
La importancia de san Gregorio Palamás para occidente actual
(Por Kalistos Ware, Obispo de Dioklia)
Repasado 12/12/2025
San Gregorio Palamás en la historia y en el presente
Actas de los Congresos Internacionales de Atenas 1998 y de Limasol de Chipre 1999
Editado por Santo Monasterio Vatopedi, Athos 2000
Durante la víspera del sábado de la segunda semana del Gran Cuaresma, nosotros los ortodoxos alabamos y festejamos a san Gregorio Palamás como “la gran alegría de la Οικουμένη (Ikumeni), toda la tierra habitada (o del mundo)… la estrella y el alumbrador de toda la creación”. El Obispo de Tesalónica es honrado por la Iglesia porque posee un significado e importancia católica (universal) y ecuménica (en el sentido correcto helénico de estas palabras, no confundirse con el sentido que da Occidente y el papismo). El valor y la influencia de su enseñanza no se limitan solo a la Santa Montaña de Athos, a la ciudad de Tesalónica ni al Oriente Cristiano, sino que debemos considerarlo como teólogo de toda la Iglesia, como maestro ecuménico según la santa parádosis tradición, transmisión de los Tres Grandes Jerarcas (San Gregorio el Teólogo, San Basilio el Grande y San Juan Crisóstomo).
Sin embargo, su educación y su diaconía (servicio) eclesial son concretamente representaciones del cristianismo oriental. Nunca viajó ni estudió en Occidente, y por lo que sabemos, no conocía la lengua latina. A pesar de haber tenido contacto con teólogos occidentales durante su permanencia en Constantinopla, parece que no solo había leído, sino que en sus escritos utilizó las obras de san Agustín “Sobre la Santa Trinidad”, que habría estudiado a través de la traducción de Máximo Plamudis. Sin embargo, no tenía un conocimiento especial ni contacto con la teología escolástica occidental.
La disputa entre san Gregorio Palamás y Barlaam el Calabrés no debe considerarse como una contraposición entre Oriente helénico y Occidente latino, sino más bien como un desarrollo dentro del pensamiento ortodoxo oriental, un choque que comenzó básicamente por dos interpretaciones distintas de las Escrituras areopagíticas (de san Dionisio el Areopagita): una filosófica (de Barlaam) y la otra mística empírica por experiencia vivida (de san Gregorio Palamás). San Gregorio no formuló su enseñanza teológica como resultado de un diálogo con el “tomismo” o el nominalismo, sino que la basó estrictamente en la tradición patrística vivida y experimentada, que había aprendido como monje aghiorita o athonita.
¿Si san Gregorio, Obispo de Tesalónica, era descendiente de la vida y cultura religiosa bizantina, o mejor dicho, del Imperio Romano, cómo se le puede considerar un teólogo ecuménico? ¿Cuál es su significado e importancia hoy para Occidente?
Este significado e importancia pueden resumirse en tres palabras: Misterio, participación y metamorfosis.
- Misterio
El mundo occidental, durante los últimos siglos, ha vivido bajo la tiranía de un desbordante racionalismo, y precisamente nosotros, los ortodoxos, durante la época de nuestro “cautiverio babilónico” (utilizo la frase del inolvidable Florovsky), hemos vivido también bajo la influencia de ese mismo racionalismo. En este Occidente racionalista —que, no obstante, tiene también una tradición mística— san Gregorio Palamás proclama de manera que muchos occidentales encontraron inesperada y fascinante que Dios es un misterio que supera todo concepto y reflexión, cualquier entendimiento y conquista. Utilizando ideas que, en última instancia, provienen de Parménides y Platón, escribe enfáticamente: «Toda naturaleza o fisis es ajena a la naturaleza divina. Porque si Dios es fisis (naturaleza), lo demás no es naturaleza. Si cada uno es fisis, entonces el Dios no es fisis… Ninguno de los creados tiene comunión o aproximación con la fisis o naturaleza superior».
De manera característica areopagítica, san Gregorio Palamás habla sobre Dios como “una supremacía captada sobre-eminentemente”. Dios es “la supra-esencia anónima… y superónima o supra-nominable”. No es solamente el Ων (on, ser o existencia) real, sino supra-Dios y supraesencial. Pero esta supra-esencialidad no debe ser asimilada como un género de esencia o sustancia in sui generis, porque Dios trasciende los límites de esta misma supra-esencialidad, tal como escribe san Gregorio Palamás: “… de esta misma supra-esencialidad auto-supra-esencialmente es infinitamente superior”.
Sin embargo, este énfasis en el acercamiento apofático (afirmación negativa, es decir, lo que no es) de Dios no es fácilmente aceptado por todos los teólogos occidentales. Algunos lo ven como un peligro de oscurantismo, insensatez y engaño (Illtyd Trethowan, Irrationality in theology and the palamite distinction, Eastern Churches Review 9:12, 1977, pág. 251). Si intentáramos presentar la teología de san Gregorio Palamás con convicción a un auditorio occidental, debemos dejar claro que, según la teología apofática correctamente entendida, Dios es realmente superior al logos, pero no contrario al logos. Debemos recalcar que el pensamiento de san Dionisio el Areopagita, como el de san Gregorio Palamás, es que la teología apofática (lo que no es, negativa) y la catafática (lo que sí es), positiva no son contrarias ni alternativas, sino complementarias. Una presupone y condiciona a la otra.
San Gregorio Palamás, a pesar de su respeto hacia el misterio divino, también reconoce el valor de los argumentos silogísticos. De hecho, en la disputa sobre el Filioque, no fue Barlaam, sino san Gregorio Palamás quien aplicó el “silogismo demostrativo”, un esquema filosófico proveniente de Aristóteles. Aunque creía que el hombre tiene una δύναμις *dínamis (potencia y energía, poder) de percepción mística mucho más superior a la mente o al cerebro intelectual, no negaba la importancia de la διάνοια (diania “dianús”: cerebro, mente o intelecto), la cual es un regalo de Dios y debe ser utilizada plenamente y positivamente. La crítica a la filosofía helénica no era unilateralmente negativa, sino cuidadosamente limitada y restringida, lo que corresponde a la actitud de los Padres anteriores, como los Padres Capadocios, san Máximo el Confesor, san Juan Damasceno, etc.
Cuando en Occidente hablamos sobre la teología de san Gregorio Palamás (palámica, debemos recalcar las dos partes del pensamiento dogmático de san Gregorio: el apofático (lo que no es) y el catafático (lo que sí es).
- Participación
A pesar de que Dios es verdaderamente un misterio superior a toda percepción, más allá de toda esencia y totalmente trascendental, es a la vez coexistente, omnipresente y plenitud de todo, tal y como decimos sobre el Espíritu Santo. Esto nos conduce al segundo leitmotiv (premisa) de la teología de san Gregorio Πalamás; paralelamente al tema del misterio, también habla sobre la participación. Dios, sobre su esencia o sustancia, es superior y está más allá de cualquier participación, pero sus energías increadas penetran en todo el cosmos y vivifican toda la creación. Con nuestra participación en estas divinas energías (increadas), el Dios supra-trascendental se hace “más co-naciente de nuestros miembros, más cercano a nuestro corazón” (adaptando una frase de san Nicolás Kabásilas).
Desarrollando esta distinción de la «unión» entre la divina esencia y las divinas energías (increadas), Palamás recurre a la antinomia y a lo paradójico. Así escribe en su “Apología” sobre Dios: “Porque es Ων (ser) y no Ων (no ser), en todas partes y en ninguna, poliónimo (multinombre) y anónimo o innominable, siempre móvil e inmóvil, y simplemente todo y nada de todo esto”. Dios, en su relación con nosotros, es a la vez trascendental y co-existente; “se entiende y no se entiende, se participa y no se participa, accesible e inaccesible”. El panteísmo se excluye, pero se salva la divinidad en todo. El Dios permanece un misterio inmensurable e inagotable por su esencia increada, pero los hombres se unen con Él por la χάρις (jaris: gracia, energía increada), mediante las divinas energías increadas, las cuales no constituyen un intermedio entre Él y nosotros, ni un regalo creado que Dios nos entrega, sino una presencia inmediata del mismo Dios en su irreducible plenitud: “… pero como totalidad θεοπρεπής (zeoprepís: de forma o manera divina o tal como Dios manda) en cada una de sus energías y acciones”.
Escribe característicamente san Gregorio: “El Dios, causante de todo por la supra-esencial fuerza y energía (increada), pero permaneciendo entero en sí mismo, habita totalmente en aquellos que se han hecho dignos de su unión, y no transmite su propia naturaleza, sino de su propia δόξα (doxa: gloria, luz increada) y esplendor”.
Esta perseverancia en la participación inmediata del hombre en las energías increadas de Dios constituye a san Gregorio Palamás como el teólogo por excelencia de la experiencia personal. Según san Gregorio, lo divino no es una idea abstracta, ni una hipótesis filosófica, sino aquel presente vivo, energizante u operante que encontramos “cara a cara” o “persona a persona” en nuestra experiencia. La puerta del cielo está en todas partes, y cada hombre puede descubrirla en su propio corazón. Este asunto de la experiencia personal constituye el tema básico de la disputa entre Barlaam y san Gregorio Palamás. ¿Podemos los hombres tener un encuentro inmediato con el verdadero Dios “persona a persona” o “cara a cara” mediante la unión mística en esta vida presente? Barlaam respondió: No. En cambio, san Gregorio Palamás dijo: Sí.
Aquí hay otro punto que, a pesar de que en Occidente actual muchos meditadores apoyan con entusiasmo la teología de san Gregorio Palamás sobre las divinas energías (increadas) y la experiencia personal, algunos son desconfiados y escépticos. Desde la época de Barlaam y de Dimitri Kidonis, san Gregorio fue acusado de ser maestro de diteísmo (deidad dual), reduciendo la sencillez de Dios, y estas acusaciones se repiten hasta hoy, no solo por parte de romanocatólicos, sino también de algunos anglicanos y protestantes. Además, muchos occidentales siguen sosteniendo que el discernimiento o distinción palámica.patrística entre esencia y energías carece de una base patrística anterior. Según la opinión de estos occidentales, Palamás tergiversa y malinterpreta la enseñanza de los Capadocios y de san Máximo. Para nosotros los ortodoxos que honramos la memoria de san Gregorio Palamás, nos queda una enorme lucha, combate y esfuerzo ilustrativo y explicativo en este punto.
III. Metamorfosis
Con mi segunda palabra, “participación”, se vincula estrictamente la tercera, “metamorfosis (transformación)”. Las energías increadas de las que los santos participan, se apocaliptan/revelan en ellos como luz (increada). Y esta luz se identifica con la luz (increada) que resplandeció en la persona y rostro de Cristo en el monte Tabor, la que resplandecerá de él durante la Segunda Parusía Presencia, Venida. Escribe san Gregorio Palamás: “Está clarísimo que la luz vista por los Apóstoles en el monte Tabor es una y la misma divina luz (increada), como también se ve ahora por las psiques (o hombres) que han hecho sus catarsis y están purgadas y sanadas y también es la existencia hipostática de los futuros bienes eternos?15
Esta luz Tabórica y esjatológica la que también puede llamarse “gnofos” (nube de luz que deslumbra trasciende toda luz, es accesible en su esencia, no partícipe) también transforma, metamorfosea a los participantes de ella. Los participantes se convierten en luz, también sus psiques y cuerpos. La antropología de san Gregorio Palamás es “holística” y unida, y no acepta ninguna división entre psique y cuerpo. “…el cuerpo co-glorificada o co-deificado con la psique-alma” escribe san Gregorio usando una frase de san Máximo el Confesor18. De manera y forma perfecta y entera se hacen los santos de esto que contemplan. Tal como dice T. S. Eliot: “Tú eres la música al tiempo que dura la música”. Escribe san Gregorio Palamás: “El que ha percibido la divina energía increada también está alterado, convertido por la divina alteración, él es tal cual como es la luz”18. Además, esta luz increada del Tabor se transmite no sólo en los cuerpos y las psiques-almas de los hombres sino también en toda la creación, en todas las cosas materiales, en cada árbol, piedra y fuente. La enseñanza de san Gregorio Palamás sobre la metamorfosis, transformación del hombre y de toda la creación, es de una necesidad urgente e importante para Occidente como de la Helade-Grecia actual. Vivimos en una época que busca placer corporal, carnal y hedonismo de cualquier manera posible, pero no muestra ningún respeto para el cuerpo en sí. La antropología de san Gregorio Palamás nos ofrece exactamente este antídoto que necesitamos. También vivimos en una época que se ha olvidado que la fisis, naturaleza es sagrada y que es un regalo de Dios y el medio de comunicación con Él. La Teología de san Gregorio sobre Divinas energías (increadas) y la metamorfosis (transformación) universal, entrega en nuestras manos un arma dinámica contra la mundificación o secularización actual y contra la terrible contaminación del medio ambiente. San Gregorio Palamás obispo de Tesalónica es por excelencia un santo ecológico.
Misterio, participación y metamorfosis estos tres términos hacen de san Gregorio Palamás un mege-didáscalos (mega-maestro) ecuménico quien sobre-ilumina a toda la creación, y quien habla especialmente a Occidente.
Kalistos Ware, Obispo de Dioklia
SUMARIOS DE LOS CONGRESOS INTERNACIONALES DE ATENAS Y LEMASOL DE CHIPRE
Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) www.logosortodoxo.com, heleno-griego nativo, instruido en la Santa Parádosi-Tradición y en la lengua (katharévusa) del Nuevo Testamento la que actualmente se habla en el pueblo fiel heleno-ortodoxo.







