Nombres

La obra de los demonios es multilateral y destructora de psiques, se distingue también de multitud de nombres que les ha dado la tradición bíblica. Estos nombres se expresan en singular o plural y manifiestan el jefe de ellos, un equipo o el conjunto de su legión. Por costumbre son los siguientes: Εωοσφόρος (Eosfóros, de eos alba y fero traer), que significa «el que trae el alba» o lucífero del alba. Este nombre aunque etimológicamente tiene un significado positivo y nos manda al estado antes de la caída del jefe de los espíritus malignos, actualmente está cargado muy negativamente. Diabolo o diablo, porque divide calumniando a Dios en los hombres y los hombres a Dios. Satanás que significa “contrapuesto”, es decir, contrario a Dios. Demon, o demonio (del verbo deo=quemo, hago pedazos) que significa destructor o adversario. Beelzebul que significa “Señor de los espíritus malignos”, Belial que significa “inútil”, y apóstata, “ilegal”, “impío”. “La tentación” y “tentador” por su obra principal que comete, pero también mal astuto o maligno por la manera vil que comete esta obra.

También en el libro del Apocalipsis encontramos que el diablo se llama “el gran dragón, la serpiente ancestral” (Ap. 12,9). El Apóstol Pedro le llama “litigante” y “león rugiente” (1ª Ped 5,8). El mismo Cristo le califica de “mentiroso”, “padre de la mentira” y “homicida” (Jn 8,44), porque desde el principio tergiversa la verdad y trama, conspira contra la integridad psicosomática del hombre. En otra parte le llama “soberano de este mundo” (Jn 8:44, 16:30). El Apóstol Pablo le llama “soberano de la potestad del aire” y “gobernadores de las tinieblas de este siglo” (Ef 2:2, 6:12). Precisamente el sobrenombre de “soberanos del mundo” o “soberano de la potestad del aire” no significa que el diablo es dominante de toda la creación, basta recordarnos que no tenía poder ni siquiera de entrar en los cerdos, si Cristo no le diera permiso, quien naturalmente como Creador domina todo. La palabra “cosmos, mundo” en los pasajes anteriores como en muchos más del Nuevo Testamento, manifiesta la conducta carnal, el deseo malicioso y el comportamiento arrogante de los hombres que están sometidos al diablo (1ªJn 2,16). A este “mundo” pues, domina el satanás, el “mundo” que se encuentra en las antípodas de la “realeza de Dios” la cual “no es de este mundo” (Jn 18,36).

Aparte de las calificaciones que nos hemos referido, a los demonios también se les dan otros nombres de animales salvajes, aves o reptiles venenosos. Por ejemplo les llaman: “Burrocerontes” “avestruces”, “erizos”, “lechuzas”, “escorpiones” etc. San Casiano explica que estos nombres de animales salvajes que para nosotros más o menos son peligrosos no se han dado a los demonios por casualidad, sino para recalcar el carácter particular de su salvajismo y rabia, también para recalcar su venenosa maldad y para demostrar la fuerza que adquieren a causa de la magnitud de esta maldad.

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