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dic 05 2012

Lectura del Evangelio – Curación del ciego de Jericó

 

LA LUZ DE LA PSIQUE

 

Λουκᾶ ιη΄ 35-43 Luca 18, 35-43

35 Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando; 36 y al oír el ruido de la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello. 37 Y le informaron que pasaba el Jesús de Nazaret.38 Entonces gritaba, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ἐλέησόν με-eléison me (ten misericordia y compasión de mí, ayúdame, sáname, alíviame)! 39 Y los que iban delante le reprendían para que callase (y no molestase al Maestro); pero él clamaba mucho más: ¡Jesús, Hijo de David, ἐλέησόν με-eléison me (ten misericordia y compasión de mí, ayúdame, sáname, alíviame)! 40 Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerle a su presencia; y cuando llegó, le preguntó, diciendo: 41 ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que reciba la vista. 42 Jesús le dijo: Recíbela, tu fe (que tienes en mi) te ha sanado de la ceguera. 43 Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios.

Ciego

1ª Homilía:

Κύριε, ἵνα ἀναβλέψω….. «Señor para que vea…»

La principal obra de nuestro Señor Jesús Cristo, queridos hermanos, es la sanación, terapia del ojo de la psique para que vean, perciban y entiendan la verdad, de modo que por ella, el hombre sea conducido a la vida virtuosa, haciendo obras a la luz (increada) de la verdad. Sólo aquellas obras del hombre que se hacen de acuerdo con la verdad son justas y buenas. Aquellas que se hacen dentro de la oscuridad de la ignorancia y el engaño son obras muertas, malignas y viles. Pero nuestro Señor es también el médico de los ojos físicos, y sana a los ciegos, sobre todo cuando se acercan a Él con la fe.

El Evangelista Lucas en la lectura del Evangelio de hoy, nos ha relatado la terapia de un ciego de Jericó. Esta terapia del ciego nos da el motivo para referirnos en la ceguera espiritual, la luz de la psique y cómo se ilumina el hombre por Jesús Cristo.

Tal como existe la ceguera de los ojos del cuerpo cuando sean destruidos los órganos de la visión, lo mismo existe también la ceguera espiritual cuando sean destruidos los órganos sensoriales de la psique que son los ojos espirituales con los cuales el hombre se comunica y participa al mundo espiritual.

Las consecuencias de la enfermedad espiritual realmente son desastrosas y catastróficas para el hombre. El hombre inválido espiritualmente ignora la increada luz espiritual que es la verdad. Y aún, para que sea más claro y comprensible, entonces el hombre ignora a Dios, su Creador, su Señor y su Dios.

No puede comprender los misterios de Dios, el Misterio de la Virgen Zeotocos (la que ha parido a Dios), el misterio de la otra vida, la resurrección de los muertos, la realeza increada de Dios y la esencia y energía o energías increadas de Dios.

Aún el hombre ciego espiritualmente ignora y no puede percibir el significado y sentido de los mandamientos divinos. No verá el interés de su propia psique. Está privado de la jaris (gracia increada) de los misterios de la Iglesia. Vive en un mundo oscuro, en una región que dominan las tinieblas, la ignorancia, el engaño y el desencanto.

Este es el pueblo y el hombre, que sentado en la oscuridad, en el lugar y la sombra de la muerte, que el profeta Isaías dijo: que amaneció una luz para iluminar y disolver las tinieblas del engaño y de la ignorancia.

Y amaneció realmente la luz para los están en la oscuridad y la confusión. La verdad apareció. Los ignorantes y engañados ya tienen guía. Los que estaban escondidos a la oscuridad vinieron a la luz. El Sol de la justicia, el Hijo del Dios vivo, el Señor de la Doxa (gloria, luz y energía increada). Vino y proclamó “YoSoY la luz (increada) del mundo”, “aquel que me seguirá no caminará en la oscuridad sino que tendrá la luz (increada) de la vida” (Jn 8,12).

El Cristo es la luz de la psique. Él puede sanar la ceguera espiritual y abrir los ojos de la psique. Entonces el hombre tendrá apocálipsis (revelación) de misterios celestes, de  cuestiones y acontecimientos, que los demás consideran oscuros y enigmáticos. Con Cristo conductor el hombre no tiene miedo a ser engañado, equivocado, fallar y desesperarse.

Con Cristo el hombre iluminado conoce y vive la verdad y esto le da alegría, felicidad y esperanza. El Cristo es la luz del mundo que ilumina a cada hombre que viene al mundo, que nos ha iluminado también a nosotros que le creemos y la reconocemos como nuestro Señor y nuestro Maestro.

Tal como el Señor para sanar la ceguera física necesitó de la fe del ciego, así también para que el hombre vea espiritualmente se requiere la fe. Aquellos que no creen que el Señor Jesús Cristo es el Dios verdadero, mientras dura su incredulidad, permanecerán en la oscuridad de la incredulidad, de la ignorancia y el engaño. Pero aquellos que creen serán iluminados. Y cuanto más se iluminan más crecerá la fe en ellos. Y aumentando la fe más fuerte será la luz que será resplandeciendo.

Pero además de la fe se requiere también vida en consecuencia con la divina iluminación y obras brillantes. Los pecados son obras oscuras y generan la muerte. Las virtudes son obras iluminosas que conducen a la vida. Aquellos que no creen a Cristo no es posible que tengan obras brillantes. “Pero el que actúa de acuerdo a la verdad, viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras están hechas en Dios, (Jn 3,21).

Hermanos míos

Es mucho más terrible el oscurecimiento espiritual que la ceguera de los ojos del cuerpo. La ceguera de los ojos físicos dura mientras dura la vida presente. Pero el que está oscurecido espiritualmente permanecerá en este terrible estado eternamente.

Oscuros y oscurecidos son los demonios. Ellos no pueden, a pesar de su destreza, comprender los misterios de Dios, son incrédulos y rechazan la ley y luchan contra ella. En el mismo estado están también aquellos que no tienen la iluminación de la gnosis (conocimiento energía increada) de Dios y de la piedad. PA .

Por eso rogamos a nuestro Señor que nos ilumine y conduzca a la verdad y la vida. Podemos repetir la oración, el clamor y el ruego de san Simeón el Nuevo Teólogo: kirie fótison to skotos mu ¡Señor ilumina mi oscuridad e ignorancia!!!

Archimandrita Nikolaos, Santo Monasterio de Kesarianí.

 

2ª Homilía:

…Aquel que persigue clamando cada vez con más intensidad como el ciego de la parábola: ¡Jesús, Hijo de David (o Hijo de Dios), ἐλέησόν με-eléison me (ten misericordia, compasión de mí, ayúdame, sáname, alíviame)! El Cristo para y le llama que se acerque y le pregunta: ¿qué quieres que te haga?

-Señor quiero ver (espiritualmente).

Entonces Cristo, con la facilidad que nosotros tocamos un botón para tener la luz eléctrica, nos dice: “Ve tu fe te ha salvado”. Sí de verdad, es él que una vez dijo: “hágase la luz; y se hizo la luz” (Gén 1,3)

Además de los ojos físicos existen también los ojos espirituales. Un filósofo cristiano dijo que los sentidos no son cinco; existe otro sentido que es superior. Este sentido se llama fe. Con los ojos físicos vemos las creaciones visibles y con el sexto sentido vemos las invisibles; y esto es grandioso…

…Hoy es difícil dentro de miles de personas encontrar a uno que cree. Aquel que cree sufre el martirio del ciego que le decían: ¡cállate, no grites, molestas! Hoy si aparece uno al mundo que cree en Cristo y habla sin miedo y vergüenza su logos, escuchas que le dicen amargas palabras: ¡Cállate, cállate, no digas tonterías esto está pasado, anticuado…! Pero el Cristo lo ha profetizado, que vendrán años que la fe será algo muy raro en la tierra… /Lc 18,8)

Pero, a pesar de las recriminaciones, debemos seguir confesando el logos de Dios. Estamos en tinieblas, el mundo camina ciego. Porque el ojo no ve por sí solo; ve con el sol. Para ver necesitamos colaboración del sol y los ojos. Lo mismo también espiritualmente, necesitamos “la luz” y “la luz verdadera” es sólo una, el Cristo, “el sol de la justicia, que ilumina a cada hombre que viene en la tierra” (Jn 1,9). Por eso, imitemos nosotros también el ciego del Evangelio y digamos en nuestro corazón «Κύριε, ἐλέησον» Kirie eléison.

“Jesús Cristo Señor Hijo de Dios eleisón me, ten misericordia o compasión de mí, pecador”. Cuando una tentación, mal pensamiento o fantasía, pasa por nuestra mente: “Jesús Cristo Hijo de Dios eleisón me…”, para que se vaya este mal pensamiento. Cuando tenemos una tristeza, aflicción una desesperación, angustia, ansiedad, una dificultad apenas decimos “Jesús Cristo Señor Hijo de Dios…” con humildad y fe, viene la paz en el corazón de la psique. En el momento que en la familia empieza un escándalo, un desorden, una división: “Jesús Cristo eleisón nos” “Jesús Cristo Señor, ilumina a nuestros hijos” “Cristo Dios pacifícanos” y viene la Jaris, la bendición y la paz. Aquellos cristianos ortodoxos a los que hemos aconsejado decir esta oración y sobre todo cuando dentro de la familia hay dificultades, todos me han dicho que con esta oración la familia se pacifica, los hijos se iluminan, el mundo se hace mejor y se acerca más a Cristo. Porque cuando la oración está en el corazón entonces es más pura, lúcida, auténtica, verdadera oración y trae mucha paz a la psique. Si queréis, probar, os acordaréis de mí, cuanta paz y alegría tendréis en vuestra psique. Todos podéis, pequeños y grandes, aprender esta oración: “Jesús Cristo Señor Hijo de Dios eleisón me, ten misericordia o compasión de mí,  pecador”. Dentro en la Iglesia tenemos armas para que seamos felices pero no las usamos, por eso no tenemos alegría en nuestra vida, en cambio si tenemos la oración tendremos verdadera alegría.

Y también nos acordemos de la oración que decía san Gregorio Palamás: «Κύριε φώτισόν μου τὸ σκότος» Señor ilumina mi skotos=oscuridad e ignorancia. Amín.

† Obispo Agustín

Traducido por: xX.jJ

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