo inesperado y así esta bienaventuranza da la bienvenida a los que están en alerta, en vela, están despiertos espiritualmente. “Bienaventurado el que está en vela y en nipsis, y guarda sus ropas”.

Vamos a tomar una escena acostumbrada en la playa: decidme, amados míos, si alguna vez habéis estado solos y fuisteis a una playa para bañaros y allí por supuesto os habéis quitado también la ropa, la dejasteis en la playa, entrasteis al mar y habéis hecho vuestro baño. Pero cuando salías del mar os diste cuenta que algún ladrón os había quitado la ropa, y tendríais que subir al autobús para volver en vuestra casa… ¿Cómo volveréis? ¿Cómo volveréis en vuestra casa? ¿Cómo debéis estar sintiendo en aquel momento cuando visteis que no está la ropa, ni el dinero, ni nada? Estáis tal y como salisteis del mar con el bañador… Los mismos sentimientos y peores tendrá aquel cuando se dé cuenta de su desnudez espiritual.

Y la vestimenta de la psique, la vestimenta espiritual son las virtudes.

San Andrés de Kesarea dice: “El estar en vela, en alerta, en nipsis y guardar la ropa, es estar vigilando las buenas obras, ellos son las prendas de los Santos”.

Os acordáis que el Señor en la parábola del hijo pródigo, cuando regresó atrás el hijo pródigo, pone en la boca del padre las siguientes palabras: “Quitadle la primera vestimenta y vestidle” (Lc 15,22). La primera vestimenta es este estado de la llamada justicia primitiva en el hombre. Era como se hizo con Adán, cuando estaba desnudo, pero “no tenía vergüenza” (Gen 2,25), porque estaba vestido con la divina doxa (gloria luz increada), aquella que tenía el Cristo en el Monte Tabor. Se marchó esta doxa y Adán entonces vio que está desnudo. Entonces lo vio. Se marchó la divina sencillez, vio su desnudez y así se envejeció la vestimenta que tenía, la perdió. Esta vestimenta se ha renovado por el Bautismo.

En la tumba de un Mártir antiguo, que apenas se había bautizado, y martirizó, escribieron: “Ha dormido en blanco”. ¡Murió vestido con prendas blancas que le habían puesto –la túnica blanca- apenas se había bautizado! Esta túnica blanca simbolizaba la limpieza y la pureza de la psique-alma.

En todas sus apariciones los ángeles están vestidos siempre con túnicas blancas; en la Resurrección, en todas partes, los ángeles están con túnicas blancas. Tal como el Señor también, cuando se ha metamorfoseado, transformado, Sus prendas se hicieron blancas. La Iglesia cuando bautiza, dice: Señor dame la túnica resplandeciente” y “Tú que te vistes de la luz como prenda” (Pequeño Efjologio, pág 78).

Por tanto, la túnica blanca es el símbolo de la pureza ética. Y las prendas blancas lo mismo. Pero en general las vestimentas son el símbolo de vestir a la psique con las virtudes.

Leemos en el libro del Apocalipsis: “Y a ella se le ha concedido [a la Iglesia] que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos(Ap 19,8), esta prenda resplandeciente simboliza la Jaris (luz, energía increada) real que son las virtudes de los santos; es decir, estas vestimentas de la Iglesia son las virtudes de los Santos.

Por supuesto que este tipo de vestir debe ser continuo, porque no dice “el que ha guardado” sino “el que está guardando”, es decir, continuamente en nipsis cumple, vigila y guarda sus prendas.

El Señor en el Apocalipsis dice característicamente al obispo de Sardis: “Pero tienes unos pocos hombres en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y ellos andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignos” (Ap 3,4).

He aquí vengo como ladrón”, dice el Señor. Muchas veces, amados míos, el Señor nos habló sobre lo repentino, súbito de Su Segunda Parusía-Presencia. Por consiguiente, el hombre tiene delante suyo dos estadios: el primero es la muerte personal, y los segundo es el Juicio-Krisis universal. En los dos estadios existe el elemento repentino. ¿Cuándo moriré? ¿Cuándo se hará la Segunda Parusía de Cristo? No lo conozco. Y a pesar de esto para el fiel no es nada repentino, porque conoce, sabe, porque espera y porque anhela con ganas. El apóstol Pablo esto lo dice de la siguiente manera:

“Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor viene así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas” (1 Tes 5,1-11).

Y san Simeón el Nuevo Teólogo, en su 57 Logos, escribe: “La parusía-presencia del Señor vino y siempre viene a los fieles, y está presente en todos aquellos que quieren”.

Y san Efrén el Sirio dice característicamente, cada noche cuando va a su cama: “¡oh, cama mía, oh cama mía… quizás esta noche te conviertas en mi sepulcro!” ¡Y no penséis que estas cosas son elementos y datos decepcionantes; porque existen hombres, por supuesto, que les gustaría construir paredes altas para no ver los cipreses del cementerio y les recuerden la muerte, pero no los fieles! ¡El fiel está familiarizado! Espera la muerte, espera también la segunda Parusía-Presencia de Cristo. Por eso no hay nada repentino. Está siempre preparado y espera, espera cada momento. Lo repentino y súbito existe sólo en los infieles; allí las cosas para ellos son repentinas, súbitas.

Amados míos, nuestra Iglesia admirablemente bendice, ora y dice: “Silenciosamente, sin ruido viene el Juez, y las praxis de cada uno quedarán desnudas; pero con temor clamemos también por la noche: Santo, Santo, Santo eres Dios, por la Zeotokos eléison nos, ten misericordia de nosotros, compadécete de nosotros…” (Tropario matinal Gran Efjologio, pag 14-15).

Y tal como termina el apóstol Pablo en su 1ª epístola a los tesalonicenses, digamos nosotros también: “Hermanos, estemos en alerta, vela y en nipsis sin cesar” (1Tes 5,6).

Homilía 66 Continuamos: «Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón. [Y entonces aquellos espíritus demoníacos reunieron los reyes con sus ejércitos en el lugar que en hebreo se llama Armagedón] (Ap 16,16»

¿Quién los reunió?

En principio tenemos una sintaxis ática, porque el sustantivo está en género neutro y son los espíritus. “Reunió” los espíritus, es decir, os acordáis aquellos espíritus malignos que salieron como ranas por las bocas del Dragón-Diablo, del Anticristo y del Pseudoprofeta. Y ahora estos espíritus, los demoníacos, reunieron los reyes y los gobernantes de todas las naciones en un lugar que se llama Armagedón.

En este lugar, el Armagedón, se hará la gran guerra que será también la última guerra de la Historia y se realizará en vísperas de la Segunda Parusía-Presencia de Cristo.

En este lugar del Armagedón se hará la matanza más terrible, cruel y más grande que jamás se hizo en la Historia de la humanidad. Será la destrucción mutua entre unos y otros de la misma humanidad, que toda, excepto los fieles se entiende, habrá seguido al Anticristo.

Y realmente, cuando los espíritus malignos salen como ranas por la boca del Diablo, del Anticristo y del Pseudoprofeta, como dice el sagrado Evangelista, esto significa que la alegría de ellos en última instancia será esta, es decir, que verán los hombres de la tierra que se masacren, se maten y se autodestruyan.

Esto no es sin importancia, porque también el Señor dijo al Diablo “desde el principio era asesino del hombre”; y esto porque condujo a Adán a la muerte, esta criatura de Dios, esta imagen-icona de Dios. El súper envidioso, condujo al hombre a la muerte porque quería ver la criatura de Dios, el hombre, que no esté bajo de la agapi de Dios, sino bajo de Su ira y bajo de Su maldición.

¡Se dice sobre Calígula, el emperador de Roma, decía que deseaba que todo el imperio romano tuviese una cabeza y esta cabeza la cortaría con una acción de espada una vez para siempre! O sea que, entendéis amados míos, ¡qué hombres han gobernado al mundo… hombres asesinos, crueles y criminales! Y los emperadores no eran más que tipos o modelos de la cesarolatría dentro en la Historia, que al final conduce también al culto del mismo Anticristo.

Todos conocéis la historia de Nerón. Nerón desde los antiguos tiempos fue considerado como tipo, modelo del Anticristo. Es el que ha degollado al apóstol Pablo y literalmente angustió y torturó a los Cristianos. Por tanto, este Nerón, para ser inspirado a escribir unos poemas -¡patológicamente un tipo loco!- puso fuego a Roma para quemarla y verla quemándose, para inspirarse y escribir unos poemas! Y como se pidieron explicaciones en el parlamento romano, lo tenía fácil en acusar a los judíos, pero los judíos por su parte para escaparse dijeron que fueron los Cristianos, en concreto dijeron: “No somos nosotros los responsables, sino los Cristianos”. ¡Criminales terribles!… Así que estos tipos que están dominados por el demonio, aman ver que la humanidad sea inundada de sangre humana, por tanto, como no el Diablo más que nadie, que pone también a este Anticristo a conducir la humanidad a la autodestrucción degollándose los unos con los otros.

Para que veamos qué es el famoso Armagedón, que como sabréis, se menciona y se hace referencia muy a menudo sobre este por los heréticos y sobre todo por los Testigos de Jehová y hacen una salvaje explotación de este Armagedón. Por tanto, veremos lo qué es este Armagedón.

La palabra Armagedón es una palabra hebrea compuesta, que significa montaña de la Magedón. La Magedón era una ciudad al extremo de la llanura Esdrilón y posiblemente estaba cerca de los pies del monte Carmelo.

En esta llanura, la Esdrilón, habían tomado parte muchos conflictos y muchas guerras sangrientas entre los hebreos, tanto gloriosas como desastrosas. Allí cerca en esta ciudad, ya que estaba en los pies del monte Carmelo, el profeta Elías degolló los sacerdotes de la vergüenza, los curas de Baal; de esta misma manera, Barak y Débora vencieron a los Cananeos y Gedeón expulsó a los Madianitas. Pero en este mismo lugar también fue asesinado Saúl por los Filisteos y Josías, el rey de Judá fue vencido, humillado y asesinado por Faraón Necó.

Por eso pues, este lugar es lugar de conflictos sangrientos, gloriosos y no gloriosos, se hizo el famoso lugar de la historia de los Hebreos. Por tanto, este lugar, el Armagedón, es decir, la ciudad Magedón que está cerca de la montaña, esta llanura con la ciudad y la montaña a lado, ahora en divino Evangelista esto lo ve en visión, tal como nos lo describe exactamente en su tema en el 20º capítulo, que cuando llegaremos allí, si Dios quiere, lo veremos de nuevo.

Os lo leeré:

“Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió”, esto dice en el capítulo 20º, pero ahora ya nos encontramos al 16º capítulo.

Cuando lleguemos a este punto lo veremos, que entonces será suelto el Satanás y saldrá en engañar a las naciones que están en las cuatro esquinas del mundo, en los cuatro puntos cardinales, por lo tanto, todos los pueblos de la tierra, el Gog y el Magog.

Os acordáis que os había mencionado que Gog es hijo de Jafez y Magog descendiente de Gog y es la tribu Jafética. Gog y Magog son Eskitas y Parthos, como os decía la vez anterior. Allí están estas tribus esparcidas en el mar Caspio, en Armenia y al norte de Asia Menor, pero bajo el tipo de Gog y Magog da a entender todas las naciones. Si tenemos en cuenta que los Hebreos son de la tribu semítica, estas cosas son tipos o modelos, y se han hecho tipos, modelos y símbolos. Atención que se han hecho símbolos, es decir, todas las naciones son Gog y Magog. Además lo dijo que engañará las naciones de los cuatro puntos cardinales del horizonte. Pone también esto, diríamos, de forma de pleonasmo, “el Gog y el Magog”.

Por tanto, los reunirá el Diablo para hacer la guerra: “los reunirá a ellos en guerra”. ¿Qué guerra? Guerra civil. ¡Estarán peleando entre ellos en este complejo conflictivo de guerra que será terrible!

“El número de los cuales es como la arena del mar” (Ap 20,8)

¿Cuántos hombres hay hoy en día en la tierra? En este momento son cuatro mil millones 1982 (hoy 11/2/2020 según gogle unos 7 mil millones más o menos)

“Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada” (Ap 20,9)

¿Cuál es el campamento de los Santos y la ciudad amada?

Es Jerusalén. Y como veremos a continuación, es referida la Jerusalén inmediatamente más abajo al texto que ahora analizamos. Obviamente se encuentran en esta llanura, en esta llanura de la Armagedón o del Armagedón, para rodear a Jerusalén. Por vemos que aquí tenemos una guerra terrible y cruel.

Pero veremos que todas estas cosas de verdad constituyen las fuerzas contrarias a Dios, con el nombre general de Babilón, ¿todas estas cosas se volverán contra Jerusalén, todas estas realmente tienen dimensión geográfica? Es decir, ¿realmente todo el universo su juntará en aquella llanura para atacar una ciudad, la Jerusalén?

Amados míos, muchos intérpretes no dan importancia geográfica a este significado y sentido de la palabra Armagedón y etcétera, sino alegórica. Y no es nada más que las fuerzas antíteas, contrarias a Dios se volverán contra Jerusalén, que no es otra cosa más que la Iglesia. Es decir, el concepto de Armagedón –lo diré una vez más- es que todas las fuerzas antíteas, (anti-divinas, anti-Dios) se volverán contra la Iglesia, es la ciudad amada que os he leído en el capítulo 20º en el versículo 9, para que atacar y hacer desaparecer la Iglesia. Es decir, son las persecuciones contra los Cristianos; esto es todo.

¿Pero qué pasará con ellos? Allí en el capítulo, un poco más abajo en el versículo 9, dice: “Bajó fuego del cielo y los devoró, los destruyó”. ¿Qué es esto? Cierto que tenemos un tipo o modelo, como sabréis, porque todas estas cosas que se harán tienen los tipos históricos en la Santa Escritura.

Cuando una vez fueron los soldados de Acaab a detener al profeta Elías, entonces el profeta Elías bajó fuego del cielo. Fue un pentacóntarco, digamos el capitán con cincuenta hombres, y le dijo: “Prepárate bajar al rey; vente abajo que te quiere ver el rey”. Entonces Elías bajó fuego desde el cielo y quemó a los cincuenta. Se mandaron otros cincuenta y los sucedió lo mismo también a ellos. Se enviaron  otros cincuenta, pero entonces el pentacóntarco-capitán de estos cincuenta soldados dijo al Profeta: “¡Hombre de Dios, ten misericordia de nosotros; ten piedad de nosotros! Estamos cumpliendo un servicio. Nos manda el rey; ¿qué vamos hacer? ¡Compadécete de nosotros! Entonces el Dios dice al profeta Elías: “Ves tú junto con él”. Y el profeta Elías obedeció y se fue junto con él. Esto es un tipo o modelo histórico. Prestad atención, es histórico.

Es decir, quiero que entendáis que aunque existan alegorías en la Santa Escritura, incluso metáforas, quiero que entendáis que estas cosas no son aire nuevo. Ya que tenemos antecedentes históricos, todas estas cosas se harán también históricas, a pesar de que los acontecimientos aparecen bajo de iconas-imágenes, que muchas veces nos preguntamos qué quieren decir y significar. Tendremos fenómenos históricos, como también los antitipos o copias fueron fenómenos históricos. Esto quería deciros.

De todas formas todas las fuerzas antíteas, contrarias a Dios, durante los últimos días del mundo -esto es el significado del Armagedón- serán destruidas en el Armagedón. No tiene importancia esto, que serán destruidas. El Armagedón es un tipo y una icona. Serán destruidas las fuerzas antíteas, contrarias a Dios, y será para ellas el principio del castigo eterno. Amín.

 

Unidad 50 Apocalipsis 16, 17-21 La séptima bombona. Remolino del no arrepentimiento y plagas extremas

 

Homilía 66. Y ahora amados míos, vamos a la séptima y última plaga de la séptima bombona.

«El séptimo ángel derramó su bombona en el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono [de Dios], diciendo: Hecho está. Entonces hubo relámpagos, voces y truenos, y se hizo un gran terremoto en la tierra, tan grande cual no lo hubo jamás desde que los hombres existen sobre la tierra. Y la gran ciudad se rompió en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia fue recordada y mencionada delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. Y toda isla se fue, se perdió, y los montes no fueron hallados. Y una granizada grande con cada granizo como del peso de un tálanto (25 kg) cayó del cielo sobre los hombres; y los hombres blasfemaron contra Dios por causa de la plaga del granizo; porque esta plaga era muy grande y violenta» (Ap 16, 17-21).

Vamos a ver, amados míos, el texto sagrado para descubrir lo que podemos descubrir, porque tal como os he explicado la vez anterior, el horizonte del Profeta continuamente se oscurece. En efecto, el mismo se cuida con mucho esmero en esconder en lo que puede aquellas cosas que va a escribir, porque todas estas cosas que escribe conciernen a la Roma histórica. Pero otra cosa es que ahora Roma es configurada como tipo o modelo de los ésjatos tiempos y acontecimientos, pero a ella la tiene como tipo o modelo, para hablar sobre la venida del Anticristo y de las fuerzas antíteas, contrarias a Dios dentro en la Historia. Prótipo o modelo es Roma. Por tanto, por razones obvias esconde lo que escribe en su libro, para que no sea percibido y entendido por los infieles de que se vuelve contra Roma, o que de alguna manera, que la Iglesia profetiza la destrucción de Roma. ¿Sabéis lo qué significaría si se levantara uno en aquella época a decir en este imperio de hierro de que Roma será destruida?

Una vez a san Cosme de Etolia, -para que tengáis una imagen, un sabor- que a san Cosme, el Alí Pachá le amaba mucho, le preguntó que le diga qué le sucederá en su futuro: “¡Ah, le dice, soberano mío, irás a Konstantinópolis e irás con gorra roja!” (Metropolita Agustín Cantiotis: “San Cosme de Etolia,” nº de profecía 115, página359, Ed. Stavrós Atenas 1977): «¡Te harás un hombre muy grande, conquistarás toda la Arbanitiá (parte de la Abania actual y parte de la región de Epíro helénica, conquistarás Préveza, Parga, Suki, Delvino, Gardiki y al mismo tajti del Kutr pachá. Dejarás nombre grande en toda la icumeni-tierra habitada! ¡También irás en la Konstantinópolis (Polis) pero con las barbas rojas! Esta es la voluntad de la divina providencia. ¡Pero en toda la duración de tu poder acuérdate siempre que debes amar y defender a los Cristianos, si quieres que permanezca el poder en ti y en tus descendientes! Se dijo en Tepeleni sobre Alí Pachá).

Atención, Alí Pachás aspiraba hacerse sultán y es sabido que se había sublevado contra Sultán, (el Belí Pachás, el hijo de Alí Pachás era el tirano aquí en nuestra región con capital el Tírnavo y en sus días martirizaron san Gedeón y san Jorge de Rapsani, en concreto precedió san Jorge.) Padre e hijo eran dos tiranos.

San Cosme pues, le dijo la profecía de que irá en Konstantinópolis, ¡pero añadió “con sombrero rojo!” ¿Qué le iba a decir? De que el Sultán le iba a cortar la cabeza y tomará su cabeza con los pelos y las barbas ensangrentadas, rojas y así llegará a Konstantinópolis? ¿Es decir, que le diga que nunca se hará sultán y que el sultán le cortará la cabeza y como castigo para que sirva de ejemplo llevarán su cabeza a Konstantinópolis, diciéndole que así son castigados los que se sublevan contra el sultán? Pero no lo dijo, sino que lo escondió. O sea que profetiza la verdad, pero la esconde, la codifica.

Esto hace también el Evangelista Juan, amados míos. Habla de Roma, “Roma caerá, la desgraciada Roma que engaña la icumini-toda tierra habitada, pero a veces la llama Babilonia, otras veces prostituta que se sienta encima de la bestia roja, o que está sentada encima de aguas, o en unos peñascos, en aquello y lo otro… Mezcla y confunde las cosas.

Por eso debo deciros también y os lo he dicho, amados míos, pero lo volveré a decir, que nos dificultamos a descifrar el libro del Apocalipsis. Realmente es muy difícil, pero el tiempo siempre estará apocaliptando-revelando la realidad. ¿Cuándo se acordaron de la profecía de san Cosme de Etolia? Cuando cortaron la cabeza de Alí Pachá  y la llevaron rojísima, llena de sangre  en la Polis-Konstantinópolis, al Sultán. Entonces dijeron: “¡He aquí la profecía de san Cosme de Etolia! Y cuando se vayan realizando estas cosas que dice san Juan, los fieles dirán: “¡He aquí la profecía del Apocalipsis! Eso es.

Por tanto, vamos a ver más de cerca el texto sagrado. “El séptimo ángel derramó su bombona en el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono [de Dios], diciendo: Hecho está” (Ap 16,17).

Esta plaga cuando el ángel vacía su bombona al aire, tiene como consecuencia de fenómenos atmosféricos y geológicos tremendos. Esta plaga se parece con la séptima plaga egipcíaca: “Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto, por tres días” (Éx 10,22).

También esta plaga se parece con la primera plaga del primer toque de trompeta, es decir, de la segunda tríada.

La gran voz que salió del trono que se encuentra al cielo, es la voz de Dios. Y esta voz dijo: “Hecho está”.

Este “Hecho está” tiene mucha importancia, que la veremos inmediatamente. Esta palabra muy lacónica de Dios γέ­γο­νε yégone hecho está”, recuerda algo aquello “realizada la ira de Dios” es decir, que se ha realizado este castigo divino. Pero aún recuerda también aquel “τε­τέ­λε­σται tetéleste todo terminado” (Jn 19,30), que dijo el Señor encima de la cruz. Son del mismo significado: “τε­τέ­λε­σται tetéleste terminado γέ­γο­νε yégone hecho está”. El “hecho está” no se refiere sólo al cumplimiento de las siete plagas, es decir, de que ahora nos encontramos a la séptima y última plaga y en consecuencia se ha acabado lo que Dios tenía planeado, sino que se refiere también en algo más, es decir, que el plan de Dios para la justificación, salvación de los piadosos y el castigo de los impíos y sobre la renovación del universo y la instalación del reinado de Su Realeza increada es realidad, mientras que aún no se ha realizado. Esto es igual que el “τε­τέ­λε­σται tetéleste terminado todo” del Señor.

Como sabréis, el “τε­τέ­λε­σται tetéleste terminado”, esta palabra misteriosa, quiere decir se ha acabado, o sea que no se ha completado, consumado la obra de la salvación por los Padecimientos-Pazos de Cristo. El Cristo ya fue crucificado y Su Crucifixión da la sotiría redención y salvación. Por tanto, la obra de Sus Pazos da la salvación. ¿Pero la obra de la salvación termina en la Cruz? Sin duda que no, porque falta la Resurrección, la Ascensión y el Pentecostés. Sin embargo el Señor dijo “τε­τέ­λε­σται tetéleste terminado”. En consecuencia, el “τε­τέ­λε­σται tetéleste terminado”, no tiene carácter limitado, no es sólo para la Cruz, sino para toda la obra entera de la salvación. De modo similar aquí también, cuando la voz de Dios dice γέ­γο­νε yégone hecho está”,  no da a entender el cumplimiento de las siete plagas, sino la voluntad invariable de Dios sobre el fin de toda la Historia entera, del castigo de los impíos y de la justificación, salvación de los piadosos.

Por eso san Andrés de Kesarea escribe: γέ­γο­νε yégone hecho está”,  es decir, se ha realizado el divino mando, el plan divino y la divina voluntad invariable, inmutable. La Historia acaba, el mundo se acaba. ¡Así, alguna vez sabéis que este γέ­γο­νε yégone hecho está”  es terrible! Si alguna vez uno lo entienda, lo profundiza y que todo acaba, saca unas conclusiones.

¡Pero sobre todo esto, veis los pueblos estar programando, planes y programas de cinco y diez años, sino planes y programas de larga duración y dicen “que dominaremos” y etcétera. ¡Existen planes o programas en los pueblos que duran centenares de años! ¿El Sionismo qué otra cosa es? ¿Decidme, qué hace el Sionismo internacional sino esto? Desde el tiempo que estos hombres fueron esclavizados a los Babilonios el siglo 6º adC, a los Helenos-Griegos, a los Romanos, a los Árabes, a los Europeos, han pasado dos mil quinientos años; desde entones trabajaban y decían que “adquiriremos patria” y tienen pensamientos expansivos. ¡Y como os decía otras veces, lo conquistarán todo! No hago política. También Siria, Líbano, Egipto… ¡un día lo conquistarán los hebreos! ¡Es el plan de ellos! ¡Toda la tierra la tomarán!… Gobernarán. ¡Estos son los planes grandes y de largo tiempo!

Pero leed el 2º Salmo para que veáis lo que allí dice: “¡Hombres, buscáis, hacéis y hacéis… pero el Señor se reirá de ellos… los quebrantará con vara de hierro; como vasija de alfarero los romperá y desmenuzará!”

¡Así que vemos algunos programar conquistas sobre conquistas! ¿Hombres a dónde vais”  Pero no os penséis, la filosofía habla sobre lo interminable de la Historia, pero la Santa Escritura habla sobre el fin de la Historia! Cuando el hombre acepta la filosofía sobre lo interminable de la Historia, entonces es normal que proyecte este tipo de planes y programas de conquista sobre el futuro. Pero aquellos que conocen la verdad, aquellos que tienen Espíritu de Dios, se entristecen por aquellos que piensan así…

Esto no significa que no se debe programar, ni tampoco significa que ahora que oímos esas cosas iremos a nuestras casas y no haremos ningún trabajo, quedaremos con las manos cruzadas y esperaremos. Este fenómeno sucedió en los tiempos del Apóstol Pablo, cuando los había hablado sobre la Segunda Parusía-Presencia de Cristo. Esperaban… esperaban que ya estaba llegando… ¿y qué hacían? Cerraban sus tiendas, sus negocios y volvían de casa en casa y de tienda en tienda que no habían cerrado y resultaban a la charlatanería y al pecado. Y los escribe el Apóstol: “Nadie os engañe de ninguna manera; porque no vendrá el Cristo sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el Anticristo, el hombre del pecado, el hijo de perdición” (2Tes 2,3). Por eso escribe este famoso pasaje suyo sobre el Anticristo y nos da datos y elementos tan importantes sobre su personalidad. Por tanto, no significa, amados míos, de que nos quedaremos con las manos cruzadas, no quiere decir que quedaremos inactivos; ¡que Dios nos guarde!

«Entonces hubo relámpagos, voces y truenos, y se hizo un gran terremoto en la tierra, tan grande y violento como no lo hubo jamás desde que los hombres existen sobre la tierra» (Ap 16,18)

Aquí vemos el principio de la plaga, que se enmarca por la conocida frase estereotipa del divino Evangelista, “relámpagos, voces y truenos”, para que siga el gran seísmo, terremoto.

Los relámpagos, voces y truenos son fenómenos meteorológicos, pero el peso de la plaga no cae en los fenómenos meteorológicos; el peso cae al gran terremoto con la adición que “este tipo de terremoto en la tierra, tan grande y violento como no lo hubo jamás desde que los hombres existen sobre la tierra”. ¡Nunca ha sucedido un seísmo de esta magnitud!

Es esto que escribe Daniel en 12º capítulo, versículo 1º: “En aquel tiempo de tribulación será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo naciones encima de la tierra con gente hasta hoy”.

Algo similar dijo también el Señor: “Porque habrá entonces”, es decir, “entonces” que se irán haciendo las plagas, sobre todo la últimas siete plagas, y en este caso este terremoto que será también la última plaga. “Porque habrá entonces tan gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá similar” (Mt 24,21). Y uno diría: ¿Pero qué cosa más terrible es esa?

Se debe recalcar que este terremoto tampoco se puede comparar con los terremotos de las plagas precedentes y en concreto del sexto sello que dice que ha ocurrido un terremoto muy grande. Este indica que no tiene precedente en la Historia. El Señor dijo: “Oiréis de guerras, oiréis terremotos”, son estas cosas que siempre sucedían, es decir, rumores de guerras, operaciones de guerras y terremotos eran situaciones acostumbradas. El Señor dice “que no son estas cosas. No os inquietéis, estas cosas son el principio del mal”. Estas cosas que aquí dice esta plaga, es el terremoto que no tiene precedente histórico.

Vanos a ver ahora qué resultados tendrá este terremoto.

Y la gran ciudad se rompió en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron” (Ap 16,19);

¿Cuál es esta gran ciudad? Muchos creen que esta ciudad es Babilonia. Pero no es la Babilonia, porque mención sobre Babilonia se hace y se habla más abajo. La gran ciudad es Jerusalén. Se dice gran ciudad Jerusalén no porque es grande en extensión, sino porque en esta ciudad se desempeñaron acontecimientos cosmo-históricos, tales como es la Crucifixión, el Entierro, la Resurrección de Cristo y el Pentecostés.

Como sabréis, y para que tengáis así una imagen más cercana, los antiguos Helenos-Griegos decían que el ombligo de la tierra está en el santuario de Delfos. Allí en concreto se encontró también una imitación. No me acuerdo en qué museo está, pero me parece que está al museo de Delfos. Es algo como un huevo cortado a la mitad, con tallados por encima, creo que es de plata. Esto sostenían los Helenos de que imitación del ombligo de la tierra, que es Delfos, y que es el centro de la tierra, el centro de la superficie de la tierra. Amados míos, ¡el ombligo de la tierra es el Gólgota… porque los acontecimientos del Gólgota son realmente cosmo-históricos! ¡Por el sacrificio de Cristo tenemos la renovación de todo; no de Palestina, no de nuestra tierra, sino de todo el mundo del universo entero y del cielo con sus estrellas! Todo lo que es creado se renovará y esto por la dinami (potencia y energía increada) del Sacrificio de Cristo. Por tanto, Jerusalén es la gran ciudad, no en extensión, edificios y población, sino porque han tenido lugar acontecimientos cosmo-históricos.

Oíd cómo lo dice esto san Andrés de Kesarea: “Ciudad grande no se refiere a mucha población y muchos edificios, sino a Jerusalén antiquísima y grande por la piedad y la fe en Dios. Porque allí se hicieron los Pazos-Padecimientos de Cristo, allí caminó el Dios que se hizo hombre y se separa, se discierne también de la Babilonia-símbolo y de las ciudades de la naciones.

De todas formas aquello que es digno de destacar es que también Jerusalén, la Jerusalén histórica, también ella será destruida por este gran terremoto. Y lo digno de destacar es que no se da especial atención e importancia a todas las reliquias de todo el Cristianismo que allí están guardadas, o sea, el Santo Sepulcro…. y todas lo demás, sino principalmente el Santo Sepulcro. Todas estas cosas se destruirán. Por muy importante que sean, por sí mismas no dan ninguna salvación si el fiel no vive el Evangelio.

Esto significa que se da un recuerdo importante a los hombres, a los fieles, para que no piensen y crean que por realizar viajes espirituales, yendo a Jerusalén, al Santo Sepulcro, que no crean y se jacten que tienen por eso el privilegio de la salvación, (“y por hacerse Jatzides”, hablando con una expresión antigua, así se llamaban los que visitaban el Santo Sepulcro y se jactaban que tenían el privilegio de la salvación). Prestad atención y tened mucho cuidado a este punto. No puedes, hermano mío tener el privilegio de la salvación jactándote diciendo que te has ido a venerar el Santo Sepulcro. Esto por supuesto es válido para cualquier viaje espiritual y mucho más cuando se observa lo siguiente: En nuestra época, pero también al pasado, cuando íbamos y vamos hacer peregrinajes para venerar a santuarios sacros, a monasterios santos, a Jerusalén, desgraciadamente no tenemos piedad; nos caracteriza bastante impiedad. Debemos entenderlo bien esto. Cuántas veces los peregrinos van con autobuses viajes en alguna parte, en algún santuario y empiezan por la mañana con música y canciones mundanas… por no decir que bailan también hasta en el pasillo del autobús… ¡Y estos hombres van para venerar, para hacer un viaje espiritual de veneración! ¡Y tienen también la sensación, percepción y una seguridad en sus interiores de que esto los asegura la salvación! Y se jactan, diciendo: ¡Sabes dónde he ido yo, sabes dónde he peregrinado, sabes lo qué hice!

Oh, hermanos míos, los viajes espirituales tienen valor, y mucho valor, pero no para jactarnos, ni para asegurarnos que seguro como hemos hecho estos viajes espirituales nos salvaremos; tienen su valor, nos despiertan espiritualmente y nos incitan en nuestros corazones y nuestros nus-espíritus para un re-bautismo de nuestra fe y para una vida y experiencia evangélica. Vamos para sentirnos más fuertes y firmes espiritualmente. ¡Vamos a venerar el Santo Sepulcro y vivir sentimentalmente de que verdaderamente el Hijo de Dios se hizo hombre! Esto tiene que conmocionarnos y no regresar y decir a los otros, a nuestros compatriotas arrogantemente ¿sabes dónde he ido? Esto no… ¡Que esto nos conmocione, para hacer sentirnos más profundamente esta situación, ponernos en marcha y vivir evangélicamente para salvarnos!

En todas estas cosas que os he dicho, viene la interpretación de san Andrés de Kesarea, en esta división o partición de la ciudad en tres partes a causa del terremoto, como os he referido, para demostrar que el terremoto que ha afectado también la santa ciudad, la Jerusalén, fue resultado de la vida sucia de los Cristianos y de la infidelidad de los Judíos. Oídlo cómo lo dice:

“Esta ciudad se ha partido en tres, creemos que manifiesta la suciedad de la vida de los Cristianos, de los Judíos y de los Samaritanos que viven en esta región; o de los que están “seguros en la fe” y de los que con sus praxis sucias contaminan su bautismo y de los que para nada aceptaron el kerigma de los judíos”. El término “seguro de la fe” es de la edad media, y “seguros de fe” son aquellos que tienen una seguridad sobre su fe, es decir, dicen que “soy Cristiano, me santiguo, el Cristo ha resucitado, Jristós Anesti!, pero tienen vida sucia, manchada. Sus vidas no son evangélicas. Por tanto, por eso se destruirá la ciudad; porque los Cristianos están sucios, inconsecuentes, irrespetuosos en sus vidas espirituales y los Judíos no han creído al Evangelio.

Pero caerán también las ciudades de las naciones; caerá también la Babilonia-símbolo, es decir, Babilonia-Roma.

¿Qué significa esta caída de las ciudades de las naciones?

Oíd de nuevo lo que dice san Andrés de Kesarea: “Se disolverán las naciones o la desaparición del gobierno nacional, para que sea instalada la Realeza increada de Dios, que tendrá los fieles piadosos, los justos, los santos, según Daniel”. Para entender bien lo que dice san Andrés oíd lo que dice más abajo el versículo del Apocalipsis:

Y toda isla se fue, se perdió, y los montes no fueron hallados” (Ap 16,20)

Por la misma Santa Escritura conocemos que con las palabras isla y monte se manifiestan los estados y esto significa, icónicamente siempre, que a través de los siglos tendremos caída y disolución de pequeños y de grandes estados que siempre representan la fuerza antítea, contraria a Dios. Lo mismo sucederá también a la Babilonia. Sucedió en la histórica Babilonia y también sucederá en la Babilonia-Roma, que representa siempre la fuerza antítea, contraria a Dios. Otro intérprete contemporáneo muy acertadamente observa que Babilonia-Roma y las ciudades de las naciones son en toda época, es decir, en cada época los pueblos se encuentran en disolución y desaparición.

Esto lo podríamos ver, amados míos, por aquel sueño o visión admirable que vio Nabucodonosor, que lo interpretó Daniel. Es aquella estatua que vio Nabucodonosor, con los sucesivos imperios que se presentan y desaparecen, mientras que el reinado de la Realeza increada de Dios se expande y no se pierde nunca.

Dijo Nabucodonosor: “He visto la cabeza de oro, el pecho de plata, el vientre de cobre y los pies de hierro. Vino una piedra que esto lo derrumbó, todo esto se hizo polvo, se lo llevó el viento y se perdió”. Esta piedra que chocó a la estatua –se había cortado sola de una montaña virgen, creció, creció y creció y dominó toda la tierra.

Le dijo Daniel: “Mi Rey, estas cosas que has visto son varios imperios. El primero, el de oro eres tú. Después de ti vendrá otro imperio, el Medo-Persa. Después vendrá otro imperio, el helénico del Alejandro Magno, el de cobre. Después vendrá el imperio de hierro de los Romanos. Al final de aquel reinado vendrá el reinado de la Realeza increada de Dios”. Entonces vino el Cristo, en los tiempos del imperio romano.

Ahora oíd la historia: “Gobernando Augusto César se promulgó un edicto que todo el mundo fuese empadronado…” (Lc 2,1-2 y 3,1). ¡He aquí la profecía, he aquí la Historia! Y nació el Salvador del mundo. Los imperios pasan, estados se disuelven, aparecen y desaparecen estados, pero el reinado de la Realeza increada de Dios no se pierde, no pasa. Oído cómo lo dice esto Daniel:

“Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reinado que no será jamás destruido, ni será el reinado dejado a otro pueblo; desmenuzará, trillará y consumirá todos estos reinos del mundo, pero este reinado resucitará (de la Realeza increada) y existirá en todos los siglos, para siempre” (Dan 2,44). Trillará, pondrá en la era caballos para pisotearla, pasarán bueyes, para pisotear los reinados del mundo y el viento los levantará y se llevará la paja. Así parecerán los reinos, los estados, los pueblos de la tierra; pero el reinado de la Realeza increada de Dios permanecerá. ¡“Montañas e islas” han desaparecido! Esto significa disolución de las naciones.

San Juan el Crisóstomo clama y dice: “¿Dónde están los terribles perseguidores? Los métodos que utilizaron para hacer desaparecer la fe, dónde están las sartenes que freían a los Mártires, las orcas, las ruedas… ¿dónde está todo esto? ¿Dónde están los Nerones? ¿Dónde están los Diocletianos? Todo esto se ha callado… Todo se ha callado, se ha silenciado. Nada se oye… ¡Calígula decía que podía con un espaldarazo cortar la cabeza del imperio romano! ¡En cambio la Iglesia, dice san Crisóstomo, brilla y resplandece como el sol! (MPG 52.429.19-25)

Leí en una historia de aquí de Larisa que “los pueblos se parecen con una caldera que dentro ponen judías. Tal como hierven las judías, aquellas que están en el fondo suben a la superficie y aquellas que están en la superficie bajan otra vez al fondo”. Así se parecen los pueblos, amados míos; suben y bajan, vienen y se van. Existe la fluidez y la disolución. En este sentido “el gran terremoto” –pero lo tomamos figurativo-icónicamente- siempre se hace dentro en esta Historia. Los pueblos desaparecen.

Pero atención, debemos decir  también otra cosa, o sea que este terremoto no sólo tiene significado icónico-figurativo, tiene también dimensión física, porque el Señor cuando habló de terremotos y guerras no dejó ningún margen para cualquier otra alegoría. Así que, “el gran terremoto” es también la desaparición de los pueblos y de los estados-naciones antíteos, contrarios a Dios dentro en la Historia. Por eso también el pueblo helénico debe tener mucho cuidado y estar atento; que mire no ser antíteo, contrario a Dios, para no desaparecernos. ¡Pero el terremoto tiene también dimensiones físicas, es decir, que es un terremoto real!

De todas formas es digno de destacar que Jerusalén es conmovida, se parte en tres pedazos, pero no desaparece. Esto es muy digno de destacarlo. En los próximos capítulos, veremos que, mientras todo se habrá corrompido, la babilonia-Roma… las ciudades de las naciones… todo se habrá estropeado, -es cierto que Jerusalén histórica también ella se habrá destruido, os lo dije antes- entonces vendrá la Jerusalén no hecha a mano, esta que baja del Cielo incorruptible y brillante. Es la Realeza increada de Dios, tal como nos la describe el evangelista en los últimos capítulos del Apocalipsis. ¡Este significado tiene esta la última plaga histórica, amados míos, que vemos que después de la crisis-juicio de los pueblos y de las naciones tendremos la instalación del reinado de la Realeza increada de Dios!

¡Habla de un granizo como talántico, un granizo que cada grano tiene el peso de un tálanto! (25 kg).

Homilía 87 «Y una granizada grande con cada bola como del peso de un tálanto (25 kg) cayó del cielo sobre los hombres; y los hombres blasfemaron contra Dios por causa de la plaga del granizo; porque esta plaga era muy grande y violenta» (Ap 16,21).

El cumplimiento del terremoto, como veis, es la caída de un tamaño de granizo no acostumbrado. ¡Ha sucedido muchas veces que cuando ocurre un terremoto que caiga también una lluvia muy fuerte, una inundación o un tiempo muy malo que cumplimenta el desastre al lugar donde se ha sucedido el terremoto y se convierte en un verdadero infierno! Aquí tenemos la caída del granizado que tiene un tamaño tan grande como un tálanto, como veremos.

Este punto de la séptima plaga recuerda la séptima plaga egipcíaca, y algo  también de la plaga del primer toque de trompeta. De todas formas lo característico de la plaga es que el granizo no tiene el tamaño acostumbrado, como hemos visto tanto en la plaga egipcíaca como también al plaga del primer toque de trompeta, pero es como un tálanto, es decir, pesa igual que un tálanto. ¡Y si el tálanto es de plata pesa 42 kg!

Quizás preguntarías: “¿Por parte física es posible que se haga un granizo tan gordo?”. Pero en cualquier caso aquí está lo excepcional, mientras que en las plagas anteriores la egipcíaca y en cualquier otro que se refiere el libro del Apocalipsis, es el granizo acostumbrado, aquí da esta característica, de que tiene este tamaño. Por supuesto que se puede hacer.

¿Se ha hecho alguna vez este tipo de granizo? Por supuesto que no. ¿Se acuerda alguien en la Historia un grano de granizo de cuarenta kilos, que sea hielo, es decir, que caigan bolas de agua congelada tan gordas y que cada bola pese cuarenta y dos kilos? No, y esto manifiesta, amados míos, la ira de Dios ya en los ésjatos tiempos, cuando el mundo persiste en apostatar de Él.

De todas formas un mundo que no vuelve a la metania, ni se arrepiente, sino que hace las mismas y las mismas cosas, entonces se repite también aquel triste epodo-estribillo de la blasfemia, a causa del tamaño de la plaga. Es decir, cuando con el terremoto y este granizo gordo, “los hombres blasfemaron contra Dios por causa de la plaga del granizo; porque esta plaga era muy grande y violenta”.

El que los hombres blasfemen a Dios, ya expresa la depravación de ellos; ya no tienen margen de metania y arrepentimiento. El mundo ya -porque esta es la última plaga- se entregará al desastre, igual que en la época de Noé y en la época de Lot. Acordémonos un poco de este acontecimiento:

Dos ángeles visitaron a Lot, para ser hospedados. Los otros cuando vieron estos dos hombres jóvenes yendo a la casa de Lot, en poco rato comenzaron a reunirse gente de toda la ciudad –¡horroroso!- “desde el más joven hasta el más viejo” (Gen 19,4), así dice el texto sagrado, y tocando la puerta de Lot la decían: “¡Danos estos dos jóvenes para disfrutar y divertirnos con ellos en mariconeo, homosexualmente!” La Santa Escritura aparentemente por supuesto no dice esta frase. Y llega Lot y dice: “¡Os ruego… por favor! ¡Os ruego hermanos míos, que no hagáis tal maldad! Estos hombres que tengo hospedados en mi casa, no es permitido que yo los haga esto. Le dicen: Quítate de aquí; y añadieron: tú que eres extraño, extranjero y estás en tierra ajena, ¿has venido hacer de listo y juez en nuestra ciudad? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y Lot, creyendo en la filoxenía-hospitalidad, los dijo: He aquí ahora yo tengo dos hijas vírgenes; os las sacaré fuera, y haced de ellas lo que queráis! ¡Y ellos negaron!

Ya no había márgenes. El mal se había derramado. ¡Habéis visto magnitud de mal! Y cuando fueron tocados por ceguera, no veían ya la casa de Lot ni veían la puerta –los dos Ángeles eran tipos-figuras de la santa Trinidad, (del Logos y del Espíritu Panto), lo sabéis por la Santa Escritura esto en el Génesis 19, 1-19- entonces los ángeles dicen a Lot: “Prepárate Lot, la región se va a destruir”. ¡Con la salida del sol se quemaron Sodoma y Gomorra! No se salvó ninguna psique de aquellos hombres terriblemente pecadores.

Amados míos, dice san Jerónimo –quizá esto lo toma de este punto de Sodoma: “cuando este pecado se habrá hecho mucho encima de la tierra, entonces vendrá el fin del mundo”. Será este pecado que el Cielo ya no lo tolerará.

¿Sabéis cómo lo dice esto la Santa Escritura? Oídlo: Los tres que visitaron a Abraham –como tipo de la Santa Trinidad, es decir el Santo Dios Trinitario- dicen: “Visitaré abajo a ver a Sodoma. ¿Si acaso es verdadera la noticia que llegó hasta el Cielo?” (Gen 18,21). Aquí es una expresión antropomorfa, tal como decimos para algo increíble: “¿De verdad, es real? Voy a ver con mis ojos”. El Dios está presente en todas partes, el Dios sabe, pero indica con esta forma la magnitud, lo increíble e inconcebible de la magnitud del pecado y de la perversión y deformación.

Y hoy en día, amados míos, hemos llegado a este punto. ¿Decidme, vivimos o no vivimos ésjatos-postreros días y acontecimientos? Por esta razón, cuando los hombres llegan al fondo de los males, entonces ya no hay metania, ni arrepentimiento; se han agotado todos los márgenes para la metania, existe ya obstinación, depravación y embotamiento. Y como se dice en la Sabiduría Salomón, “el impío cuando llega al fondo de los males, desprecia” (S. Sal 18,3)

Y así terminando también la séptima plaga, amados míos, se entrega ya al juicio.

Lo que tengo que deciros y siempre os lo estaré diciendo en que no nos queda nada más que la metania. Y vayamos creando siempre clima de metania, de modo que podamos mantener una sensibilidad sobre el pecado. Cuando una situación comienza hacerse crónica, entonces ya no hay sensibilidad; es decir, comenzamos a endurecernos en nuestro interior y ya no nos importa esto. Deberemos estar siempre en metania, día y noche poner principio de metania para no llegar a la obstinación, depravación y embotamiento, y, cuando el Dios da una plaga, no llegar en aquel fenómeno triste que en vez de estar en metania continua y arrepentirnos, nos hacemos más insensibles y blasfemamos. Amín

Yérontas Atanasio Mitilineos

Copyright: Monasterio Komnineon de “Dormición de la Zeotocos” y “san Demetrio” 40007 Stomion, Larisa. Fax y Teléfono 0030. 24950.91220

Traducción Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) 22/2/2020  www.logosortodoxo.com

 

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