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may 29 2014

El demonio de la acidia espiritual

 

Pereza Espiritual

 

La ἀκηδία (akidía) acedia o pereza espiritual, término puramente ascético y teológico, que es el desánimo y la desgana que domina al hombre convirtiéndole negligente, indiferente y perezoso para cada trabajo espiritual. Es uno de los pecados mortales causante de muchos y terribles males.

La ἀκηδία (akidía) provoca parálisis del nus y a la psique, mas trae pereza para el cumplimiento de los mandamientos de Dios, y sobre todo odia la oración y la psalmodía.

De esta madre maligna e ilegal nacen dos hijas muy impías. La primera es la pusilanimidad, que es cuando el hombre encuentra difícil la lucha espiritual e inalcanzables las virtudes, por lo tanto cae en la negligencia. La segunda es la desesperación, que es cuando a causa de la negligencia, pierde toda esperanza de sanación y salvación.

La desesperación, consternación es la peor de todas las ilegalidades o pecados. De ninguna otra manera puedes entristecer tanto al caritativo Dios, como cuando dices que no encontrarás nunca absolución o perdón de los pecados y la sanación y salvación de la psique. Así niegas al mismo Señor, Su providencia, Su filantropía y Su sacrificio redentor para ti en la Cruz, que te ha abierto las puertas de la increada realeza celeste.

Lucha, pues, contra la ἀκηδία (akidía), para que no caigas a la negadora desesperación de Dios. No te preocupes por las cosas temporales más de lo necesario. Centra tu atención, preocupación y ánimo para las obras espirituales y el cultivo de las virtudes. Anhela con toda tu psique a Dios y a la Jerusalén de arriba; y en el momento de la oración cuando sientes ἀκηδία (akidía), sepas que es el astuto maligno que viene para tentarte e impedirte de lo bueno. Entonces tú no sólo interrumpirás, sino que continuarás con mayor esfuerzo y violencia hasta que expulses al demonio.

En tu lucha contra la ἀκηδία (akidía) te ayudará también esto: No olvidar la terrible apología que darás el día del Juicio por el tiempo de tu vida, tiempo que te lo ha regalado el Dios para gastarlo en obras buenas, y para tu sanación y salvación. Puesto que, como el Señor lo ha asegurado, daremos cuentas hasta por el mínimo logos inútil que diremos (Mt 2,36), ¿cómo no menos que el tiempo inestimable que desperdiciamos innecesariamente y sin fruto?

Pensar también en cuantos esfuerzos, peligros y preocupaciones se someten los comerciantes por adquirir riquezas corruptibles. Y avergonzarte, porque los que persiguen cosas vanidosas muestran más diligencia que tú que apuntas a las cosas verdaderas y eternas. Pero también los trabajadores ponen todas sus fuerzas al trabajo y hacen lo que pueden para satisfacer a sus encargados y sus jefes. ¿Tú qué haces para satisfacer a tu Creador y Rey inmortal del universo, cuando aquellos hacen tantas cosas para satisfacer a los mortales?

Dicen sobre el abad Pambó que una vez en Alejandría ha visto una actriz llena de adornos y le saltaron las lágrimas. ¿Por qué lloras?, le preguntan. “Por dos razones”, respondió el yérontas. “Por un lado por la perdición de ella y por otro lado, porque yo no me preocupo tanto para gustar a Dios, como aquella para hombres indecentes”.

Para motivar a ti mismo de manera que se esfuerce a los bienes y obras espirituales, recuerda y trae en tu nus los gloriosos frutos inmortales que cosecharás y disfrutarás en los cielos, gracias al pequeño esfuerzo de la corta vida pasajera de aquí. Si un agricultor cave y siembra la tierra con tantas lluvias, vientos, nieves y heladas, esperando con paciencia tantos sufrimientos con la esperanza de la cosecha, a pesar de que muchas veces pierde hasta la siembra y todo su trabajo, ¡no es más beneficiario que tú te esfuerces en esta vida corta, esperando los bienes celestes! “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1Cor 2,9).

Si el soldado en una expedición desafía peligros y cansancios, si deja esposa, hijos, parientes y amigos para una gloria temporal, para un salario material y para unos despojos materiales perecederos, ¡no es más bendito para ti luchar por la gloria eterna, el salario celeste y la corona inmarchitable! Si el trabajador o artesano no piensa en el sudor y el cansancio del día para un salario miserable que recibirá por la noche, ¡no es más grande para ti trabajar con alegría y entusiasmo para recibir una recompensa incalculable!

Este tipo de pensamientos debes hacer y otros parecidos que tú solo los encontrarás para luchar contra la ἀκηδία (akidía), cuando ella quiere dominarte. Junto con estos que te recordarán los bienes del paraíso, piensa también imaginativamente al infierno y al terrible sufrimiento de aquellos que se han descuidado a guardar los mandamientos del Señor. Porque cuando un hermano preguntó al abad Ajilá: “Padre, cuál es la causa por la que cuando me siento en la celda estoy dominado por la ἀκηδία (akidía) y la negligencia”; y el yérontas respondió: “Porque no reflexionas sobre la felicidad eterna en la que tenemos esperanza, ni al interminable infierno que espera a los perezosos y desidiosos”. Si tu nus estudiara estas dos cosas, nunca te vencería la ἀκηδία (akidía), aunque tu celda estuviera llena de serpientes y escorpiones.

Pensando también, qué grande es nuestra deuda ante el Señor y Salvador nuestro Cristo, que se encarnó y sufrió calumnias, persecuciones, angustias, desprecios y muerte en la cruz, para liberarte de las cadenas de la muerte y del Hades. Si Él, como inocente e impecable, por agapi ha sufrido tanto para ti pecador y culpable, ¿no eres un ingrato si no te esfuerzas a ti mismo a la lucha para la virtud para la agapi Suya, y también para tu interés, tu sanación y salvación?

La última arma y el fármaco más eficaz contra la ἀκηδία (akidía) es creer también esto: que el día de hoy es el último encima de la tierra, que hoy vives y mañana morirás, cosa que sin duda puede ocurrir. Además, lo han sufrido antes que tú, tantos y tantos que un día antes se divirtieron y disfrutaron y el día siguiente no se levantaron. Cree pues, que sólo de tu lucha y esfuerzo de hoy depende tu sanación y salvación o tu castigo infernal, y esfuérzate mucho para cada obra piadosa, de manera que si mueres seas digno de la vida eterna.

Santo Monasterio Paráclitos de Oropós, Atica

Traducción de: xX.jJ

1 comentario

  1. ceJuli

    Hola,buens nochs,el señor Dios los bendiga, quisiera recibir oraciones ya escritas y para alejar el mal de mi alma y la decidia al igual que en la de mi familia,estoy muy lejos de Dios, estoy a infinitos kiometros de el, necesito que el y yo seamos uno como antes,al igual que en mi familia,y que el guie mi voluntad,pues asi ya no sera mas “mi“ voluntad,sino suya, Gracias,buenas noches. :)

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