Telonismo de las psiques

 

telonismos

LA SEPARACIÓN DE LAS PSIQUES-ALMAS A LA HORA DE LA MUERTE

Ο ΤΕΛΩΝΙΣΜΟΣ ΤΩΝ ΨΥΧΩΝ

 

PRÓLOGO

Esta narración ha sido tomada del resumen del libro “Boca de Muerte“ (Στόμα Θανάτου Stoma zanátu) del Monasterio Konstamonitu en el Monte Athos. Se hicieron de él sólo unas mil copias y hoy en día se conservan solamente dos códigos manuscritos en las bibliotecas del santo Monasterio de Santa Ana y en el santo Monasterio de Konstamonitu.

Antiguamente, debido a las dificultades  para imprimir los libros tanto en Grecia como en el mundo ortodoxo en países extranjeros, circularon muchas ilustraciones con imágenes que describían “el Telonismo pase de aduana durante la separación de las psiques-almas”. Después, sin embargo, un grupo de monjes celotes aghioritas (Santa Montaña Athos), editó el libro «Στόμα Θανάτου stoma zanatu» “Boca de muerte”, realizando bastantes copias, y posteriormente muchos cristianos ortodoxos continuaron su edición.

Este tema sobre la salida de la psique-alma del cuerpo se describe a menudo por iconas representaciones, imágenes dinámicas con colores intensos y vivos, como aparece en muchas Vidas de Santos, como en las de San Antonio, San Macario, San Marcos el Ateniense y en las narraciones del libro Everguetinós Ευεργετινός” , (libro en el que se recogen escrituras de los Santos Padres de la Iglesia), etc.

Según la fe Ortodoxa, a la hora de la muerte y la salida del psique-alma del cuerpo, antes de que la psique-alma se halle en el estado medio de las psiques-almas, esperando el juicio final por el Señor Θεάνθρωπος Zeánzropos (Dios – Hombre) en el día de la Segunda Resurrección, ella recibe las acusaciones de los malvados y astutos espíritus. Esto se puede conocer por las palabras del Señor, que dijo: “Porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” (Jn 14, 30).

 

NARRACIÓN

De la teoría que escribí yo, el humilde Gregorio, discípulo de San Basilio el Nuevo. *

El santo Padre Basilio vivía cerca de Constantinopla en los tiempos que reinaba el rey León el Sabio. Y como se había muerto mi “Yérontas”(del gr.“γέροντας”, monje que se ha psico-terapeutizado o está sanándose con la energía increada Gracia de Dios, y ayuda a sus obedientes a sanarse, para que  pasen de la catarsis del corazón a la iluminación del nus -del gr. νοῦς, “nus” o “νοερά ενέργεια”,  energía espiritual- y la zéosis o glorificación), pues, pedía un padre espiritual que me condujera a los cielos. El Dios, que siempre realiza el deseo de sus siervos, me mostró a este santísimo Yérontas, e iba a menudo a verle, como también otros muchos, y nos enseñaba.

Estaba también por allí una anciana con buen corazón que hacía mucha diaconía (servicio, servidumbre), sirviendo mucho al santo Yérontas. Y éste sentía mucha simpatía por esta anciana porque era muy devota y se sacrificaba por el amor de Cristo. Esta respetada anciana llamada Teodora, murió después de pocos años, y todos los alumnos del santo se pusieron muy tristes, sobretodo yo, Gregorio, porque me amaba mucho. Molesto por los loyismí (pensamientos, reflexiones) muchas veces me decía: ¿se habrá salvado la psique-alma de Teodora? Preguntaba al yérontas a menudo, para saber algo respecto a ella, y no me contestaba. Yo, inquieto por estos pensamientos, no paraba de preguntar y de molestarle.

Un día, pues, sonriendo, me dijo: ¿de verdad quieres, hijo mío, ver a Teodora? Yo le dije: ¿y cómo es posible, padre, ver a Teodora, la cual desde hace mucho se ha muerto y se encuentra en la otra vida? El santo* entonces me dice: “Esta noche vas a verla”. Yo sorprendido me preguntaba y pensaba cómo la podría ver, y haciendo un reverencia al yérontas me marché reflexionando en las palabras del Yérontas.

Por la noche entonces, en sueños, veo un joven que me dice: “levántate, y vente donde está tu yérontas y él te llevará consigo para ver a Teodora”. Yo cuando escuché esto, creí que me desperté inmediatamente y fui hacia la celda del santo, y no le encontré. Pregunté y me dijeron que había ido a su querida anciana Teodora. Escuchando yo todo esto, me puse triste por no poder verle, para así poder haber ido los dos juntos. Pero un hombre me mostró el camino, y me dijo: “venga, corre, si quieres llegar donde tu yérontas”. Yo corría, y me parecía que iba hacia el Templo de Panayía de Blajernón* (Iglesia de Santa María de Blaquernas). Y de repente me encontré en un lugar muy estrecho y empinado, y subía este camino con mucho cansancio y miedo. Llegué entonces a una puerta muy bonita que estaba cerrada. Esperando fuera de ésta, por si acaso venía alguien que me abriese, vi a dos mujeres que estaban sentadas y hablaban entre ellas. Le dije a una: “señora, ¿de quién es este bonito palacio?” y ella me dijo: “de nuestro santo Padre Basilio, que hace muy poco rato que ha venido y visitó a sus hijos espirituales”.

Escuchando esto, sentí una gran alegría, y le rogué que me abriese la puerta para entrar, porque yo también soy hijo espiritual suyo, y había venido aquí muchas veces ya con nuestro Yérontas. Entonces ella me dijo: “tú no has venido nunca aquí, y tampoco te conocemos, por eso vete de aquí, porque sin el permiso de la señora Teodora, no es posible que venga nadie aquí. Estos palacios son de nuestro santo Padre Basilio, y los ha regalado a su sierva Teodora, y sin el permiso de ella es imposible que entre alguien aquí.”

Yo, escuchando todo esto sobre Teodora, sentí más coraje y ánimo, y empecé a tocar la puerta y a gritar. Escuchándome Teodora, se acercó a la puerta para ver quién era, y mirándome, dijo directamente a las mujeres: “abrid, rápido, porque él es el señor Gregorio, el querido hijo de nuestro padre”. Y cuando ellas abrieron y entraron dentro, Teodora corrió a abrazarme y alegrándose me dijo: “Señor Gregorio, ¿qué le trae por aquí?, ¿quizás has muerto y te has hecho digno de venir a este lugar bienaventurado y a la vida eterna?”.

Yo me quedaba extrañado y no sabía qué decir, porque no me parecía un sueño, sino real. Y entonces le dije a ella:

“Señora y mi querida madre, no he muerto, me encuentro todavía en la vida provisional, pero con el deseo y la bendición de nuestro padre, he venido aquí para verte, para aprender en qué situación y lugar estás, y cómo has sufrido y aguantado la violencia de la muerte y cómo has pasado a los malvados demonios del aire y cómo te has escapado de la mala astucia de éstos, porque sé muy bien que dentro de poco yo estaré al final de mi vida y pasaré también por estos”.

Ella me contestó diciendo: “ay, mi querido hijo Gregorio, ¿cómo explicarte el peligro y el miedo que sentí cuando llegó el momento de separase mi psique-alma del cuerpo? ¿Cómo te explico los dolores y los sufrimientos que padecí hasta que fuera separada mi psique-alma del cuerpo? Estos dolores los comparo como alguien vivo que se cae dentro del fuego desnudo, y quemándose muchísimo, chilla de los dolores, y poco a poco se ahoga, hasta que la psique-alma se va del cuerpo. Tan amarga hijo mío es la muerte. Mucho más para un pecador, como soy yo. Pero para los justos, no lo sé, hijo mío, de qué tipo es, porque yo, la miserable, era pecadora. Cuando estaba agonizando, en las últimas, veía de pié alrededor de mi cama muchos seres negros y feos, los cuales se mezclaban entre ellos y se agitaban, apretando los dientes con rabia hacia mí, y ladraban como perros y lobos, y hacían distintos sonidos de todo tipo de animales, rugiendo, rabiando, mugiendo como bueyes, volviendo sus oscuros ojos salvajes y sus caras amenazándome y de los cuales sólo la visión es superior a cualquier infierno.

Y no sólo esto, sino que lo peor eran sus acusaciones y teorías, de las cuales no podía librarme. Porque aunque movía mis ojos de un lado a otro para no verles, era imposible escaparme de sus acusaciones, sus teorías y sus voces, ya que dondequiera que pusiese mi mirada, les veía.

Y mientras sufría todo esto y me angustiaba, vi de repente a dos alegres jóvenes resplandecientes, con cabellos dorados, que brillaban como el sol, con vestidos brillantes. Estos dos jóvenes se pusieron a la derecha de mi cama, hablando en secreto, y uno de estos bellos jóvenes empezó a infundir temor pero con voz severa y dulce a los seres negros, diciéndoles:

“injustos, contaminados y malvados demonios, que llegáis a la muerte de los hombres, ¿a quién abrumáis y agitáis con vuestras voces salvajes y charlatanerías? Malvados, salvajes y feos, no os alegréis mucho, porque no tenéis ningún agrado y disfrute, y así como habéis venido, así partiréis avergonzados”.

Esto y otras cosas parecidas decía aquel radiante joven con voz dulcísima. Aquellos otros recordaban las malas acciones de mi juventud, voceando todos mis pecados tanto por palabras como por obras y muchos otros pecados, y yo temblaba y esperaba la muerte. Entonces vino un joven gordo, bárbaro, cuyo aspecto era como de un león salvaje aullando, que estaba cargado de varias herramientas de hierro, el cual da la muerte a cada hombre. Viendo mi humilde psique-alma aquel tirano, había sido dominada de miedo y temor.

Entonces los dos jóvenes dijeron a aquel tirano:

¿a qué esperas? Desata las ataduras del cuerpo y no las des mucho dolor, porque no tiene ni muchos ni grandes pecados. Llenando entonces un vaso aquel tirano me lo dio para que lo bebiera, y yo lo bebí sin quererlo e inmediatamente salió mi psique-alma del cuerpo, con una violencia terrible. Era tan picante y sosa esta bebida, que no llegando a sufrir toda la amargura, salió mi psique-alma de mi cuerpo. Salida mi psique-alma, la recibieron los dos jóvenes aquellos, envueltos en sus vestidos, y yo observaba mi cuerpo yaciendo muerto y me asombraba. Porque no sabía que sucedía todas estas cosas a la hora de la muerte de los pobres hombres.

Mientras me mantenían los ángeles, los rodearon los salvajes y despiadados demonios, que en voz alta decían: “esta tiene muchos pecados, los cuales tenemos escritos, y es necesario que nos respondáis por todos ellos”.

Y los Santos Ángeles examinaban lo bueno que hice en mi vida y lo presentaban, si yo la pobre había hecho lo que hubiese podido en la medida de mis fuerzas físicas para mi psique-alma. Si di pan a algún hambriento, o de beber a algún sediento, o había visitado a algún enfermo o encarcelado, o recibido a algún desconocido o extranjero y le había aliviado y si iba a la Iglesia y allí estaba con temor a Dios y respeto, y si había puesto aceite en los candiles de los iconos, y si había reconciliado a alguien que tenía enemistad con otro; o si había llorado por mis pecados o si me había insultado alguien y lo había soportado; o si había dado buen ejemplo a los hombres para que hagan lo bueno, si había consolado algún desesperado para que tuviese paciencia y esperanza en Dios e hiciera obras agradables a Él; o si ayunaba por amor a Dios, si he luchado para no mentir y para ser sobria sin palabras insultantes, y en general todo las cosas buenas que hice al mundo las sopesaron después con los pecados, y corregían éstos. Por todas estas cosas buenas se disgustaban los demonios y se enfurecían conmigo, y luchaban con los ángeles, intentando siempre engancharme con sus manos para echarme en el fuego del infierno, en el ingrato Hades.

Después de esto veo a nuestro santísimo Yérontas Basilio con su dinami (potencia y energía increada) divina y dice a los ángeles: “señores míos, esta psique-alma ha hecho muchos buenos servicios y me ha aliviado en mi vejez. Por esto he rogado al Dios por ella y me la ha regalado Su misericordia. Con todo eso, aceptad también éstos, para que paguéis sus deudas cuando estaréis pasando por los telonios del aire, y para que los intercambiéis con los demonios para su salvación. Porque yo con la bendición del Dios, soy muy rico respecto a las virtudes celestes y divinas, las cuales las he ganado con mucho esfuerzo y sudor y se lo  regalo a ella para que el intercambio sea a su favor”. Me pareció que era una bolsa llena de liras; dando esto a los ángeles, desapareció. Cuando vieron todo esto aquellos “negros”, se quedaron sin voz, sin ninguna fuerza para realizar su maldad, y estando agitados mucho tiempo, se fueron de nosotros mugiendo.

Después de esto vino de nuevo nuestro Santo Yérontas trayendo muchos cuencos llenos de aceite santo, los cuales los mantenían unos jóvenes muy hermosos con pelos de oro, y les dio orden para que los abriesen y los esparciesen uno por uno todos sobre mí. En efecto, esparciéndolos, me rellené de una divina fragancia maravillosa, y al limpiarme se hizo mi cabeza brillante y noble, me veía a mí mismo y era guapo y blanco como la nieve, y me rellené con divina alegría. Entonces dijo nuestro Santo Yérontas a los jóvenes: ”mis señores, cuando terminéis con todo lo útil para esta psique-alma, traédmela a la tierra celestial, la cual me la ha preparado el Dios para habitar con mis hijos espirituales”. Así se fue de nosotros. Levantando los ángeles sus alas de oro, salieron volando por el aire hasta las nubes, cuando las está expulsando el aire y manteniéndome, subíamos hacia el Oriente.

(*Nota: Osio (monje que ha logrado la santificación) Basilio era hermano de Osio Pablo. Fueron monjes en el monte Latros, al Oeste de Asia Menor, cerca de la antigua ciudad de Mileto. Falleció en paz el año 944 d.C. Vivió en el tiempo del rey León el Sabio, cerca de Constantinopla.)

*NOTA DEL TRADUCTOR: Iglesia de Santa María de Blaquernas, es una iglesia bizantina en Estambul, uno de los más importantes santuarios de la Virgen María. El monumento hoy no se conserva. Está localizada en el distrito de Blaquernas, en la costa del Cuerno de Oro.

 

  1. El telonio demonio aduanero de la maledicencia.

Allí encontramos al aduanero de la maledicencia, es decir de la crítica maliciosa, donde había una reunión de negros, y en medio de ellos estaba el primero con mucha maldad y vileza. Inmediatamente nos detuvimos. Testigo mío el Señor, hijo mío Gregorio, que a cuantos critiqué y condené en mi vida, de todos me dijeron el nombre y la hora en que lo hice. Con sólo una palabra que me mostraban, ya exigían juicio. Y no sólo verdades, sino que muchos me calumniaban acusándome falsamente, debido a su maldad; o si había dicho algo con otra intención y propósito, resultando ser un razonamiento, también esto lo presentaban y pedían cuentas. Por ejemplo, si había dicho alguna vez algo con amor o con la intención de corregir al culpable, por todo esto preguntaban a los ángeles para que los contestasen. Los ángeles contestaron la verdad y pagaron con aquellas cosas que me había regalado nuestro yérontas y así nos marchamos inmediatamente lejos de ellos.

 

  1. El demonio telonioaduanero de la injuria o insulto

Y subiendo algo más, nos recibió el telonio del insulto. Y pagándole también a aquel, como al primero, partimos sin ser molestados, por las oraciones de nuestro Padre. Y subiendo dialogaban los Ángeles, diciendo:” es cierto, de verdad esta psique ha encontrado gran beneficio y jaris (gracia), gracias al amado siervo de Dios Basilio, si no, hubiésemos sido molestados mucho por estos telonios demonios aduaneros”.

 

  1. El demonio telonio aduanero de la envidia

Mientras decían todo esto los Ángeles, llegamos al telonero de la envidia, y por gracia divina, aquella categoría de demonios con la cara negra y salvaje no teniendo nada que decirnos y acusarnos, nos marchamos felices. A pesar de esto apretaban los dientes con mucha maldad y odio contra mí. Y si hubiese sido posible, nos hubiesen devorado.

 

  1. El telonio de la mentira.

Y subiendo a mucha altura nos encontramos con el telonero de la mentira, en el cual había muchos demonios negros, y las caras de ellos eran muy desagradables y llenas de odio. El primero de ellos, con gran menosprecio nos miraba y cuando nos vieron, empezaron a correr como ladrones, dando ladridos y muy nerviosos. Y traían muchas pruebas y muchas mentiras las cuales yo el tonto había dicho muy a menudo, escondiendo la verdad sobre todo durante mi edad de adolescente. Sin embargo, ellos presentando estas cosas, sobre el tema, el momento, y el lugar en que las dije, y las personas a quienes había dicho cada una de la mentira, pedían juicio y condena por ello. Pero los buenos ángeles, tal como hicieron con las otras acusaciones, y por la misericordia hacia mí de nuestro Padre, fuimos liberados también de éstas cosas.

 

  1. El telonio del odio y de la ira.

Y subiendo un poco más llegamos al telonio del odio y de la ira. Aquí, encontramos grupos de muchos negros. El primero de ellos se sentaba como un líder muy enfadado y ordenaba con odio y con la voz tan fuerte que no podíamos entender qué decía a los otros demonios. Estos demonios estaban tan llenos de maldad que se mordían y se comían entre ellos como perros rabiosos, y gritando como bestias salvajes. Nos miraban con mucha maldad y pedían no sólo sobre todo lo que había dicho con odio a alguien, sino también el modo en que se lo había mirado, aunque tuviese razón, sino también cuando aconsejaba o culpaba a mis hijos con amor, o cuando me enfadaba con ellos y los castigaba. Todo esto, que digo ahora, que una por una me las recordaron voceando, y si había atemorizado o amenazado o entristecido a alguien, o si había tenido enemistad con alguien o si había mantenido maldad contra alguien. Cada acción que había hecho, ellos me la recordaron, diciéndome los nombres de la gente, cuándo fue, con exactamente las mismas palabras muy claramente, que cuando yo me enfadaba. Cuando pagamos todo este débito, nos fuimos.

 

  1. El telonio de la soberbia u orgullo

Subiendo algo más, nos encontramos con el demonio del orgullo o soberbia. Y buscando los demonios encontrar algo para acusarme, no encontraron nada ya que era mu pobre y no podía enorgullecerme. Entonces, pasamos sin gastos.

 

  1. El telonio de la blasfemia.

Y subiendo llegamos al telonio de la blasfemia. El jefe de estos demonios telonios estaba allí con mucha ferocidad, y en cuanto nos vieron, inmediatamente corrieron hacia nosotros enfurecidos, apretando los dientes, endureciéndose y blasfemando y haciendo distintas señales. Me aterrorizaron y yo temblaba, y aseguraron que yo había blasfemado tres veces en mi juventud. Pero los ángeles trajeron pruebas de mi metania arrepentimiento y confesión, y pagando nos fuimos.

 

  1. El telonio de las tonterías y de las charlatanerías.

Y yéndonos nos encontramos con el demonio de las tonterías y de las charlatanerías, y nos pidieron los demonios que diese repuesta a mis charlatanerías y obscenidades, las cuales había dicho en mi juventud. Hasta las canciones satánicas que escuchaba las aseguraban como verdaderas. Y no sabía responder pero me sorprendía cómo podían recodarlas, cuando yo con el paso del tiempo las había olvidado estas canciones. Dando allí también lo mismo, nos fuimos.

 

  1. El telonio del interés o de la renta y del engaño.

Y subiendo el desconocido y terriblemente oscuro camino, llegamos al demonio telonio del interés o abuso y del engaño, el cual examina a los usureros y a aquellos que se burlan de los otros y los cogen sus fortunas. Empezaron entonces a examinarme, si había defraudado a alguien y le había cogido sus cosas. Pero como no podían demostrarlo, apretaban sus dientes y me amenazaban.

 

  1. El telonio de la pereza y del sueño.

Yéndonos de allí y subiendo aquel camino, el cual el hombre con el mejor cerebro no es capaz de medir, llegamos al demonio telonio de la pereza y del sueño. Examinaban aquí si dormía y si era perezoso al levantarme para ir a la Iglesia y si por sueño o pereza no había hecho lo bueno cuando hubiese sido posible. Pero gracias a Dios, no tenía nada de esto, allí atravesamos libres.

 

  1. El telonio de la avaricia.

Y subiendo encontramos al demonio de la avaricia el cual estaba muy nublado y oscuro. Y examinándome y no encontrando ninguna culpa en mí, ya que fui pobre toda mi vida, nos fuimos de allí sin ser molestados por ellos.

 

  1. El telonio de la embriaguez.

Y subiendo llegamos a los demonios telonios de la embriaguez, los cuales esperaban como lobos hambrientos, pidiendo comer a alguien. Pero como no tienen derecho para examinar todas las psique-almas, vinieron los ángeles que me acompañaban, y examinaron el vino que bebí durante toda mi vida. Los demonios voceaban: ¿no has bebido tales vasos de vino en tal fiesta? ¿No te has emborrachado en tal día, no has bebido cuando has ido con tal persona y tal mujer y tales vasos de vino mientras estaban presentes tales personas?

Estas palabras y otras cosas semejantes decían y buscaban atraparme como bestias salvajes. Todo lo que me dijeron era verdad. Los ángeles decían también mis buenas obras dando una parte del pago de aquello que me regaló nuestro yérontas, y así nos fuimos.

Mientras subíamos, me decían los ángeles que me acompañaban: ¿ves cómo peligra la psique-alma hasta superar los sucios telonios demonios que están en el aire? Y yo contesté: sí mis señores, gran peligro para las psique-almas y creo que no hay posibilidad de que pase alguien serenamente y sin temor. Creo que ninguno de los hombres que viven, conocen todo lo que pasa en la psique-alma. ¡Pobrecillos, ay de ellos. ¡Lo que le espera la psique-alma de cada uno después de la muerte! Y nosotros descuidamos de ello y no nos ocupamos, los tontos.

Contestaron entonces los ángeles, que en las escrituras se hace referencia a todo esto, pero el lujo, las comidas, los placeres y los reposos del mundo ciegan a los hombres y no lo ven, ni piensan en ellas, y viven como si no fueran a morir y descuidan de las obras buenas, sobre todo de la agapi (amor incondicional) y de la caridad, la cual ayuda a la psique-alma más que las otras obras y así pasar la psique-alma por los telonios sin molestias. Pero éstos son pocos. ¡Ay de los que no tienen obras buenas! ¡Porque la muerte viene de repente, y los atrapa! Y pasando por aquí, justamente les atrapan los demonios y en un instante les bajan a los lugares del hades que son repugnantes y pestilentes, guardándoles ahí hasta la Segunda Resurrección y el terrible Juicio Final. Esto te hubiese pasado a ti también, si no hubieses tenido la compasión del Dios y la caridad del Padre Basilio.

 

  1. El telonio del rencor o resentimiento.

Diciendo esto y subiendo, nos encontramos con el telonio del rencor o resentimiento, el cual controla a aquellos que tienen enemistad con su vecino y no quieren perdonar, según el mandamiento-logos del Dios. Acercándonos hacia aquel cruel y maldito demonio, saltaron los demonios encima mío como ladrones, buscando en sus apuntes a ver si tenía alguna culpa, pero gracias a Dios no encontraron nada, y al ser avergonzados gritaban: ¡hemos olvidado escribirlas y otras mentiras!  Así que nos fuimos de allí sin pagar nada. Y como cogí ya algo de valor y ánimo, pregunté a los ángeles: ¿cómo estos malditos e injustos saben cada cosa que hace cada persona? Y me contesta uno: ¿No sabes que después del bautismo cada cristiano recibe un ángel junto con él como guardia, sin poder verle, para que le conduzca a lo bueno, para escribir todas sus obras, y lo mismo le sigue un demonio que escribe sus malas acciones? Entonces si peca el hombre inmediatamente avisa el telonio correspondiente, por ejemplo, cuando roba, avisa al demonio telonio del robo, cuando blasfema, avisa el telonio de la blasfemia, cuando cae en la lujuria, el telonio de la lujuria, etc. Por tanto, cada telonio escribe y cuando pasa la psique-alma por allí es impedida por el telonio y cae al hades hasta que venga el gran día del terrible Juicio. Excepto si son más las obras buenas de la psique-alma, las cuales presentará nuestro ángel de la guardia de ella, pasa libre y de nueva la encuentra otro telonio demonio. Todo esto pasa a los cristianos ortodoxos, el camino de los cuales es Jesús Cristo, mientras que para los impíos y a los no respetuosos o no creyentes no tienen libreta de apuntes, ni les importa, les empujan directamente al hades.

 

  1. El telonio de la magia y de los encantamientos

Dejando el telonio del rencor llegamos al telonio de la magia y del encantamiento, el cual controla a los magos y a los encantados. Estos demonios tenían formas como de bestias, serpientes, perros, bueyes salvajes y otros animales muy feos. Pero gracias a Dios, no teniendo nada que examinar, ni qué decir, avanzamos. Y así subiendo mientras pregunté de nuevo a los ángeles: ¿de qué modo pueden perdonarse los pecados de los hombres y que desaparezcan los pecados de los libros de los demonios aéreos?  Y me contestaron: todo se puede anular y se puede perdonar, cuando el hombre se arrepiente y confiesa sus pecados, y cumple la regla de su padre espiritual y haya recibido el perdón de los pecados; entonces directamente se extinguen y se borran todos los pecados de los libros de los demonios. Si alguien, como tú has hecho, siente vergüenza de confesar sus pecados y cree que es suficiente con no pecar más sin haber ido a confesarse, y basta sólo con confesarse directamente a Dios, pues, estos pecados no se perdonan. Porque el Señor ha dado la Jaris (energía increada gracia) a los Apóstoles, para atar y desatar sobre toda la tierra, y los apóstoles han dado la Jaris y el mismo poder a los Padres espirituales y a los Obispos, porque el Señor quiere que continúe el Misterio (sacramento) de la confesión. Porque Él dijo: “todos a los que perdonéis y disolvéis los pecados están perdonados y disueltos”. Por esto mismo, tiene que confesarse el hombre al Padre o Guía espiritual, cumplir la regla y así se anulan sus pecados de los libros de los demonios. Cuando los demonios ven que se han anulado y borrado de sus libros los pecados de los hombres, se enfurecen y se perturban y hacen lo imposible para meter a los hombres en otros pecados mayores. Por esto la confesión y la Metania son medios para vencer los hombres a los telonios del aire y poder pasar libre ante todas las contrariedades. Pero muchos tienen miedo de la norma, canon o regla de los Padres o Guías espirituales severos, y repartiendo sus pecados, los se confiesan ante varios padres espirituales para evitar las penitencias. Estos están engañados, porque esta forma no es la metania, sino mala astucia o vileza. Los hombres tienen que elegir un buen Padre espiritual, y no cambiarle en toda su vida, si no es necesario. De otra manera no podrán marcharse de los demonios aéreos y quedarse libres las psiques.

 

  1. El telonio de la gula y de la comida excesiva.

Subiendo y hablando de todo esto y otras realidades parecidas nos encontramos con el telonio de la glotonería. Estos demonios estaban gordos como gorrinos, salvajes y fuertes, bastantes más que los otros, y en cuanto me vieron corrían hacia mí ladrando, con dureza, y mostraron todas mis glotonerías en público y en privado, las cuales desde mi juventud hacía, comiendo desde la mañana hasta la noche abundantemente, así como en las santas cuaresmas comía en las primeras horas sin rezar antes. Con estas cosas y otras parecidas me acusaban de que no cumplí las promesas que había dado en el bautismo, es decir, que en el bautismo los negué a ellos y a sus obras, pero yo por mi parte hacía sus voluntades. Por el otro lado, los ángeles luchaban y mostraban mis buenas obras, y así nos marchamos de ellos.

 

  1. El telonio de la idolatría.

Y enseguida llegamos al telonio de las idolatrías y otras herejías. Pero no nos dijeron ni una palabra, y nos marchamos directamente.

 

  1. El telonio de la homosexualidad

Y subiendo un poco, llegamos al telonio de la homosexualidad, el cual examina a los homosexuales. El primero de ellos estaba sentado en lugar alto como un dragón terrible con una cara muy desagradable, teniendo bajo su orden mil demonios, cambió de miles de formas, de dragón a ratón, de nuevo como un jabalí furioso, y otra vez como un monstruo marino. A su alrededor había unas suciedades insoportables, encima de mesas miraban y descansaban sus servidores, los cuales analizaban los pecados, eran como estatuas vivas enfurecidas conmigo. Pero viendo que era mujer, no tuvieron nada de qué acusarme, ni siquiera que había dormido con otra mujer y pequé. Y gracias a Dios me libré de sus maldades y suciedades y nos acercamos a la puerta del cielo. Subiendo me decían los Ángeles que muchas psiques-almas llegan hasta allí sin impedimento de los otros telonios, para reverenciar al trono de Dios, y este telonio demonio de la homosexualidad los derrumba al ingrato Hades por esta praxis indecente, porque esta maldita homosexualidad es el pecado, que más que todos los demás pecados, que más enfurece a Dios.

 

  1. El telonio de los cosméticos o pinturas que cambian su el rostro o la cara

Hablando de esto llegamos al demonio telonio que examina a las mujeres y a los hombres que se ponen cosméticos, colonias y maquillajes en sus caras, es decir, como el aspecto que les dio el Dios no les gustó, ellos lo despreciaron y lo cambiaron voluntariamente y crearon su propia forma. Los telonios dijeron que lo había hecho dos veces, por eso era justo que me llevasen ellos. Pero los ángeles expusieron mis buenas praxis y con mucho esfuerzo, pagando justamente nos fuimos.

 

  1.  El telonio del adulterio.

Y subiendo llegamos al telonio del adulterio, el cual examina a los adúlteros  y a las adúlteras, es decir aquellos que, aunque están casados, se van con otros e infectan su matrimonio. Y junto con éstos examina a los hombres que pecan contra sus mujeres y que infectan su corona y no respetan su pareja. Pero como gracias a Dios no tenían nada para acusarme los demonios, nos marchamos también de aquí.

 

  1. El telonio del asesinato.

Y subiendo algo mas apareció el telonio del asesinato, el cual examina a los asesinos y a los que por odio han agredido a alguien, y brevemente decir que sopesan toda injusticia; y a alguien que decía haber recibido de mí injusticia, por eso pagamos allí uno y nos fuimos.

 

  1. El telonio del robo.

Subiendo encontramos al telonio del robo. Y los tiranos aquellos examinaron todas las malas acciones de mi vida, pagamos allí poca cosa y nos marchamos.

 

  1. El telonio de la lujuria o prostitución.

Y subiendo lejos por encima nos acercamos a la entrada del cielo y llegamos al demonio telonio de la lujuria o prostituto. El mayor de ellos tenía puesto un vestido manchado de espumas y de sangre y se alegraba como si estuviese vestido con un brillante vestido real. Me dijeron los ángeles que eso era debido a las muchas suciedades y lujurias de los hombres. En cuanto nos vieron, saltaron sobre nosotros y se admiraron de cómo habíamos podido pasar tantos telonios. Y llegamos a éstos, y empezaron a analizar uno por uno. Y no sólo me decían mis acciones verdaderas y me acusaban, sino muchas mentiras, diciendo el nombre de mis amantes. Y diciendo esto, intentaban atraparme de las manos de los ángeles y arrojarme al desgraciado hades. Y los ángeles decían: todo esto hace mucho que lo ha abandonado, pero aquellos les volvían a decir. Y nosotros conocemos que había abandonado estas cosas, pero nos amaba, y por esto nunca nos negaba, pero las tenía ocultas dentro de su corazón y no las ha confesado nunca a su padre espiritual ni ha hecho ningún canon, ni perdón ha recibido del padre espiritual. ¿Y de dónde ha recibido ella tanta Jaris (energía increada gracia) abundante y brilla como el sol? Y dudaban y pedían detenerme o sopesar mis buenas obras con sus alegaciones y derechos de ellos para comprarme. Pero los ángeles se ponían de mi parte y dando una parte mientras aquellos lo recibían, rechinaban sus dientes. Porque me salvé de ellos de milagro. Y decían los santos ángeles: que sepas que de este telonio muy pocas psiques-almas pasan sin ser grandemente perjudicados y dañados. Porque las personas del mundo, de mucha glotonería y del deseo malo de la lujuria, fornicación y sobre todo aquellos que no conocen las Escrituras y el peso de sus pecados es muy grande y así viene el castigo del Dios y la mayoría de estos hombres caen en el oscuro y malvado hades. Pero tú, con la ayuda de tu yérontas te has salvado de este telonio, y no tengas más miedo porque con la Jaris y misericordia del Dios y la Jaris del siervo del Dios Basilio ha tenido misericordia de ti y te ha salvado.

 

 

  1.   El telonio de la crueldad.

Y diciéndome esto nos encontramos con el demonio de la crueldad y la dureza de corazón, el cual examina con gran maldad y exactitud a los despiadados, no misericordiosos y odiosos de sus hermanos. El primero de ellos estaba allí con gran fiereza y ferocidad haciendo todas las figuras y gestos que hacen aquellos que padecen de pobreza, enfermedad y de cualquier otra necesidad por la que piden misericordia; y nuevamente se enfurecieron y se echaron encima de nosotros junto con toda su orden. Analizándonos sin encontrar ninguna impiedad sino solamente caridad, porque había dado a los pobres en la medida que pude, se callaron avergonzados y así nos alejamos de ellos. Y me decían los ángeles: la mayoría de los hombres han respetado los mandamientos de Dios, pero por no tener misericordia hacia los pobres, han pasado todos los telonios y han llegado hasta aquí, y por estos telonios fueron impedidos y arrojados al Hades.

 

 

La puerta del cielo

Y subiendo contentos, vimos la puerta del cielo, la cual irradiaba como un cristal luminoso. Y su construcción era maravillosa y divina, con un resplandor de estrellas con colores como el oro puro, y con la belleza celeste admirablemente hermosa, la cual ninguna mente humana podría llegar a imaginar, ni ninguna boca humana podría describir, porque son cosas celestiales y no se pueden interpretar.

El portero era un joven muy hermoso con un cinturón y pelo dorado y nos recibió con gran alegría y glorificó al Dios que pasó mi psique-alma libre del peligro y de la oscuridad de los demonios aéreos. Y entrando al cielo se abría y se iba desde delante de nosotros el agua que está sobre el cielo y cuando queríamos pasar, volvía de nuevo a su lugar.

Pasando esta agua, llegamos a un terrible e incomprensible aire sobre el cual estaba expandida una cubierta de tela dorada y que cubría todo aquel enorme ancho en el aire. Debajo de esto había gran cantidad de hermosísimos jóvenes con aspecto estelar, los cuales llevaban puestos trajes como de fuego y resplandecían como el sol, sus cabellos eran irradiantes y sus pies más blancos que la nieve, emitiendo luz celestial.

Viéndonos, se acercaron todos y me felicitaron y se regocijaban por mi salvación salmodiando con voz angelical  y alegre melodía, la cual no puede narrar la voz humana. Entonces yo estaba muy alegre y lleno de júbilo y me acercaba a reverenciar el irradiante trono del temible Dios y Señor nuestro Jesús Cristo, atravesando vimos nubes, no como las habituales, que aparecen por debajo del cielo, sino como flores, cien veces superiores en la teoría y la fragancia, y las nubes se apartaban para que pasásemos. Entonces vimos otra expandida nube, blanca como la luz y ésta hizo como la primera, después de éste apareció otra nube dorada, de la cual salían relámpagos y fuego, y ésta hizo como las otras. Y yéndonos un poco vimos un patio cubierto con tela dorada y otras cosas inenarrables, en el cual permanecía un hombre irradiante, despedía un dulcísimo y divino aroma de Dios, el cual no hay persona que lo explique.

Después de todo esto continuamos un poco y vimos a una altura incalculable el trono de el Dios de muchos colores, irradiante e iluminándolo todo. Allí está la alegría y gozo de los justos, el regocijo y la exultación de los amados por Él, alrededor del trono de el Dios había multitudes ilimitadas de hermosísimos e irradiantes jóvenes, vistiendo preciosas vestimentas y cintos dorados.

Todo esto que vi allí, hijo mío Gregorio, no alcanzo a explicártelo, pero tampoco tu nus puede llegar a percibirlo y tu mente a comprenderlo.

Finalmente llegamos frente del terrible Trono de el Dios, el cual estaba decorado con verdad, bondad, amabilidad y justicia, y vimos milagrosa e indescriptible doxa (gloria. Luz de luces increada). Entonces los ángeles que me conducían salmodiaban a aquel terrible trono, alabando con temor al Dios invisible, descansando sobre sí mismo, adorando cientos de veces al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, y a continuación junto con nosotros toda la multitud que estaban alrededor del Trono y todos glorificaban al sentado sobre el trono y se alegraban por mi salvación.

Entonces escuchamos una voz calmada desde aquella altura, llena de dulzura y de deleite, decir a mis conductores los Ángeles: conducirla a todas las residencias del Paraíso y del infierno, así como hacéis con todas las psiques, y después darla descanso en el lugar y la residencia del siervo del Dios, Basilio, porque me rogó que la diese descanso.

Y Yéndonos de allí felices y alegres, visitamos residencias de Santos, los cuales eran incontables y brillaban como los rayos del sol y con otros colores luminosos, y había una llanura de inexplicable  longitud y anchura, decorada con flores y aromas. De ahí emana la fuente de la vida inmortal, aquellas son las casas de los Santos como pirámides construidas por el Dios, en las cuales descansan, y de allí salen terribles destellos. Son estas casas como los palacios reales pero incomparablemente más hermosos, con ornamentos y decoraciones con gloria y esplendor.

De cada legión las casas estaban clasificadas y separadas, además glorificadas; como por ejemplo, de los Apóstoles juntos, profetas juntos, mártires juntos, jerarcas juntos, ascetas juntos, y de los justos juntos. Y la casa de cada uno tenía una belleza maravillosa, según las obras de cada uno. Todos salían y nos daban la bienvenida y nos besaban mucho y estaban muy felices por mi gloriosa salvación.

Entrados en el seno de Abraham (o sea su casa) le vimos con gloria indescriptible llena de un deleite divino, mucha variedad de flores y de aire muy sano y de una belleza ante la cual el hombre entra en éxtasis. Ahí están los palacios de Isaac y de Jacob brillando por la divina Jaris (energía increada). Ahí descansan los hijos de los cristianos, los que han vivido en el mundo sin pecados. Alrededor de ellos hay alegría y gloria inexplicable, la gloria eterna. Ahí estaban descansando con doce tronos brillantes con un brillo como los rayos del sol las doce tribus de Israel; lo mismo los doce Patriarcas. Las psique-almas de los santos parece como si estuviesen con cuerpo, igual que con rayos del sol que no se pueden coger con las manos del hombre.

Una vez visitando todos aquellos lugares santos, volvimos hacia el Oeste donde están los crueles infiernos en los cuales viven las psiques-almas de los pecadores. Los ángeles que me conducían me mostraron los infiernos de los cuales me salvé gracias a nuestro Padre Basilios. Porque, hijo mío Gregorio, vi las oscuras prisiones en las cuales están cerradas, tantas como granos de arena del mar, las psiques-almas de los pecadores desde el inicio del mundo, cubiertas con la nube negra de la muerte, y que nunca es posible para ellos ver la dulcísima luz si no que desnudos de la jaris de Dios quemados por ella (la luz increada) lloran inconsolablemente. Hijo mío Gregorio, no se escucha nada más allí sino el “ay y pobre de mí, pobre de mí”, y los come la infección y la pestilencia llorando inconsolablemente sin parar.

Cuando fuimos introducidos en estos lugares tan oscuros, aumentó el brillo de mis ángeles conductores y así pude ver aquellas cuevas subterráneas sintiendo mucho miedo y temor. Me dijo uno de los ángeles que me libré de estas terribles habitaciones porque te has arrepentido y paraste de pecar, por algunas buenas obras tuyas, o mejor dicho, por las oraciones e intercesiones del siervo del Dios tu yérontas Basilio.

Una vez, pues, habiendo visitado los infiernos, me preguntó uno de los ángeles: Teodora, ¿sabías que hoy tu buen padre espiritual Basilios reza por ti los cuarenta días tras tu muerte? Y al decir esto, me dejaron en una habitación muy hermosa y se marcharon. Entonces he sabido que después de los cuarenta días desde mi muerte he llegado a una habitación la cual ves y no es mía, sino de nuestro padre espiritual Basilios siervo creyente del Dios, porque él estando en el mundo salva muchas vidas con sus consejos y les conduce hacia la metania y confesión. Estas psique-almas viven en esta casa brillante junto conmigo.

Ven ahora a ver nuestras habitaciones, las cuales hace poco ha visitado nuestro padre. Yo seguí a la señora Teodora y así llegamos a un gran patio, el cual estaba construido con baldosas bañadas en oro. Y entre ellas había varios árboles, cuya belleza es indescriptible. Y Teodora estaba vestida con un vestido muy blanco de seda y en su cabeza tenía un pañuelo rojo. Quedé admirado al ver que salía de ella como sudor santa mirra con una fragancia inenarrable. Mirando al este vi unos enormes y maravillosos palacios reales en los cuales entramos y cerca de sus escaleras, había una mesa maravillosa hecha de esmeralda y de otras piedras preciosas, la cual brillaba más que el sol y estaba llena de hermosísimas frutas y manteles de seda con flores muy olorosas. Ahí, sobre un trono muy hermoso, estaba nuestro Padre Basilios, que descansaba como señor de todos estos. El trono era verde y espectacular, brillando como el sol y todos allí comían y gozaban de estos frutos.

Aquellos que comían en aquella mesa eran hombres perfectos. No tenían sobrepeso, y eran como rayos del sol y sus caras eran muy agradables a la vista y llenas de agradecimiento. Así mismo no se distinguían los hombres de las mujeres, y comían de aquel milagroso y celestial manjar. Y según comían, tanto se multiplicaban aquellos preciosos y milagrosos frutos, ya que eran celestiales y espirituales, preparados por el Dios, comían con gran regocijo e indescriptible alegría, conversando con dulces voces y con una jubilosa sonrisa. Les convidaban algunos jóvenes a una bebida rojiza que relucía dentro de los vasos de cristal, y los que bebían se colmaban de dulzor del Espíritu Santo. Y yo me admirando por un rato, porque brillaban sus rostros como refrescante rosa. Los jóvenes que los convidaban eran hermosos y relucientes, con cinturones dorados, y en sus cabezas tenían hermosas coronas decoradas con piedras preciosas, con un arte maravilloso.

Mientras caminaba, frente a mí Teodora se acercó a nuestro santo Yérontas y le habló de mí, y éste mirándome sonrió y me indicó que me acercase. Yo acercándome hice una prosternación frente a él y le pedí su bendición, y en voz baja me dijo: -hijo, que el Dios se compadezca de ti, que te bendiga y te otorgue el Reinado de Su realeza (increada) celestial. Y mientras me encontraba yo arrodillado frente a él, sobre la tela dorada, me cogió de la mano, me levantó y me dijo, señalando con el dedo a Teodora: – Mira a Teodora, hijo mío Gregorio, para la cual muchas veces me has rogado saber qué pasó con ella y dónde estaba. Por eso tranquilízate y no me molestes más para ella.

Aquella bienaventurada y bendita del Dios, mirándome apaciblemente, me dice: – que el Dios, hijo Gregorio, te pague el salario por tu tan gran cuidado hacia mí, quien según tu deseo, haciendo peticiones a nuestro santo Padre, te ha permitido verme.

Todos los que estaban sentados en esta mesa maravillosa, nos miraron con un gran silencio y se regocijaban. Después dijo el santo a Teodora: – vete, hija, demuéstrale la belleza de los árboles y de nuestro huerto. Y conduciéndome hacia la derecha del huerto, vi su puerta maravillosa y sus muros altos, ambos llenos de oro. Abriendo, entramos y vimos el huerto adornado con pequeños y distintos árboles y varios rosales, de  los cuales su fragancia y su belleza son indescriptibles. Cuanto más veía todo esto, más extasiado quedaba de la belleza y de la multitud de frutos de estos árboles. Y tantos eran sus frutos, que sus ramas se inclinaban hacia la tierra. Sin embargo, y aunque siempre se encontraban en este estado, los árboles no se dañaban, ya que son celestiales e inmortales, y yo permanecía en éxtasis. Entonces me dice Teodora: – si, hijo mío, te ha extasiado y sorprendido todo esto, qué te pasaría si vieses aquel Paraíso que por el Este plantó el Señor. ¿Qué te pasaría? Ya que éste con aquél no tiene ninguna comparación. Porque, tan distinta es la tierra del cielo, como este jardín de aquel. Yo la rogaba que me mostrase estas cosas maravillosas. Y me contestó: – no es posible hijo, ver estas cosas, las cuales son incomprensibles ya que todavía estás en el mundo momentáneo, todo esto que has visto son el sudor y los esfuerzo de nuestro Padre Basilios, el cual desde niño luchaba con cuaresmas, vigilias, y maltratos hasta su vejez. Por estos esfuerzos el Dios le ha regalado estos palacios reales con sus huertos, para que viva junto con sus hijos espirituales, los cuales junto con él han luchado para cumplir los mandamientos del Señor.

Lucha tú también, hijo, mientras estés en este mundo, para que vengas tu también aquí, para regocijarnos hasta la Segunda Resurrección de nuestro Señor, porque con la Resurrección el Señor nos regalará otras incomparablemente mejores, como también dice el Apóstol Pablo: “Ni el ojo ha visto, ni el oído ha escuchado, ni el corazón de ningún hombre ha sentido todo lo que prepara el Dios para los que le aman”.

Yo me quedé extasiado, cuando escuché que no estaba allí con el cuerpo, sino mentalmente y con la psique-alma. Por esto intentaba tocarme a mí mismo, para ver si tenía carne y huesos, pero me pareció como que tocaba un rayo de sol, y lo apretaba sin retener nada. Mientras dormía y veía esta gran contemplación, me sentía mental y espiritualmente muy sano, y admiraba todo lo que veía. Después me pareció que entrábamos al patio a través de la misma puerta por la cual salimos. Pero encontramos la mesa vacía, ninguna persona se encontraba allí. Entonces volví a mí mismo y así me desprendí de aquellas cosas maravillosas y tremendas.

Entonces empecé a examinarme a mí mismo, pensando en aquellas cosas las cuales vi y de las cuales aprendí, grabándose todo esto en mi nus. Una vez que me levanté fui a mi santo Yérontas, y pensaba y me decía a mí mismo: – “quizás todas las cosas maravillosas que vi eran del diablo o quizá eran del Dios…”  Llegando hacia el yérontas hice una prosternación, como solía hacer, y una vez recibí su bendición, me senté a su lado. Me dijo con el rostro iluminado: -¿Sabes, hijo Gregorio, que anoche estuvimos juntos en los bienes eternos? -Yo, haciendo como que no sabía de qué me hablaba, le dije: “Yo, mi yérontas, estaba en mi celda y dormía toda la noche”. Y él me contestó con voz baja, porque estábamos solos en su celda: “- sí, hijo, lo conozco, y es cierto que con el cuerpo dormías en tu celda, pero con el espíritu y tu nus, caminabas por otros lugares. Todo lo que te demostré esta noche, no creas hijo que era sueño, sino visión verdadera. ¿No has visto esta noche a Teodora? ¿No has ido a mi estancia celeste? ¿No corrías para llegar a mí y te encontraste en una gran puerta, de la cual salía Teodora, y te recibió con mucha felicidad? ¿No te contó la lucha de su psique-alma, y su muerte, que con gran dificultad y superamos a los telonios aéreos que vuelan, oscuros y agresivos? Porque yo la ayudé en muchos lugares para que se libre totalmente. ¿No has entrado en el patio con Teodora después de mi orden? ¿No has visto la mesa maravillosa, la situación de aquella, y las cosas maravillosas, y las frutas hermosas, con flores maravillosas que olían muy bien y que las servían aquellos jóvenes? ¿No te asombrabas y admirabas de la belleza que tenían aquellos maravillosos palacios reales? ¿No te presentaste frente a mí y te mostré a Teodora, a quien me has rogado mucho para verla y saber en qué situación estaba? ¿No te condujo ella después de mi orden y entrasteis juntos en un patio maravilloso? ¿No mantenías en tus manos aquellas hortalizas con frutos de oro y te extasiaste de la belleza? Todo esto, ¿no lo has visto esta noche anterior? ¿Y cómo dices entonces que no has estado en otro lugar y que no has visto nada?

Escuchando yo todo esto, lo cual como llamas de fuego me parecían que salían de la boca del santo, y reflejando la verdad de sus palabras, me desmayé y me quedé sin palabas. A continuación empecé a derramar ríos de lágrimas que empaparon mi rostro, y calculando la altura de la santidad y de sus milagros, que era un ángel terrestre y que no estaba espiritualmente allí sino que realmente como si se encontrase allí con el cuerpo y lo supiese todo.

El santo me dijo, hijo mío, si transcurres tu vida de acuerdo con los mandamientos de Cristo, es decir, si evitas la maldad y trabajas las virtudes, deseo que seas recibo allí después de mi muerte, en las estancias eternas, las cuales me ha regalado el Señor por su bondad, porque yo tengo que partir después de poco tiempo de este mundo efímero, y tu después de poco tiempo, me dijo, querrás seguirme, siguiendo la vida piadosa y las buenas obras, tal y como el Señor me ha revelado.

Ten cuidado, hijo mío, que no salga de tu boca nada de lo que has visto ni oído mientras yo esté aquí en este mundo, dedícate a escribir mi humilde vida y mi obra para dársela a la gente, para beneficio de los lectores, yo quiero que todo esto sea por la voluntad del Dios. Y diciéndome esto mi santísimo Yérontas (padre espiritual) me ordenó que fuera a mi casa y ocuparme por la salvación de mi psique-alma.

Hasta aquí, respetadísimos hermanos y padres míos, la narración de la muerte de Teodora, la cual vio y escribió el sapientísimo Gregorio. Hay escritos otros muchos milagros y revelaciones del santo, y cómo le mostró el Cristo el terrible Juicio, los lugares de los ángeles y las admiradísimas órdenes suyas, y hay otras muchas cosas escritas a mano en el código, las cuales dejamos para ser abreves, pero incluimos sólo la muerte de Teodora como lo más valiosísimo para el beneficio de la psique-alma y para el propósito que se escribieron, gracias al sapientísimo monje Gregorio. En efecto, viéndolo los hombres y recordando la muerte y el peligro que corre la psique-alma hasta que traspase los telonios aéreos, corrijan sus psiques-almas con la metania  arrepentimiento y confesión.

Todo honor y toda Gloria, respeto y alabanza a Dios, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, Amén.

* La historia fue tomada del resumen del libro ‘Boca de la muerte’ del Monasterio Konstamonitou

 

LA REVELACIÓN DEL ÁNGEL AL ABAD MACARIO

Una vez caminando el abad Macario por el desierto, le seguía un ángel del Señor, y le dice al Yérontas: Deme su bendición Padre Santo, y el Yérontas, pensando que era un monje del desierto, le dijo: “que Dios te perdone, hijo”. Al haber caminado, pues, juntos unos pasos, el abad contempló espiritualmente su figura, y le dice: -“te miro, hijo mío, y admiro tu maravillosa forma y pienso que quizás no eres humano y te ruego por el nombre del Dios que me digas la verdad”. Entonces haciendo el ángel al abad una reverencia, le dice: “Bendígame, Padre. Yo, como ves, no soy hombre, sino ángel, y he venido para enseñarte secretos, los cuales no sabes y deseas saber. Entonces pregúntame sobre lo que quieras que yo te responderé”.

Entonces el anciano haciendo hacia el ángel una reverencia, dice: -“Gracias, Señor, que me has enviado un guía para que me enseñe sobre aquello que no sé y que deseo conocer ocultos e inefables misterios”. Y el ángel dice: “Pregúntame entonces, Padre”. Y el anciano dice: -“dime ángel santo, si se conocen entre ellos los hombres, los difuntos, en el aquel mundo eterno”. Y dijo el ángel: -“Escucha, padre santo: así como en este mundo los hombres cada noche duermen hasta la mañana y se levantan y conocen a los hombres de ayer y se saludan y hablan entre ellos y a menudo se encuentran y pregunta el uno al otro, así también pasa en aquel mundo, donde uno conoce al otro y conversan entre ellos. Porque, así como alguien va al mercado y ve allí pobres y señores y pregunta quién es éste y quien es el otro, y preguntando conoce a aquellos que nunca había visto, del mismo modo sucede allí, pero sólo para los justos, porque los pecadores carecen de esto.”

Entonces dice el Yérontas: -“dime también esto, por favor: Después de la separación de las psiques-almas de los cuerpos, ¿qué pasa? ¿Y por qué se realizan las memorias por conmemoración a los muertos?“  Y el ángel dice: – “Escuche Padre santo: después de la separación de la psique-alma del cuerpo, ésta la reciben los ángeles después del tercer día y van al cielo, para rendir culto a nuestro Señor Jesús Cristo; desde la tierra hasta el cielo es una escalera y cada peldaño tiene una orden de demonios, los cuales se llaman telonios aduaneros y piden la psique-alma aquella los espíritus malos y traen los manuscritos y se los enseñan a los ángeles diciendo: aquel día de aquel mes esta psique-alma hizo esto. O ha robado, o ha fornicado, o ha adulterado, o se ha masturbado, o ha mentido, o ha aconsejado para hacer malas obras. Y cualquier otro mal que haya hecho, lo muestran a los ángeles. Entonces muestran los ángeles las buenas obras de esa psique-alma, caridades o limosnas, u oración, o misas, o cuaresmas, u otras buenas obras, y compensan los ángeles y los demonios. Y si se encuentran más buenas obras, cogen aquella psique los ángeles con gran alegría y suben otro peldaño y los demonios aprietan sus dientes como perros salvajes y se precipitan para quitar aquella pobre psique-alma a los ángeles. Y esa psique se asusta y teme considerablemente y se oculta entre los ángeles y se produce gran discusión y un gran ruido hasta que aquella pobre psique se libera de las manos de los demonios. Y de nuevo suben otro escalón y allí encuentran otro aduanero más fuerte y salvaje y aquí sucede nuevamente gran alteración y un alboroto indescriptible, para recibir a esa pobre psique-alma, y ladrando, los demonios la controlan y dicen: ¿Dónde vas? ¿No eres tú quien fornicaste y has ensuciado tu santo Bautismo? ¿No eres tu el que ha manchado tu hábito monacal? ¿Dónde vas ahora? Vuelve atrás, regresa hacia abajo hacia el oscuro Hades, al fuego eterno y al gusano insomne”. Entonces, si la psique aquella resulta condenada, los malvados demonios la hacen retroceder hacia debajo de la tierra, a un lugar oscuro y deprimente, y  ¡ay de aquella psique, ay de la hora en que nació ese hombre! ¿Y sabe, padre santo, quién puede narrarnos la necesidad que tienen las psique-almas condenadas en aquel lugar?

Si la psique se encuentra limpia y sin pecado, entra en el cielo con gran gloria y se encuentra con los ángeles con las velas y con el incensario, quienes la reciben. Y se dirigen al trono real y reverencia a nuestro Dios y Señor nuestro Jesús Cristo y entonces ve los sitios de los Santos Apóstoles, los Santos Mártires, los Santos Padres, las nueve Órdenes de los Santos Ángeles, la brillantez de aquellos inefables, y escucha aquella melodía angelical de belleza majestuosa.

Preguntó también sobre los recordatorios o memorias para los difuntos, cómo y por qué suceden. Como decíamos, después de tres días acude la psique-alma a reverenciar, por tanto rogamos al Dios por aquella psique. Después de la reverenciación, vuelven los ángeles a la tierra con la psique y la muestran los lugares por los que ha caminado en esta vida y la recuerdan sus acciones buenas y malas, diciendo: – ahí has robado, ahí has fornicado, ahí has criticado, ahí has matado, ahí has jurado, ahí has sido injusto, ahí has blasfemado, ahí has creado escándalo. Ahí has sido piadoso, ahí has hecho cuaresma, ahí te has arrepentido, ahí has rezado, ahí te has arrodillado, ahí has practicado la templanza, y se hace esto hasta el día noveno. Y el día noveno vienen de nuevo a reverenciar, como el tercer día, y los memorandos, pues, funcionan como recordatorio para esta psique en el Señor para que la reciba en misericordia, y las Liturgias por ella y las memorias, en efecto pueden sacar la psique del infierno. Después de esta segunda reverenciación de nuevo los ángeles traen la psique en la tierra y la muestran el Paraíso, el campo de olivos, el seno de Abraham las tiendas y los reposos donde descansan los justos. Y cuando ve esta gran alegría se pone muy feliz y reza a los ángeles para ir allí a acampar junto con los justos. Después muestran a la psique también el infierno de los pecadores, diciendo: – eso es el río de fuego; éste es el gusano que no duerme nunca; esta es la oscuridad o tiniebla exterior y esta es oscuridad la interior; esto es el rechinar de los diente y continuando muestran todos los infiernos de los pecadores. ¿Padre Santo no hay otro infierno más crudo y más terrible como el del putero o prostituto lujurioso y del ladrón, especialmente para aquellos monjes y monjas, curas y sus esposas (presbiteras) lujuriosos/as prostituidas/os y fornicadores/as? Después la psique va a reverenciar de nuevo el día 40. Y por eso se hace memorando de los que se han muerto, porque la psique ese día recibe juicio parcial para ir donde decida el Dios filántropo y misericordioso según sus obras y sus acciones que hizo en este mundo, y la psique permanece allí donde el Señor quiere hasta el día de la Resurrección para resucitar con el cuerpo y disfrutar según sus obras. Entonces el Yérontas suspiró y con lágrimas, dijo: “pobre del hombre que nació aquel día”. Y le dice a él el ángel: “Sí, respetado Padre, digo yo pobre del pecador, y bienaventurado el justo de la hora que nació”.

Entonces dice el Yérontas: “te ruego, dime también esto: ¿tiene alguna ventaja el pecador o su fin es el infierno de él?”. El ángel le dice: “no, padre santo, ni el reinado de la realeza increada de los justos tiene fin, ni el infierno de los pecadores (que es la misma Luz energía increada con su doble sentido, a unos ilumina, delita y a otros infierna, quema, igual que el sol, el barro o lodo lo seca y la cera la ablanda, según san Máximo el Confesor). Si alguien cogiese cada mil años un grano de arena del mar, y lo pusiera en el infierno, quizás tendría esperanza de terminar. Pero no el infierno de los pecadores.

Pregunta de nuevo el yérontas al ángel: “¿Cuáles de los santos son los más misericordiosos hacia los hombres, para rogarles los pobres hombres a que intercedan por ellos?”.  Y le contesta el ángel diciendo: “todos los santos son misericordiosos hacia vosotros los hombres, y agradecidos, pero vosotros los hombres como penosos y desagradecidos hacéis a los santos que se enfaden con vosotros. En efecto los santos Ángeles tienen mucha misericordia para el hombre, porque a causa de los hombres, ellos vieron también cosas increíbles y extraordinarias de Dios. Y nuestra Señora Madre Zeotokos, nuestra Soberana, es la más misericordiosa con los hombres. Entonces mi querido Santo, el hombre no debería suprimir el nombre de Ella, debe tenerlo siempre en su boca; pero el demonio le ha ganado y se ha hecho desagradecido y miserable. Porque por las intercesiones de ella el mundo se mantiene hasta ahora. En efecto, los hombres han despreciado a Dios y a los Santos, y Dios como también los Santos los han despreciado a ellos.

Pregunta otra vez el Santo: “dime santo ángel, ¿quiénes son los hombres que son más infernados que los demás? Y el ángel le dijo: “cada pecado, honrado padre, separa al hombre de Dios, pero el rencor (resentimiento) y la blasfemia ganan a todos los otros pecados, porque sólo éstos son capaces de bajar al hombre a los tártaros del hades, y a las profundidades de la tierra y del mar”. Y dijo el Yérontas de nuevo: “¿De todos los pecados cuál es el que más odia el Dios?  Y el ángel contestó: “la VANAGLORIA, ella sola ha hecho caer y perderse todo el mundo, y por ella el primero de los demonios en ser creado ha caído (es decir, el primer ángel caído), y por ella el fariseo ha perdido todos sus esfuerzos. Porque el hombre, si cae en este pazos, es difícil levantarse.

El anciano sabio o yérontas de nuevo preguntó: ¿qué hombres son los más infernados que los demás? Y dice el Ángel: “te lo he dicho, el fornicador o lujurioso y el blasfemo. Pero te digo también esto, que debajo de todos  los infiernos hay más infierno terrible y malvado, el cual se llama “oscuridad postergada o invisible”. Allí son infernados los curas, los monjes y monjas lujuriosos fornicadores, adúlteros y prostitutos. En efecto, respetado Padre, se va a renovar el batallón caído de los buenos curas y monjes y serán dignos de gran honor. Por tanto, los monjes malos y viles son enviados al infierno y despreciados, pero también los curas que infringen las leyes divinas y los tendentes a aceptar regalos como sobornos y aquellos que no respeten la Divina Liturgia a causa de sus ocupaciones mundanas. Porque, honrado Padre, para una Divina Liturgia van a dar explicaciones al Dios y de los curas que se emborrachan, ¿qué decir? ¡Ay y pobre de éstos!, les espera un infierno tremendo.

Entonces, dice el anciano: “dime también esto por favor: “los que no respetan el santo domingo, ¿tiene algo que ver con el infierno de allí?”. Y contestando el ángel dijo: ¡Ay y pobre de éstos!, les espera el terrible infierno. Quien desprecia el santo domingo, desprecia al Señor, porque Kiriakí (señorial en español) significa día del “Κύριος Kirios Señor”. Y quien honorifica el Domingo, honorifica al Señor; y quien honra la memoria de los santos y festeja la memoria de ellos, también los santos le ayudan a él; porque tienen gran franqueza y naturalidad con el Dios y lo que Le piden el Señor se lo concede.

Pero los hombres han expulsado de sí mismos el temor de Dios, ni tienen como amigos a Dios ni alguno de los Santos, sino que se han fijado a las cosas y a los bienes mundanos, a las cosas destructibles y corruptibles, ¡ay y pobres de ellos! Conoce respetado Padre, que todo hombre, sea cura, monje,  laico,  propietario, el cual no respeta el Sagrado Domingo, no verá el rostro del Dios ni tendrá esperanza de sotiría- salvación. Ahora, pues, respetado Padre, lo que quieras pregúntame, porque es la hora de marcharme al cielo para presentarme frente a mi Señor”. Entonces el yérontas gimiendo y llorando amargamente, dijo: “¡ay de nosotros! ¡Pobres de nosotros! Mira, el buen siervo de mi Señor, el Ángel que es impecable e inmaterial, que tiene prisa por dar doxa-gloria al Señor, en cambio nosotros los materialistas y pecadores no nos importa ni nos ocupamos, sino que nos despreocupamos y despreciamos nuestra salvación”.

Dice de nuevo el santo al Ángel: “Por favor, dime, qué oración es la más adecuada para los monjes?” Y él dijo: “Si es persona formada con estudios, son los salmos de David; si no tiene estudios es la monóloga oración noerá del corazón o de Jesús: «Κύριε Ιησού Χριστέ, Υιέ του Θεού, ελέησόν με. Kirie Jesús Cristo Hijo de Dios, eleisón me, compadécete de mí, ten misericordia o compasión, ayúdame…que soy pecador». Esta oración es la más fuerte de todas. Muchos formados con estudios han dejado todas las oraciones y han mantenido esta oración y se han salvado. Porque ésta pueden mantener en su memoria. Y hombres, mujeres, niños, monjes, monjas, gente formada, gente sin estudios, los experimentados, los novatos y el que se quiere salvarse, pues, que vayan manteniendo esta oración día y noche. En su casa, en la calle, sentado o caminando, o trabajando, y esta oración que la mantengan con deseo, buen ánimo y buena disposición porque es capaz de salvar a cada uno”.

Y otra vez dijo el santo: “Como has venido para enseñarme a mí, pecador, por favor dime también esto: Si un hombre pecador encuentra y enseña a otro y lo saca del pecado y le indica el camino bueno, ¿tiene algo de salario?” Le responde el Ángel: “quien hace esta acción que me preguntas, se salva a sí mismo , y quien aconseja a otro hacer lo malo, no sólo destroza al otro, sino que entrega su psique-alma al diablo”.

De nuevo preguntó el monje: – “Dime también esto: como ahora se multiplicaron los Santos en todo el mundo; ¿me pregunto, será hasta el final así?” Y el Ángel dijo: “hasta el final de los siglos, Santo Padre. Porque el Señor no quiere que falten justos y profetas, de modo que no sean siervos del satanás. Sin embargo, en tiempos posteriores los que trabajan de verdad para Jesús Cristo y se ocultan de las personas, y si no harán grandes señales y prodigios como ahora, sino que siguen el camino práctico de la humildad, tendrán más doxa (gloria luz increada) en el reinado de la realeza increada de Dios, más que los que ahora hacen señales y prodigios. Porque entonces no podrán ver a alguien santo hacer señales y prodigios, para que le vean y de esta cuestión sean reanimados y fortificados los hombres para tener fuerte deseo y presteza para entrar en la lucha (espiritual), porque estarán aquellos que quieren pastorear y gobernar todo el mundo, totalmente inapropiados sin ascesis ni experiencia y sin conocer ni siquiera un método para una virtud. Porque quieren caer en la glotonería, vanagloria y la avaricia, y así serán personas que escandalizarán a los demás y no estarán al nivel y la línea, por eso será más descuidada la virtud por la negligencia y pereza; porque entonces reinará la avaricia y ¡ay y pobre de aquellos que estarán felices y orgullosos de tener mucho dinero! Porque esto son deshonra e ignominia para el Señor Dios y no quieren ver el rostro del Dios vivo; y pobre de los monjes o los laicos usureros que prestan el dinero para intereses y beneficios propios y gastan su dinero en cosas materiales y no prefieren que sea algo fructífero en el Señor Dios a través de la limosna a los pobres”…”

Esto dijo el Ángel al Abad Macario, e inclinando su cabeza hacia él, le dijo: “Tu bendición Santo Padre, perdóneme”. Entonces cayó el anciano sabio o yérontas, sobre sus rodillas y reverenciándole dijo: “Ve en paz, preséntate en la Santa Trinidad e interceda por mí”. Y se fue el Ángel hacia el cielo. El Abad Macario, una vez que dio gracias al Dios, se fue a su celda y narró a sus hermanos todo lo que vio y escuchó del Ángel, dando  gracias y doxa-gloria a Dios.

 

EPÍLOGO

Ahora que has leído este libro, ¿puedes ver que te ha hecho reflexionar e inquietar? Nosotros contestamos sin ninguna duda: por supuesto que sí.

La solución entonces es una: que te concentres, que pienses todo tu pasado, que anotes tus pecados, que sientas tristeza por éstos, que te arrepientas sinceramente, y que vayas a confesarte. Porque lo que salva al hombre es el arrepentimiento metania y la confesión, lo cual anula todos los pecados que han escrito los demonios contra nosotros.

San Basilio el Grande dice que los espíritus malos observan la salida de la psique-alma estando en vela con tanta atención, tanto más que los enemigos cuando observan la ciudad que quieren conquistar o los ladrones la caja fuerte.

San Juan Crisóstomo denomina a estos telonios demonios como ángeles chantajistas, con fuerzas malvadas y con un aspecto terrible. Y viendo este aspecto, la psique-alma se aterra. Y en otro lugar la Santa Escritura les denomina perseguidores, aduaneros, cobradores de impuestos.

Finalmente  San Macario de Egipto dice que si el que se ha muerto se ha ido sin metania (arrepentimiento y confesión), vienen grupos de demonios y ángeles y fuerzas de la oscuridad que cogen su psique-alma y le mantienen en su lugar. Sin embargo, pasa justo lo contrario con aquellos que se han arrepentido, porque cerca de los santos siervos del Dios existen ángeles que permanecen ahí y santos espíritus que rodean a éstos y les cuidan y cuando su psique-alma sale del cuerpo, entonces la captan y la mantienen en su bendito lugar correspondiente.

Autor: Monje Gregorio, alumno de San Basilio el Nuevo

Fuente: libro “Στόμα θανάτου, Stoma zanátu” del Monasterio Konstamonitu  Santo Monte Athos.

Traducido por Nektarios https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com.es/ en colaboración con XX.JJ 

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