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jul 31 2013

Domingo (IV) de Mateo – La terapia del siervo del Ecatontarco-centurión

 

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EVANGELIO Mt 8,5-13

6 Entrando Jesús en Capernaúm, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo:

7 Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. 

8 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. 

9 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di el logos, y mi criado se sanará. 

10 Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. 

11 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. 

12 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en la realeza (increada) de los cielos; mas los hijos de la realeza serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 

13 Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.

LA TERAPIA DEL SIERVO DEL CENTURIÓN

Digno para recibir al Señor

Mientras el Señor entra en la ciudad de Capernaum, se acerca un centurión romano –axioma que concuerda con el actual capitán- y le ruega para la terapia o sanación de su siervo paralítico que está sufriendo terriblemente.

-Yo mismo vendré a tu casa y lo sanaré responde el Señor. El humilde agente consciente de su estado pecaminoso con timidez formula sus indecisiones:

-¡Señor no soy digno que entres en mi casa! Una frase que se hizo oración de la Iglesia a través de los siglos y los creyentes la pronunciamos concienciados con sentimiento en el tiempo de la Divina Comunión o Efjaristía… Una de las razones que indica nuestra actitud cada vez que nos preparamos a recibir al Señor a la casa de nuestra psique con el Misterio de la Divina Comunión o Efjaristía.

En realidad, ¿quién es digno de comulgar el Cuerpo santísimo y la Sangre vivificante del Soberano Cristo? ¿Quién es digno de acercarse al santo Altar, allí donde “ángeles participan con temor”?…

¡«Nadie es digno»! Ninguno de nosotros que permanecemos pegados a los deseos carnales y al hedonismo es digno de acercarse a los santos Misterios. Sólo aquel que se ha concienciado de su yo pecaminoso. Sólo aquel que realiza la metania (arrepentimiento, introspección y confesión) en praxis, puede tener esperanza que la misericordia (energía increada) de Dios le visitará y le sanará su psique.

Fe admirable

Pero el centurión ha manifestado también fe admirable. Era tan fuerte su fe, de manera que estaba absolutamente convencido que el Señor podía, si quería, sanar a su siervo sin visitarlo. De lejos. ¡Sólo con un logos Suyo! Dijo: yo ordeno mis soldados y ellos ejecutan la orden, mucho más, yo creo que Tú, Señor, cuando digas un logos es absolutamente seguro que inmediatamente será ejecutado.

Esta fe fue la que generó el milagro. Por eso el Señor le dijo: “Ve, y como creíste, te sea hecho”. Es decir, vete a tu casa y sólo con mi logos desde lejos puedo sanar tu siervo. Y realmente en aquel momento fue sanado su siervo.

¡Cuánto grande es la fuerza y energía increada que tiene la fe! ¡El hombre que tiene la fe viva y ardiente, puede mover hasta montañas! Superar obstáculos insuperables. Lograr algo que parece imposible.

Apoyémonos, pues, con toda nuestra convicción al Dios todobondadoso que nos ama; al todopoderoso Señor. Luchemos para vivir de acuerdo con Su voluntad y día a día veremos crecer nuestra fe y nosotros mismos metamorfosearnos y nuestra vida haciéndose más pacífica y bendita.

La gran sorpresa

Paralelamente con el sorprendente milagro a favor del centurión de otra nación, el Señor hizo un anuncio profético trascendental, dijo: Muchos como el centurión vendrán de oriente y occidente, de todas las partes del mundo y se sentarán junto con Abraham e Isaac y Jacob a la gozosa cena de la Realeza increada de los cielos. “En cambio los hijo de la realeza serán echados afuera a las tinieblas exteriores”; es decir, aquellos que provienen del linaje de Abraham y de acuerdo con las promesas de Dios son los herederos de la realeza, serán echados afuera de ella, en la oscuridad que está alejada de la Realeza increada de Dios.

Este trágico desenlace se refiere a los judíos, quienes tenían la convicción que a causa de su origen pertenecían por derecho a una posición especial a la Realeza increada de Dios, a pesar de que no tenían las aptitudes espirituales y la virtud que se requiere para esta entrada. Pero el Señor reprende esta convicción equivocada y deroga todo tipo de idea similar a esta.

Quizás nosotros muchas veces creemos que si cumplimos unos deberes eclesiásticos o tipos exteriores, esto nos asegura una posición al Paraíso. Pero el logos profético del Señor nos advierte que en la otra vida encontraremos muchas sorpresas. Muchos de los que consideramos que es imposible que se salven, encontrarán la misericordia de Dios con sus metanias, mientras que los que persisten en considerarse a sí mismos justos, si no se convierten y hacen humildes, peligran. Que el Dios nos tenga misericordia y no permita que nuestra conducta sea alterada por el espíritu de autojusticia y autojustificación.

“Ο ΣΩΤΗΡ “ Sotir

Fuente: ΑΚΤΙΝΕΣ

Traductor: xX.jJ

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