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Dic 18 2024

Filocalía tomo 1 San Diádoco de Fótica 100 capítulos gnósticos 10 condiciones para la zéosis

 

*Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Α΄

Άγιος Διάδοχος επίσκοπος Φωτικής

TRADUCCIÓN REPASADA 18/12/24

San Diádoco de Fótica

10 condiciones y virtudes para la zéosis

100 capítulos gnósticos

**Breve biografía:

«Nuestro santo padre, Diádoco, quien fue obispo de Fotiki en la Antigua Epiro de Iliria, vivió antes del siglo VII. Esto lo deducimos de los escritos de san Máximo, en los que menciona capítulos de Diádoco. Que era un hombre sabio que brillaba tanto en la práctica como en la como en la θεωρία zeoría contemplación, se puede deducir de sus enseñanzas en estos logos. Lo ha compuesto excelentemente después de una experiencia filosófica de muchos años y tras haber vivido numerosas elevaciones divinas en su corazón. Lo dividió en cien capítulos y reveló las más profundas y secretas funciones de la oración con toda precisión; y después de llenarlo densamente con logos y palabras de la Sagrada Escritura y con contemplaciones de conocimiento-gnosis espiritual exacto, como muestra de la enseñanza del sagrado trabajo en la nipsis, compuesto de todas las virtudes, lo dejó para todos los padres nípticos y teóforos que vinieron después de él.»

Por eso, muchos de ellos, en sus obras nípticas, a menudo se refieren a estos capítulos, como a tablas precisas, y citan textualmente testimonios de ellos. También los menciona el santo Focio (lectura 201), diciendo: «A estos diez términos o condiciones siguen los cien capítulos; y este discurso está excelentemente compuesto para los que se ejercitan en la virtud y para los entrenados en las obras de perfección, sin contener ninguna ambigüedad…». El concilio que tuvo lugar en presencia de Andrónico Paleólogo, Gregorio de Tesalónica, Simeón de Tesalónica, Gregorio el Sinaíta, el santísimo Calixto, y muchos otros, dan testimonio de que este discurso es irreprochable.

Varios de estos padres hacen referencia a sus capítulos en sus propias obras espirituales, citándolos textualmente.

El centésimo capítulo, que Focio escribe, aunque parece reprochable, el divino Máximo, sin embargo, lo libera de toda duda, interpretando su significado de acuerdo con el correcto propósito de la piedad y fe ortodoxa, como se muestra aquí al final de los capítulos.

**Comentarios introductorios: San Diádoco, obispo de Fotiki en Epiro, en la actual Paramythia, floreció durante el siglo V. Es sorprendente cómo un teólogo y padre níptico tan grande es tan poco conocido, a pesar de que San Gregorio Palamás, en sus luchas a favor del Hesicasmo y su teología mística, se refiere varias veces a San Diádoco.

Los editores de la Filocalía elogian al divino Diádoco como un gran Padre níptico y, de las pocas obras que se han conservado de él, eligieron solo la más breve, los “Diez Términos o Condiciones”, y la más extensa, los “Cien Capítulos Gnósticos”. Se trata de una obra de profundísima experiencia espiritual, literalmente inspirada por el Espíritu Santo, con el uso de un gran número de palabras originales, con el fin de expresar complejos movimientos, sensaciones y sabores místicas de la psique alma.

Aunque los “Cien Capítulos” se presentan como textos autónomos, sin embargo tienen una unidad interna que también podría expresarse en prosa común. Pero los santos Padres, especialmente los nípticos, han preferido el método conciso de los capítulos para expresar esta experiencia concreta y para que los monjes y fieles puedan memorizarlos más fácilmente. También debe observarse que las obras de San Diádoco se distinguen por su elegancia lingüística ática y la claridad en la forma de expresión y formulación.»

Por más clara que sea la expresión de las experiencias inspiradas por el Espíritu Santo, solo podríamos sentirlas a través de una afinidad interior. Deberíamos encontrarnos en el estado espiritual de San Diádoco, cuya psique-alma ardía completamente con el amor de Cristo, cuya νούς nus (espíritu de la psique) estaba en el resplandor de la luz increada, cuya humildad mantenía al santo deificado en autoconocimiento, cuyo cuerpo se regocijaba junto con su psique-alma, cuyas contemplaciones y visiones espirituales se sucedían unas a otras, cuya oración en el corazón se había convertido en naturaleza, y cuya unión mística con Dios era continua, para que comprendamos plenamente el contenido de sus experiencias.

«Y precisamente desde este estado de amor radiante de la psique-alma de San Diádoco surgieron los dulcísimos ‘Cien Capítulos Gnósticos’, tanto en esencia como en forma, que están dirigidos principalmente a los monjes, pero que tienen una importancia más general para el uso de toda la Iglesia, ya que abordan los problemas de la psique-alma cristiana, que es llamada por Cristo a subir todos los peldaños de la perfección cristiana. Pero incluso si alguien no logra alcanzar la perfección relativa, siempre queda el beneficio de la humildad que conlleva la derrota, y esto es una ganancia positiva.

«En los ‘Cien Capítulos Gnósticos’ se encuentran soluciones y explicaciones claras de los problemas internos de los monjes y laicos, salidas a los callejones sin salida de las psiques-almas, justificaciones de los diversos fenómenos psicopatológicos, indicaciones de medios de psicoterapia y curación, se expone la escala de la vida en Cristo, se revelan los misterios de la teología mística, se desarrolla la enseñanza de la oración espiritual del corazón o de Jesús y, finalmente, se señala el camino de la alegría, la paz, la agapi (amor incondicional), la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) en el Espíritu Santo y la θέωσις zéosis (divinización, deificación) del hombre en la divina luz increada.

En cuanto a los ‘Diez Términos o Condiciones’, estos constituyen la máxima expresión de la vida en Cristo, que consiste en la fe, como una comprensión impasible (sin pazos) de Dios y como la elevación del νούς nus hacia lo esperado; en la paciencia, como una espera ininterrumpida del Invisible; en la no avaricia, cuando uno no desea nada; en el conocimiento-gnosis de Dios por aquel que ignora completamente a sí mismo porque vive en Dios; en la humildad, que se manifiesta en el olvido de las buenas acciones realizadas; en la apacibilidad o mansedumbre, como un deseo ardiente de no enfadarse; en la pureza, que se expresa como una sensación continua de unión con Dios; en el amor, que se distingue por el aumento de la amistad hacia los que ultrajan; y finalmente, en la transformación de la psique-alma, que es provocada por la constante ocupación y reflexión en Dios, y en la alegría por la espera de la muerte.

San Diádoco es, sin duda, uno de los más grandes padres nípticos, que ha influido positivamente en la Tradición Ortodoxa espiritual y en la monástica y ha enriquecido la literatura hisijasta y teológica de la Iglesia.

Αίσθηση (éscisi)

Αίσθηση sentido, sensación, sentimiento, intuición, sensibilidad, instinto o percepción interior del corazón, según contexto. Este es el tema básico de los cien capítulos, por eso hecho una traducción pequeña del término, aunque al final pongo un miniléxico que se sugiere leer antes de empezar a estudiar los capítulos.

Νοερά αίσθηση (noerá észisi) constituye un término níptico consagrado. Sinónimas formulaciones son: “espiritual, del corazón, ο divino sentido, sentido, sentimiento, sensación, instinto, sensibilidad”. Está y no está en nuestro interior. Se entiende que no está cuando el nus no ha hecho la catarsis, purificación del oscurecimiento de los pazos y no se ha convertido en vehículo de la increada energía Jaris (Gracia). Con ésta noerá αίσθηση (éscisi) se reciben y hacen perceptibles y sensibles en el corazón las divinas apocalipsis (revelaciones). De los antiguos Padres habla mucho sobre esto san Diádojo de Fótica. Más detalladamente habla el magno contemplativo de los hisijastas san Gregorio Palamás. (Ver: Sobre los Santos Hisijastas).

San Juan el de la Escalera nos dice: El nus el noerós (espiritual) por supuesto dispone de noerá αίσθηση (éscisi). Esta αίσθηση (éscisi) que está y no está pues que la busquemos y pidamos continuamente. Porque cuando ella se manifiesta, los sentidos exteriores cesarán por sí solos actuar de las suyas. Esto exactamente teniéndolo en cuenta un sabio dijo: “Y encontrarás αίσθηση (éscisi) sentido, sensación, sentimiento, intuición divina”. (Logos, 26º, Sobre el discernimiento, v.17A)

San Gregorio el Sinaita, Filocalía v.3: “Considera que la gnosis o el conocimiento de la verdad es principalmente el αίσθηση sentimiento de la Χάρις (jaris, gracia energía increada).

 

Preámbulo

Diez condiciones y virtudes para la zéosis

 

  1. Condición de la fe es el pensamiento sereno y la comprensión de Dios impasiblemente, sin πάθος pazos
  2. Condición de la esperanza es la salida del nus hacia los bienes esperanzados.
  3. Condición de la paciencia, perseverancia es que uno vea con los ojos interiores al invisible Dios como si fuera visible ante Él teniendo paciencia continua y firme.
  4. Condición de desprendimiento y ausencia de avaricia es que uno quiera no poseer lo mismo que otros desean poseer.
  5. Condición de conocimiento o gnosis espiritual, (sabiduría), es ignorarse a sí mismo y encontrarse en éxtasis con Dios.
  6. Condición de humildad es tratar de olvidar el propio mérito de las buenas obras.
  7. Condición de la falta de ira es que uno tenga gran y profundo deseo de no enojarse y no dejarse llevar por la ira.
  8. Condición de psicoterapiado, sanado y purificado es la intuición, sensación y sentimiento perpetuo que uno está unido con Dios.
  9. Condición de la agapi, (amor incondicional, altruista) es que uno sienta que crece su amor y caridad hacia los que nos enojan, insultan, hieren, rayan y no nos quieren.
  10. La condición de la perfecta alteración y conversión es sentir el placer y el gozo provocado por la agapi-amor a Dios, y que el horror que se siente ante la muerte se convierta en gozo, placer y alegría.

 

Logos ascético separado en 100 versículos prácticos de gnosis espiritual y discernimiento

Cap. 1-5 Infraestructura espiritual de la vida en Cristo.

  1. Antes de toda contemplación espiritual, hermanos, deben preceder, la fe, la esperanza y la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado), pero sobre todo la agapi. La fe y la esperanza enseñan al hombre a despreciar los bienes materiales. Mientras que la agapi une la psique-alma con las virtudes de Dios, buscando y siguiendo al Invisible con νοερά αίσθηση, (sentimiento, sentido espiritual).
  2. Sólo el Dios es bondadoso y bueno por naturaleza. El hombre se convierte y se hace bondadoso con el cuidado de su conducta a través del verdadero bien, es decir, a través de Dios. Y el hombre cambia y se vuelve lo que no es, es decir, bondadoso, cuando la psique-alma al cuidar el bien, se acerca tanto a Dios, cuanto la fuerza de la psique-alma se activa en el bien. Porque dice el Señor: “Transformaos y haceos bondadosos, misericordiosos y caritativos, como vuestro Padre en el cielo” (Lc 6,36).
  3. El mal no tiene existencia natural, ni nadie es malo por naturaleza. Porque el Dios no creó nada malo. Pero cuando uno empieza a desear el mal, entonces lo inexistente empieza hacerse existente, tal como lo quiere aquel que lo hace. Por lo tanto, debemos descuidar la costumbre del mal con el cuidado de la memoria de Dios. Porque la naturaleza del bien es más poderosa que la costumbre del mal. Esto se debe a que el bien existe, en cambio el mal no, excepto cuando lo realizamos.
  4. Todos los hombres estamos formados “como a imagen de Dios”. Pero la “semejanza a Dios” solo la poseen aquellos que con mucho agapi-amor han sometido su libertad a Dios. Porque cuando no pertenecemos a nosotros mismos, entonces somos semejantes a Aquel que nos ha reconciliado Consigo mismo a través de la αγάπη agapi (amor incondicional e increada). Esto nadie puede conseguirlo, si no convence a su psique-alma de no dejarse seducir por la fácil gloria vana de este mundo.
  5. Independencia o autogobierno es la voluntad de la psique-alma lógica, que se orienta inmediatamente hacia lo que desea y quiere. Debemos persuadirla para que esté siempre preparada en girar y dirigirse únicamente hacia el bien, de modo que siempre con los conceptos y pensamientos bondadosos y buenos borremos la memoria del mal.

Cap. 6-9 Voluntad independiente- luz de la gnosis-logos-medianidad.

  1. La verdadera luz de la gnosis (conocimiento) es la capacidad de discernir sin error el bien del mal. Entonces, el camino de la virtud, conduciendo el νούς νούς nus (espíritu de la psique) hacia Dios, el Sol de la justicia, le introduce a la luz infinita (increada) de la gnosis (increada), de manera que busque claramente con valor y buen ánimo la αγάπη agapi (amor incondicional). Debemos, pues, con valor, fervor y ánimo sin ira, arrebatar y defender lo justo a quienes se atreven a insultarlo y pisotearlo. Porque el afán o celo para la piedad combate y vence no con odio, sino mediante la corrección y el control.
  2. El logos espiritual informa la νοερά αίσθηση (noerá észisi: sentido, percepción espiritual), porque proviene de Dios a través de la energía (increada) de la agapi. Por eso no se fatiga nuestro νούς nus (espíritu de la psique) durante sus consideraciones y contemplaciones teológicas, porque entonces no tiene aquella pobreza que conduce a la búsqueda de conceptos y significados, puesto que se extiende en contemplaciones espirituales tanto como lo quiere la energía (increada) y acción de la αγάπη agapi. Por lo tanto, siempre es bueno esperar, con fe inspirada y movida por la agapi, la iluminación del logos. Porque no hay nada más pobre en el mundo que filosofar sobre Dios sin tener la iluminación de Dios.
  3. Cuando alguien no está iluminado, no debe emprender y ocuparse de temas espirituales; pero tampoco aquel que es enriquecido e iluminado abundantemente por la bondad del Espíritu Santo, no debe empezar hablar sobre estos. La pobreza en los asuntos espirituales conlleva la ignorancia, pero la riqueza espiritual impone silencio, no permite la homilía (hablar); ya que la psique-alma, embriagada por la αγάπη agapi (amor incondicional e increada) de Dios, desea dentro de su silencio disfrutar y gozar la δόξα doxa (gloria, energía y luz increada) del Señor. Por lo tanto, debemos observar cuando nos encontramos en un estado intermedio y entonces hablar de Dios. Este estado, genera a la psique-alma un tipo de logos y palabras llenos de doxa gloria increada, mientras que el esplendor de la divina iluminación alimenta la fe de aquel que dice estos logos, para que él sea el primero en saborear y gozar de los frutos de la divina gnosis (conocimiento increado) a través de la αγάπη agapi. Porque el agricultor que trabaja duro en el campo, debe ser el primero en saborear los frutos (2Tim 2,6).
  4. La sabiduría y la gnosis (conocimiento) son carismas del único Espíritu Santo. Pero, cada carisma energiza y opera de distinta manera. “A uno se le da sabiduría, a otro, gnosis (conocimiento), por el mismo Espíritu” (1Cor 12,8), como también testifica el Apóstol Pablo. Y la gnosis une al hombre con el Dios a través de la experiencia, pero no mueve la psique-alma a hablar logos sobre los seres. Por ello, algunos que se ejercitan a la vida monástica, son iluminados por la gnosis con νοερά αίσθηση, (noerá észisi: sentido, percepción y sentimiento espiritual), pero sus psique-almas no se mueven a hablar sobre logos divinos. Pero, la sabiduría, cuando se otorga junto con el temor y la gnosis (y esto no es frecuente), revela las propias energías de la divina gnosis; porque la gnosis acostumbra a iluminar al νούς nus a través de la experiencia, en cambio, la sabiduría le ilumina con el logos espiritual. La gnosis-conocimiento la provoca la oración, la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) prolongada y la perfecta despreocupación; la sabiduría, en cambio, proviene del continuo estudio de los logos de Dios, que se hace sin vanagloria, y, sobre todo, de la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios.

Cap. 10-14 La parte irascible o emocional de la psique-alma- dos logos- agapi de Dios-éxtasis.

  1. Cuando la parte irascible o emocional de la psique-alma se mueve contra los πάθος pazos, debemos conocer que es tiempo de silencio, porque es la hora de lucha. Pero cuando alguien observa que esa turbulencia, sea por oración, misericordia y compasión, se ha convertido en calma y serenidad, entonces que mueva su psique-alma hacia el έρως eros (amor ardiente) de los logos de Dios; pero asegurando las alas del νούς nus con el lazo de la ταπεινοφροσύνη tapinofrosini humildad (conducta interior humilde, sana y serena). Porque si uno no se rebaja y no se humilla a sí mismo profundamente con desprecio total, no puede hablar de la grandeza de Dios.
  2. El logos espiritual siempre vigila y protege la psique-alma de la vanagloria, porque la ilumina en todas sus partes y hace indiferente sin necesidad a los honores humanos. Por eso también vigila y guarda la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) de las fantasías, transformándola y orientándola completamente hacia la αγάπη agapi de Dios. Por el contrario, el logos de la sabiduría mundana siempre mueve e incita al hombre a la vanagloria a la ambición; como no satisface la psique-alma con νοερά αίσθηση noerá észisi (sentido, sentimiento y percepción espiritual), produce en sus seguidores amor por los elogios, alabanzas, puesto que es producto de los hombres vanagloriosos, vanidosos. Reconoceremos, pues, la energía del logos divino y espiritual sin engañarnos, si las horas que no hablamos las dediquemos en silencio sin preocupaciones y en la ardiente memoria de Dios.
  3. Aquel que ama a sí mismo, no puede amar a Dios. Aquel que no ama a sí mismo a causa de su sobreabundante riqueza de la agapi de Dios, éste ama a Dios. Este hombre nunca busca su propia gloria, sino la doxa-gloria increada de Dios. Porque aquel que ama a sí mismo ama su propia gloria; mientras que aquel que ama a Dios ama la doxa-gloria increada de su Creador. La característica de la psique-alma que tiene νοερά αίσθηση, (sentido, sentimiento, percepción espiritual) y ama a Dios, es buscar siempre la doxa-gloria de Dios en todos los mandamientos que realiza y complacerse en su propia humildad. Porque a Dios pertenece la doxa-gloria increada por Su grandeza, en cambio, al hombre corresponde la humildad con la cual nos hacemos familiares e íntimos de Dios. Cualquier cosa que hagamos, digamos siempre nosotros también con alegría: “por la doxa-gloria de Dios”, aquello que decía san Juan el Bautista que aquel debe ser glorificado, en cambio, nosotros que disminuyamos: “Es preciso que él crezca y yo mengue. [De acuerdo con el plan de Dios, por el que yo he sido enviado, aquel debe aumentar en influencia y doxa-gloria y yo menguando de modo que no sigan a mí, sino a él], (Jn 3,30).
  4. Conozco a uno que ama tanto a Dios – y a pesar de eso, se lamenta o está en luto/duelo (espiritual), porque no le ama tanto como le gustaría- de modo que su psique-alma se encuentra constantemente en un deseo ferviente de que el Dios sea glorificado por él, en cambio, él mismo es como si no existiera. Este hombre ni siquiera es consciente de cuánto ama a Dios, aun cuando otros lo elogian. Y esto sucede porque, debido a su profundo deseo de humildad, no percibe su propio valor, sino que sirve a Dios conforme a la ley de los sacerdotes; y por su gran amor a Dios, olvida su propio valor, escondiendo en lo profundo de su agapi-amor por Dios su orgullo, con un espíritu de humildad. Así, se ve a sí mismo siempre como siervo inútil, inferior de su propio valor, impulsado por el deseo de humildad. Esto debemos hacerlo también nosotros, evitar toda gloria y honor por la riqueza desbordante de la inmensa agapi-amor al Señor, que tanto nos ama.
  5. Aquel que ama a Dios con αίσθηση észisi (sentido y sentimiento) del corazón, ése es conocido por Él (1Cor 8,3). Porque cuanto más recibe y experimenta uno en la psique-alma con αίσθηση sentido y sentimiento la agapi de Dios, tanto más aumenta su agapi a Dios. Este hombre no cesa nunca desear con un fuerte έρως eros (amor ardiente) a conocer más a Dios, hasta que sienta esta αίσθηση (sentido, percepción, sensación y sentimiento) incluso en sus huesos. Ya no se conoce a sí mismo, sino que está completamente transformado por la agapi-amor de Dios. Este hombre está en este mundo, pero a la vez no está en él. Aunque se encuentra en este mundo con su cuerpo, pero vive fuera del mundo debido a su agapi-amor, mientras su psique-alma se orienta constantemente hacia Dios. A medida que su corazón está ardiendo continuamente con fuego de la agapi, un anhelo le empuja a apegarse a Dios, ya que ha salido fuera del amor a sí mismo a causa de su agapi-amor hacia Dios. Dice el Apóstol Pablo: “Porque si hemos salido fuera de nosotros mismos lo hemos hecho para Dios, si hablamos con lógica, sano juicio, prudencia y humildad, lo hacemos para vosotros” (2Cor 5,13).

Cap. 15-18 Agapi fraternal-temor de Dios-condiciones de la agapi.

  1. Cuando uno empieza a sentir en abundancia la agapi-amor de Dios, entonces empieza amar también a su prójimo con αίσθηση sentido y sentimiento espiritual. Esta es la agapi por la cual hablan todas las Escrituras. La amistad basada en el cuerpo-carne se disuelve fácilmente cuando aparece alguna causa insignificante, porque no está conectada, ni unida con αίσθηση sentido y sentimiento espiritual. Pero en el hombre que energiza, opera el Dios, aunque surja alguna discordia, el lazo de la agapi-amor no se rompe. Porque con el calor de la agapi de Dios, la psique-alma vuelve a calentarse en sí misma al bien y rápidamente restaura en su interior la agapi-amor hacia el prójimo con mucha alegría y gozo, aunque haya sido insultada o perjudicada exageradamente por él; y con la dulzura de Dios aniquila la amargura del conflicto o la disputa.
  2. Nadie puede amar a Dios con αίσθηση sentido y sentimiento en el corazón, si antes no Le teme con todo su corazón. Porque la psique-alma alcanza esta agapi, tras haber hecho la catarsis y ha ablandado, psicoterapiado y sanado de algún modo, por la energía y acción del temor. Sin embargo, nadie puede alcanzar ese temor de Dios, como dijimos, sin renunciar a todas las preocupaciones mundanas de esta vida. Porque cuando el νούς nus (espíritu de la psique) unido con la mente se encuentra con mucha ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), despreocupación y ataraxia, entonces es inquietado y ablandado por el temor de Dios, y le limpia y le sana de cada terrenal, para traerle a una gran agapi-amor por la bondad de Dios. Así, el temor pertenece a aquellos que se encuentran en el estadio de la catarsis (sanación, psico-terapia) del pecado (enfermedad, psíquica y espiritual) y tienen una agapi mediana, moderada. Pero la agapi perfecta pertenece a aquellos que ya han consumado la catarsis y se han psicoterapiado, los cuales no sienten temor; porque la perfecta agapi expulsa el temor (1Jn 4,18). Pero los dos -el temor y la agapi- pertenecen sólo a los justos, los cuales con la energía (increada) del Espíritu Santo cultivan las virtudes. Por eso la Escritura dice: “Temed al Señor todos Sus santos fieles” (Sal 33,10). Y en otra parte dice: “Amad a Dios todos Sus santos fieles” (Sal 30,24); para que sepamos bien que en los justos que aún están en la catarsis, pertenece el temor a Dios con una agapi moderada, mediana, tal como dijimos, en cambio la perfecta agapi y apego, unión de la psique-alma a Dios pertenece a los que han hecho la catarsis, psicoterapia y sanación. En ellos no hay ni rastro de temor o miedo, sino incesante agapi-amor fulgurante y un apego de la psique-alma a Dios con la energía (increada) del Espíritu Santo, tal como dice también el profeta David: “Mi psique-alma se apegó en Ti y te sigue; y tu mano derecha me sostiene *(Justo en la teología de los Padres ortodoxos es también aquel que ha llegado a tener la mayor de las virtudes que es el discernimiento, distinguir entre creado e increado y discernimiento de espíritus, todas las virtudes son acompañadas por la justicia.)
  3. Las heridas del cuerpo cuando se dejan sin cuidar, se endurecen, no sienten el efecto de los medicamentos de los médicos; en cambio, si se limpian, por la influencia de la energía del fármaco, se curan a veces rápidamente. Así también en la psique-alma, mientras uno no la cuida, está totalmente cubierta de la lepra de la φιληδονία filidonía (placer, hedonismo o la voluptuosidad), no puede sentir el temor a Dios, aunque uno le hable continuamente sobre el terrible juicio de Dios. Sin embargo, cuando la psique-alma con gran atención y cuidado empieza hacer la catarsis, purgarse, psicoterapiarse y sanarse, entonces siente el fármaco vivificante del temor a Dios que la quema con las inspecciones de la conciencia en el fuego de la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad). Así, poco a poco, se purga y se limpia hasta llegar a la catarsis total. Y a medida que disminuye el temor, tanto aumenta la agapi-amor de la psique-alma hasta llegar a la perfecta agapi, que tal como hemos dicho, no hay miedo, temor, sino απάθεια apázia completa que se logra por completo para la δόξα-doxa (gloria, luz increada) de Dios. Que sea, pues, por nosotros siempre motivo de admiración y alabanza, primero el temor a Dios y después la agapi-amor que es la plenitud, consumación del perfeccionamiento que legisla el Cristo.
  4. Aquella psique-alma que no se ha liberado de las preocupaciones cósmicas, mundanas, no puede amar auténticamente a Dios, ni puede odiar al diablo tanto como se merece, porque lleva encima suyo las preocupaciones de la vida que la cubren y abruman con su peso. Por eso el νούς nus no puede juzgar correctamente las cosas que conducen a la agapi-amor de Dios o al odio al diablo, de modo que pueda decidir sin ser equivocado o engañado. Para cada uno, entonces, es útil, sin duda, retirarse del mundo.

Cap. 19-22 Pruebas de la catarsis-fe-obras-fe-agapi.

  1. La característica particular de la psique-alma que ha hecho la catarsis, y está psicoterapiada y sanada, pura y lúcida, es un logos sin malicia, sin envidia, ni codicia y un έρως eros (amor ardiente) por la δόξα doxa (gloria, luz increada) de Dios. Entonces también el νούς nus-espíritu permanece dentro de su διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) que se ha convertido en un instrumento de juicio sano, lógico y claro y dirige con precisión sus balanzas personales.
  2. Fe sin obras y obras sin fe, serán por igual denegadas de Dios. El creyente debe ofrecer al Señor una fe que se manifiesta por obras y hechos. Nuestro padre Abraham no sería imputado justo por su fe, (San 2,21), si no hubiera ofrecido a su hijo Isaac como fruto de esa fe, (Gén 22,1-19).
  3. Aquel que ama a Dios, cree verdaderamente y realiza las obras de la fe con devoción y piedad. Pero aquel que sólo cree, sin tener agapi-amor, incluso esa fe que cree tener, en realidad no la tiene. Su fe es ligera porque no tiene el peso y la doxa-gloria de la agapi-amor. Por lo tanto, la recapitulación de todas las virtudes es la fe que se hace praxis a través de la agapi, (Gal 5,6).
  4. La profundidad de la fe, cuando uno lo investiga con curiosidad se remueve; en cambio cuando la observa con disposición sincera y sin mala astucia, permanece sereno y tranquilo. Y esto porque la profundidad de la fe parece como el agua del olvido, donde todos los males se olvidan, y no permite que uno la investigue con curiosidad. Por lo tanto, naveguemos al mar de la fe con sencillez en nuestra διάνοια diania (mente, intelecto), para que podamos así llegar al puerto de la voluntad de Dios.

Cap. 23-25 Conciencia-dualidad-simplicidad de la tendencia.

  1. Nadie puede amar o creer verdaderamente, si no tiene como fiscal acusador su propia conciencia. Pero cuando nuestra conciencia está perturbada por sus inspecciones, remordimientos y reproches, entonces el νούς nus (espíritu de la psique) no puede percibir y sentir el aroma de los bienes celestiales o sobrenaturales, sino que cae en la duda y se divide. Y siente un intenso anhelo por estos bienes, debido a su previa experiencia de fe, pero no puede alcanzarlos con agapi-amor y sentimiento del corazón, debido a las inspecciones, remordimientos y reproches de la conciencia. Sin embargo, después de hacernos la catarsis con la atención más ferviente y con la ayuda de Dios alcanzaremos lo anhelado con mayor experiencia.
  2. Tal como los sentidos de nuestro cuerpo nos incitan e impulsan de manera violenta hacia las cosas que nos parecen buenas, lo mismo también el sentido y percepción del νούς nus, cuando ha saboreado la divina agapi, acostumbra conducirnos a los bienes invisibles. Cada cosa aspira aquello que le es parentesco. La psique-alma, como incorpórea, desea los bienes celestiales, mientras que el cuerpo como tierra que es, desea el disfrute terrenal. Por lo tanto, el sentido inmaterial lo probaremos y sentiremos sin engaño, cuando podamos afinar la materia (el cuerpo) con los esfuerzos de la ascesis (espiritual).
  3. La energía (increada) de la divina gnosis (conocimiento) nos enseña que hay un sólo sentido y sentimiento αίσθηση (észisi) en la psique-alma, pero a causa de la desobediencia de Adán es dividido en dos energías. Y también que existe un simple y único sentido y sentimiento espiritual (αίσθηση észisi) que se da a la psique-alma por el Espíritu Santo. Este sentido y sentimiento espiritual nadie lo puede conocer, sino sólo aquellos que se liberan o se desprenden con alegría de los bienes de la vida por la esperanza de los bienes futuros y con la εγράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio) marchitan todo apetito de los sentidos físicos, corporales. Solo en ellos, gracias a la ausencia de preocupaciones, el νούς nus se mueve con vigor y puede sentir de manera inexpresable, la divina bondad; y entonces según su progreso, el νούς nus transmite su alegría también al cuerpo y siente infinito deleite, mientras alaba y glorifica con agapi-amor a Dios. Dice: “En Él mi corazón puso su esperanza y encontré ayuda que rebrotó mi cuerpo-carne; y Le glorificaré y alabaré con toda mi voluntad” (Sal 27,7). La alegría que entonces inunda la psique-alma y al cuerpo es un recordatorio inequívoco de la vida incorruptible e inmortal.

Cap. 26-28 Condiciones de la nipsis-necesidad del Espíritu Santo.

  1. Los que luchan espiritualmente deben mantener siempre su diania (mente, intelecto) serena e imperturbables, para que el νούς nus (espíritu de la psique) pueda discernir los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía, reflexiones) que pasan por él, y los buenos pensamientos que el Dios envía, almacenarlos en los almacenes de la memoria, y rechazar los malos y demoníacos. Cuando el mar está en calma, los pescadores pueden distinguir lo que se mueve hasta el fondo, y casi nada de los movimientos de los peces les pasa desapercibido. Sin embargo, cuando el mar se agita por los vientos, oculta debido a la turbulencia lo que antes dejaba visible en tiempos de calma; y entonces vemos impotente e ineficaz el arte de los pescadores. Lo mismo ocurre también con el νούς nus (espíritu de la psique) que se ocupa de las contemplaciones divinas, sobre todo cuando el fondo de su psique-alma está perturbado por la injusta ira, cólera o enojo.
  2. Son muy pocos aquellos que conocen y disciernen con precisión sus errores y autoengaños; y cuyos νούς nus con la mente nunca se aleja de la memoria de Dios. Nuestros ojos cuando están sanos, pueden ver todo, hasta los pequeños insectos que dan vueltas en el aire; pero si pierden su salud y su lucidez y empiezan a ver borrosamente, entonces si hay algo grande delante de ellos lo ven confusamente, y los pequeños no los ven en absoluto. Así también la psique-alma, si psicoterapia y sana su invalidez, debilidad producida por su filocosmía (amor, apego al mundo pecaminoso), entonces sus fallos y faltas más pequeñas o ligeras caídas, las considera muy grandes, y derrama lágrimas continuamente con mucho agradecimiento. Porque dice la Escritura: “Los justos alabarán, glorificarán Tu nombre” (Sal 139,14). Pero si la psique-alma continúa teniendo mentalidad y conducta cósmica-mundana (del mundo pecaminoso), entonces, aunque cometa un asesinato o algún pecado merecedor de reproche y gran castigo, apenas lo siente; en cambio, los pequeños pecados, faltas y fallos ni siquiera los percibe y muchas veces los percibe y los considera como hazañas y no se avergüenza en presumir cuando habla de ellos.
  3. Sólo el Espíritu Santo puede hacer la catarsis del νούς nus (espíritu del corazón de la psique). Porque si no entra en la casa el más fuerte que el ladrón para recuperar las cosas robadas y atar al ladrón (Lc 11,21-22), el botín no será liberado. Se debe, pues, por todos los medios y especialmente mediante la paz en la psique-alma, que el Espíritu Santo repose, para mantener el candil de la gnosis (conocimiento) espiritual siempre encendido dentro de nosotros. Cuando esto brilla y resplandece incesantemente en las profundidades de la psique-alma, las amargas y oscuras tentaciones y asaltos de los demonios no solo se vuelven evidentes en νούς nus (espíritu de la psique), sino que se debilitan bastante, porque son inspeccionados y salen a la luz por aquella luz divina, increada y gloriosa. Por eso el Apóstol dice: “No apaguéis el Espíritu”, (1Tes 5, 19), en vez de decir: “no contristéis la bondad del Espíritu Santo, con malas obras o malos pensamientos, para que no seáis privados de Su luz (increada) victoriosa e invencible”. Porque el Espíritu Eterno y Vivificante no se apaga, sino que Su tristeza, es decir, Su alejamiento o rechazo, deja al νούς nus del hombre triste y sin la divina gnosis (conocimiento increado).

Cap. 29-30 Disgregación-unificación del sentido psíquico.

  1. El sentido o percepción y sentimiento natural de la psique-alma, tal como dije, es uno y único, en cambio los sentidos del cuerpo son cinco, conforme nuestras necesidades naturales del cuerpo, tal como nos enseña el filántropo y santísimo Espíritu de Dios. Pero también este αίσθηση (észisi) sentido psíquico se divide analógicamente conforme a los movimientos de la psique-alma, a causa del resbalo del νούς nus por la desobediencia de los primeros en ser creados. Por eso, por un lado, la psique-alma sigue la parte pasional del sentido, y de ahí sentimos el placer de los bienes materiales de la vida; pero cuando estamos sobrios, la psique-alma muchas veces es atraída y complacida por el movimiento lógico y espiritual del sentido, sentimiento; entonces nuestro νούς nus desea correr hacia los bienes y las bellezas celestiales. Si nos acostumbramos a despreciar los bienes del mundo, podremos unir el apetito o ansia terrestre de la psique-alma con la disposición lógica y espiritual de ella, con la ayuda que proporciona la presencia del Espíritu Santo dentro de nosotros. Porque si Su deidad/divinidad con sus energías (increadas) no ilumina eficazmente las profundidades de nuestras psiques-almas, no podremos saborear el bien con el sentido entero e indiviso, es decir, con toda la disposición psíquica.
  2. Αίσθηση (észisi: sentido, percepción) del νούς nus (espíritu de la psique-alma) es su capacidad de discernir con precisión todo que investiga y examina. Cuando el sentido o percepción corporal del gusto es saludable, discernimos sin error las buenas comidas de las sin sabor y anhelamos saborear las buenas. Así también nuestro νούς nus, cuando empieza a moverse saludablemente y sin ninguna preocupación, entonces puede sentir abundantemente el consuelo divino y nunca ser arrastrado por consuelos demoníacos. El cuerpo, al probar alimentos deliciosos, retiene la experiencia del sabor sin error. Así también el νούς nus, cuando haya vencido la conducta y mentalidad carnal, puede saborear sin riesgo de engaño el consuelo y alivio del Espíritu Santo, tal como dice la Escritura: “Saboread y veréis que el Señor es bondadoso” (Sal 33,9); y, a través de la energía de la agapi-amor, guarda la memoria de este sabor, para discernir correctamente todo lo que experimenta, conforme a las palabras del Apóstol: “Y le pido en mi oración también esto: que vuestra agapi-amor incondicional a Dios y entre nosotros crezca cada día más en conocimiento-gnosis de la verdad, con entendimiento y prudencia,para que investiguéis y discernáis lo más perfecto y ortodoxo, a fin de que seáis auténticos, íntegros e irreprensibles para el gran día de la parusía-presencia de Cristo (Fil 1,9-10).

Cap. 31-33 Las dos súplicas-Espíritu Santo-satanás.

  1. Cuando nuestro νούς nus empieza a sentir el consuelo del Espíritu Santo, entonces también el satanás viene en el reposo y tranquilidad de la noche, cuando uno se encuentra en un sueño ligero, y ofrece una sensación αίσθηση (észisi) que parece dulce, y consuela la psique-alma. El νούς nus, pues, si se encuentra anclado calurosamente en el recuerdo, memoria del santo nombre del Señor Jesús Cristo y usa como arma este santísimo y glorioso nombre, entonces el pervertidor abandona su complot o trampa, pero desencadena una guerra abierta contra la psique-alma. Gracias a esto, el νούς nus aprende con precisión el engaño del astuto maligno y progresa más su experiencia en el discernimiento.
  2. El consuelo que da el Espíritu Santo, viene cuando el cuerpo está despierto o incluso cuando trata de entrar en un sueño ligero, y cuando uno a través del cálido recuerdo o memoria a Dios está aferrado, unido a Su αγάπη agapi (amor incondicional). Pero el consuelo satánico del engaño viene cuando –como dije- el luchador se encuentra en el sueño ligero, teniendo floja o mediocre la memoria o recuerdo de Dios. El consuelo divino, en efecto, como proviene de Dios, quiere consolar claramente a los luchadores de la piedad con mucha alegría en la psique-alma, aumentando la αγάπη agapi. Lo contrario acostumbra a empujar la psique-alma hacia el engaño e intenta, a través del sueño corporal, alejar el sentido, percepción o la energía del νούς nus sanado, saludable de la memoria de Dios. Si, pues, -como dije- el νούς nus se encuentra en un estado de constante recuerdo, memoria del Señor Jesús Cristo, disipa aquella brisa del enemigo aparentemente dulce y con gozo y alegría se lanza a la guerra contra él, teniendo como arma junto con la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) también la experiencia adquirida.
  3. Si la psique-alma está sin ninguna fantasía, ilusión o duda, se inflama de la αγάπη agapi (amor incondicional) de Dios, arrastrando de alguna manera también el cuerpo hacia la profundidad de aquella inenarrable αγάπη agapi divina (increada), ya sea estando despierto, o cuando, de la manera que mencioné, entra en un sueño guiado por la divina χάρις jaris (increada) y no piensa nada más sino solo en el objetivo de la agapi (increada), es decir, en Dios; entonces, debe saber y reconocer que tal αγάπη agapi es obra y energía del Espíritu Santo. En este estado, la psique-alma entera deleita de aquella inexpresable dulzura y es incapaz de pensar en otra cosa, porque goza de una alegría incesante e inalterable. Sin embargo, si durante este estado divino bajo la influencia de la divina energía (increada), el νούς νούς nus percibe, concibe o siente hasta la más mínima duda o algún pensamiento sucio, y aunque haga uso del divino Nombre no tanto por la agapi a Dios, sino para defenderse del mal, entonces debe entender que aquel consuelo proviene del seductor y estafador diablo bajo la apariencia de una alegría superficial y confusa. Esta alegría artificial es sin sabor, insípida, caótica, desordenada y está provocada por el enemigo que quiere adulterar y corromper la psique-alma. Porque cuando ve que el νούς nus (espíritu de la psique-alma) se fía, presume y se jacta plenamente de la experiencia de su percepción, sensación, entonces, como he dicho anteriormente, provoca a la psique-alma consuelos aparentemente benévolos. Así, la psique-alma es arrastrada por esa dulzura indolente y soporífera, sin darse cuenta de la unión del espíritu maligno con ella. Por esto, pues, discernimos el espíritu de la verdad del espíritu del engaño y del error. Pero es imposible que uno saboree con αíσθηση sentido y sentimiento de la psique-alma la divina bondad o reciba experiencia sentida y sensible de la maldad de los demonios, si no se reconoce con certeza que la χάρις jaris (increada) ha habitado en lo más profundo de su νούς nus y corazón (psicosomático), mientras que los malos astutos espíritus se encuentran en acecho alrededor de los miembros del corazón. Los demonios nunca quieren que los humanos crean esto, para que el νούς nus no se arme contra ellos mediante la memoria o recuerdo de Dios.

Cap. 34-36 Agapi fraternal-temor a Dios-condiciones de la agapi, (Dos agapis-temor y agapi-la Luz increada).

  1. Una es la agapi-amor natural que tiene la psique-alma y otra la que le viene de la energía increada del Espíritu Santo. La primera se mueve cuando nosotros queremos, según nuestra voluntad; y por eso fácilmente es saqueada por los espíritus malignos y astutos, si no sujetamos con firmeza nuestra voluntad y predisposición agapítica-amorosa. Pero la otra agapi-amor que se realiza por el Espíritu Santo, excita y estimula tanto la psique-alma hacia la αγάπη (agapi: amor incondicional) a Dios, de manera que todas las partes de la psique-alma se apeguen de modo inexpresable a la bondad del divino anhelo, con una inmensa sencillez de disposición. Porque entonces, el νούς nus lleno de la energía (increada) espiritual, como si estuviera gestando, hace brotar una fuente de agapi-amor y alegría.
  2. Tal como el mar agitado se calma, si se vierte aceite, y se vence la tormenta por el grueso y la densidad del aceite, así también nuestra psique-alma, cuando está ungida por la bondad del Espíritu Santo, siente una dulce serenidad y tranquilidad, recibiendo con alegría su derrota ante aquella bondad apacible e inexplicable del Espíritu Santo que la cubre, diciendo, como el profeta David: “Pero tú, psique-alma mía sométete a Dios” (Sal 61,6). Entonces, cualquiera que sea el número de tentaciones que se provocan por los malos astutos demonios contra la psique-alma, ella permanece en paz, sin ira y llena de todo gozo y toda alegría. Esta es la condición que se alcanza y se mantiene cuando se apacigua y se endulza incesantemente la psique-alma con el temor de Dios. Para aquellos que luchan por la sanación, psicoterapia y salvación, el temor del Señor Jesús trae una cierta forma de catarsis, purificación o expiación. Porque dice la Escritura: “El temor del Señor, es puro y permanece por todos los siglos” (Sal 18,10).
  3. Cuando escuchéis sobre el sentido, percepción del νούς nus (espíritu del corazón de la psique), no se debe pensar y creer que la doxa-gloria increada de Dios le será revelada de manera visible. En efecto, decimos que cuando la psique-alma está limpia, sana, psicoterapiada siente el divino consuelo y lo saborea de una manera indescriptible; sin embargo, en ella no se ve nada de lo invisible, porque como dice el Apóstol Pablo: “En la vida presente caminamos y progresamos con la fe y no por vista” (2Cor 5,6-7). Si, pues, en alguno de los luchadores se le aparece alguna luz o alguna figura luminosa, no debe aceptar en absoluto esa visión. Estos son engaños evidentes del maligno, los cuales muchos han aceptado por ignorancia y se han desviado del camino de la verdad. Pero nosotros conocemos que mientras estamos en este cuerpo nuestro corruptible, estamos lejos de Dios, es decir, no es posible ver con nuestros ojos ni a Él, ni a ninguno de Sus milagros y maravillas celestiales.

Cap. 37-39 Los sueños de la naturaleza-los del satanás-los de Dios.

  1. Los sueños que se manifiestan en la psique-alma debido a la agapi-amor de Dios son, en cierto modo, indicios seguros e inequívocos de una psique-alma psicoterapiada, sana y saludable espiritualmente. Por eso, no cambian de una figura a otra, ni causan miedo en su percepción, no ríen ni se entristecen repentinamente, sino que se acercan con mucha dulzura y llenan de alegría espiritual. Por eso, cuando el cuerpo se despierta, la psique-alma con gran anhelo busca la alegría del sueño. Sin embargo, las fantasías de los demonios son totalmente opuestas; no permanecen en la misma forma o figura, ni muestran por mucho tiempo su forma de apariencia tranquila, sin turbación. Porque la serenidad y la paz que no tienen debido a su disposición voluntaria, sino que solo la imitan por la disposición de engañar a la psique-alma, no puede durar mucho en ellos; sino que dicen grandes palabras y muchas amenazas y a menudo se transforman en soldados y algunas veces salmodian con gritos en la psique-alma. Cuando el νούς nus está sano, limpio y puro de estas cosas, reconoce la presencia de los demonios en las fantasías y despierta el cuerpo; algunas veces también se alegra porque pudo entender y discernir la mala astucia de ellos. Por eso, dentro del sueño, muchas veces, los inspecciona y los reprende, lo que los hace enfurecer mucho. Sin embargo, hay ocasiones en las que incluso los buenos sueños no producen alegría en la psique-alma, sino que traen una dulce tristeza agradable y lágrimas sin dolor. Esto sucede en aquellos que han progresado mucho en actitud interior humilde, sana y serena.
  2. Nosotros hemos hablado relativamente sobre el discernimiento de sueños buenos y malos, tal como hemos escuchado de aquellos que tienen experiencia. Y es suficiente y útil para la virtud el no dar ninguna credibilidad a ninguna fantasía. Porque los sueños no son otra cosa que copias de λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía) descontrolados o errantes, como dije antes, burlas y engaños de los demonios. Por lo tanto, si alguna vez por la bondad de Dios nos fuera enviado algún ensueño (visión) y no lo aceptáramos, el amado y deseado Señor Jesús no se enfadará contra nosotros; porque conoce que esto lo hacemos por temor a la mala astucia de los demonios. Este discernimiento que se mencionó antes entre sueños buenos y malos es rigurosamente preciso. Sin embargo, puede suceder que la psique-alma se manche y se contamine por una leve causa imperceptible –algo de lo que creo que nadie está exento- y perder la precisión rigurosa del diagnóstico creyendo así los malos sueños como buenos.
  3. En este asunto tomemos como ejemplo a un siervo a quien su señor tras una larga ausencia le llamó durante la noche desde el patio de la casa; el siervo negó categóricamente abrir la puerta a su señor, por temor a ser engañado por la similitud de la voz y convertirse en traidor de la propiedad de su señor, abriendo a otra persona. Cuando se hizo de día, no sólo su señor no se enfadó con el siervo, sino que también le alabó mucho, porque incluso la voz de su señor la consideró engañosa, al no querer que se perdiera ninguno de sus bienes y posesiones.

Cap. 40-44 Las dos luces-obediencia- εγκράτεια engratia-desviaciones.

  1. No debe dudar nadie de que, cuando el νούς nus (espíritu de la psique) comienza a recibir con frecuencia la energía (increada) de la luz divina, se vuelve completamente transparente, de modo que puede ver la luz de manera abundante. Esto sucede cuando la potencia de la energía de la psique-alma ha vencido los πάθος pazos y domina sobre ellos. Pero cada figura que se manifiesta al νούς nus, ya sea como luz, o como fuego, proviene de la mala astucia del enemigo; tal como claramente nos enseña el divino Pablo: “…que el diablo se metamorfosea, transforma en ángel de luz”, (2Cor 11,14). Por lo tanto, no debe uno llevar una vida ascética con la esperanza de tales visiones o ensueños, no vaya ser que el satanás encuentre la psique-alma preparada para arrastrarla. Nuestra única meta debe ser amar a Dios con todo sentido, sentimiento de la psique-alma y con toda información interior, es decir, con todo el corazón, con toda nuestra διάνοια diania (mente, intelecto) y con toda la psique-alma, (Mat 22,37). Porque aquel que por la χάρις jaris (energía increada) de Dios energiza y obra a tal grado, aunque viva en este mundo, está lejos del mundo.
  2. La obediencia ha sido reconocida como la primera de las virtudes introductorias. Porque elimina la presunción, el engreimiento u orgullo, es decir, la gran idea que tiene uno de sí mismo, y genera la humildad. Por eso, en aquellos que la sostienen con placer y agrado se convierte en una puerta que conduce a la αγάπη agapi (amor incondicional) de Dios. Por eso Adán al haber rechazado la obediencia, resbaló al Hades (infierno). Esta virtud amó el Señor y se hizo hombre economizando nuestra psicoterapia, sanación y salvación. Obedeció a Su Padre hasta la cruz y la muerte, (Fil 2,6-8), aunque no era en absoluto inferior a la grandeza de Él, para abolir y destruir el crimen de la desobediencia humana con Su propia obediencia y restaurar a la vida bienaventurada, feliz y eterna a aquellos que vivirán en obediencia. Por lo tanto, aquellos que quieren combatir contra la presunción o la arrogancia del diablo deben ocuparse primero de la obediencia. Y ella con el tiempo nos mostrará sin error todos los caminos de las virtudes.
  3. La εγκράτεια engratia (templanza, autodominio, contención) es el nombre general de todas las virtudes. Por tanto, aquel que está en engratia, es decir, el que cultiva las virtudes, es necesario que sea moderado, se contenga y se autodomine en todo. Cuando a una persona se le quita cualquier parte de su ser, incluso la más pequeña, entonces su cuerpo queda deformado; de igual manera, el que descuida una sola virtud, destruye toda la belleza de la εγκράτεια engratia. Por lo tanto, debemos cultivar no sólo las virtudes corporales, sino también aquellas que pueden limpiar, psicoterapiar y sanar al hombre interior. ¿Cuál será el beneficio para quien mantuvo su cuerpo virgen o puro, si se contamina con el demonio de la desobediencia? O ¿cómo se coronará aquel que se distancia de la gula y de cada deseo corporal, si no se ocupa de vencer el orgullo, la presunción y la vanagloria y no tolera, ni soporta la mínima aflicción y pena? Porque en el juicio venidero, se dará como compensación en la balanza la luz de la justicia, a favor de aquellos que realizaron las obras de justicia con espíritu de humildad.
  4. Aquellos que luchan para su psicoterapia, sanación y salvación, deben ocuparse tanto en odiar todos los deseos insensatos, de manera que adquieran el hábito de este odio. Pero la εγκράτεια engratia (templanza, autodominio, continencia) de las comidas deben ejercerla con cuidado de manera que no lleguen a odiar ningún alimento; ya que eso es maldito y completamente demoníaco. No nos abstenemos de los alimentos como si fueran malos – lejos de eso- sino que evitamos los alimentos abundantes y sabrosos para dominar los miembros del cuerpo-carne (instintos animales), que se hallan en excitación. También lo hacemos para repartir el excedente a los pobres, lo cual es un signo de verdadera αγάπη agapi-amor.
  5. Comer y beber de todo lo que se nos ofrece, dando gracias a Dios, no está en absoluto en contra de la gnosis (conocimiento) espiritual; porque todas las creaciones son muy buenas (Gén 1,31). Sin embargo, abstenerse voluntaria y agradecidamente de muchos y agradables alimentos, esto es una señal de gran discernimiento y de mayor gnosis espiritual. Pero no despreciaremos con alegría los bienes de este mundo, si no saboreamos la dulzura de Dios con todo nuestro αίσθηση (észisi) sentido y sentimiento espiritual y con información en el corazón.

Cap. 45-49 Regla de εγκράτεια engratia -la finalidad del ayuno-el vino.

  1. Cuando el cuerpo está pesado por demasiada comida, convierte el νούς nus débil, perezoso, miedoso, torpe y cobarde; en cambio, cuando flaquea por la gran εγκράτεια engratia y abstinencia, hace que la parte contemplativa de la psique-alma se ponga sombría y evite hablar. Por lo tanto, debemos regular las comidas según el estado del cuerpo, de manera que cuando está saludable sea domado convenientemente y cuando está enfermo, sea atendido adecuadamente. Porque el luchador no debe debilitar su cuerpo, sino tener la necesaria resistencia para la lucha, de manera que los esfuerzos corporales contribuyan convenientemente a la catarsis y psicoterapia de la psique-alma.
  2. Cuando la vanagloria nos inflama mucho para presumir ante otros, teniendo como pretexto para su propia presunción la visita de algunos hermanos o huéspedes extranjeros, es bueno durante este espacio de tiempo abandonar nuestra dieta habitual. Así expulsaremos el demonio de la ociosidad y le dejaremos inactivo sin poder realizar nada, lamentándose más por su ataque fallido, y cumpliremos perfectamente la ley de la αγάπη agapi-amor, sin revelar el secreto de la εγκράτεια engratia (templanza, continencia) a través de nuestra condescendencia.
  3. El ayuno, en efecto, es motivo para la jactancia, pero no frente a Dios. Es una herramienta que puede ayudar a los que quieren adquirir humildad, sobriedad y templanza. Por tanto, los luchadores de la piedad no deben tener una gran idea de ello, sino sólo esperar en la fe en Dios el cumplimiento de nuestro objetivo. Los artesanos nunca se jactan de las herramientas de su oficio, sino que cada uno espera el resultado de su esfuerzo para mostrar así con exactitud su arte.
  4. Cuando la tierra se riega lo justo y necesario, produce semilla multiplicada, en cambio cuando recibe la lluvia excesivamente, sólo produce espinas y abrojos. Así también la tierra del corazón, si usamos con moderación el vino, produce sus semillas naturales, y las que se siembran en él por el Espíritu Santo las presenta muy fructuosas, robustas y abundantes. Pero si se moja demasiado por la excesiva bebida, entonces todos los pensamientos se convierten en espinas y abrojos.
  5. Cuando nuestro νούς nus con la mente nada en las olas de la multitud de la bebida (sobre todo alcohólica), no sólo ve apasionadamente las imágenes y formas que los demonios le muestran en sus sueños, sino que también crea por sí mismo bellas formas y, con su fantasía, las trata como amantes con gran deseo. Porque cuando los órganos sexuales o concupiscentes se calientan por el vino, el νούς nus con la mente por necesidad crea dentro de sí representaciones hedonistas, placenteras del πάθος pazos (pasión, vicio, etc.). Por lo tanto, debemos emplear la medida adecuada para evitar el daño del exceso. Porque cuando el νούς nus no tiene la ηδονή hidoni (placer hedonista, hedonismo de los instintos animales) para que lo arrastre a la imagen del pecado, entonces permanece completamente sin fantasía, y lo mejor de todo, sin deseo carnal.

Cap. 50-53 Bebidas-el vinagre del Señor-médicos.

  1. Todas las bebidas elaboradas, que los artesanos de esta invención llaman aperitivos, porque parecen conducir a la barriga o panza una gran cantidad de alimentos, no deben ser consumidas por aquellos que desean domar y controlar las partes del cuerpo que se inflaman y se sublevan. Porque estas bebidas no sólo son perjudiciales para los cuerpos de los combatientes, sino que esta composición insensata de las mismas también afecta y sacude mucho la conciencia en la cual energiza y opera el Dios. ¿Qué es lo que le falta al vino, para que lo mezclemos con diversos endulzantes y así suavicemos su sequedad?
  2. Nuestro Señor Jesús Cristo, el Didáscalos/ Maestro de la sagrada vida ascética, durante Su pazos (pasión, padecimiento) aquellos que servían bajo las órdenes diabólicas Le dieron beber vinagre, para dejarnos -creo yo- un ejemplo claro para las sagradas luchas ascéticas. Es decir, nos enseña que aquellos que luchan contra el pecado no deben emplear alimentos y bebidas agradables, sino que deben soportar con paciencia la amargura de la batalla. Debemos agregar también el hisopo a la esponja de la injuria, blasfemia (Jn 19,29), para entender y adaptar perfectamente al ejemplo, la forma y el marco de nuestra catarsis (purgación, sanación, psico-terapia). Porque la crudeza que tiene el vinagre caracteriza las luchas espirituales, en cambio, la cualidad catártica (purgadora y sanadora,) del hisopo (Sal 50,9) determina el perfeccionamiento.
  3. Ir al baño no se puede considerar como un pecado o paradójico. Sin embargo, el que uno se abstenga a causa de la εγκράτεια engratia (templanza, continencia), lo considero de mucha valentía y de mucha sobriedad y prudencia. Porque ni esa humedad placentera hedonista relaja nuestro cuerpo, ni llegamos a recordar la vergonzosa desnudez de Adán, para cubrir nuevamente nuestra vergüenza con hojas. Esto es lo más significativo para nosotros que recientemente hemos renunciado la maldad de la vida y debemos, con la pureza de nuestro cuerpo unirnos con la belleza de la virtud σωφροσύνη sofrosini (sobriedad, prudencia, mente y νούς nus-espíritu sobrios, sanos y serenos).
  4. Nada nos impide llamar a los médicos cuando enfermamos. Dado que estaba destinada que surgiera algún día la medicina desde la experiencia humana, por eso los medicamentos ya preexistían. Pero, no debemos tener en ellos la esperanza de nuestra curación, sino al verdadero Médico y Salvador nuestro Jesús Cristo. Esto lo digo para aquellos que viven en los monasterios κοινόβιος kinovios (vida en comunidad) o practican la vida ascética en las ciudades; porque a causa de las circunstancias que se les presentan, no tienen continuamente la energía de la fe a través de la αγάπη agapi; pero también para que no caigan en la vanagloria y en la tentación del diablo; porque algunos de ellos afirman que no tienen necesidad de los médicos. Pero si uno lleva una vida anacoreta o retirada del mundo en lugares más desiertos junto con dos o tres hermanos de su misma mentalidad, que se entregue a sí mismo con fe solo al Señor que cura toda enfermedad, malestar y dolencia (Mt 4,23), sin importar qué enfermedad tenga. Porque después del Señor tiene al desierto como consuelo suficiente de sus enfermedades. Por eso, a tal hombre, nunca le falta la energía de la fe, porque no tiene a donde ostentar la virtud de la paciencia, utilizando al desierto como un bello velo de defensa contra la vanagloria. Por eso el Señor «habita en casas solitarias»(Sal 67,7), es decir, protege a los solitarios y desprotegidos y los aloja en una casa con mucha felicidad y alegría.

Cap. 54-56 Criterios de la espiritualidad-los sentidos.

  1. Cuando nos incomodamos e irritamos mucho por las enfermedades corporales que nos acontecen, debemos saber que nuestra psique-alma aún está esclavizada a los deseos del cuerpo. Por eso, al desear el bienestar y la comodidad material, no quiere apartarse de los bienes de la vida, y considera un gran pesar y pena cuando está enferma, el no poder disfrutar los encantos de las bonitas cosas materiales de la vida. Pero, si recibe y acepta con gratitud las molestias, tristezas y aflicciones de las enfermedades, entonces reconoce que no está lejos de las fronteras de la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad). Por eso también la muerte entonces la espera con alegría, como una ocasión de verdadera vida.
  2. La psique-alma no puede desear separarse del cuerpo si su disposición no se independiza del aire (es decir, el cuerpo). Todos los sentidos y sensaciones del cuerpo son contrarios a la fe, porque ellos se refieren a cosas presentes, en cambio, la fe promete la grandeza y la majestuosidad de los bienes futuros. Por lo tanto, aquel que lucha por su psicoterapia, sanación y salvación nunca debe añorar árboles frondosos y sombríos, o manantiales con aguas corrientes claras o campos con flores, o casas bellas, o incluso relaciones familiares, ni acordarse de exhibiciones festivas si por casualidad se encuentra en este tipo de reuniones; sino que utilice las cosas necesarias de la vida con gratitud y considere la vida como un camino insólito y extraño, libre de placeres y deleites corporales-carnales. Solo así, limitando nuestra διάνοια diania (mente, intelecto), la dirigiremos por completo hacia el camino que conduce a las realidades eternas de la eternidad.
  3. La vista y el gusto o sabor dispersan la memoria del corazón cuando los utilizamos exageradamente. Un ejemplo claro es Eva. Ella mientras no miraba con placer el árbol prohibido del mandamiento, recordaba cuidosamente la orden divina. Por eso, permanecía todavía bajo el resguardo del divino έρως eros (amor ardiente) y por eso no era consciente su desnudez, no la conocía. Pero cuando miró con agrado y placer el árbol y lo tocó con un intenso deseo, comió su fruto con un gran placer y deleite y enseguida se deslizó hacia la unión corporal, porque se unió con el deseo al pazos, puesto que estaba desnuda. Entregó todo su deseo al disfrute de las cosas presentes y con el fruto aparentemente bello arrastró también a Adán a su misma falta. Por eso, desde entonces el νούς νούς nus (espíritu de la psique) con la διάνοια diania (mente o intelecto) del hombre difícilmente puede recordar a Dios o Sus mandamientos. Por lo tanto, debemos enfocar siempre nuestro νούς nus con la mente o intelecto al fondo de nuestro corazón, manteniendo una memoria constante de Dios, y vivamos como ciegos en el mundo de esta vida falsa, ilusoria y engañosa. Porque la cualidad de la filosofía espiritual es conservar siempre sin alas el amor a las cosas visibles. Eso lo enseñaba también el muy sufridor Job: “Conoce el Dios que mi corazón no ha seguido mis ojos” (Job 31,7). Realmente esto es un signo de una gran εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio, autodisciplina, sobriedad).

Cap. 57-59 Las bellezas interiores-la acedia (o desánimo, pereza espiritual)-“la oración de Jesús”.

  1. Aquel que permanece siempre enfocado en su corazón y dedicado a la vida espiritual más profunda se aleja gradualmente de lo que el mundo considera hermoso y placentero. Porque, mientras vive espiritualmente, no puede conocer los deseos de la carne (Gal 5,16). Este hombre, pues, circula dentro de la fortaleza de las virtudes, teniendo como guardianes las mismas virtudes que vigilan y protegen la ciudad de la pureza. Por eso quedan inútiles las maquinaciones, artimañas de los demonios contra él, aunque las flechas del amor carnal lleguen hasta las puertas de la naturaleza, es decir, a los sentidos físicos.
  2. Cuando la psique-alma empieza a no desear las bellezas de la tierra, entonces la invade un espíritu de acedia (desgana, apatía o pereza), que no le permite servir con gratitud al logos y sentir un fuerte deseo por los bienes futuros. Además, también esta vida temporal la presenta como completamente inútil, porque no tiene obras dignas de virtud. Incluso menosprecia esta gnosis (conocimiento) espiritual bajo el pretexto de que ha sido dada a muchos otros y que no ofrece ninguna promesa perfecta. Este πάθος pazos, que convierte la psique-alma débil, apática y parsimoniosa, lo evitaremos si delimitamos nuestra διάνοια diania (mente, intelecto), dentro de límites ο márgenes estrechos, concentrándonos sólo en la memoria de Dios. Sólo de esta manera el νούς nus con el corazón recuperará al calor, fervor anterior y podrá apartarse de esta alteración irracional y paradójica.
  3. De todos modos el νούς nus requiere de nosotros mediante la memoria de Dios le vallemos todas las salidas y le demos algo para hacer que satisfaga su actividad. Por lo tanto, debemos proporcionarle únicamente el «Señor Jesús» para el cumplimiento de nuestro propósito. Porque nadie puede decir “Señor Jesús” sin la iluminación del Espíritu Santo (1Cor 12,3). Pero el νούς nus con el intelecto o mente debe estar estudiando constantemente estas palabras en lo profundo de su corazón, de manera que no se escape y divaga en distintas fantasías o imaginaciones. Aquellos que estudian incesantemente este santo y glorioso Nombre en lo más profundo de sus corazones, ellos algunas veces pueden ver también la luz de su propio νούς nus (espíritu de la psique). Esto sucede porque, cuando este santo Nombre es retenido con mucha persistencia por la διάνοια diania (mente intelecto), quema y consume toda suciedad que cubre la psique-alma; esto nuestra psique-alma lo siente intensamente porque nuestro Dios es fuego consumidor que devora todo (Dt 4,24). Y con esto el Señor invita a la psique-alma a la gran αγάπη agapi (amor incondicional) de Su propia δόξα doxa (gloria, luz increada). Porque cuando este glorioso y muy anhelado Nombre con la memoria del νούς nus permanece mucho tiempo al calor, fervor del corazón, seguro que nos genera la costumbre de amar Su bondad sin ningún impedimento u obstáculo. Ésta es la perla preciosa (Mt 13,46), que uno puede adquirirla habiendo vendido toda su fortuna, todo lo que tiene, y cuyo descubrimiento produce una inenarrable alegría y un gozo inefable.

Cap. 60-62 Características de la alegría-memoria de Jesús- la ira o lo emocional.

  1. Una cosa es la alegría preliminar, inicial y otra la perfecta. La primera no está exenta de la fantasía, en cambio la segunda tiene la fuerza de la humildad. Entre ellas existe una tristeza mezclada con la agapi-amor de Dios y lágrimas sin dolor. Porque donde hay abundancia de sabiduría, allí también existe abundancia de gnosis (conocimiento); y aquel que recibe más gnosis, añade sentimiento de dolor (Ecl 1,18). Por eso con la alegría preliminar, inicial la psique-alma debe ser llamada a las luchas ascéticas y espirituales con la alegría preliminar al principio, y luego ser examinada y juzgada por la verdad del Espíritu Santo acerca de los males realizados o de las fantasmadas y vanidades que aún realiza. Porque dice la Escritura: “Señor, con inspecciones sobre su ilegalidad, has corregido al hombre, y fundiste como una araña su psique-alma” (Sal 38,12). Y después de que la psique-alma haya sido probada por el divino examen, como si hubiera entrado en un horno, entonces recibirá la divina energía de la alegría sin fantasías, dentro de la calurosa memoria de Dios.
  2. Cuando la psique-alma es perturbada por la ira, o turbada por la ebriedad u oprimida y desanimada por la terrible aflicción, depresión, pena o tristeza, el νούς nus no puede retener la memoria del Señor Jesús, aunque uno se fuerce. Porque, como está oscurecido por la crudeza de los pazos, pierde su sentido, sentimiento y percepción espiritual. Por eso el deseo de la oración de Jesús o del corazón, no tiene donde imprimir su sello, de manera que el νούς nus con la mente mantenga inolvidables las palabras de la oración (de Jesús), porque la memoria de la διάνοια diania (mente, intelecto) se endurece por la brutalidad de los πάθος pazos. Pero si la psique-alma está libre de estos pazos, aunque por un instante se olvide el nombre deseado, inmediatamente el νούς nus recupera su energía y actividad y retoma ardientemente aquella caza tan deseada, psicoterapéutica, redentora y salvadora. Porque entonces la psique-alma tiene la misma divina χάρις jaris (increada) que estudia y clama junto con ella “Señor Jesús”, tal como una madre enseña a su niño el nombre del “padre” y lo repite con él hasta que se acostumbre a clamar “padre”, incluso cuando duerme, en vez de decir cualquier otra cosa de las que se acostumbran a decir los niños. Por eso dice el Apóstol Pablo: “Así también el Espíritu nos ayuda y nos apoya en nuestra enfermedad, porque no conocemos como debemos orar y qué pedir, pero el mismo Espíritu media a favor de nosotros y nos inspira gemidos que no se expresan con palabras” (Rom 8,26). Dado que nosotros somos niños en comparación con la perfección de la virtud de la oración, siempre necesitamos de la ayuda del Espíritu Santo, el cual con Su inenarrable dulzura reúne y deleita todos nuestros λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía, reflexiones) y nos dirige de manera que nos movamos y entreguemos por completo con toda nuestra disposición a la memoria y a la agapi (amor increada e incondicional) de Dios. Por eso como dice de nuevo San Pablo, impulsados por el Espíritu, cuando Él nos enseña a llamar incesantemente «Padre» a Dios, decimos: “Abba, Padre” (Rom 9,15).
  3. La ira, más que todos los demás pazos, perturba y confunde la psique-alma; aunque en ocasiones también le aporta gran beneficio. Porque cuando la utilizamos sin conflicto o agitación contra los indecentes o impíos para que se sanen y se salven o para que se avergüencen, entonces añadimos apacibilidad, mansedumbre a nuestra psique-alma, porque co-caminamos con el propósito de la justicia y la bondad de Dios. Pero incluso el comportamiento femenino de la psique-alma a menudo lo convertimos en viril, cuando nos enojamos mucho contra el pecado. Y no debemos dudar que, cuando nos encontramos con mucha desgana y apatía, si nos enfurecemos espiritualmente contra el demonio de la corrupción, nos elevamos por encima de la jactancia de la muerte. El Señor para enseñarnos esto, dos veces se enfureció contra la muerte y se turbó a Sí mismo, aunque podría haber obrado sin turbación, y así resucitó a Lázaro (Jn 11,33-38). Por eso, creo que la ira prudente fue dada como arma de justicia a la naturaleza humana por el Dios creador. Si Eva hubiera usado esta como arma contra la serpiente, no habría sido vencida por aquel placer corporal hostil y apasionado. Por eso, creo que aquel que usa la ira con sensatez y sabiduría por devoción, piedad se encontrará sin duda mejor en la balanza de las recompensas que aquel que, debido a la inercia del νούς nus con la mente, nunca se enoja. Este último parece tener sin entrenamiento al conductor, guía de los frenos (mente, intelecto y νούς nus, espíritu) humanos; mientras que el primero compite en la carrera espiritual montado en las cabalgaduras de las virtudes, cruzando entre las filas demoníacas, controlando su carro de la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio) con temor a Dios. Este carro la Escritura lo llama “carro de Israel” (4Rey 2,11) y lo encontramos en la ascensión del divino Elías; porque parece que a los hebreos el Dios habló de varias maneras sobre las cuatro virtudes (modestia o templanza, humildad, justicia y valor). Por ello este discípulo tan grande de la Sofía-sabiduría fue ascendido sobre un carro de fuego; y yo creo, que utilizó prudentemente como caballos del carro sus virtudes, cuando fue arrebatado por el Espíritu en un soplo del viento de fuego.

Cap. 63-65 El “gnóstico, conocedor” -los tribunales- la desapropiación o pobreza.

  1. Aquel que se ha hecho participe de la santa gnosis (conocimiento increado) y ha saboreado la dulzura de Dios, no debe juzgar nunca, ni entablar pleito contra nadie, aunque le quiten las vestiduras que lleva. Porque la justicia de los gobernantes de este mundo es muy inferior a la justicia de Dios, o más bien, no es nada en comparación con la justicia de Dios. Porque, ¿cuál es la diferencia entre los hijos de Dios y los hijos del mundo, sino que la justicia de estos últimos es imperfecta en comparación con la justicia de los primeros? Así, la primera se llama justicia humana, y la segunda, justicia divina. De la misma manera, el Señor Jesús, cuando Le calumniaban e injuriaban no contestaba con insultos y cuando sufría no amenazaba (1Ped 2,23), incluso aguantó en silencio que le quitaran Sus vestiduras (Mt 27,28), y sufrió dolores, sufrimientos y aflicciones a favor de nuestra salvación (Is 53,4). Y lo más grande de todo es que rogaba al Padre a favor de aquellos que Le maltrataban (Lc 23,34). Sin embargo, los hombres de este mundo no dejan los procesos judiciales hasta que no recuperen las cosas de sus litigantes, y a veces incluso más de lo debido, tomando intereses antes de la deuda, de modo que la justicia y derecho de ellos sea convertido el principio de una gran injusticia.
  2. He escuchado algunos hombres piadosos decir que no debemos permitir que cualquiera que venga nos arrebate lo que tenemos para nosotros mismos o para aliviar a los pobres, para que por nuestra indulgencia no lleguemos a ser causa de pecado para los que nos perjudican, y sobre todo si son cristianos. Sin embargo, esto no es más que preferir los bienes propios para nosotros mismos y en concreto bajo una excusa paradójica e insensata. Porque si abandono la oración y la vigilancia de mi corazón y empiezo a reñir y a litigar con aquellos que me perjudican, en poco tiempo empezaré a frecuentar en los atrios de los tribunales, y así se hace claro que aquellas cosas que persigo, las considero superiores a mi propia salvación, por no decir también superiores a este mandamiento salvífico del Señor. Porque, ¿cómo seguiré el mandamiento evangélico, que manda: “a quien toma lo tuyo, no le reclames” (Lc 6,30), si antes no soporto con alegría el arrebato de mis existencias? según el Apóstol (Heb 10,34). Incluso si uno recupera legalmente lo que le han quitado, esto no libera al codicioso de su pecado, ya que los tribunales perecederos no limitan el tribunal incorruptible y eterno de Dios. Porque el causante del mal debe rendir cuentas ante las leyes bajo las cuales es juzgado y acusado. De modo que es bueno que aguantemos la violencia de aquellos que nos quieren perjudicar y orar por ellos, de manera que con la μετάνοια metania y el arrepentimiento verdadero y no por la recompensa de lo que nos han arrebatado, sean absueltos de la acusación de la codicia. Porque esto es lo que quiere la justicia de Dios: liberar al codicioso de su pecado a través del arrepentimiento verdadero y el Misterio de la μετάνοια metania y no simplemente a través de la devolución de los bienes que ha arrebatado.
  3. Es muy conveniente y muy beneficioso que, cuando comprendemos profundamente el camino de la piedad, vendamos inmediatamente nuestras posesiones y compartamos este dinero a los pobres de acuerdo con el mandamiento del Señor (Mt 19,21), y no bajo la excusa de que queremos cumplir constantemente los mandamientos, para descuidar este mandato salvífico. Porque de esto nos vendrá la buena despreocupación y la pobreza que nadie la codicia y es superior de toda injusticia y litigio, puesto que ya no tendremos bienes materiales que encienden las ganas de los codiciosos. Entonces más que todas las virtudes nos cubrirá la ταπεινοφροσύνη tapinofrosini humildad (conducta y actitud interior de la mente y el νούς nus o corazón sana, serena y humilde); y ella en su seno nos liberará dando alivio y descanso (espiritual), tal como la madre toma a su niño pequeño en sus brazos dándole calor, cuando por la inocencia infantil se desviste y arroja lejos sus vestiduras, ya que por su gran inocencia disfruta más estando desnudo que vestido con diversos trajes, modelos y colores. Porque dice la Escritura. “El Señor protege a los niños; y yo me hice humilde y él me salvó” (Sal 114,6).

Cap. 66-67 La superioridad de la pobreza- Teología fuente de la agapi.

  1. De acuerdo con lo que tenemos, sin duda, el Señor nos pedirá cuentas sobre la caridad, no por lo que no tenemos (2Cor 8,12). Entonces, si lo que tenía que dar hace mucho tiempo, lo gasto en poco tiempo por temor a Dios, ¿por qué cosa entonces seré acusado, ya que no tengo nada? Pero alguno preguntará: “¿Qué ocurrirá entonces con los pobres que solían recibir nuestra ayuda?” Quien pregunta sepa que tal argumento no es más que una excusa de avaricia disfrazada, y que en realidad pone en duda la providencia de Dios. Porque Dios no cesará de proveer a su creación antes de que uno u otro les dieran limosna, ellos no carecían de comida ni de abrigo y mantas para dormir. Es bueno, pues, que apenas recibamos el profundo conocimiento de la divina voluntad, renunciemos con buena gestión la conducta insensata, la jactancia y la arrogancia que acompañan a la riqueza, y al despreciar y odiar nuestras propias ansias de posesiones, cumplimos con la exhortación de “odiar nuestra propia vida” (Lc 14,26). Así no nos enorgulleceremos ni alegraremos de distribuir nuestro dinero, y humillaremos nuestra psique-alma hasta el punto de no atribuirnos mérito alguno. Porque cuando tenemos dinero nos alegramos exageradamente (si nos promueve una buena disposición) cuando lo repartimos, creyendo que servimos con alegría la voluntad divina. Pero cuando agotamos el dinero, entonces nos viene gran tristeza, pena y humildad al no tener para realizar obras de caridad o ninguna praxis de virtud. De esto, pues, la psique-alma retorna a sí misma con mucha humildad y, aquello que por la caridad no lo puede conseguir cada día, lo adquiere con la oración laboriosa, la paciencia y la humildad. Porque dice la Escritura: “Señor, el pobre y el indigente alabarán Tu nombre” (Sal 73,21). Tampoco se concede el carisma de la teología por Dios, si uno no renuncia a sus posesiones por la doxa-gloria del Evangelio de Dios, proclamando así, en la pobreza amada por Dios, la riqueza de la realeza (increada) de Dios. A esto exactamente se refiere David diciendo: “Dios mío, con tu bondad has preparado bienes para el pobre” y añade: “El Señor dará logos a aquellos que anuncian el Evangelio o evangelizan con mucha fuerza y gran poder” (Sal 67,11-12).
  2. Todos los carismas de Dios son excelentes y capaces de proporcionar toda bondad; pero ninguno enciende y mueve tanto el corazón hacia la agapi-amor de Su bondad como la teología. Porque, siendo el brote y fruto temprano de la χάρις jaris increada de Dios, concede a la psique-alma los grandes regalos y dones. Primero, nos convence a despreciar con alegría la amistad del cosmos-mundo, porque tenemos en vez de los deseos corruptibles y perecederos, la riqueza inenarrable de los logos de Dios. Luego ilumina nuestro νούς nus (espíritu de la psique) con el fuego de la divina alteración y así le hace estar en conexión y comunión con los espíritus litúrgicos, los ángeles. Por tanto, los que hemos preparado nuestras psique-almas para esto, anhelemos sinceramente la bella virtud de la teología que lo contempla todo, que provoca toda despreocupación y nutre al νούς nus con los logos de Dios dentro del resplandor de la inefable luz (increada), que ha unido -en pocas palabras- la psique-alma lógica con el Logos de Dios en una unión inseparable, tal como los santos profetas habían proclamado. De esta manera, la teología, que conduce las psiques-almas como novias a Dios, unifica y armoniza también a los hombres -¡oh qué milagro!- que cantan himnos a Dios y salmodian con fuerza Sus maravillosas obras.

Cap. 68-70 Oración-Teología-la Jaris de los nuevos-el silencio.

  1. Nuestro νούς nus (espíritu de la psique) con la mente en la oración se fatiga, se enoja y se siente incómodo, porque la virtud de la oración le impone a concentrarse y restringirse mucho; en cambio, al dedicarse en la teología, lo hace con alegría, porque son amplios e ilimitados los objetivos de las divinas θεωρίας zeorías contemplaciones espirituales. Por lo tanto, para no dejar suelto su deseo de hablar mucho y vuele más de la cuenta con demasiada alegría, dediquémonos principalmente sobre la oración, la salmodia y la lectura de las divinas Escrituras. Pero tampoco debemos pasar por alto las enseñanzas de hombres sabios espiritualmente, cuya fe se manifiesta y se refleja por sus logos. De esta manera, impediremos al νούς nus con la mente a mezclar sus propios pensamientos y palabras con las palabras de la χάρις jaris increada, o caer en la vanagloria arrastrado por el exceso de la alegría, de los discursos y de la locuacidad. Pero también en el tiempo de la θεωρία zeoría contemplación le protegeremos de toda fantasía y haremos que casi todas sus reflexiones estén acompañadas de lágrimas. Porque cuando descansa en el tiempo de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y siente dulzura, especialmente a través de la dulzura de la oración del corazón (o de Jesús), no sólo escapa de los peligros que nos hemos referido, sino que también se renueva y se fortalece para avanzar con fuerza y sin gran esfuerzo en las contemplaciones divinas; además que estará progresando en la contemplación de la virtud del discernimiento con gran humildad. No obstante, debemos de conocer que hay también una oración que trasciende toda amplitud; pero ella pertenece sólo en aquellos que con todo αίσθηση észisi (sentido, sentimiento y percepción) espiritual e información interior están llenos, colmados de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada).
  2. La χάρις jaris (gracia, energía increada) al principio acostumbra a resplandecer con su luz (increada) en la psique-alma con mucho αίσθηση sentido y sentimiento. Sin embargo, a medida que avanzan las luchas espirituales, energiza y obra de forma desconocida o misteriosa sus misterios especialmente en la psique-alma que teologiza. En el primer caso, energiza y opera de este modo para que podamos iniciar el camino de las contemplaciones divinas con alegría, ya que estamos llamados desde la ignorancia hacia la gnosis espiritual (conocimiento increado). Pero en medio de las luchas espirituales, quiere proteger y dejar alejada de la vanagloria nuestra gnosis espiritual. Debemos, pues, entristecernos o afligirnos moderadamente como abandonados, para que nos hagamos más humildes y nos sometamos más a la δόξα doxa (gloria, luz increada) del Señor, pero también al mismo tiempo regocijarnos y alegrarnos en los momentos oportunos, tomando alas de la bondadosa esperanza. Tal como el exceso de tristeza conduce la psique-alma a la desesperación e incredulidad, lo mismo también, el exceso de alegría y gozo lleva la psique-alma al presumido engreimiento, vanidad o arrogancia; esto lo digo para aquellos que en cuestiones espirituales aún son niños, inmaduros. Porque la iluminación y el abandono de la χάρις jaris se encuentra la experiencia, y entre la alegría y la tristeza, la esperanza. Dice la Escritura: “Con mucha paciencia esperé al Señor y Él puso Su cuidado y me atendió” (Sal 40,1), y “Cuando la multitud de angustias llenaba mi corazón, tus consolaciones llenaron de júbilo mi alma” (Sal 93,19).
  3. Cuando las puertas de los baños se abren continuamente, el calor rápidamente sale fuera. Así también la psique-alma, cuando quiere hablar mucho, aunque sea para bien, dispersa con sus palabras la memoria de Dios. Por eso el νούς nus con la mente pierde los pensamientos esenciales y beneficiosos, hablando con los demás sobre sus propias ideas vacías y sus tontos λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con las fantasías), puesto que ya no tiene el Espíritu Santo que preserva la psique-alma sin distracciones, ni fantasías. Esto se debe a que el Buen Espíritu evita la excesiva charla, ya que es ajeno a toda confusión y fantasía. Así, el silencio en el momento adecuado es beneficioso, pues es la madre de ideas, pensamientos y conceptos llenos de sabiduría.

Cap. 71-72 El teólogo medio -los pazos-el teólogo y sus espacios.

  1. Muchos pazos molestan y perturban la psique-alma al comienzo de teologizar. Así nos enseña el mismo logos de la gnosis espiritual; más que nadie perturba, la ira y el odio. Y esto sucede no tanto por los demonios que provocan estos pazos, sino por su propio progreso de la psique. Mientras la psique-alma sigue ligada a la mentalidad y el espíritu del cosmos-mundo, aunque vea justo que sea pisoteada por algunos, permanece apacible y tranquila. Porque al estar ocupada en satisfacer sus deseos, no se preocupa por la justicia de Dios. Pero cuando empieza a dominar sobre sus πάθος pazos, tanto con el desprecio de las cosas presentes, como con la αγάπη agapi (amor incondicional) a Dios, ya no tolera ver, ni siquiera en sueños, que se transgreda la justicia, y se enfurece contra los injustos hasta que ellos regresen y reconozcan su injusticia. Por eso odia a los injustos y siente profundo amor por los justos. Porque, es cierto que el ojo de la psique-alma cesa ya de ser influido y arrastrado por el mundo, cuando su revestimiento, es decir, el cuerpo, alcanza una gran delicadeza o finura a través de su propia εγράτεια engratia (continencia, autodominio, templanza y ayuno). Sin embargo, en lugar de odiar a los injustos es mejor llorar por la insensibilidad y la dureza de ellos. Aunque los injustos son dignos de odio, sin embargo, la piedad quiere que la psique-alma que ama a Dios no sea molestada y turbada por el odio. Porque mientras haya odio en la psique-alma, no puede actuar en ella la gnosis espiritual.
  2. El teólogo cuya psique-alma se deleita y se calienta por los logos y palabras de Dios, alcanza con el tiempo un elevado grado de απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y desapego. Porque dice la Escritura: “Los logos del Señor son puros como la plata refinada en un horno” Sal 11,7). Por su parte, el gnóstico-conocedor, quien posee gnosis espiritual (conocimiento increado), se apoya a la experiencia práctica y domina los πάθος pazos. No obstante, también el teólogo saborea de la gnosis empírica espiritual, si el mismo se dispone con humildad; pero también el gnóstico saborea un poco de la virtud contemplativa, si mantiene limpia y pura la parte discerniente de su psique-alma, es decir, la virtud del discernimiento. Porque estos dos carismas nunca concurren en plenitud en una misma persona, para que admirándose el uno al otro por aquello que está falto y los dos se hagan humildes con el celo por la virtud. Por eso el Apóstol dice: «A uno se le da por el Espíritu logos de sabiduría, y a otro logos de gnosis/conocimiento por el mismo Espíritu» (1Cor 12,8).

Cap. 73-75 El Espíritu Santo-sus energías increadas y operaciones graduales.

  1. Cuando la psique-alma se encuentra en la plenitud de sus frutos naturales, entonces canta salmos con gran voz y prefiere rezar en voz alta. Pero cuando recibe le energía (increada) del Espíritu Santo, entonces canta con facilidad y dulzura y solo ora en el corazón. En el primer caso sigue una alegría fantástica; y en el segundo caso sigue una lágrima espiritual, seguido luego de una paz, serenidad y alegría profunda en la psique-alma. Porque con una voz moderada, el recuerdo o memoria de Dios permanece cálida en el corazón generando conceptos y pensamientos apacibles, humildes y compasivos. Allí vemos realmente las semillas de la oración sembradas con lágrimas en la tierra del corazón con la esperanza de la alegría y gozo de la cosecha (Sal 125,6). Mientras tanto, si nos abruma mucho desánimo pesado o pesadez apatía espiritual, debemos de salmodiar un poco más fuerte, resonando los tonos de la psique-alma con la alegría de la esperanza, hasta que esta nube pesada sea disuelta por los vientos de la melodía.
  2. Cuando la psique-alma ha llegado a conocerse bien a sí misma, entonces brota en ella un calor, fervor de αγάπη agapi (amor incondicional) a Dios. Esto sucede porque, al no confundirse por las preocupaciones de la vida, genera en su interior un divino έρως eros (amor ardiente) por la paz que busca al Dios de la paz. Sin embargo, esta disposición tiende a disiparse rápidamente, bien porque la memoria a Dios es arrastrada por los sentidos y las percepciones sensibles, o porque la naturaleza agota rápidamente su propio bien debido a la escasez espiritual. Es por esto que los sabios helenos-griegos, aunque creían haber alcanzado logros por medio de la εγράτεια engratia (autodominio, continencia, templanza), no lograban lo necesario, porque el νούς nus (espíritu de la psique) de ellos no recibía la energía (increada) de la sabiduría eterna y verdadera de Dios. Pero el calor, fervor que se produce en el corazón por el Espíritu Santo es pacífico, constante y atrae todas las partes de la psique-alma hacia el anhelo de Dios. Tampoco sopla o se airea fuera del corazón, sino que mediante el corazón deleita al hombre entero con inmensa agapi-amor y alegría. Por lo tanto, después de comprender el calor, fervor natural de nuestra psique-alma, debemos alcanzar este calor, fervor del Espíritu Santo. Porque la agapi-amor natural es un signo de que la naturaleza es saludable a causa de la εγράτεια engratia templanza; pero ella no puede conducir al νούς nus en la απάθεια apázia (impasibilidad, la paz sin pazos) como la agapi-amor espiritual.
  3. El aire que nos rodea es claro cuando sopla el viento del norte, ya que este viento tiene una naturaleza sutil que genera pureza y claridad. En cambio, cuando sopla el viento del sur, el aire se vuelve más denso, ya que este viento, de naturaleza nebulosa, atrae las nubes con las que se relaciona y cubre toda la tierra. Así también la psique-alma cuando recibe la energía (increada) del soplo del Verdadero y Santo Espíritu, se encuentra fuera de la niebla demoníaca; mientras que, cuando recibe con ímpetu el soplo del espíritu del engaño, se cubre enteramente por las nubes del pecado. Por lo tanto, debemos siempre con toda nuestra fuerza dirigir la intención hacia la brisa psicoterapéutica, purificadora y vivificante del Espíritu Santo, ese Espíritu que el profeta Ezequiel vio venir desde el norte con la luz de la gnosis-conocimiento espiritual (Ezequiel 1, 4). Así la parte contemplativa de la psique-alma estará permaneciendo siempre limpia y sana, de modo que nos ocupemos sin peligro de engaño y error sobre las contemplaciones divinas, viendo dentro de una atmósfera diáfana de luz los esplendores de la divina luz (increada). Esta es la luz de la verdadera gnosis (conocimiento increado).

Cap. 76-78 Pecado-ejercicios de la Jaris-voluntad.

  1. Algunos creyeron que la χάρις jaris (gracia, energía increada) y el pecado, es decir, el Espíritu de la verdad y el espíritu del engaño, se esconden en el νούς nus (espíritu del corazón de la psique-alma) de los bautizados. Por eso dicen que uno impulsa al νούς nus hacia el bien y el otro, de inmediato, hacia lo opuesto. Pero yo, a partir de la Sagradas Escrituras y de mi percepción y sentido espiritual del νούς nus, he comprendido que antes del santo bautismo, la χάρις jaris promueve e impulsa la psique-alma hacia el bien desde el exterior, mientras que satanás está anidado en las profundidades de la psique-alma intentando tapar y obstruir todas las salidas hacia el bien y la bondad. Pero después del Bautismo el demonio es expulsado fuera y la divina χάρις jaris increada entra en la psique-alma. Por eso, tal como antes del bautismo dominaba el engaño sobre la psique-alma, después del Bautismo domina la verdad. No obstante, incluso después del Bautismo, el satanás opera contra la psique-alma como antes, incluso de manera más intensa. Pero no es verdad que coexiste con la divina χάρις jaris – ¡Dios no lo permita! – sino que nubla el νούς nus con la dulzura de los placeres o el hedonismo irracionales o animales, a causa de la flojera o corrupción del cuerpo. Esto sucede por concesión o permiso de Dios, con el propósito de pasar de la tempestad y el fuego de la prueba, la persona pueda finalmente disfrutar del bien, si así lo desea. Tal como dice la Escritura: “Hemos pasado por agua y fuego, y nos condujiste en lugar de recreo y placer” (Sal 65,12).
  2. La χάρις jaris (gracia, energía increada), tal como dije, desde el momento que estamos bautizados se esconde en lo profundo del νούς nus (como energía) o corazón (como esencia) de la psique-alma, pero oculta su presencia de su αίσθησή észisi sentido y percepción interior de la psique-alma. Pero cuando una persona comienza a amar con toda su disposición y todo su ser a Dios, entonces de una manera inexpresable la χάρις jaris a través del sentido y percepción espiritual interior (αίσθησή észisi) del νούς nus transmite a la psique-alma una parte de sus bienes. A partir de esto, quien quiere mantener y guardar con seguridad lo que ha encontrado, es decir, la divina χάρις jaris, entonces, llega al deseo de abandonar con gran alegría todos los bienes materiales presentes, para adquirir realmente el terreno en el cual encontró el tesoro escondido de la vida (Mt 13,64). Cuando uno renuncia todos los bienes materiales de esta vida, entonces encuentra el lugar donde ha sido escondida la χάρις jaris (increada) de Dios, ya que, en consonancia con el progreso de la psique-alma, el regalo o don divino revela también al νούς nus su bondad. Pero, entonces el Señor concede que la psique-alma sea tentada más por los demonios, para enseñarla adecuadamente el discernimiento del bien y del mal y hacerla más humilde, a causa del gran asco y vergüenza que provocan los pensamientos demoníacos en la psique-alma, cuando ella está en la etapa de la catarsis (purgación, psicoterapia y sanación).
  3. Estamos hechos “a imagen de Dios” en lo referente al movimiento noeró espiritual e intelectual de la psique-alma, mientras que el cuerpo es como una morada de la psique-alma. Con la transgresión de Adán, no solo se han manchado las líneas de la icona-imagen que tenía la psique-alma, sino que el cuerpo también cayó en la corrupción. Por eso, el santo Logos (increado) de Dios se encarnó y se hizo hombre y nos regaló el agua del santo Bautismo para que renazcamos. Este renacimiento se lleva a cabo por el agua y por la energía (increada) del Santo y Vivificante Espíritu; así quedamos inmediatamente limpios, purgados, psicoterapiados y sanados en la psique-alma y el cuerpo, siempre y cuando acudimos a Dios con toda nuestra disposición. Entonces el Espíritu Santo habita dentro de nosotros, en cambio el pecado es expulsado por Él. Porque no es posible, dado que la psique-alma es una y sencilla en su carácter y naturaleza, que en ella habiten dos seres o personajes, como algunos creyeron. Cuando la divina χάρις jaris con inmensa agapi se adapta a sí misma en las líneas de la “imagen”, en anticipo de la semejanza a Dios, ¿entonces cómo puede caber el rostro del satanás? Porque, de hecho, no existe ninguna interconexión y comunión entre la luz y la oscuridad o las tinieblas, (2Cor 6,14). Así que nosotros, que competimos en las sagradas luchas de la virtud, creemos que con el Bautismo de la incorrupción se destierra de las profundidades del νούς nus y del corazón de la psique-alma la multiforme o polimorfa serpiente, el satanás. No nos sorprendamos porque después del Bautismo junto con las cosas buenas pensamos otra vez las cosas malas. Esto sucede porque el Bautismo de la santidad elimina la suciedad del pecado, pero el carácter doble de nuestra voluntad no cambia desde ahora, ni impide a los demonios que nos combatan o nos susurren palabras engañosas. De modo que, aquellas cosas que no hemos guardado cuando éramos psíquicos, (Judas 19), es decir, sin el Espíritu de Dios, ahora aplicarlas y cumplirlas con la fuerza de Dios y con las armas de la justicia que recibimos en el Bautismo (2Cor 6,7).

Cap. 79-81 El satanás-el Bautismo-dos tipos de demonios.

  1. El satanás, como dije, es expulsado de la psique-alma por el santo Bautismo. Pero le es permitido tentar la psique-alma a través del cuerpo, por razones que hemos mencionado. La χάρις jaris (increada) de Dios que habita en la profundidad de la psique-alma, es decir, en el νούς nus, como dice la Escritura: “Toda la doxa-gloria de la hija del rey está dentro de ella” (Sal 44,14”), y no es visible para los demonios; por eso sentimos, desde lo más profundo de nuestro corazón, brotar el anhelo divino cuando mantenemos viva y fervorosa la memoria de Dios. En cambio, los malos astutos espíritus saltan y anidan fuera, en los sentidos del cuerpo, y operan, a través de la debilidad del cuerpo-carne, a los que psíquicamente inmaduros están en la edad espiritual de niño. Así pues, según el Apóstol, siempre nuestro νούς nus se complace mucho con la ley del Espíritu (Rom 7,22), en cambio los sentidos y las sensibilidades carnales desean ser arrastrados por los placeres hedonistas. Por eso, la χάρις jaris (gracia, energía increada), en aquellos que progresan en la gnosis espiritual (increada), su cuerpo deleita mediante el sentido y sentimiento del νούς nus con inenarrable e indescriptible placer y gozo. Sin embargo, los demonios asesinos capturan violentamente la psique-alma mediante los sentidos del cuerpo, especialmente cuando nos encuentran corriendo por el camino de la piedad con negligencia, y la arrastran hacia aquello que no quiere ni desea.
  2. Aquellos que afirman que el rostro de la χάρις jaris (gracia, energía increada) y el rostro del pecado, se encuentran juntos en los corazones de los fieles, quieren basar su argumento en el logos de san Juan el Evangelista: “Y la luz ilumina en las tinieblas y las tinieblas no la vencieron ni la dominaron, tampoco la sofocaron. [5. «Y la luz increada con su resplandor luce a los hombres oscurecidos, entenebrecidos por sus egoísmos, pecados, faltas, autoengaños, vicios…, es decir, los pazos; pero los seres humanos con el corazón retenido y obstruido y la mente/intelecto embotada y oscurecida no la percibieron y no la introdujeron en sus corazones, ni pudieron neutralizarla y aniquilarla, ni tampoco vencerla y sofocarla nunca], (Jn 1,5). Dicen pues, que el esplendor divino de ninguna manera es manchado por la coexistencia con el maligno astuto, por mucho que la divina luz (increada) se acerque dentro de la psique-alma y encuentre la oscuridad del demonio. Sin embargo, son refutados por el mismo pasaje evangélico, ya que están fuera del verdadero sentido y concepto de las Escrituras. Porque el Logos de Dios, la verdadera luz, complació venir al mundo como hombre, y por Su inmensa filantropía (amor al hombre) y misericordia encendió en nuestro interior la luz de la santa gnosis (increada); pero la mente con la mentalidad del mundo no entendió la voluntad de Dios –porque la tendencia de la conducta de la mentalidad carnal es enemistad contra Dios (Rom 8,7). Por eso precisamente san Juan el Teólogo empleó tal expresión. Y después añadió: “9 El Logos increado era y es siempre la verdadera Luz increada que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. [9. «Como Hijo y Logos de Dios, segunda hipóstasis-persona de la Santa Trinidad era y es siempre el Cristo, la luz increada y verdadera, la única fuente de la luz que ilumina a cada hombre que viene a este mundo».] 10 Existía, estaba y está en el mundo y el mundo fue hecho por Él, y el mundo no le aceptó, ni le reconoció como Dios. [10. «Existía y está siempre antes del principio en el mundo, gobernando todas sus creaturas visibles e invisibles de las que se compone el mundo terrenal y celeste, que fue hecho por él. Aún así, cuando la luz increada, el Hijo y Logos de Dios tomó cuerpo y se hizo hombre, el mundo de los hombres, corrompido, pervertido y apegado a las cosas terrenales, lleno de pazos, no le reconoció ni le aceptó como su Creador y Dios».] Vino a los suyos o semejantes y los suyos o semejantes no le recibieron ni le aceptaron como su Salvador y Dios. Pero los que le aceptaron y creyeron, como Redentor, Sanador y Salvador, les dio potestad, valor y fortaleza para poder renacerse y estar convirtiéndose y haciéndose* continuamente en hijos de Dios, a los que creen en su nombre. (*El verbo γενέσθαι (yenesze) aquí define tiempo continuo hasta el último suspiro de nuestra vida, por la metania, dicen los santos Padres)”, (Jn 1,9-12). Y el muy sabio Pablo, interpretando la frase “no la abrasó, ni dominó”, dice: “No digo que lo que haya alcanzado ya o que yo he conseguido la perfección, sino que persigo este objetivo para alcanzarlo, habiendo sido yo mismo alcanzado por Jesús Cristo” (Fil 3,12). Así que el Evangelista no se refiere al satanás cuando dice: “no apresó la luz verdadera”, porque desde el principio esta luz era ajena a satanás, porque no ilumina en él. Sino que da a entender a los hombres aquellos que, aunque escuchan de las grandezas, las fuerzas y los milagros del Hijo de Dios, no quieren aproximarse a la luz de Su gnosis (increada) a causa de sus corazones oscurecidos; y con Su logos los avergüenza como se merecen.
  3. El logos de la gnosis/conocimiento espiritual nos enseña que existen dos, digamos, categorías de espíritus malignos. Unos son más finos y sutiles y los otros son más espesos y materiales. Los más sutiles combaten contra la psique-alma, los otros suelen cautivar el cuerpo-carne o con deseos y estímulos hedonistas. Por eso, los demonios que luchan contra la psique-alma y los que luchan contra el cuerpo se oponen entre sí, aunque tienen la misma intención, perjudicar y dañar a los hombres. Pero cuando la χάρις jaris (gracia, energía increada) no habita en el hombre, entonces ellos anidan y se deslizan como serpientes en lo más profundo del corazón y no permiten de modo alguno que la psique-alma del hombre desee el bien. Pero cuando la χάρις jaris está escondida en el νούς nus, entonces en las partes del corazón los demonios circulan como nubes sombrías y toman formas de pazos vicios, pasiones, emociones pecaminosas y diversas fantasías, para disipar y alejar del νούς nus (espíritu de la psique) la memoria de Dios y separarlo de su unión con la χάρις jaris. Por tanto, cuando, los demonios combaten a nuestra psique-alma excitan los pazos psíquicos o emociones y sobre todo la presunción, engreimiento o vanagloria, la cual es la madre de todos los males, entonces que recordemos nuestra muerte y así avergonzaremos y desinflaremos la hinchazón del orgullo de la vanagloria. Hagamos lo mismo también cuando los demonios que luchan contra el cuerpo y estimulan y excitan nuestro corazón con deseos viles e indecentes. Porque sólo la memoria de la muerte puede suprimir y abolir todos los ataques, efectos y asechanzas de los demonios, porque nos devuelve a la memoria de Dios. Si, por otra parte, los demonios psíquicos, debido a la memoria de la muerte, nos presentan λογισμοί loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) de agotamiento de la naturaleza humana, como si no tuviera ningún valor porque está vinculada a la carne, -esto es lo que suelen hacer cuando alguien los atormenta con la memoria de la muerte-, entonces pensemos el honor y la doxa-gloria del reinado de la Realeza celestial (increada), sin olvidarnos la amargura y la oscuridad del juicio; así de esta manera, por un lado, consolaremos nuestra desgana, apatía, desesperación y desánimo, y por otro lado, contendremos y suprimiremos la superficialidad, frivolidad o ligereza de nuestro corazón.

Cap. 82 La ley enfrentada – “concienciarse”.

  1. El Señor en los evangelios nos enseña que cuando el satanás regresa y encuentra su casa barrida y vacía, es decir, al corazón estéril, sin frutos, entonces el espíritu malvado va, y toma consigo otros siete espíritus superiores y peores que él mismo, y entran y se instalan allí. Y así el estado final de aquel hombre llega a ser peor que el primero, (Mt 12, 44-45). De esto debemos entender que, mientras el Espíritu Santo está en nuestro interior, el satanás no puede permanecer en la profundidad de la psique-alma. Pero también el divino Pablo considerando este tema, desde el punto de vista la gnosis de la lucha espiritual, nos enseña claramente el significado de estos logos, diciendo: “En mi interior me agrada con todo mi corazón la ley de Dios;pero veo en mi cuerpo y en sus miembros una ley que lucha contra la ley de mi espíritu y contra de lo que me dicta mi conciencia y me esclaviza a la ley del pecado que domina en mi cuerpo y en sus miembros, es decir, domina a mi naturaleza física humana” (Rom 7, 22-23). Desde el punto de vista de la perfección dice: “No hay condenación ya alguna para los que están unidos con Jesús Cristo. Porque la ley del Espíritu que da la vida en Jesús Cristo me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte” (Rom, 8,1-2). Y en otro lugar escribe, para enseñar que el satanás mediante el cuerpo combate contra la psique-alma que tiene el Espíritu Santo: “Manteneos firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, como los guerreros aprietan fuerte los cinturones, revestidos con la coraza de la justicia para que seáis intocables por las flechas de la injusticia, y teniendo calzados los pies, prontos para anunciar el evangelio de la paz con serenidad. Empuñad en todas las ocasiones el escudo de la fe, con el cual podáis inutilizar y apagar los dardos encendidos del maligno. Tomad también el yelmo de la salvación para proteger vuestro νούς nus-espíritu y la mente de los loyismí de la duda, y la espada del Espíritu que es el luminoso logos de Dios”, (Ef 6, 14-17).

Una cosa es la cautividad y otra la lucha. La primera significa rapto violento, mientras que la segunda significa un combate con fuerzas iguales. Por eso, dice el Apóstol que “el diablo contra las psique-almas cristoforas (portadoras de Cristo) ataca con flechas candentes”. Porque aquel que no tiene en sus manos el dominio del enemigo, utiliza las flechas para poder golpearlo desde lejos y poder capturarlo. Así también el satanás, como no puede anidar y ocultarse como antes en el νούς νούς nus (espíritu de la psique) de los luchadores, donde se encuentra la χάρις jaris (gracia, energía increada), utiliza la fluidez liquida y humedad del cuerpo, en el que se instala, anida, para seducir la psique-alma con la relajación del cuerpo. Por eso debemos incomodar moderadamente el cuerpo, para que el νούς nus no se deslice debido a la humedad del cuerpo hacia las ηδονές hidonés (placeres hedonistas de los instintos animales). De este pasaje apostólico que me he referido antes, debemos convencernos de que el νούς nus de los luchadores recibe la energía (increada) de la divina luz (increada) y por eso se somete y se regocija en la ley divina y se complace encontrando placer en ella; en cambio, la carne con la relajación o flojera recibe con gusto complacientemente los malos astutos espíritus y por eso se arrastra a trabajar la maldad y la mala astucia de ellos. De esto se ve claramente que el νούς nus no es el hogar común de Dios y del diablo. Porque, ¿cómo es posible que con el νούς nus trabaje la ley de Dios y con mi carne la ley del pecado, (Rom 7,25), si mi νούς nus no está totalmente libre para para enfrentarse a la guerra contra los demonios, gustosamente sometido a la bondad de la χάρις jaris (gracia, energía increada), y mientras mi cuerpo reciba con gusto el olor de los paradójicos placeres, porque, como dije, en el cuerpo de los luchadores se les permite anidar los espíritus astutos malos. “Conozco que no habita en mi interior, es decir, en mi cuerpo, el bien o la bondad” (Rom 7,18). Esto el Apóstol lo dice para los que se encuentran a la mitad del camino de sus luchas contra el pecado y no de sí mismo. Los demonios combaten contra el νούς nus con la mente e intentan relajar el cuerpo-carne con las comidas placenteras para arrastrarlo a los placeres, hedonismo. Tienen la concesión o permiso, por justa decisión de Dios, de estar en las profundidades del cuerpo, incluso en aquellos que luchan con fuerza contra el pecado, porque la independencia o libre albedrío de la mentalidad humana está constantemente bajo prueba. Sin embargo, si alguien puede, aún vivo, mortificarse mediante los esfuerzos ascéticos, esa persona se convierte completamente en hogar del Espíritu Santo; porque este hombre ha resucitado antes de morir, tal como era el bienaventurado Apóstol Pablo y todos los que lucharon y luchan hasta el final contra el pecado.

Cap. 83-86 Capítulos contra masalianos-consideración correcta, ortodoxa.

  1. El corazón produce también por sí mismo λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) tanto buenos como malos; sin embargo, los pensamientos no buenos no fructifican por naturaleza, sino como hábito de la memoria del mal, debido al engaño de los primeros en ser creados. No obstante, la mayoría de los malos pensamientos (loyismí) malos se crean en el corazón por la maldad de los demonios. En todo caso, nosotros los sentimos como si provinieran de nuestro propio corazón. Por esta razón, algunos creyeron que dentro del νούς nus (espíritu de la psique) junto con la χάρις jaris está también el pecado. Por eso dicen que el Señor dijo: “Lo que sale de la boca, sale del corazón y esto es lo que mancha, contamina al hombre; porque del corazón salen mal astutas ideas y meditaciones, malos pensamientos, adulterios, codicias, etc.” (Mt, 18-19). Pero ellos no conocen que el νούς nus, como tiene la energía de una percepción muy sutil, asume a través del cuerpo-carne los pensamientos que los espíritus malignos le sugieren y presentan. Porque la relajación del cuerpo crea pensamientos en la psique-alma a causa de su conexión con el cuerpo de una manera que no conocemos; porque el cuerpo-carne, debido a su debilidad, le gusta ser halagada desmedidamente por el engaño de los demonios. Por eso también los pensamientos malignos que se siembran en la psique-alma por los demonios, parecen surgir del corazón. Pero estos loyismí pensamientos realmente se convierten en nuestros verdaderos pensamientos cuando los aceptamos con agrado y placer y esto es lo que el Señor reprende en las palabras divinas mencionadas anteriormente. Porque aquel que se agrada y se complace con los pensamientos que dicta la mala astucia y malicia del satanás y de alguna manera los graba en su corazón, es evidente que en adelante los genera de su propio pensamiento.
  2. Dice el Señor en sus evangelios que: ¿cómo puede alguno entrar en la casa del fuerte y arrebatar sus bienes, si primero no ata al fuerte? Entonces saqueará su casa. Es decir, yo hasta ahora siempre he aniquilado y vencido al invencible hasta ahora diablo y por eso asolo su reinado de las creadas energías demoníacas y a los que tiene cautivos los arrebato” (Mateo 12, 29). Entonces, ¿cómo, puede aquel que fue expulsado con tanta vergüenza, volver a entrar y cohabitar con el dueño que está residiendo y reposando en su casa? Ni siquiera un rey, cuando derrota a un tirano que se ha rebelado contra él, pensaría en tenerlo junto a él en su palacio. Lo mataría de inmediato o lo ataría y lo entregaría a sus tropas para que fuera severamente castigado.
  3. El que cree que el Espíritu Santo y el diablo cohabitan juntos dentro del νούς νούς nus (espíritu de la psique) porque tenemos buenos y malos conceptos y pensamientos que sepa que esto se hace porque nunca hemos saboreado ni visto la bondad del Señor (Sal 33,9). Al principio, tal como dije antes, la χάρις jaris (gracia, energía increada) esconde su presencia en los bautizados, esperando la intención y el propósito de la psique-alma. Cuando el hombre se vuelve completamente hacia el Señor, entonces con un αίσθηση észisi (sentido, sentimiento y percepción) indescriptible revela en el corazón del hombre su presencia. Pero nuevamente espera ver hacia donde girará la psique-alma y permite las flechas demoníacas que lleguen hasta las profundidades de la psique-alma, pera que busque a Dios con voluntad más ferviente y disposición humilde. Así que, cuando el hombre aplicando y cumpliendo los mandamientos empieza a progresar, e invoca sin cesar el nombre del Señor Jesús, entonces el fuego de la divina χάρις jaris (increada) se expande también a los sentidos exteriores del corazón, quemando totalmente la cizaña de la tierra humana con información del corazón. Así, los pensamientos demoníacos llegan desde lejos a este lugar y atacan débilmente la parte pasional de la psique-alma. Cuando, sin embargo, el hombre luchador se reviste de todas las virtudes, y especialmente de la perfecta desapropiación (sin propiedades, desapego) entonces la χάρις jaris (energía increada) ilumina profundamente toda su existencia y lo inflama con la gran αγάπη agapi (amor, energía increada) de Dios. Y entonces las flechas demoníacas se apagan a distancia del cuerpo, porque la brisa del Espíritu Santo mueve en su corazón los vientos de la paz y apaga el fuego de las flechas del demonio incendiario, incluso cuando aún están en el aire. Sin embargo, a quien ha alcanzado un estado espiritual tan alto, el Dios alguna vez le abandona a merced de la maldad de los demonios y no ilumina su νούς nus (espíritu de la psique), para que nuestra independencia o libre albedrío no quede totalmente atado por los lazos de la χάρις jaris, con el propósito no sólo para que sea vencido el pecado mediante la lucha, sino también porque el hombre debe progresar en la experiencia espiritual. Porque la perfección que creemos que tiene el hombre luchador sigue siendo imperfecta ante la magnificencia y riqueza de Dios, que nos instruye con la agapi-amor, aun si uno pudiera escalar toda la escalera de Jacob (Gén 28,12) con el progreso a los esfuerzos ascéticos.
  4. El mismo Señor dice que el satanás ha caído del cielo como un rayo (Lc 10,18), para que este ser deformado y desgraciado no vea las moradas de los santos Ángeles. Entonces, ¿cómo puede alguien que no tiene derecho a estar en interconexión y comunión con los siervos buenos, compartir la misma morada con Dios, el νούς νούς nus humano? Y aunque algunos argumenten que esto ocurre por permiso divino, con esto no dicen nada. Porque la concesión pedagógica de Dios no priva en absoluto la psique-alma de la divina luz (increada). Como ya he dicho, sólo la χάρις jaris esconde frecuentemente su presencia del νούς nus, dejando de algún modo que la psique-alma se exponga a la maldad de los demonios, de modo que ella busque y pida con temor y mucha humildad la ayuda de Dios, a medida que conozca poco a poco la malicia del enemigo. Es lo mismo que como una madre, cuando su hijo se muestra reacio a amamantarse, lo aparta un poco de su regazo para que sienta temor por la (imaginaria) presencia de personas feas o de diversos animales, y así, con gran temor y lágrimas, regrese a los brazos maternos. Pero la concesión que proviene del rechazo de Dios, entrega la psique-alma que no quiere a Dios a los demonios como si estuviera prisionera. Pero nosotros no somos hijos a quienes el Dios ha rechazado, -¡Dios no lo quiera!- más bien, creemos que somos auténticos hijos de la χάρις jaris (increada) de Dios, que nos ha amamantado y nos nutre con pequeñas concesiones y frecuentes consolaciones y ánimos, de manera que con la bondad de la χάρις jaris lleguemos a ser hombres perfectos, con plena madurez espiritual.

Cap. 87-88 Dos “concesiones” la dualidad del sentido.

  1. La concesión pedagógica trae gran aflicción, dolor y humildad, y después una moderada desesperación en la psique-alma, para que la parte débil, cobarde y vanagloriosa de ella venga a la humildad. Pero inmediatamente trae temor en Dios y en el corazón lágrimas de confesión, así como un gran deseo por silencio perfecto. Pero la concesión, por rechazo a Dios, deja la psique-alma que se llene de desesperación, duda, incredulidad, ira y orgullo o soberbia. Por lo tanto, debemos por medio de nuestra experiencia discernir el tipo de concesión y acercarnos a Dios según corresponda. En el primer caso, debemos ofrecerle agradecimiento y apología (confesión), porque pedagogiza, instruye nuestra ignorante opinión y comprensión retirando Su χάρις jaris (increada), para enseñarnos como Padre bondadoso la diferencia entre virtud y malicia. En el segundo caso, debemos ofrecer una confesión ininterrumpida de nuestros pecados, con lágrimas sin tregua y un mayor alejamiento de los hombres, para que podamos con el suplemento de nuestros esfuerzos reconciliar a Dios, de manera que vuelva a mirar y cuidar nuestros corazones como antes. Pero, debemos conocer que el combate se libra con un verdadero enfrentamiento entre la psique-alma y el satanás, me refiero al caso de la concesión pedagógica, entonces, como dije antes, la χάρις jaris (increada) se retira, pero ayuda a la psique-alma sin que ella lo sepa, para demostrar a los enemigos de la psique-alma que la victoria es solo de ella.
  2. En invierno, cuando alguien se detiene al exterior y por la mañana mira hacia oriente, la parte delantera del cuerpo se calienta un poco por el sol, pero no así la parte trasera, porque el sol no está verticalmente sobre él. Así también aquellos que empiezan a recibir la energía (increada) del Espíritu, se calientan un poco al corazón por la divina χάρις jaris (increada), y es por eso que sus νούς nus con la mente empiezan a fructificar conceptos y pensamientos espirituales. Pero las partes visibles de sus corazones aún piensan y permanecen con la conducta y mentalidad carnal, porque aún no están sobreiluminados con αίσθηση (észisi) el sentido y sentimiento profundo de la divina χάρις jaris (increada) todos los miembros del corazón. Algunos no pudieron entender esto y creyeron que en el νούς nus existen dos hipostasis (bases o principios substanciales) que luchan entre sí. Así pues, sucede también en la misma psique-alma, al mismo tiempo piensa bien y mal, como en el ejemplo de que una persona puede sentirse tanto fría como cálida. Una vez que nuestro νούς nus ha caído al estado de doble gnosis-conocimiento, es decir, del bien y del mal, por necesidad y sin quererlo, al mismo momento produce pensamientos buenos y malos, sobre todo en aquellos que llegan a la finura y sutileza del discernimiento. Es decir, en la medida en que se empeña a pensar en lo bueno, de inmediato recuerda también el mal, porque por la desobediencia del Adán, la memoria del hombre se partió en dos. Entonces, si empezamos con celo ardiente y entusiasmo a ejecutar los mandamientos-logos de Dios, entonces la χάρις jaris (increada) ilumina con αίσθηση észisi (sentido, sentimiento y percepción) profundamente todos nuestros sentidos, y quema nuestros recuerdos o memorias; y, alegrando y deleitando nuestro corazón con una paz de irresistible αγάπη agapi, nos hace de tal manera que pensemos ya sólo espiritualmente y no carnalmente. Esto sucede muy a menudo en aquellos que se acercan a la perfección, los cuales tienen en su corazón ininterrumpida la memoria del Señor Jesús.

Cap. 89 De “como a imagen” hacia lo “como a semejanza”.

  1. Dos bienes nos suministra la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) con el Bautismo, de los cuales uno es infinitamente superior al otro. Uno lo concede inmediatamente: nos renueva con el agua del Bautismo y embellece y da esplendor en todas las facciones de nuestra psique-alma, es decir, al “como a imagen” de Dios en nuestro interior, y nos limpia de toda mancha del pecado. El segundo bien, lo “como a semejanza”, la divina χάρις jaris increada espera llevarlo a cabo junto con nosotros. Así, cuando el νούς nus empieza con mucho αίσθηση (észisi) sentido y sentimiento a saborear la bondad del Espíritu Santo, entonces debemos de saber que la χάρις jaris increada ha empezado a pintar encima de lo “como a imagen”, lo “como a semejanza”. Los pintores al principio bosquejan con un solo color la figura del hombre, y poco a poco, añadiendo varios colores llegan a plasmar hasta el aspecto de los cabellos de la persona que están pintando. De la misma manera, la divina χάρις jaris, primero con el Bautismo regula y ajusta el “como a imagen”, devolviendo al hombre a lo que era cuando fue creado. Y cuando la divina χάρις jaris ve que con toda nuestra disposición anhelamos la belleza del “como a semejanza” y que nos mantenemos desnudos y sin miedo en su taller, entonces pinta virtud sobre virtud y añade en la forma de la psique-alma doxa-gloria sobre doxa-gloria, dándole el carácter de la semejanza. Así pues, nuestro sentido y percepción (αίσθηση észisi interior espiritual) nos revela que nos estamos formando según la “semejanza”, pero la perfección de la semejanza la conoceremos a través la iluminación. El νούς nus cuando progresa en el perfeccionamiento adquiere con αίσθηση (észisi: sentido, sentimiento y percepción espiritual interior) todas las virtudes con una medida y un orden indescriptible; pero la agapi-amor espiritual nadie puede adquirirla si no es iluminado por el Espíritu Santo con toda la información interior. Porque si el νούς nus (espíritu de la psique) no recibe totalmente el “como semejanza” a través de la divina luz (increada), puede tener todas las demás virtudes, pero aún carece, no es participe, de la agapi perfecta. Cuando se haya asemejado a la virtud de Dios, -me refiero, en la medida en que el hombre puede asemejarse a Dios-, entonces tiene sobre sí también la semejanza de la divina agapi. En un retrato, cuando se añade al diseño el tono de cada color, el retrato se asemeja tanto al representado, incluso en la sonrisa. Así también en aquellos que son pintados por la χάρις jaris para convertirlos y sean “como a semejanza”, cuando se añade la iluminación de la agapi, entonces revela que lo “como a imagen” se encuentra totalmente en la belleza del “como a semejanza”. Ninguna otra virtud puede procurar απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) a la psique-alma, sino sólo la αγάπη (agapi: amor incondicional). Porque la agapi es la plenitud de toda la ley (Rom 13,10). Así pues, día tras día, se renueva nuestro hombre interior (2Cor 4,16) con el sabor de la agapi-amor, y se completa cuando alcanza su perfección.

 Cap. 90-91 Espíritu Santo y la libertad-la divina agapi.

  1. El Espíritu Santo, al principio del progreso espiritual, si amamos con fervor la virtud de Dios, da a nuestra psique-alma el saborear la dulzura de Dios con mucho αίσθηση (észisi) sentido y sentimiento espiritual y con toda la información interior el νούς nus puede con conocimiento-gnosis exacto entender el premio perfecto de sus esfuerzos que realiza para Dios. Pero en adelante esconde este regalo precioso y vivificante, de modo que, aunque trabajemos todas las demás virtudes, consideremos que no somos nada, por la razón de que no hemos hecho aún un hábito la divina agapi. Entonces, principalmente el demonio del odio molesta y aflige las psique-almas de aquellos que luchan, hasta el punto de levantar odio incluso contra aquellos que los aman, llevando a la destructiva acción y emoción del odio hasta la traición. Por eso la psique-alma sufre más al recordar la agapi espiritual, sin poder percibirla y adquirirla con αίσθηση sentido y sentimiento, porque le faltan los esfuerzos ascéticos más perfectos. Por tanto, es necesario, aunque forzando a nosotros mismos, trabajemos la perfecta agapi para que lleguemos a saborearla con toda αίσθηση sentido, sentimiento e información interior. Porque la perfección de la agapi-amor nadie puede conseguirla mientras se encuentra dentro del cuerpo, excepto sólo los santos que llegaron hasta el martirio y la perfecta confesión de la fe. Porque aquel que ha llegado hasta el martirio, es transformado, metamorfoseado completamente, y ni siquiera tiene un apetito fácilmente para la comida; porque aquel que es alimentado por la divina agapi (energía increada amor), ¿qué más puede desear de este mundo? Por eso, el sabio Pablo, desde su propia experiencia lleno de gnosis espiritual, nos anuncia el gozo futuro de los justos y dice: “El reinado de la realeza increada de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz, gozo y alegría que da el Espíritu Santo” (Rom 14,17); y estos son los frutos de la agapi-amor perfecta. Así que, aquellos que progresan hacia la perfección pueden saborear desde aquí abajo constantemente la perfecta agapi. Totalmente perfecta nadie la puede adquirir, excepto cuando nuestra mortalidad sea absorbida por la vida (2Cor 5,4).
  2. Alguien que ama fervientemente a Dios me relató una vez que deseaba experimentar claramente la αγάπη agapi (amor incondicional) de Dios, y el Bondadoso se la dio con mucho αίσθηση (észisi) sentido, sentimiento e información interior. “Experimenté y sentí tanto la divina energía de la agapi (increada)”, dijo, “de modo que la psique-alma con una inexpresable alegría y agapi ansiaba salir del cuerpo para irse al Señor, como si ignorara esta vida actual transitoria”. Aquel que ha recibido y experimentado este tipo de agapi-amor, aunque sea muy calumniado, insultado o agraviado por otro no se enfada contra él, -porque a veces tiene a alguien que le entristece- sino que permanece como si estuviera apegado con la agapi-amor a la psique-alma de aquel que lo calumnió, lo insultó o agravió; solo se encoleriza y se enfada contra aquellos que persiguen a los pobres o dirigen palabras injustas contra Dios, como dice la Escritura (Salmo 74, 6), o viven de cualquier otra manera malvada y pecaminosa. Porque aquel que ama a Dios más que a sí mismo, o, mejor dicho, ya no se ama a sí mismo, sino sólo a Dios, ya no reivindica más su propia honra, sino que quiere sólo que sea honrada la justicia de Aquel que le honró con un honor eterno. Esto no lo quiere ni lo desea a medias con el corazón partido, sino que tiene esta disposición como un hábito o costumbre a causa de su gran experiencia de la agapi-amor incondicional de Dios. Además de esto, debemos saber que aquel que es movido por la energía increada de la divina χάρις jaris, llega a tal grado de agapi-amor divina que supera incluso la fe durante este tiempo de esta divina energía, porque por la abundante agapi y con αίσθηση (észisi) sentido y sentimiento del corazón contiene a Aquel a quien honra con la fe. Esto lo revela con claridad san Pablo, diciendo: “…ahora permanecen estas tres: la fe, la esperanza y la agapi. Pero la más grande de las tres es la agapi” (1Cor 13,13). Porque aquel que contiene a Dios con la riqueza de la agapi-amor –como mencioné- es muy superior que su propia fe, ya que se encuentra completamente dentro del divino anhelo.

Cap. 92-93 Agapi y Teología-la dualidad del “camino”.

  1. La energía y acción moderada del santo conocimiento-gnosis nos hace sentir gran pesar y tristeza cuando, debido a algún estímulo, insultamos a otro y lo convertimos en nuestro enemigo. Por eso no deja de punzar y molestar nuestra conciencia hasta que con una gran apología o con muchas disculpas hacia al agraviado, lo reconducimos a su disposición anterior. Pero, la perfecta energía y acción de la divina gnosis, aunque injustamente algún hombre con mentalidad mundana se enfada contra nosotros, nos hace reflexionar y preocuparnos mucho por ello, porque seguramente nos convertimos en un obstáculo para alguien que está enfocado y agarrado a las cosas presentes y bienes temporales terrenales. De ahí que nuestro νούς nus deja de tener contemplaciones espirituales; porque el logos de la gnosis-conocimiento, que está pleno de agapi-agapi, no permite la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) a extenderse y captar los objetivos divinos de la contemplación, si antes no restauramos la agapi-amor también de aquel que se irrita y se enoja injustamente contra nosotros. Pero si aquel no quiere que esto se haga o si se ha alejado de los lugares donde vivimos, entonces la santa gnosis nos impulsa a mantener la imagen de su rostro en nuestra psique-alma con amor ilimitado, cumpliendo así en lo profundo del corazón la ley de la αγάπη agapi (amor incondicional). Porque se ha dicho que los que queremos tener la gnosis-conocimiento de Dios, debemos también las personas que, sin razón, se enfadan contra nosotros, verlas con nuestra διάνοια diania (mente, intelecto) sin ira. Y si hacemos esto, entonces no sólo nuestro νούς nus se moverá en la teología sin error, sino que también ascenderá a la agapi-amor de Dios con gran confianza y valentía, impulsado sin obstáculos desde segundo escalón o grado al primero.
  2. El camino de la virtud en aquellos que empiezan a sentir y tener έρως eros (amor ferviente) por la piedad, se ve muy duro, escabroso y penoso, no porque realmente es así, sino porque la naturaleza humana inmediatamente después de nacer vive y se relaciona dentro de la amplitud y comodidad de los placeres (hedonismo). Pero en aquellos que han logrado llegar a la mitad del camino, se ve agradable, fácil, placentero y reconfortante, porque la maldad se ha sometido al hábito de la virtud y se disipa junto con el recuerdo de los placeres paradójicos. Por eso en adelante la psique-alma avanza y recorre con satisfacción, alegría y placer el camino de las virtudes. Por esto, cuando el Señor, nos insta en el camino de la psicoterapia, sanación y salvación, al principio dice: “¡Cuán estrecho y difícil es el camino que conduce a la realeza increada! ¡Y pocos son que le encuentran! (Mt 7,14). Por otra parte, en aquellos que con disposición firme y ardiente deciden la aplicación y el cumplimiento de Sus santos mandamientos-logos, les dice: “Mi yuyo es suave, fácil y la carga ligera” (Mt 11,30). Por lo tanto, desde el comienzo de la lucha espiritual, debemos esforzarnos con cierta determinación para cumplir los santos mandamientos de Dios, de modo que el buen Señor, al ver nuestra intención y esfuerzo, nos conceda una voluntad dispuesta a servir con gran alegría y placer Sus gloriosas voluntades. Porque es el Señor quien hace bien dispuesta nuestra voluntad (Prov 8,35), de modo que trabajemos incesantemente el bien con mucha alegría y gozo. Entonces realmente sentiremos que el Dios energiza y opera en nuestro interior el querer actuar conforme Su voluntad, (Fil 2,13).

Cap. 94-96 Santidad y tentaciones- humildad y mentalidad humilde.

  1. Tal como la cera si no es calentada o amasada mucho, no puede recibir la marca del sello que le ponemos encima, lo mismo el hombre si no se prueba con esfuerzos, dificultades y enfermedades, no puede recibir y contener el sello de la virtud de Dios. Por eso, el Señor dice al divino Pablo: “Te basta mi χάρις jaris (gracia, energía increada); porque mi poder y fuerza se perfecciona en la enfermedad”, y el mismo Apóstol presume con las siguientes palabras: “Con mucho agradecimiento presumiré más por mis enfermedades, para que habite en mi interior la δύναμη dinami (poder, fuerza y energía) de Cristo” (2Cor 12,9). Pero también el libro de los Proverbios escribe: “Aquel que el Señor ama, le instruye y le reprende, como un padre a su hijo” (Pr 3,12). El Apóstol diciendo “enfermedades” da a entender los ataques de los enemigos de la cruz, que asaltaban constantemente tanto a él como a todos los demás santos de entonces, para que no se exaltasen y se enorgullecieran, como el mismo dice, a causa de la eminencia de las apocalipsis-revelaciones divinas, (2Cor 12,7); sino más bien, para que permanezcan humildes en el estado de perfeccionamiento, y por las frecuentes humillaciones y menosprecios, mantengan la donación o don de Dios con piedad. Pero nosotros ahora cuando decimos “enfermedades”, damos a entender los malos astutos loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) y las enfermedades corporales. Entonces, como los cuerpos de los santos que luchaban contra el pecado eran entregados a heridas mortales, golpes, padecimientos y varias aflicciones, ellos estaban muy por encima de los πάθος pazos que a causa del pecado entraron en la naturaleza humana. Pero ahora, como la paz de las Iglesias se multiplica por la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Señor, el cuerpo de los luchadores de la piedad debe ser probado con continuas enfermedades y la psique-alma de ellos con malignos astutos pensamientos; y sobre todo en aquellos que la gnosis espiritual energiza, opera con todo sentido, sentimiento e información interior, para que eviten toda vanagloria y todo pensamiento orgulloso y puedan así –como dije- recibir en sus corazones con gran humildad el sello de la divina belleza, de acuerdo con aquello que dice David: “Señor, la luz de tu rostro se imprimió en nosotros” (Sal 4,7). Por lo tanto, debemos esperar y soportar con gratitud la voluntad del Señor; y esto nos será contado como un segundo martirio, tanto las enfermedades continuas como la lucha contra los pensamientos demoníacos. Porque el diablo, a través de esos gobernantes inicuos que en el pasado incitaba a los santos mártires que negaran a Cristo y desearan la gloria de esta vida, sigue también ahora susurrando sin descanso lo mismo a los siervos de Dios. Aquel que entonces hacía sufrir los cuerpos de los santos hombres y torturaba exageradamente a los ilustres maestros del Evangelio, mediante aquellos que servían sus propósitos, ideas y conductas demoníacas, ahora también él mismo trae a los confesores de la fe diversos sufrimientos, con muchos insultos y humillaciones, especialmente cuando estos para la doxa-gloria del Señor ayudan con mucha fuerza a los pobres que sufren. Y por eso, con firmeza y paciencia debemos trabajar el martirio de nuestra conciencia delante de Dios, tal como dice David: “Esperaba con mucha paciencia al Señor y Él me atendió” (Sal 39,2).
  2. La ταπεινοφροσύνη tapinofrosini (humildad, mentalidad, conducta y actitud, moderada, sana y serena) es algo que se obtiene con gran dificultad, porque cuanto más elevada es, más arduos son los esfuerzos para alcanzarla. Sin embargo, esta virtud llega de dos maneras a quienes participan en el conocimiento-gnosis divino. Es decir, cuando el luchador de la piedad se encuentra en un estado intermedio de experiencia espiritual, entonces tiene algo más de conducta y mentalidad humilde, ya sea debido de enfermedad del cuerpo, o por aquellos que sin razón se enemistan contra aquellos que luchan por la justicia, o a causa de los malignos astutos pensamientos. Pero cuando el νούς nus con mucho αίσθηση (észizi) sentido, sentimiento e información es sobreiluminado por la divina χάρις jaris (gracia, energía increada), entonces la psique-alma tiene la humildad como algo natural; porque, al ser alimentada abundantemente por la divina bondad, ya no puede inflarse de vanagloria y orgullo, aunque trabaje incansablemente los mandamientos de Dios, más bien se considera a sí mismo inferior a todos, porque ha llegado a estar en κοινωνία kinonía (conexión, unión y comunión) con la divina indulgencia. Aquella primera humildad suele estar acompañada de dolor, tristeza y tribulación, mientras que la segunda trae alegría y contención llena de sabiduría. Por eso, tal como dije, la primera viene principalmente a aquellos que se encuentran a la mitad del camino de las luchas, mientras que la otra se envía a los que se acercan a la perfección. Por eso, la primera muchas veces puede ser alterada por los éxitos mundanos, en cambio la otra, aunque la ofrezcan todas las realezas y reinos del mundo, no se ve afectada ni siente en absoluto las terribles flechas del pecado. Porque al ser completamente espiritual, ignora las doxas-glorias corporales y mundanas. Pero el luchador debe pasar de alguna manera de la primera humildad para llegar a la segunda; porque, si la χάρις jaris (gracia, energía increada) no ablanda antes con la primera nuestra voluntad independiente o autogobierno, para probarnos mediante sufrimientos pedagógicos y correctivos, no nos regalará la majestuosidad de la perfecta humildad.
  3. Aquellos que aman los placeres hedonistas de la vida, llegan al pecado por los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía). Como son guiados por una opinión sin discernimiento, desean que todos sus pensamientos impuros hacerlos en palabras impías y en obras irreverentes, ilegales. Al contrario, los que intentan adquirir y llevar una vida ascética, a menudo llegan a pensamientos maliciosos o palabras dañinas desde sus propios errores. Porque cuando los demonios ven que estos hombres escuchan con placer acusaciones contra otros, ociosidades, o dicen palabras inapropiadas, indecentes y dañinas, o se ríen indebidamente, o se enfadan exageradamente, o desean la gloria vana, vacía y fútil, entonces todos juntos se arman contra ellos. Y utilizan principalmente la vanagloria como pretexto para su malicia, y mediante ella, como si fuera una pequeña ventana oscura, saltan, saquean y capturan las psique-almas. Por lo tanto, aquellos que desean vivir con todas las virtudes, no deben desear la gloria vana, ni relacionarse con muchos, ni salir con frecuencia, ni criticar o acusar a los demás, incluso si estos merecen la crítica, ni hablar mucho, y tampoco deben hablar demasiado, aunque lo que digan sea bueno. Porque la verbosidad dispersa en exceso el νούς nus con la mente, y no sólo le vuelve ineficaz e inactivo en el trabajo espiritual, sino que también le entrega al demonio de la acedia (negligencia, apatía y pereza espiritual, que a su vez, después de debilitarlo demasiado, le entrega a los demonios de la tristeza y de la ira. Por lo tanto, siempre debemos ocupar nuestro νούς nus y mente en la aplicación y el cumplimiento de los santos mandamientos y en el profundo recuerdo del glorioso Señor. Porque dice la Escritura: “Aquel que aplica y cumple el mandamiento, no conocerá logos maligno” (Ecl 8,5), es decir, no se desviará en viles pensamientos o logos malvados.

Cap. 97-100 Oración noerá o del corazón-apázia-la guerra final-krisis o juicio.

  1. Cuando el corazón recibe, con un dolor ardiente, flechas de los demonios, hasta el punto de que la persona siente y cree que son flechas verdaderas, entonces, la psique-alma odia y sufre con dolor los παθος pazos, ya que se encuentra al principio de la catarsis (purgación, psico-terapia, sanación); porque si no sufriera mucho por el descaro e insolencia del pecado, no podría alegrarse abundantemente de la bondad de la virtud. Por lo tanto, aquel que quiere hacer la catarsis, purgar, psicoterapiar y sanar su corazón, que lo ilumine continuamente con el recuerdo del Señor Jesús Cristo, teniendo incesantemente esto como único estudio y trabajo. Aquellos que quieren expulsar y librarse de su putrefacción o podredumbre, no deben orar en algunos momentos y dejar de hacerlo en otros, sino ocuparse siempre en la oración y en la vigilancia o guardia del νούς nus con la mente, aun cuando se encuentran fuera de las Iglesias. Aquel que quiere purificar el oro, si por un instante permite que el fuego se apague, el metal que purificaba se vuelve a endurecer. Así también aquel que a veces recuerda de Dios y otras veces no, aquello que cree que lo consigue con la oración lo pierde por la apraxia/inacción. La característica del hombre que ama la virtud es eliminar siempre, con el recuerdo de Dios, cualquier cosa terrenal en su corazón, de manera que poco a poco el mal sea extinguido totalmente por el fuego del recuerdo de lo bueno, y la psique-alma recupere, con mayor gloria, su resplandor natural.
  2. Απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) no es que los demonios no nos ataquen, porque tendríamos entonces que abandonar según el Apóstol (1Cor 5,10), sino que, aunque nos ataquen, permanezcamos invictos. Los guerreros con chalecos antibalas o con corazas de hierro son atacados por las flechas de sus enemigos, escuchan incluso el sonido de las flechas, incluso ven las flechas que los enemigos lanzan contra ellos, pero no son heridos debido a la solidez de sus armaduras de guerra. Pero aquellos permanecen invictos porque están protegidos con armaduras de hierro. Pero nosotros, revistiéndonos la armadura de la santa luz (increada) y el casco de la salvación y armados con todas las obras buenas, destruyamos así las filas o falanges oscuras de los demonios. Porque la pureza, lucidez y sanación no consiste solo en evitar el mal, sino en destruir completamente los males mediante el cultivo de las cosas buenas con diligencia y esmero.
  3. Cuando el hombre de Dios ha vencido casi todos los παθος pazos, aún quedan dos demonios que luchan contra él. Uno de ellos molesta la psique-alma y, debido a su gran agapi-amor a Dios, la conduce en un entusiasmo y celo desmedido, de manera que no quiere que nadie más guste y complazca a Dios tanto como ella. El otro, combate al cuerpo, impulsándolo a un ardiente deseo sexual y unión carnal. Esto ocurre en el cuerpo, en parte porque esta satisfacción es natural en él para la procreación de hijos, y así es vencido fácilmente; y en parte por concesión, permiso de Dios. Cuando el Señor ve que un luchador prospera en muchas virtudes, alguna vez concede que sea atacado y contaminado por este demonio, para que tenga un motivo para considerarse a sí mismo como el más vil y peor que todos los demás hombres. Esta perturbación causada por este pazos acompaña las hazañas, logros o a veces los precede, de modo que antes o después de que actúe u opere el pazos, la psique-alma se vea como inútil por muy grande que sean sus hazañas. Pero el primero de estos demonios lo combatiremos y lo venceremos con mucha humildad y agapi-amor incondicional, y al segundo demonio lo combatiremos con la εγράτεια engratia (templanza, autodominio, continencia y ayuno), ausencia de ira y profundo estudio sobre la muerte, para que así, teniendo continua la divina energía increada del Espíritu Santo, vencer estos pazos por la χάρις jaris (gracia energía increada) del Señor.
  4. Los que nos hemos convertido y hechos partícipes de la santa gnosis (conocimiento increado), ciertamente que daremos también cuenta sobre nuestros deslices involuntarios, tal como dice el divino Job: “Has constatado también cada pecado y error involuntario posible” (Job 14,17). Y esto es justo; porque si uno no detiene el recuerdo constante de Dios y no descuida Sus santos mandamientos-logos, no caerá en una falta voluntaria ni involuntaria. Así pues, debemos inmediatamente ofrecer una ferviente confesión al Señor por las faltas involuntarias incluso por las transgresiones del reglamento monástico (porque no es posible que el hombre no cometa errores humanos), hasta que nuestra conciencia sea informada con lágrimas de agapi del perdón de ellas. Porque dice la Escritura: “9. Si confesamos nuestros pecados y culpas, Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, purgarnos, psicoterapiarnos y purificarnos de toda iniquidad e injusticia. [9. Pero si tenemos autoconocimiento y conciencia de nuestra iniquidad y culpabilidad, entonces nosotros confesamos nuestros pecados, Dios es fiel, cumple su promesa sobre la absolución de nuestros pecados; y también es justo de modo que, con base el sacrificio de su Hijo, perdonar nuestros pecados, psicoterapiarnos, purgarnos y sanarnos de toda injusticia y enfermedad física, psíquica y espiritual.]” (1Jn 1,9). Por lo tanto, debemos tener cuidado y vigilar constantemente la forma de nuestra confesión, no vaya ser que nuestra conciencia se engañe a sí misma, haciéndonos creer que ya nos hemos confesado suficientemente ante Dios. Porque el juicio de Dios es muy superior que nuestra conciencia, incluso si alguien, mediante toda información interior, no siente ninguna acusación de su conciencia, tal como el sabio Pablo nos enseña al decir: “Yo como servidor soy responsable ante Dios, a mí poco me importa ser juzgado por vosotros o por un tribunal humano, pero ni a mí mismo tengo derecho a juzgarme.No me siento culpable de nada, mi conciencia no me acusa de ninguna culpa y de ningún abuso de poder que Dios me ha confiado; pero no por esto quedo justificado, porque quien me juzga y dicta sentencia si he sido administrador fiel es el Señor”, (1Cor 4:3-4). Porque si estas cosas no las confesamos como es debido, en la hora de la muerte experimentaremos una cobardía desconocida y un temor tenebroso. Nosotros los que amamos al Señor deberíamos orar para en aquel momento nos encontremos exentos de todo temor. Porque aquel que entonces esté hallado sintiendo algún temor no pasará libremente de los soberanos (demonios) del tártaro, porque tendrán como aliado de su maldad el temor y la cobardía de la psique-alma. Pero la psique-alma que se regocija y deleita en la agapi de Dios durante la hora de la muerte, se elevará por encima de todas las legiones oscuras junto con los ángeles, volando con las alas de la agapi espiritual, puesto que la agapi es la plenitud de la ley, sin ningún vacío, (Rom 13,10). Por eso durante la παρουσία parusía (presencia y venida) del Señor, serán arrebatados con todos los santos aquellos que habrán terminando su vida con esta confianza, franqueza y valentía; mientras que aquellos que se acobardan un poco y sienten algún temor en la hora de la muerte, serán abandonados junto con la multitud de otros hombres, como reos en una prisión preventiva, para que sean probados por el fuego del juicio, y así reciban la herencia debida según sus obras de parte de nuestro bondadoso Dios y Rey Jesús Cristo. Porque él es el Dios de la justicia y Suya es la riqueza de la bondad de Su realeza increada que da a nosotros que Le amamos, por todos los siglos. Amín.

Interpretación de san Máximo en la frase del versículo 100: “Para que sean probados por el fuego del juicio”

Aquellos que han adquirido la perfección de la agapi-amor hacia Dios y con sus virtudes han elevado sus psique-almas, serán arrebatados en las nubes, según el Apóstol (1Tes 4,17), y no serán juzgados. Pero aquellos que no adquirieron la perfección completa, sino que tienen pecados junto con las hazañas, logros, ellos vienen en el tribunal del juicio. Y allí, con el examen de sus obras buenas y malas, experimentarán una especie de ardor, y si el peso de sus obras buenas inclina la balanza, serán purgados, purificados del infierno. Amín

Traducido por: χΧ jJ www.logosortodoxo.com

 

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