Prognosis, predicción

Como hemos dicho, la gnosis-conocimiento de los demonios es tan imperfecta y limitada que no se puede hablar de ninguna capacidad gnóstica o profética de ellos. San Juan el Clímaco es claro sobre esto: «Los demonios por su fuerza pronosticadora no conocen nada sobre el futuro. Entonces los magos podrían pronosticar también nuestra muerte». Sólo deducen lo que puede pasar observando los principios y las causas de algunos acontecimientos y valorándolos con su experiencia milenaria. El futuro general lo conocen sólo en casos que el mismo Dios lo manifiesta, cuando se trata de servir un plan concreto de Él. (3ºRe 22,21-22).

San Juan el Damasceno dice que «las futuras cosas no las conocen los ángeles de Dios ni los demonios, no obstante las predicen. Por una parte los ángeles como se las revela Dios y les manda predecirlas, por eso las que dicen se realizan. Por otra parte también los demonios predicen, a veces porque ven a larga distancia y otras porque intentan reducirlas. Por eso la mayoría de las veces mienten. A ellos no se debe tener ninguna confianza, ni si quiera aunque digan la verdad.

San Pablo dice: “Y aconteció que, yendo nosotros al lugar de oración, vino a nuestro encuentro una muchacha que tenía un espíritu pitón, la cual ejerciendo la adivinación, proporcionaba a sus amos muchas ganancias. Esta, siguiendo tras Pablo y tras de nosotros, gritaba diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, los cuales os anuncian el camino de la salvación. Y esto hacía durante muchos días. Incomodado, por fin, Pablo y vuelto al espíritu, dijo: Te mando en el nombre de Jesús Cristo que salgas de ella. Y salió en el mismo instante”. Es muy característica la actitud del apóstol Pablo frente la sirviente de los Filipenses que tenía el espíritu de la serpiente pitón, es decir, el espíritu de adivinación. A pesar de que decía la verdad en relación con los apóstoles y sus kerigmas, Pablo no consintió esta propaganda, sino que echó este espíritu mal astuto de la endemoniada. (He 16,16-18).

San Antonio el Grande nos enseña que «aunque los demonios fingen y hacen como si tuviesen la capacidad de predecir, nadie debe tener confianza en ellos.» Y continúa: «Algunas veces, antes de unos días, realmente comentan los nombres de los hermanos que encontramos después de pocos días. Y aquellos vienen, pero esto lo hacen los demonios no porque se interesan por ellos que les escuchan, sino para convencerles a tener confianza en ellos, y cuando ya les tienen en su mano, destruirlos… ¿Porqué, en qué nos tiene que extrañar, ya que ellos tienen cuerpos más ligeros que los hombres y en el camino adelantan a los que han visto a empezar el camino y les predicen? Esto lo predice hasta uno que esté montado a caballo, porque llega antes que el caminante…

»De la misma manera charlatanean algunas veces con las aguas de los ríos. Por ejemplo, ven caer en las tierras de Etiopía muchas lluvias, como conocen que de aquellas aguas se producen inundaciones por el río Nilo, antes de que llegue el agua a Egipto, corren antes y lo dicen… Pero si la divina Providencia mientras tanto piensa algo distinto en referencia a las aguas o para los que viajan -porque tiene la fuerza- los demonios se demuestran mentirosos y engañan también los que habían creído en ellos.

»Así se formaron los oráculos idólatras de los Helenos y de esta manera los engañaron en el pasado… Por sí mismos los demonios no conocen nada, sino que hacen como los ladrones, las cosas que ven a los demás, estas son las que transmiten. Más bien son meditadores que pronosticadores. Por lo tanto, si alguna vez predicen cosas verdaderas, tampoco entonces hace falta admirarles. Porque los médicos también por la experiencia que tienen de una enfermedad, generalmente deducen de sus experiencias y predicen el desarrollo de ella. Pero también los agricultores y los marineros hacen lo mismo. Ven el estado del tiempo y por la experiencia predicen que viene mal tiempo o bueno. Por eso uno no puede sostener que ellos predicen por inspiración divina, sino por experiencia y costumbre. Por lo tanto, si los demonios, por casualidad meditan las mismas cosas y las dicen antes, no por eso tenemos que admirarlos ni ponerles atención.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies