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Oct 20 2019

Monumentos de la Apocálipsis Revelación

 

 

DOGMÁTICA EMPÍRICA I

DE LA IGLESIA  CATÓLICA APOSTÓLICA ORTODOXA

MONUMENTOS DE LA APOCÁLIPSIS-REVELACIÓN

 
 

INTRODUCCIÓN

Cuando hablamos sobre Santa Escritura, entendemos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento que fueron escritos por Profetas glorificados o deificados y de Apóstoles y los que ha establecido la Iglesia por los santos Padres en una unidad para sus propósitos y objetivos. No había ninguna pretensión por parte de los escritores que sean incluidos sus textos en algún canon, en un grupo de libros para que sean constituidos en Santa Escritura. Esto se hizo que el paso del tiempo por la Iglesia mediante los santos Padres.

«El mismo Apóstol Pablo no se imaginó jamás que sus epístolas entrarían en el Canon de la Santa Escritura. Nunca supo de tal cosa, ni los Evangelistas lo saben esto. Los cuatro Evangelios de Mateo, de Marcos, de Luca y de Juan, cuando fueron escritos, nadie de ellos se imaginó que en la época que vivían estos hombres, de que estas cosas que han escrito se convertirían Santa Escritura. Porque para ellos lo único que era Santa Escritura era el Antiguo Testamento, no había Nuevo. Nunca pensaron alguna vez hacer Nuevo Testamento, había el Antiguo Testamento.

¿El Nuevo Testamento, por qué se ha hecho? Se ha hecho a causa de los heréticos; para poder luchar contra los heréticos deberían de decir que a estos libros aceptamos, estas cosas han escrito los Santos Apóstoles y no han escrito lo que vosotros decís. Esto fue todo. Y se constituyó el Nuevo Testamento. Y cuando el Nuevo Testamento escribe: “la Escritura que dice” (Mrc 15,28), no significa el Nuevo Testamento, sino sólo el Antiguo.»

A continuación serán localizados algunos puntos interesantes sobre la Santa Escritura en general, y en las siguientes unidades se hará referencia sobre el Antiguo Testamento y especialmente al Nuevo.

Santa Escritura y apocálipsis-revelación.

Apocálipsis-revelación es develación de Dios a los santos glorificados tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, y esto por supuesto se hizo en varios grados y siempre el Dios se apocaliptaba-revelaba escondido y se escondía develado. El Dios es secreto o escondido porque se apocalipta por Sus energías increadas, pero Su esencia-usía inconcebible, ininteligible no es participada. Esto muestra que la Santa Escritura no es la apocálipsis-revelación de Dios, sino logos, dichos sobre la apocálipsis-revelación.

«Pongo las preguntas: ¿La Santa Escritura es sobre la apocálipsis o es ella la misma apocálipsis-revelación? ¿Los logos, dichos, verbos y conceptos son sobre Dios, son sobre la apocálipsis? ¿Qué es la apocálipsis-revelación?

Existen aquellos que piensan y creen que la apocálipsis-revelación es venir el Espíritu Santo sobre el escritor de la Santa Escritura, sentarse aquí en sus hombros, diciendo, toma el bolígrafo, -en el antiguo tiempo la pluma- y escribe, y se sienta el Espíritu Santo en sus hombros y dice: “escribe: tal cosa dice el Señor o estas cosas dice Dios”, son las mismas palabras que dijo Dios al Profeta, al Apóstol.

Los Padres no están de acuerdo con esta percepción sobre la Apocálipsis-Revelación, es decir, sobre zeopnefstía-inspiración divina. No fue dictado de Dios el Antiguo Testamento ni el Nuevo, ni los escritores son secretarios de Dios que se sentaban y escribían lo que decía Dios, ni los Sínodos Ecuménicos son tal cosa.

¿Qué es zeopnefstía-inspiración divina entonces? Zeopnefstía es un estado en el cual el hombre es inspirado de Dios.»

«La idea de que la Escritura se puede identificar con la apocálipsis-revelación no sólo es ridícula y de risa desde el punto de vista patrístico, pero también herejía clara. La Escritura no es apocálipsis, sino logos (conceptos y dichos) sobre la apocálipsis. La Escritura es el único criterio de la auténtica, ortodoxa y pura apocálipsis, pero la apocálipsis además en la Escritura no se delimita al tiempo, crónicamente.

La Escritura de por sí no constituye, no es la doxa-luz increada gloria de Dios en Cristo y por tanto la Escritura no es el Pentecostés, sino que habla sobre el Pentecostés. La experiencia del Pentecostés está contenida en la Santa Escritura y a la vez transciende la Escritura.»

«La Santa Escritura no es apocálipsis, como algunos piensan y creen. La apocálipsis trasciende la Santa Escritura. Porque la apocálipsis es la experiencia del Pentecostés, la que no se puede describir. Lo que tenemos en la Santa Escritura no es una descripción del Pentecostés, sino que una redacción o conversación, consideración sobre el Pentecostés, sobre la apocálipsis-revelación. Porque sólo el que participa de la apocálipsis conoce lo que es la apocálipsis. Por eso conoce y trasciende la comprensión-noesis y la expresión. La Santa Escritura se escribe sobre la apocálipsis y el propósito de Ella no es darnos la apocálipsis-revelación dentro de los marcos de dos portadas.

No podemos tomar la Santa Escritura, como hacen la mayoría de los Protestantes y decir que comienza con el libro del Génesis y termina con el libro del Apocalipsis y todas estas páginas con todas estas palabras en esta colección decir que esta es la apocálipsis-revelación, éste el logos de Dios. La Santa Escritura no es el logos de Dios, sino logos (creados) sobre el Logos increado de Dios. Siempre “sobre”, no es esta misma apocálipsis-revelación o el logos increado de Dios. Para la Tradición Ortodoxa el describir nosotros la Santa Escritura como apocálipsis o como logos increado de Dios es tontería, necedad; es decir, sería vergonzoso decir herejía, y lo más correcto es decir tontería y necedad.»

La apocálipsis es experiencia de la realidad increada, “el Dios no se apocalipta en la palabras”, mientras que el que participa de la apocálipsis escribe con palabras creadas.

«Además de esto, la Santa Escritura no es apocálipsis, sino que tiene conceptos sobre la apocálipsis-revelación, los cuales conceptos son zeopnefstos-inspirados de Dios, pero el propósito y objetivo de estos conceptos no son para enseñar verdades creadas sobre el mundo creado. No es este el fin. El fin o propósito de los conceptos inspirados de Dios es enseñar sobre la increada realidad, no sobre la creada. Por lo tanto, no es admisible en cada uno utilizar la Santa Escritura para sostener cualquier filosofía o ciencia positivista que el mismo piensa y cree que cultiva.

San Gregorio Palamás es muy claro sobre este tema y no permite ni admite que Barlaam confunda las dos verdades, ni permitía a él que usara la Santa Escritura para hacer cosmología, geología, etc…, que intentaba absorber de la Santa Escritura las ciencias positivistas. Porque los primeros hombres que empezaron a estudiar la ley natural, pensaban y creían que la Santa Escritura es apocálipsis-revelación escrita de Dios, y creían que estudiando la Santa Escritura aprenderán las verdades sobre el universo.»

Una cosa es la comprensión de la Santa Escritura y otra cosa es la participación, vivencia y experiencia del misterio de Dios, y también una cosa es el dogma y otra cosa el misterio.

«La Santa Escritura no expresa a Dios, ni nos da el medio por el cual podemos comprender a Dios. Esto significa que el texto de la Santa Escritura no es un manual que uno puede leer y creyendo que tiene la ayuda del Espíritu Santo y al leerla puede así con la Santa Escritura comprender a Dios. Esto no significa que no puede comprender la Santa Escritura. Una cosa es comprender la Santa Escritura y otra cosa es comprender a Dios. No es la misma cosa.

El discernimiento, de nuevo, se refiere a este discernimiento entre teología del dogma y del misterio. Porque la Santa Escritura nos da a entender las cosas sobre Dios, los logos, verbos, dichos y conceptos sobre Dios. Entendemos los conceptos, entendemos los logos dichos cuando entendemos el propósito o fin de los logos, dichos y conceptos; pero esto no significa que estos expresan a Dios, ni quiere decir que nos dan el medio por el que podemos entender a Dios.»

Efectivamente, la opinión desde el punto de vista de que la Santa Escritura es identificada con la apocálipsis-revelación ha creado todas las herejías, incluso ha creado conflictos también con la ciencia.

«De todas formas la enseñanza de que la Santa Escritura es la apocálipsis ha creado un montón de problemas serios para la Iglesia, también desde al aspecto de las ciencias positivistas. Porque ahora sabemos que existen los huesos, los cuales son demostrados que son de hace tres millones de años.»

La Teología del Medievo identificó la Santa Escritura con la apocálipsis.

«La razón es que a causa de Agustín la percepción occidental sobre zeopnefstía-inspiración divina de la Santa Escritura y sobre la apocálipsis-revelación fue de este tipo que así se identificó con la Santa Escritura.

Esto ha creado enormes problemas con la aparición de la ciencia y filosofía modernas, con el resultado que cosas que son descritas en la Santa Escritura ya no son aceptadas por la ciencia actual. Por ejemplo, la cosmología del Génesis comparada con la babilónica presenta similitudes sorprendentes.»

En la tradición papista se ha sostenido que la Santa Escritura es la apocálipsis de Dios, cosa que ha provocado muchos problemas en la ciencia. Simultáneamente, la Santa Escritura que se enlazó con la teología de Tomás de Aquino, que era un filósofo escolástico, con el resultado de ser influenciada también la teología rusa y la neohelénica.

«Junto con el conservadurismo ruso predominó en una parte de la teología neohelénica, tal como siempre había predominado en la tradición papista, principalmente a causa de Agustín, de que la apocálipsis de Dios está contenida en la Santa Escritura. Es decir, si quisiéramos decir, ¿qué es apocálipsis-revelación?, según Agustín, la apocálipsis-revelación esencialmente es la Santa Escritura, o por lo menos está contenida en la Santa Escritura, de que el Dios en la praxis de la zeopnefstía-inspiración divina, ha apocaliptado-revelado a estos conceptos que están contenidos en los Profetas del Antiguo y en los Apóstoles del Nuevo Testamento y como estos conceptos son apocaliptados de Dios, es imposible que la Santa Escritura haya cometido algún error. Ya que es la boca de Dios y Dios lo sabe todo. Él es el que ha creado el mundo y el zeópnefstos-inspirado de Dios que escribía los logos de la Santa Escritura no podía hacer o caer en algún error.

Esto se hizo la base, el cimiento para pasar la moderna ciencia años difíciles por la iglesia Papista, tal y como muy bien los sabéis. Hubo hombres que fueron quemados como heréticos, porque científicamente no estaban de acuerdo con lo que decía la iglesia Papista y la Santa Escritura, por menos tal y como la interpreta la iglesia Papista.

Paralelamente con la Santa Escritura en tradición occidental se había adquirido casi lo infalible y también Tomás el Aquino. Entonces uno que estudiaba teología papista en la edad media tenía la Santa Escritura y a Tomás el Aquino. Había iglesias que encima del santo altar tenían la Biblia y la Summa Theología de Tomás el Aquino, porque la Santa Mesa ellos la llaman altar.

Por tanto, Tomás el Aquino adquirió enorme autoridad en la iglesia Papista, porque vivió en una época que Aristóteles se había hecho conocido finalmente en Occidente a través de las tradiciones que se habían hecho por Árabes de España. Aquellos años los esclavos románicos de Francia se iban a España, aprendían Árabe y finalmente de esta tradición se hicieron las traducciones de Aristóteles desde el Árabe y había un gran problema sobre la interpretación de Aristóteles.»

Pero la Santa Escritura no hace ciencia, ya que es otro su propósito y objetivo. Utiliza la ciencia de su época, por eso no debe considerarse como apocálipsis-revelación de Dios.

«Para Heidegger, ¿por qué el Cristianismo es ciencia? Porque acepta la Santa Escritura como apocálipsis-revelación. O sea que éste es el problema, admite la Santa Escritura como apocálipsis-revelación. Y ya que la Santa Escritura es apocálipsis-revelación, entones ella es el cimiento de la teología cristiana como ciencia positivista.

Sí, pero para la teología patrística estas cosas son burradas, tonterías. Porque la Santa Escritura no es apocálipsis-revelación. La Santa Escritura es y contiene realidades creadas sobre la Apocálipsis, son logos creados sobre el Logos increado de Dios, pero no identificamos la Santa Escritura con la apocálipsis-revelación. Y nosotros los Ortodoxos rechazamos y desestimamos por tradición patrística la “por letra” zeopnefstía-inspiración divina de la Santa Escritura. Por lo tanto, ni desde el aspecto de “por o según letra” se puede considerar como ciencia positivista la Santa Escritura, por lo menos desde el punto de vista Ortodoxo ni desde el aspecto de identificación de la Santa Escritura con la apocálipsis y con el logos de Dios.

Para nosotros la Santa Escritura es logos, dichos, verbos y conceptos, y la Escritura está entre logos, dichos y conceptos sobre Dios. Por lo tanto, en la experiencia de la zéosis para nosotros, cuando decimos, que quedan abolidos o suspendidos los conceptos y logos sobre Dios, esto es válido también para la Santa Escritura. También queda abolida o suspendida la Santa Escritura en la zéosis o glorificación. (Pero no quedan anuladas o borradas, sino que vuelven cuando pasa la zéosis y retorna el deificado al estado de iluminación, para conducir a los demás).

Por esto que los teólogos occidentales toman a san Gregorio Palamás y a los Padres de Oriente y los acusan sobre esta cosa. Porque los Padres consideran la Santa Escritura como algo provisional y se escandalizan. ¿Por qué? Porque para los cristianos occidentales, la Santa Escritura es apocálipsis-revelación, es decir, es como desestimar el Corán a los musulmanes, ¿se puede hacer tal cosa? Porque el Corán para los Musulmanes no sólo es apocálipsis, sino que bajó del cielo y además es increado. El Corán existe siempre en Dios.

Algo similar tienen también los Francos del Medievo y continúan teniendo hoy en día los Cristianos occidentales sobre estos temas, es decir, se escandalizan cuando un cristiano Ortodoxo los dice que la Santa Escritura no es apocálipsis, no es el logos de Dios.»

La Santa Escritura no es apocálipsis-revelación de Dios, sino logos creados sobre la apocálipsis-revelación que fue dada a los santos. Ni es logos increado de Dios, sino logos creados sobre el Logos increado.

«He visto una vez en las redacciones de un comité que sea sostenida por los nuestros junto con un teólogo Anglicano de que la Santa Escritura es apocálipsis-revelación y logos de Dios. Hice un memorándum en el Sínodo de la Iglesia de Helas-Grecia y pedí oficialmente el permiso, para que no me metan en follones con nadie, para sostener al diálogo con los anglicanos mi posición de que la Santa Escritura no es apocálipsis-revelación ni logos de Dios, sino que es sobre la apocálipsis-revelación y sobre el Logos de Dios.

Por tanto, a base de este discernimiento, tuvimos un encuentro en Moscú, donde ya abiertamente lo dije y estaba también preparado a presentar incluso el escrito, si hubiese encontrado de los Ortodoxos algún impedimento, pero no hizo falta, porque los nuestros se desorientaron. Cuando me escucharon decir estas cosas y este era su miedo de que posiblemente yo dijera algo que los dejaría en ridículo delante de los extranjeros y no abrieron su boca. Y estas cosas que había escrito quedaron escritas y se eliminó de todas partes la idea de que la Santa Escritura es apocálipsis-revelación o logos de Dios.»

Generalmente leyendo la Santa Escritura, vemos el plan y la voluntad de Dios, no podemos comprender y participar de Dios que es misterio. Tampoco se identifica la Santa Escritura con la apocálipsis-revelación.

Sobre θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina.

El término teológico θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina, está compuesto de θεός zeós dios y πνεύμα pnevma espíritu.

El Apóstol Pablo a su discípulo Timoteo escribe: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, (2 Tim 3,16).

Sobre el tema de la θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina de la Santa Escritura se ha dicho y escrito mucho, y que la mayoría en cuestión han creado problemas especiales en Occidente. Es decir, la pregunta es: ¿la Santa Escritura es θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina, porque son los logos sobre la apocálipsis-revelación o son zeopnefstos inspiraciones divinas también las palabras y las parciales gnosis históricas y científicas? ¿Cómo se entiende la θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina?

En principio, tal y como se ha observado anteriormente zeópnefstos-inspirados de Dios son los santos que se encuentran en estado de iluminación y zéosis o glorificación y escriben inspirados divinamente sobre temas que se relacionan con la apocálipsis-revelación de Dios, la encarnación, la develación de la doxa-luz increada gloria de Dios, la Iglesia y la experiencia de la doxa increada de Dios en la Iglesia.

«Pregunto: ¿zeópnefstos-inspirados divinamente son sólo los textos de la Santa Escritura o son también inspirados divinamente los textos de la historia? Porque la mayor dosis de zeopnefstía inspiración divina que jamás se ha visto en la historia es la experiencia del Pentecostés. El Pentecostés es la forma sublime de zéosis, la forma sublime de zeopnefstía inspiración divina que hubo en la historia. Es la forma más alta que existe hasta hoy en día.»

Además, en la Santa Escritura existen experiencias de zeopnefstía inspiración divina, pero se describe también la vida de los hombres no deificados o no glorificados.

«La zeopnefstía inspiración divina consiste en que en la Santa Escritura se describen experiencias de hombres deificados o glorificados, las cuales son comprensibles de hombres deificados o glorificados. Pero la Santa Escritura no describe sólo la vida de los deificados, describe también la vida de los “malditos” hombres, de granujas y gentuza, etc… Así que en la Escritura existen muchas cosas.

La Santa Escritura no es de zeopnefstía inspiración divina en el sentido de que la ha escrito Dios, no existe este tipo de zeopnefstía inspiración divina, tal y como creen los Musulmanes sobre el Corán y los Francolatinos sobre la Santa Escritura en Occidente; no existe este tipo de zeopnefstía inspiración divina; es decir, la zeopnefstía inspiración divina en letra o por letra o literal nunca ha sido admitida de ningún Ortodoxo por muy conservador que sea. No existe tal zeopnefstía inspiración divina en nosotros.

Pregunta de un estudiante-en relación con el escritor de los libros históricos:

¿Qué tipo de zeopnefstía inspiración divina eran?

Respuesta: Algunos libros no sabemos quién los ha escrito. Puede ser que fueran documentos históricos que estaban guardadas en el templo de los Hebreos, que después alguien los compuso, redactó y ordenó. No existe cuestión de zeopnefstía inspiración divina. La misma descripción necesita en este caso zeopnefstía, se describe la zeopnefstía de una persona concreta. Y estos documentos, principalmente han sido reunidos y guardados en el Antiguo Testamento.

Si tomamos los salmos, los mismos salmos son zeopnefstos inspirados divinamente inspiración divina y se han escrito de hombres zeopnefstos. De todo esto se ve claro por qué los salmos se utilizan en la noerá oración del corazón. Y el mismo Espíritu Santo ora en el interior del hombre con estos salmos, cuando se encuentra en estado de oración. Así sabemos que los salmos son así.

Otros libros, como son los Macabeos y similares, escriben sobre guerras, sobre independencia y todas estas cosas, estos libros nosotros los llamamos “leídos”, útiles, son una parte de la historia de hombres con zeopnefstía inspiración divina, porque los Macabeos son santos de la Iglesia. Y la lucha de los Macabeos fue una lucha sagrada.»

El criterio con el que la Iglesia constituyó el llamado Canon de la Santa Escritura no fue la zeopnefstía inspiración divina, sino la terapia del hombre, instruir, conducir a los fieles y hacer frente a los heréticos.

«Cuando la Antigua Iglesia no incluye algún libro en la Santa Escritura, no significa que no lo considera de zeopnefstía inspiración divina. Puede ser que sea de zeopnefstía y no esté incluido, porque el criterio no era la zeopnefstía inspiración divina.»

Además, la Santa Escritura es zeopnefstía inspiración divina, no sólo porque fue escrita de hombres con zeopnefstía, sino porque está leída de hombres que son zeopnefstos-inspirados de Dios. Un libro científico tiene valor, cuando es leído de científicos.

«En el diálogo con otras confesiones comienzan ya a ver también que la Santa Escritura nos es zeopnefstía inspiración divina, sino que es zeopnefstía desde el punto de vista como un libro de astronomía es de inspiración astronómica, pero si no lo lee el astrónomo no es inspiración astronómica, porque lo lee aquel que ve las estrellas. Un libro de cirugía es inspiración quirúrgica, pero si cae en las manos de un ignorante matasanos, es un libro de muerte, en cambio en las manos de un quirurgo es de inspiración quirúrgica.

Así también la Santa Escritura, en las manos de uno de zeopnefstía inspiración divina, que está y posee el estado de iluminación o de zéosis-glorificación es de zeopnefstía, pero en las manos de un teólogo falso para nada es Santa Escritura. Se sienta allí con su fantasía e intenta imaginarse lo qué dice la Santa Escritura. Lee que Moisés ha visto el ángel en la zarza ardiente, el ángel del Señor que le dijo: “YoSoY el Ser εγώ ειμί ο Ων”, “YoSoY el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, etc…” y dice: Estas cosas son cuentos, y así pasa de esta manera sin dar importancia ninguna. Pero si vemos en la imágenes tenemos el “Ser, Ων”, esto significa que es el Cristo que se manifestó a Moisés y en todos los Profetas del Antiguo Testamento.»

Así, la Santa Escritura se convierte en libro de zeopnefstía inspiración divina para los que tienen la misma experiencia con los Profetas y los Apóstoles y son deificados o glorificados poseedores de la zéosis.

Además, la zeopnefstía inspiración divina de la Santa Escritura no conecta con lo infalible desde la parte científica. La Santa Escritura no es un libro científico que tiene el objetivo de hacer ciencia. Además existe diferencia entre la verdad increada y la creada. En la enseñanza patrística se habla de la doble verdad, creada e increada. Es decir, una cosa es la empírica verdad teológica y otra cosa la verdad científica. Esto significa que no hay verdad una y uniforme.

«Esto me recuerda la controversia que hubo entre el papista Barlaam de Calabria y san Gregorio Palamás y creo que desde allí debe uno comenzar.

Es decir, dije algo sobre san Gregorio de Nicea, quien tiene una cosa muy bonita y bella con mucho gusto. Cuando uno conversa sobre un tema concreto, por ejemplo, en cuanto la psique está unida con el cuerpo, algunos recurren a la Santa Escritura para enseñar estas cosas, pero dice, a mí no me interesa lo que enseña la Santa Escritura sobre esto, me interesa la verdad. Y esto lo dice san Gregorio de Nicea.

San Gregorio Palamás contra Barlaam tiene una posición o tesis muy importante. Porque Barlaam sostiene que la verdad es una y unificada y ella podemos conocerla por la Santa Escritura o por la filosofía o por las ciencias positivistas, porque vive en la época que ya había comenzado algo sobre las ciencias positivistas.

Pues, también contra Barlaam, san Gregorio tiene y mantiene unas tesis concretas de que entre lo creado e increado no hay ninguna similitud. Por lo tanto, uno no puede confundir las verdades creadas con las increadas. No es la misma cosa. Unas son las verdades creadas y otras distintas son las verdades increadas. Y como no hay ninguna similitud, no puede haber verdad creada que sea el tropo (método, modo, manera o forma) con que conocemos la increada.»

Esto significa que la Santa Escritura no es fuente de gnosis científicas. Los escritores con zeopnefstía inspiración divina utilizan las gnosis científicas de su época sin hacer ciencia. Otra cosa es el fin y el propósito de ellas.

«Durante el siglo 14 hubo una controversia muy interesante entre san Gregorio Palamás y el papista Barlaam de Calabria. Barlaam sostenía que la Santa Escritura es la fuente de las gnosis científicas y san Gregorio Palamás se reía y se burlaba de él, porque le señalaba y constataba a Barlam que existen dos verdades: la verdad increada y la creada. La Santa Escritura no es la fuente de las gnosis de la verdad creada, sino de la increada, es decir, sobre la Apocálipsis de la doxa-luz increada gloria de Dios y no es un manual de la ciencia médica ni de ninguna otra ciencia. Es un libro que se ha escrito dentro de los marcos de las gnosis de cada época.

Allí donde la Santa Escritura es infalible y guía en la vida de los hombres es sobre los temas de la catarsis, de la iluminación y de la zéosis, que la zéosis es el cimiento de las gnosis de Dios que tenían los Profetas, los Apóstoles y los santos de la Iglesia.»

La cosmología de la Santa Escritura está tomada de las gnosis de aquella época; es decir, en la Santa Escritura están contenidos los acontecimientos que no constituyen parte de la fe. Además que la Santa Escritura no hace ciencia.

«Los Antiguos años el tema o cuestión no era la admisión de la Santa Escritura de parte de la ciencia y de la historia, porque si admites la Santa Escritura sobre estas, hoy en día te puedes hacer y padecer mucho daño, una catástrofe. En la Santa Escritura existen cosas que no constituyen parte de la fe. Decir, por ejemplo, que hay una violación de una chica en el Antiguo Testamento y esto es cosa de fe. ¿Qué relación tienen estas cosas con el dogma, con la zéosis y la iluminación? Esto es pecado, es algo ilegal. ¿Este trozo de la Escritura es inspirado de Dios o inspiración divina?

Después existe la cosmología del Antiguo Testamento. Cuando el Antiguo Testamento habla de fundamento, esto es la cosmología babilónica. Aquellos tiempos los pueblos de Oriente Medio cuando abrían un pozo veían que encontraban agua, veían que desde el cielo cae lluvia y muchas veces veían que hay inundaciones. Y si lees los salmos con atención, verás que existen depósitos en el cielo y abres la puerta y cae el agua como en una ducha. Entonces se imaginaron la creación que en principio existía Dios, creó el fundamento y había la tierra entre las aguas etc…, y después levantó el fundamento de modo que aguante las aguas de arriba y tenemos la tierra contener el agua de abajo y nosotros estamos en el medio y vivimos entre las aguas. Esta es la cosmología del Antiguo Testamento. ¿Qué relación tiene esto con la realidad? Entonces, si decimos que la Santa Escritura es θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina o de Dios literalmente, esto ya es una tontería. Los que proyectaban estas cosas los antiguos años, eran algunos que iban de grandes de la “apología”, es autentica tontería y necedad.»

Podemos utilizar un ejemplo también de la astronomía, en el tema del tiempo de la creación.

«La estrella más lejana que se ha descubierto hasta hoy en día (1980), de un artículo que he leído, es alejada diez billones de años luz. Un año de luz es seis trillones y es el tiempo que toma el fotón para viajar en el tiempo.

Por tanto, ahora tenemos estas percepciones sobre el tiempo, estas cosas que decían los Hebreos, digamos, cinco mil sesenta años desde la creación del mundo son tonterías. Porque si tomamos el Antiguo Testamento, el mundo, el universo entero es más o menos seis mil años.

Por consiguiente, se ve claramente que la cronología que da la Santa Escritura no corresponde con la realidad etc… Y ahora se sientan los “apologetas” diciendo que todo esto que describe la Santa Escritura de forma admirable es infalible, sin ningún error, etc…»

También los santos zeópnefstos-inspirados de Dios utilizan los acontecimientos de su época, pero no son historiadores de θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina.

«Si encontramos el testimonio de fuentes extrabíblicas veremos que el Apóstol Luca cometió un error de medio año sobre una fecha, no dijo correctamente la fecha sobre un rey o algo parecido, ¿y qué importancia tiene esto? Porque su propósito y finalidad no es relatar la historia con exactitud. Quería hablar sobre la obra del Espíritu Santo entre los Apóstoles y los fieles. Este era su propósito. Igual que un cirujano puede referirse sobre algunos hechos históricos en su libro, pero no comete ningún error en sus libros sobre temas históricos, ¿qué importancia tiene esto? No nos concierne esto.

Yo por lo menos así afronto todo el tema del esfuerzo de algunos hombres necios de convertir la Santa Escritura como un manual científico del siglo 20. No se hacen estas cosas, ocuparse uno sobre estos temas son tonterías y necedades.»

Errores de este tipo se cometieron por los cristianos Occidentales.

«Hasta el cultivo y el desarrollo de la ciencia moderna, la Santa Escritura la aceptaban como un libro de gnosis, no sólo religiosas-teológicas, sino también de las ciencias.

Por lo tanto, las percepciones sobre el mundo y la cosmología, estaban basadas en la Santa Escritura, porque creían que Ella es θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina, en el sentido que el Dios dictaba el mismo texto. Entonces, ya que el Dios ha escrito la Biblia, los zeópnefstos-inspirados de Dios escribieron la Santa Escritura por inspiración de Dios, por consiguiente, lo que escribe la Santa Escritura es verdad, se acabó el tema.»

Por lo tanto, no se puede considerar la Santa Escritura como autenticidad para las gnosis científicas.

«Ningún ser humano serio puede tomar la Santa Escritura como autenticidad para las ciencias positivistas. No se pueden hacer estas cosas. Así que por el desarrollo de la ciencia nueva ha sido muy tambaleada la percepción de que la Santa Escritura es un libro científico, de modo que se ha derrumbado en Occidente junto ella también la percepción y el sentido sobre la θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina o de Dios.»

Conservador y liberal

Las calificaciones “conservador” y “liberal” fueron utilizadas hasta la saciedad en Occidente en relación con la Santa Escritura. Desde Occidente esto pasó también en la teología Rusa y llegó hasta nosotros, los helenos. Así, como conservador fue calificado aquel que acepta que la Santa Escritura es apocálipsis de Dios, en cambio, liberal es aquel que niega que toda la Escritura sea apocálipsis-revelación de Dios.

«La línea conservadora de Europa y en Rusia es determinada por la dedicación del teólogo en la idea de que la Santa Escritura es Apocálipsis. . Hoy en día (década de los 70) en Europa y en América, uno que acepta que toda la Santa Escritura como apocálipsis es puntuado 100% conservador. Uno que acepta ciertas cosas de la Santa Escritura como apocálipsis, según con la cantidad que acepta se hace 75%, conservador, 50% conservador, o liberal, 60, 70, 100%. Uno que rechaza la Santa Escritura como apocálipsis es 100% liberal. uno que acepta algo dentro de la Santa Escritura como apocálipsis, éste puede ser de 10%, hasta 50%, 70% etc.»

El conservador y el liberal en Occidente son determinados en relación también según la aceptación de la zeopnefstía-inspiración divina en la Santa Escritura.

«¿Quién y qué es conservador? Conservador es una definición que proviene de los Protestantes y de los Romanocatólicos. Aquel que cree literalmente la zeopnefstía-inspiración divina de la Santa Escritura y que la Santa Escritura es un libro científico, y ella no tiene ningún error en el interior, éste es conservador. Uno se hace liberal con el progresivo abandono de esta línea, es decir, tantos grados de lo que es el más liberal.Si abandona totalmente esta línea, entonces es sumo liberal en el tema de la de la zeopnefstía literal de la Santa Escritura.

Esto desde el punto de vista Ortodoxo, la “zeopnefstía-inspiración divina literal” de la Santa Escritura, de que el Dios se sentara en la boca de los escritores es herejía. Desde el punto de vista patrístico es herejía. Por tanto, ¿cómo un Ortodoxo puede ser conservador desde este punto de vista?»

Se hace claro que los términos “conservador” y “liberal” comenzaron por la crítica de la Santa Escritura y llegaron también en otros temas, como en el grado de no aceptación de los Sínodos Ecuménicos y de toda la tradición eclesiástica.

«El tema sobre “conservadores” y “liberales” proviene de Occidente por la crítica a la Santa Escritura, Antiguo Y Nuevo Testamento. Entonces, cuando más fiel es uno a la idea sobre zeopnefstía-inspiración divina de la Santa Escritura, como conjunto, tanto más conservador es considerado. Aquel que se va de la idea de que la Santa Escritura es zeopnefstía o por lo menos ciertos trozos de la Santa Escritura son zeópnefstos-inspirados de Dios, éste es considerado liberal. Por tanto, el liberal y el conservador en Occidente, principalmente está en combinación en el seno de los Protestantes, por el cómo toman la Santa Escritura y la autenticidad de la Santa Escritura.

Un Protestante conservador, el más conservador, será aquel quien acepta desde el primer capítulo del Génesis hasta el libro del Apocalipsis, de que no puede haber ningún error en todo este texto. Él es el más conservador. Después uno se aleja del conservadurismo cuanto más se va alejando de esta idea. Entonces puede ser que sea conservador de algunos libros de la Santa Escritura, en los demás libros no lo es, debido a que no las acepta como auténticas, etc. Entonces discuten sobre la autenticidad o no autenticidad de los libros y uno puede ser conservador desde este aspecto.

De todas formas, en la Iglesia Ortodoxa, (década de los 70) el tema del conservadurismo los últimos años está hecho añicos, apenas hay algunos focos pequeños. Por ejemplo, si tomamos la teología universitaria, digamos como una muestra, existen algunos que delimitan la zeopnefstía-inspiración divina en determinados textos de la Santa Escritura, no toda. Y se ve y oyes que hablan de teología de Juan, teología de Mateo, de Marco, de Pablo, teología las epístolas pastorales, como si estas fueran distintas de las otras epístolas del Apóstol Pablo.

Después está la teología de las otras Epístolas, digamos de la Santa Escritura, que no es de Pablo, la teología del libro del Apocalipsis. Y nos hemos acostumbrado algunos de nosotros también hablar de teologías de varios escritores de la Santa Escritura. Si los libros todos son zeópnefstos o no esto ya es un tema segundario.

Y lo paradójico es que todo el tema sobre zeopnefstía-inspiración divina del Antiguo y Nuevo Testamento, de los Sínodos Ecuménicos y Locales, etc., se habla de una manera rara y paradójica, por lo menos desde el punto de vista de la ortodoxa Παράδοση Parádosi entrega, deposito y tradición divina. Porque en la Παράδοση Parádosi de la Iglesia, si leéis también las vidas de los santos y en general la historia de la Iglesia, veréis que la zeopnefstía-inspiración divina es considerada como una situación o estado normal y fisiológico de los Cristianos, los cuales se encuentran en cierto estado espiritual.»

Así que en la Santa Escritura, en los Sínodos Ecuménicos y en los santos Cánones debemos ver el objetivo y la aspiración.

 

El objetivo de la Santa Escritura

Ya que el objetivo y aspiración de la Santa Escritura no es hacer ciencia y enseñar gnosis científicas, ¿entonces cuál es su propósito y objetivo?

Es cierto que los zeópnefstos-inspirados de Dios escritores tanto de la Santa Escritura como también de los textos Patrísticos, utilizan el mundo ambiental, aceptan las gnosis científicas y históricas de su época, pero también el objetivo y la aspiración de ellos está en la conducción o guía de los hombres, para que puedan llegar y alcanzar la altura del Pentecostés y adquirir gnosis (increada) y experiencia de Dios.

La Santa Escritura no se lee para investigar las palabras para que sea comprendido el Dios. La Santa Escritura es la ayuda, el sostén, para que el hombre sea conducido a la zéosis, por tanto allí con la zéosis (unión con la energía y luz increada) logrará la gnosis (increada) de Dios. Debemos discernir el sentido y significado de la Escritura de las palabras. El concepto y significado tiene gran importancia para la sotiría redención, sanación y salvación.

«¿Cuál es el objetivo y el propósito de la Santa Escritura? ¿Leerla como filósofos y espulgar las palabras y con nuestros conceptos comprender a Dios y profundizar a lo qué quiere decir la Santa Escritura? ¿O el propósito y objetivo del Nuevo Testamento es que sea abolido o quede en suspense en la experiencia de la zéosis?»

«El concepto y significado es la ayuda, el apoyo el que hace falta para poder uno llegar y conseguir la zéosis (unido permanentemente con la energía increada en estado antes de la caída). Es decir, es el indicador que puede conducir al hombre en la experiencia de la zéosis. Por eso la Santa Escritura y la teología patrística y la teología de los Sínodos nunca pueden ser utilizadas por cualquier filosofía.

El único objetivo de la lengua de la Santa Escritura, de los Padres y de los Sínodos es que sean utilizados como medios espirituales por los cuales uno es conducido, bajo la obediencia y conducción de Padre Espiritual o Yérontas iluminado, a los estadios y estados del perfeccionamiento. No tienen ningún otro propósito ni objetivo.»

Utilizamos los logos, verbos y conceptos de la Santa Escritura ortodoxos ascéticamente o en práctica espiritual ortodoxa para llegar a la zéosis.

«Algunos pensaban y creían, hasta hoy en día (1970-80), que las ciencias positivistas contravienen a la Santa Escritura. Esta discusión debe ser frenada de golpe una vez por todas, si tomamos la ley de san Gregorio Palamás y hayamos entendido qué son los conceptos θεόπνευστος zeópnefstos-de inspiración divina (o inspirado de Dios) y cuál es el objetivo y propósito de estos conceptos. Y los Padres de la Iglesia nos dicen que el objetivo y el propósito de los conceptos es usarlos ascéticamente en la práctica espiritual ortodoxa para poder llegan a tener la zéosis o glorificación.

Por lo tanto el propósito y el objetivo de los conceptos de la Santa Escritura es claramente ascético y no científico; los conceptos no son para investigar de qué está compuesta la materia y los cuerpos celestes y cómo funciona la estructura del universo.»

Como la ascética ortodoxa está conectada y unida con el método terapéutico, la cual su objetivo y aspiración es la zéosis del hombre, por esta razón el objetivo de la Santa Escritura es el terapéutico o psicoterapéutico, su objetivo y aspiración es la terapia, psicoterapia y sanación del hombre para llegar desde el “como imagen” al “como semejanza”.

«La esencia de la Santa Escritura es esta instrucción terapéutica que inevitablemente produce los resultados que uno le gustaría de la Santa Escritura.»

La Santa Escritura contiene libros catequéticos y terapéuticos que tienen logos, verbos y conceptos de zeópnefstos– inspiración divina, porque hacen el diagnóstico correcto del estado espiritual y nos sanan “psicoterapian”, es decir, nos conducen a la zéosis. No son logos, verbos y conceptos filosóficos, sino la teología por excelencia.

«En el estado y estadio de la iluminación tenemos el culto lógico. En la Santa Escritura tenemos la hermenéutica o interpretación de la iluminación y la zéosis, pero cuando llega la zéosis, la hermenéutica o interpretación queda abolida o en suspense (provisionalmente), debido a que tenemos la realidad increada. Pero esto no significa que se anula la Santa Escritura, como libro catequético y psicoterapéutico y sanador, como libro zeópnefsto-de inspiración divina que es. Igual no son abolidos ni anulados tampoco los escritos patrísticos, ni las decisiones Sinódicas. Todas estas realidades tienen un carácter estable, fijo para la Iglesia y no pueden ser sustituidas. No se sustituyen, sino que uno estas realidades las transciende, supera, pero sólo aquel que ha llegado a la zéosis y sólo durante el tiempo que dura la zéosis. Y cuando retorna a la iluminación, de nuevo ora sin cesar, otra vez hace el culto lógico, de nuevo funciona o liturgiza, otra vez interpreta o hace hermenéutica de la Santa Escritura, de nuevo hace catequesis y otra vez enseña e instruye espiritualmente. Dentro de estos marcos, la Santa Escritura, los textos patrísticos y las decisiones de los Sínodos son los Símbolos de la fe.»

Desde el aspecto y parte de metodología, los logos, verbos y conceptos de la Santa Escritura tienen el objetivo y aspiran a terapia, es decir, psicoterapiar y sanar a los enfermos espiritualmente. La Santa Escritura enseña el cómo seremos terapiados, psicoterapiados, cómo nos liberaremos de los pazos, cómo desaparecerá el antiguo Adán, el viejo hombre de nuestro interior.

Interpretación o hermenéutica de la Santa Escritura.

La Santa Escritura se ha escrito de hombres que significa que para la interpretación o hermenéutica hace falta una atención especial. Porque uno debe tener la misma experiencia con los Apóstoles y los Profetas para interpretar o hacer hermenéutica. Esto por ejemplo, sucede en todas las ciencias, ya que el médico científico, por ejemplo, puede entender la investigación del médico científico.

Algunos para interpretar o hacer hermenéutica de la Santa Escritura, estudian las palabras. Pero las palabras que utilizan los θεόπτες zeoptes– visionarios de la luz increada pertenece del mundo que los rodea o del ambiente, por lo tanto el intérprete que utiliza éste método, no puede entender el “espíritu” de la Santa Escritura.

«Cuanto más investigan y examinan los Papistas y los Protestantes “teólogos en sentido secular o de academia sin ascesis, racionalismo“ (no en sentido Ortodoxo), tanto más son convencidos de que casi todas las cosas y todo el vocabulario o glosario del Antiguo Testamento, se encuentran en el ambiente. Es decir, incluso ya se ha demostrado que la lengua hebraica proviene de la lengua de los Fenicios y de los Cananeos, es decir, de que es una lengua de los conquistados por los hebreos.

O sea que, cuando los hebreos retornaron en la Tierra Prometida, encontraron un pueblo que hablaba en lengua Cananea. Entonces se fusionaron con este pueblo y el resultado fue la aparición de la lengua hebraica. Es obvio que en los tiempos de Abraham, los fieles hebreos no hablaban hebreo sino el sirio de aquellos tiempos y de aquella región.»

Otros, para interpretar o hacer hermenéutica de la Santa Escritura utilizan el método filológico. Este tipo de métodos son algo útiles, pero deben ser combinados con la experiencia de los que han alcanzado la zéosis, es decir, los divinizados, glorificados o deificados por la Jaris energía increada gracia.

«¿Cómo era posible interpretar o hacer hermenéutica los hombres de la Santa Escritura? No hablo de detalles, digamos de una palabra hebrea, qué era al original y cómo se escribe en helénico y si existe Elohim, fuente de Helohim, fuente de Yahvé, fuente Sacerdotal, fuente de Deuteronomio etc…. todos estos temas filológicos con las que nos marean y cansan los Europeos Occidentales y los Americanos.

Son bonitas estas cosas. Yo así he crecido en Estados Unidos. Estas cosas yo las estudiaba en América cuando era joven. Y después uno poco a poco dice: son bonitas estas cosas y son agradables para uno sentarse y hacer teorías, ¿pero qué relación tienen con la teología estas cosas? Estas cosas son métodos filológicos.»

También otros trabajan arqueológica y filológicamente sobre los libros de la Santa Escritura.

«Y lo curioso ahora es que intentan de cualquier modo entender la Santa Escritura. Se han hecho muchas investigaciones arqueológicas y filológicas, y principalmente, están basadas en el principio de que para entender, lo qué escribe el escritor, debemos estudiar muy atentamente las circunstancias y el ambiente del cual ha salido la Santa Escritura.

Entonces, trabajan también arqueológica y filológicamente sobre textos antiguos, localizan la escritura del trozo de la Santa Escritura, cuándo y en qué lugar ha sido escrita, y se hace un esfuerzo sobre todo de los arqueólogos a recomponer también el ambiente que se ha escrito la Santa Escritura. Y sobre todo, se han encontrado trozos del Antiguo Testamento que ahora entran en determinados marcos y dentro de estos marcos, los arqueológicos, se hace comprensible también la terminología y determinadas peculiaridades y tradiciones de una época determinada, de un siglo del pasado. Por lo tanto, el llamado método filológico ha atribuido bastante, en esto no hay ninguna duda.»

El problema es que la Santa Escritura la estudian también los heréticos, pero conforme sus propios criterios.

«Los heréticos sabían muy bien la Santa Escritura. Aquellos años uno para ser Obispo debería saber de memoria todos los salmos y hacer interpretación o hermenéutica de ellos. ¡Hoy en día, piensan y creen que uno se convertía en herético, porque no sabía bien la Santa Escritura. Pero, me temo que los que saben mejor de la Santa Escritura se convierten en… heréticos! ¿Por qué? Porque no tienen las llaves hermenéuticas o interpretativas correctas. ¿Y de dónde sabemos que el Logos es increado, y el Espíritu Santo es increado? Lo sabemos de la Santa Escritura. Pero, ¿cómo sabemos interpretar o hacer hermenéutica de la Santa Escritura? Pues, con base la experiencia de los que han alcanzado la zéosis, es decir, con los que se han unido con la energía increada, los divinizados, glorificados o deificados.»

Existen Protestantes “teólogos” seculares (de academia sin ascética), los cuales interpretando la Escritura hablan de desmitificación de ella, es decir, salir de todas las representaciones y los símbolos que se han tomado del mundo ambiental o del ambiente.

«Uno se pregunta ahora: ¿Es la Santa Escritura y la teología de los antiguos teólogos que necesita desmitificación o es la interpretación de los Francos (papistas) y de los Protestantes que simplemente necesita desmitificación y no la Santa Escritura, ya que en la teología patrística, es decir, la nuestra la Ortodoxa nunca han existido estas percepciones?»

Si los Protestantes que cada día leen la Santa Escritura no entienden la metodología que conduce a la zéosis, (es decir, a la unión con Dios por la jaris energía increada gracia) y cómo el cuerpo del hombre se hace reliquia santa o sagrada, no pueden entender la Santa Escritura.

«Me acuerdo de uno que encontraba en Estados Unidos, a veces dábamos conferencias juntos- estábamos en Dinamarca comiendo en un restaurante juntos y una vez fuimos con varios más. Y yo los solté así de broma, -entonces tenía 25 años- y digo: los Protestantes entenderán la Santa Escritura sólo cuando lleguen a entender qué es una santa reliquia, es decir, les daba a entender la zéosis por la jaris energía increada gracia.»

La Santa Escritura la interpreta o hace hermenéutica incluso el Diablo, tal y como se ve en las tentaciones de Cristo, donde el diablo utilizó logos-dichos de la Santa Escritura.

«Hermenéutica o interpretación de la Santa Escritura puede hacer el diablo cuanto quiere. El diablo empieza a enseñar cómo interpretar la Santa Escritura, cómo enseñar sobre la persona de Cristo y se hace maestro del Cristianismo. Además el diablo sabe de memoria el Antiguo y Nuevo Testamento; no sólo saben los Cristianos.»

La Santa Escritura, tal y como se ha dicho antes, es θεόπνευστη zeópnefsti inspirada de Dios, porque ha sido escrita por santos zeópnefstos-inspirados de Dios y porque se interpreta o se hace hermenéutica y se utiliza por santos zeópnefstos-inspirados de Dios. Si se pone en otros marcos, entonces se malinterpreta. Si se sostiene uno en la Iglesia de modo institucional y evita expulsa y se evade de la experiencia de los deificados, divinizados o glorificados, (es decir, de los que han alcanzado la zéosis y se han unido con Dios por la jaris increada) o si uno se apoya sólo en la Santa Escritura y la aísla de la experiencia de los deificados o los que han alcanzado la zéosis, entonces destruye sus objetivos y propósitos.

«Pero Agustín desterró la experiencia de los deificados, divinizados o glorificados por la Jaris (energía increada gracia), los que han alcanzado la zéosis. Y en la zéosis de la experiencia de los deificados (o de los profetas del Nuevo Testamento) ha puesto dos cosas, la Iglesia y la Santa Escritura, es decir, libros, cosas escritas y desplazó la autenticidad de la Iglesia. Igual que hacen hoy en día algunos ortodoxos; dicen que la “Iglesia” dice, o tal “Sínodo Ecuménico dice, etc…”».

La Santa Escritura está incorporada dentro en la praxis de la Iglesia de veneración, de adoración o de culto, por eso se lee durante la Divina Liturgia y en las asambleas de culto o veneración. Así se interpreta la Santa Escritura.

«Si uno quiere hacerse teólogo, mejor que lea los himnos de la Iglesia. Por eso eran bienaventurados los antiguos que no tenían Universidades para estudiar teología, tenían sólo los libros litúrgicos y los Padres. Estas cosas, experiencias y realidades leían y eran teólogos Ortodoxos de primera línea.

Se han creado las Universidades teológicas y algunos helenos-griegos mandaban sus hijos a estudiar en Occidente la Santa Escritura, crítica bíblica, interpretación o hermenéutica, etc. ¿Qué han aprendido y traído de Occidente? La teología de los Francos; es decir, los errores de Agustín que se hicieron la base de la tradición hermenéutica de la tradición de los occidentales hasta hoy en día, y las han traído en Helas-Grecia. Pero antes de traerlas aquí en Grecia, las habían llevado a Rusia.»

Los santos Padres interpretan o hacen hermenéutica de la Santa Escritura por su propia experiencia. Esto se observa también en la ciencia, ya que los científicos interpretan a los otros científicos que conocen el mismo objeto gnóstico. Así que para que uno pueda entender la Santa Escritura no basta con ser filólogo, historiador, etc., sino deificado, divinizado o glorificado, haber llegado a la zéosis, por la Jaris energía increada gracia.

«No es necesario que uno sea científico para hacer esta hermenéutica. La hermenéutica de los Padres no sale sólo de las letras que han leído, sale de la experiencia de ellos. Por eso y, cuando hablan sobre los dogmas, no hablan sólo hermenéuticamente sobre los textos, sino por sus propias experiencias, igual que un astrónomo cuando enseña no habla sólo de los libros de la astronomía, sino ve también por el telescopio, verifica también con el telescopio estas cosas que están escritas en los libros. El telescopio, sobre todo, es más importante que los libros.

Así que en la teología patrística, lo más importante y más que los libros es el nus de los iluminados. Cuando el nus se encuentra en el estado de la iluminación, es como el astrónomo que ve con el telescopio.»

Como el hombre tiene nus y logos, por eso los Padres con el nus iluminado hacen hermenéutica o interpretación de la Santa Escritura y con el ejercicio de la lógica afrontan a los heréticos. (Energía lógica increada Υπερλογική Supralógica del Logos increado unida con la energía lógica del ser humano afrontan los heréticos filosofantes sin experiencia).

«Los santos Padres combatiendo y luchando contra los heréticos, ejercían la lógica; alumbrados por el nus iluminado hacían y hacen hermenéuticas-interpretaciones correctas y precisas de la Santa Escritura y hacían el combate, la lucha y diáLogo contra los heréticos. El diálogo, el combate y la lucha contra los heréticos estaba y está dirigido por el nus iluminado, pero se hacía con la lógica unida con la energía increada Υπερλογική Supralógica del Logos increado.»

El Apóstol Pablo y todos los Padres enseñan que la hermenéutica o interpretación de la Escritura es un carisma y sobre todo se llama “carisma profético” y así pueden entender a los otros que poseen el mismo carisma profético.

«Si uno no conoce sobre la noerá oración del corazón interior, no puede interpretar correctamente al Apóstol Pablo. Los Protestantes hace años que sólo leen la Santa Escritura. ¿Pero han aprendido alguna vez por sí solos de la Santa Escritura sobre la noerá oración del corazón interior? Nunca. Ahora que los Ortodoxos les llaman la atención sobre este fenómeno o acontecimiento obvio ven la noerá oración del corazón interior en la Santa Escritura.»

La gnosis ortodoxa correcta hermenéutica o interpretación y aplicación de la enseñanza del Antiguo y Nuevo Testamento, la hace aquel que participa y está unido con la alumbradora y deificadora energía increada de Dios.

«¿Quién aplicará ortodoxa y correctamente la enseñanza del Antiguo y Nuevo Testamento sobre iluminación y zéosis? ¿Aquel que no tiene idea sobre iluminación o aquel que se encuentra en estado de iluminación y conoce por experiencia qué es esta iluminación?

Esto significa que para los Padres de la Iglesia, la Santa Escritura es exactamente lo que es un manual instructivo de la cirugía para el médico quirurgo, de biología para el biólogo, etc… No es la Santa Escritura simplemente un libro que uno lo tomará y se va imaginando o fantaseando que viene el Espíritu Santo a iluminarle para leer el libro ortodoxa y correctamente.»

Si uno no tiene su propia experiencia de zéosis, debe interpretar o hermeneuticar la Santa Escritura con base la interpretación o hermenéutica de los deificados, glorificados o divinizados, es decir, de los que han alcanzado la zéosis y por la jaris energía increada gracia se han convertido en dioses/as según los santos Padres.

El estudio de la Santa Escritura sin el θεόπτη zeopti (visionario de la Luz increada), el iluminado y deificado, no conduce a la interpretación o hermenéutica y comprensión correcta y ortodoxa. Esto significa que la Santa Escritura no ha sido escrita sólo de hombres θεόπνευστος zeópnefstos (inspirados de Dios), sino también se lee por hombres θεόπνευστος zeópnefstos para que sea buen hermenéutico o intérprete. En todas las ciencias está conectada estrechamente la lectura con los libros con la experiencia pragmática, real y con la gnosis de los que los han escrito.

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«La relación entre alumno y científico, libro y enseñanza viva existe también en la patrística percepción y vida sobre la Santa Escritura. Es cierto que en la teología patrística existe la percepción de que la Santa Escritura es zeopnefsti-de inspiración divina y se ha escrito de hombres zeópnefstos-inspirados de Dios, pero aquello que no observan algunos Ortodoxos es que, el lector que lee la Santa Escritura, y él también debe ser zaópnefstos-inspirado (por la jaris energía increada gracia) para que pueda leer y entender correctamente.

Lo que ha pasado en el Cristianismo, y de paso pasa a menudo en la Ortodoxia, es que los libros de la Santa Escritura se han desconectado y separado de la práctica de la θεοπνευστία zeopnefstía intuición o inspiración divina y desde el aspecto del escritor y del lector y del que tiene una formación relativa, piensa y cree que puede tomar la Santa Escritura y leerla tal y como hace con cualquier otro libro y ocupación y entenderla… http://www.logosortodoxo.com/teologia-ortodoxa/ -zeopnefstia-intuicion-o-inspiracion-divina/ »

La Santa Escritura se convierte en zeópnefsti-de inspiración divina y cuando es interpretada o henemeneuticada por hombres zeópnefstos-inspirados de Dios, porque si se interpreta o se hermeneutica por heréticos no es considerada como zeopnefsti-de inspiración divina.

«¡El Antiguo Testamento como libro no es zeópnefsto-inspirado de Dios; como libro no es zeópnefsto! ¿Cuándo el Antiguo Testamento y el Nuevo se hacen zeópnefstos-de inspiración divina? Es decir, un libro sobre la quirúrgica, si lo leo yo e intento a aplicarlo, no me convertiré sólo matasanos o falso médico, sino algo mucho peor de farsante de médico. Automáticamente me convertiré a carnicero. Pero si soy quirurgo y cuando lea como quirurgo el libro sobre cirugía y ya que el escritor posee el último método de cirugía, y yo que conozco los últimos métodos de cirugía encontraré que este libro es zeópnefsto-de inspiración divina, es decir, cirugiropnefsto o de inspiración quirúrgica, porque yo también que lo leo soy cirugiropnefsto o inspirado quirúrgico.

Por eso la Santa Escritura se llama libro θεόπνευστο zeópnefsto-inspirado de Dios (zeós dios y pnevma espíritu) sólo para los deificados los que alcanzaron la zéosis, en principio, y para los iluminados en segunda orden y razón. Porque el deificado, glorificado o divinizado el que ha alcanzado la zéosis tiene la misma experiencia que tuvo Moisés, los Apóstoles en el Pentecostés, los santos Padres, etc… Y ya que tiene la misma experiencia, éste entiende la Santa Escritura.

Por esta razón he insistido en esto muchos años enseñando en la Universidad, de que el método teológico de la Iglesia Ortodoxa, de la tradición patrística es empírica. Porque aquí en Helade-Grecia, quieren ponerla o algunos piensan que teología es una sección de la filosofía. Algunos, bastantes creen que se debe estudiar filosofía para entender la teología ortodoxa. (1970-80).»

Por supuesto que aquí es válido lo antedicho, que cuando el hombre se hace digno de la zeoría contemplación espiritual de Dios, entonces transciende el Antiguo y Nuevo Testamento, pero el zeoptis-visionario de la Luz increada, después de esta visión, contemplación divina utiliza los logos, verbos y conceptos zeópnestos-de inspiración divina de la Santa Escritura.

«En la experiencia de la zéosis queda abolida o en suspense (provisional) el Antiguo y el Nuevo Testamento. Queda abolida o en suspense (temporal) la teología. Porque el teólogo se convierte en deificado, glorificado o divinizado. Y tiene la experiencia de la realidad increada que se llama Dios, que transciende la lógica y todo, porque no hay ninguna similitud entre Dios increado y el mundo creado.

Pero cuando uno retorna de la experiencia de la zéosis, posee logos, verbos y conceptos zeópnefstos-inspirados de Dios, que significa que es inspirado de su experiencia, de tal manera que con los conceptos inspirados por la experiencia, -por eso se llaman zeópnefstos-inspirados de Dios- con estos conduce-guía a los otros hombres. Pero a los otros hombres no da sólo conceptos para que comprendan los conceptos; les da conceptos para utilizarlos como medios útiles, con los cuales el hombre llegará a través de la catarsis a la iluminación y finalmente a la zéosis, que es el objetivo y propósito de los conceptos, sentidos y significados.

Por lo tanto, el que tiene experiencia personal, entiende también la experiencia de los santos zeóptes-visionarios de la Luz increada de Dios.»

DOGMÁTICA EMPÍRICA DE LA IGLESIA CATÓLICA APOSTÓLICA ORTODOXA

Ioanis Romanidis – Ierotheo Vlajos

Traducción de Xx.JJ

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